CIENTO CIIICUE}üTA

MILAGROS ADMIRABLES
DE

Nunsrnl Sañ0ru DE Lounnns
c0r[ccr0t{a00$ snt;úr

ios Docuil[llTo$ uis lurú¡¡rrcos
POR

ñ{onrs. DE fiucun
TOMO PR,IMERO

Tersitín espaiiola de

la

sognnda edioiliu fiancesa

Con licencia eclesiástica

BA RCELONA
Lrnnnníe y T¡pocn¡nie Cetólrca, pino, b

1498

a ¡r¡trinrcr Íntltojo, Er¿ tiene lor títu,lo Las Ma-

lYI;:"#^:;,:,i:;;:i'i,íi,iÍ5::Tí:";;#:H';
tlc la Virlen. fnmaculad,a tí ta lnt"mi,lde Éernard,ita
Es propi.edad,.

lB{iB. Contienc clfallo egtiscoltal que cua,tro o,ii,os despu,és, cn 4862, dí,rj el oenerable Motzs. Laurctr,ce, t:ntonces obislo de Tarbcs, sobrc la autenticidad rJe
ct¿

cste inconrytarable prorligio; u dcsptuis dc utr, rtÍ¡tido ltosqucjo dc la ,""irJa y d,icltosa tnu,crte de Ber,¡rarr/ita en la caso r¡lotrit dc las Ect'ntattas dc AIet:ers

t878, o.fi.ece allector la natracicín de aqucllos ittilagros dr: LourrJes qxt,( true parecieron tntís conm,otedorcE y nr,ris aatdttticos, desíle los Ttrinciptíos de la peregri,naci,rín hasta la ripoca tristementc crilcltre u¿ quo nu,estra pobre fr't"uttcia "l'tti castigada ltot^ su o¡tostasíct, ¡tolíti,ca y sor:inl, ?/ en qu,e Pí,o IX, cl 11t'cr,ttcle y santo Palta dr: lu fnmaculada Concepctcítt, comenrri su atda tle gtrisionero ut, el To,ti,canr¡. Destle entonces, Nt¿estra Eeñora ile Lourd,es ha totttitnu,ailo obrando mílagros, rí por tnejor d,eci,q, los ha nmltiplicaclo sin, tt'útnero, ud,m,iratr,do, no so/4,itente ti toda F.rattcíct, sino ctl ntuttd,o cntcro. Adec)¿

7

6

,?tds, mu,cllos p't'od¿g'ios que l(1' T/'it"gen' había obraclo úntc.r,'ilo rtlenls ctd,m'irables qu'e los yu re;fcri'c1os, rtrt lto,tt, sirlr, co¡tocidos ltasto mtis tcu'rlc, cuando ln eo' celcntc pttblicaciót't' tlo los Annales deLowdes, hizrt Nue'scoiitpi'enrlei' inris y ttttis ti los ;faaorecidos gc ñ o ¡rt, lo c specic tlc oblig ación' quc les'irngtonía rt t rrt,

me ti'trn trato'jo tle cttrn"¡tosi'cirÍn tlertmsiud'o sc"-ia, y tto ¡turl,iendo iantg,oto resolaernt'e ti Tterntt'necer ina,ct\'oa s'in hucet'

lor

Jc y el agrorleciittiett'to rle Tiublicar allamcnte lct"s lct,s glorias ile la frun'aailailo' Con'ccptítín' No cs, pucs, tle c¿tt'ctiictt' se hallen cn csta 'nxt"er(L coleccirjit tcl.utos qu,e sc ¡'ctn'ontolt (t' una ipoca' a*ttt'rior d n'ri 'printercr' ;¡nt'blicaci'r1n'; algunos de ellos tto l¿u¡t strlct rccibidos y Ttnblícaclos Ttor los Annales lto,sttt tB72 y 1876, los cuales reJbrirent'os aqu[ sítitplcntente poi' ordur, cronokÍgico con, el solo tlesco dr: ou,¡tc¡'¿trrr cl anw y la tlcuociórt, ti ltr' Virgcn fnrtuculudo. Acoso estti rcseractdo ti, cstas pítgütas penctrtt¡'t:¡¿ ¡¡trtc/tos lttgctrcs clondc 'tlo son con'oc'iclos tle Lourdes, y stt'sciten 'por kt trtdattu /os Annales 'lectorcs ú esta praciosa publícac'itín, tLúeaos 'tiiisti¿o t crn¿solatttlo al ¡¡t/smo ic'irtpo a algm'os pobrcs en'ta

ttr,iulrirlcs y

ri las al,,tzas el bi'c'¡t ti q'ue la bon'tJatl clc Nuestra 9eii,o'r sehabía d'ignad'o acostw'm'brarme, h,e crcírlo g'tte el conitt'itto tlc las maraoíllas obratl'as r.n Lorn'clis dcsdc liace aei'nta o''iios por la Mad're ilc (r' Dios lirtrtrti cttnsolar tí'¡ttuchos coz'ilr'o'Les '11 lln-ar Dit¡s'tí 'ttt'as clc ttn esl'i'ritu rer:trt autttlue utcila'¡úc todaaí,tt' en cl utnltt'at d,e lo srtltrcn'atural' Los reí,atos q'uc tcngo la' d'k:Vut tle o;frecerte aqtr'í, mtis littrni bttcn lcctor:, son ti utal Lntis hr:rmosos, 'hc lcerlos d,osos y inas ad,rniT'ubles, y ytt tto -pod'i'do y t'cteírlos s'in conmo'ocrnte hasta cl/onilo del r:oíar,r;n, y lt'c ytensailo t1't'tc ti t¡tt't¡s rti¡nloos s'ucederrL
l,o rni,smo gue

tL'ni'
{:ot'Ú11ü's

,rasas)

Las rl,cfosito) I)rlcs) co'ttr't tstras tatt'tas

i\e

,'fi*prt j'rtsctts,

siarn¡ti"e

yter¡f'tr'madas, ti

los

'¡1i,:s d,,: ia'Sotitisi¡tt'cr, Yi'rgc'i't,. ¡ Digtt'cse .esta tlt'"k:e 'iVerIT e tl'e n¿i'sc'ricoriti,a y dc a'tnor, rí qtt"ictz toil"o' tni

/brrtt os te¡¿turlos de ultal int'ictt to. Etr r:stcr n¿oclesta coleccióit (lo declaro sin'T ocleos) trct /tar.1 ,1tor decírlo ctsí, tt'tttlamío' h-o I¿c lrcclto rruis

t:|da *rc he es;l'orr'tttlo etL {111r(tt' y cn haccr üilral', lteiuiccir y /eiund.at' lcts scncíllas nul'¡'aciott'cs tle
sLts

titatcittalr:s J'a'uotes ! 7 tu"¡t'bíi'tt' '¡izc ct'tt'cut ti sttpl'icorlu qtte bcittligo tí totlos lcts ¡6cles qw:las lcan'

quc cscogcl'y reuni'r u'no serie dc relatos ya ocabatlos, esr:ritos ó;frrntados etl srt, m(t!/or lartc par lrts t¡¿ist¡tcts persollos t" y¡tt''ictrcs ltatt stlccdiilo las ¡ttr¿ rot:illr¿s rlua contiencrl '! qu,e sc e¡tc'ttcntran es'¡ta,rcitlas, pot' no dccir oloidados, cn lu colecciótt gtr ct¡nsirle roble dc los Annales de Lourcles , en tlondc

lnltg poc(s l)ersones irían d' buscaúos. I n p c L i rl o a tl e ii¿a s p or e ltil'c f'ilxc cl a cl 7i u r u i
r

t:

tl

i

¿'

nt

-

ri
I

i
{

l i

PFIÓITOGO
De cómo la fe sencilla y firme tle una pobre mujer ile Tarbes, obtuvo tlesrle el principio grantles favores tle Nuestia Señora de Lourtlos. He aquí algunos sucesos que se remontan á los principios mismos de las maravillas cle la Gruta de Lourtles. Por mucho tiernpo han siclo ignorados clel públic0, y acaso fner¿n relegados al olvitlo si la lectura de los Annales no hubiera hecho comprender á las per-sonas curaalas el deber que tenían cle manifestarlos al público (1).

los Querieudo someterme de corazÓn y de alma á pido tlue no tleclaro VIIf, decretos tlel Papa Urbano siao una fe puramente humana á los heshos extraordinarios leferidos en esta obra, y que si empleo la palabra milagro para calificar un hecho, es reservando expresaillente todos los dereehos rle Ia lglesia.

I
La primera de estas personas es ura humilde obrera de Tarbes llamada Francisca Majesté. No tenemos cle :u informe más testigo que ella misma. pero éste basLr-¡urcles

Tomamos estos conmovedores relatos cle los Annales cle (Marzo de 1871), que se publican con la aprobación del tJl¡ispo de Tarbcs.

(l)

10

Pnór,oco

pnór,oc+o

II

ta. Lleva impresa en su rosbro la selial'ié una alma inocente, recta, inteligente, modesta. Su palabra es grave, y cittcnenta años de una lid¿ irreprochable y piadosa le tlan autoridad'
Cerca cle tres años antes de las Apat'iciones de Lour'des, estuvo sujeta á suspensiotles monentáneas de la vista. Ocurríale esto de repente, sin que n¿da hiciera

ron á su oír10. Cuando se confirmaron, creyó con fe sencilla y firme en la Provitlencia. uPara Dios nad.a
hay imrosible, decÍa, y El no permitirá que seamos así engañados., Oyó hablar de curaciones milagrosas, y una vaga esperanza pasó por su corazón, pero sin inclinarla

presentir su aproximaciÓn; cle pronto una niebla espesa cubría sus ojos y los oscurecía rápidamente, y luego la luz desaparecía. l'rancisca, entonces srrrneigicla en una noche profuntla, se quetlaba eslupefacta; frotábase los ojos y esperaba á que apareciese' de nuer.o la claridad, lo que suceclía poco después. En lo demás, no sentía ningún dolor ni alteracióti sensible en Ios ojos. Consultó con un métlico, quien después de varios experimentos, como ella le instara para saber toda la verdad, la clijo ¡ ,,Debo declarároslo ; creo qne n0 puedo nada.-Pero ¿piensa Y. que me queclaré ciega?I{o sé., Estas respuestas eratl dolorosas, pero ella ias había solicitaclo porque prefería conocer la realidacl tle su situación. Desde aquel día ia pobre mujer, asustada, temblaba tle miedo de peliler enteramente la vista. EIla estab¿ familiarizatla con eI dolor, porque su vida habia sido una caclena casi continu¿ tle enfermedades; mas de todas las pruebas pasadas ninguna la había apesaclumbrado como ésta. ¡ Ciega 1... Antes quería morir. Los rumores cle la Aparición tle }lassabieille llega-

toilavía á hacer el ensayo. Dijéronla varias veces: .,X'rancisca, V. que es tan piatlosa, ¿no piensa ir á buscar su curación á la Gruta de Lourdes?'r J ¿11u contestaba: *Todavía no siento la confianza necesaria; si Dios me la envía iré." " Hizo esfuerzos para merecerla, y Dios se la dió. IIn día se sintió muy inclinada ir ir á la Gruta; la esperanza llenaba su alma, y ella, comprendiendo que esta inspiración venía de Dios, dispuso el viaje en los primeros días de Mayo de 1858. Francisca no había visto Ia Gruta. Cuand.o divisó ia roca santificada por Ia presencia de Ia Virgen Inmaculada, su alma se conmovió profuntlamente. {,Tn feryor muy sensible Ia inundó de gozo, y su oración era tan dulce que no podía apartarse de allí. Se l¿r'ó Ios ojos devotamente con el agua milagrosa y cotr una fe grande en su virtud sobreuabural, y mientras la bebía, su corazón decía: * ¡ Ouraré !...,' Desde este momento ni una sola vez, ni un solo segundo se ha ocultado la Iuz á sus ojos. En ninguna ¡rarte, en doce años, le ha hecho pararse la suspensión, tle Ia vista como en otro tiempo. X'rancisca tenía también largo tiempo había en una rle sus rodillas ul tumor como del tamaño de un huevo tle pato que n0 la molestaba porque de ordinario

12

PaóLoso

pnór,oeo

13

no le clolía, y sólo le incomodal¡a algo para r¿zar? porque entonces tenía la roclilla en el aire' Esta clificultad la hizo pensar en la Gruta, y se dijo á sí misma sin ningún sentimiento marcado : aPtteslo que me hallo aquí voy también á lavar el tumor. Ilecho esto

fué á arlodillarse enteramente sin la menor molestia; pero absorta por la alegría de su oraciÓn y por el pensamiento de sus ojos, en su convicción curad'os para siempre, no pensó ya en el tumor. Continuaba siempre que rezaba haciéndolo hincada con ambas rodillas. en eI suelo, y sólo al cabo de algunos días miré sutumor. Este no existía ya. y n0 volvió á aparecer'

"

bilitarla como estaba, la pobre criatura no podia efec, tivamente viajar. Pero X'rancisca insistió. * ¡Bah ! dijo con dul¡e f¿miliaridad, hoy no es \'. el ama de su casa; y0 me llevo á Ia niña, voy á hacerla curar. por la Santísima \rirgen, y esta noche me dará \r. las gracias cuando se la traiga." Cetlió la madre. ¡Y cuán dichosa fué de confiarla á su piadosa amiga! Francisca era la mensajera de la Santisima \¡irgen en este
momento.

:La joven enferma se arrodilló tlelante de la Gruta aI lado de

su protectora Francisca, la cual,

después

de lavarle los ojos, la IIamó.

II
Francisca no había sentido físicamente en Ia Gruta la curación que la mano de la \rirgen operó en su cuerpo. No gustó en sí misma sino las suavitlacles de la

Jacquette L.,acuz,e tenía quince años, aunque por su peqtteña estatura y su fisonomía mezquina á cualquiela haría sospechar que n0 tenía más que diez ú once, pues desde los siete años estaba consumida por hu-

mores fríos.

habían llevado á Baréges durante varias estaciones termales. siempre sin ningun resultado. Era incapaz d.el menor trabajo; una fiebre casi continua la consumía sordamente: lánguida y triste pasaba los dias acostada en el suelo sobre un cojín. hecha una pelota. Su suerte inspiraba compasióir á totla la vecinclad, y su muerte se creía no esbaba lejana. Al lacto de la fuente de la Gruta, Francisca quitó el vestido que protegía los hombros de la niña, y descubrió el sitio clel mal. Bntre eI cuello y la articul¿rción del brazo había tres grandes agujeros de los que úanaba una, supuración continna y muy abundante,

La

olación y de la esperanza. Al partir habíase llevado con ella á una pobre joven tle la vecindad atacada de un mal casi sin esperanza de remedio. Ya hemos dicho cuán grancle era la confianza que Ie había sido inspirada' Tenía más de la que peciía su propia curación, y quería clerramar sobre otra la excedente. Esta desgraciada niña Ia era querida por la índole de su enfermedad, así es que la mañana misma de la peregrinación suplicó á su madre que la clejara ir con ella. L.,a ma,lre puso tliflcultades porque. doliente y de-

que pala inrpedil su extensiún estaba cubierta con var,ios trapos, uno sobre otro, tanto que la pobre ma-

r
r
I

L4

p_Bór,oGo

pnór,oco

15

dre había acudiilo á todas las mujeres del .barrio para
procurarse bastantes trapos viejos.

tr'rancisca clijo á la niira: sJ¿sq¡.¡¡e, he aquí el monerto en qne la Santísima \¡irgen va á cnrarte... lraz l¿ señal de Ia crtz J' reza." Después de un momentr-r : .,Jacquette, ¿tienes confianza?-Sí, respondió 1a niña.-Pues bien, déjame á mí hacer." Y la piadosa mujer echó agua con una botella sobre las ¿squerosas llagas, y el líquitlo frío corrió por. todo el hombro. ,, ¡ Oh !... me moja Y.. dijo Jacquette.-No temas, niira. no temas, que esta agua n0 te hará daño; ten confianza. Jacquette, que Ia curación empieza ya, las
t¡an blancas... ', Blanqneabau, efectivamente, á los ojos de la mujer maravillada y conmovida. y Francisca aplicó una compresa cle agua y

ción semejante. Palpaba un milagro, era instrumento r1e la Virgen Par¿ hacerlo'

carnes se

ponienclo

volvió á poner el vestido sobre los hombros de la niña, rezaron ambas. y en seguida, al renovar la operación, Francisca lanzó un grito cle sorpresa. Las llagas estaban clesconocid.as; habían perilido su aspecto repugnante; las carnes habían tomaclo vida. Francisca las b¿ña de nuevo, pone la compresa, y cubriendo á la niña la repite la palabra que hacía la maravilla; *¡C0nfianz¿l ¡confianza! ¡Oremos! yo te llevaré curada á tu tlath'e." Y humedeció otra vez el hombro. El vestitlo estaba todo empapado y frí0, mas la infeliz Jacquette se cuiclala poco tle esto. Durante un nuevo bairo, l'rancisca, con voz temblorosa, exclamó: c,¡Jacquette, los agujeros se cierran, lo esto¡- viendo!!" Y yu.¿oderamente, nos ha asegurado, ella vió estos aguieros abiertos reunirse en las tres abertnras. En su vida había experimentarlo emo-

habían CuandJ rr,irO por írltima vez' las carnes se jnntado; ya n0 existían llagas' Pttso tlo ob'stante una agtlat cornplesa en varios dobleces y bien empapada en pues Tarbes' hasta ,¡ue debía conser\¡ar la paciente que la hurneclad ocasionase nin-ia no había miedo de gi,n auno. Después tle haber arreglado el vestiilo de la ia niRa oró de nue\¡o. diÓ gracias á la Virgen de y amiguita para su riluta, á la \rirgen tan bondadosa marcha' la ¡1ara ella misma, y emplendiÓ en la Parecía que Jacqueite había nacido de nuevo en riluta. ObrÓse una vercladera tran-qformación su ,rlganismo. El mal la había tenido raquítica, desmey ,trraaa y enclenque, y el vigor vino con el bienestar' ,:on el vigor la alegría, puclo trabajar, ¡'fué clecientlo ,le allí en adelante. Por espacio de once años Jacquette clisfrutÓ de una de las salucl inalterable y puede decirse floreciente: luentes de humores, ocho años abiertas, por las cuaqueles se había deslizatlo su vida durante ellos, no tle uno 1869 En ,laban más que grandes cicatrices' que suceso l,rs agujeros se volvió á abrir. Fué éste un joven, toda apu¡..larmó á Jacquette y su familitr' La pialarla, fué á vér á Francisca. "Hiia mí¿, le dice la .1,r-ra mujer, me extraña esto. 'I'en cuidado' La Santa \-ilgen te It¿1, curarlo milagrosamente, y tlurante onee agra:r.r=ros te ha conservaclo la salud. Jacquette, ¿estás á Lour,lecida?-Bien sabe V. que toclos los años voy ,ies á dar gracias á la \¡irgen.-Bsto no es sufi'ciente; t';i eres buena y no hay nada que reprocharte; pero

16

PRórroGo
1,,,

pnór,oco

17

¿estás tan agratlecida como debieras? ¿Estt contenta la Santísima firgen cle tu piedad? ¡No seas ingrata! H¿z remedios procula ser más piadosa.,, Lu lejigatorio cerró ott'a vez Ia llaga en algunos días: hubo ttn auurento visible de fervor en la vida de Jacquette, y tlesrle entonces siguiÓ muy bien y no Ie

j

querlalot en eI ltombro más que las cicatrices perfectamente cerrailas, que vienen á ser como testigos cle Ia obra de Nuestra Señora de Lourdes.

visitaba casi todos los días, pero la hernia no potlía ser vencida, y ñlo con el aparato se sostenían los intestinos y se facilitaban las funciones de la vida. Pero era éste un medio trabajoso, pues se comprende qüe en las largas horas que Ia criatura debía |asar en la cuna. el braguelo mcrjado tenía que enmohecerse en seguida ¡' periler su elasticidad. Era irreciso, pues. uno nuevo casi cad.¿ ocho ilías, y costalta cnatro francos, que había qne sacar del menguarlo i.rresupuesto de esta familia tle obreros.

III
Las gracias se atraen, y el reconocimiento al

pli-

mer favor nos hace dignos tle otros nuevos..Ademásr la oraciótt, forbalecida con eI buen éxito de otra oración anterior, toma una firmeza y plenitud de conflanza que Io obtiene todo, y por eso los milagros conocidos

proclttcen nuevos milagros. También Dios tiene ciertas preclilecciones, cuyas caüsas secretas no alcanzanios las más de las veces.

Hay familias favorecidas'

La hermana de Jacquette, Ilaría Marcére, estaba casaila cort tln ebanista que vive en Tarbes, caile de Carrnelilas. n.o 2. Su segundo hijo ,Pablo naciÓ con nna enfermeclatl que afligiÓ á sus padres' Eran dos ltc¡¡iicr.* eüormes, AIos quince días fué menester aplicarle un venilaje, y desde entouces la pobre criaturita no trtnclo estar un instante sin él; apenas se Io

En el mes de }Iarzo de 1866 Pablo teníaya un añ0, Ia ¡' carga se hacía pes:rda para los padres, quienes sin embargo nada omitían para sah'ar á su enfermito. Los vecinos, compadeciclos á la vez del niño y de los patlres, habían dicho varias veces: *; I)ios tlebería llevarse á este pobre niiro !'' Hacía tiempo que M¿ría Mercére pensaba en la maravillosa curación tle su hermana Jacquette; p0c0 ii poco iba perdiendo la conflanza en los médicos y la ¡tonía en Nuestra Seirora cie Lourdes. LTna resolución, vaga al principio. fué acentuánd.ose cada vez más en su alma; y un día err qüe aI fin se clecidió, se veía patente que los hombres nacla pociían, )'que el niño estaba condenad.o sin esperanza hurnana á una incurable enfermeclad, ó lo que es más probable, á un¿ muerte poco lejana. Pues bien. la pobre madre fué ir intentar el remedio supremo: el agua cle l¿r Gruta de Lourdes. AIIí donde su hermana fué curacla, allí llevaría á su ttiñ0, y corientlo todrr riesgo lo bairaría en la piscina
milagrosa.
Su marido no tenía nás confianza que ella en la me-

'

quitaban. asomaban las lternias. Yarios ntétlicos fueroll consultados, y uno de ellos

i:
18
PRórroeo

pnór,oeo

19

dicina, pero tampoco se ocupaba en buscar socorros sobrenaturales. Con la energía de su determinaciÓn, IIaría ]Iercére Ie impuso su voluntatl y casi su fe, y partió. Bl .+ ó á cle }Iarzo de 1866 llegaba á eso de medio día á la Gruta con su maclre, su suegra y su niño. La oración fué bastante larga, y con tanto fervor como seguramente no la había hecho en su vitla esta joven

y piadosa madre.
Desnuda á su pequeño Pablo y le quita el braguero, apareciendo al instante las dos hernias. El niño sumergido en la piscina que llela el agua de la Gruta, se resiste violentamente y grita. L,as clos abuelas ayudan á }Iaría á contenerlo. La frialdad tle la fuente pone amoratada la

Jamás ha vuelto á ser aplicado el vendaje en este pequeño cuerpo. Pablo, voluntarioso é irascible, ha tenido después largas rabietas de lloros en la cuna y fuera de ella; ha crecido, gritado, saltado y se ha entregado á toclos los pasatiempos de la infancia con la violencia de una naturaleza impetuosa, sin que nunca, jamás, se haya visto señal de sus dos hernias qu.e parecían incurables. Lo hemos visto á los cuatro ailos. Estaba vigoroso
¡- avispaclo.

piel del niño y tiesos sus miem-

bros. y algunas mujeres que Io estab¿rn mirando acusan á la madre de impruclente por tener tanto tiempo á la cliatura dentro del agua. llaría no hace caso, mas ellas insisten dicientlo: ;,¡Qué coraz|n cle piedra tiene V'!, La tierna maclre, devorada de ansiedad, se impacienta un momento y exclama; n¿No es mi hijo después de todo? ¿Lo quiereu \¡ds. más que yo? ¿No ven Vcls. que eI niño está perclitlo si Ia Virgen no lo curaaquí? ¡Déjenme Vds'!" Se pone cle nuevo á orar interiormente. EI niño permanecía inmÓvil, J' su pobre mad're estaba en una' verdailera angustia; pero la confianza, una confianza tlulce y profunda en Ia bondad de la Virgen, sostenía su valor. Por fin, levanta el niño y Io pone sobre sus rodillas para secarlo. La doble hernia había totalmen-

te desapareciclo.

nr

üIII{TO IIIICllIl'lTA lllILAIRO$ ADIIjIIRABTI$

TIT]MSTRA $MÑ(}RA

I}E T,OUAI}MS

AÑo DE 1463
Edmundo RemY.- Máximo de Robineau

I
Guración súbita y meravillosa de una coiere tleclaratla incurable. (Ettmunilo B,emy, ile Ploérmelt iliócesis tle Vannes, el 28 tle Febrero ile 1868)'
Trátase aqui de un niito de tres años cuya ent-errnedad y cur¿eión referia su abueia la Sra. Anger del modo siguiente:

De resultas de una caíala que tuvo mi nieto Edmundo Remy, de tres años tle etlatl, dando un paseo el 25 de Enero tle 1863, sufría horriblemente tle la pierna izquiertla. Dos personas reputadas hábiles habían cui-

22

CIENTO CINC

LT-T]NTA

MILAGII,OS

DE NUESTRA suÑon,t DD r¡ouRDES

dado rle él sin obtener ningírn resultado; por lo que sus padres. siguiendo el consejo que les clieron, lo conrlujeron á Rennes y lo presentaron al Dr. Aubrée, el cual leconoció una hinchazón tal en los cartílagos de la ¿rticulación tlel fémnr que la una liierna, alargán_ tlose ná,r clue la otra, amenazaba dislocarse completa_ mente. Anunció que probablemente se fornaría un absceso encima de Ia articulación, y pr,escribió cata_ plasmas. diciendo secretamente á la Sr¿. Chartón, amiga de la familia y presente en la visita, que este niiro estab¿ perdido J¡ que no había para él ningún remeclio. 0uando el pequeño Eilmundo estuvo de regreso en Ploér'mel. me apresur.é á que viniera á verle el mérlico de la f¿milia, Mr. Pringué, á quien hicimos conocer l¿r consulta que tuvimos en Rennes. Al ver al niño tlesesperó también de su curación; y en este sentido habló /r varias personas: especialniente á la Rda. Madr'e llaría Angel, superiora de las Señor¿s llrsulinas r1e Ploérmel, que inmediatamente nos envió un frasco tie trgua de la fnente de Lour.cles, é hizo que sus Reli_ g'iosas empezaran una noyena por la curación clel que_ ritlo enfermo. Todos los días aplicamos sobre la pier_ n¿ tlel pobre niño algnnas gotas del agua milagrosa; lero la Santísinia Yirgen, que sin dutla querÍa ¡rrobar iruestla fe, no otorgó á nuestr,os ruegos eI favor que

fuí á ver á la

l\Iaría Angel. I-.,a tlije que no haliíamos hecho la noYena en unión de la Comunidatl,
pero que habíamos aplicado el agua de Lourdes sobre la, pierna clel niño, cuyo estado empeoraba cada vez más. La anuncié también que debiendo venir á Ploérrnel NIr. Pinaud, célebre médico de Rennes, IIr. Pringué había prometitlo llevarlo p¿ra que viese á nuestro enfermo. uMuy de veras celebro cuanbo me decís, me respondió ella con un acenbo de fe que nunca olvidaré; estoy segura que vuestro nieto curará' I',a Santa Vir-

lI.

gen, á fin de mostr¿r mejor su poder, espera par¿ obrar la curación, que eI niño haya sitlo desahuciado por los mejores médicos. Consolaos; id á la iglesia; haced un v0t0, prometed una Misa, un cirio ¡' una ofrenda aI santuario de L,ourdes. \roy á daros otra botella de agua de la Gruta, de la que mezclaréis una gota en las cataplasmas qüe aplicaréis sobre eI sitio tlel mal. Mis Religiosas y )-0 vanos á comenzar una
segunda no\¡ena, y el sábado prÓximo, día consagratlo á Nuestra Señora, recibiremos tod¿s la S¿nta Cornunión por vuestt'o niñ0"' lio pueclo decir lo consolada que me quedé oyendo hablar á esta buen¿ Religiosa con el acento de fe que le caracteriza. Inmerliatamente me dirigí á la iglesia para hacer lo que ella me aconsejaba; y mientras es-

solicitábamos.

'franscurrieron quince dÍas .y eI mal aumentaba sensibiemente. llegando á ser tan violento que el niño ruo ces¿ba ni de día ni cle noche de dar gritos tlesga_
lr'¿dores que nos arrancaban lágrimas. Ill urartes 24 cle lr-ehrero, necesitada cle consuelo,

taba arrodillada delante de la irnagen tte la Virgen, rne pareció que esta buena Madre me aseguraba en el fondo del corazón que mi nieto iba á sanar. Sentíme
entonces penetrada de

confianza, que aunque intentalan totlos los méclicos clel mundo quebranlarla no lo hubieran lograclo' AI volver á casa encontré á mi

tai

24

crENTo CTNCUENTA rrrr,aGnos

hija llorandu. La consolé palticipándole todo lo qrie
acabab¿r de pastrr, y en este momento hizo ella un voto á Nuestra Seilora cle Lourdes.

r,ouaDDS -r.,r estado de sufrimiento hací¿ un cuarto de
DE NTTESTRA s¡ñon¿. DE ,r¿inrlo más.

2lt ltora

lodos llorábamos de a,legría viendo á este niño lla-¿r'uso de su pierna como si hunca hubiera tenido mal, ]- que para convencern0s mejor de su completa ctlra,:i,-,n se puso en pie sobre su almohada y pidió le dei¿r'an andar. Su madre Ie hizo clar algunos pasos sosrcniéndolo por: precaución, aunque no cojeaba absoluta-

El vielnes pol la tarde vino Nr. Pinautl con monsieur Pringué á r'isit¿r al pequeño Eclmundo. Prescribió que se le aplicase dentro de ocho dias un vejigatorio, y mientr'¿s tanto la continnación de las cataplasmas. Recornencló vigilaran con ei mayor cuiclaclo que la pier'na no cambiara de posición, pues el menor movimiento era capaz tle tlescoyuntar enteramente la articulación. Después de irse el médico, hicimos lo que habíamos hecho desde eI miércoles precedente para cumplir la segnnda novena; airaclimos á las cataplasmas uu¿ g0ta rlel agua de Lourdes, é hicimos tambiéu beber al niñ,r otra gota lraciéntlole rezar con nosotros luna A,uc tVo,¡'irt. La noche la pasó muy mal el pobrecibo, y no cesó de rlar gritos arrancados por la violencia tlel mal. Al clía siguiente por la manana, 28 de }-ebrero, me fuí á llisa, recibí con las Reiigiosas Ilrsulinas la Santa Comunión y volví á mi casa á eso de las ocho. El niiio me o¡'ó ha,blar y me llamó en seguitla diciénclome: ..lIamá Anger (así es corno rre llama siempre), ven á verme; estoy curaclo.'r Fuí allá en seguida, y lo encontr'é abrazanclo la rodilla enf'erma con la mayor: facilidad. Su padre y su madre acndierot pronto y puclieron, como y0, convencerse tle la curación milagrosa que acababa de obralse. Digo curación nilqi'r.ts.r, porque es imposible explicarla natur¿rhnente, pues fué tan pronta, que debió ser

nente. Sin einbargo, creítnos deber impedirle que se ,e\'¿lntara hasta rlue eI Dr. Pringué hubiera comprol,,¿do su completa curación.

Este tloctor, cortsicler¿nilo inritil toda visita, no hai'ía vuelto tlescle que estuvo con IIr. Pinaud. El mar:cs 3 cle Marzo fuí yo misma á buscarlo; y si consin:i,i en venir firé á fuerza tle mis instancias reiteradas, i,ües no daba ningnn¿ fe á mis aserciones. Después de nrr examen minucioso dijo aI niño: .,Niño mí0, estás
r eldaderamente curado

: no tienes necesiclad de veji-

Jatorio, no tenclrás absceso; es asunto concluído: ya :,r queala ninguna señal tlel mal.u .,Verdaderamente, añaclió dirigiéntlose á nosotros, ::to €S extraordinario. \o puedo explicarme esta cn:'ación. No hubiera yo ctruerido ver este mal en un hijo :riÍo por doscientos mil francos. El Dr. Pinaud me hai'l¿ba continuamente tle este pobre niño; lo desahu:iaba como yo. y pensaba que Io menos que podría
sucederle era arrastrar la pierna durante toda su vida; y ahora me cabe el gusto cle aseguraros que no
set'á cojo.,'

instantánea, polque su mailre, que había pasaclo á su laclo una noche irorrible, acababa de dejarle eir el mis-

Y, en efecto, toclos podemos ¿firmar que nuestro
(.iuerido enferrno no ha senticlo ninguna consecttencia

26

crENTo oTNCUENTA lrrrraeRos

DE NUESTRA snñon.q. DE

rro[TRDES

27

del mal horlible que tan vivamente nos inquietó. Su pierna está tan fir'ne y tan ágil como si nunca hubier¿ sufi'ido. Pocos niños habrá de su edad ilotarlos de tanta fuelza y flexibilidaü como é1. Algunos tlías después cle sn curación se dió unas caídas muy grandes que r]0 tut'ieron consecuencias desagradables. Cuando hicimos anunciar al Dr. Aubrée este hecho milagroso, contestó á la Sra. Chartón que ilo le daria fe sino después tle haber visto al niñ0. pues (no se
enran jamás enfermedades de esta l&turaleza., Yo soy de su opinión. Los médicos que han prodigaclo sus cuidatlos á mi nieto han probado suficiente-

II
Curación sobrenatural ilel joven Máximo de Robineau en 1863
IIe aqui otro milagro de Nuestra Señor¿r de Lourdes que no ha sido conocido hasta pasado algún tiempo. 'I'uvo lugar, como ei precedcnte, en 1863, y fué referido por la ntadre del joven que obtuvo la curación á uno de los Prdres l\{isioneros de Lourdes durante el invierno de 1869. <<Lo rerluctamos inmediatamente, riice el Padre, bljo la impresión de la palabra conmovida de la Sra. de Robincau, cu)'a \¡oz se turl¡aba frecuentemente por las Iágrimas.> Nada tan conmovedor como esta nanacirin dictada por la fe y el agradecimiento maternal.

mente la impotencia del arte médico para casos semejantes; pero cuando Ia ciencia humana carece tle recursos, hay en el cielo un poder maravilloso para eI cual los milagros n0 solt más que un juego. En cuanto á nosoLros, que hemos sido testigos afortunados de este poder misericordioso, no cesaremos tle dar gracias á la Santísima \rirgen, quien al sanar á nttestro niño nos obliga con especial deber á darle el dulce nombre de Marlre (1).

(t)

\'tiase ei comprobante n.o L

El joven lláximo de Robineau había naciclo con un temperamento excelente. Siendo pequeirito padeció una flebre tifoidea, sin que ninguno tle sus órganos se alter¿ra. Fuerte, listo é impetnoso, d¿ba á sus padres toda suerbe ile gozo y de esperanzas, cuanalo de repenI

¡

ü

te, á los siete años, fué atacado de parálisis Ó perlesía. Ya se había notaclo en él cierba debilidad tle la vista; pero un día se apercibió su mad,re que sus ntienbros estaban embarazados, y poco después no Ie fué posible and.ar solo sin caer. El m¿l hacía todos los días visibles y espantosos progresos. La agiliclad y la firmeza disminuían en los brazos y piernas, y la lengua
se entorpecía.

El germen

de la enfermedacl estaba en

28

CIXNTO CINCUENTA MIIJAGN,OS

DE NUESTRA snñon¡. DE

r,ouRDES

29

el centro mismo cle la vitia, en el cerebro y en la niedula espinal; toclos los nervios sufrían un invencible
reblandecimiento. La Sra. r1e Robineau ¿sistía co* indecibles angustias á la clescomposición progresiva tle su hijo tan amable ¡' tan quericlo. La voz se fué alter¿ndo poco á poco, y el sonido argentino que salía cle la garganla ilel niño -se convirtió en ur gangueo clesagratlable, y con eI organismo anim¿l también Ia inteligencia se paralizabir lentamente. La desgraciada maclre hallaba cada dÍ¿r menos lnz en el ojo ile }fáximo, menos sentido en sus, palabla-s, y en su entendimiento progresiv¿t torpeza. Esto la tenía muy preocupacla, y de seguir aument¿nilo este entorpecimiento temía qte pasad.as algunas sen¿nas su hijo quetlaría reducitlo á la conclición cle un icliota tullido ó de un cadáver. Cuanclo ella nos contab¿ estas penas clesde tanto tiempo desv¿neciclas, sn corazón palecía encontrarse aúrn bajo el peso cle ellas. Sobre toclo, un¿ escena de aquel triste tiempo pertnaneció viva en su memoria: Máximo se había levantaclo y se arrastraba solo por el cuarto, y de repente se cae de bruces, choca su cabez¿ en una cama J'se queda tendiclo, inmóvil en el suelo. La maclre d¿ un grito, se precipita, levanta esta cabeza que ella cree rota, y ya en sus brazos lanza el niño una carcajaclir imbécil é inextinguible, con lo cual quedó particlo el corazón rie la pobre mujer como si hubiera oído el írltirno snspiro cle su hijo. f,lamaron á médicos reputados, y sns cou_snltas fueron coutradictorias; siguieron, sin embargo, las prescripciones cle uno tie ellos muy experimentatlo. EI dé-

cuerpo del enf'ermo firé cubierto de vejigatorios y enérgicos excitantes de diferentes clases; sometiéronlo ri fnmigaciones sofocantes, mas todo en vano. \riendo Ia Sra. cle Robineau que el procedimiento no surtía ningun efecto, y que el rnédico antlaba á tientas, le suplicó un tlía le dijera Ia verdad de Io que peilsaba, ¡' si creía salvar á sLr hijo. ,,Señora, le contesbó eI tloctor titubeando, el caso es ntr) extraordinario; ¿qué

bii

le diré áY.?... Le prometo hacer cuanto puetlt..." La
pobre maclre comprendió lo que estas palabras querían

tlecir.

La parálisis eurpeolaba descle hacía seis meses ; en los írltimos quince días el organismo entero se hallaba consumitlo. Para que el niño diera un paso? era preciso nover sns piernas una ilespués de otra; sus ojos apen:rs rlistinguían los objetos grandes; el balbuceo era más difícil; Ios deilos perdían su elasticiclatl.
L,a Sra. c1e Robineau abrigaba pocas esperanzas: r.eía ya á su Máximo tulliclo é idiota, acaso muerto derbro de algunos días. ¡Y los hombres nada podían
hacer
!

piaclosa madre. en tneclio de sus angustias, no había cesado de orar. De repente (era un domingo) un recnerdo. como un la¡o del cielo, ilumina su espíritu: ¡Nuestra Seilora de Lourcles! Hacía tiempo que había oído este nombre, pero su historia sólo la sabía vagamente. Con totla la energía que causa una tribulacíón tan grantle conto la que dejó en su corazón la última palabra de la ciencia hurnana, que n0 podía prometer más que ofrecimientos tle afección. recurle. como á su única esperanza, á

La

30

crrNTo crNcuENTA MrrracRos

DE NUESTB,a

snñonl

DE

rrounDEs

31

Nuestra Señora de Lourtles. Piensa en ulla novena )r en el agua, y ésta es la medicación en que espera el restableciuriento tle su Máximo. Pero quería conocer enteramente los motivos de su esperanz¿, y ensayal' esla clevoción tod¿rvía oscrua para ella. La prestan un libro sobre las Apariciones, lo lee y se enciencle stt cottfiauza. La ofrecen aclemás
nna pequeña redoma. del agua milagrosa. Y dice al niiro enfermo: ,, Máximo, no quiero hacerte

cen fortalecidos, y la consunción no progresaba. Conbinuó las prácticas de la novena con mayor confianza, y

más remedios: rogaremos á la Santísima \rirgen, y Ella te ha de curar. ¡Reza, l{áximo, reza!...', trl niño miró,
se sonrió con

al siguiente día encontró á su queritlo enfermo mucho más fuerte. I)esde entonces el vigor ftré crecientlo de uua manera visible, juntamente con ia satisfacciÓn tie la madre. No se había acabado la novena, y ya el progleso cle la vida era tan rápido, y el restablecimiento tan següro, que la Sra. de Robineau no hizo más uso rlel agua tle l¿1, Gruta, continuaurlo sin embargo stts ,iraciones, ó nás bien, trocantlo sus sítplicas en acciones de gracias.

stl sonrisa atontacla, y respondió

Al noveno día,

avivaclo

}Iáxino

en todo stt sér, an-

con una, articulación defectuosa. Pet'o ¿complendió? ¿puclo orar? Su madre sí, oró. LIn sentimiento profnnilo, vivo, penetrante, llenÓ su alma: ella creyó y sinbió clue sr"r niño se salvaría. Cttantlo l¿ duda enfriaba sü corazírn, un pensainiento venía á fortificarla. r, ¡No, n0, se decíaá sÍ tnisma colt energía, la Santísima Virgen no pttede tlejar á mi Itijo iilio-

claba con la agilitlad cle otro tiempo, se servía de totlos

sus miembros sin vacilación ni ilebilidad, el timbre r1e su voz había vuelto á la dulzura antigua; sus parhes veían en la sonrisa inteligente rlel hijo el clespertar tle su alma; en las palabras y en las caricias de lláximo comprenclieron que había vuelto á su ser cle
antes.

ta; no me lo dejará morir. ¡Máximo sanará... sí, ¡oh i\[aría! sanará!,, Su alna lecibió la gracia de la confianza, prometió
llevar al niño ya curado á Lourdes y comenzó Lln¿ n0vena. Despnés cle la primera oración hizo beber al niño agua cle la gruta, y le dió con ella fricciones en las pieruas y en la espina dorsal, que era la resitlencia principal de la enfermedad, y después acostó aI pobre
enfermo.

La Sra. cle Robineau no aguardaba la cur¿rción hasta eI fin cle la novena, pero aI día siguiente levanta á su niño y I'econoce que está ya mejor ; sus miembros pare-

Bste hecho pasó en 1863. Máximo es un niño de bendiciót. La mano tle NLrestr'¿ Señora Inmaculada sostiene su alma. Se ha mostrado siempre juicioso, dulce, piatloso: hizo Ia prirnera Comunión con ull sentimiento profundo y vivo cie la grncia que alcanzaba. Su madre estaba enajenada de gozo viéndolo tan recogiclo y tan clichoso. La Virgen bendita le ha dado la precios:r gracia tlel agradecimiento, y éi la ama con todo su corazón. Las dificultades de una vida nómatla eu los enpleos ile los ferrocarriles impidieron mucho tiempo á la Senora cle Robineau cumplir sr promesa de peregrina-

^til,
l:

32

crENTo crNcuENTA Mrrraenos

DE NUESTRA snñon¡.

un rrouRDns

33

ción; mas cuando pudo visitar Ia Gruta fue para Máxirno un tlía cle alegría y tle piedatl expansiva. Su amabilitlad y su ternur¿ hacen la dicha de sus paclres. Tiene catorce años, )'n0 se ha visto el menor síntona de reproducciÓn de su enfermeclatl; está siempre espavilado 5' r'igoroso. En cuanto á su inteligencia, su madre creía decir bastante con anunciarnos, no sin algírn orgullo, que su hijo Máxirno, que estudiaba en el pequeño Seminario de Carcasona' era el tercero en Ia clase de griego entre treinta J nueYe ó cualelta alumnos. l-n hombre alejatlo de la Religión, hostil si se quiere á las prácticas católicas, había visto este niño en sn angnstia y había particlpado más que ningún otro tle las penas de la familia; fué testigo de Ia curación inesperatla y maravillosa, mas ¡ay! no se ha converticlo á Dios, aunque da valerosamente testimonio de la gracia de la Santísima \rirgen. En más tle una ocasión se han mofado en presencia suya de la Religión. y se ha callatlo, pero cuando han negado y ridiculizailo lo que parece sobrenatural en Ia cura ilel joven Máximo, entonces Ila dicho con un acento convencido )' que imponía silencio: uPor lo clue toca á esto no hablemos. Lo he visto yo...u El doctor cluedó muy sorprentlido clel restablecimiento maravilloso del enfermito. ,,Os seré franca, le dijo la maclre; ya desesparatla, abaniloné todos los remedios y rne dirigí á Nuestra Señora de l-.,ourtles; lavé á mi niiro con un poco de agua tle la Gruta, y no obstante totla su frialdacl. helo aquÍ curad,o.-¡Ah! tlijo el médico con embarazo. esto debía sucetler &sí.,r

la petición clel doctor! Las visitas habían sido nume_ rosas, los cuidados asiduos; la estación donde ellos rivían disiaba de la población, y, no obstante, movido rieltamente el clostor por un sentimiento de justicia,
no quiso cobrar nada. ltoy (1881) Nláximo de ltobineau es abogado y e,qiuclia para ¡otariado. <Sigue siendo excelente cri_"tiano, nos escribe un

Cuando se trató cle los honorarios, los padres del niño no podían creer lo que oyeron; tan modesta
¡

fué

¿l

¿clesiástico eminente, y gracias á la protección de Nuestra Se_ iora de Lourdes, sus buenos sentimiénios han prevalecido.

Año DE I

{

a6e

La Srta. Leonia Chartron.-Juana peyres._Sor María Regis

Marayillosa curacién ile la Srta. teonia Chartrón, ile Lormes, iliócesis de Nevers, en l¡ourdes el pl tle Julio ite 18G9.
de dos años y medio l",.tl tor cle :"*1 los Annales,

La interesante relación que sigue no fué enviada

á Lourdes

al doctor más instruido, de más valer y más 'experimentado.¡>

sin dudá para tener tiempo de tomar á su. gusto los informes necesarios, no la publicó hasta pasados otros seis meses, es decir, en Mayo de lg7i,. Como se veiá luego, este hermoso milagro de Nuestra Señora de Lourdes es todo cuanto hay de admirable, de auténtico y de perentorio; y, como hace observar el excelente médico que lo refrendu, ;u;lu <<desaffar

después del suceso; y el redac_

'

Lormes, lg de Noviembre de lg7l.

Mi reverendo paclre:
bueno manifestar

El Espíritu Santo nos dice que es honroso, dulce y las obras de Dios. Los Annales le Nuestra Señora de l_¡ourcles nos dan de ello pruebas numerosas y muy interesantes
Yo también, que he sitlo objeio rle uno tle estos se_

36

cInNTo CINCUENTA MrrracRos

DE I{UESTRA snñon¡. DE

r,ouRDES

87

iralados favoles tlel cielo, había resuelto desde ei principio pagal mi tleuda de reconocimiento enviando á V' la narración tle mi curación milagrosa. Varias caüsas me 1o han inipediclo ; pero al 1in aquí estoy, y puede V'

lry y Rouvier.

los cuales estaban contestes en recono,

hacer c1e estas lineas el uso que quiera, que en cuanto ¿i ui grito tle amor y de gratitutl está lanzado, y ¿rrlnque tardí0, espero subirá hasta eI trono de nues-

cer la gravetlad de rni estatlo; y me prescribieron ile nuevo. con el corsé de muletas, moxas, unciones yotluradas, cauterios. Dnrante tres años largos sufrí esquemada, qtre

tos tormentos; y al fin, mi pobre espaltla estaba tan ya no podía sufrir estos tratamientos

tra bueta }Iadre'

Soy de naturaleza endeble, de complexiÓn tlelicada; sin einbargo, á parte de algunos dolores en la espalda pasajeros, senticlos en cliferentes ocasiones, he llegado á los treinta años sin enfermedacl. En 1866, después de varias semanas de un malestar clue no podía expliÍiarme, fuí atacacla de una fiebre lenta; mi respiración

tlemasiado enérgicos, á pesar de mi buena voluntad. Y sin embargo, la debilidacl ¡'flaqueza atmentaban; eI apetito había totalmente d.esaparecido: me fué preciso guardar casi siempre la postura horizontal; todo trabaio y ocupación me fué imposible; experimentaba en los brazos, dedos ¡ piernas, tan pronto punzadas agudás, tan pronto comezones fatigosas acompañadas
de frío : mi cabeza se puso pesatla y dolorida; mi memoria me faltaba Ír veces; y luego me vinieron náu-

se hizo ciifícil; mis piernas no podían llevarme, ni hacer ningírn movimiento sin dolores, y tuve necesidad de guard,ar cama. Hice llamar entonces al doctor Edmi Gagniard, de Avaltón (tan buen cristiano como buen méilico, y á Ia vez excelente cirujano), quien previo un examen serio dijo era * una protuberancia en el extremo de los huesos de seis Ó siete vérlebras dorsales;, ó en térrninos más claros, reconociít una afección de Ia columna vertebral de las más gr¿Yes' qüe estos señores llaman enfermedad d'e Pat' lle ordenó un régimen severo y me prescribiÓ Ias aguas tle Salies, á las cuales me dirigi poco tiempo déspués, pero sin gran resultado' Volví allí, sin em-

seas. crisis nerviosas, lágrimas y gritos involuntarios, síncopes, etc. ¡Oh! me puse tan mala, que en presencia de estos síntomas alarmantes mi pobre doc-

tor

d.esesperó de salvarme.

Yo misma veía bien que los remedios humanos eran impotentes. inútiles. No había sentido más que un pequeño alivio durante este último año después d.e una novena á Nuestra Señora de T¡ourdes, de donde deduje que sólo por Ella podía ser curada; y.llena rle fe
en su poder y de confianza en su bondad, resolví ir á pedirle mi curación en el teatro mismo cle sus triunfantes misericortlias. clelante de la Gruta misteriosa de su aparición. Era asunto ímprobo para mí. tr)ues no podía dar un paso sino apoyada en el brazo tle una persona de un latlo. y tlel otro sobre un trastón; y se trataba de

bargo, ¿os unos seguidos, y no atlelanté gran cosa' Fui á rÁpirar el aire rlel mar que me habían aconsejado cono fortificante' Me dejé conrlucir á París, en dontle fuí r,isitada por los padres de la ciencia NelatÓn, Pio-

CIENTO CINCUENTA MII,AGROS

DE NUESTRA snñonL DE rrounDgs

39

un viaje de nás tle mil kilómetros, y tenía que andar ochenta en coche para clirigirme d,e Lormes á Nevers, en donde debía tomar el f'errocarril... No importa;

lentido la incorlodidad que causa el frío glacial, que r,-' puetle comprender bien sino el que la ha experi*
rnentado.

la mano boncladosa de María me atraía, y su dulce voz me llamaba, y me püse encamino ellunes 12 tle Julio tle 1869 acompañad.a de los buenos deseos de mis vecinos y amigos, que n0 pensaban volverme á ver viva. Verdacleramente fué dur¿ esta primera jornada... En el camino tuve que permanecer tres horas tendicl¿ sobre un lecho de posada, enervarla y jadeante... L,os otros fueron menos penosos, y bajamos en Toulouse á eso de las cinco cle la tarde del jueves siguienbe. El viernes fuímos á encomendarnos á Santir Germ¿na, suplicándola intercediera por mí á Ia Santísima Yirgen. Bl domingo volví¿mos á Pibrac para comulgar en nna Misa que debía decirse por mi intención en la capilla de la Santa, y ese fué para mí un tlía de clelicios¿s emociones.

Sin embargo, al arrodillarme delante de la reja de l¿ Gruta para tlar gracias noté un cierto malestar en Ios riñones. Eran las últimas despediilas de mi enfermedad, que pronto desaparecieron ilejándome sin tenni debilidad, comiendo con apetito, andando librelnente y con facilidad, aunque con algrna precau' rión. T os días siguientes oí la Misa en acción de gracias. y el lunes 26 emprendimos otra vez con alegría y reconocimiento el camino de Lormes, en dontle atlmiré á todos los que me veían andar tan fácilmente. buen viejo doctor, llamado y recibido por mí en rl nmbral ile la casa, no podía creer lo que sus ojos veían; pero después de comprobar mi perfecta cura,:iónr me dijo con torno firme y resuelto: uCuando una enfermedad tan peligrosa c0m0 la tle V., complicada con una complexión débil, ha resistido á los cuiilados nás asiduos y á los esfuerzos de los maestros de la ciencia; cuando se va agravando caila vez más y cuanl.,lores

lli

lIi esperanza se ¿umentó más, y aI día siguiente me sentí mucho más fuerte para hacer eI trayecto tle Toulouse á Lourcles, á donde por fln llegamos el lunes 19 tle Julio por la noche. Al tlía siguiente rne dirigí en coche á la santa capilla. en donde oí la Misa, y de donde volví sin mucha fatiga. El rniércoles, después de la Santa Comunión, bajé con grandes precauciones ála piscina, testigo ya de tantos prodigios; y apenas había tocado el fontlo de ella cuando sola y con gran admiración de mi excelente tía que no me aband,onaba, sin esfuerzos ni
conmociones, sin poder explicarme Io que pasó en mí,

me encontré fuera del agua. Estaba curada sin haber

tlo la caquexia se manifiesta, y en un tlía, súbibamente, y por la simple inmersión durante un segttndr,r en ¿gua fría desaparece enteramente, preciso es de(-'ir con Ambrosio Paré: Dios la ha curatlo ; y yo debo arjadir: es un nt'ilo,gro." Dos años han transcurrido después de este bentlito día, sin sentir rastro ile mi antigua enfermetlatl: no soy de complexión robusta, y mi naturalezaha continuatlo la misma; pero la gibosidad ha desaparecido con todo ni mal; puedo andar, subir y bajar escaleras, subir

40

crENTo crNcuENTA MrrraGnos

DE NLTESTRA snñon¿ DE

TJOuRDES 4l

al monte, sobre cuya cima está situada nuesbra iglesia, abajarme y levantarme sin sufrimiento, lo cual no he pocliilo hacer durante los tres años clue esta terrible
afección ha clurado. ;Gloria, pues, á Nuestro Señor, siempre bueno y misericordioso ! ¡Alabanzas á Santa Germana, que se ha rlignaclo interceiler por mí en favor de mi petición ! Pero sobre totlo ¡gracias, bendición y amor á Nuestra
Señora de Lourdes, que me ha curado ! Sus beneficios, así como los de su Divino Hijo, son permanentes, y Ella se dignará continuar sosteniéndome en las penas de cuerpoy tle alma que pueclen sobrevenirmer porque

quiero amarla y bendecirla hasta el fin.
I-./noNI¡. CnanrnóN. IIsie milagro hizo naturalmente mucho ruído en todos los paises circnnvecinos. Se escribió sobre el particular al Dr. Ga'gniard, que había asistido á la enferma, y Ia Reoue de L'Ione publicó en seguida la respuesta formal de este sabio Doctor, llena rle reflexiones concienzudas y bien escritas. Bstas refleriones son por desgracia de una aplicación muv freotlente en )os iicmpos que corren. Dicen asi:
..

,,tln milagro más ó menos, decía una buena vieja, ro supone mucho, puesio que hay más de los necesarios ['ara tener la dicha tle creer en Dios. ,,Pero volyamos á nuestro milagro. La señorita t,'hartrón perdió á sus padres y á otros parientes de la tisis, ¡ yo la he asistido largo tiempo (cosa de cinco ó -.eis años) con motivo de una afección grave de Ia columna vertebral, á consecuencia de la cual la parte saliente cle los huesos espinosos dorsales se le desvió considerablemente por el reblandecimiento y flaqueza cle sr cuerpo, que le produjo además supuración purulenta. Todo lo cual fué reconocitlo por los doctores \elatón, Piorry y Rouvier; á que se añatlía que el apetito era nulo. la flaqueza completa, la fiebre continua, el insomnio constante y la muerte por tanto inminente.

Lre uno pedirlos á cada momento. EI [,ara eI cristiano lo más perfecto.

¡fat

or.tlu,ntas es

Seirora:

1r

I,
I

l,

.,He tard.ado en contestar á V. porque un pollre mérlico tan ocupado c0m0 y0 tiene pocos momentos tlisponibles. Es cierto que la señorita L. Chartrón ha
siclo curada milagrosamente en Lourdes. ..Si Y. me conociera, señorai sabría que no soy inclinaclo de ninguna manera á ver y buscar milagros ni ír tentar á. Dios pidiénrloselos por todas partes. No tle-

I

,,I,,a señorita Chartrón hace el viaje sostenida, ó mejor dicho, llevatla en peso por dos personas, acomI,añaila de un tí0. venerable sacerd.ote, que acaba cle norir en Lormes en olor de santiilad. La colocan como [,udieron en un coche, y Inego en un vagón-cama tlel r'errocarril. En L¡ourdes la llevan á la piscina; entra, 5 sale curada, antlando sin que nadie la sostenga, yen,lu )- \¡iniendo, ágil, alegre y feliz, alabanrlo á Dios, ¡,or supuesto. ,,Su salud ha sido después excelente. Todavía ayer me estuve paseando con ella más de rnedia hora en su i¿rclín con su hermano y su cuñada, ¡. yo estaba más ,-¿.nsaalo que ella.

T

I
!

{

42

CIENTO CINCUENTA MILAGROS

.

DE NUESTRA snñona DE

r,oun,DES
Diciembre de
1872.

43

(Venga ¿hora un métlico instruítlo, cualquiera qüe sea, y explique una curación semejante. He tlesafiatlo al efecto á muchos tle rnis colegasr de los cuales unos, coulo ^\mblosio Paré, creen que Dios sana, y como
Pascal, que es preciso tener poca razón para no saber que hay una infinidatl de cosas que nuestra razón no alcanza, y éstos se someten. Los otros, atribuyéndose gran talento, hinclian el buche tle su vanidad delante de los simples, y tratando á sus compañeros de imbéciles: uEsas son imaginaciones,, ilicen, y clantlo metlía vuelta á lrr izquierda asunto concluícl0. a¡Pobres hombres, incapaces tle llegar á los zancos de los Récamier, Laénnec, Gruveiller, Dupuytren, y totla esa fuerte generación méilica de 1830, tanto más religiosa cuanto más sabia ! uDispense, señora, la extensión de mi carta, que biene por causa la indignación casi invencible contra estos espíritus fuertes que' con su incapacidad y sus doctrinas, acabarán por trastornar á nuestra pobre X'rancia y hacerla desaparecer de entre las naciones. uLa historia, créalo V., llamará á nuestro tiempo
r,

Avallón,
,,

15 de

Señora:

-La curación súbita, instantánea tle la señorita L. nartrón en Lourd.es es ciertamente milagrosa y no
-Tengo además el honor de asegurar áY. que la

aay nada mas auténtico.

:¿rta insertad.a en los periódicos con tal motivo es mia.

1 J

El

este momento comunico documentos curiosos sobre

I

i

i
t f
¡

r.te milagro á uno de mis colegas, que hablará de él en un pequeño trabajo que eslá preparanrlo, y que Y. l¿erá con gusto, porque el vertladero cristiano repasa :¡n arclor las pruebas de su fe, que son títulos de su
¿r¿ntleza.

I I

i
I

::truiilo,

-flientras tanto, puetle V. des¿fiar al médico más más reputaclo y más experimentado á que

i i
{
ll

{

il

el de los necios.
u

ii

I u
It

Sírvase

V. aceptar, etc.
uE. GlaNuno, patlre,
<DoctoÍ
méil'ico.¡>

*rplique la curación de la enfermedad de la señorita ,-"hartrón (enfermedarl que llegó al último períorlo de ¡arálisis, de flebre y de marasmo, con supuración de s'is vértebras) en algunos segundos con la medicación ;ne quiera, y que cite un solo ejemplo semejante sacai'-, de la ciencia méilica. u Sírvase V. aceptar, etc.
*

E.
<

GleNr-q.nn, paclre,
Doctor
méd.ico.¡,

Habiencl<¡ escrito otra señora á lvfr' Gagniard esta carta era realmente suya, ha contestaclo:

para saber si

I

T

f !
:.

I

46

CIENTO CINCUENTA MII,AGR,OS

DE NUEsrnA snñon¡. DE r,ouRDES

47

veniilo de antemano

se encontraba ya en casa;

se apresuró á confesar' á

y así la enferma y ilarle el Viático,

desde cuyo rnomento se observó alguna mejoría en ella, y fué aumentando rápitlamente hasta encontrarse fue-

ra de peligro. .,El Dr. Gabert, qüe se había ausentaclo ocho días, no pudo menos de sorprenderse cuanclo volvió y vió que Juana estaba en vías cle curación. Declaró que tle cien casos semejantes ninguno se habría salvado, y repetía á cada instante: u Hay gentes que tienen suer,,te; muchas personas darían su fortuna por la cura,,ción de un mal análogo. " ,,En la Cuaresma de 1870 Juana hizo su peregrinación de acción de gracias. La Yirgen quiso probar su confianza. A Ia vuelta de Lourtles sufría totlavía un poco tle la rodilla, mas el agua de la Gruta hizo desaparecer eI dolor; y desde hace quince meses la curación es perfecba. Cualquiera que viese hoy esta rodilla no podría creer nunca lo que yo he visto y cuidarlo en compañía de las piadosas mujeres que velaban á la
enferma.

ilI
Curación instantánea ile una Religiosa tísica en últino gratlo en el convento tl'Estaing, tliócesis ile

Botlez, en Octubre tle 1869.
En el mes de Junio de 1872, cerca de tres años después del mil.rgro conmovedor que vamos á referir, el Rdo. P. Cipriano \farÍa, de los tsrailes Capuchinos, dirigia al Padre Superior de - ¡s N{isioneros de Lourdes ia carta siguiente conteniendo la rcIrción detallada de la curación súbita, inesperaday evidente:rente sobrenatural de una tisis pulmonar, absolutamente incurable, en una joven religiosa dc diecinueve años, Sor María fiegis, de la Comunidad de San José, de Estaing: Tolouse, 24 de Junio de 1872.

Mi reverenrlo Patlre:
No sé si se acordará \¡. d,e una conversación que i¡ace d.os años tuve con V. sobre una curación notabilísima entre las curaciones extraordinarias debidas totlos los días á Ia poderosa bondad de Nuestra Señora i1e Lourdes. Prometí á V. enviarle Ia relación de este hecho, que me parecÍa á propósito para edificar á los iectores d,e los Annalcs , perc al hacerle esta promesa había contado sin la rara modestia de la persona que
ira sido objeto de este insigne favor. Hacer pública esta narración relatando las circunstancias que la han acompañado, era llamar la atención y hacer pública

*Dirijo á V. estas Iíneas con eI fln de que entresaque rle ellas lo que juzgue digno de ser publicaclo para gloria de Nuestra Señora de Lourdes.
,rE. \-,rrr¡aris.x

h,
t

DE NUEsTRA sEñoRA DE

rrouRDES

4rr

+4

CIENTO CINCÜENTA MILAGBOS

ninguna operación sin gran peligro de Ia vida de esta pobre mujer, pero que cuidándose potlría vivir algunos
años.

IT

Curación ile un tumor tle cuarenta años. (Juana Peyres, ile Peyrehoratle, tliócesis tle Aire, $ep' tiembre ile 1869).
EI 20 de Octubre de t87t Juana Peyres, humilde sirvienta de seis años, venia -"egunda vez á la Gruta en acción de "v gracias del prodigio que obró en ella Nuestra Señora de Lourdes. Su fe y su piedad etan de las más conmovedoras. He aquí la inleresante historia de -qu curaoión, dirigida á los Padres Misioneros por su piadosa "v caritativa señora:
sesenta <Pe-vrehorade, 23 de Agoslo de 1871.

y el tumor llegó á ser tan grande c0m0 la cabeza de ttn hombre. EI Dr. Gabert, que había reemplazado á Mr. Suyé, declaró que si se abría Ia rodilla Ia enferma sucumbiría infalible-

"El mai fué creciendo?

mente.

.,En el mes cle Septiembre de 1869, tomando Juana un baño de pies sintió horribles sufrimientos. La rodilla acababa de reventarse, saliendo de ella una ma¡eria asquerosa como hez de vino que no cesó cle correr hasta la mañana del clía siguiente, y el olor que despedía era tan infecto, que varias personas, durante
ocho ó diez días, han estatlo sintiendo su repugnancia.

*Reyerenilo Padre Superior:
,,En la primera semana de Cuaresma tle 1870 Juana Peyres, de sesenta y seis años de eclad, fué á la Gruta á dar gracias á Nuestra Señora de Lourdes por su curaciÓn milagrosa. vienrlo en mi casa, tenía hacía nl(is dc cual'entü af[os sobre la rodilla izquierda un tumor del tamaño de un huevo. Este tumor iba siempre creciendo en medio de

"Esta mujer, que desde hace muchos años está sir-

los más crueles sufrimientos, tanto que desde hace tliez airos la pobre Juana n0 podía volYer á su casa, y lrasaba la noche en la mí4. u}[andé llamar al Dr. Suyé, méclico ír la sazÓn en PeJrehorade, quien declarÓ que ilo se p0r1ía hacer

*Juana pensó había llegado su úItima hora, y el temor cle los juicíos de Dios vino á turbar su alma cristiana. Yo la tranquilicé lo mejor que pude, aconsejándola que pusiese su conf.anza en Nuestra Señora de Lourtles y que hiciera voto de peregrinaciÓn á la Gruta si sanaba. Lo hizo así con todo corazónr y comettzamos una novena á la intención de esta pobre mujer; y por todo medicamento echamos agua tle la Gruta en las llagas repugnantes que se habían formado sobre su rodilla, rociando t¿mbién con la misma agua las cataplasmas de harina de linaza prescritas por eI métlicrl para calmar la violencia del dolor. uDurante la novena eI estado <le la enferma fué cada vez más desesperado, y el doctor me dijo que si deseaba mand.ar llamar al señor Cura era ya tiempo de hacerlo, lo cual n0 fué menester, porque estando pre-

I I
I
t

CIENTO CINCUENTA MIITAGROS

I I

DD'NLrESTaa

spñon¡

DE trrouRDES

una gracia que por modestia se quería tenei secreta; y n0 me fué posible por este motivo tan delicado obtener los datos que me eran necesarios para la relación que deseaba mantlar á V. Pero la Santísima Virgen lo ha dispuesto de otro morlo, dando á Ia persona interesada uta prueba inequívoca cle que no Ie agrada el silencio guardado sobre esta curación, y que por el contrario quiere se haga pirblica. En consecuencia, la persona objeto cle tan señalados fhvores de la S¿lntísima Virgen, Ila venido personalmente á buscarme; y sin que yo le hiciera nueva indicación, me ha traído los datos con los cuales yo no contaba. He aquí, mi reverendo Paclre, la relación exacta y
concienzuda del suceso, que prueba utta

poder

y la bondad maternal de Nuestra Señora de

vez más

eI

Lourdes.

En el mes de Septiembre de 1869 fuí llamaclo á dar los trjercicios del retilo anual á las Religiosas de San José, de Estaing (Aveyrón),los cuales me iletuvieron ocho días en el seno tle esta excelente Comuniclad. Habíamos llegado aI quinto ó sexto día tle los Ejercicios, cuando me previno la reverenda tr[adre Superiora que una joven Religiosa estaba en la enfermería con un mal muy grave, y me invitó para que fuera á verla. IIe apresuré á complacerla yendo en seguida aI laclo c1e la enferrna, Sor María Regis, de cliecinueve años rle edad. ; Cuál no fué mi sorpresa al encontrarla en peligro de nuerte próxima, ó por Io menos con todos los sintomas aterraclores que

la

caracterizan! Viéndola en

este estatlo, mi primer pensamiento fué preguntar si la habían administrado los últimos Sacramentos, á lo rlue respondió negativamente la Superiora que me había acompañado, añadiendo que no creía el peligro tan inminente; y así era, en efecto, pues la enfermeclatl er pocas horas había hecho grantles progresos. Se llamó aI Cura de la parroquia, y mientras tanto me vino la idea de hablar á la enferma sobre l{uestra Señora de Lourdes y de su poderosa intercesión para ,,,btener de Dios tod.a suerte de gracias hasta las más extraordinarias. IIi palabra fué acogida con entusiasno. Pusimos en eI cuello c1e Ia enferma una medalla tle Nuestra Señora cle Lourtles, y acto seguirio se hizo promesa por voto á la Santísimtt Virgen de ir á visi¡¿r'la en su bendito santuario de Lourdes si se alcanzaba la curación. El mismo día, en el ejercicio tle la noche, propuse á l¿s noventa y cinco Religiosas que cstaban en ejercicios, que lticieran unanovena á Nuesrra Señora cle Lourdes par,a su joven Hermana amerazada de próxima muerte, cuya noyena comenzó inilediatamente. Desde este momento la enfermedad no hizo ya ninrún progreso, y el mal quecló como conteniclo en su curs,i; l0 que pude notar bien porque todavía permanecí ires tlías en dicha santir casa, y cuand.o me fuí dejé á ia enferma en el mismo esüatlo etr que Ia había enconlrado la primera vez que la vi. Apenas transcurrieron algunos días después de mi :egreso á Toulouse, recibí una carta de la Madre Su_ periora de las Religios¿s de Estaing en que me hacía :aber la digna }Iadre la courpleta curación tle Sor Ma_

CIENTO CINCUENTA IIIILAGR'OS

DE NLrES'rEA snñor¡¡. DE
'..1¡1¿

rrouRDES

51

ría Regis, aconbecida, rlecía, el úitimo día de Ia ü0\'e' para na. Alhismo tiempo me informaba su partida Lourcles en compañía de Ia Religiosa milagrosamente promesa hecha curaila. á lin tle cumplil sin d'emot'¿ la á la Santísima Virgen. pasado después de mi ida á Estaing? ¿Qué había lrio .t precisamente lo que nos va á decir la misma püso en mis lr¿nos Sor }Iari¿ Regis en un escrito qtle afortunada hija esta cual el y en en forma d.e carta, nuy interepormenores de llaría entra en algunos carta Dicha y curaciirn' santes sobre su enfermedad dice así:

yez más al¿rrmante. hasta el punto de que cre",'ir0r c0nveniente llamar á un segundo médico. ..Este no se hizo ilusión soble mi estado. Como su ,lega, reconoció tlesde el principio que mi enferme' 1ad era clel pecho: confil'mó el peligro inminente en
;ue J0 me hallaba,
,r,rs que sólo se emplean eu

y recurrió á los remetlios enérgiel último extremo y cuani,r totla esper¿nza est¿i casi per.dida. Estos remedios ,,ltraron al parecer cierta reacción en mi estado. y me ,lieron ur p0c0 de fuerza. Aprovechando esta circunsiencia se apresuraron á llamarme á la casa matriz
de Estaing, esperando que el aire natal pudiera serme

'

uMi reverentlo Padre

I

,,Después tle una estancia tle clos años en las montañas tIé los Alpes, en dond'e mi salud estuvo seriamente expuesta á causa rlel frío excesil'o que allí sufrí,

que tnve que s0p0r)'acaso también por las fatigas la necesidad de comprendieron tar, mis superiores llamada á }iiza, y fuí hacerme cambiar de resitlencia. Todo se Instituto' en donde tiene una casa nuestro tle tlicha puetle esperar, clecían, de la temperatura oio,lud, favorable de orclinario á it-rs que tienen mala
salud.
.,Apenas ilegné á Niza caí gt'avemente enferma, y el médico de la Coinunidad. á quien llamaron en seguitla, tieclaró que tenía eI pecho dañado, y me ordenó el

saludable que el de Niza. .,No fué así, probablemente porque Dios, en sus .i,iorables decretos, habí¿ decidido sin tluda que todos l.,s medios humanos fueran impotentes para devolverne la salud. .,Confiada á los cuitlados cle nna cle nuestras Heruanas, qne quiso acompañarme en este triste viaje, ¡,artí para Estaing. El cansancio del camino agravé -rri posición; mis piernas se hincharon de un modo ex;raordinario; y aumentando el mal cle tlía en día, me vi i'ronto reducida al estatlo en que v., reverendo pa_ ,it'e, me encontr.ó cnando vino á darnos los Eier,:

lás

ieios.

régimen que se prescribe á los tísicos' Lo seguí duranbe un rnes en continuas alternativas cle vida y de muerte; mas lejos d'e mejorarse mi eslado, se hizo

,,Entonces fué cuanilo tuvo \i. la suma bondad, {e hacerme conocer á Nuestra Señora de Lourtles, de quien yo oía ha.blar por p¡imer¿,vez. De¡hasiado débil para tomar parte en la .novena que hizo V..empezar para mí el 25.$e Septiembre. no pude.hacer otra qosa rlue unirme en espíritu y corazón á las. oracioles.de

52

crENTo cTNCUENTA Mrrracnos

DE NUESTRA

snñonl DE rrouRDES

58

nuestl'as llermanas; pero clestle este momento sentí tracer etr mi alma una grande confi¿nza. Todos los ilías durante l¿ novena me hicieron beber algunas gotas de agua de la fuente milagrosa, y yo llevaba en el cttello con grande clevoción la medalla qtle se sirvió V. darme. naala intlicaba ¿itn el fin próxirno de ',Sin embargo, mi enfermedail. Durante los nueve días de la novena ni estaclo fué e1 mismo, señalánclose el irltimo por un acrecentamiento de debilidad y de dolores. L¿ noche tle este día inspiraba yo los más vivos temores á las personas que me acompañaban2 ptles temían, según parece, qüe acaso sería la irllirna nocire de mis sufrimientos y de mi vida. ,,Si en este momento hubiesen rlicho á las Religiosas que estaban á mi cabecera plodigándone esos cuitlatlos (cuyo secreto sólo posee Ia c¿ridatl religiosa.), que aI ilía siguiente estaría completamente curatla, estoy segura de la respuesta que cada una de ellas no hubiera clejado de dar ¡ *Esto no podrá hacerse sin mir,l¿g¡e, r habrían conlestaclo unánimemente. Pues bien, reverenrlo Padre, eI milagro se ha cumplido. trsta noche, que debía ser para mí la iritima, fué por el contrario muy tranquila; gusté por espacio de varias horas las dulzuras de un sueño reparatlor de que no había gozado hacía mucho tiempo. uAl tlía siguiente aprovecharon est¿ calnta para traerme el Santo Viático. Bste fué el momento solemne que la Santa Virgen había escogido para hacer á su pobre sierva Ia más insigne de las gracias' una de ,esas gracias que n0 se olvidan y que transforman una

¡-i,la entera. ¡Dios quiera que n0 sea

)'o infiei á esta

:racia

!

.,Apenas había yo hecho la Santa Comunión y darlo :racias, según mi flaqueza, en el fondo d.e mi corazón, ril Señor que acababa de darse á mí con tanta bonrlad rn este Sacramento llamado justamente Sacramento ,ie su amor, cuando en el mismo instante y súbitanente ya no sentí ningún dolor, ni siquiera ese peiueño malestar que es la consecuencia de alguna li-

zera indisposición; al contrario, sentí nacer en mí una fuerza nueva. En seguicla pedí levantarme. ,,La Hermana enfermera se sorprentlió de esta pro¡,osición. Al principio no quiso consentir, y no cerlió .ino en presencia rle mi decidida resolución, pensando 1ue ésta no tendría consecuencias )'que me faltarían rllerzas para ponerla en ejecución. r¡Cuál no fué su adnliración cuando me vió vestir sin su ayutla ! Todavía me parece verla abriendo cuant,) Podía los ojos cuando yo salté cle la cama. Pero á l¿ admiración sucedió una vertlailera estupefacción ,:uando esta buena Helman¿r rne vió abrir la puerta, ¿travesar la teruaza, subir veinte graclas de una es,j¿lera muy rápida, y tlirigirme á totla prisa hacia el ilposento de nuestra Marlre Superiora, que aquel día :e hallaba indispuesta. r¿Cómo describir ahora la escena que pasó cuando
nie presenté así inopinadamente delante c1e esta buena llarlre? Esta no quería d¿r crédito á sus ojos. La sorpresa n0 le permitía hablar, y sólo pudo recibirme en stts brazos. Mientras ella me abrazaba. sentí que sus lágrimas humeclecían mi frente.

,

l,''

64

,crpNTo crNcuENra Mrrracnos

DE NUESTRA ssÑona' DE

rrouRDES

55

ul-,a notici¿ se extendió rápida como eI rayo por tocla la Comunidad. Toilas las Hermanas se precipitatou en pos de mí en el aposento de nuestra querida Madre; y al verme, la nisma exclamación salió de

Mi reverendo Patlre:
llncargado por Ia Hermana María Regis de transnitir á V. la relación d.e su milagrosa curaciÓn, é instruítlo del motivo secreto que á ello le obliga después ,ie un silencio tan largo, temería faltar á mi deber tlemorando un solo dia la santa comisión que se me ha
(rinfiatlo.

todas Ias bocas: ¡llilagro ! ¡milagro ! ' ' uSí, milagro, mi reverendo Padre, Nuestra Señora tle Lourdes acababa de obrarlo en mi favor. Yo estaba curatla, curatla contra toila esperanza. uCon todo, en los tlías que siguieron á esta curaeión tan extraordinaria me enconlré un poco débil. Todavía me costaba alguna molestia entregarme al trabajo, y comprentlí que la Madre tle Dios, antes de eompletar su obra, querÍa el entero cumplimiento de mi promesa. Partí para Lourdes el27 cle Octubre, y una vez en la Gruta sentí romperse los itltimos lazos,

P. CrPm,lNo Manfu,
(]uardidn
d'el

conxenta de Pailres Caltuckinos d'¿ Toulaus¿

y cuando concluí mi oración me volví á levantar enteramente libre. "De vuelta á Estaing, después de este viaje cuyo

lecuerdo no se borrará nunca tle mi memoria, me entregué de nuevo á mis ocupaciones ordinarias, y gocé
posteriormente de una salud mucho mejor que la que había tenido antes d.e mi enfermedacl. ,,'Ial es eI favor, reverendo Patlre, de que he sitlo objeto á pesar de mi indignirlarl. \'I. sabe la razón religiosa por la cual rluería yo tenerlo en secreto; pero la Santísima Virgen no lo ha querido, y V. conoce el motivo potleroso que me obliga á publicallo hoy."

Aquí termina la carta de Sor }Iaría Regis.

aÑo DE a7o
4.

Filiberto Lombard.-Clemencia Mouche.-Josefina
Viuda de Gauget.

N.-

I
Curacién instantáne¿ de ün Filiberto lrombaril, aldalile ile Baigneur-les-Juifs, iliécesis ile Dijón, el24 ile Mayo tle 1870.
La relación de este hermoso milagro está sacada de la Cáronique Eetigíe¿se de la diócesis de Dijón (6 Diciembre de 1879). Es debida á la pluma del señor Cura Arcipreste de la misma parroquia. donde reside Mr, Lomtiard, y corroborada por las más respetables firmas.

Hace dos días oí la conmovetlora narración tle un hecho que prueba una vez más la poalerosa intercesión tle la Santísima Virgen. I{oy, impresionarla todavía

sistir al
rración.

mi alma, no puetlo rey deber de repetir esta relación que fué hecha en presencia de tres sacerdotes y rle un magistrado, quienes confirman la vertlatl de mi narleseo

58

crENTo cTNCUENTA ]trJacnos

uE NUESTBA SEñoRA DE cuales

r,ouRDES

59

Si, bien á pesar mí0, n0 puedo describir Ia ternura que á cada palabra se observaba en su semblante; si me es imposible hacer sentir la sirnpática influencia de las lágrimas que el reconocimiento hacía subir tle su corazón á sus ojos, ni decir la dulzura de las que se encubrían á nuestras miradas, estoy seguro á Io
menos de reproducir íntegramente, con la más minuciosa y la más escrupulosa exactitud, todas las cir-

cunstancias y todos los detalles de la relación. EI afortunado á quien María ha favoreciclo es Mr. Filiberto Lombard, antigno oficial de ventas púrblicas en

Dijón.

Ifacía valios años que este señor había dejado su oflcio, y libre de cuidaclos y clel tráfago ile los negocios, había yenido á buscar á Baigneux-les-Juifs, su país natal, un p0c0 rle esa cahna, de ese reposo y dulce clescanso merecidos por toda nna vid.a cle actividacl

y de trabajo.
Pero otr'¿r cosa le esperaba. Después de una perm¿nencia bastante larga y pacífica que parbcía prometerle por largo tiempo el goce de sus legítimas esperanzas, su constitución se clebilitó. Su salucl se vió gravemente comprometida: una afección muy dolorosa se le decl¿ró en el hígado; algunos ¿ccirlentes se manifestaron en los pnlmones; la respiración fué siendo corta y penosa; en el estómagn se presentaron graves desórdenes, y las fnnciones digestivas se hacían coir riificultad é imperfectamente. Ahora clejemos que él misno refiera los dolores atroces, los síntomas alarmantes, los sucesos cloblemente interesantes y carac-

terísticos rlue lienaron los ocho rneses, clurante los

la enfermedad lo condenó á no salir del cuarto ¡' ordinariamente ni del lecho. .,}Iis sufrirnientos más crueles fueron ocasionados por cólicos hepáticos. Durante el acceso me revolcaba en la cama hacientlo contorsiones. Tenían que poner lln aro para retirar las mantas, cuyo peso no podía ¡'o soportar, y con frecuencia hasla después de un largo suplicio iba ceciiendo la violencia tlel rnal, ¡' volria i gozar de un poco de calma y tranquilidad. *Este, sin embargo, no era el mayor peligro. lli estómago iba debilitánilose de día en día; no podía soportar ningún alimento sólido, y durante cinco meses y0 no viví, por decirlo así, más que de caldo; pero al cabo de este tiempo ya ni eso poilía pasar ni cligerir. Entonces fué cuando mezcland.o mi mujer casu¿lmente este caldo c0[ un poco de leche, observó en las evacuaciones que había expulsado eI caldo y conservaclo la leche, cle rlonde dedujo que mi estómago se acomodaba nás á este alimento, y me sometió á este nuevo régimen. Algunos clías rlespués, este últiruro alimento siguió el curso del primero, y me creí perdído. IIi médico imaginó cortar l¿r, leche con l¿r mitad cle agua tle cal destilarla, y el ensayo c1ió bnen resultado, pues pude soporlar de dos á siete cucharad.as por clía de esta preparación. ,,Este fué, por decirlo así, todo mi alimento durante lrts tles irltimos meses que preced.ieron á mi curación: ;jirzguese á qué estado me hallaría yo reducido! \¡iendo mi mnjer que mi cüerpo se debilitaba pensó en mi alma. Se empeñó en que me confesara, y le contesté estas solas palabras: *\6 ¡ru liables de esas cos&s.:r

60

CIENTO CINCUENTA MIITAC}ROS

(,Entre sus libros de piedad tenía ella una obra escrita por }fr. Lasserre sobre Nuestra Señora de Lourdes. y los milagros obrados por intercesión de la Santísima Virgen. IIn día me lo presentó. Lo cogí macluinalmente, leí algunas páginas y lo dejé rlicienilo: ,,Esto me cansa.-Pero si te cansa ¿quieres que y0
,,lea? No tendrás más que escuchar.-Como quieras.,, Y ella leyó bastante tiempo. Al cabo cle una hora me

rroüRDES 61 cho: :Vas á morir c0m0 un perro.', Hoy me explico
DE NUESTTiA snñon¡ DE
d.e corazón. En esta época, señores, yo no creÍa en el podel dado al sacerilote, y ne decía: uConfesarse con el cura ó confesarse con el vecino, es

mejor esta clureza

preguntíl si estaba cansado. ,,N0, continíra,rr ls ¿¡;.. ,, Cuando cerró el libro yo me d.ecía interiormente: ,,Mr. Lasserre es un hombre mucho más instruído que (,y0, J ha escrito todo esto. cree en todo lo que ha J *sg¿¡if 6. Esta lectura me impresionó profundamente, ' me preocupaba á pesar mí0. y probablemente me inspiró.
,, Pocos días rlespués descubr'í por casualidacl un rosalio en el cajón tl.e mi mesa d.e noche. Digo ltor casualitlctd,, aunque sé que en esas cosas no la hay, v más cuando se tiene una mujer como Ia mía. Lo cogí, lo oculté debajo rle mi almohaclón, y todas las noches pasaba las cuentas en secreto pidiendo á la Santísima Yirgen me ablandala y obtuviera Ia fe. rrfT¡¡ p6ss más tarcle, la misma casuu,lid,o,d hizo venir á mis manos un pequeño libro conteniendo las oraciones que se rezan ilurante Ia novena en honor de Nuestra Señora de Lourdes. Me aporleré cle él igualmente. y, siempre en secleNo, hice mi novena pidiendo á la Santísima Virgen que me iluminara y me obtuviera La volnntad de confesarme. ,, Nis oraciones palecían estériles; yo seguía siempre el mismo; descontento de mí, me decía con despe-.

ula misma cosa; ¿para qué hacerlo g¡¡snss5!,: Esba conclusión me parecía autorizar mi clureza. *IIe hallaba en estas disposiciones rleespíritu cuando recibí Ia visita de mi cura. Al verle exclamé dicienilo: u Ya sé para que viene \r.; da V. ult paso i11i¡li|.;: Por mas qre él ciijera que y0 interpretaba mal sus intenciones, que había venido ¡rara hablalme de negocios y traerme á firmar algunos documentos relativos á ia oficina tle beneficencia, yo no era cándido; y aI despedirse le tlije: r, Todavía no ; tal vez pronto.,r *Había llegado eI mes de lIayo, y yo me sentía m0vido interiormente á hacer la confesión. Y me decía: ,,Este es eI mes de María; no tiene que pasarse sin rQue !o me haya confesado., Pero los días se sucedían sin ningirn carnbio en mi espíritu ui en mi voluntad; cuando una noche (el 22 cle Ma5.o tle 1870), como m0vitlo por una inspiración repentina, llamo á mi mujer. Eran las nueve. .,Ye á buscar aI señor cura, quiero rconfesarme." ElIa ne objetó s0bre la hora, y lne suplicó agnardase al clía siguiente. Yo insistí, casi me enfadé; y ternienclo la insconstancia tle mi voluntatl, exclamé: ¡Hoy no quieres tír; mañana quizás no querré ryo tampoco; no me confesaré, y tú serás la responsable., Y guardé silencio. *El siguiente clía, apenas se había levantado, reiteré mis instancias, y ella renovó sus dificultades diciendo : * fré á Misa, y euando se acabe traeré aI se-

62

CIENTO CINCUENTA MII]AGBOS

DD NLTESTRA

snñon¡. DE rroü-RDES

(.ñ0r cura.': Consentí en ello, y á la hora dicha estaba el ministro de Dios á mi cabecera. Le dirigí estas palabras: c,fs[6 granti.es f¿vores á los P¿dres Dominiú(cos; les estoy muy agradecido; si no lo toma Y. á cmal: deseo que vayan á bnscarme un confesor de entre

., pues, me dije, es pt'eciso creer ó no -Yatnos, :.creer;': y en seguicla me senté, vacié mi frasco en una taza, tomé mi pañnelo, lo puse en cuatro dobleces, Io enpapé, lo ilené d.e agua, mq lo apliqué luego en el costado, y en lugar de un clolor sentí un bienestar ex-

,,ellos.-¿Cuál?-Poco importir... Si \r. prefiere me "dirigiré á Y., pues estoy preparado.'; ,, Pronto nos pusimos de acuerdo. IIn mensajero partió á la carrera para l-lavigny, y voh'ió muy pronto. ,,Al clía siguiente, 24 de Mayo, mi conciencia estal-ra lrurifieada.

tlaordinario...

,,lle

acosté respilando profunda y fácilmente. \¡olví

lo mismo, y obtuve idéntico resultado. P¿sé así cerca de un cuarto tle hora haciendo largas y pro, fundas aspiraciones. Ni la menor molestia; el juego tle los pulmones se ejecutaba regularmente.
á hacer
,,

r,lIe trajeron la Santa Comunión. lle hallaba extettuaclo, casi completanente aniquilado. Pude, sin embargo, comulgar; pero asustado el señor cura de mi

tí,

En este momento estaba sólo; rne let'anté, me vesme puse de rodillas y di gracias á la Santísima Yir¡ !

gen. Entró mi rnqjer.

palidez, apresuró la írltima ceremonia y se retiró en seguida, para d.ar lugar á que mi mujer me asistiese
como Io reclamaba ni estado. ,, Cu¿ndo nle repuse un p0c0 cle esta fnerte sacndicla fÍsica y rnolal, tení¿ en mi aposento un frasco de agua de la fuente de Lourdes, y me vino la idea de ensayar la virtutl del remedio. Para ser sincero, debo decir que tuve muchos movimientos rle vacilación. Luchaba con mi ileseo y mi desconfianza, porque la experiencia me hacía temer mucho la sensación del frio. Tení¿ sobre eI costad.o dos cauterios, y en cada curación Ia sola frialdad del trapo me hacía experimentar en el interior

- Qué irnprudencia curado. -Pero: antigo mio... .,-Estoy
*

(

í-Esto)'

curado, te digo; arrodíllate

y da gracias

r:collmigo. ': ,,Después tle dar gracias sentí tlebilirlatl cle estÓnago: tonít, hcnnbt'¿. Tomé una s0pa; comí un cuarto tle gallina fría, roí el hueso tie la pierna y los tendones con un apebito desconociclo descle mucho tiempo, reem¡rlacé mi leche cortacla con una rnedia botella de vino

un sentimiento de rlolor como si me arranc¿sen las crrnes rlel pellejo. Por eso en el ensayo del agua que

yo quería hacer yeía en perspectiva y c0m0 resultado un dolor cierto ¡r nna experiencia tludosa. Sin embargo. me clecidí.

cuyo sabor había oh'idado, y comí un buen trozo dg pan que n0 era, por tlecirlo así, sino un objeto de gulaDespués de este exceso no sentí ni Ia menor incomoditlatl, mas sí el bienestar cle un hombre hambriento que ha satisfecho el apetito. ,,Me levanté de la mesa y me fuí al jardín, me puse á t'egar las flores y satlué seis ú ocho cubos de agua

64

crENTo crNcuENTA rrrrracnos

sentía revivir, y tenía una necesiilad increible de movimiento. Entonces dije á mi mujer: "trfis piernas quieren an¡odar'. Están mejor inspiradas que nosotros y quieren ,,ir á la iglesia. Allí está nuestro lugar. Vamos á dar r(gracias á la Santísima \rirgen en su capilla., "Fuímos allá. Después de haber explayado nuestros corazones á los pies rle Aquella que me había vuelto

que llevé y derramé sobre las plantas.

IIe

la salud., nos dirigimos al presbiterio.-Nos recibió Ia hermana del señor cura, y p¿rece que estoy viendo toclavía la sorpresa y el aturclimiento que mi presencia la causó. ,,El señor cura estaba en el jartlín, y fuí á encontrarle allá. El se adelantó hacia mí, y yo veía á carla paso que se aumentaba la ailmiración de sus ojos y que palidecían las facciones de su rostro. Llegó á mí y me dijo: ,,-¡Cómo! ¿es \r. IIr. Lombard? ',-Sí, señor, el mismo ciertamente, y curado por
,,

DE NLTESTRA snñonl DE LouriDxs trb ,l'igen cle graves inquietudes, de cuiclaclos innume_ ral-rles, de fatigas extraordin¿rias, de peligros efecti_ t'-)s: y sobre toclo ha sufrido el golpe terrible tle per_ ier' á su qnerida compairera, a quien Dios había esco:ido para prepar¿r la curación de sn alma y de su iuerpo, y la cual ha iclo á unirse á la Virgen Santísi_ :na á quien tanto amó y oró. Con este golpe su cora_ ,l:]l:u hizo pedazos, pero su salntl no se resintió. El -lfttlico Divino no hace nunca las cosas á metlias.

