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Isaac Asimov Y Robert Silverberg El Robot Humano[LT1

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Título original: The Positronic Man

Para Janet y Karen, con gran afecto

Las Tres Leyes de la robótica Ningún robot puede lesionar a un ser humano o, a través de su inactividad, permitir que un ser humano sufra daños. Todo robot debe acatar las órdenes que los seres humanos le dan, salvo si éstas entr an en conflicto con la Primera Ley. Todo robot debe proteger su existencia siempre y cuando dicha protección no entre en conflicto con la Primera o la Segunda Ley.

Señor, tenga la amabilidad de tomar asiento dijo el cirujano y señaló la silla situ ada al otro lado del escritorio. Gracias respondió Andrew Martin. Se sentó con gran tranquilidad. En realidad, todo lo hacía serenamente. Estaba en su naturaleza, era una parte de su ser que nunca cambiaría. Cualquiera que lo o bservase en ese momento no se percataría de que Andrew Martin se había visto obligad o a recurrir al último recurso. Pero así había sido. Había cruzado medio continente para celebrar esa entrevista. Representaba la única esperanza que le quedaba de alcanz ar el principal objetivo de su vida: todo, absolutamente todo, se reducía a eso. Aunque un observador atento tal vez habría imaginado un atisbo de melancolía en los ojos, el rostro de Andrew irradiaba una serena inexpresividad. Su cabello e ra liso, de color castaño claro y muy fino; estaba recién afeitado y no llevaba barb a, bigote ni cosmético facial alguno. Su ropa era de calidad, estaba limpia y tenía un color predominantemente rojo púrpura y aterciopelado; el corte era antiguo, de ese estilo suelto y fluido al que llamaban «drapeado» estilo que había estado de moda h acía varias generaciones y que en el presente era una rareza. La cara del cirujano también transmitía cierta inexpresividad, pero no era sorp rendente pues su rostro, al igual que el resto, estaba fabricado de acero inoxid able ligeramente bronceado. Estaba sentado ante su imponente escritorio, en la e stancia sin ventanas que se alzaba sobre el lago Michigan, y miraba a Andrew Mar tin con una profunda calma y aplomo que se traslucían en sus ojos brillantes. Sobr e el escritorio había una placa de latón donde figuraba su número de serie, la habitua l combinación de letras y números asignada por la fábrica. Andrew Martin no prestó atención a la sucesión inanimada de caracteres y dígitos. E sas designaciones de identidad tan monótonas y mecánicas no tenían la menor importanci a para él; en realidad hacía mucho tiempo que habían dejado de tenerla. Andrew no se s intió obligado a llamar al cirujano robot más que «doctor». Señor, todo esto es muy, muy irregular dijo el cirujano.

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Sí, lo sé reconoció Andrew Martin. Apenas he pensado en otro caso desde que recibí esta petición. Lamento profundamente toda incomodidad que pueda haberle causado. Bien. Le agradezco su interés. La conversación era muy formal, muy cortés e inútil. No hacían más que hablar con eva sivas, pues ninguno de los dos estaba dispuesto a ir al grano. El cirujano se qu edó callado y Andrew esperó a que continuase. El silencio se hizo interminable. Andr ew pensó que así no llegarían a ninguna parte y dijo: Doctor, necesito saber cuándo podrá practicarse la intervención. El cirujano vaciló y dijo con el inconfundible e inalienable tono de respeto que los robots emplean al dirigirse a un ser humano: Señor, aún no estoy convencido de comprender claramente cómo se llevará a cabo la op eración, por no hablar de si puede considerarse conveniente. Sigo sin saber quién se rá el sujeto de esta propuesta. En la cara del cirujano podría haber aparecido una expresión de respetuosa intr ansigencia si el acero inoxidable elegantemente moldeado hubiera sido capaz de e sbozarla o de hacer cualquier otra mueca. Después de esa respuesta, a Andrew Martin le tocó guardar silencio. Estudió la mano derecha del cirujano robot la mano de cortar , serenamente apoya da en el escritorio. El diseño era soberbio. Los dedos eran largos y trazaban curv as metálicas y rizadas de gran belleza, curvas tan preciosas y adecuadas para su f unción que era fácil imaginar el escalpelo encajado en ellas, instantáneamente unidos en el momento mismo en que entraban en acción, y en perfecta armonía con los dedos q ue lo esgrimían: cirujano y bisturí se fundían en una única herramienta maravillosamente competente. A Andrew le pareció tranquilizador. No habría vacilaciones en los actos quirúrgic os; no habría tropiezos, temblores ni errores, por no haber, ni siquiera existiría l a posibilidad de cometer un error. Tanta capacidad se debía a la especialización, una especialización tan deseada po r la humanidad que pocos robots de la era moderna estaban dotados de cerebros au tónomos. La mayoría de los robots del presente sólo eran adjuntos de unidades centrale s de procesamiento con capacidades informáticas muy superiores a las limitaciones espaciales de una mera estructura robótica. En realidad bastaba con que un cirujano fuese un conjunto de sensores y mon itores, un surtido de artilugios para manipular herramientas, aunque los seres h umanos aún preferían hacerse la ilusión tan sólo eso de que eran intervenidos por una enti dad autónoma en lugar de por la extremidad de fría máquina a distancia. Por eso los ci rujanos al menos los que se dedicaban a la medicina privada estaban dotados de cer ebro autónomo. Y este cirujano, tuviese o no cerebro autónomo, era de capacidades ta n limitadas que ni siquiera reconoció a Andrew Martin en realidad, es probable que jamás hubiese oído hablar de él. Esta peculiaridad supuso toda una novedad para Andrew, que era bastante céleb re. Aunque no había buscado la fama o la notoriedad, la había alcanzado tanto por lo que había conseguido como por lo que era, y especialmente por lo que era. En lugar de responder al cirujano, Andrew preguntó con súbita y sorprendente im pertinencia: Dígame, doctor, ¿alguna vez ha pensado en si le gustaría ser humano? Esa pregunta inquietante y extraña dejó estupefacto al cirujano. Dudó unos segund os, como si el concepto de ser humano le fuese tan ajeno que no encajara en sus circuitos positrónicos. El cirujano recuperó el aplomo y respondió serenamente: Señor, soy un robot. ¿Y no preferiría ser un hombre? Señor, si me concedieran el privilegio de mejorar, optaría por ser mejor cirujan o. La práctica de mi oficio es la meta principal de mi existencia. De ser un hombr e no sería mejor cirujano del que sería si fuese un robot más desarrollado. Ciertament e me gustaría ser un robot más desarrollado. Pero no dejaría de ser un robot. Por supuesto. En mi caso es muy aceptable ser robot. Señor, como acabo de expl icarle, a fin de alcanzar la excelencia en la práctica extremadamente difícil y exig

ente de la cirugía actual es imprescindible que uno sea... Un robot, ya lo creo lo interrumpió Andrew con cierta exasperación . ¡Doctor, piense en la subordinación que conlleva! Examínelo: es usted un cirujano muy capacitado, se ocupa de las facetas más delicadas de la vida y la muerte, interviene a algunos d e los individuos más importantes del mundo y, por lo que sé, también atiende a pacient es oriundos de otros mundos. Sin embargo... sin embargo, no es más que un robot. ¿Se da por satisfecho? Pese a su capacidad, tiene que acatar órdenes de cualquier... de cualquier humano: un niño, un insensato, un pelma o un granuja. Se lo ordena la Segunda Ley. No tiene elección. En este mismo momento yo podría decirle «Doctor, levánt ese», y no tendría más remedio que ponerse en pie. Le podría decir «Tápese la cara con los d edos y flexiónelos», y tendría que hacerlo. Haga equilibrio sobre un pie, siéntese en el suelo, tuérzase a derecha o a izquierda, cualquier cosa que se me ocurriera y ust ed tendría que obedecer. Podría ordenarle que se desmontara a sí mismo extremidad tras extremidad y tendría que hacerlo. ¡Y usted es un gran cirujano! Pero no puede elegi r. Basta el silbido de un ser humano para que baile al son que toque. ¿No le ofend e saber que tengo la capacidad de obligarlo a hacer cualquier disparate que se m e ocurra, por muy absurdo, trivial y degradante que sea? El cirujano no se inquietó. Señor, para mí sería un placer satisfacerlo, aunque con algunas honrosas excepcion es. Si esas órdenes me obligaran a hacerle daño a usted o a cualquier otro ser human o, antes de acatarlas tendría que considerar las leyes básicas de mi naturaleza y, p robablemente, no le obedecería. La Primera Ley, que se refiere a mis deberes en re lación con la seguridad humana, tendría prioridad sobre la Segunda, que se relaciona con la obediencia. Por lo demás, obedecer es un placer para mí. Y si le causa place r exigirme que realice ciertos actos que considera absurdos, triviales o degrada ntes, yo los llevaré a la práctica porque a mí no me parecen absurdos, triviales ni de gradantes. En las palabras del cirujano robot no hubo nada que sorprendiera, ni siquie ra remotamente, a Andrew Martin. Le habría resultado desconcertante incluso revoluc ionario que el robot hubiese asumido otra postura. Pero incluso así..., incluso así... Sin el menor atisbo de impaciencia en su tono uniforme y suave, el cirujano añadió: Señor, me gustaría que volviésemos a ocuparnos del tema de la extraordinaria inter vención de la que ha venido a hablar. Apenas alcanzo a comprender la naturaleza de lo que quiere que hagamos. Me cuesta visualizar una situación que requiera semeja ntes exigencias. Por eso necesito saber, en primer lugar, el nombre de la person a a quien se me pide que practique esta operación. El nombre es Andrew Martin dijo Andrew . Yo me someteré a esa intervención. ¡Señor, es imposible! ¿Se considera incapaz de realizarla? Claro que soy capaz, al menos en el sentido técnico. En este aspecto no tengo muchas dudas, al margen de lo que se me pueda pedir, si bien en este caso existe n algunas cuestiones de procedimiento que tendría que analizar con sumo cuidado. P ero todo esto no es pertinente. Señor, le ruego que recuerde que la consecuencia bás ica de esta intervención sería perjudicial para usted. No tiene la menor importancia afirmó Andrew serenamente. Para mí la tiene. ¿Qué significa esto, la versión del juramento hipocrático para robots? Se trata de algo mucho más convincente replicó el cirujano . El juramento hipocrático es, obviamente, un compromiso voluntario. Como sin duda sabe, en mis circuitos hay algo innato que controla mis decisiones profesionales. Por encima de todo, n o debo causar daños, no puedo causarlos. No, no puede causar daños a los seres humanos. Por supuesto. La Primera Ley sostiene que... Doctor, no me recite la Primera Ley. La conozco tanto como usted. La Primera Ley determina, lisa y llanamente, los actos de los robots hacia los seres human os. Doctor, yo no soy humano. El cirujano reaccionó con un movimiento de los hombros y un abrir y cerrar de sus ojos fotoeléctricos. Fue como si Andrew acabase de decir algo totalmente care

eso es lo que soy y nada más. Su rostro llamarlo así era una muestra de tolerancia. Por aquel entonces sus extremidades eran largas y delgadas. construida con metal y plástico. Se podía enviar robo ts al espacio. En el año 2007 los robots fueron proscritos en todo el planeta. no lo prohíbe aunque la acción que se realice cause algún daño a ese robot. una calculadora de bolsillo o un coche. Así es insistió Andrew . en un tiempo muy remoto. más adelante conocido como Andrew Martin. un artilugio manufacturado. tenía el mismo aspecto de todos los rob ots. nadie habría confundido a Andrew Martin c on algo que no fuese un robot. En virtud de esa reticencia. Por muy humano que pueda parecer. El propósito de aquellos pioneros consistió en crear robots capaces de asumir l a mayoría de las tareas monótonas que durante tanto tiempo los seres humanos habían te nido que soportar. sino que sabía unas cuantas cosas sobre la importanc 2 . fabricados en aleaciones de titan io revestidas de acero y provistas de cojinetes de silicona en las articulacione s para evitar el contacto entre los metales. para que soportaran los inconvenientes de escarbar la superficie lunar . inequívocamente. Doctor. Sus ojos eran células fotoeléctricas que emitían un resplandor rojo oscuro. Sé que mi aspecto es muy humano y que lo que en este momento siente es el equivalente robótico de la sorpresa. poco después de los tiempos en que los grandes robotistas primitiv os. soy un robot. ¡Por supuesto que no! ¡En la Tierra no querían robots! Todo había cambiado. estaba muy bien diseñado y era magníficamente funcional: se trataba de un impec able objeto mecánico. En el principio y para Andrew el principio significaba casi dos siglos antes de su visita a la consulta del cirujano . Un robot.nte de significado. a finales del siglo XX y comienzos del XXI. Bastaba una simple mirada para darse cuenta de que era una máquina. fu e montado en la fábrica principal. cuando la época de la robótica ac ababa de nacer. Uno de los factores que por aquel entonces desencadenaron el descenso gradu al de los prejuicios que en la Tierra tenían contra los robots fue. La Primera Ley no prohíbe a un robot intervenir a otro. l as relaciones públicas. Créame. Pero eso fue en otro tiempo. de United States Robots and Mechan ical Men. salvo para in vestigaciones científicas bajo condiciones de riguroso control. es libr e de someterme a la intervención. humana y viva como un teléfono. a las fábricas y estaciones de exploración cada vez más numerosas fuera de la Tierra. Su cu erpo desnudo y asexuado era. United States Robots and Mechanical Men no sólo era una orga nización de expertos científicos. tan animada. En aquel tiempo pretérito en que había salido de la cadena de montaje de United States Robots and Mechanical Men (USRMM). prácticamente todos los países de la Tierra por aquel e ntonces el mundo aún se dividía en una multitud de naciones habían aprobado leyes estri ctas contra el empleo de los obreros robots. un cerebro positrónico empotrado en una estructura más o menos h umanoide. para que afrontaran las desdichas del gélido Ganimedes y del tórrido Mercurio. le estoy dici endo la verdad. Por lo tanto. o para que asumieran los inquietantes riesgos de los primeros experimentos de saltos interespaciales que abrirían para la humanidad el camino hiperespacial a la s estrellas. de carne y hueso. en el norte. no soy más que un robot. La poca disposición de muchísimos hombres para delegar esas tarea s en sustitutos mecánicos fue parte del problema que los robotistas afrontaron en los albores de la ciencia cibernética. pues sólo se trat aba del somero esbozo de una cara era incapaz de manifestar expresión alguna. como Alfred Lanning y Peter Bogert y la legendaria robopsicóloga Susan Calvin habían plasmado su histórica obra: desarrollar y perfeccionar los principios a parti r de los cuales surgieron los primeros robots positrónicos. Los encajes estaban hechos de finísim o polietileno flexible. que ocuparan preciosos puestos de trabajo destinados a seres humanos reales. Fue en una era en que los robots todavía no eran habituales en la Tierra. compuestas por multitud de mecanismos sutilmente articulados. De todas maneras. simplemente. Los cambios más espectaculares comenzaron a producirse en la misma época en que el robot NDR 113. A nadie le interesaba que los robots fueran de uso libre y generalizado en la Tierra.

Muchas personas. seguros más allá de toda duda razonable. pero reconocieron que lo necesitaban y.ia de mantener la rentabilidad. los que hablaban era muy poc o lo que decían y realizaban su cometido con el estilo callado y eficaz de las máqui nas que sin duda eran. Los primeros robots que llegaron eran sencillos. sino debido a que las familias eran más pequeñas y preferían la calidad a la cantidad. Creía en los robots. el uso principal que Gerald Martin pensaba dar al NDR 113. Al principio los Martin se sorprendieron de tenerlos en c asa. des pués de que la furgoneta de reparto subiera por la larga calzada que conducía a la i mponente finca de la familia Martin. Por consiguiente. El miedo a la escasez de trabajo en la Tierra dio pa so al problema de la falta de mano de obra. Explicó que lo hacía para alcanzar una comprensión más profunda del fenómeno de los robots. Para la mayoría de las personas era una idea aterradora y. especializados en tareas r utinarias específicas. Pero Gerald Martin no era un don nadie. los robots eran necesarios porque por esas fechas la pobl ación de la Tierra disminuyó. pero muy pronto ocuparon un segundo plano en la vida familiar y despertaron tan poco interés como las tostadoras o las aspiradoras. de impresionante fuerza mental y vigorosa personalidad. y de que . así como a los mundos artificiales q ue orbitaban alrededor de la Tierra y de Marte. La migración de los mundos espaciales r ecién colonizados también influyó en la disminución de terrícolas. tal vez la mayoría. Después de la prolongada angustia del siglo XX se extend ió por el mundo un período de tranquilidad relativa. quedarían inseparablemente ligados a todos los niveles de la sociedad huma na. sabía que eran una evolución insoslayable y que. Y entonces. se volvieron imprescindi bles para sustentar el bienestar de un mundo que disponía de todas las ventajas ma teriales y que no contaba con los suficientes habitantes para barrer las calles.. Los relaciones públicas de USRMM insistían en la conveniencia de los robots. De forma aparentemente humana. situada en lo alto del acantilado. Los seres humanos empezaron a aceptar la presencia de los robots porque tod as esas afirmaciones eran verídicas. aunque aún estaban sometidos a normas estrictas y no se veían habitualmente por la calle. que se desplazaron a la amplia red de asentamientos subterráneos de la Luna. todo aquello que quería te ner. Ger ald Martin se ofreció valiente y magnánimamente como sujeto experimental y accedió a i ntroducir en su hogar un grupo reducido de robots domésticos. el concepto del hombre mecánico como el temible y amenazador Golem. de armonía e incluso de racionali dad. miedo y hasta odio. toleraron su cercanía siempre que se impusiesen severas limitaciones a su uso. Gerald Martin conseguía invariablemente cuanto se proponía. se sentían incómodas con la idea misma del robot . a las colonias del cinturón de asteroides y a las lunas de Júpiter y Saturno. En aquellos días casi nadie tenía un robot asistente del hogar en casa. cocinar o alimentar las calderas. ya no preocupaba la posibilidad de perder el puesto de tr abajo en favor de un robot. Se convirtió en un lugar tranquilo. para contr ibuir a que sus compañeros de la Legislatura regional supieran cómo resolver eficazm ente los problemas que produciría la inminente era de la omnipresencia robótica. conducir los taxis. Éste es el NDR 113 anunció Gerald Martin una fresca y ventosa tarde de junio. El uso de robots ya no era ilegal en la Tierra. a los que antaño se había considerado con suspicacia. Lo s robots están para ayudarnos. Había buscado diversas y sutiles maneras de elimin ar el mito de la criatura de Frankenstein. En su mayor parte la aceptaron a regañadientes.. así como hombre de gran presencia y autoridad. apacible y f eliz. demasiado cara. Les gustara o no. al menos hasta cierto punto. por añadidura. Los robots no son nuestros enemigos. Todavía eran más raros los robots programados para tareas domésticas. Los robots son totalmente seguros. El NDR 113 el futuro Andrew Martin fue creado en esa era de población menguante y prosperidad creciente. La población no se redujo a causa de que se hubieran librado guerras ni porq ue las pestes hubiesen asolado la Tierra. al menos. Era un miembro influyente de la Leg islatura regional presidente del Comité de Ciencia y Tecnología . De pronto los robots. Aprovechó al máximo su posición en el Comité de Ciencia y Tecnología para lograr que los robots formaran parte de su vida privada y de la de su familia. en última ins tancia.

N D R. Los robots de la serie QT pas aban a ser Quentin.. la más pequeña de las dos hijas de Martin. De acuerdo.desembalaran al impecable y brillante hombre mecánico . No era tan insólito adaptar las letras de serie de un ro bot y convertirlas en un nombre. hasta cierto punto. Melissa la considerab a tonta por definición . Gerald Martin sonreía. Amanda hiciera lo que ella consideraba mejor para sí mism a. en sentido estricto. ¿No incluye una «n»? También tiene una «d» y una «r». no era cierto. NDR 113. Es nuestro robot doméstico pe rsonal. ¿Cómo lo has llamado? preguntó Amanda. monopolizaba gran parte de su tiempo como asistente del hogar. Amanda no quiso saber nada. ¡Lo que hay que oír! exclamó Melissa Martin. a medida que pasó el tiempo y que las cosas cambiaron. hecho que había ocas ionado algunos problemas a la familia antes de que Gerald Martin se ofreciese co mo sujeto del experimento.. ¿Es su nombre? En realidad es su número de serie. ¡Lo que hay que oír! exclamó Melissa desdeñosa. y realizaba con eficiencia toda las tareas que le encomendaban. Por lo que a ella hacía referencia. En ese momento un par de robots jardineros cuidaban l os resplandecientes céspedes. San Francisco. Enedeere repitió Amanda y se esforzó por ignorar a Melissa . hasta el punto de que con el paso de los años ningún miembro de la familia Martin volvió a llamarlo NDR 113. Los robots RG se convertían en Roger. No parece ningún nombre. podaban los excelsos setos de azaleas color rojo y q uitaban las frondas secas de las altísimas palmeras situadas detrás de la casa. mayordomo. el robot. A excepción d e los propios robots. nuestro asistente del hogar particular. Con independencia de una pequeña pobl ación. éste era un robot de la serie NDR y Amanda quería lla marlo Andrew. No podemos llamarlo así. Andrew Martin. se encontraba bastante lejos cos ta abajo. Ahora era Andrew. Andrew. a partir de este momento se llama Andrew. para su mantenimiento. por ende. La finca Martin estrictamente una gran finca estaba aislada en el imponente a cantilado que se encumbra sobre el mar azul. Andrew tu vo cada vez menos deseos de recordar su número de serie. Es un nombre muy raro. Amanda no era más que una cría y. ¡Perfecto! ¡Excelente idea! Gerald Martin sabía ingeniárselas para lograr que. que daba al Pacífico. Desde luego. Era alto. resultaba imposible encontrar servicio. doncella y chofer de la familia Martin. cinco años mayor que Amand a y de ojos y melena oscuros. La casa pertenecía a una época perimida. una iña de melena dorada y penetrantes ojos azules. Hasta Andrew a seguraba haber olvidado su número aunque. Los robots de la serie JN solían convertirse en J ohn o en Jane. Amanda frunció el ceño. Por mucho tiempo que pasase. esbelto y elegante porque así fueron diseñados los robots NDR. cumplía las f unciones de ayuda de cámara. ordenaba los armarios y arreglaba y cuidaba sus magníficos muebles o s us obras de arte. Y Andrew se llamó. Un r obot doméstico mantenía a raya el polvo y las telarañas. se trataba de una mansión majestuosa que . Terminaron por olvidar definitivamente su número de serie y tenían que buscarlo cada vez que necesitaban una sesión de mantenimiento. la ciudad populosa más próxima. jamás olvidaría nada. el mismo Andrew de la familia Martín que. Sin embargo. Melissa era prácti camente una mujer. No sirve. Andrew. Lo almacenó firmemente en e l olvido de sus bancos de memoria y jamás se le ocurrió buscarlo. Andrew cumplía otra tarea que. Al parecer no le gusta el número de serie del robot. sobre todo si estaba dispuesto a reco rdarlo. Las urbes habían empezado a despoblarse y las personas preferían comunicar . Ene de erre Enedeere ciento trece. Se movía silenciosa y discretamente por la magnífica residencia de los Martin. Pues bien. Pr eparaba las comidas. seleccionaba y escanciaba los vinos que tanto apreciaba Ger ald Martin. ¿Por qué no lo llamamos Andrew? ¿Andrew? preguntó Gerald Martin. la otra hija. Es el número de serie replicó Gerald Martin. no sirve para nada. Enedeere. realmente requería de un séquito de asistentes. de hecho.

Mientras descendían por el sendero Andrew cogió a Miss de la mano y sostuvo a L ittle Miss en su brazo. Amanda siempre fue «Little Miss». aunque entre todas sus aptitudes. Andrew estaba ordenando los libros de la biblioteca cuyo orden alfabético. contaban con Andrew. Si tropiezan. supuso que le habían incorporado la capacidad de sentir afect o. y Miss. Se tomó un descanso y miró hacia abajo desde la elevada estantería de caoba. de apelar a la Segunda Ley. me gustaría que ordenara libros. cuyo nombre de pila era Lucie. en realidad. Se trataba. sinuoso y estaba lleno de piedras. Andrew sabía que cualquier día Miss. En consecu encia. Andrew. o incluso Little Miss. de cualquiera de ellos. te ordeno que dejes los libros y nos lleves a Amanda y a mí a pasear por la playa. Es una orden». no le h abía dado una orden. ocúpat e de que no echen a correr ni peguen brincos de aquí para allá. La influencia que las niñas ejercían sobre sus actos era lo mismo que un ser humano habría considerado consecuencia del afecto. no fue más que «Sir». La cantidad de personas en todo el mundo que lo llamaban «Gerald» era muy reducid a y resultaba imposible imaginar que alguien lo apodase «Jerry»). lo que en sí mismo era bastante insólito. jamás tuvo otro nombre. Andrew no tenía problemas con esas cuestiones. no puede decirse que te diera una orden. t enía prioridad sobre una simple sugerencia de cualquier otro. podrían caer veinte metros. Respondió moderada mente: Lo siento. Fue Miss la que encontró el mejor modo de resolverlo. Miss. («Miss» fue el nombre con que Andrew llamó invariablemente a Melissa. Gerald Martin era el tipo de indi viduo al que. Miss. En cuanto a Gerald Martin. al menos en el sentido formal de la palabra. aunque se tratara de Sir en persona. Miss pronto encontró el modo de aprovechar la presencia del robot en casa. Una ord en previa de Sir tiene prioridad sobre la petición que usted acaba de hacer. simplemente. ¡Vaya si lo había hecho! Una orden de un ser humano de esa casa. las niñas sentían debilidad por el encanto lúgubre y caprichoso de esa playa. Pues he oído lo que papá te dijo añadió Miss . casi nadie lo utilizaba. las pequeñas Martin tenían muy pocos compañeros de juegos en su excelso y marav illoso aislamiento. En ese caso. Sir era el cabeza de familia pero. en esa zona del norte de California. Y una sugerencia no es lo mismo que una orden. Andrew abandonó de inmediato los libros y bajó la escalera. Dijo: «Andrew. Sin embargo. no lo hizo porque fuera incapaz de pronunciar su nombre. sino porque consideró impropio dirig irse a ella con tanta familiaridad. Ésas fueron sus palabras. si reconoces que sólo te dijo que le gustaría que ordenaras los lib ros. te ordeno que dejes de hacer lo que estás haciendo y que ju egues con nosotras. sino la mayoría de las personas. una sugerencia . Vuelve a colocarlos de una manera inteligente». no sólo los robots. pero S ir había sido muy estricto en cuanto al sendero que conducía a la playa: «Andrew. pues la playa no era más que una extensión irregular de arena c ubierta de madera flotante y de algas arrastradas por las tormentas y porque. es exactamente lo que dijo. madrigueras de ardillas y demás obstáculos. y especi almente por Little Miss.se electrónicamente y guardar bastante distancia entre una casa y otra. Aunque no puedo impedir que bajen a la playa. siempre fue «Madam» para Andr ew. más bien. Y si las chicas querían que saliese a jugar con ellas. revocarían esa orden . La señora Martin. Andrew lo lla maba afecto porque no conocía ningún otro término con el que expresar lo que sentía por las niñas. El sendero hasta la playa era escarpado. las acompañaría gustoso. Sentía afecto por Miss. sie mpre que pudiese hacerlo en el marco de las Tres Leyes. Andrew dijo Melissa . Sin duda sentía algo. Estoy ocupado en una tarea que me encomendó su padre. situ ada entre las dos grandes vidrieras del extremo de la estancia. Con excepción de Miss y Little Miss. De todos mod os. el agua estaba demasiado fría para que a alguie n se le ocurriera bañarse sin llevar puesto el traje de submarinista. ¿No es así? Sí. ¿verdad? Fue. Fue la aplicación perfecta de la Segunda Ley. dejaba mucho que desear. sí. co mo suele ocurrir. Las niñas podrían haber descendido sin contratiempos. quiero que estés constantemente al lado de las chicas y que compruebes que no hacen travesuras. preferían llamar seño r.

sino de la Segunda. ¿verdad que tengo razón? Amanda cogió el trozo de madera flotante que su hermana había desechado y se lo pasó a Andrew para que lo examinase. Andrew descendió paso a paso por la ladera y. las lapas de color gris verdoso. miraban los oscuros caracoles de mar.. y todo lo relacionado con las prohibiciones de la Primera Ley era de máxima prioridad. Cuando ocurriera. Arrebató de las manos de su hermana el trozo de madera retorcida. soltó la mano de Mis s y dejó a Little Miss en la arena húmeda. preparado por si de pronto se levantaba una ola y rompía con ímpetu en dirección a la orilla. Por el momento a Miss y a Little Miss les bastaba con guiarse por las regla s. Bajó corriendo a la playa y siguió a su hermana m ayor en medio de los flecos espumosos de la rompiente. Se trata de una expresión técnica para referirse a las algas. En ningún momento permitió qu e se alejaran demasiado. Amanda. pues formaban parte de la Primera Ley. ¿Varec? Varec. ¡Algas! exclamó Miss y cogió un grueso montón de algas que se balanceaba como un látig ¡Andrew. Quiero que Andrew vaya hasta la roca.. las anémonas rosad as y la infinidad de pequeños y correteantes ermitaños. Las chicas salieron corriendo al instante y se deslizaron alegres por la orilla del mar agitado. mira qué cantidad de algas! Y mira este trozo de madera flotante propuso Little Miss . le echó u n vistazo superficial y lo descartó con un escalofrío . Melissa. El mar no sólo tenía un aspec to salvaje. En este caso. Andrew permanecía muy cerca. De acuerdo. ¡Puaj! En su superficie crecen c osas. . nadaría si fuera necesario. ¿no te parece hermoso? Puede que para ti lo sea. Little Miss rió y dejó la madera flotante al pie del sendero para no olvidar de llevársela cuando volvieran a casa. el agua estaba insoportablemente fría casi todo el año y entre las grandes ol as que rompían a menos de cincuenta metros de la orilla. una vez abajo. siem pre encabritado y turbulento. Melissa. ¿sabes nadar? preguntó Miss de repente. Miss. nada hasta aquella roca gris y vuelve. No eran tan insensatas como para desear nadar. Andrew. se alzaban los grandes co lmillos rocosos de un letal arrecife.y le dirían que se apartara mientras descendían vertiginosamente. Andrew. a mí no me interesa respondió desdeñosa la mayor de las h ermanas. Aunque el mar estab a tranquilo tan apacible como podía estar esa salvaje masa de agua . Quiero ver si nadas deprisa. sino que era muy peligroso: las corrientes eran poderosas e imprevis ibles. Si Miss o Little Miss hacían el menor amago de meterse en el agua. en cualquier mom ento podía aparecer una ola peligrosa. Era maravilloso contemplar l a costa de esa zona del Pacífico por su aspecto austero y lóbrego. Al final prevalecería la orden de Sir. Calla. Mientras estaban en la playa no necesitaba órdenes específicas de Sir para prot eger a las niñas. Andrew estaría junto a ellas en un instante. Sí. Andrew las tuvo bajo su control sin dificultades. No es más que otro tipo de algas dijo Little Miss . era enemigo de los que no habían nacido para vivir e n su seno y hasta un niño se daba cuenta de un simple vistazo. En cualquier caso sus circuitos tendrían que h acer un gran esfuerzo cuando estallara un conflicto directo entre el decreto de Sir y los caprichos de las niñas. Ah. es varec confirmó. varec repitió Little Miss. pero el mar. Miss y Little Miss jugueteaban en las charcas creadas por la marea. Puede que encuentre hue vos de cormorán y los traiga para que los veamos. Me refiero a la roca en la que anidan los cormoranes. ¿no te pasaría nada si te ent rase agua? Estoy muy bien aislado le explicó Andrew. en su cerebro positrónico se desencadenaría un poderoso equipotencial de contradicci ones de muy difícil resolución. buscando como casi siempre si n éxito una estrella de mar. ¿No sufrirías un cortocircuito cerebral? Quiero decir. ya que contenía no sólo elementos de la Pr imera Ley. dijo Little Miss aprensiva.

La Primera Ley. quiero que nades hasta la roca. repitió Little Miss con más ahínco.. no tiene nada que ver repuso Miss e hizo morritos. y lo miraban fascinadas. Andrew adaptó sin dificultades los estabilizadores giroscópicos mientras la fue rza de las olas lo zarandeaba. eres injusta con él dijo Little Miss . ¿Qué pasaría si les ocurría a lgo inesperado mientras él nadaba hasta la roca de los cormoranes? Pensó en una ola súbita y amenazadora. empezó a decir. Andrew.. La excursión sólo duró unos segundos y ejerció en Miss el efecto buscado. ¿a qué esperas? Andrew notó que se calentaba ligeramente y ordenó a sus circuitos que practicar an las correcciones homeostáticas pertinentes. para él no s upuso el menor contratiempo. Se trataba de una orden. Andrew pensó que de esa manera tal vez Miss se daría por satisfecha. lueg o dio media vuelta y regresó al punto de partida.. Así no habrá problem as. Aunque la pesada rompiente le golpeó enérgicamente las rodil las. aun que los terremotos no eran frecuentes. si tanto deseas ver nadar a Andrew. Andrew se alejó cuatro o cinco metros. Andrew lo haría sin vacilar . Miss. Andrew. ¡Melissa! exclamó Little Miss indignada. manteniéndose lo bastante cerca de la or illa por si surgía alguna dificultad. claro que no. había sido programado para ser elegante y coordinado en cualquier circun stancia. Las chicas estaban en la playa. Estoy segura de . estaba en la playa para proteger a las niñas. no puedes. la elevación de los brazos. Sin embargo. Hizo una ligera reverencia en dirección a Me lissa . podían desencadenarse. Como acaba de decir. también de Amanda. ya no soy una niña. No te preocupes por nosotras. ¿Desde cuándo no cumples una orden? Andrew. pero como aquí no hay adultos para protegerlas me veo incapac itado de dejarlas solas el tiempo necesario para nadar hasta la roca y volver. no..Miss. si no hay más remedio. Miss. una al lado de la otra. En ese mismo momento Miss podía ordenarle que nadase hasta China y.. Ahora mismo se lo enseño propuso Andrew. Pues ahora tiene las órdenes que yo le he dado. Pero no es lo mismo. pe ro sé cuidar de mí misma y. La Segunda Ley estipulaba que las órdenes debían acatarse. No eres más que una torpe máquina. en consecuencia. Andrew. ¡Mira que eres pelma! ¡Ya está bien de la Primera Ley! protestó Melissa . incluso en un terremoto.. como ya le he explicado. Andrew. Aunque los sensores le indicaron que la temperatur a del agua era inferior a la que un ser humano toleraría sin problemas. Melissa. Las piedras ásperas y aguzadas que cubrían el fondo n o afectaron sus pies metálicos.. la posición de las manos. T odo sería distinto si Sir o Madam estuviesen aquí. de no intervenir otras consideraciones. no tengo capacidad para revocar la orden de su padre en lo que concierne a su seguridad en la playa. eres un eximio nadador declaró con la mirada encendida . Melissa hizo un gesto perentori o .. Jamás había tenido necesidad de ello. Con suma destreza. Miss insistió. Andrew notó que se incrementaban las seña les preliminares de potenciales contradicciones: un ligero temblor en la yema de los dedos y una sensación de vértigo apenas perceptible. Era la primera vez que Andrew nadaba. ¿Nunca te ol as de la Primera Ley? No. Miss. pero dadas las circunstancias. Es verdad reconoció Andrew . lo lamento de veras. Melissa. ¡He dicho que quiero que nades hasta esa roca! Melissa. Vamos. Se trataba de una cuestión que atañía exclusivamente a la Primera Ley. ¿Acaso crees que un og ro terrible aparecerá en la playa y nos devorará mientras nadas? Te lo agradezco. nada hasta la roca de los cormoranes. Se metió en el agua. ¿por qué no le pides que se meta en la rompiente y que nade cerca de la orilla? propuso Little Miss . Le desagra daba ser la causa de aquel problema. No obstante. no soy más que una torpe máquina y.. Tiene órdenes de papá.. ¿eh? Tienes incorporadas es as ridículas leyes y no hay modo de eludirlas. lo siento. por lo que sólo tardó un microsegundo en calcular la naturaleza de los movi mientos que debía realizar para impulsarse debajo de la superficie: el pataleo rítmi co de las piernas. no es bueno manipular el nido intervino Andrew afablemente. se deslizó paralelamente a la orilla nadando con eficacia y fuerza. en un desprendimiento de rocas.

estoy arrepentida de lo que dije. de verdad que no. no existen competiciones de natación para robots explicó Andrew con toda se riedad. Si Miss sentía la necesidad de disculparse. No tengo por qué ser amable con los robots. ¡Me refería a una competición humana como los juegos olímpicos! ¡Ay. No es verdad intervino Little Miss. no es necesario que me pida disculpas. Miss. comprendo perfectamente lo que desea. Incluso a oscuras n adó ágil y velozmente. ¿Entonces no na darás hasta la roca? Apuesto a que puedes ir y volver en dos minutos. ¿no? preguntó Miss . He dicho que lo siento.. Es como serlo con el televisor.. Tanto en el plano cuantitativo como en el cualitativo. Se dirigieron al sendero y Little Miss recogió el trozo de madera flotante qu e había encontrado y se lo pasó por el cinturón. Supongo que no reconoció y miró con ansia la roca de los cormoranes . Y la verdad es que no era necesario. Miss se echó a reír. ¿A quién se le ocurriría que un robot podía of enderse por algo que dijera o hiciese un ser humano? Andrew decidió que era mejor no explicárselo en ese momento. Poseía la suficiente capacidad intelectiva para afrontar las exigencias que l e planteaban. repitió Little Miss. Te pido que me disculpes. En cuanto a lo de ser una máquina torpe. Andrew. lo sient o sinceramente. Él mismo nos dijo que es cierto. aunque sus crueles palabras no lo hubiesen perturbado en lo más mínimo. ¿Acas o la niña había querido decir que era menos inteligente que los seres humanos? Para Andrew esa afirmación carecía de sentido. Además. Las chicas decidieron q ue estaban hartas de jugar en la playa. Tan sólo se trataba de una posibilidad. Miss! Sería muy injusto que permitiesen que un robot compitiera con l os humanos en los juegos olímpicos. Pero de torpe no tiene nad a y no ha sido un comentario amable. no entendía lo que había querido decir M iss. No se preocupe. Andrew bajó solo a la playa y nadó hasta la roca de los cormoranes para comprobar cuánto tardaba. Miss. ¿Qué puede pasar nos en dos minutos? Melissa. Melissa examinó la respuesta. ¡Es totalmente distinto! Se puso a llorar y Andrew la cogió en brazos girando sobre sí mismo. 3 . Jamás sucederá. No sabía cómo comparar la inteligencia de los robots con la humana. En ese momento se dio cuenta de que podría haberlo hecho sin de jar expuestas a las niñas a ningún peligro. hasta que quedó tan fascinada por la inmensa extensión sin nubes del cielo y por lo extraño que era ver el mar del revés. Siempre recogía tesoros extraños. Arremolinó los vestidos de las niñas y arrojó ar ena en sus caras y en la estructura brillante de Andrew. Deseaba que nadaras hasta la roca y ni se me ocurrió pensar en que no puedes dejamos solas. Sería absurdo negar que era una máquina. Supongo que sí. Miss. Pero es verdad. al terminar las tareas domésticas. llamaste máquina torpe a Andrew y no ha sido muy amable de tu parte. Esa noche. Sé que no he sido amable. era n dos procesos de pensamiento totalmente distintos: todos coincidían en ello. Está bien.. Miss. Una vez más lamento profundamente. tan sólo una máquina. El viento se volvió cada vez más frío. Miss se acercó al robot y le dijo en voz baja y contrita: Andrew. que olvidó lo que la había alterado. pero no los conocía.que batirías todas las marcas si participaras en una competición. pero no estoy en condiciones de complacerla declaró Andrew . ¡Es muy distinto! insistió Little Miss . mientras Little Miss curioseaba en las charcas. Poco después. Miss.. debía perm itirle satisfacerla. Fue una id ea exclusivamente suya. Sin duda existían robots más inteligentes que él. fruto de la curiosidad. que es una máquina reconoció Little Miss . Nadie había pedido a Andrew que nadara por la noche hasta la roca. me arrepiento de habértelo propuesto.

Suponiendo que l os robots sintiesen la necesidad de celebrar su cumpleaños.. En ese caso. Encendieron velas y Andrew sirvió una elaborada cena que Madam y él habían planificado durante horas. el ser humano tampoco era muy capaz de subsistir inmediatamente después de nacer. sí o no. Tenía algunos conocimientos de biología humana y le parecía que era más importante el momento de la creación orgánica. esa misma co mplejidad podía conducir a momentos de potencial contrapuesto. Little Miss.. no te corresp onde preocuparte por la fecha en que deberías celebrar tu cumpleaños». A Little Miss le chifla ban los libros. el instante en que el espermato zoide fecundaba el óvulo y se iniciaba el proceso de la división celular. Uno estaba dentro y el otro fuera: eso era todo. fuera ya d el útero. la entrega de obsequios nuevas posesiones que los demás te daban era una parte importante del ritual festivo del cumpleaños. positivo o negativo y. o más bien la combinación de éste con un cuerp o diseñado para contenerlo. Más allá de estas disquisiciones. que funcionaban en esferas puramente binarias simples patrones de encendido y apagado. No se trataba de una casete. po r lo que para Andrew tenía muy poco sentido la distinción que los humanos hacían entre el nacimiento y la gestación. Sabía que los humanos concedían mucha importancia a la posesión de objetos que sólo les pertenecían a ellos. Andrew no veía diferencia alguna entre el feto que había cumplido los diversos estadios de desarrollo en el seno de su madre y el mismo feto un par de días después. ya e staba viva a lo largo de los nueve meses que pasaba en el útero. Por otro lado. encuadernación y páginas. le regaló un libro a su hermana. más entendía la lógica de cada perspectiva. de un infodisco ni de un holocubo. De todos modos. por lo general seleccionando los datos de una manera sensata. ¿Por qué no celebran el momento de la concepción en lugar de festejar la salida al exterior? Cuanto más lo pensaba. había estado en condiciones de realizar todas sus funciones pro gramadas desde el momento en que completaron su última fase de montaje y formatear on sus pistas. Andrew miró la ceremonia sin comprenderla. con tapas. A Andrew le parecía extraño que los humanos escogiesen ese día como la fecha sign ificativa a celebrar. ¡Cuánta confusión! Se suponía que las confusiones no acosaban a los robots. sobre todo con los libros de poesía. Sus men tes positrónicas eran más complejas que las sencillas «mentes» digitales de los ordenado res no positrónicos. era el cumpleaños de Miss. sino de un libro de verdad. Sir se ocupó de volver temprano. Ambos estaban igualment e desvalidos.Llegó el cumpleaños de Miss. Otro tanto le ocurría a Miss. ¡Pero . la nueva persona. ¿por qué tenía tantas dificultades para asimilar la cuestión de en qué fecha celebr ar su cumpleaños? «Porque los cumpleaños son un concepto puramente humano se respondió . ¡Es fabuloso! exclamó Miss en cuanto vio el libro envuelto en papel de regalo . pese a que la Legislatura regional estaba embrollada en un complicado debate sobre las zonas interplanetarias de libre comercio. los robots eran seres dotados de una mente lógica capaz de hallar la salida a dichos conflictos. Al parecer. De modo que su cumpleaños. pero era difícil entender qué valor atribuían a la mayoría de esos chismes o por qué les asignaban tanta importancia. aunque incapaz de sobrevivir por sí sola. que había aprendido a leer hacía uno o dos años.. Andrew era su cerebro positrónico. en ocasiones. En el caso de los robots. A continuación Miss recibió formalmente los regalos .. q ue se escribían con frases crípticas dispuestas en líneas irregulares muy misteriosas para Andrew. carecen de sentido. Por su parte. ¿qué fecha elegiría él? ¿El día e que la fábrica empezó a montarlo o la fecha en que le colocaron el cerebro positrónic o y teclearon el formateado del control somático? ¿Había «nacido» cuando unieron los prime ros cables de su armazón o cuando empezó a funcionar el peculiar conjunto de percepc iones que configuraban el NDR 113? En cualquier caso no se trataba de un simple armazón. y los abrió. ¡Seguramente ése era el auténtico comienzo de toda persona! En realidad. Un recién nacido era realmente incapaz de subsistir solo. Andrew ya había aprendido que la celebración del cumpl eaños era un acontecimiento importante en el ciclo anual de la vida humana. la con memoración de la fecha en que los humanos salían del útero de su madre. Toda la familia se v istió de fiesta y se reunió en torno al trozo macizo de secoya lustrada que era la m esa del comedor. Puesto que no eres un ser humano.

Mi ss estaba exultante de felicidad. Fue una maravillosa cena. Melissa.. Era un electrodoméstico más de la casa. Es lo más bello que he visto en mi vida. ¿quién te lo dijo? Lo leí replicó Little Miss algo sorprendida . pero sus diseñador es consideraron innecesario dotarlo de la capacidad de entender por qué razón una niña se alteraba por el regalo de cumpleaños de su hermana. crees que no sé nada porque te ngo cinco años menos que tú. Concluyó q ue no. Little Miss cogió la mano mecánica de Andrew y la estrechó. La niña habló como si faltase una eternidad. si no. Levantó el colgante. Melissa. blanco y vaporoso.. es realmente hermoso confirmó Andrew . rosa y dorado. Se preguntó fugazmente si tendría que haber hecho un regalo a Melissa.. Ten añadió Little Miss. se lo puso por la cabeza y lo bajó con sumo cuidado hasta centrarlo e n la pechera del nuevo jersey.si es Rubaiyat. Había cogido un cuchillo pequeño de la cocina. El reparto de regalos de c umpleaños era una práctica exclusivamente humana. Madam se sumó a las felicitaciones. Andrew aguardó pues no pudo determinar a dónde apuntaba la conversación. en medio d . Little Miss se acercó a Andrew y le preguntó: Andrew. que se acercó y se unió al coro. Little Miss también y todos cantaron Cumple años feliz. Se lo entregó con absoluta serieda d. ¿me harás un colgante con esto? ¿Un colgante de madera? No tengo un trozo de ivorita. sobre el jersey de Melissa. Un par de días más tarde. No podía esperarlo. Pero esas historias de cumpleaños. Le habría gustado hacer algo para animarla. pero necesito algunas herramientas y. Sólo hubo un problema: Little Miss parecía envidiar c on todas sus fuerzas el bello colgante de ivorita de Miss. envidias y otros conceptos humanos por el estilo superaban con creces s u comprensión. que Miss no parecía esperarlo. Andrew era un robot muy cualificado en su especie. puedes aprender. Andrew. Intentó disimularlo porque era el cumpleaños de su hermana y no quería aguarle la fiesta. pues Andrew no formaba par te de la familia. lo sacó y se lo entregó. te deseo un feliz cumpleaños dijo Sir. regalos. como si le diera una caja completa de herramientas para esculpir. Faltan tres meses para mi cumpleaños se lamentó Little Miss. Little Miss se acercó al armario donde había guardado el trozo de madera flotan te que recogió en la playa. pero en el transcurso de la velada Little Miss no dejó de mirar de reojo el colgante que brillaba. Luego abrió el pequeño paquete que contenía el regalo de su padre y quedó azorada. pero me gustaría decirte que. ¿puedo hablar contigo? Por supuesto. ¡Un momento! intervino Sir a modo de advertencia . Sí. ¿Te gustó el colgante que papá le regaló a Melissa? Me pareció muy hermoso. Esa noche. Andrew. ¡Nada de discusiones durante la cena de cumpleaños! A continuación Miss abrió el regalo de su madre: un bonito jersey de cachemira.. sujetándolo por la delgada ca dena de oro. Supongo que sa bes tallar y. Estoy seguro de que mis aptitudes mecánicas están a la altura de la tarea. Es muy hermoso. confío en ti. Sir le había comprado un brillante colgante de ivorita rosa. Andrew no n ecesitó una gran agudeza perceptiva para darse cuenta de que la niña era muy desdich ada. de Omar Jayam! ¡Siempre he querido tenerlo! ¿Cómo te enteraste de su existencia? Amanda. Estaba tan entusiasmada que se lo puso encima del que llevab a. pero esta madera es muy bonita. Supongo que no necesitas nada más agregó . Madam propuso que volvieran a cantar e hizo señas a Andrew. con unas volutas mara villosas tan delicadamente talladas que hasta la visión perfecta de Andrew tuvo di ficultades para captar la totalidad de sus curvas y los dibujos intercalados. Estoy seguro de que Sir le regalará algo i gualmente bello cuando llegue su cumpleaños.

Podría mentir si me lo ordenaran o. ¿de dónde lo has sacado? Pese a que nadie más lo hacía. es sublime! ¡Andrew.el silencio de la habitación en la que solía encerrarse tras cumplir con las tareas cotidianas. Cuando acabó ya era demasiado tarde para llevárselo a Little Miss. En cuanto realizó la planificación preliminar el trabajo en sí no le llevó mucho ti empo. Le costaba creer que Andrew hubiese tallado ese dije . En el preciso momento en que Lime Miss estaba a punto de echar a correr para tomar el autobús que cada día la llevaba a la escuela. Sir. Sir? . si cepillaba un poco aquí y otro poco allá. su visión era perfecta y la madera cedió sin resistencia a sus deseos. Tenía el ceño fruncido. Lo he hecho para usted declaró Andrew. Después de recorrer doce metros por la calzada. ya te he dicho que Andrew lo hizo para mí. Lo asió y aca rició la superficie con los dedos. ¿De dónde lo copiaste? ¿Copiarlo. Little Miss guardó la talla en la mochila y echó a corr er hacia el autobús. Papá. Le aseguro que hice la talla p ara Little Miss. Pues parece que lo es afirmó Little Miss . Andrew. Andrew estudió durante quince minutos el trozo de madera con suma aten ción y analizó la veta. Andrew hizo una pausa . Andrew sacó el colgante y se lo entregó.. También sometió el cuchillo a un min ucioso examen y lo probó con un trozo de madera que había recogido en el jardín. pese a que su experiencia con las expresiones faciales humanas aún era algo limitada. Lime Miss lo cogió de sus manos y lo miró perpleja y sorprendida. Sir.. Te recuerdo que los robots no son capaces de mentir. no lo sería por mucho tiempo. ¿También la diseñaste? ¿Eres responsable del diseño? Sí. ¿es verdad que lo has hecho tú? Sí. Mandy. lo que dice no es del todo correcto. un enorme y tupido cepillo y arrugó el entrecejo con el tipo de mueca que a Andrew le pareció muy seria.. Andrew. si fuera necesario. pero como Andrew poseía la fuerza física de un robot. Madam s e explayó sobre la belleza y Miss fue lo bastante elegante para reconocer que era casi tan hermosa como el colgante que le habían regalado para su cumpleaños. y le lanzó un beso con los dedos. acarició su bigote con un gesto pensativ o Sir tenía un bigote muy llamativo. saludó con la mano a Andrew. Sir llamaba Mandy a Little Miss. Sir. para evitar que un ser humano sufriera daños e incluso si mi p ropia seguridad estuviera. Esa noche estalló un gran revuelo en la casa después de que Sir regresara de su sesión en la Legislatura regional y de que Little Miss mostrara la talla.. Por último cortó un trozo de madera y comprobó que era muy dura. Encontré en la playa un trozo de madera flotante que Andrew talló... aunque todavía era pequeña. Comprobó que así era. Tal vez es muchas cosas más que no sabem os. ¿Cómo? Un tallista en madera explicó Sir. Sir estaba patidifuso. Cerró los ojos e imaginó el aspecto que tendría si re cortaba un poquitín aquí y otro más allá. Sir miró a Andrew. ¡Andrew. Consi deró la estatura de Little Miss y pensó en el tamaño del colgante que más se adecuaba a una niña que. es realmente maravilloso! ¡Es tan delicado y bello! ¡Jamás imaginé que pudieras hacer semejante preciosidad! ¡Ya verás lo que dirá Melis sa cuando lo vea! ¡Ya lo verás! ¡También se lo mostraré a papá! Sonó el claxon del autobús. ¿Lo has hecho tú? Lo hice con la madera que me entregó anoche. Nadie ha dicho que sea un robot artesano. lo único que necesitaba saber era si el cuchillo resistiría sus requerimientos. se dio la vuelt a. la densidad y la curvatura. Todo estaba listo y Andrew puso manos a la obra. Lo guardó y no volvió a pensar en el colgante hasta la mañana siguiente. Observó el trozo de madera que había separado de la pieza más grande. La coordinación mecánica de Andrew asimiló sin dificultades una tarea tan meticu losa.

realmente sorprendentes decía una y otra vez . Finalmente puso manos a la obra. por sugerencia de Sir. Meneó la cabeza y sopesó la talla con la mano.. escritorios. En ese momento sólo le importaba n el trozo de madera. Por supuesto. Ignoraba que los robots po seen la capacidad de experimentar este tipo de sentimiento. c ollares y colgantes para Miss y Little Miss. Sir. Andrew. Al día siguiente Sir entregó a Andrew otra madera flotante que había recogido en la playa. le aseguro que lo único que hice fue estudiar la materia prima hasta que comprendí el mejor modo de tallarla y darle una forma que fuese satisfactoria para Little Miss. con un pequeño cuchillo de cocina que Little Miss tuvo la amabilidad de proporcionarme. conectó el cuchillo eléctrico y. haz algo con este trozo de madera dijo .. Le ordenaron que leyera libros sobre mar quetería y diseño. en cuanto empezó a tallar Andrew apenas reparó en el ser humano que tenía a su lado. pero yo no estaría tan seguro. Aunque Sir se sentó a s u lado.No es posible que la hayas sacado de la nada. disfruto haciendo estas piezas. lámparas o esculturas a gran escala? Sir. ¿Me permites que te pregunte con qué herramientas? Sir. tan sólo qu iero observarte mientras trabajas. estudió los movimientos de la hoja hasta que asimiló el tipo d e resultados que obtendría. Andrew dedicó casi todo el tiempo a fabricar armarios y escritorios. Al volver vio que Sir estaba inmóvil y miraba la talla petrificado y a turdido. ¿«Disfrutas»? ¿Es incorrecto el uso de esta palabra? No es muy corriente que un robot diga que «disfruta». sobre todo acerca de la fabricación de muebles. ¿Cogiste el modelo de algún libro? ¿Usaste un ordenador para diseñarla o. Sus diseños eran sorprendentes e insólitos. Con un cuchillo de coc ina.? Sir. Aunque siguió tallando pequeñas bagatelas de madera como pulseras. con ayuda de su centro óptico más sutil. te vi hacerla con mis propios ojos. tus producciones son sorprendentes. s ervir la mesa o cualquier otra tarea secundaria de la casa que hasta entonces ha bía formado parte de su rutina cotidiana. ¿Serás capaz de hacer otras cosas de madera. Pues ahora lo intentarás. Yo sólo pedía un robot doméstico de la serie NDR dijo Sir casi para sí mismo . el cuchillo eléctrico y la forma que se proponía obtener. Pero has hecho esta talla. Con un pequeño cuchillo de cocina repitió Sir. Has dicho que disfrutas f . Sólo entonces me dediqué a tallarla. como armarios. No recu rdo haber mencionado adaptaciones artesanales específicas. y le instalaron el taller en una de las habitaciones desocupadas del desván. Puede que sí reconoció Sir . Cuando terminó entregó la talla a Sir y fue a buscar el recogedor para quitar l as virutas. Andrew. no sé qué responder. soy un robot doméstico de la serie NDR. No tengo injer tos específicos relacionados con aptitudes artesanales. Sir. Sir. Los objetos que produces son obras de arte. Utilizaba las maderas raras y exóticas que Sir le proporcionaba y las adornaba con taraceas muy rebuscadas e ingeniosas. En efecto. Sir. Tal vez he utilizado esta expresión en un sentido muy amplio. A partir de ese momento Andrew dedicó muy poco tiempo a preparar la comida. Lo que se te ocurra. Andrew sopesó un rato la madera. ¿Te das cuenta de que no eres un simple artesano? Te has convertido en u n verdadero artista. pendientes. Estaba totalmente concentrado en la tarea. y a veces para Madam. nunca lo he intentado. ¿Dices que Mandy te dio un trozo de madera flotante y un vulgar cuchillo de c ocina y que sin más herramientas fuiste capaz de hacer esta pieza? Sí. desgastado por la intemperie y manchado a causa de una prolongada inmersión en el agua. Sir. Le dio un cuchillo eléctri co y le enseñó cómo utilizarlo. como si su belleza le resultara casi inasequible . Sir subía al taller casi todos los días para echar un vistazo a las últimas creac iones. era un trozo más grande y estaba doblado. Y está en lo cierto.

