San Pablo. Epístola a los Romanos.

Capítulo 5
(1)“Justificados, pues, por la fe, tenemos la paz con Dios y nuestro Señor Jesucristo (2) a quien debemos el tener acceso a esa gracia, que reconocemos en la fe, y nos glorificamos en la esperanza de la gloria de Dios. (3) Más aún, nos glorificamos incluso a causa de nuestras aflicciones, sabiendo que la aflicción produce la perseverancia, (4) la perseverancia la victoria en las pruebas, y esta victoria la esperanza. (5) Ahora bien, la esperanza no engaña, porque el amor de Dios se ha expandido en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado. (6) Porque cuando estábamos aún sin fuerzas, Cristo, en el tiempo señalado, murió por los [des]impíos. (7) Apenas se moría por un justo: alguien quizá moría por un hombre de bien. (8) Pero Dios prueba su amor por nosotros. (9) Con mayor razón aún, ahora que estamos justificados por su sangre, seremos salvados por él de la cólera. (10) Porque si, cuando éramos enemigos, fuimos reconciliados con Dios mediante la muerte de su Hijo, tanto más, estando reconciliados, seremos salvados por su vida. (11) Y no solo eso sino que nos glorificaremos en Dios por nuestro Señor Jesucristo, por quien obtuvimos ahora la reconciliación. (12) Por eso, así como por un solo hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado la muerte, así también la muerte se fue propagando en todos los hombres, por aquel en quien todos pecaron… (13) porque hasta la ley el pecado estaba en el mundo. Ahora bien, el pecado no es imputado cuando no hay ley. (14) Sin embargo, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés incluso sobre todos aquellos que no habían pecado por una trasgresión similar a la de Adán, el cual es la figura del que había de venir. (15) Pero no ha sucedido con la gracia como con el pecado, .porque si por el pecado de uno solo murieron muchos, mucho más copiosamente se ha derramado sobre muchos la misericordia de Dios por la gracia de un solo hombre que es Jesucristo. (16) Ni pasa lo mismo en este don como lo que vemos en el pecado. Porque hemos sido condenados en el juicio por un solo pecado y somos justificados por la gracia después de muchos pecados. (17) Con que si por el pecado de uno solo ha reinado la muerte, mucho más los que reciben la abundancia de la gracia y los dones de la justicia, reinarán en la vida por solo Jesucristo”. (18) Así, pues, como la falta de uno solo atrajo la condenación de todos los hombres, así también la justicia de uno solo ha merecido a todos los hombres la justificación de la vida. (19) Pues a la manera que por la desobediencia de un solo hombre fueron muchos constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno solo serán muchos constituidos en justos”. (20) En verdad, sobrevino la Ley y con ella se aumentó el pecado. Pero allí donde el pecado más abundó, sobreabundó también la gracia… (21) Para que, así como el pecado reinó por la muerte, así también la gracia reinara por la justicia por la vida eterna, por Jesucristo nuestro Señor.” CAPÍTULO 6 (1)¿Qué diremos entonces? (2)¿Nos quedaríamos en el pecado para que la gracia abunde? ¡No, en absoluto! Nosotros, que hemos muerto al pecado, ¿Cómo seguiríamos viviendo todavía en el pecado? […] (5)Si morimos con Cristo, creemos que viviremos también con él. (6)Sabiendo que Cristo resucitado no muere más y la muerte no tiene ya poder sobre él. CAP ÍTULO 7 (1)¿Ignoráis, hermanos, ya que hablo a gente que conoce la ley, que la ley ejerce su poder sobre el hombre a lo largo de toda su vida? (2)Así, una mujer casada está ligada por la ley a su marido mientas éste viva. Pero si el marido muere, ella se libera de la ley que la ataba a su marido.

. está liberada de la ley. estando muertos a esa ley bajo la cual estábamos atados. vendido al pecado. (13) ¿Lo que es bueno fue entonces para mí causa de muerte? ¡No. soy esclavo de la ley del pecado”. no habita en mí. (17) Y ahora no soy más yo el que lo hago. (7)¿Qué diremos entonces? ¿que la ley es pecado? ¡No. Porque sin la ley el pecado está muerto. se vuelve la mujer de otro hombre. pero yo soy carnal. (22) Porque me place la ley de Dios según el hombre interior. vivía. produjo en mí. que la ley es espiritual. reconozco por eso mismo que la ley es buena. el pecado retomó vida y yo morí. Pero si el marido muere. por el cuerpo de Cristo. aprovechando la oportunidad. se la llamará adúltera. por lo tanto. (15) Porque no sé lo que hago: no hago para nada lo que quiero. en absoluto! Pero solo conocí el pecado por la ley. hermanos. (6)Pero hemos sido liberados de la ley. lo hago. que lucha contra la ley de mi entendimiento y que me hace cautivo de la ley del pecado que está en mis miembros. (19) Porque no hago el bien que quiero y hago el mal que no quiero hacer. (10) Resultó así que el mandamiento que conduce a la vida me llevó a mí a la muerte.. vosotros también habéis sido muertos. para que pertenezcáis a otro. (8) Y el pecado. en absoluto! Pero el pecado. (11) Porque el pecado. (20) Y si hago lo que no quiero. (12) La ley. justo y bueno. de tal modo que no es adúltera si se vuelve mujer de otro (4)Del mismo modo. (18) Lo que es bueno. (16) Ahora bien. (23) Pero veo en mis miembros [en mi cuerpo] otra ley. (24) ¡Miserable de mí! ¿Quién me librará del cuerpo de esta muerte? (25) Gracias sean dadas a Dios por Jesucristo nuestro Señor … Es así que yo soy por el entendimiento. me sedujo por medio del mandamiento y por él me hizo morir. (21) Encuentro. no soy yo el que lo hace. (5)Porque cuando estábamos en la carne. esclavo de la ley de Dios. para que llevemos frutos para Dios. que estaba en otro tiempo sin ley. las pasiones de los pecados provocados por la ley actúan en nuestros miembros. Porque no habría conocido la codicia si la ley no hubiera dicho: No codiciarás. aprovechando la oportunidad. sino el pecado que habita en mí.(3) Si en vida del marido. lo sé. de tal modo que servimos ahora con un espíritu nuevo y no según la letra vieja. en mí esta ley: cuando quiero hacer el bien. por lo tanto. se volvió condenable por el mandamiento hasta el más alto punto. si hago lo que no quiero. es decir. en lo que concierne a la ley. al que resucitó de entre los muertos. Pero cuando vino el mandamiento. y el mandamiento es santo. en efecto. de modo que llevemos frutos para la muerte. es santa. y por la carne. toda suerte de codicias [deseos]. el mal está atado a mí. para que se manifestara como pecado dándome la muerte por medio de lo bueno. en mi carne: tengo la voluntad pero no el poder de hacer el bien. (14) Sabemos. (9) Yo. pues. y lo que aborrezco. por el mandamiento. sino el pecado que habita en mí.

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