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EDUCACION EN VALORES.

DEFINICION: Son todos los aspectos del proceso por el cual los profesores (y otros adultos) transmiten valores a los alumnos. Otros lo ven como una actividad que puede tener lugar en cualquier organización en la que la gente se ayuda de otros. Un ejemplo son los mayores, quienes poseen una posición de autoridad o de experiencia. Para adquirir estos valores, se debe basar en la enseñanza y en los comportamientos para ayudar a su propio bienestar y el de los demás. Esto significa que la educación en valores puede tener lugar en el hogar, así como en escuelas, colegios, universidades, instituciones para delincuentes juveniles o organizaciones voluntarias. Hay dos enfoques principales de la educación en valores:  Algunos lo ven como inculcar o transmitir un conjunto de valores que a menudo provienen de las reglas sociales o religiosas o éticas culturales.  Otros lo ven como una especie de diálogo socrático, donde la gente poco a poco lleva a su propia realización de lo que es un buen comportamiento para sí mismos y para su educación. Algunas definiciones: Se ha investigado muy poco en los resultados de las clases de educación en valores, pero hay algunos resultados preliminares. Una definición puede ser:  el proceso que se da a los jóvenes a una iniciación en los valores, dando conocimiento de las reglas necesarias para funcionar en este modo de relacionarse con otras personas, y buscar el desarrollo una comprensión de ciertos principios básicos, así como con la posibilidad de aplicar estas normas de forma inteligente, y tener la disposición reiterada de hacerlo.  Algunos investigadores utilizan el concepto de los valores de la

educación como un paraguas de los conceptos que incluye la educación moral y educación para la ciudadanía. Los temas que la educación en valores puede abordar en diversos grados son el carácter, el desarrollo moral, la educación religiosa, el desarrollo espiritual, educación para la ciudadanía, el desarrollo personal, desarrollo social y desarrollo cultural. Hay una distinción entre la educación en valores explícitos y la educación en valores implícitos, donde:  La educación en valores explícitos: se asocia con las diferentes pedagogías, métodos o programas que utilizan los profesores o educadores con el fin de

crear experiencias de aprendizaje para los estudiantes cuando se trata de cuestiones de valor.  La educación en valores implícitos: en la otra parte cubre los aspectos de la experiencia educativa que resulta en el valor de la influencia o del propio aprendizaje. Esta discusión sobre implícita y explícita plantea el problema filosófico de la educación. Del mismo modo se debe aclarar la distinción entre un profesor y un educador. EDUCACION MORAL La moral como socio-jurídico-religioso son normas que se suponen son para ayudar a las personas que se comportan de manera responsable. Sin embargo, no todas las costumbres conducen a un comportamiento responsable. La educación en valores puede mostrar que la moral son “malas” costumbres como también “buenas”. El cambio en el comportamiento proviene de la lucha libre con preguntas sobre el bien y el mal. El psicólogo norteamericano Lawrence Kohlberg que se especializó en la investigación sobre la educación moral y el razonamiento, y era mejor conocido por su teoría de las etapas del desarrollo moral, creía que los niños necesitan estar en un ambiente que permita la discusión abierta y pública de los conflictos del día a día y problemas para desarrollar su capacidad de razonamiento moral. La educación moral no puede quedar reducida a una mera socialización sino que en ella se destaca también una vertiente crítica y transformadora. Puig Rovira y Martín García afirman que la educación moral quiere hacer de cada sujeto el autor de su propia historia, colocar en sus manos la responsabilidad de inventar su vida, de tomar decisiones personales en situaciones de conflicto de valor y construir una forma de ser deseada. La definen como: La educación que pretende ayudar a los alumnos y a las alumnas en el proceso de desarrollo y adquisición de las capacidades para sentir, pensar y actuar, así como de los conocimientos sustantivos para enfrentarse autónomamente a aquellas situaciones que implican o pueden implicar un conflicto de valores.  Sentir, porque es necesario estar abierto a los problemas morales, y dejar paso a los aspectos emotivos y la empatía.  Pensar, desarrollando el juicio crítico y la compresión crítica de la realidad, comprometiéndose en un dialogo crítico y creativo.

Actuar, porque la educación moral debe dotar de capacidades para controlar y dirigir sus vidas

Conocimientos sustantivos, son aquellos valores y actitudes deseables y sobre los cuales hay un amplio consenso Para enfrentarse autónomamente, es decir, reconocer la capacidad del sujeto para dirigirse así mismo no significa formarse aisladamente, sino que estos conocimientos se forman intersubjetivamente. Conflicto de valores, no sólo los evidentes, sino situaciones, que en ocasiones pueden estar permitidas y no responder a motivaciones deseadas. La educación moral no puede ser autoritaria, ni tampoco aceptar que cada uno tome soluciones de acuerdo con criterios subjetivos. Es necesario unir el respeto a la autonomía de cada sujeto con la razón dialógica y utilizarlos como herramientas que hagan posibles valores como la crítica, la abertura a los demás y el respeto a los derechos humanos. Tal propuesta de educación moral no tiene porque violentar las creencias plurales del hombre y mujeres de las sociedades democráticas, pero puede en cambio ayudarnos a vivir una vida más justa y solidaria. Así pues, la educación moral no se reduce al conocimiento de los valores, ni a la mejora del razonamiento moral, sino que también es la formación del carácter. Aristóteles dice: "Lo importante no es saber lo que es bueno, sino ser bueno." LOS VALORES: Los valores son principios que nos permiten orientar nuestro comportamiento en función de realizarnos como personas. Son creencias fundamentales que nos ayudan a preferir, apreciar y elegir unas cosas en lugar de otras, o un comportamiento en lugar de otro. También son fuente de satisfacción y plenitud. Nos proporcionan una pauta para formular metas y propósitos, personales o colectivos. Reflejan nuestros intereses, sentimientos y convicciones más importantes. Los valores se refieren a necesidades humanas y representan ideales, sueños y aspiraciones, con una importancia independiente de las circunstancias. Por ejemplo, aunque seamos injustos la justicia sigue teniendo valor. Lo mismo ocurre con el bienestar o la felicidad. Los valores valen por sí mismos. Son importantes por lo que son, lo que significan, y lo que representan, y no por lo que se opine de ellos. Valores, actitudes y conductas están estrechamente relacionados. Cuando hablamos de actitud nos referimos a la disposición de actuar en cualquier momento, de acuerdo con nuestras creencias, sentimientos y valores. Los valores se traducen en pensamientos, conceptos o ideas, pero lo que más apreciamos es el comportamiento, lo que hacen las personas. Una persona valiosa es

alguien que vive de acuerdo con los valores en los que cree. Ella vale lo que valen sus valores y la manera cómo los vive. Pero los valores también son la base para vivir en comunidad y relacionarnos con las demás personas. Permiten regular nuestra conducta para el bienestar colectivo y una convivencia armoniosa. Quizás por esta razón tenemos la tendencia a relacionarlos según reglas y normas de comportamiento, pero en realidad son decisiones. Es decir, decidimos actuar de una manera y no de otra con base en lo que es importante para nosotros como valor. Decidimos creer en eso y estimarlo de manera especial. VALOR: Del latín valor-valoris, es una palabra polisémica, pues se utiliza en distintos contextos con significados distintos. En primer lugar, en el Diccionario de la Lengua Española, vigésima edición, de 1984, este vocablo admite varias acepciones. Unas hacen alusión al precio, cualidad de las cosas por las que se paga, teniendo en este caso un sentido económico. Se equipara a acciones, bonos o cualquier documento acreditativo de una propiedad. Otra acepción es establecer equivalencia, especialmente en monedas, con respecto a otras tomadas como patrón. También hace referencia a la importancia o significado de algo. El término valor se utiliza como cualidad de la que no teme al peligro. En ocasiones, según otros contextos, puede significar grado De utilidad, importancia o buenas cualidades de algo, atrevimiento, desvergüenza, firmeza, integridad, eficacia, duración de una nota musical, o bien se les asigna a personas que poseen cualidades positivas para algo determinado. En sentido amplio, este concepto, valor, está ligado a selección y preferencia, lo cual no implica necesariamente que algo tiene valor Porque es preferido o que algo es preferido Porque tiene valor. Se hace necesario clarificar el concepto del término "valor". Para realizar esta tarea hemos recurrido a la definición de varios autores, con el fin de extraer de ellos las notas comunes, de presentar los rasgos fundamentales que nos permita fijar con claridad, exactitud y precisión la significación de esta palabra. A continuación presentamos las definiciones consultadas: - Valero Iglesias (1992): "Los valores son creaciones humanas y como tales, sujetas a la realidad social que los circunda, derivada de que es el ser humano quien les da sentido" - Marín Ibáñez (1976): "Los valores se pueden tomar como pautas de acción, fuerzas de integración y orientaciones de los comportamientos"