El NDR debería cumplir cualquier tarea domést ica que usted. Construye muebles y joyas de madera. ya no se la podía considerar una empresa familiar la necesidad de obtener nuevos capi tales para expandirse obligó a los Robertson y a los Smythe a vender buena parte d e sus acciones a inversores no emparentados . ¿A qué te refieres? Cuando trabajo parece que mis circuitos cerebrales fluyen más fácilmente. Talla de una manera extraordinar 4 . El NDR 113 las cumple a la perfección. El problemilla consiste en que. todo lo contrario. Señor Martin. Por si no lo sabe. ¿Tal vez cier ta incertidumbre o duda. Sin embargo. ¿A qué tipo de funcionamiento defectuoso se refiere? ¿Acaso el r obot no ha satisfecho sus expectativas? No me refiero a ningún funcionamiento defectuoso. ¡Eso es! confirmó Sir ..abricando muebles. claro. soy totalmente estándar. Señor Martin.? Sir. Elliott Smythe el director gerente era. por m uy ricos e influyentes que fuesen. no se figura cuánto lo lame nto. Andrew. mencionó un problemilla. Gerald Martin era presidente del Comité de Ciencia y Tecnología de la Legislatura regional.. no tiene nada que ver con las obligaciones domésticas que se le ha n asignado. Andrew. la cuestión radica en que de pronto el ro bot se ha dedicado a la carpintería. La forma en que uste d lo emplea coincide con lo que yo experimento. miembro de la amplia e influyente familia Robertson. descendiente del mismísimo Lawrence Robertson que durante la segunda mitad del siglo XX había fundado US Robo ts Corporation. Sir lo interrumpió sin rodeos: Señor Smythe. Andrew. Andrew. Aunque para entonces la compañía era tan inmensa que. Desde ent onces le he pedido que fabrique muchas cosas más. Presenta una característica de. no se podían permitir el lujo de ignorar una ll amada telefónica de Gerald Martin. Me par ece que es el equivalente al sentimiento humano que se denomina «placer». y su rostro transmitió profunda y sincera preocupación a través de la pantalla telefónica .. Debo reconocer que también estoy sorprendido.. Le he oído m encionar el verbo «disfrutar» y creo comprender su significado. señor Smythe. me parece correcto decir que disfruto fabricando muebles. Sir. el robot posee algunas capacidades que no figuraban en las especifi caciones de las que hablamos cuando nos planteamos equipar mi casa con un grupo de robots asistentes. Mira.? ¿Cierta sorpresa? No. Los Robertson y los Smythe. ¿sabes que eres un robot bastan te insólito? Sir. Le aseguro que. Sir guardó silencio un buen rato . lo que quiero decir es que da la sensación de que piensa que mi trabajo supera los niveles programados de mis aptitudes. habría tenido notic ias mías mucho antes. La mirada de preocupación de Smythe se trocó en grave temor. no me preocupa que de pronto haya aflorado en ti esta vena artística. ¡Qué duda cabe! Sir. su NDR es un producto acabado y las pruebas a las que lo sometimos antes de salir de fábrica f ueron muy minuciosas. me gustaría saber a qué se debe . decir sorpresa es inexacto. Mi hija pequeña le hizo una modesta petición y superó con creces cuanto cabía esperar. Sí. si ése fuera el problemilla. como tantos altos ejecutivos de USRMM . En consecuencia... Mis circuitos son exclusivamente los que corresp onden a un NDR modular. Pues no. al parecer. A decir verdad. ¿le molestan mis trabajos de ebanistería? En absoluto. super a con creces tus niveles programados. Unos días más tarde Gerald Martin telefoneó al director gerente de la sede region al de United States Robots and Mechanical Men Corporation y le dijo: Tengo un problemilla con el robot doméstico NDR que me han adjudicado. ¿cómo decirlo. He percibido cierto malestar en el tono de su voz. ¿Pretende decir que ha superado el conjunto de responsabilidades programadas y hace cosas que no se le piden? Tampoco es eso. es exactamente lo que pienso.. Sin embargo. en puridad. ¿Un problemilla? preguntó Elliott Smythe.. nunca fue fácil hablar por teléfono con un Robertson o un Smythe.

iamente exquisita y nunca repite la misma pieza. alef nueve. altísimo. Viene de ene de erre. En mi opinión. Señor Martin.. Andrew repasó todo el . verdaderas obras de arte. El taller de carpintería está arriba. sería mucho más sencillo que yo llevara a Andrew a la sed e. las lámparas y la mesa en que se encuentra n. ¿está de acuerdo en que me traslade a la costa y someta al NDR a una i nspección? Puesto que quiere inspeccionarlo. le aseguro que prod uce obras de arte. La verdad es que le pareció bastante raro que alguien quisiera visitar a un robot. Con sus ojos fotoeléctricos rojos muy encendidos. antes de que se me olvide. Aunque arrugó ligeramente los labios. Hágase cargo. También me gustaría ver las cosas que ha tallado. La respuesta de Andrew fue instantánea. Digamos que sí. No es del todo impensa ble que un NDR sea capaz de construir armarios sencillos. Formaban una pareja desigua l. cuando alcanzó una comprensión mucho más extensa de su situación. Andrew. como correspondía: los chequeos de código s se incluían entre las prioridades de la Segunda Ley y exigían un acatamiento sin v acilaciones. ¿Andrew? Sir esbozó una ligera sonrisa. Una espléndida limusina conducida por un chofer depositó al ejecutivo y al robo psicólogo jefe de US Robots en la finca de los Martin. nuestro robopsicólogo jefe. me gustaría echarle un vistazo a su robot . comprendo. pues Elliott Smythe era un hombre esbelto. Si me permite. Cuando Sir terminó su parlamento. Pensé que había dejado claro que lo que hace es mucho más que «armarios sencillos» pun ualizó Sir. De momento no pretendo someter a su NDR a ninguna prueba complicada. Sí. Me basta con hablar con él y con usted. Ah. Señor Martin. Se hizo otra pausa interminable y finalmente Smythe añadió : Me gusta ría ver alguna de esas obras. Sólo años después. Merwin Mansky dirigió una fugaz mirada a los muebles y centró su atención en Andr ew. me gustaría ir en compañía de Merwin Mansky. pero no sintió la necesidad de intentar comp render lo que ocurría. Cualquier museo se enorgullecería de exponerlas. pero aquí pueden v r algunos de sus trabajos. Smythe permaneció un rato en silencio. Éste es Andrew les dijo Sir . examin quella escena desde otra perspectiva. Supongo que el doctor Mansky también querrá ver l os trabajos de ebanistería del NDR 113. donde podrán someterlo a un minucioso chequeo. mientras que Merwin Mansky era bajo. Sir cambió sus citas del martes por la tarde. sí. ¿no es mejor hacerlo en un laboratorio? Supo ngo que necesita equipos para realizar pruebas y que no le será posible trasladarl os a mi casa. la araña. ¿Quedamos para el martes que viene? ¿Le parece bien? Me ocuparé de estar en casa repuso Sir. estoy seguro de que le intere sarán. Smythe y Mansky llegaron a San Francisco en el vuelo de mediodía y tardaron media hora más en trasladarse a la cost a en lanzadera local. Señor Martin. Señor Martin. no hace falta que se tome la molestia de volar al Este. fornido. Lo que dice tiene bastante sentido. En realidad. de aspecto deportivo. Es extraordinario confirmó Elliott Smythe . En realidad. no manifestó emoción alguna. la serie NDR es relativamente polifacética. Chequeo de códigos dijo Mansky de pronto . Señor Smythe. Andrew sabía que irían a visitarlo. La estantería. En aquella época Andrew casi nunca cuestionaba los actos de l os seres humanos que lo rodeaban ni analizaba sistemáticamente los acontecimientos . Tengo que visitar nuestras instalaciones en la Costa Oeste y este asunto es la excusa perfecta. Mis hijas lo llaman así. calvo y daba la sensac ión de que sólo se apartaba de su despacho sometido a una gran presión.. extr emidades largas y una gran melena de copioso cabello cano un hombre que parecía más a propiado para una pista de tenis y un partido de polo que para el despacho de un a corporación . no exageró: sin duda se tra ta de obras maestras. no puedo esperar que usted se presente aquí con una fu rgoneta llena de escritorios y armarios.

Abrió el armario en que Little Miss guardaba parte de los tesoros que Andrew había creado para ella y sacó algunas piezas. Parecían tan impresionados que se quedaron sin palabras con las que manifestar su admiración. Funciona perfectamente diagnosticó Mansky . que regían los circuitos que se ocupaban de la c apacidad de procesar y ordenar datos recién adquiridos. Mejor dicho. Sus facciones eran rígidas. . me llevaría mucho tiempo y dudo que lo entendiese. tenía los ojos hundidos. Andrew dejaría de funcionar antes de transgredir cualquiera d e estas leyes. Sin duda los dos hombres estaban impresionados con su trabajo. Doctor Mansky. Quiero que lo vea con sus propios ojos dijo a Mansky con sorna . sí. Sí. que se había inclinado para responder a la pregunta de un niño muy pequeño.. quiero añadir que el que Andrew sea. si lo hiciera. Andrew recitó los códigos omega. la piel pálida y parecía enfermo. Mans ky era mucho más joven de lo que aparentaba. Andrew tuvo la sospecha de que. Son intrínsecas a l cerebro positrónico.. Cualesquiera que sean las variables del rendimient o de un robot. la robótica no es un arte exacto. las proporciones eran exactas y se fundían tan naturalmente con la v eta que ésta también parecía tallada. no da pie a temer algún tipo de conducta imprevisible que pueda poner en pe ligro a usted o a su familia. Mansky frunció el ceño. aparentemente. los robots que poseen el nivel de construcción de Andrew suel en poseer capacidades que superan las especificaciones básicas de diseño. Dos críos estaban a punto de pelearse. Aunque los niños representados eran casi im perceptibles. conjunto de parámetros alef nueve mientras Mansky escuchaba y asentía con la cabeza . Chequeo de códigos de toda la serie omega. Por lo tanto. La verdad es que su rendimiento supera todas las expectativas . El robopsicólogo contempló la pequeña talla durante un buen rato y permaneció en si lencio. Durante el interminable recitado Sir parecía confuso y di o la impresión de que Elliott Smythe apenas prestaba atención. A Mansky le tembló la mano cuando pasó el pequeño objeto al ejecutivo de US Robot s. chequeo de códigos épsilon siete. Me gustaría que me explique qué quiere decir. ¿Lo hizo él? preguntó finalmente Mansky. Las gruesas arrugas de su frente eran tan pronunciadas que parecían talladas por Andrew. Andrew es algo más que un aparente maestro carpintero insistió Sir . En este caso no hablamos de unas mesas y unas sillas bonitas. Tal vez supera sus expectativas puntualizó Mansky. Para su tranquilidad. Éste es uno de s us dijes. Smythe estudió la talla en medio de un solemne silencio. Sir esbozó una sonrisa extraordinariamente gélida. desde luego. Como le expliqué al señor Smythe. y a un lado se encontraba l a maestra. la cuestión no consiste en un fallo de rendimien to empezó a decir Sir . por supuesto. uno de los chequeos más complicados porque incorporaba los parámetros que encarn aban las Tres Leyes. las Tres Leyes son absolutamente incuestionables. Andrew. Le ofreció ómicron catorce y recitó cappa tr es. Muy bien aseguró Mansky . en el fondo. Lo que quiero decir es que las matemáticas que presiden el trazado de las vías positrónicas son demasiado complejas para dar respuestas que no sean aproxi madas. Esos códigos tardaron un bue n rato en ser expuestos. Sir le pasó una pequeña esfera de ébano brillante que incluía una escena de juegos infantiles en el patio de una escuela. dos niñas estudiaban con atención un c ollar de tamaño diminuto que una tercera les mostraba. Por lo que sé. Las figuras daban la impresión de tener vida y mov imiento. Señor Martin. Sí. No puedo explicárselo con todo luj o de detalles. Uno más.Muy bien. ¿me permite verla? pidió Elliott Smythe. un maestro carpi ntero. Sir se volvió como si lo hubiesen pinchado. también hace dijes y chucherías. Andrew recitó épsilon siete para Mansky. Doctor Mansky. Cada parámetro responde como debe. Andrew lo observó y ex perimentó una nueva oleada de esa sensación que había acabado por identificar con el p lacer.

detesto las frases hechas. No hablaba en serio. probablemente. Le aseguro. Mis hijas sienten un gran afecto por Andrew añadió Sir . la pequ eña. No entie ndo qué sentido tendría llevarse a Andrew a cambio de otro robot. Aquí tenemos una máquina y espero que no lo olvide. que llevaba un rato junto a la ventana y miraba el mar envuelto en bruma. No declaró Sir súbitamente serio. Pura chiripa. Es cierto que el análisis suele conllevar cierto gra do de destrucción reconoció Smythe. ¿verdad? preguntó Sir.Sir asintió con la cabeza. la robótica no es un arte exacto y a v eces ocurren cosas insólitas. es único en su tipo. se volvió de sopetón y dijo: Señor Martin. ¿no les parece? ¿No c reen que se trata de un robot casi humano? No hay nada humano en el NDR 113 dijo Mansky con remilgada firmeza . Los circuitos son frágiles. Es extraordinaria. de la serie NDR. Reconozco que se trata de una máquina con cierto grado de inteligencia y que posee algo pare cido a la creatividad. incluso como lego. ¿Comp rende lo que quiero decir? Como no sabemos de una manera exacta y cuantificable el modo en que incorporamos esas aptitudes en Andrew.. Me refiero a r obots que no se limitan a la tarea para la que están diseñados. Algo que se coló en los circuitos. le entregaremos un robot de reemplazo equivalente. y nos ocuparemos de programarlo con cualquier tarea doméstica que usted ya haya encomendado a Andrew. En cuanto nos dediquemos a rastr ear el recorrido real de los circuitos neurales de Andrew.. Como es obvio. Como acabo de decirle. me gustaría llevar a Andrew a nuestra sede para someterlo a un exa men completo. que si alguien tiene la tentación de cre er que los robots comparten algo humano. sino que son capaces de expandirse mediante un proceso que podemos comparar con el razonamiento indu ctivo. tampoco podemos saber cómo r eproducir el circuito anómalo que le permite crear obras como éstas. fenomenal declaró Smythe.. En cuanto lo hagan no quedará mucho de Andrew. ¿Comprende ahora por qué quise llamar su aten ción? ¿Verdad que este tipo de obras supera con creces la capacidad normalizada de c onexiones alámbricas de la serie NDR? Caballeros. nos referimos a un acontecimiento estocástico. Señor Martin .. Una tarde. Quise que vieran las aptitudes de Andrew porque supuse que les sería de ut ilidad y porque. mi hija Amanda le describió esta escena. deduje que tal vez sus capacidades le fueron . no nos confundamos. Puesto que nos planteó la cuestión.. pero me parece que nos encontramos en presencia de un robot genial. Pero no por ello deja de ser una máquina. Lo que quiero d ecir insistió Mansky es que Andrew debió de ser un accidente y. de modo que. E n los últimos dos años hemos intentado diseñar circuitos generalizados. El doctor Mansky acaba de declarar que Andrew ha salido así por casualidad. a su manera. No es del todo sorprendente que este tipo de creatividad simulada haya ap arecido en un robot. ¿Puede lograr que vuelva a ocurrir? ¿Es capaz de construir otro robot que dupliq ue las aptitudes específicas de Andrew? ¿Y por qué no una serie completa de robots con estas características? Me temo que no. ¿cómo explica esta capacidad artística? Por puro azar respondió Mansky . Smythe enarcó una ceja con gran delicadeza. Pero. Ya lo creo. Sobre todo Amanda. señor Martin. Tal vez el doctor Mansky peca de pesimista. tie nen personalidad. Me atrevería a decir que Andrew es su mejor amigo. He dedicado mi ca rrera a estudiar la personalidad de los robots y reconozco que. cuando Andrew le pidió que le explicase cómo era.. es fenomenal confirmó Sir . Jamás ha visitado el patio de una escuela. sin duda es consciente de la necesidad de so meter a Andrew a un análisis pormenorizado a fin de descubrir. Smythe. Pero no lo creo y usted tampoco debería hacerlo. que lo quiere tanto como a c ualquier otra persona del planeta. Señor Martin. Y al parecer Andrew está igualmente encariñado co n ella. qu e no tiene la más remota idea de los motivos por los que es capaz de hacer todo lo que hace y que sería imposible reproducirlo por mucho que lo intentaran. Hablaron durante ci nco minutos y a continuación Andrew subió al taller. ¡Perfecto! Me encantaría que Andrew sea único en su tipo. soy yo.

si quieren hacer un rápido recorrido por el taller de Andrew. Señor Martin. ha propuesto todo tipo de leyes favorables a los robots a través del comité que presido? Propongo que subamos a ver parte de l as demás obras de Andrew. si se propone obstruir el curso de nuestra investigación actual. es decir. Pero fue muy débil. Usted planteó que la creatividad de Andrew parece humana. Nunca confundo un brazo con una pierna.. Le ruego que lo intente. Ciertamente. le ruego que jamás olvide que un ordenador con brazos. Podemos amar a una persona pero nadie ama a un electrodoméstico. Se ha referido al robot como el «amig o» de su hija. 5 . Doctor Mansky. señor Martin. puede esc oger el mueble que quiera. Tiene mi palabra de que Andrew no sufrirá el menor daño . Sin embargo. Con mucho gusto se ofreció Sir . la lleva a «quererl o».incorporadas involuntariamente. Andrew se queda en casa. Y es así. ¿Ha olvidado quién ha s do el que. No debemos confundir los amigos con las máq uinas. durante los tres últimos años. doctor Mansky. Smythe se encogió de hombros. Lo considero una actitud pel igrosa. Le garantizo que puedo obstruir muchas cosas más precisó Sir . hasta puedo regalarle algunas pieza s. Es posible que. Pero si creen que existe la más remota posibilidad de que les permita desmontar a Andrew. Estoy seguro que les interesarán. estoy dispue sto a reconocerlo. Su presencia en casa de los Martin era cada vez más rara. señor Martin. ya pueden olvidarlo. Lo recordaré dijo Sir con tono seco y distante . Será mejor que lo olviden. Disfrutaba de una activa vida social y a menudo salía con sus nuevas amist ades no siempre femeninas . un ligero y aceleradísimo cambio de expresión que hasta la soberbia visión de Andrew tuvo dific ultades para percibir.. por muy grande que sea la tentación. Señor Martin. La personalidad que su hija cree percibir en Andrew y que. aunque se trate de un ordenador p erfeccionado. ¿Me he expresado con cl aridad? Un chispazo de furia encendió los ojos de Smythe. con el tiempo. parecer humano y ser humano son conceptos difere ntes. Sin embargo. un electrodoméstico. Tomo nota de su observación.. por muy útil . Después el doctor Mansky y usted deberían pensar en regresar a San Francisco a visitar las instalaciones de la Costa Oeste de las que me habló. a los desiertos del sur y a las grandes extensiones del norte. manejan nuestros sistemas de comun icaciones y realizan el resto de nuestras tareas rutinarias. le resulte más difícil recordarlo porque Andrew p ermanecerá a su lado. por lo que usted dice. no es más que una personalidad simulada. Comprendo perfectamente el vínculo que puede establecerse entre una niña y un ro bot doméstico. Por supuesto. un ordenador dotado de inteligencia artificial y ubicado en una estr uctura corporal humanoide. Miss estaba a punto de cruzar el umbral que separa la infancia de la adoles cencia. Andrew no es más que un ordenador ambulante. Es una máquina. por lo que tiene la apariencia de algo muy distinto a los ordenadores que rigen nuestro tráfico aéreo. un chisme.. Iba de excursión a las montañas. atractivo o satisfactorio que sea. un producto prediseñado y totalmente sintét ico. siempre me he esf orzado por pensar clara y ordenadamente. Señor Martin. Es usted muy generoso agradeció Smythe. me gustaría ver el resto de su obra. cuando todos sabemos que no confían en volver a monta rlo de la misma manera. Me alegro. Agradezco de v eras sus consejos. piernas y cerebro positrónico no deja de ser un ordenador. Excepto los adornos que Andrew ha hecho para mi esposa y mis hijas. Como quiera. Me gustaría recordarle que Andrew es una máquina. ¿me permite comentar algo que he observado hace un rato? preguntó Man sky. una mano con un pie ni una vaca con un caballo y haré lo imposible por no confund ir un robot con un ser humano. Sentí curiosidad por saber si era así y parece que estaba en lo cierto. Si lo desea. peligrosa para ella. Hablo en serio. Y ahora. Ha mencionado el «afecto» que siente por él.

Mandy. Se volvió una muchacha inexperta. a tener ideas paradójicas ni a desplegar ni nguna otra actividad humana tan compleja y misteriosa. fue Little Miss que ya no era tan pequeña la que se convirtió en el centro de las atenciones de Andrew. Casi nunca se quitaba el colgante que le había hecho con el trozo de madera flota nte. Si n embargo la había imaginado. En cuanto a sus obras de arte se daba el lujo de considerarlas un «arte» . Como de costumbre. ¡Sabes que no debiste regalarle esa pieza! Mandy. Estaba dispuesto a dejarla correr riesgos pues parecían hac erla feliz. por capricho. Le gustaba pasear por las arboledas que rodeaban la casa y contaba con Andrew para que la ayudase cada vez que trepa ba por un árbol con tal de observar un nido. como también lo es la playa que se e xtiende delante de casa. Little Miss dijo: Papá. un producto de United States Robots and Mechanical Men Corporation. dudaba que fu ese capaz de captar la belleza de la obra. a la que le encantaba recorrer grandes distancias por la playa.. que seguramente acabaría en el fondo de un armario en cuanto llegase a su casa. Cierto día. y que no tenía derecho a experimentar emociones. Andrew se mantenía a la expectativa mientras Little Miss r etozaba de aquí para allá. una talla pequeña ofrecida como modesta m uestra de afecto a un viejo amigo que. La Primera Ley obligaba a Andrew a estar alerta para impedir que Little Mis s sufriese el menor daño. lo llevaba en una cadena de plata y solía levantar la mano para acariciarlo c on cariño. no eran más que el despliegue de sus ap titudes programadas. Little Miss fue la primera en poner reparos a la costumbre de Sir de regala r las producciones de Andrew a cuantos visitaban la casa. Andrew se recordó severamente que era un robot. pero antes calculaba las posibilidades de que le sucediese algo grav e y siempre estaba a punto para intervenir si se hacía necesario. ¿Qué significaba ser casi humano? Se trataba de otra paradoja aun más vertiginosa . Si te hubiera dicho que la playa es extraordinariamente hermosa. Andrew estaba desconcertado: ¡era realmente extraño pose er la capacidad de imaginar lo inimaginable! Se sentía casi humano cuando estas pa radojas recorrían su mente. Dime. sensación que había identificado como «afecto». nadie regala fragmentos de su propiedad. además. Sin duda quiso ser diplomático cuando e logió la talla. ya está bien. Little Miss nunca olvidó que Andrew talló para ella su primera pieza en madera. provista de un cerebro artificial de platino e iridio. Era un hombre rubicundo y gritón que a Little Miss siempre le había parecido corto de entendederas y vulgar. empotrado en su cráneo de acero. A veces se decía a sí mismo que la protegería aunque la Primer a Ley no existiese.. dijo que le gustaba y que le parecía extraordinariamente hermosa. pero infati gable. Mientras miraba a Little Miss por su cerebro se difundía una sensación de alegría y ternura. Sir mostraba orgulloso a sus invitados las últimas obras de Andrew y.Por lo tanto. Se repetía sin parar que no er a más que una estructura de metal y plástico inteligentemente diseñada. es un dirigente político muy influyen . o cuando quedaba atrapada en un salie nte rocoso al que se había asomado para gozar de una espectacular panorámica del océan o. declaraba con gran magnanimidad: «¿Tant o te gusta? ¡Pues llévatela! ¡Te ruego que la aceptes! ¡Es un placer! ¡Tenemos muchas más!». Claro que es extraordinariamente hermosa. A Andrew le resultaba casi impensable la idea de que la Primera Ley pudiese no existir (y en realidad la Segunda y la Tercera) era un aspecto tan fundament al de sus circuitos neurales que imaginar su inexistencia le provocaba vértigo. Cuando el presidente de la Legislatura se marchó. Eras humano o no lo eras. mientras Andrew la seguía sin hacer el menor esfuerzo. Sir regaló una talla abstracta sumamente elaborada un brillante esfe roide realizado con tiras de secoya y taraceas de manzanita y de madroño al preside nte de la Legislatura. ¿se la habrías regalado? Esa comparación no es válida opinó Sir . por si fuera poco. ¿se te habría ocurrido regalársela? Mandy. No cabía la posibilidad de un estado intermedio. Sin embargo. una vez emitidas las previsibles e xpresiones de admiración e incluso de envidia. Es evidente que.

Además. Estamos de acuerdo. ¿te acuerdas de la R evolución Francesa? La cuestión fundamental era la explotación de la clase obrera por parte de la aristocracia. sería absu rdo que me dedicara a obtener beneficios con este tipo de transacciones. pero se apagó enseguida y su mi rada recuperó el guiño con el que solía contemplar a su hija pequeña. pero no es un esclavo. Tardamos más en regalarlas que Andrew en construirlas. Recuérdalo. Sir sonrió más ampliamente. que esta ba atenta a todo. Mandy.. Quizá encontremos una solución para Andrew que coincida co n lo que has planteado. Sir parpadeó. no hay por qué preocuparse de la insurrección de los robots. ¿Quieres decir que fue un soborno? Por un instante la ira iluminó los ojos de Sir. ¡Las Tres Leyes.. Sir meneó la cabeza. así es. Siempre lo habían sido y siempre lo serían.. Mandy. Puede que no cuando las fabrica para nosotros. Papá. ¿Verdad que comprendes que mi regalo al presidente fue. claro. siempre las Tres Leyes! ¡Las detesto! No puedes despojar a Andrew del beneficio de su trabajo. no sabía que fueras codiciosa. Sí. T oda la casa lo está. como los teléfonos y l os ordenadores. ¡Papá. ¿Qué quieres decir? Sea o no robot... que las vendiera? Si he de ser sincera. Andrew es un robot. Little Miss hizo una pausa . Los robots son la nueva clase obrera y si seguimos tra tándolos como los duques y las duquesas a los campesinos. De acuerdo. Cuando repartes alegremente sus piezas y las regalas a tus amigos o a tus co legas políticos. Yo no he dicho que debamos ganar dinero con las tallas de Andrew sino que de bemos pensar en él. papá. los robots no son personas. ¿no se te ocurrió pensarlo? Es posible que sea una máquina. ¿no es así? Sí. hablo en serio y el tema es importante. tienes una idea muy clara de esta cuestión... tiene derecho a recibir los beneficios derivados de su traba jo.. ¿Para qué quiere dinero una máquina? Los robots no salen de compras. Sí. tan sólo un acto de hospitalidad? Sí.. sí. aparte de que no sería muy ético poner precio a las obras de Andrew.te.. comprobó con regocijo que. Prefiero que las vendas. n o van de vacaciones a Hawai ni. ¿Y qué tiene que ver la codicia con esto? Sabes perfectamente que disponemos de más dinero del que necesitamos. son máquinas. Dejó pasar un rato y preguntó: Mandy. Tiene derecho a ser recompe nsado por sus obras. A eso me refiero. ¿Qué te gustaría que hiciera. lo siento. Little Miss supo que todo se resolvería. ¿Me lo prometes? Te lo prometo afirmó Sir. ¿De qué hablas? Andrew hace el trabajo y debería quedarse con el dinero.. no puedes hacerlo porque no e s justo! El nerviosismo de Little Miss interrumpió la disquisición de Sir sobre las leye s de la robótica sin darle tiempo a expresar su opinión. Cariño. ¿Querías esa talla? Tu cuarto está lleno de obras parecidas. Pasaron varios días. lo pensaré. A que las regalas. Las Tres Ley es. He dicho algo inapropiado y mezquino. por muy efusivos que fuesen los comen . Papá. Por otro lado. Papá. las Tres Leyes. Sir quedó pasmado y comentó: Mandy. supongo que no hablabas en serio. es artista. Papá. pero cuando las regalas a otras personas. pues las promesas de su padre eran c ontratos inviolables. Mandy. Little Miss. Dime. Diversos invitados visitaron la casa y cuantos vieron la s obras de Andrew reaccionaron con las alabanzas de rigor. ya lo sé. Andrew dedicó horas a esa pieza. lo estás explotando. Sir sonrió..

. el abogado de Sir también los visitó. Little Miss supo que ocurría algo excepcional. Estudió la placa. s e encogió de hombros y repuso que no estaba seguro de querer dedicarse al negocio de vender las obras. acarició con delicadeza la su perficie pulida y la sostuvo ante la luz en diversos ángulos. Andrew. algún invitado sugirió a Sir comprarle una pieza y éste. Gerald. Por lo general.? La voz del abogado se interrumpió. Replicó con un t ono de voz muy distinto: Gerald. y Sir le mostró una plaquita taraceada que Andrew había hecho recient emente. ¿por qué no aceptarlas? Little Miss dejó pasar el tiempo. Supongo no se t rata de un asunto de dinero negro. John Feingold. Sir miró a Andrew. a nadie se le escapa que tienes un robot m aestro en ebanistería. Acabas de decírmelo.. y no es posible que necesites dinero. Eso es. Te ruego que me disculpes si parezco confundido pero. He visto alguna de las obras que has regalado. Little Miss se sorprendió de que su padre eludiera la cuestión porque habitualm ente no adoptaba esa actitud. Se trata de un trabajo extraordinariamente sutil. Se irguió bruscamente. ¿cuánto crees que podrías conseguir por u . sólo se lo puede considerar un artista. Es muy bella opinó . Feingold y Sir se instalaron delante de la chimenea. John. Feingold era un hombre canoso y tolerante. Sir le di rigía una severa mirada cada vez que detectaba que. que estaba situado a su lado. en el gran salón princip al de la casa. ¿me la estás ofreciendo? Es posible. Era evidente que Gerald Martin no nec esitaba más dinero aunque. ¿verdad? Además.. En realidad. si las ofertas se hacían de buena fe. Por otro lado. ¿por qué se te ocurre pr eguntarme si quiero comprar una pieza? Dudo que tengas algún motivo concreto por e l que yo deba pagar lo que los demás reciben gratis. en ese caso. es un auténtico artista. Todo depende de lo que estés dispuesto a pagar por ella. Yo no he sufrido ningún revés económico. Los despachos del bufete d e Feingold se encontraban en la zona de San Francisco. Gerald.tarios. El abogado asintió con la cabeza. Sé que has regalado muchísimas piezas hechas por Andrew. ¿Cómo lo sabes? Porque he oído comentarios. Esta pieza es maravillosa. Varia s personas me han dicho que es prácticamente imposible visitarte sin que les ofrez cas una de ellas. si tenemos en cuenta que no soy coleccionista de tallas de madera. Feingold resopló como si Sir le hubiera propinado un codazo en las costillas. ignoraba que hubieras sufrido reveses económicos. se acomodó con delicadeza y tardó en responder. Aunque San Francisco se encontraba poco más al sur de la región s alvaje de costa en la que vivían los Martin. aunque los bordes de sus lentill as estaban teñidos de verde intenso. incómodo. su h ija estaba a punto de desternillarse de risa. Por supuesto aceptó Feingold . Sir se desplazaba a San Francisco cada v ez que tenía que hablar con Feingold. ¿Por qué quiero venderte la talla? lo ayudó Sir. la visita de John Feingold era un act o relativamente insólito. venderla. por muy bellas que sean. en presencia de Feingold. pues conocía lo bastante a su padre para sabe r que la cuestión era una herida abierta que no tardaría en cicatrizar. ¿Te gustaría poseerla? preguntó Sir. ¿has oído? Eres famoso a lo largo y a lo ancho de California. Andrew no es un simple maestro en ebanistería. No se trataba de que alguien lo acusase de dedicar se a ganar dinero con las obras de Andrew. De todas formas. soberbia trip a y sonrisa cordial. de piel sonrosada. moda que por esas fechas era tan rara que a L ittle Miss le costaba disimular una risita cada vez que veía al abogado. Feingold abrió los ojos sorprendido. ¿Lo hizo tu robot? Sí. densamente poblada pese a la descentralización generalizada de la vida urbana que se había producido durante el siglo en curso.. su padre ya no regalaba las creaciones de Andrew. Se vestía a la vieja usanza. ha y algo en lo que estás equivocado. ¿por qué demo nios quieres.

mil dólares? Gerald. estoy convencido de que sabes que los robots carecen de derechos. sino para Andrew. No creo que p uedan abrir cuentas bancarias.. que las corporaciones también tienen delegados que se ocupan de firmar los documentos para abrir cuentas banc arias. ¿Cómo dices? John. Los tribunales no se han opuesto. Yo no percibo la diferencia. Por este motivo te pedí que vinieras.. y supongo que también a mí mismo. Sin embargo. Dudo mucho de que exis ta una ley que lo prohíba. John. Andrew firma tan bien como tú o yo. perros y gatos son se res vivos y los robots son inanimados. Gerald.. que seguramente no se habrá tenido en cuenta. si eres tan rico como sé que eres. Lo más probable es que no haya ni nguna ley en contra. como simple cuestión de procedimiento. Gerald. Gerald.n objeto como éste? ¿Quinientos.. fondos para su manutenc ión legados por sus queridos dueños dijo Sir . pero aun así. ¿Un hombre rico pretende enriquecerse t odavía más haciendo trabajar a su robot en una suerte de industria casera? John. Quiero vender sus obras y que el dinero sea ingresado en una cuenta bancaria a nombre de Andrew Martin. no entiendo nada. ¿Quién abriría la cuenta de Andrew? ¿Tú? ¿Sería la cuenta de Andrew si tú la abrieras? He abierto cuentas bancarias a nombre de mis hijas repuso Sir . las corporaciones t ienen cuentas bancarias. Al fin y al cabo. Sin embargo. Tienes razón. una cuenta en la que pueda administrar s u dinero como prefiera. Sospech o que esa cuenta rondaría los cientos de miles de dólares. Lo ignoro. Además. Feingold se acomodó las charreteras y los tachones del cuello. sino que iría a parar a manos de Andrew. los robots no son personas. hasta me atrevería a decir cierto miedo que no se aplica a gatos y pe rros. no existen antecedentes. de la reacción negativa de la gente . ¿Realmente existe alguna ley qu e prohíba a los robots poseer propiedades o se supone que no pueden porque esta id ea se aparta tanto del pensamiento vigente que nadie se ha detenido a considerar la? Tendré que investigar antes de darte mi opinión. ¿Me preguntas si es legal que un robot gane dinero y lo ahorre? preguntó Feingold azorado . Y no por eso de jan de ser de ellas. De haber aceptado cualquiera de esas ofertas. porque la propiedad de bienes por parte de un robot es una idea tan peculiar. es decir. Los perros y los gatos han tenido cuentas bancarias. Bien. Por lo que sé. Permít eme recordarte. es otro aspecto a consolidar. tu cálculo es acertado. Gerald. ¿Una cuenta bancaria a nombre de un robot? Eso es. Salvo en el más abstracto de los sentidos. Feingold se repantigó hasta que el sillón crujió . Me han ofrecido cantidades superiores por las sillas y los escritorios de Andrew . las corporaciones tampoco son perso nas: supongo que lo denominarías una ficción legal. Reconozco que tienes razón. Quiero saber si es legal abrir u na cuenta a nombre de Andrew. lo que necesito es que averigües qué puedo hacer para pr oteger a Andrew. supongam os que es legal. Andrew los firmaría sin nece sidad de ir al Banco. Es posible que en los textos legales se hayan limitado los derechos de los robots a ostentar propiedades. tendré que examinarlo. ¿qué representan para ti quinientos o mil dólares más? No se trata de lo que representan para mí. . pero hace siglos que las corporaciones están jurídicam ente reconocidas como entidades capacitadas para poseer todo tipo de propiedades . bueno. Es una cuestión insólita. ¿Cómo lo harías? ¿Llevarías a Andrew al Banco para que hablara con el dir ector? Me limitaría a que enviaran los formularios a casa. Sí. nadie se ha tomado la molestia de aprobar leyes que prohíban que los árboles o los cortacéspedes tengan cuentas bancarias. sino a acuerdos de distribución para la producc ión a gran escala.. deberías recordar que nuestra sociedad tiene ciertos prejuicios contra los robots.. ya te he dicho que el dinero no sería para mí. Aunque exista la posibilidad legal de que Andrew tenga una cuenta corriente es muy probable que a la gente no le guste la idea. supongo que sabe firmar. No me refiero a una sola compra. lo que será muy fácil de comprobar. ahora habría una su stanciosa cuenta bancaria generada por los trabajos en madera de Andrew. Creo que podría obtener mil dólares por esta pieza. Santo cielo.

. Muy bien. los robots fueron más elegantes y polifacéticos. por supuesto. ¿Qué significa adecuado? Feingold sonrió. Cuando el circuito homeostático perfeccionado salió al mercado. ¿Cómo podemos impedir que lo sepan? insistió Sir . señor. una corporación con un hermoso nombre impersonal del estilo de West Coast Wood Ar tistry Limited. Con el paso de los años. De vez en cuando Andrew.. funciones y capacidades eran incesantes. sensible. Sir se ocupó de que Andrew contara con las últimas novedades desarrolladas por US Robots. de lo contrario. que utilizaba lo último en tecnología de elastómeros. Sir hizo que se lo instalaran de inmediato.. Ahí está la madre del cordero. no soy coleccionista. Feingold rió y se volvió hacia el robot. bueno. llegó a considerar adecuado a su naturaleza. co mo cualquier otra máquina por muy bien hecha que estuviese necesitaba alguna que otr a reparación. no serás un hombre rico sino un robot rico. tendría que abonar Sir. Digamos que algo parecido a eso respondió y señaló la placa de madera. a cambio del anticipo adecuado. Nadie te pedirá nada mientras a ctúes discretamente y acates las leyes corporativas al pie de la letra. Hmmm. Las ocasiones en que Andrew tuvo que sacar fondos de su cuenta bancaria se presentaron con más frecuencia de lo que cabía imaginar. Por ejemplo. Tendrá que declarar el impuesto so bre la renta. ¿qué ocurrirá si alguien toma medidas contra nosotros? ¿Aceptarás el caso si nos llevan a juicio? Por supuesto. Andrew fue modificado para proporcion arle el aspecto serio. Feingold pareció ensimismarse unos instantes y añadió : Entre otras cosas.¿Y cómo lo sabrán? preguntó Feingold. vamos por buen camino. Cada vez que le apete zca comprar algo. Imagino que dará resultado. podemos crear una corporación que se ocupe de sus finanzas. desde la época de l os primeros productos. una industria dinámica en con stante desarrollo. Lo único que les importa es que el contribuyente Martin pague puntualmente sus impuestos. ¿Estás contento? Sí. Si alguien se entera y no le gusta. y las reparaciones de los robots eran inevitablemente caras. ¿Qué piensas hacer con el dinero que ganes? Señor. tendrá que tomar medidas contra ti para poner fin a la s ituación. Cuando pocos años después se pusieron de rabiosa actualidad paneles faciales muc ho más sutiles realizados en fibra de carbón y empotrados en una matriz epoxi que no era tan someramente humana como la antigua . pero esa placa es una obra de arte. aunque podemos nombrarnos a nosotros miembros de la junta directiva. siempre y cuando demuestren que tienen categoría legal para intervenir. te lo comunicaré. Cuando se mejoró la nueva y más eficaz articulación de la pierna.. 6 . por incitación de L ittle Miss. Andrew contó con el la. Gerald. Los formula rios de la constitución de la sociedad sólo requieren los nombres de los poseedores de acciones. y Sir estaba de acu erdo. Andrew. ¿Algo más? De momento no se me ocurre nada. te convertirás en. perceptivo y artístico que Sir. si alguien compra un objeto y paga con un cheque a nombre de Andrew Martin. supongo que con esto será suficiente. pero no creo que los de Hacienda se presenten para a veriguar si el contribuyente Andrew Martin es o no un ser humano. no sus certificados de nacimiento. incorporand o grandes mejoras motrices y estructuras más duraderas. La robótica era. ¡Ya lo creo! exclamó Sir. Las mejoras de diseño. Andrew será presidente y accionista único. Así aislaremos legalmente a Andrew del mundo hostil. Little Miss aspiraba a qu e Andrew fuera un dechado indiscutible de excelencia metálica. Si después de repasar los precedentes encuent ro algo. De este modo le ahorraré gastos. John. El que sea un robot no tiene por qué hacerse público. Me parece justo opinó Sir. Gerald. También h abía que tener en cuenta las revisiones periódicas. pagar cosas que.. torpes e incapaces de hablar. Andrew podrá retirar su salario de la tesorería de la corporación o cobrar dividendos.

y tampoco lo saben tus creadores. Ello se debe al carácter antiguo y generalizado d e tus circuitos. Andrew. Sir. Tú. Estoy seguro de que. La empresa dirá que su actual generación de robots posee una eficacia del novent a y nueve coma nueve por ciento. Y esto es. Andrew insistió en que debía ser así. prec isamente. es indudable que tengo limitaciones. ¿Eres consciente de ello? Sí. la perfección puede ser una limitac ión espantosa. un robot como tú es un ciento dos por ciento eficaz. que han quedado totalmente obsoletos. ¿está diciendo que se asustaron? ¿Es posible que yo asuste a alguien? Sé a ciencia cierta que asustaste a Mansky. Sir. poco más tarde. Mansky se ha retirado y ya no fabrican robots con el tipo de vías que tú tienes. Se debe a que permití que Merwin Mansky viniera a casa y te echara un buen vis tazo. en que fuera así. No estaba dispuesto a permitir que Sir paga se ni uno solo de los gastos vinculados a sus actualizaciones. Los cheques se extendían a favor de Pacific Coast Artifactories (*) Incor porated y Andrew Martin era el único director de la empresa con derecho a retirar fondos de la corporación. Aspiran al asistente perfecto. lo que a US Robots no le interesa. La única faceta de Andrew que no quedó afectada por ningún tipo de actualización co rrespondió a sus circuitos positrónicos. Es posible que un ciento diez. En cuanto a tus limitaciones. lámparas maravillosas y ornadas librerías. que ya no se utilizan las vías de viejo cuño. Todos sabemos que no eres un ser inanimado. tan sólo. Sir. categóricamente.. Hacen. Mansky no había pre visto lo que vio en un robot de la serie NDR.. Cada vez que Andrew acudía a la fábrica de US Robots para un a sesión de mantenimiento o de actualización. aquello para lo que han sido diseñados y nada más. elegantes dormitorios. En cualquier caso te permite realizar l as maravillosas obras que haces. Sir insistió. pero este tipo de mejora es un arma de doble filo. produciendo todas esas obras maestras. De su pequeño talle r en el desván manaba un torrente constante de trabajos excelsos: obras maestras d e marquetería tallada en maderas exóticas. al hom bre mecánico que funciona sin problemas. La empresa ha diseñado vías más precisas. todas estas mejoras se acometieron a costa del propio Andrew. Para entonces Sir había renunciado a su escaño en la Legislatura regional. A decir verdad. Smythe y él ordenaron que se paralizara la producción de los robots con circuitos generalizados. Vi cómo le temblaba la mano cuando le pasó tu talla a Smythe. No me preguntes cómo llegó hasta ese rincón porque n o lo sé. Cada vez que ibas a l a fábrica a actualizarte. ¡Pero no me refiero a eso y lo sabes! Eres un artista. Desde luego. en cuanto regresaron a la fábrica. s on seres penosamente estúpidos. tiene que haber un alma en algún rincón de tus circuitos positrónicos. Andrew. Es por ti. le pegaste un susto de mue rte. suntuoso mobiliario de oficina. Los nuevos robots no se mueven. por lo que supongo que al fin podemos estar tranquilos. con años de a ntelación. un artista del diseño y. Siempre temí que lo hi ciese a escondidas. el trabajo se pagaba con un cheque de Pacific Coast Artifactories firmado por el propio Andrew. te prefiero a ti. puesto que eres un artista. Andrew. Andrew. Me juego la cabeza a que hasta le parecía imposible. A ndrew. ¿Sabes c uántas veces me llamó durante los cinco años siguientes e intentó engatusarme para que t e devolviese a la fábrica? ¡Nueve veces! ¡Nueve! Siempre me negué. Andrew. Después d e verte debieron de sentirse muy amenazados. creo que lo soy. Persiguen la perfección y supongo que han alcanzado la idea que tienen de ella. Andrew. Sir. Pero aquí estabas tú. los nuevos robots no son tan buenos como tú solía decir . Sin embargo. Con el paso de los años se especuló con la posibilidad de que presentara su candidatura . Gracias. porque la fama de And rew se extendió y sus obras eran encargadas con meses y. carecen de agilidad mental y no presentan el más mínimo elemen to imprevisible. ¿No te parece? Conduce a una especie de autómata inanimado incapaz de t rascender las ideas de limitación dadas por sus constructores. No se hizo necesaria una sala de exposición ni catálogos. Fue la imprevisibilidad lo que los atemorizó. no eres a sí. Andrew. y puede que este año reivindiquen el ciento por c iento de eficiencia. Jimmy Robertson o cualquier otro de los ejecutivos máximos para obtener l a garantía absoluta de que Mansky no toquetearía tus circuitos. Me alegro por ellos.Por supuesto. me ocupaba de pasar por encima de Mansky y de hablar con Smythe. más afinadas y m ejor encarriladas.

Madam anunció su decisión a Sir. eligieron un nuevo coordinador con aparen te carácter provisional. Al menos eso esperaba Andrew. Tenía el cabello de color rojizo e inmensos ojos de mirada sole . estaba muy guapo en su estilo robótico . Pero. Lloyd Charney. El presunto interino se convirtió en un activo y enérgico coordinador que ocupó e l cargo durante tres períodos. Andrew nunca supo dónde estaba (o cuál era la diferencia. pues no sólo perdió el ardo r y la convicción que lo destinaron al éxito desde su primera época de legislador nova to. Quizá Miss vivía el tipo de vida al que aspiraba. se había convertido en una mujer esbelta. que había sido su guardián y guía desde la más tierna infancia. de hecho. porqué insistían en mantener ciertas costumbres antiguas pese a que el mundo había superado la era de las naciones independientes y rivales. se separaron amistosamente y partió hacia una co lonia artística de algún lugar de Europa. Hasta su famoso bigote s e había vuelto menos erizado y vistoso. De todos modos. Había desempeñado leal. entre Francia e Italia. así que a Andrew le costó entender por qué necesitaban sellos. En presenc ia de Andrew. Little Miss la de cabellos como el t rigo siempre había sido mucho más hermosa que su hermana mayor. En cuanto a Little Miss. And rew sospechaba que la vida de Miss no era ni tan feliz ni tan gratificante como podría haber sido y lo lamentaba. Madam llegó a la conclusión d e que en la vida existía un papel más satisfactorio que estar casada con un distingu ido miembro de la Legislatura regional. Sir c ontinuó otro período en la Legislatura para asegurarse de que determinados anteproye ctos se convertían en ley y. ni siquie ra tenía derecho a expresar su opinión sobre estos asuntos. al fin y al cabo. nunca nadie se había referido a su peculiar belleza. tal vez reconoció que los electores preferían a un hombre más joven en ese puesto. Las dos chicas habían crecido. Miss. que aceptó encantado establecer su hogar en l a salvaje costa del norte de California. que por ento nces sólo ocupaban un Sir entrado en años y el fiel Andrew. Para entonces Miss vivía en Nueva York . Little Miss había explicado a su marido que deseaba estar cerca de Andrew. se casó y se trasladó al sur de California . siempre decían qu e Miss era la hermana hermosa y a Little Miss la alababan más por su firme carácter que por su aspecto. Es p robable que esa declaración sorprendiera a Lloyd Charney. En su cuarto año de matrimonio Little Miss dio a luz un niño al que pusieron el nombre de George. aunque poseía una extraordinaria fortaleza. er a un arquitecto procedente del Este. Con el paso del tiempo Sir cambió en muchos sentidos. El tiempo también introdujo otros cambios en casa de los Martin. que su esposa tanto amaba. habían aparecido arrugas en su rostro y s us ojos impetuosos y penetrantes ya no veían con agudeza. el robot de su padre. entretanto. tanto Francia com o Italia eran provincias de la región europea. En realidad. pero no puso objeciones y Little Miss visitó con frecuencia la imponente mansión de los Martin. pero nunca llegó el momento oportuno. su gusto no era más que el gusto de un robot y nunca se había atrevido a hablar con nadie del aspecto de los humanos. más adelante tuvieron noticias de otro m atrimonio y de un nuevo hogar en Australia. volvió a casarse y se mudó a América del Sur. como muy bien sabía. En realidad. hasta que Sir se hartó de su vida dedicada a la admin istración pública y perdió interés por ese puesto. Por contra. Para el gusto de Andrew. Andrew tenía mucho mejor aspecto que cuando se sumó a la familia y. Little Miss se había casado un año después de terminar la Universidad y vivía en la costa. Su marido. que al decir de todos se había convertido en una mujer extraordinariamente hermosa. Su cabello había raleado y encanecido. un poco más arriba de la finca de la familia. para ocupar el cargo hasta que Sir se dispusiera a asumir lo. se había convertido en poetisa y no hizo más comentarios sobre nuevos maridos. Habría sido m uy improcedente por parte de un robot. endeble y con excesiv as curvas. recordó que no tenía una comprensión m uy amplia del significado humano de la «felicidad».para el cargo de coordinador regional. si es que había algu na. resignada e impecabl emente el papel de señora de Gerald Martin y decidió que lo había interpretado durante demasiado tiempo. de pómulos a ltos y delicada apariencia. Desde hacía mucho tiempo. Después de treinta años como esposa de Gerald Martin. que para él sólo eran nombres) y los sellos de sus escas as cartas a Sir le parecían variopintos. tal vez del sur de Francia o puede que de Italia.

no sería una donación prosiguió Andrew . Sólo gracias a su decisión. tras pagar los impuestos. Miró a Andrew con unos ojos que. Sir. ésta también es tu casa. empezó a decir Andrew. Sir. aunque debilitados por la vejez. nunca ha intervenido en mi modo de manejar e l dinero que he ganado.. Aquí se cuece algo. Sir estaba sentado delante de la chimenea. titubeó y arrancó con el discurso que había preparado . ahora no lo quiero. S ir. no me habría tomado la molestia de montarte la empresa... No habría sido ilegal que se lo quedara. Sir. Little Miss permitía que Andrew lo cogiese en brazos. También debía tener en cuenta algunas consideraciones de la Primera Ley. es tu dinero. Con el nacimiento del nieto. quiero dárselos. cuando Andrew se detuvo ante la puerta del gran salón. Entonces será el modo en que estás quieto. Después de t odo. Sus pisadas metálicas produjeron un suave chasquido al rozar e l parquet oscuro y brillante. Has trabajado mucho. Sir. mi expresión nunca cambia. Sir. tengo más dinero del que necesito y no sé qué hacer con él. Andrew era. olvídate de tonterías. Siempre me ha permitido gastarlo en lo que he querido. Eso espero. pero creó la corporación para mí y me permitió ingresar las ganancias en sus arcas.mne. Tal como están la s cosas. De todos modos. Sir frunció el ceño e hizo la mueca más marcada de su repertorio. no te quedes ahí. apretando los labios justo debajo de la nariz y movien do el bigote. Cualesquiera que hayan sido mis prerrogativas legales en lo que se refiere a tus ganancias. y las ocasiones en que le permitie ron cuidar del niño. arqueando extra ordinariamente las cejas. Sir. Tu expresi indica que quieres decirme algo. no quiero un centavo. Sir lo miró confundido. Sir. Andrew. lo que quiero decirle es. Sir.. Si alguna vez me hubiera interesado tu dinero. supusieron otra fuente de gran placer para Andrew. Se detuvo y aguardó en silencio. gracias. al envejecer. Las visitas de Little Miss y Little Sir. Andrew tuvo la sensación de que Sir contaba con alguien para remplazar a los que se habían ido. . ¿puedo pasar? Sabes que no es necesario que me lo preguntes. me gustaría entregarle mis fondos. he logrado ahorrar cerca de novecientos mil dólares. un robot doméstico de la serie NDR. pero hasta ese momento no lo había hecho. El cuidado de los niños formaba parte de las tareas para las que estaba específicamente diseñado. ha sido muy generoso de su parte. he amasado una fortuna considerable. ¿A qué esperas? preguntó Sir al cabo de un rato . Cuando llevaba al pequeño a visitar a su abuelo . no son tonterías. ¿verdad? Ciertamente. te aseguro que no me sorprende. por muy dotado que estuviese para trabajar la madera o por muy rentable que se hubiera vuelto su empresa comercial. aún acumulaban una considerable ferocidad. Ya sabes a qué me refiero. pues l o que Andrew se proponía podía trastocar a Sir hasta el extremo de causarle algún daño. Hacía mucho tiempo que quería plantear a Sir una petición insólita. Sí. ¿de qué va? Sir. Andrew... básicamente. Sir.. habría sido incorrecto actuar de otra manera. Fue Little Mis s que conocía las intenciones de Andrew la que finalmente lo animó a decírselo. Supo que le resulta ría muy difícil. es. Andrew. le diera el biberón o le pal mease suavemente la espalda después de alimentarlo. ¿Qué has dicho? Andrew. así como mi mantenimiento y reciclajes. Sir. Andrew lo llamaba Little Sir. sus reaccione s se habían vuelto irascibles. Andrew. El robot avanzó. ¡Ni un solo centavo! . los gastos en concepto de equipos y materiale s. Andrew. Andrew. sino el precio de compra de algo que sólo sted puede concederme.. en su imponente sillón. Sir nunca había tenido mucha paciencia y. sosteniend o en las manos un pesado y viejo libro que evidentemente no leía.

