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Y si el Cuerpo grita… Dejémonos de maricadas.
Autor: Manuel Antonio Velandia Mora
1ª Edición; Bogotá, Octubre 1999
2ª Edición; Alicante, Agosto 2011
Editorial Equilλteros. Colombia/España.
Equilλteros Proyecto colombiano de diversidades y minorías sexuales
274 páginas.
16,5 x 24 cm.
ISBN 958-9595-4-4
Derechos reservados de Autor
Diseño portada: Manuel Antonio Velandia Mora
Fotografía portada: Manuel Antonio Velandia Mora
Edición Impresa: Difundir Ltda. Santafé de Bogotá
Edición impresa de 1500 ejemplares

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A León Zuleta
asesinado el 23 de agosto de 1993,
en Medellín, Colombia
a causa de sus luchas por los
derechos humanos y de los homosexuales

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INDICE
INDICE ............................................................................................ 7
AGRADECIMIENTOS .......................................................................13
INTRODUCCIÓN .............................................................................15
FILÓSOFO, LOCO, POETA Y MARICÓN ............................................21
RAZONES QUE DAN ALGUN*S POC*S DE POR QUÉ MUCH*S OTR*S
SON COMO SON ............................................................................27
1.1

CULTURA Y HOMOSEXUALIDAD ....................................................28

1.2

ARGUMENTACIÓN DE LA IGLESIA CATÓLICA .....................................32

1.3

DISTINTAS POSICIONES TEÓRICAS EN TORNO A LA HOMOSEXUALIDAD ..36

LAS TEORÍAS DE ORIGEN PSICOLÓGICO ....................................................... 36
TEORÍAS PSICOLÓGICAS SOBRE APRENDIZAJE ............................................... 51
LAS TEORÍAS DE ORIGEN SOMÁTICO O FÍSICO .............................................. 52
ALGUNAS EXPLICACIONES SOBRE BIOLOGÍA SEXUAL ...................................... 53
LA BIPOTENCIALIDAD MASCULINO-FEMENINO. ............................................. 55
GENÉTICA SEXUAL ................................................................................... 60
ESTRUCTURA DEL ÁCIDO DESOXIRRIBONUCLEICO ADN ................................. 62

PERIODO CRÍTICO ................................................................................... 63
LA ORIENTACIÓN SEXUAL COMO ELECCIÓN ................................................. 66
ALGO MÁS QUE UNA INMENSA MINORÍA. .................................................... 67
IDENTIDAD SEXUAL .......................................................................71
2.1

PROCESO DE LA CONSTRUCCIÓN DEL «QUERER SER» O PROCESO DE LA

IDENTICACIÓN ...................................................................................74
2.2
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SEXO ......................................................................................76

TRASTORNOS BIOLÓGICOS DEL SEXO ......................................................... 78
2.3

CUERPO ..................................................................................81

2.4

GÉNERO ..................................................................................83

ROL DE GÉNERO ..................................................................................... 87
ROL DE GÉNERO E INDUMENTARIA ............................................................. 90
VARIACIONES EN EL CUERPO, VESTIDO Y ACCESORIOS ................................... 93
2.5

IDENTIDAD SEXUAL ....................................................................95

IDENTIDAD DE CUERPO ............................................................................ 99
VARIACIONES EN LA IDENTIDAD DE CUERPO ............................................... 101
IDENTIDAD DE GÉNERO .......................................................................... 102
TRANSGÉNEROS .................................................................................... 107
ORIENTACIÓN SEXUAL ................................................................. 115

LA FANTASÍA .................................................................................. 118
2.6

LAS ORIENTACIONES SEXUALES HOMOSEXUAL Y LÉSBICA ................. 120

EL DESEO ............................................................................................ 122
LO ERÓTICO ......................................................................................... 125
LA GENITALIDAD ................................................................................... 127
LA AFECTIVIDAD ................................................................................... 130
CONCIENCIA DE LA ORIENTACIÓN ............................................................. 132
PROCESO DE CONSTRUCCIÓN DE LA IDENTIDAD DE ORIENTACIÓN
SEXUAL:....................................................................................... 136
3.1

COMING IN ............................................................................ 137

3.2

COMING OUT ......................................................................... 145

3.3

ESTABLISH ITSELF .................................................................... 150

3.4

SELF MADE ............................................................................ 151

MIJ*, MEJOR NO ME DIGA NADA................................................. 165
4.1

QUÉ HACER SI USTED PIENSA QUE SU HIJ* ES HOMOSEXUAL O LESBIANA.
167

4.2

QUÉ ES MEJOR, PREGUNTAR O QUEDARSE CALLAD* ...................... 169

4.3

ENTONCES, QUÉ HACER ............................................................ 171

4.4

QUÉ HACER ANTE LAS DUDAS DE LA FAMILIA ................................ 173

4.5

RESPUESTA A LA CARTA DE UNA MADRE ANGUSTIADA .................... 175

ESO NO TIENE NOMBRE ¿CÓMO DESEAN LLAMARSE LAS
LESBIANAS? ................................................................................. 177
5.1

CINCO FÓRMULAS PARA CONQUISTAR UNA BOLLERA. ........ 181

EL JUEGO DE LOS PRÍNCIPES Y LAS PRINCESAS. ............................ 184
UNA ÉTICA UNIVERSAL PARA EL MANEJO PROFESIONAL DE LA
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SEXUALIDAD, DERECHOS DE HUMANOS Y HUMANAS: DERECHOS
SEXUALES .................................................................................... 191
6.1

ÉTICA Y DERECHOS HUMANOS ............................................ 194

¿CÓMO SE DETERMINAN LOS DERECHOS FUNDAMENTALES?........................ 198
6.2

DIVERSIDAD Y MINORÍAS .......................................................... 203

6.3

SEXUALIDAD Y SALUD............................................................... 204

6.4

LA TOLERANCIA ...................................................................... 206

6.5

LA INTOLERANCIA NACE DE LA IGNORANCIA. ................................. 207

LA TOLERANCIA EN GENERAL ES MAL INTERPRETADA. .................................. 209
LOS DERECHOS HUMANOS TAMBIÉN SON SEXUALES, LOS
DERECHOS SEXUALES TAMBIÉN SON HUMANOS ......................... 213

7.1

AL RECONOCIMIENTO Y ACEPTACIÓN DE SÍ MISM* COMO HOMBRE O

COMO MUJER Y COMO SERES SEXUADOS. ............................................. 213

7.2

A LA EQUIDAD DE GÉNEROS ..................................................... 218

EL CONCEPTO DE GÉNERO ..................................................................... 219
LA PERSPECTIVA DE GÉNEROS ................................................................. 222
7.4

AL FORTALECIMIENTO DE LA AUTOESTIMA, LA AUTOVALORACIÓN Y LA

AUTONOMÍA PARA LOGRAR LA TOMA DE DECISIONES ADECUADAS EN TORNO A
LA SEXUALIDAD.

.............................................................................. 224

AUTOVALORACIÓN: EL INICIO DE LA HETEROVALORACIÓN. ........................... 224
7.5

AL LIBRE EJERCICIO DE LA ORIENTACIÓN SEXUAL ............................ 227

7.6

A ELEGIR LAS ACTIVIDADES SEXUALES SEGÚN SUS PREFERENCIAS ...... 228

7.7

AL EJERCICIO RESPONSABLE DE LA FUNCIÓN SEXUAL EN SU MODO

ERÓTICO Y REPRODUCTIVO (O MÁS CORRECTAMENTE, DIVERSIFICADO). .... 231
7.8

A LA EDUCACIÓN SEXUAL POSITIVA ............................................. 233

7.9

A ESPACIOS DE COMUNICACIÓN FAMILIAR PARA TRATAR EL TEMA DE LA

SEXUALIDAD ................................................................................... 236
7.10

A LA INTIMIDAD PERSONAL, LA VIDA PRIVADA Y AL BUEN NOMBRE. 238

BIBLIOGRAFÍA: ............................................................................ 243
LOS DERECHOS LEGALES DE LAS PERSONAS LGBT EN COLOMBIA . 245

8.1

CON TODAS LAS DE LA LEY ............................................... 245

EL AUTOR .................................................................................... 273

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AGRADECIMIENTOS

A mi madre quien con su actitud me enseñó respeto y tolerancia, a mis
herman*s, que me han acompañado en mis decisiones, luchas, alegría
y duelos y que por aceptar, respetar y apoyar que yo esté siendo feliz,
han sido víctimas de intolerancia.
A l*s amig*s de la vida Nelson Arias, Richard Tarry, Jaime Galido,
Eduardo Moreno, Yolanda Quintero, Amparo Pinzón, Gloria Ortega,
Margarita Carrillo, Alexandra Uribe, Mónica Uribe y Liliana Gómez,
quienes han demostrado que la convivencia en paz y armonía es
posible a pesar de las grandes diferencias; a los hombres y las mujeres
con quienes he compartido mi vida sexual y afectiva.
A todos los hombres y todas las mujeres que me han permitido
apoyarles en el encuentro consigo mism*s y con la felicidad, en
especial a aquellos que me permitieron tomar de sus historias de vida
datos para controvertir o confirmar mis teorías.
Un agradecimiento especial a la periodista Olga Lucía Lozano por la
revisión y aporte al documento y a Mónica Uribe Pachón quien realizó
la fotografía y diseño de la portada de la primera edición.
Al equipo de Apoyémonos que apoyó las discusiones sobre identidad
y orientación sexual y al interior de mi grupo de trabajo a la
Antropóloga María Yaneth Pinilla Alfonso, Al Psiquiatra Néstor
Torres y al Psicólogo Carlos Ernesto Rojas Manosalva por sus
comentarios críticos y aportes al texto; a Álvaro Ricardo Molano
Acevedo quien fuera mi pareja durante el desarrollo de la primera
edición y quien sigue siendo amigo, cómplice y motivó esta segunda

edición, y que al igual que en dicha oportunidad me acompañó con sus
dudas e interrogantes en la corrección del texto.
A l*s amig*s de Llego organizadores del 7º Encuentro Internacional y
2º Congreso Internacional Creando un mundo sin fronteras llevado
a cabo en San Diego, California, Estados Unidos de América y
Tijuana, México del 6 de octubre de 1999, quienes apoyaron el
lanzamiento internacional del libro y a la Sociedad Colombiana de
Sexología quien en su XX aniversario y X Congreso Nacional de
Sexología y Educación Sexual apoyó el lanzamiento del libro en
Colombia.
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A Adriana Rodríguez y su esposa Angie Simonis quienes me
brindaron techo y cobijo en los momentos de soledad a comienzos de
mi exilio en España; a Antonio Domenech mi actual pareja, quien me
ha acompañado en mi vida académica y soporta mis momentos
difíciles, a l*s amig*s de Diversitat Asociación LGTBI de Alicante
quienes se interesan por mis desarrollos conceptuales y mi trabajo
preventivo; también a Ana Tabanera y Bernardo Hernández quienes
me impulsan en mi proceso creativo como también a María Mercedes
Rizo y Ernesto Cortes quienes creyeron en mí, decidieron adoptarme y
llenarme de cariño.
A Roberto Alejandro Morales Rubio por la edición final del texto

INTRODUCCIÓN

Aunque mucha gente intente distanciarse de la idea de poner
una etiqueta a otras personas, los seres humanos parecen
tener un interés desmesurado por clasificarse a sí mismos.
Francis Marck Mondimore

Desde cuando pensé en la importancia de crear el Movimiento
de Liberación Homosexual en Colombia y dado que gracias a la
vida me encontré con León Zuleta, amigo y compañero de la
lucha de la vida y por la vida pensé que era necesario escribir
un libro que me permitiera contar cómo entiendo que una
persona se hace homosexual o lesbiana. En ese momento
consideré que estando a punto de cumplir mí primer cuarto de
siglo en la militancia y la lucha por los derechos humanos y
sexuales tenía suficientes elementos para hacerlo y por eso
me decidí a escribirlo. Casi quince años después y con muchos
más estudios, investigaciones y experiencias el análisis se ha
complejificado y se hace necesario actualizar algunas de las
apreciaciones que allí se publicaron.
Ser homosexual o lesbiana en Colombia no es fácil, pero
tampoco lo es en otros países latinoamericanos y del mundo. A
algunos intentar ser felices le ha costado el rompimiento con
sus familias, perder el trabajo, romper con quienes
consideraban sus amig*s, a otr*s nos han amenazado de
muerte, nos han obligado a desplazarnos nacional o

internacionalmente, a solicitar asilo y algunos muchos más les
costó la vida.
A pesar de ello, negarse a ser homosexual o lesbiana por no ir
en contra del “deber ser” social izado es el mayor atentado
que podemos hacer contra nuestra vida. Es negarse a ser lo
que se quiere ser, pero sobre todo, es negarse a ser felices y a
aceptar que nuestro cuerpo nos grita sus razones.
El desarrollo saludable, integral, no discriminatorio y positivo
de hombres y mujeres, sólo es posible en sociedades, grupos
laborales, familiares, educativos y de formación en que los
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hombres y mujeres hayan aprendido a no maltratar y
discriminar, y las «minorías» a no permitir esta situación.
Un claro indicio de los pocos éxitos en la educación sobre la
sexualidad y los Derechos Humanos (en especial sobre el libre
desarrollo de la personalidad, la no-discriminación, la
tolerancia y el derecho a la diferencia), radica en que se
permiten en todas las instituciones formativas (escuela,
familia, iglesia) los abusos verbales y físicos a lesbianas,
homosexuales y otras minorías sexuales, étnicas y raciales
entre otras, desde un patrón de comunicación aceptado
socialmente que se caracteriza por ser marcadamente
homofóbico y heterosexista. Las personas que tienen como eje
de su oficio la educación, apoyo, asistencia y asesoría a
hombres y mujeres jóvenes, tienen la responsabilidad ética y
moral de crear e implementar programas que brinden
aceptación, respeto y sean sensibles a los requerimientos,

inquietudes y necesidades de todos/as los/as jóvenes,
incluyendo a los homosexuales, lesbianas y otras minorías
sexuales.
Muchas de las razones esgrimidas por quienes se consideran
representantes de la ética y la moral social se basan en el
desconocimiento del hecho de que la sexualidad es el
componente más profundo de la personalidad humana. Esta se
desarrolla desde la más temprana infancia y continúa
evolucionando hasta la edad adulta.
Para quienes la comprensión de la sexualidad se ha basado
únicamente en el conocimiento de su práctica individual,
aproximarse a un análisis sobre la identidad sexual social y la
suya en particular puede constituirse en elemento
fundamental para el entendimiento.
Si hombres y mujeres, lesbianas y homosexuales o de
cualquier sexualidad no pueden o no les es permitido asumir y
vivir su sexualidad como algo hermoso y significativo para sus
vidas, su crecimiento como personas y su relación consigo
mism*s y con la sociedad se desarrollará en una doble moral, y
sobre todo, en un proceso cada vez más conflictivo y
autodiscriminatorio.
Un elemento importante en el ejercicio de la
autodeterminación es la toma de conciencia de si mism*, del
desarrollo de la identidad sexual particular; es poder contar
con espacios socializadores de la experiencia particular y
apropiarse de elementos que le permitan a la persona
entender su propia realidad. El presente escrito es tan solo

una aproximación a la comprensión de diferentes
planteamientos teóricos en torno al origen y desarrollo de las
homosexualidades.
Cabe aclarar que pocos son los autores que se han detenido a
realizar un análisis de los orígenes de las lesbianidades.
Probablemente debe a que muchos de los investigadores son a
su vez hombres homosexuales como también a que la mujer
lesbiana es aún más discriminada; lo es por ser mujer, por ser
lesbiana y porque los hombres homosexuales si no hacen un
esfuerzo de entenderse a sí mismos, menos lo han hecho para
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tratar de entender a sus congéneres mujeres. También deseo
hacer énfasis en que aun cuando algunos de los elementos que
aquí planteo hacen punto de contacto con la lesbianidad, yo
no soy la excepción, ya que poseo mucho más experiencia
trabajando con hombres que con mujeres.
Este libro propone algunos elementos teóricos con los que
busco que en los diferentes espacios socializadores de auto y
heteroreconocimiento creados por I*s heterosexuales, I*s
bisexuales y los mismos homosexuales y lesbianas nos
permitamos a nosotr*s mism*s avanzar en el proceso de
obtener nuestras propias respuestas y autoafirmarnos como
personas con un papel activo en nuestras propias vidas, en la
sociedad y sobre todo en las relaciones con I*s otr*s,
cualquiera que sea su identidad sexual.
La autodeterminación homosexual y lésbica es también un
elemento fundamental en la comprensión de nuestros

procesos afectivos y de socialización, que nos posibilita
comprender que cada un* de nosotr*s, a pesar de su
individualidad, no es únicamente lo que es, sino que para ser
necesita recuperar-se también de lo que I*s otr*s asumen de
sus congéneres. En un ejercicio a partir del cual cada un*
puede entender que despersonalizar al otro o a la otra en
negar también la parte de ell*s que hay en cada un*, y es
también negarse a sí mismo.
El libro plantea inicialmente algunos elementos que permiten
aproximarse a las diferentes teorías con respecto al origen de
la orientación sexual homosexual, y en algunos casos de la
lésbica. En el segundo capítulo presento mi propuesta
explicativa de qué es la identidad sexual, base para
comprender el tercer capítulo que hace énfasis en las
orientaciones sexuales homosexuales y lésbicas. El cuarto
capítulo reúne escritos algo divertidos sobre las relaciones de
pareja y los juegos de poder. Sus títulos son algo sugestivos e
identifican rápidamente el tema a tratar: el juego de los
príncipes y las princesas; tu sobrino también fue mi sobrino;
tenemos el mismo marido. También analizo las relaciones
entre las personas con la misma orientación sexual pero con
conflictos de género: no me soporto esa loca. Remata con un
documento sobre las relaciones familiares: Mijo, mejor no me
diga nada. Un quinto y breve capitulo hace referencia
específicamente a lesbianidades e imaginarios. Sus textos son
igualmente digeribles y con algo de humor permiten
profundizar dichas "creaciones" sociales, los documentos
reciben los nombres de: Esto no tiene nombre y, cinco

fórmulas para conquistar una lesbiana. El último capítulo se
centra en la ley y los derechos humanos. Inicia con un primer
documento que permite comprender en donde se
fundamentan los Derechos Humanos, el segundo se centra en
interpretar los derechos humanos como derechos sexuales y el
último, muestra algo de la legislación internacional, y hace
énfasis en la situación colombiana. Una especial mención
merece un pequeño escrito sobre león Zuleta a quien está
dedicado este libro.

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FILÓSOFO, LOCO, POETA Y MARICÓN
A León Zuleta asesinado en Medellín, Colombia, a causa de sus
luchas por los derechos humanos y de los homosexuales.

Tal vez el titular no alcance para definir a León Zuleta, pero sí puede
aproximarnos a este hombre amado por much*s y odiado por otr*s,
probablemente, porque los seres radicales siempre logran despertar
sentimientos profundos.
De León supe por intermedio de Lina Arregocés de Daza, una
compañera de estudios de Sociología. Ella me facilitó una entrevista
que le realizaron a Zuleta en un periódico troskista en marzo de 1976.
Él hablaba acerca del Movimiento de Liberación Homosexual (MLH),
del que afirmaba tenía 10.000 miembros activos, y de «El Otro» como
una revista de la que circulaba el primer número. Es que León solía
hablar de sus fantasías como si fuesen realidades.
Yo quise pertenecer al Movimiento. Pero no tenía idea de que era una
fantasía, que todos los ceros eran falsos, como me informó al
responder la carta que le escribí. También me dijo que «El Otro», era
él mismo, su único miembro. Fui el primero en escribirle.
Posteriormente lo hizo otro estudiante de Filosofía, E. Rodríguez,
quien coincidencialmente, era mi compañero en esa carrera. León nos
contactó; así fue creciendo el número de posibles miembros, hasta
que, conjuntamente con el Abogado, Psicólogo y profesor Guillermo
Cortés, citamos el primer sábado de abril de 1.977 a la primera
reunión de lo que llamamos Grupo de Estudio por la Liberación de los

«Güeis»1, el GELG. Grupo del que posteriormente surge la iniciativa
de crear el Movimiento de Liberación Homosexual de Colombia;
dicho nombre era utilizado por Velandia en sus visitas de promoción
de organizaciones homosexuales en otras ciudades colombianas.2
Zuleta, paisa de Medellín, Filósofo, Lingüista y profesor universitario,
era un hombre abiertamente sex-pol. Sus ideas se conocieron por
medio de “El Otro”. Esta revista circuló desde finales del 77 en las
Universidades de Medellín, cuando León tenía dinero para la
impresión. Estaba escrita toda por él, excepto algunas de las cartas de
los lectores. Se caracterizaba por su terminología técnica, propia del
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1

Como una actitud antinorteamericana influenciada por Zuleta

quien propuso usar güei en vez de gay, y escribirlo tal y como suena
en castellano.
2

Un grupo de estudiantes de la Universidades de Antioquia y

Nacional de Medellín, citados por Zuleta y entre quienes estaban
Gildardo Ramírez, Fernando Albear, l@s Quintero, Urías y algunos
otros que prefirieron borrar su pasado, fundaron en 1.978 el Grupo
de Estudio de la Cuestión Homosexual GRECO. Grupo que es el
primero en aceptar mujeres como miembros y en crear alianzas con
grupos feministas. Igualmente se crean otros grupos: en Cali uno
influenciado por el GELG (1.980) y con el cual el autor perdió todo
contacto, y en Bucaramanga Acuarius creado por Velandia en 1981.
Ebel Botero en febrero del mismo año organizó con el apoyo del
GRECO un pequeño grupo de trabajo en Armenia. Al conjunto de
todos los grupos que iban apareciendo se le llamó MLHC: Movimiento
de Liberación Homosexual de Colombia.

freudismo radical, del troskismo y de la filosofía de vanguardia, que
en general resultaban incomprensibles para la gran mayoría.
Las relaciones con Zuleta siempre eran teóricamente profundas. Se
negaba –fundamentado en su propuesta sexual-política- a discutir con
alguien cuya genitalidad le fuera desconocida. Para obviar las posibles
relaciones de poder en las acciones conjuntas en la lucha sexualpolítica, consideraba necesario que su interlocutor lo penetrara y fuera
penetrado analmente, además consideraba que la demostración pública
de los afectos era una manera de combatir el estigma y discriminación
hacia los homosexuales.
León te conducía -e incluso te obligaba- a estar permanentemente
actualizado en el pensamiento internacional político-sexológico, a
discutirlo y aplicarlo a la realidad nacional. Tanto así, que artículos
escritos por mí en esa época son tan vigentes que parecen recién
publicados, como resultado de dicho trabajo.
No he podido olvidar el día en que lo conocí. Su apariencia de loco, su
embotamiento, producto de la marihuana -compañía de todos los días, el gusto por el sexo y el hedor a aguardiente, se hacían presentes en
todas partes. Era tan respetuoso en la autodeterminación, que nunca
me invitó a que me drogara o bebiera. Entre los dos se dio un hecho
que me marcó definitivamente.
Era una tarde soleada de abril, hace ya poco más de 20 años.
Estábamos sentados en la silla trasera de una buseta;
intempestivamente, León se paró, se dirigió hacia la puerta y salto. El
conductor frenó. En ese instante, León me deslumbró con su
genialidad: subió nuevamente, avanzó hacia mí y, sin mediar palabra,
me estampó un beso en la boca; nuevamente se bajó y yo, aún

adolescente, sentí sobre mí el peso de más de 10 pares de ojos de los
pasajeros. Al cabo de unos interminables segundos, me bajé, y ahí
estaba él. Me clavó en el piso, con esta perla: «Prepararse para ser
líder siempre significa estar dispuesto a la violencia». Creo que
presentía que lo suyo podía llegar a la muerte, y que lo mío estaría
rodeado de amenazas.
Parte del aprendizaje para la actividad política consistió (sin
consultarlo previamente y sin que mediara relación de pareja) en ser
besado en cuanto espacio público fuera posible.
Para él, su actuar era una forma de luchar contra “la persecución
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insidiosa de la moral, la religión y la medicina que se complementan
con el Derecho y la Sicología (y Psiquiatría) para considerar al
homosexual como un delincuente y enfermo”... Una manera de
“interpelar directamente el poder, la ley, el orden y la norma del
macho; de luchar por superar toda sociedad que fundamenta su poder
en la exclusión y la opresión. De ahí que toda acción no debería llegar
hasta la simple liberación sexual, sino estar encaminada hasta lograr la
conmoción de toda sociedad clasista y falocrática”.
Amaba el sexo oral, quiero decir, le encantaba hablar de sexo y era
tenazmente consecuente con sus ideales; sin embargo, no era ésta una
razón que lo separara profundamente de quienes de alguna manera
teníamos una visión diferente de la sexualidad y de la lucha por los
derechos sexuales. Es innegable su influencia en los orígenes
filosóficos y políticos del Movimiento de Liberación Homosexual de
Colombia (MLHC).

Hoy lamento que hayamos perdido el espíritu de su lucha; que las
nuevas organizaciones parezcan no tener orígenes, contenidos
políticos, e ideales claros. A pesar de que la sexualidad siga siendo un
hecho político, la homosexualidad una sexualidad al margen, y las
lesbianas y homosexuales considerad*s marginales, las nuevas
organizaciones parecen olvidar los cientos de asesinatos y estigmas.
Se dedican a algo que Zuleta y yo siempre rechazamos como nuestra
primera línea de acción: Al reformismo jurídico. Pensamos que no era
necesario si previamente no lográbamos que hombres y mujeres,
cualquiera que fuera su orientación sexual, se transformaran a sí
mism*s como una manera de buscar la ruptura y el cambio de la
sociedad.

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Capítulo 2

RAZONES QUE DAN ALGUN*S POC*S DE POR
QUÉ MUCH*S OTR*S SON COMO SON
Las teorías no explican la homosexualidad y la lesbianidad; cuando
mucho, se aplican solamente a algun*s de ell*s.
Cuando yo me di cuenta de que era homosexual, pensé que había
nacido así. Después leí algunos documentos científicos, y deduje que
mi madre tenía la culpa. Pero otras teorías me aclararon que la raíz
era la relación con mi padre, o que con ambos... Posteriormente
concluí que era cuestión de hormonas. Pero no tardé en enterarme de
que tenía que ver con mi hipotálamo; Cuando creía tener una
respuesta me enteré de que estaba relacionado con mi herencia y mi
cromosoma “X”.
Después de mucho pensarlo creí que yo me había hecho homosexual...
Por suerte, a pesar de tanta ciencia, sigo siendo feliz. ¡El origen es lo
de menos!

Muchas ideas se han hecho públicas con respecto al origen de la
homosexualidad. Algunas de estas se han expresado con criterio
científico y fundamentadas en investigaciones formales llevadas a
cabo por investigadores cuyo reconocimiento ha surgido a partir de las
mismas. Sin embargo, las unidades de observación han sido en
muchas ocasiones presidiarios y enfermos, en general grupos
poblacionales poco numerosos, cuyos miembros no son
representativos de los diferentes individuos y sus procesos. En
algunos, los casos integrantes de la muestra presentan patologías o
conductas que los hicieron elegibles como sujetos de investigación,
por tanto, no son realmente representativos, y los resultados de dichas

investigaciones, no cobijan a toda la población lésbica y homosexual,
sino tan solo a aquellos que fueron investigados, dada la errada
selección de la muestra.
A pesar de ello, sus resultados, han sido retomados y difundidos tanto
por los sexólogos, psicólogos, sociólogos, trabajadores sociales,
educadores y terapeutas sexuales, como por los medios masivos de
comunicación y las publicaciones especializadas, masificando la
información y conduciendo a las comunidades faltas de instrucción y
científica a asumir dichas propuestas como la explicación aplicable a
toda la comunidad homosexual o lésbica. De todas estas «propuestas
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científicas» la única que ha sido asumida y aceptada por consenso por
la comunidad científica internacional es que la homosexualidad no es
una enfermedad.
1.1

CULTURA Y HOMOSEXUALIDAD

Frecuentemente, con el afán de buscar antecedentes históricos de la
homosexualidad, se pretende encontrar en las culturas griegas y latinas
“expresiones homosexuales”, utilizando para ello el análisis de la
sexualidad que sólo es posible aquí y ahora en nuestras propias
culturas. En las lenguas clásicas griega y latina no se dispone de una
palabra que pueda traducirse como “homosexual”. El concepto
homosexual fue acuñado en 1869 por Karl María Kertbeny, escritor y
jurista, para definir la atracción sexual de algunos individuos por
personas de su mismo sexo, como un aspecto inherente e inamovible
de su personalidad. A través del siglo XX, diferentes escuelas
psicológicas han ampliado o analizado esta definición, por lo tanto, no
es posible utilizar ese término con el fin de estudiar los

comportamientos o conductas de personas pertenecientes a dichas
culturas.
Muchos de los traductores suelen encontrar pasajes eróticos
claramente “homosexuales” en los textos de la filosofía griega, como
por ejemplo en “El Symposium” y “El Banquete” (Platón), o en
muchas piezas decoradas de cerámica, con imágenes de dos o más
hombres. Para los griegos el concepto del amor romántico no se había
desarrollado plenamente. El hombre no debía ser sexualmente fiel
dentro del matrimonio para ser honorable, y el placer sexual y el
matrimonio no estaban necesariamente vinculados; la sexualidad y la
dominación sí lo estaban. La actividad sexual no se consideraba una
experiencia mutua, sino unívoca y unidireccional. Por lo tanto no
existía el concepto actual de genitalidad (que abordaré más adelante).
El sexo era algo que se “hacía” a alguien, y para eso se partía de un
imperativo anatómico: “se hace con el pene”.
Las palabras en griego eran específicas para actividades concretas, no
involucraban sentimientos. Especificaban, por ejemplo, la
introducción del pene en un orificio, como paedico, que significa
“penetrar analmente”. Las palabras que utilizamos actualmente
conllevan o expresan reciprocidad y algún tipo de vínculo,
exceptuando las que conllevan una relación unívoca como “tirarse a
alguien”, “culiarse a alguien”, “joderse a alguien” o como dicen los
españoles “follarse a alguien”. En nuestra cultura, las personas “hacen
el amor”, o “tienen relaciones sexuales”, y las palabras unívocas
generalmente son expresiones “obscenas”.
Para los griegos, los actos sexuales que expresaban sumisión se
ejercían para humillar a los enemigos conquistados, por tanto ser

penetrado sin desearlo era degradante y vergonzoso. Las personas
consideradas como objetos sexuales no eran ni masculinas ni
femeninas, sino activos o pasivos, agresivos o sumisos. La relación
sexual ideal era entre un hombre mayor (activo) y uno más joven
(pasivo). El acto sexual era disfrutado por el mayor y no se esperaba
que fuera disfrutado por el menor. Al primero se le llamaba Erastes y
al segundo Eromenos. Sus relaciones no eran anales ni orales, sino por
la entrepierna, y se realizaba de pie. Sin embargo, en los prostíbulos
de hombres la penetración anal era la norma. Como se consideraba
que al ser pasivo el hombre asumía el papel de mujer y abdicaba en su
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rol de hombre, los practicantes eran satirizados en las comedias
(Halperin, 1990).
En el siglo I d.C. se empieza a mencionar el tribadismo; prácticas de
erotismo entre mujeres prostitutas, en la que una mujer penetraba a
otra con un falo artificial o las imaginaba con un clítoris tan grande
que simulaba un pene. Una revisión de la vida y obra de Safo, la
poetisa griega que vivía en la isla de Lesbos en el siglo IV a.C.,
manifiesta que el erotismo entre mujeres podía vivirse libremente sin
condena social (Klaich, 1989).
En Norteamérica, a mediados del siglo XVIII, se observaron hombres
que adoptaban funciones, vestidos y accesorios de mujer y que eran
pareja sexual con otros hombres. Los misioneros franceses los
denominaron berdache (hoy “homosexual masculino”), así como a las
mujeres que vestían ropas de hombres y cuyas actividades eran la
caza, la guerra u otras consideradas propias de los hombres. Se cree
que los berdaches estaban por toda América y en todos los grupos
importantes. Los había por ejemplo en los Navajo, los Pima, los

Illinois, los Arapaho, los Mohaves, los Yanquis y los Zapotecas de
México, en varias tribus Suramericanas y en los Esquimales de Alaska
(Mejía, 1988).
La antropóloga norteamericana Ruth Underhill describió la condición
de berdache en el pueblo Papago del sudoeste americano durante un
trabajo de campo realizado en la época de 1930. Este pueblo creía que
los niños se convertían en berdache, tras tener sueños sobrenaturales.
Cuando los padres notaban que a su hijo le gustaba confeccionar
artesanías comúnmente realizadas por mujeres, los ponían a prueba
por si tenían el don berdache (Underhill, 1938). Los aborígenes
americanos consideraban la sexualidad como un regalo del mundo de
los espíritus, un placer que debía ser apreciado y disfrutado libremente
antes y durante, dentro y fuera del matrimonio y con fines de
procreación. Pero no todos los grupos indios eran tan tolerantes; los
aztecas tenían leyes que castigaban las “prácticas homosexuales”,
como también los eran el adulterio y el incesto, que se castigaban con
la muerte. Se ha sugerido que la ley azteca contra dichas prácticas
intentaba privar a las tribus conquistadas de sus principales líderes, los
chamanes berdache (Greenberg, 1998).
La palabra “homosexualidad” sugiere muchas cosas distintas, pero no
siempre el erotismo o la genitalidad entre hombres puede denominarse
“homosexualidad”. Muchas de las palabras utilizadas para definirla o
para hacer referencia a ella retoman los términos como: berdache,
sodomía, enfermo, urnings, degeneración, perversión, inversión,
tendencia, orientación, conducta, variante, opción, alternativa,
decisión, determinación, natural, herencia, antinatural, congénito,
consecuencia, influencia, y muchas otras. Las teorías expresadas en

estos términos han sido utilizadas como fundamento de estigma y
vulneración a los hombres homosexuales y las mujeres lesbianas.
1.2

ARGUMENTACIÓN DE LA IGLESIA CATÓLICA

Algunos siglos después de Cristo, exactamente en el año 309, en lo
que actualmente es España, el Consejo Eclesiástico de Elvira aprobó
una serie de leyes canónicas que afectaban la conducta sexual. Estas
leyes se convirtieron posteriormente en la legislación civil de toda
Europa, cuando el Emperador Constantino proclamó que el
cristianismo era la religión estatal del imperio romano. La conducta
sexual, que hasta el momento era algo particular y personal, fue
Página | 32

reglamentada por la iglesia y el estado. A la homosexualidad, que
hasta entonces se le consideraba una conducta “antinatural”, se le
designó como sodomía 3 (Greenberg, 1998).

3

Génesis 19:1-25, Sodoma y Gomorra. Históricamente, el texto de la Biblia
que más a menudo se ha citado para justificar la violencia contra los
homosexuales ha sido la narración del Génesis sobre la destrucción de
Sodoma y Gomorra por el fuego enviado por Dios. Especialmente desde el
siglo XII (que presenció una verdadera explosión de antisemitismo y
homofobia en Europa Occidental), los clérigos han recurrido habitualmente
a histéricas arengas en que la “sodomía” se ha definido como “actos
sexuales entre varones”; ha sido denunciada como el pecado más
abominable ante Dios, y presentada como explicación de la destrucción de
aquellas dos ciudades. La quema medieval de “sodomitas” y la pena de
muerte prescrita por “sodomía” en Europa y las Américas, fueron
justificadas con facilidad apelando al capítulo 19 del Génesis. Todavía hoy
se encuentran predicadores que poden fondos para que se les ayude a salvar
a la nación de la terrible amenaza de los “sodomitas”.
Así comienza la historia: “los dos ángeles llegaron a Sodoma por la tarde”
(Gén. 19:1). No se dice ni una sola palabra sobre relaciones sexuales entre
seres humanos. En cambio, se lee cómo ciertos hombres intentaron tener
sexo con ángeles. La historia continúa contando cómo todos los hombres de
Sodoma (no solamente uno o un 10%) efectuaron un intento decidido de
violar a los visitantes angélicos (Gén. 19:4-11). No fue la propuesta de una
relación consentida y amorosa, sino la violencia de una multitud decidida a

Los estoicos y otros filósofos griegos abogaban en sus escritos por la
indiferencia ante toda fuente de placer, incluso el sexual, y la renuncia
a cualquier emoción excesiva; además consideraban que la única
sexualidad “natural” tenía como propósito la procreación. Incluso el
sexo podía “contaminarse” si aún con el fin procreativo se obtenía de
él demasiado placer. Toda actividad con otro fin se consideraba
ilegítima y antinatural.

infligir violación en masa y a humillar a extranjeros, en vez de darles la
bienvenida y practicar la hospitalidad. Lo que es obvio a partir de la lectura
cuidadosa de Génesis 19, se confirma fácilmente al buscar en la Biblia las 48
referencias a Sodoma. Sodoma es condenada por violencia y opresión (que
incluye lo que hoy se llamaría “violación sexual”), por negativa de
hospitalidad y por falta de solidaridad con los débiles y los pobres (Ezequiel.
16:46-49), pero nunca por “homosexualidad” mi por ningún equivalente
lingüístico de la antigüedad. Solamente Judas 7 se centra en lo que se
llamaría la “dimensión sexual” del Génesis 19. A primera vista, este énfasis
parecería contradecir el hecho de que el propio Jesús se concentró en el
rechazo de Sodoma a ser hospitalaria con los viajeros sin hogar: “y lo mismo
Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas que como ellos fornicaron (griego:
ekporneúsasai) y se fueron tras una carne diferente (Griego: sarkós
hetéras)” Judas 7 BJ. Es de notar que aquí Judas emplea la propia palabra
griega (hetéras) de la que se obtiene la palabra “heterosexual”. Los
escrituristas están de acuerdo en que la referencia de Jesús a la “carne”
que es “diferente” significa precisamente la carne de los ángeles. Partiendo
del griego, o de cualquier traducción adecuada, no es posible interpretar
que el texto de Judas tiene la intención de condenar a la “homosexualidad”.
En el griego original, no existe ninguna palabra que pueda traducir
“vicios/relaciones contra la naturaleza”, y la Biblia de Jerusalén, que
representa la mejor erudición de biblicistas católicos no incluye tal noción,
e indica claramente en su nota al texto a qué se refiere el texto cuando
habla de “otra carne”.
En dos listas paulinas de vicios, encontramos un término raro y oscuro,
probablemente acuñado por el mismo San Pablo a partir de dos palabras
griegas comunes que literalmente se puede traducir “varón-camas”, (griego:
arsenokoitai). En 1 Corintios 6:9, “varón-camas” es precedido por la palabra
común que significa “suave”, “blando”. La Biblia Reina Valera, tradujo
“varón-camas” como “los que se echan con varones”, y “suave”, “blando”,
como “afeminado”. Incluso en el siglo XX hay teólogos (especialmente
católicos) que citan el texto para condenar la masturbación.

Varios actos se llamaban sodomía, como por ejemplo la masturbación,
el contacto oral o anal con el pene que se producía entre un hombre y
una mujer, las relaciones sexuales con animales y el coitus
interruptus. Incluso cualquier relación en la que el hombre asumiera
posición diferente a estar encima de la mujer, ya que todos ellos
disminuían la capacidad de concebir. A las relaciones entre hombres
no se les incluyó en este grupo hasta entonces.
Tomas de Aquino en su Summa theológica escribió en sus obras que
la utilización de los órganos sexuales para cualquier propósito
diferente a la procreación era lujurioso y pecaminoso. Aquino
Página | 34

consideraba que las relaciones entre personas del mismo sexo eran
actos egoístas y destinados a la obtención de placer, y por
consiguiente pecaminosos. Algunas personas llegaron a considerar
como sodomitas las relaciones entre cristianos y musulmanes, e
incluso se prohibían los actos si se consideraba que la pareja era
inapropiada. Se partía para ello de la creencia de que los infieles eran
como perros u otros animales ante los ojos divinos. Se calificaba a los
actores sexuales y no a los actos.
En la Edad Media se desaprobaron las relaciones entre hombres, pero
no fueron castigadas severamente. Los Estatutos del Melfi, del reino
de Sicilia, castigaban muchos delitos religiosos comunes como la
usura (prestar dinero con intereses) pero callaban manifiestamente
éstas relaciones; Tanto que el Emperador Federico II fuera acusado
personalmente por el Papa de “sodomía” y de mantener relaciones con
otro hombre para explicar la inusual indulgencia de su estatutos
(Greenberg, 1998).

En el siglo XIV los monarcas y los príncipes de toda Europa cedieron
ante la presión de la Iglesia Católica para hacer de la sodomía un
delito a menudo capital. La legislación inglesa del siglo XIII
estipulaba que las personas que habían mantenido relaciones sexuales
con judíos, niños y miembros de su propio sexo fueran enterradas
vivas (Bokswell, 1980).
En el esquema judeocristiano actual, la genitalidad está
eminentemente ligada a la capacidad reproductiva de los individuos.
Generalmente, es analizada desde la perspectiva de los sexos y tiene
como fin la procreación. Está limitada a la relación entre personas de
sexos diferentes y el disfrute de esta es visto como una «corrupción de
la carne».
Ante el caso del hombre que decide ejercer su inclinación por otros
hombres, es decir, un hombre que se asuma homosexual, la iglesia
Católica sostiene en su Catecismo; «La inclinación sexual no
constituye una característica equivalente a la raza, el origen étnico u
otras que se relacionen con la discriminación, por el contrario, la
inclinación homosexual es una enfermedad... Como seres humanos los
homosexuales tienen los mismos derechos que las demás personas...
De todos modos, éstos derechos no son absolutos. Se los puede limitar
de manera legítima en los casos en que existe una conducta enferma.
A veces esto no sólo es legal, sino también constituye una
obligación... Los homosexuales pueden participar en las actividades
de la iglesia, sólo si practican la abstinencia sexual». El Catecismo
Católico no hace referencia en sus pasajes a la mujer lesbiana ni a l*s
bisexuales.

Para el análisis de la posición de la iglesia, prefiero citar textualmente
al sacerdote jesuita Jhon J. McNeill en su libro «La iglesia ante la
homosexualidad», cuya publicación fue autorizada por la jerarquía
jesuítica. En la pág. 20 afirma: “...En 1971, el artículo de Joseph
McCaffrey «homosexualidad. Aquinas y la Iglesia», publicado en
Catholic World, evidenciaba que la actitud de la iglesia hacia la
homosexualidad había permanecido prácticamente inmutable desde lo
que escribió Santo Tomás en el siglo XIII». En tal sentido
«...McCaffrey ponía en entredicho el que la visión de Santo Tomás
sobre la naturaleza y la sexualidad humana en general, así como su
Página | 36

comprensión de la homosexualidad, pudiese seguir siendo base de la
valoración moral presente».
1.3

DISTINTAS POSICIONES TEÓRICAS EN TORNO A LA
HOMOSEXUALIDAD

Durante mucho tiempo los investigadores se han interrogado acerca
del origen de la homosexualidad, pregunta que casi nunca se hace para
el lesbianismo. No siempre las propuestas teóricas y las
investigaciones se pueden extrapolar a la mujer lesbiana, sin embargo,
considero pertinente que l*s lectoræs, en especial las lesbianas,
entiendan que este capítulo no refleja mi posición particular. Tan sólo
facilita el acercamiento a algunas de las diversas tendencias teóricas
que buscan explicar la homosexualidad.
LAS TEORÍAS DE ORIGEN PSICOLÓGICO
Kerl Henrinrich Ulrichs (1825-1895). Es el primer teórico que acuño
un vocabulario completo para hacer referencia a las personas cuyo
polo de atracción sexual son personas del mismo sexo. Ulrichs acuño

las palabras Uranier para designar a los hombres que amaban a los
otros hombres y Dionäer para los hombres que aman a las mujeres;
posteriormente los denominó respectivamanerte Urning y Dioning.
Las mujeres que se sentían atraídas por otras mujeres eran Urninging
y el Urano-dioning era quien se sentía atraído por hombres y mujeres.
Incluso acuño un término para designar a hombres que a falta de
mujer se relacionaba con otros hombres: Uraniaster. Al que se casaba
por la presión social y asumía un estilo de vida similar al que hoy
llamamos heterosexual lo denominó: Virilisirt. Incluso, formuló
nombres diferentes para el Urning afeminado: Weibling; al masculino
lo denominó Mannling. Aclaró que entre todas estas denominaciones
era posible encontrar múltiples variaciones.
En una época en la cual se consideraba que el amor hacia personas del
mismo sexo era contra natura, su pensamiento fue revolucionario.
Planteó que la orientación sexual era innata, inamovible y por
consiguiente “natural”. Afirmó: “no existe el amor antinatural. Donde
hay verdadero amor, también hay naturaleza”4. (Ulrichs, 1994)
Ulrichs usó el seudónimo “Numa Numantius” y publicó 1864 y 1869
monográficos bajo títulos tan sugestivos como: “investigación sobre la
clave del amor entre hombres” Según Mondimore (1998) al enterarse
Ulrichs de que los órganos sexuales masculinos y femeninos de
desarrollaban a partir de los mismos tejidos del embrión sexualmente

4

Las obras de Karl heinrich Ulrichs, han sido traducidas por Michael

A. Lombardi-Nasch del Alemán al Inglés con el título de The Riddle
of “Man-manly Love”: The pionnnering Work on Male
Homosexuality;

inmaduro, postuló que el “espíritu” también podía no estar formado y
ser susceptible de convertirse en “masculino” o “femenino” en todas
las personas.
Karl Westphal (1870) publicó en la Revista alemana sobre
psiquiatría archive für Psychiatrie, un caso sobre una mujer y para
referirse a ella acuñó el término sentimiento sexual contrario. El
también psiquiatra Doctor Albert Moll (1891), publicó un volumen
entero sobre el mismo tema: Die conträre sexualempfindung. En él
rechazó el ridículo concepto de que la masturbación podía conducir a
la homosexualidad y minimizó factores causales como la teoría de la
Página | 38

degeneración y la “contaminación neuropática”.
Richard von Krafft-Ebing (1896). Autor de Psychopathia Sexualis,
obra de la que publicó entre 1806 y 1903 doce ediciones, logró
entrelazar el tema de la homosexualidad a la enfermedad mental por
más de 80 años. Su obra es un compendio de más de doscientas
historias de casos extraños y patológicos, entre ellos asesinos,
incluyendo a Jack el Destripador; su colega el doctor Moll le facilitó
información sobre muchos de los casos; Utilizó un total de cuarenta y
seis casos sacados de registros policiales y manicomios. Krafft-Ebing
describió una gama de conductas que no podían ser incluidas todas en
la misma categoría conceptual. Varios de los casos hacen referencia a
personas que sufrían graves enfermedades mentales, y que además,
eran homosexuales; incluso, el autor recurre para su descripción a
términos como neurastenia y neuropático.
Krafft-Ebing dedicó en su primera edición más de cien páginas al
instinto sexual contrario; Él, que rechazaba la terminología de
Ulrichs, recuperó para sus escritos el término homosexual que fuera

utilizado veinte años antes por un desconocido panfletista alemán,
igualmente utilizó el término “degeneración” originado a finales del
siglo XVIII y que se empleó a mediados del siguiente siglo para
explicar conductas humanas que iban desde el retraso mental hasta la
criminalidad. Además creía que la “sexualidad contraria”, así como el
alcoholismo y la locura, eran expresiones de un sistema nervioso de
constitución defectuosa. Incluso consideró que la masturbación podía
causar el desarrollo de la homosexualidad.
Según Mondimore (1998), aun cuando desconocía la base biológica de
la constitución anormal, estaba seguro que se podía detectar su
expresión. Creía que los individuos con sexualidad constitucional
contraria iniciaban su actividad sexual antes, y que sus sentimientos
sexuales eran más intensos. Así mismo, creía que el amor físico entre
los homosexuales constitucionales era exagerado y exaltado. El
mismo autor considera que Krafft-Ebing sentó las bases “científicas”
de unos estereotipos sobre los homosexuales que iban a durar por lo
menos cien años: los homosexuales son asténicos, superficiales pero
supersexuados, incapaces de mantener relaciones maduras y proclives
a la enfermedad mental. La opinión de que los homosexuales eran
enfermos mentales era casi una idea fija en la psiquiatría moderna que
no se había abandonado hasta hace poco y de forma incompleta.
Richard von Krafft-Ebing utilizando métodos bien diferentes que san
Agustín y Tomás de Aquino, pero llegó a las mismas conclusiones: la
única sexualidad “natural” era la procreativa heterosexual.
Henry Havelock Ellis (1859-1939) Escribió una serie de libros a los
que tituló Estudios sobre la psicología del sexo que lo convirtieron en
la principal autoridad sobre el tema de la sexualidad en el mundo de

habla inglesa. Su obra más connotada, Inversión Sexual, fue escrita
en colaboración con John Addington Symonds (1840-1893), un
hombre del que se supo en 1954 que era homosexual, debido a que en
ese año se hizo público un manuscrito autobiográfico que reposaba en
la biblioteca de Londres.
Por iniciativa de Symonds y luego de su muerte, hicieron parte de la
primera edición, como apéndice, los escritos: Un problema de ética
griega, un ensayo sobre cómo los clasicistas victorianos encubrieron o
ignoraron las referencias de Platón, Jenofonte y otros a la
homosexualidad, y un ensayo titulado Las opiniones de Ulrichs,
Página | 40

además de una serie de notas a pie de página. Ellis dudó de publicar
en Inglaterra, considerando que Oscar Wilde seguía preso por ser
homosexual (“estado” para el que en el libro se pedía tolerancia),
razón por la que la primera edición se publicó en 1886 en Alemania
bajo el nombre de Das Konträre Gerslechtsgefühl. La primera edición
inglesa se publicó en 1887. Aun cuando el libro era un documento
académico, mesurado y con muchas observaciones literarias e
históricas el librero Bedborough fue arrestado y acusado de escribir
“un escrito difamatorio, escandaloso, obsceno, perverso y lascivo”
(Grosskurth, 1980). En Inglaterra no volvió a publicarse revisión
alguna de Inversión Sexual o de cualquiera otro de los cinco
volúmenes subsiguientes de «Estudios sobre Psicología del Sexo”.
Al contrario de lo que aparece en “Psycopatología Sexual”, en
“Inversión Sexual”, los “invertidos” de Ellis llaman la atención por su
normalidad. El suyo era un mensaje radical u nuevo: Los hombres
homosexuales no son tan diferentes de los demás, a no ser por sus
compañeros sexuales. Él mismo declara “Todos estos (casos)

proceden de relatos privados, no de internos de la cárcel ni de
manicomios, y en la mayoría de los casos no han consultado sus...
instintos con un médico. Viven como miembros corrientes y a veces
honorables de la sociedad”.
Ellis prescindió de la teoría de la “degeneración”. De hecho
consideraba que no valía nada, estimando que el término amenazaba
con desaparecer de la terminología científica para convertirse en un
mero término de insulto literario y periodístico. Igualmente no
consideraba, como lo hacía Krafft-Ebing, que la masturbación podía
conducir a la homosexualidad, Incluso se adelantó a muchos
investigadores, al afirmar que “la tendencia empieza antes de la
pubertad... generalmente entre los 7 y los 9 años”, cuestionó la teoría
que afirmaba que la homosexualidad era adquirida y no innata. Se
considera que fue el primero en utilizar la idea de homosexualidad
latente.
Ellis fue claro oponerse a que se castigara la homosexualidad como
delito y al “tratamiento” que pretendía “curarla”, porque pensaba que
posiblemente “no podía curarse”. Por supuesto Ellis fue barrido en sus
ideas por dos hombres austríacos: El médico y Filósofo Sigmund
Freud, quien inventó el psicoanálisis, y por el político Adolf Hitler,
creador del símbolo estigmatizante de los homosexuales: el triángulo
Rosa.
Sigmund Freud (1856-1939) conoció la obra de Ulrichs sobre la
homosexualidad y declaró al respecto: “la investigación psicoanalítica
se opone enérgicamente al intento de separar a los homosexuales de
las demás personas como si fuera un grupo de una naturaleza
especial”. Según Kennett Lewes (1988), Freud no desarrolló una única

teoría de la homosexualidad; inicialmente esbozó las líneas generales
de las teorías. “Los invertidos atraviesan durante su infancia una base
de fijación muy intensa pero breve por... (su) madre y, tras superarla,
se identifican con la mujer y se consideran ellos mismos objetos
sexuales; es decir, partiendo de una base narcisista, buscan a hombres
jóvenes que se parezcan a ellos en personas a las que desean amar
como sus madres les amó a ellos... Su deseo obsesivo por el hombre
demuestra verse determinado por su huida incansable de la mujer”.
Cuatro años más tarde de haber afirmado lo anterior, Freud planteó en
el “Análisis de una fobia en un niño de cinco años” (Freud, 1909),
Página | 42

explicación algo distinta: “La alta estima que siente el homosexual (de
niño) por el órgano masculino, decide su destino. Durante su infancia
elige a las mujeres como objeto sexual, mientras asume que ellas
también poseen lo que a sus ojos es una parte indispensable del cuerpo
(el pene); cuando se convence de que las mujeres le han decepcionado
sobre este particular, cesan de ser para él un objeto sexual. No puede
renunciar a un pene en nadie que le atraiga para mantener relaciones
sexuales; y si las circunstancias son favorables, fijará su libido sobre
la “mujer con pene”, un joven de apariencia femenina. Aunque
difieren en algunos detalles, estas dos teorías expresan una idea
similar: los homosexuales masculinos no resuelven con éxito el
“Complejo de Edipo”.
En 1920, Freud publicó la “Psicogénesis de un caso de
homosexualidad en una mujer”. Freud vio el origen en la
homosexualidad de esta mujer en la relación con su padre, y
reactivado por una coincidencia: el nacimiento de un hermano menor
cuando ella tenía 15 años. El afirma: “La chica sufrió su gran

desilusión justamente cuando estaba experimentando la reactivación
de su Complejo de Edipo infantil. Se hizo plenamente consciente del
deseo de tener un hijo, un chico; su consciencia no podía saber que lo
que ella quería era un hijo de su padre, a imagen de él. ¿Qué pasó
después? Que no fue ella quien dio a luz al niño sino su rival, a la que
odiaba inconscientemente, su madre. Furiosamente, resentida y
amargada, se apartó de su padre y de los hombres en general. Después
de esta primera gran derrota, abjuró de su condición de mujer y buscó
otro objetivo para su libido”.
En este mismo caso escribió: “En general, emprender la conversión de
un homosexual plenamente desarrollado en un heterosexual no ofrece
muchas más perspectivas de éxito que hacer lo contrario, excepto que
por razones prácticas esto último nunca se ha intentado”.
Según Mondimore (1998), a medida que el psicoanálisis se fue
extendiendo, las observaciones de Freud y sus ideas sobre la conducta
humana fueron distorsionadas y mal interpretadas con frecuencia. En
1948, Freud comentó irónicamente que: “En Norteamé rica... la
profundidad de la comprensión –del psicoanálisis- no iba a la par que
su popularidad” (Freud, 1920).
Aunque Freud consideraba que gran parte de su pensamiento y de sus
ideas eran preliminares y especulativas, algunos de quienes retomaron
su método no lo creyeron así. En los estudios de casos que Freud
desarrollaba, donde describía una de las posibles formas de entender
algo sobre la conducta de una persona en particular, algunos de sus
estudiantes veían una ley científica aplicable a todos los pacientes (y a
los que no eran pacientes) de todas partes. Parte de esta distorsión
procede de la traducción al inglés de James Stratchey de la obra de

Freud. Por ejemplo, Stratchey inventó las palabras ego, ello, catexis
etc. En las obras originales, Freud utilizaba palabras alemanas
corrientes para ilustrar esos conceptos. Se dice que este y otros
problemas de traducción han dificultado el estilo de razonamiento más
humanista y filosófico de Freud, haciendo que sus ideas parezcan más
rígidas y “científicas”, de lo que pretendía su autor.
Mondimore igualmente afirma que los planteamientos de Freud sobre
la homosexualidad eran pues meditaciones académicas, de poca
utilidad práctica, a no ser porque aclaraban la sexualidad “normal”. En
obras psicoanalíticas posteriores de otros autores Freudianos que
Página | 44

escribieron sobre la homosexualidad, las ideas del padre del
psicoanálisis no tuvieron demasiado éxito, y caen en pedazos ante un
examen detallado5.
Edmund Bergler, quizás el teórico psicoanalítico más renombrado en
los años 50´s. Sus textos homofóbicos, llenos de prejuicios, lo
hicieron famoso entre la población homosexual. Escribió cosas como:
“los homosexuales son básicamente gente desagradable...una mezcla
de arrogancia, falsa agresión y quejicas... Serviles cuando se enfrentan
a una persona más fuerte, despiadados cuando ostentan poder, sin
escrúpulos cuando se trata de pisar a una persona más débil”,
igualmente afirmó: “no hay homosexuales sanos” (Homosexuality
Disease or Way of Life?., 1956).

