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CAMANALLI CAPITULO 2 ¡No me metas en tus problemas!

(Itzel)

Las puertas de aquel establecimiento de videojuegos se abrieron exactamente a las seis de la tarde ese día. Los jugadores que esperan impacientes por fin pudieron entrar, y el torneo de Kof estaba a punto de comenzar. Desde hacía ya dos años que había llegado a vivir a esta ciudad había tenido muchos pasatiempos como, la lectura, el deporte, visitar lugares interesantes de esta ciudad etc. Pero sin duda alguna, el que me tenía cautivada hasta ese momento era sin duda los videojuegos. El juego de Kof era el reto en ese momento. Todos los adolescentes de la ciudad estaban dispuestos a mostrar sus habilidades en tan interesante juego de peleas, y sin duda yo no me iba a quedar atrás. “Señorita muéstreme su número de registro por favor.” Con un tono muy gentil uno de los empleados me dijo en ese momento. “¿Numero de registro? No tengo ninguno.” Contesté un poco confundida por aquel hecho. “Entonces, ¿No, es ninguna competidora?” “Si, si lo soy.” “Bueno, entonces muéstreme su número de registro.” “No, tengo ninguno.” “Bueno, entonces tú no eres una competidora ¿Verdad?” “Si, si lo soy.”

Aquel empleado de ese establecimiento que hace poco había sido muy amable, en ese momento se comenzaba a impacientar. “Está bien, si es una competidora ¡muéstreme! su número, y no me haga perder el tiempo.” “Si, lo soy pero, no tengo el número de registro que me pide.” En esos momentos el empleado estaba que echaba lumbre y a punto de explotar del enojo; lo bueno fue qué en ese instante una de sus compañeras lo sujeto del hombro y lo tranquilizo. “Cálmate, yo me encargo.” Una empleada del establecimiento le dijo a su compañero mientras lo empujaba fuera de nuestra vista. La empleada se me acerco, y me comentó. “Escucha para poder participar en este torneo debiste de haberte inscrito semanas antes ¿lo hiciste?” Estaba muy sorprendida por ese inconveniente y no me quedo de otra que resignarme. “No, no lo hice.” “Me lo suponía, ¡Que boba eres amiga! Y ¡dime! ¿Eres buena jugando?” “¡Claro, que si soy la mejor!” Al escuchar esa respuesta la empleada sonrió, y sujetando mis manos me dio un tiquete con un número impreso. “¿Esto, es?” Muy sorprendida exclamé ante aquel gesto de generosidad que habían mostrado hacia mí. “Cada año en esta fecha muchos chicos se reúnen en este torneo para mostrar sus habilidades en este juego, hombre por aquí, hombres por allá, si todos los concursantes son chicos. Por ese motivo me emocione mucho cuando te vi y dijiste que ibas a concursar. De verdad me gustaría que ganaras y le dieras una lección a esos chicos ¡Si, Arriba las mujeres!” “Muchas, gracias.”

La empleada se colocó atrás de mí y me fue empujando, llevándome al centro de aquel establecimiento para regístrame y poder participar. La empleada del establecimiento de videojuegos se dirigió a su compañero de trabajo, lo sujeto del hombro y dijo: “Te apuesto la quincena completa a que esa chica va a ocupar un buen lugar.” “Está loca, ni si quiera se había registrado, es una chica muy descuidada y estoy seguro que quedara eliminada en el primer encuentro.” Su compañero le contestó. “No lo sé, tengo un presentimiento ¿Aceptas?” “Claro, porque no” Ambos empleados chocaron sus manos y la apuesta quedo cerrad a. A los pocos minutos del registro los bloques de competidores se habían decidido y el torneo empezaba. “¡¿Qué es esto?!” Exclamé, mientras veía una máquina de videojuego con unas palancas y botones que jamás en mi vida había usado. “¿Qué diablos dices?” ¿Ya te dio miedo o qué? El oponente que estaba al lado mío me dijo, mientras hacia un pequeño calentamiento con sus dedos. “Oye, ¿me podrías explicar cómo funciona esto?” In mediatamente un ¡Qué…! Se escuchó por todo el lugar y los espectadores comenzaron a reír. Mi oponente muy apenado volteo a verme “¡¿Te estás burlando de mi o qué?!” “No, no es broma ¡yo nunca había jugado con estos controles! Es diferente al de mí PLAYSTATION.” “Por supuesto que no es lo mismo estas son Arcadias, y los controles son diferentes.”

“¡No, me digas eso…!” Agarrándome la cabeza y con la mirada dirigida al techo solté ese fuerte grito que se escuchó por todo el lugar. “ja, ja, ja, ja “ Las carcajadas se escucharon nuevamente, mientras muy apenada volteaba a mirar a la empleada que había apostado por mí. “El encuentro comenzó y el combate entre Mai y Terry Había comenzado. Sin saber cómo manejar los controles adecuadamente trate de defenderme ante los letales combos que mi oponente me colocaba. Ni si quiera tuve tiempo de probar los controles y en unos cuantos segundos un Terry Bogar derrotaba a la encantadora Mai. “Lo siento pero esta victoria es mía.” Comentó mi oponente mientras se reía de mí desgracia. Sin saber que hacer volví a voltear ante la empleada que hace unos minutos me estaba apoyando. Y para mi sorpresa en esos momentos vi algo que no pude soportar más. Ahí estaba la empleada pagándole a su compañero la apuesta que para ella ya estaba perdida. El perder era algo que no podía soportar y el segundo peleador de mi equipo comenzó a combatir. Como era de esperarse no dure ni unos segundos ya que ni siquiera podía sacar un especial con la palanca de esa Arcadia. En tan sólo unos minutos mi encuentro en el torneo había terminado y no había ganado ni una pelea. Ese día fue uno de los más terribles que había pasado en mi vida y la vergüenza también era muy grande. “Demonios como pude perder en mi juego favorito.” La empleada del establecimiento se me acerco y con una tristeza en su rostro, sujeto mis manos. “Puedes venir a practicar cuando puedas y el siguiente año segura lo harás mejor.” Inmediatamente después dio un fuerte suspiro, dio media vuelta y se dispuso a seguir trabajando.

