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La ética en la tierra de los elfos.

Cuando el hombre de negocios rechaza el idealismo de su joven cadete, lo hace comúnmente con un discurso similar es éste: “Ah, sí, cuando uno es joven tiene esos ideales en abstracto y esos castillos en el aire, pero en la mediana edad todas esas nubes se deshacen, y uno alcanza la creencia en la política práctica, en poner en juego los recursos de los que dispone, y en aceptar al mundo tal cual es.”. Así, al menos, venerables y filantrópicos ancianos, ahora en sus honorables sepulcros, solían hablarme cuando yo era un joven. Pero desde entonces he crecido y descubierto que esos ancianos filántropos estaban diciendo mentiras. Lo que ha sucedido es exactamente lo opuesto a lo que dijeron que sucedería. Dijeron que perdería mis ideales y empezaría a creer en los métodos de los políticos prácticos. Ahora bien, no he perdido mis ideales en lo más mínimo; mi fe en los fundamentos es exactamente lo que siempre fue. Lo que sí perdí es mi antigua e infantil fe en los políticos prácticos. Estoy todavía tan interesado y preocupado como siempre lo estuve por la Batalla del Armagedón, pero no lo estoy ya tanto por la Elección General. De pequeño solía treparme al regazo de mi madre ante su mera mención. No, la visión es siempre sólida y confiable. La visión es siempre un hecho. Es la realidad la que usualmente es un fraude. Tanto como siempre lo hice, más de lo que siempre lo hice, creo en el Liberalismo. Pero había una rosada época de inocencia en la que creía en los Liberales. Tomo este ejemplo de entre las creencias que permanecieron porque , teniendo ahora que rastrear las raíces de mi especulación personal, este puede ser contado, pienso, como el único prejuicio positivo. Fui criado liberal, y siempre creí en la democracia, en la elemental doctrina liberal de una humanidad autogobernada. Si alguien encuentra la frase vaga o trillada, sólo puedo detenerme un momento para explicar que el principio de la democracia, como lo expresé antes, puede ser enunciado en dos proposiciones. La primera es ésta: que las cosas en común entre todos los hombres son más importantes que las cosas peculiares a cualquier hombre. Las cosas ordinarias son más valiosas que las extraordinarias, y, aún, son más extraordinarias. El hombre es algo más feo que los hombres, algo más extraño. El sentido del milagro de la humanidad en sí debería siempre ser más vívido para nosotros que cualquier maravilla en cuanto tal, debería ser experimentado como algo mas conmovedor que cualquier obra musical y más llamativo que cualquier caricatura. La muerte es más trágica aún que la muerte por inanición. El tener una nariz es más cómico todavía que tener una nariz normanda. Éste es el primer principio de la democracia: que las cosas esenciales en los hombres son las cosas que tienen en común, no las que los diferencian. Y el segundo principio es simplemente éste: que el instinto o deseo político es una de esas cosas que tienen en común. Enamorarse es más poético que sumergirse en la poesía. La opinión democrática es que el gobierno (ayudar a regir la tribu) es algo del orden del enamorarse, no del dedicarse a la poesía. No es algo análogo a tocar el órgano en la iglesia, pintar sobre un lienzo, descubrir el Polo Norte (ese hábito insidioso), hacer acrobacias, ser Astrónomo Real, o cosas por el estilo. Porque éstas cosas no deseamos que las haga un hombre en absoluto a no ser que las haga bien. Es, por el contrario, algo análogo a escribir las cartas de amor de uno o a sonarse la propia nariz. Éstas cosas queremos que un hombre las haga por sí mismo, aún si las hace mal. No estoy aquí argumentando la verdad de ninguna de estas concepciones, sé que algunos modernos están pidiendo que sus esposas sean elegidas por científicos, y pronto podrían estar pidiendo, según me parece, que sus narices sean sonadas por una enfermera. Únicamente digo que el género humano reconoce estas funciones humanas universales,

