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ENSAYO

ETICA DEL LENGUAJE
Por José Luis L. Aranguren
Bajo este título -que me ha sido propuesto como tema del presen
t e trabajo- pueden ser considerados dos problema s diferentes:!)
e l problema de la presencia en el lenguaje de términos referen-
tes a la moral , la exi stencia de t odo un vocabular i o moral en =
el lenguaje, en cada lenguaje; y 2) el probl ema d el uso moral =
d e l l e nguaj e, d e t odo lenguaje.
Del primero de estos problemas no voy a hablar mucho, tanto por
que el título no parece hacer referencia , sino oblicuamente,a =
é l, como por el hecho de que es el problema, diríamos casi Úni -
co y supertrat ado, de la filosofía lingüíst ica en lo c o n c e r n i e ~
te a la ét i ca: análisis del lengua je moral, d e los términos y =
los juicios morales.
De los términos, el primero en que pensamos, como perten ecien t e
al lenguaje moral , es el de lo "bueno", e l de "bien". Sin embar
go, n o es el más inequívocamente ético . La palabra "bueno", la
palabra "bien", son suscept ibl es de un uso ajeno a la moral .
Cuando digo que " e sta pluma (o esta má quina de escribir) con la
que estoy escribiendo, es buena',' o que '' es taría bien qu e mañana
domingo h i ciese buen tiempo" , en n inguno de los t r es empleos h ~
go un uso moral de ellas . Y probabl emente, si hacemos el recuen
to, en cualquier t exto que no sea d e moral o de religión, d e - ~
los casos en que estas palabras aparecen con s i gnif icado moral ,
y con significado no-moral , el número de las últimas será, casi
siempre, mayor que e l de las primeras. Frent e a est e probl e ma
d e la no-univocidad d e los términos "bueno" y "bi en", caben
tres soluciones: una de ellas, la panética, h oy impensable, pr!:.
supone un teologi s mo natural difícilmente sos t enible , según el
cual estas palabras -y, e n definitiva, todas- poseerían s iempre
un sentido moral, c uando me nos implícito . Las plumas y l as má--
quinas de escribir deben escribir bien si han ~ d o honradamente
fabricadas, y si se usan con el cuidado con que deb e mos tratar
t odos los obj etos . Y el tiempo de una naturaleza no conta mi nada
por el p ecado sería - paraíso terrenal- siempre bueno, siempre =
e l que debería ser conforme al Plan, Orden y Provide ncia divi- -
nos. Por s upuesto , es ta desmesurada extensión de lo moral hasta
abarcar, prácticamente, el lenguaje e n tero, sólo pue de basarse
en una concepción a l a vez teocéntrica y antropomórfica de la =
realidad total, y es filosóficament e, i mposible de sustentar.
Fr ente al ampliacionismo sin limites cabe , y muchas v eces se ha
practicado en el d iscurso filosófico, el r e duccionismo moral. =
"Bueno" significa, si mplemen te, deseabl e o apetecible en cuan to
agradable, porque el significado de "bien" se reduce al de "pla
cer" o, de acuerdo con la moral que hoy rige, de hecho, e l com-
por tami ento del hombre occidental, al de " bienestar".
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Se ve pues que, en principio al menos, cabe volver ético ( é t i c ~
teológico) el lenguaje entero; y que, inversamente, se ha i nten
tado una y otra vez raer del lenguaje su dimensión ética. Para
qui enes piensan de este 6ltimo modo el titulo del presenie tra-
bajo, "ética del lengua je", carecería de sen tido.
Aun cuando la univocidad no-moral de los términos "bien" y "bue
no " es lingüísticamente inaceptable porque no en todos los ca--
sos pueden sustituirse estas palabras por o tras de significado
i ne quí vocamente no-moral, sin alterar el sentido del discurso,=
se ha recorrido una tercera vía o vía media cons i stente en la =
recusación de estos términos del lenguaje estrictamente moral, =
bien del todo, bien en cuanto a su pretensión f undamentante, y
e n la exaltación, en su lugar, de o tros, el deber moral, en el
modo imperativo, por Kant, o e l de "val or" en filosofías m,· .. :a- -
les ul teriores .