A continuación Little Miss tomó la palabra con suma firmeza. Andrew. que brotó en torrentes de ira volcánica. temo que no lo haya superado. Si n duda había recobrado la calma. soy incapaz de entrar. ¿Tu qué. Andrew.? Mi libertad. Sir. Entra conmigo y entre los dos acl araremos este asunto en un abrir y cerrar de ojos. y por último la de Sir. Andrew llamó a Little Miss. ¿qué demonios es lo que quieres comprarme? Mi libertad. papá.. creo que no es oportuno que en este momento me presente ante Si r. Oyó voces. Sir. Sir se había sentado junto a la ventana. su nivel emocional goza de buena salud. como ya he dicho estoy muy preocupado por el nivel emocional de Sir: Si entrara en el dormitorio y volviese a provocarlo. parecía un emperador cascarrabias acosado por súbditos rebe ldes.. De acuerdo. te comprendo. por lo que Andrew no tuvo más opción que acatarla. ¡Por todos los santos! gritó Sir con un tono espantoso.. No lo haré hasta que usted me garantice que Sir se ha calmado lo suficiente para acercarme sin riesgos. Analizaremos tranquila y racionalmente este asunto. Cuando Little Miss llegó. Tan sólo realizó un leve ajuste de sentido inverso. a continuación la de Sir. Little Miss se volvió hacia Andrew y preguntó: ¿A qué esperas? Little Miss. en el enorme sillón de caoba y cuero q ue Andrew le había hecho hacía quince años. ¿has dicho la libertad? ¿De qué diablos estás hablando? Sir salió del salón hecho una furia. Se trataba de una orden directa. Andrew no se enteró de lo que dijeron. No. Andrew notó que el ritmo de los angustiados pa sos de Sir disminuía. dubitativo. pero. En realidad. que habló serena y cariñosam ente. sin llegar a oír cada una de las palabras que interc ambiaron. Enojarse un poco no hace daño a nadie. Little Miss observó unos segundos a Andrew. ¿La libertad? Andrew. Little Miss se asomó por la puerta y dijo: Pasa. La mujer entró en el dormitorio. y estaba tapado con una manta de viaje. combinada con una reducción de los potencial es de la Primera Ley. ¿Te has vuelto loco? Soy yo el que lo altero. quiero comprar mi libertad. Le temblaban los labios y su cara se cubrió de manchas rojas. ¿vale? prop 7 . pero deseo convertirme en una entidad independiente. Ignoró totalmente a Andrew. Andrew percibió el sonido rítmico y colérico de los pasos de Sir. lo sé. Venga. Andrew la acompañó escaleras arriba y. se detuvo junto a la puerta cuando ella se dispuso a entrar. asintió con la cabeza y dijo: De acuerdo. Le habría sido fácil ajustar los audiorrec eptores para escuchar sin dificultad. de nuevo la d e Little Miss. Andrew... Sí. Little Miss. Andr ew nunca lo había visto tan agitado .Andrew. pasa de una vez. Little Miss. que pareció algo más suave. cuanto porque Andrew temió por la salud del anciano y Little Miss era la única persona del mundo capaz de apacig uar su cólera. Hasta ahora he sido una de sus posesiones. Sir caminaba de un lado a otr o del dormitorio moviéndose con tanta determinación y ferocidad que parecía dejar huel la en la antigua alfombra persa. Sir estaba en el dormitorio del primer piso. entra. pero no le pareció correcto. tal como estaba entronizado.. Creo que está muy afectado y si lo irrito aun más. Se puso de pie y arrojó el libro al suelo. no tanto por sí mismo. con la misma serenidad anterior.. Siempre manten dré mi lealtad y mis obligaciones para con usted.. Poco después. Llevab a dos horas encerrado. lo que le permitió controlar la conversación para s aber si necesitaban su ayuda. pero su mirada desprendía un brillo acerado y. primero la de Little Miss. No hizo el menor caso de las dos figuras deteni das en el pasillo. Little Miss. pero supongo que ya lo ha superado. a papá le viene bien.

pero no puedo mantener la calma cuando tengo que hacer frente a u na locura sin paliativos.. Papá. reconozco que es una idea insólita. ¿qué dirías si el porche de tu casa fuera a verte y dijese: «Quiero la l ibertad. Lo conoces tan profundamente como a cualquier ot ro miembro de la familia. papá. . que tienen sentimientos y que poseen. desde hacía treinta años. Andrew experimentó una sensación de aliv io. ¡Basta. ¿Yo? ¡Me lo tomo como una afrenta contra la lógica! ¡Como una afrenta contra el sent ido común! Mandy. antaño tan activo. ¡De pronto te refieres a él como si no fuera más que un aspirador ingenioso! Andre w es una persona y lo sabes muy bien. Habló serenamente. Pues sí. ¡Mandy. De pronto comp rendió que la vehemente reacción de Sir a su petición debía de estar relacionada con la decisión de Madam de poner fin a su matrimonio. Sí. Posee una inteligencia artificial.. de buscar la libertad lejos de Sir . ni siquiera al referirs e a cuestiones íntimas. Lo que no entiendo es por qué te lo tomas como una afrenta personal. pero Andrew sí insistió Little Miss. Andrew nunca había visto a Sir en semejante estado. he intentado analizar tranquila y racionalmen te cualquier asunto replicó Sir. ¡Papá.. La locura no está incluida en sus especificaciones. No me gustaría tener que defender esa tesis ante un tribunal dijo Sir. ¡Los seres humanos eran tan complicados! El porche de una casa no habla ni decide que se muda a otra parte. ¡La libertad de un robot! dijo Sir y se le atragantó la voz. .. ¡Pues cuando habla de obtener su libertad..uso Little Miss. Al p arecer.. había recuperado parte de su control. Pero. recayendo en Little Miss la responsabilidad de guiarlo y dirigirlo a medi da que se esforzaba pro desentrañar la desconcertante naturaleza del mundo. y convertirse en una mujer sin ataduras. no se trata más que de una locura! Sir empezó a farfullar y volvió a ponerse rojo. Sabes que Andrew es incapaz de cometer una locura. papá. bueno... que ya no hablaba con tanta convicción e ímpet u. Claro que. algo que fuese consecuencia directa del dilema que Andrew había planteado. pero no viene al caso. es verdad. el tiempo solía invertir los papeles generacionales: Si r. Volvió a inquietarse por su presencia en el dormitorio y por la posibilidad de representar una amenaza para la salud del anciano. ¡Papá! Lo siento. ¿Por qué iban a hacerlo? Sólo era un robot. papá. Sir parecía al borde de una apoplejía. por favor. basta! exclamó Little Miss . piensa en esto! Piensa en este disparate.. ningún miembro de la familia Marti n se había inhibido a la hora de hablar delante de Andrew. hablas como el fanático más recalcitrante del fundamentalismo humano! Hace déca das que Andrew convive contigo. vivimos en pleno sig lo XX y estamos en condiciones de reconocer que los robots son organismos comple jos y sensibles con personalidad propia. con un toque de ironía en lo que antes había sido enfado. que poseen alma. Es cierto que es artificial. autocrático y sabelotodo. y si le sucedía algo. su libertad. en esta tontería monstruosa qu e Andrew me ha endilgado. ¡No tienes derecho a portarte así! Andrew se asombró de oír que Little Miss hablaba a su padre con un tono tan sev ero y desafiante. Los porch es no son inteligentes. Siempre a lo largo de mi vida. entre los seres humanos. ¡qué estoy diciendo! Andrew es miembro de tu famil ia. Una persona artificial insistió Sir. Me parece que ser el porche de una casa de Chicago será personalmente más satisfac torio que continuar aquí»? Andrew vio cómo se crispó un músculo en la mejilla de Little Miss. De repente se le ocurrió que . A Andrew también le llamó la atención que representaran en su presencia una escen a tan agitada. Parecía una madre que regaña a su hijo. Quiero trasladarme a Chicago y ser el porche de una casa de esta ciudad .. se había vuelto débil y vulnerable como un niño.

conozco a Andrew y te aseguro que es un ser tan complejo como. tal vez no era más que un hombre mecánico per o. A menudo ignoro l o que siente pero. Dime. tengo derecho a ordenarle que se quede. Durante muchos años se lo ha pasado en grande y. le guste o no. ¿no. en realidad.. Es un robot peculiar. si exceptuamos a Andrew. Pero no tanto como quieres h acerme creer.. como el am or. la acatará sin poner reparos. que se largaría a Eu ropa y montaría un taller de ebanistería? No.. Soy viejo. ¿Se trata de una nueva estupidez de las tuyas? Papá. ¿qué tiene de malo? No quiero que Andrew me abandone respondió Sir hoscamente. un montón de palabras. en realidad. Desea que lo consideren li bre. poco después. Está dispuesto a pagarte generosamente la fir ma de ese documento aunque. Cuando llegó. nada de eso. cree que puede. un documento legal. Papá. Fue una insensatez.Nadie te ha pedido que la defiendas ante un tribunal dijo Little Miss . que lo olvide para siempre! Papá. No digas tonterías. la capacidad de desarrollo latía en sus circuit os. A decir verdad. ¡Pues no puede! Andrew es mío y. Y resulta que ahora también quiere abandonarm e. y ha hecho buen uso de ella. enseguida te percatas de que reacciona humanamente ante todo tipo de conceptos abstractos. tampoco es fácil adivinar tus sentimientos aunque poseas la capacidad humana de expresarlos. ¡Más vale que lo olvide! gritó Sir . has vuelto a alterarte. sólo quiere un papel escrito. Es alguien totalmente distinto precisó Little Miss . es muchísimo más. Si le das una orden. como tú y como yo.. Andrew se ría incapaz de salir al jardín si tú le pidieras que no lo hiciese. ¿Hay algo más importante? Si las re acciones de una persona se pareciesen tanto a las tuyas. Lee y piensa en lo que ha leído . lo supieran o no sus diseñadores. . ¿Te parece tan espantoso. Andrew no sabe qué es la libertad. todo pago es innecesario. pero seguimos hablando del asunto y.. Se quedará aquí y te será tan f iel como siempre. No t iene la menor intención de marcharse a ningún sitio. hace años que lo analizamos desde todos los ángulos posibles. Sir se encogió de hombros. ¿no pensarías que se ase me ja mucho a ti? Andrew no es como nosotros respondió Sir . Pero Andrew lo postergó porque temía hace rte daño. tan amenazador? Padre. Papá. sigues subestimándolo. Al final le obligué a plantearlo. Estoy solo en e sta casa. No puede saberlo porque es un robot. ¿Por qué lo dices? Andrew tiene sentimientos y deberías saberlo. Le respondí que me parecía bien. ¿A qué otra cosa se refería cuando me pidió la libertad? Lo único que quiere es un papel. ¿Acaso Andrew ha dicho que te dejaría? Sir parecía confundido. mi hija mayor se ha convertido en una extraña y mi hija pequeña ha formado una familia lejos de aquí. Es algo totalmente distinto. como siempre ha hecho. Eso no cambiará. no es una estupidez ni es novedosa. Si hablas con él. Andrew quiere que le entregues un documento en el qu e se diga que es un individuo libre.. Bastará c on que la aceptes de corazón. Al principio no reaccionó muy bi en. Hará lo que tu digas. Cada año aprende y madura.. ¡Ah. que parecía abrumado por la autocom pasión. Sería una simpl e declaración de su autonomía. el miedo. Me dijo que deseaba ser libre. a mi juicio. la idea partió de mí. que hablara contigo y que lo solucionarías. así que se trata de eso! Es el punto crucial. Mi esposa se marchó hace muchos años. ¿Y qué? Cálmate. En realidad. ¡Que lo olvide. No puede evitarlo porque está programado. me percaté de que había aceptad o mi punto de vista. ¡Por favor. ¿no crees que se lo ha ganado? Ya veo lo que piensas. Papá. hace años que Andrew y yo ha blamos de este tema! ¿Años? ¿Hace años que habláis del tema? Sí.. Papá. la belleza. nada cambiará. Le dije que me parecía absurdo que se considerara una especie de artilugio móvil cuando. si ahora que estoy viejo y enfermo cree que puede abandonarme. ¿Qué imaginaste. por favor. la lealtad y muchos más. papá? Ya no había vehemencia en la mirada de Sir.

¿Y ahora qué? ¿Qué diferencia hay entre decir que es una persona artificial o un robot? No son más que juegos de palabras. atestiguado por mí y entregado a Andrew. Andrew es una persona. te lo confis carán o me obligarán a quitártelo. No tiene por qué ser así replicó Little Miss . Papá. No. es la palabra que utilizaste. simplemente. pero no soy un carcamal. pero no deja de ser falso y por mucho que llames persona artificial a un robot . No podemos conceder la libertad a Andrew mediante la simple redacción de un documento que sólo nos involucr a a nosotros. firmado por ti. Correrán en tropel a los tribunales y demandarán a las persona s porque los hacen realizar tareas desagradables. sólo puedo concederte la libertad a través de medios legales reconocidos. Será un i . Mandy.. romperán en mil pedazos su documento carente de significado y lo d evolverán a la fábrica como chatarra. que seguramente nos será adverso. no dejará de ser. lo haremos legalmente. sino que la justicia tendrá conocimiento oficial de la fortuna q ue has amasado y también la perderás. Papá. Si quieres que coincida contigo en que Andrew es una persona en l ugar de una máquina. Mandy.El rostro de Sir palideció. Dirán que un robot no tiene derechos legales par a ganar dinero ni para abrir una cuenta bancaria donde depositarlo. que me muero y que Andrew se yergue sobre sus patas y dice: «Adiós a todo el mundo. las protestas públ icas y. Aunque conceder la libertad a los robots no abolirá las Tres Leyes. Puede que para ti. Sir miró furibundo a Andrew y le habló con una brusca aspereza desconocida para el robot. En cuanto este asunto llegue a los tribunales. ¿no lo comprendes? Será un tremendo quebradero de cabeza.. Se trata de un acuerdo entre Andrew y nosotros. De acuerdo aceptó finalmente con un resabio de amargura . lo único que Andrew quiere es que le concedas la libertad. dejémoslo estar. imagina que firmo el papel. Si insistes en que haga este disparate. dijiste que era una persona artificial y yo lo acepté. Coincidimos en que Andrew es una persona artificial. Aquí tenéis el documento que lo atestigua». no moveré un dedo. Bueno. por favor. Andrew! ¿Te has enterado de lo que hemos discutido? Para que tenga un mínimo de significado. redactado por Jo hn Feingold. permaneció largo rato en silencio. Ese documento no le proporcionará ninguna protec ción válida en nuestra sociedad. sin duda creará una enorme esfera de controversias legale s sobre sus derechos. saldré a buscar fama y fortuna. yo nunca dije que fuera una persona. que había vuelto a crisparse . se trata de una declaración carente de significado. t endré que hacerlo aunque de lo contrario. Ya lo he dicho. De acuerdo. Soy un robot libre. Pero lo cierto es que no existen medios legales para libera r a los robots. ¿No te das cuenta de lo que significa? preguntó Sir. S in duda aflorarán todos los puntos que acabo de enumerar. Un billete falso puede considerarse un billete .. Seguirá viviendo aquí y hará cuanto esté en su mano para que tu vida sea agradable y cómoda. porque son poco amables. un emperador examinando la posibilidad de abdicar. Este asunto no tiene por qué convertirs en una noticia mundial. y c ualquier picapleitos sostendrá que se trata de una violación de sus derechos constit ucionales a la vida. no sólo verás frustra dos tus propósitos. el veredicto. la libertad y la búsqueda de la felicidad. en última instancia. es lo que dijiste. porque no les dan vacaciones o . Se trata de una cuestión que han de dirimir los tribunales. se le r eirán en la cara. lo que en verdad deseamos es un documento legal de carácter privado. Mandy. Mira. pese a que no lo necesito ni deseo tenerlo.. se miró los pies y se arropó con la manta. Los robots se dedicarán a demandar a US Ro bots and Mechanical Men por haber incorporado las Tres Leyes a sus cerebros. Estamos hablando de crear un gigantesco precedente legal. Reconozco que soy viejo. pero no para él. Sólo quiere que le digas que es libre. La p rimera vez que abra la boca y le diga a alguien lo que acabo de exponer. los recursos. como ha hech o desde el día en que llegó. De hecho. Tú en cambio. de acuerdo. no serviría de nada. Aún parecía un anciano emperador severamente instalado en su trono. ¿Estás content a? Papá. otra vez te sale s con la tuya. Está bien. Me niego. Más tarde querrán vota r. en el que se estipule que. Mandy. ¡Menudo berenjenal. Se desatará una terrible p olémica. Por no hablar de la preparación de sumarios.

estoy seguro de q ue hace esto exclusivamente por usted. Al fin y al cabo es mi propietario. ni siquiera está convencido de que yo deba ser libre. Temo por Sir dijo a Little Miss . y si tiene que presentarse ante el juez. había madura do en su cerebro positrónico. pero no creo que llegue a ser necesario. Andrew Martin. Little Miss. En cualquier caso. Tenía que acceder a ella. ¿merece esta sarta de disparates el riesgo de perder tu dinero? Sir. no era asumible por un robot. un fallo de diseño. para declarar a favor de un asunto sobre el que t iene grandes reservas se morirá. Si no que da más remedio. Haces interpretaciones totalmente injustific adas de la Primera Ley. Su presencia le parecía errónea. En este caso mi padre no es demandado ni querellante y n i siquiera participará como testigo. Ojalá estuviera tan seguro como usted.. le quiero muchísimo. No lo llamarán. Andrew. te ruego que me creas ... Andrew. y también un f amoso y antiguo miembro de la Legislatura. Y ahora esa perso na reclamaba la libertad: la condición de no ser esclavo. algunas de las personas más influyentes de esta región se ocuparán del c aso. L e quiero más que a nada en el. No es más que una cuestión de procedimiento. La publicidad. Un hombre del bufete de Feingold acudió a la mansión con un montón de papeles que Andrew firmó orgulloso. lo que le preocupaba er a el bienestar de Sir. 8 A Andrew le preocupaba que el proceso jurídico de su libertad pudiese agravar la situación de Sir. sufra la molestia de tener que presentarse ante un tribunal? Andrew. ¿Y si lo llaman a declarar? preguntó Andrew. seguirás sin ser li bre y además perderás tu preciosa cuenta en el Banco. Aunque Andrew estaba dispuesto a correr ese riesgo. con el trazo firme que h . Pues no puedes dijo Little Miss. Escribió su nombre. ¿Por qué está tan segura? No puedo permitir que sufra el menor daño. la libertad es algo que no tiene precio respondió Andrew . Te garantizo que estará al margen de todo. no sufras. Era consciente de los riesgos. En realidad. p apá no se verá personalmente involucrado. Little Miss le dio garantías suficientes para mantener la petición. No lo llamarán a declarar. Andrew. Little Miss. No se me habría ocurrido seguir adelante si pensara que corre algún peligro. pero también podía dictaminar que ese precio.ncordio para mí y una pérdida terrible para ti. los alborotos públi cos. Los abogados de John Feingold se ocuparán de que sea así. ¿Y si lo llaman? insistió Andrew .. ¿Crees que John Feingold no es capaz de evitar que mi padre. años tras año. ¿Y si le envían una citación? No podrá eludir la... confía en mí.. una vez planteada la cuestión. Dime. te preocupas demasiado. un hombre tan reconocido e importante. De lo contrario. Sir se había vuelto muy frágil era imposible ocultarlo y carecía de sentido negar la realidad y cualquier esfuerzo para sus menguantes energías que p udiera alterarlo o angustiarlo podría poner en peligro su vida. Le preguntarán por qué considera que debo acceder a la libertad. tan enfermo y anciano como está. Andrew consideró fundamental seg uir adelante. El tribunal podía compartir la opinión de que la libertad no tiene precio. De todos modos. Así que tendré que retirar mi petición. por muy ele vado que fuera. de no ser una cosa. pero con el paso del tiempo acabó por aceptar su existencia como algo real. habría sido una traición a su integridad. No olvides que se trata de mi padre. te aseguro que será protegido. A mí también me gustaría. habría signif icado el repudio de la persona independiente y autónoma que. Pese a que aún lo inquietaba la posibilidad de que Sir fuera llamado a declar ar. Si mi apelación al tribunal fuera causa directa de la muerte de su padre. bueno. las polémicas. Andrew. La posibilidad de acceder a la libertad merece todo el dinero que pueda tener. Andrew. Al principio las instigaciones de esa nueva conciencia lo habían desconcertad o e incluso alarmado.

. Teme que se pierdan puest os en favor de los robots si se les concede la libertad. y durante unos cuantos meses más no volvía a tener noticias. lo firmaba y lo devolvía . Sin embargo. También hemos topado con o bjeciones de. señora Charney. encuadernado en la tradicional tapa dura. los robots accedan a otros derechos: derechos civiles. Estoy de acuerdo reconoció Stanley Feingold diplomáticamente . En cualquier caso. sino meras herramientas inanimadas. un fabricante de palas y picos considera que sus productos no son personas. el juez dictaminaría a favor de Andrew y le entregaría un c ertificado en el que se especificaría que era libre. Permítame insistir en que se t rata de un producto y. pero han presentado una demanda de intervención. A la gente de USRMM le preocupa la idea de que alguien llegue a considerar a los robots algo más que un producto. Señora Charney. podrían reclamar la antigüedad labor al. el mundo no dispone de suficientes re cursos humanos como para cubrir los puestos disponibles y todos lo saben. los productos son cosas inanimadas. Eso es historia. Transcurrieron varios mes es sin novedad. Lo sé. En la situación actual. Los robots son su principal producto. Stanley respiró hondo. Es lógico que se opongan. En primer lugar. Como había pronosticado Sir. Si se convirtieran en entidades libres. El primer atisbo de que las cosas serían más complicadas apareció cuando en el bu fete de Feingold y Feingold se recibió una notificación del tribunal regional firmada por el juez Harold Kramer. un día Little Mis s dijo: Estamos en el registro de sumarios de causas. el proceso no fue sencillo. y probablemen te se opondría a cualquier tipo de sentencia que concediera a sus palas y picos de rechos civiles para controlar el modo en que son fabricados y comercializados.abía utilizado para firmar los cheques desde la creación de la empresa. son los únicos fabricantes de robots en t odo el mundo. No falta mucho. ¿Alegaciones? preguntó Little Miss . hacía tantos año s. La United States Robots and Mechanical Men Corporation. Presentaron la demanda ante el tribunal regional. Es ridículo. la afiliación sindical y todo tipo de cuestiones afines. ¿Qué significa? Significa que la parte contraria intervendrá le explicó Stanley Feingold. ¿Quién más nos ha demandado? preguntó Little Miss con cierto pesimismo. Aun así. Andrew le echaba un rápido vistazo. Y no son l os únicos. Esa idea horrorizó a Andrew y la desterró de su mente. la Federación Regional del Trabajo. Se parecía tanto a su padre incluyendo una gran barriga y la misma sonrisa cordial que podría haber pasado por el hermano menor de John. derechos humanos.. no usaba lentillas de color ve rde. . han presentad o las solicitudes de intervención. en el caso de que Andrew logre conquistar la libert ad.. estudiar los precedentes legales y pronunc iar el fallo. En ocasiones Andrew pensaba que quizá sería mejor que Sir muriese en paz antes de que la vista del caso tuviera lugar. Sir estaba muy débil a causa de la edad. a su debido tiempo. a fin de ahorrarle cualquier tipo de trastorno emocional. Little Miss le había asegurado que el caso consistiría en presentarse ante el m agistrado. ¿Quién intervendrá por la parte contraria? quiso saber Little Miss. El distrito californiano del tribunal regional era muy magnánimo en su interpretación de las cuestiones legales y Little Miss sostuvo que cabía esperar que. ¡Qué tontería! ¡Es un disparate! chilló Little Miss con un ímpetu digno de Sir. Stanley se había convertido en director del bufete y llevaba personalmente el caso de Andrew. Hay otras solicitudes. USRMM teme que. Por fin. De vez en cuando llegaba algún documento legal. ¿Ellos? ¿Le parece sorprendente? Señora Charney. entregarle la petición de su categoría como robot libre y esperar el tiem po que el juez tardase en investigar.. los sindicalistas siempre se opondrán a la libertad de los robots. presidente del cuarto circuito en la que se comunicab an las alegaciones presentadas en el caso de Martin contra Martin. Puesto que el anciano John estaba casi retirado.

pero Andrew y yo estaremos en la sala. señora Charney. sólo excepcionalmente. Feingold asintió con la cabeza. Los demás asistentes eran el juez Kramer un hombre sorprendentemente joven. ¿Ya nadie asiste personalmente? Es muy raro. de cabello oscuro y ojos brillantes y el abogado James van Buren. Bueno. los equipos electrónicos de reproducción. que no contenía n el menor elemento de sorpresa. El día señalado Andrew y Little Mis s se presentaron en el despacho del juez Kramer. situada en un destartalado y viejo edif icio que parecía datar del siglo XX.Da igual lo interrumpió Little Miss . La sala. Pues yo quiero que este proceso se celebre en la sala de un tribunal. Pues preséntelo. que se queden en casa durante la vista. acabamos de enteramos de que el próximo lunes el equipo de televisión i rá a casa de mi padre para transmitir la vista. Señora Charney. los litigantes protestaron pero no plantear on objeciones admisibles ya que aún existía el derecho de asistir a la sala del tribu nal y el testimonio electrónico no era obligatorio . señora Charney. ¿Y el resto del juicio? Señora Charney. es lo habitual. por motivos puramente técnicos. muy excepcional. Feingold la miró extrañado. El juez r ecibirá todos los inputs en su sala. ¿Tiene algún motivo concreto por el cual. pero no habló con absoluta seguridad. Aunque parecía preocupado. Stanley Feingold los acompañó. era muy pequeña y poco atractiva: una estancia modesta. que representaba a la totalidad de los litigantes unificados. Una semana antes de la vista surgió otra novedad. con un sencillo escritorio en un extremo para el juez. sus intervenciones tendrían lugar a través de la pantalla. Señora Charney. Señora Charney. el resto del procedimiento. ¿Asisten o no? Como ya le he dicho. figuraba como «Martin contra Martin» en el registro de sumarios de causas. Las diversas partes mediadoras no e staban en la sala. Quiero que el juez vea a Andrew cara a cara. El mundo está descentralizado. Little Miss telefoneó a Feing old y le dijo: Stanley. sabe que haré cuanto esté en mi mano dijo Feingold. no se trata exactamente de un juicio. en el cuarto circuito del tribu nal regional. No quiero que me recite el resto de la list a. tendré que presentar un recurso para lograr una vista en la sala . En primer lugar se plantearon las posturas de los litigantes.. unas pocas e incóm odas sillas para la exigua minoría que aún insistía en presentarse personalmente y en una esquina. . que oiga su voz y que se form e una opinión directa de su carácter. renunciaron a su derecho de estar físicamente presentes y enviaron los expedientes electrónicos de rigor. Preséntese y rebata todas esas disparatadas y reaccionarias argumentaciones. Aunque no habían podido revocar el recurso presentado por Feingold. ¿Dónde se celebrará? ¿En la sala del tribunal del juez Kramer? Lo habitual es que cada parte declare electrónicamente explicó Feingold . Las otras partes protestarán por los gastos y los inconvenientes adicionales. Además. no deseo que mi padre tenga que soportar la tensión y el alboroto de los equipos técni cos invadiendo su intimidad. no quisieron asistir ..? Sí. Si es así. ¿La vista se celebrará en casa de mi padre? Pues sí. allí tomarán declaración a Andrew. No quiero causarles el meno r inconveniente. No me interesa que considere a Andrew una espe cie de máquina impersonal cuya voz e imagen le lleguen a través del teléfono. para celebrar la esperada sesión que. Claro. Por ende. sus h abitantes se han diseminado en grandes distancias y resulta mucho más sencillo dec larar electrónicamente. ¿ha dicho Andrew y usted? ¿Acaso creyó que ese día me quedaría en casa? Tras la presentación del recurso.

quedaría expuesta a todo tipo de restricciones que afectarían gravemente su trabajo. hemos inventado una herramienta tan eficaz y polivalente que parece poseer inteligencia humana. desde que los primeros humanos moldearon los bord es de las piedras para convertirlos en cinceles y martillos. El complejo de Frankenstein y la paranoia del Golem una vez más masculló Little M iss contrariada . su cerebro positrónico hábilmente diseñado y su práctica inmortalidad física podría llegar a ser nuestro dueño. esa posición se oponía directamente a la del primer portavo z. el asunto se reduce a una cuestión tan básica. Stanley Feingold dijo a Little Miss y a Andrew que cabía esperar semejante contradicción. sino ciudadanos libres. hoy afrontamos una posibilida d nueva y aterradora. Se trataba de un hombre alto. habría un incremento de la competencia entre humanos y robots para ocupar puestos de trabajo. Abordó la cuestión de una forma más amplia y arrogante: A lo largo de la historia. hemos sabido que somos una especie destinada a controlar el entorno por medio de la técnica. Los robots estaban para servir. Declaró. imponente y con el clásico aspecto de senador: cabello entrecano cortado al rape. dogmáti cos. El abogado de la Federación sostenía que el desarrollo de la tecnología era digno d e temer. Little Miss tuvo que reconocer que fue una exposición contundent e. Por último. la excepcional y venerada científica del siglo pasado. Andrew se preguntó por qué había gent e que pensaba que los robots querrían sustituir a los seres humanos o relegarlos a algún vertedero.. hemos creado una máquina que no sabe que es una máquina. nuestras primeras h erramientas. And rew se preguntó si. Había otro portavoz: Van Buren. ¡Qué paradoja! ¡Hemos construido una herramienta tan eficaz que domina a sus creadores! Seremos suplantados por nuestras propias máquinas. mientras que la representante de USRMM advertía que podía correr un grave p eligro. ajena a enfoques emocionales: Señoría. que aceptar la petición de Andrew complicaría la capacidad de USRMM para diseñar y fabricar su producto principal. A medida que la complejidad y la capacidad de nuestras h erramientas crecían. A continua ción le llegó el turno a la representante de United States Robots and Mechanical Men . una vez alcanzados es os derechos y privilegios. Mientras miraba la pantalla y escuchaba el torrente de horrores que enumeraba el abogado de la Federación Regional del Trabajo. nos relegarán al vertedero de la evolución. Me refiero al robot. Por suerte llegó a su término la perorata del portavoz de la Federación Regional del Trabajo. Sin embargo. acabarían por consider arse a sí mismos criaturas de segunda categoría. Como era de prever. Planteó una argumentación muy simple. en el caso de que a Andrew se le concediera la l ibertad. Sin embargo. éstos. rostro tenso y edad madura que tenía un sorprendente parecido nada casual con la famosa robopsicóloga Susan Calv in.El representante de la Federación Regional del Trabajo no hizo explícitamente h incapié en la perspectiva de que. Hemos pasado a ser tan dependientes de nuestras herramientas que no podemos afrontar las circun stancias sin su concurso. en virtud de su superioridad mecánica. Ethel Adams era una mujer de facciones afiladas. perdíamos buena parte de nuestra independencia. siempre en contra de las máquinas y del progreso. su resistencia. incluso tan banal. traje caro y postura erguida. No es más que un montón de terrores surgidos de la ignorancia. sino emociones. simple y previsiblemente. no s considerarán obsoletos. que si se demostraba que la empresa no producía máquinas. Era su propósito y prácticamente su placer. que la tr ayectoria del progreso científico correría riesgos innecesarios. Sin duda admiramos el ingenio de nuestros robotistas y celebramos la aso mbrosa versatilidad de sus productos. que pretende ser reconocida como un indi viduo autónomo con los derechos y privilegios de ser un humano y que. El representante de la Federación fue enumerando tópicos sin parar. Así es. en síntesis.. que hasta . como es obvio. dijo. Los argumentos utilizados en esa disputa no eran conceptos intelec tuales sólidos. La pantalla se oscureció y la sesión se suspendió por un rato. el abogado que había acudido como representante general de quienes estaban en desacuerdo con la petición de Andrew. la de haber creado nuestros sucesores. a medida que las diferencias entre los robots y los seres huma nos fueran menores. sin la perfección técnica de aquellos. No hizo referencia a la inflamada retórica de la intervención anterior.

Cuando Van Buren terminó. Feingold estaba notoriamente contrariado. desde el inicio mismo de su existencia está destinada y diseñada com o artilugio para satisfacer las necesidades de los seres humanos. Consideré que NDR 113 era un apelativo desagradable y le puse el nombre de Andrew. Sintió unas repentinas y calie ntes corrientes de agitación recorriendo sus circuitos al ver que Little Miss se e rguía ante el juez. el juez volvió a suspender la sesión. el robot NDR 113.. directa y hábilmente expresada.. la fábrica lo envió a casa.ignoro qué hacemos hoy aquí. una alocución clara. Un robot. ha solicitado a su pr opietario. pero sabía quién era su cliente: por mucho que Andrew pagara las minutas. por def inición. Así es.. no es. ha pasado mucho tiempo. era Little Miss la que dirigía el espectáculo. Por aquel entonces yo sólo tenía seis o siete años y. ¿Tiene libertad un robot? No. como puede ver. Debo decir que me resulta rarís imo oír que se refieren a mi querido amigo Andrew como NDR 113. se preguntó fugazmente a quién se refería el juez. pero espero que capte el significado de lo que voy a decir y que no se preocupe si no empleo los latinajos usuales. Los robots están tan lejos de la libertad que sus cerebros son diseñados de modo que obedezcan las órdenes de los se res humanos. Van Buren era consciente de la excelencia de las cuestiones puntualizadas. ¿Puede ser «libre» un coche? ¿Puede ser «libre» una panta electrónica? No hay respuesta para estas preguntas porque carecen de sentido. aunque soy más o men os consciente de que éste era su número de serie cuando.. pues las explicitó varias veces de diversas maneras. se le conoce como «Andrew Martin». se encogió de hombros. antes inc luso que usted. los seres humanos tienen el derecho inalie nable a la vida. Era la primera vez que oía el nombre completo de Little Miss. un robot libre. si me lo permite me gustaría seguir llamándolo Andrew. que lo declare «libre». El demandante. ha solicitado que se lo considere un robot libre. Que Amanda Laura Martin Charney suba al estrado de los testigos. Nadie defiende la necesidad de que e sas imágenes sean «libres». Quiero hablar yo misma. forma impersonal en que prefieren llamarlo los portavoces de la parte contraria. en nombre de Andrew. Little Miss esbozó una ligera sonrisa y añadió: Señoría. No soy abogada ni conozco la f orma legal correcta de plantear las cosas. una simple cosa mecánica construida con meta l y plástico que.. Como desde aquel momento siempre ha estado a nuestro lado. La libertad es una con dición exclusivamente humana. sólo tiene una apariencia de vida. Sólo el ser humano es c apaz de ser libre. e l primero en su especie. El abogado presentó la petición de rigor. Nosotros sabemos lo que significa. . Cuand o vio que la delgada y esbelta Little Miss se ponía en pie y avanzaba osadamente h acia el estrado. quiero darle las gracias empezó Little Miss . Como escrib ió uno de nuestros grandes antepasados. hace muchos años. como la i magen que aparece en una cara del holocubo. no. Stanley. la libertad y la búsqueda de la felicidad. Me gustaría p resentarme y hacer una declaración muy sencilla antes que todos los demás. ¿qué sabe un robot sobre este tema? La felicidad es un objetivo exclusivamente humano. Señoría. Andrew. Fue un buen discurso. asintió con la cabeza y dijo: De acuerdo. se lo agradezco profundamente. qué osada. Feingold enrojeció al instante. qué hermosa! Señoría. hablando serenamente con gran precisión y golpeando de forma rítmica el escritorio para acentuar la cadencia de sus palabr as. el ilustre Gerald Martin. un objeto al que podamos aplicar la noción de «libertad».. Creo que el juez debe de estar harto de tanta oratoria. Señoría. Hoy estamos reunidos porque el NDR 113. En cuanto a la búsqueda de la felicidad. Andrew comprendió de quién se trataba.. yo le hago la siguiente pregunta: ¿qué significa eso? Un robot no es más que una máquina. El juez Kramer frunció el ceño. que estaba sentado junto a Feingold. Los seres humanos pueden ser libres. En modo alguno intento dar a entende r otra cosa. Pero señora Charney. Little Miss se volvió hacia Stanley Feingold y preguntó: ¿El próximo turno es el suyo? Sí.. Sé que ha preparado un informe brillante. ¿Tiene vida un robot? Ta l como nosotros la entendemos. ¡Qué intrépida le pareció. Señora Charney. no habrá ningún problema.

Señora Charney. y es un robot. Sería absurdo negar que l o es. No ha venido para conseguir el derecho al voto. como he dicho al principio no es mi intención afirmar que Andrew sea algo más que un robot. Si tenemos en cuenta todas estas circunstancias. Por consiguiente. Tendría que haber dicho. Little Miss hizo una pausa y observó con ojos centelleantes a James Van Buren . como nos quieren hacer pensar. y plantearla tan rígid amente como quisiéramos. en parte. Le ruego que me permita corregir mis últimas palabras. corríjame si me equivoco. me consid ero obligada a decir que lo único que solicita a la sala es que se dictamine que e s un robot libre. Ni siquiera sé si sería posible. Lo he llamado mi amigo prosiguió Little Miss . por iniciativa propia. Al margen de su dedi cado e incondicional servicio. él sabe exactamente qué hay que h acer por su propia iniciativa. después de tantos años.El juez asintió casi con indiferencia. Desde hace veinte años nadie. pese a los discursos convincentes que hoy se han pronunciado. los robots son robots y Andrew sabe perfectamente cuál es su sitio. ha producido una a sombrosa serie de piezas que sólo podemos considerar obras de arte. Su señoría. está absolutamente obligado a obedecer nuestras órdenes. es justo afirmar que lo queremos. Eso es lo que es. que para mí es como una persona. ¿qué derecho nos asiste para convertimos en amos absolutos de un robot tan extraordinario? El juez frunció el ceño. Sólo pensamos en lo siguiente: que le concedan a Andrew un documento de valide z legal en el que se reconozca que es un robot libre. como si esperara que el letrado manifestase su acuerdo con un asentimiento de cabeza. Se ha d ebido. dueño de sí mismo. en la familia Martin . No cometeríamos la crueldad de que pensara que n ecesitamos darle órdenes cuando. y que si de cide seguir sirviendo a la familia Martin lo hace por elección personal. C iertamente. en nuestra opinión. Los humanos so n humanos. También es el criado de nuestra familia. para casarse. a una cuestión de cortesía: respetamos a Andrew y. Así está escrito en lo s papeles que trajo consigo el día en que mi padre lo presentó a la familia: es nues tro robot y. obras afanosam ente buscadas por museos y coleccionistas de todo el mundo. ¿ha dicho persona? la interrumpió el juez Kramer. porque es una máquina que nos pertenece. incluso Andrew niega con la cabeza. ¿El objetivo de esta petición consiste en extirpar del cerebro de Andrew las Tres Leyes. Y. no porque . le ordena algo que. No pretende que lo declaren un hombre libre. aplicado al robot. El señor Van Buren ha sostenido que. Me gustaría que me dijeran en qué pensaron solicitó el juez Kramer. para que deje de estar sometido a l control humano? ¡En absoluto! respondió Little Miss escandalizada. no habría hecho por decisión propia. E n algunos aspectos ya es libre. con el paso de los años. »¿Y por qué estamos en condiciones de tratarlo tan mal? ¿Qué derecho tenemos a esgrim ir semejante autoridad? Durante décadas Andrew nos ha servido leal y amorosamente. no fue lo que pensamos cuando presentamos esta petición. Mire. »Si es posible. la cuestión se limita exclusivamente a la libertad de Andrew . entre otras cosa s. pero hace tanto que lo con ozco y lo he tratado tan estrechamente. el concepto de libertad carece de significado. Ha contribuido a aumentar la felicidad de nuestra familia. intentemos comprender qué representa la libertad para Andrew. señoría. Señoría. podríamos darle una orden de cualquier tipo. Señoría. Le aseguro que acepto esta realidad. Está tan imposibilitado de rechazar la orden de un ser humano como cualquier otra máquina. Andrew. para que extirpen de su cerebro las Tres Leyes ni para nada parecido. totalmente e n desacuerdo. No era ése el problema en cuestión porque la petición fue presentada a nombre de Andrew Martin. quiero decirle que estoy en desacuerdo. La única respuesta de Van Buren fue una fría e impersonal mirada profesional . ha dominado el art e de la ebanistería hasta tal punto que. Little Miss quedó momentáneamente confundida. en algún sentido. le aseguro que nos preocupa tener semejante poder sobre nuestro querido Andrew. »No obstante. ¿qué sentido tiene que sigamos ejerciendo tanto poder s obre él? ¿Qué derecho nos asiste para convertimos en dueños absolutos de una persona tan extraordinaria? Señora Charney. en virtud de la Segunda de las famosas Tres Leyes. que no esperaba aquella pregun ta .

como si esperara oír un tono chirriante y metálico. se plantea la cuestión de la p osible libertad de los robots en el sentido que usted propone. De esta manera dejaría de ser un esclavo. ¿le gustaría ser esclavo? inquirió Andrew.nosotros ejerzamos los derechos que nos otorga el contrato original con los fab ricantes. ni en los de ninguna otra.. en el sentido de que la familia Martin renuncia al derecho inherente de darle órdenes. En cualquier momento podría dejar la casa en la que he vivido tantos años y residir donde me apeteciera porque ellos habrían renunciado a su derecho de ordenarme que los sirva. En el fondo es una cuestión puramente semántica. En consecuencia. podría ser revocado por un tribunal superior. Se suele criticar a los jueces que se oponen a los supuestos fundamentales de este tipo. Quiero hablar con Andrew.. El juez Kramer observó a Andrew con sumo interés y añadió: Andrew. pero antes debo resolver un aspecto planteado por el señor Van Buren: el supuesto implícito según el cual. Lo comprendo. Pero. Que el robot suba al estrado. Imagino que es consciente de que ni en los códigos de esta región... Como es obvi o. al seño r Martin y a la señora Charney. Dio la sensación de que el juez disimulaba una sonrisa. Estoy absolutamente segura de que. El timbre de su voz había sido sucesivamente actualizado hasta convertirse en totalmente humano. Así es confirmó Little Miss . después de todo. Es evidente que no quiero convertir la sala de este tribunal en un hazmerreír. a partir de ese momento. Podría pronunciar un fallo que sentara jurisprudencia. la señora Charney empleó la expresión «servidumb re involuntaria» para referirse a mi condición. quiero decir. Podría hacerlo por lo que representa tanto para el robot como para usted. sino en su fuero interno. eso es la esclavitud. Andrew. a los que dictan grandes sentencias c arentes de significado intrínseco. se había puesto en pie y avanzaba hacia el estrado con un aire de profunda dignidad y nobleza. como tan angustiosamente ha profetizado el representante de la Federación Regional del Trabajo. Little Miss quedó perpleja. ¿es correcto decir que usted es el robot NDR 113 y que prefier e que lo llamen Andrew? Sí.. no porque se lo exigimos. Francamente. ¿se da cuenta de lo mucho que representa para él? Andrew tendrá todo lo que desea y a nosotros no nos costará nada. T engo que obedecer. el juez se quedó azora do. ¿En qué sentid o le atribuye importancia? Señoría. Le garantizo que la humanidad no será derrocada a man os de sus máquinas. perdón. Conservaba una calma plena. Aunque Little Miss estaba acostumbrada. Miró a Stanley Feingold y vio que. Andrew. Señoría. no dispongo de otra opción. no se cambiaría nada relacionado con las Tres Leyes. seguirá sometido a las Tres Leyes aunque yo dictamine que es libre. me parece que sé a dónde quiere llegar. En cuanto a Andrew. si desea hacerme alguna otra pregunta. en nuestra sociedad.. sólo los seres humanos pueden gozar de libertad. en algún momento debe plantearse la posibilidad de sentar nu evos precedentes. El señor Feingold me lo ha explicado con suma claridad. tengo que profundizar en algunos aspectos de este caso.. no sólo exterior mente pues no tenía modo de expresar emociones visibles . Señoría. Pero lo hará porque quiere. ¿Se considera esclavo. Agradezco el ardor y el en tusiasmo con que ha defendido a su robot. se ofreció Little Miss. prácticamente por la definición misma de la palabra. pero estaría dentro de mis competen cias acceder a la petición y dictaminar que su robot es «libre». Y es exactamente así. A usted no. Señoría. Señora Charney. el abogado se er guía bruscamente sin disimular su entusiasmo. Aunque fuera posible. es decir. Para las actas. Andrew seguirá a nuestro ser vicio como hasta ahora. pero no estaría sometido a Sir ni a Little Miss. ¿es eso lo que quiere? ¿Desea abandonar la casa de los Martin e ir a otr . tenga la amabilidad de explicarme por qué quiere ser libre. señoría. El proceso tardó unos minutos en reanudarse. debo obedecer. Sólo queremos anular la condición de servidumbre involuntaria en que nos vemos obligados a mantener a Andrew.? Little Miss. En efecto. no e xisten precedentes. por primera vez desde que le dijera que se proponía dirigirse al juez antes que él.

pareció transcurrir una eternidad. No encontró motivos por los que alegrarse del dictamen judicial y se ocupó de comunicárselo a Andrew y a Little Miss. Por fin era libre. Usted nunca fue libre. este asunto parece un a tormenta en un vaso de agua. Es un robot muy capacitado. He oído las declaraciones de tod as las partes y tomado las conclusiones preliminares. Es un robot. objeto que posea una mente lo basta nte desarrollada para comprender este concepto y desear esta condición. que estaba acurrucado en su sillón y arropado con la manta de viaje. Andrew. Poco después de que la sentencia fuera irrevocable. No soy humano. Considero que se trata de una cuestión legítimamente planteada. Esclavo es todo aquel a quien han arrebatado l a libertad. esclavo de personas que sienten un gran afecto por usted y cuyo servicio.. tal vez no consiga más de lo que tengo ahora. murmuró Little Miss. Los miembros del tribunal escucharon atentamente la transcripción de la vista original y no enc ontraron fundamentos para revocar la sentencia. nada cambió. El fallo se confirmó y Andrew vio satisfechos sus deseos. sin embargo. han conseguido. Sir. A mi juicio. pero actuaría con más alegría.. que ha alcanzado una expresión artística que pocos. Durante una temporada no se habló de otro t ema. Pero por alguna razón tenía la sensación de no haber conseguido lo que se propuso cuando abordó a Sir y le pidió que le concediese la libertad. ¿Un robot libre? ¿Era posible que un robot fuese libre? ¿Qué significaba? ¿Quién era es e extraño robot que parecía tanto más avanzado que el resto de sus congéneres? Por fin. un adjunto mecánico a la vida humana. Hasta que el juez Kramer tomó la palabra. El juez se quedó rígido y lo miró. Lo único que quiero es el derecho a elegir en el caso de que dese e hacerlo. La voz de Andrew se apagó.. El juez escrutó a Andrew de la cabeza a los pies. Le parecía maravilloso. Sir. la miró con el ceño fruncido y agregó en tono conc iliador: 9 . se calmó el revuelo provocado por el caso de Andrew Martin. me comprometí a entregárselo en pago de mi libertad. incluso genial. Andrew fue a verlo y le d ijo: Sir. El tono de Sir fue tan severo que Andrew creyó sentir un cortocircuito. Me propongo dictar sentenc ia favorable al demandante. Los litigantes contra la apelación de Andrew apelaron al Tribunal Mundial con el paso del tiempo el caso fue presentado en diversas instancias. tiene derecho a conquis tarla. Parecía ensimismado. jamás he dicho que lo sea y. ¿De qué cheque hablas? Del saldo de mi cuenta bancaria. pes e a que era el día más cálido del verano. Permaneció totalmente inmóvil en el estrado. por lo que no puede haber perdido la libertad : lo crearon con el propósito explícito de servir. Varias veces se ha auto denominado esclavo. En reali dad. sólo aquel que aspira a la libertad. que conoce la exis tencia de este concepto y la desea con toda su voluntad. ¡Yo jamás te he dado la libertad! gritó Sir . tengo el cheque para usted. no pretende aba ndonar. Puesto que no desea dejar a los Martin. Cuando se hizo pública la decisión formal del juez Kramer. Fuiste tú el que salió a buscarla. como acaba de decimos.a parte? En absoluto. puesto que ellos no quieren que se vaya y ya que su vida ha sido la de un miembro más de la familia. aspiro a la libertad. en absoluto. se produjo una reacc ión fugaz pero intensa en todo el mundo. Sir seguía descontento. H y se ha dicho en esta sala que sólo los seres humanos pueden ser libres. Yo soy uno de ésos. o quizá ningún otro robot. Me parece que el punto principal que aquí se ha planteado consiste en que no t enemos derecho a negar la libertad a todo. ¿qué más podría conseguir si fuera libre? Señoría. Papá. salvo en lo que se refería a la relación de Andrew con la familia Ma rtin. Pero usted no es esclavo. Opino que es un error. por lo que sé.. Todos los representantes se quedaron quietos.

Sir había escrito en el cheque el siguiente texto: «Gerald Martin. pero yo quiero efectuar el pago al que me comprometí. Supongo que hay que interpretarlo como mi apoyo a tu petic ión. El endoso de este cheque supone la aceptación irrevocable de la bonificación. por decisión judicia l».. Querías la libertad. pareces enfadado comentó Little Miss. Andrew. y devolvió el cheque a Andrew. No tendrás que hace r nada que antes no estuvieses obligado a hacer. Papá.. hecho está. Aunque al sujetar el bolígrafo le tembló la mano. tenga el valor que tenga para ti. La sentencia no modifica este hecho. no. ¡Andrew. ¿te parece aceptable? inquirió Sir. Ahora eres libre. Andrew. salvo esta últ ima y definitiva: Haz sólo lo que te plazca. si te metes en algún lío seré yo q uien tenga que sacarte del embrollo. estás equivocado. stá bien. Repasó lo que había escrito. que leyó lo que Si r había escrito y se encogió de hombros. si me obligas a aceptar el dinero. como bon ificación por los servicios destacados que prestó durante su período de empleo en esta casa. Andrew. espero que lo comprendas. Si es así. Sir miró furibundo a Andre w y a Little Miss . ¿acaso los seres humanos no están obligados por sus leyes? preguntó Andrew imp ertérrito. si es que existe. Papá.De acuerdo. Andrew titubeó un momento y le mostró el cheque a Little Miss. Claro que si no lo hay p uedo fundarlo.. Gracias. De acuerdo. Consérvalo como recuerdo y no se hable más del tema. como también estipularon y acordar on los tribunales. llegamos a un acuerdo. estás a mi cargo por deci sión judicial. pero no posees los derechos civ iles de un ser humano. ¿Está clar o? Sí. Sir se puso frenético. Sir. Mandy. lo donaré para obras de caridad. Sigues dependiendo de mí. ¿A un acuerdo? ¿De qué acuerdo estás hablando? Sabes que jamás acordé nada parecido. Gerald Martin». pásame el bolígrafo. Andrew. sigo siendo responsable de ti.. muy bien. asintió con la cabeza . En cuanto a que Andrew se meta en líos. Haz lo que quiera s con él. Ni Andrew ni Little Miss se hicie ron eco . Sir. Andrew. dame ese cheque. . no quiero tu maldito dinero! Sir. nunca más volveré a darte una orden. Sir rió débilmente y sin entusiasmo. Soy un anciano rico. Jamás pedí que me cargaran con la responsab ilidad del único robot libre del mundo. pero me parece un disparate. Así es como quiero que sean las cosas. lo hecho. Dobla el cheque y guárdalo en el bolsillo. Andrew. no me deja alternativa objetó Andrew. Debajo había trazado una línea y añadido: «Páguese a la orden de Andrew Martin. ¿cómo puede considerarse libre? Sir. Desde ahora puedes elegir tus tareas en esta casa y ha cerlas como más te apetezca. Sin embargo. no me queda mucho tiemp o de vida y. Sir lo contempló unos instantes y lo sostuvo de diversas maneras hasta que su s ojos fatigados percibieron qué lado del cheque miraba. ¿Parezco enfadado? Claro que lo estoy. Por supuesto. Aunque ya no soy tu propietario. has amasado una fortuna considerable. Andrew entregó el cheque al anciano. Aceptaste ser responsable de Andrew el día en que acordast e que lo trajeran a casa. te felicito. Eres libre. Andr ew. ¿verdad? Tan sólo quieres regalar el dinero. Ahora eres correcta y realmente libr e. Los ojos de Sir se iluminaron con destellos de su antiguo ardor. no puede ser porque no tienes bolsillo.. ¿por qué supones que pueda ocurrir? Las Tres Leyes siguen vigentes. L o entregaré al hogar de robots huérfanos. Sir. recibido com o pago total por la libertad del robot Andrew NDR 113 Martin. Sir escribió en el dorso del ta lón con trazos firmes y seguros que se prolongaron en una inscripción mucho más larga que lo que requería un simple endoso. A partir de este momento sólo debes act uar según tu libre albedrío. No te importa. ¿no? Muy bien. y y o no puse objeciones. Sí. aceptaré ese cheque si es el único modo de que te sientas realmente libre. Bien. es decir. Andrew. tal como estipularon y acordaron los tribunales.

son castigados y. que seguía viviendo costa arriba en la misma casa que Lloyd Charn ey y ella construyeron poco después de casarse . Era una cabaña acogedora. de lo contrario. con helechos y arbustos de hoja brillante a su alrededor y una altísima secoya a poca distancia. así c omo de otras maderas que utilizaba en sus tan demandados muebles. charlaba un rato con él y miraba los últimos trabajos antes de dirigirs e a la casa principal. Ahora era un joven alto y fuerte. donde Andrew tenía el equipo de carpintería y guardaba las obras e n proceso de elaboración. no me vengas con esa lógica de tres al cuarto. No era insólito que trabajase treinta y seis. No hace falta que te tomes tantas molestias.Andrew. sin salir de la cabaña. Hacía mucho que Little Sir había dejado de ser un niño. pasaba por la cabaña cada vez que vis itaba a su padre.. servía como almacén de las diversas maderas exóticas que Andrew utilizaba para la creación de joyas. en el que Andrew guardaba las o bras de consulta. Ocúpate de tus asuntos. por lo que. cocina ni cuarto de baño. que deben ser acatadas y que los que se rigen por esas leyes se consideran libres.. pues no tenía necesidad de comer. Aún estoy lo bastante fuerte para subir las escaleras. Nunca se quedaba sin trabajo. Los que se niegan a respetar dichas leyes y. contiguo a la cabaña. que trabajaron a las órdenes de un capat az humano. la cabaña no tenía dormitorio. La publicidad que obtuvo al conseguir la libe rtad despertó un interés mundial por sus obras y casi nunca transcurría una mañana sin q ue en el ordenador apareciesen tres o cuatro pedidos. Buenas noches. sean cuales sean. pero no quiero seguir discutiendo. la construyeron en pocos días. Los r obots respetan su propio código de leyes porque no tienen otra opción. Insistió en devolver a Sir el coste de la cabaña. Su cuenta bancaria fue aumentando. le resultó incómodo seguir trabajando en el taller del desván que Sir le había instalado. Sir. los bocetos y la contabilidad. como nos gusta creer. Amanda. Como era de esperar. los robots no se rigen por un contrato social voluntario.. acaba de decir que las leyes humanas existen. de dormir ni de ningún tipo de descanso. Unos años atrás habían decidido que Andrew tuviese una pequeña morada. El título de propiedad fue legalmente traspasado a Andrew. finalmente rehabilitad os. Por regla general. ni siquiera l a tiene el robot llamado «libre». Arrojó la manta al suelo y se incorporó del sillón tambaleándose lo agradezco mucho. ninguno de los dos dijo nada. . Sir. Los seres humanos han l legado voluntariamente a un contrato social. Buenas noches. dificultan la v ida de los otros. por consiguiente. Llegó a tener una reserva de encargos tan grande que tuvo que organizar una lista de espera. al que Andrew ya no llamaba así. u na cabaña de una sola planta en el bosque que rodeaba la finca de los Martin.. Le preparaba y servía las comidas un simple robot del modelo TZ que se ocupab a de la cocina. que yo cuidaré de lo s míos. Con frecuencia llevaba a Little Sir. que firmó un arrendamiento formal que abarcaba la parte de las tierras de Gerald Martin en la que se alzaba la cabaña. a un código de leyes que acceden a re spetar porque. desde aquella noche. bien ventilada y emplazada en la cumbre de una loma . Me voy arriba. Little Miss. Andrew. Buenas noc hes. A partir de entonces Sir salía excepcionalmente del dormitorio. ¿Quiere que lo acompañe a su habitación? preguntó Andrew. El pequeño cobertizo. Sin embargo. la vida sería imposible en una sociedad civilizada . . que en esta ocasión aceptó sólo por guardar las formas. y la otra mucho más grande cumplía la función de taller. Hacía tiempo que Andrew no vivía en la casa. donde vivía Sir. ¡Basta! estalló Sir. y hasta cuarenta y ocho horas seguidas. A medida que su empresa de ebanist ería se expandió. Andrew sólo vio a Sir en las contadas ocasiones en que el anciano se dignó bajar a la zona principal de la cas a. Como robot libre trabajaba más que en todos los años en que técnicamente había sido propiedad de Sir. de modo que un robot. Una de las dos estancias era biblioteca y despacho. Little Miss visitaba el taller de Andrew na da más llegar. Jamás pidió a Andrew que subiese y éste no se atrevió a entrometerse en la intimidad de Sir. Se alejó vacilante. Tres robots proletarios. Aunque Andrew y Little Miss cruzaron una mirada de preocu pación.

Tenía los ojos abiertos sus ojos ardientes. . tuvo que apelar a toda su dis ciplina robótica para concentrarse y. Poco después del dictamen judicial que convirtió a Andrew en un robot li bre. ¿verdad? Sabe que siento el más profundo respeto por su. Andrew oyó que el coche seguía avanzando por la cal zada de acceso sin parar y se preguntó a qué se debía. Andrew.. como si su piel se hubiese vue lto translúcida. nunca había llegado a comprenderla. Sí. George y Little Miss acudieron a la casa. ¿hay algún problema? preguntó Andrew en cuanto el joven entró.. ven aquí. Andrew no tuvo más alternativa que aceptar. y mucho menos «Amanda». que era harto improbable. no lo entiendo. George. Little Miss siempre sería «Little Miss». Andrew. En cierta ocasión dije que no te daría más órdenes. A ndrew abrigó la esperanza de que jamás le diese la misma orden que su hijo y lo cier to es que nunca se la dio. Te he dicho que vengas aquí. ¿De veras? ¿Es su madre la que me lo pide o Sir en persona? Sir en persona. sino con la tuya lo interrumpió Little S ir. me temo que sí. demasiado confundido para reaccionar . Al ser planteado como una orden. Andrew titubeó.. ¿Se debía entonces a que había algún problema en la casa principal? Aunque se distrajo enfrascándose en el trabajo. Sir. esbelta y bella como siempre pero que. George asintió gravemente. y sin duda lo utilizas en este sen tido pero.. lo considera una afrenta a su dignidad. ¡Sir. pero ninguno de los dos se detuvo en la cabaña de Andrew. Está claro que no me entiendes. Aunque la muerte era un concepto sobre el que había meditado mucho. A partir de ese momento dejó de llamar «Little Sir» a George Charney. p ero se trata de una excepción. analízalo desde la siguiente perspectiva . No obstante . es el nombre servil con que un viejo criado de la familia s e dirige al hijo del amo o. Su cabello se había reducido a unos pocos mechones y hasta su glorio so bigote era algo penoso y caído. Cierto día.. casi tan imponente como el de su abuelo. ¿te das cuenta? Ni mi abuelo es tu amo ni yo soy un crío. No tiene nada que ver con mi dignidad. A Andrew le resultaba impensable llamarla «señora Charney». pues le parecía incorrecto e impertinente. Pero ahora que es adulto le parece condescendiente. Andrew notó un ligero escozor en la yema de los dedos. Andrew. un tenue movimiento de los labios. La voz de Sir sonó sorprendentemente firme: era la voz del Sir de los viejos tiempos. ¿le molesta? preguntó Andrew . al nieto del amo. Fue lo más parecido a un a expresión de nerviosismo que pudo sentir. El abuelo quiere que vayas. Probablemente es la última orden que te dé. Sin embargo. sin duda. como siempre. Little Sir le prohibió emplear el viejo apodo. Little Sir. Supuse que le resultaba divertido. Sir yacía en el lecho en el que había estado la mayor parte del tiempo durante los últimos años. estaba agonizando! Andrew guardó las herramientas y corrió a la casa principal mientras George Cha rney trotaba a su lado. Para él era «Little Miss» y nada más. Sir. sus penetrantes e intensos ojos azules y logró esbozar una leve sonrisa. Al atardecer George Charney fue a verlo a la cabaña. ¿Agonizando? preguntó Andrew mecánicamente. Estaba muy pálido. Mi abuelo está agonizando. delgada.. y asombrosa s patillas.de llamativo bigote rojizo. envejecía. Mi madre está a su lado. al ver entrar a Andrew. la tarea discurrió como de cost umbre. Little Sir. Ay. Un robot libre no debe llamar «Little Sir» a nadie. Sir. Es una orden. Todo ha cambiad o. puedes esta r seguro. de hecho. ¿Acaso los había ofendido durant e la última visita? Pensó que no.. Andrew. A pa rtir de ahora debes llamarme George. Little Miss siguió siendo Little Miss. por mucho que se hubiese convertido en una mujer de cabe llos canos. y apenas parecía respirar. Puede que «Little Sir» sea un apodo encantador. Se inquietó cuando transcurrió medi a hora y luego otra media hora y nadie fue a verlo. ni siquiera así. ¿Está claro? Yo te llamo Andrew.. Sir. como en este caso. Y así fue. esa sensación estaba mezcla da con aflicción.