;antón cle Baigneuxles-Juifs (Cóte_rl;Or); Juan Bau_ :ista Lereuil, cura arcipreste de Baigneux; Didier. Dumontier, cnra cle Touillón; Georges Éouiloux, cura, ie Jours, tleclaramos que la relacióu cle Mr,. Lombanl 1ue se acaba de leer ha sido, segúrn promesa del autor, : eproclucicla por él con la más minnciosa y escrupulo_ .¿r exactitucl.
l,' it, tit ct ¡ t, :
B
o

Los infrascritos Juan Reuillón, juez de paz

clel

un

o

ux,

D

u:uoNrrnn, Rnurr,r,óN.

airaclidura. ':

había logativas. Desde la maúana toda Ia población tle Baigneux miraba con sorpresa al moribundo de la víspera vuelto á Ia plenitud de la salud, el cual andaba con paso alegre y ligero para incorporarse á la procesión y acercar.se aI estandarte de su Protectora. Desile entonces siempre me he encontrado bien tle salutl.,,

*Al día siguiente

Yo, Filiberto Lombartl, reconozco y declaro que la ¡'resente relación es en toilo conforrne á la verdad; '1ue refiere fielmente las iileas qne he tenido, los sen_ lirnientos que he experimentado, las palabras que he iicho y los hechos que han pasaclo en el curso de mi iiltima enfermeclacl. Afirmo además que dicha relación Éxpresa perfectamente el estado actual de mi salud.

La experiencia es completa. Después de su curación, Mr. Lombard ha tenitlo que atravesar días muy malos. Alcalde rle Baigneux, Ia invasión fué para eI

F

it,nt

qtlo

: Lolrs,lnn.

Iil Dr.. Brulald, que ira asistitlo á llr. Lombaril que calificaba sn enf'errnedaii en estos términos: ';

66

crENTo cTN0IIENTA Mrr¡acBos

DE NuEgrRA snñon¿. DE

rrouBDES

67

,,Gastralgia con dispepsia ácitla,u me ha autorizado á decir que no sin sorpresa ha visto la convalecencia instantánea de Mr. Lombartl, bien que la enfermetlacl haya potlido desaparecer por eI efecto de la emociÓn

la Confesión y ComuniÓn en semejahte circunstancia (síc)t! J. B. I-.,ereuil, arcipreste cle Baigneux.-Extracto del registro parroquial.
ocasionada por

II
lilmirable curación ile Clemencia
Mouche, ile Tergaier, tliócesis ile Soissons, en Julio ile 1g?0

Baigneux-1es-Juifs, 21 ile Octubre de 1871'

J. B. Lnnrurr,,
Curd, arcipreste ¡le Bo,igneún.

Un sacerdote de la Misión, un hijo de San Vicente de páúl es cl que envla á los Padres Misioneros de Lourdes los detalles de éte gran milagro que él ha visto y comprobado con sus pro_ piosojosdurantelaMisiónquepredicabaenTergnier. Gran Seminario de Angulema, 25 de Enero de lg7l.

IIi

reverentlo Paclre:

No habienrlo regresado á Angulema hasta el sábatlo V. antes la rela_ción que se sirvió pedirme el 18 rlel corriente. He aquí el hecho en cuestión:
pasaalo, me ha siilo clificil enviar á

atacatla de una enfermedad inexplicable á eonsecuencia de un gran susto. Aclelgazaba visiblemente, y los po_ cos aür.nentos ó líquidos que tomaba la excitaban er¡_ seguida al vómito, Hacía cerca de tres.trr€ses: que se hallaba en este triste estado, cuanclo en la prim,era quincena de Junio se vió obligarla á guarrlar cama constantenrente, y desde entonces con.solo iragar algunas

Clemencia Mouche, tle veinticuatro años, de la pa_ noquia de Tergnier (rtiócesis cle Soissons), en tlontle yo daba una Misión el 12 de Julio rle 1820, estaba

68
tle

crENTo crNcupNra Mrr,acn,os

DE NUESTRA SEÑoBA DE

I]0IIRDES

69

gotas de líquiclo experimentaba sofocaciones extraordinarias que la hacían d'ar horrorosos gritos en medio
convulsiones terribles. Estas crisis eran seguidas' de una trrostración completa que la privaba del conocimiento, del oído y tle la vista, y la tlaban el aspecto

tielon había venitlo la crisis. Yo creÍ que se iba á morir; Ie di de nuevo la absolución, y me retiré hasta
las cinco. ¡Cuál no fué mi sor'presa ¡r mi alegria cuanilo la
á esta hora de pie y andantlo con facilirlad

vi

! u Estoy cu-

una persona que está en agonía. Dos médicos, á quienes sucesivamente se consultó, habían cleclarado tlespués de frecuentes visitas que n0 curaría cle esta
d,e

enfermedad.

Dnrante la llisión, ciespués de haberla confesaclo y administrado los últimos Sacramentos (pues yo no Ie daba ttn día tle vida), la propuse, así como á su marido y á las personas de la vecinilad, que hiciesen una noounu de oraciones en honor rle Nuestra Señora tle Louldes, asegurándole qüe una fe grande le obtenclría
de aqueila Señora, que había obrado tantas curaciones en los lugares cle su aparición y en otras partes, un auxilio especial, y la curaciÓn si le convenía, según

{

Í

los designios de la Divina Providencia' Aceptó de muy buen glado mi proposición, porque' era persona de f'e y confianza sin límites en María' Aun no estaba concluída la novena, cuando me hizo llamar para anunciarme con tono de certiclumbre que sería enteranente culada á las cinco de la tartle del viernes siguiente, ltacia el fin <le Ia novena' y que su curación sería precedid¿ de una crisis aún más ten'ible que las otras, á las dos de la misma tarde' Al principio creí en una divagación ile espíritu'

raila, ne dljo, y completamente curatla. Mañana haré la Comunión para dar gracias á Dios y á Nuestra Señora de Lourdes, á quien clebo la gracia de mi curación. Una voz interior me decía que á las cinco de Ia tarde serÍ¿ curada." Durante el resto de la Misión la vi asistir á la Santa Misa; y cuando la volví á ver en el mes de Septiembre último, estaba radiante de salutl y de alegría, expresando su agradecimiento y llena tle una confianza inquebrantable en la eficacia de la invocación de la Yirgen Inmaculada tle Lourdes. Con esta ocasión varias personas alejadas de los Sacramentos volvieron á Ia práctica dé la Religión. EI señor Cura de Tergnier y todas las personas de Ia vecindad, mar¿villadas de una curación tan pronta y tan inesperacla, no vacilaron en tlecir que era milagrosa, y ofrecían sus acciones de gracias á Nuestra
Señora de Lourdes. He aquí, reverendo Padre, la relación del hecho. Puetle \¡., si lo juzga conveniente para erlifrcación tle

las almas y la gloria de María, insertarlo en sus
nales.

lz-

Euc. RonrNnr,
Procurador
d,el

A Ias dos me dirigí á Ia casa de la enferma para asegurarme del valor de la predicción; y en efecto, los gritos lamentables rlue se oían descle lejos me advir-

Gran SeÍL¿nario.

l"
70
orENTo crNcrrENTA Mrr,acBos
DE.NUESTRA snñona DE

IJ0UEDES

71

I

i

III
üna pequeña niña tle seis mesos curatla súbitamente tle viruela, en la tliócesis tle Digne, en Septiembre ile 1870.
La rnism¿r maclre de la niila da cuenta del milagro obrado -qus ojos, al Padre Superior de Lourdes. Señor SuPerior:

ante

lesta, que parecía iba ahogarse... Ya el estertor de l¿r muerte se oía en su pecho, y todas las personas que me rotleaban creían que mi niña iba á dar eI último snspiro. Llorosa, loca, me viene l¿r inspiración de pe,lir un milagro, cosa que n0 me habí¿ atrevido á soli,ritar en mi vida. Pocos días lracía que había leído los ,1tt'tt,ol,es cls -\-otrc Dctn¿e cle Lourdcs. Los rasgos conmoved,ores ,le la bondad de llaría excitaron mi alma á la confianza, y en esta penosa lucha de mi corazóu me dirigí á la Consoladora de los afligidos, y exclamé con angustia¡ *¡Oh Maria!Yos c¡ue fuisteis también Matlre, compadeceos de mi dolor y curad á rni hija!, Después de esta corta y ardiente oración, abro un
precioso fr¿sco conteniendo agua de Nuestra Señora Lle Lourdes, y doy una pequeña cucharada á mi querit1a Josefina. ¡ Oh virtud admirable del agua milagrosa ! llientras que la neltor closis de otra agua habría bas-

Perniita Y.
ga á rlarle

á I¿ más dichosa cle las matlres que ven-

palte del insigne favor que ha recibido por

intercesión tle Nu'estra Señora de l-.,ourdes, lo cual servirá para proclamar áLa vez el poder de María y alentar la devoción á su ConcepciÓn Inmaculacla. En Septiembre ítltimo mi pequeña Josefina, que apenas conlaba seis meses de edad, fué atacada de repente de viruela, enfermerlatl que hacía grandes estragos en el país. IIi lernura maternal se alarmÓ vivamente. En vane prodigué los cuidados más asiclttos á mi angelito; en vano emplearon los más hábiles métlicos todos Ios recursos de su arte para curar á mi niña; nada puclo detener los progresos del mal, y al cabo de algunos días mi pobre niña estaba en el último extremo. Los mttchos gr¿lnos que tenía en la garganta le impedían tragar eI menor líquido, y la respiraciÓn era tan mo-

tado para ahogar á mi niira, algunos momentos después de haber bebiclo abre los ojos, respira fácilmente hija estaba sah'ada ! -r' traga sin dificultacl: ¡mi La mejoría hizo rápidos progresos; desde el siguiente día, con grande gozo mí0, mi niña Joseflna estaba en plena convalecencia, y al c¿rbo de algunos días pude conducirla á la procesión que hicieron para pedir que
cesase

la epidemia.

\r. considerar, mi reverendo Padre, cuál será mi feliciclad, y cuáI será también mi reconocimiento hacia María, hacia Nuestra Señora de Lourdes !... Por confesión misma cle los médicos, esta curación es mirada c0m0 un milaglo; por lo cual mi marido y
¡ Puede

72

CIENTO CINCUENTA MIIJAGROS

DE NUESTRA SENOR,A DE IJOURDES

¡D

y0 henos creíalo un deber nuestro participar á Y. este hecho tan consolador para los corazones cristianos. ¡Oh ! ¡cuántas acciones cle gracias debo tlar á la Reina de los cielos ! Ayúdeme Y. á benrlecirla, á darle gracias, y que todos los fieles siervos cle Nuestra Seitora de Lourdes sientan redoblar su ilevoción y su ¿mor por esta tierna Madre.
TV

UNr Hr,re nn ManÍl.,
hab¿to,nte en los

Bajoa Alpeo'

Curación súbita de la viutla Gauget, paralítica hacía treinta y un años. (Lyón, ttía tle l¿ Nativitlart tlel Señor ile 1870).
En el mes de F'ebrero de f871, en el momento en que terminaira Ia guerra horrible que castigó terriblemente los pecados de nuestra pobre Francia, eI Eclto de l¡ouroiéres recibia y pubti-

raba la siguiente carta:
<Lyón, 2 de Febrero de 1871.
,,

Señor Retlactor

:

uEn un momento en que todos los corazones se elev¿n á los pies rle la Madre de Dios para pedirle la sallación tle la patria, creo cumplir un cleber haciendo conocer á Y. un suceso capaz de alentar la pietlad de los fleles hacia la Protectora de nuestra ciudacl. ,,La Sr¿. Saint-Didier, viuda de Gauget, después cle haberse caíclo de una escalera el27 de Diciembre t1e 1831)r quedó paralítica á consecuencia de una violenta conmoción de la merlula espinal. ,, Descle esba época y durante treinta y un años sin interrupción, la Sra. ile Gauget recibió sucesivamente pero sin fruto la asistencia asidua é inteligente tle los Dres. Ratter, Candy, Yiricel, Devay, Rousset y

l-'

r

T
I
.i

74

i

crENTo crNcuENTA MrrJacnos

DE NUDSTRA

s¡Ñonl DE rJounDEs

75

Berne. En Ia imposibilidacl absoluta de hacer el menor esfuerzo ascensional, obliga<la á cambiar de habitación en 1841, 1855 y 1864, sintió al ser trasladada sobre una cama portátil intolerables rlolores que pusieron su vida en peligro. No esperando ningún alivio en su estado, la pobre enferma se limitaba á deslizarse sobre el entarimado, irnico movimiento que Ie fu6 posible. El menor choque ó movimieuto brusco que se hacía sentir en torno suyo Ie er¿ absolutamente inso-

quienes aI verla aparecer daban griios de sorpresa y casi de espanto. ,,tr'inalmente, tlesde hace más de un mes esta se-

portable. ,, Un amigo de la mencionada señora .le habló del lib1o publicarlo por llr. Lasserre sobre la historia milagrosa de Nuestra Señora de Lourtlos, y con este motivo su f'e se excitó vivamente en vista de las curaciones refericlas en é1, y resolvió reiterar de una maner'¿ especial las artiientes sírplicas que descle hacía treinta años no cesaba de dirigir á Di9s. ,,El 24 cle Diciembre r1e 1870, después de una ferviente oración, bebió algunas gotas rlel agua d.e Lourdes, y aI tlía siguiente, fiesta de Ia Natividad del Señor, á seguida de haber renovad.o este acto de fe y be'bido de nuevo de la misma agua, exclamó: ¡Estoy curada!rr y ller'ó á su hija á la meseta de la escalera para subir á un piso que sus pies no habían hollado n'unca. Subió y bajó doce escalones con tal rapidez, que su hija, espantada con semejante prodigio, n0 p0rlía seguirla en sus niovimientos iurprovisatlos. .,Al día siguiente, la Sra. Gauset fué á oir Misa á la iglesia tle la Caridatl, bajando y subiendo sin ayuda de su hija las setenta y clos gradas de su escalera; y luego se clirigió á visitar á algunos amigos suyos,

riola, á quien todos cuantos conocen consitleran como agraciada de una curación milagrosa, continúa recolriendo con verdadero embelesamiento las calles de nuestra ciudad, que le ofrecen un espectáculo completamente nuevo, y sólo el rigor de la estación le ha inpedido hasta este día ceder á su deseo de llevar ¿i \uestra Señora de X'ourviéres la expresión de su vivo
reconocimiento. *'Iengo verdadera satisfacción en poder galanlizar con mi frrma Ia vertlad exacta de todos estos hechos,
que conozco personalmente.

,,Aric.

BoNJouR.

r:

*

I
¡

Año nn

4.a7

|

Sor Rogaciana.-María Fanget.-Sor P.-La S¡ta. María Skrzynska.- León Collongues.- Mauricia Lagorsse.- La Sra. .Gousse.- La Srta, Blyckaerts.- Dos jóvenes de los Estados Unidos de América.- La Srta. Muller.-Una señora portuguesa, en el Brasil.

I
Una Beligiose en

el artículo ile la muerte curail&
11

súbitamente en Chatellux, iliéoesis tle Sens, el ile üarzo ile 1871.
Yvry, 28 de SePtiembre de {871.

uMi reverentlo Patlre: u¡Benrlita sea para siempre
Inmaculada cle Lourtles
!

la

Santísima Virgen

uAl empezar la guerra con Prusia estaba yo encargada en Ivry-sur-Seine tlel cuitlatlo de las niñas tle esta ciutlarl. Cuanclo se anunció el sitio de París la señora Contlesa tle Chastellux ofreció á mis huérfanas un asilo en su qninta rle Chastellux, diócesis tle Sens. uAceptada su oferta caritativa, fuí enviacla en unión tle otra cle mis lfermanas con objeto tle ocuparnos tle

T

78

CIENTO CINcUENTA MIIJAGROS

DE NUESTRA snñon.l DE

LouRDEs

79

taba perdida y qne no viviría veinticuatro horas. Quiso, sin embargo, ensayal la aplicación de vejigatorios, los cuales agravaron mi situación. Hallábame tan mal al día siguiente, que ne administraron los últimos Sacramentos, yla Hermana que me había acompañado me dijo entonces que pronto dejaría esta triste vicla. Al oir esto me sentí conmovid.a (aunque hacía dos días estaba ofreciendo á Dios el sacrificio tle mi existencia), y volviéndome hacia una imagen de Nuestra Señora de Lourtles colocada cerca tle mi cama: ,,Mi buena l{ailre, le dije con una confianza sin límites, todos dicen que voy á morir;pero Yos sois más poderosa que todos los hombres juntos. Si Vos queréis, curaré; si no quer'éis. hago cle muy buena gana
eI sacriflcio de mi vicla."

nuestras niñas. Hacía poco tienpo que había yo ido á mi nuevo puesto, cuando fuí atacarla r1e una fluxión al pecho. En pocos días la enf'ermedad hizo rápidos ¡rrogresos, y el 9 de l\farzo declaró el médico que y0 es-

II
Curación tle un tumor canceroso, el25 tte Abril

tle

18?1

*En seguida pedí agua de la fuente milagrosa, que felizmente teníamos en casa. Bebí algLrnas gotas, y en el misno instante me sentí cornpletamente cambiada. Se obró una mejoría extraorclinaria, y aI tlía siguiente
me hallaba curad.a del todo. ¿,Al encontrarme el médico en este inesperatlo estado, proclamó que yo no podÍa haber curado sino por

milagro.

c¡Gloria, pues, amol y reconocimiento á Nuestra Señora Tnmaculaila de Lourdes! Torla mi vida se empleará en su servicio.
*Son RoercrrNt , dc los f{iiu,s tle kt Crua."

:,¡Gloria á llaría Inmaculada! ,,Hace sobre clieciocho meses que nuestra Hermana P,.., Religiosa convers¿' recibió en el seno izrluierdo un golpe que le causó un vivo dolor; no se preocupó de ello en lo sucesivo, por más que á menudo sintiela en este sitio algunas pequeñas pulzadas. Al cabo de clos meses se formó allí un tumor d'oioroso, la enferma se aplicÓ algunos ungüentos muy sencillos que parece calmaron el mal, y se persuadiÓ de que el tumor había desaparecido, por Io cual no volvió á ocuparse más de é1. Sin embargo, de cuando en cuando sentía dolor en el seno, pero pensaba que este sufrimiento tení¿ algo c1e reurnático. ,,Antes cle Naviclacl el dolor tomÓ nucho incremento, y nuestra Herm¿ua P. puclo observar por eI exanen que hizo que n0 solamente existía aírn el tumor, sino que habí¿ tonado enormes proporciones. Entonces fué cuantlo la enferma lo puso en conocimiento de nuestra Superiora, que la mantlÓ hacer ciertos remedios con los cuales no obtuvo ningún resultado. El tumor aumentaba catla día y los dolores eran t¿mbién más fuertes, por lo que fué necesario consult¿r al méclico.

lnr
CIENTO CINCUENTA MII,AGR,OS DE NUESTRA snñon.l DE rrouRDES

81

ullste manifesió en següida que el tumor era tle la peor especie, puesto que l0 calificó d,e carrccroso; prescribió algunos remeclios, tanto internos como ex_ ternos, sin esperar mucho de ellos. Ill temperamento de la enferma no le permitió soportar los primeros, y en cuanto á los segundos parecía que no hacían sino agravar el mal. El tnmor se había dividirlo en dos especies tle pezones que estaban rojos, inflamados y du_ ros c0)u0 un guijarro. l{uestro métlico nlr. *x*, en su segundo examen pensó que la operación serí¿ conve_ niente. pero temía que la enferma, á causa de su debiliilad, no la soportaría. uEsta, sin embargo, no se pr.eocupaba de nad¿ de eso; se Ie fignraba siempr.e que había tle sanar. Dn_ rante tres días petlía constantemente á Dios que la inspirase el remedio de semejante enfermedad. ,,Una noche se acostó con eI pensamiento tle que la Santísima Virgen la curaría si ella se lo pedía; le aplicaron sobre el tumor como todas las noches una cataplasma cle harina ile linaza. Algunos minutos ilespttés se quecló dormirla. En su sueño le pareció oir una voz que la decía: uHija mía, uo son los médicos ,,los que han de curarte; es preciso que te laves nue(ve veces con el agua de Louriles, y la Santísima Vir'((geu te sanará.r; Se despertó y miró en torno suyo, sospechando que estas palabras habían poditlo serle tlichas por alguna rle nuestras Hermanas, pero éstas estaban todas acostadas. Eran las once entonces; el resto de la noche nnestra Hermana P. no hizo más qtte amoclorrarse, y en su modorra creía oir siempre las mismas palabras; esto duró hasfrr la, tarde del 11ía

.iruiente, en que lo declaró á nuestra buena Supelirtr¿, 1u cual como conservara un poco de la preciosa ¿gua d.e Lourdes, dió en seguitla á beber á la enferma, _r (luiso que se lavara con ella el seno tlurante nueve ')ías, cesonilo totlo retncd,ío. .,La Comunidad, ó más bien toda rni pequeña Con_ sregación, comeuzó una noyena; era eI 12 de Abril ultimo. Este día, antes de acostarse, sor p... renovó al pie de su cama las oraciones de la novena que ya había rezado con nosotros, hizo sobre la parte enferna l¿ señal rle la cruz, aplicó en ella una c,omplesa ':on el agua milagrosa, y en el mismo instante sintió ¿n el seno c0m0 un estremecimiento extraordinario;
-.e durmió casi en seguida, durando su sueño hasta me-

,lia noche.
,,Entonces se despertó con dolores atroces; le parecía que estaba sufriendo la operación; el dolor se

hacía sentir en todo el brazo izquierdo y hasta la punta de los declos. Este dolor tan vivo d.uró sobre un cuarto de hora: sor P..., persuadida de que tocaba al último momento de sn vida, quería llamar á alguien; pero se contentó con recnrrir á la Santísima Yirgen diciéndola por tres veces: r,¡Nuestra Señora .'de Lourdes, curaclme!', Pronto cesó totlo sufrimiento, y la enferma durmió hasta las cuatro d.e la mañana.

uAl despertar, eI brazo izquierdo, que desde hacía mucho tiempo apenas podía mover, lo encontró luera de Ia cama pasando por debajo de su cabeza; lo que le extrañó mucho, y su sorpresa no fué menos grandeucuando tratando de vestirse, de arreglar la

82

CIENTO CINCUENTA MILAGBOS

DE NIIESTRA SEÑOR,A DE IJOU-RDES

cama. etc., pudo hacer toúo esto con la misma facilitlarl que en otro tiempo. El tumor le pareció habia prirlisminuído cuand'o menos la mibad' En los cuatro tle meros días de la novena, tlulante el santo sacrificio enla después, inmeiliatamente toclo la Misa, ¡r sobre sufi'ia enormemente; le parecía que rompían los

83

III
Curación instantánea de un horrible cáncer, el B0 ile Abril tle t8?l
los Annales cle Lourtles de Agosto de lg72: <El principal testigo de los hechos que van ír seguir es un eclesiástico de alta inteligencia u g"nnd" pi.a"a, que ha pa_ sado la vida liaciendo bien en alr,órsas fun"ione. eminentes, v ho;i cura de una parroquiu consirieralrle, es á ie.icado en el centro de una de nuestras primeras ciudacles ú regenerar una población obrera que desde hace mucho ticmpo estana ale;aaa de Dios.
personale,s dignas cle todo respeto, al autorizarnos á publicar esta relación no-q ha pedido que callemos su nombre r'la ciudad donde la curación ha tenido iugar. liefiere gustoso á cuantos r,an á él lo que vamos ri decir, y no,qotros lo *tU" de su propia boca despué-s de haberlo oído ya á la 1.,T:: mrsma persona favorecida. La autenticiclad de todos los deta_ lles tiene en su testimonio, aunque aquÍ quede anónimo,la más segurrr cle lus goruntÍas. Iln lo ,lernás, ¡"n"rno, permi.o para hacer conocer de vir.a voz ó quicn los ¡ri.lir io..-noi,rr.u. q"a no Se lec en

ferma quinto nervios de su seno, que se lo arrancaban' El se rlolores rlía, que era un domingo (16 de Abril), los que ella se*e,loUjaton clurante la Santa Misa, en Ia Ese miscuración' su instancia toda guía pidiendo con encontró mal, sÓIo del iro día, al examinar el sitio y una pequeña dureza que después se ha tlisipatlo desaparet¿m¡i¿f ta hinchazón. Totlo sufrimiento ha

cido igualmente. ¡:*i< ha ates,,Hóy eo de Abril. nuestro méüico l[r" grantle tiguadó, después de un serio examen y con Entonces mal' sorplesa suya' que no exisbía ningún

<Por razones

novena fué cuando le confiamos el secreto de nuestra uHermana' y las olaciones reiteratlas tle la enferma' ,,4¡o a ésta, felicito á \:. por su confianza; verdade,,ramente vo no hubiera podido hacer á \r' una opera,,ción tan perfecta como esa'r ,,¡Amor y reconocimiento á la Yirgeu Inmaculada' para que acaba de mostrarse tan buena, tan tierna con nosotros ! Jamás se borrará de nuestra memoria ni de nuesbro corazÓn el recuerdo cle este beneficio' ,,Pons (Chareníe Infei'id¿r), convento de {Irsulinas

debemos

imprimir.

tlel Sagraclo CorazÓn, 3lr de Abril de 1871' ,,Son Slx J¡'vrun. ,\t'Perioru geircrtl
11)

(I)'"

nú\-éase en lo-c comprobantc-s el certificado del médico' mero 1 bis.

con el abate *x*, vivía en compañía de su anciana madre enferma. djul llevantlo con precipitación un trapo caliente, -Un la criada chocó atolondrad.amelrte con el maclero de una cama y l.ecibió un fuerte golpe en pleno seno tle_ lecho, y el ilolor fué momentáneamente tan terrible, que la pobre joven perdió el conocimiento. Consiguió,
q,ue

Ilaría Fanget estaba de sirviente

L.

84

crENTo crNcuENTA MrrraGR,os

DE NUESTRA snñon¡, DE

rJotrBDES

85

no obstante, clominarse lo necesario para continuar" prestando sus socorros á Ia enferma. La preocupaciÓn que tlaba ei estailo cle la señora anciana impidiÓ pensar en el acciclente ocurrid.o á la sirviente, la cual se
abstuvo de decir natla, pensando que no tendría malas consecuencias. Pero el dolor persistió y tomó un carácter alarmante. El pecho se había hinchado y eI costaclo derecho también. Penoso era á llaría Fanget hacer

rila era

el servicio labo-

rioso de la casa, y tenel que cuitlar aI mismo tiempo y á cada instante á Ia pobre paciente en su última enfernedad. Pero abanclonarla en este rnomento hubiera sido apresurar su muerté; y lfarÍa, á fuerza ile abnegación y de vigor', logró hacer hasta el írltimo suspiro de su ama toclo cuanto requería una sibuaciÓr semejante, y no dejÓ llunca sospechar su propio estado' Mas sentía que stl mal empeoraba, que se extendía

lent¿mente pol toclo el costado clerecho, y que sus continuos trabajos no daban tregua al dolor' Su deseo era entrar en el hospítal después de la muerte de su ama; pero p0c0s días antes de espirar, la digna seirora, que apreciaba altamente la piedatl firme y recta, la abnegaciÓn, eI carácter de su criada, la suplicó estuviera siempre aI servicio de su hijo y que la reemplazara á su latlo. La bnena María no tuvo corazón para rehusar este supremo consuelo á la moribunda, y se dijo: uPereceré pronto en la demanda;,, y Ia prometió que no le dejaría. Después de la muerte cle la madre, Ilaría siguiÓ al selvicio del venerable sacertlote, esclaYa y víctima verdaderamente heroica de una obligación que para

sagraila. Snfria constantemente; su seno se puesto negro; tumores considerables se habían había t',rrmado sobre los costados, hacia los riñones; sn tirazo tlerecho, c0m0 paralizado, no potlía casi servir; pero lista y hábil tanto como enérgican hacía con la mano izquierda torlos los oficios de mujer tle gobierno, sin que jamás faltara á ninguno tle sus ileberes. La tristeza la devoraba; adivinaba la gravedad de su estado, y p0c0 clespués del accidente se había fijado en su espíritu una convicción cada día más segura de que su mal era natla menos que un cáncer, un cáncer que Ia conducía á una pronta y horrorosa muerbe. Con todo, y por más de un añ0, llevó sola su ten'ible secreto. Lo que le daba este valor era un sentiniento excesivo de pudor. La idea de descubrir ante un médico su pecho enfermo para hacer apreciar los estragos de é1, la causaba un horror insoportable; habl¿r cle ellos á su amo era para su conciencia una irreverencia casi sacrílega hacia el sacerdocio. l{o comía apenas; su languidez crecia; pero la fuerza de fe y de su carácter Io tlominaba todo. Sin embargo, no siempre la fué posible disimular enteranente sus tlolores. Había palidecido. y su alegría habitual le f¿ltaba algunas veces; sn amo la decía que tlebía estar enferma, )'Ia reñía por no ser sincera y por no cuidarse. Contestaba con unas palabras evasivas, y se escapaba pala ir á llorar en secreto. Cien veces quiso irse al hospital á fln de evitarse el colmo de sufrimientos que le ocasionaba la actividarl de su trabajo, pero la promesa solernne hecha á la cabecera rle la cama de su ilifnnt& ama la retenía siempre. No

E
P
I

86

crENTo crNcuENTA Mrr,acnos

DE NUESTT.a sEÑoRA DE

rrouRDES

87

pensaba más que en su próxima muerte, y se preparaba á ella en silencio. I\[¿ría vivía muy retiratla. En la gran ciuilarl donde residía no tenía más que una amiga. Un día, acosada tle su idea fija, la hizo revelación de su enfermedad y de sus presentintientos, para que esta su amiga la ayudara con la oración á acabar santamente. La primera vez que esta mujer encontró al abate *'¡x, le dió cuenta ile lo que pasaba. Alarmado el sacerdote se apresuró á ir á su casa, riñó severamente á la pobre Mar'ía por su silencio y su loca imprudencia, y le ordeníl fuer¿ inmediatamente á consultar á un médico. María tlijo que hacía tiempo había tomailo el partido de morir anles que someterse á una inspección que Ie era más repugnante que la muerte. El sacerdote entonces, usand.o de tocla su autoridad, le itabló sevelamente, asegur'ánclola que el médico á quien la mandaba era íntimo amigo suyo, buen cristiano, hombre de tocla confianza, y que poclía confiar en él como en su propia mad,re. AI fin l¿ virtnosa joven se resignó á obedecer. El doctor no puclo obtener que ella le enseñara su pecho. Ilientras que él palpaba esta aglomeración cle

hiso manifiesta, eI doctor la dijo un día: uNo queda más (lue un medio: Ia operación. Y debo advertir á V. que
I

el resultado no es seguro. Pero haré entrar á \r.
hospital y ensayaremos.

en el

vÍa algunas veces á casa del doctor. Cuando Ia veía yg¡iv; ,r¡Ah! es Y., pobre joven, le tlecía; me da pena tle ver á V...; yo bien quisiera curarla, pero ya sabe usted, no hay más que un medio'.. Fuera de esto, más quisiera yo que no volviera y... ¿Qué he de hacer yo?

,,-¡Jamás! ¡jamás ! dijo }Iaría;V. no ne responde cle curarme, V. no lo esper¿. Y aun cuantlo así fuese, pecho para que ¿cree V. que y0 quiero entregarles mi ustedes Io hagan alli tajrulas? ¡Nuncal... Por lo demás, yo estoy dispuesta á morir...,' Instada por sü amo, la desgraciada joven fué toda-

V. quiere morir...

pues

bieu'.."

glántlulas extremadamenle abultatlas
un

escapó: *¡Desgraciada! ¿qué ha hecho Y.? ¡Es rlemasiado tarde!" Acababa de observar la existencia de un cáncer de la peor especie.

grito inyoluntario se le

y

envejecidas,

María no se conmovió. Totlo lo sabía ya, y había aceptado la muerte que se le anunciab¿. Siguió varias semanas un régimen enérgico muy doloroso, y cuantlo la inubilidacl de los remedios se

Toda ilusión era imposible. Auténticamente conderada, y segura por otra parte de su suerte por Ia descomposición dolorosa rle sus carnes, María enclerez¿ba cada l'ez más toclos los esfuerzos de su alma hacia la preparación para la muerte. Desde la inf¿ncia habí¿ amado tiernamente á la Santísima \rirgen con una devociÓn más parbicttlar á Ia Inmaculada Concepción, y en su juventud le debiÓ un¿l protección especial cuyo lec0n0cimiento perntatrecía siempre vivo en su corazón. trfuchas veces iba á visitar un santuario de María muy venerado en esle país, sobre una tle las alturas de la ciutlail. Le habían hablatlo de Nuestra Señola de Lourdes y de los milagros que allí se obraban. Algunas veces pidió autorización á su confesor para hacer una noYena á Nuestra

88

crENTo crNcuENTA Mrr/acnos

Señora de I-,ourdes, pero él nunca la alentaba

á efec-

tuarla. Los dolores iban siendo intolerables, especialmente en el costado y en los riñones. Un día vino su amiga á verla, le trae agua de la Gruta, la insta á que haga una novena de oraciones con aplicación tle esm agua milagrosa sobre el seno enfermo. Acepta, y estantlo ausente su amo para un largo viaje, le escribe á fin
de que se una á la novena. Comienzan las oraciones, )'l apenas pensaba María en solicitar una curación que se había acostumbrad.o á mirar cono imposible. Lo que sí pedía á Nuestra Señora de Lourdes era sobre totlo una buena muerte. Sin embargo, dos veces al día extend,ía sobre su seilo una compresa fría de agua de la Gruta. Expresar lo que sufría entonces d.urante los diez primeros minutos, la es imposible. Ella nos asegüraba queunhierro candente no la habría atormentado con más crueldad. Con todo, perseverÓ sin que se hiciera sentir nin-

rrouRDES 89 ie Lourdes á cacla instante con el ard.or que, atorD¿ntándola vivamente, le daban las mordeduras tlel
DE NUESTRA snñon¡. DE

,-áncer. Todo fué en yano. A la una de la noche, agobiada de fatiga, Maríafué ¡i echarse en su cama sin esperar el sueño y temiendo .iue los dolores se le aumentasen, pero irresistiblenente acosatla por la necesidad de descansar para p0ler subir á eso de las cuatro de la mañana al santua-

rio de la Virgen. ¡Cosa rara y hecho único en más cle un año ! se durmió casi en seguirla, dulce y profundamente.

Al dar las cuatro se despertó, pero un despertar
:ranquilo, dulce, sin dolor... Se encontró acostailasoi're el lado derecho. y se asustó al pensar el sufrimieni,r terrible que esta posición le iba á ocasionar, pero rada de dolor. La admiración de esto la causó una vasa esperanza. Se incorpora, y nada de dolor tampoco tn este movimiento tan penoso por las mañanas. Llesa la mano á su pecho, palpa su estado. busca los tu:rol'es que tres horas antes la roían y conducían á la unerte. Su mano no los encuentra; eI seno derecho, :,rdo el pecho ha vuelto á tomar su forma normal. .'Qué es esto?... ¿qué es esto?... Su inteligencia está .:,,'mo aturilida, no se atreve á creer lo que ve, lo que siente, lo que es. En fin, se d.a cuenta, y totla su al:l¿ se le escapa en un pensamiento, en una alegrÍa =nbriagadora. u¡Oh Nuestra Señora de Lourrles! ¡oh lfaría Inmaculada, Vos me habéis curaclo!... ¡Oh Maire mía! ¡Oh Madre míal!!" Con esta especie cle vértigo cle felicidarl, María se ¡'recipita de su cama. coge con sus manos una pe-

gún alivio.

La novena rlebía concluirse el 1." de }Iayo' El 29 tle Abril por la noche aplicó María el trapo empapado en agua de la Gruta, y esta vez le pareció que eI tlolor iba á volverla loca. Ofreció su angustia á su muy amada Madre y conservó valientemente Ia compresa. Sn tlebilidad era grande. pero n0 podía estar ni acostada ni sentada. Toda la noche la pasó en subir y bajar la escalera, en correr al aire fresco tlel jardín, en entrar en casa para buscar un alivio que n0 encontraba fuera, en volver á salir... La tortura era intolerable. La desgraciada joven invocaba á Nuestra Señora

b.

90

CIENTO CINCIIENTA UIIJAGROS

DE NUESTRA SENoRA DE

rrouBDns

9l

queña estatua Ce la Virgen, l¿ cubre de besos y de lágrimas, y le habla á gritos toda transportada de alegría. Repuesta un poco de su agradecimiento y de su emoción, se viste á la carrera y sube la colina li geramente, sin apercibirse apenas de la rapidez de la subicla. ¡Quién dirá los sentimientos que la llenaron durante la Santa trIisa, en la Comunión y á los pies de esta rlulce Maclre, delante tle la cual había llor¿tlo tanto su alma sencilla, pura, que se encontraba bajo la primera impresión de la operación misteriosa que había obrado en ella Ia Yirgen lfaría!... Hasta Ia mañana de que hablamos, la bajaila de la colina era para ella un largo suplicio; cacla paso magullaba su pecho conmoviéndolo, y se veía obligada, para rlisminuir la intensidail del dolor, á apretarse con sus rlos manos eI seno

l',

hacemos nada. Siempre tengo que decir á V. la r"rsrna cosa. Es inútil que venga V., y puede retirarirrne así, y le ruego se sirva examinarme est¿ vez. qué? demasiado sé lo que lleva V. en su pe-,.Para ::.. Es inútil.-Señor tloctor, hágame V. el favor por ::i3 Y€2... Se lO rü€go.:r -\ccedió al fin por complacerla, y puso manos á la :ra. Pero sus dedos no encontraban los tumores. Ex-inó muy vivamente¡ ,r¿I\Iar,ía, ¿qué es esto? ¿ qué hecho V.? ¿Ha ido V. á ver otros médicos? ¡IIa"r

- . rri seguida.- Con todo, señor doctor, no quisiera

r

y gozosa en su alma,

eI costado. Descendió serena ligera de cuerpo2 libre en sus nrovinrientos, sin el menor Iatido penoso en supecho, y satisfecha cle esta nueva prueba de stt complesana y

y

ta curación.
Algunos días después, cuando había gozado bastante d,e su milagroso bienestar, cuando se acostumbró un poco á las delicias de su vida nueva, y después de pasar así varios días, se vió segura de qre su dicha no era un largo sueñ0, escribió á su buen amo, quien no putlienclo creer en la curación, se figuró no haber comprendido la carta y pidió con urgencia explicaciones. La afortunada sirvienta fué luego á ver al doctor. 'r¿Otr¿ vez, María? dijo con bondatl al verla; ¿viene V. cono siempre á importunarme? \r. no quiere
hacer lo que es preciso; pues bien,

..'le ilo lo tlebo á sus remedios?- Sí, ciertamente.-'les bien, voy á decir á V. mi médico y mi remedio. -..'n Nuestra Señora de l-.,ourdes y el agua de Ia Gru;. Y he sanaclo durante un sueño de tres horas.'th ){uestra Señora de Lourdes! dijo con un acento := fe y ile profhntlo amor el doctor enternecido. I[¿:ia. lo que V. me dice no me espanta. Yo mismo he ::bido mucho en mi últina enfermedad á esta agua -ilagrosa. Es V. rlichosa, hija mía; está V. comple:.1mente curada.-¡Y quería V. hacerme tajadas ! aña:¿ rientlo María; la Santísima Virgen no lo ha permi-

r¡... \'. está curada, amiga mía, absolutamente cu::,1a. Dígame lo que ha pasado.- Vamos, señor doc:"1'. ¿me asegura \¡. que yo estoy curacla, y confiesa

:-t \'.!-¡Oh! no, señor tloctor, tlijo tranquilamente - ,:r'iadÍ[r á natlie más que V.-Pero esto no se expli-

:l'lo.

El excelente doctor

',

It

sin la operación

se hizo contar los pormenores la novena. El accidente que ocasionó el cáncer tuvo lugar á

92

CIENTO CINCUENTA MIITAGBOS

DE NUEST.RA SENOBA DE I,OIIBDES

93

principios

ile

1870.

La

curación se obró

el 30

de

Abril de 1871. I{emos visto á María Fanget un año tlespués del suceso. Estaba vigorosa y lista, y ella sola bastaba para el gobierno muy laborioso de la casa. Ningún síntoma d.e su horroroso mal había reaparecitlo, y ja¡nás había vuelto á sentir dolor.

-a los hechos referidos como tedtigo ile ellos, y cree tn el milagro como en la evidencia. El doctor ha dado

:u

La narración tle esta humikle hija tlel pueblo, hecha con una perfecta frescura de memoria, nos dejó una profunrla y dulce impresión de respeto y tle religión. La verdad brillaba en el acento, en todas sus sílabas. Sus ojos se humedecían. Se veía obligada á detenerse. *¡Oh ! tlecía. sólo el pensar en lo que me ha pasado, me penetra... me obliga á llorar... ¡Dios mío! cuando yo me digo: ¡Es á mí á quien la Virgen ha mirado, á mí que n0 soy nada! ¡Oh María!!" Por último añadió: ,,Algunos momentos no puedo creerlo, y estoy bajo esta impresión destle los primeros días: me parece un sueño." Yolvitlándosedenuestra presencia exclamó: u¡Oh Ia Inmaculatla Concep-' ción... esta Inmaculada Concepción!! clecía, fljos los ojos en el cielo. ¡Oh qué buena es la Virgen María! ¿Cómo no quieren creer en Ella? ¡ Dichosa Gruta, á tlonde voy con el pensamiento muchas veces y á clon' de quisiera ir con mucho gusto para tlat' gracias á la Santísima \¡irgen ! Se lo he prometitlo; soy pobre; Lourdes está muy lejos, pero iré si no es enteramenabate ***, hombte grave y acostumbratlo á las grandes responsabilidades, de espíritu muy cultivatlo, con la fecunda y brillante mad.urez de su talento, afir-

testimonio, reservailo, pero significativo. Los he:hos son ciertos, nosotros lo sabemos; nosotros Io ¿irmamos altamente y con totla seguritlad; toca al i.uen sentido y á la buena fe sacar las consecuencias ,jue se deducen tle ellos en la esfera de liberiad que r,,'s deja la fglesia.

te imposible.

EI

',

'!
1

I
_q

I

l. ü,

94

CIENTO CINCLTENTA MII/AGBOS

DN NUESTBA SENORA DE I]OURDES

95

IV
Curación milagrosa de una joven polaca ol p8 tle Mayo tle l8?1, en Ia ffesta tle Pentecostés
Nucstr¿r Señora de Lourdes es conocida ¡. amada en polonia. 'Con bastante frecuencia piden agua de la Gruta para este lejano
é infortunado país; y ri pc-sar de todo-s los obstáculos, los peregrinos v enfermo,q polacos vienen al venerado Santuario de la Virgen Inmaculada. lln 1871 tos diarios de Galitzia publicaron la curación de una joven que todo-s, incluso los médicos, han con-"iderado como milagrosa. Una ReligiosLr dominicu, que conoce particularmente á la f¿milia, nos dice que la joven polaca, de unos diecisiete año-q, entre otros male_q quc teni& estabil

uLa vísper¿ de Pentecostés empezamos una novena uniénalonos á la llisa que se rlecía con esta intención todos los días delante tle una imagen de la Virgen milagrosa. Ese dí¿ la enferma, sostenida por dos personas, no p0día mantenerse un segund0 s0bre sus piernas y mucho menos dar un paso. El primer tlía tle la novena por la noche nuestra hija tomó el agua de clía siguiente trató de levantarse, pero sintienclo rna grande debilidari en los riñones. se volvió á acostar; y después de decir las oraciones de la novena nos pidiÓ el frasquito del agua milagrosa, bebió algunas gotas, humedeció con ella sus dedos, y hacienclo l¿ señal de la cruz sobre la espina tlorsal con Lourtles.
una fe y confianza que sólo Dios puede clar, se levantó enseguirla y atravesó totla la habitación sin ayuda

Al

atacada de epilep,.ia; que sus padres habían hecho venir de Ror¡a á un célebre ntédico, ¡'que todos los remedios no bacian ¡¡ils que uumcnl¡r el m¡rl. He aquÍ la caria que la noble.r. ¡riadosa nradre de Ia joven curada escribió entonces al párroco de Lourdes:

tle nadie. ,,La curación er& evialente, nadie pudo negarlo; los
médicos, tanto alópatas c0m0 homeópatas, que habían

úrSeñor Cura:
,, P0r una casualidad provitlencial oímos hablar hace meses de la célebre Gruta cle Lourdes y rle los estupendos milagros que allí se habían obraclo por intercesión de la Madre de Dios. Un sacerclote, víctima de la opresión rusa y desterrado á Siberia. nos recomendó con instancia que recurriésemos al agua milagrosa para nuestra hija María, enferma desde hace dieciocho meses de un sufi.imiento ner.vioso, compli-

€stado asistiendo durante tantos meses á nuestra hiia' están conformes en decir que esta curación de ningún m0al0 puede atribuírse á sus remedios, que nada hacían, sino ciertamenbe á una gracia espeoial de Dios. ,,El mismo tlía de esta brillante manifestación del poder de la Santísima Yirgen, nuestra hija se paseaba con n0s0tr0s por eI jardín. siendo así que la víspera era conilucitl¿ en ün cochecito, no sentacla sino acos-

cad.o con una enfermedad de riñones que le había completamente quitado el uso de las piernas.

tada como en la cama y sobre almohadas. ,,Al principio de la lto\'ena habíamos prometido que si la Madre de Dios nos obtenía la curación cle la enferma, haríamos insertar en los Annctlr:s de Lotudes esta gracia tan peclida; ¡. á fin de cumplir con este tle-

96

crENTo crNcuENTA urrJaenos

NE NUESTRA SEÑORA DE

I,OU.RDNS

97

ber tan dulce y consolador para nosotros, comunicamos á V. la noticia de la gracia que hemos obtenido por la protección de la Santísima Virgen. ,,,..Dígnese aceptar, señor Cnra, etc. ,,Eulr,rA Srnzyx'sx.a., condeso ile,Ictbton
otus/¿a"

i,:np€r antes de nucho tiempo el hilo de esta frágil
':xistencia. Los médicos ernplearon todos sus l.enedios para ,:onbatir el mal; las ventosas y la electricidail, todos

<Kros'cienko (Gali'.zia austriaca), l8 de Julio de 187t.>

Seis años de,ep¡d.-., en el mes tle Abril de 1877, la Srla. IIaria Skrzyn'ska ha venido á Lourdes con su piaclosa maclre y la señorita Lucía trlicroszorvslia, una rle sus amigas, para dar gracias á la Santísima Virgen Inmaculacla, clejando en el Santnario ttn e&:oalo en acción de gracias, Debemos ú los pormenores más circunstanciaclos que estas señoras dieron entonces á los Padres Nfisioneros, la relación siguieute cluc -ce publicó en los Annales del mes de Junio cle e-cte mismo arlo de 1877:

La Srt¿. flaría Skrzyniska, joven polaca cle diecisiete airos, t'ivía en l{ros'cienko, cerca cle Krosso, en Ia Galitzia austriaca. El 14 tle Noviembre de 1869 fué atacada de una enfermedad grave de la medula
espinal. Después de seis semanas de sufrimientos queiló irnposibilitatla de analar, y pasó más ile un año sin poder estar en pie. Tomábanla en su lecho c0m0 á un niñ0, y la llevaban en los brazos para colocarla en una silla tle manos ó en un sillón de ruedas. Durante año y medio no ha vivido más que de frutas y de algunas legumbres, n0 pudiendo comer carne ni ningírn otro alimento substancial; y sn cuerpo, reducido en poco tiempo á la piel y á los huesos, sólo era un esqueleto. Algunos paroxismos neryioso-c amenazabalr acabar de

largo tratalniento calm¿rlos paro,risiros uer.vio,ios, pero la meclula espinal no se curó. I)os sacer.dotes polil.cos, uno d.e ellos confesor. de la Ie, el c¿rónigo Ignacio Domegalski, desterrado du_ iante cinco años en Siberia, pr.r_rpusieron que se ¿cu_ ,liera á la intercesión ile l{uestr.a Señora áe Lourcles, rmpleanclo el agua de l¿ Grut¿. Se buscó clicha aguá cn Cracovi¿ sin poderla encontrar, hasta que al fin una Religiosa dominic¿ pudo facilitar un peqneño fras_ co diciendo: "He aqní el agua preciosa; que sirva para gloria de i{uestra Serjora de Lourdes y que hagan ulla ltovella e[ su ltonor.,, Era el 27 de }Iayo de 1871. Este mismo dí¿ á las ,1oce, los pailres de ]Iaría habían eusayad.o inútilmell_ :c por seis veces hacerla estar en pie, y el mismo es_ :¿clo de la enferma se comprobó á las nireve de la no_ :he. Es de aclvertir que destle h¿rcía seis semanas n0 .e aplicaba ningirn remeclio. En este momento comenzó la novena. Siete pttter 1; "l'oc se I'ezaron en familia. Mientras que la madre ,ie llaría continnaba arroclill¿da suplicanclo á la Vir_ :en Inmaculacia que cllrar¿ á su hija, uu¿ tle sus rrlrigas, la Srta. Lucía Mieroszowska, iomó el agua :rilagrosa, clió de beber algunas gotas á la enfernñ y
r,lr un

1,,,s medios suministr.atlos por Ia homeopatía y la alo_ patía fueron impotentes. L-n médico homeópata, mon_ sieur Held, yenido de Roma á Cr.acovia, iogró

clespués

98

crENTo crNcuENTA Mrrracnos

NUDSTR,A

snñonrr DE

r,ouRDES

gg

echó una poquita sobre la espina dorsal. fln instante después, María se dormía tranquilamente sin despert¿rr hasta el día siguiente por Ia mañana, que era clía tle Pentecostés. María entonces hubiera deseado vivanielite levantarse, y quiso hacer un ensayo' pero las fuerzas Ie f¿rltaron. Piclió c1e nuevo ei agua de Nuestra Señola de Lourcles, hizo la señal tle la cruz, bebió y la apticó también á sus liitones'.. De repente se levanta, echa á andar y llena de alegría da gracias á la Virgen Inmaculada. Acudieron los padres, y locos de g0zo n0 hicieron más que t-ezaÍ ! Ilorar. Después sirvieron el almuerzo, y llaría se puso en la mesa con su famili¿ comiendo de totlo con buen apetito. La noticia de este prodigio se extendió en Cracovia, y contribuyó á establecer Ia devociÓn ¿i Nuestra Señor¿r de Lourd.es en est¿r ciudad y en todo el país. Descle este momento se han contatlo en toda Polonia ulr grarl número de curaciones consideratlas como milagrosas.

üal de ojos curatlo repentinamente. (León Collongues, tle la tliócesis de Tarbes, p tle Julio
de r8?l).

Perdido en el fondo de montañas salvajes. el pintode tr'erriéres, en la diócesis cle Tarbes, está habitado pol familias de carboneros. En lg70 eI tiía del Cotyus, uno de estos pobres obr,eros, apelliilatlo Collongues, excelente sujeto 5. buen cristiano, ha_ bía sido curado repentinamente en la Gruta de Lour_ des de una larga ¡. cruel enfermedad de estómago, y había conservado, así como su familia. nna confianza grande en Nuestra Señora de Lourdes. En el mes de Junio de 1871 su hijo León, bueno jovial niño rle once años, fué atacado de una infla-v mación grave á los ojos que hizo rápidos progresos, hasta que á los quince días tle sufrimientos perdió enteramente l¿ vista. Sus afligidos padres, al tiempo de levantar la venda que le cubría los ojos, abriénclole los párpados no veí¿n más que sangre. El pobre niño, cruelmente atormentado por el dolor, y habiendo pa.ratlo d.os noches sin sueñ0, repetía llorando: ,J¿ no
resco valle

teré más. " El 2 de Julio, flesta de la \¡isitación rle Nuestra Señora, á eso de las tres de la tarile. León decía á su

100

crENTo crNCUENra r[rLAGBos

DE NUESTRA spñon¿. DE

rrouRDES

101

madre: ulladrer ¿es de noche?-r\0, hijo mí0, descansa.-¡Ah! si me llevase V. á Nuestra Señora de Lourdes yo curaría.-Te llevaremos allá; tranquilí'¿ale.t,

Después de la olación María fué á dar parte al señor Cura, el cual se apresuró á venir.

-Buenos

Se abrió la puerta; la Srta. lfarÍa Suzac y la hermana tlel señor Cura entr¿ban en la pobre choza. El niño no cesaba de repetir: *Si yo estuviera en Lourdes sería curaclo.,' *¿Tienes mucha eonflanza en Nuestra Señora de

la -Está \¡irgen. Tú la amarás mucho ¿no es verdad? -SÍ, señor Cura, quiero amarla mucho: Ella ha curado; ya no sufro, y veo.

dias, señor Cura, estoy curado. bien, hijo mí0. Es menester dar gracias á
me

Lourdes? le clijo trIaría.-¡Oh! sí, tengo mucha confianza en Nttestra Señora de Lourdes.-Hace un año que lengo una botella de agua de ia Gruta: veremos si queda alguna,,, dijo }Iaría, y salió. Et niño se rtruetló aguardando con impaciencia, hasta que la hermana tlel señor Cura volviÓ y dijo: "Toma, hijo nrí0, esto es lo que me resta de agua de Ia Gruta, un medio vasito., Y Io puso en la mano clel niñ0, clue lo cogió con avidez. luego tomó su pañuelo, lo empapÓ en eI vaso y Io llevó á sus ojos: *¡Estoy curado! excl¿mÓ con transporte; estoy curailo, veo. ¡Oh! yo veo...-¿Que ves tir? dijo su madre fuera de 5i...,r Y el niñ0, abriendo extraordinariamente ios ojos y enseñando con el tledo

Toda inflamación había desaparecido súbitamente del ojo derecho, y la poca que quetlaba en el izquiertlo no existía tres días después, ó sea el miércoles. Desde el martes León se paseaba en el valle, y el jueves estaba encima de un cerezo. La Virgen Tnmaculada ama á los pobres y á los
niños.

León bebió algunas gotas tIeI agua tan deseada;

los objetos, exclamó¡ uAquí está el pan... aquí eI libro...,' La matlre se echó á llorar, y Ia Srta. Ilaría lloraba también. *Vamos, dijo ésta, hay que dar gracias á la Santísima Virgen; recemos el Rosario.'r Y las d,os mujet'es se pusieron de rodillas y lo empezaron á rezar. León, arrodillado en stt camar contestaba.

|
I I

,,¡" ''

102

CIENTO CINCUENTA MILAGR,OS

DE NU]TSTR,A S.IÑOR,A DE

ITOURDES

1()3

VI
Mauricio Lagorsse, tle nueve años, recobra súbitamente en la Gruta el oíilo pertlitlo hacía tlos años y metlio, el 28 tle Julio ile 1871.
Nluuricio Lagorsse, de Tourtoirac, cliócesis de Périgueux, ¿i la edad cle siete riios en la oreja izquierda un absceso (especie cle tumor) que le plivó enteramente tlel oido de este Iado, para cuya curación fué conducido en 1870 á las aguas de llarége-s. Uno de los médicos clel lugar, el Dr. Vergez, después
tuvo
de haber examinado atent¿tmente el conclucto auditivo, cre-vó que la membrana ciel timpano habia sido rota por el mal' En el mes de Julio cle 1871, la evacuación purulenta y la sordera completa persistían airn, y -se resolvió que el joven X{auricio hiciera una nue\ia temporada de agutr-c termales. Al pasar por Lourclc-. el niño fué curado I'epentinamente en la Gruta.

capilla subterránea y de haber recibido la Sant¿ Comunión, me clirigí á Ia Gruta con Mauricio par¿ rezar el Santo Rosario. Acabada nuestra or'ación, pedí permiso para entrar en la piscina á fin de bañar libremente la cabeza de mi querido niño, y allí le hice copiosas ynumerosas inmersiones, á las cuales se prestó r:on la mejor yoluntad. ., Inmediatamente después n0s aliriginl0s al convento para tomar la colación que V. nos ofreció bondadosamente. Apenas había empezado eI niño á comer, lne

tlijo con viyeza: uPapá, oigo... papá, oigo.-Bien sé que oyes, quericlo hijo, le contesté; pero es del oíclo bueno.-Papá, le tligo á Y. que oigo rlel oído enfermo; y por l0 demás siento un hormigueo extraordinario en est¿ oreja desde ctrue salimos tle la piscina." ,,Vivamente conmovido me levanto entonces, me acerco á Mauricio, tapo herméticamente la oreja buena, y le dirijo en voz baja varias preguntas. IIe respondió con perfecta facilid.ad y sir la menor dificult¿tl. Yo estaba maravill¿do. Debo decir á V., mi reverendo Padre, que desde hace dos años y medio este niño no había oído un sonido por esta oreja que los nédicos no me daban ninguna esperanza rle la curatión de este 0íd0, y que al dirigirme á Baréges yo tampoco la tenía de que recobrase el uso de é1, sino ,.irnplemente de la curación del absceso. 'Ienía, pues, mil buenas razones para estar maravillado. .,En este momento fué cuantlo hice llamar á V. á tin de participarle mi alegría y mi feliciilacl. .,El mismo día fuí á Baréges. IIi primera visita fué al f)r. Vergez, que había asistido al niño el eñ0 pa-

He aqui la interesante relación que t'l padre del niño dirigia al Superior rle Ios lnisioneros.

'I'ourloirac, por Excicleuil (Dordogne),20 Enero de

1872"

,,lli

reverentlo Padre

:

,,En Julio tle 1871 había yo pal'tido para Baréges procurar la salud tle mi hijo }fauricio, ctlando al paá s¿r por Lourdes tttve el pensamiento de ir á la Gruta para recomentlar á la Rienaventurada Virgen }faría la estación de aguas que íbamos á hacer, y pedirle le fuera verdacleramente saludable. uEra el 28 de Julio: después de oir ia lllisa en la

.

/¿'

104

crENTo crNcuENTA MrrraeBos

DE NUESTRA snñon¿. DE

r,ouRDES

105

sailo, quien después de examinar cuicladosamente la oreja me rlijo: u¡Qué diferencia rle ahora al año pasado! está mucho mejor.-Doctor, le rlije, examine V. si encuentra la membrana del tímpano.,
,,Después rle haber mirado bien con sa speculurn me tlijo: uAhí está... " ,,Mauricio oye siempre muy bien. Yerdad es que el absceso y la evacuación duran todavía, pero esto no le impide hacer con éxito sus estudios en el pequeño Seminario tle Versalles, y tendrá pronto la dicha de ser admitirlo, á pesar de su tierna etlad, á la primera Comunión. ,,Damos gracias á la Santísima Yirgen abierto el alma d.e nuestro pobre niño á

YII
Curación instantánea tle una úlcera cancorosa, en Blois, el 12 ile Octubre tle lg?l
Un piadoso seminarista de la diócesis de Blois escribÍa al Superior de los misioneros de Lourdes Ia siguiente relación:
<tslois,

por haber las santas

2l

de Noviembre de 1871.

inspiraciones cle la gracia, después de haber sanatlo la membrana del tímpano que estaba tan destruída, y creaclo, por decirlo así, de nueyo el órgano del oído, humanamente perrlido para siempre. *Esta es: reverendo Padre, la exacta y sencilla

,,Mi reverendo padre:
sPermítame V. le pida una página tle los Anna,les Nr¡tre Dame de Lour¿les para publicar un hecho prodigioso de la misericorrlia de la Santísima Virgen sobre una pobre mujer de esta ciudad rle Blois. puedo asegurar á V. su autenticidad, pues fuí uno de los testigos oculares. ¿No sería ingratitud hacia una Madre tan buena dejar ile publicar las gracias que en su bondad derrama sobre la tierra, especialmente en un siglcr en que se rechaza con desprecio todo lo que ile cerca ó de lejos tiene relación con lo sobrenatural? He aquí el hecho. ,,Una pobre mujer llamada Gousse estaba atacada de una úlcera cancerosa en eI estómago desde el 12 rle Julio rle 1870. Había ido tiranrlo, completamente €xtenuada, hasta el 15 de Agosto rle 1g7l; mas con_ sumirla por tan terrible mal, se vió obligarla á guar_
tl,e

verclad. Puede V. hacer de este escrito
guste.
r,Tf

el uso que
'r

. LaeoR,ssn.

.'¿'

106

CIENTO CINCUENTA I{II,AGROS

DE NUESTRA

suño¡.l

DE rrouRDES

107

clar cama para n0 dejarla más. Las palabras de la enferma expresan mucho mejor de Io que yo pudiera hacerlo el estado en que se encontraba.

ul,os sufrimientos qüe y0 patlecía, dice, no son .¡comparables con ningírn sufrimiento tle acá bajo; yo r,no podía ilarles nombre; me figuraba tener un reptil (que me devoraba poco á poco. Los accesos de ilolor a€ran müy largos; duraban á veces todo el día, y uctranilo cesaban yo no me atrevía á respirar, por termor' de despertar el monstruo adormeciclo.u .,Ni métlicos ri rnedicamentos proclucían eI menor alivio á sus crueles dolores, cuando el 10 de Octubre último me vino al pensaniento hablarle de Nuestra Señora de Lourdes: y0 acababa cle recibir diez boteIlas de agua de la Gruta, y le ofrecí una tle ellas, que
aceptó con pronbitutl. .,Al dia siguiente hizo uso clel agua á eso de las cinco cle la mañana; y ¡0h naravillos¿ bondaü de la Virgen Inmaculada ! en yez de los crueles sufrimien-

r,itlillas la mayor parte tlel tiempo, y después tle este tributo de reconocimiento á Ia Virgen sube de nuevo á su casa y se ocupa en sus habituales quehaceres. ..Este es el hecho, mi reverendo Padre, contado, niuy sucintamente. Desde entonces he visto tres ve,:es á esta protegida ele Nuestr¿ Señora de Lourdes: rlabaja, está alegre, y el día de Todos los S¿ntos se ill€rcó á la Santa llesa clando gracias á Jlarítr por su
I'rotección especial. ..Suplico á V., pues, mi reyerendo Padre, haga col-rc¿tr €n la iglesia de Nuestra Señora de Lourcles, en acción tle gracias por este prodigio, una pequeña placa

de mármol con esta inscripción: *Rss6¡o.1*iento á -)[aría; Blois, 12 de Octubre rle 1871.,, ,,Sea Dios alabado, y demos gracias á l{uestr¿ Sen(lra de lrourtles. i,Er, ¡.n¡.:rn Joncn SoNNnr,
<(l

ran Seminario dc BIois.>

tos de costunbre se duerme cou un sueño dulce y ligero; y ¡cuál no es su sorpresa cuando al tlespertar, á cosa de las siete, en lugar de sufrir los terribles tormentos de costumbre, se sintió fuerte y vigorosa como anbes de su enfermedad ! ¡ en seguida se declaró curada, y para dar una prueba evidente tle su curación fué á l{isa á dar gracias á la Santísim¿ Yirgen ! "Parte, y esta mujer á quien yo veía la víspera sufrientlo horriblemente, baja con paso vivo y alegre una de las pendientes rápidas qüe se encuentran á cada paso en Blois, Ilega á la iglesia, oye la lfisa de

\'"
108
crnNro crNCUENra Mrr,Acn,os
DE NUESTX,A SEÑOna DE rrounDEs

a

109

\¡ttrT

Curación instantánea rle una artritis aguda el 25 tle 0ctubre tle 1871

(1)

:npez6 espontáneamente, sin golpe ni caída, y ¿l ter-.r di¿ la articulación estaba hinchada, colorada, dolo:,,s¿. y vino la fiebre con pérrlida del apetito. EI doc:,-'r Emilio Collarcl, de Lieja, hizo aplicar sanguijuelas : iuego un ungiiento y cataplasmas. Bajo la influencia l: este tr¿tamiento y después de quince días de un :¿p0so absoluto, tuvo Ia enferma una mejoría cOnsi-

*
;!

t!, r

il
t:

i,

tl t.

t'
i1
6j

t
I

¡
t*,

ii

t: Í
¡

I
J

Este hermoso miiagro tuvo lugar en Tirlemont, diócesis de I-ieja, en l}élgica. Desde hace muchos años, y e,s¡recialmente desde la maravillosa curación de Pedro Hanquet, maestro albañii en Lieja (que hemos referido en otra parte), la fe \,iva y generosa de Bélgica no ha cesado de atraer sobre los belgas bendiciones especiales de la Inmaculada Concepción. Por todas partes se han erigido y erigen aún estatuas de la Virgen de Lourdes, y en r.arios sitios copias de la Gruta milagrosa que recuerclan á la piedad de los fieles tan conmovedores milagros. En Oostacker principalmente, cerca de Gante, se ve desde 1875 un Santuario que se ha hecho ¡'a tan célebre, que ia piedad popular lo ha bautizado con el nombre de <<Lourdes.> No debe extrañarse, por tanto, que la SantÍsima \rirgen se complazca en multiplicar su,e prodigios en ese país, tan bueno todavia. El año de l87l nos ofrece varios que brillan entre otros muchos por su resplandor y autenticidad. Sólo uno referiremos que ha sido obrado en una joven educanda del Sagrado Corazórr Bois l'Evéque. La misma madre de la niña afortunada hizo la narración que copiamos aqui:
de

Tirlemont (tsélgica), Diciembre dc l87l

,,Mi hija Elena, etlucanda del Sagrado Corazón de Bois-i'Evéque (Lieja) fué atacarla á fines rlel mes tle Junio último de una inflamación de la rotlilla. El mal (l)
Se llama así una inflamación de las arterias, enfermedad

rnuy peligrosa.

ltrable, pero la hinchazón no había desaparecido ente:¿mente; los dolores eran siempre vivos, los movimien:,-,s imposibles, y hubo que recurt.ir á una porción de rejigatorios, algunos d.e ellos salpicados de morfina, y i,,rr'fin se ¿plicó un vendaje almidonado. ..Llegó el 16 de Agosto, época de las vacaciones, y :ni hija no estaba crlraala, pero iba mej0r. Yo deseaba rivamente que volviera á mi casa, y los doctores Stroo:'ands, tle Tirlemont, y Emilio Collard, de Lieja, que !e ha6ían reunido v¿rias veces en consulta, no se opusieron al viaje. La traslación fué sumamente penosa, á [,esar de todas ]as precauciones que habíam0s tomado, .r al día siguienbe de nuestro arribo la rodilla estaba rás encarnatla, más hinchada y rlolorosa, de suerte lue fuer'on neces¿rias sanguijuelas, cataplasmas y '-'tlos vejigatorios. A los quince días el mal había vueli,-' al mismo punto que el rlía de la particla de Boisl'IJvéque, salvo qne los dolores eran lnás vivos, y aun,{tie se ensayaron varios remedios tanto externos como internos, n0 se pudo calmar el sufrimiento. .,EI Dr. llichaux, de Lovain¿, vino á consultar iorl los 0tr0s clos médicos. Convinieron en qtre se sicuiera el mismo régimen, es decir, dosis considerables de morfina que se introclucían bajo la piel, ¡r que des-

¡

.\,

¡)..\

110

.,

"r'
..
..
..

crENTo cTNCUENTA MrrrAGRos

DE NLTESTR,a

srñonr DE r,ounDrs

111

pués de algunos clías se enplease el cloroformo para aplicar un venclaje almidonado ó en¡'ss¿¿. que reemplazaría á Ia almohadilla que sostenía la pierna. Pero nos opusimos al empleo del cloroformo, y pasó todo el mes de Septiernbre sin que se pudiera aplicar el venilaje ¡' sin que la enferma putliese soportar el más pequeño movimiento. Durante este mes de Septiembre los médicos recurrieron aI hierro cantlente para ca[terizar la rodilla en unos cuantos puntos aislados, cuya oper¿ción se repitió varias veces. Jrero ¡ay! sin resultaclo. y el dolol no clisninnyó. Por fin, el 10 de

no había podido soportar el vendaje almiilonado clel rnaltes, empezó á mejorar; yo tenía nucha esperan_
za y mucha conflanza. Haci¿ medio día puse nna nue_

Octubre se decidió poner, costare lo que costare, el vendaje almidonado. Se aplicó: pero los sufrimientos eran tan vi\'os, que tuvieron que quitarlo. u Mi hrja, que toilo lo había soportatlo con valor, cornenzaba, no sin razón, á desesperar, ¡'tomó la resolución de hacer una novena á Nuestra Señorrr tle Lourrles. Aquí clejaré que hable e)la misma, transcribiendo la carta que dirigió á una de sus amigas al día siguiente de su curación: ,, Había yo escrito á Bois-l'Evéque para pedir agua ,, de Nuestra Señora rle Lourdes, pero no tuve valor ( pa,r& agü&rdar la que me había sido prometitla, ¡tan cpersnad.ida estaba de que iba á obtener mi curación! ,, Habiendo sabido que una señorita de Tirlemont tenía ,, de tlicha agua milagrosa, me apresuré á pedirle; y el ¿, 14 tle Octubre, á eso de las nueve de la mañana, aplir qtté la primera compresa rezando la pequeña oración ¡; que decíamos en Bois I'Evéque en el mes de }fayo: ' en seguida bebí algnnas gotas, diciendo an Ilemot'are ¿. )' tres Aue lfaríss. Una hora clespués mi rotlilla, que

..llr. Stroobands, estaba presente. Yiendo que los dolo..res aumentaban, me pidió dejara aplicar una compre.. sión calmante. Lo rehusé, y solamente quise que exa.. minara mi pierna. trl observó la hinchazón, y que con .; motiyo de la postura liabía una contracción cle un d.e.. do á lo menos. Sin dejarme desanimar traté de dor..rnir, y lo conseguí perfectamente, pues no me desperté hasta el clía siguiente, lo que no rne sucede ja..rnás. La primera cosa que hice fué mi novena. lIi .. rodilla se hallaba en el mismo estado de Ia noche an.. terior, pero mi confianza se había aumentado. Traté .,de levantal'me. mas el dolor era tal que me caí sobre
.. ,. .,

ya conpresa sin aclvertir cambio en el volumen cle la ..rodilla; ¡' toda la tarile, lejos tle estar mejor, sufría .. nás. En fin, á las cuatro y á las nneve de la no.. che tomé cle nue\ro el agua milagrosa. IIi médico,
..

el sillón

colocad.o

al pie de mi cama, y como putle

procüré volverme otra vez á ella. Tomé de nuevo el ..agr¿ de Lourdes, y fi.oté mi rodilla durante meilia

,.hora poco más ó menos. l{e I'olví ár levantar. y ¡olr ..tticha!!l estaba curada. Di inmedi¿rtamente varias :; vueltas por mi cuarto sin sentir clolor ni tilantez:
.. toilo había desaparecido. lle puse de rodillas sin l¿ ..menor dificultad. Estaba curacla, y bien curacla, por .. Nuestra Seirora de Lourdes. La emoción que experi.. menté en aquel momento no la olviilaré nunca; toda-. vía estoy desconcertada. ,, Dentro pocos tlías parto para Lourtles.

I12

crENTo 0TNCII¡NTA lrtrJacnos

DE NüEs.rRA sEñoRA DE

rrouBDES

113

r,¡Cuánta verdaal es que la Virgen no hace nada á nmedias! mi mamá, á quien una impresión fuerte pone smal&r no ha sentido absolutamente nada, y por cierto {(que la emoción de ayer fué bastante grande., ,,Cuando vinieron á decirme que mi hija estaba curad.a, no quise creerlo, y era sin embargo una realidad. N0 trataré de tlescribir la sorpresa, el estupor cle toda la familia: todos se preguntaban si era aquello un sueño. A estos sentimientos sucedieron la alegría y la feliciclad, pues Ia curación era bien conrpleta y n0 p0tlí¿ dudarse; mi hija andab¿ exactamente como si nunca hubiera tenido nacla, y ese mismo día Ia vicron los médicos y atestiguaron el hecho, no sin grande admiración. <<La curación se mantiene perfectamente, y hoy la rodilla ha vuelto á su estado normal.

IX
Dos curaciones milagrosas en los Estatlos Unitlos ile América, en Octubre de lg?l
El24 d,e Octubre de l8Tl la H. Alovsia, Religiosa de Nuestra -Señora en Namur (Bélgica), escribía á los padres misioneros .ie Lourdes pidiéndoles agua de la Gruta.

J. Blvcr¡.nnts."
de Octubrc de 187i, añaden los Annales cle Lot¿rdes la Srta. I3.lyckaerts venia á cumplir en la Gruta su peregrinación de acción de gracias. Nada dejaba sospechar en su marcha la cruel enfermedad que ha sufrido; pero su agradecimienio y su alegria publicaban muy alto el favor quc recibiir de la Virgen Inmncul¡da.
17

El

de las cuales nos traía la noticia de un prodigio: los transcribo para qüe beniliga \.. á la Santísima yirgen nuestra Madre fnmaculacla. ,,En Cincinnati (Estarlos tfnitlos), en la Comuniclarl tle Señoras del Buen Pastor, un¿ de las Magclalenas sufría hacía tiempo cle úlceras en la pierna. Tenía dos; tuna encima de la rodilla y otra tlebajo. Estas llagas eran tan grandes, que el asiento rle un vaso podía en_ trar en ellas, y la infección que esparcían era tal, que nadie podía estar cerca de la enferma más de dos ó tres minutos. u Habiendo oírlo hablar esta persona rle los milagros obratlos por Nuestra Señora de l_.¡ourdes, tuvo con_

Potlrá V. comprender cuán deseada será esta agua salutlable en los Estatlos Unidos, cuando sepa las cu_ raciones que obra. ,, El sábado pasado recibimos clos cartas, cada una
,,

.y

nt

114

CIENTO CINCUENTA MII.,AGROS

DE NUESTRA snñon¡. DE rrouRDEs

115

fianza ile que el agua de la Gruta la curaría; pitlió alguna cantidatl de ella, y toda la Comunitlad empezó una novena. Toclos los días la Hermana que cuidaba á la pobre enferma echaba algunas gotas tle esta agua sobre sus horribles llagas, y al cabo de la novena estaba perfectamerte curada. ,, Esta curación ha sitlo referiila á nuestras Hermanas por Mons. Purcell, arzobispo de Cincinnati. ,, La enferma había entrado como llagclalena por humiklad. u En otra ciudad ile -{rnérica, una persor}a joven grávemente enferma hacía diez años, devorada de escrófulas en el costado y en la esptrlcla, tenienclo un brazo de un grueso enorme, no podía ponet'el pie en tierra y andaba muy tlificilmenbe con muletas. Este año el mal empeoró, y según opinión rle los médicos n0 podía vivir ya mucho tiempo. La pobre enfertna, estaba -persuadida de que si pudiera tener agua tle la Gruta de Nuestra Señora de Lourdes san¿ría.

manas de la casa en donde ha estado rle pensionista. Ir{o

bÍa comulgado la misma mañana de este dichoso tlía, y ahora va á la iglesia y visita á sus amigas. ¡, Esto nos ha sido escrito por una de nuestras Her-

citamos

de esta enfermedad.,

el nonlbre de la población por la naturaleza

,,Habiendo logrado procurarse algunas gotas, se sintió mucho mejor, y aseguró que si tuviera más para darse fricciones en la espalda creía que Nuestra Señora se dignaría curarla enberamente. y logró obtener tle obra " Hizo nuevas tliligencias,
ciudad una poquita de ilicha agua milagros¿. Su madre

humedeció con ella las llagas principales, y rnedia hora después la enferma conoció que podía levantarse. Hizo el ensayo, se levantír, anduvo por el cuarto sin mulebas, ybajó la escalera para ir en busca de su madre, que no podía dal crétlito á sus ojos;los tumores
habí¿rn desaparecido: estaba enteramente curada. Ha-

{
l

tr

v
{
l
i:

116

crENTo crNcuENTA Mrr,aGgos
,,

DE NUESTRA sEñoRA DD

rrouRDns

717

X
IIna niña ile nueve años curada ropentinameute tle fiebre tifoiilea en Estrasburgo el 12 de Noviembre ele 1871.
Et Rdo. P. Char¡', de la Compañía de Jesús, ha transmitido á los Iradres misionéros d¿ Lourdes la carta siguiente de IVIr' I'l' l\{üller. E,.t¡r relación es elgrito de uua madre llena de reÚono-

cimiento haci¿r la Virp¡en Inmaculada' Bstrasburgo,3 de Diciembre de
., (-1on 1871'

indecible satisf¿cciÓn vengo á comunicar á V' el inurenso favor que he obtenitlo pol' intercesión tle Nuestr¿ Señora de Lourdes. .,El 3 de Noviemble mi hija segunda' de nueve años, fué atacada de una flebre intensa )'de dolores violentos de cabeza. Creí al principio que no era más que un enfrí¿miento sitl consecuencias; pero el mal empeorÓ' al doctor', de)- cuando tlos días después hice llamar tifoitlea' Mi fiebre ciaró que Ia niña estaba ¿tacada de ¿batimienbo fué extremado, porque esta terrible enferrnetlad ha hecho grantles estragos en rni familia' .,La niña no era ya dueira de su cabeza; el tlelirio no la dejaba sino por instantes' ¡Ah! ¡qué noches tan

terr.ibles he pasado aI lado tle este lecho cle dolor y sufriuriento !1... l{adie más que una madre potlría comprenderlo.

Bl octavo día la niña estaba gravísima, habiéntlose ileclarado además una parálisis de la espalda que hizo decir al métlico: u Acabo de perder una enfermita cu..yo estado n0 me inquietaba; sobrevino la misma paurálisis, y murió sírbitamente asfixiada. uEn la noche clel octavo al noveno día, sola allado de esta niña que pocos días antes me amaba tan tiernamente y que ahora no me reconocía, me esforzaba en hacerle tragar un p0c0 de agua azucarada; pero todos mis esfuerzos fneron vanos, pues n0 podía tragar natla. En lo. mas fuerte tle mi abatimiento me resigne repentínamente; elevé mi alma hacia Aquel que me ha probado ya tan severamente, y le ilije: uDios mí0, (esta desgracia sería superior á mis fuerzas; sin emubargor que se haga vuestra santa voluntacl.,, *Bn el mismo instante, y corriendo sin saber lo que iba á hacer, saqué ile un arnario el frasco ile agua de Nuestra Señora de Lourdes que tuvo V. la bondail tle mandarme cuando la larga y tlolorosa enfermedad de mi marido (t); y al contrario rle lo que sucerlió en aquella ocasión, en la cual, si bien oré é hice uso del agna fué sin fe, se lo confieso á V., porque no creía yo clue pudiese curar; mientras que ahora sin temer nn instante las crtnsecuencias funestas de un enfriamiento, clesnudé enteramente á mi niñ¿ y la lavé ile pies á cabeza. Su piel estaba tan sumamente caliente, que salía ile ella un vapor espeso. Le lavé espeeialnente la espakla, las orejas, los ojos y la boca; ¡tal era el temor que yo tenía á i¿ enfermedad! Tambien ensayé á darle á beber un p0c0 de ella, y ¡cnál no fué mi admiración
(1) llurió
hace un año.

118

CIENTO CINCUENTA MILAGR,OS

DE NUESTRA

snñonl DE rrouRDES

119

aI verla tragar sin dificultail esta agua, siendo así que un instante antes rechazaba eI agua azucarada! ¡ Oh! entonces caí de rodillas y levanté mis manos suplicantes hacia el cielo. Aseguro á V., reverendo Padre,
que nunca, nunca jamás ha tlirigido mi corazón tan fer-

XI
Curación súbita de un moribunilo en Noviembre rle 1871

vientes oraciones á la Marlre de los afligidos. ,,Durante est¿ noche de angustia hice varias veces la nisma operación sobre mi niña, y por la mañana la pobre me estrechaba enbre sus bracitos )' me leconocía...
se maravillír del carnbio y obrado desde la víspera, lo atribuyó á una poción que uCuando el médico

el Brasil,

en

la vió

había prescrito, pero que y0 no le había dado, pues en honor tle la verdad tlebo confesar, ahora que está mi nirla en plena convalecencia, que no le he ilado ninguna de las medicinas prescritas por el méilico, antes al contrario, hasta hacía lo que él prohibía. ,, Tod¿s las personas que habían observad.o á la niira enferma no podian creer lo que veían, pues estaba fuera de toilo peligro y la parálisis había desapareciclo
completamente.

La devoción ¿i Nue-*tr¿r Señora de Lourdes ha hecho en cl tsrasil rápidos progresos, r. alli también la \¡irgen Inmaculada se ha dignado recompensar la fe de los fieles con peciosos favores. como lo testifica la relación siguiente:
<<Rio

Janeiro (Brasil), 23 de Noviembre de

1871.

c,L'na seirora portuguesa amiga mía cayó peligrosalnente enferma en mi casa á consecuencia de una in-

ii

r,Aunque el corazón de una madre encierra tesoros de agratlecimiento, me siento sin embargo demasiado débil, demasiado inrligna para limitar á mi sola la acción de gracias á esta amadísima Madre que me obtu-

r.
i

I

vo tan inmenso favor. lIe atrevo, por tanto, á suplicar á V., mi reverendo Padre, que una sus oraciones á mis débiles acentos, y empeñe á otras almas caritativas á que unan asimismo sus acciones tle gracias á mi profunda gratibud por la protección milagrosa que me ha conservaclo á mi hija. uE. l\[ur,r,nn.,

mensa pena ocasionacla por haber perdido á su hija única, joven tle veinticinco años. L,lamé á los prinieros métlicos de la capital. quienes declararon una afección mot'tal de la medula espinal, y no encontraron ni siquiera un alivio á los atroces clolores rle mi ltobre amiga, cuyos gritos incesantes y espasmos horrorosos nos bení¿n continuamente en la más cruel emoción, pues sabíamos que los socorros de la medicina eran vanos, y esperábamos ver espirar á la enferma tle un momento á otro. Recibió la Extremaunción con fe y resignación. Tantos sufrimientos corporales unidos á los más amargos pesares le hacían la vida into&

lerable; no temía la muerte. utln digno misionero lazarista acababa tle rezar por

120

CIENTO CINCUANTA MIIJAGROS

DE Nu¡lsrna s-ENoRA DE

LoüRDEs

121

la segunrla yez al pie del lecho l¿rs oraciones de los agonizantes, cuanilo volviéndose haeia mí me preguntó en voz baja si había yo perseverado en darle eI agua de Lourdes con las oracioues de costumbre. Le confesé que no habiendo obtenido la novena Ia gracia pedida, lo había dejaclo todo para entregarme á la sanla voluntail de l)ios. .,Señora, me tlijo, es preciso rperseverar; comience v. otra vez y no se desanime." *Obedecí, y sin tartlanza hice beber á la enferma en la poción calmante que le dí algunas gotas de agua de la Gruta, y como se quejara frecuenlemenle de Ia cabeza, le mojé Ia fi'enbe cou el agua milagrosa, empapé en ella mi rnano, y así mojaila la pasé por la espina dorsal. ',La persona que me ayudaba á cnidar á la enferm¿ no podía menos en sn incredulidad de sonreir, sin comprencler rtad¿ de mi ardor en administrar ragü&

.ina Virgen. Hubo sin embargo algunos médicos que :n su admiración decían formalmente: rr Es ¡n tnilu-gr0.,r Debo manifestar que no daban á estas palabras cl mismo sentido que yo, pues se guardaban de atribuir al agua de la Gruta esta curación qne ilesconcertaba su ciencia.
.,Pero ¿qué importa? Esüas palabras en sü boca ¿no :r.rr por lo menos un testimonio precioso?

I,r'us oyend0 hablal tle un milagro obrado por

la Santí-

,,Mi amiga ertaba irrevocablemente des¿huciada;, su'muerte era cosa de instanües, casi del momento. Le doy agua de la Gruta, y dos días después vuelve á la vicla. ¿Hay en esta dicha inesperatla una causa que,
la explique? ,,Sí, sí. El agua clara... y la bontladosa y poderosa Yirgen Inmaculada. Bsta es mi dulce persuasión. parece á V. cligno de ser relatatlo este hecho '¡¿Le entre l¿rs marirvillas rle ia Gruta? X,o celebraría.
r,

*sl¿¡¿,;:

cOmO

ella

CleCí¿.

,,Esta sonrisa debí¿ trocarse en ¿turdimiento. .,AI día siguiente la enferma rlió de repente un gran grito, y cay(r en un sopor tan profundo que la creímos muerta. Al cabo de una hor¿ abrió los ojos, y sin moverse nos dijo que se encontraba bien. Durante todo 'el día permaneció en la más completa inmovilidad, y no pudimos obtenel de ella más que estas palabras: uMe siento bien." .,Xfas al día siguiente estaba completamente fuera tle peligro. La convalecencia fué rápiila. ',Nirguno cie los nédicos qniso creer la noticia, y vinieron todos para convencerse de la curación. ,,En la Facultad cle lledicira se encogieron tle hom-

/. ,t. .gr.r

At{o DE I a72
La Srta. María.Joly,-tr4aría. Dupuy.- René Becquet.-Rai-Marra
mundo Caral.-La Srta. Juana Arson.--Sor María Casimir.-Sor Teresa José.-La Srta. María Luísa Deloón. Srta. Mercedes Torres.-Margarita Bobe.-Una'Re-

-La ligiosa atacada de lepra,-La Srta. María.Tisseau.-Margarita Gehier.

Renaux.-La -Sofía Srta. Clara Chauvin.-La Srá. Constancia Leger.-Filomena Simonnneau. - La Baronesa de LamSor María de la Anunciación.-Sor San Martín,

Druón.-Filomena Patyn.-Josefina

berterie.-Viuda de Ancelín.-La Srta. Aurelia Bruneau.-

I
Curación súbita y railical de un rebl¿nilecimiento de l¿ metlula espinal, en Tours, el I ile Enero ile 1872.
Nuesl,ro primer milagro del aiio de 1872 ha sido obrado en un monasterio deTours en favor de una buenayhumildejoven que hizo voto, si Nuestra Señora de Lourdes se dignaba mirarla con misericordia, de entrar en la admirable Congregación de

las Magdalenas. He aquí la carta que dirigió dos meses después de su curación al redactor de los Annales.
<<Tours,

l\{onasterio de Notre-Dame-de-Char.ité, 3 de Marzo

de 1872.

uMi reverentlo P¿dre:
¡,Para mayor gloria rle Nuestro Señor y honor de su Santísima Matlre, vengo humilclemente á poner en

124

crENTo cTNCUENTA Mrrracnos

.uE NU-ESTBA snñona, DE

rrou.RDns

l2it

conocimiento de V. una gracia preciosa rlue me ha sitlo conceclida hace dos meses durante nna novena que hice á Nuestra Señora de Lourdes. uSí, soy feliz en proclamarlo; María, la Virgen Inmaculada, es quien me ha curado, y para manifestarle mi profunda gratitud quiero referir mi curación como una flor humilde puesta al pie del altar en donde esta Madre de misericordia, tan justamente llamada el refugio y la curación de los enfermos, gnsta hacer brillar su poder. "lIi enfermedad, á la que daban el nombre de reblantlecimiento en la medula espinal, data decinco años; pero hasta Febrero de 1871, siendo de edad de veintitrés años, no tuve necesidatl de guardar enteramente cama. l{o puiliendo sostenerme sobre la espalda, sentía un hervidero en la espina dorsal que me tl¿ba rlolor en el colazón y me impeclía tomar alimento. Unos dolores de entrañas me causab¿n ad.emás un temblor nervioso tal que no podía resistir sus sacudidas, y me parecía que todos mis miembros se
tlislocab¿n. *Hl 27 de llarzo, á las diez d.e la noche, tuve vómitos durante tres horas, que me debilitaron de modo que fné necesario qne me ad.ministrasen la Extrena-

le esta ciudad, que ejerce su profesión en el estable,:imiento donde me encuentro, ha hecho cuanto le ha
sido posilOle para aliviarme, lo que consiguió muchas reces; pero era par¿ p0c0 tiempo, y mis sufrimientos lecobraban pronto su intensidad. ,,Mi espalda estaba inclinada como un arco, desile ¡' el mes de l{oviembre los cr.ueles dolores que experinentaba me hacían insoportable á mi misrna y á los demás. Sentía en mi alma una granile tristeza, vientlo ,jue todos los remetlios eran inútiles. ,,Confieso que hasta entonces, creyentlo que Ia entirmedad me el'¿ más útil que la salud, no me atrevía ii peclir mi curación. Pero eI20 de Diciembre, habien,Li venido á visitar la enfermería nuestra Madre Superiora. me preguntó, así como á tlos compañeras mías grar.enente enfermas también, si teníamos confianza en Nuestra Señora de Lourdes. Su car,idad nos obligó .i hacer una novena con esta intención, prometiendo cnviarnos los Annales y el agua rnilagrosa de la Gruta, como lo hizo en efecto. ,,Comenzamos la novena el 31 cle Diciembre. y desde este momento hasta el B de Enero. mis sufriuientos aumentaron de tal manera. que me puse incai,az pal'a todo, y algLrnas veces me sentía fría é in:ensible. Pero animada de una confianza grande, me rncomendaba á la Santísima \rirgen .on to,lo mi al;ria, sintiéndonte inclinada á repetir incesantemente: ..Nuestra Seirora de Lourdes, Virgen de la Gr.uta, -curadme: os prometo hacerme llagclalena (es tlecir, -.consagrarme á la penitencia el resto de mi vida) si .. rs tlignáis sanarme.'r

unción. No morí, sin embargo, con gran sentimiento mío, pues me sentía bien dispuesta; y el temor que tengo siempre tle no poder salvarme me ha hecho gemir muehas veces después de no haber merecido que Nuestro Señor me concediera entonces la gracia de

morir en su amor'. ,,Descle este momento el Dr. E.... célebre médico

$

126 crEliro crNcuENTA MrrracRos *El 3 de Enero, después de haber recitado rlurante el día las oraciones de la novena, clespués cle haber
bebido algunas gotas del agua milagrosa, fui sob.recogida de dolores extremadamente vivos, y sintigndorne incapaz tle tomar el más mínimo reposo, me puse á orar á las diez. y media de la noche. uDe repente sentí que un sudor abundante inundaba todo mi cuerpo; rnis dolores cesaron enteramente, y levantándome en seguida sin trabajo alguno, pude, no solamente estar en pie, sino andar fácilmente y cerciorarme con esto de que estaba curada; y fuera de,mí en tan dichosos momentos, me levantaba, anclaba, me acostaba otra vez y volvía á levantarme, no pucliendo creer en mi propia dicha. ul\{ucho me costó contener mi alegría; mas por consitleración á nuestra buena lladre enfermera qüe es-

DE NUESTRA SENoRA DE

tía yo una verdaclera dicha reían su poderosa bondad. ,,En efecto, desde aquel feiiz instante no he sentido uada de mi cruel enfermeiiacl; y hoy veugo, mi revel'tndo Padre, á rogar á V. se sirvil ayuclarme á satist¿cer mi deuda de gratitud hacia Nuestra Señora de Lourdes, ofreciendo por ,mí el santo sacrificio en su altar y haciendo colocar una pequeña placa tle márrnol en er-,ooto.

rrouRDEs IZT en mostrar á las que me

taba siempre endeble, y por otras quince enfermas que me rodeaban, tnve que contentalme con pasar así el resto de la noche, mirando con amor la estatua de la Santísina Virgen colocacla sobre un altar cerca de mi cama, y repitienrlo con un sentimiento profuntlo tle gratitud¡ r¡Estoy curatla! llaclre mía, ¡cuántas
gracias os doy!,r .,Mi curación era efectivameirte perfecta. Al día siguiente, cuando nnestra Mailre Santa 8... y mis compañeras me vieron ir y venir, subir y bajar las escaleras como si nunca hubiera sufriclo, nre milaban con atlmiración, no putliendo creer á sus ojos, é impidiénclome aún hacer todo lo que yo hubiera querido; ¡tanto tenlían que y0 fuera imprudente ! Pero mi confianz¿ en lni celestial ]lienhechora era tau grande, que sen-

,,Siento no poder hacer más; pero tengo conflanza que la Santísima Virgen no clejará tod¿vía de conceclerme Ia gracia que solicito con todo mi corazón d.e su misericordiosa bonclad, la de hacerme llagdalena, perseverar en esta vocación, y morir en ella como hururiltle penitente. ,,Ruego á V. rle conceda untr pequeña parbe en las rrraciones que hace en ia Santa Gruta, y reciba la seguriclatl dei plofirndo respeto con el que soy de V. R. humilde é indigna servitlora,
,.1e

ulllní.,!. Joly.,'

rl

28

C

T.ENTC CTNCUENTA ]\[IIJAGIiOS

DE NüESTEa

s¡ñon¡, DE rrouRDES

12g

It
Maravillosa curacién de l¿ Srt¿. María Ilupuy, ile Mussiilán (tliócesis tle Perigueux), el15 tle Enero
tte 18?2.
lrn cl nrc¡ cie \{¡rrzc, rlc est.e tni-.mo at'io rle 1872, lc:-" Annales tla Lot¿rcl.es rcferian l¡ sig¡uiente conmovedora narración:
u

lu ,luuo.n_ l,a.l'inalmente, su estado había llegao, ;;;; ia"rr;;_ ,luietante, que la ciencia había perAito toáa esperanru ¡le arrebatarla á la muerte.
,, No^ esperando ya encontrar en la tierr¿ alivio á sus sLrfrimientos, la enferma dirigió sus miradas al cielo. Desde entonces, dejando .nti"ur.otu los reme,lios de I¿ ciencia humana, manifestó el deseo de hacer una novena á Nuestra Señora tle Lourdes. Escribieron ¿i tliferentes Comunidades y personas de pledad para reclamar el concurso de sus oraciones; se impuso la

no le permitían si_ ,luiera levantarse algunos instantes para'pode, u.re_ Elar su lecho de dolor. Una fiebre freiuená

11,€ s€ veía obrigada á abandonarlos. luluJ rat'o, y sus agotaclas fuerzas

senanas que n0 tomaba alimento. Si de vez en cuando ensayaba tragar un p0c0 de caldo, experimentaba r'ómitos úr horribles convulsiones. f.,os reme¿ios inrli_ cados por los médicos le repugnaban Ae

El

ial

manera,

sueño era

El abate de Vassal, cut'a arcipreste de Mussitlán,

dirige r¿la Semainc Rcligíctr',sr dc Perigu,eu,¿ la relaciíru tletallada de una curación extraoi'dinaria obrada en su p¿rroquia por la virtud tlel agua de L,ourdes' Este venerable eclesiástico ha unido á su trabai0 el certificado t1e los niérlicos. Publicamos sin demora estos dos rlocumentos importantes y tan llenos de interés. ',tln acontecimiento maravilloso ha benido lugar en Mussidán el I5 tle l{nero últinro. La Srt¿. María Dupuy, rle veintidírs rrños, hija tle Mr. Dupuy, capitán retirado, ha sido curada de tma manera sobrenatural. Estaba esta joven atacada hacía cinco meses tle une enfermedatl mu¡r gsmtl¡catla: una extincién de voz apenas le permitía hacerse oir tle las personas que se encontraban á su lado: dolorosas palpitaciones de cor'azón oprimían vivamente su pecho y hacían dificil su lespiracién; sus pielnas estaban hinchatlas; su apetito había. desaparecido insensiblemente, y hacía varias

lecitación d.el lfentorar"¿, y comenzó l¿ novena. ,,El primer día la Srta. Dupuy tomó algunas go_ tas del agua miragrosa, que re hizo sentir dolores espantosos en todos sus miembros; y los días siguientes :us sufrimientos fueron_miis agudos que nunca, y el iueño ilesapareció cornpletamente. La víspera de ter_ mi,nal la novena no pudo moyerse, y ." ;;; era rlébil ,:d1!u, tanto que habiéndome ttama¿o pu* u.rlu, ,. li obligado á acercar mi oÍdo poru ,..águ. sos pala_
! I
estas pruebas crueles, lejos de ilesalentarla, aumenta_ lran su fe y confortaban sus esperanzas; ella sabía que

hras. La última noche fué horrorosa. Éio .*trurgo,
lir via ordinaria de la provitlencia .nu"áo

qui.;.-r;?r,

r
130
crENTo OTNCUENTA lrrrracnos

Dlr \UEST-RA snñonlt DD

LouRDES

l3l

para dar nna enfermedad es dejarla qüe se desarrolle más brillo á la acción divina'
,,

ocho El último clía Ie llevé I¿r Santa Comunión á las Bncaristía cle la mañana. I-,a recepción de la Divin¿ Desde apaciguO su agitaciónJ' calmó sus sufrimientos' apenas qou *"ufi de Ia casa, la enferma, no pudiendo una diera le qüe se para articular palabra' hizo seira nada' sentir sin que tomÓ go* A* aguo ae l-lourdes, tle esta agua Éidio otro u., ,1o. Ie diesen un poco más lo saludable, y asi qtte Ia tragó exclamÓ: "'Tlablo"' I-''os cual tlijo con tln tono cle voz elevado )' natural' lode cayeron rnaravillaclost asistentes, aturdidos y dillas para dar gracias aI Señor' *La Srta. IIáría Dupuy pidió sns vestitlos' se vistió sola, salió de stt cuarto, tomÓ ¿limento ¡' tt U'donde rigió inmediatamente á la capilla del hospicio' .i1rr.r.n.io t1e las Religiosas entonó y cantÓ el IIog,r;¡irtt testimonio de gratitutl á su poclerosa Bien-

III
Atlmirable curación tlel niño Bené Becquet, que se moría tle una angina lardácea, en el colegio ile los Padres Jesuítas do Namur, el 26 tle Febrero tle 1872. . nrisioneros los
[,'n Padre del Colegio, testigo ocular, dirigió al Superior tle cle Lounles h _qjguiente rel¿ición algunos dias

después del suceso.