El debate entre los distintos sistemas morales - ética del deber,
moral de los valores- s i ~ m p r e que mantengan la autonomía del --
lenguaje moral frente al naturalismo, no nos interesa aquí. No s
basta con la justificación de la expresión "ética del lenguaje",
es decir, con el reconocimiento de la legitimidad de su uso, y
de que es una expresión con sentido , "sensata" y no " i n s e n s a t a ' ~
No todo el lenguaje es ético, pero existe un lenguaje ético. =
Eti.ca del lenguaje" signifi caría así estudio del lenguaje en cuan
to ético, en cuanto que en él se encuentra inscrita la apela- ~
ción, la exigencia, la demanda moral.
Mas, como decíamos al principio, no es ése el modo n a t u r a l , d i r ~
to de entender la expresión "ética del lenguaje", que da por _-::
presupues t a la justificación de la instancia ética y que inme--
d iatamente remite a inquirir los criterios éticos en el uso del
lenguaje, o sea qué requisitos ha de cumplir éste para ser mo--
ral , y cuándo no lo es.
La primera cuestión que se nos plantea es la siguien te: la éti-
ca o exigencia moral ¿afecta al lenguaje mismo en su estructura,
a su significado, o simplemente a su uso?.
El lengua je mismo, seg6n la lingüística con temporinea -aun cuan
do la cuestión, especialmente dent ro de la escuela de Chomsky, =
es controvertible- es sintaxis (o morfa-sint axis). La "competen
cia" lingüística o capacidad de hablar, es capacidad de cons- ~
t ruir frases y cadenas de f rases mis o menos gramaticalmente co
rrectas. El sistema lingüístico, desde el punto de vista de la-
gramitica, es puramente sintáctico, es decir, cerrado sobre si.
Los problemas extrasintácticos quedan fu era de su juris di cción.
Por tanto la ética nada tiene que ver con el lenguaje en su r e ~
pecto estrictamente grama tical .
Pero el lenguaje posee junto a la dimensión sintictico-gramati -
cal, una dimensión semintica. El lenguaje significa, hace refe-
rencia a lo que esti mis allá o fuera de él, y, sin entrar aquí
en discusiones sobre el concepto de "verdad", seg6n los casos =
concretos significa correcta o incorrectamente, es d ecir, es - -
"verdadero" o "falso" (=erróneo). Aquí, a primera vista; parece
que la ética sí que tiene ya que ver con esta semintica dimen--
sión d e l lenguaje: el lenguaje debe s igni ficar correctamente.Pe
ro no nos precipitemos. La incorrección semintica, es, pura y ~
simplement e, error . Y el error, salvo en casos de negligencia o
inadvertencia c ulpab les , no cae bajo la j urisdicción de la éti-
ca. Lo que ésta demanda del lenguaje es que sea veraz; pedir --
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que sea verdadero ser ía, moralmente hablando, demas i a d o . Sin em
bargo, d espa char e l problema así, sin más, es, por e l otro lado,
e n exceso e xp editivo . A l a actitud éti ca incumbe l a bú s queda de
la verdad, pero también la rec ta ordenación d e l l enguaje, en su
significado , al objeto a que s e refiera. La c u estión está muy=
l e jos de ser sen c illa. El len guaj e no es e n sí mismo , i ntrínse-
camente, veraz, sino ambi güo , equívoco , lleno d e " trampas". La
búsqu eda de l a verdad h a de hacerse a t ravés de l l enguaj e , en=
e l dobl e sentido de la e xpres i ón: por medi o de é l, y atravesan-
do , s in caer en las asechan zas que n os tiende . Volveremos
sobr e esto .
Ahora bie n, la veracidad, a diferencia de la verdad no pertene-
ce a la dimensión semint ica del lenguaje, sin o a o tra ( t e r c ~ ~ a )
di mensión, la dimensión pragmática . El lenguaj e, además d' con-
sistir en sistema o s intaxi s y en significación o referen c ia, p o
see un "uso" o " función", el uso o función de c omunicar. Los _-:
hombres , ciertame nt e, se comunican med iante modos n o - verbales,pe
ro su modo d e comunicación por excelenc ia es e l l enguaj e . Y d e-
la misma manera que la semántica lingüís t i ca abre s imul t áneamen
te la posibilidad de la v e r dad y, no menos, la del error, la _-:
pragmática lingüística abre simul t áneament e la posibilida d de =
la verac i dad y la de la mendacidad (falseda d en el sen tido de =
ment ira).
