Aspectos metafísicos-ontológicos Libro V La República: El aspecto metafísico del Libro V comienza cuando Sócrates define a los filósofos

verdaderos, a los cuales les gusta contemplar la verdad. Trata de explicar lo que quiere decir con ello y para poder explicarlo parte de la tesis de que existen ideas distintas entre sí y a su vez cada una es una cosa, por ejemplo lo hermoso y lo feo, lo justo y lo injusto, lo bueno y lo malo. Éstas cuando se mezclan con las acciones y los cuerpos se presentan con una multitud de apariencias. Lo que también ocurriría con la sabiduría, la cual se aparece ante nuestra vista con multitud de apariencias, según se muestren los aficionados al espectáculo u otras artes o los llamados verdaderos filósofos. Los llamados aficionados gustan de los buenos colores y formas, pero su mente es incapaz de ver y gustar de la verdadera naturaleza de lo bello en sí mismo. Ellos más bien creen en las cosas bellas y no en la belleza en sí. Sócrates los describe como personas que viven en una especie de ensueño (476 c-d). En cambio los filósofos verdaderos son capaces de dirigirse a lo bello en sí y lo contemplan tal cual es y saben que las cosas son bellas porque participan de esta belleza, para Sócrates son los hombres que están despiertos. Luego afirma que el pensamiento de estos hombres despiertos debe ser entendido como un saber de quienes conocen, por lo tanto se le debe denominar a su saber conocimiento. Por el contrario el pensamiento de los aficionados debe ser entendido como opinión. Los que conocen, conocen algo que existe (algo que es) (477ª). Lo que existes es absolutamente conocible y lo que no (no ser) es incognoscible. Lo que está en medio entre el ser y el no ser es objeto de opinión, lo cual a su vez estaría también entre medio de la ignorancia y el verdadero conocimiento. Podemos concluir que sólo el conocimiento de lo permanente y estable de las Ideas, engendra verdadera ciencia, en cambio la realidad que sentimos produce opinión. El conocimiento de las Ideas es lo propio del filósofo. Hace una distinción entre el filósofo que se acerca al conocer y el que se basa en la Doxa (opinión). El primero se refiere al conocimiento en sí. Sabe lo que es cada cosa. En cambio el segundo cree cosas sobre lo que de hecho conoce, no ama la verdad, sino que lo superficial. Libro VI: Este libro continúa con los planteamientos del libro V en relación a la distinción entre el filósofo y el no-filósofo. Se define al filósofo como aquel que “el que puede alcanzar lo que se comporta siempre e idénticamente del mismo modo y los no-filósofos son quienes andan errantes tras la multitud de cosas variadas y variables. Por esta cualidad sólo el filósofo puede ser gobernante. Ya que buscan siempre lo que es y huyen de lo falso, se entregan a los placeres del alma, no a los del cuerpo. El filósofo debe ir en contra de lo que hace la mayoría, quienes se aferran a las imágenes imperfectas y a lo corruptible. Esto quiere decir que pocas personas están capacitadas para contemplar las Ideas y esas son los filósofos. Existen muchas cosas bellas y buenas, así con su multiplicidad existen y se distinguen por medio del lenguaje. La multiplicidad se ve como una unidad, que coincide con una Idea única y se denomina a cada una de ellas lo que es. Las ideas son pensadas, no vistas. La teoría de las Ideas es presentada a partir del Símil del Sol, hijo del Bien (508ª-509d). El Sol es el que produce la luz que posibilita que la vista vea. Se plantea que ni la vista misma, ni el ojo son el Sol. Pero el ojo es el órgano más afín al Sol. El sol no es la vista, pero ésta al ser causa del sol, es visto por ella. Luego abordará el tema de la Idea de Bien, el cual es una especie de sol inteligible que da nacimiento y desarrollo a todo lo que es, tal como el Sol produce permite ver las cosas y distinguir los colores (508c).El bien desde esa perspectiva fundamenta el conocimiento, tal como el sol hace que las cosas sean visibles ante un ojo inteligible. El bien es la causa de todas las ideas. Símil de la línea dividida (509e-511e): el ejercicio que acá plante Sócrates da cuenta de una división entre lo que se ve y lo que es inteligible. Según la mayor claridad u oscuridad de cada uno surgirá el mundo