Nanrnr, domingo tlo p¿rscua rle

1g72.

Jüivío á \r. la relacióu, sirnple como lo

es

fiebre . ,,Tnútil es tlecir que descle este momento la ' .üe las piernas, las palpitaciones irregrr_ la hinclrazórr de voz' la ior** ¿.la regiÓn del corazón, la extinción deshabía todo tlebilidad, inup.t.n.i", eI estado de desnunca como ffi.rido; y su salutl tan floreciente de haee un mes? se'conserva 1-rerfectamete'
(Jcle'
(1)' ,'Can. hott' U Arc¿preste d'¿ lIuss¿dú'¿

hechora.

""

ou \-'rsslr'-MoxTYIDLt
ir

<\{ussidán (l)orclogne), l7 tle liebrero de [S72

'

r.l

\'/r

Vers,t ctl lt's

cl

cos, Il

lardácea y tle la g¿lngrera que se le liabí¿ decl¿r.arlo en la garganta y nariz. A las nueve de la mañana r.ecibió el Santo Viático; á metlio rlía la Extlem¿rnnción y la absolución general con la indulgencia t1e la bue_ na nuerte. Dos hábiles médicos que lo asistí¿rn con una abnegtr,ción sin igual, declararon que no esperaban conserv¿r al niño bastante tiempo para que su padre, rlue n0 ciebía llegar hasta las ocho de la noche, pudiela verlo todavía vivo. Ill niiro sufría mucho, y al mal se le atacaba con

colegio rle Nuestra Señora delapaz, cle l{aurur, es_ taba á punto cle espirar á consecuencia de una angina

de lo que ha stcedido al niño René Becquet. El 26 de tr'ebrero cle 1972 el citaclo niñ0, naünral tle Sedán, estucliante del cuarto año de latín en el

la verilad,

I32

CIENTO CINCUENTA }TIIIAGROS

DE NUEsrl,a snñon¡. DE

r,ouRDEs

133

e[ergí4... Los ren€dios más enérgicos clados en fuerpates dosis tto tenían 5 a acción; el estómago estaba
r¿rlizado.
..

En este nomento unc.¡ cle nuestros Padres tuvo la inspilación de recurrir al agua de Nuestra Señora de Lourtles. I-Tn buen nírmero de Padres hizo voto de tiecir nueve l'lisas en honor d.e María Inmaculada apasu recicla en Lourdes si Dios \'oh'ía á los remedios prometió además eficacia. El reverendo Padre Rector proclamar altanente que la curación se debería á inestra Señora tle Lourdes' si á consecuencia del uso pociones del agua milagrosa René trlotlía digerir las sin tlejaba mediJinates que Ia par'álisis del estómago promesa la efecrto hasta entonces: asimismo se ltizo protegido el consentía' lo niño tlel patlre t1e que si eI gracias á su r1e il¿rría iría en eI culso del año á dar:
Santtt¿rrio de Lourdes' A eso de las tres se le atlministró el agua de la ['rut¿r de Lourdes. LTn flÚo de humores corrompidos

Por fin, el domingo siguiente los quinientos alumnos tlel colegio de l{uestra Señora de la Paz, reunidos en torno de la Santa }Iesa á invitación del Padre Rector que les había dirigido la vísper¿ una calurosa alocución para animarlos á tributar su agradecimiento á la Santísima Virgen, r'ecibían cle manos de sri digno Superior la Santa Comunión que fué clacla al mismo tiempo á aquel cuya curación nilagrosa era objeto de esta fiesta de familia. Desde entonces René Becquet, perfectamente curatlo ilespués d.e algunos días de convalecencia, ha vuelto á emplender el métocio de vicla cornírn del colegio, participando de los trabajos escolares ¡'tle las l:ecleaciones de ,qus condiscípnlos.

(ior,nNv.rux, S. J.

le salió pol las narices,
que se le

A cosa alconcebir hizo evidente de las cinco una mejoría padre encontrír eI gunas esperanzasT y cuando llegó í su hijo én un estatlo menos peligroso de 1o que la carta áeI Padre Rector, escrita la víspera, y el telegrama expedido en la mañana le hacían suponer' tairto que le costó trabajo creer que su hijo hubiese estaclo tan mal como le decian' Al día siguiente, después cle una noche buena y estaba tlescansada, el niito moribundo cle la víspera fuera de peligro y tomó aliment'o'
aplicaban empez¿rron á hacer efecto'

)

poco después los remetlios

,i

131

CIENTO CINCTTENTA IIIÍ,AGROS

DE NTIESTBA SEÑORA DE LOLTIiDES

13,6

mal aumentaba siempre; el gra[o se había converticlo en utra llaga ancha y profundar sanguinolenta y asqluerosa. ..Es un sarpullido cancer-ecuerdo. Pero el
[\I

¡;roso Que c0rroe las carnes,'' me dijo uno de ellOs. ,,Mi familia )- mis amigos se alalmaron, y y0 también esbaba muy inquieto. Por fin, el Dr. Delortl

Rainunilo Caral, tle Castillón (Aridge). Curación radical de uu tumor canceroso que tlataba do iliecisiete años, ol 22 tle Marzo tle 18?2.
Sr'. ll¡rinrlrncl,:, Calal, cscribc utir'¡ dc los Padres ros de Lourdes, es un hombre alto 1- fuerte que lleva

me declarír que era preciso rectlrrir á medios más enérgicos, f Que er¿ necesaria una operaciÓn quirúrgica. Me tlió la siguiente carta p¿ra el Dr. Ressegnet, cirujano en jefe tlel Hospital de Lagrave, en
Tolosa:
,,Recomienilo á los cuidatios ¡- á la habilidatl tle mi ¡:sabio colega al portador de la presente. Hace tlieeigrano canceroso en la frente. Dos ',séis airos tiene un ;,colegas han ensayado en Yano los poh'os de llottsse-

lll

tnisiotl"iL las mil

rnaravillas su-q seterlta l cu¡tlo años. I-¿r intcligencia r'la rectitud, Ia lirmeza ¡' la dulzura se cli)rujan eu 'qu li-qonomía seria,
franr:a v al¡ierta. I)cspués dc haber hecho or:ho campañls como militar, entró ett Aclttanas lleganclo á tcniente . En su pechir i,rilla lu cruz de lsalrcl lI. Dl li de Junio tle 1872, en que lino ri l¿L (ilula en ¡rcción de gracius, no.¡ conto su cttración coL tlnu setlcillez qtte agrtrtlatú á nuestros lectores. edificándolos.

,,Hace diecisiete airos. tlijo. en I8ó5, lombrado oficial de aaluanas, vivía en Audenge' en la Gironda' tin día tuve la dicha de comer con S. Hma. el cardenal I)onnet. arzobispo de Burcleos. ,,¿Qué tiene \i. ¿,ell Ia frente?" me dij0 el Prelado.-IIn grano.- Es que 10 "preciso cnidarlo.r: Lo enseñé al Dr, Séméac, cauterizó varias \¡eces cotl la pasta Rousselot' Pero el grano volvía siempre y crecí¿r. '.Tomé mi retiro en 1864, ) Yire á establecet'me en C¿stillón (Ariége). Ul Dr. Estrenic. cle CastillÓn, el Dr. Delord, de Saint-Girons, )- otros l'arios me asistieron con sumo interés. tle lo que consei'vo grato

y la pasta de Canquoin; yo mismo he recurrido ,,al cáustico sulfo-carbónico de Ricorrl sin ningún re,'strltaclo: en presencia tle este stctttr, quo he aconseja,,ilo á Mr. Caral, ex-teniente de Aduanas. que vaya á ¿.consultar aI Dr. Ressegnet. cirujano en ¡'efe del ,,Hospital tle Lagrave. ,,H. Dnr,onn. D. M.D
,,loN
<[2 de ]'larzo de 1872.::

.,El pensaniento cle uua operación quirúrgica n0 rne hacía gracia. Mi mujer, buena cristiana, me decí¿: ¿,En vez de ir á que te nlartiricen en Toulouse, ,,deberías ir á Nuestra Señora de Lourtles." n'lste dictamen me agradó, porque y0 tenía fe. y, gracias á Dios, la he practicado siempre. Dos tlías tlespués, el 14 de Marzo, vine á Lourtles.

_-€.
136
CIENTO CINCUENTA MIIJAGNOS

ó

DE NUESTRA

snñon¡

DE

rrouRDns

t3Z

sMe confesé, comulgué y bajé á la Gruta. Después {e haber orado me acerqué á la fuente, y habienilo quitado los paños que cubrían mi horrible llaga, comencé á lavarla con una esponja, y me pareció que este agua salud¿ble la puriflcaba, Io que me inspiró confianza. Me llevé seis litros de agua, y vuelto á mi casa hice todos los días nuevas lociones. La llaga disminuía de día en día, y al octavo no quedaba mas que la ligera cicatriz que puede \r. observar ahora mirándola de cerca. *En Castillón toclos se han quedaclo admirados. Los médicos en general confiesan con dificuliad los mil¿gros; pero yo que lo creo y lo siento, he rez¿d.o rlesde entonces diariamente el Rosario eu ¿cción d.e gracias, y declaro y firmo aquí, para gloria de l{uestra Señora de Lourtles, que trlla es quien me ha curado.
u

Y
La Srta. Juana María Arsón, euraila repentinamente tle una torrible neurosis el B tle Mayo de lg?2
El señor Cura de Nuestra Señora de los Campos, cn paris, en \,lay. de 1872 ¿i los padres mision..o, á" I_ourcles l¡r .:guiente conmoveclora relación :

iirigia

rn Ia protección
Dios.

)Ie lo suplicait, y uo puedo reirusar de certificar.ul] juceso que ha pasaclo, por. decirlo así, ante mis ojos, .\-cuya n¿rrración me parece propia para reanimar en las almas el sentimiento de la fe y la conflanza filial
poclerosa cle

la

augnsta

lladre

de

O¡r,,r.r,.

Lourdes,

15 de

Junio de

1872.>

Entiéndase que r0 tengo la pretensión ri el dere;ho tle califlcar la naturaleza ile este hecho, y que ne :iño al simple papel de historiador. Trátase tle una curación verdaderamente extr¿or_ ,linaria, ya sea que se consitlere la naturaleza del mal ,:ontra el cual se han agotado en vano todos los esfuer_ zos de l¿ ciencia, ya que se examinen las circunstan_ :ias en las cuales este mal tenaz ha sido vencido repentinamente. He aquí tlesde luego la naturaleza de la enfermedacl tal como la encuentro descrita por uno de los méclicos de lajoven enferma. Transcribo á continuación pala_ bra por palabra la nota tlel doctor: .,La Srta. Juana }Iaría Arsón, que reside con su

,i

138

CIENTO CINCUflNTA T{II,AG,8,OS

DE NUESTR,A SEÑOBA Dl] IIO

TR,DES

139

padre en la rttc Matt'bcuge , n.o 61, en París, fué atacacla durante tliez meses de una neurosis general que

se m¿nifestó primeramente por alteraciones en las funciones del movimiento, ngitación y connociones desord.enatlas; luego por vivos dolores en el epigastrio y en el corazbn, opresión, y destle el principio por aversión á la comida. La menor alirnentación provocaba las crisis, las cuales se complicaron coll exaltaci(¡n de I¿s facultatles intelectuales, proflrientlo durante horas enteras cantos y gritos. Después tul'o accesos

:: nis horlorosas crisis á lo mÍls tardar dentro de tlías; pel'o yo pensaba sufrir todavía rnucho, 'reve curación no la esperaba hasta el írltirno día. la i,ues Digo esto para demostrar que la irnaginación no ha
,ttervenido para nada en ban feliz acontecimiento. .,El viernes 3 de lfayo, rlespués del almuerzo, caí :n eI letargo que precedía siempre á las crisis, pero ,1ue este clía fué nucho urás fuerte que cle ordinario, lues mis manos estaban envaradas y encrespadas hasta el punto de hacer sufi'ir á los que me rodeaban. ,,Ordinariamente y aunque no podía hablal oía lo ,lue se decía en rlerredor rní0. y rnoví¿ l¿r c¿rbeza á fin ,le clar á entender que r0 er¿ )ro del toclo extraña á lo ,lue se hablaba clelante de mí; pero esta vez ni siquier¿.r" pude dar señales exteliores de conocimiento, por lo rirerte de la contracción; también pensé con terror en la violencia de la crisis que iba á seguir. ,, Habiendo dicho entonces mis padres que iban á I'ezar uua decena de Rosario, me uní á ellos mentalrnente; pero al llegar al Gloria Patrí me fué imposible acabarlo. tr,n este momento me vino el pensamienbo ,le que habrí¿ menester de un libro de Misa azul para cumplir mi voto cu¿ndo fuer¿ curad.a, de lo cua,l estaba más segura que nunca. Al misrno tiempo tre pare-

"Desde aquel rnomento me sentí llena c1e una grande ,nfianza, asegurando á todos que )o me verí¿ Iibre

con afonía, opresión y movimientos desordenados de

la cabeza, tlel cuelio, etc.
Los accesos, que se sttcedían v¿rias veces al día, eran siempre acompañaclos de enfriamiento, y luego de sed y tle transpilaciórl, principalmente en las ma,,

n0s.
,,

Esta enfermed,ad ha resistido á todo medicatleltto.

Pero esta enfermedad, rlue durante d"iez meses /¿r¿ rcsistido ú toda cspecie de 'mcilicitt'u, desapareció repentinamente de una m¿nera tan inesperaila como extraordinaria. Aquí también dejo la palabra á la joven enfet'ma, y me limito á transcribir l¿ histori¿r que ella me ha ltecho por escrito de su curaciÓn: uEn mi crisis del juet'es por ia uoclte (2 de l{ayo de 1872), que frté muy violenta, ttlve eI pensaniento tle prometer á Nuestra Seirora de Lourd'es. si me curaba durante la noven¿r que pensaba empezar al día siguiente, qne vestiría de blanco y azul por seis meses' no llevando ninguna alhaja tlurante este tiempo. ¡- que iria en peleglinttción á LottrC.es.

'

vel este libro, pero pronto se clesvaneció, y al instante se me trpareció la Santísima \¡irgen vestida de azul y rodeada de Angelitos vestidos t¿tmbién de azul y de blanco, cuya visión me causó un efecto de tel'ror )' admiración al mismo tiernpo. La mirada tle
cia

140

CIENTO CINCUENTA IttIITAGn

OS

DE NUESTBA SEÑoRA DE IT0URDES

t+l

la Virgen se fijó en mí con una bondad inefable, y parecía tlecirme: ¡,Estás curaala." ' u En aqüel momento todos mis nervios se suavizaron sírbitamente, y enderezántlome en mi cama abrí los ojos exclamand.o: ,,Estoy crlrAda.r' * Todo esto n0 tluró más que un relámpago; pero el milagro era muy real , pues me Ievanté en seguida, y después de haber abrazado á todos los que me rodeaban me puse de rodillas. Entonces se rezó el Magni/ícat, al cual añadí yo el Llcvllt"are. Hn seguida rne vestí y me dirigí hacia Nues[ra Señora de las Victorias, á fin de dar gracias á la Santísima Yirgen y oomenzar mi nol'en¿.,t , Este suceso tenía lugar el ii de llayo; hoy estamos á 30 ilel mismo, y la curación persevera. La señorit¿r Juana llaría Arsón no ha senticlo clesJrués de este tiempo ni una sol¿ crisis nerviosa, y está hoy bastante fnerbe para hacer á Nuestra Señora de Lourtles la peregrinación que le ha ofrecido.

VT

Curaoión instantánea tle sor María Casimir en Gruta de I¡ouriles el 8 tle Julio tle 1872
L,os Annales de Lourcles referían en Diciembre de 1874 la :'.¡it-.nle connlc¡vedora relación, que no necesita comentarios.

la
si-

<Estaing,26 de Abril de

1874.

,,Reverendísimo Padre
,, Había formado en un principio el proyecto de tener secreta la curación milagrosa de que he sitlo objetrr, pero Ia obediencia me obliga hoy á vencer toda la repugnancia que siento en publicarla. Para gloria ile ni querida Bienhechora me resigno; n0 quisiera ser

'

J. C., Ctn'a dc Nuest' a Seiiorrt, r[,c los Ccunytos.
Paris,30 de Mayo de
1872.

ingrata.

' EI 3 ,1" Junio del niismo año, después de ptrsar veintiuna horas en f'enocarril,la Srta. JuanLi NIaría Arsón vino á la Gruta acompañada de su padre Mr. Arsón, ingeniero,jefe del servicio de las fábricas de la Compañia parisiense del alumbrado, quien tiene la dicha de añadir su grave testimonio al del señor Cura de Nuestra Scñora de los Campos. Además la Srta. Arsón testiffca suficientemente su completa curación por su presencia y consuelo en el Santuario de Nuestra Señora de Lourde-o.

Yo, sor Marí¿ Casimir, religiosa hace nueve anos en la Congregación de San José, de Estaing (Aveyrón), fuí enviada á Niza (Alpes Marítirnos) y pasé cinco años en este clima favorable á mi temperamento
,lelicado.

,,Al acabarse el invierno tle 1872, en los primeros t1ías rle Maruo fuí atacada de una tos seca y tenaz ilue el médico calificó de bronquitis: pero eI 4 rle Junio se obró un cambio tan súbrlito en mi estado, que eI mé. tlico se asustó, concibiendo temores bien fundados de runa afección de la medula espinal. Desrle este momento

!t

,]

t42

CIENTO CINCUENTA }IIITAGBOS

DE NUESTRA SNÑON¡, DE

IJOUR,DES

143

tuve frecuentes espasmos, que se prolongaban hasta cinco horas, sin qne yo tuviera el menor conocimiento
de lo que decía ni de los tliferentes remeclios que se me aplicaban durante estas crisis horrorosas, pues me han asegurado que cuatro Hermanas de las mirs fuer.tes no podían tenenne sobre la cama en donde me agi-

taba, gritando con más fuerza, que putiiera hacer.lo en
sana salud.

"Eu finr después cle habel bregatlo tle este motlo entre los brazos rle mis Hermanas alarmadas, y mtry á menudo en presencia clel doctor y clel capellán de la casa, entré en clelirio tlurante horas prolongadas; privada del uso tle mis sentidos, r.ezaba segírn me han dicho, cantaba é invocaba sobt'e todo calurosamenbe el socorro tle Ia Bienaventrirada \rirgen ilaría de
Lonrcles, en quien yo tenía una confianz¿r ilinitada. Lin día vi á lti Supeliora lloranclo qne me sostenía en sils brazos. lle acolsejó que hiciera voto tle nna peregrinación á Nuestr¿r Señora de Lourdes, lo cual efectué en el mismo inst¿rnte con mucho gusto. Desrie entonces comencé una novena con este objeto, y las Religiosas de cada una de las clases la hicieron seguir á sus alumnas, terminándola eI 2 de Julio, tlíir feliz y dese¿ido en que tuve la clicha de recibir la Santa Comuniiul á las cinco tle ia mañana. La víspera y la mairan¿r rle l¿r fiesta de la Visitación tuve un tiernpo de crisis rnas fuertes que de costumbre, tanto que hubo necesidad d.e h¿rcer aguardar en la capilla aI c:lpellán.que h¿r,bír,¿ comprenrliclo la irnposibilidad c1e qne eomulgase entonces. lJu fin, el Señor en su bondad me envió un momento de trtrnquiliilacl, recibí al objeto de todas mis

ansias, y las crisis desnparecieron para siempre!.. Después de mi acción de gracias, que f'ué tranquila, ne apresuré á hacer notar á mi Superiora el cambio thvorable de mi estado, y la confianza qre yo tenía de poder ir pronto á dar gracias á nti amada Bienhechora de Lourdes. EI doctor, que se habín, sorprendido con satisf¿cción tle esta mejorrl sensible, se alarmó tres riías más tarcle eI ver el frío glacial y el c0l0r' de cera que observí.r en mis piernas h¿rsta la rnitacl del ctterpo, en clonde se había declarado uua parálisis completa al mismo tiempo que un temblor en las manos. ,,Luego tttvo lugar unacottsulta de varios métlicos, que rne tleclararon afecbada para eI resto de mis días; me punz¿l'on y pellizcaron fnertemente, sin obtener le lnenor' sensibilidarl. La tristeza cle mi Superiora habría llegado al colmo si una confianz¿ filial no la hubier¿r sosteniilo, llevautlo su corazón y su espíritu hacia llaría nues[r¿r tienta lladre. En efecto, anirüada de

rn pensamiento de esperauza que vino en socorro suyo, dijo al cloctor que me iba á sacar de la cama y llevirrme con la ayu.da cle utra Hermana b¿rstante fuerte á l¿1,
santa piscina de Lourcles,

lo

clue ftré califlcado tle

lo-

crlra por el mismo rnédico. ,, Con el beneplácito tle nuestro respetable capellán ¿banclonamos á Niza el ,'¡ de Julio, tto obstante que rnis piernas inerles y encogidas eran impotellles á todo movimiento. Cuando llegamos á 'l'oulouse el 7 por la noche, caí en los brazos de uno de mis hermanos, misionero en el Aveyrón, tlue se encontraba allí cou nno cle sus atnigos, el Rdo. P. Carles, también rnisionero en \.abres (Aveyrón). UI I de Julio, á la una de

14-1

CIENTO CINCUENTA }IIIJAGROS

Dn NU_ESTRA snñon¡, DE

r,oLrRDES

141

la tarile, llegábamos cinco personas delante cle la Gruta de Lourcles, en donde me senté sobre nn banco á los pies de mi Matlre del cielo, á quien estuve rezand.o tres horas en Ia misma actitucl con nuestros dos misioneros postrados en el snelo detrás tle mí: mi Superiora arrodillad¿¡ á mi clerecha, y la Hermana conversa á mi izquiercla, ne hacían una muralla con sus cuer'pos, pues ese dí¿l habí¿r una mnltitucl compacta que no nos permitió l¿r entrada en la piscina milagrosa sino mientlas las \'ísperas. á doncle se dirigió la mayor parte de los peregrinos. \-arias veces )' en cantidatl bebimos los cinco el agna regentrdora. y por intervalos mi Superiora tuvo la idea de hacerme lociones en las piernas, aguard.anclo á que pucliésemos entrar en la piscina; y en med.io de fuertes fricciones y punzadas repetidas. sentí en el pie derecho un hormigueo que ilre alegrír mucho. así como á los que me asistían; alentatltrs por este primer beneficio, fuímos invitatlas por nuestra Superiora á decir las \'ísperas de Reglamento, y clurante las Letanías cle nuestro buen Padre San José. con que termina este ejercicio. el temblor de las manos cesó repentinamente en el momento en qne un calamble bastante fuerte me hizo lanzar un clébil quejido. ,, Mi Hermano el P. Souques notír con satisfacción este primer favor, y partió con su amigo para asistir á las \:ís¡reras á instancias de un reverendo Patlre clel lugar. que se ocupaba en bendecir los objetos qre se le presentaban, Mi Superiora, aunque deseosa de obeclecer igualmente. se excusó de no poder seguir á los fieles á la Cripta. puesto que y0 no estaba curada. \'i que

y entonces, viendo fácil el acceso d.e la piscina. me lleyaron y sumergieron en el agua, en donde fuí instantaneamente curada. no obstante que los baños fríos que me obligaron á tomar varias veces en l{iza me hicieron tanto mal. que los médicos tuvie_ ron que suspenderlos.
santas or¿ciones. ,,Sintiendo que la ftterza había vuelto á mis pobres piernas. transportada de gozo exclamé: c ¡ Estoy cura_ *ila!': Mi Snperiora me invitó á hacer la prueba ante el- publico, dirigiéndome sin ningún upoyo á los pies de mi quelida Bienhechora, en donde caí ie rodillas
ton¿rndo

ella tleslizaba en la mano tlel buen padre una peque_ ña ofrenda para el Santuario. recomeudándome lsus

el.lfagnfficnl, seguirlo

en_

del Atte,

tadores que había quedado allí cantaba también con alegría atlmirable. acompañándome á la Cripta por la esplanada, que pude subir sin ayuda sin fatiga para ¡, ir á recibir la bendición del Santísimo Sacramento, Io que puso el colmo á la dicha de que estaba inundada mi alma.
Después tle haber dormido tranquilamente toda la noche oí rle rodillas una Misa de acción de gracias,
,,

.y de las Letanías de María, que un centenar rle espec_

n,a¡is gtella,

excelente. , ¡Mil y mil acciones de gracias sean por siempre datlas á la bonrlatl tlel Señor y de su Santa ltadre
I

la que tuve la dicha de recibir la Santa Comuniírn. y me qgetlé oyendo otras muchas sin haberme desayu_ nado y sin sentir fatiga. Desde entonces mi salud es

en

u

Son IIea͡. Cllsnrrn.,,

746

CIENTO CINCUENTA MILAGR,OS

snñonl Da rJoul,DES l+7 le procuraban ningún alivio: los médicos eran de pare_ cel'que la enfermedad había llegaclo á su irltimo período v que n0 había nada que esperar de los socorros hu_
NUESTRA

lln

man0s.

vII
Curación súbita y ratlical de una asma crónica ile dieciséis años, en Brujas, el 16 tte Julio tle 18?2
El Director de} convento inglés de Brujas ha recogido por si mismo los detulles auténticos cle e-"te hermoso milagro, y envió á Lourdes ln siguiente relación con el más explíciio certificado riel cloctor de la Comunidad.
<Rrujas, 29 de Julio de 1873.

., Entonces la enferma ¿cudió á i\uestra Señora de Lourdes; hizo una novena, y todos los días tomó agua tle la Grut¿ milagrosa, pero sin obterrer me;ora en su

estado.

pobre enferma, quien prometió hacer la peregrinación

,,Sin embargo, llena cle confianza en la bondad de la \:irgen Inmaculatla, toda Ia Comunidacl reunicla hizo una segunda novena para obtener la cur¿ción de la

, Mi reverentlo Padre: .,Demasiatlo tiempo he tardado en llenar Ia promesa que hice á \r. de clarle iletalles sobre Ia curación extraord.inaria de una Religiosa del convent'o inglés, ile Brujas, obtenida por intercesión tle Nuestra Señora de Lourd.es eI 16 de Julio de 1872. He querido clejar pasar toilo un año para confirm¿r con esta nueva prueba que la curación es muy verdatlera, y n0 efecto tle una sobreexcitación nervios¿ y momentánea' utle aquí, pues, los hechos: Hace nás de quince

H. Teresa José sufría violentos accesos estos írlLimos aitos las crisis eran cada En c1e asma. vez más frecuentes Y acomp¿r,ñadas de eépasmos y de fnertes palpitaciones úe cot'azÓn. Destle l¿r fiesta tle P¿scna la enferma no habí¿r porlido dejar el lecho, y los rliferentes remetlios que Ie fueron prescritos tlo
años qne la

á Lourdes. Dnrante l¿ novena el mal no hizo sino agravarse; creJ,eron que la muerte estaba cercatta, y la enferma recibió la llxtremannción, no permitiénclole su estad.o recibir eI S¿nto viático. ,, El rlomingo 14 de Julio, Írltimo día tie la noveua, no había mejora sensible, y la buena Hermana, per_ Iectamente resignada á la voluntad de Dios, no espe_ laba más que norir. Esto uo obstante, como el nlar_ tes siguiente era el día aniversario de la irltima Apari_ ción tle la Santísirla Yirgen á Bernardita, continuó orando corr conflanza, esperando que acaso ese clía la Yirgen llaría oirÍa sus oraciones. ., Ella pedía su curación, no tanto por sí misma, cnanto para la mayor gloria de Dios y de la Santísima Yirgen, y también á fin cle que obteniclo este favor pol la invocación de María, putliera hacer una impresión saludable en su f¿milia, que era todavía protestanbe. .,En efector el 16 tle Julio, rnientras se celebraba la ]Iisa de Comunidad, la enferma se sintió de repen_

Í
h

l

t4s

CIENTO CINCUENTA MIhAGBOS

DE NUESTBA

spñonl

DE rroüRDES

14S

te mejor, y llena de conflanza se levantó sin aYutla de de natlie, se Puso sus vestidos Y bajó aI encuentro sus Helmanas, cuya sorpresa y gozo ¡ quién Podrá apleciar !... *Hacía diez días que n0 había podido soportar Ia menor alimentaciÓn, y he aquí que ahora toma el clesayuno con las demás, y más tarde la comida sin sentir el más leve inconveniente' A Ia hora del Oflcio va al coro y lo canta sin dificultail, lo cual ni aun en voz

VIII
Ailmirable curación ile la Srta. María tuísa Delpon, referirla por su méilico
Clermont-l'Hérault, 24 de Julio de
r,tes de Agosto de {872
1872.

baja Ie úabía sido posible hacer por muchos años' Desde aquet día su enfermedad desapareciÓ completamente. sin haber tenitlo la menor crisis' c.¡I{0n0r y reconocimiento á la Virgen Inmaculada' I'{uesbra Señora de l-,ourdes ! uSírvase V. acePtar, etc.

cullad

He aqui la relación llena de vida y de I'e que publicaba en el Mr. Chrestien, el sabio doctor de }a Faele

Montpeller:

aEr, ¡n¡'tn A. YzlcQ,
¡jirector d,el conaento ingtés, ile Brui as ( Bélgica

) (r)'

({)

3' Véüse el informe del médico en los comprobantes' n'o

Dios derogar las leyes que tiene estable"cidas y hacer milagros?', Esta pregunta, planteada por Rousseau en su carta III, escrita, desde la ltrontaña, sería impía, dice, si no fuera absurda, y sería hacer demasiado honor al que Ia resolviera negativamente castigánrlole con el encierro. Pero también, añade, ¿qué hombre ha nega,do nunca que Dios pneda
u¿'Puecle

hacer milagros? ,,Sin otro preámbulo siguiente:

yoy,

pues, á narrar

el hecho

,,Llamatlo á Clermont-I'Hérault en los plimeros días tlel pasado Abril para asistir á una señorita de catorce á quince años, que atacada al principio de una simple fiebre catarral se complicó pronto tomando forma periórlica que exigía la administración rlel sulfato de quinina por diferentes vías, noté, lo mismo que el Dr. Revel, métlico ordinario de la enferma,

150

CIENTO CINCUEIÍTA MIITAGROS

DE NÜESTBA SENORA DE IIOUADES

151

varios síntomas que hacían temer congestiones sanguíneas, ya en el coraz()L, ya en el cerebro. Se conjuraron estas diferentes tempestailes con aplicaciones

y de ungüento napolitano en grandes tlosis, sin hablar de varios vejigatorios en distintas regiones y hasta sobre la piel de la cabeza; pero el estado general tle la enferma continuó dándonos vivas inquietucles. Sn alimeutaciÓn era' etr efecto, muy tlifícil, y las rarezas de carácter inquietantes, porque después de querer estar primero en el convento en donde había caíclo enferma. exigió Iuego imperiosamente que la transportaran á casa tle sus patlres, lo cual no pudo efectuarse sino cor ay¡¡[l¿ de un sillón provisto de cortinas y llevatlo en brazos por cuatro
de sanguijuelas hombres. c,Bl 19 de }Iayo me telegrafiaron que fuese en seguida á Clelmont con un segundo consultor. IIe acom-

*Más tartle los derlos se contrajeron en la palma ,le las manos, y reconocimos que la ceguera era tlebiila á contracción de los músculos del globo tlel ojo, que no estando en el centro de la órbita no recibía los ra-vos luminosos.

,,Sobrevino, en fin, la parálisis tle las extremidades inferiores, y los dias cle la enferma se veían cada vez
más comprometidos.

,,Pidió ir á Nuestra Señora de Lourdes. En vano le objetamos las dificultades del viaje; y el 4 de Julio tuí llamado para hacérselas compreniler, tenienclo la dicha de que consintiera en dejarse llevar á la capilla
cle Nuestra Señora del Peyrou, á dos kilómetros de Clermont, haciéndole presente que la Santísima \¡irgen la oiría allí tan bien como en Lourtles. ,,lln efecto, el mismo día por la noche la madre de la enferma me escribió que llegada á Nuestra Señora tle Peyrou, su hija había suplicado que le mojaran los

pairó el Dr. Yaille, y al reconocer la gravedatl tlel caso lo atribuyó en gran parte á la amenorrea rtrue
hahía sobrevenido. ,,Convinimos, por consiguiente, los tres en que se aplicaran vejigatorios en los muslos, y que se proc[rara mantener las fuerzas de la enferma con calclos, gelatinas y otros medios nutritivos ya puestos

en uso. *Pero el cerebro se agravó más y más. aunque la inteligencia se mantení¿ sana: la cabeza, en efecto, no podía levantarse sin ayuda tle otra persona; Ios párpados, siempre caíilos, no bastaban para que la luz no le incomodase, y la enferma se hizo poner una ventla tle lienzo fino sobre los ojos.

ojos con agua de Lourdes ile que iban provistas, y rlue al punto había recobrado la vista. Introducitla en la capilla. la enferma se hizo locionar las piernas con la misma agua, y repentinamente las piernas pudieron moverse. Oyó la Misa que dijo por ella un sacerdote venirlo expresamente de Clermont, ¡ con gran sorpresa suya la vió venir á la Santa Mesa para recibir la Sagrada Comunión. ,,Inútil será decir que en vez de volver'á Clermont tendida sobre los cogines del ómnibus en que había veniilo, pudo sentarse en ellos como l&s riemás personas que la habían acornpañado. ,,Llegada que hubo á su casa fué al encuentro cle

r52

CIENTO CINCUENTA MILAGBOS

DE NUESTBA SENORA;DE I,OURDES

153

su padre, ei que habiéndome contlucido al ferrocarril por la mañana no había potlitlo ser testigo de la peregrinación á Nuestra Señola de Peyrou. á parte de haber recobratlo "Desgraciailamente, tlefinitivamente la vista, las otras mejorías no fueron

ragón de segunda clase, para probar que tlo tenía necesidatl de que la gobernaran; llegó el 25 en el tren ile las cuatro de la tarde, siendo objeto de la atLnira-

más que provisionales. Agregóse á esto un nuevo síntoma de afección cerebral, pues la boca se le torció tle una manera progresiva y notable, las iileas se le debilitaron cada vez más, y fueron reemplazadas por una idea fija formulad¿ ¿si; íQuiero ir á l',,ourtles'' *Apesar de toclas las dificultades que presentaba este viaje para una joven de catorce á quince años que era preciso llevar en brazos, se emprendil el 23 de Julio. aApenas liegó la enferma á Lourdes quiso ser llevacl¿i, á la Gruta; y alií, en presencia de sesenta ó setenta personas que se lamentaban de su estado, se hizo locionar las manos' que se volvieron á abrir al inslante. Semejantes lociones hicieron cesar inmedia* tamente la contorsiÓn de la boca; y su inmersión en la piscina ciiír tal flexibilid¿cl á sus extremidatles inferiores, que tlespnés de una corta oraciÓn pudo subir las veintidós gradas que conducen á Ia capilla, en donde oyó la Santa Misa. En seguida almorzÓ como si su estómago hubiera funcionado siernpre bien, y por la noche se dió otro baño general en la piscina y subió de nuevo Ias veintidós gradas. Al día siguiente, después de una buena noche, pudo ir á la iglesia á recibir la Comunión, y se sumergiÓ tercera vez en la piscina por puro agratlecimiento. uDichosa y contenta, quiso volver á Clermont en un

iión de totlos los que la habían visto partir tan tloliente y tan enferma. *¿Por qué no he de atestiguar yo esta curación miIagrosa, ilespreciando las bufonadas de ciertos espíritus fuertes ó débiles?
uHaz lo que debes, ,,Venga lo que viniere.

*Cunnsrrnx
<Profesor agregud,o Aélo ?dculta¿I
d,e m¿il,icina

<lVIont,peller, 3 cle Agosto de [872.>

!64

CIENTO CINCUENTA MILAGR,OS

DE NUESTBA snñone DE

rrouRDES

1i15

hasta que su piatlosa madre oyó hablar de los innumerables rnilagros obrados en Lourcles por interce-

IX
Curación súbita y completa tle una joven eu Santa Fe ile Bogotá (América tlel Sur), el 26 tle Julio tle 18?2.
La Superiora general de las I{ermanas de l¿r Presentación envió á fines de 1873 ¿1 lo-q misioneros de Lourdes la siguiente carta, certificando un hermoso milagro que la \¡irgen Inmaculada había obrado en la América del Sur'.

-rión de la Santísina Virgen. ,,Esto fué en los primeros días tle Julio de 1872. y entonces resolvió dirigirse á esta potlerosa Consola17 tle dicho mes comenzó dora de los afligidos. una n0vena, á l¿r cual se asociaron todos los miembros tle la familia, y Mercedes oraba especialmente con esa fe que obtiene milagros: el 20 y 21 bebió un poco de agua de la Gruta de Lourdes; pero los dÍas siguientes la fué imposible continuar tomántlola. á causa d.e una inflamación violenba que le sobrevino en la garganta.

El

,,Mi reverentlo Padre:
,,Nuestras Hermanas establecidas en Santa Fe tle Bogotá acaban tle comunicarme la relación cle una curación milagrosa obrada en dicha ciudad por intercesión de Nuestra Señora de Lourdes. Dirijo á Y, este tlocumento pala que si lo juzga oportuno lo publique á gloria de María Inmaculada. ,,Merceiles'Iorres nació en 1847, y tuvo una salud delicada hasta la edad de veinticuatro airos, época

mulgó

Por'fin, el 26 tle Julio, írltimo día tle la novena, coá las siete de la mañana, y sintió violentos dolores en la pierna; pitlió el agua milagrosa que quedaba, y la bebió con confianza. ¡Oh sorpresa! ¡oh dicha! ¡en el mismo momento }lelcedes sintió que
estaba curada!... "El sacerdote acababa de dejarla; se había quedado sola con su sobrina de tt'ece años, y ¡cuál no fué la ¿dmiración de esta niña yiendo que la enferma dejaba su cama con prontitutl y se ponía de roclillas pala dar gracias á l{uestra Señora de Lourdes ! ,,La maclre estaba en una pieza contigua; acude al instante, y juntando sus acciones de gracias con las

en la cual la obligaron á guardar

constantemente cama los dolores violentos y casi generales que sufrÍa.

Afligida stt madre, se clirigió á varios mérlicos, que declararon á Nercedes atacada cle cuatro tumores; tres en la pierna y uno en el corazón. Totlos los remed.ios fneron ineficaces; y la joven, que cada vez sufría más, esperaba bacia aeintisiis nteses una curación que nadie de los suyos se atrevía á esperar,

de su hija, en el fervor de su reconocimiento consagra á Mercedes á la Reina del cielo, juzgando imposible que la que acababa tle obtener nn thvor tan
grancle perteneciese más al mund.o. ,,I-.,a piadosa jóven, muy feliz en ratiflcar el voto tle su madre, recibió el 29 de Septiembre de manos

156

CIÉNTO CINCI]ENTA MIITAGR,OS

D-E Nrr-ESTna

snñon¡. DE

r¡ouRDES

1,57

del ilustrÍsimo señor Arzobispo de Bogotá las blaneas libreas ile Nuestra Señora tle Lourdes, con permiso de llevarlas siempre que asistiera al Santo Sacrificio. Al mismo tiempo Mercedes cambiaba su nombre por el de sorlliguel Arcángel, en honor de la fiesta tlel tlía,
.,Después

ha solicitado

entrar en calitlacl tle

obtenido el permiso de seguntla rnaestra del taller tle

y

X
Curación súbita ile una anemia crónica tleclaratla incurable, en L,ouriles, el 6 tle Agosto tle l8?2
El milagro conmor,edor que referimos aquí se obró en la piscina de Lourdes, y 1o refirió en Los Annales el venerable Cura .ie Gueyrac (diócesis de tsurdeos), que habia sido testigo de los largos dolores de la pobre incurable.

nita Luisa Samudio, bestigo del milagro y huérfantr de padre y madre, abrazb el mismo Instituto que su tía. "He escrito las líneas que precetlen dictaclas por Micaela, que no puede oir hablar del favor que }Iaría Ie ha conceditlo sin derramar lágrimas de ternura. Es una joven sencilla y modesta; se edifica uno de verla ¿rlodillada piadosamente en la capilla; stts largos ves tidos blancos y su cinturón azul recuerdan la mila* grosa aparición, y una tlulce emoción se apodera clel que cortempla est¿ alma privilegiatla de la Reina de las vírgenes. . "A la vez que hago votos porque Nuestra Señora de Lourtles sea gloriflcada con este tesbimonio de reconocimiento, ruego á V., reverendo Padre, acepte la
seguridad de los sentimientos respetuosos con que soy su humildísima servidora.

nuesira casa de huérfanos, tleseando pasar el resto de sus días en la práctica de las buenas obras. Su sobri-

Margarita Bobe, cuya salutl ha sitlo siempre tlébil, fué ¿tacarla hace seis años de una crisis violenta, durante la cual experimentó sofocaciones muy dolorosas y parálisis de una parte del cuerpo: yo la administré
últimos Sacramentos, y guardó cama por muchas semanas. Estas crisis le volvieron periódicamente, en el espacio de cerca cuatro años, cada dos ó tres meses,
los

produciendo los mismos resultados. Hacía dos años que aI parecer eran menos violentas; pelo la enferma, siempre muy débil, no podía salir de su habitación ni entregarse á ningún trabajo, á pesar de que su m0rlesta pero sólirla piedad le ilaba cielta enelgía de
voluntatl.

uSon C¡.r,v¡nro,
tSuperiora general
d,e las Eermanas d¿ la (Pr*entac¿ón de la Santísimo Yirgen.,

A estos sufrimientos físicos venían á juntarse grantles penas morales, )' c0m0 n0 era huérfana, la pobre Margarita Bobe veía carla día su piedad filial sujeta á tluras pruebas. En fin, vienrlo que se le prohibían
hasta los consuelos religiosos, rogó á su métlico el doc-

158

CIENTO CINCUENTA MIIJAGROS

DE NrrEsrRA ssñonA. DE

rrorr,RDEs

159

tor Piffón que viniera á buscarla en su coche y la llev¿se al hospicio de Lesparre, donde tampoco experi
mentó mejoría sensible durante tres meses; antes al contrario, hacía ocho días que se senlía peor que cle cosbumbre, cuando oyó hablar rle la peregrinación que
se organizaba en IIedoc á Nuestra Señora de Lourdes. Al punto concibió el deseo ile tomal parte' en ella, sin que nada pudiera hacérselo aba,nclonar. Conducida á la Gruta de Lourdes, después de un viaje de dieciséis horas y una noche d,e insomnio y de sufrimientos, se surnergió en la piscina ayudada de la Superiora del hospicio de Lesparre, tlue se había empeñaclo en acompañarla. Y estnvo en p0c0 que una crisis horrorosa la

á todos que su curación era tan completa
instantánea.

como fué

ahogara, sin hacerla perder por esto su conflanza en María.

Esta confianza no fué d.efraudada, pues Margarita,
que entró en la piscina casi agotada por eI sufrimiento y la ilebilidad, salió rle allí bien pronto llen¿ rle fuerza y t1e salurl; y sin tomarse el tiempo necesarin para acabar d.e arreglar su tocado, salió descalza á llevar su muleta á la Gruta, y volvió á calzarse cerca del Gave, á dontle la siguieron muchos peregrinos haciéndole preguntas. Contestó á todos, y siguió en el resto del día, sin ningún apoyo ni la menor fatiga, los ejercicios de la peregrinaciírn ; fué muchas veces de la Gruta á la iglesia y de la iglesia á la Gruta; y al volver' á Burtleos pasó otra noche sin dormir; antluvo, clespnés de llegar, inás cle un kilómetro á pie por el empedrailo ile la ciudad; regresó á Lesparre,

al relato tan crisliano y tan bien motivatlo tlel Dr. Piffón, con el cual tengo eI gusto de concluir estas pocas líneas (1). El Dr. Piffón ha tenitlo el lalor de decir la verdad, á ejemplo tle los doctores
zón
Dozous, de Lourd.es; ^{.madou, tie Pontacg; Poueymiro, de Mirepoix; FilholyRoques, de Toulouse;Vergés ¡- Chrestien, de Montpellier; Bermont, de Burdeos, y otros más cuya fe viva y valor igualan á la ciencia. ¡Quiera Dios que este ejemplo encuentre in:itadores en el cuerpo médico, y haga también que esta simple relación. que deposito á los pies de María Inmaculada en su bendito Santuario de Lourdes, ilumine y mueva, á los que lo lean !
Lourdes, T de Octubre de
1872.

Desde hace dos meses se entrega á sus ocupaciones habibuales, sin haber experimentado nunca eI menor ¿t¿que del mal que durante seis años había paralizado todas sus fuerzas. En presencia de estos hechos, que declaro exactos ,lelante rle Dios y tle los hombres, conocientlo la pie,lad tranquila y sólida de l{argarita Bobe, no pnedo nenos de proclamar la poderosa bontlail de Dios y de su Mad,re Santísima, revelar sus obras coino lo mantla ia Santa Escritura, y adherirme, en fin, de todo cora-

-

' (l)

Gurl,r,ann,
Cztra
d,e

Queyrac (Gironila).

vino al día signiente á visitarme, subió con paso ligero Ias escaleras del presbiterio, y mostró de esta manera

Véanse los comprobantes,.n." 4.'

160

CIENTO CINCUENTA IIIJAGROS

DE NUESTRA

snñon¡

DE TJoURDES

161

xt
Curación repentina de una Religiosa tle Auch, ata-

catla tle una lepra incurable, el 18 rle Agosto tle L8?2.
Los Anr¿ales d.e Lourde¡ refdrían en el me-q de Septiembre de 1872 la siguiente maravillosa relación:

aMi reverendo Padre:

uEn nombre del agradecimiento que debemos á nuestr¿r Madre fnmaculad.a, y para mayor gloria de Dios, vengo á suplicar á V. se sirva publicar en el
próximo número cle sus Anctles el señalatlo favor que
acabamris de recibir.

,,En la ciudad de Auch (Gers) una tle nuestras Religiosas fué atacada en toclo su ctrerpo de una enferme-

datl cutánea, que la hacia sufrir horriblemente. Al
principio pensó serían solamente algunas erupciones pasajeras, y jrzg6 inútil hablar de ellas. La pobre Hermana se había engañado de metlio á medio, pues lejos de disminuir. su mal iba en aumento, y los sufrimientos fueron creciendo en las mismas proporciones que la enfermedatl ; la paciente guartlaba siempre silencio, dichosa de sufrir á ejemplo de Jesirs, su Esposo celestial, que no abrió nunca la boca ni aun en lo más fuerte d.e sus crnelísimos clolores.

favor de la pobre paciente. Las fricciones no hicieron más que añadir nuevos sufrimientos á los anteriores, ya dema_ siado crueles, y sin embargo se continuaron durante todo el tiempo marcado por el médico; pero jamás se produjo el más ligero alivio en el estatlo -cle la enf,erma. *Los medios humanos eran, pues, ineficaces, y la conciencia de la Superiora estaba á salvo por este lado; así es que en lo sucesivo sólo se pensó en los
metlios sobrenaturales.

de la Gruta de Lourdes, y al mismo tiernpo se comenzó una novena por toda la Comunidad en

no tentar á Dios,, como ella decÍa, quiso ejecutar rigurosamente las prescripciones del médico, uniendo á los remedios ordenaclos el empleo del aguá
se

,,Pero alteradas sensiblemente sus facciones, pronto hicieron traición á su heroico secreto, y todo su cuer_ po apareció entonces cubierto cle horrorosas llaguitas abiertas, cuya podre calaba todos sus vesticlos. _."La digna Superiora hizo llamar en seguitla al mé_ dico, quien decl¿ró que la enfermedad íra ,á, la yez contagiosa y de las más rebeldes á todos los esfuerzos tle la ciencia. prescribió,.sin embargo, un régimen, pero tan conyencido de la ineficacia del remedio, que la Superiora no se engañó, antes vió claramente que se necesitaba nada menos que un milagro para que la enferma recobrara la salutl, y pru..ruri"a á su queriila y ferviente Comunidacl cle un contagio de los más fu_ nestos. ¡Era la lepra ! "Esto no obstante, para no tener nada que reprochar_

y rpara

hicieron cor agua

.

,,Se empezl :una segunda novena, y las friceiones se
cle

la Grnta solamente. AI fin tle la

162

CIENTO OINCUEN1TA MILAGROS

DE NIIDSTBA SEÑOR,A DE ITOÜRDES

163

novena, el 15 de Agosto, día tle la Asunción, la pobre inflcionada suplicÓ la permitieran ir á la Santa Misa; por mas n0 creyeron conveniente acceder á su deseo ser su estado absolutamente el mismo. ,,Empezóse otra novena, continuantlo siempre las

fricciones con el agua pura de

la Gruta, y al

tercer

rle día de esta última novena, Ó sea el domingo 18 é peticiÓn su Agosto, nuestra querida leprosa reiteró leSe insistió tanto, que ya no fué posible negárselo' vantó, pues, y con la ayuda cle dos compañeras se di-

.,Continuaron las fricciones con el agua de la Gru_ ra. y las mismas que estaban presentes veían d.esapa_ recer las manchas hasta quedar dos días después sólo irlguna que otra esparcida aquí y allá; y desde enton_ rtes nuestra feliz resucitada volvió á tomarsnoficio, y sigue torlos los ejercicios de la Comunitiad sin sentir la más mÍnima molestia.
nuestr¿ Madre fnmaculada,

rigió aI coro.

Misa. que oyó entera y de rodillas. la tomaron para llevarla á la enfermería; y en el trayecto la enferma quiso volver tle nuevo al y.odo en efecto sola,, y á dontle Ilegó y suplicó "oro. á la Superiora que tuviera la bonrlatl de salir' porque
,,Después de la Santa

thvor la haga exaltar, bendecir y amar más ! .,Ruego á V. aeepte, ete.

,,Gracias, pues, sean datlas, reverendo padre. á y ¡ojalá que este senalado

uson J.

M¿.nÍ¿. nnr, S¡,NrÍsruo S¿.cn¿.mnNro.,,

tenía que hablarle. *La Superiora, totla alarmada, se levantó

y

siguiÓ

á la enferma. Esta, después de dar algunos pasos fuera tlel c0r0, se volvió y dijo á Ia Superiora con un aire

transportatlo cle gozo: 'Maclre, estoy curada'" Lq Superiora temió una exaltaciÓn ocasionatl'a por eI su= frimiento, y recomendÓ á ta Religiosa que se tranquilizara. ,,Madre, estoy curada,r replicó la enferma con vivacirlad. ,rEntraron en una pequeña habitación inmediata, donde Ia querid.a enferma descubriÓ sus miemtrros ante los ojos maravillados de la Superiora, que viÓ no existía ya ni poilre, ni pústulas, ni llagas, sino solarnenbe pequeñas manchas rojas que probaban acababa
de desaparecer eI mai.

tr64

CIENTO CINCUENTA MII,AGR,OS

DE NUESTNA SEÑOX,A DE I,OUN,DES

t6,5

XII
Curacién instantánea tle una gastralgia incurable que duraba hacía tres años, en L'ourdes, el 27 de Agosto tle 1872.
personalmente á los Padres misioneros de Lourdes la "nt""s¿ rcla':iirn de un milirgro tlel que había sido te-qtigc rig"iJ^,"
oe

nanifestase favorable á nosotros en l¿ persona de María Tisseau, de veinticuatro ¿ños tle edad. Estajoven, la mayor de diez hermanos, pertenece á una familia cristiana que hace generosamente á Dios eI sacrificio de sus lrijos, cinco de los cuales están ya qonsagrados á Nuestro Señor, pues han abrazado la vitla religiosa ó aspiran á ella estudianclo en los Semin¿rios.

ElseirorCuladelichaubrogues,tleladiócesisdePoit'iers"
ular
:

La nayor habría r.enunciado también al mundo si ia enfermedad no la retuviera forzosamente en la casa ¡iaterna. A ejemplo rlel hermano pequeño de San Ber. nardo, ella veía partir sucesivamente á un hermano y ti una hernlana, y viend.o que las suertes no eran iguaIes contentábase con suspirar, pero sin murmrlrat". Decía: uQue se haga la voluntacl rle Dios ¡ no la mía;u ¡- esperaba siempre contr¿ torlas las apariencias hulnanas.

Reverendísimo Padre:
de Bressuit'e -A.p.no, fué anunciada la peregrinación

á María ¡Gloria á Dios y reconocimien¡o

!

y Niort

conocida'bajo

piatloun ímpetu irresistibte se apotleró de nuestras sas poblaciones y las contlujo ¿l santuario veneraclo de la Virgen Inmaculacla, Nuestra Señora de Lourdes' La parroquia de San Peclro de los Echaubrognes

(diócesis cle Poitiers), en la religiosa comarca eI nombre de \rendée militar, cuando

reavivó su antigua fe, y comisionÓ á más de veinte hijos suyos para ir en sn nombre y en el de la parro,toiu .niuru á tributar sus homenajes á la Reina del cielo, y á rogal por ellos, sus familias, por Francia y por la lglesia. Los I'otos tle t0d0s nos acompañaban, y potlía esperarse que si no el'an totalmente escuchados, por lo menos lo serían bastantemente para que la benevolencia de nuestra lladre Santísim¿ se

Atacada de una enfermedad de estómago hacía tres años, no podía retener ningún alimento ni siquiera las bebidas más ligeras. Totlo cuanto tomaba lo devolvía al instante; así es que á pesar ile los cuiilados más asiduos d.e sus padres y de los médicos. á semejanza cle una tierna planta atacada por un gusano en su raí2, se la veía languidecer ¡, bajar insensiblemente á la tumba. En tal estado, ponía su confianza en Dios sin omitir ninguna de sus prácticas religiosas. y la Santa Eucaristía era la única cosa que potlía con-

seryar en el estómago.

La semana que precedió á nuestra particla estaba en la cama moribuncla. )' ensa)'aron apartarla tle su piadoso designio cliciéndole que ciertamente rnor,irí¿

166

CIENTO CINOUANTA MILAEROE

DE NUESTn.A ssñon.l Dn rJounDlls

167

en el camino. r,¿Qué me imporla, contestaba, morir aquÍ ó en ei vagón? He prometitlo ir á Lourtles, é iré yiva ó muerta; pero tengo confianza que María fnmaculada me curará y que volveré con salud.,r Ante semejante voluntatl, era preciso detenerse y resignarse; el cura no podía dejar tle tomar en cuenta las preocupaciones de un viaje fatigoso de cerca de cuatrocientas leguas entre ida y vuelta, y de prevenirse

nuestra Matlre por la salud que de su bontlad había recibitlo. ¡Gloria á Dios y agraclecimiento á María! Tengo el honor de ser de V., reverendísimo Patlre, af'ectísimo y humiltle servidor,

S. Rrvmnn,
Cura
d,e Los

nchcLubrog'n6

.(-t).

(1)

Véanse lo-s comprobantrg-s, n.o

5.

contra todas las eventualidades.

La víspera de la partitla tuvo un poco de alivio, y su madre la condujo á la estación ile Chátillon-surSévre, á doncle pasamos á recogerla. Hasta l-.,ourdes su estado fué poco más Ó menos eI mismo, sin que su estómago pudiera resistir ningún alimento: en cuanto llegó quiso recibir la Santa Comunión, á pesar de las fatigas del viaje y de lo avanzado de la hora. La Santísima Virgen debió recibir con agrado una voluntatl lan firme, y el Señor escuchaba sus oraciones. Habiendo tomado un p0c0 de alimento después tle haber recibido á su Dios, tuvo los mismos accidentes de los dias anteriores. Tenía un afán grande tle ir á la Gruta y saciarse en la fuente milagrosa, y ¡oh prodigio! bebió grantles tragos de esla agua milagrosa, la retuvo y fué á tomar otro poco de alimento ; ¡estaba curada !'. . ElIa,Ia moribunda de los tlías anteriores, pudo dirigirse á la Gruta á pie varias veces al día, y desile el mismo instante siguió á sus compañeras por todas partes á tlonde iban, y entró en su casa aI parecer menos cansada que ios que con buena salurl la habían acompañado. Curada el27 de'Agosto de 1872, voivió á Lourtles eI 27 de Xlayo de 1873 á dar gracias á María

168

CIENTO CINCÜENTA MfIJAGBOS

DE NUESTR,A SEÑORA DE I]OTIR,DES

169

rle constitución linfática. ó mejor rlicho escrofulosa, t'ué atacatla en su juventutl de varias afecciones escrofulosas á consecuencia de su mal temperamento.

XIII
Curación súbita de una pobre criatla enferma hacía

En 1846, estand.o sirviendo en Rochefort en casa de mi hermana, soltera y sola, dió una caítla que la protlujo agrdos dolores en la región de Ia cadera derecha, obligándola águardar un reposo completo d.urante
catorce meses.
Totlos los signos tle mal de cadera del lado derecho ¿parecieron entonces, )¡ existieron durante largo tiempo d.olores agudos en la región fémuro-tibial, síntoma trratológico tle dicha enferrnedad. Un reposo prolongatlo y aplicaciones rle numerosos y dilatados cauterios con la pasta de \¡iena sobre eI mienbro enfermo protlujeron, juntamente con un régirnen interno apropiatlo á la enfermedad J'al temperamento de la persona, tuna mejoría que la permitió hacer penos¿mente clu-

veintisiete años, en L,ourtles, el 2? tle Agosto
de 18?2.
La relación de este prodigio se debe al Dr. Galissón, que pol muchos años fuó el amo ¡.el módico de la pobre enferma. Rochefort-sur-Loire (Maine-et-Loire), 4 de Febrero de 1873.
I\,Ii reverendo Padre: 'I'engo el honor de acompairar h \¡, el relato de una enfermedad cróoica asistida por mí durante veintisiete airo-., y sobre su

ouración instantánea en la Gruta de Lourdes, Ilamada de la Aparición, el 27 de Agosto de 1872. Yatias veces Ia dichosa mujer, que ha sabido apreciar los
efectos de la in[ervención sob¡enatural en su far.or, me ha suplicado, movida de gratitud, que envie á \'. Ia historia de sus largos sufrimientos y de su curación tan maravillosamente súbita; mas yo he querido esperar hasta hoy para aseguro.rme de los rcsultados de este hecho verdaderamente milagroso. Ruego á V., mi reverendo Padre, me acuse recil¡o de mi rela-

lante quince años el servicio tle criada en mi casa, ejerciendo yo la metlicina en Rochefort-sur-Loire. Durante estos quince años, aunque la enferma estaba libre de los trabajos penosos cle la casa por tener yo un criado á mi servicio. los dolores aparecieron de ilttevo frecuentemente en el miembro inferior derecho,

to y acepte la expresión de los sentimientos respetuo-cos con rlue tengo el honor de ser dc V. humildisimo -sen'idor, P. GeussóN.

la

enfermo hacía mucho tiempo.

Ifargariba Gehier, tle cincuenta y nueve años de edad, natural y residenbe en Rochefort-sur-Loire, dishrito de Angers, tlepartamento rle Maine-et-I-,oire,

En el mes de Noviembre de 1868 el mal tomó una intensidacl más grand,e: hinchazón considerable en la palte superior y externa del muslo derecho, un poco tle prolongación de este miembro inferior, dolores más vivos que nünca en la rodilla, hitlartrosis bastante
consialerable, reposo absoluto en la cama durante ocho ó nuet'e meses. régimen por segund.a vez ile revulsi-

170

CIENTO OINCUENTA UIIJAGBOS

DE NUESTEA snñone

vos activos, .y empleo tle preparaciones yoduradas aI interior y exbelior. A los cuatro años de alternativas á mejor y á peor salió de mi casa y fué á la tle su hermana, donde tlespués cle permanecer en cama largo tiempo, quedó imposiblitada de andar si no era con muletas, y aun asÍ

t
*
r
¿

I

lo hacía con trabajo y muy despacio. A consecuencia tle tumores en la rodilla, acompañados frecuentemente de atroces tlolores, le sobrevino una anquilosis casi completa de la articulaciÓn, con imposibliclad para arrodillarse desde hacía cuatro años. llenía continuos dolores en la regiíln iliaca derecha, que le proclucían un insomnio casi absoluto dttrante lapsos de tiempo más ó menos largos, y eI sueño
regularmente muY Penoso.

tóda su confianza, se decidió grinación. Luego que llegó á la Gruta llamada de la Aparicién el 27 de Agosto, se puso en seguitla en oración y permaneci(r durante tliez minutos hincada tle rodillas sin la menor dificultad, sin la menor molestia; se levantó, y sentía que podía anilar apoyándose en sus dos piernas sin el auxilio cle las muletas. Ilacía tres años llevaba una rodillera tle goma para comprimir la articulación crónicamente afectada, y en el trayecto de la capilla á la población de Lourdes dicha rorlillera se Ie aflojó y cayó á la garganta del pie, y no siéndole ya necesaria la dejó en Lourdes. El 29 de Agosto partió de Lourdes con sus compañeros de viaje. Llegó á Pau, y como el tren se cletuviera en la estación dos horas y media, á pesar de la prohibición de sus parientes, sintiendo que podía antlar fácilmente, lo hizo en compañía d.e los suyos sin apoyo y sin socorro tle nadie, subiendo al castilio de Enrique I\r; y para regresar á su casa, después de bajarse en la estación tle la Poissonniére, anduvo tres kilómetros á pie sin cansarse. Destle su vuelta á Rochefort, que tuvo lugar el 30 tle Agosto, no siente, según dice, ningún clolor en l¿ cadera, ni en la roclilla, ni en la regióniliaca derecha, la cual destle mucho tiempo ofrecía al examen un¿ di*

DE:rrouRDES 'l7L á hacer tan iárga pere-

En Abril de 1872 resultáronle de nuevo muy fuertes dolores en la cadera, y ün hidartrosis más acentuado que nunca se manifestÓ con sufrimientos intolerables. Algunos vejigatorios y unturas de yoduro de potasa y cie opio calmaron los d.olores y disminuyeron la hinchazón. Pero la rodilla estaba mucho más voittminosa; la anquilosis era más completa' Continuando en este mismo estado, el 25 de Agosto de 1872 partió la enferma para Lourdes en compañía tle algunos parientes y amigos. trIuchas personas le aconsejaban que n0 emprentliera un viaje tan penoso' que podía ser fatal y agravar su triste situaciíinAunque ya había hecho esta pobre mujer varias noyenas en Rochefr.rrt para obtener su curación, Ó por lcr menos un alivio á su mal por la inbervención de Nuestra Seilora cle Lourdes, en quien había trluesto

latación considerable y hacía temer la palpitación, infhrtos y tumores tle mala naturaleza. La parte inferior tlerecha del abdomen ha vuelto de repente á su estaclo normal. La flexibilidad y la agilitlad tle la articulación fémuro-tibial derecha son igua-

L72

CIDNTO CINCUENTA MITJAGEOS

DE NUESTBA spñon¡, DE rrorrRDES

173

les á las ile la izquiercla I y el 30 ile Agosto el estatlo general de Margarita á su llegada cle Lourtles era lo
que es hoy.

Para mí esta mujer, á quien he seguitlo como médico descle hace cuarenta y tres años, era incurable con el auxilio tle los metlios naturales durante el resto
de su días. Puetlo, pues, afi"rmar con conocimiento de causa ¡¡ en Ia sincerirlarl de mi conciencia, que la instantaneiilad de la completa mejoría del rnal crónico y coniplicailo descrito anteriormente me pone en la obligación d,e creer en una intcrt¡encion sobrenaturrtl. Después de aguard.ar cinco meses para ver tsi los felices resultados de este hecho maravilloso se mantenían, me he decitlido á hacer esta narraciÓn que se me ha pedido y reclaman mi fe plenamente ilustrada y el interés de la verdad.
Rochefort-sur-Loire (Maine-et-Loire), 30 de Enero tle
1871¡'

XIV
Curación instantánea

ile un raquitismo incurable ile quince eños, en Lila, el 8 tle Septiembre
ile 18?2.

La cliócesi-q de Cambrai brilla enile todas por el esplendor de viva y- de su ardiente devoción hacia Nuestra Señora de Lourdes. Como verdadera Madre y Reina de misericordia, la Santisima Virgen ha querido recompensar con varios milagros estupendos la piedad de estas poblaciones. Sólo en el me-s de Septiembre de este mismo año se dignó obrar cinco curaciones asombrosas. La primera data de la ffesta de su bendita Natividad, y su narración la tomamos de la Semaine relí.gieuse de Cambrai y de los Annala-".
-.u fe

P.

ejercienilo la med'icina 43 años ¿n tlidto (tistrito.

Ger,rssoN i

que t0d0s los espíritus serios ven la intervención sobrenatural, acaba cle producirse en la casa tle las Hijas de la Caridacl conocitla bajo el nombre d,e Casa de huirfanos de sor Softa, situada en Lila, en la calle de la Barre. Hemos recogido sobre ella los siguientes detalles, cuya rigulosa exactitud garantizamos. Una huérfana llamada Sofia Druón, de Lila, de veintiséis años de edad, recibida en dicha casa hará pronto veinte, había sido atacada á los once años ile una paráIisis que la privó del uso de sus miembros. Erale absolutamente imposible analar, estar tle pie, ponerse de,rodillas ni moverse cuando estaba sentaala Una curación en

la

174

J:CIENTO ]CINCUENTA MIÜAGR,OS

DE NUESTRA

s¡ñon¿

DE

r,ouBDES

175

ó acostacla; los brazos 5 las piernas, sin fuerza y sin calor. se habían torcido en forma de arco; la pierna derecha la tenía entrelazada alredeclor de la izquiertla; las rodillas tenían enormes tumores: cuando una de sus compañeras la llevaba se veían balancearse estos miembros muertos como débil v¿ra de que se ,-qirve el labrador para batir el grano. La pierna derecha estaba más corta que la otra unos diez centímetros. Hace sobre quince años. cuando esta parálisis que atacó la metlula de los huesos se proilujo. la Superiora de la Casa de huérfanos consultó al Dr. Parise. el cual contesüó que no había remedio posible y que esta joven estaría enfelma totla su vida.

andaL, á Io menos con muletas, y evitar asíá sus comI)añeras la molestia que les ocasionaba, lo que serviría también para aumentar su d.evoción. Muchas tle las Hijas rle la Caridad de la casa J unas cuarenta huérfanas hijas de llaría, se asociaron á su piadoso penrsamiento; y á fin de juntar la penitencia á la oración, Sofia Druón ayunó durante los nueve días sin que lo .:upieran sus naestras, que no se lo habrían permitido por el estado delicado de su salucl. La novena debía concluirse el domingo 8 de Sep. tiembre, fiesta de la l{atividarl tle la S¿ntísima Vir"

Desde entonces, en efecto, ninguna nrejoría se ha-

gen, á las tres de la tartle; y en la mañana de este ilía Solia Druón fué llevada á la capilla, en rlonile comulgó, al refectorio, á, la sala de estutlios, y últimamente á la sala de recreo. A eso de las nueve se encontraba en esta sala con unas veinte huérfanas, cuanclo, confiantlo siempre en

bía obrado en el estado cle Sofia Druón. Un gran número de personas la, han visto acompañanrlo á l¿s huérfanas eü strs salitlas sobre un cochecito proporcionado por varias personas caritativas en Julio
de 1868; la conocían bajo el nombre dela rtt,fern,i,tn.
Sus compañelas la llevaban

de sala en sala. J" nos=

otros l¿ hemos visto llevar muchas veces
en brazos de otra huérfana.

á la capilla

La confianza en Dios y la esperanza de su curación no la habían abandonarlo nunca. Había hecho ya diez novenas para obtener la gracia tle andar, pero todas -sin éxito, y sin embargo no desconfiaba. Como iba creciendo en edad, se iba haciendo más pesada y más dificil para sus compañeras la carga de transportarla de una sala á otra; por lo que resolvió á fines de Agos-

el potler de Aquella cuya intervención imploraba, pirlió un poco tle agua de l¿ fuente de Louriles. La bebió. y suplicó á una tle sus compañeras que rezara con ella el Auc nfa¡'ía. Apenas había acabado esta oración. sintió un fuerte estremecimiento en todos sus miembros; sus piernas se enclerezaron, se levantó y .se dejó caer. Mas agarrándola por Ia mano su compañera, se levantó de nuevo y echó á andar. Luego se oyó resonar en totla la sala, y pronto en torla Ia casa, este grito de atlmiración y de alegría. ,,¡Sofía anda!
¡Sofía ancla!" Andaba, en efecto, por la primeta yez después tle quince años. Sus piernas, que en un instante se pu" sieron rectas, rígidas y fnertes, podíanmoverse y lle-

to irltimo hacer una novena en honor de Nuestra
el favor de

Señora rle Lourdes para otrtener

poder

I"

76

CIENTO CINCUENTA MIIJAGR,OS

DE NUESTRA SENORA DE

varla. Atravesó el patio, subió sin dificultatt la escalera y luego la que conduce á la capilla, á fin de dar gracias á la Virgen que le había obtenitlo un favor tan grantle del Todopoderoso. 1l'oclas sus maestras y compañeras la habían seguitlo; y transportadas de recono-

agua de la fuente de Lourdes
l'anas que se encontraban en

cimiento y cle tlicha entonaron el nfognificaf, danclo gracias á Aquel que había mirado la humildarl de sn sierva y hecho en ella grandes cosas. Cuando una hora después se dirigió Sofia Druón á la iglesia de Santa Catalina, para asistir á IaMisa parroquial, totlos se sorprendieron aI verla andar: á la salida de la iglesia una muchetlumbre compacta se colosó á su tr)aso para contemplar á la que acababa de ser objeto de lo que no vacilaban en llamar un mi-

clyo hecho tuvo por testigos á unas veinte huérla sala donde se realizó, y á todas las huérfanas y sus maestras que acudieron al grito de: ,,¡Sofía anda! ¡Sofía ancla!,, Tiene por testigos á un número consiilerable de personas de la parroquia de Santa Catalina, que vinieron á verla ttndar, á ver entr¿r y salir de la llisa parroquial á la que hacía quince años oÍan llamar la ut,fe rm,ito,; tíe_ ne por testigos á una porción de eclesiásiicos y de

rrounnEs l7l y de rezar tn Auc lfa_

"i4,

personas de toda conclición, que hace ocho días han irlo á visitar á la huérfana y oírla contar las circunstancias que han concurrido en su curación; tiene por tesrigo aI médico de la casa, que después de haber visto é

lagro.
Descle entonces hemos

visto valias ver:es

á

Sofia

Druón, que anda fácilmente y sin esfuerzos: los huesos de las piernas han recobrado el calot', la fuerza y la forma recta r¡ue habían perdido. La pierna derecha se ha alargatlo unos ocho centímetros; las rodillas tienen eI grueso natural. Una mejoría notable ha ex_

interrogado á Sofí¿i Druón ha declaraclo que el dedo cie Dios estaba allí. Todos clicen que ha habido milagro; nosotros lo decimos también, añatliendo sin embargo que sólo á la Iglesia pertenece fallar con autoritiad de cosa juzgatla en una cuestión de esta naturaleza.

pelimentado en el brazo derecho; y, lo que antes Ie era imposible, ahora puede hacer fácilmente la señal tle la cruz. He aquí la relación exactísima tlel hecho que acaba ile pasar en Lila. L¿ huérfana que ha sitlo objeto de esta curación no podía anclar ni moverse hacía quince años; los médicos la habían reputado pol incurable; ha sido curada instantáneamente el últirno día de una novena que hacía en honor de l{uestra Señora de Lourcles, en el momento que acababa de beber un poco r1e

Al terminar quisiéramos hacer notar lo que hay de providencial en el hecho que acabamos de refelir. Los periódicos irreligiosos y los incrédulos se tomaron la tarea hacía algunas semanas tle atacar de un mod.o especial las peregrinaciones'á Nuestra Señora de la Saleta y á Nuestra Señora de Lourd'es: una hoja de Lila tuvo la desfachatez de riclicLrlizar los milagros, interpretando eu sentido irrisorio la devoción á Nnestra Señora de Louriles; y he aquí que á pocos pasos de la oficina de esta hoja se efectuó un hecho prodigioso por intercesión de la Santa Virgen, invocacla bajo la advo-

178

CIENTO CINCUE¡íTA MILAC}iiOS

DE NrrnsrR,a snñon¿. DE

LortRDEs

cación de lluestra Señora de Lourdes; y este hecho es tan evidente que eI tal periótlico no se ha atrevido toilayía á at¿carlo. La parroquia de Santa Catalina, cerca de la cual está situatla la Casa tle huérfanos, setlispone á rlevolver pronto laestatua venerada de l{uestra Señora de la Treille á la iglesia que se construyó bajo esta advocación; y de aquí que digan muchas personas de esta parroquia que la Santísima Virgen ha indicado con un protligio bajo qué advocación quiere ser invocada en el altar que dejará vacío la estatua de l{uestra Seño-

I79

XY
Cura súbita de un tumor en la rorlilla, en Tourcoing, el l? tle Septiembre de Ig?P
Este segundo milaero rglerido por la Superiora l::_^h^-q_=1d." tiel Hospicio gcneru l"de Tourcoing, re.rigo ocuiur:

ra de Ia Treille. En medio de las tristez¿s que nos afligen, es consoIador ver cómo se manifiesta el poder de Dios por sucesos brillantes que reducen á la impiedad aI silencio, fuerzan á la intliferencia á la admir¿ción, excitan la tlevoción de los fieles y dan á todos los que sufren la €Sps¡¿nru cle la curación y de la salvación (1)'

oing' 28 rle octubre de {872'

,,señor

orr.arL

(1)

Véanse los comyrrobantes, n.u 6.

y particularmente sobre tr'rancia los tesoros inefables ile sus gracias y de sus bendiciones, es qui_ zás más oportuno que nunca recoger hasta las rnigajas rle su maternal liberalidad. Con este objeto roga_ mos á V. reserye un rinconcito de sus Annales ála
mundo

,,'Iengo el honor de transmitir á y. la relación de un hecho, por lo menos extraordinario, que ha tenido lugar en el Hospicio rle Tourcoing (Xorte¡ el 17 de Septiembre último. En este momento en que Nuestra Señora cle Lourdes se complace en clerramar en el

narr¿ción siguiente, que será una modesta flor añadi_ da..al enorme ¡' magnífico ramillete de milagros que brilla en este momento en manos de Nuestra Señora de Lourdes.

años, que entró en el Hospicio algunos meses antes de su primera Comunión. y se hizo notar allí siempre

..Filomena Patyn es una huérfana de dieciocho

180

crENTo crNcuENTA MTLAGRoS

DE NUEsraa'srñon¡. DE

r,ouRDES

181

por la tlulzura de su carácter y eI candor de su pieclad. Aunque de complexión bastante delicarla exteriormente, había gozado siempre tle buena salud. *Pero á fines de Xlayo de este año comenzó á sentir en la rodilla derecha un fuerte dolor sin saber de qué procedía. Durante largo tiempo sufrió en siielcio el mal agurlo que la atormentaba. "No me atrevía á r,hablar tle é1, nos dijo rnás tarde, por temor de tener rque dejar los talleres é ir'á la enfermería." Vencida al fin por eI dolor y ciescubierta por la dificultad que tenía aI anclar, conf'esíl su mal. El médico tlel est¿blecimiento visitó á la imprudente joven y la prescribió el descanso más completo con los remedios de costumbre. En efecto, el accidente de que sufría Filomeua poclía ser grave' tanto más cuanto que larodillase hinchaba por intervalos' y se cubría cle manchas amoratadas; io que nos causaba alguna inquietnd sobre el d.esenlace del mal, y lo mismo al médico que' ¿unqüe muy reservado por temperamento, participaba algo'
de nuestros tristes presentimientos. uA principios ile Agosto el dolor fué en aumento;la hinchazón tie la roclilla se acentuó más. La pobre joven, que hasta entonces había poclido estar sobre un sillón con la roclilla puesta encima de una silla, se viÓ
en

dirla con tantas instancias y oraciones no venía, y ya la pobre joven, como ella misma escribía, c¿no sabía á
..qué Santo clamar.'. uMas sucedió que en los primeros días de Septiembre oyó de boca de nuestros capellanes que acababan de hacer la peregrinación de Lourd.es, la lelación de las mar¿villas que Nuestra Señora obraba allí. Bastó esto para re¿nimar su confianza su esperanza.

y

Resolvió. pues, llamar nuevamente á la puerta del Uorazón de la Santísima \¡irgen haciéndola una cualta lov€na¡ Nos manifestó su piadoso proyecto, y todas nuestras Hermanas y un gran número de sus compañeras prometielon unirse á ella. Filomena estaba llena de gozo: todavía me parece verla recibiendo de rlis manos cou el mayol' respeto el librito de las letanías de Nuestra Señora de Lourcles y una botella

necesitlad de guarilar casi siempre Ia cama' Resignóse á ello sin quejarse, soportando con una paciencia admirable las molestias tle la más completa inmovilidacl. Hizo varias novetlas á la Santísima Virgen, Madre de Ios eufermos y de los huérfanos; interesó asimismo en su curación la protección de San José y iie Santa l'ilomena; pero ¡ay ! la curaciÓn pe-

la

tle agna milagrosa. ,,La noyena debí¿ comenzal el 16 de Septiembre. Com0 preparación, obtuvo áfa.erza de instancias permis0 par¿ asistir á Ia Santa Misa el dorningo lb, desile la parte alta de la tribuna. \rolvió á la enfermería muy fatigada y doliente. ¡ ie ordenaron estuviera en la cama el resto del día. Al siguiente, primero ile sn novena, tuvo necesiclacl para ir á la tribLrna contigua ti la enfermería d.e apoyarse en el brazo de un¿r huérf¿na que la sostenía en su marcha. Cuando acabó de rezar (Dios sabe con cuánto fervor) las or¿ciones que Ie habían señalado para la novena, se püso á beber con pierlail sencilla algunas gotas del frasquito que llevaba consigo, humedeciendo también con la misma agua milagrosa el trapo de la rodilla.

182

CIENTO CINCUENTA MIIJAGBOS

DE NUESTRA ssñon.a DE
,, ..

rrounDns

183

conducirla fué á buscarla,

"Después de media hora, la huérfan¿ encargada de

y

Filomena volvió con su

dor, pero el corazón palpitando cle esperanza. En fin,
después tle nuevos esfuerzos llego cerca del cor ; la balaustracla, no pensando en manera

ayucla á la enf'elmería más extenuatla que la víspera.

,,Riñéronla por su persistencia tle querer hacer la novena en la capilla, y abrumaila de dolor tuvo toda la tarde fija la miraila en una imagen de tr[aría que se halla en l¿ sala de l¿s enfermas, exhalando su corazón una oración silenciosa, pero ardiente y resignatla á la vez. uEl martes 17 cedieron de nuevo á sus lágrimas y á los deseos tle su pietlad. Sostenida de un laclo con la muleta de obr¿ enferma, y clel otro con el brazo caritativo de su conpañera, puilo dirigirse otra vez á la

- entreabro
..

tribuna. ¿Qué pasó entonces ? Sólo Dios y la Santísima Virgen lo saben, pues la capilla estaba desierta, y la huérf¿na tlue la acompañaba había vuelto á su trabajo. Pero he aquÍ en toda su simplicirlad la relación que Filomena nos hizo más tarde: "Cuando me vi sola en presencia de Dios y de XIa,, ría recé mis or¿ciones acostumbradas y me parecía ( que mis sufrimientos disminuían á medida que pasa,, b¿ Ias cuentas del ros¿rio. Movid¿ entonces por una u inspiración repentina, resolví bajar al coro de Ia ¿, capilla; pero ¿cómo bajar, en el estado en que me hau llaba, la rápida y peligrosa escalera que á eIIa conr duce? ¿Cómo hacerlo para atravesar la capilla en totla

alguna que la entrada del santuario me estuviera prohibida, y heme aquí tle rodillas, sin saberlo á los " .pies de la Virgen. Empiezo de nuevo mis oraciones; .. tligo con toclo mi eorazbn tres veces : Dios tc saloc, ..)laria, aspiranilo algunas gotas de mi botellita y r. echanclo, no obstante el respeto por el lugar sagra"clo, un poco cle agua sobre el trapo de mi rodilla. * Entonces me vino la itlea de mirar por última vez á ,.la Virgen, diciéndole sencillamente: ¡Oh Maria, ,tencrl pi,eclacl rlc una lobre nina huirfana! Derc,,pente el trapo que cubría mi rodilla se cae al suelo; ,, hago un movimiento para recogerlo y colocarlo otra ,¡ vez sobre la herida. Entonces siento en mí una espe.. cie de estremecimiento y como una certidumbre de .¡ que estaba curada. Y en efecto, mis ojos bañailos tle ..Iágrimas no veían en mi rodilla ninguna señal tlel .. mal que me hacía sufrir hacía cuatro meses. Me le;, vanté en seguicla sin dolor y sin molestia, y dejando ., á los pies de María mi pequeña cadena cle plata y la .,muletita en testimonio de agradecimiento, echo á ,. correr por toda la casa para anunciar á las Herma.. nas y á mis compañeras que la Virgen me había cu,.

',su Iongitud? No irnporta; me levanto, y agalrándo,r me á la barandilla con una mano y apoyada en ni l mul€t&, me aventuro en Ia escalera; y en medio tie (.penas sin cuento y paradas frecuentes, me encuena tro en la capilla con eI cuerpo toilo empapatlo en su-

raclo.

,

,,He aquír señor Director, la relación, un poco lar-

ga quizás, de Ia protección de l{uestra Señora de Louriles para con nuestra huerfanita. En los detalles que contiene, y cuya autenticitlad garantizo, hay por lo menos una coincidencia notable que le da el valor

184

CIENTO CINCUONTA MI'IJAGR,OS

DE NTTESTRA snñon¿. Dn rrouRDES

185

de un hecho extr¿orrlinario. uHija mía, dice el doctor u llamatlo á certificar la inexplicable curación de Fi¿, lomenar es preciso dar gracias á la Santísima Vir((

gen.

r:

,,Esto es lo que hacemos desde eníonces totlos los días lo menos mal que podemos, porque estamos Íntimamente persuadidas que Nuestra Señora de Lourdes ha extendido sobre una de nuestras niñas su maternal protección; y cada vez que desde entonces vemos correr delante de nosobros á Filomena, más lista y activa que todas sus compañeras, nos es imposible dejar de creer en su complel¿ é inst¿ntánea curación por la intercesión milagr:osa de Ia Santísinia Virgen.
uSoa SlNr¡.
<<Superdora rlel

XVI
Curación instantáuea de una parálisis incurable de seis años, en Roubaix , el 29 tle Septiembre ile l8?2.
He aqui el tercero de estos favores verdaderamente admirairles de Nuestra Señora de Lourdes. El Journal de Roubain es quien nos du de él los ¡reciosos detalles que siguen ;

MlnÍ1,

Ilospicio General ett TouT'co¿ng (Notte).>

Desde principios de la semana pasada se h¿bla mucho en la ciudad de una curación que ha tenido lugar sútbitamente el domingo 29 de Septiembr.e, en el Hospicio. en circunstancias mu)' notables. Si no hemos hecho mención de ella más pronto ha sido por motivos de prndencia que todo el muntlo comprenderá. Pero creeríamos faltar á lo que debemos á nnestros lectores, si pasáramos en silencio un hecho que ha sid.o certificaclo por centenares de testigos, y cuya autenticidad puede ser comprobaba por todos. Hacía cosa de seis años que una joven huérfana llamada ,Iosefina Renaux, de diecinueve años y tres meses de etlatl, estaba atacad.a de una parálisis total
de la pierna izquierila, parálisis determinada, según el Dr. Bayart, actual médico clel Hospicio, por una contracción muscular. La pierna, que se habÍa rtoblado, estaba completamente inerta é insensible; la san'p-

186

crENTo crNcuENTA lrrrJaGRos

DE NUESTRA snñona DE

r,ounDES

l8z

gre n0 circulaba Jror ella; parecía en cierto modo corno desecaila, y rehusaba todo servicio. Durante los dos primeros años la joven había tenido que guardar cama, y después tenían que llevarla tle la cama enun sillóu, en eI que pasaba todo el día. Tres médicos, Carette, i\lartín y Bayart, la asistieron sucesivamente; pero desde hace dos años este último parecía clesesperar de la curación, y ya no ordenaba remedios ni medicamentos. Josefina Renaux quiso obiener de Dios Io que ios hombres no poclían darle, y comenzó por Pentecostés una serie de novenas que prosiguió sin interru¡r-

I
+

i

tica bebió un p0c0 d.e agua, y (copiamos aquí su pro_ pia relación) movida por una secreta inspiración, qui_ so levantarse, pero volvió á caer en el sillón; estuvo
rezando algunos momentos más, y bebió otra vez agua rle la Gruta. ,,Yo sentíar ha dicho rlespués, que iba á ¿ndar.,' Sintió entonces una fuerte sacudida seguida tle un dolor violento en todo el rniembro enfer"mo, se

levantó sin diflcultad, y por la primera vez en seis años fué á arrodillarse cerca del banco de la Comu_
nión.

de la Srta. Soresolvió hacer nna novena á Nuestra Señora tle Lourdes. Comunicó sn pensamiento á la Superiora, quien prometió se asociaría, así corno todas Ias huérfanas tle Ia Casa, á esbe piadoso acto. Procurálonse agua de Lourdes, yempezó la noven¿ ei 28 rle Septiembre. Josefina comulgó ese día y el siguiente; que er¿ un domingo, y, c0m0 siempre, fuó necesario llevarla en sillón á Ia Santa Mesa. A instancias suyas fué llevatla á la ulta de la tarde del domingo á la capilla, cerc¿ del alt¿r de la Santísima Virgen; hizo esperar un instante á sus compañeras, encargándoles rezaran por ella, y cuando lasjóvenes se hubieron retirado rogó á la enfermera que se había quedado que fuera á buscar la botella tle agua ile Lourdes, iliciéndola que creía estaba á punto tlo ser curada. Cuanclo la enfermera volvió, Josefina y ella rezaron una tlecena del Rosario; luego la paralífía l)ruón, de Lila,

ción. Hace algírn tiempo leyó la lelación

y

Vitamente impresionada, la enfermera se apresuró á comunicarlo á la Superiora, la cual vino al instante seguida cle las Religiosas, de las huérfanas y de las otras pensionistas del Hospicio; y delante ile totlas estas personas, que la habían conocido paralÍtica por espacio de seis airos, Joseflna Renaux and.uyo y atravesó la capilla en toda su extensión. Estaba cnracla,
completamen te curad.a. La emoción era general. Se entoní¡ el fuoonificut, rlue acabó en medio de lágrimas y sollozos.

