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Economía Política Peruana Crítica a las políticas neoliberales y propuestas alternativas http://felixjimenez.blogspot.

com/ LAS DEBILIDADES DEL ACTUAL CRECIMIENTO ECONÓMICO PERUANO Félix Jiménez. 19/01/2013 La última década de crecimiento económico corresponde, dicen algunos analistas, al mejor período de la historia moderna del país. La tasa de crecimiento del PBI y la estabilidad macroeconómica se exhiben como las características fundamentales de este período supuestamente inmejorable. Consecuentemente, la recomendación de estos analistas es que hay que «seguir haciendo lo que se está haciendo a nivel macro», invertir en educación y cuidar el contexto externo para enfrentar sus efectos de manera eficiente y oportuna. Su poca formación en temas de desarrollo les hace confundir crecimiento con desarrollo y desigualdad con impuestos regresivos La economía es más vulnerable a shocks externos adversos No se puede afirmar que el crecimiento económico de la última década sea la expresión de una economía con una estructura productiva sólida, es decir, de una economía cuyo funcionamiento es relativamente autónomo respecto de las fluctuaciones de la economía internacional. Nuestra hipótesis es que la economía peruana de los últimos veinte años es más vulnerable a los shocks externos adversos que la economía peruana de los años sesenta del siglo pasado. Dos son las razones. En primer lugar, el liderazgo del crecimiento económico del período neoliberal no lo tiene el sector manufacturero; y, en segundo lugar, la economía actual está más penetrada por importaciones. Estos dos fenómenos se dan en una economía que mantiene su vector de exportaciones especializado o poco diversificado, debido al predominio de las exportaciones primarias o tradicionales. Características del crecimiento de los períodos 1959-1967 y 2003-2011 De 1959 a 1967 la economía peruana creció a la tasa de 7.2% promedio anual. Este crecimiento fue impulsado por el sector manufacturero que se expandió, en el mismo período, a la tasa de 7.8% promedio anual. Durante el período 2003-2011 las tasas de crecimiento son menores. El PBI crece a la tasa promedio anual fue de 6.8%, mientras que la producción manufacturera lo hace a la tasa de 6.6%. Por lo tanto, se puede decir que en términos de tasas de crecimiento, no estamos en el mejor período de la historia moderna del país. Durante los años 1959-1967 las exportaciones de bienes y servicios crecen, en términos reales, a una tasa promedio anual de 8.6%, mientras que en el período 2003-2011 lo hacen a la tasa de 6.4%. En ambos períodos las importaciones crecen más rápido, pero la gran diferencia es que en el primero la economía se está industrializando, sustituyendo importaciones. Se trata de un período donde el sector manufacturero está liderando el crecimiento y, por lo tanto, acrecentando su participación en la producción total. Ello no obstante, las importaciones totales del período representan el 80% de la producción manufacturera total. La situación es totalmente distinta en el período 2003-2011. La industria crece a una tasa menor que la del PBI; por lo tanto, pierde liderazgo y peso en la producción total país. Y, lo que es peor, las importaciones totales superan a la producción manufacturera en 34.1%. En otras palabras, la economía peruana del período neoliberal está produciendo bienes manufacturados que solo representan el 74.5% de las importaciones totales. La tendencia a producir bienes manufacturados en montos cada vez menores a los que importamos corresponde a todo el período neoliberal, de 1990 a la fecha. Hemos pasado de una economía con una propensión a importar de 13.7% en el período 1959-1967 a una economía con una propensión a importar de 20.3% en el período 2003-2011.

El crecimiento es de baja productividad ¿Qué sectores impulsan el crecimiento actual? De acuerdo con información del INEI la tasa de crecimiento del PBI de enero a noviembre de 2012 fue de 6.37%. Los sectores de servicios y de producción de no transables explican el 78.6% de este crecimiento. Es decir, el liderazgo del crecimiento lo tienen los sectores Construcción, Comercio, Resto de Otros Servicios, Derechos de Importación e impuestos (¡), Transporte y Comunicaciones, Servicios Prestados a Empresas, y Restaurantes y Hoteles. Como se sabe, el grueso de la PEA ocupada de baja calificación y productividad se encuentra es estos sectores. Este no fue el caso del crecimiento correspondiente al período 1959-1967. Es claro entonces que el período de crecimiento actual no es el mejor de la historia. El empleo es temporal y con alta rotación en los sectores de servicios. Los empleos son por lo tanto precarios y con bajos niveles de sueldos y salarios. Pero como se trata de un crecimiento altamente dependiente de importaciones, los empleos no tienen horizontes de estabilidad prolongados y menos ingresos adecuados. Por lo demás, los inversionistas privados saben que el boom de precios de los metales no puede ser permanente. Más temprano que tarde reaparecerá el límite al crecimiento por el lado del sector externo de la economía. El neoliberalismo está reeditando las crisis cíclicas de la balanza de pagos, pero en peores condiciones. A modo de conclusión Los neoliberales criollos creen que lo que ocurre con el tipo de cambio depende «esencialmente de lo que pasa afuera»; y, creen que la desigualdad se resuelve con impuestos más progresivos y con más gasto en educación. Lo que el país requiere es un nuevo modelo de crecimiento basado en la reindustrialización y en el desarrollo del agro. Esto significa, entre otras cosas, desarrollar mercados internos, mantener un tipo de cambio estable y competitivo, y controlar eficientemente el influjo de capitales.
Publicado en el diario La Primera