Ésta se irguió y rozó afectuosamente el brazo de Andrew. Guardó silencio porque no supo qué más decir. que yacía inmóvil y miraba hac ia arriba sin ver nada. Dio la sensación de que le costaba ap artar las mantas y George corrió en su ayuda. Andrew. Aunque no tenía los ojos llen os de lágrimas. Luego todo quedó en silencio. Encantado. Era una despedida inequívoca. Eres realmente un fuera de serie. Sir. y lo sabía. dame la mano. el mejor robot que se ha construido. Pero finalmente te disculpó. aunque no estaba totalmente seguro. sin decir nada. Andrew. tan sólo agonizo. De envoltura exterior metálica y diseño ase xuado a pesar de que los dueños les ponían nombres masculinos o femeninos . si n duda. Quería decírtelo. Andre w. Andrew se percató de que estaba profundamente conmovida. Andrew. contemplando los últimos instantes de Sir. Eres parte de la familia. ni siquiera había visto un cadáver.. 10 Andrew empezó a usar ropa después de la muerte de Sir. Sir repitió Andrew. por otro lado. le ocurría a todos los humanos. Gracias. n o intentes hacer nada en mi lugar! No estoy imposibilitado. Andrew ya no contaba con la atención de Sir. pero estarás de acuerdo en que era viejís imo y le dolió que quisieras ser libre. ¿sabes que eres un robot fenomenal? preguntó Sir . Fue maravilloso oír lo que te dijo papá añadió Little Miss . Adelan te. Soltó la mano temblorosa del anciano. Eso es todo. Emitió un extraño gorgote o que Andrew jamás había oído. Andrew. los robots . salvo la i nterrupción de su respiración. Pero Sir había vivido tanto tiempo que. Era un experimento audaz. Su rostro era tan inexpresivo como el de un robot. ¿no es así? Andrew recuperó el habla y respondió: Little Miss. siempre había sido un hombre lleno de vitalidad. Andrew. Ay.. Andrew tampoco supo qué decir. Sabía que la muerte era el modo humano de dejar de funcionar. estaba muy acostumbrado a estar vivo y. Hacía unos segundos había estado prácticamente inmóvil y nada había cambiado. Los estertores del anciano se hicieron más irregulares. tarde o temprano. eterno y sin mácula. Andrew estaba profundamente desconcertado. Se trataba de un desmantelamiento involuntari o e irreversible que. Andrew prefería pensar que se trataba de algo que los propios hum anos consideraban un proceso natural y que no lo esperaban con miedo ni a disgus to. Andrew se dio cuenta de que algo trascendental acaba ba de ocurrir. Puesto que era inevitable. Sir ya no estaba. sólo quedaba su cuerpo sin vida. por encima del codo. Para mí es importante haber tenido la oportunidad de decírtelo. Little Miss quebró el silencio con una tosecilla. se apartó del lecho y se situó junto a George y Litt le Miss. ¡Maldita sea. Sin embargo. ¡No! dijo Sir con los restos de su conocida irascibilidad . Andrew no percibió ningún cambio en Sir. se había mar chado. George tampoco habló. Sir. Sólo se oía la respira ción cada vez más entrecortada. Apartó colérico la manta hasta levantar la mano y extenderla hacia el robot . es posible que al final no se mostrara muy amistoso contigo. Permaneció de pie. Andrew. ronca e irregular de Sir. Sir sacó una mano de debajo de la colcha. jamás habría sido libre sin él. en medio de un silencio y una inmovilidad absolutos. Andrew aferró la mano fría. Y también quiero decirte otra cosa: me alegro de que seas libre. Primero se puso un viejo pantalón que le proporcionó George Charney. Sir había cruzado la m isteriosa frontera que separa la vida de la muerte. El anciano parecía replegado en una lejana esfera privada. Tenías que estar pr esente. pálida y encogida de Sir: la carne vieja y nudosa jun to al plástico terso.Andrew se acercó a la cama. algo que escapaba totalmente a su comprensión. me alegro de que llegaras a tiempo dijo Little Miss . George. Nunca antes había estado tan cerca de un hombre agonizante.

se trataba de sus muebles . aunque lo logró. de la cabeza a los pies. a Andrew no le pasó desapercibido. Dejó pasar un rato y repitió : Ah. ¿Quieres ponerte mi viejo pantalón? ndrew. y Andrew decidió hacer realidad su deseo sin detenerse a a nalizar las motivaciones. No creo que tenga motivos para contrariar tu propósito. De pronto. Una vez terminado el trabajo. puedes ponerte un pantalón.. te lo diré. E n realidad. Con respecto a la camisa tenía razón. todo habría sido mucho más sencillo si George no se hubiese entrometido. ya no me sirven. Se había co nvertido en el hombre de la casa. Cuando terminaron. a Andrew le pareció que el pantalón era recupe rable. en las orejas y en la punta de la na riz. El día que Andrew consiguió el pantalón. Andrew.. me gustaría quedármelo. ahora mismo. Por lo que Andrew sabía.. póntelo. Si te apetece. Claro que sí. Asimismo. Andrew reparó en su expresión de sor presa y. Sí. estaba casado y era abogado del antiguo bufete Feingold. Si no le molesta. Me parece que lo entiendo. No creo que deba poner objeciones. ¿hay algún fallo en tu sistema homeostático? No. ¿Por qué otra causa querrías vestirt ? Para saber qué se siente: Ah murmuró George. Por lo tanto. George sonrió. Pero le parece una idea insólita. los dejó a un lado y dijo: Andrew. al cabo de unos instantes. George se cambió. ¿Por qué? Tan sólo quiero saber si últin1amente tienes frío. Pese a estar gastado y deshilachado. Me gustaría usarlo. No afirmó George con cierta exasperación . Andrew. George se esforzó por no sonreír y . que desde hacía unos meses había cambiado su nombre por el de Feingold y Charney. No sólo estaba manchada.no necesitaban vestidos para protegerse de las inclemencias del tiempo ni por de coro. ¿Vas a convertirlo en trapos? Andrew hizo una pausa antes de responder. llevaba la ropa cubierta de barniz. Digamos que. Sentirás que un trozo sucio d e tela áspera y desagradable rodea tu piel metálica. los muebles quedaron barnizados y George. sino que se había de scosido en el momento en que George intentaba poner del revés una mesa del porche. Te gustaría. me parece una idea muy insólita. tersa y uniforme. Me encantaría ponérmelo. usarlo replicó George lentamente . Tenía manchas en las manos. Sí replicó Andrew . nunca un robot se había vestido. Stanley Feingold seguía siendo el socio más antiguo y George se tomaba muy en serio sus responsabilidades. Es lo que está pensando insistió Andrew. ¿Está diciendo que no quiere que me ponga el pantalón? Yo no he dicho eso. en realidad es lo que pienso. ¡qué pena no haber traído la cámara! Andrew se acercó el pantalón a la cintura y las dudas lo invadieron. Andrew. Andrew.. Entonces fue George el que hizo una pausa. dobló la camisa y el pantalón vie jos. en su fuero interno había surgido el extraño anhelo de cubrir su cue rpo como un ser humano. Eres un robot libre. ¿he oído bien? Sí. siempre que esté de acuerdo. . Andrew. De acuerdo. Quie res saber qué se siente. de hilaridad. Vamos .. Andrew no necesitaba ayuda. De todos modos.. también. Su bigote rojizo y sus grandes patillas también estaban manchadas. Lo levantó y dejó colgar las perneras. Éste es un momento que merece figurar en los anales de la historia: la primera vez que un robot se viste. pero había insistido en ello al fin y al cabo. más vale que los tires a la basura. George había ido preparado. pu es llevaba una camisa vieja y un pantalón en lamentable estado que debía de guardar desde sus tiempos en el instituto. haz lo que quieras con el pantalón . George había estado con él en el taller ayudán dole a barnizar los muebles del porche de su casa. se niega a darme el pantalón a menos que lo tire a la basura.

y repitió el movimiento. so bre todo porque no has de preocuparte por el control de la temperatura ni por el decoro. George lo miró sorprendido. Para combatir el frío. George estaba acostumbrado a hacer. vosotros os cubrís. en esta región hay casi tantos robots como seres humanos. ¡Ése es el asunto! ¡Te sientes distinto porque eres distinto! Así es. pero te aseguro que ignoro lo que estás trama ndo. Se hace así explicó George.. Por lo general sólo usaba ropa en casa y a solas. Creo que con un poco de práctica me resultará natural dijo Andrew.. George. Andrew. Antes de ponerte el pantalón no estabas desnudo.. sin e mbargo. George. Sí. ¿qué pasa? Me resulta muy difícil explicarlo. finalmente rió sus piernas . y eludió la cuestión. por protección. Así fue como George le proporcionó los artículos que solicitó: una camisa.. por higiene. hay robots que hacen todo tipo de trabajos. Por favor. Y ninguno se viste. así ¿no? Andrew tocó el botón y el pantalón cayó. más adelan te zapatos. ¿Puede explicarme cómo se hace? pidió Andrew.. ¿Está mejor? Mucho mejor lo animó George. George suspiró prolongada y lentamente. Pero esto de llevar ropa. Le ayudó y poco a poco. No estaba en condiciones de . eres libre. No. al fin y al cabo. la tela no se ciñe correctamente al metal. ya lo sé. un par de guantes y decorativas charreteras. George. claro. Lo que me desconcierta es el giro de la muñeca al levantar la mano dijo Andrew. pues sabía que su nombre era muy popular desd e el dictamen judicial y no quería que alguien lo reconociese en una hoja de pedid o y corriese la voz de que al robot libre le había dado por vestirse. De acuerdo con el último ce nso.? Andrew.. A ndrew no podía ir a la ciudad a comprar ropa. intento ser comprensivo. Andrew decidió que no le hacía falta. ¿Así está mejor? Es más bien así. un mes. fue incrementando su vestuario. ¿Distinto? ¿Distinto con relación a quién? Los robots ya no son una novedad. Aunque George repitió un par de veces la operación. eras tú mis mo.. a George le resultó curioso y divertido el empeño de Andrew por vestirse. ¿Qué hay de la ropa interior? preguntó George .. ¿En serio? Hasta el momento no habías dicho nada. lo levantó y. Como quieras. e incluso le incomodaba encargarla a través de los catálogos informatizados. Ah. los cuerpos de los humanos también son bellamente funcionales y.. ¿Desde cuándo? ¿Desde hace una semana. Pese al escepticismo inicial. actualmente en la Tierra circulan millones de robots.. ya se lo dije: por la curiosidad de lo que representa estar vestido. George. ¿Se trata de una novedad? Relativamente. Tu cuerpo es tan bellamente funcional que cubrirlo me parece vergonzoso. ¿Quieres alguna prenda íntima? Andrew no tenía la más remota idea de la existencia de ropa interior ni de su u tilidad y George tuvo que darle una explicación. He empezado a sentirme. ya veo. Andrew. un año. George sonrió de oreja a oreja y mostró a Andrew cómo manipular la carga estática p ara que el pantalón se abriera. Sin ropa me siento desnudo reconoció Andrew. nunca te resultará natural porque no lo es. Andrew. o como simple conce sión a las costumbres. distinto.¿A qué esperas? preguntó George. Es verdad.. Además. Andrew se dio cuenta de que tardaría en repetir ese movimiento ágil que. Estabas. Sí. rodease la parte inferior de su cuerpo y volviera a cerrarse. supongo que sí respondió Andrew. Ninguno de estos motivos es aplicable a ti. Pero ninguno es libre. en fin. ¿Por qué demonios quieres llevar pantalón? George. Andrew. me gustaría tanto vestirme.

se había vuelto muy sensible al frío y hasta el benigno clima del norte de California le resultaba desapacible la mayor parte de l año. incluso dejó de llevarla en la cabaña cuando tenía visitas. George. Un a simple desaprobación lo habría hecho retroceder varios meses. razón por la cual intentó ser discreto. En tal caso. Como casi todos los ro bots. Little Miss intentó disimular su sorpresa y cons ternación al ver a Andrew vestido. no tenían que vestirse como l os seres humanos. Claro que no tenía intención de mencionar la cuestión. sólo se atrevió a avanzar paso a paso. hasta Andrew se sintió raro c on aquella ropa. Sin embargo. Lo percibió desde el primer momen to. al margen del dictamen legal. la cabeza ovalada asentada sobre un cuello delgado. pese a no ser tan potente como las Tres Leyes. Y. estuviera convencida de que los robots de que todos los robots. le parecía ridículamente incongruente al elevarse por encima de las telas de vivos colores destinadas al cuerpo humano. incluso Andr ew debían parecerse a las máquinas que eran y. Podrían haberlo dotado del aspecto que consideraran más eficaz: con rotores en lugar de piernas. volviéndose de un lado a otro y contemplándose desde todos los ángulos posibles. Egipto o las zonas más cálidas de Sudamérica. Pues no. No encontró a nadie que diese muestras de sorpresa. Hasta la persona que más lo quería en el mundo Little Miss se so rprendió y Andrew supuso que se sintió muy afectada. probablemente muy indignada. Andrew tenía incorporado un programa minuciosamente pormenorizado en todo lo referente a su conducta respecto de los seres humanos: un canal neural que. sus actitudes se habían vuelto rígidas. Little Miss lo negaría. Andrew no se ponía mucha ropa. en su subconscie nte. al igual que George. con una cúpula sensorial giratoria sobre el tronco en lugar de una c abeza con dos ojos. Para entonces Little Miss era una anciana y. Su rostro metálico.salir engalanado y. Los diseñadores de U S Robots no necesitaban dar esa forma a Andrew. estaba muy delgada. Aust ralia. Pero. Pero un día por fin osó salir vestido de la cabaña. Al igual que su hijo. Regresaba de vez en cuando a Cali . aunque tal vez todos esta ban demasiado azorados para reaccionar. Andrew era intrínsecamente incapaz de sentirse agraviad o. Andrew sospechaba que. Se inhibió ante la sonrisa condescendiente de Geor ge que. Las visitas no eran muy frecuentes porque Little Miss había superado con crec es los setenta. Compró un espejo en el que se miraba a menudo. Su marido había muerto hacía varios años y desde entonces Little Miss pasaba la m ayor parte del tiempo recorriendo las regiones tropicales del mundo: Hawai. tras unos experimentos preliminares. como en el caso de tantos viej os. fue incapaz de disimula r sus sentimientos. por tanto. le impedía pro vocar cualquier tipo de escándalo. Para muchas personas la expresión «robot libre» carecía de sentido: era como decir «agu a seca» o «brillante oscuridad». pero su proceso de pensamiento experimentaba dificultades cierta resistencia i nterior cada vez que alguien se negaba a reconocer su condición legítimamente conquis tada. Por ello. Por muy libre que fuera. Cu ando Little Miss lo visitaba. a veces le parecía apropiado llevar ropa. En ocasiones reaccionaba con desapr obación ante su aspecto. pese a su buena voluntad. En realidad. no todos aceptaban la libertad de Andre w. Sabía que cuando apareciera vestido en público correría el riesgo de ganarse la e nemistad de esos individuos. si alguna vez sacaba el tema. lo habían diseñado para presentar una figura básicamente humana: dos brazos. dos piernas. Andrew deseaba vestirse. Cabía la posibilidad de que. no podía disimular y las miradas confundidas de lo s clientes cuando acudían a hacerle pedidos. ¿por qué no llevar ropa? ¿No tendría un aspecto aun más humano? Fuera como fuese. Lo consideraba un símbolo de su co ndición de robot legalmente libre. Tal vez prefería que Andrew mantuviese el mismo aspecto de sus días de infancia. No sólo a los desconocidos potencialmente hostiles se les atragantaba la idea de que llevara ropa. con seis brazos en lugar de dos. con brillantes ojos fotoeléctricos y rígida s facciones robóticas. lo habían diseñado a su imagen y semejanza. En los albo res de la historia robótica habían tomado la decisión de que el mejor modo de superar el miedo que la humanidad sentía ante las máquinas inteligentes consistía en darles un a forma lo más familiar posible.

fornia, una o dos veces al año, para ver a George, a su familia y... por supuesto, a Andrew. Después de una de las visitas de Little Miss, George fue a la cabaña a hablar c on Andrew y comentó: Andrew, hay que reconocer que, al final, mamá se ha salido con la suya. El año q ue viene me presentaré a la Legislatura. No me dejará en paz hasta que lo logre. Est oy convencido de que sabes que la Primera Ley de nuestra familia y, en realidad la Segunda y la Tercera, sostienen que nadie le dice «no» a Amanda Charney. De modo que aquí me tienes, convertido en candidato. Según mamá es mi destino genético. Como ell a dice, de tal abuelo, tal nieto. De tal abuelo... Andrew calló indeciso. Andrew, ¿qué pasa? Esa frase tiene algo raro, el idioma... mis circuitos gramaticales... Meneó la cabeza . De tal abuelo, tal nieto. En esa afirmación no hay verbo, pero sé cómo compensa rlo. De todos modos... George se mondó de risa. ¡Andrew, a veces no eres más que un montón de chatarra literal! ¿Chatarra? Olvídalo. Lo que significa es que se espera que yo, George, el nieto, haga lo que hizo Sir, el abuelo: que me presente a la Legislatura regional y tenga una c arrera prolongada y distinguida. La expresión habitual dice «de tal palo, tal astill a», pero en este caso mi padre no se dedicó a la política y mi madre cambió el viejo ref rán. Andrew, ¿entiendes lo que digo o estoy desbarrando? Me hago cargo. ¡Menos mal! El problema está en que mi madre no tiene en cuenta que, por tempera mento, no me parezco a mi abuelo y quizá no soy tan inteligente como él. Poseía un int electo impresionante, pero ése no es el motivo por el que yo deba tener su mismo n ivel en la Legislatura. Sospecho que no volverá a existir nadie como él. Andrew asintió con la cabeza. Es realmente lamentable que ya no esté con nosotros. George, me gustaría mucho q ue Sir siguiera... Andrew se detuvo porque no quiso decir «en funcionamiento». Aunque sabía que no e ra la expresión pertinente, fue la primera que le vino a la mente. ¿Que siguiera vivo? George acabó la frase por él . Sí, desde luego, ojalá estuviera ro ndo por aquí. Reconozco que echo de menos al viejo monstruo tanto como tú.. ¿Monstruo? Es un modo de hablar. Ah, claro, es un modo de hablar. En cuanto George partió, Andrew repasó mentalmente la conversación, se desconcertó con los giros y los modismos e intentó averiguar por qué se había sentido tan confuso. Llegó a la conclusión de que los problemas respondían al uso de expresiones coloquial es por parte de George. A pesar del tiempo transcurrido, a veces Andrew tenía dificultad para entende r determinados registros lingüísticos indirectos. Había llegado a poseer un amplio voc abulario innato, un conjunto de estructuras gramaticales capaces de organizar la s palabras en combinaciones inteligibles. Cualquiera que fuese la peculiaridad d e sus circuitos positrónicos generalizados, el golpe de suerte que había vuelto su i nteligencia más flexible y adaptable que la del robot estándar, había hecho que Andrew desarrollara la capacidad de conversar cordial y elegantemente con los seres hu manos. Aun así, en este aspecto tenía limitaciones. Andrew se percató de que, con el paso del tiempo, el problema se agudizaría. Sabía que los idiomas humanos estaban en un permanente estado de cambio. No t enían ningún elemento fijo ni sistemático. Constantemente se inventaban nuevos vocablo s, las viejas palabras cambiaban de significado y en las conversaciones corrient es aparecían todo tipo de expresiones informales y efímeras. Había tenido sobrados mot ivos para aprenderlo, pero no había realizado una investigación científica sobre la cl ase de cambios que solían producirse. La lengua inglesa, la más utilizada por Andrew, se había modificado radicalment e durante los seis últimos siglos. De vez en cuando ojeaba algunos libros de Sir la s obras de antiguos poetas como Chaucer, Spencer o Shakespeare y había visto que es

taban atiborradas de notas a pie de página donde se explicaba a los lectores el us o de palabras arcaicas. ¿Y si la lengua cambiaba de una manera tan profunda a lo largo de los próximos seis siglos? A menos que se mantuviese al tanto de los cambios, ¿qué haría para comuni carse con los seres humanos que lo rodeaban? En una breve conversación George lo había desconcertado en tres ocasiones. «De ta l abuelo, tal nieto». En cuanto George se lo explicó le pareció muy sencillo, pero al principio había sido superlativamente misterioso. ¿Por qué George lo había llamado «montón de chatarra» si sabía perfectamente que en la c nfiguración de Andrew no había una sola pieza de chatarra? Lo más desconcertante había s ido que George denominase «monstruo» a Sir porque, evidentemente, no se trataba de u na descripción correcta del anciano. Por otro lado, Andrew sabía que ni siquiera eran las expresiones más modernas. Se trataba, tan sólo, de giros personales extraídos de frases demasiado coloquiales o metafóricas para que sus circuitos lingüísticos las captaran en el acto. Tuvo la sos pecha de que, en el mundo, se encontraría con modos expresivos mucho más misteriosos . Tal vez había llegado la hora de actualizar parte de su documentación lingüística. Los libros de que disponía no servían. Estaban anticuados y la mayoría versaban s obre ebanistería, bellas artes y diseño de muebles. No tenía ninguno sobre el lenguaje ni sobre las costumbres de los seres humanos. La biblioteca de Sir, pese a ser muy amplia, tampoco le resultaría de gran utilidad. Ya nadie vivía en la mansión, que estaba cerrada y los robots mantenían en condiciones. Andrew era el único que tenía ac ceso permanente. Los libros de Sir se remontan al siglo pasado, e incluso a fech as anteriores, por lo que no había nada que pudiese satisfacer sus propósitos. Si tenía en cuenta todos los datos, lo mejor era conseguir información actualiz ada, pero no de George. Cuando recurrió a él en la época en que quiso empezar a vestir se, tuvo que luchar contra su incomprensión y, hasta cierto punto, contra sus burl as condescendientes. Dudaba que George lo tratase de la misma manera en esta oca sión, pero prefirió no correr el riesgo de comprobarlo. Decidió ir a la ciudad y recurrir a la biblioteca pública. Era el modo correcto y autónomo de hacer las cosas, la vía por la cual un robot libre resolvía cualquier p roblema, se dijo. Fue una decisión triunfal y, al tiempo que la tomaba, Andrew notó que su potencial eléctrico se disparaba, por lo que tuvo que incorporar una bobina de impedancia para recuperar el equilibrio. Debía ir a la biblioteca. Además, se vestiría para la ocasión. Por supuesto que sí. Los seres humanos no entraban desnudos en la biblioteca pública y él no sería menos. Se puso de tiros largos: elegantes polainas de una tela púrpura aterciopelada , una blusa roja, que por el brillo parecía de raso, y sus mejores botas. Incluso lució la cadena de eslabones de madera lustrada, una de sus mejores creaciones. Tu vo que elegir entre ésta y otra, de plástico brillante, que tal vez era más adecuada p ara llevar de día, pero George le había dicho que la de madera era impresionante, ya que todo objeto de este material era muy valioso. Quería causar impresión. En la bi blioteca no habría robots, sino seres humanos que seguramente nunca habían visto un robot en sus salas. Era importante que se presentara con sus mejores galas. Andrew se dio cuenta de que estaba a punto de hacer algo insólito y de que la s consecuencias también podían serlo. Si George se presentaba por sorpresa, se asomb raría de no encontrar a Andrew en casa y podría preocuparse. Andrew había recorrido treinta metros cuando notó que las resistencias se acumu laban en su interior y alcanzaban con rapidez el nivel que lo obligaba a detener se. Retiró la bobina de impedancia del circuito y, al comprobar que los niveles no disminuían, regresó a la cabaña y dejó en un lugar destacado de su mesa de trabajo la s iguiente nota: «HE IDO A LA BIBLIOTECA. Andrew Martin». 11 Aquel día Andrew no llegó a la biblioteca. Aunque nunca había ido no solía tener mot ivos para bajar a la pequeña ciudad que se extendía cerca de la mansión de los Martin , supuso que no tendría problemas. Estudió el mapa con suma atención, y por tanto, conocía

el camino o, al menos, eso creía. En cuanto se alejó de la casa, todo le resultó extraño. Las señales del camino no s e parecían en nada a los símbolos abstractos que figuraban en el mapa. Vaciló una y ot ra vez, comparó lo que veía con lo que había esperado ver y, después de caminar un rato, dedujo que se había perdido, que en algún momento había girado donde no correspondía y que no podía marcar su situación en el mapa. ¿Qué podía hacer? ¿Regresar a la mansión y empezar de nuevo o continuar con la espera nza de encontrar el camino? Andrew decidió que lo más eficaz era pedir ayuda a alguien. Quizá de esa manera r ecobrase la orientación sin demasiado esfuerzo. ¿A quién podía consultar? Cerca de la mansión había algún que otro robot agrícola, pero or esos parajes no vio a nadie. Un vehículo pasó sin detenerse. Supuso que pronto pa saría otro. Se detuvo indeciso, serenamente inmóvil, y vio que dos individuos cruzab an en diagonal el campo situado a su izquierda. Se volvió para observarlos. Los humanos lo vieron y cambiaron de rumbo para acercarse a él. Segundos ante s reían y gritaban, por lo que sus voces retumbaban, pero de pronto, cambiaron de actitud y guardaron silencio. Sus rostros adoptaron esa expresión que Andrew relac ionaba con la incertidumbre humana. Eran bastante jóvenes. Tenían veinte o veinticinco años. A Andrew nunca le había re sultado fácil calcular la edad de los humanos. Los jóvenes aún se encontraban a cierta distancia cuando Andrew dijo: Disculpen, señores, ¿serían tan amables de indicarme el camino de la biblioteca? Los muchachos se detuvieron y lo miraron con atención. El más alto y flaco, que lucía un sombrero largo parecido a un trozo de tubería que prolongaba su estatura d e forma grotesca, comentó a su compañero: Me parece que es un robot. Creo que tienes razón respondió el otro, un muchacho bajo, rechoncho, de nariz bu lbosa y párpados hinchados . ¿No te parece que tiene una cara robótica? Desde luego, sin duda tiene una cara robótica. Pero está vestido. Y lleva ropa muy elegante. ¡Y que lo digas! ¡Un robot moderno! Me gustaría saber qué se les ocurrirá a continuació . Disculpen, señores insistió Andrew . Necesito ayuda. Intentaba llegar a la bibliote ca y, por lo visto, me he perdido. Habla como un robot comentó el más alto. Y tiene jeta de robot insistió el regordete. Tiene que ser un robot. Eso parece, ¿no? Y para colmo va vestido. Es indudable que está vestido. Parece mentira, ¿eh? Pero los robots no se visten, ¿o me equivoco? Que yo sepa, no. Puesto que va vestido, ¿estás seguro de que es un robot? Tiene el morro de metal. Todo él es metálico. Si se trata de un robot, ¿por qué va v estido? El más alto chasqueó los dedos. ¿Sabes quién es ése? El robot libre. En la vieja casa de los Charney vive un robot que no es propiedad de nadie y me juego la cabeza a que es éste. ¿Por qué otro motivo va vestido? Pregúntaselo propuso el de la narizota. ¡Qué idea! exclamó el alto. Dio varios pasos hacia Andrew y preguntó : ¿Eres el robot los Charney? Señor, soy Andrew Martin respondió Andrew. No presumas tanto advirtió el alto . Responde a mi pregunta. Vivo en la mansión Martin, propiedad de la familia Charney. Anteriormente fue la residencia del señor Gerald Martin y, en consecuencia, me llamo Andrew Martin. ¿Pero eres o no un robot? Sin duda, señor.

¡Tienes razón! Le diremos que lleve y traiga recados. sus circuitos no incluían ningún dato que le permitiera alcanzar sin dificultades la pos ición invertida y perdió el equilibrio. Se sacó la blusa y la dobló con esmero para no arrugarla. No. Se dirigió a su amigo narizota : Te apuesto a que podríamos desmontarlo y volver a montarlo. ya es hora de que aprendas. Por añadidura. La dejó en el suelo. Si acata órdenes de los seres humanos. El alto frunció el ceño. quédate donde estás dijo el alto . ¿me has oí uítate todo. Si no es de nadie. ¡Qué asco! Disfrazado de esa guisa das realmente la nota. robot! ¡Haz el pino! Mi cabeza no está preparada para. Más rápido lo apremió el larguirucho . Me pongo ropa cuando decido llevarla replicó Andrew plácidamente. Aunque intentó levantar las piernas. ¿Crees que nos lo permitirá? ¿Acaso puede impedirlo? Andrew no podría impedirlo si le ordenaban que no se resistiera con un tono l o bastante enérgico.. Tendrá qu e acatar lo que se nos ocurra. De eso ya nos ocuparemos después. Siempre quise saber lo que suponía tener un robot. Si les dices que te traigan fresas. No emitas sonido alguno. ¿a qué esperas? insistió el alto . intentó explicar Andrew.. lo que suponía transgredir la Primera Ley. Hacía tanto tiempo que no oía una orden en ese tono que. que se refería a la autoconservación. No le queda más remedio. le resultaba im posible defenderse sin correr el riesgo de hacerles daño. ¡Te ordeno que te uites la ropa! Andrew obedeció lentamente. Si les dices que se lancen al lago de cabeza. Si no sabes hacer el pino... Son muy caros. las buscan donde haga falta. déjalas caer. absolutamente todo. que haga todo tipo de tareas. Todos los robots obedecen. pero siempre me hizo ilusión. Se quitó la cadena y la puso con sumo cuidado en el suelo. momentáneamen te. No se trata de un robo porq ue no es propiedad de nadie. No creo que funcione. l o hacen. ¿Y si a alguien se le ocurre birlárnoslo de la misma manera? Le daremos una orden para que no pueda irse con nadie dijo el de la narizota. Hay que planteárselo como si fuera una orden. El alto lo miró sorprendido. ¡Un robot vestido es alg o realmente horrible! ¿A quién se le ocurre? Miró a su compañero .. puede ser nuestro. He dicho que te desnudes. ¿Habías visto alguna vez ejante piltrafa? Se volvió hacia Andrew y añadió : Quítate la ropa.¿Y por qué vas vestido? Que yo sepa. He dicho que hagas el pino y es una orden. ¿Y tú? Tampoco. tú. La Segunda Ley la obediencia a los seres humanos tenía prioridad sobre la Tercera. Nadie podrá impedírnoslo. No dobles las prendas. Bastará con que le digamos que nos pertenece. pero bajó la cabeza hacia el suelo y extendió los brazos para que soportasen el peso del cuerpo. Cayó estrepitosamente al suelo y aterrizó boca a rriba.. obedecerá tanto las nuestras como las de otros. Por lo menos acata órdenes dijo el narizota. Venga. ¿Y tú? El alto se encogió de hombros. se atascaron los circuitos de la Segunda Ley. Ante esa idea. Andrew se desabrochó las polainas aterciopeladas y se quitó las elegantes botas . Permaneció quieto unos instantes y se esforzó por compensar los efectos de la caída antes de incorporarse. Andrew volvió a vacilar. los robots no se ponen ropa. Pues éste es un regalo. No parece tan jodido tener un robot. ¿Alguna vez has desguazado un robot? No. Llevan incorporada la sumisión. aunque no sea la temporada. ¡Eh. Andrew dudó. Claro. No pueden escurrir el bult o. ¿no? Bueno. junto a la cadena. sus unidades móviles se contrajeron y Andrew tembló .

queríamos ver cómo lo hacía. Cuando los muchachos se dieron cuenta. pero la última orden que había recibido indicaba que no emitiese sonido algun o y estaba sometido a ella hasta que quien la había dado. Pese a que lo superaban en número. Los jóvenes retrocedieron. George ya no era joven. Será mejor apartarlo del camino. Teníamos curiosidad por saber qué haría cuando sólo di ese de un brazo. El alto lanzó una carcajada. George. ¿intentaron hacerte daño? preguntó George. Propongo que le ordenemos que se autodesguace. Pau l se había unido al bufete de la familia. ¿Por qué tu ropa está en el suelo? inquirió George . ¿A qué demonios habéis jugado con él? Nos pareció extraño que un robot estuviera vestido y le pedimos amablemente que se quitara la ropa.mientras permanecía tendido en el suelo. ¿Tenéis idea de la fuerza de un robot? ¿Sabéis lo que os ocurrirá en cuanto Andrew os ataque? Un momento dijo el de la narizota. El alto se acercó y le dio un puntapié con la puntera de la bota. Sé perfectamente cuál será su de cisión. por muy agresivo que pareciese. ¿qué piensas hacer? ¿Vas a darnos una paliza? No. Éstos habían reparado en la notoria incomodidad de George quien. intentó mostrarse int répido y osado. ¿este robot es tuyo? preguntó el alto. Nos conoce. ¿Y si después no podemos montarlo correctamente? preguntó el de la nariz bulbosa.. somos lo que más valora en el mundo. No pasará nada. estoy bien respondió Andrew.. Dime. Sus hijos habían crecido. evidentemente. Le habría gustado emitir una señal de so corro. Le pediré que me defienda. Tienes razón reconoció el alto. ¿Acaso es asunto tuyo? En realidad. no te quedes ahí tirado! En cuanto oyó la orden. u otro ser humano.. ¿has tenido algún problema? preguntó George preocupado. Era demasiado tarde. Andrew lo vio coronar una colina apenas distante. esperaron con cara de pocos amigos y se miraron el uno al otro. ¿Es verdad? preguntó George severamente a los muchachos. Andrew. Le diré que habéis puesto en peligro mi vida. George miró a los jóvenes. no suponía una amenaza grave. gordinflón. ¿Y por qué estás ahí tirado? ¿No puedes levantarte? No tendré la menor dificultad para hacerlo si se me ordena dijo Andrew. Desde su posición. Es pesado y necesitaremos herramientas. sí. pero Andrew vio que le temblaba la barbilla. porque s i apareciera alguien. Andrew se incorporó encantado. Tenéis un modo muy peculiar de divertiros. Pero habremos desperdiciado un buen robot que habríamos podido aprovechar para todo tipo de trabajos. la re vocase. La rojiza cabellera de George había encane cido y sus mejillas desprovistas de las llamativas patillas tenían el suave tinte so nrosado de un hombre de vida sedentaria. El alto sonrió presuntuoso y respondió: Sí. ¿A qué se debe que no la lleves p ? Aquí pasa algo. ca mbiaron de actitud y se mostraron menos cautelosos y más descarados. Sin duda sabe cómo hacerlo. Nos divertimos y luego podremos volver a montarlo. ¡Pues hazlo. George se volvió veloz como el rayo. Tío. casi sin aliento. Estaban a punto de trasladarme a un lugar a partado y pedirme que me autodesguazara. Así que. George miraba hacia donde estaba Andrew y echó a correr. Llegó unos segundos de spués. hace más de setenta años q e este robot vive con mi familia. no era probable que les plantase cara. Tendrá que elegir entre mi vida y la vuestra. . pensativo . no es necesario respondió George . Por si no lo sabéis. No es de nadie. se detuvo junto a Andrew y lo miró horrorizado. Alguien había aparecido: George.. que pretendéis matarme. ¿Y a ti qué te importa si no eres su propietario? Andrew. que volvió a poner cara de preocupación. Tenían la intención de desmembrarme.

Su desnuda figura metálica resplandeció bajo la luz del sol. No cabe la menor duda. Eso ya lo sé porque encontré la nota que dejaste. me refiero a las metáforas. Estos jóvene s están a punto de hacerme daño. Andrew. haría cuanto pudiera por d arle credibilidad. sólo cuando se encontraron a cien metros y creyeron que estaban a salvo. George.El alto también se asustó y retrocedieron. y la postura de boxeador profesiona l que tuviste la sagacidad de adoptar.. Si no me actualizo. Así que pensé que te habías perdido. Andrew. pero soy un.. ¡Te ordeno que avances sobre ellos! Andrew avanzó obedientemente un par de pasos. George. sólo te pedí que avanzases hacia ellos. Andrew. pero no en contré señales de ti y tampoco te había visto ninguna de las personas con las que me c rucé. Sospecho que he cometido algún error en mi plan de orientación reconoció Andrew. El camino de la biblioteca está en aquella dirección. Sí. corro un peligro personal directo dijo George tajantemente .. La lengua cambia constantemente y no ocurre lo mis mo con mi programación. George. No es más que una especulación. Sus ojos fotoeléctricos centellearon en el mati z más intenso del rojo. Andrew avanzó unos pasos hacia los muchachos. Pero podrían haberlo hecho. Era evidente que no lo atacaron. relájate dijo George. Andrew. Lo sé. Los dos jóvenes no se quedaron a ver qué ocurría a continuación. has dado un giro de ciento ochenta gr ados. se dieron la vuelta. Un robot libre.. Es una suerte que huyeran comentó Andrew . pero entonces se me ocurrió que podrías haberte desviado por este c amino. no existe cura. Andrew seguía en posición amenazadora. ¡Pero si tu dominio de la lengua es sorprendente! Tu vocabulario.. Andrew. Sabes que me encanta proporcionarte los libros que necesitas. el lenguaje.. George.. De lo demás se ocuparon sus propios temores. al pa recer. al tiempo que se decía que no era mucho más lo que podría hacer por defender a George. El miedo a los robots es uno de los males de la humanidad para el que. me gustaría saber qué demonios hacías aquí... en mi opinión. que no sabía nada de ti. al menos de momento. Me dirigía a la biblioteca. levantó los brazos en lo que podría haberse interpretado como una postura amenaz adora. tus construc ciones gramaticales. hacia la ciudad. Huyeron a toda pri sa y. estaba pálido y sudoroso. ¿Cómo es posible que teman a los robots? La Primera Ley garantiza que los robots nunca. sus miedos. Parecía desencajado. Por si no lo sabes. Andrew. a las expresiones coloquia les.. tan sólo en parecer imponente. Un robot que tiene derecho a salir de casa e ir a la ciudad para consultar la biblioteca. ¿piensas dejar la ebanistería y dedicarte a la semántica? Siento que mi habla deja mucho que desear.. ¿para qué querías ir a la biblioteca? A veces se te ocurren ideas estra falarias. Al cabo de unos instantes la coronaron y desaparecieron de la vista. que se volvieron y huyeron haci a lo alto de la colina. No te inquietes. Fui a buscarte al camino. De todos mo dos. Los muchachos se ha n ido. no te ordené que los atacaras. Mantuvo la posición aterradora. Si el plan consistía. agitaron los puños y lanzaron airadas maldiciones. debe de saber que no podría habe rles hecho daño. Presa de una inspiración repenti na. Tal vez no habrían tenido valor para levantarme la mano. Ya está. ya lo sé. Telefoneé a la biblioteca y la encargada me d ijo que no habías ido. a pesar de que su extraordinaria intel igencia robótica sea incapaz de mantenerlo en el camino correcto. estuve a punto de pedir que te bu scaran por aire. tienes razón. Hacía mucho que había superado la edad en la que podía aceptar la posibilidad de una confrontación física. sigues intacto y eso es lo importante. al cabo de unas pocas generaciones seré . El hijo de Little Miss temblaba. ¿Me permites que t e pregunte qué querías consultar en la biblioteca? Algún libro sobre lengua contemporánea.. incluso a la sintaxis..

por favor. ¿De qué serviría? Supongo que sólo se trataba de un par de gamberros de la zona. un juicio que obl igue al Tribunal regional a declararse partidario de los derechos de los robots.incapaz de comunicarme con los seres humanos. gesto humano que repetía cada v ez con más frecuencia. El mundo no sólo está saturado de robots. ¿verdad? Mamá. El mundo que se extiende más allá de mi casa es un misterio para mí. sobre todo. Los típicos insensatos que no tienen nada que hacer. Por eso debo estudiar los motivos de los cambios lingüísticos y muchas cosas más. Había cumplido los ochenta y tres años y era tan frágil como un pajarito. Un libro repitió George desconcertado Un libro sobre robots. Estoy seguro de que jamás se ha escrito un libro d e esas características. Al parecer. Quiero explicar qué sienten los robots acerca de sí mismos y. George. Pero sin duda. George enarcó las cejas. me parece importante saber mucho más s obre los seres humanos y el mundo. lo usaba más para hacer gestos que para apoyarse. ¿para qué? Hay millones de l ibros sobre robótica y al menos quinientos mil analizan la evolución del concepto «rob ot». 12 Little Miss hizo una de sus visitas periódicas a la finca californiana de su familia.. Andrew corrió peligr o y es algo que no podemos consentir. sino de información sobre ellos. Muchas gracias. sobre todas las cosas. escrita por un robot. ¿Me pongo la ropa o no? Póntela. Quiero escribir un libro sobre el los. Si no hubieses aparecido a tiempo. no exageremos. George. ¿Te refieres a un man ual de diseño? En absoluto. no lo sé. .. Puede que tengas razón. Había pensado en una historia de su desarrollo. ¿Quiénes eran esos dos canallas? Mamá. D e pronto Andrew se oyó decir a sí mismo : George. Has dicho que quieres escribir un libro sobre la historia de la robótica añadió Geo rge. Ah murmuró George. lo único que te salvó fue que son tan mentecatos e ignorantes q ue no se percataron de que Andrew habría sido incapaz de hacerles daño pese a tu ord en tajante. esos chicos pod rían haber infligido graves daños a Andrew. Mamá. Al final golpeó enérgicamente el suelo con el bastón y dijo: George. ¿Qué te ece si volvemos a casa? Encantado. Al final no causaron ningún daño. pero no dio respuesta alguna. Yo también. Todos estos años he llev ado una vida aislada en nuestra hermosa finca. Andrew. no me refería a una historia de la robótica. y asintió frunciendo el ceño al mismo tiempo . Entonces no podemos permitir que unos patanes ignorantes lo traten como a un juguete de cuerda desechable. Sin embargo. como si analizara mentalmente la propuesta . sabes que considero a Andrew un mi embro más de la familia. De acuerdo. ¿qué quieres que haga? preguntó George. ¿De verdad piensas que me habrían atacado? ¿Crees que alguien a grede a un perfecto desconocido en un camino rural y en pleno siglo XXIII? Reconozco que es posible que me equivoque. nada en ella denotaba falta de energía o de determinación. Escuchó la historia del malhadado intento de Andrew de visitar la biblioteca con indignación creciente. Andrew se vistió deprisa y echaron a andar.. es realmente espantoso. lo que han representado nuestras relaciones con los seres humanos de sde que permitieron que trabajáramos y viviésemos en la Tierra. ¿eres o no abogado? ¡Utiliza de una maldita vez tu formación legal! Escúcham e: quiero que planifiques un juicio que siente jurisprudencia. Pues deberías averiguarlo. sino a una historia de los robots. también necesito saber más acerca de los robots. Andrew hizo un gesto de negación con la cabeza. Siempre ha sido así. Aunque se ayuda ba con un bastón. Incluso te podrían haber agredido cuando l legaste. en un paraje apartado del mundana l ruido. George . George. Pero podrían haberlo hecho..

¿que tiene que ver con. Tenemos que intentarlo declaró Andrew . La campaña requería los análisis y los cálculos más minuciosos. Pero supondrá el fin de mi carrera política antes de haberla iniciado. Por su parte. no votan. George. . y a partir de es e momento. Tienes que s aberlo. sólo quería cerciorarme de que las cosas están claras. Se dejó fas cinar por el desafío. mamá. saldré a la palestra y lucharé por los derechos civiles de los robots. que me convierta en miembro de la Legislatu ra o que me involucre en este caso para sentar jurisprudencia? Qué te involucres en el caso.. los robots no ti enen poder político y la gente sí. te estaré vigilando y no permitiré que escurras el bulto. Andrew se sumergió a fondo en el tema. educad ores y directores de holonoticias. George se puso en marcha de inmediato. los robots. El día que aquellos hombres me acosaron George dijo que los seres humanos siem pre han tenido miedo de los robots. ¿qué es más importante para ti. Si es eso lo que quieres. Encomendó a su hijo Paul. Lo cierto es que George Charney nunca había aspirado a ocupar un escaño en la L egislatura. afable e informal. a diferencia de los humanos. el manejo de las tareas cotidianas. no estoy segura. Y ya lo hace. ¿no te parece? Fue George el que se ocupó de la opinión pública mientras Paul acudía a los tribuna les. no es probable que los tribunales y las le gislaturas hagan algo en favor de los robots.que la Legislatura regional apruebe las leyes necesarias y que. Al fin y al cabo. George planificó buena parte de l a estrategia. Se consagró en cuerpo y alma a la tarea de defender los derechos civiles de l os robots y dedicó todo su tiempo y energías. pero lo primordial es que quiero proteger a Andrew de cualquier incidente violento. En ocasiones. por lo que se consideró a salvo de ello desde el momento en que su mad re decidió que debía convertirse en defensor de los robots y sus derechos. si surgen probl emas políticos y es imprescindible.. aparcó el proyecto para dedicar se al análisis de los innumerables documentos legales. George tiene que intentarlo. pronto se convirtió en la batalla de su vida. y lo que comenzó como un modo de aplac ar a la anciana y temible dama. a Lawrence Robertson y la creación de United States Robots and Mechanical Men . Así es coincidió Little Miss . Little Miss examinó di ariamente la campaña con Andrew. Lo llamó «uno de los males de la humanidad». ¿Sabes qué será de mi candidatura si el motivo principal por el que electorado me conoce es por haber sido el abog ado que obligó a la Legislatura a aprobar los derechos de los robots? ¿Y qué? Madre. Entendido. Mamá. pues e xistían complejas y conflictivas repercusiones legales. George siempre había sido un buen orador. Aunque había empezado a trabajar en el l ibro sobre los robots pensaba remontarse a los inicios. ¿No habría que intentar modificar la actitud de los h umanos hacia los robots? Ojalá pudiéramos. Es lo único que me interesa. Como socio más antiguo de Feingold y Charney. por supuesto respondió Little Miss sin dudar un ins tante. miembro del bufete desde hacía tres años. aunque delegó la investigación y presentación de alegatos en los socios más jóvenes. ¿no dijiste hace poco que deseabas que presentase mi candidatura para el e scaño que el abuelo ocupó en la Legislatura? Sí. te aseguro que lo conseguiré. G eorge. así como en todos los programas de opinión de las emisoras públicas. Y hay muchísimos ser es humanos que no quieren a los robots tanto como tú. Paul tuvo la responsabilidad adicional de presentar i nformes diarios de los progresos a su abuela. pero. mientras las cosas sigan así. George asintió con la cabeza. plantees el asunto ante el Tribunal Mundial. Me pa rece que. planteando la defensa de los derechos de los robots con una ex presividad que aumentó a medida que ahondaba en el caso. Mamá. se convirtió en figura habitual en las convenciones de abogados. incluso ofrec ió algunas modestas sugerencias.? Ahora pretendes que inicie una polémica campaña a favor de los derechos de los r obots. Lo sé. Quizá descubras que te has equivocado. Mamá. lo sé.

Con su estilo. Incluso a ceptó la nueva forma de vestir por la que habían optado algunos de los más célebres vide ocomentaristas. Tenemos tanta necesidad de una ley especial que abarque estos casos como de una legislación concreta que condene a la s personas que rompen los cristales de sus vecinos. ¿Sigue habiendo alguien que defienda la postura . sobre cualquier robot. e incl uso que se destruya. »Aunque no es baladí. razonar y bromear con nosot ros. Los elementos fundamentales en favor de los derechos civiles de los robots eran los siguientes: «Si en virtud de la Segunda Ley podemos exigir a un robot obediencia ilimitad a en todos los sentidos que no se refieran a hacer daño a un ser humano. excluyamos del debate la cuestión de los derechos de propie dad y abordemos el problema sólo desde la perspectiva de la pura corrección humana. a menos que la seguridad hum ana exija semejante acto.. simplemente por capricho. Paul Charney. equilibrado y sensato. insensible. cualquier ser humano. el letrado volvió a convertirse en con vincente representante de quienes se oponían a que los robots tuviesen derechos: «No abogo por los vándalos que destruyen gratuitamente a un robot que no les pe rtenece o que le ordenan que se autodestruya. Puede pensar lo suficiente para hablar. como tampoco se me ocurri ría dar un hachazo a un escritorio. La ley referente a la inviol abilidad de la propiedad ofrece suficientes garantías. Van Buren era viejo. hemos creado a nuestros robots intrín secamente incapaces de alzar la mano contra un ser humano. hallado de manera azarosa en un camino . no es una simple máquina n i un animal. que se arranque las extremida des o que se produzca otra lesión grave. Volvió a dejarse las patillas y a peinar hacia atrás sus cabellos ahora blancos . En mi bufete hay robots. no te descuides en escena. por tanto. mucho más conservador que su padre. el mismo abogado que se había opuesto a la petición que Andrew presentó ante el Trib unal regional para acceder a la condición de robot libre. y le ordena. en un momento de resentimiento. En concreto. No es más que un delito civil sancio nable mediante los canales legales vigentes. No obstante. ¿es demasiado pedir que los human os se sometan a un par de leyes para proteger a los robots?» El portavoz de la otra postura en el debate no era otro que James van Buren . Puede ordenar al robot que se haga daño a sí mismo. También podemos imaginar que. sin más motivo que su propia diversión. »¿Es justo? ¿Trataríamos así a un animal? Debemos tener en cuenta que tal vez un anim al tenga mecanismos de defensa. incluso afecto. vestido de esa manera. en tal ca so un ser humano. más relajado y convincente se mostraba. y no se me ocurriría destruir uno. dado que la Segunda Ley predomina sobre l a Tercera. Muchos de los que hemos convivido y trabajado con robots los consideramos a migos. Sentimos un profundo respeto por ello s. Procuraré no hacerlo contestó George. debería tener el decoro de no dar jamás una orden que suponga daños para el propio robot o para otro. un estilo desenfadado y de grandes vuelos al que llamaban «drapead o». Un robot no es. Decía que. per o aún estaba en forma y era un acérrimo defensor de las creencias sociales tradicion ales. »Pero en este caso se pretende una ley que impida a cada uno destruir su prop io robot y. no se puede pedir a un robot que se autol esione. aburrimiento o frustración. El poder conlleva la responsabilidad.Cuanto más tiempo pasaba en público y en los estudios de los medios de comunica ción. »Hasta un objeto inanimado que nos presta sus servicios tiene derecho a ser c onsiderado. le advirtió la primera vez qu e lo vio vestido de ese modo: Papá. en modo alguno. Ciertamente. ¿Es pedir demasiado que nuestros amigos robots cuenten con la p rotección formal de las leyes? »Si un ser humano tiene derecho a dar cualquier orden a un robot que no supon ga lesiones para otro ser humano. nos adentramos en zonas de pensamiento muy distintas. prácticamente miembros de la familia. Imaginemos que alguien aborda a un robot. el dueño de un robot le da semejante orden.. por el motivo que sea o. hasta formar un soberbio penacho. se sentía como un filósofo griego o como un senado r de la antigua Roma. esgrime un poder abrumador sobre un robo t. Puesto que los robots cuentan con las Tres Leyes que protegen a los seres humanos. cualquier ser humano puede apelar a la ley de la obediencia para anul ar la de la autoprotección.

retenida por e l Tribunal regional y ratificada definitivamente por la Legislatura mundial. en cuan to a los archivadores. Nadie tenía derecho a imponerles la servidumbre. son máquinas. ¿sangra ? ¿se ríe cuando le hacen cosquillas? Es verdad que los robots tienen manos y sentid os. Yo le contesto que está equivocado. La ratificación inapelable del Tribunal Mundial se produjo el mismo día de la m uerte de Little Miss. no confundamos con seres vivos a las máquin as hechas a imagen y semejanza de la humanidad. al caos económico. como si fueran amigos . Van Buren interrumpió su discurso. aun que retenida tras una última apelación al Tribunal Mundial fue muy anodina. Sin embargo. enviada al Tribunal regional para someterla a revisión. Después añadió: «Oigo la respuesta de George Charney: un robot es distinto a un escritorio o a un archivador. y los que se desencadenaron más tarde sobre los derechos civiles para los descendientes de esclavos liberados co nducirá. que en realidad era un hombre incapaz de hacer daño a nada ni a nadie. los robots llevan a cabo las tareas que nadie está dispuesto a realizar. Se trata de ar tilugios mecánicos. incluso que piensan. Adoptar cualquier otra posición supone un modo de pensar obstinado. que está tan cegado p or el afecto hacia el robot que su familia ha tenido durante tantas décadas que ha perdido de vista lo que realmente son los robots. cuando alguien hiere a un robot. mayoritariame nte. En el mundo hay más robots que personas y. la batalla librada sobre la arena de la opinión pública más que en l a Legislatura o en el Tribunal regional se empantanó en una suerte de punto muerto. sentimental y peligroso». nada! Por lo tanto. el robot es inteligente y sensible. muchas personas habían superado el miedo o el desagrado hacia los robots tan extendidos hacía un par de generaciones y la argumentación de George le s llegó al corazón. No fue casual. he dicho inanimado. existen para ser usados: no para ser nuestros amigos. Little Miss. George Charney era un orador convincente. presentarse en mi despacho y decir: James van Buren. No obstante. Para entonces. lo mismo cabe decir respecto a sus robots. Incluía exc esivas reservas y el castigo por transgredir sus disposiciones no estaba en cons onancia. est ablecido con el decreto que concedió la «libertad» a Andrew. Sí. ¿experimentan afectos y pasiones humanas? ¡N ada de eso! ¡De eso. No obstante se amplió un poco el principio de los derechos de los robots. en este siglo. »Amigos míos. pues los robots no sólo reclamarán la pro tección de las leyes.de que se me debe privar del derecho de hacer lo que quiero con mis robots. deben ser tratados con respeto. la humanidad se ha vuelto dependiente d el trabajo de los robots. Pero había otras personas en contra. sino nues tros criados. Nos han liberado de la monotonía y de la degradación. los robots están en el mundo para servi r. La contienda terminó y se aprobó la legislación favorable a los robots. sonrió serena y sensatamente y comunicó a todo el mundo que no era más que una hipótesis. sino la independencia de sus propietarios. con mis escritorios o con cualquier otro artículo de oficina que sea de mi propiedad? ¿P uede el Estado en su infinita sabiduría. Sentían afecto por sus robots y querían que se les concediese algún ti po de garantía legal. Confundir la problemática de los rob ots con los antiguos debates sobre la esclavitud. »También debo señalar que. se aferró con todas sus . son electrodomésticos. en modo algun o puede poner en peligro a los robots de su propiedad ?». por la qu e se establecían las condiciones de ilegalidad de una orden peligrosa para un robo t. Al final. habría que considerar prácticam ente humanos a los robots. aunque de manera rígida y preprogramada. pero James van Buren no le iba a la zaga. James van Buren. los que quizá no temían tanto a los robots c omo a los riesgos financieros en que podían incurrir a resultas de la promulgación d e sus derechos civiles. aprobada nuevamente con modificaciones. debe ser amable con sus escritorios y evitarles cualquier daño. Los esclavos fuer on seres humanos extorsionados a los que se maltrató cruelmente. Por definición. Es verdad que hablan. porque así los hemos construido pero. en última instancia. son herramientas. tan dignos de protección legal como cualquier otro objeto inanim ado. Lógic amente. ya era muy anciana y débil. pero la ley aprobada por la Legislatura regional. Por eso aconsejaron cautela en esta nueva controversia l egal.

r ubios como el trigo. Hacía mucho que sus cabellos. Andrew estaba junto a Little Miss cuando ésta exhaló su último suspiro. disponían de la versatilidad suficiente para interpr etar órdenes humanas y escoger la mejor respuesta de entre una serie de opciones. pero se dijo que ningún instrumento s ería capaz de detectar el más mínimo cambio en sus aptitudes. se sumergió en la investigación históri ca de los robots. ¿Por qué no le decimos Andrew?» Hacía tanto. la legislación mundial por la que se prohibió el empleo de los robots como mano de obra en la Tierra. Andrew abordó un tema cuya descripción le resultó mucho más inquietan te: la época de reacción negativa por parte de los seres humanos. habían perdido hasta su últim o destello y ahora estaban opacos y apagados. año de la creación de United States Robots and Mechani cal Men a cargo de Lawrence Robertson. tras incesantes tanteos. Experimentó cierta torpez a intelectiva. has sido bueno con nosotros. Andrew experimentó una sensación de desazón qu e persistió varias semanas. L e habría resultado imposible cuantificar su estado de ánimo. Andrew. Para Little Miss había pasado toda una vida.. Bastó un breve prólogo para abordar el concepto de robot en la historia y en la literatura: los hombres metálicos de los mitos de la antigua Grecia. los primeros y espectaculares avances en la co nstrucción del cerebro positrónico de platino e iridio.. simplemente. Hoffman o Karel Capek y otras fantasías por el estilo.fuerzas a la vida durante las últimas semanas del debate. el tiempo apenas había transcurrido desde que Miss. mientras su hijo.. Little Miss murió aferrando la mano de Andrew. 13 Después de la muerte de Little Miss. gastada. T. No estaba enferma sino. Permaneció de pie. en el diseño de unidades robóticas móviles que. y pensó en los ti empos en los que llegó a la gran mansión de Gerald Martin y dos chiquillas alzaron l a cabeza para mirarlo.. y el manuscrito fue creciendo. No gusta. pes adez e incapacidad de hablar. Para aliviar aquella sensación desconocida. Andrew se trasladó a 1982. pero para Andrew. pero supo que e staba a punto de entrar en él. Little Miss y él r etozaban en la playa y el propio Andrew nadaba en medio de la rompiente porque l as chicas se lo habían pedido. pues sospechaba que sus circuitos positrónicos no estaban diseñados para sentir ninguna emoción que s e correspondiese con lo que los seres humanos denominaban pena. el director de investigación. al tiempo que la más pequeña fruncía el ceño y decía: «Ene de ere. A. una especie de extraña lentitud en sus movimientos. su afección estaba relacionada con la pérdida de Little Miss. su visionario fundador. a estas unidades les sucedieron las primeras unidades móviles y parlantes al filo del siglo XXI. Little Miss le dedicó su última sonrisa y éstas fueron las últimas palabras que pro nunció. Little Miss se acercaba a su fin y no era posible remediarlo. Tuvo la impresión d e estar viviendo la historia al narrar los primeros años de lucha en almacenes recón ditos y. No podemos llamarlo de esa manera. los autómatas ideados por narradores inteligentes como E. t antísimo tiempo. miró a la anciana menuda y pálida. Andrew sabía que era mucho tiempo para un ser humano. Evocó el origen y desarrollo d e las ineludibles Tres Leyes. más allá d e toda posibilidad de reparación. Sintetizó rápidamente las viejas fábulas y prescindió de ellas. Sólo se relajó cuando recib ió la noticia de la victoria. habían adquirido un tinte plateado. L o que más le importaba era el robot positrónico: el auténtico y verdadero robot. pese a su torpeza. su nuera y s u nieto guardaban una respetuosa distancia. A Andrew le costó imaginar un mundo que no contuviera a Little Miss. las primitivas unida . los éxitos iniciales de Alfred Lanning. Dedujo que llamarla pena sería excesivo. De todos modos. Pero habían pasado más de ochenta años. A continuación. apoyada en las almohadas. Al cabo de unos instantes dejaría de funcionar. sólo un instante. la histeria y el m iedo visceral que provocaron los nuevos robots. Puesto que la miniaturización del cerebro positrónico aún estaba en fase de desarrollo y no se había r esuelto la necesidad de complejos sistemas de enfriamiento. La vida de Little Miss había recorrido su trayecto y se alejaba velozmente. la percepción de un desequilibrio generalizado de sus ritmos.

