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HISTORIA DE UNA IDENTIDAD REGIONAL

TOMO I

El periodo colonial Nacimiento y consolidación de una urbe del altiplano central

Coordinadores:

Carlos Contreras Cruz y Miguel Ángel Cuenya

PUEBLA. H1STORIA DE UNA IDENTIDAD REGIONAL. TOMO I

ÁNGEL CONG ABRAHAM, director de servicios corporativos JORGE VELASCO Y FÉLIX, director general JAVIER CHAPA CANTÚ, director general de negocios MIGUEL ÁNGEL VARGAS ARREOZOLA, director editorial MARÍA ISABEL SALDAÑA VILLARREAL, coordinadora editorial ALFREDO VILLARREAL RAMÍREZ, diserio editorial PEDRO CUDAY CALLEJA, preprensa CARLOS CONTRERAS CRUZ y MIGUEL ÁNGEL CUENYA, coordinadores JOSÉ LUIS OLAZO GARCÍA, JORGE HUIXTLACA QUINTANA, JESÚS BONILLA FERNÁNDEZ y RICARDO ESCÁRCEGA MÉNDEZ, revisión y corrección de textos

Colaboradores tomo I: Citlali Reynoso Ramos, Miguel Ángel Cuenya, Carlos Contreras Cruz, Lilián Torres González, Edgar Iván Mondragón Aguilera, Claudia Patricia Pardo Hernández, Jesús Joel Peria Espinosa, Rosario Torres Domínguez, Nydia E. Cruz Barrera y Ricardo de León Tallavas.

D.R. C) Agencia Promotora de Publicaciones, S.A. de C.V. Eugenio Garza Sada 2245 Sur Colonia Roma, Monterrey, Nuevo León, C.P. 64700

Primera edición, 2012

ISBN obra completa, 978-607-464-434-0 ISBN tomo I, 978-607-464-435-7

Impreso en México

Todos los derechos reservados. Esta publicación no podrá ser reproducida, ni en todo ni en parte, ni registrada o retransmitida por un sistema de recuperación de información, en ninguna forma ni por ningún medio, sea mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético, electroóptico, por fotocopia o cualquier otro, sin contar con el permiso previo por escrito del editor.

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Los mendigos, Agustín Arrieta, siglo xix.

Foto: Guía Breve. Museo José Luís Bello y González, Puebla, Gobierno del Estado de Puebla, Secretaría de Cultura, 2010. p.

NYDIA ELIZABETH CRUZ BARRERA

Profesora-Investigadora en el Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades "Alfonso Vélez Pliego" de la BUAP. Doctora en Ciencias Penales; Doctora en Psicología. Sus investigador

giran en torno a las diversas expresiones históricas en el proceso modernizador. Entre sus últimas publicaciones figuran:

"Las ordenanzas de Puebla de 5796. Administración de Justici

control social"; "La modernización del pensamiento jurídico penal en Puebla".

Puebla, una ciudad del siglo xvm. Orden social y pensamiento ilustrado

n el siglo xviii encontramos —con más fuerza que en arios anteriores- el surgimiento de una aproximación hacia el concepto de felicidad como una condición posible, un atributo por derecho de los hombres y el logro dcanzarla a través de formas materiales. Este concepto ivo subyacente en las propuestas norteamericanas y Dpeas a lo largo del siglo, cuyos resultados cambiaron Dciedad conocida hasta entonces. La búsqueda de dicidad pasaba por el establecimiento de instancias hicieran posible la observancia social y moral de normas dictaminadas por tribunales seculares y giosos. Estas instancias estuvieron dirigidas por sonajes notables que trascendieron por sus acciones is pensamientos, dejándonos un buen número de -itos que dan cuenta de sus vivencias y reflexiones. Des de siglo encontramos en la ciudad de Puebla el cepto de felicidad en boca de un ilustrado y activo ionario, quien la promovía como fin de las acciones lidas desde la autoridad virreinal, con el propósito de cender el estado de abyección, desorden y pobreza que se encontraba un buen número de habitantes.

Nydia Elizabeth Cruz Barrera

LA BÚSQUEDA DE LÁ FELICIDAD PASABA POR EL ESTABLECIMIENTO DE INST'ANCIAS QUE HICIERAN POSIBLE LA OBSERVANCIA SOCIAL Y MORAL DE LAS NORMAS DICTAMINADAS POR TRIBUNALES SECULARES Y RELIGIOSOS.

Ignacio Domenech fue comisario del Real Hospital de San Pedro de la ciudad, desde 1790 a 1801, médico, militar y administrador de los bienes de la compariía de Jesús; durante su gestión envió al intendente Manuel de Flon una gran cantidad de documentos en los que le proponía varios asuntos para la mejora urbana, en una lúcida concepción sobre administración y gestión de la ciudad. En una misiva había escrito:

2.63

PUEBLA HISTORIA DE UNA IDENTIDAD REGIONAL TOMO I

Ignacio Domenech, en AGN, México. Epidemias, vol. 6, Exp. 3. f. 38-306.

  • 2 Cf. Aldo Ferrer, Historia de la globalizáción. Orígenes del orden económico mundial,

Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 2001.

  • 3 Fray Juan de Villa Sánchez,

Puebla sagrada y profana, Informe dado a su muy ilustre Ayuntamiento el año de 2746, lo publica con algunas notas Francisco Javier de la Peña, hijo y vecino de la misma Puebla

(1835), estudio introductorio, cotejo y adaptaciones de Francisco Téllez Guerrero y María Esther López-Chanes, Puebla, México, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla/Vicerrectoría de Investigación y estudios de Posgrado/Dirección General de Fomento Editorial, 1997, p. 75.

  • 4 Ibid., p. 59.