Dieron parte del suceso

á la

hermana y al cuñado

rle Josefina Renaux, quienes habiéndola visto el dorningo por la mañana eu el estado erl que la conocían

tlesde tanto tiem¡lo, no podían creer
r-eí¿n.

lo que sus ojos.

Desde entonces la joven continúa andando su pier; ra se ha enderezado, sus carnes se han puesto sólidas

y llenas de vida, la sangre cir.cula con abundancia. Una cojera imperceptible es lo único que le queda de

¡u enfermedad. (Extracto del Jounml rle Roubai,a).

188

CIENTO CINCUENTA I{II¡AGEOS

DE NUESTI,a sEñoRA DE

r,ounDES

189

XVII
Curación maravillosa é instantánea ile una joven incurable, en Chenac (ttiócesis tle la Bochela), el 6 ile 0ctubre tle 1872.
El señor Cura de Chenao escribiú ¡'enrió ó los Paclres l\'lisioneros de Lourdes la relación de esta ¿rdmirable curación'
Cheuac (Char,:nta Inferior). 10 cie Diciembre de 1872'

IIuy reverendo Padre:
Tengo la osadía cle esperar que entre tantos eclesiásticos como Y. h¿ visto de dos meses á esta tr)arte' no habrá oh'idaclo á un sacertlote tie la diócesis tle la Rochela que ftté nn clía á conferenciar con V' tocante á un plano cle capilla depositado por él en la Gruta' 5' que la Santísima Virgen, decía é1. le h¿bí¿ roltrtdo, quien no ha olviclacio la respuesta de Y': "Consolaos,

tendréis vuestr'¿ capilla'
preciso. ''

y

hasta una iglesi¿

si

es

Ciertamente creí en la palabra c1e \:', pero esbaba yo bien lejos de prever de qué naner¿ serÍa oído y t1ué
meclios pondría eu juego

la Inmactla3a ConcepciÓn

para dar á V. la raz6n y tener su santuano' l Y sin embargo, se ha realizado la cosa. Este acontecimiento se remonta ya á cinco semanas' pero n0 he querido precipibar nad,a, sino esperar á que el milagro fnera tan indiscntible c0m0 era asombroso.

EI 6 de Ocbubre, reverendo Padre, día de las granies manifestaciones ile la Francia católica en Lourdes, plngo á la fnmaculada Concepción favorecer á mi pa:r'lquia y á mi rninisterio con la gracia más insigne por la curación sirbita, instantánea, de la señorita r'lar¿ Chauvin, de veintitrés años y medio de ed¿d. De temperamento excepcionalmente linfático, esta j,rven ha sido toda su vitla víctima cle manifestaciones ¿scrofulosas, principalmente de infartos glandulares tn diferentes partes del cuerpo. La forma clel mal er¿ á la vez exterior é interior, pues el peritóneo era el sitio de depósitos tuberculosos, y el tuvo digestivo est¿ba atacado cle ulceraciones. La enferma devolvía materias purulentas d,e un olor fétirlo, que el mérlico había declarado no poder detener con ningúu medicalnento. Las evacuaciones que se producían hasta cua¡r'o ó cinco veces al día, la caus¿ban vivos dolores. Bajo la acción tle crisis atroces, se habían obraclo en sutemperamento desórdenes clel carácter más grave é íntimo á la vez. Todos estos tlesórdenes orgánicos reunidos ponían á Clara en la c¿si imposibiiidad rle andar. Desde varios años no lo hacía sino á costa d.e grandes molestias, sufriendo mucho y muy encorvada. l{o creo exagerar afirmantlo que en el espacio de estos siete últimos años, cuatlo de ellos ha tenido que estar sin salir de su cuarto, y tres sin levantarse ile la cama. Lo cierto es, reverendo Padre, que recientemente se han pasado trece meses en estas condiciones sin que, á excepción cle una ó dos vecesT haya podiclo salir para venir hasta la iglesia, y eso sosteniéndola su madre (es una tía á

190

crENTo crNcuENTA Mrr,aenos

DD NUaSTRA snñon¡. DE rrouBDES

191

quien llama así porque la ha erlucado) bajo nn brazo, y apoyand.o ella el otro con un bastón.
Aun antes de esta época, cuanilo podía salir y antlar

¡,resencia tle la enfermedarl que tiene la sobrina de \-. no hay más que ct"utarse dc brazos; no hay nada ilue hacer, absolutamente nndct. Yo no vengo sino
¡,or complacer á la señora hermana de V. ; pero cuan-

un p0c0, le era imposible arroilillarse, tanto que yo la confesaba en la sacristía, sentaila sobre una silla baja. -{ mi vnelta tle Lourdes eneontré á la pobre joven en uua de sns crisis. No trataré cle describir á V. el horror de ella, como tampoco Ios gritos que el mal le
arrancaba

ilo me llaman sé antes de salir de mi casa que
tenrlré mas que crrnünue
rhe

no

;

sería impotente para hacerlo; pero en

aquellos momentos record¿ba lo que en algnna parte dice el P. tr'aber: que hay glitos de horror indecibles qüe n0 se oyen sino en cieltos casos de apoplejía fulminante, y sobre Ios carnpos de batalla por ciertas
heritlas. cle Montagne-sur-Gironde, que la ha asistido siempre, había declarado varias veces su incapacidail aún para aliviarla. l{o se debe, sin embargo. culpar ni á la ciencia en sí misma, ni á la rlel Dr. Maun¡-, que es muy apreciada en nuestra Saintonge, sino á Ia constitución tle Ia enferma. Era, si puedo enplear este lenguaje, un sujeto ittntcdit:ablc. No había que hablar rle arlministrarle ningún medicamento interno, pues str estómago no podía recibir ni letener nada, ni siquiera la más ligera infusión. Por otro lad.o, Ia susceptibilidad de los tejidos era tan grande,que la aplicación de los remedios externos era igualmente ttificil. He aquí Ia declaración que el Doctor llamarlo cle nnevo hizo al tío cle la enferma doce días antes de su curación: ,.Señor, doloroso es tener que confesarlo, pero en

EI Dr. Mauny,

curaría? No quisiera prometerlo. En fin, puede morir en una crisis, puede vivir algunos años en este triste estado, pero c0m0 curación no hay nacla que hacer; sería mcncstct uu, utilagro, pero no estanros ya rrt tir:ntlto dc milagros." Y al retirarse el doctor, manifestó el deseo de que no lo volvieran á llamar. Efectivamente, no vino más. Pues bien, reverendo Patlre, fué en este estado cuantlo el 6 de Octubre, á consecuencia de una novena á \uestra Señor¿ de Louriles, en eI momento preciso en que se organizaba la gran procesión en la plaza de Lourcles para dirigirse á Ia Gruta, nuestra enferma tuvo la feliz tentación de creerse curada. Yo había enviad.o para que nos representara en Lourdes á la
presiclenta tle nuestro 0atecismo de Perseverancia con l¿ bandera cle la Congregación, pero ignorábamos aquí las horas y los momentos de la ceremonia, y más aun las horas y los momentos del pod.er misericordioso de, la fnmaculatla Concepción. Después de haber vacilarlo media hora en levan-

*-dY si se la conilujera á los Pirineos?-Sí, ahí están los Pirineos, á los que se podrÍa recurrir como irltimo expediente; algunas veces he pensado en ello, l,ero ante las dificultades del viaje no me he decitlido. Además, ilevándolavarios años á las aguas, ¿se

brazos,

t92

CIENTO CINCUENTA MIITAGR,OS

DE NLTESTBA SENoRA DE

rrotrRDES

l9B

tarse, Clara se aprovechó de la ausencia de su madre para ensayar sus fuelzas. se dejÓ tleslizar de sLr lecho al suelo, y sintió que sus pies Ia sostenían'.. ¡Esbaba curada! ¡curacla sin esfuerzos, sin sacudidas! En seguida se arrod.illa, r'eza en acción de gracias las Letanías de Nuestra Seitora, se levanta y sube á una silla para alcanzar sus vestidos que estaban en el estante superior cle ttn armario, se viste, y cuando entró su madre se paseaba por el cuarto. Serí¿ la una de la tarde. Algunos instantes después, es tlecir, en el momento en que justamente entraba la procesiÓtr en esa Basílica, nuestra afortunacla joven se dirigía á la iglesia aclamacla por las personas que etrconlraba en el camino. Oigo estas aclamaciones; acudo ; ¡ era Clara !'. ' *¡Esto| curacla, seriol Cttra, estoy curadalrr me dijoLa conduje á la iglesia. IJn joven eclesiástico del Seminario de Buriieos que estaba en mi casa corrió al campanario á tocar á vuelo. Se llenó la iglesia. Entonamos eI Magnij'cat, que Clara cantó con voz sonora,
rnuchas veces acompañacla cle nosotros. Se on'orlillct, se levanta, vuelve á" anoclillatt'se) y con todos los demás se queda'á,rezar los quincemisterios delRosario, asiste á las Vísperas y á la bencliciÓn rlel Santísimo Sacramento, y todo esto sin sufrimiento ni fatigaEn resumen, mi reYerendo Padre, la curaciÓn fué ratlical. l{o solamente atlda la tlichosa joven, sino que corre y se agita cott una facilidatl y ligereza de movi-

qbrado la Ttotlcro.sa intercesiótt

tlos más arriba igualmente. Trabaja desde la mañana hasta Ia noche. y se ocupa ett cosas que no había he,:ho desile hace tliez años, como por ejemplo, su cana, J- en una de estas semanas hizo un día hasta tres para eusayar sus fnerzas. En fin. Padre. sLr salud es perf'ecta; come con apetito insaciable toda clase de alirnentos sin que se altele su digestión. J- hay noches en'que d.uermelhasta diez hor.as. ái'irla tle leparal el tiempo perdido. He escrito á Mons. tle La Rochelle avisándole que tlirigía esta relación á los -{ lntltle.i dr Arofuc-Do.ntc rlrt l6¡¡ ¡'¡¡rr. Estu, cttrac'i,cítt, ctu¡a ,¿¡erd,ad, se testificu, I'eDer;cn' rlo Pod,rc, 0s ,Ltno dc las ntris 7rodígiosus que lta

Y ahora comprenderá Y.

d.e Nuestra 9c,ioru,. que la ftmaculada Con-

cepción quiere absolutamente su capilla. El agrailecimiento lo exige. y yo debo eternizar este beneficio. ¡ Oh! ¡qué hermosa manera de restituír eI bien ro: /,¡nclo!... Sólo la Madre cle Dios tiene tales secretos y tan atlmirables recursos. Heme aquí, puesr en campaña; soy demantlante t1e la fnmaculatla Concepción. No le pido una cr iglssi¿ ' i'
;

per0eSprecisoqueEllapaguesu¿lcapilla.l: Suplico á V. encarecidamente se sirva hacer c¿ntar ¿i nuestra intención rn lfagni.ficot en la Gruta, y ¿l.cepte la expresión respetuosa t1e los sentimientos con que tengo el honor de ser tle V. humildísimo y
obetliente servid.or.

nientos verdacleramente extraordinarios, sin haber vuelto á sufrir dolor ninguno. Las secreciones y tliarreas desaparecieroll, y los graves accitlentes relata-

.fosÉ Rnueuo,
Cut'a
d,e Chetnc, T

ot' Coxes.(Charenta Infer¿or),

194

CIENTO CINCUENTA MIIJAGN,OS

DE NUESTRA SEÑOR,A DE

I,OURDES

195

XWII
Curación súbita tle una gastralgia incurable ile treinta años, en Besanzón, el 6 Octubre ile 18?2
El mismo Padre Gu¿rrdián de los Capuchinos tle Lle-qanzón ha querido relatar por si mismo los detalles de esta curaeión milagrosa, absolutamente inexplicable bajo el punlo de vista cle la cióncia. El t t de Junio cle 1873 escribia al Superior tle los rnisioneros de Lourde'": uSeñor Superior:

I

:
:

.,Entre las innumerables gracias debiclas á la intercesión ile Nuestra Señora de Lourtles, puede inscribirse también la siguiente curación, cuya publicación
animará á varias personas afligirias 'nombre de María.
ul',,a Sra. Constantina

tregua de algunas seman¿s, y en seguida la volvían rle nuevo los vómitos. .,IIace más tle seis años que reside en Besanzón llevando una vida tranquila y retirada, pero visitada cada día por su desapiadada enfermedad. El médico r¡ue la asistía en estos últimos tiempos, cuand.o fué curaala, declaró, así como los que le habí¿n preceili_ tlo, que la, en,/brnoedatl era incut,u,ble. "No teniendo, pues, natla que esperar de la ciencia humana, la pobre enferma se volvió hacia el poder divino por intercesión de Nuestra Señora de Louriles. uHizo un¿ novena que concluyó el 6 de Octubre Lle 1872, el mismo día en que el cura de Maur, pueblo vecino de Besanzón, hacía en el Santuario cle Lourdes una sírplica en la cual pedía su curación al ruismo tiempo que otras gracias para tliferentes personas. El 5 de Octubre tuvo torlavía un vómito, y el 6 se
encontró curada.

y

glorificará el

Leger, residente en Besanzón, barrio de Chaprais, calle de la Cazotte, sufría hacía treinta años una enfelmetlad que los médicos habían tleclarado incurable. Esta enfermeilad se manifestaba cada día, y algunos días varias veces, por Yómitos, principalmente p'or la tnañana, en ayunas' Atacatla de este mal en 1843' á la edad de veintidós años, esta señora viviÓ sucesivamente en Suíza, Borgoña, Panamá y California, y su mal no Ia abandonó en ningún país ni se interrumpiÓ nunca' LTnir:amente despttés de eiertos viajes por mar tenía una

uPosteriormente ha sentido dos ó tres veces un li_ gero malestar, pero sin vómitos, y habiendo suplicatlo á la Santísima Virgen que disipara este malestar, sn r)ración fué escuchada, y al pr.esente, desde hace seis ri ocho meses, goza de una saluil perfecta, cuya dul_ zura es bien notable después de treinta años de crue_ les sufrimientos. "La mujer de la hemorragia cle que habla el Eval_ gelio había aruastrad.o su enfermedad durante doce aíos; habí(L enr,pleado todct, su ¡l.ortuna en ,¡tagur d los nr,cdicos, y ninguno rle ellos ltubía poct,irto it ror. 1a; antes al contrario, ilespués d,ehaccita su¡ft"ir m,u,_ cZo la pnsieron en un esíod.o peor qrLe nnlas. Habienrlo

196

CIENI'O CI}f OLTNNTA }III,AGIiOS DE NUESTR,-& $EÑORA DE

perdido su conflaüza en el socorro de los hom-bres. toila esta pobre trujer tuvo fe en el porler de Jesu-

I,QÜN,}ES

\97

cristo. ¡' súbitaiitcttlc.futi cut'aílo. trI Espíritu Santo trizo escribir este milagro por tres Evangelistas' para tlansmitir el recuerdo de éI á toclos los hombres' ,,Nuestta Seirora de Lourdes ha obrado tlna' curación semejante. y la persona que ha recibicio este beneficilr desea que se haga conocer á totlos la caridail tle su augusta Bienhechora'
lj

XIX
Curación rarlical tle una joven campesina, tle llagas escrofulosas y anquilosis,incurables, el 7 tle 0c-

cFn. I-lurs ANrourot
.grtnr"didn
d,e

tubre tte 18?2.
Filomen¿ Simonneau, joven buena y piadosa, liijrr, de una f¿milia tle labraclores vencleanos, vive en L'lhambreteau, uno cle los pueblos de Bocage, tierra elásica del heroísmo cristiano. Tiene veinte años, y éste es el quinto en qtle snfre ttna enfermed¿rd escrofulosa que atacó su pierna derecha, la inflamó holriblemente, y poco á poco la fué doblantlo en forma tle arco. 'Ires llagas de la peor especie se Ie abrieron por encima del tobillo ; Ios huesos se tlescubrierott, la caries se apoderó de qllos y se desprentlieron algunas esquirlas. La inflamación era horrorosa, y si las llagas se cerraban por algnnos d.ias, un tlolor intolerable invadía los miembros, y la enferma no tenía alivio sino. cuando l¿s carnes se ¿rbrían de nuqvo para dejar paso á las materias purulentas y astillas de hueso. Las articulaciones del empeine y de la rotlilla se le pusieron pronto infJexibles, y un poco más tarde la articulación superior se encontró también sip juego.
Daba entonces compasión ver á esta desgraciada joven

los Cafntchin'os

d,c

B¿san!ótt'>

i

violentamente encorvatlir,, pues no se podía sentar sino con grande diflcultad, ¡' sin muletas no podÍa

198

OIDNTO CINCUENTA MILAGBOS

Dx tiunsrnA snñon,t Dn ,.lel Oeste.

r¡OLTRDES

199

ni tlar un paso. Hoy la familia y los vecinos se ríen recordantlo sus tentativas para pasar el umbral de la casa que apenas tierle uros cuantos centímetros de altura, y las caídas que allí ha dado. ¡Ay! antes no reían así, y su madre ha derramado inilud¿blemente más de una lágrima al
sostenerse sobre la pierna válicla

presenciar este espectáculo.

En sus mejores ilías lograba á costa de grandes
esfuerzos llegar hasta la iglesia, cuya satisfacciÓn le costaba mucho, pues en Ios cincuenta metros que tenía que recorrer se veía obligatla á d.escansar varias veces. La compasión se apoderaba tle cuanto s veían pasar á esta joven tan bien nacitla, inutilizada en la flor tle su

señor cura había peditlo un asiento entre los nanteses. l'ilomena tlebía formar parte tlel santo viaje, y se preparaba á él con una novena. No se.pu,lieron obtener billetes. El clía en que se anunció esta tlesagradable noticia, hi joven terminaba la novena, hecha con gran esfuerzo de fe y de valor. Nueve días se había arrastrado dolorosamente á los ¡,ies de una estatua de Nuestra Señora de Lourtles t¡ue ha estado en la Gt'uta y ha sitlo tocada á la roca santa, y que destin¿ln á una pequeira capilla. Mojaba con agua milagrosa sus desesperantes llagas. Tanta fe y una confi.anza tan enérgica debían ser recompen.i¿rclas.

El

edad, oprimida Jror una eufermedad incur¿ble. Filomena no ignoraba Io que se decía en secreto de su estado cuando Ia encontraban. IIIás de ttna vez contestó á los que procuraban alentarla: ,,¡Oh! bien sé yo que no puetlo curar: ¡los rnédicos no tienen para

Era un viernes. Sentada en ttn rincón tle la chimeruea, Filomena tuvo de repente Ia idea de levantarse ¡- de echar á andar. Se levanta y antla. La inflamación v tres gruesos tumores se habían extinguido, el enor-

mí ninguna esperanza!u A los veinte años no es fácil que uno se resigne á

pasar toda la vida estropeado y enfermo. La buena X'ilomena esperaba tle Dios lo que los hombres no podían prometerle. Oraba tlurante el día y oraba durante sus largas noches tle tormento. Con frecuencia, cuando su madre se levantaba aI despuntar eI día, ya habí¿ ella rezatlo el Rosario. Desde que conoció á Nuestra Señora de Lourdes no dejó cle invocalla constanlemente en sus oraciones. Bn la parroquia de Chambreteau habí¿ un deseo irresistible de tomar parte en las peregrinaciones qtle una tras otra llevaban á los Pirineos, á todas las regiones

volumen de Ios tejidos había ligeramente clisminui tlo, algnnas esquirlas que comenzaban á aparecer no se vieron más. Pero la marcha era penosa y peligrosa, ir-un a)'udaila de un bastÓn. Con no poco trabajo andaba sin las dos muletas, temiéndose á cacla instante ttna caída. Las articulaciones continuaban inflexibles. La población estaba conmovida. Las personas que trataban á Ia joven se maravillaban y proclamaban el milagro. Pero eI milagro clefinitivo era preciso irlo á buscar á otra parte. El señor cur¿ se había arreglado felizmente con Ia parroquia de Niort para la peregrinación nacional. Partieron quince personas cle Chambreteau, llevando, Í¿ Filomena. En el pueblo se or¿rba por ellos, y ellos;
lure

200

crENTo crNcuENTA urr,acRos

DE NU-osrBA s¡;ñona DE,

rrounDns

2(11

la clicha de orar por (iruta, en tlonde tantas lágrimas sus f¿milias delante la se han derramatlo. ,,Los tres rlías que estuvo en
el sábarlo 5 de Octubre teníán
Lourd'es Ia peregrinación, escribe el abate Bottcher, pasaron como una hora, una hora tlel cielo.u El domingo había tenido Filomena una recruclescencia en sus dolores, y el lunes á medio clía ningún cambio se había obratlo totlavía en eI estado de la pobre enferma. Pero el momento esiaba cercano. Cuando fueron cerca de Ias tres, ayudada l-ilomena por Juana Tremblet, bañaba otra vez su pierna enferma en el agua milagrosa, y ensayaba el juego de este rniembro,.. Instantáneamenle las tres articulaciones se ellcontraron flexibles; el empeine, la rodiila, la parte super,iol d.el muslo, todo andaba bien...; la pierna torcitla

,:irculó mucho tiempo, y decía: uNo estoy fatigpda; la pierna que estaba enferma se eucrentta más fuerte

extendido... Filomena se precipitó h¿cia la Gruta. Los primeros pasos rápidos fueron dolorosos, pero dejó su bastÓn y no sintió más dolores... ¡Por primera vezl ilespués de cinco años, se arrotlilló!! Dos médicos estaban allí. Ignoramos sus nombres, pero una multitucl de testigos los han visto y oídoExamina,ron la pierna poco antes tan estropeada. Enconbraron las cicatrices cenadas y todo en su lugal', y dijeron conmovidos ¡ ;r ¡ES un milagro ! , La joven estaba curada. Sí, bien curada, lo cual se vió perfectamente en la noche. El señor cura había reunido á totlos sus feligreses, y multiplicó sus órdenes á tr'ilomena sin piedatl ni temor. X-ué, vino, subió, hajó, y aunque llovía nadie pensaba en ello. Filomena

y encogida

se había enderezado

y

la ott'a." Volvimos en seguida con nuestros perqgrinos á Chambreteau. Los esperaban á la entrada del baruio,. cerca cle una gruta dedicada al Angel de la Guarda. Por las portezuelas esparcelt la buena ntteva. Los pañuelos se agitan, y se oye resonar este grito: ,, ¡Filomena está curada! ¡Irilomena es.tá curada!'r Había un pequeño grupo en el Iugar tlonde ellos debían bajar. Apenas se detuvo el coche, oyéronse gritos y sollozos cle alegría... l'ilomena acababa de, salt¿r á tierra con ligereza, Estaba de pie, cercada y oprimida de gente. Las nujeres juntaban las manos rliciendo: * ¡Qué milagro ! ¡ qué dicliosa es ! ¡Oh cuánto debe amar á la Santísirna \rirgen !.. ., Se vieron rostros de hombres bañados de lágrirnas, y alguttos otros que palidecían; tenian el terror cie las g¡andes emociones.
r¡ue

:

,A la iglesia, á la iglesia,,r gritan todos; y mientras que los peregrinos se ot'denaban, alguien clijo: ,,¿Y las campanas?..., Las campanas fueron echatlas á
vuelo. Le pidieron que habiase de la peregrinaciórl, que reflriera la milagrosa curación, mas él quiso eltonar primero el lfagni'frc¿1. Su voz se ahogó entre sus lágrimas. Se continuó el cántico de acción tle gracias, pero algunos, como el señor crlra,, n0 podían cantal'. .,Al oírlo, escribía éste, pensaba y0 en el canto sublime del domingo por la noche al rededor de la Gruta, canto del cielo sobre la tierra.

leligiosas. El señor cula propuso que se entlase en la iglesia.

202

crENTo crNcuENTA Mtrracnos

DE NUESTRA snñon¡. DE

rrouBDxs

203

Filonena entró en su casa en medio de dos hileras de gente, seguida de todos los que, habiénclola visto,
querian seguirla viendo todavía.,

El domingo inmediato la dichosa joven fué recibida entre las Hdjas d,e Lfaria. lmagine V. con qué satisfacción le harían cortejo sus compañer¿s. EI pueblo no había sitlo prevenitlo, pero lo adivinó, y la muchetlumbre se precipitó en seguimiento suyo. Las lágrimas con'ían como á la llegatla.

¡Ah! es que en su país ellos aman á la Bienaventu_ rada Virgen MarÍa. Es cosa digna de ver por las no_ ches reunidas las familias rezando el Rosario. Al entrar en la casa de estos campesinos, casi torlos nietos de héroes, se ve con frecuencia suspendido en la chimenea el rosario del labrador en el lugar clonde en otro tiempo -qe yeían enganchadas las armas
rlespués del combate.

Las muletas de Filomena están en Chambleteau, cerca de l¿ estatua de Nueslra Señora de Lourd.es, rotleatlas tle flores. Su bastón se quetló en la Gruta de Lourdes. Filomena va, viene, trabaja intrépidamente como si no hubiera. estado nunca enferma. Ni ttn dolor, ni un malestar. ni sentimiento alguno de fatiga la hacen pensar en su pierna. Ha corrido y la han rnandado hacer encargos á dist¿ncias de valios kilómetros, con el objeto de probar su curación. La pierna, resiste á totlo. Ninguna experiencia queda por hacer. La opinión de la parroquia es unánime. lio ha¡r n¿die que no crea en el milagro, y algunos han tlado el mejor testimonio de su convicción. A los ejercicios espirituales de hombres que han tenido lugar en San Lorenzo, cerca cle la tumba del venerable Luís de Montfort, han asisticio personajes que no los ltabrían seguido sin la conrnoción recibida trror esta curación. La familia Simonneau no es l¿ única cle Chanbreteau que tiene que bendecir á Nuestra Señora de Lourdes. Otras varias personas refieren favores peI'sonales.

El abate Boucher nos escribe: r, Iremos destle nues_ tr¿ parroquia á r'er cle nuevo á Nuestra Señora de
Lourdes. ,,He leíilo mi carta delante de mis feligreses en la plática clel domingo; les he rogado que me clirijan sus obselvaciones. He esperado. Ninguna reclamación me ha sitlo hecha. Repito á V. que todos están convenci-

tle la familia SiEl candor virginal del rostro de Filomena, el reflejo de piedad que rlaba á su fisonomía algo rle
luronneau.

tlos del milagro." fln día nos sentamos en el hogar

angelical, lo que la madre nos clecía rle la paciencia y rlulzura tle esta joven. nos explicaban fácilmente ia predilección de la Yirgen atrayendo á Bernarilita con sus sonrisas. Filomena siente la gracia que ha recibido, y será tligna de ella. ¡Qué acento de fe en la palabra de la matlre ! ¡Con qué expresión nos refería los más pequeños detalles rle esta clulce historia ! Sentíamos no poder escribir ¿i merlida que las pronunciaba las palabras de su lengua pintoresca. El padre y los dos hermanos cle Filomena afirmaban rigurosamente y con reconocirniento el milagro de Nuestr¿ Señora ile Lourdes.

DE NUtsBT.RA SNÑON¡. DE IIOURDES

204

CIENTO CINCUENTA MIIJAGR,OS

En este hogar, deiante de tales testigos y en frente de Filomena, que andaba derecha y clespejada, no se podía menos de creer y benrlecir. Hemos oíilo decir aI Dr. Moreau, hombre modesto, pero convencido y enérgico, que espelaba con gonfianza
eualquiera contradisción de los hombres

XX
Curación do la baronesa tle Lamberterie, en Brives (Corréze), el 7 tle 0ctubre tle 1872 A consecuencia de un vuelco,de coche muy grave, la b¿ronesa de Lamberlerie (Ana Teresa Adelina tle Roislinard) estuvo ilieciocho ntcses .s'in poder andar; sentía rlolores en el costado ilerecho, y el hígado sobre totlo le causaba frecuentes crisis de vómitos acompañados de terribles jaquecas. Las aguas de Baréges, las del llIonte de Oro y más tarile las rle Yichy seguid.as durante siete años, contuvieron un p0c0 la enfer,metlarl tlel hígado y le permitieron antlar. Pero en el mes de Agosto de 1868 una nuevay violenta caíila del coche agravó su estado hasta el punto de no permitirle más que un poco de ejercicio á pie 6 en coche, seguido siempre de vómitos y largos sufrimientos. El costado ilerecho se puso entonces muy abultado y los riirones muy rlébiles. Al ca,bo dc tt"cs tri¿os y modío dt rr:clusírjn cosi ctl¡sohtla, que sólo permitía á la enferm¿r, ir á la iglesia en un¿ carretilla é en silla de manos, el mal empeoró de tal suerte, que Ias repetidas y violentas crisis la obligaron á quedárse en tr¿r cama ó en su sillón; de motlo que se vió privada, de ir á buscar á su parrortruia, á pesar de estar riiuy cerca,, los consuelos y fuerzas qne dan los

tlel arte (1).

(1)

Véanse los comprobantes, n.o 7.

206

crENTo crNcuENTA Mrrracnos

DE NUESTRA

snñonl DE rrou¡,Dns

Z0T

Sacramentos. Ya en X'ebrero d,e 1872 se encontraba tan enferma, que juzgaron la podían dar la Comunión en la cama, lo cual provocaba á veces accitlentes pen0sos.

ordenados por méclicos ilustrados, instruídos y afectuosos no podían aliviarla, y ella no pedía más que oraciones para obtener valor y fuerza á fln de soportar con paciencia sus últimas pruebas.

tr{uchas novenas se habían hecho por la familia, por las amigas, por establecimientos religiosos y especialmente en el Carmelo de Tulle, donde la baronesa tenía la dicha de tener una hija, sor }Iaría Teresa de la fnmacul¿cla Concepción. En l[ayo rle 1870 hicieron otra novena á Nuestra Señora de Lourtles, que había producido alguna mejorÍa, aunque de pocas horas solamente. Las otras novenas á Nuestra Señora tle los Angeles y á San José fueron seguidas siempl'e cle sufrimientos tan atroces, que se llegó á pensar pontlrían fin á este largo martirio, el cual, por Io demás, parecía tocar á su término, pues la enferm¿ ya n0 ,s0

'poilío rnctcei'; el volumen del vientre era cnrtrnrc;Las digestiones se hacían con dificultad; una tintpanitis se había, a'ictrlido h,acía siete ¡¡tcses tL estos accklcntes y ti ottns oa¡'ios ,interio¡,es y cateriore.g, t"econocid.os muchas üeces

clarados ,incurables. Totlos estos accidentes apenas permitían á la enferma abandonar su lecho enbre las reiteradas crisis que en él la retenian, para ser colocada en un sillón de ruedas en la que quedaba condenada á la inacción, por haber sido tleclaraclos peligro' sos todos los movimientos y hasta la más mínima sacudida.

por tres i¡titlicos luibilcs, y de-

Bntonces fué cuando su hija maclame de Bosredón manifestó el deseo de fonnar parte de la peregrinación del Périgorcl á Lounles para obtener l¿ curación tle su pobre madre. Esta empleó tod¿ su influencia para impedir el viaie, y que no se alejase un¿ mailre de sus niños pequeños, cle su familia y de ella misma, en aquellos momentos en que podía verse en la necesitlatl de reclamar las últimas pruebas rle su ternura filial. Pero Dios lo quer'ía, y todo se arregló para que una novena ya empezada pudiera terminarse en el santuario de la Virgen Inmaculada el Z de Octubre, en Lourdes, en donde se habían juntado tres de los hijos de la enferma, madame de Bosredón, l\{r. Adhémarcl tle Lamberterie y su señora. La baronesa de Lamberterie no quiso dejar de asociarse á estas feryientes olaciones, dirigidas ¿l fln cle alcanzar su curación por una familia entera y tantas almas sanlas. Convencida de que Nuestra Señora de Lourdes porlía curarla, se limitó, al beber el agua de la tlruta y hacer la novena, á pedir su resignación á la voluntatl de Dios, no atreviéndose ír, implorar la prolongación de una vida que le era tan tr,iste y tan
penosa años hacía. Al tercer ciía de la novena notó en su estado una ligera mejoría que pasó en silencio. Luego disnrinuyó el volumen enorme del vientre, tanto que al séptimo

Desde Septiembre de 1872 la enferma no tuvo tregua en sus crueles sufrimientos, las noches y los días eran cacla vez más dolorosos, y todos los remeilios

día tenía cle menos dieciocho centímetros:

el

uso del

208

CIENTO CIñCUENIA MILAGROS

I

brazo derecho lo habí¿ recobrado en pal'te, Y'ttna mejoría general Ia hizo comprender que Nuestra Señora de tourdes había vuelto hacia ella su mirada misericordiosa, oyentlo los votos y oraciones dirigidas en su favor. Toclo peligro rJe nruerte había clcsopal'ecido, como lo atestiguaron sucesivamente los tres nédicos, y la,convalecencia permitió en seguida á la .baronesa ir á comulgar á str parroquia el día tle Totlos los Santos. Una curación tan inesperacla, tan milagrosa, tlespertó ei la agraciacla cle ll¿ría un deseo irresistible tle ir á dar gracias á su Bienliechora. Partió en efecto 'con su hija, quien cle antemano había prometido á la Yirgen Inmaculada llevar á su madre cnrada á la Grnta eleLourcles. lll 6 de Diciembie de 1872 la señora baronesa de Lambet'terie. madame de Bosredón y Mr. Alberic tle Lamberterie, su hijo más joven, llegaban á este país privilegiado; el largo trayecto ,tle Brive á Lourd.es se hizo sin fatiga, siendo así que tlesde hacía cuatro años y medio no había potlido dar un,pasQo ni en coche ni á pie. El 7 tuvo eI consuelo de ir á orar en las iglesias y en la Gruta para tlar gracias á su poclerosa Bienhechora. El 8, día tle la Inmaculada Concepción, asistió .¿i los Oflcios, recibió Ia Comunión de manos del señor Obispo de Tarbes, y luego su bendiciÓn especial, acompañatla de su hija. La víspera había estatlo en la piscina á buscar nuevas fuerzas y nueva vida en esta agua que la babía curado á ciento cincuenta leguas de rlistaneia, y antes de su partida se bañÓ otras tlos yeces en,la misma piscina con fe y reconocimiento:

DE NIIFSTNA SSNORA PE I,OURDES

209

¡Oh! esta palabra no es suficiente para dar á entender la gratitud de que estaba animada, y sólo Dios podÍa conocer el deseo que tenía tle acompañarla con obras. Contaba para esto con la asistencia maternal de Nuestra Señora de Lourcles, y'esperaba se dignaría aceptar sus buenas intenciones, ayuclándola á ponerlas en práctica por las súplicas que se le habían dirigido á fin de obtener su curación, y las que se le tlirigen actualmente para darle gracias y beirrlecirla todos los
tlías.

Desde su'vueltar de Lourtles continúa andando perfectamente,, y su curación se hp afipmaclo cada vez más, á juzgar por los rliferentes liajes que ha hecho p&ra ver á sus hijos. Su marido fué á Lourrles en el mes de Abril con la pereg¡inacióqde la Corréze, feliz de poder,orar y tlar graciap á la Virgen Inmaculacla en su Gruta bendita. , T,os tres médicos eminentes de la barongsa han tenido el valor cristiano, desgraciadamente muy raro hoy, rle certificar elcarácter sobrenatural de esta cüración tan inesperada (1).

(l) Véanse en los comproban(es, n.o 7, bis, las declaraciones de los tres módicos.

2r0

CIENTO CINOUENTA MIITAGROS

XXI
Curación ratlical tle una hialropesía crónica, complicatla con otras enfermetlatles tleclaratlas incurables, el 10 tle Octubre tle 18?2' lladame Ancelín, de l\IorilliÓn, de cincuenta y nueaños tle edad, que vive en Nantes, en Ia calle San Clemente, número 83, perdió á su narido 'hace siete años. Su saiud, ya rnuy alteratla desde hace algunos años con varias penas y sufi'imientos, se agravó con

lluevas enfermedades. A los dolores de un antiguo reumatisno se juntaron palpitaciones, sofocaciones, que sudores abundantísimos y frebres, de tal srterte

quedó enteramente extenuada' En el mes d,e Abril tle 1869 Ia hinchazÓn tle ios pies y de las piernas, ile las manos y de todo eI cuerpo, acompairada de los obros síntomas, produjo una

lridropesía d.e ias más graves, viénclose obligada á gour,lu, cana durante cinco meses ; y después, cuando
podíaya levautarse, andaba penosamente' en su cuarlo con muletas. Pudieron, sin embargo, transportarla en coohe á Santa Ana d' Auray cüya piatlosa peregrinaciÓn,

' aunque tlisminuyó sus sufrimientos, dejó entera la graledacl del mal. Desde enlonces podía andar con el doLrle apoyo tle un brazo y tle un bastón, pero la hidro-

I,OURDES 211 pesÍa existÍa siempre c0n todos sus sufrimient0s, ¿nunciando un desenlance fatal. La paciente no hallaba consuelo más que en sus sentimientos r.eligiosos. EI maravilloso movimiento de las peregrinaciones había conmovido ír la ciuclad de Nantes. Monseñor Fournier condujo á Lourdes, el 24 de Septiembre de 1g22, una de estas grandes yglorio. sas peregrinaeiones clue formarán época en la historia de la patria y cle la Iglesia. La pobre hidrópica había deseatlo ardientemente ser admitida en el número de los peregrinos, y no pudo consolarse hasta que supo la formación de una *segund¿r peregrinación para el g de Octubre. Se apre_ suró á pedir su inscripción en ella. Torlos la censura_ ron J se opusieron, y en particular su mérlico y str confesor, diciendo qre se verían obligados á dejarla en el camino, que moriría en el viaje, y que era por tanto una temeridad y locura... ,,p0c0 me importa, decía ella, morir aquí ó en otra parte: si yo no fnera á Nuestra Señora de Lourdes no me consolaríajamás., Su resolución era invencible. pero ¿tlónde hallar una compañera, indispensable en su estado, una per_ sona caritativa que tuviera el valor de encargarse de esta enferma? Sor Marta.la Hermanita de los po_ bres que Ia cuidab¿ desde mucho tiempo atrás, no retroceclió ante esta obra cle misericordia; y á pesar de todo cuanto pudieron decirla para apartarla de semejante iilea, se encargó de acompañar á madame -\ncelÍn á Lourdes. Llega por fin el 8 de Octubre: un coche viene á buscar á la paciente á su tlomicilio, y la transporta á

DE NU.OSTRA SEÑORA DD

2t2

CIXNTO CINCÜENTA MII'AGROS

DE NUESTEA sEñoRA DE

rJounDns

2L3

la estación de Nantes. La ayutlaron á subir con mucho trabajo al vagÓn número 8 de tercera clase' Como la hidrópica tenía los pies hinchatlos' no le cabían en su enorme calzado, y fué preciso presciudir de élrlurante todo el viaje' I-.,as fatigas y los dolores fueron grandes' de Cuando llegaban á las estaciones, las compañeras una' ni pudo hacerlo no viaje bajaban? pero la enferma o., *iqoi.to hasta Lourdes' Todos sentían por ella
una profuntla comPasión
alegres peregrinos, bajan¡Lourdes!,, éxclamaban los Ayudaron á la hidróvagones' tlo rápidamente de sus en un coche que y á subir pica á descender clel suyo, ia condujo á ia Basílica. Extenuacla de fatiga, se sentó oyÓ á la entrada en el primer banco, á la izquierda, la Misa, y luego bajÓ penosamente hasta la puerta de

después de or¿r cle nueyo, llena de confianza se decidió á subir sola á ld capilla por el sendero que allá concluce, al Occidente clel Santuario. Llegada á la iglesia asistió á una grande y bella ceremonia que tluró cerca de dos horas.

fi

Rn llegan

á Ia tierra prqmetida' "¡Louriles!

Sor Mdrta volvió á reunirse á ella. La lluvia había venido también á torrentes. empapando las hermosas y gloriosas banderas de Nantes, y mojando igualmente los pies, los vestidos y el cuerpo de la pobre hidrópica. Pero una fuerza interior la sostenía, y quiso volver á"pie á la población. Sor Marta, aturd.icla, la

Ia capilla de la Cri¡rta. *Sor Marta, dijo, vamos á la Gruta'-Es imposiblet señora, estando V. tan fatigada.'r Y la buena l{erma.la nu *. áirig. á Lourdes á buscar un albergue para
noche.

exhortaba á la confianza. La buena Hermana instaló á su enferma en la casa de Juan Sajous, calle de Ia Gruta, y se volvió al Santuario para asistir á la procesión que se hace con ve* las encentlirlas; y luego, debenida por la lluvia y por eI fervor cle su pietlad, pasó la noche en la iglesia con
numeros0s trleregrinos.

se tlecía la pobré enferma' Una buena señora Ie ofreció el apoyo tle su brazo, y bajÓ á la Gruta con grandísimo trabajo' ' Estaba pretlicando un Carmelita, y la enferma oyó' pequeños serán de sus labios estas palabras:

¡La Gruta!..

¿CÓmo

ir á la Gruta?

fnquieta por su enferma, volvió al amanecer á buscarla, y aunque eran las cinco la encontró levantarla hacía tiempo, y ansios¿r de ir á la iglesia. Fueron, en efecto, en un coche, oyeron la Santa Misa, comulgarron, y á pe-sar de torrentes de lluvia bajaron á la Gruta. La pobre hidrópica, fuera de la reja, en frente de la imagen de María, se puso á orar con toda la efusión de su alma. u Allí, dice ella, me sentí curada ; la hinc\az6n no existía, aunque y0 no sep¿ cómo desapareció el agua de la hidropesía; no sentí más dolor, y anclaba con tanta faciliclad como si nunca hubiera sufrido. "

oídos., Una confianza sin lírnites se apoderÓ entonces ile sn corazón afligido. Dieron la bendición con el Santísimo Sacramento, y experimenbÓ la enferma un bienestar gener,al que Ia ilgnó de alegría' Pero temientlo una ilusión nci comunicó á nadie su dicha; mas

"Los

2t4

CIENTO CINCUENTA MIÍJAGR,OS

DE NUESTRA s¡ñon,q, DE.r,ou'RDES

2r5

Esta vez no quiso ocultar el don de Dios. Obtuvo permiso de entrar en la Gruta, y alli de roilillas estuvo
besando la roca con una emosión que se manifestÓ en todo su ser, sientlo grande también la de los espectatlores. Cuando salió cle la Gruta vióse rotleatla por la muchetlumbre, y acosatla de feiicitaciones y de preguntas; Ias señoras Ie besaron las manos y la abrazaron llorando. Pero la hora anunciada para la particla no sufría dilación: y la afortunada señora, escurriéndose, tlesapareció de enlre la multibud y se puso en marcha, yendo sin ningún apoyo hasta el puente tlel Gave. P¿só uu coche y lo aprovechó para ganar tiempo, deteniéndose un instante en la casa tlel posatlero de la noche, Juan Sajous. Este, por cuya menle habían atravesado la víspera sospechas involuntarias p0c0 caritativas, se alegró mucho de tan maravillosa curaciÓn, y se nostró generoso con esta señoras, no queriendo recibir el precio cle la hospitalirlad que les había datlo. EI coche llevó á los peregrinos á las inmediaciones ile la estación, ocupada ya por las muchetlumbres. Maclame Ancelín bajó gozosa, y tomÓ sus maletas y un jano de lata con seis litros de'agua tle la Gruta' y andando con tauta ligereza como cualquiera otro atravesó los patios de l¿ estación en busc¿ de su vagÓn, número 8, al cual subió sin ayuda de nadie.

En Nantes, madame Ancelín fué á su domicilio á pie y sin ningún apoyo, y desde este día da grancles paseos como si no hubiera estado enferma. La hidropesía, enteramente curacla, no ha dejatlo señales, ylos rigores del invierno último no han alterado su saluil rejuvenecida. Con interés será leírlo el discreto y concienzudo in-

forme clel Dr. Eugenio Thibaut. El señor Obispo de Nantes, después de haber interrogado á ma{lame Ancelín, ordenó una información minuciosa tle la que esta narración es un resumen. Todos los cl"istianos de Nantes d.an gracias á Nuestra Señora de Lourdes por haber recompensado con este milagro su tierno amor hacia su benrlito Santuario de la Gruta (f).

(t)

Véanse Ios cornprobantes, n.o

8.

Bran las once y aun no habían almorzado' I)el

canastillo de sor tr{arta se sacaron provisiones, á las cuales hicieron honor con buen apetito' EI regreso fué una fiesta; se rezÓ y se cantÓ durante horas enteras, que parecían cortas.

'2t6

CIENTO. OINCUENTA MILAGBjOS

DE NUESTBA snñon¡" DE rrouBDns

217

XXII
Una sorilo-muila tle nacimiento curaila repentina-

'

nentój en Montbazón (diócesis tle Tours)r el 'ile Octubre tle l8?2.

11

-\urelia Bruneau, oi'iunda de Chabris (Intlre), sordo-mud¿ tle nacimiento, como Io afirman sus paclres y las personas nobables de la localidad y Io atesti$ua el Dr. de la Mardelle, fué colocada en una institución tle sordo-mudas de Orleans, cuyas Religiosas declaran que jamás putlo percibir ningún sonitlo. Condtcicla á París á la edad tle cuatro años por su tío IIr. Bruneau. hoy notario en Montbazón (Indre-etLoire), el Dr. Delot, que vive en Ia calle de Sévres, núrmero 2. la asistió, y declaró que la niña estaba atacada de sord.o-mudez tle nacimiento, y clue nunca oiría. Esta joven venía todos los años á pasar uno Ó dos meses á casa tle su bío en MontbazÓn, Y á principios rie Octubre últino vino aI tiempo de la apertura tle Ias clases acompañando á stt ltermana, que estaba de lrensionista en las Religiosas de San Martín. Destle flontbazón fué contlucitla á Lourdes por madame Brulleau, slr tía, y por madame Champión, de Chabris;la matlre cle Aurelia, por estar enferma, no porlía acomparlarla. Se encontraron en el viaje con un& joven llanatla Constancia, de Blois, sorclo-muila como ella,

que iba también á Lourrles en peregrinación para obtener su curación. Constancia fué curada en la Gruta, pero Aurelia volvió con sn enfermedacl, y bien afligida por cierto. Esta pobre niña, piatlosa é inteligente, escribía al señor cura ile Montbazón: c,Mi amiga dichosa, ella curada, ella oir... Yo no, yo tlesgraciatla, yo n0 oir, yo no bastante Piadosa..." La Superiora de las Hermanas de Montbazón le dijo que n0 perdiera la confianza, que orara, y que María la curaría en esta parroquia que le estaba consagratla de un modo especial. La promete hacer una novena á esta intención á Nuestra Señora tle Lourtles. Madame Bruneau rogó á la Superiora que tomase á su sobrina como pensionista tlurante la novena, á fin de que estuviese más recogida. L,a novena se empezó el miércoles en la capilla del Sagrado Corazón de Jesús. Encima del altar y tlelante tle la imagen tlel Sagratlo Corazón se colocó una pequeña estatua de la Inmaculada Concepción, y se invocó á María bajo el glorioso título d,e htma,cttloda, Cont:trytción, Beina del Corazrin de
Jesti.s.

Nueve velas ardían en el altar, se rezaban las Let¿nías de Nuestra Señora de Lourcles, se ponía agua tle la Gruba en los oídos de la joven, bebió un poco tle ella, y se rezaba también el Rosario. El tercer día de la novena, en la recreación de la tarcle, mientras entonaban un cántico á María Inmaculada, una pensionista, Alicia Bruneau, plima cle Aurelia, golpeó inatl' vertidamente sobre nna mesa, y al instante Ia sortlomuda se sobresalta y muestra por signos que oye. I-,o

?18

CIENTO CINCUANTA MII,.{GROs

DE NuEsrRA snñon¡, DE rrounDEs

219

advirtieron á la Superiora, quien la hizo venir ceroe del armonium y le tocó el cántico. Aurelia. se quedó €omo arrebatada. Distinguía el canto y el sonitlo del instrumento. La sometieron á otras pruebas: suenan, golpean, y todo lo oye. Conmovidas y enternecidas por el prodigio, las Hermanas y las pensionistas cayeron de rodillas cantando varias veces: Regina, sine laba concelttct. Luego subieron á la capilla, rezaron otra vez I¿s Letanías, sometieron á la joven á nuevas pruebas, y siempre oía. Al día siguiente por la mañana oyó la campana que tocan para despertar, distinguió el soniclo de un reloj, y hacía ensayos para pronunciar ó articular algunas sílabas en relación con lo que oía. Después Ie enseñaron á hablar como á una niña, pues no habienclo oírlo nunca, tenía el doble trabajo de distinguir la diferencia rle los sonidos y comprender su signiflcación. Dios Nuestro Señor podía hacer un segundo milagro dándole la ciencia infusa del lenguaje; pero si lo hubiera hecho, los amigos de hacer objeciones clirían acaso que n0 era sord.o-muda, puesto que sabía hablar. ¿En qué lengua debiera Dios haberla
hecho hablar? Muchas personas han venitlo á verla, Ia han sometido á pruebas ilif'erentes, y han reconocido, que oye

be: uf¿ Srta. Aurelia Bruneau ha recobrado cl oídoy lo' palabra, y creo que la curación es cierta, porque t e0 que la sorclo-muda oye y habla, y porqxtle oge , tr)oi, eso habla., Concluye iliciendo: uEsta curación, obtenida fuera cle los procedimientos ordinarios de la naturaleza, y sin el concurso de l¿ ciencia médica, química ó quirúrgica, aparece revestida tle carácter sobrenatural. " La piedad cle la joven ya en aumento. Se ve cuánto goza, y cuán feliz es de oir y rle hablar. ¡Gloria á la Virgen Inmaculada! (1).

recita tle memoria eL Pater y el Aae María en francés de una manera que se comprend.e. En 1.o de Enero fué conducida á Chabris, tlonde todos los que la han visto y oír1o se han maravillado: el Dr. de la Mardelle, médico de su familia, la ha sometido á muchas pruebas, la ha examinatlo nos escri-

y

(l) Véanse en los comprobantes, n.n 9, los testimonios de personas notables y clel médico.

kis

perfectamente. Atlvertidos sus padres, llegaron de
Chabris con eI alma conmovida y

el corazón lleno de

alegría, y quedaron admirados de ver que su hija queritla, que jamás había oído, oía ahora perfectamente bien cualquier sonido. Hoy se consideran dichosos al ver que hace progresos en el lenguaje, pues en efecto
pronuncia con perfección cierto número de palabras, y

22A

CIENTO CINCLTENTA MILAGR,OS

DE NUESTRA

srñonl

DD r,ouRDDS

221

0omunidacl. A veces exper,imentaba tlolores tan agu-

XXIIl
Curación súbita tle una fístula incurable, en Blois, el 18 tle Octubre tle 18?2
Sor l{arÍa de lu Anunciación, Religiosa de la.Tercera Orden de San Francisco, agrnciada con este milagro, envió al Padre Superior de i,ourdes Ia srguiente relación escrita de su mano:

ilos, que me hacían tlar gritos; continuamente sufría mncho; vomitaba inmetliatamente el alimento que to,maba, y con frecuencia arrojaba materia mezclada con,

sftngle.

l

lllois, Octubre

O"

r8tt.

.

,,

Mi reverendo Padre:
Cumpliendo Io que prometíá V. el 7 de Sepbiernbre último, le remito los detalles rle mi curación debida á Nuestra Señor¿ de Lourdes. ' Mi enfermedacl era una fístul¿ interna y externa, cuyos primeros síntomas sentí pór Septiembre tle 1870. Era, en primer lugar, un tumor, al que después se fueron añatlienrlo otros. Sufri la primera operación el 27 de Abril de 1871, J'rlos meses más tarüe otra, y á pesar tle los cuidados más especiales y asiduos tlel médico, estas operaciones no tlieron otro resultatlo que causarme tlolores atroces y dejarme llagas muy
tlolorosas. En el mes de Agosto tuve que resignarme á tomar un¿ muleta á fin de poder andar un p0c0, lo cual lo-

graba con grand.es diflcultades; estaba casi siempre €n ltt cama, y no podía segnil' ningún ejercicio de la

En Agosto de 1872 me vi obligada á romar dos muletas: ya no potlía, no diré andar. pero ni aull al.rastrarme si no era con mucho trabajo, costántlome cada paso crueles dolores. Al fln tuve que quedarme enteramente en la cama, y seguí de mal en peor hasb¿ eI martes 15 de Octubre. En la tarde de ese dia tuve, una crisis violentÍsima que n0 duró menos de cinco horas, y cuando pasó me quetlé extenuacla, sin fuerza, alguna. Así pasé torlo el día rlel miércoles. El jueves por la nañana tuve otracrisis terrible, y aunque tluró meqos tiempo que la primera, quedé tan tlébil que tenía que hacer grandes esfuerzos para deoir una sola palabra, y aun así no me entendían. Durante rlos días no pude tomar nlás qne utla cucharaila de agua,á la. vez, y esto con mucho trabajo. El viernes por la tarde era un soplo de viclalo que me queclaba; creyeron,había llegado el fin de mis sufrimientos, y á mí misqra. me parecía que iba á morir. Hice el sacrificio de mi vitla, ó mejor dicho, lo renové, creo que con bastante r,esignación. En lo demás, y0 no quería otra cosa que el cumplimiento de la santa voluntad de Dios. Nuestra Comunidad acababa de hacer el retiro mensual. EI buen Padre Capuchino que la había pre. dicado estaba tod¿vía allí, y viendo el triste estailo en que me hallaba, tlijo á nuestra buena y reverenda Madre que hiciera una novena á Nuestra Señora de

222

CI.DNTO CINCUENTA MII]AGROS

DE NLI-ESTRA spñon¡. DE rrouBDES

Louriles. y le pidiera solamente eI entero cumplimiento en mí de los designios de Dios. El buen Padre se unió á las oraciones de la Comunitlarl para la noyena. que comenzaron el mismo día 18 de Octubre pot'la noche, haciéndome tomar una cucharadita rte agua de Louriles. Como meclia hora después sentí un trastorno extraño en todo mi cuerpo y un poeo de mejoría, la cual desapareció pronto para clejar paso franco á dolores cruelísimos, especialmente en el cotaz6n. Yo me temía una nuev¿ crisis; mas á Ia horaú hora y media, después de tomar eI agua milagrosa, los clolores cesaron repentinamente y experimenté un bienestar general muy grande; me sentí curada y como si naciera en aquel instante. Me volvía en mi cam¿ á mi voluntad, mientras que una hora ¿ntes no podían moverme, y tenía nna hambre yoraz pero n0 dije nada, pues quería guardar la alegría de la sorpresa de mi curación para nuestra buena I'reverentla
Matlre.

estaban enteramente cerradas y cicatrizadas; la carne Irabía vuelto á tomar su tinte rosado err \ez del morado que tenía antes, y dos días después había recobrado totalmente las fuerzas. Continuamos, sin embargo, la novena: toclos los días tomaba una cucharadita de agua de Nuestra Señora de Lourdes, y mojaba con ell¿ los riñones y los lugares donde había estado la fístula. Luego que ya tuve fuerzas me entregué á trabajos tle horticultura muy penosos, sin que por esto tle sintiera incomodada. He ayunado toda la Cuaresm¿ del Adviento, que nosotros empezamos en nuestra santa Orden el 12 de Noviembre, según lo ordenan nuestras santas Reglas. Desde entonces (hace un año que estoy curada) gozo de snlud perfecta que no se ha desmentido un solo instante; los trabajos más grandes no me m0le.stan.

EI sábatlo por la mañana me encontró ésta clel todo sana, pero muy clébil y como molitla, no obstante haber dormido toda la noche. Le pedí de comer. y me dió en segnida. con lo cual los accidentes dichos desaparecieron. A medio día comí carne con excelente apetito, ¡' trabajé con la aguja una parte de la tarde; pero por prutlencia no rne permitieron bajar á la capilla. -\l dia siguiente, con gran sorpresa de la Comunitlad 1' de las personas que desde hacía tlos años me reían tan mala y enferma. bajé sola, sin apoyo ninguno. \' seguí sin fatiga torlo el día los Oficios del domingo ¡' los ejercicios de la Comunitlarl. l{is llagas

En reconocimiento de esta curación maravillosa y ha hecho ejecutar en el santuario de nuestra capilla pintulas mnrales que representan la última aparición de Nuestra Señora á Bernardita. Hace pocos meses qne se acabó este trabajo, ¡' )¡a contamos varios f¿\'ores y gracias señaladas que la \:irgen ha concedido ár la confiacla oración de r'¿rrias pelsonas. \rerdader¿mente, mi reverendo Paclre, la Santísima \¡irgen quiere ser inr.ocada con el hermoso título de Tnmaculada Concepción con que se reveló en Lourtles.
como cnuoto" nuestra Superiora

Son M¡.nÍ¡. DE rra Axuxcracróx,
Reli.giosa franciscana, Síerua ile María,

224

CIENTo CINCUENTA MILAGROS

DErñUESTRA snñon¡, Dn rrouBDES

225

p. 8. En eI mes ile Agosto de 1871 abantloné en absoluto todos los remedios, y tlestle entonces hasta mi curación no volví á tomar ninguno. En la rnisma época rlejó tarlbién rle asistirme el métlico.
v.o
Son
Sup eri
o

XXIV
Curacién repentina de uüá R,eligiosa que se noría tle una flebre tifrriilea, en Tolón, et Z0 tle Octubre
rle 1872.
La relación tle este rnilagro se tjebe ú un pirdre marista que vivia en el colegio donde tuvo lugar la curación. He aqui cómr la referia el Centinelle clu, Mtcli:

B.o
dn cí
scd n d

MenÍl nr Jnsús,
s.

r

a

G

ener

.

aI d'e la s R eli g i o sas Ír Siertas de Múría.

Como capellán de l¿s Religiosas de la Tercera Orden de San Francisco cle Asís, puerlo certificar con satisfacción que el hecho tle la curación súbita y los clemás iletalles tle la relación qüe precede son expresiÓn de la más exact¿ verdacl.

S. A. TounNnslc,
Canónigo titlúor ile
¿le

la Cateilral

ile Btois g

capclld*

El más santo y el más grato tle los tlebereg es el clel agradecimiento, y y0 vengo á cumplirlo hoy clando gloria á Dios y nuestras acciones de gracias á Ma_
ría fnmaculada, invocada con tanto éxito por Ia curación de sor San Martín, Religiosa de San Francisco de Asís, que ha sitlo enviada á nuestro colegio para
consagrarse á nuestros niños más jóvenes. Al escribir estas líneas obedezco ánuest¡o Superior, que se cree obligatlo á este acto público cle nuestro reconocimiento, y al mismo tiempo lleno ios deseos de totlos los Patlres que habitan en nuestro estableci-

lo

Tercero Orden

(l\,

(tj' Veasc en Ios comprobantes, n.u 10, médico.

la certificación de]

miento. Lo hago particularmente en nombre tle la humikle f¿milia cle San,X'rtncisco, la cu¿l s€ üng €nt€: ramente á la H, San MartÍn para dar gracias á Ia Santísima Virgen por el favor insigne que acaba de
concetlerle. Dejo desde luego la pluma

Dr. Gueit,
15

al

mérlico principal que fué de

médico de la casa, el la marina,

226

crENTo 0TNCUENTA Mrrracnos

DE ¡IUESTna SENoRA DE

rrouRDEs

227

del ofrcial de ia LegiÓn ile Honor, quien, á instancias la reverendo Padre Superior, se ha servido exponer de Octuenfermed.ad y sus diversas fases desde el 15

l¡re hast¿ el domingo 20. uMi reverendo Padre:

ulle ha significado V' lo convenienbe que sería le diera algunos tletalles sobre la enfermedad y curación tle l¿ I{. San Martín. de Ia Orden de San Francisco

&cde Asis, á quien he asistido en esa Casa-colegio' Y ced.o con gusto á sus tleseos' ,,El 15 cle Octubre fuí llarnado par¿r \¡er á esta Heren mana, quien me dijo que hacía dos días estab¿ expedmenalgúntiempo, p*ro que sufría tlesde "u*u, viotenios males de cabeza, privada de apetito tun¿o durmientlo muy poco; y sin gran trabajo d'iagnos-

¡' eI principiri de una fiebre tifoidea' iiqué -*nesAe este dia hasta el domingo 20, el mal fué tal constantemente en aumento, habiendo adquirido

gravedatl, que aconsejé le dieran inmetliat¿mente los io.orro* tiela ReligiÓn, diciendo á un Patlre (que creo lado) que es el reverendo Padre Ecónomo y estaba á su

á excepme temía no durara hasta la noche ' Dn efecto, apahabían que n0 y la sud"amina ción tle las pintas de flebre Ia rle graves más todos los otros síntomas

recido, tífoidea estaban reuniclos: inflamación del vientre;negrura de los dientes, cle las encías y rle la lengua; itlolrnecimiento profundo de Ia fi.sonomía, y en fin,
tensión y sobresalto de los tendones'

20 en mi visiba de las ocho de la mañana; y cuand.o volví por la tarde á las cinco no me sorprentlió que el Padre Ecónomo me recibiera en la puerta de la casa y me dijera: ul,a Hermana ha pasado un día malo; ,,la encontrará V. peor. Pero ¡cuál no fué mi sorpresa 'r cuando al llegar á la celda de la enferma la encontré medio sentada en la carna, con el rostro tranquilo, sereno é inleligente ! El pulso había recobrado su estado normal, y un suave suclor había reemplazad.o el calor ardiente tle la piel. Aquello era, iba á decir maravilloso, pero la palabra milagrosa conviene más. *Para mí Ia H. San Martín estaba ya fuera de peligro. Sin embargo. la fiebre reapareció al día siguiente, y Ia difteritis no tartló en presentarse, como para rlecirnos que si no hubiéramos creíclo en la gravedad de la fiebre tifoidea. ella estaba allí para probarnos que había sido grave ymuygrave. Esta nuev¿ complicación n0 puso. sin embargo, trabas á la marcha de ia convalecencia, y \r. sabe que nnestra enferma pudo asistir á Misa el dÍa de Todos los Santos. ,,TaI eS, reverendo Padre, la relación exacta de la enfermeclatl. Yo he comprobado el hecho material: á Y. toca saber y decir si para explicar una curación semejante es preciso hacer intervenir lo que n0 es del dorninio de la medicina. ,,Toclo suyo de carazln, c,,f. Gunrr.
<<4

de Novier¡bre de 1872,>

uTalera el estado de la H. SanMartín el ilomingo

228

CIENTO CINCUENTA MII'AGN,OS

DE NUESTEA SEÑOBA DE I]OUBDES

225

Siguiendo el consejo del Doctor, eI reverentlo Padre Direitor dió el Santo Viático á la enferma á eso tle las once de la mañana del domingo 20 de Octubre' El Su-

perior de los Pailres del Espíritu Santo que había en asisticlo á sor Rosalía, muerta el 7 de Septiembre Director Fad're del presencia la ciuclarl, hizo notal en que sor San l\{artín, atacada tlelamisma enfermedad, tenía los mismos síutomas que sor Rosalía en sus írltimos momentos. A la salitla cle Vísperas, el revelendo Padre Superior encomendÓ á nuestras alumnas que hiciesen oración por la Hermana gravemente enferma' Yo me dirigí Á verla á eso de Ias tres y media; me pareciÓ muy g*o., y Ie dije delante de la lladre Superiora: ul{ermana, puesto que no tenemos espelailza en los hom-

Itacer: ,,Nuestra Señora de Lourdes, que tlijisbeis á Bernartlita: Belte, u ltioate cn esr, fi,r,cnte; curadme por Ia virturl de esta agua mar¿villosa, si es la voluntad de Dios, para que yo pueda continuar trabajando con mis Hermanas en gloriflcaros y honraros sobre la tielra.u Sor San Martín contestó penosamente, pero bastante alto para ser oícla: ,,Amén." Entonces la ofrecí algunas golas, tLe agua milagrosa. que tragó con bastante dificultad; pero la alegría de su alma se manifestó con una inefable sonrisa que fué notarla por sus Hermanas y por mí. Al verla no pude menos de decir en alta voz que el consuelo que manifestaba era ya una grande gracia que debía mirarse c()mo una recompensa de su fe. Salí entonces y no volvíhastadespués de la visita del médico, y por invitación suya, pues me dijo: uYaya Y. á verla; está en plena convalecencia; habla sin tlificultad., En aquel momento las

bres, vamos á dirigirnos á Nuestra Señora de Lourdgs., La manifesté entonces los motivos que podíau moverla á unirse á nuestras intenciones y á las de sus Hermanas para pedir á Dios su cur¿ción' Añadí : ul,as Religiosas sus Hermanas llegarán pronto, y encentlerenos una vela, símbolo de nuestra fe; pondré sobre su cama un rosario bendito por el Santo Padre, mojailo en agua rle Lourdes y tocado en la roca de la Gruta de Ia aparición; rezaremos tle rodillas una decena del Rosario, y tlarán á V' un poco de
agua milagrosa.,,

Ella

me contestÓ con mucho trabajo:

posible.,, No esperaba pasar el día. Algunos minutos después. en unión tle las tres Religiosas tle la casa que estaban con ella, rezamoslas oracionesindicadas, y la presenté el agua, dictándole la petición que debía

pronto "Lo más

Hermanas me mandaron llamar, y me dirigí á verla con el corazón conmovid.o por esta doble invitación, y supe de boca tle la misma enferma y de las Hermanas lo que había pasado. Después de nuestra oración, la Hermana Superiora se había retirado á Ia ropería, píeza vecina del dormitorio donde estaba la enferma, dejando abierta la puerta rle comunicación de las dos habitaciones, X 0stando allí oyó que la enferma la llamaba en álta é inteligible voz diciéndola: ,,Ilermana." Espantada y sin poderse explicar este grito dado por una persona que un momento antes apenas se hacía comprend.er, fué allá corriendo, y la enferma la dijo en el mismo tono: ul-.¡os dolores de iabeza se yan. puetlo hablar., TJna

230

CIENTO CINCUENTA MTI'AGBOS

DE NUESTRA SDNORA ])E ],OUR,DES

231

cesación tan repentina del mal en menos de un cuarto de hora tlespués de haber orado y bebido el agua de Lourdes, no podía dejar ninguna duda en el espíritu de las Religiosas, que pasaron de la tristeza y de las
á -su

lágrimas á la más viva alegría' Cuando vino el Doctor

visita, las hallÓ en esta primera expansiÓn de felicidatl, y después de liaber examinado ála enferma, á la" en un lenguaje lleno de nobleza y de fe confirmó uCesepequeña Comunidad en su confranza y en su fe' puetlen no hombres los ro* to. remeclios, dijo; cuando nada, la Santísima Virgen lo puetle todo''

Después d,e recoger estos tletalles nos pusimos do roclillas para empezar cle nuevo la oración que habíamos hecho una hora antes' á fin de rlar gracias á María y suplicarla que acabase su obra, y esta vez la enfer-

ma respondió con una voz más fuerte que todas sus Hermanas. Las Religiosas de los talleres llamatlos de Montety llegaron un poco después para ver á su enferma, y cuáodo supieron la maravillosa curación se

Martín, patrón de la enferma, esta buena Religiosa ha recobr4ilo sus fuerzas, asiste á todos los ejercicios religiosos que se hacen en la capilla, y celebra en unión ile sus Hermanas el ilía de su santo PatrÓn con oración, alegría y agradecimiento. Por lo que á mí toca, testigo afortunado tle las maravillas y milagros obrados en los días, para siempre memorables, 5, 6, 7 y 8 tle Octubre, en que hemos visto á la Francia de }Iaría tle rotlillas, representada por cien rnil de sus hijos, acepto esta gracia preciosa, cuya califrcación sólo pertenece á los Superiores eclesiásticos, como ün signo de salvación, como una prueba más de que María oye las oraciones de sus hijos y las despacha favorablemente' sean dadas á tr{aría Inma¡ Gloria á Dios ! ¡Gracias de Lourdes! Señora culatla, á Nuestra
C.

V. M¡ncnlr,ÍN, B. 71.

apresuraron

lugar todos los domingos en la capilla de la adoraciÓn del Santísimo Sacramento, para dar alli gracias á Dios y á nuestra buena Madre. A mi vez fií á dar parte de la fausta nüeva al reverendo P. Isartel, nuestro Superior, y á todos los Patlres de Iá casa, y á las seis y metlia nos rettníamos en nuestra capilla para rezar el Rosario en acción tlo
gracias. No añadiré nada á los detalles datlos por el Doctor sobre la convalecencia, que nos reveló, como él mismo

á

ir al ejercicio de las cinco, que tiene

dice, toda

la gravedad del mal' Hoy, fiesta tle San

AÑo DE
H. Bretó¡'r.-La Srta. Rosina

4.a78
de

Courtrai.- La Srta, Maria Victorina Acquier.-La señorita Clemencia Gautier,- Carolina Esserteau.- María Juan,Lucía Fraiture.- El abate de Musy.- El abate Guilmin. O'Moore.- Sor Dorotea.- La Srta. Bárbara Ca-Juana nelet.- lrma Dubois.-Julia Jadot.-La Srta. de Tinseau, La Srta. María Poirier.- Sor Sofía.- Rosalia Rabot.

Ollivier.-La Srta. V. W.,

-

I
Curación súbita de una neurosis rle alieciocho aüos

tleclaratla incurable, en Perís, el 23 de Enero ile 1873.
uMi reverentlo Padre:
asegún el deseo de \-. le dirijo la relación exacta de mi curación. uA la edad de quince años, el 6 rle Agosbo de 1854

perdí á mi patlre, y el pesar de estq muerte casi repentina me causó una enfermedacl de nervios que me ha clurado hasta el 23 de Enero cle este añ0. ul,,a neurosis que yo tenía se hacía sentir alternativamente eq todas las partes de mi cuerpo, y me ocasionaba crisis de corvulsiones á veces parciales y más

234

CIENTO CINCUENTA MIIJAGBOS

DE NUESTBA snñon¡..D8 rrouRDDS

23ú

á menutlo generales; mis brazos y mis piernas se torcían en todo sentido; la boca la tenía tleformada; Ias crisis cluraban algunas horas y muchas veces hasta dos días, y se renovaban á intervalos más ó menos. aproximados. En eI estómago Ia neurosis se había hecho crónica y hacía la alimentaciÓn muy tlolorosa ;

las digestiones elan muy trabajosas, y por mnchos años padecí á causa de la irritación del sistema ner-

vioso de una tos tenaz y de palpitaciones tan violentas, que me quitaban por momentos la respiración. uMi médico me recetÓ sucesivamente Ia valeriana y la digital con bromuro de potasio; y luego, viendo que estos remedios no solamente n0 me curaban, sino' que apenas me calmaban, y esto momentáneamenter había acabado por ensayar el opio, con eI fin, me tlecía,. de ab¿tirme á pesar mío durmiendo los dolores.

uEn el mes de Enero tle 1871 los males de c¿beza fueron intolerables; el méclico clijo entonces que yo tenía una neurosis llevada aI extremo. A todos cstos sufrimientos se añadieron en }layo tle 1871 reumatismos cn las piernas, que combatió ei médico con varias cosas, pero todas sin resultatlo; las piernas se hinchalon, y poco á poco me fué más ttifícil andar. Así fuí tirando hasta eI mes de Septiembre último, que me atacó una ciático agutla que me tuvo en cama todo eI mes de Octubre. Destle Todos los Santos hasta l{avidad, pude con la ayutla de un bastÓn Ó de un brazo amigo, y á veces los dos, salir un poco y dar algunos
pequeños paseos.
de Diciembre todo movimiento me fué ',Destle el 29 y imposible, me tendieron en la cama, en clonde estuve

sufrienrlo durante veintidós días los dolores más se apoderó de mí, y á excepción de mis manos, todas las partes ile mi cuerpo eran presa de sufrimientos tan violentos qre no podía tlejar de gritar á pesar de que hacía dieciocho años que estaba yo bien acostumbrada á sufrir. En veinte días. sóIo tres veces hicieron mi cama, pues no pudiendo moyerme sola, eran menester dos personas para cambiarme ile cama, y esta dolorosa operación me arrancaba gritos y lágrimas. uEmpecé á creerme perdida para toda la vitla, cuando mi buena maclre, cuya fe es admirable, tuvo Ia inspiración de hacerme beber agua ile Lourdes, prometiendo hacer la peregrinación crlrase ó no culase. sSi mi hija es curacla, clecía, iré á tlar gracias á Nuestra Señora tle Lourdes; en caso contrario, iré á petlirle su curación." "El miércoles 22 de Enero, á las nueve de la noche" fué cuando mi am¿da madre recibió del cielo esta inspiración, y mi hermano, cristiano sólidamente empapado en la fe y en la caridad, le dió esta agua que ella tleseaba y que él nte guardaba para un caso extremo. u Tomé algunas cucharadas por la noche, á las nueve, con promesa tle darme friegas en el cuerpo aI día siguiente por la mañana y de no usar tlurante nueve días ningún medicamento, dejantlo á un lado el opio y el éter. Dormí b¿stante bien la noche tlel 22 al 23, á pesar de que el insomnio era mi ordinaria compañia. ,, EI 23 de Enero á las siete de Ia mañana sentí que mis piernas se movían en Ia cama; me hallaba
atroces: una fuerte flebre
,

236

clENTo crNcuENTA Mrr/Aenos

DE NUESTRA SDÑoR,A DE

I,OUBDES

237

sola en aquel momento; quise ensayar mis fuerza$, pues n0 podía creer todavía i que . estuviese curada; salí sola d.e mi cama, f ü0 puse á andar sin ningún
ap0)'o.

II
trtración súbita tle una eufermetlail crónica rtel hí' gatlo. (Ira Srta. Bosina Ollivier, tlel Puy, en
Lourdes, el 24 tle Enero de 1873). Gloria y amor á Nuesbra Señora tle Lourdes ! Tuve la desgracia cle perder á mi madre el 16 de Diciembre de 1863: el gran sentimiento que esta clesgracia me ocasionó quebrantó'mi salud, sin que,ilieran Yesultaclo los medios que empleé para restablecerla. La muerte de mi padre, acaecida cuatro años más tartle, en 1867, puso el colmo á mi dolor. Se me declaró una enfermedatl en el hígatlo, tle cu5'¿s consecüencias lle sufrido cruelmente durante cinco años. Cólicos hepáticos, cólicos nefréticos, mal de piedra con dolores horribles, gota en los pies y en las rodillas; tal es Ia nomenclatura de los males que sufrÍa. Hace tres años se me subió la gota al corazón, y fué necesario emplear un procedimiento de los más enérgicos para salvarme la virla. Asistida por médicos hábiles que n0 me habían rlisimulado la gravedatl de mi mal, seguí minuciosamente sus prescripciones. Iba tlos veces al año á Vichy, y las dos me sujeiaba al régimen de curación, lo que n0 me impedía sufrir y éstar mala en la cama una gran parbe del añ0. Mi estatlo empeoraba; tenía la tez amarilla, la región del hígado dura y abriltada, y el riñón rlerecho hinchado.
¡

,,A[do,'' exclamé. Y mi bueua madre

acutlió metlio

horrorizatla, y yo le salí al encuentro. ulrluestra Señora de Lourdes rne había curatlo, y he
pasado de la enfermedatl á la salud sin convalecencia. u El sueñ0, el apetito y la buena salud me volvie= ron el mismo día, y tlesde entonces ningnna recaíd.a ha veniilo á destruil la obra de la Santísima Virgen. Mi ,salud. es siempre muy buena, y tlesile hace tres mgses no he experimentaclo ninguno de Ios terribles ¿ccitlentes que tanto me han hecho sufrir. u Acabo de tener la dicha de hacer con mi madre y mi hermano nuestra peregrinación de acción de gracias á Nuestra Señora de Lourdes, depositantlo á la vez á" Ios pies de María Inmaculatla el testimonio de mi vivo

' '

reconocimiento, siendo á la fe de rni madre, que es también l{ija tle María, á la que debo mi curaciÓn. uIIe aquí, con sencillísima vertlail, la relaciÓn abreviada tle los largos sufrimientos que plugo á Dios enviarme durante tlieciocho años; pueile V. hacer de ella eI uso que le plazca, que y0 solo un pensamiento tengo: glorificar á Dios por mi fnmaculad,a Matlre. Reciba V., reverendo Padre, la seguritlatl del profundo respeto con el que tengo el honor d.e ser de \r. humildísima servidora.

,,H. Bnpró¡t,
<

1i0, Boxtlet)úr de lfagente'>

CIENTO CINCUENTA MILAGROS

Dn NUESTEA spñona DE

En esta penosa situación, bajo la influencia de una crisis hepática y empezando á sentir la gota en el estómago. extenuada de sufrimientos y sin obtener ningún alivio con los remedios humanos, me sentía aniquilada, cuando la Providencia me envió la visita tlel buen Dr. Arnaud, visita de amigo, á quien expliqué mis sufrimientos y los medios empleados inirtilmente para aliviarnos. El Doctor me dijo: uNada tengo que añadir á lo que han ordenado á \r' ¿Porrpré no había V tle dirigirse á

dirigiera durante un pequeño

lespond.ió, Io har'é con mucho gusto; y si la Santísima \rirgen no quiere curarla le servirá de preparación

Lo{rRDEs 239 retiro. '.Hrja mía, me

para la muerte., Le dije además: ,,Padre, quisiera me-

terne

en la piscina, pero el métlico me lo ha prohibiclo;

Dios por intercesión de algirn Santo? En Lonrtles se obran cosas maravillosas; vaya \¡. allá y encontrará quizás su curación. De todos moclos. si soporta Y' la fatiga que es consiguiente. el viaje no puede dejar de
hacerla bien."

cuantlo mas, me dijo al tiempo de partir, moje Y. allí Ios pies para sabisfacer su devoción.-Pues bien, repuso el Patlre misionero, haga\r. lo que le han ordenado, aunque puedo asegurarla que estoy aquí desde hace nucho tiempo, y jamás he visto que se haya encontratlo mal ninguno de los que se han netido en la piscina. Pida V. luz á la \rirgen Inmaculada, y haga lo que EIla

le inspire.,
Toclos los días iba yo á reza,^ ya á la Gruta, ya á la Cripta. Por fin, el jueves me sentí fuertemente inclinada á bañarme en la piscina. Lo dije á la Superiora tlel convento, l¿ cual no me disuadió de esta idea. El vielnes por la maitana, después de llaber hecho Ia santa Comunión en la capilla del convento, me decidí ir á la Gruta. Ese día sufrí más que de orclinario; había pasado una noche mala, y creí no lel'antarme más, pero la Santísima Virgen quería que yo fuera á la piscina. Ayudada de dos buenas Hermanas me dirigí á las rueve de la mañana á la Gruta, me pnse de hinojos á los pies de la imagen ile María, recé una tlecena clel Rosario, y fuí á prepararme para meterme en el agua milagrosa. El tiempo estaba húmedo, y las buenas Hermanas se celtificaron de que había fuego en eI domicilio del portero para calentarme á mi salida del agua en caso necesario. Me quité, pero para no volr'érmelo á poner más, el algodón que desde hacía al-

En seguitla me ocupé en este viaje aconsejado por el Doctor. Reanimantlo en mi corazón mi confiatrza en

la Santísirna \rirgen, parti el 17 de Enero tle 1873 sin ser acompañada de nadie, no queriendo yo otra protección que la cle llnestra Señora, á quien deeía: "Virgen Santísima, si queréis ctlrarme no tengo necesitlatl de nailie.,, Había cesatlo de hacer remedios. El viaje tlurÓ tres días, durante los cuales -qufrí mttcho. Llegada á Lourdes rne hice conclucir al convento de la Inmaculada Concepción. I-.,a Hermana portera se quedÓ tan admiratla de mi aspecto de sufrimiento. que fné á anunciar á la Superiora .r una señora mu)' enferma''r Llegué el tlomingo á las siete de la noche' El lunes por la mañana me apresuré á ir á Ia Gruta" en ilonde supliqué á la Virgen qüe me curala. Volví allí por la tarcle. hablé al P. Duboc. misionero, y le rogué me

1240

crENTo clNcuENTA Mrrracrios

nE NUESTR,a snñon¡" DE

rrouRDES

2lI

gún tiempo me envolvía eI estÓmago y toda Ia regiÓn rlel hígado. ' Cuando puse las piernas en eI agua sentí tan agudos dolores, que dí gritos sin poder contenermei Creo que n0 es posible sufrir más. Las Hermanas que me sostenían veían cambiar mi fisonomía á cada instante; mi esbado las asustaba, y oraban pot'mi curación' Cuatro minutos, que me parecieron un siglo, estuve en esta situaciÓn, y luego los dolores desaparecieron sírbitamente, y eI agua que antes me parecía helada no fué tlespués nás tlne un baño tibio. Viendo mis piernas curatlas, quise sunergirme del totlo, pero la respiración me faltaba cuando tr¿taba de hacerlo. Me volví entonces hacia la imagen de María diciendo: uVos habéis cnlad,o mis piernas, acabad vuestra obra; bien veis que estas buenas Hermanas no pueden sostenerme tanto tiempo'' Después de esta oraciÓn me senté el la piscina sin ningún trabajo, y me hallaba tan bien allí, tlue no hubiera rtruerido salir. IIe puse de rodillas en ia piscina, y recé el Mernorare. SaIí sin experimentar la mas ligera fatiga. IIe sentía cambiada enteramente; me palecía que salía de otro mundo' Las buenas Hermanas querían ayudarme á vestir, pero las dispensé d'e este trabajo porque yo estaba más fuerte que ellas' Me puse tte rodittas delante de la Santísima Virgen para darla gracias con efusión por su socol'ro tan evidente' y me

no sin sentimiento ; allí dejaba mi voluntad y mi colaz6n, y me iba con la idea de volver. Mi regreso fué feliz. En los hoteles que me habían recibiclo al pasar para T,ourdes no querían creer fuera yo la misma persona: ¡tan buena salud se dibujaba eu mi semblante! Al regreso á mi país, la misma sorpresa y las mismas
exclamaciones. Fué el 24 de Enero de 1878 cua,nclo rne bañé en la benéfica y milagrosa piscina, y desrle este momento tan dichoso para mí rluedé curada, sin haber vuelto á tener ningítn ataque de mi antigua enf'ermedad, y todo

mi organismo ha recobrado el estado normal
salud.

tle la

rlirigí al convento. En el mismo día hice un paseo muy largo y sin fatiga, á pesar de una lluvia torrencial' Dos días despnés abandonaba la Gruta de Lourdes

En el mes de Abril del mismo año quise hacer certificar mi curación por un doctor que me había visto enferma, pues hasta entonces me había content¿do con gozar de la dicha tle mi curación. El Dr. R... examinó cuidadosamente el siüio de las enfermeclades que y0 lialiía tenidor y m0 aseguró que n0 quetiaba de ellas ningún indicio. Me dijo: uPuecle V. rlar gracias á la Santísima Virgen.,, Y un día que me hallaba en su casa dijo á su esposa y á otra señora: uEsta señolita es verdaderamente una enferma curada milagrosamente en Loulrles.,r Y toclas las personas que me han visto enferma y me ven ahora se ven obligadas á decir lo mismo. Escribo á V. esta relación para manifestar mi agr,adecimiento á la Santísima Virgen, rogando á V. tenga la bondacl de insertarla en los At¿nolas de l{uestra Señora de lrourcles. Deseo con este testimonio dar gracias á la augusta Reina Inmaculacla, á la virgen

2+2

CIENTO CINCUANTA MÍLAGBOS

DE N{'ESTBA

SDÑOR,A

DE

IJOUADES

243

potlerosísima' que protege á los que recurren á Ella
en sus necesidades.

Me prosterno á los pies tle Nuestra Señora de alma Lourd,es, y reconozco con toda la efusiÓn de mi que á Ella sola debo mi curaciÓn'
Le Puv,24
d.e

Enero de 1874, dia aniversario de mi curación'

III
Curación milagrosa é instantánea de la Srta. V. W., ile Courtrai (BéIgica), en Enero ile l87B
En uno de los prímeros números de Febrero del Bíet¿ publi,t:, de Gante (Bélgica), se leía; Todo el barrio de Ia calle de Courtrai se ha conmovido por un s¿ce.so entractrdinarr,o (reservando el fallo á la Autoridad eclesiástica), ó sea por una curación ntilagrosa é in-stantanea debida á la intervención de Nuestra Señora de Lourdes. He aquí los hechos tal como los hemos oido referir por testigos oculares y dignos de fe:

RosrN¿' Or,r,rvrnn (1).

dico v el testimonio del señor Cura'

(1)

Véase en los comprobantcs, n'o

ll, el certiffcado

del mé-

Srta. V. lV..., joven de veintirlós años, huérfana, vive en la calle cle Courtrai en casa cle su tío el
I-¡a

señor R..., comerciante. Hacía dos años estaba atacad.a de una grave enfermedaal, y después (le rlieciséis meses paralítica, viéndose además desde entonces privada, tlel uso cle la vista y muchas yeces tle la palabra. Todos los días, por decirlo así, estaba sujeto,á espantosos ataques nerviosos que la medicina era impotente para ,conjurar. Estos hechos son ile notoriedarl pública en la ca,Ile de Courtrai. Hace nueve días que la señorita \r. W... comenzó con su familia y sus amigas una noyena á l.[uesüra

244

cIsNTo crNcüENTA Mrrracnos

DE NUESTR,a snñon.t DE

rrou.BDps

245

Señora de l-.,,ourdes, llena de confianza, ¿unque durante eI curso de ella su estado pareciÓ agravarse más'

Ayer mañana, postratla y paralizaila en su cama, reci-¡iO ta Sagrada Comunión como Viático' El sacerdote que le traía eI Santísimo Sacramento no le diÓ mas qo. onu pequeña particula cle la Santa Hostia, por Ia diflcultad de tragar que tenía. De repente, ayer después de medio día, Ia enferma se precipitó de su lecho y se puso de rodillas gritando: usantísima Virgen, Vos me habéis oído,r y rezÓ en alta voz el Xtagn'i.fr,cat. Estaba completamente curada, y manifestaba su alegría con lágrimas y sonrisas, abrazando á su tí0, ¿ si tia y a sus amigas que acudieron al rumor del
prodigio. la Se vistiO ella sola y se fué en seguida á postrar á capilla de Nuestra Señora de Schreyboom, delante del

Este hecho (inútil es decirlo) ha prorlucirlo en toda la parroquia de San Peclro, clonde es muy conocitla la Srta. V. W... y su familia, una profuntla impresión. El carácter protligioso de la curación es innegable. Hoy torla la ciurlarl habla de ella, y los católicos glorifican á Nuestra Señora de Lourdes.

altar tle la Santísima Virgen. La muchedumbre que habia acuditlo no podía creer lo que veían sus ojos, y se aglomerÓ en la capilla' Descuartos de hora de ferviente oración, la pués -Srta. tle tres V. W... se levantÓ y se volviÓ á su casa seguida por un torrente de pueblo que tlaba gozosas aclam¿ciones y bendecía á la l\{atlre de Dios' Por ia tarde recibiÓ Ia visita del señor Cura de San Pedro y cle otros varios eclesiásticos que habían venido á verla poco antes en su lecho de tlolor' Se hallab¿ perfectamente repuesta y ágil, y recibió también un gran nirmero de personas que venían á felicitarla, y éUa misna les sirviÓ la copa tle vino que bebían en familia ¡- entre amigos por su feliz restablecimiento'

246

CIENTO CINCUENTA MILAGROS

DE NUEsrB,a snÑon,l DE

rrounDEs

247

IV
Curación instantánea ile una fluxión tle pecho com' plicaila con fiebre tifoiilea y perniciosa, en B0' tlez, el l0 ile Marzo ile 1873.

La Srta. If¿ría Victorina Actluier, de veinticuatro años de edad, alumna en el convento de Nuestra Señora de Rodez, estaba atacada hacía algunos días
tle una fluxión rle pecho de las más graves' complicacla
con fiebre tifóidea. El mal había llegado á su úItimo periotlo; los accesos perniciosos se habí¿n ya manifestado, y los médicos preveían un triste pero casi inevitable desenlace.

cÍan: uNuestra Señora de Lourdes no puede menos de oírla., El mal empeoraba, sin embargo, y eI médico declaró que era preciso viaticarla cuanto antes. Recibió los Santos Sacramentos á eso de las siete de la noche, pero antes de recibir el Santo Viático renovó en alta voz su voto á l{uestra Señora tle Lourdes, y ¡ oh procligio ! apenas hospedó en su pecho la Santa Eucaristía, la fiebre desapareció cle una \ez; el pulso descenttió de 180 pulsaciones por minuto á 70, pulso ordinario ile una persona sana. La joven enferma declarÓ que se sentía curaila, y quiso levantarse y comer, á lo que no creyeron prutlente acceder por entonces. El día siguiente por la mañana llegaron los médioos para tener una consulta, y ¡cuál no fué stl sorpresa no encontrando en l¿r enferma ninguno de los síntomas de la víspera! l{o podían comprender ün cambio tan súbito hasta que una Religiosa les refirió cómo la Santísima Virgen había venido en su ayurla.
Estos señores, generalmente poco crédulos en lo que toca á lo sobrenatural, no pudieron menos tle reconocer en una curación tan instantánea algo de extraorclinario, fuera de las leyes tle la naturaleza.

La enferma, que con frecuencia había oído hablar cle los prodigios de curaciÓn de Nuestra Señora de Lourdes, suplicó á las buenas Religiosas, que la cuidab¿n con tanta abnegaciÓn, la pt'ocuraran un poco
tle agua milagrosa. La bebió con confianza muchas veces, y prometió al mismo tiempo á la Santísima Virgen ir á visitarla á su santuario veneratlo cuando hubiera recobrado la salud. Lo hizo con una fe tan viva, que los asistentes estaban edificados, enternecidos, y todos se de-

Debo añadir que destle este momento la curación fué completa. El mismo clía se levantó la enferma, comió y no volvió á sentir ningún clolor. Algunos días
ilespués regresaba al seno de su familia, tloncle disfruta

hoy de mejor slllutl que nunca.

Los hechos que acabo cle referir han pasado en Roclez, en el convento de Nuestra Señora, eI 10 de l\farzo de 1873. He sido testigo ocular de ellos, )'I tengo gus-

248

CIENTO CINCUENTA MIITAGEOS

DE NUESTBA SENOBA DE LOUR,DES

249

to en declararlo, deseando puetlan servir para aumentar la gloria de l\faría y reanimar la piedad y Ia confianza de sus lrijos. En fe rle Io cual doy el presente testimonio'

V
Rodez,27 de Ma¡,o de 1873.

P. Bnruon,
Vicúrio
d'e

lú gatedrdl' (Rod'ez)-

Certifico que la relación que antecetle es conforme á la verrlad.

Curación instantánea tle la Srta. Clemoncia Gautier, ile Gassin (tliécesis de Frejus), el 14 tle Mayo tle 18?3.
En la diócesis de Frejus llamó vivamente la atención en Maydr

Son SlN Do$rrpo,
Superiora.

último la curación maravillosa de la Srta. Clemencia Gautier,
que en un instante pasó de un estado de enfermedad desesperado á una salud completa. El canónigo Bremond, arcipreste de San Tropez, delegado por el señor Obispo de Frejus y Tolón, hizo sobre esta curación una información certificada por numerosos testigos, por el alcalde de Gassin, ¡, en fin, por la Au-

toridad diocesana. El citado señor Obispo ha mandado al de Tarbes dicha información, y el relato detallado de la enfermedad v de la curación escrito por la Superiora del Hospicio de San Ttopez, que reproducimos. Comuuidad de Santo Tomás de Villanueva.

