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cuadernos DIGITALES

Recursos 1º bachillerato
- edit. Oxford -




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LENGUA CASTELLANA Y LITERATURA - 1º BACHILLERATO
OXFORD EDUCACIÓN - TESELA

En la etapa de Bachillerato, la materia de Lengua castellana y Literatura tiene como
objetivo fundamental el desarrollo de los conocimientos necesarios para intervenir de forma
adecuada y satisfactoria en la comprensión y expresión en los diferentes ámbitos sociales. El
alumnado deberá atender a potenciar el desarrollo de su capacidad comunicativa en todo tipo
de discursos, y estos recursos que os presentamos van en la línea de adquisición del mismo.
El presente cuaderno RECURSOS OXFORD EDUCACION está organizado de
acuerdo con el orden de los temas del libro de texto de 1º de Bachillerato. De esta manera,
las actividades se distribuyen en dos grandes bloques:
1) La variedad de los discursos, el tratamiento de la información y el conocimiento de la
lengua. Se corresponde con las actividades pertenecientes a las lecciones 1 a 10.
2) El discurso literario. Se corresponde con el resto de actividades y que pertenecen a las
lecciones 11 a 20.
Cada unidad se completa con una página denominada “Ideas claras”, que se dedica
al resumen de las cuestiones tratadas; una página de Actividades de repaso; otra llamada
“Norma y uso”, centrada en cuestiones normativas y una última destinada a “Evaluación”.
Resultará muy conveniente que lo trabajes ya que suponen una tarea de síntesis muy
aprovechable de los contenidos básicos de cada lección.
Dependiendo de los objetivos de la asignatura de Lengua castellana y Literatura que
no hayas alcanzado, deberás trabajar unas actividades u otras. Esperamos que os sean de
provecho.

EL DEPARTAMENTO DE LENGUA Y LITERATURA
I.E.S. JUAN DE LA CIERVA - VÉLEZ MÁLAGA ( MÁLAGA )
.
REFUERZO
1. La comunicación.
Funciones del lenguaje
Los marcos de referencia permiten establecer distintas situaciones de comunicación y el papel
que desempeñan en ella los participantes. En el caso de los textos literarios, es posible recono-
cer dos procesos comunicativos: uno externo, en el que participamos como lectores, y otro
interno, que se establece en la ficción creada en ellos. Además, en estos textos pueden manifes-
tarse las distintas funciones que cumple el lenguaje.
Arxemiro
En ese instante, desperté… Alguien me hablaba. Me pareció que despertaba de otro
mundo. Delante de mí había un fantasma, un fantasma que había visto muchas veces.
Era Arxemiro, que tenía el candil encendido en la mano. Le pregunté:
—¿Qué te pasa? ¿Te ha venido a visitar el enemigo? ¿Has visto a la Santa Compa-
ña? ¿Por qué estás tan pálido?
—Peor que eso —me contestó—. Me vi muerto. No volvería a mi cuarto por nada
del mundo.
La voz de Arxemiro parecía que venía de muy lejos. Yo no sabía qué hacer. Me esta-
llaba la cabeza. Por fin, le dije:
—Era el vino, hombre, era el vino. Vuélvete a acostar.
Él me contestó:
—No, Bieito. ¡Era la muerte! Escucha y después, juzga. Cuando llegué a mi cuarto,
encendí el candil para acostarme. Me fui desnudando poco a poco, dejando la ropa en
el suelo. Ya me había quitado la guerrera y la camisa. Todavía la tenía en la mano. No sé
cómo miré para la cama. Allí había un hombre durmiendo con la cabeza tapada por la
manta. ¿Qué haría yo? Le quité la ropa…
A Arxemiro le castañeaban los dientes como a un hombre desnudo una mañana de
helada. Yo me senté en la cama. Su voz ya no era que viniese de lejos: era la voz
de otro. Hablaba tartamudeando y me dijo:
—¡Era yo, que estaba muerto!
Tenía que quitarle aquel miedo, fuera como fuera.
—Ahora mismo —le dije— vamos allí.
Ánxel FOLE
en De cómo me encontré con el demonio en Vigo, Trama
¿A qué tipo de texto pertenece el fragmento
según su intención comunicativa?
Reconoce los elementos de la comunicación
que se observan en el texto.
Razona por qué hay intención comunicativa
en el diálogo.
En la segunda y en la tercera pregunta que
formula el primer interlocutor, se menciona
al enemigo y a la Santa Compaña. ¿Qué tipo
de contexto aclara las interrogaciones?
Arxemiro menciona la guerrera. Explica por
qué el significado de esta palabra lo aclara
el contexto lingüístico y brinda un ejemplo
en el que dicho término adquiera otro
significado.
¿Qué intención tiene el interlocutor
de Arxemiro al decirle «Era el vino, hombre,
era el vino»?
Has analizado el proceso comunicativo interno,
el que se establece en el texto. Explica ahora
los elementos del proceso comunicativo
externo.
Indica, con ejemplos, las funciones
del lenguaje que se pueden observar
en el fragmento.
Señala algunos rasgos lingüísticos
característicos presentes en cada una de ellas.
Si no has encontrado alguna de las funciones
del lenguaje, escribe enunciados que las
ejemplifiquen.
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23 1. La comunicación
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REFUERZO
2. Tipos de signos
Recuerda que signo es aquello que está en lugar de otra cosa y que los signos pueden clasifi-
carse en función de diferentes criterios: fuente de emisión, intencionalidad y conciencia del
emisor, aparato receptor y vínculo con el referente (clasificación de Peirce).
Indica de qué tipo son los signos
representados en las imágenes en función
de los criterios que figuran en la página 13
de tu libro de texto.
Señala, en todos los casos, la realidad a la que
sustituyen dichos signos.
Considerando que esos signos se han
representado por medio de dibujos, ¿qué
relación guardan las imágenes con la realidad
que pretenden representar?
¿A qué tipo de signo corresponde esa relación?
Recuerda los criterios de clasificación
de la página 13 de tu libro.
Cita otros signos que correspondan a cada
una de las tipologías representadas
en las imágenes.
¿Qué tipos de signos de los que figuran
en el cuadro de la página 13 no se incluyen
en los dibujos? Cita ejemplos de cada uno
de ellos.
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REFUERZO
3. Los códigos no verbales
Las siguientes imágenes y el fragmento de Adelaida García Morales registran diversos signos
pertenecientes a los códigos paralingüístico, cinésico y proxémico, que constituyen sistemas
de comunicación que funcionan junto con el lenguaje verbal.
¿A qué códigos no verbales corresponden
los rostros, los grupos de personas
y las referencias del texto?
Explica qué sentimientos expresa cada una
de las caras dibujadas en esta página.
¿Cómo se refleja la relación existente entre
las personas en su disposición en el espacio?
Señala las referencias paralingüísticas del
texto de Adelaida García Morales e indica
qué tipo de información comunican.
Escribe de nuevo ese texto añadiendo otras
referencias paralingüísticas e incorporando
elementos relativos a la cinésica y a la
proxémica.
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La ausencia de Bene
—¿Qué pasa? —dijo con sobresalto al escuchar mi voz.
—Tengo miedo —le respondí, deseando que recordara un tiempo ya pasado en el
que yo le despertaba por las noches con esa misma frase. Pero esta vez me respondió
fastidiado:
—¿Todavía tienes miedo? ¡Con lo mayor que eres!
—Estoy asustada por Bene. Me parece que le está pasando algo en este momento
—dije, tratando de justificarme y segura de que aquellas palabras le despertarían de
una vez.
—¡¿Qué dices?! —me contestó irritado, pero mostrando al mismo tiempo una gran
preocupación.
—Bene no está en su habitación —dije lentamente, como si le notificara algo muy
grave.
—¡Qué tontería! —me respondió—. Estará en el cuarto de baño.
—No, no está allí, ni tampoco en el jardín. La he buscado por todas partes, también
en la torre. No está en ningún sitio.
—¿Y a ti qué te importa dónde está Bene? —me dijo malhumorado, y después
añadió—: Vete ya a dormir y deja de espiarla o te llevarás un susto.
—¿Por qué?
—Por nada, niña. Pareces tonta.
Adelaida GARCÍA MORALES
El sur & Bene, Anagrama
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REFUERZO
4. Variedades de la lengua
Cada lengua presenta diferencias o variedades internas: diatópicas, que constituyen sus dialec-
tos, diastráticas, que se manifiestan en sociolectos, y diafásicas, que se plasman en distintos
registros de lengua. En los siguientes textos puedes observar algunas de estas variedades.
¿Qué variedad interna del castellano presenta
el texto 1? ¿Dónde se registra? Señala los
rasgos lingüísticos presentes en el texto
característicos de esta variedad.
Explica la diferencia en el habla de cada uno
de los interlocutores del texto 2. ¿Cómo se
denominan estos usos? Indica los rasgos
específicos de las palabras de Anastasia;
¿cómo denominarías a su manera de hablar?
¿Qué tipo de variedad se observa en el texto 3?
Indica sus rasgos característicos. Transforma el
texto pensando en que la primera persona que
habla está en una entrevista de trabajo.
Caracteriza el texto 4 según su variedad. Señala
vocablos que permitan tal caracterización. ¿Qué
tipo de lector exige este fragmento?
Redacta un texto sobre las variedades del
castellano.
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26 1. La comunicación
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Texto 1
PADRE.—¿…tonces, hijo? ¿O querés decir
algo más?
NIÑO.—Sí.
PADRE.—¿Qué querés decir?
NIÑO.—No sé.
PADRE.—A ver, pensá.
NIÑO.—No sé.
PADRE.—Y, decí cualquier cosa, lo primero
que se te ocurra…
NIÑO.—¿Qué?
PADRE.—Una palabra, por ejemplo.
NIÑO.—¡Árbol!
Andrés NEUMAN
Una vez Argentina, Anagrama
Texto 3
—…Pues yo me curro un ritmo gua-
po y luego le meto la melodía que me va
saliendo, medio inventada. Yo no tengo
ni guarra de solfeo, sabes, yo saco tres
acordes, un ritmo y ya está; luego mete-
mos la batera y el bajo, y así las cancio-
nes salen como churros. Cuando no ten-
go muchas ganas de currarme una letra,
le digo al cantante que se la curre él,
sabes…
—¿Qué vas a hacer este verano?
—Currar para ver si me saco unas
pelas para agosto. Voy a ver si puedo
sacarme un curro como socorrista y lue-
go puede que vaya a ver a Santi, el bate-
ra, a la Manga.
José Ángel MAÑAS
Historias del Kronen, Destino
Texto 2
PEPE.—Ahora lo que yo deploro vivísimamente es haber venido a produ-
cir a ustedes esta molestia suntuaria, este trasiego ornamental…
ANASTASIA.—No, señor; no faltaría otra cosa. Muchísimo gusto. Lo que ustés
se merecen y naa más.
PEPE.—¡Oh! No diga usted eso; tanto agasajo nosotros, dos personas
tan…
ANASTASIA.—Y una lo que siente es no haber sabío antes lo que eran ustés.
PEPE.—¡Oh, eso no, por Dios! Pero ¿qué es lo que somos nosotros, diga
usted?… ¡Haga el favor de decírmelo! ¿Qué somos nosotros?…
ANASTASIA.—¡Toma, pues menúo!… Digo… ¡Nada! ¡Una friolera!… ¿Y por
qué no han querío ustés decirlo al llegar?
PEPE.—Pues no lo hemos querido decir porque francamente… porque no
lo sabíamos que aquí se nos estimase de una manera tan halagüeña.
ANASTASIA.—Aquí, crea el señor, que, aunque esto es un humilde pueblo, se
sabe tratar a las presonas de categoría, como son los excelentísimos
señores. (Aparte.) Voy a ver si son melitares. (Alto.) ¿Y ustés de qué
son?
PEPE.—(Palpándose con asombro.) ¿Cómo que de qué somos?…
Carlos ARNICHES
El santo de la Isidra. El amigo Melquíades. Los caciques, Alianza
Texto 4
La teoría de la relevancia está basada en la tesis de que la atención
y el pensamiento humano obedecen a una constante búsqueda de infor-
mación relevante, o sea, información que produzca efectos cognoscitivos
adecuados a cambio de un esfuerzo de procesamiento mínimo. A este
principio general sobre la cognición humana, Sperber y Wilson, que pre-
sentaron la teoría de la relevancia en 1986, y, en versión revisada, en
1995, añaden un segundo principio general acerca de la comunicación,
que puede enunciarse así: «Cada acto de comunicación ostensiva comu-
nica la presunción de su propia relevancia óptima». Este segundo princi-
pio es el más importante en pragmática, y en lo que sigue lo llamaremos
simplemente: «principio de relevancia».
Graciela REYES, Elisa BAENA y Eduardo URIOS
Ejercicios de pragmática (I), Arco Libros
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ORTOGRAFÍA
5. Uso de la tilde
Para el correcto uso de la tilde debes recordar:
࡯ Las reglas generales de acentuación. Las palabras agudas llevan tilde cuando terminan
en -n, -s o vocal (redacción, ciprés, llevó; laurel, radar, cantad…); las llanas, cuando no acaban
en esas letras (cáncer, huésped, réquiem…; cantan, respetas, escriba); las esdrújulas y sobrees-
drújulas siempre llevan tilde (única, dígaselo). En las llanas, un caso especial lo constituyen
aquellas palabras que acaban en -s precedida de otra consonante, las cuales llevan tilde:
bíceps, fórceps.
࡯ Los hiatos formados por una vocal abierta (a, e, o) átona y una cerrada (i, u) tónica, o vicever-
sa, siempre llevan tilde: raíz, baúl, reído, oído, tenía, huíamos.
࡯ En los adverbios en -mente, si el adjetivo base de derivación lleva tilde, la palabra derivada
la mantiene: cortés > cortésmente.
࡯ Por regla general, los monosílabos no llevan tilde: sol, di, dio, fue, fui…
࡯ La tilde diacrítica permite diferenciar palabras con los mismos sonidos pero con valores
gramaticales y significados diferentes: aún (Adv, «todavía») / aun (Conj, «incluso»); dé (Verbo
dar) / de (Prep); él (Pron) / el (Art); más (Adv) / mas (Conj); mí (Pron) / mi (Adj Pos); sé (Verbo ser
o saber) / se (Pron); sí (Adv de afirmación) / si (Conj); té (Sust) / te (Pron); tú (Pron) / tu (Adj Pos).
࡯ Los pronombres, adjetivos y adverbios interrogativos y exclamativos son palabras tónicas y
llevan tilde: qué, quién, cuál, cómo, dónde, cuándo, cuánto.
࡯ El uso de la tilde es potestativo en el caso de solo (Adv, «solamente») y este / a / s (Pron
Dem), salvo cuando pueda haber ambigüedad, en cuyo caso deben llevarla: Trabaja solo por
las noches (Adj) / Trabaja sólo por las noches (Adv); Esta mañana los traerá (Adj Dem) / Ésta
mañana los traerá (Pron Dem).
࡯ Las mayúsculas siempre llevan tilde: Ángel, Ávila, CÓRDOBA…
Coloca la tilde cuando corresponda.
El proceso de indiferencia
La inferencia es el proceso por el que se reconstruyen los vinculos que permiten ligar la
señal indicial y el contenido al que esta se refiere. Tipicamente, la recuperacion de este vinculo
esta basada en la utilizacion de los conocimientos extralingüisticos, que permiten salvar la
distancia que media entre el estimulo utilizado y su contenido. […]
La inferencia es, basicamente, un proceso por el que se integran los contenidos de dife-
rentes representaciones internas, que pueden proceder, a su vez, de diferentes fuentes.
Cuando procesamos datos lingüisticos, combinamos la informacion obtenida a partir de la
descodificacion del mensaje linguistico con otra informacion contextual.
Son, por tanto, inferenciales los procesos que nos permiten especificar los contenidos
codificados lingüisticamente, como, por ejemplo, los que llevamos a cabo para identificar
los referentes a los que aluden las expresiones linguisticas (¿a que se refiere la palabra casco
en la frase Tendras que limpiar el casco?), o los que especifican contenidos vagos (cuando
decimos El mio es mas rapido queremos decir que es mas rapido ¿con respecto a que?). Y lo
son tambien los que nos conducen a determinar que es exactamente lo que el interlocutor
quiso comunicarnos, o en que sentido hay que tomar sus palabras (lo que dijo, ¿era una
sugerencia, o un consejo, o una orden, o una amenaza?).
Sin embargo, no hay que perder de vista que los procesos inferenciales no son exclusivos
del procesamiento de enunciados lingüisticos: se dan tambien en la interpretacion de datos
de otras fuentes, tanto si han sido producidos intencionalmente como si no (como cuando
inferimos datos sobre la procedencia geografica de alguien a partir de su acento). Esto indica,
por tanto, que los procesos inferenciales tienen lugar con independencia de que haya comu-
nicación; como vimos, tendremos que deducir informacion a partir de cualquier clase de
datos disponible; la principal diferencia entre las señales producidas intencionalmente y la
observacion de datos fortuitos radica en que solo las primeras se interpretan desde el supues-
to de que quien las produce las respalda.
M.ª Victoria ESCANDELL VIDAL
La comunicación, Gredos
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27 1. La comunicación
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Evaluación 1
23 1. La comunicación
1. Resume el contenido del texto y reconoce los elemen-
tos de la comunicación que se establecen en él. Diferen-
cia estos elementos de los del proceso externo de la
comunicación que se constituye al leer el texto.
2. ¿De qué tipo de texto se trata según su objetivo comu-
nicativo? Señala otras clases posibles, atendiendo al
mismo criterio de clasificación.
3. ¿Qué intención comunicativa manifiesta el protagonista
al proferir el largo parlamento que comienza con «Veo,
caballero¼» ?
4. Localiza en el fragmento de Eduardo Mendoza algunas
menciones de signos visuales.
5. En el texto se hace referencia a signos no verbales.
Copia las expresiones correspondientes y clasifícalas en
un cuadro como este.
6. Caracteriza los conceptos de lengua histórica y lengua
funcional y pon ejemplos tomados del texto. Señala,
además, los tipos de variedades que presenta cualquier
lengua histórica.
Lengua histórica Lengua funcional
7. Escoge una palabra del fragmento y explica, a partir de
ella, la noción de signo lingüístico.
Signo lingüístico
8. ¿Qué tipo de signo es, según la clasificación de Pierce, la
palabra que has escogido en la actividad 7? Elige una de
las opciones, justifica tu respuesta y explica la diferencia
entre este tipo de signo y los otros dos.
a) Símbolo.
b) Icono.
c) Índice.
9. Reconoce las funciones del lenguaje presentes en el texto
y brinda ejemplos para las que no encuentres.
10. Redacta un texto en el que expliques las características
de la facultad del lenguaje y de las lenguas humanas.
No olvides cuidar la ortografía y la presentación de tu
escrito.
El sueco
п En qué puedo servirle?
Ð Quiero pasar Ð aseveró el sueco con voz temblorosa.
Vacilé unos instantes, pero acabé franqueándole el paso, ya
que se trataba de un cliente de mi hermana, autodenominado
novio, por más señas, y no me convenía de modo alguno ene-
mistarme con ella. Pensé que quizá quería discutir algún asunto
de familia y que, siendo yo el varón, me consideraba el interlo-
cutor idóneo para ello. Esta fineza, ya anacrónica, y algo en el
aspecto del sueco me decían que estaba en presencia de un
hombre de bien, y no menoscabó mi estima el hecho de que
sacara un pistolón de la faltriquera y me encañonara con él al
tiempo que se sentaba en la cama. Pero me dan miedo las
armas, o no habría tomado mi carrera delictiva tan corto vuelo,
y así se lo hice saber.
Ð Veo, caballero Ð dije lentamente, con profusión de adema-
nes y procurando vocalizar bien para que la barrera del idioma no
fuera óbice a nuestro entendimiento mutuoÐ , que algo le impul-
só a desconfiar de mí: quizá el natural recelo que inspira mi facha,
quizá un rumor de esos a cuya divulgación son dadas las malas
lenguas. Sin embargo, puedo asegurarle por mi honor, el de mi
hermana, sister, y el de nuestra santa madre, que Dios haya en su
gloria, que no tiene usted nada que temer de mí. Soy perspicaz y,
aunque no tenga el placer de conocerle salvo superficialmente,
no he dejado de advertir que es usted hombre de principios, ins-
truido, cabal y de buena cuna, a quien acaso reveses de fortuna
han lanzado a una vida desasosegada en pos de más amplios
horizontes, del olvido, incluso.
Mi llaneza no parecía hacer mella en su obstinación. Seguía
sentado en la cama, con los ojos clavados en mí y el rostro
inexpresivo, perdidos sin duda sus pensamientos en quién sabe
qué recuerdos dolorosos, qué visiones indescriptibles, qué
melancolía.
Eduardo MENDOZA
El misterio de la cripta embrujada, Seix Barral
CÓDIGOS NO VERBALES
Paralingüística
Cinésica
Proxémica
Discusión en la noche, por Edward Hopper.
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REFUERZO
1. La conversación
La conversación en la que se emplea la lengua coloquial es el discurso prototípico de la
comunicación oral. A veces, los textos escritos imitan o reproducen la variedad coloquial con
distintos objetivos.
¿Qué tipo de información aportan las
acotaciones en el primer texto? ¿A qué
elementos del acto comunicativo se refieren?
¿Hay información del mismo tipo en el
segundo texto? ¿Qué diferencias encuentras
en el registro de habla de los interlocutores?
Lee el primer texto aportando los aspectos
prosódicos y los elementos no verbales
propios de la comunicación oral.
Distingue qué tipo de conversación
(oral coloquial o escrita que imita la variedad
coloquial) se representa en cada uno
de los fragmentos.
Reconstruye una versión escrita del segundo
texto similar al anterior.
Reconoce las características de la lengua
coloquial presentes en los textos.
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37 2. La comunicación oral y escrita
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ACTI VI DADES
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Texto 1
CHUSA.—¿Dónde están estos?
JAIMITO.—Se han largado.
CHUSA.—¿Adónde?
JAIMITO.—(Sale del lavabo y se acerca.) Se han largado del todo; se han abierto, tía. Se han llevado sus cosas…
Quedan esas cajas de ahí; van a venir luego a por ellas. En eso han quedado.
(De pronto ella toma contacto con la realidad. Ve las cajas. Luego las cosas que faltan y el cambio en la
habitación.)
CHUSA.—(Deja de guardar la ropa y se sienta muy afectada.) ¿Pero, cómo? ¿Qué ha pasado?
JAIMITO.—Se han largado, juntos, los dos. Los dos y sus madres. Los cuatro. Bueno, y el padre. Se van a casar. Han
cogido un piso en Móstoles. El día que yo salí del hospital, y te cogieron a ti, fue todo un lío.
CHUSA.—¿Qué tal sigue tu brazo?
JAIMITO.—(Sacándole y metiéndole del pañuelo con que se le sujeta al cuello.) Bueno, mira. Le puedo mover ya.
Mañana o pasado me quito esto. Pues nada, que se han ido.
CHUSA.—¿Alberto también?
JAIMITO.—¿No te digo que se han ido los dos juntos?
José Luis ALONSO DE SANTOS
Bajarse al moro, Cátedra
Texto 2
S1: ¿tú qué↓ César? que como nunca has fumao ni nada↑ no tienes problemas/// tú no has
fumao nunca
C1: síi/ fumaba
S2: ¿mm?
C2: fumaba yy- y lo dejé/ tam(b)ién/ me sentía mal del pecho↑// yy lo dejé/ yy- lo que pasa es
que noo→// yo↑hasta los dieciocho años no fumaba
J: yo hasta los diecinueve
C3: yy luego he estao fumando hastaa hacee dos años o así ↑/ peroo no- no me gustaba
nadaa/ así paraa/ yo de pequeño había tenido bronquitis/ y cosas de este tipo/ y ahora
to(d)avíaa/ mm-cada poco tengo de la garganta↑o dee/ y entonces lo del fumar era→/ era
una/ era una pesadez
Antonio BRIZ GÓMEZ
El español coloquial en la conversación, Ariel
0B1LLLP(2008).02+s 3/6/08 19:09 Página 37
REFUERZO
2. La entrevista
La entrevista es una conversación que informa sobre las opiniones de una persona. Con fre-
cuencia, las noticias o los reportajes de la prensa incluyen declaraciones, diálogos con el perio-
dista, que no tienen la forma de una entrevista larga y formal. En este caso, podemos distinguir
tres tipos de representación escrita del diálogo: una que comienza con la presentación del
entrevistado y continúa con la modalidad pregunta-respuesta; otra que contiene la reproduc-
ción de las respuestas del entrevistado, con la intercalación de información sobre su vida y obra
y comentarios o descripciones del entrevistador; y finalmente la que mezcla ambas formas.
38 2. La comunicación oral y escrita
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ACTI VI DADES
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Texto 1
Empieza la conversación hablando de cómo encuentran
los temas que llevan a los escenarios.
«No somos especialmente originales», reconoce Fernán-
dez. «Tomamos los temas de aquello que nos choca de la pro-
pia realidad, cosas que vemos en la prensa o a nuestro alrede-
dor. Luego está la historia. Y, no puedo evitarlo, soy filólogo,
la revisión de la literatura».
«En mi caso, a veces surge de la imaginación de forma aza-
rosa y en otras ocasiones del deseo de tratar un tema que me
lleva a algo concreto para lo que tengo que buscar la forma»,
explica Mayorga. «La tortuga de Darwin procede directamen-
te de esta foto (muestra un recorte de periódico […]) que me
disparó la imaginación por un personaje que ha sido testigo
de la Revolución de Octubre y la perestroika, ha conocido
a doce papas y a treinta y cinco presidentes de Estados Unidos.
Me pareció interesante y busqué la forma teatral». […]
P.—¿Y qué echan de menos en la escena española?
J. MAYORGA.—Una escritura original que consiga un teatro
completamente actual a la vez que intemporal. Espacios,
como en Inglaterra y Francia, que desafíen a los autores
para que sus obras no sean la réplica de lo que sale en los
periódicos.
J. R. FERNÁNDEZ.—Que las obras puedan reposar y madurar
en los escenarios. La mirada de los jóvenes autores y la de los
mayores.
El Cultural, 7 de febrero de 2008
Texto 2
Sí, es guapísima. Ojos de mar, pómulos redon-
dos, labios llenos, piel de melocotón, una preciosi-
dad. Cierto que llega maquillada de un acto de las
marcas a las que vende cara su imagen. Pero la luz
que emana su rostro supera las prestaciones del
mejor iluminador cosmético. Parece que se acaba
de tragar, encendida, una bombilla de cien vatios.
No puedes dejar de mirarla.
P.—¿Cuándo fue consciente del efecto que cau-
saba en los demás?
R.—De niña. Tendría doce años. Los chicos
empezaron a dejarme notitas diciendo que estaban
por mí. Y me lo creí, me puse chulita, me crecí. Pero
mis amigas me pusieron en mi sitio. Me dejaron de
lado, completamente sola. Fue muy duro, me di
cuenta de que gustar es agradable, pero hay otras
cosas mucho más importantes. Aprendí la lección.
El País Semanal
Texto 3
El Libro Guinness de los récords tiene registrada como la
mujer más anciana del mundo a Edna Parker, de Illinois (EE. UU.),
con 115 años. Obviamente, no tienen constancia de la existencia
de «la abuela de El Vacie» (María Díaz Cortés, 116 años, de una
barriada de Sevilla). A María «esas historias» no la interesan. Está
cansada de las televisiones y los periódicos. «¿Yo qué soy, un
divertimento na más?», protesta.
Son las dos. Aunque es la hora de comer, la abuela María deci-
de volverse a la cama. «Estoy cansada y se me va la memoria», se
disculpa. Su hija y su nieta la cogen en volandas. Es tan menuda
que apenas las cuesta levantarla. Antes de desaparecer, mira des-
confiada a la visita: «¿Qué dice esa paya? ¿Qué me van a dar la
casita o qué?», pregunta ceñuda. Manuel se acerca a su bisabue-
la, con un chupete en la boca, y ella, desde arriba, le mira fijamen-
te. «Pero qué guapo está mi niño», presume a gritos. Entonces la
preguntan que cómo se siente ella. Y María sentencia, resuelta:
«Pues igual de jodía que siempre, hija. ¿Cómo voy a estar?».
El País, 3 de febrero de 2008
¿Cómo se estructuran los dos primeros textos?
Indica los temas principales del primer texto.
¿Cómo se señalan las declaraciones de los
dramaturgos?
¿En qué tipo de entrevistas incluirías el
segundo texto? ¿Por qué?
La intervención del periodista del texto 2,
¿aporta información sobre el personaje?
¿El tercer texto constituye una entrevista?
¿En qué género periodístico incluirías el texto?
Identifica rasgos de la lengua coloquial
en estos textos.
Realiza una entrevista a un compañero
o compañera que desarrolle una actividad
literaria, artística o deportiva. Utiliza la
modalidad pregunta-respuesta y reelabora la
información siguiendo el modelo del texto 2.
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ORTOGRAFÍA
3. Signos de exclamación,
interrogación y comillas
Recuerda que los signos de interrogación y exclamación se utilizan para delimitar enunciados interro-
gativos y exclamativos en estilo directo.
࡯ Son dos (apertura y cierre) y se colocan al principio y al final del enunciado. Después de los signos
no se escribe nunca punto.
ț El signo de principio de pregunta o exclamación se coloca donde esta empieza, aunque no
coincida con el comienzo del enunciado: Pero entonces, ¿por qué no se lo dijiste?; Lo esperé en vano,
¡se había ido sin mí!
ț Si se escriben varias preguntas o exclamaciones seguidas y breves, se pueden considerar oracio-
nes independientes, con mayúscula cada una y sus signos respectivos: ¿Eso te dijo? ¿Por qué no le
contestaste?; ¡Silencio! ¡Empieza la función! Si forman parte de un mismo enunciado, hay que
separar las oraciones por comas o por puntos y comas y solo la primera se escribirá con mayúscu-
las: ¿Qué ha pasado?, ¿quién ha sido?, ¿por qué?; ¡Qué calor!, ¡abre la ventana!, ¡no puedo respirar!
࡯ Las comillas, dobles («») o simples (‘ ’) se utilizan en los siguientes casos:
ț Para reproducir citas textuales. Los chicos opinan: «No es tan guapo como dicen».
ț En los textos narrativos en ocasiones se utilizan las comillas para reproducir los pensamientos
de los personajes, a diferencia de las rayas que transcriben el discurso directo.
ț Para indicar que una palabra o expresión es impropia, vulgar o de otra lengua, se utiliza de forma
irónica o con un significado especial (¿Hacerlo? ¿«Pa qué?»; Hoy también ha faltado, está
«enferma»), o cuando se comenta o se trata una palabra en particular. En estos dos últimos
casos, en textos impresos, se utiliza la letra cursiva o se cambia el tipo de letra.
Transforma el texto 1 en un diálogo en estilo
directo.
Coloca las comillas que faltan en el segundo
texto.
Pon los signos de interrogación y los puntos
que faltan en el texto 3.
Escribe una narración (sin diálogos)
del diálogo citado.
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39 2. La comunicación oral y escrita
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ACTI VI DADES
2
Texto 1
Era la segunda vez en mi vida que alguien me llama-
ba escritor, y me abrumó una mezcla inextricable de ver-
güenza y de orgullo, y también una oleada de afecto por
Rodney. No dije nada, pero, como el hombre no parecía
dispuesto a invitarme a entrar, ni a deshacer el silencio,
por decir algo le pregunté si era el padre de Rodney.
Me dijo que sí. Luego volví a preguntarle por Rodney y me
respondió que no sabía dónde estaba.
Texto 3
Qué es lo que querías preguntarme […]
—Quién es Tommy Birban
La cara de Rodney no se alteró, y yo no supe
leer la mirada de su ojo único, o quizá es que
no había nada que leer en ella. Cuando habló
a continuación consiguió que su voz sonara
natural
—De dónde has sacado ese nombre
—Lo mencionó tu padre Dijo que antes de
que te marchases de Urbana tú y él hablasteis
por teléfono, y que por eso te marchaste
—No te dijo nada más
—Qué más debería haberme dicho […]
En aquel momento anunciaron por mega-
fonía la llegada inminente del tren de Atocha
—Tommy era un compañero —dijo Rod-
ney— Llegó a Luang Nai cuando yo era un
veterano, y nos hicimos muy amigos Nos mar-
chamos de allí casi al mismo tiempo, y desde
entonces no he vuelto a verle…
Javier CERCAS
La velocidad de la luz, Tusquets
Texto 2
A Rodney no le interesaba discutir el argumento de
mi libro, que era en cambio el punto que más me preocu-
paba a mí, sino quién desarrollaba el argumento. Las his-
torias no existen, me dijo una vez. Lo que sí existe es
quien las cuenta. Si sabes quién es, hay historia; si no
sabes quién es no hay historia. Entonces yo ya tengo la
mía, le dije. Le expliqué que lo único que tenía claro en mi
novela era precisamente la identidad del narrador: un
tipo exactamente igual que yo que se hallaba exacta-
mente en las mismas circunstancias que yo. ¿Entonces el
narrador eres tú mismo?, conjeturó Rodney. Ni hablar,
dije, contento de ser ahora yo quien conseguía confun-
dirle. Se parece en todo a mí pero no soy yo.
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Evaluación 2
37 2. La comunicación oral y escrita
1. Redacta un resumen del contenido del texto de Carmen
Martín Gaite.
2. Identifica las modalidades textuales que aparecen en
ese fragmento y reconoce las funciones del lenguaje
predominantes.
Modalidades textuales
Funciones del lenguaje
3. En este texto se imita un género oral. Indica qué carac-
terísticas propias de una conversación cotidiana observas
en las palabras de las dos mujeres.
4. Indica el registro y el nivel lingüístico utilizados por los
personajes. ¿Cuál de ellos emplea más expresiones colo-
quiales? Menciona algunas de ellas.
5. Cita los principales géneros orales dialogados y enumera
las características de cada uno.
6. ¿En qué se distinguen los géneros orales monologados
de los dialogados? Expón las diferencias entre unos y
otros brevemente.
7. ¿Existe una oposición clara entre el habla y la escritura?
Cita ejemplos de textos escritos con rasgos orales.
8. Enuncia tres criterios de clasificación de los textos escritos.
9. Confecciona una tabla con las principales diferencias
entre el habla y la escritura.
10. Escribe una narración (sin incluir ningún diálogo) acerca
de lo que ocurre y se dice en el fragmento Compromiso
con mayo.
!)# u $ ' !)# u !. -% /
Compromiso con mayo
Ð Al señor me lo he encontrado en el portal cuando yo
entraba Ð dijo ConsueloÐ. Iba de mala leche. O, bueno, no sé
si es que la tiene tomada conmigo.
Ð No mujer. Es que trabaja mucho.
Ð Jolines, pero también ganará pasta. El que quiere la col,
quiere las hojitas de alrededor, ¿no? Ahora, eso sí, lo que está
es muy moderno. Se da un flash a Mario Conde.
Luego me preguntó que si anoche habíamos estado de
fiesta.
Ð Sí, pero no aquí, en casa de otra gente. Una casa a todo
tren. ¿Te acuerdas de aquel señor alto que nos arregló el cuarto
de baño? Pues allí.
Ð ¿El del Escorial? Vaya que si me acuerdo. Estaba como
para hacerle padre, ¿no cree usted?
Ð Yo no. Pero gustos son gustos.
La nevera estaba pelada. Me tomé el café y le dejé dinero a
Consuelo para que hiciera una buena compra y les preparara
algún guiso rico a las chicas, que seguramente se quedarían
a comer.
Ð ¿Qué pasa? ¿Que usted se larga?
ÐP ues sí, hija, me largo. Es uno de mayo y me voy por ahí a
celebrarlo a mi manera.
п Es el aniversario de su boda?
Ð De mis bodas con mayo. ¿Has visto qué día hace? Aquí
estoy de más y mayo me echa de menos.
Consuelo se quedó mirándome con los ojos muy abiertos.
Ð ¡Qué fuerte!, mayo me echa de menos. ¿Lo ha inventado
usted?
Carmen MARTÍN GAITE
Nubosidad variable, Círculo de Lectores La mujer de la casa, por Marcel Gromaire.
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DOCUMENTACIÓN
1. Lenguas y legislación
El carácter plurilingüe del Estado español está reconocido en la legislación. La Constitución
española de 1978, en su artículo 3.º (reproducido en la página 39 del Libro del alumno) establece
la oficialidad de las lenguas. Además, cada una de las comunidades autónomas bilingües ha
legislado al respecto en sus estatutos de autonomía.
49 3. La realidad plurilingüe de España
ACTI VI DADES
3
Estatuto de Autonomía de Cataluña
ARTÍCULO 3.°
1) La lengua propia de Cataluña es el catalán.
2) El idioma catalán es el oficial de Cataluña, así
como también lo es el castellano, oficial en todo el
Estado español.
3) La Generalidad garantizará el uso normal y oficial
de los dos idiomas, adoptará las medidas necesarias
para asegurar su conocimiento y creará las condi-
ciones que permitan alcanzar su plena igualdad en
lo que se refiere a los derechos y deberes de los ciu-
dadanos de Cataluña.
Estatuto de Autonomía del País Vasco
ARTÍCULO 6.°
1) El euskera, lengua propia del pueblo vasco, ten-
drá, como el castellano, carácter de lengua oficial en
Euskadi; todos sus habitantes tienen el derecho de
conocer y usar ambas lenguas.
2) Las instituciones comunes de la Comunidad Au-
tónoma, teniendo en cuenta la diversidad sociolin-
güística del País Vasco, garantizarán el uso de ambas
lenguas, regulando su carácter oficial y arbitrarán y
regularán las medidas y medios necesarios para ase-
gurar su conocimiento.
3) Nadie podrá ser discriminado por razón de la
lengua.
4) La Academia de la Lengua Vasca, Euskaltzaindia,
es la institución consultiva oficial en lo que respecta
al euskera.
Estatuto de Autonomía de las Illes Balears
ARTÍCULO 3.°
La lengua catalana, propia de las Illes Balears, tendrá,
junto con la castellana, el carácter de idioma oficial,
y todos tienen el derecho de conocerla y utilizarla.
Estatuto de Autonomía de Galicia
ARTÍCULO 5.°
1) La lengua propia de Galicia es el gallego. 2) Los idiomas gallego y castellano son oficiales en
Galicia y todos tienen el derecho a conocerlos y
usarlos.
3) Los poderes públicos de Galicia garantizarán el
uso normal y oficial de los dos idiomas y potencia-
rán la utilización del gallego en todos los órdenes
de la vida pública, cultural e informativa, y dispon-
drán los medios necesarios para su conocimiento.
4) Nadie podrá ser discriminado por razón de la
lengua.
Ley orgánica del régimen Foral de Navarra
ARTÍCULO 9.°
1) El castellano es la lengua oficial de Navarra.
2) El vascuence tendrá, también, carácter de lengua
oficial en las zonas vascoparlantes de Navarra.
Estatuto de Autonomía de la Comunitat
Valenciana
ARTÍCULO 7.°
1) Los dos idiomas oficiales de la Comunidad Autó-
noma son el valenciano y el castellano. Todos tienen
derecho a conocerlos y usarlos.
2) La Generalitat Valenciana garantizará el uso
normal y oficial de las dos lenguas y adoptará las me-
didas necesarias para asegurar su conocimiento.
3) Nadie podrá ser discriminado por razón de su
lengua.
4) Se otorgará especial protección y respeto a la recu -
peración del valenciano.
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DOCUMENTACIÓN
2. Leyes de normalización
lingüística
Todas las comunidades autónomas con lengua propia han promulgado leyes que desa rrollan
los artículos de los estatutos referidos a las lenguas. A continuación, citamos algunos artícu los
de esas leyes.
50 3. La realidad plurilingüe de España
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ACTI VI DADES
3
Ley de normalización lingüística de Galicia (1983)
TÍTULO I
Artículo 1.°
El gallego es la lengua propia de Galicia. Todos los gallegos tienen el deber de
conocerlo y el derecho de usarlo.
Artículo 2.°
Los poderes de Galicia garantizarán el uso normal del gallego y del castellano,
lenguas oficiales de la Comunidad Autónoma.
Artículo 3.°
Los poderes públicos de Galicia adoptarán las medidas oportunas para que
nadie sea discriminado por razón de lengua.
Los ciudadanos podrán dirigirse a los jueces y tribunales para obtener la pro-
tección judicial del derecho a emplear la lengua.
TÍTULO II
Artículo 4.°
1) El gallego, como lengua propia de Galicia, es lengua oficial de las instituciones
de la Comunidad Autónoma, de su Administración, de la Administración local
y de las entidades públicas dependientes de la Comunidad Autónoma.
TÍTULO III
Artículo 12.°
1) El gallego, como lengua propia de Galicia, es también lengua oficial en la
enseñanza en todos los niveles educativos.
Artículo 13.°
1) Los niños tienen derecho a recibir la primera enseñanza en su lengua materna.
2) Las autoridades educativas de la Comunidad Autónoma arbitrarán las medidas
encaminadas a promover el uso progresivo del gallego en la enseñanza.
Artículo 14.°
1) La lengua gallega es materia de estudio obligatorio en todos los niveles edu-
cativos no universitarios.
TÍTULO IV
Artículo 18.°
El gallego será la lengua usual en las emisoras de radio y televisión y en los
demás medios de comunicación social sometidos a gestión o competencia de
las instituciones de la Comunidad Autónoma.
Ley de normalización lingüística
de las Illes Balears (1986)
TÍTULO PRELIMINAR
Artículo 1.°
La presente ley tiene por objeto desarrollar el artículo 3.
o
del Estatuto de Autonomía en lo que respecta a la normalización de la lengua catalana como propia de las
Illes Balears en todos los ámbitos y garantizar el uso del catalán y del castellano como idiomas oficiales de la Comunidad Autónoma.
Ley de normalización lingüística
de Cataluña (1983)
TÍTULO PRELIMINAR
Artículo 1.°
1) La presente ley tiene por objeto el desarrollo del artículo 3.
o
del
Estatuto de Autonomía de Cataluña para llevar a cabo la normali -
zación del uso de la lengua catalana en todos los ámbitos y garantizar
el uso normal y oficial del catalán y el castellano.
2) Dada la situación lingüística de Cataluña, son, pues, objetivos de
esta ley:
a) Amparar y fomentar el uso del catalán por parte de todos los
ciuda danos.
b) Dar efectividad al uso oficial del catalán.
c) Normalizar el uso del catalán en todos los medios de comuni-
cación social.
d) Asegurar la extensión del conocimiento del catalán.
TÍTULO I
Artículo 5.°
1) El catalán, como lengua propia de Cataluña, lo es también de la
Generalidad y de la Administración territorial catalana, de la Admi-
nistración local y de las demás corporaciones públicas dependientes
de la Generalidad.
TÍTULO II
Los niños tienen derecho a recibir la primera enseñanza en su lengua
habitual, ya sea esta el catalán o el castellano. La Administración
debe garantizar este derecho y poner los medios necesarios para
hacerlo efectivo. […]
3) La lengua catalana y la lengua castellana deben ser enseñadas
obligatoriamente en todos los niveles y grados de la enseñanza no
universitaria.
4) Todos los niños de Cataluña, cualquiera que sea su lengua habitual
al iniciar la enseñanza, deben poder utilizar normal y correctamente
el catalán y el castellano al final de sus estudios básicos.
TÍTULO III
Artículo 21.°
2) El Consejo Ejecutivo de la Generalidad debe reglamentar la nor-
malización del uso de la lengua en los medios de comunicación
social some tidos a la competencia o gestión de la Generalidad, con el
objetivo de asegurar la comprensión y mejorar el conocimiento de la
lengua catalana teniendo en cuenta la situación lingüística de cada
medio en concreto.
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51 3. La realidad plurilingüe de España
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Ley sobre el uso y la enseñanza del valenciano (1983)
TÍTULO PRELIMINAR
Artículo 1.°
1) La presente ley tiene por objeto genérico dar cumplimiento y desarrollar lo dispuesto en el artículo 7.
º
del Estatuto de
Autonomía, regulando el uso normal y oficial del valenciano en todos los ámbitos de la convivencia social, así como su
enseñanza.
2) En base a ello son objetivos específicos de la presente ley los siguientes:
a) Hacer efectivo el derecho de todos los ciudadanos a conocer y usar el valenciano.
b) Proteger su recuperación y garantizar su uso normal y oficial.
c) Regular los criterios de aplicación del valenciano en la Administración, los medios de comunicación social y la ense-
ñanza.
d) Delimitar los territorios en los que predomine el uso del valenciano y del castellano.
e) Garantizar, con arreglo a principios de graduabilidad y voluntariedad, el conocimiento y uso del valenciano en todo
el ámbito de la Comunidad.
TÍTULO I
Artículo 7.°
1) El valenciano, como lengua propia de la Comunidad Valenciana, lo es también de la Generalidad y de su Administración
pública, de la Administración local y de cuantas corporaciones e instituciones públicas dependan de aquellas.
TÍTULO II
Artículo 18.°
1) La incorporación del valenciano a la enseñanza en todos los niveles educativos es obligatoria. […]
3) El valenciano y el castellano son lenguas obligatorias en los planes de enseñanza de los niveles no universitarios. […]
Artículo 19.°
2) […] Al final de los ciclos en que se declara obligatoria la incorporación del valenciano a la enseñanza y cualquiera que
hubiera sido su lengua habitual al iniciar los mismos, los alumnos han de estar capacitados para utilizar, oralmente y por
escrito, el valenciano en igualdad con el castellano.
TÍTULO III
Artículo 25.°
1) El Consejo de la Generalidad Valenciana velará para que el valenciano tenga una adecuada presencia en aquellas emi-
soras de radio y televisión y demás medios de comunicación gestionados por la Generalidad Valenciana, o sobre los que la
misma ley tenga competencia, de acuerdo con lo dispuesto en la presente ley.
Ley básica de normalización del uso del euskera (1982)
TÍTULO PRELIMINAR
Artículo 2.°
La lengua propia del País Vasco es el euskera.
Artículo 3.°
Las lenguas oficiales en la Comunidad Autónoma del País Vasco son el euskera y el castellano.
TÍTULO II
Artículo 6.°
1) Se reconoce a todos los ciudadanos el derecho a usar tanto el euskera como el castellano en sus
relaciones con la Administración pública en el ámbito territorial de la Comunidad Autónoma, y a ser
atendidos en la lengua oficial que elijan.
Artículo 15.°
Se reconoce a todo alumno el derecho a recibir la enseñanza tanto en euskera como en castellano en
los diversos niveles educativos.
A tal efecto, el Parlamento y el Gobierno adoptarán las medidas oportunas tendentes a la generaliza-
ción progresiva del bilingüismo en el sistema educativo de la Comunidad Autónoma del País Vasco.
Artículo 17.°
El Gobierno adoptará aquellas medidas encaminadas a garantizar al alumnado la posibilidad real, en
igualdad de condiciones, de poseer un conocimiento práctico suficiente de ambas lenguas oficiales al
finalizar los estudios de enseñanza obligatoria y asegurará el uso ambiental del euskera, haciendo
del mismo vehículo de expresión normal, tanto en las actividades internas como externas y en las
actuaciones y documentos administrativos.
Ley foral del vascuence
en Navarra (1986)
TÍTULO PRELIMINAR
Artículo 1.°
2) Son objetivos esenciales:
a) Amparar el derecho de los ciudadanos
a conservar y usar el vascuence y de -
finir los instrumentos para hacerlo
efectivo.
b) Proteger la recuperación y el desarrollo
del vascuence en Navarra, señalando
las medidas para el fomento de su
uso.
c) Garantizar el uso y la enseñanza del
vascuence con arreglo a principios de
voluntariedad, gradualidad y respeto,
de acuerdo con la realidad sociolin-
güística de Navarra.
3) Las variedades dialectales del vascuence
en Navarra serán objeto de especial respeto
y protección.
FUENTE: Maitena ETXEBARRÍA ARÓSTEGUI, El bilingüismo
en el Estado español, FBV.
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AMPLIACIÓN
3. Lenguas en contacto
52 3. La realidad plurilingüe de España
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ACTI VI DADES
3
Los siguientes textos tratan consecuencias del contacto de lenguas en las comunidades vasca
y catalana.
Texto 1
En los últimos años se detecta un aumento
del interés por la calidad lingüística de la pro-
ducción en euskera. «Euskaltzaindia» (1994) ha
mostrado su preocupación porque se está pro-
duciendo en los medios de comunicación y
entre los hablantes más jóvenes una ruptura
con la tradición de proporciones notables.
También en el ámbito de la institución esco-
lar existen voces que señalan que la lengua está
sufriendo un desgaste considerable, sobre todo
debido a la introducción masiva del euskera en
ámbitos castellano-hablantes, a través de pro-
gramas de inmersión. En opinión de algunos, se
ha centrado más la atención en la producción en
euskera que en la calidad de la misma. […] Los
usos incorrectos son debidos en gran parte, sin
duda, a las interferencias y calcos provocados
por la lengua dominante respectiva (castellano
o francés), que afectan a todos los niveles de la
lengua (fonético-fonológico, morfo sintáctico y
léxico-semántico).
En cuanto a la forma que está adquiriendo
la lengua estándar en los últimos años, el aca-
démico Ibon Sarasola ha señalado que se está
produciendo un divorcio preocupante entre las
variedades del Sur de los Pirineos y las del Nor-
te. Sarasola, que trabaja sobre todo en el ámbi-
to del léxico, apunta que existe el riesgo de que
el vasco quede reducido a la condición de len-
gua criolla del castellano, y propone tender al
equilibrio entre las variedades peninsulares y
las continentales.
En el campo de la sintaxis también hay
varias propuestas para el desarrollo de la
variedad estándar, observándose en todas
ellas una preocupación común: la de que el
euskera no se convierta en una traducción del
castellano más torpe (debate que afecta de
lleno a los medios de comunicación).
En resumen, cabe señalar que en los últimos
años está fortaleciéndose, desde diferentes sec-
tores, el interés por aumentar no solo la canti-
dad de producción en euskera, sino también la
calidad de la misma; ello significa un intento de
mantener una relación más estrecha con los
usos tradicionales de la lengua, y la búsqueda
de autonomía en su de sarrollo con respecto,
sobre todo, al castellano.
Julián MAIA LARRETXEA
«La lengua euskera en la enseñanza»
Textos de didáctica de la lengua y de la literatura, n.º 18
Texto 2
En el interior de la sociedad, las interferencias, los préstamos y la
alternancia en el uso del catalán y el castellano constituyen un hecho.
Se puede constatar en el catalán hablado, condicionado secularmen-
te por las estructuras del castellano a niveles cultos, más moderna-
mente por el peso de muchos años de escolarización exclusiva en cas-
tellano, y más recientemente por la influencia del castellano coloquial
de importantes sectores de población procedentes de la inmigración.
Lo prueba la abundancia, entre otras, de obras de divulgación sobre
el uso de un catalán «correcto» […]; todo ello con una tradición
(obsesión) que se re monta ya a las primeras épocas de la moderna
normativización.
La competencia oral en castellano de los catalanohablantes es sufi-
ciente para permitirles, por ejemplo, cuando narran en catalán, repro-
ducir textualmente intervenciones de terceros en lengua castellana.
El catalán hablado en todo el territorio delata a la otra lengua en
contacto, más o menos según cada hablante: «pues» (doncs), «bue-
no» (bé), «bandeja» (safata), «relleno» (farcit), «tiburón» (tauró), «oja-
lá» (tant de bo)… Pero hay que decir que los préstamos del catalán al
castellano están vivos y arraigados incluso entre monolingües caste-
llanohablantes: «paleta» (albañil), «tornavís» (destornillador), «enche-
gar» (poner en marcha), «rachola» (baldosa), «enracholar» (alicatar),
«enracholador» (alicatador), «collar» (apretar), «no cal» (no es necesa-
rio), «plegar» (dar de mano), «baldufa» (peonza), «pencar» (currar),
«charrar» (charlar), «colla» (grupo, pandilla), «no me veo» (no veo),
«adeu» (adiós)… Se trata de catalanismos a menudo difíciles de susti-
tuir en los registros coloquiales del castellano hablado en los territo-
rios de lengua catalana.
Estos fenómenos, producidos de manera absolutamente indiscri-
minada y espontánea, tienen ahora un regulador en el sistema edu-
cativo de las tres comunidades, al cual, por primera vez en amplias
zonas, o de forma mucho más generalizada en otras, le compete la
información y la formación en ambas lenguas.
Luis LÓPEZ DEL CASTILLO
«La lengua catalana en la enseñanza»
Textos de didáctica de la lengua y de la literatura, n.º 18
¿Cuál es la mayor preocupación respecto al uso
del euskera? ¿A qué factor social se debe esta situación?
Indica las causas de los usos incorrectos.
Menciona las ideas principales que se desarrollan
en la conclusión del texto de Julián Maia Larretxea.
¿Qué fenomenos de contacto de lenguas son habituales
en el uso del catalán y el castellano? Explica en qué
consisten.
Indica a qué registro de lengua del catalán afectan
principalmente y cuáles son los factores históricos
y sociales que han favorecido su desarrollo.
Cita ejemplos de interferencias léxicas en ambas lenguas.
Explica la conclusión a la que llega el autor del texto 2. 7
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ORTOGRAFÍA
4. Uso de ll e y
El dígrafo ll representa el fonema lateral palatal /l