5

Para obtener una exposición completa del desarrollo de estas ideas

léase Psichoanalistic Teoric de Lewes

En una carta escrita en 1903 al editor del diario vienés Die Zeit, Freud
expresó su opinión totalmente opuesta al escribir: “las personas
homosexuales no están enfermas”. Igualmente afirma en la carta a
una madre americana: “La homosexualidad no es sin duda una
ventaja, pero tampoco algo de que avergonzarse, no es un vicio, no es
una degradación, y no puede catalogarse como una enfermedad; lo
consideramos una variación de la función sexual producida por una
cierta detención en el desarrollo. Es una gran injusticia y una crueldad
perseguir la homosexualidad como si fuera un delito, al preguntarme
si puedo hacer algo supongo que quiere decir si puedo abolir la
homosexualidad y hacer que su lugar lo ocupe la heterosexualidad
normal. La respuesta es que en general, no podemos prometer que se
logre... lo que el análisis puede hacer por su hijo va en otro sentido. Si
es infeliz, neurótico, está atormentado por conflictos o se muestra
inhibido en la vida social, el análisis puede aportarle armonía, paz
mental, tanto si sigue siendo homosexual, como si cambia” (Freud,
1951)
Alfred Kinsey (1894-1956) cuestionó la validez de casi todo lo que se
había escrito en materia de conducta sexual hasta entonces, partiendo
de que la gran mayoría de investigadores se basaron en prejuicios
caducos que invalidaban las conclusiones. Tras publicar en 1948,
Sexual Behavior in the Human Male (La conducta sexual en el
hombre)20, Kinsey recibió una carta de un psiquiatra que estaba
ideando un proyecto de investigación sobre la homosexualidad y le
respondió: “me choca y me perturba la frase con que empieza su carta.
Me indica que “está ideando un proyecto de investigación que
intentará establecer que la homosexualidad es un agente, una causa
etiológicamente muy frecuente de esquizofrenia´. Los científicos no

intentan demostrar nada, intentan descubrir los hechos del universo y
aceptan esos hechos, se conformen o no a sus prejuicios”.
En su libro La conducta sexual en el hombre, de las 804 páginas
publicadas, el capítulo “Expresión homosexual” tiene cuarenta y
nueve páginas, y es casi tres veces más extenso que el siguiente
capítulo que es sobre la masturbación y seis veces más extenso que el
capítulo sobre “relaciones matrimoniales”. Aparentemente para él, los
datos sobre la homosexualidad eran los que tenían ramificaciones de
mayor alcance, pues le agregó una sección a la que tituló
“consecuencias sociales y científicas”. La principal conclusión era que
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la homosexualidad era muy frecuente entre la población normal, era
poco improbable entonces que fuera algo patológico. En el texto se
lee: “En vista de los datos de que ahora disponemos sobre la
incidencia y frecuencia de la homosexualidad, y en particular su
coexistencia con la heterosexualidad en la vida de una parte
considerable de la población masculina, es difícil mantener la opinión
de que las relaciones psicosexuales entre individuos del mismo sexo
son escasas y por consiguiente anormales o antinaturales o que
constituyen en sí una prueba de neurosis o incluso de psicosis».21
Otra consecuencia más general, era que no existía el tipo de persona
“homosexual”. Había hombres que sólo tenían relaciones sexuales con
mujeres, hombres que solo tenían relaciones con hombres, y hombres
que tenían relaciones sexuales con hombres y mujeres. Para él, la
homosexualidad era algo que uno hacía, no algo que uno era. El 37%
de los hombres entrevistados informó que había tenido en su vida una
relación homosexual con orgasmo. La tasa ascendía al 50% en los
hombres solteros hasta la edad de 35 años. El 10% de los hombres

eran más o menos exclusivamente homosexuales durante por lo menos
tres años, para las edades comprendidas entre los 16 y los 55 años.
Según Mondimore (1998), la ideas de Kinsey sobre los orígenes de la
homosexualidad, lo colocarían hoy probablemente entre los científicos
sociales que se denominan a sí mismos “constructivistas”, quienes
creen que los humanos tienen un instinto sexual disperso, que la
costumbre, la tradición y otras fuerzas sociales orientan hacia patrones
culturalmente aceptados... pero sus datos no demuestran en absoluto
opiniones “constructivistas”, ni desaprueban el punto de vista
“esencialista” de que la homosexualidad es un atributo básico del
individuo.
La cifra del 10% de Kinsey probablemente es el dato más
controversial de su investigación, pero generalmente, quienes la usan
la sacan de su contexto o la usan inapropiadamente. A menudo se
extiende a las mujeres, e incluso se afirma que el 10% de los hombres
son homosexuales. Kinsey midió las conductas sexuales, no clasificó a
los seres humanos en un tipo particular de sexualidad; por ejemplo, un
hombre que experimenta una o dos relaciones sexuales con otro
hombre probablemente puede identificarse como homosexual, si no se
tiene en cuenta que antes de estas relaciones era un “Kinsey 0” es
decir, un hombre que manifestaba ser exclusivamente heterosexual.
Escala de Evaluación Heterosexual Homosexual de Kinsey presentada
en la conducta sexual del hombre.
0 = Exclusivamente heterosexual;
1 = Predominantemente heterosexual y fortuitamente homosexual;

2 = Predominantemente heterosexual pero ocasionalmente
homosexual;
3 = Tanto heterosexual como homosexual;
4 = Predominantemente homosexual pero ocasionalmente
heterosexual;
5 = Predominantemente homosexual y fortuitamente heterosexual;
6 = Exclusivamente homosexual.
En 1956, Kinsey publicó su segundo informe titulado Sexual Behavior
in the Human Female (Conducta Sexual de la Mujer).22 En este libro
Página | 48

Kinsey informó que hacia la edad de 30 años, el 25% de las mujeres
“reconocía reaccionar eróticamente ante otras mujeres”; a la edad de
40 años, el 19% de las mujeres entrevistadas “tenía algún contacto
físico con otras mujeres deliberado y consciente... con intenciones
sexuales”. Esta cifra asciende al 24% al tomar en cuenta
exclusivamente a las mujeres solteras. A la edad de 45 años el 13% de
las mujeres había experimentado relaciones homosexuales con
orgasmo. En este volumen declaró: “debería señalarse de nuevo... la
imposibilidad de determinar la cifra de individuos “homosexuales” o
“heterosexuales”. Sólo se puede determinar cuántas personas
pertenecen en un momento determinado a una de las clasificaciones de
la escala de heterosexualidad – homosexualidad. Igualmente, fue
enfático en afirmar: “una de las características de la mente humana es
que intenta clasificar los fenómenos por dicotomía. Las cosas son una
cosa o su contrario. La conducta sexual es normal o anormal,
socialmente aceptable o inaceptable, heterosexual u homosexual; y en

estos temas, mucha gente no quiere creer que entre un extremo y el
otro existen grados”.23
Evelyn Hooker En 1958, escribió el artículo La adaptación del
hombre declaradamente homosexual.24 Trabajo que sería utilizado 20
años después para respaldar el trabajo de quienes quisieron eliminar
definitivamente la homosexualidad de la lista de trastornos mentales
de la Asociación Americana de Psiquiatría. Apoyada por los Institutos
Nacionales de Salud Mental de los Estados Unidos y tras observar que
uno de sus estudiantes y sus amigos declaradamente homosexuales no
cumplían con los imaginarios de los hombres homosexuales, aplicó un
diseño experimental refinadamente simple a 30 pares de hombres, uno
de ellos homosexual y otro heterosexual, equiparados por edad,
educación y coeficiente intelectual (la media del coeficiente
intelectual difiere menos de un punto); pidió a un panel de expertos
que interpretase las pruebas sin conocer la orientación sexual de los
sujetos de investigación; y pedirles que valoraran la salud psicológica
sin conocer la orientación sexual. A modo de reto Hooker les pidió a
los expertos que determinaran en función de la prueba quién era
homosexual y quién era heterosexual. Las pruebas utilizadas fueron la
prueba proyectiva de Rorschach o más popularmente conocida como
de manchas de tinta, y una similar, el test de apercepción temática
(TAT).
Los expertos sólo pudieron determinar correctamente al homosexual
de la pareja en una 50% de los casos, lo mismo que hubiera predicho
el azar de una moneda lanzada al aire. En algunos casos, una persona
fue determinada como un “Kinsey 6”, por el Rorschach, y por el

mismo experto como un “Kinsey 0” por el TAT. Hooker extrajo tres
conclusiones de su estudio:
1.

La homosexualidad no existe como entidad clínica. Sus

formas son tan variadas como en el caso de la heterosexualidad;
2.

La homosexualidad puede ser una desviación del modelo

sexual que entra dentro del modelo de lo psicológicamente normal;
3.

El papel que desempeñan determinadas formas de deseo y de

expresión sexual puede ser menos importante para la personalidad y el
desarrollo de lo que frecuentemente se ha asumido.
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La Asociación Psiquiátrica Americana, APA, en abril de 1.974
consideró que la homosexualidad per sé no es un trastorno mental
y por lo tanto no puede clasificarse como tal, por no ser esta una
categoría diagnóstica; en su lugar, se crearon las de trastornos de
orientación sexual. (DSM III R: Modern Synopsis of Comprensive
Text Boock of Psychiastry IV). En el DSM-IV (APA, 1994) se
agruparon los trastornos de género y de la identidad psicosexual en
una misma categoría.
La posición de algunos colegios profesionales estadounidenses, con
respecto a que la homosexualidad no es una enfermedad mental ni
motivo de discriminación, se encuentra registrada en las resoluciones
de las siguientes asociaciones americanas: Para el progreso de la
ciencia (1.975), de la salud pública (1.975), de Enfermería (1.979), de
Bibliotecarios (1.971), de Trabajadores Sociales (1.977), de
Educadores (1.970), de Abogados Americanos (1.973) Asociación
Psicológica Americana (1.975) y el Consejo Nacional de Profesores
de inglés (1.979).

En la Clasificación Internacional de Enfermedades de la Organización
Mundial de la Salud, a partir de CIE-10,1987, no se incluye la
homosexualidad como enfermedad. En ella se señalan, además los
problemas psicológicos conductuales asociados al desarrollo y la
orientación psicosexual, que pueden ser o no problemáticos para el
sujeto y en esa medida pueden afectar el funcionamiento individual y
a la relación con la pareja al actuar sobre las preferencias y patrones
de relación eróticosexual.
TEORÍAS PSICOLÓGICAS SOBRE APRENDIZAJE
En el estudio coordinado por Irving Bieber (1962) se concluyó que en
la etiología de la homosexualidad el papel de los padres emerge con
gran nitidez en muchos aspectos, lo mismo que la patología severa de
la relación madre-hijo. Según West, 1983, el padre juega un papel
determinante en la homosexualidad del hijo, ya que en la mayor parte
de los casos está abiertamente desapegado de él; en otros casos la
destructividad paterna se presenta a través de la indiferencia o más
claramente de la ausencia. Para varios autores, los cimientos de la
personalidad y la psicopatología se encuentran colocados dentro del
núcleo familiar y más específicamente dentro del sistema triangular
(padre-madre-hijo); la continuidad de las influencias patógenas
familiares crean y mantienen la psicopatología del niño (Morgan y
Morgan (1984), Socarides & Volkman (1991); Friedman (1991).
En la postmodernidad la posibilidad de verse influenciado por un
único modelo, ya sea padre, madre, o quien haga las veces de ellos, es
prácticamente imposible. En este momento de la cultura, cualquier
niño y niña se ve continuamente expuest* a los medios masivos de
comunicación, en especial de la televisión, que se halla presente aún

en los estratos socioeconómicos más deprimidos. Aún en las
localidades más pequeñas o aisladas se tiene acceso a varios canales
de televisión, y el menos que juega con el control del televisor puede
pasar en unos pocos minutos por diferentes programas televisivos en
los que observa un sinnúmero de modelos de familia, que van desde el
de la mujer madre soltera, viuda o separada, padre único, familia
tradicional, incluso multipadres como en el caso de hijos de padres
separad*s o menores que son atendidos por grupos neofamiliares. El o
la menor no está en capacidad de ajustarse a un único modelo, ya que
además en su casa y en la escuela observa esos u otros diferentes
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modelos. Razón por la que actualmente no puede afirmarse que el
modelo familiar influye directamente en la etiología de la
homosexualidad.
Para algunos teóricos como Keating y Over, 1.990 y Stoller, 1.992, las
fantasías sexuales y los sueños de contenido erótico genitales pueden
ser tomadas como material clínico con fin diagnóstico para
determinar la tendencia sexual.
LAS TEORÍAS DE ORIGEN SOMÁTICO O FÍSICO
Para much*s de los interesados en la conducta sexual humana, la idea
de poder determinar con “claridad” la esencia de la orientación sexual
es un reto que les ayudaría a describir “definitivamente” su naturaleza.
Es decir, definir con claridad lo que los biólogos denominan
“substrato”, es decir, la sustancia física que es el origen. Por supuesto
cada vez más encontramos investigadores que consideran que dicho
substrato es biológico. Encontramos pues teorías que centran el origen
en las hormonas, los cromosomas y el cerebro. El presente aparte de

este capítulo no pretende hacer una presentación exhaustiva de dichas
teorías, tan solo es un acercamiento a su comprensión.
ALGUNAS EXPLICACIONES SOBRE BIOLOGÍA SEXUAL
Durante los primeros estadios del feto humano no se puede distinguir
si será de un hombre o una mujer. Durante su desarrollo, el embrión
humano atraviesa por diferentes fases. En ellas, la anatomía interna y
externa, así como la estructura de los diferentes órganos, se parece
mucho a la de los organismos más primarios.
En cada embrión existen los precursores de los órganos reproductores
de ambos sexos. Incluso al principio de su desarrollo tienen
estructuras tanto de macho como de hembra. El pene y el clítoris se
desarrollan a partir del tubérculo genital. Los mismos pliegues del
tejido que formarán los labios menores de la mujer se prolongan y
fusionan para formar el escroto del hombre.
Una hormona llamada testosterona que es secretada por los testículos
ayuda a que el embrión desarrolle órganos de macho. Pero estas
estructuras necesitan de algo más que la testosterona para
desarrollarse. Los conductos sexuales denominados de Müller se
convierten en órganos sexuales de hembra en los embriones de mujer,
mientras que en los de macho se debilitan y retroceden. Para que esto
ocurra debe estar presente otro componente químico, su nombre:
hormona inhibitoria de los conductos de Müller (HIM). Un periodo
crítico se presenta cuando el HIM no puede frenar la transformación
en los órganos de hembra. Por ejemplo, si se castra un embrión
masculino después de haber superado el periodo crítico resultara de
ello una anatomía incompleta pero marcadamente de macho, y no se
desarrollarán órganos de hembra.

A finales de 1940, quedó claro que en el hombre existe un gen o
cromosoma “Y”, es decir, un hombre tiene un cromosoma “X” y uno
“Y”, y las mujeres dos “X”. El cromosoma “Y” es denominado
“factor determinante del testículo” (FDT); cuando este se pone en
marcha, logra que la gónada embrionaria indiferenciada empiece a
convertirse en un testículo y se desencadena una cascada de
acontecimientos: el testículo empieza a segregar HIM y Testoterona;
estas hormonas en circulación provocan que una parte de los
conductos sexuales primarios retroceda y otra se convierta en
conductos sexuales internos de macho, y que los precursores genitales
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externos se conviertan en el pene y el escroto. Además, se ponen en
movimiento el desarrollo de todos los aspectos físicos del macho: la
pelvis, la musculatura y algunos aspectos del desarrollo cerebral. Si el
embrión no dispone de FDT, las gónadas se convierten en ovarios y se
presentan acontecimientos distintos: la diferenciación de los órganos
sexuales externos e internos de hembra, la determinación de la forma
de la pelvis, el desarrollo del tejido mamario y otras características de
la mujer. Ese desarrollo se produce sin necesidad de hormonas
segregadas por los ovarios.
Según Mondimore (1998), “estos extraños síndromes nos ayudan a
comprender la homosexualidad porque sirven para poner en duda las
categorías sexuales habituales, no sólo la dicotomía
homosexual/heterosexual, sino también la dicotomía hombre/mujer.
Los individuos que tienen síndrome de insensibilidad andrógina son
personas genéticamente hombres que se ven, actúan y se consideran a
sí mismos mujeres. El estudio de los individuos con déficit de 5-alfareductasa, parece indicar que la identidad sexual puede diferir de la

identidad sexual social. Nacer con genitales de hembra y ser educado
como una niña, no impide que en esas personas aparezca una
identidad masculina y un interés erótico por las mujeres, debido
quizás a la “masculinización” del cerebro”.
Los estudios anatómicos del hipotálamo de la rata, realizados en los
años 70´s, revelan que la rata macho tiene un núcleo en particular del
área preóptica más grande que la rata hembra, esta área se ha
denominado núcleo sexualmente dimórfico del área preóptica (NSD),
y se considera crucial para la conducta de apareamiento en el macho.
A finales de los años 80´s los mismos investigadores que habían
realizado el trabajo experimental del hipotálamo de las ratas
anunciaron que habían descubierto varios núcleos hipotalámicos en el
cerebro humano que también tenían una morfología sexual diferente,
tenían un tamaño distinto en los hombres y en las mujeres. Habían
localizado un grupo de cuatro series neuronales nunca antes descritas
en la parte anterior del hipotálamo, series a las que denominaron
núcleos intersticiales del hipotálamo anterior (INAH). A cada núcleo
se le designó además un número. Se describió que INAH2 e INAH3
tenían una morfología distinta, diferente en los dos sexos. INAH3, era
inequívocamen te mayor en los hombres.25
LA BIPOTENCIALIDAD MASCULINO-FEMENINO.
En 1.990 Money había planteado, en un trabajo publicado por la
revista de la Academia Americana de Psicoanálisis, que: «La
bipotencialidad ha sido investigada primeramente en el hipotálamo,
donde se ha establecido el diformismo masculino-femenino, pero no
se ha podido esclarecer la participación de los factores determinantes
y sus respectivos estadios de diferenciación de la etapa prenatal y

post-natal... Otro aspecto del problema producido por el propio avance
del descubrimiento de la investigación neuroanatómica es que tal
bipotencialidad masculina-femenina, supuesto camino de la
homosexualidad como algo intermedio entre ambas, es que resultaría
de estirpe orgánica, es decir, no volitiva y ello produce una
confrontación drástica tanto en lo político como en lo moral, a los
postulados de la «desviación» y la preferencia homosexual por
elección”.
No obstante los indicios de la investigación biológica, muchos autores
están de acuerdo en considerar que la homosexualidad no es una
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conducta que tenga relación con la orientación de género, la conducta
del sexo opuesto, ni se trata propiamente de un trastorno de la
identidad de género (McConaghy y Silove, 1991). Para otros, la
homosexualidad puede verse como un aspecto de la expresión sexual
de género que refleja profundamente los valores socioculturales
contemporáneos (De Cecco y Elia, 1993).
La Investigación realizada por Le Vay, un investigador inglés
residente en California EE.UU., investigador del Salk Institute de San
Diego, es a la que más despliegue y confrontación se le han dado en
los últimos años. La revista científica «Science» (agosto 30 de 1991)
público su más reciente estudio (realizado postmorten en hombres y
mujeres heterosexuales y en hombres homosexuales), en donde se
afirma que en el cerebro existe un racimo de neuronas conocidas como
INAH3 (tercer núcleo intersticial del hipotálamo anterior), el cual Le
Vay llama «el lugar del sexo», cuyo tamaño es dos veces más grande
en hombres homosexuales que en los hombres heterosexuales, quienes

lo tenían casi de la misma medida que el de las mujeres
heterosexuales.
Le Vay concluyó que la orientación sexual tiene relación con la
estructura dismórfica de la región anterior del hipotálamo y que ésta
es el posible substrato de la homosexualidad. Así mismo afirma: «lo
que yo informé fue la diferencia en la estructura cerebral de los
hipotálamos, no podemos hablar sobre lo que hace que la gente sea
gay o heterosexual, pero esto abre las puertas para encontrar las
respuestas a este asunto».26

Cabe señalar que la investigación de Le Vay se realizó en personas
fallecidas a causa del SIDA, lo que hace vulnerable su estudio, sus
conclusiones se prestan a una serie de interrogantes tales como los
planteados por Jhon Money, psicólogo de la Universidad Jhon
Hopkins, considerado por algunos como el decano de los sexólogos
estadounidenses: ¿Cuándo se depositó «esto» allí? ¿Fue en el estado
prenatal, neonatal, durante la infancia o durante la pubertad?. Para
otros se confirma lo obvio, pues para ellos por supuesto la orientación
sexual está en el cerebro.
Le Vay plantea la realización de un nuevo estudio con sujetos vivos,
usando la tecnología de las imágenes de resonancia magnética, sin
negar por ende que permanece convencido que la biología es el
destino. Dice él «sí hay influencias ambientales, éstas operan muy
temprano en la vida, en la etapa fetal o en la infancia temprana,
cuando el cerebro se está todavía integrando. Soy muy escéptico ante
la idea de que la orientación sexual es una cosa cultural».

En la revista «Archives of General Psychiatry», (marzo, 1993) se
publicó la investigación de Laura S. Allen y Roger A. Gorski,
reconocidos genetistas e investigadores de la Universidad de
California, en los Angeles. Ellos demostraron que el INAH3 tiene un
tamaño mayor en los hombres homosexuales que en las mujeres y en
los hombres heterosexuales, así mismo, que esta situación en los
hombres homosexuales se aproxima más o se hace semejante a la de
las mujeres heterosexuales. El experimento se repitió en lesbianas por
los doctores J. Michael Bayley y Richard C. Pillard exhibiendo
similares resultados.
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Evelin Hooker, quien influye positivamente en el campo de la
psiquiatría hasta el punto de lograr (en 1974) que la homosexualidad
dejara de ser considerada como una enfermedad, demostró en un
estudio realizado en los años 50 que es imposible a través de pruebas
psicológicas distinguir heterosexuales de homosexuales. Frente a la
investigación de Le Vay interrogó ¿Por qué queremos saber la causa?
Es un error esperar que podamos modificar o cambiar la
homosexualidad... Si entendemos su naturaleza y la aceptamos como
dada, estaremos más cerca de la clase de actitudes que harán posible
a los homosexuales llevar una vida decente en la sociedad.
Si la causa de la homosexualidad está en los cromosomas,
teóricamente las organizaciones en la comunidad homosexual y
lésbica podrían ganar la protección de sus derechos civiles como
cualquier minoría «natural», en la cual el eje legal es la cuestión de
una característica «inmutable». Sin embargo, para otros, esto significa
abrir el espacio para que algunos investigadores quisiesen buscar una
«cura».

Algunos investigadores han sugerido que los mayores niveles de
testosterona presentes en el feto son los responsables de la mayor
lateralización (desarrollo superior de un lado del cerebro frente al
otro) observada en el cerebro del hombre; eso podría explicar la mayor
capacidad visual y espacial, y su mayor separación de funciones en
dos hemisferios: asimetría funcional del cerebro masculino. También
se cree que ello puede explicar el hecho de que haya más hombres
zurdos que mujeres. Según esa teoría si los niveles más altos de lo
normal de testosterona influyen en la orientación sexual,
necesariamente se presentaría un número mayor de lesbianas zurdas.
Resulta que si es así. Un estudio realizado por el equipo de Cheryl
Mcormick, demostró que el 69% de las lesbianas estudiadas eran
zurdas para escribir, cepillarse los dientes y enhebrar una aguja,
comparadas con el 35% de la población general de mujeres.27 Otro
estudio mostró que los hombres homosexuales tiene más
probabilidades de ser zurdos que los heterosexuales.28 Este resultado
no pronostica una teoría estrictamente hormonal de la sexualidad.
Según Mondimore (1989), se cree que en algunos individuos el efecto
de la testosterona queda en parte “amortiguado”, y las dos mitades del
cerebro son tan similares que las funciones del lenguaje o la
preferencia de una u otra mano se asignan al azar. Enalgunos ésta
dominancia es “compartida”. Resulta ser que las personas zurdas la
muestran frecuentemente. Varios estudios han mostrado diferencias
entre individuos homosexuales y heterosexuales en funciones
cerebrales conocidas por estar lateralizadas. Citando a Hall y Kimura,
Mondimo re informa que en un estudio realizado para medir la
precisión con la que los individuos de ambos sexos y diferentes
orientaciones sexuales podían acertar con un proyectil, los hombres

heterosexuales presentaron mejores resultados que los homosexuales,
y las lesbianas obtuvieron mejores resultados que las mujeres
heterosexuales, aún eliminando el factor de su historia deportiva.
Varios estudios pretenden haber encontrado correlaciones anatómicas
de mayor simetría funcional en el cerebro de los homosexuales, lo que
indicaría que tienen más funciones cerebrales repartidas entre los dos
hemisferios. Lo que conlleva a que también deberían tener más fibras
de conexión. En el estudio Orientación sexual y tamaño de la
comisura anterior en el cerebro humano, Allen y Gorsky (1992)29
basados en autopsias, informaron que la comisura anterior del cerebro
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de los homosexuales era mayor que en el de los heterosexuales. Según
Mondimore, lo más sorprendente es que cuando se intentó corregir el
hecho diciendo que en general el cerebro de los hombres es más
grande que el de las mujeres, resultó que el tamaño medio de la
comisura anterior de los homosexuales era casi el mismo que en las
mujeres.
En un reciente estudio sobre Orientación sexual y anatomía del
cuerpo calloso (1994), realizado por el equipo de A. Scamyougeras,30
utilizando medición con escáner del tamaño del cuerpo calloso, una
sección de éste es un 13% mayor en un grupo de hombres
homosexuales que en uno de heterosexuales.
GENÉTICA SEXUAL
El principal defecto de la teoría de la degeneración es que depende de
una teoría inexacta de la herencia que sostiene que los rasgos
adquiridos pueden transmitirse a los descendientes. Científicamente se
conoce que los rasgos genéticos son inalterables a no ser que se

presente daño directo del ADN en las células del esperma o de los
óvulos, provocados por radiación.
En el estudio de Kallmann (citado por Mondimore), para el que logró
encontrar 85 homosexuales gemelos y pudo entrevistarlos a todos,
excepto a 22 de sus hermanos. Los que eran dizigóticos, mostraban un
11.5% de taza de concordancia en el tema de la homosexualidad, los
pares monozigóticos, mostraban casi un 100%. A pesar de lo
contundente de la información, se desestimó la concordancia por
considerarse obsoleta. Este rechazo de la comunidad científica a este
tipo de hallazgos radica en la resistencia existente hacia las teorías que
se apartan del discurso psicológico o psiquiátrico.
En el estudio realizado por Bailley en 1991, (Universidad de
Northwestern) y Pillard (Escuela de Medicina de la Universidad de
Boston) en el que analizaron a más de 100 pares de gemelos, en los
hombres, los gemelos dizigóticos presentaban una tasa de
concordancia del 24% en el tema de la homosexualidad. Los
monozigóticos presentaban un 50% de concordancia en el mismo
tema. Los hermanos adoptivos presentaban un 19% de tasa de
concordancia. En un estudio realizado con mujeres, los pares
monozigóticos presentaron un 48% de concordancia en el tema de la
lesbianidad, respecto a un 16% en los pares dizigóticos y un 6% en los
pares de hermanas adoptivas. Las tasas de concordancia en la
orientación sexual siguen el patrón que se espera en un rasgo genético:
los gemelos más parecidos genéticamente (monozigóticos) presentan
un mayor tasa de concordancia que los menos parecidos (dizigóticos),
y por supuesto, de l*s hermanos adoptiv*s.

ESTRUCTURA DEL ÁCIDO DESOXIRRIBONUCLEICO ADN
En Julio de 1993, un grupo de genetistas encabezados por Hamer, de
los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos, publicó en
el número 261 de la revista Science, un artículo al que tituló Relación
entre los marcadores de ADN en el cromosoma X y la orientación
sexual masculina. Hamer y su equipo de trabajo, descubrieron en el
árbol genealógico de las personas homosexuales, que es frecuente la
existencia de otros homosexuales en la familia. El 13.5% de los
hombres estudiados tenía un hermano homosexual y con frecuencia un
tío o un primo por parte materna. Aun cuando no en todos los árboles
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se mostraba este patrón, en varias familias la homosexualidad
heredada por parte de la familia materna era sorprendentemente
manifiesta a lo largo de varias generaciones. Recordemos que el
cromosoma X proviene del ADN de la madre, por tanto, si el rasgo se
hereda de esta, se encuentra en este cromosoma. Al examinar los
marcadores de ADN en los cromosomas X de esos hermanos, se
descubrió que 33 de los 40 pares compartían marcadores en el
extremo del brazo largo del cromosoma X en un área denominada
Xq28.
En un estudio posterior, con otros 32 pares de hermanos
homosexuales, volvieron a hallar que 23 de ellos compartían el
marcador Xq28. Otro estudio examinó familias de hermanas lesbianas,
y descubrió que no existía correlación entre el Xq28 y la lesbianidad.
De lo anterior se desprende que la herencia sólo es parcialmente
responsable del desarrollo de la orientación homosexual, y que el
hecho de compartir genes idénticos no predice resultado idénticos en
cuanto a la sexualidad. En una de las familias estudiadas por Hamer,

se encontraron 4 hermanos que compartían el marcador, dos de ellos
eran homosexuales y los otros no. Ello sugiere que en la
homosexualidad podrían participar otros genes aparte del Xq28.
PERIODO CRÍTICO
Las más recientes teorías sobre el funcionamiento del cerebro indican
que las dicotomías entre lo innato y lo adquirido, y lo psicológico y lo
biológico no son tan importantes cuando la consideración se hace
sobre conductas de seres human*s.
El biólogo Robert Wesson afirma que “el genoma (todo el material
genético del organismo) no es un proyecto original... sino una serie de
instrucciones”. Realmente lo que se sucede es que el cerebro “se
conecta” a sí mismo, luego del nacimiento y para ello se basa en la
respuesta que recibe del entorno.
Las neuronas de nivel inferior se sintonizan de tal manera que pueden
recibir determinada información específica. Las neuronas de nivel
superior reciben dicha información, la seleccionan y la redistribuyen.
Otro grupo de neuronas compara la información con un grupo
diferente de neuronas, y se presenta una serie de circuitos de
retroalimentación en los que pueden confluir esas diferentes
informaciones. Una neurona que procesa una información puede
inducir a otra a que continúe el proceso y así sucesivamente; estos
procesos se reiteran formando caminos de información por los que
ésta circula más rápidamente. Cada información procedente del
exterior circula por dichos caminos solidificándolos aún más, en un
proceso al que se denomina “aprendizaje”.
Para poder desarrollar conductas más complejas, especialmente una
conducta aprendida, el cerebro debe estar inmaduro al nacer y

desarrollarse durante un periodo más largo. Como los animales
inferiores tienen cerebros altamente conectados no se pueden adaptar a
entornos cambiantes porque su cerebro ya no puede aprender. Los
animales disponen de instintos que les ayudan a sobrevivir.
Únicamente los seres humanos pueden aprender de su entorno,
transformando su esquema de acción, y creando la posibilidad de
construir nuevas informaciones a partir del aprendizaje ya obtenido.
Es decir, el aprendizaje solamente es posible en la medida en que se
desarrollan patrones complejos de relación de información entre las
neuronas. Estos procesos conforman redes neuronales y redes aún más
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complejas dentro de las mismas redes.
El olvido, según la misma teoría, corresponde a una desvinculación
progresiva de una red. Por lo tanto, en el proceso de recordar se pone
en vigencia nuevamente la información que se había olvidado.
Algunas estructuras son tan fuertes que no se olvidan, por ejemplo, la
estructura que posibilita caminar, y la que guarda la lengua materna.
La inteligencia la constituyen los procesos de mayor complejidad en
elaboración. Dentro de estos procesos de intelección se encuentra el
altruismo, la lealtad, el amor filial, patriotismo, y la elaboración de
conceptos políticos como los derechos humanos.
En los animales se encuentran conexiones fijas (centros de valoración)
que igualmente poseen los humanos, como el circuito del miedo, que
comprenden el cerebro, las glándulas suprarrenales (que segregan
adrenalina y la hormona de la defensa de la huida), y el nervio vago
(que ejerce el control nervioso sobre el ritmo cardiaco y la presión
sanguínea). Otro centro de valoración importante es el instinto
materno (la mayor parte de las hembras no tienen que aprender a

cuidar las crías). Los machos compiten ferozmente entre sí por el
privilegio de la reproducción. La base genética de los centros de
valoración concuerda con la teoría de la evolución, en el sentido de
que las conductas que maximizan la reproducción de la especie se
perpetúan durante la evolución y se codifican en los genes.
Los niveles prenatales de hormonas determinan gran parte de las
conductas típicas del macho y de la hembra en los animales, pero se
sabe que también algunos procesos hormonales ocurridos antes del
nacimiento influyen en la conducta, por ejemplo, las niñas con
hiperplasia suprarrenal congénita tienden a asumir comportamientos
considerados masculinos. Es necesario recordar ejemplos previos de
cómo las hormonas influyen cerebralmente en el comportamiento de
los homosexuales y las lesbianas, situación por la que difieren de sus
homólogos heterosexuales.
Los niveles de hormonas masculinas segregadas normalmente durante
el periodo prenatal no son suficientes para producir una expresión
completa de la conducta masculina; por eso las conductas de este
orden se superponen tanto en hombres como en mujeres, y deben
afirmarse o negarse en el proceso de intercambio social.
Según Mondimore: “quizás los individuos más propicios a desarrollar
la orientación homosexual sean los “menos conectados de forma fija”
a la reproducción en contraposición a sus homólogos. Esta línea de
razonamiento también concuerda con los datos que sugieren que la
orientación sexual está sometida a algún tipo de control genético...
Los datos neurobiológicos del desarrollo y el aprendizaje explican por
qué la orientación sexual no parece sujeta a cambios. A medida que se
desarrollan, algunas conductas, incluso las adquiridas exclusivamente

a través del aprendizaje como el lenguaje, quedan fijadas en la
estructura del sistema nervioso... Los nuevos descubrimientos en el
estudio de la conducta indican que es imposible separar lo “innato” de
lo “adquirido” o los procesos “psicológicos” de los “biológicos”... En
ningún aspecto de la conducta humana nuestros aspectos biológicos y
psicológicos están tan fusionados y enlazados como la sexualidad... La
orientación sexual parece seguir demasiadas “normas” biológicas para
que la homosexualidad no sea más que una “construcción” social... es
demasiado compleja para ser explicada en término que no sean
humanos. Si nuestra cualidad más humana es nuestra enorme
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diversidad de capacidades y posibilidades, especialmente nuestras
relaciones con los demás, no debería ser en absoluto sorprendente que
en algunos de nosotros la capacidad de amar se oriente hacia
miembros de nuestro mismo sexo”.
LA ORIENTACIÓN SEXUAL COMO ELECCIÓN
Para quienes asumen que la homosexualidad y la lesbianidad es una
elección, la orientación sexual se determina a partir de una vivencia.
Esta determinación no parte del concepto de que la orientación es el
resultado de un proceso adquirido o por un determinante biológico.
Simplemente, parte de que la persona se hace homosexual o lesbiana
como resultado de la vinculación positiva con alguien que tenía esa
misma orientación sexual.
La elección requiere de un proceso que es eminentemente pregenital
(sin intervención de los órganos genitales) y que radica básicamente
en la asunción del afecto y el erotismo, siendo concretado
posteriormente en el intercambio genital con otras personas de su
mismo sexo. En general, este «conocer» no se presenta por negación

de las personas del otro sexo (heterofobia), sino por reafirmación de
las relaciones con personas de su mismo sexo, situación que no
implica una negación al otro sexo. Hombres y mujeres son
virtualmente afectivos los unos con los otros, sin que por ello se
puedan catalogar como bisexuales. En tal sentido, la homosexualidad
y la lesbianidad «no pueden transmitirse» por el simple compartir
espacios (como si fuera contagiada por un virus aerobio) o aprenderse
de un momento a otro, pues requiere de un proceso en su
construcción.
Sin embargo, por procesos de intercambio social en condiciones de
encierro y hacinamiento, algunas personas asumen prácticas
homosexuales, incluso homogenitales, sin que ello determine una
orientación sexual homosexual o lésbica. En este caso no pudiera
hablarse de que estas personas son homosexuales o lesbianas,
simplemente son personas que transitoriamente pueden catalogarse
como bigenitales u homogenitales si esa es su única práctica durante
un largo periodo de tiempo; incluso si en este hubieran desarrollado
procesos homoafectivos u homoeróticos
ALGO MÁS QUE UNA INMENSA MINORÍA.
Según algunos investigadores, la prevalencia social de la
homosexualidad no se puede determinar, ya que las investigaciones no
han cubierto amplios sectores de población, sin embargo, las variables
en dichos trabajos oscilan entre el 1,7% y el 7% de la población total.
«Varios autores coinciden en determinar que la cifra es cercana al
6%». (Smith 1.991)
Se tiende a creer que la homosexualidad y la lesbianidad se presentan
en mayor proporción en clases altas, en personas cultas y en mayor

cantidad en hombres que en mujeres. Por tal razón, cuando se citan
personajes homosexuales, éstos son usualmente hombres famosos en
las artes y la cultura en general, y poco o nada se hace referencia a los
hombres obreros y artesanos, entre otros, como tampoco a las mujeres.
Sin embargo, la homosexualidad y la lesbianidad se presentan en
todas las culturas y grupos sociales. Lesbianas y homosexuales se han
unido en muchos países del mundo buscando reconocerse a sí mismos
y a otros, conocer sus derechos y hacerlos respetar, así como para
denunciar los múltiples atropellos a los que continuamente son
expuestos.
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Ni la homosexualidad ni la lesbianidad son enfermedades, sin
embargo, aún, l*s heterosexuales, l*s bisexuales y los mismos
homosexuales y lesbianas se plantean interrogantes tales como:
¿Responde la conducta homosexual y lesbiana a los procesos
educativos en el entorno familiar? ¿Es el resultado de una
característica particular en el cerebro? ¿Es una conducta aprendida?
¿Se es pecador por realizar el ejercicio genital con otro hombre o con
otra mujer? ¿Por qué sí no es un delito se les sigue aislando en
espacios especiales en las cárceles? ¿Por qué razón les son vulnerados
permanentemente los Derechos Humanos y Sexuales a los
homosexuales y lesbianas, por otras personas en la comunidad y por
algun*s de l*s representantes de la autoridad?
El eje del asunto no es tan solo obtener respuestas, sino comprenderse
y comprender al otro o la otra. Este es un esfuerzo que posibilita la
tolerancia y el respeto. Negarl*s, ignorarl*s, no comprenderl*s, es
también negar su existencia. Lo que nos hace personas no es tan solo
lo que somos, es también lo que l*s otr*s asumen de mí.

Despersonalizar al otro o a la otra es negar también la parte de ell*s
que hay en mí. Es también negarme a mi mism*.
El desarrollo saludable, integral, no discriminatorio y positivo de
hombres y mujeres, sólo es posible en sociedades, grupos laborales,
familiares, educativos y de formación en que los hombres y mujeres
hayan aprendido a no maltratar y discriminar, y las diferentes
«minorías» a no permitir esta situación.
Un claro indicio del fracaso en la educación sobre la sexualidad y los
Derechos Humanos (en especial sobre el libre desarrollo de la
personalidad, la no-discriminación, la tolerancia y el derecho a la
diferencia), radica en que se permiten en todas las instituciones
formativas (escuela, familia, iglesia) los abusos verbales y físicos a
lesbianas, homosexuales y otras minorías sexuales, étnicas y sociales,
siguiendo un patrón de comunicación que ha sido aceptado
socialmente y que se caracteriza por ser marcadamente heterosexista,
homo y lesbofóbico.
Muchas de las razones esgrimidas por quienes se consideran
representantes de la ética y la moral social se basan en el
desconocimiento del hecho de que la sexualidad es el componente más
profundo de la personalidad humana. Esta se desarrolla desde la más
temprana infancia y continúa evolucionando hasta la edad adulta.
Si hombres y mujeres, lesbianas y homosexuales o de cualquier
orientación, conducta y comportamiento sexual no pueden o no les es
permitido asumir y vivir su sexualidad como algo hermoso y
significativo para sus vidas, su crecimiento como personas y su
relación consigo mism*s y con la sociedad se desarrollarán en una

doble moral, y sobre todo, en un proceso cada vez más conflictivo y
autodiscriminatorio.
Un elemento importante en el ejercicio de la autodeterminación es la
toma de conciencia de sí mism*, del desarrollo de la identidad sexual
particular; es poder contar con espacios socializadores de la
experiencia particular y apropiarse de elementos que le permitan a la
persona entender su propia realidad. Esta parte del libro es tan solo
una aproximación a la comprensión de los diferentes planteamientos
teóricos en torno a la homosexualidad. Cabe aclarar que pocos son los
autores que se han detenido a realizar un análisis de la lesbianidad,
Página | 70

probablemente se debe a que muchos de los investigadores han sido a
su vez hombres homosexuales, como también, a que la mujer lesbiana
es aún más discriminada: Lo es por ser mujer, por ser lesbiana y
porque los hombres homosexuales que en general no hacen un
esfuerzo de entenderse a sí mismos, menos lo han hecho para tratar de
entender a las mujeres.
Los espacios socializadores diferentes a los guetos comerciales y a los
espacios de autoafirmación creados por los mismos homosexuales y
lesbianas en nuestra sociedad (apartamentos, galerías, restaurantes,
parques, saunas, cafés, cines, videos), hasta ahora, no han sido
posibles. Tal vez porque sería necesario que la misma sociedad
comprendiera que l*s seres human*s somos únic*s e irrepetibles y que
cada un* tiene su propia manera particular de trascender y
evolucionar.

Capítulo 3

IDENTIDAD SEXUAL
Hombres y mujeres suelen tomarse mucho
tiempo durante su vida tratando de
entender qué desean ser como personas.
La sexualidad es uno de los elementos
fundamentales en la construcción individual,
sin embargo algunas personas se encuentran
ante la disyuntiva de ser lo que desean ser o
lo que la cultura influenciada por la familia,
la escuela y la sociedad en general les dice
que deben ser con respecto a su sexo,
cuerpo, género, rol de género, vestidos y
accesorios, orientación sexual y conductas
sexuales.
Construirse una identidad requiere
confrontar modelos y determinar cuál
adoptará: el suyo propio o el que la sociedad
le dicta.
Ser feliz no es posible mientras la persona se
vea obligada a escoger para su vida aquellos
caminos por los que no desea transitar.
Analizar e interpretar la construcción de la identidad sexual implica
partir de la reconstrucción del texto sobre la sexualidad, que es
elaborado básicamente por Psicólogos, especialistas en sexualidad,
sexólogos y educadores sexuales como una manera de interpretar la
realidad sexual y sobre todo poder clasificar a l*s usuari*s de sus
servicios o posibles pacientes en sus imaginarios particulares1 .

Las conceptualizaciones sobre sexualidad deben rescatar cualquier
posibilidad de definición que la persona haga de sí misma. Cuando las
definiciones sexológicas son rígidas en sus límites, las personas en su
interés de ubicarse forzan su clasificación y se encasillan en éstas.
Igual suele suceder con el terapeuta; por ejemplo, el concepto de sexo
es un concepto biológico y en esto existe un acuerdo social y
científico, pero cuando se interroga explícitamente a una persona
sobre qué es un hombre o qué es una mujer, su respuesta recurre a un
imaginario social, a un “deber ser” (“el hombre trae la comida y la
mujer cuida los niños”), que como tal no está escrito en ninguna parte.
Página | 72

Las personas dan respuestas a partir de su propio imaginario con
relación al imaginario social, por tanto, la visión de cada persona de la
sexualidad es particular; se puede deducir de lo anterior que hay
tantas definiciones para la sexualidad y sus componentes, como
personas hay, es decir, no podemos hablar de una sexualidad, sino más
correctamente de sexualidades2 . Cada sexualidad es única como es el
individuo que la vive.
Los discursos particulares de las sexualidades son básicamente una
explicación que cada persona hace para sí misma y hacia los demás.
En este intento de explicarlas participa de la construcción del discurso
social de la sexualidad. Este discurso como tal no está construido, no
es un referente único, pero sí uno socializado que hace parte de los
imaginarios que se tienen en torno a la sexualidad. Dicho discurso se
plantea como la alternativa posible en la construcción de la
sexualidad, y lo denomino “deber ser”, que como tal determina una
forma de ordenamiento e intercambio en las sexualidades. Es propio
de cada cultura, tiempo y lugar. Por ejemplo, el “deber ser”

latinoamericano incluye elementos del machismo, el sexismo, la
homofobia, el poder del hombre y el género masculino, y elementos
judeocristianos en la manera de concebir el amor, la relación de
pareja, el ejercicio de la genitalidad, la familia, y las estructuras de
poder.
Cada cual, al construirse para sí mism* una explicación del deber ser,
introduce en su apreciación particular los elementos sociales y sus
vivencias particulares. Apreciación y vivencia le son inherentes, y
hacen parte de su cotidiano y de la manera como se relaciona con su
entorno. Por ejemplo, le afectan en sus crisis, rompimientos y
disyunciones particulares; en este sentido, cuando la persona se
plantea su identidad, lo hace con relación a un modelo social y a su
“querer ser” (lo individual fundamentado en el social). El modelo
social en el que se fundamenta es el modelo teórico imperante (por ser
el propio de la cultura en la que participa), el del “deber ser”.
L*s seres human*s no construyen su identidad a partir de un modelo
teórico; logran construir su identidad particular, y ello implica un
proceso que conlleva cierto grado de conciencia de sí mismos. El
proceso se elabora teniendo en cuenta lo que ha sido para sí mismos la
vivencia de su propio deseo, que se desencadena a partir de un hecho
concreto. El análisis y comprensión del deseo particular
necesariamente tiene como referente el “deber ser” socializado. Su
proceso lo logra ajustándose a un modelo propio, a partir de lo que
considera para sí que es correcto y adecuado. La conciencia del deseo
se elabora en el proceso de la construcción del “querer ser”.

