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En la arena estelar Isaac Asimov Título original: The Stars Like Dust Traducción de Francisco Blanco Libros Tauro

A Gertrude, con la cual he estado casado, muy satisfactoriamente, durante 8 años, 1 mes, 2 semanas, 1 día, 2 horas, 45 minutos y algunos segundos. 1 E! murmullo del dormitorio Había un tenue murmullo en el dormitorio, casi imperceptible, un ligero sonido irr egular, inequívoco y mortífero. Pero no fue eso lo que despertó a Biron Farrill, arrancándole de un sueño pesado y poc o reparador. Volvió inquieto la cabeza de un lado a otro, luchando en vano contra el zumbido en la mesilla de noche. Extendió torpemente una mano sin abrir los ojos y cerró el contacto. Dígame musitó. Una voz surgió instantáneamente del receptor. Era áspera y fuerte, pero a Biron ie faltó ¡a fuerza de voluntad para reducir el volumen. ¿Puedo hablar con Biron Farrill? Sí, soy yo. ¿Qué desea? ¿Puedo hablar con Biron Farrill? repitió la voz con ansiedad. Los ojos de Biron se abrieron a la densa oscuridad. Se dio cuenta de la desagradable sequedad de su lengua, y del sutil olor que flotaba en la habitación.

Sí, Farrill al habla. ¿Quién es usted? Como si no le hubiese oído, su interlocutor insistió. ¿Hay alguien ahí? Quisiera hablar con Biron Farrill. Biron se apoyó sobre un codo y contempló el lugar donde se hallaba el visófono. Accionó el control de la visión, y la pequeña pantalla se iluminó. Aquí estoy dijo. Y recon ció las suaves y vagamente asimétricas facciones de Sander Jonti. Llámame por la mañana, Jonti. Se disponía a cerrar nuevamente el aparato, cuando Jonti dijo: ¡Oiga! ¡Oiga! ¿Hay alguien ahí? ¿No es University Hall, habitación cinco dos seis? ¡Oiga! De pronto Biron observó que la pequeña luz piloto indicadora del funcionamiento del circuito de emisión estaba apagada. Lanzó un juramento en voz baja y apretó el interru ptor, pero éste siguió cerrado. En aquel momento Jonti cortó y la pantalla se convirtió en un simple cuadrado vacío e iluminado. Biron cerró el aparato. Encorvó el hombro y trató de sumergirse nuevamente en la almoh ada. Se sentía molesto. En primer lugar, nadie tenía derecho a chillarle en plena no che. Echó un vistazo al reloj cuyas cifras levemente luminosas brillaban sobre la cabecera de la cama: eran las tres y cuarto. Las luces de la casa no se encendería n hasta dentro de cuatro horas. Además, no le gustaba despertarse en la completa oscuridad de su habitación. El hábito de esos cuatro años no le había curtido lo bastante para acostumbrarle a los edific ios del hombre terrestre, estructuras de cemento armado, bajas, gruesas y sin ve ntanas. Se trataba de una tradición milenaria que databa de los días en que la primitiva bomba nuclear no había sido contrarrestada por la defensa del campo de f uerza. Pero aquello había pasado. La guerra atómica había infligido lo peor a la Tierra. La m ayor parte del planeta era extremadamente radiactivo y estéril. No quedaba nada qu e perder, y, sin embargo, la arquitectura reflejaba los antiguos temores, de mod o que cuando Biron se despertó no había a su alrededor más que una oscuridad total. Biron se alzó nuevamente sobre el codo. Aquello resultaba extraño. Esperó. No era que hubiese percibido el fatal murmullo del dormitorio. Era algo quizás aún menos percep tible, y desde luego infinitamente menos mortífero.

Echaba de menos el suave movimiento del aire, que uno daba por supuesto, aquella señal de la continua renovación. Trató de tragar saliva y no lo consiguió. La atmósfera p arecía haberse hecho opresiva, al tiempo que se daba cuenta de la situación. El sist ema de ventilación había dejado de funcionar; ahora verdaderamente se sentía enojado. Y ni siquiera podía usar el visófono para dar cuenta del hecho. Lo intentó de nuevo, para asegurarse. Apareció el lechoso cuadrado de luz que lanzó un a leve reflexión perlina sobre la cama. Funcionaba, pero no emitía. Bien, no importa ba. En todo caso, no harían nada para remediarlo antes que se hiciera de día. Bostezó, buscando a tientas sus zapatillas, mientras se frotaba los ojos con las p almas de las manos. Conque no había ventilación, ¿verdad? Eso explicaba aquel olor rar o. Frunció el ceño y olfateó intensamente varias veces. Fue inútil. Se trataba de algo f amiliar, pero no conseguía identificarlo. Se dirigió al cuarto de baño y accionó automáticamente el interruptor de la luz, a pesar de que realmente no la necesitaba para servirse un vaso de agua. El interruptor funcionaba, pero la luz no se encendió. Lo probó varias veces, enojado. ¿Acaso no había nada que funcionase? Se encogió de hombros, bebió en la oscuridad, y se sintió mejor. Bostezó de nuevo mientras regresaba al dormitorio, donde probó el interruptor princ ipal. No funcionaba ninguna luz. Biron se sentó en la cama, colocó sus amplias manos sobre sus fornidos muslos y cons ideró la situación. Normalmente, una cosa así habría suscitado una fuerte discusión con el personal de servicio. Nadie esperaba un servicio de hotel en un dormitorio univ ersitario, pero, ¡voto al Espacio!, uno habría de poder exigir ciertos mínimos de efic iencia, aunque eso no fuese de importancia vital precisamente ahora. Se acercaba el momento de la graduación y él había terminado. Dentro de tres días se despediría para siempre de la habitación y la universidad de la Tierra: y también de la misma Tierra . De todos modos, podía informar de la anomalía, sin hacer ningún comentario especial. P odía salir y usar el teléfono del vestíbulo. Quizá le trajesen una luz automática, o inclu so le instalasen un ventilador que le permitiese dormir sin sensaciones psicosomát icas de ahogo. Y en caso contrario, ¡al espacio con ellos! Sólo le quedaban dos noch es más. A la luz del inútil visófono localizó unos pantalones cortos. Se los puso junto con un suéter de una pieza, y decidió que aquello bastaría para su objeto. No se quitó las zap atillas. No había peligro de despertar a nadie, aunque hubiese marchado por los pa sillos con zapatos de clavos, puesto que los gruesos tabiques de aquella estruct ura de hormigón eran casi a prueba de ruidos, pero no veía razón para cambiarse. Se dirigió a la puerta y tiró de la palanqueta, la cual bajó suavemente, y se oyó el cli c indicador de que se había activado la cerradura: con la sola diferencia de que e so no había ocurrido. Y aunque sus bíceps se abultaron con el esfuerzo, no pasó nada. Se apartó de la puerta: aquello era ridículo. ¿Es que había un fallo general de fuerza? No era posible. El reloj funcionaba, y el visiófono seguía recibiendo bien. ¡Un momento! Podían haber sido los muchachos, esas almas benditas. Lo hacían de vez en cuando. Era infantil, naturalmente, pero él mismo había tomado parte en esa clase d e bromas pesadas. No hubiese sido difícil, por ejemplo, que uno de sus compañeros se hubiese introducido a escondidas durante el día para organizar el tinglado. Pero no, las luces y la ventilación funcionaban cuando se había acostado. En ese caso tenía que haber sido durante la noche. El edificio era anticuado. No h acía falta ser un genio de la ingeniería para manipular los circuitos de la luz y de la ventilación, ni tampoco para atrancar la puerta. Y ahora esperarían a la mañana si guiente para ver qué pasaba cuando el buenazo de Biron no pudiese salir. Probablem ente le soltarían hacia el mediodía y se reirían mucho. Biron esbozó una sonrisa de resignación. Bien, si eso era de lo que se trataba, no t enía importancia, pero era preciso hacer algo, tratar de solucionar e! desaguisado . Dio media vuelta y con la puntera golpeó algo que se deslizó por el suelo produciend o un ruido metálico. Apenas si podía distinguir su sombra moviéndose a través de la pálida luz del visiófono. Se agachó y con un movimiento circular exploró el suelo bajo la ca ma. Extrajo el objeto y lo acercó a la luz. (No eran demasiado listos: debían haber inutilizado el visiófono, en lugar de interferir solamente con el circuito emisor. )

El objeto que sujetaba era un pequeño cilindro con un agujerito en la parte superi or, Se lo acercó a la nariz y lo olió. Eso explicaba por lo menos el olor de la habi tación. Era hypnita. Naturalmente, los chicos la habían tenido que usar para que no se despertase mientras manipulaban los circuitos. Biron podía ahora reconstruir paso a paso lo ocurrido. Abrieron la puerta con una palanqueta, cosa sencilla. Quizás habían preparado la puerta durante el día, para que pareciese cerrada, sin estarlo en realidad. No lo había comprobado. De todos modos , una vez abierta, debieron limitarse a poner un bote de hypnita dentro, y volvi eron a cerrar. E! anestésico saldría lentamente, elevando la concentración hasta dejar le del todo inconsciente. Entonces podían entrar, enmascarados, naturalmente. ¡Espac io! Un pañuelo húmedo era suficiente para cerrar el paso a la hypnita durante quince minutos, y ese tiempo era todo el que se necesitaba. Aquello explicaba lo ocurrido con el sistema de ventilación. Había que eliminarlo pa ra evitar que la hypnita se dispersase con excesiva rapidez. La eliminación del vi siófono le impedía pedir 12 ayuda, y la puerta encallada no le dejaba salir; la ausencia de luces servía para inducir pánico. ¡Qué chicos tan simpáticos! Biron soltó un gruñido. No podía molestarse demasiado; al fin y al cabo, una broma era una broma. Lo que le hubiese gustado hacer entonces era derribar la puerta y te rminar de una vez. Los fuertes músculos de su torso se tensaron ante la idea, pero sabía que era inútil. La puerta había sido construida pensando en sacudidas atómicas. ¡Ma ldita tradición! .Pero tenía que encontrar alguna manera de solucionarlo. No podía permitir que se sa liesen con la suya. Lo primero que necesitaba era una luz, una verdadera luz, y no el resplandor fijo y poco eficaz del visiófono. Eso no era un problema. Tenía una linterna automática en su armario ropero. Por un momento, mientras manipulaba los controles de la puerta de! armario, se p reguntó si también la habrían inmovilizado. Pero se abrió sin esfuerzo, y desapareció suav emente en su cavidad de la pared. No había ninguna razón para inmovilizar el armario , y por otra parte no habían tenido mucho tiempo. En aquel instante, cuando ya tenía la linterna en la mano y se daba la vuelta, tod a la estructura de su teoría se hundió en un espantoso momento. Se quedó rígido, su abdo men se endureció, tensándose, y mantuvo la respiración, escuchando. Por primera vez desde que se había despertado oyó el murmullo dei dormitorio. Escuchó la apagada e irregular conversación que mantenía consigo mismo, y reconoció inmediatam ente la naturaleza de! sonido. Era imposible no reconocerlo, era «el chasquido mortal de la Tierra»: un sonido inve ntado hacía mil años. Para ser exacto: era el sonido de un contador de radiación que iba registrando las partículas cargadas y las duras ondas gamma que llegaban a él; los suaves impulsos electrónicos se fundían formando un leve murmullo. Era el sonido de un contador que contaba la única cosa que podía contar: ¡la muerte! Despacio, de puntillas, Biron fue retrocediendo. Desde un par de metros de dista ncia proyectó el haz luminoso en dirección a las profundidades del armario. El conta dor estaba allí, en el distante rincón, aunque verlo no significó nada para él. Había estado allí desde su ingreso en la universidad. La mayoría de los estudiantes re cién llegados de los Mundos Externos compraban un contador durante la primera sema na de su estancia en la Tierra. Al principio pensaban mucho en la radiactividad de la Tierra, y sentían la necesidad de protección. Generalmente vendían los contadore s a la siguiente promoción de alumnos, pero Biron había conservado el suyo; ahora se alegraba de ello. Se dirigió a su escritorio, donde guardaba su reloj de pulsera mientras dormía. Su m ano tembló un poco cuando lo sostuvo a la luz de la linterna. La correa del reloj era de plástico flexible entretejido, y de una suavidad blanca casi líquida. Lo obse rvó cuidadosamente desde ángulos diferentes; no había duda de que estaba blanco. Aquella correa había sido otra de sus primeras compras. Una radiación enérgica la conv ertía en azul, y el azul en la Tierra era el color de la muerte. Si uno se perdía o se descuidaba, era fácil extraviarse durante el día sobre un trozo de suelo radiacti vo. El gobierno cercaba tantas manchas radiactivas como podía, y, como es natural,

Levantó el contador y se lo llevó al dormitorio. Un azul oscuro brillante era el fin. Allí debía de haber algo que env iaba la radiación. por ejemplo. No había visto una antes. Esperó después de cada golpe. pero no había manera de eludirla. la pila reac cionaría. Pero. había que presentarse en el hospital para recibir tr atamiento. Cogió una de ellas. y ento nces no tenía inquietud alguna. Era una bomba de radiación. No le quedaba duda alg una. Isótopos art ificiales de corta vida la calentaban lentamente. Era una cajita de no más de quince centímetros de lado. Quizás al cabo de horas. escape ni esperanza . Volvió a oírse el ruido. Ahora sabía que iba a morir. se tomaban la radiactividad en serio. Había en la habitación un par de sillas plegables. De modo que no había mucha radiactividad. algo que no estaba cuatro horas antes. sin una razón poderosísima. e incluso allí el sonido era débil . quizás a l momento siguiente. Biron la reconoció. encima y debajo de él. estuvo orientado hacia la caja. Biron no quería morir. Nadie hubiese hecho una cosa así. de modo que sola mente había otra habitación a uno de los lados y. algo así como un grito distante. Así como el color no desaparecería nunca. destinadas a las visitas. Lo vio casi inmediatamen te. no t enían más remedio. Sólo quedaba esperar en algún sitio de un día a una semana. enfrentándose abiertamente con la idea. No tan serio. a través del cual entraba la radiación. y su labio inferior tembló ligeramente. donde la manipulación ilegal de material radiactivo se castigaba con la pena de muerte. e n el interior de la pequeña caja se encontraba una diminuta pila atómica. Lo pensó cuidadosa y explícitamente. ¿Sería quizás otro aspecto de la broma? Biron pensó en ello y decidió que no podía ser. y lo único que podía hacer e l hospital era tomar las disposiciones finales para la cremación. permeándola con partículas apropia das. sujetando débilmente la lin terna con sus húmedas manos. tampo co la persona contaminada podría descontaminarse. Quedaba el cuarto de abajo. En sus veintitrés años de vida no había tenido nunca un enemigo serio. No había manera de saber cuándo se alcanzaría el umbral. sino qu e produciría un tremendo estallido de radiación que mataría a todo ser viviente en un radio desde unos dos metros hasta diez kilómetros. los aseos de ambas habi taciones eran contiguos. cesando casi por completo. Nadie le haría tal broma a otro. P rocedía de la dirección de la puerta. y el tumulto de los pensamien tos de Biron se calmó un poco. Retrocedió cuidadosamente hacia el armario. impotente. No cabían discusiones.nadie se acercaba nunca a las grandes superficies mortíferas que comenzaban algun os kilómetros fuera de la ciudad. convirtiéndola en un pedazo de retorcido metal. Pero la correa era un seguro. La habitación del mismo piso estaba junto al cuarto de baño. Generalmente no lo hacía en forma de explosión. y podían utilizarse aparato s fotoeléctricos adecuados para medir la intensidad de la coloración azulada. ¿por qué? No podía haber mot ivo alguno. Conocía la geografía de la habitación. No había cura. pero se encontraba acorralado. como para que intentara asesinarle. La puso de canto. Agarró con las manos su corto cabello. y el ruido se hizo más duro y más fuerte. Aquellas radiaciones no eran mortales por sí mismas. Biron permaneció de pie. preguntándose si conseguiría despertar al que dormía abajo. con la silla alzada 15por encima de su cabeza. Media hora antes el visiófono le había despertado. Dudaba de que pudieran oírle. por lo menos en la Tierra. un deseo de asesinar. que produjo un chasquido al dar contra el suelo. Era una idea ridícula. y esperó. por lo menos. y molestarle lo suficiente para que diese parte de la perturbación. la correa estaba todavía blanca. Pero. El pequeño murmullo disminuyó. Estaba al final de un pasillo. si bien el calor de reacción s erviría para fundir la caja. Una razón p oderosísima. pero el ajuste era bueno. desde luego. no eran más que un detonador. en la Tierra. De improviso percibió un leve ruido. como. Si en alguna ocasión se tornaba ligeramente azul. El compuesto de que estaba fabricada era precisa mente tan sensible a la radiación como el propio cuerpo. Pegó la oreja contra la hendedura donde la pue rta se unía con la pared. Aquí. Cuando se alcanzase el umbral de calor y densidad de partículas. Comenzó de nuevo cuando el delgado tabique de mica. con lo cual se podía determinar rápidamente la gravedad del caso. según el tamaño de la bomba. y no había dónde esconderse. Dejó caer la silla y contestó gritando. desde luego. pero había oído hablar de ellas.

Usted es un hombre marcado y puede que ya me haya puesto en peligro yo también. Si no le importa. sentía los efectos. escuchando. Pero Jonti preguntó directamente: ¿De qué tamaño? Tenía aún en la mano el demoledor. Ahora que to do había pasado. no obstante. Uno de ellos eran Jonti. y hasta percibió las vibraciones producidas en el aire de la habitación. demoledor. algo. Se dejó caer en la silla más cercana y ob servó cómo el rectángulo de luz de la puerta se reducía a una estrecha línea. Necesitamos estar solos.. Entró la luz del pasillo. ¡Hay una bomba de radiación! Se enfrentó con dos hombres. Farrill dijo Jonti . el superint endente. Jonti detuvo la puerta y apoyó su bastoncillo sobre la línea de luz en el suelo. ¿Por qué? Para advertirle de que su vida estaba en peligro. ¿Una bomba de radiación"7 balbució Esbak. Y. Parecía muy sereno. Y tenia que verle. Echó una ojeada a su muñeca. no entréis. y eso era lo único que desdecía de su elegante aspect o. Sintió deseos de volver a entrar para buscarlo. y el otro Esbak. Deje la puerta entreabierta. mientras mantenía abierta la puerta. Biron se rió nerviosamente. incluso a aquella hora de la noche. pues estaban sacando a los estudiantes de sus habitaciones. Pudo. percibir que alguien pronunciaba su nombre. Eso sólo ha sido la primera prueba. Ahora había movimiento. Volverán a intentarlo. Por fin volvió a oírse una voz sofocada: ¡Cuidado!¿.. Para hablar no las necesitamos. no obstante. ¿Cómo entró aquí? No lo sé dijo Biron Se enjugó la frente con el dorso de la mano .. y se dio cuenta de que su reloj de puls era estaba aún en la habitación. Quizás en aquel mismo instante la bomba estuviese a punto de estallar. Veng a conmigo dijo Jonti . Le pareció qu e le oían. tratando de dominar su respiración irregular .. ¿Por qué ha venido a mi habitación? preguntó Biron . Se hallaba en un estado de impaciencia febril. ¡No entréis! gritó . He tenido ya suficiente oscuridad por una noche murmuró Biron. A Biron le faltaba voluntad para discutir. Le llamé y no obtuve respuesta. y si tienen pantallas de plomo en algún lugar de la universidad.. No es que no se lo agradezca. o si se mueve la puerta. Biron sólo pudo indicar el tamaño de la bomba con un gesto de las manos. y la p uerta se abrió hacia dentro. Biron salió precipitadamente. Nos indicará si alguien pasa. Obsérvelo. 2 La red a través del espacio La sala de estudiantes estaba vacía y oscura. Difícilmente podía haber sido de otro mo do a las cuatro y media de la madrugada. como chasquidos. No dijo en voz baja . Comprendió lo que significaba. y se volvió hacia el superintendente : Será mejor eva cuar las habitaciones de esta área. ¿Verme a mí? Hablaba con cuidado.. Me parece que hará bien en sentarse. . y se alejó rápidamente de la puerta. usted ya me comprende. Oyó un par de sonidos breves. Se volvió hacia Biron : Probablemente su radio es de cuatro a seis metros. deje apagadas las luces. ¿Quiénes son ellos? Aquí no. quien sólo estaba parcialmente vestido. Bien dijo Jonti. Siguió un ruido terrible. y luego algo más que no entendió bien. ¡Abrid la puerta! contestó rugiendo. Lo repitió tres o cuatro veces. Por amor de la Tierra. haga que las traigan y las coloquen en el pasillo. Ya me he enterado. con los brazos extendidos. Yo no permit iría que nadie entrase hasta la mañana.. teng o que sentarme. quizá si estaba allí o si se sentía bien. Jonti vaciló un momento. ¡Farrill! ¡Farrill! gritaron varias veces.

aunque me hago pasar por un vegano. tan cerca que sus murmullos resultaban tan claros como si hubieran sido gritos. levantándose a medias. desearía que no fuera sólo por un momento. Acabemos con esto.. Su padre ha sido detenido. y usted se niega a creer. Estoy en situación de saberlo. Bien.Por favor. . siga hablando en voz baja. Bueno. Es necio ser tan evasivo. No lo creo contestó Biron. No me conoce por el nombre que uso aquí. Son y a muchos años. como a su padre. Jonti le afectaba des . Si no le importa. Si conoce a mi padre. No me pareció importante. No soy un político. no estoy de humor para conspiraciones dijo Biron . Por favor. ¿No se da cue nta de que la situación está ya más allá de la esgrima verbal? Lo diré claramente. Supongo. sé que su padr e ha estado conspirando contra los tyrannios. Quizás esté ya muerto. ¿Comprende lo que significa so? No. no me gustaban los tyrannios. ¿Qué gano yo contándole es aso debo recordarle que lo que sé. Farri ll. El servicio que me ha prestado esta noche no le da derecho a hacer tales afirmaciones sobre mi padre. Ese es su trabajo . amigo mío. Oh. Vine aquí porque a mi. Me hago cargo de sus sentimientos dijo Jonti . ( Quién le ha detenido. Biron se dio cuenta por primera vez de que habían estado hablando en un murmullo. lo que deseo es un trago y un bue n descanso. como ahora han cogido a su padre.-. Le escucho. Hace cincuenta años que oprimen a nuestro pueblo. Me ha salvado la vida. No estoy de humor para misterios y me molesta ese intento suyo de. Su padre ha sido arrestado por los tyrannios. Hace un año me cogieron. Nunca me ha dicho que le conociese respondió. Eso es todo lo que necesito contarle acerca de mí mismo. Me hubiese extrañado si se lo hubiera dicho. Le estoy diciendo la ve rdad. no hay razón para que se fíe de mí. Por ejemplo. y me está haciendo perder el tiempo. Pero. por cierto. amigo mío. Seré más concreto prosiguió Jonti . donde creí que estaría a salvo hasta que estuviese prepara do para regresar. La hypnita y la proximidad de la muerte le imposibilitaban para contender con el hombre trío y elegante que tenía a su lado.Qué? Jonti buscó en la oscuridad el brazo del otro y lo sujetó con fuerza. y qué quiere usted decir ? ¿Por qué me está fastidiando? Las sienes de Biron latían violentamente. Pues es importante. gesto que pasó desapercibido en la oscuridad. ( Sabe que conozco a su padre? Era una pregunta abrupta y Biron alzó las cejas. Comience de nuevo y dígalo claramente dijo Biron . no soy uno de sus agentes que trata de comprometerle. pero de momento se ha evitado un desc anso demasiado largo. Pero conseguí escap arme. Farrill. Supongo que tendrá alguna idea del trabajo que su padre está realizando. Muy bien. Biron no conseguía eliminar de su voz un tono poco amistoso. salvo por el hecho de que estoy arriesgando mi vida por usted. Por su acento pensé que podría ser así. . y mañana me senti ré debidamente agradecido. Y. Jonti. me hizo comprender que intentarían eliminarle? Piense en lo que ha ocurrido. debe saber que es un ranchero de Widemos. le a gradeceré que me diga lo que ha de decirme.. Pero ya sé todo lo que pueda decirme. por el momento. la verdad es que no lo entiendo. ha sabido algo de su padre recientemente? ¿Por qué lo pregunta? Porque corre peligro. ¿de qué? La voz de Jonti perdió algo de su tono refinado . y vine a la Tierra. Lo niego dijo enérgicamente Biron . que sabe que soy un compatriota de los Reinos Nebulares. Es más de lo que he preguntado. La voz de Jonti mostró otra vez un acento irritado.

o mejor dicho. Y desde entonces se ha hecho más nece sario aún volver a ser la clase de hombre que mi abuelo había sido antes de la llega . sumido en la oscuridad. asintió inútilmente con la cabeza. Las palabras de Biron sonaron agresivamente . este inte nto de asesinato a usted constituiría una prueba suficiente. su ejecución es una probabilidad con la que debe enfrentarse. numéricamente son superiores a razón de cien por uno. quizás una misión tal. Deben saberlo. Biron levantó la mirada. Desde est e momento. y su aliento fragante agitó el cabello de las sienes de Biron. No puedo aceptar un idealismo puro. Me conocía. Mis tierras han sido confiscadas declaró . se oían los leves ruidos de las pantallas de plomo que eran trasladadas a sus posi ciones. los hechos le conve ncerán más tarde. Todo esto es un estúpido melodrama. le diga eso. Le satisfizo encontrar el fallo. Si la verdad no le convence ahora. Tengo motivos para creer que se extiende a través de quinient os años luz. y el próximo tendrá éxito. J onti se aproximó aún más. Como nuevo ranchero de Widemos podría usted ser el centro de ese resentimiento. Jonti se levantó y se puso sus finos guantes. ¿Comprende? Biron.. la intriga y el asesinato. Su especialidad son los métodos tortu osos.favorablemente con su amanerada precisión. como el noble más grande del planeta de Nefelos. Su odio a los tyrannios no puede ser más que un reflejo del de su pad re. No lo creo dijo Biron. Ya lo sé. hasta el pun to de utilizarle dijo Jonti . con sus gobierno s de su propia elección. hubiese caído en sus manos. La red que tienen a través del espacio es grande y de estrecha malla. es usted hombre muerto. Farrill. Habrá otros atentados contra su vida. Pero es necesario que. Pero les convendría que muriese accidentalmente en un mundo distante. pues fue así como conocí a su padre. Jonti se volvió a sentar. Digo su interés particular. Su padre es popular. Sí musitó. No. Su papel sería más convincente si no pretendiese una ign orancia tan completa. Farrill.. Es conveniente que usted esté en la Tierra y tal vez co mbine su educación con una misión determinada. Es posible incluso que su padre reconozca que usted es ya un adulto. Va demasiado lejos. Allá fuera. Sentiría que esto l e ofendiese. Es posible que su padre le haya estado ocultando la realid ad para protegerle mejor. Incluso aquí he conservado mis fuentes de inf ormación. y ejecutarle doblaría el peligro para ellos. pues estaba ansioso por creer su propia lógica. pero dudo que sus creencias no le hayan afectado en al guna medida. Pensó que en su habitación el contador aún debía estar siseando. Su muerte será tomada a mal incluso por la raza de esclavos acobardados que los tyrannios están tratando de criar. por lo menos. Era la única defensa que le quedaba. la fuerza por sí sola no basta. porque no lo pu edo creer en usted. Lo sé. hasta la Tierra. Biron estaba todavía bajo los efectos de la pesadilla. Trabajaba conmigo. ¿De qué modo? Si los tyrannios tienen al padre. Ya que ha sido encarcelado por los tyrannios. Biron se encogió de hombros. ¡Espere! ¿Cuál es su interés particular en este asunto? Soy un patriota. pero no oficialmente. No tienen la intención de hacer mártires. Antes de mi exilio no resultaba agradable v erse forzado a recibir órdenes de esos enanos. que los tyranni os estén dispuestos a matarle para hacerla fracasar. ¿Por qué ha de ser imposible? Es que no se hace cargo de su situación? Los tyrannios go biernan en cincuenta mundos. ¿Para qué me iban a ma tar aquí? Con sólo esperar. No es razonable.. ¿De veras? Pues que as' sea. yo trabajaba con él. Quisiera que los Reinos fuesen libres de nuevo. y sé que ha sido detenido. Si sólo hubiera sido una sospecha. No es necesario entrar en más detalles. en la distancia. Esta semana regreso a Nefelos. No es posible que no esté dispuesto a combatirlos. cree que van a dejar al hijo en libertad? ¿Acaso trata de decirme que los tyrannios pusieron esa bomba de radiación en mi cuart o? Es imposible. E n tal situación.

lo mismo que confiscaron mis tierras. Probablemente su imbécil cere bro no me recordará. La gente se unirá en torno a usted por razones sentimentales y por respeto a su nombre.. . ¿verdad? Falta la entrega del diploma. ¿Porqué? Porque Hinrik tiene influencia sobre los tyrannios. Le necesito por la misma razón por la que los tyrannios quieren librarse de usted. Hinrik V. ¿Y cree que eso es un consuelo? . Todo el mundo en los Reinos sabe q uién es. Tendré la carta preparada por la mañana. ¿Tiene dinero? Suficiente. pero no se atreverá a confesar que lo ha olvidado. y puede tener una posibilidad de evitarlo. ¿Le importa? Ahora no. No puede ir a Nefelos. Entonces. Pero cuando los tyrannios confisquen el rancho de Widemos. Nadie concluyó Biron . Tal vez consiga que le rehabiliten. Los ty rannios creerán así más seguras aquellas tierras. pero Biron no dijo nada más. y allá es adonde tiene que ir. Delira como una cr iatura. sin duda. ¿Quién si no los tyrannios podría tener deseos de m atarle? Jonti esperó pacientemente el susurro del otro. Qué quiere que haga? Si mi padre está vivo le sacaré de allí. Tengo billetes para usted. Su tiempo expiró cuando dejaron la bomba de radiación en su cuarto. Que yo sepa nadie podría desear matarme. Yo también me v oy. Podría. ¿Le conoce personalmente? No. Pero no hay nadie más que sea el hijo de su padre. En estos asuntos de conspiraciones hay que ser prácticos por encima de todo. es verdad lo de i padre! Es verdad. Farrill. Si no le ha visto no le conoce. es que aún no comprende su situación. fuese idiota. . además.da de los tyrannios. ¿verdad? Una vez fui jefe de una misión a la cor te de Hinrik en representación del autarca de Lingane. Pero estará precavido. Si matan a su pa dre. ¡Así pues. Le servirá de presentación. Y s i ha muerto. Hay una nave que sale para Rhodia a mediodía. no podía haber tenido más objeto que matarle. Irme a casa. No se entretenga. Aquí ya ha terminado.Quizás algún día le dedicarán un monumento con una inscrip ción radiante que pueda ser vista a veinte mil kilómetros a través del espacio? Su voz se iba quebrando . ¿Es que eso iba a hacerme feliz? Jonti esperó. Es un imbécil. y como tal me será de utilidad. pe ro para conservarlas necesitará dinero. Efectivamente. usted será ranchero de Widemos.. pero no es suficiente por sí solo. No hay tiempo. usted! ¿Yo? Tengo veintitrés años y no sé nada de todo esto. y desde allí podrá improvisar. No se hace cargo de que no puede ir? Estoy habl ando con un niño o con un hombre de sentido común? ¿Qué sugiere? musitó Biron. se lo adjudicarán a Hinrik. Podna encontrar alguien mejor. pero por otra ruta. Entonces. Digo que me voy a casa. y lo c onfiscarán.. aunque no tuvie se más que doce años y. 0Le basta eso como razón práctica para desear una revolución? ¡Y a falta de él. Re cuerde que su título es valioso e importante. Lo más probable es que me entregue a ellos. ¿Qué piensa hacer? inquirió Jonti. Considérele una baja de guerra. director de Rhodia. Y si mi necesidad no le convence. Es sólo un trozo de pergamino. tanta influencia como pueda t ener un títere. ¿Conoce al director de Rhodia? ¿El amigo de los tyrannios? Le conozco. Necesito tiempo para decidir consideró Biron. sin d uda la de ellos debe convencerle. Eso es lo que quería decir. ¿Tanto le conoce? Sus sospechas nunca andan muy lejos. Ac tuemos en seguida: puedo darle una carta de presentación para Hinrik de Rhodia. t al como suena. Sé quién es. ¡Calma! La voz del mayor de los dos hombres parecía fríamente molesta . No veo por qué. Había una bomba de radiación en su cuarto..

sería tarea larga y difícil. Organizar esos espasmos. Podía haber compartido los peligros. Era un haz personal. excepto por medio del receptor. Emitir no era tan sencillo como recibir. Si tuviera demasiado sena sospechoso dijo Jonti con voz imperiosa .. S u estructura había dejado de ser fortuita.llamando. ni para salvar a su padre.. No había dejado más que una especie de espasmo que de vez en cuando agitaba un mundo aquí o allá. y en todo el universo. La tempestad que las había devastado con un inmenso estallido era algo de lo que aún no se habían recuperado. No diga a nadie que se va. Los otros. era hora de regresar. En su habitación el espacio mismo estaba polarizado y dispuesto para la recepción.. Haré tal como me dice. sincronizarlos en un impulso oportuno. .. ¿Qué? Reúnase con los demás. No se requería un receptor especial. por cuya se guridad no sentía todavía temor alguno. Más allá. la probabi lidad de que se produjese un duplicado lo suficientemente semejante para permiti r que un hombre pudiese captar la onda personal de otro era un número de veinte ci fras contra uno.. Biron asintió como atontado. Captó el haz de luz en cuanto entró en su habitación. y se activó automáticamente en cuanto entró en su volumen de polariza ción espacial.. más allá de la Nebulosa. No debió permitirle que obrara en la ignorancia. El mensaje era tan privado como las características únicas de sus propias ondas cere brales.. No había ciertamente admiración en su mirada. Ahora. del vado incomprensible del hiperespacio. Jonti llevaba ya demasiado tiempo en la Tierra. ¡Farrill ! Biron salió de su estado cercano a la estupefacción. Debería haberle dicho más. Pero ya no quedaba tiempo para conseguirl o. con sus cuatrillones de seres humanos. pero visible ahora.. de improviso y prematuramente.. Y ahora que sabía la verdad o. Deje que hablen las obras.. quizá ni siquiera quedaba t iempo para vivir. ahogado durante el día. Apretó el paso. llamando. Se sintió torturado por una amargura inútil. ni para preocuparse de él. Jonti contempló durante un momento el cielo.. se percibía el eterno azul radiactivo del horizonte. Y en aquel volumen determinado de espacio sólo su propia mente podía actuar como receptor: puesto que solamente las características eléctricas de su propio sistema de células nerviosas podían resonar a las vibraciones del haz luminoso que transportaba el mensaje. resultaba aún más importante el documento que debía haber obtenido de los archivos de la Tierra. después de lo cual no tenía más que pensar concentradamente en su objetiv o. allá en su patria. En el fondo de su mente quedaba el presentimiento de que no había cumplido su misión. llamando. y que no presentaba ningún fallo en su secreto . No había manera de detectar tal polarizac ión. El cerebro de Jonti se orientaba hacia la llamada que se deslizaba a través del es pacio. llamando. sabia más que antes acerca del papel de su padre en la conspiración.. Ese dispositivo se encontraba dentro del botón de adorno que llevaba en el hombro derecho. y que también en aquella ocasión había fallado a su morib undo padre. pesaba sobre ellas la paz de la estrangulación. nada de metal y alambres para captar las débi les oleadas de electrones que susurraban a través del hiperespacio desde un mundo que distaba quinientos años luz. podía ver enfrente el resplandor de las luces de la única calle import ante de la ciudad. Se requería un dispositivo mecánico para es tablecer la onda portadora específica que devolvería el contacto hasta más allá de la Ne bulosa.. Sander Jonti se detuvo en los escalones de acceso al dormitorio de la universida d y lanzó una rápida ojeada.Muy bien. probablemente trataban en aquel preciso instante de entrar en contacto con él. Mientras descendía al camino enladrillado que serpenteaba con escasa elegancia a t ravés de la atmósfera seudorrústica que asumían desde la antigüedad todos los ambientes un iversitarios. Habían pasado más de cincuenta años desde q ue los tyrannios vinieron para poner abrupto término a las vidas separadas de dos docenas de unidades políticas distantes y pendencieras en las profundidades. . por lo menos. Jonti declaró. mudo testigo de guerras prehistóricas.

quien se ha enfrentado ya con la muerte.. seguido al instante por el empuje h acia atrás contra el aceite de la montura del traje. la noticia aún no se ha hecho pública. No era necesaria ninguna identificación más específica. los que nunca habían estado antes en el espacio). m uy despacio. Allí estaban reunidos no sólo todos los «planetarios» (en otras palabras.. señor. incómodos. que cede lentamente. ha bía una larga cola que esperaba. El ranchero no hizo manifestación alguna.. Jonti hizo un gesto que significaba el fin de la conexión y la cortó mentalmente.» Los camareros recorren los pasillos llamando brevemente con los nudillos a cada puerta y abriéndola con brusquedad. tajante . . Luego se percibe el lejano rumor de los motores a propulsión atómica que funcionan a baja potencia para maniobrar en la atmósfera. Un poco más de cobardía hubiese sido útil.. ¿Puedo preguntar de qué manera. hasta que le hayamos probado. ajust arse los trajes de aceleración. y se convirtió en palabras que tomaron forma en su cerebro. ( Hubo alguien más implicado? No. Si consigue evitar las náuseas durante este período. uno estará probablemente libre de mareo espacial hasta el fin del viaje. el nuevo ranchero. No podemos fiarnos demasi ado de él.? Le he dicho todo lo que he podido respondió Jonti. ajustarse los trajes de aceleración. al disminuir la aceleración. Pero se necesita algo más que simple valentía y lealtad. Todo había sido dispuesto perfecta mente.Aquí estoy. apretados. la vista de la Tierra desde el espacio era una de las cosas oblig adas para el turista. Hay la confusión de la salida. Uno se acomoda y alguien se ocupa del equipaje. Poco a poco se sonrió. como cualquier otro. No me llaméis aquí otra vez. Después de todo. En las circunstancias presentes no podemo s considerarle más que un hombre que debe ser arriesgado. o de lo contrario no le hu biesen cogido. Sigue el profundo silencio y las señales rojas que centellean en todas las habitac iones.. pues me voy de la Tierra. No se había dejado nada al azar. uno es empujado de nuevo hacia delante. Como es natural. Era un hombre valiente y leal. Perdone. el sonido apagado de las esclusas seguido del suspiro lento del aire cuando los cierres se deslizan automáticamente hacia dentro. Mañana saldrá al encuentro de Hinrik de Rhodia. fríos. señor. ¿Se da cuenta de que. No me sorprende. La monótona repetición de la señal d e la llamada cesó. completamente. luego la calma. y la comedia podía ahora seguir representándose por S' sola. como gigantescas perforadoras que se cierran herméticamente. pero conectados a un sistem a hidráulico que absorbe las mareantes presiones de la partida. Widemos ha sido ejecutado. «Ajustarse los trajes de aceleración. El mirador no se abrió a los pasajeros durante las tres primeras horas de vuelo. ¡No importa! He hablado con su hijo.. Y uno lucha con los trajes.. Te saludamos. Se quedó pensativo y repasó con lentitud los acontecimientos del día y de la noche. Lo cierto es que todavía no pu edo predecir las consecuencias. Las intimidades pronunciadas e n voz alta en el último momento. señor? Mejor será dejar que los hechos contesten tu pregunta. Luego. sino también una buena parte de los viajeros de más experiencia.. 3 El azar y el reloj de pulsera La primera hora después de que una nave espacial se ha liberado de la servidumbre planetaria es la más prosaica. que esencialmente es m uy semejante a la que debió acompañar la partida del primer tronco hueco en algún río pr imitivo. se produce el primer instante de extrañeza y de agitación sin sentido en torno a uno. Sí. Lo utilizarem os. Pod emos gastarlo. so pesando cada uno de ellos. y cuando la atmósfera quedó atrás y las puertas dobles estaban a punto de separarse. Póngase el traje. ¡Hinrik! Ese joven correrá un peligro terrible.

¿Qué otro asunto? preguntó Biron en tono de cansancio. para que n ingún otro mundo pudiera suicidarse precisamente de aquel modo. Acabamos de traer el equipo para investigar la habitación. bueno.. Le ruego que utilice mi habitación hasta mañana.. La cubiert a retráctil de acero al iridio que la protegía contra la abrasión de la atmósfera y de s us partículas de polvo había sido descorrida. señor Farrill. con su parte norte «hacia abajo». los continentes bajo las nubes eran de color anaranjado. de forma curva y más de medio metro de espesor. le he estado buscando. Pronto la sombra de la noche fue adueñándose del globo. como e l desierto. casi impercept ible aceleración que le iba sacando de la elíptica. Incluso en el dormitorio se había convertido en un estorbo. Por fortuna se ha podido usted librar a tiempo. Se trotó la áspera barbilla co n el brazo bronceado y se sintió culpable de no haberse afeitado aquella mañana. Entretanto. pero en su cuarto estaría solo.. una generación antes de que se hubiese desarroll ado la defensa de los campos de fuerza contra las explosiones atómicas. y la mirada pensativa y preocupada. pero si me lo permite. El casquete polar. con el paso de las horas. Y por todas partes. y su voz resultaba excesivamente aguda. Estaba sentado solo. y la galería llena de gente. duro como el acero. desearía descansar. estaban las estrella s. Esbak estaba agitadísimo. Los pasajeros siguieron contemplando hasta que. toda se había marchitado en el mismo instant e en que le despertó la llamada telefónica. una burbuja de plástico transparen te. Los mares eran azules. azules y blancas. y se destacaban netamente frente al negro del espacio. Su suelo enfermo y sin vida escondía su horror bajo un juego de joyas inducido por la noche. Entre los que observaban se encontraba Biron Farrill. se ha debido escapar por m uy pocos minutos. se mostraba demasiado cortés. y la gran isla mundial de Eurasia-África apareció en escena maje stuosamente. de ser perseguido. ¡Era notable aquella insistencia en referirse a ello como a un «incidente»! Le comprendo. O era ésta precisamente una razón para marcharse? No le gustaba el nuevo sentimiento que perciba en si mismo. con líneas delgadas y distantes de verde. Los que observaban esperaron pacientemente. Las caras que miraban a través de las barras brillaban a la luz d e la Tierra que colgaba allá abajo. No le quedaba ni un asomo de amistad. hay otro as unto. con los brazos apoyados sobre la barandilla. de no tener amigos. No era el hemisferio iluminado lo que querían. Allí había gente. Sí. no la tengo. Perdón. en liquidarle ? ¡Liquidarme así! Desde luego que no. iba deslizándose a la vista mientras la nave mantenía la pequeña. Ha sido un desgraciado incidente... las autoridades de la escuela lamen tarían mucho que hubiese publicidad a consecuencia de este incidente. Pero no se preocupe. allá donde se encontraban con el horizonte. Evidentemente. y luego le alojaremos de nuevo por l os pocos días que le quedan. en el negro y limpio cielo. No era así cómo había pensado dejar la Tierra.El mirador era una burbuja en la «piel» de la nave. ¿Tiene usted alguna explicación? No había dicho Biron casi a voz en grito . No me interesan ni las investigaciones ni la p . Den tro de un rato iría a su cuarto y se arreglaría. vacilaba en marcharse. hacía menos de veinticuatro horas. La radiactividad del suelo era un inmenso mar azul iridiscente que ce ntelleaba en festones extraños. El hemisferio visible parecía estar casi del todo ilumi nado por el sol. balón gigantesco que resplandecía con manchas anar anjadas. de un blanco ceg ador. los cuales indicaban la manera en que en otro tiem po habían caído las bombas nucleares. la Tie rra se convirtió en una media moneda brillante en un negro infinito. ¿Cuáles son entonces sus planes? Como es natural. sí. Señor Farrill. Las luces estaban apagadas. No lo compr endo. ¿Sabe usted de alguien que haya podido estar interesado en. Ya no queda vestigio ninguno de radiactividad por encima del nivel normal del f ondo. pero si no le molesta. El viejo Esbak se había precipitado sobre él a su regreso de la conversación con Jonti en la sala de estudia ntes. ¿Cuándo podré entrar en mi habitaci y sacar mis cosas? Seguramente por la mañana. en pr imera fila.

B iron conocía su nombre. para cualquiera que pudiera estar escuc hando. y que su equipaj e ha sido trasladado. Jonti no dijo nada. su personalidad amanerada. La voz del mensajero silbó débilmente mientras el carrete interior emitía su mensaje. pero cuan do hubo pasado junto a él. muy desamparado. ¿Es importante. Estaba l igeramente escrito a lápiz en el billete que Jonti le había dado. y un billete para Rhodia. Se miraron solament e de reojo. y casi asustado. aún estoy vivo. El alivio de Esbak fue casi indecoroso. que era u na cápsula personal. su intención de quedarse. y durante cinco segundos Biron le co ntempló sin responder. Luego. Se entretuvo un momento con la cápsula personal. La bomba ya no estaba allí. y algunos de los pocos pasaj eros que aún quedaban en el mirador le contemplaron ante la violencia de su respue sta . No creía que nadie le hubiera visto. con su cerradura fundida. Y ahora que Biron estaba solo se sentía muy joven.olicía. El mensajero había inclinado respetuosamente su cabeza automática. Pero to do eso no tenía nada que ver con la situación actual. Entró nuevamente en su antigua habitación a las siete de la mañana. Oiga. Señor Malaine. Tengo que ver al capitán. no servía de nada discutir con una máquina que ya había desempeñado su fun ción. p rimero para salvarla y luego para dirigirla por un camino nuevo y desconocido. Más tarde le yó el mensaje en su habitación. Señor Malaine dijo de nuevo el robot mensajero. al fin y al cabo. y se había ido. Nada desa gradable. Sí. Esperamos que eso no le ocasione ninguna molestia. su excesiva corrección en el vestir. Me marcho pronto de la Tierra. ni tampoco el contador. su frialdad. y levantase la mirada. No hubiese servido de nada. llamó a un taxi aéreo. No le gustaba aquel hombre. Biron se frotó su áspera barbilla con la mano inquieta y suspiró. Que la escuela explicase como quis iese su desaparición. El único vestigio de la noche pasada era la torcida puerta. Era una sencilla presentación con un mínimo de palabras. por lo menos. No voy a acusar a nadie. sin alterar s u expresión imitativa de una suave sonrisa humana. y los habría tirado al lago. utilizando el teléfono del vestíbulo. Me han pedido que le informe de que le han cambiado de camarote. Así se destruían las pruebas. Probablemente Esbak se los había llevado. ¿Cuál es el motivo? Naturalmente. que no estaba sellada. Supo lo que había que hacer. Eso era todo lo que querían de él. pero eso era todo. que es importante! Me acaban de cambiar de camarote si n mi permiso. y prefiero que no se me perturben mis plane s. y me gustaría saber a qué se debe. señor? ¡Tan cierto como el Espacio. dominaba los acontecimientos. lo cual establecía. pero eso era asunto de la escuela. Si va usted a ver al sobrecargo le entregarán su nueva llave . Mientras contemplaba desde el mirador cómo la Tierra se iba empequeñeciendo con el p aso del tiempo. Metió sus cosas en las maletas y pasó por la oficina para que le asignasen otra habitación. . en la mano de Biron quedó un pequeño globo negro. ni dio muestras de haberle reconocido. Aquel hombre. No era sino un incidente que debía ser olvidado. Le habían reservado un camarote bajo aquel nombre. y no se oía murmullo alguno en el armario. Observó que la lu ces funcionaban nuevamente. La verdad era que de seaba ardientemente la presencia de Jonti. Le conocía sól o muy superficialmente hasta que Jonti penetró de un modo devastador en su vida. hasta que recordó que aquél era su nombre provisional. El oficial no mostró sorpresa alguna. Le dieron otro cuarto. ¿Qué ocurre? Yo soy Malaine. le saludaba al pasar y a veces había cambiado con él algunas p alabras puramente formularias. sin amigos. lo mismo que el visiófono. ¿A qué viene todo esto? Biron giró rápidamente en su asiento. Biron salió del mirador y abordó al oficial de la nave que estaba junto a la puerta de un modo algo más enérgico de lo que se había propuesto. dedicó durante un rato sus pensamientos a Sander Jonti. Con todo ello evitaba conscientemente pensar en su padre. En el puerto espacial había visto a Jonti durante un instante. Repitieron el nombre dos o tres veces antes de que Biron reaccionase ante el res petuoso golpe sobre el hombro. Estaba tranquilo.

E ra en verdad más completo. y ahora no le dejaban en paz a bordo de la nave. el cabello de color gris de acero. n o era más que un ciudadano ordinario. B iron se encontró cerca del centro asumiendo una preferencia inadecuada sobre otros comensales. quizá más prudentemente. su pequeño y bien cuid ado bigote de un tono algo más oscuro. encontrará usted que su nuevo camarote está m ejor equipado que el anterior. Llamaré al sobrecargo dijo el oficial. Usted viaja solo. Aceptaba que el capitán no pretendía más que apaciguarle. Claro que él no era Jonti. No obstante. Era realmente demasiado. El capitán Hirm Gordell era un hombre más bien bajo y corpulento. ha sido un caso de fuerza ma yor. Además. Está bien. Y no obstante estaba ante él la tarjeta con su nombre. no había si do nunca necesario desarrollar en él tal característica. el capitán tenía toda la razón en lo referente a su nuevo camarote. Biron se oyó decir a sí mismo: Gracias. La mesa del capitán era larga y ocupaba por completo una de las paredes del salón. Su cara era rectangular.Incluso ya en aquel instante. natu ralmente. Biron no era excesivamente modesto. la invitación le pareció extraña. Era demasiad o. Me sentiré muy honrado. Pero. Con todo. no había ningún error. añadió cortésmente : Le llamarán. extrañamente. ¿Querrá usted acompañarme a mi mesa para la cena de mañana? Nuestro primer salto está fijad o a esa hora. al entrar Biron se levantó cortésmente y se inclinó sobre su escritorio para estrecharle la mano. y sonreía ligeramente. haga el favor de esperar. Mientras caminaba. estaba autorizado a cambiarlo sin mi permiso. privado. como usted comprenderá. Biron se dio cuenta de que su ira no guardaba prop orción con la causa. Señor Malaine dijo . pero er a demasiado bueno para Biron Malaine. Po co antes de la cena hizo su repentina aparición el peluquero. Está delicado del corazón y es importante para él que la gravedad de la nave sea la menor posible. pa ra hacer no sabía qué. Había reservado un camarote al cual tenía derecho y cre o que ni siquiera usted. y pensamos que no tendría dificult ad en asimilar una gravedad ligeramente mayor. Biron acababa de regresar de un paseo vespertino que le había conducido por los pasillos a lo largo . Estaba cerca del «territorio de los oficiales». tenía la inquietante sensación de que si Jonti hubiese estado en su lugar habría obrado de modo diferente. No teníamos elección. pero sin duda el método era más enérgico de lo necesario. El mayordomo h abía insistido. Casi le habla n obligado a abandonar la Tierra como un criminal en fuga. que pendía de su solapa. el capitán le iba hablando. y la presencia de uniformes era casi abrumadora. Quizá todo eso era lo que cabía esperar cuando se viaja en primera en una nave espacial de lujo. Como hijo del ranchero de Widemos. lamento que hayamos tenido que molestarle. no lo parecía tanto. pero a la vez. señor. pues poco antes de llegar el barbero. iba no sabía adonde. Bien. Ha llegado en el último instante una persona importante e insistió en que le de splazásemos a un camarote más cercano al centro de gravedad de la nave. y esas cosas no deberán suceder a ciudadanos o rdinarios. Pero. También yo lo lamento dijo Biron . es joven. Recorrió con la mirada el musculoso cuerpo de Biron de pies a cabeza . En primer lugar. pero. Tenía anexo un cuarto de baño. como desee Y después de una breve conversación a través del pequeño comunicador de l a nave. ¿Me permite que le enseñe personalmente su nuevo alojamiento? A Biron le resultó difícil mantener su resentimiento. No ha perdido usted con el cambio. mientras que el que lo había reemplazado era uno de primera y doble. pero respondía a una acumulación de resentimientos. De acuerdo. ¿por qué tenían que desplazarme precisamente a mí? Alguien tenía que ser. señor Malaine. con ducha y secador de aire. Todo aquel asunto parecía razona ble. El capitán salió de detrás de su escritorio. El camarote primitivo estaba de acuerdo con la categoría indicada en su billete. sencillo y de segunda clase. Le habían llevado el almuerzo a su cuarto en un servicio de plata. Deseo ver al capitán insistió Biron. como Biron Malaine. ciertamente qu e no.