/.
Se escriben con ll:
࡯ Las palabras de uso general terminadas en -illo, -illa: chiquillo, bombilla, campanilla.
࡯ La mayor parte de los verbos terminados en -illar, -ullar y -ullir: acuchillar, apabullar, bullir.
La letra y puede representar dos fonemas distintos: uno equivalente al representado por la
letra i en palabras como estoy, voy; y otro consonántico, el fonema lateral palatal sonoro, en
voces como bueyes, cuyo.
Se escriben con y:
࡯ Las palabras que terminan con el sonido correspondiente a /i / precedido de una vocal con
la que forma diptongo, o dos con las que forma triptongo: soy, rey, Paraguay.
࡯ Las palabras con sufijos ad-, dis- y sub-: adyacente, disyuntiva, subyacente.
࡯ Formas verbales de caer, recaer, leer, creer, poseer, proveer, sobreseer; y de los verbos acabados
en -oír y -uir: cayó, leyó, creyeron, oyendo, huyó, contribuyeron.
࡯ Las palabras con la sílaba -yec-: proyectaron, inyectar.
࡯ Los plurales de los sustantivos terminados en -y: ley, leyes.
࡯ El gerundio del verbo ir: yendo
En algunas zonas de habla castellana, se produce el fenómeno del yeísmo, es decir, la pronun-
ciación como /y/ de palabras con ll y con y: vaya y valla se pronuncian igual, lo cual conduce a
numerosas incorrecciones gráficas.
Completa con ll o y las palabras siguientes:
apo

aron fo—eto
jeringui

a pro__ecto
ampo

a panta__a
re__enar o__ente
subra__ar arro__uelo
atribu__ó enro__arse
cón__uge ro__o
in__ección desfa__ecer
desma__o ca__eron
desarro__aron arro__o
pi__aste ensa__ó
ha__arán influ__ente
a__udaron pe__orativo
fo__etín ve__o
be__o exclu__ó
disminu__a ta__aron
fo__ón o__a
Escribe halla o haya, según corresponda:
a) Cuando alguna novedad,
te llamaremos.
b) la solución a estos problemas.
c) Quien te lo dicho, te ha mentido.
d) No se a gusto en esta ciudad.
e) No creo que llegado nadie aún.
Escribe los gerundios de los siguientes verbos.
ir oír huir
influir destruir construir
incluir caer leer
atraer extraer retraer
contraer proveer atribuir
retribuir concluir excluir
Conjuga los siguientes verbos en tercera
persona del singular y del plural del pretérito
perfecto simple de indicativo y del presente
del subjuntivo: disminuir, influir, constituir,
obstruir, diluir.
Completa las siguientes oraciones con las
formas verbales correspondientes:
a) ¡Ten cuidado, se está el líquido!
(Caer)
b) No estoy seguro de que mañana;
estamos muy cansados. (Ir)
c) No se sabe nada del joven que ayer
de su casa. (Huir)
d) ¡Silencio! No estáis lo que os dice.
(Oír)
e) El mes pasado los accidentes de
tráfico. (Disminuir)
f) Ayer todos las actividades
programadas. (Concluir)
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53 3. La realidad plurilingüe de España
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Evaluación 3
55 3. La realidad plurilingüe de España
1. Contesta las siguientes cuestiones:
¼ ¿Qué información da el autor sobre el origen y for-
mación de la lengua española?
¼ ¿Con qué lengua actual se identifica la «antigua que
se usava en España antes que los romanos viniessen»?
¼ ¿Qué datos aporta sobre ella?
2. Resume los hechos históricos que han originado la
diversidad lingüística de la España actual.
3. El texto de Juan de Valdés, escrito en el siglo XVI, repro-
duce de modo aproximado características fónicas del
castellano de la época. Cita algunos ejemplos.
4. ¿Qué establece la Constitución de 1978 respecto de la
situación lingüística de España?
5. Nombra las lenguas oficiales de España, en qué comuni-
dades tienen ese carácter y sus variedades dialectales.
6. ¿Cuáles son los llamados «dialectos históricos»? Indica
sus características más destacadas.
7. Explica los objetivos de las leyes de normalización lin-
güística y señala los ámbitos a los que se refieren.
8. ¿Qué fenómenos de las lenguas en contacto pueden
darse en las comunidades bilingües? ¿En qué consisten?
9. Realiza un esquema de las variedades geográficas del
español con sus características y las relaciones que
existen entre algunas de ellas.
10. Redacta un texto expositivo sobre la importancia del
respeto a la pluralidad lingüística y cultural de España.
La lengua que oy se habla en Castilla, de la qual vosotros queréis
ser informados tiene parte de la lengua que se usava en España
antes que los romanos la enseñoreassen, y tiene también alguna
parte de la de los godos, que sucedieron a los romanos, y mucha
de la de los moros, que reinaron muchos años, aunque la principal
parte es de la lengua que introduxeron los romanos, que es la lengua
latina, será bien que primero esaminemos qué lengua era aquella
antigua que se usava en España antes que los romanos viniessen
a ella. Lo que por la mayor parte los que son curiosos destas cosas
tienen y creen es que la lengua que oy usan los vizcaínos es aquella
antigua española. Esta opinión confirman con dos razones harto
aparentes. La una es que, assí como las armas de los romanos
quando conquistaron la España no pudieron passar en aquella
parte que llamamos Vizcaya, assí tampoco pudo pasar la lengua
al tiempo que, después de averse hecho señores de Spaña, quisieron
que en toda ella se hablasse la lengua romana. La otra es la dis-
conformidad que tiene la lengua vizcaína con cualquiera de todas
las otras lenguas que el día de oy en España se usan.
Juan DE VALDÉS
Diálogo de la lengua, Castalia
La lengua de los vizcaínos
Danzas en Egaray, por Martínez Ortiz.
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REFUERZO
1. El análisis fónico
El nivel fónico de estudio de la lengua se ocupa de las unidades relacionadas con el aspecto
articulatorio y auditivo, distinguiéndose dos disciplinas, la fonética y la fonología. Lee el
siguiente texto y responde las cuestiones que se te plantean a continuación.
El señor prisionero
SR. TEPÁN.—No vaya usted ahora a andar con vergüenzas con nosotros. Si quiere que le
soltemos las ligaduras, díganoslo.
SRA. TEPÁN.—Usted póngase lo más cómodo que pueda.
ZEPO.—Bueno, si se ponen así, suéltenme las ligaduras. Pero solo se lo digo por darles el
gusto.
SR. TEPÁN.—Hijo, quítaselas. (ZAPO le quita las ligaduras de los pies.)
SRA. TEPÁN.—¿Qué, se encuentra usted mejor?
ZEPO.—Sí, sin duda. A lo mejor les estoy molestando mucho.
SR. TEPÁN.—Nada de molestarnos. Usted, considérese como en su casa. Y si quiere que le
soltemos las manos, no tiene más que pedírnoslo.
ZEPO.—No. Las manos, no. Es pedir demasiado…
SR. TEPÁN.—Que no, hombre, que no. Ya le digo que no nos molesta en absoluto.
ZEPO.—Bueno… entonces, desátenme las manos. Pero solo para comer, ¿eh?, que no
quiero yo que me digan luego que me ofrecen el dedo y me tomo la mano entera.
SR. TEPÁN.—Niño, quítale las ligaduras de las manos.
SRA. TEPÁN.—Qué bien, con lo simpático que es el señor prisionero, vamos a pasar un
buen día de campo.
ZEPO.—No tiene usted que decirme «señor prisionero», diga «prisionero» a secas.
SRA. TEPÁN.—¿No le va a molestar?
ZEPO.—No, en absoluto.
SR. TEPÁN.—Desde luego hay que reconocer que es usted modesto.
Fernando ARRABAL
Pic-Nic. El triciclo. El laberinto, Cátedra
Caracteriza la situación planteada en este
fragmento de la obra teatral de Fernando
Arrabal. Argumenta tu respuesta.
La señora Tepán formula dos preguntas a Zepo.
¿Cómo es su entonación? Compáralas con
otros enunciados del fragmento.
Realiza la transcripción fonológica de las dos
interrogaciones que la señora Tepán plantea
al prisionero.
Caracteriza los fonemas que intervienen
en ambas teniendo en cuenta sus rasgos
mínimos.
Señala el o los rasgos que diferencian los
siguientes pares de fonemas.
/i/, /u/ /i/, /e/ /i/, /a/ /p/, /b/ /p/, /t/
/p/, /f/ /r/, /l/ /b/, /m/ /m/, /n/ /s/, /x/
Explica qué rasgos se tienen en cuenta para
definir los fonemas vocálicos. ¿Y para definir
los fonemas consonánticos?
¿Qué diferencia los fonemas de los sonidos
lingüísticos? ¿Qué disciplina lingüística se
ocupa de unos y de otros?
Los fonemas vocálicos funcionan como centro
silábico. Busca en el texto ejemplos de sílabas
abiertas y cerradas.
Extrae del texto distintos tipos de diptongos
y de hiatos.
Explica las relaciones posibles entre fonemas
y grafías atendiendo a las siguientes palabras
del texto. Incorpora otros ejemplos para
completar tu explicación.
࡯ ahora ࡯ vergüenzas ࡯ buen
࡯ cómodo ࡯ quiere ࡯ ofrecen
Localiza en el texto ejemplos del texto
de distintos tipos de palabras acentuadas
e inacentuadas.
Extrae ahora ejemplos de palabras oxítonas,
paroxítonas y proparoxítonas.
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61 4. Fonética y fonología
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ORTOGRAFÍA
2. Uso de la h
࡯ En la lengua castellana existe una letra que no representa ningún fonema, la h. Esta grafía puede
aparecer al principio de palabra (hora), en su interior (ahora) y, solo en algunas interjecciones, al final
(¡ah!, ¡oh!, ¡eh!, ¡uh!, ¡bah!).
࡯ Debes recordar que se escriben con h:
ț Las formas de los verbos haber, hacer, hallar, hablar y habitar: hemos, habéis, hacían, he hecho,
hallamos, hallarán, habló, hablaba, habitaste, habitaremos. Del mismo modo, también llevan h las
palabras derivadas de algunos de dichos verbos: deshacer, hallazgo, hablador, habitación.
ț Las palabras que comienzan por los diptongos ia, ie, ue y ui: hiato, hierba, huelga, huida. Si el dip-
tongo ue está precedido de vocal, se escribe h intercalada: cacahuete.
ț Las palabras que comienzan con las raíces clásicas hecto-, helio-, hema- / hemato- / hemo-, hemi,
hepta, hetero-, hidra- / hidro-, higro-, hiper-, hipo-, holo-, homeo-, homo-: hectogramo, heliotera-
pia, hematíe, hematófago, hemofilia, hemiplejia, heptaedro, heterogéneo, hidratación, hidroavión,
higrometría, hiperglucemia, hiponimia, holocausto, homeotermia, homogéneo.
ț Por regla general, las palabras que empiezan por histo-, hosp-, hum-, horm-, herm-, hern-, holg-
y hog-: historia, hospitalario, húmedo, hormigón, hermoso, hernia, holgazán, hoguera.
࡯ Es necesario, además, que tengas en cuenta palabras homófonas con h y sin h: ha / a / ah; a ver /
haber; habría / abría; asta / hasta; aya / haya / halla; desecho / deshecho; echo / hecho; errar / herrar;
ojear / hojear; ola / hola; onda / honda; ora / hora; reusar / rehusar, así como palabras parónimas
como hay / ahí / ay.
Explica el significado de las raíces clásicas
citadas en la información superior, así como
el de los ejemplos dados.
hecto-: cien veces.
Construye oraciones con las palabras
homófonas y parónimas mencionadas
en la información superior.
Indica si están correctamente escritas
las siguientes oraciones. Si no son correctas,
señala cuál es el error en cada una de ellas.
a) Ahí ay un error: lo descubrí al ojear la
revista.
b) Juan se ha hechado novia; haber cuándo
haces lo mismo.
c) Hallad la superficie de esta figura; cuando
ayáis acabado, levantad la mano.
d) ¡Ojalá haya fresas en el mercado! Nunca
las allo cuando las busco.
e) Marcos se hechó a reír cuando le dije que
no lo había hecho.
f) Cuando habrió la puerta se encontró con
María; si lo hubiera sabido no abría vuelto.
g) Últimamente no ha habido lluvias
en esa región; va a haber que acudir
al riego artificial.
h) Hasta el día jueves la bandera debe hondear
a media hasta.
Incorpora la h cuando sea necesario en estas
palabras.
alelí coete inchado
armonía aumar exagonal
oquedad ovario alcool
exibición exortar exaltar
exaustivo veemencia desauciar
exuberante ueco aondar
ilandera orror alcauete
eniesto coercitivo anelar
ovalado uelo olemos
uérfano orfandad ampa
osamenta urtar idráulico
idroterapia reabilitación ipócrita
eterosexual trasumante aijado
iguera reén baía
emos echo desaogar ematoma
coartar almoada toalla
inumación echar de menos undir
coacción eliocéntrico uraño
óseo oler ule
ilación ediondo oloroso
vaído omógrafo incapié
transeúnte inóspito error
almoada eptágono úmero
retaíla trasumancia ueso
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62 4. Fonética y fonología
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Evaluación
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67 4. Fonética y fonología
1. Resume el contenido de este fragmento de Eduardo
Mendoza. ¿A qué tipo de texto corresponde según su
intención comunicativa?
2. Reconoce en el texto los elementos del proceso comu-
nicativo y señala las funciones del lenguaje presentes en
los enunciados.
3. Transcribe fonológicamente el enunciado del recuadro,
incluyendo los acentos y la entonación.
4. Enumera los ragos distintivos de cada uno de los fonemas
que intervienen en tu transcripción.
5. Si el tonema de la actividad 3 fuera el contrario, ¿qué
cambio se produciría en el enunciado?
6. Reconoce los grupos fónicos de este otro enunciado
y adjudica a cada uno su tonema correspondiente.
7. Explica la relación que se establece entre el fonema /x/
y sus grafías, ejemplificando con palabras del texto.
8. ¿Qué rasgos distintivos comparten los siguientes pares
de fonemas? ¿Por cuáles se oponen?
¼ /e/, /o/ ¼ /n/, /c/ ¼ /r/, /r¯/
9. Localiza en el fragmento casos de palabras con hiatos
y diptongos (crecientes, decrecientes y mixtos).
10. Redacta un texto explicativo sobre la producción de los
sonidos lingüísticos. Cuida la ortografía y la presentación.
—Así que usted es francés, ¿eh? —insistió la señora.
—En efecto. Soy de París.
—Nadie lo diría, oyéndole hablar. Su castellano es perfecto.
¿Dónde lo aprendió?
—Mi madre era española. Siempre me habló en español, de
modo que puede decirse que aprendí el español desde la cuna,
incluso antes que el francés.
—Qué bien, ¿verdad? A mí me gustan los extranjeros. Son
muy interesantes, cuentan cosas nuevas y distintas de las que
oímos cada día. Nosotros siempre estamos hablando de lo mis-
mo. Y es natural, digo yo, ¿eh? Vivimos en el mismo lugar, vemos
a la misma gente y leemos los mismos periódicos. Por eso debe
de ser que discutimos siempre: por no tener nada de qué
hablar. En cambio con los extranjeros no hace falta discutir:
ellos cuentan sus cosas y nosotros las nuestras. Yo me llevo mejor
con los extranjeros que con los de aquí.
—Estoy seguro de que usted se lleva bien con todo el mundo.
—Ca, no lo crea. Soy muy gruñona. Con los años el carácter
también se deteriora. Todo va de baja. Pero, hablando de extranje-
ros, dígame una cosa, ¿conoció usted al ingeniero Pearson?
—¿Fred Stark Pearson? No, no le conocía, aunque oí hablar de
él con gran frecuencia.
—Era una gran persona, ¡ya lo creo! Muy amigo de mi difunto
esposo, que en gloria esté.
Eduardo MENDOZA
La verdad sobre el caso Savolta, Seix Barral
Sobre el ingeniero Pearson
¿Conoció usted al ingeniero?
Vivimos en el mismo lugar, vemos a la misma gente
y leemos los mismos periódicos.
Pareja, por Bou.
0B1LLLA.04 31/3/08 21:53 Página 67
REFUERZO
1. Morfología flexiva
La morfología flexiva se ocupa de los accidentes gramaticales de las pala-
bras variables (sustantivos, adjetivos y verbos). Repasa los conceptos de
tema y de morfemas flexivos (genéricos y numéricos; vocales temáticas,
características y desinencias), y después contesta las cuestiones que se
plantean sobre el texto.
Extrae todos los sustantivos comunes y los
adjetivos calificativos del texto.
Señala en ambas clases de palabras sus temas
y los morfemas flexivos genéricos y numéricos
que presenten. Indica si los temas son simples
o complejos.
Reconoce entre los sustantivos que has
señalado en la actividad 1, uno que sea común
en cuanto al género.
Escribe ejemplos de sustantivos epicenos,
de sustantivos ambiguos y de sustantivos
heterónimos.
Escribe ahora las formas verbales no
personales que encuentres en el texto,
diferenciando su base léxica y sus morfemas
flexivos correspondientes (vocal temática
y característica).
Extrae ahora las formas verbales personales
simples, agrupándolas según el tiempo verbal
al que pertenezcan.
Atendiendo a su base léxica, di cuáles
corresponden a verbos regulares e irregulares.
En el caso de los irregulares, señala los
distintos alomorfos del verbo y explica
los tipos de variaciones que presenten.
Indica los morfemas flexivos (vocal temática,
característica y desinencia) de todas las formas
verbales del fragmento.
¿Qué desinencias no están presentes
en las formas verbales del texto? Brinda
ejemplos de ellas conjugando verbos
que figuren en tu lista, y señálalas.
¿Reconoces algún verbo polirrizo en el
fragmento? En caso afirmativo, señala sus
distintas raíces.
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73 5. Morfología
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ACTI VI DADES
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El reloj
Cuando Curtis va por el Cantón, ve ya con toda claridad las nubes cenicientas, espesas, terrosas,
como el vaho del rescoldo del fuego rumiante, que forman las humaredas de la Dársena. Cubierto
también el cielo hacia la parte de María Pita. Sabe que ya no podrá dar marcha atrás. Tiene que
seguir adelante para verlo con sus propios ojos.
Mira el reloj en lo alto del Obelisco. Recuerda: ¡Su majestad, la Hora! Pero parece que lleva ahí
desde siempre, que las agujas no han completado aún la vuelta a la esfera, que marca siglos. Sada
tenía razón. Debería ser un reloj de cuco. Si ahora saliese un cuco, pensó Cutis, quizá todo sería
distinto. Alzaría la frente de los que caminan inquietos, contando interrogantes en las lozas del
suelo como quien pone sus pasos en cuadrículas de ajedrez.Tal vez descompondría el andar marcial
de otros, que trazan una línea recta.
Quizá el cuco detendría por un instante al joven uniformado con ese gorro de cresta colorada
que parece galopar sobre las ancas de una línea recta.
Tuvo la impresión de verlo a él, a Sada, cuando pasó por la plaza de Pontevedra, y allí donde
estaban empezando a formar las tropas de reclutamiento. El ejército golpista se había
impuesto en la ciudad y dominaba Galicia, que iba a ser uno de los territorios de retaguardia
para lo que los sublevados denominaban la «nueva reconquista de España». Sí, le pareció que
Sada estaba allí. Tan alto, le resultaba difícil pasar desapercibido. Le pareció también que había
otros rostros conocidos, aunque en aquellos días no solo había cambiado el humor, sino el rostro
de las gentes, su presencia, sus rasgos físicos.
Manuel RIVAS
Los libros arden mal, Punto de Lectura
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DOCUMENTACIÓN
2. Modelo de constituyentes
Los siguientes cuadros recogen las formas simples de los distintos temas verbales. En cada
una se ha destacado la vocal temática en negrita, la característica en cursiva y la desinencia
subrayada; el resto es el lexema o raíz verbal.
74 5. Morfología
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ACTI VI DADES
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TEMA DE PRESENTE
Presente de indicativo Presente de subjuntivo
1.ª conj. 2.ª conj. 3.ª conj. 1.ª conj. 2.ª conj. 3.ª conj.
estudi-o tem-o part-o estudi-e tem-a part-a
estudi-a-s tem-e-s part-e-s estudi-e-s tem-a-s part-a-s
estudi-a tem-e part-e estudi-e tem-a part-a
estudi-a-mos tem-e-mos part-i-mos estudi-e-mos tem-a-mos part-a-mos
estudi-á-is tem-é-is part-ís estudi-é-is tem-á-is part-á-is
estudi-a-n tem-e-n part-e-n estudi-e-n tem-a-n part-a-n
TEMA DE PRESENTE
Imperativo
1.ª conj. 2.ª conj. 3.ª conj. 1.ª conj. 2.ª conj. 3.ª conj.
estudi-a-ré tem-e-ré part-i-ré estudi-a-ría tem-e-ría part-i-ría
estudi-a-rá-s tem-e-rá-s part-i-rá-s estudi-a-ría-s tem-e-ría-s part-i-ría-s
estudi-a-rá tem-e-rá part-i-rá estudi-a-ría tem-e-ría part-i-ría
estudi-a-re-mos tem-e-re-mos part-i-re-mos estudi-a-ría-mos tem-e-ría-mos part-i-ría-mos
estudi-a-ré-is tem-e-ré-is part-i-ré-is estudi-a-ría-is tem-e-ría-is part-i-ría-is
estudi-a-rá-n tem-e-rá-n part-i-rá-n estudi-a-ría-n tem-e-ría-n part-i-ría-n
TEMA DE FUTURO
Futuro de indicativo Condicional
1.ª conj. 2.ª conj. 3.ª conj. 1.ª conj. 2.ª conj. 3.ª conj.
estudi-a-ba tem-í-a part-í-a estudi-é tem-í part-í
estudi-a-ba-s tem-í-a-s part-í-a-s estudi-a-ste tem-i-ste part-i-ste
estudi-a-ba tem-í-a part-í-a estudi-ó tem-ió part-ió
estudi-á-ba-mos tem-í-a-mos part-í-a-mos estudi-a-mos tem-i-mos part-i-mos
estudi-a-ba-is tem-í-a-is part-í-a-is estudi-a-ste-is tem-i-ste-is part-i-ste-is
estudi-a-ba-n tem-í-a-n part-í-a-n estudi-a-ro-n tem-ie-ro-n part-ie-ro-n
TEMA DE PRETÉRITO
Pretérito imperfecto de indicativo Pretérito perfecto simple de indicativo
1.ª conj. 2.ª conj. 3.ª conj. 1.ª conj. 2.ª conj. 3.ª conj.
estudi-a-ra/-se tem-ie-ra/-se part-ie-ra/-se estudi-a-re tem-ie-re part-ie-re
estudi-a-ra/-se-s tem-ie-ra/-se-s part-ie-ra/-se-s estudi-a-re-s tem-ie-re-s part-ie-re-s
estudi-a-ra/-se tem-ie-ra/-se part-ie-ra/-se estudi-a-re tem-ie-re part-ie-re
estudi-á-ra/-se-mos tem-ié-ra/-se-mos part-ié-ra/-se-mos estudi-á-re-mos tem-ié-re-mos part-ié-re-mos
estudi-a-ra/-se-is tem-ie-ra/-se-is part-ie-ra/-se-is estudi-a-re-is tem-ie-re-is part-ie-re-is
estudi-a-ra/-se-n tem-ie-ra/-se-n part-ie-ra/-se-n estudi-a-re-n tem-ie-re-n part-ie-re-n
Pretérito imperfecto de subjuntivo Futuro de subjuntivo
1.ª conj. 2.ª conj. 3.ª conj.
estudi-a tem-e part-e
estudi-a-d tem-e-d part-i-d
TEMA DE PRETÉRITO
Participio
1.ª conj. 2.ª conj. 3.ª conj.
estudi-a-do tem-i-do part-i-do
TEMA DE FUTURO
Infinitivo
1.
a
conj. 2.
a
conj. 3.
a
conj.
estudi-a-r tem-e-r part-i-r
Gerundio
1.ª conj. 2.ª conj. 3.ª conj.
estudi-a-ndo tem-ie-ndo part-ie-ndo
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REFUERZO
3. Morfología léxica
La morfología léxica se ocupa de los procedimientos de formación de palabras. Repasa cada
uno de estos procedimientos y responde después a las cuestiones que se plantean sobre el
siguiente fragmento.
En la cafetería
Grupos bulliciosos de jóvenes se arracimaban, charlando
y fumando, ante la barra de la cafetería, en un hervor humano,
confuso y excitante. Por el suelo se entremezclaban desper dicios
de marisco, huesos de aceitunas, puntas de cigarrillos, envoltu-
ras de azúcar y servilletas de papel arrugadas. Víctor se situó en
un pequeño hueco, en el extremo de la barra, junto a la caja.
La muchacha más vistosa —una rubia de brazos pecosos y son-
rosados— de las cuatro que atendían el mostrador, se dirigió
sonriente a Víctor al divisarle:
—¿Un vinito? —preguntó.
—Un vinito, vale —dijo Víctor.
Puso un vaso en la barra, cogió una botella de la estantería y
le sirvió:
—¿De viaje otra vez?
—¡Qué remedio!
—Siempre de viaje. ¿Cómo marchan las cosas?
—Marchan, que no es poco.
Por la puerta de cristales abierta entraba un vaho de hume-
dad, pues apenas habían transcurrido cinco minutos desde el
último chaparrón. En las aceras, húmedas, se veían centenares
de octavillas de colores, embarradas, pegadas al suelo. Por la
calzada, pasó un coche con un altavoz estridente, pero iba tan
rápido que apenas pudo escucharse el comienzo de la alocución
antes de que sus voces fueran sofocadas por el rumor del resto
de los automóviles que circulaban por la amplia avenida.
Miguel DELIBES
El disputado voto del señor Cayo, Círculo de Lectores
En este fragmento de Miguel Delibes pueden
localizarse tres de los procedimientos
de formación de palabras. Indica de cuáles
se trata y explica en qué consisten a partir
de ejemplos extraídos del texto.
¿Qué procedimientos de formación de
palabras no aparecen en el pasaje?
Defínelos y escribe algunos ejemplos.
Señala en el texto diez palabras en las que solo
aparezcan morfemas léxicos y morfemas
flexivos, y analiza su estructura interna.
Enumera las palabras derivadas del texto,
explica su formación y analiza su estructura
interna.
Localiza en estas líneas de Delibes una palabra
compuesta, indica cómo se ha formado
y analízala morfológicamente.
¿Aparecen palabras parasintéticas en el primer
párrafo del texto? ¿Y en el último?
En caso afirmativo, realiza un análisis
morfológico similar al planteado en las
actividades 4 y 5 de esta página.
Al inicio del diálogo entre Víctor y la muchacha
rubia del mostrador se da un caso de sufijación
apreciativa. Explica con qué valor se utiliza este
procedimiento y escribe otros ejemplos con
el mismo sufijo en los que este adquiera
valores diferentes.
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75 5. Morfología
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ACTI VI DADES
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ORTOGRAFÍA
4. Uso de b y v
El fonema /b/, bilabial sonoro, adopta la representación gráfica de b y v, lo que provoca
muchos problemas ortográficos. Para evitarlos te será de gran ayuda recordar algunas reglas.
Se escriben con b:
࡯ Los verbos beber, caber, deber, haber y saber: bebió, cabre-
mos, debería, hubo, saben.
࡯ Los verbos terminados en -buir y -bir, a excepción de
hervir, servir, vivir y sus compuestos: distribuirán, atribuí,
retribuir, escribiremos, recibió; pero hervimos, sirven,
revivió.
࡯ La característica -ba- del pretérito imperfecto de indica-
tivo: iba, cantaban, rezabais.
࡯ Las palabras que contienen los prefijos bi-, bis-, biz- y los
elementos compositivos biblio- , bio- / -bio, bien- / bene-:
biangular, bisnieto, bizcocho, biblioteca, biología, microbio,
bienvenido, beneplácito.
࡯ Las palabras que comiencen con las sílabas bu-, bur-
y bus-: buceador, burgués, buscar.
࡯ Las palabras que acaban en -bundo / a y en -bilidad, a
excepción de movilidad, civilidad (ya que derivan de los
adjetivos móvil y civil, respectivamente) y sus compues-
tos: vagabundo, amabilidad, inmovilidad.
࡯ Las palabras en las que el fonema /b/ precede a otra
consonante o está en final de palabra: abdicar, obtuso,
absolución, nabab.
Se escriben con v:
࡯ Las palabras que empiezan con eva- (con excepción de
ébano), eve-, evi- y evo-: evadir, evento, evitar, evolución.
࡯ Los adjetivos que acaban en -avo / a, -evo / a, -eve, -ivo / a,
y las palabras derivadas de algunos de ellos: esclavo,
esclavitud, esclavismo, nueva, novedad, leve, pasiva.
࡯ Las palabras que empiecen con el prefijo vice- / viz- / vi-:
vicedirector, vizconde, virrey.
࡯ Las palabras que acaben en -ívoro / a, con excepción de
víbora: carnívoro, insectívora.
࡯ Los verbos acabados en -olver: volverás, disolvieron.
࡯ Los presentes de indicativo y subjuntivo y la segunda
persona del singular de imperativo del verbo ir: vas,
vayamos, ve.
࡯ El pretérito perfecto simple del indicativo y el pretérito
imperfecto y futuro del subjuntivo de los verbos andar,
estar, tener y sus derivados: anduvimos, anduvieras,
desanduviere, estuvo, retuviera, sostuviéramos, tuve, retu-
viera, sostuviere, mantuviéramos.
࡯ Las palabras que contengan el fonema /b/ cuando va
precedido por las sílabas ad-, sub- y ob-: adversario, sub-
ver sivo, obvio.
Coloca b o v en las siguientes palabras según corresponda:
reci__iremos __urladero contu__ieron hu__ieron con__alidar
__értigo sucum__ieron micro__io __isíla__as a__o__edada
con__encer __iscosidad hir__iente __iena__enturado longe__idad
__ra__ucón con__irtieron __olumen sir__iente a__negado
acti__idad __re__iario con__idaste __olu__le __i__ienda
a__sol__er disol__ente o__jeti__as con__ocatoria __oracidad
contri__uyente o__iedad decisi__a o__ser__aron con__ulsión
__ulgaridad atri__uido le__edad a__sol__ieron su__junti__o
en__idiosa a__ismo ca__ida ad__er__ial __ayan
__aga__undo fri__olidad com__inación ca__aron ci__ismo
retu__ieron __estí__ulo par__ulario de__ilitar sa__ían
permea__ilidad mantu__iste __islum__rar __o__ino esta__le
ca__á__amos e__ita__le contu__ieran __oca__ulario equí__oco
go__ierno la__a__an omní__ora a__iertas re__erso
__ál__ula coha__itación i__ais her__í__oras gra__amen
ca__idad __enda__al apro__aron __ipolares estu__imos
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76 5. Morfología
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ACTI VI DADES
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Evaluación
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85 5. Morfología
1. Resume el contenido del texto «El cambio climático»,
publicado en la Revista Greenpeace.
2. Reconoce en el fragmento los elementos del proceso de
la comunicación. ¿De qué tipo de texto se trata, según
su intención comunicativa?
3. Reconoce en las siguientes palabras los morfemas flexi-
vos y el tema.
¼ consecuencias ¼ grados ¼ inundaciones
¼ marinas ¼ amenazas ¼ bajas
¼ acuíferos ¼ montañosas ¼ climáticos
4. Distingue el morfema léxico raíz y los morfemas flexivos
en las siguientes formas verbales, indicando el valor de
cada uno de ellos.
¼ son ¼ actuamos ¼ frenar
¼ podrían ¼ aumentando ¼ aumentarán
¼ hacen ¼ acelerará ¼ extinguido
5. ¿Qué verbos de la actividad 4 son irregulares? Señala los
alomorfos de cada uno y explica su variación.
6. Indica la categoría gramatical de las palabras derivadas
del recuadro y la base de la que proceden.
Ejemplo climático: adjetivo denominal
7. Analiza morfológicamente las palabras ecosistemas,
dramáticamente y acuíferos. Indica por qué procedi -
miento/ s se ha formado cada una y señala sus morfemas,
indicando el significado léxico y/ o gramatical.
8. En el texto aparece la palabra recrudezca, que es una
forma flexionada del verbo recrudecer, que se conjuga
de manera análoga a reblandecer. Indica su proce -
dimiento de formación.
9. ¿En qué consisten las siglas y los acortamientos? Pon
ejemplos de ambos procedimientos.
10. Redacta un texto sobre la composición: concepto, tipos,
estructuras más frecuentes. No olvides brindar ejemplos.
irreversibles inundaciones probablemente costeras
velocidad existentes rapidez montañosas sequías
Algunas consecuencias del cambio climático son ya
irreversibles, pero si actuamos con rapidez y firmeza
podemos frenar el aumento y conseguir que las tempe-
raturas no suban más allá de los dos grados. Si no
actuamos y continuamos al ritmo actual, las tempera -
turas podrían subir más de seis grados centígrados
durante este siglo, aumentando la magnitud de las
consecuencias.
Las inundaciones aumentarán dramáticamente al pro-
ducirse cada vez más tormentas violentas y lluvias
torrenciales. Los glaciares del planeta se derretirán a
una velocidad incluso mayor de a la que ya lo hacen,
provocando un aumento de agua en el mar y cambian-
do probablemente corrientes marinas, como la del
Golfo de México. La subida del nivel del mar es una de las
principales amenazas de zonas costeras e islas, y afecta-
rá más a los países más pobres. En las costas españolas,
para finales de este siglo se prevé un aumento del nivel
de mar de 50 centímetros a un metro; podrá causar pér-
didas de un número importante de playas, sobre todo
en el Cantábrico, e inundaciones de las zonas bajas cos-
teras. A la vez que los mares recibirán más agua de la
fusión de los polos, los ríos se secarán en muchas partes
del mundo poniendo seriamente en peligro los suminis-
tros acuíferos. Las sequías están siendo cada vez más
frecuentes, por ejemplo en África, Asia y la región del
Mediterráneo. Millones de personas se ven amenazadas
por el hambre, especialmente en los países más pobres
y se espera que se recrudezca en las próximas décadas.
La extinción de especies se acelerará debido a la dificultad
de animales, plantas y ecosistemas para adaptarse a los
rápidos cambios climáticos. Estos peligros son realmente
serios para la fauna y la flora de los arrecifes de coral, bos-
ques, sabanas, regiones polares y cordilleras montañosas.
La comunidad científica teme que para 2050 se haya
extinguido un tercio de todas las especies existentes.
Asensio RODRÍGUEZ
Revista Greenpeace, n.
º
1, año 2007
El cambio climático
Playa de Acech, en el norte de Sumatra, el 26 de diciembre de 2004, después del tsunami.
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REFUERZO
1. Construcciones sintácticas
A continuación, se ofrecen dos textos del escritor argentino Jorge Luis Borges sobre los que
debes resolver las cuestiones sintácticas que se proponen luego.
Extrae los sintagmas nominales de los
dos textos de Jorge Luis Borges y analiza
sus estructuras.
¿Cuáles de dichos sintagmas funcionan
como sujeto?
Reconoce en los textos otros tipos
de sintagmas y de construcciones.
Reconoce y elabora un listado con las
oraciones simples de ambos textos.
Explica la estructura jerárquica que establecen
en cada una de ellas sus constituyentes.
Brinda ejemplos en las oraciones simples
de los textos que sean constituyentes,
pero no construcciones.
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87 6. Sintaxis (I). La oración simple
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ACTI VI DADES
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El amenazado
Es el amor. Tendré que ocultarme o que huir.
Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz. La hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es
la única. ¿De qué me servirán mis talismanes: el ejercicio de las letras, la vaga erudición, el aprendizaje de las pala-
bras que usó el áspero Norte para cantar sus mares y sus espadas, la serena amistad, las galerías de la Biblioteca,
las cosas comunes, los hábitos, el joven amor de mi madre, la sombra militar de mis muertos, la noche intemporal,
el sabor del sueño?
Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo.
Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se levanta a la voz del ave, ya se han oscurecido los que
miran por las ventanas, pero la sombra no ha traído la paz.
Es, ya lo sé, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz, la espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo.
Es el amor con sus mitologías, con sus pequeñas magias inútiles.
Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.
Ya los ejércitos me cercan, las hordas.
(Esta habitación es irreal; ella no la ha visto.)
El nombre de una mujer me delata.
Me duele una mujer en todo el cuerpo.
A un gato
No son más silenciosos los espejos
ni más furtiva el alba aventurera;
eres, bajo la luna, esa pantera
que nos es dado divisar de lejos.
Por obra indescifrable de un decreto 5
divino, te buscamos vanamente;
más remoto que el Ganges y el poniente,
tuya es la soledad, tuyo el secreto.
Tu lomo condesciende a la morosa
caricia de mi mano. Has admitido, 10
desde esa eternidad que ya es olvido,
el amor de la mano recelosa.
En otro tiempo estás. Eres el dueño
de un ámbito cerrado como un sueño.
Jorge LuiS BORGES
Obras completas, Emecé
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REFUERZO
2. Enunciados no oracionales
y oracionales en el periodismo
Confecciona una tabla y clasifica en ella
los enunciados oracionales y los no
oracionales que aparecen en estos
titulares.
Analiza la estructura de los enunciados
no oracionales y señala de qué tipo
de construcción se trata en cada caso.
Reconoce el sujeto y el predicado de
las estructuras oracionales atendiendo
a la concordancia.
Analiza en cada oración los constituyentes
de los sujetos expresos y de los predicados.
(Recuerda las técnicas de reconocimiento
de los distintos constituyentes.)
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88 6. Sintaxis (I). La oración simple
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ACTI VI DADES
6
En los titulares de los periódicos se pretende condensar el contenido de la información de una
noticia o de un artículo de opinión empleando pocas palabras. En ellos son frecuentes tanto las
oraciones simples como los enunciados no oracionales. Obsérvalo en esta selección de titula-
res extraídos de un periódico de tirada nacional.
Grammy al mejor disco
de pop latino
«Columbus» se acopla con éxito
a la estación espacial
Los líderes de Hamás pasan a la
clandestinidad por temor a un ataque
La extraña dualidad entre
EE UU y Europa
La venta de pisos de Metrovacesa para
los próximos dos años cae un 60%
Una reforma oportuna
de la Ley del menor
Muere un hombre
en un banco en Getafe
Vestidas con destellos
de opulencia
Un fuego reduce a cenizas la Puerta de Namdaemun,
el principal tesoro nacional de Corea del Sur
La España igual
y la plurinacional
7000 firmas «antiaeropuerto»
en Getafe
La cartelera se queda
en cueros
Fusiones a la vista en la banca
y el sector de medios de comunicación
Microsoft corteja a los accionistas
de Yahoo tras el rechazo de su OPA
El reptil volador
más diminuto
Sonrisas y júbilo bajo una
intensa tromba de agua
El adiós más refinado
al rigor invernal
EE UU detiene a cuatro personas por
espionaje industrial y militar para China
Escalofriante arresto
en Bagdad
Nos esperan tres
semanas duras
Prisión para el detenido por
la caída de su novia
Cuatro facultades de
Medicina más en 2008
Madrid exige a Londres un
sistema tripartito de vigilancia
Integrados sin derecho
a voto
Las dudas sobre los creditos de AIG causan
otra jornada bajista en el sector financiero
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REFUERZO
3. Oraciones simples
en el lenguaje literario
El lenguaje literario brinda enunciados oracionales construidos cuidando la selección y la com-
binación de las palabras que los configuran.
Realiza el análisis sintáctico de las siguientes
oraciones simples extraídas de poemas de
Juan Ramón Jiménez.
a) En la calma magnífica del parque, resonó
el beso con un eco largo.
b) Un ruiseñor despierto lanzó un dulce quejido
desgarrado.
c) Las avenidas se alargan entre la incierta
penumbra de la arboleda lejana.
d) …Y en la onda transparente del cenit verdoso,
vagan misticismos de suspiro
y perfume de plegarias.
e) En el balcón, un instante nos quedamos
los dos.
f) Desde la dulce mañana de aquel día, éramos
novios.
g) El paisaje soñoliento dormía sus vagos tonos,
bajo el crepúsculo gris y rosa del crepúsculo
de otoño.
h) Mi alma es hermana del cielo gris y de las
hojas secas.
i) Los árboles del jardín están cargados
de niebla.
j) El valle se queda más solo y lóbrego.
k) ¡La otra tarde se ha llevado el viento más
hojas secas!
l) ¡Qué pena tendrán los árboles, esta noche
sin estrellas!
m) La luna camina muerta, sin luz de besos
ni lágrimas, amarilla entre la niebla.
n) Y la noche, tibia, serena y callada, dormirá
el mundo, a los rayos de su luna solitaria.
ñ) Y, de repente, una voz melancólica
y distante, ha temblado sobre el agua,
en el silencio del aire.
o) Luz y cristal su voz era en el surco removido.
p) ¡Qué difícil es lo fácil!
q) Tu corazón y mi alma yerran solos por
la sombra de esta larga tarde azul,
tarde doliente de aromas.
r) …Pero, ¿acaso puede hablar de sus rosales
un corazón sepulcrado?
s) Negro sobre el cielo liso, revolotea un
murciélago.
t) Por las verjas se ve luz en las casas.
u) Los montes, con el confuso pinar
de la soledad, parecen de los difuntos.
v) En la paz del campo van dejando los troncos
muertos un olor fresco y honrado a corazón
descubierto.
w) Los caminos de la tarde se hacen uno,
con la noche.
x) Por encima de los oscuros tejados, verde,
lloroso de grillos y de esquilas, está el campo.
y) El cielo le da lagunas azules, suaves cañadas,
llenas de níveos rosales y de abrigadas
cabañas.
z) Como una rueda visible del cielo, la luna roja
va acarreando la noche sobre la campiña sola.
aa) Campana de Francia, ¿lloras por mis amadas
de España?
bb) La armonía romántica del poniente de oro
va resbalando sobre el río vespertino…
cc) Huele a rosas pisadas.
dd) Libra de sus penosas dudas a este constante
asedio de mis penas.
ee) El luto duro y refrescante de la hora hablaba
a la ilusión de un imprevisto ambiente.
ff) Un agudo cuchillo de luz agria y equívoca
orna el medroso instante de un extraño
esplendor, delirante y amarillo.
gg) ¿Dónde se han escondido los colores en este
día negro y blanco?
hh) Nos quedábamos solos en la hora serena.
ii) La muerte no sabrá de nuestra dulce alma.
jj) Ya el árbol se ha resignado a su sereno morir.
kk) Las flores azules huelen a imposible,
entre dulces luces.
ll) El celeste se torna azul sonoro.
mm) Las estrellas empiezan a contemplar
el mundo.
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89 6. Sintaxis (I). La oración simple
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ACTI VI DADES
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REFUERZO
4. Análisis sintáctico
de anuncios publicitarios
La publicidad hace uso de distintos tipos de estructuras sintácticas que atraigan la atención de
los receptores, los cuales combina con imágenes. El lenguaje verbal complementa, aclara o,
incluso, contradice lo que muestra el anuncio.
Reconoce en los enunciados el sujeto y el
predicado, aplicando la regla de la concordancia.
Si el sujeto es explícito, analízalo internamente,
estableciendo sus elementos constitutivos.
Analiza ahora el predicado, aplicando las
técnicas de reconocimiento de los distintos
complementos verbales.
En cada predicado, diferencia complementos
argumentales y no argumentales.
Identifica en los anuncios las perífrasis
verbales y explica cuál es su constitución.
Indica el valor temporal o la modalidad
subjetiva de las perífrasis que has localizado
en la actividad 5.
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90 6. Sintaxis (I). La oración simple
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ACTI VI DADES
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El 70% de la superficie de la
tierra es agua. Disfrútelo.
El Círculo OLAY
lo hace posible.
Sonría. Tenemos grandes soluciones
para su piel por solo 7 euros.
Sonría. Tenemos grandes soluciones
para su piel por solo 7 euros.
Ahora con Ariel puedes conseguir
una limpieza más brillante.
Dentro de un Suzuki la vida
se ve de otra manera.
Los caprichos de los grumetes
ahora puedes hacerlos al horno.
Todos tenemos recetas de
familia. ¿Cuál es la tuya?
La vida se disfruta
más en compañía.
Zaragoza 2008, la Expo del agua y del desarrollo
sostenible, cuenta con el apoyo de Bob Dylan.
Solo en algunas ocasiones, unas memorias se convierten
en un relato tan apasionante e indispensable.
Llena de fragancia
toda la habitación.
¿Qué le pides a tu
seguro del hogar?
El plan Activia 15 días
también es para ti.
Olvídate de la caspa.
Actimel ayuda a las defensas
en épocas de sobreesfuerzo.
Se acabaron las carreteras
aburridas.
Dale un buen mordisco
a la vida.
¿Qué parte de mi cuerpo
te gusta más?
Cuenta con
Lizipaina
Concede a tu pelo
tres deseos.
Entre otras muchas cosas,
aparca solo.
Dale color
al momento.
Disfruta de un consumo
responsable.
Nunca un tratamiento ha aportado tanto a la piel
de una mujer: una nueva vida, un nuevo volumen,
una nueva edad.
Con Braun la suavidad se hace irresistible.
Acércate a la suavidad.
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ORTOGRAFÍA
5. Uso de g, gu, gü y j
Recuerda:
Las sílabas /ga/, /go/ y /gu/ se escriben con g ؉a / o / u: gato, goloso, gula.
Las sílabas /ge/ y /gi/ se escriben con gu ؉e / i: guerra, guillotina.
Las sílabas /gue/ y /gui/ se escriben con gü ؉e / i: cigüeña, lingüística.
Las sílabas /xa/, /xo/ y /xu/ se escriben con j ؉a / o / u: jalar, joya, jugar.
Las sílabas /xe/ y /xi/ se escriben en unos casos con g ؉e / i y en otros con j ؉e / i: general, jefe, gitano, jirafa.
Coloca g o gu según corresponda.
a)

errero d) a

obiante
b) á

ila e) si

ientes
d) má

ico f)

itarra
Enuncia la regla por la que has optado por una u otra grafía en el ejercicio anterior.
Coloca diéresis donde corresponda.
a) pinguino e) ceguera
b) cigueñal f) linguista
c) liguero g) desague
d) halagueño h) aguita
Enuncia la regla por la que has colocado la diéresis en algunas palabras de la actividad 3.
Coloca g o j, según corresponda, en las palabras siguientes.