- Schoeck (1973): "Los valores son los contenidos vitales, captados generalmente en conceptos, común a la mayoría de los miembros de un grupo. Estos contenidos vitales son conservados, cuidados o ambicionados y, de esta forma, determinan nuestra acción en cuanto imagen-guía, y a veces en cuanto normas fijas, desempeñando un papel decisivo en la estructura de los motivos de nuestro comportamiento. Así entendido, el concepto de valor debe suponer los valores decisivos, es decir los valores más importantes del grupo o de la cultura investigada" - Rokeach (1973)": El valor es una creencia duradera, de la que un específico modo de conducta o un estado final de existencia es personal o socialmente preferible a otro modo de conducta o estado final de existencia opuesto o contradictorio". - El mismo autor (1973): "Los valores son guías y determinantes de actitudes sociales e ideologías por una parte y del comportamiento social por otra." - Escámez (1993): "Los valores, en definitiva son convicciones de los preferible, obligatorias en tanto en cuanto producen satisfacción; y producen satisfacción Porque llevan al sujeto a considerarse como competente y moral ya que ello exalta el autoconcepto que de sí mismo, por la influencia de la sociedad y de sus distintas agencias, se ha formado" - Frondizi (1968) " es una realidad objetiva que encontramos fuera de nosotros. por ser cualidades, los valores son parasitarios - que no pueden vivir sin apoyarse en objetos reales - y de frágil existencia, al menos en tanto adjetivos de los bienes" - Ortega y Gasset (1955): "Los valores son un linaje peculiar de objetos irreales que residen en los objetos reales o cosas, como cualidades sui generis... No se ven con los ojos, como los colores, ni siquiera se entienden, como los números y los conceptos. La belleza de una estatua, la justicia de un acto, la gracia de un perfil femenino, no son cosas que quepa entender o no entender, Sólo cabe "sentirlas" y mejor estimarlas o desestimarlas. El estimar es función psíquica real - como el ser como el entender- en que los valores se nos hacen patentes. Y viceversa, los valores no existen sino para sujetos dotados de la facultad estimativa, del mismo modo que la igualdad y la diferencia sólo existen para seres capaces de comparar. En este sentido y sólo en este sentido, puede hablarse de cierta subjetividad en el valor" - Rodríguez Luño (1982): "Los valores son cualidades intuidas directamente e inmediatamente por los sentimientos espirituales; no son el resultado de una abstracción que tenga como punto de partida los bienes existentes en este mundo. Son por el contrario, objetos ideales que se intuyen cuando se prescinde por completo del concepto del ser" - Pascual Acosta (1992): "Ideal que actúan al modo de causa finales, esto es: Son por una parte, el motor que pone en marcha nuestra acción y, a la vez, la meta que queremos

alcanzar una vez puestos los medios adecuados. Por la tanto, los valores son finalidades y no medios, y, por ello, estimables por sí mismos y no con vistas a alguna cosa" - García Guzmán (1992); "Aquella cualidad o actividad que se considera, por el individuo, o por una comunidad, como preferible a otra en determinadas circunstancias y para bien del sujeto (sea personal o colectivo). Esto quiere decir que el valor tiene como característica fundamental la de valer para algo y para alguien, más aun que la de existir o estar ahí" - Henz (1968): "Valor es el ser en cuanto lo sentimos y apetecemos desde el punto de vista de su perfección" - Allport (1966): " El valor es una disposición de lo profundamente propio"

VALORES ABSOLUTOS: Había una vez, un día durante en unas clases de ética un alumno le dijo a su profesor que la moral era algo relativo y que él como profesor no tenía derecho a imponerle sus valores... Bien, contesto. Para iniciar un debate sobre aquella cuestión voy aplicar a la clase tus valores y no los míos.. Tú dices que no hay valores absolutos, y que los valores morales son subjetivos y relativos... como resulta que mis ideas personales son un tanto singulares en algunos aspectos, a partir de este momento voy aplicar esta: todas las alumnas quedan suspendidas... el alumno se quedo totalmente sorprendido y dijo: -ESO ES INJUSTO!!! El profesor le argumento: ¿Que significa para ti ser justo? porque si la justicia es solo mi valor o tu valor entonces no hay ninguna autoridad común a nosotros dos..yo no tengo derecho a imponerte mi sentido de la justicia, pero tu tampoco puedes imponerme el tuyo... por lo tanto solo hay un valor universal llamado justicia, que prevalezca sobre nosotros, puedes apelar a el para juzgar injusto que yo suspenda a todas las alumnas pero si no existieran valores absolutos y objetivos fuera de nosotros, solo podrías decir que tus valores subjetivos son diferentes a los míos y nada mas... Sin embargo continuo..no dices que no te gusta lo que yo hago, sino que es injusto. O sea, que cuando desciendes a la práctica, si crees en los valores absolutos.. ¡NO ME IMPONGAS TU VERDAD! Ahora el no ser relativista es sinónimo de fanatismo y de esclavitud a ciertas ideas que uno no se puede despegar de ella ¿o quien me dice lo contrario? que ahora en esta sociedad esta de moda ser relativista..pero ustedes saben, el relativismo y todas esas corrientes están de moda.. yo no puedo entender porque creo que estoy algo "hueco de la cabeza"

Aunque un hombre afirme no creer en la realidad del bien y del mal lo veremos

contradecirse C.S LEWIS..

diariamente

en

su

vida

practica.

"La verdad no es universal" (¿excepto esta verdad?). "Nadie "La puede es las ser conocer la verdad" (¿es (salvo tú, por lo lo que (¿esta que tú parece) dices?)

verdad

incierta"

incierto son (con

también falsas" esta

"Todas "No

generalizaciones dogmático"

también?) estás

puedes

misma

afirmación

demostrando ser bastante dogmático). - "No me impongas tu verdad" (tú me estás imponiendo ahora tus verdades) - "No hay absolutos" (¿absolutamente?). - "La verdad solo es opinión" (tu opinión, por lo que veo) Existe una diferencia entre el valor relativo (o valor personal o cultural) y el valor absoluto (o noúmeno) (lo cual no debe confundirse con el valor absoluto en su acepción matemática). El valor relativo es subjetivo, dependiente de puntos de vista individuales o culturales, y por lo tanto es sinónimo del valor personal y cultural. Por otra parte el valor absoluto, es absoluto en un sentido filosófico e independiente de puntos de vista individuales y culturales, además de ser independiente de si es aprendido o no. El valor relativo puede ser considerado como una 'experiencia' por los sujetos del valor absoluto. El valor relativo por lo tanto varía según la interpretación individual y cultural, mientras que el valor absoluto, permanece constante, sin importar la 'experiencia' individual o colectiva del mismo. El valor relativo puede ser explicado como una suposición, a partir de la cual se puede extrapolar la implementación. Si el valor absoluto fuera conocido, podría ser implementado; pero, como existe, sin importar si es que lo conocemos, su implementación no puede suponerse. MORAL DEFINICION La moral es el conjunto de creencias y normas que guían y orientan

el comportamiento de las personas, individualmente o en grupo, en una sociedad determinada, es algo así como el parámetro que estas tienen para saber cuando algo está mal o bien. Etimológicamente la palabra deriva del latín moris, cuya traducción sería la de costumbre, entonces y aunque la mayoría de la gente utiliza los términos moral y ética indistintamente y no está mal tampoco, moral está más asociado a la acción concreta y práctica, por ejemplo, puede haber costumbres o morales correctas o incorrectas, como ser la de ceder el asiento a una persona mayor, discapacitada o

