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La vida piadosa de Hijos Verdaderos

Capítulo Uno - El significado de la lealtad y la piedad filial Sección 1. La lealtad y la piedad filial forman parte del pensamiento central en la cultura coreana Una persona cuyo norte sea la piedad filial, considera en primer orden a sus padres cuando se presentan grandes situaciones. En el mundo caído, pecaminoso, las personas piensan primero en su cónyuge cuando ven algo bueno. Esta situación debe cambiar, a menos que ustedes compren algo precioso primero para sus padres, y luego para su esposa o esposo. De acuerdo a esta idea, los hombres deberían primero comprar ropas para sus padres, y luego para su esposa e hijos, antes de comprar ropas para ellos mismos. También se debería atender y servir a los padres incluso cuando comen. Y este pensamiento debe trasladarse al mundo satánico para transformarlo. También es costumbre coreana, el guardar duelo. Por tanto, en Corea, una persona cuida la memoria de sus padres con devoción por lo menos tres años después de sus muertes. Incluso, era común que un hijo de devoción filial cuando atendía a sus padres por un período de tres años de duelo después de sus muertes, llegaba a construir una choza de barro al lado de la sepultura y vivía allí a fin de caminar el sendero de la piedad filial; así que cuando los hijos vayan al mundo espiritual, sus padres no podrían negar que son dignos descendientes coreanos. Las familias bendecidas deben, sobrepasar este estándar, acumulando buenos puntos por los méritos de vivir sus vidas sirviendo y cuidando de sus padres. (26-297, 10.11.1969). El pueblo coreano, es una raza que respeta la lealtad y la piedad filial, desde tiempos antiguos. Recuerdo, una ocasión que fui invitado a asistir a la ceremonia del Día de las Fuerzas Armadas en la Plaza Yoido, y sentí gran satisfacción al observar a nuestros jóvenes y dignos soldados. Era verdaderamente impresionante el ver como las columnas militares marchaban ante el estrado, todos ellos gritaron el lema, “¡Choong Hyo!” (Lealtad y devoción filial). Y pensé que, para una nación que ha sido escogida por Dios, este lema, se presentaba más como una revelación. Yo dudo que, en otros lugares del mundo, puedan encontrarse fuerzas armadas que tenga un lema como el usado por el ejército coreano. Como los coreanos son una raza que muestra lealtad y piedad filial enrumbada hacia el Cielo, entonces el espíritu de lealtad y piedad filial ha llegado a ser el pensamiento central de la nación. La piedad filial que Shim-jeong manifestó hacia su padre ciego, la fidelidad que Chun-hyang mantuvo hacia su esposo, la lealtad que Mong-ju Jeong expresó hacia su rey, el espíritu que Gwan-soon Yu reveló cuando por su país cuando fue martirizada, muestra el espíritu de lealtad y la piedad filial coreana, en sus narraciones folklóricas e historia real. Esta situación no puede encontrarse en el mismo grado en ningún otro país o en cualquier otra era. Este espíritu de lealtad y devoción hacia nuestros padres, y de fidelidad incambiable, son como el pino y el bambú, constituyen el pensamiento central y el espíritu para la realización en el futuro del Reino de los Cielo sobre la Tierra. Entendiendo que el Reino de los Cielos es la nación de Dios, ustedes deben ser leales a este país, y como Dios es el Padre de toda la humanidad, ustedes deben mostrar piedad filial eterna hacia El. No importa de qué manera Dios probó a los coreanos, al igual que lo hizo conjuntamente con diferentes personas del mundo, como Dios no pudo encontrar personas cuya virtud y fidelidad, basadas en el espíritu de la lealtad y la piedad filial, sean tan elevadas como la de los coreanos, El escogió a Corea y ya viene a ver la nación. (100-252, 19.10.1978). Aunque pase un siglo o un milenio, los hijos de devoción filial, no deberían abandonar a sus padres. Ustedes deberían decir, “¡debemos estar juntos!”, ustedes deben ser personas que

conmuevan los corazones de sus padres, hasta llegar a un punto donde ellos digan, “¡si es posible, me gustaría quedarme con ustedes para siempre!” Ustedes deben ser hijos de piedad filial. El amor paternal es tal que no importa que tan malos sean sus hijos, los padres siempre tienen como pensamiento principal el estar con ellos. Esto es verdad. ¿Pero qué hay de los hijos que carecen de piedad filial?, a aquellos que no les gusten estar con sus padres. Ustedes todavía pueden encontrar tales relatos alegóricos en la Biblia, ¿O no? Algunos ni siquiera quieren estar con sus hermanos. Ellos quisieran hacer y vivir como a ellos les gusta. ¿Qué clase de semilla es esta? Es la simiente de la desobediencia. (147-292, 1.10.1986). Los hijos de devoción filial olvidan su propia situación y piensan primero en sus padres. Ellos vivirán siempre para sus padres, con un corazón lleno de lágrimas. Los sujetos leales son aquellos quienes, en situaciones de crisis, relegan sus circunstancias personales y toman el camino de la lealtad, y su primera preocupación es por las dificultades que el rey atraviesa, olvidándose de sí mismos y sacrificando sus intereses y todo lo que los vincula hasta llegar al cenit de la lealtad y de la piedad filial. (37-33, 22.12.1970). En una familia, sea éste un hombre o una mujer, un hermano o una hermana, todos deben querer llegar a ser hijos e hijas filiales, centrados en el amor, ellos deben ser como un cuerpo. Para unificar la familia, se necesitan hijos e hijas filiales, lo mismo debe trascender a la nación, centrados en el padre y la madre de la nación, rey y la reina y sus hijos e hijas. Deben darse relaciones recíprocas entre los esposos y los hermanos en cada dirección, a saber: arriba y abajo, izquierda y derecha, delante y detrás. Si no hay “delante” y “detrás,” entonces los padres y los hijos no pueden establecer una relación, ya sea arriba y abajo, izquierda y derecha, delante y detrás. Los hermanos y a las hermanas, mayores y menores, son absolutamente necesarios. Así los matrimonios son mejores por la capacidad de relacionarse desarrollada en la convivencia entre muchos hermanos y hermanas. (286-268, 13.8.1997). Ustedes hablan sobre el camino de la lealtad y de la piedad filial, pero no conocen lo que esto significa. Los hijos deben tener a sus padres como el centro de la familia, en la misma posición que Dios, y llegar a ser uno, en mente y cuerpo, ante el amor incambiable que los padres tienen para con sus hijos. Los hijos siempre reciben cien por ciento de amor a través de su corazón y su cuerpo, y se adaptan cien por ciento. ¿Cómo les llamamos a los hijos y a las hijas quienes asumen tal posición? Nosotros les llamamos hijos e hijas de piedad filial. Las personas de hoy hablan acerca del camino de la lealtad y de la piedad filial, pero ellos no conocen su sendero verdadero. (101-13, 28.10.1978). ¿Cuál es la esperanza de los padres? No hay ninguna raíz que unifique el linaje de sangre con simplemente la madre y el padre. Ellos necesitan tener hijos a fin de que el linaje continúe. Cuando los hijos e hijas aman a sus padres, entonces el linaje de la sangre desconectado de sus padres se une concretamente a través de los hijos. La perfección de los padres proviene de tener hijos. El padre y la madre llegan a ser perfectos a través de sus hijos e hijas que practican la piedad filial. Da mucha felicidad el tener padres a quienes ustedes pueden demostrar devoción filial. Nosotros hemos heredado la vida, el amor y el linaje de nuestros padres. El amor de nuestros padres ha sido duplicado a través de nosotros. El amor se ha convertido en el núcleo. Su amor, vida y linaje de sangre nos ha transformado en su encarnación. Llevar a cabo la perfección de sus padres puede por lo tanto dar lugar a su perfección. Cuando crecemos, debemos ser uno como lo son nuestra madre y padre. Y de esta manera ambos lados alcanzan la perfección. (223-174, 10.11.1991)

¿Qué clase de mundo o nación quiere la familia? La familia tiene que ir directamente a la nación; y ¿hacia dónde debe ir la nación? Hacia el mundo, ¿y a dónde tiene que ir el mundo? El mundo debe ir hacia el Reino de los Cielos en la Tierra; y de aquí hacia el Reino de los Cielos en el Cielo. Entonces los ciudadanos de esta nación serán los hijos de piedad filial. ¿Quiénes serán los ciudadanos leales del mundo? Los santos del mundo son los hijos de piedad filial. ¿Y qué es un santo del mundo? Se refiere a los hijos e hijas fieles del mundo. ¿Qué es un santo hijo o hija del Cielo y de la Tierra? Esto significa un hijo o hija filial del Cielo y la Tierra. Estando solos, los conceptos de “hijo de piedad filial” o “hijo” no tienen valor. (280-107, 11.11.1996). Sección 2. Los santos y los hijos e hijas sagrados son los que han perfeccionado su lealtad y piedad filial La ideología de la lealtad y la piedad filial en Corea es grandiosa. Pero, ¿significa esto que las coreanos sólo deben mostrar lealtad hacia Corea? Esa es la pregunta. ¿Deberían los japoneses mostrar lealtad solamente hacia su emperador? ¿Deberían los alemanes mostrar lealtad solamente hacia su Canciller? ¿O podemos decir que los estadounidenses han cumplido su deber de lealtad cuando sólo son fieles al presidente de los Estados Unidos? No, nosotros no podemos decir esto. Si ustedes le preguntan a los coreanos, “¿quieren convertirse en santos o en un sujetos leales?” y ellos responden, “bien, el camino de la lealtad y la piedad filial es el centro del pensamiento coreano, así que yo no estoy seguro de ser un santo del mundo. Yo sólo me convertiré en un ciudadano leal”. Esto está erróneo, limitado. Por supuesto que el camino de la lealtad es importante para todos, pero el camino para ser considerado santo permanece vacante, y si hay una persona determinada a ir por el camino de la santidad, entonces será capaz de traer bendiciones globales a la humanidad. Entonces ¿qué es un ciudadano leal? Es alguien quien trae bendiciones nacionales para todas las personas de la nación. Un hijo o hija de piedad filial es alguien quien trae bendiciones a la familia. Ustedes deberían saber esto. (101-16, 28.10.1978) ¿Cuál es la diferencia entre los ciudadanos leales patrióticos y los santos? Los ciudadanos leales siempre están listos para sacrificar sus vidas por su nación, y ellos viven e invierten de sí mismos por el bien público. Estos son los sujetos leales. Los santos van más allá de su raza, y viven para toda la humanidad, viven para Dios, quien está más allá del dominio público. Los santos son personas quienes están determinados a cumplir más que sólo el camino de la piedad filial en la familia o la lealtad para la nación, a fin de seguir el camino de la lealtad y la piedad filial frente a toda la humanidad. Ellos son aquéllos quienes, para este propósito, están dispuestos a abandonar su posición como ciudadanos leales y olvidar a su país y a su rey. Aun si el rey lo sujeta de su mano y no importa cuánto el rey le suplique, diciendo, “nuestro país será llevado a la ruina si usted se va,” los santos no se preocuparán de su posición. Entonces, cuando ellos cumplan el camino del santo en el mundo, serán reconocidos por el Cielo como quienes han realizado algo mucho mayor que simplemente ser un ciudadano leal a su rey. (101-150, 29.10.1978). Entre los patriotas hay numerosos hijos e hijas de piedad filial. Incluso si ustedes son hijos filiales, si no llegan a ser patriotas, entonces no pueden ascender al rango de patriota. Si ustedes son patriotas, entonces ustedes automáticamente recibirán el rango de ser hijos de piedad filial, aun si ustedes son incapaces de practicarla. De esta manera, cuando sean capaces de llegar a ser hijos e hijas sagrados, ustedes serán capaces de gobernar a los santos. Si son incapaces de ser un hijo filial, un patriota o un santo, pero han ganado la posición de ser considerado hijo o hija sagrada, ustedes abrazarán todo lo que se encuentra por debajo de esta posición tan especial. Sin embargo, no es fácil llegar a ser

un hijo o hija sagrada. Para llegar a ser tal persona sus trabajos deben vencer todas las adversidades, para ser considerado el mejor patriota entre todos los patriotas… Si es un hijo filial, entonces se le considera como un hijo filial, si es un patriota, entonces se le trata como un patriota, y así, recorriendo la trayectoria hasta la santidad ustedes tienen que soportar toda clase de dificultades. Sobre la base que tiene el poder autónomo para conquistar niveles más elevados, se logra recorrer el sendero del hijo y la hija sagrados. Aquellos quienes no han pasado a través de cada nivel del curso completo tienen que recibir persecución en el nivel mundial dentro de un corto tiempo. (196-125, 31.12.1989). Las personas necesitan absolutamente cumplir con sus deberes de hijos de piedad filial, ciudadanos leales, santos e hijos sagrados. Debido a la Caída, se necesitan los santos. El camino de los hijos e hijas sagrados está siendo perfeccionado, la esfera completa de asociación con Dios, puede por lo tanto conectar a nuestras familias que comienzan por mí, desde el Cielo y desde el mundo. Tienen que cumplir todas estas etapas mientras vivan. Este es el camino de la perfección. Entonces, para la nación, la regla es la esencia del padre y de la madre. Las personas quieren injertarse y desarrollarlo. Si no tengo mi propia familia, quiere decir que soy incapaz de pararme frente a mi nación, la familia estaría siendo destruida frente a la nación de Satán. (285-91, 21.4.1997) El camino de los hijos de devoción filial es amar a la familia, la cual es la fuerza vital del canal del amor. El camino de los ciudadanos leales es dar amor basado en la fuerza vital de la nación. El camino de un santo es conectar la fuerza vital del mundo al amar. Cuando son vistos en esta luz, pueden ser aclarados los conceptos morales y humanos que han sido enseñados hasta ahora. Ustedes tienen que saber que esta es la manera correcta, este es el camino de un santo al amar el mundo. Este ha sido el estándar de la educación moral humana. Y ahora ustedes pueden entender la razón por qué éste no estaba errado, sino correcto. (111-173, 15.2.1981). Cuando consideramos el sendero que tenemos que recorrer en nuestra vida, ¿Cuál es el punto principal del camino de un hijo o hija filial, del camino de un ciudadano o ciudadana leal, del camino de un santo o santa y del camino de un hijo o hija sagrado? Ellos quieren vivir juntos por siempre. Ellos quieren vivir juntos con el nivel superior y el nivel inferior. ¿No llegarían ellos a ser las personas quienes están profundamente conmovidas en sus corazones, que quieren vivir juntas en el frente y atrás, a la izquierda y a la derecha, por el día y la noche, durante sus vidas? Esto es una conclusión razonable. (148-258, 11.10.1986). En las vidas de las personas centradas en el amor, el hijo de piedad filial es el primer círculo, los ciudadanos leales forman el próximo círculo más amplio. Y los círculos se hacen más y más grandes. Incluso, aunque este empieza con uno pequeño, este consigue agrandarse y ampliarse. El círculo del santo es aun más grandioso y el círculo del hijo o la hija sagrado es magnánimo, colosal, mayor, comparado con el anterior. Debido a eso, el punto central del círculo, es el hijo de piedad filial. Los hijos de piedad filial son la primera etapa. Entonces vienen los ciudadanos y ciudadanas leales, los santos y santas y los hijos e hijas sagrados. Hay cuatro etapas, cuyo centro el eje vertical; están centradas en lo vertical. El punto central de todos estos círculos es uno, no dos. El centro del amor es solamente uno. Debido a eso los hijos que son devotos a sus padres no irán al infierno. Las personas leales a su nación no irán al infierno. Aun si ellos no creen en el Mesías, todo será naturalmente solucionado cuando ellos mueran. Por esto es que los santos no irán al infierno. Así que lo que estoy diciendo es que las personas, que no son devotas a sus padres no pueden convertirse en ciudadanos leales. ¿Qué sucede si quieren ser piadosos con sus padres, pero no tienen padres? “Yo realmente quiero ser un hijo filial, pero yo no tengo una madre o un padre.