Aun enojada por lo que había ocurrido pase a un supermercado para comprar algo para la cena y después me dirigí derecho a casa. Ya en casa ese día después de darme un baño y tratándome de sacar ese mal sabor con una comida preparada que había comprado, me dispuse a arreglar las cosas para la escuela del día siguiente y a las once de la noche me dispuse a dormir. El viernes había llegado y la noche que pase fue terrible, sólo podía escuchar los ruidos de los botones en mi cabeza siendo apachurrados por ese chico que el día anterior me había dado una paliza de miedo, junto con sus risas y burlas. “Qué horror, no me dan ganas de ir a la escuela hoy.” Me comenté mientras me colocaba mí uniforme escolar, justo para irme a la escuela. Y no era para menos mi enojo, ya que toda la semana me habían pasado cosas terribles. Apenas hace unos días el lugar favorito donde iba a descansar después de las clases, quedo destruido por completo por la culpa de un chico que quería hacerse el héroe rescatando a una pequeña niña. “Valla, si no se hubiera metido ese chico todavía tuviera ese lugar para descansar.” Todos los días después de clases iba a ese lugar. Una vieja fábrica de zapatos, que hace años atrás había sido consumida en su mayor parte por el fuego. Era un lugar escalofriante para las personas comunes y corrientes de esta ciudad, pero para mí era el lugar perfecto para dormir un rato y pasar el tiempo. Incluso hace ya un tiempo intentaron derribarla por completo, para poder levantar un centro comercial en su lugar; sin embargo no pudieron hacerlo, gracias a que utilizando mis influencias lo evite por completo. Y ese día de lunes, un fuerte grito me despertó por completo. Al levantarme y al dirigir mi mirada a la planta baja, pude observar como una pequeña niña que corría con todas sus fuerzas tratando de escapar de ese horrible Cóyotl que la perseguía. Al intentar escapar de él, la niña resbaló y se pegó en la cabeza perdiendo el conocimiento por completo. El Cóyotl la sujeto de un pie y se dispuso a llevársela arrastrándola por el piso de aquella sucia fabrica. “¡Diablos porque te pasas de listo! ¡Te voy a patear el culo por haberme despertado!”

Inmediatamente me levanté y me propuse atacar aquella criatura, y en ese instante apareció en escena ese chico. Delgado y de cuerpo marcado, vistiendo unos pantalones de mezclilla negro, camiseta sin mangas y utilizando una varilla como si de una espada se tratara. Aquel chico se disponía a enfrentarse a la criatura por sí sólo. “¡Valla!, te ves fuerte veamos que puedes hacer.” Después me escondí detrás de uno de los pilares y me dispuse a ver esa pelea. Una pelea muy interesante; ya que era impresionante ver como un chico común y corriente se enfrentaba a un ser muy superior a él. Aunque al principio el chico perdía ante esa criatura, en un instante saco fuerzas quien sabe de dónde y logro derrotarla por completo. “¡Qué bien!, ¡me sorprendes chico!” El héroe de aquel momento ya exhausto por su pela contra ese Cóyotl, no tenía posibilidades contra otros tres que aparecieron frente a él. “¡Qué desagradable! si no te hubieras interpuesto yo hubiera arreglado esto sin tantos problemas.” Después me lancé a derrotar a las demás criaturas. Poco después y sin ningún problema para mí estaba en un enfrentamiento contra el líder de los Cóyotl, mientras el chico escapaba con la niña en brazos. Disgustada por haberme ensuciado mi preciosa chamarra con la sangre de esas criaturas, rete al líder. “¡Vamos date prisa y terminemos con esto, que ya me estoy aburriendo!” En ese instante bostecé de aburrimiento. El gigantesco Cóyotl se levantó y muy furioso dio un fuerte salto haciendo que el techo cayera hecho pedazo. Dispuesto a golpearme con sus gigantescas patas queriéndome aplastar con ellas como si de una tortilla me tratase, la criatura dio su golpe final. Pero, para ese momento yo ya me encontraba arriba de su cabeza y lo golpeé con uno de mis poderosos ataques justo en la cabeza, haciéndolo caer al piso, destrozando toda la vieja fábrica.

En ese instante contemplaba la destrucción de aquel lugar, que por varios meses fue un lugar tranquilo y solitario donde podía descansar de las aburridas clases. Y de esa manera ocurrieron las cosas, como ya lo dije había sido una semana terrible para mí. Las clases de mi escuela comenzaban a las ocho y treinta de la mañana y el uniforme era necesario ya que era una preparatoria privada y de renombre en la ciudad, incluso para poder estudiar en esa escuela necesitas o un buen promedio o el dinero suficiente para pagar los contactos. Momentos después ya me encontraba entrando clases. La puerta se abría en el salón 2-b y la maestra encargada del grupo por fin aparecía después de veinte minutos de retraso. La profesora de 28 años de edad, un cuerpo bien formado, cabellera larga, de tés blanca y vistiendo una provocativa minifalda fue la encargada de nuestro grupo ese semestre. La maestra dejo sus libros sobre el escritorio, se arregló sus ropas y se dirigió a la clase con esa voz sensual que a más de un chico hizo venirse en sus pantalones. “Buenos días queridos alumnos, perdonen mi retraso pero, tenía que esperar a que sus tutores estuvieran completos.” El maravilloso paisaje que en esos momentos contemplaba por la ventana interrumpido por esas palabras. “Tutores.” se vio

“Si, Itzel no te acuerdas que hoy es la firma de boletas del semestre”. Mi compañera Ketzalli que se sentaba justo detrás de mí me susurro con esa calidez que la caracterizaba. “No, no lo recordaba ¡Demonios! de haberme acordado no hubiera venido el día de hoy.” Ya con la frente tocando la tabla del pupitre y rendida de aburrimiento le dije esas palabras a mi compañera. “Ketzalli, la compañera más popular del salón de clases, me dio unas palmaditas en la espalda y comento. “Si, ya sé que estas cosas te causan a aburrimiento pero, es muy importante que un familiar tuyo venga a ver tus calificaciones, sobre todo tu la alumna con el promedio más alto de la escuela.” “Pasen señores”. La maestra invito a pasar a los tutores.

