La universidad o el incómodo espacio de las ruinas Por Teresa Peña Jordán

En su libro, La universidad en ruinas (1994), Bill Readings afirma: “La universidad no va a salvar al mundo haciéndolo más verdadero, ni el mundo va a salvar a la universidad haciéndola más real” (171). Vivimos bajo esta ineludible condición espectral. Sin redención posible, sin saber cómo acercarnos más a la imaginada verdad del mundo y convertirnos en seres que se figuran más reales, sólo nos queda habitar el incómodo espacio entre el compromiso y el desconocimiento. Ése es el espacio de las ruinas. Ni un adentro, ni un afuera. Ni una máquina de exclusión, ni una renuncia a la acción. La Universidad está en ruinas, nos dice Readings, porque ha perdido su razón de ser. Debido al desarrollo del capitalismo global, el estado-nación ha dejado de ser el centro regulador de las riquezas, y la universidad –como brazo ideológico del estado- ha perdido su función como instrumento legitimador del estado que (hasta el momento) la sustenta. De este modo, la universidad se convierte en una institución más al servicio del capitalismo transnacional. Sin referente preciso, sin ideal regulatorio, la universidad moderna da paso a la universidad contemporánea. El ideal cultural es abandonado por el discurso vacío de la excelencia, y el estudiante modelo- anteriormente prefigurado como el futuro ciudadano ideal de la nación- se convierte en un mero cliente, listo para consumir, reproducir y mantener su funcionamiento. Convertida en una corporación burocrática más, lo único que dicha institución requiere para sustentarse es que se mantenga su actividad. Por lo tanto, a la universidad contemporánea, marcada por el discurso de la excelencia, no le interesa mucho lo que se produzca, siempre y cuando se mantenga en movimiento (55). De este modo, el contenido de las investigaciones importa cada vez menos, siempre y cuando se investigue “excelentemente”. La excelencia, como vemos, es una idea sin referente, y como tal, la Universidad de la Excelencia, como la denomina Readings, no es sino el simulacro de la idea de una Universidad. Habitar las ruinas es entonces, abandonar las certezas y las teleologías; es pensar. El pensamiento no tiene un contenido preciso, un referente claro y regulador. Pero a diferencia de la excelencia, éste cree en la pregunta, exige que cuestionemos permanentemente su significado. Nominalmente, nos dice Readings, el pensamiento no circula, sino que espera por respuestas. Pensar es mantener ese espacio abierto en el cual la imaginación se hace posible, y la duda, completamente necesaria.

El porvenir nos lo merecemos. El porvenir también nos llega desde afuera. me superan. Es el mismo futuro de siempre. pero a diferencia del futuro. cuando sólo nos llegan desde el futuro. más a modo de continuidad que de respuesta. Eduardo Lalo. Debemos evitar. el porvenir es algo que se labra […] Hasta las buenas noticias. de alguna manera lo esperábamos. . Heidi Figueroa escribió un ensayo titulado “Perdidos en el espacio”. Este trabajo se presentó el 29 de abril de 2009 como parte del congreso Pensar en ruinas. con el que cierra el libro “Frente a la Torre: ensayos del centenario de la Universidad de Puerto Rico. Ríos Ávila afirma: “Pero ante el futuro. y a cuyas preocupaciones quisiera sumarme. de la misma manera que los profesores. Catherine Marsh-Kennerley. como también evitar negar que los profesores pueden enseñarle cosas nuevas a los estudiantes. pero entendido a través de las obras de nuestro trabajo y de todas las cosas que profesamos” (350-351). afirma Bill Readings. sugiere Readings. sin saber qué es lo que se nos va a decir. es insistir que la academia funcione sin coartadas” (171). estamos obligados a nuestros estudiantes. En una mesa redonda se discutió la pertinencia del conocido libro de Bill Readings The University in Ruins. es simplemente abandonar la actitud religiosa a la acción política que incluye su aplazamiento piadoso o la renuncia a la acción […] Decir que no podemos redimir o reconstruir la universidad. celebrado en las inmediaciones de la Facultad de Estudios Generales del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico. insiste el autor. Estar alertas a la otredad. El pasado mes. a la posibilidad de una razón que nos es completamente ajena. La actividad contó con la participación de los profesores Carmen Luisa González. sin saber por qué. a prestar. La cita es del profesor Rubén Ríos Ávila. como profesora que reconoce habitar una universidad llena de gente preocupada y comprometida. “habitar las ruinas no es un acto de desesperación o cinismo. es una responabilidad ética que desborda los límites de la contabilidad burocrática (161). porque sentimos que su llegada constituye el cumplimiento de alguna promesa. y cuyos análisis sobre la universidad y sus ruinas. lo cual implica que estamos obligados a respetar su otredad. es una obligación. Laura Náter. y proviene de su artículo titulado “La Universidad y el futuro del porvenir”. Como profesores. Jornadas Interdisciplinarias. la única defensa que tenemos los mortales es el porvenir. Estamos obligados a escucharlos.Los estudiantes son parte de esta maquinaria. La pedagogía. una atención infinita al Otro. 1903-2003”. En su ensayo. Por eso. Marlene Duprey y Teresa Peña Jordán. citando a Blanchot. Si el futuro es algo que sucede. En éste se pregunta: “¿Qué pasa que somos incapaces de dar continuidad a estos debates? ¿Qué fuerza mayor opera para que nunca estas voces y sus enunciados tengan contundencia en la gestión de nuestra Universidad? ¿Es que el Alpha Centauri no existe? ¿O será que nosotros los y las docentes al igual que los Robinson disfrutamos de cierta zona de confort en nuestra nave?” Qusiera responder con otro texto. que los estudiantes reproduzcan la voz autoritaria/autorizada de los profesores. pueden convertise en una pesadilla. no es argumentar a favor de la impotencia.

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