Pag 1 - 4 - Misterios de Gloria- Padre Alberto García Vieyra O.P.

Los misterios gloriosos son significativos de nuestra unión con Dios en el cielo, y también aquí en la tierra, aunque bajo los velos de la fe, por la caridad. Tales misterios son: * La Resurrección del Señor. * La Ascensión de Cristo al Padre. * La Venida del Espíritu Santo sobre María y los Apóstoles. * La Asunción de la Virgen María. * La Coronación de María Santísima como reina de todo lo creado. Tratemos de penetrar ahora en la riqueza del contenido de estos misterios de gloria. 1 . LA RESURRECCION DEL SEÑOR "Así estaba escrito, que el Mesías padeciese y al tercer día resucitase de entre los muertos" (Le. 24, 46). Son palabras del Señor. El Antiguo Testamento había preanunciado, por medio de los profetas y de los salmos, la pasión y la victoria del futuro Mesías. Ahora, en la Nueva Alianza, tras la resurrección de Cristo de entre los muertos, los apóstoles predicarán, en nombre de Jesús, la pennencia para la remisión de los pecados a todas las naciones, comenzando por Jerusalén. Esto encomienda el Señor a los Apóstoles. Para los fines de la salvación es necesario proclamar su triunfo sobre el pecado y sobre la muerte, secuela del pecado. Escuchemos el relato evangélico: "Pasado el sábado, ya para amanecer el día primero de la semana (el domingo), vino María Magdalena con la otra María para ver el sepulcro. Y sobrevino un gran terremoto, pues un ángel del Señor bajó del cielo y acercándose removió la piedra del sepulcro y se sentó sobre eila (. . .). El ángel, dirigiéndose a las mujeres dijo: No temáis vosotras, pues sé que buscáis a Jesús, el crucificado. No está aquí: ha resucitado según lo había dicho. Venid y ved el sitio donde fue puesto. Id luego a decir a sus discípulos que ha resucitado de entre los muertos" (Mt. 28, 1-7). El ángel había arrojado en tierra a los soldados romanos que huyeron despavoridos. Había levantado la piedra del sepulcro donde estaba el cuerpo de Jesús. Al aparecer las santas mujeres, las reconoce y les dice: vosotras no tenéis nada que temer; sé lo que buscáis con devoción y reverencia. La actitud del ángel en este texto de Mateo es la de un custodio dispuesto a defender el Santo Sepulcro y reducir a polvo cualquier presunto profanador, judío o gentil. "De miedo a él temblaron los guardias y quedaron como muertos" (ib. v. 4). Los Evangelios, según Marcos y Lucas, sólo consignan las palabras a las mujeres, tranquilizándolas ante la inesperada visión que se les presentaba. Después les da un mensaje para los discípulos, un mensaje de victoria: que e! Señor ha resucitado y que les espera en Galilea. Sin embargo, el Señor se anticipa, y en el camino, volviendo ellas del monumento, se les hace presente. Las santas mujeres lo reconocen y se postran a sus pies. El les dice que no teman y que digan a los hermanos lo esperen en Galilea para encontrarse allí con ellos (cf. Mt. 28, 10).