Automáticamente se extinguió el rumor de la conversación. con aquellas preguntas sin co ntestar. en llegar a las estrellas. Se había dado cuenta inmediatamente. más de la mitad. a quien se at ribuyen demasiadas cosas. sin duda. incluso a la velocidad de la luz s e tardarían años. En la misma estructura del espac io-tiempo es imposible viajar más rápidamente que la luz. y la puerta se cerró automáticamente tras él. ¡Señoras y caballeros! Estamos a punto de dar el primer salto. Fue todo lo que necesitaba. No le habían quitado aún la llave del primer camarote. señor. De modo que el lujo que le rodeaba no tenía más objeto que impedirle que hiciese nad a por recuperar su antiguo camarote. que pudo haberse producido después de la aceleración original o como consecuencia de la exposición a las pequeñas diferencias de gravedad entre distintas partes de la nave. (Por qué? ¿Era la habitación lo que les interesaba. por lo menos teóricamente. El resultado del consumo de tal energía e inteligencia hace posible atravesar distanc ias inmensas en un tiempo cero. En aquella pantalla amplia y oscura n o se veía ni el Sol. Estaban frente a la Vía Láctea. ni por un per sonaje importante de corazón delicado. Un poco lujoso para mi modo de vivir. Se abrió la puerta. Se detuvo para encender un cigarrillo. y ocupó su lugar. lo que es un salto. en lugar de permanecer en el mar y rodear un continente para recorrer la misma distancia. serviles. Las luces estaban bajas. Supongo que la mayoría d e ustedes conocen. en el punto adecuado. Por todas partes se había encontrado con mi embros de la tripulación. ni ningún planeta. y la música no era sino un vago murmullo. A los postres se abrió nuevamente la piel de la burbuja de cristal del mirador. el tradicional Einstein. y !a especial opacidad contenida en la envoltura de aluminio activó el pequeño fototubo. y el comedor estaba lleno. Buenas noches. había pasado ya. como es natural. señor Malaine. Colocó l a delgada chapa de metal en su orificio. así como muchos y complicados cálculos par a asegurar nuevamente la entrada en el espacio-tiempo. y se habían corrido las puertas que separaban el comedor d el mirador. y eran de un tono anaranjado. como algunos lo llaman. La voz de los amplificadores resonó clara y equilibrada en el silencio. ¿Por qué le habían desplazado? Sonaba música en la nave. y le pareció apreciar una momentánea sensación de desaliento en la cara del capitán. pero no obtuvo respuesta. Los comensales se habían conve rtido en un grupo de espectadores. an te una vista transversal de la lente galáctica. de tiempo en reposo. Se desplazaron algunas silla s. en el que nunca había dormido. Y. y en el instante que empleó en ello el único pasajero que estaba a la vista desapareció tras un recodo del pasillo. El capitán se inclinó ligeramente hacia delante. La cama y el mobiliario estab an demasiado bien arreglados. que se dibujaba con trazo luminoso entre las firmes y brillantes estrellas. Sólo gracias al salto son posibles los viajes inte . donde distancia y tiempo carecen de sentido. ni por nadie. »Por ello salimos de la estructura del espacio-tiempo para penetrar en el poco con ocido dominio del hiperespacio. Consiguió desprenderse de ellos y llegó al 140 D. Es una ley natural que fue descubierta quizá por uno de los antiguos. Se levantó cortésmente con los demás. y Biron dio un p aso al interior. no había baúles. el cual se dirigió a l entarimado sobre el que estaba dispuesta la larga mesa. Lo peor del m areo espacial. y se bajaron las luces hasta casi apagarlas. su primer camarote. Es algo así como atravesar un delgado istmo para pasar de un océano a otro. se requiere una gran cantidad de energía para entrar en este «espacio d entro del espacio». nunca lo han experimentado. Es especia lmente a ellos a quienes deseo hablar. cuando entró el capitán. corteses. en realidad. Su antiguo camarote no estaba ocupado. Un descuido. Dijo estas palabras con voz monótona. ni la Tierra. y se dirigió a Biron. o era él mis mo? Y ahora se encontraba sentado a la mesa del capitán. Qué le parece su nuevo camarote? Casi demasiado satisfactorio. Pero otros mucho s de ustedes. ni objetos de tocador. Le estaban sobornando para que se quedase f uera de él sin protestar. de modo que todos quedaron cara a las estrellas. faltaba inclus o el ambiente de los lugares ocupados. »Naturalmente. Salió.de una ruta deliberadamente tortuosa. »El salto es exactamente lo que su nombre indica. Biron tocó su avemente el llamador luminoso.

. un paquete de cartas de su padre. aparecieron en su lugar. Lo habían hecho muy bien.. en lugar de esperar a los ascensores ingrávidos.... desvió a medias la mirada y luego. se hallaba ahora más cerca. y no quedaron sino las estrellas. Pareció transcurrir mucho tiempo antes de que un terso anuncio llenase momentáneamen te el aire: El salto se producirá exactamente dentro de un minuto. muy lentamente. la cual se extiende por trein ta mil años luz desde una punta a la otra.. Biron. En aquella inmensurable fracción de segundo habían pasado cien años luz. Casi sin dejar señales d e que habían entrado y salido. en ocasión de su primer viaje espacial. un golpe que solamente conmovía lo más profundo de los huesos del hombre... había resistido la radiación asesina d e la bomba. y la nave. recordó el principio de un poema que él mismo había escrito a la sentimental edad de diecinueve años.» Se apagaron las luces del todo. Fue algo así como si se hubiese producido una discontinuidad en la existencia. ¡Era extraño cómo un solo hecho podía eliminar de todos ellos la confusión! Se levantó abruptamente murmurando: Perdón. La misma voz comenzó entonces a contar segundos hacia atrás : Cincuenta. Era una falta de etiqueta retirarse antes que el capitán. treinta. Sus labios se movieron en silencio: Las estrellas.restelares. confío.. tres. habían sacado cuidadosamente sus documentos de identi dad.. e incluso su presentación capsular para Hin .... me envuelven en nieblas vivientes de luz. Lentamente los acontecimientos de aquella noche. Era blanca. sin darse cuenta de la otra información que le proporcionaba a voz en grito? Porque la pulsera estaba blanca. y las estrell as se habían espesado. frente al cual se destacaban a intervalos las más brillantes estrellas cer canas. anotando mentalmente la hora. y los pensamientos de Biron salieron del­espaci o tan abruptamente como habían penetrado en él. Muchas gracias.. Era el reloj de pulsera q ue había dejado en su dormitorio aquella noche. en que todos permanecerán tranquilos. Lo que habían tenido que hacer. en una cena que tocaba a su fin y entre el zumbido de una conversación que se elevaba nuevamente a un nivel prosaico. por lo tant o. »El salto que estamos a punto de efectuar tendrá lugar dentro de diez minutos. cinco . Se le s advertirá. cual polvo. debían de haberlo hecho hacía hor as. Examinó cuidadosamente su equipaje. Miró su reloj de pulsera. El centro de la gran galaxia. volvió a contemplarlo.. extendiéndose sobre el aterciopelado y negro vacío como un fino polvo. qu e un momento antes estaba en las afueras del sistema solar. y lo había recogido a la mañana siguiente con el resto de sus cosas. uno.. Cerró la puerta tras de sí y miró rápidamen te en el cuarto de baño y en los armarios de pared. a quel que le había llevado a la Tierra que ahora abandonaba.. No tenía verdaderas esperanzas d e encontrar a nadie. ¿Cuánta s veces lo había contemplado. Se encendieron entonces las luces.. diez. Lo miró fijamente durante un largo minuto. Se dirigió precipitadamente a su camarote. cuarenta. subiendo con rapidez por las rampas. Nunca se produce más que una pequeña molestia momentánea.. Estaba de nuevo en el salón de una nav e espacial. se encontraba ahora en las profundidades del espacio interestelar. todos ellos. y me parece contemplar todo el espacio en una inmensa visión. contra su voluntad. pero no le importaba gra n cosa. no azul. Alguien cerca de Biron exclamó con voz temblorosa: ¡Miren las estrellas! En un instante aquel murmullo se extendió a través de las mesas y corrió silbando por el amplio salón: ¡Las estrellas! ¡Mirad! En aquella misma inmensurable fracción de segundo la vista de las estrellas había ca mbiado radicalmente..

para lo cual ni siquiera habían desarrollado la d efensa lógica. Si no hubiese sido por la coincidenc ia. Pero éste fue robado. Era el mayordomo. y que es p eligroso. Todo lo que sabemos acerca de él es que estaba fechado ent re los siglos quince al veinte del calendario primitivo de la Tierra. Todo estaba planeado. quien dijo respetuosamente: El capitán desea saber si puede hacer algo por usted. Siempre está de moda suponer que hay artes y ciencias perdidas. era un lugar primitivo. Cuando la Tierra era el único planeta habitado en toda la galaxia. imposible de predecir.rik de Rhodia. Evidentemente. otro le ganó por diecinueve años y medio. Creía que lo tenía usted bajo observación. nunca se anunció el hecho. y. En tal caso. no puede importar ¿Y por qué? Porque hace meses que estoy aquí en la Tierra. el joven Fa rrill lo hubiese conseguido.. pero inexorablemente. La tram pa había sido perfecta. manipulado su equipaje. Entonces no puede tratarse del mismo. Biron se hundió en la amplia cama y pensó con frenesí. Jonti reflexionó y dijo: No importa. Extendió su brazo con delicado gesto en la dirección en que el azul hori zonte resplandecía con ponzoñosa radiactividad. Parecía que no se encontraba bi en cuando dejó la mesa. sino sencillamente el proceso del traslado. Antes de que viniese era fácil que pud iese haber información valiosa aquí¡. podría haber sido el documento que buscábamos.. y prosiguió : Como residente temporal aquí veo todo esto con perfecta claridad. Entre dijo. sin embargo. Rizzet se sonrió. Pero no puedo creer que. Es ridículo suponer que pueda aprenderse algo de una sociedad con aquel bajo nivel de tecnología militar. Porque hace veinte años que desapareció el documento. Algo ha desaparecido. No les interesaba ni su viejo ni su nuevo c amarote. hacia la muerte. desde e l punto de vista militar. . más allá del grueso hormigón de la habitac ión. en el planeta. ¿Cómo lo sabe? El agente de Jonti hizo estallar su bomba. realizand o así sus intenciones. No conozco su identidad. ¡Cómo le observaban! Y en aquel instante supo que no había escapatoria posible. Un terrestre trata siempre con veneración cualquier documento que haga referencia a su pasado pregaláctico. La señal de su puerta zumbó suavemente. No hace más de seis meses que el ranchero se enteró de su existencia. dice? Rizzet se pasó la mano por su roja cara. El no lo consiguió. y que la nave le llevaba cortés. Durante cerca de una hora h abían legítimamente. Estoy bien. La única arma que habían inventado era una bomba de reacción nuclear burda y poco eficiente. Es su ridícula veneración por la tradición . ¡ legítimamente. ni tan siquiera ahora se hubiese dado cuenta de lo tupida que e ra la red de los tyrannios a través del espacio. por el Espacio!. ¿Existe alguna razón definitiva para pensar que el documento que falta es ése? Solamente una evidencia circunstancial. y siempre hay esas gentes que hacen un culto de primitivismo y dan atribuciones ridículas a las civilizaciones prehistóricas de la Tierra. Pero fíjese ahora. No haga caso de eso. Era para eso que le habían desplazado. aunque de nada le sirvió. de haber dejado su reloj de pulsera en el cuarto de b año aquella noche. 4 ¿Libre? Sander Jonti se enfrentó fríamente con la mirada del otro y dijo: ¿Desaparecido. El gobierno de la Tierra lo guardaba cuid adosamente. ¿Para qué guardaban una funda vacía? Puedo imaginarme que harían con eso antes de verse obligados a admitir que ha sido robada una sagrada reliquia. después de todo.

algo patizambo y de ojos estrechos.Sin embargo dijo Rizzet . ser las notas de laboratorio de alguien. Aratap le compadecía. Pero hacía cincuenta años de aquellas guerras. que seguía siendo imposible de predecir. y eso era importante. El ranchero. Rizzet se encogió de hombros. que volveremos a Lingane. Su padre. y los tyran . que no hubiesen sido nunca publi cadas. y l uego atacaban de nuevo. respetuosamente escuchado en otros. Rizzet. acentuaron la velocidad y la cooperación. la hubiese descrito como «tensión». El r anchero había sido de lo más evasivo en esta cuestión. por ej emplo. es la tecnología militar. se encontraron atacando al va cío y desperdiciando sus reservas de energía. Los labios de Jonti se cerraron con furia. Creo. Si hay una ciencia que ha sido con stantemente estudiada por el hombre. El ranchero había dicho que llevaba consigo la muerte . en tal fo rma que los Reinos rivales cayeron sucesivamente uno tras otro. pelo ridículamente corto. Ni mucho menos lo estaba Jonti. pero los tyrannios aprendieron una nueva forma. alto y de amplios hombros. abandonando el uso de la fuerza por sí sola. algo que en apariencia no fuese una arma. pudo equivocarse. que no tenemos idea de la naturaleza de tal documento. Ahora las Regiones Nebulares eran sat rapías que no requerían más que actos de ocupación e imposición de impuestos. cara absorta y vivaz. pero a pesar de que s e enfrentaba con un ejemplar excepcionalmente robusto y bien musculado de los mu ndos dominados. señor. con preguntas sobre el tri buto anual que llamaban impuestos. en cambio. Podrían. Había sido robado. Era el heredero confiado (en la segunda generación) de aquellos que habían dejado sus ventosos y áridos mundos y se habían desparramado por el vacío para capturar y encadenar los populosos y ricos pl anetas de las Regiones Nebulares. y de muerte también para nosotros. Involuntariamente se le ocurrió la idea de que quizá lo tuviesen los tyrannios. No estaba convencido. ahora que había desaparecido el ranchero. Biron no identificó el sentimiento que percibía en s¡ mismo como «miedo». el ranchero era un hombre sensato. falsamente seguros tras las defensas de sus naves de acero. ¿Qué sucedería si un hombre como Aratap estuviese ahora en posesión de tal secreto. Recuerde sus palabras: puedo citarla s: «Es una cuestión de muerte para los tyrannios. De un modo extraoficial. a pesar de se r fuerte y vital. Su padre dirigió un escuadrón de pequeñas y rápidas naves que atacaban y desaparecían. no se podía utilizar sin que se convirtiese en una arma de dos filos. era completamente dueño de si mismo. como todos los seres humanos. pero ahora poca cosa quedaba po r hacer salvo enfrentarse individualmente con algunos hombres. Miró al joven con quien se enfrentaba. Ni siquiera había confiado sufici entemente en el mismo Jonti. y debería saberlo. en verdad. y con éxito. Podría ser algo que se refiriese a una arma que los terrestres no hubiesen nunca reconocido como tal. Simok Aratap era un hombre pequeño. hasta aniquilar a las grandes y pesadas naves titánicas qu e se les habían opuesto. Era un hombre muy joven. Usted es un militar. Los tyrannios. hasta que les llegaba el turno. Antes había mu ndos que conquistar. Nos dijo específicamente que era el documento más peligroso Que conocía. ¡Aquel necio y sus estúpidas insinuaciones! Y ahora había caído en manos de los tyrannios. lo que era sin duda una afectación universitaria. Toda su vid a había considerado a los tyrannios como señores dominantes. Cuando las grandes y resplandecientes naves de las armadas rivales intentaron combatir en solitario. el más peligroso de todos los tyr annios. Ninguna arma militar hubiese permanecido sin realizar durante diez mil años. y los gruesos miembros del tyrannio medio. Piense. era callado y casi humilde en presencia de los tyrannios. E staba evidentemente asustado. Era el único hombre. Tonterías. Iban de vez en cuando a Widemos en visitas de cortesía. pensaba Aratap con desgana. Si le hubiesen p edido que diese un nombre a tal emoción. indiscutido en su propio dominio. p ero representaría vida definitiva para la galaxia». El ranchero de Widemos era el responsable de la cobranza y entrega de tales fondos en nombre del planeta Nefelos. como muy bien pudiera ser? Aratap. Tenía el asp ecto rechoncho. ¡Había valido la pena robarlo! Alguien de la galaxia lo tenía ahora. Los mundos de la Nebulosa habían combatido a la manera antigua. cada uno de ello s había esperado (casi alegrándose de la derrota de sus vecinos).

es que fueron puestos por alguna otra persona. no lo haría. El comisario era este pequeño tyrannio que estaba ahora sentado frente a él. precipitándose sobre ellos.nios se limitaban a examinar superficialmente sus libros. Cuando por fin puso en palabras el principio de su cuida dosamente preparado discurso sonaba muy poco convincente. Sí. ¿Y esta presentación para el director de Rhodia? ¿Tampoco es suya? Sí.. aquí en Rhodia. Soy Biron Malaine. El «Gran Rey» era el Khan de los tyrannios. Añadió : Hay spiración para asesinar al director. Un quinto policía. que vivía aún e n el legendario palacio de piedra de su planeta patrio. El capitán. pero junto a él se encontraban cuatro guardias vestidos con el azul pizarra de l a policía exterior tyrannia. Fueron hallados en su equipaje. o Malaine. lo cual asombró a Biron. Tenía por objeto quebrantarle. dos a cada lado. desea ría comunicarme con el cónsul terrestre. . Sus apagados ojos estaban fijos en los de Biron. y le retengo para ser interrogado por el comisario del Gran Rey. Y. Mi equipaje fue registrado ilegalmente. claro. a quinientos años luz? Nuestra policía. Biron se sintió desesperado. pero ahora se trata de un trámite puramente oficioso. Incluso aprendió a hablarles respetuosamen te y darles tratamiento de «excelencia». Estaban armados. Pues b ien. de la Tierra dijo con voz monótona .. uno de i os tyrannios. Le preocupaba no poder hacer nada. co n la insignia de comandante. que les seguía. pero no dejó que se adivinase. sino que solamente golpeó la cápsula negra con el dedo. De niño le había extrañado que tales hombres pequeños y feos fuesen tratados con tanta c onsideración. sin embargo. ésta es mía. el comisario no hizo ningún comentario sobre ellas. ¿Y usted lo sabe? ¿Desde la Tierra. Hubiese sido mu cho más satisfactorio poderles gritar. se sentaba junto al escritorio del comisario. Llamaron a su puerta y entraron dos hoscos tripulantes que perman ecieron de pie a su lado. había dicho secamente: Biron Farrill. de la Tierra. hacer que se delatase a sí mismo. El mismo ranchero les ayudaba a salir de sus pequeñas naves. Se detuvo. el antiguo ranchero de Widemos. s u padre. estupefacto. Dice usted que es Bi ron Malaine. Sus afirmaciones so naban tan huecas. señor Farrill. Este habló por primera vez: Como ya debe saber su voz era aguda y penetrante .. El comisario dejó pasar esta observación. se sentía estremecer de tensión. de modo que niego que puedan ser aceptado s como evidencia. Biron lo había pensado. Lo había aprendido tan bien que ahora que se enfrentaba con uno de ellos. No le habían sujeto físicamente en modo alguno . al pare cer distraído y desinteresado. toda otra conversación cesaba instantáneamente. Le pareció comprender la razón de esta manifest ación inicial. Biron permaneció imperturbable. La presentación no citaba su nombre. Biron miró furtivamente a su alrededor. queda detenido en virtud del poder que tengo conferido como capitán de esta nave. La nave que había considerado su prisión se convirtió oficialmente en tal el día que ate rrizó en Rhodia. Si duda de mi identidad. y se les servía los primeros. Sus desnudos ojos parecían algo lac rimosos. Hay un recibo de inscripc ión en la universidad y billetes para los ejercicios iniciales a nombre de un tal Biron Farrill. Y no obstante Aratap señaló los papeles que tenía delante . ¿Cómo puede explicar lo? Si fueron hallados en mi equipaje. sobre el escritorio. pero cuando creció se dio cuenta de que para su padre eran lo mismo qu e su padre era para un mozo de establo. ha sido ejecutado por traición. Se limitó a suspirar un poco y con gesto rápido y experiment ado se quitó las lentes de contacto y las colocó cuidadosamente en un vaso con soluc ión salina que tenía delante. No estamos ante un tribunal de justicia. tan disparatadas. ha y aquí cartas que fueron escritas por Widemos a su hijo. No parecían traslucir más que suavi dad. A las horas de comer se sentaban a la cabecera de la mesa. ¿ Acaso el comisario le estaba sonriendo cínicamente? Pero Aratap no hacía eso. cuando hablaba n. pero no por eso s u padre hubiese estado menos muerto..

pero cuando se le da la vuelta se produce un reajuste molecular automático que lo hace completamente opaco. Arat ap se volvió a poner sus lentes de contacto. Eso es precisamente lo que hace que sea maniobrable por ahora. que f luyen la una en la otra a medida que se va girando el cubo! ¡Un fenómeno estático que se convierte en dinámico y que adquiere nueva amplitud y nueva visión! Comandante. y después quedará en libertad para marcharse. Esta última orden se dirigía a los hombres armados. Hubo una vacilación. y da cierto aire de autenticidad a sus manifes taciones anteriores. Desde luego. Concertaremos una entrevista entre usted y el director. ¿Quiere decir que después de todo podría tratarse de una evidencia falsificada? ¿Con qué ob jeto? Podría ser un reclamo. atrapada y solidificada para siempre. quienes salieron con Biron. suena a verdad. pero la conspiración se fragua en la Tierra. A mí su historia me pareció por comple to incoherente. Le gustaría verlo? Desde luego. y Aratap abandonó sus reflexiones artísticas para deci . ¿Está seguro? La acusación que tenemos contra él es vaga y poco satisfactoria. naturalmente. . Aratap lo observó con calma manteniendo las manos cruzadas sobre el pecho. Mis hombres le guardarán hasta que haya sido recogido su eq uipaje. Y cuáles son los detalles de la conspiración de que se habla? Eso es exclusivamente para el director. Bien. y en su interior se veía sonreír alegremente un a cara. Tenía la intención de haberle confrontado con él. Tiene seis cara s. ¡Cómo! ¿Del muchacho? Del hijo del ranchero. Un entusiasmo creciente se había apoderado de su voz. El oficial asintió secame nte. Ya. A los tyrannios no les interesa la política local ni se inmiscuyen en ell a. Eso. y luego comenzó a acla rarse lentamente como si se tratara de una niebla oscura que se dispersase a imp ulsos del viento. Además. Sí. Es un artículo procedente de las posesiones del ex ranchero dijo Aratap . Pero el silencioso comandant e permanecía levemente desdeñoso. negro y opaco. y eso será nuestra cont ribución a su seguridad. sería improbablemente teatral. y apoyando alternativamente el cubo sobre cada una de ellas se podrían inducir unas series de nuevas orientaciones moleculares. No. Por fuera parece un fot ocubo corriente. Por un momento creí que le había convencido. Aratap se sonrió. comandante. si me hubiese parecido oportuno dijo e l comisario . acción que eliminó instantáneamente aquel a ire de vaga incompetencia que su ausencia había parecido inducir. era un sencillo cubo de cristal de unos ocho centímetros de lado. Se trata de un proceso ingenioso. La opacidad se estremeció un instante. por lo menos. El funcionario tyrannio contempló pensativo el fotocubo . Ha sido recientemente ideado en los mundos interiores. luego Aratap se encogió de hombros. Todos los jovenzuelos que aprenden nociones de intriga interestelar en las películas de espías del vídeo pueden ser manejados con facilidad.no ha oído hablar de ello. ¿De veras? ¿Y por qué desea usted informarle? Por la importante recompensa que espero lograr. ¡Seis fotografías conectadas. Dio la vuelta al cubo. utilizando este mismo proceso. s ería una nueva forma de arte. Ahora fue el comandante quien vaciló. ¿Qué le parece? Sin duda se trata de aquel joven. El comandante se había quedado junto a él. Me parece que vigilaremos al joven Farrill le dijo Aratap. sacrificado para desviar nuestra atención de un Biron Farrill real que estuviese en otro lado. No sé por qué no se podrán to seis fotografías en el mismo cubo. Evidentemente. Llévenselo. ¿Y es usted agente suyo? O va usted a informar a Hinrik en contra de ellos? Lo segundo. El cubo quedó cristalino como el agua. es el hijo del ex ranchero. viva y exacta. Muy bien. No sé si usted lo conoce . Aratap levantó el pisapapeles de encima de su escritorio. Es una chuchería simpática. La policía está aquí. tenemos un fotocubo.

dio vueltas pensativamente al cubo en su mano y contempló cómo volvía la oscuridad. Estaban muy juntos y constituían un verdadero hallazgo. o dos. Se establecieron repúblicas planet arias en rápida sucesión. Pero. necesaria. amoníac o. hiciera el número 1. Cualquiera de estas deficiencias es suficiente. Aratap suspiró. son a la larga intolerables. y o tros han sido descritos como océanos de dióxido de azufre casi puro. metano. representa un punto débil en nuestro esquema. Aplastar a un planeta tenía una grandeza cruel. Se conocen atmósf eras planetarias formadas en su mayor parte. porque aunque el espacio está infestado de planetas. no obstante. que al fin y al cabo fue el conquistador de Rhodia. ¿A Hinrik? Desde luego. Aun así. Entre todas ell as hay unos quinientos mil millones de planetas. Hizo un gesto vago. ¿Para qué va Farrill a ver a Hinrik? El difunto ranchero no j ugaba solo. Y todavía no hemos localizado el mecanismo de tal organización. No es antiguo ni siquiera comparado con los mundos centáuricos o sirios. Primero uno de estos gobiernos y luego otro establecieron su hegemonía sobre regio nes apreciables que variaban según los vaivenes de la guerra y el liderazgo. cual marea de tinta. Así. De acuerdo. algunos de los cuales tienen gr avedades superiores al ciento veinte y otros inferiores al sesenta por ciento de la Tierra. El número exacto de los habitados actualmente es discutible. Vigile también a Hinrik. Pero precisamente porque es medio idiota. Estaban quizás en camino de establecer finalmente un imperio Trans-Nebular univers al al cabo de otro siglo. hacía doscientos años que los planetas de Arcturus habían s ido colonizados. cloro. incluso tetracloruro de silicio.099 de los colonizados. Así se establecieron pequeños «imperios» que inevitableme nte entraron en colisión. La estructura de la historia en la región Trans-Nebular fue muy semejante a la de las demás en aquel período de desarrollo y expansión. ¿vigilará a Farrill? Ciertamente. Le falta inteligencia. aún s uponiendo que tuviese el valor suficiente. de modo que sólo es habitable un m undo de cada cien mil. los planetas vecinos iban siendo colonizados e inte grados en la sociedad central. el Directorio de Rhodia no es antiguo. La vida era más sencilla que en tiempos de su padre. cuando las primeras naves espaciales rodearon la Nebulosa de la Herradura y encontraron el nido de cien planetas con oxígeno y agua. De ser así. por neón. mientras que maniobrar cuidadosamente con un joven ignorante er a sólo pura crueldad. otros demasiado fríos. Sólo Rhodia mantenía una estabilidad prolongada bajo la hábil dinastía de los Hinriads. una conspiración bien organi zada. Algunos planetas carecen de agua. o totalmente. podría servirles de instrumen to. y. hay muy pocos que satisfagan las necesidades químicas del organismo h umano. Es precisamente la razón para libertar al muchacho. En la galaxia hay más de cien mil millones de estrellas radiantes. Y resulta irónico que Tyrann. Algunos tienen atmósfera venenosa. que evidentemente tiene que valerse de informaciones imperfectas. cada una de ellas con un gobierno limitado a su propio mun do.r abruptamente: Así pues.098 entre los mundos colonizados por el hombre. Al extenderse la economía. cuando llegaron los tyrannios y lo hicieron en . Rhodia haci a el número 1. tenía que haber tras él. el comandante saludó. si se le com para con la Tierra. por ejemplo. Quiero la respuest a a algunas preguntas. Había. Algunos son demasiado calientes. estas cifras permiten estimar que existen unos cua tro millones de mundos habitables. Hinrik no podía estar comprometido. giró sobre sus talones y salió. Pero. 5 Inquieta se alza la cabeza Como hábitat del Homo sapiens. por lo tanto. evidentemente. necesariamente. Según el «Almanaque Galácti co». Otros carecen d e carbono. y es evidente que no p odemos rechazar tal posibilidad.

como todos ellos. veinte años antes había sido elegido Hinrik (quinto de ese nombre). Er a ella solamente unos cuantos centímetros más baja que él. A los tyrannios no les impo rtaba quién recibía las aclamaciones. y dijo en un murmullo ahogado: ¿Se lo hiciste saber? ¿Le hiciste creer que un alto funcionario de la corte real de Tyrann puede tener una característica personal desagradable? Efectivamente. no lo haré! repitió. Sí. y en aquel instante estaba de un humor más tenebroso aún. el cual. Arta. ¡Fue algo asqueroso! Pero todo el mundo se besa. dispuesto a poner una consoladora mano sobre su hombro. Pero ahora los tyrannios podían influir en las elecciones por otras razones. y así. Pero. Tiene un olor desagradable. querida. Hizo un gesto vago. mientras fuesen ellos los que recibían los impue stos.diez años. y durante los setecientos años de su existencia. tan negro como los ojos de su hija. era en gran parte un desierto. A l os tyrannios les había parecido una útil elección. ¿H as observado sus. ¡bah! La única vez que ese horrible hombrecillo ha tenido sangre joven en sus venas en los últimos quince años ha sido inmediatamente después de una transfus ión. Su cabello se había agrisado de un modo uniforme. Tyrann había hecho poca cosa más que ma ntener una precaria autonomía. Hinrik abrió la boca. ¿qué elección me queda? ¡Si mamá viviese. ¡No puedo hacerlo. Es patizambo. sé razonable dijo Hinrik . Se acercó a ella. Arta. Intentó besarme. He pasado una tarde con él dijo amargamente .. nombre real que había sido llevado al menos por una hembra de cada generación de Hinriads. ella sí que hubiese encontrado una solución! Golpeó el suelo con el pie. sí. huele mal. de venerada memoria. En la época de su elección. Hasta entonces. Exacto. ¿Cómo voy a dejar que me vean en público co n un pigmeo? Es un hombre importante. Eso no añade ni un centímetro a su estatura. sin duda que no le has dado una oportunidad. y le hue le mal el aliento. No es lo mismo que en tiempos de tu abuela. Hasta había crecido. sin duda. ¿Le huele mal el aliento? Artemisa hizo con la nariz un mohín a su padre. Precisamente en aquel momento se enfrentaba con esa hija. Su túnica escarlata resplandecía en el aire. y lo dejó correr.. No me gustó. gracias en gran parte al poco atractivo de su árido p aisaje. asombrado. debido a la escasez de agua. ¡Vaya hombre! Digno de admiración. ¿Qué puedo hacer yo? ¿Qué voy a hacer? En mi po ión. Evidentemente los directores no eran ya los antiguos Hinriads. Pero Arta. ¡Bendita sea! ¡Y cómo era tu madre! A veces pareces haber salido del todo a ella. y al director le faltaba po co para el metro ochenta. Hinrik era un hombre apuesto. Los besos no son nada. y aún producía efecto cuando s e dirigía al Consejo de Rhodia. sus buenos puntos? ¿Cuáles son? Los que. ¡Sangre joven. por ejemplo.. Es diez centímetros más bajo que yo. de modo que su existencia constituía un sencillo método de control. y en nada a mí. que estaba furiosa. Los Hinriads eran populares entre los suyos.. padre. Arta. Y por la misma razón se habían estimulado las adopciones en la familia. Su nombre entero era Artemisa. pero la muchacha se apartó vivamente . Pero el Directorio de Rhodia continuó incluso después del advenimiento de los tyrann ios. muy importante. y su espeso bigote era aún. ¡Has de saber que tengo buen olfato! De modo que cuando se acercó dema siado me tapé la nariz y le di un empujón. Resultó una ironía que fuesen precisamente los hombres de Tyrann. El Directorio había sido siempre electivo entre los miembros de la familia. reflexionó un poco. por extraño que fuese. La muchacha era un terremoto de ojos y cabellos oscuro s. y se lo hice saber. menos que nada. Se cayó de e . a fin de que pudiese se r elegido el más capaz. s angre joven! Sangre joven..

Pero es viejo. Art . Arta. Luego dijo con voz ronca: Nunca repitas semejante cosa. . Hinrik se puso rígido y frunció el ceño. me sorprende tu estupidez. ¡Oh. Duraría demasiado.. ¡Me gusta aún más Y mientras tanto dos sirvientes le ayudaban a levantarse. La diré si tengo ganas. además. y no puedo soportar precisamente esa idea. no están vivas. como en el vídeo. Pues bien.. gracias.spaldas. Hace cinco minutos tenía la sangre joven. Luego miró tristemente a través de sus dedos. ¿Qué ocurrirá ahora? ¿Cómo pudiste hacer tal cosa? No me sirvió de nada. ¿comprendes ? Supongo que podré tener amantes. maldita sea! ¿Qué voy a hacer? Hizo un último esfuerzo por conservar su dignidad . .. y la hija de un director Nunca he pedido ser una Hinriad ni la hija de un director. es el precio de ser una Hinriad. En la boca de Hinrik se dibujó una mueca de horror. ¿Recuerdas? Oh. Quiero decir que no es necesario que lo tomes demasiado en serio. me has perturbado. bueno. Arta. Arta. querida.. lo he repetido. Y. No hablo del Kha n. papá. Quizás el Khan también huele mal. No lo creas. éste gruñó sordamente y se cubrió la cara con las manos.... ¡Arta! Te he educado como una muchacha modesta y respetable. ¿Cómo puedes decir tales cosas? ¡Es vergonzoso! ¿Pero no es eso lo que quieres decir? Yo puedo decirlo. ¿Sabes lo que dijo? ¿Lo sabes? ¡Fue la última gota. No.. el límite! Decidí entonces que no podría soportar a aquel hombre aunque midiese tres metr os. Hizo un gesto con los dedos. Y lo mismo hizo tu mad re. ¿qué dijo? Pues dijo.. Hinrik se dejó caer en una silla. ese hombre ya tiene tres mujeres. Se casó con ellas consecutivamente. Se le considera muy bien en la corte del Khan. Pues entonces. la s eguridad de los planetas. y ah ora ellas están todas muertas. ¿Recuerdas? Hinrik extendió sus manos y las dejó caer. el mejor interés de los pueblos requiere que.. y uno de los poderosos. Es posible. Eso no tiene nada que ver con el asunto. dijo: «¡Ah! Vaya briosa muchacha. No puedo concentrarme bien cuando disc utes conmigo.. Automáticamente miró por encima del hombro. ¿De qué serviría eso? ¿De qué modo el cruce de los dedos alteraría la valid z del contrato? La verdad. sí. No me importa tener amantes. ¿Cómo pued s haberte figurado que iba a permitir que mi hija se casase con un bígamo? Exigire mos que presente documentos. no a la vez. patas arriba.. sino del hombre con quien quieres que me case dijo anticipándose a su padre. desde luego. ¿qué quieres decir? ¿A qué te refieres? Ya ves. Soy un hombre.. como ilustrando sus palabras. ese hombre es un tyrannio. No me sorprende. ¿Qué haré entre un amante y otro? Él será siempre mi marido. Una muchacha como tú no debería re petirlo. Pero no volvió a tratar de echarme el aliento a la cara. Pero han muerto explicó ansiosamente Hinrik . Puso los br azos en jarras y las mangas de su túnica resbalaron dejando al descubierto sus hom bros redondos y morenos . Se trata sencillamente de que la histori a de toda la galaxia indica que hay ocasiones en que las razones de estado. Por qué no tan sólo por conveniencia política. se inclinó hacia delante y contempló a Artemisa con detenimiento. ¿Qué estaba diciendo? Que debía disimular que me casaba. y ahí se queda. Pero. un hombre maduro. Que alguna infeliz muchacha se prostituya. Tu vida con él no duraría mucho..? ¿Qué quieres decir. padre? ¿Tendré que cruzar los dedos de la mano izquierda mientras fir mo el contrato con la derecha? Hinrik pareció algo confuso. o algo así. ¿Y no podrías sencillamente simular que te casabas? No seria necesario que lo tomases en serio. Artemisa suspiró. el cual pasó inadvertid o a Hinrik.

¿Para qué habrá venido aquí? Es de la Tierra. Pues bien. ¿quién sabe? Quizá yo sea el siguiente. Y. ya verás. Hay un joven que solicita audiencia. Nadie podría querer matarme. Al principio te asust aba. Escúchame: nadie te tar. y se tranquilizó cuando ella dijo: Naturalmente que nadie puede querer matarte. ¡Contra mi vida! Y me dicen que tengo que escucharle. Estuvo en nuestra corte. quizás incluso se les ocurra creerlo. y lo han matado. ¡No puedo.. Su fisonomía denotaba u na intensa concentración. no puedo! ¡No me obligues a hacerlo! Él la acarició torpemente. Pero si insultamos abiertamente al Khan de Tyrann rechazando una alianza con uno de sus favoritos. ¿Recu . el siguiente. Era Hinrik. No lo sé exactamente murmuró . y eso es muy sospechoso. La muchacha se precipitó hacia su padre llorando desesperadamente y se a ferró a él. ¿Qué ocurre? preguntó con un tono de voz más agudo de lo que había sido su intención. ¿Crees que podrían ser ellos? ¿Quiénes? Los tyrannios murmuró . ahogó la palabra . y vacilaba. Sus labios temblaban y no d ijo nada. y durante unos minutos permaneció en una inmovilidad absoluta. ¿No es cierto? Observaba ansiosamente a la muchacha. Tu pobre . ¿De la policía exterior? Hinrik no pudo hacer otra cosa que asentir. Artemisa le siguió con la mirada mientras salía y frunció el ceño. padre le dijo secamente . Ahora estás algo nerviosa. El retorcimiento de manos de Hinrik fue interrumpido por el zumbido sordo de la extensión telefónica. Le sacudió. y creo que ha sido ejecutado. papá. Artemisa le agarró el hombro con tal fuerza que le hizo concentrarse de inmediato en el dolor.! gritó Artemisa. Arta. Arta? Hace medio año estuvo en l a corte. ¡Siéntate y cálmate! Ni una palabra más. El ranchero de Widemos estuvo ayer aquí. ¿Y por qué tendría que ser sospechoso? Tú no estabas comprometido con él. De repente la muchacha se apartó de él. Me acuerdo. inofensivo padre. así son las cosas. Pues bien. Hay un joven que va a venir con detalles referentes a una conspiración contra mi vida. ¿Te acuerdas de él. probablemente ha muerto. Ya verás. te encontrarás mejor después d una siesta. como si su mente estuviese girando vertiginosamente. Parte del pánico desapareció del rostro de su padre. quizá me ejecu. ¡Padre! exclamó la muchacha . Antes haría cualquier cosa. Era el comandante Andros quien llamaba. ¿verdad? ¿Yo? Claro que no. muy desdichados. El pueblo me quiere. me encarcelarán. Se oyó ruido de pisadas junto a la puerta. ya verás.. y su cara aparecía lívida de miedo. No le conozco...¡Oh.. Pero si no lo haces. ¡Pero seguro que no pueden. La muchacha corrió hacia él y le sujetó por el codo. ya verás. qué vulgaridad! Algún día. haciéndole reaccionar. sólo alterada por la suave marea de sus senos. ¿qué sucederá? Si los tyrannios están descontentos me destituirán. Mientras hablaba. y no lo haré. S onrió como un necio . Hinrik se sobresaltó. El director se levantó y extendió los brazos hacia ella. Siéntate. Y ahora envían a alguien para que me mate a mi. algún día dirás algo así en público. Dime lo que ha ocurrido. La semana pasada fue condenado el ranchero de Widem os. ¿Me oyes? Nadie te va a matar. Era un hombre de cabeza redonda y ojos profundos.. Tú quédate y descansa. Hace seis meses que estuvo aquí el ranchero. tenía que hacer pausas para tomar aliento. Recibiré la comunicación en mi cuarto. y la chica se volvió. Estuvo a punto de expresar en palabras aquella horrible idea.. Antes moriría. Su voz subió de tono . Pu edes estar seguro. Estos tiempos son malos. Los tiempos que corremos son muy delic ados. pero esperó en vano una aclaración.

Biron asintió con la cabeza. Y lo que sucedía con cada uno de los edificios por separado ocurría con su conjunto: subían in crescendo hasta el palacio central. oscilaba a impulsos de l viento. había parecido hermosa a sus ojos. con un uniforme escarl ata y canela. Parecían hoscos. Y eso se había lleva do a cabo sin perder nada. Biron se inclinó y vio el azul cielo entr e las dos partes. Biron ascendió dos peldaños y entró en el v agón. El carril único era delgado. cerrando cansadamente los ojos. sus recargadas «ventanas falsas». Los edificios eran majestuosos y tranquilos. ¿Lo harás así.. Sí. Yo misma veré al joven. y se mordió los labios al pensar en su inutilidad. Ahora será recibido dijo. Mientras lo miraba. El complejo palaciego de Rhodia no era solamente una ostentosa masa construida p or los pequeños señores de un reino de ganaderos. y tan inútiles en un edificio ventilado e iluminado artificialmente. La chica se inclinó y le besó una mejilla. tan apreciadas como decoración.. apenas algo más que un cable. Se estremeció al pensar en ellas. le saludó juntando los talones. 6 ¡Ése lleva una corona! Biron Farrill esperaba inquieto en uno de los edificios externos del complejo pa laciego. Estás demasiado agitado. El comandante tyrannio se detuvo un momento a su lado al salir de la habitación in terior. una ráfaga de viento lo alzó. capaz para cinco o seis personas a lo sumo. y corría a lo largo d e la Parte inferior del vagón sin tocarlo. aquello era diferente. Pero aquello. donde creció. No había sino líneas y planos. Arta? ¿Lo harás? No dañará a una mujer Seguro que no. pero evitando efectos afe minados tales como los de las agujas. como una grácil lágrima que reflejaba el resplandor del espléndido sol de Rh odia. y sin embargo se elevaban y culminaban en tal forma que impresionaban al espectador sin revelar a primera v ista la razón de ello. ¿Biron Malaine? preguntó el guardia rhodiano. como impaciente por volar. Sus líneas curvadas. pero sin llegar a tocarlo nunca.erdas? ¿No fue hace seis meses? Piensa. sus torrecillas cuidadosamente trabajadas. Era la culminación. Entre dijo impacientemente el guardia tras él. así debe ser. sí. El pequeño vagón. y su memoria l e atribuía ahora un brillo puramente bárbaro. la deprimente sensación de ser un provinciano. Ten cuidado murmuró él. suficientes. Recordó el espléndido formulismo de la vida de un ranch ero. orgullosos. La mansión de Widemos. Biron no había visto nunca uno semejante y se detuvo antes de entrar en él. y poco después un hombre más alto. ni tampoco la expresión infantil de un mundo moribundo y a punto de desaparecer. Por primera vez en su vida experimentaba . Los peldaños permanecieron en el exterior el tiempo suficiente para que le siguies . y Biron se levantó para seguirle. y tirando de la invisible fuerza que lo sujetaba. Uno por uno habían ido desapareciendo hasta los pocos artificios que quedaban en el estilo masculino de Rhodia. su trabajo de filig rana. de la dinastía de los Hinriad. y te lo traeré si no hay peligro. ¿Hace ya tanto tiempo? murmuró el director . L uego descendió aleteando acercándose cada vez más al carril. en piedra. había prescindido de las «ventanas falsas». una abstracción geométrica que atraía la mirada hacia el ci elo.. Sus líneas rectas y verticales se ala rgaban hacia el centro de cada una de las estructuras.. De repente se le ocurrió a Biron que q uienes ostentaban el verdadero poder no necesitaban exhibición externa y podían cont entarse con el azul pizarra.. Eran reservados. de modo que quedó suspendido algunos centímetros por encima del carril . Pues ahora quédate aquí y descansa. y por espacio de un instante. Inclu so se. Había un pequeño y resplandeciente vagón monocarril delicadamente suspendido por medio de fuerzas magnéticas sobre un eje de metal rojizo.

hendiendo el aire que silbaba a su paso. Por un mo mento Biron captó el panorama del complejo palaciego desde el vértice del arco. pero estaba desarmado. pues merecía tanto observación como aprobación. Recordó el análisis que Jonti había hecho de la situación y que. ¿Puedo preguntar quién es usted? .e el guardia. Aquel tratamiento complació a la muchacha. aún podía ser cie rto. Subía con facilidad. Resultó demasiado fácil lib rarse de él. y tan capaz como ellos de ordenar una ejecución. Eso es imposible. Sintió que le oprimían hacia delante. La chica le contempló pensativamente: ¿De la Tierra? ¿Puede usted pilotar una nave espacial? Biron casi se sonrió. En otras circunstancias h ubiese observado a la muchacha con detenimiento. Pero Hi nrik era un títere suyo. Le ruego que conteste a mis preguntas. ¿Dónde está eso? Es un pequeño planeta en el sector de Sirio. Se abrió una puerta delantera: Biron entró y la puerta se cerró tras él. Una vez de ntro se encontró sentado en una burbuja transparente. Entonces l e mataría uno de los suyos. El comisario podía haber llamado al cónsul terrestre. Los tyrannios no le matarían inmediatamente.. una pequeña línea vertical apareció entre los ojos de la much acha. . Alteza. Podía haber hiperradi ado a la Tierra. Le estaba probando. . De momento nadie le empujaba. Le hablaré yo primero. Biron mantuvo la vista fija en el demoledor del guardia. en parte. Si su información es cierta y útil. pero n o por ello se sentía tranquilo. Jonti le puso a bordo de la nave. A Biron le parecía evidente que no había engañado al tyrannio. Los ho mbres que vendrían a buscarle llevarían demoledores y látigos neurónicos. El hombre que entró estaba armado y llevaba uniforme . ¿Es usted el hombre que posee esa historia de una conspiración para asesinar al direc tor? Me dijeron que vería al director replicó Biron. Y cada movimiento aumentó su desesperación. Alteza. y los tyrannios sólo serían unos desdeñosos espectadores. pero en aquel preciso momento no se fijó especialmente en ella. Desde aquella maldita noche. y el vagón se detuvo con .. Al mover un pequeño mando el v agón se elevó.. El viaje había durado escasamente dos minutos. teniente. y no podían haber sido omitidas accidentalmente. unidas ent re si por los resplandecientes hilos de cobre a lo largo de uno o dos de los cua les se deslizaban las gráciles burbujas de los vagones. o haber tomado sus estructuras retínales. que era pequeña y desnuda. Ambos se acercaron. . Las estructuras aparecieron en un espléndido conjunto (¿es que podían haber sido origi nalmente concebidas de otro modo que para ser vistas desde el aire?). Biron apretó fuertemente los puños. Alteza.Cómo sé que está usted autorizada para hablar en nombre del director? La muchacha pareció enojarse. Si tiene algo que decir. El comisario tyrannio le había puesto aquí.Es usted de fuera del sist ema? Soy de la Tierra. Al volverse hacia Biron.. dígamelo a mi. Ella sabía muy bien que la navegación espaci al era una de las ciencias prohibidas en los mundos controlados por los tyrannio s. Se volvió rápidamente al oír el pequeño ruido de la puer ta que se abría a su izquierda. Era alto y fuerte. Se tranquilizó un poco. eran otros los que forzaban sus movimientos. ¿Y cómo se llama usted? Biron Malaine. será usted bien tratado. Tales cosas eran rutina rias. deteniéndose a unos metros de él. y luego se alzaron silenciosa y suavemente encajando en su lugar d e tal modo que la superficie externa del vagón no presentaba solución de continuidad . Se dio cuenta de que retrocedía hacia la pared. No se hacía ilusiones. pero le acompañaba una muchacha.una especie de paso de danza. No había nadie en aquella habitación. Biron se dio cuenta de que la opacidad externa del vagón era una ilusión. Soy su hija. creando así un nuevo mártir.

examinaban detenidamente a Biron con divertida agudeza. Espere. ¿quieres quedarte con el señor Farrill? Teniente. Ahora eran arcaísmos. Comprendo dijo Artemisa . Esto no es asunto tuyo. sin darles mi verdadero nombre. ¿Qué es lo que tiene que decir? Biron se decidió de repente. No hay conspiración de asesinato. muy separados y brillantes. Naturalmente que lo es. ¿No le reconoces tú también. mi buen amigo. Es realmente un asunto para el director. Pasó por elante de Artemisa. y dijo con voz turba da: Tío Gil. No podemos hacer gran cosa sin que el los lo sepan. Pero el segundo nombre es el correcto. ( quiere usted decir a su excelencia que soy Biron Farrill y que pi do mi derecho de asilo? Era un clavo ardiendo al que asirse. De todos modos. Por lo menos. Pero no has añadido que eres el hijo del ranchero de Widemos. ¿qué estás haciendo aquí? Cuidarme de mis intereses. ahora ya sa be la historia. ¡Escúcheme! Era la única manera de ver al director. Pero aquí había una muchacha. Alteza dijo. Lo he dicho yo mismo dijo Biron. mirando a Biron. El peligro es parte del juego. La parte divertida. Entonces. . La chica se volvió y arqueó las cejas. Las antiguas costumbres feudales habían ido p erdiendo su fuerza al paso de las generaciones. podía ser un factor persuasivo a su favor. Evidentemente. llegó hasta Biron. querida. Sus ojos. Alteza. Artemisa. Si no le arrestaban inmediatamente. ¿Has estado sondando nuevamente el comunicador? preguntó la chica sin hacerle caso.Sí. quedaba aún u na leve esperanza. quien mantenía aún el demoledor en posición de fuego. teniente? Sáquele la verdad. Había llegado la hora. O es que quieres privarme de esa diversión? Es muy agradable escuchar les a hurtadillas. Muy bien. Es que no vas a presentarme? No. y dijo : Éste es Biron Farrill. incluso antes de la llegada de l os tyrannios. Al fin y al cabo. Recuerda que si hubiera un asesinato yo sería el Hinriad más cercano a la posible sucesión. Entonces seré yo quien te presente. Biron esperó. ¿Quiere hacerse usted cargo. Lo hubiera dicho si no me hubiese usted interrumpido. Usted es verdaderamente Biron F arrill. no voy a presentarte dijo secamente . No quedaba absolu tamente nada más. No se habría atrevido si el guardia hubiese estado solo. Pues claro. Podría demostrarlo cuando llegase la hora de la prueba. La muchacha se sobresaltó. y se volvió con impaciencia hacia su compañero. La semejanza no deja lugar a duda s. Cuando oí su nombre dejé de escuchar y entré. No hay ningún peligro. Inclinó su de lgada cara hacia arriba. Bien. En la Tierra la navegación espacial no era una ciencia prohibida y en cuatro años se podía aprender mucho. ¿quiere usted venir conm . tío Gil. Una nueva voz resonó inesperadamente: En efecto. y si no mentía y realmente era la hija del directo r. . . los tyrannios no dudan en sondear el palacio. y se dirigió a la muchacha. si es que le dejaban vivir hasta entonces. Artemisa? Artemisa se precipitó hacia él. No lo será si te cogen. Biron adelantó un paso y se e nfrentó con el frío demoledor del guardia. ¿Es que ahora pretende ser del orden aristocrático? Hace un momento su nombre era Mal aine. pero no quedaba otra solución. tenia que escapar de los tyrannios. ( está se guro de que no hay ninguna conspiración? Ninguna. Más de la mitad de su atención estaba fija en el teni ente. Alteza. Un hombrecillo sonriente se hallaba junto a la puerta. No comprende? Alzó la voz y la lanzó tras la figura de la muchacha que se retiraba. Alteza. lo inspeccionó con una sonrisa impersonal. Gillbret oth Hinriad guiñó un ojo y añadió : O dile al teniente que se vaya.

igo? Biron se sintió débil, y le hubiera gustado poderse sentar, pero Gillbret no hizo ni nguna propuesta en tal sentido, sino que continuó inspeccionándole con un interés casi clínico. El hijo del ranchero. ¡Es divertido! Biron decidió llamarle la atención. Estaba cansado de monosílabos cautelosos y cuidado sas frases. Sí, el hijo del ranchero dijo abruptamente . Es una situación congénita. ¿Puedo serle útil algo más? Gillbret no se mostró ofendido. Su delgada cara se arrugó aún más, y su sonrisa se ensan chó. Podrías satisfacer mi curiosidad dijo . ¿Has venido realmente en busca de asilo? ¿Aquí? Preferiría discutir eso con el director, señor. Oh, déjate ya de tonterías, joven. Pronto te darás cuenta de que no es posible hacer gr an cosa con el director. ¿Por qué te figuras que has tenido que tratar con su hija h ace un momento? Es una idea divertida, si lo piensas bien. ¿Lo encuentra usted todo divertido? ¿Y por qué no? Como actitud respecto a la vida, resulta divertida. Es el único adjetivo que encaja. Observa el universo, joven. Si no puedes conseguir que te divierta, más vale que te cortes el pescuezo, pues no es mucho lo bueno que hay en él. Por ci erto, no me he presentado. Soy el primo del director. Le felicito dijo Biron fríamente. Gillbret se encogió de hombros. Tienes razón. No impresiono mucho. Y por lo visto es probable que continúe así indefini damente, puesto que después de todo no cabe esperar ningún asesinato. A menos que organice uno usted mismo. ¡Querido señor, vaya un sentido del humor! Tendrás que irte acostumbrando al hecho de q ue nadie me toma en serio. Mi observación era sólo una expresión de cinismo. No creas que Hinrik haya sido siempre así. No fue nunca un gran cerebro, ciertamente, pero cada año se vuelve más imposible. Olvido que todavía no le has visto. ¡Pero ya le verás! L e oigo venir. Cuando te hable, recuerda que es el gobernante del mayor de los re inos Trans-Nebulares. ¡Será una idea divertida! Hinrik llevaba su dignidad con la facilidad de la experiencia. Recibió la reverenc ia penosamente ceremoniosa de Biron con la condescendencia adecuada. ¿Qué es lo que te trae aquí, señor? preguntó con un vestigio de sequedad. Artemisa estaba de pie junto a su padre, y ahora Biron observó, con cierta sorpres a, que era muy bonita. Excelencia dijo . He venido en defensa del buen nombre de mi padre. Usted debe saber que su ejecución fue injusta. Hinrik apartó la mirada. Conocía muy poco a su padre. Estuvo en Rhodia una o dos veces. Hizo una pausa, y su voz se quebró ligeramente . Usted se parece mucho a él. Sí, mucho. Pero le juzgaron, ¿sabe ? De acuerdo con la ley. La verdad, ignoro los detalles. Exactamente, excelencia. Pero me gustaría conocer esos detalles. Estoy seguro de qu e mi padre no fue un traidor. Hinrik le interrumpió precipitadamente: Como hijo suyo, es naturalmente comprensible que defienda a su padre, pero la ver dad es que resulta difícil discutir ahora tales asuntos de estado. De hecho es alg o muy irregular. ¿Por qué no ve a Aratap? No le conozco, excelencia. ¡Aratap! ¡El comisario de los tyrannios! Ya le he visto, y ha sido él quien me ha enviado aquí. Naturalmente, ya se hará usted c argo de que no me atreveré a que los tyrannios... Pero Hinrik se puso rígido y se llevó una mano a los labios, como para impedir que l e temblasen, lo que hacía que sus palabras resultasen ahogadas. ¿Dice que Aratap le envió aquí? Me fue necesario decirle... No repita lo que le dijo. Lo sé dijo Hinrik . No puedo hacer nada por usted, ranchero. .. Señor Farrill. No entra sólo bajo mi jurisdicción. El Consejo Ejecutivo... Deja de empujarme, Arta. ¿Cómo voy a fijarme en las cosas si me distraes?... debe ser consul tado. ¡Gillbret! ¿Quieres ocuparte del señor Farrill? Ya veré lo que se puede hacer. Sí, c onsultaré al Consejo Ejecutivo. Son formulismos legales, ya sabe. Muy importante. Muy importante.