[

]

no reparo en afirmar que la felicidad de Puebla está

la Corona y la Iglesia trazaban las rutas, no sólo mer-

PUEBLA EN LA PRIMERA PARTE DEL SIGLO XVIII

vinculada directamente con la creación del Tribunal de Policía. Este sagrado tribunal, especulador desapa- sionado y fiel reflejo de los verdaderos intereses del pueblo: restablecería el orden público, de que han de ser consecuencias necesarias el respeto a la religión; el amor paterno; la fidelidad de los matrimonios, la educación de los hijos, el buen ejemplo de todos; la ocupación industriosa y honesta; la vergonzosa re- convención de los vicios hediondos del pueblo bajo; la sobriedad; la instrucción sólida; el destierro de las preocupaciones y vulgaridades, y el que cada uno cumpla con las obligaciones de su destino y profesión.1

cantiles y de navegación de mares remotos, sino de conciencias y de proyectos de vida. Las primeras décadas del siglo xviu nos muestran un escenario en donde los proyectos de la corona española por mantenerse en el poder a través de múltiples vías y aumentar sus caudales fueron sucediéndose en los diferentes espacios de una compleja y gran sociedad. Respecto a Hispanoamérica, en la Nueva España, y particularmente en la ciudad de Puebla, capital de ese obispado, encontramos algunos ejemplos en donde los afanes de permanencia, fortalecimiento y expansión del poder imperial transcurrieron concertadamente; sin

Asumía que una institución real sería capaz de pro- porcionar los cauces para un logro social de grandes dimensiones. En otra de sus propuestas, fundamenta con cifras que para el mejor arreglo de la ciudad se debía aprovechar el trabajo de los reos del presidio existente en el empedrado de las calles de la ciudad, ahorrándose así grandes cantidades de dinero. Por entonces existía la pena de presidio que condenaba al

do comenzaban a materializarse y evidenciarse en la

globalizador de ese mundo, 2 en donde principalmente

embargo, la continuación de un estado sin reformas profundas puede observarse en lo relacionado con la aplicación del derecho, especialmente en el área penal, lo que nos lleva a considerar que, a pesar de promover cambios, el reformismo ilustrado escasamente logró trascender más profundamente en la cotidianidad de los poblanos.

trabajo forzado, usualmente desempeñado en la obra pública de la ciudad y el cuidado de caminos. Esta opinión era contraria a algunas propuestas más avanzadas, en lo que a penalidad se refiere. La vida de la ciudad transcurría en torno a conside- raciones como esas, en que las políticas de corte ilustra-

fisonomía urbana. El ordenamiento y embellecimiento pudo ser realizado en sus aspectos más evidentes, dando como resultado que en Puebla se fueran arreglando edificios, reconstruyendo caminos, levantándose iglesias y puentes. Se remozaron mercados y panteones; hasta se recogieron basuras y gentes que descomponían el escenario urbanístico, prometiéndose mejores tiempos. La vitalidad de un proceso de expansión y conquista territorial, aparejadamente con el intenso movimiento comercial que había comunicado a Puebla con regiones tan lejanas como las costas orientales de las Filipinas y con regiones a las que el mar Atlántico llevaba, había

Los signos de la decadencia material y social iban ha- ciéndose cada vez más notorios en la ciudad. La pobreza en la que vivía la mayor parte de sus habitantes fue evidenciada por cronistas y viajeros, visitantes del centro urbano, quienes destacaron la gran cantidad de "hombres y mujeres mal cubiertos de andrajos" que circulaban cotidianamente por las calles de la ciu- dad. Por diversos rumbos había decenas de hombres haraganes y ociosos, un grave asunto de inseguridad pública, entre los muchos que padecía la ciudad. Fray Juan de Villa Sánchez, escribió:

Esta ociosidad hace que no estén seguras las tiendas de los mercaderes de que las quemen, que no estén libres las casas de que las asalten, los conventos de las religiosas de que los escalen unos hombres que viven de las garitas de juego y sólo salen de ellas a las tabernas, de dónde han de tener para beber y jugar si no lo hurtan.4

visto sus mejores años en el siglo anterior, aun así, la conexión estaba dada, integrándose en un movimiento

La inseguridad de propietarios y transeúntes se apa- lancaba con los miedos y temores que estas gentes y

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PUEBLA, UNA CIUDAD DEL SIGLO XVIII. ORDEN SOCIAL Y PENSAMIENTO ILUSTRADO

Escudo de Puebla en piedra, Alhándiga, ciudad de Puebla:

Foto: Fondo Dirección de Fomento Editorial, BUAP.

PUEBLA HISTORIA DE UNA IDENTIDAD REGIONAL TOMO I

EL SIGLO XVIII POBLANO ESTUVO PLENO DE VÍNCULOS PROFUNDOS CON EL PODER REAL Y RELIGIOSO, PERO TAMBIÉN TUVO EXPRESIONES DE VANGUARDISMO ACORDE CON LOS TIEMPOS DE FIN DE SIGLO, VISLUMBRANDO LA NUEVA CENTURIA.

su imagen suscitaban entre quienes aún podían ejercer actividades lícitas y se allegaban de formas diversas lo necesario. Villa Sánchez en 1743 sostenía que la decadencia del comercio poblano, antes ampliado a los dos océanos, proyectándose a La Habana y Maracaibo, suscitó que "entre todas las ciudades la que más pierde, la que mayor atraso ha tenido es la Puebla de los Ángeles". 5Anterior- mente hubo una apertura a nuevas rutas marítimas que afectó las viejas vías de comercialización. Refiriéndose a la población, observaba la precariedad en que vivían "muchachos en cueros vivos" y "hombres y mujeres mal cubiertos de andrajos". Escandalizaba la visión de la desnudez y la falta de cuidado, considerándose una degradación moral de la gente "baja", tanto como lo miserable de esa situación. Sin embargo, el comportamiento social aprendido sobre el mantenimiento de la apariencia de bonanza también encontraba un lugar propicio y se imponía el consumo de cosas consideradas de mejor calidad,

  • 5 Ibid. P. 73, 80.

  • 6 Diego Antonio Bermúdez de

Castro, Theatro Angelopolitano o Historia de la ciudad de Puebla o historia de la ciudad

de Puebla (1746), Puebla, Junta de Mejoramiento Moral, Cívico y Material del Municipio de Puebla, 1985, p. 190.

haciéndose presente en las costumbres de la población trabajadora: lo señalaba ya Diego Antonio Bermúdez de Castro:

aunque en el día de hoy no se experimenta el trato de paños tan corriente como en su primitivo origen

[

...