La sexy profesora tomó su lista y comenzó a pasar asistencia. ”Por favor cuando diga el nombre de su alumna contesten presente.” Los nombres comenzaron a llover e inmediatamente levante la mirada para observar a los familiares de mis compañeros de clases. Y justo en ese momento mis ojos se encontraban con la persona que jamás me hubiera imaginado ver ese día. Vestido de un traje negro muy elegante, zapatos bien boleados y observándome sorprendida mente, aquel chico que días a tras había sido la causa de una de mi desgracias, en esos momentos aparecía a unos metros de mí. “¡Rayos!, ¿y ese que hace aquí?” Rápidamente volteé mi cabeza hacia la ventana tratando de esconderme de la mirada de ese chico. La lista de asistencia se seguía pasando y justo cuando fue pronunciado ese nombre mí compañera Ketzalli soltó ese grito. “¡Por aquí Yaotl!” Así es Yaotl es el nombre de aquel chico. Podía recordarlo claramente en ese momento ya que ese día me lo grito con una voz tan fuerte que se escuchó hasta el otro estado. La lista de asistencia termino y Yaotl se acercaba hacia la tierna Ketzalli que lo seguía llamando. Con una ironía en ese momento trate de no poner atención hacia ese chico, pero cuando volteé la mirada, ahí estaba parado justo al lado mío. “Hola, nos volvemos a ver trenzas bonitas.” “De qué demonios hablas no te conozco ¡lárgate! Y ¡no molestes! Acepto que en ese instante no fui muy amable con Yaotl e incluso me mostré muy grosera pero, era lo mejor en ese momento ya que no quería tener ningún contacto con él. Debido a que si empezaba a hacer amistad con ese chico, iba a ser muy problemático para mí. La sexy maestra fijo su mirada hacia nuestra fila y nuevamente con esa sensual voz se dirigió hacia mí.

“Hay tutores de todos los alumnos menos de ti Itzel ¿Tienes algo que decir linda?” “No, él director ya se lo había mencionado. No tengo ningún familiar que venga, y además eso no es importante.” “Hay, pero que linda eres dime ¿no quisieras ser mi hija?” Fue la chistosada que la maestra dijo. Haciendo me sonrojar de la vergüenza y haciendo que todo el salón se llenara de risas. Yaotl también riéndose se acercó a mí y me susurro “Itzel es tu nombre, no lo olvidare.” En ese instante Ketzalli sólo se rascaba la cabeza tratando de entender que ocurría en ese momento. “Qué problema. De quince grados que hay en la escuela y veinte cinco alumnos por cada grado, porque justo en este salón tenía que encontrarme con ese chico.” Y una hora después. La manecilla chica del reloj justo en el número diez y la grande en el número doce decía que la junta había acabado. Después cuando la maestra dio la despedida a los tutores, corrí fuera de ese salón de clase, empujando y barriendo con todo aquel que se me pusiera enfrente. Sólo bastaron veinte segundos para pasar del salón de clases a la salida de la escuela, claro sin antes arrollar en mi trayecto a decenas de alumnos que salían disparados por toda la escuela. Pero el cometido estaba hecho, por fin pude evitar el encuentro con Yaotl. “Diablos, no sé porque tengo que huir de ese chico eso es vergonzoso.” “¡Claro que lo es Itzel!” Parado por encima de la barda escolar estaba el director de la escuela, que había sido testigo de ese vergonzoso acontecimiento. “¡Director! ¿Qué hace ahí parado?” “Sólo contemplando a los alumnos de mi escuela.” “No me diga.”

“Dime Itzel me han comentado que no has hecho muchos amigos ¿es verdad? “Ese, no es asunto suyo.” El director se agacho y dio un gran salto dando tres vueltas gimnásticas en el aire y caer justo frente a mí. Inmediatamente me soltó ese poderoso golpe que salió de su cintura y que todo buen peleador ocupa. Claro para mí no fue nada difícil parar su ataque, ya que a pesar de ser un sujeto fuerte todavía no estaba a mi nivel. “No debería de maltratar a sus alumnos profesor.” El director de la escuela soltó su puño que en ese momento se encontraba sujeto de mi mano y retrocedió dos pasos. “La Juventud es algo tan maravilloso, que me hace querer volver a esos años de rebeldía y desenfreno.” El director que en esos momentos tenía unos 27 años más o menos; digo más o menos porque a hora que recuerdo nunca le pregunte cuál era su edad, era alguien que para ser muy joven ya se había ganado el respeto de mucha gente, entre profesores y directivo de las instituciones. Y eso lo hacía un personaje muy respetado, no sólo en nuestra institución si no en el ambiente escolar del estado. “Pero que dice, habla como si fuera un anciano.” Con el mal carácter que en ese momento me traía le dije al director que estaba perdido en sus pensamientos con sus ojos contemplando las nubes del cielo. “Es cierto y tú también lo pareces, así que deja de ser tan gruñona y ¡Ve a conseguirte un novio! Ja, ja, ja.” Después de reírse por unos momentos, de un salto regreso a la barda y se fue caminando, no se tal vez burlándose de mi cara color jitomate que me había dejado en ese momento por lo bochornoso de sus palabras. “Maldito director, tan payaso como siempre.” “Eres muy rápida trenzas bonitas.”