eografía salva

e co

ear apo

eo

eoló

ica
di

eras mar

en

enial

eometría tri

ésimo
introdu

e neolo

ismo ma

ia

eringa presti

ioso

irafa pere

il re

ional cerra

ero peda

ó

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conser

e paradó

ico

il

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ía
fonolo

ía bendi

e indí

ena fin

ir fin

o
fin

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en ho

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aborda

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en te

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e su

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e
contradi

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estivo a

encia in

erencia
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ida nostal

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e emer

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ía verti

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islación tra

edia

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ante ba

eza li

ereza ena

enar pela

e
extran

ero re

ía morfolo

ía in

eniosa masa

e
Después de corregir esta última relación de palabras, escribe nuevamente aquellas en que te hayas
equivocado y forma voces derivadas de las mismas cuando sea posible. En los casos en que se trate
de una forma verbal, escribe, además, otras de su conjugación con el mismo lexema.
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91 6. Sintaxis (I). La oración simple
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ACTI VI DADES
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0B1LLLP(2008).06+s 4/6/08 06:49 Página 91
Evaluación 6
101 6. Sintaxis (I). La oración simple
1. Caracteriza el fragmento de Azorín atendiendo a los
siguientes aspectos:
¼ Intención comunicativa.
¼ Modalidades del discurso.
2. Las siguientes construcciones han sido extraídas del
texto. Indica de qué tipo es cada una de ellas, analiza
sus constituyentes y establece la estructura jerárquica.
a) En la pequeña ciudad.
b) El quicio de una reja.
c) Frente a la catedral.
d) En la taza de la fuente.
e) Espía todos los ruidos de la ciudad.
3. Localiza los verbos pronominales que aparecen en el
pasaje de Don Juan.
4. Señala las perífrasis verbales que aparecen en el texto,
explica su estructura e indica su valor.
5. Reconoce todas las oraciones simples que componen el
fragmento de Azorín.
6. Analiza sintácticamente las oraciones que has identificado
en la actividad 5.
7. Enuncia los argumentos exigidos por los siguientes verbos
del texto.
¼ aparecer ¼ ser ¼ bajar ¼ reposar
¼ ver ¼ cesar ¼ dirigirse ¼ espiar
8. Realiza el análisis sintáctico de las siguientes oraciones,
construidas a partir del texto.
a) Un pasadizo une la catedral al palacio del obispo.
b) Chirría estrepitoso el quicio de una puerta.
c) Encontraba relajante el ruido del chorro del agua en
la fuente.
d) Todas las mañanas, el obispo es seguido por dos
familiares.
9. Escribe una oración que responda a la estructura que se
indica en el recuadro.
10. Compara por escrito los complementos directo y de
régimen: comienza por sus semejanzas y establece des-
pués sus diferencias, atendiendo tanto a la estructura
como al reconocimiento. Pon ejemplos de ambos.
S (Det ϩN ϩAdy ϩAp) - P (N (Períf V) ϩC Rég ϩCD)
El obispo
Una débil claridad aparece en las altas vidrieras de la cate-
dral. Es la hora del alba. A esta hora baja el obispo a la catedral.
El palacio del obispo está unido a la catedral por un pasadizo
que atraviesa la calle. A la hora en que el obispo entra en la cate-
dral todo reposa en la pequeña ciudad. La catedral está casi a
oscuras; resuenan, de cuando en cuando, unos pasos; chirría el
quicio de una reja. En la pequeña ciudad la luz de la mañana va
esclareciendo las callejas. Se ve ya, en la plaza que hay frente a la
catedral, caer el chorro del agua en la taza de la fuente; el ruido
de esta agua, que había estado percibiéndose toda la noche, ha
cesado ya.
El obispo está ciego, ciego como el dulce y santo obispo
francés Gastón Adrián de Ségur. Entra en la catedral despacito,
va sosteniéndose en un cayado; [¼ ] le van siguiendo dos fami-
liares. La amplia capa cae en pliegues majestuosos hasta las
losas. Se dirige el buen prelado hacia la capilla del maestre don
Ramiro. De cuando en cuando se detiene, apoyado en su bas-
tón, con la cabeza baja, como meditando. Su pelo es abundante
y blanquísimo. Destaca su noble cabeza en el vivo morado de
las ropas talares
1
. No puede ya ver el obispo su catedral, ni su
ciudad. Pero desde su cuartito, él, todas las mañanas, a la hora
en que rompe el alba, espía todos los ruidos de la ciudad, que
renace a la vida: el canto de un gallo, el tintín de una herrería, el
grito de un vendedor, el ruido de los pasos.
José MARTÍNEZ RUIZ, AZORÍN
Don Juan, Espasa Calpe
1
talar: que llega hasta los talones. Interior de la catedral de Münster, por Lorenz Ritter.
0B1LLLA.06 31/3/08 22:00 Página 101
REFUERZO
1. Clases de oraciones simples
Las oraciones simples pueden clasificarse atendiendo a dos criterios: según la actitud del
hablante y según sus relaciones sintácticas.
Analiza sintácticamente las oraciones.
Clasifícalas atendiendo a la actitud del
hablante.
En cada una de las oraciones con se, distingue
el tipo de pronombre de que se trata.
Clasifica las oraciones atendiendo a las
relaciones sintácticas:
࡯ Sujeto-predicado / impersonales.
࡯ Atributivas / predicativas.
࡯ Transitivas / intransitivas.
࡯ Pronominales / no pronominales.
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115 7. Sintaxis (II). Clases de oraciones. La coordinación
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ACTI VI DADES
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a) ¿A qué hora llegarán los invitados?
b) Se arrodilló ante el altar.
c) No ocurrió nada importante.
d) Los pisos superiores fueron rápidamente alcanzados por las llamas.
e) No se la asusta fácilmente.
f) ¿Se ha avisado ya a la policía?
g) Se sabe de memoria la lección.
h) Finalmente resultó ser la ganadora.
i) Cada vez amanece más temprano.
j) No se puede comer todavía el postre.
k) Le va muy bien en sus estudios.
l) ¿Qué te falta en la maleta?
m) Sé atenta con los invitados.
n) Ojalá no llueva este fin de semana.
ñ) No se saludaron esta mañana.
o) En ese negocio se necesita un ayudante.
p) Siempre hay mosquitos y luciérnagas por la noche junto al río.
q) Los rumores fueron divulgados por esa cadena de televisión.
r) ¿Por dónde se llega antes al pueblo?
s) Se convocó a todos los alumnos.
t) ¿Ya se lo han dicho?
u) Dos empleados fueron agredidos a la salida del trabajo.
v) Últimamente se estudia muy poco.
w) Desde nuestra ventana se puede contemplar el atardecer.
x) Debéis dejar limpias las aulas.
y) Se trata de los estudios de su hijo.
0B1LLLP(2008).07+s 3/6/08 16:04 Página 115
REFUERZO
2. Oraciones coordinadas
Localiza en los textos las oraciones simples.
Reconoce las oraciones compuestas e indica
las que las forman.
Señala el tipo de coordinación que une
las oraciones e indica los nexos.
¿Qué tipo de coordinadas predominan
en estas oraciones?
¿Qué coordinación está ausente en esta
relación de oraciones? Construye cinco
ejemplos de este tipo.
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116 7. Sintaxis (II). Clases de oraciones. La coordinación
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Las siguientes oraciones, extraídas todas ellas de una obra de Azorín, se ofrecen para practicar
el análisis sintáctico de oraciones compuestas por coordinación.
a) Parece unas veces perdida la mirada de la señora en una lontananza invisible; otras, pasa y repasa
sobre el haz de las cosas a manera de silenciosa caricia. De pronto, un pensamiento triste conturba a
la desconocida: la mirada se eleva y un instante resalta en lo trigueño de la faz lo blanco de los ojos.
b) Desde el balcón se divisa un panorama de tejados; abajo culebrea la calle estrecha y pendiente.
El piso de la estancia es de ladrillos rojos; algunas de estas losetas han perdido el barniz y se deshacen
en un polvillo tenue.
c) Doña Inés se levanta y se acerca a la puerta de la sala. No ha sido nada, reina el silencio. Los visillos
del balcón son ladeados por la fina mano; la mirada pasea vagamente por el panorama de los te ja-
dos y baja hasta el fondo de la calle. No está intranquila la dama y no acaba de sentir perfecto sosiego.
d) Doña Inés ha cogido la carta, la ha rasgado en cien pedazos y ha abierto el balcón. La mano fuera
del balcón lanzaba los cien pedacitos de papel blanco. Los múltiples pedacitos de papel caían, vola-
ban, revoloteaban en la luz penumbrosa del crepúsculo, y una encendida estrella rutilaba en el cielo
diáfano.
e) Unos ojos negros tienen destellos de bondad, unas veces; otras, miran de hito en hito y misteriosos.
Y unos brazos se levantan y dejan recortado en el fondo indefinido un busto firme y esbelto.
f) En la ciudad todo se desenvuelve automáticamente; todo obedece a la luminosidad de la hora y de
la estación. El sol con su luz viva suscita el bullicio y el estruendo de los moradores. Va declinando
la viva luz solar: el estrépito y el tráfago se van amortiguando. Así, al par de la carrera del sol por el
firmamento, crece o decrece en la ciudad el oleaje del tumulto y de los mil ruidos.
g) Ya le dan de vestir a la señora; el palacio bulle de gente; ya le trae una camarera el blanco brial; en el
palacio los caballeros y las damas van y vienen por corredores y galerías. Ya una camarera le ajusta
el corpiño a la dama, y otra la baña con aguas de olor. En el palacio los juglares ríen y chancean con los
caballeros.
h) Doña Beatriz estaba muy triste. Abatida andaba por el palacio; sus camareras la miraban con
melancolía; no se hablaba nada en la cámara de la dama; pero todos tenían fijo el pensamiento
en el trovador.
i) Don Santiago me encanta por su bondad; no le he tratado mucho; pero adora apasionadamente
a sus hijos y es amigo de todos los niños, y no puede verlos sufrir.
j) Una valenciana vestida de negro es un prodigio. La tez es blanca, marfileña, de una blancura mate,
suave; las facciones son llenas, con redondeces mórbidas; acaso en la blancura se advierten las rami-
ficaciones sutiles de las venillas azules. Y lo negro hace resaltar la blancura maravillosa de esta piel
y pone un poco de veladura melancólica en la languidez de la mirada.
k) La vida entre aquella gente era grata y amena. Habían llenado de dibujos curiosos y de rótulos cho-
carreros las puertas, las paredes y las mesas. Yo me hice amigo de uno de aquellos pintores; le acom-
pañaba algunos ratos en sus excursiones; tenía un verdadero talento de paisajista. Nos levan tá -
bamos antes de amanecer; él gustaba de pintar la luz fina de la mañana, y en esa luz, la hojarasca
sutil de la primavera.
AZORÍN
Doña Inés, Castalia
ACTI VI DADES
7
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ORTOGRAFÍA
3. Uso del paréntesis, la raya
y el guión
El paréntesis encierra elementos aclaratorios o secundarios incluidos en un enunciado. Se utiliza
en los siguientes casos:
࡯ Cuando se intercala un inciso que constituye una aclaración o una información secundaria:
Quiere terminar el Bachillerato (que le brindará más posibilidades en el futuro) y se esfuerza
muchísimo. Para estos incisos también se pueden usar rayas.
࡯ Para intercalar algún dato (fechas, lugares, significados de siglas, autor u obra citados): Rubén
Darío (1867-1916) nació en Metapa (Nicaragua); Las actuaciones del FMI (Fondo Monetario
Internacional) han sido discutidas; Lo bueno, si breve, dos veces bueno; y aun lo malo, si poco, no
tan malo. (Gracián)
࡯ Cuando se transcriben textos se utilizan tres puntos entre paréntesis (…) para indicar que se
omite un fragmento.
࡯ Para las letras o números que señalan enumeraciones o clasificaciones:
Los paréntesis se usan en los siguientes casos:
a) Cuando se intercala un inciso….
La raya se puede usar aisladamente o bien como signo de apertura y de cierre que incluye un
elemento o enunciado. Se utiliza en los siguientes casos:
࡯ Para intercalar incisos o aclaraciones (en este empleo pueden ser sustituidas por paréntesis
o por comas): Quiere abandonar el Bachillerato —está muy desanimada— y ponerse a trabajar.
࡯ Para señalar cada una de las intervenciones de un diálogo:
—No puedes abandonar ahora.
—¿Tú crees que soy capaz de aprobar esas asignaturas?
࡯ Para intercalar las intervenciones del narrador en el diálogo de los personajes.
—Piensa con calma en lo que vas a hacer —dijo la profesora—. Piensa en tu futuro.
El guión es un trazo más corto que la raya y se usa para separar los dos elementos de una palabra
compuesta o para marcar la división de una palabra al final del renglón: teórico-práctico; ren-glón.
Coloca los paréntesis que faltan en los
siguientes enunciados.
a) Las palabras que empiezan por los
elementos compositivos xeno-
«extranjero», xero- «seco», «árido»
y xilo- «madera» se escriben
con x.
b) José María Merino A Coruña, 1941 ha
obtenido numerosos premios literarios
a lo largo de su trayectoria.
c) La novela picaresca se inició con
el Lazarillo de Tormes 1554.
d) Poderoso caballero es don Dinero Francisco
de Quevedo.
e) La letra x, al final de palabra o en posición
intervocálica, representa el grupo
consonántico ks o gs en pronunciación
relajada.
f) Cierta tarde de otoño fresca y lluviosa como
casi todas ese año, había tomado … aquella
drástica decisión.
Escribe los paréntesis, rayas y comillas
que faltan en estos enunciados (extraídos
de La magia de leer, de José Antonio Marina).
a) Nacemos con una insaciable hambre de
estímulos. En este sentido y en otros, por
supuesto, nos parecemos mucho a nuestros
primos los primates.
b) Hay lectores a quienes les gusta releer el mismo
libro Blanca, mi hija pequeña, llegó a leerse el
primer libro de Harry Potter ¡cincuenta veces!
y los hay ávidos de novedades.
c) Sin la ayuda del lenguaje somos estúpidos,
inarticulados, toscos e insociables. Posibilidades
o mejor, imposibilidades tristes todas ellas.
d) Otra fundación, la FAD Fundación de Ayuda
contra la Drogadicción, realizó, en 2004,
una guía de lectura, basándose en el libro
Adivina cuánto te quiero, escrito por un
maestro irlandés, Sam McBratney.
e) La revolución francesa fue una revolución
de lectores: En París dice un testigo todo el
mundo lee.
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117 7. Sintaxis (II). Clases de oraciones. La coordinación
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Evaluación 7
115 7. Sintaxis (II). Clases de oraciones. La coordinación
1. Resume el contenido del fragmento de Félix de Azúa.
2. ¿Qué modalidades oracionales encuentras en el texto
Agosto?
3. Escribe ejemplos (propios y originales) de las modalidades
oracionales que no aparezcan.
4. ¿Por qué dice el autor que la tercera adolescente «ha
hundido» a sus amigas? ¿Qué inferencias ha hecho?
5. Localiza en el discurso del narrador dos verbos intran-
sitivos, dos verbos transitivos y todos los verbos que
presenten atributo.
6. Identifica en esos mismos enunciados las oraciones
simples y las compuestas.
7. Señala la función sintáctica que cumplen los pronombres
átonos subrayados en el pasaje.
8. Analiza sintácticamente las siguientes oraciones del texto
y descríbelas según los criterios estudiados.
a) La madre es castellana y se tuesta al sol.
b) Tres adolescentes, a mi derecha, comentan sus asuntos.
c) La primera suspira y se tumba en la toalla.
9. ¿Qué usos del pronombre se no aparecen en el texto?
Pon un ejemplo de cada uno de ellos.
10. Continúa el texto: imagina que estás en esa playa (o en
otra cualquiera) e informa de lo que ocurre; incluye
reflexiones sobre lo que ves y sobre tus sensaciones.
A esta hora la playa está ya bastante concurrida pero a
las doce no se podrá dar un paso. Tengo delante a una familia
cosmopolita. La abuela es gallega, va vestida de negro y se cobija
bajo una sombrilla. Es una estampa antigua y no se pierde detalle.
«CAy, carallo», exclama de vez en cuando. La madre es castellana
y se tuesta al sol. El padre habla en catalán con la hija, una niña
que, disgustada por el tamaño de sus muslos, se cubre de cintura
para abajo con una toalla. El padre quiere que se la quite pero
ella hace mohínes. Tres adolescentes, a mi derecha, comentan
sus asuntos. «Xabi es que es el más guapo de la colla», dice una.
«Y multimillonario», matiza la segunda. «Pero un plomo, cuando
te llama por teléfono te tiene una hora, yo miro la tele mientras
habla», afirma la tercera. Las ha hundido. La primera suspira
y se tumba en la toalla, «voy a dormir un rato que ayer estuve
hasta las cinco con, bueno, ni sé cómo se llamaba», deja caer
para compensar.
La abuela, muy animada, nos anuncia un evento, «ya sale, ya
sale la rapaciña».
Félix DE AZÚA
Esplendor y nada, Lector
Agosto
Playa azul, por Marcel Gromaire.
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AMPLIACIÓN
1. La vaguedad de las palabras
El siguiente texto trata sobre una característica muy importante del lenguaje humano: la
vaguedad de las palabras. Este rasgo de las lenguas plantea a veces dificultades de comuni-
cación a la hora de designar realidades concretas.
Palabras exactas y palabras inexactas
Decimos que un término es vago cuando sus límites designa -
tivos son imprecisos. En tales circunstancias siempre existen reali-
dades que pueden ser denotadas tanto por él como por signos veci-
nos en el sistema. No es infrecuente que una mujer de 25 años sea
designada con los nombres de niña, chica, muchacha, mujer e
incluso señora. Ante un montón de tablas viejas unos hablantes
aplicaban el término leña y otros la palabra madera. En un artículo
de prensa se designaba una vía de comunicación urbana ya como
calle ya como avenida. «“De mediana edad” es un término vago en
el sentido que acabamos de especificar. Uno no es “de mediana
edad” ni a los cinco ni a los ochenta años; sí lo es a los cincuenta;
pero, ¿qué es a los 39, a los 41 o a los 60? A cada lado de los casos
claros de edad parece haber una franja respecto a la cual no está
claro qué es lo que debemos decir» (Alston, 1974).
La vaguedad es un fenómeno de designación, no de significa-
ción. Deriva de las fronteras borrosas que posee la clase designativa
de los signos de las lenguas naturales. En el significado se estable-
cen oposiciones, saltos cualitativos. Los significados son unidades
discretas, pero en la designación la transición es imperceptible.
«¿Dónde está el límite en la realidad entre claro y oscuro? […]»
Los signos de las lenguas naturales conocen un alto grado de
vaguedad. El lenguaje científico y administrativo, que persigue la
precisión y exactitud, aspira a evitarla en la medida de lo posible.
Esta es la razón por la que en la ley el paso de menor a mayor de
edad sea fijado minuciosamente (las cero horas del día en que se
cumplen los 18 años). Esta precisión es un ideal o desideratum
que rara vez se consigue, pues las definiciones del lenguaje científico
utilizan términos del lenguaje natural (que a su vez son vagos). […]
El reglamento del fútbol pretende delimitar con minuciosidad las
circunstancias del penalti, pero cada jornada deportiva aparecen
casos dudosos y discutibles.
Salvador GUTIÉRREZ ORDÓÑEZ
Introducción a la semántica funcional
Síntesis
Escribe un resumen en el que recojas las
ideas principales expuestas en el texto
anterior.
¿Cómo se organizan los contenidos que
desarrolla este fragmento de Gutiérrez
Ordóñez?
En el caso de los nombres con que puede ser
designada una mujer, ¿qué factores
contextuales o situacionales pueden intervenir
en la elección de un término u otro?
Menciona otros ejemplos de términos vagos
cuyo empleo sea habitual en el lenguaje
cotidiano.
Menciona voces del ámbito escolar cuya
aplicación se halle delimitada y establecida
y que, sin embargo, en ocasiones planteen
distintas interpretaciones.
¿Qué procedimientos pueden usarse
en el lenguaje cotidiano para restringir
la vaguedad de algunas palabras?
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131 8. Semántica y léxico
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REFUERZO
2. Cuestiones semánticas
¿Cómo designa el narrador de Sin noticias
de Gurb a los seres humanos que viven cada
etapa evolutiva y qué rasgos semánticos
usa para caracterizar estas fases?
Establece el campo semántico de las edades
o etapas de desarrollo de las personas
y compón un texto en el que las caracterices.
Escribe los sinónimos posibles para designar
a las personas que viven cada una de las
diferentes etapas.
¿Con qué dificultad nos podemos encontrar
a la hora de aplicarle a las demás personas
términos como niño, adolescente, joven,
anciano, señora, etc.? ¿Qué ocurre con estas
palabras en relación con lo que designan?
Algunas de estas voces pueden usarse
también con valores connotativos;
pon ejemplos que ilustren estos casos.
Para aludir a una determinada etapa de la vida,
se usa también la expresión «tercera edad».
¿Qué clasificación supone esta denominación?
Justifica tu respuesta.
Lee atentamente las normas propuestas
en el fragmento del Libro de estilo de El País.
¿Responden al uso habitual que hacemos
de esos términos?
Menciona ejemplos de situaciones
comunicativas en las que exista coincidencia
o disidencia con lo que se afirma en este
texto.
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132 8. Semántica y léxico
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Los siguientes textos plantean la cuestión de los agrupamientos léxicos, en este caso, el cam-
po semántico concreto de las edades del hombre, y el problema que surge en muchas ocasio-
nes para determinar el contenido de los miembros de un campo.
El primer fragmento pertenece a una novela humorística de Eduardo Mendoza, Sin noticias de
Gurb, cuyo protagonista es un extraterrestre que llega a la tierra y describe lo que observa des-
de su perspectiva.
El segundo texto pertenece al Libro de estilo del diario El País. Este diario considera necesario
establecer para sus redactores normas que determinen el término adecuado para refe rirse a
las personas según su edad.
ACTI VI DADES
8
Texto 1
Los seres humanos, en cambio, a semejanza de los
insectos, atraviesan por tres fases o etapas de desarrollo,
si el tiempo se lo permite. A los que están en la primera
etapa se les denomina niños; a los de la segunda,
currantes; y a los de la tercera, jubilados. Los niños
hacen lo que se les manda; los currantes, también, pero
son retribuidos por ello; los jubilados también perciben
unos emolumentos, pero no se les deja hacer nada, por-
que su pulso no es firme y suelen dejar caer las cosas de
las manos, salvo el bastón y el periódico. […] Entre los
seres humanos, como entre nosotros, se da también una
cuarta etapa o condición, no retribuida, que es la de
fiambre, y de la que más vale no hablar.
Eduardo MENDOZA
Sin noticias de Gurb
Seix Barral
Texto 2
Hay que evitar expresiones tan desafortunadas (y frecuentes) como «una joven de 33 años». La norma es la siguiente: bebé, menos de un año; niña o niño, de 1 a 12 años; joven y adolescente, de 13 a 18 años; hombre o mujer, más de 18 años; anciana o anciano, más de 65 años. Este último término, sin embargo, solo debe emplearse muy excepcionalmente, y más como expo- nente de decrepitud física que como un estadio de edad. En tales casos, sosláyese con expresiones como «un hombre de 65 años».
Libro de estilo
El País
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REFUERZO
3. Nuevos significados
A lo largo del tiempo, las palabras adquieren nuevos significados. El siguiente texto aborda
este fenómeno semántico. Léelo atentamente y responde a las cuestiones que se plantean a
continuación.
Perdonar
En el ámbito futbolístico se ha desarrollado hace poco con viru-
lencia agresiva una metáfora que juzgo incurable. La oímos a diario
(esta temporada, literalmente a diario): el equipo se estira, el delan-
tero le gana la espalda (?) a la defensa, está solo ante el portero en
uno contra uno, el gol se ruge ya por la multitud, pero el crack chuta
y manda la pelota a hacer gambetas al banderín. Y en ese instante,
indefectiblemente, el comentarista-filósofo que suele acompañar
en las retransmisiones al narrador, emite su solvente excogitación:
el Zaragoza (lo nombro porque lo quiero y porque es diestro en esa
pifia) «está perdonando mucho». Luego, el exegeta asevera grave:
«El equipo que perdona mucho acaba perdiendo». Y enseguida,
sentenciará más hondo aún: «El fútbol es así».
Es probable que toda la comunidad hablante adopte pronto el
verbo perdonar con ese inusitado significado intransitivo: «En el fút-
bol, desperdiciar repetidamente un equipo las ocasiones de meter
gol», antes se decía simplemente fallar. La nueva acepción, por el
momento, solo pertenece a la jerga balompédica, pero como el fút-
bol sale hasta por el tubo del dentífrico, el vocablo será muy pronto
de conocimiento general. Y de este modo, un tropo inventado como
graciosa creación personal por un ignoto artista de la crónica
deportiva, ha cundido hasta rebosar por toda la extensión de las
ondas y del papel.
Ello constituye buena prueba de que el desenfado de muchos
tales comentaristas puede convertir en triunfo el dislate. Porque per-
donar significa en el habla común «alzar la pena, eximir o liberar de
una obligación» a alguien. Y el arquero no tenía obligación de dejar-
se meter gol: no había que eximirlo, al contrario. Por otra parte,
quien perdona lo hace adrede y cobra fama de misericordioso, pero
las gradas embravecidas suelen llamar imbécil al futbolista o al
equipo que, queriendo arrasar al contrario —¡todo menos perdonar-
lo!—, marra el tanto teniéndolo a huevo.
Evidentemente, el idioma del estadio y de sus aledaños periodís -
ticos es el más desenfadado de todos, y en él se produce la mayor
creatividad imaginable, en gran parte bastante estólida.
Fernando LÁZARO CARRETER
El dardo en la palabra
Círculo de Lectores
En el texto, el autor reflexiona sobre un nuevo
significado otorgado por los comentaristas
deportivos a la palabra perdonar en su uso
metafórico. Haz un resumen de las ideas
expuestas en estas líneas.
¿Estás de acuerdo con la última afirmación
del profesor Lázaro Carreter? ¿Por qué?
Cita otras metáforas usuales en la jerga
del fútbol.
En las crónicas de fútbol, ¿a qué campo
asociativo suelen pertenecer los términos
utilizados metafóricamente? ¿Por qué?
Escribe enunciados en los que las siguientes
palabras tengan significados distintos
a los del texto: equipo, defensa, portero,
chutar, gol.
Redacta la definición de crack, delantero
y estadio.
¿Crees que en los comentarios de otras
competiciones deportivas (ciclismo,
baloncesto, tenis, etcétera) se utilizan
o crean metáforas semejantes a la que se
critica en el texto? En caso afirmativo, pon
algún ejemplo.
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REFUERZO
4. Extranjerismos lingüísticos
El lenguaje científico y técnico incorpora muchos extranjerismos; he aquí una reflexión del lin-
güista Rafael Lapesa acerca de este fenómeno:
El equilibrio justo
Sí, estamos inmersos en el extranjerismo lingüístico. Nos rodea, nos aturde, nos invade. Se
interpone entre las cosas y nosotros, se infiltra en nuestra manera de verlas. Modifica paula-
tinamente la estructura de nuestra lengua y la configuración de nuestro pensamiento. Ocurre
así en gran parte por frivolidad o ignorancia; en otra gran parte por cuquería propagandística:
el marchamo foráneo deja boquiabiertos a los papanatas, y estos abundan tanto que es
práctico deslumbrarlos. Pero hay otra causa innegable y más profunda, y es que desde hace
tres siglos vamos a remolque del restante mundo occidental, tanto en las innovaciones con
que la ciencia y la técnica han cambiado las condiciones de la vida humana, cuanto en la
exploración de nuevos derroteros para las ideas. Primero fuimos a la zaga de Francia; des-
pués, a la de Francia, Inglaterra y Alemania; ahora, además, a la de Estados Unidos. Con las
ideas y las cosas vienen inevitablemente las palabras. Ante este hecho, las lamentaciones son
tan inútiles como las protestas. La única actitud positiva consistirá en aprovecharnos del
impulso ajeno tan hábilmente que en un futuro más o menos próximo podamos seguir nues-
tro camino con autonomía; y por lo que se refiere al lenguaje, asimilar lo necesario para que
nuestro idioma se mantenga a la altura de los tiempos, sin dejar de responder a lo que estos
exigen; pero evitar en lo posible que tal puesta al día menosprecie su belleza y peculiaridad.
El aluvión de extranjerismos no es problema que afecte solo al español. Por todas partes
se oyen clamores parecidos, como ya dice Madariaga. Es que el mundo se nos queda chico.
Tenemos noticia inmediata de lo que está pasando en Los Ángeles, Ciudad del Cabo, Nueva
Delhi o Göteborg, y con frecuencia lo vemos «en directo». La comunicación es tan rápida que
no deja tiempo a traducciones reposadas. Las novedades técnicas —desde el ciclotrón al
humilde rollito de cinta adherente— se difunden a toda prisa con su nombre de origen,
antes que se les busque sustituto, y muchas veces sin que quepa buscárselo por ser marca
registrada. La frecuencia de viajes, el intercambio de turistas, estudiosos y emigrantes, todo
conduce a la creciente uniformación de horizontes y ambientes vitales, a la familiaridad con
lo que antes era extraño, a su infiltración en ideas, costumbres, maneras y lenguaje. En un
mundo en que se internacionalizan sociedades masificadas el purismo lingüístico está con-
denado al más rotundo fracaso. Pero tampoco debemos cruzarnos de brazos y abandonar
a la evolución ciega un instrumento de tan rica tradición y maravillosa capacidad como es
nuestra lengua. […]
En resumen, las circunstancias reclaman que en el uso de nuestra lengua tengamos una
actitud de razonable abertura frente al neologismo: importar lo imprescindible y lo conve-
niente, sin fruncir demasiado el ceño ante alguna fruslería de contrabando. Los sagaces
casuistas de antaño sabían que en ciertas ocasiones es necesario lo superfluo. El proteccio-
nismo deseable debe consistir en sacar partido a los recursos naturales del idioma y a los de
su patrimonio grecolatino; limitar el capricho con hábil flexibilidad; e imponer montaje
fonológico y gramatical español a lo que exhiba patente alienígena. Así podremos seguir
yendo a Calatayud y no a Kahlahtahyood; pero con ánimo de no detenernos en la recia
localidad aragonesa, con miras a horizontes más ambiciosos que los divisables desde sus
campanarios mudéjares.
Rafael LAPESA
El español moderno y contemporáneo
Crítica
¿Cuáles son las causas más importantes
de la presencia de extranjerismos
en el lenguaje científico y técnico?
Explica la postura de Rafael Lapesa a este
respecto. ¿Qué propuestas hace el autor
en este texto?
Realiza un resumen de este fragmento
del profesor Lapesa.
¿Crees que los medios de comunicación
de masas contribuyen de alguna manera
a la difusión de los neologismos? ¿Por qué?
Ilustra tu respuesta con ejemplos.
Cita nombres comunes del lenguaje ordinario
que provengan de marcas registradas.
Pon ejemplos de extranjerismos innecesarios
y sustitúyelos por expresiones castellanas.
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REFUERZO
5. Neologismos
Señala los neologismos presentes
en estos textos, reconoce de qué tipo son
y, si corresponde, di cómo se han formado.
Explica el significado de los neologismos
identificados en la actividad 1.
Indica algunos de los casos en que ha habido
cambios semánticos y menciona las figuras
retóricas que aparecen.
Señala algunos términos pertenecientes
a lenguajes especializados.
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ACTI VI DADES
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A continuación, se reproducen titulares publicados en el diario El País y se proponen activi -
dades relacionadas con los fenómenos léxico-semánticos estudiados en esta unidad.
Vinoterapia en pareja
Y la economía salvó el 11-S
La cuna del hip-hop se salva
Lorenzo se estrena
con «pole»
Vuelve ABARTH,
el «tuning» legendario
Tanger, un fin de semana bajo coste
Mamá, quiero ser punk
Los policias antimafia, incomunicados en comisaria
Cae una red que fabricaba al día 80000 copias pirata
Actuaban a la carta y servían a los «manteros» de un día para otro
El «síndrome de la clase turista» ya alarma a la OMS
Bolsos XXL para todos
«Marketing online» en España
Para que funcione la globalización
Detectives «oenegeros»
«Graffitero» de interior
Un chip podria diagnosticar el mal celiaco
De Eurovisión a Frikivisión
Comerciantes y vecinos
abrazan la videovigilancia
EE UU desliga la ayuda antisida de la castidad
La brecha digital en España: ¿carrete o memoria?
La ciberdelincuencia se traslada a la «web»
Uno de los servidores ha sido neutralizado
Un western rural sobre incomunicacion y violencia
Tres detenidos tras un robo por «alunizaje»
en una perfumería
Millones de navegantes comparten fotos, vídeos
y artículos a través de Internet
Bruselas quiere castigar a los empresarios que empleen
a «sin papeles»
La OMS destaca la dificultad de conseguir medicamentos
de última generación baratos
Cientos de «sin papeles» esperan al alba en
plazas de Madrid a ser reclutados
para trabajar en urbanizaciones
Diez piratas controlan el 80%
del correo basura que circula por Internet
Castilla y León ha dejado de aplicar
el veneno antirroedores
El BBVA dota con 200 millones una
fundación para microcréditos
El Congreso de la Lengua debate en su clausura
sobre el ciberespacio
Un ataque pirata convierte más de 11 000 «webs»
en focos de virus
Un temporal de troyanos convierte
400000 ordenadores en «zombies»
Experiencia sensorial en el «spa»
Motera tenías que ser
Trono antiestrés
El sablista estresado
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ORTOGRAFÍA
6. Uso de x y s
La letra x representa sonidos diferentes:
࡯ Si se encuentra en final de palabra o en posición intervocálica representa el grupo conso-
nántico ks: taxi, relax.
࡯ En posición inicial de palabra, se pronuncia frecuentemente como s: xerografía.
࡯ En posición final de sílaba, se pronuncia como s o ks: extremo.
Además de estas diferencias, normalmente se pronuncia de manera relajada, como gs, o inclu-
so s, por lo cual son frecuentes los errores ortográficos entre s y x.
Existen solo unas pocas reglas para el uso de x:
࡯ Las palabras que empiezan por los prefijos ex- y extra-: excéntrico, extrajudicial.
࡯ Las palabras que empiezan por las raíces clásicas xeno- («extranjero»), xero- («seco», «árido»)
y xilo- («madera»): xenófobo, xerófila, xilófono.
࡯ Las palabras que empiezan por la sílaba ex- seguida del grupo -pr- y muchas que tengan la
misma sílaba inicial seguida del grupo -pl-: expresar, explicar. En el segundo caso, se excluyen
esplendor y sus derivados, entre otras voces.
Coloca s o x, según corresponda: 1
e__acerbar
e__ageración
e__cabroso
e__cafandra
e__altación
e__calofriante
e__angüe
e__camotear
e__caparate
e__ánime
e__capulario
e__asperado
e__carcelar
e__terminar
e__cavación
e__caqueo
e__cedente
e__celente
e__caramuza
e__centricidad
e__cepción
e__cardar
e__cepto
e__carmentar
e__ceso
e__carpado
e__casez
e__cesivo
e__catimar
e__citable
e__clamar
e__cayola
e__clusión
e__tinción
e__clusivo
e__céptico
e__clarecer
e__cluyente
e__clavo
e__comulgar
e__clerosis
e__coriación
e__creción
e__cocer
e__tintor
e__cremento
e__culpar
e__cursión
e__coger
e__cusa
e__colapio
e__cusar
e__collo
e__combro
e__ecrable
e__corbuto
e__egesis
e__tirpar
e__ención
e__foliación
e__coria
e__equias
e__foliante
e__corpión
e__halación
e__cote
e__haustivo
e__cotilla
e__cozor
e__hibición
e__hortar
e__humación
e__cudriñar
e__igencia
e__iguo
e__torsionador
e__crúpulo
e__iliado
e__imente
e__crutar
e__cuálido
e__istencial
é__ito
e__cupir
e__currir
é__odo
e__tracción
e__ógeno
e__onerar
e__orbitante
e__fínter
e__orcismo
e__pantoso
e__ótico
e__pandir
e__parcir
e__pectáculo
e__pansivo
e__pecífico
e__patriar
e__tradición
e__pectación
e__pectro
e__pesura
e__pectativa
e__trafino
e__pectorar
e__pedición
e__pléndido
e__pediente
e__polear
e__tralimitarse
e__pedir
e__peler
e__pontáneo
e__pendedor
e__pulgar
e__trañeza
e__periencia
e__putar
e__perimental
e__queje
e__perto
e__piación
e__planada
e__playarse
e__quilar
e__plicable
e__plicitar
e__plorar
e__quivo
e__talactita
e__plosión
e__téreo
e__poliar
e__trarradio
e__ponente
e__portar
e__presar
e__tereotipo
e__tigma
e__presionismo
e__presivo
e__trabismo
e__trafalario
e__propiar
e__trangular
e__travagancia
e__puesto
e__pugnación
e__pulsar
e__purgar
e__quisitez
e__tremidad
e__tratagema
e__tender
e__trategia
e__tenuante
e__trato
e__uberante
e__teriorizar
e__croto
136 8. Semántica y léxico
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ACTI VI DADES
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Construye oraciones con las siguientes palabras parónimas; si desconoces algún significado, búscalo
en el diccionario:
a) esotérico / exotérico c) estático / extático e) espiar / expiar g) espirar / expirar
b) esclusa / exclusa d) contesto / contexto f) estirpe / extirpe h) laso / laxo
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Evaluación 8
131 8. Semántica y léxico
1. Resume la historia que se narra en el artículo El negro, de
la periodista Rosa Montero.
2. Explica los elementos de los que se compone el signo
lingüístico, utilizando como ejemplo una palabra extraída
del texto.
3. Autoservicio es una traducción de la expresión inglesa
self-service. ¿De qué tipo de neologismo se trata? Pon
otros ejemplos de la misma clase.
4. Menciona otras clases de préstamos que se hayan incor-
porado recientemente y pon tres ejemplos de cada uno.
Incluye los que aparecen en el texto en la clase que
corresponda.
5. Localiza en el texto la palabra paritariamente y explica
cómo está formada. ¿Cuál es el significado de este tér-
mino en el contexto en el que aparece? Enuncia los
procedimientos que ofrece la lengua para crear nuevas
palabras y cita ejemplos de cada uno.
6. Escribe ejemplos de términos sinónimos, antónimos,
homónimos y polisémicos a partir de palabras tomadas
del texto.
7. Menciona los sinónimos contextuales o referenciales
con los que se designa en el artículo a los protagonistas
de la historia.
8. ¿Por qué se producen cambios de significado? ¿Qué
formas retóricas adoptan? Escribe algunos ejemplos de
estos cambios semánticos.
9. Señala las características de los tecnicismos y explica su
formación según su origen y en función de los proce-
dimientos de creación.
10. Expresa tu opinión argumentada sobre la incesante intro-
ducción de extranjerismos en la actualidad. Incluye refle-
xiones sobre quiénes los difunden, en qué ámbitos de la
vida cotidiana abundan especialmente y cuál es su
arraigo, comprensión y uso en la mayoría de los hablantes.
Estamos en un comedor estudiantil de una universidad
alemana. Una alumna rubia e inequívocamente germana
adquiere su bandeja con el menú en el mostrador del auto-
servicio y luego se sienta a una mesa. Entonces advierte
que ha olvidado los cubiertos y vuelve a levantarse a
cogerlos. Al regresar, descubre con estupor que un chico
negro, probablemente subsahariano por su aspecto, se ha
sentado en su lugar y está comiendo de su bandeja.
De entrada, la muchacha se siente desconcertada y agre -
dida; pero enseguida corrige su pensamiento y supone
que el africano no está acostumbrado al sentido de la
propiedad privada y de la intimidad del europeo, o incluso
que quizá no disponga de dinero suficiente para pagarse la
comida, aun siendo esta barata para el elevado estándar de
vida de nuestros ricos países. De modo que la chica decide
sentarse frente al tipo y sonreírle amistosamente. A lo cual,
el africano contesta con otra blanca sonrisa. A continua-
ción, la alemana comienza a comer de la bandeja intentan-
do aparentar la mayor normalidad y compartiéndola con
exquisita generosidad y cortesía con el chico negro. Y así, él
se toma la ensalada, ella apura la sopa, ambos pinchan
paritariamente del mismo plato de estofado hasta acabarlo
y uno da cuenta del yogur y la otra de la pieza de fruta.
Todo ello trufado de múltiples sonrisas educadas, tímidas
por parte del muchacho, suavemente alentadoras y com-
prensivas por parte de ella.
Acabado el almuerzo, la alemana se levanta en busca de
un café. Y entonces descubre, en la mesa vecina detrás
de ella, su propio abrigo colocado sobre el respaldo de
una silla y una bandeja de comida intacta.
Dedico esta historia deliciosa, que además es auténtica, a
todos los españoles que, en el fondo, recelan de los inmi-
grantes y les consideran individuos inferiores. A todas
esas personas que, aun bienintencionadas, les observan
con condescendencia y paternalismo. Será mejor que nos
libremos de los prejuicios o corremos el riesgo de hacer
el mismo ridículo que la pobre alemana, que creía ser el
colmo de la civilización mientras el africano, él sí inmen-
samente educado, la dejaba comer de su bandeja y tal vez
pensaba: «Pero qué chiflados están los europeos».
Rosa MONTERO
El País, 17 de mayo 2005
') !#, *
Días de verano, por Dale Kennington.
0B1LLLA.08 7/4/08 18:03 Página 131
REFUERZO
1. Coherencia, cohesión
y adecuación textuales
A continuación, figuran tres fragmentos en los que puedes observar las propiedades textuales
básicas: coherencia, cohesión y adecuación.
Explica por qué es coherente el texto 1
atendiendo al tema, a la relación entre
las proposiciones y a las presuposiciones.
Indica cómo se da la conexión léxica
en el fragmento de Vidal Lamíquiz.