¿Qué debo hacer? Este es un problema serio. ¡Padre Celestial, por favor dame unos padres!” Aun si ustedes piden esto, por supuesto que no puede pasar, porque las leyes del universo no trabajan de esa manera. Sus padres podrían morir, o algo puede suceder. Entonces, incluso aunque deseen llegar a ser un hijo o una hija de piedad filial, ¿podrían llegar a serlo o no? Si ustedes no pueden, entonces ¿qué deberían hacer ustedes? Ustedes deberían llegar a ser ciudadanos o ciudadanas leales, o santos o santas. La posición de un santo es más elevada que la de un hijo filial o un ciudadano leal. (197-44, 7.1.1990). Los hijos filiales son personas que aman a sus padres y a sus hijos e hijas. La primera página es el amor, el proceso es el amor y la página final es el amor. La familia no puede llegar a ser el núcleo. Encima del núcleo de la familia tiene que haber una nación, y su núcleo es el camino del ciudadano o ciudadana leal. ¿Qué es eso? Esto quiere decir amar a su nación. Los ciudadanos leales, los santos y los hijos e hijas sagrados son el núcleo, pero ¿en qué clase de núcleo se basan? La humanidad no sabía que éste era el amor -algo que habían pensado sin claridad- y que esto quiso decir que el punto de estabilidad en el cual podremos establecernos en el tiempo de los Ultimos Días, en el futuro, es el amor, y nada más. Debido a esto, los esposos tienen que amarse entre sí a fin de llegar a ser un hijo o hija de piedad filial. Ustedes pueden llegar a ser ciudadanos leales después de ser personas de piedad filial. Luego pueden llegar a ser santos, después de ser ciudadanos leales. Después que ustedes hayan sido santos, ustedes pueden llegar a ser hijos e hijas sagrados. Después de ser hijos e hijas sagrados, debido a la herencia adquirida, todos tienen los derechos de la herencia y pueden convertirse en hijos e hijas de Dios; se hacen uno con El. Entonces, todo lo que El posee llega a ser de ustedes, y todas las cosas que Dios puede crear más tarde en el futuro lleno de esperanzas llegarán a ser suyas. Ustedes tienen que estar en la posición de ser hijos e hijas sagrados para todas las cosas del pasado, el presente y el futuro que se les han dado. Cuando ustedes están en esta posición, toda la Creación no será capaz de protestar. Entonces finalmente pueden hablar sobre la conclusión en cuanto a un Cielo y una Tierra unificados. (206175, 7.10.1990). ¿En qué tienen que convertirse frente a Dios? Primero, tienen que convertirse en hijos e hijas de devoción filial. Segundo, tienen que convertirse en ciudadanos fieles y patriotas. ¿Qué es lo que está por encima de los ciudadanos leales y los patriotas? Los santos. Los hijos de piedad filial en la familia son quienes absolutamente son leales a sus padres. Un patriota, es alguien absolutamente leal a su país. Entonces, ¿qué clase de persona son los santos? Ellos son personas como Jesús, Buda y Confucio. Ellos no fueron personajes que insistieron en sus propios puntos de vista. Ellos afirmaron la existencia de lo Absoluto. Ellos vivieron sus vidas centradas en lo Absoluto, y ellos no causaron ningún daño a la humanidad, sino que trataron de beneficiar a la humanidad. Además, ellos no fueron nacionalistas, más bien universales. (54-214, 24.3.1972). Capítulo Dos La lealtad verdadera y la piedad filial Sección 1. La lealtad verdadera y la piedad filial: la iniciativa que debe asumirse en las dificultades Los hijos e hijas que podemos indicar que están verdaderamente caminando por el sendero de la piedad filial, son aquellos que para lograr sus responsabilidades, y así satisfacer el sendero de piedad filial, siempre cumplirán sus tareas en medio de situaciones difíciles o fáciles; esto es

absolutamente verdad. Partiendo de esta idea, vemos como Dios está preocupado por los problemas en el nivel global, entonces, si hay personas que sienten sensibilidad por los problemas mundiales, no es necesario decir que estas personas, de cualquier raza o nacionalidad serán reconocidas por Dios, al sentir ellos el desasosiego del Creador. Por lo tanto, podemos decir que los hijos de piedad filial son aquellos, que representando a la mayoría, asumen la responsabilidad por la situación miserable de sus padres, dejando a un lado la comodidad de las cosas buenas, si hay algo bueno, y siempre querrán asumir las responsabilidades por las cosas malas; ese es el camino que un hijo de devoción filial debe seguir. (62-23, 10.9.1972). No es difícil llevar una vida de piedad filial, atendiendo y sirviendo a sus padres, en aquellas circunstancias en las cuales el común de las personas lo hace. Pero hay muchos que buscan apartarse de sus progenitores y aludir que tomaron este camino por voluntad propia; sin embargo, si las personas que toman el camino de devoción filial, aunque esta vía signifique perder sus vidas preciadas, estando en la posición de vivir por y para sus padres, entonces, a través de este sacrificio, ellos habrán cumplido su deber filial, trascendiendo sus circunstancias. Sabemos que en estos casos los hijos alcanzan la posición de hijos de piedad filial. (42-182, 4.3.1971). ¿Quién es el verdadero hijo de devoción filial, aquel que cumple su deber filial cuando se es rico, o uno que cumple el genuino camino filial aun cuando sea pobre? ¿Y si son criados en una familia en la cual sólo pueden tener una comida diaria, pero a pesar de esta situación tan precaria, venden su carne y sangre para permitir que su madre y su padre puedan tener tres comidas por día?, ¿esto no significa que estamos ante un hijo de piedad filial? o ¿es un hijo de piedad filial cuando comen tres comidas diarias, y hay tanta abundancia de alimentos, que no pueden engullirla por completo, y luego de saciarse, las sobras se las sirven a sus padres? Los hijos de piedad filial verdaderos, no vienen de familias ricas. Ustedes deben saber esto. Si una madre y un padre están hambrientos, y su hermano menor también lo está, la madre dará su comida al hermano menor. Los niños que observan a su madre, durante la noche percibirán y se dirán entre ellos que: “Mi madre ama tanto a mi hermano, que seguiré su ejemplo e incluso daré así sea un grano más de arroz a mi hermano.” Entonces, cuando este niño da su arroz a su madre, el ámbito de la devoción filial comienza a existir. Las personas que viven solamente para sí mismas serán sacadas a patadas. Desde este punto de vista, una vida de piedad filial, es una vida dedicada al bien de los demás. El camino para convertirse en un hijo o hija de piedad filial verdadera, significa que tienen que vivir su vida por y para los demás. Sin embargo, esto no significa vivir en pro de los demás solamente en aquellas circunstancias que me sean favorables. (286-282, 13.8.1997). No hay nada de lo que podamos llenarnos la boca porque lo único que hemos hecho ha sido destruir la soberanía, las personas y el territorio de Dios. Ahora es el tiempo de cambiar sus corazones para entender, con el núcleo de la lealtad y la devoción filial, cuánto se ha violentado la soberanía de Dios, el espacio, y los seres humanos. Deben regresar al camino correcto, ustedes que han traicionado al Cielo. Ustedes deben tener claridad y convicción, porque aún en la tristeza y en las penalidades se debe recuperar la soberanía de Dios, su gente y su territorio. Deben comer, vivir, e inclusive morir solamente para cumplir con este propósito. Entonces, ¿Para qué deben vivir? Ustedes tienen que ser leales y cumplir su deber filial hacia la tierra, toda la humanidad y la soberanía de Dios. Cuando lleguen a estar conscientes de esto, será el momento en el que Dios podrá perdonar su deslealtad, su carencia de devoción filial y su traición. Así que deben arrepentirse en el nombre de la gente, en el nombre de la nación y en el nombre de esta soberanía. Ya el tiempo de arrepentirse por el bien del Padre esta pasando. Tienen que

arrepentirse por la tierra. Millones de creyentes están todavía esperando ávidamente por ello. Tenemos que arrepentirnos, para así poder recuperar el territorio y la soberanía de Dios. Ustedes fueron escogidos para recuperar a la gente, el territorio y la soberanía de Dios. Así que, si cometen un error, lo pagarán del mismo modo en que Adán y Eva lo pagaron. Si hacen el bien, entonces serán capaces de darle la bienvenida al día de la victoria. (11-150, 13.5.1961). No actúen igual que sus antepasados a lo largo de la historia y terminen yendo al mundo espiritual con pesares y lamentos, diciendo, “¡Ay Dios mío!, ¿qué haré?” Para poder terminar todas nuestras metas durante la vida física y no dejarlo inconcluso como semejante legado a mis descendientes, tenemos la responsabilidad de unirnos de corazón y cumplir para fundar en nivel nacional la lealtad y devoción filial. Deberían saber que éste es el curso que la Iglesia de la Unificación debe seguir en este tiempo. ¡Qué bendición es estar en la posición de convertirse en hijos e hijas de devoción filial, sin ninguna interferencia externa, asumiendo la responsabilidad de hacer justicia con nuestro enemigo Satanás, e indemnizarlo todo por sí mismos, sin recibir la orden o mandatos de Dios! Quiero pedirle a todos ustedes, que conocen estas cosas y cuidan de su responsabilidad en esta era y en esta generación, para que estén de primeros, prestos a luchar, con un corazón agradecido por estar en tal posición y, de ahora en adelante, a partir de mañana, mientras marchan delante de los demás y se encuentren con la pregunta “¿que haré?,” no se rindan hasta que puedan decir, “yo tengo que convertirme en un ciudadano leal y en un hijo de devoción filial.” No se rindan, sino que ganen la victoria cierta y avancen. (153-110, 24.10.1963). Sección 2. La lealtad verdadera y la devoción filial que perfeccionan a la familia, a los padres y a la nación Si ustedes entienden a sus padres, ¿qué tienen que hacer por ellos? Deben cumplir con el deber filial, tienen que llegar a ser hijos de amor y devoción filial, y centrados en los padres, deben llegar a ser ciudadanos leales de la nación, porque los padres han conducido al país y al mundo. Antes de llegar a ser ciudadanos leales, ustedes tienen que convertirse en hijos de amor y devoción filial, y antes de convertirse en hijos de piedad filial, deben convertirse en “miembros de la familia” que puedan presumir de qué tan buenos hermanos verdaderos son. “Los miembros de la familia” es el título que establece el Reino en el cual los hermanos pueden alabarse entre sí. Entonces, ¿qué es lo que significa ser un hijo de piedad filial? Ustedes deben ser más devotos de sus padres de lo que sus padres lo fueron hace ya mucho tiempo, cuando se casaron, tuvieron hijos, formaron una familia y cumplieron su deber filial con sus padres. Ustedes no pueden convertirse en un hijo o una hija de piedad filial verdadero antes de casarse. Solamente pueden convertirse en hijos de amor y devoción filial verdaderos después del matrimonio. Ustedes pueden establecer el ámbito de la piedad filial solamente después que se hayan casado y la piedad filial del cónyuge es añadida delante los padres, y así juntos cuidan de sus padres. Sólo a través de esto edifican esta fundación de piedad filial, sirviendo y atendiendo a los padres, y podrá ser establecido el ámbito verdadero de la piedad filial. Ustedes no pueden ser ciudadanos leales por sí mismos, la lealtad de la que habla la Iglesia de la Unificación no puede ser realizada por una sola persona. Pueden convertirse en un ciudadano o ciudadana leal sólo después de casarse y establecer una familia. Así que, para levantar el estandarte de ser ciudadanos de devoción filial, deben tener hijos e hijas de amor filial. Deben convertirse en los hijos e hijas de piedad filial de Dios. Ustedes no pueden llegar a ser hijos de amor filial por sí mismos. Pueden convertirse en hijos de amor filial solamente centrados en una trinidad en la cual tres hermanos con sus cónyuges se hacen uno (tres familias). Conocen qué es una trinidad, ¿si o no? Tres deben volverse uno en su trinidad. En una trinidad, tres familias tienen que unirse como si fueran tres hermanos, y luego, de nuevo los tres hermanos (con sus cónyuges) de cada

familia deben también unirse de corazón. Entonces, en cada familia hay cuatro parejas, la de los padres y la de los tres hijos. Así, tres veces cuatro parejas hacen doce familias. De aquí las doce tribus, significando la primera fundación de Israel. Esto es el origen de creación de las tribus y los clanes, es decir, la extensión de las familias. (30-220, 23.3.1970). Con el fin de llegar a ser parte de la realeza celestial, ustedes primero tienen que convertirse en hijos de amor filial, ciudadanos leales, santos e hijos sagrados. Y el campo de entrenamiento es la familia. El Reino ideal de los Cielos, llega a existir cuando la familia perfeccionada se expande. La familia es el centro. El problema se reduce a dos personas, a un hombre y a una mujer; así que cuando un hombre ideal y una mujer ideal aparecen juntos como esposo y esposa, y forman una familia, entonces todo es completado. La familia ideal se expande para convertirse en una nación y en un mundo. A través de servir en la familia y respetando a sus padres, ustedes se convierten en hijos de piedad filial. De la misma manera, cuando atienden y viven por el rey de su nación, se convierten en patriotas, y si viven para toda la humanidad se convierten en santos. Entonces, deberían comprender qué tan diferente son ustedes de un hijo sagrado. Si su deseo es cambiar, tienen que hacer cambios revolucionarios en ustedes mismos y subir a través de numerosos niveles. (293-211, 26.5.1998). Dios no quiere sólo hijos de piedad filial, quiere a una familia de piedad filial. Ustedes tienen que entender que Dios quiso una familia de ciudadanos de amor filiales. El quiso una familia de santos. El quiso una familia de hijos e hijas sagrados. La carencia de esto representa una amarga pena para Dios. ¿Acaso todos los que se han muerto y marchado al mundo espiritual han mantenido el celibato? Aunque miles de años han pasado desde que Moisés -1600 AC- fue al mundo espiritual, algunos espiritualistas dicen que siempre había una mujer sirviéndole a su lado, quien en una ocasión le preguntó por qué no se casaba otra vez, él respondió que Dios le había dicho que esperara un poco más. Nadie puede hacer lo que le plazca. (297-204, 20.11.1998). Si un hijo aconseja y enseña a sus padres a amar a su país, de modo que ellos se conviertan en patriotas y hace de ellos una madre y un padre a quienes el Cielo recordará, ¿es él un hijo de amor filial o malagradecido? Así, en lugar de que un hijo diga a sus padres, “padres no salgan; simplemente descansen en casa,” él debe decir, “Mamá, Papá, ¿qué están haciendo? Por favor, tratemos juntos de encontrar a una persona más quien pueda ser un patriota, quien pueda trabajar por la unificación de Corea del Sur y del Norte, quien pueda trabajar para salvar a Corea del Norte.” De ese modo, él los hace derramar lágrimas, sangre y sudor. Entonces, ¿qué pensarían cuando toda la gente en la vecindad fuese a elogiar este logro? Los padres dirán, “usted bribón, hizo mi vida y la de su madre realmente difícil, al principio nosotros pensamos que era un muchacho malo. Sin embargo nos hicimos exitosos y elogiados por todos.” “¡Santo cielo!” “Usted realmente es un hijo de amor filial.” ¿Piensan que los padres dirían esto? O ellos dirán “¿Usted es un hijo malagradecido?” ¿Qué creen? (209-266, 30.11.1990). Si su madre y su padre no son fieles a la voluntad de Dios, entonces deben aconsejarlos: “Madre, Padre, ¿por qué están actuando de esta manera? El camino de la voluntad de Dios es así, entonces, ¿por qué están actuando de esta manera?, ¿qué es lo que van a ser? ¿Qué están haciendo, peleando todos los días?” Ustedes tienen que persuadirlos. Este es el sendero correcto a seguir, es un problema grave si su madre y padre están mal encaminados. (100-153, 9.10.1978) Ustedes tienen que preparar el camino a fin de que sus padres puedan vivir, ese es el deber de un hijo. Ustedes deben asumir la posición de hijos de devoción filial, es nuestra responsabilidad.

Tienen que forjar este camino sin preocuparse sobre si viven o mueren. No deberían preocuparse por las cosas buenas de este mundo, o de las persecuciones, o incluso de ir por el sendero de la muerte. Deben tener la conexión con Dios a través de la lealtad y la piedad filial para forjar este camino. (20-122, 11.5.1968). A fin de convertirse en una histórica mujer, ustedes tienen que depurar los fracasos históricos, con el fin de llegar a ser una Eva de esta era, tienen que representar a las mujeres de todas las eras y establecer el estándar de cumplir el camino de la lealtad y piedad filial ante el Cielo. Además, como mujeres, deben tener el corazón de una dama virtuosa frente a un hombre, y frente a Dios. (30-166, 22.3.1970). 3. La lealtad verdadera y la piedad filial: la obediencia y la importancia de dar amor a los demás Los hijos de amor filial deben cumplir su deber filial mientras sus padres están vivos, la lealtad debe a su vez darse cuando el rey vive. No tiene ningún sentido tratar de cumplir su deber filial después de la muerte de sus padres. La lealtad es inútil después de la muerte del rey. Las personas que siguen estas ideas se están engañando. En vez de hacer un gran altar para sus padres después de sus muertes, es mucho mejor decirles aunque sea algún cumplido mientras viven. Es mucho más hermoso convertirse en compañero cuando están tristes y tratar de consolar sus corazones mientras ellos están con vida, en vez de prepararles un altar con cientos de tipos de comidas después de su muerte. Es mucho más precioso cumplir su deber filial antes de que sus padres mueran, en vez de cuidar su memoria. (51-223, 28.11.1971). Un hijo de piedad filial siempre debe unirse con el corazón y la dirección de sus padres. La gente que sigue el camino de la piedad filial se comporta del mismo modo que sus padres. Si los padres van al Este, entonces los hijos quieren ir al Este. Si los padres van al Oeste, entonces los hijos se dirigen al Oeste. Si los padres han dado una cierta dirección, pero de buenas a primeras cambian de actitud, entonces el hijo de piedad filial debe seguirla. No debe haber ninguna objeción. Aun si van diez veces y reciben la dirección de regresar cien veces, todavía deben seguirlas. Si protestan, entonces no serán capaces de cumplir su deber filial. Si los padres actúan como locos, entonces los hijos también tienen que actuar de la misma manera. Si el padre da una orden, entonces el hijo debe obedecerla, aun si esto signifique actuar como gente alocada. Actuar en una manera loca no es bueno en sí mismo, pero si los padres actúan así sin saberlo, esto no es realmente un problema; el problema viene si están en pleno conocimiento de la situación. Entonces, ¿por qué los padres actuarían de esta manera? Porque esta es la única forma de escoger al hijo más devoto entre todos los hijos devotos. Si hay cien hijos de piedad filiales, los padres actúan como locos para poder encontrar cuál es el más devoto de todos los hijos. El hijo de devoción filial, quien absolutamente toma en cuenta las órdenes de sus padres, a riesgo de su vida, aun cuando él sepa que sus padres están siendo caprichosos, puede convertirse en el rey de todos los hijos devotos. (62-32, 10.9.1972). Los hijos de amor filial son personas que han amado a sus padres y a sus hermanos y hermanas. El hijo que más vive por el beneficio de otros y que más ama se convertirá en el heredero de la familia. Así que todos nosotros deberíamos ir por este sendero. Hoy, el camino del amor verdadero, es la corriente principal de toda la acción ideal. El amor verdadero, es la autopista principal. Todo fuera de esto es secundario. Por eso es bueno decirle a la gente que sean hijos de piedad filial. Hoy, la gente dice que existe un conflicto generacional entre la madre y el joven; pero esto es absurdo. ¿Hay un conflicto generacional entre el amor de la madre y el del joven? ¿Debería una mujer vivir sola? ¿Debería un hombre vivir solo? Esto es ridículo. Incluso, aunque hayan estado juntos con alguien durante un año, ustedes pueden decir,

“desearía que te quedaras otro día.” Estas palabras son realmente preciosas. Si el esposo y la esposa vivieran más de cien años, y la esposa dice, “oh, ¿qué bueno sería si viviéramos aunque sea una hora más?” ¿Se han visto esta clase de esposas y esposos? ¿Se han convertido en esta clase de hermanos o hermanas? A veces las familias se separan por una cantidad muy pequeña de dinero. Si un hermano dice, “hermano, tú eres tú, y yo soy yo. Yo te presté un millón de wones, así que devuélvelos, a mí me da igual el amor o lo que sea. ¡El dinero es lo más importante!” Entonces él está perdiendo toda la bendición con la que nació. Digamos que él nació con la fortuna de convertirse en un millonario o un multimillonario. Si él hubiera tenido amor, entonces las bendiciones del universo vendrían y permanecerían con él. Pero el universo se escapará sin compadecerse diciendo, “¡santo cielo!” “¡Que avaro es él!” Esta es la razón por la que a la gente le gustan los hijos de amor filial. (141-298, 2.3.1986). A fin de seguir el sendero del amor de los padres allí deben estar los hijos de amor filial, con el fin de ir por el camino de amar a la nación allí tienen que estar los patriotas, y con el fin de ir por la senda de amar al mundo allí tienen que estar los santos. Todos ustedes tienen muchos hijos e hijas, pero, ¿quién es el mejor de todos? Es aquel que tiene la conexión más profunda de amor con ustedes, ese es el hijo de piedad filial. Centrado en el hijo mayor devoción filial, los padres conectan la dirección a la que ellos están a punto de emprender. (136-205, 29.12.1985). Los hijos de piedad filial son los que amarán y abrazarán a sus padres como a su propio bebe, incluso si él o ella padecen de incontinencia y debilidad senil. Yo diría que esta clase de hijos pueden ir al Cielo. (116-86, 20.12.1981). Entre sus hijos e hijas habrá probablemente uno de piedad filial, un hijo ordinario y un hijo desobediente. Hay tres tipos de hijos. Yo concluyo que si quieren ser el hijo más devoto de todos tienen que competir con Dios y no perder. Entonces, ¿qué deben hacer? Ustedes tienen que ser las personas que, más que los santos y sabios, o cualquier otro que haya venido e ido a lo largo de la historia, no tienen ninguna duda en lo absoluto acerca de la voluntad de Dios. Tienen que decirle a Dios, “Padre, si Usted fuera a decirme algo difícil de creer que podría separarlo de Su hijo, yo lo creería. Si Usted hizo algo imposible de creer, yo le creería; e incluso si Usted cambia de ser el padre amoroso al más malo que hasta me azota, yo le respetaría con un corazón mayor que el de un hijo filial.” Dios está consciente esto. (73-59, 29.7.1974). Un hijo de piedad filial no debería dormir si sus padres duermen. Después de haberme dormido, yo debería pasar la vida arrepintiéndome como pecador por haberme dormido. Incluso después de comer, yo me sentiría apenado. Finalmente, ¿cómo deberíamos conducir una vida por el camino de la piedad filial? ¿Cómo cuidar de mi país?… de hecho, yo nunca olvidé a mi país, yo trabajé para mi nación en el nivel más alto. Las lágrimas que yo derrame por Corea durante el dominio japonés… son lágrimas que podrían compararse con las de un patriota. (62-58, 10.9.1972). Si los padres comprendieran que deben avanzar por el sendero de servir a Dios aun cuando pudieran morir, entonces traerán a sus hijos e hijas al lado de Dios. La razón por la que los padres no cumplen su misión es debido a que no la conocen. (15-202, 9.10.1965). Capítulo Tres El camino de la lealtad y la piedad filial

Sección 1. La lealtad genuina y la piedad filial al costo de nuestras vidas Una esposa que sacrifica su vida por su esposo es mujer virtuosa. Un hijo devoto es aquel que sacrifica su vida por sus padres. Un ciudadano leal es la persona que sacrifica su vida por su país. Sin embargo, desde el estándar Celestial, la lealtad y la devoción filial son cumplidas cuando ustedes ofrecen su vida eterna. Nuestro cuerpo muere, pero el estándar de una mujer virtuosa celestial sólo se logra cuando ella ofrece su vida eterna a Dios, a su esposo y a sus padres. Ustedes tienen que vivir en forma piadosa hacia Dios. Por esto es que la Biblia enseña: amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y mente. Entonces, ¿Cuál es el estándar de “todo”? Ustedes tienen que ser mejores que cualquier otro ciudadano leal, que cualquier otro hijo devoto y que cualquier otra mujer u hombre virtuoso en el mundo. De no ser así, la dignidad de Dios no puede establecerse. Incluso, en el mundo satánico han existido muchos ciudadanos leales y mujeres y hombres virtuosos; sin embargo, la dignidad de Dios no puede ser establecida si el estándar para ser un ciudadano leal, un hijo devoto y una mujer o un hombre virtuoso es el mismo en el mundo satánico. (9-108, 24.4.1960). Han existido hijos devotos a lo largo de la historia humana, de modo que, si queremos escoger al más grandioso de todos ¿a quien podríamos catalogar como el hijo devoto más impresionante o más ejemplar? Si un joven demuestra más devoción que un anciano, de los dos el joven es el más preciado. Los hijos devotos vienen en todas las formas y tamaños. La devoción filial se practica en todos los niveles, sean ricos o pobres, obreros o mendigos. Una persona que todavía está viva no puede ser un verdadero hijo devoto, aquel que todavía tiene vida no puede entrar en el club de hijos de piedad filial. Existen muchas personas que murieron para cumplir su deber filial; por lo tanto, las personas a las que se les otorgaron las medallas de devoción filial durante su vida serán acusadas por todos aquellos quienes murieron por causa de la piedad filial. Incluso entre las personas que murieron, existirán quienes lo hicieron mientras estaban en el camino del cumplimiento de su piedad filial. También estarán los que murieron tratando de suministrar medicina a sus padres enfermos, e incluso habrán quienes lo hicieron con su propio dinero y otros que tuvieron que pedirlo prestado. El valor de esto aumenta con el grado de la dificultad de la situación. De igual manera un ciudadano leal a la nación, tampoco puede convertirse en tal antes de morir. (49-279, 17.10.1971). ¿En qué posición tienen que ubicarse para convertirse en hijos o hijas de piedad filial? Tienen que estar en la situación en la que puedan asumir su responsabilidad pública al filo de la muerte o del más grande sufrimiento. Por lo tanto, ¿cuál es el sendero que un hijo de amor filial debe transitar? Los padres dirían “ama a tus hermanos y hermanas más que a nosotros. Vivan por y para el bien de sus hermanos y hermanas, de la misma manera que lo hacen con nosotros.” El cumplimiento de este mandato es el camino de los hijos e hijas de devoción filial. Los padres probablemente dirán que esa es su voluntad. (62-37, 10.9.1972). ¿Qué tipo de persona es un hijo devoción filial verdadero comparado con todos los demás hijos de devoción filial? ¿Quién es más devoto, la persona que atiende sacrificadamente a sus padres a lo largo de su vida, incluso en sus setentas u ochentas, o alguien que sacrifica su vida sólo en su juventud? Un hijo que, estando en sus setentas u ochentas, que atendieron sacrificadamente toda su vida a sus padres, no puede compararse con los hijos que sacrificaron sólo su juventud por sus padres. Por esto es que el título de ciudadano leal de la nación es conferido al final de la vida. En numerosos ejemplos históricos aprendemos sobre la devoción filial verdadera, que se determina en la transición entre la vida y la muerte. (48-65, 5.9.1971).

Hasta los llamados ciudadanos leales tienen que vivir por y para el bien del Cielo, antes de otorgárseles el título de ciudadano leal. El sendero del hijo de devoción filial es el mismo; por lo tanto, ustedes tienen que entender cuán valioso y precioso es esto, sin importar lo que hagamos, sea comer, ver hablar o actuar, todo tiene que ser por este propósito. Nosotros tenemos que darnos cuenta que tenemos que cumplir con nuestro deber como hijos devotos y ciudadanos leales, aunque esto implique un camino de sufrimiento y lágrimas en la posición de Dios, el Señor de los Cielos. Aunque colapsemos mientras tratamos de impedirle a Dios que camine por este sendero de lágrimas, tenemos que levantarnos una vez más y continuar hacia El por este camino. Los deberes de lealtad y devoción filial deben cumplirse desde esta posición. (41-157, 14.2.1971). Un hijo de devoción filial o un ciudadano leal a la patria, ciertamente no pueden ser catalogados como tales a menos que ellos caminen acompañados de la muerte hasta el día de su fallecimiento. Nadie es realmente un ciudadano leal antes de su muerte. No importa cuanto hayan sufrido, si hoy dicen algo de lo cual van a arrepentirse, ya no son ciudadanos leales. Toda la lealtad que alguien haya demostrado previamente es desecho por un simple momento de traición. Es sólo cuando alguien ha cruzado el pináculo de la muerte, es cuando se hace posible determinar si una persona ha realizado sus deberes de lealtad y devoción filial. Por esto es que la lealtad y la piedad filial son partes y porciones necesarias para liderar una vida pública. Las personas que dan sus vidas por sus naciones son llamadas patriotas, y los hijos quienes dan sus vidas por sus padres, son llamados hijos de piedad filial. Si hay dos hijos dirigiéndose a la defunción de sus padres, donde uno ha sido devoto y otro ha sido impío, si durante el momento de la muerte de éstos, el hijo devoto se hace impío mientras que el impío se arrepiente y se vuelve devoto de sus padres, sus posiciones serán invertidas. En este caso, el estándar de sus acciones en este último día les permitirá elevarse para que le sea conferido el título de hijo de piedad filial. Aquellos quienes persigan sus metas puntualmente hasta el final de sus días heredarán la gloria. (64-75, 24.10.1972). Yo me siento más motivado por una persona caída que está preparada para echar a un lado todos los miedos a la muerte y el peligro, con el propósito de confrontar serios asuntos mundiales con sinceridad y seriedad, y no por alguien quien se ha afanado por un largo período de tiempo. Quien termine su vida de esta manera por Dios tiene asegurado un lugar maravilloso en el mundo de los espíritus. (18-280, 12.6.1967). Los padres deben educar a sus hijos para que progresen a través de los niveles de hijo de devoción filial, ciudadano leal de la nación, santos del mundo e hijos divinos del universo (físico y espiritual). Ellos deben enseñar y modelar la manera de perfeccionar el camino de hijos de devoción filial, ciudadanos leales, santos e hijos e hijas divinos, hasta llegar a Dios. Si existe un padre o una madre que enseña de estos deberes, no pensaría Dios, “¡Dios mío!, ¡ese padre y esa madre están haciendo exactamente lo que los padres tienen que hacer, lo que un maestro y un líder verdadero deberían hacer!” Cuando Dios dice, “ustedes están calificados para ser padres, ustedes están calificados para ser maestros,” entonces pueden ser padres que tienen la estatura para ser líderes, y más allá de eso, para ser reyes. Hoy día, el concepto de devoción filial apenas existe en la cultura Occidental, el concepto de convertirse en un ciudadano leal tampoco existe. La idea de convertirse en un santo ni remotamente existe. Tampoco existe la noción de convertirse en hijos e hijas divinos del universo físico y espiritual. Por esto es que todos perecerán. Dios quiere que todos ustedes se conviertan en hijas e hijos divinos, sagrados. Entonces, ¿quién quiere que ustedes se conviertan en santos? El mundo lo requiere. El país quiere que ustedes sean ciudadanos leales. La familia quiere que ustedes se conviertan en hijos e hijas de devoción filial. Este es el camino de la verdad absoluta. (285-218, 19.5.1997).

Un padre verdadero nunca diría a sus hijos, “Como se han convertido en hijos de devoción filial, ya no necesitan convertirse en ciudadanos leales. No vayan por ese camino de los patriotas.” Un padre verdadero debe enseñar a ese hijo de piedad filial que, “tienes que sacrificar a la familia y marchar por el curso de un ciudadano leal que sirve a su país, cumplir con el deber de un santo, sacrificar su obligación como santo para avanzar hacia el camino deseado por el Cielo y sacrificar al Cielo y la Tierra para finalmente encontrarse con Dios.” Los individuos se sacrifican por sus familias para llegar a la nación. De igual manera, las personas se convierten en hijos devotos de sus padres sacrificándose a sí mismos por sus familias. También para llegar a ser patriotas, las personas tienen que estar dispuestas a sacrificar sus familias. Sólo así ellos pueden convertirse en patriotas. Los santos son las personas que están dispuestas a sacrificar su país para salvar el mundo. Los hijos e hijas sagrados del universo deben estar dispuestos a sacrificar el mundo para realizar la Nación y la Tierra de Dios, el Reino de los Cielos en la Tierra y en el Cielo. La humanidad ha permanecido ignorante de esta verdad. Tienen que invertirse y sacrificarse. De no ser así, el ideal de un mundo o un país global no será realizado por la eternidad. (285-218, 19.5.1997). No importa cuántos cristianos existan, Dios quiere gente que siempre esté dispuesta a ir a cualquier lugar bajo Su comando, personas que esperan Su llamado con un corazón jubiloso. Entre los cristianos que están orgullosos del número de feligreses en el nivel mundial, quizá cientos de millones hoy día, ¿cuántos de ellos están dispuestos a seguir a Dios así? Si los amenazan con una espada en el costado y les piden que se sacrifiquen en el altar de Dios, pero se niegan hacerlo, entonces no serán nada. Esta era requiere de gente con corazones ardientes, con el deseo de cumplir su deber filial con el Cielo, a riesgo de sus vidas y capaces de luchar por y para el bien del Cielo. Yo creo que a estas personas se les llamarán Soldados Celestiales Revolucionarios de los Ultimos Días. Dios estará buscando estos individuos, familias, tribus y naciones, para que se unan con esta ideología, para cumplir su responsabilidad para con el mundo. Dios ha estado buscando a tales individuos, y estas personas tienen que aliviar el corazón de Dios y demostrar lealtad y devoción filial ante el Cielo, además de resolver todos los problemas del Cielo y la Tierra. Así, tienen que convertirse en personas que Dios pueda decir, “ustedes son los que pueden asumir responsabilidad por esta era. Cuando los miro, me dan esperanza por el mañana. Ustedes pueden lograr la victoria en la lucha de hoy.” Este tipo de individuos son completamente esenciales. Dios debe ser capaz de decirle a ese tipo de personas, “ustedes son verdaderamente hueso de mis huesos, carne de mi carne y corazón de mi corazón.” No importa cuántos antepasados tengamos, ni cuántas personas hayan en esta era, a menos que una persona aparezca en la Tierra que Dios pueda decir centrado en Su corazón, “usted es el mejor antepasado, el incomparable en la historia humana,” entonces la humanidad será incapaz de escapar de la tristeza debido a la Caída de los primeros antepasados humanos. Nosotros, quiénes nacimos en este tipo de situación, necesitamos atender y servir a otros padres establecidos otra vez. (15-216, 10.10.1965). La Voluntad y el amor de Dios para el mundo tienen que ser difundidos. Esto tiene que ser su legado aunque les cobre la vida. Todos tienen que darse cuenta que quienes llegaron a ser hijos e hijas de piedad filial y ciudadanos leales fueron los que consagraron su vida para transmitir esta tradición. Nosotros no necesitamos un hijo piadoso de un día, ni un patriota de un día. Hasta el más temible ladrón puede llegar a ser un hijo devoto de sus padres por un día y cualquiera puede llegar a ser un buen ciudadano por un día. Si se arrepienten inmediatamente, pueden convertirse en hijos devoción filial y ciudadanos leales de la nación. Dios quiere a los que son devotos y leales de nacimiento, viven toda su vida y mueren como hijos de piedad filial y ciudadanos leales. Si se comparan conmigo, probablemente yo seré un hijo más devoto de dios

que todos ustedes. Esto se debe porque yo he vivido toda mi vida de la manera que Dios desea. Sin embargo, yo ni sueño que ya haya asumido completamente todas mis obligaciones filiales. De hecho, a medida que pasa el tiempo me siento más deficiente. La gente deja de convertirse en hijo o hija de devoción filial y ciudadano leal cuando asume que ha cumplido en la totalidad con su deber con sus padres y con su nación. La persona que se queja diciendo, “yo soy un hijo devoto de mis padres, yo soy un ciudadano leal, ¿por qué no me lo reconocen?,” está retrocediendo. Ustedes tienen que entender que los hijos devotos del Cielo y los ciudadanos leales del Cielo, son las personas que entienden que, mientras pasa el tiempo, cada vez hay más deberes filiales pendientes por cumplir, y entonces, viven con la filosofía de cumplir en su vida con las metas de sus deberes filiales. (35-341, 1.11.1970). Yo no estoy insinuando que lo que tenemos que aprender ahora es sobre el estado de felicidad de Dios. Ustedes no querrán hacer eso. No es importante. Lo que tenemos que conocer primeramente es que tenemos que convertirnos en hijos devotos, ciudadanos leales y mujeres y hombres virtuosos. La persona que encarna la devoción filial surge de las dificultades. La lealtad no se demuestra cuando el país está en una situación muy cómoda, tampoco se manifiesta cuando el país está disfrutando de prosperidad y su gente esta bien acomodada. Una persona sólo puede ser llamada ciudadano o ciudadana leal de la nación cuando se dedica con todo su corazón, a riesgo de su vida, a cumplir con su deber cívico-nacional, y logra exitosamente alterar el destino de su país en el tiempo en que se le ha preguntado, “¿vivirás o morirás?, ¿perecerá o sobrevivirá toda la nación?, en la ocasión en que la nación enfrenta una grave crisis y corre gran peligro. La historia evidencia que los nombres de las grandes personas que fueron leales, virtuosas y devotas de sus padres aparecieron en tiempos de dificultad. (151-219, 15.12.1962). En lugar de volver sus ojos hacia su esposa, todos deberían estar pensando más en su país dividido en Norte y Sur. Deberían estar pensando en la división entre el mundo democrático y el mundo comunista. Tienen que unificar el Norte con el Sur y entonces hacer que el mundo libre y el mundo comunista vuelvan uno. Después de esto, tienen que unificar el mundo de los espíritus y el mundo físico, los cuales están separados. Tienen que saber que este es el deber de aquellos que poseen el nombre de hijos e hijas de devoción filial para liberar a Dios después de haber cumplido con la unificación de todo eso. (115-160, 8.11.1981). Por consiguiente para progresar como hijo o hijas de piedad filial, no importa cuánta persecución tengan que soportar, ni cuántos intentos deban experimentar, tienen que convertirse en una persona segura de sí misma que pueda superar todas las dificultades. En vez de revertir el camino de amargura y aflicción, con la idea de retirarse ante pruebas y adversidades, tienen que llegar a ser personas que superen con determinación las dificultades e inconvenientes de las Eras, y quienes pueden discernir entre el camino hacia la vida y el que los dirige hacia la muerte, mientras oprimen la tecla del nuevo comienzo rebosante de esperanza por el mañana. Tienen que saber que esto es lo que Dios requiere de ustedes en la historia. (174-43, 3.2.1988). Sección 2. La lealtad verdadera y la devoción filial que leen la mente del compañero y brinda amor verdadero La historia de la humanidad es la de un mundo caído, pecador; sin embargo, al mismo tiempo ésta se alza apoyada en valores éticos y morales. El centro de la moralidad es el amor. Los hijos verdaderamente devotos quieren amar más a sus padres, mientras que los ciudadanos leales quieren amar más a su país, y el camino de la santidad nos enseña a trascender nacionalidades para amar al mundo. Los santos, tienen la tarea de amar al mundo más de lo que ellos aman a sus familiares o a sus naciones. El camino de los hijos e hijas sagrados del universo (físico y

espiritual), es amar con el amor más, en conformidad con la ley del palacio real en vez de hacerlo con todas las leyes del Cielo y la Tierra. Todas las cosas deberían ser hechas de esta manera y centradas en el amor. Los hijos de piedad filial deben seguir el camino correcto al amar a sus familias. Los ciudadanos leales deben ir por el camino de la justicia al amar a la nación y los santos tienen que ir por el camino verdadero para amar a la nación. Los hijos del Cielo tienen que acatar la ley del palacio real y las leyes nacionales de la Nación Celestial. Sin embargo, ustedes sólo pueden llegar a ser hijos e hijas sagrados del universo si atienden y sirven a Dios, en conformidad con la ley del palacio real, aunque desconozcan la dirección de esta ley. Estos son los niveles por los que tenemos que avanzar. El hijo devoto es bienvenido por la nación, el ciudadano leal es bienvenido por el santo y el santo por los hijos sagrados, y el hijo sagrado a la vez es bienvenido por Dios. El centro de todo esto es el amor verdadero. Este es el amor absoluto e incambiable. A pesar que la humanidad ha deambulado ignorando el amor verdadero, ha establecido lazos que unen absolutamente a los hijos devotos, absolutamente a los ciudadanos leales, absolutamente a los santos, absolutamente a los hijos sagrados y absolutamente a padres e hijos. Aunque ustedes hagan toda clase de cosas, tarde o temprano tendrán que seguir y acatar los principios celestiales; no pueden continuar errantes. (206-62, 3.10.1990). Los hijos devotos no existen sólo para sí mismos sino que también para sus padres. Los ciudadanos leales no viven para sí sino por el rey y los santos tampoco existen para sí sino por y para Dios. Por eso es que los santos nos han enseñado cuáles son nuestras obligaciones con Dios. Entonces, ¿cuál es la esperanza de Dios?, es salvar al mundo. ¿Cómo es la situación de Dios? El quiere amar a sus hijos e hijas. ¿Cuál es la esperanza del amor de Dios? Su esperanza es vivir embriagado en ese amor. Por eso es que ustedes tienen que entender la esperanza, la situación y el corazón de Dios. Si no lo hacen no podrán convertirse en hijos o hijas de devoción filial. Este es el punto fundamental de la enseñanza de la Iglesia de la Unificación. ¿Es correcto que la gente que quiere conocer la situación de Dios no esté al tanto si Él existe o no? ¿Pueden convertirse en hijos o hijas de piedad filial sin saber cual es la esperanza de Dios? ¿Pueden convertirse en un hijo o hija devotos sin saber si Dios está triste o feliz? Sería imposible. El sendero para convertirse en hijos de devoción filial es sencillo, ustedes tienen que querer asumir la responsabilidad por las cosas que les causan sufrimiento a sus padres. Así es como se convierten en un hijo o hija de devoción. (62-61, 10.9.1972). ¿Quién es realmente un hijo devoto, el que conscientemente prepara y sirve las comidas de su madre o el que no tiene más nada que ofrecer que su amor? ¿Cómo puede ser posible la apostasía de un hijo devoto que le ofrece amor y no comida a su madre hambrienta? Sin embargo, cuando la madre escucha a su hijo diciendo entre lágrimas, “yo soy un hijo tan impío para merecer estar aquí,” ella asumirá eso como una devoción superior que haber sido servida con comida. Entonces, de los hijos, ¿quién es más devoto: el que le trajo arroz o el que le trajo amor? El amor trasciende el tiempo y el espacio durante las veinticuatro horas del día; sin embargo, el arroz no puede hacerlo. Tienen que entender esto. (179-270, 14.4.1988). Ustedes tienen asumir la determinación de manifestar lealtad ante la presencia de Dios antes de mostrar lealtad a su país. Antes de servir a la sociedad, primeramente tienen que entrar en la presencia de Dios, servirla y finalmente recibir su reconocimiento. Si no es así, su conexión interna con Dios consecuentemente no producirá frutos en el mundo externo. Esta es la esencia de la vida de fe. Ustedes dicen, “yo serviré al mundo y seré fiel a mi país,” ¿no es así? Entonces, ¿en dónde está el punto de partida de esa lealtad?, ciertamente está en la familia. Esto tiene que comenzar dentro del corazón y el cuerpo de sus padres. (22-42, 19.1.1969).

Si han trabajado para el mundo exitosamente y han mantenido el paso consagrándose con determinación, recibirán la bendición, pero si no lo hace se arrepentirán profundamente. Existen personas en la Iglesia de la Unificación que dirían, “Yo trabajé de esta manera con mucha devoción para cumplir las órdenes del Cielo,” pero tienen que entender que los factores que determinan, si sus esfuerzos crearán un fundamento extensivo en la Tierra son: su nivel de conformidad, sus logros actuales y su capacidad de atraer la fortuna celestial. Aun cuando esto no es un fundamento extenso, yo personalmente tengo la misión de dejar aunque sea una huella en el mundo antes de partir. Este es el camino de la restauración a través de la indemnización. (40-159, 3.1.1971). Un patriota quiere recibir el amor de su nación, un hijo de devoción filial quiere recibir el amor de sus padres y parientes. Sin embargo, no es fácil convertirse en un hijo piadoso que pueda recibir el amor de toda la familia. La manera de hacer esto es no comer cuando otros están comiendo, pero si ayudar a otros para que coman, para que duerman cómodamente y a que se vistan mejor que uno. Los hijos piadosos son aquellos que se afanan por el país y la familia mientras que otros juegan. Ellos deberían ser queridos por todos, no sólo por su propia familia. Ustedes tienen que ganarse el amor de tres generaciones: abuelos, padres, tíos y tías y los nietos. Todos tienen que quererles. No pueden convertirse en un hijo de devoción filial si sólo una de esas personas está descontenta con ustedes. Sólo cuando todos sus parientes digan: “yo quiero ser como ustedes. Yo quiero ser la hermana de personas como ustedes,” entonces serán capaces de recibir el título de hijo devoto otorgado por su clan étnico y establecerse. Si lo hacen tendrán un lugar donde quedarse. (298-278, 16.1.1999). La gente que sólo piensa pero no hace nada es peor que aquellos que ni siquiera piensan. Verdaderamente, ellos son unos ladrones sinvergüenzas. Ese es el tipo de gente que cuando todo falla no les queda otro recurso más que robar. ¿Qué tipo de personas son los hijos e hijas de piedad filial que pueden hacer feliz a Dios? ¿Qué tipo de personas son ellos? ¿Son del tipo que llena sus propios estómagos? Ellos deben ser los que ofrecen sus comidas a los demás. Si los otros se niegan a comerla, ellos les alimentarán a la fuerza. Por lo tanto, ¿qué es lo que se debe hacer en nombre del Padre para formarlos como ciudadanos leales, mujeres y hombres virtuosos e hijos e hijas devotos de la Iglesia de la Unificación? Tienen que ser separados de su familia. ¿Creen que un año es suficiente para esto? Hay un refrán que dice, que los ciudadanos leales nacieron para ser así. Si ellos nacen con este tipo de naturaleza Celestial, entonces tienen que ser fieles a su causa hasta el día que mueran. ¿Qué tienen que hacer ustedes? El único camino, es pasar por el sendero del sufrimiento. Este es el camino más corto. ¿Cuál es el atajo para convertirse en ciudadanos leales, mujeres y hombres virtuosos e hijos e hijas devotos? La única manera es vivir una vida pública con lágrimas. Yo no poseo otro recurso más que convidarlos a recorrer juntos el sendero de dificultades y lágrimas. (155-259, 31.10.1965). Si demostramos un patriotismo superior al de los ciudadanos de un país y amamos a todas las razas del mundo sin pertenecer a ellas, siempre manteniendo nuestra lealtad y piedad filial ante el Cielo, nunca fracasaremos aunque muramos sin un centavo, sino que seremos ciudadanos leales para la nación y el mundo. (88-27, 1.7.1976). Si ustedes muestran amor verdadero a su país, se convertirán en sus patriotas, y si ustedes lo muestran a sus padres, se convertirá en los hijos e hijas más filiales de todos. Si ustedes manifiestan amor verdadero a toda la gente del mundo serán santificados, y si lo continúan haciendo después de entrar al Reino de Dios, entonces habrán recorrido el camino de los hijos e hijas sagrados del universo, quienes habitualmente están interesados en Dios. (176-49,

1988.5.3). La conclusión es que sin el amor verdadero no existiría tal cosa como un hijo de piedad filial. En la actualidad las personas que han heredado la tradición del amor secular, del amor falso egoísta, disfrutan del libertinaje sexo y todo lo que hacen corroe las bases de la matriz del amor, la devoción filial y la lealtad a la nación. Sólo cuando ustedes están en frente de Dios por primera vez, habiendo cumplido su deber como hijos e hijas de amor filial, verdaderos ciudadanos leales, santos verdaderos e hijos e hijas verdaderos sagrados, centrados en el amor absoluto emanando desde la Nación Celestial, es que podrán recibir la herencia de Dios. Para que la célula familiar pueda recibir la herencia, esta lo hará automáticamente agrandándose y añadiéndose a la futura nación, el futuro mundo y en la futura nación celestial. (286-300, 13.8.1997). Sección 3. El verdadero hijo de devoción filial que obedece incondicionalmente sin solicitar ser compensado Aunque su abuelo o su abuela les escupa encima, a pesar del hecho de que su madre les está ignorando y sus hermanos les miren con indiferencia, ustedes tienen que servir a sus abuelos y prestarle atención al resto de la familia, y entonces olvídense del hecho de lo que les hicieron. Es en ese momento que pueden recibir un puesto entre las filas de los hijos de devoción filial que serán recordados por las generaciones futuras. Si alguien dice: “yo soy un hijo piadoso, lo que hago es para llegar a ser un hijo de devoción filial,” él es un hijo de falsa devoción. La gente que vive por y para el bien de los demás y olvida lo que ha dado tomará su lugar las filas de los hijos de verdadera devoción filial. ¿Qué tipo de persona es un ciudadano leal? Es alguien quien, entre todos los miembros del gabinete real, prepara tortas de arroz y demás delicias y se las trae al rey con amor. Es alguien quien, viendo como los servidores del rey y la reina fallan en su responsabilidad, no se queda tranquilo sino que lo señala y hace un mejor trabajo realizando esas labores, les enseña a crear un ambiente de trabajo más conducente y luego se olvida que hizo todo eso. No deberían decir “es suficiente,” sino “tengo que mejorar.” ¿Por qué? Porque hay un rey de una nación superior a Corea y porque en la Tierra esta el Hijo del Cielo, el Príncipe de la Nación Celestial. De esa manera sólo siendo un ciudadano leal que sería el mero representante de una división llamada Corea no satisface nuestras ambiciones. (204-94, 1.7.1990). La mentalidad celestial de quienes son devotos a sus padres, es absorbida por ellos de la misma forma que la sangre fluye del corazón a través de las arterias y regresa a través de las venas. Si la familia estuviera en la cima el poder del amor basado en los principios celestiales, fluiría a través de las arterias y regresará a través de las venas. Ustedes no lo notan porque que se mueve con naturalidad. ¿Cómo fluye la sangre en las venas, se hala a si o es empujada? Es empujada. Es algo así como que aunque no quieran recibir la bendición lo harán. Es como estar en el torrente sanguíneo en donde aunque no se quieran mover, gradualmente están siendo arrastrados al gran corazón. Aunque no quieran ninguna bendición definitivamente esta vendrá a ustedes. Por eso es que tienen que hacer su mayor esfuerzo para cumplir con su deber filial. La enseñanza que imparte la Iglesia de la Unificación, es cumplir con su deber filial. Si no tienen una madre o un padre a quienes serle devotos, vivan para el país. Cuando el país esté en peligro es cuando tienen que cumplir con su deber a la nación, aunque eso signifique dejar a su madre y a su padre, a quienes les pueden ser piadosos. Aun cuando su madre y padre se opongan, deben empacar sus maletas en secreto, e ir a la línea del frente de batalla. Si mueren allí, podrán estar de pie en la posición de haber cumplido su deber de devoción filial y leal. (147-306, 1.10.1986).

Por lo general, la gente tiende a derrumbarse por las dificultades con que se tropieza. Sin embargo un ciudadano leal no puede hacerlo. Un hijo de devoción filial tampoco debería hacerlo. Aun cuando muera su cónyuge o sus hijos no deberían aferrarse a ellos con lágrimas. Un líder verdadero no puede hacer esto. Si ustedes son ciudadanos leales verdaderos, no pueden mostrar su penosa situación. Aunque su tristeza les esté perforando el corazón no pueden mostrar sus lágrimas. Aunque no tengan la oportunidad de sentir lástima con el rey; pero, si están en una posición de bondad con la mentalidad de ser más que padres y sienten una tristeza superior a la del rey, entonces el Cielo les enseñará lo que tienen que hacer. Cuando pensamos en esto desde la perspectiva de hijos e hijas de piedad filial, aunque estén tristes, no deberían estarlo centrados en su propio desánimo. Además, aunque estén resentidos no deberían vengarse de sus enemigos. (18-252, 11.6.1967). El hijo de piedad filial, es la persona que puede consentir hacer las cosas que le molestan más que las que gusta. La persona que sacrifica su amor precioso para cumplir su deber filial con sus padres podrá ir a cualquier lugar en el Cielo, y si hay doce puertas aperladas entonces ninguna estará bloqueada para él o ella. Todas las puertas estarán ampliamente abiertas a él o ella. Cuando mi hijo Heung-Jin falleció, yo lo envié al mundo espiritual como resultado de mi decisión, como Jesús fue llamado el Antiguo Cristo que Heung-Jin sea llamado el Nuevo Cristo, y así fue como se suscito. (163-264, 1.5.1987). Ustedes deberían amar a sus abuelos y abuelas, como los representantes de su país, con el fin de resolver la angustia de no haber podido amar a Jesús, así también resolverán la angustia de Dios. Todos en la Iglesia de la Unificación tienen que hacer esto. Mientras aman a sus abuelos y abuelas, tienen que hacerlo con la devoción opuesta a la manera en que se amó a los abuelos de su país, su iglesia y su familia. (40-44, 6.1.1971). Un padre querrá que su hijo sea más piadoso de lo que él es con su propio padre. Sólo entonces el abuelo y el padre podrán cerrar sus ojos tranquilamente cuando fallezcan. El corazón de querer que el hijo sufra más que yo, es un corazón de amor para el hijo. Esto es evidente. Haciendo esto, tenemos que consolar a Dios quien ha estado sufriendo por nosotros. Ya que el Padre necesita tales hijos como sus sucesores, el les dejará cumplir con sus deberes filiales para no olvidarse de ello, incluso hasta después de sus muerte. Por eso es que yo impongo grandes dificultades para entrenarlos a ustedes. Yo soy una persona tacaña cuando se trata de mí mismo. Yo soy tacaño conmigo, no se como gastar dinero en mí, no soy del tipo que cuando tiene hambre entra solo en un restaurante para comer. Yo también aconsejo a la Madre respecto a comer y vestir. (43-60, 1971.4.18). Los padres con un hijo de piedad filial son personas que pueden relacionarse y vivir por y para ese hijo, ninguna tercera parte puede interferir en esta relación. Por eso, Dios envía a Su hijo amado, a la posición de la muerte y se hace la vista gorda a lo que le esta pasando, para que el Cielo produzca un hijo de piedad filial verdadero, y para establecer una relación profunda como el último recurso que no puede ser violado por Satanás o la gente que esta jugando toda clase de trucos. Este es el corazón de Dios, quien está tratando de restaurar a la gente que se ha vuelto impía, y también es el método guía que Dios emplea para restituir su deber de devoción filial. Esto es verdaderamente cierto. (62-47, 10.9.1972). Los hijos e hijas de devoción filial se preocupan más que sus padres. Los hijos e hijas de devoción deberían siempre preocuparse más que sus padres. Para llegar a ser hijos de devoción filial tienen que mostrar una preocupación mayor que sus padres y tienen que hacerlo en todos

los aspectos. (155-253, 31.10.1965). Jesús llegó a ser un sirviente de sirvientes frente a Dios, luego fue crucificado y murió. Se dice que un hombre es justo cuando muere por su país en la posición infeliz de ser sirviente de sirvientes. Una persona que muere por su país es un patriota. Si alguien va incluso a la posición de sirviente de sirvientes con agradecimiento para servir a sus padres, esa persona recibe el título de hijo piadoso. Este es el punto más alto de la moralidad en el mundo humano y el punto central. Tienen que saberlo, tienen que saber que este es el punto central. Allí podemos darnos cuenta que viviendo una vida pública por y para Dios y siendo sirviente es el mejor camino para convertirse en un hombre más justo. En vez de ser un sirviente para su nación, el camino para llegar a ser un ciudadano leal es convirtiéndose en un sirviente bajo una situación peor a la de un sirviente común. (88-294, 3.10.1976). ¿Quién debería ser llamado y reconocido como el hijo de piedad filial verdadera y el ciudadano leal de Dios que ha estado cargando la providencia de la restauración en la Tierra? ¿Podríamos llamar así al hombre más rico de los Estados Unidos? Qué me dicen de la gente que deja caer panfletos de un avión con el mensaje “¡Crean en Jesús!,” pero lo hacen con la actitud de, “creer o no, es tú decisión.” Entre una persona que deja caer panfletos desde un avión o alguien que ora profundamente y se acerca a cada persona, individualmente distribuye esos panfletos con lágrimas en los ojos y con las manos temblorosas, ¿cuál de los dos está más cerca de Dios? (155-261, 1965.10.31). En conclusión, no hay nada especial en ser un hijo de devoción filial. Ellos son personas sencillas que ama a sus padres con fe absoluta, amor absoluto y obediencia absoluta. Un ciudadano leal surge cuando absolutamente cree en el rey, cree en la gente y les ama con total devoción centrado en el rey y en la gente de la nación. (270-156, 29.5.1995). Capítulo Cuatro La lealtad y el amor filial hacia Dios Sección 1. La esperanza de Dios ¿Qué clase de ser es Dios? El es el Padre y Madre y el Rey y Reina de reyes de la humanidad, así como el centro de todo. Para hacerse hijo de Dios, tendrían que convertirse en hijos de piedad filial en el nivel mundial, además de serlo en el nivel familiar. Asumiendo que sólo la persona que ha ocupado la posición representativa de las cualidades más elevadas de amor y devoción filial, de lealtad y santidad, puede atender y servir a Dios; entonces, no podría hacerlo quien tenga dichas cualidades por separado. El deseo de Dios es ver a la persona que combina todas estas virtudes juntas, que puede ser un hijo o hija de piedad filial, un ciudadano o ciudadana leal y un santo o santa de santos, todos al mismo tiempo. Considerando esto, Dios seguramente es este tipo de ser. Nosotros nos esforzamos en atenderlo y servirlo como nuestro Padre-Madre, con el fin de cumplir gozosamente con nuestras obligaciones como Sus hijos. Si hay un grupo, denominación o raza que procura tomar el curso de hijos e hijas de devoción filial de primera clase, ese camino no va a ser fácil. Los hijos filiales de ese calibre no pueden aparecer de las filas de los que escogen una salida fácil. Ellos no surgen de tales entornos. Ellos están errados, desde el punto de vista de las amplias masas de gente. Todos los demás quieren ir al Este, pero ellos tienen que ir, no solamente al Oeste, sino también al sur, y al Este, y regresar de nuevo al Oeste.… Dios hará que Sus verdaderos hijos de devoción filial atraviesen el camino que otros serán incapaces de seguir. Esa clase de religión tiene que aparecer. Incluso con el sentido común

llegamos a esta conclusión. (62-33, 10.9.1972). Históricamente, aunque han existido muchos súbditos y ciudadanos leales del reino, hijos e hijas de piedad filial y hombre y mujeres virtuosos centrados en un rey, no hubo uno centrado en la voluntad de Dios. Sin embargo, nosotros en la actualidad somos diferentes. En el pasado, todos ellos se dedicaron a la libertad y la liberación basados en normas terrenales. Ellos podrían haberse convertido en el objeto de interés de Dios, pero no fueron capaces de hacerse los objetos de Su consuelo y felicidad. Hasta ahora no ha existido súbdito leal del Reino, hijos o hijas fieles, hombres o mujeres virtuosos de quien Dios podría estar orgulloso. El camino correcto para la humanidad es hacerse un súbdito leal de Dios, un hijo fiel y un hombre o mujer virtuosa, pero nunca ha existido tal gente. Aunque la gente pueda haber vivido de este modo para su rey o sus padres, todavía nadie ha hecho esto por Dios. Al mirar Dios a esta gente, ¿cuántos piensan que El debe haber anhelado que se convirtieran en Sus súbditos leales, hijos devotos y hombre y mujeres virtuosos? (11-77, 29.1.1961). Dios quiere que toda la gente se convierta en hijos de devoción filial y súbditos leales de Dios y, de todos ellos, quisiera a aquellos del estándar de servicio más alto. Dios quiere gente que sólo iría por el camino de la lealtad y el amor filial. Los que no asumen la responsabilidad por la vida y los bienes de sus padres, y no traen paz y desarrollo a sus familias, no pueden convertirse en hijos de amor filial. Si sus padres pierden todos sus bienes, entonces los hijos deben estar dispuestos a ofrecer todo lo que tienen para ellos. Con la destrucción del ideal divino de la Creación, aquellos que están en la posición de haber pisoteado la vida, los bienes, la paz y el ideal, no pueden volverse súbditos o ciudadanos leales del Reino o hijos de piedad filial celestial. Ustedes tienen que preguntarse, "¿cuándo mostré alguna vez interés por los asuntos de Dios como si fuesen los míos? ¿Cuándo alguna vez sentí amenazada la vida del Padre? ¿Cuándo alguna vez sufrí angustia y me esforcé para tratar de traer paz y unificación dentro de la familia del Padre?” Ustedes pueden haber intentado hacer esto, pero desde el punto de vista de Dios, en vez de ser leales y devotos, demostraron ser todo lo contrario. (18-341, 1.10.1967). Dios quiere erigir súbditos y ciudadanos leales del Reino e hijos e hijas de piedad filial celestial, y a través de ellos transferir Su amargura a Satanás. Sin embargo, debido a que El no puede hacer eso incondicionalmente, después de erigirlos, los hace andar individualmente el camino histórico de sufrimiento. (13-128, 20.12.1963) Es importante encontrar un hijo de devoción filial que pueda liberar a Dios y también liberar al amor. A Dios también le gustaría estar en esta posición y decir, "desearía poder ser un hijo devoto aunque sea una vez.” Los Padres Verdaderos también dicen, “desearíamos poder ser un hijos de amor filial aunque sea una vez.” Cuán maravilloso sería si hubiese tal camino para que Dios y los Padres Verdaderos realizaran juntos el amor filial ante el amor. Dios mismo está en la posición de ser el Padre y Madre que verdaderamente tiene amor perfeccionado, y su hijo, el que cumple su deber filial centrado en el amor de Dios y en el amor fundamental del universo, entonces se une con Dios, el Padre-Madre. ¿Cómo puede Dios pavimentar el terreno de amor filial en una dimensión superior ante este amor? Si esto hubiera sido hecho, entonces nunca, en toda la eternidad, habría ocurrido la Caída. Esto es el ámbito de influencia de la liberación de la liberación. Esta esfera de la liberación se extiende más allá del ámbito del Principio. Es el mundo original. Cuando pensamos en ello, no deben creer que el fin es realizar el ideal de la familia, el reino de Dios sobre la Tierra y el reino de Dios en los Cielos. Todavía hay algunos vestigios manchados por la “sangre” de Satanás en

la raíz interna, los cuales tienen que ser resueltos. Han pasado decenas de millones de años de historia, y aunque pasara ese tiempo varias veces, diez veces, o aún más de cien veces, ¿piensan que es posible olvidar el mundo de la Caída? Deberían reflexionar sobre el concepto que esta es la esperanza más alta de Dios, olvidar todo esto, y hacer que ustedes y yo nos unamos y nos instituyamos como los hijos de piedad filial que puedan reanimar a Dios, quien se toma el trabajo de amarnos. (300-33, 21.2.1999). Cuando Dios extendió Sus manos para bendecir a Adán y Eva, ¿qué tipo de esperanza tenía El hacia ellos como su Padre-Madre? El probablemente habría dicho, “abracen al gran cosmos que He creado y conviértanse en los súbditos leales atendiéndome como el Rey del amor.” Dios tenía esta clase de esperanza. Consecuentemente, Adán y Eva deberían haber establecido el principio de ser súbditos leales del Reino en medio de toda la Creación y deberían haber vivido sus vidas centrados en esta tradición por toda la eternidad. Si Adán y Eva se hubiesen realmente hecho el hijo y la hija de amor filial de Dios, sirviéndole y atendiéndole como su Padre-Madre Verdadero, entonces la lealtad y el amor filial que ellos mostraron a Dios se habrían hecho una tradición, y la historia del mundo habría continuado hasta ahora según la misma costumbre de corazón unificado entre Dios, Adán y Eva. Si éste hubiera sido el caso, el mal no habría asumido control. Si el mal pudiera dominar el mundo del corazón de Dios, entonces sería imposible la providencia de la restauración y la salvación. (9-105, 24.4.1960). Lo que Dios había esperado de Adán y Eva, quienes eran Sus hijos, era verlos convertirse en hijos de amor filial, súbditos leales del Reino, santos e hijos divinos cuando ellos crecieran. Dios espera que ustedes hagan lo mismo, pero ¿han pensado alguna vez que ustedes deben convertirse en hijos de amor filial en su familia, en ciudadanos leales en su nación, en santos en el mundo o en hijos sagrados en el Cielo y la Tierra? Visto históricamente, todos los santos han enseñado a la gente a convertirse en hijos de amor filial, súbditos leales del Reino y santos e hijos sagrados. Las religiones que no enseñen esto no durarán mucho tiempo. En todo caso, ése es el curso predestinado que la humanidad tiene que andar. Destino significa algo parecido a la relación entre padres e hijos. Ustedes no pueden cambiar su destino. Hay algunas cosas en su fortuna que pueden cambiar, pero ustedes no pueden cambiar este destino. Si no entienden estas cosas, no podrán cumplir con el rol de padres verdaderos en sus familias. Como padres verdaderos, ustedes deben enseñar a sus hijos cosas progresivas tales como convertirse en hijos de devoción filial, ciudadanos leales, santos, e hijos sagrados del Cielo. Tienen que enseñarles a cumplir todo esto con ustedes y con Dios. (287-23, 10.8.1997). La única pareja del ideal de Dios debió haberle retornado la gloria a El; sin embargo, por la Caída, trajeron el dolor en vez de la gloria. Esto no fue simplemente la responsabilidad de Adán y Eva; fue también la deslealtad del arcángel. El arcángel debería haber establecido primero los deberes de lealtad y amor filial hacia Dios, pero la Caída ocurrió porque él falló en hacer eso. Consecuentemente, la providencia de la restauración consiste en establecer la lealtad, el amor filial y la virtud. Debido a que Dios instaló la lealtad, el amor filial y la virtud en el centro de nuestras mentes, todas las religiones y los caminos de fe están destinados a sostenerlos. Todos los ascetas se han esforzado para alcanzar esto, y aun Jesús procuró tener una familia para establecer el camino de la lealtad, del amor filial y la virtud. Dios fundó la nación de Israel para el establecimiento de tal familia. Jesús debió haber establecido primero el camino de la lealtad, del amor filial y de la virtud. Luego el sumo sacerdote debió haber establecido la lealtad, el amor filial y la virtud, y entonces hubiera sido subyugado

Satanás. Nuestras familias bendecidas no deberían perder la oportunidad de dar el ejemplo a otra gente con respecto a la lealtad, al amor filial, y la virtud. Todas estas cualidades comienzan en el hogar. La Bendición significa heredar la esperanza del Padre. Han existido hasta ahora familias que demostraron lealtad y amor filial ante Dios, pero no castidad. No podemos establecer la castidad antes de que introduzcamos el Día de Dios, y, mientras permanezca la condición para que Satán invada, no será establecida la castidad. (14-209, 4.11.1964). No es suficiente con ser leal a un país como Corea para pararse erguido ante Dios. No pueden convertirse completamente en los hijos de Dios sólo por hacer eso. El Apóstol Pablo entendió muy bien este punto. Cualquiera puede amar a su propia raza. Quiero decir que cualquiera puede amar a su propio país, pero ustedes tienen que amar a la gente de otros países también. La razón es que Dios no solamente ama a Corea. Ustedes deberían entender que Dios ama a todos por igual. Para entender el corazón de Dios, deberíamos ir en busca de un país que ha sido golpeado por la adversidad y que afronta circunstancias difíciles, y apoyar su causa. Esto debe hacerse. Aun desde un punto de vista del Principio, se nos exige que establezcamos el camino de la lealtad nacional y del amor filial en al menos tres países. Ahora en Corea cuando ustedes se determinan para asistirme, y cumplen su deber de lealtad y amor filial para el Cielo, no deberían pensar que esta lealtad y amor filial que practican son sólo para ustedes. Deberían orar a Dios, “Padre, ofrezco mi lealtad y amor filial primero para esta raza, primero para el mundo, primero para el Cielo y la Tierra. Por favor haz que mi lealtad y devoción pertenezcan al patrimonio del Cielo y de la Tierra.” Entonces, aun después de su muerte ésta permanecerá como una propiedad del Cielo y de la Tierra, la humanidad lo legará como patrimonio de la Tierra. Así es como es. (155-235, 31.10.1965). No siempre vamos a disponer del tiempo para que podamos hacernos hijos de piedad filial de Dios. No existirá en el mundo espiritual después de nuestra muerte. En el lapso de nuestra vida terrenal, la cual, vista desde la eternidad, es sumamente breve como decir tic tac, debemos establecer la condición de haber amado a Dios y de haber cumplido nuestro deber filial con Él. Además, tenemos que confirmar nuestro estatus como los hijos que Dios absolutamente necesita, y debemos lograr esto en el lapso de nuestra vida. (26-114, 10.19.1969). Todos estamos vinculados por el destino que resulta de la historia desarrollada de la providencia de Dios, en la cual El ha estado por mucho tiempo buscando Su añorado deseo de disolver Su angustia acumulada por más de seis milenios. En consecuencia, aunque tengamos apellidos diferentes, debemos vivir con un amor mayor que el de los hermanos consanguíneos. Aunque estamos sirviendo y atendiendo a Padres que no son nuestros padres biológicos, nosotros somos la gente que procura servir y atender a los Padres espirituales con mayor sinceridad que a nuestros padres naturales. Además de eso, a pesar de tener nuestro propio país, somos gente que procura vivir para la nación de Dios con lealtad, amor filial y virtud. (4781, 19.8.1971) Ahora ha llegado el tiempo final. Los padres deben encontrar “nuestro país.” Para hacer esto, todas las familias bendecidas deben situarse horizontalmente en un círculo alrededor del Padre y la Madre, y representarlos en el cumplimiento progresivo de los deberes como hijos de amor filial, ciudadanos leales del Reino, santos e hijos sagrados, quienes, en consecuencia, ocuparán aquellas posiciones de liderazgo, procederán a observar las leyes del palacio original y sustentarán las leyes de la nación de Dios. Ustedes deberán entender que la Constitución Celestial comienza en realidad por nosotros. Esto es lo que significa “nuestro país”. (197-87,

7.1.1990). El día que la gente coreana entienda el corazón de Dios es el día que dominarán el Cielo y la Tierra. ¿Por qué es así? Aunque haya muchos hijos y muchos ciudadanos, hay sólo un gran hijo de amor filial y ciudadano leal. Si es natural hasta para los padres en el mundo caído prestar más atención al hijo que está siendo maltratado, ¿no piensan que sería así aun más para Dios? Dios no está buscando a ninguna raza en particular. El está buscando a aquel hijo e hija de devoción filial a quienes pueda amar más que nadie. El quiere estar orgulloso de ellos delante de esa raza entera. Dios preparó al mundo para recuperar una raza, estableció a Israel como raza para rescatar a un clan familiar, preparó a un clan familiar para recobrar una familia, y preparó una familia para salvar a una persona. Salvar a una persona es equivalente a salvar al mundo, y esta persona tiene que ser el hijo o hija de amor filial con el corazón para disolver toda la angustia histórica de Dios. Sólo la aparición de un hijo o hijas de amor tan filial hace posible que la gente mala expíe sus pecados. (10-239, 10.6.1960). En los Ultimos Días, debemos, por encima de todo, llegar a ser la gente que comprenda la mente de Dios. La humanidad está imbuida con los tres elementos claves de intelecto, emoción y voluntad, y está en nosotros lograr alcanzar emoción celestial sobre la plataforma del intelecto y la voluntad. El amor de Dios fluye a través de nuestros corazones, y debido a que hay una providencia celestial referente a la gente coreana, nuestros corazones deben latir fuertemente con fervor, amor filial y lealtad por el Cielo más que cualquier otra raza. (4-250, 22.6.1958). Si quieres convertirte en súbdito leal del Reino de Dios, debes vengarte de Sus enemigos. Si quieres hacerte un hijo o una hija de amor filial, no puedes serlo mientras permanezcan los enemigos de sus padres, así que tienen que deshacerse de ellos. Hasta el día que hagan que el enemigo rinda cuentas de sus pecados, si no están preparados para avanzar luchando a riesgo de sus vidas eternas, no podrán superar la dolorosa cresta de la Caída. ¡Es sólo cuando cruces por encima de este pico que por primera vez Dios podrá poner Su mente preocupada a descansar, y dirá, “mi hijo leal, de amor filial y virtuoso, a quien tanto he esperado durante seis mil años!”, y levantando Sus manos para bendecirles, pudiendo finalmente el Dios trinitario disfrutar de Su Sabbath. Dios no puede se regocijará de Su Sabbath hasta que se establezca tal estándar de corazón. (9-122, 24.4.1960). Dios es el primer Padre entre los padres, el Primer Rey entre los reyes, el único que puede gobernar sobre el Cielo y la Tierra, y el primer antepasado capaz de formular Su ideal. Nuestro propósito en la Iglesia de Unificación es el de servir a Dios como Sus hijos quienes son capaces de rendirle amor filial, lealtad y santidad, y por primera vez, pararnos ante El y heredar sin vergüenza alguna de Su vasta obra de la Creación. (84-205, 29.2.1976). Sección 2. La lealtad y el amor filial absolutos que conmueven a Dios Noé fue capaz de superar intensa persecución en medio de circunstancias adversas invirtiendo cada gramo de energía en su obra. El siguió adelante con un corazón humilde sólo para obedecer las leyes de Dios como Su hijo fiel y devoto. Cuanto más Noé se acercaba a Dios, tanto más dolor sentía de su cruel ambiente, y él iba a Dios derramando lágrimas de arrepentimiento con un corazón dolorido; nadie pudo bloquear su camino. Piensen en Noé quien aguantó durante 120 años. El mundo satánico puso en movimiento todo