Una voz se dejó escuchar por la puerta de salida de la escuela. “¡Tu otra vez!” “Ya te lo había mencionado una vez y en el salón de clases lo escuchaste nuevamente. Sin embargo, me presentare como es debido. Mi nombre es Yaotl, gusto en conocerte poderosa Itzel. Poderosa Itzel si se oía bien debo admitirlo, en esos momentos Yaotl se había ganado mi atención. “Los halagos no te llevarán a ningún lugar sin embargo, te escuchare, ¿qué es lo que quieres?” Yaotl se acercó serenamente, saco sus manos de su bolsillo y me dijo. “Necesito pedirte un favor.” “¿Qué clase de favor?” Respondí. “En estos momentos no podemos hablar pero mañana pasare por ti después de clases y platicaremos en algún lugar ¿De acuerdo?” No me dio tiempo de responder y Yaotl inmediatamente dio media vuelta y salió corriendo. “DIABLOS ESTE CHICO ME BA ATRAER MUCHOSPROBLEMAS.” Y al día siguiente... Era sábado y el calor estaba insoportable ese día. Para poder huir de ese infierno la gente buscaba lugares frescos donde refugiarse. Todos los comercios de la ciudad tenían al máximo sus aires condicionados y el lugar donde nos encontrábamos Yaotl y yo no era la excepción. “¿Desean ordenar algo más? La mesera de esa nevaría nos dijo.

“No, con el agua es suficiente.” Contesto Yaotl mientras yo absorbía por el popote la sabrosa agua de Chía de sabor limón. “¡Ahhhhhh…! ¡Esto es lo mejor para el calor!, ya me siento más fresca.” “Si tienes razón es un día muy caluroso.” “Todavía no te recuperas de tu mano.” “No me duele demasiado pero, será mejor que siga vendada unos días más.” “Y la niña que ayudaste ¿está bien?” “Su nombre es Meyalli, y si está bien en estos momentos; aunque tú fuiste la verdadera heroína ese día.” “Si, estas en lo correcto, de no ser por mí, tanto tú como ella estarían muertos en estos momentos.” “Gracias por la modestia.” Respondió Yaotl con una pequeña riza que salió de su cara. Ese día Yaotl pasó a mi escuela como él lo había dicho un día antes. La verdad es que ya sabía cuál era el objetivo de aquella invitación a la heladería. “Escucha chico aunque me hallas invitado esto no cambia nada, te queda claro. ¡Solamente una pregunta! ¡Entendiste!” En ese momento mi cara ya estaba justo a unos milímetros de la suya, tratando de meterle algo de miedo. “Sólo una pregunta.” Con un gesto de sorpresa respondió Yaotl a las palabras que sorpresivamente escuchara. “A si es hay ciertas cosas que una persona como tú no debe de saber.” “¿Alguien como yo?” “Pero debido a tu valentía y a que has sido amable, sólo responderé a una de tus preguntas y esta charla acabara ¿de acuerdo? Me senté de vuelta en mi asiento y volví adsorber mi agua de Chía que estaba a punto de acabarse.

El pobre Yaotl sólo se quedó pensando por un momento. La verdad es que no se esperaba algo así; pensaba que iba hacer algo muy fácil y que le iba a responder todas sus dudas ¡Qué tonto! Yaotl cruzo sus brazos y respondió. “De acuerdo pero mi intención no era interrogarte en lo absoluto; aunque si tenía pensado hacerte un par de preguntas. A hora que si las cosas son de esa manera sólo quiero que contestes a esto:” “CRES QUE ALGUIEN COMO YO LLEGUE A HACER TAN FUERTE COMO TÚ.” De muchas dudas que posiblemente rondaran por su cabeza ese día, debo de admitir que su única pregunta me sorprendió mucho. El agua por fin se había acabado y coloque el bazo sobre la mesa. Al mismo tiempo lo mire fijamente a los ojos he incluso pude ver unas gotas de sudor que resbalaban de su mejilla y no creo que hubiera sido por el calor. Después con una sonrisa burlona y girando mi cabeza contesté: “Eso es imposible, un humano ordinario como tú no llegaría acercarse ni a la cuarta parte de mi fuerza.” “Ya veo entones p…” “¡Basta! Te lo había dicho antes, solamente una pregunta eso era todo.” “Estoy consciente de eso y mi pregunta ya la respondiste. A hora lo que te voy a pedir es un favor. Espero que también puedas concederme uno.” “Ahora quieres un favor, eso ya es mucho pedir.” “Desde, que era pequeño yo he podido v...”. En ese instante lo interrumpí porque tenía algo importante que pedir. “Espera antes de que sigas ¿puedo pedir otra agua? ¡Ya se acabó la mía!” Unos minutos después la mesera volvió con otro bazo gigante de agua y esta vez era sabor tamarindo.

Yaotl se tomó la mitad de su vaso de agua lo dejo sobre la mesa y siguió en lo que se quedó. “Como te decía desde pequeño he tenido el don de ver fantasmas y ese tipo de cosas raras igual que otras personas. Yo vivía con mi madre en una casa que mi padre nos dejó antes de que partiera o más bien dicho nos abandonara, y se fuera alejándose de nosotros.” “Eso es muy triste.” “Bueno, eso ya paso. En ese días mi madre no estaba consciente de mi habilidad, aunque ella también era especial.” “Tu madre, ¿también podía verlos?” “No estoy muy seguro de eso pero, siempre me decía que un hombre no puede escapar de su destino y que el mío, no iba hacer muy sencillo. Y ahora entiendo porque me lo decía.” Inmediatamente después la puerta principal de aquella nevaría se abrió y un hombre entraba por ella. “Buenas tardes jóvenes” Con un tono elegante un hombre gordo y bien vestido daba las buenas tardes a todos los adolescentes que se encontraban en el establecimiento. “Buenas tardes jefe.” Contestaron las empleadas del lugar. La Nevaría situada a unos metros de la escuela era el lugar donde la mayoría de los estudiantes se reunían; ya sea para refrescarse, estudiar, platicar o simplemente encontrarse después de clases. Un lugar agradable y amplio, siempre atendido por bellas chicas trabajando tiempo parcial. Y ese hombre era el dueño de toda la cadena de nevarías con el mismo nombre. Yaotl interrumpió su historia por unos momentos y con la mirada fija hacia la calle, después de unos segundos de silencio siguió con la conversación. “Por esa época me ocurrió un acontecimiento no muy agradable con un espíritu, qué para mí fue muy difícil de asimilar. Sin embargo, después de ese acontecimiento deje de ver apariciones y conforme pasaban los años pensaba que no volvería a vivir algo parecido, hasta ese día.”