]

por los muchos que vienen en las flotas de Venecia,

Holanda, Francia y otros lugares de Europa y se fabrican

en las ciudades de Cholula y Querétaro, con los que se

trabaja es suficiente [

]

porque únicamente la gente

... muy pobre o miserable es la que se viste en esta ciudad de paño criollo de la tierra, pues hasta los oficiales de cualesquiera gremio lo hacen de Castilla.6

Durante este siglo transcurrieron los ajustes dinásticos que marcaron el fin y el inicio de casas reinantes dife- rentes. La casa de Austria cedía el paso, a su pesar, a la casa de Borbón, definiéndose cambios e innovaciones para el gobierno de todo el imperio. Ya pasado el medio siglo, las reformas borbónicas fueron una propuesta necesaria para la causa real a través del reordenamiento económico político y administrativo. El miedo que todas aquellas transformaciones suscitaron en unos y las esperanzas que también sig- nificaron para otros hicieron de este siglo un espacio temporal sumamente significativo para el mundo que hoy conocemos. Una ciudad como Puebla se desempeñaba lo mejor que podía en aquel tiempo, señaladamente revolucionario, por un lado, y marcadamente sometido al debate de nuevas ideas. Nos muestra los afanes de los poderes reales para permanecer inmutables y sus diversas maneras de penetrar en las formas de relacionarse de ciudadanos y ciudades, con las complacencias y resistencias de sus destinatarios. El siglo xviii poblano estuvo pleno de vínculos profundos con el poder real y religioso, pero también tuvo expresiones de vanguardismo acorde con los tiempos de fin de siglo, vislumbrando la nueva centuria. El bien social, la prosperidad, la felicidad, todo en uno, se enderezaba como protagonista entre toda la comunidad. El obispado de Puebla inició el siglo xvnt, breve- mente dicho, bajo el reinado de Felipe V de España, de 1700 hasta 1724, en que tras unos meses en que su hijo Luis I reinó y murió, tornó al poder, de 1724 a 1746. Lo sucedió Fernando VI, de 1746 a 1759. Pasan- do el medio siglo, el rey Carlos III, entre 1759 y 1788, y Carlos IV de 1788 a los primeros años del siglo xix —1808—, incluyendo el fenómeno napoleónico, y ya dentro del agitado periodo insurgente independentista en la Nueva España, Fernando VII, de 1813 (1821) y en

3.66

PUEBLA, UNA CIUDAD DEL SIGLO XVIII. ORDEN SOCIALY PENSAMIENTO ILUSTRADO

España hasta 1833. Este fue un obispado de grandes dimensiones, que atravesaba el territorio de la Nueva España, tenía límites con las costas del mar Atlántico y con el mar Pacífico, la nueva Veracruz y Acapulco porteaban sus límites. Esa peculiaridad había favorecido sus relaciones mercantiles con el mundo conocido, y la ciudad de Puebla de los Ángeles recibía y aportaba valiosos y

apreciados productos, por un lado, con el puerto de La Habana, de donde seguían hacia el continente europeo y sus ciudades, y, por el otro lado, hacia Manila. Humbolt ya señalaba, en primer lugar, la céntrica importancia

de la capital poblana: "

...

resulta

que los caminos más

frecuentados y más importantes para el comercio son:

12 el de México a Veracruz, por Puebla y Jalapa. 2 9 El de México a Acapulco, por Chilpancingo "7 ... La importancia de mantenerse al día en lo que sucedía

en este gran territorio era asunto vital para los gober- nantes, clericales y seculares. Tomemos noticia literal de algún acontecimiento:

Puebla de los Angeles. [17271E1 dia 2 muy de mañana salió á la ligera de esta ciudad, su obispo el Ilmo SE Dr. D. Juan Antonio de Lardizabal y Elorza, enderezando su viaje a las cercanías de Acapulco, que tocan a su Diócesis. Y el dia 5 entró en Tlapa. Ha dexadose ver de sus súbditos en las partes mas remotas, y de todo él se ha formado por su orden, un Mapa muy exacto y cumplido. El sumptuoso Templo de la milagrosa imagen de nuestra Señora de la Soledad (que ha expensas de bienhechores y limosnas de sus vecinos se fabrica) se han adelan- tado y pulido en la arquitectura, y están ya cerradas las bobedas y media naranja: esperase que será muy breve y con todo esmero su solemne Dedicación."

El tex-to nos da cuenta de sucesos importantes en la vida cotidiana de aquel tiempo. La salida del obispo hacia la costa del Pacífico correspondía a la inminente llegada de-la "Nao de la China" (llamada así, aunque provenía de Manila). Ese suceso congregaba a muchos comerciantes y público en general, debido, no sólo a las novedosas mercaderías, sino a las noticias de lejanas tierras y hasta de los nuevos funcionarios transportados en la nave:

Acapulco. El galeón de Filipinas llamado Sacra Familia, que viene á cargo del General D. Pedro González del Rivero, salió del puerto de Cavite el dia 7 de julio de 727 y dio fondo en este día 8 de Henero de este ario. Trae la carga correspondiente al permisso que esta concedido al Comercio de aquellas islas, y para que ejecute con brevedad su retorno a ellas, va su Exc. aplicando los medios convenientes, y ha nombra- do por capitán de la compañía de 50 hombres (que ha mandado reclutar para el expressado puerto, a fin de reforzar las islas) a D. Alonso Gil González. En este galeón vino D. Julián de Velasco; Oydor de la real Audiencia de Manila, con Plaza de Alcalde de Corte a la de México 9 ...

El comercio que hubo con Oriente aún permanece indirectamente en la memoria colectiva de Puebla; la célebre China poblana, que data del siglo xvit, nos contacta con aquellas historias." La vida de los habitantes de la ciudad se conmocio- naba con sucesos como el arribo del galeón de oriente, resultado de la política expansionista de la corona es- pañola, y también seguramente se conmocionaba con otro tipo de eventos: aquéllos en que estaba explícita otra política que entreveraba fines seculares y clericales, aunados en el interés de mantener bajo lineamientos de orden, disciplina y recato a los habitantes de esta ciudad, destacada entre las de la Nueva Esparia. La aplicación de sanciones, penas y castigos para mantener el orden se anunciaba por escrito por toda la comarca, a la par que eventos como el anterior. El anuncio público inmediato era desemperiado por el pregonero, quien a toda voz encabezaba el desfile punitivo, leyendo la sentencia y las causas que la provocaron, tras de él se iba ejecutando el castigo, verdugo y víctima llevando la concurrencia expectante. Las penas corporales eran algo común y perfectamente legítimo dentro de las leyes de la época. Los miembros del Santo Oficio así como alguaciles, alcaldes o guardias reales eran los encargados de la vigilancia del orden moral, religioso y civil, en un desemperio sincronizado de poderes. Por esas mismas fechas, La Gaceta de México nos cuenta de la ejemplaridad de los castigos impuestos a infelices sujetos por conductas inaceptables y reprobadas. Así

  • 7 Alejandro de Humboldt,

Ensayo politico sobre el reino

de la Nueva España, México, Editorial Porrúa, 1966, capítulo

duodécimo.