A los lingüistas les int eresa s obre todo la dimen sión ( morfa- ) =
s intác tica d e l l engua je y, a l o sumo, la semán t i ca . A los fi l ó -
sofos d e antes la dimensión semántica y, e n con t raste con e l l o ~
a los de a h ora, sobr e todo la pragmática, e l uso o f un c ión del
lenguaje . ¿Cúal es , p ragmáticame nt e;la f unción (sentido o ~ - -
ning: en la palabra inglesa apar ece, muc ho má s c larame n te que=
en la española, e l doble significado ) del lenguaje ? Si n duda la
comunicación d e me n s aj es , es decir, la infor mación; p ero comuni
cación que lleva siempr e ínsita un " para-qué ", un propó s ito, un
desi gnio y que, por tanto, se usa a modo d e " estímul o " para una
" respuest a" e n términos de acción f u tura, por part e del recep--
tor del me n saje (1) .
Ahora es c uando e mpi e za a desplegar se ant e nuestros ojos la pro
bl emática d e una ét i c a del lenguaje . El uso d e l lenguaj e s e r á ~
moral cuando se ordene a la búsque da d e l a verdad -é s t a se ob--
tiene a través de l l e nguaje , 0r dinario o, e n el caso de l a c i e ~
cia positiva, formalizado - y cuando sea subjet i vame nte v e r d ~
dero, es d ec ir ver az . A h o ~ . - a b ien , e l uso del lenguaje es inmo--
ral, por supuesto, cuando no busca seriamente l a verdad y cuan-
do es mendaz, pero no sólo entonces , ni mucho me n os . ¿En qué
otros casos? Es l o que vamos a trat ar de ver a continu a ción.
Una forma s u til d e l a mendacidad o mentira es la deliberada
no- comunicac i ón . El l e n guaje s irve p ara ocultar la comunicación
de la verdad t r as una cor t ina d e palabras incomprensibles o, p ~
ra y simplement e , in-significantes . La política al uso suele --
ser i nmoral en este senti do . Los políticos dicen, por supuesto ,
mucha s mentiras, y son también mendaces de l modo que vamos a --
ver a continuación. Pero c asi continuamente lo que hacffies ha--
blar d e otra cosa, distraer la atención de los verdaderos pro--
bl e ma s, servir se d e la palabr a par a la incomuni cación o la p s e ~
do comuni cación , hablar de lo que no es la verdadera cuestión, y
en un plano que no es e l d e la realidad.
(1) Cfr . mi libro La Comuni caci ón Humana, esp ecialment e Parte =
l,J .
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Por otra par te no es lo mismo dec ir mentiras que s ~ m e n d a z . ¿En
qué consiste esta diferenc ia lingüística? El mendaz es no sólo
qui en hab itual me n t e dice la mentira s ino, más r adi c almen t e, el
que y a no nece sita mentir a los demás, porque se h a mentido de
una vez por todas a si mismo, se ha autoengafiado, ha t ermLilldo
por cre erse lo qu e l e convien e y, cons i guient e mente , d ice l a --
ment i ra con l a buen a concienc ia de quien comunica la verdad. Lo
que los p s icoa n a l istas l l a ma n "racional ización", l o que en s o--
ciolog ía se ent i e nde por "ideología" como cont rapuesta a verdad,
son modo s aun má s suti l es y me n os obviament e inmoral es de hacer
un uso i nmoral d e l l enguaj e . Uso inmoral del que e l i ndi v iduo =
es meno s r esponsabl e que el grupo al que p erten ece, que l e c on-
diciona y enci e rra en un ámbi to d e pr es upues to s que ni s iquiera
se le ocurre poner en cuestión. Desde es te pun to d e vista, la =
fun ción moral d el intelectual cons i ste, justament e, en , tras ha
berse l iberado é l mismo d e esos pres upuestos , d enunciar su f a l ~
sedad y desenmascarar - incluso , a veces , ant e e llos mismos- a =
los mendaces, indi v iduos o colec tiv i dades .