2.1

PROCESO DE LA CONSTRUCCIÓN DEL «QUERER SER» O PROCESO DE
LA IDENTICACIÓN

El “querer ser” no es ajeno al proceso de socialización; En realidad, se
fundamenta en una visión y experiencia particular del “deber ser”. El
“querer ser” se construye como un proceso donde lo primero que
sucede es que el individuo hace un reconocimiento de su deseo, con
contenidos eróticos afectivos o genitales.
En un segundo momento, se realiza una introspección en la que el
individuo se centra en sí mismo, en su realidad, en su deseo y se
pregunta acerca de los problemas, los conflictos que ello generaría en
Página | 74

su interior, en sus relaciones con los demás, y con el “deber ser” que
le puede acarrear asumir su deseo.
El tercer paso es la toma de conciencia, que implica la aceptación de
las posibles consecuencias que conlleva el adoptar cambios o actitudes
distintas al “deber ser”, o bien las que provienen de seguir el juego
social olvidando los propios deseos.
En un cuarto paso, se hace la toma de decisiones; la persona decide su
posición frente al “deber ser”, que le puede implicar ruptura o
acomodación con este.
El quinto paso es el de la negociación, en el cual cada persona decide
si el modelo que escogió como su “querer ser” lo vive en el
ocultamiento, lo hace explícito para algunos pocos, o lo socializa.
El último paso es ejercer su vida a partir del “querer ser”, lo que
implica la posibilidad de crear confrontaciones con otr*s cuyo “querer
ser” es diferente, o con otr*s que por considerar que dicho modelo es

el adecuado se convierten en defensores sociales del “deber ser”
individual o del deber ser social.
Para algunos, la posibilidad de realizar este proceso no surge, porque
no se ven cuestionados en su deseo. Cuando esto no sucede, es porque
la persona se ha identificado con el modelo del “deber ser” y su deseo
no la cuestiona.
Varios autores han denominado identificación a este proceso, que de
igual manera podría llamarse construcción del “querer ser”. Sin
embargo como este proceso implica una ruptura entendida como una
toma de posición3 frente al “deber ser”, yo prefiero llamarlo proceso
de identicación. Nominándolo así, porque cada persona lo construye
teniendo como referente sus propias vivencias y sentimientos, es
decir, a partir de la conciencia de su «querer ser», de lo que considera
que quiere, desea y necesita para sí. Identicarse significa que en las
experiencias y las vivencias del “querer ser”, la persona se reafirma
hasta el momento en que logra identificarse con su deseo; en ese
momento estaría identicad* con su “querer ser”. El “querer ser” prima
sobre el “deber ser” en la medida en que reafirma el desarrollo de la
estructura de identidad sexual.
L*s seres human*s en su proceso individual de “querer ser” pueden
reelaborar el deseo y redireccionarlo. Incluso, una vez ha llegado a la
identicación de un deseo, puede pensar en el reconocimiento de otro
deseo e iniciar un nuevo proceso.
Cada persona en su identidad sexual de manera implícita o explícita
contempla una serie de elementos que tienen que ver con: cuerpo,
sexo, género, orientación sexual y expresiones comportamentales
sexuales. Por ejemplo, algunas personas en la comunidad consideran

que algunas prácticas no son adecuadas o pueden ser antinaturales o
anormales, pero cada persona valora y describe para sí su expresión;
para ello acepta o niega dicha valoración de acuerdo a lo que ha
decidido que quiere para sí. Con ello también quiero decir que puede
haber un “querer ser” en cuanto al cuerpo, al sexo, al género y la
orientación sexual.
2.2

SEXO

Sexo es una categoría biológica que en el caso de los humanos, hace
referencia a un punto ubicado en un continuo en el que sus extremos
son los opuestos reproductivos funcionales, y que caracterizan de
Página | 76

manera diferenciada la conformación de los órganos sexuales, el
aparato reproductor, y rasgos secundarios como la voz, la distribución
del vello, la estructura ósea y muscular, y la distribución de las grasas,
entre otros.
Socialmente cuando se hace referencia al sexo, la definición se centra
en la capacidad reproductiva: El macho es el extremo reproductivo
que coloca el espermatozoide, la hembra es el extremo reproductivo
que proporciona el óvulo.
Los elementos biológicos no están determinados por un estándar
consignado como una ley. Cuando mucho se ubican en un imaginario
idealizado como un estándar social. Por ejemplo, desde el estándar
social, el macho de la especie humana debe ser fuerte, proveedor,
agresivo, rudo y “libre”. La mujer, por su parte, sumisa, suave y
pasiva, llegando incluso a considerarse que la inteligencia es un
atributo del hombre.4

Así como no hay una medida del estándar social, del “deber ser”,
tampoco existe como patrón de medida desde el cual se pueda afirmar
-al hacer referencia a una persona en particular- que alguien es el
setenta u ochenta por ciento del modelo de hombre.
Igualmente, otra acepción de sexo como categoría social es lo que
somos como hombres o mujeres, entrelazando elementos conceptuales
de carácter biológico y psicosocial. En el carácter psicosocial juega un
papel determinante la socialización que se hace del concepto, en el
que interviene la cultura, y es propio de un espacio y tiempo
determinado.
Ser sexuado implica entonces, tener un sexo en sus acepciones
biológica y psicosocial. Todo ello conlleva entonces al concepto de
sexualidad. Cuando hablamos de hombres y mujeres como categoría
psicosocial y biológica, implica pensarlos como persona, con un sexo
y con relación a otros. La relación con los otros implica la vinculación
que es posible desde la socialización en la cultura; por tanto, ser
sexuado sólo es posible siendo human*s.
Ser sexuado siempre se plantea desde la dicotomía sexo-género:
Como hombre o como mujer, como masculino o femenino. Cuando
hablamos de sexualidad, hablamos de las posibilidades y resultados
del intercambio psicosocial de los seres sexuados, por tanto, no
podemos decir que los animales tengan sexualidad. Cuando se plantea
el “deber ser”, se está pensando la sexualidad como única e
inamovible, es decir, se le restringe a una única posibilidad. Hacer
referencia a la existencia de sexualidades, es reconocer que cada ser
humano es únic* y vive de una manera particular su sexualidad, quiere
decir esto, que tod*s tenemos la posibilidad del “querer ser”.

Hombre y mujer son definiciones que sobrepasan la esfera de lo
eminentemente biológico hacia la esfera de lo bio-psico-social. Lo
maravilloso de la existencia de l*s seres humanos es su gran
diversidad, la cual conlleva el contemplar a cada un* de ell*s como
una unidad irrepetible. Por tal razón, no existe un modelo único y
global de hombre y de mujer. Sin embargo, sólo se cuenta socialmente
con un modelo, el “deber ser” del hombre y de la mujer.
TRASTORNOS BIOLÓGICOS DEL SEXO
En cuanto a lo biológico es necesario aclarar que no siempre la
“diferencia” entre el macho y la hembra es perfectamente clara. Según
Página | 78

Mondimore (1998) existe una serie de trastornos biológicos en el
proceso de diferenciación que logran que se produzcan como resultado
defectos en el desarrollo. Por ejemplo, el “Síndrome de
insensibilidad androgénica” es el resultado de un defecto heredado
en la molécula receptora de la testosterona. Cuando estas personas
nacen, tienen genitales masculinos porque durante el desarrollo
ninguno de los tejidos habituales recibió la señal de la testosterona.
Los testículos además de producir testosterona también producen algo
de estrógeno, por lo cual durante la pubertad les crecen los senos y se
les redondea la figura. Como lo que se observa a simple vista son
genitales normales de hembra, sus padres las educan como mujeres.
Solo hasta cuando son adultos jóvenes, notan que no menstrúan,
entonces al hacerles una prueba de fertilidad se descubre su verdadero
sexo: son hombres.
Otro “revés” sexual causado por un defecto genético es la
“hiperplasia suprarrenal virilizante congénita” (HVC). Las
glándulas suprarrenales presentes en los hombres y las mujeres,

situadas en la parte superior de los riñones producen una serie de
hormonas diferentes (una de ellas es la cortisona) que regulan la
presión sanguínea, el metabolismo del azúcar y otras importantes
funciones. Igualmente producen testosterona en los hombres y las
mujeres (normalmente en mucha menor cantidad que los testículos).
El crecimiento anormal de las glándulas suprarrenales o algún otro
defecto genético hacen que estas segreguen una cantidad
anormalmente mayor de testosterona provocando la HVC. Las
personas genéticamente mujeres con HVC desarrollan genitales de
macho. Se produce entonces agrandamiento del clítoris hasta el
desarrollo de un pene grande como el de un hombre y la fusión de los
labios formando un escroto.
Al nacer, los genitales externos de las personas genéticamente mujeres
que presentan este síndrome pueden ser ambiguos, y puede resultar
verdaderamente imposible decidir por simple inspección si el órgano
sexual es un gran clítoris o un pequeño pene, si la criatura presenta
una función incompleta del escroto o unos labios parcialmente
fusionados.
En los años 1960, el doctor Jhon Money de la Universidad Jhon
Hopkins estudió a estos niños a fin de desarrollar un sistema de
asignación de sexo: Cuáles de ellos tenían más oportunidades de ser
chicos sanos y felices y cuáles de ser chicas. Anteriormente se les
había asignado a menudo un sexo (A ojo de buen cubero)5
basándose en la masculinidad o feminidad de sus genitales. Money
ayudó a determinar que las personas genéticamente mujeres que
presentaban este síndrome casi siempre se sentían mejor siendo
mujeres (su sexo genético).

Actualmente, a los niños adreno-genitales nacidos con el clítoris del
tamaño del pene y unos labios fusionados formando un escroto se les
opera para feminizar sus genitales exteriores y se les educa como
mujeres. Administrar una medicación con esteroides detiene la
producción anormal de testosterona en estas niñas y permite que sus
ovarios trabajen con normalidad. El descubrimiento más interesante
para el propósito de esta discusión es que los estudios de seguimiento
a largo plazo de las niñas HVC descubrieron que muchas de ellas eran
“marimachos”, chicas con una gran energía, interesadas en el deporte
y las actividades al aire libre y con menos sueños de convertirse en
Página | 80

esposas y madres que sus compañeras.
En un estudio por lo menos, llevado hasta la vida adulta, una cantidad
de estas chicas ligeramente superior de lo que cabía esperar se habían
hecho lesbianas: Sentirse sexualmente atraídas por otras mujeres.
Como esas mujeres habían recibido tratamiento desde la infancia por
sus niveles anormales de hormonas, tuvieron niveles de estrógeno y
testosterona femenina normales durante toda su vida. Se ha sugerido
que la mayor frecuencia de casos de homosexualidad de lo previsto en
estas mujeres se debía a los niveles anormalmente altos de
testosterona presentes durante su desarrollo. Estos descubrimientos
indican la posibilidad de que, además de desarrollar órganos sexuales,
los niveles hormonales prenatales pudieran afectar también al
desarrollo del cerebro.6
Hermafrodita7 es una clasificación eminentemente relacionada con
la morfología genital. Es la persona cuyo organismo presenta tanto
órganos de macho como de hembra. Es alguien que puede ubicarse en
un punto hacia la mitad en la línea del continuo cuyos extremos son el

macho y la hembra comprendidos desde su sentido biológico genital.
En estas personas la distribución de las grasas o la estructura ósea
tienen tendencia hacia un lado o hacia el otro del continuo machohembra. Esta disfunción se debe a una alteración de la producción de
hormonas o cromosómica.8
Los especialistas necesitan realizar una serie de comprobaciones para
poder clasificar el sexo de dichas personas. Se recomienda que dicha
clasificación se haga únicamente hasta que la persona llegue a su
mayoría de edad.
Pseudohermafroditismo en hombres (androginia o androginismo) se
trata de individuos con testículos y apariencia de hembra.
Pseudohermafroditismo en mujeres (ginandria o ginandroismo) se
trata de individuos con ovarios y apariencia de macho.
Los hombres y las mujeres no siempre se identifican con su cuerpo o
con su papel de hombres o mujeres. Algunos de ellos prefieren, desde
su “querer ser”, asumir una identidad particular con respecto al cuerpo
y al sexo, temas de los que hablaremos más adelante, en este mismo
capítulo, en los apartes sobre identidad de cuerpo e identidad de sexo.
2.3

CUERPO

La definición de diccionario dice que cuerpo es la “sustancia material
de un organismo; tronco de un hombre o de otro animal, a diferencia
de las extremidades”. Etimológicamente la palabra proviene del latín
corpus, del indoeropeo Krp-, de Krep- “cuerpo”. Para el autor cuerpo
es una definición tanto biológica como cultural. Es biológica,
traspasando el concepto elemental de “tronco” al de “unidad física”.

El concepto cultural parte de la idea de que cuerpo es el “lugar en que
nos habitamos”. Cuerpo es un espacio socializado y de socialización.
Nuestro cuerpo se desarrolla no solo por la información genética que
le es inherente, sino además porque necesita de una serie de nutrientes
que obtiene en su relación con el medio ambiente, y en el proceso de
intercambio social. Es decir, nuestro cuerpo es también energía,
movimiento, pensamiento, idea, inteligencia. El cuerpo no es un hecho
escindido entre alma o espíritu y materia. El cuerpo es una unidad
integra que se ve permanentemente afectada, directa o indirectamente,
no sólo por los nutrientes animales y vegetales, sino además, por el
Página | 82

vínculo. Nuestro cuerpo se alimenta de caricias, de ternura, del
encuentro con el otro y la otra.
Cada información que recibe el cuerpo permite el aprendizaje y este
solamente es posible en la medida en que se desarrollan patrones
complejos de vinculación con el entorno biopsicosocial (incluidos l*s
otr*s). El cuerpo se afecta por el entorno porque somos sensibles al
medio, pero además, porque somos inteligentes, es decir, tenemos
procesos de intelección como la vinculación afectiva, la lealtad, el
amor a la familia, y la elaboración de conceptos políticos como los
derechos humanos, que posibilitan la sobrevivencia de la especie
humana.
Nuestro cuerpo es espacio de socialización en cuanto él es a su vez
objeto y sujeto de intercambio, incluso porque hace parte del mercado
como producción y mercancía.

2.4

GÉNERO

Las diferencias más significativas entre los hombres y las mujeres son
las de género. La definición de diccionario dice que “género es la
clase a la que pertenecen las personas o las cosas”. Para la
Antropología y la Sociología, el interés se centra en conocer la
diferencia desde la cual cada cultura lo interpreta.9 La cultura asigna
funciones en las instituciones sociales, en la economía, la política, la
religión y roles en el intercambio social. La asignación es diferencial
en la niñez y en las formas de producción a partir de unas
justificaciones que parecen estar fundamentadas en el sexo. Sin
embargo, las construcciones sociales han relegado a las mujeres del
poder y les han asignado como su espacio el hogar. Muchas personas
consideran que las diferencias son naturales (sexuales). Si las
diferencias fueran realmente fundamentadas en el sexo, tendríamos
que preguntarnos por qué las diferencias son sociales.
La explicación sexual pretende asimilar la diferencia de género a un
hecho natural; Parir es natural, pero no lo es que tengan que ser
madres para ser mujeres, y menos aún que éste sea su “papel”.
Tampoco es natural que cualquier otra posibilidad para la mujer se
considere “antinatural”. En el hombre todo es “natural”, excepto
asumir los roles considerados propios de la mujer.
Las diferencias entre lo masculino y lo femenino pretenden tener un
sustrato biológico; la maternidad. Pero hombres y mujeres no pueden
justificar sus comportamientos en características exclusivas del sexo o
del papel biológico que se desempeñe en la reproducción de la
especie, sino en sus conductas que son humanas y sociales, que son las
que nos apartan de los animales. La asignación del género, o de los

comportamientos considerados propios del género se presenta en el
proceso de socialización, y se asume por hombres y mujeres con tanta
fuerza que muchos lo consideran “biológico”, y por tanto “natural”,
olvidando que sexualmente entre hombres y mujeres son más las
semejanzas que las diferencias.
Existe la creencia que hay una “naturaleza” del género desde la que se
asigna desigualmente el poder y los roles. Por ejemplo, en el
matrimonio se espera que la mujer esté en el hogar, materne, eduque a
los hijos, realice los trabajos domésticos, cuide de la salud, las
relaciones de afecto, administre la economía familiar; y que el hombre
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sea el proveedor.
De igual manera se considera que las actividades que la mujer realiza
en el hogar no acumulan conocimiento ni constituyen forma alguna de
producción.
Socialmente no se le reconocen las diferentes capacidades que cada
mujer ha estructurado para sí; académica, política, económica, etc.
Evidenciando dicha situación, encontramos beneficios inferiores en
cuanto a remuneración, estatus, atención, autonomía que obtienen
algunas mujeres por el desempeño de una labor igual a la realizada por
hombres... Esta acción represiva se extiende a lo largo del ciclo de
vida de las mujeres.
Cuando se habla de género10 no se hace referencia directa a los
conceptos de hombre o mujer. El género es uno de los elementos que
desde lo psicosocial define la sexualidad. Entendiendo el género desde
un referente social, El “deber ser”, éste un imaginario social para los
comportamientos propios del hombre y la mujer; Al de él se le

denomina lo masculino, y al de ella lo femenino.11 Al hacer
referencia a género, se está haciendo mención a una serie de
condicionamientos sociales para el actuar en el intercambio social, de
hombres y mujeres. Estas construcciones se determinan
históricamente, es decir, son propias de un tiempo, un espacio, una
cultura y una sociedad.
El concepto de masculinidad es a su vez político y social. El político
se fundamenta en la falocracia, en la cual el poder lo brinda la
posibilidad biológica (natural) de la posesión de un pene. El concepto
social se fundamenta en la vivencia del machismo; término con el que
se designa la práctica del predominio de lo masculino, los métodos de
dominación, su alienación y el ejercicio ideológico de la falocracia.
Desde estos conceptos los hombres han determinado las leyes, el uso
de los medios masivos de comunicación, el poder civil, religioso,
militar y el concepto de estado.
“El machismo es una orientación que se describe como el culto a la
virilidad. La característica principal de este culto son la agresividad
exagerada y la intransigencia en las relaciones interpersonales entre
los hombres, y la arrogancia y la agresión sexual en las relaciones
hombre-mujer” (Stevens, 1976). “Puede entenderse por machismo
(Mintz, 1974) el conjunto de actitudes, creencias y conducta que
resulta de la creencia de que un sexo es superior a otro. El superior
dentro de esta visión del mundo es el varón, y en diferentes aspectos:
físico, intelectual, caracterológico, cultural, y sexual. El machismo se
expresa esencialmente en hábitos, costumbres y actitudes de
discriminación del sexo femenino. Es un fenómeno cultural originado
en condiciones económicas a las que trasciende para convertirse en

causa y efecto, y así legitimar las desigualdades existentes en la
sociedad”.
Lo masculino está relacionado con la sobrevivencia y el
mantenimiento de lo material, pero no se le relaciona con la ternura,
los afectos, las emociones o las relaciones cálidas con los hombres e
incluso con las mujeres. Rivera (1991) afirma que “la socialización y
el adiestramiento a la cual se somete al niño desde temprana edad
requiere la supresión de cualquier sentimiento que implique debilidad,
fragilidad, temor, sensibilidad, espontaneidad afectiva, y por el
contrario exige el aprendizaje de respuestas autodestructivas o de alto
Página | 86

riesgo”. La ideología masculina no afecta únicamente a las mujeres;
por supuesto, vulnera igualmente a quien la propone, por tanto afecta
a los hombres, quienes son igualmente “víctimas” del machismo, el
sexismo, la falocracia y de los propios imaginarios de la masculinidad.
En el caso de los hombres homosexuales la vulneración es doble, por
cuanto la reciben de la sociedad, y la ejercen sobre sus congéneres.
Las mujeres feministas, en el análisis del género, han hecho una
reinterpretación de su condición de género. Inicialmente llegó a
considerarse al hombre como “el enemigo”, lo que condujo a que
algunos hombres, entre ellos algunos homosexuales, intenten construir
discursos de la masculinidad que se fundamentan entre otros, en la
negación de cualquier forma de poder en su relación con las mujeres e
incluso con los otros hombres. Esta “masculinidad light” no condujo a
relaciones equitativas de género, sino que se trastocó en un juego en
que las mujeres ostentaron el poder. 12
Una nueva relación entre hombres y mujeres implica equidad y una
nueva perspectiva de género. Para ello es necesario hacer una

reinterpretación de la “esencia masculina” y de la “esencia femenina”,
y por lo tanto una revisión de conceptos sociales elementales que
manejan tanto hombres como mujeres. El problema existe no sólo de
manera unilateral: Son las mujeres las que les enseñan a los hombres a
ser “machos” y perpetuar la falocracia, olvidando por ejemplo, que los
hombres también están en el hogar, la escuela, y la iglesia. Hombres y
mujeres enseñan a los hombres a ser competitivos, impositivos y
homofóbicos.
Un nuevo hombre y una nueva mujer deben traspasar el concepto
tradicional de género, que se construye actualmente a partir de la
posibilidad de ostentar el poder.
ROL DE GÉNERO
El rol de género es el conjunto de prescripciones y normas que en el
tiempo y el espacio dictan la sociedad, la cultura, la clase social, el
grupo étnico y hasta el nivel generacional de las personas. Se puede
sostener una división básica que corresponde a la división sexual del
trabajo aún más primitiva: Las mujeres paren hijos, y por tanto, los
cuidan. La dicotomía masculino-femenina con sus variantes culturales
establece estereotipos que condicionan los papeles y limitan las
potencialidades humanas de las personas, al estimular o reprimir los
comportamientos en función a su adecuación al género. La
indumentaria (vestido y accesorios) es un elemento desde el cual se
ratifica el modelo del rol de género.
La familia es la unidad socializadora por excelencia en la que se
aprenden los roles sexuales y los rasgos universales de la personalidad
masculina y femenina. Pero es también la posibilidad de manejar un
ámbito de dominio, lo que marca aún más la división del trabajo de

acuerdo con los roles. El hombre masculino es público y a la mujer
femenina se le ha relegado a lo privado, entendiendo este espacio
como el del hogar. La mujer es un ente subordinado al hombre como
lo es la naturaleza que lo rodea.
Género es una categoría impuesta sobre un cuerpo. Como
construcción cultural, al hombre y a la mujer le corresponden unos
roles sexuales que diferencian inclusive el intercambio genital. Por
ejemplo, en el rol de género se espera que genitalmente la mujer sea
“pasiva” y que el hombre en consecuencia sea “activo”, esto es
abonado por la connotación que se le brinda a determinadas
Página | 88

posiciones para el coito en las que la penetración puede contemplarse
como una forma de poder del macho sobre la hembra.
En el caso de las relaciones genitales entre hombres homosexuales se
suele identificar socialmente que quien es “activo” es quien “penetra”
y que por lo mismo es el hombre de la relación. Entonces se espera
que asuma roles masculinos y que su pareja sexual asuma roles
femeninos.
Ser homosexual es un atentado al esquema de poder, porque pareciera
que es renunciar al papel social del hombre “macho” y acercarse a la
imagen socializada del sujeto-objeto penetrable que es la mujer. De
ahí que socialmente se asuma que ser homosexual es «no ser hombre»
y por tanto si no lo es, por deducción «es mujer».
Para las personas poco conocedoras de la sexualidad y genitalidad de
los hombres homosexuales persiste la duda, ante aquellos hombres de
apariencia y comportamientos propios del género masculino. Ante
esta situación y por las dudas generadas algunos llegan incluso a

interrogar sobre quién es el hombre y quién la mujer, buscando como
respuesta conocer quien penetra y quien es penetrado; considerando de
todas formas, que quien penetra «es más hombre», o “el hombre de la
relación” que quien se deja penetrar. El conflicto es más grande aun
cuando se conoce que en una pareja ambos miembros penetran y son
penetrados o la apariencia masculina le es común a ambos.
La mujer lesbiana, es más discriminada que el hombre homosexual,
porque pareciera que al asumir su lesbianidad renuncia a su condición
de mujer -entendida como la posibilidad de ser madre-. Cuando la
mujer lesbiana vivencia conductas de género masculino es aún más
discriminada por pretender interpretar un papel considerado propio de
los miembros del otro sexo, o más bien, por su osadía de querer
aproximarse a lo que es “propio del hombre”. Es doblemente
discriminada porque se entiende que «no es mujer» ni pretende
demostrarlo. Sin embargo, como la mujer no posee un pene, desde
este análisis le hace falta el elemento característico de la imagen del
poder.
Para las personas que no han apropiado los discursos del género y la
sexualidad, “identificar” el rol de género en las relaciones entre
mujeres lesbianas se torna más difícil, ya que no aparece de por medio
el componente fálico en sus relaciones genitales. Aun cuando el “rol
fundamental” del macho no se halla presente, se suele identificar es
dichas relaciones y desde el sentido común que una o ambas personas
en la pareja tiene “amaneramientos de género”. Mas corrientemente se
interpretan en ellas metalenguajes cuyas lecturas con respecto a la
identidad de cuerpo, el vestido y los accesorios les permitan “detectar”
quién es el “hombre” y quién la “mujer” en la relación.

No tod*s l*s seres human*s asumen plenamente desde un
conocimiento del mismo su rol de género. No todos los hombres son
masculinos ni todas las seres humanas son femeninas
correspondiéndose con el imaginario social del “deber ser”, sino que,
algun*s son masculin*s o femenin*s a partir de un imaginario
particular; incluso, algun*s más, en su actuar cotidiano asumen tanto
roles masculinos como femeninos. Ese punto en el que cada uno se
ubica se construye a partir de su “querer ser”. Este tema será
profundizado más adelante, en este mismo capítulo al abordar el tema
de la Identidad de Género.
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ROL DE GÉNERO E INDUMENTARIA
Hombres y mujeres influenciados por la moda asumen para sí una
indumentaria que la cultura ha sumado como elemento importante al
rol de género. Cada persona durante el transcurso de su existencia
asume para sí misma a través del vestido, los accesorios, el corte de
cabello, los maquillajes y en general la indumentaria que se traducen
en una imagen de la persona. Se considera que hay unas imágenes que
se corresponden con “el deber ser” para el hombre o la mujer. Que los
colores igualmente se corresponden con la identidad de sexo.13 Se ha
permitido socialmente que algunas prendas sean “bien vistas” tanto si
son llevadas por unos u otras, como por ejemplo el jean.
Las personas en concordancia con su identidad de sexo y de género
asumen para sí una indumentaria y una imagen; estas se convierten en
metalenguaje, que es un código grupal que se asume particularmente
para identificarse ante el entorno. La sociedad a su vez ha interpretado
dichos metalenguajes como elemento de la identidad. Se tiende a

considerar que la indumentaria hace masculina o femenina a una
persona, e incluso algunos consideran que está determinado por la
orientación sexual. Igualmente, la indumentaria proporciona un
carácter de clase, profesión, oficio, nivel educativo, condición
socioeconómica
A partir de los años 60 los accesorios han sufrido universalmente una
transformación. Imponiéndose inicialmente lo llamado unisex y
posteriormente lo andrógino. Muchas prendas y accesorios son
actualmente utilizados tanto por hombres como por mujeres, tales
como los pantalones, las camisetas, las chaquetas, los cinturones,
algunos modelos de zapatos y algunos accesorios alhajas.
La indumentaria es igualmente un instrumento en las relaciones
sociales de poder. El uso del vestido y los accesorios es también una
socialización del poder, de ello se desprende que sea socialmente
aceptado que la mujer utilice prendas consideradas masculinas como
pantalones, chaquetas, camisas y algunos accesorios, y que por dicha
condición no se le denomine travesti.
En la sociedad patriarcal se ha concebido que las mujeres “desean
adaptarse” al modelo de lo masculino, ya que es “entendible” que en
toda estructura de poder quienes no lo ostentan acojan elementos del
lenguaje factual oficial como una manera de “empoderarse” en su
lucha por el acceso al poder.
Que los hombres renieguen de dicho modelo o de alguno de los
elementos que caracteriza el poder es necesariamente mal visto y no
comprendido. Cuando las mujeres usan prendas y accesorios
exclusivamente considerados masculinos, y a ello le suman un rol de
género igualmente masculino, son valoradas como “marimachos”.

El travestismo14 es una variante de comportamiento sexual de los
hombres, que consiste en usar permanente o ocasionalmente prendas
consideradas propias del género masculino. Es una aproximación al
disfrute emocional y erótico, ya que es una expresión comportamental
sexual y una conducta asumida por los hombres de todas las
orientaciones sexuales. Se considera una agresión socio-sexual que el
macho, el hombre, utilice indumentarias consideradas femeninas, ya
que con su vestido y accesorios reniega del imaginario del “deber ser”
del comportamiento de lo masculino y del poder que se le ha
conferido por el hecho de ser hombre. Se ha identificado ser travesti
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con ser homosexual, delincuente, persona vinculada a la prostitución o
trabajador sexual, pero el vestido no determina una orientación sexual,
una forma de producción o una conducta delictiva.
Existen espacios donde este comportamiento es permitido, es el caso
de la peluquería, que se identifica como una actividad “femenina” y
que hoy día tiene un reconocimiento casi exclusivamente de
homosexuales. Otro espacio es el carnaval – caracterizado por su
permisividad - que posibilita la expresión travesti, entre otras
censuradas en la cotidianidad.
A nivel social, se suele distinguir entre el travesti y la travesti,
aclarando que el primero asume cambios comportamentales
conservando rasgos durante el tiempo en que está vestido, y la
segunda los asume de forma permanente, y en algunas ocasiones,
llevándolos hasta la modificación de ciertos elementos anatómicos
(implantes de silicona, infiltraciones de aceite, inyecciones de
colágeno...), y asumen un rol de género femenino.

VARIACIONES EN EL CUERPO, VESTIDO Y ACCESORIOS
Algunos de los comportamientos o actitudes típicas que asumen
muchos homosexuales con el fin de reafirmarse en la condición social
de macho, presos del temor de ser identificados como “hombres
venidos a menos” o “maricas” son los siguientes:
Clones
Algunos hombres homosexuales han querido llevar al extremo la
manifestación social de su identidad del cuerpo, asumiendo lo que
socialmente se entiende como el «cuerpo del macho». Inicialmente en
los Estados Unidos, y con posterioridad en el resto del mundo,
algunos hombres homosexuales han «masculinizado» o
«machificado» sus formas por medio del ejercicio extremo y el físico
culturismo. A ello se ha sumado la utilización de esteroides,
hormonas, implantes etc.
La «clonación» (curiosa tendencia a tratar de ser únicos aun cuando
se vean todos iguales) en los hombres masculinos y homosexuales,
generalmente responde a una contradicción en su identidad de sexo, al
concebir la práctica homosexual como una conducta asimilable al «ser
mujer». Ello no niega que en algunos de ellos este proceso de
clonación se presente de manera natural, al practicar algún deporte con
regularidad.

Cowboy
Previamente al modelo clon, la machificación de los hombres
homosexuales estaba representada en el modelo de macho cowboy
que lleva bigote, corte de cabello a ras, vestido camisa a cuadros,

bluejeans y botas «texanas», e inclusive caminan parecido a los
«clones», es decir, con las piernas en parentesis y dando el paso
intentando doblar muy poco las rodillas. Este modelo se usa
actualmente en Colombia, especialmente en las zonas del eje cafetero,
los llanos e incluso en Bogotá, en donde agregan una chaqueta de la
misma tela que el pantalón.
Estilo Sadomasoquista
Aun cuando en muchos de los casos es el atuendo de quienes tienen
esta práctica erótica, me refiero aquí a quienes asumen una
vestimenta, accesorios y un determinado desarrollo corporal, más
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comúnmente manifestado en hombres que en mujeres. Estas personas
(no necesariamente homosexuales y lesbianas) lucen camisetas
blancas, chaquetas y pantalones confeccionados en cuero de color
negro, botas estilo militar, y en algunos casos guantes y kepis. Sus
accesorios son de cuero y metal. Generalmente sus cuerpos son
musculosos, incluso los de las mujeres. Es más o menos una fachada
para proyectar una imagen fuerte y agresiva.
Variaciones de comportamiento, vestido y accesorios que no
representan la consolidación de una identidad.
Transformistas
Generalmente se refiere a hombres sin distingo de su opción sexual,
que por su forma económica de producción (generalmente actores o
imitadores) visten prendas femeninas como parte del vestuario para su
actuación. Esta no es una categoría referente a la homosexualidad.
Los transformistas no consolidan su identidad en el vestido.

Drag Queen
La palabra drag en inglés significa obstáculo, cosa pesada. De ahí que
una “drag queen” sea un hombre que asume ocasionalmente y de
forma exagerada prendas, accesorios y comportamientos femeninos.
Es una parodia burlesca y ostentosa que caracteriza a una mujer poco
inteligente y con voz chillona. El hombre drag queen no es un travestí
ni tampoco un hombre con una identidad transgénero, aun cuando
generalmente es un hombre homosexual. Su presencia tan solo es
común en las grandes ciudades y generalmente manifiesta en los bares
para hombres homosexuales y ciertos círculos sociales.
2.5

IDENTIDAD SEXUAL

Identidad sexual (Giraldo, 1997) “Es la íntima conciencia, convicción
y sentimiento, unitaria y permanente, de ser y actuar como hombre,
mujer o ambivalente. Puede corresponder o no con el sexo de
asignación y con el patrón cultural”.15
La identidad es (Bonilla, 1995) “esa conciencia que tiene cada persona
de sí misma, que ha ido estructurando desde muy temprana edad en su
proceso de socialización y que le permite en cualquier momento de su
vida definirse como tal. Ese conjunto de categorizaciones
individualizadas no son sólo un constructo conceptual sino emocional,
puesto que guardan íntima relación con el significado, con lo que
sentimos, con lo que internalizamos de todo aquello que hemos
aprendido y que la sociedad refuerza permanentemente. El papel que
juega el entorno familiar, escolar y social en la consolidación de la
identidad, es indiscutible. Al hablar específicamente de la identidad
sexual se incluye la percepción que se tiene de sí mismo como hombre
o como mujer, la convicción internalizada de ser individual como tal.

Una vez la identidad se ha consolidado (y esto ocurre a muy temprana
edad), no se puede modificar puesto que conforma el sentimiento de
unidad profundo de pertenencia a un sexo u otro”.16
Para Bonilla: “lo genético, lo hormonal, lo anatómico, forman parte de
esa identidad sexual; y sobre esta base biológica se construye lo
psicológico y lo sociocultural. Por ello, más allá de ser hombres o
mujeres, mas allá de tener un cuerpo como referente de esa
consideración anatómica, cada uno tiene un sentimiento de
masculinidad o femineidad que le otorgan significado y sentido a su
existencia privada, en función de los mensajes que en su proceso de
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socialización ha ido internalizando en su grupo social. De dichos
mensajes dependen ostensiblemente las consideraciones privadas que
integran el concepto personal, la propia estima y valoración que cada
cual hace de sí mismo”.
Para el autor, la identidad sexual es la conciencia que tiene cada
persona de sí misma, con respecto a su sexo, cuerpo, género,
orientación sexual y expresiones comportamentales sexuales, que
puede corresponder o no con el “deber ser” socializado sobre esos
mismos aspectos. Se estructura en el proceso de socialización, por
tanto los entornos familiar, social, escolar juegan un papel
fundamental en su determinación. Sin embargo, la identidad sexual no
es inamovible, sino que se puede modificar de acuerdo con el “querer
ser” particular de quien la construye.
La identidad sexual es tanto particular como social. Es decir, toda
persona posee una identidad particular sexual, y ésta siempre tendrá
como referente la identidad social sexual.

El modelo de identidad social sexual designa desde el imaginario
social el “deber ser” de la sexualidad, es decir, determina qué debe ser
la sexualidad en cada persona. Se contempla desde el “deber ser”
socializado que el hombre (identidad de sexo) siempre será masculino
(identidad de género), “macho” (rol de género), y heterosexual
(orientación sexual), y que la mujer, siempre será hembra, femenina y
heterosexual. El modelo de identidad social sexual determina una
identidad de cuerpo (que es un concepto tanto biológico como
cultural) y ciertas conductas sexuales, de las cuales la aceptación o
negación de su ejercicio se corresponde con una valoración
eminentemente cultural. La identidad particular sexual puede
construirse desde dos posibilidades, la una implica un proceso de
identificación sexual, la otra un proceso de identicación sexual.
El proceso de identificación sexual es aquel por el cual se llega a
asumir como propio el modelo de identidad social sexual. En la
socialización la persona no cuestiona la propuesta social de modelo
para su sexualidad, simplemente, asume que el “deber ser”
socializado es su “deber ser” particular. Para algun*s, la posibilidad
de confrontar, variar, redireccionar o negar este proceso no surge,
porque no cuestionan la vivencia de su sexualidad. Cuando no hay
dicho cuestionamiento, es porque la persona se ha identificado con el
modelo del “deber ser” y nunca se han posibilitado pensarse su
posición respecto al mismo.
La identicación sexual implica una toma de posición frente al “deber
ser” social, en la que cada persona construye su sexualidad teniendo
como referente al deber ser, como también sus propias vivencias y
sentimientos particulares, es decir, se hace idéntic* con su “querer
ser”, de lo que considera que quiere, desea y necesita para sí con

respecto a su identidad de sexo, identidad de cuerpo, identidad de
género, rol de género, orientación sexual y variantes del
comportamiento sexual. La persona se reafirma en su “querer ser”,
hasta que llegue un momento en que estaría identicad* con su
“querer ser” para su sexualidad. Los seres human*s en su proceso
de identicación pueden reelaborar los componentes de su sexualidad y
redireccionar su “querer ser”.
Para comprender con mayor profundidad el proceso de identificación
y el de identicación, a continuación desarrollaremos teóricamente las
diferentes identidades particulares que en su conjunto conforman la
Página | 98

identidad particular sexual,
La Identidad Particular de Sexo hace referencia a la aceptación o
rechazo que las personas ejercen con relación a sus genitales y la
manera como se conciben como hombres o mujeres. Cuando afirmo
que una persona en su proceso de identidad particular de sexo se ha
identificado, es porque considero que dicha persona ha asumido el
modelo socializado del “deber ser” con respecto a sus genitales y que
por lo tanto ha aceptado plenamente dicho modelo. En este caso la
identidad particular de sexo coincide con la Identidad Social de Sexo.
Con respecto a la Identidad Particular de Sexo, algunas personas no
se identifican con los genitales con los que han nacido y por tanto los
rechazan. Por ejemplo, las personas hermafroditas, las que manifiestan
el Síndrome de insensibilidad androgénica o la Hiperplasia suprarrenal
virilizante congénita (HVC) tienen en general una relación negativa
con sus genitales y lo que ello representa para para asumirse como
hombres o mujeres. Desde dicha negación consideran determinante
para su felicidad lograr cambios en su morfología genital por medio

de lo que popularmente se conoce como “operación de cambio de
sexo”. No todas las personas que presentan dichos trastornos
biológicos del sexo tienen una negación de sus genitales, algun*s de
ell*s se hallan a gusto con dicha morfología.
IDENTIDAD DE CUERPO
Para hablar de identidad de cuerpo es necesario tener en cuenta que la
autonomía pasa por la anatomía. Determinarse como persona no es
posible fuera de nosotr*s mism*s. Persona es una palabra que según
los etimólogos proviene probablemente del etrusco (phersu, que
significa máscara), o del griego (prösópon: cara, máscara, personaje
dramático).
Lo que cada un* es como persona es lo que l*s otr*s logran ver a
través de su “máscara” en el proceso de socialización. Ser persona
sólo es posible desde el reconocimiento que el/la otra me hace a través
de sus propios imaginarios y de los que construye acerca de mí. Lo
que sale de mí es lo que yo soy: soy un todo, una unidad integra, un
cuerpo.
Tener una identidad de cuerpo posibilita tener una identidad sexual.
Somos cuerpos sexuados; reconocer el sustrato de la identidad sexual
es reconocerse cuerpo-persona.
La cultura ha construido unos parámetros desde los que se contempla
una “manera ideal” de cuerpo. El “deber ser” persona-cuerpo está
influenciado por la cultura y los procesos de socialización. Con
respecto al cuerpo biológico en cada espacio, tiempo, etnia, cultura y
sociedad, existe un imaginario de cuerpo, e inclusive los contenidos
que se les han proporcionado en los procesos de socialización han

determinado condiciones motrices, fortalezas y debilidades del cuerpo
en el hombre y la mujer.
Hombres y mujeres se ven afectad*s por dicho “deber ser” corporal:
En este momento y en muchos lugares el cuerpo de él debe ser
atlético, fuerte, con líneas geométricas basadas en el triángulo y en el
cuadrado, el cuerpo de la mujer debe ser grácil, curvilíneo y de líneas
alargadas.
L*s modelos utilizadas en bellas artes y en publicidad son una
representación social de estos patrones, donde es posible hallar
opuestos, desde la figura anoréxica hasta la más voluptuosa. Se es
Página | 100

atractiv*, aceptad*, incluso amad* a partir del cuerpo y en el
reconocimiento que se nos hace como personas.
Desde el modelo socializado del “deber ser” existe un ideal de
persona-cuerpo de hombre, al que usualmente se le llama “príncipe
azul”. Al patrón de la mujer no se ha denominado aún, por lo que el
autor ha decidido llamarlo “princesa fucsia”. Para algunas personas
existe una disyuntiva entre asumirse con su propia persona-cuerpo o
aproximarse al modelo de príncipe o princesa.
En la constitución de su identidad particular, la persona hace un
reconocimiento de su cuerpo, estableciendo la aceptación o negación
del mismo (o de una parte de este). A partir de la concepción que
tenga de su corporeidad y del “querer ser”, construye una identidad
particular de cuerpo. Algunos hombres y mujeres no aceptan su
corporeidad. Ello dificulta su “ser persona”, y por tanto, la
construcción de su identidad corporal. Entonces recurren a estrategias
que le permitan “adecuarse” a su “querer ser” de cuerpo: maquillaje,

ejercicio aeróbico y de resistencia física, aplicación de hormonas,
esteroides, liposucción, cirugía plástica, cirugía “estética”, implantes
en diversos materiales, etc.
Los cambios logrados tienen como resultado una identicación de la
identidad particular de cuerpo. Sin embargo, algunas personas ante el
surgimiento de un nuevo deseo de cuerpo inician un nuevo proceso de
identicación que puede llegar a significarles nuevas “adecuaciones”
corporales.
VARIACIONES EN LA IDENTIDAD DE CUERPO
Algunos hombres y mujeres consideran que su mismidad (la toma de
conciencia que han hecho de ell*s mism*s, comprendiendo sus límites
en la relación con l*s otr*s), no es la correcta y que han nacido con un
problema, consistente en que se hallan encerrados en un cuerpo que
no es el que él o ella debieran tener, asumiendo una identidad
particular negativa de su propio cuerpo y sexo, a estos/as se les
llama transexuales.
En general, l*s transexuales cortan o dejan crecer su cabello, se
realizan operaciones quirúrgicas estéticas y se aplican hormonas, con
lo que buscan transformar su morfología a una parecida a la estructura
corporal que está de acuerdo con las características propias del sexo
escogido (en especial los genitales) con el cual han construido su
mismidad y con el que, por tanto, se identifican psicológicamente.17
Como una manera de reafirmar el sexo escogido, asumen el vestuario
característico del género correspondiente a ese sexo (aunque ello no
implica que sean travestis).

Muchas personas suelen identificar a l*s transexuales como
homosexuales o lesbianas, lo que no necesariamente es cierto, porque
no hay una relación directa entre la identidad particular de cuerpo y
dichas orientaciones sexuales. En general, l*s transexuales tienen
relaciones heterosexuales, aun cuando desde su entorno social las
personas se nieguen a aceptarlos en su identicación de cuerpo, sexo,
género y orientación sexual.
En el deber ser no se acepta que una pareja de dos personas, un* de
los cuales es transexual, defina su relación como heterosexual.
IDENTIDAD DE GÉNERO
Página | 102

Hombres y mujeres interiorizan en el cotidiano, roles de género cuyo
fundamento estructural es el “deber ser”: lo masculino para ellos, lo
femenino para ellas.
La tradición cultural del «macho empoderado», determina formas de
poder que están relacionadas con la manera como se asume lo
masculino y lo que significa ser hombre. La cultura latinoamericana
ha asumido como propia una estructura de comportamiento a la que la
sociedad ha llamado machismo. Dicha ideología conlleva una manera
particular en que los hombres deben comportarse: como “machos”;
estilo que se repite en muchos momentos de la historia y que se
identifica cultural y socialmente como el “deber ser” del
comportamiento del hombre. De ello se desprende que se es más
hombre si se tienen más hijos, varias mujeres, si se inicia más
temprano la vida sexual activa, si se toman determinadas posiciones
en la práctica genital, si no se expresan los afectos, si se tiene un pene
grande, si se es más velludo o más fuerte. Aun cuando dichas

características parecen estar predeterminadas por el machismo, no se
ha profundizado totalmente en el análisis social de estas,18 a esta
situación se suman los cambiantes esquemas culturales de hombres y
mujeres que cada día se orientan más hacia lo andrógino, donde habría
que analizar cómo se acondicionan los mecanismos discriminatorios
para hombres y mujeres.
Un interrogante que surge es sí una persona puede auto-determinarse
por fuera de los modelos. El modelo de lo masculino, del macho, del
hombre y de las formas como puede relacionarse con su pareja es tan
fuerte y predominante que de todas maneras, así lo rechace, toda
persona adquiere parte del mismo. Por ejemplo, el modelo «dice» que
ser masculino conlleva ser el proveedor y salir a producir; que la
mujer es quien debe quedarse en casa, lavar los platos, cuidar los
niños.
Ningún modelo publicitado y conocido habla de la importancia de
paternar, de la ternura como cualidad que también puede ser
masculina o que se deben reconocer como forma de producción las
actividades que las mujeres realizan en la casa, menos aún, que ser
proveedor(a) de la economía no determina el poder en el hogar.
Cuando se piensa en masculinidad, todos los modelos hacen referencia
al hombre como el ser que debe ostentar “cierto” poder.
El material para la construcción de la identidad de género estaría
mediado por el acceso a la información cultural que gira en un espacio
social determinado, por ejemplo, una persona tiene su propia
identidad, pero la sociedad puede llegar a vulnerarla tanto que incluso
puede tocar el extremo de negarse a sí misma la posibilidad de
expresarla socialmente.

En la manifestación social de la identidad particular lo económico
tiene cierto peso pero no es el factor determinante. Lo es más la
actitud mental de quienes están en el entorno y la permisividad que
esta representa. Si un artista asume una actitud de género no oficial,
ello puede ser considerado «como rasgo identitario»,19 entonces,
socialmente se acepta la persona, situación que se repite con la
«aceptación» de personas que son influyentes por su condición
socioeconómica o su papel en el entorno.20
Usualmente algunas personas transgreden el modelo. Por ejemplo, se
tiende a pensar que usar aretes, teñirse el cabello o maquillarse es algo
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femenino, pero muchos hombres lo hacen; de igual manera algunas
mujeres se hacen cortes de cabello considerados masculinos, usan
permanentemente pantalones, montan en moto, manejan camión o
algunas incluso son levantadoras de pesas. Ha habido un vuelco
cultural en cuanto los roles. En el caso específico de Colombia, el
avance del discurso sobre los derechos humanos ha posibilitado la
creación del de los derechos sexuales.21 Esto se demuestra con los
fallos de la Corte Constitucional que han posibilitado que las personas
se vistan como deseen, se registren con cualquier nombre sin importar
si este es de hombre o mujer. El discurso sobre género (femenino en
especial) igualmente ha tenido un gran avance; es un discurso muy
importante como alternativa frente al poder, ya que en la medida en
que el discurso se hace crítico también se identifican las flaquezas del
poder y la sociedad, y la vulneración que desde estas se impone
continuamente a much*s sujet*s.

El acceso a medios de comunicación globalizantes como la Internet, la
televisión por cable o parabólica y un poco menos la escuela,
posibilitan a las personas aproximaciones a realidades diferentes a las
que se está habituado, aun cuando se viva siempre en la misma ciudad
e incluso en el mismo barrio; dicho acercamiento a la realidad
moviliza en las personas vivencias diferentes. Si no se tuviera acceso a
la televisión -situación poco frecuente en este momento- el único
modelo que se observaría sería el provisto en casa por los padres y los
contactos con el vecindario; pero si se tiene acceso a un televisor
entonces al modelo conocido se suma el de las telenovelas y seriados
(modelos locales e internacionales), percibiendo continuamente
múltiples modelos de hombre, de mujer, de familia, de vinculación y
ello le posibilita imaginarios y posibilidades distintas de
autodeterminación frente al modelo del “deber ser”.
Lo anterior nos pone en una situación particular frente al rol de
género, donde las personas se identifican con un modelo cada vez más
global e integrador. Sin embargo, se continúa buscando identicarse
con un rol de género, bien sea el particular o el exigido a nivel social.
Algun*s hombres y mujeres se han visto o se han interrogado a sí
mism*s en algún momento de su vida por su feminidad o
masculinidad. Usualmente estas preguntas se hacen desde lo que las
personas consideran que es el deber ser. Este tipo de pensamiento en
general no reconoce que tanto hombres como mujeres no tienen roles
de género que se caractericen por ser exclusivamente masculinos o
femeninos, de manera unívoca e inequívoca. Toda persona presenta,
como resultado de la cultura, manifestaciones con una tendencia
marcada hacia un rol de género, pero con presencia de
manifestaciones del rol del otro género.