Al escuchar esa historia contada tan seriamente no tuve otro remedio que poner atención a sus palabras.” Debió de ser algo muy fuerte para ti.” “Bueno, si lo comparo con lo ocurrido hace unos días, aquello ya no me suena tan aterrador. Ahora esto es lo importante. Desde ese día mi pequeño don volvió nuevamente a mí, y no sólo eso sino que regreso multiplicado.” “Multiplicado” “A si es, ya sea en la escuela, en la calle, en el tren, en todas partes puedo ver y sentir a los espíritus y almas en pena que habitan la ciudad.” Yaotl alzo su brazo y señalo por una de las ventanas fuera de aquel gran establecimiento. “Como esa muchacha que esta flotando fuera de aquí.” A unos metros de la entrada de esa enorme nevaría, los automóviles transitaban uno tras otro. Las personas que cruzaban por ahí ni si quiera notaban la presencia que yacía a lado de ellos. Los ojos tan rojos como la sangre de una chica que flotaba varios centímetros en el aire se dejaba ver, ante la mirada fija de Yaotl que hacía ya varios minutos había podido percatar. “El fantasma de una muchacha, ni yo me había dado cuenta. Bueno eso es normal ya que no pongo atención a esas pequeñeces.” Con una actitud arrogante le dije después a Yaotl. “Si, eres alguien misteriosa, me alegro de a verte conocido Itzel.” “¿Ya no soy la poderosa Itzel?” “JAJAJAJAA…” Ambos reímos. “pumm...” Nuestra conversación que ya había durado varios minutos se vio interrumpida por un fuerte estruendo. Las ventanas de la nevaría explotaron, causando una ráfaga de vidrios que salieron disparados como balas, hiriendo a varios de los cliente que corrían para salir de ese lugar.

Los gritos de la gente todavía se escuchaban y para colmo mi uniforme se había ensuciado de helado y agua de todos sabores. Yaotl apenas se había alcanzado a cubrir su rostro con sus brazos, sin embargo estos ya se encontraban sangrando por los vidrios que se habían clavado en ellos. “¿Estás bien?” Preguntó Yaotl. No tuve tiempo de responderle porque en seguida justo de tras de mí, la escalofriante presencia de esa muchacha llamo mi atención. Con unos ojos que proyectaban un odio terrible y una ira que no se calmaría tan fácilmente, el fantasma de aquella muchacha hacia su aparición en el establecimiento. El fantasma con la mirada fija hacia la barra apretó sus puños y gritó “Eres malo ¡Debes morir! ¡Debes morir! ¡Debes morir!” Enfadada por lo que le había sucedido a mi uniforme escolar me levante de forma instantánea de la silla. “¿Qué diablos dice esta chica?” Yaotl también se levantó “Es el fantasma de la muchacha que llevaba poco tiempo mirando hacia acá. Debe de estar muy enojada para causar este alboroto.” “Si, eso creo.” La muchacha ni siquiera nos mostraba atención en esos momentos, ya que su objetivo estaba muy fijo en una persona en especial. La puerta detrás de la barra se abrió y el dueño del establecimiento salió corriendo para ver qué había ocurrido en su negocio. Pero para ese momento todas sus empleadas ya habían abandonado el lugar y sólo nos encontrábamos Yaotl y yo ante sus ojos. “¿Qué ocurrió aquí? ¡Esto es un desastre! ¡ ¿Quién es el culpable de todo esto?” Al momento de escuchar esa voz el fantasma de la chica inmediatamente voló a una gran velocidad hacia el dueño. El pobre hombre gordo ni se imaginaba lo que iba a ocurrir en esos momentos y por su puesto ni yo tampoco.

La chica rápidamente sujeto al dueño con sus dos manos, colocándolas justo en su cuello y a los pocos segundos después comenzó apretar con gran fuerza dispuesta asfixiar al sujeto. “¡Ha, ha, ha!,” El pobre hombre no podía ni gritar por la forma en la que estaba sie ndo atacado. Yaotl, se encontraba sorprendido ante lo que estaba presenciado. “¿Qué ocurre? ¡Lo va a matar!” “Si, parece que ese es su objetivo” Muy tranquilamente le respondí al asustado Yaotl. “¿No piensas ayudarlo?” “Eso, no me corresponde.” “Pero, si no lo ayudamos ese hombre va a morir.” “Si tanto quieres ayudarlo ¡Ve tú!” Los ojos rojos de la muchacha se llenaban más y más de un rencor horrible y rápidamente tiro al sujeto al piso, para después seguir con su brutal ataque con más fuerza, mientras se repetía las mismas palabras una y otra vez. “Eres malo! ¡Debes morir! ¡Debes morir! ¡Debes morir!” No era que no me importara lo que ocurría en ese momento, pero estaba segura que alguien lo ayudaría pasara lo que pasara. “De acuerdo, yo lo haré.” Aun con sus heridos brazos por los vidrios que se le habían incrustado. El valiente Yaotl olvidaba el dolor y se disponía a jugar al héroe nuevamente. Decidido a ayudar al dueño del establecimiento que ya su rostro estaba completamente morado, Yaotl corrió y soltó una patada con toda su fuerza. Pero la potente patada fallo su objetivo y sólo se pudo ver como traspasaba él cuerpo de esa chica fantasma sin causarle ningún daño en lo absoluto.

