You are on page 1of 6

En la presente exposición se defenderá la opinión de que la "realización del plan" constituye la esencia del dolo: un resultado ha de considerarse dolosamente

producido cuando y porque se corresponde con el plan del sujeto en una valoración objetiva. Lo anterior es evidente en la intención (o propósito) y en el dolo directo (de segundo grado), pero puede servir además como directriz en la delimitación entre dolo eventual e imprudencia consciente. Si p.ej. alguien atropella a otro intencionadamente con el coche y se da cuenta de que posiblemente lesionará además a un tercero, entonces ha admitido también en su plan, al incluir lo anterior en su cálculo, la eventual lesión del tercero y, en caso de producirse, la ha realizado dolosamente, por mucho que la lesión en sí no le resulte agradable. Por el contrario, cuando alguien sigue fumando en la cama pese a las advertencias de su novia y provoca así un incendio, sólo es culpable de un incendio por imprudencia (consciente) y no de un incendio doloso; porque, aun cuando el sujeto ha hecho caso omiso de las advertencias bienintencionadas, no puede interpretarse el resultado como realización de un plan de incendio. 416-417 Con esta reserva se puede decir que hay que afirmar el dolo eventual cuando el sujeto cuenta seriamente con la posibilidad de la realización del tipo, pero a pesar de ello sigue actuando para alcanzar el fin perseguido, y se resigna así —sea de buena o de mala gana— a la eventual realización de un delito, se conforma con ella. En cambio, actúa con imprudencia consciente quien advierte la posibilidad de producción del resultado, pero no se la toma en serio y en consecuencia tampoco se resigna a ella en caso necesario, sino que negligentemente confía en la no realización del tipo Al respecto debe distinguirse entre la "confianza" y una mera "esperanza". Quien confía — a menudo por una sobrevaloración de la propia capacidad de dominar la situación— en un desenlace airoso no toma seriamente en cuenta el resultado delictivo y por tanto no actúa dolosamente. Sin embargo, quien toma en serio la posibilidad de un resultado delictivo y no confía en que todo saldrá bien puede en cualquier caso seguir teniendo la esperanza de que la suerte esté de su lado y no pase nada. Esta esperanza no excluye el dolo cuando simultáneamente el sujeto "deja que las cosas sigan su curso". Roxin Parte General p. 427. La delimitación según las parejas conceptuales "tomarse en serio — negligencia o ligereza" ^°, "resignarse a - confiar en" ^' se ha impuesto hoy ampliamente en la doctrina científica ^^, en la que, junto al tomar en serio el resultado y al resignarse a, se mencionan a menudo también como criterios del dolo eventual el "contar" con el resultado o "conformarse con *" él ^^. Las combinaciones y matizaciones que efectúan los distintos autores en la aplicación de estas caracterizaciones en forma de lemas son más de naturaleza lingüística que material. Roxin 428.

— Desde la perspectiva de este concepto de dolo resulta sumamente simple la distinción entre dolo y culpa. si. no conoció el peligro . El fundamento de la punibilidad del delito es el desprecio que el autor demuestra respecto de los bienes jurídicos ajenos. es decir. se dará dolo eventual. si el autor conoció el peligro no permitido generado por su acción. 663. dado que cuando el autor se haya representado la realización del tipo como no improbable. sólo depende del conocimiento del autor de la peligrosidad concreta de la realización del tipo Bacigalupo. — En suma: obra con dolo el que sabe lo que hace. p. los casos en los que el autor obra teniendo conocimiento del peligro de su acción. pero confiando en que el resultado no se produciría. Bacigalupo. Como se ha visto. sólo habrá culpa inconsciente. es decir aquella en la que el autor no tuvo ese conocimiento198. por el contrario. sólo cabe admitir como culpa la inconsciente. El dolo. por lo tanto. Las teorías tradicionales del dolo se planteaban este problema al delimitar el dolo eventual de la llamada culpa consciente o con representación. se estará en todos los casos ante supuestos de dolo eventual246. Dicho de otra manera: obra con dolo el que conoce la acción que realiza y sus consecuencias. sino en el par de conceptos "conocimiento/desconocimiento". 619. A partir de la concepción del dolo eventual como conocimiento de que el resultado no es improbable.606. — Desde este punto de vista se deduce una consecuencia clara: no cabe admitir que la llamada culpa consciente sea una forma de la imprudencia. Bacigalupo 338. sea que no ha pensado en la lesión que causa o porque supone falsamente que su acción no causará lesión alguna. conociendo el peligro concreto que genera su acción. 320. Dicho de otra manera. 324. la distinción entre dolo y culpa no se debe buscar en la antinomia "voluntario/involuntario".