Hast a a hora h e mos t r atado de las inmoralidades del l e n guaj e en
c u ant o a s u referencia - s u falta de r e ferencia , s u p seu dorefe- -
rencia- a la rea lidad . P er o como hemos visto, el mean ing d e l =
lenguaje e n cuanto s u " p ara qué" e s , siempre, la c omunicación =
de un me n s aj e con vis t as a s u s cit a r una acción por parte d e l r e
ceptor . La r eferencia es pues dobl e : a la realidad y a l a a c c i ó ~
A veces, sin e mbargo , ésta Úl tima puede sustantivarse , puede --
con vertirse e n la raison d' e tre de la c omunicación , dejando com
pl etamente d e l ado a l contenido "real" del mens aje , su r e f e r e n ~
c i a a l a real idad , su verdad. Entién d a se lo que quiero d e c i r :no
tant o que es t a referenc ia s e haga i n adecuada y e l me n saje se - -
convierta e n falso, cuanto que l a cuestión de la verdad o f a l s ~
dad pasa a u n plano secundario o, má s bien , ni eso, no impor t a
ya n ada , d a lo mi s mo. Lo que impo rta excl u s ivament e es la efi c a
cia d e la comuni cación para l a acción, el poder de persuasión ~
d el modo de comunicar, su fuerza r etóri c a; e n una palabra, la =
ma n i p u l ación.
Es, t rasladado del plano interindividual al social, e l lengua je
como propa ganda. Propagand a qu e se hac e al n i vel publicitario =
comerc ial, e igualment e a l n i vel publicitario polític o. Lan za r
un nue vo p r oduc to, un nuevo candidato a Preside nt e , 'una nue va =
polí t ica o u n nuevo plan de des arrollo , se lleva a cabo exact a -
me n te d e la mi sma man era : qui ero decir, no sólo con l as mi smas
técnicas, sino desde una misma actitud que, repito , ni s iqui era
ti en e que ser , neces a riamen te , me ndaz. El director de la c a mpa-
fia propagandí stica i n cl u so puede pen s ar que el d entífrico o el
candidato que anuncia son los mej ores . La cuestión es irre l evan
te, pura convi cción -o f a lta d e convicc1on o convicción c o n - ~
traria- privada , pues se trata s i de propaganda, pero n o de pro-
paganda veritate, s ino de propaganda fide , d e propagar una fe =
secular izada o creenci a , de persuadir a las gent es, d e hacerles
c reer y d e hacerles, respectivamente, comprar o votar . (Comuni -
cación para l a a cción). Todavía hay que agregar qu e también la
e n a parien cia pura "información" d e noticia s suele difundirs e =
por modo propagandís ti c o, de modo qu e la linea divisoria ent re
l o que no ser ia aún s ino imparcial información y lo qu e es ya =
p ropaganda a t ravés de una "inf ormación" c onveni e n temen te fil- -
trada y adobada e s, e n l a mayor p a r te de l os casos, muy di f icil
d e t raz a r . (2).
(2) Ob. ci t ., Parte J, 21.
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En resumen , hemos visto qu e la ética del len guaje se refier e en
primer término al problema de la relación del l e n guaje con la =
real idad : ve r dad como s u b usqueda y veracidad, me ntira y menda -
cidad. Y en segun do l u gar, pero n o menos, al probl e ma d e la re-
lac i ón del l e n gua je con la acci ón -l en gu aje como retórica efi --
caz, f uer za de per suasión y, en fi n de cuentas, manipu lación- , =
es decir logro d e que el rec eptor d e l mensaje, sea éste verdade
r o o n o, c ues tión ya desde tal punt o d e vista totalment e i n d i ~
feren te, actúe "libremente
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de acuerdo con lo que se propuso su
transmisor . (Meaning del mensaj e como su sen tido--propósito ) . Y
hay que decir que , en c uanto sínt oma de una en fermedad gravísi -
ma d e nu estra é poca, e l d e que para e lla l a cuestión d e la ver -
dad o n o - verdad del len guaj e se haya tornado indiferen te, y lo
que import a de éste es su eficacia como herrami e n ta par a 1 ~
acc1on, el segundo de los problemas estu d iados es el mis grave
aten t ado imagin abl e cont r a la etica de l l e n gu aje .
Te rmi n amos así de hablar de nuestro tema, la ética del l e n g u a j ~
Sin e mbargo, hay que agregar algunas palabras mis con e l f in de
fijar " por e l otro lado" l o s limites d e l ámbito de la é tica del
lenguaje . ¿Es que puede decirse sin más que el ejercicio de la
p ersuasión y la retórica sean ét i cament e cen surables? .