Asumir un comportamiento que no es considerado “propio”, o “digno”
de un género se denomina “amaneramiento”. Los amaneramientos de
género no son exclusivos de una determinada orientación sexual, sin
embargo, suelen identificarse popularmente con homosexualidad y
lesbianidad. Los amaneramientos de género son conocidos en el argot
del entorno homosexual y lésbico como “plumas”. Las plumas no son
un equivalente a amaneramiento de género, son tan solo una de las
posibilidades en las que se puede reinterpretar dicho rol. En un
capítulo posterior se presentan los resultados de una investigación
sobre cómo los homosexuales y lesbianas se identifican con las
Página | 106

“plumas”.
Cuando a una persona se le hace un cuestionamiento con respecto a su
rol, generalmente se lo están planteando frente a la manera como
asume su género, e inclusive, sobre su orientación sexual. Para quién
su rol de género se identifica con el “deber ser”, no es usual encontrar
en su comportamiento “amaneramientos” de género, pues reconoce
que lo que el otro observa como tal es tan sólo el comportamiento
típico de las personas de su sexo (por ejemplo, el que un papá salude
de beso a sus hijos hombres).
Si la persona se conflictúa frente al interrogante por su rol de género,
es porque descubre que en sus manifestaciones está asumiendo
conductas que no se identifican con el deber ser. Este conflicto hace
parte del proceso de identicarse en el género.
Algunas personas han determinado, desde su querer ser, la no
existencia de una tendencia específica, asumiendo para sí un rol al que
se ha denominado “androginidad”. Una persona Andrógina es un
hombre o una mujer cuyo “rol de género” imbrica actitudes que otros

entenderían como masculinos o femeninos, precisamente porque no
son un rol ni un comportamiento, sino una actitud.
Con lo anterior quiero decir que todo rol implica no sólo el
comportamiento que se considera el “adecuado” desde “el deber”
socializado, sino que además, es el resultado de una actitud que se
asocia al género identificado como propio de su sexo.
TRANSGÉNEROS
Existe un grupo de personas quienes parecen saltarse dicho juego de
roles de poder y sus imaginarios, son l*s transgéneros22 . Son
aquellas personas quienes teniendo la estructura física considerada
propia de un sexo, asumen comportamientos de género considerados
típicamente propios del otro sexo, es decir, propios del otro género.
No pudiera afirmar que el/la transgénero hace parte del continuo
cuyos extremos son el “deber ser” de lo masculino y lo femenino, sino
que se ubican en un punto aparte de dicha posibilidad.
Si se le habla a un transgénero, entonces debe hablársele en el género
que dicha persona ha asumido para sí, si es femenino entonces es una
una, no una uno.
Usualmente se piensa que alguien transgénero es travesti, pero el
travestismo es una expresión comportamental sexual (en otras
palabras, para la búsqueda del placer). Un transgénero usa prendas
propias del género identicado; es por eso que necesita usar vestidos y
accesorios que coinciden con el género que asume para su estilo de
vida.
El discurso de género debe ser construido desde hombres y mujeres.
Una de las desventajas del actual discurso de género es que durante

mucho tiempo se construyó exclusivamente desde la mujer. Ello
conlleva a que actualmente se hable de género y se piense
popularmente que se está hablando de lo femenino, o bien que género
no se relacione con lo masculino, y menos aún con lo transgénero. Tal
vez por esto muchos hombres y mujeres que no están interesados en
este proceso teórico, consideran que cuando hablan de “El hombre” en
el cotidiano, hacen referencia a ambos sexos como lo hacen los
códigos penales, es decir que las mujeres pueden ser clasificadas en
masculino.
1
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Prestar apoyo, asesora, aconsejar, acompañar, tratar o hacer

terapia a una persona partiendo de rotularla en una clasificación sexual
es una vulneración a los derechos fundamentales de las personas.
2

Sexualidades: En principio yo afirmo que no hay una

sexualidad porque ésta es únicamente un imaginario social, que como
tal no es uno, sino propio de cada espacio, tiempo, lugar, sociedad,
cultura y persona. Existen sexualidades. Hay tanta particularidad en la
vivencia que cada un* tiene de la homosexualidad, la
heterosexualidad, la lesbianidad o la bisexualidad, que habría de
hablarse de homosexualidades, heterosexualidades, bisexualidades o
lesbianidades. Igualmente no es políticamente correcto hablar de
homosexualidades para hacer referencia a las lesbianidades. Estas
sexualidades deben ser tratadas de manera diferente y sus expresiones
conllevan connotaciones de poder, de sexo, de género y de vivir el
placer, la genitalidad, la efectividad y la eroticidad de una manera
diferente. Considero una agresión enmarcar a las mujeres que tienen
relaciones con otras mujeres en la definición de homosexualidad; creo
que las mujeres son tan particulares que hay que hablar de las

lesbianidades, e incluso si hablamos de heterosexuales deberíamos
hacerlo de heterosexualidades de mujeres y de hombres.
Tampoco es correcto en sexualidades hablar de ismos, porque «ismo»
hace referencia a una posición política, ideológica o filosófica, por
tanto no se debe hablar de heterosexualismo, bisexualismo,
lesbianismo u homosexualismo. Las relaciones sexuales son
relaciones de poder, mas no políticas, en cuanto se basan en roles y no
en ideologías.
3

Toda toma de posición conlleva escoger una de las múltiples

alternativas, algunas de ellas pueden ser aceptar plenamente el modelo
o negarlo rotundamente, o tomar posiciones moderadas frente a una u
otra posibilidad e incluso, hacer un sincretismo de ellas.
4

Octavio Giraldo en su libro explorando las sexualidades

humanas cita a Alicia de Reichel (Reichel-Dormatoff, 1978), quien
observó en 1949, que en Taganga, Colombia, un pueblo de 800
habitantes mestizos, pescadores, los comportamientos de hombres y
mujeres eran inversos con relación a la mayoría de la cultura
colombiana: “de los hombres se espera colaboración, cohesión,
generosidad, absoluto control de las tendencias agresivas, honradez y
ecuanimidad frente a todas las situaciones; de las mujeres, en cambio,
se espera agresividad y competencia, emotividad y celos, avaricia y
murmuración, egoísmo y falta de honradez”. Por otra parte, entre los
indios Kogi de la Sierra Nevada de Santa Marta, en este mismo país,
es al hombre a quien le compete tejer la mochila para transportar al
recién nacido a la ceremonia religiosa de purificación en el río.
5

Sexo de asignación: es el que se le asigna a la persona al

nacer. Por lo general lo que se tiene en cuenta para “definir el sexo” es

el aspecto de los genitales externos. El sexo asignado no siempre
coincide con el sexo genético, debido a ciertas alteraciones genéticas u
hormonales que modifican el aspecto de los genitales.
6

En la obra del Profesor Jhon Money: Gay, Straight, and

In.between: The sexology of erotic Orientation se revisan la
hiperplasia suprarenal congénita, el síndrome de insensibilidad
andrógénica y otros síndromes de desarrollo sexual erróneo debido a
problemas hormonales y genéticos. (Nueva York, Oxford University
Press; 1988.
7
Página | 110

Hermafrodita: Del griego hermaphóditos, hijo de Hermes y

Afrodita que heredó los dos sexos de sus padres, y el latín ismus,
sufijo que indica estado o condición. Presencia simultánea de
testículos y ovarios en un individuo.
8

Cromosomas: son los portadores de los caracteres

hereditarios. Se encuentran en el núcleo de las células de todos los
seres vivos. Cada especie tiene un número determinado. La especie
humana posee 46, que están ordenados en pares. De estos 23
provienes de la madre y los otros 23 del padre. Como las posibilidades
de combinación de los cromosomas y de los genes contenidos en ellos
son innumerables, los componentes sexuales y los caracteres
hereditarios (factores somáticos o físicos) que integran la
individualidad biológica de la persona, dependen de las posibilidades
de dicha combinación.
9

Whitehead (traducción de Y. Torres) afirma: “Cuando hablo

de la construcción cultural del género me refiero, sencillamente, a las
ideas que le asignan significados sociales a las diferencias físicas entre

los sexos, y que convierten dos clases biológicas, macho y hembra, en
dos clases sociales, hombres y mujeres, y que hace que la relación
social que guardan hombres y mujeres parezca razonable y apropiada.
10

Género es un imaginario psicosocial y ecológico. Ecológico

en el sentido de que lo que es aquí y ahora no es aquí y allá, por tanto
la definición de género es espacio-temporal y cultural.
11

Cuando el concepto género se utiliza para otras especies,

dicha definición no es importante porque no tiene la carga psicosocial
que tiene en l*s human*s. Por ejemplo, a nadie le interesa si lo
correcto es decir el whisky o la whiska, si los objetos son masculinos
o femeninos, igual se les antoja lo mismo, pero en el caso del ser
humano, se espera que el hombre sea el macho, lo masculino, y se
rechaza contemplarlo en lo femenino; quien se asuma de esta manera
moviliza un conflicto social. La sociedad ha tratado de marcar tanto
los límites del poder como los de la sumisión; usualmente a todo lo
que implica poder, según la tendencia, se le denomina en masculino, y
todo lo que implica «debilidad», no poder, o acceso al mismo, es lo
femenino.
12

Una profundización teórica sobre género puede hacerse

leyendo a Marta Lamas en su libro “El género: La Construcción
Cultural de la Diferencia Sexual. Miguel Angel Forrua Grupo
Editorial, México, 1996.
13

En algunos países latinoamericanos a los niños recién nacidos

se les viste de color azul y a las niñas de color rosado. El blanco es un
color que se acepta para ambos.
14

Se puede ser travestí siendo heterosexual, homosexual, o

bisexual.

15

Giraldo Neira, Octavio. Explorando las Sexualidades

Humanas. México; Trillas; Pág.98; 1997.
16

Bonilla Bejarano Nelssy. Identidad. Ministerio de Educación

Nacional. Santafé de Bogotá; Retina, 1995; prefacio.
17

Los transexuales antes de cambiar su morfología, deben

recibir apoyo psicológico para su identicación sexual, en el sexo y
cuerpo que han escogido, como mujeres (cuando son hombres que
cambiaron sus genitales a una forma cercana a una vagina) o como
hombres en el caso inverso.
Página | 112

18

En general son las mujeres más que los hombres –explicable-

por las estructuras de poder- quienes aportan discursos sobre la
temática de género, ya que estas no son necesarias para quienes
ostentan el poder sino para quienes lo buscan. Entonces, las que lo
buscan -en este caso determinado- han tratado de dar explicaciones al
respecto, por ejemplo, sobre qué es una mujer; por eso hay más
depuración teórica sobre la feminidad que sobre la masculinidad, y
particularmente hay más carreta de la masculinidad en los
homosexuales que en los heterosexuales, ya que la violencia social
también ha logrado que al homosexual se le vulnere a partir de la idea
de que no es hombre, o más correctamente, de que no es masculino
19

Se define como una serie de características comportamentales,

a partir de las cuales la persona es reconocida y diferenciada de las
otras, inclusive de su grupo inmediato de referencia.
20

Por ejemplo, yo he encontrado seres transgéneros en estratos

supremamente populares que son sujetos reconocidos por los otros en
su rasgo identitario; es tan importante su poder en lo afectivo, que los

aceptan. He encontrado igualmente, en estratos populares, peluqueros
asumidos totalmente transgéneros, a quienes en su comunidad se les
habla en femenino y se les denomina «señora». Todas las mujeres y
los hombres que van a la peluquería y son sus clientes los piensan
hombres, pero los tratan en femenino, probablemente porque de todas
maneras son personaje que hacen parte del entorno y tienen
importancia en él, o simplemente porque necesitan de sus servicios, o
de lo contrario deberían desplazarse a otro lugar y pagar más, y es eso
lo que l*s lleva a aceptar.
21

Los derechos relacionados con el género son parte de los

derechos sexuales, porque las personas tienen el derecho a llamarse
como se quiera, como también a identificarse con un sexo, un género,
una orientación sexual, unos comportamientos y conductas, en una
educación, formación y con unas metas de vida.
22

Si hablamos del caso de un hombre, un transgénero es hombre

en su corporeidad y en su comportamiento, en sus actitudes, mientras
que en sus prácticas es femenino, así l*s otr*s no lo vean femenino, ya
que desde su carga particular lo ven masculino o feminizado. Lo más
importante para un transgénero no es que los demás lo vean femenino,
es que él se ve femenino, por eso, cuando ella habla sobre sí puede
afirmar: yo soy una mujer.
Por ejemplo, nosotros trabajamos con una persona en un
proyecto, a quien se le indentifica socialmente hombre, pero «ella»
afirma sobre sí: yo soy una mujer heterosexual que tiene relaciones
con hombres; ante dicha respuesta el/la observador(a) despistad*
pudiera pensar que relaciones que ella tiene con hombres son
homosexuales. A lo que ella responde: Yo sólo me puedo relacionar

con un hombre que entienda que yo soy una mujer, que me trate como
una mujer. Yo me relaciono con un hombre que se comporte como
hombre, que se comporte masculino.
El/la transgénero tiene una aproximación hacia su cuerpo que no
implica necesariamente un rechazo hacia sus genitales, pero si un
rechazo a lo que «debería ser» su posición de género. Asume el
vestido, todos lo amaneramientos y comportamientos de lo femenino y
de define a sí misma como mujer. Cuando ella dice mujer está
afirmándose en lo femenino, está introduciendo el concepto de género.
No concibe que su relación con el otro hombre sea homosexual, sino
Página | 114

heterosexual, porque ese hombre se relaciona con una mujer, o más
correctamente con la fémina que es ella. Ella viste permanentemente
con el vestuario afín con la actitud de género identicada para sí: una
mujer. Ella no quiere tener senos ni construirse una vulva, no le
interesa porque no tiene problemas con su cuerpo, no es un transexual,
es transgénero.

ORIENTACIÓN SEXUAL

Algunos llaman a lo mío instinto, otros dicen que lo aprendí, o que he
sido condicionado para ello, otros más afirman que uno nace así. Al
fin de cuentas, a mí lo que más me interesa es que en la medida en
que he sido más claro conmigo mismo vivo más tranquilo.

Estando una noche en un bar para homosexuales besé a mi amiga
Yaneth y al día siguiente un hombre homosexual me telefoneó a casa
y me insultó. La persona me dijo que no podía creer cómo el
“representante” más conocido de los maricas en el país se atreviera a
hacer “eso” en público. Yo le respondí que estoy seguro de lo que soy,
que me acepto homosexual, que gozo plenamente las relaciones
genitales con otros hombres, que mis deseos y momentos más eróticos
son con hombres, y que puedo permitirme amar a hombres y mujeres,
y que eso no me hace ni menos, ni más homosexual.
En últimas, lo más importante frente a mi orientación sexual es que es
mía, que yo la vivo, la disfruto y que ser lo que se desea ser es tan,
pero tan importante, que no me importa que una vez más me
amenazan de muerte si con hablar públicamente de esto logro que
otros y otras puedan ser tan plen*s con su orientación como lo soy yo.
Al tratar de interpretar los fenómenos sexuales con respecto a cómo
una persona decide a el/la sujeto con quien desea establecer vínculos

de pareja, se han venido utilizando diferentes términos. Los más
comunes son: capacidad, inclinación, tendencia y orientación. Los
tres últimos son traducidos indistintamente como la misma acepción y
utilizados en diferentes definiciones, con las que el autor tiene
acuerdos o diferencias.
Algunas de las teorías para explicar los fenómenos sexuales hacen
referencia al impulso sexual como un mero instinto. Otros autores
reconocen que todos los patrones sexuales humanos son producto del
aprendizaje y del condicionamiento. Uno de ellos (Churchil, 1969)
piensa que todos los mamíferos poseen la capacidad básica de
Página | 116

responder sexualmente a cualquier estímulo suficiente... Así pues,
resulta engañoso o inexacto presuponer que haya algún mamífero
humano que en la hora del nacimiento o antes de efectuado el
aprendizaje posea algún instinto o predisposición relacionada con una
clase determinada de estímulo sexual. Es la experiencia, y solo la
experiencia, quien determina el modelo de respuesta social que llega a
convertirse en característica de todo individuo... Es falso hablar de una
tendencia original o de una predisposición innata, tanto al
autoerotismo, como la heterosexualidad o la homosexualidad.
Algunos estudiosos han intentado minimizar el factor aprendizaje
sustituyendo la palabra tendencia por el término instinto... otros han
enturbiado la cuestión y abierto el camino a la teoría del instinto, al
establecer una distinción entre capacidad y tendencia.
Para Bieber (1962) “capacidad es un término neutral que tiene el
significado de potencialidad, esto es, posibilidad, mientras que
tendencia implica la probabilidad de acción en una dirección
determinada. A nuestro modo de ver, el ser humano tiene capacidad

para la homosexualidad pero tendencia a la heterosexualidad”. A lo
que Churchil anota: “Es más justo y exacto decir que los humanos
poseen capacidad para la respuesta heterosexual, como también para
la homosexual, pero que no tienen tendencia innata a la
heterosexualidad ni a la homosexualidad.
Para los autores ya citados en el primer capítulo, con respecto a las
teorías del origen de la homosexualidad y que creen que la causa es
genética o física, lo correcto es usar el término orientación. Este
término es igualmente utilizado por Ardila (1998) y Giraldo (1997), y
se refiere a la capacidad de ser atraído por objetos sexuales de unas
características anatómicas o de otras. Las personas generalmente están
identificadas con su sexo morfológico y su correspondiente papel
sexual, y se inclinan a actividades sexogenitales y/o afectivas con
personas que igualmente tienen una morfología con su
correspondiente papel sexual.
Otros autores equiparan el concepto de orientación sexual al de
inclinación sexual. Uno de ellos, (Alarco, 1992) la define como la
expresión que indica, principalmente, la actividad sexual que efectúa
un individuo con otra persona. Considera además que “está
condicionada fundamentalmente por factores psicosociales. Depende
de la identidad sexual y el rol sexual desarrollados en el curso del
crecimiento”.
La mayoría de los modelos definen las diferentes orientaciones
sexuales desde la genitalidad y la afectividad; algunas otras teorías
dan explicaciones específicas a la orientación sexual homosexual y en
muy pocos casos a la lésbica.

Para el autor, la orientación sexual es una manifestación de origen
genético y cultural, en la que una persona que ha identicado o no su
orientación expresa su vinculación como persona-cuerpo hacia otra a
partir del deseo, el erotismo, la afectividad y la genitalidad, relación
que esta mediada por la conciencia que se tiene de la orientación. Las
orientaciones sexuales son las heterosexualidades, las bisexualidades,
las homosexualidades y las lesbianidades.1
Se tiene una orientación sexual así esta se haya o no aceptado,
asumido y expresado.
Página | 118

LA FANTASÍA
La palabra fantasía proviene del latín phantasía, imagen mental; del
griego phantasía, imagen, aparición, imaginación; de phantázein
volver visible; de phanínein mostrar.
L*s seres human*s son fantaseantes, es decir, vivencian fantasías
desde muy pequeñ*s, antes y después de definirse en una orientación
sexual. La fantasía es una facultad de la mente que le permite
reproducir imágenes, crearlas de cosas inexistentes o idealizar las
reales; generalmente no hacen referencia a una actividad genital,
afectiva o erótica en particular, sino que se traducen en «situaciones»
de las que la persona obtiene cierto grado de disfrute, como por
ejemplo, pensarse volando en brazos de superman o supergirl. La
fantasía es una primerísima aproximación a el/la sujeto-objeto de
vinculación sin llegar a determinar la orientación sexual. Se
transforma en deseo cuando implica a dich* sujeto-objeto.
En el ámbito sexual, las fantasías eróticas son de gran importancia
porque ayudan a dar significado a la actividad sexual y estimulan el

placer, llegando incluso, en algunos casos, a sustituir en algunas
personas el contacto sexual. Según Kinsey, juegan un papel más
importante en los hombres que en las mujeres, seguramente a causa de
la cultura y los procesos de socialización.
El uso de imaginación durante los procesos de masturbación (Giraldo,
1997) juega un importante papel en la formación del guión sexual
personal. La fantasía puede producir la excitación que conduce a la
masturbación, al orgasmo o al placer que se obtiene a través de ésta.
El proceso de simbolización hace posible el aprendizaje
(condicionamiento) por medio de autorefuerzo. El/la ser human*
puede hacer condicionamientos anticipatorios, incluso bloqueando de
antemano posibles respuestas, ya sea de evitación o de acercamiento.
Rubén Ardila en su libro “Homosexualidad y Psicología”, citando a
Storms, afirma: “Los adolescentes con fantasías eróticas muy
tempranas en la vida tienen más probabilidad de asociarlas con
estímulos eróticos del mismo sexo. Por una interacción de factores de
condicionamiento clásico y aprendizaje social, los muchachos que
llegan temprano a la adolescencia tienen más probabilidad de
desarrollar conductas homosexuales. Antes de los trece años es más
frecuente que los compañeros de juego sean del mismo sexo, lo cual le
da al muchacho más posibilidades de tener experiencias homosexuales
durante éste período. Después de los trece años existe más acceso a
estímulos heterosexuales. La formación de grupos de compañeros de
juego del mismo sexo durante la infancia y la pubertad es un hecho
que se ha encontrado en muchas culturas.”

2.6

LAS ORIENTACIONES SEXUALES HOMOSEXUAL Y LÉSBICA

Para poder comprender plenamente qué son las orientaciones sexuales
es necesario entender los cuatro elementos que la definen: deseo,
erotismo, afectividad, genitalidad. El autor no hará referencia a todas
las orientaciones sexuales, por tanto no profundizará sobre las
heterosexualidades y las bisexualidades, sino que se detendrá en las
homosexualidades y las lesbianidades.
La Lesbianidad es una orientación sexual de origen genético y
cultural, en la que una mujer que ha identicado o no su lesbianidad,
expresa su vinculación como persona-cuerpo hacia otra mujer, a partir
Página | 120

de manifestaciones lesbicodeseantes, lesbicoeróticas, lesbicoafectivas
y lesbicogenitales, las cuales se explicarán más adelante.
En la encuesta realizada por Gallup Colombia para la Revista Semana,
en su edición anual sobre sexo, año 1999, El promedio nacional de
mujeres que manifestaron haber tenido relaciones con otras fue
únicamente el 1%, Medellín es la ciudad colombiana en donde hay
una mayor presencia de mujeres que tienen sexo con otras, con un 3%,
le sigue Barranquilla con el 2% y Bogotá y Cali con el 1%. El
promedio de hombres que tienen sexo con otros es mucho más
elevado, con un 6% para el país. Medellín sobrepasa el promedio
nacional, allí el 9% reportó haber realizado estas prácticas. Bogotá
tiene un promedio del 6%, Cali y Barranquilla el 4%. Un 5% de los
hombres casados y el uno por ciento de las mujeres en esta misma
condición manifiestan tener relaciones tanto con hombres como con
mujeres.

La Homosexualidad es una orientación sexual de origen genético y
cultural, en la que un hombre que ha identicado o no su
homosexualidad, expresa su vinculación como persona-cuerpo hacia
otro hombre a partir de manifestaciones homodeseantes,
homoeróticas, homoafectivas y homogenitales, las cuales se
explicarán más adelante.
En la encuesta Gallup-Semana (Agosto, 1999) con respecto a hombres
que se relacionan con otros hombres y mujeres que lo han hecho con
otras arrojó los siguientes resultados: El 44% de los hombres que en
Bogotá iniciaron su vida sexual con otros hombres, lo hicieron antes
de los 10 años. El 26% lo hizo entre los 13 y los 16 años, y un 20%
inició después de los 20. El 100% de las mujeres que contestaron esta
encuesta en Bogotá iniciaron con posterioridad a los 17 años. En
Medellín los hombres suelen iniciar entre los 15 y los 16 años (54%),
el 38% lo hizo de los 17 a los 20 años y únicamente el 8% inició entre
los 10 a 12 años. En esta ciudad el 76% de las mujeres se inició
sexualmente con otras mujeres entre los 17 y los 20 años.
Cali es la ciudad colombiana en la que los hombres inician más tarde,
el 84% después de los 20 y el 16% entre los 15 y los 16 años; en
cambio todas las mujeres iniciaron antes de los 18 años. Igual sucede
con las barranquilleras, a diferencia de los hombres que tiene estas
prácticas, donde el 61% inició entre los 13 y los 16 años. El 39% lo
hizo en esta ciudad entre los 17 y los 18 años.
The Social Organization of Sexuality, en su investigación sobre las
prácticas sexuales en USA realizada en 1992 y publicada en 1994,
utilizando una muestra de casi 3.500 personas, descubrió que el 7,1%
de los hombres y el 3,8% de las mujeres mantenían algún tipo de

contacto homosexual desde la pubertad. Estos porcentajes en hombres
tienen el mismo patrón de los resultados de Gallup-Semana; los
resultados en las mujeres difieren bastante, probablemente ello esté
relacionado con el sexismo, la lesbofobia internalizada y social, que
conduce a que las colombianas con estas prácticas sean menos
explícitas al respecto.
El porcentaje de personas que en la investigación americana
informaba haber mantenido contactos homosexuales durante los doce
últimos meses anteriores a la entrevista decayó al 2,7% en los
hombres y al 1,3% en las mujeres, lo que corresponde a grandes
Página | 122

rasgos con los porcentajes de personas que dijeron considerarse a sí
mismas homosexuales o bisexuales (2,8% de los hombres y 1,4% de
las mujeres).
EL DESEO
La palabra deseo se origina en el latín vulgar: desidium. Anhelo,
aspiración, tendencia, y del latín culto desidia (voluptuosidad). Es
para algunos autores la expresión de una necesidad cualquiera, una
representación clara de propósitos y contenidos. Es la elaboración
mental, un grado posterior de desarrollo a la fantasía. Puede ser tanto
un acto irracional como un acto deliberado. Para Hegel, el ser humano
se define por el deseo: el apetito acompañado de la conciencia de sí
mismo. A partir de Freud, el deseo aparece vinculado a lo sexual. Para
él, el deseo es el movimiento del aparato psíquico de acuerdo con los
principios del placer y la realidad. Desde Lacan, deseo sería mera
metonimia de significantes y jamás se podría satisfacer, porque
constituye una parte estructural del sujeto.

El deseo se define como una tendencia de la voluntad (libre albedrío)
a conocer o conseguir algo: al hacer referencia al deseo en el
desarrollo de la sexualidad, éste implica entonces a otr* sujeto-objeto.
El deseo puede ser voluntario o involuntario. Es evolutivo: es cada vez
más complejo e integral. Se puede descubrir en la interacción social e
implica intersubjetividad, ya que en la medida en que cada un* se
reconoce deseante, reconoce al otro o a la otra, y en ese reconocerse,
la persona se identifica y construye, o bien se reconstruye e identica.
Proceso que no siempre se presenta antes de llegar al intercambio real
en lo genital, lo afectivo o lo erótico. El deseo está relacionado con la
posibilidad del gusto, del placer, del disfrute que produce imaginar.
El deseo no se orienta hacia todas las personas, sino tan sólo hacia
algunas. Hombres y mujeres experimentan deseos hacia personas de
su mismo sexo y/o con sexo diferente al suyo; esto no las define en
una orientación sexual. Cuando mucho las hace heterodeseantes,
bideseantes, homodeseantes o lesbicodeseantes.
El deseo por sí solo no define una orientación sexual, aun cuando sí
puede determinar una tendencia hacia el/la sujeto-objeto del mismo.
El deseo implica vinculaciones imaginarias, ya sean éstas afectivas,
eróticas o genitales, hacia otr*s sujet*s. En el caso del hombre que
desea exclusivamente a otro hombre se puede afirmar que es
homodeseante, y lesbicode seante es el caso de la mujer que desea
exclusiva mente a otra. Cuando se es homodeseante o lésbico
deseante, no hay una transgresión del «deber ser» a menos que dicho
deseo se haga palabra y se exprese públicamente.
En general, pudiera afirmarse que un homosexual no desea los
hombres, sino que tan solo es deseante por algunos hombres que

poseen unas características especiales. Para el/la ser deseante hay
condiciones del(-a) sujeto desead* que atraen: la manera de ser, de
comportarse, un cuerpo, unos genitales, un erotismo, una afectividad
específica, pero no tod*s se incluye en el marco de referencia del
deseo. Al no cumplir con alguna de las razones ya expuestas, entonces
no nos permitimos desearle.
Cada homodeseante y lésbicodeseante es únic* e irrepetible. Puede
que nos atraiga desear algo parecido, pero si profundizamos en el
deseo nos daremos cuenta de que cada deseo es distinto, porque
cotidianamente hemos trascendido y evolucionado de una forma
Página | 124

particular.
Ser deseante hace parte de la mismidad, de la conciencia de sí, o de la
inconsciencia de sí. No tod*s tienen claro qué desean. El deseo es un
elemento que apoya el autoreconocimiento de la orientación sexual,
pero no la define. El hecho de que una persona se haya definido en su
orientación sexual no significa que su deseo se agote. Seguirá siendo
deseante por que el deseo es una posibilidad del imaginario, de la
construcción mental. El deseo esta siempre vigente, es
permanentemente nuevo y cambiante.
Tod*s queremos posesionarnos y poseer. La posesión es el resultado
de la necesidad que surge en el(-a) sujet* de apropiarse del(-a) objeto
desead*. Posesionarse en el/la otr* es estar en ell*s, y poseerl*s es
hacerl*s propiedad privada. Se puede intentar poseer al(-a) sujet*, o
más explícitamente su autonomía. Con ello se busca que cualquier
decisión de la otra persona no sea tomada sin consultar a su
“propietario”. El proceso de enamoramiento es en principio una
pérdida de la autonomía.3

El autor considera que el deseo es un factor importante en la
determinación de la orientación sexual, por tanto no acepta el
concepto de que los animales tienen una orientación sexual; el deseo
no es posible en el animal, como tampoco es posible lo erótico. En los
animales es posible la cópula, por tanto la genitalidad, pero la
genitalidad no es lo que le da el sentido a ser human*s, condición
básica de la sexualidad.
LO ERÓTICO
Erotismo es una palabra que proviene del griego erotikós, éros, érotos,
amor, y el latín ismus, sufijo que indica estado o condición. El
erotismo hace referencia a la capacidad que tienen determinadas partes
del cuerpo de convertirse en zonas de placer y señala igualmente la
excitación que produce un estímulo. Rebasa la esfera de lo genital y se
amplía hasta las esferas de socialización de la cultura. La eroticidad
lleva inmersos unos referentes relacionados con los sentidos, o más
concretamente con lo que se ha visto, oído, tocado, degustado u
olfateado. Se puede recibir estímulo de diferentes situaciones y cosas
que pueden atraer la atención, como por ejemplo, del cine, la
literatura, las fragancias, las texturas, las situaciones, los objetos.
Para Cela (1988) el erotismo es la exaltación –y aún la sublimacióndel instinto sexual, no siempre ni necesariamente ligada a la función
tenida por sexual. En el/la ser human* la actividad se ve incidida por
la dialéctica del deseo (voluntario, involuntario y aún rechazado).
Para George Bataille, “el erotismo es la actividad sexual de l*s seres
humanos en la medida en que esta difiere de los animales, ya que en el
hombre no siempre esta es erótica, sino que lo es cuando deja de ser
animal. El erotismo es una de las urdimbres del tejido social en tanto

que aparece estrechamente ligado a los polos pulsionales de la vida, de
ahí su firme vinculación con las religiones, las artes, el pensamiento
cuya trama, por otra parte, no es la experiencia interior de cada
individuo, su modo de conjugar deseo, libido y necesidad, en alianza
siempre presidida –en su más remoto horizonte- por la más inevitable
y radical ilusión: el amor”.
Lo erótico es una elaboración superior del deseo, no solamente es
imaginado sino que puede ser practicado; implica un proceso que tiene
relación directa con el disfrute o displacer que produce satisfacerlo o
no. Lo erótico posee una carga. Al deseo no siempre se le pone un
Página | 126

cuerpo, a lo erótico sí. Se desea ser acariciado por una mano, sin que
necesariamente importe el hombre o la mujer de la que cuelga la
mano.
El erotismo no siempre está mediado por el amor, lo está por la
necesidad de la de la vinculación con el placer. Incluso en muchas
ocasiones se vivencia como una experiencia ajena al otro o a la otra.
Cuando el erotismo se orienta y elabora exclusivamen te hacia algún
sujeto de su mismo sexo y dicha persona es hombre, el sujeto en
cuestión es homoerótico, y si se orienta exclusivamente de una mujer
hacia otras mujeres entonces, se es lesbicoerótica.
Algun*s homosexuales y lesbianas frecuentan algunos espacios de
socialización (cines, videos, bares, saunas, baños en centros
comerciales, parques, apartamentos) que por sus propias condiciones
de oscuridad, clandestinidad o aislamiento, posibilitan acercamientos
de tipo erótico, que hacen parte del proceso de construcción de la
identidad de orientación sexual. Sin embargo, esta no es una expresión

comportamental sexual propia de las homosexualidades y
lesbianidades, ya que es mucho más frecuente en las ciudades grandes
y en personas que en el proceso de socialización micro o macro grupal
de su orientación sexual se vinculan con otras personas que son
usuarias de dichos espacios.
En las poblaciones de hombres heterosexuales estas conductas suelen
ser más frecuentes que en los homosexuales, y mucho más que en las
lesbianas. No solamente lo son en cuanto a la cantidad de población
con dicha orientación sexual, sino porque es parte de la
implementación particular del machismo (bares de strip-tease,
prostíbulos, comercio sexual...).
Esta expresión comportamental sexual se presenta en homosexuales y
lesbianas como resultado de la imposibilidad de concretar
explícitamente su vinculación con personas del mismo sexo, lo que las
lleva a recurrir a dichos espacios como una manera de no hacerse
públicos, porque no se reconocen a sí mism*s en su orientación
sexual, o precisamente porque las consideran eróticas y placenteras.
LA GENITALIDAD
La genitalidad es otro componente fundamental de la orientación
sexual. Se refiere a la posibilidad del intercambio entre dos personas.
Inicialmente el concepto de genitalidad -del latín genitalis; apto para
la generación- hacía referencia a la posibilidad de la cópula hombremujer. Sin embargo, la acepción actual abarca en su definición lo
relativo a ella o a los órganos que la posibilitan, y no implica
necesariamente la penetración. Por tanto, al hablar de genitalidad se
hace referencia a cualquier expresión comportamental sexual en la que

hay contacto con los genitales de otra persona, en pareja o
grupalmente.
Tocar los senos o el pecho, acariciar el cuerpo en lugares
extragenitales no es una práctica genital sino una práctica erótica.
Se considera que las relaciones entre hombres son eminentemente
genitales, probablemente porque se piensa que son precisamente
hombres quienes se relacionan, y la falocracia esta tan interiorizada
que a pesar de la orientación sexual, se sigue ejerciendo como parte
del cotidiano en las relaciones con otros hombres.
Página | 128

Se puede entonces ser homogenital si la genitalidad se asume
exclusivamente con otros hombres, o lesbicogenital si se asume
exclusivamente con otras mujeres.
En la encuesta de Gallup Colombia realizada para la Revista Semana,
en su edición anual sobre sexo, para el año 1999, las mujeres lesbianas
reportaron un promedio de cuatro parejas sexuales en su vida sexual,
en Medellín el 62% de ellas reportó una pareja. En los hombres
homosexuales la situación es bastante diferente. El grupo más “fiel” es
el de los barranquilleros, el 61% 1 persona y 39% dos. La ciudad con
mayor incidencia en el número de compañeros sexuales en Bogotá, el
51% reportó más de 8 parejas. En Cali no se presentó ningún reporte
de una o dos parejas, el 16% refirió 3 personas, el 38% afirmó haber
tenido 4 personas y el 27% documentó 5 parejas, y el 19% más de 8
compañeros. En Medellín el 63% ha tenido 1 o 2 compañeros sexuales
y únicamente el 8% reportó más de 8 personas en su vida sexual.
Con respecto a la pregunta de si llegan o no al clímax, el 100% de las
bogotanas y las caleñas, y el 38% de las antioqueñas lo logran. Los

hombres homosexuales que parecen disfrutar en mayor intensidad su
vida sexual son los bogotanos, el 88% llega al clímax. De los hombres
de las otras ciudades, el 37% lo logra en Medellín, el 27% en Cali y el
43% en Barranquilla. Los hombres solteros parecen disfrutar menos
en sus relaciones con otros hombres, el 56% lo alcanza, frente al 77%
de los casados.
El 76% de los bogotanos llega al clímax en todas sus relaciones
sexuales, lo mismo le sucede al 37% de los hombres de Medellín. En
Barranquilla el 57% de ellos lo logra la mitad o muy pocas veces y el
43% no sabe si ha llegado a este punto de excitación. En Cali el 65%
logra muy pocas veces el clímax.
Las Prácticas Orales
En los Estados Unidos la práctica oral es la relación genital más
frecuente entre los hombres homosexuales. En Colombia, en todas las
relaciones lo hacen el 69% de los casados y el 12% de los solteros. El
7% de los casados no lo hace nunca e igual sucede con el 42% de los
solteros. La ciudad en donde más se practica el sexo oral es Bogotá
51% lo hace todas las veces, en Medellín el 18% y en Barranquilla el
39%, llama la atención que en Cali no hay ningún reporte de hombres
que vivencien la oralidad en todas sus relaciones. En Medellín el 41%
lo hace la mayoría de las veces y en Cali el 27% lo hace en la mayoría
de sus contactos.
La práctica oral se realiza por el 100% de las bogotanas. En
Barranquilla en cambio el 100% lo hacen muy pocas veces y el 62%
de ellas no lo hace nunca.
Prácticas anales penetrativas

En la encuesta Gallup-Semana (agosto, 1999) el 32 % de los solteros y
el 11% de los casados se abstienen de este tipo de actividad genital.
Por ciudades llama la atención que no hay un solo bogotano que
reporte que nunca ha tenido relaciones anales, en Medellín y Cali el
60 y 57% respectivamente manifiestan la misma condición, el 35% de
los hombres de Cali tampoco lo hace.
En Bogotá el 56% de sus habitantes homosexuales siempre tiene
penetraciones anales. En Cali el 65% lo hace la mitad de las veces y
en Barranquilla el 43% afirma lo mismo.
LA AFECTIVIDAD
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Según la Real Academia Española de la lengua «… el amor hace
alusión a la atracción de un sexo hacia otro». Hacer el amor, según la
misma academia, hace referencia al acto sexual, es decir a la cópula;
es un eufemismo de antigua utilización.
Según Camilo José Cela… “El amor, tal y como es habitualmente
considerado en nuestra cultura, constituye un hecho social e histórico
del que no pueden obtenerse conclusiones generales e inamovibles.
Posiblemente el amor no es sino la elaboración intelectiva del instinto
sexual, ya que parece indudable que contiene un componente psíquico
que no aparece en el puro instinto. En cualquier caso, instinto y
conocimiento del amor figuran ya unidos en las culturas que han
alcanzado un cierto grado de complejidad y que han añadido a los
rituales y ceremonias en torno a la iniciación sexual y la procreación,
variantes más numerosas y depuradas que las primitivas. El concepto
de amor ha entrado recientemente a formar parte de la actividad del
hombre, y aun así ese concepto -y sus manifestaciones individuales y

sociales- ha experimentado muy considerables mutaciones. Múltiples
teorías y formulaciones sobre el amor, carecen de concomitancia con
la variante que aquí nos interesa, la sexualidad, y si tienen que ver
algo con ella, quizá lo sea incluso a su pesar.
Estas teorías, hasta fecha reciente, han disociado casi siempre el amor
de la sexualidad o, al menos, han reducido su importancia, actitud que
resulta ya indefendible, puesto que -según hoy se entiende- el amor
parte siempre de un supuesto físico, aun cuando su presencia no sea
biológicamente necesaria para la existencia del instinto”.4
Como el concepto de amor puede identificarse con contenidos sexistas
(algunas personas se refieren a las relaciones genitales como “hacer el
amor”) el autor prefiere hacer referencia al concepto de afectividad
para hablar de la vinculación emocional entre dos personas, cualquiera
que sea su sexo u orientación sexual. Afectividad es el conjunto de
sentimientos y emociones de una persona. No conlleva una
reciprocidad ni se fundamenta en la posibilidad del intercambio
genital.
Un hombre es homoafectivo cuando sus afectos se vivencian de
manera exclusiva hacia otros hombres, y una mujer es lesbicoafectiva
cuando sus afectos se asumen de manera exclusiva hacia otras
mujeres.
Se suele creer que los hombres homosexuales tienen procesos
homoafectivos muy fuertes y que esto pudiera estar relacionado con
que los hombres “conocen mejor” las necesidades de otros hombres.
Aun cuando esto pudiera tener algo de verdad, los procesos
homoafectivos y lesbicoafectivas se vivencian de una manera
particular en la medida en que quienes los viven hayan asumido o no

su orientación sexual, ya que ello implica en algunas oportunidades
que las relaciones se vivan clandestinamente y que como respuesta se
“aproveche” mejor la oportunidad del encuentro con la pareja. Una
vez las personas han asumido su orientación o están en el proceso
avanzado de la asunción de esta, la afectividad se vive con mucha más
tranquilidad.
Las parejas de homosexuales y las de lesbianas suelen seguir el patrón
heterosexual de relacionamiento, incluso copiando las estructuras de
poder, ello se fundamenta en que es este el modelo aprendido y que
dicho “deber ser” está tan enraizado en la cultura que es difícil
Página | 132

desprenderse del mismo para asumir nuevas formas de vinculación
afectiva.
Algunas formas afectivas de relacionamiento entre hombres y entre
mujeres con estas orientaciones sexuales son analizadas más
profundamente en los subtemas: “Tu sobrino también es mi sobrino”,
“Tenemos el mismo marido” y el “Juego de los príncipes y las
princesas”.
CONCIENCIA DE LA ORIENTACIÓN
Otro de los elementos fundamentales en la construcción de la
orientación sexual es la conciencia de la orientación. Con ello quiero
decir que si un hombre es homodeseante, homoafectivo, homogenital
y homoerótico, pero no se piensa así mismo homosexual; o una mujer
es lesbicodeseante, lesbicoafectiva, lesbicogenital, lesbicoerótica, pero
no se define como lesbiana, estas personas están en su derecho a
autodeterminarse como les parezca, así los teóricos y especialistas
pretendan «hacerle caer en cuenta de su error».

Antes de pensarse y asumirse como un hombre homosexual o una
mujer lesbiana, lo realmente determinante para definir la identidad
particular de orientación sexual no es como l*s otr*s piensen a la
persona sino como cada un* se determina a sí mism*.
Cuando la persona se identica particularmente como homoerótica,
homoafectiva, homogenital y homodeseante y tiene una identidad
particular de homosexual, entonces se ha identicado como
homosexual; o si la persona es lesbicoafectiva, lesbicogenital,
lesbicoerótica y lesbicodeseante y posee una identidad particular de
orientación sexual de lesbiana, entonces, la persona se identica
particularmente como lesbiana. L*s seres human*s pueden ser
homoafectivos, homogenitales, homodeseantes, homoeróticos, pero
identificarse particularmente como heterosexuales. En ese caso la
persona es para sí heterosexual, aun cuando su identidad social pueda
ser de homosexual, es decir si se le “reconoce” homosexual. Este
pensarse es fundamental para la identidad, ya que es la propia persona
quien se identica a sí misma, así l*s otr*s l* piensen y asuman de una
manera diferente.
Desde un concepto sexista, se suele considerar que el homosexual es
un hombre que se construye como un ser no masculino y la lesbiana
como un ser no femenino. La masculinidad y la feminidad son
conceptos de género y no están directamente relacionados con la
orientación sexual. Ser un hombre con comportamientos considerados
socialmente femeninos o una mujer con comportamientos
considerados socialmente masculinos no implica ser homosexual o
lesbiana. El amaneramiento de género y la conducta transgénero no
definen la orientación sexual, así socialmente se contemple que lo uno
conlleva lo otro, y viceversa.

Lo importante para el individuo no es como l*s otr*s l* piensan Identidad Social de Orientación Sexual- sino como cada un* se
piense, se autodetermine. Antes de asumir la genitalidad, la
afectividad, el erotismo, antes de definirse como homosexual o
lesbiana, la persona se empieza a dar cuenta de quién le atrae, de con
quién quiere estar cerca, con quién tiene las fantasías, o a quién
prefiere, a pesar de que el deseo está mediatizado por su “deber ser”
socializado cuyo modelo se supone es el heterosexual.

Página | 134

Capítulo 4

PROCESO DE CONSTRUCCIÓN DE LA IDENTIDAD
DE ORIENTACIÓN SEXUAL:
Todas las personas pasan por unas etapas en el proceso de la
construcción de la identidad sexual. Es un proceso continuo y
evolutivo en el que cada paso genera el posterior.
En esta construcción, tanto hombres como mujeres tiene deseos,
acercamientos e incluso contactos afectivos, eróticos, y genitales.
Página | 136

Estos se pueden presentar con personas de cualquiera de los dos sexos,
sin que ello determine en las personas una orientación sexual
específica, pero si es un elemento que puede apoyar la decisión hacia
una orientación sexual. Esta situación puede crear conflicto en las
personas cuando consideran que cualquier deseo y acercamiento a
otras del mismo sexo es un acto que l*s determina como
homosexuales o lesbianas. En algunos casos la sola identicación del
deseo provee elementos suficientes para determinar una orientación
sexual como en el caso de las personas que sin tener relaciones
afectivas, eróticas o genitales, tienen clara cuál es su orientación
sexual y se determinan en ella. En otros casos las personas pueden
tener su identidad ubicada en determinada orientación sexual, pero su
praxis estar dispersa en manifestaciones consideradas propias de otras
orientaciones. Por ejemplo, es común que hombres se definan como
heterosexuales, pero que sean biafectivos, bigenitales, bieróticos, o
también definirse heterosexual y her homogenital, bierotico y
heteroafectivo.

Quienes asumen orientaciones sexuales consideradas al margen,
usualmente hacen más consciente este proceso Sin embargo, algunas
personas con determinadas orientaciones sexuales diferentes a la más
aceptada socialmente -la heterosexual- pueden negarse consciente o
inconscientemente a culminar dicho proceso.
En el argot de la población homosexual se han identificado dos pasos
en el proceso de construcción de la identidad de orientación sexual
homosexual y lésbica, al primero de ellos se ha llamado “estar en el
closet”; al segundo se le ha denominado “salir del closet”. Esta salida
puede producirse por el “outing” (que otros hagan pública la
orientación sexual, utilizando para ello medios masivos de
comunicación).
El autor ha definido cuatro etapas por las que atraviesan todas las
personas en el proceso de identicación de su orientación sexual. Éstas,
aun cuando se presentan la una a continuación de otra, se manifiestan
en tiempos diferentes en cada persona, y generalmente se superponen
los momentos finales de una etapa del proceso con los momentos
iniciales de la siguiente etapa del mismo.
3.1

COMING IN

La primera etapa del proceso de construcción de la identidad de
orientación sexual es el Coming In, interiorizarse, adentrarse en sí
mism*. El individuo empieza a tomar conciencia de su deseo por otra
persona del mismo sexo. El coming in es el momento más difícil en la
construcción de la identidad de orientación sexual, lo es tanto, que
muchas personas pueden permanecer en esta etapa durante muchos
años, inclusive décadas.

