Universidad de Chile Facultad de Filosofía y Humanidades Departamento de Estudios Pedagógicos Educación y Valores Profesora: Ana Arévalo Estudiantes: María

Gonzales, Mario Concha Pequeña reseña. Libro: Habitantes de Babel. Políticas y poéticas de la diferencia 1. Capítulo: Los nombres de los otros. Narrando a los otros en la cultura y en la educación2. Para nadie que se esté formando como profesor es ajeno el problema que implica el plantearse cuestiones en torno al concepto de multiculturalismo. Como docentes, sabemos que en nuestras aulas nos enfrentamos a un sujeto heterogéneo en lo que respecta a su procedencia-adscripción étnica, política, social, sexual, y un largo etc. Debemos aprender a lidiar con el multiculturalismo como problema, pero, ¿de dónde viene el discurso del multiculturalismo? ¿Puede ser él mismo ya un problema antes de encargarnos, a través de él, de plantearnos el abordaje de la diversidad de situaciones que enfrentaremos? El texto que hemos leído plantea una discusión que se encuentra en boga hoy por hoy en los círculos intelectuales radicales del mundo entero, la cuestión de la que trata, a grandes rasgos, es la de cuestionarse el rol que el discurso del multiculturalismo está cumpliendo en nuestras sociedades occidentales contemporáneas. El multiculturalismo se ha planteado como un lente ético, deseable y necesario históricamente, para abordar los problemas sociales (culturales, políticos, etc.) en la actualidad, en relación con la forma en que es posible abordar la diferencia. ¿Pero es simplemente el multiculturalismo una herramienta deseable en la actualidad que no guarda ninguna relación soterrada con el estatus quo de la actualidad misma? Ante este problema el texto parte planteándose la siguiente pregunta: ¿En qué medida las retóricas de moda, como por ejemplo aquéllas que predican las bondades del multiculturalismo, predican la tolerancia y establecen el inicio de un tiempo de respeto hacia los otros, están anunciando pensamientos de ruptura respecto de las formas tradicionales en que la alteridad fue denominada y representada? Esta pregunta nos vendría a instalar en un escenario dónde las cosas ya no son tan claras como parece. Desde esta perspectiva, el texto nos plantea acercarnos al multiculturalismo como una expresión cultural de occidente preñada de ambigüedades y contradicciones que dejan entrever caretas completamente distantes del fenómeno respecto a su consideración como un horizonte ético, epistemológico y discursivo necesario y deseable. Esta fundamental ambigüedad del término la escenifican los autores tipificando las versiones del otro que han predominado hasta ahora en occidente, siendo las dos últimas (2 y 3) las que caracterizarían al multiculturalismo y su “aplicación” en las escuelas:

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Jorge Larrosa y Carlos Skliar (Eds.) Autores: Silvia Duschatzky y Carlos Skliar.

otro ya constituido y cerrado). las propias contradicciones de la cultura occidental que pregona esta homogeneidad. El otro como alguien a tolerar: El excesivo binarismo de las posturas anteriores cristalizan en esta última perspectiva que enfatiza fundamentalmente. ¿Acaso son todos los mapuche iguales por ser mapuche? ¿Todos los homosexuales responden a los prejuicios expandidos en el sentido común (promiscuidad por ejemplo)? Las preguntas y perspectivas que se abren con cuestionamientos de ésta índole nos permitirían avanzar en esta dirección. distanciado de la propia cultura como un ente ajeno al que simplemente hay que tolerar desde la posición implícitamente hegemónica (hombre occidental. del “arquetipo cultural que sostiene que cada cultura se funda en un patrón que otorga sentido pleno a la vida de todos sus miembros como si se tratara de redes perfectamente tejidas que todo lo atrapan”.). heterosexual. cristiano. Este mito. a su vez. etc. El otro como sujeto pleno de un grupo cultural : Esto tiene relación con el mito. reconocida la diferencia del otro desde una diferenciación homogénea (no conflictiva) entre identidades diversas. como si acaso las culturas se estructuraran independientemente de relaciones de poder y jerarquía”. En pocas palabras. De acuerdo a esto. ¿No sería mejor hablar de reconocimiento (un concepto con ya larga trayectoria en el pensamiento político occidental) en vez de identidad? Este cambio de enfoque nos plantea la posibilidad de articular una enseñanza dinámica que ponga en el centro de su proceder las relaciones humanas en toda su complejidad. desde una apertura a la diferencia como un ámbito de despliegue de conflictos y encuentros genuinos sin la necesidad de “cosificar” previamente al otro para conocerlo o acercarse a él (cosificarlo como una identidad homogénea. en el texto se desarrolla el cuestionamiento al concepto de identidad el cual tiende a ser en exceso estático en relación a como se dan de hecho las relaciones humanas. El ejemplo mas claro de esto es el que da el filósofo esloveno Slavok Zizek en relación a la figura del judío en la retórica del Tercer Reich Nazi.1) 2) 3) El otro como fuente de todo mal: Fundamentalmente esto tiene relación con las versiones en que. fundado por los primeros estudios de culturas primitivas. consuetudinaria o moral) se concentran los problemas de un colectivoen la figura de otro x. de alguna forma u otra (violencia directa o “internalización” legal. esta visión del otro fuerza la armonía social como que si estuviera dada de antemano en la figura de la alteridad sin considerar sus contradicciones internas y escondiendo así. Esto comprendiendo que estamos hablando desde el ámbito de lo prescriptivo-curricular porque ¿quién dice que acaso la visón del otro como fuente de todo mal no sigue operando en nuestra sociedad . a saber. blanco. presupone “que cada sujeto logra identidades plenas a partir de únicas marcas de identificación. a su vez. la tolerancia del otro en tanto otro. capitalista. Hemos dicho que las dos últimas visiones que revisamos en torno a las formas de ver al otro eran las que se habían traducido a la escuela a través de la categoría de multiculturalismo.

es aquí cada escuela según sus disponibilidades.no siguen existiendo en nuestras aulas y sociedad (el caso de los peruanos es paradigmático en relación con lo dicho)? Las tres traducciones pedagógicas del multiculturalismo relacionadas con formas de ver al otro específicas (2 y 3) serían entonces las siguientes. Desde aquí la diversidad cultural se convierte en una efemérides. según el texto: “La primera es mirar al multiculturalismo desde una óptica folclórica caracterizada por un recorrido <<turístico>> de costumbres de pueblos y culturas esencializados. recursos técnicos y humanos. o en un espectáculo del exotismo. El supuesto cultural relativista del cada cual según el cristal con que se mire. Por último habría una tercera traducción educativa que toma la forma de reivindicación del localismo como retórica legitimadora de la autonomía institucional. La segunda traducción es aquella que traduce la diversidad al <<déficit>>. que engrosa la lista de los festejos escolares. Así cuando se habla de diversidad se lo hace para nombrar a los pobres o a los sujetos con “necesidades especiales”. . condiciones institucionales y capacidad de gestionar los riesgos de la competitividad”. No olvidemos que desde claves etnocentristas de lectura ambos casos son equivalentes a privación o a un estatuto de minoridad.

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