embarazada en un transporte público, para ilustrar más gráficamente el primer caso y la de no responder a un saludo que sería el caso de la costumbre incorrecta. La moral, como decíamos, está estrechamente vinculada a la acción, en tanto, cada acción humana tendrá una incidencia en el ámbito social produciendo algún tipo de consecuencia que puede ser positiva o negativa y por esta situación será que una acción será juzgada como buena o como mala, según corresponda, por el resto de la sociedad, por eso es que es necesario para la feliz y sana convivencia de un grupo, que exista esta especie de guía preestablecida de acciones buenas y malas para que cada individuo que recién sale al mundo sepa de que lado decidirá estar. A esto último que les comentaba se lo denomina moral objetiva, porque más allá que el individuo las quiera acatar o no, estas normas morales están, existen a pesar suyo y de su obrar. Siguiendo todas estas determinaciones que expresamos más arriba, se desprende que está en cada individuo elegir que camino querrá seguir, aquel que se ajusta a la normativa moral del lugar en el que vive o bien revelarse contra el, pero ateniéndose a las consecuencias negativas que esto por supuesto tendrá, como ser la discriminación o el aislamiento que le provocará el resto de la comunidad a la cual pertenece. ETICA DEFINICION La ética es una ciencia que tiene por objeto de estudio a la moral y la conducta humanas. Nosotros sabemos qué cosa es buena, qué otra cosa es mala, si alguien es respetable o corrupto, leal o indigno, gracias a precisamente la ética, que es la que propone la valoración moral de las personas, acciones o situaciones y por lo tanto será esta misma la que guiará nuestro comportamiento y la que aparezca en momentos que sea necesario obtener una guía de cómo se debe actuar en determinadas oportunidades. El origen y el estudio de la ética se remontan a la época de oro de la Grecia con sus grandes pensadores. Por ejemplo, en esa época Platón escribió su conocidísimo tratado sobre política denominado La República y Aristóteles también hizo lo suyo con respecto a esta y da origen al primer tratado de ética bautizado Ética a Nicómaco y que proponía que todo ser humano está orientado a encontrar la felicidad o ética eudemónica. En tanto, el concepto fue ampliamente tratado posteriormente por otros filósofos que proponían una visión absolutamente distinta a la de la antigüedad, tal es el caso de Immanuel Kant, por ejemplo y que sostenía que la moral solo podía estar regida por la razón. Por otro lado, la ética, se subdivide en varias ramas, como ser la bioética, la ética Hacker, revolucionaria, Kantiana, empírica, entre otras, sin embargo, nos ocuparemos de una de las más conocidas y de la de más corriente aplicación en el mundo

profesional, como es la deontología profesional, que forma parte de la ética normativa y es la rama de la ética que se ocupa del estudio de las normas morales y los fundamentos del deber que tendrán que seguir y observar los profesionales de cada ámbito: jurídico, médico, periodístico y que lo lograrán a través de la observación de los postulados sostenidos en los códigos deontológicos, los cuales regulan y reglamentan la profesión y por supuesto marcarán también cuando se esté ante un comportamiento no ético de parte de alguno de estos profesionales. Es que precisamente en profesiones como las de los médicos, los abogados o los periodistas, además de la pertinente formación académica que se necesita para desarrollarlas, es de vital importancia que estos también se ilustren en cuanto a los comportamientos que se alejan de la ética, porque a veces, algo tan preciado como es la vida, en el caso de la medicina y encargada de preservarla a esta es necesario que ya desde la universidad se machaque en este sentido, para evitar futuros dolores de cabeza o pérdidas más drásticas. JUICIO MORAL DEFINICION Se llama juicio moral a aquel acto mental que afirma o niega el valor moral ante una situación determinada o un comportamiento del que somos testigos, es decir, el juicio moral que se da como resultado se pronunciará específicamente sobre la presencia o ausencia de ética en un hecho o actitud. Los juicios morales son posibles gracias al sentido moral que cada ser humano posee. Este sentido moral es el resultado de los esquemas, normas y reglas que hemos ido adquiriendo y aprendiendo a lo largo de nuestra vida. En primera instancia será la familia, los padres, los abuelos, quienes nos transmitirán esa información y preceptos, luego, las instituciones educativas en las cuales intervengamos y en última instancia el medio ambiente en el cual nos desenvolveremos, el cual también nos irá diciendo e indicando qué está bien, qué está mal, nos guiará sobre lo bueno, sobre lo malo, entre otras cuestiones. Entonces, llegado el caso de tener que emitir un juicio moral ante determinada circunstancia, todo ese bagaje, al automáticamente revisar nuestra propia experiencia como consecuencia del pedido de expresar un juicio, pondrá inmediatamente a nuestra disposición todas esas enseñanzas, creencias y consideraciones acerca de lo bueno y lo malo, que tanto la familia, la escuela y la sociedad nos han ido enseñando y que nos ayudarán a determinar si ese acto o comportamiento se encuadra en algo bueno, malo, aceptable o no. En tanto, puede suceder que por determinadas cuestiones, como ser por indiferencia, saturación u olvido, se hayan rechazado oportunamente esas normas brindadas,

entonces, seguramente, quienes se encuentren en esta situación encontrarán ciertas dificultades a la hora de desenvolverse en la sociedad, por ejemplo, si es que rechazaron o fueron indiferentes a las reglas será prácticamente imposible la buena convivencia o desarrollo de la persona dentro de una sociedas, como así también la posibilidad de poder juzgar correctamente sin equivocarse cuando algo está bien o mal. De esto se desprende que la educación y los valores que nos hayan inculcado desde pequeños resultarán fundamentales y la base sobre la cual podremos determinar cuando algo está bien o mal. Siempre, a través del juicio moral lo que se pretenderá hacer es tratar de llegar a la verdad de algo. VIRTUD DEFINICION La noción de virtud es abstracta y se relaciona con la idea de actuar en pos del bien común. Aquí, puede ser entendida básicamente de dos maneras: a nivel individual o a nivel de condición trascendente del ser humano. La virtud es, por lo general, entendida como un fenómeno que se adquiere a partir de la socialización y de la vida en comunidad ya que es el respeto por el otro lo que permitirá nuestra

propia supervivencia. La virtud de actuar de acuerdo a los valores que impone o desarrolla una sociedad particular siempre será un beneficio para todos. En este sentido, podemos decir que la virtud como condición esencial y trascendental del ser humano es aquello que nos lleva naturalmente a buscar el bien común y a desarrollar valores éticos y morales que contribuyan con la vida en comunidad. La virtud es entonces algo que se obtiene al compartir nuestra existencia con otros, aunque es esto mismo lo que la puede corromper. La virtud a nivel individual siempre se relaciona con elementos más prácticos y concretos que tienen que ver con el modo en que una persona se desenvuelve cotidianamente. Aquí, virtudes tales como la bondad, la solidaridad, la ética, el respeto hacia el otro, el compromiso, la justicia y la verdad son algunos de los ejemplos que hacen que un individuo pueda ser definido como un sujeto con grandes virtudes. Sin embargo, en este aspecto, las virtudes de un individuo pueden no ser solamente sociales o morales sino que quizás tienen que ver con sus virtudes estéticas, políticas, ideológicas, creativas, físicas, etc. De acuerdo a la tradición occidental, las cuatro virtudes más importantes del ser humano son la templanza, la prudencia, la justicia y la fortaleza, siendo todas ellas necesarias para el desarrollo de experiencias sociales sólidas, comprometidas, justas y beneficiosas para todos. ANOMIA