  • 8 "Gaceta de México. Desde

primero hasta fin de marzo de Número 3", en Nicolás León, Bibliografía mexicana del siglo xviii, por el Doctor Nicolás

León, Editado por Nicolás León, México, imprenta de DlaZ de León, lgoz, p. 20. El obispo Lardizábal y Elorza

fue tío y protector de Manuel de Lardizábal y Uribe (del Consejo de S. M. su Alcalde del Crimen y de Hijosdalgo de la Real Chancillería de Granada),

conocido como "el penalista de América", inició sus es-tudios en la ciudad de Puebla, continuó en la de México y siguió su carrera en Madrid, obteniendo del rey el encargo de elaborar una recopilación jurídica, por lo que publicó en 1782 Discurso sobre las penas contrado a las leyes criminales de España para

facilitar su reforma. Madrid moccuomi, por Don Joachin lbarra, impresor de cámara de S.M. con las licencias necesarias. El controversial libro de Beccaria fue escrito años antes, en 1764, De los delitos y las penas, en donde criticaba los rigores del derecho penal, impulsando su reforma.

g Gaceta de México, op. cit.,

io Cf la excelente presentación sobre este tópico en Ma. Del Carmen Vázquez Mantecón, "La china mexicana, mejor conocida como china poblana", Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas,

primavera, vol. xxii, número 77, UNAM, MéXICO, p.123-2.5o y en http://redalyc.uaemex. mx/redalycipdf/369/36907704 . pdf (Consultado el u mayo de zou) y en Francisco de la Maza, Catarina de San Juan, México, Conaculta, iggo, p. 26-27.

1.67

PUEBLA HISTORIA DE UNA IDENTIDAD REGIONAL TOMO I

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"Expresión de las castas y gentes de que se compone este reino de México

...

Hecha

en la puebla de los Ángeles".

Foto: Carlos Contreras Cruz y Claudia Patricia Pardo Hernández (coordinadores), El Obispado de Puebla. Españoles, indios, mestizos y castas en tiempos del virrey

Bucareli, 1777, Puebla, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades "Alfonso Vélez Pliego",

2007, p. 46.

1.70

PUEBLA, UNA CIUDAD DEL SIGLO XVIII. ORDEN SOCIAL Y PENSAMIENTO ILUSTRADO

encontramos otra noticia de esta índole en la ciudad de Puebla:

El 18 de efte mes de Henero (de 1727) en la Yglefia de Santo Domingo, en prefencia de D. Miguel Onofre del Caftillo, Comiffario del Santo Oficio, y de innumerable pueblo, fe le leyó fu caufa en voz alta a una mujer, na- tural de esta ciudad, embuftera, ilufa y Hipócrita, y el dia siguiente 19, fele dieron 100 azotes por las calles acoftumbradas, y fe pufo en reclufion por diez años en el Recogimiento de Egypciaca, de orden del Santo Tribunal de efte Reyno."

Intimidación y espectacularidad en la ejecución de penas como ésta, seguramente congregaron multitudes de espectadores. Escarmiento ejemplar para las mujeres; ilusa, embustera e hipócrita fueron las conductas pena- lizadas, lo que en nuestros días resultaría inconcebible. Por eso una de las propuestas ilustradas de Beccaria era la proporcionalidad del castigo con las penas, pues la severidad era una constante. En Puebla, el recogimiento de mujeres de Santa María Egipciaca, muy afamado en la Nueva España, se había constituido guardián del orden público y moral, allí se encontraban damas recluidas en calidad de asiladas voluntarias y penitenciadas. Estaban las "decentes", aquéllas que se resguardaban de habladurías y se recluían mientras sus padres o esposos estaban fuera de casa, poniéndose a salvo de infundios. Se resguardaban allí las detenidas, enviadas por la justicia real o eclesiástica para su reforma moral y escarmiento. También había algunas "arrepentidas" en busca de redención. Realizaban labores de hilados y de tipo doméstico. Fue un establecimiento de larga vida. En 1810 tenemos noticia de que se encontraban en esta casa 110 presas, acusatlas de los delitos de adulterio, incontinencia, prostitución, unión libre, homicidio, robo, ebriedad, robo de infante y sacrílego, y un delito de la época, infidencia, relacionado con la colaboración de mujeres al movimiento insurgente." En la capital poblana del siglo xvin, había suficiente espacios apropiados para alojar y contener a mujeres indisciplinadas y muchos conventos albergaban tam- bién a las muy disciplinadas. Estudios especializados muestran que la población femenina de la ciudad era

mayor que la masculina. El análisis del padrón de 1777 para la ciudad de Puebla registró 53.61% de mujeres y 42.82% de hombres, lo que significaba que por cada 100 mujeres había 79 hombres. Para 1830 aumentó ligeramente la población femenina, con 560/0 frente a 44°/0 de población masculina. Se mencionan, entre las causas, las migraciones masculinas a otras ciudades y la demanda de servicios realizados por mujeres como domésticas, lavanderas, cocineras, etc., que propiciaba la concentración de éstas en la ciudad." Otra muestra de la vigilancia del orden público y moral, la encontramos en los castigos impuestos a dos hombres por una conducta reprobada, que incluían, además de la pena corporal aflictiva, un tiempo largo dedicado a la milicia:

El dia 9 el Santo Tribunal de Puebla celebró auto par- ticular en el Convento imperial de Santo Domingo, en que salieron dos reos, uno de 45 arios y otro de 25 años, por haber passado a segundas nupcias estando viva la primera mujer. Y al dia siguiente se les dieron docientos azotes por las calles acostumbradas y se pusieron por diez años en la real fuerza de Sn Juan de Ulua.14

En este caso, además de la pena corporal, se aplicó una cierta pena de destierro, pero sobre todo se les destinó a un sitio al que sólo llegaban "forzados"; debido a la inclemencia del lugar, en todos sentidos. San Juan de Ulúa estaba en ocasión de fortificarse para resguardo del puerto de Veracruz ylo hizo con la fuerza de aquellos condenados a la pena de presidio. También la ciudad de Puebla contaba con su presidio, paralelamente a la cárcel. Solo iban a éste los sentenciados a la "pena de presidio" y se ocupaban de la limpieza de caminos, calles y fuentes públicas, entre otros trabajos. Salían diariamente en "cuerda", es decir, atados en línea unos tras otros, con grilletes al pie. Así corría la primera mitad de siglo.