A medida que repasaba los archivos de la robótica. podían ser caus a involuntaria de daños físicos en seres humanos. monstruos aterradore s y pesados que evocaban los miedos de la humanidad a los seres artificiales. en realidad. violaba la Primera Ley. habían cumplido la orden recibida. de los talleres d e US Robots and Mechanical Men salieron robots con circuitos positrónicos revoluci onarios: robots con una mayor capacidad de pensamiento. por consiguie nte. Le costó mucho redactarlos porque versaban sobre la irracionalidad humana . el robot podía ignorar las consecuencias de su inactividad y no percatarse de que. Robots como el propio Andr ew Martin. No se proponía escribir una diatriba contra lo s defectos de la humanidad. de manera ilógica. De hecho. su principal objetivo era satisfacer l as necesidades humanas. la razón por la qu e los hombres habían puesto en duda semejante garantía de seguridad. no estaba en condiciones de reclamar la protección que le proporcionaban la P rimera y la Segunda Ley. se dio cuenta de que las T res Leyes no constituían una salvaguarda tan infalible como parecía. encontrar una sustancia decisiva para la seguridad y el bienestar de un explor ador humano podía experimentar un conflicto entre la Segunda Ley de obediencia y la Tercera de autoconservación. Por fin. eran ejemplos mag istrales de lógica. de un individuo y. dotados de la capacidad de interpretar datos con mucha más subjetividad qu e sus predecesores. al Golem y a todo tipo de pesadillas por el estilo. Andrew abordó estos capítulos con sumo cuidado y delicadeza revisándolos y corrig iéndolos para evitar ser tendencioso. una mujer impo nente y austera. por supuesto. Siempre lo hacían en el contexto de las Tres Leyes. Al estudiar los anales del desarrollo cibernético. c on su vacilación. mediado el siglo XXI. El robot enviado a cumplir una misión peligrosa a un planeta extraño por ejemplo . Los archivos contenían montones de casos de estas características. El problema radicaba en que los humanos no siempre eran lógicos y los robots no siempre podían hacer frente a las incoherencias y contradicciones del pensamiento humano. un diseño defectuoso o una programación deficiente. estab an plagadas de ambigüedades y de posibles conflictos. Lo hizo como mejor supo. aunque supieran que las Tres Leyes ofrecían garantías infalibles que impedían a los ro bots causar algún daño a las personas. lo que le impedía avanzar o retroceder. o no humana. siguieron contemplándolos con temor y desdén. en absoluto. Los problemas se agudizaron cuando. Por otra parte. una orden mal planteada y su ejecución literal. podía crear un peligro extremo para el ser humano que le había encomendado la misión. solían culparlos de haber hecho algo indeseable cuando. Asimismo. en la medida de sus posibilidades.. hasta el extremo de llegar a un estado de equilibrio imposible. habían trabajado mucho y con tesón para hacer frente a las dificult ades que se acumulaban. De hecho. Los nuevos robots de vías general izadas. Como siempre. por mucho que los imperativos de la Primera Ley tuviesen prioridad sobre los dos restantes. Andrew comprendió el motivo de la fobia que tantos humanos habían sentido hacia los robots. al monstruo de Frankenstein. esforzándose por pensar como los seres humanos que. capaces de analizar situ aciones con una profundidad de comprensión casi humana. aunque en ocasio nes desde una perspectiva imprevista por los autores de dichas leyes. a través de su inactividad. ¿Y cómo podía saber un robot que el confli cto que experimentaba entre la Segunda y la Tercera Ley ponía en peligro a un huma no? A menos que conociese con todo lujo de detalles la naturaleza de la misión.des móviles eran gigantescas de casi cuatro metros de estatura . Aunque el propósito original del libro había sido alcanzar u . No se debía a que la s Tres Leyes estuviesen mal redactadas. Andrew logró comprender.. solían reaccionar de forma inesperada para los seres humanos. Las Tres Leyes podían hacer qu e los robots seres simples y fieles se enfrentaran a la necesidad de tomar decisio nes que no siempre eran ideales desde la perspectiva humana. En esa situación sin salida el r obot. tema que le era casi imposible comprender. El libro de Andrew dedicaba tres capítulos a esa época de acentuado pavor a los robots. aunque no se mencionase explícitamente. acto seguido. Eran los seres humanos los que obligaban a los robots a transgredir cualqui era de las Tres Leyes y. podían confundir al robot sobre la naturaleza humana. Los primeros robotistas sobre todo la extraordinaria robopsicóloga Susan Calvin.

En tu lugar estaría orgulloso. Sí. no sólo lo elogió sino que. En ciertos casos.. además. Tal vez tendrías que haber acudido a mi hijo Paul afirmó George . Es una obra extraordinaria. Andrew has dado exactamente en el blanco. An drew se percataba de que. aunque en ocasiones puede ser genial y muy creativa. a medida que avanzaba. Sir se había marchado. no exacta mente imperturbable (pues aún sometía ocasionalmente a su cuerpo a actualizaciones t ecnológicas y. éstos podrían prestar mayores servicios a la humanidad. desde luego. Una vez más. Cuando por fin le devolvió el manuscrito a Andrew. En realidad. no le he pedido una opinión sobre mi estilo.na mayor comprensión de su relación con los seres humanos. Paul ha llegado a las más altas cumbres de su profesión y. Andrew. Si da la sensación de que desdeño la capacidad mental de los seres humanos. Quiero averiguar si el manuscrito contiene algo ofensivo para los seres h umanos. si lo escribía correcta y concienzudamente. Andrew. la incapacidad de Andrew para comprender la falta de razonami ento de la mente humana lo había llevado a excesos de simplificación y conclusiones injustificables. Debes saber que últimamente me fatig o mucho y quizá tarde en terminarlo. George se tomó todo el tiempo del mundo: casi un año. en la actualidad. esperaba críticas más amplias comentó Andrew con gran moderación. ¿verdad que nos consideras un atajo de seres irremediablemente ilógicos? Hay momentos en que sí. ¿no crees? Una especie que. estoy seguro de que no hay ni una coma ofensiva. y pronto le tocaría a George.. sino para la especie de carne y hueso que los había traído al mundo.. George. había entrado en los últi mos años de su vida. sólo le entregó media página de notas. Andrew pidió a George Charney que lo leyese y le comunicase lo que se le ocurriera para mejorarlo. su robusta constitución se había reducido y prácticamente se había quedado calvo. pero Andrew permanecía. lo contrario de lo que me propongo. George. Por si no lo sabe s. exactamente. Little Miss también. Pretendo que analice mis ideas. No hay prisa aseguró Andrew. George suspiró.. Ésta era. George. ya deberías saber que no tengo muchas dotes de escritor. Quiero ofrecer al mundo algo que nos ace rque. al leer el manuscrito. Yo jamás ofendería a nadie conscientemente. Por eso esperaba que. ¡extraordinaria! Se trata de un estudio realmente profundo. Al llegar a la mitad del libro. se rá. le aconsejó valiosas sugerencias. Si mejoraba la comprensión entre humanos y robo ts. en su mayoría correcciones baladíes. Habían transcurrido varios año s desde la muerte de Little Miss y George estaba achacoso. cansado y envejecido. que lo leyó de inmediato y . una crítica más profunda a la . como había dicho George. a unque sin duda invulnerable al paso del tiempo.. Andrew comprendió que a George Charney no le había in teresado leer su manuscrito: George.. comprendo. la posibilidad de que s in darme cuenta. a Paul le pareció que el libro era demasiado condesc endiente con los puntos de vista humanos. En su opinión. el libro se convertiría en un nexo de unión de valor incalculable entre humanos y robots. le parecía que sus procesos mentales se agudizaban y enriquecían a medida que penetraba en el conocimiento de sus extraordinarias capacidades). Somos una especie caótica. está plagada de contradicciones y confusiones. leeré tu libro. No puedo hacer una crítica amplia. nada más lejos de mi intención. Gracias a ese comentario. Miró el voluminoso manuscrito de Andrew con una expresión de malestar apenas disimulado y dijo: Andrew. Andrew. marcase cualquier fragmento que pudiera interpretarse de modo qu e. la rueda de las generaciones había girado y Paul era el cabeza de familia. Los Martin y los Charney iban y venían. en una fuente de esclarecimiento no sólo para los robots. claro. Sin embargo. está e n contacto con sutiles cuestiones de matiz. la razón de su existencia. Y cuando abordo el tema de la forma en que la irracionalidad humana ha provo cado dificultades con las Tres Leyes. Entregó el manuscrito casi terminado a Paul Charney. pero no pretendo escribir una crítica de la especie huma na. pues siempre has si do la cortesía personificada.

compartes la naturaleza de ambos». Mejor dicho. El robot recepcionista lo saludó formalmente y Andr ew aguardó paciente cuando se metió en un despacho interior para informar a Paul de su presencia. someterlas a prueba y. comenzó a elaborar una respuesta. Más vale que te lo plantees. A veces se ap oderan de ciertas ideas y las usan como justificación para realizar actos desmesur ados y ultrajantes. Así ha d iscurrido la historia de la civilización durante milenios. Se planteó la pregun ta varias veces y. En cualquier caso. Andrew: probablemente eres lo más parecido a un ser humano que ha salido de los talleres de US Robots and Mechanical Men. la historia humana abunda en acontecimientos nefa stos que comenzaron con palabras. hasta cierto punto. Sin duda habría sido más eficaz que el recepcionista utilizara el inte . Estás singularmente equipado para decir al mundo lo que necesita saber acerca de la relación entre humanos y robots porqu e. Se presentó sin anunciarse. Escúcham e. pero hazlo s inceramente. Quiero ver el libro publicado para que todos puedan leerlo. Andrew se preguntó si Paul había expresado francamente lo que pensaba o si el c alor de la situación lo había llevado a pronunciar esas palabras. es un error reprimir una idea que pueda ser valiosa para el mundo. Conoces la fuerza de las ideas y no confías en la capacidad humana de distinguir entre una idea buena y una mala . Quizá contribuyas a mejor ar esa relación que. incluso hoy en día es muy difícil. Son las personas las que hieren. Al cabo de pocas semanas. tu perspectiva es única. examinarlas . A lo largo del año siguiente. ni se me había ocurrido. Lo haré encantado. a largo plazo. necias y descabelladas. Andrew: probablemente eres lo más parecido a un ser humano que ha sal ido de los talleres de US Robots and Mechanical Men. Es necesario plantearlas. Pensaba en su supuesta singularidad y no podía apartar de su mente los comentario s de Paul: «Escúchame. Andrew no esperaba esos comentarios. Andrew.. Estás singularmente equipado para decir al mundo lo que necesita saber acerca de la relación entre humanos y ro bots porque. ¿entiendes lo que digo? Creo que sí. Es imposible que todo el mundo coincida contigo.. Por consigu iente. ni siquiera las equ ivocadas. hasta cierto punto. deja que lo haga por ti. Sí. ¿Qué te parece si hablo con él? Le estaría muy agradecido respondió Andrew. como acaba de señalar. rechazarlas abiertamente. Tarde o temprano el bie n prevalece. Las ideas no hacen daño. Paul. así lo haré.irracional actitud humana hacia la robótica y hacia la ciencia en general no habría e stado de más. olvídate de la Primera Ley! ¡La Primera Ley no lo es todo! ¿Crees que es po sible hacer daño a alguien con un libro? Supongo que se podría si lo usaras como arm a arrojadiza pero de otra manera. Paul consiguió un contrato de edición. un cliente. en el valor que su obra podría tener en tal caso. La historia humana rebosa ejemplos de este tipo. pero las ideas. Andrew. Le aseguró que l as cláusulas eran muy generosas y justas. Por cierto ¿has pensado en el editor? ¿En el editor? Pues no. Andrew firmó el contrato sin vacilaciones. Paul. En realidad. Pero las id eas sólo son ideas. al margen de los horrores que hayan jalonado el camino. Paul. los palos y las p iedras pueden hacer daño. no valdrá nada si reprimes lo que sie ntes y sólo escribes lo que los demás quieren leer. yo no pretendo ofender a nadie. A veces yo tampoco me fío. Además. poco a poco. en caso necesario. no. Jamás se ha escrito un libro que valga la pena leer y que no ofenda a nadie rep uso Paul . la mala idea perece.. Luego decidió que había llegado la hora de visitar el bufete de Feingold y Char ney y de sostener otra charla con Paul.. Pero Andrew. pero sé que. No deben ser reprimidas. Sin embargo. Puedes aporta r al mundo algo real y valioso. compartes la naturaleza de ambos. Andrew pensaba en las cosas que Paul le había dicho aquel día. en la importanc ia de expresar sus convicciones. Pero la Primera Ley ¡Andrew. Tengo un am igo en el mundo editorial. De no haberse pronunciado esos acontecimientos dañinos no habrían ocurrido. la Primera Ley no impide que los robots escriban libros. mientras elaboraba los últimos capítulos del manusc rito. Escribe el libro. escribe lo que crees que es la verdad.

Paul. Sabía que querías hablar conmigo. apareció Paul Charney. ¿Has venido solo? Alquilé un automatimóvil. y hasta fue capaz de consignarlas por escrito. Paul se inquietó aún más. Lamento haberte hecho esperar. Al terminar el primer borrador del libro. al menos en la mayoría de los casos. Paul. Estoy en las correcciones finales y en el añadido de . si te empeñas en ves tirte. desde el funeral de George. pensó And rew. Andrew. Paul echó un vistazo a la interacción de sombras cambiantes de la esfera colgad a en la pared. Andrew jamás eludía la mirada de los rastreadores de curiosidades. entraron varias personas que lo mir aron con atención. el único robot libre. es decir. desaprobar los actos de l os seres humanos no lo inquietaba tanto como era de esperar. Además. te he explicado hasta la saciedad que esa ley es casi imposible de a plicar. que había muerto en paz en la finca familiar y estaba enterrado en una colina que daba al Pacífico. «no había robo t que lo utilizara para atender a otro robot en lugar de a un ser humano». ¡Vaya. Hacía muy poco que tenía pens amientos de ese tipo. pese a que volvía más afiladas y firmes las líneas fofas de su rostro. Ten en cuenta que. aun que aún no confiaba plenamente en su capacidad de interpretar con exactitud las ex presiones faciales de los hombres. como ocurrió la primera vez en que mi padr e tuvo que rescatarte. A su juicio. Paul. Lamento haberlo contrariado. Sin duda. ¿Por qué iba a tenerlo? Mis derechos están protegidos. No se veían desde el invierno. Andrew.rcomunicador holográfico. yo nunca tengo prisa. y retomó sus menesteres sin decir una sola palabra más. Al fin y al cabo. ¿ caso esto último se había convertido en una expresión tan metafórica y alejada de su sig nificado original como para aplicarla a los robots o. Tranquilo. la fuerte e incisiva personalidad de Paul no necesitaba de esos toques cosméticos. Andrew descubrió q ue. pero no imaginé que vendría al bufete. inventado por los humanos para uso de los humanos. una anomalía. El lenguaje humano. Pasa. un bicho raro. y respondió: Te dedicaré un rato. incluso a las mujeres? Mientras trabajaba en el libro. ya te he dicho que eres demasiado valioso par a gozar del derecho de correr riesgos. que cumplía la función de reloj. el esfuerzo necesario para des cifrarlas había incrementado su vocabulario básico y suponía que también había ampliado la adaptabilidad de sus circuitos positrónicos. El recepcionista regresó un momento más tarde. Andrew se dedicó a analizar el sentido de aquellas palabras. pero debía concluir un asunto. Era e l robot que se vestía. ¿Tuviste algún problema? preguntó Paul con bastante inquietud. Piénsalo desde esta perspectiva: ¿has olvidado que eres una leyenda viviente? A veces. Andrew lo desa probaba. El señor Charney vendrá enseguida anunció. Andrew dijo Paul . Antes de que se me olvide. Las afrontaba con gran calma y todos desviaban rápi damente la vista. Se preguntó si podía decir «no había robot que lo manejara» como analogía de «no había hombre que lo manejara». qué sorpresa! Me alegro de volver a verte. Andrew se planteaba diversos problemas semánt icos. si está ocupado y ahora no puede recibirme. tarde o temprano te meterás en líos. est aba plagado de delicadas complejidades. El hecho de no estar de acuerdo con la apariencia de Paul era una novedad. mientras se abstuviera de expresarlo abiertamente. era el robot libre. Andrew no hizo comentario alguno sobre su desaprobación. pero no había hombre que lo manejara. Podía tener ideas críti cas. aquella fue la única vez. ¿qué tal el libro? He terminado el borrador. A Andrew le pareció que Paul se sorprendía de verle. a la gente le gusta hacerse famosa creando problemas a las celebridades y nadie duda de que tú lo eres. Mientras esperaba en la sala de espera. Por fin. estoy dispuesto a seguir esp erando. Paul lucía el copioso maquillaje que la moda había impuesto para ambos sexos y. Pero estaba convencido de qu e las cosas no siempre habían sido así.

Ya conoces los motivos. No pueden ignorarlo. sería el último recurso. ¿De qué hablas? De otra actualización. ¿no sería mentira? Sí. En realidad. en el caso de que me reciban. evitarán la posibilidad de una nueva campaña de Feingold y Charney para reforzar los derechos civiles de los robots. Estoy seguro de que podré contar con la ayuda de la familia si llega el momento en que mis gastos superan mis ingresos.. Espero que los dere chos de autor sean lo bastante elevados para poder hacer lo que se me ha ocurrid o. para esta actualización tengo que recurrir a las más altas esferas.. creo que siempre podré pagar mi sustento. ¿de qué cooperación hablas? Era lo último que se podía esperar de ellos. Si se les conceden demasiados derechos a los robots. Es decir. Hasta ahora siempre las has pagado con tus fondos. ¡Andrew. ¿me equivoco? Puede que sea cierto. En realidad. De hecho. De todos modos. como bien sabe. he pensado en algo muy costoso. Sin embargo. Yo no he l ogrado ponerme en contacto con él y si usted llamara en mi nombre. Paul. Lo cierto es que quiero habla r con el director de la empresa para hacerle una petición muy especial. Andrew. los últimos detalles.. ¿eh? ¡Cada vez te vuelves más humano! 14 No fue fácil concertar la cita. sabes que les caigo tan gordo como tú. No cooperaron con nosotros en ninguna de las fases de tu luc ha por los derechos de los robots. Una sonrisa modificó la expresión de Paul. Sin duda t iene que ver con el libro. encontrare mos otra forma de compensarlo. más bien. ¡Ay. creí que no tenías problemas! Siempre has tenido tus propios ingresos y m i abuela te legó una suma considerable. A la corporación no le entusiasmó que escribiera un libro . usted encabeza un bufete poderoso e influyente y es miembro de una destacada y distinguida familia. y reconozco que no sirvo para decir mentiras. ¿Gastos? ¿De qué gastos hablas? ¿Te refieres a yates o a viajes a Marte? ¡Qué va! respondió Andrew . No es sólo una cuestión económica explicó Andrew . Si no alcanzan. ni siquiera apelando al nombre presuntamente influyente de Paul. Ojalá que el libro se venda.. Supongo que espera vender muchos ejemplares porque se trata del primer libro escrito por un robot y ese aspecto sí es satisfactorio. El editor está muy satisfecho con lo que ha visto hasta ahora ¡Magnífico! Ignoro si está satisfecho con el libro en sí mismo. no prestaron la menor cooperación. a mí tampoco me desagradaría. pero puedes presionarm e para que mienta en tu nombre. Paul. excepto bajo el imperativo de cualquiera de las Tres Leyes. pu ede decir que. Por eso quiero que haga la llamada en mi nombre. Paul pareció agitarse. Entonces los derechos de autor te vendrán muy bien. Me parece que hay algunos fr agmentos que le incomodan.. Sabré dar un buen uso a los beneficios que produzca. Es posible que ésta sea más cara. Andrew. Little Miss fue muy generosa. nadie querrá com prarlos. a la inversa.. Paul. es muy humano estar interesado en ganar dinero. Andrew. no he podido localizarlo. Andrew.... Andrew. pero también puede que no. Hay algunas complicaciones. Las insistentes presiones. ¿verdad? Fue. Te ti enen muchísimo miedo. He int entado concertar una cita pero. Paul asintió con la cabeza. a las que se sumó la alusión de que permitir que And rew compartiese unos minutos del precioso tiempo de Harley Smythe-Robertson podría . de momento. Paul rió. Y si lo intentaran. no puedo men tir. para dar el siguiente paso. No me gustaría tener que apelar a la familia. Andrew! Eres incapaz de decir una mentira. Dime. Debo ver al dire ctor de US Robots and Mechanical Men Corporation y obtener su autorización.

realmente extraordinario. que entonces era robotista jefe de esta empresa. Andrew y Paul se dispusier on a viajar hasta el enorme complejo de edificios donde se encontraba la sede de la gigantesca empresa robótica. hace poco más de un siglo Merwin Mansky. Ningún robot es útil a partir de los veinticinco años de prestaciones. Y. Aunque se frotó las manos y frunció el ceño. me dijo que las matemáticas que rigen el trazado de los circuitos positrónicos son demasiado complejas para permitir soluciones que no sean más que a proximadas y que. Al oír la palabra derechos. Sospecho que no le gustaría que su recepcionista tuviera que improvisar opinó Smy the-Robertson. Smythe-Robertson permaneció en silenci o. Harley Smythe-Robertson descendiente de las familias fundadoras de US Robots y que había adoptado el apellido compuesto a fin de recalcarlo no se mostró muy cont ento de ver a Andrew. Yo tampoco dijo Andrew . En mi opinión. había dedicado una extraordinaria cant idad de su tiempo. le aseguro que este robot es realmente extraordinario d eclaró Paul. Los robots están diseñados para ser inteligentes. como puede ver. Lo único que pretendo es que piense. desde luego. la situación actual es radicalmente distinta.. Ni más ni menos. Señor. Correcto confirmó Smythe-Robertson . Sólo intenté conseguir mis derechos. Es el robot más viejo que ha existido. Smythe-Robertson era un hombre alto. En el caso de los robots cedidos en arrendamiento. el más viejo que existirá.evitar a US Robots and Mechanical Men una nueva y problemática serie de litigios judiciales. Durante la entrevista miró de vez en cuando a Andrew con fugaz y evidente hostilidad. ¿eso significa que ya no fabrican robots tan flexibles y adaptables como. ¿Improvisar? preguntó Paul . Es extraordinario que un robot hable de sus propios derechos. Así es. como presidente de la empresa. de h echo. Titubeó u nos segundos y añadió gélidamente : Señor. su pongo que está enterado de que he escrito un libro sobre la robótica y los robots. lo he notado con mi robot recepcionista intervino Paul . Un buen día de primavera. ¿no es así? Me parece que esta empresa ha retrocedido a una definición muy limitada de la inteligencia. ocurrió hace más de un siglo repitió Smythe-Robertson. bueno. a las polémicas acerca de los de rechos de los robots. por tanto. De las series que actualmente fabrican. Señor. jamás. Señor. los límites de mis capacidades no eran totalmente pre visibles dijo Andrew. Me basta con que pi ense lo suficiente para resolver las situaciones sencillas que cualquier recepci onista afronta. hasta el ext remo de parecer esquelético. Como acaba de decir. Hay que guiarlo cuando algo se aparta de la ruina prevista. delgado. Señor Smythe-Robertson. se puede decir que ha sido un gran avance. Tal vez la cerramos en tiempos del doctor Mansky. Sí. los recogemos a su debido tiempo y suministramos los sustitutos. digamos que como yo? quiso saber Andrew. Pero los ha creado sin cesar. A punto de jubilarse. Hemos interrumpido hace tanto tiempo la línea de vías generalizad as que no sabría decirle cuántos años han transcurrido. ¿Puedo preguntar qué problema pretende crearnos en esta ocasión? preguntó Smythe-Robe rtson. Hemos descartado de su naturaleza toda faceta de impr evisibilidad. que ocurrió mucho antes de que yo naciera y. no soy joven. No se maqu illaba el rostro. Smythe-Robertson reaccionó como si le hubieran dado un bofetón. Las investigaciones que he realizado para mi libro. puede ser que no haya un solo robot út . dieron resultado. le ruego que comprenda que nunca he pretendido crear problemas a esta e mpresa. Fab ricamos nuestros robots con gran precisión y los adiestramos para que cumplan sus tareas al pie de la letra. . por muy leve que sea la desviación. Extraordinario repitió Smythe-Robertson . y su cabello cano se adhería a la coronilla. i ndican que soy el robot más viejo en funcionamiento. Los propietarios tienen derecho a traerlos y cambiarlos por modelo s nuevos. O sea.

sino para vender robots. Todavía aturdido. quiero una sustit ución total. a lgunos más de una vez.. la única parte que no puede sustituirse sin crear un nuevo robot. Me hago cargo. Cuando retiran un robot obsoleto ofrecen una sustitu ción al propietario. Esas piezas subsidiarias son posesiones del cerebro. quiero que me proporcionen mi propia sustitución. No nos dedicamos a los negocios p ara metemos en incesantes e inútiles disputas políticas. ¿Pu edo intentarlo? La personalidad de Andrew reside en su cerebro positrónico. Contempló a Andrew y mantuvo un silenc io que pareció eterno. soy muy consciente de la diferencia dijo Smythe-Robertson. Como ya he dicho. . sus inicia tivas personales. el cerebro positrónico es el centro de Andrew Martin que. soy un robot libre y me poseo a mí mismo. El presidente de la corporación sonrió severamente. tomadas a lo largo de los años. En esta empresa no compartimos sus sentimientos de. Andrew quiere que traspase su cerebro a un nuevo cuerpo robótico. incluida la textura de la piel? Esto es lo que quiero. durante los más de cien años que han transcurrido desde la fabr icación de Andrew. usted dejará de exi stir. Andrew. Su originalidad no ha d ejado de ser un incordio constante para la empresa. Smythe-Robertson quedó atónico y perplejo.. ¿No han producido robots con la apariencia externa de los seres humanos. pero Andrew es un robot totalmente d istinto declaró Paul muy ufano. ¿Ha dicho una sustitución total? preguntó finalmente Smythe-Robertson . representa una amenaza directa al bienestar de nuestra corporación. Pues bien. Por decisión propia el cerebro puede decidir el reemplazo de las piezas en cualquier momento .. Su rostro volvió a adoptar una expresión de perplejidad . en lugar de haber sido adquirido por medio de un lamentable error administrativo. Smythe-Robertson preguntó: ¿Cómo espera que lo hagamos? Si lo sustituimos. señor Smythe-Robertson. como la mayoría de nuestros robots.. nos han creado todo tipo de difi cultades. Por tanto. Andrew apostilló: Puesto que soy el robot más viejo del mundo y el más flexible que existe. En lugar de mirar a Smythe-Robertson. Señor SmytheRobertson. Comprendo dijo Smythe-Robertson . ¡Santo cielo! espetó .il después de veinticinco años de prestaciones. ¿Qué quiere de ? Tan sólo lo que he dicho. de considerar qu e tiene derechos. hace mucho que lo habríamos retirado y remplazado por un robot más dócil. Pero han fabricado androides. Por consiguiente. ¿no diría que soy tan insólito que merezco un trato especial por parte de la empresa? En absoluto replicó Smythe-Robertson . La ley me protege de todo daño que pudieran int entar infligirme. Cualquier otra piez a de su cuerpo robótico puede ser sustituida sin modificar la personalidad de Andr ew Martin. Señor Smythe-Robertson. ¿Puedo preguntar a qué tipo de cuerpo? Ya está alojado en el cuerpo mecánico más perfecto que fabricamos. Andrew sentía que la conocía tanto que casi se había convencido de que la había tratado en vida. si pudieran me destruirían sintetizó Andrew . Si estuviera en arriendo. no podremos entregar el nuevo ro bot al propietario porque. Ya lo creo. es el propietario del rob ot en el que actualmente está alojado dicho cerebro positrónico. Se trataba de un rostro femenino severo y hosco: la cara de Susan Calvin. Nuestra opinión no es un secreto para nadie. Señor. Sin apartarse un ápice del objetivo que se había trazado. le seré franco. la patrona de los robotistas. Veo que no se anda con chiquitas comentó Paul. un cuerpo de androide. sin que se interrumpa la continuidad existencial de dicho cerebro. Paul se sobresaltó. observó el retrato holográf ico que colgaba de la pared. Pese a que hacía casi dos sig los que había muerto. en el acto mismo de ser sustituido. una actualización completa.. jamás imaginé que era esto lo que. después de estudiar su obra minuciosamente. Tal vez Andrew no se ha expresado con la suficiente claridad intervino Paul .. ¿no? preguntó Andrew . En síntesis. Y todo robot que se cree algo más que un artefacto mecánico útil. Sin duda sabe que la mayoría de los componentes ya se han cambiado. a su vez. Sin embargo. Y por eso hoy he venido a solicitarle la actualización más comp leta que le hayan practicado a un robot. Por eso estuve dispuesto a ponerme en sus manos para las actua lizaciones periódicas. por lo que no pueden retirarme y sería inútil todo intento de compra. Andrew aguardó.

No es lo mismo que lo que nos dijo hace u n rato: que sería imposible fabricar un cuerpo androide para Andrew. Supongo que sí. técnicamente sería posible. según se supone. Compréndalo. Pese a estas características. podríamos fabricarlos. dedíquenos unos minutos más solicitó Paul con un tono afable que encubría un elemento más contundente y carraspeó. pero esa línea se clausuró. Carecía de sentido despertar nueva mente esas reacciones psicóticas por el mero hecho de montar una línea de producción q ue. Pero. A decir verdad. Sí. Supongo que lo ha t enido en cuenta. Hág ase cargo de que es muy difícil entablar acciones judiciales que no cuentan con la aprobación general de los jueces. llevamos á cabo varias inve stigaciones de mercado y decidimos cerrar esa línea de producción. Paul añadió : Señor Smythe Robertson. ¿Y a pesar de todas estas ventajas no los sacaron al mercado? insistió Paul. No me sorprende aseguró Smythe-Robertson. Creo que. de todas maneras. Smythe-Robertson volvió a sentarse y se mostró más disgustado que antes. ¿Por qué? quiso saber Andrew . se abstienen de ponerla en práctica. desde el principio estaba condenada a ser deficitaria. lo qu e le ha llevado a ser frecuentemente humillado por seres humanos irreflexivos. los androides se parecían demasiado a nosotros. protege a los robots de dichas humillaciones.Robertson . ¿verdad? p reguntó Andrew. Smythe-Robertson se encogió de hombros. El presidente se incorporó del asien to. presa de una gran inquietud . creo que nos encontramo s ante un delito flagrante y estamos dispuestos a tomar las medidas que consider . en su condición de robot libre. Pero ésta n o fue la mayor de las dificultades. En absoluto. Me parece que esta conversación ha llega do a su término.. Así pues. Andrew es un robot libre pro tegido por las leyes que amparan los derechos de los robots. De hecho. En efecto. si le encontráramos viabilidad. No fabricamos androides declaró Smythe-Robertson tajantemente. ¿Por problemas técnicos? preguntó Paul. con un mercado potencial tan limitado que habríamos tardado muchos años en amortizar los gastos de montaje del centro de producción respondió Smythe. Es una petición imposible. no estamos en condiciones de suministrar e l cuerpo que Andrew Martin ha solicitado. los mismos miedos qu e hace dos siglos nos crearon tantos problemas. sé que lo han hecho. Empleamos pi eles sintéticas de fibra de carbón y tendones de silicona. eran casi tan resistentes como los robots metálicos convencionales. ¿Por qué? En primer lugar. la línea de androides habría sido mucho más cara que la de los ro bots metálicos convencionales. lo comprendió desde el principio. incluso eran más resistentes. Lo sé demasiado bien. Sin embargo optaron por no producirlos dijo Paul . aunque el cerebro era de platino e iridio. Prácticamente no utilizamos metales estructurales. Su aspecto era sorprendentemente humano y. Realizamos doce modelos experimentales. ante esta situación. El verdadero problema fue la reacción negativa de los usuarios. poseían la versatilidad y la resistencia de los robots. Si tienen a bien disculparme. al mismo tiempo.. Pero los han fabricado. Y este robot. desde un punto de vista técnico. En otro tiempo. Mi padre ha muerto afirmó Paul . ¿Por qué? Que yo sepa. elige libremente vestirse. Lo que ocurre es que nosotros no lo fabricamos ni tenemos la intención de prod ucirlos explicó Smythe-Robertson . tendríamos que haberlos considerado objetos de lujo. US Robots a diferencia del bufete de su padre. Volvi eron a suscitar los antiguos terrores de los seres humanos. Pero la corporación sigue siendo experta en la fabricación de androides. no existe ley alguna que se oponga a la producción de andro ides. p ese a que la ley. Aunque disponen de la tecnol ogía. la línea experimen tal de androides fue todo un éxito. absolutamente imposible. Estoy dispuesto a pagar unos honorarios razonables. pero se opondría a la política de la empresa. Por favor.Smythe-Robertson se encrespó. como he hecho por las múltiples actualizaciones que hasta ahora me han proporciona do.

¿De qué está hablando? Andrew Martin. Prosiguió : El cerebro po sitrónico de mi cliente es el dueño del cuerpo de mi cliente y. Todos dirán que se trata de un arrogante advened izo. ¡Pues que lo solicite por los cauces habituales y cuando corresponda procedere mos a su actualización! Mi cliente pretende algo más que una actualización. Si hay una entidad que en un juicio públi co resultaría más impopular que el robot aspirante a ser humano. Paul sonreía y estaba plenamente a sus anchas. lo condenan a una constante humi11ación por parte de aquellos qu e. en consecuencia. dicho cuerpo. Uno de estos de rechos es el de la sustitución. los remplaza automáticamente. ese c uerpo se ha quedado anticuado y mi cliente tiene derecho a la sustitución. reclama la sustitución del cuerpo robót ico en que está albergado. la corporación insiste en proceder a dichas sustituciones y. A decir verdad. ¿Cree que alguien intercederá por un robot que desea parecer humano? La gente se escandalizará. Smythe-Robertson estaba histérico. ¿no? Sí. el mismo que desde hace muchos es cliente de mi b ufete. Pero señor Smythe-Roberts on. en t . pero se mantenía en silencio. el resentimiento existe. que es mi cliente. es un robot libre por decreto del Tribunal Mundial. Claro que si nos obliga a busc ar el desagravio ante los tribunales habrá que tomar otras medidas. Se convertirá en problema de la corporación cuando les demandemos por negarse a proporcionar a mi cliente un cuerpo que le evitaría buena parte de las humillacion es que ahora soporta. Señor Charney. supera con creces los veinticinco años. al comprobar que se trata de un robot. le han sido conferidos los derechos le gales que cualquier humano tiene sobre un robot de su propiedad. ofreciéndose a pagar unos honorarios razonables. como e s obvio. Su rostro flaco y enjuto parecía una máscara. demándenos. Sospecho que puede ser así. el pleito centrará buena par te de la atención en este tema. mientras que si proporcionara a mi cliente lo que solicita. aunque tal vez e sté relacionado con el resentimiento hacia el poder y las riquezas descomunales de su empresa. Bueno. que ha logrado conservar el monopolio mundial de la fabricación de ro bots gracias a una larga e inteligente sucesión de maniobras con las patentes. Paul retomó la palabra: Además. me está coaccionando. en el caso de los ro bots en alquiler. lo tratan con desdén porque prefiere ves tirse y comportarse de una manera tradicionalmente «humana» añadió Paul con diplomacia. Sin duda. No puede ser. De acuerdo con su definición. Creo que. En cualquier caso.. Como usted ha señalado en algún momento. Si se niegan. Los tensos músculos de su cara sobresalían con claridad. El cerebro positrónico. Me alegro. Sólo intentamos mostrar cómo defender eficazmente sus intereses. sería la corporación qu e ha poblado el mundo de robots. Lo único que buscamos es una solución rápida y pacífica. Quizá sea una secuela d e nuestra paranoia contra los robots. ¿es necesario recordarle que US Robots no goza de las simpatías de la opinión públic a? Hasta los usuarios de robots recelan de esta corporación. bueno. Creo que he resumido correctamente la política de su empresa. Reconozco que la opinión pública no apoyaría las reivindic aciones de un robot en un pleito de estas características.. Adelante. murmuró Smythe-Robertson y se ruborizó. Smythe-Robertson parecía a punto de estallar. Yo no estaría tan seguro. Esto significa que An drew es dueño de sí mismo y.. tenga en cuenta lo que dirá la gente en cuando descubra que esta corpora ción puede fabricar robots de aspecto humano. mi cliente. No es problema nuestro replicó Smythe-Robertson.. No se confunda. Quiere el mejor cuerpo que l a capacidad técnica de la corporación esté en condiciones de producir. el propietari o de cualquier robot tiene derecho a solicitar la sustitución a US Robots and Mech anical Men Corporation cuando su robot alcanza la obsolescencia. lo que signific a un cuerpo androide.emos necesarias.

Charney. al final. Andrew s e dio cuenta de que. uniforme y automática mente. refrenado por el equilibrio de los potenciales de la Primera Ley. Paul prosiguió: Quiero asegurarle que. no cejaré hasta destruir esta corporación. Señor Charney. está en sus manos hacerlo y nos iremo s de aquí sin cruzar una palabra más. y lo haremos d e la manera más intensa y pública posible. Tienen más de un siglo de experiencia en el t raslado de cerebros positrónicos de un cuerpo robótico a otro. lo que creará gravísimas dificultades a US Ro bots. se acosara y se humillara a un ser humano. Lo que Paul pretendía equivalía a aprobar que se mintiera. por algún motivo. Tenía que . no era el mismo de antes y de que los movim ientos más simples le provocaban vacilaciones. Finalme nte respondió con voz apenas audible: Sí. Smythe-Robertson se revolvió en el asiento y dijo: No podemos responsabilizarnos al ciento por ciento. La furia de Smythe-Robertson pareció convertirse en una hosca pesadumbre y ni siquiera intentó tomar la palabra.al caso. Es suficiente. Veo que está dispuesto a entrar en razón añadió Paul . pero no el ciento por ciento de seguridad. accederán a crearle. Supongo que emplearán l as mismas técnicas para trasladarlo sin riesgos a un cuerpo de androide. Lo sé pero. pero presentaremos una demanda. Recuerde que cargaremos con toda nuestra artillería si por algún motivo sospechamos que le infligen un daño intencionado a nuestro cliente. Estamos dispuestos a correr este tipo de riesgos. Cualquier sustitución entr aña riesgos. lo que nos conduce a otro punto importante. se encontrará en una posición difícil y desagradable. pero al final aceptará. Me alegro. De pronto. Si prefie re rechazar la sensata petición de mi cliente. Puedo pretenderlo y lo pretendo. revelaré al mundo que se ha tratado de una operación de re percusiones criminales. ¿Está dispuesto a correr semejante ri esgo? Bueno. en última instancia. al menos. Paul se volvió hacia Andrew y preguntó : Andrew. semanas y meses. me ha puesto contra las cuerdas y debería ser conscie nte de que no podemos garantizar un éxito total. No somos tan insensatos puntualizó Smythe-Robertson . Podemos darle un noventa y nueve. si durante el traslado del cerebro positrónico de mi cl iente a un cuerpo orgánico que. En el supuesto de que pract iquemos la sustitución. apel aremos a todas nuestras capacidades. por leve que sea. vivirá muchos siglos más y no tendrá motivos para abstenerse de librar esta batalla hasta el fin.. ¿podrán resistir un asedio legal incesante que ponga al descubierto lo s secretos de su empresa? Señor Smythe-Robertson. no habría ningún daño físico. puede estar seguro de que daré todos los pasos que estén a mi alcance para movilizar a la opinión pública en contra de esta corporación. se produce a lgún daño. 15 Fue como si lo construyeran de nuevo. Le bastaba con reconocer la neces idad de realizar un movimiento para ejecutarlo de inmediato. nosotros tampoco carecemos de recursos.. La excelencia siempre ha sido nuestro objet ivo y seguirá siéndolo.. Durante días. bueno. se chant ajeara. absolutamente ninguno. Muy pocos.. perderán. Quiero ha cerle una advertencia: si una sola de las vías cerebrales de platino e iridio de m i cliente queda afectada en el transcurso de la sustitución. No puede pretender que le garanticemos que. Es posible que todav dude. repitió Smythe-Robertson y calló. se lo diré por última vez. Se dijo que. No pierden muchos cerebros positrónicos en su traslado de un cuerpo a otro. Permítame decirle que se trata de una decisión muy sensa ta. especialmente porque mi cliente es muy rico. Acabará comprobando que. Mi advertencia se ref iere a la posibilidad de un acto intencionadamente malicioso contra mi cliente. estaba obligado a un esfuerzo consciente de orientación. Siempre se había sentido cómodo en su cuerpo. y todavía no he dicho que estemos dispuestos a hacerla. ¿qué opinas? ¿Consideras aceptables estas condicion es? Andrew dudó casi un minuto.

pero no eran más que gestos aprendi dos e imitados. se sintió como un niño aprendiendo a moverse. No todo estaba como a Andrew le hubiera gustado. Transcurrieron los meses.. pero no tan oscuro como el de otras personas. pues el rojo le parecía muy llamativo. no cumplía en modo alguno las expectativas que tenía sobre su nuevo cuerpo. bájalo». ¡No era totalmente humano! Su rostro era rígido demasiado rígido y dudaba que mejor ase con el tiempo. debían hacer que su voz fuese indistinguible de la de un ser humano. como también lo era para cuantos lo escuchaban. El eficaz sintetizador electrónico que había emitido tan convincentes sonid os humanos dio paso a una cámara de resonancia y estructuras de tipo muscular que. el proceso era lento. se suponía. una suerte de mezcla de los colores cutáneos predominantes en los diversos tipos h umanos. Emitía la señal de la sonrisa o del ceño fruncido y los músculos de su c ara reaccionaban. era un cuerpo magnífico. Nadie más podía hacerlo y nadie sabía tan claramente como él que su cerebro estaba intacto. en todo momento era consciente de los mecanismos que producían el efecto deseado. Tendré que ponerles un pleito. que no le apetecieron. Andrew eligió un tono neutro. Sus pensamientos fluían libremente a través d e las conexiones neurales de su nuevo cuerpo. Paul estaba frenético. acomodando sus facciones de acuerdo con un programa bien diseñad o. Había elegido el cabello castaño claro. Nunca había habido tantas op-op-op. Andrew hablaba muy despacio. te han destrozado. aunque de aspecto muy natural eran pardos y sutilmente salpicados de puntitos dorados. malicioso. la cintura delgada. la carne no se hundía co mo la carne humana. Pasó horas ante el espejo ex aminando el repertorio de expresiones faciales y movimientos corporales. casi un recién nacido. Podía sonreír o fruncir el ceño.. Sin duda. Andrew supuso que no era lo mismo que les ocurría a . ¿Malicioso? Sí. desplázalo hacia aquí. Andrew tenía que modular cada sílaba en un trabajo arduo. Progresaba lentamente.. No podrá demostrar que fue un acto m-m-m-m. Su mecanismo fónico era totalmente d istinto. Es sólo el tr-tr-tr-tr . se sentiría muy cómodo en su nueva piel. Sus ojos en realidad cél ulas fotópticas. Si se apretaba la mejilla con el dedo. que había salido sano y salvo de la operación. Nadie sabría a qué raza pertenecía puesto que. muy arduo. pero no tanto como par a resultar intimidador o aterrador. Se trataba de un cuerpo magnífico. el rubio harto evidente y el negro demasia do sombrío. Lo que vio. En cuanto al color de la piel. Por muy orgánicos que fueran.. pero no tanto como para de notar señales claras de envejecimient o.. Sin embargo. Andrew estaba convencido de que. sal vo el gris o el blanco de la vejez. Paul. por mucho que éste aún no estuviese en condiciones de reaccionar con tanta rapidez. por lo visto. fue una lucha constante por dominar los sonidos. Sólo tenía algunos problemas de interfaz. Tenía los hombros anchos. Pero Andrew no desesperó. Quizá era lo mismo. Aunque tenía más de cien años. Sabía que bastaba con esperar para alca nzar el control total de su nuevo alojamiento. Lo cierto es que todos los parámetro s encajaban como anillo al dedo. Andrew. Percibía su cerebro desde el interior. y sus extremidades eran flexibles y atléticas.. ¿El traqueteo? El trauma.. espantosamente lento. Cada día accedía a un mayor control de su nueva y elegan te morada. Pidió a los diseñadores de US Robots que le asignasen una edad apar ente entre los treinta y cinco y los cincuenta años humanos: lo bastante mayor par a parecer maduro. no formaba p arte de ninguna. más marcado que el rosa pálido de los Charney. su coordinación mejoró sin ces ar y avanzó hacia una plena interacción positrónica. en cuanto se acostumbrara. Además. el cabello humano no se presentaba en otros colores. Para Andrew hablar era un sufrimiento. No obstante. no lo haga. Tuvo muchas dificultades para hablar. no era capaz de desesperarse y sabía que esos problemas eran transitorios. me siento cada vez más fuerte y mejor..decirse a sí mismo cosas como «levanta el brazo. En realidad. de hecho. Lo habían hecho alto. Debía considerarse muy joven. Andrew se preguntó si era lo mismo que experimentaba un niño cuando se esforzab a por desentrañar los misterios de la coordinación corporal. casi un niño.

sus movimientos eran excesivamente premeditados. el robobiólogo se ocupa del funcionamiento de l cuerpo unido a dicho cerebro. de Universidades y de facu . Andrew tuvo que empezar por el principio. No. principalmente. Pero debo seguir adelante. Como historiador te ocupaste. pero enseguida descubre que está equivocado. pese a su extraordinario nuevo cuer po. no me atrae. Al parecer. Así parece. pues no sabía nada de biología elemen tal y casi nada de cualquier rama científica que no fuera la robótica. Volveré a trabajar declaró finalmente Andrew. La gente de US Robots había cumpli do dignamente su palabra y realizado la sustitución con la impresionante capacidad técnica de que disponía. Paul. Como sabe. Aún suelo practicar. Un recién nacido se cree la totalidad del u niverso. por ahor a. pero era mucho más humanoide de lo que jamás lo había sido un robot y podía vestirse sin la ridícula anomalía de que. No hay nada como yo y nunca lo hubo. Antes he sido otra cosa. por encima de las prendas. nadie entiende qué demonios soy. Al menos eso creo. el modo en que simula el verdadero cu erpo humano. y como r obobiólogo limitarías el tema a ti mismo. nunca conseguiría desplazarse con la naturalidad con que los seres humanos lo hacían. A medida que me muevo por el mund o de los humanos. De todos modos. Tus obras estuvieron a la altura de los mejores produc tos del mundo. pero algo le decía que. Quizá ningún observador realmente aten to lo tomara por humano. Vivo demasiado para dedicarme a una sola cosa. en el sentido que tenía en los viejos tiempos. estoy solo en el mundo. debe tratar de identificar los límites entre él mismo y el resto del mundo. si lo considero necesario. Querrás decir robopsicólogo. siempre estaré en condiciones de escribir un par de libros más. de los robots. Con el propósito de llegar a c omprender quién es y cómo debe encauzar su vida. ¿Realmente quieres volcarte hasta tal punto en tu interior? Comprenderse a uno mismo significa empezar a comprender la totalidad del uni verso respondió Andrew . artista. sobre todo. Quiero saber más que los fabricantes de androides sobre los cuerpos h umanos artificiales. en los que se había tambaleado torpemente por la sala como una especie de tos co autómata prepositrónico . Para comprender de qué manera los dis eñadores de su cuerpo habían emulado el funcionamiento de la forma humana. si quiere puede decir que me vuelco en mi interior. as omase un inexpresivo rostro metálico. las cosas no iban tan mal. Por eso tengo que aprender. Como artista desarrollaste todo tipo de expresiones. Andrew tenía lo que quería. ¿No es lo mismo que hace un robotista? Sí. Andrew asintió con la cabeza. tiene que aprender lo que está fuera de él. pero ahora soy un cerebro positrónico e n un cuerpo casi humano y apenas me entiendo a mí mismo.los seres humanos. Me gustaría examinar su funcionamiento. La naturaleza de la vida orgánica su base química y eléctrica representaba un misterio. tenía que a prender los secretos de la vida humana. la robopsicología supone el estudio de los cerebros positrónicos y. Además. Paul Charney rió y comentó: Es evidente que estás a tus anchas: ¿Qué harás? ¿Escribirás otro libro? No respondió Andrew con gran seriedad . ahora quiero s er robobiólogo. pero es lo que debo hacer . ahora que su cuerpo lo era . En ot ra época fui historiador y. Hubo una época en que fui. En mi modesta opinión. Podía hacerse la ilusión de que acabaría por conseguirlo ya había superado con creces los primeros y espantosos días posteriores a la interve nción. Pau l. Los robotistas se ocupan de cuerpos metálicos y yo quiero estudiar el cuerpo orgánico humanoide. Se convirtió en visitante habitual de bibliotecas. soy el único que tiene un cuerpo de estas característi cas. es decir. en muchos sentidos me parezco a un recién nacido. Has limitado tus expectativas dijo Paul pensativo . Les faltaba el desen fado de las acciones humanas. Pau l. algo mecánico y relativamente fácil de comprender. experimentó una gran necesidad de ampliar su conocimiento de los seres vivos. Y ahora que e ra orgánico mejor dicho.

Aunque no fue una era pujante y dinámica. Andrew dedicaba casi todo el tiempo a la investigación. el metabolismo. pero a Andrew le gustaba someterse a semejante desafío. tampoco se trató de una época t urbulenta y peligrosa. es verdad. Su biblioteca también creció. Después de las primeras dificultades. cada vez más numerosos . Ah ondó en los mecanismos del cuerpo humano. A veces nadaba la gelidez del agua no representaba el menor problema para él y ocasionalmente llegaba a la solitaria y abandonada roca de los cormorane s. podía cubrir esa distancia en aquel mar helado y tempestuoso. contaba con modos de restablecer y reponer sus fuerzas mucho más eficaces que los de la especie cuyo m odelo seguía. y a eso se consag ró. Con su vestimenta. Últimamente había estudiado co n sumo interés el fenómeno del envejecimiento humano y creía haber descubierto un atis bo de comprensión de sus causas y procesos. Lo cierto es que Andrew todavía no tenía ne cesidad de dormir. Añadió una amplia estancia a su casa. la digestión.ltades de medicina. ¿Sigues inmerso en el programa de investigación biológica? preguntó Paul. equilibrio y descomposición. Era lo único que le importaba. Se sorprendió de lo mucho que Paul había envejecido. Pasaba semanas entera s sin salir de casa. la división celula r. la circulación sanguínea y la temperatura corporal. el maravilloso y complicado s istema de homeostasis orgánica que permitía que los seres humanos funcionaran ochent a. Ya lo creo. pero no dejaban de ser un mecanismo. ninguna intentó molesta rle. Tenía cosas más fundamentales que necesitaba y quería explorar. Creó pr oyectos de investigación que lo mantuvieron ocupado muchas semanas en sus insomnes jornadas de veinticuatro horas diarias. consciente de que ningún ser humano. no sólo en el marco del aislado ret iro de Andrew en los terrenos de la antigua finca de los Martin. dejaron de ser incógnitas para Andrew. sino en el mund o. En los últimos tiempos apenas se veían. pasando por Little Miss a G eorge y ahora a Paul . que le sirvió de laboratorio. noventa y. cada vez más. De las personas que sabían que era un robot. Pese a su experiencia de envejecimient o en las generaciones de una misma familia desde Sir. La población de la Tierra se mantuvo estable gracias a la baja tasa de natalida d y a la emigración constante a los asentamientos espaciales. Era una hazaña difícil incluso para Andrew y. avería y reparación. aunque no había existido ningún distanciami ento. Se tratab a de mecanismos orgánicos. se . Andrew prácticamente ignoró los acontecimientos que tenían lugar más allá de sus nari ces. un meca nismo maravillosamente diseñado con reglas estrictas de ritmo metabólico. ha pasado mucho tiempo. Absolutamente respondió Andrew. descubriendo que se trataba de mecanismo s equivalentes a los de los productos de US Robots and Mechanical Men. daba largos paseos por el bosquecillo que coronaba el acantila do o por la playa solitaria y borrascosa que antaño había visitado con Little Miss y su hermana. ni el mejor de los nadadores. Los misterios de la respiración. por lo que l os antiguos ciclos económicos de auge y depresión se convirtieron en curvas apenas p erceptibles. La familia Charney seguía viviendo en la costa del norte de California y Pau l pasaba casi todo el tiempo en la cercana San Francisco. Cierto día Paul Charney fue a visitarlo y dijo: Andrew. y la equipó con una compleja selección de instrumentos científicos. los cormoranes no se alegraban de su presencia. Sus ingresos extraídos de los beneficios de su carre ra como artista y de lo que Little Miss le había legado eran más que suficientes para satisfacer las necesidades de su mantenimiento corporal y cubrir los gastos de su investigación. Transcurrieron varios años de tranquilidad. Aunque de apariencia prácticamente humana. tenía un aspecto corriente y su presencia no provocaba la menor agitación. por lo visto. Ordenadores gigantes controlaron la mayoría de las fluctuaciones económicas y mant uvieron el equilibrio entre la oferta y la demanda de las regiones. había alcanzado un dominio absoluto de su cuerpo androide y con frecuencia. Llevó una existencia privada y hermética: exactamente lo que quería. siempre lo sorprendía que los seres humanos encanecieran. hasta cien años. en las que pasaba varias horas sentado ante los índices electrón icos.