DEFINICION El término anomia, que literalmente significa ausente o carente de norma, es una denominación que eligió el sociólogo Emile Durkheim, en su obra “El suicidio” aparecida en 1897. Usó el vocablo aplicándolo a las sociedades capitalistas, para designar la situación en que se encuentran las sociedades y los individuos que en ellas se desenvuelven cuando las normas son confusas (no existen, o si existen están degradadas o no son claras, y su ritmo de cambio es muy rápido) y no brindan a las personas modelos referenciales a los cuales adecuar su conducta, ni límites a la expresión de sus pasiones. Para Durkheim la anomia motiva una de las clases de suicidio, el suicidio anómico, ya que las personas al vivir en una sociedad sin leyes claras, característica de las sociedades comerciales e industriales, que cambia a un ritmo vertiginoso, se angustian, se confunden, se agiganta su inconformismo con el entorno social, y tienden a quitarse la vida. Robert Merton usa el concepto de anomia para explicar la conducta desviada. Nos dice que la anomia, aplicada a la sociedad en su conjunto, implica el derrumbe de patrones normativos o modelos para dirigir las conductas hacia las metas propuestas, de modo positivo, y por lo tanto, pierden aceptación o legitimidad, y la gente trata de obtener sus fines por fuera de la legalidad. Pone como ejemplo de anomia la situación de personas que ya no frecuentan lugares públicos de esparcimiento, como por ejemplo, parques o plazas pues los consideran inseguros. La gente en una sociedad anómica, donde las leyes no son respetadas, se relaciona con recelo con sus semejantes, pues al no haber normas, no se sabe cómo va a reaccionar el otro. También se alude con anomia al trastorno neurológico por el cual el afectado no puede recordar el nombre de los objetos. ESTRATEGIA DE LA EDUCACION EN VALORES LA FORMACIÓN DE VALORES La sociedad actual exige cada vez con más agudeza la presencia de profesionales competentes, no sólo capacitados de manera óptima en conocimientos, técnicas y habilidades, sino también formados en actitudes, aptitudes y valores que lo hagan un ser útil, productivo y formativo dentro de su entorno. En ese sentido, "la calidad en la formación de un profesional no sólo depende del currículo universitario, sino también de los intereses y valores que regulen su actuación profesional… El amor a la profesión, la responsabilidad, la honestidad constituyen valores esenciales reguladores de la actuación de un profesional competente." (González, 2000).

Los valores son en sí mismos un despliegue de los seres humanos, por tanto, tienen un carácter individual; sin embargo, por el mismo hecho de ser un actor social, el ser humano adquiere ciertos valores establecidos en la sociedad en la que vive. Cada individuo muestra de manera diferente sus valores a través de manifiestos concretos, desde la valores sociales como hasta los la igualdad, la justicia, el respeto,

la socialización o

convivencia,

valores afectivos

como autoestima,

autonomía, responsabilidad o planificación. Los seres humanos asumen de manera distinta cada valor y lo asimilan, interiorizan y aplican de acuerdo a su formación y construcción personal dentro de la sociedad y de la relación con su medio. Las condiciones histórico - sociales que le toca vivir a cada individuo marcan un rumbo en el establecimiento de los valores. Por ello, la educación de valores en el nivel superior es un tema complejo de abordar, pues se enfrenta a sujetos con una formación previa que muchas veces viene trastocada por realidades familiares disímiles, que van desde hogares disfuncionales hasta falta de modelos paternos. Los conceptos personales referentes al amor, el respeto, la confianza, la amistad o la responsabilidad, por citar sólo algunos, suelen ser muy dispersos y volátiles, hasta cierto punto relativos e inconsistentes, lo que hace aún más complicada la aplicación de estrategias formativas de valores. Si bien la educación superior constituye un difícil escenario para la formación de valores, no está exenta de generar las condiciones para diseñar las estrategias necesarias en el afán de consolidar un perfil profesional coherente con nuestros tiempos. Las exigencias del mercado laboral tienen que ver con actos responsables y consecuentes con el desarrollo humano y social del hombre. Por ello es que las autoridades y docentes de la educación superior deben elevarse a un sitial que los coloque como ejemplos y modelos de conducta para los estudiantes. Enseñar con el ejemplo se hace más necesario que nunca. Esta realidad exhorta a los docentes a preparar estrategias pedagógicas para que los procesos de enseñanza – aprendizaje sean eficaces y eficientes, pero sobre todo trascendentes. PROCESO DE ENSEÑANZA – APRENDIZAJE El proceso de formación del estudiante en las universidades no ha tenido en cuenta suficientemente al sujeto como persona, en "ellos prevalece la memorización y la acumulación de información con disminución de la iniciativa, creatividad, precisión, capacidad lógica – crítica y ética laboral" (Yslado, 2003, p.66). En relación al proceso de enseñanza – aprendizaje existen enfoques o modelos dicotómicos: aquellos que absolutizan y dimensionan el proceso de enseñanza – aprendizaje centrado en la estructuración de contenidos o el logro de determinados

resultados y la elaboración de estrategias que posibiliten la transmisión de información; y aquellos que necesiten su atención en el proceso de enseñanza – aprendizaje, en los mecanismos psicológicos que están en la base de dicho proceso. Ambas perspectivas participan de una deficiencia común: la unilateralidad en la comprensión del proceso de enseñanza – aprendizaje, no reconociendo que ambos constituyen un proceso unitario, y sólo sobre esta base puede ser comprendido, planificado, ejecutado y controlado. Según algunos autores (Ojalbo, et al, 2003),"el aprendizaje es comprendido como actividad social y proceso individual de apropiación, construcción y reconstrucción de la experiencia, de la red vincular social de la cual el sujeto participa y es su activo creador, en el que se apropia de conocimientos, habilidades, actitudes, valores, afectos y sus formas de expresión en condiciones de interacción social en un medio socio-histórico concreto" Esta concepción apunta hacia el sujeto que aprende, a su papel activo, consciente y transformador; se trata no de asimilación activa, en tanto implica producción, reconstrucción, reestructuración, lo que conduce a transformaciones en

su comportamiento, en su personalidad, convirtiéndose en agente social activo de cambio. De lo que se trata es de aprovechar al máximo las potencialidades formativas, educativas del proceso de enseñanza – aprendizaje a través de la creación de situaciones de docencia vinculadas con la profesión, la realidad social que vive en un contexto histórico-social concreto, que pueden ser analizadas tanto desde una perspectiva cognoscitiva, como afectivo – valorativa. De esta forma el conocimiento se le presenta al estudiante no de forma acabada, sino de manera abierta, flexible y permanente, en sus continuidades y discontinuidades, articulando pasado y presente y aproximándose a las estrategias y procedimientos para su construcción y reconstrucción (Santoyo, 2007). En este proceso de construcción no sólo se transmiten e intercambian significados y productos elaborados socialmente, sino que se crean y recrean nuevos significados, nuevas representaciones sociales, configurándose nuevos sentidos a nivel grupal y personal de los conocimientos adquiridos y de su proceso de construcción. El estudiante se va desarrollando en la medida que se apropia, internaliza

instrumentos, signos, herramientas que le permiten dominar la realidad y su funcionamiento interno, la que depende no sólo del grado de desarrollo alcanzado, sino del grado de desarrollo potencial, lo que realmente posibilita que estos recursos sociales y culturales pueden ser incorporados. Todo ello requiere de una adecuada organización de la actividad del estudiante, de las relaciones comunicativas que se establecen durante la ejecución de las tareas docentes estructuradas y elaboradas desde una dimensión social, profesional y ética. Es preciso

promover la cultura de diálogo y el debate como práctica y producción de valores en el proceso de apropiación activa de la realidad. Estos elementos de la estructura y dinámica de la actividad de aprendizaje imponen a la enseñanza nuevas exigencias en su organización, estructuración e instrumentación, nuevas respuestas a las interrogantes ¿Para qué enseñar?, ¿Qué enseñar? y ¿Cómo enseñar?. PROPUESTA DE ESTRATEGIA DOCENTE PARA LA EDUCACIÓN DE VALORES Yslado (2003) plantea algunos criterios para diseñar un plan estratégico que permita realizar un trabajo consciente en la formación de valores. Es preciso indicar que estas propuestas son especialmente enfocadas en el nivel de educación superior:

Propiciar una metodología que facilite el entendimiento y la ayuda mutua, a través de la interacción didáctica.

Generar un aprendizaje significativo, como proceso motivador hacia la reflexión y vivencia de los valores con una mayor autonomía del alumno.

El alumno debe construir su aprendizaje de valores, gracias a una persona mayor que lo trate bien, respetuosamente y le permita sentir y pensar acerca de los valores.

Resulta trascendente, generar experiencias de reforzamiento continuo ante las conductas que manifiesten la práctica de valores en el aula.

Es vital un cambio en la actitud docente al asumir la enseñanza de los valores, reflejando una mayor conciencia e identidad plena con su tarea y su profesión.

Es indispensable en la educación de valores, saber priorizar lo emocional, evitando esa insensibilidad que trastoca los valores y desmotiva su adopción y práctica.