Giró sobre sus talones, murmurando algo. Artemisa se quedó rezagada un momento y tocó la manga de Biron. Un momento. ¿Era cierto lo que dijo acerca de que podía pilotar una nave espacial? Completamente cierto dijo Biron, sonriéndole. Ella, tras un momento de vacilación, le devolvió brevemente la sonrisa. Gillbret dijo la muchacha . Luego quiero hablar contigo. Se marchó apresuradamente. Bi ron la siguió con la mirada hasta que Gillbret le tiró de la manga. Me figuro que tendrás hambre o sed le dijo . ¿Quieres tal vez tomar un baño? Supongo que c ontinúan las amenidades cotidianas de la vida, ¿verdad? Sí, gracias dijo Biron. Su tensión había desaparecido casi por completo. Por un momento se sintió relajado, estupendamente. Era bonita, muy bonita. Pero Hinrik estaba intranquilo. En sus habitaciones privadas sus pensamientos gi raban febrilmente. De cualquier modo que lo mirase, no podía evitar una conclusión i nevitable. ¡Era una celada! Aratap le había enviado, y era una trampa. Ocultó la cabeza entre las manos para aquietar el martilleo de sus sienes, y pront o supo lo que no tenía más remedio que hacer. 7 Músico de la mente A su debido tiempo, la noche desciende sobre todos los planetas habitables. Quizá no siempre a intervalos respetables, puesto que los períodos de rotación observados varían desde quince a cincuenta y dos horas. Tal hecho requiere un penoso ajuste p sicológico por parte de todos aquellos que viajan de un planeta a otro. En muchos planetas tales adaptaciones se realizan con eficacia y en consecuencia se ajustan los períodos de vigilia y de sueño. En muchos más el uso casi universal de atmósferas acondicionadas y de luz artificial hace que la cuestión del día y de la no che sea secundaria, salvo por lo que atañe a la agricultura. Y en pocos planetas ( los más extremos) se establecen divisiones arbitrarias que prescinden de los trivi ales hechos de luz y oscuridad. Pero siempre, cualesquiera que sean las convenciones sociales, la llegada de la noche tiene un significado psicológico profundo y persistente, que data de los días de la existencia arbórea prehumana del hombre. La noche será siempre un tiempo de mi edo e inseguridad, y el corazón se hundirá con el sol. En el interior del palacio central no había ningún mecanismo sensor que permitiese s aber la llegada de la noche, y, sin embargo, Biron la sintió a través de algún instint o indefinido oculto en los desconocidos pasadizos del cerebro humano. Sabía que af uera la negrura de la noche estaba apenas mitigada por el inútil centelleo de las estrellas. Sabía que si era la estación adecuada del año, el irregular «agujero del espa cio» llamado Nebulosa de la Herradura (tan bien conocida en todos los reinos Trans -Nebulares) ocultaba la mitad de las estrellas que en otro caso hubiesen sido vi sibles. Y se sintió de nuevo deprimido. No había visto a Artemisa desde su breve conversación con el director, y descubrió que aquello le molestaba. Estuvo esperando la cena con ilusión, pensando que podría hab larle. En lugar de ello, había comido solo, con dos guardias malhumorados apostado s fuera de la puerta. Hasta el mismo Gillbret le había dejado solo, probablemente para comer una cena menos solitaria, en la compañía que cabría esperar en un sitio com o el palacio de los Hinriads. De modo que cuando Gillbret volvió y dijo que Artemisa y él habían estado hablando de Biron, obtuvo una respuesta rápida e interesada. No hizo más que divertirle, y así se lo dijo. Ante todo quiero enseñarte mi laboratorio añadió Gillbret. Hizo un gesto, y los dos guar dianes se fueron. ¿Qué clase de laboratorio? preguntó Biron, mostrando una evidente falta de interés. Construyo ciertos aparatos respondió vagamente. A primera vista no parecía un laboratorio. Más bien se asemejaba a una biblioteca, c on un adornado escritorio en un rincón. Biron miró lentamente en derredor y preguntó: ¿Y aquí construye usted aparatos? ¿Qué clase de aparatos? Bien, son instrumentos especiales de sondeo para espiar los rayos espías de los tyr

annios de una manera totalmente nueva. Algo que no pueden detectar. Así fue como s upe de ti, tan pronto llegó la primera noticia de Aratap. Y tengo algunos otros tr astos divertidos. Por ejemplo, mi visisonor. ¿Te gusta la música? Según cuál. Bien. He inventado un instrumento, pero no sé si puedo llamar propiamente música a lo que emite. Un estante de libros filmados se deslizó hacia afuera a un simple conta cto . Realmente no es un escondite muy bueno, pero como nadie me toma en serio, no lo registran. Divertido, ¿no te parece? Pero se me olvidaba que no resulta fácil di vertirte. Era una especie de caja, algo burda, que tenía aquel aspecto especial de falta de brillo y de barniz que caracteriza al objeto fabricado en casa. Uno de los lados estaba cuajado de pequeños pomos brillantes. Lo depositó con aquel lado hacia arrib a. ¿Verdad que es bonito? dijo Gillbret , ¿pero a quién interesa? Apaga las luces. ¡No, no! No hay interruptores ni contactos. Solamente desea que las luces se apaguen. ¡Deséalo i ntensamente! Decide que quieres que se apaguen. Y las luces se apagaron, salvo por un leve resplandor perlino en el techo que di o a las caras de los dos hombres un aspecto fantasmal en la oscuridad. Gillbret se rió lentamente ante la exclamación de Biron. Es uno de los trucos de mi visisonor. Está sintonizado con la mente, lo mismo que l as cápsulas personales. ¿Comprendes lo que quiero decir? No; a decir verdad, no lo comprendo. Bien dijo , te lo voy a explicar. El campo eléctrico de las células de tu cerebro crea o tro inducido en el instrumento. Matemáticamente es bastante sencillo, pero que yo sepa nadie hasta ahora había metido todos los circuitos necesarios en una caja de este tamaño. En general se requiere una planta generadora de un metro y medio para hacerlo. Y también funciona a la inversa. Puedo cerrar estos circuitos y hacer qu e impresionen directamente tu cerebro, de modo que verás y oirás sin ninguna interve nción directa de los ojos ni oídos. ¡Fíjate! Al principio no había nada en que fijarse. Luego algo indefinido arañó levemente los r abillos de los ojos de Biron, algo que pronto se convirtió en una bola azul-violet a suspendida en el aire, que le seguía cuando él se apartaba, y permanecía inalterada cuando cerraba los ojos. Y un claro tono musical la acompañaba. Era parte de ella, era ella misma. Crecía y se expansionaba, y Biron se fue dando cuenta de que' existía en el interior de su cráneo. No era realmente un color, sino un sonido coloreado, pero sin ruido . Era tangible, pero imperceptible. La bola fue girando y adquiriendo una iridiscencia, mientras el tono musical se fue elevando hasta flotar por encima de él, como una casaca de seda. Luego explotó e n forma tal que unas gotas de color le salpicaron, produciéndole unas quemaduras m omentáneas que desaparecieron sin dejar dolor. Nuevamente se alzaron burbujas de un verde reluciente, mientras oía un suave y dul ce murmullo. Biron, confuso, trató de alcanzarlas, y entonces se dio cuenta de que no podía ver sus manos ni sentir su movimiento. Sólo había las pequeñas burbujas que ll enaban su mente con exclusión de todo lo demás. Gritó en forma inaudible, y la fantasía cesó. Gillbret se encontraba nuevamente de pie a su lado en una habitación iluminada, y se estaba riendo. Biron sintió un fuerte m areo, y se enjugó tembloroso su fría y húmeda frente. Luego se sentó con brusquedad. ¿Qué ha ocurrido? preguntó, en tono tan firme como le fue posible. Yo no lo sé contestó Gillbret . Estaba fuera de todo ello. ¿No comprendes? Era algo de lo cual tu cerebro carecía de experiencia previa. Tu cerebro percibía directamente y no tenía modo de interpretar tal fenómeno. Así que mientras te concentrabas en la sensac ión, tu cerebro no podía hacer más que tratar inútilmente de forzar el efecto, intentand o que se ajustase a los antiguos caminos ya conocidos. Trata separada y simultánea mente de interpretarlo como visión, sonido y tacto. Y de paso, ¿percibiste algún olor? A veces me ha parecido notarlo. Si este experimento se efectuase con perros cre o que la sensación tomaría casi exclusivamente la forma de un olor. Algún día me gustaría ensayarlo con animales. »Por otra parte, si no le haces caso, si no le atacas, se desvanece. Es lo que hag o yo cuando quiero observar sus efectos sobre otros, y no resulta difícil. Puso su

Te diré franca-mente que yo sí lo soy. Quizá no sean del todo inútiles. Si los tyrannios lo supies en. cua lquiera que fuese la razón. tanto para ti como para mí. Esto no e legal. Sin duda bromea. era sencillamente su derecho. Quisiera hacerle una pregunta dijo Biron. Cuando mi padre murió no me quisieron a mí como director. Se coloniza un planeta empezó a contar con los dedos y el primer problema es que pueda alimentarse. Comienza a cavar el suelo en busca de mineral en bruto que exportar. incluso una que a él le pareciera legítima. Toda esa filosofía objetiva está muy bien. y lo mataron. que quiero destruir el gobierno de los tyra nnios. y lo eliminaron. lo cual.. Hazla sin reparo. Su estado de temor constante es patéticamente psicopático. ¡pero piensa! Tu padre era ranchero.sabes? ¿Qué es lo que no es legal? El visisonor. y jugueteó con los mandos . Ya le has visto. Todos los gobiernos matan como algo natural en el ord en de las cosas. se podrían componer sinfonías en un nuev o medio. se están asegurando de que no pueda ni siquiera rascarse sin su permiso. y.? ¿De malgastarla en chucherías inútiles? No lo sé. elegante. Oh. bien. Pero .. por lo visto. Le persiguieron continuamente y le están convirtiendo en un títere. Y t e diré también que tu padre lo era. Es bien evidente que fuiste educado en un rancho de ganado. Su cabeza se in clinó repentinamente hacia un lado. Los jóv enes no pueden recordar cómo eran las cosas en los tiempos pasados. su ejecución. y sus ojos se entrecerraron. es muy consoladora para el hombre que vive aislado. Pero eso. hacer cosas que no serían posibles con el simple sonido o la visión. ¿Por qué? Son extraños. ¿cuál habría sido su cas tigo? Iría a la cárcel por ladrón. »De modo que tienes que encontrar una razón mejor para odiar a los tyrannios. ¿Qué derecho tenían sus pastores? Si uno de ellos hubi ese robado ganado para su propio uso o para vendérselo a otros. qué pensaría si hubiese sido su padre quien hubiese sido asesinado? ¿Y acaso no lo fue? Mi padre era director antes de Hinrik. pero piénsalo desapasionadamente. Pero no es por esto. Ni tampoco mis instrumentos para espiar. En otras palabras: no decidiste que eran extraños y forasteros hasta que hubieron e jecutado a tu padre. ¿Por qué no utiliza su habilidad científica en cosas útiles. al fin y al cabo. Pero. Cada mes está peor. envía su excedente agrícola al extranjero para com . amigo mío. Se convierte en un mundo agrícola y ganadero. sino con sutileza. no lo bas tante flexible. Biron golpeó con el puño la palma de su mano. Si hubiese conspirado para asesinar a tu padre. Gillbret soltó un bufido. por todo esto. Ni mucho menos. Quebrantaron su espíritu. Créeme que estoy de tu parte. por encima de todo. has estudiado el ciclo económico. Hinrik er a alto. (.Qué derecho tienen a gobernar en Nefelos o en Rhodia? ¿Has pensado siempre así? Biron no respondió.. Preguntó : ¿Eres enemig o del régimen tyrannio? Habla con libertad. podría fácilmente suponer una sentencia de muerte. flexible. que el simple cambio trae consigo la libertad... Pero m e temo que a mí me falte la capacidad suficiente. como están quebrantando aho ra el de Hinrik. Tú has ido a la universidad. en vez de. lee la historia. ¿Es que puedes desconocer la necesidad de la defensa propia? Los Hinriads han sido bastante sanguinarios en su tiempo. No cre as que es suficiente reemplazar unos gobernantes por otros. ¿No? dijo Biron .pequeña mano venosa sobre el instrumento. . forasteros. era un patriota. ¿Es que ha inventado una razón completamente nueva? Más bien diría una razón completamente vieja. Los tyrannios están destruyendo el derecho de veinte mil millones de seres humanos a tomar parte en el desarrollo de la esp ecie. abruptamente. ¿qué hubiese suced ido? Indudablemente. Sí lo soy dijo Biron tranquilamente. no vio lentamente. ¿qué importa? Para los tyrannios era un traidor. ¡Oh! No te sulfures. ¿Y qué derecho tiene tu padre de castigar a sus sem ejantes? ¡El era tyrannio de los pastores! »Tu padre. A veces me parec e que si fuese posible estudiar esto.

Pero. /Sabes lo que es representar un papel? ¿Dividir deliberadamente tu pers onalidad durante veinticuatro horas cada día? ¿Incluso entre amigos? ¿Incluso cuando e stás solo. en cierto modo la he heredado yo. Entorpecería el control de los tyrannios sobre nuestras nec esidades industriales. Finalmente el mundo está mecanizado. »Se vieron obligados a estudiar a fondo las ciencias sociales. Nunca se pondrán a la altura. los fragme ntos que sobreviven. Me estoy dejando llevar. si nos industrializamos. »Además. nadie consigue hacerlo. Sin embargo. ¿Cómo es eso? ¡Piénsalo! Desde el descubrimiento de la navegación interestelar toda la galaxia ha est ado sometida a una expansión constante. aunque eso signifique que apenas valga la pena vivirla. junto con todo lo demás. es fascinadora. y eso fue la Tierra inmediatamente antes de su catástrofe. de vez en cuando puedo . Pero aquí hay algo divertido. Pero tardarán siglos en llegar a eso. a medida que nos vayamos empobreciend o. Debe ser la primera vez desde h ace meses. Es de lo más divertido. Tenía una biblioteca sobre asuntos terrestres sin rival en la galaxia. Se corromperán . los más poderosos mil itarmente. entretanto. y que por lo tanto tenía q ue enfrentarse con problemas tales como el exceso de población. Me tranquiliza dijo Biron . mientras que todos nue stros vecinos. Por su parte es una inversión a corto plazo. sin herenc ia científica ni industrial que pueda ser tenida en cuenta. para no olvidarte nunca por descuido? ¿Ser en todo momento un diletante? ¿E star siempre divertido? ¿No ser tenido en cuenta para nada? ¿Ser tan afeminado y tan ligeramente ridículo que has llegado a convencer a todos tus conocidos de que no sirves para nada? Y todo ello para que tu vida esté a salvo. una sociedad no madura. El cuarto paso. Siempre hemos sido una sociedad en crecimi ento. puesto que la guerra es función de las máquinas. Y al final el pueblo se acostumbra tanto a ello. Es una lástima que ha yamos perdido mucho. Gillbret se encogió de hombros. el agotamiento de los recursos y así sucesivamente. empieza a desarrollarse una civilización industrial. problemas que no se han presentado nunca a ningu na otra porción de la galaxia. o todo aquello. Los reinos serán para siempre áreas semicoloniales. se prohibe la investigación científica. los que no están bajo el control de los tyrannios serán fuertes y est arán urbanizados. Se casarán co n otros de razas diferentes y perderán mucho sus tradiciones propias. ¿Y ahora? El crecimiento ha sido detenido. No pueden g obernar siempre. importa alimentos. y eso es algo estupendo. »¿Pero qué nos ha ocurrido a nosotros? Estábamos en la tercera etapa. Pero. Ha hablado en serio durante tanto tiempo que empezaba a preguntarme si habría perdido su sentido del humor. puesto que fuiste educado en la Tierra. Luego. Es obvio que la sociedad humana sól o alcanzó su madurez en un lugar y en un tiempo determinados. se aprovechan. Su literatura. Se duermen en los laureles. Hasta el punto de que te sorprendes cuando te digo que podría ser ejecutado por co nstruir un visisonor. que incluso no se da cuenta de que le falta algo. porque la historia no tiene prisa. podríamos fabricar instrumentos bélicos. »Los mundos mecanizados son siempre los más densamente poblados. Lo que me dice no me es por completo desconocido declaró Biron. y acostumbran a estar ro deados por una franja de mundos agrícolas que dependen de aquél. ha sido obligado a replegarse. Teníamos allí una sociedad que había perdido de m omento toda posibilidad de expansionarse geográficamente. Por lo tanto se detiene la industrialización. desde que es director la ha abandonado. Y cuand o hayan transcurrido aquellos siglos. y sólo seremos observadores en el gran drama del progreso humano. exporta maquinaria. «Naturalmente. lo cual constituye la tercera etapa. algún día derrotaremos a los tyrannios. invierte en el desarrollo de mundos más primitivos. cuando Hinrik e ra joven. Esta es la segunda etapa. al aumentar la población y las inversiones de capital extranjero. congelado. y. La Tierra ocupa una posición especial en el desarrollo social. Tiene un sabor introspectivo del que carece nuestra civilización galáctica. y nuestra industri a estaba creciendo.prar artículos de lujo y maquinaria. por lo tanto. porque finalme nte llegaremos a dejar de ser provechosos. todos seremos aún mundos agrícolas. era un gran primitivista. a pesar de todo. Naturalmente. y así sucesivamente. Es casi inevitable. tan extrovertida.

Biron pensó en Artemisa tal como la había visto por última vez. Pero antes de que pudiese decir una sola palabra. no sé pilotar ni un sencillo cochecillo espacial. Será mejor que abras la puerta dijo Gillbret. Se trata de nuestras vidas.. y su voz sonó ansiosa. ¡Pero seguramente el director no permitirá tal cosa? El director lo permitirá todo. Pero tú si sabe s. Biron así lo hizo. el delicioso galán ? Pues solamente un viejo y lascivo funcionario de la corte de los tyrannios que ha enterrado ya a tres esposas. Es mi primo. joven. ¡Pero de ahí ya no pasaba! A partir de aquel momen to sus movimientos podrían estar estrictamente limitados. Soy yo mismo quien me interesa. Se sentía muy decidido a que así fuese. Tú puedes pilotar una nave. y sigue adelante. No puedo soportar p or más tiempo la vida bajo los tyrannios. Yo no: ¿verdad que es raro? Hablas de mi habilidad científi ca y. ¡Alt a. ¡Cómo! ¡No seas idiota. serían los suyos propios.enfrentarme con ellos. pero. y le conozco. Artemisa y yo hemos estado hablando de ti y hemos organizado esto. ¿Crees que conseguirás hacer algo aquí? ¿Crees que saldrás vivo del palacio s i esperas a la salida del sol? ¿No ves que Hinrik llamará a los tyrannios y te encar celarán antes de veinticuatro horas? Y la única razón por la cual esperará tanto es porq ue le cuesta mucho trabajo decidir cualquier cosa. llamaron con fuerza a la puerta. T endió a Biron una pequeña hoja de metalene . y la consecuencia había sido conseguir que le condujesen ante los tyrannios. de lo que se deduce que tienes que marcharte de Rhodia. Jonti le había despachado a Rhodia. joven! Por un instante fue nuevamente el viejo Gillbret quien se manifestaba . Pero Gillbret seguían allí de pie. señor. casi suplicante. sin más que una onda a la altura del hombro. No obstante dijo: ¿Hay alguna nave a punto? La cara de Gillbret se arrugó bajo el impacto de una repentina sonrisa. ojos negros. donde te está esperando. y dos hombres uniformados penetraron en la habitación. Si Artemisa y yo no nos hemos marchado h ace ya mucho tiempo. at ractiva y soltera? ¿Y quién puede ser. Piel clara y transparente. No lo iba a hacer otra vez. No se t rataba de una tranquila interrupción del haz de fotones. que es joven. Biron sintió que su resolución comenzaba a flaquear. sin embargo. Si alguien te detiene. ¡Un momento! dijo Biron. No pasará nada si no vacilas. a l os caprichos de un títere inseguro. ¡por el espacio y el tiempo!. el trueno avasallador del arma de la autoridad. di que te ha llama do el director. Nunca más iba a ser el títere huidizo de otro hombr e. no era el suave sonido de unos nudillos sobre el plástico. Estoy aquí por algo que es para mí importante. ¿Porqué? Gillbret siguió hablando con rapidez. No voy a marcharme. en los tiempos que corremos. Como ya dije. caía liso y sencillo. El que iba . pu edes estar seguro. Llevaba entonces el ca bello peinado hacia atrás desde la frente. pero Biron frunció el ceño. ¿qué le puede importar a usted? ¿Por qué tiene usted que in esarse tanto por mí? No iba a dejar que lo manejasen. El comisario tyrannio l e había despachado al palacio central antes de que hubiese podido dirigirse allí en secreto. Y aunque fuese así dijo Biron . Nadie se preocupa de su permiso.. ¿La hija del director? ¿Y qué tiene que ver ella con todo esto? Creo que de todos nosotros es la más desesperada. Sería ridículo permitir que aquello influyese en él. Levantó la mirada. con el resultado de que se encontraba sujeto. es solamente porque ninguno de los dos sabe pilotar una nav e espacial. No había posibilidad de equivocarse en la súplica. ¿Cuál puede ser el porvenir de una hija de un director. labios rojos. sonriente! Descripción que probablemente correspondía a la de cien millone s de muchachas en la galaxia. He dib ujado un diagrama. para que no tengas que preguntar el camino por los pasillos. contemplándole. sin preparación previa. Cuando salgas de aquí ve directamente a su habitación. Era un resonar metálico. Para las mujeres existe una muert e especial. Quiero que me lleves contigo.

Señaló a Biron con el látigo: Ya ha oído usted al señor. La cara de Gillbret se torció por un instante con un gesto de infinita perplejidad .delante saludó a Gillbret con abrupta eficiencia. ¡Coja su capa y no se entretenga! Biron fue retrocediendo lo más lentamente que podía. Biron. Por esta vez Hinrik ha ido deprisa. Fue un ataque a ciegas. y miró vivamente hacia su izquierda. observaba ansiosamente a Gillbret. buscando el látigo neurónico que sujetaba. Bien. 8 Las faldas de una dama La garganta de Biron se estaba secando. dejando que llenase su mente. y ansiaba encontrar una oportunidad. Llegó hasta la librería y se inclinó. más deprisa de lo que yo había supuesto. El otro guardia llevaba el látigo desenfundado. sorprendido. Pero llevaban látigos. ¡Es una di vertida idea! Era otra vez el viejo Gillbret. y añadió : salvo este látigo que ahora he cogido. Resonó la aguda risa de Gillbret: ¿Te molesta algo. y alzaba levemente las ce jas. Para ellos no signi ficaba nada el hecho de que Gillbret manipulase delicadamente los mandos. Ag arró las piernas del guardia y tiró de ellas. Dejadle que se lleve su capa dijo Gillbret. No van a detenerte. Farrill? No veo absolutamente nada gruñó. encarándose a Biron. Mentalmente se rindió. Pero Biron no se volvió con suficiente rapidez. El guardia cayó pesadamente. El guardia que había sacado el látigo juntó los talones en señal de respeto. El segundo guardia se le vino enci ma. Sus mentes están llenas de visiones y soni dos que no existen. ¿De qué se me acusa? De alta traición. Ciertamente. y su cuerpo se dobló conv ulsivamente. y apartó la mirada. Éste sintió en . Biron se levantó con el látigo en la mano. entonces vete. Gillbret se apartó saltando por encima de los cuerpos que se re torcían. Era imposible saber qué era lo que el guar dia creía agarrar. Descargó su brazo precisamente por debajo de las cos tillas del otro. Biron liberó sus manos y se alzó. Lo sabía. miró rápidamente en dirección a Gillbret y se retractó de su rendición . Con su mano libre barría furiosamente el espacio delante de sus ojos. Y mientras sus dedos ma nipulaban el espacio vacío. ¡Levántese! Adelantó impacientemente un paso. y luego. ¡Había llegado el momento! Biron se enderezó. en nombre del comisario residente de Tyrann y del director de Rhod ia. Biron percibió el látigo neurónico que el otr o sostenía con displicencia. queda usted arrestado. Haga el favor de seguirme dijo el guardia. Sabía que no llevaba capa. Biron observó con fijeza la boca del látigo. lanzándose hacia delante y hacia abajo. como si estuviera presenciando un hecho desagradable con un ligero sentimie nto de pesar. La cara del guardia se retorció de dolor. mientras el amplio puño de Biron se cerraba sobre la mano del otro guardia. ¡Cuidado gritó Gillbret. dij o: Biron Farrill. palpando tras la silla en busca de la inexistente capa. derribándole. No podía hacer otra cosa. y se detuvo. que sonreía indiferente. Incluso qui zás hubiera podido medirse con los dos a la vez. no debía entrar en ella más que lo que viese u oyese (o creyera que veía u oía). en aquel instante no sabía nada de Biron. El visisonor no era para los guardias más que un objeto extraño. En lucha limpia podía haber vencido a cual quiera de los guardias. ¿Pero por cuánto tiempo? ¿Está su capa detrás de aquella silla? preguntó el guardia armado . pero de momento no le servía de nada . Desde luego. y no hubiese podido levantar un brazo sin que se lo hicieran sentir. Sus ojos se contrajeron de asombro.

Gracias dijo Biron . Se sacó el calcetín y contempló con sorpresa la piel intacta. Biron tensó las piernas y desplazó su peso tratando de liberarse. sus ojos continuaron moviéndose silenciosamente hasta que el golpe l e dejó inconsciente. Fue algo así como si hubiese pisado un baño de plomo tundido. Era lo bastante curioso para detenerse momentáneamente a fin de examinar el efecto . y unos minutos más tarde. No podía caminar rápidamente. Ni siquiera se le ocurrió que la lu cha había terminado. y se estre meció al contacto. y mil un día. pero todo fue inútil . De modo que el número 876 que resplandecía en cifras rosadas en-la fría esfera metálica del reloj no significaba nada ahora. La vaciedad del pasillo le pareció otro signo de la decadencia de Rhodia. ¡por favor! ¡Pronto! Biron comprendió que tema razón. y l o demás dependió de sus complejos. Nada importaba excepto el insoportable dolor. producían la ilusión per fecta de estar separados de las paredes. y el guardia se desplomó. una escen a de coronación. Y. Biron se retorció tratando de hacer funcionar el arma que había capturado. y vio que eran bidimensionales. En realidad nada le había ocurrido físicament e. Aulló: ¡Me las pagaréis todos! Apareció el pálido y casi invisible centelleo del aire ionizado en el trayecto del h az de energía del látigo. Luego recordó que no debía perder tiempo y se apresuró a seguir su camino. Todavía estaba adaptado al tiempo patrón interestelar que util izaba a bordo de la nave. El plomo hirviente no podía haber h echo más. O como si hubiese sido separado por el mordisco de un tiburón. y su cuerpo temblaba un poco. donde cien minutos constituían una hora. No hice más que largarles toda la fuerza posible. Pero.su oreja la respiración del guardia. Sus ojos seguían algo en su trayectoria irreg ular. cuando el joven pudo esforzarse para a brir los ojos y enjugó sus lágrimas. *No te detengas hablando. y se estr emeció al contemplar los vacíos ojos que debían estar percibiendo algún horror invisible para todos los demás.Tienes el piano para llegar al cuarto de Artemisa? Biron asintió con la cabeza y avanzó a lo largo del pasillo. pues si intentaba hacerlo cojeaba. pues de lo contrario los sa lones no hubiesen estado tan vacíos. Tenía ya un látigo y quitó el otro al segundo guardia. Estaba consciente pero silencioso. La tocó y gruñó al percibir la sensación de quemadura. que barrió ampliamente el aire y encontró el pie de Biron. . El pie le dolía ya mucho menos. Tocó uno de ellos al pasar. Al llegar a la puerta se volvió. quien había dejado el visisonor y se frotaba una de sus d elgadas mejillas con la palma de la mano. Estaba casi vacío. pero lo sentía hinchado y ardiente. Ve al cuarto de Artemisa. Biron dio un enloquecedor aullido y se derrumbó. Lo único que había sucedido era que los terminales nerviosos que gobernaban la se nsación del dolor habían sido estimulados al máximo. sin embargo. en fin. Biron volvió a sentarse y se dispuso a cuidarse el pie. o por lo menos el período del sueño planetario (suponiendo que los dos no coincidieran). y preguntó con una sensación de asco: ¿Qué les hizo usted ver. y se dirigió cojeando hacia la i pared. debía de ser bien entrada la noche. Ahora qu . Tres veces sintió como el látigo del guardia oprimía duramente su cadera. encontró al guardia de espaldas a la pared. señor? No lo sé. Alzó la vista hacia Gillbret. Biron se levantó con dificultad. Entonces el gorgoteo del guardia se disolvió formando palabras. trata ndo débilmente de empujar la nada con sus manos y riéndose estúpidamente. la presa del guardia se había relajado.. Tenía espuma en los labios. con las piernas y los brazos extendidos . por la ayuda de su instrumento. el cual tampo co se defendió. Se puso el calcetín y metió el zapato debajo del brazo. El primer gu ardia estaba aún tendido sobre su espalda. y los bajorrelieves de las paredes no hubiese n reflejado la luz sin nadie que los mirase. Pronto vendrán otros dijo . Gillbret se encogió de hombros. y oyó el gorgoteo continuo e incoherente de su garganta. Se ¡ acercó entonces al primero. no puedo controlarlo. No obstante. Utilizó el ma ngo del látigo. metiéndoselo con dificultad en el cinturón. a pesar de que Biron no se había dado cuenta. Miró su reloj. y recordó entonces que no había tenido aún tiempo de ajustarlo a la crono metría local de Rhodia.

La muchacha frunció el ceño. bruto. cállese. Escucha. No es sorprendente que los tyrannios puedan dominar cincuenta mundos con un puñado de hombres. antes de que apa rezcan más preciosos guardias de su padre. de modo que una de las mangas colgaba suelta. La chica le siguió hasta la silla. Se contemplaron mutuamente. y no con su padre. y la chica dijo secamente: Espera un momento. También él lo había oído . Arta. y que le sangraba la cara. La puerta se entreabrió prime ro. Si hubiera sido el centro de una potencia independiente. lo siento! Yo también lo siento. Biron estaba ofendido. que sus ropas estaban sucias. Podría mostrarse algo más amable. ¿Está preparada para marcharse? La muchacha se animó. Me marcho de este maldito planeta. Artemisa se sintió enojada. ligeramente molesta . ¿Debo quedarme y comprometer salir y entregarme? Supongo que no hay razón para esperar asilo en ningún lugar de Rhodia. y luego se abrió del todo. Les ayudamos. Bien. ¿va a llevarnos? Pero Biron no estaba de humor para cortesías. y permaneció de pie junto a él. tal vez era más joven que ella. pero nada de eso quedaría ahora. ¿todo marcha por ahí? Está aquí murmuró ella. casi un chiquillo. No digas nada. No esperó respuesta y se interrumpió el contacto. No me interesa discutirlos. Van a registrar el palacio. ¿Le importa si me siento? preguntó. Pensó que era en verdad muy joven. En eso quedó mi derecho de asilo. Era la voz de Gillbret. era la p rimera vez que le habían herido con un látigo neurónico. ¿Qué ha ocurrido? ¿Qué le pasa en el pie? Me hice daño dijo brevemente .. Recordaba con cierto malestar que su camisa estaba desga rrada por el hombro. disculpe. Mire. ¡Y. y no hay manera de evitarlo. que sonaba lejana. y la puerta se cerró rápida y silenciosamente. naturalmente. que querían arrestarme por traición. En otro tiempo quizás hubo allí procesiones. Está bien. joven. Biron entró. Recordó el zapato que aún llevaba en la mano. En cierto modo también estaba t ratando de ayudarla. señor ranchero. Consultó el burdo mapa de Gillbret y dobló a la derecha. Era Artemisa. y si quiere venir conm igo la llevo. pero. con los guardias de su padre. Hombres como su padre harían lo impo sible para conservar el poder. No salgas de tu cuarto.. le debían asilo. El pie le dolía aún. Por lo menos eso. ¡Oh. Desconoce todos los hechos. No había razón para que ella le insultase. Entonces. Biron miró en silencio a la muchacha. ya vamos. necio! dijo ella con un grito contenido. Tendremos que salir apresuradamente. De modo que así estamos dijo Biron. sino con aquel estúpido joven. La aspereza de Biron privaba de sentido a sus excusas. p ero entretanto. Se inclinó ante la puerta indicada y tocó la señal fotónica. y metió el pie en él. Que se quede contigo. . Bueno. olvidarían los deberes básicos de un sencillo caballe ro.e se había convertido en un rebelde se percataba de todos esos símbolos de declinación . y no resultaba precisamente d ivertido. ¡Oh. ¡No importa! He dicho que lo sentía. Empleó el título con frío orgullo . Entre. Trataré de pensar algo. no te muevas. ¡qué diablos!. el palacio hubiese si empre tenido centinelas y guardianes nocturnos. lléveme a una nave. Sonó el comunicador. Le ruego que no erija en juez de mi padre. y se lo sujetó con la mano. lo dejó caer. no quiero herir sus sentimientos . Se ha peleado? Sí. por el espacio!. avanzando a lo largo de una rampa ancha y curva.

señor. Oh. Gillbret tenía que actuar con rapidez. usted no piensa más que en s. quizá no tuviese otra oportunidad. Gillbret lo sabía. me figuro. empecemos de nuevo. Bueno. ¿Y de qué le sirvió a su padre? . Estoy trastornada.mismo. Sa bía que empezaba a parecer melodramático. Hizo que se llevasen a los dos hombre s inconscientes. Por otra parte. Y no es usted verdaderamente bruto.preguntó la muchacha. adoptando un aire desdeñoso . señor. Desde esta silla. Pues lo que usted ve contestó Gillbret . Me ha vendido a los tyrannios para ayudar a su pueblo. pero a veces hasta el peligro me divierte. Oh. de modo que está bien guardado a pesar de la hora. No debería decir las cosas que dice de mi padre. añadió : Yo también tengo mis dificultades. ¿Es que eso sería mejor? Si un noble no puede encontrar asilo. no he acabado de comprender por su mensaje qué es exactamente lo que ha ocurri do dijo. Lamento. y el joven no se somet ió.. Primero debía ocultar el visisonor. a pesar de todo lo que pueda usted pensar. La may or parte pasó de largo. Tiene usted derecho a sus propias opiniones. Usted no sabe lo que es ser direct or. La compañía de guardias tardó ci co minutos en formar. De no ser así. Si sus hom bres en doble número y armados. pero él no. Ahora fue el capitán quien arqueó las cejas. Señor. per o se limitó a sonreír y permitió que las arrugas llenasen su delgada cara. sí. Sobre todo por nada. Peleó como un tigre. Ya lo sé dijo . bueno. señor dijo el capitán . No podía ignorar el pequeño hecho de que había dos g uardias inconscientes y un prisionero fugado. pero esta vez es de veras. No se lo aconsejaría. su pie se encontraba mejor. ¿Pero cómo pudo escaparse? Mis hombres estaban armados. No hago más que decir que lo siento. Oh. le encontraremos y ya veremos si puede repetir su hazaña. Se ha ido. Tenía que escaparse. Trabaja para su pueblo. Es muy lógic o. ya es hora de que reclute ot ros hombres. Vaya una idea divertida. En cierto modo sí lo es. tras la cual me escondí. Biron lo recordó. Ya lo sé. pero oyeron un leve y disciplinado sonido de talones que s e juntaban ante la puerta.Está bien dijo fríamente y sin convicción . pero aquella muchacha le hacía reaccionar así. Gillbret. Les ha mostrado que es leal. Rápidamente volvieron sus cabezas en dirección a la puerta. llamó a . Antes de desaparecer tengo que pelear un poco. Ella trató de parecer despreocupada. Le acompañaré. Eso importa poco. El capitán de la guardia lo tomó muy en serio. y percibieron el zumbido de llamada de la señal nocturn a. y Artemisa se llevó la mano a la boca. que no pensase usted en ayudar a mis hombres contra un acusado de t raición. necesitaban mi ayuda. Biron se sintió embarazado. No me parece que sea particularmente egoísta no querer morir. Se detuvo. Trató de sonreír. Le mataron. Vinieron a arrestarle. Maldijo a Hinrik por haberse decidi do tan pronto esta vez. Luego.. y se enfrentó con Gillbret. 71 De nada.. Ése es su defecto. Era su turno. Era la clase de observación que no se debía hacer a un Hinriad. ¡Está bien! Registraremos el palacio. Se oía un repentino ruido de muchos pies que avanzaban en orden sobre el mosaico de plástico semielástico que cubría el pasillo exterior.. el espacio sabe dónde. Por vez p rimera deseó haber tenido un escondrijo mejor. Esta noche el palacio se ve honrado con la pre sencia de un personaje. solo en su habitación durante aquel tiempo. Artemisa se sintió apenada. Mi padre les combatió. capitán dijo Gillbret. Luego llamó al capitán de la guardia. como en defensa propia. podrían deponerle y asumir el gobierno directo de Rhodia. por no haber esperado hasta la mañana. Podría haber algún peligro. sin duda. capitán.

Había maltratado a dos guardias. para llegar a llí. se puso a pensar que le hubiera gustado haberse dado la vuelta un poco antes de que la pared se cerrase tras él. quien staba junto a la puerta. y salió fuera de él. Su mano sobre la pared hizo que una parte de la misma se deslizase sin ruido hacia un lado. Biron dio la vuelta después de cruzar lo que había sido la pared¿ y mientras ésta se vol vía a cerrar tuvo el tiempo justo de ver cómo la muchacha se echaba sobre los hombro s una bata de piel blanca. De un modo incongruente. Luego. Y esperó. pero esta vez sin un visisonor que le ayudase. Le estamos buscando ahora con igualdad de fuerzas: un pelotón de soldados para un fugitivo. Arta. Su mano pasó fácilmente a través del resplandor. ¿Qué desean de mí. de improviso. l a cual sonó por segunda vez. La pared era completamente lisa. El vestido escarlata yacía arrugado sobre la silla. en voz más alta : ¡Artemisa! Biron sonrió aliviado y se adelantó hacia la puerta. salvo yo misma. Artemisa hizo una mueca y pasó a toda prisa junto a él. Aquel joven. no la tranquilizó Gillbret . A lo largo de una de las paredes colgaba una hilera de vestidos. pero ahora que había llegado se escondía literalmente tras las faldas de una dama . Dio un paso. La chica tenía realmente u na figura notable. y la voz de Gillbret que decía: Déjeme probar. sobre la pista. Gillbret intervino antes de que el otro tuviese tiempo de abrir la boca. luego se oyeron unos prudentes golpes en la puerta. contemplando la lisa pared y esperando el ruido de pies en la habitación de al lado.Artemisa. Biron no podía hacer más que mirar como un estúpido. Eso era precisamente lo que en realidad estaba haciendo. y el aire respl andecía débilmente delante de ellos. Si lo hacían se encontraría indefenso. se ha escapado. rom piendo dos cabezas a su paso. rápidamente. No había nadie para contestar. descubriendo un tocador. se volvió hacia el capitán. Y luego. al lado del capitán de la guardia. Éstas no son horas para una audiencia n regla. entusias mando al capitán con mi celo y mi valentía. capitán. capitán? Dígalo pronto. tío Gil. con la ayuda de Gillbret. por favor. mientras sus manos manipulaban el alfiler de adorno de su hombro derecho. . Era evidente que ella no tenía la culpa de las faltas de su padre. ya sabes. Podría esconderse tras las faldas. Era ridículo que se hubiese portado de una manera tan infantil y desagradable. pues el tocador no tenía otra entrada. Y ahora lo único que podía hacer era esperar. y me han dado ustedes un susto terrible. con un serio ademán. Y luego. añadió : ¿Le ha ocurrido algo a mi padre? No. Biron y Artemisa se habían quedado petrificados ante el zumbido de la pequeña señal. Y aquí me tienes. ¿cómo se llama?. a fin de que el espacio detrás de él permaneciese asépticamente limpio. y so lamente sintió una leve picazón al atravesarlo con la muñeca. no ha ocurrido nada que pueda afectarte en modo algun o. Con un gesto de los labios indicó a Biron que se metiera dentro. el momento en que la pared se abrie se una vez más y se enfrentara de nuevo con las bocas de los látigos. Se dirigió a Gillbret. Biron miró en derredor suyo preguntándose si registrarían el cuarto de Artemisa. Algo muy divertido. Media docena de hombre s uniformados estaban discretamente a la expectativa a corta distancia. 9 Los pantalones de un dueño y señor ¿Qué ocurre? Artemisa no tenía por qué fingir intranquilidad. y no había nada en él que pudiese servir de escondrijo mejor. Al abrirse aqu el alfiler se interrumpió el pequeño campo de fuerza que mantenía cerrada una costura invisible a lo largo de su vestido. Indicó desesperadamente la pared con un dedo. pues su objeto era únicame nte repeler el polvo. pero la muchacha le cubrió la boc a con la mano y dijo en voz alta: Un momento. ¿Estabas durmiendo? Casi replicó y hace ya horas que mis chicas han salido. con un látigo neurónico en cada mano.

lazos ni campos de costura. no se expresa usted con claridad y estamos perdiendo miserablemen te el tiempo. ¡Tenga cuidado! Respiró aliviado y metió un látigo en cada bolsillo. un guardia se separó del pelotón. Propongo que deje usted un guardia a la puerta de esta dama. Llevaba todavía su bata de noche. Mientras usted se entretiene en cortesías con mi sobrina. Y tenía bastante buena facha. pero no tenía fundas apropiadas. Contuvo la respiración \ apretó los dedos. suficien te. el hombre que dice ser el hijo del ranchero de Widemos ha si do arrestado por traición. Artemisa esperó. Ha conseguido escaparse. la mano derecha a rmada. Artemisa miró los látigos. y luego al capitán. Ese mismo. El capitán no pudo hacer más que saludar y decir: No tenía intención de sugerir nada de eso. hizo un gesto circular con su dedo índice y preguntó: ¿Le importa? . poco razonable en algunos de sus puntos de vista. Puedes reconocer un guardia desde lejos con sólo verle el un iforme. Era el guardia propuesto por Gillb ret. señora. usted y su compañía. Excelencia dijo el capitán con impaciencia . ¡Pues no lo permito! ¡Si hubiese un hombre desconocido en mi habitación lo sabría. gracias dijo Artemisa con frialdad . Biron sintió que sus orejas enrojecían. es una solemne impertine ncia. tampoco hacía mu cho más que esfumar levemente los contornos de la figura de Artemisa. tejida con un material suave desconocido para Bi ron. venga. y ahora anda suelto. está retrasándonos. la espalda rígida. cierres. Seguramente no será tan peligroso como para que no puedan entendérselas con él. ¿Incluso mi habitación? Si su excelencia lo permite. y adornada con pequeños mechones de una piel plateada. Qué hermoso uniforme llevan nuestro s guardias. lo que resultaba conveniente. Luego dijo: Por favor. Aquel estallido hizo su efecto. sin du da alguna! Y la sugerencia de que yo pueda tener tratos con tal hombre. o con cualquier otro hombre. sus labios apenas se movieron. El capitán murmuró una imprecación.Artemisa pareció quedarse absolutamente estupefacta. señor. no hay tiempo que perder. que quieras unirte a nosotro s. Le ruego observe el respeto debido a mi rango. de modo que no se perturbe lo que le queda de sueño. de modo que no requería botones. Capitán. se sujetaba al cuerpo gracias a alguna leve atracción estática propia del material. luego abrió silenciosamente unos centímetros la puerta. a estas horas de la noche. aunque no tan ancho de espaldas. Resultaban así bastante incómodos. Salga y hable en voz baja. nuestro hom bre habrá tenido tiempo de saquear la armería. Artemisa retrocedió un paso frunciendo el ceño. El ruido de pisadas ordenadas se desvane ció en ambas direcciones. y la izquierda sobre su botón de alarma. y paladeó la sensación. Señora. tan alto como Biron de Widemos. Debemos r egistrar el palacio en su busca. con las piernas separadas. naturalmente. Artemisa. habitación por habitación. si bien era joven y. capitán. Se trata de un hombre peligroso. Biron se irguió al abrirse la puerta. Perdone la molestia a estas horas de la noche. querida hizo bailar sus dedos frente a Artemisa . por l o tanto. Escoge un guardia grande gritó Gillbret . Y. Artemisa esperó. A un gesto suyo. Su afirmación de que no ha visto al fugitivo es. saludó a Artemisa a través de la puer ta que ya se cerraba. El guardia es taba allí. plantado. uno alto. era por lo menos robu sto y musculoso. Será suficiente con cerrar la puerta y retirarme. En aquel momento se le ocurrió a la muchacha que Biron. La aguda voz de Gillbret se interpuso de nuevo. En las circunstancias presentes era necesario confirmar la seguridad de su e xcelencia. en consecuencia. Eso era solamente en caso de que alguien me estuviera bus~ cando. Había sido una tontería mostrarse des agradable con él. A no ser.

de modo que sus manos permanecían libres. La puerta del pasillo se abrió silenciosamente unos cuantos centímetros. y a Biron no le gustó la manera e n que aquella gorra militar cónica. Se contempló con cierto disgusto.. mientras sus palabras quedaban cortadas. ¡Entre. y sus rodillas se doblaron bajo e l peso que cayó sobre sus hombros. rígidamente inmóvil. encajaba en su braquicéfala cabe za. desafían al análisis. Durante un minuto las debilitadas manos del guardia tiraron inútilmente del brazo de Biron. Ni en Wi demos ni en la Tierra tenían nada semejante. Por lo menos estaba limpio. como un saco que hubiese sido vaciado. casi decadente. Primeramente tendrá que hacer su trabajo. Servirían para el caso. empezó a decir impetuosamente. Biron le levantó del suelo sin aflojar su presa. y bastante fea. Y me gustaría lavarme. El guardia estaba aún allí. sin ta n sólo un chillido de interrupción. ¡Guardia! gritó ella . No se necesitaba ninguna cámara seca dora especial. A la orden. pues se salía del baño no solamente limpio. Resultaba agradable sumergirse en la niebla detergente del baño de Artemisa. y cómo su boca se entreabría resoplando inútilmente bajo los efectos de la asfixia. ¿Qué? ¡Oh. y los convulsivos e inútiles movimientos de su pecho comenzaron a calmarse. El guardia quedó extendido. y que tenía el aspecto consistente de las prendas destinadas más bien a! aire libre que a los salones de baile. El uniforme del guardia le iba un poco estrecho. Y entonces las manos del guardia cayeron a sus lados. No se le ocurrió preguntarse por qué la muchacha n o había utilizado el tocador o por qué. Había qui tado ya al guardia sus armas y sus prendas exteriores . ¿Está muerto? preguntó Artemisa en un horrorizado murmullo. cuando se carece de experie ncia. La vida en el palacio de los Hinriads era tranquila. La psicología femenina presenta abismos que. La chica cogió el arma con dos dedos y la dejó caer en su bolsa. mejor aún. Biron descubrió sus dientes al esforzarse en estrechar el círculo de huesos y músculos alrededor de la garganta del otro. Han dejado un guardia a la puerta. Pero estará inconsciente durante un rato. La chica hizo un gesto con la cabeza. De momento se sintió completamente inútil. La ve rdad es que me es necesario. ¿Tiene algo para atarle? La chica movió la cabeza. pues? dijo Biron de inmediato. a sugerencia de tío Gil. Tendrá que llevar uno de esos látigos. ¿Qué guardia? Artemisa sonrió. Debe usted tener algunas medias de cellita dijo Biron . Entró mientras la puerta seguía aún abriéndose. mientras sus pies descargaban golp es sin objeto. que pendía de su cint urón por la acción de otra microfuerza..Biron la miró a la cara. y hasta entonces nunca había visto la cara de un hombre congestionada con sangre. sino también seco. sus piernas colgaron floja s. con un traje de dos piezas que no al canzaba la rodilla. exce. Se necesitan tres o cuatro minutos de presa para matar a un hom bre. pero tenía la esperanza de que el aire libre dispe rsaría la fragancia. deslizándose sobre su carril. Póngase al lado de la puerta y haré entrar al guardia. perdón! . proyectadas violentamente contra su cuerpo por una corriente de aire caliente. Bir on lo depositó suavemente sobre el suelo. Artemisa cerró precipitadamente la puerta y observó la escena con sensaciones próximas a la náusea. y ello no había requerido más que su paso a través de las pequeñas gotitas suspendidas. Necesita usted otras ropas. Le de jó quizás algo demasiado perfumado. Cuando Biron se volvió. Lo dudo dijo Biron . A partó la mirada. no se había cambiado antes de abrir l a puerta. ¿Nos vamos. Será mejor que nos vayamos ahora. pronto! No había ninguna razón para que un simple soldado vacilase en obedecer a la hija del director. por el antebrazo que se cerró alrededor de su lari nge. Se volvió de espaldas y permaneció vagamente atento al suave crujido del cambio de las prendas exteriores. yo no puedo llevar tres. relajado. ¿Qué parezco? Un soldado de veras respondió ella. iba vestida de negro. No diga ni una palabra si nos encontramos con alg .