PUEBLA EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XVIII

En este continente esa segunda mitad de siglo se vivió con una intensidad apabullante. En Puebla la fuerza no estuvo a la par que el esplendor conocido de an-

Gaceta de México, op. cit. p.

  • 12 Cf. Nydia E. Cruz, "Los encierros de los ángeles. Las prisiones poblanas en el siglo xix", en Carlos Contreras Cruz (compilador), Espacio y peifiles. Historia regional mexicana del

siglo xix; YOL I p. 233-235. q

  • S. Carina Vélez de la Rosa,

"La mujer delincuente y la enferma mental delincuente", disponible en línea: http:// www.bibliojuridica.org/ libros/2/689/14.pdf [Consultado el 23 de marzo de zou].

  • 13 Cf. Carlos Contreras Cruz y Claudia Patricia Pardo Hernández, "La ciudad de Puebla de los Ángeles (México)

y su población entre 1777 y 1830", en XIV Encuentro de Latmoamencanistas españoles.

  • p. 561-62, 565. También en

http:// halhs.archives-ouvertes.

fr/docs/oo53/oo/88/PDF/AT6

[Consultado el 24 de mayo de zon].

Gaceta de México, op. cit., P. 33.

171

PUEBLA HISTORIA DE UNA IDENTIDAD REGIONAL TOMO I

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Foto: Francisco M. Vélez Pliego y Ambrosio Guzmán Álvarez, Cartografía Histórica de la ciudad de Puebla, Puebla, Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla/Gobierno del Estado de Puebla, Secretaría de Cultura, 1995, snp.

25 GuyThompson P.C., Puebla de

los Ángeles. Industria y sociedad

en una ciudad mexicana,

1700-1850, Puebla, Benemérita

Universidad Autónoma de

Puebla, Dirección de Fomento

Editorial-Gobierno del

Estado de Puebla, Secretaría

de Cultura-Universidad

Iberoamericana-Instituto Mora,

taño." Pasando desde la magnificencia y tamaño de las ciudades, otrora pequeñas villas, hasta las deca- dentes transformaciones que tanto en éstas como en sus habitantes se fueron dando, la ciudad de Puebla se fue afectando en sus viejos logros y progresos. Se procuraron cambios de diversa índole para mejorar el entorno físico; la fisonomía de la ciudad, consecuent- emente con las disposiciones y modas urbanísticas y las condiciones sociales, económicas, políticas y hasta psicológicas de los poblanos, fueron objeto de atención

  • 2002. de muchos hombres ilustrados. En los afanes por la

172

mejora administrativa de los diversos ramos del reino, encontramos la concepción, aprobación y ejecución de las reformas borbónicas. En España en 1756, el Santo Oficio había prohibido el libro de Montesquieu El espíritu de las leyes, y tres años más tarde L'Encyclopaedie. En ambas obras el pensamiento ilustrado y liberal se magnificaba. Sin embargo, las ideas sobre la felicidad pública, la virtud social de cada individuo, su virtud moral y su conjunción como bases para la felicidad común fueron adquiriendo mayor relevancia y difusión como parte de los discursos

PUEBLA, UNA CIUDAD DEL SIGLO XVIII. ORDEN SOCIAL Y PENSAMIENTO ILUSTRADO

dominantes. Aunque el utilitarismo como visión del mundo se mantenía en conflicto con puntos de vista más tradicionales, también se hacía cada vez más presente. Arios más tarde, en Puebla encontramos en 1834 un texto del licenciado Bernardo María del Callejo: El principio de

la utilidad en legislacíón y moral de Jeremías Bentham,

impugnado por el Lic. Ciudadano ...

16 como prueba de la

lectura del pensamiento utilitarista del filósofo inglés, entre la élite poblana. J. Bentham planteaba la felicidad del mayor número posible de ciudadanos, el mayor bien para el mayor número, fundada en una ética social y en unas leyes positivas, superando al derecho natural. Tenía propuestas muy claras sobre el sentido del trabajo, la estructura y la disciplina en las prisiones, dejando atrás el modelo de presidio.

[

]

El trabajo, padre de las riquezas; el trabajo, el mayor

de los bienes

...

¿por qué pintarle como una maldición?

El trabajo forzado no es hecho para las cárceles; si

hay necesidad de producir grandes esfuerzos, esto se

logrará con recompensa y no con penas."

Mientras en otros lados se proponía acabar con las prácticas de trabajo forzado y penas excesivas, en Pue- bla contrariamente Domenech proponía realizar el empedrado de las calles de la ciudad con el trabajo de los presidiarios. La política ilustrada que se difundía desde Europa llegaba a la ciudad y su región mediante repetidas propuestas, integrándose paulatinamente en sus ordenamientos, pretendiendo transformarla fun- cionalmente, manteniendo la presencia del soberano como una realidad cotidiana a través de diferentes estrategias, aunque había espacios en los cuales las dificultades de su momento hacían muy difícil seguirlos. Las ordenanzas, regulaciones y normatividades buscaban permear la cosmovisión de sus habitantes, alojándose en usos y costumbres, en las que se cono- ciera y reconociera la grandeza de la corona espariola y su inminente presencia, promover una sensación de cercanía y de gran poder, a pesar de mediar todo un océano. Las grandes fiestas religiosas y civiles, las orga- nizadas recepciones a los nuevos virreyes y más altos funcionarios que pasaban por Puebla, fundamentaban su protocolo en la persuasión y difusión de una grandeza

Obraje de carnicería. Foto: Enrique Doger Guerrero, Aula Magna, Puebla, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Dirección de Fomento Editorial, 2005, p. 24.

real. Toda la ciudad se engalanaba, se hacía un gran arco y hasta una artística portada para colocarla en la catedral. Tomemos el ejemplo de las fiestas ofrecidas al arribo del nuevo virrey Agustín de Ahumada y Villalón, marqués de las Amarillas, que como la mayoría de las ceremonias, disponían de un exiguo presupuesto, aun- que terminaban excediéndolo, al recurrir al préstamo de enseres para habilitar las habitaciones, además de platería, cristalería y porcelanas de los vecinos más pudientes, lamentándose posteriormente del gasto en exceso y las dificultades para reponerse. 18 Pero las fiestas, corridas de toros, representaciones y los fuegos artificiales habían ahuyentado la rutina y la oscuridad, al menos unos días. Ya estaba plenamente establecida la asociación entre felicidad y bien común, entendién-

Bernardo María del Callejo,

El principio de la utilidad en legislación y moral de Jeremías Bentham, impugnado por el Lic. Ciudadano Bemardo maría

del callejo, Puebla, Imprenta

Nacional a cargo del C. Mariano

Palacios,1834. Cf. J. Bentham

(3748-1834)Fragmento sobre

el gobiemo, escrito en Introducción a los principios de moral y legislación de 1789 y

otras obras.