Señala los elementos deícticos del texto 2
y explica en cada caso de qué tipo de deixis
se trata.
Indica en el fragmento de Juan Luis Cebrián
la presencia de un conector y di de qué tipo es.
Busca en ese mismo texto ejemplos de anáforas.
Analiza todos los elementos que aseguran
la cohesión del texto 3.
¿Son adecuados los tres textos anteriores?
Justifica tu respuesta.
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149 9. El texto
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ACTI VI DADES
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Texto 1
La lengua es ese instrumento codificado de
comunicación verbal entre las personas. Adqui rida
por herencia tras el nacimiento, perfeccio nada por
la experiencia y el estudio, la lengua es algo que
«lleva puesto» toda persona, como gráficamente
se ha dicho.
Tanto si decimos que el hombre primitivo inven-
tó el lenguaje como si decimos que la invención del
lenguaje hizo que un primate inteligente se convir-
tiera en hombre, decimos la misma cosa (B. Malm-
berg, 1969: 13). En los criterios de la ciencia actual,
tanto para los filósofos desde Wittgenstein como
para los lingüistas desde Chomsky, el hombre es ho-
mo loquens antes que faber o sapiens (M. Bunge,
1983: 9). En su experiencia social la persona huma-
na se sitúa en una práctica comunicativa de con-
texto común que se comparte. Es decir, está instala-
da en el mundo de la vida que se interpreta en la
intersubjetividad de los miembros de una sociedad
organizada.
Vidal LAMÍQUIZ
El enunciado textual. Análisis lingüístico del discurso, Ariel
Texto 3
Cuando hablamos de elementos del texto, podemos aludir tanto a elementos del significante, como a
elementos del significado. Por supuesto que los segundos están implícitos y apare cen como un de sarrollo
a partir de los primeros. Cualquier análisis del texto debe por tanto tener su punto de partida en el hecho
de que el texto está constituido por una sucesión de significantes gráficos o monemas, formados por gru-
pos de grafemas. Y es esta sucesión, invariable si se prescinde del desgaste producido por la tradición, la
que desarrolla después, en el acto de la lectura, los significados.
Cesare SEGRE
Principios de análisis del texto literario, Crítica
Texto 2
Hubiera querido disimular. Le habría gusta-
do hacer como en las películas, mirar fija e inex-
presivamente a la chica, dejar correr el silencio
algunos segundos, tamborilear con delicadeza
sus dedos sobre la mesa del bar, reposar la taza
otra vez sobre su plato y decir escueto: «No sé de
qué me está usted hablando». Pero, en cambio,
la glotis equivocó su camino, se atragantó con
el café con leche y se puso colorado como un pi-
miento mientras tosía con estrépito.
—Comprenderá que de eso no puedo infor-
marle. Es un secreto militar —articuló al fin a
duras penas.
—Exactamente ese es el problema en este
caso, mi amigo. Aquí todo es un secreto, incluso
el nombre de la chica. ¿No me la presenta?
Juan Luis CEBRIÁN
La isla del viento, Alfaguara
0B1LLLP(2008).09+s 3/6/08 16:02 Página 149
REFUERZO
2. Estructuradores de la información
y otros marcadores
Resume el contenido de los textos 1 y 2.
¿Cuál es el tema común que los vincula?
Reconoce en ellos estructuradores de la
información.
¿A qué subtipo pertenecen? Explica su valor.
Explica el contenido del tercer fragmento.
¿Qué tipo de marcadores aparecen en él?
Señala su valor.
¿Qué formas tienen los marcadores presentes
en los tres fragmentos?
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150 9. El texto
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Los textos ensayísticos abundan en estructuradores de la información y otros tipos
de marcadores. Corrobóralo en estos fragmentos de la obra Las preguntas de la vida, de
Fernando Savater.
ACTI VI DADES
9
Texto 1
Quizá parezca extraño que un libro que quiere
iniciar en cuestiones filosóficas se abra con un capí-
tulo dedi cado a la muerte. ¿No desanimará un tema
tan lúgubre a los neófitos? ¿No sería mejor comen-
zar hablando de la libertad o del amor? Pero ya he
indicado que me propongo invitar a la filosofía a
partir de mi propia expe riencia intelectual y en mi
caso fue la revelación de la muerte —de mi muer-
te— como certidumbre lo que me hizo ponerme a
pensar. Y es que la evidencia de la muerte no solo le
deja a uno pensativo, sino que le vuelve a uno pen-
sador. Por un lado, la conciencia de la muerte nos
hace madurar personalmente: todos los niños se
creen inmortales (los muy pequeños incluso piensan
que son omnipotentes y que el mundo gira a su alre-
dedor; salvo en los países o en las familias atroces
donde los niños viven desde muy pronto amenaza-
dos por el exterminio y los ojos infantiles sorprenden
por su fatiga mortal, por su anormal veteranía…),
pero luego crecemos cuando la idea de la muerte
crece dentro de nosotros. Por otro lado, la certidum-
bre personal de la muerte nos humaniza, es decir, nos
convierte en verdaderos humanos, en «mortales».
Entre los griegos «humano» y «mortal» se decía con
la misma palabra, como debe ser.
Texto 3
Parece evidente que el peso de los condicionamientos subjetivos varía grandemente según el «campo de verdad» que
en cada caso estemos considerando: si de lo que hablamos es de mitología, de gastronomía o de expresión poética, el
peso de nuestra cultura o nuestra idiosincrasia personal es mucho más concluyente que cuando nos referimos a ciencias
de la naturaleza o a los principios de la convivencia humana. En cualquier caso, también para determinar hasta qué
punto nuestros conocimientos están teñidos de subjetivismo necesitamos un punto de vista objetivo desde el que com-
pararlos unos con otros… ¡y todos con una cierta realidad más allá de ellos a la que se refieren! En fin, hasta para des-
confiar de los criterios universales de razón y de verdad necesitamos algo así como una razón y una verdad que sirvan
de criterio universal. Sin embargo, la aportación más valiosa del relativismo consiste en subrayar la imposibilidad de
establecer una fuente última y absoluta de la que provenga todo conocimiento verdadero.
Fernando SAVATER
Las preguntas de la vida, Ariel
Texto 2
Inquietarse por los años y los siglos en que ya no
estaremos entre los vivos resulta tan caprichoso co-
mo preocuparse por los años y los siglos en que aún
no habíamos venido al mundo. Ni antes nos dolió
no estar ni es razonable suponer que luego nos do-
lerá nuestra definitiva ausencia. En el fondo, cuan-
do la muerte nos hiere a través de la imaginación
—¡pobre de mí, todos tan felices disfrutando del sol
y del amor; todos menos yo, que ya nunca más,
nunca más…!— es precisamente ahora que toda-
vía estamos vivos. Quizá deberíamos reflexionar un
poco más sobre el asombro de haber nacido, que
es tan grande como el espantoso asombro de la
muerte. Si la muerte es no ser, ya la hemos vencido
una vez: el día que nacimos. Es el propio Lucrecio
quien habla en su poema filosófico de la mors ae-
terna, la muerte eterna de lo que nunca ha sido ni
será. Pues bien, nosotros seremos mortales pero de
la muerte eterna ya nos hemos escapado. A esa
muerte enorme le hemos robado un cierto tiempo
—los días, meses o años que hemos vivido, cada
instante que seguimos viviendo— y ese tiempo pa-
se lo que pase siempre será nuestro, de los triunfal-
mente nacidos, y nunca suyo, pese a que también
debamos luego irremediablemente morir.
0B1LLLP(2008).09+s 3/6/08 16:03 Página 150
ORTOGRAFÍA
3. Coherencia y signos
de puntuación
Recuerda:
■ El punto separa oraciones dentro de un texto.
■ La palabra que sigue a un punto y seguido o a un punto y aparte se escribe con mayúscula inicial.
■ La coma marca pausas internas dentro de una oración.
■ El punto y coma marca una pausa mayor que la de la coma y menor que la del punto y seguido.
■ Después de los dos puntos suele figurar una aclaración o la consecuencia de lo dicho previamente.
Vuelve a escribir el texto de Umberto Eco
colocando punto, coma, punto y coma y dos
puntos donde corresponda y explica en cada
caso por qué lo haces.
Añade las tildes que faltan en el texto anterior.
Completa con coma, punto y coma y dos puntos
las siguientes oraciones:
a) Nuestra profesora además de química
es física.
b) Todo en ella era muy hermoso sus ojos
su boca su pelo.
c) Caballero por favor decídase usted
por alguno de estos perfumes cerramos
dentro de dos minutos.
d) Limpia la lentilla así quítatela después de
parpa dear colócala en la palma frótala con
limpiador diario y aclárala con solución
salina.
e) El recuento para mi sorpresa arrojó
este resultado el viaje a París tres votos
la excursión por Italia dos las siete noches
de Ibiza ninguno y los siete días de
senderismo por Sierra Nevada veintisiete.
Explica la diferencia de significado entre estos
pares de oraciones:
a) Los vecinos, a quienes les tocó la lotería,
se han separado.
Los vecinos a quienes les tocó la lotería
se han se parado.
b) Han decidido que no; se instalará
un portero automático nuevo.
Han decidido que no se instalará
un portero automático nuevo.
c) Los perros, hambrientos, robaron
la comida.
Los perros hambrientos robaron
la comida.
d) Me sorprende esa respuesta; de tu hermana
no me fío.
Me sorprende esa respuesta de tu hermana;
no me fío.
e) Sus sobrinas sacaron gran beneficio de la
herencia; la mayor, parte de los inmuebles.
Sus sobrinas sacaron gran beneficio de la
herencia: la mayor parte de los inmuebles.
4
3
2
1
Supongamos que el señor Sigma en el curso de un via-
je a Paris empieza a sentir molestias en el «vientre» utilizo
un termino generico porque el señor Sigma por el
momento tiene una sensacion confusa se concentra e
intenta definir la molestia ¿ardor de estomago? ¿espas-
mos? ¿dolores viscerales? intenta dar nombre a unos esti-
mulos imprecisos y al darles un nombre los culturaliza es
decir encuadra lo que era un fenomeno natural en unas
rubricas precisas y «codificadas» o sea intenta dar a una
experiencia personal propia una calificacion que la haga
similar a otras ex periencias ya expresadas en los libros de
medicina o en los articulos de los periodicos por fin descu-
bre la palabra que le parece adecuada esta palabra vale
por la molestia que siente y dado que quiere comunicar
sus molestias a un medico sabe que podra utilizar la pala-
bra (que el medico esta en condiciones de entender) en
vez de la molestia (que el medico no siente y que quizas
no ha sen tido nunca en su vida) Todo el mundo estara dis-
puesto a reconocer que esta palabra que el señor Sigma
ha individualizado es un signo pero nuestro problema es
mas complejo el señor Sigma decide pedir hora a un
medico consulta la guia telefonica de Paris unos signos
graficos precisos le indican quienes son medicos y como
llegar hasta ellos sale de casa busca con la mirada una
señal particular que conoce muy bien entra en un bar si se
tratara de un bar italiano intentaria localizar un angulo
proximo a la caja donde podria estar un telefono de color
metalico pero como sabe que se trata de un bar frances
tiene a su disposicion otras reglas interpretativas del
ambiente busca una escalera que descienda al sotano
sabe que en todo bar parisino que se respete alli estan los
lavabos y los telefonos es decir el ambiente se presenta
como un sistema de signos orientadores que le indican
desde donde podra hablar
Umberto ECO
Signo, Labor
151 9. El texto
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ACTI VI DADES
9
Un mundo decodificable
0B1LLLP(2008).09+s 3/6/08 16:03 Página 151
Evaluación
9
143 9. El texto
1. ¿Cuál es el tema del texto que acabas de leer? Explica el
contenido de cada uno de los párrafos en los que se
estructura.
2. Analiza la coherencia del fragmento atendiendo a los
siguientes aspectos.
¼ Presuposiciones.
¼ Conocimiento del mundo.
¼ Implicaciones.
¼ Marco.
3. Reconoce en el texto un elemento anafórico y señala su
referente.
4. Analiza la deixis presente en esta noticia de El País.
5. En el texto hay dos elipsis: localízalas y di qué elementos
se han omitido.
6. En el fragmento también puede observarse un caso de
cohesión léxica por hiperonimia. Señálalo.
7. Analiza la cohesión temporal manifestada por el empleo
de las formas verbales en el texto.
8. En el fragmento se observan varios marcadores: reco-
nócelos, clasifícalos y explica su función. Añade tú
ejemplos de la o las clases que no aparecen en el texto.
9. ¿Consideras el texto apropiado, adecuado y oportuno?
Justifica tu respuesta.
10. Elabora un esquema de todos los elementos que permi-
ten asegurar la cohesión de un texto. Incluye ejemplos.
AA)A AAA-A.
A. A-u AAu -A A-A. A AAAAA A) AA-( AAA, )
AAAA-( uAA A-A.
AA A-A A-A. AA- Au( A)AA AA1A.
A A-AA A-A. AAA) 1A-. AAAA) AAA.
Ayer, tras recibir el parte de incidencias,
en los despachos de la DGT cundía el
desánimo. Sobre todo porque los datos
negativos, que han roto la tendencia
positiva que se arrastraba desde que
comenzó el año, han llegado justo cuan-
do se habían intensificado las campañas
de concienciación. A los desplazamientos
de fin de semana se suman los de salida
o retorno por cambio de quincena, los
viajes a poblaciones en fiestas y los de
inmigrantes portugueses y magrebíes
que se dirigen a sus países para pasar las
vacaciones desde España o Francia.
Aún así, Tráfico entiende que no hay
razones para alarmarse. En primer lugar,
porque «no se pueden tomar como refe-
rencia los accidentes que han ocurrido en
solo tres días, y menos comparándolos
con los del mismo fin de semana del año
pasado, que fue especialmente bueno»,
según advirtió un portavoz de la DGT.
Tampoco se pueden sacar conclusiones
objetivas, de acuerdo con Tráfico, a partir
de las cifras de las dos primeras semanas
de agosto. El año pasado, además, se aca-
baba de estrenar el carné por puntos, que
entró en vigor en julio de 200. La DGT
interpreta que la novedad estimuló la
prudencia de los conductores.
En definitiva, los responsables de Tráfico
se consuelan observando que el balance
anual de mortalidad sigue siendo posi-
tivo: hasta el pasado domingo, los acci-
dentes de tráfico habían causado 1 99
fallecidos. A estas alturas, el año pasado
ya había 1 891 muertos, con lo cual el
descenso se sitúa en el 10,1 %.
El último fin de semana, por otro lado,
ha vuelto a confirmar que corren malos
tiempos para la seguridad de los moto-
ristas. De los 37 fallecidos, 11 viajaban a
bordo de motocicletas, el único vehículo
de todo el parque móvil en el que la
siniestralidad aumenta año tras año.
El País, 14 de agosto de 2007
' ) <( !, *! 0:fl .i( ˚- ( *, . ˚' !- ! . , á"ifl* fl, !fl!/) 8 %!) ˚# *- . *
Retención en un día de «operación salida».
0B1LLLA.09 7/4/08 18:53 Página 143
REFUERZO
1. Textos y modalidades
En un mismo libro, pueden presentarse las distintas modalidades textuales básicas: narración,
descripción, exposición y argumentación. Es el caso de los textos 2, 3 y 4, que pertenecen a la
misma obra, Las preguntas de la vida, de Fernando Savater. El texto 1 es un fragmento de la novela
La hora violeta, de Montserrat Roig.
161 10. Las modalidades textuales
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ACTI VI DADES
10
Texto 1
La mar embravecida golpea las rocas. La espuma vuela y lame furiosamente la arena. La mujer
del pescador, que lleva una bata de cuadritos y red en la cabeza, mira con insistencia hacia el faro,
hacia La Mola. El tiempo se ha revuelto y el marido no regresa. Oigo como la mujer del pescador ex-
plica a una extranjera que la barca es pequeña, pero fuerte. La extranjera no sabe qué decirle, la con-
suela y veo que procura prepararla para la resignación. Otros extranjeros, indiferentes, mojan pan
en unos enormes tazones de leche. El cielo es de color gris y, por poniente, está moteado de manchas
negras. Las olas insisten, como si alguna fuerza oscura las empujase. Una tras otra van muriendo, fu-
riosas y cansadas, sobre los arrecifes. En el mar hay una escala, tenue, matizada, de colores: verde bo-
tella-azul celeste-azul cobalto.
Montserrat ROIG
La hora violeta
Alianza
Texto 2
Las leyendas más antiguas no pretenden consolarnos de la
muerte sino solo explicar su inevitabilidad. La primera gran epo-
peya que se conserva, la historia del héroe Gilgamesh, se com-
puso en Sumeria aproximadamente 2700 a. C. Gilgamesh y su
amigo Enkidu, dos valientes guerreros y cazadores, se enfrentan
a la diosa Isthar, que da muerte a Enkidu. Entonces Gilgamesh
emprende la búsqueda del remedio de la muerte, una hierba
mágica que renueva la juventud para siempre, pero la pierde
cuando está a punto de conseguirla. Después aparece el espíritu
de Enkidu, que explica a su amigo los sombríos secretos del reino
de los muertos, al cual Gilgamesh se resigna a acudir cuando
llegue su hora. Ese reino de los muertos no es más que un sinies-
tro reflejo de la vida que conocemos, un lugar profundamente
triste. Lo mismo que el Hades de los antiguos griegos. En la Odi-
sea de Homero, Ulises convoca los espíritus de los muertos y
entre ellos acude su antiguo compañero Aquiles. Aunque su
sombra sigue siendo tan majestuosa entre los difuntos como lo
fue entre los vivos, le confiesa a Ulises que preferiría ser el último
porquerizo en el mundo de los vivos que rey en las orillas de la
muerte. Nada deben envidiar los vivos a los muertos. En cambio,
otras religiones posteriores, como la cristiana, prometen una
existencia más feliz y luminosa que la vida terrenal para quienes
hayan cumplido los preceptos de la divinidad (por contrapar-
tida, aseguran una eternidad de refinadas torturas a los que han
sido desobedientes).
0B1LLLP(2008).10+s 3/6/08 18:44 Página 161
¿A qué modalidad textual corresponde cada
uno de los fragmentos? Justifica tu respuesta
atendiendo al contenido y a la finalidad.
En el texto 1 predomina una de las
modalidades, pero incluye también otra;
¿de qué manera lo hace?
El texto 2 pertenece a una de las modalidades
textuales básicas, pero incluye otra de ellas.
Razona esta afirmación.
Realiza un resumen del texto 2 y explica
su estructura.
Enuncia el tema y la tesis del texto 3.
Determina los argumentos que sustentan
dicha tesis.
Extrae la idea principal del texto 4
Analiza las características lingüísticas
y textuales de los textos 1 y 3.
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162 10. Las modalidades textuales
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Texto 3
Las plantas y los animales no son mortales porque no saben que van a morir, no saben que tienen que
morir: se mueren pero sin conocer nunca su vinculación individual, la de cada uno de ellos, con la muerte.
Las fieras presienten el peligro, se entristecen con la enfermedad o la vejez, pero ignoran (¿o parece que ig-
noran?) su abrazo esencial con la necesidad de la muerte. No es mortal quien muere, sino quien está seguro
de que va a morir. Aunque también podríamos decir que ni las plantas ni los animales están por eso mismo
vivos en el mismo sentido en que lo estamos nosotros. Los auténticos vivientes somos solo los mortales,
porque sabemos que dejaremos de vivir y que en eso precisamente consiste la vida. Algunos dicen que los
dioses inmortales existen y otros que no existen, pero nadie dice que estén vivos: solo a Cristo se le ha lla-
mado «Dios vivo» y eso porque cuentan que encarnó, se hizo hombre, vivió como nosotros y como noso -
tros tuvo que morir.
[…] Es precisamente la certeza de la muerte la que hace la vida —mi vida, única e irrepetible— algo
tan mortalmente importante para mí. Todas las tareas y empeños de nuestra vida son formas de resis-
tencia ante la muerte, que sabemos ineluctable. Es la conciencia de la muerte la que convierte la vida en
un asunto muy serio para cada uno, algo que debe pensarse. Algo misterioso y tremendo, una especie de
milagro precioso por el que debemos luchar, a favor del cual tenemos que esforzarnos y reflexionar. Si la
muerte no existiera habría mucho que ver y mucho tiempo para verlo pero muy poco que hacer (casi
todo lo hacemos para evitar morir) y nada en qué pensar.
Texto 4
Recuerdo muy bien la primera vez que comprendí de veras que antes o después tenía que morirme.
Debía andar por los diez años, nueve quizá, eran casi las once de una noche cualquiera y estaba ya acos-
tado. Mis dos hermanos, que dormían conmigo en el mismo cuarto, roncaban apaciblemente. En la ha-
bita ción contigua mis padres charlaban sin estridencias mientras se desvestían y mi madre había puesto
la radio que dejaría sonar hasta tarde, para prevenir mis espantos nocturnos. De pronto me senté a oscuras
en la cama: ¡yo también iba a morirme!, ¡era lo que me tocaba, lo que irremediablemente me correspon-
día!, ¡no había escapatoria! No solo tendría que soportar la muerte de mis dos abuelas y de mi querido
abuelo, así como la de mis padres, sino que yo, yo mismo, no iba a tener más remedio que morirme. ¡Qué
cosa tan rara y terrible, tan peligrosa, tan incomprensible, pero sobre todo qué cosa tan irremediable-
mente personal!
[…] A los diez años cree uno que todas las cosas importantes solo les pueden pasar a los mayores: re-
pentinamente se me reveló la primera gran cosa importante —de hecho, la más importante de todas—
que sin duda ninguna me iba a pasar a mí. Iba a morirme, naturalmente dentro de muchos, muchísimos
años, después de que se hubieran muerto mis seres queridos (todos menos mis hermanos, más pequeños
que yo).
Fernando SAVATER
Las preguntas de la vida
Ariel
0B1LLLP(2008).10+s 3/6/08 18:44 Página 162
REFUERZO
2. Narraciones literarias
Quim Monzó es uno de los grandes narradores de la actualidad. Sus cuentos, que han sido tra-
ducidos a muchas lenguas, han merecido numerosos premios. A continuación, reproducimos
un cuento completo y un fragmento de otro, ambos publicados por la editorial Anagrama en el
libro Ochenta y seis cuentos.
Realiza un esquema de las acciones principales
de cada uno de los textos.
Menciona los otros elementos propios de una
narración y explica cómo se manifiestan en
estos textos.
Los dos relatos remiten a cuentos tradicionales.
¿Qué partes y elementos están modificados?
¿En qué consiste el cambio y cuál puede ser
la finalidad?
Analiza en ambos textos el narrador,
la perspectiva y señala con qué estilo se
presenta el discurso de los personajes.
Reconoce los rasgos lingüísticos propios
de la narración que aparecen en estos textos.
A partir de otro cuento tradicional
que recuerdes, crea uno nuevo alterando
el esquema narrativo o las características
de los elementos principales del relato.
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ACTI VI DADES
10
La bella durmiente
En medio de un claro, el caballero ve el cuerpo de
la muchacha, que duerme sobre una litera hecha
con ramas de roble y rodeada de flores de todos los
colores. Desmonta rápidamente y se arrodilla a su
lado. Le coge una mano. Está fría. Tiene el rostro
blanco de una muerta. Y los labios finos y morados.
Consciente de su papel en la historia, el caballero la
besa con dulzura. De inmediato la muchacha abre
los ojos grandes, almendrados y oscuros, y lo mira:
con una mirada de sorpresa que enseguida (una vez
ha cavilado quién es y dónde está y por qué está allí
y quién será ese hombre que tiene al lado y que, su-
pone, acaba de besarla) se tiñe de ternura. Los labios
van perdiendo el tono morado y, una vez recobrado
el rojo de la vida, se abren en una sonrisa. Tiene unos
dientes bellísimos. El caballero no lamenta nada
tener que casarse con ella, como estipula la tradi-
ción. Es más: ya se ve casado, siempre junto a ella,
compartiéndolo todo, teniendo un primer hijo, luego
una nena y por fin otro niño. Vivirán una vida feliz y
envejecerán juntos.
Las mejillas de la muchacha han perdido la
blancura de la muerte y ya son rosadas, sensuales,
para morderlas. Él se incorpora y le alarga las
manos, las dos, para que se coja a ellas y pueda le-
vantarse. Y entonces, mientras (sin dejar de mi-
rarlo a los ojos, enamorada) la muchacha (débil por
todo el tiempo que ha pasado acostada) se incor-
pora gracias a la fuerza de los brazos masculinos, el
caballero se da cuenta de que (unos veinte o treinta
metros más allá, mucho antes de que el claro dé
paso al bosque) hay otra muchacha dormida, tan
bella como la que acaba de despertar, igualmente
acostada en una litera de ramas de roble y rodeada
de flores de todos los colores.
El sapo
El príncipe inclina el cuerpo y adelanta la cara. El sapo está
justo frente a él. La papada se le hincha y deshincha sin cesar.
Ahora que lo ve tan cerca siente que lo invade el asco; pero no
tarda en reponerse y acerca los labios al morro del anfibio.
—Mua.
En menos de una milésima de segundo, con un ruido
ensordecedor, el sapo se convierte en un prisma de cien mil
colores, que multiplica infinitamente las caras, hasta que
todas las caras y colores se convierten en una muchacha pre-
ciosa de cabellos de oro. Y una corona encima que demuestra
la nobleza de su linaje. Por fin el príncipe ha encontrado
a la mujer que siempre ha buscado, esa con la que compartirá
el trono y la vida.
—Por fin has llegado —le dice ella—. Si supieras cómo he
esperado al príncipe que debía librarme del hechizo.
—Lo comprendo. Te he buscado siempre, desde que era
niño. Y siempre he sabido que te encontraría.
Se miran a los ojos, se cogen las manos. Es para siem-
pre, y los dos son conscientes de ello.
—Era como si este momento no fuera a llegar nunca
—dice ella.
—Pues ya ha llegado.
—Sí.
—Qué bien, ¿no?
—¿Estás contento?
—Sí. ¿Y tú?
—Yo también.
El príncipe mira el reloj. ¿Qué más debe decirle? ¿De qué
deben hablar? ¿Debe invitarla enseguida a su casa o se lo
tomará a mal? En realidad no hay ninguna prisa. Tienen
toda la vida por delante.
—En fin…
—Sí.
—Ya ves…
—Tanto esperar y de repente, plaf, ya está.
—Sí, ya está.
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REFUERZO
3. Descripciones literarias
La descripción es una modalidad presente en el género narrativo y, generalmente, muestra las
particularidades de la tendencia literaria a la que pertenecen las novelas en que se hallan
incluidas y ciertos rasgos característicos del estilo del escritor.
164 10. Las modalidades textuales
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ACTI VI DADES
10
Texto 1
¡La noche le pareció interminable: dio vueltas y más vueltas; apagaron la luz eléctrica, los tranvías cesaron
de pasar, la plaza quedó a oscuras!
Entre la calle de la Montera y la de Alcalá iban y venían delante de un café, con las ventanas iluminadas,
mujeres de trajes claros y pañuelos de crespón, cantando, parando a los noctámbulos; unos cuantos chulos,
agazapados tras de los faroles, las vigilaban y charlaban con ellas, dándoles órdenes…
Luego fueron desfilando busconas, chulos y celestinas. Todo el Madrid parásito, holgazán, alegre, abando-
naba en aquellas horas las tabernas, los garitos, las casas de juego, las madrigueras y los refugios del vicio, y
por en medio de la miseria que palpitaba en las calles, pasaban los trasnochadores con el cigarro encendido,
hablando, riendo, bromeando con las busconas, indiferentes a las agonías de tanto miserable desharrapado,
sin pan y sin techo, que se refugiaba temblando de frío en los quicios de las puertas.
Quedaban algunas viejas busconas en las esquinas, envueltas en el mantón, fumando…
Tardó mucho en aclarar el cielo; aún de noche se armaron puestos de café; los cocheros y los golfos se
acercaron a tomar su vaso o su copa. Se apagaron los faroles de gas.
Danzaban las claridades de las linternas de los serenos en el suelo gris, alumbrado vagamente por el páli-
do claror del alba, y las siluetas negras de los traperos se detenían en los montones de basura, encorvándose
para escarbar en ellos. Todavía algún trasnochador pálido, con el cuello del gabán levantado, se deslizaba
siniestro como un búho ante la luz, y mientras tanto comenzaban a pasar obreros… El Madrid trabajador, y
honrado se preparaba para su ruda faena diaria.
Pío BAROJA
La busca, Caro Raggio
Texto 2
Lulú era una muchacha graciosa, pero no
bonita; tenía los ojos verdes, oscuros, som-
breados por ojeras negruzcas; unos ojos que
a Andrés le parecieron muy humanos; la dis-
tancia de la nariz a la boca y de la boca a la
barba era en ella demasiado grande, lo que
le daba cierto aspecto simio; la frente peque-
ña, la boca, de labios finos, con una sonrisa
entre irónica y amarga; los dientes blancos,
puntiagudos; la nariz un poco respingona, y
la cara pálida, de mal color.
Lulú demostró a Hurtado que tenía gra-
cia, picardía e ingenio de sobra; pero le falta-
ba el atractivo principal de una muchacha:
la ingenuidad, la frescura, la candidez. Era un
producto marchito por el trabajo, por la
miseria y por la inteligencia. Sus dieciocho
años no parecían juventud.
Pío BAROJA
El árbol de la ciencia, Caro Raggio
0B1LLLP(2008).10+s 3/6/08 18:44 Página 164
Indica qué se describe en cada uno de los
textos y qué aspectos o elementos se tratan.
¿Qué tipo de descripciones son según la
perspectiva del emisor? Menciona las
características lingüísticas que demuestran
la pertenencia a una clase u otra.
Analiza los rasgos lingüísticos generales
propios de la modalidad descriptiva
y ejemplifícalos con enunciados de
los textos.
Reconoce los recursos expresivos que
aparezcan en los fragmentos.
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Texto 4
Yo recordaba nebulosamente aquel antiguo jardín donde los mirtos seculares dibuja-
ban los cuatro escudos del fundador en torno de una fuente abandonada. El jardín y el
Palacio tenían esa vejez señorial y melancólica de los lugares por donde en otro tiempo
pasó la vida amable de la galantería y del amor. Bajo la fronda de aquel laberinto, sobre
las terrazas y en los salones, habían florecido las risas y los madrigales, cuando las manos
blancas que en los viejos retratos sostienen apenas los pañolitos de encaje, iban desho-
jando las margaritas que guardan el cándido secreto de los corazones. ¡Hermosos y leja-
nos recuerdos! Yo también los evoqué un día lejano, cuando la mañana otoñal y dorada
envolvía el jardín húmedo y reverdecido por la constante lluvia de la noche. Bajo el cielo
límpido, de un azul heráldico, los cipreses venerables parecían tener el ensueño de la vida
monástica. La caricia de la luz temblaba sobre las flores como un pájaro de oro, y la brisa
trazaba en el terciopelo de la yerba, huellas ideales y quiméricas como si danzasen increí-
bles hadas.
Ramón M.ª DEL VALLE-INCLÁN
Sonata de otoño
Texto 3
Este es un casino amplio, nuevo, cómodo. Está rodeado de un jar-
dín; el edificio consta de dos pisos, con balcones de piedra torneada.
Primero aparece un vestíbulo enladrillado de menuditos mosaicos
pintorescos; los motantes de las puertas cierran con vidrieras de
colores. Después se pasa a un salón octógono; enfrente está el gabi-
nete de lectura, con una agradable sillería gris y estantes llenos de
esos libros grandes que se imprimen para ornamentación de las
bibliotecas en que no lee nadie. A la derecha hay un gran salón vacío
(porque no hace falta tanto local), y a la izquierda otro gran salón
igual al anterior, donde los socios se reúnen con preferencia. Mesas
cuadradas y redondas de mármol se hallan esparcidas acá y allá,
alternando con otras de tapete verde; junto a la pared, corre un
ancho diván de peluche rojo; en un ángulo destaca un piano de cola,
y verdes jazmines cuajados de florecillas blancas festonean las ven-
tanas.
Son los primeros días de otoño; los balcones están cerrados; el
viento mueve un leve murmullo en el jardín; poco a poco van llegan-
do los socios a su recreo de la noche; brillan las lámparas eléctricas.
AZORÍN
Antonio Azorín
Cátedra
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REFUERZO
4. Textos explicativo-
argumentativos
El desarrollo de las nuevas tecnologías ha producido cambios enormes, no solo en el campo
del conocimiento y de las comunicaciones, sino también en la vida cotidiana de las personas. El
siguiente texto de Joan Majó ofrece unas reflexiones sobre las posibilidades de la llamada
«revolución digital» para crear «un mundo mejor».
La sociedad del conocimiento: ¿un mundo mejor?
Hemos aprendido a hacer lo que queramos con la información. A generar toda la
que deseemos, a almacenarla, a transmitirla, sin ningún límite desde el punto de vista
del espacio, del tiempo o de la velocidad. Como consecuencia de ello hemos pasado de
un mundo en el que la información era un recurso escaso, a otro en el que es un recurso
abundante, incluso a menudo excesivo. También hemos pasado de un mundo en el
que la información era un recurso estable, a otro en el que es un recurso enormemente
cambiante. Puesto que la información es la materia prima para que nuestro cerebro
elabore conocimientos, cada vez estamos en condiciones de adquirir más (¡siempre
que no nos dejemos ahogar por el exceso de información y siempre que aprendamos
a actualizar constantemente los conocimientos que van quedando anticuados!).
Si esto es lo que ha ocurrido, vamos a ver qué cambios produce y producirá en nuestra
sociedad.
Llamamos a esta sociedad futura «la sociedad del conocimiento» porque este va a
ser un elemento muy abundante, pero sobre todo porque va a ser el factor clave de
nuestro bienestar. Su gran cantidad, disponibilidad y capacidad innovadora han con-
vertido el conocimiento en un recurso económico fundamental. El acceso al conoci-
miento se ha convertido en un elemento clave de la estrategia de las empresas y en un
componente fundamental de nuestro bienestar personal. Las empresas sustituyen
constantemente la utilización de recursos materiales por la aplicación de nuevos co-
nocimientos y nosotros vamos aumentando más y más la parte de nuestro presu-
puesto personal que dedicamos a acceder a elementos inmateriales, al tiempo que
disminuimos nuestro consumo de elementos materiales. Pensemos en la diferencia
entre comprar un disco (almacén de material de música) o escuchar música «a la carta»
a través de Internet o de un canal especializado. O bien en la diferencia existente entre
comprar un reloj (una máquina de medir el tiempo) para saber la hora, o tener acceso
a la hora a través de la red. Si este proceso de «desmaterialización» de nuestra vida
tiene lugar, va a suponer la posibilidad de cambios muy positivos en la organización
social, porque una economía basada en gran medida en el conocimiento tiene unas re-
glas de funcionamiento distintas de la economía industrial. […]
A partir del momento en el que una parte importante de nuestro bienestar (nunca
todo, evidentemente) comienza a depender del acceso a bienes inmateriales, el pro-
blema de la escasez y el del reparto adquieren otra dimensión. Deja de ser un pro-
blema la escasez, porque el conocimiento es reproducible, y cambia el problema del
reparto porque no hay que renunciar a algo para que otro pueda tenerlo. Esto abre
unas perspectivas sociales muy esperanzadoras.
Joan MAJÓ
Clío, abril de 2002, n.º 6
¿Qué cambios, según Joan Majó, se han
producido en la información debido
a las nuevas tecnologías?
¿En qué se funda la denominación
de «la sociedad del conocimiento»?
¿Qué cambios económicos y sociales produce
el acceso a la información mediante las
nuevas tecnologías?
Realiza el resumen del texto.
Determina la estructura del fragmento
y reconoce las características lingüísticas
propias de este tipo de textos.
Identifica los argumentos sobre los que
se sostiene la conclusión del texto.
Escribe un texto reflexivo donde se presenten
argumentos referidos a la dificultad o el
impedimento de lo expresado en la conclusión
(difusión de la red, posibilidades de acceso y
regulación del mismo, instalación de líneas…).
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REFUERZO
5. Argumentaciones
La argumentación constituye una modalidad imprescindible en un ensayo, ya que es el tipo de
texto en que se exponen y defienden unas ideas determinadas sobre un tema. A continuación
se citan fragmentos en los que se utilizan distintos tipos de argumentos.
En el texto 1 el autor diferencia dos tipos
de miedo, ¿cuáles son y cómo justifica esa
distinción?
En el texto 2 se afirma que el aislamiento
acrecienta el miedo. Menciona los argumentos
(y sus tipos) con que desarrolla esta idea.
¿A qué tema se refiere el segundo párrafo del
texto 3?¿Qué relación tiene con lo explicado
anteriormente?
¿Con qué afirmación se inicia el texto 3?
¿Qué comparación se realiza? Señala qué
tipos de interrogaciones son las que se
incluyen a continuación. ¿Qué contraste
se establece posteriormente?
¿Qué tipo de recursos expresivos cierran
el texto 4? ¿Cuál es su sentido y cómo se
relacionan con las ideas anteriores?
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Texto 1
Resulta sorprendente que los especialistas en miedos
hayan estudiado tan poco las tácticas de amedren -
tamiento, los mecanismos de utilización del temor,
porque son la contrafigura del miedo. Hay terrores no
intencionados y terrores provocados voluntariamente,
estratégicos. La erupción de un volcán, el feroz encrespa-
miento de un tsunami o una epidemia de peste no preten-
den suscitar miedo. Lo causan, sin más. Pero la arbitrarie-
dad de un Estado policiaco, los atentados terroristas, los
chantajes de cualquier tipo, las crueldades domésticas, los
ataques preventivos, las operaciones de escarmiento se
sirven del miedo para alcanzar unos objetivos.
Texto 2
En el mundo animal, los cazadores intentan aislar a
su presa o buscar presas solitarias. El grupo es la gran
defensa. En los seres humanos sucede lo mismo, por ello
es fácil comprender que todas las dictaduras anulen el
ejercicio del derecho de reunión. En su teoría relacional
del valor, Judith Jordan sostiene que la valentía no es un
rasgo interno, sino que surge en la conexión con los
demás: «As human beings we encoura “one another”».
Nos animamos unos a otros. […]
Los estudios sobre la violencia de género demuestran
que una de las tácticas del violento, del que pretende la
sumisión de la otra persona, es aislarla, obligarla a rom-
per los vínculos con su familia, anular su posibilidad de
comunicarse con los demás, obligarla a prescindir de
todos los sistemas de apoyo social que podrían ayudarla.
El proceso suele comenzar con críticas a la familia de la
víctima, prohibición de visitas, reclusión en casa, celos,
técnicas de aislamiento, en una palabra.
Texto 3
El ser humano siente miedo y responde psico-
lógicamente al miedo con mecanismos muy pró-
ximos a los que usan los animales: huida, ataque,
inmovilidad y sumisión. Biológicamente, el miedo
no plantea ningún problema. ¿Qué otra cosa va a
hacer el ciervo sino huir del leopardo? ¿Qué otra
cosa va a hacer el escarabajo sino hacerse el
muerto cuando lo toco? Son respuestas adapta -
tivas eficaces para todos los animales. Pero el
hombre no se encuentra cómodo en esas rutinas
tan contrastadas. El ser humano quiere vivir por
encima del miedo. Sabe que no puede eliminarlo,
sin caer en la locura o en la insensibilidad, como
ya decía Aristóteles, pero quiere actuar «a pesar»
de él. Aquí se revela nuestra naturaleza paradó -
jica: no podemos vivir sin que nuestros sentimien-
tos nos orienten, pero no queremos vivir a merced
de nuestros sentimientos.
Texto 4
Nuestra búsqueda de la felicidad es con fre-
cuencia desgarradora, porque estamos movidos
por dos deseos contradictorios: el bienestar y la
superación. Necesitamos estar cómodos y nece-
sitamos crear algo de lo que nos sintamos orgu-
llosos y por lo que nos sintamos reconocidos.
Una actividad que dé sentido a nuestra existen-
cia, por muy ilusorio que sea ese sentido. Tene-
mos, pues, que armonizar anhelos contradicto-
rios. Necesitamos construir la casa y descansar
en ella. Necesitamos estar refugiados en el puer-
to y navegando.
José Antonio MARINA
Anatomía del miedo, Círculo de Lectores
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ORTOGRAFÍA
6. Uso de c y z
Palabras con cc y c
࡯ La letra c representa dos fonemas distintos: el oclusivo velar sordo ante -a, -o y -u (caro, coral,
cuyo), ante consonante y en posición final de sílaba o de palabra (acto, vivac); y el fricativo
interdental sordo ante -e, -i (cereza, ciento).
࡯ En las palabras con cc, la primera representa el sonido oclusivo velar y la segunda el fricativo
interdental y además pertenecen a sílabas distintas: correc-ción.
࡯ En muchos casos, si en una familia de palabras existe un morfema léxico con ct, las palabras
derivadas terminadas en -ción se escriben con cc: atractivo, atracción; ficticio, ficción; redactar,
redacción.
Palabras con z
࡯ La letra z representa el fonema fricativo interdental sordo ante -a, -o, -u (zapato, zorro, zumo)
y en posición final de sílaba o de palabra (pez). En este último caso, el plural se escribe con c
(peces).
࡯ La regla general presenta bastantes excepciones: zéjel, zigzag, zigzagueo, enzima (la), nazi,
nazismo, zepelín, zipizape, zen…
࡯ Se escriben con z las formas irregulares de la 1.ª persona del singular del presente de indica-
tivo y todo el presente de subjuntivo de los verbos terminados en -acer, -ecer, -ocer y -ucir
(merezco, merezcas).
Algunas palabras pueden escribirse con c o con z, aunque la RAE prefiere la variante escrita con
c: cebra / zebra, cenit / zenit, eccema / eczema, cigoto / zigoto, zinc / cinc, cedilla / zedilla.
En las zonas donde existe el seseo, c (ante e, i) y z representan el sonido de s.
Escribe el plural de las siguientes palabras:
࡯ nuez ࡯ juez ࡯ vez ࡯ veloz
࡯ raíz ࡯ tenaz ࡯ infeliz ࡯ capaz
Escribe el singular de paredes, voluntades,
rapaces, veraces, disfraces.
Escribe las familias de palabras de objeto
y abstracción.
Escribe c, cc o z, según corresponda:
a) diale