Una labor previa de desarrollo y optimización de la inteligencia emocional es una condición previa para la efectividad de un programa en la educación en valores.

Fomentar el aprendizaje interactivo y experiencial de las circunstancias, creando oportunidades de análisis, distinción y opinión ante contenido valóricos.

Generar actividades

de

tipo

creativo

como

"torrente

de

ideas",

solución

de problemas y proyectos innovadores que faciliten el desarrollo de la inteligencia intra e interpersonal en los educandos. La concepción y aplicación de esta estrategia supone cambios profundos en el diseño curricular y su materialización en el proceso docente, en el que el estudiante asume un rol protagónico en su formación, lo que exige del profesor un cambio en el sentido de la tarea educativa, en sus concepciones y actitudes hacia el hecho educativo. Desde el punto de vista metodológico se distinguen tres momentos de la estrategia en el proceso docente: planificación, ejecución y control.

PLANIFICACIÓN DE LA ESTRATEGIA EN EL PROCESO DOCENTE Dado que se trata de un proceso dirigido, intencional, que es necesario prever y organizar, no dejarlo en algún momento a la espontaneidad. En esta etapa se conciben y elaboran los objetivos, contenidos, métodos, tareas y medios, así como la forma en que se llevará a efecto el control y la evaluación del proceso. Todo lo que posteriormente se pondrá en ejecución. Es fundamental la planificación de todo el proceso y especialmente la planificación de la primera y última actividad. La primera porque es donde se crean las condiciones para el desarrollo del curso y la última porque lo cierra y permite conocer en qué medida se alcanzó los objetivos y se lograron las expectativas. PLANIFICACIÓN DE LOS OBJETIVOS El profesor debe planificar este aspecto a partir de la comprensión de la importancia de la participación real y consciente de los estudiantes en la determinación y cumplimiento de los objetivos. La formulación de los objetivos no debe limitarse al docente, debe darse posibilidades a los estudiantes para que intervengan en su formulación a partir de que se propongan alcanzar logros no sólo en el plano cognitivo, sino de carácter formativo, en su formación como profesionales. Se requiere que los objetivos estén formulados en términos del estudiante que es el que ejecutará la tarea y no en términos del profesor, porque esto permite orientar el proceso a los intereses de los estudiantes o de grupo y así poder trabajar el proceso de enseñanza – aprendizaje de forma activa, creadora, transformadora de la personalidad del estudiante a su condición de sujeto activo de su aprendizaje. PLANIFICACIÓN DE LAS TAREAS DOCENTES El profesor debe meditar profundamente acerca de la naturaleza de las tareas a desarrollar y los requisitos que deben cumplir para favorecer el desarrollo de valores en los estudiantes, lo cual requiere una planificación consecuente, no obstante, debe prever la posibilidad de cambio a partir de los criterios de los estudiantes, por lo que no debe presentarlas las tareas como algo acabado, sino como una propuesta para promover su participación y compromiso con su cumplimiento. Las tareas deben ser planificadas conformando un sistema, no aisladas, sino con una secuencia lógica, lo que posibilitará ir alcanzando objetivos cercanos que permitan el logro de objetivos a más largo plazo, siguiendo la lógica de las diferentes etapas por donde transita la formación del estudiante. PLANIFICACIÓN DE LOS MÉTODOS A UTILIZAR Debe existir una correspondencia entre las tareas a desarrollar y los métodos a través de los cuales éstas se llevan a cabo. Los métodos de trabajo a emplear en clases deben

fomentar un clima de trabajo agradable, estimulador del aprendizaje, la colaboración y confianza mutua entre profesor y estudiantes. La estrategia que se propone implica la planificación de un tipo de enseñanza dialógica, con el empleo de métodos participativos, y la combinación del trabajo grupal o individual, que se estimule los procesos de comunicación entre todos los participantes, la interacción y la influencia mutua, como una importante vía para contribuir al desarrollo moral de los estudiantes. EJECUCIÓN DE LA ESTRATEGIA EN EL PROCESO DOCENTE Una vez planificadas de manera flexible y abierta todas las acciones de la estrategia docente, se procede a su ejecución. Es en el aula donde el docente debe poner a prueba sus conocimientos, habilidades y creatividad para desarrollar de la mayor manera lo planificado, teniendo en cuenta las condiciones reales que se dan en la misma, los intereses y necesidades de los estudiantes. Un paso importante en la ejecución de la estrategia lo constituye la sesión inicial de trabajo con los estudiantes, ya que en si forman las primeras impresiones que van a ejercer una importante influencia en las relaciones profesor-alumnos y entre los propios estudiantes, por lo que debe propiciarse la creación de una clima agradable, de intercambio, confianza y comunicación entre todos los participantes, con el fin de lograr un mejor trabajo docente educativo y facilitar el desarrollo de valores. ESTRATEGIAS PARA EDUCAR EN VALORES Para educar en valores es imprescindible cultivar la criticidad, la creatividad y la cooperación. Esto implica:

Los alumnos deben expresarse y defender su opinión con espontaneidad y libertad: Lo cual se consigue cuando en el aula, los alumnos hablen con libertad de lo que piensan y sienten, sin temor a que el profesor reprima o condene lo que diga. Por ello, es necesario que el docente promueva un ambiente de confianza y respeto; que sea capaz de acoger y aprovechar las opiniones de los alumnos, aun las desatinadas como medios de aprendizaje y reflexión; que sean capaces de elaborar síntesis a partir de la diversidad de opiniones.

Que los alumnos planteen sus discrepancias sin temor: Esto implica de parte del profesor una actitud de apertura; dominio del tema; una gran autoestima, que le permita entender y sentir que la discrepancia no pone en riesgo su prestigio, sus conocimientos o autoridad. Si no que, por el contrario, los alumnos valoren y respeten al profesor que se atreve a reconocer sus limitaciones y sus errores.

Los alumnos deben asumir responsabilidades, por propia iniciativa y no por imposición del profesor, comprometiéndose con las tareas asumidas.

El profesor debe motivar constantemente para que los alumnos, asuman el o los valores que se enfocan.

Los alumnos deben ser conscientes de las consecuencias de sus actos aceptándolas. MODELO DE LA EDUCACION MORAL

La educación moral en una escuela democrática.- La educación moral debe convertirse en un ámbito de reflexión individual y colectiva. Así mismo pretende aproximar a los jóvenes a conductas y ámbitos más coherentes con los principios y las normas que haya interiorizado. La educación moral quiere formar criterios de convivencia que refuercen valores como la justicia, la solidaridad, la cooperación o el cuidado de los demás. Entender de este modo la educación moral nos da razones suficientes para justificar la convivencia de que hoy la escuela se ocupe de ella, en primer lugar, es evidente que en muchas escuelas esta a sido y sigue siendo su principal funcionalidad educativa, aunque no use él rotulo de educación moral, Las relaciones del hombre consigo mismo y con los demás pueblos, razas o confesiones, del hombre con su entorno natural y urbano, o del hombre con su propio sustrato biológico, son convierte en problemas de orientación y de valor. La democracia es un procedimiento de fuerte contenido moral, ya que nos permite plantear de forma justa los conflictos de valor que genera la vida colectiva, por tanto la democracia es un valor fundamental cuya persecución justifica sobradamente la preocupación por la educación moral. La educación moral pretende colaborar con los jóvenes para facilitarles el desarrollo y la formación de todas aquellas capacidades que intervienen en el juicio y la acción moral, a fin de que sean capaces de orientar de forma racional y autónoma en aquellas situaciones que les plantea un conflicto de valores. La educación moral racional y dialógicamente en situaciones de conflictos de valores. Sería mejor considerarlo como lugar de entendimiento y de creatividad colectiva, como lugar de dialogo y, quizá, de acuerdo entre personas y grupos. Podría decirse que la educación moral y la socialización son dos aspectos de la educación en búsqueda de equilibrio. MODELOS DE EDUCACION MORAL MODELOS DE VALORES ABSOLUTOS. Se fundamenta en las practicas que tienen como principal finalidad la transmisión de los valores y las normas que se deben respetar. MODELOS DE EDUCACION MORAL. Basado en una concepción relativista de valores.

Respetar la autonomía personal y respetar los temas conflictivos por medio de diálogos fundamentándola en buenas razones son algunas de las condiciones básicas para construir formas de convivencia personal y colectiva más justas. Él optimo desarrollo del juicio moral supone, a su vez el desarrollo de otras disposiciones personales que actúan como condiciones constitutivas y necesarias del pensamiento moral para poder incidir educativamente en alguno de sus componentes. El desarrollo de sus capacidades que permiten un juicio moral pos convencional, un juicio moral dialógico, no agotan las finalidades de la educación moral. Junto con el juicio es necesario también, el aprendizaje de las destrezas necesarias para utilizar las capacidades del razonamiento en el seno de las circunstancias concretas que vive cada individuo. Si la educación moral se limitara, a facilitar el desarrollo del juicio moral y a formar, las habilidades necesarias para la comprensión critica de la realidad, estaría olvidando un atributo esencial de la personalidad moral: la conducta moral. En consecuencia, la educación deberá formar, junto con todas las modalidades de juicio que hemos mencionado las capacidades de autorregulación que contribuirán a conseguir un acuerdo entre el juicio y la acción, y a lograr la construcción progresiva de un modo de ser personal. Un curriculum completo de educación moral debería de considerar al menos, los siguientes aspectos: las actividades especificas, transversales y sistemáticas de educación moral, la participación democrática en la vida colectiva de las escuelas y la participación para la actividad social. Las actividades escolares de educación moral, pueden ser muchas y muy variadas, pero ninguna puede sustituir, ni tienen suficiencia, a las experiencias reales y directas que ofrece la vida colectiva en especial cuando son vividos democráticamente. ESTADIOS DE LA EDUCACION MORAL. SEGÚN PIAGET: Piaget se basó en dos aspectos del razonamiento moral para formular sus teorías: el respeto por las reglas y la idea de justicia de los niños. Con base en las respuestas que los niños daban a sus preguntas, Piaget estableció varias etapas de desarrollo moral. Esta forma de entender el proceso moral se conoce como teoría cognitiva-evolutiva, y de manera simple: busca entender la moralidad de adentro hacia afuera, como entendimiento del sujeto que luego se expresa en sus actitudes. Piaget explicó, que para entender la moralidad del sujeto no solo es necesario ahondar en su discurso –principio que regía muchas de las investigaciones de lo moral en su época-, sino que era esencial

definir su estructura cognitiva, es decir, la lógica y los patrones de pensamiento que rigen el entendimiento moral básico del individuo. ETAPA PRE-MORAL Esta etapa abarca los cinco primeros años de la vida del niño, cuando aún no tiene mucha conciencia o consideración por las reglas. De los dos a los seis años los niños son capaces de representar las cosas y las acciones por medio del lenguaje, esto les permite recordar sus acciones y relatar sus intenciones para el futuro. Sin embargo, no pueden aún realizar razonamientos abstractos, por lo que no pueden comprender el significado de las normas generales. Esto hace que las vean como cosas concretas imposibles de variar que se han de cumplir en su sentido literal. Estas normas son, además, exteriores a los niños, impuestas por los adultos, por lo tanto la moral se caracteriza en esta fase de desarrollo por la heteronomía. ETAPA HETERÓNOMA O DEL REALISMO MORAL Esta etapa se da entre los 5 y los 10 años. Los niños en esta edad tienden a considerar que las reglas son impuestas por figuras de autoridad poderosas, como podrían ser sus padres, Dios o la policía. Piensan además que las normas son sagradas e inalterables, abordan cualquier asunto moral desde una perspectiva dicotómica de bien o mal, y creen en una justicia inminente, es decir, que piensan que cualquier mal acto, tarde o temprano será castigado. De los siete a los once años, los niños adquieren la capacidad de realizar operaciones mentales con los objetos que tienen delante. No pueden aún hacer generalizaciones abstractas pero se dan cuenta de la reversibilidad de algunos cambios físicos y de las posibilidades del pensamiento para detectar relaciones entre las cosas. Las normas dejan de ser vistas como cosas reales que tienen su origen en una autoridad absoluta y exterior -los adultos- y comienzan a basarse en el respeto mutuo entre los compañeros de juego, los iguales. De aquí surge la noción de la convencionalidad de las normas o reglas de los juegos, que son vistas como productos de acuerdos entre los jugadores. Surgen sentimientos morales como la honestidad necesaria para que los juegos funcionen- y la justicia. ETAPA AUTÓNOMA A partir de los 10 años los niños ya se percatan de que las reglas son acuerdos arbitrarios que pueden ser impugnados y modificados con el consentimiento de las personas a las que rigen. Creen que las reglas pueden ser violadas para atender las necesidades humanas y tienen en cuenta la intencionalidad del actor más que las consecuencias del acto. Han aprendido que algunos crímenes pasan desapercibidos y no son castigados. De los doce años en adelante los niños sufren cambios biológicos y

psicológicos radicales. Se produce la maduración sexual, pero también una maduración biológica general que potencia el desarrollo intelectual y moral. Los niños, en esta etapa, se convierten en adolescentes y sus estructuras de conocimiento permiten ya las generalizaciones y la realización de operaciones mentales abstractas. Los conceptos se integran en sistemas de proposiciones y se aprende a pasar de lo particular a lo general y de lo general a lo particular. En esta etapa surgen sentimientos morales personalizados, como la compasión o el altruismo, que exigen la consideración de la situación concreta del otro como un caso particular de la aplicación de las normas. Gracias a esto, la rigidez de aplicación de las normas y conceptos morales, propia del estadio anterior, desaparece, completándose el paso de la presión adulta al control individual de la propia conducta. El adolescente formula principios morales generales y los afirma de un modo autónomo frente a las normas exteriores. El respeto a estas últimas se realiza de un modo personal. SEGÚN KOHLBERG Kohlberg descubrió que el razonamiento moral parece evolucionar y complicarse progresivamente a lo largo de la adolescencia y hasta la edad adulta joven, ya que depende del desarrollo de ciertas capacidades cognitivas que evolucionan según una secuencia invariable de tres niveles, cada uno de ellos compuesto de dos etapas morales distintas. Cada etapa refleja un método de razonamiento frente al planteamiento de dilemas morales. Kohlberg afirmaba que a pesar del vínculo estrecho entre desarrollo moral y desarrollo cognitivo, el crecimiento de este último no era suficiente para garantizar el desarrollo moral, y que la mayoría de los adultos nunca llegarían a pasar de la etapa 5 del desarrollo moral. MORAL PRECONVENCIONAL Se da entre los 4 y los 10 años de edad. A esta edad las personas actuan bajo controles externos. Obedecen las reglas para evitar castigos y obtener recompensas o por egoismo. ETAPA 1 Esta etapa fue definida por Kohlberg como la de "orientación hacia el castigo y la obediencia". En esta etapa la bondad o maldad de un acto depende de sus consecuencias. ETAPA 2 Esta etapa fue definida por Kohlberg como la de "hedonismo ingenuo". En esta etapa las personas siguen las reglas con fines egoístas. Se valoran los actos en función de las necesidades que satisface. El niño todavía esta enfocado en la moral material.

MORAL CONVENCIONAL ETAPA 3 Definida por Kohlberg como la etapa de "orientación del niño bueno". En esta etapa los actos se valoran según complazcan, ayuden o sean aprobados por los demás. Se evalúa la intención del actor y se tiene en cuenta las circunstancias. El niño entiende la reciprocidad en términos de la regla de oro (si tú haces algo por mi, yo haré algo por ti). ETAPA 4 Esta es la etapa de la "preocupación y conciencia sociales". En ella se toma en consideración la voluntad de la sociedad reflejada en la ley: lo correcto es la obediencia a la norma, no por temor al castigo sino por la creencia de que la ley mantiene el orden social, por lo que no debe transgredirse a menos que haya un motivo que lo exija. MORAL POSTCONVENCIONAL. ETAPA 5 Se trata de la etapa de la "orientación del contrato social". Las personas piensan en términos racionales, valoran la voluntad de la mayoría y el bienestar de la sociedad. Las leyes que comprometen los derechos humanos o la dignidad son consideradas injustas y merecen desafío. Sin embargo, la obediencia a la ley se sigue considerando mejor para la sociedad a largo plazo. ETAPA 6 La sexta etapa del desarrollo moral según Kohlberg es la de "moralidad de principios éticos universales". El individuo define el bien y el mal basado en principios éticos elegidos por él mismo, de su propia conciencia. Se basan en normas abstractas de justicia y respeto por todos los seres humanos que trascienden cualquier ley o contrato social. Se actúa de acuerdo a normas interiorizadas y se actuará mal si se va en contra de estos principios. REVISIÓN DE LA TEORÍA Con el tiempo Kohlberg planteó una séptima etapa o etapa cósmica, propia de personas que alcanzan un razonamiento moral basado en un pensamiento ético y religioso que envuelve una perspectiva y una vivencia cósmica y existencial de la vida y del mundo, reservado para personalidades como Gandhi o Martin Luther King. También rectificó sus afirmaciones de que no todos los adultos alcanzan las máximas etapas de desarrollo moral: plantea Kohlberg que sí llegan, pero la aplican en diferentes planos y en circunstancias específicas de su vida. EDUCACION MORAL EN EL AMBITO ESCOLAR. PRINCIPALES DESAFIOS

LA EDUCACIÓN MORAL Obviamente, que sin la vigencia de valores universales como la igualdad y la justicia no puede haber ciudadanía. En ese sentido, la educación moral desea formar criterios de convivencia que refuercen valores como la justicia, la solidaridad o la cooperación, además de convertirse en un ámbito de reflexión individual y colectiva. Las cuestiones valorativas tienen, pues, diversas dimensiones, pero constituyen el fundamento que permite responsabilidades en una sociedad pluralista, en la que las propias creencias y valoraciones han de convivir en el respeto a las creencias y valores de los demás. Aún más: los valores, impartidos por una educación moral, pueden generar en los individuos la suficiente capacidad de raciocinio y equilibrio emocional para sentirse realizados y plenamente felices. Por otro lado, la democracia es un sistema político de fuerte contenido moral, ya que nos permite plantear de forma justa los conflictos de valor que genera la vida colectiva, por tanto la democracia es un valor fundamental cuya persecución justifica holgadamente la preocupación por la educación moral. Podría decirse que la educación moral es el eje en torno al cual se articulan el resto de temas transversales. Siendo su finalidad el desarrollo integral de las personas, es necesario que no se limite a la adquisición de contenidos intelectuales. Es la educación moral que convierte a los individuos en personas, en ciudadanos locales y universales, en seres libres, sociables, felices y responsables. "La felicidad social deriva de la justicia social", solía argumentar el tratadista vienés Hans Kelsen. NECESIDAD DE LA EDUCACIÓN MORAL – PRINCIPALES DESAFIOS. Por consenso se admite que una persona en sus primeras etapas de desarrollo y como consecuencia de su relación con la familia, la iglesia, la etnia, la cultura, necesita forjarse una identidad, una necesidad psicológica intrínseca que más tarde deberá ser potenciada cuando la acción de la comunidad política lo haga sentir que, además de individuo, es parte de una nación o de una colectividad amplia que lo convierte en ciudadano. En ese proceso de aprendizaje, el ejercicio de la ciudadanía eleva los niveles de la madurez moral de las personas, ya que participar como tal destruye inercias individuales y aumenta el altruismo y la acción del bien común. Al mismo tiempo, ayuda a las personas cultivar la virtud política de la conciliación y el diálogo para solucionar los intereses en conflicto.

De allí la importancia de la educación moral que sin ser una preocupación reciente, si lo es la voluntad actual que se ha convertido en uno de los pilares de la educación - que no sólo forma hombres, sino también ciudadanos; es decir que, asumiendo como irrenunciable la autonomía de sus miembros, imparte modelos de ciudadanía a la vez nacional y universal, configurados en las características siguientes:
  

Autonomía personal. Conciencia de deberes y derechos que deben ser respetados. Sentimiento colectivo en visión y misión, local y universal. Este modelo de ciudadanía universal supone introducir afectivamente en el doble simbolismo e implicar a los niños en proyectos tanto locales como de alcance universal. Sin embargo, siendo la ciudadanía en su aspecto legal el reconocimiento de unos derechos por parte del poder político, la ciudadanía cosmopolita tiene un punto de dificultad porque todavía el derecho internacional es débil y sólo viable para casos específicos. Obviamente, que sin la vigencia de valores universales como la igualdad y la justicia no puede haber ciudadanía. En ese sentido, la educación moral desea formar criterios de convivencia que refuercen valores como la justicia, la solidaridad o la cooperación, además de convertirse en un ámbito de reflexión individual y colectiva. Las cuestiones valorativas tienen, pues, diversas dimensiones, pero constituyen el fundamento que permite responsabilidades en una sociedad pluralista, en la que las propias creencias y valoraciones han de convivir en el respeto a las creencias y valores de los demás. Aún más: los valores, impartidos por una educación moral, pueden generar en los individuos la suficiente capacidad de raciocinio y equilibrio emocional para sentirse realizados y plenamente felices. Por otro lado, la democracia es un sistema político de fuerte contenido moral, ya que nos permite plantear de forma justa los conflictos de valor que genera la vida colectiva, por tanto la democracia es un valor fundamental cuya persecución justifica holgadamente la preocupación por la educación moral. Podría decirse que la educación moral es el eje en torno al cual se articulan el resto de temas transversales. Siendo su finalidad el desarrollo integral de las personas, es necesario que no se limite a la adquisición de contenidos intelectuales. CUALIDADES DE UN EDUCADOR EN VALORES. El maestro y el alumno son los personajes centrales de una institución educativa. La figura del maestro se ha constituido en la sociedad de todos los tiempos como la persona que es el ejemplo a seguir, a escuchar, a valorar y a exigir. Los valores del

docente tienen una influencia definitiva en la educación, en la formación del hombre y es piedra angular del progreso de muchos pueblos. En el quehacer educativo lo que permanece siempre son los maestros, pues los alumnos y todo el personal de apoyo a la docencia son transitorios. La función de los maestros es muy importante en las comunidades humanas. Su presencia es clave en el proceso y el desarrollo de los pueblos. La educación es una empresa social y que corresponde primero a la familia, al estado y a la iglesia; sin embargo, la función del maestro en la educación juega un papel muy importante. Según Gregorio Nacianceno la educación es "el arte de las artes y la ciencia de las ciencias". El maestro encuentra su máximo goce en la realización de sus deseos de formar al hombre como individuo y como persona. En el desempeño de su función, el maestro, como el artista, pone en juego todo su ser, utiliza todas sus facultades físicas e intelectuales, pero sobre todo, y esto lo singulariza, su corazón.

Al maestro se le llama comúnmente de varias maneras: educador, pedagogo, profesor, catedrático, formador, docente, asesor, mentor… títulos que van acordes con las diversas funciones que desempeña en el ejercicio de su cargo. Aunque en el fondo de todas estas acepciones está la esencia de la función magisterial que la distingue de las demás profesiones y actividades del hombre, vamos a hacer algunas distinciones para subrayar la acepción más común, que es la de maestro.

Magíster (maestro) de magis (más), como Minister (ministro) de minus (menos), indicaba originalmente al que es superior a otro en poder, dignidad, autoridad que, por tanto, manda y requiere respeto. Luego pasó a significar a quien es superior a otro en saber, criterio, elevación moral, y que, consecuentemente, puede ejecutar la función de instruir, dirigir, reprochar, premiar o castigar.