La cara de sorprendido de Yaotl me recordó al de un jugador de fútbol que una vez vi por la tele, en donde a un cuándo sin haber un obstáculo ante él, el jugador fallaba al pegarle al balón, dejando escapar un gol seguro ante la sorpresa de sus compañeros. “¿No le di? ¿Cómo es posible?” El dueño del lugar se movía desesperado por tratar de respirar y también por entender que era lo que ocurría. Esto debido que al ser un humano ordinario no podía ver a su agresor. Reaccionando veloz mente Yaotl apretó su puño y soltó otro golpe directo a la cabeza de la chica fantasma. Pero, el resultado fue el mismo y la chica ni siquiera le tomaba atención a Yaotl. “¡No, puede ser! ¡No, la puedo tocar! No puedo negar que Yaotl es un chico muy valiente, pero en ese momento le faltaba mucho por aprender; y de hecho ese era un gran problema para mí. Sólo unos cuanto pasos me bastaron para llegar ante ellos y solucionar el problema. De una fuerte patada directa a su estómago la chica fantasma salió volando varios metros chocando violentamente con la cocina. “Ya está, ¡a si se golpea un fantasma!” Con mi actitud arrogante que en esos momentos me caracterizaba le presumía a Yaotl que no dejaba de sorprenderse. Al escuchar mis palabras Yaotl no tardó mucho en darse cuenta cual había sido su error. “¿Un fantasma? ¡Verdad!” “Él ser con él que te enfrentaste el otro día era un ser vivo. Por lo tanto tenía materia. Sin embargo, un fantasma es sólo un espíritu carente de materia, y por lo tanto no pertenece a este mundo; así que es obvio que no puedes tocarlo ¡Tonto!” “Pero, ¡Tu si pudiste golpearla! Y no sólo eso, ella también pudo atacar a un ser vivo a pesar de ser un ser sin materia física. ¿Por qué?” “¡Cállate! ¡Sólo molestas! ¿Olvidaste lo que te dije antes?”

“¿Olvidar?” “Una pregunta ¡Eso era todo!” “Si, ya lo recordé.” Inmediatamente la chica fantasma se incorporó nuevamente y fijo su mirada justo a mí persona, mientras el pobre hombre trataba de respirar nuevamente. Los ojos de la chica fantasma desprendían más coraje que hacía unos momentos, y esta vez el objetivo iba hacer yo. “¡No te metas bruja!” La chica fantasma gritó. “¿Bruja? ¡Cómo te atreves a hablarme de esa manera espíritu chocarrero!” “¡Eres una fea bruja!” La chica fantasma gritaba provocándome todavía más. No podía permitir que un ser inferior a mí me gritara de esa manera y la verdad, en esos momentos ya estaba perdiendo la paciencia. Mientras me hacía de palabras con aquel fantasma Yaotl ayudaba a levantar al dueño qué todavía no recuperaba el aliento. Al mismo tiempo otro fuerte estruendo se escuchó y las mesas y sillas salían volando por los aires, haciendo aquel lugar muy peligroso si no querías que te volaran la cabeza. “¡Deja de causar problemas!” Le dije a la chica fantasma que había sido la causante de aquel alboroto. Segundos después aquel espíritu se lanzó a mí tratando de sujetarme del cuello. Como era de esperarse justo antes de cumplir con su cometido, la sujete de sus dos manos quedando su cuerpo descubierto justo frente a mí y rápidamente solté una fuerte patada directo a su pecho haciéndola volar a lo lejos, chocando contra una de las mesas que todavía estaban en pie. El dueño del establecimiento por fin había recobrado el aliento.

“¿Qué pasa? ¿Qué está ocurriendo?” Decía el pobre hombre asustado y confundido por lo ocurrido. “¿Se encuentra bien? Respondió el Inocente Yaotl. El hombre no sabía cómo reaccionar y rápidamente empujando a Yaotl, corrió para escapar de ese lujar. En ese momento la chica fantasma se interpuso en su camino sujetándolo de la cabeza y estrellándolo directo al suelo. El hombre quedo inconsciente al instante por el fuerte golpe recibido y tanto Yaotl como yo no pudimos evitarlo. Con una sonrisa macabra en su rostro la chica fantasma se disponía a acabar con el hombre “¡Debes morir! ¡Debes morir! ¡Debes Morir!” “¡Lo va a matar! ¡Debemos hacer algo!” Gritaba Yaotl corriendo hacia la chica fantasma. “Que problemático”. Me dispuse a atacar también pero, un fuerte grito se escuchó de uno de los rincones del lugar y tanto Yaotl como yo frenamos nuestra carrera. “¡Mátalo! ¡Mátalo! ¡No merece vivir ese bastando!” Otra chica que al parecer había quedado escondida en ese momento apareció en escena, dándole órdenes a la chica fantasma. La nevaría que hace unos momentos atendía a varios chicos de la escuela después de clases, en esos momentos se encontraba camino a la destrucción. Aquellos jóvenes que disfrutaban de una agradable tarde, ya para esos momentos escapaban de ese lugar aterrados por las explosiones causadas; mientras tanto dentro del lugar, una de las empleadas gritaba feroz mente con su rostro cubierto por las lágrimas que brotaban de sus tristes ojos. Asombrado a lo que escuchaba y veía en ese momento, el sorprendido Yaotl le preguntaba a la otra chica en escena. “¡¿Quién eres tú?! y ¿porque dices esas palabras?” “¡Cállate!... Entrometido ¡Como se atreven a interponerse en nuestra venganza! “Con voz de mando gritó la nueva chica en escena. “¡Venganza!” Exclamé también sorprendida por las palabras de esa chica.