to m) a

ión
b) infe

ión n) fi

ión
c) cara

terística ñ) tá

ita
d) inspe

ión o) precau

ión
e) rela

iones p) fra

ión
f) conjun

ión q) interje

ión
g) afli

ión r) discre

ión
h) a

eso s) obje

ión
i) ju

gar t) produ

ión
j) afe

ión u) indu

ión
k) co

ión v) convi

ión
l) defla

ión w) sele

ión
Crea oraciones con cada una de estas tres
parejas de palabras:
a) Adición / adicción.
b) Inflación / infracción
c) afición - afección
Escribe los términos derivados formados
con el morfema -ción que pertenezcan a
las familias de las palabras que figuran
a continuación:
a) sujetar j) inhalar r) inducir
b) conducir k) deducir s) actuar
c) cocer l) afectar t) asociar
d) contraer m) situar u) reducir
e) corregir n) exhalar v) construir
f) sustraer ñ) redactar w) destruir
g) inventar o) satisfacer x) dirigir
h) distraer p) instruir y) inyectar
i) concretar q) proyectar z) relacionar
Escribe la 1.ª y la 3.ª persona del singular
y del plural del presente de indicativo y del
subjuntivo de los siguientes verbos: reconocer,
pertenecer, reducir, crecer, conducir, convencer.
Conjuga en la 1.ª persona singular del presente
de subjuntivo y del pretérito perfecto simple
de indicativo de utilizar, empezar, realizar
y generalizar.
Forma verbos parasintéticos a partir de las
palabras flaco, grande, loco, noble, dulce.
A continuación, conjúgalos en la 1.ª persona
del singular del presente de indicativo y de
subjuntivo.
Escribe verbos acabados en -ocer y -ucir y
conjúgalos en las mismas personas de la
actividad 9.
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Evaluación 10
159 10. Las modalidades textuales
1. Redacta un resumen del contenido del texto de Fernando
Savater.
2. Determina el tema (o los temas) que se desarrollan en el
fragmento.
3. ¿A qué modalidad textual corresponde el texto? Justifica
tu respuesta.
4. Establece la estructura y, según corresponda, los procedi-
mientos que se utilizan para desarrollar la información o
la tesis y los argumentos que sustentan las afirmaciones
del autor.
5. Reconoce en el texto las características propias de la
modalidad empleada y las funciones del lenguaje que
predominan.
6. Enuncia las finalidades de los textos expositivos y argu-
mentativos y cita mensajes escritos con tales modalidades.
7. ¿En qué tipos de textos orales y escritos pueden apare-
cer la narración y la descripción? ¿Con qué objetivo?
8. Realiza el análisis morfológico de las siguientes pala-
bras: imprecisas, absolutamente, acostumbran.
9. Realiza el análisis sintáctico de las siguientes oraciones.
a) Las opiniones se convierten en expresiones irreba -
tibles de la personalidad del sujeto.
b) A ello se une la obligación beatífica del respeto a las
opiniones ajenas.
10. Escribe una reflexión crítica sobre el tema del fragmento.
Formula una tesis y desarrolla los argumentos.
En vez de ser consideradas propuestas imprecisas, limitadas
por la insuficiencia de conocimientos o el apresuramiento, las
opiniones se convierten en expresión irrebatible de la personali-
dad del sujeto: «esta es mi opinión», «eso será su opinión», como
si lo relevante en ellas fuese a quién pertenecen en lugar de en
qué se fundan. La antigua y poco elegante frase que suelen decir
los tipos duros de algunas películas yanquis Ыl as opiniones son
como los culos: cada cual tiene la suya»Ð cobra vigencia, porque
ni de las opiniones ni de los traseros cabe por lo visto discusión
alguna ni nadie puede desprenderse ni de unas ni de otro aunque
lo quisiera. A ello se une la obligación beatífica de «respetar» las
opiniones ajenas, que si de verdad se pusiera en práctica parali-
zaría cualquier desarrollo intelectual o social de la humanidad.
Por no hablar del «derecho a tener su opinión propia», que no es
el de pensar por sí mismo y someter a confrontación razonada lo
pensado sino el de mantener la propia creencia sin que nadie
interfiera con molestas objeciones. Este subjetivismo irracional
cala muy pronto en niños y adolescentes, que se acostumbran a
suponer que todas las opiniones Ð es decir, la del maestro que
sabe de lo que está hablando y la suya, que parte de la ignoran-
ciaÐ valen igual y que es señal de personalidad autónoma no
dar el brazo a torcer y ejemplo de tiranía tratar de convencer al
otro de su error con argumentos e información adecuada.
La tendencia a convertir las opiniones en parte simbólica de
nuestro organismo y a considerar cuanto las desmiente como una
agresión física («¡ha herido mis convicciones!») no solo es una difi-
cultad para la educación humanística sino también para la convi-
vencia democrática. Vivir en una sociedad plural impone asumir
que lo absolutamente respetable son las personas, no sus opinio-
nes, y que el derecho a la propia opinión consiste en que esta sea
escuchada y discutida, no en que se la vea pasar sin tocarla como
si de una vaca sagrada se tratase.
Fernando SAVATER
El valor de educar, Ariel
Éxito de taquilla, por Dale Kennington.
El valor de las opiniones
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REFUERZO
1. El género lírico
A continuación puedes leer un poema de Blas de Otero (1916-1979) y otro de Gloria Fuertes
(1918-1998). Ambos autores pertenecen a la poesía social, que se desarrolló en España a partir
de los años cincuenta.
Justifica la adscripción de estos dos textos
al género lírico.
Localiza en el poema de Blas de Otero
al emisor y al receptor y explica
el contenido del mensaje.
Explica la métrica de ambos textos: la rima,
la medida de los versos, el agrupamiento
estrófico y el tipo de poema.
¿Qué recurso expresivo abunda en el poema
Déjame? Localiza, además, un apóstrofe
y un caso de similicadencia.
¿Cuál es el mensaje del poema de Gloria
Fuertes? ¿Qué crees que significa: «En el verso
hay más sangre que tinta»?
¿Qué recurso expresivo de repetición
predomina en el segundo poema?
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181 11. La literatura y los textos literarios
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ACTI VI DADES
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Déjame
Me haces daño, Señor. Quita tu mano
de encima. Déjame con mi vacío,
déjame. Para abismo, con el mío
tengo bastante. Oh Dios, si eres humano,
compadécete ya, quita esa mano 5
de encima. No me sirve. Me da frío
y miedo. Si eres Dios, yo soy tan mío
como tú. Y a soberbio, yo te gano.
Déjame. ¡Si pudiese yo matarte,
como haces tú, como haces tú! Nos coges 10
con las dos manos, nos ahogas. Matas
no se sabe por qué. Quiero cortarte
las manos. Esas manos que son trojes
del hambre, y de los hombres que arrebatas.
Blas DE OTERO
Poesía española contemporánea (1939-1980), Alhambra
El planeta tierra
El planeta tierra
debería llamarse planeta agua.
En la tierra hay más agua que cuerpo,
en el cuerpo hay más cuerpo que alma,
en la tierra hay más peces que aves, 5
en las aves más plumas que alas.
En el verso hay más sangre que tinta,
en la tinta más sombra que nada,
en la nada hay más algo que alga
y ese algo se mueve y reluce 10
y nace la palabra.
Gloria FUERTES
Poesía española contemporánea (1939-1980), Alhambra
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REFUERZO
2. El género narrativo
El siguiente relato pertenece al escritor argentino Jorge Luis Borges (1899-1986), quien ha
destacado tanto por sus cuentos como por sus poemas. Entre sus obras narrativas se encuen-
tran El jardín de los senderos que se bifurcan, El Sur, El libro de arena y El Aleph, al que pertenece
este cuento.
Los dos reyes y los dos laberintos
Cuentan los hombres dignos de fe (pero Alá sabe más) que en los primeros días
hubo un rey de las islas de Babilonia que congregó a sus arquitectos y magos y les
mandó construir un laberinto tan perplejo y sutil que los varones más prudentes no
se aventuraban a entrar, y los que entraban se perdían. Esa obra era un escándalo,
porque la confusión y la maravilla son operaciones propias de Dios y no de los
hombres. Con el andar del tiempo vino a su corte un rey de los árabes, y el rey de
Babilonia (para hacer burla de la simplicidad de su huésped) lo hizo entrar en el
laberinto, donde vagó afrentado y confundido hasta la declinación de la tarde.
Entonces imploró socorro divino y dio con la puerta. Sus labios no profirieron queja
ninguna, pero le dijo al rey de Babilonia que él en Arabia tenía otro laberinto y que,
si Dios era servido, se lo daría a conocer algún día. Luego regresó a Arabia, juntó a
sus capitanes y sus alcaides y estragó los reinos de Babilonia con tan venturosa
fortuna que derribó sus castillos, rompió sus gentes e hizo cautivo al mismo rey.
Lo amarró encima de un caballo veloz y lo llevó al desierto. Cabalgaron tres días,
y le dijo: «¡Oh, rey del tiempo y sustancia y cifra del siglo!, en Babilonia me quisiste
perder en un laberinto de bronce con muchas escaleras, puertas y muros; ahora el
Poderoso ha tenido a bien que te muestre el mío, donde no hay escaleras que subir,
ni puertas que forzar, ni fatigosas galerías que recorrer, ni muros que te veden el
paso».
Luego le desató las ligaduras y lo abandonó en mitad del desierto, donde murió de
hambre y de sed. La gloria sea con Aquel que no muere.
Jorge Luis BORGES
Obras completas, Emecé
182 11. La literatura y los textos literarios
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Justifica por qué podemos afirmar que
estamos en presencia de un texto narrativo.
¿A qué subgénero narrativo pertenece
este texto de Jorge Luis Borges?
Argumenta tu respuesta.
Resume el contenido de la historia narrada
por Borges.
Explica los conceptos de «tiempo
de la historia» y «tiempo del discurso»
a partir de este texto.
¿Qué movimientos narrativos reconoces
en el texto?
Caracteriza al narrador y su perspectiva.
Señala en el cuento ejemplos de discurso
referencial, valorativo, universal, directo
e indirecto.
En el discurso directo presente en el fragmento
también puede observarse discurso poético;
explica por medio de qué recurso expresivo
se materializa.
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ACTI VI DADES
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REFUERZO
3. El género dramático
El siguiente fragmento pertenece a uno de los principales dramaturgos españoles del siglo XX,
Antonio Buero Vallejo. Entre sus principales obras se encuentran Historia de una escalera
(1949), que abrió un nuevo panorama en el drama de posguerra, En la ardiente oscuridad
(1950), Casi un cuento de hadas (1953), Irene o el tesoro (1954), El concierto de San Ovidio (1962),
El tragaluz (1967) y La fundación (1974).
La confusión
Explica lo que ocurre en este fragmento
de la obra En la ardiente oscuridad,
de Antonio Buero Vallejo.
Justifica la adscripción de esta obra al género
dramático.
¿En qué subgénero lo incluirías? Argumenta
tu respuesta.
Diferencia en el fragmento el texto principal
y el texto secundario.
¿A qué hacen referencia las acotaciones
que aparecen?
Transforma el fragmento «La confusión»
en un texto narrativo. Recuerda que puedes
incluir diálogo en él.
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183 11. La literatura y los textos literarios
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ACTI VI DADES
11
ALBERTO.—[…] Se oye un bastón.
JUANA.—También yo lo oigo.
( Todos atienden. Pausa. Por la derecha, tan-
teando el suelo con su bastón y con una expresión
de vago susto, aparece IGNACIO. Es un muchacho
delgaducho, serio y reconcentrado, con cierto
desaliño en su persona: el cuello de la camisa
desabrochado, la corbata floja, el cabello peinado
con ligereza. Viste de negro intemporalmente,
durante toda la obra. Avanza unos pasos indeciso
y se detiene.)
LOLITA.—¡Qué raro!
(IGNACIO se estremece y retrocede un paso.)
MIGUEL.—¿Quién eres?
(Temeroso, IGNACIO se vuelve para salir por don-
de entró. Después, cambia de idea y sigue hacia
la izquierda, rápido.)
ANDRÉS.—¿No contestas?
(IGNACIO tropieza con el sillón de JUANA. Tiende el
brazo y ella coge su mano.)
MIGUEL.—(Levantándose.) ¡Espera, hombre! No te
marches.
(Se acerca a palparle, mientras JUANA dice, inquie-
ta:)
JUANA.—Me ha cogido la mano… No le conozco.
(IGNACIO la suelta y MIGUELÍN le sujeta por un brazo.)
MIGUEL.—Ni yo.
(ANDRÉS se levanta y se acerca también para co-
gerle por el otro brazo.)
IGNACIO.— (Con temor.) Déjame.
ANDRÉS.—¿Qué buscas aquí?
IGNACIO.—Nada. Dejadme. Yo… soy un pobre ciego.
LOLITA.—(Riendo.) Te ha salido un competidor,
Miguelín.
ESPERANZA.—¿Un competidor? ¡Un maestro!
ALBERTO.—Debe de ser algún gracioso del primer
curso.
MIGUEL.—Dejádmelo a mí. ¿Qué has dicho que eres?
IGNACIO.—(Asustado.) Un ciego.
MIGUEL.—¡Oh, pobrecito, pobrecito! ¿Quiere que le
pase a la otra acera? (Los demás se desterni-
llan.) ¡Largo, idiota! Vete a reír de los de tu curso.
ANDRÉS.—Realmente la broma es de muy mal gusto.
Anda, márchate.
(Lo empujan. IGNACIO retrocede hacia el prosce-
nio.)
IGNACIO.—(Violento, quizá al borde del llanto.) ¡Os
digo que soy ciego!
MIGUEL.—¡Qué bien te has aprendido la palabrita!
¡Largo!
(Avanzan hacia él, amenazadores. ALBERTO se le-
vanta también.)
IGNACIO.—Pero, ¿es que no lo veis?
MIGUEL.—¿Cómo?
(JUANA y CARLOS, que comentaban en voz baja el
incidente, intervienen.)
CARLOS.—Creo que estamos cometiendo un error
muy grande, amigos. Él dice la verdad. Sentaos
otra vez.
MIGUEL.—¡Atiza!
CARLOS.—(Acercándose con JUANA a IGNACIO.) Nosotros
también somos… ciegos, como tú dices.
Antonio BUERO VALLEJO
En la ardiente oscuridad, Magisterio Español
0B1LLLP(2008).11+s 3/6/08 16:00 Página 183
Evaluación 11
177 11. La literatura y los textos literarios
1. Justifica por qué la «Rima LII» es un texto literario y por
qué pertenece al género lírico.
2. Identifica al emisor y a los receptores del proceso comu-
nicativo interno del poema y comenta sus características.
3. ¿Qué actitud ofrece la voz poética en esta composición?
Explica por qué.
4. Explica el contenido del mensaje en esta rima.
5. ¿Qué tema desarrolla? Indica qué motivos aparecen.
6. Analiza la métrica. Atiende a la medida de los versos, al
esquema y el tipo de rima y al agrupamiento en estrofas.
7. Consulta el anexo de las páginas 352-353 de este libro
y señala los recursos de repetición que se emplean en el
texto de Bécquer.
8. Reconoce en esa misma composición otros recursos
expresivos.
9. ¿Qué rasgos debería presentar esta composición de
Gustavo Adolfo Bécquer para pertenecer a cada uno de
los otros dos géneros literarios?
10. Redacta el comentario de la «Rima LII» del Libro de los
gorriones integrando todos los aspectos que has anali-
zado en las respuestas anteriores.
Olas gigantes que os rompéis bramando
en las playas desiertas y remotas,
envuelto entre la sábana de espumas,
¡llevadme con vosotras!
Ráfagas de huracán que arrebatáis 5
del alto bosque las marchitas hojas,
arrastrado en el ciego torbellino,
¡llevadme con vosotras!
Nubes de tempestad que rompe el rayo
Los espíritus de la tormenta, por Evelyn de Morgan.
y en fuego encienden las sangrientas orlas, 10
arrebatado entre la niebla oscura,
¡llevadme con vosotras!
Llevadme por piedad a donde el vértigo
con la razón me arranque la memoria.
¡Por piedad! ¡tengo miedo de quedarme 15
con mi dolor a solas!
Gustavo Adolfo BÉCQUER
Libro de los gorriones, Planeta
Rima LII
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AMPLIACIÓN
1. Lírica culta gallego-portuguesa.
Las Cantigas de Santa María
Aunque se admite que el rey Alfonso X el Sabio es el autor de algunas cantigas, se supone
que la mayoría fueron creadas por un reducido grupo de escritores cortesanos. De las 420
Cantigas de Santa María, solo 64 son de carácter lírico; la mayor parte son narrativas y relatan
milagros de la Virgen. Todas van acompañadas de melodías y de preciosas miniaturas que
permiten conocer aspectos de la vida cotidiana de la época.
Además de la «Introducción» y los dos prólogos, el resto de las cantigas líricas son de loor
o alabanza a la Virgen. Entre ellas predominan las de tipo hímnico, que celebran a María como
auxiliadora o se refieren a festividades marianas y cristológicas.
En las Cantigas se registran cerca de 300 combinaciones métricas distintas, de las cuales las
más irregulares corresponden a las de carácter lírico. Los versos varían entre las dos y las
vein ticuatro sílabas, y entre ellos destaca el alejandrino. En cuanto a las estrofas empleadas,
predomina el zéjel.
¿Por qué pertenece a la lírica la Cantiga 10?
Para contestar, consulta la UNIDAD 11 y justifica
tu respuesta.
Explica cómo se presenta la figura de la Virgen
en este poema mariano.
Analiza la métrica y los recursos expresivos
empleados en la cantiga.
¿Qué composiciones de la lírica culta pueden
haber influido en las Cantigas? Para responder,
apóyate en ejemplos extraídos de la Cantiga 10.
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ACTI VI DADES
12
Cantiga 10
ESTA É DE LOOR DE SANTA MARÍA, COM’ É FREMOSA E BOA E Á GRAN PODER
Rosas das rosas e Fror das frores,
Dona das donas, Sennor das sennores.
Rosa de beldad’ e de parecer
e Fror d’ alegria e de prazer,
Dona en mui piadosa seer, 5
Sennor en toller coitas e doores.
Rosa das rosas e Fror das frores…
A tal Sennor dev’ ome muit’ amar,
que de todo mal o pode guardar;
e pode-ll’ os peccados perd˜ oar, 10
que faz no mundo per maos sabores.
Rosa das rosas e Fror das frores…
Devemo-la muit’ amar e servir,
ca punna de nos guardar de falir;
des i dos erros nos faz repentir, 15
que nos fazemos come pecadores.
Rosa das rosas e Fror das frores…
Esta dona que tenno por Sennor
e de que quero seer trobador,
se eu per ren poss’ aver seu amor, 20
dou ao demo os outros amores.
Rosa das rosas e Fror das frores…
Alfonso X EL SABIO
Cantigas de Santa María, Castalia
Rosa de las rosas y Flor de las flores,
Señora de las señoras, Señor de los señores.
Rosa de beldad y jucio
y Flor de alegría y placer,
Señora muy piadosa en su ser, 5
Señor en quitar penas y dolores.
Rosa de las rosas…
A tal Señor debe el hombre mucho amar,
que de todo mal lo puede guardar,
y puede perdonarle los pecados, 10
que actúa en el mundo contra los sinsabores.
Rosa de las rosas…
La debemos amar mucho y servir,
porque lucha por guardarnos de caer;
de los errores nos hace arrepentir, 15
que nosotros hacemos como pecadores.
Rosa de las rosas…
Esta señora que tengo por Señor
y de quien quiero ser trovador,
si yo por fortuna puedo tener su amor, 20
doy al demonio otros amores.
Rosa de las rosas…
Traducción de los autores
0B1LLLP(2008).12+s 3/6/08 18:45 Página 193
REFUERZO
2. La lírica primitiva popular
En la Península, la lírica primitiva popular se manifiesta en tres tipos de composi ciones: las
jarchas, las cantigas de amigo y los villancicos. Repasa las características formales y temá ticas
de estas producciones literarias y después lee detenidamente los siguientes textos.
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Identifica entre estos cinco poemas cuáles
son jarchas. ¿En qué aspecto o aspectos
te has basado para reconocerlas?
Caracteriza el emisor, receptor y contenido
del mensaje en cada una de ellas.
Analiza el número de versos y la rima
empleada en estas composiciones.
En una de las jarchas figura una metáfora;
localízala y explica su valor.
Entre los poemas se incluyen también
villancicos castellanos. Señálalos y explica
en qué te has basado para reconocerlos.
Establece el proceso de la comunicación
en esos poemas: emisor, receptor
y contenido del mensaje.
¿Qué tipo de poema configura la cantiga
de amigo? Para responder, consulta, si es
necesario, el apéndice (páginas 358 y 359)
y la página 184 de tu libro de texto.
Establece las semejanzas de contenido
entre el poema del texto 5, las jarchas
y los villancicos; señala, igualmente,
las semejanzas y diferencias formales
entre estos tres tipos de composiciones
de la lírica primitiva popular.
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ACTI VI DADES
12
Texto 1
Non dormireyo, mamma,
a rayo de mañana.
Bon Abu-l-Qasim,
la facha de matrana.
No dormiré, madre,
al rayar la mañana.
El buen Abu-l-Qasim,
la cara de la aurora.
Texto 2
Quiero dormir y no puedo,
que el amor me quita el sueño.
Texto 3
¿Qué faré, mamma?
Meu al-habib est ad yana.
¿Qué haré, madre?
Mi amigo está en la puerta.
Texto 4
Con amores, mi madre,
con amores me adormí.
Lírica española de tipo popular
Cátedra
Texto 5
Mia irmana fremosa, treydes comigo
a la igreja de Vig’, u é o mar salido:
E miraremos las ondas!
Mia irmana fremosa, treydes de grado
a la igresa de Vig’, u é o mar levado: 5
E miraremos las ondas!
A la igresa de Vig’, u é o mar salido,
e verrá i, mia madre, o meu amigo:
E miraremos las ondas!
A la igresa de Vig’, u é o mar levado, 10
e verrá y, mia madre, o meu amado:
E miraremos las ondas!
(Invita a su hermana a visitar la iglesia de Vigo durante
la marea alta, y dice a su madre que allí irá su amigo.)
Antología de la poesía gallego-portuguesa
Alhambra
0B1LLLP(2008).12+s 3/6/08 18:45 Página 194
REFUERZO
3. La lírica del siglo XV
El siglo XV es una época de eclosión de la poesía. El Romancero constituye un hito en nuestra
tradición literaria y crea una tipología que permanece hasta la actualidad. La poesía culta de los
cancioneros será la fuente de la que beberán los poetas renacentistas.
Reconoce en el texto 1 la métrica empleada
por su autor, Jorge Manrique, en las Coplas
por la muerte de su padre y señala en la estrofa
otras características de esta obra.
¿Quién es el receptor del texto 2?
¿Qué le dice la voz poética? Explica
qué intención manifiesta en los tres últimos
versos.
Reconoce la métrica empleada por Juan
de Mena en la obra a la que pertenece
la estrofa del texto 2 y señala en ella
otras características de esta obra.
¿A qué tipo de composiciones corresponden
los otros tres textos? Explica su métrica
y su estructura.
Texto 1
Texto 2
Texto 3
Explica brevemente el contenido de cada
uno de los poemas reproducidos en esta
página.
Señala en los textos 3, 4 y 5 los recursos
expresivos característicos de este tipo
de composiciones.
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ACTI VI DADES
12
Y pues vemos lo presente
cómo en un punto se es ido
y acabado,
si juzgamos sabiamente,
daremos lo non venido 5
por pasado.
No se engañe nadie, no,
pensando que a de durar
lo que espera
más que duró lo que vio, 10
porque todo ha de pasar
por tal manera.
Jorge MANRIQUE
Poesía, Crítica
Texto 3
Ven, muerte, tan escondida
que no te sienta conmigo,
porque el gozo de contigo
no me torne a dar la vida.
Ven como rayo que hiere: 5
que hasta que ha herido
no se siente su ruido,
por mejor herir do quiere.
Así sea tu venida;
si no desde aquí me obligo 10
que el gozo que habré contigo
me dará de nuevo vida.
Poesía medieval castellana
Taurus
Texto 4
Vos me matáis de tal suerte,
con pena tan glorïosa,
que no sé más dulce cosa
que los trances de mi muerte.
Y de ella soy tan ufano, 5
tan penado y tan contento,
que no trocaré un tormento
por mil bienes de otra mano.
Y pues que quiso mi suerte
darme pena gloriosa, 10
no quiero más dulce cosa
que los trances de mi muerte.
Poesía medieval castellana
Taurus
Texto 5
Soy contento, vos servida,
ser penado de tal suerte,
que por vos quiero la muerte
mas que no, sin vos, la vida.
Quiero más por vos tristura, 5
siendo vuestro sin mudanza,
que placer sin esperanza
de enamorada ventura.
No tengáis la fe perdida
pues la tengo yo tan fuerte, 10
que por vos quiero la muerte
mas que no, sin vos, la vida.
Poesía medieval castellana
Taurus
Texto 2
Tus casos falaces, Fortuna, cantamos,
estados de gentes que giras y trocas,
tus grandes discordias, tus firmezas pocas,
y los que en tu rueda quejosos hallamos,
hasta que al tiempo de ahora vengamos; 5
de hechos pasados codicia mi pluma,
y de los presentes, hacer breve suma;
dé fin Apolo, pues nos comenzamos.
Juan DE MENA
El laberinto de la Fortuna, Espasa Calpe
Texto 1
0B1LLLP(2008).12+s 3/6/08 18:45 Página 195
LITERATURA UNIVERSAL
4. El arte de los trovadores
El arte de los trovadores provenzales fue producto de un largo proceso de aprendizaje
de poética, retórica y música. Ya desde la primera mitad del siglo XII se diferencian claramente
dos grupos de poetas según su modo de expresión: los partidarios de una poesía sencilla —el
trobar leu—y los que cultivan un arte más complejo —el trobar clus y el trobar ric—.
El trobar leu
El trobar leu o arte de la versi -
ficación sencilla fue practicado,
entre otros, por el poeta Bernart
de Ventadorn, que ha sido consi-
derado el primero de los trovado-
res amorosos de la literatura
pro venzal. A él pertenece este
fragmento prosificado.
El trobar clus y el trobar ric
Entre los poetas partidarios del arte de la poesía difícil, algunos practicaron el
denominado trobar clus o cerrado, que utilizaba un lenguaje sumamente
enigmático, recargado de conceptos, aunque a veces incorporaba también un
registro popular y bajo.
Otro grupo de trovadores, por el contrario, se volcaron hacia el trobar ric,
un arte más complejo en el que se atendía esencialmente a la belleza formal,
a la sonoridad, a la sugerencia del sonido y el ritmo, y a la selección de un voca-
bulario inusual.
El trobar clus surgió entre poetas realistas y de condición humilde, que recha -
zaban el amor cortés, como Marcabrú. El trobar ric, en cambio, poseía un carácter
aristocrático, aceptaba los postulados de ese código amoroso y no era en abso-
luto moralizante. Estos rasgos se observan, por ejemplo, en la obra de Arnaut
Daniel.
¿Qué sentimiento embarga al yo poético del
texto 1? ¿Qué lo causa y qué efecto produce?
¿A quiénes ataca especialmente el poeta
Marcabrú en el fragmento seleccionado?
¿Qué anhela el emisor de la composición de
Arnaut Daniel?
Explica qué provoca en el emisor de texto 3
el estado en el que se encuentra.
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ACTI VI DADES
12
Texto 1
Tengo mi corazón tan lleno de alegría que todo me lo transfigura: el
frío me parece flor blanca, roja y amarilla, pues con el viento y con la
lluvia me crece la ventura; por lo que mi mérito aumenta y sube y mi
canto mejora. Tanto amor tengo en el cora zón, tanta alegría y dulzura,
que el hielo me parece flor y la nieve verdor.
Bernart de VENTADORN
en Historia de la literatura universal, Planeta
Texto 2
Homicidas y traidores, simo -
níacos
1
, saludadores, lujuriosos
y usureros que viven de ruines
menesteres, y los que hacen
hechicerías y las repugnantes
hechiceras estarán por igual
en el fuego ardiente. Borrachos
y cornudos, falsos curas y fal-
sos abades, falsas reclusas y fal -
sos reclusos, allí penarán, dice
Marcabrú.
MARCABRÚ
Texto 3
El aura amarga hace aclarar los
bosque cillos ramosos, que la
dulce espesó con hojas, y man-
tiene balbucientes y mudos los
alegres picos de los pájaros de
las ramas, aparejados y no apa-
rejados. ¿Por qué yo me esfuer-
zo en hacer y decir cosas agra-
dables a muchos? Por aquella
que me ha vuelto de arriba
abajo, de lo que temo morir si
no me da fin a los afanes.
Arnaut DANIEL
en Historia de la literatura universal
Planeta
1
simoníaco: el que compra o vende
bienes espirituales.
0B1LLLP(2008).12+s 3/6/08 18:46 Página 196
Evaluación 12
193 12. La lírica medieval
1. El texto 1 corresponde a una cantiga de la poesía can-
cioneril del siglo &V. Reconoce en ella las características
formales y temáticas de este tipo de composiciones.
2. El texto 2 es la traducción prosificada de una estrofa de
una moaxaja árabe. Señala los rasgos propios de estos
poemas y explica el contenido de la estrofa reproducida.
3. ¿Qué otra especie poética culta fue cultivada en al-
Ándalus? Explica en qué se diferencia de la moaxaja.
4. ¿Qué poesía se cultivó en el este de la Península en los
siglos &II y &III? Explica su vertiente amorosa.
5. ¿En qué manifestación culta de la poesía del oeste
peninsular influye la lírica aludida en la actividad 4?
Comenta sus rasgos principales.
6. Los textos 3 y 4 brindan muestras de dos tipos de poesía
primitiva popular. Identifícalas y explica sus rasgos.
7. ¿Qué tipo de poesía popular no aparece representada?
Señala semejanzas y diferencias con los anteriores.
8. El texto 5 es una estrofa de una obra del marqués de
Santillana. Explica su contenido y analiza su métrica.
¿De qué tipo de poesía cancioneril es muestra?
9. ¿Cuál es la gran creación poética de Jorge Manrique?
Explica los siguientes aspectos de esa obra:
¼ Contenido de cada parte. ¼ Temas.
¼ Métrica. ¼ Estilo.
10. Redacta una exposición sobre la poesía medieval culta
y popular en gallego-portugués.
Texto 1
Plega Dios que alguno quieras
como yo, mi bien, te quiero,
porque penes, porque mueras,
porque sepas que de veras
por tu sola causa muero. 5
Amada ni más ni menos
seas como yo de ti,
porque defectos ajenos
te hagan mención de mí;
y penes porque debieras 10
quererme como te quiero;
y por me cobrar te mueras
y no puedas aunque quieras
siendo yo muerto primero.
Pedro ÁLVAREZ OSORIO
CONDE DE TRASTÁMARA y MARQUÉS DE ASTORGA
Poesía española 2. Edad Media: Lírica y cancioneros
Crítica
Texto 2
¡Ojalá alcanzara la unión mi corazón, que está en continua
angustia! Todo corazón que arde en la pasión del amor está
inquieto por la agitación que sufre y que deshace al que en
ansias se acongoja.
Ibn RUHAYM
en F. CORRIENTE, Poesía dialectal árabe y romance en al-Ándalus
Gredos
Texto 3
Garid vos, ¡ay yermaniellas!,
¿cómÂcontenir el mio male?
Sin el habib non vivreyo:
¿ad ob lÂi rey demandare?
Lírica española de tipo popular
Cátedra
(TRADUCCIÓN: Decidme, ¡ay hermanitas!, / ¿cómo contener mi mal? / Sin el amado no
viviré: / ¿adónde iré a buscarlo?)
Texto 4
¿A quién contaré yo mis quejas,
mi lindo amor?
¿A quién contaré yo mis quejas
si a vos no?
Lírica española de tipo popular, Cátedra
Texto 5
¿Qué se hizo la moneda
que guardé para mis daños
tantos tiempos, tantos años,
plata, joyas, oro o seda?
Ca de todo no me queda 5
sino este cadahalso.
Mundo malo, mundo falso,
no es quién contigo pueda.
Marqués DE SANTILLANA
Poesía cancioneril castellana, Akal
Ilustración de la Divina comedia, de Dante Alighieri.
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REFUERZO
1. El Cantar de Mio Cid
La épica castellana tiene su mejor exponente en el Cantar de Mio Cid, que exalta la figura del
infanzón Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, tanto en su dimensión histó rica como en
las circunstancias personales de la vida del héroe.
¿Qué episodio del Cantar narra este
fragmento? Indica a qué parte del poema
corresponde.
Señala las apelaciones al auditorio presentes
en estos versos. ¿Qué funciones del lenguaje
predominan en ellos?
Reconoce el empleo de epítetos épicos y señala
a quién se califica por medio de este recurso.
Mide los versos y analiza la rima de esta tirada
del Cantar de Mio Cid.
Diferencia la presencia del discurso
del narrador del de los personajes en
este fragmento.
Para relatar los sucesos, el narrador emplea
dos tiempos verbales; ¿de cuáles se trata?
¿Qué efecto se produce con el cambio
de formas verbales?
Explica cómo se caracterizan los personajes
mencionados en este pasaje.
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207 13. La narrativa medieval
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ACTI VI DADES
13
Comienzan ya a preparar la gran sala de palacio.
Los suelos con mucha alfombra, todo bien encortinado.
¡Cuánta seda y cuánta púrpura y cuánto paño preciado!
¡Gusto os daría vivir y comer en el palacio!
Los caballeros del Cid aprisa allí se juntaron, 5
y entonces en aquel punto por los Infantes mandaron.
Ya cabalgan los Infantes, camino van del palacio,
con muy ricas vestiduras, galanamente ataviados.
A pie y con muy buena cara, ¡Dios qué discretos entraron!
Recibiolos nuestro Cid; con él todos sus vasallos. 10
Ante el Cid y su mujer los Infantes se inclinaron.
A sentar ellos se fueron en un muy precioso escaño.
Los de la casa del Cid, siempre en todo mesurados,
están atentos mirando al que nació afortunado.
Allí el Cid Campeador ved que en pie se ha levantado: 15
—Puesto que hacerlo tenemos, ¿por qué lo vamos tardando?
Venid acá, mi Alvar Fáñez, el que tanto quiero y amo.
Aquí tenéis mis dos hijas; yo las pongo en vuestras manos.
Sabéis que al Rey esto mismo se lo tengo así rogado.
No quiero faltar en nada de lo que fue concertado. 20
A los dos Infantes, vos dádselas con vuestras manos,
que tomen las bendiciones, y vayamos acabando.
Entonces dijo Minaya: —Esto haré yo de buen grado.
De pie las dos se levantan, y él las tomó de las manos.
Y a los Infantes, Minaya esto mismo les va hablando: 25
—Aquí estáis ante el Minaya, vosotros, los dos hermanos.
De manos del Rey Alfonso, pues a mí me lo ha mandado,
estas dueñas yo os entrego, que ambas son hijasdalgo;
que las toméis por mujeres, dadles honras y cuidados.
Los de Carrión las reciben con amor y de buen grado. 30
Al Cid y a doña Jimena, van a besarles las manos.
Así que esto hubieron hecho, se salieron del palacio.
Aprisa, a Santa María, hacia allí van caminando.
Muy pronto se revistió don Jerónimo, el prelado,
y a la puerta de la iglesia estábalos esperando. 35
Las bendiciones les dio; después la misa ha cantado.
Al salirse de la iglesia cabalgaron a buen paso.
Afuera de la ciudad, en un arenal cercano,
¡Dios, y qué buen juego de armas hizo el Cid a sus vasallos!
Poema del Cid
Castalia
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REFUERZO
2. Un «milagro»,
de Gonzalo de Berceo
208 13. La narrativa medieval
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Caracteriza al protagonista de este milagro.
¿Qué le sucede?
Resume por escrito el contenido de El labrador
avaro.
Caracteriza al narrador de esta historia
de Gonzalo de Berceo.
Diferencia en el milagro que acabas de leer las
partes narrativas de las intervenciones
de los personajes.
¿Cómo se introducen estas últimas?
Señala las partes en que se divide la narración
de Berceo.
Reconoce los movimientos narrativos
y los tipos de discurso que aparecen
en el texto.
¿Cuál es la finalidad de este milagro?
Relaciónala con la del resto de la obra
a la que pertenece.
¿Se cumple en este «milagro» en concreto
lo que en tu libro de texto se plantea en
general para todas estas narraciones?
Justifica tu respuesta.
Escribe en prosa la historia narrada por Berceo
en El labrador avaro. No olvides cuidar la
ortografía y la presentación de tu redacción.
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4
3
2
1
ACTI VI DADES
13
A continuación, tienes uno de los Milagros de Nuestra Señora, de Gonzalo de Berceo; léelo
con atención y observa su estructura, pues esta se repite en los restantes milagros que com-
ponen la colección.
El labrador avaro
Érase en una tierra un hombre labrador
que usaba de la reja más que de otra labor;
más amaba la tierra que no a su Criador,
y de muchas maneras era revolvedor.
Hacía una enemiga bien sucia de verdad: 5
cambiaba los mojones por ganar heredad;
hacía en todas formas tuertos y falsedad,
tenía mal testimonio entre su vecindad.
Aunque malo, quería bien a Santa María,
oía sus milagros, muy bien los acogía; 10
saludábala siempre, decíale cada día:
«Ave gratïa plena que pariste al Mesías».
Finó el arrastrapajas de tierra bien cargado,
de los diablos fue luego en soga cautivado;
lo arrastraban con cuerdas, de coces bien sobado, 15
le pechaban al doble el pan que dio mudado.
Doliéronse los ángeles de esta alma mezquina
por cuanto la llevaban los diablos en rapina;
quisieron socorrerla, ganarla por vecina,
mas para hacer tal pasta menguábales harina. 20
Si les decían los ángeles de bien una razón,
ciento decían los otros malas, que buenas non;
los malos a los buenos tenían en un rincón,
la alma por sus pecados no salía de prisión.
Levantándose, un ángel dijo: «Yo soy testigo, 25
verdad, es no mentira, esto que ahora os digo:
el cuerpo que traía esta alma consigo
fue de Santa María buen vasallo y amigo.
Siempre la mencionaba al yantar y a la cena,
decíale tres palabras: “Ave, gratïa plena”. 30
Boca por que salía tan santa cantilena
no merecía yacer en tan mala cadena».
Luego que este nombre de la Santa Reína
oyeron los demonios, salieron tan aína,
derramáronse todos como una neblina, 35
desampararon todos a esa alma mezquina.
Los ángeles la vieron quedar desamparada,
de manos y de pies con sogas bien atada,
estaba como oveja cuando yace enzarzada:
fueron y la llevaron junto con su majada. 40
Nombre tan adornado, lleno de virtud tanta,
y que a los enemigos los seguda y espanta,
no nos debe doler ni lengua ni garganta
que no digamos todos: Salve, Regina sancta.
Gonzalo DE BERCEO
Milagros de Nuestra Señora
Castalia
0B1LLLP(2008).13+s 3/6/08 18:40 Página 208
REFUERZO
3. Fragmentos del
Libro de buen amor
Los dos fragmentos siguientes corresponden al Libro de buen amor. El primero, de carácter narrativo,
pertenece a la serie de aventuras que el protagonista vive en la sierra, donde se enfrenta a mujeres de
características muy especiales; el segundo, lírico, se inserta en el conjunto de poemas intercalados en
la historia narrada. Estos dos textos, además, presentan diferencias en cuanto a la métrica empleada.
Atiende a la descripción de la serrana Aldara
y explica cómo aparece caracterizada.
Señala las referencias al receptor. ¿Con qué
finalidad aparecen?
Recuerda los rasgos de la pastorela y justifica
por qué esta serrana es un texto paródico.
Explica los recursos que emplea el narrador
para degradar la figura de la serrana.
Analiza la métrica y la rima de los Gozos.
Señala la diferencia métrica existente entre
estos versos de los «Gozos» y la utilizada,
en general, en el Libro de buen amor.
¿Con qué recursos se exalta en la segunda
composición la figura de la Virgen María?
Justifica por qué los Gozos de Santa María
constituyen un texto de carácter lírico.
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209 13. La narrativa medieval
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ACTI VI DADES
13
La serrana Aldara
Sus miembros y su talle no son para callar,
me podéis creer, era gran yegua caballar;
quien con ella luchase mal se habría de hallar,
si ella no quiere, nunca la podrán derribar. […]
Tenía la cabeza mucho grande y sin guisa 5
cabellos cortos, negros, como corneja lisa,
ojos hundidos, rojos; ve poco y mal divisa;
mayor es que de osa su huella, cuando pisa.
Las orejas, mayores que las de añal borrico,
el su pescuezo, negro, ancho, velludo, chico; 10
las narices, muy gordas, largas, de zarapico,
¡sorbería bien pronto un caudal de hombre rico!
Su boca era de alano, grandes labios muy gordos,
dientes anchos y largos, caballunos, moxmordos;
sus cejas eran anchas y más negras que tordos. 15
¡Los que quieran casarse, procuren no estar sordos!
Mayores que las mías tiene sus negras barbas;
yo no vi más en ella, pero si más escarbas,
hallarás, según creo, lugar de bromas largas,
aunque más te valdrá trillar en las tus parvas. […] 20
Más anchas que mi mano tiene la su muñeca,
velluda, pelos grandes y que nunca está seca;
voz profunda y gangosa que al hombre da jaqueca,
tardía, enronquecida, muy destemplada y hueca.
Es su dedo meñique mayor que mi pulgar, 25
son los dedos mayores que puedes encontrar,
que, si algún día, ella te quisiere espulgar,
dañarán tu cabeza cual vigas de lagar.
Tenía en el justillo las sus tetas colgadas,
dábanle en la cintura porque estaban dobladas, 30
que, de no estar sujetas, diéranle en las ijadas;
de la cítara al son bailan, aun no enseñadas.
Arcipreste DE HITA
Libro de buen amor
Castalia
Gozos de Santa María
Madre de Dios, gloriosa
Virgen Santa María
hija y leal esposa
de tu hijo Mesía,
tú, Señora, 5
dame ahora
la tu gracia a toda hora;
que te sirva en toda vía.
Porque honrarte codicio,
¡pecador yo!, por tanto 10
ofrezco en tu servicio
los gozos que te canto.
El primero
en que tercero
a ti el Ángel mensajero 15
fue del Espíritu Santo.
Concebiste a tu Padre;
fue tu gozo segundo,
cuando pariste, Madre,
sin dolor salió al mundo. 20
Cual naciste
(tú pariste),
intacta permaneciste
¡Oh Virgen del santo mundo!
El tercero, la estrella, 25
luciente meteoro;
los Reyes, con luz de ella,
trajeron su tesoro
y alabaron
y adoraron 30
y a tu Hijo presentaron
el incienso, mirra y oro.
Arcipreste DE HITA
Libro de buen amor
Castalia
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210 13. La narrativa medieval
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ACTI VI DADES
13
AMPLIACIÓN
4. Novela de caballerías
y novela sentimental
Los siguientes fragmentos corresponden a dos de las principales orientaciones de la narrativa
del siglo XV: la novela de caballerías y la novela sentimental.
Describe cómo aparecen caracterizados
los personajes del primer texto y justifica
por qué son prototípicos del tipo de novela
al que pertenecen.
En el primer pasaje se plantean
dos situaciones; ¿de cuáles se trata?
¿A qué características de la novela de
caballerías remite esta circunstancia?
Teniendo en cuenta lo que sabes acerca de la
novela a la que pertenece el primer fragmento,
explica la frase con la que concluye (perdería
la gloria que por ella he ganado).
¿A qué clase de texto corresponde el
fragmento de Diego de San Pedro? Explica
de qué modelo narrativo del siglo XV es propio.
Justifica por qué su contenido también
corresponde a ese tipo de novela.
Analiza en el fragmento de Diego de San Pedro
recursos estilísticos de este tipo de textos.
¿Qué funciones del lenguaje predominan
en cada uno de los fragmentos?
Compara los dos pasajes y señala las
diferencias más relevantes.
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2
1
Texto 1
Amadís vivía en una gran tristeza y soledad. Un día
cabalgaba por la orilla del mar, y al subir a unas peñas
vio que se acercaba una nave. En la nave venía Durín,
hermano de la doncella de Dinamarca. Gandalín lo
abrazó y lo condujo hasta donde estaba Amadís.
Cuando estuvieron cerca, vieron una especie de gigante
envuelto en pieles que esgrimía un venablo para arro-
jarlo contra Amadís. Gandalín y Durín empezaron a dar
grandes voces, y el venablo pasó por encima de la cabe-
za de Amadís. Amadís se levantó de un salto y pudo sal -
varse de un segundo venablo. Echó mano a la espada,
pero aquella figura extraña salió huyendo, subió en el
caballo de Amadís y se alejó, diciendo a grandes voces:
—Yo soy Andandona, la giganta de la Isla Triste, tu ene-
miga, y si ahora no acabé lo que deseaba, otra vez será.
Amadís dejó que Gandalín la persiguiese y abrazó a
Durín y le preguntó por el objeto de su venida. Durín le
dio una carta de Oriana y le dijo que ella había tenido
un hijo que criaba la abadesa del monasterio de Mira -
flores, y que le rogaba que no partiese de Gaula hasta
tener su mando.
Volvió Gandalín, con el caballo de Amadís y la cabeza
de Andandona atada al pretal por los cabellos largos
y canos. Amadís envió la cabeza a Bruneo de Bonamar
y dijo a Durín:
—Vuelve y dile a tu señora que le beso las manos por
la carta que me envía y por lo que tú me has dicho de
su parte, y que le ruego que tenga piedad de mi honra
y no me deje holgar mucho tiempo, porque lo atribuirían
a poquedad de corazón y perdería la gloria que por
ella he ganado.
Amadís de Gaula
Castalia
Texto 2
Lucenda: es tan grande merced esta que hacerme quisiste,
que si yo de más valer o ella de menos sus tancia no fuese,
servicio ninguno satisfacerla podría, si pena en cuenta
de servir recibida no fuese; la cual si recibir no quisieres,
si merecida te la tengo en mí lo puedes bien ver, porque
en mi desfiguramiento a ella y a tus obras pintadas verás;
y no solamente mis lá grimas a acrecentar mis dolores me
han bastado, mas viendo mi parecer, a muchos enamo -
rados de amar he hecho temerosos; y puesto que así es,
te suplico que, arrepentida de lo pasado, lo por venir
enmiendes.
No seas en el dañar siempre una; pon con tus obras mis
guerras en paz; no sé por qué pudiendo has dejado de
servida ser. Todas lo quieren y tú lo rehúyes; bien parece
que yo tengo mayor necesidad de tus mer cedes, que tú
voluntad de mis servicios tenías. ¡Oh qué combates de
mi mucha fe y de tu poca esperanza he recibido!, los
cuales, como ves, la fuerza de mi salud han enflaque -
cido. Cuanto tú menos de mi dolor te dolías, más mi dolor
me dolía. Si pudiese en la boca poner lo que en el alma
he sentido, ¡cuánta culpa por mi pena te darías! Nunca
nadie menos bien tuvo; nunca nadie más mal sufrió;
nunca de tanta memoria tanto olvido se tuvo; mi afec-
ción y tu menosprecio des truyen mi salud.
Todo esto, Lucenda, te digo, porque más y en más mi
querer tengas, y porque en mi sufrimiento mi firmeza
conozcas; que ni por todo mi mal jamás en mu danza
pensé, ni de sufrir cansado me vi; antes ga nado, porque
tú me perdías, siempre me hallé, pero no por pequeña
causa, que no tenía yo menos razón para penar que tú
hermosura para penarme.
Diego DE SAN PEDRO
Tratado de amores de Arnalte y Lucenda. Sermón
Castalia
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Evaluación 13
215 13. La narrativa medieval
1. Indica a qué parte de la historia de La Celestina corres-
ponde este pasaje y reconoce en él recursos expresivos.
¼ ¿Qué modalidad del discurso dramático presenta
este fragmento?
¼ Explica las características de las otras dos modalidades.
2. ¿Qué relación guarda la intervención de Pleberio con el
tratamiento del amor en la obra? Comenta otros aspectos
del amor considerados en la unidad.
3. Expón cuanto sepas acerca del género y los personajes
principales de La Celestina.
4. En cierta forma, la obra de Fernando de Rojas parodia la
novela sentimental. Explica por qué y compara este tipo
de ficción narrativa del siglo &V con la de caballerías,
atendiendo a los aspectos que se indican en la tabla.
5. Explica los dos asuntos que determinan la estructura del
Cantar de Mio Cid.
6. Compara el Cantar de Mio Cid con los poemas del mester
de clerecía, considerando los aspectos indicados.
7. Menciona obras del mester de clerecía que estén escritas
en cuaderna vía.
8. ¿Qué son los enxiemplos? Indica cómo se insertan en
El conde Lucanor.
9. Explica la estructura y el sentido del Libro de buen amor.
¿Qué personaje incorpora esta obra medieval a la tradi-
ción literaria?
10. Redacta una exposición acerca de los romances que
contemple los aspectos señalados a continuación.
¼ Características de los romances viejos.
¼ Forma de transmisión de dichas composiciones.
¼ Temas, estructura narrativa y recursos expresivos
característicos.
Planto de Pleberio
PLEBERIO.—¡Oh Fortuna variable, ministra y mayordoma de los
temporales bienes! ¿Por qué no ejecutaste tu cruel ira, tus
mudables ondas, en aquello que a ti es sujeto? ¿Por qué no
destruiste mi patrimonio? ¿Por qué no quemaste mi morada?
¿Por qué no asolaste mis grandes heredamientos? Dejárasme
aquella florida planta, en quien tú poder no tenías. Diérasme,
fortuna fluctuosa, triste la mocedad con vejez alegre; no
pervirtieras el orden. Mejor sufriera persecuciones de tus
engaños en la recia y robusta edad, que no en la flaca postri-
mería. ¡Oh vida de congojas llena, de miserias acompañada!
¡Oh mundo, mundo! Muchos mucho de ti dijeron, muchos en
tus cualidades metieron la mano; a diversas cosas por oídas te
compararon. Yo por triste experiencia lo contaré, como a quien
las ventas y compras de tu engañosa feria no prósperamente
sucedieron, como aquel que mucho ha hasta ahora callado
tus falsas propiedades por no encender con odio tu ira, porque
no me secases sin tiempo esta flor que este día echaste de
tu poder. Pues ahora, sin temor, como quien no tiene qué
perder, como aquel a quien tu compañía es ya enojosa, como
caminante pobre que sin temor de los crueles salteadores va
cantando en alta voz. Yo pensaba en mi más tierna edad que
eras y eran tus hechos regidos por algún orden; ahora, visto
el pro y la contra de tus bienandanzas, me pareces un labe-
rinto de errores, un desierto espantable, una morada de fieras,
juego de hombres que andan en corro, laguna llena de cieno,
región llena de espinas, monte alto, campo pedregoso, prado
lleno de serpientes, huerto florido y sin fruto, fuente de cuidados,
río de lágrimas, mal de miserias, trabajo sin provecho, dulce
ponzoña, vana esperanza, falsa alegría, verdadero dolor. Cébasnos,
mundo falso, con el manjar de tus deleites; al mejor sabor nos des-
cubres el anzuelo: no lo podemos huir, que nos tiene ya cazadas
las voluntades. Prometes mucho, nada cumples. Échasnos de ti,
porque no te podamos pedir que mantengas vanos prometimientos.
Corremos por los prados de tus viciosos vicios muy descuidados,
a rienda suelta; descúbresnos la celada cuando ya no hay lugar
de volver.
Fernando DE ROJAS
La Celestina, Crítica
DE CABALLERÍAS SENTIMENTAL
AAAA).A, )
AAAAA )A .
AA-.A )AA A.
El suicidio de Melibea, grabado de la edición de Valencia de 1514.
CANTAR MESTER DE CLERECÍA
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AAAu. A, )
0B1LLLA.13 1/4/08 09:58 Página 215
REFUERZO
1. Obra poética de Garcilaso
de la Vega
En la obra poética de Garcilaso, el amor es el tema más importante, con el que se relacionan los
de la naturaleza y la mitología. Estos temas están presentes en sus sonetos y en las églogas.
Lee el Soneto XXIX y explica qué le ocurre
a Leandro. ¿Qué sentimientos le impulsan
a esforzarse?
¿A quiénes se dirige en los tercetos y qué
les pide?
¿Qué descripción de la amada realiza
Nemoroso en la Egloga I ?
¿A qué imagen corresponden los rasgos
que has señalado en la pregunta anterior?
¿Qué tópico recrean las interrogaciones que
estructuran el fragmento de la Égloga I?
¿Qué rasgos tiene el paisaje descrito en la
Égloga II? ¿A qué tópico responde?
Analiza la métrica y los principales recursos
expresivos de las tres composiciones.
Relaciona los temas y tópicos de los textos
con los de la poesía renacentista.
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237 14. La lírica renacentista
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ACTI VI DADES
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Soneto XXIX
Pasando el mar Leandro el animoso,
en amoroso fuego todo ardiendo,
esforzó el viento
1
y fuese embraveciendo
el agua con un ímpetu furioso.
Vencido del trabajo presuroso, 5
contrastar
2
a las ondas no pudiendo,
y más del bien que allí perdía muriendo
que de su propia vida congojoso
3
,
como pudo, ´sforzó su voz cansada
y a las ondas habló d´esta manera, 10
mas nunca fue su voz dellas oída:
«Ondas, pues no se escusa que yo muera,
dejadme allá llegar, y a la tornada
4
vuestro furor esecutá
5
en mi vida.»
Égloga II
ALBANIO:
En aquel prado allí nos reclinamos,
y, del Céfiro
13
fresco recogiendo
el agradable espirtu
14
, respiramos;
las flores, a los ojos ofreciendo
diversidad estraña de pintura
15
, 5
diversamente así estaban oliendo;
y en medio aquesta fuente clara y pura,
que como de cristal resplandecía,
mostrando abiertamente su hondura,
el arena, que d´oro parecía, 10
de blancas pedrezuelas varïada,
por do manaba el agua, se bullía.
Égloga I
NEMOROSO:
¿Dó
6
están agora
7
aquellos claros ojos
que llevaban tras sí, como colgada,
mi alma, doquier
8
que ellos se volvían?
¿Do está la blanca mano delicada,
llena de vencimientos
9
y despojos, 5
que de mí mis sentidos l`ofrecían?
Los cabellos que vían
con gran desprecio al oro
como a menor tesoro
¿adónde están, adónde el blanco pecho? 10
¿Dó la columna
10
que´l dorado techo
11
con proporción graciosa sostenía?
Aquesto todo agora ya s´encierra,
por desventura mía,
en la escura
12
, desierta y dura tierra. 15
1
esforzó el viento: se desató el vendaval.
2
contrastar: no pudiendo resistir las olas.
3
congojoso: preocupado.
4
tornada: vuelta.
5
esecutá: ejecutad.
6
dó: dónde
7
agora: ahora.
8
doquier: donde quiera
9
vencimiento: derrota.
10
columna: el cuello.
11
dorado techo: la rubia cabellera.
12
escura: oscura.
13
Céfiro: viento suave y apacible.
14
espirtu: aire.
15
estraña de pintura: diversidad extraordinaria
de colores.
0B1LLLP(2008).14+s 3/6/08 15:56 Página 237
REFUERZO
2. Fray Luis de León
238 14. La lírica renacentista
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Además del tema de la envidia, ¿qué otros
temas desarrolla el primer poema?
¿Qué tópico aparece? Relaciona este texto
con la Oda a la vida retirada (página 227
de tu libro de texto).
¿Qué suceso religioso se canta en el segundo
poema?
Explica a quién se dirige en la primera estrofa
y qué le reprocha.
¿Cuáles serán los sentimientos de los
apóstoles, después de la partida de Jesús?
¿A qué pueden referirse las metáforas del mar,
el viento fiero, la nave y el puerto de la
siguiente estrofa?
La nube envidiosa tapa la subida de Cristo,
¿cómo se quedan los apóstoles?
Realiza el análisis métrico del primer poema.
¿Cuál es la estrofa utilizada en el segundo?
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7
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4
3
2
1
Fray Luis sufrió un proceso inquisitorial que lo llevó a la cárcel. El agustino se sintió acosado
y creyó que la envidia de otros, sobre todo dominicos, había sido determinante; a esto
se refiere en el primer poema reproducido. La segunda composición forma parte de sus
poemas religiosos.
ACTI VI DADES
1
4
A la salida de la cárcel
Aquí la envidia y mentira
me tuvieron encerrado.
Dichoso el humilde estado
del sabio que se retira
de aqueste mundo malvado,
y con pobre mesa y casa 5
en el campo deleitoso
con solo Dios se compasa
y a solas su vida pasa,
ni envidiado ni envidioso.
En la Ascensión
¿Y dejas, Pastor santo,
tu grey
1
en este valle hondo, escuro,
con soledad y llanto;
y tú, rompiendo el puro
aire, te vas al inmortal seguro
2
? 5
Lo antes bienhadados
y los agora tristes y afligidos,
a tus pechos criados,
de ti desposeídos,
¿a dó convertirán
3
ya sus sentidos? 10
¿Qué mirarán los ojos,
que vieron de tu rostro la hermosura,
que no les sea enojos?
Quien oyó tu dulzura,
¿qué no tendrá por sordo
4
y desventura? 15
Aqueste mar turbado
¿quién le pondrá ya freno?, ¿quién concierto
al viento fiero, airado?;
estando tú encubierto,
¿qué norte guiará la nave al puerto? 20
¡Ay nube envidiosa!:
aun deste breve gozo, ¿qué te aquejas?
¿Dó vuelas presurosa?
¡Cuán rica tú te alejas!
¡Cuán pobres y cuán ciegos, ay, nos dejas! 25
1
grey: conjunto de fieles cristianos.
2
seguro: lugar desprovisto de todo peligro.
3
convertirán: volverán, dirigirán.
4
sordo: sonido desprovisto de armonía.
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REFUERZO
3. San Juan de la Cruz
El Cántico espiritual es una de las obras maestras de la poesía mística. En él, san Juan utiliza el
lenguaje simbólico para referirse a la búsqueda que realiza la Esposa (el alma) de su amado
(Dios), junto con la valoración de la naturaleza y numerosos recursos expresivos.
¿De qué se queja la amada? ¿Cómo se siente?
¿Qué les pide a los pastores?
¿Qué decide hacer, según la tercera estrofa
y a qué está dispuesta?
La amada se dirige a la naturaleza,
¿cómo se presenta ésta? ¿Qué le responde?
¿Qué le reprocha al amado en la sexta estrofa?
¿Qué rechaza?
En los versos 31-35 ya se ha producido la
unión, explica cuál es el ruego de la esposa,
¿a dónde le sugiere que vayan?
¿Qué desea la esposa en la última estrofa?
Analiza la métrica del poema.
Localiza y explica los principales recursos
expresivos empleados por san Juan en estos
versos.
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239 14. La lírica renacentista
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ACTI VI DADES
1
4
ESPOSA:
¿Adónde te escondiste, Amado,
y me dejaste con gemido?
Como el ciervo huiste,
habiéndome herido;
salí tras ti clamando, y eras ido. 5
Pastores, los que fuerdes
1
allá por las majadas al otero
2
,
si por ventura vierdes
aquel que yo más quiero,
decildle que adolezco
3
, peno y muero. 10
Buscando mis amores
iré por esos montes y riberas;
ni cogeré las flores,
ni temeré las fieras,
y pasaré los fuertes y fronteras. 15
(PREGUNTA A LAS CRIATURAS)
¡Oh, bosques y espesuras,
plantadas por la mano del Amado!
¡Oh, prado de verduras,
de flores esmaltado!,
decid si por vosotros ha pasado 20
RESPUESTA DE LAS CRIATURAS:
Mil gracias derramando,
pasó por estos sotos con presura
4
,
e, yéndolos mirando,
con sola su figura
vestidos los dejó de hermosura. 25
ESPOSA:
¡Ay, quién podrá sanarme!
Acaba de entregarte ya de vero
5
;
no quieras enviarme
de hoy más ya mensajero,
que no saben decirme lo que quiero. […] 30
ESPOSA:
Gocémonos, Amado,
y vámonos a ver en tu hermosura
al monte o al collado,
do mana el agua pura;