La vergüenza de sentirse o pensarse diferente parece ser elemento
fundamental de la construcción de la identidad particular de
orientación sexual, vergüenza y construcción están en esta etapa en
una relación dinámica y permanente. Proviene la vergüenza tanto de
reconocerse diferente al «deber ser» como de confrontar dicho
modelo. Mientras la persona permanezca vergonzante nunca podrá
trascender su proceso de coming in. La persona debe pensarse en su
vergüenza y distanciarse de ella, esto es posible si se permite revisar
su propia experiencia y observar en que se fundamenta esta, la culpa
que le produce, y la represión y autorepresión de la que por su causa
Página | 138

fue sujeto.
Lo primero que estas personas suelen aprender es a reconocer las
“etiquetas” con las que se estigmatiza a lesbianas y homosexuales.
Estos rótulos son usados por otr*s para agredir a quienes consideran
que tienen un comportamiento diferente. Generalmente, quienes los
usan no conocen plenamente su significado pero sí su carga
emocional. Quienes fueron rotulados igualmente no reconocen el
significado pero si suelen sufrir de la violencia que con su uso se
ejerce.
El rótulo marimacho5 se aplica a niñas. Mariquita, mariposa y
“niña” son etiquetas para niños, “rar*”6 es un rótulo que se utiliza en
ambos (igualmente la expresión “es como rar*”). Se colocan dichos
rótulos a muchachas cuando ellas parecen ser más activas que otras
chicas, jugar con juguetes considerados “masculinos”, o ejercer roles
que se consideran “el deber ser” de los hombres. En el caso de los
menores, se les aplican cuando son menos activos que sus congéneres,
en especial cuando juegan con muñecas o prefieren aliarse con las

niñas. Los rótulos para adult*s no varían mucho, aun cuando a ellas
también se les suele llamar “areperas”7 (“tortilleras”, en países
diferentes a Colombia), “boquitas pintadas”8 . A los hombres
adolescentes además, se les dice “niñita”, “loca”9 o “loquita”10 ,
“ronscón”, “rosqueto”.
Las personas en terapia y consejería con el autor conforman un grupo
de más de cuatrocientos hombres y 70 mujeres. Las ideas expuestas a
continuación hacen referencia a sus historias de vida. Tanto ellas
como ellos suelen referir que entre los 4 y los 10 años se sentían
diferentes a otr*s menores. Algunos recuerdan situaciones como que
sus carros tenían nombres de hombre y que los colocaban a jugar uno
sobre otros, eran además retraídos, callados, juegan más con niñas que
con niños ya que el juego con ellos no parecía “tan creativo”. En los
juegos ellos tenían más preocupación por las situaciones del
cotidiano, en algunas ocasiones recuerdan haber usado ropa de las
hermanas o la madre y jugaban con otras niñas a “las amigas”, y
tenían una gran preocupación por la estética de las cosas que los
rodeaban.
Ellas en cambio evocan situaciones diferentes: gran interés por los
juguetes y juegos de ellos. Generalmente las otras chicas les parecían
tontas, poco interesantes, pocas recuerdan situaciones relacionadas
con usar prendas masculinas, pero si que en los juegos gustaban hacer
el rol de padres o maestros.
En la adolescencia se sintieron atraíd*s por personas mayores, ya que
antes, siendo más pequeñ*s, lo hacían por l*s compañer*s
generalmente algo más mayorcit*s y en grados superiores. Ellos solían
preferir a los que consideraban más atrevidos (líderes) y ellas, en

cambio, a niñas muy femeninas. Su admiración generalmente estaba
acompañada de un sentimiento afectivo unívoco, que llega incluso al
nivel del “enamoramiento”, situación que generalmente no es
conocida por la otra persona. Los hombres recuerdan más que las
mujeres haber sido agredidos por esos hombres de los que se
enamoraron, situación que no cambió su interés. En el grupo son
pocos los hombres y mujeres que recuerden haber sentido necesidad
de relacionarse con personas de su misma edad o de comportamientos
similares.
Generalmente, quien está en Coming In se encuentra en un proceso de
Página | 140

construcción diferente al de una identidad heterosexual. Se siente
como la única persona atravesando dicha circunstancia. Siendo
adolescentes o adult*s jóvenes, al sentirse atraíd*s por personas de su
mismo sexo o desarrollando actividades para las cuales el “deber ser”
de la identidad de género decía que el comportamiento era
“inapropiado” sintieron una gran inquietud que los desestabilizaba
emocionalmente.
El temor a ser enfermos, anormales, les produjo dudas y
contradicciones, frente a las cuales inicialmente no intentaron obtener
respuestas de otras personas. Recuerdan haber consultado en
diccionarios y enciclopedias sobre palabras tales como homosexual o
lesbiana, haber arrancado hojas de periódicos o revistas sobre el tema
para leerlas posteriormente con detenimiento, y también sentirse
molestos cuando en su presencia los medios masivos hicieron
referencia al tema.
A las personas de ambos grupos cuando eran pequeñ*s les llamaba la
atención que l*s rotularan y que no sintieran que estuvieran haciendo

nada diferente a otr*s menores de su sexo. Ya siendo adolescentes, y
en la medida en que fueron comprendiendo los contenidos de los
rótulos, seguir siendo rotulados logró marginarlos de las actividades
grupales, tanto en la escuela como en la familia. Incluso siendo
participes de una reunión, cada vez que alguien hablaba de
homosexualidad o lesbianidad, sintieron que se aceleraba su ritmo
cardiaco, sudaban sus manos y les temblaba la voz; la molestia fue
aún mayor cuando estando en la calle alguien gritó alguno de los
rótulos, llegando al extremo de temer que siempre que se hablaba del
tema era hacia ell*s.
Tanto ellos como ellas “odiaban” participar de conversaciones
relacionadas con el sexo, aun cuando manifestaron interés por
“observar” con detenimiento a sus compañer*s. Se sentían molestos al
ser “sorprendid*s” en estas actividades. Los hombres más que las
mujeres manifiestan molestia de cómo otros hombres hablan en
sentido peyorativo de las mujeres, en especial cuando ellas son
tratadas como “objetos sexuales”.
Cuando ellos estuvieron cerca de personas marcadamente
“amaneradas” en sus roles de género esto les produjo cierta
contradicción, tenían temor de llegar a “ser como esa persona” pero
igualmente, sentían una gran atracción por observarla. Ellas no
recuerdan haber estado cerca de mujeres en esta condición. Observar a
dichas personas les hizo tomar conciencia de sus propios
amaneramientos; ello los llevó a tener gran temor de actuar en grupo o
tener que realizar actividades de la vida cotidiana. Algunos hombres
recuerdan que mientras caminaban en dirección a algún punto en
especial y tenían que pasar cerca de un grupo de personas, sentían la

necesidad de caminar distinto y lo hacía, o simplemente preferían dar
un rodeo así ello le significara caminar muchas cuadras.
Su contradicción se incrementó notablemente en la medida en que se
sintieron atraídos por otras personas de su mismo sexo o
estigmatizados por sus amaneramientos. En estos momentos
empezaron a sentirse preocupados por la sensación que despertaban en
otras personas y tomaron dos tipos de alternativas: obligarse a realizar
aquellas actividades que les molestaban o aislarse totalmente. Cuando
se los permitieron se destacaron en actividades de tipo cultural
llevadas a cabo en sus lugares de estudio. Otra alternativa bastante
Página | 142

frecuente fue sostener relaciones de pareja con adolescentes del otro
sexo en l*s cuales no estaban nada interesad*s. Muy pocos recurrieron
a terapia, aun cuando los hombres se mostraron más propensos a
comentar de sus inquietudes con religiosos y sacerdotes, pero la gran
mayoría de quienes hicieron esto se sintieron vulnerados, utilizados e
incluso agredidos sexualmente, aun cuando no recuerdan dicha
situación con molestia o desagrado. Muy poc*s se decidieron a hablar
con sus padres o maestr*s.
L*s que tienen recuerdos de épocas en las que estaban aún más
pequeñ*s no recuerdan haber “deseado” un contacto genital con
algun* de su mismo sexo, cuando mucho, algunas aproximaciones que
describen como “roces” de piel o algo de contacto físico. Con el paso
del tiempo sus fantasías se fueron centrando en personas del mismo
sexo, Recuerdan que se pensaban en situaciones de peligro y cómo
ante dicha situación un personaje de las tiras cómicas venía a
rescatarl*s; posteriormente, fueron personas más reales las que
aparecieron como parte de sus imaginarios cotidianos. Las personas

que les despertaban sensaciones, que describen como “casi de
enamoramiento” fueron generalmente aquellos a quienes admiraban
por alguna razón en su vida cotidiana, algun*s recuerdan con especial
cariño a maestr*s de escuela o a personajes de programas de
televisión.
Cuando en instituciones educativas -especialmente para hombres- se
dieron las condiciones para observar los cuerpos de otros hombres igualmente adolescentes-, como por ejemplo, en las duchas o en
ciertos juegos sexuales entre ellos que son “demostraciones de
hombría” tuvieron temor de ser “reconocidos”, huyeron de la
situación, y muy pocos quisieron seguir dichos juegos.
No hay un consenso entre si sus primeras relaciones surgieron con el
deseo o el deseo se fue concretando a partir de su primera relación.
Sentían que deseaban algo, incluso alguien, pero inicialmente no
conocían qué era lo que deseaban. El deseo se fue concretando hasta
volverse casi una “obsesión”, pero prefirieron callar porque sentían
que sus sentimientos eran incorrectos.
Los primeros contactos genitales de hombres con otros hombres se
llevaron a cabo aproximadamente entre los 10 y los 16 años, casi
siempre fueron con personas algo mayores (en muchas oportunidades
se iniciaron con familiares muy cercanos quienes vivían en su misma
casa o a quienes visitaban en periodo de vacaciones). En pocas
oportunidades se relacionaron genitalmente con compañeros de
estudio de su misma edad, cuando lo hicieron, tener que verlos a cada
momento les motivó grandes conflictos. Un grupo muy pequeño de
jóvenes estableció “relaciones” que pudieran denominarse “de pareja”.

Se suele conservar el afecto y el interés por los compañeros por
quienes se sintieron atraídos.
Las mujeres en un porcentaje mucho más elevado que el de los
hombres, recuerdan sus primeras relaciones como cercanas, de gran
vinculación y complicidad. Usualmente hicieron pareja con chicas de
su misma edad, pero no las recuerdan con tanto entusiasmo como lo
hacen los hombres. Las mujeres que se iniciaron después de los 16
años y antes de los 22 lo hicieron con mujeres de su misma generación
pero casi siempre algo mayores. Las que iniciaron después de los 25
lo hicieron con mujeres mucho más mayores que ellas, muchas de
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ellas con mujeres casadas y con hijos.
Los hombres que se iniciaron luego de los 18 años y antes de los 30,
en una gran proporción se iniciaron con hombres mucho mayores,
quienes “les enseñaron” sobre la vida. Usualmente se presentaron
relaciones de dependencia económica en las que la persona mayor
ejercía censura, coartaban su libertad y los utilizaban sexualmente. A
pesar de ello, suelen ser muchos años después sus amigos. Los que se
iniciaron después de los 30 años siempre lo hicieron con hombre
menores que ellos y muchas veces se sintieron inducidos por esos
chicos, generalmente adolescentes entre los 14 a los 23 años.
A las personas en proceso de coming in les es muy difícil utilizar la
palabra homosexual o lesbiana para definirse así mism*s; definirse
heterosexuales no produce ningún conflicto a l*s personas con esta
orientación sexual. L*s bisexuales aun cuando viven un conflicto por
la autodenominación no pasan por un proceso tan difícil como el del
primer grupo citado.

Una vez la persona hace conciencia de que existen otr*s como él o
ella, se encuentra ante la disyuntiva de realizar intentos por establecer
o no vínculos (usualmente sus primeros contactos son ocasionales). Si
desea realizarlos, en su búsqueda se acerca a grupos de personas que
hacen su vida social en torno a un apartamento o a espacios
comerciales y efectúa intentos erráticos orientados a personas que
caracteriza como de igual orientación sexual. Esta apertura le
posibilita un paso posterior en la construcción de su identidad de
orientación sexual.
3.2

COMING OUT

La segunda etapa del proceso de construcción de la identidad de
orientación sexual es el Coming Out. Es el proceso por medio del cual
el individuo busca salir de sí hacia otr*s, motivado en la búsqueda de
consolidar su identidad particular de orientación sexual,
aproximándose a elementos teóricos y situaciones vivenciales que le
faciliten la comprensión de su dinámica individual. Para quien se
piensa en una orientación homosexual, lésbica o bisexual, el proceso
generalmente conlleva la apertura hacia otr*s con su misma
orientación, situación que es más fácil para el heterosexual, por ser
este el “deber ser” de la orientación sexual.
Buscando espacios que le posibiliten explicitar la orientación sexual,
la persona intenta comentar su situación con quienes cree tener
seguridad suficiente y siente que puede fiarse. Dependiendo del grado
de confianza que tenga con l*s amig*s del colegio, del vecindario, de
la universidad o del trabajo, el proceso se da hacia estas personas,
encontrando tres tipos de respuesta principalmente; la de censura, la
de aceptación y la de “compasión”. El grupo de personas que rodean a

la persona, generalmente compuesto por heterosexuales, asume con
sorpresa y curiosidad la declaración. Este “desahogarse” proporciona
una ayuda al autoestima en la medida en que la persona no se siente
aislada del mundo, pero no plantea soluciones reales a sus necesidades
afectivas-eróticas, lo cual aun cuando l* tranquiliza l* lleva a buscar
espacios donde éstas puedan ser satisfechas, o por lo menos intenta
saciar de alguna manera su curiosidad.
Otra alternativa es dirigirse a personas en quienes ha observado
comportamientos que identifica como manifestaciones de alguien que
tiene su misma orientación sexual. En ellas suele encontrar cierta
Página | 146

apertura, pero generalmente son un camino más directo a los ghettos,
lugares en los que generalmente es difícil encontrar personas con la
sensibilidad y el tacto que implica apoyar a alguien que siente que lo
que está pasando en su vida es realmente difícil.
El Coming Out generalmente se logra tan solo hacia grupos pequeños
de personas, primordialmente de la misma orientación sexual y en
lugares públicos exclusivos o de uso mayoritario para estas personas.
El coming out induce a una doble experiencia de vida: la del ghetto
(bar, sauna, video, apartamento) y de los espacios íntimos (familia,
escuela, trabajo). En el ghetto la persona se reconoce a sí misma
homosexual o lesbiana, en este espacio encuentra “amigos”, gente con
quien hablar, o simplemente personas a quienes observar
desenvolviéndose con “naturalidad” con otr*s de su misma
orientación sexual. Quienes recién acceden a estos lugares suelen
tener aún mucho temor de ser identificad*s ingresando a ellos,
inclusive ser reconocid*s por otras personas, así ellas frecuenten esos
mismos lugares.

Las personas en este proceso suelen leer literatura científica, acudir al
teatro, ver películas, acceder a Internet y buscar muchas otras
situaciones relacionadas con el tema de la orientación sexual; incluso
acceden a profesionales de la terapia sexual, la psicología como una
manera de encontrar respuestas a sus dudas.
En su entorno familiar prefieren evitar cualquier acercamiento al tema
y por tanto eluden responder a cualquier duda o interrogante planteado
por familiares y amigos. Sus respuestas suelen ser evasivas s o
negativas.
Cuando se autorizan a establecer algunos contactos, suelen mentir con
respecto a datos como sus nombres, edad, posición familiar, lugar de
vivienda, teléfono. Inicialmente suelen tener dudas sobre identificarse
en su orientación sexual, ello los lleva a dar excusas y explicaciones
que niegan la verdad, cuando alguien al interior del gueto les interroga
sobre el tema en mención.
Si la persona ha pasado reiteradamente por estas experiencias, suele
ser más tranquilo en cuanto a sí mismo y las respuestas, sobre todo
cuando ya se siente como “pez en el agua” al interior del gueto. En
cuanto a la familia, aceptar la situación suele ser mucho más difícil,
por tanto, solo quien está totalmente seguro e identicado se autoriza a
permitir que algun*s amig*s lleguen a su casa y conozcan a su
familia. La gran mayoría prefiere tener un “rompi miento” con su
familia y aislarse antes que aceptar la realidad que se le impone al
autonominarse lesbiana u homosexual.
Para quienes deciden aislarse de la familia parece mucho más fácil
establecer un vínculo de pareja, o puede ser precisamente la

“formalización” de una relación lo que lleva a “cortar el cordón
umbilical” con su familia.
Si la persona en su proceso de coming out se vincula con alguien que
tenga un espacio privado que es abierto a otras personas con su misma
orientación sexual y/o a personas permisivas, eso le facilita la
identicación, pues descubre allí modelos de vida que le ayudan a
consolidar su “querer ser”. Es más común el ghetto de apartamento
entre los hombres homosexuales que en las lesbianas. El grupo de
apartamento, incluidos algun*s excompañer*s sexuales (más l*s
ocasionales que l*s algo o totalmente permanentes) se va
Página | 148

transformando en una especie de neofamilia, en la que algunos de
ellos actúan en el papel de padres, hermanos y cómplices. Suele
hablarse de “hermanit*s” para hacer referencia a algunas personas con
quienes se tuvo algún contacto erótico, afectivo o genital que no se
consolidó en una relación de pareja pero que se vuelven amigos
bastante cercanos a quienes se le cuentan todas las situaciones de la
vida, incluso los detalles más íntimos.
Muchas personas deciden que su vida va a permanecer en coming in
como su máxima posibilidad de aceptación de su orientación sexual.
Con el tiempo las personas abren sus espacios de socialización a
esferas mayores, pero casi siempre permanecen ocultos a su familia o
por lo menos en una condición poco explícita y bastante velada.
Para quienes tienen acceso a un grupo terapéutico11 , a un profesional
especializad* en esta área que tiene un manejo positivo de la
homosexualidad y la lesbianidad, el proceso de coming out se les
facilita, lo que les permite asumir su identidad particular de
orientación sexual con mayor tranquilidad y menos conflicto. Las

personas que han tenido una salida e identificación positiva suelen ser
un buen apoyo emocional para las personas en crisis.
En este momento de la construcción de la orientación sexual aún
existe un marcado temor a que otr*s diferentes a su propio gueto se
enteren de dicha orientación. Generalmente, se presenta un marcado
temor hacia el hecho de que los padres conozcan dicha circunstancia y
lo mismo ocurre hacia otros ámbitos de dominio para el intercambio
social como la escuela y el lugar de trabajo, aun cuando generalmente,
si se informa de dicha situación a algunas personas en esos espacios
de socialización.
Son pocas las personas pertenecientes a una orientación sexual
minoritaria quienes deciden avanzar en su proceso hacia una tercera
etapa, en la que hacen pública su orientación sexual.
El autor desarrolló una investigación sobre cómo homosexuales y
lesbianas asumen «las plumas». Para ello aplicó en junio de 1.998 en
Bogotá, Colombia, una encuesta en 100 hombres y 35 mujeres quienes
aceptan su orientación sexual y son usuari*s de lugares de encuentro
exclusivos para esta población. Los homosexuales que se identifican
como tales al interior del ghetto se hallan a gusto con su orientación
sexual; el 43% opina que se encuentra satisfecho y el 51% plenamente
satisfecho. Un 2% de los hombres entrevistados, aun en etapa de
coming in, quieren cambiar su orientación sexual o la rechazan en
igual proporción. Esta situación no se manifestó en las mujeres
entrevistadas.
Las mujeres lesbianas están igualmente identificadas con sigo mismas
cuando ya han pasado o están en su etapa de coming out. El 53%
estáplenamente satisfechas y el 44% se define satisfecha.

3.3

ESTABLISH ITSELF

La tercera etapa del proceso de construcción de la identidad de
orientación sexual ha sido denominada por el autor como Establish
Itself. Es el proceso en el que la persona busca consolidarse a sí
mism* en una orientación sexual determinada. Lo que le implica
generalmente, cuando se pertenece a una minoría sexual, hacer una
afirmación de la misma en los entornos familiar, educativo y laboral.
Para las personas en el Establish Itself su sexualidad parece ser el eje
de su existencia. Por ello es frecuente observar en ellos una
permanente reafirmación de la orientación, sin que ello signifique que
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quienes deciden llegar a esta etapa del proceso hagan vox populi de la
información sobre su orientación.
En esta etapa algunas de las personas suelen intelectualizar su discurso
con respecto a su orientación sexual y construir un discurso político al
respecto. Otra característica de las personas en esta etapa es hacerse
partícipes de grupos de discusión sobre la sexualidad o miembros y
militantes de organizaciones identificadas como de lesbianas y gay, en
las que se trabaja por los derechos humanos y sexuales.
Existe una marcada tendencia a que en los inicios de la actividad
política sexual las personas tengan inconvenientes para comprender y
trabajar conjuntamente con otras en el mismo proceso, pero de otro
sexo. Esta dificultad se torna mayor cuando acceden a dichas
organizaciones personas travestis, transexuales, transgéneros o
trabajadoræs sexuales, probablemente porque han construido un
discurso sobre su identidad particular y la orientación sexual que
identifican como la propia, y por consiguiente han tenido poco tiempo

para permitirse entender a otras minorías en el amplio espectro de la
diversidad sexual.12
En la medida en que las personas llevan más tiempo en su proceso de
establecerse en su identidad particular de orientación sexual van
dándose cuenta de que el énfasis que ponían en explicitarla ya no es
tan necesario.
La gran mayoría del pequeño grupo de personas Establish Itself
continúan viviendo su cotidiano de tal manera que empieza a girar
menos en torno a su homosexualidad o lesbianidad y amplían sus
necesidades a otros temas que ahora se tornas más importantes.
Inicialmente esos otros temas también suelen estar relacionados con la
sexualidad, pero el grupo de trabajo suele ser mucho más amplio y
diverso.
Esta última posibilidad es el camino que conduce a la última etapa en
la construcción de la identidad particular de orientación sexual.
3.4

SELF MADE

El último paso del proceso de construcción de la identidad de
orientación sexual ha sido nominado por el autor como Self Made. En
esta cuarta etapa del proceso la orientación deja de ser el eje
existencial para ser tan solo un elemento más en su cotidiano,
conviertiéndose ell*s mism*s l*s hacedoræs de su propia existencia.
Puede decirse entonces que en ese momento se construyen plenamente
como personas identicadas, situación que por la estabilidad emocional
que produce, motiva a algun*s a hacer totalmente pública su
orientación sexual. Este hecho puede vivienciarse de dos maneras.

Una de ellas es convirtiéndose en abanderados de las causas por los
derechos sexuales y la otra, que es la más corriente, viviendo su
homosexualidad o su lesbianidad libremente en todos sus ámbitos de
dominio. Generalmente tienden a construir parejas bastante estables y
a desarrollar actividades económicas “liberales”, en las que su
orientación sexual es tan solo un elemento más de su existencia.

Las personas heterosexuales consideran, generalmente, que su proceso
Self made está plenamente concluido y caracterizado, Sin embargo
ello no es así, razón por la cual, generalmente, entran en crisis cuando
Página | 152

reciben una propuesta con contenidos (afectivas, eróticas o genitales)
que no asumen pertinentes a su orientación sexual. En este momento
la duda los lleva a confrontarse y ello les permite iniciar un proceso de
identicación de su heterosexualidad.
Conciencia de la orientación sexual
En la medida en que la persona avanza en su proceso de construcción
e identicación de identidad particular de orientación sexual,
igualmente va tomando conciencia de la significancia particular y
sobre todo social que tiene asumirse de esta manera. Ser homosexual o
ser lesbiana puede llegar a ser muy satisfactorio para quien así se
asume, pero dicha consolidación y disfrute es tomado por otr*s como
una afrenta e incluso como una violencia. En especial por aquell*s que
consideran que la vida no puede vivirse en un camino que de alguna
manera es diferente o se aleja del “deber ser”.
Es tal el conflicto que ello genera al interior de la familia, que en
algunos casos las personas son obligadas a salir de sus casas, se les

incomunica, se les saca del país e incluso son ultrajadas y vulneradas
emocional y físicamente. La sociedad no escapa de este conflicto y sus
respuestas llegan a violencias que posibilitan la discriminación, la
vulneración de los derechos fundamentales, llegando incluso a la
amenaza de muerte (como es el caso del autor de este libro) y al
asesinato como ha sucedido a cientos de hombres homosexuales en
Colombia, entre ellos a León Zuleta, y a miles de hombres y mujeres
en el mundo. Recordemos los múltiples asesinatos acaecidos en los
campos de concentración en Alemania13 y otros exterminios
recientes en diferentes países del mundo, en los que aún se considera
la homosexualidad y la lesbianidad un delito. La discriminación es un
hecho permanente cuando se habla de sexualidades al margen, pero no
deja de sorprender que la autodiscriminación sea también la respuesta
que se den así mismas algunas personas.
1

El autor considera que Lesbiana es la acepción adecuada para

hacer referencia a mujeres que se vinculan afectiva, erótica y
genitalmente con otras mujeres, a partir de su deseo y que además,
poseen una conciencia de su orientación sexual. El lector puede
remitirse a una profundización sobre este tema en el subtema “Esto no
tiene nombre”.
2

Este texto hace específicamente referencia de las

homosexualidades y las lesbianidades, aun cuando el análisis es válido
a cualquier orientación sexual.
3

Una de las fantasías de l*s seres human*s es encontrar un

alguien en quien perderse (su autonomía y anatomía)
4

Cela, Camilo José; Diccionario del Erotismo: Volumen I,

Ediciones Grijalbo; Barcelona, 1976

5

Al igual que el término de arepera, posee las mismas

connotaciones de segregación y detrimento de los derechos
fundamentales de la mujer. Se refiere a mujeres que asumen
características de género “propias” de lo masculino para relacionarse y
comportarse.
6

Con esta expresión se asume que la homosexualidad es

anormal o contranatural.
7

Término peyorativo, vulgar, lesbicofóbico, heterosexista y

agresivo, usado como insulto. Describe una relación no falocrática en
la cual el pene no es necesario para lograr la satisfacción y el placer.
Página | 154

8

Son lesbianas con características de género marcadamente

femeninas que se relacionan exclusivamente con otras que responden
a sus mismas características.
9

Se refiere a hombres homosexuales que en su lenguaje verbal

y no verbal, al igual que su vestido, son amanerados; es una caricatura
de la contradicción entre lo masculino y lo femenino. En general, su
forma de producción se asocia con actividades consideradas
femeninas y su presentación personal y lenguaje son socialmente
interpretados como agresivos
10

Se aplica en el mismo sentido que loca, aunque no posee la

misma carga peyorativa.
11

En Colombia existen algunas organizaciones de

homosexuales, lesbianas y de diversidad sexual, pero la gran mayoría
de ellas no ofrecen servicios en los que las personas encuentren apoyo
para la construcción de su identidad particular. El autor es el fundador
y hace parte del grupo de profesionales voluntarios que hacen parte de

la Organización Equilateros un proyecto de Diversidad y Minorías
Sexuales, trabajando en Bogotá, Colombia, al que las personas pueden
acudir a apoyo emocional, e inclusive consultar en un servicio gratuito
de información telefónica.
12

L*s seres human*s somos idéntic*s en lo esencial, y divers*s

en lo existencial. Al hablar de diversidad sexual se tiende a creer que
lo diverso es únicamente aquello que nos es extraño, por lo tanto se
considera que diversidad y homosexualidad son conceptos que se
pueden utilizar como sinónimos; de ahí la necesidad de aclarar que el
término homosexual es pertinente a una orientación sexual, mientras
que diversidad hace referencia al amplio espectro de posibilidades que
e/la ser human* asume en la búsqueda de satisfacer su deseo,
afectividad, erotismo y genitalidad, teniendo como fin último el placer
o el displacer. Aun cuando hombres y mujeres seamos esencialmente
iguales, las múltiples experiencias de la vida hacen de nuestra
evolución, desarrollo y existencia una historia particular. Las
relaciones que establecemos con nosotros mism*s, con otr*s sujetos e
incluso con objetos y animales están fundamentadas en la necesidad
de asumirse a sí mism* y a l*s otr*s. La sexualidad es inherente al ser
humano y está influida por el periodo prenatal, el sexo, el medio y la
cultura: los entornos social, familiar, educativo, laboral y los medios
masivos de comunicación.
Cada ser humano y su sexualidad son únicas e irrepetibles, por dicha
razón se transforma de manera diferente, con una trascendencia
particular y evolucionando de acuerdo con su propia historia. La
sexualidad humana es un aspecto natural y sano de la vida y
comprende el derecho y la obligación de hacer elecciones sexuales
responsables y establecer condiciones esenciales de una vida sana.

Una existencia saludable requiere de una sexualidad saludable. La
ciencia ha llegado a concluir que la salud implica un completo
bienestar físico, psicológico y social. En el análisis de la sexualidad al
hacer referencia a comportamientos humanos, algunos de estos fueron
considerados aberraciones, desviaciones, perversiones -conceptos ya
desactualizados pero aún utilizados- sin embargo, aún se considera el
ejercicio de la sexualidad como algo sucio, pecaminoso o vergonzoso
y se valora como algo correcto o incorrecto, apropiado o inapropiado,
normal o anormal, ético o no, natural o antinatural, tan solo
dependiendo del punto óptico desde donde lo contemplemos.
Página | 156

La diversidad sexual no hace a las personas ni buenas ni malas y debe
ser contemplada desde la tolerancia, entendiendo esta como un
proceso activo que implica reconocer, aceptar y valorar al otro o a la
otra en su diversidad y que conlleva el respeto como punto de partida
de cualquier forma de vínculo o de relación de poder. El análisis de la
salud y de la sexualidad debe ser objetivo, descriptivo y libre de
prejuicios. De ahí que al pensar en dar un nombre a las múltiples
posibilidades que el ser humano tiene para construir su sexualidad se
haya pensado en el concepto de diversidad sexual. Esta es muy
amplia, ya que se puede ser divers* por el sexo, la orientación sexual,
el género y en las expresiones comportamentales. Se es divers* –tod*s
lo somos de alguna manera- por el hecho de ser human*s. El ejercicio
de nuestros derechos de human*s nos hace autónom*s y
autodeterminad*s en el ejercicio de nuestra sexualidad, cuando se
parte desde el principio de que nuestras expresiones no pueden dañar a
otras personas.

13

Los nazis sacaron gran parte de la teoría que justificaba sus

acciones contra los homosexuales en un libro titulado “Sex and
Character” escrito en 1.903 por Otto Weininger, un judío homosexual
y clandestino que se suicidó poco después de publicarse su libro. En él
proponía que los hombres tenían una constitución superior a la de las
mujeres, debido a cualidades inherentes a su masculinidad. Escribió
que los hombres tenían sentido de la moral, inteligentes y capaces de
sabiduría y grandeza, y que las mujeres eran inmaduras, superficiales
y estaban interesadas en el sexo, incapaces de logros científicos o
artísticos, o participar en la política o el gobierno. Los hombres eran
los líderes naturales y las mujeres encargadas de cuidar de los
hombres y los hijos. Predijo que la sociedad florecería mientras se
preservaran esos roles. Propuso además que la personalidad del
individuo estaba determinada por una mezcla de cualidades
“masculinas” y “femeninas”. Aunque se podía tolerar una cierta
mezcla, los “tipos intermedios” que tenían demasiadas cualidades del
sexo opuesto eran peligrosos para la sociedad porque minaban su
estructura “normal”. Dijo que los hombres judíos eran anormalmente
“femeninos” y, por consiguiente, peligrosos para la sociedad. Los
homosexuales, evidentemente, también eran tipos intermedios
anormales que corrompían la sociedad. Aunque los judíos no eran
considerados más proclives a la homosexualidad, habían “extendido”
este vicio en la sociedad alemana para ejercer un mayor dominio
cultural. (Mondimore, 1.998).

Capítulo 5

El juego de los príncipes y las princesas.
Mujeres y hombres construyen su propia fantasía sobre aquella
persona con la que desean compartir todos los momentos del resto de
su vida; es el o la sujeto-objeto de su deseo, amor, erotismo y
genitalidad, que además tiene características corporales, intelectuales,
afectivas y de comportamiento, que en su conjunto definen al patrón,
en relación con el cual se evalúa y califica cualquier posibilidad de
pareja. Príncipe azul es como se ha denominado al patrón ideal de
hombre. El modelo ideal de mujer parece ser etéreo y anómico, por
Página | 158

tanto he decidido llamarlo princesa fucsia.
Cada cultura traza sus propios modelos, pero cada hombre y mujer sin importar su conducta sexual- se ha construido el suyo propio y
desde él busca, evalúa, califica, acepta o rechaza sus posibles parejas.
Desde el machismo pareciera ser que la mujer reúne más fácilmente
las condiciones de princesa; la mujer - por el poder que ha dado al
hombre “como respuesta a su vida”- es más exigente en la escogencia
de su príncipe.
Desde el romanticismo hasta la conquista actual - que es bastante
directa- el rito de aproximación y de cortejo conserva características
similares: una de ellas es la manera como hombres y mujeres
interesad*s en una posible pareja, hacen lo imposible para "gustar" a
esa persona.
La relación es un intercambio permanente de ganchos

Cuando se conoce a alguien se da comienzo a una medición inconsciente o consciente- signada por el particular modelo de
príncipe y princesa. Cada hombre o mujer (de acuerdo con su
identidad sexual) se asume y es asumid@ como una posibilidad.
Quienes logran atraernos lo hacen porque desde nuestra óptica
particular poseen un gancho que nos atrae (It´s). Si logramos
"colgarnos" de ese gancho es porque la otra persona lo posibilita ya
que también le somos atractiv*s. Todos queremos atraer y a los
propios le sumamos otros “ganchos” –no reales- que actuamos como
estrategia de conquista. Nos enganchamos mutuamente con ganchos
irreales y reales, y así se consolidan las relaciones.
Por ejemplo: En una pareja existe una mutua atracción. Un@ es
vist@ como cercan@ a un patrón, atrae y es identificad@
positivamente como correspondiente con el modelo. Un@ de ell*s
habla de su gusto por el cine; se le responde con el mismo interés y
una invitación que acepta complacid@ -pensando que es “la única
forma” de estrechar el vínculo-, al conocer la cinta que van a ver,
piensa expresar su preferencia por otro tipo de película o de actividad.
Acepta ya que prefiere ceder en sus "gustos" antes que molestar. La
película le parece espantosa pero prefiere afirmar que es muy buena.
La persona se entusiasma y l@ invita a un ciclo de cine. Una vez más
acepta la propuesta. Durante diez días asiste diariamente al cine, se
siente molest@, pero prefiere ignorar sus sentimientos buscando estar
con esa persona. L*s amig*s de su "pareja" le parecen un*s
intelectuales detestables pero l*s soporta, porque para “su pareja”, al
fin y al cabo, son importantes. Cede una, otra y otra vez en sus gustos
y necesidades, y lo hace durante mucho tiempo. La otra persona
también cede ante situaciones que no son de su total agrado. Ningun@

es consciente de que su relación de pareja se fundamenta más en los
ganchos irreales que en los reales.
PERDIDOS EN LA PAREJA
Cuando consideran que la relación está “plenamente consolidada”, que
están enamorad*s (las raíces en griego de enamorarse son las mismas
de enajenarse: perderse en el otro), cada un@ asume la fantasía de
que la otra persona cuadra perfectamente con su patrón para el ser
ideal. Quien se enamora pierde su esencia para ser “esencialmente”
aquello que la otra persona desea que sea. En el enamoramiento la
propia corporeidad es asumida como "propiedad de la pareja";
Página | 160

“complacer” el ejercicio genital y el erotismo está determinado no por
los propios deseos sino por los de la pareja y por esta son
“administrados y usufructuados”: quien está enamorado se enajena y
su realidad parece ser posible única y exclusivamente en función de la
pareja.
Con el paso del tiempo cada persona se siente escindida entre quien
está enamorad@ y quien necesita ser para sí, ello la motiva a
recuperarse en su propia esencia. Lentamente se da cuenta que el
príncipe azul se va destiñendo y se transforma en verde o que la
princesa fucsia realmente es de un ácido naranja. Cuando el interés se
mantiene -a pesar de las múltiples confrontaciones-, se hace "todo lo
posible" por negar-se dicha decoloración.
Al tratar de recuperar su esencia cada persona se siente falsa en lo que
ha sido “su entrega a la pareja”, quisiera ser explícit@ y dejar de
lanzar ganchos falsos, pero su reflexión particular l@ conduce a una
serie de interrogantes: ¿Cómo evitar que la pareja decida por l*s dos?,

¿Cómo decirle que no se ha sido totalmente explícit@ y honest@?
Cómo informar que lo compartido y afirmado como maravilloso y
excitante parece ya no serlo. Por ejemplo, cómo decirle sin herir, que
detesta ese tipo de cine y que sus amig*s le parecen desastros*s.
Cada persona basa su relación en la confianza que tiene en la otra. Los
gustos compartidos generalmente son aquellas situaciones y valores
que las hacen más atractivas. Afirmar que parte del encanto "es falso",
es perder su propia posibilidad de relacionamiento. Surge entonces
otro interrogante: si nos pusiéramos en lugar de la otra persona
resistiríamos tal "engaño". Cada miembro de la pareja se hace
consciente de su propia incongruencia, pero no reconoce ni conoce
que la otra persona pasa por el mismo proceso de reafirmación. Cada
"partner" se piensa y asume honesta y a su vez entiende a la otra
persona como manipuladora. Amb*s se engañan y se preguntan:
Cómo "desteñirse" sin causar daño, cómo mostrar que se es un ser
maravilloso a pesar de no poseer “el tono perfecto” o cómo descubrir
lo encantador que puede ser alguien de “otro color”.
Siempre nos pensamos siendo el eje de nuestras relaciones. El
bienestar particular es el más importante y en el fondo, el del otro o la
otra es suyo. En cualquier relación el malestar del uno afecta la
situación del otro. Cuando surge el conflicto nos preguntamos qué
hemos hecho para causar malestar y la respuesta casi siempre “nos
demuestra” que en la pareja parece estar la causa, pues casi siempre
somos "conscientes" de que actuamos bien.
Tenemos nuestras propias razones para actuar y estas nos son muy
lógicas. Las de la otra persona nunca lo son tanto e incluso se llega a
pensar que la única razón que tiene la otra persona para actuar es

hacernos daño. El amor pareciera desaparecer con la misma velocidad
con que se pierde el encanto del color. El amor se trasforma sin darnos
cuenta en actos que son asumidos por la otra persona no como de
amor sino como actos violentos y todo intento por re-descubrir a la
pareja como un ser amoroso parece terminar en una confirmación de
que no lo es. Se asume que el amor ha dejado de existir, que se
transformó en violencia. Sin embargo, es dificil dar fin a la relación, y
se sigue una y otra vez intentando que el amor renazca.
El amor se fundamenta en ser persona (en griego sonar a través de). El
amor cuando está basado en una circulación de ganchos irreales es
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"im-personal" pues lo que se da al otro ser es precisamente aquello
que no se es. La relación no existe plena y totalmente, se comparte
con un ser escindido. Si la relación se basa primordialmente en que la
otra persona ama un ser que no es, no ama realmente a esa persona,
ama a un ser extraño. Existe la imposibilidad en cada un@ de ser
reconocid@ y valorad@ en su propia esencia.
Redescubrir al ser real se dificulta, porque este nos parece tan falso
que en él lo real se nos antoja irreal, incluso, porque cada uno de los
miembros de la pareja está tan escindido que en algunos momentos su
propia realidad le parece falsa o que su falsedad pareciera ser su
esencia verdadera. La reconstrucción de una relación se dificulta por
que la persona tendría que negar al ser falso para reconocer al
verdadero, es decir, iniciar una relación con alguien distinto, de quien
se asume una molestia que pudiera llegar a ser solucionada. La
relación se fundamenta en que uno de l*s miembros acepta jugar los
juegos propuestos por la pareja y se niega a sí mism@.

Cuando construimos una relación lésbica u homosexual el grupo de
amig*s –y en muy pocos casos la familia- hace el “casting” y apoya la
consolidación de la pareja. Al romperla no solo se rompe con las
propias expectativas, se rompen también las de ell*s. En muchos casos
nuestro príncipe azul o nuestra princesa fucsia lo son más de l*s otr*s
que el o la nuestra. Cuando las relaciones se basan en las expectativas
de ell*s -según el poder que estos ejerzan sobre nosotr*s- ésta
situación dificulta o favorece el rompimiento o la consolidación de la
pareja. La hipocresía con que se manejan las relaciones (ya sean
familiares, de amigos o de pareja) induce a seguir actuando los roles
que los demás desean. A sostener una y otra vez relaciones impersonales.
Consolidar o dar por terminada una relación requiere ser consciente
de:
Que la relación es de los dos miembros de la misma y no del colectivo
social; Que circular ganchos que no lo son tiene como consecuencia
final descubrirse como ser escindido; Que se es amado por lo que
realmente se es, o que se puede ser amado por aquella parte del ser
que no es; Que enamorarme es perderse en el otro, perder su propia
esencia y ponerla en manos de la pareja.
Si la relación es real, si cada persona se relaciona siendo ella misma,
si el fundamento del vínculo es el amor y no el enamoramiento,
entonces los conflictos tan solo serán eso; si la relación se plantea
desde la negación de sus mismas posibilidades, entonces el vínculo
como tal no existe y la relación es tan solo un sofisma de distracción.
Antes de iniciar cualquier relación deberíamos plantearnos algunos
interrogantes:

Por qué buscar príncipes azules o princesas fucsias si los seres ideales
no existen; Por qué negarse la posibilidad de compartir con muchos
hombres o mujeres que no tienen el tono perfecto pero en quienes se
podría descubrir que son personas maravillosas; Qué sentido tiene
para la existencia jugar el juego de no ser nosotros mismos y aceptar
ser aquello que el otro o la otra desea que seamos; Qué me aporta
como persona aceptar a alguien en mi vida, motivado en que la familia
o los amigos piensan que esa persona "me sirve".
Es probable que encontrar las respuestas no nos haga muy felices; no
obstante interrogarnos es también la posibilidad de entender que lo
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más valioso de nuestra vida somos nosotros mismos. Jugar los juegos
es una decisión particular, pero, ¿Tiene sentido hacer de nuestra
vida un juego?

Capítulo 5.

MIJ*, MEJOR NO ME DIGA NADA
Las madres, más que los padres, casi siempre conocen de la
orientación homosexual o lésbica de su hij*, pero el temor a
confirmarlo hace que prefieran hacerse l*s desentendid*s y no se
atrevan a plantear el tema. Cuando se autorizan a interrogar o a
fisgonear a hurtadillas las visitas y llamadas telefónicas, es porque ya
definitivamente se decidieron a comprobarlo. De todas formas,
siempre guardan en el “fondo de sus corazones” la esperanza de
estar equivocad*s.

Para un hombre que se piensa homosexual o una mujer que se asume
lesbiana es supremamente difícil hablar con su madre y su padre al
respecto. Lo es generalmente, no por ell*s mism*s, sino por el temor
que tienen a causarles dolor, o más correctamente, a romper los
imaginarios construidos sobre ell*s desde cuando empezaron a
pensarl*s human*s.
Desde mucho antes de ser padres y madres, las personas tejen sobre
l*s hij*s una serie de fantasías con respecto a toda la globalidad de su
ser. L*s piensan no sólo con un cuerpo, sino con un comportamiento,
una actividad laboral, un estilo de vida, unas relaciones afectivas, una
familia, unas creencias, un*s amig*s, una manera de disfrutar la vida,
de comunicarse, una economía. Incluso los imaginan con unas normas
de comportamiento, una posición social y hasta tienen claro cómo

serán sus niet*s, atreviéndose con todo ello a construir una vida para
ell*s.
Los padres y madres en general no educan a sus hij*s en la libertad de
la autodeterminación sino desde el principio de la obediencia plena.
L*s hij*s saben que autodeterminarse implica, de alguna manera,
romper con dichos imaginarios. Los padres y madres igualmente
conocen que algunos rompimientos necesariamente ocurrirán, pero no
esperan que estos se den precisamente en el “deber ser” para la
sexualidad.
Ser homosexual o lesbiana no es algo que se haga contra el padre y la
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madre. Es una determinación particular que se vive para sí y no en
función de otr*s. Sin embargo, quien se asume en una orientación
sexual que de alguna manera implica un rompimiento con el “deber
ser” socializado, vive un proceso de crisis. Ésta se presenta desde el
mismo momento en que se da cuenta de su posible quebrantamiento a
la norma estipulada (heterosexual), hasta cuando definitivamente se
identica en su orientación sexual (homosexual o lésbica) y la asume
para su cotidiano. Estas crisis se genera tanto por su propia
contradicción, como por la que se le presenta con el modelo del “deber
ser”, cuyos representantes más cercanos y directos son sus propios
padres y madres.
La crisis se vive por romper las expectativas ajenas, más que por
truncar las propias. Acomodarse a aquello que se le ha trazado “no es
posible” porque no se ajusta a su “querer ser”, sino que es una
imposición que l* obliga a “ser” aquello que precisamente ha decidido
“no ser”. La disyuntiva por la que pasan la gran mayoría de
homosexuales y lesbianas está entre decidirse a ser para sí mism*, o

seguir el juego social y comportarse en público siguiendo el patrón del
“deber ser” que de ell*s se espera.
Si la persona se decide a vivir su vida en función de sí misma, hace
entonces explícita su orientación sexual o rompe definitivamente con
su grupo familiar como una manera de no confrontar la situación. Si
se decide por no hablar al respecto, asume una vida totalmente
“clandestina” que l* puede llevar a convivir con su familia hasta bien
avanzada su edad o incluso, hasta aceptar construir una relación
formal heterosexual. Este último grupo, generalmente, es el que
presenta un mayor conflicto para sus familiares y pareja, ya que est*s
últim*s, por algunas situaciones, empiezan a notar “algo” que les es
extraño; “Logran darse cuenta” de que algo está pasando en la otra
persona, y esto genera el conflicto que desencadenará la negación total
o la evidencia de la orientación sexual.
4.1

QUÉ HACER SI USTED PIENSA QUE SU HIJ* ES HOMOSEXUAL O
LESBIANA.

Generalmente lo primero que se hace es precisamente aquello que no
se debe hacer. Cuando las personas manifiestan algún tipo de
amaneramiento de género que no se corresponde con su sexo, esto se
identifica como la posibilidad de que la persona tenga una orientación
sexual diferente a la heterosexual. En algunos momentos los padres no
plantean interrogantes sino que toman determinaciones sobre la vida
de su hij*. La persona generalmente se da cuenta de la contradicción
que genera cuando, sin haber manifestado algún interés al respecto, se
encuentra inscrita en un curso de un deporte considerado propio para
su sexo, en las fuerzas militares o en otras actividades en las que
necesariamente tendrá que asumir un comportamiento más

relacionado con lo que se espera de el/ella desde el “deber ser”. Otras
personas, cuando logran darse cuenta, ya están en la consulta de un
terapeuta profesional que la familia ha escogido para que le haga el
dictamen sobre la orientación sexual de su hij*. En algunos casos más
extremos, incluso, les llevan a tratamiento médico hormonal para
masculinizarlos o feminizarlas según sea el caso. Esto suele sucederle
también a personas que aun cuando siendo heterosexuales no se
comportan dentro del modelo del “deber ser” para el género.
Si la persona no presenta amaneramientos de género se dificulta la
«identificación social» de su orientación sexual, ya que desde el
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imaginario socializado se tiende a creer que toda lesbiana
necesariamente tiende a ser “masculina” y que todo homosexual
manifestará algún “afeminamiento”. En este caso, ante la falta de
“evidencia”, la persona tiene que cometer “algún error” para que se
dude de su “heterosexualidad”.
Todas estas actuaciones son consideradas por la persona como una
agresión a su individualidad y generan conflictos, así la persona siga
el juego planteado por la familia.
Un problema adicional, y algo diferente, se plantea cuando la persona
en la búsqueda de consolidar su identidad de orientación sexual se
autoriza a establecer algún tipo de contacto (afectivo, erótico o
inclusive genital) con alguien del mismo sexo. Un solo contacto de
este tipo, o incluso varios, no definen la orientación sexual como
homosexual o lesbiana. Inclusive apoyan la construcción de una
identidad como heterosexual, pero no dejan de preocupar a quienes lo
hacen de esta manera.

Esta situación es aún más difícil para quienes en dicho intento fueron
«descubiertos» por su padre, madre o alguna otra persona del entorno
familiar o neofamiliar, ya que como desde el «deber ser» esto no se
considera posible, la persona en cuestión queda «marcada»,
estigmatizada e incluso agredida por algo que en verdad no hizo y que
si lo hubiera hecho, no debería ser el origen de una relación violenta
con quienes se supone l* aman y respetan.
4.2

QUÉ ES MEJOR, PREGUNTAR O QUEDARSE CALLAD*

En el afán de conocer “la verdad” se suele realizar acciones que
vulneran a la persona en cuestión. Por ninguna razón esculque,
escudriñe, oiga llamadas, lea cartas... En otras palabras, no vulnere la
privacidad de su hij*. Esto motiva una serie de desavenencias que en
vez de crear las condiciones para el diálogo, lo entorpecen hasta el
punto de llegar a manifestaciones físicas y/o verbales violentas, de las
que posteriormente se arrepentirán, y que causarán un daño muchas
veces irreparable.
La forma más común de tratar de dar respuesta a las dudas sobre la
orientación sexual de l*s hij*s es hacer preguntas que no son directas,
pero cuya respuesta se cree que resolvería la duda planteada.
Las preguntas “indirectas” más comunes suelen ser: ¿Cuándo piensas
casarte?, ¿Por qué sólo te llaman hombres o mujeres?, ¿Por qué no te
conocemos un novio o novia?, Porque no te compras un vestido en
vez de vestirte como un muchacho?, ¿Por qué te vistes así si los otros
hombres no lo hacen?, ¿Por qué te comportas de esa manera que no
eés propia de un hombre o una mujer?, ¿Por qué juegas con muñecas
si estas son para las niñas, o por qué juegas con carros si eso es para
hombres? ...