Ilustrísimo y reyerentlísimo Padre:
Permita V.

I.

á una pobre hija suya que

le

comu-

nique las dulces inpresiones que sintió cor motivo del protligio obrado en favor ile la Srta. Clemencia Gautier, clel que ha sido, por decirlo así, primero y feliz

testigo.
Estaba atacatla esta joyen hacía muchos años de una enfermedad graye, dolorosa, y sobre toclo humillanüe para una alma cándirta. I-.¡a fiebre tifoidea, de que fué

2rr0

CIENTO CINCUENTA MIIJAGROS

rE

NUESTB,a

snñonl

DE

r,ouRDES

2ól

acometida hará unos cuatro meses, desarrolló en ella la enfermedad en toilo su vigor, y de ahí le vino una inflamación tle entrañas tal, que la vitla ile la joven es-

rleseacla. También se hacía uso par¿ la joven enferma

tuvo en peligro. Los sufrimientos eran tan vivos, que con dificultad se porlían resistir los gritos que ilaba noche y día. Se hicieron varias novenas á su intención, pero sin resultailo; la hora de la gracia no había sonado todavía, como ella decÍa. . Un mes y medio autes tlel milagro vinieron á suplicarme que fuera á verla; rendime al deseo de la enf'erma, á quien encontré en una extrema tlebilidacl. No podía soportar ningÍtn alimento, no se movía sino con la ayuda de cuatro ó cinco personas, y las funciones ord.inarias no se hacían sino con el auxilio tle instrumentos. Tantos sufrimientos no podían menos de mover á compasión: la exhorté mucho ála confianza, inclucíéndola á que hiciese una novena y orara ó piiliese su curación á la Santísima Virgen Inmaculada. La joven me hizo en esta época confidencias que no puedo publicar por temor ile herir la motlestia tle esta querida joven; pero comprendí que Dios Nuesbro Señor tenía sobre ell¿ rlesignios de misericortlia y de
amor.

del agua milagrosa, empleándola en compresas y dán,losela á beber. La visité el primero, segunclo y quinto tlía de la novena; los sufrimientos eran siempre tan intensos, pero la joven estaba convencida de que cttraría, pues, tlebo decirlo, me ha confesad,o que en eI instante mismo en que hizo el voto sintió una impresión incomprensible que le daba la seguridad rle su curación; así es que los dolores no debilitaron un instanbe su confianza. La visité eI octavo día, y la encontré peor;'su debilidatl era tal, rlue no podía soportar el menor ruído, ni aun la más leve luz del día. Habiénrlola visitado el mérlico á las seis de ia tarde, no respondió más que por estas tres palabras á las pregnntas que se le hi-

Mas tarde la comuniqué una inspiración repentina diciénrlole que debía hacer voto á la Santísima Virgen
de llevar sus libreas durante un año, y que cuando obtuviese su curación iría á darle gracias á su Santuario tle Lourdes. El rnismo tlía empezó una novena en diferentes Comuniclad.es, y todos los parientes ¡t amigos unían su

intención para obtener

la gracia tan

ardientementq

cieron: ullal, mal, muy mal.,' La misma tarde á las ocho tuvo una crisis tan fuerte, que totlos los ¿sistentes abandonaron la habitación rluedándose sola con su hermana, á quien dijo con voz casi apagada: .,¡Cuánto trabajo te doy, hermana mía... la Santísima Virgen me curará!, Pidió un r0sario, y manifestó deseos de que su hermana continuara sola á su lado. Bran las once. ¿Qué pasaba entonces en eI corazón de estajoven? Só1o Dios lo sabe: la potlerosa Virgen }Iaría iba á cumplir su obra. A las dos de la mañana del 14 tle Mayo de 1873 el milagro se había obrarlo. Nuestra querida enferma se levantó sola; su hermana espantada quiso llamar á l¿s tres enfermeras que estaban en Ia habitación vecina, pero Clemencia se opuso á ello dicieni[e¡ ,rNo tengo nada, estoy cura-

2ú2

CIINTO CINCUENTA MILAGB,OS me

DE NUESTRA sEñoRA DE

r,oux,DES

253

,da; no tengo necesitlatl de nadie; mira cómo estoJ¡ de

pie, no siento ningún dolor, la Santísima \rirgen ha curailo; tráeme una lámpara, y si quieres le darernos gracias juntas. No digas nada á nadie; tal vez ofenderíamos á Dios alegrándonos demasiatlo., Fueron, sin embargo, ábuscar á su patlre, quientemió una ntleva desgracia; pero apenas entró en el cuarto de su hija, cuando ésta la abraz1 tliciéndole: uQuerido papá, estoy curada; es un milagro de la Santísima Virgen... ahora cumplirá \-. su proül€so.,r Quisieron prevenir á la vecindad del favor recibido, pero ella se opuso de nuevo diciendo: uId á buscar
á mi querida amiga, mi seguntla maclre, y haré Io que ella me diga." Tres horas después estábamos en los brazos la una de la otra. Apenas llegué al umbral de la puerta, cuando ella se sentó en su cama y me repitió Ias mismas palabras que había tiicho á su patlre. Por una inspiración súbita le dije: ,,Si estás curacla, levántate y ven á dar gracias á l¿ \:irgen, á fin de que vean los incrédulos lo que puede la olaciÓn cuando se hace con amor y confianza., Obedeció y se vistió sola eon gran sorpresa de las personas de la casa: sóIo ella estaba tranquila, y se leía en su semblante la gracia extraordinaria que trabajaba en el fondo de su
corazón.

tlarme gusto, pero apenas habíamos dado algunos pasos se separó y siguió sola delante. Llegada á la capilla se prosternó ante la imagen de IIarí¿ en oración ferviente. Torlos los que la veían experimentaban el mismo sentimiento de respeto y de
admiración. Se mantlaron propios á los tres lugares vecinos, y mientras la campana tle la capilla llamaba á los fieles, toda la vecindad acudió, y media hora después sesenta personas estaban piailosamente arrodilladas al retledor de la hija rlel milagro. Empezó Ia Santa Misa y entonamos un cántico de acción de gracias á la Madre de Dios, en el cual la voz de Clemencia era más fuerte que la nuestra, pues apenas podíamos contener la emoción que llenaba nuestros corazones. En cuanto á ella, siempre rle rodillas, con sü mirada fija en el altar y dulce sonrisa en los labios, parecía insensible á todo lo que la rodeaba. Recibió la Sagrada Comunión. Después del S¿nto Saclificio, el señor Cura de Ramatuelle, que lo había celebraclo, entonb el Xlagni,f,cat. La

Luego que se vistió nos pusimos en marcha hacia la capilla del castillo }Iinuty, que está retirado tlel campo rle siete á ocho minutos. Le ofrecí el brazo diciéndola que yo quería tener el honor de presentarla á Jesús y á MarÍa, ya que el Señor no se había
dignatio escogerme para instrnmento suyo. Aceptó por

joven se levantó y cantó hasta el fin, y se volvió á poner de rodillas sin fatiga á pesar de que estaba en ayunas. En seguitla, estando todo en el más profundo silencio, se levantó cle nuevo, y volviéndose á los asistentes tlijo con voz fuerte y bien acentuada: cEstoy euracla, y la Santísima Virgen es quien me ha curatlo., IJn movimiento espontáneo cle sollozos se escapó de todos los pechos en aquel momento, y dando gracias á Nuestro Señor y á su Santísima Madre prometían convertirse. Y en efecto, este mismo día se confesaron treinta y cinco personas, entre ellas varias

254

CIENTO CINCUENTA MITJAGROS

DE NUESTBA

srñon¡ DE rrou-RDps

25r¿

que n0 habían cumplido con el precepto pascual hacía
rnás de cuarenta años.

Ela llegada la hora de retirarse tle aquel s¿nto lugar. Nuestrajoven amiga había estado hora y cuarto tle rodillas. Al salir de la capilla tomó una taza de caldo, y formando una especie de procesiónnos dirigimos al castillo haciendo resonar los aires con el canto d.el Ma,gni"ficat. L'uego que llegó al castillo tomó una traza d,e café con leche sin sentir la menor fatiga, y por último, á las doce se puso á la mesa en compañía de veintitrés personas I almorzó muy bien. Temíase que tuviera alguna indigestión en vista de que no tomaba nada desde hacía tres meses, pero sucedió lo contrario; á las tres tlijo que tenía hambre, y merendó.

mente postrarla ante Y. I. imploro una bendición paternal, y en los sentimientos de mi profunila miseria ¡ne atrevo á llamarme humilcle hija de María. Y tle Y. I. respetuosa serviilora.
X'irmarlo:

Mrnít, J.

G.

Por copia conforme con la información:
JosÉ ENnrqun,
Obispo
d,e

lrejws y de Tolón.

ltl24 de Junio úl[inro la Srta. Ciemencia (iautier, que goza de una salud perfecta, cumplía su voto viniendo á Nuestra Seíiora de Lourdes con la peregrinaoión de Tolón y Fre,ius.

Posteriormente el apetito se ha mantenido.

Se

acuesta á las diez y se levanta á las seis, y en lo demás sigue perfectamente. AI día siguiente tuvo lugar la }Iisa rle acción de gracias. Cuarenta y dos pelsonas acompañaban á la joven á la Santa Mesa; Ias familias tlesunidas se reconciliaban; Ios pecadores enilurecidos prometían con-

vertirse.
Como recuerdo de este dichoso día se distribuyeron medallas de Nuestra Seirora de Lourdes. Sobre doscientas personas, hombres, mujeres, ancianos, niños, todos querÍan tener un recuerclo de este memora-

l¡le día. La familia se dispone actualmente á cumplir la peregrinación á liuestra Señora de Lourdes.

Aquí me iletengo. ilustrísirno señor, y hLrmilde-

256

CIENTO CINCUENTA MIIJAGIiOS

DE NUESTNA SENORA DE IJOURDES

2i7

niorteses

en Lourtles

que tuve el honor y la dicha de

presidir.

VI
Curación ailmirable é instantánea rle Carolina Esserteau, tle lYiort, en lrouriles, el 2 Julio ile 18?3
Entre todos lo-q demás recomendamos á la má-" seria atención del lector el gran milagro cuya relación damos aqui. El que tenga la desgracia de no poseer todavia lo que es menester para hacer un acto d¿ fe lal como Dios lo pide, encontrará en éI una luz brillante y hará un acto de adoración pidiendo perdón á Nuestro Señor Jesucristo de no haberse postrado antes á sus pies. Si tiene la dicha de ser ya católico, católico fiel y práctico como es preciso serlo, bendecirá c¡¡n nosotros á la lvladre de Dios que concede á sus hijos fieles el consuelo de tan viva luz como coronación y dilatación de la fe. Este gran milagro tuvo lugar en el mismo Lourdes, en la santa piscina, en presencia de una muchedumbre inmensa compue-sta de las peregrinaciones de Niort, de Amien-q, de Aix, de Narbona, de Carcasona, cle Brionde y de Nlontaubán, y fué objeto de una inft-¡rmación severa que confirmó la autoridad episcopal del venerable y docto obi-<po de Poitiers, l{ons. Pie, elevado después á la púrpura cardenalicia. He aqui ahora ia carta que luego que sucedió el milagro escribió al director de la Semaine liturg ique de Poitíers el Arcipreste de Niort, que habia organizado y dirigidido la peregrinación, y que habÍa sido testigo ocular de la curación de su feligresa Carolina Esserteau,

*La curación que hemos obtenitlo se ha obr¿do con tales circunstancias, que nos recüerda los hechos evangélicos.
ul{uestro Señor dijo al ciego de nacimiento: ¡¡Anda
r,y lávate en l¿ piscina cle Siloé., EI ciego obecleció y pndo rlecir en seguiila: ,,Fní, me lavé y veo.,, *De igual mod.o Nuesbro Señor ha dicho á nuestra enferma hablando á su coraz6r.; uEazLe lleyar á la piscina uile Lourd.es., La enferma obedeció y pudo decir en seguida: uMe han llevado, me ha tocado el agua y &nclo.,: uCarolina Essertean, de cerca treinta años de eclad (nació el 24 de Octubre de 1841), hacía once años que tenía una mielitis crónica que h¿bía producido en su cuelpo los más terribles efect0s. (La c,olumna vertebral estaba del totlo desviada; la enferma no podía estar sentada; la inflamación de la metlul¿ espinal había tlebilitado tanto su vista, que no podía sorportar la luz tlel día, y más que todo había atasado sus piernas, cuya substancia nerviosa había alteraclo por consiguiente las venas y los muslos, reiluciéndolos á una debilidad tal y á tan excesiva demacración, que allí no quedaba más que una piel líviila y en cierto moalo colgante sobre huesos clescarnados. En lo demás, las piernas estaban inertes hasta el punto de que cuando llevaban á la enferma se m0vÍan en todos sentidos si otra persona n0 las sostenía. La insensibilidad de ellas era tan completa, queno recibía ninguna sensación ni tle la electricitlad ni de la hidroüerapia empleada en, su mayor potencia.

'Señor Director:

-Ha¡' grantle impaciencia por tener, y yo la tengo tle ofi'ecer, una relación autorizada del grande favor que se dignó Dios conceder á la peregrinación ile los

258

CIENTO CINCUENTA MIITAGEOS

DE NUESTRA

srñon¡,

DE r,ouEDES

259

las aguas de Baréges y üe Niort, á donde la llevaron en 1871 y d.os veces en 1872, habían dictaminado de consuro que Ia pobre enferma no tenía que persar más en volver á Baréges. Estaba tlecrl-,.os médicos de

pronto en transportes cle alegría. Se cantó el nlattirtcat cor un entusiasmo indecible. Carolina, toda absor-

l:
I
I

1.

uluego que llegamos en este venturoso día 2 de Julio, fiesta de la YisitaciÓn de Ia Santísima Virgen, se hizo llevar en coche hasta la cripta y en brazos por tres personas hasba ei altar más cercano, con ansia de oir la ltisa y cotlulgar, por'que se sentía desfallecer. En seguida las misnas tres personas la llevaron á la piscina por eI camino nás corto, y Ia clesnudaron por estar ella incapaz de a¡'n¿¿tr. en nada; la acercalon aI agua y la fueron descendienclo con precaución. llas apenas le llegÓ el agua á las rodillas' cuando experimenlÓ una sensación tal que no hay palabras par¿ expresarla. Sus piernas se pusieron llenas, fuertes y sólidas, consolirlata suttt ba,scs eiu's; Ia piel, sonrosada; Ios pies, derechos y regulares; el talle, natural. c,Eslaba culada completamente, y para esto ha bastado un segundo. uEn aquel instante, apartando á las tres personas que querían sostenerla todavía, exclamó: r¡Dejatlme, ;¡estoy curada! Llevatl mis aparatos 5 1¿ 6¡¡f'¿' r: Estos aparatos eran unas botinas bordadas de hierro, que sostenían sus piernas tle la rodilla al tobillo. ..Se vistió sola y salió de la piscinal corl grilll s0rpresa tle los numerosos peregrinos. que prorrumpieron

clarada enteramente incurable. uVinor sí, á Lourdes, á través tle grandes tlificultades, á costa de grandes esfuerzos.

ta en su ernoción, tenía necesitlad de ser protegida .contra las oficiosidades de la multitutl, cuyas filas se abrieron al fin, gracias á la energía cle dos intrépidos oflciales cristianos fervorosos cle la peregrinación de Amiens, y todos la vieron andar fácilmente. ,,La acompañaron á empujones hasta la casa de los reverendos Padres Misioneros. *He aquí el hecho en su exacta realidad. ,,Se realizó, como se ha visto, á la primera hora cle nuestra llegada, por permisión divina, á fin de que la prodigiosa curación fuese comprobada por más número

de testigos rlur¿nte dos clías consecuti.yos. Y

¿cómo

no considerarlo así puesto que en esta hora se habían reunitlo á nuestra peregrinación las de Amiens, Aix,

l{arbona, Carcasona y de Brioncle, y al día siguiente la de Montauban? c,T¿mbién quiso Dios se hallase allí un médico para atestiguar la curación. uPor la tartle llevé á Carolina á Lourdes en coche con el fin cle sustraerla á los testimonios de simpatía
que incesantemente se renovaban, con riesgo de oprimirla. y á los cuales ella se prestaba, hacía más de cinco horas, ,,haciénd.olo. me tlijo, cotr mucho gusto pol amor á la Santísima Virgen." ,,Al clía siguiente vino á pie de Lourdes á la Gruta, y á eso rle las rliez volvimos á Lourcles también á pie á pesar tlel gran calor. Sabida es la rlistancia que hay

que recOrrer. ulXste díar como el precetl.ente, fué asediada de

vi

260

CIENTO CINCUENTA MILAGROS

DE NUEsTBA snñon¡, DE

r,ouRDES

261

sitas que se renovaban á cada instante. Querían saber su nombre y tener algunas palabras escritas de su mano, y le daban algunos recuerclos, sientlo de admirar qne haya poilido soportar la fatiga de estas piadosas importunitlades.

c,Contlújela en seguiila y también en procesión al Hospicio, en donrle fué recibirla con lágrimas de alegría por tantos testigos y compañeras de su antigua miseria. uPosteriormente la he visto todos los días, y otros muchos la visitan continuamente, notando que sü curación es tan permanente como fué instantánea. ,,Envió á V., señor Director, estos detalles escritos á vuelapluma, y la relación de que me creo deutlor á los peregrinos presentes en Lourtles el 2 y 3 de Julio (y me atrevo á ilecir á todos los cristianos), no se retardará mucho, así Io espero. *Pero siempre ¡gloria á Dios! ¡Viva Mar'ía Inmaculacla
I

,,AI empezal sólo quise, señor Director, referir á V" el hecho de la curación en pocas palabras, y por tanto me detengo, pucliendo decir por otra parte que no he
hecho más que desflorar lo que clará justamente materia á una relación comPleta'

rDiré, sin embargo, una palabra de nuestra llegada A pesar tle Ia hora intempestiva (entrábamos Niort. á en la estación á las tres y quince minutos), hubo bastante gente para formar una procesión compuesta de muchas hileras que cantabatt el l[ag"tílícat. * Imposible es decir la emociÓn general á la vista
tle la joven á quien muchos habían conocido en su enfermetlad, y que estaba allí andando con paso seguro entre el capellán tlel Hospicio y y0' n0 teniendo necesidad de nad,ie, como lo tlemostró cuando habiéndosele caido al suelo el rosario, se abajó y lo cogió ella misma' ul-,a marcha de la procesiÓn fué susirendida un momento por Ia llegada de las llermanas del Hospicio,
que venían precetlidas de la cruz aI encuentro

*Acepte V., señor Director, eI testimonio de mis mejores sentimientos en Jesús y María Inmaculatla.

"El

arcilu'cste

rJe

Niort, cura de Ntra. 8ro., *Aeusr͡r Gur,lnr,
d,e

<

Director

lú p¿rellrinúción niortesú.

<<Lourdes, 2 de

Julio de

{873.¡r

de su de efecto el tlescribir amatla Carolina. Renuncio á tiembla mano esta escena en todos los asistentes' Mi al trazar estas líneas, y mis ojos se llenan cle lágrimas' ,,Llegamos por fin á la iglesia de Nuestra Señora, en donde después,le una plática que brotaba de un corazón conmovido dije la Santa Misa, en Ia que comulgó la joven.

He aquí ahora el resumen de la información anunciada arriba por el arcipreste de Niort. La tomamo-q de los Annales de Lourdes (Febrero de 1879).

La señorita Carolina Esserteau, ile Niort, enferma hacía cliez años ile una mielitis crónica declarada incurable por varios d.octores, fué insbantánea y completamente curad.a tomando un baño en la piscina el 2 de Julio de 1873. Las grandes peregrinaciones d.e Amiens. Aix, Brionde, Crlrca,rona y Narbona, que se

262

clnNro crNcuENTA

Mrr,Aen,os

DE NUasrRA snÑon,t DE r,ounDES

263

encontraron este día en Ia Gruta con Ia ile Niort, fueron testigos del prodigio, que confirmaron al mismo tiempo varios médicos. Esta curación hizo gran ruírlo, como lo indicamos rápidamente, pero merece más tletalles. C¿rolina Esserteau nació en Niort, en la parroquia tle San Andrés, el 24 de Octubre rle 1841. Sus patlres, que eran muy pobres, la enviaron destle temprano de externa á Ia escuel¿ del convento del Sagrado Corazón. A los nueve años y medio tuvo Ia dicha tle hacer la primera Comunión. Carolina era viva de carácter, pero piadosa y buena. Puesta luego en el aprendizaje para la costura, encontró clurante varios años en su segund.a maestra un modelo de virtud de que se aprovechó; así es que cuando pertlió á su padre tle una parálisis del cerebro y se vió doloros¿mente separada de su madre, su carácter, moderación y piedad la pro-

sostenerse. La cabeza se le caía íl un laclo y á otro; los puños y los pies podían girar en to{los sentidos, y las piernas se bamboleaban como si no tuvieran consistencia. Los cuiclados que le prodigaron las Hermanas de Nuestra Señora de la Caritlad, de Cholet, y sus tíos de Niort fueron inútiles' Se vieron obligados

Ilna metlicación de cuarenta y cuatro días en el establecimiento hiclroterápico de Longchamps' en Burdeos, no dió ningún resultado. Los baños de ArcachÓn parecía que habían mejorado un poco el estado de la enferma, pero pronto se corriÓ la enfermedad al cuello y brazos, y Ia par'álisis se hizo general. Las articulaciones parecían de tal manera descoyuntadas, y los muslos estaban tan atrofiados' que el cuerpo no potlía

curaron prolectores afectuosos. Hasta Ia edad de veintidós años la joven costurera había gozaclo de buena salud y nunca le faltó trabajo; pero en Abril de 1864, con motivo cle resfriados mal
cuidarlos sintió violentos tlolores en la espalcla. El centro de la columna vertebral se le puso tan sensible, que la menor presión le causaba sufrimientos intolerables. Las piernas también se Ie pusieron atlormecidas y dolorosas, y sentía en ellas hormigueos. Luego ya no pudo estar tle pie, costándole trabajo andar con muletas; y así, reducirla á la mayor extremidatl, habiendo experimentad.o una aparente mejoría quiso levantarse, pelo uo sintió sus piernas, porque la parálisis era completa.

á solicitar su ailmisión en eI Hospicio cle esta ciudad, en el que fué recibida Carolina el 23 tle Diciembre tle 1869. El médico ilel T{ospicio escribió en el registrot ltmasió¡t, dc lct, en]brntcclatl: seis aíios.*Diagttostico: nt'iel'itis. Y después de haber protligado en vano sus remedios, escribía el 11 de Febrero tle 1870: Pctsctda d lus ittcttt'ablcs. Sin embargo, Carolina, que n0 pertlía la esperanza cle cnrar, piclió y obtuvo el favor de una tanda termal en las aguas de Baréges para la estación de Septiembre de 1871. Itléntico favor se le concedió el año rle 1872. EI Dr. Grimaucl, inspector del establecimiento termal, que le prodigÓ en el Hospicio de Santa Eugenia un cuiclado casi paternal, tlespués cle haber agotado todos los recursos de la ciencia y de las aguas' se vió obligado á hacer al fin de la temporada la siguiente rleclaración:

26+

crENTo crNcuENTA Mrrracnos

,,El tratamiento de Baréges ha sid.o seguido con prutlencia y gratlualmente durante seis semanas, sin obtener resultado. Desesperado del ningírn éxito de estas agnas, tan eflcaces en un gran número tle casos semejantes, empleé Ia máquina de inducción de Gaiffe, sin que la contracción muscnlar se pueda vencer. Para mí es evidente que Ia mielitis no cerlerá á los remedios terapénticos más apropiados á su estado; ¡. convencido de que la enfermedad es incurable, doy á Carolina, Ilien á pesar mí0, el consejo cle no voh'er más á Baréges.
n

rrouRDES ilarne; no me abanclonará.' *¡Si yo pudiera
DE NUESTBA snñonr DE

265

ir

á

I-/ourd.es!" repetía sin cesar'. Pronto se le presentó una ocasión favorable con m0tivo de una peregrinación que se organizaba en Niort. .,Cuanto más sufro, escribía, más siento el deseo tle

hacer la peregrinación. Todos los médicos me han
abandonatlo, y no obstante mi confianza es cada vez uás grantle. ¡Oh! ¡cuánto agradecería á \r. me facili tara los medios para ir á Louriles!u Una amiga se ofreció á pagarle eI viaje; otra amiga piadosa del obrador de Tarbes, Paulina Mercier, le prometía hacer en l,,ourdes cuanto pudiera en su servicio. La esperanza y la paz hacían ya latir el corazón de la pobre incurable, cuando una nueva prueba vino sobre ella casi en la víspera de la partida. IIna pleuresía la puso en el más triste estado, y la tlejó en tal debilidad, que sus compañeras del Hospicio se asustaban de ir con ella, y el capellan se negaba á dar de una manera positiva el nombre de Carolina Esserteau para la peregrinación. Pero ella hizo tan apremiantes instancias y estaba aninada de una confianza tan viva, que al fin la dejaron intentar el largo y penoso viaje. ,,Yo ya no puedo más, d.ecÍa la víspera tle la partida; no sé si resistiré hasta el fln." Pero Ia confianza no por esto Ia abandonaba. Al tlía siguiente, martes 1.o de Julio, instalaban penosamente á la enferma casi moribunda, ó más bien ya cadtíocr, como decían, en un compartimiento inmediato en que iban sus compañeras del Hospicio que le prodigaban sus cuitlados. El viaje fué en extremo penoso. I-.,0s dolores de riñones eran excesivosr la debi-

En la primavera de 1873, no obstante lo que el
mal había progresarlo, acabanilo de paralizar los brazos, la enferma insistía con eI Dr. Fontant, nédico ilel Hospicio de Niort, para t'olver á Baregés. c,¿Qué quiere Y., pobre niña, respondió el Doctor. quiere V. que se gaste htri,tihnente en V. eI dinero que potlrá servir para aliviar á otros enfermos ? IIás Ie valtlría á V. ir á Lourdes. pues sólo por milagro potlrá V.
CUfaI.
T?

Estas palabras del Doctor eran eI certificado oficial de la impotencia humana y del porler misericordioso de Aquella á quien los cristianos llaman Salud de los enfermos. r, ¡Ir á Lourdes ! dijo Carolina estremecitla, pues si yo he pretenditlo ir á Baréges es precisamente para ir á Lourd.es, que ya no tengo confianza en las aguas de Baréges, siuo sólo en la Santísima

Yirgen que me curará." Y desde entonces Lourdes fué el objeto de sus espelaDzas y tle sus deseos. ,,N0, escribía á su tío de Poitiers. \uestra Señora tle Lourdes no puede abantlo-

T
Ztlt)
CIENTO CINCUENTA IIIITAGR,OS

lidad horrorosa. Carolina sufrió muchos ilesmayos, y en Burdeos inspiró grandes temores. Bn el cambio de tren para la línea del l\tediodía la trasladaron dos hombres al nuevo compartimiento sin sentido y casi sin vicla, y si volvió un p0c0 en sí fué para sufrir toda un¿ noche de penas y fatigas. La esperanza sola sostenía su alma y parecía conservarle un soplo de vida. Carolina suavizaba su martirio con fervientes aspiraciones. En fin, el 2 cle Julio por la mañana el tren
entraba en la estación de Lourcles. La piadosa amiga del obrador cle Tarbes, Paulina l{ercier, estaba allí. A petición suya dos empleados bajaron con precaución á la enferma casi moribuncla, y la instalaron en lln coche en el cual su amiga tomó asiento aI latlo cle ella. Paulina, dolorosamente afectada de tanta debilidatl y de un estaclo tan triste, no cesó dulante eI trayecto de animar'á Carolina, implorando á la Santísima Virgen con frecuentes aspiraciones. Llegaron al fin y llevaron á Carolina á la Cripta en metlio de la compasión de todos los que la veían, y su amiga, siempre á su lado, la sostenía las piernas inertes. El Dr. Peyrusse, métlico de i{arbona, no purlo menos de ilecir ante este espectácttlo: *He aquí una pobre moribuncla. Si la Santísima Virgen no la cura llevarán un cadáver." lejos tlel altar de Nuestra Señora, y de esta manera oyó la trIisa y recibió la Santa Comunión. Carolina se sentía tan sumamente debilitada, que creyó no podría resistir hasta el fin cle la Nlisa; de suerte que Paulina ¡- dos personas que la ayudaron se apresuraron á

TJoURDES 26T llevarla fuera de la capilla á fin tle conducirla á la
DE NUESTRA

snñon¡

DE

d

piscina para bañarla. Pero ¡ qué grantles fueron las dificultades y los sufrimientos, á través de las muchedumbres por senderos estrechos y obstruítlos! La pobre enferma, abrumada de dolores atroces, surlaba á chorros, y sintiénilose tlesf¿llecer suplicó á su amiga que la llevasen pronto al baño sin detenelse
delante de la Gnita. *Rogaremos á la Santísima Virgen en la piscina,', dijo, y se contentó con dirigir de paso á la imagen tle lllaría una mirada suplicante y una aspiración de tierna confianza. La piscina se encontró pronto libre. Paulina y sus ilos ayudantas pasaron lo indecible para preparar á la enferma á fin de bajarla al b¿ño. Al quitar los aparatos que sostenÍan las piernas y los riñones temblaban del temor de verla expirar en sus brazos. Dejemos á Carolina que ref.era lo que le pasó en esüe momento: ,,Apenas tocaron mis piernas el agua sentí que me volvía la vida y animaba todos mis miembros. Los rloIores cesaron en los riñones, pecho y cabeza. En se-

La

colocaron lo mejor posible sobre dos sillas no,

guicla dije: ullaclre mía, siento mis piernas; estoy rcurada; yo n0 merecía esta gracia.,' IIe puse de rodillas en Ia piscina para dar gracias á mi Bienhechor¿. lIi amiga quiso sostenerme. r No me toques, la dije, (fá v€S que estoy curada.,' Salí del agua, y conbinué rezanclo. P¿ulina y las dos mujeres se quedaron esbupefactas, y yo besé los muros, el suelo y el agua tle la piscina, en la que ne zambullí segunda y tercera \ez er acción de gracias... Estoy segura y convencida de que durante y después tle mi culación he sen-

tido á la Virgen, he sentido su presencia. IIe parecía

268

crEr[To

CTNCITENTA

]rrrraeRos

T
ü

DE NUESTRA snñon¡. DE

rrouRDES

269

que la piscina estaba toda llena d.e su plesencia, y clue Ella me cubría y me esforzaba." Carolina salió sola del bañ0. *Yo la veía en pie, escribe Paulina en su relación, y r0 podía creer á mis ojos., La dichosa proiegitla de María salió, y Paulina cargó con los aparatos, que para nada Ie servirán en
aclelante.

Este día y el siguiente los peregrinos de las numela Basílica, en la ciudatl, en la Gruta y en la Cripta á la que poco antes era llevada moribunila, y ahora con paso firme y salutl milagrosa tomaba parte en los ejercicios de la
t'osas peregrinaciones vieron en

Al ver esto estalló el entusiasmo de la multitud, y el Jllagni,fical se escapó de todos los pechos, precipitántlose todos al rededor de la piscina á fin tle ver'
mejor á la agraciada, que estaba absorta pol la emoción, representanrlo en su semblante renovad.o una juventud tle veinte años no obstante que tenía treinta y rlos. Era tanto el afan tle la muchedumbre por verla, qtte no la dejaban pasar. Para sustraerla al gentío que la acosaba y oplimía por tod.as partes, lograron después de muchas dificultatles hacerla entrar en la casa de los Misioneros, que la multitud hubiera querido inva-

piedad general. Carolina Esserteau soportó sin molestia las fatigas del regreso. Los habitantes de Niort que acudieron á

la estación para asegurarse del nr,i,lo,gro anunciado por telegrama, la siguieron ad.mirados y con lágrimtl,s hasta la iglesia y el Hospicio, en donde entraba nuevamente á pie, fnerte y rejuvenecitla. El médico del Hospicio, luego que vió sana á su inc¡trable, Ia dijo: ulfi querida niña, habéis tenido una fe granile, y por ella habéis sido recompensacla., Dicho médico pudo atestiguar después la perseverancia de la curación completa y radical, que se conserva
destle hace más de cinco airos.

dir;

pero no se admite aI interrogatorio más que á los principales testigos, y ent're ellos estuvo el Dr. Carayé, de Sigean. EI examen fué minucioso.

Las piernas, poco antes d.isecadas, estaban robustas y fuertes c0m0 las de una persona que goza de salud. La paralítica, vuelta á la esbeltez, marcha con pie firme. uEs una curación extrametlical." dijo aI fin eI Doctor convencirlo. Carolina Esserteau se exhibió á la muchetlumbre iuipaciente, y en pocas palabras refirió su larga é incurable enfermedad y Ia curación repentina qne obtuvo en la piscina,.

Esta curación maravillosa fué fecunda en frutos de salvación. Carolina tuvo la dicha de ver la vuelta á Dios de sus parientes, en cuyo f¿vor había piadosamente invocaclo el auxilio tle Nuestra Señora de Lourdes" Varias veces ha renovado su peregrinación de acción de gracias, y continúa bendiciendo con una vida piadosa y sencilla á la Virgen fnmaculatla, á quien tanto rlebe (1).

.(l)

Véanse en

médico-q

los justiffcantes, n.o I2, los certilicaclos cle los y el testimonio de N{on-.. Pie, obispo de Poitie¡s.

270

CIENTO CINCUENTA MILAGTiOS

DE NUESTRA SDNORA DE IJOURDES

271

vII.
Curación súbita ile una joven sirvienta enferma del pecho, en lrourtles, el 22 tle Julio ile 18?3
María Juana, natural de Saint-\¡incent-des-Noyers (Alpes llarítimos), tiene veintinueve años. Su tem-

todos declararon que tenía necesidad de un desc¿nso absoluto y del aire natal. A mediados de Junio tle 1873, llaría y una cle sus amigas, enferma como ella, fueron á consultar á uno de los médicos más reputados de Marsella, en 00mpañía de la Srta. Celestina Margaillán. quien ref.ere
prodigados, como sigue eI resultado tle la consulta: ,,El médico se quedó admirado de su estado de flaqueza y debilicLacl. Después de auscultarlas con el mayor cuitlado, me dijo en particular que las dos estaban perdidas; que la mayor se encontraba muy mala y no tardaría en morir, y que la otra la seguiría de cerca. La primera murió efectivamente pasadas algunas semanas; la segunda volvió algunas veces al gabinete del mismo Doctor, el cual no modificó sus tristes predicciones (l)." Sintiencio la pobre María su posición, dejó á su señora, se retiró á casa de una de sus tías de Marsella, y se preparó á volver al iraís natal. La víspera de su partirla para los Alpes oyó decir que en Marsella se organizaba rna peregrinación para Nuestra Señora tle L,ourdes. Esto hizo renacer la esperanza en el corazón de la pobre enferma. ¡ Nuestra Señora de Lourdes ! Hace tiempo que ella la conoce y l¿ ama. ¡Cuántas novenas ha hecho en su honor! Todos los días bebía agua ile la Gruta. uSi voy á Lourdes, decía, seré curada.,' Y no piensa más en los Alpes, ni en su pueblo; es en Lourdes clonde ella debe curar. Habla de su proyecto á su confesor el abate Fran-

y

peramento fué siempre débil ¡ enfermizo. Habiendcr perdido á sus patlres, vióse en la necesidad tle colocarse como sirvienta. Hacía cinco años estaba al servicio de matlame Bouvald. tle Marsella, rtte 9ai,nt-

Sipulcre, n.o 37. La salucl tle la pobre criatla fué debilitántlose catla día. X'elizmente había encontrado en mad¿me Bouvard. más bien una madre que una ama. Cada añ0, durante uno ó varios meses, la buena señora enviaba á María á Saint-Yincent-des-Noyers para descansar y fortiflcarse con eI aire vivificante de las montañas. A pesar de estos cuidados, lfaría languidecía visiblemente; estaba flaca y pálida, y tenia eI pecho atormentatlo por una tos seca y tenaz. En 1872 su carita-

tiva señora tomó una mujer de gobierno para ayutlar á su criatla, y cuando ya n0 pudo trabajar la tuvo consigo tratándola como hija, hasta el punto de hacerse su criada y enfermera. Los cuidados de los médicos la fueron igualmente

(1) Certificación
llu. cl
C

de la Srta. Celestina Margaillán, de Marse1374.

dc Nlarzu rle

T
c)7

I

CIENTO CINCUENTA MILAGROS

DE NUESTRA SEÑOBA DN

I]OUN,DNS

273

cisco Guignón, vicario de la Catetlral San Martín, de Marsella. Este buen sacerclote es gl'an devoto tle Nuestra Señora de Lourdes, á quien tlebe la curación pobre t1e un cloloroso reumatismo. Mas en cuanto á la que imposible María, ¿cómo ha de ir á Lourdes? Es soportelas fatigas de un viaje tan largo' ProcurÓ,

Al día siguiente la cu,racidtt cra colnl)llla, y María, gozosa y fuerte. siguió los ejercicios y las procesiones que hacían sin descanso los piadosos peregrinos reunidos de París y rle Marsella. Todo eI mundo interrogaba y felicitaba á la afortunarla sirvienta. Un telegrama anunció en Marsella su maravillosa curación.

pues, quitarle esta idea, y pronto se consid'erará feliz ile no haberlo conseguiclo, pues será testigo tle su curación en la Gruta' joEmpeora eI mal; todos tratan de contener á la n.n, .ulifl.ándola de imprutlente y de loca; mas elia partió con los peregrinos en 21 de Julio' Las personas que se hallaban en el misino vagÓtt, testigos tle sus sufrimientos, se compadecían de ella' El vapor la había llevado á Lourcles, y ia confianza la

Al regreso, lfaría encantaba á sus companeros de vagón con sus alegres cánticos. \¡olvió á sus trabajos en casa de madame Bouvard, y desde entonces hasta hoy, goza de la mejor salutl. Algunas semanas después le dijeron convendrí¿ saber la opinión tlel médico que la había desahuciatlo, y fué á verlo con la misma compañera. la Srta. Celestina Margaillan. El médico l¿ examinó con cuidado, manifestó su grantle sorpresa, y declaró qne estaba curacla. IIarÍa le suplicó lo declarara por escrito. Contestó (que n0 daba esta clase de cer,tificados. llevatlos y traídos en seguida en los periódicos; pero que debía contentarse
con dar gracias á la Virgen en su corazón por el farror recibido.,La piadosa criada no falta á la recomentlación del Doctor; pero al dar gracias en su corazón á la \¡irgen fnmaculada, se considera feliz de proclamar muy alto las maravillas de su poder y cle su bondad.

arrastró á la Gruta con fatiga y trabajo infinitos' AI fin, la tísica, pálida y desfigurada, se hallaba en frente de la Gruta tan tleseada. IJn sacerilote, movido á compasióu, le hizo ¿brir las puertas de ella' Entró,
se puso de

rodillas, y orÓ con un fervor cuyo secreto conoce Dios. Se acercó luego á la roca santa, y mojó su pañuelo en las gotas de agua que brotan de la misma roc&, y pasÓ su pañuelo humedecido por su rostro tlemacrado y por las innumerables y gruesas glándulas que cubrían su garganta y la hacían sufrir mucho' 'in'stan'te, y ¡Oh dulce alegría! todo dolor cesÓ al al salir de la Gruta dijo al sacerilote que le había faeilitado Ia entrada: ,,Estoy casi curacla'' tr'ué en seguirla ír beber en abundancia á la fuente milagrosa, con lo cual aumentó su bienestar, le vinieron las ftterzas y sin trabajo regresó al pueblo.

274

CIENTO CINCUENTA MILAGX'OS

T

DE NUESTRA SNÑORA DE I¡OURDES

276

VTtI.
Gruta Lucía Fraiture, curada súbitamento en la' 1873 tte Julio tle 23 el una úlcera, tuberculosa,
de

perdió L,a Srta. Lucía Fraibure, cle origen belga, años ocho de la edad A clesde temprano á sus paih'es' De París' de fué recogiáa en el Hospicio del Príncipe enfertemperainento iinfático, generalmente e-staba

I)octor, declaró el mal incurable, y abandonó á la enferma. Tenía Lucía treinta y tres años; había creciilo en la escuela fecunda cle la cruz. Inteligente y recta, buen¿ y cariñosa, era amada de todos los del Hospicio del Príncipe. En 1878 organizábase una peregrinación en París á Nuestra Seirora de Lourdes. Dejemos hablar á Lucía abreviando su relación: "De ningirn moclo pensaba yo ir á Lourdes; n0 tenía medios para ello. Ilna contramaestre de la casa vino á vernle, y me dijo: *¿Quieres venir á Lourdes

(conmigo?-No me faltan deseos, sino dinero.-En

mizi, sufriendo con frecuencia de erisipelas-ytumores qo. i.*o*traban el mal estado de su salud' A los gravedad' Deveinte años el mal apareciÓ en toda su inlladesarrollaron bajo del sobaco izquierdo se le que cubrieron maciones y formaron luego apostemas de Lucía una parte del pecho. Desde entonces la vida
fué un continuo sufrimiento' pecho A los veinticinco años, la llaga que cubría eI cuya cancerosa' tomó los caracteres de una úlcera carnosos granos (superficie blanquecina se cubrió de muy juntos Oe on rosa pálido, extensos, aplanados, conlos unos cle los otros, y echando sangre al menor existacto. (Informe tlel médico)'" Al mismo tiempo y redeal sobaco el bajo tían una porciÓn de tumores tlor del cuello. El médico combatiÓ este mal terrible rednrante más de cinco años, empleando todos los ayudamedios que puede ilar la ciencia más ilustrada
r1a

((cuanfo á esto, me contestó, yo me encargo; corre tle ami cuenta.,r Por delicadeza rehusé, y mi amiga se fué

de una abnegaciÓn infatigable'

AI fln, vencido el

triste. uPronto volvió y me dijo: *Es preciso que vengas; ula Santísima Virgen lo quiere; la Herrnana Superiora ,,lo permite, y nada te queda que decir., En efecto, yo no tenía nada que decir á esta amiga generosa, sino darle las gracias del fondo clel corazón. Era el 19 de Julio, y debiendo salir el 21, hicimos nuestros preparativos para la peregrinación. *Nueslro objebo era representar á la Casa cerca d.e la Santísima Virgen, y pedir por el Santo Padre y por l-rancia. -r\uestras Hermanas y los niños nos daban numerosos encargos. Hast¿ entonces no pensaba yo en la posibiliclatt de mi curación; pgro suando abracé á la Hermana Superiora, me vino la idea de decirle: * ¡ Si quisiera curarme la Santísima Virgen !...., uPor fin partimos, y ¿cómo olvidar este piadoso viaje? Después de una pararla en San llartín rle Tours,

,27t)

CIDNTO CINCUENTA XIILAGIIOS

T
DE NUESTRA SEÑORA DE

I]OUR,DES

277

las siete' á Puy' llegamos al día siguiente nartes, á San Vioente de Padre ooE"¿i."tt es la ctina tle nuestro pala ml cura, .,Ya le había yo hecho una novena pensado alguciOn, pero sin resultaclo; mas luego he por ras veces que acaso era él quien había interceclido
rní con la Virgen.
pues *En PuI 1e pedí con instancia qne nle aliviara' dos hacía y cans¿It10' me había sufrí¿ mucho. nt "iu¡. que regularmente áiu. qo. n0 podía curar mi llaga, 1o no sólo me solía hacer tres veces al día' El mal olor según me Io incomodab¿ á mí, sino también á otros, viaje' de compañelas confesado clespués mis

.,de la fuente; y0 voy á introducirme por ilelante ry le tlaré 8gü8.¡ La cosa se hizo como ella lo había
dispuesto.

Paúl.

han

impa,,A las seis de Ia tarde partimos para Lourd'es' sacripreciso cientes de vel Ia Gruta béndita ; llras fué once las por ser ficar nuestro deseo por aquella noche

,r¿tdo

entonces clré rnedia cuanclo llegamos, :"o¡'u *ul olor ha,bía, aumentado con Ia fatiga y ei calor' cu,,AI ,líu siguiente, tempratto, despttés tle haber Comuila Basílica' otra vez mi llaga, ne dirigí á

y

y

mi llaga'

*Había allí un capuchino que bebió sucesivamente cuatro vasos de agna haciendo otras tantas seilales tle cruz. A ejemplo suyo bebí yo tarnbién tres vasos en nombre de la Santísirna Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, haciendo la seiral de la cruz, y aharlí el cuarto vaso como el capuchino. *En este momento un clulce movimiento de confianza, al que no pude resistir, me imprilsó á pedir ni curaci(rn. Algunos instantes antes me hubiera parecido esto presuntuoso, atendida la gravedacl de mi enfermedatl. Estaba pensando lo que podría hacer para lavarme, pues ignoraba que hubiese allí una piscina. tlna idea me ocurriír: .,Ocírltame un poco,, clije á mi amiga. Y en seguida clesabroché algunos corchetes cle mi vestiilo; y tomtrntlo el quinto vaso de agua Io eché sobre uri pecho, dicienclo: ;rlfi buena llatlre, .si
,,Yos queréis podéis curarme.;7 ,,Lo qtte en mí pasó entonces me es imposible referirlo... Sólo putle decir á, mis compañeras: r¡Oh! ¡rogtrcl por mí!', Tod.¡rvía no podía decir: .,Estoy curar¿da.'r N0 rne ¿rtrer,í á creerlo. llientras que mis com-

por Frangamos allí y oramos con fervor por el Papa' Desearía Ziu y po, ioclos Ios que habíamos dejado' entonces' rezar á" menudo corno *Acabada Ia Misa, bajamos á Ia Gruta' En rni vida de mí olvidaré el sobrecogimiento que se apoderÓ La \rirgen' cuando vi la bella estatua de Ia S¿nbísima milagrosa' niuititud invadía Ias aveniüas de Ia fuente ella, temerosa d'e ) J'0 n0 me atrevía á acercalme á Tlmpecé á entrisq* ot* hicieran,mal ernpujándome' que había rnía conocida tecelnie. cuantlo una señorita detrás oPase \r' veniilo eu la peregrinación, ne tliio:

pañeras oraban, hice como Santo Tomás, quise cer-

ciorarme. Toqué mi pecho, primero snavemente con la punta del declo,.y luego más firerte, golpeé després... ¡ el dolor había clesapareciclo!... ,,Entonces ya no pude más; toda conmovitla, temiendo aun eugañarme, dije á mis compañeras qne vinieran conmigo lejos de la muchedumbre. Cuanclo

T
278
CIENTO CINCUENTA MIIJAGBOS DE NUESTRA

snñonl

DE

rrouRDES

279

llegué á un sendero ilesielto, y resguardada por mis compañeras, abrí rni vestido ¡. quité los trapos que cubrían la llaga; y ¡0h milagro ! la llaga había desapareciilo: n0 quetlaba más que una hermosa cicatriz blanca. *¡Estoy curada! ¡estoy curatla!" l{os precipitamos todas de rodillas allí nismo para dar gracias
á la Santísima Yirgen. Todas llorábamos. ,,Un sacerclote acertó á pasar enbonces: c;¿Por qué r,lloráis?" nos dijo. Le referimos el milagro. Me preguntó si la llaga no est¿ba acompañada de tumores en el cuello y debajo del sobaco. Le responili afirmativamente, 5. llevando la mano á esos dos sitios encontré que existían toclaví¿. ,,Aún no está \r. comple-. atamente crlrada, rne rlijo el sacerdole, y hará \r. bien ,s¡ |¿y¿¡ss otra vez con el agua de la Gruta.'' ,,Seguí stt consejo; volví por la noche á la Gruta y tomé un frasco de agua, con el cual empapé un tr¿pito que puse al acostarme sobre el pecho. Al día siguiente por Ia mairala las gldudu,los tto c,ristiun, y no han vuelto á aparecer: nte ltallaba conTtlcta-

veces la intltosibilidud absolutct, de su curación, tenía la desgracia de ser incrédulo, y t'ué derribado por

eI proiligio. Ha tenido la lealtad de ltacer una relación detallada, razonacla y concienzuda sobre la enfermedad y la curación de Lucía X'raiture. Pubiicamos este estutiio notable omitiendo solatnente. pala evitar escrúpulos de delicacleza que se nos han tnanifestado, algunas líneas innesarias á la esencia del suceso. nrocn¿¡i¿. l.lror,óerc.q.

v cunlcróN ln r,ucí.t

FR,AITURE.

El hecho siguiente, realizado en parte á visba mía, ne ha parecido tan extraordinario en su terminación, que he creído de mi deber escribir las observaciones que me ha sugerido. No omitiré, en cuanto me sea posible, ninguna de las circunstancias en pro
ó en contla del snceso que tros ocupa, á fin de prevenir las observ¿ciones que putlieran presentarse, y á este efecto entraré en minuciosos detalles, haciendo remontar la historia de nuestra enferma á su primera infancia. La parte tle esta historia de que no he sido testigo, pero cuya descripción me lta hecho la misma enferma bajo su entera responsabilidad, se encuentra en esta relación indicada entre comillas. I-.,ucía Fraiture es de origen belga, tiene treinta y tres años, de temperamento linfático, habitualmente enfermiza, de una inteligencia más que regular, está ocupada como segunda maestra en la Comunidatl de

ntcntc curad(t,.,, C¿da año vuelve I-.,ucía

á Lourdes en acción

de

gracias ; goza cle una salutl perfecta. Nos ha parecido también que su alma crece cada día en piedad sincera y profunda. La crtz quitada al cuerpo recae á menutlo sobre el alma para madurarla en la fuerza y la caridatl. Lucía es un apóstol para los niños del llospicio, en clontle está de segunda maestra. El médico que dnrante tantos años la había cuitlado con una abnegación admirable, y que no la había abandonaclo hasta que se convenció y declaró varias

Hermanas de

la Caridaü de Gros-Caillou' en cuya

280

crENTo crNcuENTA Mrrraenos

DE NUESTRA snñon¡. DE

rrounDns

281

casa entró á la eilatl de nunca. No puede dar ningún dato sobre

ocho años, sin haber salido

de tirantez en la región epigástrica, de opresiones, de

inapetencia, de náuseas, de vómitos, algunas veces

la saluil de sus
sobre su propia

padres, á quienes perdió pronto,

ni

saluil durante su primera infancia...

En el ¡rerÍodo de los pocos años que siguieron á su form¿ción, su salud general se conservó bastante buena, aunque sufrientlo de una leucorrea casi continua, y atacada de vez en cuando de erisipela en tliferentes partes del cuerpo y de frecuentes abscesos tlebajo de los sobacos. Hacia los veinte años se le desarrolló un rosario de ganglios encima y debajo de la clavícula izquierdt-r,. Estos ganglios formaron utt tutnor, y la supuraciÓu, después de haber durado mucho biempo, es decir, cerca de un añ0, disminuyó poco á poco y acabó por suprimirse enteramente, tlejando en su lugar cicatrices
deformes.

continuos clurante varios dias, tle fatiga y debilidail general, y en fin, ile una porción tle síntomas que acompañan generalmente á la gastlalgia. Siete ú ocho veces en el espacio de los diez primeros años fué presa, sin causa conocida, de expectoraciones, ó mejor de vórnitos tle sangre, que duraban por lo menos una semana.

Las dos úrltimas de clichas hemorragias, que tuvieron lugar enSeptiembre de 1871 y en Octubre de 1872, se prolongaron más ile un mes á pesar de todos los neclicamentos puestos en juego, y redujeron á la enferma á uu estado de extrema ilebilicl¿cl. Ningirn alimento, ni aun siquiera gotas tle agua, podía tomar
sin que las arrojase inmecliatamente.
Hace ocho años le sobrevino una erisipela en el lnuslo izquierilo, debajo de la caclera, que degeneró en una llaga superficial del tamairo de una moneda tle cinco francos, que supuraba como un vejigatorio durante
innchos meses y que curít siir dejar señales. Poco tiempo después LucÍa fué atacada de un¿ nneva erisipela, que se extendía de la cabeza á los dos brazos y aI pecho, y qite, como la precedente, se convir.-

Descle entoltces Lucía

ha es¡atlo sufriendo casi

siempre. Por esta época fué cuanilo yo empecé á asistir á la Comunidacl cle Hermanas de la Caridad del GrosCaillou. Lucía, á quien he visto desde hace cloce años casi constantemente enferma ó enfermiz¿, no ha padecido nunca tle reumas ni de tos; Ios exámenes esteoscópicos á que la sometí con frecuencia no me hicieron tlescubrir jamás la tnenor afección cle los bronquios, de los pulmones ó tlel corazón.

tió en una llaga del ta,nairo tle la pahna ile una

mano

pequeña sobre la región external y sobre la parte interna cle la región de la tetilla derecha. La larga persistencia de esta llaga y su modo de

La nayor parte de sus sufrimientos los atribuía ella ¿l estórnago, quejándose á menudo cle dolores y

extinguirse forman Ia parte curios¿ de este relato. Esta llaga tomó rápidamente los caracteres de una írlcera tnbercnlosa; su srperficie blancuzca se cubrió

CIENTO CINCUENTA MIIAGROS

DE NUESTRA snñon¡. DE

rrouaDns

283

de granos carnosos de un rosa pálido, anchos, aplanados. muy juntos y echantlo sangre aI menor contacto. Después le sobrevino en las regiones cle encima y debajo de las clavículas y clel sobaco derecho una tumefacción consiilerable del tejido celular subcutáneo' en el cual la palpación hacía percibir una cantidad de ganglios obstruídos. Durante más de cinco aitos

he estaclo curando in-

fructuosamente esta llaga. que todavía existía hace algunos meses. Al interior'. el aceite de hígatlo tle bacalao. los antiescorbítticos. el hierro, la quina, los amargos, Ios leconstitttyetttes de toclo género' Ias
preparaciones yotladas, etc., etc.. fueron sucesivas Ó simultáneanente puestas en uso. Al exterior. los medicamentos no fueron mel]os variados: lociones y fumigaciones saturnaclas, clorurailas, fenicadas, vino' sas. alcohólicas; cauteriz¿ciones con nitrato de plata; pomadas tle almidÓn, de bismuto, de saturno, de alumbre, de alcanfor, de opio, de belladona; ungüento estoraque; polvos tÓnicos y astringentes; cataplasmas de diferentes clases, etc', etc., todo, en una palabra, se estrelló ante la persistencia tle esta llaga, que conservó, sin embargo, su aspecto fungoso )' sus tlimensiones.

tr'inalmente, d.esesperado de no poder curar esta enfermed,ad, había casi dejatlo de verla hacía casi un añ0. y ella se contentaba con aplicar sobre su llaga

tan pl'onto cerato con opio, tan pronto
de ltat'ina cle linaz¿. que según decía eIIa mejor para calmar sus dolores.

cataplasmas

le probaban

Tuve, sin embargo. ocasión de visitarla durante el mes de }Iayo úItimo para conbatir una hemorragia que se había declaraclo espontáneamente en la superficie de su llaga, y que se detuvo con la aplicación del percloruro de hierro. El Doctor refiere que Lucía estuvo sorda durante cinco meses en el primer sitio de París, tle manera qne no oía ni un solo cañon¡rzo. No había yo vuelto á ver á Lucía desde el mes de Mayo último, cuand.o el26 de Julio me fué presentada por la Hermana Superiora tle la Comunidad. Al verla me ilamó I¿ atención su aire radioso y su buen semblante, y Ie pregunté por su llaga. ,,Está curaila, me drjo, y ahor'¿r me encuentro perfectamente bien." Hice me Ia enseñara, y observé tlelante del pecho, en el sitio ocuparlo en otro tiempo por la llaga, una hermosa cicatriz cle un blanco anacaraclo, ile forma oblonga y de una extensión de once centímetros de largo por seis de ancho. La tumefacción de encima y ilebajo de las clavículas producida por Ia tumefacción del tejido celular subcutáneo no existía ya, y al tocar no encontré ningírn galglio obstruído debajo del sobaco ni aI rededor de la clavícula. La joven Lucía est¿ba, en efeclo, completamente curada. ,,¿Qué ha hecho V. desile que n0 la he visto, le pregunté, para obtener un resultado tan bueno? es una historia, me contestó ella; voy á con-Esto tarla á \r." EI Doctor pone aquí en su informe un compendio de la historia de la cur¿ción que hemos dado más arriba, y luego añatle:

ri

284

CIENTO CINCUENTA MIIJAGNOS

DE NITESTBA snñon¿, DE r,ouRDEs

286

No puedo terminar esta larga y curiosa observaciÓn sin añadir que, á pesar de toda la confianza que tengo en la sinceritlatl de Lucía, mi poea creencia en materia cle milagros me hace deplorar no haber comprobarlo cuand,o partió para Louriles el estado de esta enferma á la cual no había yo visto hacía tlos meses y medio; y para clejar el campo libre á todas las interpretaciones, creo deber abstenerme de todo comentario. I{oy 29 de Octubre he vuelto á ver á esta joven: su completa curación no se ha desmentido; sn saludes excelente.

pesar de sa poca craencict, at materia dc núlagros, viene á hacer patente uno de los prodigios más maravillosos. EI Doctor, no putlienclo sin duda mantenerse en su incred.ulidad, J con una rectitucl loable, envía á Lucía á los que n0 creen. Su sinceridatl, su abnegación ¡' su caridad por las almas y por los cuerpos tentlrán su completa recompensa. Nuestra Señora de

lourdes, por sus numerosos milagrosos,, hará volver la ciencia á Dios.

Slnnnt, u'*";#l:'::y,':,i,:::'"'";,xi,";r,111".*'"
Paris, 29 r'le Octubre de
1873.

El buen Doctor parece huír ile la tleducción; y sin
embargo, su informe la saca rigurosa. IJna illcera y glándulas que resisten á todos los remedios clurante más de cinco años, declaradas al fin incurables; comprobaclas dos meses y medio antes de la curación; es decir, en Mayo de 1873, por el mismo Doctor; reconocidas en la mairana del 23 de Julio siguiente por la misma Lucía, en quien el médico tiene ciertamente tanta confianza como en sus propios ojos; esta llaga cicatrizatla súbitamente el mismo día 23 ile

Julio por la loción de un simple vaso tle agua de la Gruta; estas glándulas que desaparecen la noche siguiente bajo nn trapo embebido con la misma agua; totlo est,¡. el buen Doctor, con su excelente informe á

286

CIENTO CINCUENTA MII]AGNOS

DE NUESTR,A SEÑOBA DE

I,OUR,DES

287

primero por los hombres, fué tlespués probada por una larga enfermedad. Los obstáculos vienen á ser
medios en las m¿nos de Dios. La enfermedad del abate de }Iusy fué caracterizada en uua carta que el 24 de Septiembre de 1878 le esTX.

cribía el

Maravillosa curación tlel abate ile Musy, en la Gruta tle L,ourtles, el tlía tle la Asunción tle 18?3
de la Entre los innumerablc-q procligios que brotan con el agua aucuJa uno he aqui Lourdes' de fuente milagrosa de la Gruta Lo tenticidacl e---. espléncli¡la )' el c¿rrhcler sobrenatural evidenle obraclo lo ha Virgcn Santisima que la es particular de que tiene los cn un sacordote, cosa n¡turaln-rente b¿rstanle rara' siendo grar:ias de esta ,qacerclotes en general poco propensos á pctlir que sufrir naturaleza, porqu", mús que los simples fieles, -'aben cs mejor que sanar, y qo. bu.¡u el punto de vista r-le la santificagraciún, que todo Io tlornina, las enf'ermedadescorporales -qon salud' mejor que la veces mil cias clá elección más ¡reciosas Fué en el die cle -'u glorio-sa '\sunción cuanclo la Santisimri Virgen quiso cttrar al Rdo. ,i. N'lrisy, mientras e-qtaba o¡'endo

que compendiamos aquí: ,,Es Y. de una constitución eminentemente reumá-

Dr. Pablo Vitlart, de Divonne, carta

tica... Tiene Y. un temperamento linfático... El reumatismo, una, vez que ha entrado en la economía, se fija durante cierto tiempo sobre cualquier lugar que elige... Durante largos años esta afección ha invadido toda la región correspondiente de la metlula espinal... V. tenía una parálisis enteramente incompleta, pero de naturaleza nerviosa y reumática, Io cual explica su
tenacidatl, puesto que nünca se cura radicalmente una iliátesis reumática, y tarde ó temprano aparece de nuevo bajo otra folma y sobre otro punto de la economí4.,t

la Santa NIisa en el Santuario

c1c

la Fle aqui Ia relación de esta nemorable curación, tal como t874' de \llarzo de mes del Lc¡urcl-es tlc refieren los ,'ln¿c¿l¿s

Lourdes'

Víctor l\Iaría de lfusy iiaciÓ ei 9 de Febrero de 1828, tle una noble y leligiosa familia t1e Borgoña' Uno tle sus antepasados, mártil de Ia fe, fué tluemado
por los protestantes en l\Iacón' Desde temprana etlad el joven Víctor n:laría miró cou tlesprecio las vanidades del muntlo' y volvió toda su anbición hacia la cligniclacl ignorada y el sacrificio
oscnt'o tlel sacerclote catÓlico. Stt vocaciÓnr combatida

El mal empezó en 18á1 por una extinción de voz. Dos años más tarde se rleclararon los primeros síntomas cle una grande clebilidad en las rodillas. Bn lfayo de 1855 el Sr. rle llusy curó instantáneamente del mal rle garganta y de Ia rlebiliclad de las rodillas haciendo oración delante de la imagen de la Santa Faz, en el oratorio tlel santo lIr. Dupont, de Tours. Este primer f¿vor le pennitió entrar al año siguiente en el Seminario rle San Sulpicio de parís. pero la prueba no tardó en volver. La rlebilirlad de las piernas se hizo sentir cle nuevo, y tlurante dieciocho años fué siempre en aumento. Los ojos fueron igualmente

288

crENTo oTNoITENTA MtrraeBos

DE NUESTIa

snñonl

DE rrounDns

289

atacados, y el seminarista se vió obligarlo á suspender sus cursos y regresar al seno rle su f¿milia. La vocación eclesiástica, lejos de debilitarse, era cada vez más fuerte, y el abate cle l\fusy fué ortlenado subdiácono con dispensa tle rezar el Oflcio Divino. Por fin, en 1859 sns piatlosos cleseos se colmaron, orrlenánclose de sacerclote. Recibió al mismo tiempo la autorización de decir todos los días una Misa aprenrlirla con anticipación de memoria, Ia lfisa de l¿ San-

á los riñones á interyalos, pero con frecuencia, durante uno ó dos meses seguidos por espacio de cinco años; el paciente se prestaba á todo, sostenido espe_ cialmente por el deseo de ejercer el ministerio su..r_ tlotal.

tísima Yirgen.

La dicha de ofrecer el Santo Sacrificio duró tlos aitos. En 1861 no le fué ya posible permanecer tle pie el tiempo necesario para decir la Misa. En 1867, aliviado con ciertas rnedicinas de efecto pasajero, sólo
pudo celebrarla dos veces. Paciente y resignado el buen sacerclote" se vió en lo sucesivo encadenado al mal clue lo paralizaba. Ya no podía andar ni estar de pie; clavaclo en su asiento, rodábanlo en la casa ó ller'ábanlo en brazos. Su voz estaba casi extinguida, de tal suerte, que no podía leer ni escribir sin experimentar en la cabeza contracciones clolorosas de los nervios. Durante estos largos años de enfermetlad, la ciencia humana clesplegó todos sus recursos para combatirla; se emplearon toilos los remedios: hidroterapia en Saint-Genis-Laval; baños de aire comprimirlo ; Aguas Buenas; baños de mar; aguas de Aix, de Neris. de Bourbon Lancy, tle Hamburgo, de la Banche; hidloterapia en Divonne durante nueve meses; aplicación de botones de fuego á los dos laclos cle la columna vertebral; aplicación de linimiento vejigatorio

Los médicos más reputados lo asistieron ó dieron sus dictámenes, y entre otros los Dres. Lubanski, Darakle, Andral, Massé, Oliff, Rerole cle Bourbon_ Lancy, Iluller de Hombourg, Blanc de Dijon, Tes_ sier, Viclard, Birlaut, etc... Todo fué inútil, Con un celo más grande tod.avía, el sacerdote re_ currió á los remedios espirituales, á la oración y á las peregrinaciones. Durante todo el mes de Junio de 1873, los peregrinos cte X.rancia y del mundo lo vieron todos los tlías en la iglesia de paray_le_Monial clavatlo en su silla, aguartlanilo resignatlo que Jesús se dignara echar sobre él una mirad.a de su compasivo
Corazón.

En la noche del 6 de Agosto eI abate de Musy partió para Lourd.es acompañado de un joven sacer_ ilote, el abate Antonio, á quien había a¡:udado eu su vocacién eclesiástica, y que le amaba como un hijo á
su padre.

Cierto día, una de sus primas vino á verlo y le tlijo: *¿Qué hacéis aquí? la virgen os aguarda en Lourdes.,

El viaje D0 era fácil á este hombre alto, pesarlo y paralítico. En las estaciones tenían que llevar.lo en brazos al vagón los empleatlos. por fin, llegar.on á Lourdes el viernes g de Agosto, por la noche. Desde el día siguiente en adelante, un coche lo transportaba á la capilla rle Ia Cripta, y en seguida á
¡9

CIENTO CINCIIENTA MILAGBOS

T

DE NUESTBA snñon¡. DE

rrouRDDS

29L

puede verse Ia Gruta. Una silla de ruedas, que todavía uo

piscina en donde donde rezabahoras enteras, bien á la rliariamente se bañaba. pues Ia affuenOía la Misa'en el altar de San Pedro, al altar de la acercarse cia d,e pelegrinos le impedía procedente pueblo Virgen. naiia allí un hombre del desde eI del"Bearn, que cada rlía llevaba en hombros un pneblo á su hijo enfermo' y Io dejaba encima de pobre El la Gruta' ó en en la Cripta'

iu Ctotu, Io lievaba bien al altar para recibir eI Pan de los fuertes, bien al inberior de Ia Gruta en

su compañero tle viaje. Los numerosos peregrinos celebraban en la iglesia tle arriba la gloriosa Asunción rle la Marlre de Dios. El abate Antonio dijo la Santa Misa en la Cripta, casi vacía, en el mismo altar de la

l;

ill

Santísima \rirgen, en tlontle cornulgó el abate
Musy.

de

iil

cotchón, Ó joven tenía en Ia pierna una llaga por Ia cual se escuy rría su vida con su sangre' EI sacerdote paralítico uno eljoven enfermo se alegraban de estar colocados guardaba el sitio :""t. ¿ otro; eI que llegaba primero por eI otro' Parecía uno el y d. .o compañero, oraban días sin ningún pasaron seis que ia Yirgen no los oía; alivio.

EI 13 de Agosto I\[r. Peyramale, cur& de I'''ourdes' visitó al a¡ate ae Musy, y le comunicó su enérgica
confi.anza en

la Yirgen Inmaculacla' trl 14 la baronesa de la Rüe, nujer del Subpreen Ia fecto de Saint-Malo, fué repentinamente curada que Gruta de una parálisis y de crueles sufrimientos

uAhopadecía hacía doce años' I-los asistentes decían: ra es eI turno del señor cura'" El l{ermano guardián de la Gruta Ie tlijo que tenía pa.u .t día siguiente un cirio en acciÓn tle

preparado

grircias por su curación. El sacerdote esperaba tam-

biru. EI día siguiente temprano estaba en Ia Gruta con

Otras dos Misas se suceclieron en el mismo altar, y el sacerdote enfermo se nnió á ellas con tod.a su alma. La tercera Misa fué celebrada por el abate Sire, del Seminario de San Sulpicio de París, que ha consagrado su vida á la gloria d.e la Inmaculada Concepción por la trarlucción en todas las lenguas de la Bula In'qffabilis. Acababa de pedir á la \¡irgen sin mancilla le inspirase lo que podría hacer aún por su gloria. y ponía á la disposición clel berreplácito de Ia Divina Madre la intención de Ia trfisa que celebraba en este momento en su altar. IJn poco antes de la elevación en esta tercera Misa, el sacerd.ote paralizado se sintió fuertemente impulsado á levantarse )' ponerse de rotlillas. Se resistió un instante temiendo una ilusiÓn y también eI mal efecto de una tentativa inúlil delante tle los pocos testigos que hatría allí. Cede. sin embargo, álatoz interior que lo instaba, y cayó de rotlillas. IJna viva enoción se apoderó de éI, pero sin estrépito ni sufrimiento; sintiír que la Virgen lo había curado. IJn cuarüo de hora tlespués se levantaba y salía á pie de la capilla con su compañero enajenaclo. El cochero, que lo esperaba en la puerta, lo mirÓ estnpefacto y se retiró con su coche, el cual era )'a inútil. Después de abrazarse los dos sacerdotes, bajaron á

:ii

iii

ill

,il

292

crENTo CTNCUENTA ltrr,acnos

T
DE NUESTRA snñon¡, DE r,ouRDES

pie á Ia Gruta por Aue Mat'itt.

el camino más largo, dicienclo el

293

taba su curación,

y su relato me ha convencido; me

Hermano, llorand.o de gozo, vino á su encuentro llevando el cirio tle acción de gracias prometido la víspera. El padre clel joven enfermo del Bearn acudió en seguida, manifestando una alegría tan viva como si su hijo hubier¿ sanado. Este hombre de fe decía: ,,Si ira cle ser algún día un hombre malo, mejoi es que no cüre., La muchedumbre había reconocido al sacerdote pa-

El

he confesado. y pido á V. el favor de que me dé la Comunión en su Misa.' Al rlía siguiente el abate de Musy, asistiilo clel se-

ralizado de la víspera,

y

fité meuestel

Ia reja de Ia

Gruta para presel'varlo cle los testimonios de simpática admiración cle los peregrinos. Por todas partes se proclamó el milagro ; eI Jlrtgtt'i/icat fué cantad'o con entusiasno; se rezó ei Rosario y se oró por los pecadores. El sacerdote refiere con voz fuerte su curación á la multitncl que lloraba. Puso su firma al pie de infinidad de imágenes sin sentir Ia menor fatiga en los ojos ni en la cabeza. Su palabra y su sola vista fueron una predicación viva qne removió el fontlo tle los corazones,

ñor Cur¿r de Louriles. celebró la Santa Misa en el altar donde h¿bía sido curado. l{umerosos fleles quisieron recibir d.e su mano la Santa Eucaristía. Las d.os primeras personas á quienes dió la Comunión fueron la baronesa de Rüe, que curó eI día 14, y el convertido del 15. El sacerdote. enteramente curado, volvió con su familia á Couches-les-llines. en la diócesis de Autírn. Su madre, una cristiana á la antigua, de la noble familia de Costa de Beauregard, cle Saboya, al saber la curación de su hijo siniió tal sacudida. que se le resintió el caraz|n.. ¿se habría ofrecido por víctima?... El mundo no podrá salvarse si no es por la abnegación y el sacrificio. ¡Bienaventurados los que comprenclen el misterio del sufrimiento
!

y cuyos efectos se vieron pronto' El abate de Musy subiÓ á pie á la casa de los misioneros y luego á la iglesia, y al dia siguiente, sábado, después tle haber repasado las oraciones y las rúla Santa Misa, que hacía mucho tiempo no celebraba, vió entrar en su casa á un señor tlesconociclo que le clijo: uVengo á dar á V. las gracias: su milagro me ha convertid,o. Hace cuarenta años que llo frecuentaba los Sacramentos' Al venir á Lourdes he prometido á mi hermana convertirme si veía un milagrcr. Estaba yo tlelante tle la reja cuanclo \¡. conbricas
cle

A esta primera relación no vacilamos añadir otra un poco mírs detallada del abate Antonio, compañero tlel pobre enferr,ro y testigo ocular del milagro. En semejante materia quién podrá ¿ que.iarse de algunas repeticiones? ,,Salimos tle Couches-les-llines, dice el abate Antonio, en la noche ilel 6 de Agosto, y era tal entonces la debilidad del abate cle Musy, que n0 podízr dar un paso, siend.o preciso en las estaciones que dos empleados lo transportaran en brazos desrle la s¿la de descanso al vagón.

T
294
DE NITESTRA snÑonl DE

rrouBDns

295

ctENTo crNcuENTA MrrraeR'os

Llegamos á Lourdes el viernes 8 de Agosto pol la noche; nos habí¿n reservatlo una habitación en el

Ella!,, De nuevo prometió sus oraciones, y nos clejó
llenos cle esperanza'
.,

primer piso, y tuve que valerme del cochero para llevar allí á nuestro enfermo.

.,Desde eI día siguiente comenzamos á ir á Ia Cripta; en una silla de rued,as se conducí¿ al Sr' de llusy á la Santa llesa: esta dicha la tuvo allí todos los días, pues cuanclo la afluencia era clemasiado grande, eI sacertlote le llevaba Ia ComuniÓn á donde éI se encontraba. A la saliila cle l¿ Misa bajaba en coche á l¿ Gruta, tlist¿nte cosa tle un kilómetro, y allí, colocado tle nuevo en sn silla t1e ruedas, podía llegarse á I¿

piscina. Por espacio de seis clías se sumergió del todo en eI agua cle milagros, y en este,tiempo numerosos

El juevés 14, la balonesa cle la Rüe, mujer del subpreiecto de Saint-Malo, que hacía cloce años tenía una parálisis y crueles sufrimientos, fué repentinamente curada al tocar por vez primera el suelo cle la Gruta. Illaría no le iliÓ tiernpo ni para sumergirse en la piscina. La multitud tlecía: "Ahora le toca al seiror ,,abate., Tal erala esperanza de todos. que el Hermapara no guardián reservaba un cirio con esta intención El por enfermo' el el día siguiente. La baronesa oraba á curaL' mismo me decía por la noche: "Creo que Yoy '' ,,Ya se comprenclerá que la noche clel 14 al 15 la
pasó en el insomnio.
*

peregrinos Io vieron á la misma irora rezar tlelante ,le la Grut,¡ y consolar á sus contpañeros de sufrimiento. ]Ias c1e uno lloraba viéndolo tan joven y tan ent'elmo, y toilos se unielon á él por: la simpatía como lo estaban y¿] Por Ia oraciÓn. * Dos tlías tlespués de nuestra llegatla el abate Pey-

prano á la Cripta, en rlontle sólo los enfermos pueclen oir la Santa trIisa los rlías de fresta' El abate de llusy suplicó con instancia que se me permitiese celebrar I¿ Misa en el altar cle Ia Satltísim¿r Virgen. No confiáb¿mos

El día bendito ile la Asunción llegamos muy tem-

ramale, eI reneraclo cut'a cle Lourdes, vino á visitar á nuestro rluerido enfermtl: sus palabras, que respiraban una fe ardiente, fueron para nosotros como el preludio tle pt'írxima curación. " Si la Santísima Virgen, tlecía, t¡uiere ayuclarnos un poquito, pronto esiar'á V. sano.': Descie entonces el Sr. tle llusy habÍa hallatlo un amigo y un abogado poderoso cerca de lIar'ía.
13 de Agosto nos visitó seguntla vez eI seuor Qn¡¿. .,¿No ha curado á V. todavía ia Santícon sima \:irgetr? exclantÓ al entrar: ¡Yoy á
"

obtener este favor, y sin embargo nos fué concecliclo" ,,¡\l v6lvs¡ á Ia sacrisbía encontré al atrate Sire, al amante servidol de llaría fnmacttlatla, y me ofrecí
conmovedora para tlue y0 no la haga conocer! Su iltención, al ofrecer el Santo Sacrificio de la lIisa aquel día, era la de poner el mérito de ella á tlisposiciÓn ile la Santisima Virgen para que Ella Io aplicara segfin

para ayuclarle

la }Iisa'

¡Particulariclad clemasiado

su corazón y para mayor gloria suya'

,,Esta fué

El miércoles

taiir

llusy Yo estaba turbado. Al alzar la Hostia atlvertí

seguncla ilisa que oyó el abate de tlespués de la otra en la cual había comulgado-

la

con

T

296

crENTo crNcuENTA MrrJacnos

DE NT'ESTN,A SEÑORA DE

IJOTIRDES

297

grande admiración que el enfermo estaba de lorlillas: instintivamente saqué el reloj ; me palecía que el milagro comenzaba: eran las ocho. Pasó un cuarto de hora, ¡' el abate continuaba de rodillas. De cuando en cttando me volvía temiendo que se desmayase de fati-

ga. Después de la }fisa me aproximé á él sin poder tlar crédito á mis ojos, y las pocas personas presentes participaban de mi emoción. A las nueve Ie acerqué con algún recelo la silla de rnedas. EI abate de Musy se levantó entonces con facilidad, se arrod,illó y se volvió á levantar para ir á decir á una señora paralítica: ,,Señora. la Santísína Virgen acaba de otorr,rg&rilre un gran favor: me ha cnrado. Tenga \'. conyo pediré por \-. " "franza; ,,Luego se fué, y le seguí. Ileyaudo la silla. ,,Apenas hubo salitlo de la Cripia le pregunté si estaba curaclo: me abrazó llorand.o v me dijo: ,,Asi lo 6.creo." Sólo estas palabras se cruzaron. Y ¿quién pucliera clesmibir el sentimiento con el cual fueron dichas

y oídas? El cochero, cuyos servicios en adelante eran inútiles, se alejó lleno de admiración.

nos

uBajamos á pie á la fuente milagrosa por el camino
más largo. Al principio nos era imposible clecir natla...;

Magnfficat. La afluencia era enorme ¡'aumentaba por instantes. Después de las diez lo¿ lIa,t'ías rezadas por la conversión de los pecad.ores, presentaron muchas imágenes al abate de Musy, quien las firmó sin ninguna molestia, no obstante que hacía Iargos años no se servía d.e sus ojos. Quisieron verlo anrlar, y ancluvo. viéndolo totlos, gracias á su elevaila estatura. Bendice á la muchednmbre. y preguntándole quién era contó su curación en pocas palabras: ., So)', ,,clljo, un sacerdote cle la diócesis de Autún. Hacía rveinte años que estaba enfermo, once que no había c podido celebrar la Santa Misa y algunos meses que (me era imposible andar... He venirlo á Louldes á c, pedir mi curación; la Santísima Virgen me la ha conacedido: ayudaclme á clarle gracias." uLuego se puso á firmar las imágenes y los libros que afluían cle todas partes. A las once y media los padres Misioneros hicieron abrir. la verja, y la gente se precipitó, queriendo toclos acercarse á aquel que había sido objeto cle una gracia tan maravillosa. Querían tocar sus vestidos y besar sus manos. poniéndose de rodillas para obtener su bendición y sus oraciones;
todos lloraban.
,,Después atlavesó con gran clificuitad por entre esta multiturl conmovida. Le siguieron hasta la casa tle los Patlres. Quieren verlo andar nuevamente. ,,Pasailos algunos minutos de descanso subió á la capilla, ascendientlo con facilidad la rápida escalera de madera que ír ella conduce. A eso delas clos volvió

¡,Se entonó el

tlespnés, hasta llegar á

la

Gruta, rezábamos algunas

Auc Marías. El I{ermano, deshecho en lágrimas, nos trajo el cirio clue su presentimiento nos guardaba; abrió la reja y Ia volvió á cerrar dejándonos dentro. Esta protección no fué inútil, puesto clue la muchedumbre. reconocientlo luego al sacerdote á quien hacía seis días veía incapaz tle dar un solo paso, c0menz6 á grit¿lr': .. ;lliiagro ! ¡ milagro !"

á su casa. Por la tartle ',

el Sr.

cura Peyramale refería

á sus

CIENTO CINCUNNTA }IIIJAGBOS

T
DE NUESTRA spñon¡, DE r,ounDES

feligreses en las Vísperas esta curación, y maba como uno de los milagros más grandes y más probados que se han visbo en Lourtles' u Acabadas las Vísperas el abate de Musy hizo su primera visita, yendo á dar las gracias al señor Cura'

la procla-

nes, el abate de Musy volvió al seno rle su familia. Todas las mañanas dice la Misa, ¿nda sin fatiga y

puede escribir
eompleta.

ó leer largas horas' Su curación
,,Er, aB¡.tp ANroNro,
" Sacerd,ote d,elú d,i.óces*
d¿ Autún.>

es

Yo quisiera poder expresal la alegría y los transportes tle este santo sacerdote viendo á su queritlo enfermo tan bien curatlo. uAI día siguiente, sábaclo, en medio y á pesar de incesantes visitas, tuvimos que repasar las ceremonias de la Misa, un poco olvidadas después de once años de interrupción. Por la tarcle un descotlocido se hizo anunciar. Entró y se dirigiÓ al abate de Musy diciénclole: *Vengo á dar á V. las gracias' Su milagro me ha conr,verbido. Hace cuarenta años qtle n0 frecuentaba los ,,sacramentos. Al venir á Lourtles lte prometiclo á mi *liermana convertirme si veía un milagro. tr[e encontrauba delante tle la verja cuand,o \r. refería el suyo' Esta

EI 7 de Diciembre del mismo año el abate de llusy volvió á Lourdes á dar gracias á la Virgen Inmaculada por su curación, y á pedirle la cle su matlre. En las primeras Vísperas cle la Inmaculada Concepción quiso tlirigir la palabra á los sacerdotes y fieles
reunirlos en la grantle iglesia clel Santuario. Refirió lo que la Virgen había hecho en é1, con tan noble simplicitlad y tanta unción, tlue hizo llorar á todos los
asistentes. Desde entonces el abate de llusy goza de perfecta salucl, que no se ha alterado un instanle. Sus veinte años c1e enfermedad, de resignaciÓn y de oraciones no han sitlo perdiclos para su alma ni tampoco para las que tlesea salvar; ellos prepalaron al santo sacertlote

*narLaciór me ha convertido, me he confesado y pido ,,á V. por favor que me clé la ComuniÓn en su llisa'" ,,El abate de }Iusy por tocla contestaciÓn lo abrazó, iliciéndole que este rnilagro Ie causaba tanta alegría como el suyo. ., En la mañana del día siguiente, eI Sr. cura Peyramale vino en busca clel abate ile Musy, ét" cuya prí/,¿r,y¿ ]Iisa quería asistir. La clijo en el altar clel milagro, rebosando la Cripta de fieles que querían comulgal d.e manos del sacertlote curado. La primera' del día tr,rts,,nR rltte btt\'o esta dicha fué eI convertitlo 15. ¡ lrr.eguntla l¿ baronesa de la Riie, que curÓ ei 14' ..f,.sl,itÉs rle estos t1ías cle incomparables emocio-

á hacer bien la obra de Dios. Dos años clespués, el clía de la Asunción ile 187ó, el abate de llusy estaba de nuevo en Lourdes atraído por el amor y agratlecimiento á su celestial Bienhechora. El la primera l\Iisa de la mañana reflriÓ destle

el púlpito cómo, gracias al plodigio cumplido en su persona dos años antes, clía por día, se enconlraba allí el que había estado enfermo durante veinte aitos, once
de ellos sin movimiento, casi cómo al presente basta é1, con

sin vista y sin voz; y ur solo coadjutor' para

30t)

CIENTO CINCUENTA IIIIAGB,OS

I
I

DE NLTESTRA snñon¡, DE

r,cuRDES

301

el desempeiro del ministerio en el seno de una parror¡uia de su país que cuenta cuatro mil alrnas. *Su alta estatura. dicen los Annales d,e Lourdes, la sonoridatl atlmirable cle su voz, la frescura de su tez. Ia sencillez casi fría con que refería el suceso, todo fortiflcaba la convicción de los oyentes, persuatlidos del milagro.,r El abate rle Musy recomendó á la pública oración doce enfermos que habían venido con é1. El valeroso Cura se había encargailo t1e traer aquí todo un cortejo de desgraciados para que la Virgen los curase. Esta era su acción de gracias visible.

X
Curación tle una caries tle los huesos declaraila incurable, que tlataba ile treinta años, en Ducey (Coutances), el 22 tle Agosto tle lg?8.
He aqui también un hombre, un sacerdot,e, curado milagro_ samente por la inlerce_sión de Nuestra Señora de LourdeÁ. El

misnro es quien remitc l¿r relación de ella al reverendo padre Superior de los Misioneros cle Lourdes.

i

..Iti

revel,endo Padre

.t

:

i
I

r ¡Gloria á Dios Todopoderoso

! ¡ Gloria á la Virgen

i

t

Inmaculada, á Nuestra Señor¿ de Lourdes! uElla me ha sanado milagrosamente de una enfer_ medad incurable que me consumía desde hace más de treinta años, y que despnés de haberme conducido varias veces al borde de la tumba, me había aI fin reclucido á un estado de abatimiento que más bien se pa_ recía á la muerte que á la vida. uHe aquí los hechos: uDesde el año de 1840, siendo vicario ile Saint-Martin-de-Laudelles, me acometió una enferntedad que si bien poco molesta aI principio, no tardó sin embargo en hacer muy perosa mi existencia. Esta enfermed¿d n0 era otra cosa que ardientes abscesos (como los lla_ maba el médico) que se formaban sobre el costado iz_ quierclo, se sucedían frecuentemente y parecían adhe_

i

302

OIENTO CINCUENTA MII]AGNOS

?
I

DE NUESTRA SEÑORA DE

I]OIIEDES

3(}3

rentes á las costillas' En pocos años mi costaclo se vió Ileno tle cicatrices á golpes de lanceta. Mis abscesos eran algunas veces tan enormesr que ponían rni vida en peligro y me impedían durante meses enteros llenar las funciones del santo ministerio. Desde el principio fneron seguidos d,e una supuración larga y puruIenta; pero aI cabo de cuatro Ó cinco años esta supuración era contintta y tan abundante, que me retlujo pronto á un estado de d-ebilidad y de sufrimienlo tan grandes que por tres t'eces me vi obligailo á retirarme del santo ministerio, no pudiendo cumplir coll sus obligaciones (t). Los dos úlbimos años que pasé en la Comunidad de Dncev no podía apenas hacer nada, siendo los sacerdoles de Ia parroquia los clue desempeñaron gran parte mi trabajo con una benevolencia
que jamás olvidaré. *É0, fin, en el mes de Julio de 1873 el seitor Obispo

aOada manaña bebía en ayunas

un vasito tie agua

ri

I

milagrosa; oraba con el mayor fervor posible y petlía á Dios, por intercesión de la Santísima Yirgen, la

t
&

gracia de poder continuar en mi retiro rezand.o el Breviario )¡ celebranilo la Santa llisa á pesar d.e mis
graves enfermedades.
,,Toclavía no se había acabatlo Ia novena cuantlo sentí un alivio extraordinario en mi costado enfermo y en todo el cuerpo; y el noveno día estaba enteramente curado, es decir, que n0 me quedaba ningírn dolor ni sufrimiento en mi costatlo, enfermo hacía más de treinta ailos. Ese día fuí en coche á hacer una peregrinació á veinte kilómetros de Ducey. á la iglesia de lfontanel, derlicada á Ia Inmaculada Concepción tle la Yirgen María. Allí celebré la Santa Misa con tanta facilidad c0m0 en los ilías de mi mejor salud; y por la noche volvi á mi casa sin ninguna molestia. ,,Desde aquel día 22 de Julio de 1873 la enferne-

-

de Coutances, compadecido de mi

triste estado' Ine permitíó retirarme, y nombrÓ otro sacerdote en mi lugat" c,Entonces fué cuand'o me vino Ia idea de encomendarme á Nuestra Señora de Lourdes, viéndome en
vísperas de quedar como clavado en el lecho y privado en edelante de la dicha de celebrar la Santa Misa'

dad, cuya cnración pedía yo á Nuestra Señora de Lourdes, ha tlesaparecido por completo; de manera
que posteriormente no he sentitlo nlrnca en mi costaclo

izquiertlo ningún clolor,
perfectamente curado.

ni

grancle

ni

pequeño; está

Hice venir agua cle Ia Gruta milagrosa,

y el 14 de

Agosto de 1873 empecé una novena en honor de Nuestra Señora de l-.,ourdes. r.1) A principios tle N{arzo de 1855 me vi obligado á dar mi '.ii:ri¡irin-del curato de r\fontanel. En Febrero de {860 tuve que hace¡ lo mismo en Dragey. Y en Julio de 1873 idéntica cosa en l¡ Comunidad de Ducey. La causa de estas dimisiones fué la enierrrel¡d de mi costado izquierdo.

c,En cuanto á la supnlacióu, no ha cesado súbitamente como los dolores; pero á partir de Ia novena de que acabo de hablar, ha ido disminuyendo gratlualtuente hasta su entera desaparición en eI espacio de siete á ocho meses. Hoy, y desrle hace mucho tiempo, todo ha curad,o perfectamente; mi costado izquiertlo está tan sano como el d.erecho, que nunca lo he tenido enfermo. Debo á la verdad y al reconocimiento á

304

CINNTO CINCUENTA MII]AGR,OS

DE.NUESTRA snñon¡, DE r/ouRDES

3(ló

Nuestra Señora de Lourdes proclamar estos hechos. Finalmente el 24 de Agosto de 1874, un año después de mi curación, me junté con los peregrinos de Iadiócesis de Laval para ir á Lonrdes con ellos. Fuí allí con el objeto de dar gracias á Ia Virgen Inmaculada, que me habÍa curado miiagrosamente, sin ningún remedio humano. Hacíir algunos años que los había abandonado todos. ,,Realicé este largo viaje pasantlo dos noches en el ferrocarril sin sentir ningírn dolor, sin más trabajo que Ia fatiga que sienten ias personas robustas. uEsta suración. reverendo Padre, es c,iertamente milagrosa. Mi anciana sirvienta, que desde hace treinta y dos años curaba nii costailo enfermo, cree 1o mism0 qre yo, y también mis Religiosas y todas las personas, sacerclotes y seglares, que me conocen desde mucho tiempo. Los mismos médicos, el Dr. Cochet,

Lourdes, y para proclamar altamenle el potler y la misericordia tle Aquella que se ha dignado concederme ntr favor preferible á todos los bienes de la tierra. uDígnese aceptar, etc. uF. Gr-rr,uír¡,
<saceftlot¿, atttiguo cura de Montane,l. <<l)ucey,

I de -\Iarzo de

1876:>

EI infrascrito, Arcipreste rle Ducey, tiespués de haber leído la relación que antecede del abate Guilmín, á quien conoce y visita hace más tle cincuenta años, declara y certifrca que todo lo que contiene es vertlad. En fe de lo cual firma.
Ducey, 25 tle Marzo cle 1876.

J. B.

Gor-nNnr,r

cunónigo honorario, cura de D?.ceg.

d'Avranches, y eI Dr. Fleury, de Ducey, que me han prodigado durante más cle veinte años los más exquisitos cuidados, eI plimero por espacio de ocho ó nueve años, y eI segundo por lo menos once, con eI fin de obtener la curación tan deseada de mi costado, pero sin éxito, habiendo examinad.o después de la curación varias veces y muy atentamente este mismo costado, han reconocido que aquélla era perfecta, declarando á la '¡ez que está enteramente fuela de los recursos de la medicina y de la naturaleza, y que por consiguiente
es milagrosa. creído de mi deber

Las llrmas que precetlen de los señores sircerclotes Guilmjn v Gournel son auténticas
L)ur:ey, 28
<le

Nlarzo cle

1876.

.