entremos más adentro en la espesura. 35
Y luego a las subidas
cavernas de la piedra nos iremos,
que están bien escondidas,
y allí nos entraremos
y el mosto de granadas gustaremos. 40
Allí me mostrarías
aquello que mi alma pretendía,
y luego me darías
allí, tú, vida mía,
aquello que me diste el otro día: 45
el aspirar
6
del aire,
el canto de la dulce filomena
7
,
el soto y su donaire
en la noche serena,
con llama que consume y no da pena. 50
San Juan DE LA CRUZ
Cántico espiritual, Crítica
1
fuerdes / vierdes: formas arcaicas de fueres
y vieres.
2
otero: cerro aislado que domina un llano.
3
adolecer: enfermar.
4
presura: prisa, prontitud, ligereza.
5
de vero: de verdad.
6
aspirar: el soplo.
7
filomena: el ruiseñor.
Cántico espiritual
0B1LLLP(2008).14+s 3/6/08 15:56 Página 239
AMPLIACIÓN
4. Lírica renacentista
En esta página se incluyen poemas de otros autores renacentistas, que siguieron el modelo de Garcilaso
de la Vega: Gutierre de Cetina (1510-1554), Fernando de Herrera (1534-1597), Francisco de Aldana
(1537-1578). Del bellísimo último texto, anónimo, no se sabe exactamente su fecha.
¿En qué situación se halla el yo poético en el
texto 1? ¿Cuáles son sus sentimientos?
¿Cuáles son sus deseos y sus temores, según
los tercetos? ¿Qué temas desarrolla este texto?
¿Qué descripción se hace de la amada en el
texto 2?
¿Qué visión de ella nos ofrece la voz poética?
Relaciona esta imagen con las ideas del
neoplatonismo.
En el texto 3, hay una escena de amor
correspondido; sin embargo muestra una
situación dolorosa, ¿cuál es?
¿Cuál es la reacción y la respuesta del
amante?
Explica las razones del amor a Cristo del yo
poético en el último texto.
Relaciona los temas de estos poemas con los
de la lírica renacentista.
8
7
4
5
6
3
2
1
240 14. La lírica renacentista
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ACTI VI DADES
1
4
Texto 1
Entre armas, guerra, fuego, ira y furores,
que al soberbio francés tienen opreso
1
,
cuando el aire es más turbio y más espeso,
allí me aprieta el fiero ardor de amores.
Miro el cielo, los árboles, las flores, 5
y en ellos hallo mi dolor expreso;
que en el tiempo más frío y más avieso
2
nacen y reverdecen mis temores.
Digo llorando: «¡Oh dulce primavera!,
¿cuándo será que a mi esperanza vea, 10
verde, prestar al alma algún sosiego?»
Mas temo que mi fin mi suerte fiera
tan lejos de mi bien quiere que sea
entre guerra y furor, ira, armas, fuego.
Gutierre DE CETINA
1
opreso: oprimido.
2
avieso: malo, torcido.
Texto 2
Serena Luz, en quien presente espira
3
divino amor, que enciende y junto enfrena
4
el noble pecho, que en mortal cadena
al alto Olimpo levantarse aspira;
ricos cercos dorados, do se mira 5
tesoro celestial de eterna vena; ,
armonía de angélica sirena,
que entre las perlas y el coral respira,
¿cuál nueva maravilla, cuál ejemplo
de la inmortal grandeza nos descubre 10
aquesta sombra del hermoso velo?
Que yo en esa belleza que contemplo
(aunque a mi flaca vista ofende y cubre),
la inmensa busco, y voy siguiendo al cielo.
Fernando DE HERRERA
3
espira: sopla.
4
enfrena: frena.
Texto 3
De sus hermosos ojos dulcemente
un tierno llanto Filis despedía
que por el rostro amado parecía
claro y precioso aljófar
5
transparente;
en brazos de Damón, con baja frente, 5
triste, rendida, muerta, helada y fría,
estas palabras breves le decía,
creciendo a su llorar nueva corriente:
«¡Oh pecho duro, oh alma dura y llena
de mil durezas! ¿Dónde vas huyendo? 10
¿Dó vas con ala tan ligera y presta?»
Y él, soltando de llanto amarga vena,
della las dulces lágrimas bebiendo,
besola, y solo un ¡ay! fue su respuesta.
Francisco DE ALDANA
5
aljófar: perla pequeña de forma irregular.
Texto 4
Soneto a Cristo crucificado
No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido;
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.
Tú me mueves, señor; muéveme el verte 5
clavado en una cruz y escarnecido;
muéveme ver tu cuerpo tan herido;
muévenme tus afrentas y tu muerte.
Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera
que aunque no hubiera cielo, yo te amara, 10
y aunque no hubiera infierno, te temiera.
No tienes que me dar porque te quiera,
pues aunque cuanto espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.
ANÓNIMO
Poesía lírica del Siglo de Oro, Cátedra
0B1LLLP(2008).14+s 3/6/08 15:56 Página 240
Evaluación 1
4
233 14. La lírica renacentista
1. Explica el contenido de este fragmento de la Égloga II,
de Garcilaso de la Vega.
2. Menciona el tema del poema y reconoce los tópicos que
aparecen.
3. Justifica el carácter literario y el género de este texto.
4. Señala los principales recursos expresivos y realiza el
análisis métrico de la composición.
5. Atendiendo a tus respuestas, relaciona el tema y los
tópicos, los recursos expresivos y la métrica de estos
versos con los principales rasgos de la lírica renacentista.
6. El fragmento citado pertenece a la Égloga II. Explica qué es
una égloga y comenta el contenido de las tres que
es cribió Garcilaso de la Vega. Menciona también los
temas principales de su producción poética.
7. ¿Qué innovaciones de la lírica renacentista proceden de
Italia? ¿Por qué se dio esta influencia?
8. ¿Qué tipos de poesía religiosa se cultivaron en la segunda
mitad del siglo &VI? Cita los títulos de los poemas ma -
yores de san Juan de la Cruz, explica el asunto principal
abordado en su poesía y el recurso básico que utiliza.
9. ¿Cuáles son los temas y tópicos más importantes de la
Oda a la vida retirada, de fray Luis de León? Explica qué
métrica utiliza en la mayoría de sus poemas.
10. Redacta un texto con las etapas y las tendencias poéticas
de la poesía del siglo &VI. Cita autores y obras.
El lamento de Albanio
En medio del invierno está templada
el agua dulce desta clara fuente,
y en el verano más que nieve helada.
¡Oh claras ondas, cómo veo presente,
en viéndoos, la memoria dÂa quel día 5
de que el alma temblar y arder se siente!
En vuestra claridad vi mi alegría
oscurecerse toda y enturbiarse;
cuando os cobré, perdí mi compañía.
¿A quién pudiera igual tormento darse, 10
que con lo que descansa otro afligido
venga mi corazón a atormentarse?
El dulce murmurar deste rüido,
el mover de los árboles al viento,
el suave olor del prado florecido 15
podrian tornar dÂenfermo y descontento
cualquier pastor del mundo alegre y sano:
yo solo en tanto bien morir me siento.
¡Oh hermosura sobreÂl ser humano,
oh claros ojos, oh cabellos dÂoro, 20
oh cuello de marfil, oh blanca mano!
¿Cómo puede ora ser queÂn triste lloro
se convirtiese tan alegre vida
y en tal pobreza todo mi tesoro?
Quiero mudar lugar y a la partida 25
quizá me dejará parte del daño
que tiene el alma casi consumida.
Concierto campestre, por Tiziano.
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251 15. La narrativa renacentista
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ACTI VI DADES
1
5
AMPLIACIÓN
1. Novela bizantina y novela pastoril
Resume el contenido de ambos fragmentos.
Explica por qué constituyen textos narrativos.
Reconoce en los dos pasajes:
࡯ Narrador.
࡯ Movimientos narrativos.
࡯ Tipos de discurso.
Señala los recursos expresivos con los que
se materializa en cada uno de los fragmentos
la función poética.
Indica los rasgos por los que los textos
reproducidos en esta página se adscriben
a la novela pastoril, el primero, y a la bizantina,
el segundo.
5
4
3
2
1
Los amores de Clareo y Florisea y los trabajos de la sin ventura Isea, de Alonso Núñez de Reinoso,
y La Diana, de Jorge de Montemayor, son obras paradigmáticas de la novela bizantina y de
la novela pastoril, respectivamente, en la península.
En la fuente de los alisos
Después que Sireno puso fin a su canto, vio como hacia él venía la hermosa Selvagia, y el pastor
Sylvano, de que no recibió pequeño contentamiento, y después de haberse recibido, determinaron ir a
la fuente de los alisos, donde el día antes habían estado. Y primero que allá llegasen, dijo Sylvano:
«Escucha, Selvagia, ¿no oyes cantar?» «Sí oigo —dijo Selvagia—, y aun parece más de una voz». «¿A dón-
de será?» —dijo Sireno. «Paréceme —respondió Selvagia— que es en el prado de los laureles, por donde
pasa el arroyo que corre de esta clara fuente. Bien será que nos lleguemos allá, y de manera que no
nos sientan los que cantan, porque no interrumpamos la música. Vamos» —dijo Selvagia. Y así su
paso a paso se fueron hacia aquella parte donde las voces se oían, y escondiéndose entre unos árboles
que estaban junto al arroyo, vieron sobre las doradas flores asentadas tres ninfas, tan hermosas que
parecía haber en ellas dado la naturaleza muy clara muestra de lo que puede.
Venían vestidas de unas ropas blancas, labradas por encima de follajes de oro, sus cabellos que los
rayos del sol oscurecían, revueltos a la cabeza, y tomados con sendos hilos de orientales perlas, con que
encima de la cristalina frente se hacía una lazada, y en medio della estaba un águila de oro, que entre
las uñas tenía un muy hermoso diamante.
Jorge DE MONTEMAYOR
La Diana, Cátedra
La ínsula de la crueldad
Pasadas todas estas cosas, yo determiné de partirme en Efeso; y mandando a fletar una nao y despi-
diéndome de Ibrina y de su marido, nos embarcamos y comenzamos de navegar la vía de la ciudad de
Efeso. Y habiendo algunos días que con buen tiempo hacíamos nuestro camino, vimos de lejos una isla,
la cual parecía tan oscura que la noche no lo es tanto. Parecía que unos humos negros de azufre salían
della; las casas y arboledas eran todas negras y de negra color, las aguas que por ella corrían eran
todas de color de sangre; oíanse grandes y dolorosos gritos y grandes alaridos que ponían espanto
a los que los oían. Y ansí, nosotros quedamos espantados y con deseo de saber qué aventura fuese
aquella. Y porque ya era de noche, mandamos a los marineros que detuviesen la nao hasta la mañana
porque queríamos saber qué tierra fuese aquella. Ellos lo hiceron ansí y dijeron que era mejor tomar
tierra porque aquella, aunque tan triste pareciese, era segura, a la cual se llamaba la ínsula de la
Crueldad, porque en ella estaban sepultados todos aquellos que cruelmente habían sido muertos, y que
ansí era el uso de aquellas tierras que estaban cercanas y de más lejos, que era traer allí a sepultallos.
Yo quisiera que pasáramos adelante por no quedar allí en tan triste tierra, pero Clareo no lo consintió,
antes mandó tomar tierra. Y ansí lo hicimos; y saliendo al puerto nos quedamos allí la noche, la cual fue
tan larga que pensamos que nunca amaneciese, y era la causa porque el sol no parecía en aquella isla,
antes huía della. Pero habiendo entrado el día, aunque oscuro, bien conocimos que era ya de día, y
comenzando a mirar la tierra vimos muchas sepulturas de muchas personas que cruelmente habían
sido muertas.
Alonso NÚÑEZ DE REINOSO
Los amores de Clareo y Florisea y los trabajos de la sin ventura Isea, SPUE
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ACTI VI DADES
1
5
AMPLIACIÓN
2. Novela celestinesca
y novela morisca
El regreso de Celestina
AREÚSA.—¡Ay Jesús, que me muero de miedo!
ELICIA.—¡Ay, hermana mía, que mi madre Celestina
parece! ¡Ay, válame la Virgen María, y no sea algún
fantasma que nos quiera matar!
CELESTINA.—¡Ay bobas, y no hayáis miedo, que yo soy!
¡Las mis hijas y los mis amores, venidme abrazar,
y dad las gracias a Dios que acá tornar me dejó!
Así juntas os quiero abrazar, que no tendré sufri-
miento para más esperar.
ELICIA.—¡Ay Jesús, Jesús! ¡Válame Dios! ¡Ay madre, des-
víate allá que me muero de miedo, que pienso que
eres muerta!
CELESTINA.—¡Ay boba, bobita!; ¿y de qué das gritos,
loca? No hayas miedo, mi amor y mi hija y las mis
entrañas, que yo soy tu tía, que viva soy y no muer-
ta; abrázame, loca, ¿qué te escandalizas? Osadas,
que si fuera hombre y mozo como soy mujer y vieja
que no te espantaras de me ver ni de me abrazar.
ELICIA.—¡Ay tía, señora, y bien seas venida! ¿Y para
qué dices malicias en mal hora y en mal punto?
¿Y qué hombre pudiera venir a quien yo más qui-
siera que a ti?
CELESTINA.—Aquel Sempronio, que a osadas, hija, que
no estuviera bien abrazallo según queda, y yo lo vi,
en los infiernos abrasado.
Feliciano DE SILVA
Segunda Celestina, Cátedra
La victoria de Narváez
Rodrigo de Narváez, barruntando la necesidad en
que sus compañeros estaban, atravesó el camino,
y como traía mejor caballo se adelantó; y viendo la
valentía del moro, quedó espantado, porque de los
cinco escuderos tenía los cuatro en el suelo, y el otro,
casi al mismo punto. Él le dijo:
—Moro, vente a mí, y si tú me vences, yo te asegu-
ro de lo demás.
Y comenzaron a trabar brava escaramuza, mas
como el alcaide venía de refresco, y el moro y su
caballo estaban heridos, dábale tanta priesa que
no podía mantenerse; mas viendo que en sola esta
batalla le iba la vida y contentamiento, dio una lan-
zada a Rodrigo de Narváez que, a no tomar el golpe
en su darga, le hubiera muerto. Él, en recibiendo el
golpe, arremetió a él y diole una herida en el brazo
derecho, y cerrando luego con él, le trabó a brazos
y, sacándole de la silla, dio con él en el suelo. Y yendo
sobre él le dijo:
—Caballero, date por vencido; si no, matarte he.
—Matarme bien podrás —dijo el moro— que en
tu poder me tienes, mas no podrá vencerme sino
quien una vez me venció.
El alcaide no paró en el misterio con que se de -
cían estas palabras, y usando en aquel punto de su
acostumbrada virtud, le ayudó a levantar, porque de
la herida que le dio el escudero en el muslo y de la del
brazo, aunque no eran grandes, y del gran cansancio
y caída, quedó quebrantado; y tomando de los escu-
deros aparejo, le ligó las heridas.
El Abencerraje (novela y romancero)
Cátedra
Resume el contenido de ambos fragmentos.
Explica la peculiaridad del discurso
del primer texto.
Reconoce en el segundo texto los siguientes
aspectos:
࡯ Narrador.
࡯ Movimiento narrativo.
࡯ Tipos de discurso.
Señala los principales recursos expresivos
con los que se materializa en los fragmentos
de Segunda Celestina y del Abencerraje
la función poética.
Indica los rasgos por los que estos textos
pertenecen a la novela celestinesca,
el primero, y a la morisca, el segundo.
No olvides argumentar tu respuesta.
5
4
3
1
2
A continuación presentamos un par de textos representativos de dos de los modelos narrativos
cultivados en el siglo XVI: la novela celestinesca y la novela morisca. Se trata, respectivamente,
de Segunda Celestina, de Feliciano de Silva, y de El Abencerraje, que apareció incorporado en una
edición de La Diana.
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253 15. La narrativa renacentista
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ACTI VI DADES
1
5
REFUERZO
3. Lazarillo de Tormes
El siguiente fragmento corresponde al Tratado III, que pertenece al primer módulo de la obra,
donde se cuenta la infancia de Lázaro de Tormes.
Resume el contenido de este fragmento,
correspondiente al Tratado III del Lazarillo
y caracteriza el comportamiento
del escudero.
En el primer párrafo se observa un cambio
en el uso de los tiempos verbales. ¿Qué efecto
produce? Este recurso se reitera más adelante;
localízalo.
¿Qué movimiento narrativo se aprecia en la
primera parte del fragmento? ¿Por qué tipo
de discurso es interrumpido?
Indica a qué tipo de discurso pertenece
la exclamación final.
Señala y explica el empleo del recurso de
la ironía en las palabras del escudero.
5
4
3
2
1
La mañana venida, levantámonos, y comienza
a limpiar y sacudir sus calzas
1
y jubón
2
y sayo
3
y
capa; y yo que le servía de pelillo
4
. Y vísteseme muy
a su placer, despacio. Echele aguamanos
5
, peinose
y púsose su espada en el talabarte
6
y, al tiempo que
la ponía, díjome:
—¡Oh, si supieses, mozo, qué pieza es esta! No
hay marco de oro en el mundo por que yo la diese.
Mas ansí ninguna de cuantas Antonio hizo no
acertó a ponelle
7
los aceros tan prestos como esta
los tiene.
Y sacola de la vaina y tentola con los dedos,
diciendo:
—¿Vesla aquí? Yo me obligo con ella cercenar
un copo de lana.
Y yo dije entre mí: «Y yo con mis dientes, aunque
no son de acero, un pan de cuatro libras».
Tornola a meter y ciñósela, y un sartal
8
de cuen-
tas gruesas del talabarte. Y con un paso sosegado
y el cuerpo derecho, haciendo con él y con la cabeza
muy gentiles meneos, echando el cabo de la capa
sobre el hombro y a veces so el brazo, y poniendo la
mano derecha en el costado, salió por la puerta,
diciendo:
—Lázaro, mira por la casa en tanto que yo voy a
oír misa, y haz la cama y ve por la vasija de agua al
río, que aquí bajo está, y cierra la puerta con llave,
no nos hurten algo, y ponla aquí al quicio, porque si
yo viniere en tanto pueda entrar.
Y súbese por la calle arriba con tal gentil sem-
blante y continente, que quien no lo conociera pen-
sara ser muy cercano pariente al conde de Arcos,
o al menos camarero que le daba de vestir.
—¡Bendito seáis Vos, Señor —quedé yo dicien-
do—, que dais la enfermedad y ponéis el remedio!
¿Quién encontrará a aquel mi señor que no piense,
según él contento de sí lleva, haber anoche bien
cenado y bien dormido en buena cama, y, aun
agora es de mañana, no le cuenten por muy bien
almorzado? ¡Grandes secretos son, Señor, los que
Vos hacéis y las gentes ignoran! ¿A quién no empe-
ñará aquella buena disposición y razonable capa
y sayo? ¿Y quién pensará que aquel gentil hombre
se pasó todo el día sin comer, con aquel mendrugo
de pan que su criado Lázaro trujo
9
un día y una
noche en el arca de su seno, do no se le podía
pegar mucha limpieza, y hoy, lavándose las
manos y cara, a falta de paño de manos se hacía
servir de la halda
10
del sayo? Nadie, por cierto, lo
sospechará. ¡Oh, Señor, y cuántos de aquestos
debéis Vos tener por el mundo derramados, que
padecen por la negra que llaman honra lo que por
Vos no sufrirían!
Lazarillo de Tormes
Cátedra
Al servicio del escudero
1
calza: prenda que cubría, ciñéndolos, el muslo
y la pierna.
2
jubón: vestidura que cubría desde los hombros hasta
la cintura, ceñida y ajustada al cuerpo.
3
sayo: prenda de vestir holgada y sin botones que
cubría el cuerpo hasta las rodillas.
4
servir de pelillo: hacer servicios de poca importancia.
5
aguamanos: aguamanil; agua que sirve para lavar las
manos.
6
talabarte: cinturón de cuero del que cuelga la espada.
7
ponelle: ponerle.
8
sartal: sarta de cosas metidas en un hilo o cuerda.
9
trujo: trajo (de traer).
10
halda: falda.
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254 15. La narrativa renacentista
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ACTI VI DADES
1
5
Comenta los temas que se desarrollan
en el diálogo entre don Quijote y los duques
y relaciónalos con las características del
personaje protagonista y con lo que conoces
del argumento de la novela.
Repasa las principales características de las
novelas de caballerías y del concepto del amor
cortés y relaciónalas con lo que expresa
el caballero.
¿Qué responde el protagonista respecto
al comentario de que Dulcinea es una dama
fantástica?
Explica las características de la locura
de don Quijote.
Analiza los recursos expresivos utilizados
en la primera y la última intervención de
don Quijote en el fragmento que acabas
de leer.
4
5
3
2
1
REFUERZO
4. Don Quijote de la Mancha
El siguiente texto pertenece a la segunda parte del Quijote. Los protagonistas han llegado al palacio
de los duques, quienes, habiendo leído la primera parte del libro, deciden invitarlos para divertirse
a su costa. La duquesa le pide al caballero que describa a Dulcinea, y este comienza su respuesta
aludiendo al encantamiento de que ha sido objeto (recuerda el engaño de Sancho).
—Sí hiciera, por cierto —respondió
don Quijote—, si no me la hubiera borrado
de la idea la desgracia que poco ha que
le sucedió, que es tal, que más estoy
para llorarla que para describirla, por-
que habrán de saber vuestras gran dezas
que yendo los días pasados a besarle las
manos, y a recebir su bendición, beneplá -
cito y licencia para esta tercera salida, hallé
otra de la que buscaba: hallela encantada
y convertida de princesa en labradora, de
hermosa en fea, de ángel en diablo, de olorosa
en pestífera, de bien hablada en rústica, de repo sada
en brincadora, de luz en tinieblas, y, finalmente, de
Dulcinea del Toboso en una villana de Sayago.
—¡Válame Dios! —dando una gran voz, dijo a este instante
el duque—. ¿Quién ha sido el que tanto mal ha hecho al mun-
do? ¿Quién ha quitado dél la belleza que le alegraba, el donaire
que le entretenía y la honestidad que le acreditaba?
—¿Quién? —respondió don Quijote—. ¿Quién puede ser sino
algún maligno encantador de los muchos invidiosos que me
persiguen? Esta raza maldita, nacida en el mundo para escure-
cer y aniquilar las hazañas de los buenos, y para dar luz y levan-
tar los fechos de los malos. Perseguido me han encantadores,
encantadores me persiguen, y encantadores me perseguirán
hasta dar conmigo y con mil altas caballerías en el profundo
abismo del olvido, y en aquella parte que me dañan y hieren
donde ven que más lo siento, porque quitarle a un caballero
andante su dama es quitarle los ojos con que mira, y el sol con
que se alumbra, y el sustento con que se mantiene. Otras
muchas veces lo he dicho, y ahora lo vuelvo a decir; que el caba-
llero andante sin dama es como el árbol sin hojas, el edificio sin
cimiento, y la sombra sin cuerpo de quien se cause.
—No hay más que decir —dijo la duquesa—; pero si, con
todo eso, hemos de dar crédito a la historia que del señor don
Quijote de pocos días a esta parte ha salido a la luz del mundo,
con aplauso de las gentes, della se colige, si mal no me acuerdo,
que nunca vuesa merced ha visto a la señora Dulcinea.
Y que esta tal señora no es en el mundo, sino que es dama
fantástica, que vuesa merced la engendró y parió en su entendi-
miento, y la pintó con todas aquellas gracias y perfecciones que
quiso.
—En eso hay mucho que decir —respondió don Quijote—.
Dios sabe si hay Dulcinea o no en el mundo, o si es fantástica, o
no es fantástica; y estas no son de las cosas cuya averiguación
se ha de llevar hasta el cabo. Ni yo engendré ni parí a mi señora,
puesto que la contemplo como conviene que sea una dama
que contenga en sí las partes que puedan hacerla famosa en
todas las del mundo, como son: hermosa sin tacha, grave sin
soberbia, amorosa con honestidad, agradecida por cortés, cor-
tés por bien criada y, finalmente, alta por linaje, a causa que
sobre la buena sangre resplandece y campea la hermosura con
más grados de perfección que en las hermosas humildemente
nacidas.
Miguel DE CERVANTES
Don Quijote de la Mancha
Planeta
El encantamiento de Dulcinea
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255 15. La narrativa renacentista
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ACTI VI DADES
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AMPLIACIÓN
5. Una imagen de mujer
en el Quijote
A continuación se presentan dos textos del Quijote. El primero corresponde al discurso que pro-
nuncia el caballero sobre la Edad de Oro. El segundo fragmento pertenece a la historia pastoril
intercalada de Marcela y Grisóstomo. Ambos jóvenes —hermosos y ricos campesinos—deci-
den hacerse pastores: Marcela porque prefiere este tipo de vida; Grisóstomo porque pretende
conquistarla. Marcela lo rechaza, pues no desea casarse, y Grisóstomo se quita la vida. En este
texto, la pastora hace su alegato.
Redactad en grupos un informe en el que
se relacionen los siguientes aspectos.
࡯ Los pensamientos de don Quijote sobre
la Edad de Oro.
࡯ El alegato de Marcela.
࡯ Las ideas de Gelasia plasmadas en el soneto
de la página 244 del Libro del alumno.
Escribe un texto en el que reflexiones acerca
de la vinculación de la imagen de la mujer
independiente planteada en estos textos
con las concepciones de la mujer vigentes
en la sociedad actual.
Analiza los principales recursos expresivos
utilizados en el texto 2.
3
2 1
Texto 1
Dichosa edad y siglos dichosos aquellos a quien los antiguos pusieron nombre de dora-
dos, y no porque en ellos el oro, que en esta nuestra edad de hierro tanto se estima, se alcan-
zase en aquella venturosa sin fatiga alguna, sino porque entonces los que en ella vivían
ignoraban estas dos palabras de tuyo y mío […]. Las doncellas y la honestidad andaban,
como tengo dicho, por dondequiera, sola y señora, sin temor que la ajena desenvoltura y lasci-
vo intento la menoscabasen, y su perdición nacía de su gusto y propia voluntad.
Miguel DE CERVANTES
Don Quijote de la Mancha
Planeta
Texto 2
Yo nací libre, y para poder vivir libre escogí la soledad de los campos. Los árboles de estas
montañas son mi compañía, las claras aguas de estos arroyos mis espejos; con los árboles
y con las aguas comunico mis pensamientos y hermosura. Fuego soy apartado y espada
puesta lejos. A los que he enamorado con la vista he desengañado con las palabras. Y si los
deseos se sustentan con esperanzas, no habiendo yo dado alguna a Grisóstomo ni a otro
alguno, en fin de ninguno de ellos, bien se puede decir que antes le mató su porfía que mi
crueldad. Y si se me hace cargo que eran honestos sus pensamientos, y que por esto esta-
ba obligada a corresponder a ellos, digo que cuando en este mismo lugar donde ahora se
cava su sepultura me descubrió la bondad de su intención, le dije yo que la mía era vivir en
perpetua soledad, y que sola la tierra gozase el fruto de mi recogimiento y los despojos de
mi hermosura; y si él, con todo este desengaño, quiso porfiar contra la esperanza y navegar
contra el viento, ¿qué mucho que se anegase en la mitad del golfo de su desatino? […] Si yo
conservo mi limpieza con la compañía de los árboles, ¿por qué ha de querer que la pierda el
que quiere que la tenga con los hombres? Yo, como sabéis, tengo riquezas propias y no
codicio las ajenas; tengo libre condición y no gusto de sujetarme; ni quiero ni aborrezco
a nadie. No engaño a este, ni solicito a aquel; ni burlo con uno, ni me entretengo con el otro.
La conversación honesta de las zagalas destas aldeas y el cuidado de mis cabras me
entretiene. Tienen mis deseos por término estas montañas, y si de aquí salen, es a contemplar
la hermosura del cielo, pasos con que camina el alma a su morada primera.
Miguel DE CERVANTES
Don Quijote de la Mancha
Planeta
0B1LLLP(2008).15+s 3/6/08 15:58 Página 255
Evaluación 1
5
255 15. La narrativa renacentista
1. Resume el contenido de este fragmento del Lazarillo
de Tormes.
2. Caracteriza los elementos del nivel de la historia presen-
tes en el fragmento.
¼ Personajes. ¼ Acciones.
¼ Tiempo. ¼ Espacio.
3. Explica qué descubre Lázaro en este episodio. ¿De qué
módulo o módulos de la estructura de la obra es una
constante ese descubrimiento?
4. Identifica el movimiento narrativo presente en el frag-
mento, extrae ejemplos de discurso valorativo y univer-
sal, y señala el recurso de la ironía.
5. Caracteriza al protagonista del Lazarillo de Tormes y
compáralo con los protagonistas de las novelas de caba-
llerías, sentimental, morisca y bizantina.
6. ¿Qué estilos propios de la narrativa anterior están
presentes en el Quijote? Argumenta por qué razón se la
considera la primera novela moderna.
7. Explica la estructura narrativa de esta célebre obra
cervantina, caracteriza a sus protagonistas y enuncia
sus temas principales.
8. Menciona las características de las Novelas ejemplares de
Miguel de Cervantes atendiendo a los aspectos que se
indican a continuación.
Características temáticas
Características estructurales
9. ¿Qué otras obras narrativas escribió Cervantes? Indica a
qué tipo de novela renacentista pertenecen.
10. Redacta una exposición sobre el tratamiento del amor
en la narrativa renacentista.
Encuentro con el escudero
Ð Tú, mozo, ¿has comido?
Ð No, señor Ð dije yoÐ , que aún no eran dadas las ocho
cuando con Vuestra Merced encontré.
Ð Pues, aunque de mañana, yo había almorzado, y cuando
ansí como algo, hágote saber que hasta la noche me estoy ansí.
Por eso, pásate como pudieres, que después cenaremos.
Vuestra Merced crea, cuando esto oí, que estuve en poco de caer
de mi estado, no tanto de hambre como por conocer de todo en
todo la fortuna serme adversa. Allí se me presentaron de nuevo
mis fatigas y torné a llorar de mis trabajos. Allí se me vino a la
memoria la consideración que hacía cuando me pensaba ir del
clérigo, diciendo que, aunque aquel era desventurado y mísero,
por ventura toparía con otro peor. Finalmente, allí lloré mi trabajosa
vida pasada y mi muerte venidera. Y con todo ello, disimulando lo
mejor que pude:
Ð Señor, mozo soy, que no me fatigo mucho por comer, bendito
Dios. De eso me podré yo alabar entre todos mis iguales, por de
mejor garganta, y ansí fui yo loado de ella hasta hoy día de los
amos que yo he tenido.
Ð Virtud es esa Ð dijo élÐ , y por eso te querré yo más. Porque
el hartar es de los puercos y el comer regaladamente es de los
hombres de bien.
[¼ ] Púseme a un cabo del portal y saqué unos pedazos de pan
del seno, que me habían quedado de los de por Dios. Él que vio
esto, díjome:
Ð Ven acá, mozo. ¿Qué comes?
Yo llegueme a él y mostrele el pan. Tomome él un pedazo de
tres que eran, el mejor y el más grande. Y díjome:
Ð Por mi vida, que parece este buen pan.
п Y cómo, agora Ð dije yoÐ, señor, es bueno?
Ð Sí, a fe Ð dijo élÐ . ¿Adónde lo hubiste? ¿Si es amasado de
manos limpias?
ÐN o sé yo eso Ðl e dijeÐ, mas a mí no me pone asco el sabor
de ello.
Ð Así plega a Dios Ð dijo el pobre de mi amo.
Y llevándolo a la boca, comenzó a dar en él tan fieros bocados
como yo en lo otro.
Lazarillo de Tormes
Cátedra
Retrato doble de dos jóvenes, por Giorgione.
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AMPLIACIÓN
1. La «apariencia» barroca
La ideología del barroco, condicionada por el contexto histórico, social y religioso, presenta una
serie de rasgos que la diferencian de la de otros períodos y que se manifiestan en todas las pro-
ducciones culturales. En el siguiente texto se trata uno de sus componentes esenciales.
La apariencia
No hace falta recordar que la imaginación fue el gran componente del desarro-
llo cultural de la península ibérica en el siglo XVII. Una sociedad de cuyo acervo cul-
tural forman parte los milagros tiene que ser, a la fuerza, una sociedad imaginativa;
incluso la cantidad de plagios, copias, versiones, variaciones, amontonamiento de
citas y réplicas no hacen más que atestiguar una actividad incesante, una reflexión
minimalista, detallista, barroca, que descubre y respira en el cúmulo de las infinitas
posibilidades de lo que puede ser y lo que es.
La gran pasión del siglo es la apariencia: la vida es sueño, desconfiemos de los
sentidos, he aquí la reflexión inicial del pensamiento barroco. Esta desconfianza de
los sentidos no tiene tanto que ver con la desconfianza en la percepción, sino, al
contrario, con una fe en el poder de seducción y de comunicación de la imagen, que
imposibilita discernir entre la apariencia y la realidad. Mis ojos no me engañan res-
pecto de lo que veo, sino respecto de la naturaleza de lo que veo. Por lo tanto el
engaño lo es del valor de las cosas: el oro resulta finalmente ser oropel. Precisamente
por ser esta una época transida de símbolos, el engaño y el equívoco fluctúan
siempre en torno a un error, provocado o fortuito, en la interpretación. El drama Del
Rey abajo ninguno se construye en torno a la confusión creada por una banda que
debería llevar al rey y lleva a otra persona; los consejos del hidalgo de El Buscón
giran en torno a cómo engañar en la apariencia, es decir, a cómo sostener la dife-
rencia entre lo que el espectador ve y lo que la capa sabe […].
Encontramos este mismo interés en la política, mientras que en el ámbito teórico
y científico esta inquietud por los reflejos de una realidad evasiva, se manifestará de
dos formas distintas. La primera, acumulando maravillas, todo aquello que al ojo
pueda, por distintos motivos, sorprender, agradar o enfadar; dicho de otro modo,
haciendo recuento y acopio de todos los casos, de todos los objetos, de todas las for-
mas que presentan una combinación original, una excrecencia, una composición
excelsa. La segunda, intentando establecer un orden en esa multitud de aparien-
cias, intentando crear modos de medir, de fijar y comprender las relaciones ópticas
con la realidad: desde la naturaleza de la luz y el funcionamiento del ojo, a la medi-
ción de las distancias y la estimación de las alturas. Refracción, reflexión, sombra,
proyección, movimientos aparentes, puntos fijos, perspectiva, gnomónica son solo
una parte de los intereses de este siglo.
Nuria VALVERDE
«El prodigio en su medida»,
en Madrid, ciencia y Corte, Consejería de Educación y Cultura
¿Cuál es la gran pasión del siglo XVII?
¿En qué creencia se basa?
Relaciona la afirmación anterior con
el poema de Argensola de la página 260
del Libro del alumno.
¿Cómo se manifiesta este interés por la
apariencia en el ámbito técnico y científico?
Cita algunos ejemplos.
La confianza en el poder de persuasión
y fascinación de las imágenes se manifiesta
en la proliferación de otros tipos
de actividades. ¿De cuáles se trata?
Tomando en cuenta las respuestas anteriores,
realiza un resumen del texto.
Cita algunos poemas leídos en esta unidad
en los que se trate el tema del engaño.
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275 16. La poesía y la prosa barrocas
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ACTI VI DADES
16
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REFUERZO
2. Sonetos de Luis de Góngora
276 16. La poesía y la prosa barrocas
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¿Qué elementos de su ciudad natal, alaba
Góngora en los cuartetos de A Córdoba?
Explica cómo expresa la añoranza y el amor
a su tierra en los tercetos.
¿Qué recurso aparece en el último terceto?
Según los cuartetos del segundo texto,
¿cómo se siente la voz poética?
¿Qué relación se establece entre los suspiros
y las lágrimas y los elementos de la naturaleza?
Indica las correlaciones que hay en cada verso.
¿Quién es el ángel fieramente humano? Explica
cuál es la conclusión expresada en los tercetos.
Menciona el tema del soneto Suspiros tristes,
lágrimas cansadas.
¿Qué se describe en el tercer texto?
Haz una relación de los tipos humanos que
componen la enumeración de los cuartetos.
¿Qué tópico desarrolla el primer terceto?
¿Cuál es la imagen final? ¿En qué tipo
de sonetos incluirías este poema?
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1
Góngora escribió sonetos de diversos temas: amorosos, de influencia petrarquista; morales, satíricos y burles-
cos. También escribió los llamados «heroicos», destinados a la alabanza de amigos, grandes o reyes.
ACTI VI DADES
16
1
gran río: traducción literal de Guadalquivir.
2
doradas: las distingue del Dauro, que llevaba oro.
3
por plumas… espadas: se refiere a los cordobeses ilustres:
Séneca, Juan de Mena y el Gran Capitán.
4
Genil y Dauro: se refiere a los dos ríos de Granada.
5
plantas: álamos.
6
grandes: título nobiliario.
7
abada: rinoceronte.
8
títulos: nobles.
9
liberales: pródigos, generosos.
10
ilustri cavaglier: en italiano, «ilustres caballeros».
11
llaves doradas: las de los del servicio de la cámara real.
12
hábito: se refiere a los caballeros de las órdenes militares.
13
damas… tocas: infieles y viudas alegres.
14
carrozas: las mejores solían tener cuatro caballos.
15
catarriberas: abogados, alcaldes y corregidores.
16
Bártulos y Abades: jurisconsultos del derecho civil y canónico.
17
casas… malicia: las construidas para librarse de la obligación
de alojar a los servidores del rey.
18
pechos: voluntades.
19
perejil: excrementos, inmundicias que se arrojaban a la calle.
A Córdoba
¡Oh excelso muro, oh torres coronadas
de honor, de majestad, de gallardía!
¡Oh gran río
1
, gran rey de Andalucía,
de arenas nobles, ya que no doradas
2
!
¡Oh fértil llano, oh sierras levantadas, 5
que privilegia el cielo y dora el día!
¡Oh siempre glorïosa patria mía,
tanto por plumas cuanto por espadas
3
!
Si entre aquellas rüinas y despojos
que enriquece Genil y Dauro
4
baña 10
tu memoria no fue alimento mío,
nunca merezcan mis ausentes ojos
ver tu muro, tus torres y tu río,
tu llano y sierra, ¡oh patria, oh flor de España!
Suspiros tristes, lágrimas cansadas
Suspiros tristes, lágrimas cansadas,
que lanza el corazón, los ojos llueven,
los troncos bañan y las ramas mueven
de estas plantas
5
a Alcides consagradas;
mas del viento las fuerzas conjuradas 5
los suspiros desatan y remueven,
y los troncos las lágrimas se beben,
mal ellos y peor ellas derramadas.
Hasta en mi tierno rostro aquel tributo
que dan mis ojos, invisible mano 10
de sombra o de aire me le deja enjuto,
porque aquel ángel fieramente humano
no crea mi dolor, y así es mi fruto
llorar sin premio y suspirar en vano.
Grandes más que elefantes y que abadas
Grandes
6
, más que elefantes y que abadas
7
,
títulos
8
liberales
9
como rocas,
gentiles hombres, solo de sus bocas,
ilustri cavaglier
10
, llaves doradas
11
;
hábitos
12
, capas digo remendadas, 5
damas de haz y envés, viudas sin tocas
13
,
carrozas
14
de ocho bestias, y aun son pocas
con las que tiran y que son tiradas;
catarriberas
15
, ánimas en pena,
con Bártulos y Abades
16
la milicia, 10
y los derechos con espada y daga;
casas
17
y pechos
18
, todo a la malicia;
lodos con perejil
19
y yerbabuena:
esto es la Corte. ¡Buena pro les haga!
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REFUERZO
3. Sonetos de Francisco de Quevedo
Se ha hecho una clasificación temática de la poesía de Quevedo, que incluye los poemas amo-
rosos, los metafísicos y morales, los religiosos y los satíricos y burlescos. Aquí se reproducen
tres sonetos que tratan los temas más importantes.
¿Cómo define la vida el yo poético en el primer
cuarteto de Vivir es caminar breve jornada?
¿Qué tópico literario aparece?
Según el segundo cuarteto, ¿qué desea,
sin embargo, el ser humano?
¿Qué idea desarrollan los tercetos?
Menciona los temas del texto y reconoce
los principales recursos expresivos.
¿A qué herida se refiere la voz poética
en el segundo texto? ¿Qué efectos tiene
y en qué convierte su vida?
¿Cómo se comporta el yo poético?
¿Cuáles son sus sentimientos?
¿Qué motivos se desarrollan en el segundo
soneto? Reconoce las metáforas referidas
al amor.
¿Cuál es el consejo que le da la voz poética
a Apolo en el tercer texto?
¿Qué ejemplos de historias mitológicas utiliza
como argumentos? ¿Cuál es la conclusión?
¿Qué visión del amor aparece en el tercer
poema?
Analiza los principales recursos expresivos
utilizados en A Apolo siguiendo a Dafne.
Adscribe los tres sonetos en la clasificación
temática de la poesía de Francisco Quevedo.
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277 16. La poesía y la prosa barrocas
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ACTI VI DADES
16
Vivir es caminar breve jornada
Vivir es caminar breve jornada
y muerte viva es, Lico, nuestra vida,
ayer al frágil cuerpo amanecida,
cada instante en el cuerpo sepultada.
Nada, que siendo, es poco y será nada 5
en poco tiempo, que ambiciosa olvida,
pues de la vanidad mal persuadida
anhela duración tierra animada.
Llevada de engañoso pensamiento
y de esperanza burladora y ciega, 10
tropezará en el mismo monumento,
como el que divertido el mar navega
y sin moverse vuela con el viento,
y antes que piense en acercarse llega.
A Apolo siguiendo a Dafne
Bermejazo
3
platero de las cumbres,
a cuya luz se espulga
4
la canalla,
la ninfa
5
Dafne, que se afufa
6
y calla,
si la quieres gozar, paga y no alumbres.
Si quieres ahorrar de pesadumbres, 5
ojo del cielo, trata de compralla:
en confites gastó Marte
7
la malla
8
,
y la espada en pasteles y en azumbres
9
.
Volvióse en bolsa
10
Júpiter severo;
levantóse las faldas la doncella 10
por recogerle en lluvia de dinero.
Astucia fue de alguna dueña
11
estrella
12
,
que de estrella sin dueña no lo infiero:
Febo
13
, pues eres sol, sírvete de ella.
En los claustros de l´alma la herida
En los claustros de l´alma la herida
yace callada, mas consume hambrienta
la vida, que en mis venas alimenta
llama por las medulas extendida.
Bebe el ardor hidrópica
1
mi vida 5
que ya, ceniza amante y macilenta,
cadáver del incendio hermoso ostenta
su luz en humo y noche fallecida.
La gente esquivo y me es horror el día;
dilato en largas noches negro llanto, 10
que a sordo mar mi ardiente pena envía.
A los suspiros di la voz de el canto;
la confusión inunda l´alma mía;
mi corazón es reino del espanto
2
.
1
hidrópica: sedienta.
2
reino del espanto: el Infierno.
3
bermejazo: rojizo, pelirrojo.
4
espulgar: limpiar de pulgas.
5
ninfa: diosa, y en germanía (jerga de ladrones
y malhechores), prostituta.
6
afufar: huir, escapar. Voz de germanía.
7
Marte: dios romano de la guerra. Quevedo da una
versión burlesca de los amores de Marte y Venus.
8
malla: parte de la armadura parecida a una red.
9
azumbre: medida de capacidad.
10
bolsa: odre, y también, bolsa para el dinero. Júpiter
se convirtió en lluvia de oro para seducir a Dánae.
11
dueña: alcahueta; mujer que no es doncella.
12
estrella: embustera y astro.
13
Febo: nombre romano del dios Apolo.
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AMPLIACIÓN
4. Lope y otros poetas barrocos
Además de la obra poética de Lope de Vega, destacan en este período la de otros autores como Fran-
cisco de Rioja (Sevilla, h. 1583-1639) y Gabriel Bocángel (Madrid, 1603-1658), en cuyas composiciones
aparecen tratados los temas más importantes de la lírica del barroco.
¿Qué concepción del amor desarrolla el soneto
de Lope?
¿Qué recursos expresivos utiliza para ello?
Según el segundo poema, ¿a qué está unida
la vida desde su nacimiento?
¿Cuál es la concepción del tiempo y de la vida
que se expone en los tercetos?
¿Qué descripción de la rosa aparece
en el poema Pura, encendida rosa,
de Francisco de Rioja?
¿De qué tema importante del barroco
se convirtió en un símbolo la rosa?
Relaciona los temas de estos tres poemas
con los de la lírica barroca.
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5
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1
278 16. La poesía y la prosa barrocas
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ACTI VI DADES
16
Definición de amor
Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;
no hallar fuera del bien centro y reposo, 5
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;
huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave, 10
olvidar el provecho, amar el daño;
creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño:
esto es amor: quien lo probó lo sabe.
Lope DE VEGA
Poesía completa, Castalia
Pura, encendida rosa
Huye del sol el sol, y se deshace
Huye del sol el sol, y se deshace
la vida a manos de la propia vida;
del tiempo que, a sus partos homicida,
en mies de siglos las edades pace,
nace la vida, y con la vida nace 5
del cadáver la fábrica temida.
¿Qué teme, pues, el hombre en la partida,
si vivo estriba en lo que muerto yace?
Lo que pasó ya falta; lo futuro
aún no se vive; lo que está presente 10
no está, porque es su esencia el movimiento.
Lo que se ignora es solo lo seguro;
este mundo, república de viento
que tiene por monarca un accidente.
Gabriel BOCÁNGEL
Poesía lírica del Siglo de Oro, Cátedra
1
de la deidad…: Venus, que nació de la espuma del mar, se pinchó con una espina y, al teñir las rosas
blancas con su sangre se volvieron rojas.
Pura, encendida rosa,
émula de la llama
que sale con el día,
¿cómo naces tan llena de alegría
si sabes que la edad que te da el cielo 5
es apenas un breve y veloz vuelo?
Y ni valdrán las puntas de tu rama,
ni púrpura hermosa
a detener un punto
la ejecución del hado presurosa. 10
El mismo cerco alado
que estoy viendo riente,
ya temo, amortiguado,
presto despojo de la llama ardiente.
Para las hojas de tu crespo seno 15
te dio Amor de sus alas blandas plumas,
y oro de su cabello dio a tu frente.
¡Oh fiel imagen suya peregrina!
Bañóte en su color sangre divina
de la deidad
1
que dieron las espumas. 20
¿Y esto, purpúrea flor, esto no pudo
hacer menos violento el rayo agudo?
Róbate en una hora,
róbate licencioso su ardimiento
el color y el aliento: 25
tiendes aún no las alas abrasadas
y ya vuelan al suelo desmayadas:
tan cerca, tan unida
está al morir tu vida,
que dudo si en sus lágrimas la aurora 30
mustia, tu nacimiento o muerte llora.
Francisco DE RIOJA
Poesía lírica del Siglo de Oro
Cátedra
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AMPLIACIÓN
5. La fuerza del amor,
de María de Zayas
279 16. La poesía y la prosa barrocas
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María de Zayas y Sotomayor es una de las principales representantes de la evolución
de la novela corta, dentro de la variedad de la novela cortesana, a la que aportó la ori-
ginalidad de un punto de vista femenino. En 1637 publicó sus Novelas amorosas y
ejemplares, y en 1647, la Parte segunda del sarao y entretenimiento honesto, conocida
también con el nombre de Desengaños.
Las Novelas constan de un marco narrativo (las reuniones en casa de Lisis) en el que,
a su vez, se desarrolla una intriga amorosa, y de una serie de relatos narrados por los
personajes del marco. Los temas principales de estas historias son el amor apasionado
y firme, la deshonra y la venganza que esta desencadena, los celos, el sometimiento
de la mujer y la violencia que se ejerce sobre ella, así como la búsqueda de indepen-
dencia y libertad por parte de las mujeres. La autora rechaza la superioridad del hom-
bre y denuncia la marginación y subordinación de la mujer, a quien se le vedaba la
educación y la cultura. Cuestiona, además, el sistema patriarcal, que imponía el matri-
monio como único destino de la mujer en general y como solución en caso de violación.
«La fuerza del amor» es una de las narraciones de las Novelas amorosas y ejemplares.
En este relato, Laura, la protagonista, se casa con Diego, un galán muy enamorado al
principio, pero que, poco después de la boda, reanuda sus relaciones con una novia
anterior y empieza a despreciar a su esposa, llegando hasta el maltrato físico. En el
siguiente fragmento la protagonista habla consigo misma.
¿A quién increpa Laura al principio
del texto?
Explica qué reproche le hace la joven
a Diego, su marido, en el segundo párrafo
y, por extensión, a todos los hombres.
¿A quiénes se dirige Laura a continuación?
Explica de qué los acusa.
Indica de qué recurso expresivo se vale la
autora para formular los reproches de Laura.
Distingue en el fragmento las partes
que corresponden al discurso universal
y al discurso valorativo.
Explica la denuncia de la situación de la mujer
que se expresa al final del texto.
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ACTI VI DADES
16
La fuerza del amor
—¡Desdichada de ti, Laura, y cómo fueras más venturosa si
como le costó tu nacimiento la vida a tu madre, fuera también la
tuya sacrificio de la muerte! ¡Oh amor, enemigo mortal de las
gentes! Y qué de males han venido por ti al mundo, y más a
las mujeres que como en todo somos las más perdidosas y las
más fáciles de engañar, parece que solo contra ellas tienes
el poder, o por mejor decir, el enojo. No sé para qué el cielo me
creó hermosa, noble y rica, si todo había de tener tan poco valor
contra la desdicha, sin que tantos dotes de naturaleza y fortuna
me quitasen la mala estrella en que nací. O, ya que lo soy, ¿para
qué me guarda la vida?, pues tenerla un desdichado más es
agravio que ventura. ¿A quién contaré mis penas que me las
remedie? ¿Quién oirá mis quejas que se enternezca? ¿Y quién
verá mis lágrimas que me las enjugue? Nadie, por cierto, pues mi
padre y hermanos, por no oírlas me han desamparado, y hasta el
cielo, consuelo de los afligidos, se hace sordo por no dármele.
¡Ay don Diego, y quién lo pensara! Mas sí debiera pensar, si
mirara que eres hombre, cuyos engaños quitan el poder a los
mismos demonios y hacen ellos lo que los ministros de malda-
des dejan de hacer. ¿Dónde se hallará un hombre verdadero?
¿En cuál dura la voluntad un día, y más si se ven queridos?, que
parece que al paso que conocen el amor, crece su libertad
y aborrecimiento. ¡Malhaya la mujer que en ellos cree, pues al
cabo hallará el pago de su amor, como yo le hallo! ¿Quién es la
necia que desea casarse, viendo tantos y tan lastimosos ejem-
plos?, pues la que más piensa que acierta, más yerra.
¿Cómo es mi ánimo tan poco, mi valor tan afeminado y mi
cobardía tanta que no quito la vida, no solo a la enemiga de
mi sosiego, sino al ingrato que me trata con tanto rigor? ¡Mas,
ay, que tengo amor! Y en lo uno temo perderle, y en lo otro eno-
jarle. ¿Por qué, vanos legisladores del mundo, atáis nuestras
manos para las venganzas, imposibilitando nuestras fuerzas
con vuestras falsas opiniones, pues nos negáis letras y armas?
¿El alma no es la misma que la de los hombres? Pues si ella es la
que da valor al cuerpo, ¿quién obliga a los nuestros a tanta
cobardía? Yo os aseguro que si entendierais que también había
en nosotros valor y fortaleza, no os burlarais como os burláis.
Y así, por tenernos sujetas desde que nacemos, vais enflaque-
ciendo nuestras fuerzas con los temores de la honra, y el enten-
dimiento con el recato de la vergüenza, dándonos por espadas,
ruecas, y por libros, almohadillas. ¡Mas triste de mí! ¿De qué me
sirven estos pensamientos, pues ya no sirven para remediar
cosas tan sin remedio?
María DE ZAYAS Y SOTOMAYOR
Novelas amorosas y ejemplares
Cátedra
0B1LLLP(2008).16+s 3/6/08 15:55 Página 279
REFUERZO
6. Guzmán de Alfarache,
de Mateo Alemán
El célebre fragmento que reproducimos a continuación corresponde al principio del libro,
cuando Guzmanillo, solo y todavía muy inocente, deja su casa y sale a recorrer el mundo.
Ha andado mucho, está cansado y hambriento, llega a una venta y pide de comer; el carácter
repulsivo del episodio ilustra claramente la existencia del engaño, del que es víctima por pri-
mera vez.
De lo que le sucedió a Guzmanillo en una venta
Díjele [a la ventera] que iba a la corte, que me diese de comer. Hízome sentar en un ban-
quillo cojo y encima de un poyo me puso un barredero de horno, con un salero hecho de un
suelo de cántaro, un tiesto de gallinas lleno de agua y una media hogaza más negra que los
manteles. Luego me sacó en un plato una tortilla de huevos, que pudiera llamarse mejor
emplasto de huevos.
Ellos, el pan, jarro, agua, salero, sal, manteles y la huéspeda, todo era de lo mismo. Halleme
bozal, el estómago apurado, las tripas de posta, que se daban unas con otras de vacías. Comí,
como el puerco la bellota, todo a hecho; aunque verdaderamente sentía crujir entre los dientes
los tiernecitos huesos de los sin ventura pollos, que era como hacerme cosquillas en las encías.
Bien es verdad que se me hizo novedad y aun en el gusto, que no era como el de los otros hue-
vos que solía comer en casa de mi madre; mas dejé pasar aquel pensamiento con la hambre y
el cansancio, pareciéndome que la distancia de la tierra lo causaba y que no eran todos de un
sabor ni calidad. Yo estaba de manera que aquello tuve por buena suerte.
Tan propio es al hambriento no reparar en salsas, como al necesitado salir a cualquier
partido. Era poco, paselo presto con las buenas ganas. En el pan me detuve algo más. Comilo
a pausas, porque siendo muy malo, fue forzoso llevarlo de espacio, dando lugar unos boca-
dos a otros, que bajasen al estómago por su orden. Comencelo por las cortezas y acabelo en
el migajón, que estaba hecho engrudo; mas tal cual, no le perdoné letra ni les hice a las hor-
migas migaja de cortesía más que si fuera poco y bueno. Así acontece si se juntan buenos
comedores en un plato de fruta, que picando primero en la más madura, se comen después la
verde, sin dejar memoria de lo que allí estuvo. […]
Así proseguí mi camino, y no con poco cuidado de saber qué pudiera ser aquel tañerme
castañetas los huevos en la boca. Fui dando y tomando en esta imaginación, que, cuanto
más la seguía, más género de desventuras me representaba y el estómago se me alteraba;
porque nunca sospeché cosa menos que asquerosa, viéndolos tan mal guisados, el aceite
negro, que parecía de suelos de candiles, la sartén negra y la ventera legañosa.
Entre unas y otras imaginaciones, encontré con la verdad y, teniendo andada otra legua,
con solo aquel pensamiento, fue imposible resistirme. Porque, como a mujer preñada, me
iban y venían eruptaciones del estómago a la boca, hasta que de todo punto no me quedó
cosa en el cuerpo. Y aun el día de hoy me parece que siento los pobreticos pollos piándome
acá dentro. Así estaba sentado en la falda del vallado de unas viñas, considerando mis infor-
tunios, harto arrepentido de mi mal considerada partida, que siempre se despeñan los mozos
tras el gusto presente, sin respetar ni mirar el daño venidero.
Mateo ALEMÁN
Guzmán de Alfarache, Planeta
¿Qué condiciones presenta la mesa
que le sirven en la venta al protagonista?
¿Qué plato le sirve la ventera? Explica
qué come en primer lugar y qué piensa
el protagonista del estado del ingrediente
principal.
El protagonista sigue su camino:
¿Qué efectos le causan los alimentos?
¿Qué verdad descubre?
Explica la reflexión final del narrador.
Señala en este fragmento enunciados de
discurso valorativo y de discurso universal.
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ACTI VI DADES
16
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REFUERZO
7. Una descripción mordaz
Divide el texto en partes según los aspectos
que abarca la descripción: partes del cuerpo,
vestimenta, habitación y hábitos.
¿Que rasgo principal se destaca de la conducta
del licenciado Cabra?
¿Qué personaje de una novela picaresca
anterior tiene características similares
a las del licenciado?
Analiza los recursos expresivos y determina
cuáles predominan.
Realiza una paráfrasis del texto.
Relaciona el modo en que se describe
al personaje con los rasgos temáticos
y formales de la obra.
Reconoce algunas de las características
propias de un texto descriptivo.
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ACTI VI DADES
16
El siguiente texto corresponde a la famosa descripción del licenciado Cabra, en la que Queve-
do muestra su ingenio y su capacidad para la agudeza. Pablos, el protagonista, marcha a Segovia
como criado de don Diego Coronel, a quien su padre ha puesto bajo la tutela del licenciado.
El licenciado Cabra
Entramos, primero domingo después de Cuaresma, en poder de la hambre viva,
porque tal laceria
1
no admite encarecimiento. Él era un clérigo cerbatana, largo
2
solo
en el talle; una cabeza pequeña; los ojos, avecindados en el cogote, que parecía que
miraba por cuévanos
3
, tan hundidos y escuros, que era buen sitio el suyo para tiendas
de mercaderes; la nariz, de cuerpo de santo, comido el pico, entre Roma y Francia
4
,
porque se le había comido de unas búas
5
de resfriado, que aun no fueron de vicio por-
que cuestan dinero; las barbas, descoloridas de miedo de la boca vecina, que, de pura
hambre, parecía que amenazaba a comérselas; los dientes, le faltaban no sé cuántos,
y pienso que por holgazanes y vagamundos se los habían desterrado; el gaznate,
largo como de avestruz, con una nuez tan salida, que parecía se iba a buscar de comer
forzada de la necesidad; los brazos, secos; las manos, como un manojo de sarmientos
cada una; mirado de medio abajo, parecía tenedor o compás, con dos piernas largas
y flacas; su andar, muy espacioso: si se descomponía algo, le sonaban los güesos como
tablillas de San Lázaro
6
; la habla, ética
7
; la barba, grande, que nunca se la cortaba por
no gastar, y él decía que era tanto el asco que le daba ver la mano del barbero por su
cara, que antes se dejaría matar que tal permitiese: cortábale los cabellos un mucha-
cho de nosotros. Traía un bonete los días de sol, ratonado con mil gateras, y guarni-
ciones de grasa; era de cosa que fue paño, con los fondos en caspa. La sotana, según
decían algunos, era milagrosa, porque no se sabía de qué color era. Unos, viéndola tan
sin pelo, la tenían por de cuero de rana; otros decían que era ilusión: desde cerca parecía
negra, y desde lejos entreazul. Llevábala sin ceñidor; no traía cuello ni puños. Parecía,
con esto y los cabellos largos y la sotana y el bonetón, teatino lanudo
8
. Cada zapato
podía ser tumba de un filisteo
9
. ¿Pues su aposento? Aun arañas no había en él. Con-