17 Cf Jeremías Bentham,

Panóptico, México, Archivo

General de la Nación, 1980, p.

38 Y 39.

113 León mariscal Beatriz Bemdt,

"Discursos de poder en un

nuevo dominio: el trayecto del

virrey Marqués de las Amarillas

de Veracruz a Puebla, las fiestas

de entrada y el ceremonial

político", en Relaciones,

invierno, año/vol. xxvi, número

Colegio de Michoacán;

ZaMOra, méxico, p. 227-259

y en línea en http://redalyc.

uaemex.mx/pdf/137/137=7 .

pdf [Consultado 3.8 de Abril de

2011].

173

PUEBLA HISTORIA DE UNA IDENTIDAD REGIONAL TOMO I

RESULTA INTERESANTE LA NORMATIVIDAD PARA EL USO DE DIFERENTES ROPAJES, COLORES Y CEREMONIALES, TODOS CARGADOS DE SIMBOLOGÍA SOBRE EL PODER REAL Y ECLESIÁSTICO.

dose como las condiciones buscadas por ambas partes, el soberano y sus súbditos en cumplimiento de una obligación contraída como deber moral y cívico.19 Las edificaciones de la ciudad de Puebla se fueron modificando como las de otras ciudades contemporáneas, enriqueciéndose y decorándose. Se complementaron con
20 sistemas de desalojo de desechos, alumbrado público, fuentes, paseos y alamedas, y algunas otras medidas que procuraban beneficiar también a la salud; también se abrieron nuevos cementerios, procurando alejarse de la costumbre de dar sepultura en los atrios y hasta en el interior de las iglesias. La policía de las ciudades, entendida como el buen gobierno para la vida de los súbditos de la Corona, se fue delineando como una estrategia que necesitaría la creación de cuerpos especiales tanto de funcionarios como de corpus legales para su aplicación y difusión. Comprendía las ordenanzas que regulaban la vida citadina, desde la ubicación de calles y nomenclaturas que facilitaran la localización de casas y sus habitantes, hasta las que promovían la perpetuación del ceremonial majestuoso que mantenía viva la imagen del monarca y sus poderes, extendiéndola hasta el más insignificante de los súbditos del imperio. La policía, como la conocemos ahora, especializada en el manejo de los delincuentes, sólo fue posible hasta fines del siglo xlx.20 En el siglo xvill, ya presentes las reformas borbónicas y en atención al plan de hacer los ajustes necesarios para el mejor proceso administrativo y la mejora de los intereses de la Corona, se busca la reorganización de

Cf Josep Maria Sala Valldaura,

"La felicidad social como virtud

en la tragedia neoclásica"

disponible en línea: http://

redalyc.uaemex.mx/redalyc/

pdf/369/36907704.pdf

[Consultado el 12 de marzo de

2011].

Cf. Nydia E. Cruz Barrera,

"La modernización del orden

y la cotidianidad en Puebla

a fines del siglo xix", en José

María Beascoechea Gangoiti,

Manuel González Portilla y

Pedro Novo (editores), La

ciudad contemporánea. Espacio

ysociedad, Bilbao, Servicio

Editorial de la Universidad

del país vasco/Universidad

Autónoma de Puebla, 2006, p.

393-409.

  • 21 Ordenanzas que debe guardar

la muy noble y leal Ciudad

de la Puebla de los Angeles,

del Reyno de Nueva España.

Hechas en virtud de la Real

Cédula en ellas inserta, y de

superior órden del Exmo. Señor

Baylío Frey Don Antonio María

de Bucareli y Urzúa, Teniente

General de Exércitos, Virrey

Gobernador y Capitán General

de este Reyno, y Presidente de

la Real Audiencia de México.

Por el Licenciado Don Mariano

Enciso yTexada, Abogado de

la Real Audiencia, y Regidor

Perpetuo de S. M. de dicha

Nobilísima Ciudad, quien lo

comisionó para su formación

y á quien reverente las dedica.

Impresas en dicha Ciudad. En

la Oficina de Don Pedro de la

Rosa, en el Portal de las Flores.

Año de 1787.

174

jerarquías y atribuciones de funcionarios reales y darle un mejor brillo a las ceremonias. Tenemos entonces una sociedad bullente, la ciudad y sus habitantes en movimiento, buscando un nuevo orden sin perder las tradiciones, antes bien, aprovechándolas para propul- sar cambios que no alteraran demasiado lo conocido. La ordenanza de 1787 21 provee una serie de pre- cisiones para el nombramiento de funcionarios y sus deberes, conjuntamente con el ceremonial para su nombramiento y las penas, en caso de incumplimiento. La organización de prácticas para gobernar y mantener las formas sociales acordes con el orden y la disciplina de la población se encuentra en este documento, el cual sigue la mayoría de usos y costumbres tradicionales. Se especifica cómo debería hacerse el nombramiento de los alcaldes ordinarios, procurador general de la ciudad, procurador mayor de pobres, abogado de la ciudad, abogado de pobres, médico de la cárcel, cirujano, maestro quirúrgico, maestro barbero o flebotomiano y boticario. Para cumplir las tareas relacionadas con las ob- ras públicas de la ciudad, se consideraba al obrero mayor con dos empleados y un diputado o patrón de fiestas. Éste estaba designado para organizar las solemnidades con las que el cabildo secular, en representación de la ciudad, honraría a los "Santos, Patronos y Abogados", en los días que la tradición acostumbraba, y estaba obli- gado a dar el aviso correspondiente sobre el uniforme con que debían asistir y su protocolo, conforme con la información pormenorizada contenida en una la tabla anexa al final de la ordenanza. Resulta interesante la normatividad para el uso de diferentes ropajes, colores y ceremoniales, todos cargados de simbología sobre el poder real y eclesiástico, además de la sincronización y conjugación de estos poderes. El documento instruye también sobre el modo de entregar el cargo a funcionarios menores, cuyo propó- sito estribaba en coordinar la organización y control relacionados con la economía de la ciudad: veedor de carnicerías o acalde de Mesta, diputado de alhóndiga, alcayde de alhondiga, veedor de exidos, jueces de tierra, cofreros, mayordomo, escribano de cabildo, capellán, contador, porteros, procuradores de la audiencia ordi- naria, corredores de lonja, fiel contraste y la elección de regidores honorarios.

