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SEMINARIO MAYOR LOS SAGRADOS CORAZONES ENTREGADO A: IMELDA SANDOVAL ÉTICA FILOSÓFICA ENTREGADO POR: MARIO ANDRÉS CÓRDOBA

ACOSTA III FILOSOFÍA MAYO DE 2013

ÉTICA CIVIL Y RELIGIÓN Introducción: ¿Pueden ser ciudadanos los creyentes? Ciertamente es posible ser creyente y ciudadano, y no solo posible, sino también necesario. Es la respuesta a la que llega Adela Cortina después de examinar someramente la propuesta ética de los creyentes (que muchas veces ha querido imponerse) y la necesaria ética civil, entendiendo que no se pueden totalizar tanto la una como la otra, porque se excluirían. Entonces se dan las dos “caras de una misma moneda”: la ética civil debe contener los valores mínimos de libertad, igualdad y solidaridad para la convivencia de una sociedad, mientras que la propuesta creyente es el camino concreto por el cual se pueden alcanzar dichos valores. CAPÍTULO I ¿UNA SOCIEDAD CORROMPIDA? 1. Sintomatología moral de nuestra sociedad La sintomatología moral de la sociedad actual, según algunos, puede resumirse en individualismo egoísta, ausencia de solidaridad, consumismo, hedonismo… rechazo… de cualquier compromiso de futuro, desaparición de la militancia, debilitamiento de los lazos comunitarios y conyugales. Entonces, según lo anterior, es posible concluir que la sociedad está corrompida y atravesamos una crisis de valores. Sin embargo, para poder hablar con justicia de la realidad de nuestras sociedades, será preciso distinguir mejor cierta terminología, analizando con mayor profundidad lo que sucede actualmente, si es necesario, devolviendo el ánima a la enfermiza situación, a través de la ética, entendida ésta como una propuesta de orientaciones, valores, deberes, virtudes para llevar a la persona a estar alta de moral, a la felicidad. Es necesario distinguir las posibles realidades por las que puede atravesar una sociedad: corrupción, entendida como la pérdida de la propia y original sustancia, frente a la cual queda buscar las causas y tratar de poner remedio; crisis que se interpreta como posibilidad de cambio, hacia los

se corrompe. prestigio. El hecho de considerar que aquella persona o institución que intenta hacer las cosas por los bienes internos es o son tontos. unos bienes llamados externos: dinero. La predisposición que una persona tiene o adquiere para lograr el fin específico de una actividad es lo que se conoce como virtud. ni puede generalizase su corrupción. muerte en cuanto a instancia en la que ya no hay nada que se pueda hacer. La actividad social consiste en una actividad cooperativa que tiende a unos bienes que le son internos. Esto es lo que va generando la desmoralización de las sociedades. y otros muchos signos. dejando de perseguir los internos. Y en este punto la corrupción no es solo ilegal sino también moral. Cuando una institución social empieza a buscar los bienes externos de su actividad. poder. empresarial. De cómo se corrompen las actividades sociales La corrupción consiste en la perversión de la propia naturaleza. Para llegar a unas posibles líneas de solución es necesario atender a la evolución de la conciencia moral de las sociedades. el creciente número de profesionales comprometidos. sobre todo en materia de política. pero también en el ámbito económico. vienen a la mente tantas noticias de corrupción de funcionarios públicos. es decir. el voluntariado.saludable o lo mortal. Al hablar de ella. en todos los niveles de las actividades sociales. prestigio o poder. Algunas indicaciones para recobrar el ánimo El hecho de que existan las denuncias de corrupción. Nuestras . son signos claros y alarmantes de la descomposición social. son evidencia de que la sociedad no está muerta. convencional cuando se considera que lo justo es lo aceptado por las propias reglas. Con estas actividades es posible obtener también. bienes que le dan sentido y la legitiman socialmente. la solidaridad entre países. se desnaturaliza. 3. o cuando el ciudadano corriente empieza a envidiar a los corruptos y quisiera estar en su lugar. docente. de sanitariedad. pareciera se que el hombre virtuoso es el más habilidoso a la hora de conseguir dinero. Esta evolución se da en tres niveles: preconvencional cuando se tiene por justo lo que solo corresponde al propio interés. 2. Así. en la realización de las mismas. postconvencional cuando distingue las propias reglas de los principios universales.