juraba los ratones de miedo que no le royesen algunos mendrugos que guardaba. La
cama tenía en el suelo, y dormía siempre de un lado por no gastar las sábanas. Al fin,
él era archipobre y protomiseria.
Francisco DE QUEVEDO
La vida del Buscón, Crítica
1
laceria: miseria.
2
largo: alto y, también, generoso (dilogía).
3
cuévanos: cestos de mimbre usados en la
vendimia.
4
entre Roma y Francia: alude a que la nariz era roma
(pequeña y poco puntiaguda) y deforme, como atacada
por la sífilis (llamada el mal francés).
5
búas: bubas, tumores blandos.
6
tablillas de san Lázaro: las utilizaban las personas
enfermas de lepra para avisar de su presencia y pedir
limosna.
7
ética: un tipo de fiebre, que afectaba al habla.
8
teatino lanudo: religioso de una orden que solía
acompañar a los condenados a muerte.
9
filisteo: hombre de gran estatura y corpulencia.
0B1LLLP(2008).16+s 3/6/08 15:55 Página 281
AMPLIACIÓN
8. Los Sueños, de Quevedo
Menciona todos los tipos humanos y sociales
que se nombran en el primer párrafo.
¿Cómo se ubica en el Infierno a los que van
llegando? Explica alguna de las distribuciones
que se realizan.
Menciona cuál es la finalidad de Quevedo
al determinar la agrupación de los condenados.
Reconoce los recursos expresivos que le sirven
para tal objetivo.
Señala los tipos de enamorados. ¿Qué significa
la frase todos lo son de sí mismos?
¿Por qué hay pocos enamorados de las mujeres
en el Infierno?
Relaciona el contenido del texto con los temas
de los Sueños.
¿En qué otras obras de Quevedo aparecen
temas semejantes?
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282 16. La poesía y la prosa barrocas
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ACTI VI DADES
16
En El alguacil endemoniado el narrador habla con un demonio que se ha apoderado del
alma de un alguacil, personaje que pertenece a un sector social habitualmente criticado
por Quevedo; el diablo advierte que estos golpes que le doy y lo que le aporreo, no es sino
que yo y él reñimos acá sobre quién ha de estar en mejor lugar y andamos a «más diablo es
él». El narrador le pregunta sobre quiénes están en el Infierno y sobre sus penas.
Del sitio que a cada cual le corresponde en el Infierno
Y en el Infierno están todos aposentados así.
Que un artillero que bajó allá el otro día, que-
riendo que le pusiesen entre la gente de guerra,
como al preguntarle del oficio que había tenido
dijese que hacer tiros
1
en el mundo, fue remitido
al cuartel de los escribanos, pues son los que
hacen tiros en el mundo. Un sastre, porque dijo
que había vivido de cortar de vestir
2
, fue apo-
sentado con los maldicientes. Un ciego, que
quiso encajarse con los poetas, fue llevado a los
enamorados, por serlo todos. Los que venían por
el camino de los locos, ponemos con los astró-
logos, y a los por mente catos, con los alquimis-
tas. Uno vino por unas muertes, y está con los
médicos. Los mercaderes que se condenan por vender, están con Judas. Los malos
ministros, por lo que han tomado, alojan con el mal ladrón. Los necios están con
los verdugos. Y un aguador, que dijo había vendido agua fría, fue llevado con los
taberneros. Llegó un moha trero
3
tres días ha, y dijo que él se condenaba por
haber vendido gato por liebre, y pusímoslo de pies con los venteros, que dan lo
mismo. Al fin, el Infierno está repar tido en estas partes.
—Oíte decir antes de los enamorados, y por ser cosa que a mí me toca,
gustaría saber si hay muchos.
—Mancha es la de los enamorados —respondió— que lo toma todo, porque
todos lo son de sí mismos: algunos, de sus dineros; otros de sus palabras; otros, de
sus obras, y algunos, de las mujeres. Y destos postreros hay menos que de todos
en el Infierno, porque las mujeres son tales, que, con ruindades, con malos tratos
y peores correspondencias les dan ocasiones de arrepentimiento cada día a los
hombres. […] Algunos hay que en celos y esperanzas amortajados y en deseos,
se van por la posta
4
al Infierno, sin saber cómo ni cuándo ni de qué manera.
Francisco DE QUEVEDO
Sueños, Espasa Calpe
1
hacer tiro: engañar.
2
cortar de vestir: murmurar, hablar mal de alguien.
3
mohatrero: persona que engaña, que comete fraudes.
4
por la posta: de prisa, velozmente.
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AMPLIACIÓN
9. Oráculo manual y arte
de prudencia, de Baltasar Gracián
283 16. La poesía y la prosa barrocas
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ACTI VI DADES
16
Este libro, compuesto por trescientos aforismos, ofrece un «arte de prudencia»,
unas normas de vida constituidas por afirmaciones caracterizadas por su laconismo.
A continuación reproducimos algunos de ellos.
El primer aforismo contiene un enunciado
muy difundido, ¿cuál es? ¿A qué situación
lo aplica el texto? Pon ejemplos de otros casos
en que también podría utilizarse esta
expresión.
Establece relaciones temáticas entre
los aforismos 105 y 299 y localiza en ambos
una expresión casi idéntica.
¿Cuáles son los argumentos que fundamentan
los consejos de No vivir aprisa y Saber estimar?
¿Por qué conviene no excusarse de lo que uno
no ha sido acusado? ¿Qué consecuencias trae?
Redacta un texto sobre el vivir deprisa
en la sociedad actual (cómo se manifiesta
y en quiénes, cuáles son sus motivos y
justificaciones, qué juicios te merecen, etc.).
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3
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1
negocio: asunto, ocupación.
2
postillón: mozo que iba a caballo, delante de las postas
para guiar y enseñar el camino.
3
hacer del ojo: avisar, llamar la atención.
4
es grande la baja de la segunda vez: la segunda vez
que algo se aprecia baja en estimación.
105. No cansar. Suele ser pesado el hombre de un negocio
1
y el de un verbo. La brevedad es lisonjera, y más negociante:
gana por lo cortés lo que pierde por lo corto. Lo bueno, si breve, dos veces bueno; y aun lo malo, si poco, no tan malo. Más
obran quintas esencias que fárragos; y es verdad común que hombre largo raras veces es entendido, no tanto en lo material
de la disposición, cuanto en lo formal del discurso. Hay hombres que sirven más de embarazo que de adorno del universo,
alhajas perdidas que todos las desvían. Excuse el discreto el embarazar, y mucho menos a grandes personajes, que viven
muy ocupados; y sería peor desazonar uno de ellos que todo lo restante del mundo. Lo bien dicho se dice presto.
299. Dejar con hambre.
Hase de dejar en los la-
bios aun con el néctar. Es
el deseo medida de la esti-
mación. Hasta la material
sed es treta de buen gusto
picarla, pero no acabarla:
lo bueno, si poco, dos ve-
ces bueno. Es grande la
baja de la segunda vez
4
.
Hartazgos de agrado son
peligrosos, que ocasionan
desprecios a la más eter-
na eminencia. Única regla
de agradar, coger el ape -
tito picado con el hambre
con que se quedó. Si se ha
de irritar, sea antes por im-
paciencia del deseo que
por enfado de la fruición;
gústase al doble de la feli-
cidad penada.
Baltasar GRACIÁN
Oráculo manual y arte de prudencia
Planeta
246. Nunca dar satisfacción a quien no la pedía. Y aunque se pida, es especie de
delito si es sobrada. El excusarse antes de ocasión es culparse, y el sangrarse en salud
es hacer del ojo
3
al mal y a la malicia. La excusa anticipada despierta al recelo que
dormía. Ni se ha de dar el cuerdo por entendido de la sospecha ajena, que es salir a buscar
el agravio; entonces le ha de procurar desmentir con la entereza de su proceder.
174. No vivir aprisa. El saber repartir las cosas es saberlas gozar. A muchos les sobra la
vida y se les acaba la felicidad; malogran los contentos, que no los gozan, y querrían
después volver atrás cuando se hallan tan adelante; postillones
2
del vivir, que, a más del
común correr del tiempo, añaden ellos su atropellamiento genial; querrían devorar en un
día lo que apenas podrían digerir en toda la vida; viven adelantados en las felicidades,
cómense los años por venir y, como van con tanta prisa, acaban presto con todo. Aun en
el querer saber ha de haber modo, para no saber las cosas mal sabidas. Son más los días
que las dichas. En el gozar, a espacio; en el obrar, aprisa. Las hazañas, bien están hechas;
los contentos, mal acabados.
195. Saber estimar. Ninguno hay que no pueda ser maestro de otro en algo; ni hay quien
no exceda al que excede. Saber disfrutar a cada uno es útil saber. El sabio estima a todos,
porque reconoce lo bueno en cada uno, y sabe lo que cuestan las cosas de hacerse bien.
El necio desprecia a todos por ignorancia de lo bueno y por elección de lo peor.
0B1LLLP(2008).16+s 3/6/08 15:55 Página 283
Evaluación 16
275 16. La poesía y la prosa barrocas
1. Reconoce el género al que pertenece el texto y justifica
los motivos de esa adscripción.
2. Explica el contenido del poema y determina el o los
temas que desarrolla.
3. ¿Qué motivo propio de la poesía de Quevedo aparece
en este texto? ¿En qué tipos de obras lo trata?
4. Realiza el análisis métrico de la composición. ¿Qué otras
formas métricas se cultivaron en el barroco?
5. Analiza los recursos expresivos más destacados del texto.
6. Enuncia y explica otros tipos de poesía que haya cultivado
Quevedo y menciona las características de su estilo.
7. Realiza una síntesis de la obra poética de Góngora y
de las características estilísticas más importantes.
8. Menciona las obras principales de Lope de Vega, los
temas tratados en general y la particularidad de su estilo.
9. Relaciona los temas de la poesía y la prosa barrocas con
el contexto histórico, social y literario de su producción.
10. Redacta un texto en que reflexiones, en general, sobre
la brevedad de la vida y su final inevitable (por ejemplo,
si has pensado en ello alguna vez o es una realidad
percibida como muy lejana, cómo afrontarla, si compartes
la actitud de los poetas barrocos¼ ).
Alegoría de una época fugaz, por Antoni da Pereda.
1
secreta: ignorada, escondida.
2
despreciada: la juventud (la edad lozana).
3
postrer invierno: la vejez.
4
me deben la vida mis engaEos: los engaños le han quitado
la vida.
Huye sin percibirse lento el día
Huye sin percibirse lento el día,
y la hora secreta
1
y recatada
con silencio se acerca, y despreciada
2
lleva tras sí la edad lozana mía.
La vida nueva, que en niñez ardía, 5
la juventud robusta y engañada,
en el postrer invierno
3
sepultada,
yace entre negra sombra y nieve fría.
No sentí resbalar mudos los años;
hoy los lloro pasados y los veo 10
riendo de mis lágrimas y daños.
Mi penitencia deba a mi deseo,
pues me deben la vida mis engaños
4
y espero el mal que paso y no le creo.
Francisco DE QUEVEDO
Poesía completa, Planeta
0B1LLLA.16 7/4/08 17:02 Página 275
AMPLIACIÓN
1. Auto de los Reyes Magos
El Auto o Representación de los Reyes Magos, perteneciente al ciclo del Ordo Stellae (escenificado
en las fiestas de la Epifanía), es el más antiguo drama sacro en romance que se conserva. Consta
de los monólogos de los Reyes, su encuentro y la decisión de peregrinar juntos, la visita a Hero-
des y el diálogo de este con sus consejeros.
Explica por qué el fragmento del Auto
de los Reyes Magos pertenece a un texto
dramático.
Resume el contenido del diálogo que
mantienen los personajes. ¿Cuál es el conflicto
que presenta? Explícalo brevemente.
Caracteriza los personajes que intervienen
en este pasaje atendiendo especialmente
a sus palabras.
Las acotaciones fueron incorporadas por el
profesor Fernando Lázaro Carreter, en la
edición que preparó del Auto. Señala a qué
aspectos de los códigos visuales y auditivos
de la representación hacen referencia.
Reconoce en las intervenciones de los
personajes que participan en el diálogo,
ejemplos de las funciones del lenguaje
expresiva, apelativa y referencial.
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297 17. El teatro: de los orígenes a la comedia nacional
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ACTI VI DADES
17
Encuentro de los Magos con Herodes
GASPAR.—(Dirigiéndose a HERODES, que se acaricia la negra
y breve barba con gesto impaciente.)
Guárdete el Creador. Dios te libre de mal.
Te entretendremos poco… Un instante no más.
(HERODES, apresurado, le estimula a continuar. GASPAR
considera prudente repetir el saludo.)
Dios te dé larga vida, y te libre de mal.
Vamos en romería, para a un rey adorar,
que ha nacido en la tierra… No lográmosle hallar.
HERODES.—(Súbitamente interesado.)
¿Qué decís? ¿Dónde vais? ¿A quién vais a buscar? ¿De
qué tierra venís? ¿Dónde intentáis llegar? Decidme
vuestros nombres, no los queráis celar.
GASPAR.—Yo me llamo Gaspar;
este que ves, Melchor; y aquel es Baltasar.
(GASPAR no interpreta bien el interés de HERODES. Atro -
pellado e ingenuo le comunica la nueva.)
Rey, ¡un rey ha nacido que es señor de la tierra, que
mandará en el mundo con gran paz y sin guerra!
HERODES.—¿Es así… en verdad?
GASPAR.—Sí, rey, por caridad.
HERODES.—Y ¿cómo lo sabéis?
¿Probado lo tenéis?
GASPAR.—Rey, verdad te diremos:
probado lo tenemos.
MELCHOR.—(Sin poder contenerse, señala hacia el cielo.)
Esto es gran maravilla:
¡un astro nuevo brilla!
BALTASAR.—¡Señal de que ha nacido
y que en carne ha venido!
(Nueva pausa. La voz de HERODES tiembla levemente,
mientras mira a lo alto.)
HERODES.—¿Cuánto hace que le visteis
y que lo percibisteis?
GASPAR.—Trece días son ya.
(Volviéndose a sus compañeros.)
Creo que más no hará
desde que está advertido
y muy bien percibido.
HERODES.—(Con tono que sería amable si no le delatara
el temblor de la voz.) Pues andad y buscad,
y a ese rey adorad,
y por aquí tornad…
(Ligera pausa. El REY no mira ya a los MAGOS.)
Si lo encontráis, iré,
y yo le adoraré.
(Se apaga la luz del espacio central. GASPAR sale, tras
haberse inclinado ante HERODES. Este, solo, se pone en
pie. Ya no tiene por qué disimular su cólera.)
¿Quién vio nunca tal mal?
¡Sobre un rey, otro tal!
Aún no estoy yo muerto
ni bajo tierra puesto.
¿Otro rey sobre mí?
¡Nunca tal cosa vi!
El mundo va hacia atrás:
no sé qué me haga ya.
Juro que no lo crea
hasta que no lo vea.
Teatro medieval
Castalia
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AMPLIACIÓN
2. Representación del nacimiento
de Nuestro Señor
298 17. El teatro: de los orígenes a la comedia nacional
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Explica en qué consiste el conflicto
que se plantea en el inicio de este fragmento
de la Representación de nacimiento
de Nuestro Señor.
¿Cómo caracteriza a José la Virgen María
en su primera intervención? ¿Qué le reprocha
el Ángel?
Identifica el tipo de estrofa empleado
en este fragmento dramático.
Incorpora al texto algunas acotaciones
que se refieran a distintos elementos
de los códigos que intervienen en una
representación teatral (escenografía,
gestos, movimientos).
4
3
2
1
ACTI VI DADES
17
El escritor Gómez Manrique compuso hacia 1460 la Representación del nacimiento de Nuestro
Señor, para su hermana doña María Manrique, vicaria en el convento de clarisas de Calabazanos
(Palencia). Para esta composición dramática, el poeta se basa en los evangelios canónicos
y emplea formas métricas de la poesía cancioneril del siglo XV.
La desconfianza de José
LO QUE DICE JOSÉ, SOSPECHANDO DE NTRA. SEÑORA:
¡Oh viejo desventurado!
Negra dicha fue la mía,
en casarme con María
por quien fuese deshonrado.
Yo la veo bien preñada; 5
no sé de quién ni de cuánto.
Dicen que d’ Espíritu Santo,
mas yo d’ esto no sé nada.
LA ORACIÓN QUE HACE LA GLORIOSA:
¡Mi solo Dios verdadero,
cuyo ser es inmovible, 10
a quien es todo posible,
fácil y bien facedero
1
!
Tú que sabes la pureza
de la mi virginidad,
alumbra la ceguedad 15
de José y su simpleza.
EL ÁNGEL A JOSÉ:
¡Oh viejo de muchos días,
en el seso de muy pocos,
el principal de los locos!
¿Tú no sabes que Isaías 20
dijo: «Virgen parirá»,
lo cual escribió por esta
doncella gentil, honesta,
cuyo par nunca será?
LA QUE REPRESENTA A LA GLORIOSA, CUANDO LE DIEREN EL NIÑO:
Adórote, rey del cielo, 25
verdadero Dios y hombre;
adoro tu santo nombre,
mi salvación y consuelo.
Adórote, hijo y padre,
a quien sin dolor parí, 30
porque quisiste de mí
hacer de sierva tu madre.
Bien podré decir aquí
aquel salmo glorïoso
que dije, hijo precioso, 35
cuando yo te concebí:
que mi ánima
2
engrandece
a ti, mi solo señor,
y en ti, mi salvador,
mi espíritu florece. 40
Mas este mi gran placer
en dolor será tornado,
pues tú eres enviado
para muerte padecer
por salvar los pecadores 45
en la cual yo pasaré,
no menguándome la fe,
innumerables dolores.
Gómez MANRIQUE
Representación del nacimiento de Nuestro Señor
en Ronald E. SURTZ, Teatro castellano de la Edad Media
Taurus (actualización)
1
facedero: hacedero; que se puede hacer.
2
ánima: alma.
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AMPLIACIÓN
3. Una égloga de Juan del Encina
En el siguiente fragmento corresponde al comienzo de la égloga en la que Mengo y un escu-
dero pugnan por el amor de la pastorcilla Pascuala.
¿Por qué puede adscribirse este texto
de Juan del Encina al género dramático?
Resume el contenido del fragmento.
Caracteriza los personajes y sus actitudes.
Analiza la métrica empleada.
Caracteriza el habla de los tres personajes
de esta égloga.
Reconoce en el texto un recurso característico
de la poesía cancioneril; ¿quién lo emplea?
Compara estos pastores con los de las églogas
de Garcilaso de la Vega.
7
6
5
4
3
2
1
299 17. El teatro: de los orígenes a la comedia nacional
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ACTI VI DADES
17
Égloga representada en requesta
1
de unos amores
MINGO.—Pascuala, Dios te mantenga.
PASCUALA.—Nora buena vengas, Mingo.
Oy, qu’ es día de domingo,
¿no estás con tu esposa Menga?
MINGO.—No ay quien allá me detenga, 5
qu’el cariño que te tengo
me pone un quejo
2
tan luengo
que me acossa que me venga.
PASCUALA.—¡Y no praga
3
a Dios contigo,
y aun con tu esposa Menguilla! 10
¿Cómo dexas tu esposilla
por venirte acá comigo?
MINGO.—Soncas
4
, soncas, ¿no te digo
que eres, zagala, tan bella
que te quiero más que a ella? 15
Dios lo sabe, qu’ es testigo.
PASCUALA.—Miafé
5
, Mingo, no te creo
que de mí estés namorado.
Pues eres ya desposado,
tu querer no lo desseo. 20
MINGO.—¡Ay, Pascuala, que te veo
tan lozana y tan garrida,
que yo te juro a mi vida
que deslumbro si te oteo!
Y porque eres tan hermosa 25
te quiero; mira, verás,
quiéreme, quiéreme más,
pues por ti dejo a mi esposa.
Y toma, toma esta rosa
que para ti la cogí, 30
aunque no curas de mí
ni por mí se te da cosa.
PASCUALA.—¡O, qué chapados olores!
Mingo, Dios te dé salud,
y gozes la juventud 35
más que todos los pastores.
MINGO.—¡Y tú dasme mil dolores.
Dame, dame una manija,
o siquiera essa sortija,
que traya por tus amores. 40
PASCUALA.—¡Tirte
6
, tirte allá, Minguillo,
no te quellotres
7
de vero!
Hete
8
, viene un escudero;
vea que eres pastorcillo.
Sacude tu caramillo
9
, 45
tu hondijo
10
y tu cayado;
haz que aballas
11
el ganado,
silva, hurria
12
, da gritillo.
ESCUDERO.—Pastora, sálvete Dios.
PASCUALA.—Dios os dé, señor, buen día. 50
ESCUDERO.—Guarde Dios tu galanía.
PASCUALA.—Escudero, assí haga a vos.
ESCUDERO.—Tienes más gala que dos
de las de mayor beldad.
PASCUALA.—Essos que sois de ciudad 55
perchufáis
13
huerte
14
de nos.
ESCUDERO.—Desso no tengas temor.
Por mi vida, pastorcica,
que te haga presto rica
PASCUALA.—Essas trónicas
15
, señor, 60
allá para las de villa.
ESCUDERO.—Vete comigo, carilla
16
.
Dexa, dexa esse pastor.
Déxalo, que Dios te vala;
no te pene su penar, 65
que no te sabe tratar
según requiere tu gala.
MINGO.—Estate queda, Pascuala,
no te engañe este traidor,
palaciego, burlador, 70
que ha burlado otra zagala.
Juan DEL ENCINA
Teatro y poesía, Taurus
1
requesta: desafío.
2
quejo: dolor, pena.
3
praga: agrade.
4
soncas: en verdad, a fe.
5
miafé: por mi fe, sí.
6
tirte: apártate.
7
quellotres: lamentes.
8
hete: mira.
9
caramillo: flauta de caña.
10
hondijo: honda.
11
aballas: arreas.
12
hurria: arrea.
13
perchufáis: burláis.
14
huerte: fuerte, mucho.
15
trónicas: retóricas.
16
carilla: compañera.
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AMPLIACIÓN
4. Un paso de Lope de Rueda
Lope de Rueda fue el principal creador de entremeses, escenas cómicas con autonomía dra-
mática, conocidas en su época como pasos. Estas obras breves se escribieron para ser repre-
sentadas en un espectáculo más amplio, como una comedia. De Lope de Rueda se conservan
más de veinte pasos, que se suelen clasificar en cuatro grupos, según el tipo de protagonista:
los de simple, los de negra, los de lacayo fanfarrón y los de otras figuras. El siguiente es un frag-
mento del paso Las aceitunas.
Justifica por qué el fragmento de Lope
de Rueda pertenece a un texto dramático.
Identifica los personajes que intervienen en
este diálogo señalando la relación que existe
entre ellos.
¿Por qué acude Aloja? Explica cuál es el
conflicto.
Clasifica el paso Las aceitunas en uno
de los grupos señalados en la explicación
que aparece más arriba.
Atendiendo a las palabras finales de Aloja,
¿sobre qué crees que tratará la comedia
que se puede representar después de este
paso? Razona tu respuesta.
5
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3
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1
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ACTI VI DADES
17
Las aceitunas
ALOJA.—¿Qué´s esto, vecinos? ¿Por qué me maltra-
táis ansí la mochacha?
ÁGUEDA.—¡Ay, señor! Este mal hombre que me quiere
dar las cosas a menos precio y quiere echar a
perder mi casa. ¡Unas aceitunas que son como
nueces!
TORUVIO.—Yo juro a los huesos de mi linaje que no
son ni aun como piñones.
ÁGUEDA.—¡Sí son!
TORUVIO.—¡No son!
ALOJA.—Ora, señora vecina, haceme tamaño placer
que os entréis allá dentro, que yo lo averiguaré
todo.
ÁGUEDA.—Averigüe o póngase todo del quebranto
1
.
ALOJA.—Señor vecino, ¿qué son de las aceitunas?
Sacaldas acá fuera, que yo las compraré, aun-
que sean veinte hanegas
2
.
TORUVIO.—Que no, señor, que no es d´esa manera
que vuesa merced se piensa; que no están las
aceitunas aquí en casa, sino en la heredad
3
.
ALOJA.—Pues traeldas aquí, que yo´s las compraré
todas al precio que justo fuere.
MENCIGÜELA.—A dos reales quiere mi madre que se
venda el celemín
4
.
ALOJA.—Cara cosa es esa.
TORUVIO.—¿No le paresce a vuesa merced?
MENCIGÜELA.—Y mi padre a quince dineros.
ALOJA.—Tenga yo una muestra d´ellas.
TORUVIO.—¡Válame Dios, señor! Vuesa merced no
me quiere entender. Hoy he yo plantado un
renuevo
5
de aceitunas y dice mi mujer que de
aquí a seis o siete años llevará cuatro o cinco
hanegas de aceituna y qu´ella la cogería y que
yo la acarrease y la mochacha la vendiese.
Y que, a la fuerza de drecho
6
, había de pedir a
dos reales por cada celemín. Yo, que no, y ella,
que sí. Y sobre esto ha sido la cuistión.
ALOJA.—¡Oh, qué graciosa cuistión! Nunca tal se ha
visto. Las aceitunas no están plantadas y ha
llevado la mochacha tarea sobre ellas.
MENCIGÜELA.—¿Qué le paresce, señor?
TORUVIO.—No llores, rapaza; la mochacha, señor,
es como un oro. Ora andad, hija, y ponedme la
mesa, que yo´s prometo de hacer un ayuelo de
las primeras aceitunas que se vendieren.
ALOJA.—Ora, andad, vecino; entraos allá dentro
y tené paz con vuestra mujer.
TORUVIO.—Adiós, señor.
ALOJA.—Ora, por cierto, ¡qué cosas vemos en esta
vida que ponen espanto! Las aceitunas no están
plantadas, ya las habemos visto reñidas. Razón
será que dé fin a mi embajada
7
.
Lope DE RUEDA
Pasos completos, Espasa Calpe
1
averigüe… del quebranto: esta frase se ha
interpretado como «averigüe o déjese todo
a favor de la pérdida económica».
2
hanegas: fanegas, medida de capacidad equivalente
a 55 litros y medio.
3
heredad: posesión en el campo.
4
celemín: medida de algo más de cuatro litros
y medio.
5
renuevo: vástago que echa una planta podada.
6
a la fuerza de drecho: por derecho.
7
embajada: se llamaba así a la presentación
y embajador al presentador.
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301 17. El teatro: de los orígenes a la comedia nacional
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ACTI VI DADES
17
REFUERZO
5. Rasgos de la comedia nacional
Repasa los rasgos de la comedia nacional y luego lee atentamente el siguiente fragmento de
La dama duende, de Calderón de la Barca.
LUIS.—No hay acción que me suceda
bien, Rodrigo. Si una dama
veo airosa, y conocerla
solicito, me detienen
un necio y una pendencia; 5
que no sé cual es peor;
si riño, y mi hermano llega,
es mi enemigo su amigo;
si por disculpa me deja
de una dama, es una dama 10
que mil pesares me cuesta:
de suerte que una tapada
me huye, un necio me atormenta,
un forastero me mata,
y un hermano me le lleva 15
a ser mi huésped a casa,
y otra dama me desprecia
¡De mal anda mi fortuna!
RODRIGO.—¿Qué de todas esas penas
que sé la que sientes más? 20
LUIS.—No sabes.
RODRIGO.— ¿Que la que llegas
a sentir más, son los celos
de tu hermana y Beatriz bella?
LUIS.—Engáñaste.
RODRIGO.— Pues, ¿cuál es?
LUIS.—Si tengo de hablar de veras 25
de ti solo me fiara,
lo que más siento es que sea
mi hermano tan poco atento,
que llevar a casa quiera
un hombre mozo, teniendo, 30
Rodrigo, una hermana en ella,
viuda y moza; y, como sabes,
tan de secreto, que apenas
sabe el sol que vive en casa;
porque Beatriz, por ser deuda, 35
solamente la visita.
RODRIGO.—Ya sé que su esposo era
administrador de puertos
de mar en unas reales rentas,
y quedó debiendo al rey 40
grande cantidad de hacienda;
y ella a la corte se vino
de secreto, donde intenta,
escondida y retirada,
componer mejor sus deudas. 45
Y esto disculpa a tu hermano,
pues, si mejor consideras
que su estado no le da
ni permisión ni licencia
de que nadie la visite, 50
y que, aunque tu huésped sea
don Manuel, no ha de saber
que en casa, señor, se encierra
tal mujer, ¿qué inconveniente
hay en admitirle en ella? 55
Y más habiendo tenido
tal recato y advertencia,
que para su cuarto ha dado
por otra calle la puerta,
y la que salía a la casa, 60
por desmentir la sospecha,
de que el cuidado la había
cerrado, o porque pudiera
otra vez, fabricó en ella
una alacena de vidrios, 65
labrada de tal manera,
que parece que jamás
en tal parte ha habido puerta.
LUIS.—¿Ves con lo que me aseguras?
Pues con eso mismo intentas 70
darme muerte, pues ya dices
que no ha puesto por defensa
de su honor más que unos vidrios,
que al primer golpe se quiebran.
(Vanse y salen DOÑA ÁNGELA e ISABEL.)
DOÑA ÁNGELA.—Vuélveme a dar, Isabel, 75
esas tocas; ¡pena esquiva!,
vuelve a amortajarme viva,
ya que mi suerte crüel
lo quiere así.
ISABEL.— Toma presto;
porque si tu hermano viene 80
y alguna sospecha tiene,
no la confirme con esto,
de hallarte desta manera,
que hoy en palacio te vio.
Pedro CALDERÓN DE LA BARCA
La dama duende
Planeta
Resume la situación planteada en la escena.
Analiza la métrica empleada y caracterízala.
Explica cómo son los personajes.
¿Qué rasgos de la comedia nacional están
presentes en estos versos de Calderón?
Explica en qué consisten aquellos otros rasgos
que no se evidencian en el fragmento.
5
4
3
2
1
El honor familiar
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302 17. El teatro: de los orígenes a la comedia nacional
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ACTI VI DADES
17
AMPLIACIÓN
6. Acotaciones de una comedia
cortesana
En 1651, Baccio del Bianco realizó en el parque del Coliseo del Buen Retiro de Madrid
un excepcional montaje de La fiera, el rayo y la piedra, de Calderón de la Barca. Las siguientes
son algunas de las acotaciones incluidas en esta comedia cortesana.
Todas estas acotaciones están incluidas
en La fiera, el rayo y la piedra, comedia
cortesana de Calderón de la Barca. Señala
aquellas posturas referidas a cuestiones
relacionadas con los personajes (gestos,
movimientos, vestuario…).
¿Cuáles de estas acotaciones hacen mención
de elementos relacionados con la utilería de
los personajes? ¿Y con la utilería de escena?
Señala qué indicaciones se ofrecen acerca
de la ambientación de la obra. Diferencia
entre:
࡯ Elementos visuales.
࡯ Elementos auditivos.
Después de analizar estas acotaciones,
relaciona su información con lo que sabes
acerca del teatro barroco, especialmente
el teatro cortesano.
4
3
2
1
Texto 2
(Sale IRIFILE, vestida de
pieles, suelto el cabello.)
Texto 3
(Atraviesan varios
pe ces por la marina.)
Texto 4
(Pasan algunas sirenas,
cantando.)
Texto 5
(Atraviesan algunos baje -
lillos por la marina.)
(Empieza a aclarar.)
Texto 6
(Al entrarse por otra
parte huyendo, salen PIG-
MALEÓN y LEBRÓN.)
Texto 7
(Múdase el teatro en
el bosque, y en el foro la
gruta de LAS PARCAS.)
Texto 9
(Cantando, en tono muy
triste.)
(Ciérrase la gruta.)
Texto 1
(Oscurécese el teatro, que
será de peñascos con el foro de
marina; y mientras se dicen los
primeros versos, se descubre la
perspectiva del mar, y habrá
truenos y relámpagos.)
Texto 8
(Ábrese la gruta y vese en lo
más lejos de ella a LAS TRES PARCAS; la
primera con una rueca, cuyo hilo
va a dar a la tercera, que lo devana,
dejando en medio a la segunda
con unas tijeras en la mano.)
Texto 11
(Pónense las cuatro a
las cuatro puntas del ta-
blado, retíranse ANA JARTE y
las otras damas, y mien-
tras cantan, sale IRIFILE,
acechando.)
(Suenan dentro los
martillos de la fragua.)
Texto 10
(Vuela CUPIDO, múdase el teatro
en el de monte, y en el foro, la fra-
gua de VULCANO; y salen por una
parte LISI, CLORI, LAURA e ISABELLA, con
arcos y flechas y varios instru-
mentos en las manos; y por la
otra ANAJARTE, en traje de cazadora,
con venablo, y OTRAS.)
Texto 12
(Descúbrese la fragua, y los
CÍ CLO PES cantan al son de los mar-
tillos.)
(Desaparece la fragua y pasa
en una nube ANTEROS, atrave-
sando el teatro con un venablo
en la mano.)
Pedro CALDERÓN DE LA BARCA
La fiera, el rayo y la piedra
Ibero-Americana de Publicaciones
0B1LLLP(2008).17+s-def 3/6/08 18:48 Página 302
Recuerda las características de los autos sacramentales y luego lee el siguiente fragmento,
que corresponde al final de El gran teatro del mundo, de Pedro Calderón de laBarca.
Explica el contenido de este fragmento.
¿Qué caracteriza a los personajes?
Analiza la métrica empleada en estos versos
de El gran teatro del mundo.
Identifica las figuras estilísticas del texto
y explica su función.
¿Qué características de los autos
sacramentales observas en el fragmento?
5
4
3
2
1
AMPLIACIÓN
7. Los autos sacramentales
303 17. El teatro: de los orígenes a la comedia nacional
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ACTI VI DADES
17
RICO.—Si el poder y la hermosura
por aquella vanagloria
que tuvieron, con haber
llorado, tanto te asombran,
y el labrador que a gemidos 5
enterneciera una roca
está temblando de ver
la presencia poderosa
de la vista del Autor,
¿cómo oso mirarla ahora? 10
Mas es preciso llegar,
pues no hay adonde me esconda
de su riguroso juicio.
¡Autor!
AUTOR.— ¿Cómo así me nombras?
Que aunque soy tu Autor, es bien 15
que de decirlo te corras,
pues que ya en mi compañía
no has de estar. De ella te arroja
mi poder. Desciende adonde
te atormente tu ambiciosa 20
condición eternamente
entre penas y congojas.
RICO.—¡Ay de mí! Que envuelto en fuego
caigo arrastrando mi sombra
donde ya que no me vea 25
yo a mí mismo, duras rocas
sepultarán mis entrañas
en tenebrosas alcobas.
DISCRECIÓN.—Infinita gloria tengo.
HERMOSURA.—Tenerla espero dichosa. 30
LABRADOR.—Hermosura, por deseos
no me llevarás la joya.
RICO.—No la espero eternamente.
NIÑO.—No tengo, para mí, gloria.
AUTOR.—Las cuatro postrimerías 35
son las que presentes notan
vuestros ojos, y porque
destas cuatro se conozca
que se ha de acabar la una,
suba la Hermosura ahora 40
con el Labrador, alegres,
a esta mesa misteriosa,
pues que ya por sus fatigas
merecen grados de gloria.
(Suben los dos.)
HERMOSURA.—¡Qué ventura!
LABRADOR.— ¡Qué consuelo! 45
RICO.—¡Qué desdicha!
REY.— ¡Qué victoria!
RICO.—¡Qué sentimiento!
DISCRECIÓN.— ¡Qué alivio!
POBRE.—¡Qué dulzura!
RICO.— ¡Qué ponzoña!
NIÑO.—Gloria y pena hay, pero yo
no tengo pena ni gloria. 50
AUTOR.—Pues el ángel en el cielo,
en el mundo las personas
y en el infierno el demonio
todos a este Pan se postran;
en el infierno, en el cielo 55
y mundo a un tiempo se oigan
dulces voces que le alaben
acordadas y sonoras.
(Tocan chirimías, cantando el Tantum
ergo muchas veces.)
MUNDO.—Y pues representaciones
en aquesta vida toda, 60
merezca alcanzar perdón
de las unas y las otras.
Pedro CALDERÓN DE LA BARCA
El gran teatro del mundo
Cátedra
El autor y sus personajes
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AMPLIACIÓN
8. El burlador de Sevilla
El burlador de Sevilla, atribuida a Tirso de Molina, constituye una creación dramática original
que, aunque utiliza componentes previos, crea uno de los personajes más importantes de
la literatura: el don Juan, que generó una importante descendencia. En este fragmento, tras
engañar a una mujer noble, don Juan seduce a Tisbea, una pescadora, prometiéndole casa-
miento; pero en verdad piensa huir una vez consumados sus propósitos.
Resume el contenido de estos versos
de El burlador de Sevilla y relaciónalo con lo
que sabes sobre el personaje de don Juan.
Explica la actitud que mantiene el criado
Catalinón ante su amo y la respuesta
que este le da.
¿Qué métrica emplea en estos versos Tirso
de Molina? ¿A qué tipo de estructura
estrófica corresponde?
Analiza los principales recursos estilísticos
presentes en este fragmento de El burlador
de Sevilla.
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304 17. El teatro: de los orígenes a la comedia nacional
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ACTI VI DADES
17
El engaño de don Juan
DON JUAN.—Mientras que los pescadores
van de regocijo y fiesta,
tú las dos yeguas apresta
1
,
que de sus pies voladores
solo nuestro engaño fío. 5
CATALINÓN.—¿Al fin pretendes gozar a Tisbea?
DON JUAN.—Si el burlar
es hábito antiguo mío,
¿qué me preguntas, sabiendo
mi condición?
CATALINÓN.— Ya sé que eres 10
castigo de las mujeres.
DON JUAN.—Por Tisbea estoy muriendo,
que es buena moza.
CATALINÓN.— Buen pago
a su hospedaje deseas.
DON JUAN.—Necio, lo mismo hizo Eneas
2
15
con la reina de Cartago.
CATALINÓN.—Los que fingís, y engañáis
las mujeres de esa suerte,
lo pagaréis en la muerte.
DON JUAN.—¡Qué largo me lo fiáis! 20
Catalinón
3
con razón
te llaman.
CATALINÓN.— Tus pareceres
sigue, que en burlar mujeres
quiero ser Catalinón.
Ya viene la desdichada. 25
DON JUAN.—Vete, y las yeguas prevén.
CATALINÓN.—Pobre mujer, harto bien
te pagamos la posada.
(Vase CATALINÓN y sale TISBEA.)
TISBEA.—El rato que sin ti estoy
estoy ajena de mí. 30
DON JUAN.—Por lo que finges así
ningún crédito te doy.
TISBEA.—¿Por qué?
DON JUAN.— Porque si me amaras
mi alma favorecieras.
TISBEA.—Tuya soy.
DON JUAN.— Pues di, ¿qué esperas, 35
o en qué, señora, reparas?
TISBEA.—Reparo en que fue castigo
de amor el que he hallado en ti.
DON JUAN.—Si vivo, mi bien, en ti
a cualquier cosa me obligo, 40
aunque yo sepa perder
en tu servicio la vida,
la diera por bien perdida,
y te prometo de ser
tu esposo. 45
Tirso DE MOLINA
El burlador de Sevilla
Cátedra
1
aprestar: aparejar, preparar, disponer lo necesario
para algo.
3
Eneas: legendario héroe de la guerra de Troya
que abandonó a la reina Dido para seguir rumbo
a Italia, dejándola enamorada y desesperada.
3
Catalinón: probablemente, «cobarde».
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Evaluación 17
295 17. El teatro: de los orígenes a la comedia nacional
1. En esta escena, Juan le propone a su padre Pedro Crespo
que compre una ejecutoria Ð carta que eximía de pagar
tributos al reyÐ , para evitar alojar a don Álvaro. Resume
los argumentos que esgrime el alcalde para negarse.
2. ¿Qué tema del teatro barroco observas en este diálogo?
3. Analiza la métrica empleada en este fragmento y reco-
noce los principales recursos expresivos utilizados.
4. Enuncia los rasgos de la comedia nacional y explícalos.
¿Cuáles de ellos reconoces en el fragmento?
5. Explica las diferencias entre el teatro cortesano y las
representaciones de los corrales de comedia.
6. ¿Cuál era el orden que se seguía normalmente en las
representaciones de los corrales de comedia? Caracteriza
las piezas cortas que se representaban.
7. Señala los rasgos propios de los autos sacramentales.
8. Establece diferencias entre el teatro de Lope de Vega
y el de Calderón. Menciona obras de uno y otro.
9. ¿Cuáles son los principales hitos del teatro renacentista
que influyeron en el teatro barroco? Recuerda autores
y obras del siglo &VI.
10. Redacta una exposición sobre las manifestaciones
dramáticas en la Edad Media.
JUAN.—¡Que quieras, siendo tú rico,
vivir a estos hospedajes
sujeto!
PEDRO CRESPO.— Pues ¿cómo puedo
excusarlos ni excusarme?
JUAN.—Comprando una ejecutoria. 5
PEDRO CRESPO.—Dime por tu vida, ¿hay alguien
que no sepa, que yo soy,
si bien de limpio linaje,
hombre llano? No por cierto.
Pues, ¿qué gano yo en comprarle 10
una ejecutoria al Rey,
si no le compro la sangre?
¿Dirán entonces, que soy
mejor que ahora? No, es dislate.
Pues ¿qué dirán? Que soy noble 15
por cinco o seis mil reales;
y esto es dinero y no es honra;
que honra no la compra nadie.
¿Quieres, aunque sea trivial,
un ejemplillo escucharme? 20
«Es calvo un hombre mil años,
y al cabo de ellos se hace
una cabellera. Este,
en opiniones vulgares,
¿deja de ser calvo? No. 25
Pues ¿qué dicen al mirarle?
Bien puesta la cabellera
trae Fulano.» Pues ¿qué hace,
si, aunque no le vean la calva,
todos que la tiene saben? 30
JUAN.—Enmendar su vejación,
remediarse de su parte,
y redimir vejaciones
del sol, del hielo y del aire.
PEDRO CRESPO.—Yo no quiero honor postizo, 35
que el defecto ha de dejarme
en casa. Villanos fueron
mis abuelos y mis padres;
sean villanos mis hijos.
Pedro CALDERÓN DE LA BARCA
El alcalde de Zalamea, Cátedra
La dignidad del villano
Representación de El alcalde de Zalamea, dirigida por Gustavo Pérez Puig y Mara Recatero (2003).
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ACTI VI DADES
18
REFUERZO
1. Poesía dieciochesca
En las primeras décadas del siglo XVIII se siguió cultivando una poesía de rasgos barrocos, pero después esta
práctica evolucionó en distintas direcciones. A continuación, puedes leer algunas composiciones represen-
tativas de las distintas manifestaciones que adoptó la poesía en el denominado Siglo de las Luces.
De mi gusto
Retórico molesto,
deja de persuadirme
que ocupe bien el tiempo
y a mi Dorila olvide.
Ni tú tampoco quieras 5
con réplicas sutiles.
del néctar de Lïeo
1
hacer que me desvíe.
Ni tú, que al feroz Marte
muy más errado sigues, 10
me angusties con pintarme
lo horrendo de sus lides.
Empero habladme todos
de bailes y de brindis,
de juegos y de amores, 15
de olores y convites,
que tras la edad florida
corre la vejez triste,
y antes que llegue quiero
holgarme y divertirme. 20
Juan MELÉNDEZ VALDÉS
Poesía y prosa, Planeta
A la invención de la imprenta
Llegó, pues, el gran día
en que un mortal divino, sacudiendo
de entre la mengua universal la frente,
con voz omnipotente
dijo a la faz del mundo: «EL HOMBRE
[ES LIBRE». 5
Y esta sagrada aclamación saliendo,
no en los estrechos límites hundida
se vio de una región: el eco grande
que inventó GUTENBERG la alza
[en sus alas;
y en ellas conducido 10
se mira en un momento
salvar los montes, recorrer los mares,
ocupar la extensión del vago viento,
y sin que el trono o su furor la asombre,
por todas partes el valiente grito 15
sonar de la razón: «LIBRE ES EL
[HOMBRE».
Manuel José QUINTANA
A la muerte de Filis
En lúgubres cipreses
he visto convertidos
los pámpanos de Baco
y de Venus los mirtos
2
;
cual ronca voz del cuervo 5
hiere mi triste oído
el siempre dulce tono
del tierno jilguerillo;
ni murmura el arroyo
con delicioso trino; 10
resuena cual peñasco
con olas combatido.
En vez de los corderos
de los montes vecinos
rebaños de leones 15
bajar con furia he visto;
del sol y de la luna
los carros fugitivos
esparcen negras sombras
mientras dura su giro; 20
las pastoriles flautas,
que tañen mis amigos,
resuenan como truenos
del que reina en Olimpo.
Pues Baco, Venus, aves, 25
arroyos, pastorcillos,
sol, luna, todos juntos
miradme compasivos,
y a la ninfa
3
que amaba
al infeliz Narciso, 30
mandad que diga al orbe
la pena de Dalmiro.
José CADALSO
El león y el ratón
Estaba un ratoncillo aprisionado
en las garras de un león; el desdichado
en tal ratonera no fue preso
por ladrón de tocino ni de queso,
sino porque con otros molestaba 5
al león, que en su retiro descansaba.
Pide perdón, llorando su insolencia;
al oír implorar la real clemencia,
responde el Rey en majestuoso tono
(no dijera más Tito): «Te perdono». 10
Poco después, cazando, el león tropieza
en una red oculta en la maleza;
quiere salir, mas queda prisionero;
atronando la selva ruge fiero.
El libre ratoncillo, que lo siente, 15
corriendo llega; roe diligente
los nudos de la red de tal manera
que al fin rompió los grillos de la fiera.
Conviene al poderoso
para los infelices ser piadoso; 20
tal vez se pueda ver necesitado
del auxilio de aquel más desdichado.
Félix María SAMANIEGO
en Poesía del siglo XVIII, Castalia
1
néctar de Lïeo: referencia al vino; Lïeo
(«el que relaja») es uno de los apelativos que
recibía el dios griego Dioniso.
2
mirto: arrayán. Arbusto de dos o tres metros
de altura, oloroso, con ramas flexibles y hojas
opuestas de color verde vivo.
3
ninfa: se refiere a la ninfa Eco.
Justifica la adscripción
del texto De mi gusto
a la poesía rococó.
Analiza la métrica
y la rima del texto de Juan
Meléndez Valdés
(características de la
anacreóntica) y explica
el proceso comunicativo
interno del poema.
Compara el tono
de la anacreóntica de
Cadalso con la de
Meléndez Valdés.
3
2
1
¿Por qué se puede
considerar prerromántico
el texto de José Cadalso?
Explica su proceso
comunicativo interno
y el contenido
del mensaje.
¿A qué tipo de poesía
del siglo XVIII pertenecen
los versos de Quintana?
Justifica tu respuesta.
Razona a qué género
y subgénero pertenece
el texto de Samaniego.
¿En qué grupo
de la poesía del siglo XVIII
se incluye?
Analiza la métrica y la rima
de El león y el ratón
y divídelo en partes.
Señala los recursos
expresivos que observes
en los cuatro textos.
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AMPLIACIÓN
2. La tragedia neoclásica: Raquel
Raquel, de Vicente García de la Huerta, se estrenó con gran éxito en 1778 en el teatro Príncipe
de Madrid, pero ya se había representado en Orán en 1772, donde estaba desterrado su autor.
La obra, que trata de los amores de Alfonso VIII con una judía de Toledo, sirve a García de la
Huerta para expresar su opinión acerca de cómo debía ser una monarquía en su época.
Raquel responde a las características de la tragedia neoclásica: respeta las unidades de tiempo,
espacio y acción, además del principio de verosimilitud, posee un número reducido de perso-
najes y pretende brindar una enseñanza ejemplar.
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ACTI VI DADES
18
Despreciada
RAQUEL.—¡Ay de mí! ¿qué he escuchado? Tú,
[Alvar Fáñez,
explícame este arcano.
ALVAR FÁÑEZ.— Pues te avisan
que eres la ocasión de tantos males,
la respuesta te puedes dar tú misma…
RAQUEL.—(A Rubén.) ¿Estoy despierta o sueño
[por ventura? 5
RUBÉN.—No sé, Raquel: la misma duda agita
mi discurso y razón, imaginando
qué es cuanto he visto, sueño o fantasía.
RAQUEL.—¿Qué especie de dolor tan inhumano
es este, oh corazón, que por primicias 10
de los males y sustos que me aguardan,
me ofrece la tirana suerte mía?
¿Quién de tanto favor se prometiera
tan no esperada, tan mortal caída?
¿Y quién hecha, fortuna, a tus halagos 15
pudiera recelarse tal desdicha?
Alfonso me aborrece; sus desvíos
de mis temores la verdad confirman:
¿pues cómo podrá ser ya venturosa,
la que se ve de Alfonso aborrecida? 20
¡Qué necio quien se fía de la suerte,
sin advertir que el tiempo y que los días,
que ciudades destruyen y edificios,
favores y privanzas aniquilan!
¿Qué causa puede haber, amado Alfonso, 25
para tanto desvío? ¿Mis caricias
en qué te han ofendido, que por premio
solo odio y desagrado se concilian?
¡Mas ay de mí! que en vano me desvelo
en buscar la ocasión de mis fatigas; 30
pues la suerte que empieza a perseguirme,
por doblarme el dolor, querrá encubrirla.
RUBÉN.—¿Así, Raquel, tu corazón desmaya
en tan fuerte ocasión, donde es precisa
la constancia mayor? En los principios 35
si un mal, aunque sea leve, se descuida,
fuerzas del abandono va cobrando,
que el remedio después inutilizan.
Reciente es este mal; aún se está en tiempo
de poderle acudir; quien averigua 40
la causa de un dolor, con más acierto
aplicarle podrá la medicina.
Inquiérase, Raquel, de esta desgracia
la ocasión; que después de conocida,
si no cede a remedios ordinarios, 45
buscará los extremos mi malicia.
RAQUEL.—Bien, Rubén, me aconsejas: ¿en qué dudas?
Al yugo vuelva la cerviz altiva,
segunda vez Alfonso: el fin se logre,
y el medio sea cualquiera, que tú elijas. 50
Lícito es cuanto sea conveniente:
propia moral de la venganza mía (Ruido dentro.)
Mas, ¡ay de mí! ¿Qué estrépito confuso
oírse deja? Al alma pronostica
el corazón, latiendo apresurado, 55
algún cercano mal.
RUBÉN.— Ya más distintas
se perciben las voces: nunca pruebas
mayores dio de sí la cobardía,
que al escuchar rumor tan temeroso.
(Voz dentro.) Muera Raquel, para que Alfonso viva. 60
RAQUEL.—No es delirio: verdad es la que toco:
¿y esto sufre mi enojo?, ¿esto mis iras?
Espera, vulgo bárbaro, atrevido,
que si mi sangre a derramar conspiras,
verás que a costa de la tuya sabe 65
defender y guardar Raquel su vida.
Vicente GARCÍA DE LA HUERTA
Raquel, Compañía Ibero-Americana de Publicaciones
Lee el fragmento y explica qué ocurre en él.
¿Cuáles son los sentimientos que embargan
a Raquel? Para responder, atiende
especialmente a su tercera intervención.
¿Cómo reacciona Rubén? ¿Qué le aconseja?
¿Se produce un cambio en la actitud de la
protagonista hacia el final del fragmento?
Argumenta tu respuesta.
Analiza la métrica y la rima empleada:
es la que se emplea en toda la obra.
Encuentra en el texto ejemplos de discurso
valorativo y de discurso universal, y de las
funciones del lenguaje.
Reconoce en el fragmento recursos expresivos.
Establece diferencias entre la tragedia
y la comedia neoclásicas.
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ACTI VI DADES
18
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3. La comedia sentimental:
El delincuente honrado
En 1787 se estrena El delincuente honrado, de Gaspar Melchor de Jovellanos, obra cumbre
de la comedia sentimental. La obra desarrolla una historia melodramática centrada en
un personaje, Torcuato, que años atrás había participado en un duelo en el que había
matado al anterior marido de su esposa. El fragmento que tienes a continuación corres-
ponde a la parte inicial de la comedia.
¿En qué estado se encuentra Torcuato al inicio
de la escena?
¿A qué atribuye Anselmo lo que le ocurre
a su amigo?
Explica por qué cree Anselmo que no hay que
preocuparse por el suceso acaecido y por qué,
por del contrario, Torcuato cree que sí.
Encuentra en el fragmento ejemplos de las
funciones expresiva, apelativa y referencial.
Busca en las palabras de Torcuato un ejemplo
de discurso universal y explica su sentido.
¿A qué hace referencia el texto secundario?
Establece diferencias entre la comedia
sentimental y la comedia neoclásica.
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1
Errores antiguos
ANSELMO.—A fe, amigo mío, que me has hecho bien mala obra.
¡Dejar la cama a las siete de la mañana!… Hombre, no lo
haría ni por una duquesa; mas tu recado fue tan ejecutivo…
(Después de alguna pausa.) Pero, Torcuato, tú estás triste…
Tus ojos… Vaya, ¿apostemos a que has llorado?
TORCUATO.—En mi dolor apenas he tenido ese pequeño desahogo.
ANSELMO.—¿Desahogo las lágrimas?… No lo entiendo. Pues qué,
¿un hombre como tú no se correría
1
?…
TORCUATO.—Si las lágrimas son efecto de la sensibilidad del cora-
zón, ¡desdichado de aquel que no es capaz de derramarlas!
ANSELMO.—Como quiera que sea, yo no te comprendo. Torcuato,
tus ojos están hinchados, tu semblante triste, y de algunos
días a esta parte noto que has perdido tu natural alegría.
¿Qué es esto? Cuando debieras… Hombre, vamos claros;
¿quieres que te diga lo que he pensado? Tú acabas de casarte
con Laura, y por más que la quieras, tener una mujer para
toda la vida, sufrir a un suegro viejo e impertinente, empezar a
sentir la falta de la dulce libertad y el peso de las obligaciones
del matrimonio, son sin duda para un joven graves motivos de
tristeza, y ve aquí a lo que atribuyo la tuya. Pero si esta es la
causa, tú no tienes disculpa, amigo mío, porque te la has bus-
cado por tu mano. Por otra parte, Laura es virtuosa, es linda,
tiene un genio dócil y amable, te quiere mucho; y tú, que has
sido siempre derretido, creo que no la vas en zaga. Sobre todo
(viendo que no le responde), Torcuato, tú no debes afligirte
por frioleras; goza, con sosiego, de las dulzuras del matri -
monio, que ya llegará el día en que cada cual tome su partido.
TORCUATO.—¡Ay, Anselmo! Esas dulzuras, que pudieran hacerme
tan dichoso, se van a cambiar en pena y desconsuelo; yo las
voy a perder para siempre.
ANSELMO.—¿A perderlas? Pues ¿qué?… ¡Ah! (Dándose una pal-
mada en la frente.) Ahora me acuerdo de que tu criada me
dijo no sé qué de un viaje… Pero yo estaba tan dormido…
TORCUATO.—Tú eres mi amigo, Anselmo, y voy a darte ahora la
última prueba de mi confianza.
ANSELMO.—Pues sea sin preámbulos, porque los aborrezco. ¿Puedo
servirte en algo? Mi caudal, mis fuerzas, mi vida, todo es tuyo;
di lo que quieras, y si es preciso…
TORCUATO.—Ya sabes que fui autor de la muerte del marqués de
Montilla, y que este funesto
2
secreto, que hoy llena mi vida
de amargura, se conserva entre los dos.
ANSELMO.—Es verdad; pero en cuanto al secreto no hay que rece-
lar. Tú sabes también cuánto hice con Juanillo, el criado del
marqués, para alejar toda sospecha; pues aunque solo tenía
algunos antecedentes del desafío, yo le gratifiqué, le traspuse
a Madrid, donde nadie le conoce, y mi amigo, el marqués de la
Fuente, está encargado de observar sus pasos. No; lejos de
pensar en ti ese bribón, tal vez creerá… Pero no hablemos
de eso, porque no es posible…
TORCUATO.—¡Ay, Anselmo, cuánto te engañas! Ese criado está ya
en las cárceles de Segovia.
Gaspar Melchor DE JOVELLANOS
Poesía. Teatro. Prosa
Taurus
1
no se correría: no se avergonzaría.
2
funesto: aciago, que es origen de pesares o de ruina.
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AMPLIACIÓN
4. La prosa dieciochesca: Vida
Diego de Torres Villarroel (Salamanca, 1694-1770) aprovecha la estructura de la novela picares-
ca, género que divertía a los lectores, para narrar su vida. Pero Villarroel cuenta, a diferencia del
pícaro que medra para mejorar su condición, cómo progresa gracias a su esfuerzo y méritos.
Además, sus orígenes no son miserables, sino que sus familiares, honrados, se ocupan de su ins-
trucción. En su relato empleará los recursos de la burla y la ironía, típicamente quevedescos.
Los sucesos narrados son pocos y su finalidad es aportar datos para ir configurando la persona-
lidad de su autor, objetivo de la obra, como puedes leer en el siguiente fragmento que corres-
ponde a la «Introducción».
¿Qué objetivo manifiesta el yo narrador
al comienzo? ¿Qué visión presenta
de su persona? ¿A qué la atribuye?
Justifica la presencia de los nombres propios
citados.
Explica la finalidad del tercer párrafo
en relación con lo dicho en el segundo.
Encuentra en el texto ejemplos de discurso
universal.
Señala los recursos expresivos empleados. 5
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18
Un hombre de novela
Por lo mismo que ha tardado mi muerte, ya no pue-
de tardar; y quiero, antes de morirme, desvanecer con
mis confesiones y verdades, los enredos y mentiras que
me han abultado los críticos y los embusteros. La
pobreza, la mocedad, lo desentonado de mi aprensión,
lo ridículo de mi estudio, mis almanaques, mis coplas y
mis enemigos me han hecho hombre de novela, un
estudiantón extravagante y un escolar
1
entre brujo y
astrólogo, con visos
2
de diablo y perspectivas
3
de hechi-
cero. Los tontos que pican en eruditos me sacan y me
meten en sus conversaciones, y en los estrados y las
cocinas, detrás de un aforismo
4
del calendario, me
injieren una ridícula quijotada y me pegan un par de
aventuras descomunales; y, por mi desgracia y por su
gusto, ando entre las gentes hecho un mamarracho,
cubierto con el sayo que se les antoja, y con los parches
e hisopadas
5
de sus negras noticias. Paso, entre los que
me conocen y me ignoran, me abominan y me saludan,
por un Guzmán de Alfarache, un Gregorio de Guadaña
6
y un Lázaro de Tormes; y ni soy este, ni aquel, ni el otro; y
por vida mía, que se ha de saber quién soy. Yo quiero
meterme en corro; y ya que cualquier monigote presu-
mido se toma de mi murmuración, murmuremos a
medias, que yo lo puedo hacer con más verdad y con
menos injusticia y escándalo que todos. Sígase la con-
versación, y crea después el mundo a quien quisiere.
No me mueve a confesar en el público mis verdade-
ras liviandades el deseo de sosegar los chismes y las
parlerías con que anda alborotado mi nombre y fora-
jida mi opinión
7
, porque el espíritu no se altera con el
aire de las alabanzas, ni con el ruido de los vituperios.
A todo el mundo le dejo garlar
9
y decidir sobre lo que
sabe o lo que ignora, sobre mí o sobre quien agarra el
vuelo su voluntad, su rabia o su costumbre.
Desde muy niño conocí que de las gentes no se
puede pretender ni esperar más justicia ni más miseri-
cordia que la que no le haga falta a su amor propio. En
los empeños de poca o mucha consideración, cada
uno sigue su comodidad y sus ideas. Al que me alaba,
no se lo agradezco, porque, si me alaba, es porque le
conviene a su modestia o su hipocresía, y a ellas puede
pedir las gracias que yo no debo darle. Al que me corrige,
le oigo y lo dejo descabezar
10
; ríome mucho de ver
cómo presume de consejero muy repotente
11
y gusto-
so de sus propias satisfacciones.
Diego DE TORRES VILLARROEL
Vida, ascendencia, nacimiento, crianza y aventuras
DeBolsillo
1
escolar: posible juego de palabras entre la acepción
de atribuirse tanto a profesores como estudiantes que
convivían en una escuela y a la de nigromántico y
embustero que finge ser un pobre estudiante y mendiga.
2
viso: apariencia de las cosas.
3
perspectivas: falsas apariencias.
4
aforismo: sentencia breve y doctrinal que se propone
como regla.
5
hisopadas: rociadas de agua hechas con el hisopo.
6
Gregorio de Guadaña: protagonista de la novela
picaresca El siglo pitagórico y vida de Don Gregorio
Guadaña (1644), de Antonio Enríquez Gómez.
7
opinión: aquí «fama», «honra».
8
vituperio: baldón u oprobio que se dice a uno.
9
garlar: hablar mucho y con poca discreción.
10
descabezar: (coloq.) empezar a vencer la dificultad
o tropiezo que se encuentre en algo.
11
repotente: engreído, prepotente.
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ACTI VI DADES
18
AMPLIACIÓN
5. Ensayo e Ilustración
El ensayo español está estrechamente vinculado a la difusión de las ideas de la Ilustración. El
autor del siguiente texto reflexiona sobre este fenómeno y brinda algunos de los rasgos más
importantes que caracterizaron este género en el siglo XVIII.
Explica la importancia que tuvo, según el texto
de Francisco Sánchez Blanco, la irrupción
del ensayo en el siglo XVIII.
¿Por qué con este género dejaron de tener
relevancia las cuestiones formales?
¿En qué se fijaron, sobre todo, los escritores?
Indica qué circunstancias favorecieron
el ambiente cultural de la época
que nos ocupa.
¿Qué tiene siempre en cuenta el escritor
ilustrado?
Señala qué consecuencias tuvo en el
pensamiento dieciochesco el escepticismo
reinante y a qué campos se aplicó el método
empírico.
¿Por qué en el período ilustrado se publicaron
numerosos tratados de determinadas ciencias?
¿Qué se buscaba finalmente?
¿Desde qué perspectiva se abordaron
las reformas?
Escribe un resumen del texto de Francisco
Sánchez Blanco.
8
7
6
5
4
3
2
1
Sin necesidad de establecer una ecuación perfecta, se pue-
de afirmar que el género ensayo está íntimamente vinculado
al fenómeno cultural que se conoce con el nombre de Ilustra-
ción. Gran parte del saber erudito, antes expresado en latín, se
vierte ahora a la lengua vernácula
1
: ideas, antes solo asequi-