Bacigalupo 340 La intensidad de la voluntad de realizar el tipo objetivo da lugar a la principal clasificación del dolo. prevé o es consciente de que se da la posibilidad de realizar el hecho típico. hasta la forma de voluntad menos intensa propia del dolo eventual: la aceptación o consentimiento de una posible. con la voluntad más intensa: la intención o propósito. p. 8-9 d) Estas teorías de la representación (de la posibilidad o de la probabilidad). Luzon Peña. o con previsión) en que se da esa misma situación inicial. por tanto–. por una parte. necesario para cualquier clase de dolo –también para el dolo directo de segundo grado. por otra parte. o sea.5 El dolo eventual se diferencia de las dos clases de dolo directo en que. como se vio. en la medida en que se defienden en su forma pura. p.no permitido proveniente de su conducta. la imprudencia o culpa consciente (o con representación. que el autor sabe. De todos modos es posible mantener la terminología tradicional haciendo alguna precisión. pero como también existe una modalidad de imprudencia. Será de apreciar culpa consciente cuando el error del autor recaiga sobre el carácter concreto del peligro y culpa inconsciente cuando el error recaiga sobre la existencia misma del peligro. el sujeto no persigue o pretende directamente realizar el hecho típico y. la doctrina se divide sobre qué requisito adicional hay que exigir en el dolo eventual para que sea auténtico dolo y por tanto distinto y más grave que la imprudencia consciente. el sujeto necesariamente acepta la producción del hecho– y necesario por ello también para el dolo . en que. sino sólo posible – una eventualidad. no son aceptables por prescindir totalmente del elemento volitivo. sabe que no es seguro. habrá imprudencia cuando hubiera podido conocer el peligro. el resultado) típico. que con su conducta realice el hecho (en su caso. distinguiendo entre dolo directo de primer grado. Hasta aquí hay acuerdo doctrinal en que esa es la situación característica del dolo eventual. pasando por la forma intermedia del dolo directo de segundo grado. pero no segura producción del hecho típico Luzon Peña.

aunque sea en su forma menos intensa. por lo que es injusto considerar y castigar como dolosa –como hacen las versiones estrictas de estas dos teorías– una conducta que se aleja totalmente del dolo directo y cuyo desvalor de acción corresponde claramente a la imprudencia (es imprudencia consciente). en el dolo eventual el auto se representa como probable un resultado. es lo que materialmente fundamenta la diferencia de desvalor –subjetivo y objetivo– de la acción frente a la imprudencia Por una parte. no acepta esa eventualidad porque confía con un mínimo –aunque erróneo– fundamento (lo que ya veremos que normativamente hay que exigir para que la confianza sea más que un deseo) en su no producción. pero pese a todo confía arriesgadamente en su habilidad como conductor para esquivar y no atropellar a ninguna. ante la posibilidad relevante de una afectación a la integridad física de los agraviados. en tanto que el riesgo creado también era superior a lo . en poder evitar el resultado. pg. si el autor. a fin de lograr su evitación. por mucho que se represente la posibilidad o incluso la probabilidad de realizar el hecho típico. pero a causa de su indiferencia llega a realizarlo (citando a Jakobs Günther “Indiferencia como Dolo Directo”. si el automovilista que por prisa va a irrumpir en un paso de peatones cuando cruzan varias personas. p. Si hubiera tenido North Carrión convicción. no cumple el mínimo de desvalor de acción propio del dolo. subestimación o confianza. Luzon. sino además porque el elemento volitivo. pues. los probables daños representados los habría concretado con acciones. no sólo por coherencia sistemática con las formas de dolo directo. En dogmática y ley penal. Madrid 2004. sino que éstas tuvieron que ser objetivas y serias. pues. o basta una simple subestimación de la posibilidad de la producción del siniestro por realizar mínimas de seguridad. ej. lo que constituye un criterio diferenciador del dolo eventual con respecto a la cual consiente.eventual. lo que como es de advertirse no ocurrió. p. un comportamiento indiferente –antes y durante la realización de la fiesta Zoo”. es consciente de la alta peligrosidad de su acción.del encartado Percy Edward North Carrión. Libro homenaje a Enrique Bacigalupo. 345 y ss). 14 Evidenciándose de esta manera. esfuerzos actuales y permanentes antes y durante la realización de la fiesta “Zoo”.