Por cl ulcaltlc: cl lc,tirnlr,, Cruurrórv (l).
(l) Véanse en los
los médicoscomprobantes, n.o 13, los ceriilicaclos
cle

..He aquí, reverend.o Paclre, los detalles que he tlirigirle relativos á mi curación. ..Lo hago por agradecimiento á Nuestra Señora de

306

CIENTO CINCUENTA MIIJAGBOS

DD NUESiTNA SNÑON¡, DE

I]OIIEDES

307

XI
Curación tle una joven tle quince añosr en lrourtles, el 24 tle Agosto tle 1873
Es el tercer gran milagro que la Virgen Inmaculada de Lourdes ha obrado en menos de quince días para gloria de su Nombre, exaltación del reino de su H.ijo y de su Dios, y para consuelo de sus verdaderos hijos. Se trata de una piadosa joven de origen irlandé-., objeto de las misericordias dc la [4adre de Dios. Vivia en París. y de ParÍs es de donde su buena madre,la Sra: O'Moore, envió á los Misioneros de Lourdes, el 2 de Diciembre de {874, Ia relación auténtica del milagro rad¿rctada de propia müno por' s,r ufortun¡da hij¡.

vi obligada á guardar cama. \¡iendo los médicos la ineficacia de sus remetlios, me aconsejaron el régimen hidroterápico en una casa es_ pecial, cuyo régimen lejos de hacerme bien agravó la
me enfermedacl.

dacl,

y el 8 de Enero

, uNo trayendo

las duchas ninguna reaccién, suce_

diéronse varias bronquitis; y el 6 rle nIayo. ilespués tle nna crisis nerviosa, tu\¡e una asfixia que puso mi vida en peligro, tanto que el médico rlel estableci_

miento dijo al criado: crl{¿ s*¡*¿0 en poco el que me
.,llamasen demasiado tarde.,,

uDesde el año de 1871 estaba yo sufriendo siempre; colltinu0s dOl0res de cabeza, acompañados frecuentemente tle vómitos, me dejaban en un esbado de languidez, sin que por esto me obligasen á interrum-

pir nis

estudios.

A

fines de 1872 una persona me

trajo agua milagrosa, y después de haber tomado aIgunas gotas de ella me vino Ia idea, que no me ab¿l,ntlonó más, de que n0 sería curada definitivamente sino en Lourdes. ..Comuniqué esta itlea á mi madre, que la rechazó ['i,r'rlue n0 me consideraba enferma de cuidado. EsbttTÉ [r,,rte ttrás Ó menos en el mismo estado hasta el mes de Diciembre; en cuya época, rehusanilo el eslómago totla es[,ecie de alimento, caí en una extrema debili-

mente por mi.buena maalre, pero sin que ntrda me aliviara. Parecía ser yoluntad. tle Dios que mi cura_
ción fuese obra de María. ,,Rogaba yo siempre que me llevasen á Lourdes, pero n0 se me conceclía porque mi madre, en vista de mi estado rle debilidad y sobre todo ante las palafuras de los médicos, no podía consentir en semejante viaje. ' *Se hicieron varias noyenas á Nuestra Señora cle

cambio de posición me encontraba mal. ,,La büena asistencia no me faltó; hubo varias consultas. y l¿s prescripciones fueron seguitlas rigulosa_

,,4 consecuencia. de este accidente, la respiración -se hizo penosaf y adenás desde el lb de Febrero n0 podía estar en pie con notivo (rlecía el médico) rle una congestión del tegumento de la medula espinal. Los dolores eran tan vivos. que ni tle día ni ile noche tenía un instante cle reposo. l{o podía retener ningún alimento, y los síncopes fueron cada vez más fre_ cuentes. Me llevaban acostada en brazos como á un niño, -y la tlebilidait era tan grande qne al menor

T

308:

crENTo cTNCLTENTA Mrr'AGR'os

DE NUESTRA snñona DE

r/oullDEs

309

Lourtles, y cada vez se manifestaba una nreioría real?' pero de corta duración. *Por' fin, la víspera de la Asunción, habiéndose resÍelto instantáneamente una crisis de las mtis violen-

'cual no había yo experimentado hací¿t mucho tiempo. I-.,as fuerzas me volvieron poco á poco, y después de

agua tas por medio tle una ligera fricción hecha con irrevocable milagrosa, mi madre tomó Ia resoluciÓn de

pártir; y á pesar tle las instancias reit'eradas ile' la lgs médicos, que no ocult¿ron eI peligro del viaje' partida .. n;O para el viernes 22 de Agosto' EI médi'
y

co de uno de nuestros amigos tluiso acompañarnos' habiendo llegaclo el día esperarlo con tanta impaciencia, nos pusimos en tnarcha' Pero ¡qué viaje!"' -ltendida en cupé-cama hice el trayecto con mucho

y erall trabajo. lle encontré mal unas dieciséis veces, d'e por certez¿ la sel que no á tan vivos los clolores que este creírio que sería curada en Lourdes, hubiera viaje me conducía al sePulcro' -lt Aiu siguiente, sábatlo, á las cuatro de la taren de, oí pronunciar este nombre bendito' Xlstábamos Lourdes... Me transportaron sin conocimiento al hotel. \ruelta en mí bebí un poco de agua milagrosa, 5' pronto se obró en mi estado un cambio notable y sorprendenie. uPor la primera vez después de ocho meses pase iglebuena no.h.. Al siguiente día me llevaron á la el sacerdote la sacristía, en ,qia; mienlras me confesaba querido decirme que yo iba á ser curacla, pero

la llisa pude atravesar la iglesia siu ayud.a de nadie. Dirigíme á la Gruta para buscar alií el fin de mi curación, que me parecía comenzad¿. No entré en la piscina (hago est¿ observación ¡rara los médicos); mi rnaclre se contentó con empapar la punta tle un peinaclor, ¡ me frotó ligerarnente sobre la medula espinal, sitio de mi mal. Inmedi¿tamente sentí un vivo dolor, couro si alguna cosa volviera á su lugar, y desde este nomento anclo sin experimental el menor sufrimiento. ,,Al regresar al hotel. mi madre se admiró cle ver el apetito con que nre puse á almorzar. y su admiración fué ¿rírn más grande cuando me vió beber rino, que hacía dos aitos no podía soportar. Por la larde tlimos en carruaje un paseo cle tres horas; y al día siguiente, sin ninguna fatiga ¡ sin ningún accidente, hice doce horas de ferrocarril. y rlos tlías tlespués seis horas en un mal calrnaje. ,,Desde aquel día no he vuelto ii sentir nada de lo que tanto me había hecho sufrir, y mi salud se ha ido fortiflcando caila vez más. Yarios médicos, que he tenido ocasión de \.er, han declarado que ni siquiera lne encuenbran el aspecto delicado de las jóvenes parisienses.

hubiera

*De vuelta á París, mis anigas se nnielou á rní con gusto para tlar glacias ír llaría.

prefirió excitarme á la fe sin comunicarme entonces .,, 1,.nsa*iento. Oí la llisa con mucha dificultad, y

íJ1r¡¡¿ (l'IIoonP.,

poc,t ,1espué'q cle la ComuniÓn sentí extenderse en todo ini ,uerpl Lrtt ialol stlave que me produjo un bienes|ar

310

CIENTO CINCUENTA MILAGROS

il

DE NUESTIIa snñon.s, DE

r/ouRDEs

311"

XTI
Sor Dorotea, R eligiosa tle San José, repentinamente curatla de una parálisis que no tenía remeilio, en Lourtles, el 6 tle Septiembre tle 18?3.

la inisma Soi' Dorotea, en Mostue"Esbanclo, dice jouis, cantón de Peyreleau (Aveyrón) en calidad de maesbra del pueblo, fuí repentinamente atacada á fines de l{ayo último, durante la noche, de una debilidad y adormecimiento tales en la pierna derecha, que me fué imposible bajar cle mi cana cuando sonó la hola cle levantarse. A esta enfermedad. no había prececlido ni fatiga ni dolor ninguno. l'roté fuertetnente mi pierna y ie apliqué mostaza en bastante cantidad, sin experimentar más sensación que si hubiera operado en un miembro extrañ0. EI Dr. Bonneviale, domiciliado en Paillas, qtte se hallaba aquel tlia en llostuejonls, fué llamado en seguitla; y ilespués de examinar detenidameute mi pierna confesó que nullca había visto semejanle enfermedad, y se contentó con aconsejarme fricciones de aguardiente alcanforado. ..L)c:ho clías más tarde me viír otra vez el mismo mé,ii,:,-,: nie tlijo que el mal, lejos de haber disminuído, Lai,,i¿ hecho rápiclos progresos. ile ordenó tres vejigai,:.ii, ¡. rlu€ apliqué inmetliatamente á la pierna mala á tir,1e ]i,,utl la sallgre en circulaciÓn. SÓlo uno pro-

dujo una ligera ampolla, y Ios otros dos ni señal clejaron. A pesar de mi repugnancia tuve que hacer uso de un¿ muleta para andar por la casa; pero la usaba con tanta torpeza, que mis buenas compañeras, á pesar de su compasiva simpatía, no podían menos de reírse viéndome andar. "IIe deciclí á ir á consultar al Dr. Rufino, de llilláu, médico que goza cle nna grande reputación. Este Doctor me dió punzaclas en la pierna introtluciendo en ella profundamente un alfiler, y nada sentí, polque la vid¿ había abanilonado totalmente el miembro. Pensando el métlico encontrarla en la caclera, en donde sentí¿ yo un fuerte dolor, me aplicó allí un vejigatorio

y

me hizo otras varias prescripciones, asegurántlome que siempre que mi mal no se fljara en la metlula espinal seria curad.a en ocho rlías. uA pesar de mi escrupulosa exactitud en ejecutar las prescripciones f¿cultativas, no encontré alivio ninguno. Al contrario, mi debilidad iba en aumento, mi

pierna estaba fría como el mármol; y esta frialdad se propilgaba por todo mi cnerpo, envaraba todos mis miembros y me obligaba, aun en metlio rle los más fuertes calores, á acercarme á nn gran fLtego para calentarlos. uEn semejante estado decidí hacerme transportar de nuevo á Milláu. El Dr. Rufino se quedó aclmirado de la poca eficacia cle sus remedios, y cleclaró que mi mal tenía sn asiento en la medula espinal como lo había creído. Jnzgb que los remedios empleados anteriormente no eran bastante enérgicos para vencer la grande inflamación que y0 tenía en la parte de donde

3L2

CIINTO CINCUENTA MII,AGR,OS

t

DE NUESTB,a snñona DE

rrounDEs

313

provenÍa mi mal, ¡' ortlenó se me aplicaran seis cauterios á lo largo de la columna vertebral. Senbía ya en este sitio tan fuertes d.olores, que le supliqué se contentara con clos, pues no me sentía con ftrerzas para resistir un tormento semejante. El Doctor lindióse al fln á mis cleseos, y reemplazó los otros cuatlo cauterios por emplastos de cantáridas. que me recomendó reüovara cada ocho días. .La esperanz¿ que yo había concebiclo al principio de estar pronto si no curada por lo menos aliviada. no tardó en desvanecerse. Había pasado un mes después de este irltimo regimen, y ne encontraba siempre en el mismo estado. Mi pierna, caila vez más tlelgada, me inspiraba bastante cuidad.o, )' los dolores cle l¿ espina clorsal tenían Ia misma intensidatl. ,,Ife dirigí á un tercer médico, á llr. Lubac, d.octor mu¡. distinguido de Milláu, quien después de haber' examinad.o cuicladosamente mi estado se informó de las prescripciones de los dos médicos que me habían asistido antes, y declaró que lo que yo tenía era una paráIisis no muy complicada todar'ía, pero con toilas las apariencias de exbenderse en poco tiempo sobre todo mi cuerpo. Halló que mi pierna enferma había ya, clisminuído considerablemente, y en \¡ano buscó, in-

cauterios, y rne ortlenó baños calientes sulfurosos. Los
tomé con las mayores precauciones, pues eI menor aire al salir de los baños agravaría mi nal. Los cauterios

supuraron durante mucho tiempo, sin que pinguna mejora se obrase en mi alarmante estatlo.
,,X'inalmente, n0 esperando mi curación de Ios hombres, me ejercitaba en la sttmisión á la voluntad. de Dios, y le ofrecía lo mejor que podía toda la pena que me causaba la perspectiva de vivir enferma en la flor tle mi edad. Mi buena Superiora general, que particilraba vivamente de mis recelos, nte escribió pr0p0niéndome un viaje á Lourdes; y aunque me sentía con pocas fuerzas, acogí con gusto su proposición, y el 3 cle Septiembre me puse en camino. aunque los médicos abrigaran sus temores por el cansancio que el viaje

tlotlttciendo varias veces un alfiler, sitios sensibles, sin encontrarlos desde la rotlilla hasta el pie. ',Yiendo que era inútil operar sobre un miembro
Illuert(-r. oltlenÓme u¡a aplicaciÓn cle quince sanguijuel¿s en la columna vertebral, cuyo efecto no fué otro
t¡uÉ rl ,le aumentar mi rlebiliclad. Diez días tlespués el misni,-, J),rrt.)r' juzgó conveniente rne aplicaran cuatro

me acarrearía. Además, hacía algunos clías que me hallaba peor. sin tener casi ningún apetito. Esto no obstante, partí con la esperanza tle que mi curación, como la de t¿ntos otros, estaba reservatla á la buena y poderosa \¡irgen de Lourdes, I Que se obrarÍa en aquel lugar rionde desde hace algunos años Ella se complace en desplegar -qu caridad maternal. Esta espelanza me ayudaba á sostenet' sin quejarme los vaivenes del carruaje, que me incomoclaban mucho, por las numerosas llagas que tenía en mi pobre cuerpo. ,,Habienilo llegado á }Iilláu eI g de Septiembre por' la mañana, partí de nuevo á las tres de la tarcle en la diligencia cle Saint-Affrique, que debía corducirme á AIbi. ¡Qué largo ne pareció este trayecto! Sentía un malestar granrle, pero pensaba en Lourdes, y suplicaba á la Yirgen que aliviara los padecimientos que

314

.'

crENTo crNcupNTA.lrrrracRos
i

DE NUEsTRA snÑon¡. DE

r,orI.BDES

31ó

me afligían para clirigirme á su Santuario de predilección. ,,A mi llegaila á Albi el 5 rle Septiembre, á las seis de la mpñana, me hicieron llevar á I¿ estación: allí aguardé la salida del tren que debía conducirme á Tonlouse. Apenas subí al vagón, mis dolores fueron más vivos, mi estómago no pudo retener ningírn alimento; me parecía que las pocas fherzas que atln me quectraban clesaparecÍan, y mi abatimiento era extremado. X{i buena Superiora y varias c1e mis compañeras que me seguían en esta piadosa peregrinación, me prodigaban sus cuidados y se mostraban muy solícitas conmigo; y temientlo yo que n0 me dejaran continuar mi viaje, disimulaba lo mejor que podía Ios males que experimentaba. ,,Nos fué preciso pasar la noche en Toulouse, donde me encontré más impotente que ttunca par¿ moverme. Tuve los mayores trabajos paratrasladarme del vagón á la sala de espera, ayudada de mi muleta y del brazo de una tle mis caritativas compañeras. Después de un momento de reposo, me transportó un ómnibus al hotel, ilonde se renovaron mis torturas, pues n0 queriendo permitir á mis compañeras que me llevaran en brazos á la cama que se me destinaba, me fatigué tanto subiendo la escalera, que al llegar á mi cuarto estuve á punto de sofocarme; y llegué á creer un instante que iba á morir sin haber saludado l¿ Gruta benclita, en cuyas aguas iba yo á buscar mi curación. '.-\l rlía siguiente pude, sin embargo, ponerme en cat¡iu,,,. deseando con impaciencia ver llegar el instante Éli ,1ue pucliéramos saiudar la pequeña población

de Lourrles. lJios me había sostenido hasta allí, y rni conflanza se retloblaba. Olvidando las fatigas é incomoditlades del camino, no pensaba ya más que en la gracia que iba á solicitar. La hora de descanso que me dieron en la estación me pareció bien larga' Por fin me colocaron en un ómnibus que me conclujo direetamente á la Gruta. Allí mi buena Sttperiora me ayudó á ir á la piscina y bajar á ella. Cnanclo toqué el agua milagrosa sentí un escalofi'ío general en todo mi

cuerpo, cuya sensación no cluró mucho tiempo: tres minutos después el agua había perdido su primera" frialdail, la sertía templarla y agradable, y pude en seguida mover mi pielna y agitarla en lotlos sentitlos. Poco después sentía circulal en eI miembro enfermo una cosa que me hacía bien; me parecía que mis venas se abrían y que el agua entraba en ellas. Sentía perfectamente que me volvía la vida. Quería apoyar mi pie, pero expet'imett¿ba toclavía un dolor violento en el talón. AI cabo de un cuarto de hora escaso, todos rnis sufrimientos habían tlesaparecido; y sintiéndome ágil y sana como en obro tiempo, anuncié á mi Superiora que me sentía con fuerz¿s para andar. IIe instÓ á ¡rermanecer aún clentro d.el agua, pero la asegttré que era inútil, porque me enconbraba radicalmente curatla. En efeclo, me lancé fuer¿ del agua y ne vestí

aprisa para ir á la Gruta á manifestar mi agradecimiento á la Santísima Virgen. Con mi precipitación olvidé calzarme. lln sacerdote tomó mi muleta y la fué á ofrecer á Nuestra Señora cle Lourdes. ,,Un instante después subí á la cripta, en donde los peregrinos que me acompañaban cantaroll tn lfagni-

I
I

I

316

CIENTO CINCUENTA MIIJAGROS

DE NUESTRA spñon¡. IrE

r,ouRDES

317 1873,

t

ficat para ayutlarme á expresar á la Virgen InmacuIada mi gratitud y mi amor. De allí fuí á casa de los Padres Misioneros, que deseaban oír la relación del beneficio que la Santísima Yirgen acababa d.e concetlerme.

' Escrito en la Besse el 22 rle Septiembre tle en virtud de santa obediencia.
Por copia conforme: Cosrns,

curt

t]e

lo

Bcssr'.

uPor Ia tarde bajé otra vez á la Gruta pala orar. separándome de allí con verdadera pena, por la clicha que sentía, para ir á tomar un p0c0 de reposo que mi Superiora juzgó serme necesario. \¡olví á pie á Lourcles sin experimentar la menor fatiga; cené con buen apetito, y el alimento que tomé no me ocasionó el más ligero malestar. Dormí dur¿rnte la noche con un sueño muy tranquilo, y al día siguiente temprano volví á pie al Santuario, en rlonde había dejado la víspera mi enfermedad y mi muleta. ,,Aquel día, y hasta mi partida de Lourcles, que tuvo Iugar el 9 de Septiembre por Ia mairana, putle seguir totlos los ejercicios que se hicieron eI domingo y el lunes en la Gruta, en la iglesia, en Ia Cripta y en

El Vieario general que -cubscribe (hoy obispo de Mencle), certifica la exactitud de los hechos contenitlo-s en la relación que
precede.

tioclez,

it

de Octubre cte 1873.

Cosres.

l. ü. (l;.

Juzgando conveniente pedir algunas explicaciones dr la Superiora general, recibi de ella el 29 de Enero último los -"iguientes datos, que interesarán indudablemente l¡ nuestros buenos lectores
:

uDios se ha llevado á la buen¿ Sor Dorotea. Sucumbió á una enfermedad de pecho el 1.o cle Enero
de 1880.

la montaña.
uHe regresado con buena salud á mi Comunidad de la Besse, soportanrlo las fatigas de la vuelta como lo hubier¿ podido hacer la persona más robusta. Me han permitido seguir torlos los ejercicios del retiro general y conformarme en todo á los ust-rs de la casa. r, ¡Gloria á María ! ¡reconocimiento sin límites á mi augusta y pgderosa Bienhechora! ¡que Ia salud que Ella me ha devuelto con tanta generositlad la emplee ¡'o únicamente en su servicio y en el de su Divino Hijo
I

ul,a parálisis de su pierna no volvió más á manifestarse; pero en 1878, en el mes de Julio, fué atacada súbitamente ile una parálisis de las mandíbulas, qtte la tuvo varios meses sin poder h¿blar. Los cuidaitos inteligentes y asiduos de cuatro médicos, á quienes
consultó sucesivamenle, y cuyas prescripciones eiecutó con toda punbualidatl, no pudieron mejorar su estatlo. Al contrario, áfierua de ensayos la retlujeron á no

poder alimentarse más que con algunas gotas de liquidos, que introtlucía en su boea por Ios pequeños huecos que habia entre los clientes á los iados de sus

uSon Donorn¿..,

(l)

Véanse al

lln, n.o 14, varios comprobantes.

318

cloNTo

OTNOTIENTA

Mrrracr¡os

DE NTTESTII,A SENOEA DD I,OI]RDES

319

manrlíbulas, pues los dientes clelanteros estaban enteramente cruzados, sin que se pudieran abrir con ningún instrumento ni procedimiento. ,'Y en Lourdes, á donde yo misma la llevé, recobró la palabra y la masticación bañántlose en ia piscina

I

XIII
Curación súbita y completa tle una incurable tlel Hospioio de Cambray, en Lourtles, el 1.o tle Octubre ile 18?3. Bárbara Canelet nació en Cambray el 2 de Diciembre tle 1838, y á la edad de catorce años firé atae¿cla de una enfermeclad en la rodilla que n0 se consideró de importancia al principio, pero que después de ntuchas alternativas de mejoría y agravación acabó por d.eclararse cuatro años clespués de verdatlera grayedacl. Entonces Bárbara fué sometiila durante un año á medicamentos enérgicos, que no tiieron ningún resultado; la rodilla continuó hinchada y amoraiada, y la pierna se encogió; produciéndole esto una cojera completa hasta la edad de veintidós años, que aburritla ya d.e no poder dar un paso sin ap0y0, se resignó definitivamente á hacer uso de dos muletas, de las euales hasta entonces no había querido servirse, á lo
menos continuamente.

milagrosa, pudientlo hacer en seguida una comida abundante sin que su estómago se fatigara en lo más mínimo. Habló sin molestia, y hasta su nuerte gozó del uso perfecto de la pálabra, asistiendo á la clase tlurante seis meses.
,,No hemos publicado esta nueva curación. Dígnese V. E. ayudarnos á d.ar por ella ias gracias á la \rirgen Inmaculada de Lonrcles, y á obtener de trlla que nuestra Cornunidad se nuestre siempre cligna de los beneficios de nuestra augusta Madre, que se ha servido tan misericordiosamente arloptarnos por hijas su)'as.',

Dos años transcurrieron de esta nanera, sin que ninguna de las personas que la rodeaban vislunbrara
en el estado de la pobre enferma ninguna probabilidad de alivio. Así era Ia verdad, humanamente hablando; pero Bárbara esperaba contra toda esperanza, y era en MarÍa en quien ella confiaba.

320

crDNTo CTNCUENTA t\rrrJaenos

DD

:NtrxsrnA snNona DE

'r,ouBDES

821

Hacía un año que el deseo ardiente de una peregrinación aI Santuario privilegiatlo de llaría, á Ia Gruta de Lourdes, se había fijado en su mente ó más bien en su corazón. Este deseo parecía imposible de realizarse para la pobre huérfana; así es que no hablaba tle é1, limibándose á oral con más felvor y aplicándose á reform¿rr en si misma cuanlo pndiela desagradar á la mirada tan pura de la Reina de las vírgenes. En eI mes de Septiembre último oyó hablar tle una peregrinación cle las diócesis de Cambray y de Arras que se organizaba para Lourcles. Descle entonces la realización de su deseo parecía posible, y se hicieron las diligencias necesarias para que pudieraformar parte de esta peregrinación ú0n una de sus com' pañeras; y habiendo sido autorizado su viaje por los administratlores del Hospital, eI 29 de Septiembre de 1,873 partió Bárbala pat'a Lourtles. Cuán doloroso y aflictivo fué para la pobre enferma este largo viaje, puede suponerse fácilmenbe, puesto que no podíir montar en coche sin la ayuda de dos personas. Pero la esperanza y la fe cltte la coniiucíail, le dieron fuerza y valor. I{icieron alto en Nuestra Señora de Buglose, s¿rntuario doblemente querido á nuesbras niñas por el culto de su Inmaculada }Iadre y pol el recuerilo vivo de San \iicente cle PaúI, á rlnien llaman justamente su Paclre. Allí nuestras dos Hijas de llaría tomaron su cinta y su medalla para hacer'la Santa Comunión, ((con el fin, decían sencillanente. tle que Ia Sanlísima Virgen pudiera reconocerIa.. " Ln eclesiástico que formaba parte de la peregrina:i,,ri. lts riijo al verlas: *flij¿s mías, toclo lo pode-

mos esperar de la Virgel; á vosotras, que os gloriáis de llevar sus libreas, Ella no puetle tlejar de seros favorable.,, La misma tarde llegaron á Lourdes; pero Bárbara, extenuada de fatiga, no pudo clirigirse á la Gruta con los demás peregrinos. El miércoles por la mañana fué con su compañera á recibir la Santa Comunión en la iglesia rle la Aparición, y oró con fervor; pero el momento de la gracia n0 era aírn llegatlo. Por la tarde, á las tres y media, fué introducida en la Gruta con otras enfermas, en donile oró con fervor. Hstaba allí hacía un cuarto de hora, cuando un sacerclote, después de haber hecho algunas recomendaciones, anunció que se iba á cerral ,la Gruta, pero que antes iba á rezar tres Aoe Ilorías por los enfermos que estaban en ella, á quienes acaso faltab¿ la fe suficiente para obtener milagros. Estaban delante rie la Gruta cuatro peregrinaciones reunidas (sobre cinco mil personas). Bárbara sintió acrecentarse su fe ante el pensamiento de tantas oraciones dirigiclas por ella. *¡Oh Madre mía! decía, es imposible que permanezcáis sorda á tantas súplicas; Vos sabéis que soy vuestra; Vos me curaréis, así l0 espero, no quiero salir de aquí con mis muletas.'r En el mismo momento su compañera la vió paliclecer; grandes gotas cle sudor cayeron de su rostro; sintió un tlolor violento en la pierna izquierda, que se alargaba y se elevaba sobre sus muletas, las cuales cayeron junto á ella, y una fuerza irresistible lit puso tle rodillas. Su compañera comprendió que estaba curada

y gritó: r,¡Milagro! ¡milagro!,r La hicieron levantarse, crrlzaron las dos muletas sobre sus brazos, hicie-

322

CIENTO CINCUENTA MIIJAGROS

*

DE NITESTRA SENoRA DE
<<Lourde-., 1.o Octubr,e 1873,
¿i

rroItRDES

323

ron formar en flla á los peregrinos, y subió sola y sin apoyo al canto tlel fuagtt'í¡fr'cat,la tlistancia escarpada qo. ..p*tu la Gruta tle la habitaciÓn de los Padres tle la Inmaculaüa Concepción. Estaba radicalmente cu-

ias ocho ¡.media de la noche.

r,; Milagro ! milagro ! la S¿ntísima Virger ha hecho ¡ brillar su poder; Nuestro Señor ha mostrado la fnerza

tie la Santísima \¡irgen habí¿ venido en su socorro, haciendo en un instante lo que Ios esfuerzos impotentes de Ia ciencia humana no habían poclirlo lograr en diecisiete años' En cuanclo á las muletas, los Padres de Lourtles han querido guardarlas como testimonio, y están colgatlas en ia Grut¿ atatlas con una ¿ncha cinta azul'

rada.

de su brazo.
poderosa

L¿ virtud

que no se nruy extensa, la cual contiene detalles ¡'documentos extraído e,rcuentron en la relaoión que antecede y que hemos hechos estos de el conjunto en Hay de los An¡.ales cle Lourcles' con que con\¡encer á los más incrédulos y desafiar á los más obstinados contradi ctores, He aquí lo que dice el autor r.lel act'a, testigo ocular:

La peregrinación de Cambray y de Arras, de Ia que formó parte Bári.rara Canelet' tuvo tal resonancia con motivo de su especial inaravillosa curación, que se publicó de ella una acta

á quien hemos procurado alojainiento en frente del nuestro: esta persona, que llegó con n0s0tr0s á l¿ Grut¿ aqueila tarde á las tres ¡' meclia, se colocó en el interior de ella para orar con efusión á la Santísima Virgen en el momento en que un sacerdote, ocupado de las recomendaciones, hablaba de

,,Esta mañana lla sido curada milagrosarnente una persona paralítica, ;'á la uua de la tarcie he oíilo hatrlar á una muda de Nantes que n0 había cticho una palabra hacía dos años. *Pero todo esto n0 es nada eIr compalación del milagro palpable, evidente, incontestable, que ha tenido lugar á dos ntelros de mí: un¿ persolla de Cambray que había venido con n0s0tr0s, con qnien IIr. X'x*r. venía hablando en el ferr,ocarril clesde Douai hasta Lourcles, con ia cual hemos comido en Buglose, que hacía más rle cli,et o,t¿as no poclía andar sin d,os nr,uletus, y

Elisa Bárbara Canelet, que naciÓ eI2 de Diciembre de 1838 y ha estado coja desde los tliecisiete años' ha súbita y rad'icalnlcntc ¡ttada en la Gruta de ""ido frourdes el miércoles 1." de Octubre, á las tres y metlia rle la tartle. Damos aquí el extracto de una c¿rta escrita sobre este pirrticular por uno de nuestros conciudadanos t:itiso del suceso, cuya carla se ha dignado comunir'1i'DoS stl fanilia.

la fe

nece-

,,gro! ¡nilagro! ¡estoy curada !" Iln seguida l¿r gente se agrupó cla.manrlo y lloranclo, y Mr. l.***, qne estaba conmigo apo¡'ado enlareja, me gritó: ,,Es la unestra, ((es la nuestra," Ella era, en efecto, coiitltletarnento cura,da. Es una persona como de treinta y cinco años,

saria para que esta Seirora obre milagros, y ella se rlijo: ,,Sí, es preciso qüe y0tenga confianza,lavirgen rme curará;n }¡ üna fuerza irresistible la puso de rodillas, arrojó sus nuletas y arrodillada exclamó: ,, ¡llila-

324

CIENTO CII{CU]]N'IA MILAGR,OS

DE NITESTRA

snñon¡ DE rrouriDnb

325

llamacla Bárbara Canelet, que vive en Cambray en el Hospicio general á uausa tle su enfertnedacl, l¿ cual prede resumirse así: una pierna mucho más corta que

otra. y una roclilla toda hinchada. Bn un instante, en un rnomento de sufrimiento y de i'evoluciÓn intlecibles, su pierna se alargó y su rodilla se puso en el estado nabur¿l: Dios había oblado. .,¡Gloría á Dios por'Ilar'íai'.. ;Yiva Nuestla Señora de Lourdes ! ,,Dinjo á V. estas breves palabras, escritas á la carrera, en eI cuarto tle l¿ ¿rfr-rrtunada Bárbara, qüe se encuentra rnuy bien y con quien collversa l{¡. p*'r"i'
actualmente.,' Bárbara Canelet ha vuello ¡'a ti Cambray. Hemos ido inmediatamente ai Hospicio. La Superiora ha tenido la bondad de comunicarnos totlos los datos sobre eI estado tle la enferma ctntes del milagro; y en cuanto á éste, la misma Bárbara nos ha referitlo todos los detalles. La curación es tontplctcu ha siclo 'insta+t'tcítt'ea. Bárbara tenía la pierna izquierda más corta que Ia derecha, y la rodilla hinchada ilesmesuradamente, con el color amoratado de los miernbros enfermos. Cuando se apoyaba el dedo en ella, quetlaba una marca por mncho tiempo visible. Los tlolores eran con frecuencia muy vivos. Hoy las dos pierna,s están absoltttamente iguales; l¿ lrinchazón cle la roclilla ha desaparecido completat):,'itt(. y no hay traza alguna de enferned.atl. Hemos hech,,, anilar á Bárbara, y anda como cualquiera per¡1,¡¿ 11üp nuilca ha esta4o lisiada.

El milagro tuvo lugar en la misna Gruta, sin que la enferma se lavase con el agua de la fuenbe. llo pudiendo arrodillarse, estaba de pie apoyada en sus muletas orantlo con fervor, cuantlo repentinamente pasó en ella cierta cosa inconprensible: sintiendo que su pierna se alargaba, ó: irnpelida como p0r nna fuerza invisible, se prso de lodillas. Nuestra Señora de Lourcles h¿bía hecho ell un segundr-r lo que en más cle diez a[ros no habían podido hacer las medicinas. En cuanto á las muletas. los Paclres de Lourdes quisieron conservarlas como testimonio, yBárbaralas ofreció en er-aoto á la Santisima Virgen, que acababa ¿le honrarla con tan insigne favor'. Esta mujer, que no podía dar un solo paso sin apoyo, que tenían que levantarla en eI aire para subirla á los ómnibus ó al tren, ha vuelto d.e Lourdes sin ninguna a¡'uda. A frn de informalnos toclo lo posible, hemos suplicado á la Superiola rlel Hospicio que nos comunicase las listas qtte hacen tle cuauclo en cuanclo los tnétlicos, relativas al estado tle ios incurables. Nos fueron presentadas cuatro de ellas con las siguientes fechas: la primera. clel 19 de [Iayo de 1859; la segunda, del 5 de Abril ile 1866; latercera, del 28 de Abril de 1868; la cuarta, del 19 de Agosto tie 1871. Las tres primeras son copias hechas sobre los originales. La letla de una de ellas es de }ft'. \\'ibberb; las otras rlos han siclo flrmadas por llr. Lanorisse. En Ia de 1859 se clice de Bárbar¿ Llaneiet: Mal cn l(,s rodillo.s.' en la tle 1866: -[':tdt¿ t'o¡t :¡t.ttleto,s: enla

.t

3:26

crENTo crNcrrENTA Mrrracnos

DE NUESTRA sEÑoRA DE

rJoüx,DEs

327

de 1868: -4nr1u,ilosis de la roilill¿. Mas la lista formada después de la visita del 19 de Agosto rle 1821,

I{abríamos podiho citar otros documentos, pero nos espacio para redactar una memoria completa, que habría excedido los límites de una simple relación. Atlemás, ¿qué necesidatl tenemos de documentos y

I I I

falta tiempo

y

I

ti

tiene una importancia especial, porque en esta época la Atlministración de los Ilospicios, deseando hacer
economías, ordenó que totlas las personas que no fueran tleclararlas completamente inválitlas ftreran despedidas. Los l)rs. Delbarre (padre é hijo) hicieron la visita: el hijo examinaba el eslado tle ios enfermos y eI padre escribía, y precisarnente esba misma lista es Ia que hemos tenirlo presente, y que contiene en cuanto

á Bárbara Canelet esta indicación escrita con mucha claridad: Artritís crrjtticn rle la rodilla. Y Bárbala, declarada incurable, pelmaneció en el Hospicio. Cacla cual juzgue ahora y reflexione. Por lo que á nosotros toca, no potlemos mellos de tlar gracias á Dios, que se complace en clerr¿mar por María los más señalatlos favores sobre los humildes y los peqnerros. ¡Yiva Nuestra Señora de Lourdes!

de pruebas justiflcativas? ¿l{o tenemos Er,inicntas personas de esta vasta diócesis de Arras, t¡c/t'ocictt'tus tle la vecina cliócesis cle Cambray y ocllo ntil peregrinos ó habitantes de Lourdes que han oisto y olclo lo que dejamos escrito ? Aquellos que se obsbinan en negar la evidencia y

'

eI trtrbajo de cin(bastarían mil testigos interrogar á estos ocho y sobre cuenta), y que nos digan su opiniÓn fundada totlo sincera: esperamos tranquilos el resultado cle
n0 creer en los milagros, que se tomen

ella.

B. lB

lVfunce.

Bárbara Canelet está en Cambrav, en doncle toilos la han querido ver sucesivamente. No le ha quedado de stt antigua enfermedatl otro vestigio que una ligera inclinación de la espina tlorsal, resultatlo del uso prolongado de las muletas. lo cual es un testimonio más c1e la realitlad de su estado ontes de la curación rnilagrosa.
..T,-'cla

i.rre,:usable

la ciudad cle Cambray es actualmente tcsti,grt del plodigio I'ealizado en la Gruta cle

L,'ut

,.1r..

328

CIENTO CINCUDNTA MIIJAGROS

DE NUESTBA SENOBA DE I]OÜRD.OS

329

vió!... Yió que la hija ile su amigo, clespués rle bañarse en la piscina, entró en la Gruta, y dejando caer sus muletas, gritó : ¡ Estoy curadü!

XIY
Curacién mar¿villosa ile la joven frma Dubois, tle la tliócesis ile Mentle, mutla y paralítica hacía ilos años y meilio. (Lourtles, 1." tle Octubre ile 1873).
El mismo día en que la Santísima Virgen curaba tan misericordiosamente á Bárbara Canelet de su larga é incurable enfermedad, acababa de.conceder un favor análogo,y no nrenos admirable á una joven de veintitrés ¿rños llamada Irma Dubois, de la diócesis de Mende, á quien la misma fe y la misma esperanza habían traído al Santuario de la Inmaculada Concepción. Esta pobre joi'en, enferma y muda hacía treinta meses, había venido á Lourdes con la peregrinación de la Lozére que monseñor Saivet, de piadosa memoria, condujo personalmente á la Gruta milagrosa. Su curación tuvo lugar la misma mañana á eso de las diez. He aqui cómo lo compendiaba en algunas líneas el autor del informe que acabamos de citar más arriba.

que éI mismo con su conversión (tal vez ya cumplida) dé gloria á Dios y á la Virgen Inmacularla ! uEste milagro, pues ile tal debe calific¿rse semejante curación, se realizó eI mismo día á cosa cle las diez tle la mairana. u

uSe encontraba tan perfecta como súbitamente curatla de su enfermedatl incurable. Y el abogad.o, más impresionado aün que los demás, fué á referir el supeso á monseñor el Obispo de Mende. ¡Quiera Dios

Sobre dicho milagro, el diario L'Unioers, en su número del 20 de Octubre de 1873, refería los interesantes detalles que siguen:

Un telegrama, clice, nos ha comunicado la curacién de una joven que formaba parte de la peregrinación de la diócesis ile Menrle á Nuestra Señora rle Lourtles. i\[r. Dubois-Guchan, antiguo consejero del Supremo Tribunal de Lyon, tío tle l¿ joven, nos tlirige sobre rlicha curación la carta siguiente:
Paris,
10 de

Srta. frma Dubois, tle veintitrés años de edad, hija del juez rle paz d,e Grandrieu, fué atacada hace dos años de una parálisis que n0 Ie permitía analar, ó más bien arrastrarse sin ayutla de una muleta ó de un l¡razo extrañ0. A fuerza de mucho trabajo y sostenida pol' su fe pudo llegar á Lourdes acompañatla de un irmigo t1.e su padre, abogado de Mende, antiguo dipu¡¿r-lr,r. r¡nc se ofreció aI padre para conducirla, porque -,luerÍa. dijo, ver el resultado tle ese viaje." ¡Y Io
r,L¡a

Octubre.

Señor reclactor:

A consecuencia de un rápido tlesarrollo complicado
de fiebre tifoidea, mi joven sobrina Irma Dubois fué atacada de una parálisis general que se extenilía hasta el órgano de la voz. Hace pocos días tomó parte en la peregrinación de la Lozére á l{uestra Señora tle

330

crENTo crNcuENTA MrrracRos

I
I
i

DE NUESTRA snñon¡. DE

rrouRDES

331

Lourdes, y uno de mis hermanos que la acompañó me
escribe lo siguiente:

j
<Bagnéres (Áltos Pirineos), 4 de Octubre.

',Mi querido hermano: "El 1.o tlel mes actual ha sido hermoso día para los padres de nuestra sobrina frma. Ya sabes que estaba paralítica y mucla hacía treint¿t meses; pues bien, eI citatlo día, después de la Comunión, la transportaron á la Gruta, donde en el momento en que bajó á la piscina fué curada radicahnente, casi en un segundo. Gritó: u¡Estoy curada!,, se levantó, se vistió sola y se dirigió al pie rle la estatua de la Virgen para darle gracias ; y allí tlejó sus muletas, en presencia de un
concurso inmenso compuesto de peregrinos de zére, d.e Nantes, de Lila )' tie Rélgica:

al señor Obispo tle Mende. Antes cle su partida había dado conmigo un paseo á pie de seis kilómetros. ul,a reacción milagrosa tle que te hablo, repito que ha sido inmerliata. El prorligio ha sido de los más herm0s0s; y por increíble que puecla parecerte, afirmado por mí y cumplido en mi presencia, no te clejará ninguna duila y te colmará de alegría. He lelegrafiado la noticia á sus padres. Todo un mundo ha sido testigo rlel suceso;cad¿r cual queríaver á la santay tocarla., TaI es, señor redactor, la carta que me escribe mi hermano, y doy mi consentimiento para que si V. lo tiene á bien le dé publicidarl en su periódico. Ruego á V. acepte, etc.

E. P. Dueors GucHAN,
antiguo consejero enlo corte de apclación
d,e

la LoP.

Lgon,

uTotlos querían verla, tle suerte que tuve que esperar algunas horas antes de poder traerla al hotel. Durante el trayecto (tres kilómetros) la escoltaron los peregrinos cantando el ?edrlum, el Magnificat y va-

S.

Al cerrar

esta carta, recibo, señor retlactor,

las dos siguientes que confirman

la primera: una de

ellas es de mi sobrina lfalacrid¿ X'ontana, y la otra del padre tle Irma, mi hermano.
CAX,TA DE IJA SR,A. MAITACF,IDA FONTANA.
<<Mende, 6 de
u

rios cánticos. ,Estando ya en nuestra habitación, ni aun allí nos tlejaron en paz, haciéndose preciso dejar abiertas las puertas para que entrase el público y ciertas personas t1e distinción que querían las unas abrazarla, las otras su fir'lra en estampas, libros ile pietlad y breviarios; t'tras se ponían de rodillas solicitando sus oraciones. Esta especie cle delirio ha clurado dos días, y yo temía qtre nuestra pobre frma no pudiera resistirlo. Por fin, al pi,nerse en malcha la peregrilación la encomendé

Octubre.

á Dios y á Nuestra Señora de Lourdes I V. creyente, quericlo tío? ¿Es V. escéptico? Me inclino á esta irltima suposición porque iray desgraciadamente muchos así. Pues bien, si es V. escép-

¡Gloria

u¿Es

tico, preciso es que crea. uUsted no ha visto á nuestra qrericla frma, pero sÍ

332

CIENTO CINCUENTA MILAGBOS

DE !{.uEsrBA

snñonl Db r,ouRDEs

333

ha oído hablar bastante de su triste estado tle salutl. Esto no obstante, animada de su fe, quiso ir Lourtles, á pesar tle sus padres, tle los métlicos y cle todo el mundo. ¡Fué casi moribuntla; en brazos la llevaron al vagón, y se la vé volver sana y buena, anclantlo como todas las jóvenes tle su edad!... ¿No es esto milagroso
?

CABTA DE MI EERM-ANO.
I

<Grandieu (Loz<)re), 7 de Octubre.

uMi rluericlo amigo:

uMi tío Luís, según me han dicho los peregrinos tle Mende, se encontraba en Lourdes; ha sido testigo de esta curación instantánea y milagrosa, y se ha quedatlo atónito. H¿n hecho á Irma una magnífica ovación: se rlisputaban por estar junto á ella ; la besaban las manos y hasta las extremitlatles de su vestido. ,,En Yillefort, de donde había salido moribunda, habienrlo sabido por un telegrama el milagro de la curación, toda la ciuilail se removió para verla, )' n0 se retiró hast¿ que obtuvo la promesa tle que llevaría la bandera á"la cabeza de Ia procesión, donile la verían. ,,Pero quizás tentlrá V. ya todos estos permenores. La peregrinación de Lyon se encontró en Lourdes con la de Menile, y una señora de l-.,yon quiso conocer á Irma, y Mr. Mercier, juez de insbrucción en lt[ende, se encargó de presentarla á mi prima. uHe aquí á esta pobre familia, tan desgraciada el año pasado, bien remunerada de ttldo cuanto ha sufrido. *Espero que Irma vendrá á vernos á Mentle, ó más bien á hacerse ver, Io que yo deseo en extremo' De buena gana habría yo ido, pero entonces sería la única que la vería, y toda mi familia quiere verla tamhién... -

"Me apresuro á participarte que nuestra queritla frma quiso ir en peregrinación á Lourdes para implorar la protección tle la Santísima Virgen
enferma para con Dios todopoderoso. ' 'nEncontrábase muy débil y tan enferma que me ha costatlo mucho consentir en su viaje; pero su fe era tan viva, tenía tal presentimiento secreto de su curación, que creía tle mi deber acceder á sus deseos. uNos ha vuelto completamente curatla, después de haber estado uh minuto en la piscina.
aEstos hechos hablan elocuentemente. ¿Podremos negarlos? Bien sé que hay incrédnlos y gentes de mala

fe; ¡que Dios los perdone !
uNuestro hermano Luís, que á petición mía fué á
esperar á Irma y á su hermana en Lourdes, ha debido escribirte y referirte lo que él ha visto con sus propios ojos; él no creía mucho en los milagros, pero se ha rendido á la verdarl. u'Iu hermano y amigo

,'Aeurlns Dunors (1)." (1) Antiguo jefe de batallón, condecorado con la Legión de Honor, actualnente juez de paz en Grandrien.

334

CIDNTO CINCUENTA }IIIJAGR,OS

DE NUESTRA SEN0BA DE

I¡OUEDES

33;

XV
Curación instantánea tle una joven tísica moribun-

tla, en Eauteville (Artlennes),
tle 18?3.

el 4 tle 0ctirbre

vó de día en día, y se manifestaron los síntomas nás alarmantes. Poco después ya no pude levantarme; mis síncopes frecuentes duraban algunas veces un cuarto de hora. A los cuidarlos asiduos de mis padres y de la rnedieina unimos la oración. Hicimos ilovena sobre novena, invocando á María bajo sus más gratas advocaciones; orábamos á San José; hicimos varios v0t0s, y mi estado empeoraba siempre; María parecía sorda á nues-

La Srta. Julia Jadot, d'Hauteville, que á la edad de dieciocho aÍios se estaba muriendo de tisis pulmonar, fué repentinamente curada por Nuestra Señora de Lourdes. I-Ie aquí cómo refrere ella misma en los Annales rLe Lourdes su milagrosa curación, atestiguada además por el hábil mádico que la había asistido. Hauteville (Ardenncs),5 cle NIarzo d.e
1874.

tlas súplicas. Bn vez de des¿nimarnos, redoblamos nuestras oraciones en la última quincena de Septiembre. pero el viernes 27 me encontré tan mal que fué preciso administrarme los últimos Sacramentos, y el domingo
siguiente vino el señor Cura
á

recitarme las oraciones

¡Gloria á María Inmaculada, á quien vengo por mediación de V. R. á pagar mi tributo de agradecimiento y de amor! Este deber es riguroso para mí, pues en el m0mento en que tcdos creían que iba yo á morir prometí á Nuestra Señora c1e Lourdes, si oía nri oración, publical en los A,tutr.tles su poaler y mi gratitud. Espero que mi relación seryirá para acrecentar la confianza de los lectores en la augusba Madre de Dios. -\ fines de 1873 fuí atacada de sarampión, la erupción siguió su curso natural, pero Ia tos persistió con fiebre. expectoración, dolor eu el costailo izquierdo y principalmente debajo de la clavícula y del seno, etcétera. etc.

de los agonizantes, y desde entonces mi viila fué una continua agonía hasta el sábado 4 tle Octubre. Eran las dos y rnedia de la tarde; había empezado la fiesta de l{uestra Señola del Rosario, y me estaban

viendo morir.

Mi madre me dijo: ,,Hrja mía, vengo á darte agua de Nuestra Señora de Lourtles en el jarabe.,r Un monento después peclí que me la dierar pura; mi madre contestó que n0 había ya casi nacla ; mas ) 0, con el presentimiento tle que iba á ser curaala, insistí

en bebella. Recé el nfentoro,rc, diciendo interiormemente á la Yirgen M¿ría: ,,Sí, Maclre mía, creo
que voy á ser cur¿da bebientlo cle vuestra agua. pero, Dios mí0. que se haga r.nestra volunt¿rd v no la inía. Que yo muer¿ ó viva, sea todo par.a gloria yuestr&,,,

-\

¡.resal de una rnedicación enérgica, el mal se agra-

y relretí el lLIetttot.at"c.

336

CIENTO CINCIIENTA MILAGR,OS

DE NUESTRA snñon¡, DE rrou¡,DES

')ó I

Mi madre se habia alejatlo un poco.. La llamé en voz alia, yo que hacía cuatro meses no podía hablar sino muy quedo. Le dije: ,,PÓngase V. cle rodillas ¡r dé gracias á la Santísima Virgen que acaba de curarme, Estoy curada. Haga V. llamar al señor Cura para que sea testigo de mi tlicha., El mismo día comí tres veces sopa y dormí totla la noche, y desde entonces no he vuelto á tener más enfermedail ni dolor: gozo tle unasalutlperfecta, que no
se ha desmentitlo en cinco meses.

XVI
Curación maravillosa tle la $rta. rle Tinseau, en Lourilesn el 8 rle Octubre de l8?3
He aqui un favor admirable concedido por la Reina de las Virgenes á una piadosa joven, la Srta. N{aría de Tinseau, cle la diócesis de Saint-Claude. Referiremos primeramente una carta escrita pocos dias después de su curación por una de sus parientes más cercanas é íntima amiga suya. Hallamos esta carta en la Semaine Liturgique cle Poi,tiers, det 26 de Octubre de 1873. <Dóle, 17 de Octubre de 1873.
*

Debo proclamar que la Virgen S¿ntísima es quien me ha curatlo, y la ntisma convicción tienen cuantas personas han seguitlo mi enfermedatl, así como tam-

bién el médico cuyo certific.r.

-:::r:J;:r,

Hiia Prioilegiadct tle Maria (l):

lIi

querida Luisa:

(1)

Véase en

los comprobantes, n.o

15,

el certificado clel mé-

tlico y el testimonio tlel sei¡or Cura.

Si uo te he acusado recibo de la relación qüe has tenitlo la amabilitlad de mandarme, ha sido porqne quería hablarte de una peregrinación á Lourdes emprendiila por varias amigas mías. Dicha peregrinación,
u

querida prima, ha teniclo lugar, y fué coronatla con una admirable curación que voy á referirte, porque sientlo pariente nuestra y amiga mía la feliz agraciacla, estoy íntimamente unida á este suceso que tiene en
conmoción á nuestro Franco-Condatlo. uBien conocido es en el Sagrado Corazón de Poitiers

eI nombre de Tinseau. La tía ile la enferma fué allí Superiora, y su prima hermana se educó en é1. La misma María (este es el nombre cle mi amiga) pasé

338

crEliro crlícuENTA

Mrr,AGRos

DE NUESTa,A SEI{oRA DE

I¡OLTR,DES :]39

allí algunas tentporaclas. Hacía siete

años que es[a po-

bre niña se hall¿ba atacada de una horrorosa enfermedail interior complicada con otra de la medula espinal.
Par¿ no hablar más que de ésta (que era la menos grave, y de lir, cual puedo darte nás pormenores), te diré t¡ue habían martirizado de tal modo á Ia po)rre paciente con ventosas, que su espalda n0 ella mas que una llaga. Desde hace d.os aitos no abandonaba ya Ia cama; sus miembros inferiores estaban como paralizados; se la consideraba. en fin, como incurable. Todos estos padecimientos los sobrellevaba con la paciencia y resignación d.e una santa. El airo pasado, á cosba de teribles dolores, que colnovieron á totlos los asisten-

cieron, y la víspera cle su partida, ller'ánrlole Ia Cromunión á su cama dljo á su confescrr, quien me Io ha repetido: r p¿d¡., esta es la írltima vez que com¡lgo uen mi cama. Cuando yo vuelva me dirá \r. una Misa ile
¿racción de gracia,s en la capilla.,' ELa necesaria esa fe

je

qae transytorta los tttontoi.as para empl.ender el viaen su estado. primila lIaría y sns dos her.nran¿s lormaban también par.te cle la peregr.inaci(rn. \I¿rí¿r, me escribía en el vagón el boletín de nuestra pobre amiga: sus tormentos fueron horribles, y por clos veces

l[i

se creyó que sucumbiría.

Pero ella no exhalaba una

tes, trasladaron á la enfertna al monte Roland, pero sin fruto, polque no había llegado todavía el momenbc tie la recompensa. ,,A principios de este mes se organizÓ uua peregrinación clel Fanco-Condado á Lourdes, la que anunciaron á M¿lría, quien rechazó la idea tle formar parte tle ella porque no se encontraba con fuerzas snficientes, y atlenás su devoción la llevaba más bien hacia Nuestra Señora de las Ermitas. l{aturalmente no se insistió, pero algunos días después repenbinamente le vino e[ deseo de partir para Lourdes. Sus padres le hicieron todas las objecciones posibles sobre su estatlo, Io largo del viaje, y el inconveniente que había para ,1ue lo hiciera con los peregrinos, que n0 debían deteruelse clurante el trayecto, y que teniendo que salir el ltrr! f0r la mañana debían estar de vuelta el sábailo. J :st,., se trgregaba la dificultad tle obtener ya billetes 1,,-,1 :tr t¿rr,le. Nada la detuvo; los obstáculos se ven:

queja, y repetía siempre : u Estoy segtra c1e que todo irá bien allá. '. Por fln, el martes 7 ile Octubre por la " tarde llegaban á Lourdes. trl clia siguiente, antes tl.e

las siete, ya llaría estaba rogand.o que la llevaran á la Gruta. Sus padres y el cura de la parroquia estaban con ella. Con rnil dificultades llegaron á la Gruta, encontrando la verja cerracla. J' como la hora de reglamento no había sonacto, el gutrrdián no quiso abrirla, y ¿demás la piscina estaba ocupada. Irlntonces Mr. Tinsean se procuró una silla baja sobre la cual sentó á su hija, descansando sus pies encima de lzr, gracla de la Gruta. Nota bien este detalle. que viene á dar un¿r irnportancin muy grande al hecho, pues en una posición
c0m0 esa es materialmente imposible á la ¡rersona más lista levantarse sin tornar con sus nanos un punto cle

apoyo sólitlo. Puedes hacer la prueba cono vo
hecllo.

l¿r he,

,,Entre tanto estaba lloviendo á toi.r,elte: sobre la pobre enferma, y mientras que su padle insistía para que la entraran dentlo, ella hacía esta oración qtte en-,

340

CIENTO CINCUENTA }TIIJAGROS

DE NUESTRA snñon.s, DE

ctrentro sublime: ;,Vos sabéis, trladre mía, Io que he (( sufriilo tr)ala llegar; Vos sabéis que no piclo mi curau ciirn sino por el bien que tle ella puede resultar; aho(¡r¿I) hacerl lo que queráis.,' En fln, á fuerza de súplicas lft'. Tinseau obtuvo que le abriesen la Gruta' fntnediatanente extendió lfaría los brazos danclo ttn gran snspiro, como quien sale de una pesatlilla; y luegot con la sencillez encantador¿l qne es tlllo de los rasgos más interesantes de su carácter, se tlijo á sí misma: u'Iengo que hacer un aclo cle fe; voy á ponerme cle * roclillasr }Iadle tnía; si caigo cle cabez¿lr o¿tcstro ho-

todos y besando luego que Ia hicieron salir fué como llevada en triunfo á la iglesia. L,a pobre joven ai pasar, griló á María: uEstoy curadla, pero me ahogan,' En fin, abreviaré... I,a vuelta fué una verdadera ot'ación, y el sábado pasatlo Ia recibimos á la llegacla del tren. I a helnos visto, tocad.0, J' y0 la he abrazado cien veces... EIla
crme clecía: ,,Golpeacl, golpeatl sobre mi espalda.

rrouRDES l]+l los rosarios que le presentaban: y

C\iitLroiitctt:,'ti." f)tt este m0mento Mr' Tiuy sear el sacerdote que estaba al lado cle ella quieren Ievantar su silla para entrarla en la Grnta; pero ella los rechazó vivamenie. *Es iniitil, tlijo, iré sola.'r Y entonces, sin cambiar de posiciÓu, apoyantlo apenas un detlo sobre el brazo del señor cula, se vió corno /¿oantr¿rlu, r:tr t:l o,ít'c y arrojado, en la Gruta. La vier,tLC)t S(t

Lon nn instante de rodillas y luego repentinamente de pie dando un grancle grito: ,, ¡ Bstoy curada !... ,,Felizmente acababan ile cerrar ile nuevo la verja, pues el ímpelu de la gente fué tal que la habrían ahogado. La gente gritaba: uHaceos ver, subid sobre un¿

'

..silla." Y esta pobre enferma, que un instante antes tenía el cuerpo encorvado por el sufrimiento, se lanzÓ sobre una silla y se enderezó con toila su grande talla rlicienrlo: *Aquí estoy., Luego entonÓ el llagn'i'fí,r:t. y entre cada verso gritab¿; ,,¡Viva María! ¡Viva ..Pí,, I\,1., . Los que vieron esta escen¿ clicen que ela 'r rul rtr(ladero delirio el de los circunstantes. Una hora entrra 1r¿sr'r ¿Si, detrás tle la verja, clando I¿ mano á

y ve*réis que no queda ningun mal.'r [¡,'s¡ estuvo en una reunión ell casa de unos amigos nuestros que tuvielon la bondad tle ponerme á su lado, )' con su alegría de otro tiempo me obligaba á comer tanto como ella, con el fin, clecía, de impedirme que la estuviese nirando. Sn curación es completa, y está comprobada iror su médico; nada sufre, y anda bien lista. Por la gloria de la Santisima \rirgen soporta tales fatigas. que ponrlrí¿n enfermos á los más lobustos. Para citarte un solo detalle. ella misma me tlijo avel que calculaba haber firmado ciiez mil estampas. En fin, es el milagro más completo que puede irnaginarse. Te rnego, prima mía, prop¿gnes estr relación, que es el deseo cle mi arniga, quien no ha pedido su curación sino para bien rle las almas. Debo rlecirte también que todos los polnienoxes que prececlen me han sido dados ya por \Iaría. ya por sus padres, ya por otros testigos oculares que Dle los h¿rn contado cien veces. J -que y0 repito con escrupulosa exactitrrd. ,,Y ahora, arliós. lni querida Luísa. Ar¡ní termino, un poco cansacla. pero contenta tle h¿berte escrito este prodigio. que n0 nle canso c1e lefelir... Mil cariiros, etc. ,, If¿.nclnrr,t nn l¡. P,u

342

CIDNTO CINCUENTA MILAGROS

DE NIIESTEA SENOR,A DE I]OURDES

343

La relación oficial de este hermoso milagro, tal como vamos á reproducirlo aquí según lo:: Annalcs de Lourdes (Julio de 1874)" completa con preciosos detalles la carta que acabamos de citar.

activitlad viva y flexibie, un carácter leal y franco, una voluntad lesuelLa, Su organismo era cual correspondía á una alma semej¿nte, sano, flexible y vigoroso'

La Srta. María de Tinseau nació en Saint-Ylie, en las cercanías cle DOIe, en 1845. Descendiente de una familia profundamente religiosa y muy estimada en el país por sus virtudes tradicionales y servicios públicos, heredó de ella una inteligencia penetrante, un&

El porvenir anunciado por tan brillante adolescencia vino á perderse con motivo
cle

una fiebte tifoidea'

En 1866 comenzó á sufrir de dolores de riñones, y
apenas poclía andal penosamente. La meclula espinal estaba evidentemente dañada por el tifus, y eI reblan' decimiento iba crecientlo. María de Tinseau es bija única. Sus patlres la protligaron los mayores cuidaclos con delicado cariñoTod.o cuanto la medicina supo aconsejar se ensayÓ sucesivamente: aguas minerales, hidroterapia y todo lo demás que pedía su estado. EI mal, sin embargo, iba en aumento' y tlesde antes rie 1870 ya no quedaba cie la inteligente joven de diecisiebe años más qüe una ruína sin esperanza' un busto encorvailo, un estómago é intestinos casi sin funcionar, unos brazos casi inmóviles, piernas muert¿s. insensibles aún á las picaduras. Lln médico amigo rle la fanilia procuraba evitarse la tristeza de visitarl¿. diciendo: .,Nada queda por hacer."

Es preciso tlecir que su alma no se había abatido. La inteligencia continuaba clara y pronta, el carácter conservaba su energía nativa, y el corazón amaba á Dios con indomable resignación y con una ternura entelamente victoriosa rle los tlecaimientos del cuerpo. La pobre enferm¿ encontraba su fuerza en la Comunión frecuente. Durante tres años la estuvieron llevantlo á menudo á la iglesia, pero destle principios tle 1872 recibía la Santa Eucaristía en su cama. Abandonaila enteramente á la voluntad de Dios, esperaba curar contra toda esperanza.An pensamiento animaba toda su vicla: soñaba con el Carmelo ; y por más que siendo hija írnica y enferma sin esperanza la vocación religiosa le era doblemente imposible, quería sanar para ser carmelita, sin que por eso, y á pesar del ruído que hacían los milagros tle Nuestra Señora de Lourcles, Ie viniese la idea de peclir uno en su favor. La peregrinación del Franco-Condatlo para Lourdes se organizaba entonces. Su excelente padre se la propuso. AI principio no quiso accecler, pero luego, inquieta por su negativa, quiso partir'. Espantado en-

Mr. de Tinseau clel proyecto que había concebitlo, la hizo ver, para que desistiera, los peligros cle un viaje tan largo y penoso en medio de tanta aglotonces

meración de gente. Consultado eI médico, declaró que era la írltima de las impruclencias, y que la enferma moriría irremisiblemente antes cle llegar á Lourdes. La resolución de }laría, sin embargo, era irrevocable, y su confianza entera y comunicativa, de tal suerte

que á todos rinrlió

á su determinación, y anunció á

344

crENTo OTNCUENTA Mrrraenos

DE NUESTTia

s¡ñon¡.

DE

rrouRDES

345

su director y al cura de la triarroquia que eI domingo próximo comulgaría en la iglesiar )' Que el cura porlría predicar eI milagro tle su curación. Sus padres, un cura amigo de la familia y un sirviente cle confianza Ia acompañaron. Sus dolores fuelon continuos; no lo ocultaba y decía: ,,Sufro horriblemente, pero en L,ourdes seré curada." Su estatlo

delanbe de la verja. IJna persona conocida suya tenía ,un paraguas encima de su cabeza. La Srta. de Tinseau quería bañarse en la piscina, pero ésta se en-

contraba ocupada. La verja estaba cerrad.a totlavía. Buscaron al guardián para que la abriese. y así poner á la enferma en lugar abrigado bajo la roca. Llegó y

abrió...

inspiraba compasión á todos los peregrinos cada vez que tenía que cambiar de vagón. Los empleados de Ias estaciones la prestaban su ayuda, pues ella toclo lo que podía era dejarse llevar. Esta angustia tluró todo el viaje, por espacio de dos días y una noche. Mas ¡ay ! la llegada á Lourdes iba á prolongarla. Eran las diez ile la noche. Numerosos peregrinos cle Rennes y de l{imes habían ocuparlo todos los departamentos cómoclos, ¡'fueron menester dos horas para hallar nn granero, dontle Ia instalaron con bastante

trabajo. Había pasado el tiernpo de esta lalga espera en el interior tle un coche. La esperanza de su curación la sostenía. Tendida por fin en su canlaT aplicó sobre sus niembros unos lienzos empapados en agua de la Gruta. l{o viniéndole el sueiro, las horas tle aquella noche fueron d.olorosas para st alma. Tuvo que sostener una
especie de agonía de tlesconflanza

y cle dnda, pero su es¡is¡¿¡2o se afirmó cle nuevo por la mañana cuantlo [,i1rtió en coche á la Gruta, en unión de las personas
la acompañaban. Ela el 8 cle Octubre cle 1873. La lluvia caía en i'.1 '.ru 1,,.n,-.t,.. ¡- el suelo de la Gruta estaba lleno de lo,.1 r, S¡1i¡1¡,-'¡ ¡í. Ia eufertn¿r, y la colocaron en una silla
,1ue

En este momettto dos pensamientos cotrtrat'ios como un flujo y reflujo violento llevaron en sentido opuesto el alma de la piadosa joven. Quería levantarse y andar en segnida, pero n0 se atrevía á hacer la prueba; nna confianza inmensa Ia empujaba, un temor invencible la encadenaba. Abierta la puerta ile la verja. los padres se agachar0rr para coger la silla y let'autarla con Ia enferma; pero ésta, en cuya alma acababa tle cesar la lucha predominanclo la fe, exclamó: r;Dsj¿¿, dejad, que yo entraré sóla.'r Y se levantó, entró, siguió andand.o con firmeza y se postró mirando hacia el nicho de Ia imagen tle l\Iaría. Sus padres se aceleraron y postralon igualmente, y después de un instante ¡'puesta en pie, Ia enferma exclamó ¡ a ¡Estoj curada ! nfagni/ícat !,, Sus pailres Ia ¿rbrazaron, Iloraron y la estrecltaron entre sus brazos. Los peregrinos que estaban fuera d.e la velja. apercibiénclose de lo que pasaba, se agitaban ¡' r'ebullían para ver Io que acontecía en eI interior. De todos lados llamaban á la ¿fortunacla joven, queriendo contemplarla de cel'ca, ) le clabau la inano. ¡'le hacían tocar ros¿rios. T,a noticia había llegado hasta la iglesia, y

346 crENTo CTNCUENTA lrrrracnos los peregrinos se amotinaban delante de la Gruta para ver á la Srta. de Tinseau, pero n0 lo lograban toclos, y gritaban que se mostrara. Sube al fin sobre una silla. Aquí y allá se oye entonar el nlagnifr,cat; pero la emoción, demasiado viva y desordenada, no permitía cantar de consuno á los circunstantes. Se gritaba u¡Viva }faría!,' y la Srta. de Tinseau, que
tenía grande yeneración al Papa y había orado incesantemente por é1, exclamó¡ ,,¡Viva Pío IXlr cuy&s
aclamaciones se repetían

DE NUESTRA SI]NORA DE ITOUR,DES

,):t

I

y cruzaban.

al señor Obispo tle SaintDié (1) que presiclía la peregrinación, rliciéndole:
Comunicaron la noticia ,,Acaba de ser curacla una persoira en la Clruta.-¿Es acaso la Srt¿. de Tinseau?" exclamó conmoviclo, y fué allá en seguidtr. Bajo la lluvia y atr¿yesanclo eon gran clificultad la, mucheitumbre confusa y alborotada en la exa,ltaciór en que la había puesto la ¡rresencia cle lo sobrenatural, fué á reconocer á la Srta. tle Tinseau, se enterneció, feliciló á sus patlres; y no pudientlo contener la efusión de sn alma, se dirigió á la mulliturl é hizo crecel la emoción pitliendo amor eterno á l¿ Santísima Yirgen. IJna joven proceclente cle la diócesis rle Coutances acababa de bañarse en la piscina. Hacía siete años que 1]o anclaba. La llevaron á lir Grula, y su padre dijc ii Ia joven t1e Tinsea"u: uSeñorila, tome \'. á mi hija; al,:áucenos Y. su curación., l¿ Srta. tle Tinseau la t,,rrii,eu sus brazos,0r¿11'0n juntas, yla joven norrnan,

da sintió en seguida que sus miembros recobraban uu poco de vida; al terminar el dÍa estaba curada también. La Srta. de Tinseau quiso por úliimo subir á la capilla para ir á comulgar, y se fué sin zapatos, porque al salir de su casa no habí¿ pensaclo en tomarlos, puesto que hacía mucho tiempo le eran inútiles. La muchedumbre le hizo un nolesto cortejo. Se precipitaban para acercalse á ella, tomarle las manos, abrazarla, tocarla á lo menos, verla de cerca. Su sombrero se perdió en este barullo, y sus cabellos tlesgreñaclos le caíart sobre la cara; hasta que al fin se estableció una doble hilera para que putliese entrar en la iglesia. Comulgó y la entraron en la sacristía, y ocultándola á los extremos ternibles de la multitud, por la Clipta se clirigió á la casa de los Misioneros, descansanclo allí algunas horas de estas inauclitas emociones. Se ciurmiír, y al despertar', Ios recuerclos de Ia mañana le parecían un sueñ01 pelo y¿ tranquila y serena, se dió cuenta de tor1o, obserr'ó sus miembros uno á uno, é ltizo ensayos de ia nuev¿'r virla que se le había tlado, sin encontrar tlolor ningnno en su cuerpo, y sí un bienestar completo. Palpó el lugar de su habitual sufrimieuto, la espina doi'sal, y lo encontró en perfecto estatlo. Al bajar tle l¿1, cain¿ se puso á anclar, subió sobre las sillas, y segura al fln de una curación cornpleta, recouociéndose apenas á sí niism¿r , ententecirla y dichosa cogió su los¿rrio y dió gracias á la Yirgeu Inmaculad,a.

Apenas salió, Ias felicitaciones

la

persiguieron de

I \f r.: rlt,.erot.
r,.

que después {ue arzobispo de Lyon y car-

,i:-i

nuevo, besaban sus m¿nos, le hacíau firnar estampas, su marcha era un triunfo.

348

crENTo cINCUENTA trrrraGn,os

Al día siguiente la Srba. cle Tinseau, fuerbe y alegre, eniprenclió su viaje de vuelta con los peregrinos tlel Franco-Condado. En la estación de Cette, Ios empleatlos que h¿r,bían ayuclado á cambiarla de vagón se presentar'on de nuevo para hacer eI mismo servicio. Delante de ellos saltó á tierra con admiracion de los mism0s.

IE r,ouRDES 319 Virgen Inmaculacla, alegría de su alma , y á la rez médico y segunda }fadre de su cuerpo. Llevaba los colores de llaría, y bajo estos colores que lo referían tod.o, una excelente salud y un perfecto bienestar. Lo
DE NUESTRA spñon¡.

que ha pasado en su alma en estrr seguntla peregrinación sólo lo saben la Virgen María y ella; lo que nosotros sabemos es qre su dicha fué grantle.

La peregrinación se detuvo en Lyon para visitar á Nttestra Señor¿ de Fourviéres, y al tiempo tle partir un gentío inmenso había invadido la estación para c0nocerla, felicitarla 1' pedirle sus oraciones. En todas partes fué mostraudo el milagro de su curación, y en particular en la iglesia rlel pueblo el domingo siguiente á su vuelta. como lo había anunciailo á su párroco . La Eentuinr: religiattse dc ^9aint-Claude ha referido su peregrinación de acción de gracias á Nuestra Señora de Mont-Rollancl, á donde sus antiguas amigas habían ido á esperarla. Todo eI X'ranco-Condatlo ha sabido la maravillosa curación. La f¿milia de Tinseau goza allí de una reputación muy clistinguida; Itr. de Tinseau había sido en otro tiempo consejero general de su departamento. EI efecto fué inmenso en los ánimos. Los periódicos sisternáticamente hostiles no quisieron dat' crédito; pero la curación repentina y persistente era un suceso l,alpable, y su explicación por motivos natur¿les era ,rontlal'ia á la razón. Los pueblos han creído eI milasr','. ,lel cual resultó mayor respeto á las cosas santas r r'.'.urÉnto cle confi.anza en la San|ísima Yirgen. l-l 12 ,le lla¡-o últirno Ia Srta. de Tinseau vino nue1'-1:..:::: ti L,rurdes á clar gracias á su Bienhechora la

Esta será la última que gozar'á en la santa Gruta. Ya dijimos que sólo deseaba su curación para hacerse carmelita. La Virgen le ha daclo Ia salud en Lourrles, y ella va á d¿rr su virla á la Yirgen en el Carmelo. Su Írltima visita antes cle clejar el munilo, quiso la Srta. de 'finseau hacerl¿ á Nuestra Señora ile Lourdes, desde cnya Gr.uta, sin volver á pasar por la casa de campo de sus paclres, debería dirigirse aI moltasterio del Monte Carmelo tle Lons-le-Saulnier, con ánimo de no salir jamás de é1. Su mailre la acompañaba y hablaba con gozo de la vocación de su hija y tle su próxima separación, para Ia cual se mostraba con valor. pensantlo en el terrible día de esta separación que se ib¿-¡ acercando, lloraba como madre y sonreía como cristiana en presencia ile su noble hija, que la Virgen le había devuelto un instante para volvérsela á tomar para siempre. Comprendía la felicidad de su hija y la gloria que ella como matlre telrÍa. Transcribimos á continuación lo que la Srta. de Tinseau escribía á Lourcles en el mes de Julio: .,EI 25 ilel corriente debo recibir el santo hábito. Solicito humiklemente con este motivo oraciones á Nuestra Señora de Lourdes que se rlignó el B cle Octubre últi-

350

CIENTO CINCIIENTA MII]AGROS

DE NUESTBA srñon¡, DE r,ouRDES

351

m0 darme las gracias fisicas, y eI24 cle Mayo las gracias espirituales de que tenía yo necesitlad para seguir mi santa vocación.
,,Deseo igualmente que mi entrada en el Carmelo sea referida en los Annales,.no por mí, que debo y quiero ser olvidada y tlesconocitla, sino para que se sepa bien que l.{uestro Señor no hace cosas tan grandes por un interés temporal, sino para gloria suya y bien rle las almas.,,

XVII.
Curación súbita rle una joven enferma, referiila por su métlico. (Lourtles, S tle 0ctubre de lgZB)
8 de Octubre de i873, la Santisima Virgen hacia en la piscina de Lourdes su poder y misericordia sobre otra joven llamada María poirier, de Sant_Aubin de.ferregate, en la diócesis de Coutances. Ei Dr. Cochet, médico de la men_ cionada María, es quien contestando á la súplica de las Autori_ dades eclesiásticas ha hecho, previa_s las más serias investiga_ ciones, la relación del suceso. He aqui como se expresa:

El mismo dia

brillar

Señor Cura;

y

Me hace \¡. el honor de pedir en nombre rlel ilustrísimo señor Obispo mi opinión bajo el punto de vista medical y científico acerca de la curación extr¿ordinaria acontecida en la persona de María poirier el g de este mes. Con el objeto rle motivar bien esta apreciación, se hace necesario que y0 entre en algunas ef. plicaciones sobre las circunstancias que han precetlido

acompañado este acontecimiento. En Abril de 1866 María Poirier, que á la sazón contaba quince años, de temperamento linfático y coustitución muy rlelicada, fué atacada de una angina tonsilaria seguida de una fiebre tifoidea. En el transcurso

ile la larga duración cle ésta, la enferma tomó la costumbre de encorvarse, enroscándose sobre sí misrna,

352

CIINTO CINCUENTA MILAGROS

DE NUESTna

snñonl

DE

LoURDES

359

de rnanera, que cuanilo después de muchas semanas vino la convalecencia, reconocieron que los miembros inferiores estaban fuertemente encorvaclos, las pier'nas sobre los muslos y éstos sobre Ia parte superior del tronco. Tal es ei origen de la enfermedad que
acaba de sel curada ile una manel'a sorprend,ente. tina medicación apropiada establecí entonces para remediar semejante estado tle cosas. Como no existía

anquilosis, sino simplemente una retracciÓn de los tenilones flexores, me limité á aconsejar á la familia eI empleo de algunos medios sencillos, que aplicados' ilefectuosamente no dieron resultaclo alguno, y el mal hizo tales progresos, qne ett 1867 no era posible combatirlo eficazmente, á no ser con los medios oltopédicos inaplicables en el campo, ó mediante operaciones quirÍrrgicas que no fneron aceptarlas. ili cambio de residencia, que tuvo lugat' en 1868, me hizo pertler de vista á la enferma, ile quien ya no había oído h¿blar
sino hasta estos días.

siguiente la, enferma fué conducida á la piscina, en la que sufrió tres inmersiones rápitlas y consecutivas, sumergiénclola en el agua ha,sta el cuello en cacla una ile ellas, y sin que sintiese, colno ella decía, ninguna sensación de frí0, sino mu¡' al contrario, cierto bien*

formadas se había hecho imposible, y no pudiendo noverse la enferma debía ser transportada por otra persona todas las veces que le era necesario cambiar de lugar y aun deposición. La s¿lucl general habÍasusufrido mucho con semejante estado. Incesantes y agudos dolores del esternón fatigaban día y noche á la enferma, y los vómitos frecnentes comprometíau gr¿t venente la nutrición. Así, la clebilidad y la flaqneza eran extremas, y Ia voz estaba casi apagaila. En este estado de salud emprendió el 5 de Octubre su viaje á Lonrcles, á tlonde llegó el Z ; y la nairana

estar no acostnrnbrado, que atribuye á la desaparición sÍrbita cle sus dolores cle pecho. Llevada á l¿r, Gruta, estaba allí sentarl¿r hacía cinco ó c'liez minutos
y0, que bajaban hacia el snelo, y qüe en las piernas y muslos se obraba un movimiento cle extensióu. La joven, que afirma no tener conciencia de lo que pasaba en ella en este nomento, declara, sin embargo, iraber sentido repentinanente un vivo dolor en las dos rodillas, sobre las cnales un movimiento instintir-o le hizo llev¿rl las rnanos, c0ln0para ayuilar ¿1 Ia extensión que se protlucítr. Cayó de rodillas, y rlespués de haber queilaclo algnuos instautes en est¿r postura, se levantó tle nuevo y clió sola clos ó tres pasos, hasta el
sobre un asiento, cuyo travesaño anterior sostenía sus talones, cuanrlo ¿rdvittieron que éstos dejaban su apo-

V., el20 de este mes fttí á ver joven á la Poirier, á fln de juzgar por mí mismo su estado actual y tomar de ella y de su familia todos los datos que me son necesarios para funtlar mi opiSegún el deseo de

nión.

De las declaraciones que se me han proporcionado, result¿ que después de la asistencia que yo le tli en 1867, su situación fué cada vez más deplorable. Los miembros inferiores se hallaban tan encorvados, qtte ias rodillas las tenía sobre el pecho, y los talones en ciert,r nodo inmovilizados sobre las caileras. La separ¿,:ii,u ,ie lo-s ángnlos articulares en las regiones de-

354

CIEIiTO CINCUENTA MII¡AGR'OS

DE NUESTIia snñon¡" DE rrouRDES

.ln¡)

m0mentO en que su madre se presentó para sostenerla. Totlo esto fué cuestión cle algunos minutos solamente.

tina erosión superficial se había producialo en la piel de los jarretes en eI momento etr que éstos se entlerezab¿n. Tal es la relaciÓn que me ha sido hecha tle las circunstancias qtre concurlieron en el momento de la cur¿ción. Para completar esta nalraciÓn airadiré que eI Iunes 20 de Octubre, doce días después de los sucesos expuestos más arriba, encontré á Ia joven Poirier en el siguiente estado de salud:
Su fisonomía, salvo un p0c0 de palidez, respira salud y apenas acusa algunas señales de sus sufrimien-

tos pasados; los vómitos han cesado; el apetito es excelente, y las fuerzas rellacen. En los miembros
inferiores se comprueba curación cornpleta ile las erosiones de los jarretes, la integridad de los tentlones en su conbinuidail, un cierto gracto tle rigitlez en los que limitan de catla lado los huecos de las corvas' Los músculos de Ias piernas y de los muslos han sufrido un cierto grado de atrofia; los movimientos ile extensión y de flexión han recobrad'o tocla su libertatl; la marcha no es dolorosa' pero sí un poco vacilante é incierta. En resumen, esta joven me pal'ece casi completamente curad.a de su larga y dolorosa enfermedad. Antes cle llegar al objeto especi¿l de esta observae ión. debo confesar que existe ttn d,csiclcratunt' impot' t¿1Dte en la historia de la observaciÓn medical que preúede. )' es que no habientlo visto yo á la joven en¡'erma antes cle su partida para Loulrles, no he potlitlo

la

darme cuenta exacta ;r rigurosa del estado de los írrganos en aquel momento. pero la objeción pierde todo su valor si se recuerda que desde 1g6Z había yo en_ contrado á la enferma ett un estado muy comprome_ tido, y que, según los informes emanados de ella mis_ ma y de los que la rodean, su enfermeclad no había cesado de agravarse hasta el momento de la curación. Por otra parte, los hechos d.e este género no care_ cen de ejemplo en la ciencia. y puede uno afirmar sin temeridad, iliscurriendo por analogía, que al cabo de siete años las modificaciones que siguen se habían producido necesariamente en el estatlo anatómico de los órganos lesionados: retracción y rigidez extrema tle los tendones, de las aponeurosis y otros tejidos fibrosos; adherencias íntimas de los tenclones con sus fundas y rle éstas con los tejidos limítrofes; endure_ cimiento y retracción del tejido celular y rle la piel; atrofla de los múscrlos, sequedad ¡. rigidez de las su_ perficies articulares. etc., etc.

Y daclos estos antecedentes, ¿es posible explicar por Ios cálculos ordinarios de la ciencia, la curación de una enfermedad semejante y de tales lesiones, cuando esta curación ha sobrevenido instantáneamente y sin el empleo de ninguna prescripción medical? Es incontestable que semejante estado podía curar_ se, pero á condición de que se hubieran puesto en uso los medios medicamentales usatlos en par.ecido caso. Pero aquí no ha habido medicación, pues tal nombre no puede darse á la inmersión en la piscina. para ser efi.caz.la hidroterapia exige otras aplicaciones yotras lentiturles. ¿Podría argüírse de no sé qué sobreexci_

356

CiENTO CINCUENTA MIIJAGROS

DE NUESTBA spñon¿, DE

rrouRDES

3-DT

tación moral? Esto no sería propio, pues por enérgica que sea la voluntad no podría clevolver en unos cuantos minutos su rectitutl á miembros contraídos tlurante siete años. De todo lo cual ded.uzco, salva mi incapacitlati, que la curación tle María Poirier está completamente fuera ilel alcance y tle las reglas de la ciencia, y que es preciso buscar Ia explicaciún de este hecho extraordinario fuera cle las Ieyes de Ia rnedicina. , Ruego á V. acepte, señor cura, la respetuosa seguridad de los distinguidos sentimientos con que tengo el honor tle ser su afectísim" n"-:::;.r']tu"'

XVIII
Ailmirable curación tle sor Sofía, tle Nimes. (L,ouriles, 12 tle Octubre ile 18?3)
A principios de 1874 la reverenda Madre Superiora general de las Religiosas de la Caridad de Besangon, escribió á su Congregación la siguiente circular:

uMis muy queridas Hermanas:

.

Avranches,2T de Octubre de {873.

Los A nnales tLc LourcLes, rlue insertaron esta relación tan sencilla como concluyente en Noviembre de 1876, es decir, más de tres años después de la milagrosa curación, añaden:

El señor Cura de Saint-Aubín nos escribe el 12 tle Noviembre que la Srta. l\Iaría Poirier goza de perfecta salud. Desde su curación, la estatua de Nuestra Señora de Lourtles ocupa un lugar en todas las iglesias de la comarca.

,,Al empezar esbe año vengo á participaros el favor insigne con que se ha dignado honrar Nuestra Señora de Lourtles á nuestra Comunidad en la persona de nuestra querida sor Sofía. uPrescindo rlescribiros todos los sufrimientos por los que ha pasado nuestra muy amad.a Hermana en el espacio de tres meses; aquellas de entre vosotras que pudieran ignorarlos toclavía, podrán informarse por la narración que va á seguir. Sin embargo, queridas Hijas, permiticlme os haga observar una cosa que me parece providencial, y es muy propia para excitar nuestro agradecimiento á María. Ya sabéis que después de la segunda novena hecha á Nuestra Señora de Lourdes por la intención de nuestra querida enferma las crisis habían cesaclo, X Que: gracias á este primer favor, pudimos pasar sin ninguna zozobra los ocho tlías de ejercicios; pero ninguna de vosotras ha

t

358

t crENTo crNCuENra Mrr,aen,os

I

DE NUESTRA snÑon¡. DE

r,ouRDES

:Já!l

poclido olvicl¿r la triste tarde del 22 d,e Septiembre, en lrr que después tle la instrucción que rlebía poner

nada;

y hoy que no cabe ya duüa alguna sobre la per-

fin á nuestros piadosos ejercicios, sor Sofia fué acometida de aullídos y convulsiones tan horribles, que varias Hermanas, con tan fuertes sensaciones, cayeron enfermas. ¿;No es }Iaría quien quiso fuerais testigos de lo que tenía de aflictivo tan triste enfermedad, á fin tle que nuestro unánime agradecirniento pudiera igualar la grandeza clel beneficio que hemos recibitlo ? No olviclemos tampoco, quericlas Hermanas, que bajo el tíiulo de fnmaculacla Cloncepción es como se invoca á Nuestra Señora deLourcles, privilegio con que siempre ha siclo honrada entre nosotros, puesto que aun antes de la proclamación del tlogma cle Ia Inmaculatla Concepción, nuestra Comuniclacl estaba obligada por voto á honrar á esba buena M¿rdre bajo este título" Por esto, pues, cleseo que cacla airo, clurante Ia octava de la Inm¿rcularla Concepción, añadáis á las intenciones generales enunciadas en el voto, la de dar gracias á MarÍa por el insigne favor que se ha dignatlo otorgarn0s.

fecta curación cle nuestra muy amad.a Hermana, tengo el gusto tle clue participéis de la satisfacción que yo siento, y deciros que en memoria de una gracia tan grande hemos agregado al nombre de nuestra queritla Hermana el cle su Bienhechor¿; y así en aclelante bajo el nombre de llaría Sofía desiglaremos á la que ha siclo objeto de los favores clel cielo. ,, Ojalá, queridas Hermanas, este ejemplo tle la pro¡ tección de Marí¿ sea para vuestros corazones un p0deroso estímulo, y aumente de un modo especial vuestra conf.anz¿ en esta tierna l{adre ! Y como el agradecimiento atrae nuevos beneflcios, hagamos subir hacia el trono cle nfaría el himno del nnestro, que será para nosotros la prencla tle uueYos favores. *Recibid, queriilas Hertlanas, ia seguridad de mi
afectuosa atlhesión en Nuestro Seiror.

,,YLlestta

¿-Lfectuosa

\Iarlre,
.,Son N¡ncrorrrNn.
t1

,,Nuestro deseo es ver colrservaclas estas líneas en cada establecimiento, como memorial que repila en lo futuro los ecos ile nuestra viva grabitud hacia Aquella que Mons. Cart, nuestro amad.o fuuclador en Nimes, nos dió por Maclre y por Patrona.

Sor Sofia, irovicia de las Religiosas de la Caridatl de Besanqon, establecidas en Nimes' fué atacacla eI 25 de Julio en Ia casa de Rochefort, en donde tenía el cargo de seguncla maestra, de una temible enfer'medacl Il¿macla por ltr meclicina dt:lttio da lo.t lrti-¡'ttda'rcs (I').
Si se consicleran solamcnte los -qíntomas e\leriores, el delos l¿rclradores es unii especie de rabia nerviosa que hace dar aulliclos serne.ianie-c á los liri.lridos del perro, cu-vas convul-"iones se palecen ii la: de ulr il.iceso de luror''

,,TaI vez hallaréis, queridas Hermanas, un

poco

tartlíos los acentos de nuestro coraz'otl por haberos ya infblmarlo la voz pírblica lo que yo 0s anuncio; pero en un hecho cle esta naturaleza y según la opinión cle los méi]ic,,,s. heuros creído deber esperar y n0 precipital

(1)

lirio

cle

360

crnNro crNcunNra rrrr,acnos

DE NUESTRA s¡Nona DE

Tres médicos experimentatlos, llamad.os sucesivamente para asistir á la enferma, vieron infructuosos los esfuerzos del arte: pociones calmantes, remedios enérgicos, fuertes emociones, ruídos súbitos, sanguijuelas, baños de agua fría, tluchas, etc., totlo se emltleó y todo fué inútil. El mal, err yez de disminuir, se
agravaba diariamente.
s¿biendo Ia Super:iora qué hacer, llevó á Ia novicia á Nirnes el 13 de Agosto. El estado de la enfer-

Entre tanto la pobre tos Ia llevar¿n á Lourdes. Por fin, ante sus reiteradas instancias, á pesar de las clificultacles previstas en el curso del viaje, se accedió á sus deseos, y el 11 de Octubre sor Sofía, acompañada de su antigua Superiora, parbía en eI tren cle las once lrara el Santuario
venerado.

rroul,Drs 361 enferma pedía á grandes gri-

l{o

ma era entonces tau deplorable. que hacía llorar á cuantos la veían; las crisis eran tan violentas, que varias veces se creyó iba á expirar. El médico rle Ia Comunidad Mr. Puech, uno de los tloctores más reputados de l¿r ciudad. desplegó en esta circunstancia torlos los recursos cle su habiliclad y de su abnegación. I)os veces, en el espacio de un mes, cesaron las crisis, sin que por esto clesapareciera el principio del mal, sienclo cosa digna de notarse que acoutecía esto en el momento en que las Herm¿nas cornenzaban por la enferma una novena á l{uestra Seitora de Lourcles. Esta coincidencia, que se repitió dos yeces, hacía presumir la intervención divina; sin embargo, como se empleaban al mismo tiempo reinedios enérgicos, la curación podía ser atribuída á su efic¿rcia.

El viaje firé de lo más penoso; las crisis. casi continuas. En Cette se deluvieron para descansar en casa tle un primo de la enferma, eI Dr. Dumas, quien habiéndola reconocido obserr'ó fenómenos de la última gravetlatl, ¡. declaró que si su pariente sobrevir'ía á sus ataques queclaría paralítica. Cuando llegaron delan[e tle Ia Gruta cle la Aparición, los accesos habían tomado proporciones tan ¿larmantes, que la pobre Hermana parecía tocar á su fin. AI verla, un grito cle conpasión se escapó de la boca cle toclos los peregrinos. Cuanrlo se dirigieron hacia Ia piscina, el P¿dre Director no pudo menos de decir,
1r pe-rar de su confl¿nzir en }larí¿. que la enferma eslaba demasiado mal para ser bañada en agua fría. ,,1¿ hs conclucido aquí, contestó la Superiola en un írnpetu de fe, par:a que la Santísima \rirgen la cure, ¡' si no

Repitiéronse tercera vez los accesos, pero en esta {,casióu cot} un nuevo grado ile intensidad ¡'cle violenr:ia: r- á pesar tle los esfuerzos del doctor, el maltornó t ar'áctet' d.e encarnizamiento caprichoso que fué

rl

es esa su voluntad, que se la ller.e. u Pero lf¿irí¿ no quería llevilrsela, antes quería con un nuevo prodigio utostrar su porler ¡. su l-,ondad; quería curarl¿. Pero callémoncs ¡. rlejeinos hatrlar á la misna Su¡rer.iora, testigo tle este milagro. -\1 ¡.[ía siguiente esclibía á la
Superiora Gener¡.l
cl-e

su Cornuuirl¿tl

:

I'rr:i:,i:usIenLler los remedios practicados hasta este
dirl ,:,,u r.l-^irn éxito.

362

CIENTO CINCUENTA MII]AGROS (

DE ÑUESTRA SENOBA DE IJOURDES

363

¡Viva Illaría Inmaculada
Oe

!

Curada el 12 de Octubre, hacia las seis de Ia tartle, sor SofÍa ha continuado bien; desempeña una clase en
1873.

<De la Sunta Gruta, l3 de

lubre cle

uMi muy digna Madre: uMi mano tiembla, mi corazón late con violencia y mis ojos se llenan de dulces lágrimas. ¡Que Dios sea' bendito, y María proclamada una vez más Ia Consolailora de los afligidos!... Sor SofÍa ha tenido fuertes crisis en el camino. Cuando llegó á la Gruta arrancÓ lágrimas de los ojos á los numerosos peregrinos que altí había. Todos se pttsieron en oración suplicando á

uno de nuestros establecimientos: nada existe que puetla recorilar la terrible enfermedad cuyos terribles dolores ha soportado esta buena Hermana durante tres meses. ¡Gloria, pues,á llaría, que n0 cesa tle hacer brillar
sobre la

tierra

su.

poder

y

su amor

!

(1).
los certificado-q de los

(l)

\reanse en lo,c comprobantes, n,u

16,

m ódi cos.