En ese momento todo estaba claro para mí y las cosas comenzaban a tomar sentido. Con una actitud tranquila camine directo a la chica fantasma que todavía seguía con sus intenciones de matar al dueño. “Ya veo, así que tú fuiste quien la invoco ¿No es así? Una de las razones para que un alma no pueda descansar es tener algo inconcluso por hacer. Un motivo que todavía una su espíritu a esta dimensión. Y si en su camino al más allá es invocado por alguien que en su vida allá tenido un fuerte vínculo, puede incluso intervenir en el mundo de los vivos y cumplir con lo pendiente.” “¿Qué dices?” Yaotl escuchaba atentamente. “¡Tú tampoco te metas bruja!” Gritó la chica. “Tú también ¡Imbécil! Como te atreves” Bueno en ese momento llegue a mi limite y justo frente a la chica fantasma con todo mi enojo solté una fuerte patada directo a su mejilla y nuevamente la chica fantasma voló en dirección a la otra chica. “Eres una maldita” Inmediatamente la nueva chica se agacho y con lágrimas en su rostro, sujeto a la chica fantasma abrazándola con fuerza. “¿Estás bien?, hermana.” “¡Hermana!” Yaotl no dejaba de sorprenderse. “¿Cómo es posible? Ella si puede tocarla.” Yaotl se comentaba mientras veía a la chica fantasma muy sumisa ante su hermana. En ese momento levante al dueño y se lo acomode a Yaotl en su espalda. “No sé qué daño les causo este sujeto para lastimarlas de esa forma pero no puedo dejar que asesinen a esta persona. ¡Será mejor que se detengan en su intento!” La chica que había aparecido hace unos momentos alzo su mirada hacia mí y me dijo. “Tú qué sabes, ese hombre nos engañó a mi hermana y a mí, es un ser despreciable y el que merecía morir era él, no mi hermana.” “A que te refieres.”

“Hace un año aproximadamente entre a trabajar en este lugar. Era un trabajo que me ayudaba a sostener mis estudios. Todo iba bien hasta que conocí a ese hombre. Desde que lo trate, él mostraba ser una buena persona, siempre me apoyaba cuando algo me salía mal, y mostraba ser un jefe ejemplar. De esa manera se ganó mi confianza y en unos cuantos meses ya nos habíamos hechos novios.” “¿Novios? Te enamoraste de este señor” Interrumpió Yaotl. “Si, así es, me enamore de él. Aunque no era bien visto por la gente y era la primera vez que tenía este sentimiento yo lo amaba profundamente, y estaba realmente enamorada.” “Y ¿qué ocurrió?, para que todo cambiara.” Le pregunté a la chica. La chica no podía con aquel dolor que yacía de su profundo ser y bañada en llanto continúo con su relato. “Fue hace tres meses, en el momento que conoció a mi hermana mayor. En esos momentos ella no savia que él era mi novio. Era algo difícil de contar debido a la diferencia de edad y no savia como revelárselo. Y cuando menos lo operaba ocurrió, mi hermana y él se habían hechos novios.” “¿Pero, que miserable?” Volvió a interrumpir Yaotl. “Al ver a mi hermana tan emocionada, no pude estropear su felicidad y aunque me doliera muchísimo decidí terminar mi relación. La verdad mi hermana y él hacia una mejor pareja, ya que no había mucha diferencia en su edad. Pero, una noche mi hermana llego llorando a casa, y se encerró en su cuarto. No sabía que había ocurrido para que llorara de esa manera. Me costó mucho trabajo lograr que me contara lo ocurrido, y lo que me contó realmente me lastimo todavía más.” “Déjame adivinar lo encontró con otra mujer.” Le comenté. “Si, eso fue. Esa misma noche me llene de valor y le conté mi relación que había tenido con él, una relación que mi hermana había ignorado por mucho tiempo. Mi hermana muy enojada salió de casa dispuesta a reclamarle por su cobardía. Yo también salí y la seguí, y cuando llegamos a su casa, unos sujetos le estaban propinando una fuerte golpiza. Al parecer, los hermanos de otra muchacha que había enamorado se habían enterado que

tenía otra mujer y no pensaban perdonarlo. En ese momento no pude soportar esa escena y no sé por qué corrí directo ayudarlo. Uno de los sujetos saco una pistola y se disponía a dispararle, pero él muy cobarde se levantó asustado y aprovechando la situación se escondió tras mi espalda usándome como escudo. Mi hermana se aterro y gritaba que me soltara que era un cobarde, pero no hizo caso, lo único que le importaba era salvar su vida, sólo eso le importaba al muy cobarde. En ese momento el agresor con el arma se dispuso a disparar. Mi hermana corrió para quitarme del conflicto, y lo logro, pero ese cobarde (Señalando al dueño) se escondió detrás de mi hermana también, ocasionando que el disparo proyectara sobre ella.” La chica seguía llorando mientras escuchábamos esa triste historia. De pronto la chica fantasma se soltó de su hermana y se levantó lentamente. “A si es, ese miserable hizo que me asesinaran, no sólo jugo conmigo sino con la inocencia de mi pequeña hermana. No me importa si voy al infierno, pero tengo que llevarlo conmigo pase lo que pase. Él no debe seguir viviendo ¡Debe morir! ¡Debe morir!” El dolor de un alma en pena se podía sentir por todo el lugar, era algo muy triste pero, lamentablemente no se podía hacer nada ante lo ocurrido. La chica fantasma saco todo su rencor y comenzó a expulsar toda la furia que su alma tenia. Por unos momentos su poder creció a un nivel difícil de controlar, y el lugar se estremeció nuevamente haciendo que las personas que querían entrar a ver qué ocurría se regresaran corriendo. Yaotl también miraba con una tristeza a la chica fantasma y sentía lastima por ella. “No puedes hacer nada para ayudarla, si esto sigue así se condenara para siempre”. “¡Cállate Yaotl! Tú no sabes nada.” Real mente estaba muy furiosa, ese era él tipo de cosas en las que no quería involucrarme. “Es una lástima, pero no puedo ayudarla, eso solamente lo puede hacer un EXORCISTA.” “¿Un exorcista?” Preguntó Yaotl. Las cosas se me salían de control conforme los segundos pasaban y era momento de terminar con todo esto.