Estas preguntas motivan respuestas abiertas, es decir, frases cuyos
contenidos son falsos, evasivos, o que pueden llegar a ser verdaderos,
pero no necesaria mente contienen toda la verdad. Generalmente,
cuando se plantean dichos interrogan tes es porque la persona aún no
está preparada para la oír la respuesta concreta y directa. En este caso
no interrogue. El hacerlo pone en alerta a su hij* y crea condiciones
que dificultarán un dialogo posterior.
Las preguntas, si es que se realmente desea hacerlas, tienen que ser
directas. Una pregunta directa y cerrada (es decir, de la que se espera
que la única respuesta posible sea un sí o un no) pone en aprietos a la
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persona interrogada. Si lo que usted espera de la pregunta no es llegar
a una confrontación sino al diálogo, entonces esta tampoco es la
manera adecuada de preguntar.
En resumen, no haga preguntas si no está preparad* para la respuesta,
cualquiera que ella sea. Antes de atreverse a preguntar, permítase
tener de antemano posibles respuestas a los interrogantes que usted
quisiera plantear. Si se decide a hablar con su hij* es necesario que
antes de formular cualquier pregunta se creen las condiciones para que
la conversación no se torne violenta. Para ello, es conveniente haber
pensado previamente cuál será su actitud ante una respuesta
afirmativa. ¿Se desmaya?, ¿L* felicita?, ¿Se pone a llorar?, ¿Le dice
que toda la vida lo había sospechado y que l* ama tanto que acepta
cualquier situación siempre y cuando con ella sea feliz?, ¿L* hecha de
la casa?, ¿Se le ofrece como cómplice para ocultárselo al resto de la
familia?, ¿Le dice que le molesta, pero que al fin y al cabo es su vida?,
¿Le propone que cuando desee expresar sentimientos relacionados con

su afectividad lo haga fuera del entorno familiar?, ¿Le dice que si
tiene una pareja, por nada del mundo la traiga a la casa? ...
Las respuestas o actitudes que usted tome pueden ser muchas y
variadas, pero de ellas depende la posibilidad de entablar un diálogo
respetuoso, o por el contrario, llegar a la violencia o la agresión. Una
manera de evitar la confrontación es hablar con cabeza fría, intentando
no alterarse y comprendiendo que lo que está en juego es la vida y
futuro de su hij*. Por supuesto, hablar no es fácil, más cuando se
tiende a creer que lo que la persona determina para sí misma le afecta
no sólo a el/ella, sino a la familia, e inclusive a toda la parentela y
hasta al vecindario.
Las madres y padres deben entender que cuando el eje de la
conversación rompe la barrera de lo íntimo a nivel familiar, o si se
llega a pensar que cualquier posibilidad de vida para su hij* debe
enmarcarse en el “deber ser” y en el peso que éste tiene para los
demás, eso que usted pretende plantear como un diálogo es entendido
por el/ella como una imposición, ya que los prejuicios se convierten
en el eje conductor del supuesto acercamiento, y cualquier razón
expuesta por el/la hij* será interpretada por los padres como una burla
a los principios familiares y sociales.
4.3

ENTONCES, QUÉ HACER

Bueno, aceptar la orientación sexual de su hij* no quiere decir que
usted tiene que aprobar plenamente un estilo de vida con el que usted
no está de acuerdo. Aceptarla implica tolerancia, y por supuesto
respeto, pero estas dos condiciones deben darse desde los dos lados
del “conflicto”. Así que, antes de interrogar, pregúntese usted mism*
qué haría si la respuesta fuera afirmativa, y determine en qué estaría

dispuest* a ceder y en qué definitivamente no. Por ejemplo, usted no
tiene por qué aceptar que su hij* tenga relaciones genitales con su
pareja en el cuarto contiguo al suyo. Aun cuando esta pudiera ser
también una alternativa, es probable que esto sea visto por usted como
una falta de respeto por considerar que la sexualidad debe vivirse en la
intimidad y que dicha situación le vulnera en sus principios. Si es así,
diga directamente las razones que acompañan su decisión, pero
entienda que si usted no está dispuest* a ceder en nada, su hij*
entenderá que usted una vez más está tratando de imponerse y tratará
como siempre de llevarle la contraria.
Página | 172

Este es tan solo un ejemplo, pero probablemente es la decisión más
difícil de tomar, así que permítase plantearse muchas alternativas, los
pro y los contra de cada una, pero no deje en ningún momento de
pensar que todo lo que está haciendo o decidiendo es por el bien de
sus mutuas relaciones de afecto, del de su hij*, y por supuesto, del
suyo.
Una manera adecuada de iniciar la conversación es planteando de
antemano que el amor es el motivo que induce y conduce el diálogo.
Por supuesto, no es posible plantear el tema del amor si usted no ha
logrado pensar en los duelos que pueden presentarse al ver sus
imaginarios rotos. Probablemente ya no será abuel* porque tampoco
será suegr* (tal y como socialmente se acostumbra) y menos aún,
podrá organizarle su apartamento, la fiesta de despedida, prepararle el
vestido de novia, ni muchas cosas más.
Igualmente surgirán algunos paradigmas; “¿será que mi hijo se
convertirá en mi “hij*”?. Esta pregunta es muy corriente, porque se
tiende a creer que todos los homosexuales quieren ser mujeres, serán

travestis o se dedicarán a la peluquería. Ésta no siempre es la
alternativa; únicamente del 1% al 5% de los hombres homosexuales
asumen conductas femeninas en su comportamiento cotidiano, pero no
descarte del todo la posibilidad de que suceda, así le duela pensarlo.
Con respecto a la profesión de su hijo, hay hombres homosexuales en
todas las actividades laborales; se dice que en Colombia los hay desde
Ex presidentes y senadores de la República hasta pordioseros. Y por
supuesto, entienda que ser peluquero es una actividad tan respetuosa
como cualquier otra, y que incluso puede llegar a ser la más rentable.
También se tiende a creer que toda lesbiana será algo masculina, pero
este planteamiento igualmente es lejano de la realidad, lo uno y lo otro
no necesariamente van juntos. Pero de la misma manera que en el caso
anterior, es una de las posibilidades que existe para un porcentaje
mínimo de ellas. Así que de todas formas es mejor pensarlo antes de
tomar cualquier actitud o determinación.
4.4

QUÉ HACER ANTE LAS DUDAS DE LA FAMILIA

Si usted es el hijo o la hija en cuestión, debería prepararse para que en
algún momento se le plantee el tema. Así que prepárese para la
confrontación. Piense que la mejor alternativa no es decidirse por
mentir. Siempre proseguirá la duda y la pregunta se repetirá una y otra
vez hasta que usted se decida a responder honestamente.
Nunca responda con respuestas que induzcan a la agresión. Una
respuesta típica por supuesto es negarlo, pero otra respuesta usual es
responder “¿Sí, y qué?”. Contestar así es como encender la mecha que
dispara el juego. Los padres toman esta aseveración como un reto y
entran fácilmente en la disputa. Si lo que usted quiere es mejorar la
relación, acrecentar el conflicto no es la mejor manera de hacerlo. La

respuesta asertiva y adecuada solo es posible desde el conocimiento
que usted tiene de su familia, sus intereses e ilusiones, así que es
mejor darle vueltas al asunto antes de que sea muy evidente la
necesidad de la respuesta. Si usted descubre que mentir es la mejor
alternativa entonces mienta, pero entienda que la duda ya está
planteada y que tarde o temprano surgirá nuevamente el tema y que si
entonces usted responde afirmativamente, entonces deberá explicar
porque mintió antes.
Surgen entonces dos preguntas: ¿Es necesario decirlo a la familia?,
¿Cuándo es la mejor oportunidad para hacerlo? Con respecto a la
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primera, yo creo que sí, que hay que hacerlo. Cuándo hacerlo depende
sobre todo de que la persona esté segura de lo que quiere informar. Si
usted habla del tema cuando sigue considerando la orientación sexual
homosexual o lésbica como un problema, no dude en que así será
entendida por sus allegados. Si usted lo hace cuando está totalmente
seguro de que desea hacerlo, y que ésta es realmente la orientación
sexual que desea para su vida, su propia actitud positiva se reflejará en
la manera como habla al respecto.
Sin embargo, para dar a conocer su orientación, es conveniente
apoyarse previamente en alguien que este preparad* profesionalmente
para hacerlo. No siempre l*s psicólog*s pueden manejar este tema con
tranquilidad, así que es necesario buscar de antemano que la persona
que lo va a asesorar tenga una actitud positiva al respecto. Piense
además que igualmente sus padres pudieran necesitar hablar con un(a)
profesional que los oriente adecuadamente. En algunos momentos,
ell*s se sienten más tranquilos si saben que usted está siendo apoyad*
por personal idóneo. De cualquier forma entienda que informar o no

hacerlo es una decisión eminentemente particular, que es su vida y
felicidad la que está en juego, y que por lo tanto no puede ni debe
dejar su decisión en manos de otra persona.
4.5

RESPUESTA A LA CARTA DE UNA MADRE ANGUSTIADA6

En agosto de 1995, la revista estadounidense New Woman publicó
esta carta de una madre:
«Recientemente, mi hijo Ralph, de 19 años, nos informó a mi esposo y
a mí que es homosexual. Aparentemente, sus fantasías y atracciones
sexuales siempre han involucrado a hombres. Dice que sus intentos
por tener relaciones sexuales con mujeres no han sido más que
derrotas deprimentes. Mi esposo y yo nos sentimos devastados pues
Ralph nunca se casará. ¿Deberíamos enviarlo a un psiquiatra para que
lo ayude a hacerse heterosexual antes que sea demasiado tarde?»
Harriet Lerner, autora y psicóloga de la Clínica Menninger de Nueva
York, responde así a esta madre desilusionada:
«Los padres de hijos homosexuales e hijas lesbianas a menudo
experimentan choque, dolor e incredulidad antes de llegar a sentir una
genuina aceptación de la realidad. Comprensiblemente, es doloroso
para ustedes aceptar que su hijo nunca tendrá una vida convencional,
así como verse obligados a revisar la imagen que tienen de su futuro.
«La orientación sexual no está siempre tallada en piedra. Pero cuando
la preferencia sexual es sólidamente homosexual en alguien tan joven
como Ralph, su orientación no cambiará. Si él siente vergüenza,

6

Si su hijo o hija es homosexual o lesbiana; Diario La República
(Guatemala); Traducción Laura E. Asturias; Abril 8 de 1996.

culpabilidad o angustia, podría negar u ocultar sus pasiones, hacerse
pasar como heterosexual y aun llegar a casarse. Si escoge este
camino, también sufrirá depresiones, como ocurre con todas las
personas cuando vivimos vidas falsas donde no hay espacio para
satisfacciones.
«¿Querría Ralph visitar a un psiquiatra? Si así fuera, motívenlo a
escoger un profesional que le ayude a reafirmar su homosexualidad.
En su vida, Ralph merece tener amor, dignidad y respeto por sí
mismo. Esto podría no ocurrir si las personas importantes que lo
rodean son incapaces de aceptar su orientación y tratan de cambiarlo a
Página | 176

toda costa.
«Todas las personas podemos interiorizar los mensajes que la
sociedad nos envía, en el sentido de que la homosexualidad es
vergonzosa, mala o una enfermedad. Es importante saber que la
homosexualidad es tan ‘normal’ como la heterosexualidad. Esto
significa que hay tantas personas ‘locas’ como las hay cuerdas en
ambos grupos. Los padres y madres no ‘provocan’ la homosexualidad
en sus hijos o hijas, de modo que no deben sentirse responsables.
Además, no están solos. Se estima que, solamente en los Estados
Unidos, hay unos 25 millones de homosexuales y lesbianas. Son, por
definición, hijos e hijas de 50 millones de padres y madres.
«Ralph no necesita que su homosexualidad sea convertida en
patología. Pero sí necesita que su familia y sus amistades estén a su
lado y lo apoyen. El derecho a ser diferentes y a ser quienes realmente
somos, es el derecho más precioso que todos y todas poseemos».

Capítulo 6

ESO NO TIENE NOMBRE ¿CÓMO DESEAN
LLAMARSE LAS LESBIANAS?
Invité a un grupo de mujeres a mi apartamento, todas ellas con algo en
común: en los últimos años han sostenido o mantuvieron relaciones
afectivas, eróticas y genitales con otras mujeres, se sentían felices de
sus experiencias y no tenían algún conflicto por su conducta sexual.
Parecía una reunión bastante armoniosa a pesar de que diferían en sus
edades, gustos, grupos sociales y su apariencia corporal y de vestido,
sin embargo, al colocar un tema específico de conversación, la
armonía fue desapareciendo como por arte de magia, incluso, algunas
se sintieron molestas con el tema y otras expresaron las desavenencias
surgidas entre ellas mismas. El tema planteado fue ¿Cómo prefieren
ustedes que las llamen?
Yo cité algunos términos que me parecen sexistas y discriminatorios
que, considero, de ninguna manera logran definirlas, por ejemplo,
llamarlas “marimachos” o “machorras”; son alusiones que creo
pretenden identificarlas partiendo del preconcepto de que una mujer
que asume esta identidad y sus prácticas, es de alguna manera una
mujer que renuncia a su papel de mujer y a su rol de género, y en ello
estuvieron de acuerdo. Otras jergas, aun cuando tienen estos mismos
preconceptos, además presuponen que la genitalidad no es posible
cuando no existe un falo de por medio; una palabra bastante corriente
desde este imaginario es “arepera”.

En general, a todas les molestaba ser identificadas con dichas palabras
y con una genitalidad considerada como propia o exclusiva de
hombres, a pesar de ello, una manifestó que le agradaba que en la
intimidad “su mujer” la llamara “papito”. A lo que otra respondió que
oír esta expresión en labios de su pareja sería una razón suficiente para
dar por terminada la relación. Recibiendo de su interlocutora como
respuesta, la aseveración “eso es problema mío, es problema de cada
una”. Otras dijeron que “eso” era un problema para todas ellas, ya que
“por ello era que las llamaban con esos términos tan masculinos y
agresivos”. Quiero decir, que particularmente me molestaría que mi
Página | 178

pareja o incluso un amigo me llamara en algún momento “mamita”,
primero porque yo no soy su progenitora y segundo porque no me
asumo de género femenino y menos aún transgénero. A lo que otra me
respondió “muy probablemente usted utiliza la palabra “papito”, y que
sin embargo mi pareja no era mi progenitor. Por supuesto respondí
que sí, pero que una cosa es ser “papito y otra “mamita”. Aun cuando
no lo dije, considero que a las mujeres a quienes llaman “papito”
tampoco se consideran progenitores de sus parejas, o sea que si les
gusta ser llamadas de esta manera muy seguramente es porque se
asumen al interior del género masculino.
A algunas mujeres ser llamadas “gay” les parece “elegante” pero para
otras es simplemente un extranjerismo que no tiene sentido, otra opinó
“lo mío no siempre fue alegre”, incluso una de ellas considera que es
una palabra para hombres, por tanto prefiere llamarse “homosexual
femenina”, yo pregunté: ¿Sí una mujer presenta comportamientos
masculinos, entonces sería una mujer homosexual masculina? Algunas
sonrieron, pero otra se molestó fuertemente, ella afirmó “una mujer
siempre lo será, y no deja de ser femenina aunque en algunos

momentos su comportamiento no lo sea tanto”. Otras opinaron que no
se puede negar que algunas mujeres se visten y se comportan de
manera masculina.
Sin embargo, el debate se orientó desde la afirmación de una de ellas,
quien piensa que “homosexual, es un término que socialmente refleja
una conducta sexual de hombres”. Varias estuvieron de acuerdo en
que prefieren ser nombradas con esta denominación que con algunas
otras, pero no todas estaban de acuerdo, otras consideraban que
llamarlas homosexuales era desconocer en ellas “una sexualidad
diferente”.
Yo pregunté si era posible encontrar una palabra con la que todas
pudieran estar de acuerdo para hacer referencia a su práctica y a su
conducta. Me asombró el silencio absoluto, las miradas se cruzaron
una y otra vez, pero no surgió alguna propuesta.
Como broma, pregunté si ellas que eran mujeres de esta época
preferirían llamarse “Mitelenes”. Ninguna entendió mi comentario,
probablemente porque no conocían que la isla griega que en la
antigüedad se llamara Lesbos, lleva hoy ese nombre. Muy pocas
conocían la historia del término “lesbiana”, algunas creían recordar
que Lesbos era una “poetisa griega”, una de ellas aclaró que la poetisa
era Safo y que la isla en que vivía se llamó Lesbos, pero pensaba que
ella escribía poesía que tan solo hablaba de las relaciones entre
mujeres; lo que todas ignoraban era que Safo poseía una escuela en
aquella isla y que quienes iban allí eran mujeres, que eran iniciadas en
la poesía y en la danza, como era la costumbre para las jóvenes
helenas. Lesbos era una isla prohibida para los hombres.
También les comenté sobre el renacimiento y el “batallón volante” de
Catalina de Médicis y de cómo en Francia, en el siglo XVIII, la reina

María Antonieta auspició la creación de sociedades devotas de Safo, a
las que llamaron Anandryne, que quiere decir anti-hombre. La
presidente de esta asociación fue una célebre actriz llamada
Mademoiselle Rancourt, y figuraban, con cargos importantes, damas
como la duquesa de Villeroy, la princesa de Lamboalle, la condesa de
La Mont, la condesa Jules de Polignac y la reina, a este grupo de
mujeres las llamaron lesbianas y se reunían en el palacio propiedad de
madame de Furiel.
Aun cuando ser lesbiana estaba relacionado con la nobleza, a la mitad
de las presentes en la reunión citada les parece un nombre “terrible”.
Página | 180

Lesbiana les suena despectivo y discriminatorio, aunque a otras les
parezca el nombre adecuado e incluso el término “políticamente
correcto”. Una de ellas me dijo sonriente “Yo prefiero me llames
linda” y en verdad lo es, pero no todas son lindas, no todas se lo
merecen.
Así que de nada sirvió preguntarles. No tengo respuesta, no logro
captar cómo desean ser llamadas y aun cuando sé que políticamente, y
mientras logre un consenso para usar otro nombre, seguiré
llamándolas lesbianas, también me quedó claro que el lenguaje en
cuanto a las mujeres y su sexualidad es tan árido y desértico como
mitelene, que esta, sumada a otras no tan explícitas razones, es el
fundamento por el cual para ellas “esto no tiene nombre”.

5.1

CINCO FÓRMULAS PARA CONQUISTAR UNA BOLLERA.

Si su ritmo cardiaco se acelera y sus mejillas se tornan rojo tomate
cuando piensa que es lesbiana, usted aún no está preparada para
lanzarse al rito de conquista. De todas formas si ya está lista, quiere
hacerlo nuevamente o cree que pronto será el momento, le cuento
estas fórmulas para no fallar en la conquista:
Aun cuando la mona se vista de seda mona siempre se queda: Si
usted la mira y ella tiene el cabello corto, usa maletín ejecutivo,
zapatos mocasines, camisa de abotonadura y chaqueta de cuero y esto
le parece una pinta “algo masculina”, tranquila, aún no coja impulso;
no todas se visten “como si fueran hombres”, es más, algunas incluso
algunas bolleras visten inspiradas en la tendencia “cake birthday”, es
decir, llevan blusitas de encajes, cuellos con adorni tos en las orillas
como de servilletica en papel para bases de ponqué. No olvide que el
hábito no hace al monje.
La amabilidad no es una invitación: Si usted sabe que aquella mujer
la mira y la remira con una sonrisa muy coqueta, le ha aceptado tres
veces los “detallitos” (inversiones) que usted encuentra como por azar
(luego de buscarlos en muchas tiendas), la llama a su casa para
preguntarle “algo que olvidó en la oficina”, le dice que le gustaría
verla y le responde que claro, que sí... Tranquila, tampoco coja
impulso; muy probablemente tan solo la mira porque usted no para de
hacerlo, le recibe los dulces por que le encantan y como cualquier
coqueta dice que sí a las invitaciones sabiendo que no piensa cumplir.
No siempre quien monta en camión es camionero: Si usted la
observa y a simple vista le nota que tiene hombros anchos, parece no
tener senos, no se maquilla, usa pantalones con “corte masculino”,

correa ancha, tiene cadena de plata gruesa en el brazo, usa chaqueta
café en gamuza, botas texanas y manicartera, fíjese muy bien antes de
dar el gran salto; muy pocas se deciden por este look, así los “versados
en moda lésbica” opinen lo contrario. Y por si aún le queda alguna
duda, recuerde: ser lesbiana no tiene nada que ver con la complexión
física, ya que las hay algo masculinas, muy “barbies” y por supuesto,
andróginas.
Tener el escudo no te hace miembro de la logia: Si usted se ha
fijado en las amistades de ella y ha logrado concluir que el único que
la llama es un amigo que “parece como homosexual”, si ha averiguado
Página | 182

y ha descubierto que ella no tiene marido, no se le conoce señal alguna
que identifique que ha tenido novio y tampoco es separada, por fin
usted ha podido concluir algo, con un problemita eso sí; tan solo pudo
darse cuenta que algunas mujeres en algunos momentos llegan a odiar
a los hombres tanto o más como algunas de ellas se odian entre sí. Por
supuesto, tampoco está preparada aún para lanzarse al ruedo, ya que
ser lesbiana no implica tener pésimas relaciones con los hombres.
Incluso, algunas tienen mejores relaciones con estos, que aquellos con
las féminas.
Las porristas también hace parte del equipo de football: Si usted le
ha dedicado un tiempo a observar su comportamiento y ha podido
darse cuenta de que ella siempre “se pone en su sitio” en las
relaciones con los hombres, no participa de los chismes, no habla por
teléfono como si le fueran a dar el premio nacional a la persistencia,
no se derrite como helado ante un niño o con un oso de peluche, por
fin puso el martillo en la cabeza del clavo; en esto sí las lesbianas son
bien particulares: se comportan igualito a todas las mujeres. Afirmar

que todas las mujeres son de ésta u otra manera es tan solo un decir;
las lesbianas como algunas otras mujeres y algunos hombres no
siempre logran expresar adecuadamente sus afectos, su ternura o
relacionarse con facilidad.
Como usted podrá darse cuenta, conquistar es muy fácil. El primer
paso y el más importante para hacerlo es no construirse la realidad de
la otra desde los estereotipos propios o sociales. Ser lesbiana no
siempre tiene que ver con estos, tiene que ver tan solo con una manera
muy, pero muy particular –con relación a otra mujer- de desear, vivir
el afecto, el erotismo, la genitalidad, de pensarse a sí misma y ante el
mundo, y por suerte para serlo no hay que seguir los patrones con que
“los expertos en lesbianismo” han querido caracterizarlas. El segundo,
como afirma Richard Tarry es “take a long hard look before
deciding”, me parece muy sabio aquello de pensar si realmente
creemos que vale la pena abrirle el corazón a alguien. Los siguientes
pasos dependen también de usted, ya que es la única que realmente
debe saber que quiere.

Capítulo 7

EL JUEGO DE LOS PRÍNCIPES Y LAS PRINCESAS.
Mujeres y hombres construyen su propia fantasía sobre aquella
persona con la que desean compartir todos los momentos del resto de
su vida; es el o la sujeto-objeto de su deseo, amor, erotismo y
genitalidad, que además tiene características corporales, intelectuales,
afectivas y de comportamiento, que en su conjunto definen al patrón,
Página | 184

en relación con el cual se evalúa y califica cualquier posibilidad de
pareja. Príncipe azul es como se ha denominado al patrón ideal de
hombre. El modelo ideal de mujer parece ser etéreo y anómico, por
tanto he decidido llamarlo princesa fucsia.
Cada cultura traza sus propios modelos, pero cada hombre y mujer sin importar su conducta sexual- se ha construido el suyo propio y
desde él busca, evalúa, califica, acepta o rechaza sus posibles parejas.
Desde el machismo pareciera ser que la mujer reúne más fácilmente
las condiciones de princesa; la mujer - por el poder que ha dado al
hombre “como respuesta a su vida”- es más exigente en la escogencia
de su príncipe.
Desde el romanticismo hasta la conquista actual - que es bastante
directa- el rito de aproximación y de cortejo conserva características
similares: una de ellas es la manera como hombres y mujeres
interesad*s en una posible pareja, hacen lo imposible para "gustar" a
esa persona.

LA RELACIÓN ES UN INTERCAMBIO PERMANENTE DE GANCHOS
Cuando se conoce a alguien se da comienzo a una medición inconsciente o consciente- signada por el particular modelo de
príncipe y princesa. Cada hombre o mujer (de acuerdo con su
identidad sexual) se asume y es asumid* como una posibilidad.
Quienes logran atraernos lo hacen porque desde nuestra óptica
particular poseen un gancho que nos atrae (It´s). Si logramos
"colgarnos" de ese gancho es porque la otra persona lo posibilita ya
que también le somos atractiv*s. Todos queremos atraer y a los
propios le sumamos otros “ganchos” –no reales- que actuamos como
estrategia de conquista. Nos enganchamos mutuamente con ganchos
irreales y reales, y así se consolidan las relaciones.
Por ejemplo: En una pareja existe una mutua atracción. Un* es vist*
como cercan* a un patrón, atrae y es identificad* positivamente como
correspondiente con el modelo. Un* de ell*s habla de su gusto por el
cine; se le responde con el mismo interés y una invitación que acepta
complacid* -pensando que es “la única forma” de estrechar el vínculo, al conocer la cinta que van a ver, piensa expresar su preferencia por
otro tipo de película o de actividad. Acepta ya que prefiere ceder en
sus "gustos" antes que molestar. La película le parece espantosa pero
prefiere afirmar que es muy buena. La persona se entusiasma y l*
invita a un ciclo de cine. Una vez más acepta la propuesta. Durante
diez días asiste diariamente al cine, se siente molest*, pero prefiere
ignorar sus sentimientos buscando estar con esa persona. L*s amig*s
de su "pareja" le parecen un*s intelectuales detestables pero l*s
soporta, porque para “su pareja”, al fin y al cabo, son importantes.
Cede una, otra y otra vez en sus gustos y necesidades, y lo hace
durante mucho tiempo. La otra persona también cede ante situaciones

que no son de su total agrado. Ningun* es consciente de que su
relación de pareja se fundamenta más en los ganchos irreales que en
los reales.
PERDIDOS EN LA PAREJA
Cuando consideran que la relación está “plenamente consolidada”, que
están enamorad*s (las raíces en griego de enamorarse son las mismas
de enajenarse: perderse en el otro), cada un* asume la fantasía de que
la otra persona cuadra perfectamente con su patrón para el ser ideal.
Quien se enamora pierde su esencia para ser “esencialmente” aquello
que la otra persona desea que sea. En el enamoramiento la propia
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corporeidad es asumida como "propiedad de la pareja"; “complacer”
el ejercicio genital y el erotismo está determinado no por los propios
deseos sino por los de la pareja y por esta son “administrados y
usufructuados”: quien está enamorado se enajena y su realidad parece
ser posible única y exclusivamente en función de la pareja.
Con el paso del tiempo cada persona se siente escindida entre quien
está enamorad* y quien necesita ser para sí, ello la motiva a
recuperarse en su propia esencia. Lentamente se da cuenta que el
príncipe azul se va destiñendo y se transforma en verde o que la
princesa fucsia realmente es de un ácido naranja. Cuando el interés se
mantiene -a pesar de las múltiples confrontaciones-, se hace "todo lo
posible" por negar-se dicha decoloración.
Al tratar de recuperar su esencia cada persona se siente falsa en lo que
ha sido “su entrega a la pareja”, quisiera ser explícit* y dejar de lanzar
ganchos falsos, pero su reflexión particular l* conduce a una serie de
interrogantes: ¿Cómo evitar que la pareja decida por l*s dos?, ¿Cómo

decirle que no se ha sido totalmente explícit* y honest*? Cómo
informar que lo compartido y afirmado como maravilloso y excitante
parece ya no serlo. Por ejemplo, cómo decirle sin herir, que detesta
ese tipo de cine y que sus amig*s le parecen desastros*s.
Cada persona basa su relación en la confianza que tiene en la otra. Los
gustos compartidos generalmente son aquellas situaciones y valores
que las hacen más atractivas. Afirmar que parte del encanto "es falso",
es perder su propia posibilidad de relacionamiento. Surge entonces
otro interrogante: si nos pusiéramos en lugar de la otra persona
resistiríamos tal "engaño". Cada miembro de la pareja se hace
consciente de su propia incongruencia, pero no reconoce ni conoce
que la otra persona pasa por el mismo proceso de reafirmación. Cada
"partner" se piensa y asume honesta y a su vez entiende a la otra
persona como manipuladora. Amb*s se engañan y se preguntan:
Cómo "desteñirse" sin causar daño, cómo mostrar que se es un ser
maravilloso a pesar de no poseer “el tono perfecto” o cómo descubrir
lo encantador que puede ser alguien de “otro color”.
Siempre nos pensamos siendo el eje de nuestras relaciones. El
bienestar particular es el más importante y en el fondo, el del otro o la
otra es suyo. En cualquier relación el malestar del uno afecta la
situación del otro. Cuando surge el conflicto nos preguntamos qué
hemos hecho para causar malestar y la respuesta casi siempre “nos
demuestra” que en la pareja parece estar la causa, pues casi siempre
somos "conscientes" de que actuamos bien.
Tenemos nuestras propias razones para actuar y estas nos son muy
lógicas. Las de la otra persona nunca lo son tanto e incluso se llega a
pensar que la única razón que tiene la otra persona para actuar es

hacernos daño. El amor pareciera desaparecer con la misma velocidad
con que se pierde el encanto del color. El amor se trasforma sin darnos
cuenta en actos que son asumidos por la otra persona no como de
amor sino como actos violentos y todo intento por re-descubrir a la
pareja como un ser amoroso parece terminar en una confirmación de
que no lo es. Se asume que el amor ha dejado de existir, que se
transformó en violencia. Sin embargo, es difícil dar fin a la relación, y
se sigue una y otra vez intentando que el amor renazca.
El amor se fundamenta en ser persona (en griego sonar a través de). El
amor cuando está basado en una circulación de ganchos irreales es
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"im-personal" pues lo que se da al otro ser es precisamente aquello
que no se es. La relación no existe plena y totalmente, se comparte
con un ser escindido. Si la relación se basa primordialmente en que la
otra persona ama un ser que no es, no ama realmente a esa persona,
ama a un ser extraño. Existe la imposibilidad en cada un* de ser
reconocid* y valorad* en su propia esencia.
Redescubrir al ser real se dificulta, porque este nos parece tan falso
que en él lo real se nos antoja irreal, incluso, porque cada uno de los
miembros de la pareja está tan escindido que en algunos momentos su
propia realidad le parece falsa o que su falsedad pareciera ser su
esencia verdadera. La reconstrucción de una relación se dificulta por
que la persona tendría que negar al ser falso para reconocer al
verdadero, es decir, iniciar una relación con alguien distinto, de quien
se asume una molestia que pudiera llegar a ser solucionada. La
relación se fundamenta en que uno de l*s miembros acepta jugar los
juegos propuestos por la pareja y se niega a sí mism*.

Cuando construimos una relación lésbica u homose xual el grupo de
amig*s –y en muy pocos casos la familia- hace el “casting” y apoya la
consolidación de la pareja. Al romperla no solo se rompe con las
propias expectativas, se rompen también las de ell*s. En muchos casos
nuestro príncipe azul o nuestra princesa fucsia lo son más de l*s otr*s
que el o la nuestra. Cuando las relaciones se basan en las expectativas
de ell*s -según el poder que estos ejerzan sobre nosotr*s- ésta
situación dificulta o favorece el rompimiento o la consolidación de la
pareja. La hipocresía con que se manejan las relaciones (ya sean
familiares, de amigos o de pareja) induce a seguir actuando los roles
que los demás desean. A sostener una y otra vez relaciones impersonales.
Consolidar o dar por terminada una relación requiere ser consciente
de:
Que la relación es de los dos miembros de la misma y no del colectivo
social; Que circular ganchos que no lo son tiene como consecuencia
final descubrirse como ser escindido; Que se es amado por lo que
realmente se es, o que se puede ser amado por aquella parte del ser
que no es; Que enamorarme es perderse en el otro, perder su propia
esencia y ponerla en manos de la pareja.
Si la relación es real, si cada persona se relaciona siendo ella misma,
si el fundamento del vínculo es el amor y no el enamoramiento,
entonces los conflictos tan solo serán eso; si la relación se plantea
desde la negación de sus mismas posibilidades, entonces el vínculo
como tal no existe y la relación es tan solo un sofisma de distracción.
Antes de iniciar cualquier relación deberíamos plantearnos algunos
interrogantes:

Por qué buscar príncipes azules o princesas fucsias si los seres ideales
no existen; Por qué negarse la posibilidad de compartir con muchos
hombres o mujeres que no tienen el tono perfecto pero en quienes se
podría descubrir que son personas maravillosas; Qué sentido tiene
para la existencia jugar el juego de no ser nosotros mismos y aceptar
ser aquello que el otro o la otra desea que seamos; Qué me aporta
como persona aceptar a alguien en mi vida, motivado en que la familia
o los amigos piensan que esa persona "me sirve".
Es probable que encontrar las respuestas no nos haga muy felices; no
obstante interrogarnos es también la posibilidad de entender que lo
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más valioso de nuestra vida somos nosotros mismos. Jugar los juegos
es una decisión particular, pero, ¿Tiene sentido hacer de nuestra
vida un juego?

Capítulo 7

UNA ÉTICA UNIVERSAL PARA EL MANEJO
PROFESIONAL DE LA SEXUALIDAD, DERECHOS
DE HUMANOS Y HUMANAS: DERECHOS
SEXUALES
“La pericia y la ética deben ir de la mano
La ética sin pericia es desafortunada;
la pericia sin ética, ciega”
Hans-Martin Sass

La diferencia es suficientemente sutil para pasar desapercibida
M.A.V.M.
La gran diversidad de los seres que habitamos el mundo es tan enorme
que aún ahora no se han podido clasificar los millones de especies que
lo conforman: animales, vegetales, zoo-vegetales y la humana. Cada
especie es un conjunto de sujetos muy parecidos en sus formas, en sus
estilos de vida y en sus maneras de sobrevivir; sin embargo, por más
parecido que se tenga, cada ser es único, irrepetible y evoluciona de
una manera diferente, no existen pues dos seres iguales, en la especie
humana, además de lo anterior, cada ser, ha nacido en condiciones
diferentes a l*s demás, en un espacio, tiempo, lugar, cultura, sociedad
particular, cada un* ha recorrido un camino diferente que le hace
pensar y actuar de manera distinta a l*s otr*s.

Las diferencias, parecen ser entonces el principio de la vida, pues la
vida sólo puede perpetuarse gracias a la diversidad que hace las
diferencias entre los seres. La extinción de una especie afecta a todas
las otras, la eliminación de un(-a) ser human* es la negación de lo
diverso y la muerte de los nacimientos. Vivir es existir; existo y actúo
desde mis condiciones y formas particulares de ver el mundo. A pesar
de que éste principio parece ser muy claro, a los seres humanos a
veces se nos olvida lo importante que es vivir, existir, dejar vivir y
dejar existir: impedimos la existencia y la vida cuando no permitimos
a l*s demás pensar y actuar de la forma como quieren hacerlo, es decir
Página | 192

de una forma diferente a la nuestra. Algun*s seres human*s han
llegado a considerar que su manera de contemplar la realidad, que es
una visión únicamente suya, por tanto particular, es el “deber ser” del
actuar de las personas que las rodean, del grupo en el que están
inmersas, e incluso, de la sociedad en general.
El frágil hilo de la vida y la existencia se entreteje desde la
convivencia y el reconocimiento de las necesidades vitales de los
seres. Todo aquello que sea imprescindible para la vida es un
DERECHO. Para garantizar su ejercicio y respeto, a lo largo de la
historia se han tenido que determinar cuáles son esas necesidades
básicas, para que l*s seres human*s puedan vivir de una manera
digna.
Pero, ¿Qué significa ser human*? según Humberto Maturana, “...los
seres humanos, somos seres culturales, no biológicos, aunque seamos
biológicamente homo sapiens sapiens. En su opinión,"... lo humano
surge en la historia evolutiva de los primates bípedos a los que
pertenecemos, con el lenguaje. Cuando esto ocurre, el vivir en el

lenguaje se hace parte del fenotipo ontogénico que define a nuestro
linaje como linaje cultural, y en torno a cuya conservación se dan
todas las variaciones estructurales que llevan al ser biológico homo
sapiens sapiens. Pero en esta historia, el lenguaje y el "lenguajear"
permanecen siempre como rasgos fenotípicos que se establecen de
novo en cada individuo en el ámbito de su vivir cultural...”. A ésto
agrega que “...las culturas son redes de conversaciones, modos de
vivir en el entrelazamiento del "lenguajear" y emocionar, y que el ser
cultural implica el vivir en una tal red de conversaciones. En
consecuencia, al decir que el ser humano es un ser cultural, lo que dice
es que lo humano surge en la culturización del homo sapiens sapiens,
no antes...”. En otras palabras, dice que somos “...Concebidos homo
sapiens sapiens no humanos, y que nos hacemos humanos en el vivir
humano aunque nuestra biología de homo sapiens sapiens sea el
resultado de nuestra deriva filogénica cultural humana. ¿Cuándo
ocurre esto?...” Maturana piensa que “...la humanización del embrión
o el feto, no es un fenómeno que tenga lugar como parte de su
desarrollo, sino que surge como parte de la vida de relación cultural de
éste... La culturización y, por lo tanto, la humanización del homo
sapiens sapiens en desarrollo, empieza cuando el embarazo comienza
a ser un estado deseado por la madre, y ésta se desdobla en su sentir y
reflexión, dando origen en su vientre a un ser que tiene un nombre y
un futuro. Esto no ocurre en un momento fijo; no es un fenómeno
fisiológico aunque afecte de manera total las fisiologías de la madre y
del embrión o feto; es un fenómeno psíquico, esto es, de la vida de
relación. Si hay un aborto antes de este momento desaparece un ser
vivo, un embrión pero no un ser humano...”.

Entendiendo qué un(-a) ser es human* y que como tal sujeto de
derechos, entonces se pueden denominar a éstos y para aquell*s como
DERECHOS de HUMAN*S. Como los derechos son la base de las
leyes, varias organizaciones internacionales los incluyen en sus
normas, y las constituciones de los países están fundamentadas en
éstos.

Los Derechos Humanos son principios internacional mente
reconocidos. Están establecidos en la Declaración Universal e
Internacional de los tratados con respecto a los Derechos Humanos.
Página | 194

Estos Derechos son universales e indivisibles, como lo afirma la
Conferencia Mundial de Viena sobre el mismo tema.
La declaración de derechos determina específicas obligaciones para el
Estado; en cuanto a la protección y salvaguarda, define la calidad de
vida óptima para sus ciudadan*s.
6.1

ÉTICA Y DERECHOS HUMANOS

Frecuentemente, se realiza la discusión acerca de Derechos de
Human*s teniendo en cuenta un marco teórico sustentado por
razonamientos éticos. Los intentos ante este tipo de raciocinio brindan
lineamientos para conductas éticas, para aplicar teorías, principios y
reglas a una situación específica y en este caso que contemplaremos,
para la sexualidad. Existen múltiples orientaciones sobre este enfoque;
por ejemplo, algunas orientaciones feministas dirigen los principios
éticos a través de su potencial para promover el interés de la mujer
ante la autodeterminación, así como también, ante las perspectivas y
experiencias de las mismas.

Tradicionalmente, se utilizan cuatro principios en la revisión ética de
situaciones relacionadas con derechos humanos. Principios que se
utilizarían al tratar el tema de la sexualidad: El Principio de
Autonomía7 (respeto por el/la ser human*); El Principio de
Beneficencia (la intervención debería ser útil); El Principio de NoVulnerabilidad (la intervención NO debería afectar negativamente); El
Principio de Justicia (igualdad en la oportunidad).
La aplicación localmente acertada de la teoría, principios y reglas
éticas requieren de un proceso que permita una más amplia discusión
de diversidad de intereses. Los dilemas éticos no son estéticos; por lo
tanto, soluciones intensas y debates interactivos, son inherentes al
proceso de resolución de conflictos.
El respeto hacia los Derechos Humanos es precondi ción necesaria
para el apoyo, acompañamiento, asesoría, consejería y terapia sexual y
la no-discriminación de las personas en el amplio espectro de la
diversidad sexual en general y de las minorías sexuales en especial. La
expresión abierta, la comunicación y la participación activa de l*s
profesionales de la sexualidad y de la comunidad de quienes son l*s
usuari*s de sus servicios son necesarias para la aplicación de políticas,
estrategias y programas exitosos.

7

Según Nino, Carlos Santiago, Ética y derechos Humanos; Ed. Astrea, 1989.
"... La Autonomía Personal hace relación a que el ser humano sea el que
determine y adopte libremente su plan de vida y su ideal de excelencia...".
Arias Ávila, Néstor Oswaldo, considera que: "...El desarrollo de la autonomía
personal está relacionado no solamente con la forma de expresión, de
pensamiento y de conciencia de las personas, sino que también hace
referencia al modo de vida, de comportarse y de interrelacionarse con los
demás. Uno de esos aspectos es el que atañe a la vida sexual y privada de
las personas..."

El desarrollo de una fuerte respuesta basada en la comunidad y sus
necesidades, es esencial para la efectiva atención y cuidado. En
situaciones donde los derechos son constreñidos, el potencial para una
efectiva respuesta basada en las necesidades de l*s usuari*s será
notablemente disminuida.
Temas concernientes al poder y la vulnerabilidad deben ser
manejados, identificando las diversas creencias, valores culturales,
actitudes, conocimientos y prácticas; Pues ubicadas las conductas,
factores y cofactores de riesgo se disminuye como resultado la
vulnerabilidad de las personas.
Página | 196

La vulnerabilidad social y económica contribuye a la expansión de la
falta de oportunidades para resolver los conflictos sexuales
particulares. Los Derechos Humanos de los grupos marginados o
subordinados, como las mujeres, l*s indígenas, trabajadoræs sexuales,
minorías sexuales e indigentes deben ser respetad*s, si se quiere tener
éxito en los programas acerca de su sexualidad.
El Estado Colombiano, por ejemplo, reconoce sin discriminación
alguna, la primacía de los Derechos inalienables de la persona8,9.
Para la Corte Constitucional, hablando de bienes jurídicos, el corazón
de la democracia es el respeto de los derechos de las personas. El fin
último y fundamento mismo de la organización política democrática

8

Estos Derechos son los mismos de la Declaración Universal de 1948 que los
proclama como bienes jurídicos iguales e inviolables de todos los miembros
de la familia humana.
9

Artículo 5 de la Constitución Política de Colombia

es la dignidad humana, la cual solamente puede ser garantizada
mediante la efectiva protección de los Derechos Fundamentales.
Algunas características de los Derechos Humanos
Son Preexistentes, porque los derechos de la persona humana son
anteriores y superiores a toda forma de organización política
(aparición del Estado) y prevalecen frente a cualquier norma positiva
con la cual se pretenda desconocerlos; son Inalienables, porque no se
pueden enajenar, ceder o transferir; son Inherentes, porque
constituyen un modo de ser intrínseco al sujeto; son Esenciales,
porque son aquello por lo cual un ser es lo que es.
Todos los Derechos Humanos son: Universales, Indivisibles e
Interdependientes10. Son los que corresponden al(-a) ser human* en
cuanto tal; es decir, como poseedor(-a) de una identidad inimitable
caracterizada por su racionalidad, que le permite ejercitar sus deseos y
apetencias libremente, de ahí que se le reconozca una dignidad -la
dignidad humana- que l* coloca en situación de superior(-a) en el
universo social en que se desenvuelve y por ello es acreedor(-a) de
derechos que le permiten desarrollar su personalidad humana, y sin los
cuales ésta se vería discriminada, enervada y aún suprimida.
Se consideran Derechos Fundamentales los Derechos a: La Vida,
Libertad de Expresión y Conciencia, Intimidad, Libre Desarrollo de la
Personalidad, Igualdad, Información, Libertad de Culto, Circular
Libremente, Buen Nombre, la Paz, Trabajo, la Elección Profesional,
Libertad de Enseñanza y Cátedra, Asociación, Debido Proceso y
Reunión, entre otros.

10

Declaración de Viena de 1993.

¿CÓMO SE DETERMINAN LOS DERECHOS FUNDAMENTALES?
No sólo por la mención expresa que de ellos haga la Constitución
Política, sino también para la realización de los principios y valores
consagrados en ella, y además, por la conexión que tienen con otros
Derechos Fundamentales expresamente consagrados. Tal es el caso,
por ejemplo, del Medio Ambiente y la Salud frente al Derecho a la
Vida.
¿Cuándo se vulnera o amenaza un Derecho? La vulneración lleva
implícito el concepto de daño o perjuicio. Se vulnera un Derecho
cuando el bien jurídico que constituye su objeto es lesionado. Se
Página | 198

amenaza un Derecho cuando ese mismo bien jurídico que constituye
su objeto está próximo a ser lesionado.
Luchar por sus derechos parece ser únicamente interés de quienes
hacen parte de una minoría; pues para quienes están o se ubican al
“otro lado de la línea” asumirse desde su visión como “dueñ*s” del
poder les hace creer que su análisis de la realidad es el correcto y que
quienes no lo aceptan, necesariamente están al margen. Iris Marion
Young nos dice al respecto: "...Los privilegios sociales y económicos
suponen entre otras cosas, que los grupos que gozan de ellos, se
comportan como si tuvieran derecho a hablar y a ser escuchados, que
los demás los tratan como si tuvieran ese derecho y por último que
disponen de los recursos materiales, personales y organizativos que
les permiten hablar y ser escuchados en público. Los privilegiados no
suelen ser proclives a proteger los intereses de las personas y grupos
oprimidos, en parte, porque su posición social impide que entiendan
dichos intereses, y en parte también, porque su privilegio depende
hasta cieno punto de la opresión continuada de los demás. Por lo

tanto, una razón básica para contar con representación explícita de
los grupos oprimidos en las discusiones y en la toma de decisiones es
socavar la opresión"11.
Según Martha López Castaño, Directora del Instituto de Derechos
Humanos Guillermo Cano, en Colombia "...Son precisamente las
mujeres quienes han puesto en cuestión este modo de individuación,
quimera de la democracia moderna, porque al erigir esa identidad
neutra, universal y masculina, se borran no solamente las diferencias
individuales, sino también grupales. Los grupos minoritarios que
pugnan por el reconocimiento social, los grupos étnicos, aquellos
donde está en juego su opción sexual, los grupos excluidos como las
mujeres, los homosexuales, jóvenes, niños y niñas... no son meros
conglomerados humanos, son de hecho modos de individuación a la
búsqueda de una identidad propia...". La oficialidad en el ejercicio de
la sexualidad es la heterosexualidad, el sexo predominante son los
hombres y el género la masculinidad; por tanto, cualquier persona que
no sea de dicho sexo, género u orientación sexual será considerad*
marginal. Este pensamiento también hace parte del de quienes se
piensan a sí mism*s al margen, y es aún más demarcado en quienes
son ubicad*s mucho más al margen, como es el caso de las minorías
sexuales.
El respeto por los Derechos Humanos y los Derechos Sexuales,
conlleva el interés por que todo acercamiento a la sexualidad de una
persona o al análisis de ésta, se fundamente en unos principios éticos
desde los cuales se asume que todos l*s seres, por el hecho de ser

11

Citado por Martha López C. La exclusión minoritaria y la Apuesta
diferencial de ciudadanía.

human*s, poseen derechos que le son inherentes y que su actuar se
fundamenta en dichos principios.
Explicar la ética, para el trabajo de quien lo hace en el tema de la
sexualidad implica pues, entender que l*s human*s como tales somos
sujetos de derechos y deberes que facilitan el interactuar social. Estos
derechos, los derechos de human*s y su aplicación al tema de la
sexualidad, fundamentan la deontología (deber-ser) para el actuar en
la vida privada y en su actividad laboral para cualquier persona cuya
actividad se fundamenta en la sexualidad de los usuari*s de sus
servicios; de ahí el interés del autor en dar una explicación a los
Página | 200

derechos de l*s human*s como derechos sexuales.
Una deontología fundamentada en los Derechos de los Humanos
proporciona normas éticas de excelencia para ser aplicadas no solo en
la intimidad de los profesionales, sino también en las organizaciones
que los agrupan, convirtiéndose así en la regla ética. Más aún, en un
país como Colombia del que su Constitución se fundamenta el
Manifiesto Internacional de los Derechos Humanos.
La relación entre ética y Derechos Humanos debe ser explicada, por
tanto prefiero citar textualmente a Carlos Eduardo Maldonado12 "...Los
Derechos Humanos son una ética - o también quieren ser una ética
universal. Ello en el sentido tanto de ethos como de ethos, esto es,
tanto en el sentido de una ética individual como social. Sin embargo,
los Derecho humanos no tienen el mismo peso que el derecho

12

Maldonado, Carlos Eduardo. Hacia una Fundamentación de los Derechos
Humanos, Instituto de Derechos Humanos "Guillermo Cano", ESAP; Bogotá,
1994

positivo, pues no existen tribunales, cárceles, mecanismos de
vigilancia o de control positivos tal como sí es el caso en el derecho
positivo. Los Derechos Humanos se sitúan, por el contraria, en el
nivel de la opinión pública, pero su topos es el de la conciencia (o el
del corazón, o eso que en alemán se designa también como Gemüt:
estado de ánimo, temple de ánimo, espíritu, etc., pero que no tiene
precisamente significaciones psicológicas o psicologistas). Los
Derechos Humanos se sitúan, por consiguiente, en una dimensión
perfectamente distinta al de toda la positividad y la normatividad
jurídica: los Derechos Humanos se sitúan al nivel del fuero interno
de los individuos que viven en sociedad. Con ésto queremos significar
sencillamente que los Derechos Humanos no deciden nada pero que si
nos colocan en la posición de decidir - acerca de un estado dado de
problemas relativos a la dignidad de las personas. Por tanto, el
problema de los Derechos Humanos exige un desarrollo de la propia
racionalidad, e incluso, es precisa decirlo, de nuestra propia
espiritualidad. La preocupación por los Derechos Humanos es,
independientemente de credos, políticas o filosofías particulares, una
preocupación propia de los seres que han alcanzado un desarrollo
personal más elevado.
No obstante, de lo anterior no se desprende en modo alguno que,
puesto que la ética de los Derechos Humanos se sitúa en el fuero
interno, haya que renunciar a los mecanismos jurídicos, políticos y de
información y denuncia que se adelanta generalmente. Una
comprensión semejante los desvirtuaría de todo contenido y los
reduciría a algo así coma un "idealismo de buenas intenciones".
En rigor, la ética de los Derechos Humanos es, en el estado actual de
cosas, una ética del deber ser, tanto más cuanto que el respeto, la

dignificación y la cualificación de la vida de los individuos no son
(todavía) una realidad universal.
El ideal de toda ética es el de ser universal, o mejor, es porque
ninguna ética es propiamente universal por lo que en su horizonte se
plantea el ideal de devenir válida para todos los seres humanos, sin
diferencias de latitudes, ni de tiempos. Pero que los Derechos
Humanos sean una ética del deber ser no los conviene
necesariamente en una ficción ni en una abstracción. En verdad, los
Derechos Humanos tienen la particularidad de ser una ética del deber
ser y (sin embargo), al mismo tiempo, una ética de contenidos
Página | 202

específicos - pues su contenido es, en cada caso, la vida real, concreta,
de cada individuo en cualquier, situación, geografía y tiempo.
En cuanto deber ser, los Derechos Humanos quieren que el respeto a
la dignidad de la persona sea algo tan natural y común que pertenezca
al propio ethos ( modo como vivimos o habitamos natural,
espontáneamente) de todos y cada uno de los individuos. En cuanto
ética de contenidos, la importancia, la validez y la extensión de los
Derechos Humanos es exactamente la misma extensión, validez e
importancia que la vida concreta de cada ser humano tiene en las
condiciones y situaciones específicas en que se hace posible o busca
hacerse posible...”
Para entender por qué algunas personas son sujetos de vulneración es
necesario comprender las razones desde las cuales otr*s se
fundamentan para su vulneración.

6.2

DIVERSIDAD Y MINORÍAS

Una minoría sexual es un grupo de personas, hombres y/o mujeres
que por sus actitudes, comportamientos o prácticas asumen conductas
que de alguna forma los hacen diferentes a otras personas en la
comunidad. Se puede ser minoría por múltiples razones; por ejemplo:
Por razón del(-a) sujeto-objeto de la genitalidad, por el(-a) sujetoobjeto de los afectos, por sus características corporales, porque las
prácticas sexuales o genitales se asumen como actividad laboral y
fuente principal de la economía, por los elementos con los cuales se
logra el placer, por las situaciones en las cuales tanto las víctimas
como l*s victimari*s y otr*s obtienen placer. De igual manera se
consideran minorías sexuales a amplios grupos de personas como lo
son las lesbianas, los homosexuales y l*s bisexuales, y a grupos de
personas por cuestiones de género, por sus expresiones
comportamentales sexuales, por ejemplo, por usar vestimentas o
accesorios considerados propios del otro género, por pertenecer a un
género específico como sucede con las mujeres.
La alternativa implantada desde los Códigos de Policía y por
autodeterminación de algun*s "representantes de la autoridad" para
corregir a aquell*s quienes viven su sexualidad al margen del patrón
socialmente aceptado, parece ser la «limpieza social». Esta «limpieza»
implica ejercer permanentemente y como respuesta a los propios
temores la violencia contra aquell*s individuos que asumen
«conductas inmorales». La violencia conlleva el chantaje, la agresión
física y verbal, el pago de “peajes” o <multas> a la policía, el
aislamiento social bajo la forma del encierro en una comisaría, la
violencia sexual e inclusive la muerte.