bles a los que habían aprendido una lengua culta o un idioma
extranjero, llegan a un amplio público, que se arroga, además,
la facultad de discurrir y sentenciar sobre todo lo divino y lo
humano. Este fenómeno histórico condiciona esencialmente
la escritura y modifica el lenguaje, haciéndolo más ágil y fami-
liar. Aquellos modelos textuales que se adaptan mejor al espí-
ritu y al contenido de mensajes dirigidos al conjunto de los
ciudadanos atraen especialmente la atención de los escritores.
Pero la tenaz curiosidad por conocer novedades, tanto a nivel
científico como político, desplaza a segundo plano cuestiones
meramente formales o retóricas. Cuando sobre el tapete se
ponen temas como la libertad de pensamiento, los privilegios
estamentales
2
del clero y la nobleza, el derecho a opinar en
cuestiones académicas o gubernamentales, la reforma univer-
sitaria y multitud de otros asuntos de interés público, da hasta
cierto punto igual si sobre ello se escribe en forma de diálogo
amistoso, de apasionada oración o de sosegada exposición
didáctica. Los autores se concentran más en el fondo que en la
forma.
Indudablemente, lo que el ambiente cultural de la época no
favorece es que alguien prescinda de la tertulia de amigos
o que simplemente haga abstracción del público opinante y se
encierre en su biblioteca privada a elucubrar
3
sobre el más allá
o a departir con autores difuntos. El hombre dieciochesco se
considera ante todo miembro de una colectividad contempo-
ránea y, por tanto, siente responsabilidad frente a ella. No
muestra, pues, demasiada propensión a rumiar solitariamente
sobre la brevedad de la vida o sobre consuelos que alivien la
aciaga
4
fortuna individual, sino que prefiere pensar en plural
afrontando sus deberes de patriota y de ciudadano y propo-
niendo soluciones útiles para el común. […]
Los pensadores del siglo XVIII meditan sobre intereses colecti-
vos, basándose en una concepción cosmopolita de la razón.
[…] El ilustrado no pierde nunca de vista el horizonte de la hu-
manidad aun cuando proponga reformas específicas para la
propia patria. Ciertamente, muchos ilustrados retienen todavía
el principio barroco de contribuir al esplendor de la monarquía
y del trono, pero no todos creen que el gobierno monárquico
sea el único legítimo o necesariamente el mejor. En este punto,
como en otros, no suelen hacer profesión de fe.
Un escepticismo generalizado domina la actitud intelectual
y hace que todo se someta, primero, a examen y, después, a la
prueba de la experiencia. Por eso se tratan preferentemente
aquellos temas que admiten solución inmediata: técnicas agrí-
colas, mejoras de las manufacturas o reformas administrativas.
Se confía en el progreso del conocimiento y en el creciente pre-
dominio de la naturaleza. El método empírico se aplica a todos
los campos del saber. En consecuencia surge una extraordina-
ria demanda de tratados de física, botánica, química e incluso
zoología, es decir, de todas las ciencias que pueden contribuir
al progreso de la ganadería, de la agricultura y de la industria.
Pero ese interés cognoscitivo está subordinado a aumentar la
felicidad pública y privada, lo cual implica también mejorar el
ordenamiento de la sociedad. Aunque la discusión recuerda las
causas de la decadencia de España, el planteamiento de las re-
formas se enfoca desde una perspectiva cosmopolita, es decir,
alzando la mirada por encima de la barrera de los Pirineos
y observando lo que hacen las demás naciones.
Francisco SÁNCHEZ BLANCO
«Prólogo» a El ensayo español: el siglo XVIII, Crítica
1
vernáculo: doméstico, nativo, de nuestra casa o país.
2
estamental: perteneciente o relativo a un estrato social
determinado.
3
elucubrar: elaborar una divagación complicada y con apariencia
profunda.
4
aciago: infeliz, desgraciado.
Autores ilustrados
0B1LLLP(2008).18+s 3/6/08 15:52 Página 327
Evaluación 18
309 18. La literatura del siglo XVIII
1. Resume el contenido de este texto de Benito Jerónimo
Feijoo.
2. Indica cuál es el tema que trata el autor en este frag-
mento y menciona qué otros asuntos suele abordar en
sus escritos.
3. Reconoce en el texto las expresiones valorativas y los
principales recursos estilísticos.
4. Señala la diferencia que existe entre Benito Jerónimo
Feijoo y Gaspar Melchor de Jovellanos en cuanto a los
destinatarios de sus escritos. ¿Qué temas aborda este
último autor? Menciona obras de ambos escritores.
5. ¿En qué obra analiza Cadalso la situación de España?
Explica cómo la estructura.
6. Comenta las principales vertientes poéticas del siglo &VIII
y nombra los principales autores.
7. ¿Cuál es la finalidad del teatro neoclásico? Explica las
características de sus dos principales manifestaciones.
Ejemplifica cada una de ellas con una obra y su autor.
8. Señala otras orientaciones dramáticas del siglo &VIII y
nombra los dramaturgos más destacados.
9. Menciona algunas de las principales instituciones ilus-
tradas.
10. Escribe un texto sobre la literatura predominante en la
primera mitad del siglo &VIII y la que comienza a cultivar-
se en la segunda mitad de la centuria. No olvides citar
las obras y los autores más importantes.
Levántase el rumor de algún portento
1
sucedido en un pueblo,
a que dio principio o un embustero o un alucinado, y no pocos,
que tienen igual ligereza en la creencia que en la pluma, despa-
chan por la estafeta
2
la noticia a otras partes. Aclárase después la
verdad y viene el desengaño para aquel pueblo, mas no para los
otros donde se comunicó la especie, porque los que la escribieron
o no se acuerdan (especialmente si medió espacio de tiempo con-
siderable) de escribir el desengaño, o no quieren hacerlo, porque
no se les atribuya el primer asenso
3
a ligereza, con que queda
estampada en los otros pueblos la patraña
4
, porque no llegó el caso
de ratificación a los testigos y deshacer en la plenaria
5
el engaño
padecido en la sumaria
6
.
En todo el pueblo de Llanes (distante de esta capital dieciocho
leguas) corrió uno de estos años pasados por indubitable la
existencia de un duende, gran enredador, que se decía infestaba
continuamente una de las casas de aquella villa.
Llegaron aquí repetidas noticias del caso, tan circunstanciadas
y citando tantos testigos de vista que aun los más incrédulos de
duendes llegaron a dar asenso, y de mí confieso que estuve harto
inclinado a lo mismo. Sin embargo, después, por muchos y segurí-
simos informes se supo que el duende había salido fingido, y que
dos muchachas, con un enredillo bien poco artificioso, habían
puesto a todo el pueblo en aquella creencia. Pero, ¿quién duda
que el engaño que con facilidad pudo venir aquí por el continuo
comercio que hay entre los dos lugares no llegaría a otros muchos
adonde se había escrito el embuste?
Benito Jerónimo FEIJOO
Obras (Selección), Taurus
1
portento: cosa, acción o suceso singular que por su extrañeza o novedad
causa admiración o terror.
2
estafeta: casa u oficina del correo.
3
asenso: asentimiento; aquello a lo que se da crédito.
4
patraEa: mentira o noticia fabulosa, de pura invención.
5
plenaria: general, plena.
6
sumaria: reducida; parte de algo.
Falsas creencias
Las brujas, por Francisco de Goya.
0B1LLLA.18 1/4/08 10:19 Página 309
REFUERZO
1. Las acotaciones en el teatro
romántico
La escenografía tuvo un desarrollo muy importante en el siglo XIX. Al levantarse el telón, la escena
se convertía en un lugar de ilusión que se procuraba que reprodujese fielmente los espacios
reales y los imaginados por los dramaturgos, y en los cuales tuvo gran relevancia la iluminación.
Reconoce en las cuatro acotaciones
reproducidas en esta página la presentación
de cuadros costumbristas, señalando
sus elementos.
¿Cómo se presenta el protagonista
en la escena III de la jornada primera?
Ten en cuenta que es la primera vez
que aparece en escena.
Señala en los textos elementos relacionados
con los códigos visuales, detallando
a qué elementos de la representación
hacen referencia.
Localiza ahora los elementos referidos
a los códigos auditivos.
¿Qué tipo de atmósfera se pretende crear
con la última acotación?
5
4
3
2
1
339 19. La literatura del romanticismo
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ACTI VI DADES
1
9
1
aguaducho: puesto donde se vende agua.
2
anafre: hornillo.
3
flámula: gallardete muy corto.
4
gallardete: tira volante que disminuye hasta acabar en punta
colocada en los mástiles.
5
Hornachuelos: villa de la provincia de Córdoba.
6
candilón: candil grande.
7
cribar: limpiar el trigo u otra semilla por medio de la criba,
del polvo, tierra y demás impurezas.
8
jalma: aparejo que se emplea en las bestias de carga.
Jornada primera
Escena I
La escena representa la entrada del antiguo puente
de barcas de Triana, el que estará practicable a la dere-
cha. En primer término, al mismo lado, un aguaducho
1
o barraca de tablas y lonas, con un letrero que diga:
«Agua de Tomares»; dentro habrá un mostrador rústico
con cuatro grandes cántaros, macetas de flores, vasos, un
anafre
2
con una cafetera de hojalata y una bandeja con
azucarillos. Delante del aguaducho habrá bancos de
pino. Al fondo se descubrirá de lejos, parte del arrabal de
Triana, la huerta de los Remedios con sus altos cipreses,
el río y varios barcos en él, con flámulas
3
y gallardetes
4
. A
la izquierda se verá en lontananza la Alameda. Varios
habitantes de Sevilla cruzarán en todas direcciones
durante la escena. El cielo demostrará el ponerse del sol
en una tarde de julio […].
Jornada primera
Escena III
Empieza a anochecer, y se va oscureciendo el teatro.
DON ÁLVARO sale embozado en una capa de seda, con un
gran sombrero blanco, botines y espuelas; cruza lenta-
mente la escena, mirando con dignidad y melancolía a
todos los lados, y se va por el puente. Todos lo observan
en gran silencio.
Jornada segunda
Escena I
Es de noche, y el teatro representa la cocina de
un mesón de la villa de Hornachuelos
5
. Al frente
estará la chimenea y el hogar. A la izquierda, la
puerta de entrada; a la derecha, dos puertas practi-
cables. A un lado, una mesa larga de pino, rodeada
de asientos toscos, y alumbrado todo por un gran
candilón
6
. El MESONERO y el ALCALDE aparecerán
sentados gravemente al fuego. La MESONERA, de
rodillas, guisando. Junto a la mesa, el ESTUDIANTE,
cantando y tocando la guitarra. El ARRIERO que
habla, cribando
7
cebada en el fondo del teatro. El
TÍO TRABUCO, tendido en primer término sobre sus
jalmas
7
. Los dos LUGAREÑOS, las dos LUGAREÑAS, la
MOZA y uno de los ARRIEROS, que no habla, estarán
bailando seguidillas. […]
Jornada quinta
Escena X
El teatro representa un valle rodeado de riscos
inaccesibles y de malezas, atravesado por un arro-
yuelo. Sobre un peñasco accesible con dificultad,
y colocado al fondo, habrá una medio gruta, medio
ermita, con puerta practicable, y una campana que
pueda sonar y tocarse desde dentro; el cielo repre-
sentará el ponerse del sol de un día borrascoso, se
irá oscureciendo lentamente la escena y aumen-
tándose los truenos y los relámpagos. […]
Duque DE RIVAS
Don Álvaro o la fuerza del sino, Cátedra
0B1LLLP(2008).19+s 3/6/08 18:50 Página 339
REFUERZO
2. Don Álvaro o la fuerza del sino,
del duque de Rivas
340 19. La literatura del romanticismo
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Explica por qué podemos decir que estamos
en presencia de un texto literario y adscríbelo
al género al que pertenece.
¿Cómo reacciona don Álvaro al ver abatida
a doña Leonor? ¿Qué responde ella?
Reconoce en sus palabras características
típicas de la mujer en el teatro romántico.
¿Qué peculiaridad presenta el texto principal?
Reconoce en él enunciados característicos
del drama romántico y algunos recursos
expresivos.
¿A qué elementos de la representación hacen
referencia las acotaciones?
Realiza un resumen del fragmento. 5
4
3
2
1
ACTI VI DADES
1
9
El siguiente fragmento corresponde a la escena VII de la jornada primera de una obra cumbre
del teatro romántico, Don Álvaro o la fuerza del sino, de Ángel de Saavedra, duque de Rivas.
El protagonista se encuentra con su amada: están dispuestos a huir juntos, pero Leonor se
encuentra muy abatida.
La huida
DOÑA LEONOR. —¡Don Álvaro!
DON ÁLVARO.— ¡Leonor! (Pausa.)
Fuerza bastante
hay para todo en mí… ¡Desventurado!
La conmoción conozco que te agita,
inocente Leonor. Dios no permita
que por debilidad en tal momento
sigas mis pasos y mi esposa seas.
Renuncio a tu palabra y juramento;
hachas de muerte las nupciales teas
fueran para los dos… Si no me amas
como te amo yo a ti… Si arrepentida…
DOÑA LEONOR.—Mi dulce esposo, con el alma y vida
es tuya tu Leonor; mi dicha fundo
en seguirte hasta el fin del ancho mundo.
Vamos; resuelta estoy, fijé mi suerte,
separarnos podrá solo la muerte.
(Van hacia el balcón, cuando de repente se oye ruido,
ladridos y abrir y cerrar de puertas.)
DOÑA LEONOR.—¡Dios mío! ¿Qué ruido es ese? ¡Don Álvaro!
CURRA.—Parece que han abierto las puertas del patio… y la
de la escalera…
DOÑA LEONOR.—¿Se habrá puesto malo mi padre?…
CURRA.—¡Qué! No, señora; el ruido viene de otra parte.
DOÑA LEONOR.—¿Habrá llegado alguno de mis hermanos?
DON ÁLVARO.—Vamos, vamos, Leonor; no perdamos ni un ins-
tante.
(Vuelven hacia el balcón y de repente se ve por él el
resplandor de hachones de viento y se oye el galopar de
caballos.)
DOÑA LEONOR.—¡Somos perdidos! Estamos descubiertos… Im-
posible es la fuga.
DON ÁLVARO.—Serenidad es necesario en todo caso.
CURRA.—¡La Virgen del Rosario nos valga y las ánimas bendi-
tas!… ¿Qué será de mi pobre Antonio? (Se asoma al bal-
cón y grita.) ¡Antonio! ¡Antonio!
DON ÁLVARO.—¡Calla, maldita! No llames la atención hacia es-
te lado; entorna el balcón. (Se acerca el ruido de puertas
y pisadas.)
DOÑA LEONOR.—¡Ay, desdichada de mí! Don Álvaro, escón -
dete… aquí… en mi alcoba…
DON ÁLVARO.—(Resuelto.) No, yo no me escondo… No te
abandono en tal conflicto. (Prepara una pistola.) Defen-
derte y salvarte es mi obligación.
DOÑA LEONOR.—(Asustadísima.) ¿Qué intentas? ¡Ay! Retira esa
pistola que me hiela la sangre… ¡Por Dios, suéltala!… ¿La
dispararás contra mi buen padre?… ¿Contra alguno de
mis hermanos?… ¿Para matar a alguno de los fieles y an-
tiguos criados de esta casa?…
DON ÁLVARO.—(Profundamente confundido.) No, no, amor
mío… La emplearé en dar fin a mi desventurada vida.
DOÑA LEONOR. —¡Qué horror! ¡Don Álvaro!
Duque DE RIVAS
Don Álvaro o la fuerza del sino, Cátedra
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341 19. La literatura del romanticismo
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ACTI VI DADES
1
9
AMPLIACIÓN
3. El señor de Bembibre,
de Gil y Carrasco
Enrique Gil y Carrasco (1815, Villafranca del Bierzo —provincia de León—; 1846, Berlín) realizó
estudios en Ponferrada con los monjes agustinos, en el monasterio benedictino de San Andrés,
de Vega, y en el seminario de Astorga. En 1832 se instaló en Valladolid y en 1836 se trasladó
a Madrid, donde entró en contacto con literatos de la época, como Espronceda, Larra, Zorrilla
y Rivas. En 1844 publicó su novela El señor de Bembibre y viajó a Berlín como secretario de
Legación, donde falleció dos años después.
Gil y Carrasco fue autor también de poesía, artículos periodísticos y relatos de viajes. El señor de
Bembibre narra los trágicos amores de don Álvaro y doña Beatriz vinculados a la desaparición
de la Orden del Temple.
Justifica por qué el fragmento corresponde
a un texto literario puede adscribirse
a la narrativa.
Analiza en el texto los elementos
correspondientes al nivel de la historia.
࡯ Personajes ࡯ Acción
࡯ Tiempo ࡯ Espacio
Atendiendo al tiempo de la historia y al tiempo
del discurso, ¿qué movimiento narrativo
se observa?
Caracteriza al narrador y señala los tipos
de discurso empleados.
Comenta la adjetivación y los recursos
expresivos en el fragmento.
5
4
3
2
1
En edad de casarse
Don Alonso Ossorio, señor de Arganza, había tenido
dos hijos y una hija; pero de los primeros murió uno antes
de salir de la infancia, y el otro murió peleando como bueno
en su primera campaña contra los moros de Andalucía.
Así, pues, todas sus esperanzas habían venido a cifrarse en
su hija doña Beatriz, que entonces tenía pocos años, pero
que ya prometía tanta belleza como talento y generosa
índole. Había en su carácter una mezcla de la energía que
distinguía a su padre y de la dulzura y melancolía de doña
Blanca de Balboa, su madre, santa señora cuya vida había
sido un vivo y constante ejemplo de bondad, de resigna-
ción y de piedad cristiana. Aunque con la pérdida tempra-
na de sus dos hijos su complexión, harto delicada por des-
gracia, se había arruinado enteramente, no fue esto
obstáculo para que en la crianza esmerada de su hija
emplease una instrucción poco común en aquella época,
y fecundase las felices disposiciones de que la había dota-
do pródigamente la naturaleza. Sin más esperanza que
aquella criatura tan querida y hermosa, sobre ella amon-
tonaba su ternura, todas las ilusiones del deseo y los sueños
del porvenir. Así crecía doña Beatriz como una azucena
gentil y fragante al calor del cariño maternal, defendida
por el nombre y poder de su padre y cercada por todas
partes del respeto y amor de sus vasallos, que contempla-
ban en ella una medianera segura para aliviar sus males
y una constante dispensadora de beneficios.
Los años pasaban en tanto rápidos como suelen, y con
ellos voló la infancia de aquella joven tan noble, agraciada
y rica, a quien por lo mismo pensó buscar su padre un
esposo digno de su clase y elevadas prendas. En el Bierzo
no había entonces más de dos casas cuyos estados y vasa-
llos estuviesen al nivel: una la de Arganza, otra la de
la antigua familia de los Yáñez, cuyos dominios compren-
dían la fértil ribera de Bembibre y la mayor parte de las
montañas comarcanas. Este linaje había dado dos maes-
tres al orden del Temple y era muy honrado y acatado en el
país. Por una rara coincidencia a la manera que el apellido
Ossorio pendía de la frágil existencia de una mujer, el de
Yáñez estaba vinculado en la de un solo hombre no
menos frágil y deleznable en aquellos tiempos de desdicha
y turbulencias. Don Álvaro Yáñez y su tío don Rodrigo
1
,
maestre del Temple en Castilla, eran los dos únicos miem-
bros que quedaban de aquella raza ilustre y numerosa;
rama seca y estéril el uno, por su edad y sus votos, y vásta-
go el otro, lleno de savia y lozanía, que prometía larga vida
y sonados frutos.
Enrique GIL Y CARRASCO
El señor de Bembibre
Cátedra
1
Don Rodrigo: personaje histórico real, último maestre del
Temple en Castilla y León.
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342 19. La literatura del romanticismo
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ACTI VI DADES
1
9
REFUERZO
4. Artículos, de Larra
En su empeño por la reforma cultural y social del país, Larra criticó actitudes y comporta-
mientos de sus contemporáneos y, a la vez, se opuso a su tendencia a la visión negativa
y denigrante de España. En este artículo reflexiona sobre la frase hecha que le da título y
que la mayoría repite, y exhorta a sus connacionales a cambiar ciertos hábitos y comprome-
terse con el bien común.
¿Qué preguntas se hace Larra sobre el origen
de la frase?
¿Qué respuesta aventura? ¿Con qué
comparación la desarrolla?
¿En qué estado considera que se encuentra
el país en su época?
¿Qué consejos da Mariano José de Larra
a modo de conclusión?
Realiza un resumen del texto.
Reconoce las modalidades textuales
presentes en este fragmento
de En este país.
6
5
4
3
2
1
En este país…
«En este país…» Esta es la frase que todos repetimos a
porfía, frase que sirve de clave para toda clase de explica-
ciones, cualquiera que sea la cosa que a nuestros ojos cho-
que en mal sentido.
—¿Qué quiere usted? —decimos—, «¡en este país!».
Cualquier acontecimiento desagradable que nos suceda,
creemos explicarle perfectamente con la frasecilla: «¡Cosas
de este país!», que con vanidad pronunciamos y sin pudor
alguno repetimos.
¿Nace esta frase de un atraso reconocido en toda la
nación? No creo que pueda ser este su origen, porque solo
puede conocer la carencia de una cosa el que la misma
cosa conoce: de donde se infiere que si todos los individuos
de un pueblo conociesen su atraso, no estarían realmente
atrasados. ¿Es la pereza de imaginación o de raciocinio,
que nos impide investigar la verdadera razón de cuanto
nos sucede, y que se goza en tener una muletilla siempre a
mano con que responderse a sus propios argumentos,
haciéndose cada uno la ilusión de no creerse cómplice de
un mal, cuya responsabilidad descarga sobre el estado del
país en general? Esto parecería más ingenioso que cierto.
Creo entrever la causa verdadera de esta humillante
expresión. Cuando se halla un país en aquel crítico momen-
to en que se acerca a una transición, y en que, saliendo de
las tinieblas, comienza a brillar a sus ojos un ligero resplan-
dor, no conoce todavía el bien, empero ya conoce el mal, de
donde pretende salir para probar cualquiera otra cosa que
no sea lo que hasta entonces ha tenido. Sucédele lo que a
una joven bella que sale de la adolescencia; no conoce el
amor todavía ni sus goces; su corazón, sin embargo, o la
naturaleza, por mejor decir, le empieza a revelar una nece -
sidad que pronto será urgente para ella, y cuyo germen
y cuyos medios de satisfacción tiene en sí misma, si bien los
desconoce todavía; la vaga inquietud de su alma, que bus-
ca y ansía, sin saber qué, la atormenta y la disgusta de su
estado actual y del anterior en que vivía; y vésela despreciar
y romper aquellos mismos sencillos juguetes que formaban
poco antes el encanto de su ignorante existencia.
Este es acaso nuestro estado, y este, a nuestro entender,
el origen de la fatuidad que en nuestra juventud se observa:
el medio saber reina entre nosotros; no conocemos el bien,
pero sabemos que existe y que podemos llegar a poseerle, si
bien sin imaginar aún el cómo. Afectamos, pues, hacer
ascos de lo que tenemos para dar a entender a los que nos
oyeron que conocemos cosas mejores, y nos queremos
engañar miserablemente unos a otros, estando todos en el
mismo caso.
Este medio saber nos impide gozar de lo bueno que
realmente tenemos, y aun nuestra ansia de obtenerlo todo
de una vez nos ciega sobre los mismos progresos que
vamos insensiblemente haciendo. […]
Olvidemos, lo repetimos, esa funesta expresión que con-
tribuye a aumentar la injusta desconfianza que de nuestras
propias fuerzas tenemos. Hagamos más favor o justicia a
nuestro país, y creámosle capaz de esfuerzos y felicidades.
Cumpla cada español con sus deberes de buen patricio, y
en vez de alimentar nuestra inacción con la expresión de
desaliento: «¡Cosas de España!» contribuya cada cual a las
mejoras posibles. Entonces este país dejará de ser tan mal
tratado de los extranjeros, a cuyo desprecio nada podemos
oponer, si de él les damos nosotros mismos el vergonzoso
ejemplo.
Mariano José DE LARRA
Artículos, Castalia
0B1LLLP(2008).19+s 3/6/08 18:50 Página 342
343 19. La literatura del romanticismo
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ACTI VI DADES
1
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AMPLIACIÓN
5. El reo de muerte,
de Espronceda
En sus canciones Espronceda cuestiona y denuncia realidades y actitudes de su época: la hipo-
cresía, el egoísmo, la indiferencia frente al dolor, la impiedad. Estas críticas están presentes,
sobre todo, en El reo de muerte, El verdugo y El mendigo.
En la canción que presentamos aquí, el joven reo, en la noche, desesperado, vive sus últimas
horas; desde la celda oye el bullicio de la calle y la frase que se cita; luego reina el silencio: todos
duermen, indiferentes ante su muerte.
El reo de muerte
[…] Loca y confusa la encendida mente,
sueños de angustia y fiebre y devaneo,
el alma envuelven del confuso reo,
que inclina al pecho la abatida frente.
Y en sueños 5
confunde
la muerte,
la vida.
Recuerda
y olvida, 10
suspira,
respira
con hórrido afán.
Y en un mundo de tinieblas
vaga y siente miedo y frío, 15
y en su horrible desvarío
palpa en su cuello el dogal
1
;
y cuanto más forcejea,
cuanto más lucha y porfía,
tanto más en su agonía 20
aprieta el nudo fatal.
Y oye ruidos, voces, gentes,
y aquella voz que dirá:
¡Para hacer bien por el alma
del que van a ajusticiar!
2
25
O ya libre se contempla,
y el aire puro respira,
y oye de amor que suspira
la mujer que a un tiempo amó,
bella y dulce cual solía, 30
tierna flor de primavera,
el amor de la pradera
que el abril galán mimó.
Y gozoso a verla vuela,
y alcanzarla intenta en vano, 35
que al tender la ansiosa mano
su esperanza a realizar,
su ilusión la desvanece
de repente el sueño impío,
y halla un cuerpo mudo y frío 40
y un cadalso en su lugar.
Y oye a su lado en son triste
lúgubre voz resonar:
¡Para hacer bien por el alma
del que van a ajusticiar! 45
José DE ESPRONCEDA
Poesías líricas y fragmentos épicos, Castalia
1
dogal: cuerda para ahorcar a un reo.
2
¡Para hacer […] ajusticiar!: frase que decían los
cofrades de Paz y Caridad, que asistían a los
condenados, cuando pedían limosnas para el reo.
¿Qué situación se describe hasta el verso 25?
¿Y del verso 26 hasta el final?
Explica el contraste que se establece
entre las dos partes.
¿En qué se insiste al final del texto?
Analiza la métrica y los principales recursos
estilísticos empleados por Espronceda
en estos versos.
4
3
2
1
0B1LLLP(2008).19+s 3/6/08 18:50 Página 343
344 19. La literatura del romanticismo
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1
9
REFUERZO
6. Rimas, de Bécquer
En las Rimas encontramos textos que definen la interioridad, la conciencia de la voz poética
y también otros que definen el yo y el tú femenino, claves en la obra del autor, y las relaciones
imposibles entre ambos.
Identifica los elementos que se nombran
en las cuatro primeras estrofas de la Rima 15
y menciona:
࡯ Qué movimientos realizan.
࡯ Quién o qué los causa.
࡯ Cuáles son sus destinos.
La última estrofa aclara que los elementos que
has nombrado en la actividad 1 se identifican
con el yo poético, ¿qué similitudes
se establecen?
Determina el tema del poema y analiza
los recursos expresivos que lo estructuran.
¿Qué elementos se identifican con el tú
en la Rima 60? ¿A qué ámbito pertenecen?
¿Consigue comunicarse el yo poético
con la destinataria?
En la tercera estrofa se describe el yo poético,
¿qué elementos aparecen y qué rasgos suyos
transmiten?
Explica el contenido de la última estrofa;
¿qué persigue la voz poética?
Reconoce los recursos expresivos principales
con que se desarrolla el contenido.
Realiza el análisis métrico de ambas
composiciones.
Relaciona los temas de estos textos
con los de la obra poética del autor.
10
9
8
7
6
5
4
3
2
1
Rima 15 (II)
Saeta que voladora
cruza, arrojada al azar,
y que no se sabe dónde
temblando se clavará;
hoja que del árbol seca 5
arrebata el vendaval,
y que no hay quien diga el surco
donde el polvo volverá.
Gigante ola que el viento
riza y empuja en el mar 10
y rueda y pasa y se ignora
qué playa buscando va.
Luz que en cercos temblorosos
brilla próxima a expirar,
y que no se sabe de ellos 15
cuál el último será.
Eso soy yo que al acaso
cruzo el mundo sin pensar
de dónde vengo ni a dónde
mis pasos me llevarán. 20
Gustavo Adolfo BÉCQUER
Libro de los gorriones, Planeta
Rima 60 (XV)
Cendal flotante de leve bruma,
rizada cinta de blanca espuma,
rumor sonoro de arpa de oro,
beso del aura, onda de luz,
eso eres tú. 5
Tú, sombra aérea, que cuantas veces
voy a tocarte te desvaneces.
¡Como la llama, como el sonido,
como la niebla, como el gemido
del lago azul! 10
En mar sin playas onda sonante,
en el vacío cometa errante,
largo lamento
del ronco viento,
ansia perpetua de algo mejor, 15
eso soy yo.
¡Yo, que a tus ojos en mi agonía
los ojos vuelvo de noche y día;
yo, que incansable corro y demente
tras una sombra, tras la hija ardiente 20
de una visión!
Gustavo Adolfo BÉCQUER
Libro de los gorriones, Planeta
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345 19. La literatura del romanticismo
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ACTI VI DADES
1
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AMPLIACIÓN
7. Las Leyendas, de Bécquer
Las Leyendas contienen narraciones muy diversas de las que se han destacado sus valores esti-
lísticos (se ha hablado de «poemas en prosa») en relación con la prosa de la época, especial-
mente sus descripciones pictóricas y el hincapié que Bécquer pone en la expresión de las
sensaciones.
En El rayo de luna, Manrique, un noble imaginativo y poeta, ama la soledad y sueña con el amor;
una noche de luna se interna en las desiertas ruinas de los Templarios, ve agitarse una cosa
blanca y cree que es el traje de una mujer misteriosa. Al hallarla a esa hora y en ese lugar, se
convierte en la dama de sus sueños e inicia su búsqueda. Dos meses después de buscarla en
vano, se produce el descubrimiento.
Justifica la adscripción del texto al género
narrativo.
Caracteriza al narrador y explica el contenido
de sus intervenciones inicial y final.
Resume el contenido del segundo fragmento.
Explica los elementos característicos de la
narración presentes en él.
࡯ Personajes ࡯ Acción
࡯ Tiempo ࡯ Espacio
Justifica el cambio en el tiempo verbal que
se aprecia en el relato.
Analiza los recursos expresivos y la
adjetivación empleada en este texto.
Reconoce en ambos fragmentos el empleo
de los discursos referencial, descriptivo,
dramático, valorativo y universal.
¿Qué características del romanticismo
observas en el texto?
8
7
6
5
4
3
2
1
El rayo de luna
Yo no sé si esto es una historia que parece cuento o un cuen-
to que parece historia; lo que puedo decir es que en su fondo
hay una verdad, una verdad muy triste, de la que acaso yo seré
uno de los últimos en aprovecharme, dadas mis condiciones de
imaginación.
Otro, con esta idea, tal vez hubiera hecho un tomo de filoso-
fía lacrimosa; yo he escrito esta leyenda, que a los que nada
vean en su fondo, al menos podrá entretener un rato. […]
La noche estaba serena y hermosa; la luna brillaba en toda
su plenitud, en lo más alto del cielo, y el viento suspiraba con un
rumor dulcísimo entre las hojas de los árboles.
Manrique llegó al claustro, tendió la vista por su recinto, y
miró a través de las macizas columnas de sus arcadas… Esta-
ba desierto.
Salió de él, encaminó sus pasos hacia la oscura alameda
que conduce al Duero, y aún no había penetrado en ella cuan-
do de sus labios se escapó un grito de júbilo.
Había visto flotar un instante y desaparecer el extremo del
traje blanco, del traje blanco de la mujer de sus sueños, de la
mujer que ya amaba como un loco.
Corre, corre en su busca; llega al sitio en que la ha visto desa -
parecer; pero al llegar se detiene, fija los espantados ojos en el
suelo, permanece un rato inmóvil; un ligero temblor nervioso
agita sus miembros, un temblor que va creciendo, que va cre-
ciendo y ofrece los síntomas de una verdadera convulsión, y
prorrumpe al fin en una carcajada sonora, estridente, horrible.
Aquella cosa blanca, ligera, flotante, había vuelto a brillar
ante sus ojos; pero había brillado a sus pies un instante, no más
que un instante.
Era un rayo de luna, un rayo de luna que penetraba a inter-
valos por entre la bóveda de los árboles cuando el viento
movía las ramas.
***
—¿Queréis que os diga una cantiga, la última que ha com-
puesto mosén
1
Arnaldo, el trovador provenzal?
—¡No! ¡No! —exclamó el joven, incorporándose colérico en
su sitial—. No, no quiero nada… es decir, sí quiero… quiero
que me dejéis solo… Cantigas…, mujeres…, gloria…, felici-
dad…; mentira todo, fantasmas vanos que formamos en nues-
tra imaginación y vestimos a nuestro antojo, y los amamos
y corremos tras ellos, ¿para qué?, ¿para qué? Para encontrar un
rayo de luna.
Manrique estaba loco; por lo menos, todo el mundo lo creía
así. A mí, por el contrario, se me figuraba que lo que había
hecho era recuperar el juicio.
Gustavo Adolfo BÉCQUER
Rimas y leyendas
Espasa Calpe
1
mosén: título que se daba a los clérigos y a los nobles de segunda
clase en el antiguo reino de Aragón.
0B1LLLP(2008).19+s 3/6/08 18:50 Página 345
Evaluación 1
9
329 19. La literatura del romanticismo
1. Enumera los elementos que se mencionan en las cua tro
primeras estrofas del poema. ¿Qué les ocurre? ¿En qué
se trans forman?
2. ¿En qué se distingue de las anteriores la estructura de la
última estrofa? Indica qué información aporta acerca del
emisor y del contenido del texto.
3. Enuncia el tema que trata Gustavo Adolfo Bécquer en
esta composición y relaciónalo con otros motivos carac-
terísticos de su obra lírica.
4. ¿Qué recurso estilístico propio de las Rimas aparece en
la número 33? Señala los principales recursos expresivos
y realiza su análisis métrico.
5. Menciona otros temas que Bécquer haya tratado con
frecuencia en las Rimas y explica su vinculación con el
romanticismo.
6. ¿En qué etapa del romanticismo se incluyen los poemas
de Bécquer? ¿En qué se diferencia esta poesía de la de la
primera mitad del siglo? Cita el poeta más importante
de este último período y sus principales obras.
7. Explica los géneros de la prosa romántica y sitúa la obra
de Larra en ese contexto. Enuncia las características
fundamentales de sus artículos.
8. Menciona los rasgos principales del drama romántico
y ejemplifícalos con Don Álvaro o la fuerza del sino.
9. ¿Qué innovaciones introduce Don Juan Tenorio? Comenta
los aspectos más relevantes de esta pieza.
10. Redacta un texto sobre la pervivencia actual del roman-
ticismo: ten en cuenta rasgos generales, temas y motivos
tratados, estética, huella en distintos medios de expresión
(literatura, cine, series televisivas¼ ).
Rima 33 (XXIV)
Noche y sueño, por Evelyn de Morgan.
Dos rojas lenguas de fuego
que a un mismo tronco enlazadas
se aproximan, y al besarse
forman una sola llama.
Dos notas que del laúd 5
a un tiempo la mano arranca,
y en el espacio se encuentran
y armoniosas se abrazan.
Dos olas que vienen juntas
a morir sobre una playa 10
y que al romper se coronan
con un penacho de plata.
Dos jirones
1
de vapor
que del lago se levantan,
y al reunirse en el cielo 15
forman una nube blanca.
Dos ideas que al par brotan,
dos besos que a un tiempo estallan,
dos ecos que se confunden,
eso son nuestras dos almas. 20
Gustavo Adolfo BÉCQUER
Rimas, Castalia
1
jirón: parte o porción pequeña de un todo.
0B1LLLA.19 8/4/08 10:51 Página 329
REFUERZO
1. Un fragmento de la primera
parte de Fortunata y Jacinta
359 20. La narrativa realista
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ACTI VI DADES
20
—¡Si la hubieras visto!… Fortunata tenía los ojos como
dos estrellas, muy semejantes a los de la Virgen del Carmen que
antes estaba en Santo Tomás, y ahora en San Ginés. Pregúnta-
selo a Estupiñá; pregúntaselo si lo dudas…, a ver… Fortunata
tenía las manos bastas de tanto trabajar; el corazón lleno de
inocencia… Fortunata no tenía educación; aquella boca tan
linda se comía muchas letras y otras las equivocaba. Decía indi-
lugencias, golver, asín. Pasó su niñez cuidando el ganado.
¿Sabes lo que es el ganado? Las gallinas. Después criaba los
palomos a sus pechos. Como los palomos no comen sino del
pico de la madre, Fortunata se los metía en el seno. ¡Y si vieras
tú qué seno tan bonito! Solo que tenía muchos rasguños que le
hacían los palomos con los garfios de sus patas. Después cogía
en la boca un buche de agua y algunos granos de al garroba,
y metiéndose el pico en la boca… les daba de comer…Era la
paloma madre de los tiernos pichoncitos… Luego les daba su
calor natural…, los arrullaba, les hacía rorrooó…, les cantaba
canciones de nodriza…
¡Pobre Fortunata, pobre Pitusa!… ¿Te he dicho que la llama-
ban la Pitusa? ¿No?… Pues te lo digo ahora. Que conste… Yo la
perdí…, sí…, que conste también; es preciso que cada cual car-
gue con su responsabilidad… Yo la perdí; la engañé, le dije mil
mentiras, le hice creer que me iba a casar con ella. ¿Has visto?
¡Si seré pillín!… Déjame que me ría un poco… Sí, todas las
papas
1
que yo le decía se las tragaba… El pueblo es muy ino-
cente, es tonto de remate; todo se lo cree con tal que se lo digan
con palabras finas…
La engañé, le garfiñé
2
su honor, y tan tranquilo. Los hom-
bres, digo, los señoritos, somos unos miserables; creemos que
el honor de las hijas del pueblo es cosa de juego… No pongas
esa cara, vida mía. Comprendo que tienes razón; soy un infa-
me, merezco tu desprecio. Porque… lo que tú dirás: una mujer
es siempre una criatura de Dios, ¿verdad? Y yo, después que me
divertí con ella, la dejé abandonada en medio de las calles…;
justo…, su destino es el destino de las perras… Di que sí. […]
Me idolatraba. Creía que yo no era como los demás, que era
la caballerosidad, la hidalguía, la decencia, la nobleza en perso-
na, el acabose de los hombres… ¡Nobleza! ¡Qué sarcasmo! No-
bleza en la mentira; digo que no puede ser…, y que no, y que
no… ¡Qué humanidad tan farsante! El pobre siempre debajo; el
rico hace lo que le da la gana. Yo soy rico… Di que soy incons-
tante… La ilusión de lo pintoresco se iba pasando. La grosería
con gracia seduce algún tiempo, después marea… Cada día me
pesaba más la carga que me había echado encima. El picor del
ajo me repugnaba. Deseé, puedes creerlo, que la Pitusa fuera
mala para darle una puntera… Pero, quiá
3
…; ni por esas…
¿Mala ella? A buena parte… Si le mando echarse al fuego por
mí, ¡al fuego de cabeza! […]
El hastío era ya irresistible. La misma Pitusa me era odiosa,
como las palabras inmundas… Un día dije vuelvo, y no volví
más… Lo que decía Villalonga: cortar por lo sano… Yo tenía
algo en mi conciencia, un hilito que me tiraba hacia allá… Lo
corté… Fortunata me persiguió: tuve que jugar al escondite.
Ella por aquí, yo por allá… Yo me escurría como una anguila.
No me cogía, no. El último a quien vi fue a Izquierdo; le encon-
tré un día subiendo la escalera de mi casa. Me amenazó; díjome
que la Pitusa estaba cambrí
4
de cinco meses… ¡Cambrí de cin-
co meses!…Alcé los hombros… Dos palabras él, dos palabras
yo…; alargué este brazo, y plaf… Izquierdo bajó de golpe un
tramo entero… Otro estirón, y plaf…, de un brinco el segundo
tramo… y con la cabeza para abajo…
Benito PÉREZ GALDÓS
Fortunata y Jacinta, Hernando
1
papa: aquí «mentira».
2
garfiñar: (en germanía) hurtar, robar.
3
quiá: (en germanía) interjección utilizada para expresar
desconocimiento o sorpresa.
4
cambrí: embarazada.
¿Qué características del personaje
de Fortunata destaca Juan Santa Cruz
en este texto? ¿Con qué la identifica?
Explica qué juicios formula acerca
de su relación con ella. ¿Por qué termina?
¿De qué se entera al final?
¿Qué visión tiene el señorito del pueblo?
¿Por qué afirma que les atrae a los burgueses
como él?
Señala la técnica narrativa utilizada
por Galdós en este fragmento.
Comenta el lenguaje empleado por el
personaje en relación con su situación
y condición social.
Relaciona el comentario anterior
con las características de la novela realista
en general y de la obra de Galdós en
particular.
3
2
1
6
5
4
Fortunata y Jacinta es una de las obras más importante de la narrativa realista. En este fragmento,
que pertenece a la primera parte de la novela, Juan Santa Cruz, que está borracho, habla con su
mujer sobre Fortunata, durante el viaje de novios.
0B1LLLP(2008).20+s 3/6/08 18:51 Página 359
REFUERZO
2. Misericordia,
de Benito Pérez Galdós
360 20. La narrativa realista
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ACTI VI DADES
20
Los ambientes retratados por la novela realista abarcan toda la diversidad social de
la época: desde las clases más acomodadas hasta las más humildes, e incluso los más
desamparados. En este pasaje, Benina, protagonista de Misericordia, luego de mostrar su
gran piedad alimentando a un nutrido grupo de indigentes, encuentra a un mendigo
anciano quien le da noticias sobre su amigo Almudena.
Díjole después el pobre viejo que se moría de hambre; que no había entrado en su boca, en tres días, más
que un pedazo de bacalao crudo que le dieron en una tienda, y algunos corruscos
1
de pan, que mojaba en la
fuente para reblandecerlos, porque ya no tenía hueso en la boca. Desde el día de San José que quitaron
la sopa en el Sagrado Corazón, no había ya remedio para él; en parte alguna encontraba amparo; el cielo
no le quería, la tierra tampoco. Con ochenta y dos años cumplidos el 3 de febrero, San Blas bendito, un día
después de la Candelaria, ¿para qué quería vivir más ni qué se le había perdido por acá? Un hombre que
sirvió al Rey doce años; que durante cuarenta y cinco había picado miles de miles de toneladas de piedra en
esas carreteras de Dios, y que siempre fue bien mirado y puntoso, nada tenía que hacer ya, más que enco-
mendarse al sepulturero para que le pusiera mucha tierra, mucha tierra encima, y apisonara bien. En cuanto
que colocara a las dos criaturas, se acostaría para no levantarse hasta el día del Juicio por la tarde…¡y se
levantaría el último! Traspasada de pena Benina al oír la referencia de tanto infortunio, cuya sinceridad no
podía poner en duda, dijo al anciano que la llevara a donde estaba la niña enferma, y pronto fue conducida a
un cuarto lóbrego, en la planta baja de la casa grande de corredor, donde juntos vivían, por el pago de tres
pesetas al mes, media docena de pordioseros con sus respectivas proles. La mayor parte de estos hallábanse
a la sazón en Madrid, buscando la santa perra
2
. Solo vio Benina una vieja petiseca
3
y dormilona, que parecía
alcoholizada, y una mujer panzuda, tumefacta, de piel vinosa y tirante, como la de un corambre
4
repleto, con
la cara erisipelada
5
, mal envuelta en trapos de distintos colores.
En el suelo, sobre un colchón flaco, cubierto de pedazos de bayeta amarilla y de jirones de mantas more-
llanas, yacía la niña enferma, como de seis años, el rostro lívido, los puños cerrados en la boca. «Lo que tiene
esta criatura es hambre» —dijo Benina, que habiéndola tocado en la frente y manos, la encontró fría como
el mármol.
—Puede que así sea, porque cosa caliente no ha entrado en nuestros cuerpos desde ayer.
No necesitó más la bondadosa anciana para que se le desbordase la piedad, que caudalosa inundaba su
alma; y llevando a la realidad sus intenciones con la presteza que era en ella característica, fue al instante a
la tienda de comestibles, que en el ángulo de aquel edificio existe, y compró lo necesario para poner un
puchero inmediatamente, tomando además huevos, carbón, bacalao… pues ella no hacía nunca las cosas
a medias. A la hora, ya estaban remediados aquellos infelices, y otros que se agregaron, inducidos por el
olor que por toda la parte baja de la colmena prontamente se difundió. Y el Señor hubo de recompensar su
caridad, deparándole, entre los mendigos que al festín acudieron, un lisiado sin piernas que andaba con los
brazos, el cual le dio por fin noticias verídicas del extraviado Almudena.
Benito PÉREZ GALDÓS
Misericordia , Cátedra
En el texto se retrata el mundo
de los mendigos; señala qué casos
presenta y las características del espacio
en el que se desarrolla la escena.
¿Cómo reacciona Benina? ¿Qué consigue
la anciana con su actitud?
Comenta las técnicas narrativas utilizadas
en este texto.
Indica las características de la novela realista
que aparecen en este pasaje de Misericordia,
de Benito Pérez Galdós, correspondiente
al ciclo de novelas espiritualistas del autor.
4
3
2
1
1
corrusco: parte del pan más tostada
que corresponde a los extremos o al borde.
2
santa perra: dinero.
3
petiseca: raquítica, rugosa.
4
corambre: conjunto de cueros
o pellejos.
5
erisipelado: que padece erisipela,
infección microbiana de la piel.
0B1LLLP(2008).20+s 3/6/08 18:51 Página 360
AMPLIACIÓN
3. El sombrero de tres picos,
de Pedro Antonio de Alarcón
361 20. La narrativa realista
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ACTI VI DADES
20
Pedro Antonio de Alarcón (1833-1891) escribió cuentos, novelas y artículos de crítica literaria.
Su primera novela, El final de Norma (1850), está dentro de la tendencia romántica. Toda su obra
posterior se caracteriza por la combinación de rasgos del romanticismo y del realismo. Entre
sus más importantes creaciones pueden citarse El escándalo (1875) y El niño de la bola (1880).
Se trata de novelas de tesis que evidencian un gran conservadurismo político y literario; la
preocupación religiosa y por el orden social establecido son dos constantes de su literatura.
En La moral en el arte (1877), discurso que pronunció a propósito de su ingreso en la Real
Academia Española, expuso sus ideas acerca de la finalidad didáctica y el sentido moral y reli-
gioso que, a su juicio, debía tener la novela.
Su obra más importante es El sombrero de tres picos (1874), una narración breve de enredo, de
carácter cómico, que transcurre a principios del siglo XIX. El relato contiene animados cuadros
de costumbres y desarrolla la historia, sacada de un romance tradicional, de un corregidor
que intenta conseguir los favores de una molinera casada.
El molino
Por varias y diversas razones, hacía ya algún tiempo que aquel molino era el predilecto punto de llegada y descanso de los pa se-
antes más caracterizados de la mencionada ciudad… Primeramente, conducía a él un camino carretero, menos intransitable que
los restantes de aquellos contornos. En segundo lugar, delante del molino, había una plazoletilla, empedrada, cubierta por un parral
enorme, debajo del cual se tomaba muy bien el fresco en verano y el sol en invierno, merced a la alternada ida y venida de los pám-
panos
1
… En tercer lugar, el molinero era un hombre muy respetuoso, muy discreto, muy fino, que tenía lo que se llama don de gen-
tes, y que obsequiaba a los señores que solían honrarlo con su tertulia vespertina ofreciéndoles… lo que daba el tiempo, ora habas
verdes, ora cerezas y guindas, ora lechugas en rama y sin sazonar (que están muy buenas cuando se las acompaña de macarros
2
de
pan y aceite; macarros que se encargaban de enviar por delante sus señorías), ora melones, ora uvas de aquella misma parra que les
servía de dosel
3
, ora rosetas de maíz si era invierno, y castañas asadas, y almendras y nueces, y de vez en cuando, en las tardes muy
frías, un trago de vino de pulso (dentro ya de la casa y al amor de la lumbre), a lo que por Pascuas se solía añadir algún pestiño,
algún mantecado, algún rosco o alguna lonja de jamón alpujarreño.
—Tan rico era el molinero, o tan imprudentes sus tertulianos —exclamaréis interrumpiéndome.
Ni lo uno ni lo otro. El molinero solo tenía un pasar, y aquellos caballeros eran la delicadeza y el orgullo personificados. Pero en
unos tiempos en que se pagaban cincuenta y tantas contribuciones a la Iglesia y el Estado, poco arriesgaba un rústico de tan claras
luces como aquel de tenerse ganada la voluntad de regidores, canónigos, frailes, escribanos y demás personas de campanillas. Así
es que no faltaba quien dijese que el tío Lucas (tal era el nombre del molinero) se ahorraba un dineral al año a fuerza de agasajar a
todo el mundo.
«Vuestra merced me va a dar una puertecilla vieja de la casa que ha derribado» —decíale a uno—. «Vuestra señoría
—decíale a otro— va a mandar que me rebajen el subsidio, o la alcabala
4
, o la contribución de frutos civiles.» «Vuestra reverencia me
va a dejar coger en la huerta del convento una poca hoja para mis gusanos de seda.» «Vuestra ilustrísima me va a dar permiso para
traer una poca leña del monte X.»
Pedro Antonio DE ALARCÓN
El sombrero de tres picos, Edelvives
La acción de El sombrero de tres picos se
desarrolla en Andalucía; comenta algunos
rasgos costumbristas.
Analiza el narrador, las perspectivas
y las técnicas narrativas utilizadas.
Indica las intervenciones del narrador
y las apelaciones al receptor que observes.
Señala qué rasgos de la narrativa realista
están presentes en este pasaje de El sombrero
de tres picos.
¿Cuáles son las características del protagonista
del relato de Pedro Antonio de Alarcón?
Señala qué justificación de su conducta ofrece
el narrador.
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5
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3
2
1
1
pámpano: nombre que reciben las hojas de la parra.
2
macarro: panecillo de forma alargada y una libra de peso.
3
dosel: mueble que a cierta altura cubre o resguarda un altar, sitial, lecho, etc., adelantándose en pabellón horizontal y cayendo por detrás
a modo de colgadura.
4
alcabala: tributo del tanto por ciento del precio que pagaba al fisco el vendedor en el contrato de compraventa y ambos contratantes
en el de permuta.
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REFUERZO
4. La procesión de Viernes Santo
en Vetusta
362 20. La narrativa realista
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ACTI VI DADES
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En el siguiente pasaje de La Regenta abundan las imágenes que representan percepciones sen-
soriales. Ana ha decidido participar en la procesión del Viernes Santo, descalza, vestida de Naza-
reno, como prueba de adhesión y fidelidad espiritual al Magistral, pero cuando llega el
momento se arrepiente. Los ciudadanos de Vetusta no se pierden el espectáculo del cortejo,
admirados y escandalizados.
El vía crucis de Ana Ozores
Los tambores vibraban fúnebres, tristes, empeñados en resucitar un dolor muerto hacía dieci-
nueve siglos; a don Víctor sí le sonaba aquello a himno de muerte; se le figuraba ya que llevaban a
su mujer al patíbulo
1
.
El redoble del parche se destacaba en un silencio igual y monótono.
En la calle estrecha, de casas oscuras, se anticipaba el crepúsculo; las largas filas de hachas
encendidas se perdían a lo lejos, hacia arriba, mostrando la luz amarillenta de los pabilos
2
, como un
rosario de cuentas doradas, roto a trechos. En los cristales de las tiendas cerradas y de algunos bal-
cones se reflejaban las llamas movibles; subían y bajaban en contorsiones fantásticas, como som-
bras lucientes, en confusión de aquelarre. Aquella multitud silenciosa, aquellos pasos sin ruido,
aquellos rostros sin expresión de los colegiales de blancas albas que alumbraban con cera la calle
triste daban al conjunto apariencia de ensueño. No parecían seres vivos aquellos seminaristas
cubiertos de blanco y negro, pálidos unos, con cercos morados en los ojos, otros morenos, casi
negros, de pelo en matorral, casi todos cejijuntos, preocupados con la idea fija del aburrimiento,
máquinas de hacer religión, reclutas de una leva
3
forzosa del hambre y de la holgazanería. Iban a
enterrar a Cristo, como a cualquier cristiano, sin pensar en Él; a cumplir con el oficio. […]
También Ana parecía de madera pintada; su palidez era como un barniz. Sus ojos no veían.
A cada paso creía caer sin sentido. Sentía en los pies, que pisaban las piedras y el lodo, un calor doloro-
so; cuidaba de que no asomasen debajo de la túnica morada; pero a veces se veían. Aquellos pies
desnudos eran para ella la desnudez de todo el cuerpo y de toda el alma. «¡Ella era una loca que
había caído en una especie de prostitución singular!; no sabía por qué, pero pensaba que después
de aquel paseo a la vergüenza ya no había honor en su casa. Allí iba la tonta, la literata, Jorge San-
dio
4
la mística, la fatua
5
, la loca, la loca sin vergüenza.» Ni un solo pensamiento de piedad vino en su
ayuda en todo el camino. El pensamiento no le daba más que vinagre en aquel calvario de su reca-
to. Hasta recordaba textos de fray Luis de León en La perfecta casada, que, según ella, condenaban
lo que estaba haciendo. «Me cegó la vanidad, no la piedad», pensaba. «Yo también soy cómica, soy
lo que mi marido.» Si alguna vez se atrevía a mirar hacia atrás, a la Virgen, sentía hielo en el alma.
«La Madre de Jesús no la miraba, no hacía caso de ella»; pensaba en su dolor cierto; ella, María, iba
allí porque delante llevaba a su Hijo muerto, pero Ana, ¿a qué iba?…
Leopoldo ALAS, CLARÍN
La Regenta, Castalia
Explica brevemente el argumento
de este pasaje de La Regenta.
Relaciona los pensamientos y sentimientos
de Ana Ozores con lo que conoces de la obra.
Analiza el narrador y su perspectiva
en este texto del realismo.
Reconoce los casos de discurso valorativo
del narrador.
¿Qué técnicas narrativas se usan para
expresar la interioridad del personaje?
El texto comienza con la descripción de la
procesión; comenta las imágenes que
refieren percepciones acústicas y visuales.
¿Qué alusiones literarias se incorporan
en el fragmento?
Analiza los recursos expresivos del texto. 8
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6
5
4
3
2
1
1
patíbulo: tablado o lugar en que se ejecuta la pena
de muerte.
2
pabilo: mecha que esta en el centro de la vela.
3
leva: partida de las embarcaciones. Recluta de gente.
4
Jorge Sandio: castellanización de George Sand, seudónimo
de Amandine Aurore Lucille Dupin, escritora francesa.
5
fatuo: falto de razón o entendimiento. Lleno de presunción
o vanidad infundada o ridícula.
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Evaluación 20
347 20. La narrativa realista
1. ¿Cómo reaccionan los habitantes de Vetusta ante la
muerte de don Víctor? ¿Cuáles son sus actitudes y sus
sentimientos hacia Ana? ¿Qué críticas se observan?
2. Relaciona el pasaje con el contenido general de la novela.
3. Analiza el narrador, su perspectiva y las técnicas narra -
tivas empleadas en el texto.
4. Señala las características de la protagonista y sus rela-
ciones con Vetusta. Alude a los otros personajes.
5. Explica los aspectos más relevantes de esta novela:
tema, estructura, técnicas narrativas.
6. Señala rasgos generales de la novela realista y reconoce
los que estén presentes en el texto.
7. Cita las etapas en la novelística de Galdós, explica sus
características y menciona sus principales obras.
8. ¿Qué conflictos se desarrollan en Fortunata y Jacinta?
Analiza el espacio y el tiempo de la acción y relaciónalos
con las intenciones y novelas del autor.
9. Cita otros escritores y obras del realismo.
10. Escribe una descripción realista de una escena de tu
centro escolar: puede ser la entrada a clase o el recreo.
Servanda iba y venía como una estatua en movimiento¼
y los demás vetustenses no entraban en el caserón de los Ozores
después de la muerte de don Víctor.
No entraban. Vetusta la noble estaba escandalizada, horro-
rizada. Unos a otros, con cara de hipócrita compunción, se
ocultaban los buenos vetustenses el íntimo placer que les cau-
saba «aquel gran escándalo que era como una novela», algo
que interrumpía la monotonía eterna de la ciudad triste. Pero
ostensiblemente pocos se alegraban de lo ocurrido. ¡Era un
escándalo! ¡Un adulterio descubierto! ¡Un duelo! ¡Un marido, un
ex regente de Audiencia, muerto de un pistoletazo en la vejiga!
En Vetusta, ni aun en los días de la revolución había habido
tiros. No había costado a nadie un cartucho la conquista de los
derechos inalienables del hombre. Aquel tiro de Mesía, del que
tenía la culpa la Regenta, rompía la tradición pacífica del
crimen silencioso, morigerado y precavido. Ya se sabía que
muchas damas principales de la Encimada y de la Colonia
engañaban o habían engañado o estaban a punto de engañar
a sus respectivos esposos, ¡pero no a tiros! La envidia, que hasta se
había disfrazado de admiración, salió a la calle con toda la
amarillez de sus carnes.
Y resultó que envidiaban en secreto la hermosura y la fama
de virtuosa de la Regenta, no solo Visitación Olías de Cuervo
y Obdulia Fandiño y la baronesa de la «Deuda Flotante», sino
también la gobernadora, y la de Páez y la señora de Carraspique
y la de Rianzares, o sea, el Gran Constantino, y las criadas de la
marquesa y toda la aristocracia, y toda la clase media y hasta las
mujeres del pueblo¼ y ¡quién lo dijera! la marquesa misma,
aquella doña Rufina tan liberal que con tanta magnanimidad
se absolvía a sí misma de las «ligerezas» de la juventud¼
¡y otras!
Hablaban mal de Ana Ozores todas las mujeres de Vetusta
y hasta la envidiaban y despellejaban muchos hombres con
alma como la de aquellas mujeres.
Leopoldo ALAS, CLARÍN
La Regenta, Alianza
La caída de Ana Ozores
Fotograma de La Regenta, serie televisiva dirigida por Fernándo Méndez-Leite. En la imagen los actores Carmelo Gómez como Fermín de Pas y Aitana Sánchez-Gijón como Ana Ozores.
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