Con una gran rabia en su interior la chica fantasma fijo su mirada nuevamente en el dueño. Yaotl rápidamente tomo guardia para tratar de proteger a la persona en su espalda y el ataque comenzó. “¡Morirás!” Exclamó la chica fantasma. En cuestión de segundos la fantasma llego hasta Yaotl y con sus dos manos rápidamente trato de apoderarse del dueño. Yaotl instintivamente trato de propinarle una fuerte patada directa al rostro pero; tal parecer se le había olvidado un detalle muy importante “Demonios no le di” Dijo Yaotl. La patada de Yaotl había vuelto atravesar el cuerpo de la chica fantasma y esta aprovechó para cumplir con su cometido. El pobre Yaotl cayó de rodillas al piso mientras la fantasma sujetaba al dueño con sus dos manos a unos cuantos centímetros despegada del suelo. Todo ese alboroto hizo que las personas que se encontraban fuera del destruido lugar no tuvieran el valor de entrar ni si quiera por curiosidad. Como ya lo había mencionado antes, era momento de ponerle fin a esto. A una gran velocidad llegue directo a los dos cuerpos. Agachada justo debajo de la chica fantasma, y con un golpe de mi brazo izquierdo directo a los suyos, hice que soltara al dueño. Mientras iba soltando al dueño, rápidamente la sujete de su largo cabello negro y como si fuera una muñeca la jale tan fuerte que casi le arranco la cabellera. El transparente cuerpo de la chica fantasma cayó a mis pies girando por un segundo en el reluciente piso de aquella nevería y a los pocos segundos yacía a mis pies forcejeando para que la soltara. “¡Suéltala! ¡No la lastimes! Gritaba llorando la hermana de la chica fantasma. “¿Qué no la lastime? Como te atreves a decirme eso, si la per sona que más daño le a causado ¡has sido tú!” Le contesté. Al escuchar esas palabras la hermana quedo en tremendo shock. “¿Por qué dices eso?” Con voz temblorosa preguntó la confundida hermana. “El fuerte vínculo que tu hermana y tú compartían era algo fuera de lo normal; aun que esos casos se dan mucho en los hermanos. En el momento que su alma llena de rencor no

alcanzo la paz debido a ese suceso, trato de buscar la forma de comunicarse contigo, y ese fue el momento en el que tú intervienes. Con tu alma consumida por él odio fuiste capas de abril una brecha entre tu hermana y tú. Bueno esta es la consecuencia.” “Yo... ¡Sólo trato de que cumpla con su venganza para que pueda descansar en paz!” “¡Mentira! Tú sólo la estas usando. “¡Como te atreves! “¡Cállate! Debido a tu debilidad no fuiste capaz de matar a ese hombre por ti misma ¿cierto?” “De que hablas.” “Como no pudiste hacerlo, fue más fácil para ti usar el espíritu de tu difunta hermana.” “Eso no es verdad, aunque no hubiera ocurrido eso, e se hombre iba a morir en mis manos.” “Tal vez si o tal vez no, eso sólo tú lo sabes. El problema aquí es que tu misma condenaste a tu hermana a la destrucción.” “A la destrucción ¿Qué quieres decir? “Eso no importa. Hay dos formas de ayudar a tu hermana. Una forma es purificar su alma por completo, quitándole todo ese odio que lleva en su interior, desgraciadamente eso sólo lo puede hacer un Exorcista.” “Y cuál es el otro método” Dijo Yaotl poniéndose en pie. “La otra forma es ¡DESTRUIR SU ALMA POR COMPLETO!” Los diez minutos que llevábamos en medio de esa riña no reflejaba todo lo que ocurrido hasta ese momento y los estudiantes miraban tristemente como su lugar de encuentros se derrumbaba poco a poco, a causa del fuego ocasionado por una falla eléctrica por la batalla que adentro se llevaba.

“¡Destruirla!” Tanto Yaotl como la hermana menor exclamaron sorpresivamente. La chica fantasma seguía tratando de soltarse del agarre de mi mano izquierda mientras su hermana y Yaotl quedaban sin palabras ante mi reacción. “Lo siento, pero es lo único que puedo hacer.” “¡No lo hagas!” Exclamó la hermana gritando con rabia aun con lágrimas en su cara que parecían no tener fin.” Con una gran fuerza arrastre por el suelo a la chica fantasma, que seguía forcejeando por tratar de soltarse de mi agarre. Ya tirada de espalda al piso y sujetándola del cabello, concentré todo mi fuerza en mi pie derecho lanzando un fuerte pisotón directo al cuerpo. El golpe fue tan potente que el piso se hacía pedazos ocasionando unas tremendas grietas y el lugar se estremeció nuevamente. En ese momento sólo se podían ver como el cuerpo de la chica fantasma desaparecía por completo evaporándose como si de agua hirviendo se tratara, sin embargo sus ojos consumidos por la rabia y la ira no dejaban de ver el cuerpo de aquel hombre que tanto daño le causo cuando estaba viva. En el momento que ese cuerpo fantasmal desapreció por completo voltee a ver a Yaotl. Y ahí estaba sólo observándome con esos ojos que mostraban miedo hacia mi persona. Mientras tanto, la hermana de la chica fantasma se encontraba perdida en sus pensamientos y había dejado de llorar. La pobre chica no opuso resistencia cuando la cargue para sacarla de aquel lugar, y Yaotl no decía ninguna palabra mientras cargaba al dueño del lugar. Los bomberos y una ambulancia aparecieron mientras los estudiantes veían como dos chicos sacaban a dos personas inconscientes en sus espaldas. Mientras limpiaba mi cara del polvo con una tolla que un bombero me había dado, Yaotl se me acercó y trato de entablar conversación. “Disculpa.” “No me molestes” Con el coraje y mi temperamento fuerte que en esos momentos me cargaba le grité a Yaotl. “¡No quiero que me involucres en tus problemas!” Le volví a gritar y me marche de ese lugar, ignorándolo por completo.

Ese día mi uniforme quedo casi destruido, mi cabello maltratado y me veía fatal, sin olvidar que ese chico que hace unos días había conocido seguía causándome problemas. En ese momento sólo deseaba que Yaotl no se metiera más en mi vida por mi bien y claro por el suyo también. Sin embargo eso sólo era el comienzo de un terrible destino que compartiríamos juntos desde ese día en adelante.