(conductor de niños). El Cristianismo reservó el hombre de Maestro para Jesucristo.En Roma se le llamó Ludi Magister (maestro de juego) o Magister puerorum (maestro de niños). En Grecia recibía el nombre de

Con la difusión de la enseñanza en la Reforma nació la distinción del maestro para las escuelas primarias y profesor para las escuelas secundarias o superiores. Este criterio aún subsiste en nuestros días, aunque hay quienes asignan el nombre de maestro a quien recibió una educación normalista y profesor, a quien imparte clases sin haberla recibido. Otros quieren llegar más alto aplicando el nombre de maestro a quien se ha especializado en estudios de posgrado, tal es el caso de las maestrías, tan comunes en

nuestros días. Finalmente hay quienes afirman que profesores hay muchos pero maestros pocos, haciendo alusión a quienes por vocación y competencia saben impartir bien sus clases, y que son íntegros, completos, maestros de verdad, los cuales, en realidad, sí hay pocos. En algunos países de Europa se reserva el nombre de Profesor al que tiene, además de los más altos grados académicos, una trayectoria sobresaliente en la docencia. Sin llegar a profundizar filosóficamente, podemos decir que el maestro es aquél que, poniendo en juego su vocación, sus gustos, sus aptitudes y toda su persona, ayuda a la educción y formación del hombre en la consecución de su personalidad integral. SEÑALEMOS ALGUNAS DE SUS CARACTERÍSTICAS MÁS GENERALES: AUTORIDAD. El maestro tiene derecho educativo participado, pues recibe su misión de los padres, del estado o de la iglesia. Es el principal cooperador de la educación. Esta autoridad es participada, con carácter de dignidad y grandeza, de paternidad espiritual y como máxima autoridad pedagógica. Su dignidad y responsabilidad es muy grande. En sus manos está, muchas veces, el destino de individuos, familias y pueblos. VOCACIÓN. La vocación la demuestra en general con la capacidad, la inclinación y el gusto con que realiza su trabajo. Pero también con la aceptación de la sociedad, de los padres de familia y de sus alumnos. Su vocación es de las más grandes y sublimes que puede desempeñar una persona. Se le equipara, sin lugar a dudas, con el sacerdocio. CULTURA GENERAL. Sin ella y sin información suficiente y capacitación técnica profesional, el maestro no sabrá enseñar a pensar, a entender, a tolerar y lo que es más importante, a aprender. Esta cultura general es el conjunto de disciplinas formativas de la persona en conjunción con las facultades que la componen: inteligencia, sentimiento, fantasía, voluntad y actitud. El maestro debe dominar los contenidos de su área profesional. PERSONALIDAD. Dice Kerschensteiner que "solamente de una personalidad fuerte, de una voluntad firme, dirigida exclusivamente por sí misma, puede esperarse una influencia constante y duradera". La personalidad es, en efecto, la condición fundamental del maestro. Hay que admitir que existe la posesión de una personalidad con cualidades parciales, sencillas. Ni una inteligencia superior, ni una cultura brillante, ni una gran fuerzo de voluntad definen la personalidad, pues ésta no depende de la magnitud de las cualidades consideradas aisladamente, sino del junto equilibrio entre ellas. Pues hay quienes, sin grandes cualidades, dan una admirable sensación de seguridad y eficacia en sus maneras de actuar. Esta personalidad se encuentra en bastantes

maestros; existe en todos los que saben ganarse el amor, la estimación y el respeto de sus alumnos. Ni siquiera es incompatible la personalidad con la existencia de deficiencias parciales, con tal que no sean muy graves. La personalidad que se pide para el maestro no es algo inasequible; es, por el contrario, algo que no es difícil de darse y que se puede adquirir mediante un proceso de autoestudio y autodisciplina. Alcanzar una personalidad equivale a encontrarse a sí mismo, a ser como se es, con naturalidad. ACTITUD FRENTE AL ALUMNO. Todas las actividades del maestro deben desarrollarse sobre el amor a los alumnos. Este amor que nunca se extingue, que sonríe igualmente ante las virtudes que ante los errores de los alumnos, que no conoce la fatiga ni el engaño y que espera siempre sin desmayar en ningún momento.

OTRO ASPECTO DE LA ACTITUD DEL MAESTRO ES EL SENTIMIENTO DE JERARQUÍA. Hay dos extremos, que a través de los tiempos se han venido imponiendo. Uno, el de superioridad del maestro ante el alumno, a partir del Renacimiento; otro, el de la superioridad del alumno, a fines del siglo XIX. Hay un término medio. La posición interior del verdadero maestro frente al alumno tiene tres aspectos: se siente al mismo tiempo superior, igual e inferior al alumno. Superior, porque conoce y domina aquello de que el alumno ha de apropiarse. Igual, porque tanto él como el alumno tiene aspectos de su personalidad que deben ser respetados por ambos. Inferior, porque descubre en los alumnos cualidades que él no posee o que no posee en esa medida. LA SENCILLEZ. Ésta es la expresión pedagógica de la unidad. La educación arranca de la sencillez de la vida sensible, la primera que vive el hombre y aspira a llegar a la sencillez en que culmina la vida espiritual. Los maestros más prestigiados son las personas más sencillas, más humildes, más humanas. El problema de la vida intelectual y el dramatismo de la vida moral se resuelven cuando el hombre conquista de nuevo la sencillez; esto es, la sencillez del sabio, la sencillez del santo. La vida moral y la vida intelectual son, en definitiva, elementos de una misma vida cuya perfección se encuentra en un solo acto en el que el entendimiento contempla y la voluntad goza. En el pensamiento moderno la sencillez es el último valor de la persona.

El hombre puede reaccionar de dos maneras: una, con variedad cuando se deja llevar por la diversidad de los acontecimientos; otra, con unidad que surge de la constancia de su ánimo para dominar los sucesos. La sencillez aquí se llama serenidad. La sencillez se muestra también con sinceridad y veracidad cuando va contra la hipocresía, o sea, la inadecuación de la persona con su modo de actuar. En las aptitudes se muestra la sencillez en la vocación, que no es más que hacer sencillamente aquello para lo que uno se siente llamado, lo cual da unidad a todas las

acciones por muy diversas que sean, como un mismo camino unifica todos los pasos del caminante. La sencillez está expresada por la nobleza en el ser del hombre y por la claridad y transparencia en la posibilidad de ser conocido por sí mismo o por otros. La nobleza primeramente es un valor humano. Se utiliza también para las cosas. Por ejemplo: el mármol es materia noble porque de ella sale la estatua. Se dice que un trabajo es noble porque reditúa al que lo realiza la ganancia constante que se requiere para el sustento de la persona.

LA NOBLEZA DEL HOMBRE LE VIENE DE SU UNIDAD, DE SU SER. De la nobleza de ser viene la nobleza de proceder, lo cual le permite a un hombre conocerse bien a sí mismo y ser bien conocido por los demás. La nobleza en la actividad (unión del ser y del hacer) es equiparada a la línea recta (unión entre dos puntos). La rectitud se atribuye a quien es noble en el ser y en el hacer. El hombre es recto, franco, claro, transparente, leal, amigo. Es un hombre de una pieza. Esto es el hombre sencillo. No se desespera porque une una situación presente con una futura. La sencillez, como medio de comunicación educativa, pide un modo de hablar y de actuar.

BONDAD Y JUSTICIA. Pedir una virtud perfecta es demasiado, pero sí se puede pedir ejemplaridad en la conducta, por lo menos delante de los alumnos y detrás en aquello que pueda trascender a ellos; no sólo porque los alumnos son imitadores, sino porque su inteligencia forma pronto una idea de los maestros, simple pero clara. Ciertas desviaciones de la conducta del maestro pueden causar efectos perdurables en la moralidad de los alumnos. PACIENCIA. De entre las virtudes particulares necesarias al maestro, la paciencia y el autodominio son las necesarias para la índole profesional. Sin embargo, vive en el mismo mundo de los demás y es hombre también que siente alegría y tristeza. Los años van quitando el dinamismo, pero dan experiencia, vista psicológica y tacto pedagógico. CONCLUSIONES. Cuando se considera al maestro con el pensamiento de pedirle cualidades, se suele mirar muy alto: instrucción, costumbres sobrias, buena educación, conocimiento del mundo y toda una lista de cualidades que se ha ido alargando tanto que ya no hay modo de agregar ninguna por mucha imaginación que se tenga. Todas son deseables y que se den en alto grado

Ya está por demás decirlo, pero el maestro debe tener en algo grado todas estas cualidades y valores morales, ya que su vocación, su profesión y sus actividades así lo requieren. El conjunto de todas ellas forman su esencia, que lo constituye como maestro

y educador y lo distingue claramente, con excepción del sacerdocio, de todas las demás profesiones y actividades que puede desempeñar hombre alguno en este mundo. Este es el verdadero maestro, aunque en la realidad se esté muy lejos de serlo. Pero, como ya dijimos, hay que aspirar a serlo, a conseguir ese ideal, ese arquetipo, ese modelo. Sólo así podremos dignificar más y más esta profesión y colocarla en el lugar donde debe estar para que su influencia en la educación y en la formación del hombre sea para bienestar y progreso de la humanidad.