Pero al cabo de cinco minutos de caminar a lo largo del silencioso sendero. Han decidido que nuestro amigo no se encuentra en los niveles inferiores. déjeme hablar a mí. mientras que otros dos estaban a ambos lados de la gran puerta l abrada que conducía al exterior. El guardia que yacía sobre el suelo había comenzado a agitarse un poco y a mover los ojos. y además. Es la ventaja de un un iforme. ¿No le echarán de menos. a pesar de todas sus cortesías. Gillbret se frotó el brazo dolorido. y el campo del palacio estaba a me nos de un kilómetro de distancia. al tiempo que uno de los gu ardias junto a la puerta neutralizaba cuidadosamente aquella sección de la alarma mientras salían. Pasaron junto a los guardias y salieron al exterior. ¡Están aquí! ¡Los tyrannios! ¿No comprend . No había nada anunciado para esta noche musitó Gillbret . No es más que eso dijo. El palaci o central. y nada más. no está mal. . Te he estado esperando. Pero no era sino Gillbret. ¿A mí? El capitán se alegró de verme desaparecer. ¡Recuerd e! No es más que un simple soldado. cogiendo con una mano el brazo del otro. te lo aseguro. donde la torre brillaba como un panal de luz blanca. Gillbret preguntó en voz muy alta: ¿Hay noticias del prisionero que se ha escapado. Se d etuvo de pronto y extendió los brazos para detener a los demás. excelencia dijo el que estaba más cerca. señor? preguntó Biron. a menos de que se le dirigiese directamente la palabra. pero eso no es razón para que me rompas un hueso. El cielo estaba limpio y estrellado. Deja que te mire con admiración. Gen eralmente. Se da por sentado que un uniforme de soldado contiene un soldado. Sus muñecas y sus tobillos estaban atados juntos a la espalda con medias qu e tenían una resistencia a la tracción superior a la de una cantidad igual de acero. Al torcer por vez primera oyeron tras ellos una pisada. ¿por qué está iluminada la torre del campo? Debería estar a oscuras. de modo que han dejado hombres en las salidas principales y en las rampas. y la masa irregular de la Nebulosa Oscura disipaba los puntitos de luz cercanos al horizonte. Los demás guardia s están camino de la torre. era una oscura mole. pero. Su acento no es bueno. pero no e stá mal. y además el sistema de alarma general está en funcionamiento. Juntó los talones y saludó. pero ahora incluso éstos cesaron. Señaló a través de los árboles. no sería correcto que hablase en mi presencia. Pero po demos pasar a través de él. ¿Dónde están los otros guardias? A todo el mundo le molestan unas cuantas palabras dijo malhumorado . y una mano ligera cayó sob re el hombro de Biron. Por aquí susurró Artemisa. o por lo menos Gillbret la vio. mien tras que con la otra mano esgrimía un látigo. muchacho! Biron soltó su presa. aquello hubiese indicado actividad en el campo. Desde cierta distancia vieron la respuesta. Hablaban en murmullos. Farrill. Fuera era de noche. Gill bret comenzó a mostrarse agitado. Tío Gil murmuró con apremio Artemisa .No te habrás olvidado de disponer que estuviese a punto la nave ? Naturalmente que no respondió tan secamente como es posible cuando se habla en murmu llos . No me bus carán. Tío Gil dijo Artemisa . quien dijo: ¡Calma. y se rió histéricamente . a su espalda. Parece que se te haya encogido la ropa. no hables tanto. Hay algo que no marcha dijo. pues abrid bien los ojos. Nadie te mirará dos veces con este traje.uien. de modo que no fue necesario pasar por encima de él pa ra alcanzar la puerta. Su lengua se movía inútilmente tras la mordaza. Biron se apartó rápidamente y se volvió. soldados? No. naves que llegaban de l espacio o que partían hacia él. Le habían sacado de en medio. Al pie de la rampa se alz aba un guardia. De eso estoy seguro. Bueno.

pero ahora estaban diseminadas por el planeta. y Arat ap sintió una punzada de compasión. y. y a un cuerpo de guardias nativos absol utamente insuficientes. más delgado. ¿Y por qué no? dijo con salvaje furia . puesto que los hechos carecían de estructura. Y ahora se desmoronaba. abstraído. Y luego añadió : ¿De modo que lo arrestó? ente! Pero significaba poco para él. además. A ora no podemos hacer nada. Widemos había sido un traidor. ¿Por qué no podemos luchar contra ellos? No tienen inguna razón para sospechar nada anormal. Aratap sabía muy bien que el co . y nada más. ya que el Khan nunca interfería c on los legalismos locales) se reunían una vez al año para ratificar las órdenes ejecut ivas de los doce meses anteriores. solamente el miedo podía asegurar una lealtad absoluta. se sentía decepcionado. Aquel hombre había sido convertido en un cobarde t al. prestaba poca atención. Las diversas oficinas ejecutivas aún permanecían activas. puesto que no era posible gobernar sin ellas. Pero ahora luchaban contra los tyrannios. los tyrannios. Nominalmente . Todo lo c ual hacía que el palacio fuese más majestuoso que antes por lo que se refería a la pie dra y el metal. se había rebelado. diciendo incohe rencias al tratar de ganarse un gesto de aprobación. Era sencillamente un formulismo. el consejo ejecutivo todavía se hallaba reunido en sesión continua. saliendo de la oscuridad relativa de los árboles y entrando en el despe jado campo. Hinrik entregaba al muchacho con precipitación indecente. Los otros le siguieron. Era más liso. ¡El hijo de Widemos! ¿De veras? decía. dependían menos del di rector y estaban bajo la influencia de sus nuevos amos. Aratap tenía una mente bien ordenada que no podía soportar la idea de hechos individuales a montonados y desunidos. a un grupo de sirvientes apenas adecuado. No había razón para esconderse. El palacio central h abía sido el palpitante corazón de una docena de mundos. sin embargo. insatisfecho. El capitán dijo que hoy se recibía a un «personaje» pero yo no hice caso dijo Gillbret . Y era precisamente porque Hinrik tenía miedo que estaba ahí sentado. donde también se hallaban la mayor parte de las oficinas administrativas. O bien Aratap no se había enterado de todos los hechos. Tomemos la propia nav e del comisario. pero el comandante estaba escuchando al director con fría estolidez. que incluso los tyrannios se impacientaban con él. Al parecer no podía ni tan siquiera esperar una noche. Biron lo vio. pero eso era todo. Enfocó nuevamente su atención sobre el director. por encima de todo. Pero ahora las cámaras legislativas (que existían aún. El interior no era más que una enmohecida reliquia. y estamos armados. pero resultó ser solamente una cáscara lo que le había im presionado. Eran dos miembro s de la familia real con un soldado de escolta. ¡Dejémosle sin pantalones! Se adelantó. El miedo. tanto si era el director como si era el Khan qu ien mandaba. Lo había intentado primeramente en secreto. Y.o es el crucero acorazado particular de Aratap. Hinrik tenía miedo. ¡No había un esquema! De vez en cuando echaba una ojeada a su ayudante militar. Y eso no encajaba de ningun a manera. débilmente brillando bajo las luces. Aratap. sin una ordenación adecuada. y ahí estaba la diferencia. y a pesar de que su interés estuvo ligado en todo al manten imiento del gobierno tyrannio. Era tarde. unos años antes. Hinrik empezaba a repetirse. destacándose de las demás naves men os distinguidas. más felino que las naves de Rhodia. pero estaba co mpuesto por una docena de hombres que permanecían en sus heredades nueve semanas d e cada diez. Simok Aratap de Tyrannn había quedado impresionado la primera vez que vio el palac io de Rhodia. Widemos no tuvo miedo. Aratap se sentía incómodo en aquella cáscara y. No podemos luchar contra los tyrannios. Biron sintió que algo se quebraba de repente. y cuando eso falló lo había procurado abiertamente por medio de su ridícula historia de una conspiración de ases inato. estaba cansado. no había otra manera. sus ojos ardían de tal modo que ansiaba poder quitarse las lentes de cont acto. por su pa rte. y su hijo había intentado entrevistarse con el direct or de Rhodia. Dos generaciones a ntes las cámaras legislativas de Rhodia se reunían en aquellos locales. Servía de habitación a la familia de! director. Seguramente aquello debía haber sido el principio de un plan.

Tenemos el testimonio del guardia al que redujeron dijo el capitán y de los guardias que. Me imagino que sabe lo que está haciendo. Alarma general. sin duda. precisamente entonces. Por eso mantuve cerrada la boc . si es necesario se d estrozará hasta el último de los guardias. ¿Qué ocurre. desde luego tartamudeó Hinrik . Lo que el «gallito» tuviese que decir no le interesaba lo más mínimo. ¿Y cómo lo sabes? Aratap estaba contentísimo. Hinrik se alegró visiblemente: su alivio era evidente. y despierto del todo. llegado aquel instante. pero el capitán permaneció en pie a su lado. pero antes. pues el capitán se alzaba. Fue solamente más tard e que me di cuenta de que su cara estaba cuidadosamente maquillada. El capitán se los dio en pocas palabras. Puede tener la seguridad de que será informado.. Hinrik lanzó una rápida y asustada mirada al imperturbado comisario. no puedo comprender cómo ha podido suceder. Comisario. capitán! ordenó. capitán? preguntó Hinrik vacilante. Excelencia gritó. excelencia. Aratap sintió que parte de su cansancio s e desvanecía. ¡Se le destrozará! ¡Se le destrozará! Repitió la última palabra casi hasta llegar a la histeria. Cuando volví. Aratap suspiró y deseó que tampoco él la hubiese tenido. comandante! El comandante tyrannio habló con sequedad una vez hubieron dejado tras de sí la mole del palacio central. ¡No habrá alarma general! dijo Aratap . nu estros amigos. permitieron que saliesen del edificio. Reprimió un deseo de bostezar. Aratap dijo . Efectivamente dijo con viveza . Le acompañaban voluntariamente. capitán dijo Aratap suavemen te. Haga. Capitán. y consiguió expresar cierta indignación. y concluyó diciendo: Excelencia. enderezándose sobre su asiento. y entró sin pedir permiso. sin darse cuenta. ¡Vamos. Qué sucedía? ¡Detalles. ut ilice hasta el último hombre. Mejor estructura de lo que había podido imaginarse. Pero Hinrik estaba vacilante sobre sus piernas y le miraba con expresión perdida. Excelencia. ¿Podría hablar a su excelencia en privado? dijo abruptamente el capitán. pero eso no fue necesario. Sí. ¿Qué espera? dijo Aratap. y ocúpese de su director. Diga lo que tenga que decir. excelencia. desde luego. Hace solamente unos minutos que ha huido. ¡Rápido! ¡Rápido! Comisario. Se detuvo. y si n previo aviso. a raptarlos? Hinrik se había alzado . pues. Alabo su rápida decisión y su lealtad en el servicio del Khan. ¿Se atrevió.mandante no haría tal gesto. El capitán juntó secamente los talones y dijo: Puesto que se me ordena hablar. La política era un asunto repugnante. valdría más que se ocupase usted de la salud de su director. No hay secretos para los soldados del Khan.. nuestros. de llamar al capitán de la guardia. Después de todo. ¿Comprende? ¡Nada de alarma general! ¡No se volverá ender al prisionero! ¡El incidente queda liquidado! Que sus hombres regresen a sus cuarteles y a sus deberes ordinarios. /tengo su permiso para hacer sonar la alarma general? Sin su autoridad n o puedo interferir con miembros de la familia real. solicito su permiso para proclamar una alarma general. Le sugiero que ll ame a su médico. Capitán. Habrá una investigación. . ¡La alarma general! repitió el capitán. era ya tarde. des pués de lo sucedido esta noche solicitaré a su excelencia que acepte mi dimisión. el prisionero se ha escapado. No tenía imaginación. aquello tenía estru ctura. junto a la puerta. pues. ¡Y mis guardias lo han permitido! No fueron raptados. lamento informarle que la señorita Arte misa y el señor Gillbret acompañaban al prisionero en su huida. Acepto mi responsabilidad por haber conducido mal este asunto. que lo traigan dijo Aratap y veremos qué es lo que ese joven gallito tien e que decir. y añadió con determinación : Cuando me entrevisté con la señorita Artemisa a la puerta de sus habita ciones privadas me dijo que había estado a punto de dormirse. Hinrik tenía la intención. Es lo que se impone.

Era a la hija y a! primo de Hinrik a quienes buscaban. Debe haber un error. comandante? ¿Para qué voy a querer a un traidor y a un conspirador? ¿Para qué. sin enfadarnos. si se tratase solamente de! joven Farrill. Se oía cercano el leve rumor de una cascada artificial. Entonces.. ¿Ve? dijo sonriendo Aratap . y una vocecita salió del minúsculo receptor. Era seco. Pequeña. Sí. ¿Adonde tiene intención de ir esa gente? El comandante se encogió de hombros. no fue por esa razón. No ha bía conseguido nunca librarse de cierta indignación ante tal espectáculo. ie pusimos en contacto con Hinrik. Porque es el instrumento del primo que llega hasta él. Establezca contacto con la nave.a ahí dentro. pero hay que tr atarle con suavidad para que continúe siéndolo. hablando aguadamente. Rhodia es grande. en verdad. Andros. comandante. pero decorativa. No obstante dijo Aratap con cortés indiferencia . Una nave tyrannia deberá parecerles genial. En sus manos se marchitaría y quebrantaría. Ahor a vemos que no se trataba en absoluto de Hinrik: que Hinrik era una dirección fals a.. ¿tendrán que salir de! planeta? Sí. Naturalmente. Establezca el esquema. Este es otro asunto. inútilmente. de rocas y montañas. Cuando llegó el joven. En cierto modo Tyrann era más hermoso. y eso es más comprensibl e. ¡seco! Prosiguió : Usted no sabe manejar a Hinrik.Por qué permitimos a la nobleza que envíe a sus hijos en todas direcciones? ¿Por qué un sujeto tiene que saber más de navegación de la necesaria para e! comercio local? Educamos soldados en contra nuestra. si solamente se captura a unos cuantos instrumentos. Y. ¿Quiere decir que no nos hicieron venir a propósito? . Pero excelencia. y cada pequeño acontecimiento se hac . c omandante Andros. eso él algo que hemos de tener en cuenta de un modo objet ivo. que corre indefinidamente saltando por las rocas y a lo largo del suelo. de acuerdo. y estoy seguro de que fue Gi llbret quien sugirió esta entrevista nocturna como prueba de gran celo por su part e. Sentémonos aquí un momento. si es que pue de. no io comprendo. hubiesen ten ido que escoger entre cargueros. El comandante trató de hacerlo. Aq uello sí que era una maravilla para Aratap. El comandante dejó pasar aquella observación. No es eso a lo que me refiero. ¿Qué hay más hermoso. El hecho es que tengo la seguridad de que se han llevado nu estro crucero. y aunque es cierto que Farrill tiene una educación extranjera. Gracias. De no ser así. Tenemos un esquema. y qué lugar está más a salvo de los espías? ¿Para qué qu joven. Imagínese agua desbordante que se pierde . mientras s e deja intacta la fuente del veneno? ¿A quién se tiene? A un cachorro. pero de una belleza terri ble. Un banco en un sendero ju nto a! césped.A Aratap ie gustaba el aire nocturno de un planeta lleno de verdor y de vida. Farrill ha sido educado en la Tierra. Tiene usted su emisor de bolsillo. ¿Por qué no da la alarma general? ¿Es que no quiere coge rlos? ¿Y usted? Aratap se detuvo . ¿Pero a qué sitio de Rhodia podrían ir dos miembros de la familia rea! sin ser reconocidos? Especialmente la muchacha. y eso nos preocupó porque Hinrik es lo que es. :. Su piloto despegó hace die z minutos. Pregúnteselo usted mismo. a una muchach a tonta y a un idiota senil. Tal como están las cosas dijo el comandante no tenemos nada. No puedo creerlo. Para que fuésemos testigos de es ta huida? No. ¿Se da u sted cuenta ahora del motivo por el que estamos aquí? ¡Nuestra nave! dijo el comandante. y estoy s eguro de que sabe pilotar un crucero. Pruebe la torre del campo dijo Aratap E! comandante así lo hizo. Pero era lo mejor que podíamos hacer. Es útil. ¿desde dónde? Pueden llegar andando al campo del palacio en quince minutos. . ¿Por qué no nos llamó antes? Esperó hasta la medianoche.

Se encontraban ya en la zona más elevada de la atmósfera de Rhodia. puesto que hemos de estar comprimidos en la incómoda familiari dad de esta jaula movediza. hubiesen escapado con seguridad y. quienes con la mayor precaución propi a de la inexperiencia se habían puesto los cinturones. pero solamente después de que yo haya desembarcado. 10 ¡Quizá! La educación espacionáutica de Biron Farrill en la Tierra había sido en gran parte aca démica. que se conservaban para uso de los estudiantes. señor ranchero dijo Artemisa. Si usted puede hacerlo mejor. Eran suaves y estaban muy gasta das. Afortunadamente el masómetro estaba ya calibrado para la masa y el radio de Rho dia. S i se hubiesen contentado con el carguero más lento de Rhodia que hubiesen encontra do sobre el campo. Costó horas situar la nave en una órbita alrededor de Rhodia. pero se han condenado. señora respondió secamente Biron . sin presentar una variación apreciable. saltando hacia adelante y silbando en el aire. pero todas habían sido de modelos anticuados y poco briosos. y se dirigió nuev amente a su asiento. Soy yo quien piloto. y se dio cuenta de que nuevamente tenía sueño. y a pesar de dedicar medio semestre a la teoría del motor hiperatómico. Bueno dijo Aratap . El «Implacable». Biron no hubiese conseguido ajustar el calibrado por sí mismo. Por fin el masómetro se mantuvo fijo durante dos horas. variando la velocidad con bruscas liberac iones de energía hacia delante y atrás y observando el masómetro. y los otros se liberaron de sus cinturone s. El prisionero tyrannio permaneció yaciente junto a la pared. En la Tierra había pilotado varias naves en viajes de ida y vuelta al espacio. las cuales. alzándose lentamente en espiral a través de la at mósfera. sin embargo. avanzando junto a la pared. aunque ello se debió más a la suerte que a su verdadera pericia. y no en las aulas. Consiguió despegar sin grandes dificultades. Suspiró. calma pidió Gillbret . tendré también en mis manos el resto de la co nspiración. Algunos estallidos de energía liberada h icieron vibrar a la nave. esta noche me hubiesen dejado sin pantalones. ¿ve usted las consecuencias? El comandante las vio. hacia el espacio. tirando de sus ligaduras y maldiciendo monótonamente. hemos estado de suerte y ahora no hay prisa. que indicaba su dist ancia de la superficie del planeta. Llame a la base central. y se levantaban con esfuerzo. Biron se permitió descansar. de tal modo que Biron cayó hacia atrás en su asiento y estuvo a punto d e dislocarse un hombro. ellos no podían saberlo.e inevitable. despegó sin esfuerzo. y nada puede salvarles a ellos. ¿cómo se dice?. Y cuando les haga volver. La nave es demasiado estrecha para andarse con me zquindades y. todavía llevo los pan talones. solamente se golpearon cont ra la red acolchada. Artemisa y Gillbret. Siguió los diversos cursos universitarios en las diferentes fases de ingenie ría espacial. ¡Claro! dijo. propongo que dejemos a un lado todos los «excelencias» y «señorías» y demás tratamientos que acabarían por hacer nuestra conversación totalmente inso . reduciendo el aumento de velocidad que se hizo asi sop ortable. Biron se enderezó tambaleándose e hizo callar a patadas al tyrannio. Y ahora. El cielo era de un color violeta oscuro. No tiene usted precisamente la mano suave. midiendo la intensidad del campo gravitatori o. El «Implacable» respondió a los mandos mucho más rápidamente de lo que Biron había esperado. Los pilotos mejores y más adiestrados aprendían su arte en el espacio. calma. y soltó una carcajada. sin una consid erable experimentación previa. Bien. Tenía que buscarla acelerando y reduciendo. como es natural. tanto que el calor se sentía en el interior. Biron no encontraba la manera de calcular fácilmente la velocidad para vencer la gravedad de Rhodia. y dig a que envíen otra nave a buscarnos. a mi hora opo rtuna recalcó con satisfacción las palabras . Calma. Se dio una palmada en el muslo. es taré encantado de que lo pruebe. y el casco de la nave estaba caliente debido a la fricc ión del aire. Pero tal como están las cosas. asiéndose al pasamanos que la bor deaba para conseguir vencer la aceleración. además. daban poco de sí cuando se trataba de manipular en realidad una nave e n el espacio.

No podemos fiarnos de él en modo alguno.. Nadie dudaba de ello. No dijo Biron . ¿qué le ocurri ría a un militar que no hubiese evitado el robo del crucero particular del comisar io del Khan? El prisionero no respondió. ¿Porqué? Pues porque ésta es la nave del comisario. se lo hubiese tenido que nega r. Pero radiarán inmediatamente nuestra situación dijo Gillbret. Además. pero la línea de sus labios empalideció y se contrajo. Biron! Biron hizo un gesto de indiferencia. quizá no tenga tantas ganas de entrar en contact o con sus oficiales superiores como usted se figura. Yo soy Gillbret. ¿Cómo? Es el único lugar en que no nos buscarán. Cuando se lo proponía. e l dolor le hacía mostrarse desagradable. Fue necesaria una descarga del látigo en s u pecho para detenerle. Matar a uno de la raza superior es un peca do imperdonable. Bueno -dijo Gillbret . por ser el qu e con menos probabilidad sería reconocido. El aterrizaje. ¡Muy bien! Nunca hubiese pensado en ello. No está acondicionada para viajes espaciales. No tenía razón para suponer que podía ocurrir algo desagradabl e por el solo hecho de mostrarse correcto con unos miembros de la familia real d e Rhodia. ¡Eso ha sido un rasgo inteligent e. y asegurarnos de que por lo menos tenemos comida y agua sufici entes. No lo creo dijo Biron . Ataron al soldado tyrannio a una unidad de repulsión y lo dejaron caer revolote ando a unos ochenta kilómetros de la población más cercana. Propongo que n os aprendamos de memoria esta forma de entendernos. A Biron no le hubiese gustado hallarse en el lugar del soldado.. o cualquier otra variante qu e deseéis sugerir. Aunque el director de Rho dia en persona hubiese pedido permiso para entrar. ¿verdad? Aún le dolía el hombro a consecuencia de la primera sacudida y. Era cierto que a penas se le podía culpar. ¿Y qué alternativa hay? Le desembarcaremos. Pero ellos se habían aproximado y cuando comprendió que debía haber seguido aún más est rictamente el código militar y tener a punto su arma era ya demasiado tarde. tú eres Biron Farrill y ella es Artemisa. No tenemos por qué depositarle en el centro de una ciudad. Dos días después aterrizaron en las afueras de la ciudad de Southwark. Y en cuanto a pilotar la nave. Un láti go neurónico le estaba tocando prácticamente el pecho. Todavía no se han roto la ca beza.ortable. Artemisa asentía enérgicamente con la cabeza. Era la primera ve z que la chica le llamaba por su nombre de pila. Además. ¿por qué no utilizamos la ayuda de n uestro amigo tyrannio? El tyrannio le miró enfurecido. apenas había . aunque apreció el cumplido. hizo las compras necesarias. Antes de que vayamos a ninguna otra parte hemos de hacer un inventario detallado de lo qu e hay en la nave. supongo que en Rhodia no faltarán áreas desolad as. En primer lugar. se había negado a permit ir que subiesen a bordo sin el permiso de su superior. podía ser mu y agradable. Ajustándose a la letra de! código militar tyrannio. como de costumbre. Diga. Y mi manera de pilotar irá mejo rando a medida que me vaya acostumbrando a esta nave. La eligieron a propósito porque se hallaba lejos de los principales centros de población de Rhodi a. fue bastante suave. soldado. ni en el de una de las guarniciones tyrannias. y el soldado menos que nadie. Es cierto. de todos modos pronto tendremos que a terrizar. Ni siquiera entonces se rindió sin lucha. ¿pero dónde? En Rhodia. Sin embargo no podría evitar el consejo de guerra y la con dena. en una playa desierta. y Biron. quien la ha estado usando para ir de una parte a otra del planeta.¿y qué hacemos con él? No me gusta matarle a sangre fría dijo Biron y tampoco nos serviría de nada. No consegu iríamos sino excitar más a los tyrannios. Todo el di nero tyrannio que Gillbret había tenido la prudencia de llevar consigo. Bien.

(Al fin y al cabo. tendría que acostumbrarse. Gillbret entró en la cabina de mandos. pues lo había te nido que comprar en una de las administraciones de la ciudad regentadas por los tyran89nios. Sacar todo aquello de la ciudad y transportarlo a bord o había sido un trabajo de estibador portuario. El tocador estaba situa do en un nicho junto al exterior de la cabina. imposibilidad de estar sol o. y podía ser almacenado como ladrillos en el almacén de baja temperatura. Podías haber hecho durar más e! dinero dijo Artemisa si no hubieses malgastado tanto en aquella bazofia tyrannia. y había que admitir qu e no era mala. Había la sala de máquinas y la sala de mandos. Había a bordo aparatos de destilación para utilizar el agua perdida por el cuerpo. y dijo: Supongo que Artemisa está en la cabina. Biron sabía que a la chica le molestaba la falta de espacio con todas sus consecue ncias. sino más bien de hechos tales como la falt a de dormitorios separados. Pero. ¡oh. Al fin y al cabo. aquella era una nave de guerra. Ni siquiera había agua suficiente para beber en los trayectos l argos. y significaba que Artemisa tenía que adaptarse al hecho de que a bordo no había v estidos femeninos. junto con sus efectos personal es. sino que t enía que ser transportada en masa. pues sabe pésimamente dijo Artemisa. el agua no se podía concentrar ni deshidratar. Tuvieron que idear un co ncentrado alimenticio estandarizado que contuviese lo necesario desde el punto d e vista calórico y de factores nutritivos. Esperaba que los otros apreciarían su esfuerzo. y no preocuparse de más. Tyrann era un planeta muy árido. El tablero de control sólo tenía una remota semejanza con los de las naves que había manejado en la Tierra. Era extraor dinariamente compacto. A medida que Biron iba aclarando la función de un contacto o de una esfera. pensó Biron. Pues bien. No se podían permitir los grandes espacios de almacenaje de otras flotas don de los cuerpos de animales enteros colgaban en hileras.¿verdad? No podría estar en ningún otro lugar sin salir de la nave. Se sentía bastante molesto. Biron miró por encima del hombro. El segundo despegue fue. pero es un alimento bien equilibrado y nos servirá mejor que cual quier otra cosa que hubiera comprado. Ya te acostumbrarás dijo Biron. y sonreír de vez en cuando? Tenía una bonita sonrisa. Bueno. ni espejos. un poco de suciedad n o les hacía ningún daño. Todo esto suponía hacinamiento. un modelo de suavidad. qué genio! Bien. debido a que así podían alma cenarse más calorías por centímetro cuadrado. no había alternativa. enojada.bastado para las necesidades esenciales. En primer lugar. p ero cuando Biron se dio cuenta de su función se sintió asqueado y dispuso la elimina ción de los productos de desecho. A Biron le parecía que ya había hecho bastante p or ella y se había apartado demasiado de su camino. Los soldados se podían lavar. falta total de reserva. y no un yate de recreo. No sólo se trataba de la monotonía en la alimentación. Durante los viajes. Puede que para ti sea una b azofia tyrannia. y el problema se agravaba por el hecho de que e l contenido acuoso de los concentrados alimenticios era muy bajo. ni facilidades para lavarse. Las fuerzas tyrannias habían organizado una técnica de suministros adaptada estrictamente al hecho de que utilizaban naves pe queñas. sin intentar recuperar el agua. y Biron se entret uvo luego un buen rato jugando con los mandos. imitando su tono de voz en tal forma que la chica se ruborizó y dio media vuelta. de modo que la nave no la llevaba para lavarse. anotaba instrucciones detalladas en papeles que sujetaba adecua damente en el tablero. además de arriesgado.) Luego estaba el almacén y una pe queña cabina. ¿Por qué no podía mostrarse un poco más amable. ¿para qué perder el tiempo pensando en ella? Lo peor era lo del agua. Creo que no podía hacer nada más dijo Biron acaloradamente . Sólo ocupaba la ve inteava parte del espacio que requeriría una cantidad equivalente de elementos ani males. salvo por su genio. pero se necesitaba una educación especial para aceptarlo. por otra parte. . relativamente. con dos hileras de tres literas a cada lado. Y. pues gran parte fue invertido en un pe queño biciclo con remolque para transportar los suministros en pequeñas porciones. que ocupa ban la mayor parte del espacio de la nave. cuando aterrizaban en algún planeta. Químicamente era u n proceso lógico. donde e scaseaba el agua y donde los hombres conocían su valor.

Es asunto mío. Me qued o en los reinos. Además. ¡Por favor! exclamó. ¿y qué? ¿A qué clase de vida cree usted que yo estoy acostumbrado? No nací ni en las minas ni en un asteroide. y allí estaba Artemisa. ¡Oh! ¿Y cómo se propone hacerlo? inquirió Biron. y lo que tenemos que hacer exactamente para ayudar a hacer saltar el Imperio e n pedazos. pero bastante mayor. Pero cuando uno se encuentra atrapado en una situación determinada. en la cabina de mandos. No lo recuperarás a menos de que e! Imperio Tyranni o caiga hecho pedazos. hazlo. pero debido a mi rango he estado siempre bajo la mirada del púb lico. Estoy de acuerdo. C abe el agua y algunos alimentos. ¡Se mete conmigo como si yo hubiera fabricado personalmente esta nav e! Le aliviaba chillar a Gillbret. sino solamente hasta que hubiese pasado lo peor de la búsqueda. dígale que me preparé una litera aquí. El viaje careció de incidentes. Gillbret se tapó los oídos con las manos. de no haber sido por el hecho de que nací Hinriad. Has de recordar la clase de vida a que está acostumbrada.Cuando la vea. adoptas una actitud muy divertida. Prosigue dijo Biron. Yo te saqué de palacio. no puedo ensanchar el casco de la nave. y no puedo remediar el hecho de que n o haya ducha. Y. y hacer lo que pueda sobre el asunto del asesinato de mi padre. ¿Cómo? . ¿Es que no te fías de mí? Me miras como si creyeses que cualquier empresa en la que estuviese interesado tenía que s er forzosamente una necedad. Mi querido amigo. Y añad ió rezongando : Es una chica muy infantil. ¿Por qué no salimos por completo fuera del área Nebular? No sé por lo que se refiere a ti dijo Biron enseguida . pero acerca de lo que ahora nos interesa. tal como ha dicho Arta. no veo que es lo que inten tas hacer acerca de tu rancho. lo m ismo que el viaje de regreso. estuvo igualmente desprovista de inc identes. y nada más. lo hubiese podido cons eguir hace tiempo. Pero la puerta se abrió de nuevo. Si hubiera sido un ciudadano particular. ¿sabe? Nací en el mayor rancho de Nefelos. ¡Mujeres en naves espaciales! Artemisa no le hizo caso y se dirigió exclusivamente a Gillbret. Y si la nave te molesta. Tú también tienes tus rarezas. pero yo tengo que recuperar mi rancho. recuerda que si tu padre no hubiese tratado de matarme a mí. Pues entonces. tiene que aco modarse lo mejor que puede. lo recuerdo. no habría a sistido a !a coronación del actual Khan de Tyrann. como es natural. No quise decir que teníamos que marcharnos para siempre dijo Artemisa . Se te puede oír claramen te desde toda la nave. La estancia en Tyrann fue en cierto modo divertida . Estoy perfectamente dispuesto a escucharte. ¡Qué diablos!. y que dejemos la otra cabina para ella sola. y no te imagino a ti haciéndolo. Una nave muy semejante a ésta. ¿Podría hacer una sugerencia? preguntó suavemente Gillbret. Vamos a donde no tenga que oír su cháchara. y de casarte a ti. ninguno de nosotros dos estaría aquí. no gritaría dijo ella en tono glacial . Hablaré de quien me plazca. He estado esperando durante veinte años mi oportunidad de esc aparme de ellos. Eso no me preocupa dijo Biron . Está bien. No hables de mi padre. Esto detuvo de momento la discusión y Gillbret aprovechó para decir : os parecería si ahora discutiésemos la cuestión de nuestro destino? Es evidente que cu anto antes lleguemos a algún otro sitio y salgamos de esta nave. y le acon sejo a usted que haga lo mismo. El viaje de Rhodia a Tyrann se efectuó. en una nave tyrannia. Ya lo sé. Farrill. no obstante. No te preocupes de lo que intente hacer. Biron dijo Gillbret . Pero durante nuestro viaje de regreso fuimos alcanzados por un meteoro. Aceptó el silencio como consen timiento y prosiguió : Entonces supongamos que sea yo quien os diga a dónde hay que ir . Yo en tu caso. Gil dijo Biron . tanto más cómodos est aremos. Le aliviaba poder chillar a quienquiera que fues e. y en tal caso jamás habría descubie rto accidentalmente el secreto que algún día le destruirá.

y al perforar el casco su velocidad se r edujo justo lo suficiente para que no pudiese salir por el otro lado. En cualquier caso. como lo son la mayoría de ellos. La dificultad estaba en que nadie la había controlado nunca. »Pero lo que ocurrió fue que entró en la sala de mandos. y estaba tan cerca de él que casi se tocaban. Fue una de aquellas cosas de las cuales nunca se sabrá la explicación. con tal de que la chica aprendiese a po rtarse bien. y no me atrevía a probar nada. No tengo la más remota idea de por qué había fallado !a pantalla de la nave. pero el hecho era que h abía fallado. Pero eso no era posible.Gillbret hizo un ademán con la mano. el daño no hubiese sido mucho. Como es natural. si bien durante años lo he ido rev iviendo paso a paso en mis pesadillas. Ni siquiera sabía utilizar el sistema de comunicación subetéric o. Sabía que al regresar a Rhodia necesitaría la evidencia de los cuerpos para demo strar que había sido un meteoro y no yo. Ciertamente su padre no lo había hecho. Puse sobre él un disco de metal. y se dio cuenta que estaba mi rando a hurtadillas a Artemisa. hubiese sido una criatura enca ntadora. Encontré sob re el suelo el pequeño guijarro procedente del espacio. Lo que ocurrió luego es algo que sólo recuerdo vagamente. Y ocurrió en nuestro caso. de manera que no podía enviar un SOS. y luego cada cuerda a un imán de remolque. excepto las más acorazadas. La incidencia de meteoros en el es pacio. puesto que en muy poco tiempo se hubiese pod ido reparar provisionalmente el casco. pero al golpearlo con una llave inglesa se partió en dos pedazos. La velocidad compensa de sobras la falta de masa. que es el producto de su masa por su ve locidad. el meteoro había hecho blanco en la parte central d e la nave. »Até una cuerda a la muñeca de cada uno de los cadáveres. y luego el ruido de sus rebotes. No llevaba su chaquetil la. Los lancé por la esclusa de aire. Pensó que aquel viaje podía ser maravilloso. Estaba aún a la tempera tura del espacio. Eso era todo. y la presión del aire cerró el agujero bastante bien. Es cuestión de su momento. y a pesar de haber transcurrido ya cuarenta y ocho horas. es lo suficientemente pequeña par a que las probabilidades de colisión con una nave sean absolutamente insignificant es. y la conducía a un estado de justa. Era del tamaño de un guijarro. oí el ruido metálico de los imanes sobre el casco. Ya lo sé dijo Biron . Lo dijo con displicencia. quien los había matado. »¿Pero cómo iba a regresar? Me encontraba por completo perdido. Había perdido unas cuantas frases. Había comenzado a dejarse envolver por un ensueño en el cual él la dominaba como era d ebido. apreciación de sí mismo. puede penetrar el casco de cua lquier nave. Lo único que me cabía hacer era dejar que la nave siguiese su propio rumbo. no había sino sangre y jirones de carne por todas partes. cuando la muchacha se volvió hacia él y se enfrentó tranquilamente con su mirada Biron apartó la suya e in stantáneamente fijó su atención en Gillbret. »EL frío sonido del aire al escaparse me condujo al agujero del meteoro. a pesar de que su cabello estaba cada vez más desaliñado. No había manera de que p udiese dirigir la nave. Si hubiese nacido plebeya. »Oí el sonido metálico que hizo el meteoro cuando penetró en el casco. El interior que quedó expuesto al aire se recubrió inmediatamente de escarcha. así como los espantosos gritos de los tripulantes. rebotó en la pared opuesta y lu ego de un lado a otro hasta detenerse. y supe que los helados cuerpos seguirían a la nave donde quiera que fuésem os. ¿verdad? dijo Biron. como ya sabéis. Se preguntaba si Gillbret lo estaba in . cualquier meteoro que da efectivamente en el blanco. incluso cuando es sólo del t amaño de un alfiler. especialmente en el espacio interestelar. Los dos hombres de la tripulación quedaron destr ozados y yo conseguí escaparme debido solamente a que en aquel momento estaba en l a cabina. No debió tardar más que una fracción de segundo en pararse. y ella se había acostumbrado a hacer l o que le daba la gana. pero a veces ocurre. allá en las profundidades del espacio interestelar. la esponjosa blanc ura de su blusa estaba aún lisa y estirada. De haber s ido así. La chica se había sentado para escuchar a Gillbret . Biron pensó que tenía un hermoso perfi l. Estaba caliente al tacto. Biron se preguntó cómo se las arreglaba. pero con una velocidad inicial de doscientos kilómetros por minuto de bió cruzar la sala unas cien veces. Sé perfectamente que es un accidente improbable. como si fuese una lección. Cuando llegué a l a sala de mandos.

¡Bien. y así fue como vinieron y me cogieron. Eso sí que no lo comprendo. No. bien por pura imaginación romántica. que les hicieron ganar sus guer ras. Acaso Gillbret le tomaba por tonto? Está usted inventando eso dijo. ¡. pero conseguí manipular la pla ca de visión y me di cuenta de que me hallaba lo bastante cerca de un planeta como para que apareciese en forma de disco en el telescopio. . pues la nave nunca me condujo a Rhodia. de que estaba en cualquier otra parte. ¿Y quiere decir que esta nave también puede hacerlo? No lo sé. Era una suerte increíble. no directamente. y ello se debió en parte al salto automático. . La verdad es que no derrotaron cincuenta sistemas planetarios. ¡Pero estaba en algún lugar de ¡os Reinos Nebulares ! ¿Y cómo lo supo? Porque sabían que la nave en que me encontraba era una nave tyrannia. no fue así. De modo que empleó la radio apuntó Biron. excepto allí? . y sabía cómo hacerlo. Es una de sus malditas invenciones militares. Biron se volvió al tablero de mandos. Todo el mundo sabe que sus tácticas eran superiores a las nuestras. No podía saber dónde estaba. Biron dejó transparentar sus dudas. La conocían de vista. una vez tiene los mandos correctamente ajustados . que pe rmitía una facilidad de maniobra de sus naves mucho mayor y hacía posible unos plane s de batalla mucho más complejos que los que nosotros podíamos preparar. No había manera de saber en qué forma se había n alterado los mandos. comenzó a desacelerar. Y qué planeta era? No lo sé. pero sin duda algo ocurrió.ventando todo. dará automáticamente todos los saltos que sean necesarios. ¿Quiere usted decir que no se lo dijeron? Divertido. los tyrannios tienen l a molesta costumbre de dar nombres desagradables a sus naves. no es eso ia mejor prueba de que aquel mundo no estaba en los Reinos Neb ulares. sencillamente jugando al tute. e intentaban destroz arla. pero también había una razón militar. Todavía quedaban docenas de contactos de cuya utilidad no tenía aún ni la más remota idea. pero a aquella distancia podía usar la radio etérica ordinaria. la suerte le acompañó. o por alguna razón desconocida . »Admitiré que esa técnica suya es uno de sus secretos mejor guardados. y la caja abollada y malparada. o de lo contrario no estaría usted aquí. Estaba habitado. aunque quizá sea bue no psicológicamente. hubiese pasa do a un millón y medio de kilómetros del planeta. Aquel meteoro que rebotó por la sala de mandos no dejó de tocar el tabl ero. y casi la hicieron añicos antes de que pudiese convencerles de que yo era e l único ser viviente a bordo. Si hubiese permitido que !a nave derivase. y me di cuenta de que teóricamen te el viaje había terminado. Sentirse desesperado e impotente es una de las cosas que no son nada diver tidas.Quiénes? Los hombres del planeta. pues el disco iba aumentando de tamaño. Yo vi cómo daba los saltos sin que nadie tocase los mandos. ¿s abes? Es cierto que nos atacaron de uno en uno. Si sabían que era una nave tyrannia. y observé cómo se producía. que les supe raban en población y recursos lo menos cien veces. Cuando todo aquello hubo terminado c omencé a interesarme en la electrónica y decidí que nunca más iba a sentirme tan desespe rado. la nave se dirigía directamente al planeta. ¿Y la nave le llevó a casa? No. Una nave tyrannia contestó Gillbret . y como era lógico. »A su tiempo. y utilizaron más hábilmente a nuestr os traidores. Biron puso sus grandes manos sobre las rodillas. Vaya. pero no me sorprendería. y las apretó nerviosamente. Bueno. Algunas esferas quedaron destr ozadas. ¿Y lo s saltos a través del hiperespacio? Sin duda se las arregló de algún modo para hacerlo . Hubiese sido sorprendente si hubiera sido así. ¿verdad? No me lo dijeron. Yo nunca la con ocí hasta que me encontré encerrado a solas con el «Sanguinario». Exacto. ya vería más tarde! Se volvió nuevamente acia Gillbret.

»Sólo en las aventuras del vídeo los hombres se alzan en armas automáticamente. Hasta ahora no lo he contado nunca a nadie declaró Gillbret . Y no tenían miedo a los tyrannios. Pienso en ello como en mi «mundo de rebelión». ¡Precisamente por mi cabeza! Nadie tiene una gran opinión de mí. que en los años siguientes no lo he dudado nunca. por la galaxia! Los ojos de Gillbret brillaban. Podrás decir que el espacio es muy grande.. Como he dicho. No se trata exactamente de lo que vi. y un arm a que se requiere cierto día. Rió nerviosamente y prosiguió : Supongo que la mayoría de la gente se hubiese divertido mucho de haber sa bido lo que me rondaba por la cabeza. y cuando salí aún debía parecer más enfermo de lo que estaba en realidad. No les sería posible intentarlo dos veces. »¿Y a qué llamas incidentes? Naves tyrannias han desaparecido y no han sido halladas n unca más. per o la vida de! planeta era subterránea.! ¿Y cómo se enteró de que era un arsenal? preguntó Biron . es terrible verse abandonado en el espac io. Después de todo. No dijo Artemisa. Se calmó haciendo un esfuerzo . t quién sabe? ¡Quizá. y vaya un mundo era aquel. Biron. Podía darme cuenta por sus acent os. porque ansiaba poder escaparme para unirme a ell os y tomar parte en el gran ataque. ya lo sabes. ¿Cuánto tiempo se quedó allí? ¿Qu vio? Gillbret se impacientó. entrenando más hombres. Durante el trayecto al hospital vi fábricas en las que se trabajaban metales. No quería que empezasen sin mí. Allí había hombres de todas las partes de los Reinos. aún creo en ello contestó Gillbret con vehemencia . y me condujeron bajo tierra. y su voz se elevaba entusiasmad a . «Entonces me pareció todo tan claro.! 11 ¡O quizá no! ¡O quizá no. ¿Y todo eso ocurrió hace veinte años. Señaló la presencia de un objeto lo bas . se inventa al siguiente. Sí. Aquel lugar era un arsenal. Estaba en los Reinos. Mira. tío? preguntó Artemisa. Veinte años no es mucho tiempo para organizar una rebelión contra un planeta que gobierna a cincuenta sistemas. En un lugar de los reinos. y que es posible que simplement e se hayan extraviado.. Pero. desde luego. Con la nave. pues les proporcionaba una oport unidad de estudiar la ingeniería espacial tyrannia. y los hombres del mundo de la rebelión deben saber que tienen que estar preparados antes de dar el golpe. Apenas probé bocado de tan asustado como estaba. Y cada z casi deseaba que no lo fuese. Sup ongo que la nave les interesaba más que yo mismo. y sé que algún día enjambres de naves saldrán de él para atacar a los tyrannios. Desde el espaci o no era posible darse cuenta. Estuve allí justamente al principio de la rebelión. se produce en masa en el te rcero y se utiliza al cuarto. y que los mundos dominados serán llamados a unirs e con los jefes de la rebelión. organizando el ataque. . Por un momento quiso creerlo. ideando nuevas naves y armas.. Me llevaron a la superficie. donde pasé por laboratorios de investigación que deben ser mejores que todos los que tenemos en Rhodia. »Me identifiqué a medias. está to davía aquel planeta que no tiene miedo a los tyrannios. hace un par de años. Las naves que me habían capturado eran ciertamen te diferentes de todo lo que yo había nunca visto antes.¡No.. Biron sintió cómo le latía el corazón en el pecho. y no han atacado? preguntó Biron . Podía haber pasado por un viejo mundo ganadero. si los tripulante s hubiesen estado aún vivos. ni co sa que se le parezca. Año tras año me he dicho a mí mismo: «quizá sea éste». No me llevaron en visita de inspección. me llevar on a un hospital. ¿Nunca te ha contado esto antes? interrumpió Biron. Se necesita tiempo para estas cosas. ¿y si hubiesen sido capturadas por los rebeldes? Tal fue el caso del «Incansable».. deben de haber estado perforando el pl aneta con sus preparativos subterráneos. ¿No han dado señal vida? ¿No se han visto naves desconocidas? ¿No ha habido incidentes? Y todavía cree. pero. ¿qué viste. muchachos. Me llevaron a lo que debía ser u n hospital. lo que ocurrió fue lo sigui ente: cuando me sacaron de la nave me encontraba en bastante mal estado. y que destruirá a los tyrann ios como hubiese entonces destruido la nave en que me hallaba.

Las estrellas aparecían duras. Y allá fue adonde me llevaron. Sabía que estaba cerca de un planeta. Después de un cierto punto no hay nad a. pero luego recordó. mientras sus ojos parecían tratar inútilmente de penetrar en la profundidad de su memoria . un modelo experimental. p se había olvidado de las circunstancias . ¿cómo diríamos?. tan pa cificado como los demás. Les escuché cuando creían que esta ba inconsciente. Pudo hab er sido un meteoro. pero. ¿Y qué tiene que ver mi padre con esto? Estuvo hace seis meses en la corte y me enteré de algo de lo que quería. Pero creo conocer a quien lo sabe dijo Gillbret con entusiasmo. Estaban aún allí. Y dije que el meteoro nos había alcanzado inmediatamente después del último salto. Solamente puedo recordar que abrí los ojos y me encontré nuevamente en el «Sanguina rio». No j está. ¿Cree usted que los del mundo de la rebelión descubrieron ese pequeño detalle? ¿Se lo dij o usted? No se lo dije. ¿Y había alguna evidencia que indicase que usted había estado en el mundo de la rebelión? Ninguna. además de que yo mismo se lo h abía dicho. Le parecía que había oído aquel nombre hacía tiempo. ¿Y cómo sabía usted que se encontraba precisamente en el espacio exterior de Rhodia? No lo sabía. Y si quieres otra razón. De eso no recuerdo nada. No estuve allí el tiempo suficiente. ¿Quién es? El autarca de Lingane. Nunca lo encont raron. No tuve ocasión. Oh. y nunca más se supo nada de él. ¿Y por qué precisamente a él? Lingane fue el último reino capturado por los tyrannios. sólo lo que yo recordaba. ni lo que consiguieron descub rir por sí mismos. El «Incansable» era una nave nue va. alto y ll eno de vida. la nave muy bien podría estar anclada en el espacio. ¡Cómo! exclamó Biron . Relaté mi historia al que era entonces comisario tyrannio. . estaba en el espacio. pero eso era bien poco comparado co n las inmensidades del espacio. Sabían que yo era Gillbret oth Hinriad. ¿Mi padre? Por un momento Biron olvidó que su padre había muerto. tío dijo impaciente Artemisa. ¿Lingane? Biron arrugó el entrecejo. Pero no sé cuánto tiempo estuve inconsciente. Gillbret pasó sus delgados dedos a través de sus grises cabellos. A juzgar por la rigidez de la imagen que presenta ba. Escuché a hurt adillas algunas de sus conversaciones con mi primo Hinrik.tante cerca para que estimulase su masómetro. ¿a dónde vamos? Supongo que usted aún no sabe donde está el mundo de la rebel ión. Pero si eso debió de ser un riesgo aún mayor. Tenían una calidad hipnótica. ¿por qué no se quedó? ¿Crees acaso que no tuve ganas? No tuve alternativa. de manera que tenían que arreglárselas para devolverme a Rhodia. piensa en tu padre. Había suficientes elementos de identificación a bordo. pues el masómetro así lo indicaba. y sintió que un frío estremecimiento recorría su cuerpo . inmóviles . Sabían que si no regresaba a Rhodia habría una investigación en gran escala que no cesaría fácilmente. y le vio allí. no podían permitir que se les descubriese. Naturalmente. ¿Cómo lo hicieron? No lo sé. ¿Y los dos tripulantes muertos estaban aún atados a los imanes de remolque? ¿No los había n quitado en el mundo de la rebelión? preguntó Biron. no mencioné para nada el mundo de la rebelión. y me enteré de algo más acerca de ellos. No podían arriesgarse a tal investigación. Mi opinión es que está en poder de los rebeldes. brillantes. Y una vez aterrizado allí dijo Biron . El «Implacable» navegaba a un a velocidad de quince mil kilómetros por hora. con algunas mod ificaciones adecuadas. Me ane stesiaron. No quería que sospechasen mi conocimiento de que una nave tyrannia podía dar los saltos automáticamente. ¿Te das cuenta de la relación? Sólo hasta cierto punto. Sería precisamente lo que hubiesen querido. supongo. No. por lo menos con sciente. Entonces estaban empezando . Y entonces. ¿lo fue en realidad? La búsqueda duró meses. en el exterior de Rhodia. Uti licé nuevamente la radio. Biron contempló la placa visora. y esta vez fueron naves de Rhodia las que vinieron en mi busca.

Pero... Y luego vaciló . Excepto al autarca. Las dos últimas medidas iban expresadas en radianes. y se suele ofrecer a los visitantes di stinguidos.. Por supuesto. se tardarían más de dos millones de años en l legar. $. . Pues entonces iremos a Lingane. La biblioteca es muy famosa. ¿cómo se hace para orientar la nave hacia un pe queño punto luminoso que está a treinta y cinco años luz de distancia? ¡A trescientos bi llones de kilómetros! ¡A un tres con catorce ceros detrás! A quince mil kilómetros por h ora (velocidad de crucero del «Implacable»). ¿De veras? dijo Biron . la separación angular. Biron. resultaba evidente que el autarc a era el inspirador y la cabeza de la conspiración. ¿Dijo usted que hace seis mes es mi padre estuvo en Rhodia? Sí. Hacía medio año que su padre le había pedido ayuda por vez prim era.¿Sí. La verdad es que lo recuerdo perfectamente. A pesar de la cu idadosa fraseología empleada por tu padre. ¿Hay en la biblioteca algo que sugiera que en la Tierra existe un documento de gran valor militar? La cara de Gillbret reflejó su evidente ignorancia del asunto. llegó una misión de Li ngane con el autarca a la cabeza. pero a tu padre sí. simbolizados por las letras griegas p(ro). Había cientos de páginas de ta les números. a Lingane! ¡A Lingane! Estaba pronto dicho. le hablé del mundo de la rebelión. En algún momento de los últimos siglos de la prehistoria de la Tierra debió existir tal documento dijo Biron . la separación angular desde la línea básica en el plano perpendicu lar al de la lente galáctica. Mi padre me habló de ello por vez primera hace seis meses. nada importaba mucho. Y yo. además de útil. Los datos concordaban. Bueno. Supongo que usted conoce bien la biblioteca dijo Biron. a lo la rgo del plano de la lente galáctica y a partir de la 101línea básica estándar (es decir. ¿Y qué le dijo? Prácticamente nada. si quieren usarla. ¡A sí. Solamente puedo decirle que mi padre creía que se trataba del artículo más valioso de toda la galaxia. Cuando estuvo allí. Gillbret se encogió de hombros. normalmente no les interesa. Tenía que saber la verdad. pues. S e debió enterar en la biblioteca de Rhodia. p era la distancia al centro galáctico en parsecs. Hace un momento dijo que no había hablado de ello a nadie dijo Biron. Es la única clave que tenemos. y al mismo tiempo el más mortífero. Biron hojeó el «Almanaque de Efemérides Galácticas» con un sentimiento semejante a la dese speración. ¿Cómo podía él saberlo? Pero no cerró del todo la puerta. ¿podría decirme q ué pudo ser lo que encontró en ella? Pero lo único que Gillbret podía hacer era menear la cabeza. Espere terció Biron. estuvo allí casi un día entero. pero resultaba divertido. Usted no me comprende. La referencia a su padre le había deprimido. Dígame. cuya posi ción venía concisamente indicada por medio de tres números. de momento. ¿tuvo acceso a la colección de primitivismo del director? Ust ed me dijo una vez que el director tenía una gran biblioteca sobre cuestiones refe rentes a la Tierra. continúe su relato pidió Biron. yo. sintiendo que su excitación aumentaba . Evidentemente. D . Yo tenía que haberlo obtenido para él. Si usted la ha revisado. pero tuve que marcharme de la Tierra demasiado pronto. querida? No tenías ningún derecho a escuchar las discusiones privadas de mi padre. Allá figuraban detalladamente decenas de millares de estrellas. 6... (theta) f(fi). No sé de qué estás hablando. Pero Gillbret continuó mostrando ignorancia. la línea que conecta el centro galáctico y el Sol del planeta Tierra). Supongo que sí. y además su voz se quebró mi padre murió también demasiado pronto. y. Supongo que lo mismo da un sit io que otro. ¿Podía fiarse de mí? Yo podía haber estado trabajando para los tyrannios. Pero era lógico que tuviese que ser cauteloso. Tu padre y mi primo hablaron del autarca de Lingane dijo Gillbret .

Es decir. Por raro que parezca. ¿Y tú entiendes todo eso? No. y estaba ahora preparado para hacerla. Biron se sentía solo e inquieto. En cambio es taba realmente inquieto. Se podía c alcular la distancia a Rhodia por medio de la lectura del masómetro. puesto que la dens idad de la masa es lo que regula la curvatura de esta parte del universo. lo único que te nía que hacer era ajustar los mandos a la dirección y fuerza necesarios para el impu lso híper-atómico. como es natural. menciona las correcciones de curvatura que e s preciso efectuar en ciertos saltos estandarizados. y las hojas de cálculos. Había sacado de la cabina los el ementos de la cama. puesto que a aquella distancia en el espacio e l campo gravitatorio del sol contrarrestaba el de cualquiera de los planetas. ¿sabes? ¿Es difícil hacerlo? No lo es si sabemos las cifras. Lo hizo algo rudimentariamente. y. Probablemente los otros dos estaban durmiendo en la cabina. Desearía entenderlo. podía establecer su posición presente. Sonrió. Un millón de kilómetros no es casi nada comparado c on las distancias estelares. ¿No te estorbaré? Depende de lo que hagas. es decir. se podía localizar exactamente cualquier estrella en toda a quella inmensidad espacial. pero cuando se tiene a una . y tienes experiencia. Quería tener tiempo de sobras para comprobar sus números. pues no quería a su alrededor nadie que le molestase. sin embarg o. Tendremos que s altar a Lingane. Procuraré portarme bien. ese librote gordo. Se dijo a sí mismo que era lo mejor. tienes los mandos. Tengo un miedo terrible dijo . no todo. mejor dich o. Quería sacárselo de la cabeza. sería cobarde asustarla. Sabiendo su propia posición y la del sol de Lingane. en modo a lguno. Pero no le salieron esas palabras. Calculaba cuidadosamente los elementos del salto para s eis horas más tarde. la distancia al sol de Rhodia. pero tenía la seguridad de que su cálculo tenía sufici ente exactitud. y sería difícil t atarla si se asustaba de veras. se tenía que cono cer la velocidad propia de la estrella. La Efe mérides. y. no le servía de nada. junto a él. ¿Tenían todos estos libros aquí? Desde luego. Además de la posición de la estr ella en el día concreto para el que se calcularon todos los datos. pero necesaria. Quería compartirlo con alguien. así como su dirección. pero es una larga distancia para una nave. Biron pensó con recelo que la muchacha parecía excesivamente humilde. pero yo voy a tratar de hacerlo en uno solo. Basándose en sus posiciones aparentes y en la distancia conocida al sol de Rhodi a. Por ejemplo. a pesar de que eso significa malgas tar energía. no serviría de nada decírselo. Sí. Rechazó esa palabra. ¿por qué no estás durmiendo? Artemisa se detuvo en la puerta. si sentía verdadero pánico. se debería hacer en v arios saltos. Biron tenía que localizar a otras dos estrellas conocidas además del sol de Rhodia . vacilando. Pronto descubr ió la razón. podía localizarse en una fecha determinada. el problema de la propia posición de la nave. Se arrodilló en el suelo. levantó l a vista con cierto interés. Hola dijo . Cosas tales como si la densid ad de masas desde aquí a Lingane afecta al recorrido del salto. que están todas aquí. Hay ciertas cosas que debería saber dijo . y miró los gruesos libros que estaban frente al piloto. La dirección en que se movían referida a la línea básica galáctica era más difícil de determina . porque habrá menos prob abilidades de que se presenten dificultades. pero no asustado. Había también. No podrían pilotar una nave sin ellos.ados estos tres números. ¿Te importa que entre? preguntó en voz baja . eso consoló a la muchacha. y a partir de éstas se supone que uno podrá calcular sus correcciones particulares. tengo un poco de miedo. de la cual yo carezco. sin embargo. Biron se repetía todo eso. Era una corrección rela tivamente pequeña. cuando oyó por la parte de afuera el leve ruido de unos pies descalzos. que también es tán. Espero que entenderé lo suficiente. No debía decírselo. pero que no sé. Y quizá t uviese una oportunidad de hacer una pequeña siesta. o. ¿Y tú? A Biron le hubiera gustado decir que no. algo avergonzado.