Debido a los posibles efectos de duelos familiares y sociales, así como
individuales, muy especialmente l*s menores y algun*s adult*s se
encuentran ante el dilema de necesitar apoyo en la construcción de su
identidad y no buscarlo en la familia, razón por la que se ven
obligad*s a negar sus crisis y aquellas situaciones que las producen,
ante las cuales se sienten imposibilitad*s para obtener respuestas,
negación que se repite en la escuela y en las iglesias. Las personas no
plantean sus inquietudes y temores por que temen a la violencia de la
que pudieran llegar a ser víctimas por parte de sus familiares,
compañer*s en los planteles educativos, e incluso docentes y otr*s
Página | 204

profesionales entre quienes están l*s de la psicología y servidoræs de
las diversas iglesias e incluso profesionales de la sexualidad. Esta
situación motiva en las personas el rompimiento con sus creencias
religiosas e incluso con sus iglesias; con padres, madres y familia en
general; aislamiento social y deserción escolar, que l*s lleva al
extremo de convertirse en habitantes de la calle.
Tod* profesional de la Sexualidad debe comprender que personas en
la gran diversidad sexual son l*s usuari*s de sus servicios, de ahí que
quien desde su profesión apoya en este campo, está en obligación
ética, de entender, comprender y actuar fundamentad* en la realidad
psico-social de quienes hacen parte de una minoría sexual.
6.3

SEXUALIDAD Y SALUD

Situaciones referentes a la sexualidad y la salud, también justifican
socialmente que quienes las vivencian sean asumid*s como
marginales y minoritari*s; por ejemplo, las enfermedades de

transmisión sexual y en especial el sida13, que desde su primera
definición en Occidente fue entendida como una enfermedad marginal
al ser denominada GRID14 (Inmunodeficiencia Relacionada con los
Gay). Uniendo de paso dos temas controversiales: Homosexualidad y
Muerte.
Los efectos del desarrollo e implantación de los discursos preventivos
y su utilización en los programas influyen hasta el punto, como lo
afirma Jonathan Mann, de “...Lograr cambiar las formas de
relacionamiento social...”, e incluso, motivar la implementación de
mecanismos de "control social" como discriminación, estigma y otras
formas de perjuicio, como también, histeria, “cacería de brujas”
individuales o colectivas, que son producto de una deficiente
“anticipación social al riesgo”15. Situación que este mismo autor
siendo funcionario de la Organización Mundial de la Salud denominó
como la “tercera epidemia del sida”.
Dicha discriminación motivó el desarrollo de una propuesta teórica
que buscaba defender los derechos de las personas afectadas por el
HIV/sida, promulgada en junio de 1989 durante la VI Conferencia
Mundial de sida y conocida como Manifiesto de Montreal. Colombia
fue uno de los primeros países en el mundo que retomó dicho
manifiesto en su Decreto 559 de 1991, siendo también el primero en

13

El Editor, retoma la propuesta de LOUISE L. HAY (El sida, Cómo abordarlo
de manera positiva, Ed. Urano, 1990) de escribir sida en minúsculas -aún
que es sigla-, para así, quitarle en parte desde el lenguaje, la connotación
terrorífica.
14
15

Gay Related Inmmuno-Deficience

Desde el Cuerpo, Velandia Mora, Manuel Antonio; UNDCP/Naciones
Unidas, DAPC/Japón, Fundación APOYÉMONOS. Colombia 1996

revisar su legislación sobre sida; resultados que se oficializaron en el
Decreto 1543 de junio 12 de 1997. El discurso sobre el sida ha
consolidado también los de la diversidad sexual y las minorías
sexuales, y reforzado los de los Derechos Humanos y Sexuales, la
ecología, el género -incluso en su versión masculina- y la
homosexualidad.
El o la profesional de la sexualidad que atraviesa por una condición de
salud relacionada con su vida sexual activa, está doblemente expuest*
a la discriminación, estigma, sexismo y homofobia. Los efectos de la
tercera epidemia del sida, también afectan a l*s profesionales de la
Página | 206

sexualidad en su quehacer cotidiano, de ahí que su deber ético para el
actuar le implique revisar sus actitudes, creencias y prácticas con
respecto a la sexualidad de los grupos afectados por las ETS y por el
sida en especial, así como también, sus temores ante la muerte.
6.4

LA TOLERANCIA

Respeto por la Diferencia y la Diversidad
Sentirse únic* y poseedor(a) de la verdad: Asumir que somos l*s
únic*s en el planeta y que tenemos la respuesta adecuada, la conducta
apta, la opción correcta, el comportamiento esperado, las prácticas
acertadas, nos hace creer que somos l*s poseedores de la verdad;
también nos permite olvidar que la verdad no es única, que es relativa
y que incluso es probabilística, y sobre todo, no nos permite elaborar
los duelos de adecuación a los estilos de vida asumidos por las
personas que amamos.
El intolerante cree tener la "verdad". Toda "verdad" diferente a la suya
debe ser eliminada; incluso, llega al extremo de deshacerse de la

fuente de esa otra "verdad" que no tolera. Según el Ex-Defensor del
Pueblo, Jaime Córdoba Triviño: "..El intolerante no cree ni en el
diálogo ni en el pluralismo, pues uno y otro son para él transigencia y
debilidad..."16.
Uno de los peligros de entender y explicar la realidad desde la visión
como miembros de una minoría sexual es hacerse intolerantes ante
otras formas de contemplar la realidad, al formular interrogantes para
l*s otr*s pero no permitirse hacerlos para sí mism*. Desde esta
perspectiva la lucha política por la reivindicación de los derechos
minoritarios se transforma en una acción auto-excluyente en las
acciones por los derechos colectivos, marcando de paso la
marginalidad y exigiendo incluso una mayor ghettización, tal vez en
ello radica el temor a hacerse participe de actividades en las que se
trabaja conjuntamente con personas de la diversidad sexual con otras
orientaciones sexuales. Recientemente surgieron en el panorama
político nacional una serie de candidat*s que se han asumido a sí
mism*s como representantes de minorías homosexuales y de las
trabajadoras sexuales; dichas personas han olvidado que los derechos
sexuales y diversificadores (no son reproductivos, porque no somos
clones de nuestros padres y madres) conciernen a todos los seres
humanos y no únicamente a aquell*s que como ell*s se han puesto o
han sido puest*s al margen.
6.5

LA INTOLERANCIA NACE DE LA IGNORANCIA.

La adhesión a los propios valores: Cada un* de nosotr*s ha estado
inmers* en un proceso económico, ecológico y bio-psico-social,

16

DEFENSORÍA DEL PUEBLO; Su Defensor, mayo 1995.

concretado en la familia, la escuela, la iglesia, la comunidad y por la
cultura, desde el cual se ha conformado una serie de valores para el
interactuar y desarrollar su particular modelo de vida.
Reconocer que cada persona tiene su propio esquema de valores y que
éstos entran en contradicción, crea en el individuo una serie de
tensiones entre la posibilidad de seguir adherido a los suyos y aceptar
los del(-a) otr*. El esquema particular de valores lleva a expresar
opiniones particulares y a vivenciar prácticas en este mismo sentido;
sin embargo, el miedo a que la otra persona actúe desde sus propios
valores está signado por el temor a la posible desestabilización que
Página | 208

particularmente les puede conllevar lo desconocido, lo nuevo. Los
valores éticos y morales están directamente influenciados por el
pensamiento religioso y la cultura. En general las diferentes
confesiones no tienen una postura clara sobre los valores pertinentes a
la sexualidad, situación que puede denotarse en la inexistencia en
Colombia de una pastoral para las minorías sexuales, para aquell*s
que parecen ser "las otras ovejas".
El actuar cotidiano de las minorías sexuales usualmente logra que se
genere en algunas personas mayor contradicción de la que logran
generar en la escala de valores otros modelos de comportamiento
social. El actuar pertinente a la afectividad, y sobre todo al erotismo y
la genitalidad de l*s otr*s seres human*s, provoca en cada persona
una reflexión sobre su propio comportamiento. Cuando éste, y las
actitudes, conocimientos y prácticas parecen no ser muy sólidos, los
individuos tienen el temor de ser vulnerad*s, pero sobre todo, de
cambiar su opción y hacerse víctimas del proceso de marginación e
intolerancia, desde el cuál ell*s mismas se han comunicado o

incomunicado con esos seres puestos al margen, frente a l*s cuales
son victimari*s.
LA TOLERANCIA EN GENERAL ES MAL INTERPRETADA.
Se entiende como un "tener que aceptar todo lo que l*s otr*s hagan",
incluso, cuando este actuar vulnera los derechos individuales. Pero
ésta exige una comprensión del(-a) otr*, y no tener que aceptar que
éstæ trascienda los límites individuales. Comprender implica
posibilitar el desarrollo de los demás seres, aunque este proceso no
puede entorpecer ni negar el propio.
Para algun*s, tolerar parece significar "ignorar", ser indiferente a la
expresión del(-a) otr*; sin embargo, cuando éstæ nos es indiferente, no
estamos siendo tolerantes, sino que l*s estamos negando. Quien niega
a su congénere asume que esta persona no existe. Para poder ser
tolerante con alguien, es preciso brindarle un espacio en el que el(la)
otr* surja como legítim* en sí mism*. Si la persona no es reconocida,
esto implicaría la negación de su existencia, y por tanto, sería un acto
de intolerancia.
Cuando somos intolerantes, nos atrevemos a cuestionar las opciones
particulares de l*s otr*s, en especial a las personas diversas
sexualmente que son minoría. En general, estos interrogantes son a su
vez dudas, temores, inconsistencias en la dinámica individual de quien
indaga. Las preguntas que el autor expone a continuación, son algunas
de las muchas preguntas que personas en la comunidad e inclusive,
especialistas en sexualidad, formulan permanentemente a quienes
hacen parte de una minoría sexual, tratando de obtener respuestas a los
conflictos que les crean aquellas situaciones, para las cuales no las
tienen. Preguntarse sobre las razones que inducen el cuestionamiento

y permitirse responder a esos mismos cuestionamientos, permite ante
todo, la posibilidad de comprender, entender, asumir y ser más
tolerante con l*s otr*s.
Tod* profesional de la sexualidad está en la obligación ética de ser
tolerante y por tanto respetuos* de la persona tratada, atendida,
acompañada, formada o aconsejada y de su historia particular de vida.
La tolerancia es un principio activo y permanente que conduce a un
actuar ético: el respeto.

Página | 210

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1996.
VELANDIA MORA, Manuel Antonio. La confidencialidad: Una
violación a los derechos de quienes viven con HIV/sida; Derechos
Humanos y Salud; Defensoría del Pueblo, Colombia 1993.
VELANDIA MORA, Manuel Antonio. Los Derechos Humanos
también son Sexuales, Los Derechos Sexuales también son
Humanos en “Duelo, Memoria y Reparación”; Pág. 175 a 202;
Fundación Manuel Cepeda Vargas/ Defensoría del Pueblo/ Ministerio
de Cultura, Colombia 1998.

Página | 212

Capítulo 7

LOS DERECHOS HUMANOS TAMBIÉN SON
SEXUALES, LOS DERECHOS SEXUALES TAMBIÉN
SON HUMANOS
LOS DERECHOS HUMANOS Y SEXUALES.
7.1

AL RECONOCIMIENTO Y ACEPTACIÓN DE SÍ MISM* COMO HOMBRE O
COMO MUJER Y COMO SERES SEXUADOS.

El Psicólogo Carl Rogers, cuando habla de la persona que funciona
plenamente, plantea que “Una personalidad sana surge durante un
proceso que la hace más dueña de sí, capaz de ser auténtico, sin
máscaras”. Lo cual le permite incorporar las experiencias propias,
descubrirse a sí mism* en la experiencia total de su organismo y
aceptarse a sí mism* y a l*s demás, con la libertad de ser realmente lo
que se es.
El sexo, solemos entenderlo como construcción biológica; sin
embargo, aun antes de nacer social, cultural y relacionalmente se
construye una explicación del sexo para cada persona como macho o
como hembra, construcción que en algunos casos no se soporta en la
existencia real de lo biológico. Al observar un scanner realizado al
vientre de una mujer preñada, si el producto que se gesta se identifica
en la categoría “macho”, a partir de una evidencia biológica que es
poco evidente, que sólo es una visión de lo más superficial de la
biología humana, se asignan unas propiedades, en este caso se afirma
y se espera que ese “macho” sea fuerte, saludable, recio, resistente.

Las Mujeres, los Hombres y l*s intersexuales pasan por un proceso
de de-construcción/re-construcción de su identidad sexual y de éll*s
mism*s. Preguntarse acerca de sí mism* y sobre otras muchas cosas
relacionadas con ser hombre o mujer, sobre su papel en la sociedad y
la significancia de serlo al interior de todos los procesos sociales de
intercambio, surge como resultado de un cuestionamiento sobre la
realidad de ser en sí mism*s y en su relación con l*s otr*s.
Generalmente, los procesos educativos formales no permiten un
cuestionamiento a l*s educadores por parte de l*s educand*s. Lo que
conduce a negar la existencia de los posibles interrogantes. Pareciera
Página | 214

que para l*s educadoræs, representantes de diferentes iglesias
judeocristianas y para la sociedad en general, las personas no tuvieran
la necesidad de elaborar su sexualidad, que no fuera esencial dicho
proceso, que las respuestas y la sexualidad se dieran "naturalmente" en
la pubertad y que por tanto, los interrogantes y temores propios de este
desarrollo no necesitaran ser respondidos o re-interpretados.
Los textos escolares, los materiales didácticos y sus ilustraciones, los
textos bíblicos reinterpretados por algun*s hermenéutas y escrituristas
responden a una presentación y contenidos sexistas. Existe una
socialización diferencial; es decir, no se interactúa con hombres y
mujeres de la misma manera. Esta diferenciación es reproducida
igualmente en la familia, la escuela, las iglesias, en el trabajo y en
todos los estamentos de la sociedad; entonces, no es difícil que una
visión y praxis sexista se perpetúe. No sólo influye en nosotr*s
aquello que se nos dice. También nos afecta lo que se nos deja de
decir, lo que observamos y lo que vivimos en lo cotidiano.

Ser mujer u hombre está sustentado desde nuestras características
biológicas y en lo que le es "propio" a cada sexo. Para ello es
necesario el reconocimiento de la diferenciación anatómica entre los
sexos, del propio cuerpo, de su genital y de su función. En el caso de
la mujer, ésta identidad está signada por una de sus representaciones
asumidas socialmente como más significativa: Su capacidad
diversificadora de l*s human*s. El Concepto de Sexo se refiere a los
rasgos o características de naturaleza biológica que diferencian a los
hombres de las mujeres. Es la conformación de los órganos sexuales,
del aparato reproductivo, rasgos secundarios como la voz, el vello, la
conformación ósea y muscular. Mientras los rasgos de género varían
de una cultura a otra, de una generación a otra y están en
transformación permanente por efecto de la cultura, los rasgos
sexuales tienen un ciclo de desarrollo marcado principalmente por la
edad y son difícilmente modificables.
Desde el patrón-modelo se nos asigna socialmente una serie de roles
por el hecho de ser mujeres o de ser hombres. La socialización
diferencial es pues, la endoculturización (la socialización en un
espacio y tiempo determinados al interior de un grupo social) de lo
identificado social, cultural y relacionalmente como propio del
hombre y de la mujer.
La “asignación” a la persona de un sexo al observar sus genitales
externos, se hace sin saber si internamente se corresponde con lo que
externamente aparece (se espera que sea así). Complementariamente
se hace una asignación de roles sexo-genitales que desde el “deber
ser” se supone son propios de cada sexo . Al asignar el sexo se ha
dividido el mundo en extremos que se complementan ignorando que
existe un continuo que determina una serie de variaciones

intersexuales; por ejemplo, algunos seres pueden tener dos genitales
externos que se corresponden con aquello que determinamos como los
genitales del macho y de la hembra; puede suceder también, que se
presente en los genitales internos una mezcla de ambos, o algunos
individuos pueden presentar un genital externo que no corresponde
con el interno; en resumen, hasta el momento, se han clasificado 16
intersexualidades o grandes variaciones entre las categorías extremos
del continuo macho-hembra.
Los seres suponen sobre sí, y se conjetura de ell*s que son machos o
hembras “pur*s” de la especie; sin embargo, much*s de nosotr*s
Página | 216

morimos sin lograr evidenciar científicamente que realmente somos lo
que suponemos y los demás suponen que estamos siendo. Por
ejemplo, es probable que yo mism*, lector(a), nunca haya tenido la
posibilidad de que se me realice una serie de exámenes con cuyo
resultado se determine mi composición hormonal, el estado de mis
genitales internos y externos, y si cumplen plenamente con las
funciones que de ellos se esperan. Cada ser tiene una identidad de
sexo y en consecuencia una identidad de cuerpo, esta identidad puede
cambiar al experimentar cambios en el sexo o en cuerpo, su
explicación o las emociones que este y aquel generan en la persona.
Es importante recalcar que únicamente será posible para la persona
identificarse en sí mism* cuando se entiendan y desmonten los efectos
de la sociedad, la cultura y la socialización en la existencia,
asumiéndose existencialmente único e irrepetible. Construir una
identidad particular es la única posibilidad de Ser. Mientras no se use
la libertad de construirse, Ser se hace imposible.

Pensarse a sí mism* implica pensarse a partir de una diferenciación
sexo-género; es decir, sobre los datos biológicos de la diferencia
sexual se nos ha construido una identidad como niños y niñas, y desde
esta dicotomía masculino-femenina observamos el mundo, pero sobre
todo, nos observamos a nosotr*s mism*s.
El cuerpo, es primera instancia se comprende como una estructura
biológica, pero casi nunca se asume que está afectado por la sociedad,
la cultura, el tiempo y el espacio; desde lo anterior, el cuerpo es una
construcción ecosistémica y bio-sico-sociocultural.
Socialmente se espera que el cuerpo del macho y la hembra tengan
una complexión antropomorfa. Esta tiene una relación directa con
nuestra etnia, con las condiciones socioeconómicas que permiten o no
el acceso a los nutrientes necesarios y con las condiciones propias del
ecosistema en el que se vive. Sin embargo, el cuerpo que vivimos y la
percepción de él, ya sea particular y social está influenciada por
aquello que culturalmente se entiende “debe ser” el cuerpo de la
mujer y el hombre; por ejemplo, las mujeres rollizas y con celulitis
que pintaba Rubens no representan el cuerpo de la mujer de hoy,
como tampoco la mujer de una región del país se reconoce en su
cuerpo como la hace una mujer de otro lugar en el mundo e incluso en
su misma ciudad, en su mismo barrio. El cuerpo de modela desde una
“necesidad social” por eso, así seamos machos o hembras hacemos
dietas, cirugías plásticas, ejercicio, exposiciones al sol o cambiamos el
color del cabello; y además, experienciamos el cuerpo a través de los
accesorios y vestidos como si estos fueran su extensión: usamos
zapatos con tacón, falda o pantalón, prendas sueltas o ajustadas.

7.2

A LA EQUIDAD DE GÉNEROS

Para la mujer, Ser se ha interpretado socialmente como una
posibilidad que se torna imposible sin el apoyo del hombre. Desde
esta perspectiva, la mujer se ha escindido y sólo se le ha posibilitado
ser “media naranja”, “la costilla”, o el "poder detrás del hombre”. La
mujer tendría que construir su propia identidad de sexo, de género,
comprender y orientar su rol de género, haciéndose eje y fundamento
de su propio desarrollo, para así colocarse en su verdadero papel
social e histórico.
¿Son mis interrogantes similares a los de l*s otr*s? ¿Es correcto
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imaginar, ensayar, callar, desear? ¿Ocurrió algo que me hiciera ser
distinta a ellos y a las otras? ¿Soy realmente un ser diferente o soy
igual a las otras y a los otros? ¿Si yo no soy un ser escindido, si yo soy
una persona completa, ser como soy y lo que soy, me convierte en
sujeto-objeto de vulneración? Estos interrogantes y muchos otros más
a los cuales la mujer le busca respuesta tienen ahora una perspectiva
diferente en su análisis: La perspectiva de género.
Para entender dicha perspectiva es necesario entender ¿Qué es el
género?; entender, comprender y asumir que la mujer no está sola, que
hace parte de un quehacer social y que su construcción como persona,
aun cuando sea un ejercicio solidario con las otras mujeres, implica
también un compromiso comunitario en el que el hombre no es el
enemigo, ni la permanente reencarnación del poder y la violencia.
Mientras los mismos hombres no revisen su papel y rol de género -que
no es lo mismo que ser machista-, es decir, si no se permiten crear su
propio discurso sobre la masculinidad, se seguirá tornando difícil en lo

cotidiano la convivencia con otros hombres y con las mujeres. El
hombre nunca podrá entenderse como el igual con el que convive y
trabaja hombro a hombro una mujer, si él mismo se concibe y asume
como diferente; en tal sentido el hombre debe reconocerse igual a la
mujer.
EL CONCEPTO DE GÉNERO
Según la Secretaría de Mujer y Género de la Consejería para la
Política Social, de la Presidencia de la República, “...Género se
refiere al conjunto de rasgos adquiridos en el proceso de socialización,
que diferencian a hombres y mujeres en una sociedad. Son las
responsabilidades sociales, pautas de comportamiento, valores, gustos,
temores, actividades, expectativas, etc. que la cultura asigna en forma
diferenciada a hombres y mujeres...”. En otras palabras, es el modo de
ser hombre o de ser mujer en una cultura determinada. De allí se
derivan necesidades y requerimientos diferentes en hombres y mujeres
para su desarrollo y realización.
La Antropóloga y feminista mexicana Marta Lamas considera que “...
Para los fundamentalistas la Categoría género resulta amenazante para
el pensamiento religioso fundamentalista porque pone en cuestión la
idea de "lo natural" (tan vinculado con la de lo divino), y señala que es
la simbolización cultural, y no la biológica, la que establece las
prescripciones relativas a lo que es "propio" de cada sexo... Utilizar la
categoría género para referirse a los procesos de diferenciación,
dominación y subordinación entre los hombres y las mujeres obliga a
remitirse a la fuerza de lo social, y abre la posibilidad de la
transformación de las costumbres e ideas. Así, la perspectiva de
género se aleja de las argumentaciones funcionalistas y deterministas,

y busca explicar la acción humana como un producto construido con
base en un sentido subjetivo...”.
Género es un concepto ecosistémico, un aprendizaje continuo, una
construcción particular y social que se vivencia de manera diferente en
cada persona, sociedad y cultura. Se refiere a la forma en que todas y
cada una de las sociedades, en un tiempo, cultura y relaciones
sociales, determinan actitudes, valores y relaciones que le conciernen
a los hombres, mujeres y seres intersexuales. Explica el quehacer de
machos y hembras, como también los comportamiento y el ejercicio
de los roles que se consideran propios de un sexo; se identifica como
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masculino al considerado “deber ser” del comportamiento de los
machos de nuestra especie y femenino al de las hembras. Aquello que
se considera propio del comportamiento masculino o femenino en una
persona, grupo, ciudad, región, país o continente, no necesariamente
lo es en otro.
En la vida cotidiana encontramos seres a quienes se les denomina
andróginos, estos sin recalcar un género sobre el otro reúnen en sí e
indistintamente actitudes, prácticas y comportamientos a los que se les
determina social y culturalmente como masculinos o femeninos;
igualmente observamos personas que aun cuando se les ha criado en
un género deciden comportarse en el otro, hecho al que denominamos
conducta transgenerista.
Algunas veces se hacen lecturas desde la propia cultura y sociedad de
lo que sucede en las personas de otras culturas y sociedades, al hacerlo
se trata de encasillar lo que allí acontece con la manera particular
como se explica el mundo. Por ejemplo, se observa que los escoceses
visten una prenda a la que se nomina “falda a cuadros” o que los

indígenas de la Sierra Nevada usan una “bata” que se nos antoja una
prenda “femenina”, sin lograr comprender que el kilt o la túnica con
la que visten los indígenas en la Sierra Nevada no son prendas
femeninas aun cuando en su diseño se parezcan a lo que se considera
“deben usar” las mujeres.
Cada persona tiene una identidad de género aun cuando en ella hay un
substrato común al de otras personas quienes igualmente se identifican
con dicho género. Sin embargo, se niega socialmente la posibilidad de
construirse desde la no-confluencia, de ahí el rechazo social a læs(os)
transexuales, trangeneristas e intersexuales.
El ser humano se reconoce social y particularmente como hombre o
mujer cuando sexo y rol confluyen, razón por la cual las categorías
sociales y particulares hombre y mujer son considerados como
excluyentes.
Los conceptos hombre y mujer reúnen en su determinación elementos
biológicos (macho/hembra), culturales, sociales y relacionales
(género).
La estructuración del género llega a convertirse en un hecho social con
tanta fuerza, que inclusive se piensa como una división natural; lo
mismo pasa con ciertas capacidades o habilidades supuestamente
biológicas que son construidas y promovidas social y culturalmente.
Hay que tener siempre presente que entre mujeres y hombres hay más
semejanzas como especie que diferencias sexuales.
La identidad de género: Se adquiere más o menos a la misma edad
en que el/la menor adquiere el lenguaje (entre los dos y los tres años).
La pertenencia a un determinado género l*s hace identificarse en
todas sus manifestaciones: Sentimientos y actitudes, comportamientos,

juegos, etc., como niño o como niña (o más concretamente como
masculino o femenino) y por este tamiz pasan todas sus experiencias.
El rol de género: Se forma a partir del conjunto de prescripciones y
normas que dictan la sociedad y la cultura, la clase social, el grupo
étnico y hasta el nivel generacional de las personas. Se puede sostener
una división básica que corresponde a la división sexual del trabajo
aún más primitiva: Las mujeres paren hijos, y por tanto, los cuidan; así
que: Lo femenino es lo maternal, lo doméstico, contrapuesto con lo
masculino como lo público. La dicotomía masculino-femenina con sus
variantes culturales establece estereotipos, muchas veces rígidos, que
Página | 222

condicionan los papeles y limitan las potencialidades humanas de las
personas, al estimular o reprimir los comportamientos en función a su
adecuación al género. La indumentaria (vestido y accesorios) es el
elemento desde el cual se ratifica el modelo del rol de género.
LA PERSPECTIVA DE GÉNEROS
La manera como se relacionan hombres y mujeres en los diferentes
procesos sociales, ya sea como pareja, micro o macrogrupo determina
las relaciones de género. Éstas están presentes en todos los ámbitos de
dominio: Pareja, familia, amigos, escuela, iglesia, trabajo, política,
etc.; es decir, no se circunscribe sólo a las relaciones entre personas,
sino también a todos los procesos entre los diferentes estamentos y
organizaciones. Hombres y mujeres están inmers*s en un sinnúmero
de relaciones de poder, dominación, dependencia, equidad, exclusión,
discriminación, tolerancia, equidad, o solidaridad; cómo se
manifiesten estas relaciones depende de cómo el género se manifiesta
en los procesos de socialización.

Se ha creído que la sociedad es un grupo homogéneo, y que por lo
tanto, el bien social es respuesta a la necesidad particular; sin
embargo, los individuos tienen necesidades y expectativas particulares
y estas son diferentes en función de un amplio número de factores
tales como edad, sexo, grupo social, etnia, nivel de educación, poder
adquisitivo, clase social, género, conductas y orientación sexual.
Reconocer la diferencia y poder identificar esas necesidades
particulares y preparar respuestas adecuadas a dichas circunstancias
favorece no sólo un desarrollo integral, sino además, una respuesta en
equidad en la que l*s mismos actores sean partícipes en la toma de
decisiones. Dicha participación debe ser equitativa, pero sobre todo
responder a las necesidades particulares de cada grupo y proceso.
La perspectiva de géneros parte del reconocimiento de que hombres y
mujeres juegan un papel determinante en el desarrollo social y en
consecuencia deben tener acceso a las decisiones, los recursos, y los
beneficios obtenidos. Las diferencias de sexo y género por ser
procesos culturales son cambiantes, redireccionables y por tanto, no
son camisa de fuerza, ni limitantes de la participación social, aun
cuando aparezcan como demostraciones del ejercicio mal entendido
del poder.

La perspectiva de géneros no es un planteamiento de uso exclusivo
para los programas de la mujer. El género es también una situación
que afecta a los hombres y las relaciones entre éstos y entre aquellas.
Y como ya lo hemos venido afirmando, entre ellos y ellas, por tanto,
la perspectiva de género debe ser tenida en cuenta en cualquier

actividad o contexto determinado y proponer soluciones pertinentes.
Ello no niega que en algunos casos se deban proponer programas
específicos para mujeres y por supuesto para hombres, porque el
enfoque de género no busca únicamente resolver los problemas de la
mujer; si no, establecer relaciones de equidad entre hombres y
mujeres.
7.4

AL FORTALECIMIENTO DE LA AUTOESTIMA, LA AUTOVALORACIÓN Y
LA AUTONOMÍA PARA LOGRAR LA TOMA DE DECISIONES ADECUADAS
EN TORNO A LA SEXUALIDAD.

AUTOVALORACIÓN: EL INICIO DE LA HETEROVALORACIÓN.
Página | 224

La construcción de la identidad particular y de la perspectiva de
género son elementos fundamentales para la participación en los
procesos de desarrollo social. Sin embargo, aun cuando cada un* de
nosotr*s se reconozca a sí mism*, si no reconoce a l*s otr*s, su
participación en dichos procesos surgirá de la negación de las
personas, sin las cuales no le sería posible el ejercicio de la
democracia.
Por otro lado, quien no se reconoce vital en la interacción social
pierde parte de la esencia que constituye su Ser, por lo tanto, se podría
afirmar que esta persona no es. Quien no es, no existe como tal, dado
que la existencia como persona (del griego: Sonar a través de) está
representada por lo que en esencia somos. A pesar de que nosotr*s
mism*s no nos autovaloremos o no nos autoreconozcamos, l*s otr*s
asumen de nosotr*s que somos personas. Ell*s nos asumen persona a
partir de su propio reconocimiento, nos interpretan desde sus propias
vivencias y particularidades. Cada un* de nosotr*s no es únicamente

aquello que otr*s interpretan o quieren que seamos, también se es
objeto de la voluntad ajena y por tanto sujeto-objeto de vulneración.
La Mismidad: Además del reconocimiento de la identidad particular,
es el reconocimiento de la unicidad; de que soy un(-a) ser únic* y que
por tanto no existe nadie igual a mí: Soy irrepetible y mi proceso de
desarrollo será necesario y eminentemente particular. El desarrollo
implica un grado de evolución del Ser. Cada nivel de energía o de
desarrollo a su vez posibilita un paso posterior (evolución). La
tendencia evolutiva parece demostrar que la mayoría de los seres
busca permanentemente niveles cada vez más elevados de energía
(anatropía); sin embargo, algunos seres asumen procesos entrópicos,
es decir, involutivos.
El proceso evolutivo de desarrollo implica alcanzar permanentemente
niveles superiores; es decir, hombres y mujeres somos trascendentes.
Así mismo, todo nuestro desarrollo evolutivo, consciente o no, hace
parte de nuestra existencia (somos históric*s) y ésta, a su vez, se
encuentra determinada por nuestra condición de género y su
representación en el proceso de intercambio social.
En resumen, toda mujer o todo hombre consciente de su mismidad, se
fundamenta en su identidad particular, por tanto en su unicidad y en
que es irrepetible, evolutiv*, trascendente e históric*. Cada un* de
nosotr*s es Ser plen* en sí mism*.
La Otreidad: L*s seres no estamos sol*s en el planeta,
permanentemente estamos relacionándonos con otros seres, quienes a
su vez también se reconocen en su mismidad. Entendemos a l*s otr*s
como diferentes (otreidades); sin embargo, no siempre logramos
asumirlos en su verdadera esencia, generalmente much*s de éll*s nos

son indiferentes; incluso, parecen no tener sentido en nuestra
existencia. Somos intolerantes porque al no reconocerl*s no estamos
reconociendo nuestros propios límites.

Mientras el/la otr*, siga siendo "otr*", no es posible un vínculo, ya
que éste implica reconocimiento, convirtiendo al "Otro" en "Tú".
Cotidiana y generalmente el trato de "Tú" a una persona connota un
interés, un acercamiento, posibilitarnos ir hacia él/la, permitirle llegar
hacia nosotr*s.
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La Liminaridad: Es*s "Otr*s" y esos "Tú" son distintos a "Mí".
Reconocerl*s en su mismidad, implica a su vez asumirlos como una
unidad plena y con las mismas condiciones en las que me reconozco.
Al marcar la diferencia con aquell*s "otr*s" y esos "Tú" estoy
reconociendo que existe un límite. El ejercicio de ser
permanentemente consciente de los límites de la inter-sujetividad en
las relaciones ("Yo" - "Tú") se ha denominado liminaridad.
La Alteridad: Asumirse en un permanente juego de intercambio
social en el que nuestro quehacer y cotidianidad afecta al "Tú" del otro
y de la otra, y que su actuar permanentemente me afecta a "Mí",
únicamente es posible desde el reconocimiento de mis propios límites:
Liminaridad. Esta exploración de mi posibilidad de afectar desde mi
"Yo" al "Tú" y de sentirme afectado desde su "Tú" se denomina
alteridad. Dicha alteración es posible de ser analizada desde dos
diferentes niveles de manifestación.
El primer nivel hace referencia a la oposición entre los mismos seres y
entre éstos y las cosas, por el mismo hecho de existir. El segundo está

determinado por las cualidades particulares de es*s "otr*s" y esos
"Tú"; es decir, por las relaciones planteadas desde la diversidad. Dicha
diversidad nos plantea el relacionamiento desde nuestras mismidades
y la posibilidad de la hostilidad, la oposición, el conflicto, la
tolerancia, el respeto e incluso, nuestra propia vulnerabilidad y la de
aquell*s con quienes socializamos o nos negamos a hacerlo.
El proceso de heterovaloración implica pues la valoración de la
diversidad, el reconocimiento pleno y total de es*s "Otr*s"
transformándolos en nuestros propios "Tú".
7.5

AL LIBRE EJERCICIO DE LA ORIENTACIÓN SEXUAL

Cada persona hace una escogencia íntima y excluyente y por tanto
clara para sí, de su identidad de orientación sexual. Esto significa que
se identica (se asume para sí mism* y no en función de un modelo)
como heterosexual, bisexual, homosexual o lesbiana y que hace
conciencia del(-a) objeto-sujeto de su afectividad, su erotismo y su
genitalidad. Esta toma de conciencia es particular y por tanto
pertenece a la esfera de la privacidad, y no atenta contra la
convivencia y la organización social.
Para quienes asumen que la orientación sexual es una opción, ésta se
desarrolla a partir de una vivencia. Este proceso es eminentemente
pregenital (sin intervención de los órganos genitales), y radica
básicamente en la asunción del afecto y el erotismo, siendo concretado
posteriormente en el intercambio genital. Generalmente se contempla
el análisis de la orientación sexual en personas que tienen relaciones
genitales con personas de su mismo sexo, así mismo es el caso de l*s
bisexuales, pero casi nunca en la heterosexualidad.

En general, en los homosexuales y las lesbianas dicho conocer no se
presenta por negación de las personas del otro sexo (heterofobia),
sino por reafirmación de las relaciones con personas de su mismo
sexo, situación que no implica una negación total al grupo
inicialmente mencionado. Hombres y mujeres son virtualmente
afectiv*s l*s un*s con l*s otr*s, sin que por ello se puedan catalogar
como bisexuales.
En tal sentido, la homosexualidad, la lesbianidad, la heterosexualidad
y la bisexualidad "no pueden transmitirse" por el simple compartir
espacios (como si la identidad sexual fuera transmitida aerobiamente)
Página | 228

o aprenderse -tampoco aprehenderse- de un momento a otro, pues
requiere de un proceso en su construcción.
El proceso por el cual la sociedad identifica sexualmente al individuo
se llama Identidad Social Sexual. La sociedad ha creado un patrón
«ideal» de identidad sexual: el heterosexual, desde éste modelo, quien
asuma una identidad diferente a la preestablecida socialmente, se
convierte necesariamente en un ser «diferente», y por tanto marginal.
Ello ha «justificado» que para algunos individuos la identidad sexual
particular y la identidad sexual social no estén «sintonizadas».
7.6

A ELEGIR LAS ACTIVIDADES SEXUALES SEGÚN SUS PREFERENCIAS

La preferencia sexual por personas de uno u otro sexo responde a una
amplia gama de posibilidades y su reconocimiento únicamente es
posible desde la exploración. Cada individuo tiene derecho a realizar
cualquier práctica sexual genital de forma privada o con otras
personas, si ella no es nociva para éstas y es bajo su consentimiento
informado. La actividad sexual no tiene necesariamente un fin coital.

Para las iglesias de contenido dogmático judeo-cristiano la genitalidad
está limitada a la relación entre personas de sexos diferentes y el
disfrute de ésta, es visto como una "corrupción de la carne". Otro tipo
de conductas sexuales ejecutadas por los seres humanos para la
obtención del placer hay sido catalogadas con conceptos valorativos
tales como: Desviación, perversión, aberración, que ya implican en su
utilización una censura previa e incluso discriminación hacia quien
asume la conducta. Por ejemplo, el coito anal se consideró por la
cultura judeo-cristiana como una perversión o desviación, mientras
que en otras es solo una forma de enriquecer la vida sexual.
Expresiones comportamentales de la sexualidad
Es un término acuñado inicialmente por el Instituto Mexicano de
Sexología, buscando utilizar un lenguaje descriptivo, objetivo y
científico en vez del valorativo, peyorativo, sexista y discriminatorio
que se venía promulgando. Las Expresiones Comportamentales
Sexuales (ECS) consideradas sexualmente saludables, engloban todas
las expresiones comportamentales de la sexualidad que integran el
universo expresivo de l*s seres human*s. Las ECS no pueden en su
ejercicio vulnerar a la pareja, cuya participación debe hacerse en
forma consciente y voluntaria, por tanto, exige el respeto por cualquier
forma de vida y condición etárea, física y mental.
Las ECS pueden tener desde una expresión mínima (que produce
gusto o satisfacción y que está presente en todo individuo) hasta una
prevalencia casi exclusiva. Se han clasificado siete niveles de
expresiones comportamentales: 1. La expresión mínima; 2. La
expresión acentuada; 3. La expresión eróticosexual al nivel de
fantasía; 4. La expresión eróticosexual mínima; 5. La expresión

eróticosexual preferida; 6. La expresión eróticosexual predominante y;
7. La expresión eróticosexual exclusiva. Las ECS pueden aparecer en
cualquier momento de la vida y reorientarse con apoyo emocional -si
la persona así lo desea-. Generalmente se presenta más de una y en
algunos momentos requieren ir acompañadas de otras ECS. Se
manifiestan en personas de cualquier edad, sexo, género u orientación
sexual.
Las prácticas privadas de ECS que implican auto-agresión
corresponden a la esfera de la autodeterminación y por tanto son
decisión particular. Las prácticas hetero-agresivas físicas o verbales
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corresponden a la autodeterminación de quien es el o la sujeto-objeto
de las mismas, y su ejercicio sólo es posible tras un mutuo acuerdo
que implica un previo consentimiento. La actividad sexual por ser una
decisión particular no puede ser fruto del acoso o del abuso.
El consentimiento para ser pleno debe ser informado. Es decir, debe
ser una manifestación libre y voluntaria. Para ser libre la persona debe
conocer plenamente la ECS a la cual se expone y los efectos que su
decisión puede tener en su salud física y mental, como también en sus
relaciones sociales. Todo consentimiento, por tanto, debe tener como
fundamento la axiología; es decir, teniendo en cuenta la naturaleza
intacta de los valores que la persona aprecia y adopta. El
consentimiento para ser informado necesita además que la persona
asuma su decisión comprendiendo de antemano la realidad a la que se
expone, basada en lo que ello significa para su integridad, valores y
cultura.

7.7

AL EJERCICIO RESPONSABLE DE LA FUNCIÓN SEXUAL EN SU MODO
ERÓTICO Y REPRODUCTIVO (O MÁS CORRECTAMENTE,
DIVERSIFICADO).

Según Camilo José Cela, el erotismo es "...el apetito sexual
contemplado en sí mismo o en función de los signos, las zonas
erógenas, situaciones y objetos capaces de fijar su atención o
despertarlo de su sueño. Es la exaltación -y aún la sublimación- del
instinto sexual, no siempre ligada a la función tenida por sexual...". El
erotismo implica el reconocimiento del(-a) otr* en toda su extensión y
no únicamente en su función genital.
María Lady Londoño reconocida colombiana, líder feminista y
luchadora por los Derechos Sexuales y reproductivos considera que
"...La vivencia de la sexualidad debe originarse en los deseos, en la
excitación, nunca en la obligación, ni en habito de la rutina, menos
aún en el temor de ofender o como un acto de obediencia... para
adentrarnos en el erotismo hay que aprender a desaprender
constantemente, poniéndole alas a los sueños y a los proyectos de
vida...". Autorizarse a ser, implica autorizarse a sentir-se viv*, y la
vida es una experiencia que sólo puede ser plena cuando nos
autorizamos a vivirla. La vida no es una experiencia que pueda vivirse
a medias, es la máxima y única experiencia que podemos vivir. El
erotismo no está en lo dado, no es historia. El erotismo es la
sensación, el sentimiento, el deseo que vivenciamos. No es una
construcción terminada; es un proceso que se construye en cada
imaginario realizado o no, con cada ser con quien nos permitimos
fantasear, tocar, oler, mirar, saborear, oír; el erotismo es un derecho,
porque nos da sentido; no es un sin sentido, porque para serlo requiere
de nuestros cinco sentidos.

En el esquema judeo-cristiano la genitalidad está eminentemente
ligada a la capacidad reproductiva de los individuos. Generalmente es
analizada desde la perspectiva de los sexos y tiene como fin la
procreación.
Cada hombre y mujer es dueñ* de sí, de su ser, de su cuerpo. Colocar
el cuerpo al servicio de la procreación, de la maternidad y la
paternidad es una elección eminentemente particular y no una
obligación. Paternar y maternar es un ejercicio que va delante de la
capacidad de ser fecundo o fecundable, es la posibilidad de generar
vida. La unión de un espermatozoide y un óvulo es sólo el comienzo
Página | 232

de un sinnúmero de procesos que únicamente terminan con la muerte.
Proveerlos no significa entonces proveer la vida; cuando mucho, es
generar la posibilidad de ésta. El compromiso de la vida entonces no
radica en la posibilidad de realizar un acto genital, sino en el
compromiso de generar una existencia. Que como mínimo implica
dar-se continuamente y hasta cuando la vida generada sea posible y
plena por sí misma.
El hecho de estar consciente de realizar un coito no implica la
conciencia de ser un(a) generador(a) de existencia. En tal sentido,
estar anatómica y mentalmente preparad*s para el disfrute no significa
estarlo para paternar o maternar. Como la genitalidad es un hecho
disfrutable y válido en sí mismo, y diferente al decidir ser padre o
madre, la procreación se convierte en un acto tan valioso por sí
mismo, que debe ser validado en su propia esencia, más no como una
consecuencia de otro acto cuyo fin es totalmente diferente.
L*s seres human*s no se reproducen, se diversifican; por que las vidas
generadas no son idénticas a las suyas sino únicas e irrepetibles, por

tanto diversas. Procrear no es entonces una diversión, sino la
posibilidad de generar la diversidad.
7.8

A LA EDUCACIÓN SEXUAL POSITIVA

Desde la infancia hasta la vejez, entendiendo que la Educación
Positiva (Useche), es el "...proceso formativo que le brinda a la
persona según su desarrollo intelectual y emocional, los
conocimientos científicos que le permiten superar la ignorancia
sexual, la ansiedad y la confusión que esa ignorancia genera...", esta
educación debe ser oportuna, laica, gradual, científica, respetuosa de
la identidad particular y con enfoque de género. La educación sexual
tiene sentido si se halla en integración con la vida misma y en la vía
de contribuir al desarrollo de la personalidad de hombres y mujeres,
teniendo como marco la autonomía, el respeto por sí mism*, y l*s
otr*s, el goce, el disfrute y desarrollo de todas nuestras
potencialidades como seres humanos.
Los padres y madres de familia, el entorno familiar, l*s maestr*s y las
iglesias en general, construyen para cada persona un itinerario y unas
metas de vida enmarcadas en un esquema del “deber ser para la
persona”, el cual corresponde a uno socializado de la identidad: La
identidad social.
Cuando un hombre o una mujer rompe con dicho esquema, quienes se
han convertido en l*s “guardianæs” y “defensoræs” de la “moral
pública” pasan a su vez por una serie de procesos, hasta adecuar los
comportamientos sexuales de la persona “transgresora” a su
imaginario particular del “deber ser”; procesos que le son necesarios
para rechazar o permitirse “aceptarla”; dicha “aceptación” sigue,
durante otro tiempo, considerándola al margen hasta que es tolerada y

por tanto respetada en su existencia. Este proceso de adecuación al
imaginario particular se vive como un duelo, ya que la vivencia
particular de l*s otr*s se asume como una pérdida propia. Dichas
pérdidas están relacionadas con el temor a que se asuman posiciones
de género no esperadas para personas con determinado sexo,
conductas sexuales diferentes a las de la orientación sexual
heterosexual, que se niegue la posibilidad de tener hijos, o
simplemente, que se asuma una profesión o un estilo de vida no
considerados “normales” o más correctamente inmersas en la “norma
social heterosexual”; es decir, siguiendo la norma del “deber ser”
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socializado. Estos duelos permiten reparar las lesiones mentales
autocausadas por la intolerancia al libre desarrollo de la personalidad.
Para quienes la comprensión de la sexualidad se ha basado únicamente
en el conocimiento de su práctica individual, aproximarse a un análisis
sobre una identidad sexual distinta a la suya propia puede constituirse
en una actividad que le demanda esfuerzo y contradicción, como
también en un obstáculo para el entendimiento de la propia, la de otras
personas y la general.
Las personas que tienen como eje de su oficio la educación, apoyo,
asistencia y asesoría a hombres y mujeres jóvenes, tienen la
responsabilidad ética y moral de crear e implementar programas que
brinden aceptación y sean sensibles a los requerimientos, inquietudes
y necesidades de tod*s l*s jóvenes, incluyendo a los homosexuales,
lesbianas y otras minorías sexuales.
Un desarrollo saludable integral, no discriminatorio y positivo, sólo es
posible en sociedades, grupos laborales, familiares, educativos y de

formación en donde los hombres y mujeres hayan aprendido a no
maltratar ni discriminar, y las "minorías" a no permitir esta situación.
Un claro indicio del fracaso en la educación sobre la sexualidad y los
Derechos Humanos (en especial sobre el libre desarrollo de la
personalidad, la no-discriminación, la tolerancia y el derecho a la
diferencia), radica en que se permite en todas las instituciones
formativas (escuela, familia, iglesia) los abusos verbales y físicos a
lesbianas, homosexuales y otras minorías sexuales, étnicas y raciales,
entre otras; desde un patrón de comunicación aceptado socialmente
que se caracteriza por ser marcadamente homofóbico, heterosexista e
inclusive xenofóbico. Como por ejemplo tratar de “niñas” o
“mariquitas” a los jóvenes que no asumen comportamientos machistas
Muchas de las razones esgrimidas por quienes se consideran
representantes de la ética y la moral social se basan en el
desconocimiento del hecho de que la sexualidad es el componente más
profundo de la personalidad humana. Ésta se desarrolla desde la más
temprana infancia y continúa evolucionando hasta la edad adulta.
Si hombres y mujeres, lesbianas y homosexuales o de cualquier
orientación sexual no pueden o no les es permitido asumir y vivir su
sexualidad como algo hermoso y significativo para sus vidas, su
crecimiento como personas y su relación consigo mism* y con la
sociedad se desarrollará de manera oculta y por tanto, con una
presentación que se plantea hacia la sociedad desde una doble moral, y
sobre todo, en un proceso cada vez más conflictivo y
autodiscriminatorio.

7.9

A ESPACIOS DE COMUNICACIÓN FAMILIAR PARA TRATAR EL TEMA
DE LA SEXUALIDAD

La familia es la consecuencia de la interrelación entre quienes
conscientemente decidieron generar una o más existencias, y aquell*s
en quienes se diversifi caron. Al hacer referencia a la vida, el autor no
lo hace exclusivamente referenciando la posibilidad de existir (nacer),
sino y sobre todo, en la experiencia cotidiana; es decir, en el sentido
que se le da a la existencia. De ahí que al pensar en familia no se
considere únicamente la posibilidad de los padres biológicos, sino que
se conciba como padre o madre a aquellos que asumen tal rol y a su
Página | 236

ejercicio, es decir al maternar y paternar. El compromiso de paternar y
maternar es posibilitar la vida en sus mejores condiciones de
construcción.
El vínculo no es únicamente posible con aquell*s quienes consciente o
inconscientemente generaron el principio de la existencia, sino
también y en especial con aquell*s quienes son por decisión particular
padres, madres o hermanos, es decir, al entorno construido por la
adopción o por el proceso de creación de una neofamilia. Se entiende
por neofamilia al grupo o entorno afectivo construido por una persona,
luego del rompimiento familiar o por separación de la familia,
generalmente por desplazamiento a otra ciudad o país, con personas
con quienes tiene elementos en común, tales como la forma de
producción, de estudio o de orientación sexual. Es común, sobre todo
en hombres homosexuales, compartir afectivamente con quien fue su
pareja, luego del rompimiento de la relación, estrechando así vínculos
afectivos y emocionales; este proceso también se realiza con algunas
personas con quienes tuvo relaciones genitales pasajeras, que no

culminaron en una "relación de pareja", pero sí derivaron en una
relación de lealtad. Estas personas hacen las veces de padres y
hermanos con sus correspondientes roles en la consejería y el cuidado.
En lesbianas y personas con otras orientaciones sexuales o vinculadas
a la prostitución o al trabajo sexual también se consolidan grupos
neofamiliares.
La neofamilia posibilita el diálogo sobre sexualidad y otros temas
pertinentes, en mejores condiciones en que lo hace la familia;
probablemente, porque en la neofamilia se parte de la sexualidad y la
orientación sexual como hechos conocidos y en la familia se pretende
ignorar la vida sexual activa de sus miembros. La familia, además, se
rige por esquemas morales de contenido judeocristiano, que
sobrevalora aspectos como la virginidad, las relaciones
prematrimoniales, y fundamenta su actuar y análisis en la pareja y la
orientación heterosexual. La sexualidad en la familia es contemplada
entonces como una actividad sucia y pecaminosa y su vivencia como
una culpa que se "debe expiar".
La familia debe reconocer su papel como célula social, e institución
básica de la sociedad y posibilitar una educación fundamentada en los
Derechos de la persona, sin olvidar las vivencias propias de la
juventud y asumidas en la búsqueda de la consolidación de la
identidad y la orientación sexual. La valoración y el diálogo de la
sexualidad deben estar de acuerdo con una visión que recupere los
avances científicos, los procesos sociales y particulares, como también
los cambios surgidos con el desarrollo del pensamiento con respecto a
la sexualidad; para ello, los padres y madres deben buscar actualizarse
permanentemente, con una información clara, precisa y concisa, no
olvidando sus propios principios éticos y morales, pero sí bajo la

posibilidad de permitir una dialógica de los mismos, basados en el
conocimiento de que la sexualidad sólo es posible en el ser humano y
es construida en el quehacer cotidiano, actividad que no existe por sí
misma sino que únicamente es posible en el vínculo constructivo con
otros seres.
7.10

A LA INTIMIDAD PERSONAL, LA VIDA PRIVADA Y AL BUEN NOMBRE.