Se ha opinado comúnmente que las sociedades no pueden morir porque no perecen como los individuos. CAPÍTULO II LA CRISIS DE LOS VALORES MORALES 1. ha llegado la hora de reconocer que la muerte de las sociedades es una realidad. en la sociedad actual. Sin embargo. porque sus instituciones defienden principios universales. sobre todo por la destrucción de la ecosfera (¿no entra aquí también el peligro de una posible guerra?). La tercera posibilidad es que la crisis sirviera para el crecimiento y la maduración. la ternura. Hasta hace un tiempo. que regule aquello que es moral y que genera desconcierto entre algunos sectores poblacionales. el sentido de las actividades sociales. Las siguientes son dimensiones de la actual crisis: 2. meta a la que un creyente no puede resistir ni ignorar. como el amor. y que para reanimarlas es necesario recordar los bienes internos de cada una de las actividades. ha alcanzado el nivel postconvencional. la lealtad. el reconocimiento. La segunda opción es la de la existencia enfermiza de las sociedades por las posibles carencias de bienes fundamentales en amplios sectores. Concepto de “crisis” La crisis es el momento en el que se produce algo muy marcado en algo o alguien y que puede desencadenar en un crecimiento o deterioro en la situación anterior. en el marco de la justicia. Para hablar de crisis de valores en las sociedades se hace necesario aclarar que existen algunos valores que no están puestos en discusión. en virtud de su organización democrática. Más bien.sociedades. Ante esta situación no es posible hablar de crisis de valores en sentido absoluto porque se siguen apreciando acciones y actitudes como más valiosas que otras. La hora de los ciudadanos Esta crisis se refiera a la falta de una instancia determinada. Este es un deber de civilidad: recomponer desde los diferentes ámbitos. Crisis de juicio moral. tomados como metas de las mismas y que se han de alcanzar a través de las virtudes o capacidades necesarias. Así es posible concluir que nuestras sociedades no están muertas ni absolutamente corrompidas. las iglesias o los . la crisis corresponde a la manera de descubrir y encarnar determinados valores.

y por ende también los valores deben irse adaptando. que es capaz de adaptarse totalmente a las circunstancias. era necesario recurrir a la filosofía moral (ética) para encontrar modelos de fundamentación que al ser racionales sirvieran para cualquier persona. Al dejar de ser la religión la base de los juicios morales. En la sociedad actual encontramos dos extremos respecto a esta realidad: la moral del camaleón. que intentan conocer en cada momento cuáles son esos valores que siguen valiendo la pena y cómo encarnarlos en la realidad actual. ni los intelectuales o los profesores. ni las iglesias. aunque las exigencias morales se plantean a todos sin excepción.  Los cientificistas aseguran que la moral es algo muy subjetivo y muy poco racional. y la moral del dinosaurio. crisis de fundamentos. Ante el pluralismo de nuestras sociedades.  El movimiento comunitario asegura que esta fundamentación se ha de hacer partiendo de las comunidades concretas. basada en los grandes relatos. pero en las sociedades pluralistas actuales no hay juicios morales dados de antemano. que se aferra a determinadas teorías o modos concretos de realizar los valores (más que a los valores mismos). Así se desarrollaron distintas posiciones:  Los posmodernos aseguran que es imposible llega a una fundamentación de la moral porque es un empeño de la ya superada modernidad. . Más allá de los camaleones y los dinosaurios Es evidente que las sociedades cambian. Construir un mundo juntos Esta crisis es sobe todo. 3. 4. la responsabilidad de tratar de formular juicios humanizadores corresponde solamente a los ciudadanos. Crisis sociológica.partidos políticos moralizaban a las gentes. Entonces ¿quiénes deben moralizar? No son los políticos. dejando a un lado incluso aquellos valores que siguen siendo valiosos.  El liberalismo político sostiene que la fundamentación es imposible e innecesaria. cargar con ella y encargarse de ella para que sea como debe ser. Así el imperativo ético que habría que asumir para formular correctamente los juicios morales sería el de hacerse cargo de la realidad. Crisis filosófica. Si se hace esto es posible llegar a la conclusión de que será necesario asumir el sufrimiento de las actuales realidades en nuestro mundo: “pueblos enteros crucificados”. tampoco los padres. En medio de éstos se encuentran las personas maduras.

2. dones que solo Dios puede hacer. “La sombra de Dios es larga” Nietzsche aseguraba que “la sombra de Dios es larga” porque aunque estuviera muerto. Nacieron las religiones Las religiones son propuestas a la sed de trascendencia del hombre. E nuestra sociedad aún siguen vivos estos valores y es necesario reavivarlos. Morales racionales de mínimos y morales religiosas de máximos Para distinguir el fenómeno moral es necesario antes distinguir lo justo de lo bueno. de los sentidos compartidos. 3. fidelidad y gracia. la sociedad no puede buscar hacer dichoso al hombre. los valores que representaba se encontraban encarnados en la cultura: derechos humanos. 5. solidaridad. proyectos y actividades sociales que cada día se empobrecen más. 6. inmortalidad y dicha. que pertenece a los ciudadanos y que les permite tomar decisiones morales compartidas. Los zubirianos la fundamentaran en la realidad personal y la tendencia a la felicidad. igualdad.  La ética dialógica la fundamentará en las acciones comunicativas y la argumentación. los mínimos decentes corresponden a principios básicos universalmente exigidos que permitan vivir a los hombres en condiciones de justicia para que pueda construirse su propia felicidad (papel propio de la religión). generando mayores motivos de desmoralización. CAPÍTULO III MORAL CÍVICA Y MORAL CREYENTE 1. Según Cortina. Crear sentidos compartidos Consiste en la carencia en las sociedades de democracia liberal. la ética de los zubirianos con la discursiva serían complementarias. dados con gratuidad sí. pero no impuestos. demostrando que sobre lo moral se puede argumentar y llegar a juicios compartidos. sino de otorgarle el mínimo decente para que él se labre su propia felicidad. adaptándolos. necesitado de sentido pleno y misericordia. Ellos constituyen la ética de mínimos o ética cívica. La cuestión de los “mínimos decentes” La justicia es una virtud que exige satisfacer un os “mínimos decentes” y la beneficencia se preocupa de los “máximos” que no son universalmente exigibles. Así. Entonces. Crisis de sentido. La justicia hace referencia a lo que es exigible en el fenómeno moral .