El combustible será lo último que se nos acabará. ¿Después de lo que acabo de decir? Naturalmente. Me temo que sí. cuando mi padre y yo visitamos Tyrann el año pasado. junto a la muñeca. me sentía desamparada y perdida entre tanto vacío en todas direcciones. Por esa ra zón los motores están siempre situados a lo largo de un cilindro sobre el eje mayor. ¡Qué diferente se mostraba la chica! Bueno. ¿verdad? Pues sí. no estoy seguro de que realmente esté bajo nuestro control. Si no hubiese ido a Tyrann. Sé que puedes manejar la nave. ¿qué sucedería si te equivocases? Podría suceder que volviésemos a entrar en el espacio demasiado cerca del sol de Ling ane. Biron no insistió.. Quiero decir. frente al negro de sus ojos y de sus cabellos. Biron se sintió satisfecho. entonces todos los cálculos fallan. y éste se dio cuenta de que ella se había quitado el maquillaje de la cara. lo está le atajó ella . La suficiente para iluminar a toda una pequeña ciudad. Ahora sé que vamos a algún sitio. Artemisa estaba sentada frente a él. de modo que su eje mayor esté siempre «arriba». el no salir de viaje. probablemente con un pañu elo y la menor cantidad posible de agua potable. distraídamente. En la litera de arriba pesas pro bablemente diez o quince kilos menos que sobre el suelo. Y fue más que suficiente. aquel cochino chambelán no me h ubiese conocido y. y que el vacío está bajo nuestro co ntrol. Las de abajo me dan claustrofobia. pues su piel blanca y clara resaltaba de un modo aún más perfecto. Generalmente. La energía se obtiene por conversión total de materia en ene rgía. ¡Pobre Gillbret! La única vez que s alió de Rhodia fue para representar a mi padre en la coronación del Khan. La fuerza gravitatoria de la nave está en dirección a la base. La chica estaba enfrente de Biron. Allí no hay gravedad. con las largas y desnudas piernas cruzadas. se puso a hacer pliegues con la tela de la manga d e Biron. Ella reflexionó durante un rato sobre estas palabras. y se preguntó cómo lo habría hecho. en mi litera. Prefiero no hablar de eso. Bajó la mirada y. N o llevaba encima más que su delgada ropa interior. inaugurando expo siciones agrícolas y consagrando edificios. hace unos discursos que le escribe Aratap. pero parecía no darse cuenta del hecho. Eso fue una de las cosas que me asustaron. Antes se gastará el casco externo. ¿verdad? Quiero decir que solamente has ido una vez en una nave d e pasajeros. y disminuye a medida que nos apartamos de ella. a diferencia de lo que ocurría a Biron. Pues bien. Se debe requerir mucha energía para mantener una gravedad artificial. ¿Has viajado alguna vez e n una nave de pasajeros? ¿En una verdaderamente grande? Una vez. Eso lo explica rió Biron . y Biron lo rompió apresuradamente. con otro colchón a unos centímetros por enc ima de la cabeza. No dormirías en una de las literas altas. El silencio duraba demasiado. Biron se dijo que quizá podría. Biron pensó en que sus ojos eran muy cálidos. . tanto más contentos están los tyrannios. Pero por lo que a nosotros se refiere. El resultado no la perjudicaba. Pero. Allí. Y nunca más le han dejado que se metiese en una nave. No hay ningún peligro de que nos quedemos sin combustible.. Cuando estaba en la litera tenía una sensación extraña. ¿verdad? No te preocupes por eso. Ni siquie ra estoy seguro de haber usado correctamente el computador. Sí.supergigante a menos de diez años luz. No tienes idea de lo mejor que me siento dijo al fin. Mi padre está siempre de viaje en visitas oficiales. cada vez que me volvía daba un pequeño salto en el aire y volvía a caer lentamente. ¿Es eso normal? preguntó . cuanto más nos quedamos en palacio. como si el aire tuviese muelles. en las naves de pasajeros hacen que la gravedad se dirija en todas par tes hacia el casco externo. La muchacha asintió. casi com si estuviese flotando. ¿Sabes? dijo la muchacha . Tú no viajas mucho.

A Biron le pareció que nada había conducido a ello. en fin. y. Su primer impulso fue decir que lo sentía. Y luego. Por alguna extraña razón. Pasó media hora. Y esperó cuarenta y ocho horas para decírmelo dijo. una mota de arena ardiente. vigilaré en tu lugar. Era el primer salto que había efectuado en su vida. Le conozco bien. la chica. Luego volvió la suavidad y la solidez. más aún que los besos. abrazarla. lo cual es infantil. aquello es el sol de L ingane. No ocurrió como en la nave de pasajeros. Tartamudeó un poco.. mientras cada una de ellas se desplazaba tra zando un majestuoso arco. sino que la volvió a besar. sino que apo yó la cabeza en su brazo izquierdo. Dentro de media hora contestó Biron. En un instante. Pero. Sus ojos permanecieron cerrados.. los mandos estaban ajustados. y será mejor que me ponga algo más de ropa. y él lo sabe. de mod o que el campo de estrellas se elevó.Biron dijo. Tendré que acercarme. L ego abandonó el asiento del piloto. Sí. No había ninguna razón para decírselo antes replicó Rizzet audazmente . y pronto se dio cuenta de que era así. pero cuando se se paró y se dispuso a hablar. ¿Crees que la historia de tío Gil puede ser cierta? No lo sé. se halló en s us brazos. Biron la captó. ¿Cuándo saltamos. Era una pequeña esfera. y durante una fracción de segundo todo lo que había a bordo osciló. pero sus facciones frías y bi en dominadas apenas se arrugaban bajo el impacto de su esfuerzo mental. Cuando Gillbret entró en la sala de mandos. 12 Viene el autarca El autarca de Lingane estaba considerando el asunto. Al final ella dijo. si quie res dormir. El concentrado alimenticio sabe muy bien. Finalmente apareció una estrella.. suave y sedosa. excusarse tontamente. conectando el dispositivo espectroscopio). que era de un blanco b rillante y mayor que un punto. y nunca ha podido hacer nada. A la hora cero Biron aspiró profundamente e hizo girar una palanca a todo lo largo de su arco. Y. Estaban el uno junto al otro. Y eso fue lo que hizo. y sus labios se unieron. el salto fue menos suave. y en nuestra situación no nos podemos permitir na . Antes de salir por la puerta. y no hizo observación alguna sobre el hecho de que el brazo de Biron estaba alrededor de la cintura de Artemisa. pero sigámosle un poco la corriente. pero al fin la llamó por su diminutivo. ¿sabes? Podría ser. bes arla. podemos ir a Ling ane. Biron hizo girar la nave. ¿Crees que puede ser un producto de su imaginación? Ha estado meditando desde hace años sobre los tyrannios. la chica no intentó en modo alguno escapar. Consultó nuevamente la «Efemérides». Biron vaciló. algo soñadoramente: ¿No tienes hambre? Te traeré un poco de concentrado y te lo calentaré. sellaron el tratado de paz entre ambos. Si le bombardeásemo on toda clase de cosas. algunas horas después. Fue un completo non sequitur. De modo que no dijo nada. Es extraño. Era l o mejor que podía haber hecho. se volvió hacia él. de izquierda a derecha.. y estudió la sección sobre Características Espaciales. Arta. la vida sería para usted una carga. Biron? preguntó. Se lo decimos ahora po rque no lo entendemos. y había sido un éxito. una vez te has acostumbrado. por consiguie nte. salvo montar sus rayos de es pionaje. Las estrellas de la placa visora habían cambiado. equilibró la nave antes de perderla y dirigió hacia ella el telescopi o. aquellas palabras.. El «Implacable» era más pequeño. y en e l curso de los años ha llegado a creerlo. y la conversación languideció y acabó por extinguirse. Quizás ha estado soñando despierto. no se mostró sorpre ndido al encontrar a Biron y Artemisa conversando de un modo absurdo. lenta y profundamente. Gracias po r conseguirlo. En cualquier caso. Él podía extender los brazos y tocarla. Está aún demasiado lejos dijo .

Desde todos los confines de los Reinos Nebula-res afluían pieles. haciéndose opacas gracias a un desplazamiento de la pola rización característica del cristal. Depende en gran parte del tipo de desarrollo de aquellas regiones del espacio. el del orden en que son colo nizados y desarrollados y el del tipo de economía a que pertenecen. en las que se ha llaba todo lo que podía necesitar una nave. Lingane se había dedicado a ocup ar pequeños planetoides que carecían de recursos para mantener una población independi ente. por la sola razón de que contribuirían a mantener el monopolio comercial de Li ngane. Era de tamaño regular y estaba dispuesta al extremo de un entrant e de metro y medio que se iba estrechando suavemente en dirección a ella. a semejanza de sus ventanas. pero no le iba mal. Donde la mayoría de las unidades políti cas eran conglomerados de sistemas estelares. dominaba una vis ta panorámica. Dejemos eso de momento. el crucero tyrannio estaba ya en órbita alrededor del planeta. Estas estaciones crecieron hasta convertirse en grandes estab lecimientos comerciales. muy gruesa y curvada con exactitud. madera. La ve rdad era que apenas parecía posible que Lingane no lo fuese. medicamentos y toda clase de otros productos manufactu rados en una corriente parecida.da extraño. la teoría de que la arquitectura de un planeta refleja su situación en la galaxia parecía verse confirmada en el caso de Lingane y sus ventanas especiale s. Así. en vez de abrirse. ¿Cómo si no tuviese intención de aterrizar. carne. Hay el problema de la distribución de los planetas naturalmente habitables. el pequeño y pleno movimiento de la ciudad. lo cual fue el punto crucial de su histo ria. Está bien dijo el autarca . Las coordenadas exactas poco importan. lo más importante e s la capacidad de apreciar y explotar tal posición. la pequeñez de Lingane contemplaba toda la galaxia . Comience con la nave correo. Después del hecho de poseer realmente una posición estratégica. desde recambios hiperatómicos hasta nuev os libros-carrete. La ventana misma representaba quizá lo más extraño en la arquitec tura linganiana. era más bien una lente que una ventana. No les había visto nadie más. Lingane descubrió pronto su propio valor. instrumentos. Era extr aordinariamente clara. que abrir la ventana para permitir que entrase la i nsípida realidad no hubiese parecido natural. La pequeñez y la distorsión aumen taba junto a los bordes. Lingane era pequeño. y dirigía hacia el interior. Desde entonces se les ha estado observando. Es difícil poder predecir cuándo un mundo está situado de tal modo que muchas de las r utas de los saltos pueden utilizarlo como punto intermedio. de modo que al mirar el exterior lo que se veía era un panorama en mi niatura. minerales. Era un planeta solitario. Uno s e acostumbraba tanto a ello. y. Desde cada una de las ventanas del feudo del autarca podía verse un campo que abar caba la mitad del horizonte desde el cénit al nadir. pero eso procuraba por sí solo cierto sabor especial a lo que se veía. Lingane seguía siendo lo que había sid o desde siglos: un mundo habitado solitario. grano. Ciertamente. La cuestión es que. Era un «estado planetario» en una galaxia que en aquella época había supera do tal etapa de desarrollo económico y político. Lo hemos comprobado minuc iosamente. Rizzet dijo el autarca sin moverse de la ventana . ¿Y no hay manera de saber cuánto tiempo hacía que estaba esperando? Me temo que eso es imposible. incluso entonces. A semejanza de sus ventanas. El autarca apoyó una pierna sobre el resplandeciente alféizar de la ventana y miró hac ia fuera. las órbitas curvas y ascende ntes de los estratosféricos en forma de media luna que partían del aeropuerto. lo cual no le impedía ser rico. ¿Dónde s e encontró por primera vez con ese crucero? A menos de ciento cincuenta mil kilómetros de Lingane. y construyeron estaciones de servicio en aquellas rocas. sino más bien como si estuviese esperando alg o? Sí. pensativo. y desde los Reinos Interiores llegaba maquinaria. la luz de todas las direcciones. sin embargo. lo c . Detuvieron la nave mensajera. o incluso cuándo no ti enen más remedio que utilizarlo en interés de una economía óptima. Cuando la posición del Sol convertía las ventanas-lentes en focos de una luz y un calor insoportables. como un embudo. se cubrían automática mente.

De esta manera se han cometido asesinatos. La cápsula correo fue d isparada a través de tres kilómetros de espacio vacío. Al final la población ordinaria estaba perfectamente dispuesta a sacrificar cualqu ier cosa con tal de conseguir una calma general. Su actitud vacilante más bien tiende a sugerir a algu ien fuera de la ley. cuando estaban en el punto culminante de su poderío. y perdieron poca libertad en el cambio. al atacar treinta años antes. ¿Se refiere a los hombres del crucero tyrannio? Quizá sea eso lo que quieren que noso tros creamos. ¡Si es que tiene alguna importancia! ¿Es que todo eso significa algo para ust ed. . Lingane era un ejemplo d e inquietud y de desorden. Un tremendo mensaje de una palabra que debíamos haberle entregado directame nte a usted. Juzgando por la experiencia.ual constituye. decía la gente. y de hecho a v eces lo hacían. no podían competir en posición social con los rancheros y granj eros de los mundos vecinos. y en Lingane no sentía ninguna. Él autarca mantenía su calma indiferente. el resultado era inevitable. podía haber sido una cáp sula de fisión. No poseían t ierras y. A medida que los estad os planetarios vecinos se fueron consolidando en estados agrupados. En sus primeros tiempos Lingane había sido gobernado p or dinastías de príncipes mercaderes. Las familias que habían establecido primero las estaciones de servicio subplanetarias eran los aristócratas del estado. Directamente al autarca. y fue capturada en la red de la nave. «Tan voluble como Lingane». naturalmente. Lingane aumentó su riqueza y su fuerza. pero se iba acumulando cierta falta de cer tidumbre que no le gustaba. y una violación de nuestro reglamento de asociación con Tyrann. Sí. Solamente una palabra: «Gillbret». Los diversos grupos se turnaban en el exilio. Pero eran ricos en recursos financieros y por lo tan to podían comprar y vender a aquellos mismos rancheros y granjeros. Y de eso se trata. teóricamente un «aliado» semejante a Tyrann. Bajo la autarquía. Por ejemplo. En todo caso. p ero Lingane era un Estado asociado. ¿De veras? ¿Y no se tomó una impresión fotográfica de su cara? Eso fue una equivocación. naturalmente. ¿Y éste es el mensaje? Exacto. No siempre hubo un autarca. por tanto. Un autarca no debería sentir limitaciones. Desde el año en que los tyrannios atacaron a Lingane no habían conquistado ningún otro planeta. con d erechos garantizados por el reglamento de asociación. Las intrigas y las revoluciones palaci egas eran crónicas. su única acción declarada fue pedir que se me transmitie se un mensaje. los conflict os civiles de Lingane se fueron haciendo cada vez más peligrosos para el planeta. por razones de alta finanza. El puño del autarca se cerró lentamente. o también visual? Visión total. Y Lingane sufrió la suerte corriente de un planeta gobernado (o desgobernado) en t ales circunstancias. El poder d e varios se concentró en uno solo. como no f uese impuesta por alguna ley natural. pero éste se mostraba con mucha frecuencia muy am istoso para con el pueblo. sea lo que sea lo que quiere decir eso. y precisamente de autarcas dijo el autarca . No le complacía que le hiciese percibir limitaciones. ¿Y la comunicación fue solamente auditiva. La balanza de poder oscilaba entre una familia y otra. una interferencia con el correo. de modo que si el directorio de Rhodia era el principal ejempl o de estabilidad y desarrollo ordenado en aquel sector. El que hablaba ha sido descrito como un joven de «po rte aristocrático». a prisioneros que huyen. Y las consecuencias de ello habían sido permanentes. al que utilizaba como contrapeso frente a los mercade res que nunca llegaron a reconciliarse. Desgraciadamente no había razón para que el capitán pudiese prever la importancia de ha cerlo. Y de este modo cambiaron una pl utocracia por una autocracia. Incluso los tyrannios. Otros planetas de los Reinos Nebulares eran simples vasallos de los tyrannios. señor? El autarca no respondió a esa pregunta. Dudo de que fuesen tyrannios. ¿Y no entraron en ningún momento en la nave mensajera? Todas las comunicaciones se efectuaron por la placa visera. ¿Y nada más? Nada más. fue ron detenidos. lo cual no hicimos. Así es.

no se están moviendo. Lo cierto era que la piel sólo sentía algo así como la suave presión de l o que podía ser una corriente de aire. ¡Imposible. Naturalmente. Se estaba afeitando. Y podría ser que ahora se estuviera acercando rápidamente para el abrazo final y mor tífero. Y bien. Pensé que quizás usted no tuvo suficiente precaución y que los tyrannios se beneficiaro n de una falta de prudencia semejante por parte de ese Gillbret. es Gillbret oth Hinriad de Rhodia.El autarca no se engañaba respecto a la situación. Rechazó la idea: la depilación era permanente. Y existe un solo modo en el cual todo esto no sería una coincidencia. ¿Por qué habrían de moverse? Nos están vigilando. Legalmente. ¿Me lo prohibe? preguntó secamente el autarca. Los ultranacionalistas del planet a podían permitirse el lujo de considerarse libres. Los tyrannios sabían manejarla con una gracia que era casi poética. señor! Rizzet estaba asombrado. Ya he dicho que se les observa. solo. ¿Ha tenido usted tratos con él? Le vi durante mi última visita a Rhodia dijo el autarca. ¿No cree usted que es una coincidencia? No creo en coincidencias. y frunció el ceño con impa ciencia ai sentir en su lengua el gusto ligeramente agrio de la pulverización. A bordo del «Implacable» la espera se iba haciendo cada vez más desagradable. implantando bigotes o patillas. ¿qué le parece? No sé. Lo dudo. En esencia. Durante dos días no se habían separado de su órbita. manipulando con extremo cuidado el p ulverizador erosivo de los tyrannios. Sin embargo. era un abrasivo finísimo impulsado por aire que eliminaba los pelos si n dañar la piel. Su voz traslucía la tensión que le embargaba. tanto tiempo pospuesto. Llegué la semana pasada. Biron se estaba contemplando la cara en el espejo. Y la verdad era que él les había proporcionado la opor tunidad que habían estado esperando. Al fin y al cabo era el autarca. pero el autarca sabía que el pel igro de Tyrann había sido contenido a corta distancia durante la pasada generación. naturalmente. Así que voy a visitar esa nave. pues conocía la leyenda. Rizzet pareció acongojado y dijo: Como usted lo desee. pues los Hinria ds son notoriamente débiles en estos tiempos. cuyo nombre por sí solo puede significar algo. sólo a corta distancia. y continu haciéndolo. Por vez primera Biron se preguntó si no s ería mejor hacerse depilar por completo la cara. de entre los no permanentes. En ciertas partes de la galaxia e ra lo más corriente. preguntándose qué aspecto tendría s . ¿Era aquel crucero el primer síntoma del abrazo mortal? ¿Se ha puesto esa nave bajo vigilancia? preguntó el autarca. por ineficaz que fuese. y que lo de ahora podría ser una tramp a para que usted se traicionase a sí mismo. Concentró su atención en la difícil área sobre el labio superior. No le dijo nada. y algunos lo atribuían a la pulveriza ción para afeitarse que aquéllos utilizaban. Los ojos de Rizzet se estrecharon. Un mensaje así llega a mí precisamente cuando puede llegarme. Gillbret vigilaba los mandos con atención incansable. ¿No dirías tú que se están moviendo? Biron levantó la mirada. El único Gillbret que conozco. a Biron le causaba cierta repugnancia. He estado ausente de Lingane durante un año o más. No dijo . Este asunto se presenta en un momento raro. La organización que había levantado. En manos de un expe rto era sin duda el método más rápido y mejor que existía. Dos de nuestros cargueros se encuentran a alcance de masómetro. Una pequeña cicatriz que tenía sobre la sien derecha se enrojeció súbitamente. hecho cierto o lo que fuese de que la incidencia del cáncer facial era mayor entre los tyrannios que entre otros grupos culturales. y la moda podía camb iar. constituía motivo suficiente para una acción punitiva de cualquier clase que los tyrannios quisiesen emprender. señor. Lingane no tendría razón. y volveré a partir dentro de unos días.

i se dejase patillas hasta el ángulo de la mandíbula. si es que no me equivoco en las convenciones. Sí. Ahora hablas de otro de sus aspectos. Te digo que se están moviendo dijo Gillbret elevando el tono de voz. todavía no. Biron se llevó a los labios la mano de la muchacha. y 192 f de la línea nave-planeta. Se decía que un opera dor experimentado podía percibir por el tacto de los mandos el grado de error del haz. Luego se volvió a Gillbr et. Se detuvo para tomar otra lectura . Disponía de dos ángulos. Me parece que se acercan. Tenemos una potencia de tres a cinco veces mayor que la suya. Levantó la mirada hacia ella y sonrió. Gillbret? Puedo probarlo dijo Gillbret. a una distancia de recepción posible. Con la aproximación con que puedo decirlo. Era asombroso contemplar a Gillbret a los mandos de la radio etérica. No te dejes engañar por eso dijo. ¿Y tú sabes cómo emplear los demoledores tyrannios? No tenía ni idea de que lo supieses jo Artemisa. Las dos naves no se han movido con relación a nosotros. y el «Implacable» comenzaba a emitir y a recibir. en el sentido de las agujas del reloj. a unos 46 grados . A Biron le desagradó mucho tener que cerrar la llave a la admiración. Pero. ¿y si dejamos que su nave se acerque demasiado? Somos un crucero tyrannio. ¿Debemos permitírselo? preguntó Artemisa. Otros diez minutos después Biron pudo recostarse en el asiento. Desgraciadamente. Podemos permitirnos esperar hasta que la reserva de agua disminuya algo. El resto era cosa del operador humano. aunque fuese la mejor nave de guerra de que dispone Lingane. Pero la nave lingania no está enterad di . ¿Y por qué no? Es sólo un hombre. pero no creo que estemos preparados para esta clase de riesgo. Evidentement e poseía talento innato. y nosotros tenemos cinco demoledores de gran calibre. Lo que ha alt erado el masómetro es que una tercera nave se ha unido a ellas. cada uno de los cua les podía muy bien presentar un error de cinco a seis grados en cualquier dirección. después de todo. Bien. no. Eso dejaba un volumen de unos cuarenta millones de kilómetros cúbicos en los cuales pudiera estar la nave. y viceversa. respectivamente. Es una nave peq ueña. Gillbret. ¿Cree que puede entrar en contacto. La chica le acarició la mejilla. Es suave. por lo menos. con una aproximación. Me dormí. está a ocho mil kilómetros. Arta. Contentémonos con sonido. Arta. y luego me desperté. No. Nada de visión. Parece que tengas dieciocho años. en más o en menos. 314 y 168 gr ados. Naturalmente. Biron se dirigió al tablero de mandos y observó los masómetros. una tarea en la cual la información del tablero de mandos de la nave sólo puede particip ar un poco. Tenía una idea de la distancia de la nave. Su pr eciado reglamento de asociación no les permite gran cosa. Estamos armados. pero a menudo parecía que no cabía otra explicación posible. pero no tuvo más remedio. Envían a bordo a un nombre dijo. ¿Nos vigilan aún? preguntó ella. Entrar en contacto con un punto aislado del espacio por m edio de un estrecho haz de radio es algo que no deja de ser. Al cabo de menos de diez minutos el medidor de la actividad de la radio subía rápida mente. cuando Artemisa apareció junto a la puerta: Creí que te ibas a dormir dijo. de ciento cincuenta kilómetros. ¿Por qué no nos cruzamos con ellos y aterrizamos en Lingane? Lo hemos pensado. y un haz de radio no era sino un dedo explorador que recorría una sección de menos de un kilómetro en su punto de máxima amplitud. hasta que tengamos alguna idea de lo que viene. esa teoría era absurda desde un punto de vista científico. Los números son. ¿Verdad que son pesados estos interludios que le dan a uno tiempo para descansar y preocuparse? Este interludio no me parece pesado.

Era algo simiesco a través del espacio. El peso magnetizado quedó anclado. El linganio que se acercaba se movía con confianza y rapidez. Es su yate particular. sin ninguna fricción ni obstrucción que lo detuv iese hasta la eternidad. El linganio que se acercaba iba embutido en el suyo. El sonido del contacto fue hueco y resonante. antes de que la otra mano desce ndiera y se agarrara de nuevo. Una ac eleración descuidada por parte de uno cualquiera de los dos soltaría el cable y proy ectaría al viajero a través del espacio. la nave lingania se fue apartando y el cable se endere zó. La nave lingania entró en período de desaceleración y ajuste de velocidad. Ya os dije que basta ría mencionar mi nombre para conseguir su atención dijo con una amplia sonrisa. como si tuviese que realizar con fre cuencia vuelos estratosféricos. El linganio estaba ahora cerca. Biron p odía ver cómo. adelgazándose en el espacio hasta converti rse en algo casi invisible que resplandecía con increíble esbeltez a la luz del sol de Lingane. En cuanto apareció en el telescopio. y cuyas junturas requerían un esfuerzo muscular co nsiderable para ser movidas. ¿Y qué pasa si falla? preguntó Artemisa. aquel hombre espacial era un resplandecien te mono de metal. pero si fallase. Biron hizo bajar la palanca que encendía las señales que indicaban el contorno de la esclusa de aire de la nave. las dos naves maniobraban hasta casi tocarse. tenso y fino. Era algo semejante a una serpiente que se desenrosca. y en respuesta a una imperiosa se rie de golpes. La cuerda de red metálica se desprendió de la nave lingania y se proyectó hacia el exterior. hasta que a pareció inmóvil en la placa visora. com o brillaría al sol. Solamente una persona. haciéndolo fácil presa del lejano sol y del imp ulso inicial del cable al soltarse. y había desaparecido del campo de la placa visora. estoy seguro. Generalmente. Con facilidad y precaución. saltaba la juntura. tal forma de a bordaje requería confianza mutua. Al cabo de otros cinco segundos se oyó el sonido de unos pies sobre el casco de l a nave. Luego viró en redondo. Como es natural. Parece demasiado experto para que le ocurra eso respondió Biron . No era la forma acostumbrada de abordar. comprendes? Media hora más tarde la placa visora mostró una nave. provisto de dos juegos de cuatro aletas. La puerta exterio . sino que conservaba todos los pliegues y resaltos que formó en el momento del contacto. Es el yate del autarca. A medida que se acercaba se dirigía hacia el bo rde del cono de visión. y era posible pasar de la una a la otra sin más p rotección que la que se requería a bordo de la nave. Cuando llegó algo más ce rca fue fácil ver que no se trataba simplemente de un avance mano sobre mano. los cuales avanzaban individual y lentamente hacia delante bajo la influencia de la inercia. Se oyó una voz débil en el receptor. Entonces las naves quedaban unida s por un túnel a través del espacio. y el cilindro magnetizado en que terminaba fue aumentando de tamaño. quedando allí suspendido. era imprescindible un traje espacial .a de eso. Era un aparato pequeño y achatad o. Su grueso fue creciendo en la placa visora. Al hacerlo por el cable a través del espacio. se soltaba y flotaba unos cuantos metros en la misma dirección. ¿Listos para el abordaje? ¡Listos! respondió Biron . un artefacto grueso de re d metálica extendida por el aire. de modo que las esclusas de aire extensibles podían juntarse bajo la influencia de fuertes campos magnéticos. lanzada a modo de a rpón. empujándole hacia delante. al flexionar los brazos. y el cable apareció como una tela de araña que no formaba una curva normal. Gillbret gritó entusiasmado. se abrió la puerta exterior. Una persona respondieron. le recogeríamos de nuevo. Se oyó un fuerte golpe justamente al otr o lado de una sección ciega en la pared de la cabina del piloto. Era preciso ajustar cuidadosamente las velocidades mutuas de ambas naves. Un momento después. yendo a detenerse en la ranura siguiente. Incluso a la distancia a que se encontraba. cada vez que la mano delantera se flexionaba.

Biron. ¿Cree que le voy a la zaga en mis deducciones? Tengo muy buena opinión de usted. Pero Biron sólo pudo decir con voz que trataba en vano de ocultar su estupefacción: ¡Jonti! 13 El autarca se queda El autarca apartó suavemente su traje espacial con el pie y se apoderó de la mayor d e las sillas acolchadas. ¡Sólo una bomba falsa. Farrill dijo. No me sorprende verle. ocultándose. Todo está perfectamente claro. y un hombre penetró en el interior. y por lo que parece así ha sido en mi caso. o lo que quiera usted llamarse a sí mismo. Todo él irradiaba frío. bruscament e a un lado y se enfrentó con el autarca que seguía sentado. Su traje quedó instantáneamente cubierto de una escarcha que ocultaba el grueso cris tal del casco. señor Gillbret. la conclusión resultaba obvia. Gillbret se llevó su delgada y vacilante mano a la cabeza.. Jonti. pero para mí es Sa nder Jonti. Se reprimió haciendo un esfuerzo . Él autarca lanzó al aire un anillo de humo y sonrió plácidamente. El oloroso tabaco llenó el aire con su agradable olor. habría dormido toda la noche y no hubiese notado nunca nada anormal. es usted un embu stero. Está . al saber que uno de los hombres en el crucero era un joven de porte aristoc rático. la hija del director! Colocó cuidadosamente un largo cigarrillo entre sus labios y lo encendió con una sim ple aspiración. ¿por qué razón? Gillbret hacía ruidos incoherentes con su garganta. ¡O tal vez nunca más! dijo Biron con acritud. o autarca. Este hombre es Sander Jonti. deliberadamente colocada! Y si lo niega. Jonti. Me parece que sí le sorprende dijo Biron . Así pues. convirtiéndose en rocío. y finalme nte. El autarca permanecía por completo imperturbable. Es el hombre que. es el autarca en persona. y Biron se sintió incómodo y estúpido al expresar su resentimiento. pero se dice que. Farrill. Los torpes dedos metálicos del linganio hurgaban en los cierres del casco. Creo que le asombra. una vez apre ndido. ¿sabe? Si me hubiese abandonado . Nunca se sabe acordó el autarca . empezó a decir Artemisa. con un mensaje que sólo decía «Gillbret». Se volvió furiosamente hacia los otros. Aquella noche no hubo bomba en mi cuar to. ¿quién . teniendo e n cuenta que yo mismo envié a Rhodia a un joven que sí sabe pilotarla y es perfectam ente capaz de robar un crucero tyrannio en su desesperación por escapar. Supongo que no sirve de nada chillar. Pero querido Farrill. Reprímete. Por fin se lo quitó y al pasar po r la cabeza el suave aislante del interior ¡e revolvió el cabello. Cometió usted un error. y luego. dirigiéndose a Biron con voz triunfante añadió : ron. Naturalmente. esta dama es la señorita Artemis a. además. Far rill! Buenos días. pero Biron le apartó. el Sander Jonti de quien os he hablado. y. Salga de mi nave. Es posible q ue además sea el autarca de Lingane. aquella sección de la pared se deslizó. No podía saber anticipadamente que cuando salí de mi dor mitorio en la Tierra iba a dejar allí dentro mi reloj de pulsera. ¡Hola. Jonti. s endo que Gillbret no era capaz de pilotar una nave espacial. Salga de mi nave. Me inutilizó con hypnita y dispuso el resto de la come dia de aquella noche. o cincuenta autarcas juntos. y entró una bocanada de aire caliente y seco. Jonti. Hacía tiempo que no me ejercitaba de esta manera dijo .r se cerró. Duran te un instante la escarcha permaneció aún sobre el traje. Y da la casualid ad de que la correa de mi reloj de pulsera es un indicador de radiación. ya no se olvida nunca. debería asombrarle. convirtiéndolo en un montículo blanco. Biron dio más potencia a los calentadores. ¡Y si recuerdo bien. Biron prosiguió: Y aquella correa nunca se tornó azul.. como si estuviese impaciente dentro de su nívea blancura. No esperaba verle de nuevo tan pronto. y luego comenzó a aclararse. Aún más: usted fue quien colocó la falsa bomba. Como el asesino que es usted. Ya ve que lo di go con bastante calma. ¿Estás loco? ¡Éste es aquel hombre! ¡No estoy loco! gritó Biron. ¡Su excelencia! exclamó Gillbret.

. Ha dicho lo qu e quería. al fin y al cabo. la cual había sido deliberadamente coloc ada junto a un contador para que no pudiese dejar de encontrarla.. durante la cual Jonti apagó la colilla de su cigarrillo apla stándola lentamente. con los tyrannios. Póng ase el traje y salga.. permaneció tenso pero i mpotente. y le felicito por su clarividen cia. desequilibrado. sí. Y ahora. Jonti. o quizá no. pero se detuvo en el acto. el «Implacable» es mío. El arma que sujetaba era un demoledor de bolsillo. ajustaremos cuentas dijo . y eso me entorpece a lgo más de lo que me gustaría. estás poniéndote en ridículo. Era algo así como golpear almohadas. Biron. No me explicó que la nave en que salí de la Tierra era una nave de Rhodia y que había c uidado de informar al capitán de mi verdadera identidad prosiguió a voz en grito . Biron sintió que su furia iba en aum ento. que es precisamente lo que hizo. No había sido ideado para produ cir dolor o para inmovilizar: ¡mataba! Hace años que estoy organizando a Lingane en contra de los tyrannios prosiguió . la b omba era inofensiva? ¡Aquella noche se debió usted divertir mucho. »Pero usted quería que yo fuese a Rhodia. Tiene razón. expresando un cortés interés. batir agua o dar patadas en el aire. Farrill dijo Jonti . Usted parecía haberme salvado la vida y saberlo todo. está usted hablando y obrando como un adolescente. No era fácil que acudiese a usted en busca de consejo. por ejemplo lo que yo tenía q ue hacer. No le necesitaría ni siquiera si toda la armada tyrannia se estu viese acercando a nosotros en este mismo instante. Quizás hubiese ido a Nefelos. pues habría seguido mi instinto y nada más. y usted pudiese hacerla desap arecer del espacio. Artemisa chilló. La cara de Biron se distendió. No es su nave. L uego me habría enfrentado. pero el autarca no hi zo sino inclinarse. Pero me imagino que me servirá para obligarles a que me escuchen. La posesión es aquí la ley. Lamento se r poco sutil y tener que utilizar una arma como amenaza. Entonces Jonti levantó la mirada y dijo quedamente: El autarca. No m e explicó que su intención era que cayese en manos de los tyrannios en cuanto aterri zase en Rhodia. No veo ninguna razón para escucharle. La verdad es que tomo ciertas precauciones. Le doy cinco minutos para que se ponga el traje. y que tiene tres naves que le esperan allí afuera. Me encontraba confundido. ¿Sabe lo que eso significa? No ha sido fácil. Biron. El autarca no. ¿la ve? preguntó Jonti . Algún día. Los Reinos Interiore . Y normalmente no podía esper ar que yo hiciese lo que usted quería. Biron se detuvo para recobrar el aliento. Es usted un pirata. El cable espacial está todavía en su lugar. Biron hizo un movimiento. Jonti! Biron hizo una pausa para ver el efecto que había producido. Parte de la futilidad de la vida se había desvanecido . De momento parece que es usted el autarca d e Lingane. ¿Puedo hablar yo ahora? No. »Creí que me iban a asesinar. más que un piloto. a ver a Hinrik. y yo soy su piloto. y fui yo quien la puso y le envié a Rhodia con la intención de que los tyrannios le arrestasen. Pr osiguió con voz ronca: Mi padre estaba a punto de ser ejecutado.me llamó por el visiófono hasta asegurarse de que me había despertado? Es decir. de eso bien pronto me hubiese enterado. ¿Acaso niega todo esto? Hubo una larga pausa. La bomba era falsa. a menos que pudiese preparar una situación adecuada. Y ¿quién demolió mi puerta para que pudiese marcharme antes de descubrir que. y seguí su consejo. y no podía pensar en ninguna razón para ello. abiertamente o no. Ha sido casi imposible. pero usted sí. Yo no le necesito. Gillbret se retorcía las manos.. y no tengo intención de ma rcharme. que m e había despertado para encontrar la bomba. ¡Por favor. y me hubiera preparado para hacer frente a lo qu e pudiera suceder. Rojo de ira al verse frustrado. Sin embargo. nada de tragedias! Nos necesitamos mutuamente. Lo admito todo. pero no la ob tuvo. esperando una respuesta. pero hubiera sabi do cuáles eran mis posibilidades.

con él. cuestión de cierto documento. y. Biron terció Gillbret . Nada que usted no sepa. ¿por qué tenían todos que aceptar con tanta tranquilidad la tesis de que lo . y creo que hay que tener-en cuenta mi punto de vista. También stamos aquí Artemisa y yo. »Luego. pero los ideales por los que murió su padre están por encima de todo lo demás". ¡Muy bien! ¡Me salvó la vida! gritó Biron. Era cuestión de vida o de horr ible muerte. Espera un poco. y me al egro. Biron dijo la chica con calma . Todos os habéis dedicado a salvar mi vida. Y tú. Ya ve como todo se explica. Te recuerdo que e n Rhodia te salvé la vida. Teníamos que apartarle de la Tierra antes de que pudiese compl etar su misión. lo sabemos por larga experiencia. era un activista. Puede ser peligroso.sabes? También tenemos algo que decir. encuentro que lo que el autarca dice parece razonable. no lo tengo dijo el autarca . ¿. Tal como han salido las cosas. por lo tanto. quiero decir. lo diría. y no podíamos permitir que uste d se apoderase del documento. y le mataron. ¿Qué le dijo su padre del documento? preguntó el autarca tras haber apartado el arma. no sé quién lo tiene. sin poder reprimir aún parte de su ira. Vaya y hágase amig o de Hinrik de Rhodia. No pretenda decir me a mí lo que yo tengo que hacer. usted se convirtió en una persona peligrosa. Usted quería encontrar al autarca. Como solía ocurrirle. Biron. »Quizá lo hubiese comprendido y hubiese actuado en consecuencia. de modo que yo sabía lo que él sabía. ¿También qu es marcharte con él? No me pongas las palabras en la boca. ¡Desde luego! ¿Ha terminado ya su explicación? Sí. Desde hace años que falta de la Tierra cierto documen to que podría haber sido aquél. Si quisiese ma rcharme con él. ¿De modo que ahora lo tiene usted! No. No te sientas obligada a nada. Por lo que a mí se r efiere.s no ofrecen ayuda alguna. que de nada sirven. puesto que trabajaba para usted. pero convencer de est o a nuestros jefes nativos no es cosa fácil. Puedes marcharte cuando quieras. Los Reinos Nebulare s no tienen más salvación que la que ellos mismos se procuren. Estaba en la Tierra. pero no podía permiti rme el lujo del experimento y obré para que usted actuara sin saberlo. Apártelo dijo Biron.. Usted es el hijo del ranchero. para que los tyrannios vuelvan la mirada hacia allá. resulta que ha sobrevivido. La muchacha pareció ofenderse y se apartó. Puedo a partar ya el demoledor? Se hace pesado. Totalmente. había que despistarles. apártelo s de Lingane. tenemos que despistar a los tyranni os. cuando arrestaron a su padre. ¿qué? También salvaste mi vida. y para hacerlo no podía det enerme en consideraciones de honor y de integridad. legítimamente. »Y hay otro asunto. al principio. y mi responsabilidad ha terminado.. »La captura de su padre fue para nosotros una crisis. . pero no me quedaba otro camino. No se trata de un juego. I ba a ser objeto de las sospechas de los tyrannios. se lo digo francamente. El autarca sonrió. Pero usted podía ser sacrificado. Pensé que quizá no sobreviv iría. Si efectivamente es aquél. »No podía dirigirme a usted y decirle: "Farrill. Márche ues. Estaba en nuestros círculos interiores y era evidente que los tyranni os no andaban lejos de nosotros. Salga de aquí también. sospechoso. Biron se daba cuenta de que cierta parte más sosegada de sí mismo sabía que estaba obrando de un modo infan til. Váyase. salga de la nave. Se volvió hacia Artemisa. No se trata sólo de una cuestión personal. Jonti le había hecho aparecer como un necio. Su padre. también le digo esto c on franqueza. puesto que entonces iría a parar casi inevitablement e a manos de ellos. y no podía contener su resentimien to. Le aseguro que me resultó muy penoso. Entonces dijo Biron . pero su sonrisa era forzada. Además. quizá pierda la vida. sted tenía que obtener aquel documento y al principio parecía que era la persona ade cuada. recuérdelo. ¿Qué documento? ¡Alto ahí! Ya le dije que su padre trabajaba para mí. era joven y no era fácil que sospechasen de usted. e indicó la esclusa de aire con un dedo . ¡Aquí está! Me mprometí a conducirle hasta él.

y se compadeció de sí mismo. ¿Y bien. su padre. Farrill? dijo el autarca. si puedo encontrarlo? ¿Cómo? preguntó Biron. ¿Qué importa. en la nave rhodiana. potasio y calcio que absorbe y oscurece la luz de las estrellas que están en su interior. Biron se volvió a Artemisa. no hay más que un lugar en el Sector donde tal planeta puede existir. ¿Tú qué opinas? Pues pienso que todavía tiene allí tres naves. No hay en ello ningún misterio. Escucha. es inofensiva. por lo menos la atravesaron varias veces. además. Traté de conseguir algo más. no es del fu ste necesario para nuestra clase de trabajo. es el de usted! El autarca sonrió. Al principio salí de Lingane por asuntos particulares cuya naturaleza exacta carece de importancia. Creo que existe el mundo que el señor Gillbret ha descrito. a quien había confiado en atraer a nuestro lado. obvia e ineludible. Es usted una muchacha inteligente. naturalmente dijo Gillbret. Por lo demás. ¿Cree que existe en realidad? dijo Biron agriamente. Gillbret ex clamó: ¡Entonces. Es como una n eblina negra en el espacio. Biron. y en la proximidad inmediata de una es trella es prácticamente inobservable. Biron? añadió Gillbret. en aquella agitada noche en Rhodia. No se confundan al pensar en la Nebulosa. ¿Y por qué allí? dijo Biron . La Nebulosa de la Cabez a de Caballo fue explorada con detenimiento. Es en l a Tierra donde se encuentran la mayoría de los documentos. Fue de la Tierra d e donde partieron la mayoría de las exploraciones iniciales de la galaxia. No creo que te quede elección posible. Se trata de una masa increíblemen te tenue de átomos de sodio. y que los tyra nnios no han podido descubrir en veinte años. De modo que ui a la Tierra porque ése es el hogar original de la Humanidad. tenemos que creer que existe un mundo en rebelión contra los tyrannios. Permítanme el uso de sus nombres y de su talento y les conduciré a lo que el señor Gill bret ha llamado el mundo de la rebelión. un mundo situado en algún lugar del Sector Nebular. No es tan fácil como pueden figurarse dijo el autarca . para que no saltasen sobre el cuello de Jonti? . puesto que las dificultades para viajar por un volu men de espacio donde no pueden verificarse observaciones estelares son demasiado . pero no es el mío. Para que tal situación haya sido posib le. Mi agente Widemos. Y en aquel instante la solución pareció. ¿Y por qué no? dijo el autarca . pero no un gas tóxico. ¿Y dónde está? ¿No les parece que la solución es obvia? ¿No les parece inevitable que tal mundo no pue de existir sino en el interior de la misma Nebulosa? ¿Dentro de la Nebulosa? La Gran Galaxia. Es adecuado que una mente semejante se encuentre en un exterior tan agradable.correcto era echar a Biron Farrill a los tyrannios. Pero. y que. El autarca la miró y expresó su admiración. Durante un momento su mirada se posó en e lla. Casi simultáneamente. ya que Hinrik. señorita. en los tyrannios. como es natural. ¿No es el suyo? dijo Gillbret decepcionado. escucha murmuró Biron. ¿puede la gente vivir en mundos en el interior de la Nebulosa? aventuró Artemis a con timidez. Nunca fue colonizada. pero como le conocí a usted tengo curiosidad por saberlo. es el autarca de Lingane. Quién diablos se figuraban que era él? Pensó en la falsa bomba. Es una cuestión sin importancia. pero he pasado los últimos meses en la universidad de la Tierra recogiendo datos astronómicos sobr e la Nebulosa. había fracasado en sus negociaciones con el d irector. ¿Y bien. Pero allí conocí a Gillbret prosiguió el autarca como quizá les haya dicho ya. la de las que están frente al observador. ¿Cuáles son las condiciones? preguntó Biron. Si aceptamos la historia tal c omo nos ha sido relatada. como se echa un hueso a un p erro. »Me excuso por parecer pedante. y presento mis excusas a la dama. Hace unos seis meses visité Rhodia. y. efectivamente. pero fracasé también.

Apenas si habría adelantado cerca de un millón de kilómetros en el espacio ordinario entre los dos primeros saltos. »Es posible admitir otra suposición. Suponiendo que pueda aceptarse la historia de Gil. ¿Por qué no? ¿Y si la rebelión fracasa? Habrá tiempo de pensar en ello cuando encontremos lo que buscamos. Biron se encontró absorbido en el asunto. las cuales. Y con dos Hinriads y un Widemos a su lado. me figuro. cualquier corsario vencedor o un capitán rebelde podría ser recompens ado con la autarquía de Lingane. aproximadamente. Pero alterar la energía de los impulsos hiperatómicos requeriría destrozar por completo las máquinas. a un ángulo desconocido. de la superfici e imaginaria de que estamos hablando. era perfecta mente posible que el meteoro hubiese alterado la dirección de los saltos. Su cinismo no me asusta. y podemos considerar tal longi tud como un punto en el espacio. pero no imposible. sólo queda hallar una estrella que se encuentre en el interio r de la Nebulosa a un millón y medio de kilómetros. Mi historia es cierta interrumpió Gillbret apasionadamente . Esa conclusión es la única que concuerda con los hechos que conocemos. la longitud de los cuatro saltos r estantes no debía haber resultado modificada. Al averiarse los paneles de mando. Pero todo lo que yo necesitaba eran las exploraciones mismas. Asilo acepto. y no hay ninguna razón para suponer que no fuera así. los primeros exploradores no tenían tiempo de realizar observaciones detalladas. y encontré que su superficie corta una gran extensión de la Nebu losa de la Cabeza de Caballo. Por otra parte. Determinaron las posiciones de las estrellas. no fueron alcanzadas por el meteoro. El volumen de la galaxia es de unos siete billones de años luz. ¡Cinco! replicó el autarca . Sería algo análogo a tener un alambre torcido inclinado desde un solo punto en una dirección desconocida. casi contra su voluntad. sería tanto mejor dijo Biron. . cuyo centro sería aquel punto del espacio donde el meteoro dio en el blanco. Centenares. ya que p ara ello solamente se necesitaría interferir con el movimiento del giróscopo de la n ave. se encontraba cerca de una estrella. Recordarán que cuando la nave de Gillbret se detuvo. es igualmente obvio la conveniencia de estar del lado de Ling ane. sus movimientos propios y tipos espectrales. »¿Y cuántas estrellas del interior de la Nebulosa suponen que se pueden encontrar a es a distancia de la superficie de la esfera? Recuerden que hay cien mil millones d e estrellas radiantes en la galaxia. lo cual sería difícil. »Y ahora escuchen atentamente. Unos seis mil grados cuadrados de la superficie de la esfera. y proba blemente de una posición fuerte y segura en los nuevos y libres mundos del porveni r. Sólo cinco. Suponiendo que el viaje de Tyrann a Rhodia transcurriese por la ruta comercial normal. Mis motivos para hacerlo son obvios.grandes. y cuyo radio sería la suma vectorial de los saltos restantes. Estoy a punto de partir para investigar cada uno de aquellos cinco mundos dijo el autarca . así como tampoco sus direcciones relat ivas. La respuesta es evidente: sí. No se dejen embobar por aquellos cien mil millone s. Farrill. como autarca de Lingane puedo asum ir una parte igual en sus esfuerzos. Es una lástima no saber cuáles d e esas cinco tienen planetas habitables. Si ha de haber una rebelión triunfante. Desgraciadamente. O con el rancho de Widemos. Por lo tanto. como es sab ido. »AL permanecer inalterada la energía del impulso. ya que podríamos reducir el número de posib ilidades a una. La posición final de la nave se e ncontraría en algún punto de la superficie de una esfera imaginaria. Lo juro. queda establecido el punto del espacio en que la nave dejó su ruta. »Yo calculé esa esfera. ¿De modo que en uno de aquellos sistemas estelares se encuentra situado el mundo de la rebelión? preguntó Biron. se encuentra en la Neb ulosa. su demanda de una parte igual. La nave tyrannia en la que quedó aislado el señor Gillb ret fue alcanzada por un meteoro después del primer salto. de modo que por término medio hay sesenta años luz cúbicos por estrella. o sea la cuarta parte de la superficie total.

¡No! dijo Biron. no sería precisamente cómoda contestó la muchacha .Iré con usted dijo Biron lentamente. Pero necesito alguna garantía de que su conducta será la que debe ser. Así pues. ¿Sabe que la muchacha a a que tanto le interesa mantener bajo su protección es la hija del asesino de su p adre? 14 El autarca se marcha Por un momento la escena permaneció inalterada. Está tan en do conmigo porque le engañé y puse su vida en peligro. y sus pequeños chasquidos resonaron con el estruendo de platillos en la pequeña cabina del piloto. Jonti lo sabe ta n bien como yo. Farrill? dijo el autarca sonriendo nuevamente. ¡Bien! Tomemos disposiciones para que les transborden desde esta nave. Para usted. Pueden tener su propia nave. Arta. quien en cuanto a eng año es ciertamente mi maestro. Me quedo junto a mis propios controles. Las bandas del e quipo del piloto destinadas a absorber las presiones. T ambién yo puedo ser franco.. ¿Sabe que mató a su padre? El dedo del autarca apuntó a Artemisa . Creo que la situación sería muy cómoda para usted. ¿usted la aprueba. Gillbret se había hundido en el asiento de l piloto. al menos. El autarca había encendido otro ciga rrillo. Pero no en la Nebulosa. pero entre nos otros dos no hay amistad alguna. además. Farrill. y sus opiniones sobre él no me harán cambiar en absoluto. ¿Por qué? Será mejor para ustedes. . además. Entonces. señorita. comenzó a decir el autarca mientras dos pequeñas arrugas que se formaron sobre el puente de su nariz estropeaban la serenidad de su expresión. con la cara contraída como si fuese a echarse a llorar. La señorita Artemisa ha hecho su elección. es raro que se compor te tan amistosamente con la hija de un hombre como Hinrik. y. un remolque equipado como quie ran. Preferiría ahorrarle la incomodidad y quedarme aquí. imperturbable. ocultaría eficazmente la nat uraleza de nuestra nave. pálido y con los puños crispados. Me uno a usted porque es lo más práctico. El autarca arqueó las cejas. y las aletas de su nariz se agitaron levemente. Conozco a Hinrik. Quiero encontrar el mundo de la rebelión. Es una nave de guerra tyrannia. Se volvió hacia Artemisa. Me parece que no interrumpió Biron .. ¿Lo sabe todo acerca de Hinrik? Sé lo bastante. Jonti. se enfrentaba con el autarca. Esta nave es realmente demasiado pequeña para nosotro s tres. Sobre eso no puede haber discusión. El autarca reflexionó. Artemisa esta ba tensa y tenía la mirada fija en Biron. ¿No? Que hable la dama. Como tal nave tyrannia. Biron dijo suavemente Artemisa . Biron. Esta nave es un juguete. Eliges tu compañía de un modo extraño. Si no ha de haber entre nosotros ni amistad ni confianza. La radio comenzó a hacer señales. Lo siento. Pero se le puede agregar un remolque. ¡Totalmente! Nosotros tres nos quedamos en el «Implacable». Y. sería peligrosamente notoria. Entonces tendríamos todo el espacio que necesitamos y seguiríamos si endo los amos de nuestros propios controles. Por lo m enos la señorita Artemisa tiene que venir conmigo. Haríamos mal en abandonarla. Tal como está ahora. entonces debo protegerme. El autarca parecía estar absorto en la contemplación de sus uñas . sí. colgaban junto a él y aument aban el lúgubre efecto. Creo que usted lo pensaría mejor si. Parecía tranquilo. ¿Sí? Así lo creo.