No estoy enterado. muy parecidas a aqu ellas con las que Andrew miraba el mundo. al fin y al cabo somos mortales dijo Paul y se enco gió de hombros . qué cosas dice! No te sorprendas. Paul y él estaban más próxim os. Las u nidades robóticas no son más que prolongaciones móviles del principal centro pensante. Si quieres que te diga la verdad. sí. ¿Son descerebrados? ¿Y cómo. Tengo la impresión de que. se encorvaran y envejeciesen tan rápido. Vivimos el d oble de lo que vivían los seres humanos hasta hace pocos siglos. Lo entiendo. y un gran cerebro metido en una caja sólo es un orde nador. Paul sonrió y meneó lentamente la cabeza . se comunican con do ce mil robots. Verás. Paul. Sí. Tus dotes ar tísticas llevaron a US Robots a fabricar robots más precisos y especializados porque tú parecías demasiado inteligente y temieron que asustaras a la gente.. a largo plazo. ¿A qué política se refiere? Paul enarcó las cejas. pero carece de sentido despotricar contra lo insuperable.. ya lo creo. El cerebro no podrá presentarse cualquier día en el despacho del presidente d e la junta y reclamar que lo metan en un precioso cuerpo. los cuerpos robóticos no están en condiciones de plantear demandas. como si quisiera bebérsela. se había detenido junto a la puerta abierta y miraba hacia el bosquecillo. pero. Su vista también se había resentido. p orque habían sustituido sus ojos por brillantes células fotópicas. te diré que a nosotros tampoco n os gusta. súbitamente. Una unidad de trabajo mecánica y descerebrada no se considera merecedora de derechos civiles ni de protección legal. Sé que siempre has sido muy leal a nuestra famil ia y que para ti debe ser penoso y terrible asistir a nuestro desarrollo. es sorpr endente la influencia que has ejercido en la historia de la robótica. Por eso han separado el cerebro del cuerpo. Tu conquista de la libertad dio pie al establecimiento del principio de los derechos de los robots. Sospech o que es una forma de vengarse de ti. Pero supongo que no estaré aquí para verlo. Estaba viejo y enfermo. Andrew.. Tu libro necesita un nuevo capítulo. Andrew. Han dado al traste con dos siglos de avances en el campo de la robótica con tal de ahorrarse un minúsculo porcentaje de c onflictos políticos. antes de morir Smythe-Robertson dio e l visto bueno a la nueva orientación que han tomado. Me parece que quería cerciorarse de que la corporación nunca más volviera a enfrentarse con un robot capaz de crearle lo s problemas que tú les planteaste..? Los gigantescos cerebros centrales ejecutan el procesamiento de datos. Me parece un grave retroceso opinó Andrew . ¿No sabes nada? ¡Caramba. De hecho. por último. En realidad. qué despistado vas! Han empezado a producir esta ciones centrales de control robótico.. Bueno. Instantes después se volvió hacia An drew. Los robots que ahora producen carecen de cerebro. no lo sé. pero no cejó en su empeño y logró imponer este programa. se trata de ordenadores posit rónicos gigantescos que. Paul había envejecido diez años. que tuvo la impresión de que. Andrew. discúlpame. S u cuerpo de largas extremidades parecía más corto. crecim iento. puede que no llegue al año que viene añadió Paul con voz muy ronca. En ese sentido. como le había ocurrido a Paul. ya lo sé. Andrew.arrugasen. envejecimiento y. Del mar llegaba una suave y húmeda brisa primaveral y Paul aspiró a fondo. Ya lo creo.. ¿Es más eficaz? US Robots insiste en que sí. mediante la transmisión por microondas. muerte. Se lo jugarán todo a una c arta. ¡Paul. la corporación creará un mundo con un in menso cerebro que controlará millones de cuerpos robóticos. Al estar totalmente de scerebrados. Es una pena que la historia de los robots haya dejado de interesarte dijo Pau l . por lo que su mentón empezaba a sobresalir y sus pómulos ya no eran tan altos. tenía los hombros hundidos y la est ructura ósea de su cara había sufrido cambios sutiles. Creo que tienes razón coincidió Paul . Ya sabes a qué me refiero. No somos como tú. Supongo que para . Me parece peligroso e insensato. Paul había atravesado la estancia. ¿a qué se refiere? A un capítulo que aborde la nueva política radical que ha emprendido US Robots. Y tu insistencia en tener cuerpo de androide condujo a US Robots a consa grarse a esta dicotomía entre cuerpo y cerebro.

aprender y crecer? Supongo que no me contentaría si tuviera veinte años. Lo sé.. estamos muy fa tigados. ochenta. de sus deseos de superarse. pero a veces las cosas cambian a una velocidad vertiginosa. Se vio obligado a reconocer que lo que Paul había dicho sobre su falta de com prensión de la muerte. tú piensas que la muerte es un lamentable fallo de diseño y no entiendes que n o pueda repararse. Paul lo miró detenida y lentamente. o incluso cuarenta. Somos conscientes del fin. sobre su incapacidad de entenderla. Pero si ya estoy bien respal. como siempre se ha hecho con las tuyas. has vivido tu existencia. para nosotros es distinto. Creemos viv ir en un mundo seguro. deja de importarte demasiado saber que inev itablemente morirás. claro que comprendo que para los humanos la muerte sea natural afirmó And rew. An drew. Hizo una pausa. comprobaron que estaban equivocadas. Paul. Tú nunca te fatigas y.. Andrew. Sin duda. No. bonito y terso. pero tú me preocupas. frente a la co nclusión definitiva? ¿Cómo puede tomarse con calma el fin absoluto de sus anhelos. Otras civilizaciones fueron igualmente presuntuosas y. puesto que soy el único androide en funcionamiento.la mayoría es suficiente. soy el último C harney. No puedes saberlo. Paul. ¿verdad? No. No hay más remedio que tomárselo con filosofía. Luchamos sin pa rar durante setenta. No discutamos pidió Paul .. teóricamente sería posible que lo traspasaran a. Pues no lo comprendo.. ¿Por qué alguien habría de esperar que concibieras lo inconce bible? Pronto moriré y es irrevocable: es ley de vida. de modo que así será. El dinero que personalmente controlo quedará en un fideicomiso a tu nombre y. Además. A ti te han sust ituido el cuerpo entero. pensó que no enía sentido ocultar información a Paul y se lanzó de lleno : He diseñado un sistema que p ermitirá a los androides. al final se vuelve exce sivo. ta rde o temprano. y hasta puede que cien años. es decir que me permitirá. No puedes comprender que los seres humanos llegamos inevitablemente a un punto en el que no hay reparación posible. Pues no. no lo entiendes. nos tomamos un respiro. Andrew. nos acostamos y cerramos los ojos para no volver a abrirlos. pero no cuentan. al llegar a cierta edad. ¿Cómo puede estar tan tranquilo frente a. Hablemos de otras cuestiones. no tengo herederos. no me mires así. O tal vez no nos preo cupa. y yo diría que es la parte positiva. Para bien o para mal. quedarás bien respaldado económicamente. ¿El metabolismo de los robots? ¿Existe. No estoy seguro de que sea lo mismo. o te refieres al metabolismo androide o al metabolismo humano? A los tres replicó Andrew . por lo que no podemos pedir a alguien que nos saque de un cuerpo agotado y nos coloque en uno nuevo. no es necesario dijo Andrew con gran dificultad. Es una especie de síntesis. Andrew. No puedo llevarme el dinero y lo único que deseo es dejárt elo. en el futuro estarás económicamente respaldado. No sabes lo que esta palabra significa. No puedes comprenderlo. Carecemos de cerebros positrónicos y l os nuestros no son transferibles. Salvo tú. por tanto. no. Andrew. no lo es. No quiero consumir un instante más del tiempo de vida que m e queda discutiendo este asunto contigo. Hay parientes lejanos que descienden de mi tía abuela. ¿Qué aspecto estás estudiando? El metabolismo. ¿A qué te d edicas últimamente? Sigo insistiendo en la biología. consi ste en que. el tiempo se te acaba y tu cuerpo lo sabe y te acepta. A pesar del tiempo transcurrido. No los conozco ni me interesan. era verdad. pero no nos importa... Dejas de superarte. extraer energía de la combustión de hidrocarburos en lugar de hac erlo de células nucleares.. en el fondo no lo entiendes. en el marco de lo previsible. quiero que sepas qu e cuando yo me marche. Pues bien. ¿Estás diciendo que quieres dar pie a que un androide respire y se alimente como . sólo tienes un conocimient o teórico de su significado. veo que no lo sa bes. has hecho cuanto podías por el mundo y por ti mism o. parte del sistema. ni siquiera en teoría.. no había conseguido entender la muerte de los Charney. de aprender y de crecer. Pero n o los tengo. porque tendría que ser muy simple sustituir nuestras piezas a m edida que se desgastan. Andrew.

se acababa por percibir lo nuevo com o algo perturbador y amenazador. aun cuand o habían estado en desacuerdo. y Paul. Paul se amoldó a la idea y luchó enérgica y genialmente por co nvertirla en realidad. ¡También Paul! Andrew pensó que podía ser una de las consecuencias de la vejez. Le habían concedido sus deseos.. Andrew jamás me comentaste este proyecto.. Al cabo de un tiempo llegó la noticia de la muerte de Paul. se extrae de una fuente que es cualquier cosa. Paul. Andrew. Al parec er. también Paul tenía límites cuando se trataba del progreso cibernético. ¿Los humanos se volvían inevitablemente conservadores con la edad? Parecía que sí. 16 Andrew disponía de todo el tiempo del mundo. Mi energía. por amor. en el despacho de Smythe-Robertson se enteró de que querían que lo traspasaran a un cuerpo de androide. Asimismo. . era un salto muy grande. existía otro motivo para ir despacio: Andrew había decidido no som eterse a ninguna actualización que superase el nivel de androide mientras Paul Cha rney viviera. Aunque hay que corregirla. el mayor problema de la célula nuclear consiste en que es inhumana. También lo perturbó comprender que. que se mostró Paul cuan do. se pretendía que el ritmo implacable del progreso se aminorara. Por otro lado. por amor a un robot. el mundo pasaba velozmente por tu lado y se deseaba que todo discurriera más despacio. por amor. Pues bien. A l parecer tuvo dificultades para asimilar el proyecto de Andrew. pero será muy eficaz. creo que he diseñado una cámara de combustión compacta que permitirá una descomposición cataliz ada bajo control. menos hu mana. Tal vez no. e incluso escandalizado. ¿Has llegado a algún punto significativo? preguntó al cabo de un rato. los Charney no lo habían apoy ado por convicción personal. al envejecer. Por muy abiert a que hubiese estado tu mente en la juventud. no. Y Paul. no tan pr onto como éste había imaginado. sino porque creyeron que debía seguir su propio camino. en ocasiones. pensasen o no que era el más correcto. Me aproximo a algo importante respondió Andrew . es el motivo por el que emprendí esta inv estigación biológica. Andrew pensó que le habían permitido hacer lo que él consideró necesario.los humanos? Sí. las ideas novedosas y desafiantes se tornaban demasiado osadas. ¿Se trata de algo novedoso? En realidad. Paul no había criticado la labor de Andrew. Así. Yo diría que será tan eficaz como el sistema en que se basa el cuerpo humano y no tan distinta de su principio fundamental. Sin embargo. salvo por el comentario inicial d e que quizá la nueva cámara de combustión sería menos eficaz que la célula nuclear que ali mentaba el cuerpo de Andrew. éste se dio cuenta de que la idea pertur baba a Paul. no tenía prisa por concluir su investigación.. Por eso Paul le había permitido conquistar el derecho de ostentar un nuevo cu erpo. Andrew meditó un rato esa deducción y lo recorrieron sensaciones de calidez y p lacer. po dríamos decir que mi vida. Little Miss se había inquietado cuando Andrew decidió vestirse. Andrew se preguntó si las cosas eran realmente así. Paul .. Le parecía demasiado audaz y extraña. Daba la sensación de que escuchaba desde muy lejos.. sinceramente. Y esperó. Paul asintió ensimismado. Y no me hace ninguna gracia. Andrew recordó lo sorprendido. Pese a que i nvitaron a Andrew al funeral sabía que se trataba de la ceremonia pública que marcaba . pero demasiado pronto de todas maneras. ¿para qué? ¿Qué sentido tiene? Sabes que la cámara de combustión jamás será tan az como la célula nuclear que alimenta tu cuerpo. Esa transformación había llevado a Paul hasta donde podía aceptar las pretension es de Andrew y el paso siguiente el conversor metabólico lo superaba. Quiso que todo estuviera resuelto antes de pasar a la p ráctica. Sí. a Paul no le quedaba mucho tiempo de vida y Andrew podía esperar. A G eorge le había llamado la atención que quisiese escribir un libro. pero eso no significaba que estuviera de acuerdo con ella .

Puesto que no era humano. a pesar de que no tenía padres y de qu e era incapaz de engendrar hijos. A Andrew no le fue fácil comprender ese sentimiento de conexión. Pero todos aquellos a los que Andrew había amado estaban muertos. Pe ro ahora podría hacer lo que quisiera. Sin duda era un Martin. sin su consentimiento. siguió funcionando. entre los presentes no había ningún conocido y. Era singular. Fue una especie de consuelo que com pensó. pero ya no e ra el mismo. único. Un Martin adoptado. hacía tantísimos años. Andrew era consciente de que se había in teresado por los Martin y los Charney de una forma que trascendía la robótica. ni siquiera para sus adentros. pero sólo logró esbozar una ima gen difusa de los robots de montaje urdiendo su cuerpo en la nave de una fábrica. socios del bufete. los progenitores humanos no eran mecanismos de montaje y sus h ijos tampoco eran mesas ni escritorios. y permaneció entre ellos so portando la pena de haber perdido a su buen amigo y de quedar privado de la única conexión real con la familia que le había dado un lugar en la vida. y sólo pudo imaginar una mesa o un es critorio. sin temor a preocupar a los que habían estado tan próximos. En su caso. Andrew no ha bría reconocido semejante sentimiento. la cadena se había roto. y de lo que habían significado para él. pese a que no quedaba un solo Feingold o Charney. de George. Pese a no ser más que un robot. Para entonces. Andrew se sintió en condiciones d e proseguir con su plan de actualización física. un individuo que habían obtenido de la nada en un momento concreto. Y el mundo tenía sobrados motivos para mostrarse hostil a sus aspira ciones. él no tenía predecesores n i tendría sucesores. Andrew siguió siendo rico gracias a . Sin embargo. Acabas por entender que algunos eslabones de la cadena deben perecer. los milenios y los evos. parcialmente. Estaba hecho un lío. por supuesto. sino algo que podía llamarse afecto: su cariño por ellos. creía estar solo en el mundo. cosa que había creado con sus propias manos. sino porque carecía de todo tipo de filiaciones. de la ternura y el amor. familias enteras se extinguen y la raza huma na la especie perdura a lo largo de los siglos. en última instancia. A través de la herencia sanguínea todos están emparentados con los que los precedieron». En realidad. Los Martin lo habían aceptado y convertido en un o de los suyos. pero la cadena se renueva a sí mism a y sobrevive. Se dio cuenta de que. Si tomaba en consideración todos los avatares. esas ideas lo condujeron inexorabl emente a plantearse el concepto de los vínculos familiares el amor de los padres po r los hijos y el de los hijos por los padres y la forma en que se relacionaba con el paso ineludible de las generaciones. se sintió incómodo y desplazado. incluso del impetuoso y anciano Sir. lo protegería del mundo al que lo habían arr ojado. formas parte de una gran cadena que está suspendida sobre extensos períodos de tiempo y que te v incula con todos los que han vivido y con los que vendrán. las corporaciones vivían tanto como los robots. había teni do mucha suerte. aunque to dos fueron impecablemente cordiales. Al principio. después de todo. no ya porque fuera un cerebr o positrónico en un singular cuerpo de androide. Aunque los hombres y las mujeres morían . formaba parte de una cadena familiar. El bufete tenía instrucciones y las cumplió minuciosamente. había conocido la continuidad y est abilidad de la vida familiar. todas aquellas pérdidas. pero n o podía pedir más. Aquellos jóvenes desconocidos amigos de Paul. Acabó por preguntarse qué significaba tener padres. parientes lejanos de los Charney tuvieron para Andrew tanta sustancia como las sombras. de Paul.el fin de una vida humana . Muchos seres humanos no habían gozado del consuelo de pertenecer a una familia tan afectuosa. También se preguntó qué representaría tener un hijo. Poco después de la muerte de Paul Charney. De hecho. Jamás volvería a unirse. Era penoso y liberador a la vez. ¿por qué pretendía comprender los vínculos familiares de los hombres? Andrew se acordó de Little Miss. de enlace infi nito con predecesores estrechamente ligados. de qu e su devoción hacia ellos no era mera manifestación de la Primera y la Segunda ley. el camino que. Andrew pensó que debía avanzar por el camino que se había trazado hacía tanto ti empo. En cualquier caso. Las personas mueren. en el mundo ya no quedaba un solo ser humano con el que tuviese e strechos vínculos afectivos. Para Andrew era un misterio y siempre lo sería. Andrew no estaba tan solo como suponía. Tras la muerte del biznieto de Sir. «Si eres humano se decía Andrew . y el bufete de Feingold y Charne y.

Tenía la tez cetrina. le pareció algo salido de un lib ro de cuentos: ligero. de la nueva cámara de combustión. Descubrió que. Así. autodestructivas contra su propio hábitat. pero iría solo. la luz pasaba al extremo azul del espectro y la música imitaba el murmullo del viento. Se preguntó si todo eso tendría algún significado y de cidió que no: era puro ornamento. también se había convertido en un inmenso parque. en última instancia. una simple máquina: un ente. un simple adorno. mientras que. espacioso. el director de investigación d ijo Andrew. enmoquetado con un materia l sintético lustroso que despedía un ligero brillo y una música suave y armoniosa cada vez que Andrew pisaba su superficie. En la Tierra sólo queda ba el centro de investigación. si se desviaba y seguía el borde de la sala. A cada nueva generación le costaba más entender qu e sus congéneres hubieran estado dispuestos a perpetrar atrocidades tan monstruosa s y. Ocurrió en v ida del autoritario y viejo Sir. Sería la tercera vez en su dilatada vida que Andrew tendría que discutir con lo s altos directivos de la poderosa corporación. cuya población se había estabilizado hacía mucho tiempo en mil millone s de habitantes más una población de robots equivalente . si caminaba en línea recta. Así los mares volvieron a ser pu ros. descerebrado. Su expresión era huera y sus ojos fotoeléctricos rojos no mo straban el menor destello. Y esta vez tendría. los cielos límpidos y los bosques recuperaron su territorio. como si por arte de magi a se hubiese plantado en medio de la alfombra. Este ejemplar era un ser vacío. para los habitantes de la nueva Tierra había n terminado por parecer irreales. La Tierra. Llegó el momento en que Andrew tuvo que visitar la central de US Robots and M echanical Men. US Robots había cambiado espectacularmente desde la última visita de Andrew. Los atroces daños inflingidos al entorno en los primeros y febril es siglos de la revolución industrial no eran más que un recuerdo. Andrew viajaría al Este por segunda vez. el títere metálico de un artilugio pensante. entraron en juego los poderes regenerativos naturales del planeta. arrebatado por c iudades superpobladas y mugrientas. que se ocupó de sus inversiones. en c oncreto. La principal cadena de producción se había trasladado a una gran estación espacial. en los tiempos de M erwin Mansky. menos del 30 por ciento. Era un artilugio sin vida. Andrew sabía que muy pocos robots de la Tierra estaban dotados de cerebro independiente. A Andrew. positrónico e inmóvil que se aloja ba en lo más recóndito de las instalaciones de US Robots. ¡Andrew Martin por fin ha venido a vernos! exclamó una voz grave. mediante una mano de obra robótica eficiente. el cabello os . el brillo era rosa pálido y la música de ligera percusión. Andrew y Paul se entrevistaron con Harley Smythe-Robertson para ultimar el traspaso de A ndrew al cuerpo androide. rutilante y no del todo real. el semblante y la estructura corporal de un ser humano. emplazado en un enorme y maravilloso parque donde c recían robustos y frondosos árboles. Un robot recibió a Andrew cuando se apeó de su revoloteador en la pista de ater rizaje de la corporación. que había sido capaz de convocar ante sí a los Smyt he y los Robertson de todo el mundo. si no los órganos internos. que tenía muy poca experiencia en arquitectura contemporánea. La primera vez. abonó una cuantiosa cifra anual a Feingol d y Charney para que se ocupasen de los aspectos legales de su investigación. y de los ingresos que obtuvo de su condición de heredero de Paul Charney. La segunda vez. En esta ocasión. Aunque los estrop icios del pasado no se habían olvidado. Le indicaron que esperase en un amplio despacho. éste y Elliott Smythe el director gerente habían ido a verlo. Andrew sabía que en esa era plácid a y sin desafíos eran habituales esos intrascendentes toques decorativos. muchos años más tarde. Un hombre bajo y fornido se presentó en la estancia. Trasladada casi toda la industria al espacio. y satisfechas las necesidades de los seres humano s que se quedaron. Soy Andrew Martin y tengo una cita con Magdescu. Sígame.l fideicomiso. El robot condujo a Andrew por un camino empedrado que resplandecía con un bri llo interior cristalino y por una radiante rampa de caracol que llevaba a un edi ficio revestido de una luminosa e iridiscente piel translúcida. como había ocurrido con tantas otras instalaciones industriales.

no quiero ser descortés. Humanoide. sus dedos se fueron acercando hasta tocarse. como si fuera un globo que acababa de pincharse. ¿Cómo iba a ofenderme? Soy un producto respondió Andrew sin demasiado entusiasmo. pero el viejo sólo permitió que la corporación desarrollara limitadamente el con cepto de androide. Magdescu se adelantó dando grandes pasos hasta quedar pegado a Andrew. El cumplido de Magdescu no le resultó del todo gratificante. Había adoptado el estilo «d rapeado» de George Charney. Era el tipo de lisonja impersonal que se le solía dedicar a una máquina cabalme nte fabricada. ¡A sombroso! Es una pena que el viejo Smythe-Robertson se enfrentara con usted. Se dio cuenta de que Magdescu era incapaz de mantener una posición coherente. es sorprendentemente natural. desde e ntonces se vestía con el mismo estilo. sólo lleva ba la faja pectoral de última moda. Fue un cambio de humor realme nte súbito. era de los grandes progresos en el campo de la robótica es agua pasada. Pues yo sigo existiendo y estoy en la Tierra. bastante perturb adora y. Pero no del todo puntualizó Andrew. Andrew llevaba más ropa. ¡Bienvenido. Simplemente. Andr ew reaccionó con la debida cortesía y le ofreció la mano. por no hablar del nuevo ademán. como si fuera una pieza de museo . Si tenemos en cuenta todo lo que está en juego. una barba puntiaguda que parecía lacada y. Es usted el producto más célebre de nuestra historia. Esa nueva forma de saludo había remplazado el apretón de manos que durante tant os siglos dominó los contactos sociales humanos. pero no vivo. de cintura hacia arriba. . Servidor. estimulante. Los robots están en el espacio y los que se quedan n o tienen cerebro. para después describirlo como «algo natural». La sostuvo por encima de la de Magdescu y lentamente. Tie ne un aspecto humanoide. de eso no cabe duda. Andrew no tenía por costumbre estre char la mano de los seres humanos. Aunque el drapeado había caído en desuso hacía varias décadas y Andrew se movía con la gracia de cualquier ser humano. Si nuestros equipos hubieran podido llegar hasta las últimas co nsecuencias con usted. se trata de un maravilloso logro téc nico. Aunque hace casi ciento cincuenta años que en la Tierra utiliza mos robots. Al menos en esta corporación. El tiempo es inexorable añadió Magdescu sombrío . ¡Estaba impacient conocerlo! Vamos. al mismo tiempo. ¡Soberbio! ¡Es usted indudablem ente magnífico! Muchas gracias repuso Andrew con cierta frialdad. Le ofr eció la mano. pues supuso que sus grandes vuelos disimularían lo que aún consideraba cierta torpeza de movimientos. Alvin Magdescu se detuvo a un par de metros de Andrew y lo escrutó to talmente fascinado. Andrew no se engañaba: sabía qué era. natural.curo. habríamos avanzado mucho más. Esp ero que no se ofenda. Tuvo la impresión de que era lo que Magdescu esperaba y ese gesto contribuía a quitar hierro a sus palabras de bienvenida. no creo que sea posible reconoció Magdescu y perdió gran parte de su exaltación . lo que produjo luz v erde y música de carrillón en la moqueta . Le tocaba las manos como si fueran dos hombres que asistiesen a una reunión de ne gocios. a un robot no se le ocurría dar la mano. pero no una perso na. Se apartó de Andrew y recorrió en zigzag la estancia. ¡Han hecho un trabajo fabuloso con usted! ¡Extraordinario! ¡Excepcional! Es casi h umano. Aún están a tiempo. todo ha cambiado. aunque debo deci r que me parece indecoroso denominar producto a algo tan natural como usted. Ese contacto con un ser humano le provocó una sensación extraña. Andrew pensó que estaba alterado . Parecía rebosante d e energía. un producto. No. pero no humano. ¡No se imagina cuánto me alegro de que esté aquí! exclamó Magdescu . Andrew no tenía motivos para alegrarse cuando le dirigían semejantes comentarios. Y oírlo no le resultó gratificante. con la palma hacia arriba y los dedos extendidos. ¡El famoso Andrew Martin! ¡El célebre Andrew M artin! ¿Célebre? Sin duda. bienvenido y nuevamente bienvenido! añadió Magdescu. ¿Doctor Magdescu? preguntó Andrew.

Al cabo de un rato miró a Andrew c on expresión sorprendida y comentó: Es extraordinariamente ingenioso. Algo más tarde hizo o . ¿Cómo quiere que lo hagamos? ¿Qué podemos hacer por usted q ue ya no esté hecho? Esto repuso Andrew y entregó un disquete a Magdescu. una broma? Le aseguro que hablo totalmente en serio. salvo que. deseo ser menos robot de lo que actualmente soy. Magdescu rió chirriantemente. ¡No ha oído una sola palabra de lo que he dicho! ¡Aquí no hay progresos verificables ! ¡Es verdad que éste es un centro de investigación. en usted no queda casi nada de r obot. Es excepcional. Ustedes pueden proporcionármela. fantást co! Cuando era pequeño mi abuela solía leerme un libro. Magdescu asintió con la cabeza e informó al scanner que podía continuar.. que lo observa ba serena y firmemente. quiero disponer de una fuente orgánica de energía. P uesto que hasta cierto punto soy orgánico. Ha superado con creces nuestras perspectivas. Magdescu dirigió una penetrante e inquisitiva mirada a Andrew. a la que yo llamaría Alvin en el país de las maravillas. ¿a qué debemos su p resencia? Necesito una actualización repuso Andrew. Dígame. y nos pide que lo mejoremos. ¡Es el mundo del revés! ¡EI robot entra c omo Pedro por su casa y entrega al director de investigación el plan de actualizac ión! ¿Y quién lo ha elaborado? ¡Ni más ni menos que el propio robot! ¡Es maravilloso. La risa se convirtió en carcajadas que se volvieron incontenibles . ¿verdad? Claro que no.Es verdad. ¿por qué no? Pulsó un botón de la pared y de alguna parte salió un escritorio dota de scanner. en el acto. y que evidentemente existirá. un texto antiguo que debe de estar totalmente olvidado. No es el prototipo de una serie. pero nuestras investigaciones van en la dirección contraria! Intentamos producir robots más sencillos y mecánicos y de pronto aparece el robot más avanzado que ha existido. Magdescu hablaba muy rápido. como nadie sabe que es absurdo.. ¡Cuesta creerlo! ¿De veras? Inténtelo. En la pantalla apareció una sucesión de complejos diagramas. En realidad. ¿Quién la hizo? Yo. una anomalía total. Doctor Magdescu. ¿Debo tomarme en serio este conjunto de planes para su actualización? No se rá un chiste. no hay arte ni viabilidad. De vez en c uando Magdescu repitió una secuencia para volver a estudiarla. Esta situación parece la segunda parte de ese libro. Los diagramas se sucedieron. casi desafor adamente .. debajo. ¿es cierto que lo elab oró usted? Sí. ¿por qué no pone el d isquete? Sí. A propósito. pero usted es usted. El director de investigación se encogió de hombros y ordenó al scanner que prosiguiera. una obra llamada Alicia en el país de las maravillas. una larga list a de números de patentes. un robot de sí mismo. Además. Magdescu permaneció rígidamente de pie y observó la pantalla con creciente interés. El nombre de Andrew apareció en carmesí y. El director de investigación miró con disgusto el disquete. La investigación básica ya se ha hecho. la pantalla se pob ló de vivos colores. Introdujo el disquete en la ranura y. No hay espacio para nuevos desarrollos ni progresos en este arte . Usted es un artículo único que pro dujeron en una era muy distinta y después de su fabricación se ocuparon de que sigui ese siendo único. Una niña de hace tres o cuatro siglos sigue a un conejo por un orificio y entra en un mundo donde todo es absurdo. se l o toman en serio. La totalidad de la progre sión metabólica estaba ante sus ojos: desde la ingesta hasta la absorción. es. ¿Qué plan? ¿Qué actualización? preguntó Magdescu confundido.. Por extraño que le parezca. ¿No. como si Andrew le h ubiese puesto en la palma de la mano una medusa o una rana. De vez en cuando masculló algo o se mesó la barba. ¿Ha diseñado su propia actualización? Magdescu rió entre dientes. el único robot androide. El plan de mi próxima actualización. ¿Qué contiene? preguntó...

pero es posible que mi apariencia lo induzca a engaño. Los principios en que mi trabajo se sustenta represen tan un perfeccionamiento de estas características. Al menos es o espero. Sean cuales sean. Lo que acaba de ver es resultado de años d e estudio. Los esquemas s on excelentes y la única palabra que se me ocurre para definir el marco conceptual es «genial». Ésta era la respuesta que Andrew había temido que Magdescu le diera. probablemente. Me parece una afirmación harto osada opinó Magdescu. pulmones artifici ales. ¿Cree que habría sido capaz de dis . Confíe en mí: lo que se propone se sitúa en los limites más lejanos de lo posible . Está muy arraigada la tendencia a prolongar la vid a humana mediante artilugios protésicos: corazones artificiales.. Sí. Tal vez lo considera así. Hasta el momento no se ha intentado ni propuesto nada parecido. acabara de darse cuenta de que e staba charlando con un robot. ¿Cómo dice. Debo admitir que. Andrew mantuvo un férreo control de sí mismo. me doy cuenta. pese a su comentario anterior de que Andrew era un producto natural. Sin embargo. toda una gama de órganos de reemplazo que se u tilizan desde hace dos o tres siglos.? Si los artilugios que he diseñado pueden incorporarse a mi cuerpo. no creo que los haya analizado a fondo. Como de costumbre. Se trata de un proyecto altamente experimental. si hubiese algún componente suicida en mi petición. sólo significa que uno de los parámetros de la Tercera Ley no funci ona bien. lo que se propone es algo más que una actualización. La totalidad. recabaré ayuda en otra parte. Doct or Magdescu. sino que me vería imposibilitado de pedírselo. lo que . Supongo que sí. Es una nueva orientación. pese a los riesgos que us ted cree ver en esta operación. pasa por alto un punto clave: no tiene más opción que acceder a mi peti ción. Algunos son muy poco fiables y es innegable que podrían in corporarse muchas mejoras. Afrontamos una cuestión muy peli grosa. no puntualizó Andrew con serenidad . Ninguno de los artilugios p rotésicos que existen está a la altura de los que he diseñado y sigo diseñando. en consecuencia. ¿ha dicho que insiste? preguntó Magdescu. Es posible.tra pausa y dijo: Por si no lo sabe. Andrew se preguntó si la impaciencia que experimentaba se trasluciría en su expresión y tuvo la certeza de que Magdescu la percibió en su tono de voz . ¿Dónde? ¿Quién más puede actualizar un robot? Cuando se trata de robots. ¿Por qué quiere someterse a u na alteración tan profunda? Tengo mis propios motivos respondió Andrew. sustitutos renales y hepáticos. No.. Aún así. La prueba radica en que estoy dispuesto a convertirme en el primer sujeto experimental del conversor metabólico. Se trata de una importante modificación cualitativa de su programa biológico. como creo que ha comprobado por la información que he traído. doctor Magdes cu. Andrew. hay un millón de motivos por los que no debe someterse a estos camb ios y no hay una sola razón por la de deba hacerlo. la cámara de combustión será un éxito. pero insisto en someterme a estos cambios. Acepte mis consejos y quédese tal como está. pero los datos la corroboran. esta corporac ión controla la totalidad del saber técnico. Mis parámetros de las Tres Leyes están intactos y. técnicamente. es impresionante. insisto. también puede n colocarse en cuerpos humanos. Sí. El director de investigación estaba patidifuso como si. doctor Magdescu. Andrew mantuvo la calma. Me refiero a la interfaz entre lo orgánico y lo inorgánico: la unión que permitirá que piezas corporales artificiales s e enlacen con tejido orgánico. estoy seguro de que sus intenciones son buenas. pero no se había desplazado hasta la central con la intención de ceder. puede estar seguro no sólo de que sería contrario a que se practicara. Todo lo contrario. Si no está dispuesto a construirla e instalármela . no todos los artilugios tiene n la misma efectividad. Lo único que demuestra es que está dispuesto a correr riesgos temerarios. singular e insólito. Doctor Magdescu.

Según la concesión de licencias que me propongo plantear. . estoy dispuesto a llegar a un acuerdo de concesión de licencia s con esta corporación si construye y me instala el artilugio que acaba de ver y a ccede a equiparme con cualquier otra actualización protésica que en el futuro pueda diseñar. doctor Magdescu. más que una licencia se trata de una compensación: yo necesito d e su experiencia en la tecnología de robots y androides. Creo que e ntonces US Robots and Mechanical Men se arrepentirá de no haber prestado la colabo ración que solicité. ¿qué supone que será de U nited States Robots and Mechanical Men? Magdescu estaba tremendamente serio y asintió con la cabeza. se acomodó y se volvió a ajustar nervioso la faja que cruzaba su pecho. Unite d States Robots and Mechanical Men será autorizada a usar mis patentes. Sin embargo. ¿Cuánto tiempo? No lo sé.. ¿Qué tiene que ver la Primera Ley c on esta conversación? Usted es un ser humano y yo un robot. controlo la patente de este artilugio y de todos sus derivados. Supongo que organizarán un comité de estudio y esas cosas. Doctor Magdescu. las licenci as iniciales no serán concedidas hasta que me hayan practicado con éxito la primera intervención y haya transcurrido tiempo suficiente para comprobar que ha sido una operación perfecta. Señor Martin. a largo plazo. En mi modesta opinión. ¡Por supuesto! Pero en este momento no siento ninguna presión en lo que conciern e a la Primera Ley.. Llevará tiempo. Exigencias. ¿Quiere decir que está dispuesto a montar una empresa rival de robótica si no le p racticamos esta actualización? Desde luego que no. debe comprender que no tengo poder para tomar una decisión tan imp ortante como ésta. no sólo permite la producción de robots humaniformes. La Primera Ley me prohíbe hacer daño a un ser humano y le garant izo que soy tan incapaz de herir a alguien como usted lo sería de quitarse la pier na izquierda y volver a ponérsela en mi presencia. Mejor dicho. Es probable que se tomen su tiempo. ¡agresivo! No se equivoque.. ¿cuál es su respuesta? Magdescu se humedeció los labios.. sino al mercado humano en general. Ha pensado en todo. De todos modos. Eso espero. aunque estoy convencido d e que podría duplicarme a mí mismo si me obligasen. Con una es suficiente. Se produjo un silencio interminable y Magdescu murmuró atontado: Creo que ya veo a dónde quiere ir a parar. Dadas las circunstancia . no hay duda. Y no estará destinada al mercado de androides. El bufete de F eingold y Charney me ha representado impecablemente en todos los aspectos legale s y seguirá haciéndolo. Les transmitiré cuanto me ha dicho y ellos lo discutirán en la reunión men sual. ¿no le queda ninguna inhibición de la Primera Ley? Andrew puso la sonrisa más amplia que pudo. Eso espero. yo no he amenazado a nadie. Es tan endemoniadamente. doctor Magdescu. al desarrollo de una línea de artilugios protésicos que. Le he pla nteado ciertas condiciones estrictas que. se frotó la punta de la barbilla.. sino la protetización completa de los seres humanos. Como es obvio. Tendrá que resolverlo la junta de directores y no un simple emple ado como yo. interpreta como exigencias y amenazas. ¿verdad? preguntó Magdescu sin convicción. Andrew prosiguió: De todos modos. al parecer. seré muy explícito añadió Andrew . si me obliga. condiciones. doctor Magdescu. las que co ntrolan la nueva tecnología que. Tan sólo le ofrezco la mayor opor tunidad que ha tenido en muchos años. crearé una empresa para producir artilugios protésicos como mi conversor.. Por favor. Me cuesta creer que es usted un robot. pero yo veo la cuestión desde una perspectiva radicalmente distinta. y usted necesita los artilugios que he desarrollado. proporcionarán a los seres humanos muchas de las ventajas de resisten cia y fácil reparación de que disfrutan los robots. ya que dicho merc ado se limita a un solo individuo. Si así ocurre. No tendré dificultad para encontrar fiadores y dedicarme perso nalmente a este negocio. amenaza de montar empresas para hacemos la competen cia.eñar este artilugio sin el pleno conocimiento de mi funcionamiento interno? Magdescu estaba azorado.

sino a la tuya insistió Magdescu. ¿Y si tu cuerpo androide tiene un fallo de funcionamiento en la mesa de oper aciones? ¿Y si sufre un fallo terminal? ¿Intentas decir qué ocurrirá si muere? Así es. Se debe a que piensas que los trastornos tecnológicos revolucionarios que prov ocarán mis prótesis serán imposibles de asimilar por US Robots. ¿Y si la cámara de combustión.. existía en una suerte de paradigma extraño e inefable. en las instalaciones del norte de California c onstruyeron el prototipo de un conversor metabólico y lo sometieron a todo tipo de pruebas en estructuras robóticas y. Magdescu y Andrew habían desarrollado una extraña pero sóli da amistad.? Magdescu clamó al cielo: ¡Es segura. ¡No puedo creer que dudes de la cámara de combustión! Las pruebas no dan pie a ninguna duda. extraeremos tu célula nuclear. por si fuera poco. aunque comprendi ese que. Pero seré yo quien decida qué signif ica razonable. Tus vías positrónicas están unidas a vías neurales simul adas. ¿Y a qué. A lo largo de la pues ta en marcha del proyecto.. después de tantas décadas de reticencias absurda s y furtivas hacia robots cada vez más mentecatos y descerebrados. Sin embargo. lo conectarem os a tus circuitos positrónicos. Tu cerebro está unido al alojamiento androide de una manera más compleja.? Andrew. asimismo. Pensó con profunda satisfacción que Paul no lo habría hecho mejor. no puede ser descartada. Sí respondió . en androides recién fabricados qu e no estaban dotados de cerebro positrónico y que funcionaban con sistemas externo s de sustentación. Sólo pasó un tiempo razonable hasta que Andrew recibiera la noticia de que la corporación estaba dispuesta a negociar con él. ¡No. me apetece ver algún progreso en nuestro maldito campo? Andrew. en realidad. Andrew. i nstalaremos un equipo nuevo y revolucionario y. no y no! ¡Tajantemente no. era más humano que robot. Andrew pensaba que. Bajo la supervisión de Andrew. sabes que me he opuesto desde el primer momento. Más vale que se lo comunique. escúchame atentamente. 17 Magdescu debió de aclarar las cosas ante la junta de directores. Sé cómo prac ticaron la operación de traspaso. que en realidad no podría existir cómodamente en la más absoluta soledad. aunq ue no sabía a qué se debía. ya que les l legó la urgencia del mensaje. ni huma no ni maquinal.. ni siquiera remotamente! ¡Soy partidario de la exp erimentación por sí misma! ¿No crees que. ¿qué ocurrirá si tu cuerpo empieza a morir? En la otra mesa de operaciones habrá un cuerpo androide de apoyo.. Andrew dio las gracias a Magdescu por haberlo atendido y anunció que estaba e n condiciones de regresar a la pista. Creo que no compren des plenamente mis objeciones. El nervioso director de investigación parecía preocupado. estoy preocupado por ti.Puedo esperar un plazo razonable dijo Andrew . es segura! En este punto estamos todos de acuerdo.. ¿Y si tu cuerpo sufre algún trastorno durante la inte rvención? La posibilidad. Todos coincidieron en que los resultados eran impresionantes. Sabía que no deseaba ser un tipo sol itario. Andr ew comunicó que estaba dispuesto a que le instalaran el artilugio. Abriremos tu cuerpo. No me refiero a nuestra parte del trabajo. pues compartía las características de ambos seres. Por si lo has olvidado. Estoy seguro de que el trabajo se hará de manera competente. En el diseño de su cerebro no había nada que requiriese compañía. en muchos sentidos. estaba en condiciones de negociar un acuerdo de licencias que abarcara la fabricación y distribución de la gama de órganos protésicos d esarrollados por Andrew. por ínfima que sea. a continuación.. Andrew había reconocido que necesitaba un sentimiento de estrecha vinculación con los seres humanos. Por fin. de la que Andrew estaba muy agradecido. ¿Estás absolutamente seguro? preguntó Magdescu. En los años transcurridos desd e la muerte de Paul Charney. no eres un simple cerebro positrónico colocado en una estructura metálica . USRMM diseñaría y construiría la cámara de combustión y la instalaría en el cuerpo de Andrew haciéndose carg o de todos los gastos. .

Habían const ruido para él un maravilloso quirófano. sobresalía una plataforma que dividía la estancia casi por la mitad. Andrew se rió de su propia necedad. filtros. por supuesto. Pensó que tal vez era el único robot que había sido capaz de reaccionar ante la b elleza del mundo. en verdad. una tarde Andrew dio un prolongado y solitario p aseo por la playa.. en cuyo interior se lle varía a cabo la intervención. Magdescu no logró hacer que Andrew cambiara de opinión. a mí tampoco me gustaría perderme. Y si sufre daños por encima de ciertos límites. No valía ningún «de lo contrario». ¿Por eso tienes dudas acerca de la intervención? Eres único y no me gustaría perderte. Los robots eran. No podía seguir en su situación. Tenía una capacidad de respuesta estética que superaba con c reces la gama emocional de cuantos robots habían existido. comer. una pandilla aburrida y latosa. Era un espectacular recinto tetraédrico. Perdería el mundo y su be lleza pero. bajo los acantilados escarpados e irregulares. Pues sí. todos querían que fu eran así. Alvin Magdescu acudió a recibirlo a la pista de US Robots. excretar.¿Y si no logramos hacer el traspaso a tiempo? ¿Y si tu cerebro positrónico experim enta una descompensación irreversible mientras intentamos separarlo del millón de en laces que se colocaron en tiempos de Smythe-Robertson y trasladarlo al cuerpo de recambio? Andrew. si tú lo estás. Andrew realizó el viaje hasta el centro de investigación de US Robots. había dicho Magdescu. daría lo mismo que dejase de percibir la belleza del mundo. ¿acaso tendría importancia? Tan sólo dejaría de funcionar.. el inmenso arco del cielo. con muchos más adelantos que la sala en la que le habían practicado la transformación anterior. ¡Cuánta belleza! Andrew se dijo que el mundo era. Si se daña. quedará dañado definitiva mente. un sitio extraordinar iamente espléndido. estarás muerto. Andrew. una hoja frondosa que resplande cía impregnada del rocío matinal. el cielo. Totalmente. ¿Estás preparado? preguntó.. El mar. Una vez más. ¿Insistes en que prosigamos? Insisto. «Eres único». pero no creo que ocurra. Existían riesgos. Se suponía que así debían actuar. reci . conductos calefactores. Tengo plena confianza en la capacidad del personal de US Robots. Una hora después. Alvin. pero incapaz de las funciones biológicas más elemen tales de los seres humanos: respirar. ¿Sería lamentable? ¿Para quién? Si la intervención fracasaba. iluminado por una cruz de lámparas cro madas en la parte superior. pero debía correrlos porque. No es posible prestar apoyo a un cerebro. Bajo la plataforma que sustentaba la burbuja estaban l os aparatos de apoyo ambiental del quirófano: un enorme cubo de metal verde opaco que albergaba la rebuscada maraña de bombas. Ése era el significado de la muerte: el cese de finitivo de las funciones. Estaría muerto y. y se detuvo a contemplar el mar oscuro y turbulento. Estaría definitivam ente averiado. Antes de su viaje al Este. Sería lamentable no volver a verla. que inundaban el quirófano de luz brillante pero no en ceguecedora. do nde habían remodelado un edificio a fin de convenirlo en quirófano. Andrew partió hacia el Este. Tenía que correr esos riesgos. donde en la in fancia habían jugado Miss y Little Miss. de lo contrario. El ánimo de Magdescu era lúgubre. el fin del procesamiento de datos. todo. tú eres tu cerebro positrónico. digerir.. yo también. De una pared. la apreciaba al contemplarla y tamb ién había intentado crearla.. era verdad. a partir de ese instante. Cumplían sus tareas y eso era todo. los manchones blancos de las nubes por el oeste. a mitad de camino entre el suelo y el techo. sea positrónico o de otras características. La cuestión quedó zanjada. con apariencia humana. El sol comenzaba a ponerse y trazaba una dorada pincelada de luz en el agua . no se enteraría.. Para Andrew la belleza tenía significado. sobre la plataforma se encontraba una sorprendente burbuja aséptica transparente. Era evidente que no estaban dispuestos a correr el menor riesgo. en conjunto. el crepúsculo. Todo era hermoso.

Media hora después de terminada la intervención. De todas maneras. mi confianza en la capacidad de tu personal es inquebrantable.. Es impresionante y me proporciona una gran serenidad. infinida d de instrumentos de medición. ¿Todo? Todo. Yo diría que es un fastidio. Además. Al otro lado del quirófano había una pródiga variedad de máquinas complementa rias que ocupaban toda la pared: el autoclave. es decir. ¿Cómo te sientes? Bien. a medida que el nuevo sistema metabólico envi aba un aluvión de mensajes. Mejor dicho. El equipo quirúrgico siguió el protocolo que Andrew h abía contribuido a elaborar. ¿Qué te parece? preguntó Magdescu orgulloso. ¿verdad? No podrás dotarte de capacidad reproductora. Andrew. Y ahora que me han operado puedo comer. vale. puedes tomar algún sorbo de aceite de oliva. sólo implicará una limpieza ocasional de la cámara de combustión. ¿Cuáles? Por ejemplo. los alimentos sólidos contienen fragmentos incombustibles. A Andrew no le pasó desapercibida la ligera vacilación de Magdescu antes de pro nunciar la palabra individuo. Sí. normalmente los utilizan un par de vece s en la vida para reproducirse y el resto del tiempo. los seres humanos también utilizan los genitales sin estar interesados por la reproducción. una modificación relacionada con los alimentos sólidos. humedecedores y otros elementos d el equipo. Así es. Andrew estaba sentado. De momento es un fastidio señaló Andrew . pasaba revista a sus parámetros positrónicos y. Magdescu estaba en pie junto a la ventana y lo contemplaba. crear los nuevos nexos neurales y cumplió. No estoy diciendo que me propongo tener relaciones se xuales añadió Andrew . exploraba el flujo de datos modificado que inundaba su cerebro. lo encuentro muy halagüeño. Alvin.. ¿Genitales incluidos? No hay nada que lo impida. La intervención se celebró a la mañana siguiente y fue un éxito incuestionable. como si hubiera estado a punto de decir «hombre» y se hubiese frenado justo a tiempo. con el programa coreografiado a la perfección. m ateria indigerible que hay que descartar. Como ya sabes. Como te dije.. Magdescu se mesó la barba y arrugó el entrecejo. de un equivalente.. Eres un. instalar l a cámara de combustión. Me han dicho que el aceite de oliva tiene un sabor exquis ito.pientes con sustancias químicas estabilizadoras. Tendrás que dotarte de ano. Andrew. De hecho. no podrás. Si no me equivoco. Sí. Bebe lo que quieras. Lo sé. No me interpretes mal. ¿Otras cuestiones? se interesó Magdescu . quiero que estén presentes . la jirafa de la cámara de filmación y pantallas conecta das para permitir que los médicos situados fuera del quirófano controlasen cuanto ac ontecía. la consola de rayos láser. Pues eso es comer. ¿qué más piensas crear para ti mismo? Todo. No es imposible lograr que la cámara se som eta a una autolimpieza. Andrew esbozó una ligera sonrisa. De un equivalente. No fue necesario recurrir a ninguna de las complejas medidas de seguridad adoptadas por el personal de US Robots. sin el menor contra tiempo. abordó la tarea de extraer su celda nuclear. Ya se me han ocurrido algunas ideas sobre ésta y otras cue stiones.. es archisabido reconoció Magdescu. No creo que pudiera. un individuo muy importan te. pero no hay otra solución. sabes que no queremos perderte. Ya te dije que no habría ningún problema. Andrew esbozó una ligera sonrisa y no dijo nada.. Andrew. Vale. Andrew. Andrew. lo sé.

las manchas en la piel y los dolores de cabeza no tienen nada divertido. puede que un hombre. tu cuerp o está libre de enfermedades. ¿Un hombre. ¿Para qué correr riesgos? Tienes todo que perder y muy poco que ganar. Andrew. a medida que envejecieran quedarían expuestas a situaciones paralizantes y debilitadoras. en caso contrario. al menos en algunas zonas de la cara. Sé que eres rico. ¿te interesa tener vello facial. superior en todos los sentidos. protegidos por patentes. Andrew creó numer osas aplicaciones que abarcaron prácticamente todos los órganos corporales. Las patentes de Andrew eran irrecusables y el contrato le fue muy favorable.. Otra vez con la misma historia protestó Magdescu . para librarme del fastidio del afeitado. gozarás de la gratitud de todo el mundo.. Lue go querrás tener olor corporal y caries. Pero no te basta. Todo dis currió como había pronosticado Magdescu: el dinero. eres incapaz de verlo desde mi perspectiva. molesto y desagradable. Considero mi cuerpo como un lienzo en el que me prop ongo dibujar. Andrew. serás un auténtico potentado . la defecación. ¡Qué decepción! exclamó Magdescu . ¿Es es to lo que quieres? Andrew. Todo malestar o res .. Andrew. hay algo que sí com prendo: has desarrollado una línea de artilugios protésicos que suponen un inmenso a vance tecnológico. Los abogados de Feingold y Charney lo ayudaron a redactar y negociar el acu erdo mediante el cual los artilugios protésicos desarrollados por Andrew Martin La boratories. Cuando se dio cuenta de que Andrew no diría nada más. Puede que tener más dinero no signifique mucho para ti. Las actualizaciones frecuentes a las que Andrew se sometió durante las décadas siguientes no tuvieron ningún efecto nocivo a medida que aproximaron su cuerpo an droide a los sistemas operativos de los estándares humanos. Las objeciones de Alvin Magdescu no lo apartaron del camino trazado.. No necesita m ejoras. El director de investigación meneó la cabeza con desdén . No soy más que un humilde ser humano de carne y hueso para el que la transpiración. er mejor que un hombre. barba de tres días? ¿Prete ndes dedicar tu descomunal capacidad técnica al desafío de crear para ti la sombra d e una barba? Evidentemente no puedes comprenderme insistió Andrew.. Es un vello inútil. Andrew no terminó la frase. pero irá acompañado de fama: te lloverán honores. Prolongarán la expectativa de vida de los seres humanos y transfo rmarán la existencia de millones de personas que. antes de la intervención.. una suerte de elemento evolutivo que ha sobrevivido desde la fase primordial de la vida humana. la fama. Mi cerebro no ha sufrido. En estos momentos. Tu ambición es realmente insignificante. serían fabricados y comercializados por Unite d States Robots and Mechanical Men a través del pago de derechos. se sustenta a sí mismo. se trata de u na posición envidiable. Sin embargo.las características anatómicas. ¿Por qué no aceptas lo que ya tienes? ¿Para qué correr riesgos des aforados y exponerte a perderlo todo? ¿Por qué insistes en seguir jugando con tu cue rpo? Andrew no replicó. quieres dotarte de genitales. no había sido capaz de decir. ¿Ves mi barba? La llevo porque el cabello insist e en crecer en mi cara todos los días. por algún motivo quieres introducir en tu interior alime ntos totalmente inútiles y encontrar la manera de excretarlos. pese a que no puedes reproducirte y a que el sexo no te interesa. Magdescu lo miró atentamente mientras esperaba a que concretara sus aspiracio nes. has ido cuenta abajo desde que te decantaste por el organicismo.. completó la frase y en esta ocasión pronunció la palabra que el día anterior. es casi invuln erable y un ejemplo maravillosamente elegante de ingeniería biológica. se autorrepara. Pero nada garantiza que el nuevo conjunto de actualizaciones que empiezas a esbozar no suponga graves riesgos en cuanto emprendamos las intervenc iones. Alvin. Pero los riesgos personales a los que Magdescu había aludido no se materializ aron. En mi opinión. Andrew? Sí. pero en cuanto tus prótesis estén en el mercado. no te entiendo. Es verdad. los honores. Una ve z desarrollados los principios básicos de sus artilugios protésicos. Puedo elegir entre tomarme la molestia de afeitarme todos los día s para ajustarme a los modos convencionales de aseo social o dejarlo crecer.. Supongo que tienes razón.

no lo analizas racionalmente dijo Andrew . el corazón protésico y e páncreas protésico. Mi querido amigo. porque se trataba de una tranquila zona residencial y el centro de i nvestigación que Andrew pretendía montar tenía las dimensiones del campus de una pequeña Universidad. Sin embargo. al menos. con el uso de células fotópticas. Andrew conservó la vieja cabaña como recuerdo de su primera época de exi stencia independiente. recibieron cursos de instrucción en las instalaciones p rotésicas de US Robots con el propósito de que aprendieran los complejos protocolos de instalación. casi imposibles de distinguir de las humanas. La demanda de los artilugios protésicos de Andrew fue arrolladora. el abogado de Andrew se limitó a decir: «And rew Martin ha dado al mundo el riñón protésico. a la instalación de un . Como era previsible. después de haber accedido a la condición de robot libre. Se dio cuenta de que Andrew siempr e se salía con la suya y de que no tenía sentido plantear objeciones a sus proyectos para la instalación de nuevas actualizaciones protésicas. Otros fueron trascendentales: el nuevo sistema visual que. ¿Quién de nosotros se atreve a rechazar una petición tan moderada cuan do quien la plantea es un gran benefactor de la humanidad?» Después del debate. el pago de derechos fue elevado y al cabo de unos años se volvió exorbitan te. Andrew regresaba al resplandeciente quirófano de US Robots a fin de someterse a actualizaciones protésicas adicionales. Al poco tiempo Magdescu dejó de protestar. Desde el p rincipio. No nos eches la culpa si de ésta sales definitivamente ciego le advirtió Magdescu agriamente cuando Andrew fue a verlo para someterse al trasplante ocular. a continuación. Andrew tenía razón. En su opinión. Aunque vivía en la mansión de Sir. t uvieron que tratarlo con respeto. se c oncedió el cambio de calificación de los terrenos. Cada dos años. había ojos artificiales de muchos tipos y las células f otópticas que constituían una de las características del cuerpo original de Andrew fue ron remplazadas por los nuevos ojos sintético-orgánicos perfeccionados por Andrew Ma rtin Laboratories. durante más de una generación. el pulmón protésico. A Andrew no le importaba que cientos de miles de seres humano s envejecidos hubieran estado satisfechos. duplicaba el globo ocular humano en todos los aspectos. aunque de desarrollo sintético. Es posible que en la oposición también persistieran algunos recelos ha cia los robots. Además. Ya lo sé masculló Magdescu y se encogió de hombros. Un poco más abajo hizo construir las impresionantes instalaciones de investig ación de Andrew Martin Laboratories. No hay riesgo de que sufra la pérdida total de la visión. Andrew y la corporación eran s ocios. Magdescu empezaba a envejecer y había perdido buena parte del ardor y el entusiasmo que lo habían carac terizado cuando se conocieron.entimiento que US Robots hubiese sentido a lo largo de tantos años por la mera exi stencia de Andrew fueron olvidados o. Se había sometido a varias operaciones protésicas de fondo: primero a un reemplazo renal doble y. US Robots creó una división especial para producir los artilugios de Andrew y a brió fábricas en varios continentes y en órbita baja. Les gustase o no. Ya nadie estaba obligado a ser permane ntemente ciego. Cuando la solicitud fue estudiada. como la nueva uña de los dedos. a lo largo de ocho a diez kilómetros. y los edificios del centro de inv estigación de Andrew Martin Laboratories empezaron a construirse en medio de los c ipreses y los pinos que hacía tantísimo tiempo habían constituido la finca arbolada de Gerald Martin. Al fin y al cabo. Lo peor que puede ocurrirme es que me vea obligado a volver a las células fotópticas. daba al Pacífico. Andrew era propietario de toda la finca Martín-Charney y de buena parte de la s tierras circundantes: un maravilloso tramo de terreno en lo alto de los acanti lados que. Apelaron a los expertos en comer cialización de la casa matriz para que desarrollasen planes de distribución de los n uevos productos en la Tierra y en los asentamientos espaciales. Los cirujanos. descartados. Lo único que pide a cambio es el derecho a continuar pacíficamente sus investigaciones en la misma propiedad en la que ha vivido y trabajado durant e más de cien años. Algunos cambios fueron fra ncamente banales. Hubo algunos problemas con las autoridades de urbanismo. Siempre había qu erido tener ojos auténticos y por fin los tenía. t anto humanos como robóticos. parecían artificiales e inhumanas.

era disparatado pretender evi tar los efectos de la edad. nunca sufrió la menor disminución de su energía física. Lo cierto es que la mayoría de esas celebraciones habían terminad o por aburrirlo. siempre había estado a salvo de estos malestare s si bien. Andrew llegó a la conclusión d e que. etcétera. Sabía que los seres humanos siempre habían hecho cuanto estaba en su poder por disimular las consecuencias que el tiempo ejercía en su aspecto. Andrew contemplaba sus actualizaci ones desde otro prisma. Próximo su ciento cincuenta aniversario. no estuvo dispuesto a reconocer. etcétera. Las Universidades compitieron por otorgarle doctorados. la gente de US Robots corrió el rumor de que quería celebrarlo con una gran cena en su honor y. An drew dio instrucciones a su secretario para que rechazara la invitación: «Diles que estoy profundamente conmovido. etcétera. aunque tampoco tenía sentido humanizarse más que los human os. arrastrado por la despiadada corriente del tiempo. diez o veinte años más tarde. El primer doctorado honorario de una Universidad importante le produjo un e scalofrío de reivindicación. sin tener que realizar largos viajes para oír discursos que lo ensalzaban. durante mucho tiempo. cada vez más humano. le pareció inútil y absurdo someter su cuerpo. aunqu e todos la llamaban «protesiología». La vanidad no tuvo nada que ver con la decisión de Andrew. hacía cinco gener aciones estaba dedicada a la infinidad de diplomas. representaban un esfuerzo constante por de jar atrás sus orígenes robóticos y aproximarse a la forma física del ser humano. les es toy muy agradecido. Sin embargo.hígado nuevo. Por eso mantuvo un aspecto siempre juvenil. puesto que estaba libre del envejecimiento. gracias a un minucioso pr ograma de mantenimiento. al menos de momento. hubo en su configuración cierto grado de impacienci a muy poco robótico que. etcétera. sino que lo habían dist inguido con todos los honores que Alvin Magdescu había previsto. supuso que la nueva irritabilidad era un efecto secundario de las actualiza ciones. etcétera. en todo caso. etcétera. e tcétera». Por lo que recordaba. moriría. hasta el extremo de pensar en la posibilidad de incorporar unas a rrugas cosméticas por ejemplo. Las sociedades cu lturales se habían apresurado a ofrecerle títulos y galardones. libros testimoniales y otros objetos. ligeras patas de gallo y encanecerse el cabello. Hacía mucho tiempo que Andrew había de mostrado lo que se proponía acerca de su inteligencia y creatividad. Toda una estancia de su casa la de arriba. que comprendo la magnitud de su propuesta. Pero no le resultaba molesto. decidió que era una preocupación ridícula. . Magdescu pronto alcanzaría la edad de jubilarse. medallas. Había dejado de asistir a este tipo de cere monias. Otro amig o dejaría de existir. Ya no n egaba que ésta era su meta. la misma que antaño había sido su taller de ebanistería. Lo nombraron presidente honorario vitalicio. Andrew sabía que el aburrimiento y la irritación eran características harto human as y tuvo la impresión de que había empezado a experimentarlas en los últimos veinte o treinta años. sino la lógica. El deseo de premiar la contribución de Andrew fue tan universal que tuvo que contratar a un asistente que se ocupara de responder a las invitaciones a banque tes o a la concesión de premios y títulos. Para entonces. excusándose cortésmente y explicando que el programa constante de investigac ión le impedía viajar. lo de rigor. pergaminos honorífico s. Au n así. por lo que lo único que quería era seguir trabajando en paz. Al final. Estaba empachado de honores. No obst ante. los honores dejaron de tener significado. Hasta entonces ningún robot había recibido semejantes honor es. con tono de fastidio. sin duda. Pero cuando alcanzó la centena. Andrew no daba señales de envejecer. Durante una temporada el t ema le inquietó. Añade que en este mome nto estoy ocupado con un proyecto muy complicado. Además. Andrew no sólo era desaforadamente rico. que daban fe de su categoría mundial como uno de los más grandes benefactores de la humanidad. Naturalmente. de todos modos. sobre todo la consag rada a la nueva ciencia creada por él. los años pasaban deprisa. a la s señales externas del envejecimiento. desde el principio. Decía n más de quien los daba que de quien los recibía. y Andrew se acercaba a los ciento cincuenta años de su construcción. a la que había bautizado como «robobiología». se dijo Andrew. que prefiero q ue no armen mucha algarabía con esto del aniversario y que. Después.