visible que es el de las imágenes (Ideas) y el otro segmento que tiene que ver con lo sensible. Ambos segmentos se vuelven a dividir, quedando por un lado fragmentos que dan cuenta de la inteligencia, del pensamiento discursivo, la creencia y la conjetura. Tanto la inteligencia como el pensamiento se relacionan con las ideas, en cambio la creencia y la conjetura con lo sensible. Libro VII: Comienza con la alegoría de la Caverna la cual es una imagen de nuestra naturaleza en lo que respecta a la educación y a su carencia (514ª-517ª). Este símil continúa con lo planteado por el símil de la línea dividida. Sócrates le dice a Glaucón que imagine una caverna subterránea en la cual se encuentran hombres que están prisioneros desde su infancia, éstos se encuentran encadenados, lo que hace que se queden quietos y los obliga a mirar únicamente hacia el frente, en donde se encuentra una pared. Detrás de ellos se encuentra el fuego de una hoguera y que está en un plano superior. Entre los prisioneros y el fuego hay un camino situado en altura, por donde transitan unos hombres que transportan diversos objetos (estatuas de animales), unos de estos portadores hablan, otros permanecen en silencio. Luego de esta descripción Sócrates afirma que tales prisioneros en toda su vida lo único que han visto son las sombras de esos objetos proyectadas por el fuego en la pared. Luego Sócrates pregunta qué pasaría si uno de esos prisioneros fuera liberado (curado de su ignorancia) comenzara a ascender y saliera de la caverna. Éste al enfrentarse a la luz tendría que aprender a ver, ya que tanto tiempo en la oscuridad no conoce el exterior, por lo tanto sufrirá dolor en sus ojos. Quedará perplejo al descubrir que las sombras que se proyectaban en el muro no eran reales, sino que sombras. Por último si se le llevase directo hacia la luz del sol, sus ojos se llenarían de luz, por lo tanto no podría ver con claridad las cosas que son realmente verdaderas. Deberá acostumbrarse a esa luz. Así podría distinguir sombras, imágenes de hombres y objetos reflejados en el agua y finalmente los objetos mismos. Por último comprendería la funcionalidad del sol, que es el autor de todas las cosas que vemos. Al darse cuenta de lo que ha conocido sentirá compasión de sus compañeros y decide volver a la caverna con la intención de convencer a sus compañeros de que se liberen y salgan a la luz, pero Sócrates menciona que no sería extraño que éstos se burlaran de él o lo mataran. A continuación de narrar este mito Sócrates lo interpreta aludiendo a que la caverna es sinónimo del mundo visible, la luz del fuego se compara con la luz del sol. El ascenso de la cueva-prisión al mundo de arriba y la contemplación de las cosas que lo componen es la ascensión del alma hacía lo inteligible en donde lo que se percibe es el Bien, representado por el sol. Alude a que alma debe contemplar el ser (su parte más brillante) que es lo que se denomina el Bien. Sócrates menciona que las virtudes del alma pueden producirse mediante el ejercicio y la costumbre, sin embargo la virtud de conocimiento es algo fijo y divino. Luego Sócrates plantea analizar la manera en que deben educarse los filósofos gobernantes, que serán los encargados de mostrar la luz y la verdad a la ciudad. Esta educación debe implicar que el alma se vuelva de la oscuridad hacia lo verdadero, es decir, una ascensión hacia el ser, lo que representa la verdadera filosofía. Sócrates plantea que la aritmética es una ciencia que pertenece al grupo despertador del alma y que conduce por ello a la verdad. Por ello este conocimiento es indispensable para el guerrero y el filósofo, ya que permite elevar el alma, la que acepta únicamente aquello que pertenece a lo inteligible, siendo el medio de alcanzar la verdad en sí. Lo mismo ocurre con la geometría, la cual cultiva el conocimiento de lo que siempre existe (es) y en ningún momento de lo que nace o perece. Si se enfoca de ese modo su enseñanza ayudará a que el alma se vuelva hacia la verdad y que los filósofos gobernantes dirijan hacia arriba aquello que ha bajado indebidamente. Respecto al estudio de la astronomía dice que ésta obliga al alma a mirar hacia las cosas de arriba.

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