Horacio Crespo (1996-1997) CÓRDOBA, PASADO Y PRESENTE Y LA OBRA DE JOSÉ ARICÓ.

UNA GUIA DE APROXIMACIÓN
En el prólogo a un conjunto de ensayos dedicados a explorar la singularidad de un posible “fenómeno Córdoba”, se subrayaba co mo nota dominante de la provincia la existencia de una aguda tensión entre tradición e innovación, tradición y vanguardia, tradición y modernidad, que repercutiría en forma conflictiva, pero a la vez motivante, sobre el resto del país. Dilucidar la existencia de estas dinámicas y las formas específicas que asumieron es el objetivo, en el período que corre desde los tempranos años cincuenta hasta el cruento cierre de un ciclo histórico, inaugurado por las oscuras jornadas del navarrazo en septiembre de 1974 y proseguido en los años de Menéndez. A la siempre presente y previsible oposición con el “puerto”, se agregó la eclosión de una manifiesta y efectiva crisis de las estructuras tradicionales locales, rebasadas por una economía caracterizada por un proceso de cambio cualitativo, bajo el signo del proyecto industrialista de sustitución de importaciones y el crecimiento sostenido, la renovación espectacular de la estructura social y el impacto agresivo y desconcertante de la modernidad en el espacio cultural. La hipótesis manejada es que en el período propuesto la modernidad coagula con una densidad tal en la sociedad cordobesa que provoca transformaciones irreversibles en el eje tradición-innovación. Pasado y Presente y la figura misma de José Aricó, aparecen tanto como el resultado del proceso de modernización de Córdoba, cuanto actores y referentes del mismo. Se postula una circularidad de retroalimentación entre las rupturas de la tradición ejercidas en el nivel de la sociedad, de la cultura y de la política, sin recortar un espacio privilegiado en el que la operación innovadora pudiera plantear una hegemonía inductora sobre el resto de las prácticas. Esta interpretación y valoración plural ha sido sugerida con fuerza por Oscar del Barco, quien asigna tanta significación a la renovación del marxismo y de la práctica política de izquierda postulada desde la revista en su primera época (1963-65), como a la incorporación y circulación en el campo cultural cordobés de la obra de Bataille, Artaud y el Marqués de Sade, por ejemplo, también resultado de la actividad intelectual de integrantes del círculo de Pasado y Presente. Una reflexión de Aricó sobre el papel y el sentido del grupo de Pasado y Presente remite también a la pluralidad teórica y cultural como una de las claves de la singular resonancia que tuvo la empresa, aunque no deja de poner el acento en la perspectiva política, atendiendo en buena medida a su práctica personal. La asunción teórica de Gramsci legitimaba las aperturas, evitando el “mero eclecticismo sin fronteras”, ya que permitía estas intersecciones sin abandonar la adscripción ideológica y teórica al marxismo. Para Aricó la afiliación cordobesa de la revista no es accidental. En primer lugar, señala el fenómeno de transformación industrial y el asentimiento y expansión de la industria metalmecánica en grandes complejos automotrices, lo que había generado el surgimiento de un proletariado joven de reciente paso por la Universidad y las escuelas técnicas. Esto significaba una ausencia de frontera definida entre el mundo del trabajo y el mundo técnico-intelectual. Por otro lado, el propio diseño urbano de loa ciudad mediterránea, con un centro político-burocrático, comercial y cultural reducido y a la vez atravesado por las redes de transporte urbano radial y convergente, favorecían la formación de un entramado en el que “todo un conjunto abigarrado y complejo de estratos sociales y de instituciones” se entrecruzaba y en el que “nadie quedaba excluido”. Una segunda característica señalada por Aricó, es que Córd oba fue el epicentro del conflicto social argentino en los cincuenta y los sesenta, el lugar del Cordobazo elevado a condición de modelo de la revuelta urbana, de la irrupción del sindicalismo clasista, de las relaciones fluidas entre la izquierda peronista y la socialista, etc. De esta configuración sociológica surgió la visión de una “Turín latinoamericana”, que es la nota dominante de la primera etapa de la presencia y r elación de Córdoba con la obra de Aricó. Un segundo foco de atención lo constituyó la relación compleja entre peronismo y socialismo, nudo gordiano de la izquierda argentina, que encontraba en la experiencia de Córdoba una novedosa manifestación en tanto que no aparecían ya como componentes de una antinomia irreductible, sino como una posibilidad de fusión, y esto ejercido no en el nivel de capas más o menos intelectuales, sino en la propia práctica política de numerosos sectores del activismo obrero. La derrota y el significado profundo del golpe de 1976, obviamente tuvo complejas consecuencias en el pensamiento y obra de Aricó. La primera, más trascendental, fue la asunción de la democracia como el horizonte deseable para la vida política y para la sociedad. Córdoba reaparece en la reflexión de Aricó en el momento de su regreso a Buenos Aires de su exilio mexicano. La apreciación de la ciudad mediterránea se hace más histórica, se plantea en torno a su significación más general en la historia argentina. Córdoba pasa a ser una ciudad de frontera, una bisagra entre Buenos Aires y América Latina.

[Horacio Crespo, “Córdoba, Pasado y Presente y la obra de José Arico. Una guía de aproximación”, en Estudios, Centro de Estudios Avanzados, UNC, Nº 7-8, junio 1996 – junio 1997, pp. 81-87.]

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