Existe. habiendo el procesado con su indiferencia sometido a los concurrentes a una situación peligrosa que una vez sucedido los hechos estuvo en la capacidad de controlar. Esto significa que en el dolo eventual el autor se representa como probable un resultado. por definición. dicha indiferencia. pues de lo contrario no se trataría para sí de intereses. los datos objetivos configuradores del contexto concreto de la acci6n demuestran que el acusado no obr6 con . tendrían que ser de importancia para el autor desde un punto de vista subjetivo. para lograr una distinción correcta y real de ambos títulos de la imputación subjetiva es absolutamente imprescindible considerar todos los elementos exteriores a la psique del autor. de acuerdo a lo afirmado antes. así. de un conjunto de cursos posibles. antes que al evitación de sus lamentables consecuencias. prosigue su ejecuci6n con negligencia o descuido amas no así con indiferencian en el cumplimiento de un deber de cuidado. y el criterio de imputación correcto que posibilita en este caso la diferenciaci6n entre dolo eventual y culpa consciente es la indiferencia. se guarda de aquellos en los que ponen en juego sus intereses. Nuevamente: a causa del predominio psicologizante de estos elementos la prueba tendría que considerar el contexto social de la conducta para atribuir el conocimiento penalmente relevante. lo que distingue a la culpa consciente es que el autor al representarse como probable un resultado. Entonces lo que corresponde establecer es si el autor obra con indiferencia o no. la indiferencia al igual que la representación no aporta nada. Por su parte. La culpa es consciente porque el actuante se da cuenta que realiza una acción riesgosa. Estos intereses. pero subestima su posible concreción en el resultado lesivo. sino de aquella atribuida a la conducta en base a todos los datos objetivos que configuran el contexto social concreto de la acción. la aceptación del resultado por parte del procesado Percy Edward North Carrión se da cuando dicho procesado prefirió la realización de una conducta peligrosa. por lo tanto.permitido. En ese sentido. indiferencia respecto a la realizaci6n del tipo cuando el autor. pero a causa de su indiferencia llega a realizarlo. No obstante. encuadra en la imputación del dolo eventual. Como dato meramente psicológico. Por eso aquí no se trata de una indiferencia cualquiera. En el caso de la Discoteca Utopia.

el propio perjuicio es un dato objetivo que descarga en el contexto de la acci6n el título de la imputación subjetiva de dolo eventual a culpa consciente. pero no indiferente". es oportuno traer a colaci6n una reflexión de Jakobs: <<quien pone en juego su vida. su cuerpo o su propiedad. se tiene que la administración de una discoteca tiene el sentido social de obtener un ingreso económico mediante su funcionamiento y no de exponer el patrimonio de la empresa a unas pérdidas que traigan consigo su mina. Es tan obvio: nadie procura su propio perjuicio! Caro John . sino con negligencia a1 haber adoptado defectuosamente las medidas de aseguramiento: él es el autor de un delito de homicidio culposo. Pero como lo que está en la cabeza del autor todavía sin exteriorizarse es un dato psicológico. solo se le puede presuponer. Tal presuposición se convierte en atribución de un sentido normativo cuando en este caso uno de los datos externos de peso. imposible de demostrar. deforma cada vez altamente.) demuestra su incompetencia y se comporta.indiferencia. descarta la posibilidad que este hubiera obrado con indiferencia o dolo eventual. En definitiva. así como su libertad (.. A este respecto.) descuidada. consistente en el propio perjuicio o poena naturalis sufrido por el mismo autor. Visto los hechos objetivamente.. en consecuencia.