¿Puede la motivación modificar nuestro cerebro?

Publicado el 21 noviembre, 2010 por Raúl

En el mundo de la medicina no se prestaba tradicionalmente mucha atención a los factores psicológicos a la hora de prescribir un tratamiento a los pacientes. Sin embargo, hoy en día casi nadie duda que el pensamiento del paciente, junto a la conversación que mantiene con su médico o terapeuta juegan un papel tan importante como lo es el propio medicamento o cirujía que se prescribe. La psiconeuroinmunobiología estudia cómo la estimulación mental está asociada a determinados procesos fisiológicos que mejoran la respuesta inmunológica de la persona, dando lugar a nuevas técnicas terapéuticas para aplicar en el tratamiento de enfermedades o simplemente para una mejora en la calidad de vida de la persona. ¿Qué tiene todo esto que ver con el aprendizaje, la motivación o el desarrollo personal? Según explicaba Mario Alonso Puig durante “El ser creativo: I Congreso de Mentes Brillantes”, “Cuando verdaderamente nos sentimos inspirados y decidimos aprender algo, la anatomía y fisiología del cerebro cambian por completo: aumenta el riego de ciertas partes de la corteza prefrontal, llega más sangre y empezamos a ver con más claridad; a la vez, las neuronas empiezan a hacer conexiones entre ellas”. Alonso Puig también distingue entre mecanismos que nos hacen fisiológicamente más conscientes (los mecanismos de adaptación) y los mecanismos de supervivencia, afirmando que el estrés produce el efecto contrario a la motivación, ya que desvía el riego sanguíneo hacia otros órganos del cuerpo que requieren una acción inmediata al tratarse de una situación de supervivencia, dejándonos sin embargo con menos poder en el razonamiento y para la toma de decisiones. El problema puede venir cuando nuestro cuerpo dispara mecanismos de supervivencia y nos genera estrés cuando en realidad la situación que vivimos no entraña un peligro para nuestra supervivencia. Distinguir entre estos dos tipos de mecanismos (supervivencia y adaptación), mejora la gestión que realizamos de las respuestas corporales que se generan, y nos permite adaptarnos mejor a nuestro entorno.

Asumir un riesgo sin embargo te brinda siempre una oportunidad. y por tanto más opciones para adaptarte al cambio. Si por el contrario puedes llegar a analizar la situación. Gracias. de riesgo. Tus comentarios y aportaciones son importantes. tu cerebro empezará a explorar qué opciones dispone. La plasticidad de nuestro cerebro no deja de sorprenderme. ¿Esto es una AMENAZA o únicamente un RIESGO? Cuando pones en marcha tus mecanismos de adaptación. se consciente de que tu cuerpo está reaccionando de forma natural ante una situación y analiza dicha situación haciéndote estas preguntas: ¿Realmente esto es un PELIGRO o un RETO? Si la situación que vives entrañara ciertamente un peligro para tu supervivencia no tendrías ni siquiera la oportunidad para hacerte esta pregunta y ya estarías actuando: huyendo. sobre todo cómo los propios pensamientos pueden generar cambios instantáneos en nuestra composición celular. Espero que este artículo nos haya proporcionado tanto a ti como a mí un buen puñado de nuevas conexiones neuronales. Ante una amenaza real sólo tendrías una opción: reaccionar para sobrevivir. . dando paso al modo adaptativo frente al reactivo de supervivencia. Sabes que puedes dejar el tuyo un poco más abajo. eres consciente de que estás frente a una situación de cambio. y ver como un reto lo que parece un peligro.¿Cómo aumentar nuestra conciencia para poder distinguir los mecanismos de supervivencia frente a los de adaptación? Cuando sientas que el estrés se está apoderando de ti haz una pausa. pero también de oportunidad. luchando o inmóvil.

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