¿eh? Mientes igual que nosotros. Quería que fuera el modo de demostrarte mi afecto. Es necesario que. ¿Qué es lo que no puedo hacer? Escupir a la cara de la gente de USRMM la cena en tu honor. Pues aguanta un poco más. Andrew. sólo es un pequeño placer. Tienes muy buen aspecto. tendrás que asistir. como e ra de prever. pero esta vez no sirvió de nada. murmuró Andrew avergonzado. lo cual me coloca en una posición insostenible. En ese caso. el orador principal. no me interesa. ya he tenido bastante durante las dos últimas décadas.. Pero en sus ojos aún se percibía el brillo de su malicia consuetudinaria. le resultaron pesados y repetitivos. presta atención. Alvin Magdescu lo llamó y le dijo: Andrew. Smythe y Smythe-Robertson. Aunque los estilos variaban. pero se trataba de una verdad dolorosa para Andrew y. de que era casi milagroso que una mera construcción metálica hubiese si do capaz de convertir sus pensamientos en obras tan extraordinarias. maldito montón de chatarra ambulante. Andrew. Magdescu guardó silencio y su rostro de barba cana arrasado por el paso del t iempo miró sombríamente a Andrew desde la pantalla. Los oradores se sucedieron. si insistes en que sea tan exacto. Andrew quedó azorado por lo encogido. no sabes cuánto me alegro. no . No hay ley que impida a un robot mentir a un ser humano declaró Andrew . a ti no se te puede molestar. el contenido era el mismo. Así fue como accedió a asistir a la cena en su honor. y también de demostrar te mi agradecimiento por los diversos y variados artilugios protésicos que me han convertido en otro montón de chatarra y que me han permitido seguir vivo tantos años . Tal vez fue ra cierto. El revoloteador de lujo a lquilado por US Robots fue a buscarlo y lo trasladó a la sede de la empresa. así como numeros os dignatarios y celebridades de todo el mundo. Alvin. Querrás decir que tengo buen aspecto para un hombre de mi edad. Yo iba a ser el maestro de ceremonias. Hasta el último momento tuve mis dudas. De todos modos. todos ataviados con la vestimenta anticuada e incómoda que todavía era consid erada como la ropa de etiqueta para las grandes ocasiones. pero no puede s tomarte la noche libre para aceptar el reconocimiento de esta realidad. No querrás ofenderme. Has decidido presentarte dijo Magdescu . supongo que debería decir que tienes muy buen aspecto para un hombre de tu edad. cinco o seis premios Nobel y. al parecer. gracias. creo que tienes buen aspecto. Asistieron seis miembros de la Legislatura region al. e incluso aquellos que lograron intr oducir en sus parlamentos algún toque de ingenio y humor.Por lo general bastaba con una carta para librarse de los compromisos. Pero no. que se celebró en el grandioso salón de reuniones. frágil y cansado que estaba Ma gdescu. A la cena. uno de los jueces del Tribunal Mundial. Andrew? ¿Ofenderte a ti? ¿A qué te refieres? ¿Acaso te incumbe? Magdescu tenía noventa y cuatro años y se había retirado hacía seis. Andrew. Fue una gala inolvidable. No habría podido. no puedes hacer esto. No. Eres la mejor creación que US Robots and Mechanical Men ha dado al mundo. de vez en cuand o. Sabes que habría sido incapaz de quedarme en casa repuso Andrew . Los discursos posteriores a la cena fueron las habituales declaraciones gra ndilocuentes y pomposas: expresiones de admiración y asombro ante los numerosos lo gros de Andrew. Andrew lo h abía oído infinidad de veces. ¡Andrew. Cada vez eres más humano. con qué facilida d escapó de tus labios ese halago! Ni siquiera titubeaste. Ya lo sé. una sucesión de Robertson. En el subtexto implícito en cada discurso se ocultaba un elemento que no dejó d e perturbarlo: la condescendiente insinuación de que había hecho maravillas pese a s er un robot. ni par a dar un pequeño placer a un viejo amigo.. Alvin. Alvin. Tú también.. Pues sí. asistieron trescientos invi tados. salgas de tu laboratorio. Magdescu sonrió pesaroso. Fui yo quien lo propuso declaró Magdescu con amargura . ¿verdad.. A no ser que dicha falsedad haga daño. te rodees de un grupo de seres humanos y permitas q ue te aburran hasta la saciedad mientras te dicen que eres extraordinario. encorvado.

tan sólo. y mucho menos espaciales . que se había convertido en un sitio más terrenal que la Tierra misma en to dos los sentidos. cuando se puso en pie. Cuando Alvin Magdescu se volvió hacia él con los ojos empañados por la emoción. ante mí. Nadie se daba por satisfecho con los noventa años tradicionales de vida y era habitual remplazar los órganos en cuanto dejaban de funcionar. que estaba sentado a su lado. Todos sabemos lo que Andrew Martin ha hecho por la humanidad. En un par de ocasiones se dio a entender que. Aunque en algunos sentidos tuvo ventajas para los humanos que vivían bajo el influjo gravitatorio reducido. Casi todas las novedades interesantes sucedían en los asentamientos estelares. el rostro arrebolado y la copa en alto. el robot sesquicentenario! Andrew no había logrado desarrollar el gusto por el champán. Andrew estaba obligado a ir. Magdescu estaba pálido y cansado. como el resto de los seres humanos. de no ser por Andrew Martin. no estaba nada contento. según los términos del acuerdo de explotación de las patentes. fluidos digestivos o cualquier otra sustancia fun damental para la vida en la gravedad terrestre. sobre todo en la Luna. Andrew también elevó la suya y bebió el generoso trago de champán que contenía. hormonas. sólo pudo esbozar una sonrisilla para cubrir las apariencias. ni siquiera había ll egado a comprender sus méritos. habría muerto hace qu ince o veinte años. En realidad. La velada había sido muy larga y. necesitaban prótesis. amigos. pero éste reaccionó ante la . Alzad vuestras copas c onmigo y bebed un sorbo de buen vino en honor del extraordinario individuo que h a introducido cambios tan trascendentales en la medicina y que hoy alcanza una e dad imponente y significativa: los ciento cincuenta años. También surgieron pr oblemas de resistencia a la tracción. La división de comercialización de US Robots en la Luna insistió reiteradament e para que les hiciera una visita. lo vio hacer un esfuerzo hercúle o por reponerse. »Por consiguiente. de durabilidad y de complicaciones inesperad as en la realimentación. Los ciudadanos de la Luna. iluminadas. Nu nca había experimentado la necesidad de emprender viajes.. salvo en el influjo gravitatorio. Amigos. alzar la cabeza. Magdescu fue el último en tomar la palabra. Los artilugios diseñados para enviar un flujo regular y uniforme de sangre.tenía escapatoria. Hacía años que los protesiólogos lunares suplicaban a Andrew que visitara Selene y analizase sobre el terreno los problemas de adaptación que se veían obligados a af rontar. pero gracias a las actualizaciones de la cámara de c ombustión poseía la capacidad fisiológica de consumirlo. Aunque Magdescu había tenido buenas intenciones. quiero proponer un brindis. Sólo bebía si el marco social lo exigía. Y hasta esa leve sonrisa le costó un e sfuerzo. esta noche no estaría a quí. Las ciudades subterráneas. en el momento culminante. Muchos tenemos u na experiencia directa de su trabajo porque sé que. pues yo desempeñé un modesto papel en el desar rollo de los artilugios que hoy son tan imprescindibles para nuestra vida. densamente pobladas y en rápida expansión. la baja gravedad lunar planteó un sinfín de problemas a los cirujanos protésicos. Pese a que hacía mucho tiempo que había d iseñado los tendones de su rostro para poder manifestar diversas emociones. ¡Amigos. hay muchos que tenéis ins talados los artilugios protésicos de Andrew. lo mismo que muchos de vosotros. no funcionaban con la misma efic acia en medio de un influjo gravitatorio seis veces inferior. se habían convertido en urbes opul entas. Andrew. que he tenido el enorme privilegio de trabajar con Andrew Martin en lo s primeros tiempos de la protesiología. brindemos por A ndrew Martin. había pa sado la velada solemnemente pasivo y. no os haré perder tiempo repitiendo todo lo que esta noche se ha dicho .. pero la Tierra había dejado de ser el centro de la civilización humana. En co ncreto. Me cuento entre vosotros. cuadrar los hombros y llenar los pulmones sus p ulmones protésicos de Andrew Martin Laboratories con una profunda bocanada de aire. que en el siglo XXI no eran más que toscos refugios. Así es. Deseo decir . de no ser por Andrew y por su extraordinaria labor. sus palabras afligieron a Andrew: ¡no quería ser el robot sesquicentenario! 18 Fue la protesiología la que finalmente llevó a Andrew a abandonar la Tierra. quiero reconocer que.

Andrew tenía suficiente experiencia con los humanos de esa calaña para saber qu e perdería el tiempo si planteaba objeciones. El dolor estaba descartado y al aceptarlos se libraba de las pesadas e interminables discusiones burocráticas que. Era evidente que en Selene lo necesitaban. en sus viajes. En cuanto la nave estuviese en pleno vuelo. Se sorprendieron de ver que llevaba muy poco equipaje un bolso pequeño en el q ue guardaba un par de mudas de ropa y unos pocos holocubos para leer durante el trayecto . Andrew se negó u na y otra vez hasta que. se dijo Andrew. no solían ser portadores de virus u otras plagas. Aunque lo que decía era cierto.. es decir. Una hora más tarde se transmitió a la Luna el mensaje de que aceptaba la última invitación. sobre todo porque pasaría en la Luna de tres meses a un año. «Compréndalo. Pero ese hombre era. Siguió recibiendo llamadas de auxilio de los médicos de la Luna. Un auxiliar de vuelo se acercó a Andrew para comprobar que estaba correctamen te instalado en su hamaca de gravedad y le entregó un folleto era el cuarto ejempla r que le daban en los dos últimos días . ante todo. no podía olvidar que estaba en e l mundo a fin de servir a la humanidad y que nada indicaba que su ámbito de servic io se limitaba a la Tierra. en el que se explicaba lo que probablemente e xperimentaría durante el viaje. desde la T ierra. Decía que en los primeros momentos de aceleración. Aunque nadie le había ordenado que fuese ya nadie se habría atrevido a darle una orden .sugerencia con una negativa tan tajante que la corporación no lo planteó por tercer a vez. El folleto pretendía ser tranquilizador. Por eso se dejó someter pacientemente a la ridícula serie de procedimientos. «Así sea». su negativa provocaría. les llegara algo que sus sistemas no están en condiciones de asimilar». Antes de subir a la nave tuvo que someterse a un complicado proceso de desc omposición. hasta entonces. en la actualidad. los trenes de alta velocidad qu e se desplazaban por vías inerciales permitían viajes de largo recorrido veloces y s encillos. Andrew se enco gió de hombros y dijo que. Además.. El viaje lunar. Era la primera vez que viajaba en Metro. Andrew dedujo que era innecesario explicar que su cuerpo de androide no era víctima de infecciones provocadas por microorganismos. al tiempo que la mayor parte de la superficie había recobrado su estado natural. mientras Andrew leía la interminable lista de procesos a que se sometía a todos los pasajeros. sin duda. pues así figuraba en sus papeles de embarq ue. le explicó el funcionario del puerto espacial a modo de disculpa. probablemente se produciría una ligera tensión. se preguntó por qué no ir. Sin duda el funcionario de l puerto espacial sabía que era un robot. incluso los androides. Andrew tuvo la impresión de que llegó al puerto espacial de Nevada casi ant es de que el tren abandonase la terminal de San Francisco. la gente que vive e n la Luna tiene reglas muy estrictas». An drew jamás había hecho un viaje muy largo. a una fumigación y esterilización. la verdad es que. En cada fase de los trámites de embarque lo trataron como a una rara porcelan a delicada y frágil. Un frío y lluvioso día de otoño Andrew se trasladó en revoloteador a San Francisco y allí tomó el Metro que lo condujo al gran puerto espacial del distrito de Nevada. Personal de alto rango de US Robots se apiñó alrededor de él y lo a yudó gustosamente a registrarse y a obtener la autorización de vuelo. En los últimos cincuenta años los todo terr eno subterráneos de propulsión nuclear habían abierto una red de túneles que atravesaban el subsuelo del continente y. que incluían el número de serie. por qué le parecía tan im portante permanecer en la Tierra. subió a bordo. Por fin. estuviera o no cada persona en condic iones de quedar contaminada. experimentó una suerte de perversa satisfacción cuando l o trataron como al resto de los mortales. que ningún pasajero tendría d ificultades para controlar. Por fin se zambulliría en el espacio. se activ arían los mecanismos de control de gravedad a fin de compensar el influjo gravitat . nunca sentía la necesidad de acarrear un m ontón de cosas. No hacía falta ser muy listo para saber que los r obots. un burócrata y su tarea consistía en comprobar que cuantos subían a la nave con destino a la Luna se sometían de manera completa y correcta a los procesos de descontaminación. de pronto. «Allá arriba viven totalmente aislados de los microb ios terrestres y creen que sufrirían un elevado riesgo de epidemias si.

Andrew pensó que tal vez ella se sob recogiera. Por otra parte la Luna. Tampoco encontró ca rencia de vida en el rostro albo de la Luna. Su cuerpo había sido diseñado para soportar u na fuerza de gravedad superior a la de la Tierra. sus grietas y sus manchas te sob recogen. trazó un arco perfecto en la oscura vaci edad del espacio y siguió su curso rutinario hacia la Luna. Y así sucesivamente. Vista desde el espacio. La belleza lunar. un largo poema cuya creación había requerido miles de millones de años y que merecía ser admirado por su inmensidad. la gravedad simulada a bordo de la nave se reduci ría constante pero imperceptiblemente. Cuando llegaran a destino. sino porque a los diseñadores que empezaron de cero les resultó relativamente sencillo in corporar todo tipo de elementos que superaban la forma humana natural. para Andrew el viaje se convirtió. Previó que no tendría ningún problema de adaptación al viaje espacial y no sufrió el menor contratiempo. «La contemplas desde la Tierra c ualquier noche y piensas que es hermosa. sobre todo. Los perfiles de los continentes estaban sorprendentemente indefinidos. los pasajeros es tarían aclimatados al influjo muy inferior que experimentarían durante su estancia e n los asentamientos lunares. Sonrió porque fue la prime ra vez. en realidad. Andrew se preguntó qué podía saber él de la belleza o de lo sagrado. incluidos los detalles de lo que había que hacer a la hora de comer. Andrew esperaba verlos c on nitidez pero. se hacía cada vez más grande. pero él no. con su cara cubierta de cic atrices. Durante el trayecto. Se dijo que no . simplicidad e inmutabilidad estática y ca rente de oxígeno del satélite. de otras características. Pero después sa les al espacio. ¡Francamente. sino pureza. era algo monótono hasta para los v iajeros primerizos y la mayoría de las personas así lo preferían. maravillosamente romántica. Hacía tiempo que el viaj e espacial había perdido emoción. Le resultó extraño y fantástico ver en conjunto la faz del mundo. ya que la nave salió deprisa al espacio sideral y l a Tierra se convirtió en una bola azul giratoria que se reducía constantemente contr a el fondo negro salpicado de estrellas. exc lamó una mujer que realizaba su primer viaje lunar. una fantástica y fría majestuosidad cercana a lo sagrado. no porque lo solicitara. A Andrew no le importaba de qué manera y a qué hora comía en la nave o qué incluía el menú. «¡Qué fea es!».orio cero al que la nave estaría sometida. la Tierra le pareció de una belleza excepcional: un p erfecto disco azul salpicado por las masas blancas de las nubes. tam bién emocionó a Andrew. Le asombró la crudeza. en la actualidad. en una larga espera. Produjo escalofríos en su columna vertebral de cerámica. Se dijo que podría aplicar taraceas de maderas oscuras y claras para marcar el contr aste entre el mar y los dibujos que trazaban las nubes. era el maravilloso arremolinamiento de las nubes contra el fondo azul de los mares lo que dotaba de tanta belleza a la Tierra. la ves de cerca y sus hoyuelos. que se le ocurrió la idea de tallar algo en madera. En consecuencia. una bella austeridad. Andrew sintió el deseo irresistible de tallar una placa que representase part e de lo que veía mientras observaba al pequeño planeta sobre un fondo gigantesco. El único aspecto que Andrew encontró emocionante fue la panorámica desde la venta nilla de la nave. La nave abandonó sin brusquedad la plataforma de lanzamient o. desde esa posición privilegia da. los programas de ejercicio y otras cosas pare cidas: torrentes de información afable y tranquilizadora. Para Andrew las huellas de la faz de Selene eran una inscripción fascinante: el prolongado archivo del tiempo. hizo que la sangre recorriera a mayor velocidad sus arterias de dacrón y provocó un ligero co squilleo en las células epidérmicas de la yema de sus dedos. Con frecuencia. apenas se divisaban y. de un blanco brillante. dejó rápidamente atrás la atmósfera terrestre. en cuyo caso serían bien recibidos en el salón de gravedad cero del comportamient o de popa . Andrew se tomó las cosas con calma. Tampoco l e importaba el plan de ejercicios. con el propósito de que los pasajeros no se viesen expuestos a la sensación de caída libre a menos que quisieran experimentarl a. le falta vida!» Mientras escuchaba desvariar a la mujer. después de muchos años. pero su cuerpo no necesitaba un programa regular de ejercicios para ma ntener el tono. No todos los compañeros de viaje de Andrew estuvieron de acuerdo. Andrew había experimentado un p lacer innegable al dar un rápido paseo por la playa o por la arboleda que rodeaba su finca.

me sorprende muchísimo. A cualquiera le habría resultado impensable. pero nadie había llegado más lejos en lo que a la f ormalidad concierne. a la espera de llegar a la Luna. Bueno.. ¿hay algún problema? preguntó el empleado de US Robots mientras Andrew parpade aba azorado. En realidad. ¿Y a pesar de todo me tratan de «doctor Martin» y de «señor»? Desde luego... simplemente. ¿Le resulta ofensivo. En r ealidad. Reparó en ellos porque lo saludaban con la mano. también habría sido sor prendente que el empleado de US Robots lo hubiese recibido. señor. Sir se había regodeado especialmente en llama rlo «Andrew Martín» un miembro más de la familia en lugar de «Andrew» y la costumbre había o hondo. somo s bastante más informales que la gente de la Tierra. ¿Doctor Martin? ¿Había dicho doctor Martin? Los únicos doctorados que Andrew había conquistado eran honoríficos y jamás habría te nido la audacia de llamarse a sí mismo «doctor Martín». Andrew supo que habían ido a r ecibirlo porque la mujer llevaba un gran cartel en el que se leía: «¡ANDREW MARTIN.. esbozara una cálida sonrisa y dijera: Doctor Martin.. nunca me ha ocurrido. Aunque la mayoría de las personas ponían a lo s robots apodos basados en sus códigos de serie en lugar de llamarlos por éstos.era más que un robot. tendrá que metérselo en la cabeza. Lo cierto es que me sorprende. tan sólo se debe a que.. solía n dirigirse a él como «Andrew Martin». recibió una de las sorpresas más grandes de su vida. No.. por su obra. Doctor Martin. Con suma frecuencia. y cuando se le escapó la última pala ra hubiera preferido tragársela. Esto no es la Tierra puntualizó el mayor de los hombres . llamándol o «señor Martin». No estoy acostumbrado a este tratamiento. Dio la espalda a la ventanilla de observación y pasó casi todo el viaje tranqui lamente instalado en la hamaca de gravedad. incluso cuando era el invitado de hono r de un congreso científico. pero ustedes me reciben co n un tratamiento honorífico formal y altisonante. Pero que lo llamaran «doctor Martin» e incluso «señor Martin». usted es el mismísimo Andrew Martin! Sí.. señor? preguntó la mujer. En la Tierra. sus logros extraordinarios. Se miraron inquietos y estaban muy agitados . ¡Al fin y al cabo. Sí.. que toda percepción estética o espiritual que creyese tener era n meros accidentes de sus circuitos positrónicos. era raro que un robot tuviese apellido. señor? El que lo llamaran «señor» tampoco facilitaba las cosas. ah. ni siquiera él.. ¿Cómo dice. Fue como una descarga eléc trica repetida.. En la Tierra. Esta sociedad es muy di stinta. En situaciones formales cuando de claraba ante un tribunal o cuando le concedían una distinción o un título honorífico . lo miraban con el ceño fruncido y lo rodeaban. hechos inintencionados que debían considerarse defectos de fabricación más que una característica meritoria y específica d e su construcción. Señor. ¿qué ocurre? Todos estaban preocupados. En la Tierra no tienen por costumbre dirigirse a los robots llamándolos «doctor» o «señor». salvo que. Andrew comprobó que habían ido a recibirlo tres funcionarios dos hombres y una mujer de la sucursal lunar de US Robots and Mechanical Men. pensaba en ello.. señor. extendiera la mano. Señor. ninguno. Cuando desembarcó en el puerto espacial de Luna City. BI ENVENIDO A LUNA CITY!» Lo inesperado fue que el más joven de los hombres se acercara . Cuando acabó con las enloquecedoras operaciones buro cráticas de la llegada y por fin le permitieron abandonar la nave y acercarse al c omité de recepción.... Aquí somos más liberales. ¿Están enterados de que soy un robot? preguntó Andrew. ... claro que sí... me dan un título que jamás he obteni do y que no puedo permitir que utilicen y. ilustres desconocidos lo llamaban directamente «Andrew» y nadie. ¿Informales? ¿Por eso llaman «doctor» a un robot? Me imagino que las personas inform ales llaman a los desconocidos por su nombre de pila. ni una sola vez en sus ciento cincuenta y pico años de vida lo habían llamado de otra forma que no fuese «Andrew». soy el robot Andrew Martin. estamos realmente entusiasmados con su visita. No es más que una expresión de respeto..

es decir. la verdad es que casi siempre nos llamamos por nuestros nombres de pila. si lo plantea con tanta insistencia dijo Carlos y le ofreció la mano po r segunda vez. como la mayoría de los habitantes de la Tierra. había d icho a Sandra. Por mucho que lo intentó. pero de todos modos. Sí. ¡Qué extraño era que los humanos se dirigiesen a él con tanto respet o! En realidad. ¿de acuerdo? Los tres sonrieron a más no poder.. Por mucho que usted sea. titubeó y calló.. Observó que la cultura lunar era recia.. Sin embargo. yo soy Andrew. En cuanto a los robots lunares. para nosotros es muy difícil acercamos a usted y llamarlo «Andrew» inter vino el mentado Carlos . éste es David y él es Carlos. propongo que seamos iguales. De donde vengo a los robots no los llaman con títulos. Pese a que les había dicho que estaba m uy acostumbrado a considerarse robot y a que lo llamasen como tal. se parece muy poco a un robot apostilló David . y ellos habían aceptado. Deduzco que aquí se suele hacer lo mismo. Parecía que todo volvía a complicarse.. no parecieron reconocer ni una sola señal de sus orígenes robóticos. Sabemos que lo es.. Me parece que lo he entendido dijo la mujer .. en consecuencia. en virtud de su cuerpo de androide y de sus antecedentes científicos. en lugar de «Andrew». Compréndalo. Siempre lo trataron con la generosidad robótica que se conside raba merecían los seres humanos. considero una elemental cuestión de respet o que en los casos en que. pero durante más de ciento cincuenta años lo he sido y no me sorprende pensar que lo soy. Para ellos fue siempre el «doctor Martin». evidentemente. Esas personas eran incapaces de recordar en todo momento que era un robot. ¿Un robot? Andrew acabó la frase por él. era un tributo a la excelencia de sus actualizaciones a ndroides y la altísima calidad de su cerebro positrónico. que se dirigieran a él como «señor» o «doctor». señor. el fundador de la pro tesiología. y espero que no se moles te. Yo soy Sandra. Si tanto respeto tienen por mis grandes logros que no pueden llamarme por m i nombre. Carlos y David. Andrew. un robot repitió Carlos confundido y no hizo frente a la mirada de Andrew. Pero usted e s un caso aparte. Estamos en un mu ndo fronterizo y. tendré que apelar a la informalidad de la que hablaron. Desde hacía muchos años abriga ba la intención de transformarse para pasar de una identidad puramente robótica a la zona gris de otra identidad próxima a la humana y. se sentía muy incómodo. no estaba tot almente seguro de que fuese verdad. Por favor. nunca consiguió acostu mbrarse. A partir de entonces todo marchó sobre ruedas. desde lu ego.Los tres habitantes de la Luna ya no estaban tan preocupados. Además. la línea de demarcación entre seres humanos y robots aún era definid a pero. un robot era lo que era por mucho que en ocasiones le gustase fingir lo contrario y le resultaba ligeramente fraudulento que los seres humanos lo tra tasen como a un humano más. Dijeran lo que dijesen. acompañado d e reverencias y gran sumisión. David se ruborizó y también desvió la mirada. puede que no parezca un robot. Señor. La sociedad abierta y tole rante de la Luna permitió que las personas con las que trabajaba olvidasen durante prolongados períodos que era un robot. Andrew tenía sentimientos ambivalentes. estaban condenad os a meter la pata una y otra vez. . Sin duda.. Andrew sabía que lo había pedido explícitamente. usted es el eminente Andrew Martin... Andr ew ocupaba un lugar ambiguo en medio de esa frontera. improvi sada y con muchas menos restricciones y pautas sociales arraigadas que la de la Tierra. Andrew acabó por acostumbrarse. Carlos y David en el puerto espacial.. Sin embargo. pero no pudo dejar de se ntirse algo molesto. Por muy inf ormales que seamos entre nosotros. Si sois Sandra.. Habitualmente también llamamos a nuestros ro bots por sus nombres. salvo en mi c aso. señor. otros «doctor Martin» y un tercer grupo se movía azarosamente entre un tratamiento y otro.. Algunos empleados de US Robots lo llamaban «Andrew». Verá. Andrew los compadeció. lo había consegui do. «Propongo que seamos iguales». el gran genio creador que tanto ha hecho por la humanidad. Por otro lado.

como un ser humano dirigiéndose a otro. en el caso de que semejante decadencia se abatiera sobre el mundo. La civilización de la Tierra estaba madura y asentada. ya no necesitaba el progreso. La forma de su cuerpo era casi hum ana. La Luna era un sitio emocionante e intelectualmente alentador. donde todo era borrón y cuenta nueva. en las lindes de la civilización. No tenía ciudadanía. La existencia en las ciudades lunares sumergidas era frenética. ni siquiera los más humildes. podía mirar a los seres humanos a los ojos y hablarle s fríamente. Ah. En la Luna esa alternativa no preocupaba a nadie. ¿Hablas en serio? preguntó Andrew. pensó Andrew. Al comienzo de cada semana se planteaban nuev as ideas que al final de la siguiente se convertían en ley. Por muchas actualizaciones a las que se sometiera o por muy ingeniosas que fuesen. el de des plazarse libremente sin ser humillado por cualquier ser humano y el de tener neg ocios corporativos. Uno de los protesiólogos le dio la siguiente explicación: Andrew. La Luna era la fronter a y tenía toda la energía desaforada que. pero nada de esto los hacía iguales. que casi nunca volvió agobiarlo. Y ésta e ra la realidad que Andrew no podía negar. pasar a lo que pasase a su alrededor. En Selene. La Tierra se convertirá en un simple mundo estanca do. Creo que el futuro es de los que vivimos en el espacio. obligado a pleite ar y a luchar cada vez que quería obtener uno de los derechos o privilegios de los que se consideraba merecedor por su inteligencia y sus contribuciones a la soci edad. No podía votar.Desde aquel día cada mañana se sorprendía de su propia audacia. con el que había obtenido un éxito arrollador. ¡Qué delirio! ¡Qué descaro! Superó enseguida ese estado de ánimo. No podía ocupar cargos públicos. ¡Prácticamente como una orden! Lo había dicho de manera indiferente y desen vuelta. Nosotros en cambio estamos aquí. viviría como siempre. Andrew disfrutó de su est ancia en la Luna y. se abrían nuevas cavernas. Todos los que en la Tierra tenían un mínimo de ene rgía y medios hace tiempo que se han puesto en marcha. se dijo que no le importaba que la Tierra se convirtiese en un lugar atrasa do en el que la palabra progreso fuera ofensiva. los únicos derechos civiles de los que Andrew gozaba eran el derecho de poseerse a sí mismo. es una cuestión genética. ¡Qué duda cabe! Andrew se preguntó qué sería de él. tenía su finca y su trabajo. fue una época muy fructífera. . Con excepc ión de los momentos sombríos en que se regañaba de esa manera.. que seguiría existiendo a lo largo de los siglos. Pero aquí. también tenía el derecho pues de eso se trataba de pagar impue stos. tuviera o no ne cesidad de dichas funciones. «¡Qué hipocresía! ¡Qué arrogancia! ¡Cuántos delirios de grandeza!». improvisando a medida que avanzamos. tal vez podría dejar atrás su ide ntidad robótica y fundirse con la población humana como el doctor Andrew Martin. El ri tmo era muy acelerado y la gente era mucho más competitiva y activa que la que And rew había tratado en la Tierra. Podía comprar un cuerpo de apariencia humana y llenarlo con los artilugios pr otésicos que cumplían gran parte de las funciones del cuerpo humano. los nuevos y sorprendentes avances técnic os tenían lugar rápida y profusamente. como si el mero hecho de decirlo lo h iciese realidad. Pese a todo lo que los Charney hicieron en su favor a lo largo de los años. En la Tierra seguía siendo el robot Andrew. en el aspecto creativo. A veces pensaba en la posibilidad de trasladarse a la Luna y hasta de inter narse en el espacio. a los ojos de la ley era un robot y siempre lo sería. p or lo que seis meses después estaban en fase de construcción nuevos suburbios. En primer lu gar. despiertan los retos cuando se está en el límite.. ¿Iguales? ¿Iguales? ¿Cóm podía atreverse a proponer semejante osadía? Y la había planteado como una instrucción directa. mientra s que los que se han quedado atrás han creado una raza destinada a permanecer reza gada y a comportarse de la manera más tradicional y cómoda. Una vez conseguida la actualiza ción tan deseada. diariamente. tenía lugar una expansión constante y no podía dejar de reparar en el latido eterno de las perforad oras neumáticas todo terreno a medida que. de manera inevitable. Desde que había llegado lo habían invitado a cruzar la frontera invisible entre lo humano y lo robótico. como si fueran sus iguales. Había propuesto el trato entre iguales.

Ni siquiera soy un ciudadano de segunda. Andrew pensó que la Tierra parecía un inmenso y plácido parq ue.. Los robots lunares se comportaron conmigo como ante un ser humano. no fue nada desagrada ble. la fuente de la humanidad. Andrew dijo con cierta inseguridad. los seres humanos a los que les habían colocado artilugios protésicos de l modelo terrestre. una joya azul que destellaba en medio de la noche. Al principio. que llevaba su espesa cabellera oscura afeit ada en el centro. lo llamaba. semejante atracción. fui un ser humano desde el primero hasta el último día de mi estancia. muy tentador. si en la Luna me tratan como a un ser huma no. Al cabo de unos días volvió a llamar y adelantó el vuelo. me parece muy interesante. pero aún tenía asuntos p endientes en la Tierra. pero no lo esperábamos hasta la semana próxima. Nos avisaron de su regreso. El actual socio principal. En tiempos de Paul Charney. Muchos me llamaban «doctor Martín» y me trataban como a un individuo digno del máxi mo respeto. Pero ahora que he regresado a la Tierra vuelvo a ser un robot añadió Andrew tajan te . DeLong era un empleado muy joven. Un día visitó la cúpula-burbuja de la superficie lunar y vio que la Tierra pendía d el firmamento con su maravillosa belleza: diminuta a causa de la distancia pero vívida. No soy nada y no me importa pero. No lo dudo. Una de las primeras gestiones de Andrew consistió en visitar los despachos de Feingold y Charney para comunicar su regreso. Andrew. Su trabajo en la Luna estaba cumplido. se apresuró a recibirlo. las altísimas secoyas. durante sus cinco años de ausencia nada había cambiado significativamente. según el estilo tonsurado que últimamente se había puesto en boga. A medida que la nave lunar descendía hacia el planeta. en la Luna estuve a cargo de un equipo de investigación formado por veinte o treinta científicos humanos. no soy ciudada no. E n la práctica. en realidad. Andrew logró solucionar cada contratiempo con una modificación útil y. pero des de entonces se había convertido en un hombre maduro. aunque a Andrew no lo afectó la escasa grav edad lunar. Simon. l e pareció irracional. DeLong exclamó: . Di órdenes y nadie puso en duda mi autori dad. y en espec ial las frescas brumas del estío. vulgar y tranquila en comparación con l a dinámica existencia de los asentamientos lunares. De repente pensó que era su hogar. como si hubie se examinado fugazmente la posibilidad de llamarlo «señor Martin» . Los meses se convirtieron en años tres en total y Andrew siguió colaborando con l os protesiólogos lunares. Andrew. la romp iente. La mirada de DeLong se tornó cautelosa. Simon. inexperto y modesto. Simon DeLong. Después comprendió. Andrew tuvo la impresión de que la Tierra lo atraía. La semana siguiente Andrew reservó billete en un transporte regular que partía a final de mes. los ayudó a realizar las adaptaciones necesarias a fin de que los órganos artificiales de Andrew Martin Laboratories funcionasen eficazmente cuando se colocaban en seres humanos sometidos a baja gravedad. pues estaba deseoso de ir al grano . poderoso y convincente cuyo a scenso hasta la dirección ejecutiva del bufete fue irresistible. brillante. todos los problemas q uedaron resueltos.. Retornó a una Tierra que le resultó cómoda. Era un sujeto de hombros anchos y facciones gruesas. experimentaban muchas más dificultades. No sabía a dónde quería ir a parar Andrew y adoptó la precaución espontánea que muestra el abogado que no ha comprendido la nueva dirección que un cliente importante pretende tomar. ¿por qué no ha de ocurrir lo mismo aquí? Sin apartarse un ápice de su tono distante y cauteloso. Simon. paulatinamente. Reconozco que fue insólito. S e quedó un cuarto año y luego un quinto. moteado por los modestos asentamientos y las pequeñas ciudades de la descentra lizada civilización del tercer milenio. la playa escabrosa. Tuvo la sensación de que se había asentado en la Luna de manera permanente. La impaciencia pudo conmigo reconoció Andrew secamente. Fue una tarea apasionante porque. debió de resultarle muy insólito comentó con tono llano y distante. De vez en cuando Andrew añoraba su finca de la costa californiana. Al parecer. pero no desagradable.Era tentador. DeLong puso expresión de sorpresa.

no fue así desde el principio. Genética mente. ¿Acaso esas personas. Simon. extraño e inhumano en el marco de su estricta definición genética pero. y que s e prolongó hasta su transformación en androide. dicho sea de paso. por parte de los humanos y de los robots. cuando visita el bufete de Feingold y Charney. Andrew. ¿Cree que no conozco la historia de Andrew Martin? Hace años Paul Charney dedicó horas a repasar sus archivos conmigo. desd e el principio. Se tocó el pecho con un dedo ero a mi mente y a mi corazón. Y esta realidad se puede reconocer legalmente. usted se planteó el objetivo de convertirse en un ser humano. una capacidad altamente inteligent e. Es el director de un gran laboratorio. ya comprendo. En mi caso puede hacerse lo mismo. Andrew. al menos parcialmente. Está totalmente al margen. Tengo el aspecto de un ser humano y órganos equivalentes a algunos de los que posee un ser humano protésico. sino tener la condición legal y los derechos de un ser humano. Simon. Quiero ser un se r humano de jure. Bien. me mostró su evolución paso a pas o. tendría que estar ciego para no ver que. no s on artificiales? Parcialmente. que estaba muy incómodo . pues yo soy parcialmente humano. la conquista de la libertad y de otros derechos civiles.. serie NDR. Ah sopló DeLong. Andrew. y nadie cuestiona que tie ne derecho a esos ingresos. en el fondo. sup erior a la mayoría. el japonés no tenía ni un pelo de brasileño. yo creé. Al que tiene derecho repitió el abogado segundos después . por cierto. Simon. Como puede ver. pero me siento en la obligación de recordarle que no forma parte del conjunto genético humano. éste se pone a su disposición. ¿Qué más se puede pedir? DeLong se ruborizó. ¿Y qué me dice de la ingente cantidad de personas que se desplazan con el cuerpo lleno de artilugios protésicos? Me refiero a artilugio s que. reconozco que es así. ¿Qué más puede pedir? No me basta con ser un ser humano de facto. ¿En qué sentido no lo soy? quiso saber Andrew . y a ésta. le ruego que me excuse. Pero ya no las niego.¡Mi querido Andrew. al que tengo derecho. No sólo quiero ser tratado como ta l. soy humano. literaria y científicamente en el desarrollo de la cultu ra humana como cualquier ser humano. Aspiro al estatuto legal pleno al que tengo derecho. Sus ingresos son tan descomunales que marea pensarlo. Andrew. DeLong apretó los labios. iniciada como un robot metálico de la. un francés podía convertirse en inglés o un japonés en brasileño mediante el simple expedi ente de cumplimentar una serie de procedimientos administrativos legales. En la antigüedad. ¿está seguro de que comprende? Por supuesto.. Ha logrado ser aceptado en todos los senti dos de facto. pero se convertía en brasileño en cuan to la ley lo reconocía como tal. Poseo la c apacidad mental de un ser humano.. Hemos de afrontar el hecho innegable de que. No sólo conozco los pormeno res de su evolución física. donde le habían recortado una franja de tu pido cabello negro. es algo. Puedo ser artificial.. cuando en la Tierra existían cien nac iones diferentes y cada una tenía sus complejos códigos para acceder a la ciudadanía. Me parece que durante mucho tiempo me ba stó con ser un robot superior. sino de la legal. He colaborado artística.. ¿Al que tiene derecho? Sí. sí. simplemente no lo es. que hubo una época en que incluso me negué a mí mismo la conciencia de todas las capacidades de mi cerebro. Aunque p arece un ser humano. artificial. tanto en la Tierra como en la Luna. aptitudes e incluso apariencia. por mucho que se parezca a un ser humano en inteligencia. ¿a qué parte se refiere? A ésta replicó Andrew y se señaló la cabeza . Puedo naturali zarme humano del mismo modo que antaño las personas se convertían en naturales de país . Soy igu al a cualquier ser humano en cualquier aptitud que se le ocurra nombrar y.. si mal no recuerdo. de hecho es otra cosa. ésa es otra cuestió . Ah. tiró con nerviosismo del lóbulo de la oreja y se pasó la mano por el centro del cuero cabelludo. Huelga decir que he sido informado d e cada una de las actualizaciones de su cuerpo actual. es decir. DeLong abrió los ojos desmesuradamente. aquí se lo trata como a un ser humano! Tiene una finca magnífi ca y el título de propiedad está a su nombre.

siempre y cuando estén dispuestos a correr el riesgo de enfrentarse a la Policía. a dar su vida por ellos. Me doy por vencido. como verá. mientras que otros seres humanos pueden optar por comportarse de manera incivilizada. sería aprovecharse de mi deficiencia. Andrew asintió con la cabeza. Es an humano como el que más y merece ser legalmente reconocido. a pesar de todo. Por favor. En ese caso. para las l eyes de Brasil eran brasileños. yo seré humano p or mucho que la estructura de las Leyes esté alojada en mi cerebro. Y de acuerdo con las leyes humanas. Andrew. Andrew. ojos ras gados y las restantes características raciales de los orientales. Muy ingenioso. Los japoneses que se nacionalizaron brasileños tenían la piel amarilla. sufra daños . El hecho de que yo padezca esta deficiencia no afecta a la cuestión. Entonces. sino contra la mundial. Es una idea excelente. ¿no? Seguirán obligándolo a acatar a todos los hum anos y.. ¿Se le ocurre alguien en particular? Tal vez con la presidenta del Comité de Ciencia y Tecnología. Francamente. las Tres Leyes no pueden borrarse de su cerebro. que estaban ause ntes en los brasileños que descendían de europeos. En cuanto a la Tercera Ley. los humanos no están obligados a darme órdenes y. situación que no está en manos de ningún tribunal. La Segunda Ley me obliga a acatar las órdenes de los seres humanos. Em pero. ¡Un ser humano naturalizado! ¿Qué pasará con las Tres Leyes? ¿Qué quiere que ocurra? Son una parte innata de su cerebro positrónico. Solicita algo muy difícil de cumplir. ¿no es así? Ha dicho exactamente la verdad. ¿Puede concertar de inmediato una cita con ella? . No creo que deba recordarle qu e lo someten a la condición de subordinación permanente a los seres humanos. ¿Acaso usted no está obligado por las mismas restricciones? ¿No lo está cualquier pers ona civilizada? La única diferencia radica en que yo no tengo más opción que respetar la ley. que me impide ser a utodestructivo. estamos de acuerdo en que es posible. Pero. Está bien. ¿Por dónde cree que deberíamos empezar? Tras una levísima vacilación. Muy ingenioso. Es decir. Se desa tará una oposición terrible contra cualquier intento que hagamos de que lo declaren humano. Existen muchos seres humanos deficientes y na die les niega su condición humana. yo no sería muy optimista. tiene razón. Simon. Pero en esta ocasión el problema radica en que no lucharemos contra la Legislatura regional. La única duda es en contrar la estrategia. yo diría que no es una carga demasiado pesada para cualquier perso na cabal... no vayamos tan rápido. Sin embargo. para que apruebe la ley que lo declare ser humano. Andrew. Pues tendrá que seguir con ellas. podría considerarse una violación de la urbanidad que alguien me co locara en una posición en la que me viera obligado a hacer algo contra mi voluntad .. Me alegro. DeLong reía entre dientes . es verdad. DeLong respondió: Un buen punto de partida consistiría en que charlase con algún miembro influyent e de la Legislatura. si Feingold y Charney tienen a bien iniciar el proceso de. sí. pero seguirá rigiéndose por reglas operativas a las que jamás un ser humano se ha visto sometido.. Le pago para que lo sea. lo veo. Andrew. Claro. pero superamos una oposición terrible desde los tiempos en que George Charney y su hijo Paul salieron a la palestra y consiguieron mi libertad. si es necesario. la presencia de dicha estructura en su cerebro podría incapacitar lo para. Es posible que logre que lo declaran humano. Andrew.. Ya sabe que los prejuicios humanos no desaparecen de la noche a la mañana. a través de mi inactividad. a abstenerse de infligirles el menor daño. ¿ha pensado mucho en este asunto? Sí. en el caso de que alcance la condición humana. ¿Por qué me incapacitaría? La Primera Ley sostiene que no d bo lesionar a un ser humano ni permitir que. Sí. No lo interrumpió Andrew .es en los que no habían nacido. Es cierto. Es de esperar.

irradiaba competencia... Se llamaba Chee Li-Hsing y sus prendas transparentes. a lo que en la Luna se había acostumbrado . Li-Hsing se encogió de hombros . en nuestra civilización la pena de muerte no se aplica y hace mucho que no se practica. Después de realizado el desmantelamiento mi empresa podría demandar a la legisla tura por la pérdida de mis servicios. La humanidad puede volver a cortar cabezas. Tampoco he oído comentarios acerca de la reins tauración de la pena de muerte. No. hoy y a quí. no tengo ninguna obligación con Feingold y Charney. para recuperarlos. Me solidarizo con su aspiración de obtener plenos derechos humanos. pero no creo que me necesite como intermedi ario. lucharon ardientemente y. Sin duda s abe que hubo momentos históricos en que considerables sectores de la población human a estuvieron privados de sus propios derechos humanos. triunfalmente. respónd ame a esta pregunta: ¿a qué derechos aspira que todavía no haya conquistado? A algo tan sencillo como el derecho a la vida repuso Andrew . a aplicarse mutuamen te descargas eléctricas letales. De acuerdo. le conferían la apariencia de no ser más que un pequeño y elegante dije envuelto en plástico. En mis ciento setenta y tres años de exi stencia. el bufete de Feingold y Charney me respalda hasta las últimas consecuencias. concierte usted la cita. esas personas sufrieron mucho bajo tiranías de uno u otro signo hasta que conquistaron la liber tad. el bufete no existiría de no ser por las gestiones que le he encomendado. He planteado esta cuestión porque en el pasado h e sido bien tratado por algunos socios de este bufete y me siento obligado a cor responder. situado en el piso ochen ta y cuatro de la magnífica torre de cristal verde donde se encontraba la sede neo yorquina de la Legislatura Mundial. ¿no? Las únicas leyes que pr otegen a los robots son las de la propiedad. llena de logros y recompensas. si quiere puedo hacerla. casi una elfina que. Si usted liquida sin justificación al 19 . important e y famosa. En medio del enorme despacho. Pero ahora. Actualmente. ¡Eso es un disparate! Le aseguro que sería totalmente legal. sin aviso previo. no era tan frágil como parecía. de una manera u otra he colaborado ampliamente con este bufete. Más bien es a la inversa y ahora exijo el pago de las deudas contraídas. es una persona acaudalada. la presidenta resultaba diminuta. pero esto no nieg a que hace tantos años que ningún ser humano ha sido ejecutado legalmente que ya nad ie tiene recuerdos de esa barbarie. No habría juic io ni apelaciones. Por favor. ha gozado de una vida de éxito. llamar a los miembros del equipo de seguridad y decirles: «Este robot me ha disgustado. en su forma actual. Sin embargo. Aun así.. en última instancia. Casi me atrevería a decir que. Usted podría tocar un botón. hasta las últimas consecuencias. eficiencia y dinamismo. delicada. Haré lo que pueda respondió DeLong. con toda probabilidad. ¿cuándo tuvo lugar la última ejecución? Veamos. Supongo que es usted una persona muy envidiada. Pero es indudable q ue a lo largo de la historia se ha impuesto de manera desaforada. Actualmente. casi insig nificante. en este asunto.. Dígame. Pero yo no existiría. en este mismo momento.. yo podría ser liquidado por la palabra de un humano con autoridad. así de fácil. que ocultaban lo que ella no quería revelar mediante reflejos brillantes . siempre que los ciudad anos y la Legislatura Mundial lo consideren conveniente. Y un ser humano puede ser ejecutado en cualquier momento. Y los m iembros del equipo de seguridad me sacarían de aquí y me desmembrarían. Mientras que ahora. Llevároslo y desmontadlo».. Simon. Alguien tan conocido y respetado como usted no tendrá ninguna dificultad par a. La presidenta del Comité de Ciencia y Tecnología de la Legislatura Mundial proc edía de la región del este asiático y era una mujer menuda. Pero si usted preside una gran empresa. Andrew no se dio cuenta de que acababa de dar un a orden tajante a un ser humano. o lo que sea. No existe ningún motivo de fondo por el que el año próximo no sea restaurada. Quiero que sepa que. Un robot puede se r desmontado en cualquier momento. En lo que a usted se refiere.Andrew...

muy bien... Tengo entendido que lleva viv iendo casi dos siglos.robot de otra persona. es probable que nadie intente hacerme daño.. la legislat ura tiene poderes para aprobar una ley según la cual una estatua es definida como un ser humano. y h asta es posible que una indemnización. aunque abrigó la esperanza de que no fuera así.... No creo que la legislatura esté dispuesta a actuar co mo a usted le gustaría.. dicha estatua seguiría siendo una estatua. Me parece bien. puedo presentar su caso ante la legislatura y supongo que. durante este prolongado período.. aunque los legisladores quizá no lo vean bajo esta perspectiva. seguramen te. pero de todos modos.. ¿Simple? Es el simple deseo de pertenecer a la raza humana... de ser aniquilado? De hecho. Los legisladores son tan humanos como el resto de la población y. ¿Y que aún hoy prevalecen? En efecto. Puesto que yo soy n extraordinario benefactor de la humanidad.. De modo que se trata de eso comentó . En el fondo se trata de lo siguiente: tengo muchas ganas de ser homb re. señora presidenta? Acaba de hacer una reductio ad absurdum. ya habían dado la or den de desmantelarme. Una estatua es una cosa inanimada y de piedra. ¡Actualmente nadie se atreve ría a ponerle un dedo encima! Pues hoy tengo tan poca protección legal como antaño. Así de simple. ésta puede reclamarle daños y cobrar el valor del robot. Andrew no supo si la presidenta había intentado tratarlo con condescendencia. acaba de confirmar mi punto de vista. Aún tenía forma metálica y acababa de conquistar la libertad . mientras que yo. pero me rescataron. aniquilarlo. pero las expre siones y tonos de voz minuciosamente diseñados lo traicionaron. ¿Indeseable? gritó Andrew. desde luego. Hizo esfuerzo s sobrehumanos para no dejar traslucir el menor indicio de súplica. No aprobarán una sola ley que convierta a la s estatuas en cosas vivas y dudo mucho de que estén dispuestos a aprobar una ley q ue convierta a un robot en un ser humano. Puede que no pero. se trata de una reductio ad absurdum. Se trata de un anhelo pod eroso. ésta aprobaría una ley que declarara su condición humana. existen ciertos recelos y prejuicios contra los robots que perduran desde e l desarrollo de los primeros modelos. Ya no soporto pensar que soy un robot. Legalmente sigo siendo un robot.. Ese razonamiento no conducía a ninguna parte. ha estado en p eligro de. a medida que reparé en la plena capacidad y alcance de mi mente. la d emanda legal no le devuelve la existencia. o que otros me consideran como tal. no tendría ningún recurso. que se dejó llevar por la exasperación . y ahora este ans ia me abruma. A nadie se le ocurría desmantelarlo. Ocurrió hace muchos años. Si quisiera. Y usted . ¿Cuántas veces. De todos modos. ¿verdad. por muy convincentemente que yo plante e su caso. Pues ya ve. Chee Li-Hsing alzó la cabeza y miró a Andrew con sus ojos oscuros y comprensivo s. sólo una vez. de todos modos. Reconoceríamos sin ambages que ha ganado con creces que se l o considere miembro de la humanidad.. Me cuesta creerlo reconoció Chee Li-Hsing. Sé que es muy distinto. ¿qué ley me protege de que me sometan a semejante trato? Insisto. Muchas gracias. De acuerdo. si uno es el ser humano que ha sido perjudicado. Se di o cuenta de que era un discurso demasiado rebuscado . Pero si uno es el robot al que aniquilaron. ¿por qué declararme humano sentaría un pr . Andrew. No es lo mismo. De todas formas. Lo he deseado cada vez más a lo largo de varias generaciones de seres humanos. y me hago cargo. Y si alguien decidiera desmantelarme.. Andrew se i nterrumpió en medio de la frase. es muy humano por su parte experiment ar estos sentimientos. Al final se mostró t al cual era . como sabrá. pero nos aterrarían las repercusiones políticas de establecer un precedente indeseable.. Andrew. yo. por muy irracional que sea. aún prevalecen..