PUEBLA, UNA CIUDAD DEL SIGLO XVIII. ORDEN SOCIAL Y PENSAMIENTO ILUSTRADO

Bóveda iluminada, planta alta edificio Carolino, BUAP.

Foto: Víctor Escobar Álvarez, Fondo Dirección de Fomento

Editorial, BUAP.

En la misma ordenanza se daban instrucciones para

el paseo y asistencia a la publicación de la Santa Bula,

especificando: "

...

que

en lo posible se hicieran estas

celebraciones con la mayor pompa, conforme a las intenciones del Rey': Es posible observar la intención de impresionar las mentes de los espectadores y par- ticipantes, incidiendo directamente en la construcción de la percepción social, logrando acercar a los sujetos a las sensaciones de poder, legitimidad y bonanza de sus monarcas. La vinculación entre los dos cabildos, el secular y el metropolitano, encontraba en estas ocasiones una gran oportunidad de enserianza del poder, unifi- cado a los ojos del pueblo asistente. Eran espectáculos didácticos. Asimismo se normaba la publicación de los edictos de fe, dando a conocer lo prohibido y herético; el ceremonial para ocasiones de luto y exequias de personas reales. También se daban los criterios sobre el modo de levantar pendones en las juras de los so-

beranos y anexaba la tabla de fiestas religiosas para mejor instrucción pública. Las ordenanzas de 1796 reunieron elementos propíos de una buena policía, del arte de gobernar, especialmente destinada a la división de la ciudad en cuarteles mayores y menores, con lo que se esperaba un mejor trabajo de vigilancia y atención a la población:

[

...

]

La división de las ciudades populosas en Cuarteles

o barrios es punto tan calificado en el Gobierno polí-

tico y en las Leyes, como necesario al orden y buena

administración de justi cia

es

la más conveniente a la

quietud pública y a los Jueces

siendo

más fácil a un

Magistrado velar sobre la parte que le toque respecti-

vamente de una gran ciudad y difícil atender a todo con

ningún

desvelo.

...

manda

que todos los Jueces ronden,

y se ocupen en sus empleos de noche y de día, porque

los delitos de los hombres son de todos momentos

" ...

Además de la división de la ciudad, la ordenanza deter- minaba las tareas de los alcaldes de barrio, obligados a llevar por escrito un registro de las calles de su cuartel, casas en que hubiera obradores, accesorias de comercio, mesones, fondas, figones, y debían entregar estos libros a sus sucesores." Entre sus obligaciones estaba elaborar:

[

...

]

padrón exacto de cada familia o familias que vivan

en cada casa, de Eclesiásticos o seculares de cualquier

esfera que sean, sin reserva de sexo ni edad, expre-

sándose los nombres de mujeres, hijos, sirvientes, su

estado y calidad, y la ocupación u oficio del duerio y

sus hijos, o familiares, de que deberán dar razón, fiel y

exacta las cabezas de familia, en la inteligencia de que se

procederá contra los inobedientes con el mayor rigor."

Por supuesto también se mencionan medidas para los menesterosos, desocupados, viudas y delincuentes, quienes en caso de no querer asumir algún oficio o trabajo serían enviados al hospicio, el cual estaba ya edificado, o al presidio. El destino de esos sujetos ya había sido considerado entre los asuntos de gobierno y policía. Incluía prevenciones sobre los padres que no vigilaran la crianza de sus hijos. El resguardo del orden y la superación de condiciones lamentables,

22

Manuel de Flon, "Ordenanzas

para el nuevo establecimiento

de alcaldes de cuartel de la

ciudad de la Puebla de los

Ángeles de Nueva España",

Puebla, Impresas en dicha

ciudad en la oficina de

don Pedro de la Rosa, año

de 1796, en Miguel Ángel

Cuenya y Carlos Contreras

Cruz, Reformas borbónicas

y ordenamiento urbano. Las

ordenanzas de Puebla de los

Ángeles de 1787-1796 (edición

facsimilar), Puebla, Benemérita

Universidad Autónoma de

Puebla-Instituto de Ciencias

Sociales y Humanidadesl

Conacyt, 2003.

23

Cf Nydia E. Cruz Barrera,

"Las Ordenanzas de Puebla

en 1796. Administración de

justicia y control social" en

Lilián Illades (coord.), Norma

y espacio urbano. Ciudad de

Puebla, siglos

BUAP-

Instituto de Ciencias Sociales y

Humanidades, 2008, p. 91-134.

24

Manuel de Flon, "Ordenanzas

para el nuevo establecimiento

de alcaldes de cuartel de la

ciudad de la Puebla de los

Ángeles de Nueva España", op.

cit.,

175

PUEBLA HISTORIA DE UNA IDENTIDAD REGIONAL TOMO I

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Panorama de la ciudad de Puebla desde los cerros de Loreto y Guadalupe, al fondo los volcanes.

Foto: Fondo Dirección de Fomento Editorial, BUAP.

25 José Rivero Carballo (miembro

del grupo literario), Obelisco a

Carlos III. Bohemia Poblana A.

C. 1962. La placa de mármol del

sector oriental tenía grabado:

"Esta pirámide, vengadora del

olvido, es prenda de su amor, la

erigieron los Plateros. Huya el

olvido, y el mudo mármol con

sus notas bien grabadas declare

ante todos los ojos: Carlos de

Borbón Rey de las Españas y las

Indias" p. uy 12.

26 Cl José de Mendizábal,

Efemérides del estado de Puebla y especialmente de su

capital, s.l., s.f. p. 12-14 yJose

de Mendizábal, "Evolución

topográfica de la ciudad

de Puebla", Memorias de la sociedad cientifica Antonio

Alzate, México, Imprenta del

Gobierno Federal en el Ex

Arzobispado, t. VIII, 1894-1895,

p. 265-279.

bien sabidas en su momento, fueron los asuntos más relevantes de este otro documento. En el siglo xviii se impulsaron algunas modificaciones políticas y económicas al viejo orden colonial, nuevas ideas sobre la administración y el embellecimiento de los espacios urbanos. A pesar de sus problemas, la socie- dad poblana, trasponiendo las dificultades económicas y demográficas, tuvo el mérito de realizar obras, algunas civiles y sobre todo religiosas. En 1748 se estrenó la iglesia de San Sebastián; en 1751, la iglesia dedicada a San Francisco Javier, donde los jesuitas fundaron un gran colegio para la enseñanza de los indios; en 1752, se construyó la iglesia de Nuestra Señora del Refugio en el barrio de San Antonio. En 1758 se comenzó la reedificación de la capilla de Belén, posteriormente llamada iglesia del cerro de Guadalupe. Se inauguró el Coliseo de Puebla, más conocido como Teatro Principal en 1761; y en 1763