Era evidente a simple vista que la observación había surtido efecto. sin saberlo me advirtió del peligro. y destruyó todas las pruebas que se relacionaban con nosotros. habló más de lo que debía. »Ahora bien. Farrill. No ha hecho sino una afirmación. S u padre. Farrill. no tiene una reputación envidiable como hombre de gran independencia y valor. Se volvió hacia Artemisa. Si no fue por Hinrik. Ya te lo dije. y Biron aña dió : Es todo lo que puede utilizar. ni siquiera indirecto. pero el daño. La pregunta del otro se oyó con claridad. El autarca se levantó de la silla y se adelantó de manera que su propia cabeza queda se dentro de la zona de transmisión visual. por lo que sabemos. y hubiera compromet . Cortó la comunicación visual entre las dos naves. En la pantall a apareció una mano que saludaba marcialmente. ¿por quién fue? ¿Y no le advirtió usted? En nuestros asuntos nos arriesgamos. Y por esta razón puede utilizar mi nombre. Alterar su manera de vivir hubiese probado la verdad de lo que los tyrannios debían de haber averiguado. Se le saluda. naturalmente que no. como es natural. y ahora puedo añadir que se mostró demasiado entusiasta en sus esfuerzos.Gillbret se irguió e hizo girar el asiento. En primer lugar. ¿Tiene usted alguna prueba? Prueba directa. Arta. y n o contestó. ¿Quiénes son los otros miembros de la tripulación. Quiere hablar con usted dijo Gillbret al autarca. Y fue para mí una suerte dijo el autarca que el señor Gillbret hubiese ideado unos oídos mecánicos de tan largo alcance. ¿En qué sentido? Artemisa oth Hinriad se queda conmigo. fue arrestado al cabo de medio año. Lo siento. Prepárese para maniobrar y un ir las esclusas de aire de contacto. el antiguo ranch ero de Widemos visitó a Hinrik hace seis meses. fue el único error de Widemos. pero es cierto. o por lo menos esconderse. En caso contrario había cierta objec ión a que yo viniese aquí solo. Se lo digo dejándome de co rtesías. Me marché lo antes que pude. Después de aquell o no estableció contacto alguno. pero le advertimos. Su última afirmación al oficial es inexacta. o quizá que estimó en demasía la discreción de Hinrik. Eso ya lo he dicho. La pantalla visual mostraba ahora la cara hirsuta de Rizzet. Me temo que he estado más hablador de lo que había supuesto dijo perezosamente el auta rca . Confío en que me comprenderá. Pero puedo presentar ciertos hechos y d ejar que usted saque sus propias conclusiones. El autarca se encogió de hombros. Algunos creíamos que d ebía abandonar este sector. ¿Es que lo que sabe de Hinrik es de tal naturaleza que mi afirmación le parece poco p lausible en sí misma? Biron vaciló. Rizzet. Su padre era muy popular entre mis hombres. ciertament e. pero se negó a hacerlo. Soy el ranchero de Widemos dijo con orgullo. el pad re de esta muchacha. En todo caso. señor. Fue por Widemos que oí hablar del a utarca. con ninguno de nosotros. Yo digo que no es verdad dijo Artemisa . »Creo que puedo comprender por qué se negó. pero en ningún caso es probable que acepte su simple palabra. ¿A pesar de lo que le he dicho? No me ha dicho usted nada dijo Biron secamente . El señor Gillbret puede ratificar esto. Les aseguré que usted estaba a bordo de la nave. Luego se volvió a Biron. señor? De repente Biron se alzó junto al autarca. y se apartó para dejarle paso. Gillbret afirmó con la cabeza. e Hinrik. con los cuales podía satisfacer su aguda curiosidad acerca de las entrevistas de estado del director. Le dije a Rizzet que viniese a buscarme si no había regresado al cabo de una h ora. Yo no estuve presente en ninguna de las conf erencias entre su padre y los tyrannios. Cuando Gillbret se me acercó por vez primera. quien con los ojos iracundo s y llenos de lágrimas se había vuelto hacia él. Rizzet sonrió satisfecho. Regresaré pronto con una joven dama interrumpió el autarca . ya estaba hecho. Estoy perfectamente sano y salvo.

sin nada de verdad en ella. y esperó ansiosamente. donde no me encontr arán. las luces d isminuyeron de intensidad al ajustarse a aquel repentino consumo de energía. y no estaría sentado aquí. in terrumpe el contacto de la esclusa. Pero oyó tras él un paso apresurado y una voz suave. Biron se pasó lentamente el dorso de la mano por la frente y parte de su tensión se desvaneció.. bajo el cual había todavía una pequeña película de h umedad. Dos minutos repitió Biron. Hasta ahí nos fiaremos de usted. Me parece que mis acciones más bien tienden a probar mi historia que a refutar la. en busca de un aju ste perfecto. y cada vez los tubos se habían a proximado el uno al otro y se habían juntado algo descentrados.. Artemisa oth Hinriad se quedará aquí conmigo. El autarca partió. no tiene nada que ver con el asunto. Jonti. . El segundero siguió moviéndose y el campo magnético se formó por cuarta vez. Cautelosamente oscilaron. Arta. ahora. Y de paso. mis intenciones son amistosas. de modo que cuando n o pudieron esperar más sólo le encontraron a él en la red. Creo que con esto hemos terminado. Gracias dijo afablemente . No hizo tal gesto. Se hallaría usted en peligro. Cuando entre. »Durante cerca de medio año los tyrannios estuvieron esperando un gesto que le traic ionara. vacila ndo al borde de la inestabilidad. Biron dijo Artemisa . Es mentira gritó Artemisa . Biron se enfrentó con ella. La hija del director de Rhodia no heredará los crímenes de su padre. Ya está dijo. Los tyrannios se preguntarán si tienen que seguir escuchando a un hombre cuya hija y cuyo primo son evidentemente unos traidores. No. le advierto que si usted va a rmado.ido todo el movimiento. Señorita. y luego. si no te importa. tan sonriente y perdiendo el tiempo. Estos tyrannios son pacientes. quizá sus naves sean de combate. Biron aspiró profundamente y dijo: Demos la entrevista por terminada. Gil dijo Biron . La chica le miraba fijamente. también yo lo estoy. Si todo lo que está diciendo fuese ciert o. con una sacudida silenciosa que rever beró en la cabina del piloto. Más tarde. Aunque todo lo que acaba de decir fuese cierto. Las e xtensiones de la esclusa de aire se proyectaron nuevamente hacia delante. Éste es el interruptor fotónico que tienes que utilizar. y las grapas se cerraron a utomáticamente. pero no estaba segura de cómo sería . No sea tonto. Bien. todo lo que tienes que hacer es cerrar el ca mpo magnético. pero la mía es un crucero tyrannio. se ajustaron exactamente. y crea que algo he conseguido. Además. yo estoy a punto de desaparecer en la Nebulosa. Farrill. Nos hemos puesto de acuerdo por lo meno s en que le acompañaremos. dejando entre ello s grandes medias lunas de espacio. Las dos naves maniobraron para acercarse. siempre y cuando ella es té de acuerdo. Decidió arriesgar sólo su vida y permaneció en campo abierto. ¿Quiere que la muchacha se qu ede aquí? Pues que así sea. Por favor. Lo estoy dijo Artemisa. Es una historia cómoda e hipócrita. Es todo mentira. Volverá en seguida uno de mis oficiales. y en que usted nos concederá los suministros que necesita mos. Eso es suficiente. no estoy perdiendo el tiempo. El campo magnético había sido establecido tres veces. le estarían observando a usted. Gillbret estaba junto a la radio. He hecho ya todo lo que he podido para desa creditar a su padre como fuente de información. El autarca levantó su traje espacial.Puedo salir por la esclusa de contacto? Biron asintió. Volverán a intentar establecer contacto dentro de dos minutos dijo. si están dispuestos a seguir ha ciéndole caso. El gesto de sus brazos sugería que quería abrazarle.. es una hi storia falsa. ocúpate del oficial de Jonti por un rato. con quien pueden a rreglar todos los detalles necesarios referentes a los suministros. Se había formado un cierre hermético. hasta que las flexibles extensiones de la esclusa de aire se enfrentaron. Quiero hablarte.

¡Y eso me recuerda. Se detuvo nuevamente. ¿Cuánto tiempo se tardará. Es el viejo ranchero vivo otra vez. y sus pálidos y delgados dedos s e paseaban distraídamente por los fotocontactos del computador.. y el calor de su aliento sobre sus labios. Lo intentó de nuevo : Bi ron. Gillbret estaba sentado. Entonces no habrá dificultades. Así es. Yo. no! Le cogió un brazo y puso su suave mejilla junto al fornido hombro de Biron. No me gusta mucho. coronel de las fuerz as regulares de Lingane. La sonrisa de Rizzet se desvaneció. 15 El agujero en el espacio Tedor Rizzet se volvió cuando Biron entró nuevamente en la cabina. Su cabello era gr is. Algunas de las naves de modelo antiguo tenían l os propulsores a babor.. Le dijiste al autarca que no me culparías de los hechos de mi padre. con lo s ojos llenos de lágrimas de despecho y de vergüenza.. y solos ante un peligro. Incluso llamamos «señor» al auta rca.. y prácticamente imposible maniobra r en la atmósfera. Quisiera que así fuese respondió Biron sombríamente. Pero él se volvió para dirigirse a la cabina y la dejó plantada en el corredor... Biron comenzó a decir. Arta. ¿verdad? No tiene nada que ver dijo Biron.. ni siquiera rancheros. No hagas caso de lo que le dije al autarca. Le dijiste al autarca que. Es la primera vez que veo una nave tyrannia por dentro. Espero que no Te ofenderá si de vez en cuando me olvido del título adecuado. ¡Oh. Artemisa se sobresaltó. y se detuvo. Biron apartó la mirada.. yo soy Tedor Rizzet. no es necesario dij o Biron . No he terminado aún de entendérmelas con los Hinriads. Cubrió de un paso la distancia que le separaba de Biron y apretó cordialmente la man o del muchacho. No me culpes tampoco de su rango. El linganio echó una mirada penetrante por toda la cabina. Artemisa le daba la espalda. Ya lo sé. La muchacha alzó la mirada. Biron. pero su cuerpo era todavía vigoroso y su cara ancha. Quizá lo harás ahora. Bi ron levantó lentamente sus brazos y cogió con suavidad a la muchacha por los codos. Creo que tú también me quieres.recibida. No creíste lo que dijo acerca de mi padre.! Se puso repentinamente serio . Biron se encogió de hombros. esc uchando atentamente. Y con la misma suavidad le desprendió sus brazos y se apartó lentamente de ella. ¿Qué hay de nuestro remolque? Supongo que tengo que entenderme con ust ed. si lo que estás tratando de decir es que eres una Hinriad. C omenzó a hablar rápidamente : No es nada de eso. Nada de títulos. ya sé que parte de lo que ha ocurrido entre nosotros ha sido porque estamos j untos. Por las estrellas dijo . Bien. Lo siento. de modo que había que instalar los remolques formando un áng ulo. No importan nada ni los Hinriad ni lo s Widemos. encontrándose con la d e Biron . pero por aquí no usamos títulos. La voz de Rizzet l e sacó de su abstracción. Creo que lo admitirías si pudieses olvidarte d e que soy una Hinriad.. señora mía. ¿verdad? Me parece que las unidades de pro pulsión están en la parte central. A propósito. Rizzet? . Durante un brevísimo instante miró a través de la cabina. Los brazos de la chica estaban ahora alrededor de su cuello.. Veo qu e tiene la esclusa de urgencia a babor. rubicunda y sonriente. lo cual hacía difícil ¡os ajustes gravitatorios. y Biron podía sentir la blandura de sus senos junto a él. después de que yo he hablado. pero. Arta. Te quiero. Artemisa sintió ganas de gritar que aquello no era cierto. Así ¡o quisiéramos todos nosotros. Le resultaba difícil decirlo. Aquí en Lingane no tenemos a ristócratas. que de todas maneras. que su padre no había hec ho semejante cosa. y en adelante no te consideraré obligada a nada más. No necesito que me lo diga para saber que es el hijo de su padre.

. sabíamos que el autarca sabía lo que hacía. naturalmente añadió . Ahora están comiendo co ncentrado tyrannio. Rizzet frunció el entrecejo. He tenido experiencia con esas criaturas.. si las cosas no hubiese n sido interrumpidas. Es hermoso inspirar semejante confianza. Estaría cóm oda. por lo menos. Naturalmente. Me figuro que no debía haber dicho «señorita Hinriad» dijo Rizzet. y cosméticos. El tanque de agua contiene la suficiente para un mes. pero ya le he advertido. Le proporcionaremos las medidas necesarias. ¿Para la señorita Hinriad? Sería mucho mejor que lo que tienen aquí. ¿verdad? En efecto. Muy bien. en último término. Y. el autarca no nos consu ltó. Y eso no es una suposición. algo menos si quiere una piscina a bordo... Se detuvo abruptamente. Gillbret era uno de ellos. deslizándose frente a ellos. Tiene los servicios de tocador corrientes en las naves de pasajeros. Tendrá zonas habitables. Por lo menos dos grandes. Usted tendrá que entendérselas con ella. Biron la siguió con la mirada. ¿verdad? ¿Y qué más? Vestidos para la dama dijo Biron. Comencemos con el remolque . aunque fuesen exactamente las mismas cosas que ella hubiese escogido. Si el autarca lo dice. pero eso no rá difícil. fría y lentamente. y usted podrá sum inistrarnos lo que pidamos en los estilos que sean corrientes. Algunos de nosotros. No es nada. Hasta ahora. Tiene gusto de serrín.. señor. no tiene que guardarnos rencor porque le enviamos a Rhodia de aquella manera. Por cierto. Artemisa había salido de la cabi na. ¿verdad? Biron asintió. Bien. Al oír mencionar su nombre. Ya iremos concretando luego. Que quede esto estrictamente entre nosotros. Le conocemos. y no voy a citar nombres.. Luego Rizzet se volvió en su asiento y dijo: No puedo acostumbrarme a verle a usted aquí. Nadie sabe exactamente qué le hace tomar una determinación. lo qu e las mujeres necesitan. Rizzet rió brevemente y movió la cabeza. me figuro. y ella era otra. quizá lo hubiésemos hecho de no s er porque. moviéndose. claro. Usted fue a la universida d en la Tierra.. Está bien. Se tocó ligeramente la frente con un dedo . sí. ¿Y qué más? Pequeñas cosas. Pero. Y dispondrán de carne congelada. Desde luego. Claro está que eso hubiese sid o lo peor que hubiésemos podido hacer. perfumes. Me hubiese graduado hace más o menos una semana. no. era un riesgo que corría él. Biron esperó mientras se dictaban las órdenes iniciales. Rizzet pareció algo incómodo. pero así tendrá que ser. con una ducha en el cent ro. No nos gustó hacerlo. esto no le va a gustar. Ranchero. y Rizzet hizo una mueca.No mucho. en fin. Estoy seguro de que tiene razón. No le satisfará nada que no haya elegido ella mis ma. hablando. vivo. Ah. Era natural que no lo hiciera. incluso tendría motores auxiliares. En aquel momento Gillbret salió sin pronunciar palabra. El ranchero hablaba de usted de vez en cuando.. incluso nos preguntamos si no debíamos dete ner la nave en que viajaba y sacarle a usted de allí. no hay prioridad mayor. No se puede negar lo que lleva ahí dentro. Necesitaremos comida y agua. Sí. No. Una provisión de detergentes. ¿Qué estaba diciendo? Oh. Pero de esto tendrá que ocuparse ella. Rizzet dijo Biron . No. Podría mos conseguir uno que es prácticamente una nave espacial en sí mismo. pero a algunos de los muchachos no les gustó nada. ¿De qué tamaño lo quiere? ¿Cuál es el tamaño mayor que puede conseguir? El de superlujo. seguramente. pero siempr e parece ser acertada. tendrá que haber ropa para el señor Hinriad y para mí. No haga caso. era acerca de las cabinas. Se parece ta nto a él. ¡Hinriads! ¡Eran Hinriads! No podía remediarlo. Francamente. ¿Le importa que utilice su radio? Valdrá más que me quede a bordo hasta que se hayan hecho los ajustes necesarios. Biron le siguió con la mirad a y sintió que los músculos de su mandíbula se \e tensaban. siempre ha sido más listo que lo . no se ocupará.

Cuando había terminad o. mientras que otros no han conseguido serlo. pero pronto comenzó a arrugarse con una sonrisa. Por ejemplo. En este momento me limito a hablar con usted. estuvo a punto de levantarse. pero en cierto sentido tiene usted razón. en efecto.. además. no se hablaba más. Te lo advierto de nuevo. »A pesar de que soy coronel. Artemisa estaba sentada en una de las literas inferiores de la cabina. hasta de un cabello que a aquellas horas parecía burdo y lacio. muy ajada. y s e sentía muy cansada. de volverse súbitamente.s tyrannios. Es mucho más probable que te dé un puñetazo. no que ría verle. es evidente que te has peleado con Biron. Podía habernos dicho que probablemente estaba usted a bordo. Si necesitábamos disciplina la aplicaba. te lo doy. Tenía que d oblarse en una posición muy incómoda a fin de evitar que el armazón de la litera super ior se le clavase en la primera vértebra torácica. Mi padre era un obrero metalúrgico. utilizas una fraseología formularia. solo. No estaba pensando precisamente en él. Pero era eso precisamente lo que más nos gustaba de él. no tiene realmente sentido del humor. per o eso para él no tenía importancia. Pero era Gillbret. ¿Por qué? No veo que sea necesario discutirlo. Hizo una pausa y añadió : Cree que mi padre hizo lo que el autarca dice que hizo. antes de haber entrado en ella? ¿De veras? No lo sabíamos. Si crees que vas a hacer que me sienta responsable de ti. Pe ro. pero eso poco le importaba en aqu el momento. Si te va a aliviar en algo. También a mí una semana en esta nave me parece muy poco divertida. Es todo cerebro. y si me dices que «te sientes mejor ahora». infantil y melifluo idiota! . me siento tranquilo y descansado.psicologías. Hola. no empieces con . te lo vuelvo a dar. de repente. pero supusimos que sabía lo que hacía. Y no se trataba de que yo fuese coronel. A nosotros nos parecía un suicidio. Deslizaba casi automáticamente la palma de las manos a lo largo de su vestido. Incl uso el ranchero cayó. Nunca tenía en cuenta el poco valor de los demás. y no nos gu staba. si te empeñas. seas qui en seas. y así era.. Mira. Le odio por creerlo. déjame en paz. Como mi padre. en fin. y no hay más que hablar. es casi una asociación libre . soy un plebeyo. Por un momento su cara mostró ansiedad. ¿Ve usted? Esto es precisamente lo que quería decir. Si se encontraba con el aprendiz de maquinista en el pasillo se detenía y le dirigía la palabra. Pero es típico de él. no le miraría. Estaba cansada de frotarse las manos y la cara con trapos sucios. el autarca es el autarca. »El autarca es diferente. Era el mismo para t odos. tío Gillbret respondió la chica . En todo caso. Si algo te caía encima era porque lo merecías. Y luego. no. Pero él era una persona diferente. No seguía echándotelo en cara durante toda una semana. No hay manera de acercarse a él. y tú lo sabías. Quería ir a bordo del crucero tyrannio. y muy sucia. y durante el resto del día aquel aprendiz se sentía como si hubiese sido e l jefe de máquinas. o te dirá que eres descuidado. »Y no es que fuese blando. ¿A tu padre? ¡No! ¡A ese estúpido. sin duda sabía que hubiese sido una gran noticia saber que el hijo del ranchero se había escapado. te equivocas. Así era el ranchero. pero sólo la neces aria. siempre pensaba de una mane ra recta. tío Gil. no lo hizo. sin permitir nunca sinuosidades.. En el caso de él.. Esperaba que tú me p odrías alegrar un poco. Era su modo de ser. Gillbret se sentó frente a ella. dices exactamente lo que tienes que decir. cansada de lle var la misma ropa desde hacía una semana. Yo no puedo hablarle a él de la manera en que estoy hablándole a usted ahora. por ejemplo. ¿Sabía usted que había deducido mi presencia a bordo de esta nave. No puedo sino estar de acuerdo en lo que se refiere al cerebro del autarca dijo B iron . Y. sin palabras de sob ras. Se dejó caer de nuevo sobre su asiento.

luego extendió los brazos. nuevamente. al frente de diez cruceros armados. Si Hinrik era capaz de hac er aquello.. probablemente. Los tyrannios sabían quién era Biron. Está perfectamente dijo Biron con sequedad. Bien. Biron avanzó a través del pasillo de conexión (tuvo que agacharse un poco) y entró en el «Implacable». ¿cómo sabes que no tuvo que insinuarl es algo sobre el ranchero? Porque no lo hubiese hecho. ¿podría realmente haberlo hecho? ¿Biron? ¿Hecho qué? ¡No! Mi padre. sería quizá pru dente que la enviasen a mi nave. El autarca se unió a Biron para la inspección final. Eso debería ser evi dente para cualquiera. No lo sé. ocultando sus ojos. hacia el interior de la Nebulosa. No se esforzaría en ayudarles. sígalos. La verdad es que entregó a Biron a los tyrannios. Bien. Tío Gil dijo la chica . por lo menos. Este horrible autarca intentaba que lo fuese. no te molestaré. como algo que no tenía más remedio que hacer. Rizzet me ha dicho que la señorita Artemisa no está bien. Querida. Simok Aratap. No se veía nada.. Me tiene sin cuidado donde estés. Y también ocultó algunas lágrimas. La mitad de la esf era celestial estaba ocupada por una negrura que no se veía mitigada ni por la más mín ima chispa de luz. Él hizo lo único que podía hacer. y se lo enviaron a mi padre a propósito.Biron. De veras. entonces. Y lo era. Es algo así como dejarse caer en un agujero del espacio susurró a Gillbret. Las naves partieron. lo cierto es q ue trató de persuadirte a un matrimonio poco divertido. Si necesitase atención médica. creo que estaremos cómodos. si lo desea. Biron se percató de lo acogedoras y amistosas que eran las estrellas. Me quedaré aquí la mayor parte del tiem po. ¿Y cómo sabes que no pudo haberlo evitado? La muchacha movió violentamente la cabeza. ¿Estará a punto de partir dentro de doce horas? Dentro de un par de horas. Su tamaño era varias docenas de veces superior al de la nave tyrannia. Tampoco podía hacer otra cosa le interrumpió la chica. Esperaron algunas horas mientras se efectuaban los cálculos finales a bor do de la nave de Jonti. casi ridículamente grande. tiene s una cabina privada allí detrás. comisario del Gran Khan. o. Artemisa dijo. Por vez primera. Gillbret la contempló un momento. pero si pudiese evitarlo de u n modo u otro. A propósito. cuidando de que su tono de voz pareciese tranquilo y uniforme . le odias. en un gesto de impotenc ia. Miró de reojo a la chica .. Entre el odio que te hace estar sentada aquí de esta manera y lo que a mi cabeza de solterón le parece algo así como un ridículo exceso de amor. ¿Encuentra que falta algo? preguntó. No. El remolque fue unido al «Implacable» por medio de un estrecho pasillo unido a la es cotilla de emergencia de la parte trasera de la nave. y al final de un solo salto se encontraron al borde de la N ebulosa. escuchó a su piloto y ordenó: No importa. Porque sabía que se trataba de una trampa respondió ella con vehemencia . Y saltaron. Y a menos de un año luz del punto en el cual el «Implacable» había entrado en la Nebulos . que no tiene buena cara. No me molestas. no les ayudaría nunca. Incluso si lo aceptamos así le volvió a dirigir aquella mirada de reojo . Biron contemplaba malhumorado la placa visora. Si usted lo dice. y se fue.. de modo que su cabello se desparramó por delante. Odia a los ty rannios. me consta. si es que vas a excusar todos los actos de sumisión a los tyrannios. En el interior de la Nebulosa la navegación se haría casi a ciegas. Admito que les teme y que no se atreve a oponerse a ellos abiertamente. Casi simultáneamente. No conoces a mi padre tan bien como yo. poca diferencia hay. de cómo llenaban el espacio. ¿Podría mi padre haberlo hecho? ¿Podría haber informado en contra del ranche ro? Gillbret pareció pensativo y muy serio. ranchero replicó la muchacha con frialdad .

A decir verdad. los civile s eran quienes decidían. También en eso estoy de acuerdo con usted dijo Aratap . puede abrírselo. Pero Aratap pudo adoptar la decisión de rebelarse contra aquella tradición. No hago sino rogarle que consi dere los aspectos políticos de la situación. le aseguro que está usted en su derecho. cuyo cuello estaba igualmente apretado. ¿Y bien? En consecuencia tenemos que estar preparados para una conspiración de tal magnitud que se nos pueda enfrentar con una sola nave. Me gustaría saber si se mostraría usted tan acomodaticio con mis decisiones en cuestiones de importancia puramente política. hasta el punto de decir. señor. Dejó a un lado las cápsulas en las que estaba preparando su informe para la oficina colonial del Khan. en tiempos de paz. Lo considero innecesario dijo secamente el comandante . Sus lentes de contacto resplandecieron extrañamente a la lu z de la pared. la ejecución del viejo ranc .a. a su manera. y en casos de acción militar el responsable soy yo. No serviría de nada expresar impaciencia. No es mi intención obstaculizarle en ninguna decisión que tome sobre cuestiones puram ente militares. en tal caso no me quedaría más remedio que presentar mi dimisión. las cuales debían ser transmitidas en el caso desafortunado de que no regresase de la expedic ión. Usted dice que ex iste una conspiración importante. Teóricamente. casi inaudible. Y. formaba pa rte de la tradición militar tyrannia que un poco de incomodidad en el soldado era bueno para la disciplina. Era el segundo cambio inducido por el carácter casi militar de la expedición. malhumorado: Este estrecho cuello irrita mi cogote. Aratap emitió un débil suspiro. ¿Diez naves. y Aratap lo sabía. tienen el carácter de tales. comandante? Sí. de acuerdo con las ordenanzas. ¿De qué cuestiones se trata? Hay el problema de Hinrik. francamente molesto. Los talones del comandante entrechocaron secamente. un hombre competente. No er a propio de soldados quejarse de esos inconvenientes. ¿Dónde termina la seguridad? Es necesario tomar una decisión. O con diez. La presencia de extranjeros sería mala para la moral de nuestras fuerzas de acción. Si no decide usted aceptar mis recomendaciones. y si mis sugerencias no. el comandante Andros era. o con cien. Aquello había empezado in cluso antes de salir de Rhodia. Ayer usted se opuso a mi propuesta de que nos acompañase . no puede ser menos. Tenía que salvar en lo posible la situación. Lo tendré en cuenta dijo Aratap con prudencia. El comandante Andros. No obstante. pero también en eso era difícil dejar de lado la tradición mili tar. Gracias. y al que nadie rec ordaba haber visto jamás sin el uniforme militar. Aratap enarcó las cejas. En aquel momento se estaba preparan do para seguir al joven Widemos en una sola nave. había tenido que esc uchar a un ayudante militar cada vez más seguro de sí mismo. si bien tal deferencia cerem oniosa tenía poco valor. Probablemente ambos hechos se relacionan. Como ya sabe. Aratap levantó la mirada. dijo: Cuando esté solo. cualquier desviación de las ordenanzas tendría una infl uencia perturbadora. Los uniformes tyrannios e staban hechos de tejidos bastante burdos y no caían más que medianamente bien. ¿Por qué? Debo mantener una seguridad razonable. diez naves tyrannias hicieron lo mismo. comandante. sin embargo. necesitaremos diez naves le dijo Andros sin rodeos. Los militares pensaban. Ese joven va a algún lado. Sugiero diez naves. Aratap arrugó la nariz. 16 ¡Perros! Simok Aratap se encontraba algo incómodo en su uniforme. Además de haber sido forzado a llevar uniforme. Comisario. Pero delante de los oficiales o de los hombres.

hace que sea conveniente evitar que se nos atribuya la muerte del hijo. esté esperando por simple indecisión. por cierto. pero no me fío de estos hombres que viajan por el extranjero. sería obra de los rhodianos. mi querido comandante. sería un mal precedente permitir que naves de Rhod ia acompañen una expedición militar tyrannia. y trató inútilmente de ensancharlo. ¿Por qué no aterriza? ¿Y por qué se mantiene en una órbita? Preguntémonos lo que hace. la muchacha es un miembro popular de los Hinriads. y necesario. Por lo que al pueblo de Rhodia se refiere. y el autarca en particular. y Aratap levantó la mirada con irritación. cabe suponer que está esperando algo o a alg uien. Pero a pesar de todo. el joven Widemos ha raptado a la hija del director y. pediría asistencia a los tyrannios. de lo contrario. Y en ese caso. Y eso. la cuestión es de orden militar. si bien algunos linganios puedan estarlo individualmente. Dijo: El autarca de Lingane se ha esforzado mucho en hacernos creer que es un amigo del Khan. comisario. que está esperando que se le una un amigo. Espero que no le moleste. Vein ticuatro horas. no están relacionado s con la conspiración. que ha recibido mucha publicidad. puesto que nunca prestó atención al guarda. retiro mi objeción dijo el comandante. y la recibiría. Hinrik esbozó una turbia sonrisa. Quizás ocurriese algo. Por muy necesaria que fuese. y la situación se iba haciendo cada vez más inestable. A pesar de eso apuntó el comandante . pues. si no ocurre nada en el plazo de veinticuatro ho ras. Hinrik tenía completa libertad de movimientos. Está manteniendo una órbita alrededor de Lingane. . tendría que encontrar alguna manera de detener a Andros. Sería fácil. indica que Lingane en general. comandante. y no lo que no hace. En una batalla nos estorbarían. Aratap permaneció de pie. Natural mente. Sería ridículo suponer que después de haberse dirigido a Lingane por una ruta ta n directa y rápida. a su ve z. y no habrá ningún otro rhodiano a bordo. En absoluto. Sin duda. o varios amigos. establecer esta expedición en la mente popular como una expedición rhodiana. »Sería una acción sensacional. sería una ejecución rhodiana. Y no sabemos si Widemos ha ido precisamente a su encuentro. le co noce usted lo bastante para no creerle capaz de mandar. no me quedará otra alternativa que ordenar un avance hacia Lingane. adquieren ide as perturbadoras. Quizá sea así. Siéntese. Puesto que el joven está desesperado dijo . Teóri camente. y po r lo que se refiere a los otros reinos.hero de Widemos fue políticamente desagradable. pero Hinrik pareció no darse cuenta de ello. sino que se ajusta a la estructura de los hechos lógicos. y era probable que él así lo c reyese. ¿Sería Andros de nuev o? No. y tras él un atisbo del guarda que siempre le acompañaba a bordo. dicho sea de paso. Resultaba perturbador tener que controlar al mismo tiempo no sólo a los inqu ietos pueblos conquistados sino también a los conquistadores cortos de vista. esta solución no es solamente obvia. muy satisfactoria para el patriotismo rhodiano. director. D igo. Sería muy adecuado. un solo salto. El hecho de que no desembarque directamente en L ingane parece indicar que no considera que tal acción sea prudente. Puedo sugerir algo que encaja en los hechos. Si se ejecutaba al joven ranchero de Widemos. Sonó la señal de la puerta. No siempre se puede confiar en que la solución obvia sea la correcta. En tal caso. El comandante Andros proponía un inmediato desembarco en Lingane. En el marco de la puerta apareció la alta e inclinada forma de Hin rik de Rhodia. Aratap metió un dedo en el cuello del uniforme. Si se descubre el mecanismo interno de la conspirac ión. no era él. Mi querido comandante. que Hinrik mande una nave. pero a eso se le daría poca importancia. Con este re fuerzo. Irá con nosotros. Aratap miró con gesto de disgusto la puerta a través de la cual había salido el comand ante. Y es raro que en cuanto ha regresado el joven Widemos haya ido a su encuentro. No ha tratado de ocultar ni sus viajes ni sus retornos. seguirá hacia otro lugar. Me alegrará saberlo. que el director dirigiese la expedición punitiva. No le he dicho. ni de desearlo siquiera. comisario. La armada tyrannia había mantenido su posición a dos años luz de Lingane durante la ma yor parte de una semana. y perfectamente comprensible.

¡Ah! Comisario. He venido para decirle a usted algo dijo Hinrik. Parecía estar lleno de su pequeño triunfo. muy cerca de Lingane. per o la nave insignia en que se encontraban era un modelo mucho mayor. director. ¿Todavía? Ahora recuerdo lo que quería decirle cuando vine. cada vez más. Se detuvo. nunca expresaba en voz alta tal opinión. ¿cómo sabemos que el enemigo está cerca de Lingane ? Está demasiado lejos para poder ser detectado. y Aratap perm que se aproximase a su oído . No era cosa nueva para él. el enemigo sigue donde estaba. Naturalmente. una blandura que iba aumentando de tal manera les parecía una degeneración. ¿dónde está la nave? He estado observando la placa visora. Si seguía así.. Aratap sintió cierta compasión. de tal modo que sus palabras brotaban vacilantes . ¿Lo sabía? ¡Claro que lo sabía! Lingane no está cerca. ¿no es verdad? . Nuestros hombres son firmes y leales. Eso no preocupaba a Aratap. Bien dijo Aratap. Meditó un instante y añadió : Hoy he envi ado un mensaje a mi pueblo. no. El hombre podría estar loco. Eso es algo que concierne a los técnicos. No. lo cual sería una lástima. ¿no nos escucha nadie? ¿Está seguro? Se inclinó. yo debería saberlo. director. está usted cansado. Creo que se sentirán orgullosos de su directo r. Naturalmente.. ¿Dónd estamos? Pues. No estamos cer ca de ninguna estrella. Se mostró progresivamente exci tado. pero aquello no carecía de lógica. y no a las personas de alto ran go.. pero no era imposible qu e a aquellas horas Hinrik se hubiese convencido de que era su autor. Aratap se impacientó. pero iba siendo ya una pérdida de tiempo. Les he dicho que estoy bien. Porque soy el jefe. y hemos d e obrar rápidamente. y eso quizás hasta fuese conveniente. La unidad de combate era todavía el pequ eño crucero de dos o tres hombres. Yo la he descubierto. director. Ahora hablaba en susurros. y parte de su ansiedad se desvaneció de su mirada. ¿También lo sabía? Está a dos años luz. comisario ? Verán que aún hay energía entre los Hinriads. A algunos de los soldados más veteranos. Nos están informando mal. que el criminal pronto será capturado y que mi hija regresará sana y salva. Tengo algo que decirle. estaría tan loco que re sultaría inútil como títere. los militares de alto rango e ncontraban buenas razones para requerir grandes naves para sus cuarteles general es. y eso es traición. pero. Añadió en un tono diferente : ¡Qué grande y hermosa es esta nave! Gracias. Hay traición a bordo. Él mismo había escrito el mensaje. adaptado de los diseños de la extinguida armada de Rhodia. era necesario tener paciencia con aquel pobre idiota. fundiéndose con las sociedades que había n conquistado en los Reinos Nebulares. Las otras nueve naves de escolta eran típicamente pequeñas. ¡aquí! Quiero decir. sino en las profundidades del espacio. Traición. Pero como jefe de la expedición. podría incluso suceder que los tyrannios desapareciesen como pueblo puro. Creo que mi pueblo está muy perturbado por la audaz incursión en palacio de aquellos bien organizados bandidos dijo Hinrik . Aratap sonrió fríamente. Me figuro que estarán realmente orgullosos dijo Aratap. era quizá la primera señal del reblandecimient o progresivo del espíritu militar tyrannio. quizás al cabo de siglos. Es muy importante. pero a él le parecía una mayor civilización. Apenas si lo sé yo mismo. o incluso d e que dirigía la expedición. No hay traición alguna.. verdad. acercándose. Alguien le ha engañado. Hinrik apartó el brazo que por un momento había descansado sobre sus hombro . El pobre hombre se estaba d esintegrando visiblemente. comisa rio. ahora que he obrado tan rápidamente en respuesta al ataque. . Entonces. ¿Tenemos ya al enemigo a nuestro alcance? No. Al final.Tengo algo importante que discutir con usted dijo Hinrik. El hecho de que cada vez se añadían más n aves como aquélla a la armada tyrannia. director.

Pero. . a menos de dos millones de kilómetros. por otra parte. y sus manos se agarraban convulsamente la una a la otra. ¿Comp rende? Hinrik no respondió. ni siquiera como la radio subetérea. Comisario dijo . Por evidentes razones políticas. Por lo menos. y yo mando toda esta flota para recobrarla. Hinrik estaba inclinado sobre Aratap. sabemos siempre donde se encuentra. sí. En otras palabras. Todo tiene gravedad. Así pues dijo Aratap . No respondió el comandante . ¿Y tiene mucha gravedad? Exactamente dijo Aratap. ¿Es de confianza? Como es natural. parecía estar confuso. sí. ¿comprende? Y lo que es más.. sin hacer caso del rhodiano. de alguna manera. que es mucho mayor. de modo que podemos siempre saber dónde se encuentra cualquier nave tyrannia. tengo que encontrar a mi hija. Le felicito. Luego los cubrió con la mano y murmuró: Lo siento. Sus ojos miraban suplicantes al comisario tyrannio. hubiera sido muy difícil localizarle. no puede escaparse . Aratap no se engañaba. tenemos otro aparato. Mi hi ja también estará allí. que no es de tipo electromagnéti co. tengo la impresión de que el comanda nte Andros no siempre ejecuta mis órdenes. Sí. y dijo pacient emente: Trataré de explicarlo. Se había convencido de que el salvamento de su hija era seguro. de modo que tenemos la seguridad de salvar a su hija. Se traía de un transmisor que irr adia a través del hiperespacio en todas direcciones. Se dijo a sí mismo que no se había tomado aquel trabajo exclusivamente porque el rho diano le parecía digno de compasión. así lo esperaba. ¿Comprende lo que quiero decir? Oh. aproximadamente. Resultaba difícil recordar que aquel ho mbre era un padre desolado. aunque esté a mitad de camino de la galaxia. Se levantó y comenzó a decir: Comandante Andros. No podía permitir que el hombre sufriese. Pero Andros estaba ya hablando rápidamente. Ya sabe usted que existe un aparato llamado masómetro que dete cta las naves en el espacio. no es como la luz. Es una treta muy int eligente. Así es c omo sabemos que está cerca de Lingane. El «Implacable» ha variado de posición. comisario. Se oyó nuevamente la señal de la puerta y esta vez fue el comandante Andros quien en tró. los tyrannios. Quizá la devolución de su hija mejoraría las cosas. Hinrik entendía muy poco de lo que le había dicho. ¿Conoce usted a mi hija? Se llama Artemisa. No importa la manera. Pero ya sabe que el masómetro. Es sensible a efectos gravitatorios. Tengo que saber cómo conocemos que el enemigo está en Lingane. En efecto. es algo diferente. con lo que Hinrik pareció muy contento. Hinrik asintió solemnemente. Ha saltado apartándose de Lingane. Mi hija se llama Artemisa. Aratap sintió que sus músculos se agarrotaban. solamente puede ser emplead o cuando la nave está cerca. y de un mod o vago debía darse cuenta de que. si bien él no se da cuenta de ello. y que incluso el idiota director de Rhodia podía tener sentimientos paternales. pero no impo rtaba. Sin duda no ha aterrizado en Lingane dijo Aratap secamente. aquello era posible gracias a la ciencia tyrannia. Parecería extraño mandar sobre un oficial tyrannio.. Bien puede darse cuenta de lo qu e quiero decir. Se la han lleva do. Y también es necesario que esté a una distancia razonable de cualquier planeta. tenía que evitar q ue aquel hombre se hundiese por completo. El brazo de Hinrik se crispó sobre el sillón y en su cara apareció la expresión de un perseguido. rara v ez le doy órdenes.Miró cautelosamente en derredor . Pero como precisamente tomó un crucero tyrann io. como es lógico. y lo que irradia es un tipo d e distorsión especial de la estructura del espacio. Aratap prosiguió rápidamente: Pues bien. Podemos detectar algo que rad ia. Eso está muy bien dijo Hinrik sonriente . o del otro lado de una estrella. si el joven Widemos se hubiera escapado en una nave cualquiera. A decir verdad. El comisario prosig uió : Nosotros.

No se veía ninguna estrella. si no. ¿por qué no aterrizan? Me parece que están buscando planetas habitables dijo Aratap . y podrá usted retirarse a Tyrann. y. Hinrik permaneció de pie en el centro de la cabina que tan repentinamente se había v aciado. poderoso. Esta es su tercera parada sin que aterricen dijo Andros . De un modo u otro se lo haré saber. ésta es la menos útil de nuestras naves. Aratap llamó al comandante Andros. pensativo En todo caso. Andros. a menos qu e supiesen de antemano la situación de las estrellas. Quizás ellos mismos no sa ben la posición del centro de la conspiración. Se volvió hacia el comandante Andros. no obstante. Aratap lanzó una mirada rutinaria a la placa visora. No lo comprendo. ¿Qué se propo nen? ¿Qué buscan? Cada una de sus paradas dura varios días. y durante l argo rato no hizo sino permanecer sentado. Las coordenadas especiales del «Implacable» han sido comprobadas. Quizás esta vez sea también prematuro. Espere. No podrían hacerlo tan bien sólo con los datos de los masómetros. Al deslizarse velozmente por la cara vis . Sígale de todos modos. Es posible que tarden todo ese tiempo en calcular su siguiente salto dijo Aratap . Están sin duda e n el interior de la Nebulosa. Sonrió . aquellas miradas eran inútiles. A decir verda d. Quizá se le ha unido otra nave. puesto que la placa visora permanecía negra por c ompleto. bien. Quizás otras muchas. Si se trata en realidad de un centro rebelde. por lo menos. ¡Retirarme! Y regresar con toda una flota. No importa dijo Aratap . no aterriz an. ¿se ha enterado usted? Sí. Luego se encogió levemente de hombros y se volvió a sentar. al mando de los cruceros. Su rostro carecía de expresión. señor. O. Aratap se humedeció los labios y salió rápidamente en dirección a la cabina del piloto. Creo que debería ir solamente esta nave. Muy bien dijo Andros. Por vigésima vez. No queda más que una conclusión lógica. No hay visibilidad alguna. no la saben con exac titud. En la dirección indicada no existe ningún sistema planetario de importancia. Cada vez caen muy cerca de una estrella. En todo caso. usted estará allí. ¿Dónde si no en el interior de la Nebulosa podía estar el cuartel de los conspira dores? ¿Dónde. Demasiado grande. De modo que ya ve usted la ventaja de esperar. Ya se ha dado la orden. contemplando la puerta durante un par de minutos. La superficie parece totalmente desolada. Entonces aterrice lo más cerca que pueda sin que le vean. como cuando deseaba precipitarse sobre Lingane. En aquel momento estaban en la atmósfera.Ah. solamente podemos detectar a la de Widemos. Ahora muchas cosas resultan eviden tes. ¿Por qué razones? Si necesitamos refuerzos. He ordenado descenso y persecución. El enemigo ha aterrizado en un planeta. podíamos haber dejado de localizarlos? ¡Es un esquema verdaderamen te hermoso! Y así fue cómo el escuadrón entró en la Nebulosa. señor. Pero desearía hacerle notar que ese salto le ha llevado has ta el borde de la Nebulosa de la Cabeza de Caballo. le seguimos de nuevo. señor dijo el piloto. el planeta llenó la placa visora. Como usted sabe. ¡Señor! ¿Sí? dijo Aratap levantando la mirada. El navegante juntó los talones. Cuando descendieron en espiral. Sus saltos son demasiado buenos. Y entonces. ¿Usted cree? No. seguido del comandante. Lo único que tenemos que hacer es seguirlos. ¿Ha determinado la posición exacta del «Implacable»? Sí. quizá crean que sólo una nave los ha encon trado por casualidad.

¿Sabe por qué le llaman la Nebulosa de la Cabeza de Caballo? preguntó . o por lo men os interesante. Esto significa que. Es un proceso realmente muy aburrido. Por lo menos cada vez nos encontramos con una estrella dijo Biron . Se evidencia ella misma. naturalmen te. Aratap contemplaba la superficie que se aproximaba. Usted mismo vio las placas. Las estadísticas demuestran que de cada tres estrellas una tiene un sistema planeta rio. Se toma una posición en el espa cio a una distancia de la estrella que se investiga.ible del planeta observaron el cielo teñido de púrpura cada vez más brillante. Por lo tanto se repite la maniobra desde otra pos ición del espacio. Se sabe por las estadísticas galácticas que ni una sola v ez entre cincuenta mil se encuentra un planeta situado a una distancia mayor de su primario. y en cada caso con resultados totalmente negativos. Tiene razón. Así. Es posible ajustar el movimiento de la telecámara de tal manera que contrarreste e l movimiento de la nave en su órbita. ¿qué valen las estadísticas? No sabemos si las con diciones son diferentes en el interior de una Nebulosa. Localizar una estrella. Y. ¿Lo dices en serio? dijo Gillbret asombrado. una exposición prolongad a fijará las constelaciones de las cercanías de la estrella. prácticamente nunca se encuentra un planeta habitable a una dis tancia de su primario superior a mil veces el diámetro de su Sol. igual a unas diez mil veces el diámetro de la estrella. cualquier planeta habita ble debe estar situado dentro de los seis grados de la estrella. se evite el resplandor del sol. debe de haber un error. Lo que suele hacerse es más bien adoptar un sistema. desde la posición tomada por la nave. alcance. y éstos aparecerán en la plac a en forma de pequeñas rayas. generalmente desde un punto más próximo a la estrella. la moral de Gillbret hacía bastante tiempo que venía decayendo. o quizá la niebla es el resultado de planet as que no se han cuajado. Cuando no aparecen rayas. Quizá las partículas de nieb la impiden que se formen los planetas. Pronto saltarían a través de aquella tinta. Era una estadística bien conocida. En tales condiciones. Y. Incluso en la neg rura de la Nebulosa se trata de una sencilla cuestión de distancia. Para un hombre del espacio. ¿para qué se for os planetas? ¡No sé de ninguno que no esté lleno de problemas! Biron tenía el rostro dese ncajado. Todos los niños la aprendían en su gal actografía elemental. No sé nada de cosmogonía. y cuando se ha repetido tres veces para tr es estrellas diferentes. Se estaban preparando para el salto a la cuarta estrella de la lista del autarca . siempre que. por ejemplo. Además. lo cual puede realizarse con facilidad. existe siempre la posibilidad de que los planetas se e ncuentren detrás de su primario. es sumamente fácil. Pero los planetas tienen movimientos propios perceptibles. Cada vez eran más largos los intervalos entre los cuales encontraba que algo era «divert ido». Por lo menos tenemos los demoledores preparados. es la más aburrida de las tareas. además. que es una masa incandescente de hidrógeno en trance de co nvertirse en helio. ¡La larga persecución se acercaba a su fin! 17 ¡Y liebres! Para quienes no han estado nunca en el espacio. Sólo hablo para oírme a mí mismo. Basta acercars e a diez mil millones de kilómetros para que se delate a sí misma. es lógico que se produzca cierta depresión moral. Lo cual significa prosiguió Gillbret que la probabilidad de encontrar tres estrellas escogidas al azar sin un solo planeta es de dos tercios elevado al cubo. Era difícil no mirar la placa visora. energía y lo demás añadió. ¿Y bien? No hemos encontrado ninguno. Los datos del au tarca eran correctos. la investigación de un sistema est elar en busca de planetas habitables puede parecer algo fascinante. Biron asintió. Seguía escribiendo y enganchando pedazos de papel sobre el tablero de instrumentos .

no seas necio. pues dio a Gillbret una oportunidad para plantear un asunto que Biron no quería discutir. No. no. Biron. le hablo como siempre le h a hablado. Valdría más que viviese aquí.Biron distraídamente. Desde Nefelos parece un brazo humano con tres dedos. y verdaderamente se parecía un poco a una cabeza de caballo. ¿Por qué Gillbret no le dejaba en paz? A él también se le había ocurri do muchas veces que se arrepentiría. pero una vez la observé desde el observatorio de la universidad de la Tierra. Biron Gillbret adoptó un tono confidencial y puso una mano sobre la rodilla de Biron . Biron pareció vacilar durante un momento y se humedeció con la lengua sus labios secos. Artemisa es una Hinriad. Se la estás entregando al autarca dijo Gillbret. de la o primente sensación de su pecho. Las arrugas de Gillbret se hicieron más pronunciadas. ¿comprendes? Se trata únicamente de que ella es lo único bueno que hay de momento en la familia Hinriad. Es la tuya. ¡De acuerdo! exclamó Biron . cayó y aterrizó en el suelo. No se puede acostumbrar a la m anera como la estás tratando. Creí que se fiaba usted de él. Biron había dispuesto los controles de acuerdo con las instrucciones del piloto del autarca. Suerte para ella. Hubo una pausa que duró demasiado. Biron no dijo nada. ¿Por qué te estás portando así con ella? ¿Por q ué Hinrik puede haber tenido la culpa de la muerte de tu padre? Hinrik es mi primo . No voy tras ella respondió Biron. No era fácil. ¿Como le has hablado siempre? Biron permaneció silencioso. ¿Qué es un caballo? Un animal de la Tierra. y sus pequeñas facciones parec ieron encogerse aún más. Trató de respirar hondamente para librarse. Escucha. con los puños crispados. Pero en seguida Gillbret le aga rró un hombro y empezó a sacudirle. Después del salto siguiente cambió el panorama. y sobre el cual no conseguía dejar de pensar. Y también hablo con Artemisa. pero para mí la Nebulosa no se parece a ningún animal. No he cambiado respecto a usted. . Hace tiempo que tengo ganas de decirlo. esto es algo en lo que no me gusta meterme. Entonces te aconsejo en bien de ella. No quiero hablar de ello dijo con voz dura. pero. Esta vez había decidido dormirse. No discuto su cariño. Es una idea divertida. Pero el autarca sí. Como autarca. Luego se volvió hacia Gillbret. ¡Biron! ¡Biron! Biron dio media vuelta en la litera. sí. ¿Quién sabe? A Biron el asunto le aburría ya. Luego te arrepentirás concluyó Gillbret tristemente. ¿Y cree usted que me escucharía si se lo dijese yo? Si se lo dijeses bien dicho. ¿Qué ocurre? Gillbret se apartó con rapidez. Pues dígaselo a ella. Oh. y no has cambiado respecto a mí. de un modo u otro. como hombre para Artemisa. ¿Dónde está Arta? preguntó Gillbret. Gil. Déjelo correr dijo Biron. ¿Te divertiría si te dijese que la quiero? No tengo hijos propios. Biron le lanzó una rápida mirada. Pero como hombre para una mujer. también.. sólo hablaba para oír el sonido de su propia voz. Está en el remolque. No. Como jefe antityrannio. Biron. Biron. y dejó las operaciones manu ales a Gillbret. No me haría caso. Para los pies al autarca. ¿qué podía hacer? No había manera d e evitarlo. encogido. Es su elección. Quizá de ahí le viene el nombre. Eso depende del ángulo desde el cual se mira..

y su temperatura media rara vez superaba los cincuenta grados bajo cero. Pero cuatro de ellos son del tipo J. Los tipos T era n. Gillbret soltó un pequeño grito de triunfo. Me parece que tiene un aspecto muy divertido. con un diámetro de un millón a dos millones de kilómetros y una temperatura superficial d e cinco mil a diez mil grados. ¿Dices que es una F-2? Supongo que te refier es a la nueva estrella? Claro. No sé como se las arregla el autarca dijo . Eran totalmente inhabitables. Los planet as mismos eran casi invariablemente de unos cincuenta mil kilómetros o más de diámetro . Lo cierto era que la otra clase de pla netas era la de tipo T. iluminando la nave con su buen humor. más bien pequeñas y rojizas. por lo co mún. así era. Sonreía levemente y parecía satisfecha. pero no exce sivamente. especialmente porque acostumbraban a estar más cercanos al Sol y eran más calientes. Tales atmósferas son en general profundas y muy densas. luego pensó en el nuevo planeta y dejó de preocuparse por lo demás. el de Rhodia F-8. Pero. Biron la miraba de reojo de vez en cuando. Por lo menos tiene oxígeno en la atmósfera. Si hubiese clor o. algunas veces también contienen hidrógeno molecular. Aproximadamente el 95 por 100 de los planetas habitables de la galaxia giraban alrededor de estrellas de los tipos espectrales F o G. Artemisa se encontraba en la cabina del piloto. solamente necesitamos uno. ¿Es cierto que vamos a aterrizar? . e l «Implacable» se iba haciendo cada día más linganio. ¡Una buena estrella es una buena estrella! En el primer día dedicado a fotografiar l ocalizaron cinco planetas. ¿Han analizado a fondo la atmósfera? Rizzet se encogió de hombros. Quizá tenían razón. y su presencia sorprendió a Biron. Ya veremos. por la inicial de Júpiter. y constituyen el materi al primario de las formaciones planetarias. Sus atmósferas eran menos densas y.de bebida de Biron. Esta vez hemos topado con una F-2 dijo Gillbret y respiró hondamente . ¿Y el quinto? El quinto quizá sea bueno. relajándose. se concentraría cerca del suelo. Puso la mano sobre uno de los ampli os hombros de Biron. La chica casi nunca entraba allí. lo mismo que el de Nefelos. Desde el espacio solamente se pueden juzgar las capas superiores. Los planetas del tipo J tenían atmósfera de metano o de amoníaco. Con el autarca que cortejaba a Artemisa. Al fin y al cabo. Gillbret. Aunque hubiesen tenido planetas. En cierto modo. Las primeras estrellas en que se habían detenido eran del tipo espectral K. y e l hombre que era su mano derecha convirtiéndose en companero. Allá. probablemente éstos no habrían s ido habitables. La mayor parte de los planet as de la galaxia cuyo tamaño era apreciable tenían atmósferas de hidrógeno. venía de Tierra. ¿Hay cloro? preguntó Biron . Tedor Rizzet comunicó personalmente la noticia. pero Artemisa no respondió a su saludo y se dirigió a su tío. Nunca parece importarle. un planeta del sistema solar de la Tierra que era el mejor ejemplo de ese tipo. en fin. Él la saludó. a veces. relativamente pequeños. el de Lingane G-2. Cuatro son del tipo J dijo Biron . Se daba cuenta de que era una distribución razonable. en general. De repente añadió : ¡Cinco planetas! ¿Para esta estrella? preguntó Gillbret . Tío Gil dijo con mucha animación . ¿Estás seguro? Del todo. le habían dicho que estos planetas recibían el nombre de planetas J. lo cual era malo. de los cuales el más cercano distaba unos doscientos mi llones de kilómetros del primario. algo de cloro. muchacho? Gillbret les contempló con inquietud. y esa inicial. Me figuro que se debe a que es más joven. contenían oxígeno y nitrógeno y.Tómalo con calma. en efecto. en la Tierra. y debido a su menor gravedad no podían retene r hidrógeno ni compuestos de ese gas. Visitaba el «Implacable» con tanta fre cuencia como lo hacía el autarca. Esta vez r esoplaba furiosamente debido al esfuerzo que había hecho para pasar de un lado a o tro por el cable metálico. Se preguntaba si Biron sabía lo que estaba haciendo. No me vuelvas a despertar así. y dijo : ¿Qué me dices de una copa en tu cabina. Cuando penetraron en la atmósfera. El Sol de la Tierra era G-0. las estrellas consisten principalmente en hidrógeno. F-2 era algo caluroso. así como bastante helio.

nitrógeno y gases inertes. Lo mejor que podía hacer era evitar encontrarse con ella. Ahora están obteniendo detalles de la atmósfera. él no se sentía precisamente optimista. el «Implacable» con su poco recomendable remolque. pues de otro modo le era difícil dominarse. ¡Su línea de acción estaba trazada! No tiene aspecto de ser el mundo de la rebelión dijo Gillbret . Una de las ventajas del remolque era que podían invitar a un huésped a pas ar la velada. y donde hay agua abundante en las cercanía s. No obstante. querida. entonces no había ninguna r azón para esperar más tiempo. Aunque era un método menos eficaz de iluminar la nave. no hay vida vegetal dijo Biron secamente. Se habían abierto las ventanillas y podía respirarse la atmós fera ambiental del planeta. y la luz del sol entraba libremente p or las ventanillas. tenía el atractivo de la novedad. A Biron se le contrajeron los músculos de la mandíbula. Quizás hayan elegido un mundo así precisamente porque par ece desolado. Lo normal. y por un momento se sintió envuelto en su pe rfume. no he dicho nada. se sobresaltó. Si no lo es. contra su voluntad. ¿Por qué no? preguntó Artemisa desde su puesto de observación junto a la placa visora. ¿Qué ocurre? preguntó Gillbret. Hizo una pausa y aña dió : Humm. Biron luchaba denodadamente con los controles. y tampoco hay mucha agua. No hay dióxido de carbono. le devolvió la sonrisa. Él se dio cuenta de que la suya era una sonrisa estúpida y dejó que se desvaneciera.Gil se frotó las manos.. frunciendo el ceño mientras hablaba. Pero he visto granjas dijo Gillbret. Una milésima por ciento. cogido nuevamente por sorpresa. y caminemos sobre superficie sólida. Rizzet? La cara rubicunda de Rizzet estaba alargada.. Ella le miró y sonrió de un modo afable. Hay indicios. ¡Tendría que averiguarlo inmediatamente! La sensación era extraña. De acuerdo. quienesquiera que sean. No. Habían sido apagadas las luces artificiales. ¿Verdad que es una idea divertida? Espero que sea el planeta que buscamos. Entonces perdone. No es posible acumular una concentración de dióxido de carbono con tanta facilidad mus itó Gillbret. Creía que había dicho algo. Naturalmente. No hay nada de cloro. . Biron. ignorando a éste. La nave se deslizaba ahora lentamente. Quizá salgamos de esta nave dentro de pocas horas. ¡Anímese. no será tan divertido. Eso ya no me gusta. Pero siguió observando la placa visora con gran atención. ¿Han comprobado de nuevo la presencia de dióxido d e carbono. aproximadamente. Entonces Artemisa se volvió hacia Biron y dijo con frialdad: ¿Ha dicho usted algo. Mucho oxígeno. sonreía a algo o a alguien que estaba más allá de B iron. no pueden ser suficientes para llenar to do un planeta. Es rocoso y está muerto. Podríamos pasar a treinta kilómetros de distancia y no verles. Las señales de radio aún no habían te nido respuesta. Se volvió . Pero ella. y si aquél no era el mundo de la rebelión. Eso parece. No se puede saber dijo Biron . Decidió que no po día esperar ya más. Quizás hayan elegido un valle donde el dióxido de carbono del aire se ha ido acumulando por la acción volcánica. Gillbret estaba triste. Rizzet estaba todavía c on ellos. Queda todavía otra estrella respondió Gil. Sí. ¿Cree que es posible ver mucho de un planeta sólo con darle unas vueltas? Bien sabe que. Biron deseó repentinamente que aquél no fuese el mundo que buscaban. En la parte baja y densa de la atmósfera. señor Farrill? Biron. La muchacha pasó tan cerca de él que le rozó con el borde de su vestido de plástico. Si no hay dióxido de carbono. era difícil de manejar. sin mostrar ninguna alteración visible en sus facciones. don de estaba viendo pasar la distante superficie del planeta a una velocidad de tre s mil kilómetros por hora. Al verla le fallaba la acción anestésica de su voluntad. casi un treinta por cie nto. no e starían dispuestos a responder a señales de radio sin antes investigar a fondo. Gil! dijo.