El lenguaj e no es pur o discurso i n telectual . Su dimensión emo ti
va le es intrínseca. O, d icho d e otro mo do : el l e nguaje no es só
lo dial éctica , sin o t ambién ret órica . Y l a persuasión que n o - -
pretenda r eemp l azar al r a zonamien to, sin o que se con forme con =
refor zarlo, hablan do a l sentimi e n t o a la vez que a la inteli gen
cia, l ejos de ser censur abl e, acr edita u n mejor conocimiento - -
de l ser humano y lleva a un convenci miento más f irmeme n te a ncl a
do que si lo estuvi ese sólo en la razón .
Pero hay más . De cíamos antes que el lenguaje es ambiguo . No por
casual idad. La real i dad o, cuando me nos, el aspecto o conjunto
de aspectos que e lla nos p resenta, es ambiguo tambi é n. Ah, s i =
pudi esemos estar , y sab er que estamos, e n la v e r d a d ~ e n el
error , s in tertium posi ble . Todo sería e ntonces muy claro . Mis
tan pronto como aban donamos el ámb i t o de lo e mp írico, nuestra =
veracidad, que mo ralmente nos a b suelve, es tanta garant ía de --
ac ertar con la verdad como el echar a cara o cruz una mon eda al
aire . Es e l riesgo, ri esgo total que , sin e mbargo,no n os aparta
de segu ir ¿va n a men te? explorando . Expl oran do con nuestro Único
medio, e l l e n guaje . Le n guaje metafí s i co, l e n guaje religi oso, len
gua je poético . La metafísica e s mucho má s, c o m o ~ r a s veces he=
escrito, un sistema de preguntas, que un sistema d e respuesta s .
El lengua je rel i gioso , el lenguaj e poét i co son sign ificantes =
c i ertamente, per o ¿cuál es s u s i gnif i cado? Y ese s i gn ifi cado, en
s í mismo indeterminabl e, ¿es trans i t i vo , t rasci ende a la pal a --
bra misma , o se que da par a siemp re d e n tro d e e lla, recluido en
e lla? .
Pensar metáfis ica o r eligiosamente y poetizar son modos de de--
jar e l lenguaje en lib ertad para que corra su aven tura, camin o
de lo indecible . ¿ Hay una ética d e ese lenguaj e aventurero,
a r riesgado, e n libertad? Cr eo que n o . Probabl e men te n o todo el
mundo está de a c uerdo conmi go e n es t o . Cabe condenar moralmente
ese lengu aj e . Cabe pred icar una é tica de l a s obri e dad en e l --
lenguaje, una " ascesis d e la o bjetividad" que no inten te ir más
allá d e l a verdad e n mayor o menor medida -muy problemi tica me -
di da - verificable. Ta l par ece ser la ét i ca preconi zad a por
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Jacques Nonod, aquella "cuyo cri t e r io esencial es, d e hecho ,no
e l hombre,s i no el conocimiento objet ivo en sí mismo y por si --
mismo" (J).
La Última consecuencia de su rigor sería, pienso, la proclama--
ci6n de la ilicitud moral de correr esa aventura, de embarcars e
en ell a . Tal posici6n merece mi respeto, pero nada más. Creo =
que en la realidad y, por lo menos, d es de luego en el lenguaje,
hay muchas más cosas de las que caen bajo la jurisdicci6n d e la
ética. Nuestro tema era "l a ética del l e n gua j e" o No todo el len
guaje cae bajo la jurisdicci6n de la ética. Vi mos al principio-
-discusi6n sobre el t érmino "bueno" , e tc.- que ésta empezada =
su cometido a un cierto ni v el lingüístico. Creemos ver ahora que
también lo ter mina a otro cier t o nivel lingüístico. La ética se
aplica dentro de unos límites del comportamiento lingüístico •••
y del comportamiento tout cour t. No "más acá", pero tamp oco
" má s allá'; El problema de sus límites pertenece consti tutivamen
te , creo yo, al de la ética del lenguaje y, sin má s, al d e la é
tica en cuanto tal.
(J) Cfr . Entrevista con Jacques Nonod, p u b l i c a ~ p o r primera vez
e n la Revista Ra i son Présente, enero 1968 . (Apud. The Human
Context, vol. IV, n Q 1, Londres 1972 , ba jo e l titulo de
"Science, the supreme value of man").
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