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EL LIMITE DE LAS ETNIAS

El Etnicismo, o sea la idea de que es positivo ,y por tanto políticamente aconsejable, apoyar el autocentrado de cada pueblo según sus propias fuentes culturales y vitales, étnicas al fin, aunque sea dentro de un marco político unitario superior (Europa por ejemplo), es uno de los puntos de base de los movimientos alternativos NR. Esta idea choca con dos grandes dificultades que hay que abordar y plantearse con valentía, sin miedo a sus consecuencias: 1- El Chauvinismo: O sea la pérdida de la voluntad unitaria a un nivel macropolítico y geopolítico, de forma que el Etnicismo se convierte en un 'separatismo' pequeño-burgués. Separatismo en el sentido de que 'odia' o 'desprecia' a las demás etnias (especialmente a las más cercanas), con lo que crea barreras y problemas vecinales. Si estas tendencias se vuelves crónicas los pueblos llegan a odiar de tal forma a sus vecinos que el etnicismo puede llevar a una situación de retorno a la situación nacionalista de los años 20. No hay que confundir este tema con el caso Yugoslavo, por ejemplo. Yugoslavia no es un problema creado solo por el chauvinismo, aunque así lo parezca (especialmente porque la prensa así lo quiere hacer aparecer), sino por un tratamiento marxista del tema de las nacionalidades. El marxismo ha creado un desastre tan total en las fronteras del este (no solo yugoslavas) que sus consecuencias las sufriremos durante decenios. La utopía de igualdad y la política tiránica del comunismo contra las nacionalidades ha creado un estado kafkiano de cosas en estas zonas. La propia creación de Yugoslavia es una operación política forzada e inatural. Un tratamiento más adecuado de este tema hubiera podido evitar totalmente el caos actual. 2- El minifundismo y/o los nuevos centralismos: Evidentemente si nos fijamos bien cada pueblo se subdivide en zonas, en pequeñas zonas, cada vez más pequeñas, donde tambien hay sus peculiaridades, más o menos grandes e importantes. Y no se trata de valorar en poco cada una de esas diferencias, pues para nosotros cada diferencia es una riqueza a mantener, no un peligro a uniformizar. El problema es cuando las 'diferencias' se convierten en un arma política para eliminar las tendencias unitarias generales. El caso de Valencia y Cataluña debe ser analizado en este sentido: Valencia mantiene diferencias cualitativas importantes respecto a Cataluña, negarlo, o minusvalidarlas (error de muchos nacionalistas catalanes) es tan agresivo como el centralismo castellanista existente hasta ahora. Y al mismo tiempo negar las similitudes solo porque tambien hay diferencias es la tendencia minifundista contraria que a la postre nos lleva a la imposibilidad de entenderse. Y esa negación sistemática es la política que apoyan los castellanistas en Valencia. Para colmo no hay nadie más centralistas que los que han soportado antes otro centralismo. Cataluña por ejemplo no ha sabido aun descentralizarse ella misma. Barcelona sigue efectuando una serie de 'reflejos centralistas' iguales a los de Madrid. Los Museos, los actos culturales, miles de temas que podrían y deberían estar descentralizados siguen centralizados en Barcelona con el mismo espíritu jacobino de Madrid o París. Y esta misma visión hace que Cataluña tenga a veces la idea de que los 'Paises Catalanes' son solo un camino para 'centralizar' en Barcelona una area 'mayor'. Esta sensación no hace más que empeorar el dialogo valenciano-catalán. Ante todo ello la táctica que debería llevarse en todos estos casos, no solo el que hemos visto de ejemplo ,viene dada por una serie de puntos básicos: 1- El reconocimiento de las diferencias y más aun, el TOTAL apoyo a esas diferencias, es la primera de las decisiones de un vecino respecto a otro. Cataluña no solo debe reconocer el hecho diferencias Valenciano sino debe apoyarlo y animarlo. Por ello no creo en que se deba apoyar un 'diccionario' común 'catalán' para todos, sino que debe apoyarse el 'valenciano' y sus propias reglas.

dividido.2. Todo intento de llevar el etnicismo a un nuevo imprerialismo a lo pequeñito. Europa es un magnífico ejemplo de este destino común a realizar por todos sus pueblos. por tanto es necesario no negarlo y apoyar aquellas iniciativas que subrayen esa comunidad (y otras) de origenes y lengua. 3. unitario. Todos deben aceptar la unidad superior geopolítica que debe unir a pueblos con un destino común. pues querer ignorarlo es absurdo).La descentralización como política. Y como tal también espero del conjunto de pueblos que culturalmente están asociados a las lenguas de origen 'catalán' o llamemoslas romances mediterráneas. es un error monstruoso. . provenzales a la postre. la raiz común del valenciano y catalán. por ejemplo. Ahora se intentan devaluar. y que desde luego su centro debe estar en el pueblo. Es evidente. Lo importante es que Tirant lo Blanc o Las Crónicas de Ramón Mntaner son algo que forma parte de nuestra cultura común. Que a esa comunidad en defensa de un tronco común se les llame Paises catalanes o Paises Provenzales o Romances. En conclusión. Se debe entender que no se trata de crear una entidad política sino una entidad cultural previa. Esta unión es solo para los temas que se asignan al destino global. en vez de ser lo principal. formas y maneras de hacer las cosas en cada pueblo. y el valencianismo entre ellas. o una ciudad así no tiene futuro. político. en ciudades populares para ambos pueblos. por valencianas y por 'catalanas'. en Castellón. es algo segundario totalmente. como catalán y catalanista apoyo totalmente las diferencias. de asociación para proteger su común cultura e historia. una voluntad de colectividad. pero no para imponer nada sobre las culturas. Unos Paisos Catalans que no tengan el centro de acción cultural. Palma. o como se quiera.El hecho unitario que nos une debe ser igualmente reconocido y apoyado. y que nuestro tronco merece una atención distinguida a la del castellanismo (sin olvidar su importancia también.