María la mirase con ojos de misericordia, haciendo en su favor una gracia insigne. La bañé en la piscina saiudable, y llarÍa hizo eI milagro. Apenas había estado unos minutos en el agua, cuando Ia enfelma empez\ ér gritar en un éxtasis de felicidad: ,,¡Estoy curada!': uDe vtrelta á Ia Gruta, rezó en voz alt¿ el lTcmorore, y la multitud, enajenada de entusiasmo, entonÓ el Magni.j,cat. uA las siete tomó un buen potaje en la cas¿r de los Padres, y á las ocho cenó. H¿cía mucho tiempo tlue la enferma no tomaba ningirn alimento. ,,Yolvemos de Ia capilla, en donde nuestra amada Hermana ha recibido Ia Santa Comunión y oítlo dos IIisas. Ila almorzado con buen apetito. ',Los demás pormenores los sabrá bien pronto. "Sn respet*osa hija, uson H...

c;\ira llaría!

Aquí está

el cielo.

¡Oh, qué dichal"

36+

CIENTO CINCUENTA ITIIJAGR,OS

DE NUxsrRA spñonl DE

r,ouRDES

3ri5

XIX
Oonmovedora curación tle una sirvienta bretona, en
R,ennes, el 8 ile Diciembre tle 1873

ya V. á Lourdes; todos los demás remedios son impotentes: n0 será \r. curada sino por un milagro.', Rosalía recurrió á Nuestra Señora ile Lourdes. Durante cerca de dos años lavóse el brazo con agua de la Gruta, y apelas acababa ulla novetta cuanilo empezaba otra, sin obtener el milagro. Entre tanto la Sra. Pastluier ib¿ de mal en peor.

Rosalía Rabot. de PleLrrqui (Ille-et-Vilaine), entrÓ á servir en 1841, á la edad. de quince años, en casa de la Sra. Pasquier, calle de París, n.o 2I, en Rennes. La dueira v la criada. mtty cristianas ambas, se ligaron con la amistad cristiana que une las clases sin
confundirlas.

En 1850 la Sra. Pasquier, ya de edatl aYanzacla, fué atacada de gota, viénrlose en la necesidad de guardar consbantemente la cama ír eI sofá por estar incapacitada para andar. Rosalía se consagró con cariño
al servicio cle su ana, 1' en esta ocupación empezÓ á sufrir de anquilosis en un dedo de la mano derecha, que luego se extendió á Ia mano y á los tiemás detlos, excepto el pulgar, y en fin todo eI brazo perdiÓ el movimiento hasta eI hombro. La pobre joven sufría cruelmente, sintiendo un fuego interior en la medula del
brazo paralizado.

La gangrena se había cleclarado; el fin se le acelcaba. EI 6 de Diciembre de 1873, las dos cristianas hablaban del cielo: .,IIi pobre Rosalía, yo pediré á Dios que te lleve ¿llá conmigo.-IIi buena señora, mi lugar no sería como el de V.; mi purgatorio no lo he pasatlo afin.-¡Ah! \i. gana el cielo asistiéndome.-Con todo eso, y0 no podría estar cerca de Y., porque V. sufre mucho más qne yo.-¡Ah, Rosalía, pobre hija mía, cuánlos servicios me prestaV.!...,' Yla
buena señora se puso á llorar. sPeror señora, replicó la fiel criada, yo
más que mi cleber...

no hago Si Dios llama á V. para sí, pí-

El priner rnédico del hospital' que se interesaba nucho por ella, la prodigó todos sus cnidados y consLrlti, á r.arios cle sus colegas. Se empleó la morfina, lir rir:r-:tricicltrrl y los sedales en el brazo; todo fué inútil. L-n,-r tle estos mérlicos la di.lo en 1851: ,,\¡a-

dale la curación c1e mi nano por Nuestra Señola de Lourdes.-Sí, Rosalía, tenga \r. coufianza: esté segura qüe la Santísinia Virgen Ia cnrará. " Al día siguiente, domingo 7, al ir Rosalía á Misa abrazl á su buena ama, y á su regreso de la iglesia la encontró agonizand.o: asistióla c0m0 un sacerclote. como una Hermana de la Oaridacl. Muerta sn ama, y clespués de tributar al cuerpo los últimos clebeles cle la pierlacl filial, Rosalía sintió nn
peclueño movimiento en la

falanje del

cleclo

rlel cora-

zón, pero su pena le impidió fijar en él la atención. La fiel sirvienta acompañó ¿i sn señora al cemente-

366

CIENTO CINCUENTA IIIITAGIiOS

rio, v al eltrar de nuevo en la habitación yacÍa se echó con rlolor penetrante sobre el sofá en que había cuidado á su ana durante doce años. Ahora, hela ahí
sola en este mnndo.

Maquinalmente se quitó Rosalía el guante de su niano enferma, ¡' sin apercibirse de ello Ia cerró después cle haberla tenido anquilosada hacía tres atlos y medio. Los dedos. la rnano" eI brazo, totlo lo ntovía sin trabajo, todo sufrimiento irabía desaparecitlo; I' la piailosa joven al apercibirse cle esto se puso de rodillas exclamantlo: ,,¡Oh María. servidme de Matlre !" Al día siguiente Rosalía fué á r.er ¿l métlico que le había aconsejarlo fuese á Lourcles. El Dr. Baudouin cogió la mano. la examinó con ctticlaclo y exclamír: ,,Ira Santísina Virgen ha tenido pietlacl d,e \i. " Otro rnédico que también la había asistitlo ¡"la había cleclarado incurable. preguntó al visitar á un enfermo: ,,¿Es cierto que ha curaclo Rosalía?-Sí.-

AÑo DE

187 .t

Un niño de Madagascar.-Sor María Catalina,-José Schmidt.

Seydel.- La Srta. de Margerie,- La señora -Paulina Mallet de Arnal.- Sor María Bernard rna. - La señorrta de Fontenay.- La Srta. María Labonne.- La señorita Lesbroussard.- Teresina Boudín.- Sor [\4aría Gabriel.La Sra, Filipo van Oost.-La Srta. Celestirra Bon.-Juana Holagray.- La Srta. Octavia Fabry.- La Srta. de RothiaTeresa Verstracte.

cob.-

I
Curación instantánea tle un niño que se moría, en Mailagascar. (Enero de l8?4)
El 3 rle Diciembre de 187iJel I'ido. P. Lanzilli, de Ia t)ompañÍa de Jesús, enviaba desde Yals al Su¡rerior de los Nlisioneros de lourdes el ext¡acto de la carta siguiente que acababa de recibir
de la Misión de \4adagascar.

Pues no he sido yo ni la,l'ur:ulto.d n¡lrlit'a los que hemos hecho eso..." El 11 de Diciembre, este mismo Doctor viendo ír, Rosalía le tomíi la mano, y haciéndolamovet en toclos sentidos, decía: *Cómo hasido ello no lo sé; lo que sé es que Dios es quien ha curado esta mano.'' El 8 de Septiembre de 1875 la piadosa sirvienta vino á Ia Gmta con la peregrinación de Rennes á tlar gracias á Dios y á la Virgen Inmacularla. Conmovía ,.rír de su boca la relación sencilla de su enfermeclad ;. ,le su curación perfecta y constante; y uno se decía
,'c,n emocií¡n: ¡Bienaventurada, la sierva del Señor, que

<Tananarive.5 de Febrero de

,l874.

ha,:reí,1r,'. esperado

y amatlo!

,,H¿ce algunos días que sor Atanasia, Religiosa de San José de Cluny. que tiene en nuestra Misión una reputación glaude por su habilidad y su abnegación en el cuidado t1e los enfermos, fué llaniada por una numerosa familia protestante para cuidar de un niño

368

crENTo cTNCUENTA t\[rrJacnos

{

I

DT NUESTR,A SENoRA DE

I,oURDES

369

de algnnos meses. Oomo la enfermeilatl inspirase serios temores, la Hermana le confirió desde Iuego el Baubismo y le puso el nombre d,e Juan Rautista. uCnatro días después, el estado del niño fué desesperado. La familia se traslatló á una casa cercana á l¿ cle las Religiosas, y Sor Atanasia fué llamatla á totia prisa. ,,La buena Hermana llegó á la carrera y encontlÓ á su niño Juan B¿utista en la agonía; la familia no cesaba de llorar. Todo remedio era inÍrtil; el niño estaba perilido. Pero pensando que tal vez con una fuerte fricción le vendría, á lo menos por un poco de tiempo, el calor y la vicla que se iban, sor At¿nasia corrió á buscar una pomada para fricciones, y al volver encontró á su superiora la Madre Gonzaga, ír quien refirió en ilos palabras el estado del niño' "Pnes bien, r,dijo la Superiora, hágale V. beber un poco de agta r,de Lourdes.,t ,,Acudió sor Atanasia por eI frasco de dicha agua' y con él al latlo rlel enfermo, á quien echó en la boca algunas gotas. Apenas las tragó cuanclo sus ojitos se abrieron; se le dió segLrntla dosis, y los ojos recobraron la vida ; eI niño agitaba las manecitas' Iln grito de ailmiración se escapó entonces de toclas las bocasCubrieron de besos aI tlueriilo infante lesucitado, sin atreverse no obstante á dar á su ánimo una completa expansión tle alegría. ,,Después de un cuarto de hora mandó sor Atanasia que entr¿se la nodriza, y apenas tomó ésta al niño en su seno y le aplicó eI pecho, cuanclo agarrándolo el niño con grancle apetito alejó todo temor de los

circunstantes; y á los lloros suceclió una hilaridacl general. r,Ha sido un milagro, exclamó la tlermana, y rr€s un milagro de l{uestra Señora de Lourdes,,, y c0nvidó á la familia reconocitla á que fuese al día siguiente á saber lo que era eI agua de Lourdes. ..Al día siguiente, en efecto, esta uumerosa familia vino á oír la explicación prometicla. Y ese mismo día la madre del niño Juan Bautista, hasta entonces protestante, envió á la escuela de las l{ernanas á sus d.os hijas y ocho esclavas jóvenes, asegurando respecto de .Inan Bautista que su edricación correría á cargo rle
Ios Padres.

370

CIÍNTO CINCUENTA MIITAGIiO

S

DE NUESTRA snñon¿. DD

rrouRDES

371

plicará hasba su último suspiro al Divino Pastor que derrame sobre \¡uestra Grandeza abundantes bendiciones.

iI
Curacién de sor María Catalina, que estaba enferma hacía treinta y tres meses, en Boulogne'surMer, el 16 ile Febrero tle 18?4.
La relación de este gran milagro fué rernitida directamente al se dignó refrendarla y enviarla áLos Annales de Lourde¡.

ilustrisimo señor Obispo de Arras, que

uA, monseñor eI Obispo de

Arras.

Boulogne, 19 de Marzo de 1874.

*Dos métiicos f¿mosos y acreditados en l¿ ciudad, los Sres. Gros, padre é hijo, fueron llamatlos paraasistirme, y todos sus esfuerzos fueron ineficaces para curarme. Pociones calmántes7 remetlios enérgicos, sanguijuelas, etc., etc.z todo se empleó y todo fué inútil. El mal persistía, las crisis violentas se renovaban á menuilo, y una opresión penosa y espasmos dolorosos hacían creer muchas veces que iba yo á dar el últirlo suspiro. uDespués de haber hecho una porción de novenas y recibido los últimos Sacramentos, había acabado por no pedir á Dios más que paciencia y resignación. Sin embargo, la lectura de un milagro obrad.o por la SantÍsima Virgen me volvió á dar esperarna; y animada
de una grande confianza empecé, en compañía de mis queridas Hermanas, una noyena á Nuestra Señora de

*\:uestLa Granrleza. con su bondad paternal , se tlignará permitir á l¿r última de sus hijas que Yenga á participarle el favor insigne que se dignó concetlerle Nuestra Señora de Lourdes el 16 de Febrero. ,,Hubiera yo querido, monseñor, escribirle en el mismo momento, pero mis superiores me aconsejaron que aguardase. Mas ho¡'que ya no puetle caber duda sobre mi perfecta curación, tengo necesidatl y me es grato proclamar la gracia de X[aría fnmaculada. .\:uestra Grand.eza record.ará sin duda haber visitado. aninaclo y consolarlo por tres veces á una Religiosa del Retiro cristiano de Boulogne que hace tlos ,i tres ¿rrios yacía en el lecho del tlolor. Para agratlecÉrr]: \'ü€Stlas caritativas y preciosas visilas, ella su-

Lourdes; y eI último día de ella quise terminarla á los pies de ,Iesucristo con riesgo de espirar en la capilla. que fué donde María quiso mostrarse una vez
más la ,,Salud de los enfermos." ul-,a Misa iba adelante y y0 me encontraba muy mal; pero aI Bo.itctut sentí un bienestar inexplicable y como una mano invisible que me quitaba todos mis do-

lores. De rnis ojos brotaron abunilantes lágrimas, y caí de rodillas, lo que no había podido hacer desde que enfermé, que hacía treinta y tres meses. permanecí no obstante de rotlillas y sin molestia hasta el fin del Santo Sacrifleio, durante media hora de acción

372

crnNro crNcuENTA Mrr,acx,os

de gracias y clurante los ejercicios que han tenido lugar en toclo el curso del tlía. ,,Monseñorr desde aquel día feliz continúo muy bien; sigo las Reglas de la Comunirlad y asisto á Ia clase. r,¡Gloria, amor y reconocimiento á María Inmaculacla
!

DE NUESTRA SNÑONI. DE

I]OURDES

373

ilI
Ouración instantáne¿ tle José Schmidt, novicio tle la Compañía tle Jesús, en Holantla, el 16 de Febrero ile 1874.
En ei indicado dia, laVirgen I¡rmaculada de Lourdes se diguó devoh'er milagrosamente la salud á un joven novicio de la tlonlpañia de Jesús en el Limburgo holandés, -v el Superior de la casa quiso por si mismo dirigir la siguiente relaci(rn al Padre Director de los Annales de Lourdes: Wynandsrade, cerca de Heerien (Limburgo holandés), 5 de Agosto de 1874.

,,Son ll.q.ni¡. C¡.r¡.lrNa

F,tvnp.,

Por copia conforme,

t
(t)
médicos.

J. R. J.,

oltí,spo rle

Arras (l).

Véase en los comprobantes, n.o 1?,

el certificaclo de los

Mi reverendo Patlre:
Para cumplir con el deber de agradecimiento á que €stamos obligados con nuestra Madre Inmacttlatla, J para mayor gloria de Dios, vengo á suplicar á Y. se tligne publicar en sus Annales la siguiente relación del señalado f¿vor con que hemos sido favore,cidos:

A

mediados

Schmidt, novicio rle

de Diciembre rlel año pasatlo José la Compañía cle Jesús, fué aco-

metiilo, á consecuencia de una violenla inflamación en la garganta, de una especie de parálisis que afectaba principalmente las piernas, la cabeza y los órganos de la yotz. Le era ya imposible dar un solo paso

374

crENTo crNcurNTA Mrrracnos

DE NUESTRA

snñonl llE

sin el auxilio cle un brazo fuerte para sostener casí todo el peso tle su cuerpo; ¡ tan débiles é incapaces de lleyarlo estaban sus pies ! Hasta cuando quería sentarse necesitab¿ auxilio extraño para n0 caer de golpe sobre la silla. Tenía aclemás tan rlebilitarla la cabeza, que no obstante de estar acostumbrado á una vicla estudiosa no podía sopoltar la menor aplicación de espíritu. Si entraban á verlo muchas personas juntas, aunque fuera por pocos instantes, ó si hablaban un p0c0 alto al rederlor suyo, perdía en seguida el conocimiento y caía como tlesmayado encima de su sillón. En cuanto á la par'álisis de la laringe, el 15 de Enero se obseryó alguna mejoría, asi es clue ese mismo día por la noche y por la vez primera desde treinta días, el enfermo pudo prorunciar una paiabra con voz ronca, pero inteligible. Sin embargo, el 15 de Febrero, es decir, la víspera de su curación, su voz carecía completamente de tono y flexibilidad. El estado de nuestro enfermo era en lo tlemás constantemente el mismo. Cada día se Ie veía, sostenido por uno ó dos compañeros, recorrer lentamente los correilores, ó si eI tiempo era bueno las avenidas del jardín, con ei semblante abatido, los ojos cerratlos, la aabeza sobre eI pecho y arrastranilo literalmente ios.
pies. Convencitlos del carácter tenaz

cloctor satlos unos pocos días no tenía Capellmann le prometía ttna curación completa, perrl le declaraba al mismo tiempo que ella exigiría dos meses y quizás más; y también le rlaba la seguridad de que en la primavera haría tlesaparecer, con ayuda tle las aguas de Aix-la-Chapelle, los irltimos restos cle su debilidad muscular ó parálisis si para entonces por la electricirlad no se había obtenic'lo todavía un pleno éxii o.

rrounDns algún alivio. El

37í'

Xll viernes 13 tle Febrero el Dr. Oidtmann volviÓ á ver al enfermo, y no habiendo notado eI más ligero cambio en sentido favorable, prescribió el empleo del aparato eléctrico; y se estaban haciendo diligenciao para procurarse dicho aparato, cuantlo el 16 de Febrero un suceso tan inesperado como feliz hizo inutil
su uso. El mismo día tle la visita tlel Doctor, nuestro enfermo había recibido agua de Ia fuente milagrosa de Lourdes, y desile el mismo momento se sintiÓ a,nimado de una gran confianza en el s0c0rr0 de la Santísima Virgen. Al día siguiente, que era sábado, bebió algunas gotas de dicha agua y se lavó con ella los miembros enfermos, lo cual continuó hacienclo los días sucesivos, al mismo tiempo que, de actterdo con sus coltnovicios, solicitaba asiduamente el socorro de la Virgen poderosa. La continuación de estos sttcesos la t,rmamos de la relación que él mismo escribió algunas ho-

rle Ia enfermedacl,

fueren ll¿mados en consulta dos métlicos: el Dr. Capellmann, cle Aix-la-Chapelle, y el Dr'. t)ic'ltmann, de l{eersen. Después de un largo y
cle ,Febrero

el 8

esclupulosa examen, clecidieron estos señores someter

al enlérnt,., á uua ltteflicación por la electricirlad si pa-

ras después cle su maravillosa curación. ,,Ayer 15 de Febrero, reflere, á eso de las cinco de la tartle, estando seutado como cle costumbre en mi sillón, se apoderó de mí repentinamente un vivo cleseo

376

CIENTO CINCUENTA }IIIIAGBOS

DD NUESTF,a SnñoBA DE

r,ouRDES

37

t-

de mi curación, acompañado tle una firmÍsima confianza de obtenerla por intercesión de Ia Yirgen l\taría. Esta conflanza era tan grantle, que yo tenÍa c¿si la plena seguridad de que al día siguiente María me devolvería la salutl por completo. Así es que cuanrlo el Hermano enfermero vino á las siete de la noche á friccionarme las piernas con alcohol, según lo ordenado por los médicos, le dije: uHoy, querido Hera[r&Ir0r le ruego n0 me frote con alcohol, sino con ¿¿agua c1e Lourdes.u El buen Hermano se sometió sin dificultail á mi deseo. Por fin llegó la rnañana rle tan desearlo día. l{ingún cambio había habido en mi estaclo. Mi confianza, sin embargo, Iejos de disminuir, se aumentó. A cosa ile las siete supliqué al Hermano que me lavara üna vez más con el agua de Lourdes; lo
que hizo con mucho gustor mientras que )'0 me encomenclaba con una conf.anza inquebrantable á la divina }Iadre. En este estado se retiró el Hermano; y cuando me yí solo, el deseo por una parte y Ia confranza por otra no me tlejaron ya reposo. Tomé otra yez el frasco de agua milagrosa, que se encontraba cerca de mi cama, y me puse á Iav¿r ampliamente las partes doloridas. uBuena DIadre, d.ecía yo, aquí es "ilonrle tengo mal, y aquí, y aquí... Yos lo sabéis, yo É{n0 os he invocado jamás en vano. Vos me escucha,,réis esta vez también, tengo la íntima confianza.' ,,Después de estas palabras y otras semejantes que rute sugería un vivo sentimiento ile confianz¿, me levanté tle mi cama, y apoyado en la pared empecé con tratiaj,,r á vestirme, invocando sin ilescanso y cad,avez c0r más insistencia á Aquella rle quien yo esperaba

mi culación. Entre otras oraciones dije eL Mcrnot'art:, tlel ctal hice después una especie de paráfrasis tal como el colazón me la dictaba, y añatlí para concluir ula Aoc lllaría. Habiendo acabailo así cle vestirme, traté penosamente de abajarme hasta eI suelo. ¡ Cuál no fué mi sorpresa cuan{o sin apoyarme me vi tlerecho sobre mis pies, firme como un roble ! trIe puse en novimiento, ¡ aniluve con tanta facilidarl c0m0 antes t1e mi enfermedad. tr)mpecé á hablar, y mi voz estaba más fl.exible y más sonora que nunca. Toda rlebilidart tle Ia cabeza había desaparecido. Con los ojos llenos de iágrimas y conmovido de agratlecimiento y de alegría, me puse de rodillas para dar gracias á María con un errérgico Magnfficat." L,a curación, cuyo relato se acaba de leer, er,a tan completa como había sido instantánea. El mismo á quien habíamos visto la víspera reclucido á hacerse arlastrar con tanto trabajo, se tlirigía en este momento á grandes p¿sos, s0l0 y sin apoyo, hacia la capilla trrrrra clar aIIí gracias á la Señora que acababa de hacerle un favor tan estupendo. A medio día toda la Coniunidatl se reunió para cantar solemnemente el Magnif,cat delante del Santísino Sacramento expuesto (1), y durante esta ceremonia eI afortunado novicio serví¿ tle monaguillo y se unía al canto con totla la fuerza de su vOz. Por la tarile dió conmigo un paseo bastante largo sin experimentar ninguna fatiga. En una palabra, José (t) Se celebraLa
¡r

de las Cualenta llora-c cn expiacirln de las loculas del Carav

en{,onces en nue-stra capilla

la

devoción

al.

378

CIENTO CINCUENTA MUJAG:ROS

DE NUESTRA snñon¡. DE IoTTRDES

379

Schmidt está hoy tan bien como acaso no lo haya estatlo jamás en su virla. Gracias sean tladas á nuestra }fadre fnmaculada, y ¡quiera Dios que este inmenso favor otorgailo á nuestra Comuniclarl por su tr{aclre Santísima la haga exaltar, bentlecir y amar más y más ! Dígnese acepüar, reverenc.lo Patlre, la expresión de mi profundo respeto. Gurr,r,nnlro Egnnscr¡swnrr,En,.
r5'.

[\,
Curación instautánea tle una gastralgia crónica 22
d,e

in-

curable. (Paulina Seytlel, tle Belfort. Lourtles,
M.amo de 1874).
Relfbrt, 29 cle Abril de
1874.

./.

tr{i reverendo Padre: Para gloria de la Virgen Inmaculada tle Lourdes voy á transmitir á V. algunos cletalles tle mi enfermedad y tle la milagrosa curación qne Ia Santísima Virgen acaba de obrar en favor de su indigna sierva. Hacía diez años que sufría yo de una enfermedad de estómago que ya se había hecho crónica; sufría de vómitos, y mi estómago rechazaba toda especie tle alimento sin que ninguno Ie conviniese, prles cuanto más

ligero era el alimento que tomaba, menos lo conservaba. Los médicos más céIebres habían ensaytr,clo todos sus recursos para cür¿rrne, y me abanilonaron sin haber conseguitlo más que aumentar mi mal. Entregada á mí misma, desesperaba de curarme nunca, y liasia había hecho el sacrificio completo de mi viila, á no ser, decía yo algunas veces, que el buen Dios me ayurle y haga un milagro. Esta era mi única esperanza, pero me encontraba indigna de tal favor; mas la bondad misericoldiosa de llaría fnmaculatla

380

crENTo crNcuENTA MrrracBos

DE NUESTRA SENoRA Dn

LoUB,DES

:l8l

ha tenido piedarl de mí y se ha inclinado hacia mi pobreza, y mi vida será clemasiado corta para bendecirIa y darla dignamente las gracias. Siempre he creído que l{uestra Señora de Lourdes
potlía curarrne, mas cuando me h¿blaban de Ella yo respondía: ¿,La Santísirna Virgen, si quiere, me curará aquí tan bien c0m0 en Lourcles.', P¿ra reanimarmi fe me encomendaba al Sagrado Oorazón, prometiéndole fidelidad toda mi vida si se rlignaba oírme. ¡El

la voluntad de mi hermauo, que lo creía una imprudencia. En cualquiera otra circunstancia lo habría sido, pero la Santísima Virgen estaba allí; Ella es más fuerte que todo. Apelas entré en la piscina, se produjo una revoluciírn interior en mi cuerpo; lo que yo sentía no era ordinario. Al volver á donde estaba mi hermano n0 pude menos ile decirle: r ¡ llstoy curacla !,, Para é1, como prueba evidente y palpable del milagro, era preciso que yo tomase alimento. Al volyer al hotel recé algunas oraciones en acción tle gracias... Hice la primera comida y no la devoh'í, antes la digerí bien, lo que no me había sucedid,o /¿ttcía dia: a'iio.s; y desde este día,22 de Marzo de 1874, no he experimentatlo el rnás ligero malestar de estómago ni la menor recaída; en una palabra, la Santísirrra Virgen tr{aría Inmaculada me curó stibita y raili-

Sagrado Corazón no niega nada ! Casi repentinarnente me vino el deseo de ir á Lourdes, dond.e encontraría mi curación. Cacl¿ día se aumentaba mi confianza en María fnmaculada; pensaba en trlla sin cesar; por la noche me desperlaba este pensamiento y me llenaba de satisfacción, porque tenía la convicción de tlue iba á curar. Yo quería ir á Lourdes sin tardanza; rne sentía c0m0 apremiarla á partir. X'ijé el día de la Anunciación para mi visita á María fnmaculada. Mi familia me dejaba en libertacl; mi hermano me itconrpañaba; yo iba con gusto, pues entreveía el término tle nis males; estaba radiosa de confianza. Llegamos á Lourcles eI domingo 22 cle Marzo á las siete de la noche, J' á pesar rle mi debilidacl y de las fatigas del viaje quise ir en seguida á la GrLrta. X[e parecía entonces que el milagro existía ya; ¡ tan extraordinaria era la confi.anza que experimentaba entouces! Yo misma n0 me reconocía, ¡' decía: ,,Est¿r confianza es una gracia: la naturaleza no puetle protlucir cosa semejante." Cuando llegué delante de Ia \-irgen nc, pud.e rezar; estaba enajenatla y no hacía ll.r¿is ,lue mirarla: quise meterme en la piscina contra

ca,lmente.

Amor, fidelidad y r,econocimiento; he acluí tres paIabras preciosas que n0 se borrarán nunca de mi corazón con la gracia de Dios.
No sé, reverenilo Padre,

si Ie he

dicho suficiente-

mente todo lo que conviene que \r. sepa. podría añarlir todavía qne estaba sufriendo desde Ia edad de cloce

años (hoy tengo veintiocho), y descle hace diez mi mal se había aumentado y se habí¿ hecho crónico como tlije al principio. Con mi carta acompaño el certificailo tle un excelente médico que me asistió concienzuilamente. El primer médico que me visitó tlurante t'los años fué

llr.

Peiit-Jean, ile Belfort; después fué llr. Coze, cuyo certiflcado es arijunto. También me asistió por

382

crENTo cTNCUENTA Mrrracnos

DE NUESTTia

snñonl

DE

TJouRDES

883

espacio de un año sin ningún resultado Mr'. Spindles, de Bonchamp. Mr.. Yautherui, de Belfort, rne visitó alguna que otra vez en los últimos años, y me aban-

donó.

EI últino fué IIr. Prery, de Belfort,

que ha-

biéndome visto en los últirnos momentos, se ha ailmiraclo de este brillante milagro.

V Curación súbita tle la Srta. ile Margerie, en Sceaux, corca tle París, el22 de Junio ile 1874
Mr. Eugenio de N4argerie, padre de la joven, para gloria dc Nuestra Señora de Lourdes ha escrito de su mano con amable talento la interesante relación que reproduoimos aquí, dirigicla al Padre Director delos Annales de Loutdes.
Guethary, cerca de Biarritz, 22 de Julio de I874.

Creo, reverenrlo Pad.re, que estos datos serán suficientes, mas si no lo fueran sírvase avisármelo. ¡Hagamos todo lo posible para gloria de María Inmaculatla ! Sírvase aceptar. reverendo Padre. los respetos de

la hurnikle sierva

cie

llaría.
Parrr,rxe

Srrnrr, (1).
el cerlificado
del

(1) Véanse en los cornprobantes, n.n 18, médico.

Mi reverendo Padre:
Hoy hace un mes que nuestra hija fué curaila sú-

tita y

completamente por Nuestra Señora de Lourdes.

Si yo hubiera seguido eI impulso de mi corazón haLrría escrito á V. el mismo día para dar gracias á Dios y á su Santísima Matlre, pero he pensado que sería mejor' esperar con eI fin cle que fuera á todos evidente que la curación ltersiste. I{uestra hija Carnila tiene tlieciséis años y medio. El 22 de Junio hacía ocho meses que estaba gravemente enferma. Los médicos denominaban la enfermerlad reblattd,ecinú,cnto de la tnucosa, del estdrnago. Esta enfermedad se nanifestaba: 1.o Por ana reltulsirin ai,olettta ltara lodtt, cspecie tl,c alintento, y particularmente para los que le hnbieran sido más provechosos, c0m0 carne, caldo, jalea de

I

384

crENTo orNCüENTA Mrr,acn,os

i

DE NUESTEA SENoRA DE

LoUBDES

3gir

carle, huevos y lacticinios. So]amente tomaba, y esto hacienilo un grancle esfuerzo de virtucl, un poco de chocolate 6 café, algunas legumbres, pan mojado en salsa, frutas ó confituras, todo ello en proporciones inflnitesimales. Durante dos meses (Febrero y l{arzo) se estuvo alimentando con albondiguillas de carne
machacada que tragaba sin masticar, mas

al cabo de

este tiempo una repugnancia invencible la obligó á re-

crur:les en cl estri'tlt0tgo. Como parecía que estos dolores se redoblaran inmetliatamente después de las comiilas, esto er¿ motivo cle temerlas ó de tomar los alimentos en la menor
posible cantidad. Bien sabe V. cuánta influencia tienen las enfermerlades cle estómago sobre Ia parte moral. Camila estaba por lo general triste y taciturna. El menor ruítlo la fatigaba, aun el de Ia conversación. I-.,as más de l¿s veces comía ella sola, y salvas dos ó tres excepciones huía la socieclad de las personas que más amaba. Cuando vinimos á nuestr¿ pequeña casa de campo de Sceaux, cerca de París, á mediados de }fayo, creímos un momento que estaba mejor, á lo menos moralmente; pero n0 tardamos en reconocer qtte sü estado, por éI contrario, se agravaba. Cada vez comía rnenos; iba enflaquecie4ilo, y sus fuerzas disminuían tle día en tlía. Con gran pena, apoyada en mi brazo, daba el paseíto prescrito para después de la tlucha hidroterá1rica. Pasaba gran parte del día acostada en sn cama í, tentlicla en el sofá, \uestl'a inquietucl crecía, á pesar tle que eI médico

nunciar á ellas. 2.o Por dolo.t'es 'ittcesontes

y

al contrario, como he dicho, cada vez nenos. y por otra parte, no potlíamos disimularnos que seguía el ca_ mino ile su hermana Angela. muerta en 1g69, á la misma edail de dieciséis años y cle la misma enfer_
medad.

de casa aseguraba que no había ningún órgano esen_ cial comprometido en nuestra niña, que él la curaría, que se trataba sólo cle hacer que la yolviera el apetito, y que cuando comiera estaría salvad.a, etc. Pero, por una parte, nada cle cu¿nto se había inten_ tailo había sido bastante á volverle el apetito: comía,

Hacía varios meses que Camila bebía casi todos los días agua de Lourdes. No dudaba d.e la onut,i,potcntía su,ppleu tle Ia Yirgen Inmaculad.a, aunque n0 se ser_ tía impulsada á invocarla por sí misma.

A mediados de Junio mi hija ma),or, rnadaule yer_ nay. enferma también ) mu)' afligida de no tener hi_ jos, se disponía á partir con su marido desde Cháteauroux, donde vive, para Salies-de-Béarn, cuyas aguas le habían aconsejado. Los esposos \¡ernay resolvieron pasal, por Lourdes para orar allí por el buen éxito de su esiación en Sa_ lies y por la curación rle Camila. Ellos sabían por nuestras cartas cuán poco tran_ quilizador era su estado. El donringo 14 de Junio. ¿umentándose nuestras inquietutles. dispusimos que nuestro hijo mayor, Car_ los, fuera á unirse con su hermano y hermana, y nos representara en Lourdes, á fin cle alcanzar de la San_ tísima \¡irgen esta curación que. hnmanamente ha_
blando. nos parecía c¿il¡r vez men0s verosírnil.
Zlt

I

386

,

'crENTo clNcuENTA Mrr,acl,os

¿

DE NUESTRA snñon¡. DE

rrounDns

3g7

La semana que siguiii desde el lunes 15 aI lunes 22 fué una de las más miserables que hemos pasatlo. FÍsica y moralmente, jamás había estado la enferma tan grave. Entre tanto, á petición del Sr. Vernay, paclre tle
nuestro yer'ro, el domingo 14 se dió principio en Lourdes á una novena de }Iisas por la curación de su entenatla, nttestra hija nayor, y d,e nuestra hija
Camila. El lunes 22 de Junio, por la primera vez después de quince días, y cetlierldo á la insistencia de su m¿dre, Camila fué á dar un paseo en coche en eI bosque de Yerriéres. Era un ejelcicio muy recomendado por el Doctor, pero al cual no se prestaba' c0m0 tampoco á ninguna especie de movimiento, sino con stlma repugnancia. Bstaba acompañada de su madre, de su herrnano más joven y de nuestro sobrino el abate llanuel de la Perche, vicario en S¿n Francisco de Sales, de París. Camila estaba más triste, más melancÓlica y más
silencios¿ que nunca. A cosa de las cuatro

presente, contestó la maclre, que hriy -¿Tienes ternina la novena de Misas que se ha dicho en Lour_ des por ti?
coche, y como no se venden comestibles en el bosque de Verriéres, y nada llevaban en el eoche, porque Camila no tomab¿ nunca uacla eu_ tre una y otra de sus pobres comidas, se dirigieron hacia la casa de Sceaux. La alegría y Ia vida habían vuelto á aparecer, y Ia joven resucitada decía á su primo el abate cle la per_, che: "Siento un gran vacÍo en el estómago, y de bue_ na gana lo llenaría con cualquier cosa. No comprendo la repugnancia que antes tenía á los alimentos.,, La madre y la hija habían tenido el mismo pensa_ niento de ir primero á la iglesia á dar gracias á Dios; pero la necesidacl de alimento era tan violenta, que al pasar tlelante cie la casa tuvieron que detenerse para madre. -Sí, Volvielon á subir al

y ntedia bajaron del coche pala seutarse á la sombra. Camila se había quetlado en el coche, pero luego bajó también; y extenuada de fatiga se tendió á lo largo debajo de un arbol, á cierta
distancia de los acompañantes' De repente se levantó y se fué hacia su nadre'
dijo. -llatlre, creo que tengo hambre, le Puecle V. pensar cuánto se emocionaría el corazÓn matental ¿l oir estas palabras que hacía cerca cle un ¿fl,-, 1ir-r h¿trían oído.

comel un bizcocllo. Hora y media después, al volver de parís, ne contaron lo sucedido sentados á la mesa; y yo veía con grande sorpresa á mi hija comiéndose un plato cle so_ pa, c¿rne v postres.
¡ Estaba curatla !... Hace un mes de esto. La inüegritlad de la curación no se ha desmentid.o ul solo clía, un solo momento.

En lugal cle sentir aversión por la comida, tiene un apetito colistante y normal. No le quecla la menor fuaza d.e los dolor.es tle estómago que antes n0 la dejaban un nomento. y este estómago, en otlo tiernpo inerte, funciona ahora no

388

CIXNTO CINCUANTA MILAGBOS

DE NUESTRA snñona DE rro[JRDES

389

solamente sin causar dolor. pero ni aun la menor molesti¿ ó eI menor embarazo. I-.,0 demás del tttodus riucncli ha cambiado aI misno tiempo.

que sea el porvenir que Dios nos reserva á unos y á otros, píclale que encuentre siempre en nosotros y et todas partes fieles y ardientes servidores suyos.

A la mañana del día siguiente recorría tocla la pequeña población de Sceaux para llevar Ia buena nue\¡a rle su curación á éste y aqué1. Iba á ver los niños del Patronato de las Hermanas; )' la que tan montaraz se mostraba Ia víspera, bajaba á la sala para recibir á cuantos la venían á felicitar. Acostarse durante el día ó tenclerse en eI sofá no lo hacía ni una sola vez; y á Ias personas á quienes antes no potlía sufrir en conversación, Ias invitaba á courer los días siguientes, pasanclo con ellas tardes enteras sin fatiga, cuantlo ¿ntes media hora de conversaciÓn la rnolestaba. En resumen, reverenalo Patlre, sin querer absolutamente clar aI suceso el carácter de tnilagro, cuantlo consiileramos la instantaneidatl . Ia conpleta curaciÓn y la coincictencia con la peregrinación á L.,ourtles' sobre todo con Ia terminación d,e Ia novena de Misas, es imposible dejar tle ver ahí la mano de Dios y la misericordiosa intervención de María Inmaculatla, y no podemos menos de experimentar por tan gran favor un reconocimiento sin límites.
Toclos hemos venido en peregrinación tle acciÓn tle gracias á la Gruta milaglosa. dond.e nuestra alma se
h¡r inundarlo tle
r1uÉ S€

llue. nn M.lnennrr.
de ser excelente, tan excelente que le

Destle entonces, la salucl de la Srta. cle l{argerie no no ae;oao ha permiticlo realizar un

pensamiento santo que el agradecimiento habÍa hecho nacer en su corazón: ha entraclo en el NIona-qterio de la Visitación de ParayJe-tr'Ionial, donde gusta, á la luz tlulce y ardiente del Sagrado Corazón de Jesús, las grancles bendiciones prometidas en los irltimos años tlel ,"iglo XVII por Nuestro Ser-ior ii l¿L Btlrta

Margarita I{aría.

la atmósfera piailosa y casi celestial respira en la Cripta y en Ia Basílica.

Pelo esto no basta. Ayúdenos Y.. revereudo Patlre, ir¡'u,lt \-. á esta niña que tan señalado favor ha recilri,1,',. v ti,,, Ia olvide nunca en su,s oraciones, Cualquiera

390

crENTo 0TNCUENTA MrrracRos

DE NUEST.R,A SNÑON¡, DE

ITOUS,DES

391

VI
Curación súbita de una tisis tuberculosa llegatla al tercer gratlo. (París, 1." tle Julio de 18?4)
La curación de la Sra. Arn¡.rI. como lo hacen lotar los Anr¿ales de Lourdes. es una de las má-q admirables por su importan-

participó sus temores en Mayo último, y cuando vino á verme hacia el 20 cle Junio claba á su hija por perdida, porque el médico le había dicho que estaba cierto de la existencia de tubérculos en el pulmón. .El 26 del mismo mes su mujer vino á mí llorando suplicándome le indicara un remedio para salvar á su hija que se moría. El dolor de esta madre me partía

cia, instantaneidad -v efectos nlarar.illosos de gracia producidos en lasalmas. Ha sido referida por una señorita de ParÍs, cu-va relación conmovedora encantará v edificará al lector.
<París, 20 de Ago-sto de
1874.

,,Señor Superior: uConsidero c0m0 un deber enviar á

Y. la narración

de una curación instantánea que reune todos los caracteres de prodigiosa.

,,La Sra. Mallet de Arnal, cle veintisiete años de cor sus padres? su marialo, su hija de cuatro años y otra niña que criaba con sumo trabajo. al cual se añadió una enfermeilad de pecho
edad, vivía en París
que le sobrevino. La criatura fué tlestetada J. murió algírn tiempo rlespués, y la enfermedad de la madre hizo los rnás rápitlos progresos. Desde el mes de Ener'ú irltino arrojaba sangre. tln rnédico le dijo qüe n0 estal-)¿ tísica, pero que Io estaría después, y la lleva-

r'r'll al carnpo. ..Su pa'il'e. ti tluien c0n0zc0 tlescle su juventutl, me

el corazón, y me recordaba la Cananea clel Evangelio. Yo no tenía ningún remedio humano que ofrecerle. Pensando más en el alma de l¿ enferma que en su curación, acudí al remed.io que tiene siempre los mejores resultados, remedio que los enfermos cristianos aceptan con confianza; éste era una noyen¿ de oraciones acompañacla de Ia Santa Comunión. yo quería comenzarla al día siguiente sábado, y no me explicaba por qué preflrió lo madre aplazarla pala el lunes siguiente 29 de Junio. Ahora creo que esta clemora la inspiró Dios para manifestar mejor su pocler cuando el mal hubiera llegado á su último tér'mino. ,,Manrlé á la contrist¿da nadre un poco de agua cle la Gruta, que me habían traído cle Lourcles tlos pobres alsacianas, una de ellas ciega. ¡' ambas de salud muy quebrantada. Habían obtenido la peregrinación gratuíta á Nuestra Señora de Lourcles; y á pesar de sus deseos; sus oraciones y confianza no habían siclo curadas, porque Dios deja muchas veces á los suyos el tesoro de la cruz que los santifica, y sus milagros tienen siempre por fin último la salvación de la.s ¿lmas y su mayor gloria. ,,En la familia tle la Sra. At'nal habí¿r varias personas que vivían alejadas t1e los Sacr'¿mentos. Se mancló

I
I i

392

crENTo ctNcuDNTA Mrrrac¡os

DE NUESTBA snñon¡. DE

r,ouRDES

393

rlecir una lfistr por la intención tle la enferma el 2 de Julio, ¡' el 7 del mismo concluía la novena en la Comuniclatl en que vivo. ,,Al día siguiente, 8, vi entrar eu mi cuarto á una niña de cuatro años y clespués á una mujer joven... ¡ Era la enferma ! Yo exclamé : r¿Sois vos, hija mía?... ¿Vos?... ¡Qué impruclencia!..., Ella me contestó sin ninguna exaltación, con üna calma y sencillez encantadoras: ,,Sepa V. que estoy curada y no sufro ya..." Su madre, Ia madre desconsolada doce tlías antes, Ia seguía ahora enajenada, delirante de alegría y de felicidatl.

más; andaba como si nnnca hubiese estado enferma;

restablecidas. Luego se levantó, se fué al jartlín y se puso á limpiar l¿s ¿venidas. rpero este novimiento ,,de los brazos, le clije, es el máspenoso que podía V. hacer. ll¿s como estoy curacla,. . . ;r rssps¡1riió ella " con la misma tranquilidad. *Para venir á verme el g de Julio había tenido que andar á pie un largo trayecto, había esperado tres cuartos de hora en la estación y viajado en ferrocarril y en ómnibus. Había subido mi escalera como los de_

,,I\Ie contaron que desrle hacía mucho tiempo la enferma tenía una fiebre cada vez más intensa ; los pómulos rle las mejillas rojos ; los ojos irritados; los golpes de tos incesante amenazaban la vitla de la pobre enferma; los pulmones eran arrojados por la
insomnio completo; repulsión de toilo alimento; ningrna posición encontraba bnena en la cama, ni en el sillón, haciénclose llevar tle la una al otro; la cabeza la inclinaba sobre el pecho, y la respiración era sofocante. Su ¡radre tenía accesos de desesperación ; su marido no se atrevía á mirarla. ,, El lunes 29 de Junio comenzar'on la novena, tlando á Ia enferma agua tie la Gruta, y al día siguiente ya rnanifestó deseos de comer. I-.,e presentaron un bcr'l'tcttck, en la persuasión de que, c0m0 de costumble. no lo tomaría. Lo comió, y se durmió á l¿s nueve de l¿ uoche. ..-\1 ,'líir siguieute, 1.o cle Julio, se despertó á las nueve L1e Ia nranana. sin tos, sin clolores y con las fuerzas
expectolación

sll voz, su color, sus ojos, todo era excelente. Ocho días antes sentía un frío glacial, teniendo los pies sobre un ¿alentador: ahora llevaba un vestido propio de la es_ tación.

I

,,Ife prometieron hacer en acción de gracias una novena qne terminarí¿r, con la Comunión. Durante est¿ iroveua una circunstancia tocanbe á la saluil se produ_ jo en la Sra. Arnal sin ninguna crisis. Su padre vino á verme el 4 de Agosto muy conmovido, derramando
lágrimas de reconocirniento. Toila la familia había
cumplido su promesa;toclos habían comulgado, y esta_ ban resneltos á continuar practicando sus deberes de cristianos.
.,

E.

Sneoun.

,t

El 6 de Enero de 1875, añaden los Annales, la Srta. Segontl nos co¡rllrmrLba con Lrna seguncla carta la excelent,e saluci de la Sra. Arnal, corroborada, asi como el relato de su curaeirin, por sus pa(lres v el marido de la fhvorecicla de tr4aria.

394

crENTo cTNCUENTA MrrJacnos

J

DE NTTES'IRA SEÑORA DN

ITOURDES

395

hablar así, pues desde la inauguración cle las pere_ qrinaciones de Lourdes este estableciniento, bajo la
\TIT

Sor María Bernartlina, R,eligiosa tle la Sapientia, curatla tle una glántlula cancerosa. (L,ourtles, 3 tle Julio ile 18?4).
Sor L{aria llernardina estaba en el Hospicio de Niort, -v formaba parte de la peregrinacil-rn que se organizó en esta ciud¿rd ¿i fines de Junio dc 1[J74 en reconocimiento de la maravillosa curación de Carolina Dsserteau, que había tenido lugar en f,ourdes el 3 de Julio del año anterior. [,o que hubo de particular en esta curación tan evidentemente milagrosa fué que la agraciada con el milagro no se apercibió de ello hasta su vuelta <1e Lourdes, oomo se va á r.er. Bn efecto, leemos en los Anno.les <lel n¡es de Febrero de 1877:

dirección de Mr. Cotillón, su piadoso capellán, no ha dirigir haci¿ la Gruta fervientes y nunlerosas caravanas de Hijas de María. ,,El Rrlo. P. Briant, celoso organizador y putiiéra_ mos decir apóstol de las peregrinaciones niortesas, n0s lia edtrito la carta que va á leerse á propósito del suceso de que se trata:
cesado de Niort,
,, 7 de

Julio de

1874.

IIi

muy querido Patlre:

Niort,

14

de Novientbre de 1876.

Mi reverendo Pad.re:
Habiendo\¡. manifestado últimamente á dos de nuestras Religiosas que han estado de paso en Lourtles el tleseo de tener algunos pormenores sobre la curaciÓn cle la H. María Bernardina, cle nuestra Comunidad, para mayor gloria de María Inmaculada me apresüro á satisfacer sus d.eseos clirigiéndole una copia de l¿ relación consignada en nuestra Sentana Littirgi'ca, tleI 1!r cle Julio de 1874. ..EI Hospicio de Niort ha vuelto á obtener este añ0 tuu scnillarlrr favor. favor bien mereciclo si es permitido

uLa H. Ilaría Bernardina, religiosa de la gagnen_ agregad.a al Hospicio de l{iort, sufría cruelmente hacía cuatro aitos de una inflamación cancerosa en el seno izquiertlo. La obetliencia sola había podido trilnfar ile las repugnancias de Ia paciente en sufrir la vi_ sita sucesiva de cuatro méilicos clel establecimiento con varios meses de interv¿lo. ¿, Totlos habían rleclarado que era imposible la ope_ raciíin, porque la enferma era demasiado débil y por_ que había adherencia. La inflamación, del tamaño de un huevo, estaba en efecto ligada á otra rle menor vo_ lumen que apareció bajo el sobaco por un cordón ex_ cesivamente sensible del grosor de la mitad del tiedo; así es que no qnedaba á la paciente más tecurso que ofrecer sus sufrimientos á Dios. El médico había he_

tia,

cho uso de todos los disolventes posibles, cuando hacia fines tlel mes de I'ta5 o la Hermana resoh,ió no rlirigir_ se ya más que á ltr Santísim¿r \¡irgen para que la li_

396

crENTo crNcuENT,t MrrracR,os

J

DE iiunsrri.\ snñon¿, DE

rrouRDDS

397

brara, no de sus sufrimientos, que aceptaba generosamente, sino del mal que le había obligado ya y podía ponerla todavía en la penosa obligación de recurrir á los médicos. En semejante disposición se h¿llab¿ la enferma cuando la lladre Superiora le anunció que se le permiliría ir á Lourdes, cuya noticia le pareció providencial, y partió con elltera confianza. uLo que sufrió clurante eI trayecto de Niort áilourtles sólo Dios lo sabe. Después de Ia Santa llisa, que se dijo á la llegada de la peregrinación, fortificada la enferma con l¿ Santa Comunión, r¡ue acababa de recibir, se dirigió á Ia piscina para lavar su inflamación. Se retiró Ilena tle conf.anza;pero este díayelsiguiente su estado fué el mismo; mas el viernes por la mañana, tlía señalarlo para la vuelta de la peregrinación, volvió á la piscina. uBuena l{adre, tlijo at tiempo de ulavarse, 0s ruego me quitéis este mal que me expo,,ne á visitas tan humillantes; clejadme con eI ilolor,
(que acepto, pero libradme de esta inflamación., ,,Acabada su oración se puso una complesa y partió, No volvió á sentir ningítn dolor, y en la noche tlurmió tranquilamente en eI vagón, sienclo así rlue hasta entonces no había podido cerrar el ojo.
,,Sintiendo necesidad de dormir la noche que Ilegó Niort, pidió á su Superiora permiso para retirarse. La Hermana enfermera estaba en el dormitorio en el
á momento en que entró,

dula ni del cordón! Sienclo de notar que en el momento de la úItima lociírn del viernes por la mañana la en_ ferma había sufriclo más que nunca. uHe aquí Lrs hechos tales como nos los ha. referido ella misma en presencia rie la Madre Superiora y de la Hermana sol.p... r, Gloria á Maria lnmaculatla ¡ !

aBnllNrr !).

,ilt,.n

lina Esserteau, que tuvo lugar et día de la visitación de 1873, J que en acción de gracias por esta cur¿ción tan notable y por los demás favores que Niort ha ob_ tenido en la Gruta de Massabieille, se hacía la citada de Julio de 1874 de que hablamos.
uPosteriormente á esta época, es decir. tlespués de y medio, la H. María Bernardina no lia vuel_ to á sentir el más mínimo dolor en el costado izquier_
dos años

,,Es cle notar. revelendo patlre, que esta súbita y completa curación se efectuó en la peregrinación nior_ tesa de los días I,2 J,3 de Julio de 1824, un añojus_ tamente después de la maravillosa curación de Caro_

y le preguntó cómo se encon-

do. ni siquiera se ha vuelto á notar Ia menor señal de su antigua enfermeclad. y no solamente Ia Madre Su_ periora y la Hermana de la farmacia, sino también las otras cuarenta Hermanas y muchas personas que ha_
bían observado su estado de tortura v de sufrimiento tle otro tiernpo pueden afirmar que la curación de sor

tlaba. ul{o sé, le contestó;venga V. á ver.,'Quitaron la compresa pLresta en Lourdes, y ¡cuál no fué l¿ admiración rle las tlos Hermanas cuanclo vieron que eI nral halría rlesaparecido sin dejar señal ni de la glán-

Illaría Belnarclina es conpleta y permanente. ,,1{o cesarernos de clar gracias á lluestra Señora ile Lourdes por los clos f¿r.ores extraordinarios que se ha

398

crENTo crNCrIENra Mrr,acR,os

NUESTRA

snñon¡. rlE

r,ounDES

Bgf)

tlígnado otorgar á nuestra casa. Por la curación tle Carolina Esserteau y la de sor lfaría Bernardina nos
complaceremos en repetir muchas veces:

'(¡H0n0r y gloria á la Virgen fnmaculatla! ,,¡Reconocimiento y amor á Nuestra Señora
!

de

VIII
Arlmirable curación de la Srta. de Fontenay. (Lourdes, lb ilo Agosto de lg?4)
Los archivos de la peregrinación de Lourcles guar<Ian precro_ samente la relación de la curación cle la Srta. d'e F.ontenay es_ crita por.ella_ misma, y que por -qer demasiado extensa no podentos publicarla textualmente; asi es que el extracto que ponemos ¡i continuación no es más que un conrpendio muyieduciclo en sus dos primeras partes. Este milagro es una ,le las
manifesta_

Lourtles

,,Ruego á V., reverendo Padre, nos ayutle á pagar á la Santa Madre de Dios nuestro justo tributo de reéonocimiento, y acepte... etc.

,,J.
<p,r

Corrr,r,óN,
al,>>

im er

c

ap ell drt d'el Ho spit

brillantes y más conmJvecloras del poder .i.".i.orde Nuestra Señora cle Lourcle_", y como ,ui ur"i,O un entusiasmo universal como se va á ver. :ion"._*Jr-. dioso

tado- de malestar

La Srta. Juana IIar'í¿ de Fontenay nació el 13 de Agosto de 1847 en Baccarat (Lorena), en donde su padre tlirigió durante treinta ¿itos la'famosa fábrica de cristales. A consecuencia ile una caída ile coche y de otra de c¿ballo pasó el invierno cle 1g66 en un es_ y languiilez habitual. Una mejoría

alguno; y la joven, siempre anémica, fué en 1869 y 70
¿i

la permitió hacer un viaje á Roma en 1867; pero al regreso se reprodujeron los síntomas y se agravaron súbitamente hasta llegar: al vahido j, casi al desmayo. La homeopatÍa la procuró algún ali_ vio; un procedimiento hiclroterápi.o no dió resultado
notable

tomarlas agnas de Aix-les_Rains. Después de la guerrtr, su farnilia fné á fijarse en Au_

400

crENTo cTNCUENTI r[rrJacnos

¿

Dn NUESTRA spñon¿. DE
Ia

rrouRDES

-ltr1

tun, patria de Mr. de FontenaJ', J' por consejo clel Dr. Manguin la énferma voh'ió á pasar otros ilos meses en Aix-les-Bains. Los doctores Lagoutte y Bouchacourt aconsejaron que pasase en Cannas el invierno; mas la dulzura de este clima no impidió que eI mal empeorase. Obligaban á la pobre lánguitla á que hiciera ejercicio, y cacla día estaba más incapaz de hacerlo. Le costaba mucho trabajo estar en pie; toilo movimiento le era doloroso, J' con frecnencia imposible; la sobrevinieron frecuentes síncopes, ¡' en las entrañas se le d.eclararon crueles sufrimientos. La joven enferma no había dicho aún toda la verdad, pero al fln le faltó el valor y manifestó explícitamente al Dr. Buttura, de Oannas. todo lo que debía saber. Este médico la dirigió á un especialista inglés muy estimado, Mr. Bennet. quien la leconoció y observó que las dos caídas habían hecho grandes estragos err las vísceras. La afección se había hecho crÓni ca, y después cle haber causado la ruína de todo el organismo continuaba manteniéndolo en un desorden general. Comenzaron las operaciones quirúrgicas, las cuales eran rln suplicio para el cuerpo, ¡ causaban tales angustias en el alma de la desgraciadajoven. rtrue sólo pensar en esta tortura moral se estremecía. La Srta. de Fontenay había leÍrlo en Lorena el libro de D. Enrique Lasserre. Disgustada hasta el horror tle las medicaciones de la ciencia, y esperando más bien en la Santísima \rirgen, se puso á hacer novenas á liuestra Señora de la Gruta. Su madre, vencitla por reiteraii¿s instancias, Ia condujo á Lourdes en Mayo cle 1S73. P¿só allí cerca de tlos semanas y un tlía casi

enferma que nunca. Ya no podía soportar otra posición qne la horizon_ tal, y Ia ma)'or parte de los movinientos le ocasiona_ ban agudos dolores; la conversación l¿ fatigaba horri_ blemente; el menor ruído le producía sobresaltosy mociones penosísimasl apenas era posible ¡iasear á la joven enferma tendida en un coche-y al paso. Su nta-

rreyeron curada porque andaba, pero por la noche volvió á estar lo mismo. Al volver con su madre á Aix-les.Bains se cletuvier'n en Montpeller, y habiendo consultado con el señor Courty, declaró que la ¿fección era más grave de lo que había dicho el especialista inglés, y después de una temporada rle baños en Aix, rle pasar: algún tiem_ po en los Alpes, y una segunda estación terrnal en la Bourboule, la Srta. de Fontena¡, volvió á Autun más

duración. Los métlicos insistían en que era indispensable la re_ novación de las operaciones quir,úrgicas, dicienrlo que sin este meclio no había ningunu .rp.ronra; mas su adopción era para el alma vir.ginal de la enf.erma tan insoportable martirio, que la, ieaccióuLo'at annlaría el_efecto de la operacián; así.. qou-on-rédico, que había comprendiclo bien su delicada natulaleza, se pronunció enérgicamente contra toda operación. En este estado fué como terrninó el aito de lgZB: En Febrero de lg74 nuevas crisis complicaron Ia si_ tuación; y en Abril el mal lrabía progresado todavía

dre la hallaba por la noche llorando de tlolor, tan pronto helada. tan pronto bañada de suclor, y algunas veces en un aniquilarniento casi cornpleto y de larga

402

crENTo CINCUENTA lrrrJacnos

¿

DE NUESTna

snñon¡ Dn

r,ounDES

.113

más, y era tal la debilidatl, que la madre de la enferma se vió obligada á dar cle comer á su hija como á un niño.IJn día la enferma, creyend.o queiba á morir, é iurpedida para hablar, hizo llantar á su Director, y se confesó por señas. La Srta. de Fontenay había resuelto en su corazón una seguncla peregrinación á Lotrdes' y sus patlres consintieron con la condiciÓn de que pusiese su alma en tales tlisposiciones que si la Virgen Santísima no respondía á su esperanza obrauilo una curación milagrosa, no por esto ltabía de desanimarse ni dejarse caer en un d,esaliento cuyas consecueucias serían funestas, y que además, no volviendo curada, al regreso habÍa de entregarse, sin nueva resistencia, en lranos de los cirujanos. Las clisis nerviosas iban sientlo más violentas y frecuentes, la postraciÓn se agravaba también, el semblante, hasta entonces natural, se alberaba r'ápidamente. Nadie se atrevía á preguntar al padre por el estado de su hija; ¡tal era el abatimiento que mostraba! La peregrinación quetló fijada por la enferma para el 15 de Agosto. El abate de Musy que vivía en Autírn, y cuya curación en Lourcles eI 15 de Agosto fué tan conocitla, visitó varias veces á la enferma alentándola poderosamente, y otras almas caritativas la sostenían asimismo eI] su esperanza' Otro apoyo rnejor tenía la piadosa joven en el santo sacrificio ile la Misa, el cual, por uri favor señalado del Santo Padre, se celebraba en el cuarto vecino aI
su-r-o iles,-le

14 de Mayo, y hallánclose muy abatida, tuvo nna gran pena porque el sacertlote no quiso confesarla, y deseaba comulgar al día siguiente.

El

He aquí lo que ella escribió llena- de tristeza, y

sobre esto: *Me tlormí

Santísima virgen. 8115, al despertar, estaba alegrey llena de esperanza. Había visto en sneños ¿i Bernar_

soñando coritunicaba mis penas á

la

Mr.

á la Yirgen.,, y yo la había abraÁdo con efusión, aunque con algÍrn reparo por su toca de Religiosa, pues asi estaba vestida. Este dulce sueño me llamó la atención, y el nismo día lo referÍ á mi confesor.y á
rle

tiel¿nte tle mí abriéndome los brazos, abra_ zándome fuertemente y diciéndome: ( l{¿da temas, serás curacla en Lourdes, pero ruega con confianza

dita pLresta

}Iusy.,

el mes de tr'ebrero de L874.

cure.') La H. llaría Bernarda, desde el convetto de Nevers, ofreció unirse á toclas'estas peticiones. La irltima novena comenzó el Z de Agosto y tlebía concluírse en Lourdes el 15, día de la isunción. La Srüa. de Fontenay había escogido esta fiesta para pedir su curación, pol'que había teuido desde la infhncia una especial devoción á este misterio rlel triunfo de María.

Desde este momento creyó habí¿ sido oíil¿. Ante_ riormente la duda la habÍa atormentado, y había lle_ gado algunas veces á temer ra gracia que deseaba tan ardientemente, ante la idea ,leireconocimiento y gra_ titud.á que la obligarÍa para c.n Dios trurante su vida un milagro hecho en sn f¿vor. Escribió á diferentes partes pidiendo oraciones. El Santo cuya bendición había solicitado, respon_ _Parlre, dió: .,Pido á la S¿ntísima Virgen que te bendiga y te

I
I
i

crENTo crNcunNra Mr¡,aGEos 404 . Su confianza era más bien una completa seguridatl,

¿

de que se gloriaba en toda ocasiÓn' c'lriradme bien, d.ecía á cierta persona que la visitaba con frecuencia, es la últirna vez que me veréis en mi cama' u Hizo preparar un vestido blanco para ponérselo inmediatamente después de su curación. Partió en cupé-cama con su madre y su hernnanito' El abate de Musy tomó asiento en el mismo tren' El viaje fué penoso: cerca de Agen le sobrevino una violenta crisis nerviosa, costando gran trabajo calmar-

rrouRDES l\i No queremos quitar una palabra de la histolia cle una hora referid¿ por la misma Srta. de Fontenay.
DE NUESTRA snñon¡. DE

Dice así: uA la elevación, no putle menos de clecir á la SantÍsim¿ Virgen: *Ssg11u Madre, es preciso que rne cu-:
rrréis en seguida; si queréis, hacedlo hoy en la JIisa.,r Cuando llegó el momento de dar la Comunión, y al separarse eI abate de Musy del altar para traérmela, estaba yo orando. Algunos minutos después, al acabarse la l\{isa, me sentí conmovida y en cierto modo bajo la mir¿rla tlirecta rle la Santísima Virgen. Dos veces quise dutlar cle esto, y dos veces me pasó lo mismo. Temía la gracia que aguard.aba después de tanto tiempo, en el momento mismo en que me era concedida. Yo que un instante antes me consid.eraba feliz de estar acompañatla, hubiera querido entonces estar sola, enteramente sol¿. Temía conniover sin razón á los piadosos peregrinos y tur.bar su recogimiento. Tuve

la. La plimet'a visita á la Gruba tuvo lugar el 12 de Agosto. y los dos días siguientes la enferma oyÓ la llisa en la Cripta y se bañÓ en la piscina. Citemos aquí unas palablas suyas humildes y edificantes: ,,Las ilos horas tle la tartle del 14 de Agosto que pasé en la Gruta, fueron horas de combate' La Santísima firgen rne pedía un úItimo sacrificio y una última promesa, )' como yo vacilase cobardemente, todar'í¿ me obligó á que los hiciera. Bntonces me pareció que mi buena Madre estaba ya contenta, llenantlo mi alma tle una alegría particular con la esperanza del

día siguiente. '' Desde eutolces tuvo una certeza sin vacilación posible, de que curaría aI rlía siguiente' El 15, un p0c0 antes de las ocho, la Srta. de Fontenay se dirigía en coche á la tsasílica, y en eI camino la emoción y las lágrimas Ie hacían interrumpir el Rosario que iba rezando. Penetró en la Cripta llevada en Ia calletilla que Ia baronesa de la Rüe dejÓ el año anteii(,r' Ér Ia Gruta. y el abate de Musy celebrÓ eI Sant,r Saerifi':i,.'.

r¡se debe hacer?', Apenas había dicho estas palabras, cuando me pareció que la Santísima virgen me reprochaba vivanente tlue acudiera al consejo humano,

un segundo de ansiedad y de lucha, á que siguió una clicha indecible;.lloraba dulcemente sin poderme contener; ntnlc(L había yo llorado as,í. Llena de emoción y sintiéndome demasiado débil para obrar sin consejo, hice decir por medio cle mi madre al abate de Musy: ¡,No sé lo que tengo, perono pueclo contenerme; ¿qué

teniendo el snyo que me d.ecía claramente: ;rf¡ss, h¿7 ú(un acto de fe ciega y seráscurada." Ya n0 pude resistir más, y levantánciome resueltamente de la carretilla, firí á arrodillar.me á la mesa rle la Comunión. Ce-

4fJ6

crENTo oTNCUENTA MrrraeR,os

DE NUESTRA

s¡ñon¡.

DE

rrorrRDES

107

Iebr¿ba entonces Misa el abate Sire, sacerclote rle San Sulpicio, que ha consagrad.o su vitla á Ia glorificación de la Santísima Yirgen en su Tnmaculada Concepción. v estaba en el Credo. Acabada la Misa continuaba yo de roclillas, tranquila y sin llorar desde el momento en que había obedecido á la \rirgen; pero para no conmover á Ia concurrencia, que lloraba y hablaba, y0 me pregunté, sin darme cuenta, si sería prudente subir de nuevo á mi carretilla; pero mirando á la \rirgen Santísima excl¿mé: ¿,Madre mía, \ios me hecho abandonarla, no permitáis vuelva á su"habéis ubir á ella; " y atravesé corriendo la Cripta para decir á Mr. de Musy: ,,Creo qtte estoy curaila, no quiero ududar." lf él me contestó: ,,Haga \¡. lo que l¿ Sanutísima \rirgen le inspire." ¿,I¡os circunstantes decían á media Yoz: "La carre-

veía ni oía nada, y no pensaba más que en llevar rni carretilla sola y cou resolución. uUna vez encerradlos en la santa Grnta, un sacer'dote de Autún que se encontraba allí por casualicl¡tl, entonó el llfagnificu,t. \o estaba de rodillas, bien de

rodillas, sin fatiga ninguna
nueY0.

y

tlispuesta

á

correr

rle

,,4 las diez volvíamos á Lourcles. Yo quería hacerrne bendecir por monseñor Peyramale, ponerne rnis botinas, porque á cada instante perdía las zapatillas, y cambiar mis medias de lana por otras de algorlón,
pues n0 sentía frío; rnientras que mis buenas caseras, acostumbradas á verme tiritar, se apresuraban á prepar¿lrme un calentaclor. A las once l'oh'í á oír otra Misa en la Basílica, cu¡as escaleras subía sin trabajo. Después fuí á clar gracias al abate Sire por los ,ttr:nzet¿tos que tuvo la bondacl de hacer por mí. Yo le h¿r,bía peclido me aplicase la Misa, pero los sábaclos, y el 15 de Agosto sobre toclo, no la dice sino por l¿s in-' tenciones de la \rirgen. Después tle haberme dado su bendiciótt, dijo: ,,Al (on,fiteor de la Misa sentí una *conm0ción extraordinaria, y sin saber lo qué pasaba acomprendí que Ia Santísima \rirgen acababa de conr,ceiler una gracia muy particular." r,Por la tarde I'olví á la santa Gruta (con mi vestitlo blanco) antlanclo, colrienclo, poniéndome de rodillas, firmando rle pie libros é imágenes. Y por lir noche tení¿ la clicha de saber la conversión d.e un pecador que, tocado por la gracia á l¿ vista del milagro, había pedido un saceldote, y tres días después se acercaba á l¿ Santa ]Iesa.

atilla. la carretilla." l\[i madre me tlijo: ,,Si estás cu..racla, arrástrala tú." Corrí á tomarla, y pitliendo por far-or que nadie me ayurlara ni empujara, Ia bajé por la carretera á la santa Gruta. ,,IIr. tle Musy, que iba delante, abrió las cadenas que impiden el paso, y yo pasé al galope como un caballito escapado, pues me sentí llena de salurl y tle vicla, como que iba á la Gruta, que con ansia deseaba \¡er. para tlar gracias á la Virgen Santísima' Mi hermauo por su parte corría en busca del gran cirio que habíatnos comprado la antevíspera para el día de mi curitciót) ; ¡' mi madre, que descle hacía mucho tieml,,r rle servía ile apoyo, quería todavía apartar los ¡'I,'stáL'itl(rs é impetlir que me oprimiesen. Durante este
tieiti¡,,-' sr

I't'.tlúo tllt gran movimiento, alnque y0 n0

Ii
¡

l

408

CIENTO CINCUENTA MII,AGBOS

J

DE NUESTRA

s¡ñona

DE rrolrfi,Dns

409

(Nueve clías pasé en Lourdes en acción de gracias, durante los cuales fuí bien feliz. Mons. Langenieux, á quien vi v¿rias veces, se mostró bondacloso y afectuoso conmigo, y me d!jo: uYa que escribió V. aI San¡,to Padre para suplicarle bendijera nuestro viaje, esscríbale para anunciarle su curación; yo pondré una snota á su carta y Ia enviaré., Mons. Peyramale me impuso por un año el hábito

hoy llena de salud, tle fuerza y de vida quisiera con_ tlucir á todos los que sufren á los pies de María, que con tanta bondad me curó á mí (1).

(1) Véanse
dos médicos.

en ios comprobantes, n.n 1g,

los certificados

de

cle la Virgen. lfi hermano mayor vino á buscarnos, y en Paray-le-Ilonial encontré á mi padre al pie tlel altar del Sagrado Coraz6n, dontle eI año anterior había venido varias veces á pedir al Corazón de Jesús que

me curara.

uPronto se cumplirán seis meses de mi curación milagrosa, y no solamente no he vuelto á caer enferma, sino que mi salud general se fortifrca totlos los días. En cuanto á mi enfermedad interior, la Santísima Virgen la curó instantáneamente; y desde el 15 de Agosto estoy de pie horas enteras, ando y me ocupo
como todo el mund.o. *Además, hace tres meses que estoy cuiilando á mi

madre enferma y dirijo la casa, y mi buena salutl es la admiración rle toda la familia, de los extraños y de Ios médicos, que nunca hubieran creído podría yo resistir á estas fatigas. * ¡ Cuánto desearía yo que estos pormenores consolalan un poco á los pobres enfermos y les dieran en-

tela cor)fianza en la bondad de la Virgen de Lourdes! Tanto y por tan largo tiempo he sufrirlo; he tenido tantas miserias físicas y morales, que sintiéntlome

410

iCIENTO CINCUENTA MILAGR0S

DE NUESTR,A SEÑOR,A DE

I]OU.RDES
ale 185ei,

4II
1g

rnente la salud en la Gruta de Lourcles

de Agosto. l{ació el 19 de }Iarzo

el martes

IX
Ouración ratlical é instantánea ale une terrible enfermetlatl tle la meilula espinal. (L,ourtles, 18 tle Agosto de 1874).
El 19 de Noviembre de 1874 recibia el Superior de los Nfisioneros de Lourdes de una persona bien informada de Monpazier, diócesis de Perigueux, la siguiente declaración: <Tengo ei gusto de ccrlificar á V. que la curación de la señorita Labonne ha sido intantánea, radical y persistente. E'qtajolen ha gozado rle-"pués constantemente de nna salud maravillosa... La rclación puirlicada ¡tor La Setnaine t'elí'¡ieuse de .Périg ueuo es completamente exact¿t.>> Reproducimos con satisfaccióu, añacle cl Padrc Superior', esta inleresantísin'ra relación con la-q correcciones liEJeta-s hecha-q por nuestro excelente ¿6¡¡s..ponsal.

La pequeña ciudad de Monpazier está desde hace algunos días bajo la impresión de una alegría bien grand,e y legítima: elia es testigo de uno d.e esos sucesos extraord.inarios que la ciencia no pueile explicar, que la Autoridad eclesiástica se abstiene de calificar,
I)el'O rlue todo fiel piatloso pr0clama en su alma un vertl¿rclero nilagro.

La jr,,¡g¡1 llaría Labonne, de la Congregación cle Hija: tle ll¿r'í¿ de }lonpazier, ha recobrado súbita-

aplicadas sanguijnelas fricciones con hálsamo ¡. Oppo_ deldoch. EI Doctor la visitó segunda vez, prescribió ¡. Itleva medicación, sin que la enferma tu.r,iese alivio-

A Ia edad de dieciséis airos entró como pensionista en la Comunidacl de las Hernanas de Santa Marta, tle nuestra ciudad, y estaba allí hacía cerca de dos años cuando el 19 cle Marzo último, dÍa en que cum_ plía die.ciocho años, se sintió fatigada. Se atribu¡,ó al principio esta indisposición á on ér.uso rle trabajo, y se creyó que bastaría eI descanso pala curarla. Entre tanto la debilidad iba en aumento. la enfel.ma J. tuvo que dejar el colegio el Domingo de Ramos. z9 de Marzo, para letirarse á casa tle su hermana. Algunos días después una familia tle Monpazier. muJ adicta á Mr. Labonne y á sus hijos, presentO ¿ itaria al cloctor Ma5'rac, médico de \¡illereal, quien declaró qne Ia en_ fernedatl era grave ¡r que tenía su asiento en l¿ me_ tlula espinal. Segírn las órdenes del rnéilico. la fueron

hermanos y sobre todo de l\{aría, qo, u.u la rnás joven. Esta tenía un carácter vi.r,o ardiente. pero estaba )dotada de excelente coraz6n,5- fué de parte ae su her_ man¿ mayor'objeto de una solicitud maternal.

J,a may0r cle las hijas fué una segunda madre de sus

viudo desde muyjoven, y se consagró enteramente á sus d.eberes profesionales y á la educación de sus hijos.

dia civil) en Monpazier durante muchás años, es tipo de bondad y de lealtad, por lo cual le llaman ¿.el buen padle Labonne.rr Bs¡s pund0n0r0s0 militar se queiló

nece á una familia cristiana. Sn padre, gendarme (guar_

y

perte_

4r2
HL 27 de

j
CIENTO CINCUENTA MILAGROS

I
i

DE NUESTRA

spñonl

DE

rrouRDES

418

Abril partió para Fumel, en donde rlebía pasar algrros días al lado de su padre. Llamaron aI Dr. Briangon, el cual aprobó la medicaciÓn prescrita por su colega, y ordenó friccionar á la enferma todas las noches con tintura de yotlo, y que por la mañana la envolvieran en un paño embebitlo en agua fría. Este régimen era violento; destle el segundo tlía la piel estaba ennegrecida y quematla en toda la extensión de las fricciones, y no pudiendo soportar más este remedio, hubo que suspenclerlo. El médico hizo aplicar un vejigatorio en toda la longitutl de la columna vertebral, y luego ordenó baños sulfurosos y duchas, pero nada aliviaba á nuestra pobre enferma, que andaba con mucho trabajo, siendo preciso casi llevarla en peso. En los primeros días de Junio volvió á lfonpazier'

Hicieron por ella una novena á Nuestra Señora de I-.,ourdes, á la cual se asoció cle eorazón, bebiendo además agua de la Gruta, con Ia que también se friccionaba. La novena no clió ningún resultado sensible" Las piernas las tenía cacla vez más envaradas, los brazos comenzaban á perder sus fuerzas; todo trabajo Ie era imposible. Esta situación ¿larmaba á la joven, y la convenció de que la meciicina era impotente para
cur¿rla. El 13 tle Julio hizo Ia peregrinación de Lourdes en compairía de una persona de su intimidad. Estaba convencicla de clue la S¿nbísima Virgen la curaría. l{o porlían separarla de la capilla y sobre todo de la Gruta, en dontle olaba con un fervor angelical. Cuando le decían rlrie uo se fatigara tanto, respond.ía: r,Poco me

importa, puesto que voy á ser curad.¿.,, pasó tres días en Lourdes, y cuando llegó la hora de partir lloró mu_ cho vientlo frustradas sus esperanzas. Volvió á Mon_ pazier más enferma y completamente desalentada. EI Dr. Meyrac la vió al día siguiente de su vuelta, que fué el viernes 17 de Julio. La encontró mucho peor, y le anunció que era preciso recnrrir á una ope_ ración dolorosa, pero que algunas veces había dado felices resultaclos; se tratabade quemar las carnesen toda la columna vertebral. La enferma se 0pus0 á esto. No fué posible triunfar de sus repugnancias sino imponiéntlole c0mo un deber de conciencia que se some_ tiera á las prescripciones del médico. Se sometió, en efecto. con ediflcante resignación, y la operación tuvo lugar el 22 tle Julio. Se enceudió un brasero y en él .se enrojeció el instrumento de la operación. La enfer_ ma tuvo valor para presenciar todos estos preparati_ vos. Le quemaron las carnes á lo largo de la columna verteblal. y le aplicaron cuatro botones de fuego en las extremidades, cuya última operación fné t¿n tlolo_ rosa que arrancaba á la paciente rugidos dolorosos. Cuanclo se acabó la operación, el Doctor conmovido le dijo que parecía un San Lorenzo. c,¡Oh, no, respon_ dió ella sonriendo. yo no tengo la virtuil de San Lo_ renzo; no pediré que me vuelvan del otro lado!,, Mr. l\Ieyrac hizo otra visita el 29 de Julio; el mal no había sido contenido pol la operación tlel fuego; la enfelma sufría por el contrario mucho más; ya n0 p0_ día salir ni aún con auxilio de un brazo extraño; sus piernas estaban hinchadas ¡' sin ningunafu,erza. El Doctor hizo entonces una aplicación áe ventosas.

t
414
crENTo crNcuENTA MrrJacnos

j
i

Volvió el 6 de Agosto; encontró á la enferma más fatigada, y rnandó se le aplicasen seis cantáridas en eX sitio del mal. Manifestó algírn cuidatlo, y al partir recomencló con instaneia Ie advirtieran si llegaba á producirse alguna modificación alarmante en el estado de la enferma. Durante esle tiempo el Cur¿ de Libos organizaba una peregrinación á l{uestra Señora de Lourcles, cuya noticia fué anunciacla en Monpazier desde el púlpito. La enf'erma r¡niso inscribirse en el nírmero de los peregrinos. AI principio creyeron que n0 hablaba formalmente, pero pronto se convencieron de lo contrai'io. Su familia y todas las personas que se interesaban por ella trataron de hacelle abanclonar semejante proyecto. El Doctor había manifestado que si emprendía eI viaje no volvería á visitarla, pues tenía sus temores de que moriría en el camino. Al fin, cecliendo á las instaucias del señor Cura cle lfonpazier, que n0 había omitido nada para hacerle comprender los inconvenientes y liesgos del viaje, desistió de é1. Después de haber tomailo esta decisión, ó más bien de habérsela dejado imponer, lloró mucho; y luego, obrándose en su voluntad un cambio blusco, hizo saber al señor Cura que su resolución era irrevoc¿ble, que queria ir á Lourd.es, que si el nédico la rehusaba sus visitas se pasaría'sin ellas. ,,Ailemás, añatlió, seré curatla y no tendré más necesidatl de pl.,; En vista de esto fué preciso resignarse á dejarla partir para Lourdes, y se
decidió que la acompañara su hertnana mayor. Ltr partiila tuvo lugar eI lunes 17 de Agosto por la
noche. L,-,s peregrinos

DE r,ou-RDES 4I5 Libos, en donde debía organizarse la piatlosa caraya_ na. llás de dos horas permanecimos en la escación de est¿ localiclad. La Srta. Labonne encontró allí á su padre y á la seguncla d.e sus hermanas, que habían ve_ nido de X'umel para abrazarla. La despedida fué con_ movedora. I{ubo necesidad de llevar en brazos á la pobre enferma al compartimento que Ie estaba rlesti_ DE NUESTRA

snñonr

ras, sll hermana, algunas señoras, el administrador de Correos y el Cura de Monpazier. Se cantaron con devoción algunos cánticos á }Iaría, que parece fueron bien recibirlos porque los peregrinos de los comparti_ mentos inmetliatos varias veces nos felicitaron. La Srta. Labonne, aunque suf'ría mucho, cantaba sin en_ bargo con un artlor admirable. Junbas rezamos el Ro_ sario y otras oraciones) como queteníamos tantas gra_
cias que pedir.

nado, donile se encontró con algunas cle sus compaire_

A eso cle las once de la noche llegamos á Agen, ha_ ciendo el trasbordo del tren de Orleans al clel l[e_ tliotlía sin obstáculo alguno, gracias á la inteligente disposición de los coches. tr'ué preciso, no obstante, llevar en brazos á la joven ellferma r'1. un vagón á
otro.

Al salir de Agen hicimos la oración d.e la noche, y cada cual procuró rlescansar un poco. La Srta. La_
bonue no pudo dormir; hacía seis meses qne no había conocido el sueñ0, y entonces se sentía más fatigatla. Los que no dormían la oían dar. quejidos producidos

de lfonpazier se dirigieron á

por el sufrimiento, y que hacía esfuerzos por. ahogar para n0 molestar á sus vecinos. Sn ancha llaga estaba en supuracióu y la hacÍa sufrir eruelmente. Llega_

416

CIENTO CINCUENTA MIITAGROS

DE NUESTRA snñon¡, DE

r,ounDES

llT

mos á la estación de Lourtles á cosa tle las seis menos cuarbo de la mañana. Nuestra joven enferma estaba tan fatigatla' que no pudienclo ponerse el sombrero acutlió al favor de otra pers0na, I-la instalamos en tln coche que la condujo á la iglesia, oyó la Santa Misa á las siete, y comulgó. En seguida la bajaron á la Gruta. Este tlía había en l-.¡ourdes varias peregrinaciones importantes, entre otras las

'y jnntas rezaban las letott,ins de la Santísina virgen

la enferma se lavaba las piernas con bastante trabajo,

ñera que le f'riccionara las espaldas con el agua mila_ grosa. Hizolo así empapando en ella su pañuelo y fro_ tándole en toda la región afectaria. Al mismo tiempo

de Nimes y de Agen, calculándose en cerca de seis mil el nírmero de peregrinos. EI día fué pródigo en molestias y dolores para nuestra joven enferma. No putlo acercarse á la piscina ni á la Gruta, porque eI gentío lo ocupaba todo' Ella sin
embargo estaba bien convencitla de que sanaría si poclía bañarse en la piscina ir orar en la Gruta; mas á eso de las cuatro la vimos completamente desanima-

da, lloraba mucho y su hermana tambiénlloraba. Contristábanse tle pensar que tendrían que volverse sin haber obtenido lo que ambas deseaban tan ardientemente y esperaban con

tanta confianza. {Jna de

las

compañeras de lfaría se instaló en la puerta tle Ia piscina por espacio de cerca tle una hora, aguardantlo el rnomento de porler introducir á ,su joven amiga.

Du-

r¿nte este tiempo, no pudiendo la pobre enferma sostenerse en pie, pitlió un asiento que le fué proporcionado por el Hermano encargaclo tlel orden alrederlor
tle Ia piscina.

^\ las cinco la piscina quedó libre, pero había que l'enoyar eI agua, y nuestra enfermano tuvo ni lafuerza ni la paciencia de aguartlar. Suplicó á su compa-

preguntó con ansiedad: *¿Cómo estás?,, -{ lo que respondió: ¡,No sufro nada.', Se sentía curacla, pero no se atrevía áaflrmarlo. Salió aconpañada de su her_ mana y de su compairera, dirigiéndose á Ia r.otonda destinada á servir de abrigo á los peregrinos, y anda_ ba sin esfuerzo, apoyándose apenas en el brazo de sLr amiga. Iba rezando el Rosario. Luego que llegó á la rotonrla cleclaró pirblicamente que estaba curaba, y corrió á echarse en los brazos de otra de sus compañeras, diciéndole: (¡Estoy cura_ da !r; N6¡¡i6 tarlbién á donde estaba el Cura de IIon* pazier, repitiendo siempre: *¡Estoy curadaI ¡estoy curada!,' El señor Cura la reprenclió bondadosamentl diciéndola: *Tenga V. cuidaclo, hija riiía; no cantemos tan pronto victoria, pues eso podría acaruearnos algún disgnsto.,' IIas ella no pudiendo contener su g0z0 re_ petía: "¡Estoy curada ! ¡ estoy curacla !,, El gentío la había rodeado ya. Todos querían verla y darle mnestras de simpatía, hasta que con gran trabajo pudo el señor Cura arrancarla de allí par.a con_ ducirla á la Casa de los padres de la Inmaculada Con_ cepción, en donde se encontraba el señor Obispo de Agen. Su llma. se clignó recibirla; la hizo referir el

y el lfunrtrare. Eran las cinco y cuarto. Ayrdaron á vestir á la enferma, y al salir cle la piscina encontró en la puerta á su hermana. que le

418

CIENTO CINCLTENTA MIITAGROS

maravilioso suceso que acababa de tener lugar, y le rlió su bendición. El P. Senpé, superior cle los Misioner'os, diír permiso al señor Cura de Monpazier para que hiciera entrar en la Gruta á la que tan maniflestamente se había visto favorecida tle la protección de la Santísima Yirgen, y á toilas las jÓvenes que la habían acompañado. Grande fué la dificultad para llegar de la Casa de los Padres á la Gruta, pues se había propalado ya el rumor de la curación, ¡- casi todos los peregrinos se hallaban reunidos en las inmediaciones' Llegatlos á Ia Gruta, nttestras Hijas tle María cantaron con totlo su corazln el cántico de acción de gracias. La multitud pedía á grandes gritos que se mostrase la joven del milagro. Había allí un sillón, y la hicimos subir en é1, pero los que estaban retirados á la orilla del Gave no podían verla y reclamaban este f¿vor. Durante este

t

DE NUESTRA snñon,t Dn

LOuRDES

+19

La gente, deseosa de ver á nuestra enferma y de oir hablar de su enfermedad y de su curación, anlaba
siempre en busca de ella. Hay delante de la Gruta" al lado de la roca clontle se apareció la Santísima \rirgen, un púlpito desde el cual se acostumbra dar la desperlida á los peregrinos. Acorrlaron hacer subir á" él á la joven protegida rle María con el abate Rey, cura de Monpazier, y otro sacerdote. El abate Rey refirió la enfermedad de la

tiempo la puerta de la reja que cierra la Gruta se abrió, y apareció un hombre llev¿ndo en sus brazos á una niña de iliez años, cuyas piernas acababan de ser bañaclas en la piscina, y en el momento en que ia bajÓ en la Gruta, la niña, paralítica destle hacía cuatro años, se puso á andar. Ignoramos la naturaleza del mal que privaba á esta niña del uso de sus piernas; sabemos que ela inglesa y que había venido con su paclre y sus hermanos del interior del Canatlá. Hablaba inglés, y en derredor nuestro narlie comprendía su irlioma. El padre, que no podía hacerse entender, presentaba á la muchedumbre las muletas de su hija. El en¡usi¿rsmo llegó entonces á su colmo. Por todas partes se acl¿maba á Nuestra Seirora de Lourdes.

Srta. Labonne y el strceso de srl curación, y cuanrlo dijo que se llamaba lfnrín Labon+te, uno de los asis_ tentes exclamó: * ¡Y es la buena MarÍa quien la ha curatlo!r: l¿r aclamaciones continuaron. Lia señorita Labonne bajó del púlpito. Las genres se precipifibban á su alrecledor, la abrazaban, la hacían firmar estam_ pas y tocar rosarios. Jamás se ha visto una manifes_ tación más conmovedora. El p. Rey se vió obligado á decir varias veces á la multitud, cada vez más com_ pacta y apiñada: r.¡N0 vayan Vds. á matarnos á esta querida joven, ahora que la Santísima Virgen nos la ha curado!, Conilujeron á María á la rotoncla, haciéndola se_ guir el send.ero que serpentea la montaña: allí en su compañía cenamos, y la que pol la mañana no podía servirse á sí misma nos sirvió por la noche sin nin_ guna fatiga. Luego fué al pueblo con el señor Cura de Monpazier y con una de sus compañeras á com_ prar objetos de piedatl, y nosotros la encontr¿mos si_ guiendo en medio de los peregrinos de ilIonpazier la
procesión con hachas encenrlidas. La despedida á la Gruta y las exclamaciones en honor de }far.ía nos ha_

¡

420

crENTo crNcuENTA Mrr,aenos

: i

bían conmovido profuntlamente, y todos cantábamos con entusiasmo. Nuestra dicha era inmensa, y la emoción sobrenatural de nuestras almas imposible de describir'. No suspendíamos nuestros cantos sino para clerlaniar lágrirnas de alegría. tr a procesiÓn se hizo desde la Gruta hasta la estación, y la Srta. Labonne la siguió sin experimentar la menor latiga, recibiendo en eI trayecto los testimonios más vivos de simpatía. Partimos de Lourdes á las nueYe y media, y llegamos á Libos el miércoles por la mañana á eso tle las cinco. Allí todos itruerían oír contar el suceso de la víspera, y nos era precist.r repetir todos sus detalles.

rrouRDES 42I Las Hijas de María fueron á buscar á su dichosa compañera y le hicieron una escolta tle honor; todas las miradas se volvieron hacia ella cuando a,travesó el umbral de la iglesia vestida con las castas liDE NUESTBA sEñoRA DE

La emoción

se apotleró de todos los corazones cnando vieron precipitarse á nuestra jovett en los brazos de

su padre y de su hermana. En verdad, todos llorábamos, pero nttestras lágrinras eran muy dulces. La Srta. Labonne pasó el miércoles con su parlre en Fumel, y llegó á l\Ionpazier el jueves á cosa de las tliez. Toda la población estaba en pie para ver andar y,correr á la que Ia antevíspera no podía dar uu paso" Se dirigió á la iglesia, y el señol Cura la recibiÓ y llevó al altar tle la Santísima Yirgen, eu clontle se cantó el lfagni[ícat. A las siete de la mañana siguiente tuvo lugar la trIisa de acciótr cle gracias. ¡Qué encantailora y qué

todos ! ¡Y cuánto más lo estuvimos después cuando el señor Cura, cuya dicha no tenía límites, nos dirigió estas palabras: uC0mprendo vuestra solicitud y \¡üestra emoción, que son muy legítimas. Habéis querido uniros á nosotros para dar gracias al Señor, de quien viene todo dón, v á su Santísima Madre. Ya habíamos dado las gracias al Señor Jesírs y á la Sanlísima Yir-

breas de la Virgen. Su blanco vestido, su banda tie color de cielo, su largo velo con pliegues flotantes, su corona virginal, eran como un reflejo tle la alegría y del cantlor de su alma. Comenzó la l\{isa, ¡' los cantos piadosos no cesaron de resonar todo el tiempo que duró eI Santo Sacrificio. ¡Cuán conmovidos estábamos

gen en aquella misteriosa Gruta de Lo[rtles, pero
esto no basta; es preciso que todos juntos repitamos:

ileliciosa fiesta! nada fhltaba en ella: afluencia de gente, cantos piadosos, comtniones numerosas, toclo había. El altar de la Santisima Virgen estaba magníficamente adornado; un sillón y un reclinatorio con flrrl'es blancas habían sido preparados para nuestra

;oveil alirlturtatia,

Gracias ti, n[aría, tí ttttcstrrt bu,a,no, lfadra, que se ha dignado volver sus ojos hacia una cle nuestras hijas; sin duda que nuestro agraclecimiento es pobre porque nosotros sornos pobres: pero haremos lo que podamos cantando con todo nnestro corazón, con toila nuestra alma. con todas nuestras fuerzas el cántico de acción de glacias." La ceremonia terminé con la bendición del Santísimu Sacramento y con el canto d,el n:lagni/iu.tt. La joven protegida de }faría fué cle nuevo conilucida en triunfo pol sus compaheras y por la rnultitucl. I-.,a cnración ha siclo instantánea v radical, ¡' cr-rnbi-

422

MIITAGROS DE

N. S. DE

ITOUX,DES

núa sin ninguna alteración. Esperamos que Dios acabará su obra, y que esta gracia de la Reina del cielo reclundará en beneficio de las almas. Ruego á V. acepte, etc.

Ulr pnnnenrxo.