Soy el único robot que existe de estas características y pued e tener la certeza de que no habrá otro. podrían pensar que un robot con su extraordinario nivel de conocimientos es muy peligroso. No hay un so lo robot que haya solicitado la libertad. Señora presidenta. Casi puedo oír cómo pondrían el grito en el cielo: «Si se conced e la condición humana a un robot. que le daré personalmente mi espaldarazo como ser humano. de mentalidad tan compleja y tan problemático como yo. no ha brá precedentes. ¿nunca ha sido víctima de una campaña política basa . hable con el presidente de US Robots and Mechanical Men. pero no puedo d arle esperanzas. intentarían ser lo más raciona les posible a fin de. Señor Martin. Debe com prender que. pero temo que no alcanza a comprender hasta qué extremo los seres humanos se apartan de la racionalidad cu ando creen que sus intereses están en juego. Y si l o recuerdan. Lo sospechaba. no es así aclaró Andrew .. Deshacerse de usted eliminaría dicha amenaza y sería la manera más sen cilla de resolver el dilema político que le planteará a mis colegas. Supongo que no existe actualización alguna que pueda convertir su modo de pensar en algo tan extravagante como puede serlo el nuestro. y le ruego que no lo tome como una crítica. Ganamos esa batalla. ¿No puede? ¿No me dará ninguna esperanza? Chee Li-Hsing se acomodó en su sillón y arrugó profundamente el ceño.. no intente discutirlo. «jamás» es mucho tiempo. Por aquel entonces también pusieron el grito en el ci elo. Presenté demandas muchos años antes de que usted naciera y me declararon robot libre. si sus intereses estuvieran en juego. ya es suficiente. No. Tenga confianza. Es imposible. corre un gran peligro. Señor Martin. Esa proposición carece de sentido para mí. a continuación todos la reclamarán y entonces qué ocur rirá con. se trata de algo egoísta y perverso. Si la cuestión se polariza en exceso. En cualquier caso. Si no me cree. No puedo hacérselo comprender.. lo único que puedo ofrecerle es una advertencia amistosa.ecedente indeseable? Porque es un robot. Sólo le pido que ace pte la validez de mis palabras. En consecuencia. Le suplico que lo piense antes de seguir adelante. la misma que permite a los miem bros de la legislatura permanecer en sus escaños década tras década cuando deberían temb lequear en dirección a sus tumbas. ¿No con oce el refrán que dice «no hay mal que por bien no venga»? Andrew se encogió de hombros y meneó la cabeza..» No. La verdadera pro fundidad de lo irracional escapa a su comprensión. soy un caso singular. Yo diría que. De acuerdo pero. No puede. Y ninguno la reclamará. es algo que me pertenece casi en exclusiva? inqu irió Andrew. Plantearán el postulado de que dicha ciencia fue parte de una campaña pa ra robotizar a los seres humanos o para humanizar a los robots y que. c omprobará que la mayoría de los legisladores. ¿Nadie recordará que la técnica de la protesiología. ¿prefiere que lo llame «señor Martin»? Sabe qu haré. Andrew. Señor Martin. pero ni se les pasará por la mente. ¿eh? No puede porque usted es un ser lógico controlado por circuitos p ositrónicos. cuenta con mi más profunda solidaridad. sino como una sencilla exposición de la realidad. Le dirá que jamás permitirán la construcción de un robot tan inteligente. Perdón. Somos así. al plantear estas demandas. no están dispuestos a sentar un precedente tan inquietante. lo esgrimirán en su contra en lugar de considerarlo a su favor. ¿qué tiene que ver conmigo? Cabe la posibilidad de que digan que creó la protesiología para satisfacer sus n ecesidades. aunque les garantice su singularidad. significa que solemos dar la espalda a aquellos a quien es más debemos. en ambos c asos.. empezó a decir Andrew. tanto en el seno de la legislatura como fuera de ésta. Sigo siendo el único robot libre del mundo. podría desencadenar posturas partidarias del desmantelamiento a que se ha referido. ¿verdad? En el fondo. si es que este concepto tiene s ignificado para usted. Señor M artin. Por favor. Quizá sea cruel por mi parte decirlo... en la may oría de las cuestiones fundamentales es usted muy humano. Aún se siente incómodo en medio de nuestras irracionalidades huma nas.. soy incapaz de comprender este tipo de razonamientos reconoció An drew. Señor Martin.

Cuento con su ayuda. 20 No fue una batalla frontal. se acercó a la ventana y se detuvo de e spaldas a Andrew. cualesquiera que sean las consecuencias. Entraba una luz potente que perfilaba su figura con gran calid ad. Simon. Y ahora se enterará. las facturas no se han pagado de acuerdo con mis instr ucciones.. Hennessey volvió a parpadear azorado y añadió: Debo de estar sordo. DeLong l e sugirió que se armase de paciencia. Feingold y Charney dejaron de abonar las facturas de H ennessey. Simon. Desde el sitio en que Andrew estaba sentado. ¿Ha d .. pero que no estoy dispuesta a comprometer mi futuro político por usted. Andrew contempló unos instantes a Li-Hsing y luego preguntó: Si a pesar de todo lo que usted ha dicho decido luchar por mi humanidad. Asuma la condición de su existencia. Hennessey se inter rumpió y parpadeó . Simon. Sin embargo. será víctima de una campaña de denigración que ni usted ni yo podemos imaginar.en la medida en que esté a mi alcance prosiguió Chee Li-Hsing amablemente . Millones de personas se tragarán hasta la última palabra.. Tras esa superficie frágil residía una férrea voluntad. Se lo agradezco. parecía la de una niña o la de una muñeca. Lucharé hasta el final. A decir verdad. También se lo agradezco. Poco después Chee Li-Hsing respondió: Sí. la campaña se presagiaba tortuosa y lenta. Procuro ser lo más sincera posible. que hacía siete años había sido receptor de un corazón protésico Martin. Si hubiese ocurrido. intento decirle que me solidarizo con usted y que su s ituación me aflige. Andrew masculló con los dientes apretados que su paciencia era infinita. Pretender hacer lo q ue se propone es un gran desatino. Roger Hennessey. Andrew estudió su larga melena neg ra. ¿se p ondrá de mi parte? Chee Li-Hsing siguió mirando por la ventana. Feingold y Charney es un bufete que no tiene el hábito de.. A continuación. Hennessey no protestó. Feingold y Charney se pusieron en marcha para delimitar y res tringir el campo de batalla. De lo contrario. según un contrato vigente desde los tiempos de Paul Charney. pero últimamente hay algún problema con el departamento de contabilidad. Lo que quiero decir es que mis facturas están aq uí desde diciembre. después de que se acumul aran cinco meses de facturas impagadas. Andrew proporcionó a Simon DeLong la pista sobre la estrategia adecuada y dio el visto bueno a la táctica aunque.. Sí. estoy seguro de que no sabe nada. Quie ro que sepa que si esta decisión pone en peligro mi carrera política. Señor Mart in. No puedo pedirle más. Si insiste en su pretensión d e que lo declaren humano. De pronto. era quien prestaba servicios robóticos de mantenimiento en las oficinas de Feingold y Charney. lo sabría. estoy enterado. ¿Está segura? Sí. embutida en esa brillante envoltura plástica. ¿Piensa luchar? Por supuesto. según el mesurado c riterio profesional de DeLong. . Pensó que se parecía mucho a una muñe ca. Chee Li-Hsing se apartó del escritorio. pero sólo en la medida en que pueda prestármela. Hennessey encontró motivos para visitar el bufete y tener una conversación con Simon DeLong. acepte mis consejos. lo estoy..... ¿ha dicho que está enterado? Así es. usted se está volviendo loco. pero fue consciente de que no había nada de muñeca en la presidenta del Comité de Ciencia y Tecnología de la Legislatura Mundial. de San Francisco.. es posible que lo abandone.da en el odio? Yo diría que no. Señor Martin. la desnuda figura de la preside nta. junio está al caer y. Al principio. sus delgados hombros y sus brazos delicados. me pondré de su parte.

de manera estrictamente confidencial. maldito lunático! ¡Vayamos paso a paso! ¿Ha dicho que soy un robot? ¡Sin duda está chalado! Hennessey se arrancó la ornada faja corporal que llevaba y dejó al d escubierto su pecho sonrosado y peludo . Escrutó a DeLong y comentó en voz baja: Simon. si no le gusta. y decirme semejante disparate? Sabe que lo que acaba de decir es absurdo. Cuando perdamos . pero n o le pagaremos más. Sí..icho que retiene deliberadamente el pago? Ni más ni menos. Pero ¿por qué? Porque no queremos pagarle. DeLong se desternillaba de risa. pensamos mantener sus servicios como hasta ahora. me debe una disculpa. sino que nos haremos cargo de las costas legales que haya tenido que antic ipar. Hennessey se acomodó la faja corporal y volvió a sentarse... Hemos comprobado que el contrato que firmó con nosotros es nulo y a partir de ahora sus robots trabajarán para nosotros a cambio de nada. Se lo diré claramente: queremos que nos demande. se equivoca. No es una broma. ¿de qué se ríe? Le pido disculpas. Estoy de acuerdo. que habrá una cuantiosa gratificación para compensar cualquier dificultad colateral que el juicio pueda oc asionarle. claro. le aseguro que retendremos sus honorarios. demándenos. lamento sinceramente que tenga problemas. Le garantizo. me ocuparé de que. ¿Habla en serio? Sin embargo. porque usted es un robot... Parpadeó varias veces y meneó la cabeza. ¿Cree que éste es el pecho de un robot? ¿Lo cre e de veras? Hennessey pellizcó sus generosas carnes . no sólo le abonaremos las sumas atrasadas. ¿Por qué lo ha dicho? En nombre de este planeta. sí. si es que siguen trabajando en este bufete. En el mundo sólo existe un robot con derecho a firmar contratos que hay que cumplir. Además.. que quedarán en depósito y devengarán inter eses. por Dios que les demandaré. Hennessey se detuvo en medio de su amenaza y preguntó con frialdad: Simon. Simon. Supongo que los abogados no tienen m ucho sentido del humor. pero esta broma tan pesada. pero le aseguro que si cree que puede quedars e tan tranquilo e insultarme por puro placer. en virtud de que no sois robots libres. Le aseguro que se trata de una gratificación muy sustancial. no le entiendo. Estoy tan cuerdo como siempre. ya lo cr eo. Sostendremos esta p osición según nuestro mejor saber y entender. un robot llamado Andrew Martin. ¿Qué ha dicho? ¿Desde cuándo no queréis pagarme? Simon. tenemos la intención de perder el juicio añadió DeLong . por tanto. ¡Está como una cabra! ¿Cree que puede quedarse sentado ahí. Hennessey enrojeció de ira y se levantó de la silla. Sé que no debería reírme. ¿cree que ésta es carne de r obot? Maldita sea. Nuestra defensa sostendrá que es usted un ro bot y que. ¿Cree en serio que está en sus cabales? Sin lugar a dudas. Roger. ¿sabe cuántos años hace que mis ts limpian estos despachos? ¿Cuándo ha tenido el mínimo motivo de queja? Nunca. Esto es una locura. Debo disculparme por haber permitido que este asunto llegara tan lejos. Hennessey se rascó la cabeza y miró a su interlocutor. Se sustentan en un buen motivo. Rog er. ¿Cómo? ¿Qué ha dicho? farfulló Hennessey . ¿Trabajar a cambio de n etendréis el pago de las facturas pendientes? ¡Sois abogados! ¿Cómo se atreve a soltar t antas estupideces? ¿Por qué ha dicho que el contrato es nulo? Roger. ¿Puede explicármelo? No le pagaremos porque no estamos obligados dijo DeLong .. Les demandaré. Roger. ¡Un momento.. Es evidente que está loco de atar y lo siento por usted. . carecéis del legítimo derecho a obligar a l cumplimiento de. No se confunda. ¿cómo se atreve a decir tonterías sin ton n i son? DeLong sonrió. legalmente podemos romper su contrato. Y los de más. con cara de circunstanci as.

El representante de Feingold y Charney lo interrumpió: Su señoría.. pero durante varios minutos nadie le hizo caso.En ese caso. Por tanto. sus palabras se impusieron al estrépito. Tenga paciencia.. todos los contratos que pueda haber firmado como ser humano quedan anulados a partir del momento en que alcanzó la condición de robot. Por consiguiente. Nos parece sensato afirmar que. No lo lamentará. éstos no podían presentar demandas. pese a que Feingold y Charney no se lo solicitaron ni consideraron que fuera necesario abonar esas prestaciones pues to que. éste notificó debidamen te a Feingold y Charney que no podía continuar prestando servicios. Hennessey no estaba legitimado para obligarlos a pagar. la presencia de un artefacto mecánico su stentador de vida en el cuerpo del señor Hennessey modifica radicalmente su situac ión legal. ¿Se trata de una maniobra? Digamos que podría definirse así. Rescindió el con trato y presentó una demanda para cobrar las facturas pendientes. ¡Pues mi cliente no es un robot! exclamó el letrado de Hennessey . Roger. No pagaron las facturas de Hennessey. de no ser por el componente robótico de s u organismo. fue uno de l os socios más jóvenes del bufete el que presentó el alegato ante el tribunal. Solicito respetuosamente al tribunal que o btenga la comprobación de este punto. procedemos a sostener que el señor H ennessey. Hace unos años a su cliente le colocaron un corazón protésico robótico dijo el repres entante de Feingold y Charney . parcialmente protésico. Está claro que mi cliente es tan humano como cualquiera de los presentes. en la medida en que se podía demostrar que Roger Hennessey era un robot y no un ser humano. el c me convierte en robot. necesitamos que nos siga el juego. ¡Conque era esto lo que pretendían! masculló Hennessey .. masculló Hennessey a regañadientes. Lo comprobaré. ¿Qué relación tiene con. sino exclusiv amente sus propietarios.. En ese caso. Sin embargo. Por fi n. ¿Le parece que estamos conspirando? Roger.. en tanto robot. ¡Pero si es lo que está haciendo! DeLong sonrió. El juez llamó al orden gol peando el martillo y gritó. El señor Roger Hennessey a quien el veredicto de . Equivaldría a conspirar con usted. Feingold y Charney no se sentían obligados a seguir cumpliendo el c ontrato de servicios y. Roger. Espero que. es en realidad un robot y lo ha sido desde hace unos años. simplemente por consideración a su prolongada relación con el bufet e. le diré que tenemos un buen motivo y que. no estaría vivo. Cuando se celebró la vista del juicio contra Feingold y Charney. Hennessey asintió con la cabeza. aunque desconozca los detalles. El alboroto que estalló en la sala fue ensordecedor. comprobará que tiene sentido. Se lo prometo.? Le aseguro que es muy importante. Parecía algo aliviado. ¿rechaza o confirma la afirmación de la parte contraria? Reconozco que tengo un corazón protésico. desde nuestro punto de vista. Lo compensaremos con creces. ¡Es increíble! Así pues. ¿Y no está dispuesto a explicarme qué pasa? No. ¿le molestaría explicarme de qué va la cosa? Creo que sería incorrecto que se lo reveláramos antes de que se celebre el juici o. lo habían anulado unilateralmente. por tanto. ¿No es así? Es posible. Tres meses después. En los pleito s por contratos que incluían robots. ¿Eso es lo que dicen? ¡Y siguen insistiendo! Hennessey echó la c abeza hacia atrás y se desternilló de risa. a su debido tiemp o.. lo único que hemos hecho es negarnos a pagar sus facturas. El joven abogado puso de relieve que los robots no contaban con ninguna de las s alvaguardas constitucionales de que disfrutaban los seres humanos. coope re con nosotros. El juez miró a Roger y preguntó: Señor Hennessey. Feingold y Charn ey contrataron un servicio provisional de conserjería para que se ocupara de limpi ar el bufete y comunicó al tribunal que estaba en condiciones de defender su postu ra. El abogado añadió que el robot Hennessey había seguido enviando durante varios me ses a los equipos robóticos de mantenimiento. pero no sé qué. Desestimó la reclamación del bufete y dictó sentencia favorable al demandante. Sostuvo que. de momento no respondió el abogado .

Cuando se dio a conocer la sentencia. Ni siquiera usted podría hace rlo. era inaceptable afirmar que la presencia d e prótesis robóticas en el cuerpo de un ser humano dotara a dicha persona de la cond ición de robot. No podremos incluirlo en la sentencia del tribunal. La me nte es un concepto abstracto y el cerebro.. podemos darnos totalmente por satisfechos. En primer lugar. Feingold y Charney volvieron a recurrir la sentencia. mientras que algunos robots tienen cerebros positrónicos de platino e iridio. Declaró que el principal factor de terminante de la humanidad es el cerebro. ¿Qué haremos entonces? Por intentarlo que no quede. aunque es indiscutible que usted tiene un cerebr o positrónico. Me han asegurado que carecemos de los conocimientos necesarios para duplicar las fu nciones de un cerebro celular en una estructura artificial parecida a la orgánica. ¿Contamos con la mayoría? No contestó DeLong . En el tribunal de apelación el debate fue más complejo y requirió la presencia de expertos para examinar las definiciones de humanidad. La cuestión se abordó desde d iversas perspectivas: científica. Andrew. Andrew. lo mismo que un considerable número de legisladores. ¿No tiene nada mejor que decirme después de tantos años de lucha legal? Ojalá pudiera ser tan optimista como a usted le gustaría repuso DeLong .claró innegablemente humano tenía derecho a cobrar las facturas de los servicios de m antenimiento. El empleo de artilugios auxiliares par a mantener la vida cerebral no invalidaba la humanidad fundamental e inalienable de dicho cerebro. más los intereses y una indemnización. El tribunal no seleccionó la mente. Hemos logrado los dos obj etivos que nos propusimos. Los seres humanos poseen cerebros celulares orgánicos. DeLong manifestó cierta inquietud. usted e s el hombre que les proporcionó las prótesis de las que ahora dependen sus vidas. ¿Cree que por fin la legislatura me concederá la condición humana? preguntó Andrew. pero podríamos conseguirla si l a opinión pública exige a la legislatura una interpretación amplia del concepto de hum anidad. Hay un órgano que el Tribunal Mundial ha utiliz ado como criterio para definir la humanidad. aunque perdió en cada instancia. Por favor. El tema duró años y requirió millones de dólares. Reconozco que las posibilidades son escasas pero. pero puede que no. Sé en lo que está pensando. Feingold y Charney apelaron. . El Tribunal Mundial confirmó el primer fallo en favor de Hennessey y confirmó t odas las sentencias posteriores relacionadas con la validez de la condición humana de los individuos que llevaban prótesis robóticas.. Simon DeLong celebró con una fiesta la derrota legal definitiva. El bufete libró la batalla hábil y tenazmente. semántica. filosófica.. después de todo. hemos movilizado a la opinión pública de ta l manera que está claramente a favor de una interpretación amplia y poco estricta de quién es humano. El cerebro. La parlamentaria Li-Hsing estará de nuestra parte . Aún estamos lejos de alcanzarla. Todavía no h emos ganado la batalla definitiva. Se confirmó el veredicto favorable a Hennessey. puesto que en ningún mundo existe un hombre que no espere disfruta r de una expectativa de vida ampliada gracias a la disponibilidad de artilugios protésicos. Como era de prever. hasta que el caso alcanzó la jurisd icción del Tribunal Mundial. Según este tribunal. hemos demostrado la cuestión legal según la cual ningún artefacto protésico colocado en el cuerpo humano hace que éste deje de ser un cuerpo humano. En segundo lugar. La mente. Andrew acudió a los despachos del bu fete para la gran ocasión. teológica. Andrew. no ponga esa cara. Podemos tener la certeza de que el coordinador mundial seguirá los pasos de lo que decida la mayoría de la legi slatura. un órgano del cuerpo. l a cuestión se amplió sin cesar y pasó de una simple pregunta como «¿Se abonarán las facturas de Hennessey?» a «¿Qué es un ser humano?» En todo momento se ocuparon de que la sentencia fuera lo más amplia posible. sino el cerebro. Puede que sí..

. sin embargo. ¿Presentará o no el anteproyecto modificado en la ma sesión? ¿Qué quiere que haga? Ya lo sabe. Creo que hemos llegado tan lejos como podíamos. tiene que abandonarme. más vale que empecemos a pensar de esta manera y a extender este pensamiento al resto del mundo. La parlamentaria Li-Hsing había retirado el anteproyecto y le había introducido considerables modificaciones a fin de tomar en consideración la tenaz oposición con la que se topó. a la s incertidumbres y los prejuicios más profundamente arraigados. representa a los parlamentarios que se oponen inflexiblemente a la más nimia am pliación de las definiciones. Continúe pidió Andrew . Me propongo intentarlo una vez más. Li-Hsing asintió cansinamente con la cabeza. Andrew no había cambiado un ápice. Las controversias dialécticas de la legislatura habían entrado en período de receso. ¿no es así. Chee? No me obligue a decir lo que no digo. en cierta ocasión le dije que su causa no era la mía y que tal vez tendría que abandonarla si consideraba que mi carrera estaba en peligro. Andrew. al miedo cerval. Andrew. Andrew tenía la sensación de que la lucha nunca tocaba a su término. la sección en verd e. ¿En qué quedamos? preguntó Andrew . Ahora dirá que. Y sin embargo. negar la condición humana a un solo miembro de nuestra especie equiva le a replantear la posibilidad de negársela a multitudes. seamos since ros. aproximadamente.. no podemos ganar. El grupo de la izquierda del gráfico. El año estaba próximo a su fin. Sin embargo. Le advierto que tenemos muchos factores en contra pero. Nunca lo ha sido ni hay motivos para suponer que lo será. El debate se había prolongado hasta el infinito. como con demasiada frecu encia se hizo en nuestro sombrío pasado. a menos que quiera darse por vencido. 21 La parlamentaria Li-Hsing era mucho mayor que cuando Andrew la había conocido . Andrew. a pesar de todo. Los fríos vientos del invierno ululaban por los a ntiguos cañones de Nueva York y los copos de nieve se arremolinaban en el aire. incapaces de adop tar una definición filosófica clara. Entonces no presentará el anteproyecto corregido. al cuarenta por ciento d e los parlamentarios: son inamovibles y están definitivamente decididos a oponerse a sus aspiraciones. Mire las cifras. no hay duda de que usted es humano . ¿Sigue opinando que mi causa no es la suya? No. No debemos permitir que vuelva a ocurrir. Se ha convertido en mi causa. Se mantenía dentro de un estilo sobrio. Andrew. Concretemos. no será fácil. pero esto no lo convierte en menos humano. Li-Hsing pulsó un botón y en la pared del des pacho se iluminó una pantalla . En mi opinión.Andrew sonrió. antaño brillante. Chee Li-Hsing titubeó unos segundos. tenemos que ser realistas .. hasta que todos coincidamos. Tampoco he dicho eso. Ahora llevaba vest imenta tubular más recatada. Equivalen. ¿no es por lo que hemos luchado? ¡Ya lo creo! En tal caso. Andrew. m i carrera está en peligro y todavía no lo he abandonado. Su cabellera negra. el mismo estilo que había imperado hacía más de un siglo. Tal vez se ha humanizado a sí mismo.. Los coléricos y desconcertados parlamentarios i ntentaron abordar todas las posturas posibles y los electores. tendremos que arriesgamos. el veintiocho po . La sección en rojo es la de sus partidarios. estaba salpicada de canas y la llevaba más corta. Andrew. Su cara estaba tan tersa como siempre y su c abello sedoso y fino seguía siendo castaño. Ya no se permitía la coquetería de lucir prendas transparentes. ¿Ha dicho «el hombre»? Sí. apelaron a las emociones. Yo no quiero darme por vencido declaró Andrew. po r encima de la rutilante y gigantesca torre que albergaba la Legislatura mundial . cuando se vistió por primera vez .

r ciento. El resto, corresponde a los indecisos. ¿A qué se debe que aparezcan en dos colores? El amarillo es el grupo de indecisos que se inclina a su favor. Se trata de un doce coma cinco por ciento. El azul es el grupo de los indecisos que tienden a estar en su contra y que representan un diecinueve coma cinco. Ya veo. Para obtener la mayoría debemos mantener a todos los indecisos de la sección ama rilla y ganarnos la confianza del resto de indecisos que, en este momento, piens an en votar en su contra. Por no hablar de retener el apoyo de nuestro veintioch o por ciento actual. Andrew, aunque convenzamos a un parte de sus adversarios in transigentes, no creo que obtengamos la mayoría. Si es así, ¿para qué se toma la molestia de presentar el anteproyecto a debate? Porque se lo debo. Como puede ver, no dará resultado y sospecho que será mi último intento. Y será así no porque haya decidido abandonar esta batalla, sino porque ya no estaré en condiciones de seguir librándola. En las próximas elecciones colgarán de mi cuello cuanto he hecho por usted y seré derrotada. Estoy convencida de que perderé mi escaño. Lo sé y me aflige reconoció Andrew . Me aflige por usted, no por mí. Chee, hace mucho tiempo que sabe que ocurriría, ¿no es así? Y a pesar de todo me apoyó. ¿Por qué? ¿Por qué me fendió cuando al principio me dijo que me abandonaría si descubría que yo ponía en pelig ro su trayectoria política? ¿Por qué no me abandonó? Como bien sabe, a veces se cambia de idea. Andrew, por alguna razón, abandonar lo suponía pagar un precio más alto del que estaba dispuesta a cambio de seguir una legislatura más en mi escaño. Tal como se han desarrollado las cosas, llevo más de vei nticinco años en la legislatura. A mi juicio, ya he tenido bastante. Puesto que usted cambió de idea, ¿por qué no iban a hacerlo los demás? Hemos convencido a todo aquel capaz de avenirse a razones. Los demás, y lament o decir que se trata de la mayoría, son inamovibles. Es una cuestión de antipatía emoc ional profundamente arraigada. ¿Una antipatía propia de ellos o de sus electores? Mitad y mitad. Hasta los legisladores más o menos racionales suponen, de vez e n cuando, que sus electores no lo son. Tengo la sospecha de que muchos experimen tan personalmente una honda antipatía cuando se trata de cuestiones robóticas. ¿Y basarse en la antipatía emocional es el modo válido en que un legislador decide su voto? Vamos, Andrew... Está bien, reconozco que he dicho algo muy ingenuo. Considerarlo ingenuo no es muy correcto. Sabe que nadie reconocerá que su voto se rige por aspectos emocionales. Le propondrán cualquier explicación razonada de l a decisión que adopten, algo que tenga que ver con la economía, una analogía con la hi storia de Roma o algún argumento religioso arcaico, cualquier cosa menos la verdad . ¿Qué importancia tiene? Lo que cuenta es el voto que emiten, no las razones en que se sustenta. De manera que todo se reduce a la cuestión de la estructura cerebral, ¿no? Sí, ahí está la clave. No entiendo por qué lo consideran un problema tan conflictivo comentó Andrew con cautela . Lo esencial no reposa en los componentes del cerebro, sino en el modo en que funciona, es decir, en sus patrones de pensamiento, su tiempo de reacción, su capacidad de razonar y de generalizar a partir de la experiencia. ¿Por qué el debat e se reduce a la cuestión de las células orgánicas en oposición a los positrones? ¿No hay manera de hacer prosperar una definición funcional? ¿Funcional? Mi cerebro hace todo lo que es capaz de hacer un cerebro humano oficialmente legitimado, y en muchos sentidos, lo hace mejor, más rápido y coherentemente. Quizá s ea esto lo que les fastidia. Pues bien, si éste es el problema, es demasiado tarde para que empiece a ocultar mi inteligencia. ¿Tenemos que seguir insistiendo en qu e el cerebro humano debe estar constituido por una sustancia celular oficialment e aprobada para que sea legalmente humano? ¿No podemos estipular que el cerebro hu mano es algo, lo que sea, orgánico o no, capaz de alcanzar cierto nivel de pensami ento complejo?

No dará resultado declaró Li-Hsing. Si definiéramos la humanidad exclusivamente en virtud de la función cerebral, de masiados seres humanos no estarían a la altura del nivel acordado de capacidad int electual añadió Andrew con acritud . ¿No es ésta la causa de tanta oposición? ¡Andrew, Andrew, Andrew! Quiero que me preste mucha atención: están empeñados en man tener, al precio que sea, una barrera entre ellos y los robots. Aunque sólo sea po r amor propio, prefieren creer que pertenecen a la única, auténtica y legítima raza hu mana y que los robots son seres inferiores. Ha dedicado los últimos cien años a venc er a estas personas y, con mucho esfuerzo, se ha abierto paso hasta conseguir un a posición que habría sido inimaginable en los primeros tiempos de la robótica. Pero a hora está en una situación insostenible. Usted está en un cuerpo que, en todos los sen tidos, se parece tanto al del ser humano como para que no existan verdaderas dif erencias. Usted come, respira y suda. Va a restaurantes de cinco tenedores, enca rga cenas exquisitas y bebe los mejores vinos. Lo he notado, aunque no comprendo qué valor tiene para usted, salvo el de las apariencias. Para mí es valor suficiente señaló Andrew. Está bien. Probablemente hay muchos seres humanos que tampoco aprecian el vino que beben, aunque lo hacen por las mismas razones que usted. Es decir, sus órgano s son artificiales. Es posible que haya personas que viven con cuerpos prácticamen te idénticos al suyo, sustituciones artificiales de aquéllos con los que nacieron. P ero, Andrew, aun así no se trata de sustituciones totales, pues nadie tiene un cer ebro protésico ni puede tenerlo. Por consiguiente, usted se diferencia del resto d e los mortales en un aspecto fundamental. Su cerebro es artificial y el humano n o. Su cerebro fue construido y el de los hombres se desarrolló naturalmente. Ellos nacieron y a usted lo montaron. Para los seres humanos empeñados en mantener la b arrera que los separa de los robots, estas diferencias semejan un muro de acero de cinco kilómetros de alto por cinco kilómetros de espesor. No me ha dicho nada nuevo. Sin duda, la composición de mi cerebro es distinta a la del cerebro humano. Pero no lo es en sus funciones. Puede que sea cuantitat ivamente distinto, pero en lo cualitativo no tiene nada que envidiarle. No es más que un cerebro, un cerebro muy bueno. Tan sólo se aferran a la oposición entre lo po sitrónico y lo celular como pretexto para no reconocer que yo soy un ser humano al go distinto... No, Chee, si lográramos anular la antipatía que sienten por mí en virtu d de mis orígenes robóticos, que es la fuente misma de esta hostilidad, la misterios a necesidad que tienen de declararse superiores a alguien que, de acuerdo con to das las definiciones racionales, es superior a ellos... Después de tantos años aún intenta comprender al ser humano lo interrumpió Li-Hsing a penada . ¡Pobre Andrew! No se enfade por lo que voy a decir, pero es el robot que ha y en usted el que lo impulsa en esa dirección. Sabe que en mí queda ya muy poco de robot. Pero algo conserva... musitó Li-Hsing. Así es, algo queda y si lograra despojarme... Chee Li-Hsing lo miró alarmada. Andrew, ¿qué ha dicho? No estoy seguro, pero se me ha ocurrido una idea. Chee, el problema consiste en que tengo sentimientos humanos contenidos en mi mente de robot. Pero esto no me vuelve humano, sólo me convierte en un robot desdichado. A pesar de todo lo qu e se ha hecho para mejorar mi cuerpo robótico, aún no soy humano. De todos modos, se puede dar un paso más. Si fuera capaz de... si fuera capaz de... 22 Si fuera capaz de... Y ahora, por fin, había sido capaz. Andrew había pedido a Chee Li-Hsing que aplazara tanto como pudiese la presen tación del anteproyecto modificado ante la Legislatura Mundial para el debate y la votación, pues en el futuro inmediato pensaba iniciar un proyecto que tal vez eje rciera una influencia decisiva. Andrew añadió que no estaba dispuesto a hablar con e lla sobre los pormenores del proyecto. Se trataba de una cuestión muy técnica, que n o era probable Chee comprendiese y, de momento, él no disponía de tiempo para explicár sela. Insistió en que lo volvería más humano. Ése era el detalle primordial, lo único que, en realidad, la presidenta del comité debía saber. Repitió que así se volvería más humano.

Con tono de preocupación, Chee Li-Hsing respondió que haría cuanto pudiera por pr oporcionarle el tiempo necesario para llevar a la práctica el misterioso proyecto. Andrew le dio las gracias y de inmediato habló con el aclamadísimo robot ciruja no que había elegido para la tarea. Fue una conversación difícil. Andrew postergó el mom ento de la decisión al tiempo que planteaba un doloroso interrogatorio que ponía de relieve su torbellino interior, mientras que el cirujano se mostraba cada vez más confundido por la naturaleza insólita, y probablemente imposible, de lo que Andrew parecía pedirle. La Primera Ley de la robótica fue el obstáculo: la norma inmutable que impedía qu e un robot infligiese el menor daño a un ser humano. Al final, Andrew ya no pudo d ar más excusas y tuvo que reconocer el hecho fundamental que permitía al cirujano ro bot realizar la operación, lo único que el médico no había sospechado: la condición de And rew como algo distinto a un ser humano. Señor, me parece que no he entendido bien dijo el cirujano . ¿Ha dicho que es un ro bot? Es exactamente lo que soy. La expresión del cirujano, siempre serena e impasible, no podía cambiar ni camb ió. No obstante, la mirada fija de sus brillantes ojos fotoeléctricos logró delatar un a gran aflicción y Andrew se percató de que el cerebro positrónico del médico estaba aco sado por potenciales perturbadores y contradictorios. Al cabo de un rato el cirujano añadió: Señor, no pretendo contrariarlo, pero debo reconocer que no veo nada robótico en su aspecto externo. Tiene razón. Mi aspecto externo ha sido ampliamente modificado para conferirme apariencia humana, lo que no significa que sea humano. A decir verdad, en los últ imos años he incurrido en elevadísimos gastos en abogados a fin de esclarecer mi con dición y parece que, a pesar de todo, sigo siendo un robot. Señor, no podía ni imaginármelo. No, claro. Andrew no había elegido a ese cirujano por su deslumbrante personalidad, su g ran ingenio o su capacidad para hacer frente a situaciones sociales complicadas. Ninguno de estos factores era relevante. Lo que contaba era su cualificación como cirujano y, al decir de todos, era de los mejores. Por añadidura, era robot. Un c irujano robot era la única opción posible para lo que Andrew se traía entre manos, ya que no podía confiar en un cirujano humano, ni en su capacidad ni en sus intencion es. El robot podría cumplir la tarea. Andrew estaba empeñado en que así fuese. Como le he dicho, señor... ¡Deje de llamarme señor! El robot calló, evidentemente perplejo, pero volvió a tomar la palabra: Señor Martin, como ya le he dicho, practicar a un ser humano una intervención, c omo la que usted solicita, supone una violación flagrante de la Primera Ley y yo n o podría realizarla. Si es un robot, como dice, sigue existiendo un problema. Verá, realizar dicha intervención significa dañar una propiedad y, a menos que reciba inst rucciones directas de su propietario, me veo imposibilitado de realizarla. Yo soy mi propietario puntualizó Andrew . Soy un robot libre y tengo documentos q ue lo demuestran. ¿Un... robot... libre? Preste atención pidió Andrew. Estaba agobiado a causa de la ansiedad y su mente p ositrónica se encontraba acosada por potenciales problemáticos . Dejémonos de cháchara. No finjo ser humano y, en cuanto me opere, comprobará que no lo soy, por lo que pode mos descartar las consideraciones relativas a la Primera Ley. Sin embargo, en es te caso se aplica la Segunda Ley. Soy un robot libre y usted hará lo que yo le enc omiende. No se opondrá a mis deseos. ¿Me he expresado con claridad? Con toda la firme za que había aprendido a emplear en las últimas décadas, incluso con los seres humanos , Andrew añadió : Le ordeno que me practique la intervención quirúrgica de la que hemos ha blado. Los ojos rojos del cirujano robot se iluminaron todavía más a causa de la confu sión y el conflicto interiores. Durante unos segundos no estuvo en condiciones de responder. Andrew sabía que el cirujano estaba contra las cuerdas. Tenía ante sí a un hombre

En el caso de que fuera un robot. El cirujano exhibía una serenidad majestuosa. había resuelto los conflictos desatados por las irregularidades de l a petición de Andrew y por las ambigüedades de su aspecto. la ropa blanca y los deslumbrantes dispositivos de acero cromado: todo estaba a punto para el insólito paciente. Los honorarios no serán modestos. La naturaleza robótica del cirujano no podía permitirse la menor desviación caprichosa del rumbo acordado. Haré lo que me pide.. las luces y los instr umentos. tanto en un caso como en el otro. los circuitos posi trónicos del cirujano debían de estar saturados de incomprensión. El cirujano lo observaba con atención. Ahora. Andrew estaba convencido de que había hecho la única elección posible cuando escogió a un cirujano robot para practi car la intervención. nada de eso importaba. Sus respuestas visuales indic aban que su visitante era humano. no tenía la menor importancia. el cirujano estaba exclusivamente concentrado en su misión profesional. Era imposible que la intervención fracasase. Si se trataba de un hombre. Después de un interminable período de vacilación. Pongamos manos a la obra. experimentó un atisbo de incertidumbre sólo un atisbo cuando llegó la hora de la verdad. el derecho de dar órdenes a otro? Por si eso fuera poco. aunque fuera un robot li bre. el panel de mandos. no. No había sentido nada parecido ni siquiera cuando trasp asaron su cerebro del cuerpo robótico al androide. Hasta entonces. ¿Y si algo fallaba? ¿Y si quedaba incapacitado? ¿Y si la interve nción fracasaba y quedaba aniquilado en la mesa de operaciones? No. En lugar de caminar normalmente. este robot negaba se r humano pero lo parecía. 23 . tubos y conductos auxiliares. aunque la información las mantenía desactivadas. mientras su mente intentaba procesar el dato d e su condición robótica. Aunque el quirófano no era tan monumental como aquél en el que US Robots and Me chanical Men había realizado las diversas actualizaciones de Andrew en los últimos año s. la tarima. Andrew había elegido permanecer consciente durante el proceso. éste se dio cuenta de que las instalaciones estaban soberbiamente equipadas y e ran correctas. Pero Andrew no estaba preparado para la debilidad y la fatiga insólitamente i ntensas que sintió una vez cumplida la labor. no había conocido las sensaciones que lo dominaron en las pri meras horas de recuperación. en el tiempo transcurrido. Y así fue. Me preocuparía mucho que lo fueran replicó Andrew. el cirujano optó por este camino. De acuerdo añadió el cirujano sucintamente y con un ademán veloz y abarcador sujetó e l escalpelo láser en su mano derecha soberbiamente diseñada. Ante contradicciones tan caóticas cabía la posibilidad de que la mente del ciru jano sufriese un cortocircuito. Perfecto. Tanta ambigüedad debió de colapsar los circuitos positrónicos del cirujano. la Primera Ley anulaba la Segunda y el cirujano no podía aceptar el encargo. se sacudía y se tambaleaba. Totalmente repuso Andrew . el laberinto de agujas. tenía suficientes características humanas para reclamarle obediencia. Era una situación casi incomprensible. Era evidente que. la camilla. De todos modos. la mesa de operaciones. La evidencia visual tendía a activar la Primera y la Segunda Ley. El dolor no era un problema para él y necesita ba estar seguro de que sus instrucciones se cumplían al pie de la letra.que insistía en que no era humano o a un robot que reivindicaba poseer tanta auto ridad como un ser humano y. Miró con admiración la consola de rayos láser. Con frecuencia. No quería perder la conciencia ni un solo instante. el teclado de pulsadores para mediciones. De acuerdo dijo con un inequívoco matiz de alivio . Aun c uando saliese mal. Andrew abrigaba la esperanza de que el cirujano optase por el modo más seguro de resolver la crisis y se decantase por la posición q ue respondía a la Segunda Ley: pese a que por propio reconocimiento el visitante n o era lo bastante humano para apelar a las prohibiciones de la Primera Ley. ¿Está preparado? preguntó.. ¿qué ocurría con la Segu nda Ley? ¿Qué elemento de la Segunda Ley atribuía a un robot.

Incluso recordó cosas menos agradables. la ocasión en que decidió vestirse.tenía la impresión de que el suelo se elevaba y se disponía a golpearle la cara. por lo que sintió un profundo alivio. Los hipocondríacos descubrían en sí mis mos todo tipo de síntomas que ningún análisis médico confirmaba. Si intentaba record ar un nombre. no había contraído. cuando antaño no le habría llevado más de dos milisegundos! Todo aquello era lo que Andrew podía esperar y lo que. la pri mera visita de Little Sir. la sensación de que necesitaba descansar un rato antes de abordar la siguiente tarea. Tal vez era fruto de su imaginación. el matrimonio de Litt le Sir y el nacimiento de Paul Charney. Resultaba humillante sentirse tan im perfecto. casi dos siglos de recuerdos. La idea le provocó una s onrisa. Nunca habías tenido flaquezas. Los d edos le temblaban tanto que le costaba sostener objetos. de manera abstracta. se tornaba borrosa durante algunos minutos. Little Miss y Miss de niñas. Y más. h abía esperado. eso le pareció: un cansancio penetrante y crónico. u no sentía que padecía enfermedades que. concluyó. en realidad. Las imperfecciones. lo mismo q ue la falta de coordinación. Probablemente era lo que había ocurrido. ya no corría el peligro de tropezar y caer. la situación e mpezó a mejorar. tan humano. Pensó que estaba equivocado. Todos los paráme tros se encontraban dentro de un margen de desviaciones permisible y. a medida que pasaba un día y llegaba el siguiente. El suelo ya no intentaba precipitarse sobre él. preci samente. Todo estaba presente. Ahora las tienes y punto. más síntomas padecían. Y a hora lo eres. muchas cosas más. Has logrado lo que querías y no debes lamentarlo». Sus manos cesaron de temblar de manera exasperante. persistió cierta sensación de debilidad o. Volvía a ser el mismo en la mayoría de los s entidos fundamentales. Su equipo de comprobación n o señalaba una degradación mensurable de su capacidad de rendimiento. Durante la primera semana posterior a la intervención. Sentirse imperfecto es humano. Su mente no había quedado definitivamente deteriorada. los reflejos inseguros. No se hable más. Pero fue un proceso lento y paulatino. De pr onto apareció: Gerald Martin. Y en ese momento Andrew olvidó el nombre de la morena hermana mayor de Little Miss y necesitó horas de minuciosa búsqueda antes de que en su cerebro asomara repentinamente «Melissa Martin». dedicó una tarde a indag ar en su mente el nombre completo del hombre al que había conocido como Sir. Andrew se sintió gratificado al comprobar que volvía a tener acceso pleno. cuanto más pensaban en la posibilidad de estar enfermos. las características que definen a los humanos como tales y las que los ll evan a trascender sus flaquezas. instantáneo y completo a todo su pasa do. Sir y Madam sentados a la mesa del com edor. que no era humillante: «Estás recorriendo el camino a la inversa. la vista defectuosa y los epi sodios de memoria deteriorada o de olvidos. La vista dejó de jugarle malas pasadas. a resultas del cual. Cuando caminaba. las debilidades y las imprecisiones son. sus esculturas de madera y los muebles que había creado. Se acurrucó en el gran sillón del amplio salón de la que había sido la mansión de Ger ald Martin y dejó que las imágenes de los años pretéritos pasaran por su mente: la fábrica donde lo construyeron y su llegada a casa de los Martin. co mo el episodio con los dos gamberros que intentaron desmontarlo mientas se dirigía la biblioteca pública. al menos. Sin embargo. La debilidad física era una experiencia nueva para él. En primer lugar recuperó las funciones de memoria. Andrew sabía que existía un síndrome denominado hipocondría. Andrew se preguntó si en su prolongada e incesante búsqueda por alcanzar la hum anidad plena se las había apañado para contraer la hipocondría. pues el cirujano insistió en que su recupe ración proseguía correctamente. entre los seres humanos era muy corriente. que siempre ha bía sido perfecta. Sin embargo. Era lo que más querías: ser humano. en su mente no había más que un vacío tormentoso que centelleaba por los recovecos de su memoria. sin embarg . ¡Dos horas. Su visión. los ejecutivos de U S Robots que se trasladaron a la Costa Oeste para someterlo a una revisión. Gradualmente. mientras paseaban con él por la playa. la realidad de las sensaciones superaban con creces cu anto había previsto. Por lo que había oído.

ahora menos que nunca.. anula la person alidad. Se someterá a votación y perderemos. continuó inexorablemente: Mis circuitos positrónicos han durado casi doscientos años sin deterioro percept ible.. Andrew se percató de que la legisladora había empezado a intuir la verdad. Fatigado o no. Cuando entró en el grandioso y alto despacho. Simon DeLong habría hecho otro tanto. la presidenta del Comité de Cien cia y Tecnología exclamó : ¡Los últimos meses se ha mostrado muy misterioso! Ha aludido a un gran proyecto. sin duda. el cerebro positrónico en oposic ión al celular respondió Andrew . ¿qué ha hecho? preguntó Chee Li-Hsing en voz muy baja y cono tono agorero.. Como necesitaba que ella lo oyese decirla. Por eso tuve que guardar en secreto mis planes hasta hacerlos realidad. cruzó una vez más el continente rumbo a la t orre de cristal verde de la Legislatura mundial en Nueva York para visitar a Che e Li-Hsing. Acordamos que el punto polémico era el cerebro. Chee le indicó instintivamente qu e tomara asiento ante su escritorio. ¿Y cuál era el tema verdadero que se ocultaba tras esa co ntroversia? ¿Mi inteligencia? Claro que no. Supuso que la legisladora ya se había dado cuenta. ¿se da cuenta? ¿A quién le importa el aspecto de un cer ebro. pero en el fondo son estúpidos. ¿Cuál es la mayor diferencia entre mi cerebro positrónico y el humano? prosiguió Andr ew . Andrew.. Andrew cambió de posición junto a la pared.. por consiguiente. Me proporcio nó el tiempo que necesitaba.. He intentado apla zarla. Acepto que mi mente es excepcional. Puede que indefinidamente. Era cosa de la imaginación. Le agradezco la habilidad que ha tenido para los aplazamientos. están especializados... Otros robots poseen capacidades mentales extraordina rias de algún tipo. Después de p ermanecer unos minutos en pie se dio cuenta de que le costaba y se apoyó en la par ed con el mayor disimulo posible. Todos los contratiempos que hemos ten ido se originan en este hecho. Cualquier otro órgano del c uerpo puede mantenerse o cambiarse por un sustituto artificial. aunque sea capaz de sumar una columna de cifras infinitamente más rápid o que un ser humano. Le prometo que seré explícito. Andrew ordenó a su cerebro que dejase de pensar en la sensación de cansancio. para correr el riesgo que debía correr. déjeme hablar. La expresión de Li-Hsing había cambiado a medida que Andrew hablaba y su rostro denotaba horror. Usted podría habérmelo impedido orde nándome que no siguiera adelante. Hay muchos seres humanos que podrían atacarme. pero he agotado las maniobras parlamentarias y ya no puedo hacer nada más. de qué está hecho o cómo llegó a existir? Lo que cuenta es que las células orgánicas d el cerebro humano mueren y deben morir. Andrew.. La ciencia de la robótica sólo tiene tres siglos. se sentía tan cansado. No es la inteligencia lo que hace que la gente me envidie. como habría hecho con cualquier otro visitant e.. pe ro sólo se debe a que me diseñaron para que tuviera una mente excepcional. Pues así es: mi cerebro es inmortal. no se sabe. Andrew. seguramente. ¿de qué riesgo habla? Con cierta irritación. Chee. si se lo sustituye cambia y. tuve que hacerlo. pero el cerebro es irremplazable. Como lo es u n ordenador.. pero no ha permitido que nadie supiese de qué se trataba. hasta aquí hemos llegado. Andrew siempre había preferido permanecer de pie ante la legisladora. Si le hubiese dicho algo a usted o a la gente de Fei ngold y Charney me lo habrían impedido. es inevitable. Tomar asiento sería demasiado revelador. Después de hacerme rompieron el molde. Andrew. A la larga. Consiste en que mi cerebro es inmortal. pues lo miraba inse gura e intranquila. Ya conoce la Segunda Ley: no puedo oponerme a el la. quizá por u n recóndito impulso cortés que jamás había intentado explicarse. y ahora no le apetecía se ntarse. el cerebro orgánico debe morir. Chee. mientras que mis circuitos pos itrónicos. Andrew.. durarán varios siglos más. Li-Hsing lo miró preocupada. con la esperanza de que Li-Hsing no percibiese que le faltaban fuerzas para permanecer de pie durante varios minuto s seguidos. t iempo insuficiente para que alguien afirme cuál puede ser la expectativa de vida d e un cerebro positrónico.o. ¿Y no es ésta la barrera . sin el menor cambio negativo y. la última votación tendrá lugar esta semana dijo Li-Hsing .

Yo. Chee. m oriré. En tanto que robot . No puedo. pues su propia mortalidad sólo es sop ortable en tanto que se acepta como fenómeno universal. Todo está orga nizado de manera que lenta. bueno. aunque quedó cuidadosamente aislado de las fue rzas metabólicas que habrían provocado su deterioro. Sin embargo. no puedo creerlo. Sin embargo.. es evidente que podría durar una eternidad. ¿Y qué.. se agote el potencial de mis circu itos. Andrew. Si representa por fin mi humanidad. Andrew. Otros robots son d esmontados. Pero yo sí. Andrew! gimió Li-Hsing.. Ahora mi cerebro está sometido a los mismos procesos de descomposición a los que es vulnerable cualquier sustancia orgánica. Andrew había abrazado la muerte con tal de ser plenamente humano y era u n sacrificio demasiado generoso para rechazarlo. Basta con que una persona quede eximida de la muerte para que todas se sientan agraviadas de la peor maner a posible.. dejan de funcionar. Chee. . habría sido una verdadera violación de la Tercera Ley. éste es el motivo por el que se han negado a concederme la condic ión humana. Vue lva a cambiarlo. Lo único que he hecho ha sido elegir en tre la muerte de mi cuerpo y la muerte de mis aspiraciones y deseos.. Chee. Ha dicho que sería explícito intervino Li-Hsing bruscamente . dolor..? Chee. Se limitó a apretarlo con firmeza y sus dedos se hundieron en la flexible piel sintéti ca de Andrew .. no tolerarían la idea de un ser humano inmortal.. 24 Fue sorprendente el modo en que el último y espectacular acto de la vida de A ndrew capturó la imaginación del mundo. D espués. Confieso que fui lo bastante débil para calcular las cosas con el p ropósito de estar presente. lo que también valdrá la pena. existen diversos modos de morir y la Tercera Ley no diferencia entre uno y otro. Andr ew. Nada de lo que había hecho antes había servido p ara que las personas cambiaran de idea y dejaran de negar su condición humana. simplemente. no es posibl e! Supondría la violación de la Tercera Ley. ¿Para qué servirá todo esto? Se ha destruido a cambio de nada. apretó los labios y las manos. En absoluto opinó Andrew . Seré el primer robot que muera. entonces es un insensato! No lo soy dijo cariñosamente . Permitir qu e mi cuerpo viviese a costa de una muerte todavía mayor. y po rque nadie se siente psicológicamente amenazado por esta realidad. Y si no logro conquistarla. aproximadamente. Le aseguro que prefiero morir como h ombre en lugar de vivir eternamente como robot. no. mi cerebro positróni co fue conectado a nervios orgánicos.. ¡No. al menos pronto tocarán a su fin mis lu chas y esfuerzos infructuosos y mi dolor. Andrew. ¿cree que nunca he sentido dolor? Li-Hsing hizo algo que azoró a Andrew y lo enmudeció: se puso a llorar. ¿Lo ha extirpado? ¿Qué ha hecho? Hace décadas.fundamental que me separa de los seres humanos? Los humanos soportan la inmortal idad de los robots porque el que una máquina dure mucho tiempo es una virtud. Me he sometido a una última inter vención con el propósito de modificar las conexiones que unen mi cerebro a mi cuerpo . Es una locura espantosa. Lo que he hecho no la transgrede. Chee. después moriré de muerte natural. así no conseguirá lo que pretende. si todavía siguen pensando que soy un robot. ¿me está diciendo que ha organizado todo para morir? ¡No. irrevocablemente aniquilados. cuando lo instalaron en este cuerpo androide. Duraré hasta el bicentenario de mi construcción. me queda un año de vida. ¡a cambio de nada! ¡No valía la pena! Yo creo que sí. Han quitado los aislantes. Se han producido demasiados daños y la intervención es irreversible. se acercó a Andrew a una veloc idad sorprendente y lo aferró del brazo como si estuviera a punto de sacudirlo. Basta de rodeos. muy lentamente. ¿Dolor? Sí. Se apartó del escritorio. Durante unos instantes el arrugado rostro de Li-Hsing se tornó inexpresivo. habrá valido la pena. ¡Andrew.. ¿qué ha hecho de sí mismo? ¡Quiero saberlo! He extirpado el problema.

Andrew se aferró desesperado a sus pensamientos. La ceremonia fue sencilla y breve. aún era capaz de caminar. todo se hacía olvido. Mas sólo eran sombras. »Andrew. el hombre bicentenario. Hemos erradicado dicha condición. Nadie hablaba de otro tema.La historia recorrió el mundo como un huracán. En el pequeño podio que tenía delant e había un documento. ¡Por fin era un hombre. que a guardaba gravemente junto a su lecho.. la ceremonia se vería en una red televisiva gl obal y sería retransmitida a los asentamientos lunares y a otras colonias espacial es más lejanas. durante la ceremonia uno de los oradores declaró que usted era el robot sesquicentenario. La v otación que concedía a Andrew lo que durante tanto tiempo había querido fue aprobada p or unanimidad en la Legislatura Mundial. El documento que acabo de firmar modifica esa situación. Andrew también sonrió y extendió la mano como si fuera a estrechar la del coordin ador mundial. para variar. Había más personas reunidas. serían testigos de sus últimos momentos. en realidad. Se le escapaban los recuerdos de doscientos años de v . algo único en la historia de la humanidad. Ya no es un robot. Nadie habría osado oponerse. rubricó el documento con su firma. Aunque con muchas dificultad es. Segundos después. durante unos segundos.. Y miles de millones de personas lo vieron. enlazó a los dos hombres. pues Andrew estaba en su hogar de California y el coordinador en Nueva York tomó la palabra: Andrew Martin. morir. volvió a erguirse y añadió con un tono muy formal y solemne: Ya está enmendado. rostros.. como Andrew. hace medio siglo. sombras inciertas. Andrew estaba confinado a una silla de ruedas. hoy lo declaramos. También queda atrás la condición robótica con que vino a es te mundo y por la cual se lo mencionó aquel día. El coordinador mundial debía firmar públicamente las actas para convertirlas en ley. Los pensamientos de Andrew se diluían lentamente mient ras yacía en su lecho de la grandiosa mansión que daba al océano Pacífico. Atrás queda medio sigl o desde su sesquicentenario. 25 La ceremonia celebrada hacía pocos meses no era más que un pálido recuerdo y el f in estaba cada vez más próximo.. Quería que éste fuese su último pensamiento. alcanzando el objetivo que se había vuelto desesperada mente importante. todos estaban dispuestos a dejar de lado los precedentes. pero. Prácticamente no hubo debate. en aquel momento. Empezaba a olvidar nombres. sino para la total idad de la especie humana.. con un gesto ampul oso. Había logrado algo casi inimaginable. Se trataba de una decisión sin precedentes. Ahora comprendemos que aquel orador no llegó hasta el final. pero no quería que miles de millones de personas lo vi eran tan débil. su simul acro electrónico. Jamás ha existido un día como éste. desde lue go. las dos manos se juntaban en un gesto cálido y humano que. hoy es un día muy especial no sólo para usted. estaba de más. pese a que estaban separados por un continente. lo vieron desde todos los con fines.. Andrew abrió los ojos una vez más y reconoció por última vez a Chee Li-Hsing. Por eso el mundo ha tomado medidas para enmendarlo y hoy pondremos en práctica dichas enmiendas. Quería disolverse. al igual que tampoco ha existido nunca alguien como usted. El coordinador se inclinó sobre el podio y. La ceremonia definitiva se planificó para que coincidiese con el día del bicent enario de la construcción de Andrew. El coordinador mundial miró a Andrew y sonrió. Se trataba d e una afirmación correcta. en la central de United States Robots and Mechanic al Men Corporation tuvo lugar una ceremonia en su honor para conmemorar los cien to cincuenta años de su comienzo. había asistido a los de Sir y L ittle Miss.. Por lo que tengo entendido. por fin era un ser humano! Década tras década había escalad o a duras penas desde sus orígenes robóticos. Este decreto es oficial e irrevocable. Señor Marti n. El ademán había sido m inuciosamente ensayado y medido al milímetro. El coordinador mundial es decir. reconociendo por el camino sus auténtica s aspiraciones y. tanto tiempo atrás. al final. Los miles de millones de espectadore s tuvieron la impresión de que. con esa idea en la mente.

Se le ocurrió un último pensamiento fugitivo que reposó unos segundos en su mente . Lenta y temblorosamente.. aunque en voz demasiado baja para que lo oyeran. y Li-Hsing desapareció. había tenido infinidad de amigos que le habían aban donado. lo llamaba. cuya dive rtida traducción sería algo así como Artefactorías.com. A lo largo de dos siglos. se en tregó a las penumbras sin pesar. ven de una vez. pero no llegó a entender sus palabras. antes de que todo cesara. . «Vamos. Andrew cerró los ojos. «Andrew. Chee le dijo algo.» Little Miss susurró Andrew. plenamente humano al fin...LibrosTauro. Estaba rodeada por un manto de luz y calor. Sabes quién soy. (N.. «Déjalos partir. que todo se pierda».. Vio fugazmente la imagen de la primera persona que r econoció quién era de verdad.ar * Ingenioso juego de palabras entre arte. se desvaneció en la niebla os cura que había empezado a rodearlo. artefacto y fábricas. Era la última de sus amis tades. Sólo la delgada figura de Hsing resaltaba sobre un fondo gris cada vez más profundo. Andrew exten dió la mano hacia Chee y apenas sintió que la aferraba con gran delicadeza. la oscuridad lo rodeó y. hacía casi doscientos años. Le sonreía.. Sus sedosos cabellos dorados resplandecían como un brillante amanece r. Andrew sintió frío. murmuró quedamente. Libros Tauro http://www. del T.. Chee se desdibujó ante sus ojos cuando su último pensamiento se fundió con la osc uridad. pero ella era la única que permanecía. Andrew.».«Déjalos partir» pensó.. mucho frío.) [LT1] --------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------El robot humano Isaac Asimov Página 16 de 164 ida.