El respeto de éstos permite encarnar en la sociedad los valores de libertad. Las éticas de mínimos o de justicia se ocupan únicamente de la dimensión universalizable del fenómeno moral. resultado del alcance de una meta o la realización de una actividad. La segunda significa satisfacción sensible. Por el contrario. mientras que las éticas de la felicidad o de máximos intentan ofrecer un ideal de vida buena. Así se relacionan los términos ética de mínimos y ética de máximos con éticas de la justicia y éticas de la felicidad. 4. lo bueno es una opción subjetiva que no se puede exigir que sea tenida como tal por todos. La racionalidad de los argumentos. Por eso conviene superar tres situaciones en las que un ser humano está humillado frente a otro: vasallaje. siendo así éticas de máximos que aconsejan un modelo e invitan a tomarlo. Para satisfacer estos mínimos. que se refiere a aquellos contenidos que pueden defenderse y apoyarse en argumentos lógicos. y la razonabilidad de lo que puede proponerse con pleno sentido sin exigirse universalmente (ética de máximos o religión) porque los argumentos que lo avalan son narrativos. ser súbdito de un soberano y la situación de explotación y dominación. La primera designa la autorrealización de una persona cuando ha alcanzado sus objetivos o metas. 5. igualdad y solidaridad y el reconocimiento de los mismos convierte a una persona en ciudadano. pero sin exigirlo. por último distinguir entre felicidad y placer.para cualquier ser racional que quiera pensar moralmente. y los de tercera generación que requieren la solidaridad internacional. . El Ciudadano es aquel que políticamente no tiene a nadie por encima de él y la comunidad política le reconoce unos derechos y le garantiza su libre ejercicio. la sociedad debe garantizar el ejercicio de los derechos humanos de primera generación: las libertades civiles y las políticas. la razonabilidad de las narraciones En el terreno de la moral hay dos tipos de racionalidad: la racionalidad de lo universalmente exigible (ética de mínimos o civil). Es necesario. también garantizar los derechos de segunda generación: libertades respecto de o liberación. Un “mínimo decente” en la convivencia ciudadana Una sociedad pluralista es aquella en la que conviven personas y grupos que se proponen diversas éticas de máximos pero que también tienen en común unos mínimos morales innegociables.

la libertad. ni responder a la pegunta por el sentido de la vida y. tanto creyentes como no creyentes. de rebajar las exigencias morales al mínimo común denominador que podrían aceptar todos. Un combate desigual Teniendo en cuenta lo anteriormente dicho es posible descubrir que en cuestión de contenidos morales es imposible en que no estén de acuerdo creyentes y no creyentes. La Declaración en Pro de una Ética mundial intenta ser un trabajo conjunto de la ética civil y la religión. ni ofrecer fundamento un absoluto a las normas morales. por último parece dejar las decisiones morales en manos de la mayoría. siempre que compartan unos valores y unas normas mínimas. ¿Una ética de saldo? Buena parte del sector creyente ha considerado que la ética actual se ha rebajado hasta ponerse al servicio del cambio en la sociedad. como si la verdad moral pudiera ser decidida por consenso mayoritario. y que el absoluto valor de un ser se encuentra en sí y por tanto no hay derecho a instrumentalizarlo. sobre todo porque propone unos mínimos que contribuirán a lograr acuerdos cada vez más concretos. 7. La Ley vino por Moisés Las exigencias mínimas universales se fundamentan en la dignidad de la persona humana. ateas o agnósticas. Estos son: “todo ser humano ha de ser tratado humanamente. en qué nos compromete el reconocimiento de la dignidad humana en el actual momento histórico. Frente a esto es necesario distinguir que la competencia de la moral cívica yace en ir descubriendo qué puede ser ya universalmente exigible. 6. 8. los valores últimos como la persona. El desacuerdo se encuentra en las motivaciones . como también la tentación de sustituir la religión por la moral cívica porque ésta no puede prometer la salvación. porque posee una dignidad inviolable” y la regla de oro “no hagas a nadie lo que no quieras que te hagan a ti”. ni las obligaciones morales lo son por asentimiento mayoritario. según ellos.Solamente teniendo en cuenta esto es posible la convivencia entre ciudadanos de distintas concepciones religiosas. Por eso se ha de evitar el peligro. De ahí que la tarea consiste en ir desentrañando. Declaraciones como estas contribuyen a reafirmar la conciencia de que diferentes concepciones religiosas y filosóficas pueden llegar a unos mínimos compartidos. la igualdad y la solidaridad no se deciden por consenso o mayoría.

. El “combate” es desigual porque no se está al mismo nivel.o actitudes a la hora de asumir determinados valores. que sí pueden ser legítimamente distintos.