Economía Política Peruana Crítica a las políticas neoliberales y propuestas alternativas http://felixjimenez.blogspot.com/ EL SIGNIFICADO DEL LLAMADO MILAGRO ECONÓMICO PERUANO Félix Jiménez 06/04/2013 El año 2012 terminó con un crecimiento del PBI de 6.3%. En los últimos ocho años el PBI ha crecido a una tasa promedio anual de 6.98%. Este crecimiento sostenido se produjo en un entorno macroeconómico de baja inflación. Por eso, políticos y economistas con poco conocimiento de la historia económica y de las teorías del crecimiento y del desarrollo, consideran que este desempeño del PBI ha sido el mejor de la historia contemporánea de nuestro país. Llegan incluso a afirmar que este desempeño ha sido el resultado de la aplicación de «buenas políticas» y no de la «suerte» de haber contado con un contexto externo con precios de los minerales muy altos. “OPINIÓN"
El milagro económico, entonces, corresponde a un estilo de crecimiento basado en exportaciones primarias y en la producción de no transables de baja productividad; y, su impulso proviene de una demanda externa que todavía mantiene a los precios de los minerales en niveles históricamente muy altos. Sin el impulso de la industrialización y del desarrollo agrícola no habrá empleo digno ni crecimiento basado en

. El estilo de crecimiento actual Para empezar, como ya lo hemos dicho en otra oportunidad, el período 1959-1967 es otro período de alto crecimiento económico. El PBI crece en esos ocho años a la tasa promedio anual de 7.2%. Pero, como veremos más adelante, el estilo de crecimiento actual es totalmente diferente: es menos industrial y más dependiente de importaciones. El neoliberalismo ha consolidado una estructura productiva de servicios de baja productividad y primario exportadora. El impulso del crecimiento proviene de los altos precios de los minerales y es liderado por los sectores de producción de no transables: Comercio, Servicios y Construcción. Como puede verse en el Gráfico 1, estos sectores, junto con el de Hidrocarburos, crecen en los últimos doce años por encima del PBI. La Manufactura y la Agricultura, sectores fundamentales para la diversificación productiva, se rezagan. Como crecen menos, pierden peso en la estructura del PBI. Este cambio estructural provocado por las políticas neoliberales comienza en los años de la década de los noventa. En el Gráfico 2 se puede apreciar que el liderazgo del crecimiento lo tienen los sectores de Minería metálica y Construcción. Son años de bajo crecimiento económico: el PBI crece de 1990 al 2000 a una tasa promedio anual de 3.97%. Entre el 2000 y el 2012, la tasa de crecimiento promedio anual del PBI fue de 5.82%. El importante crecimiento de la Minería Metálica entre 1990 y 2000, comparado con el de los últimos doce años, se explica básicamente por los precios de los minerales: el valor de las exportaciones de estos productos es mucho mayor que el registrado en la década de los noventa. De otro lado, es importante destacar que la manufactura crece por debajo del PBI e incluso de la producción del sector Comercio. Es claro, además, que con la apertura comercial y los tratados de libre comercio, la producción del sector Agrícola, así como de la Manufactura, va perdiendo importancia en la última década. En resumen, las políticas neoliberales han consolidado una estructura productiva poco diversificada y donde la producción de los sectores Comercio, Servicios y Construcción representa el 70.5% del PBI. Cerca del 60% de los trabajadores están empleados en estos sectores que, en general, son de baja productividad. Este tipo de trabajadores de baja calificación y productividad aumenta al 88.1% del total, si se incluye al sector Agricultura, que sigue siendo fundamentalmente tradicional. El milagro económico, entonces, corresponde a un estilo de crecimiento basado en exportaciones primarias y en la producción de no transables de baja productividad; y, su impulso proviene de una demanda externa que todavía mantiene a los precios de los minerales en niveles históricamente muy altos.

Desindustrialización y dependencia de importaciones El crecimiento del período 1959-1967 fue liderado por la Manufactura que se expandió sustituyendo importaciones. En el año 1970, luego de ese intenso proceso sustitutivo, el total de importaciones representaba el 34.4% de la producción manufacturera. Este porcentaje subió a 54.9% en 1974 y durante los años del neoliberalismo esta relación cambió notablemente: en el año 1997 el total de importaciones equivalía al 92.3% de la producción manufacturera y en el año 2005 este porcentaje se elevó a 101%. En la actualidad, según cifras preliminares del INEI, el total de importaciones se aproxima al 140% del valor de la producción manufacturera. Peor aún, el valor de las importaciones es mayor que el valor conjunto de la producción agrícola y manufacturera. El neoliberalismo nos ha hecho mucho más dependientes de importaciones que en los años en los que floreció la «teoría de la dependencia». Se ha producido en estas últimas dos décadas un proceso inverso al de la sustitución de importaciones de los años sesenta, proceso que se ha acentuado con la continua apreciación de la moneda local desde el inicio del segundo gobierno de Alan García. La sostenida apreciación del sol, nos ha hecho perder competitividad con nuestros principales socios comerciales de la región latinoamericana, como se muestra en el cuadro siguiente. A modo de conclusión «Los países no se especializan, los países se diversifican». Esta es la recomendación de una buena política económica que ninguno de los últimos gobiernos ha puesto en práctica. Sin el impulso de la industrialización y del desarrollo agrícola no habrá empleo digno ni crecimiento basado en la

productividad. Sin industrialización tampoco será posible superar la restricción externa que hoy se ha acentuado. Además, si no nos industrializamos, seguiremos participando como productores de materias primas en comercio internacional. Como país minero que no aprovecha sus ventajas para industrializarse, seguiremos por la ruta del extractivismo y no de la inclusión social.

Economía Política Peruana Crítica a las políticas neoliberales y propuestas alternativas http://felixjimenez.blogspot.com/ La estructura productiva de Perú en el largo plazo Félix Jiménez 06/04/2013 Martín Tanaka dice «no sabemos guardar pan para mayo», en su comentario sobre el artículo de Bruno Seminario y Nikolai Alva, «El PIB, tres siglos pasados y media centuria venidera». Este artículo es parte del reciente libro Visiones del Perú en 50 años, editado por Bruno Seminario, Cynthia Sanborn y Nikolai Alva. Tanaka se sorprende que el producto per cápita del Reino Unido haya pasado de ser 2.4 veces el producto per cápita de Perú en 1700 a 4.1 veces en 2010, no obstante que Perú registrara tasas de crecimiento mayores a las del Reino Unido en gran parte de los años de los últimos tres siglos. La explicación de Tanaka Esta divergencia o paradoja, según Tanaka, se entiende «por el fuerte carácter “pendular” de nuestra economía». Períodos de crisis intensos y prolongados –dice- hacen que se pierdan los «periodos de bonanza que nos hubieran permitido “ponernos al día” con otros países». Luego de mencionar también la divergencia con Chile, Tanaka sentencia «tenemos históricamente la capacidad, habilidad, recursos, para aprovechar momentos de bonanza, pero no sabemos “guardar pan para mayo” ni evitar desplomes futuros». Lo que Tanaka no entiende es que muchas de estas divergencias se explican no tanto porque «no sabemos guardar pan para mayo», sino porque desde la colonia los ciclos económicos de Perú han seguido a los ciclos de los precios de las materias primas y del mercado internacional. Además, como sucede ahora, los períodos de auge han sido acompañados por salidas de capital mayores que las entradas por inversiones extranjeras. Por ejemplo, durante 2006-2012, período en el que el PBI crece a la tasa promedio anual de 6.9%, los capitales extranjeros expatriaron 66 mil 369 millones de dólares de utilidades y solo ingresaron como inversión extranjera directa 52 mil 239 millones de dólares, de los cuales 34 mil 111 millones dólares constituyen reinversiones. Por lo tanto, solo tiene un sentido figurado la afirmación de Seminario y Alva, que Perú podría tener en 2062 un producto per cápita similar al de un país desarrollado, si la tendencia de crecimiento actual siguiera sin interrupciones. Cuando el crecimiento económico es dependiente de factores externos, como ocurre actualmente, estamos condenados a «correr como caballo y parar como borrico». Tasas de crecimiento similares, por ejemplo, entre dos países, no pueden conducir al mismo resultado en términos de producto per cápita y oportunidades de empleo, cuando uno de ellos lo hace industrializándose y el otro lo hace exportando materias primas. En las depresiones, el primero, a diferencia del segundo, pierde muy poco de lo que «ganó» en los períodos de auge. Estructura productiva y estilo de crecimiento Las instituciones económicas de nuestro país se han caracterizado por la fácil extracción de rentas y por ser contrarias a la innovación y, por lo tanto, a la diversificación productiva. Al respecto, no es casual que Seminario y Alva mencionen, por ejemplo, «la gran expansión industrial británica durante el siglo XIX». El

extractivismo político y económico en nuestro país, ha sido prácticamente una constante desde la colonia. Según información de un trabajo más extenso de Seminario, el PBI de Perú en 1795 tenía la siguiente composición: Agro 45.2%, Industria 10.8%, Servicios 35.5% y Minería 8.5%. Cerca de siglo y medio después --según el artículo de R. A. Ferrero «La Realidad Económica del Perú», publicado en marzo de 1943 en «El Trimestre Económico»--, la composición del PBI no había variado de manera significativa: Agro 34.4%, Industria 11%, Servicios 33.3% y Minería 19.3%. Así, al inicio de la segunda mitad del siglo XX, la estructura productiva de Perú seguía siendo fundamentalmente agrícola y de servicios, con un sector minero que variaba su participación de acuerdo al ciclo del mercado internacional. En esos dos sectores tradicionales se encontraba el 81% de la PEA ocupada y solo el 1.8% del empleo le correspondía a la Minería. Los teóricos del desarrollo de los años cuarenta y cincuenta se referían a esta estructura productiva como característica del subdesarrollo. Lo que ocurrió después ya no aparece en las discusiones sobre la definición del subdesarrollo. La literatura económica dominante ha pasado a denominar a países como el nuestro como pertenecientes a «economías de mercados emergentes». A modo de conclusión: la nueva característica del subdesarrollo. La estructura productiva de la economía peruana de los años 2001-2011, sigue siendo tradicional y de baja productividad: el 84.7% de la PEA ocupada se encuentra en los sectores Agrícola (30.7%) y de Servicios (54.0%), y en estos dos sectores se encuentra el grueso de las empresas de «1 a 10 trabajadores» de baja productividad y bajos ingresos. Pero, lo que ha cambiado notoriamente es la participación de estos dos sectores en la generación del PBI: la del Agro ha bajado a 8.5% y la de los Servicios ha subido a 64.9%, que en total representan el 73.4% del PBI. Por otro lado, la ubicación relativa de la Industria no ha variado mucho: emplea al 10.4% de la PEA ocupada y explica el 15.1% del PBI. Por su parte, la Minería sigue dominando en las exportaciones, pero participando con muy poco en la generación de empleo y del PBI. En consecuencia, para crecer sobre la base de la productividad, hay que desarrollar mercados internos desarrollando la industria y la agricultura. Ferrero decía que industrializarse «es una necesidad vital». Es la mejor ruta que la primario-exportadora –reiteramos- para elevar el nivel de vida de la población.

Economía Política Peruana Crítica a las políticas neoliberales y propuestas alternativas http://felixjimenez.blogspot.com/ ¿Camino al enfriamiento económico? Félix Jiménez. 25/05/2013 Los datos indican la presencia de un sostenido proceso de enfriamiento de la economía. Las razones son conocidas: el estancamiento de las economías de Europa y Estados Unidos, la desaceleración del crecimiento de la China, y la consecuente reducción de los precios de los minerales. Con el neoliberalismo nuestra economía se hizo más vulnerable y dependiente de factores externos; por lo tanto, no podía estar al margen de los efectos de la crisis internacional actual. Velarde y Castilla cometen un grave error cuando dicen que para impulsar y sostener el crecimiento económico es indispensable restablecer la confianza del empresariado y eliminar las trabas administrativas que afectan a la inversión privada. Quizás lo que le están diciendo al Presidente Humala es que debe hacer más concesiones a la derecha extractivista, como: saltarse la ley de la consulta previa… El fin del alto crecimiento Velarde y Castilla cometen un grave error cuando dicen que para impulsar y sostener el crecimiento

económico es indispensable restablecer la confianza del empresariado y eliminar las trabas administrativas que afectan a la inversión privada. Quizás lo que le están diciendo al Presidente Humala es que debe hacer más concesiones a la derecha extractivista, como: saltarse la ley de la consulta previa, privatizar Petroperú, derogar la ley de Protección y Defensa del Consumidor, no insistir en la ley de Promoción de la Alimentación Saludable, olvidarse de los derechos laborales, no pensar más en el salario mínimo, dejar al sector privado todo el proyecto petroquímico en el sur, abandonar UNASUR y declararse abanderado de la Alianza Asia Pacífico, declarar para El Comercio que ya no le importa la CAN, y, en fin, jurar que ahora es un convencido de la subsidiariedad del Estado y de la necesidad de su achicamiento. Lo que la realidad indica sobre el crecimiento es otra cosa y no una falta de confianza ni trabas a la inversión. Los empresarios saben que los impulsos al crecimiento provenían de la expansión de los mercados externos y de los altos precios de las materias primas. Y, saben también, que después de lo ocurrido en el 2008-2009 ahora ya no es posible crecer a las tasas que se registraron en los años 2005 a 2008. Lo que acabamos de decir puede observarse en el gráfico de las tasas de crecimiento del PBI mensual desestacionalizado, del período que va de enero-2005 a marzo-2013. Hay una tendencia claramente ascendente del crecimiento que termina en junio de 2008. Después de este mes y debido a la crisis externa que empieza el segundo semestre de ese año, el crecimiento cae hasta situarse por debajo de cero en junio de 2009. Es verdad que luego se recupera hasta alcanzar en junio de 2010 una tasa de similar magnitud a la que se registró en febrero de 2008, pero en los meses siguientes se registra un proceso de desaceleración del crecimiento que es imposible pronosticar su pronta reversión. Ante este escenario, un shock de confianza mediante un nuevo «arrinconamiento» al Presidente Humala por parte de la derecha neoliberal, será inútil. La estabilidad del gobierno de Humala dependerá de lo que hagan Velarde y Castilla, los dos gonfalonieros del neoliberalismo.

Debilidades y composición del crecimiento El impulso al crecimiento económico de los últimos años provino de los altos precios de los minerales y estuvo liderado por los sectores no transables de comercio, servicios y construcción. Estos sectores, junto a las exportaciones tradicionales, crecieron a tasas superiores a la del PBI. La manufactura y la agricultura perdieron participación en la generación de empleo y del PBI. Así, la economía creció a tasas altas fomentando el «rentismo» y el extractivismo en los grupos de poder económico y político. Estos grupos, de ideología de derecha neoliberal, son los que consolidaron su hegemonía durante los años de

período de alto crecimiento. Lo que ha ocurrido con la composición del crecimiento económico durante el mes de marzo pasado revela sus debilidades. La tasa de 3.0% de crecimiento del PBI tiene su origen en la reducción espectacular de la tasa de crecimiento de la construcción, de 14.3% en el mes de febrero a 3.8% en el mes de marzo. Asimismo, disminuyeron las tasas de crecimiento de los sectores comercio (5.6% a 4.0%) y de otros servicios (de 5.9% a 4.9%). Estos tres sectores explican el 70.5% del PBI y emplean el 59% de los trabajadores. También disminuyó la tasa de crecimiento de la agricultura (de 6.5% a 5.8%). Finalmente, la producción manufacturera se redujo en 3.6%. Por otro lado, hay que mencionar que en los meses de enero-febrero de este año las importaciones crecieron 12.5% respecto a similar período de 2012, mientras las exportaciones se redujeron en 18.0%. El fin del alto crecimiento ocurre en una economía que es más vulnerable a factores externos, menos industrial, más productora de servicios de baja productividad, básicamente exportadora de minerales y, ciertamente, más dependiente de importaciones. El carácter primario exportador del estilo de crecimiento y la apreciación sistemática de la moneda nacional, dados los tratados de libre comercio y las drásticas reducciones arancelarias, dieron lugar a un crecimiento espectacular de las importaciones. En 1975, cuando se hablaba de una industria adicta a importaciones, estas constituían el 62.6% del total de la producción manufacturera; en 1997 este porcentaje aumentó a 92.3% y en el año 2011 subió el 150.1%. En la actualidad estamos importando un equivalente a 102.1% de la producción manufacturera y agropecuaria en conjunto. A modo de conclusión De acuerdo con la información anterior, basar el crecimiento en la demanda interna para enfrentar lo que sin duda será un largo estancamiento de la economía internacional, corre el riesgo de volver a encontrar su límite en una crisis de balanza de pagos.