DOCUMENTOS COMPROBANTE$

N.'1
Este milagro fué referirio por los Anttales cle Lou¡'des en e\ mes de Diciembre cle 1876, es decir, más cle trece años después de sucedido. La relación de Ia Sra. Anger está fechada en Lavacan el 10 cle Septiembre tle 1876, yfirmada:<Por copia confbrme, H, Emanuel.>> NIas como Lavacan está situaclo cerca de Agch, en el clepartamento de Gers, al otro extremo de Francia' no'pucliendo e-rplicarme esta firma y estas fechas en apariencia contratlictorias, he escrito á Ploérmel, y he aqui las explicaciones que se ha servido manclarme eL venerado Hermano Ilmanuel, que habia copiado la relación: <Monseñor:

<... 'I'engo verdadero gusto ell pocler clar ¡i \¡uestra Grandeza
las explicacioncs que desea. <rl-aielaeión que \¡uestra Grancleza ha ieido en lo-q A¿nr¿les tle Notre Dctnte cle Lou'rtLe-" tocantc al milagro obrado en favor del joven Etlme Remy, tle Plo0rmel, fué redactacla por el abate FIilúon, entonces profesor en el colegio cle San Estanislao, cle Ploérmel, hoy obis¡ro cle Cabo Haitiano, teniendo ¿i la vista la narración que le hizo la Sra. ;\nger, abuela clel jolen' <I-os clignos y virtuo-"os padres del joven tlel milagro no se dieron prisa ir ¡rublicar cste l¡cneficio. Se contentaron por el momento con clar grtrcias /t Dios ¡'ir su lnnlaculacla \{aclre en

424

DOCU}IENTOS COMPR,OBANTES

t
I

DOCU]\IENTOS COMPROBANTES
<<Hace

425

unión de las piadosas Religiosas Ursulinas que contribuyeron tan poderosamente á obtenerles un favor tan precioso. pañar á nuestro reverendo Hermano Superior general que ibair presidir los ejercicios espirituales que hacen todos los años nue-stros Hermanos del Mediodia en nuestr¿l casa pror.incial cle Lavacan, cerca de Auch, los piatlosos padres del joven Edme Remy me entregaron la relación del milagro, fielmente conser_ vada en los papeles de familia, rogándome que la hiciera in-sertar en los Annales cle Notre Dctme rle Lourdes. Durante mi permanencia en nuestra Comunidad de Lat¿rcan fué cuando transcribÍ dicha relación, -v algunos días después al pasar por Lourdes entregué una copia de ella á uno de los padres guardianes del vcnerado Santuario,I esta <<copia conforme,> firmada por mí, no fué publicada hasta el me_q cle Diciembre siguiente. <He aquí, monseñor, la explicación de la-q fecha.e contenidas en la relación que habéis leído ¡. l¿r r¿rzón de hallarse mi nombre al final de esta conmovedora narración. <Añadiré, monscñor, que para responcler al deseo de los esposos liemy, modelos acabaclos de paclre-. cristianos, hice colocaren la mi-.ma época en la Ba-"ilic¿r de X4arÍa Inmaculatla un elD-ooto de m¿irmol blanco en memoria perpeluü de la fecha dei ireneficio y de -eu profunda gratitucl haci¿r la N{adre cle Dios la -v Protectora dc su hijo.> <Dígnese aceptar, monseñor, ctc.>
<En Septiembre de 1876, habiendo

tenido la dicha

cle acom_

¡
I

algunos dÍas, quince poco más ó menos, me anunció la Hermana P... que estaba curada, que no sufría rva I, que el tu,mor habie desaprrrecido. IVIe certifiqué en efecto de Ia rerdacl tle es[a aserción, -v no hallé traza alguna del tumor. <<La Hermana me refirió entonces que habia sido curada con el agua de Lourdes, casi instantaneamente. después de dos ó tres aplicaciones de dicha agua¡'durante el curso de una novena.
.Pons,
?

Ilayo de 18?9.
<<DR.

Anlou¡¡1.,>

N.o 2
<<Los que suscriben, doctores en medicina de la Facultad de Farís, médicos del hospital de Nlussidirn (Dordoña). certifican haber sid,r llamados en Septiembre último para asistir á la,.e.ñorita I\Iaría Dupu--v, de Nlussidán, atacada de una fiebre nerviosa complicada de turbaciones funcionales grar.es,v variadas manifest¿indose: del lado de la laringe, por una extinción de voz; del lado clel corazón, ¡;or palpitaciones más ó menos frecuentes, seguidas algunas veces de opresión; del lado del estómago, por una inapetcncia casi absoluta y vómitos frecuentemente repetid6-s, sobre todo después de la ingestión cle la menor cantidad de alimento, cualquiera que fuera su caliclad. Que los diferentes

N." 1

Dis

<Invitado por la Superiora de la Congregación cle señoras UriulinasdePons¿i decir lo quc sabe sobre laenfermcdad ycuración de la Sra. D., Justina, en Religión sor p..., el que subscribe hace la si¡Juiente declaración, limitántlose Ír enunciar 1os hechos cu,va interpretación no ie corresponde. <<Hace dos ó tres me-qes la Hermana p... me enseñó un tumor :ituado en el costado izquierdo. Este tumor tenía el volumen de ¡ln huevo de paloma, e,qtaba duro, sin adherencia la ocasioner¡; l,r' r'ivos dolores. La enferma atribuia su origen dr un golpe que Li;,la recibido. Dicho tumor me pareció de naturaleza cirrosa. r' ¿r'.i i¿é irara curarlo 1os medios ordinarios. que no dieron res'rltado i:lgrtno.

,t,ificado.

t¡edicamentos que los que subscriben han juzgado mejoresy han .ensayado para combatir este estado ntórltido, lian sido casi sierrpre mal soportados, J' por consiguiente mal seguidos y sin ninguna eficacia; v que después de hacer uso del agua deNuestra Señora de Lourdes.1'á la conclusión de una novena hecha ¡ror su intcnción,la Srta. Dupul.recobró el i5 cle Enero último la salud de una ma¡rera repentina y completa. <En fe de lo cual 1os que subscriben extienden el presente cer<<G.

Ilosv¡s1,, n¿rici,it:o.-8. I),r¡ronrsn. ¿/.
18?z

¡r¿

.rllussid¿in, 5

Cle

Febrero de

426

DOCUMENTOS COMPR,OBANTES

DOCUMENTOS

COMPBOBANTES

427

N.o

3

CERTI}'ICADO DEI, MÉDICO
)Brujas,
29 de

Julio d€

<,.Efectivamente, con la curación cle sus males le volvieron tlc rcpente todas sus fuetzas; v la que unos momentos antes no podia moverse en su lecho cle dolor sin transiciones violentas, encontró repentinamente las fuerzas necesarias para levantarse, vestirse y bajarlas escaleras, No es esto todo; con gran sorpresa de sus compañeras fué con ellas á participar de su almuerzo y comió con el mejor apetito; y en seguida, desde el mismo dia,
18?J.

(El que subscribe, doctor en medicina, declara haber visto producirse el l6 de Juliode {872 un¿r curación completct é ínstctntci' /¿ed en una Religiosa del convento inglés de Brujas, llamadaen

Ileligión sor Teresa
<<Bsta

José.

señora, que tiene actualmente cincuenta y cuatro años, hacia dieciséis que estaba enferma. $u afecc.ión, bastante compleja, consist,ia especialmente en accesos de asma complicados de bronquitis crónica con tumefacción pulmonar é hipertroffa del corazón. <El estado de la enferma presentaba todos los inviernos una ó varias agravaciones ó crisis acompañadas de fiebres y de sudores abundantes, obligándota á guardar cama; y á consecuencia de estas crisis tuvo una gran pérdida de fuerzas, convalecencias largas y penosas, complicadas muchas veces con recaídas, y jamás seguidas de vuelta completa á la salud de modo que le permitieran dedicarse de nuevo á sus ocupaciones y volver á su celda. <<Pero de todas estüs recrudescencias, la que tuvo lugar á principios de 1872 fué incontestablemente la más violenta; las tres últimas semanas que precedieron á su repentina curación la enferma no podía soportar el menor alimento ni podia levantarse de la cama; los accesos de opresión eran tan fuertes que no podÍa articular una sóla palabra sin peligro de sofocaci<in;. -cus angustias y las palpitaciones habian llegado /r su más alto grado; en una palabra, el conjunto de los sintomas era tan alarmante, y ta} el agotamiento de fuerzas, que yo esperuba cle dia en dia un clesenlace fatal. <rEntre tanto, el {6 de Julio de 1872, durante una novena que se hacÍa en honor de Nuestra Señora de Lourdes, á eso de l¿Ls oe ho v media cle la mañana, después de una noche y una maial.iL.L¿ las más agitadas, la enferma sintió que se obraba en ejli-r ur. rr¡n cambio, y se encontró -"ubitamente Iibre cle todos sus r]rle. r'ruracla por completo.

siguió los diferentes eiercicios de la Comunidad, y por último, llegada la noche, fué á ocupar de nuevo su celda, que había de' jado hacía dieci-qéis años. <<Con posterioridad á esta época, es decir, pasado más de un año, su curación no se ha desmentido; y el convento, en vez de una Hermana enferma y sufriendo, posee actualmente en la persona de Teresa José una excelente enfermera. <<Tal es, con algunos detalles, el hecho extraordinario de que he sido testigo, y no vacilo en declarar que una curación semejante en las condiciones y c.ircunstancias que acabo de exponer, no puede obtenerse con los socorros clel arte medical ni con los recursos de la naturaleza, y que debe atribuirse á la intervendión de una causa ó de un poder sobrenaútrlol, únicos capaces de restaurar innteclialanenle las fuerzas corporales en un otganisnro tan consumÍdo.
<<E.

V¡N-Dnolt*rr., rn, cl.

P.>>

N.o 4
TNFORTTE DE

MB. PTFFON, DOCTOR EN

MEDTCTNa

El que subscribe, cloctor en medicina cle la Facultacl de Paris, residente en Lespane, certifica que son exactos y me son conocidos los siguientes sucesos. Margarita l3obe, de cuarenta años, domiliciada en (.Jue-vrac (Gironde), ha sido asistida por mi desde hace más de veinte ar-ros con motivo de una ancmia acompañada de accidentes mul'graves. FIacia seis años que no abandonaba la cama ó el cuarto, y estaba complet&mente privada dei uso de sus mrembros inferiores. Su debilidad era tan grande, que Li principios de este airo y por consejo nlio fué transportada al Hospicio de Lesparre, sin que su e-etado meiorase. -{pesar tle su ardiente piedad,

428

DOCUMENTOS COMP.ROBANTES

DOCUMENTOS COMPB,OBAITNS

429

no podia ni aun ir al oratorio del establecimiento, contiguo á }a sala donde había estado recogida. El 4 de Agosto Margarita Bobé me manifestó que tenía intención de ir á Lourdes á pedir á Dios su curación, que la ciencia no podia darle¡ añadiendo que -si no la conseguía se consideraría dichosa en morir ¡, ser entenada aI pie de la Gruta. Hice todos los esfuerzos para disuadirla de este pro.vecto, convencido como estaba de que su estado no le permitiría emprender este viaje, que debia durar dos noches,v un dia. Bl 8 de Agosto, con gran sorpresa mia, la vi entrar en mi gabinete andando y gozando al parecer de la, mejor salud, y me

N."

6

dijo:
<<Dios me ha escuchado... Ando... Fuí á Lourdes, y en cuanto me bañé en las aguas de la fuente milagrosa empecé á andar y me sentí revivir.>> Debo añadir que después ha dado largos paseo-*, se ha entregado á los trabajos interiores del Hospicio ds le.ep¿rre y goza de salud. De todos estos hechos no puedo menos de deducir que ld cu'

tación de Margaríta. Bobé tiene uft cataqter sobrenatural
los p r í.ncípíos rl.c L,z

r1ue
ct

cíencia no j usti'fican ni ecplicatt, U que ' nti ntodo cle cer, /n17 que afuibuí,r a r:au,sas st¡brel¿urnartcts.
Lesparre" 3 (te Octub¡e ale
18?2.

Declaracitjn del Dr. \'f asurei, médico de la casa de Huérihnos, que certifica la naturaleza extraordinaria de la curación. <El infrascriplo, doctor módico, certifica que .la Srta. Sofia Druon, cle veintiséis años, pens.ionista en la \{isericordia de Lila, estaba atacaba de un raquitismo muy pronunciaclo, cu¡'o ef'ecto principal era hacer dificiles y mu,v lirnitados los mor''imientos cle los nriembros superiores, .r' dejar completamente inertes los mienlLlos inferiores. <<Este estado de enfermedad, considerado como incurable, lo conocia yo hace cioce ó trece años; mas el 8 cleSeptienlbre últi' mo, á las nueve cle la mañana, esaminando á la citada señorita reconoci: l.o que el enderezamiento v el movimento de los miembros inl'eriores eran bastante acentuados para permitir una marcha iácil; 2." que los miembros superiores habían ailcluirido en la e.rtensión de sus movimientos una mejoría notable. <<Este resultado es tanto má-q extraordinar.io, cuant,o que se ha producido instantáne¿rmente y sin ninguna transiciól) que permita atribuírlo á la .influenr:ia de la medic.ina.
NLc.suqnr,.

.Lila, Pr¡roN, rh-¡ctot' ntétlico.

12 SeDtiembre de 1872.

N.u

7

l{.o

5

El que subscribe, doclor médico en Maulevrier, certifica ser en un todo conforme -y verdadera la relación del señor Cura de
los Echaubrognes referente á N4aria Tisseau.

Drsonltna.ux, doctor médíco, P.
Irf¡ulevrier,
24.

Mayo de

1873.

El que subscribe, doctor en medicina cle la Facultad de Paris, residente en Herbiers (Vendee), certifica lo siguiente: <La joven Filomena Simonneau, de veinte años de edacl, que vive con sus padres en Chambreteau, cuntón de Mortagne-surSbvrc (Vendee), de temperamento escrofuloso, que no es irnico en su f'amilia, fué atacada hace más de cinco años c'le una ¡1ecro-<is de los hue-sos de la pierna derecha. Yo asi-"tí á e-.1¿¡ eni'erma desde el principio de la afección, en cuya época no oli'ecia otros caracteres que los de una o.slelfes, cuya naturaleza no tardé en reconocer. Jamás tuve duda en mi diagnó,ctico, el cualha sido'comprobaclo por otros colegas mios. La marcha y los fenómenos ulteriores cle l¿r lesión no cle.jaban tampoco Ia menor duda sobrc lo-q realidad de la necrosi-. e-"crolulosa.

430

DOCUMENTOS COItrPROBANTES

DOCU}TENTOS

COMPBOBANTES

431

<Al hacer misprimeras visitas á la joven Simonneau hace más de cinco años, había anunciado que la enferma no tenía probabiliclades de curación sino después de largos sufrimientos .v de accidente-* gravisimos, y tal vez É. costa de una enfermedad permanente, 1a anquilo-sis de la articulación peróneo-tibio-tarsiana. Efectivamente, la joven Simonneau ha estado constantemente c.lavada en -qu lecho desde esta época' Ha tenido abscesos numerosos ¡r -<ucesivos, -v fístulas en dif'erentes partes: secuestros múltiples .v voluminosos han acabado por salir peno-camente' Los dos huesos de la pierna derecha han estado enfermos en su mitad inferior, pero principalmente el peróneo, cu¡'as deformidacles .qe pueden apreciar todavía fácilmcnte. Este hueso, que en lo normal e-q reclo -v liso, e-"tá desigual, grtleso ]' tortuoso en su dirección desde su mitad hasta el tobillo. <<Recuerclo que cuando yo a-sistía ir la enferma, todo el miembro eslaba incapaz de movimiento voluntario ó comunicado;1o que se explica muy bien por Ia enorme hinchazón que existía, por ei dolor, por la tensión y el cambio delosmúsculos -vdesus tendones, ¡'por el estado inflamatorio de todos los tejidos' Durante larios años la joven Simonneau no ha podido hacer el menor uso de su pierna derecha; -v recuerdo también perfectamente que el 11 de Marzo de 1872, habiendo sidollamado á asistirla para una afección aguda de otro género, no pude hacerla sentar sobre el sillón para auscultarla, por estar envarado -v doloroso el miembro inferior derecho hasta el punto de no prestarse á ninguna flexión. lin aquel entonces no di importancia actual á una enfermedad antigua v crónica cu-vo procedimiento racional se había hecho y se hacía siempre regularmente, ¡ cuyo resultado previ-.to é inevitable, según mi opinión, era Ia anquilosis -.i las supuraciones llegaban á extinguir-se ¡'' los huesos gangrenados á purgarse. <<Después de esta época no voli'i á r'er ii la enferma, que confieso no podía ffjar especialmeñte mi atención, dado que la ciencia no tiene armas para combatir estas graves lesiones desgraciadamente demasiado frecuentes, ni era posible preverun& curación que parecería sorprendente. <Habiendo tenido ho,v oca-"ión de ver á mi antigua enferma, que me dijeron se había curado, he examinado con toda la aten,rión posible su estado. A primera vista me sorprendió su aparie¡r¡itr de -.alud, conlrastando singularmente con la fisonomía líns,,ri,lo que ¡'o 1e había conocido. Me sorprendió r'erla venir á

rni encuentro con aire alegre y esbelto, contrarto á Ia diittesjs escrofulo-qa que padecia v á la anquilosis del pie. He ex¡rlorado la art,iculación, enferma en otro tiempo, v ias llagas antigua-s que -yo había reconocido, y he podido con\.encerme que uo existe ninguna traza de anquilosis de la articulación peróneotibio-tarsiana. Las llagas que se habian producido en diferentes épocas encima del maléolo cxterno, están entera ¡'recientemente cicatrizadas: el color ro-qa 1' la apariencia de la superficie del tejido cicatricial dan prueba de ello, como las cicatrices son y serán siemprc testigos indelebles .v característicos de la lesión diatésic¿¡ que he reconocido. No ha,v dolor alguno á la presión ni en el movi¡¡iento. La piel está adheridn al peróneo, -v se -qiguen todos los contorno-s rugo-qos de e-cte hueso, cuya-s desigualdades consiguientes á Ia eliminación de los secuestros y al trabajo de reparación -ce aprecian perfectamente. <<Existe un volumen considerable en ei cuello del pie ¡' en la mitacl inferior de la pierna, debido á las concreciones huesosas que han reem¡il¡2¿d6 al hueso normal, y á la elevación consiguiente de los tendones v membranas, pero sin hinchazón edernatosa ni inflamatoria. En fin, me es.imposible negar que la pierna de la joven Simonneau está curada, y curada más completamente de lo que podía esperarse después de una enfermedad tan terrible. <<Al mismo tiempo, el estado general es'muy bueno. Tanto la enferma como sus padres me han asegurado que las supuraciones habían cesado hacia unas tres semanas, lo cual concuerda con eI aspecto de las cicatrices, -v que desde entonces la libertad del miembro -qe había manifestado. Según me han dicho, la época de esta curación tuvo 1u¡Jur cn un viaje que la enferma hizo ti l-ourde-q. <<La cicatrización muv rápida y definiiiva de los tejidos blancios 1' huesosos es va un resultado que me parece admirable y que la ciencia r:rplicaríu dificilnlente. Pero la anquilosis verdadera ó falsa, completa ó incomplcta, que se cure tan fácil r tan ptoniamente me parece inexplicable, r' vo afirmo que la anquilosis verdadela es absolutamente incurable por los recursos de la naturaleza -v del arte. ¿Ha cxistido esta anquilosis en el caso presente? )-o no puedo certiñcarlo, no habiendo tenido ocasión de comprobarla antes cle la reciente curación. pero estoy moralmente convcncido que la irnquilosis debía existir, oerclaclera ó "lalsa. En efecto. si sc admite rluc la anquilo -cis cet'clarJera no

432

DOCI'MENTO S COItrPROBANTES

DOCUMENTOS COIIPROBANTES

433

ha sido producida por la larga enfermedad y por la prilación absoluta cle todo movimiento de la articulación durante más de cinco airos, y que sólo se trata de una anquilosis/aZ.c¿¿r que €s m¿is ó menos curable, dejo entonces á ¡lraesttos más hábiles el cuidado de explicar por los cálculos cle la ciencia cómo una articulación tanto tiempo conclenada á Ia inmor.il.idad, sin haber -qufr.iclo la anquilosis vercladera, ha podido tan rápida -r' completamente volver á su juego sin conservar ningún embarazo en su agilidad, ni la menor claudicación en la marcha tle una persona que durante cinco ¡ilos no ha porliclo hacer uso de su pierna
derecha.
<rSi mi buena fe puede encontrar escópticos, si nti aiirmación puede suscilar contradictores, los .invito á todos á exunrinar por si mismos los hecho-" que he rcfericlo (¡' esto en interés c1e la verdacl que creo servir), y -"i mis a-.erciones y obsert aciones -.e prueban falsas ó erróneas, yo mi,.mo las condenaré. <rFln re-qumen, mi opinión es que la joven Simonneau, á con-

N." 7 h,s
I

t

Señora lJaronesa:
<Acabo de leer con el más vivo interés la memoria que ha te_ nido V. la bondacl de enviarme, la cual contiene con una exac_ titud perfecta todos los padecimientos que ha sufrido V. y todas las fases de Ia larga y dolorosa enfermeclad quc ha soportado con tanta paciencia como valor. <He lenido el honor de ter á V. con frecuencia en su lecho de dolor, y su noble resignación á la voluntad de Dios me ha im_ presionado siempre, con tanta más razón cuanto que V. estab¿r convencida como yo hacía mucho tiempo de la impoiencia de la medicina. <¿Por qué no habia de decirlo el médico cle buena fe? Sí, es verdad: V. tenía una de e_.as enfermedades graves que terminan

secuencia cle una afección escrofulosa rnuy grave de la pierna tlerecha que debía provocar una anquilo-sis verdadera ó falsa" aun admitiendo una curación n¿rturai, está en este momento perf'ectamente curada, sin ninguna otra señai permanente que las cicatrices huesosas.v cutáneas, v por consiguiente sin a¿quílosís ni clat¿dicc¿círj¿. Ilsta curación sorprendente, que .vo certiffco, se ha obrado además con una rapidez que nada tiene que ver con la lentitud ordinaria cle las curaciones en el género que nos ocupa. I)ebo, pues, declarar con toda sinceridad en nli álma y en mi conciencla, que la ciencia meclical no puede darnos la erplicación absoluta de todos los f'enómenos de esta curación, que es auténtica v cle que yo no he vi-sto jamá-" ejemplo
semejante. "En los Herbiers,
20 de

Octubre de

18?2.

*H. trlons,rr','1oclo¡'.

á Nue-qtra Señora de Lourdes.>> <Luego que llegó la carta partí, y tuve el gu-cto de reconocer que la timpanitis habia desapareciúo, que e'i volumen enorme del higado no eristia, c¡ue los órganos abclominales, tan -ceria_ mente comprometido-q algunos clia_q antes, habian recobrado su estaclo normal.
<<cias

para Lourdes con intención de pedir á la Saniisima Virgen la curac.ión que la medicina no podia procurarle. Si no recuerdo mal me habló V. de oraciones que se hacian al mismo tiempo, según su intención, en Brive, Tulle, Lourdes y otros puntos; "yo me alegraba de esta última esperanza que que.lubu á la tantilia de V., pero no me atrevia á participar áe s,,i confianza. _<Ochodias después 14r. de Lamberterie me escribia: ,Venga <V. á felicitarnos:.la señora se ha curaclo: clemos por ello grá_

casi siempre de una manera lastimosa; era V. presa de sufri_ mientos atroces; habia V. l.legado á esa edacl tle ia vida en que las enfermedades toman un grado más de graveclad; los rerie_ dios más diversos que había aconsejado la experiencia de tres médicos afectos á su persona y amigos de su famitia fueron re_ conocidos impotentes; hacia muchos meses que nos vimos re_ ducidos áno dar á V. más que consuelosy testimonios de sim_ patia, cuando me hizo V. saber que su señora hija habia particlo

434

JDOCUMENTOS COMPN,OBANTES
I
\

DOCU}IENTOS COMPROBANTNS

+35

(Sin embargo, nada de extraordinario se había producido, y Iu , uraeión hubo de verificarse sin nrisis. <¿Qué pensar de esta curación tan súbdita, realizada en circunstancias tan excepcionales y extraordinarias? <No titubeo en decirio: la medicina no debe reivindicar el honor de ella. Con mis felicitaciones muy sinceras -r'el deseo de v¿r'durar largo tiempo esta curación, rcciba V., señora Barone:a, ler nuer,a seguridad de mis respetuosos homenajes.
<<Ar,Écnn,

I
I {

J

queño resumen que dirijo á V. con mi certificación firmaia. f{abiendo sido obserr.ados estos hechos que recuerdo por mis colegas lo mismo que por rrí, podrían someterse tambión á su apreciación; .v me -cería mu-v grato quc mis honorables colegas se sirr.ieran modificar ó corregir mis observitciones como les
-v dificaciones que crean conveniente hacer. <<Reciba V., señora Baronesa, nuevamente mis felicitaciones por los fitvores que se ha dignado concederle la Reina de Lorir_ des; confio que su poderosa Auxiliaclora, cuva intervención me hago un honor y un deber en reconocer, se servirii completar su obra y darle duració.n; ésta será una recompensa merecida por su fe bien probada, sus oraciones v las apremiantes instan_ cias de esos ángeles de la familia de V. que han sabido ahrir las manos de la divina Madre de nuestro Salva.lor. <<Ruego r:r V. acepte, señora llaronesa, el homenaje respetuo-qo de su humildc y afectísimo servidor,

necesitan mi testimonio, ![ue para nada les sirve, consiciero más senc-illo, recordando y consultando mi-q notas, redactar un pe_

pareciera, pues de antemano me _qometo ri su juício

á las mo_

d. m' P.

.Allassa,c,21 de Julio ile 18?3.'

1I <<Señola:

me ¿6¡¡s-sp6nde relatar las diversas fases de la larga y grave enfermedad que ha tenido Y., por no haber seguido su curso completo v no haber sido llamado al honor de asistir áV. sino en los últimos tiempos de ,.u enfermedad, es decir, hacia fines de Julio c{e 1872. Pero lo que yo puedo decir es que entonces el estado de V. me pareció de los más gra\¡es, de los más peligrosos, de los que no dejan la menor esperanza de curación. Este era el lenguaje que -yo usaba con los miembros de su familia que me preguntaban acerca de su situación, y debo reconocer que su restablecimiento ha sido para mÍ de los más inespcrados, y para el cual se puede invoc¿rr una iniervención
<<No

<<Dn.

Ilnux.

.,Saint-Ceré, 5 de Julio ale 18?9.,

<El Dr. Ilrun que subscribe no puede reconocerse ningún ti_ tulo á la calificación lison,jera que la señora Baronesa de Lanr_ berterie d¿r á Ios médicos quc han tenido el honor de asistirla, pero puede certificar:
<Que desde el mes de N{arzo de 186g la señora Baronesa pre_ sentaba en su salud una grave alteración. En los me_ces de Abril Mayo -"iguientes, independientemente de los desórdenes fun_ -,v cionales serios observados en el aparato de las vías digestivas, el infrascripto reconoció'con entera certitucl por la palpación y la percusión un aumento con-"iclerable del voiumen aef nigaao, cuyo órgiino traspasaba por -su borcle inferior tre-q dedos á.las costillas falsas, y el límite superior estaba también un poco elevado. <<El e,stado de la señora Baronesa sufría alteraciones de mejo_ ría ó gravedad; pero la lesión material ,lel hígado persisiía siempre. <<Desde Marzo ii Octubre de 1872, una timpanitis desarrollada en el extremo v que resistía á toctos lo: medicamentos, vino á

-sobrenatural. <Al dirigir á V., señora, este resumen cle mi apreciación por haber sido felizmente curada, formo los'r'otos más sinceros por su duración, y ruego á V. acepte el homenaje de mi profundo respeto y afecto.
<<Polt.tRnl. ,,Brive,12 de Julio ds 18f3.,

III
<Señora Baronesa:

t:, i i:,: -us t',¡rtes;

He leido con mucho cuidado é interés la relación que ha qutr: i,, \'. someter ir mi juício, No puedo menos de aprobarla
m&s como en él se exponen hechos que no

436

DOCU]itrENTO S COMPNOBANTES

DOCIITIENTOS COMPROBANTES

at¡

I

poner á la Ilaronesa en el estado mús lastimoso, inspirando ú los médicos serios temores. <Asi las cosas, perdida la e-qperanza en lo humano, la señoro Baronesa ernpezó á beber á fines de Septiembre el agua de Lourdes. Desde e.l 7 de Octubre el Doctor que subscribe veía con sorptesa y complacencia que los síntomas más graves me.ioraban, que el vientre perdÍa progresiva y rápidamente el volumen que tenia, que las funciones digestivas se restablecian de un modo admirable, miru,m in mocl,u,m. Desde entonces la convalecencia ha seguido regularmente. Poco tiempo después la señora Baronesa podía emprencler viajes bastante .largos. El Doctor que subscribe no ha tenido ocasión de poder examinar. con cuidado á su intere-sante enferma hasta el 18 de Octubre; pero ese día observó el notable alivio que había experimentado, y después la ha vuelto á ver y examinar el 17 de Junio de 1873, encontrándola en un estado muy satisfactorio en todos conceptos. Al través de las paredes abdominales ya de.einflamadas ha reconocido y comprobado que el hígado ha vuelto á sus proporciones normales. Este órgano no traspasa, por su borde antero-inferior, el borde de las costillas falsas; y su limite superior, apreciado por la percusión, parece normal.
.Saint-Ceré, ? de Agosto de
18?3.

y debilitantes á la vez; estaba sujeta á las ffebres terciuua¡:

su

<Dn. Rnur.>>

Iü.o I
INFORME DEIJ MÉDICO
Desde el año de 1859 he estedo asistiendo ri la señora Ancelin, y las principales obsen'aciones qúe conservo tomadas de las nota,q escritas por mí en cada una de las visitas que la hice, son las siguientes: Siempre la he visto sufrir. Yo no la conocia antes de haber empezado á visitarla. Grandes contratiempos habian alterado su salud; casi siempre estaba enfermiza; una pericarditis sintomirtica de un antiguo reumatismo le causaba frecuentes palpitaciones, sofocaciones inquietantes, una ortópnea intensa; el

co¡azón luncionando mal; el aparato respiratorio eslaba altcratio. .\dentris, los -cudores menopúuticos eron muy abundantes

punto de que la menor impresión la ponÍa enferma la hacía .r* guardar cama durante semanas y meses. En Abril de 1869 su hermano el Dr. Morillón, médico de pontSaint-Maxence (Oise), le mandó un medicamento mu) enérgico que consistia principalmente en purgantes repetidos, nitro 1,digital. Pero el mal estaba muy arraigado, ]' ya en Abrii de lB70 la enferma se apercibía de la hinchazón de las piernas, signo habitual de una lesión orgánica del corazón, hipertrofia del corazón con insuficiencia de las válvulas. Desde esta época la infiltración subcutánea no desapareció mdrs, siendo especialmente muy fuerte durante los grandes calores del verano ¡.en los frios húmedos de la mala estación. La infiltración fué poco á poco siendo general (anasarca). Había cierta cantidad de cerosidad en el peritóneo, y la parte alta del vientre estaba muy €stirada y timpanizada. Los miembros inferiores ..e pusieron muy dolorosos: la rodilja derecha sobre todo fué por mucho tiempo el lugar de violentos dolores reumáticos con derrame ceroso en la articulación. La tcndencia á la formación de la cerosidad patológica en toda la economía se mant,enia siempre. Paso en silencio los diferentes síntomas de esta grave enfermedad, tales como la dificultad y escasez de la orina, la pereza invencible de los intestinos ó las diarreas debilitantes, las hemorragias de narices y una atonÍa completa. Durante e-.te tiempo cada seis meses tenÍa yo que darle un certificado de"v clarando que la enferma se veía en la imposibilidad de presentarse en persona á la TesorerÍa general para cobrar -qus pobres rentas; mi último certiffcado está fechado el 2 de Julio de 1872. Desde Enero de 1871 hasta su viaje á Lourdes, su vida ha sido un suplicio: las sofocaciones, las bronquitis catarrales, las hemorragias, los sudores excesivos, Ia fiebre, la timpanitis, la anas&rca, todo concurría á la vez á sus sufrimientos. Et l0 de Abril de 1872, una lechera de San José (carretera de Carquefou), Ia condujo á su casa en su camo; este cambio de aire le sentó bien -v le quitci un poco la opresión, pero el ntal volvió alguno-q días después. Dió cinco ó sei-q paseos de este

mitia satisfacer á las varias exigencias de su enfermedad. A fuerza de penosas emociones que trabajaban sobre una 'constitución nerviosa -ya muy quebrantada, habia llegado al

constitución se había gastado enteramente. Vivía penosamente, con tanta más razón cuanto que su estado de fortuna no le per-

438

DOCUMENTOS COMPR,OBANTNS

género que le procuraron siempre algún alivio. A fines de Junio de 1872 condujéronla á Santa Ana tle Auray. Este viaje lo hizo igualniente bien, tan bien rlue dejó alii su"s muletas; ¡iero la anasiarca persistió con -cus demás miseria-q. Por fin, cuando la primera peregrinación cle Nantes á Lour_ des fué re-.uelta, se apoderó cle ella un ardiente deseo de tomar parte en ella con firme propósito de efectuarl¿r. Todos aquellos á quienes comunicó su proyecto, entre quienes me contaba yo' lo calil'ica¡on cle insensato, temerario é irrealizable. Ella, sin embargo, persistió en su resolución, v contra su voluntad no pudo formar parte del primcr tren; sintiólo mucho, y no tuvo consuelo sino cuando supo que se verilicari¿r otra peregrinación el 8 de Octubre. Llegó e-<te dia tan cleseaclo, y las dificultades comenzaron. Costó ba-qt,ante trabajo bajarla de -qu habitación, no obstante estar en el primer piso, y colocarla en un coche y después en el vagón. L.r vi á su regre-<o: estctbrt tt,an;¡forntcLcla; inundacla de alegria. Sólo un sentimiento la animaba, el del más vivo reconocimiento ¿i Dio,. y á la gloriosa Inmaculacla Concepción. La anasarca y la timpanitis, la tirantez tlolorosa cle las rodillas, las sofocaciones, la fiebre, totlo habia cle-.aparecido. y hay que notar que este viaje se efectuó en condiciones deplorables: la Sra. Ancelin estüba en un vagón cle tercera clase; la estación era tan mala que, según refieren los peregrinos que la acompañaron y lu misma enf'erma, los chubasco-q habían sido ian abundanles y multi¡rlicaclos que -cus ve,ctidos estuvieron con,c_ tantemente mojados, teniendo necesidad de conservarlos así hasta su vuelta por falta de otros para cambjarlo-c. Todo concuria, pues, h aumentar su enfermedad más bien que á curarla. Ho-v, l8 cle Noviembre, su curación radical se mantiene; la Sra. AncelÍn ha recobrado su energía, su actividad y su buena salud de otro tiempo. Desde su llegada ¿i la estación de Nantes, desde la cual se clirigiit ri -su casa ri pie, hasta este dia, no ha ce-qado de dar grandes paseos por la ciuclad, rlevolviendo visitas h sus conocidos, que habia tenido que interrumpir hacia dos arios, lodo esto sin apoyo de ninguna clase. La in{iltración no ha vuelto á aparecer. 'l'iene el juego libre de los tendoncs de la espalda, de las manos y de los pies; los párpa<los y el rostro no
estú n utle mu I izados.

439 COMPROBANTES Cuandó enfermos como ia Sra. Ancelin curan, lo cual es raro,
DOCUMENTOS

la curación se hace lentamente y es siempre precaria; las recaidas, las reinciclencias son casi siempre ciertas, sobre todo cuando llega la n'rala estación. En el ca-qo presente no ha habido esto. Hace ca-qi seis semanos clue est& cur¿rción se ha obrado, y la afortunacla peregrina continúa gozando de la salucl miis pert'ecta. Nautes, 18 ale Noviembre de
1872, 11. riz.

Firmaclo: Eur;Erto TtIre.rlt-r,

30 de Noviembre visito de nuevo á la Sra. --\¡rcelÍn encuentro ex¿rctamenle en el estado descrito anteriormen1e, gozando del bienestar más completo cle-"pués cle un¡L enfermeclatl tan larga y ilolorosa.

P. S. Iloy

y

J.a

Cerliffcado conforme: J. Bonnr, \ti(:. rtt:tL.

l{.o

9

TESTIMONIOS DE I,OS NOTABITDS DE CIIABRIS,

Y DE IJOS

PADR,ES DE IJA SRTA. AUREIJIA BR,UNEAU Chabri8,

lii

de Octubre de 1872.

Los infrascriptos, alcalcle y habitant'es de Chabris, certifir:¡n que la Srta. Aurelia Bruneau, que nació en Chabris el 24 de ,,\bril de 1853, nació sorclo-ritucLa, constándoles que e-eta jovetr, educada en las escuelas de sorclo-mudos cle Déols y de Orlealis, no ha oiclo.jamtis nir.rgrin -qoniclo h¿rsta el ll de Octubre corriente.

III

ctl¡:ctlde de

(.)l¿cLltt

is,

F¡U'r'tnU¡C.

Ha habido aqnÍ un fenómeno eci.<Lententente e:ntraortlinarío.

alcalcle.- Darnault.-Gabriel Patrigeón.-Bri sser¡orc t.-Charrr,in.- Ricos-"et.- Ledonx.- lf arseille.- \Iarnotte.-Toupet, tes,)rero, elc.

Han lirmaclo: Patrigeón, propietario.-Chantpiun, teniente

4+0

Doc{IMENTos coMpEoBANTES

Los que subscribimos, padres de Aurelia Bruneau, driclaramos que nuestra hija, sordo-muda de nacimiento, ove perfecta_ mente y hace progresos en su lenguaje desde el ü de Octubre último, por lo cual damos gracias á Dits.
Chabris,24
ale

CODTPEOBANTES ++I nos presentó enteramente confirmados por la edad todos los
DOCUMENTOS

Noviembre

ale t8?9.

Bnurqo¡.u.-Nf . ¡e Bnuns¡.u.

caracteres de la sordo-mudez, v ningún medicamento ni operación han -qido intentados en estos últimos tiempos para modificar esta enfermedad nativa. Por lo tanto, si la joi'en Aurelia ha recobrado el oído v la palabra no ha sido seguramente por Ia intervención de la ciencia ni de l¿r naturaleza, sino el result,ado de un hecho sobrenatural. Ds

El que subscribe, notario de I\{ontbazón, declara para rendir. tributo á Ia verdad que su sobrina Aurelia Bruneau, que ahora o!/e bíen y habla, ha estado completamente sordo-muda desde que nació hasta el 11 de Octubre, y que hasta esta fecha no percibió jamás ningún sonido.
Iuonl,bazóD,30 de Noviembre de 18?9.

Ll

Nf

lnonr,rE.

cl

.

tn..

Visto para l.r legalización de la ffrma quc antecede de Mr. la Mardelle, doctor médico de Chabrjs.
Oasa Oonsistorial rle Chabris, 16 de Octubre de
18?¿.

de

M.rRxollo, tettíet¿te
IlRuxoau, t¿otarío.

ak-:al.tl e,

(Aquí ltag un sello de Ia Alcalclía).
Chabris-sur-Chcr, 6 de Enero de
18?3.

TOS CER,TIFICADOS DEII DR. DE IJA }IARDEITITE. Mí]DIC0

DE

CI{ABRIS chabris, l5
ale

octubre de 18?¿.

EI infrascripto, doctor en medicina, residente en Chal¡ris, cantón de San Cristóbal, distrito de lssoudún (Indre), certifica conocer perfectamente desde su nacimiento á la Srta. Aurelia llruneau, que nació aqui el año dc 1853. Sometida desde -qu infancia á mis cuidados, reconoci en ella los siniomas de sordo-mudez de nacimiento, de modo que Ia observación más sostenida v minuciosa a¡'udada de la atención rnás racional no hizo sino confirmar á la firmilia en la certeza de una enfermedad superior á todos los recursos del arte. Et Dr. Delot, de Paris, á quien llevaron la niña, afirmó por su parte que la enfermedad era incurable. La niña fué confiada entonces á las Hermanas de Deols, de Chateauroux, encargadas de la instrucción de los sordo-mudos del departamento, y después fué enviada á Orieans á una escuela de la misma especie.

En un hecho de observación claramente establecido que ia sordo-mudez al)soluta, congenial, tiene ¡ror consecuencia necesüria un nttttísnto conzpleto. La ausencia de Ia audición arrastra la privación de la palabra, aun cuando el examen más atento no hace descubrir en la organización de la oreja ninguna alteracíón apreciable. La observación tan interesante de Aurelia Ilruneau, antes de ser un prodigio, es una nueva confirmación de estos principios, que encuentran incesantemente su demostración en las salas de
cle la institución Súa¡'d. Después del ensa.vo irrfructuoso de los procedimientos usados 't:n semejantes circunstancias, y perdida toda esperanza, Aurelia l3runeau fué colocada cn una casa especial de sordo-mudos;

clinica

al.lí creció, se desarrolló, se instruyó, se hizo mujer, volvió al seno de su familia, --v sig,uió con la misma sordo-mudez durante
más de veinte años.

Yuelta otra vez al seno de su familia, la joven Aurelia

neau. cu\'¡t fisonomía expresiva revela una rica inteligencia,

llruIt

EI 1l de Octubre último, en la cas¿t de las Helmanas de San Mart,ín de Montbazón, en dondevive, de vuelta de una peregrinación ír Lourdes, Aurelia Bruneau percibió de repente, clararnente v por la primera vez el choque de lo-< cuerpos, la voz hahladir, los sonidos del armonium. el ruido de los movimientos

I

i

442

DocuMENTos coMpR,oBANTES

¡

DOCT'IMENTOS COMPROBANTES

1+3

de un reloj y los acentos de

joven. Y no solamente Aurelia o)e, ,cino que pronuncia palabras, habla: <Buenos dÍas, caballero; buenos dias, señora... ¿Cómo está V.?... Este album es mío, etc., etc.> Tales son las condiciones de examen en que ella se presentó ci nosotros en Chabrís el 2 de Enero de 1g73. Su salud es perfecta, su fisonomia se ha modificaclo felizmen_ te, Ios órganos de la audición no ofrecen ningún cambio, y no existe señul ni puede comprobarse que baya-sufrido ninguna operación; nada, absolutamente nada apreciable existe si no es kr conquista clel oicto g cle la palabra. nuestra opinión, 'la cr¿racíón contin{ta cterta, itznega. -Según bl,e,. La sorclo-rnuda o¡¡e, habla, y habla porque oge. De todos estos hechos me veo forzaclo Á aeáucir"quc (e,qta cu_ ración, obtenida fuera de los procedimientos ordinarios de la naturaleza y sin el concurso de la ciencia niédica, quimica ri quirúrgica,> &parece revestida del carcicter sobre natu.rcLl,
D¡;
¡-.1

puerta, el juego de campanas clel reloj cle la parroquia, los acordes del piano en una habitación inmediaia, etc., etc., conlirman en presencicr, nt¿estra la curación permanente de la

ella. Instaniáneamente recobró el oido... por tocla meclicación la sordo-muda introducia l¿acía tres tl.ías en el conducto auditivo algunas gotas de agua cle Lourdes traída por ella. Mas esta agua, por su naturaleza, está privada absolutamente,. segítn Filhol, de toda propieclacl curativa. Las multiplicadas experiencias á que someten á Aurelia, tales como la caida de unf moneda, los golpes clados cletrás de un¿r

lavoz en la capilladonde rezancon

l{."

10

ciación; que las medicinas administradas por mi desde Abril de 1871 á ¡\gosto siguiente á fin de obtener las supuraciones sucesivas de una fistula, no pudieron conseguir lu ouración de ella, la cual me pareció entonces era impedida por el temperamento edematoso de la enferma. Desde la época en que dejé de visitarla (Agosto de l87l) y en diferentes veces que he estado en la Comunidad para otros personas, tuve ocasión de ver á la H. Anunciación andando en el patio de la casa con mucha dificultad y dolores grandes; y supe después, ha cosa de un año poco más ó menos, que esta Rel.igiosa habia curado, es decir, que la llaga fistulosa perianal estaba cicatrizada, y que habia recobrado con la libertad per'fecta de sus mtrvimientos la desaparición cle sus dolores.
Blois,
99 Octubre de t8?8.

que he asistido á una Religiosa franciscana, conocida en su Comunidad de Blois con el nombre de sor llaria de la Anun-

Yo, Alejandro Francisco Aubry, cloctor en medicina, certifico;

Dn. Aunnv.

N."

11

CER,TI¡ICADO DEI] MÉDICO.

\I¡n¡sLrn, d. rt.

Visto para la legalización tle la firma clel Dr. de la \tarclelleE

I alcald.e, Cu,rupró¡.

(Lugctr del sello tte Ia Alcaldío, ).

El que subscribe, médico de los hospitale-q de la ciudad cle Puy y de la empresa de caminos cle hierro en el centro del distrit,o de Puy, cerlifica constarle que la Srta. Rosina Ollivier estaba atacada de una enfermedad de higado que había sido contbatida durante diez años con las aguas de Vichy y de Vals. Y como esta enfermedad per-sistía siempre, á pesar de todos los remedios empleados, en una visita cle atención que le hice en los primeros clias de Enero de 1873, le aconsejé que fuera á Lourdes; y á su regreso la he visto de nuevo, y me he cercioraclo de su curación, que no se ha desmentido después. En fe de lo cual doy el presente certificaclo.
En el Puy, Bl
ale

Enero de

18?1.

G. An¡c¡uo.

444

DocuMENTos coMpR,oBANTES

DOCUMENTOS

da convenir que ha visto muchas veces á la Srta.blivier g.un_ des zufrimientos, y que despuós dc la peregrinación que "bn ha he_ cho á Nuestra Señora de Lourdes se hi curado completamente.

El Cura de San Lorenzo, en el puy, certifica para lo que pue_

COMP.ROBANTES

44Ú

rable, quiso ir á verla á Niort después de su curaciún. y cn unc relación largamente motivada no vacila en proclamar el ¡¡tiltt¡1 ro, com¡:laciéndose en publicarlo. Además escribió de Baréges el 17 de Jul.io de 1873 la siguiente carta que publicaba la Semaine lítttr¡lique de Poitiers (21 cle
Septiembre de 1873):

N."

12
'.

Seirorita

:

CEETIFICADO DE IJOS MÉDICOS

1." fil Dr.
escribe:
<He_

Peyrusse, de Narbona, cifado en esta relación

visto en la Cripta á Carolina Esserteau, paralizada de los miembros, siendo en cierto modo un cadár,er úevado en brazos sobre un sillón. Al saber su curación súbita, instantánea, quise ver mi cadáver de la Cripta: Io vi, y no era é1. Carolina andal¡a delante de mÍ con paso firme y seguro. La fuerza muscular, la sensibilidad de sus miembros habÍan vuelto. Era un milagro.> 2.o Bl Dr. Vizerie, prote-.túnte, cirujano mayor del 10.o rle coraceros de guarnición en Niort, que había visitado en el Hos, picio á Carolina Esserteau, ia vió de nuevo después de su cura_ ción, -v escribió á la Superiora del Hospital io iiguiente:
.Saint_Maixent,
<<Tengo
2z de Septiembre de 18?j.

felicitar r'r V. por -cu milagrosa curación, no tengo necesidad de decirle que he -.ic1o uno de lcs primeros afortunados en saberla. <La trrste situación en que dejé á V. el año pasaclo y que no podia mejorarse por los medios puramente humanos, me yeníír muchas veces á la memoria; asi es qne mi alegrÍa ha sido grande cuando el telegrama cle V. me dió la grande noticia de su resurrección, pues V. es verdaderamente una resucitada y además una elegida, porque Dios no hace -qemeiantes milagros para los corazones indiferentes. <Ruego á V:, pues, no olvide en sus oraciones al que ha hecho esfuerzos afectuosos aunque ineficaces para arrancar ii \': de ia marcha invasora de -qu enfcrmedad. Mi mujer é hija, contentas como todos los que han conocido ir V. aquí, me encargan presente a \'. sus recuerdos. <<Crea \'., -qeñorita, en mis sentirnientos afectuosos.
<Si soy uno de los riltimos en

hacer el ex&men de su antigua enferma. No veo ninguna difi_ cultad en esto, por parecerme esta curación insigne un efecto de esa fe que transporta las montañas. Declaro haber visitado en Abril de 1871 á la Srta. Esserteau, que me fué presentada como atacada de una afección crónica de la medul¿r espinal. Esta enferma, entonces incurable, otacada de aquinesia manifiesta de los miembros inferiores, que se sostenia apenas apoyada en sus muletas, la he encontrado completament" uo_ "u"aáu, dando y corriendo, habiendo recobrado sus miembros su vo_ lumen normal como si no hubiera estado nunca enferma. <Vtzenro, tl. ar.>

el honor de mandar á V. el testimonio prometido al

<rFirmado: Dn. A. GÁr¡r.rr,l.>>

'Ierminaremos diciendo con el ilustre obispo de Poitiers, Mons. Pie, que interrogó á Caroiina, diocesana suya, escribió "v al señor Arcipreste de Niort: <El carácter sobrenat,ural de esta curación súbita v per.si-.tente se revcl¿r con tal evidencia, quc no puede menos de verse claramenie en ella la mano poderosa cle Dios. Este pr.odigio es uno de los más admirables obrados por 1a glae ia ,lilina en eI Santuario cle Nueslra Señora cle Lourtlcs..

3."

do,. e:t¡ciones tcrmaies en Beróges, v la

Et Dr. Grimaud, que había asistido á Carolina durante hal¡ia cleclararlo incu_

446

DOCUMENTOS COMPNOBANTES

]]OCUMENTOS COXIPR,OBANTES

117

li."

13

CER,TIFICADO

Dur¿rnte un perÍodo de ocho afios, desde principios de tg52 hasta fines de 1859, he estado asistiendo at abÁte Guilmin, cura de N{ontanel y después de Dragey, por una caries de las últimas costillas esternales que padecía hace algunos años. Dos de es_ tos huesos estaban grave v profundament,e interesados en su longitud y en su diámetro, lo que observé repetidas veces intro_ duciendo el instrumento explorador. Muchas aberturas fistulosa-c claban salida á una abundante supuración que agotaba las fuerzas del enfermo, En la época en que á consecuencia de su alejamiento dejé de ver á Mr. Guilmín, su estado se agrar,ó de tal manera, que no -"olamente no conservaba vo ninguna esperanza de curáción, sino que lo consider¿ba destinado á una muerte cierla en un porvenir más ó menos cercano. Desde 1860 lo había yo perdido completamente de vista. Hoy 6 de Nf arzo de 1876 se ha presentado en mi casa v me h¿r anunciado que estaba radicalmente curado. Bn efecto, el examen del sitio de su antigua lesión me ha hecho ver perfectamente cicatrizadas las llagas ffstulosas que marcaban la región enferma, y sólo se encuentra ,.obre los hue-.os que estuvieron afectados una tumefacción sin carácter mórbido. La le,qión local está, pues, perflctamente curada, y N{r. GuilmÍn goza de la más floreciente salud. Vivamente interesado en t&n cxtraordinaria curación, quise saber su hi-*toria, y el abate Guilmín me refirió que después de treinta airos de padecimien¡6,s, ¡. cle haber renunciado desde hace mucho tiempo á los socorros inirtiles de la meclicina, debiliiado por una abundante supuración, falto de fuerzas y entrado ya en la vejez (tenía sesenta y sieie años), le vino la inspiración de hacer una novena á Nuestra Señora de Lourde-q, y al concluírla el 22 de Ago-sto de 1873, se sintió repentinamente alil'iado de sus largos v dolorosos sufrimienlos, de tal manera que el mismo dia pudo hacer un viaje de cuarenta kilómetros. Este alivio tan repentino no fué acompañaclo cle la salida cle ningún frngrrento ó astilla dc hueso cariado; ). desde entonces

la_narración escrita que tengo ¿i la vista de todas las cir_ cun-qtancias que la rodearon, cleclctro ctltctntente, r:on tocla la sincet idad clc n1.i cot1..:ielr(:tct, que ?sta t:rtt,ación acaecitla en sern_ejayttes t:ondicíones, no tteñe e.r¡Llícaciórt en los princípíos cl,e. la cíencict, g que en nacla csta cónfo,,tne ,,o,,.io, reglct-s or,_ tlinarias cle la patología.
cle

la -qupuración disminu¡-ir progresivamente ¡, acabó por secarse del todo al cabo de ocho mescs, desde ;p;;; ta salud del abate Guilmin no ht dejado de ser excelent". "ry; ' De-<pué-< de haber oido de la misma boca del abate Guilmin el relato de su curación, de haberme pu"at".a" p", la lectura
"v

Avranches,6 de Marzo

ale l8?6.

Firmado: p. CocHe.r, ¿/.
CEN,TIFICADO

supur¿ción disminuy'ó ¡.rrogresivirms¡tc, ".tuát 1.nu turcló en cesar por completo. Hace dos años que las llagas sc h&n cicatrizado, que la cu_ ración se mantiene, y que cl abate GuilmÍn goza de excelente salud.
En Ie de lo

\'o, Emilio Fleury, doctor en medicina de la Facuiiad de pa_ . rís, certifico: Que durante once años (de 1862 á {873), he estado asistiendo al abate Guilmín por múitiples abscesos situados sobre la costilla izquierda del pecho. En Julio de t872 el abate Guilmin, consumido por una supuración abundante ¡'continua, se vió reducido á una debilidad €xtrema que me hizo perder. totla esperanza de curación, por lo que le di un certificado de incurabitidad. Este estado de abatimiento y de marasmo persistió hasta el mes de Agosto de 1873, de tal suerte qu" nu.ráo eof"rmo pare_ cía condenado á una muerte próxima. Entonces fué cuando él decidió hacer una novena ¡i Nuestra Señora de Lourdes,.v en_ seguida observamos un alivio sen_qible .n ,u general: la

contorme ii la verdud.

cuol tloy el

¡rresente

certificado, que deciaro ser

Ducey, 6 de }larzo de

18?{j.

Fr,runy. d.

nz.

_ t

448

DocuMENTos cortrpnoBANTES
<<He .y

DO

CLTfIE\TO S CO]IPROB.-r]iTE

S

+4t)

Visto para legalización de la firma del Dr. FIeury que antecede.
Ducey, 28 de luarzo de t8?6.

asislido ri sor Dorotea, superiora (lel (ton\ f nt., tue.iouls,
confieso que todos mis

Por el ,\lcalde dimisionario, el teniente
Clre¡rpró¡,¡.

r\.o 14
De vuelta á su monasterio, la Nlaclre Superiora escribió á los tres médicos que habian sucesivamente visitado y asistido á ia pobre enferma, á fin de tener por escrito -cu opinión sobre la naturaleza de la enf'ermedad que Nuestra Seilora de Lourdes acababa de curar de una manera tan completa y repentina. He aqui la carta que les dirigió cl l1 de Septiernbrc, cinco rliordespués ile la curaci<in:
<<Sei]or

Doctor:

'

<<Permitame \¡. solicite de su bondad una cxposición concienzuda y exacta de la naturaleza y de la gravedad de ja enfermedad de nuestra quericla hermana Dorotea, superiora local tlel convento de \,lo-ctuejouls, á la cual asistió V. con tanta inteligencia. <<Al mismo tiempo ruego á V., señor Doctor, me diga si cree que un viaje bastante largo y un baño de agua natural y fria de un cuarto de hora han podido ba-.tar para curar espontánea y radicalmenie su enfermedad. <<N'Iucho agratleceró á V. se sirva honrarme con una contestacjón inmediata, que le ruego me diri.ja h la lJe-s-*e.

Son AnrrreuóN,
,,Superiora general
de

las ]{ermanas de

San José,>

r:otitnst'rclóx pun otó í

ns't',1 c¡n'r-,r Er, pRlMEno Dri Esros rtrrts

tlañarlos. Aclemás, f n t".p..uiu"o ,t."1 fermo se haltaba rnás baja que Ia clel;r;;;;..]nn. n,¡.ab.o .n_ r_o ,.,.,.-.u_ racirjn ¡o acusaba ningún principio ¿e atroliir,¡u._.cularl únicamenle los músculos del rriembro inferior ,t.r."t o ;;;;;;, ;;;; llojos quc Ios del micml,ro izquier,lo. <Una vez reconocidos todos los síntomas, atribuí la enlernte_ dad á una le-.ión tle la medula espinal, ,;;';,,;'i; r¡isnra srri,s_ tancia de la medula esiuvie¡a alteratla, ."" q'"", fr"¡i..; ;,,, r;;r; compre,sión ocasionad¡r sobre esta substancia fo,.,,nu ..,,,,_r. mórbida. <<No me era pos.ible disimular ra gravetracl tre ra enfernrcrla,l. v participé mis lemores á otra llerirano ¿.i *i.i,o convento. I-a ültima vez que vi ¿i sor Dorotea, el l2 cte.r;;,cl último, la enfermedad habia hecho muy rúpitlos lrogresos y la panilisis era completa. C&recia clo. movinriLnto y'del.en."ibiiiclad, y tenia una debilidacl grande en tocla la economÍa. los dnchas y los bafios de Ralaruc por ser ésta la t_r,^ l1:"1.:ié racron oatnearra miis complcta. pe nsaba vo quó an e-.te estaJrlecimiento se poclria añaclir_á la hidroterapi" l..f ."t"i"i¿"rl,la e.__ trignina, etc., eic. La H. l)orotearnu ¿i"i.n¿o que rne dabalas gracias por el interé_q quo yo "*t..ij tn.obu-p"".ff o, -vquc re_ gu.iria mis consejos. pero en¡.ez de dirigirse á nuiuru" le pare_ ció me,jor tomar el camino de Lour<tei ,; i";;; hizo bien, puesto que el rcsurtado cle su via.ie ha siáo tan ,lichoso. Si rear_ mente esta buena Hermana ha sido espontánea y raclicaintente curacla, preciso es confcsar que ra saniisima virgen es nrá,. habil que ios médicos. Las lesiánes de que ire ¡"¡1"?" á \.. no harr

<<Después de un detenido e_xamen l¡abí¿t lo observado que lrr locomo_ción era diricir y qu.e r. sensibiriciacr' ..ll¡o -rr]l',o..s ."un_ guida. Los nervios scn,sitir.o-s y 1n, "o.iestaban nu"uio. igualmente

emptcar ¡,aJabras qu" .ornf..,rio t,l.j]:., : " \.. ,.j.,". ,,,. pará.lisis rlel muslo y tle Ia l,ierna ,lcr""l,n.'

,",,,,,l.,. <Esta Flermana tenÍa una_ anfarra¿o,1 1,,u"-*a"ra, una hc::.i_ p¡ra

cuidadolh"l'.,,i"

rlt \l -_ --

DOCTORES. tr{II. BONNF]VIAI,lI

<Señorr Superiora:

sido destruidas por ningún proceclintiento ,.,ii""f, y afirmo que si hcn desaparecitloporcl efecto cre un bafio..r. ,,n..uorto nOfü ptle(ttt.t(iutI
'lC
€s tttiletJ¡,O3,¡. <[.-irmaclo

<.\cabo dc recibir la carta de V., v confor¡rándome con
tleseos nte apresuro ii conte,qtarle.

-qlrs

:

BoNxnr.¡_rl_r_1.;,

r/.

li.

.trIillau, r2 de Septiembre de

18zg

)

450

DocuMENTos corrPBotsaNTES
(IONTtrSTÁCIóN D8L SEGUNbO If í;I)tCO. EL L'R. I,UBAC

DOCU.ÜIENTOS

COMPEOBANTES

''Señora Sul'eriura:
(l'Jrr lrluí los ciatos que ¡ridc V. tocante ú la enfernledad de sor Dorote¿r. Los primeros síntom¿rs sc manifestaron hace cosa tle tres tneses. AI principio r:on-qistían en una debilidad del mienll¡ro inferior derecho con di-*minución de Ia sensibilidad cutánea. lloy la parálisis es cornpleta. La catlsa del ural no está en cl miembro, sino qu" se encuentr& más arriba ¡' en un órgano indispensalrle á las funciones de la vida, enltt n'tedula espí¿al. Este cs el que está enfelmo asÍ como sus enl'olturas, y es lo que se llami r¿l¿Zlli.s' La mielitis no comptonrete la vida en general, sobre todo cuando, como en nuestro caso, el sitit.r del"mat está aI nivel de los hombros, pero las funciones del miembro atacado se hallan mu-v comprometidas; algunasveces procedise suele curar, pero son rar&s á pesar de los mejores mientos. A-.í es de temer quc sor Dorotea viva paralizada' En cuanto al viaje -v al baño de que \¡. me habla, -r'a adivino de que se trata á pesar'tll su sileucio. Los con-"idero como absolutamente malos. En Io dernás, no es la primeraYez que prohiboestos viaies á sor Dorotea. En cuanto á los baño-",.va los había yo prescrito, pero eran baños calientes -Y -qulfurosos' Casi todas ias mielitis sobre.'jenen <lespués de un enfriamento' Un baño frio podria duplicat el mal. En mi concepto esta sería la irltima rie las im¡rudencias. <Firmado: Lu¡,r.c' d. ¡n. "Mitlau,
12 de

¿
i

Dn las obras que rraran de ra uo"oterapi" ;;;;;J;;an curaciones realmente bien extrao¡dj"u.io.'fo.'-..1i"",""rr"r"s. En l¡ clientela ordinaria se ¿rbstiene
rnó_ j l" l"l.T"i".',;;;J,l:i,,;; elección de semeianres meclio_"]pero, üü;;;' "r.aciones o¡_ tenidas por tales - --*,."'-r¡!v- ¡urr ¡ronedimienros .; rtrus ;;í.';r;:, numerosas de lo gue creers". '

;:T;,i:$1!í::;^"';X:;J,iXffi Í#Tlif :T;ü";e*.'ff bién se obtienen á r.eces ,".;i;"J".r"il;""r"ip""""0"",es.
o" tor_los "".'¡"¡Tir"i."nr" que.pueden,rur r..ultaJo, j"."*;;;,n,... rJn
es_

l¡11;; "ü:i,",',i:;"n: :,::;;ff;,f :"""H:i;:tf ::: ;:;'"1T5:';ilij?-n" aqui,ro que p;;;;;;;;r. ¿i v: er

f.irn cuart;;; hora pasado err 1..¿":n^ro.rui-;;,; para curar e;_ radiealmente .u enfer_n¿"i- ii^", c o p i a r te i t u a n t. o ", n; ;; ;.' ;:X:', l"j; '". li1: La enrermeclaa a' ..i''no'otea ":;::t i:," i,lT e-" un¡. ;^,T,tr::.i"""l::tTi":
pont¡i¡s¡
un baño de agua natut.a.t
.r'
r

miciliada en Mostue.jouls. Nfe pregunta V. ai mismo rienrpo creo que un viaje bastante la-rgó .r

+5

I

r

j: il

'redio

:::'".di":. drco prudente deja por lo..regular

¡rurliera

¿<Firmado: Rui.iN, d, li..r:

ciaI que clirigía at \.jcariá gc.nerat.relac.iones con la carta ofi_ .;;;;.";;,,j;;l;t:i; * ,
crrra de

'Ie¡minarenlos estas importantes

Be_se. l"und¿dor ¿e

la comuni¿;;_'

Septiembre de 18?3''
<<Señor
<<La

""u

Besse' 18 tle septiembre de !B?3'

Su'erio",

La tesptte-ql,a del terccro e¡tú Jiljcultosu. St vc en ella el respeto humano, el miedo de la Facultad ¡'e'te medio racionalismo 1an frecuentc en nuestros díus en los hornbres que quisieran plescindir tle lo sobrenatural, daudo ex¡:licaciones naturales rnás ó nlenos imposibles que chocan al buen sentido ¡'al verda,iero saber. I:le aquí estü tercera re'cpuesta:
Señoru SuPcriorc:

la milagrosa curación de usa r e i 0 ¿" s.pir _ i * ;:::::. ::,.1J: i"J r:: .. J,, ,ln :: " ble para lu Comunidurt dc ta lr"sse. i,;.g;;jT ,:s .omera
r

de la demora en escribir

landa general de e,iercicios, lu ¡,artida de las Hernranas Y una auscnci¿ forzada de lr Su.,n;^.^ ;'
,1

"^-*,1 \.. H'.' ,;t;r 'j.i; ;X,

.

ij.r;::lñlT:

;'

j:
to

<IIe hac¿ \'. el houor de cscr.ibilme parü que lc diga mi opinión soLre l¡. naturalezo de la enfermedad de sor l)orotea, do-

pues nos r'enerabte é ilustre Prelado ¡i fin de .1^t,,11:tt:". ,o"rt;'lit: t ¿ re s' ; s io n el ;; "n",u" :ü' ;; o:'. : ffi ";'','.".[ ; :T rlue quisiér¡mor r.,mitirlps "; cin t0rd¡nzü. - ' .T ', ;. " il l,ln .aprobación

frñ:

:::J':",t";:'ilJl

d"'M;";;;;,,

:i.

152

NOCUMENTOS COMPBOBANTES

(Sor Dorot,ea por obealiencia ha escrito de su mano todo lo relativo á su curación. Los tre-< médicos consultados han respondido, y sólo \lr. Rufin no ha querido dar explicaciones soirr.notu.uj". á la curación; pero al pasar sor Dorotea por VIillau para ilirigirse á su puesto de Mostuejouls 1o visitó, y viénclolii andar cán tanta facilidad con".fesó el milagro; mas instado para cleclararlo por escrito contestó que no podíct hacerlo por)1u, no lo perriitía la Facultctcl tle meclicina' <¡Quién sabe' oai¡o, .i clentro de veinte años el arte medical habr¿i encontrado <el"sácreto de tales curaciones l>> He aqui los frutos del l'ibrepensamiento,
<<Sor

t
¿
{

DC)CTIMENTOS COMPEOBANTES

gentes tle

Dorotea, que está siempre bien, ha impresionado á las \{illau; y nos han escrito que su presencia en Mosiuejouls causa a,lmiración y sorpresa en todos; las gentes han u"nido un ma-qa á verla, y durante quince dias apenas ha tenido que un momento libre. Yo la había dado mis consejos á fin de conservara sentimientos de humildacl al contact'o de una ovación tan extraordinaria' Debo declr que e'qte milagro ha hecho un bien inmenso en las almas, Y que no contribuirá poco á llevar ntlmero'qos peregr.inos al Santuario de Lourdes' <Firmado: Cosrns, cura de Ia Be'"se,
.

por todó ei ¡..i, . aceite de hígado de bacalo, l^"lllj.. ipeca, vino au quinu, alquitrl::. r:_ do itttt'u.. pt e.rtro. iaralre ds l¡¡¡._ro.rri,] pst¡,r . := uu 'v'ru I u 1,.""",.,, Ju enlernru .u ugrurú ¿. "rl. ¿ia o,,Ji.. ,::^:l","pas primirivos vinieron á junrarse *1 oúros sínto¡lu¡ m irs gra\.es. opresión, h e moprisis, f""";;;;;; ;";;ro. pu"ur"n_ tos ¡.abundantes, sudores noctur¡os, dolores tlos hom_ bros. afonÍa, pérdida con,plcrü ,J.t ;l;;;;;, "nti"*io. general ran pronunciaa" q". "Ju,l'r,.,,n.o,nn;,, r"-"ir.;;" 1:!lt]O"U podía le_ vantarse, r. síncopes lrecu entes que duraban á veces _ ull cuarto de

te seguido. ve.iigarorios

corridos

hor¡-

tro meses, mescq llamó á ^._ l"nru su ia, Ulu alta (No <<No fenr¡n lenso mol "o mal, est61-"rr;;;.; ^-r^.. ^.__

de ra ranre, poco de-spués de i::i:11;"r:::::.:lT-ilas cres ; b' ;; uE Ki r\ticsLra :: il'..;f ¡enora ;:: ":' :: de i:l:; :."i::" :""-1" 1; Lourdes, ra enferma. oue ,_una extinción

l: lt¡_.i ¡

o

;;
é

inteligible voz, diciendo:

de voz naclA ue hacía cuacua*

fund'ü¿lo

r

d'e I a C o munid'a d'.

.La Besse,

12 de

Octubre de

18?3.

:;, u d. -qal ::r,
<Por coPia conforme:

Lru'rlrrl levantarclormir, se,rl ,-:li, ¡;^.,:^._.! ir sol¡ ,lomer se al dia siguiente é ' levantar_ á.r_lar gracias á Dios por su inesperart¡ c,rr¡ni..,,.1:lu^lqh.tr uj.l: i o rr es d e e n-r o n c e, J" " ra Srra.

iTjlill,i. ;:til,j: g" ".t. di" I";;;;;i:;;,l:";l,X:::::i: ;:: ;;;;,,'#': _-__-rqruuruu ;::l uu0rplera_ il:l,,::'lJ mente. Jt[: La ::,**:':,i:^ry::l enferma pudo r -hi;;;; al mi-qmo urq' día,

3::,t::l:,.$11,"1a1ot. rra¡ía recobrado

súbiramenre la sa_

;:

il;;ri:t:

Juria rador

I

t".;"";;;.,; 'l;'.i;":.-;;T.::; ;" ;;;;;;; ffi in J:
r)lr'rcR,
¡,rar.tr¡t..

<<Cosrns, ctt'ra cle

la

Besse'>>

civil

Certificado por mÍ. el miciir:o ¡isi-stente, méclico del ho_spital de cháteau-Porcien'

N."

15

CERTIIIICADO DEI, MÉDICO

Uno mi testimonio ulrlnl ir,,¡o. nrJJi,.o I,r¡r;, ,,,,rtifioür,lur, la curación de la enfermeclnrl ,le j¡ srt., juri,, .ioAri. ¡o .i¿o r,l_ bita v permanente.
Hauteville,
5 de

La Srta. Julia Jaclot, nacicla y domiciliada en Hauteville (Ardennes), es de una constitución delicada y se resfrÍa por la menor causa. A ffnes cle F-ebrero de 1873 tuvo el scrrampión ; la erupción siguió su curso normal, pero la tos persistió con fiebre, esputos irp..rno.or, dolor en todo el tado izquierdo del pecho, principalmente debajo de la clavicula y del seno. Apesar de un procedimiento medical enérgico y puntualmen-

Marzo de

18?{.

\-rtLl.-r¡- r- t
E

t.t.t.t1.

I alca

ld

e

: D¡x,r.ó-.¡.

464

DOCUMENTOS COMPR,OBANTES

1
I

DOCUMENTOS COMPBOBANTES

455'

l{."

16

N."

1g

accesos' Desde su vuelta de Lourtles sor Sofia no ha tenido más' Su -'alud se v todo hace esperar que no los volverá á tener flaqueza se ha camira fortalecido, et apeiito ie ha vuelto, y la biado en robuslez relativa'
Nimes,
17 de

CERTIFICADO DEI¡ MÉDICO

Diciembre de l8?3'

!

,\.

PUECH.

1

ha sido' g.uao, y que á su vuelta esiaba completamente curada; restablecientero el visto que há pues, con verdadera sorpresa

(lette cuando iba Certifico que ai pasar sor Nlaria Sofia por de reconocer ocasión tenido he Lourcles, de á Nues[ra Señora alto qo" .rtunu atacada del delirio de los Iadradores en su más
miento de las funciones normales de su estómogo'
Cette, 29 ale Diciembre de
1873.

Dn. Círs¡n Duu¡s'

N."

17

CERTIFICADO DE I,OS MÉDICOS

arriba Los infrascriptos declaran la exactitud de los hechos que nrencionados, t entre otros ]a impotencia de los.remedios' ó un alivio mo* sintomas de atenuación una producido sólo han mentáneo.
Boulogue,20
ale

El infrascripto, decano honorario de la antigua Facultacl de medicina de Strasburgo, certifica haber asistido durante el ve_ rano de {864, por espacio de sei.c semanas, á la Srta. paulina Enriqueta Seydel, de Belfort, que habia venido para cambiar de aires á establecerse telnporalmente á Serven, pueblo rlel valle tle Masseveaux (Alto Rhin), á tres kilómetros del de Oberbruck, en donde tenÍtt yo entonces mi clomicilio. La Srta. Seydel, que en esta época tendria sobre tliecjocho años, ofrecía los caracteres de una clispepsia anormal. Cual_ quiera alimento que tomara la proclucia vómitos que le hacian arrojar todo cuanto habia comido. Este mal, que padecia clesde hacía seis años sin interrupción, no era acompañado tle dolo_ res, pero habia proclucido una extenuación grande y una fia_ queza notable. Inútilmente ensayé durante la permanencia de la Srta. Sev_ _ del en Serven cliferentes meclicamentos. A falta de peplina, la enferma se sometió al uso de un alcoholato de hiel de becerro. Los eméticos no clieron resultaclo a)guno, ni tampoco las preparacio nes de morfi na. .\pl rcáro nsele tambi én r.arios e nt ¡,laitos sobre el epigastrio, pero fueron tan ineficaces L.onlo Ias caute_ rizaciones del tr¿r -"c Lreli o. En suma, la Srta. Sevdel volvió ¿i su casa pO,,'ú nlaS u r/1€nOS cn el mismo eslarlo en r¡rre r ino. fales son los hechos r¡ue tleclaro j.n toJa ¡rn,ler;,lail.
Vauxbuin, cerca rle Soi6sons,
1? de

^{bril de t8;j I:i. tlozc.

Marzo de

18?¿'

Gnos, d. nr.

P',

médico del hosPital.

.\."
CER,TIFICADO

1g

J. Gnos. d.

n'1.

P.

DEII DR. ]IANGÍN

El infrascripto, f)octor en meclicina, rlo¡¡iciliaclo en Bacca_ rat, certifica haber asistitlo durarrte varios años á Ia Srta. Ju¿¡na Maria de F-ontenay mienf ras vivía aqui (hov resitle en Aulún),

4ú6

DocuMENTos ooMPRoBANT,ES

DOCLTMENTOS

COMPR,OBANTES

7ó7

con ruotilo de frecuent,es pen'rlidades que tenía en épocas fijas, las cuales acabaron, después de varios años de sufrimiento-s b¿rstante vivos, por causar una alteración grave é inquietanle en la salud de la enferm¡r. Flntonces fué á consultar á r'arias celebridades medicales de Ias Facultades de medicina de Strasburgo ¡' Paris, -v ffnalmente al Dr. Courty, de Nlontpeller. Este último, previo un ririnucioso examen, reconoció una lesión orgánica de las r,isceras interiores, que hizo necesaria una medicación dolorosa -v varias operuciones. Dsta afección debe considcrarse evidentemente como punto de partida de todos los fenómeno-s ner[iosos experimentados por In eoferma, comprendiendo en ellos Ia debilidad de los miembros inferiores, que la tenía desde hace mucho tiempo en la imposibilidad de andar, v la forzaba á estar en su cuarto tendida sobre un sillón ó en su c&ma. Después de haber seguido sin alivio aperente diferentes proeedimientos medicales _v quirúrgicos, desesperando de obLener su curacjón por medios humanos, ¡' anirnada de una fe viva y de una confianza grande en el auxilio de Dios, emprcndió Ia peregrinación á Lourde,q, en donde en presencia de un gran número de testigos fué curada milagrosamente el {5 de Agosto del aíio de gracia de {87{,. Esta curación tan súbita, tan inesperada, tan fuera del orden Datural es para mí un irecho positivamente marar,illoso y cxtraordinario. Ha-v en éI un quid clicittunt, una inten'ención sobrenatural, r'isible, incontestable, ante la cual tiene que cedel la obstinación de la incredulidad, pues la naturaleza no procede generalmente asÍ, ¡'cuando obra lo hace siempre con pausada

años las co¡rsultas -v cuidados de los Dres. Courty, de Iúontp:l_ ler; Bennet, de Cannes, v lJouchacourt, de Lt,on, todos los cu¿r_ les han reconocido en ella una afección ulerina que produjo un estado nervioso oaracterizado por una grande debitidad j.su_ frimientos agudos todas las veces que trataba dc liacer uÁo de sus rniembros exiendidos, de modo que la era casi imposible andar; y que después de una percgrinación á Lourr:le-q, Ago._ instantáneamente, v todos sus movimicntos se ejecutan lil¡r,emente -v sin dolor.
Aul-rin.3t Encru de
187.,

"n to último, Ia Srta. de Fontenav recohró su salud completa

é

Lrcou

lrl

lcnlitud.
años.

En Lourdes, v contra toda prer.isió1, hase realizado en utt instante lo que los médicos no podian hacer después de tilntos
Baccarat,
16 ale

Diciembre de

18?{,

A. M¡.¡ciN.
CDIiTII'ICADO DEh DB. ITAGOUTTE
Dl infrascripto, doctor en medicina, residente en Aulún (Sairceriifica que Ia Srta. de Fontena-v (Juana Maria), enferm¡t de.rde hace mucho tiempo, ha recibido en estos últimos
ne-et -Loire),

fuprcD
+-éoc-

PÁcs, Pnnr,q.cro.

----\

_

Pnór,oco.

,p

9

Año de ta63
Ealmundo Remy.-Máximo tle Robl¡eau

I.-Curación súbita

y maravillosa de una cojera declarada incurable. (Edmundo Remy, de Ploérmel, diócesis de

Il.-Curación sobrenatural del joven Máximo de Robineau en
l¡863.

Vannes, el 28 de Febrero de

1863).

;

.

2l
qn

Año de 1869
La Srta. Leonia OhartróD.-Jua¡a Peyres.-Sor Maria Regis

I.-Maravillosa curación
de {869.

de la Srta. Leonia Chartrón, de Lormes, diócesis de Nevers, en Lourdes, el 21 de Julio
35

Il.-Curación

de un tumor de cuarenta años. (Juana Peyres, de Peyrehorade, diócesis de Aire. Septiembre de t869. Ill.-Curación instantánea de una Religiosa tísica én último grado, en el convento d'Estaing, diócesis de Rodez, en Octubre de 1869.

44

n

Año de 18?O
X'iliberto Lombaral.-Clemeneia Mouche.-Josefna N.-Viuda de
Gauget

I.-Curación instantánea de Mr. F.iliberto Lombgrd, alcalde de BaigneuxJes-Juifs, di'ócesis de Dijón, el 24 de
Mayo de 1870.
5t

460
Il.-Admirable curacióu

iNnrcp
67 70

1

rNDrcE
Año de 78?2

4¡j

I

de Clemencia ilf ouchc. de 'l'ergnier, diócesis de Soissons, en Julio de {870. . III.-una pequeña niñ¿r de seis meses curada súbitamente de viruela, en la diócesis de Digne, en septiembre de 1870' IV.-Curación súbita de la Vda. Gauget, paralítica hacía treinta .v un años. (L¡'on, dÍa cle la Naiiviclad del Se-

a ?3

La srta. Maria Joly.-Maria Dupuy._René Becquet._Raimundo ceral.- La srta, Jrana uurio a"ror,- sor Maria c¿simir._ sor Teresa José.-La
Erta.

ñor,

1870).

Año de 18?1
8or Rógaeiana,-María I'anget.-Sor P.-La Srta. Maria Skrzynsha.León Collongues.-Iuauricia Lagolsse.-La Sra. Gousse.-La señorita Blyckaerts.-Dosióvenes de los Estados Unidos de América.-La

Eria. ilIa¡ja Tisseau.-Margarita Gehier.-sofia Druón.-x'ito^-enu eutyn.-.rosefina R€naux.-La Srta. Clara Chauvin._La Sru, Coori*r.¡u Leger._ ¡'ilomena Simonneau.-La Baronesa ¿e t am¡erter¡e._Vio¿u
San Ma¡tÍn.

Margarita

B";".-;;";;igiosa

Ifaría Luísa Delpón.-La srta. M;;;;;., Torres._
atacarta de lepra.-La

au ¡ocelin'-Lasrta.au¡elia Bruneau.-sorMarÍa detaAsunción.-sor

l.-Curacirln súbita y radicai
Nf u,q-qidán,

c¡e

srta.Muller.-unaseiroraportuguesaenelBrasil.

'Iours, el 3 de Enero de 1g72. _la -medula espinal, en Il-Maravillosa cu¡:ación de la Srta. lfo"io nuplv, ¿*

un reblandecitniento

dc
123

Religiosa en el articulo de la muerte curada súbitamente cn Chastellux, diócesis tle Sens, el ll de l\lar' zo de 1871. Il.-Curación de un tumor c&nceroso, el 25 Abril de {871. Ill.-Curación instantánea de un horrible cáncer, cl 30 de

I.-Una

Ill'-.\dmirable curación rlel niiio nena

7i i9

lV.-Curación milagrosa cle una joven poiaca, el 28 de

AbriIde1871.33'años,el22detr,larzor:lci872.''

. . lV'-Raimundo Caral,de Castillón (Ariege). Cu"o.i¿n dical cle un tumor canceroso que rlattrba "ode clieci-qietc
fgz2. Juana Nlaria Arsón, curada repentjnamente \Iayo A" fSZá.-.--." Vl'-Curación instantanea de sor trf aria Curl-¡",' . tn
de u_na terrible neurosis, el 3 de

rlres Jesuitas de Namur, el 26 de lrebrero

perigueur,.l ls ¿" nn."o'ii"iszz. eecquet, qu" r" moria de una angina.lartlácea, en el colegio ¿" jo,, pocliócesis de

i:E

j"

.t:r,l

\"-I-a Srta

Mayo de 1871, en la flesta de Pentecostés. \¡.-Mal de ojos curado repentinamente. (León Collongues,

9!,

j3Z

"n deladic,,,cesisdeTarbes,2deJuliode187t)..99GrutadeLourcles,e]BcleJulioc1e1S72.. Vll'-Curacjon súbita y radical de una asma crónica Lagor-"se, de nueve años, recobra súbit¿rde mente en la Gruta el oído perclido hací¿r dos años -v me_._1t-t"'t:¡: arlos. en Bru,ias, el 16 de Julio de 1872. VIII 102 : dio, el 28 de Julio de 1871. --A'dmirable "u"o.ión rle la Srta. If aria Luisa llelpón, referida por su mótlico, en Clermont L'Herault. Vll.-Curación instantánea de una irlcera cancel'osa, en '. -.'.'-""' el 24 de Julio de 1872. tlll tslois, el 12 <le Octubre de 187.1. . . . . IX.-Curación-sírbita y Vlll.-Curación instantánea'de rtna artritis aguda, el 2ir uno'.¡ou.n, en Santa "ornpt.tn'a. Fe de Bogotá (-\mErica 108 del Sur), el 26 cle ¡ut¡á ae tgzz.. de octubre de 1871. . X'-Curación sirbita de una anemia crónica ¿eclarada lX.-Dos curaciones milagrosas en los Estados Uniilos de incurable, en Lourcles, el 6 cle Agosto r.le 1g72. 113 a América, en Octubre de 1871. . . Xl'-Curación repentina de unaRéligiosa de X.-Una niña de nueve años curad¿r repentinamente de Auch, ataca da de una lepra incurable, el 18 cle Agosto fiebretifoidea,en Slrasburgo,cl12deNoviembredels7l. 116 de . Xll.-Curación instantdnea .le uno gu-""t"aigi" lg7áXl-Curación súbita rle un moribunrlo, en el Brasil, en il;rr"lrf" que d_uraba hacia tres arios, en Lou-rdes, .i2Z ltg Noviembre de 1871. au ,tgo.;o

\¡L--\{auricio

146

l'í9
lbtt
157

i60

de

1872,

XtIf .-C-uracijn

'súbita
,f

"

uno pol-,rn

.ri"¿" ."f.rrn" n"_

164

462

INDICE
168 173 179 185

cía veintisiete años, cu Lourdes, e} 27 de Agosto de 1872. XiV.-Curación instantánea de un raquiNismo incurable de quince años, en Lila, el 8 de Septiembre de 1872. . XV.-Curación súbita de un tumor en la rodilla, en 1-ourcoing, el 17 de Septiembre de 1872. XVI.-Curación inst¿rntánea de una parltiisrs incurable de seis años, en Roubaix, el 29 dc Septiembre de {872. XVII.-Curación maravillo-ca é instantánea de una joven incurlble, en Chenlc, diócesis de la Rochela, el 6 dc

cro. L.r

srtu.

de Enero dc lg'3.

Ilosin a Ollivier,
-

ÍxorcP del puy,

{at3
err Lourdes,

.,

a'
:

":'-"1"?::1?ü'J"l;:::'^:
;" M;;;;.;;;;:

i"siant¡nea

¿'r's''u'

r:'

*'
10

:

i:ÍlJi," p."r,. ..,,,";,;:i;*;;$fi rfi:TJ""T: ,,r,,0.o ).pelnr.ries¡,
en itodez,
n

r;j
2í6
2

cl

Octubrc de

{872.
de

188

.''

''.;?::H'¿;::"1?j:".";"i:
l;r,,,j :"
de^unil

:

;lto

cr"n'.

"iu

cuu

ti"",

XVIII.-Curación -"úbita de una gastralgia incurable
treinta años, en Besanqon, el 6 de Octubre de

1872.

194

L;:*¡.ffi f :;:lt#,iül,lÍ",;.T:l;,,X:';ii".: el 3 de Julio <le 1873' vit'-cu;o;i;;'J';';"""'L:s'
l,ee¡o, en

4s

IlX.-Curación radical
escrofulosas y

de uner joven cantpesina de llagas anquiiosis incurables, el 7 de Octubre de tg7
20ir

ioren .irvienta enferma .lel

2i0

1872.
de la baronesa de f,amberterie, en lJrive (Correze), el 7 de Octubre de 1872. XXl.-Curación radical de una hidropesía crónica contplicada con otras enfermedades declaradas incural¡les, el 10 de Octubre de 1872. XXII.-Una sordo-muda de nacimient,o curada repentinamente, en I\lontbaz¡in, diócesis de 'four-", el 1t de Oc-

XX.-Curación

210

,. ,""=1, -rt.-Curaciún tlc unü

de Mur¡', err lu crutr "llllli:"I23 de Lorrr,.Jp" ^, .,,^ ^,-t1on.oeJ ra ASunejún dc 1873. \.-cr.;;l;n'r; il,"; ., r,r u, q u. i ul o,;j ;;" il::"t, :; jJ "::.;;:ll.il:, , ;1il _ .l 2J et 24

270 "ll,-,1:.xThili:*:ii,jlii,1,li"','i;" ,u r;ru a, dc dc rulio de 1873' lx--v",oujri"." 27i al¡utc

tubre de {872.

216

XXIII.-Curación súbita
X\lV.-Curaciúrr repenlinr

cle una fistula incurable, en

IJlois, el 18 de Octubre de

1872..

220

dc unu ll.eligiosa que be ¡)ruri¿l de un fieb¡e tifóidea, en l'olón, cl 20 de Octubre de 1872. 225

D;;;i;'d;i" d.: san Josó' repenrinantcn'l'';;'J:;?i::a , ,::"'1:,: "lá ;;:.';[ffi;.1i",r]i .'"1"i '':'":o:"' ''l
-\ji._sor
te curada

derg".i.;;;*';;"^

, de Agost o dc 1873. . .":"..r' ior.en de ¡" quince ^,,,^^^' utlos' c¡r Lourcles,

. .

-

301 306

;*i'li-*ffi,i+,1:'i;#fl,#$ptft
;
{

;ir0

;,

;

Año d.e 1a?3
II. Bretón.-La Srta. Rosina Oliivier.-La Srta. V. T\r., de Courtrai.La Srta. Maria Victorina Acquier.-La Srta. Clemencia Gautier.Carolina Esserteau.-Maria Juan.-Lucía ¡'r¿riture.-El abate d.e Musy.-El abate Guilmin.-Juana O' Iuoore.-Sor Dorotea.-La señorita Bárbara Canelet.-Irma Dubois.-.Iulin Jaalot.-La Srta. de Tinseau. Srta. l\faría Poirier.-Sor Sofia.-Rosalía Rabot.

J
¡

t

-La

I.-Ouración súbita de una neurosis

de diciocho airos, declarada incurable, en París, el 23 de Enero de 1873. . IL-Curación súbita de una cnf€rmedad crónica del híga-

I
233 ¡

;;;;o;:l';;:.';ril. "i -,!:,'1u.. /\rA.-t-onnrorcdor0

-ff;:fi*i::;ü.llJjl":,:rs.1eocrubrc'l.
soria, de

.¡paiillr:;i#l*i:,H,: :,:
N im

;Xi$iiüqiii,üil[1;: . tr$,,-"lg

cn Lourde", cl 1." de t r_;t. u_: r.. : v'-Curociún instanrdnp" 't "r;;;;"1# ¡^ ,,1^'I-1." loi

n,:9io,

ffi;ij:

"

:

:i:d

; rs,s
cs. c,,

;:
;;;
rrr
3;7
3(.L

crtr¡cióu-a" uno^'a;rri"nt, plr Rcnnes, g nl tlc Djcioml¡re de 1g73.

i,rufor,,,

I

¿

46+

ínnrcn

Ano de t8?4
Un niño de tr{aalagascar.-Sor Maria Catalina.-José Schmitt.-Pauiina Seydel.-La Srta. de Margerie.-La Sra. IlIallet de ArtrbI.-Sor Mari&

1

FE DE ERRATAS EN EL TOtvlO

PRIlvlERO

Bernardina.-La Srta. de X'ontenay.-La Srta. María Labonne.-L*

Srta. Lesbroussartt.- Teresina Boutlin.-Sor Maria Galriel.-La señora tr'Iipo van Oosi.-La Sr¡a. Celestina Bon.-Juana Holagray.-T,a Srta. Octavia ¡'abry.-La Srta. de Rothiacob.-Teresa verst¡acte. de un niño que se moria, en \'Ia-

I.-Curación instanthnea

367 dagascar, en Enero de 187/r. . II.-Curación de sor r\Iaria Catalina, que estaba enlerma hacia treinta y tres meses, en tsoulogne-sur-\ter, eI 16 370 de Febrero de 1874. . III.-Curación instani¿inea de José Schmilt, novicio cle la Compañia deJesús, en Flolanda, el 16 tle Febrero de lit74. 373 lV.-Curación instantánea dc una gastralgia crónica incurable, Paulina Seydel, rie Belfort, cn Lourcles, el 22

!

de Marzo cle

1g74..

379 383 390

cerca de Paris, el 22 de Junio de 1874 VI.-Curación sirbita cle una ti-qis [uberculosa llegada al tercer grado, en Paris, el l.u de Julio de 1874. VII.-Sor Maria Bernardina, Religiosa de la Stlpientia, curada de una glándula cancerosa, en Lourrles, cl 3 cle

V.-Curacitin súbita de la Srta. de Margerie, en Sceaux,

366 39 45 7+ 85 89 141 164 179 243 257 303 326 330 391 134 44t 453

g_¡-y_r 1inn,1
á
17 15 28

Dlcfl torno hau estado eirrtiendo la fuerza de fe estado sÍrbalito Eeheubro€iues Cura sujeto gorportar
cómo lo
Tedéum pereg rin
a

LDASE
¿i

mi grito

Gauset

2r
19

Gauget la frrerza de su costado Curación sujeta
eómo la

estuvieron sintier¡dr,
f'e

tono

mi el grito

2t 4
1

súbito Echaul,rognes

18

20
12

ció

so p p eregrina

ortar

ción

15 19 16 3 15

20

lo madre súbdlta En un hecho al mismo tlía

ir Lourdes

ir

Te Deutru

la madre súbita

á Lourdeg

Es un hecho el mismo di¿

r

Vlll.-Admirable curación de la Srta. rle Fontenay,
IX. -Curación radical
Doculrnxros

Julio de 1874.

394 en
399

Lourdes, el 15 de Agosto de 1874. . é instantánea de una terrible ent'ermedad de la medula espinal, en Lourdes, e] 18 de Agosto ile 1824.

colrpRoBANl¡s.

410 423

FIN DEI]

ÍT{OTCN

DEIr PR,IMER TOMO.

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful