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Aproximación a la problemática de género presente en Ciudad Juarez en clave antropológica.

La dimensión expresiva de la violencia, su narrativa, la reproducción de relaciones de desigualdad y dominio en el contexto de la Omisión Estatal. Análisis del artículo: “Territorio, Soberanía y Crímenes de segundo Estado: La escritura en el cuerpo de las mujeres asesinadas en Ciudad Juarez (Rita Laura Segato, Departamento de Atropología, Universidad de Brasilia. En Serie Antropología, Brasilia)”. Máximo Lanusse Noguera “Cuerpo de mujer: peligro de muerte”, con este lema la autora nos introduce en Ciudad Juárez, lugar que caracteriza como emblemático del sufrimiento de las mujeres, así como de la globalización económica y del neoliberalismo, con su hambre insaciable de ganancia. La propuesta se dirige a proveer y buscar inteligibilidad a esa cadena de muertes de mujeres de tipo físico semejante que, siendo desproporcionalmente numerosas y continuas a lo largo de años, perpetradas con excesos de crueldad, con evidencia de violaciones tumultarias y torturas, se presentan como ininteligibles. La narración de una serie de casualidades nos pone en sintonía, como por ejemplo la caída -con precisión cronométrica- de la señal televisiva en la ciudad entera cuando la autora, en el contexto de un foro sobre los feminicidios de Juárez, comenzó a exponer su interpretación de los crímenes una entrevista con el periodista Jaime Pérez Mendoza del canal 5 local. Conectado a su lectura, propone que todos los acontecimientos forman parte de una gran máquina comunicativa cuyos mensajes se vuelven inteligibles solamente para quien, por una u otra razón, se adentró en el código. Asimismo, concluida su primera exposición y a medio camino de la extensión total del foro y exactamente cuatro meses después del hallazgo del último cuerpo, apareció el cadáver de la maquiladora Alma Brisa Molina Baca, en el mismo terreno baldío del centro de la ciudad donde el año anterior fuera encontrada otra víctima. De ésta manera, relata que ella entendió se encontraban frente a este siniestro diálogo y dentro del código. A ese recuento se puede sumar el modo en que hace años Sergio González -autor de Huesos en el Desierto- fue golpeado y dejado por muerto en una calle de la ciudad de México, cuando se encontraba en plena investigación para su libro, lo que le causó la pérdida de todos los dientes y lo obligó a permanecer un mes hospitalizado. Inscribe el terrible fenómeno en el contexto de la globalización en los márgenes de la gran frontera y la acumulación desregulada que se concentró en las manos de algunas familias de Ciudad Juárez. El tráfico ilegal de todo tipo de lucro hacia el otro lado incluye las mercancías por el trabajo extorsionado a las obreras de las maquiladoras, el valor excedente de la plusvalía extraída de ese trabajo agrega, además de drogas, cuerpos y, la suma de cuantiosos capitales que estos negocios generan al sur del paraíso. La frontera entre la miseria del exceso y la miseria de la falta es un abismo. Por otro lado, se reproducen dos versiones simplistas de lo que ocurre: “la responsabilidad por los crímenes es de los narcos”, remitiéndonos a un sujeto con aspecto malhechor y reafirmando nuestro terror a los márgenes de la vida social, y que simplemente “se trata de crímenes con móvil sexual”. El resultado es que las autoridades y formadores de opinión, aunque pretenden hablar en nombre de la ley y los derechos, termina por estimular una percepción -o representación- indiscriminada de la cantidad de los crímenes misóginos que ocurren en esta localidad como en cualquier otra de México, de Centroamérica y del mundo: crímenes pasionales, violencia doméstica, abuso sexual, violaciones a manos de agresores seriales, crímenes por deudas de tráfico, crímenes de pornografía virtual, tráfico de órganos, etc. Dicha indistinción actúa como cortina de humo que impide ver claro un núcleo central que presenta características particulares y semejantes. En efecto, contra tales reduccionismos, Segato elige la siguiente caracterización de notas comunes -semejanza casi burocrática que los convierte en parte de un prolongado mensaje que utiliza los cuerpos de las mujeres como soporte de escritura- de los crímenes en trato: secuestro de mujeres jóvenes, con un tipo físico definido y en su mayoría trabajadoras o estudiantes, privación de libertad por algunos días, torturas, violación tumultaria, mutilación, extrangulamiento, muerte segura, mezcla o extravío de pistas y evidencias por parte de las fuerzas de la ley, amenazas y atentados contra abogados

es la conceptualización que elige Segato para referirse a los crímenes sexuales. la repetición indefinida con una tipología de víctimas determinada en Ciudad Juárez sumado a la Omisión Estatal. grandes propietarios. Acontecen en sociedad. adscribe a la tesis feminista fundamental de que los crímenes sexuales no son obra de desviados individuales. Esto configura un escenario circular de repetición sin fin. cometidos colectivamente? Es justamente aquí. Lo interesante a los fines de evaluar aquí la responsabilidad y papel estatal es la impunidad como condición de posibilidad de la reproducción de esta lengua franca que constituyen los crímenes como perpetuas reafirmaciones de la soberanía de ciertos poderes locales que mantienen cubiertos sus rostros pero manifiesta su posición dentro de las relaciones de dominación. las más de las veces. en un nicho de comunicación que puede ser penetrado y entendido. Traslada esta matriz hermenéutica a los suceso de Ciudad Juárez. su cuerpo es el soporte de escritura de esta reivindicación de soberanía y su constante renovación. no son animales asociales que acechan a sus víctimas como cazadores solitarios. están vinculados con las muertes. Uso y abuso del cuerpo del otro sin que este participe con intención o voluntad. En otros términos: el agresor y la colectividad comparten el imaginario de género. como lenguaje. es esencial recalcar que en ese contexto un Estado que neutraliza mediante su monopolio formal los reclamos de justicia no está justificado en su . el motivo. deviene en un diálogo a gran escala que reproduce su significación en términos de relación de hegemonía a través de los significantes “mujeres” con un mensaje claro: existe un segundo estado. Pero esta interpretación funciona en el contexto de una comprensión de la violencia en su matriz expresiva. y continuidad ininterrumpida de los crímenes desde 1993 hasta hoy. Pero más allá de la visión concreta y particular de los crímenes lo más interesante a los fines del presente análisis es la propuesta hermenéutica que nos ofrece la autora. Ciertas líneas extraoficiales de investigación. hablan el mismo lenguaje. pero la víctima no es la única receptora existe una audiencia ante la cual se exalta el propio poder. llevan al real foco de interés de la autora. por lo que todo indica. que la idea de la que tanto se abusa del “móvil sexual” resulta insuficiente. la virilidad del sujeto que se manifiesta mediante estos actos. a todo lo cual se le suma que ningún acusado resultó verosímil para la comunidad y ninguna línea de investigación mostró resultados. la razón de un crimen. cuyo rol en el juego perverso no es otro que desviar la atención y reafirmar la soberanía subterránea más allá de toda ley y estructura jurídica formal. el contexto de impunidad es clave para significación de este discurso de poder. A nuestros fines. en la búsqueda de esta razón. sino expresiones de una estructura simbólica que organiza nuestro actos y nuestras fantasías y les confiere inteligibilidad. presión deliberada de las autoridades para culpabilizar a chivos expiatorios a las claras inocentes. Ningún crimen realizado por marginales comunes -enfatiza Segatose prolonga por tanto tiempo en total impunidad. propio de las formas jurídicas y de las investigaciones oficiales que no casualmente a nada llegan. enfermos mentales o anomalías sociales. Precisamente se trata de ejercicios de la soberanía sobre el cuerpo ajeno. sino que lo hacen en compañía. pueden entenderse. no actúan en soledad. con su propia soberanía que en la localidad desplaza al (E)stado fetichizado. y ninguna policía habla con tanta liviandad de lo que en general. Si estos crímenes pueden ser interpretados en clave expresiva de una relación de dominio y subyugación. es producto de una larga investigación: el móvil.y periodistas. Pero sigue faltando un eslabón crucial ¿que lleva a estos respetados jefes de familia exitosos en las finanzas a implicarse en crímenes macabros y. Lo que emerge es que personas “de bien”. Las mujeres como grupo desaventajado y subyugado son el escenario territorial propicio para hacer circular la violencia como modo de expresar la inmunidad de quienes precisan en el complejo entramado de relaciones sociales locales reafirmarse. Así en el marco de los resultados de sus investigaciones de los crímenes sexuales. los violadores. En este sentido. Se trata de la derrota física y más aún moral. negándole tal carácter y anexándolo a los propios designios.

(ver Zigmunt Bauman. lo que tenemos es una verdadera zona liberada que utiliza esa pantalla estatal precisamente para darle mayor fuerza y rotundidad a sus mensajes. porque precisamente la impunidad actúa significando. ese estado fetichizado que según el imaginario todo lo puede. algún subgrupo marginal subyugado desde las mismas estructuras simbólicas del imaginario social de manera que no exista móvil lo suficientemente fuerte para que el Estado se enfrente a su poderío.existencia en claves de derechos y su garantización. Las claves de lectura sobre lo que ocurre en Ciudad Juarez son las siguientes: Control legislador sobre un territorio y sobre el cuerpo del otro como anexo de ese territorio. protección. la de hacer vivir o dejar morir. dominio. a esa serie de actos criminales que de otra forma serían aislados abusos con sus respectivas respuestas jurídicas. y como tal sólo pueden ser ejercidas frente a una comunidad de vivos asimilándose más a colonización que ha exterminio. en su fase más extrema. mientras se disparan versiones que niegan esta entidad estructural del fenómeno mediante los mecanismos institucionales formales. el mensaje sigue siendo claro. para los receptores en cambio. Clarifiquemos esto. “nosotros hacemos lo que queremos”. la dimensión discursiva de los crímenes perdería articulación. Es decir no existe mensaje de soberanía más potente que aquel que se mueve por encima de todo límite de quien detenta el poder y la fuerza legítima en las sociedades modernas. Sin dominio de la vida en cuanto vida. y tal en sí. . la comunidad local.y la localización -la gente de escasos recursos desprotegida por el estado y subyugada por los poderes de turno. voluntad soberana arbitraria y discrecional cuya condición de posibilidad es el aniquilamiento de atribuciones equivalentes en los otros y. solamente el poder de colonización permite la exhibición del poder de muerte ante los destinados a permanecer vivos. “La Globalización y sus consecuencias humanas”). le quita toda restricción estatal. El soporte de escritura aparece fácilmente. A su vez. Así. Sin el Estado que omite. Ésta completa es. para representar el drama de la dominación. pero más aún. canibalismo mediante el cual el otro perece como voluntad autónoma y su oportunidad de existir solamente persiste si es apropiada e incluida en el cuerpo de quien lo ha devorado. sino su derrota psicológica y moral. devuelta: es un gesto discursivo. Consumición del otro. si no existieran mujeres estereotipadas con rasgos que las asemejan no existiría vinculo temporo-espacial entre los crímenes y entonces no significarían lo que pretenden significar. la erradicación de la potencia de éstos como índices de alteridad o subjetividad alternativa. Control irrestricto. pero más que nada que su mensaje a este respecto ante la comunidad local sea lo suficientemente claro.de los poderes. en términos de relaciones de fuerza. e investigación -con el consiguiente juzgamiento. no es soberanía. El genero unido a cierta posición desventaja social constituirá el material linguístico por excelencia para la generación y reproducción de una lengua destinada a consolidar hegemonía territorial. y esto haciendo eco de la matriz antes descrita propia del acto de violación. moral y económica. La condición de no sujetos -no personas autónomas. cuya movilidad libre en el territorio. Algunos están destinados a morir para que el soberano imprima sobre sus cuerpos su marca. El hilo expresivo se hilvana en el tiempo en la afirmación: a pesar del Estado. los mensajes pierden fuerza y razón esencial de ser. soberanía y control son un universo de significación. la violencia en ese contexto adquiere una dimensión expresiva mas que instrumental. aniquilamiento de la voluntad de la víctima.. No existe poder soberano que sea solamente físico. En otros términos si las víctimas de los “poderes salvajes” sólo pueden acceder a quien omite sistemáticamente sus deberes de prevención. la hipótesis consiste en que las fatrías locales requieren afirmar y reafirmar su “soberanía”. sin la subordinación psicológica y moral del otro lo único que existe es poder de muerte.de las víctimas las constituye en absolutos objetos de poder. inmovilizada frente a la frontera mas patrullada del mundo. la dominación no puede completarse. el mensaje se dirige a toda una comunidad que transcurre entra la globalización . y su transformación en audiencia receptora de la exhibición de poder de muerte discrecional del dominador. El trazo por excelencia de la soberanía no es el poder de muerte sobre el subyugado. sobre todo. Como toda lengua debe ir tejiendo sus significantes. su resto de existencia persiste sólo como parte del proyecto del dominador. Para esto necesitan que la estructura gubernamental que formalmente detenta la potestad soberana sobre el territorio no los gobierne.

a ejercer sus funciones legítimas impidiendo su desplazamiento por esa sub-lengua de la violencia en expansión. otra característica propia del lenguaje. la autoridades locales. Sin grandes esfuerzos. la producción de la masculinidad obedece a procesos diferentes a los de la producción de femineidad. para garantizar la pertenencia y celebrar su pacto. vehículos. se puede especular que se requieren recursos humanos y materiales. esto es. en tanto lo comprometen como institución legítima con el resto de los Estados y su gente. en lo que dice calla. como manera precisamente de reproducir poder. La estructura establece un orden simbólico marcado por la desigualdad que se encuentra presente y organiza todas las posiciones de la vida marcadas por el status. constituye la estructura simbólica ideal para la constitución de esta lengua de los feminicidios. las federales. los antagonistas . Ese otro. los crímenes son un modo de producción y reproducción de ella.sino más bien estas se manifiestan como piezas descartables cuyo papel es ser consumidas en el acto de comunicación dirigido a los interlocutores privilegiados. etc. Pero la especificidad de estos crímenes respecto de los de género perpetrados en la intimidad del espacio doméstico es que mientras en estos se abusa porque se puede. un pacto de silencio capaz de garantizar lealtad inviolable a cofradías mafiosas que operan a través de la frontera más patrullada del mundo. acceso e influencia o poder de intimidación y chantaje sobre representantes del poder público en todos sus niveles incluso federal. intocable. esto es divulgar y espectaculizar el hecho de que se encuentra mas allá de la ley . En los primeros se constata un dominio que ya se tiene .ello sin negar la misoginia y el desprecio generalizado hacia la mujer.¿Porqué la estructura simbólica del genero? En el largo tiempo de la historia del género. puerta de entrada al desciframiento. para exhibir poder frente a los competidores en los negocios. en el otro. sean aliados o competidores: los miembros de la fatría mafiosa. Los feminicidios actúan como productores y reproductores de impunidad lográndose sellar con la complicidad colectivamente compartida en las ejecuciones horrendas. La producción y manutención de impunidad mediante el sello de un pacto de silencio tiene que ver con la estrategia clásica del poder soberano para reproducirse. Hay quienes sostienen –no sin reificación. el núcleo es la exhibición de la capacidad de dominio que necesita ser reeditada con cierta regularidad . por su posición naturalizada en este orden de status se constituirá en principal dador de tributo. Esto no es posible sin una extensa red de aliados que garanticen la cohesión. en cambio. Existe un círculo de significación que únicamente puede quebrarse rompiendo el monopolio del emisor obligando al Estado a existir. los iguales. subterraneo.mediante un proceso de probación o conquista y supeditado a la exacción de tributos de un otro que. Dicho esquema trasladado a Juárez se traduce en una interpretación de los crímenes en la que el odio a las víctimas no es un factor predominante . Pues es un status condicionado a su obtención -que debe ser reconfirmada con una cierta regularidad a lo largo de la vida. En esa clave propone que la inercia de la justicia durante un tiempo prologadísimo debe focalizarnos en el subtexto de los crímenes: la impunidad. vitalidad y control de las red corporativa. altos niveles de privilegio y protección para algunos grupos. accesos a lugares de detención y tortura. En condiciones socio-políticas “normales” en dicho proceso de tributación las mujeres son dadoras de tributo y los hombres receptores y beneficiarios. tan largo que se confunde con la historia de la especie.que el impulso desde el derecho y la jurisdicción internacional es la última esperanza para romper con la inercia estatal utilizada y reproducida por esta escritura anti-humanista. Desde sus deberes jurídicos. así como sobre miembros del gobierno. Lo paradójico -o no tanto. debe declararse su responsabilidad en tanto mediante sus omisiones sistemáticas se convierte en participe necesario de los horrendos crímenes contra los derechos humanos de las mujeres . La impunidad es un producto. en el mismo acto en que hace entrega de tal tributo instaurador produce su propia exclusión de la casta. un estado paralelo. Ella nos habla de la concentración de poder económico y político. en estos otros en que la apropiación del cuerpo femenino se da en un espacio público se realiza porque debe hacerse para mostrar que se puede .es que este pacto de silencio se logro precisamente exhibiendo y ostentando el dominio totalitario de la localidad. el control de una red de asociados extensa y leal. De ese modo. Mas que de causalidad Rita Segato propone hablar de un universo de sentidos entrelazados y motivaciones inteligibles .

Ambos se dirigen a una categoría.requiere que la palabra como memoria compartida de Borges sea a la vez olvido. aún cuando no participen directamente en la acción enunciativa. así como la doble y triple victimización de su familia que funciona del siguiente modo: ante la ausencia definitiva de un agresor. los crímenes deben mostrarse como comunes y sin embrago trasmitir y significar en el tiempo la reivindicación de soberanía que los inspira. Se trata de sembrar el terror para afirmar el poder soberano.en la propia víctima o su familia la culpa por la crueldad con que fue tratada. puesto que la violencia ya constituida y cristalizada en forma de sistema de comunicación se transforma en un lenguaje estable y pasa a comportarse con el casi-automatismo de cualquier idioma. El cuerpo femenino como significante indica lo que puede ser sacrificado en aras de un bien mayor. puesto que precisamente es despersonalizado al hacerse predominar en él la categoría sobre sus rasgos individuales biográficos o de personalidad. Y es a este respecto. le confirma a sus aliados y socios en los negocios que la lealtad y comunión de grupo continúa incólume. en tanto si nos pusiéramos a rastrear el origen de todas las palabras y significantes se quebraría el efecto de uniformidad semántico y con ello todo consenso comunicacional posible -sería una torre de babel-. Los asesinatos se comportan entonces como un sistema de comunicación. les dice que su control es total. linguístico. La particular violencia de los crímenes dice y a la vez despista. colectivo como la constitución y consolidación de una fatría mafiosa. que quiere dejar claro que Ciudad Juárez tiene dueños. De ese modo rápidamente son transformadas en prostitutas. tienden a convertirse en lingua franca y generalizarse más allá de las fronteras étnicas o nacionales que le sirvieron de nicho originario”. La diferencia radica en que mientras el genocidio constituye una construcción retórica del odio al otro conducente a la acción de eliminarlo. El peligro: que ocurra como con otras lenguas que “en determinadas condiciones históricas. y sus recursos y contactos ilimitados. reproduciendo a su vez con ello las dinámicas desigualitarias que las convierten en un grupo desaventajado perpetuándose e incrementándose su lugar de subyugación. pues la economía de la transmisión -esto desde un enfoque genealógico y/o arqueológico. si el acto violento es entendido como mensaje y los crímenes se perciben orquestados en claro estilo responsorial. Precisamente. La omisión estatal constituye un engranaje fundamental. los que la hablan. esto es de víctima cuyo sacrificio y consumición podrán ser absorbidos y naturalizados por la comunidad. en el feminicidio la misoginia por detrás del acto se asemeja más al sentimiento de los cazadores . su red cohesiva y confiable. Entonces. a los hombres de las otras fatrías amigas y enemigas para demostrar los recursos de todo tipo con que cuenta y la vitalidad de su red de sustentación. religioso o ideológico. de un tipo de mujer. implicaría una vuelta a la diferencia radical y a la imposibilidad de la significación. la omisión estatal refleja y reafirma la corrección técnica de la elección semiótica realizada. Así la comunidad se sumerge más y más en la espiral misógina depositando -a falta de un soporte más adecuado. fiesteras y drogadictas. le habla a los hombres de la comarca. volviendo a lo ya acentuado. ¿Que es el feminicidio en el contexto de Ciudad Juárez entonces? Es el asesinato de una mujer genérica. Esto deriva en un proceso de digestión a través de la doble victimización de la víctima. sea en la distribución imaginaria de roles como material. mentirosas. alguien tiene que ser responsabilizado por la desdicha colectiva. Tal motivo deviene en que cuando un alfabeto violento se instala es muy difícil desinstalarlo. enfatiza Segato. de la misma forma que el genocidio es una agresión genérica y letal a todos los que pertenecen al mismo grupo étnico. ¿Quien habla y a quien? Segato propone que un sujeto que valoriza la ganancia y el control territorial por encima de todo. nos encontramos con una escena donde esos actos se comportan como una lengua capaz de funcionar eficazmente para los entendidos. los avisados. que permite tan siniestro y obsceno juego de comunicación. a los tutores o responsables de las víctima en su círculo doméstico y a quienes son responsables de su protección como representantes del Estado. sólo por ser mujer y pertenecer a este tipo. eliminarlo.en Ciudad Juárez. no un sujeto específico. racial. La lengua del feminicidio utiliza al cuerpo femenino como significante. que la “elección” del significante no es casual pues el cuerpo de mujer es el índice por excelencia de la posición de quien rinde tributo.

lo autóctono. en tanto su nota característica es el desprecio por su vida o la consideración de su valor únicamente en tanto susceptible de apropiación.por su trofeo. negros. callen y posterguen su queja y el argumento de su diferencia en nombre de la unidad sacralizada y esencializada de la colectividad (representaciones típicamente totalitarias). . Concluye Segato. los crímenes de Juárez no son simple crímenes comunes de género sino más bien corporativos. afirmando que es la materialización de un dominio feudal total(itario) sobre el territorio. de segundo Estado. atrincherado. porque este segundo estado conoce muy bien este peligro hace uso de la ideologías regionalistas -que funcionan de manera muy similar que las nacionalistas. se trata reproducir y ampliar la jerarquía hasta el punto del exterminio de algunos como expresión incontestable del éxito. Nos encontramos frente al sin límite de las economías simbólica y material. como reafirmación del propio poder. En la capacidad de supresión del otro se marca el territorio se consolida la soberanía “¿y que más emblemático lugar de sometimiento que el cuerpo de la mujer mestiza. Se trata de microfacismos regionales en el marco de la decadencia del orden nacional y por ello no existe otra esperanza que la aplicación de formas de la legalidad y control de cuño internacionalista. de la mujer pobre. de lesa humanidad.quienes son coaccionados para que sacrifiquen. Crímenes sin sujeto personalizado realizados sobre una víctima tampoco personalizada. patriótico que encapsula a quien lo infringe de inmediato en el rótulo de traición. detrás de la ficción de los “otros” foráneos son los otros interiores -mujeres. los pueblos originarios. más próximos a los crímenes de Estado. En esa lectura. niños. que posibilitaron regímenes como el nazi. pero de un Estado mucho más terrible en tanto que subterráneo no puede ser encuadrado en las categorías jurídicas y de control por cuanto se carece de tales para hacerlo jurídicamente inteligible. Las víctimas. siendo los cuerpos femeninos su anexión propia. de Estado paralelo. clasificable. de la hija y hermana de los otros que son pobres y mestizos? Se produce y reproduce inferioridad y se deja claro que es tal.de la interioridad. los disidentes. de un “nosotros” que se vuelve defensivo. Precisamente. pues con la eliminación de algunos se alegoriza de manera idónea y evidente el lugar y posición de todos los dominados.