El hombre que cita a algún historiador alemán contra la tradición de la Iglesia Católica. pude comprender. Esto es la democracia. entonces. nosotros lo haremos con lápidas. y no pretendo poseer ningún entrenamiento en tales cosas. Aquéllos que argumentan contra la tradición que los hombres en el pasado eran ignorantes pueden ir a argumentar al Carlton Club. Nunca pude entender de dónde sacó la gente la idea que la democracia se opone de algún modo a la tradición. Lo primero que tengo que decir. más respetuosamente que a un libro de historia. Es la democracia de los muertos. En resumen. la fe democrática es ésta: que las cosas más terriblemente importantes deben ser dejadas a los hombres ordinarios. las leyes del estado.la unión de los sexos. Tradición significa darle votos a la más oscura de nuestras clases: nuestros ancestros. La leyenda es hecha generalmente por la mayoría de la gente de la aldea. Si le damos gran importancia a la opinión unánime de hombres ordinarios cuando se trata de cuestiones diarias. más o menos en el modo en que las he encontrado. Había sido descubierto por el Cristianismo. y agregar que los votantes en los barrios son poco letrados. puede ser tan salvaje como le plazca. es que si he tenido un prejuicio. Pero de entre éstos profundos convencimientos de los que haré un recuento en orden. no hay razón por la que deberíamos despreciarla cuando se trata de historia o fábula. El libro es generalmente escrito por el único hombre de la aldea que está loco. ya que la mayoría de las lápidas. Yo. Propongo hacerlo. Siempre confiaré en las fábulas de las viejas esposas antes que en los hechos de las viejas damas. Mientras el ingenio sea la madre ingenio. Después pretendo hacer una síntesis a grandes rasgos de ellas. Los antiguos griegos votaban con piedras. La tradición se rehúsa a doblegarse a la pequeña y arrogante oligarquía de aquéllos que casualmente resultan estar de pie y caminando. al igual que la mayoría de las boletas electorales. Ahora bien. y debe ser tratada. no puedo separar las dos ideas de la democracia y la tradición: me parece evidente que son la misma idea.y que la democracia clasifica al gobierno entre ellas. está. que está cuerda. resumiendo mi filosofía personal o religión natural. La democracia nos dice que no despreciemos la opinión de un buen hombre. de cualquier modo. aún si es la de nuestro sirviente. y en esto siempre he creído. desde mi niñez en adelante. fue siempre un prejuicio a favor de la democracia. No bastará para nosotros. estrictamente. Prefiero incluso los gustos y prejuicios de la gente que ve la vida desde dentro a la más clara demostración de la gente que ve la vida desde el exterior. la educación de la juventud. escribiendo una detrás de la otra las tres o cuatro ideas fundamentales que he encontrado por mi mismo. Es una cuestión normal y regular. aún si es nuestro padre. el primero tuvo que ver con éste . Está apelando a la superioridad de un experto antes que a la horrible autoridad de una turba. y después voy a describir el increíble descubrimiento de que todo eso ya había sido descubierto antes. Es obvio que la tradición es solamente la democracia extendida a través del tiempo. tengo que exponer una posición general. por lo tanto. Todos los demócratas objetan el que se considere a un hombre descalificado por el accidente del nacimiento. apelando a la aristocracia. Debemos tener a los muertos en nuestros Consejos. Pero hay una cosa que nunca. y por ende de la tradición. Es muy fácil ver por qué una leyenda es tratada. la tradición objeta el que sea descalificado por el accidente de la muerte. por ejemplo. La tradición puede ser definida como una extensión de la franquicia. la tradición nos pide que no despreciemos la opinión de un buen hombre. están marcadas con una cruz. Antes que lleguemos a cualquier principio lógico o teorético estoy satisfecho con dejar clara esa ecuación personal: siempre estuve más inclinado a creer al vulgo de gente trabajadora que a creer a esa especial y problemática clase literaria a la que pertenezco. Es confiar en el consenso de las voces de hombres comunes antes que en una opinión aislada o solitaria.

No es la tierra que juzga al cielo. y cómo la muerte puede quizá ser suavizada y cambiada por el sueño. las cosas en las que más creo ahora. Pero no me interesa aquí ninguno de los estatutos particulares de la tierra de los elfos. en el verdadero sentido de la palabra. Esto estaba de acuerdo con toda la tradición popular. Me parecen ser cosas enteramente racionales. Son. y he de conservar cuando no pueda escribir. en el verdadero sentido de la palabra. que cuenta cómo la criatura humana fue bendecida con regalos desde el nacimiento. es (en una manera terriblemente férrea) NECESARIO que Cenicienta sea menor que las Hermanas Feas. sino todo el espíritu de sus leyes. razonables. y el jacobino tiene más tradición que el jacobita. la he aprendido en la guardería. Nosotros en la tierra de los elfos (que son las más razonables de todas las criaturas) admitimos esa razón y esa necesidad. sino el país de los elfos que criticaba a la tierra. hay seis animales y dieciocho patas en la escena: eso es . Las viejas niñeras no hablan a los niños acerca de la hierba. esto es. Si los estuviera describiendo en detalle podría hacer notar muchos nobles y saludables principios que surgen de ellos. Los poetas modernos menores son naturalistas. aunque la religión es anormalmente correcta y el racionalismo anormalmente errado. Haeckel puede hablar del fatalismo de tal hecho cuanto le plazca: realmente tiene que ser así. Si Jack es el hijo de un molinero.elemento de la tradición popular. que es la misma que la del Magnificat. pero maldita con la muerte. Es fundamentalmente una rebelión contra el orgullo como tal. Si los tres hermanos montan caballos. Puede ser dicho de ésta manera. necesarios. Eso es lo que los modernos quieren decir cuando dicen que los antiguos no “aprecian la Naturaleza”. Allí está la caballerosa lección de “Jack el Matador del Gigante”: los gigantes deben ser muertos porque son gigantescos. que fue creado en mi por los cuentos de hadas. No hay salida. Por ejemplo. Comparadas con ellas tanto la religión como el racionalismo parecen anormales. Pero trato aquí acerca de lo que la ética y la filosofía devienen por alimentarse de cuentos de hadas. No son fantasías: comparadas con ellas otras cosas parecen fantásticas. Porque el rebelde es más antiguo que todos los reinos. Yo conocí las habichuelas mágicas antes de haber probado una habichuela. Me interesa un cierto modo de ver la vida. pero fue desde entonces dócilmente confirmado por los meros hechos. y hablan acerca del arbusto o el arroyo. sino de las hadas que danzan sobre la hierba. Hay ciertas secuencias de sucesos (casos de una cosa siguiendo a la otra) que son. Allí está la lección de “Cenicienta”. porque decían que la Naturaleza era divina. sino el cielo el que juzga a la tierra. y hablaban acerca de los dioses del arbusto y el arroyo. La fría razón lo declara desde su horrible trono: y nosotros en la tierra de los elfos acatamos. son esas cosas llamadas cuentos de hadas. La tierra de las hadas no es más que el soleado país del sentido común. Allí está la gran lección de “La Bella y la Bestia”: que una cosa debe ser amada ANTES de ser amable. que aprendí antes de poder hablar. esa en la que creo con certeza inquebrantable. Mi primera y última filosofía. pero me propongo ahora el intentarlo. un molinero es el padre de Jack. Tales son las secuencias matemáticas y meramente lógicas.EXALTAVIT HUMILES. si las Hermanas Feas son mayores que la Cenicienta. no se si me es posible hacerla clara. Generalmente la aprendí de la niñera. De todos modos. pero los cantores de la antigua épica y las fábulas eran sobrenaturalistas. así que al menos para mí no era que la tierra criticaba al país de los elfos. Las cosas en las que creía más en aquél entonces. Y sin la explicación precedente tocante a la tradición y la democracia difícilmente podría hacer mi experiencia mental clara. de la a la vez solemne y estelar sacerdotisa designada por la democracia y la tradición. Allí está la terrible alegoría de “La Bella Durmiente”. estaba seguro del Hombre en la Luna antes de estar seguro de la luna. y los antiguos griegos no podían ver los árboles a causa de las Dríadas.

la muerte y cosas por el estilo. Una ley implica que conocemos la naturaleza de su generalización y promulgación. mientra que la ley no es una ley.verdadero racionalismo. Si hay una ley de que los carteristas deben ir a prisión. En la tierra de los elfos evitamos la palabra “ley”. pero en la tierra de la ciencia son particularmente afectos a ella. cuentos. Los cuentos son. llamarán a alguna interesante conjetura acerca de cómo unos fulanos olvidados pronunciaban el alfabeto la ley de Grimm. sino también una verdad conectando esos hechos.como si ELLOS fueran racionales e inevitables. pero no en imposibilidades mentales. “Toca el cuerno. Sienten que porque una cosa incomprensible constantemente sigue a otra cosa incomprensible. pero no lo dice como si ello fuera algo en lo cual el efecto se siguiera con obviedad de la causa. pero eso no confunde en lo más mínimo nuestras convicciones sobre la cuestión filosófica de cuántas habichuelas hacen cinco. Eso es una verdadera necesidad: porque no podemos concebir que ocurra lo uno sin que ocurra lo otro. hasta que imaginan una conexión mental necesaria entre una manzana dejando el árbol y una manzana alcanzando el suelo. una ley de la razón. Si la manzana golpeó la nariz de Newton. He aquí la peculiar perfección de tono y verdad de los cuentos de guardería. “Corta el tallo y la manzana caerá”. Hablaban como si el hecho de que los árboles den frutos fuera tan NECESARIO como el hecho de que dos más uno son tres. Hablan como si la conexión física de dos cosas extrañas las conectara filosóficamente. No confunde su mente al punto de imaginar una conexión mental necesaria entre un cuerno y una torre derrumbándose. de cualquier modo. como si una idea llevara a la otra. Y sabemos cuál es la idea. Realmente hablan como si hubieran encontrado no sólo un conjunto de hechos maravillosos. Así. Hay una enorme diferencia según la prueba de la tierra de los elfos. Siempre hemos mantenido en nuestros cuentos de hadas esta tajante distinción entre la ciencia de las relaciones mentales. Pero no podían alcanzar a ver la distinción entre una verdadera ley. pero lo dice calmadamente. Nosotros creemos en milagros corporales. Pero no podemos decir por qué un huevo puede convertirse en una gallina más lo que podríamos . Pero en cuanto asomé mi cabeza por encima de la cerca de los elfos y comencé a notar el mundo natural. Podemos decir por qué quitamos la libertad a un hombre que quita libertades. Sin dudas le dio el consejo a muchos caballeros. y el mero hecho de las manzanas cayendo. que es la prueba de la imaginación. se los puede imaginar produciendo candelabros de oro o tigres colgando de sus colas. y el castillo del ogro caerá”. no meramente que hemos notado algunos de sus efectos. Me di cuenta que hombres cultos con anteojos estaban hablando de hechos concretos que suceden –el amanecer. me di cuenta de una cosa extraordinaria. la nariz de Newton golpeó la manzana. las dos juntas de algún modo resultan en una cosa comprensible. Pero los científicos sí confunden sus mentes. Pero no lo es. El hombre de ciencia dice. pero no por ello pierde ni su asombro ni su razón. Creemos que una habichuela creció hasta el Cielo. No es posible IMAGINAR a dos más uno no siendo tres. en las cuales realmente hay leyes. Pero se puede fácilmente imaginar a los árboles no dando frutos. podemos suponerla volando descontroladamente a través del aire para ir a golpear otra nariz. y la tierra de los elfos está llena de él. en la cual no hay leyes. Pero podemos muy bien concebir que la manzana no caiga sobre su nariz. ello implica que existe una conexión mental imaginable entre la idea de la prisión y la idea de robar billeteras. Pero la ley de Grimm es por lejos menos intelectual que los cuentos de hadas de los Grimm. Dos negros acertijos hacen una blanca respuesta. La bruja en el cuento de hadas dice. y vio muchos castillos caer. Estos hombres con anteojos hablaban mucho sobre un hombre llamado Newton que fue golpeado por una manzana y que descubrió una ley. y la ciencia de los hechos físicos. sino sólo extrañas repeticiones. a la cual le tenía una marcada antipatía.

pues ningún huevo por sí mismo sugiere una gallina. . Como IDEAS. el huevo y la gallina están más lejos entre sí que el oso y el príncipe.decir acerca de por qué un oso podría convertirse en un príncipe encantado. mientras que algunos príncipes sí sugieren un oso.