176

se erigió el obelisco a Carlos III en la plaza principal donde permaneció hasta mediados del siglo xix. 25 En 1767 se estrenó la torre de la iglesia de San Francisco. Al siguiente año se comenzó la edificación del templo de Nuestra Señora de La Luz, en el barrio del Santo Ángel, y se estrenó la torre sin campanas de la catedral. Se levantaron los templos de Balbanera en el barrio de El Alto, el de Xanenetla, dedicado a Santa Inés del Monte Policiano, y el cementerio o campo santo de Xanenetla, con capilla para el entierro de pobres en las faldas del cerro de Loreto, 26 y se fundó el convento de monjas de La Soledad, con su respectiva iglesia. El pórtico de la iglesia de la Compañía también fue edificado. En 1791 la noticia del ajusticiamiento de un afamado delincuente —Pillo Madera—, realizado bajo los mis- mos criterios penales de más de medio siglo atrás, nos muestra la dificultad para trasponer la tradición del ejercicio de un derecho penal de antiguo régimen,

Vista actual de la ciudad de Puebla desde la iglesia de San Pedro. Foto: Víctor Escobar Álvarez, Fondo Dirección de Fomento Editorial, BUAR

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PUEBLA, UNA CIUDAD DEL SIGLO XVIII. ORDEN SOCIAL Y PENSAMIENTO ILUSTRADO

179

PUEBLA HISTORIA DE UNA IDENTIDAD REGIONAL TOMO I

aun en ámbitos en que había tanto en España como en Europa los suficientes argumentos para iniciar cambios jurídicos. Su sentencia consistió en penas sumamente aflictivas, su cuerpo fue supliciado tanto vivo como muerto. El evento se describió como un espectáculo llevado a cabo en la ciudad de México y luego en la de Puebla, por ser ésta capital del obispado en donde más fechorías había cometido; además de muchos homicidios, debía el de su mujer encinta. El reo fue ahorcado, puesto en un barril con agua, un perro, una víbora y un mono, puesto en un cajonado y trasladado a Puebla para que en la plaza central fuera nuevamente ahorcado y de allí colgado en la picota, hasta que su cuerpo se desintegrara naturalmente." Espectáculo de larga duración. Esta modalidad estaba en discordancia con las propuestas de cambios y reformas en aspectos que buscaban mejoras sociales, lo que nos muestra las dificultades y complejidades de aquellos años. A pesar de los cambios y transformaciones en la morfología de la ciudad, los cambios en aspectos más relacionados con el gobierno del orden público se mantenían en su mayoría dentro de sus estructuras tradicionales. Años más tarde, ya entrado el siglo xix, la premi- sa de la felicidad, tan presente en los conceptos del comisario Ignacio Domenech, figuraba en 1813 en otro significativo texto real. En pleno periodo de beligeran- cia independentista, desde la ciudad de México, el 28 de septiembre, su intendente D. Ramón Gutiérrez del Mazo, intendente corregidor de la nobilísima ciudad y su provincia, superintendente juez conservador de los propios y rentas de la misma, notificaba:

  • 27 Por quanto la publicación de la Constitución Política

José Gómez, Diario Curioso

y Cuaderno de las Cosas

Memorables en México Durante

el Gobierno de Revillagigedo

(1789-1794), Versión

paleográfica, introducción,

notas y bibliografía por

Ignacio González Polo,

UNAM, Biblioteca Nacional/

de la Monarquía Española debe solemnizarse con

todo el aparato y magnificencia que corresponde al

fundamento de la felicidad de la Nación, manifestando

en esto los Vasallos del Rey la adhesión que les merece

tan sabia providencia, adornando las calles y fachadas

Hemeroteca Nacional/Serie

Fuentes 1986).

de sus casas el dia treinta de los corrientes con cortinas

y colgaduras y con iluminación por la noche 28 ...

  • 28 En Memoria Urbana de Puebla. Inventario de la serie de expedientes del Archivo General del honorable Ayuntamiento, 1510-191o, V205a 2 (cursivas de la autora).

En este escrito se evidencia el sentido de permanen- cia del modo de vida tradicional que hasta entonces conocían. Los hombres ilustrados del siglo xviii y sus

complejas relaciones quedaron representados en Puebla con personajes como el intendente Manuel de Flon y el médico comisario Ignacio Domenech. Este último, quien al ocuparse en escribir sus reflexiones sobre los mejores destinos de una urbe en proceso de embellecimiento, mostraba, sobre todo, los beneficios de la instrucción, la razón y la moral y las calamidades que estorbaban al mejor logro de sus propósitos.

CONCLUSIONES

La felicidad individual resultó un concepto que no aparece en los textos aplicado a los individuos, sino dirigido a las masas, buscando así la felicidad social. Es posible observar el reformismo ilustrado en aspectos materiales como el orden y el embellecimiento urbanístico. Las ordenanzas emitidas dan prueba de esas inquietudes. Sin embargo, a pesar de impulsar cambios de mayor trascendencia, en aspectos vinculados al resguardo del orden establecido en términos sociales, los asuntos relacionados con lo jurídico penal todavía tendrían que esperar largos años para comenzar sus reformas y más aún para hacerse notorias. Los cambios a lo largo del siglo son más palpables en la morfología de la ciudad que en lo profundo de las estructuras que propiciaban el arraigo del poder real, y al modo de vida conocido, como fue el caso de los aspectos jurídicos y las sanciones penales a conductas contrarias a lo tradicional. El reformismo ilustrado escasamente logró tras- cender más profundamente en la cotidianidad de los poblanos. Las normas civiles y penales aprobaban o penalizaban hechos y comportamientos que también el poder eclesiástico sancionaba. Las actuaciones del rey y de la iglesia mostraron, al menos aparentemente, una gran congruencia en la defensa de sus intereses, en detrimento de un mayor desarrollo individual de los vasallos, como aún en 1813 eran llamados, quienes aún no podían arrogarse cabalmente el titulo de ciudadanos. Precisamente en los siguientes años se ocuparían de ese asunto.

Vista actual de la iglesia de la Compañia de Jesús y edificio

Carolino.

Foto: Foto Ándres Lobato.

178