Sobre el planeta lucía el sol. Creo que sería mejor si me quitase mi traje espacial y llevase aquél. lo que h a sido una suerte. deberíamos poder establecer contacto con todo este hemisf erio. en el aire había escaso vapor de agua. No es excesivamente pesada dijo Biron. junto a la salida de la nave. ¿Por qué no cierras las ventanillas? ¡Es suficiente para de elada a una! El termómetro indicaba siete grados. Y si el resultado es negativo.. sin embargo. uno de los dos se volvió. Era eso quizá lo que la hacía estremecerse. se limitó a saludar levemente. Pero en vez de hacerlo así. En el horizont e sólo quedaban rocas quebradas y desnudas. pero hacía mucho frío. a pesar de que los calentadores de la nave es taban altos. Por un momen to. Miró de reojo a Rizzet mientras hablaba. pero Biron creyó que sería soportable por un rat o. y por un momento su corazón se endureció. Al partir. pues de lo contrario hubiese tenido que proponerlo yo. pegándose a s us brazos y tornándolos de plata. Biron pensó en lo que le esperaba. Esas cortesías resultaban tan frías como el tiempo. para el autarca. suspiró y exclamó: ¡Rocas! Vamos a establecer un transmisor de radio en la parte más alta. Su abrigo era de espumilla. ¿Era eso lo que Rizzet y tú estabais discutiendo? Exactamente. apartándose. a pesar de lo cual proporcion aba un aislamiento perfecto. alegando que la falta de dióxido de carbono alteraría el equilibrio respiratorio del cuerpo. dirigiéndose al reducido interior metálico de la nave. ¿Te gustaría registrarme. saltar al interior de la nave.. y sentir cómo sus labios se encontraban con los de ell a. El autarca y yo lo haremos. El vestido de la muchacha era blanco y liso. y contempló de nuevo aquel blanco resplandor a la p uerta de la nave. Así tendremos un alca nce mayor. Gillbret se les había acercado. Cinco minutos más tarde se volvió. En todo caso. el saludo de la muchacha y el gesto de sus dedos fueron. Llevaba un tubo de dióxido de carbono sujeto al pecho y ajustado de tal forma que mantenía una tensión de vapor de CC" perceptible en las inmediaciones. y ninguna nube. descendiendo hasta perderse de vista. coger a Artemisa de tal modo que sus dedos dejasen huellas en los hombros de la chica. Biron s alió a la dura luz del sol sujetando una de las asas de la maleta que contenía el eq uipo de radio. La chica se apartó d el sol y de las rocas. y se preguntó si nunca volvería a ver a Artemisa. El autarca se encontraba en la esclusa principal del «Implacable». Se sen tía sola. No podía estar segur a de cuál había sido. 18 ¡Libre de las garras de la muerte! Artemisa observó cómo se iban convirtiendo en pequeñas figuras que avanzaban trabajosa mente por el desnudo granito. Rizzet asintió. podremos probar el otro lado del planeta. Biron se incor poró. pero hubiese sido una intolerable confes ión de debilidad admitir que no se trataba sencillamente del frío. luego un desnivel del terreno interceptó la visión. él no había dicho ni una palabra. y si a ella le importaría si no regresaba. Ni una sola palabra. . Rizzet permaneció impasible. Ha sido él quien lo ha propuesto. terriblemente sola. nunca en su vida se había sentido tan sola. Gillbret rió.. y pesaba solamente unos cuantos gramos. con una expresión div ida en su delgada cara. Se volvió y vio que Artemisa estaba de pie. ¿quiere registrarme a mí para ver si llevo alguna arma? No se me ocurriría hacerlo. poco antes de que desapareciesen. Alzó las manos y esperó. El autarca cogió la otra. y ellos levantaron la mirada y se inclinaron hacia atrás. Quería volver corriendo. silencio sa. Farrill? preguntó. Por un instante Biron se ablandó peligrosamente. Las mangas semitransparentes se doblaban hacia atrás. No dijo Biron . y se plegaba plásticamente a impu lsos del viento. Luego miró por la ventanilla.Rizzet estuvo disconforme. Y usted. ¡Tío Gil! exclamó malhumorada ..

No obstante. Gillbret habló de nuevo. Aquéllos habían sido días divertidos e incómodos. Amplíalo ordenó. Las manos de Biron a menudo descansaban allí. Será imposible mantenerlo cen rado. Las luces de la nave se encendieron y las sombra s desaparecieron.. de modo que tuvo que parpadear rápidamente para volver a enfocarle de modo normal. Rizzet les está siguiendo. Artemisa se sentó sobre los brazos acolchados del asiento del piloto. ¿Encontrar a quién? A Biron y al autarca. ¿Cómo dices? Hemos tratado de entrar en contacto con ellos desde el espacio y no hemos alcanza do a nadie dijo la chica . No puedo encontrarles. se c erró la esclusa de aire y las ventanillas se hundieron hacia adentro. ¡Te digo que lleva un demoledor de largo alcance! Se levantó y abrió rápidamente el armario. tío Gil. por más que varíe la posición de los espejos externos. Había algo que le hacía sentir deseos d e herirle. si persistes en tu ridícula costumbre de vestir unas prendas tan ligeras. jugueteando nerviosamente con los dedos.. aquélla es la nave del autarca. . La arista me intercepta. No. Y ahora lo único que podía hacer era tratar de herirle. mientras se esforzaba para entrar en el grueso y burdo . cerró ciertos contactos y. querida. ¿qué querrá aquél? Artemisa levantó la mirada y vio a Gillbret a través de una húmeda neblina. conectó el dispositivo telescópico y buscó las enormes masas de rocas que apar ejan. la enorme y desdibujada imagen de Rizzet pasó como un relámpa go. Amplíalo. y no los tyrannios. y en aquel instante su identidad se hizo indiscutible. Por un instante. Yacía más abajo del valle. tenemos que seguir probando. ¡No lo comprendes? Es una trampa para Biron. Pero evidentemente no viene hacia aquí. En aquel momento le pa reció que era el verdadero enemigo. ¿A una distancia tan corta? objetó Gillbret .Quién? Rizzet. Artemisa se situó ante la placa visora. Tenemos que encontrar el mundo d e la rebelión. . que hubiesen permanecido en el espacio . tienes que resignarte a sentir frío. pero se dijo que el calorcillo que le inundó al pensarlo era sólo el resultado de los calen tadores que se dejaban sentir. amoldándose al suave y resplandeciente casco. ¿Te has dado cuenta? dijo Artemisa.Quieres verlo? La muchacha no vio nada más que el deslizamiento de las rocas soleadas. a pesar de lo que le hubiese gustado. Después de todo dijo . ¿para qué tienen que instalar un transmisor de radio. saltaban más rápidamente de lo que podía seguir la vista. cuyos controles estaba manipulando delicadamente. ¡Bien podía haber id o con él! Reprimió el pensamiento. Va armado. Creo que es Rizzet. y brillaba al sol de un modo insoportable. a cada toque de los ma ndos. Gruñendo. ¡Arta! ¿Qué estás haciendo? Estaba ya abriendo el cierre del revestimiento de otro traje espacial. Entonces Gillbret detuvo los mandos y dijo: En cualquier caso. Y ahora. tío Gil? Gillbret levantó la mirada de la placa visora. quizás a unos dos kilómetros. Parecía ahogarse. Gillbret hizo marcha atrás furiosamente y le volvió a captar por un momento. Pues bien. De pronto deseó con toda su alma que no hubiesen ido nunca a Lingane.. los tres juntos. Pasaron los lentos minutos y no pudo continuar sentada e inmóvil. con un acompañamiento de pequeños ruidos. pero cálidos. Y entre dientes añadió para sí mismo : ¡No nos queda más remedio! Al cabo de un rato. Artemisa no le dedicó más que una brevísima ojeada. cambiando el singular «él» por el plural «ellos». Voy a salir. No verás nada. ¿De qué puede servir un transmisor sobre la superficie del p laneta? Gillbret se turbó.Mi querida Arta respondió Gillbret dulcemente .

como hombre tan estudiadamente frío q ue no tenía ni sangre ni gusto. De modo que. Siguió avanzando con de terminación. Pero el traje espacial que la chica se había puesto llevab a una funda. Ella había sido tan tonta como él. ¿De qué está hablando? Biron sintió que el viento le entumecía la cara y se frotó la nariz con su enguantada mano. Llegó a lo alto de la colina. A pesar de ello se desabrochó el forro de espumilla que le envolvía. Tío Gil: usaré esto. El autarca se sentó enfrente de Biron. ¡Aquel emotivo tonto! Rizzet alabó a su padre. Con una mano acarició descuidadamente la male ta. y no había nada delante de ella. Farrill. No sabes dónde están. y. Biron y el autarca no habían cambiado ni una sola palabra durante su caminata. ¿para qué venir hasta aquí? La verdad. Jonti. jugueteando con el autarca sin otro motivo que el de s atisfacer su estúpido orgullo. porque también probamos el subéter sin resultado. por la forma en que Rizzet había estad o mimando a aquel tonto. Es ideal para nuestro objeto di jo sin acercarse al borde. y me aconsejó que me uniese a ella. Debía haberse dado cuenta antes. ¿Para qué? Intentamos ponernos en contacto desde el espac io. Estoy hablando de su razón para traerme aquí dijo. por fin. La roc a estaba resquebrajada por la acción del sol y del viento en el transcurso de los milenios. Jonti? ¿O quiere que se lo diga yo? preguntó en voz muy baja. Éste es el lugar que encontramos antes de aterrizar. Les encontraré.revestimiento del traje. Desearía instalar la radio en vez de perder el tiempo discutiendo. y su cara estaba pálida y desencajada. Escuc hó el pequeño silbido de su tubo de dióxido de carbono y esperó un momento. Biron se acercó cautelosamente y miró por encima del borde que se extendía hasta más allá de la vertical. Parece un mundo desolado. Se apartó del borde y se sentó. No hay razón para esperar más del transmisor superficial. Ábrela. Ahora se daba cuenta. ¿Cómo era posible que se d ejase gobernar por una monomanía? No sé cómo se maneja la esclusa de aire. ¡Te lo juro! Gillbret se encontró ante la perversa boca de un látigo neurónico. y Biron se ablandó al momento. sin obtener respuesta. Él así lo hizo. no puedes salir de la nave. Y tampoco se trata de capas ionizadas en la alta atmósfera. El autarca no mostraba ninguna curiosidad por los alrededores. y la chica salió. deslizándose a través de la s rocas y hacia lo alto de la arista. ¡Detente! ¡Estás soñando! Pero la chica contemplaba a Gillbret sin verle. se detuvieron en un lugar donde el terreno volvía a hacerse llano. Gillbret meneó la cabeza. Usted no instalará una radio. ¿por qué ha venido? Para descubrir la verdad. Si estas dudas le perturban. pensó Biron. y la personalidad del autarca se iba perfilando con claridad en su mente. Se estremeció de asco. ¿Qué les dirá cuando vuelva a su nave. dejando un precipicio de unos treinta metros cortado a pico. Delante de ellos se alzaba una antigua falla. Todas s us acciones estaban dictadas por el recuerdo de su padre. cuyo borde más apartado se había desmoronado. Y ni siquiera somos los expertos de radio de nuestro grupo. Trató de esbozar una sonrisa. Abre la esclusa. La sangre le golpeaba en las sienes. ¡No lo hagas! ¡Abre la esclusa! dijo con voz ahogada. Jonti. opacas para la radio. corriendo de cara al viento. «Por lo menos es ideal para tu objeto». Su agente Rizzet me dijo que usted ideaba esta expedición . el cual q uedó aleteando en derredor. Creo que las instrucciones que le dio eran d ecirme que al unirme a usted podría asegurarme que no recibiría mensajes que yo igno . empuñando el látigo neurónico. Arta. le explicó qué g ran hombre había sido el ranchero de Widemos. el suelo estaba cubierto de grandes guijarros que las infrecuent es lluvias habían desparramado hasta donde alcanzaba la vista. a merced de las ráfagas de viento. El autarca se detuvo en la acción de abrir la maleta de dos asas que había llevado.

algo más tarde. Oiga la voz de Biron resonaba con fuerza. pues. de momento. Quiero que admita que iba a intentar matarme. Exactamente. desde el primer momento. y se levantó. y en un momento dado me estaba apunt ando con él. sin embargo. Por un instante la nariz de Biron se dilató. pero no se lo había dicho a su tripul ación. Cuando Rizzet llamó y me vio. salvo que no creo que vaya a recibir ningún mensaje. Estoy aquí solo. Era bastante razonable. Sería una bonita y tris te historia para llevar a su nave. ya lo he explicado. Habría resbalado y me habría caído. o le haré levantar a la fuerza. Vino para matarme. entonces. Sería todo muy co nmovedor. y delante de nosotros hay un acantil ado por donde caer sería una muerte cierta. Evidentemente. pareció palidecer aún más. mientras que Rizzet. Jonti. Dijo que me había enviado a una posible muerte en Rhodia solamente para comprometer al director en la conspiración antityrannia. Tiene un fallo que es evidente desde el principio. Y ya puedo adivinarla. ¿Cree eso y. ¿Es que no instruye a sus hombres acerca de sus exactas mentiras. a medida que las va pronu nciando. Biron se levantó. a pesar de sus esfuerzos! Si se refiere al peligro que corrió en Rhodia. ¿De veras? ¡De veras! Levántese y escúcheme. Reconozco que cambió sus planes con rapidez. Deje que la descubra yo también. jovenzuelo. blanca a causa del frío. ¡Desde luego. No habrían señales de violencia deliberada . Artemisa oth Hinriad estaba a bordo y. De modo que no me cogerá desprevenido. y yo no me cruzaría ya en su camino.rase. Me dijo que había dicho a sus hombres que yo estaba probablemente a bor do. Dígamela. Podía traer consi go un grupo de rescate para recogerme y enterrarme con decencia. ya no fue posible desintegrarme. Había esperado encontrarme a bordo. Sin duda debería matarle ahora por decir que he mentido. ha venido? Lo espero. Ni miembros destrozados. ya que su muerte es imposible. No le aconsejaría intentar la violencia. cuando eso falló. al conservarme vivo. Podía haberle matado en el espacio cuando entré por primera vez en el «Implacable». Usted es joven y estoy dispuesto a tenerlo en cuenta. Farrill. no he terminado. me dijo que no se lo había dicho. ¡Oh! ¿Insiste en que desempeñe mi propio papel en este drama que ha improvisado? ¿Cómo espe ra forzarme a que lo haga? ¿Intenta arrancarme una confesión? Y ahora escúcheme. Desde luego. Usted info rmó de mi identidad al capitán de la nave rhodiana. podía haber puesto en su habitación una auténtica bomba de radiación. no voy a volver a empezar. ¿Para descubrir la verdad? dijo Jonti en son de burla. ¿por qué no? Primeramente intentó transf erirla a su nave y. Pero me dejé convencer. Pero Jonti se rió. Si hubiese querido matarle. Jonti? La cara de Jonti. ni señal alguna del uso de armas. Eso sigue siendo una mentira. y dudo de que me pueda echar abajo utilizando! sólo su fuerza muscular. ¿Tan rápidamente me había yo enamorado? ¡Amor! Si la muchacha en cuestión era una Hinriad. Pero tiene que admitir que hasta ahora me ha servido más de es torbo que de ayuda. Su explicación no fue correcta. Estamos desarmados. mientras su capa ondulaba al viento . Su objeto primordial era que me matasen. No tenía ninguna razón real para creer que se me iba a permitir siquiera ver a Hinrik. con usted. me dijo que Hinrik había traicionado a mi padr . Todavía no. era un objet o más importante que yo mismo. Vamos. Había doblado su brazo derecho. Haberme matado en presencia de ella hubiese echado a perder un juego más importante. ¿Pero qué fue lo que hizo que no disparase antes de que Rizzet apareciese en la placa visora y le viese? La política. a ocuparnos de nuestra radio. Farri ll. Entonces comet ió un error. y he venido con usted. era mucho mejor maniobrar para que los tyrannios cometiesen el ase sinato en su lugar. y además a considerar su nombre y su rango. Eso sigue siendo cierto. lentame nte y con impaciencia. Los ojos del autarca se cerraron hasta parecer hendiduras. Vino equipado con un demoledor.

¿Creyó que no lo iba a hacer? ¿Es cierto que ha venido aquí creyendo que le iba a tirar p or un acantilado. y me fatiga. ¡Piénselo! ¡Le concedo un mi nuto para que lo piense! Pero tenga las manos quietas. con las manos en alto y la mirada fija en el demoledor. Y su tarea siguiente fue hacer que yo tamp oco permaneciese vivo para sustituirle o vengarle. yo maté a su padre! dijo el autarca . Demasiado popular. . no hubiese dejado a la vista más que u na pasión ardiente. Y voy a hacerlo. Comprendo su vil insinuación dijo . Biron estaba temblando. ¿Qué? ¿Pensó usted que por un solo momento le creí cuando dijo que Hinrik había sido el traidor ? Pudiera haberlo sido. retrocedió. Está firmemente de parte de uste d. Antes ya trató de matarme. Me figuro que ahora ya no importa.e. de no ser porque su reputación de débil y despreciable está ta n bien establecida. Jonti suspiró. a los pies de Biron. Jonti. arriesgándome a que mis hombres pregunten lo que les parezca. Le he pedido que dispare. Mírelo bien. Biron. Tenía en su mano un demoledor. ¿es que cinco minutos en su presencia no le hubiesen demostrado que no era sino un títere impotente? ¿Acaso mi padre hubiese dicho a Hinrik algo que pu diera ser utilizado para apoyar una acusación de traición en contra de él? No. La única explicación que puedo encontrar es la de que usted es un loco criminal. ¿Cree usted que mi padre era completamente idiota? ¿Acaso podía nu nca haber tomado a Hinrik por algo diferente de lo que es? Si no hubiera conocid o su reputación. ¿querrá decirme por qué tengo yo interés en matarle? Es decir. si es que su evidente manía persecutoria requiere alguna explicación. Se lo digo para que en los últimos momentos de s vida pueda saber que el mismo hombre que se las agenció para que su padre fuese a niquilado en una cámara desintegradora será quien haga que usted le siga. Su voz se elevó hasta convertirs e en un grito. ¿Y eso qué prueba? Jonti se levantó. Es cierto. ¿Le sirve de algo ahora? ¡Atrás! No exclamó Biron. La frialdad había desaparecido de su voz. Hay la misma razón que le indujo a matar a mi padre. Equipo de radio. hace cada vez más frío dijo . y no precisamente de frío. y estoy cansad o de la hipocresía y del fatuo idealismo de los rancheros de Widemos. Jonti. Me parece que el sol se está ocultando. Usted es in creíblemente necio. junto al equipo? dijo Biron con voz neutra. Antes de que terminemos esta sarta de imbecilidad es. El hombre que traicionó a mi padre debe haber sido uno en quien tenía confianza. No prueba nada. Avanzó unos pas os y ordenó : Muévase hacia el acantilado. Arrojó las piezas al suelo. o le haré pedazos con el de moledor. Éste se quedó mirándolas. hágalo ahora. Pero no tendré que estarlo por mucho tiempo. y pensó que iba a intentarlo con mis propias manos como si fuese un cargador de muelle o un minero? Soy el autarca de Lingane sus facciones se an imaron y con su mano izquierda hizo un gesto cortante delante de sí . Quedó silencioso durante un momento y luego prosiguió : De modo que la perdí y le dejé e l campo libre. Se aprestó a resistir un ataq ue. ¿Entonces fue usted quien mató a mi padre? ¡Sí. ¿Escondió un demoledor en la maleta. y ya puede seguir adelante con su plan de matarme sin ningún temor de que al ha cerlo pueda perder sus posibilidades en la sucesión de los Hinriads. ¿No es cierto? No. Jonti dio un paso atrás y apartó la maleta de un puntapié. ¡Puedo demostrarle que se equivoca! Abrió la maleta de par en par . Usted se las arregló para que no siguiese siendo un competidor. Tenía razón en todo lo que adivinó. Mi padre era popular entre sus hombres. Jonti se inclinó sobre la maleta. Bajó las manos y dijo : Si va a disparar. y quien se quedará con la muchacha Hinriad y todo lo que va con ella. y sus nud illos estaban blancos de tensión. que reverberó por el frío aire . ¿Cree que no me atreveré? preguntó el autarca. Estoy cansado de usted dijo . Ins pecciónelo. Era como si al resquebrajarse su frío barniz. Farrill. como he dicho. Pero ahora mire bien esto. Un autarca no p uede permitir un competidor en el oficio de gobernante.

No recordaba haberse caído. No estaba aún preparado para que le viesen. y de vez en cuando se detenía para pasar por su cara el blanco dorso de los esponjosos guantes que llevaba. ¡Rizzet! ¡No dispare! Tropezó de nuevo. presentándole la espalda. y se sonrió. A quel frío seco era engañador. Sin alterarse observó cómo el autarca levantaba su demoledor. Apoyó el demoledor en su antebrazo. El autarca lanzó un aullido de rabia al mismo tiempo que tiraba a un lado aquel t . 19 ¡Derrota! Tedor Rizzet avanzaba en círculos y con precaución por la pequeña meseta. Esperó.El autarca apuntó cuidadosamente a la cabeza de Biron y. el c añón descendió lentamente. La respuesta fue un confuso rumor de palabras. para oprimir el gatillo de contacto del látigo y para que pudiera darse cuenta de que estaba f uera de su alcance Sintió sobre ella unos brazos que la alzaban. y él sería mucho menos visible. La chica trató de seguir hablando. Hasta entonces. Biron se le enfrentaba igualmente inmóvil. La comunicación por radio estaba funcio nando. Examínelo. completamente agotada. y por dos veces se encontró en el suelo. y con un rápido movimiento des articuló su demoledor. El sol se desvanecía. preparándose. a una distancia de poco más de un metro. pero así era mejor. la víctima no era del tod o estúpida. Faltaba la cápsula energética. la muchacha sollozó desesperada. inconmovible. su propia presencia no era parte del plan. Trató de ver pero sus párpados no se abr ieron. Como es natural. La se gunda vez se alzó vacilante. pero su conciencia permanecía aún despierta. cerró el contacto de su demoledor. lo cual le satisfacía. Cinco minutos antes había visto dibujarse por un momen to contra el cielo la silueta de Rizzet. y una de sus muñecas sangraba en el lugar donde un agud o canto la había arañado. ajena al hermoso color rosado de carne d e la roca. Con el látigo neurónico por delante. la lisura cristalina de su superficie. Fue trazando su camino por entre ellas. Mientras lo contemplaba. pero la voz era la de Rizzet. no había sino una inútil cavidad. todo debía haber terminado. vigilando el cañón del demoledor que acababa de ser disparado contra él a bocajarro. Se sentía más seguro en aquel trozo de rocas cristalinas amontonadas. Rizzet estaba apuntando su rifle. ¡Había fracasado! Todo se desv aneció. y el hecho de que se alzaba al lí como antiguo recuerdo de una época volcánica primitiva. Pero Rizzet se movía demasiado aprisa. El asombr o congelado que le mantenía inmóvil se quebró de repente. Donde debía haber estado. Lo único que podía hacer era luchar contra la sensación de ahogo que la invadía. La cara exangüe del autarca se volvía alternativamente de Biron a su arma. las cosas se oscurecieron y vacilaron frent e a ella. El autarca permaneció inmóvil durante el tiempo que se tardaría en contar lentamente h asta diez. concentrando toda su atención en la operac ión. Quizá su propio demoledor fuese aún necesario para decidir la cuestión. Rizzet había vuelto a adelantarse y la chica tenía que seguirle vacilante. Artemisa no vio cómo se alzaba el demoledor. La chica no iba a llegar a tiempo. mientras Biron p ermanecía de pie. tendrían el sol en los o jos. Se apoyó en un peñasco. pero de repente abandonó. todo sucedía de acuerdo con sus planes. Tenía el sol a su espalda y sentía cómo le penetraba su débil calor. al fin y al cabo. y d uró lo-suficiente para que sintiese cómo el suelo se conmovía a sus pies. Ahora les veía entre dos monolitos de granito que se juntaban formando una V. y. Las voces resonaban claramente en sus oídos. empequeñecido entre la formación rocosa. Cuando de sapareció en la resplandeciente selva de rocas. y desde entonces le había ido siguiendo. Parece que su demoledor está estropeado dijo Biron . corrió tambaleándose por la dura superficie. Aquel plan reflejaba quizás excesiva confianza. Si miraban en su dirección. pero permanecer escondido no era fácil en aquel pequ eño mundo de rocas desnudas. ¿Biron? dijo con voz que era un leve murmullo. ¡Rizzet! exclamó . ni vio a las dos figuras sobre la lla na superficie de las rocas. Y entonces le vio. Había dispa rado a una distancia de menos de dos metros.

Pero la voz de Rizzet resonó en el aire. Ya estaba otra vez de pie. mientras Biron se extendía en el suelo sobre su espalda. ¿Quién fue? ¿Quién le está apuntando ahora con un demoledor. luego a sus pies. Y en aquel instante cayó sobre su espalda el peso de un cuerpo humano lanzado. mientras el otro puño estallaba en la cara del autarca. Jonti. Levántese. Se inclinó bajo su impacto. significaría que sólo una millonésima de segundo separaría su vida de la mue rte. Está demasiado cerca del borde del acantilado. miente. Si él se lo ha dicho. lleno de pánico. mientras su puño golpeaba la nuca de Biron. Es usted mismo quien nos lo ha dicho.rozo inútil de metal. Tuvo justo el tiempo necesario para replegar sobre sí mismo las piernas mientras e l autarca saltaba nuevamente sobre él. No hay prisa. Rizzet! aulló el autarca . y esta vez quedaron juntos . saltando sobre el otro antes de que el autarca logras e recuperar el equilibrio. No se percataría de que moría. Uno de sus grandes puños se cerró sobre la muñeca de su con trario. Giraban lentamente. y ambos oyeron cómo silbaba por encima de su cabeza. con el sudor que se les congelaba en las mejillas. El autarca saltó. Me parece que en vez de eso s ería mucho más satisfactorio emplear el proceso algo más lento del esfuerzo muscular h umano. desprendiéndose de él. Biron apartó a un lado su cilindro de dióxido de carbono. lo suspendió un instante por su funda de malla me tálica. y se lanzó hacia delante haciéndolo oscilar. ¡Dispare ahora mismo! Primero a sus brazos. Biron se adelantó. El autarca retrocedió un paso y permaneció callado. y lo dejaremos. El autarca rebotó. Jonti. No tiene que ir en aquella dirección. pero la embestida que preparaban no acabó de completarse. ¡No fui yo! gritó el autarca . señor dijo Rizzet en voz baja . El grito que lo interrumpió fue débil y agudo. ¡Rizzet! ¡Rizzet! ¡No dispare! Biron se volvió a tiempo de ver el movimiento tras las rocas a unos cien metros de distancia y el resplandor del sol sobre el metal. pero no todas ellas serían satisfactorias. El autarca se tocó la cara con su mano enguantada y contempló mareado la sangre que la cubría. Jonti. Eso no estaría bien. ¡De hombre a hombre! dijo Biron. Los músculos de sus muslos se tensaron. sino que también manipulé el interruptor de su comunicador. El pie de Biron cayó pesadamente sobre su mano y el autarca aulló con voz agónica. Su voz temblaba de anhelo. Rizzet alzó su arma apoyándosela contra el hombro. Biron se dejó caer. La respiración de éste se escapab a silbando sordamente. No fui yo quien tenía acceso a su arma. Biron luchó contra la negrura que se cernía sobre él hasta conseguir hacerse a un lado . ¡Ahora todos sabemos lo que es us ted! . ¡Espere! ¡Dispare contra ese hombre. No sólo vacié su arma. que ahora le lanzaré hacia el otro lado. Jonti? ¿Qué? El autarca miraba a Rizzet sin comprender. Levántese dijo Biron . Podría matarle de muchas maneras. chocando contra las rocas con un vago ruido metálico. Su boca se contrajo y buscó disimuladamente el cilindro metálico que había de jado caer. ¡sino a usted! El autarca se volvió hacia Rizzet y gritó: ¡Traidor! Yo no. Rebotó una y otra vez. El autarca había caído con precisión. Jonti? No a mí. Si le de sintegrase. Le espero para otra dosis de lo mismo. Dejó que éste cayese y retrocedió un paso. como una negra mancha que destacaba al sol. El aut arca también se desprendió del suyo. ¿Quién hizo que su propio demoledor estuviese descargado. y sus rodillas sujetaban con fuerza la cintura d el otro. doblan do las rodillas. El traidor es el hombre que traicionó al ranchero de Widemos llevándole a la muerte. de modo que todas sus palabras han sido recibida s por mí y por todos los miembros de la tripulación.

Desde hace seman as que no hago sino comprender. Todavía es el autarca.. no acertó a respirar profundamente. pero a pesar de todo ello irradiaba la altiv ez del que ha nacido para gobernar. Nos las dirá dijo Biron. y quizá sea necesario convencer a l a tripulación. Está a salvo. A rta. Vaya antes de que se muera de frío. Biron. Hay por término medio sesenta años luz cúbicos por estre lla. Queda por visitar el último planeta intranebular. Ella no se moverá. De m odo que una vez que te hubiese conseguido. su labio superior se había hinchado de una manera ridícula. Sabía que tu padre era inocente.. y se desmayó. Su voz hasta parecía tranquila. pero prosiguió . Artemisa es tá detrás de aquella roca. No se engañe creyendo que lo haré. Tiene forzosamente que ser el mundo de la rebelión. ¿Quieres volver a hablarme de mi padre? No. La cara de la muchacha estaba casi oculta en la capucha que cubría su cabeza.. el nombre de Hinriad sería más útil que el de Widemos.. Sin mí y procediendo por. Obré en la forma en que lo hice creyendo que te inclinarías hacia él. Salió sin cilindro de dióxido de carbono. deshac er lo que se ha hecho. Arta. Cuando lo hiciste. Sospechaba del autarca desde el primer momento . obligándole a que confesase. gracias respondió la muchacha . ¡Entonces era ella! ¿Dónde está? Está bien. ¿Sí? Vuelva lo antes que pueda. No te sigo dijo la chica. Se sentía de sgraciado. ya no me necesitaría más. ¿Por qué todo este empeño en comprender? Los ojos de la chica brillaban . Cuesta romper el hábito de obediencia de toda una vida. Lo que hice estaba muy mal hecho. Quedaron mirándose el uno al otro. Había conseguido conservar la dignidad. y haciendo un esfuerzo puramente nervioso consiguió volver a tomar las riendas de su dominio de sí mismo. aproximación. Mejor. Arta dijo Biron . entre los pliegues del revestimiento del traje espaci al. Políticamente. ¿qué importaría? No os queda más remedio que dejar las cosas tal como están..¡Soy vuestro autarca! ¡Y también el mayor traidor! Por un momento el autarca permaneció silencioso. Sabía que te deseaba. serías un perfecto partido matrimon ial. Pero quisiera que comprendie ses. sin forma. Y si todo eso fuese cierto. Creía que le haría confesar tendiéndole una celada par a que tratase de asesinarme. Biron le interrumpió. No espero que me lo perdones. ¿Es que trataba de entorpecerle a usted? ¿Quería asegurarse de que no iban a hacer daño a su amigo? ¡Sí! exclamó Rizzet . Por ello delibe radamente le fui forzando hacia ti. Biron frunció el ceño.. dijo Rizzet en voz baja. Llévale al «Implacable» dijo Biron. casi tan mal hecho com o lo que él hizo con mi padre. a medida que fue eliminando anhídrido carbónico de su sistema. Señorita Artemisa. el mecanismo automático de resp iración del 1 cuerpo se fue haciendo cada vez más lento. Ya sé que no podemos hacer retroceder el tiempo dijo Biron al cabo de un rato . Me llevaré esta f rata inmunda y. Trataba de correr.. ¿Cómo estás? preguntó. Siento haber causado molestias. Naturalmente.. desdecir lo que se ha dicho. las probabilidades de que lleguéis a meno s de uní billón de kilómetros de cualquier estrella son de una entre doscientos cincue nta mil billones. y la sangre se le estaba coagulando sobre la mejilla. Y solamente podía probarlo. Para sus intenciones. y los contempló alternativamente. Luego se leva ntó. y pareció como si la conversación se hubiese agotad o con aquellas dos frases. creyó que había llegado la hora de libr arse de mí. y no había más que una manera de conseguirlo. pero no tenía más remedio que averiguarlo con certeza. Los pasos de Biron se aceleraron al acercarse a ella. Se le había ocurrido algo. Una de sus manos colgaba inútil de una rota muñeca. ¿Y me amabas todo ese tiempo? . m ientras los otros dos le observaban con caras sombrías e indignadas. y su cuerpo aparecía. Y yo soy el único que sabe sus coordenadas. y Rizzet y yo le tendimos la celada. Pero ella creía que yo estaba de 1 parte del autarca y que iba a disp rar contra usted.

Sí. ¿verdad? gritó Biron irónicamente . sería autarca de los Reinos Nebu la-res. y la tripulaban cuarenta hombres. o eran quizá francamente hostiles? Hasta aquel momento las palabras de Biron no habían servido) de mucho. Pero no es así. con un aire de descuidada confianza qu e no sentía. Como has sido tú el que has ganado. por lo que habían oído de las palab ras del autarca a Biron. ¿para qué estáis luchando? ¿Para qué arriesgáis! vuestras vidas? Creo que por un galaxia libre. El sol se está poniendo. Es raro. Y juntos regresaron a la n ave. d e modo que fue traicionado. y sus manos enguantada s no podían sentir el cuerpo que abrazaban. Y vosotros. y no sea esclavo ni amol de nadie. tú hubieses qu edado al margen. aquel mismo día.¿Puedes llegar a dudarlo. Con aquella traición el autarca pudo haber arruinado p or completo la causa. Si ganase. otros. No era una batalla para ti. entonces no podría nunca perdonar tus acciones. estabas dispuesto a sacrificar tu amor en aras de la memoria d e tu padre y del honor de tu familia. No me siento orgulloso de mí mismo. ¡Si fuese eso. Mi padre era honrado. algo preocupado. De acuerdo con q ue fui un necio criminal. Es el autarca de Lingane. he fracasado. ¿Quién de vosotros está a salvo bajo un homb . pero los labios de Biron percibían la su avidad de la cara blanca y lisa de la muchacha. Entonces me perdonas. ¡Cuarenta caras! Todos ellos habían sido educados desde su nacimiento en una obediencia ciega a su autarca. Se inclinó ha cia delante. te dolería menos. Incluso podías haberte casado con él y haber sido feliz. ¿Cómo reza aquel antiguo dicho? «¡No podría amarte n i la mitad de lo que te amo. Y. Arta? Y como es natural. lo cual bien pudo suceder. Si fracasaba. Podrías haberme explicado tu plan. si no amase el honor todavía más!» ¡Por favor. ¿no puedes comprenderlo? ¿Es que no puedes intentar no odiarme? He intentado no amarte dijo la muchacha con dulzura . »Y cuando la seguridad del movimiento iba en contra de sus propios planes. ¿Y qué se saldría ganando? ¿Acaso vale la pena morir por eso? Sería uno de vosotros. y a todos vosotros. y tú no estabas de mi parte. Biron. La ambición debería ser más intensa. Podría ofrecerles todo Lingane. Pero era demasiado popular. Arta! dijo Biron tristemente . pero no me doy cuenta respondió ella suavemente. Una galaxia en la que cada mundo decida a su manera lo que le pa rezca mejor. Biron se enfrentaba ahora a la tripulación. va a hacer más frío dijo al fin. Si el autarca me hubiese matado. Es taban separados por una doble capa de gruesas vestiduras. considerarme tu aliada y no convertirme en tu in strumento. y na da más! Pero te perdonaré. podría suceder que sintiese su pérdida. ¿Cómo lo sabes? Por lo menos trata de ver mis motivos dijo Biron desesperadamente . ya ves. Estaba seguro de q ue al final el mundo de la rebelión sería suyo y podría hacer con él lo que quisiese. porque no podría soportar no hacerlo. ¿es que v aciló en arriesgar vuestras vidas en aras de su ambición? Mi padre era para él un peli gro. Pero. La nave lingania era grande. Algunos habían sido convencidos por Rizzet. Estaba n ahora sentados frente a él. ¿Cómo podría pedirte que volvieses a mí si no te perdonara? La muchacha estaba en sus brazos y sus helados labios se volvían hacia los de él. pero. y no un cochino tyrannio gritó uno de la audiencia. de ver tus razones. Sustituiríais a un Khan por un autarca. El autarca estaba buscando el mundo de la rebelión para ofrecer sus servicios. pero no s e me ocurrió otra cosa. Pero llegaría al m la rebelión con una organización tras él. ¿Era e so ambición? dijo otro. ¿No es cierto? Se oyó un leve murmullo que podía! parecer de asentimien to. ¿cuántos otros estaban aún indecisos. ¿Por qué? ¿Porque lo comprendo? ¡No! Si se tratase de una cuestión de simple comprensión. y así lo creía. produzca su propia riqueza para su propio bien. eso era ambición. Biron prosiguió : Y el autarca. podría ofrecerl es. pero al que le faltaba entusiasmo. ¿para qué lucha? Para sí mismo. y su voz se hizo confidencial. y amigo de la libertad. el prestigio de una alianza con los Hinriads.

¿Es que usted lo sabe? Luego hablaremos de eso. No todo será diversión para Pohang. Que nadie lo haga gritó Gillbret . Reconozco que acepto los re gateos. Nuevamente la misma voz de antes se dejó oír desde una de las últimas filas. señorita! dijo sonriendo el comisario tyrannio . Aquello sería jugar fu erte. Artemisa. Se alegraba de que el com andante Andros ya no estuviese con él y de que los cruceros tyrannios también se hub iesen ido. y si son condenados recibirán el castigo a su traición. Entretanto pensad que bajo el autarca íbamos todos a una r uina completa. Así. Así. Biron se volvió horrorizado. Su hija será probablemente puesta en libertad interrumpió Aratap .. y s erán tratados por procedimientos rutinarios. . sino sólo uno de sus servidores. y eso es suficiente . que todavía es posible sacar de las garras de l a derrota. un noble tyrannio de elevado rango desea casarse con ella. Era evidente que habían sido amantes. era posible que en aquel momento la muchacha comenzase a llorar. pero habían acudido desarmados a la reunión. El hech o de que no le gustase su papel no le impedía desempeñarlo con eficiencia. La nave del autarca ha sido abordada por un pequeño destacamento y es ahora escoltada a Tyrann por el com andante Andros. con un demoledor en cada mano. Proseguid. No quiero nada de ningún tyrannio. La arrastraron sin que se diese cuenta. Los cuarenta hombres se levantaron murmurando.. Considere que mi hija es una muchacha dijo . Odiaba lo que no se podía manejar. sus facciones arruga-: das expresaban una desolación total.. No se hundía. Me casaré con él. Su padre lo ha otorgado ya. y por un instante pareció como si f uesen a lanzarse hacia delante... ¿Está usted histérico? dijo Aratap . Pero. que todavía queda tiempo para salvarnos si nos apartamos de su dire cción en un sentido mejor y más noble.re dispuesto a negociar con los tyrannios siempre y cuando le conviene? ¿Quién puede estar seguro al servicio de un cobarde traidor? Eso va mejor murmuró Rizzet . Ya sabe que no puedo ordenar que le fusilen sin previ o juicio. Habló con suavidad: Permitan que les ponga al corriente. Pensó que la muchacha era muy atractiva. No es usted quien debe ofrecerlo. se alzaba tras Biron y Rizzet. S e preguntaba si el viejo Pohang todavía la querría en tales circunstancias. Al parecer. ¿Tiene usted algo más? Aratap estaba esperando la lenta erosión de sus voluntades de resistencia. Por fin pensó que probablemente la aceptaría. mi querido y joven amigo interrumpió una voz suave. y es evidente que eso será tenid o en cuenta. Son conspiradores de rutina. La transacción aún favorecería al viejo. Sólo derrota. En aquel momento un pelotón de guardias tyrannios se dirigía hac ia las diversas puertas. Y el propio Simok Aratap. Los hombres del autarca serán juzgados de acuerdo con la ley.» ¿También desea pedir clemencia para su primo? preguntó Aratap a Hinrik. lo cual ejercería efectos saludables sobre el joven. De modo que cualq uier regateo que acepte tendrá que ser ampliamente justificado en mi patria. diles que fuiste. Pero yo no soy el Khan. Rizzet así lo había dispuesto. por ej emplo. pero Aratap le hizo señas de que se sentase. Biron se levantó a medias. si dejáis en libertad a los demás. Serían suficiente s. ¿qué. Ordenad que me fusilen. Sigue con ello. El autarca sabe dónde está el mundo de la rebelión. pu es. con las armas a punto. «Muy bien pensó Aratap» . ¡Por favor. haré yo con ustedes? Sentado a su lado estaba Hinrik de Rhodia. además tiene fuerte voluntad. Se había quedado solo con su nave capitana. señora mía y caballeros. 20 ¿Dónde? Simok Aratap sopesaba cuidadosamente las personalidades de los cuatro a los que se enfrentaba y sintió que se despertaba en él cierta excitación. su tripulación y él mismo. La chica mantenía su entereza. ¿qué es exactamente lo que me ofrece? Mi consentimiento al matrimonio. Los hilos de la trama iban terminando su tejido.

»El autarca dijo que sólo quedaba por visitar el último planeta intranebular. Se le juzgará en público. por lo menos. es aún autarca de Lingane. Tiene que intentar llegar a alguna especie de acuerdo con nosotro s. Ya sé que lo hacían por razo nes propias. Comprenderá que se haya despertado mi curiosidad. será suficiente como fuente de información. Usted se peleó con el autarca. Le seguim os. deseaba sinceramente la muerte. Aquel individuo. no. desde Tyrann hasta el mismo borde d e la Nebulosa. No es usted un noble. estoy seguro de que después quedará bien poco de la revuelta. lo cual sería suficiente para quebrantarle. Sólo tiene usted un cargamento. le quedaré agradecido. que mantenerle vivo. Las reacciones de Gillbret le satisfacían. ¿Dónde se debe encontrar ese quin to y último planeta? . pu es. ninguno de los cuatro sería peligroso. Me parece que puede descartar la imaginación excesivame nte activa del director. No. me temo que esto le hu biese destruido. Pensamos que habría algo que mereciese la espera.Es mi primo murmuró Hinrik. También eso será tenido en cuenta. con el éxito acostumbrado en los inexpertos. en virtud de lo que parecía una lógica irrefutable. Yo soy Widemos. ¿Por qué no estamos en camino hacia Tyrann con los demás? Porque no sabe como arreglárselas p ara matarnos. No habrá ningún trato de esa especie. tendrán que aprender algún día que no pueden presumir demasiado de su utilidad para nosotros. Los tyrannios tienen una invención que permite seguir a las naves por el hiperespac io terció Hinrik con una absurda ansiedad infantil. Permítame que le muestre el proceso. y a nte tal idea se sintió levemente embarazado. Y el quinto que tiene entre sus manos. y ahora no importa cómo. Me parece que el pobre hombre estaba tratando de hac er doble juego. Dos de nosotros son Hinriads. De ahora en adelante. Nosotros también desembarcamos. En realidad no importaba. ¡Lástima! Pero supongo que estaba a punto de proponer un trato dijo Rizzet. Había. Éste era uno de los hombres del autarca. Ustedes. Tenemos al autarca. La frustración de su vida le era demasiado penosa. Biron fue el primero en hablar. y se sabrá que ha sido el instrumento de un instrumento. Aratap se volvió rápidamente. Bien dijo Biron . Rizzet es un oficial de renombre de la armada lingania. No sé si su primo ha a prendido ya su lección. Hubiese estado mejor con nosotr os. pero no tenía ningún deseo de red ucir las incertidumbres de la mente del joven. No nos tiene aquí porque le gustemos. ¿No le interesaría conocer el resto del mecanismo de la revuelta? Aratap movió ligeramente la cabeza. Pero era joven. y las consideraciones de Estado no interv endrán en su caso. Hinrik se encogió de hombros al oír sus palabras. su qu erido y favorito cobarde traidor. Se detuvieron ustedes cerca de tres estrellas sin desem barcar en ningún planeta. ¿Cómo nos siguió? ¿Es que trabaja para ustedes? ¿El autarca? En este caso. sólo necesitamos hacer la guerra a Lingane. y los jóvenes con frecuencia resultaba n ser poco peligrosos. Aratap le había dejado para el final porque era el más inteligente de todos. les observamos y esperamos. los nobles. pero también nos sirvió a nosotros. No está del todo equivocado dijo Aratap . No puede matar a ning uno de nosotros sin escandalizar los Reinos. ¿Un trato? Evidencia para el Khan. y no nos equivocamos. Les faltaba paciencia. Ya ve que eso es interesante. Es usted un necio que sirvió a un traidor dijo Aratap . Si su excelencia se abstiene de interrumpir. Pues bien. Consideremos los hechos. Ahora le tocaba el turno al joven. y encontraron un planeta en donde desembarcar. así. por ejemplo. y no se caía en la arrogancia. Al principio de la persecución había pres cindido del autarca como factor a considerar. Si hubiese usted tenido una reputación militar prosiguió Aratap . la confia nza en sí mismo se mantenía dentro de ciertos limites. Se detuvo pensativamente ante Rizzet. Un mundo de rebel ión. y ambos transmitieron sin limitación. Rizzet se sonrojó. Llegaron a una cuarta estrella. resultaba estimulante equivocarse a veces. Les oímos. y que aq uél debía ser el mundo de la rebelión. porque es lo único que puede hacer. Incluso sin él.

No está en poder de ustedes aumentarlo ni disminuirlo. Éste es Gillbret oth Hinriad. D espués del primer movimiento que había liberado su brazo sano de la presión del guarda que estaba a su lado. Primero quiero que piense usted en su au diencia. No existe tal mundo de rebelión. apresados. ejecutados. Lo habrán perdido todo y yo tendré igualmente la información que d eseo. y Gillbret murmuró: ¡Así es! Ustedes mismos lo han decidido dijo Aratap. la cara de aquel hombre hacía extrañas muecas. lo hará el otro. Esperó un momento y preguntó : ¿Quién será? Si bla. No sirve de nada dijo Biron . La muñeca derecha del autarca estaba inmovilizada por medio de una ligera funda me tálica. y el ridículo y la pérdid a de prestigio que conllevaría. autarca? ¿Qué quiere? repitió el autarca. qui en también le traicionó. y dejarle que trabaje en paz. le traicionó a usted por amor al joven. sujeta magnéticamente a la banda metálica situada alrededor de su abdomen. Debo advertirles que si tengo que ser sádico también puedo serlo. sin embargo. En la corte del Khan se tendrán favorablemen . Sí. Ya ha tratado usted con el autarca en otras ocasiones. Biron se encogió de hombros con un gesto de cansancio. Cada uno de ustedes tiene algo que ganar .Dejó que el silencio perdurase. a pesar de que usted era un autarca y él no era sino un exiliado. Me siento inclinado a tratar con uno de ustedes dijo. El que sea ganará lo que le he prometido. permaneció inmóvil delante de ellos. Y ésta es la señorita Artemisa. Aquel joven llevaba su audacia más allá de lo razonable. sabemos de usted más de lo que se figura. y apretó con un dedo el botón adecuado. y que. aquí está el joven a quien quiso u sted matar. Entonces pregúnteselo al autarca. Hágalo nuevamente. lo que sea peor para cada uno. En su caso podríamos incluso revocar la sentencia de su padre. Entonces. Se sentó y les contempló de modo desapasionado. Aratap arrugó la frente. Eso es ridículo. Y usted. ¿Qué quiere? Se lo diré dentro de un momento dijo Aratap . sería nuevamente ranchero de Widemos. Biron miró en derredor y preguntó : ¿No es así? Artemisa se le acercó aún más y su mano se cerró lentamente sobre el hombro del muchacho . Biron Farrill. No existe tal mundo de rebelión dijo Biron. Encontrar lo es la única razón de conservarles vivos. no obstante. Información. podríamos montarle un labor atorio. primer o a uno. La parte izquierda de su cara estaba hinchada y era de un color azulado. su ayudante militar de más confianza. salvo por una cicatriz irregular mal curada que la cruzaba y formaba una costura rojiza. A ratap se volvió apresuradamente. Por ejemplo. ¿Qué debe a esas personas. Señora. vivió lo bastante para lisiarle y destruir sus pla nes. Lo está preguntando todo muy meticulosamente. y se i ba a echar a llorar. a quien según me dicen hizo usted la corte de una manera encantadora y. le evitaríamos la hu millación del consejo de guerra y la certeza de su convicción. quien salvó la vida del joven y lo llevó a usted dijo con calma y casi indiferencia . ¿no buscabais nada? No buscábamos nada. podría liberarla de su matrimonio. No deseam os comprar nada de lo que usted puede vendernos. Señor Gillbret. Démela y volverá a ser autarca. Era difícil saber si la mutilada cara del autarca se había ruborizado. Los demás serán caza dos. Coronel Rizzet. Uno de ustedes cuatro me dirá dónde encontrar este mundo que buscan dijo Aratap . Fíjese en quienes tenemos aquí. pero de na da le servirá. Usted sí que es ridículo si espera otra contestación. Fíjese en que ese mundo de rebelión debe ser el centro del pulpo dijo Aratap . no movió ni un solo músculo. ¿Y darle nuevamente la vida? ¡Restaurar su honor! Su honor está en las mismas acciones que le llevaron a su convicción y a su muerte dij o Biron . lo cual sería desagradable . Aratap prosiguió sin tratar de averiguarlo. El autarca afirma que existe. Éste es el coronel Rizzet. luego al otro. Uno d e ustedes será razonable. Rizzet se limitó a asentir.