tipo de intrigas para atacar al solitario Noé, oponiéndosele en toda forma posible, pero él no se desvió en lo más mínimo del estándar que Dios había puesto. Ese estándar estableció el centro absoluto del cosmos, el hombre de rectitud del universo, y el vencedor de la verdad. Como tal, Dios quiso liquidar todos los elementos de Sus enemigos que se opusieron a este estándar. (18159, 6.4.1966). Caminen el sendero de la lealtad firmemente todos los días de sus vidas. Nuestra esfera de actividad se expandirá hacia el nivel global en el mismo grado en que la gente les critique. Hoy tenemos que intentar resolver nuestros asuntos locales, pero, a medida que se alivie nuestra situación comenzaremos a atender asuntos globales. Apresuremos entonces el día en que Dios pueda orgullosamente dar la bienvenida y bendecir a Sus hijos que dan el ejemplo de lealtad hacia el mundo. Sólo así se manifestará por primera vez la paz del Sabbath por todas partes de Corea. Cuando las treinta millones de personas de este país hayan cumplido su deber de lealtad hacia el mundo, y todos los pueblos del mundo reconozcan que ellos han sido capaces de convertirse en hijos de Dios con la ayuda de Corea y así realicen su deber de lealtad para su nación, entonces, por primera vez, se habrá establecido el fundamento para el Sabbath en Corea. (155-263, 31.10.1965). Hasta ahora Dios ha trabajado diligentemente para crear un ambiente o era providencial en Corea, y como ese momento ha llegado, tenemos que ser más fieles que las vacas. Hubo tres niveles de ofrendas de sacrificios sobre el altar de Abraham: las palomas, la oveja, y la novilla. Simbólicamente ahora estamos en la era de la novilla. A Dios le gustan vacas. ¡La era de la novilla! ¿Nos gustan las vacas porque podemos matarlas y comerlas? Ese no es el caso. A los granjeros no les gustan tampoco las vacas porque las pueden matar para comida. Ellos las ponen a hacer todo tipo de trabajos y posiblemente se las comen más tarde. Así es. Entonces, ¿qué necesitan para llegar a ser hijos e hijas de Dios? ¿Necesitan convertirse en una ternera? ¡No! Desde luego que hablamos de cosas en sentido figurado. Dios, quien es como el gran rey de las vacas, ofrece lealtad y devoción por el bien de la humanidad, que son Sus hijos e hijas, entonces, nosotros la gente de hoy, como Sus hijos e hijas, tenemos que convertirnos como e terneras ante El. No estoy diciendo que ustedes deberían literalmente convertirse en becerros. Es una metáfora. (156-17, 2.11.1965). Tienes que preguntarse si hay otra persona que está siendo más leal hacia Dios que ustedes. ¿Sería él del Oriente o del Occidente? Tienen que preguntarse esto. Si hay una persona leal a Dios, entonces ¿qué tipo de persona es? ¿Qué tipo de trabajo hace? Ustedes tienen que preguntarse esto. (155-248, 31.10.1965) En su camino de lealtad a Dios, tengan la convicción que no cederán ni un centímetro. Determínense a progresar un paso extra, más que ninguna otra persona o súbdito leal del Reino. Trabajen más arduamente que cualquier espíritu de personas que han vivido en la Tierra. Ustedes tienen que corresponderse con un estándar superior al nivel de lealtad de los que fueron insobornables en su país y trabajaron asiduamente por el bien público. Avancen aunque sea un centímetro extra. Esta es una regla de hierro. (102-98, 26.11.1978). En la era del sirviente, ustedes deben cumplir con absoluta lealtad, y en la era del hijo adoptivo tienen que practicar lealtad absoluta en sus vidas. Si no atraviesan estas dos etapas, no pueden alcanzar el estándar para unirse de corazón con los hijos unigénitos de Dios. Ustedes no pueden alcanzar el estándar de estar unidos. La gente representativa que logre por primera vez en el mundo el trabajo de conectar al mundo terrenal con el mundo celestial se convertirá en el Tercer Israel. (45-82, 3.6.1971).

Ustedes tienen que resistir con un corazón anhelante y luchar con la totalidad de sus fuerzas en cada situación, para indemnizar y liberar todos los elementos de la aflicción de Dios. Deberían tener en cuenta que una persona con esta clase de corazón nunca tropezará ni fallará. Aunque se toparan con obstáculos, y pensaran que no hay ningún modo de ir ante el Señor, recuerden que Dios está vivo. El ha estado aguantando hasta ahora, y así, cuando ustedes tropiecen a causa de su lealtad y devoción, El los levantará, les abrirá el camino para que por lo menos oren y les dará información acerca de cómo vivir de ahí en adelante, y luego les enviará gente que pueda ayudarles. (153-255, 7.1.1964). Desde el punto de vista de Dios, ustedes tienen que convertirse en personas que puedan hacer llorar el corazón interno de su gente, y también ser personas que pueden darse cuenta del corazón interno del cosmos. Los hijos filiales que pueden amorosamente relacionarse con Dios aun estando en una posición de gran desgracia, deben consolar el corazón desafortunado del jefe del hogar, sea éste el rey o los padres, y sin ayuda de nadie, abordar todos los problemas que rodean esa situación y solucionarlos. Aquellos que tengan tal mente de lealtad y amor filial irán al Reino de los Cielos. La gente que piensa que puede entrar en el Cielo solamente creyendo en Jesús, de ningún modo será así. Esta gente nos ha calumniado y perseguido hasta nuestra exasperación y mortificación, pero no podemos buscar revancha con armas y cuchillos. (19-300, 10.3.1968). Cuando escriben pueden sentir alegría dependiendo de su actitud; podrían gozarse hasta colocando el punto a una “i.” También, ese punto podría incluso simbolizar esperanza. En relación con eso, cuando Dios, quien hizo el Cielo y la Tierra, creaba algo, aunque pequeño, esto ocupó la posición de objeto recíproco del cual Dios recibiría alegría y consuelo en Su soledad. Como tal, esto Le trajo la mayor alegría y constituyó así un factor esencial de lealtad y amor filial. De ahí podemos entender que cuando Dios medita sobre Su Creación y se pregunta sobre el resultado de añadir algo aquí y quitar algo de allá, El siempre hace eso con un corazón alegre y esperanzado. (39-226, 15.1.1971). ¿Quién liberará a Dios? Deben aparecer hijos filiales resueltos a realizar sus deberes de lealtad y amor filial con total devoción, y cargar toda la responsabilidad de Su angustia asociada con la cruz. Deben aparecer tales hijos e hijas. Entiendan que, sin eso, Dios no será liberado. (101-255, 1.11.1978). Si Dios, viendo su fiel determinación, se anima y da un paso adelante para declarar, “¡voy a derribar este mundo malvado!”, entonces, en ese instante, se abrirá Su esfera de actividad gracias a sus esfuerzos. Esto será un regalo de alegría del Cielo, más maravilloso que cualquier posición codiciada, trono, lugar de honor y aun premios que se apilarían sobre ustedes, no solamente una sino a lo largo de muchas vidas. Ustedes deberían determinarse a confrontar cualquier tipo de persecución en el curso de la historia humana y aun más allá. Este es el camino que deberían tomar los hijos de piedad filial que representan la historia de la eternidad. Este es el sendero de la lealtad hacia el eterno Reino de los Cielos. (255-121, 10.3.1994). En conclusión, Dios desea familias absolutas y lealtad y amor filial absolutos. Hasta ahora, nunca ha existido lealtad y amor filial absolutos. Dios no puede descender a la Tierra sin un fundamento global de hijos absolutamente sagrados, es decir, hijos de Dios. Dios solo no puede hacer nada providencialmente en la Tierra. Es por eso que nos referimos a El como un Dios desconsolado y quebrantado.

Esto es un hecho asombroso que los miembros europeos centrados en el Reverendo Moon están realizando tales familias por primera vez. Cada uno sin excepción desea lealtad y amor filial. Hasta ahora Dios no ha tenido otra opción que la de estar en un estado miserable al ver este mundo caído. ¿Cómo podemos liberar a Dios? Todo esto depende de cómo nosotros edificamos la familia, la familia extendida, la raza, la nación y el mundo. (297-202, 20.11.1998). Sección 3. La lealtad y el amor filial de Jesús Jesús dijo que aunque nos encontremos con todo tipo de ambiente difícil, tenemos que tener fortaleza a fin de vencer. El dijo que tenemos que tener más lealtad y amor filial para la Voluntad de Dios que los pecadores muestran hacia el mal. Esta es la base de los nueve frutos del Espíritu Santo que se enseñan en el cristianismo. Si viven una vida de amor, entonces surgirá la felicidad y la paz, y a través de la paciencia, surgirá la misericordia y la bondad, y a través de una vida de lealtad surgirá la gentileza y la humildad. Jesús enfatizó que para que la gente que está atrapada en el ámbito de la Caída se deshaga de todos sus malos elementos, debería tener amor celestial, paciencia celestial y lealtad celestial. Esta es una filosofía práctica que puede volver realidad la ideología del Reino de los Cielos; pero, ¿ustedes tienen hoy este amor de Cristo en sus corazones? Además, ¿tienen la fortaleza y el corazón de lealtad? Jesús representaba el corazón de Dios y era la encarnación de Su amor. Aun cuando iba en camino al Gólgota, él era el amo de la fortaleza, preocupándose por el sufrimiento del género humano, y era la persona representativa de la lealtad, siendo más leal a Dios que cualquier otra persona en la historia humana. Entonces, ¿de dónde vinieron el amor, la fortaleza y la lealtad de Jesús? Estas virtudes no surgieron dentro de Jesús por sí mismas. El fue el mediador quien conectó el amor de Dios a la humanidad. El fue la encarnación del amor y el ser substancial con el valor de Dios, y quien había venido para salvar a la humanidad de su ignorancia. A fin de cumplir la voluntad verdadera, Dios buscó encontrar a una persona como El, alguien quien pudiera representar el valor de la totalidad. Para ese propósito, Dios mostró primero lealtad a la humanidad antes de que cualquier otro se la mostrara a El, resistió la aflicción ilimitadamente; así que ustedes tienen que compadecerse de Dios quien ha estado trabajando según los principios celestiales y quien mostró infinita lealtad hacia la humanidad para que realizara Su voluntad. Ustedes tienen que sentir empatía hacia el corazón de Dios quien se sacrificó pródiga y resueltamente para establecer Su Voluntad. Además, tienen que compadecerse del corazón de Dios quien se sobrepuso una y otra vez para establecer la ideología del futuro, sobre el corazón que quiere darles infinitamente, sin parar. (2-344, 4.8.1957). Jesús vino como el Padre de la humanidad, y el Espíritu Santo manifestado en la Tierra como la Madre, pero ellos no pudieron ser simultáneamente padres físicos y espirituales, y sólo consiguieron trabajar como los padres espirituales. La muerte de Jesús por la crucifixión no significó que Jesús había ganado la victoria espiritual y física sobre Satanás. Al contrario, fue conducido a su muerte por Satán. Es por eso que Jesús dejó su cuerpo a Satanás, y resucitó sólo espiritualmente. Durante sus 40 días de resurrección espiritual en la Tierra, él juntó a sus discípulos, y, centrándose en su estándar espiritual, lanzó la providencia de la “Segunda” Israel, que constituye la historia de los 2.000 años del cristianismo hasta la actualidad. Entonces, ¿dónde está la “Primera” Israel? Se arruinó. La nación judía como la Primera Israel se arruinó debido a su pecado de haber matado a Jesús, y apareció la Segunda Israel. Dios había protegido y nutrido a los israelitas durante 4.000 años y envió al Mesías sobre este fundamento de Su duro trabajo.

Sin embargo, los israelitas no aceptaron al Mesías, y lo crucificaron. Por esto es que los israelitas se convirtieron en enemigos de Dios. Después de esto los israelitas llegaron a ser el pueblo sin país, y no pudieron establecer una nación independiente hasta que Jesús hubiera venido otra vez. Los judíos han tenido que aguantar un sufrimiento insoportable durante 2.000 años para indemnizar su pecado de haber matado a Jesús. La razón por la que los israelitas sufrieron tanto y se fueron un pueblo sin soberanía territorial es porque derramaron la sangre de Jesús, quien había venido como el antepasado de la humanidad, en la cruz. En aquel tiempo Israel era un país estable y vibrante en términos sagrados y seculares. Jesús había venido sobre la base de su soberanía, con la responsabilidad de regir sobre las naciones y restaurar al mundo, pero debido a que la gente de Israel lo rechazó y lo forzó al camino de la muerte, él no tuvo otra opción que la de ir al mundo espiritual. Sin embargo, él cumplió su deber de lealtad y de amor filial hacia el Cielo. Aún mientras pisaba el camino de la muerte él estaba cumpliendo su misión y responsabilidad celestial en representación de toda la humanidad. El cumplió con su deber de amor filial y lealtad cuando oró, “Padre mío, si es posible, haz que pase esta copa de mí; hágase tu voluntad mas no la mía”. (Mat.26-29) Eso significó que Satán no pudo invadir el estándar de devoción aunque Jesús muriera, y a través de esto, él pudo resucitar espiritualmente y establecer el estándar para el Israel espiritual. (19-207, 7.1.1968). Cuándo Jesús gritó, “Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” mientras su cuerpo estaba siendo rasgado, cuando su alma estaba a punto de ser dislocada de su cuerpo en el camino del sacrificio, cuando él pasaba sobre el pico de muerte, él se determinó a realizar su deber de amor filial y lealtad a Dios hasta el mismo final; y al hacerlo, tuvo una muerte noble en una posición superior a cualquiera en el mundo satánico. ¿Cuál fue la condición que le permitió estar en una posición superior a cualquier otro en el mundo satánico que hubiera muerto antes que él? Fue el hecho de que él oró por sus enemigos. Esto se convirtió en el escudo que imposibilitó a Satán invadir más allá. Dios amó a Jesús, y Jesús amó a Dios, y este amor movilizó el poder de la resurrección de Jesús. (50-201, 7.11.1971). Desde su niñez, Jesús debió haber sido servido en la posición que habría hecho feliz a Dios, por el pueblo de Israel, a quien El había escogido para seguir el camino de la lealtad y el amor filial. Sin embargo, debido a que ellos no realizaron su misión, la “Iglesia Dentro del Vientre” (en Corea) tuvo que revivir la posición victoriosa de Israel para dar nuevo ímpetu a este trabajo. (24191, 10.8.1969) Originalmente, si José y María hubieran sabido que Jesús era el hijo verdadero enviado por Dios, el príncipe de Dios, y el Mesías de todas las naciones, ellos lo hubieran atendido como al príncipe de Dios desde el día de su nacimiento. Ellos lo habrían venerado diariamente. Como el Rey de todos los reyes, Jesús vino investido con la autoridad de Dios para regir todo el Cielo y la Tierra por siempre. Siendo este el caso, José y María debieron haber atendido a Jesús con lealtad y amor filial, completamente devotos hacia él desde el momento en que nació. Desde el punto de vista humano, ¿dónde tenemos una ley que requiera que los padres sean leales y filiales hacia su hijo? Sin embargo, eso era exactamente lo que se requería por la ley celestial. (16-27, 26.12.1965). ¿Por qué Jesús fue incapaz de personalmente enseñar las leyes del Cielo que nos permitan asistir a nuestro Padre, es decir Dios? Originalmente, si no hubiera existido la Caída, Dios se habría hecho entonces el padre de Adán, pero la relación padre-hijo fue cortado por la Caída. Con el fin de restaurar a través de la indemnización la incapacidad de Adán de desplegar sus deberes de lealtad y amor filial requeridos por la relación padre-hijo, lo estamos haciendo

nosotros en su lugar. Dios no puede enseñarnos desde la posición de padres antes de que esto pase. (15-219, 10.10.1965). Capítulo Cinco La inseparabilidad de la piedad filial, la lealtad y la religión No hay otra manera de poseer a Dios que la de lealtad, y no hay otra manera de poseer a sus padres que con la piedad filial. Consecuentemente, tienen que cumplir su deber de lealtad y piedad filial. (14-90, 12.6.1964). Aquellos que son verdaderamente filiales en su familia están en el camino directo a convertirse en los ciudadanos leales con su nación. Aquellos que son verdaderamente leales con su nación caminan sobre la senda directa para convertirse en santos. Por favor entiendan esto. Para sacar una conclusión, los que estén determinados a amar absolutamente a sus padres, están siguiendo el camino de los hijos de piedad filial en la familia, los que estén determinados a amar absolutamente a todos los ciudadanos y la soberanía de su país es el camino de los ciudadanos leales, y determinarse a amar al mundo es el camino de los santos. Así, hasta el rey de un país tiene que seguir a los santos y creer absolutamente en ellos o ellas. Los patriotas y los ciudadanos leales tienen que seguir a su rey, y los hijos de devoción filial tienen que seguir a los patriotas. Hay sólo una manera. Una manera. Entonces, ¿a quien deben seguir los santos? Deben seguir a Dios. Dios tiene amor eterno, incambiable y único. El santo, el rey, el ciudadano leal y el hijo de devoción filial, tienen todos que seguir el mismo curso de amor eterno e incambiable. No importa cuantos desvíos puedan tomar, todavía tendrán que regresar en la dirección correcta para permanecer en el curso. El individuo, la familia, la familia extendida, la nación, todos deben ir por este camino; sin embargo si ustedes son puestos a decidir entre sus obligaciones con sus padres y con su nación, y son incapaces de cumplir ambas al mismo tiempo, ¿en dónde yacen sus prioridades? Saben que entre piedad filial y lealtad nacional, deben dar preferencia a la última sobre la primera, conforme a la ley del gobierno. La razón para esto es que el país contiene muchas familias y padres. (99 – 67, 23.7.1978). Sean amigos de quienes puedan confiar para siempre todos sus secretos. Alguien como ese es el mejor amigo que puedan tener. El hombre que pueda dejar plantado a su esposa, sus padres, hermanos y hermanas, con el fin de buscar y visitar a su amigo, es un amigo ejemplar. Como amigos lleguen a ser representantes del pasado, el presente, y el futuro. Luego, lleguen a ser representantes de la familia. El padre y la madre enseñan a sus hijos a practicar la piedad filial con el fin de establecerlos como representantes de la familia. En otras palabras, ustedes tienen que convertirse en hijos de piedad filial. ¿Cuál es el camino más rápido para llegar a unirse emocionalmente con sus padres? Siendo hijos de devoción filial. Aquellos que han forjado el lazo de la piedad filial, el cual puede ser reconocido por el Cielo y la Tierra, viven de acuerdo con el privilegio de heredar el Reinado. ¿Cuál es la enseñanza de las tres relaciones básicas y de las cinco virtudes cardinales? Esta nos instruye a ejemplificar el tipo de piedad filial en la familia que pueda ser reconocida por la nación y el mundo. Como Dios también reconoce ese tipo de hijo piadoso, El enviará a alguien de ese linaje que pueda gobernar la nación. Los hijos de devoción filial son determinados en la familia, y los ciudadanos leales son determinados en la nación. No es la gente que ha amado a Dios con todo su corazón, alma y mente, sino sólo aquellos que también han amado así a su nación, quienes pueden llegar a ser los ciudadanos leales. (32 – 258, 19.7.1970).