"¿Dónde está. El aguijón de la muerte es el pecado. el que cuenta a su favor con mayor número de testimonios que lo avalan. tu aguijón?" (I Cor. debió ser la primera en recibir el consuelo de verle resucitado. debía recibir. Nos basta señalar que todas y cada una de las apariciones. muerte. 24-29). 15. los primeros.5). Acuden. la soledad y la prolongada agonía de Jesús. tu victoria? ¿Dónde está.11-18). con todos los atributos de su gloria y su poder. y la victoria nos es dada por Jesucristo. 34. 15-19). Juan llegó primero. El motivo de la encarnación fue el pecado. I Cor. mereció ser exaltado sobre todo nombre en el cielo y en la tierra. Había sentido en su corazón el desamparo. También consigna el Evangelio que no creyeron en los relatos de las mujeres.9). con Tomás presente entre ellos (cf. en el cielo y en la tierra.6). el más probado. y otra en que el Señor se apareció a quinientos hermanos juntos (cf. y les refieren todo lo que habían visto en el sepulcro. con razón. Luego. Había asistido a la cruel crucifixión sufrida por su Hijo en reparación de los pecados del mundo. fueron muy de prisa. Junto al sepulcro se había aparecido a la Magdalena (cf. Jesús se aparece a orillas del lago Genezaret. El Señor se aparec¡ó muchas veces. También a los discípulos de Emaús (cf. dominación. del Príncipe de la Paz. Ninguna astucia mitologi-zante podrá empañar la verdad de la resurrección gloriosa del Salvador. y ocho días después. movidos por la noticia de la desaparición del cuerpo del Señor. 16. a la que nos referiremos enseguida.4 . Jn. que la primera aparición hubo de ser a su santísima Madre. Pedro y Juan (cf. que tanto había sufrido al contemplar a su Hijo en la Cruz. la primera. muerte. Conocemos que se apareció a Pedro (cf. Le. a los discípulos en Jerusalén. debía colmarlo de gozo al contemplar la exaltación de ese mismo Hijo sobre todo principado. manifiestan la verdad de su resurrección. Quien se humilló a sí mismo hasta la muerte y muerte de cruz. La misericordia es mayor cuando la miseria que hay que remediar es más grande. Dice el Evangelista Juan: "Todavía no se habían dado cuenta de la Escritura. 12. 21.2). La misericordia se manifestó espléndida en la obediencia al Padre y en la caridad de Jesús por los pecadores. Llegan las santas mujeres a donde estaban los discípulos. I Cor. 3). quien entró en la tumba para inspeccionarla. la Madre de Dios. Fueron corriendo. La tradición cristiana piensa. la máxima manifestación de la . Le. pero esperó a Pedro. sin Tomás.P. 7). Jn. Sin embargo.Misterios de Gloria. de tal manera que la misma Resurrección del Señor (¡con mayúscula!) es el hecho más cierto de todos los tiempos. 20. potestad. 15. La gloria del resucitado es representada por la exaltación de la justicia y la misericordia. 15. 24. el saludo del Dios Fuerte. que levantó su cuerpo de la tumba. Quien había permitido que su corazón se angustiase con la humillación de su Hijo. La última aparición sería cuando la Ascensión.55). La larga serie de apariciones de Jesús son reiteradas pruebas de su resurrección. 24. Ella.13-35. Jn. 24. El Apóstol Pablo señala la aparición de que fue objeto. a Santiago el menor y a todos ios apóstoles (cf. y pone a Pedro a la cabeza de la Iglesia (cf. En la Galilea. Ella.Padre Alberto García Vieyra O. y levantará nuestra alma y cuerpo hasta la gloria de la bienaventuranza eterna. ¡Ya tenemos en nosotros la gloria del Resucitado! La muerte ha sido vencida. Me. 15. Jn. 20.Pag 2 . I Cor. 20. La máxima miseria del hombre es el pecado. Le. según la cual era preciso que El resucitase de entre los muertos" (20. Ella había contemplado esa cabeza coronada de espinas.

Es necesaria. el Hijo del Hombre cargaba con su Cruz. perfecto y universal. del que castigaba a los pueblos con furor. al ver derrotado al enemigo mortal. para la confirmación de la fe. y sólo volverán como castigo de nuevas y reiteradas apos-tasías. la tierra adquiría la paz. El católico experimenta un profundo gozo en las fiestas de la Resurrección. anticipa la señal de la victoria. Rompió Yavé la vara de los impíos. para disolverlo en la expiación redentora de la Cruz. devastaba las ciudades y retenía a los cautivos. sobreviene la ruina de Babilonia. nos dice. para revestirla de inmortalidad. el gozo es total. El gozo inicial del nacimiento.Padre Alberto García Vieyra O. después de haber quedado destruido el poder del demonio en el fondo de! infierno. el cetro de los tiranos. Por ese motivo. El misterio de la Cruz y la gloria de la Resurrección devolvieron la vida a las naciones. Por el triunfo de la Cruz. La necesidad de la Resurrección es probada por Santo Tomás. cuando el hombre desconoce la Resurrección. El que hacía temblar la tierra. mediante diversas razones. después de la pasión y muerte del Salvador. En el día terrible que vivían los infiernos. para hacer de los conciudadanos del demonio. Mientras la Misericordia recibía en la tierra el vejamen de la culpa. con vivos resplandores. Nuestra fe en Jesucristo. Si Cristo resucitó su sagrado cuerpo. misericordia se da con motivo del pecado. 14. es que vuelve sobre la tierra la imagen de un pasado de dolor y de angustia.P. la Resurrección es propiamente un misterio de gloria y no sólo un misterio de gozo. