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Tralcao, 12 de julio de 2013.

Jueza Gloria Hidalgo Primer Juzgado Civil de Valdivia PRESENTE Muy respetada señora Jueza: La comunidad de Valdivia está a la espera del fallo que el Primer Juzgado Civil de Valdivia deberá emitir en la causa por la demanda de reparación del daño causado por las descargas de la Planta Valdivia de CELCO-ARAUCO. Hasta el momento, la atención principal de las autoridades, de la comunidad local y nacional, y de los tribunales de justicia, se ha centrado en los daños que la contaminación de CELCO-ARAUCO ha producido en el Santuario de la Naturaleza Carlos Anwandter, y en especial en los efectos sufridos por las especies más llamativas que habitan en dicho humedal, como es el caso de los cisnes de cuello negro. Como miembros de una comunidad aledaña al humedal, los habitantes de Tralcao también hemos sido afectados directos de este desastre ecológico. La presente tiene por motivo darle a conocer los impactos que este desastre nos ha causado a nosotros, los seres humanos que vivimos cerca del Santuario, a fin de que sean considerados al momento de redactar el fallo sobre la reparación de los daños asociados a este desastre. Desde que la planta de CELCO-ARAUCO comenzó a operar, hemos sufrido una serie de daños y perjuicios que han mermado considerablemente nuestra calidad de vida y han afectado nuestros derechos básicos. En primer lugar, está el daño al ecosistema, que nos ha afectado directamente de muchas formas. Poco antes de la entrada en operación de la planta de CELCO-ARAUCO, la comunidad de Tralcao había iniciado un programa de trabajo de etno y ecoturismo. Para ello se realizaron distintas inversiones en equipamiento e infraestructura, además de la correspondiente capacitación a la comunidad. Nuestro propósito era que Tralcao se convirtiera en un destino turístico dentro de la ruta de navegación fluvial que solía recorrer el Santuario del Río Cruces. La contaminación echó por tierra estos proyectos, y con ello las oportunidades de un desarrollo más sustentable para nuestra comunidad, conectado con las cualidades de nuestro entorno natural y nuestras tradiciones. Siempre hemos vivido en contacto con el río. En el río nos bañábamos, pescábamos, navegábamos. Por ello, la desaparición casi total de la flora y la fauna nativa y la contaminación de las aguas, han afectado profundamente nuestra forma de vida y la forma en que durante décadas nos relacionamos con el humedal. Ya no vemos ni oímos a los coipos, pollollas y cisnes que antes 1

abundaban. Ninguna de estas especies se ha recuperado. A ello se agrega que el color de las aguas ha cambiado drásticamente, pasando de un color claro, transparente, a un café oscuro, turbio. Ya no podemos usar las aguas. Ni siquiera podemos bañarnos en verano, porque el agua contaminada nos sigue produciendo alergias en la piel. Tampoco podemos pescar, como solíamos hacer, ya que los peces han desaparecido. El humedal, lleno de vida, es un desierto de aguas contaminadas. En segundo lugar, hemos sido afectados seriamente en nuestra propia salud. En particular, la contaminación atmosférica de la planta de CELCO-ARAUCO ha generado desde un comienzo cuadros respiratorios y alérgicos en nuestra población. Los médicos tratantes han atribuído directamente a la contaminación industrial producida por CELCO-ARAUCO muchos de estas enfermedades. Los episodios de contaminación atmosférica producidos por la celulosa siguen ocurriendo hasta el día de hoy. De hecho, durante el invierno del 2013 hemos experimentado varios eventos de contaminación por los gases de la celulosa, que han generado vómitos y enfermedades respiratorias, especialmente en los niños y ancianos. En tercer lugar, hemos sido testigos de cambios significativos en la salud de nuestros animales. Desde que CELCO-ARAUCO comenzó a contaminar nuestras aguas y nuestro aire, también hemos observado un aumento de las enfermedades que afectan a nuestros animales. En especial, ha habido un aumento de abortos en el ganado vacuno y en las ovejas. Estos abortos no responden a ninguna causa conocida, ya que los análisis del SAG han descartado sistemáticamente la presencia de brucelosis. Sin embargo, nadie nos ha explicado a qué pueden responder, y sospechamos de los pastos contaminados por la lluvia ácida producida por la planta de CELCO-ARAUCO. En cuarto lugar, nuestros cultivos se han visto gravemente afectados en su calidad y cantidad. El tamaño de las hortalizas se ha reducido, sus sabores han cambiado, y los volúmenes de producción han disminuído notablemente. Hemos visto cómo han proliferado los ataques de hongos y bacterias que atacan a las papas, las habas y la fruta. Junto a ello, ya no podemos decir que nuestros productos son ‘orgánicos’ aunque no usemos químicos para producirlos, ya que el ambiente contaminado en el que vivimos hace que lo que producimos tenga la sospecha de estar también afectado por la contaminación. Como resultado, hemos visto cómo nuestros productos, antes preciados por ser naturales, hoy son despreciados por venir de un sitio contaminado y peligroso para la salud humana. Sospechamos que estos cambios en nuestros productos agrícolas también se relacionan con los efectos que la lluvia ácida ha generado en el suelo y en las plantas. Lamentablemente, por razones que no comprendemos a cabalidad, estos efectos han sido escasamente atendidos por las autoridades y servicios públicos. A pesar de existir evidencia casuística significativa, ningún servicio público ni tampoco ninguna universidad, se ha interesado por investigar 2

seriamente estos cambios para despejar si están o no relacionados con la contaminación de CELCO-ARAUCO. Aunque esto para nosotros es evidente, pues los cambios apuntan todos a la contaminación del agua y del aire que, como es de público conocimiento, han sido causados por la planta de celulosa Valdivia, desde que comenzó a operar, en febrero del 2004. Sabemos que existen algunos estudios parciales realizados por el SAG, en el caso de los abortos que han afectado al ganado, y por el Servicio de Salud, en el caso de las aguas de pozo, pero desconocemos en detalle sus resultados y alcances. En suma, sentimos que ninguna autoridad se ha hecho cargo de nuestras inquietudes, ayudándonos a enfrentar estas incertidumbres sobre la forma en que la exposición diaria y constante a la contaminación del entorno en que vivimos, nos pueda estar afectando. Sobretodo nos preocupa lo que pueda pasar con los niños y jóvenes, que estarán expuestos a estos niveles de contaminación durante la mayor parte o toda su vida. En este entorno vivimos. Con la sensación de estar rodeados de aguas, aire y suelo contaminados, y de que las especies naturales que antes abundaban han muerto o desaparecido por la contaminación. Vivir de esta forma, sintiéndonos amenazados por lo que la contaminación nos pueda hacer, es desmoralizante. Tenemos la sensación de estar desprotegidos por las autoridades, y de no poder hacer mucho con nuestros propios medios porque no tenemos el conocimiento ni los recursos para comprender y estudiar seriamente lo que ha estado sucediendo. A esta incertidumbre se suma la presión que la empresa CELCO-ARAUCO ha generado en nuestra comunidad, intentando que aceptemos su dinero para compensar estos impactos a cambio de nuestro silencio. Sin embargo, hasta ahora podemos decir orgullosos que la comunidad de Tralcao ha preferido rechazar estas ofertas y mantenerse unida para enfrentar esta lucha por nuestra salud y nuestro futuro. Sabemos que puede no ser sencillo demostrar científicamente la relación entre los impactos que aquí hemos descritos y la contaminación causada por CELCOARAUCO. En muchos casos, se requerirán estudios y análisis especializados. Consideramos que tales estudios debieran ser incluidos entre las medidas para reparar los daños causados en nuestra comunidad, y en todas las comunidades afectadas, por la contaminación de la industria de celulosa. Asimismo, consideramos que también debieran considerarse entre los daños las pérdidas que hemos sufrido al desaparecer o restringirse severamente nuestras alternativas productivas. Con la esperanza de que se inicie pronto una etapa de reparación de los daños que la contaminación de CELCO-ARAUCO ha producido durante estos casi 10 años, día tras día, en nuestra comunidad, le saludamos y agradecemos su dedicada labor por establecer las responsabilidades involucradas en este emblemático caso de la historia ambiental de nuestros país.

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Sin otro particular, se despiden

Pedro Guerra Huechante Presidente Comunidad Indígena de Tralcao Pdte. Productores de Cerezas de Exportación

Eduardo Agüero Bustamante Coordinador de Org. Sociales de Tralcao Secretario de la Junta de Vecinos de Tralcao

Vladimir León Falfán Presidente Junta de Vecinos de Tralcao

Marcela Pangui Andrade Presidenta Locatarios Muestra de la Cultura y la Cereza de Tralcao

Salvador Andaur Lefno Pdte. Club Deportivo Independiente Tralcao

Santiago Martín Agregan Grupo Folklórico Tralcao Mapu

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