Si me preguntan, yo les respondería que la persona más devota y leal es la que llegará a ser un líder. Sólo esta persona es calificada para llegar a ser líder. La persona que tiene un doctorado en física, no está automáticamente calificada para convertirse en el jefe. Si él se une y se ajusta a la compañía, todavía no puede ser promovido cómo líder de los obreros trabajadores. Los últimos factores decisivos no son el conocimiento, la erudición o la competencia, sino más bien la devoción y la lealtad. Incluso si miramos atrás todo el camino en la época en que los japoneses intencionalmente subyugaron a los 30 millones de coreanos fuertes, podemos ver que la joven adolescente Kwansun Yu, quien se les opuso, no fue una persona ordinaria por cualquier estándar. No obstante el hecho de que su gente fue incapaz de ser leal y devota a su país, ella los representó a través de su lealtad y devoción. Es por esta razón que ella posee la autoridad del liderazgo ideológico que nunca será olvidado por los coreanos. Aunque los patriotas no fueron capaces de realizar su meta y fracasaron porque el momento no era el apropiado y el ambiente no fue favorable, si hay alguien que es completamente devoto y leal cuando el tiempo y el ambiente son propicios, ¿qué piensan ustedes que ocurriría? ¿Piensan que sería capturado o asesinado? ¿Qué piensan ustedes que sucedería? Si los hijos de Dios que tienen el tipo de lealtad con el cual ellos son preparados para morir cuando el ambiente no es propicio, mantenerse firme cuando el momento y el ambiente son propicios, ¿qué les sucedería? Mientras más activos son, más glorificados serán. No vacilen en su camino. Tienen que tener la mente que nacieron para ese propósito, y que es el único trabajo que están supuestos a hacer. Si ustedes mantienen su devoción y sinceridad por un año, dos años o tres años, serán elevados más y más en proporción con el período de tiempo que utilicen. (156 – 12, 2.11.1965). Ustedes probablemente piensan que personas como el Almirante Soon-shin Yi y la señorita Kwan-sun Yu son patriotas. Ellos son llamados patriotas de este país, y ustedes podrían sentir que quieren ser aun más fieles de lo que ellos fueron. Sin embargo, hasta ahora ustedes no fueron capaces de hacer eso; desde ahora en adelante tienen que caminar el sendero de la lealtad. Sean la vanguardia de la liberación con el fin de buscar el reinado de Dios. Por lo tanto, junto a este camino, aunque sean acusados de ser una secta, aun cuando sean perseguidos o puestos en la prisión, ustedes tienen que continuar la lucha. En esta lucha, necesitan identificar a los adversarios que tienen que enfrentar y marchar hacia adelante. Para la Iglesia de la Unificación, esta es la manera de avanzar. No deben exaltarse por haber sido devotos de sus padres. La piedad filial es simplemente la fundación en la que podrán cumplir su deber de lealtad. Lleguen a ser la gente que pueda ser leal en lugar de sus padres, y quienes puedan recibir la bendición de amor de sus padres en su familia. Al hacer esto, la pregunta es: ¿Cómo podemos sobrepasar este estándar y realizar el reinado deseado por Dios, nuestro Padre-Madre, quien busca bendecirnos con Su amor eterno? Cumplamos nuestra responsabilidad y misión como ciudadanos del reinado de Dios. (29-110, 25.2.1970). Estamos abrumados por la gracia de ser avisados por el Cielo que Dios nos predestinó para ser Sus hijos e hijas; sin embargo necesitamos preguntarnos, “¿cuánto he atendido a mí Padre? ¿Hasta que punto he llegado a ser un hijo filial?” Debemos relacionarnos con Dios individualmente como hijos de piedad filial y manifestar el espíritu de ciudadanos leales hacia la nación y su gente. Las enseñanzas Orientales de las tres relaciones básicas y de las cinco virtudes cardinales son verdaderas e instructivas. Ellas son

semejantes a la lealtad y a la piedad filial hacia Dios. De la misma manera, alguien que no sea devoto de sus padres no puede convertirse en el hijo piadoso de Dios. De la misma manera, las personas que no tienen la integridad de ciudadanos leales a su país, por todos los medios, no pueden llegar a ser ciudadanos leales del Cielo. Esto es lo mismo para el mundo espiritual y este mundo terrenal. Es lo mismo incluso para el mundo del corazón, sólo que el contenido es diferente. (7-66, 12.7.1959). Dado que el patriotismo está vinculado a los ideales del Cielo, la mente original elogia el camino de la lealtad y de la piedad filial. Sin embargo, los puntos de vista de Japón y Corea son divergentes, dado que el Almirante, Soon-shin Yi fue el enemigo de Japón e Ito Hirobumi fue el enemigo de Corea. Así es como fue. En este punto, Corea y Japón trataron de estar en el centro. Consecuentemente, cada país tiene sus propios héroes, pero ninguno de ellos tiene santos. Los héroes aman a su país, pero no al mundo. Si Ito Hirobumi hubiera amado más, él no habría perpetrado sus atrocidades. (229-247, 12.4.1992). Cuando comparamos a una persona que tiene un hijo devoto de sus padres y que vive su vida de acuerdo a como piensan sus padres, con otra persona incapaz de completar su deber filial inmediatamente, pero está haciendo su mejor esfuerzo en conformidad con los deseos de su gente para la restauración de su nación, y está esperando impacientemente por ese momento, cuando él puede hacer lo mejor de sí por el bien del mundo, mientras que pospone sus deberes filiales para el futuro, esta persona es más necesaria para el mundo. Visto desde esta perspectiva, podemos decir que la religión ha venido a representar el esfuerzo por el futuro, siendo leal a la nación del futuro, y estableciendo firmemente la fundación de piedad filial por el futuro. (27-307, 28.12.1969) El patriotismo no se centra en su país. La filosofía de la Iglesia de la Unificación es de llegar a ser hijos de piedad filial quienes tienen el corazón de amor para liberar a sus padres. Antes de que ustedes amen a su país, tienen que amar a sus padres primero. Ustedes tienen que convertirse en los hijos filiales. Sólo así pueden ustedes amar a su país, y en ese camino de amar a su país es que ustedes pueden amar al mundo, y sólo amando al mundo es que pueden amar al Cielo. Así es como es. Ustedes tienen que convertirse en hijos filiales hacia sus padres primero. (139-275, 31.1.1986) ¿Qué clase de tiempo es ese en el futuro por el que todas la religiones se están esforzando, en donde podemos practicar la piedad filial y la lealtad a la nación? Es el tiempo cuando toda la humanidad puede públicamente cantar canciones de felicidad, regocijándose por primera vez sobre el punto de partida de la esperanza, y estar orgullosos en la alegría y el gozo de Dios, que ha estado guiando la historia. Seguramente la religión vino solamente por el propósito de liderar este momento, prometiendo victoria, con el fin de manifestarnos a cada uno de nosotros como el centro de todo el Cielo y la Tierra. (27-307, 28.12.1969). Capítulo Seis La lealtad, la piedad filial y el amor verdadero determinan nuestro camino al Cielo o al infierno Aunque nos encontremos en un ambiente social de maldad, todavía tenemos padres amorosos; ¡cuán felices somos de ser capaces de ir a ellos y derramar lágrimas en sus cálidos brazos! Cuando están en una situación miserable sin nadie para abrazarlos o consolarlos, y van hacia su

madre y su padre apoyando su pesado cuerpo con lágrimas fluyendo sobre sus pechos, sintiendo sus manos que silenciosamente les acarician, ninguna cantidad de dinero podría comprar esto jamás. Es en esa situación que pueden tener un corazón agradecido, y un sentimiento de satisfacción superior a esa de un comandante terrenal que ha ganado una dura batalla. Por esto es que les estoy pidiendo que se conviertan en hijos e hijas de piedad filial. Cuando se hacen daño, sus padres siempre están listos para escucharles, de noche o de día. Ellos están siempre dispuestos a darles palmadas en el hombro y abrazarlos. Aun si no han podido preparar una venda o medicina, ellos le darán una venda de amor, o alguna medicina de amor. Esto es realmente asombroso. Tal lugar está lleno de la fragancia de la paz. Tienen que saber que no hay poder mayor que este. Nada puede apagar la esperanza que arde en los corazones de los padres que viven toda su vida enlazados con los vínculos del amor, por sus hijos, ofreciendo su sudor, su sangre, encorvados por la edad y sus caras devastadas por el tiempo. A pesar de los obstáculos que encuentran, en ellos reside una fuerza que les permite limpiarlos a paso erguido. Para el camino del patriota ocurre lo mismo. Los antepasados de nuestra nación marcharon el sendero del patriotismo con un corazón lleno de amor profundo por sus padres. Nuestro orgullo como sus descendientes que pueden heredar este amor es amar como ellos lo hicieron. En consecuencia, deberíamos amar a nuestro país como sus ciudadanos. No deberíamos comer el pan de la pereza en detrimento de nuestra nación. Pueden hacerlo como niños hasta que crezcan; esto conserva su validez mientras continúen inmaduros y en el proceso de educación, pero no cuando alcancen la mayoría de edad. ¿No destetan también los bebés la leche materna después de algunos meses? Cuando los niños empiezan andar, no es un pecado que agarran galletas que sus padres guardaron y se las llevan a la boca. Cuando lo hacen, sus padres no les gritarían, “¡eh!, ¡pequeño bribón! Eres un ladrón. ¡Voy a darte una lección!” Más probablemente, ellos les darían una nalgadita y dirían, “¡muchacho inteligente! ¿Cómo sabías que estaba allí? ¡Eres más astuto que yo!” Este es el corazón de un padre. (175-207, 17.4.1988). Por la Caída de Adán y Eva en el Jardín del Edén, las semillas del pecado original fueron cosechadas por sus hijos Caín y Abel. Como tal, los padres que habían sembrado las semillas del pecado tuvieron que ser restaurados. Además, la base de los hijos que pueden cumplir sus deberes de lealtad y piedad filial tiene que ser restaurada centrado en el fundamento de los padres históricos restaurados del Cielo y la Tierra. Fue sólo después de que este estándar había sido establecido que el Día de Todas las Cosas pudo aparecer por primera vez. (16-259, 19.6.1966). ¿Acaso no es amor querer ser ayudado por su padre y su madre en el hogar? Si ellos los aman, naturalmente ustedes quieren amarlos. Esto es un principio universal. Todo lo que surge del corazón es conectado a la relación padres-hijos. Todo deriva de las semillas que fueron plantadas en su pueblo natal. Debido a la Caída, todo salió mal, y ahora tiene que ser resuelto en la Tierra. Regresen a sus pueblos natales y pongan en un sitio visible el cartel declarando que ustedes son los mejores hijos e hijas de piedad filial y son más amorosos que los que están en el lado de Satanás. Con esto, no sería el arcángel sino los espíritus buenos que descenderán sobre la Tierra. Entonces los espíritus que trabajan en el nivel horizontal, con un corazón amoroso, vendrán a sus casas aquí en Seúl y cooperaran con ustedes. Pueden entonces extender su base horizontal de esta manera. Esto es restauración. (175-44, 6.4.1988). Cuando somos acusados y perseguidos por un manojo de narcisistas presumidos que ocupan

las más altas posiciones en la sociedad, y estamos luchando con lágrimas para recobrarnos con nuestros cuerpos salpicados de sangre cerca del límite de la muerte, ¿cual es el único trabajo pendiente que debemos abandonar en el pasado, la herencia que podemos legar, y la última voluntad y testamento? Son nuestros corazones ardiendo intensamente por el beneficio del Cielo y nuestras mentes como hijos de devoción filial, ciudadanos leales y virtuosos. Un grupo que encarne tales cualidades nunca fallecerá. (150-153, 9.1.1961). Claramente conociendo, distinguiendo y recorriendo el sendero de la honradez es el camino de la lealtad y la piedad filial. Como tal, no malgasten sus días en vano. Esto es lo mismo que endeudarse. Arrastren a la gente que está a su alrededor y tráiganla aquí. Si no son lo bastante fuertes, deberían buscar ayuda para halar más fuertemente, a fin de acercarlos a nosotros; eso no es un pecado. ¿Por qué tenemos que ir a tales extremos? Es a fin de educarlos y llevarlos a un lugar bueno. Como tales condiciones existen, podemos hacer cualquier cosa. Así, desde ahora no deberían dejar a la gente hacer lo que a ella le place. (243-51, 1.1.1993). La lealtad que ustedes demuestran será inmortalizada por sus descendientes, y cuando vayan al mundo espiritual, serán elogiados por sus méritos, que son el resultado de sus esfuerzos. La era de la indemnización ahora ha pasado, y desde ahora podrán establecer una brillante tradición de acuerdo con el nivel y el grado de sus actividades. Esto se hará su dividendo. Sabiendo que estamos colocados en tal punto de la historia, nos permite consagrarnos a nuestra tarea con mucha seriedad. (38-126, 3.1.1971). Si absolutamente recorren el camino de la lealtad y la piedad filial, entonces ustedes entrarán en el reino original de Dios, pero si se le oponen, en la dirección de 180 grados, ustedes acabaran directamente en el infierno. Tienen que conocer que el libertinaje sexual es el dominio de Satán del amor lleno con espíritus malignos para causar la perdición humana y para ampliar el infierno en la Tierra. Desde el punto de vista de Dios, del amor absoluto, el abuelo y la abuela son uno; ellos no pueden ser separados. Ellos absolutamente tienen que ser un solo cuerpo centrado en Dios y centrados en el amor. ¿Qué es amor? Es encajar lo convexo y cóncavo completamente; la madre y el padre, el esposo y la esposa, el hijo y la hija con su respectivo cónyuge: todos tienen que hacer esto absolutamente. Esto es lo que Dios desea. (280-135, 24.11.1996). Los padres contemplan a sus hijos de piedad filial con lágrimas en sus ojos y les desean bendiciones eternas. Tal trasfondo existe en el reino del corazón. Es temeroso. En este mundo hay muchas personas que se comparan con otras, oran y se engañan a sí mismas, y finalmente desaparecen; pero, cuando los hijos de devoción filial verdaderos se hacen el centro, entonces, lágrimas fluirán en su hogar entre ellos y sus padres, y se harán hijos de devoción filial y sus padres desearán que la bendición de la nación futura este con su familia. (247-32, 21.4.1993). Yendo sobre el camino de la piedad filial por el beneficio de Dios, aun si tienen que morir lejos de su hogar, ustedes deberían proteger su comunidad de tal manera que se ganaran el aprecio de sus vecinos. Sólo legando tal herencia pueden ir al Cielo. Si no, no pueden. (280-41, 13.10.1996). Creemos en el Dios que quiere realizar un solo mundo, un mundo de un solo propósito. Como Dios es Jehová y el Señor de todas las naciones, y el centro de todos los centros, cuando lo miramos de lejos, queremos ser ciudadanos leales ante Él. Hemos nacido para esta tarea y esta

responsabilidad. Entiendan que mientras nos acercamos a Él, Él se hace nuestro Padre-Madre, a quien debemos la tarea de ser Sus hijos e hijas piedad filial. Esa es nuestra prioridad. Sólo cuando han vivido de esa manera le pueden decir a Dios, “Si usted quiere enviarme al infierno, envíeme. Si quiere enviarme al Cielo, envíeme. Haga lo que Usted crea más conveniente.” Nadie iría al infierno después de vivir de esa manera. (154-314, 5.10.1964). Como representantes de las nacionales responsables del mundo, ustedes tienen que alcanzar la unidad con los Estados Unidos, que tiene la responsabilidad como la nación que representa el mundo. Tienen que convertirse en “Caines” perfectos ante mí, como la gente que representa sus naciones y al mundo. Entiendan que no pueden tener sus propios conceptos personales acerca de esto. Comprendan que en este tiempo excepcional, ustedes tienen que estar determinados a representar la historia mundial, ser el representante Caín de todos los Caines, ser los arcángeles que puedan avergonzar al arcángel del mal superando sus condiciones de indemnización y siendo arcángeles leales del Cielo. (88-143, 10.8.1976). Capítulo Siete Dios y los Padres Verdaderos Sección 1. Los Padres Verdaderos son el prototipo de la lealtad y la piedad filial Nosotros llamamos a Jesucristo el “Rey de Reyes,” el “Señor de Señores” o el “Ser Sujeto del Ser Absoluto.” Sin embargo, no hay nadie quien pueda estar delante de Él y ser bendito con el título de siervo leal. Por favor, entiendan esto. Ningún individuo leal, hijo devoto o mujer virtuosa del Cielo ha surgido aún. Si hay una persona que tenga fe absoluta, Dios querría bendecirlo y establecerlo en la posición más elevada, desde la cual él podría gobernar el Cielo y la Tierra. Para que esto sea así, él debería ser llamado el siervo más leal y el hijo más piadoso, ya que los creyentes son llamados sus novias, ellos tienen que ganar el título de “Las Mujeres más Virtuosas.” Dios ha conducido su providencia de la restauración durante 6,000 años, pero ha sido incapaz de bendecir a alguien diciendo: “Usted es mi siervo más leal y sin igual a lo largo de toda la historia” o “Usted es verdaderamente el hijo de devoción filial que he estado esperando tener desde el Génesis.” Tampoco ha sido capaz de bendecir a alguien como su hija virtuosa. Ninguna de las naciones del mundo ha llegado a ser el país que posea la soberanía que Dios pueda designar como suya; ninguna de sus familias ha llegado a ser la familia donde hayan Padres Verdaderos, a quien Dios pueda amar y proteger eternamente; tampoco nadie en la Tierra ha sido capaz de convertirse en la novia o el novio verdaderos en quienes Dios pueda confiar eternamente. Así, desde el Génesis hasta el día de hoy, Dios, el Creador, no ha sido capaz de asignar entre la gente que vive en la Tierra a alguien como a su hijo o hija amado, o como a su hijo de devoción quien pueda representar el Cielo y la Tierra. Tampoco, ha sido capaz de asignar a alguien como su siervo leal o una mujer virtuosa ante Él. Nosotros quienes vivimos en el mundo caído, anhelamos la nación en la cual podamos volvernos los siervos leales aprobados por el Cielo, para un mundo donde podamos convertirnos en hijos de devoción filial en la presencia de los Padres Verdaderos, el mundo original en el cual Dios pueda abrazarnos en su pecho como novias y novios verdaderos. Esta es la gran meta deseada por la humanidad. (9-102, 24.4.1960). Como este mundo esta añorando a los padres, nos estamos preparando para el día cuando aquellos Padres vendrán. El único señor, el único padre, el único mundo, son los frutos y los