Cada persona decide autónomamente respecto a su vida sexual, dentro
de un contexto ético social y principios fundamentados en Leyes
Positivas; es decir, circunscritas a la Constitución Política, y por ende
a los Derechos Humanos. El ejercicio consciente de la sexualidad es
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racional, y por tanto autodeterminado y actuado bajo consentimiento
informado.
Aun cuando hombres y mujeres seamos esencialmente iguales, las
múltiples experiencias de la vida, hacen de nuestra evolución,
desarrollo y existencia una historia particular. Dicha historia
corresponde a la intimidad personal; es decir, a lo que se decide para
sí. Cada persona determina qué hace público sobre sí o qué desea
conservar de su intimidad y nadie puede hacer pública dicha
información sin el consentimiento y autorización explícita de la
persona directamente implicada.
Las relaciones que se establecen con nosotr*s mism*s y con otr*s
sujetos están fundamentadas en la necesidad de asumirnos a nosotr*s
y a l*s otr*s, de ser reconocid*s por est*s, y en la búsqueda de
satisfacer nuestros deseos, afectividad, erotismo y genitalidad,
teniendo como fin último, el placer o el displacer; situaciones que
determinan la identidad de género y sus roles, las maneras de

relacionarse e inclusive el tipo de sujeto u objeto del que o en el que
se quiere obtenerlos y además cómo lograrlo: Es decir, todo lo que
hace en su conjunto a la sexualidad; ésta es inherente al ser humano y
está influida por el periodo prenatal, el sexo, el medio, la cultura, los
entornos social, familiar, educativo, laboral y los medios masivos de
comunicación.
Se considera Vida Privada lo que cada persona decide hacer o vivir en
su sexualidad o en su vida en general, así sea entendido por otr*s
como una autoviolencia, incluso hace parte de la vida privada de la
pareja, o la familia lo que se vive en relación con otr*s (fundamentado
en su intimidad). Situaciones, imágenes de video, fotoografías, cartas,
diarios, no pueden ser publicados o divulgados por ningún medio sin
autorización de la(-s) persona(-s) directamente implicadas.
Estrictamente hablando, se conoce como outing el proceso de dar a
conocer la condición sexual (en especial la orientación sexual
homosexual o lésbica) de ciert* personaje públic*, en la creencia de
poder conseguir por este medio los objetivos, generalmente bien
establecidos de antemano, que de otro modo no se alcanzan.
Tremendamente complejo, y con connotaciones que mezclan los
derechos a la intimidad y a la información, con los objetivos, el
fenómeno del outing está íntimamente ligado a la evolución de las
organizaciones proderechos y libertades a lo largo del Siglo XX, pero
muy especialmente desde 1990. Generalmente se relaciona el origen
del outing con el rechazo Social hacia la comunidad gay que la
aparición del sida causó en los Estados Unidos en los primeros 80,
pero aún habrían de pasar unos años antes de que los primeros casos
sonados tuvieran eco en los medios de comunicación y sobre todo,
consecuencias políticas y sociales.

Considero que el outing es siempre erróneo y contraproducente; otros
lo contemplan como un arma, una herramienta que debe ser utilizada
contra homosexuales y lesbianas no públic*s en su orientación sexual
quienes con su actuar o posición política perjudican a otr*s, o a toda la
comunidad. Los más acérrimos defensores del outing argumentan que
este tipo de actuaciones debe efectivamente hacerse público, pero que
utilizar el outing sólo con ese objeto significa equiparar la revelación
de la homosexualidad o el lesbianismo a la imposición de un castigo;
para éll*s, el fin último, del outing, aun cuando no lo justifica, es
evitar la degradación que supone dar a estas orientaciones sexuales un
Página | 240

tratamiento distinto que a la heterosexualidad, sea el que sea, en todos
los ámbitos de la vida, incluyendo el que se otorga a los personajes
públicos en los medios de comunicación.
Al respecto, el autor considera que la persona tiene además de los
Derechos a la Privacidad, su Intimidad y Buen Nombre, el Derecho a
que su imagen o parte de ella no sea utilizada por otras personas, en
un medio masivo de comunicación o de circulación restringida; como
por ejemplo, en un informe científico, una presentación audiovisual en
un evento especializado o las memorias de un congreso, sin su
consentimiento y autorización; por ser éstas, violaciones a su
integridad y autodeterminación. Cuando una imagen es usada por un
profesional para ilustrar una información, la utilización de dicha
imagen deberá ser presentada bajo consentimiento informado y por
escrito, la persona deberá conocer dicha imagen y ésta estará
circunscrita a la situación particular a la que al(-a) usuari* se le hizo
referencia, y de ser posible eliminando características pudieran hacer
identificable a la persona, tales como la nariz los ojos, o determinada

lesión o marca en la piel fácilmente reconocibles. La persona tiene
derecho a privacidad, intimidad, buen nombre y a su imagen, aun
después de fallecida.
La interacción social logra que de la persona se construya una imagen
socializada, dicha imagen hace referencia directa al status, que es la
construcción que una persona hace sobre sí y que es reconocida
socialmente. El buen nombre corresponde al derecho que tiene la
persona a conservar su status, aquello que es conocido por el público
en su interacción social, se conserve y se explicite tal y como es
reconocido y no como es interpretado por l*s otr*s agentes sociales.
La persona tiene derecho a conservar su intimidad, su vida privada y
su buen nombre; es decir, a conservarse integr*.
Para el autor la “...Integridad es un concepto más complejo que el de
autonomía. La integridad abarca la autonomía porque la pérdida de
ésta, impide que se obre como ser humano intacto y completo. Puede
ser contemplada desde dos ángulos diferentes complementados entre
sí: La integridad de la persona, que a su vez se subdivide en Integridad
Corporal o Física, Integridad Psicológica o Mental e Integridad Social.
La segunda es la Integridad Axiológica..."
Integridad Corporal: Toda persona tiene derecho a conservar intacto
su cuerpo; quien acceda a éste debe hacerlo bajo el consentimiento del
otro o incurre en violación de sus derechos. Ésta se puede perder
cuando se encuentra afectado un órgano o un proceso metabólico.
Integridad Psicológica o Mental: La unidad del propio ser con
respecto a su cuerpo. La violencia física corrompe el equilibrio del
ser; en cuanto a la conciencia y manejo del mismo. Nuestra propia
identidad está basada en la conciencia de la mismidad y con

referencia a ella, logra un equilibrio emocional; una violación a esa
conciencia des-integra la unidad del ser.
Integridad Social: Todo ser está inmerso en un juego de relaciones
microgrupales, grupales, sociales, planetarias, universales; y éste
envuelve dentro de sí al individuo, haciendo suyas situaciones de los
ámbitos de dominio en los que está inmerso. El individuo hace parte
del juego bio-psico-social y, a su vez, es una resultante del mismo.
Integridad Axiológica: Cada uno de nosotros se define a sí mism*
desde los valores que ha asumido como propios, sin importar de donde
éstos sean tomados. Toda interacción debe partir del respeto a los
Página | 242

principios ético-filosóficos individuales”.
Algunos conceptos filosóficos que posibilitan la comprensión de los
Derechos Humanos como Derechos Sexuales.

BIBLIOGRAFÍA:

THEODOSIADIS, Francisco. Alteridad ¿La (Des-)Construcción del
otro?; Ed. Magisterio; Colombia 1996.
Organización Panamericana de la Salud. Bioética: Temas y
perspectivas; Publicación Científica Nº 527; USA, Washington 1990.
Constitución Política de Colombia; Presidencia de la República;
Colombia 1991;
VELANDIA MORA, Manuel Antonio. Desde el Cuerpo; UNDCP Naciones Unidas, DAPC - Japón, Fundación Apoyémonos; Colombia,
1996.
LAMAS, Marta. El Género: La construcción cultural de la diferencia
sexual; Universidad Nacional Autónoma de México; México, 1996.
VELANDIA MORA, Manuel Antonio. La confidencialidad: Una
violación a los derechos de quienes viven con HIV/sida; Derechos
Humanos y Salud; Defensoría del Pueblo, Colombia 1993.
VELANDIA MORA, Manuel Antonio. La confidencialidad: Una
violación a los derechos de quienes viven con HIV/sida; Derechos
Humanos y Salud; Defensoría del Pueblo, Colombia 1993.
La exclusión minoritaria y la Apuesta diferencial de ciudadanía;
LÓPEZ C., MARTHA Revista Nova & Vetera, Nº 31 abril - junio,
Instituto de Derechos Humanos "Guillermo Cano"; Bogotá 1998;

LÓPEZ C., MARTHA. La perspectiva de género. Presidencia de la
República, Consejería para la política Social, Secretaría de Mujer y
Género, Colombia, 1996.
Mi mamá me mima, mi papá fuma pipa. Presidencia de la República,
Dirección Nacional para la equidad de la mujer; Colombia, 1996

Página | 244

Capítulo 8

LOS DERECHOS LEGALES DE LAS PERSONAS
LGBT EN COLOMBIA
Introducción
Un análisis desde los fallos de la Corte Constitucional Colombiana
Desde 1936 hasta abril de 2010 en Colombia se ha implementado un
cambio substancial en el tema de los derechos humanos entendidos
como derechos sexuales, ello se refleja en una serie de fallos
proferidos por la Corte constitucional en los que se reconocen los
derechos de los homosexuales y las lesbianas, y en algunos pocos
casos algunos derechos de las personas transexuales. Este artículo
presenta y analiza los más importantes fallos legales en Colombia y su
importancia para el logro de la normalización de las
homosexualidades, lesbianidades y transexualidades en este país.
8.1

CON TODAS LAS DE LA LEY

El proceso en la búsqueda de la aceptación y la tolerancia hacia los
homosexuales en Colombia tiene un primer y sustancial avance con la
reforma al Código Penal vigente desde 1936 (en donde la
homosexualidad deja de ser delito para ser considerada como una
«enfermedad»). Hace más de veinte años, desde el Movimiento
homosexual.

Colombiano, creado el 7 de abril de 1977, se dio el primer gran paso
con la reforma del Código Penal de 1936, con la que se
despenalizaron las actividades homosexuales entre mayores de 14
años (en el Código Penal vigente desde 1981 desaparecieron los Art.
323 y 329 que las condenaban). Aunque se han dado algunos avances,
todavía existe discriminación por razón de la orientación sexual y no
existe en Colombia hasta el momento ninguna ley que la prohíba.
A pesar de que en Colombia no es frecuente penalizar a homosexuales
o lesbianas por su comportamiento, los homosexualidades y
lesbianidades siguen siendo vistas como conductas que atentan contra
Página | 246

el orden moral y social; esto se fundamenta en el pensamiento
judeocristiano sobre el amor y la sexualidad. El proceso democrático
nacional permitió cierto reconocimiento a los homosexuales y
lesbianas, que fue alcanzado gracias al trabajo de personas y
organizaciones en pro de los derechos fundamentales y la nodiscriminación a los homosexuales, lesbianas y personas transgénero,
sin embargo dicho logra ha sido muy poco con relación a las personas
bisexuales.
A pesar de los avances en la norma jurídica se continúa discriminando
a homosexuales y lesbianas. El comportamiento homosexual y lésbico
se observa como una situación que atenta contra las «buenas
costumbres» y la moral establecida socialmente. Aun cuando no es
una enfermedad, para muchos la homosexualidad y la lesbianidad
siguen siendo «comportamientos anormales», más por ser
considerados conductas disidentes que por ser comportamientos que
afectan mentalmente a las personas en su individualidad o a la
comunidad en su orden moral o social.

La Constitución Política de Colombia de 1991 influyó en forma
positiva sobre este proceso al reconocer para todos los individuos un
conjunto de derechos y garantías fundamentales creando los
mecanismos de protección de los mismos. En este cambio legislativo
sobresale la Tutela, de la que ya hemos hablado, como mecanismo
judicial de protección inmediata a los derechos fundamentales de los
individuos.
8.2

LOS ORÍGENES LEGALES DEL MATRIMONIO ENTRE PAREJAS DEL
MISMO SEXO EN

COLOMBIA

Hay historias que no se cuentan, historias que se olvidan. Recordemos
que el 8 de septiembre de 1999 la Senadora Margarita Londoño
presentó al Presidente del Congreso colombiano un Proyecto de Ley
"Por el cual se protegían y reconocían derechos a las mujeres y
hombres bisexuales y homosexuales", Proyecto en el que tuve la
oportunidad de participar como uno de sus redactores.
El citado Proyecto buscaba, entre otros derechos, que el Estado
colombiano garantizara el derecho de las personas homosexuales a
hacer una comunidad de vida permanente y singular, sin que ésta
constituyera unión marital de hecho; que en la comunidad de vida
permanente y singular constituida por homosexuales se presumiera la
existencia de una sociedad patrimonial; que el Plan Obligatorio de
Salud les diera cobertura familiar y que para sus estos efectos, serían
beneficiarios del sistema el (o la) cónyuge, el (o la) homosexual con
sociedad patrimonial vigente, o el (o la) compañera permanente, del
afiliado cuya unión fuera superior a dos (2) años; además, que para
todo régimen especial en materia de seguridad social, que consagre
derechos a favor de cónyuges y/o compañeros permanentes, el Estado

garantizaría los mismos derechos en igualdad de condiciones, a los (o
las) homosexuales con sociedad patrimonial vigente.
El citado Proyecto de Ley pasó sin pena no gloria por la Comisión
Séptima del Senado, muy probablemente porque allí tenían asiento el
Senador Corsi, representante de la Derecha Católica y el Senador
Perea quien ni siquiera hizo la ponencia, este par de “Padres de la
patria” lo hundieron sin darle el debate necesario, a pesar de la presión
ejercida por múltiples organizaciones nacionales e internacionales
cuyas actividades se fundamentan en los derechos humanos y
sexuales.
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Posteriormente la Senadora Piedad Córdoba Ruiz en agosto 6 de 2001
presentó el Proyecto de Ley Número 85 del 2001 "Por lo cual se
reconocen las uniones de parejas del mismo sexo, sus efectos
patrimoniales y otros derechos". Con ponencia del Senador Enrique
Piñacué, pasó su primer debate en la Comisión Primera del Senado
con nueve votos a favor y uno en contra, el voto de la Senadora
Vivianne Morales. El Defensor del Pueblo, Eduardo Cifuentes,
defendió ante dicha comisión la propuesta confirmando su
constitucionalidad, y el en ese entonces Ministro de Justicia, Rómulo
González, negó la constitucionalidad del mismo definiéndolo como
inconveniente, además de especificar que las relaciones entre personas
del mismo sexo son actos inmorales, contranaturales; asumiendo una
posición mucho más moralista y extrema que la de algunos
representantes de la iglesia católica quienes igualmente se
manifestaron en contra del mismo. En la redacción de este proyecto
igualmente tuve la oportunidad de participar.

8.3

LOS DERECHOS Y LOS FALLOS DE LA CORTE CONSTITUCIONAL

Los homosexuales y las lesbianas que se han visto afectados de
diversas maneras por su condición sexual e incluso las que no se
sienten afectadas, "Tienen interés jurídicamente protegido, siempre y
cuando en la exteriorización de su conducta no lesionen una conducta
diferente, a la de los heterosexuales, no por ello jurídicamente carecen
de legitimidad..., en aras del principio de igualdad, consagrado en la
Carta como derecho constitucional fundamental de toda persona
humana, no hay título jurídico que permita discriminar a un
homosexual." Según lo afirma la sentencia T-539/94 de la Corte
Constitucional, que tuvo como ponente al Magistrado Dr. Vladimiro
Naranjo Mesa.
Velandia (1999) se lee "El Principio de Igualdad es uno de los valores
y derechos en los cuales se fundamenta la no discriminación a las
minorías en Colombia, ya que todos los ciudadanos de este país gozan
de las mismas libertades y oportunidades, sin ninguna discriminación
por razones de sexo, raza, origen nacional o familiar, lengua, religión,
opinión política o filosófica. (Art. 13 de la Constitución Política C.
P.). De ello se desprende que todas las personas somos iguales ante la
Ley y las autoridades, y que nadie puede ser objeto de discriminación
en razón su orientación sexual así ésta no sea la socialmente
considerada como "el deber ser". Con base en este principio de
Igualdad consagrado en la Carta como derecho constitucional
fundamental de toda persona humana, no hay título jurídico que
permita discriminar a un homosexual o a una lesbiana por adoptar
dicha orientación sexual".

En sentencia T-539/94 de la Corte Constitucional, existe una
aclaración de voto de los magistrados Jorge Arango Mejía y Antonio
Barrera Carbonell, en la que expresan: "Toda consideración basada en
la conducta sexual como factor de desigualdad, lleva en sí el germen
de la discriminación. La corte por tal motivo, no debe hacer análisis
que partan del supuesto de tratar a los homosexuales como seres
distintos a la generalidad de los humanos". Igualmente se lee en dicho
fallo: "los homosexuales no pueden ser objeto de discriminación en
razón de su condición de tales. El hecho de que su conducta sexual no
sea la misma que adopta la mayoría de la población, no justifica
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tratamiento desigual".
De lo anterior se desprende que, el hecho de que las personas con
orientación sexual diferente a la heterosexual asuman
comportamientos o expresiones sexuales que no sean iguales a las que
adopta la mayoría de la sociedad, no justifica que sean sometidos a
hostigamiento y señalamiento social. Y que existe hacia ellas un
interés jurídicamente protegido siempre y cuando su orientación no
lesione o afecte los intereses de otras personas ni de la sociedad en
general.
En el ordenamiento constitucional colombiano la discusión sobre si la
orientación sexual está determinada biológicamente, o por el
contrario, es una opción libre del ser humano, no es particularmente
relevante, puesto que, ambas tesis conducen a idénticos resultados en
cuanto al grado de protección que la Carta confiere, por cuanto no
sólo prohíbe la discriminación por razón de sexo ( C. P., Art.13) sino
que además, garantiza los derechos a la intimidad y, en especial, al
libre desarrollo de la personalidad (C. P., Arts. 15 y 16).

A partir del anterior desarrollo puede deducirse que las personas
homosexuales y lesbianas gozan de una doble protección
constitucional. Pues, si la orientación sexual se encuentra
biológicamente determinada, como lo sostienen algunas
investigaciones, entonces la marginación de los homosexuales es
discriminatoria y violatoria de la igualdad, pues equivale a una
segregación por razón del sexo (C. P., Art.13). Por el contrario, si la
preferencia sexual es asumida libremente por la persona, como lo
sostienen otros enfoques, entonces esa escogencia se encuentra
protegida como un elemento esencial de su autonomía, su intimidad y,
en particular, de su derecho al libre desarrollo de la personalidad (C.
P., Art.16). Por cualquiera de las dos vías que se analice, el resultado
constitucional es idéntico, por cuanto implica que todo trato diferente
fundado en la homosexualidad de una persona se presume
inconstitucional y se encuentra sometido a un control constitucional
estricto.
Derecho a la honra es otro principio fundamental que consagra la
Constitución colombiana (Art. 21). La honra hace referencia al
concepto objetivo que se tiene de nosotros por parte de los otros.
Trasciende el círculo de lo particular hacia lo grupal y lo social; su
radio de acción y conocimiento es proporcional a la ascendencia que
la persona tiene en la sociedad. Por ello, este derecho personalísimo es
el resultado de la valoración que la sociedad se ha formado de la
persona respecto de sus actos y ejecuciones, que por ser acordes con la
ley, brindan la certeza de que quien así se comporta deberá contar con
el respeto general de los demás.
El derecho a la intimidad (Art.15). En la vida de hombres y mujeres
hay actos públicos y privados, siendo éstos últimos restringidos a la

órbita familiar por el hecho de que solo interesan a quienes integran
esta célula social y su conocimiento no importa o está vedado a los
demás miembros de la sociedad.
El derecho al libre desarrollo de la personalidad, tiene como
fundamento el principio de la libertad que permite a los seres humanos
realizar todos sus actos sin más limitantes que las que imponen los
derechos de los demás y el ordenamiento jurídico, el cual todos
tenemos el deber de acatar. Ser libre implica la posibilidad de actuar y
de sentir de acuerdo a como lo dicta la propia conciencia. A elegir un
estilo de vida de conformidad con las propias elecciones y anhelos, sin
Página | 252

desconocer con ello los derechos de los demás y el ordenamiento
jurídico existente.
Por consiguiente, como se lee en la Sentencia C-309/97 constituye una
violación a este derecho "cualquier vulneración que le impida a una
persona alcanzar o perseguir aspiraciones legítimas de su vida y
escoger libremente las opciones y circunstancias que le dan sentido a
su existencia". Ahora bien, la Corte Constitucional ha señalado con
claridad que, al interpretar este Artículo constitucional, se debe hacer
énfasis en la palabra "libre", más que en la expresión "desarrollo de la
personalidad", pues esta norma no establece que existen determinados
modelos de personalidad que son admisibles y otros que se encuentran
excluidos por el ordenamiento, sino que esa disposición señala "que
corresponde a la propia persona optar por su plan de vida y desarrollar
su personalidad conforme a sus intereses, deseos y convicciones,
siempre y cuando no afecte derechos de terceros, ni vulnere el orden
constitucional"

Colombia es uno de los pocos países en el mundo en que la
homosexualidad no es una razón para que una persona sea excluida de
prestar el servicio militar. En la sentencia T. 097/94, que tuvo como
Magistrado ponente al Dr. Eduardo Cifuentes Muñoz, la Corte
constitucional afirma:
«No existe una correspondencia necesaria entre amaneramiento y
homosexualidad y menos aún entre estas conductas y las prácticas
homosexuales. (…) De prevalecer este tipo de argumentación, las
personas cuyos comportamientos pudiesen ser caracterizados como
amanerados, estarían en una situación de peligro de inculpación
permanente (…) Qué decisión se debe tomar ante el dilema que resulta
de la existencia de un reproche social hacia el homosexualismo, el
cual no tiene fundamento en la Constitución Política, pero que de
alguna manera afecta el desarrollo y el objetivo institucional de la
policía o del ejercito? Dicho en otros términos, Qué es más
importante: el valor normativo o impulsar el derecho frente al ser
social o el valor fáctico y determinante de la realidad social frente al
Derecho? Nos encontramos entonces, en presencia de una
discriminación que viola el artículo 13 de la Carta, o más bien se trata
de la exclusión razonable e inherente al funcionamiento y objetivos
propios de la Institución? (…) De la condición de homosexual de una
persona no debe derivarse un juicio de indignidad personal o
institucional. El carácter peyorativo de representación popular del
homosexualismo no debería ser un motivo para que la institución
armada considere afectada su dignidad (…) Es importante subrayar
que la sala, en modo alguno, prohíja el homosexualismo en los
cuarteles y escuelas de policía. Entiende, eso sí, que el
homosexualismo, en sí mismo, representa una manera de ser o una

opción individual e íntima. (…) La condición homosexual no debe ser
declarada ni manifiesta. La institución tiene derecho a exigir de sus
miembros discreción y silencio en materia de preferencias sexuales».
Posteriormente, con fallo del 14 de julio de 1999, la Corte
Constitucional revisó una serie de disposiciones del Régimen
Disciplinario de las Fuerzas Militares (Decreto 85 de 1989) y
concluyó que desconocía derechos consagrados por la Constitución
como el de la intimidad, el libre desarrollo de la personalidad, e
incluso, la defensa de la familia. La corporación respaldó la norma que
consagra cometer actos homosexuales en público, sin embargo lo hizo
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con una condición: que se aplique también a los heterosexuales. La
norma equipara las normas de conducta que deben seguir los unos y
los otros. De acuerdo con la corte, la homosexualidad no puede ser
contemplada por sí misma como una conducta reprochable, pero sí la
ejecución pública de actos sexuales, dentro de las instalaciones
militares o durante el servicio. El Magistrado Vladimiro Naranjo
ejemplificó afirmando: "el hecho de que un militar revele
abiertamente su condición de homosexual o conviva con su
compañero en las casas fiscales de la institución militar no puede dar
lugar a la exclusión del servicio".
Desde 1991, a partir de la nueva Constitución Política y desde la Corte
Constitucional se han emitido con relación a tutelas, sentencias y/o
conceptos de algunos magistrados a favor de la Igualdad de Derechos
para todas las personas: Heterosexuales, homosexuales, lesbianas y
bisexuales. A continuación cito algunos de dichos fallos, en los que en
algunas ocasiones aparecen los nombres propios de las personas
tuteladas, estos nombres se citas porque dichos documentos son de

consulta pública, ya que cuando las personas han solicitado
expresamente a la Corte proteger su intimidad, los fallos la protegen.
En diciembre de 1993, la Corte Constitucional, Sentencia T-594 de
1993, autorizó a un hombre a cambiar su nombre masculino por otro
femenino que correspondía a su identidad personal. Se amparó su
derecho al libre desarrollo de su personalidad. "Es viable
jurídicamente que un varón se identifique con un nombre usualmente
femenino, o viceversa: que una mujer se identifique con un nombre
usualmente masculino., o que cualquiera de los dos se identifique con
nombres neutros o con nombres de cosas. Todo lo anterior, con el
propósito de que la persona fije, en aras del derecho al libre desarrollo
de la personalidad, su identidad, de conformidad con su modo de ser,
de su pensamiento y de su convicción ante la vida".
En julio de 1993, con ponencia del magistrado Eduardo Cifuentes, la
Corte tuteló los derechos al debido proceso y al buen nombre de un
alumno de la Escuela de Carabineros de la Policía expulsado por
supuestas conductas homosexuales. En su fallo la Corte dijo que tal
condición no es un impedimento para servir a la Patria y que "la
sanción de una persona por razones provenientes de su
homosexualidad no puede estar basada en juicio de tipo moral, y
mucho menos puede ser motivo de exclusión de una institución". La
decisión se basó en la protección a la intimidad y al libre desarrollo de
la personalidad.
En marzo de 1996, en la sentencia proferida por el Magistrado
Eduardo Cifuentes, se protegió el Derecho a la Libre Opción Sexual,
arguyendo que "la Ley no impide, en modo alguno, que se constituyan
parejas homosexuales y no obliga a las personas a abjurar de su

condición u orientación sexual y sustrae al proceso democrático la
posibilidad y la legitimidad de imponer o plasmar a través de la ley la
opción sexual mayoritaria. La sexualidad, aparte de comprometer la
esfera más íntima y personal de los individuos, pertenece al campo de
su libertad fundamental, y en ellos el Estado y la colectividad no
pueden intervenir, pues no está en juego un interés público que lo
amerite y sea pertinente, ni tampoco genera daño social"
La Corte Constitucional protegió la libre identidad sexual y dijo que la
conducta y el comportamiento homosexual tienen el carácter de
orientaciones válidas y legítimas de las personas.
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En marzo de 1998, la Corte tuteló el derecho a la educación de dos
jóvenes de Ginebra (Valle) que habían sido excluidos por su condición
homosexual y ordenó garantizarles el cupo para el próximo período
escolar.
En septiembre de 1998, se debatió e impugnó el Estatuto Docente, o
Estatuto del Magisterio establecido por el Decreto ley 2277 del año
1979, en Colombia, ya que se consideraba a la homosexualidad como
causal de mala conducta que posibilitaba la sanción y el castigo de los
maestros homosexuales. El motivo de la solicitud fue que se declarara
no acorde con la Carta Política la expresión "El Homosexualismo" del
literal "B" del artículo 46 del Decreto Extraordinario Nº 2277. La Sala
plena de la Corte Constitucional conceptuó, Sentencia C-481/98, que
la "Homosexualidad no es falta disciplinaria en el ejercicio docente".
En calidad de homosexual, coordinador de Equiláteros, docente
universitario y Miembro Titular de la SCS sociedad científica con
reconocimiento en Colombia, hice una presentación el 01.09.98 ante

la Sala de Audiencia de la Corte Constitucional, en esa oportunidad
Velandia (1998) afirmó, según se lee textualmente:
"(…) La alternativa implantada desde los Códigos de Policía y por
autodeterminación de algun*s representantes de la autoridad para
corregir a aquell*s quienes viven su sexualidad "al margen" del patrón
socialmente aceptado, parece ser la «limpieza social». Esta «limpieza»
implica ejercer permanentemente, y como respuesta a los propios
temores, la violencia contra aquell*s individuos que asumen las
considerados por ellos, «conductas inmorales». La violencia conlleva
el chantaje, la agresión física y verbal, el pago de "peajes" o a algunos
miembros de la policía, el aislamiento social bajo la forma del
encierro en una comisaría, la exclusión del lugar de trabajo, la
violencia sexual e inclusive la muerte social y física. Cuando se ha
sido sujeto-objeto de estigma, sexismo, discriminación, homofobia y
se ha sentido la violencia en la experiencia cotidiana de vida,
fundamentados en nuestra experiencia y como respuesta, mostramos a
nuestr*s alumn*s que la tolerancia, el respeto y la solidaridad hacen la
vida más plena y que es en estas condiciones que vale la pena vivirse
y gozarse la existencia.
(…) En caso de considerarse la homosexualidad como una causal de
mala conducta para l*s docentes y sí se aplicaran las sanciones
correspondientes, cuántos hombres y cuantas mujeres se verían
afectad*s? Para acercarnos a la comprensión de dicha magnitud citaré
algunas investigaciones con respecto a la frecuencia de la presencia de
la homosexualidad.
(…) Homosexualidad es también un concepto social fundamentado en
una aproximación al concepto sexológico que hace referencia a la

preferencia que tiene la persona para relacionares con personas de su
mismo sexo. Este concepto implica para cada persona inmersa en una
cultura, espacio y tiempo determinado un imaginario con respecto a
cómo dicha persona asume su erotismo, afectividad, genitalidad e
incluso deseo. Dicho imaginario se concibe desde un modelo
socializado del deber ser: "la heterosexualidad". En la práctica ningún
hombre o mujer corresponde a dicho imaginario, ya que su análisis e
interpretación conlleva una visión (la propia) que es eminentemente
particular. Pudiera entonces afirmar que no existe la homosexualidad
como tal, sino homosexualidades y que un(-a) homosexual es tan solo
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alguien que así se concibe para sí mism*.
(…) Una deontología fundamentada en los Derechos de los Humanos
y humanas proporciona normas éticas de excelencia para ser aplicadas
no solo en la intimidad de los profesionales, sino también en las
organizaciones que los agrupan, convirtiéndose así en la regla ética.
Más aún, en un país como Colombia cuya Constitución se fundamenta
en el Manifiesto Internacional de los Derechos Humanos. Cualquier
análisis del papel social de hombres y mujeres debe estar atravesado
por el respeto por los Derechos de l*s Human*s y sus Derechos
Sexuales, y conlleva el interés por que todo acercamiento a la
sexualidad de una persona o al análisis de ésta, se fundamente en unos
principios éticos desde los cuales se asume que tod*s l*s seres, por el
hecho de ser human*s, poseen derechos que le son inherentes y que su
actuar se fundamenta en dichos principios y no en el temor a la
sanción ya sea social o jurídica.
El 6 de mayo de 1998 se realizó en una notaría de Bogotá el primer
"matrimonio homosexual" celebrado en el país, que fue registrado

mediante Escritura Pública. Más correctamente este "matrimonio" es
la oficialización de un convenio económico en el que consta
explícitamente que la sociedad la constituyen dos personas
homosexuales.
En julio de 1999, Sentencia C 507/99, la Corte Constitucional dijo sí a
los homosexuales en las fuerzas militares, advirtiendo que pueden
revelar su condición sexual pero que están sometidos a las mismas
normas de conducta que los heterosexuales. La Corte reconoce que
códigos de honor militares pueden ser más estrictos. Declarando que
no se ajusta a la Constitución una norma que prohibía a los miembros
de las fuerzas militares tener relaciones con personas "homosexuales"
o realizar "actos homosexuales". La Corte consideró que estos son
comportamientos protegidos por la autonomía personal y no pueden
ser sancionados.
El señor Carlos Julio Puentes presentó en septiembre de 1999, acción
de tutela en contra de la Alcaldía de la ciudad de Neiva por considerar
violados por parte de esa localidad, los derechos constitucionales de la
comunidad "gay", a la igualdad y al libre desarrollo de la
personalidad. La comunidad "gay" de Neiva pidió un permiso a la
Alcaldía de esa localidad, para realizar un desfile por las principales
calles de la ciudad de Neiva, con las candidatas al Reinado Nacional
"gay" en su versión de 1999, teniendo en cuenta que durante las fiestas
de San Pedro se autorizaron y realizaron varios desfiles tanto de niños,
como de ancianos, reinados de barrio y aquellos relacionados con el
Festival y Reinado Nacional del Bambuco. En su caso, como su
reinado tuvo lugar después de las fiestas de San Pedro, solicitaron la
posibilidad de realizar el desfile público, el día 1º de septiembre de
1999, (en la tutela señalan 1º de octubre); posibilidad que les fue

negada por la Alcaldía de Neiva mediante resolución motivada del 10
de agosto de 1999. La corte al respecto declara que la diversidad
sexual y su expresión pública están amparadas por la Constitución. El
fallo se emitió en marzo de 2000.
En mayo de 2002, el ciudadano Néstor Iván Osuna Patiño interpuso
tutela contra el parágrafo 2° del artículo 4° de la Ley 588 de 2000. La
norma demandada establece un trato desigual no justificado que limita
a unos ciudadanos la posibilidad de acceder al desempeño de
funciones públicas en propiedad. La Corte, Sentencia T-268/00, retira
del ordenamiento una norma que establecía el "homosexualismo"
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como inhabilidad para ejercer el cargo de notario. La Corte consideró
que esta norma violaba la autonomía personal y la igualdad, y además
es irrelevante desde el punto de vista disciplinario.
En el mismo mes y año, la señora Aracely Romero Ravelo, actuando
en nombre de su hija, la menor Daniela Giovanna Martínez, interpuso
acción de tutela contra la directora del Colegio Nuestra Señora de
Nazareth, del municipio de Bosa, pues considera que la accionada ha
vulnerado los derechos fundamentales de su hija a la igualdad, la
intimidad personal y familiar, el libre desarrollo de la personalidad y
el derecho a la educación, al haberle dado un trato discriminatorio y
haberle cancelado la matrícula, mediante decisión del 28 de agosto de
2001 proferida por el Consejo Directivo de dicha institución. A la
estudiante se le canceló la matricula, porque se "dudaba de su
identidad sexual", al respecto la Corte, Sentencia T 435/02, declaró
que los colegios no pueden establecer normas en los manuales de
convivencia que sancionen la "homosexualidad" o el "lesbianismo".

En septiembre de 2003 el líder homosexual Edgar Eduardo Robles
Fonnegra interpuso acción de tutela en contra de la Asociación de
Scouts de Colombia, que lo expulsó de su organización, en razón de
su orientación sexual. La Corte, Sentencia T-808/03, ordenó su
reintegro a la asociación por cuanto las instituciones privadas tienen el
deber de no discriminar a las personas por ningún motivo.
En marzo de 2004, Juan Pablo Noguera Villar interpuso acción de
tutela contra el Departamento de Policía de Santa Marta, con el objeto
de que se ampararan sus derechos a la igualdad, a la integridad, al
libre desarrollo de la personalidad, a la honra, al buen nombre y a la
libre circulación, luego de ser detenido arbitrariamente por miembros
de la Policía, quienes consideraban que su presencia, en un lugar
público, afectaba la moral. La Corte, Sentencia T-301/04, aclaró que
la única moral pública que puede permitir restringir derechos es
aquella que sea necesaria para proteger los distintos proyectos de vida
a la luz de una democracia constitucional y ordenó detener estas
acciones.
En mayo de 2004, en ejercicio de la acción pública de
inconstitucionalidad, la ciudadana Marcela Patricia Jiménez Arango,
demandó la inexequibilidad de los artículos 25, 26, 33, 40, 41, 42, 45,
47, 48, 49, 50, 58-1, 58-10, 59-1, 59-2, 59-6, 59-22, 59-35, 59-38, 5946, 60-1, 60-4, 60-6, 60-8, 60-19, 60-22, 60-60 de la Ley 836 de 2003
"Por la cual se expide el reglamento del Régimen Disciplinario para
las Fuerzas Militares". Mediante auto de 6 de octubre de 2003, el
Magistrado sustanciador resolvió rechazar la demanda. La Corte,
Sentencia C-431/0, al revisar el fallo declaró inconstitucionales
algunas normas del reglamento del régimen disciplinario de las

fuerzas militares que incluían alusiones negativas hacia las personas
homosexuales.
En noviembre de 2004, en el proceso de revisión del fallo adoptado
por el Juzgado Penal del Circuito de Chaparral, Tolima, la Corte en su
fallo, Sentencia T-1096/04, protegió los derechos de un hombre
recluido en un establecimiento carcelario, y quien había denunciado
ser abusado sexualmente por otros reclusos. Reconociendo que debido
a los prejuicios sociales y a las condiciones de derechos humanos de
las cárceles, los homosexuales tienen mayor vulnerabilidad social y
riesgo en estos lugares.
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En agosto de 2005, en nueve de los diez procesos analizados en la
presente sentencia (Sentencia T-848/05) según demandas interpuestas
por mujeres que acusan al Director, Carlos José Prada Ospina, y al
Subdirector y Capitán de la Guardia de la Cárcel Distrital
Villahermosa de Cali, José Ramiro Tobar Gómez, de violar sus
derechos a la dignidad humana (Art. 1°, CP), el derecho a la salud
(Art. 49, CP) y discriminar "a la mujer por el período menstrual". En
el último de los 10 procesos que se estudia en la presente sentencia, un
accionante acusa a la Cárcel del Distrito de Manizales, para varones,
de violar sus derechos a la dignidad humana, a la intimidad y a la
igualdad, también con ocasión a las requisas a las cuales ha sido
sometido por la guardia. Al presente proceso también fue vinculado el
Instituto Penitenciario y Carcelario, INPEC. La Corte llamó la
atención a los directores de los centros carcelarios para que
protegieran y respetaran la libertad sexual de los miembros de la
comunidad carcelaria. La Corte no considera razonable limitar el
derecho de toda persona a realizar la visita íntima en un ‘ambiente con

las condiciones de salubridad necesarias’, proporcionado por el propio
establecimiento penitenciario, o limitar el derecho a ‘los elementos de
aseo necesarios para la visita íntima’, cuyo ingreso debe permitirse, o
en su defecto, su suministro garantizarse.
En fallo de 2007, la Corte estableció que la orientación sexual es un
criterio prohibido de discriminación en materia laboral (Sentencia T152/07). En febrero de este mismo año, la Corte Constitucional,
Sentencia C-075/07, declaró la exequibilidad de la Ley 54 de 1990, tal
como fue modificada por la Ley 979 de 2005, en el entendido que el
régimen de protección en ellas contenido se aplica también a las
parejas homosexuales, reconociendo así, los derechos patrimoniales
de las parejas del mismo sexo, en iguales términos y condiciones de
las parejas heterosexuales.
En octubre de 2007, le correspondió a la Corte establecer si se
vulneraban los derechos fundamentales a la igualdad (Art. 13 C. P.) y
a la dignidad humana (Art. 1º C. P.), entre otros, al establecerse en el
artículo 163 de la Ley 100 de 1993 que la protección a la seguridad
social en el régimen contributivo tiene alcance familiar y, por tanto,
no cubre a los miembros de las parejas del mismo sexo. La Corte
Constitucional, Sentencia C-811/07, declaró exequible el artículo 163
de la Ley 100 de 1993, en el entendido que el régimen de protección
en ella contenido se aplica también a las parejas del mismo sexo,
reconociendo el derecho de afiliación en salud de las parejas del
mismo sexo, en los mismos términos y condiciones de las parejas
heterosexuales.
"La equiparación de derechos patrimoniales da el primer paso para el
reconocimiento de gay y lesbianas como sujetos de derecho en

Colombia" (Velandia. 2007) es el titular del artículo del que a
continuación presento apartes, escrito para AGMagazine de
Argentina:
El 7 de febrero de 2007 será un día histórico en la lucha por los
derechos humanos y los derechos sexuales en Colombia, la Corte
Constitucional ha garantizado los derechos patrimoniales de las
parejas homosexuales. A partir de esta fecha se consideran patrimonio
de la pareja los bienes adquiridos en la convivencia si se demuestran
dos años de esta.
El fallo fue promovido por la demanda interpuesta por la ONG
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Colombia Diversa en contra de la Ley 54 de 1990 que reglamenta la
unión marital de hecho, en la que se señalaba que la unión libre es la
integrada por "un hombre y una mujer"; el ponente del fallo, el
magistrado Rodrigo Escobar Gil, logró ocho votos a favor y tan solo
uno en contra.
Al declarar inconstitucional dicho aparte las parejas de hombres o de
mujeres que comprueben una convivencia de dos años obtendrán los
mismos derechos patrimoniales que estaban previstos para las uniones
libres heterosexuales, siendo parte de la sociedad patrimonial
establecida; los bienes adquiridos durante la unión, serán parte de la
sociedad que han establecido. Con el fallo las parejas del mismo sexo
que conviven se asimilan a las conformadas por un hombre y una
mujer que conviven sin ser casados quedando en igualdad de
condiciones.
El alto tribunal no ha aprobado el matrimonio, en tal sentido ha sido
enfático al afirmar que esta es una es una atribución que le

corresponde al Congreso. La demanda una vez proferida motiva las
tradicionales respuestas negativas a los derechos de las personas
LGBT por parte de las asociaciones cristianas y de la Conferencia
Episcopal Colombiana; instituciones que parecieran no comprender
las grandes diferencias existentes entre matrimonio y derechos civiles,
hecho que se refleja en las palabras de monseñor Fabián Marulanda,
Secretario general del Episcopado, quien advirtió que la preocupación
de la iglesia católica es que no se le llame matrimonio a la unión
homosexual. Por supuesto cabe destacar el exabrupto cometido por el
ex senador Carlos Corsi, de Laicos por Colombia, quien considera que
la Corte ha creado un nuevo sexo: el gay.
En 2007 se "Establecen políticas públicas para gay, lesbianas, y trans
en Bogotá" (Velandia. 2008a). Tras considerar que gay, lesbianas,
bisexuales y transexuales conforman sectores sociales de gran valor
para la sociedad, sobre los cuales se han concentrado diferentes
formas de discriminación y tratos desiguales e inequitativos, la
Alcaldía de Bogotá vio la necesidad de crear una Política Pública
LGBT.
Tres días antes de dejar su cargo, el alcalde de Bogotá, Luís Eduardo
Garzón, impulsó estas políticas tras el compromiso asumido con
organizaciones LGBT.
El trabajo conjunto de varios años de los líderes, lideresas y
organizaciones LGBT bogotanas ha tenido sus frutos con la
expedición del Decreto No. 608 publicado el pasado 28 diciembre de
2007, por medio del cual se establecen los lineamientos de la Política
Pública para la Garantía Plena de Derechos de las personas lesbianas,

gays, bisexuales y transexuales/transgeneristas (LGBT) en Bogotá,
Distrito Capital.
Esta política es el paso final de un proceso que se inició con la
suscripción de un convenio con Luís Eduardo Garzón –siendo
candidato a la presidencia–, que se ratificó al este ser elegido Alcalde
de Bogotá y que tuvo su primer resultado con el lanzamiento en junio
de 2006 de una acción desde la alcaldía por una "Bogotá sin
indiferencia".
La alcaldía, igualmente, durante dos años consecutivos ha financiado
el Centro Comunitario LGBT de Bogotá, que se ha convertido en el
Página | 266

lugar de encuentro y convivencia con la diversidad de la población
LGBT capitalina.
El Decreto considera que dichas formas de discriminación se dan tanto
en los ámbitos cotidianos y familiares como en los públicos e
institucionales y se expresan desde actos sutiles de segregación hasta
crímenes y actos de violencia física causados por el odio y la
intolerancia y que por tanto se hace necesario establecer los
lineamientos de la Política Pública para la garantía plena de los
derechos de las personas lesbianas, gay, bisexuales y
transexuales/transgeneristas (LGBT) y sobre identidades de género y
orientaciones sexuales en el Distrito Capital, y se dictan otras
disposiciones.
En 2008 la Justicia autorizó las pensiones para parejas gays en
Colombia. La Corte Constitucional colombiana autorizó el 17 de abril
el pago de la pensión de sobrevivientes a las parejas del mismo sexo.
Un gran paso legal para la población lésbica gay, que se suma al fallo

de esta misma Corte que autorizara hace un poco más de un año la
unión marital de hecho y los derechos patrimoniales a estas parejas.
Para el Alto Tribunal "la decisión fue tomada con base en el principio
de igualdad que debe existir entre los colombianos, sin importar sus
preferencias sexuales". La norma aclara que para poder adelantar los
trámites relacionados con el pago de la pensión de sobrevivientes, las
parejas de homosexuales y de lesbianas deben haber certificado ante
un notario, que son compañeros permanentes y sostienen una relación
estable, singular e ininterrumpida, durante cinco años, antes de la
muerte del pensionado.
Para que la persona sobreviviente reciba la pensión, la pareja debió
haber convivido, de manera permanente, la unión debió mantenerse de
manera continua durante cinco. Las separaciones temporales por
trabajo, estudio o viaje no disuelven la unión. Si la persona que pasa a
ser beneficiaria tiene más de 30 años de edad, la pensión será vitalicia,
si tiene menos de esta edad, la recibirá por 20 años.
El fallo del Alto Tribunal declaró exequibles varios artículos de la Ley
100 de 1993, amplió la comprensión de los conceptos conyugue y
compañero o compañera permanente a las parejas del mismo sexo,
condicionando así su vigencia y dando la posibilidad de aplicarlos
también para la pareja permanente del mismo sexo del(a) afiliado(a) al
sistema de seguridad social.
En 2009 los demandantes pidieron a la Corte que se ampliara a las
parejas del mismo sexo la protección en todos los derechos que gozan
las parejas heterosexuales en unión marital de hecho. Igualmente, se
pidió el mismo régimen de deberes y responsabilidades para ambos
tipos de pareja.

Con ponencia presentada por el Magistrado Rodrigo Escobar Gil,
según la cual la actual redacción de 42 artículos violaba el derecho a la
Igualdad, la Corte Constitucional produce un fallo que afecta la
jurisprudencia en el Código Civil, Penal y Disciplinario, y tiene efecto
en el Régimen Especial de Salud de las Fuerzas Militares.
El Alto Tribunal decidió incluir a las parejas del mismo sexo dentro
del concepto de "compañero permanente", a partir de la fecha (28 de
enero de 2009) estas parejas se verán cubiertas por diferentes derechos
en materia civil, penal, política, migratoria, social y económica, que
les permitirán estar en igualdad de condiciones con las parejas
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heterosexuales que vivan en unión libre.
Aun cuando la Corte se declara inhibida para incluir o no a las parejas
del mismo sexo dentro del concepto de familia. Del fallo se desprende
el amparó de los derechos y beneficios de la Ley de Justicia y Paz en
materia de víctimas e indemnizaciones; en los delitos de desaparición
forzada y genocidio, la pareja podrá administrar sus bienes, así como
exigir al Estado encuentre a su compañero o compañera permanente;
el derecho a no incriminar a un compañero permanente ni declarar en
su contra; recibir la nacionalidad las parejas del mismo sexo que vivan
con un extranjero durante más de dos años; el sistema de salud de las
fuerzas militares, incluirá las parejas gay en cuanto a pensión de
supervivencia y la condición de beneficiario en salud; se contemplan
los derechos de patrimonio inembargable por los que se puede
determinar que una propiedad es de ambos y declararla "patrimonio
familiar"; igualmente serán beneficiarios del seguro de vida y del
Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito, lo que significa que si
uno de los miembros de una pareja homosexual muere, el otro recibirá

indemnización; con relación al subsidio, este se considera en los casos
de subsidio familiar, subsidio familiar de vivienda, subsidio para
acceso a propiedad rural, e indemnización por muerte en accidente de
tránsito del compañero permanente; normas sancionatorias y
preventivas de delitos, faltas y la garantía de no incriminar al
compañero y ser cubiertos por los delitos de violencia intrafamiliar; y,
los funcionarios públicos cuando hagan su juramento de posesión
deberán también juramentar a su pareja homosexual, en caso de
tenerla.
Los derechos y deberes demandados y reconocidos por la Corte, se
relacionan con normas del Derecho Público que establecen límites al
acceso y ejercicio de la función pública y a la celebración de contratos
con el Estado; igualmente con derechos civiles y políticos, como la
protección de la vivienda; de tal manera que el denominado
'patrimonio de familia' sea inembargable y la afectación de vivienda
familiar; acceso a la nacionalidad colombiana, y residencia en el
departamento de San Andrés y Providencia; derecho a prestaciones,
subsidios y medidas indemnizatorias de carácter social a favor de las
parejas del mismo sexo; como también, con el régimen especial de
seguridad social de la fuerza pública.
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EL AUTOR
Manuel Antonio Velandia Mora. Sociólogo, Filósofo, Sexólogo, Máster en
Educación, Postgraduado en Gerencia de Proyectos Educativos, Doctorando
en Psicopedagogía en la Universidad del País Vasco, Doctor en Enfermería y
Cultura de los cuidados en la Universidad de Alicante. Master es gestión de
las políticas públicas y la interculturalidad. Fundador del Movimiento
Homosexual Colombiano, Miembro Titular y ex Vicepresidente de la
Sociedad Colombiana de Sexología y ex Director de la Revista
Latinoamericana de Sexología.
Cofundador del Movimiento de Liberación Homosexual de Colombia (1976);
pionero de los programas de prevención del sida en Colombia y América
Latina (1983); Fundador del GAI/Sida Grupo de Ayuda e información frente
al sida (1983); Fundador de la Mesa de Organizaciones trabajando frente al
sida en Bogotá (1989); Fundador de la Mesa de organizaciones trabajando
frente al sida en Colombia (1989); Fundador de la Red Latinoamericana de
organizaciones trabajando frente al sida (1989); Fundador de Apoyémonos
Asociación colombiana de Apoyo en Sida, Hepatitis e ITS (1992); Fundador
de Equiláteros Proyecto colombiano de diversidades y Minorías sexuales.
Primer candidato homosexual a la Cámara de Representantes por Bogotá en
representación del Partido Liberal Colombiano (2001); En 2002 logró el
cambio de los estatutos del Partido Liberal Colombiano para que se aceptara
a las minorías sexuales como un sector social con derecho a tener sus propios
candidatos a cargos de elección popular.
Velandia, autor de diferentes libros, capítulos de libros, artículos en medios
de comunicación en diferentes países; es bloguero oficial de Revista

Semana.com en Colombia, siendo “Dejémonos de maricadas” el primer blog
de un homosexual en un medio masivo de comunicación en Colombia.
En 1996 ganó el Premio nacional de Investigación profesional en Sexología,
otorgado por la Sociedad Colombiana de Sexología. Fue nominado en 1998
al Premio Mundial de derechos Humanos Felipa de Souza, Comisión
Internacional de los Derechos Humanos para Gay y Lesbianas. Luego de un
atentado con granada en contra su vida y de amenazas de muerte que se
ampliaron a su familia, en 2007 se ve obligado a refugiarse en España, país
que en Abril de 2010 le concedió el Asilo político y por orientación sexual.
Es Doctor por la Universidad de Alicante, entidad que en 2011 lo distinguió
Sobresaliente Cum Laude por Unanimidad, por su tesis doctoral.
Página | 274

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