Si le cree. y cayó al suelo. Su horriblemente desfigurada faz se retor ció de un modo salvaje. con las facciones distorsionadas. 5. Por eso le pregunto si les debe algo. Sólo quedaron algunas marcas aisladas de carbonización. No me importa ni la autarquía ni yo mismo. ¡Traidor! exclamó Rizzet con voz ahogada. Artemisa sollozaba ocultando la cara en el pecho de Biron. ¿comprende? Ellos se salvarán y usted será ejecutad o. Estos tres puntos deter minan la posición del mundo en la galaxia. ¿dice usted que entonces mi autarquía quedará como antes? Mejor guardada.Rizzet. Señaló a Biron y añadió : Sobre todo. Aratap era el único que conservaba la calma. Escuchaba con cierta complacencia . Rizzet dijo el autarca. Rizzet no respondió. luchó un instante con el guardia. el cuerpo del asesino de su padre .. lanzándose sobre Rizzet y arrastrándo le hacia atrás a la fuerza.te en cuenta sus relaciones anteriores con nosotros. la muñeca y el codo terminaban en una negra ruina. arrastrándole hac ia atrás.43. ahogándole. Se volvió a Aratap : ¿M orirán éstos? Por lo menos debe prometérmelo. Llévense el cadáver dijo. . El cerebro de aquel joven funcionaba bien. donde no quedó sino un residuo carbonizado. tratando de seguir apuntando. Si yo pudiese ser su verdugo. Otros guardias iban entrando ya. le eximiría de toda otra obligación para conmigo. ¡Rizzet! gritó inútilmente. Los dedos. Le hizo un favor. para que tenga la oportunidad de salvar sus vidas empeñándose obstinadamente. Con manos y rodi llas luchaba contra los soldados tyrannios.2112. autarca. Si mi dedo pudiese controlar su desintegración. Pero si eso no puede ser. Éste hizo un esfuerzo p ara mirar una vez. No he dicho cuál es la información que busco. ¡Al fin disparó! Luego le desarmaron y lo arrojaron al suelo. furioso. Los apartó con ambas manos y. en efecto dijo Aratap mientras tomaba nota. naturalmente dijo Aratap con deferencia. Sólo hay una cosa que pueda usted buscar. y Aratap tampoco dijo nada. De lo contrario. Si éste es su precio. mientras el au tarca procuraba desesperadamente apartarse a un lado. z eta y fi en parsecs y radianes: 7352. . perdió su presa sobre el linganio y cayó al suelo. casi desconocida . Su voz se hizo más opaca. donde quedó boca arriba. sería una compensación parcial. El guardia se adelantó. lueg o se apagaron. No seas necio musitó .7836. Rizzet consiguió desasirse y gritó: ¡Traidor! ¡Traidor! Biron. mientras que el cuerpo conservaba aún un absurdo equilibrio. por lo menos le diré lo que él no quisiera que le dijese. Ellos no pueden salvar su vida a mi costa. Pero el hombro derecho y la mitad del pecho del autarca habían desaparecido. ése. pero Biron se le anticipó. Así lo hicieron. se volvió a B iron. trato hecho. desde un distante rincón de la habitación. Hinrik. musitab a y se reía solo. Por un instante pareció como si los ojos del autar ca centelleasen. pero yo sí. Ayudaron a Rizzet a levantarse. ¿Celada? ¿Es que no maté al bandido? Ahí estaba la celada. ¿Qué estaba haciendo? ¡Casi me hizo errar el tiro! ¡Ha caído en la celada de Aratap! dijo Biron con voz cansada. 1. No saben la situación del mundo que uste d busca. y al final le matarán igualm ente gritó Rizzet. S i decido hablar. Su an tebrazo pendía grotescamente de su funda magnetizada. y luego apartó la mirada. asió a Rizzet por la garganta. sorprendido. ¿De lo contrario? De lo contrario la obtendré de ellos.. no conseguirá sino añadir traición sobre traición. Así es. Ahora ya los tiene. La cara del autarca se torció dibujando una sonrisa. y luego chamuscaron el suelo con un rayo calorífico suave para elim inar la sangre. No puedes hacer nada. Le daré ro. Biron se lanzó contra aquel montón de cu erpos uniéndose a la lucha. con firmeza y sin vacilación. pero Rizzet tenía ahora el demoledor.

«¡Gran Galaxia!». Pero Gillbret no dormía. también me lo hice a mí mismo.. Si le hice un favor. ¿Qué ocurre? Un soldado saludó. Había supuesto que sería usted quien lo hiciese interrumpió Aratap con suavidad. Yo le hubiese apuntado a usted dijo Biron. Aratap puede ser listo. Biron. Verá. y con énfasis. Le encontraremos dijo Aratap. Yo estaba preparado p ara enfrentarme con el impulso irracional con que él contaba. Pero es que lo he arreglado. ¿Dónde está Gillbret? En aquel momento se dieron cuenta de la ausencia de Gillbret. ya lo he hecho. pero lo bastante oscuro para que se pudiese dormir. pero yo lo soy más. ¡No quiero quedarme solo! ¡No quiero estar incomunicado! Aratap suspiró. Había oído el clamor de los timbres. Usted lo hizo por él. Rizzet comenzó a hablar. exclamó Aratap para sus adentros. Biron. y le llevaron medio a rastras a la cabina del comisario. Me parece que ya basta. Quería la información de l autarca. No del todo dijo el comisario . Pónganle con uno de los otros dijo de mal talante. escondido tras las gigantescas estructuras. Será utilizado para explorar el mundo de la rebelión. pues .Si Aratap oyó lo que nos dijo haber oído dijo Biron . Entonces se interrumpió. puesto que nuestro joven amigo no ha llevado lo sufi cientemente lejos el análisis. sabía que solamente Jonti tenía la in ormación que quería. señor. ¿Verd . Biron. y no será necesario que Tyrann tome parte alguna en ello. y se dirigió hacia l a puerta. y retrocedió entrando de nuevo en la h abitación. Compartimientos de almacenaje. Eso será muy conveniente. Pero ahora que el autarca de Lingane ha sido ase sinado. ¿Qué quiere? preguntó Biron. Y tengo la información. y a Rizze t y Biron los enviaron en direcciones opuestas. Trate de dormir. no quería pagar por ella. No hablaron entre sí hasta que llegó la «noche» a bordo d e la nave del espacio. Será una aventura de una clase como no es corriente que se presente en el transcurso de una tranquila generación como la nue stra. Jonti así lo dijo. Resultaba degradante tener que presenciar una escena así. no se podía arriesgar a matarle. Está arreglado. a bordo. saliendo de un semisueño. Bueno. Se alegraba de que Andros se hubiese ido. A Artemisa la dejaron con su padre. Usted no lo estaba. Hemos conservado con nosotros el crucero que usted robó. eliminarle a usted hubiese sido cuestión delicada desde el punto de vista político. hacer que obrásemos alocadamente cuando llegase la hora. No se puede uno escapar de una nave dijo secamente Aratap . Si su único crime n hubiese sido traición a Tyrann. La aventura sería ex clusivamente suya. se ha cometido un nuevo crimen. c onquistando mundos. Gil dijo Biron. Gillbret se debatía y chillaba. cuando se enfrentó con nosotros des pués de la lucha. Farrill. Biron murmuró . Incluso así el tiempo de confusión es limitado. Era evidente que Aratap nos estaba interrogando para quebrantarn os. Con un pie hizo funcionar el mecanismo de apertura. Alarma general. Correcto dijo Aratap . Biron. ceñudo. De improviso resonó un clamor de timbres. En su mente se presentó de repente la imagen de su padre al mando de un escuadrón. ¿Fuego? No se sabe aún. Lo encontraron en la sala de máquinas. Después de aquello fueron separados. Pusieron a Gillbret con Biron.. mi propio crucero. podrá usted ser juzgado. Los libros de historia decían que el abuelo de aquel hombre había sido un gran gobernante. señor. cuando las luces se tornaron de un color púrpura oscuro. Tan pronto como se haya calculado el salto partiremos hacia los puntos de referencia proporcionados por el llorado autarca. condenado y ejecutado por la ley de Lingane. No le sirvió de nada hacer sonar la alarma general. Se volvió nuevamente a Rizzet : ¿No ve que él no quería vivo al autarca? Los tyrannios son como serpientes. Er a lo suficientemente claro para que se les pudiese vigilar por medio del sistema televisor de los guardas.

Biron le siguió con la mirada hasta donde lo permitió la oscura luz purpúrea. Contésteme. no había puerta. Biron: he puesto en cortocircuito los hiperatómi cos. Y el guard ia sostenía uno. Lo único qu e Biron pudo hacer fue precipitarse hacia la puerta. Será rápido. Lo he arreglado. que tam bién servían de celdas para prisioneros. Me encontraron en la sala de máquinas. No es posible esperar dijo Biron desolado . Hice sonar la alarma del almacén porque tenía que estar solo unos cuantos minutos... ¿Hizo eso? Sí. y la nave . Sus oídos estaban llenos de sus propias lamentaciones. ¡Guardia! gritó . todavía podríamos haber triunfad Gillbret no le oyó. Se dirigió a Gillbret. nada. Estaban frente a frente. Aratap y todo lo que se sabe del mundo de la rebelión no será sino una t enue expansión de vapor de hierro. nosotros. Biron la sintió en su mano. Biron retrocedía. Lo he arreglado. ¿Qué le ocurre? Nada. pero no era así. no lo pasará muy bien. tardé un minuto. El servicio noctu rno no era muy estimado y. ¿Quién es usted? . Las palabras le salían a borbotones . No había en ellos señal algu na de reconocimiento. No se enterarán hasta que traten de dar el salto. M riremos. Lo hice con mucha astucia.ad que es divertido? No tienes por qué preocuparte. pero no pudo oír absolutamente nada. Gillbret ocultó la cabeza entre las manos y se balanceó hacia delante y hacia atrás . De no haber sido por esto. además. Creían que me escondía. Al principio ofrecía escasa resistencia. pero no quiero morir solo. Quiero estar con alguien cuando muramo s. Y no temo morir. ¡Idiota! ¡Loco! estalló Biron . como si aquella presión inicial la conv irtiese en acero. y sabía que si bien detendría por completo la materia. el cual indicaría que l a concentración de energía iba aumentando para llegar al punto álgido preliminar de un salto. y de arriba abajo. ¿Y por eso está alborotando? El guardia no estaba de muy buen humor. Aguzó el oíd o.. Solo no. ¿Qué? Fue sencillo. qu izá moribundo. Sólo había miedo. En las pequeñas cabinas inferiores. y entonces to do el combustible se convertirá en energía gracias a una reacción en cadena. tratando de captar el aumento de pulsación de las máquinas. Está enfermo. ¡Métase ahí dentro! ordenó con voz agria y dura. ¡Guardia! ¿Quedaban horas o solamente minutos? 21 ¿Aquí? El soldado llegó ruidosamente por el pasillo. y cogiendo al otro por los hombros hizo q ue también se levantase . estaba perdiendo en las cartas . Si se muere un Hinriad-en una nave tyrannia porque no me quiere dej ar hablar con el que manda. Gillbret sonreía pícaramente. contemplándose. sino un campo de fuerza que se extendía de un lado a otro. Tendrá que esperar. Biron. Biron podía sentirlo con la mano. daño. este hombre que está conmigo es Gillbret oth Hinriad. No hará. Lo haré saber cuan do se enciendan las luces. Me alegro de estar contigo. Mientras hablaba sacudía febrilmente a Biron. ¿Qué tiene? No lo sé. ¿Qué es lo que ha arreglado? Biron se levantó. muy pocos. Biron. Y no se darán cuenta. Éste se irguió y se sentó. ¿Quiere apresurarse? ¿O está cansado de vivir? El guardia musitó algo y se fue. No te preocupes. Es importante. No hará daño. Tenía que ser con alguien. y que entonces deja de ceder. como un muchacho que ha hecho una travesura. Los ojos le miraron desde una cara contorsionada. Tengo que ver al comisario Aratap dijo Biron.. sería tan transparente como el espacio al haz energético de un látigo neurónico. algo así como una goma que se tensa hasta c asi el límite. abriendo los ojos. ¿Se echa para atrás o quiere un poco de látigo? Mire dijo Biron . le cogió por el cabello y le inclinó suavemente la cabeza hacia atrás. Pero no sufriremos.

us ted puede hacer que le despierten. ¿Por qué no le dejaban hablar con A ratap? ¿Por qué no le dejaban salir? Se encontró junto a una pared. El látigo restalló levemente una vez. Apártese del campo aulló . Si Gillbret oth Hinriad está enfermo. Ambos cayeron al suelo. si hubiese habido barras. ¡Ni una palabra! dijo con voz ronca . saque de aquí a este hombre ordenó. El campo de fuerza había desaparecido. Biron se lanzó sobre él. que le observaba con sorda indiferencia y vacuidad. Lo siento dijo Biron . Biron se plantó delante de él. y Biron se lanzó contra él. Se abalanzó hacia la puerta abierta pero infranqueab le. sujetando primero el hombro y luego la muñeca del hombre que trataba de golpearle con el látigo. Al abrirse el contacto se produjo un chispa zo azul. Gillbret. Durante un instante permanecieron inmóviles. Suelte todo lo que lleva encima. El oficial se desplomó. Le acompañaba un oficial. en la otra tenía el látigo. rodaron juntos y acabó por levantarse sobre sus rodillas apoyán dose en una mano. Aquella vacua expresión quedó congelada cuando Gillb ret cayó y quedó tendido sobre un lado. pero no tengo con qué amordazarles. Esta nave no tiene que saltar. hasta q ue Biron pudo ver de reojo un movimiento: el oficial médico se separaba apresurada mente de él para hacer sonar la alarma. ya que le estaba perjudican do. al mismo tiempo que se levantaba. Biron. mientras el oficial pateaba furiosamente a Biron. dos veces. L o único que necesita es ver a un médico. las hubiese podido apartar. Guardia. Biron recogió el bastón. El hombre que está con usted no es Aratap dijo Biron . ¿No lo comprende? Usted es un oficial. El látigo chasqueó por tercera vez. ¿Biron? Le recorrió un estremecimiento y pareció animarse un poco . ¿Cómo se encuentra? Gillbret permaneció silencioso durante un rato. o arrancarlas de sus encajes. Biron se a rrastró junto al cuerpo del guardia. y éste lo abatió de un puñetazo. y la golpeó con los puños. no necesita ver al comisario dijo el oficial . El látigo neurónico del otro le apuntaba firmemente. El guardia. Lo siento. proyectados fuera del cuerpo. tensos. pero usted también. El do ctor dio un agudo grito. lanzó una mirada de odio y dejó caer un corto bastoncillo de plástico reforzado de metal. Se oyeron nuevamente pisadas. mano sobre mano. Pero lo que había era un campo de fuerza que nada podía destruir. El oficial entró y Biron pudo ver en su uniforme la insignia del grupo médi co. la hubiera podido demoler. y cayeron con las piernas y los brazos g rotescamente doblados. con las venas del cuello y de las sienes hinchadas. Primero el guardia' y luego el doct or quedaron rígidos en agónica inmovilidad. El guardia apareció de nuevo. Al fin habló en un tono inexpresivo. en la misma actitud en que estaban cuando fueron alcanzados por el látigo. Lo único que podía hace r era esperar. Retroceda con las manos por delante. El campo de fuerza seguía interrumpido y Biron salió al pasillo. Biron! Biron dejó caer aquella cabeza. No podía mirar para ver lo que se acercaba por el pasillo. No podía estar enojado con Gillbret. gritando con voz ronca. y tengo que hablarle. Biron se retiró. Ahora escúcheme. El comisario es el único que puede disponerlo. Estaba vacío. Era la «n . Volvió a gritar. Ni una palabra. pero éste. o que creía tener. con la túnica hecha jirones. El guardia se adelantó. el uno junto al otro. ¡Biron! ¿Van a saltar? uerte no hará daño. El doctor extendió un brazo para apartar a Biron. El látigo del guardia cayó al suelo co n un ruido áspero. como si las palabras tardaran en l legarle. Biron. El guardia se debatía y casi se liberó. tiraba desesperadamente con ambas m anos. Está bien. El doctor iba desarmado. con su mano libre. Dada la informa ción que tenía. ni tiempo para hacerlo. Quiero hablar al comisario.Soy yo. Biron se volvió a Gillbret. había sido un gran gesto. Si hubiese habido una puerta. Pero él se sentía agitado por una intensa frustración. agarró al oficial por un tobillo.

Quedaba media h ora. El hombre se volvió repentinamente y preguntó : ¿Quién es usted? No respondió. Oyó el suave zumbido de un fusil de aguja junto a su oído. En un punto tan c ercano al casco de la nave. Es uno de los prisioneros. Espere dijo el otro . Escúcheme dijo Biron . Biron saltó por encima de la mesa y d e las computadoras. Han producido un cortocircuito en los hiperatómicos. la autorización. Yo he visto a este hombre. y al fin sa ltó por encima de la barandilla. señor dijo con cautela . com pruébelo. Vaciló. agarró el cinturón de la túnica del hombre que estaba ante los con troles y le empujó hacia atrás. No tenía tiempo para encontrar a Aratap. Se levantó y se dirigió hacia la puerta externa. o de! comisario. Exacto dijo . El látigo chasqueó por cuarta vez. Consiga. No es posible hacerlo. El teniente se dio cuenta de que estaba contemplando un látigo neurónico. Una nave de aquel t amaño. Aquí eran lo suficientemente grandes como para suministrar energía a una ciudad. Tendría que ir directamente a la sala de máqu inas. ¿Qué está usted haciend arriba? Vuelva a su puesto. aterrizó con las rodillas dobladas y cayó dando vueltas. Allí las máquinas eran casi automáticas. y solamente la guardia nocturna estaría levantada. Éste la apartó rápidamente. mientras los mecánicos pasaban junto a él sin mirarle. Los hombres parecían pigmeos que se afanaban entre los grandes conv ertidores de materia en energía. Descendió a plomo. Se encontraba en un balcón con barandilla que rodeaba la sala de máquinas. Sujétalo. El brazo del teniente se dirigió hacia la boca del intercomunica-dor. Se . pero cuando había llegado a mitad de camino se precipitó con rapidez sobre la hilera de botones en el extremo del banco. pues. En un rin cón había una pequeña cabina donde dos hombres maniobraban con rápidos dedos las computa doras. Eso supondría alterar los cálculos del salto. cien mi l ojos que proclamaban su información a todo aquel que mirase. La luz que había delante era blanca y no púrpura. Descendió con dureza sobre la muñeca del tenie nte. y requerían considerable vigilancia. Luego se guardó el látigo en el bolsillo. era muy diferente del pequ eño crucero tyrannio a que se había acostumbrado. Biron sal ió apresuradamente de la sala de mandos. Y lo que digo es ver dad. Soy uno de los prisioneros. ¿Voy bien para la sala de máquinas? Sí. ¿Cuándo es el próximo salto? preguntó Biron al pasar. Comenzó a avanzar hacia la parte de proa. y nos retrasaría bastan tes horas. pero las señales de alarma seguían sonando. Resonaron los timbres por toda la nave. Los dos que estaban junto a las computadoras le miraron.oche» de la nave espacial. Si no me cree. ¿Puedo usar el comunicador? Apresúrese. Comunique con el comisario. Mientras subía por la rampa oyó ruido de hombres. casi del tipo de las grandes naves de pasajeros. mirando en ambas direcciones. y cruzó la puerta. Tienen que s er reparados. Biron siguió avanzando. El bastón de Biron llegó demasiado tarde. sujetándola y gimiendo. Entró rápidamente. Suba por la rampa. Se levantó medio encorvado. pero un instante después se encontraba a la somb ra de una de las máquinas. y la caída había sido larga. ¿Qué ocurre? preguntó uno que ostentaba las insignias de teniente . Por todas las entradas se precipitaban los guardas en dirección al balcón. Lancy. La pierna derecha le dolía agudamente. La sala estaba llena de aparatos esféricos. Estarían ocupados y no hab ría razón para que sospechasen de él. Dentro de media hora respondió el mecánico por encima del hombro. Un hombre en traje de mecánico pasó apresuradamente por su lado. sin orden del oficial del día. Soy Biron de Widemos. Se apresuró en aquella dirección. la gravedad era elevada. Ha sido establecido un cortocircuito en los hiperatómicos. Rodó lo más rápi damente que pudo a fin de evitar convertirse en un blanco.

desvaídos. No existe el mundo de la rebelión. Los detalles. hasta que se iluminó con luz roja el círculo de vidrio deslustrado encima del resplandeciente letrero que decía «Sala de máquinas». Biron esperó. Trataron de hacerle andar de un mod o natural. En cuanto a Gillbret. A Biron se le ocurrió entonces que aquel hombre llevaba lentes de co ntacto. Ha armado usted un jaleo terrible. No obstante. ¡Las coo rdenadas que me dio deben ser de algo! . En aquel instante se oyó una voz que venía de arriba. ¿Seguro que usted no teme morir por una buena causa? No existe tal causa dijo Biron . eso significaba que la carrera había terminado. giraron sobre sus talones y salieron con una suave precisión. ¿Es que vais a vender vuestras vidas en vez de escuchar? aulló Biron. tendría que ser desde donde se encontraba. sin embargo. Comprueben los hi peratómicos. Luego escuchó un ruido por enci ma de él. Lo único que me interesaba era encontrar al asesino de mi padre. Había dos soldados a cada lado. Lingane era el centro de la rebelión. Biron permitió que le agarrasen. pero salvaréis vuestras vi das si tengo razón. Primero el bastón y luego el látigo que había quitado al guardia cayeron al centro de la sala de máquinas. Allí quedaron. el autarca creía en la existencia de ese misterioso planeta. Oyó el ruido cauteloso de muchas pisadas y retrocedió. Vuelvan a calcular el salto para dentro de seis horas. Se quedarán de momento. pero cojeaba mucho. ¡Informen! Las palabras llegaron tajantes y rápidas: Los hiperatómicos del banco C están completamente en cortocircuito. Se están efectuando las reparaciones. Era necesario para salvar la nave. Un salto signific aría la muerte de todos nosotros.había causado un serio esguince en la rodilla. por favor dijo Aratap. Aratap abrió el contacto. ¡No disparéis! gritó . desenfocados. y eso ha sido ya comprob ado. Gillbret oth Hinriad pensó que sería una bu ena idea establecer un cortocircuito. Era Aratap. tan potente que penetraba hast a el último rincón de aquella enorme sala. y que la señor ita Artemisa escapara de un matrimonio que no deseaba. los cuales le sujet aban como si esperasen que fuese a estallar. y lo repito. que hablaba por medio del sistema de comunicación general. To davía podía usar sus brazos. siento interés y curiosidad por conocer sus ra zones para evitar la destrucción de la nave. Haga salir a esos guardias. Esperaron. Os pido solamente que comprobéis los motores. Luego llegó l a orden: Tráiganme a ese joven. Si ganaba. Con tal de que examinen las máquinas. Hizo un ademán y los guardas saludaron. mientras transcurrían los minutos. no tengo intención de hacer nada más. Farrill dijo Aratap. ¡He venido a preveniros! Hay un cortocircuito en los hiperatómicos. penetrantes. está loco. Aratap estaba a medio vestir. Sus ojos parecían diferentes. si es que estoy equivocado. Quizá perderéis unas cuantas horas. Estoy desarmado. silenciosamente. Bajad y agarradle dijo alguien. Por lo menos hasta que tenga noticias de los maquinistas. Ese hombre no es responsable por sus accio nes y no debe ser castigado por ellas. Esta parte de los hechos q uedará entre usted y yo. Un soldado descendía por la máquina y se estaba acercando a él. Vuelvan a sus puestos. Y. Hace años que no se le considera responsable asintió Aratap . Ya se lo he dicho antes. proclamando su impotencia a la vista de todos. Durante su estancia en la sala de máquinas. Detengan los preparativos para el salto. Se volvió a Biron y dijo tranquilamente: Tenía Tazón.

Biron. ya no estaba allí. y que el otro la haya s alvado. sabía que en algún pu nto de la nave. Biron asintió con un movimiento de cabeza. El médico se inclinó un momento y se incorporó de nuevo. Gil. Biron se sintió horrorizado. pero usted no lo sabía. El doctor la apartó y esperó. L a aguja penetró hasta el fondo y el émbolo presionó automáticamente. Los otros no le oyeron. Los ojos de Biron se llenaron de lágrimas. y conec taremos nuevamente el campo de fuerza. el guardia que había sido derrib ado por Biron. Biron volvió a acercarse. hombre! dijo el oficial médico mirándole con malhumor. ¿Está aún sin sentido? preguntó Aratap. Puesto que ha arriesgado su vida para evitar que eso sucediese. ¿cuándo van a dar el salto? ¡Pronto! ¡Pronto! Entonces. No puedo ver. Piense que es posible que en su desesperación u no de ustedes haya comprometido la seguridad de la nave. No quiero morir solo. su voz no era más que un susurro. Es. Yo podría llegar a la conclusión de que si tal mund o realmente existe. No lo comprendió. Artemisa e Hinrik estarían allí. manteniendo en su mano la jeringa llena de un fluido incoloro. Lo decía como un cumplido. Por lo menos la aguja hipodérmica no se ha roto gruñó. y extendió una mano hasta tocar delicadamente el hombro de Gillbret. Se hallaba inclinado sobre el c uerpo todavía semiinconsciente de Gillbret. donde sus átomos irían a mezclarse para siempre con las tenues nubécul as de materia interestelar.Su creencia se basa en los sueños de un loco. Está bien. hay algo que me perturba. Aquéllas fueron horas difíciles para Biron. No sé si se recobrará. y puedo regresar sin investigar nada más. Lo siento. ha muerto. Aratap se había negado a permitirle que as istiese a la ceremonia de entierro de un cuerpo en el espacio. simplemente. Tiene usted sangre fría dijo Aratap . el doctor se levantó de un salto. No son más que tonterías. Al oír aquella voz. comisario. el autarca calculó cinco posibles planetas como emplazamiento de ese mundo irreal. A pesar de todo. Los efectos del látigo han desaparecido. Cuando al fin habló. Descanse. querido joven. Gillbret está loco. Llegamos demasiado tarde. quédate conmigo. Y observó con ansiedad aquella húmeda y pálida cara. como un complicado método para convencerme de que no es necesario que siga buscando el mundo de la rebelión. ¡Apártese. no estoy dispuesto a creer tan fácilmente lo que es tan evidente. Por unos instantes miraron sin ver. Cuando regresaron a la cabina de los prisioneros. Sus dedos se agitaron levemente y luego se relajaron. pero ese hombre no es joven y h a estado muy agitado. ¿Comprenderían? ¿Comprendería ella que sólo había hecho lo q no tenía más remedio que hacer? El doctor le había inyectado un extracto cartilaginoso que aceleraría la curación de l . Evidentemente. Biron. Gil dijo . ¿Le resulta todo esto demasiado complicado? No le comprendo. Gillbret soñó algo hace veinte años. no existe el mundo de la rebelión. ya descubriré to do eso una vez haya dado el salto. daremos el salto. A pesar de ello dijo el comisario . No quiero descansar. No tengo nada que objetar. pero el doctor sí. ¿Qué es? Que esté usted procurando convencerme con tanto atan. sin hacer caso de su agudo dolor . no puedo ver. Los ojos de Gillbret parpadearon y luego se abrieron. No. Es lástima que no haya nacido uno de los nuestros. y lanz ado al espacio. Gil murmuró. Y habrá salvado su vida y su causa. el cuerpo de Gillbret sería desintegrado en un horno atómico. Tomand o eso como base. una precaución. Prosiguió : Ahora volveremos a llevarle a su celda. puesto que es joven y románticamente capaz de morir de un modo que hubiera considerado heroi co. -Trató de alzarse . usted hubiese dejado que la nave se volatilizase. Se puso de rodillas. De su bolsillo interior sacó su negra cartera de médico . Se nclinó sobre Gillbret. recibirá la consideración debida en la corte del Khan. La cabeza cayó hacia atrás. Y como nos ha salvado la vida.

Fue durante aquellas negras horas cuando volvió a pensar en el documento. Naturalmente.. Pero éstos eran días degenerados. El muchacho era ahora mayor. Se buscaba alocadamente el mundo de la rebelión. Pero me parece que les voy a poner en libertad ahora y enviarlos de vuelta en el «Implacable». De modo que tenía usted razón. Antes había tenido la seguridad de que su análisis era correcto. mu cho más de lo que podía haber sido en un solo mes. No obstante. Por un tiempo no había sido él mismo. Ahora es una enana blanca.. «Me estoy v olviendo decadente pensó Aratap . pero en todo caso aquello no era sino dolor físico. Y él moriría sabiendo que pudo haber salvado la rebelión. ¿Y qué? Pero no hay necesidad de explorarla en busca de planetas. Pasó el tiempo y luego entró Aratap. y Aratap se sintió levemente asombrado al pe nsar que apenas hacía un mes que se habían conocido. Si ento nces tenía planetas. poco importaba dónde estuviese el mundo de la rebelión. Mis investigadores astr ales me dicen que esa estrella fue una nova hace menos de un millón de años. ¿Cuántos de entre nosotros empezamos a estimar a alguno s individuos entre nuestros dominados? ¿Cuántos de entre nosotros les deseamos el bi en?» Voy a poner en libertad al director y a su hija declaró el comisario . y apenas si notaba ya ei dolor en su rodilla. Se sentó e hizo una señal a Biron para que también se sentara. pero si era así. ¿Por qué tenía tanta confianza? ¿Podía desafiar a un planeta con una sola nave? El autarca había dicho que el documento había desaparecido hacía años. Sintió aquella perturbación interna que indicaba que la nave había saltado. Tenía que serlo. y no puede tene rlos. sino su padre de nuevo. De modo que tenía usted razón. De modo que. Si era así. fueron destruidos. y que en cambio arriesgó su vida para perderla. Era rara la manera como la cuestión del documento aparecía y se desvanecía. Hemos llegado a la estrella en cuestión dijo Aratap . ¿quié lo tenía? Quizá los tyrannios. Quiero hablarle. Las coordenadas que nos dio el autarca estaban bien. condenado todavía a aplacar pequeña s perturbaciones. ¿Le gustaría pilotarlo? ¿Es que me pone en libertad? preguntó Biron. ¿Por qué? . El mundo de la rebelión no existe.os desgarrados ligamentos. no había m undos que conquistar. Efectivamente. ¿Se daba quizá menos importancia a lo que debía importar más? Biron pensó que por lo visto Aratap estaba dispuesto a acercarse al centro de la r ebelión con una sola nave. el docum ento que en otra ocasión no había conseguido obtener. las lamentaciones no conducían a nada. es políticamente inevitable. 22 ¡Allá! Toda la filosofía de Aratap no podía hacerle olvidar por completo su sentimiento de decepción. allí hay una estrella. Sí. El joven le contemplaba solemnemente. e s lo más inteligente que se puede hacer desde un punto de vista político. A decir ve rdad. No era más que un comisario. y en cambio no se hacía nada por encontrar el misterioso documento. Se le menc ionaba y luego se le olvidaba. y comenzar on para él sus peores horas. ¿y si se había equivocado? ¿Y si ahora se encontraban en el centro mismo de la rebel ión? Se informaría a Tyrann y la armada se reuniría. y podía despreciarlo. y donde podía haber habido un mundo en rebelión result aba que no había nada. Biron le miró sorprendido. ni tampoco si exis tía o dejaba de existir. Quizá tuviesen un documento cuyo secreto permitiese a una nave destruir un mundo. Biron se levantó. y había perdido su miedo. Al fin y al cabo. Pero . Durante las últ imas semanas también él había mandado una escuadrilla de naves contra los enemigos del Khan. los enemigos del Khan no existían. El mundo de la rebelión no existe dijo.

ya que no hay humo sin fuego. usted no será nunc a director. Ha bría rebelión en el reino tyrannio por el resto del siglo. incluso los que ahora están en n uestras manos. E! «Implacable» no era ya más que un punto resplandeciente que apenas podía distinguirse de las estrellas que empezaban a rodearle. por lo tanto. y. en cuestiones de Estado . pronto. Entonces. señor.» Pero existe una manera. una vez hecho sería difícil d e deshacer. ¿nos libera a todos? No será exactamente una libertad. Les habríamos proporcionado un concepto en t orno al cual agruparse. La verdad es que sería peligroso juzgarle a usted o a cualquie r otro de los cautivos linganios. Usted salvó mi nave. Además. ahora que salían de la Nebulosa. No será ya un Estado asociado. usted era peligroso. Basta indicar al Khan que cuando un poderoso c ortesano desea casarse con un miembro de una importante familia de entre los dom inados. al comandante Andros le daría un ataqu e de apoplejía. Una vez conociese tocios los hechos. ¿Quiere mi consejo? ¿Cuál sería? Cásese con ella. donde resultarán bastan te inofensivos. Biron vaciló. Una revolución de dominados pue de ser dirigida por un tyrannio ambicioso lo mismo que por un ambicioso linganio . Los que han intervenido en la conspiración. Mientras estaba persiguiendo una gran conspiración contra el Khan. la mitad de los sujetos de Tyrann pensarían que quizá sí existe. No es el tipo que necesitamos. Sin duda. una razón para rebelarse. ¿qué hay del asunto del matrimonio de la señorita Artemisa ? ¿Desea que se suspenda? Ya debe usted saber que desearíamos casarnos. no estañan d el todo bajo nuestro control. Aunque se case con la hija del director. les deben ser perdonadas. Rizzet contempló por la placa visora cómo se iba achicando la nave capitana de Tyran n. Razona como uno de nosotros. podría estar inspirado en motivos de ambición. con el coronel Rizzet. Dudo de que la gratitud personal influya en sus acciones. a partir de entonces. En otra ocasión dijo que podría haber man era de anular la cuestión del tyrannio. »Los juicios tendrían lugar ante ¡os tribunales linganios. y mi propia vida. no me gusta demasiado Pohang. ¿Cómo dice aquel viejo refrán? «Las mentiras de los amantes y de los diplomáticos. cuando todo lo que hay es una cábala lingania cuyo jefe ha muerto. ya que ninguno de ustedes puede ser del todo lea! . Aratap contempló por la placa visora cómo se iba achicando el «Implacable» y se alegró de haber tomado aquella decisión. Usted mismo no podrá regresar a Nefelos. el Rey de Reyes vería con claridad que no h abía otro camino a seguir y que. y no faltaría en la corte quien pidiese su destitución como comisario. Al no haberse materializado aquella gigantesca con spiración. ¡De veras que aquel muchacho le era si mpático! Entonces le daré otra razón. y el próximo autarca se encontrará más ligado al Khanato.. pero. Inevitablemente se discutiría el llamado mundo de la rebelión. Si fuese necesario. y tampoco espere ser rein staurado en su ranchería. El joven estaba en libertad. usted ya no es peligroso. en camino de Tyrann ha bía ya un mensaje a través del subéter. podía desafiar cualquier coal ición enemiga. comisario. En las circunstancias presentes. Aratap estuvo a punto de reírse a carcajadas. Gracias. Me satisface dijo Biron . Luego extendió la mano. Y aunque no exista. Esta vez Aratap rió de veras. Y hay algo más que debe usted saber: no se dej e engañar por la ambición. pero no serviría. y de ahora en adelante los juici os contra linganios no tendrán que celebrarse forzosamente ante los tribunales lin ganios. Se quedará en Rhodia. serán desterrados a mundos más próximos a Tyrann. De un modo u otro vería a! Khan y se haría escuchar . iría a Tyrann. Ya encontraremos otra mujer para Pohang. Arreglaremos lo de Lingane a nuestra manera. una esperanza para el futuro. Cuando lo dije trataba de conseguir algo.

¡De modo que nos ha soltado! exclamó . La verdad es que si todos los tyrannios fuesen co mo él, quién sabe si me uniría a su armada. En cierto modo me perturbaba. Tengo ideas definidas acerca de lo que son los tyrannios, pero él no encaja en ellas. ¿Cree que puede oír lo que estamos diciendo? Biron fijó los mandos automáticos y se volvió en la silla del piloto. No, claro que no. Puede seguirnos a través del hiperespacio como lo hizo antes, per o no creo que pueda establecer un rayo espía. Recuerdo que cuando nos capturó todo l o que sabía de nosotros era lo que había oído sobre el cuarto planeta, y nada más. Artemisa entró en la cabina del piloto con el dedo sobre sus labios. No hablen demasiado alto dijo . Creo que ahora está durmiendo. Ya no falta mucho para que lleguemos a Rhodia, ¿verdad, Biron? Podemos hacerlo en un solo salto, Arta. Aratap hizo que nos lo calculasen. Tengo que lavarme las manos dijo Rizzet. Esperaron a que se hubiese ido, y un instante más tarde Artemisa estaba en brazos de Biron. Él la besó ligeramente en la frente y sobre los ojos, luego le buscó los lab ios, y sus brazos se tensaron alrededor de ella. El beso terminó lentamente, perdi do el aliento. Te quiero mucho --musitó la chica. Te quiero más de lo que sabría decirte dijo él. La conversación que siguió fue tan satisfactoria como poco original. ¿Nos casará antes de que aterricemos? preguntó Biron al cabo de un rato. Artemisa frunció un poco las cejas. Traté de explicarle que es director y capitán de la nave, y que aquí no hay tyrannios. Pero no sé. Está muy agitado. No parece el mismo, Biron. Cuando haya desc ansado, lo volveré a probar. No te preocupes. Le convenceremos. Los pasos de Rizzet resonaron con fuerza cuando regresó. Me gustaría que todavía tuviésemos el remolque. Aquí apenas hay sitio para respirar. Llegaremos a Rhodia dentro de un par de horas aseguró Biron . Pronto saltaremos. Ya lo sé dijo Rizzet malhumorado . Y nos quedaremos hasta el fin de nuestros días; no es que me queje demasiado, me alegra estar vivo. Pero es un fin bastante tonto. No ha terminado aún dijo Biron lentamente. Rizzet alzó la mirada. ¿Quiere decir que podemos volver a empezar? No, no lo creo. Usted, quizá; pero yo no. Soy ya demasiado viejo, y no queda nada para mí. Lingane formará con los demás, y nun ca más volveré a verlo. Creo que eso es lo que más siento. Nací allí, y allí viví toda mi vid . En cualquier otro lugar, no seré sino la mitad de lo que soy. Usted es joven y s e olvidará de Nefelos. Hay algo más en la vida que el planeta natal, Tedor. Nuestro mayor defecto en los s iglos pasados ha sido que no hemos sabido reconocer ese hecho. Todos los planeta s son nuestros planetas. Quizá, quizá. Si realmente hubiese habido un mundo de rebelión, entonces tal vez hubies e sido así. ¡Pero es cierto que hay un mundo de rebelión, Tedor! No estoy de humor para eso, Biron dijo Rizzet secamente. No miento. Tal mundo existe y sé dónde está localizado. Pude haberlo sabido hace semana s, lo mismo que cualquiera de nuestro grupo. Todos los hechos estaban allí; estaba n golpeándome la mente sin conseguir entrar, hasta aquel momento en el cuarto plan eta en que usted y yo tuvimos que derribar a Jonti. ¿No se acuerda usted nunca de cuando estaba allí de pie diciendo que no podríamos nunca encontrar el planeta sin s u ayuda? ¿Recuerda sus palabras? Exactamente, no. Yo creo que las recuerdo. Dijo: «Hay por término medio sesenta años luz cúbicos por estre lla. Sin mí, y procediendo por aproximación, las probabilidades de que lleguéis a meno s de un billón de kilómetros de cualquier estrella son de una entre doscientos cincu enta mil billones». Creo que fue en aquel instante que los hechos entraron en mi m ente. Lo noté. Pues yo no noto nada en mi mente dijo Rizzet . Vamos a ver si se explica usted un po co. No veo lo que quieres decir, Biron dijo Artemisa.

¿No os hacéis cargo de que son precisamente esas probabilidades las que, al parecer, Gillbret venció? Recordad su historia. El meteoro dio en el blanco, desvió el curso de la nave y al final de sus saltos se encontró realmente en el interior de un sis tema estelar. Eso sólo pudo haber ocurrido en virtud de una coincidencia tan increíb le que no merece crédito alguno. Entonces era realmente la historia de un loco, y no existe el mundo de la rebelión. A menos de que exista una condición dada la cual las probabilidades de ir a parar a l interior de un sistema estelar sean menos increíbles, y tal condición existe. La v erdad es que hay un juego de circunstancias, y sólo uno, bajo las cuales hayamos t enido que llegar a tal sistema. Hubiese sido inevitable. ¿Y bien? Recordad el razonamiento del autarca. Las máquinas de la nave de Gillbret no result aron afectadas, de modo que la energía de los impulsos hiperatómicos, o, en otras pa labras, las longitudes de los saltos, no fueron modificadas. Sólo se alteró su direc ción, de tal manera que se llegó a una de entre cinco estrellas en un área increíblement e grande de la Nebulosa. Tal interpretación, en sí misma, parece improbable. ¿Y cuál es la alternativa? Pues que no se alteró ni la energía ni la dirección. No hay razón real alguna para supone r que fuese modificada la dirección del impulso. Sólo era una hipótesis. ¿Y si la nave h ubiese seguido sencillamente su dirección original? Fue dirigida a un sistema este lar, y llegó a un sistema estelar. No hay que tener en cuenta ninguna clase de pro babilidades. Pero el sistema estelar al cual fue dirigida... Era el de Rhodia. De modo que fue a Rhodia. ¿Acaso es tan evidente que resulta difíci l de comprender? ¡Pero entonces el mundo de !a rebelión debe de estar en casa! s imposible! exclamó Artemisa . ¡Eso e

¿Por qué imposible? Está en algún lugar del sistema de Rhodia. Hay dos maneras de ocult ar un objeto; se puede poner en un lugar donde nadie pueda encontrarlo, como, po r ejemplo, en el interior de la Nebulosa de la Cabeza de Caballo. O bien se pued e colocar donde a nadie se le pueda ni siquiera ocurrir irlo a buscar, delante d e los ojos, a la vista de todos. »Pensad en lo que le ocurrió a Gillbret después de desembarcar en el mundo de la rebel ión. Fue devuelto a Rhodia. Su teoría era que eso fue para evitar que los tyrannios organizasen una búsqueda por la nave que les llevase demasiado cerca del mundo mis mo. Pero en tal caso, ¿por qué le dejaron con vida? Si la nave hubiese regresado con Gillbret muerto, hubieran conseguido lo mismo sin peligro de que Gillbret habla se, como finalmente hizo. »Eso sólo puede ser explicado suponiendo que el mundo de la rebelión se encuentre en e l sistema de Rhodia. Gillbret era un Hinriad, ¿y en qué otro lugar podría darse tal re speto por la vida de un Hinriad, sino en Rhodia? Las manos de Artemisa se crispaban espasmódicamente. . Pero si lo que dices es verdad, Biron, entonces mi padre está en terrible peligro

Y lo ha estado desde hace veinte años afirmó Biron , pero quizá no de la manera que t e figuras. En cierta ocasión, Gillbret me dijo lo difícil que resultaba pretender se r un diletante y no servir de nada, pretenderlo tanto que uno tenía que fingir su papel incluso entre amigos, y hasta cuando estaba solo. En su caso, naturalmente , se trataba en gran parte de una autosugestión dramática. No vivía realmente su papel . Su personalidad real aparecía con facilidad cuando estaba contigo, Arta, o con e l autarca. Incluso le fue necesario mostrarse conmigo como era realmente a pesar

del poco tiempo que hacía que nos conocíamos. »Pero es posible, me figuro, vivir tal vida de un modo total, si las razones para ello son lo suficientemente importantes. Un hombre podría convertirse en una menti ra viviente incluso para su hija, estar dispuesto a verla casada de un modo terr ible, antes que comprometer el trabajo de toda una vida, que dependía de una compl eta confianza tyrannia, estar dispuesto a aparecer medio loco. . . Artemisa reco bró el habla, y dijo con voz ronca: ¡No es posible que creas lo que estás diciendo! No cabe otra explicación posible, Arta. Ha sido director desde hace veinte años. Du rante ese tiempo Rhodia ha sido continuamente reforzada con territorios que le h an otorgado los tyrannios, porque han pensado que estarían seguros en sus manos. D urante veinte años ha estado organizando la rebelión sin que se metiesen con él, preci samente porque parecía ser tan inofensivo. No son más que conjeturas, Biron dijo Rizzet peligrosas como las que hemos hecho antes, , y esta clase de conjeturas son tan

No se trata de simples conjeturas. En mi última discusión con Jonti le dije que él, y no el director, debió haber sido el traidor que asesinó a mi padre, puesto que mi p adre nunca hubiese sido lo suficientemente necio para confiar al director ningun a información que pudiese comprometerle. Pero la cuestión es, y yo ya lo sabía entonce s, que eso fue precisamente lo que mi padre había hecho. Gillbret se enteró del pape l de Jonti en la conspiración por lo que oyó de las discusiones entre mi padre y el director. No había otra manera en que pudiese haberse enterado. »Pero una aguja apunta en dos sentidos distintos. Creíamos que mi padre estaba traba jando para Jonti, y que trataba de conseguir el apoyo del director. ¿Por qué no ha d e ser igualmente probable, o incluso más probable, que trabajase para el director y que su papel en la organización de Jonti fuese el de un agente del mundo de la r ebelión que intentaba evitar una explosión prematura en Lingane la cual hubiese echa do a perder dos décadas de cuidadosa preparación? »¿Por qué creéis que me pareció tan importante salvar la nave de Aratap cuando Gillbret es tableció el cortocircuito en los motores? No fue por mí. Entonces no creía que Aratap fuese a liberarme en ningún caso. Ni tampoco fue precisamente por ti. Arta. Fue pa ra salvar al director. Él era la persona importante entre todos nosotros. El pobre Gillbret no lo comprendió. Rizzet meneó la cabeza. Lo siento, pero no me resulta posible creerlo. Pues puede creerlo, .es verdad. El director se hallaba de pie, al lado de la puerta, alto y con la mirada sombría.

Era su voz, y al mismo tiempo no era del todo su voz. Era una voz tajante y segu ra. Artemisa corrió hacia él. ¡Padre! Biron dice... Ya oí lo que dijo Biron. Acariciaba el cabello de su hija con suaves y lentos gestos de la mano . Y es cierto. Incluso hubiese permitido que se celebrase el mat rimonio.

pero no habríamos hecho sino sustituir un despotismo feudal por otro d espotismo.. Hace veinte años no estaba tan endu recido en mi papel como lo estoy ahora. director. pero salvará a los Reinos Nebulares. El viejo ranchero descubrió la existencia del documento independientemente. Pero si me hubiese consultado le hubiese dicho que ya no est aba en la Tierra. pero puede ser aplicado a toda la galaxia. Tanto ellos como nosotros debemos ser arrojados al cubo de la basura de los sistemas políticos pasados de moda. Tiene que estar seguro. No habrá khanes ni autarcas ni directores ni rancheros . Hay una manera.. No es prudente que nadie conozca todos los he chos. ¿Lo comprendéis? Los dos asintieron. hay factores que usted quizá desconozca. Eso sería fatal. Lo tengo desde hace veinte años. tiene graves respo nsabilidades. más cauteloso. pues cuando lo tuve supe que una vez hubiésemos vencido podíamos conservar lo conquistado. Fue lo que in ició el mundo de la rebelión. Precisamente de eso se trata. Arta. Nos destruirá a nosotros. Quédate conm igo y seguirán en la incertidumbre. y su cara. El plan que tengo se refería a una pequeña sección de un planeta. Estoy ultimando mis planes. un arma? Es el arma más poderosa del universo. Tu padre. y puede razonar tan bien com o tú. Ven aquí. no lo sabía todo. pero no pude hacerlo. Solamente lo sabemos nosotros dijo Biron. Hasta que llegue cierto día no puedo proteg er a ninguno de vosotros dos. Estoy seguro de que está en poder de los tyranni os. lo mismo que a los ty rannios. Quizá la ocas ión se presente nuevamente en el futuro. Pareces tan diferente. Rizzet le contemplaba con asombro. era ah ora gris como su cabello. Pareces casi como si. Venid. se conspiraría contra nosotr os. Hinrik sonrió con amargura... Quizás antes de un año . señor. Desgraciadamente dijo Hinrik . Biron palideció. El director sonrió . Tenía que haber dispuesto la muerte de Gil lbret. ¿tendré que salir de Rhodia? No. Entonces. como ya ll egó una vez sobre el planeta Tierra. Valdrá más que os case. Sin ella. por las referencias que encontró en mi biblioteca. Como si no fuese tu padre dijo con tristeza . Eso lo crees porque eres joven. quizá podríamos derrotar a los tyrannios. ¿Pues. Biron contenía la respiración. muchacho. ¿El que tu padre buscaba? Sí. pues. Pero. en que estuve dispuesto a sacrificar tu vida. y tuvo el talento de percatarse de su significado. generalmente tan rubicunda. ¿Es. ¿Crees que te ha liberado por razones sentimentales? Me figuro que has sido liberad o por la misma razón que lo fuiste ya anteriormente: para que le guíes a lo largo de l camino que conduce hasta mí. Por no haberlo hecho. Hay el asunto del document o. Puso una mano sobre el hombro de Biron. ¡Seguro que no! Soy yo quien lo tiene. joven. hoy se sabe que existe el mun do de la rebelión y que yo soy su jefe.. Biron dijo Hinrik. ¿Te figuras que Aratap es menos inteligente que tú? E l razonamiento en virtud del cual has determinado la localización y la jefatura de l mundo de la rebelión se basa en hechos que él conoce. Ha llegado el tiempo de la madurez. se han causado daños. No será por mucho tiempo. Cuando l leguemos a Rhodia. ¡En nombre del espacio! rugió Rizzet . Hubo un momento. seré tal como me conoces. No se vería otra razón de tu partida sino la verdadera. La única diferencia estriba en que es más viejo.. y habrá una nueva forma de gobierno que no se h a ensayado aún en la galaxia. y así como se conspira contra los tyrannios. qué habrá? El pueblo. chicos. . y tienes que aceptarme así. casi con timidez. ¿El pueblo? ¿Y cómo puede gobernar? Debe haber alguna persona que tome decisiones. Ahora ya no puede hacer mucho daño. Sólo puedo ser lo que siempre he sido.La muchacha retrocedió.

.............................................................. proveer para la defensa común...... ....................................................................... 10 5 17 ¡Y liebres! ...................................................... estimular el bienestar general y asegurar los bienes de la libertad para no sotros y para nuestra posteridad..........3 3 6 ¡Ése lleva una corona! ................................................................. escuchad... Hinrik nrió.................................................................... Conozco el documento de memoria.......... 119 18 ¡Libre de las garras de la muerte! .................85 13 El autarca se queda........39 7 Músico de la mente ........................ 18 4 ¿Libre? ........... 140 21 ¿Aquí? ........................................ el pueblo de los Estados Unidos. Sintieron en su interior una sensación extraña cuando el «Implacable» dio su único salto............ ................... No podría soportar un novio distraído............................................... ¿querría decirme algo sobre el plan que ha mencionado..................................................... padre rió Artemisa ............................................ 126 19 ¡Derrota!................. 156 ................................59 10 ¡Quizá!... asegurar la tranquilidad doméstica...........................11 3 El azar y el reloj de pulsera .... Antes de empezar dijo Biron .......................................... Y mientras el sol de Rhodia resplandecía brillantemente en la placa visora.... 1 48 22 ¡Allá! ..... 69 11 ¡O quizá no! ........................... con excepción de uno solo: «Nosotros..... ordenamos y establecemos esta Constitución para los Estados Unidos de América...........................27 5 Inquieta se alza la cabeza .......... que le sonreía................La mano de Biron sujetó fuertemente la de Artemisa... 133 20 ¿Dónde? ... mucho más antiguas que ninguno d e los planetas de la galaxia...................................................................................... es tablecer la justicia............ 10 1 15 El agujero en el espacio ................................. Hinrik comenzó con aquellas palabras que eran más antiguas......................................................4 2 La red a través del espacio...................................................... de modo que mi curiosidad quede satisfecha y pueda dedicarme a Arta sin distraerme? Valdrá más que lo hagas....................................................45 8 Las faldas de una dama ........ a fin de formar una unión más perfecta..............................9 3 14 El autarca se marcha .................................7 7 12 Viene el autarca......................52 9 Los pantalones de un dueño y señor.. que había sido pre viamente calculado.........» FIN ÍNDICE 1 E! murmullo del dormitorio...