objetivos por los cuales Dios ha esperado y trabajado arduamente por más de seis mil años hasta el día de hoy. Un heredero del corazón, quien pueda pararse representando a sus padres, tiene que aparecer. Un heredero de corazón no es uno que solamente habla, o alguien que simplemente aparece para ser un heredero o uno que pasa un buen tiempo; por el contrario, es uno que asume la propiedad de la tristeza y el sufrimiento de sus padres, se atormenta y se aflige en el lugar de su padre y lucha de corazón para establecer el camino, el deber de lealtad y la piedad filial ante el Cielo. Solamente tal gente puede estar de pie ante el Cielo. (9-30, 3.4.1960). El curso de la historia hasta hoy día, ha sido uno de guerra intermitente, entre el bien y mal. Confrontados con tal pasado, cada individuo debe separar el mal y el bien. Es el individuo quien tiene la llave del éxito o el fracaso. Tengan en cuenta, que ustedes son las figuras públicas que deben superar el nivel individual. En el pasado, nuestros antepasados trabajaron mucho para realizar su misión pública a través de la lealtad y la piedad filial; así, la persona que debe heredar los grandes logros históricos de sus antepasados, cuando se refiere a su misión pública, tiene que ser capaz de ser mucho más leal de lo que ellos fueron. Por lo tanto, si vamos a asumir una misión pública, necesitamos tener un corazón universal y la resolución de lealtad, de la piedad filial y de la virtud, que supere la historia. (11-270, 17.12.1961). ¿Quién es un siervo leal? ¿Es alguien devoto de su rey? No. Deben saber que un siervo leal (patriota) es alguien quien conoce cómo vivir para la gente, de la misma manera que se vive para el rey. Entonces, ¿quién es un hijo de devoción filial? No es alguien que está dedicado a sus padres. Sepan que un hijo piadoso es alguien que vive para sus hermanos, de la misma manera que lo hace para sus padres. ¿Cuáles son los hijos verdaderamente sagrados, los hijos e hijas de Dios? Los hijos y las hijas verdaderamente sagrados, son las personas que procuran vivir por el bien de todo lo que es de Dios, de la misma manera que viven por Él. Es por eso que digo que iré por el camino del hijo sagrado. Amo a Dios, pero también amo a todo el género humano, aun a mi enemigo: los Estados Unidos. Solo cuando hago la voluntad de Dios, quien ha estado observando, será capaz de decirme: “¡Mi hijo!” No soy hijo de ningún país particular. Nací en Corea, pero no soy coreano. No soy un hijo de Corea. Una persona a quien Dios pueda decir: “¡Mi hijo!” es una persona que vive para todo el género humano de la misma manera que ella vive para Dios. Tal persona es el hijo o hija de Dios. Como Dios es un ser que se olvida de sí mismo y se preocupa por la gente, si hay alguien que obra de esta manera es su hijo o hija de piedad filial. Ustedes tienen que conocer esta definición claramente. Somos la gente que comienza sobre el camino de los hijos de devoción filial, progresando a través del camino de los ciudadanos leales, para alcanzar el camino de los hijos e hijas sagrados. Nosotros no aspiramos a la santidad. Basados en tales contenidos, al cumplir el deber de los hijos e hijas sagrados a través de los deberes de los hijos de devoción y los ciudadanos leales, de esta manera, ¿con qué nación terminamos? Terminaríamos con el Reino de los Cielos en la Tierra. Un país que vive de este modo, irá al Cielo como es. Lo que quiero decir es que poner esto en la práctica, era el ideal divino de la Creación. (133-241, 19.7.1984). Sección 2. La lealtad hacia los Padres Verdaderos es la lealtad hacia Dios La humanidad está afrontada con la condición difícil de ser hijos de devoción filial. Los seres humanos son los principales culpables quienes causaron la infelicidad. Habiendo sido inexpresablemente impíos hacia Dios, tales hijos infieles deben ocupar la posición que les permitirá hacerse hijos e hijas piadosos, y recuperar su dignidad ante el Cielo.

Los miembros de la Iglesia de la Unificación se encaprichan diciendo que se han prometido convertirse en hijos e hijas de devoción del Cielo. Sin embargo, desapasionadamente tenemos que emprender una re-evaluación crítica de nosotros mismos. Tenemos que preguntarnos: ¿cuántas veces nuestras manos han llegado a ser las manos de un hijo de devoción que el Cielo anhela? y ¿cuántas veces nuestras caras se han hecho las caras de los hijos de devoción que el Cielo puede anhelar? Si nos preguntamos: ¿personalmente nos volvimos o no los catalizadores de la piedad filial?, ¿estamos venciendo cualquier adversidad que podamos enfrentar día y noche?, ¿realmente hemos tenido éxito en parecernos a nuestro Padre-Madre, quien ha trabajado duro inexorablemente a fin de permitirnos iniciar el camino de la piedad filial? No tendríamos suficiente certeza para responder. (60-19, 1.8.1972). Aquellos, que quieren llegar a convertirse en hijos de devoción filial deben ser las personas que vienen adelante a asumir la responsabilidad por el sufrimiento de sus padres o, escogen el camino más difícil para entrar en el lugar de sus padres. Si hay padres que desean hacer que su hijo de devoción termine como un vago, ¿qué lo pondrían hacer? Ellos probablemente lo animarán a asumir tareas desafiantes. Entre todos sus hermanos, ellos escogerán las situaciones más difíciles de hacer para que él las haga, ordenándole “¡Ey!, ¡ven y haz esto!” El que viene con el nombre del hijo de mayor devoción, sin dudas es el Mesías. La que viene con el nombre de la hija con devoción sin igual es su Novia. Como Jesús es un hombre, ¿debemos llamar sus novias a todas las mujeres? ¿Hay allí muchas novias? Si hay, pero solo es una. Cada una puede competir para convertirse en la novia. (62-41, 10.9.1972). Si ya existieron hijos de devoción en la historia de su pueblo natal, ustedes tienen que reemplazarlos a todos ellos como el gran rey de los hijos de devoción. Si ha habido siervos leales, entonces deberían sobrepasarlos como el gran rey de siervos leales. Aun por mucho que podamos convertirnos en un hijo de devoción o un siervo leal, sin tener una relación horizontal con los Padres Verdaderos, esto no serviría para ningún propósito. Solo cuando los Padres Verdaderos se vuelven el padre horizontal en el nivel horizontal es cuando el Padre vertical aparece. Cuando el polo “negativo” absoluto aparece, entonces el “positivo” absoluto viene a buscarlo. (177-347, 22.5.1988). Los Padres Verdaderos son los únicos que han realizado los deberes familiares de los hijos de piedad filial en la familia, ciudadanos leales (patriotas) en la nación, santos en el mundo, e hijos sagrados en el Cielo y en la Tierra. Sin tal concepto, ustedes no pueden estar de pie centrados en Dios como los hijos de devoción que Él desea en la familia, como los patriotas que desea en la nación que está centrada en Dios, como los santos que desea el mundo y no pueden ser los hijos sagrados devotos del Cielo y la Tierra. Debido a eso, cada uno de nosotros, con el fin de restaurar el mundo satánico a través de la indemnización, tenemos que cumplir esas cuatro condiciones principales y dedicarlas al Cielo. Los hijos e hijas sagrados, deben observar tanto la etiqueta real del Cielo y de la Tierra como el protocolo del palacio; así como ambas leyes, las cuales gobiernan la nación celestial y la terrenal. El reino de Dios también tiene su propio palacio y nación. Ustedes tienen que perfeccionarse y saber cómo obrar de acuerdo con la etiqueta real y el protocolo del palacio y todas las leyes sobre la Tierra y en el Cielo. Solamente así ustedes cumplen su deber familiar como hijos e hijas sagrados. Una vez que han vuelto a su patria, ustedes deben sustancializar el punto número dos del juramento familiar, convirtiéndose en hijos

de devoción, patriotas y hombres y mujeres virtuosos. El punto número dos, del juramento familiar, necesita ser realizado. Les estoy diciendo esto porque Dios ha sido incapaz de poseerlo todo hasta ahora, todo había pertenecido a Satanás. (266-145, 22.12.1994).

Yo estoy esperando impacientemente la aparición de la gente que jure cumplir su deber de lealtad y piedad filial a Dios, a través de lo largo y ancho de la Península Coreana, en nombre de los 30 millones de fervorosos coreanos. Yo ya había hecho jurado de esto antes que ustedes incluso lo concibieran, y había pisado este camino cuando ustedes no pensaban en hacerlo ni aún en sus sueños más difíciles. Si dicen que ustedes son personas de muchas lágrimas, entonces yo diré que yo he derramado más lágrimas que cualquiera de los treinta millones de personas de esta raza. Simplemente si alguien viene a mí y me dice una palabra, me puede deshacer en lágrimas incontenibles. Soy una persona digna de compasión desde el punto de vista mundano. ¿Qué tan digno de compasión soy yo? No importa qué tan amplio el Cielo y la Tierra puedan ser, no tengo ningún lugar donde pueda poner mi mente para descansar. Yo puedo entender el corazón de Jesús cuando él dijo, “los zorros tienen guaridas y los pájaros del cielo tienen nidos, pero el Hijo de Hombre no tiene un lugar, para recostar su cabeza.” (Mateo 8:20) (13 - 35, 16.10.1963). ¿Me han mostrado ustedes devoción filial, como harían con Dios? Les digo que incontables hijos de devoción en el mundo satánico, quienes han venido e ido han levantado monumentos erguidos en sus países, en memoria de Dios. ¿Cuándo han cumplido ustedes sus deberes como patriotas? Ustedes no pueden hacerse un hijo de devoción o un siervo leal antes de que hayan ofrecido su vida, durante todo el camino, hasta el día de su muerte. Yo anhelaba esa clase de persona, y por esto los eduqué; sin embargo, han descendido por debajo del estándar. ¿Cuándo han amado a su país en el verdadero sentido de la palabra? ¿Cuándo han amado a sus hermanos y hermanas en el verdadero sentido de la palabra? ¿Cuándo me han amado en el verdadero sentido de la palabra? ¿Cuándo han amado ustedes a mi familia en el verdadero sentido de la palabra? ¿Según el principio de restauración por indemnización, no tienen ustedes que ser mejores que cualquier hijo de devoción o patriota del pasado? ¿No es esto, lo que el Principio les enseña? ¿Han logrado ese estándar? Ustedes deben saber esto. (68 - 268, 15.8.1973). ¿Por qué son incapaces de ser leales hasta el punto de tener atadas las manos al realizar mis órdenes? Porqué no son capaces de hacer tal condición histórica que cause en aquellos quienes los vean y escuchen su testimonio quedar sofocados, hasta estallar en lágrimas; a pesar de que lo que les estoy pidiendo hacer es bastante simple y fácil. Les pregunto por qué no han practicado la piedad filial ante su padres, en nombre de su familia y la lealtad hacia su nación, y por qué no han cumplido todas sus responsabilidades hacia el Cielo, a pesar de recibir la posibilidad absoluta para avanzar con la autoridad de la victoria histórica y de heredar incondicionalmente todos los grandes logros del Cielo. Solamente cuando ustedes hayan cumplido esa voluntad; no habrá nadie que los cerque cuando vayan de la Tierra a través de su nación al Cielo. Satanás ha bloqueado el nivel de la familia. Sin embargo, perfeccionar a una persona podría ser en el nivel individual, pero es inútil si ella es infiel a sus padres. Esto es así, no importa qué tan filial una persona puede haber sido en su familia, es inútil si ella es desleal a su país, y no importa qué tan leal una persona es a su país si es desleal al género humano; será incapaz de ir al Cielo. (158 - 143, 26.12.1967). Incluso si no han sido fieles y han fallado en amar a la Madre Naturaleza, a sus padres de nacimiento, al mundo espiritual y a Dios, en virtud de haberme asistido como al Padre Verdadero, a ustedes se les conferirá la calificación de hijos de devoción filial. Debido a eso, tienen que seguirme impávidamente. (105 - 112, 30.9.1979).

¿No dicen que los jóvenes en este mundo no pueden olvidar su primer amor? Como ninguno de ustedes ha estado casado, no pueden saberlo, pero les estoy diciendo que el primer amor es inolvidable. La relación entre Dios y la humanidad es la de padre e hijo y Dios nunca puede rechazar a esos hijos e hijas quienes son recordados como que han practicado la devoción filial. Es porque ellos estaban en una mejor posición que Adán y Eva. ¿Se hicieron Adán y Eva hijos de devoción? Ellos no lo hicieron. ¿Cuál es el camino para llegar a ser un hijo de devoción? A fin de andar ese camino, es necesario vivir según la Voluntad del Padre. Una persona quien no lo esta haciendo así, no puede hacerse un hijo de devoción. (57 - 153, 31.5.1972). A fin de realizar su deber de piedad filial con su Padre-Madre, quien ha estado trabajando enérgicamente para ustedes, primero deben consolarlo con sus lágrimas, y luego quitar la cruz de su espalda y avanzar cargándola con dignidad. Con el corazón proclamando el hecho de que el camino de la cruz de Dios andado por sus hijos ha sido miserable, ustedes deben estar parados en la posición de decir: “Padre, por favor no sufra más. ¡Padre, por favor no se preocupe más por mí!” ¿No piensan que esta es la actitud de un hijo de devoción filial que puede estar de pie ante Dios, nuestro Padre, quien ha estado afligido hasta ahora? Cuando pienso en ello de esta manera, yo entiendo el hecho de que nosotros hoy hemos sido demasiados descarados y arrogantes ante Dios. (31 - 35, 12.4.1970). Deben moverse con la conciencia, de tal manera que cuando atiendan a los Padres Verdaderos en nombre del Cielo y la de la Tierra, se harán la gente de mayor lealtad y piedad filial, mucho más que cualquiera de sus antepasados en la historia o alguien de cualquier otra época antigua. Entonces el Cielo y toda la gente a su alrededor será influida y se unirá con ustedes. (275 - 187, 8.12.1995). Deben ser leales a su sociedad, a su iglesia y a su familia. ¿Qué clase de lugar es la iglesia? Es el lugar que le ayuda a formar y nutrir su carácter. Debido a la Caída, la iglesia es necesaria. Esto no es solo para la familia y la sociedad. La restauración del carácter no se da por sí mismo. Graduarse con un grado de doctor de alguna universidad no significa que su carácter haya sido restaurado. Por esta razón, necesitamos la iglesia. Por lo tanto, ¿dónde deberían practicar la lealtad? En su iglesia, antes que en su familia. En su iglesia antes que en la sociedad. La iglesia está en la posición de sujeto (iniciador y director), la familia y la sociedad están en posición de objeto (receptor y respondiente). ¿Dónde está situada la persona sabia? Ella no esta en la posición de objeto recíproco, está en la posición de sujeto recíproco. La posición del sujeto recíproco es sólo una. El objeto recíproco tiene que girar 360 grados a través de los cuatro puntos cardinales de Norte, Sur, Este y el Oeste, pero el sujeto recíproco no tiene otro lugar, sino el centro. Hay sólo un punto absoluto en el centro, no dos. ¿Puede haber dos puntos en el centro? Si este se mueve de un lado a otro, hay un gran potencial para el fracaso. (25 - 126, 30.9.1969). Para ser presidente se debe preparar una plataforma adecuada. Incluso, alguien que nació como el príncipe heredero primero debe aprender todas las leyes relevantes, las reglas y regulaciones a fin de convertirse en rey. Ustedes no deben solamente hablar bien, deben también participar en el curso final de la historia humana. De esta manera Dios los sellará con su aprobación: “sí usted ha sido un hijo de piedad filial.” Él los enviará al Cielo como hijos de devoción de la nación celestial. ¿Qué tan asombroso es este amor? ¿Qué dije yo que era la base para esto? La Iglesiahogar. El Reino de los Cielos es el lugar en el cual entrarán los hijos de devoción. Un hijo infame, por muy hijo que él pueda ser, no entrará. Para ir con el nombre de hijo de

devoción filial debe hacerlo a través de la Iglesia-hogar, que sirve este propósito. Así recibirán el sello de aprobación. (122-124, 1.11.1982). La gente que simplemente vive confortablemente dentro de su familia es tonta. Esta sólo puede quedarse dentro de los límites del reino familiar del Cielo. Debido a eso, yo les estoy diciendo que deben convertirse en familias representativas y centrales. Por eso, yo les insisto en que el camino de los hijos de devoción, siervos leales o patriotas, santos e hijos e hijas sagrados, es el único camino. Naturalmente, es el camino que inevitablemente deben seguir. Por esta razón deben ser hijos piadosos en la familia. Después deben convertirse en patriotas para la nación. Desde el día de su nacimiento, los patriotas no se apartan de su deber. Ellos deben proceder enfocados noche y día. A lo largo de mi vida, ya sea dormido o despierto, nunca perdí el enfoque en la Voluntad de Dios. Desde que me levanto de mi cama, yo mantengo este enfoque. Durante mil y hasta diez mil años, yo mantendré este enfoque. Como he ganado esta clase de victoria soy capaz de decirles que si ustedes logran sus responsabilidades como mesías tribales, todavía pueden borrar todos sus errores pasados y cumplir sus responsabilidades, como los mesías nacionales. Allí es donde, deben hacerse hijos de devoción filial y patriotas. Oro por sus hermanos y hermanas, con el corazón de amar a las naciones del mundo. Sólo así pueden aparecer ante la presencia real de Dios, con el estatus de hijos e hijas celestiales después de sus Padres. (283-77, 4.8.1997). Yo llevé la nación en mis hombros. Sobre ese camino, ustedes son siervos meritorios. Por eso, ustedes tienen que entender que estamos preparando el terreno para el hijo de devoción filial, la mujer virtuosa y el siervo leal. Esta es la misión del mesías tribal. El hijo piadoso está en la posición del hijo en la familia, la mujer virtuosa está en la posición del marido y de la esposa, y el siervo leal está en la posición de los padres que representan el país. Haciéndose siervos leales, ustedes representarán la posición de los padres uniéndose con la nación. (220-153, 16.10.1991). Dios derramó muchas lágrimas por mí. ¿Ustedes no sabían eso?, ¿Verdad? Entre todos ustedes, ¿dónde están los hijos e hijas de devoción filial que me hacen derramar muchas lágrimas? Eso es lo que yo deseo. No he sido capaz de encontrar a esa gente hasta ahora. Esto es una un asunto serio. (256-26, 12.3.1994).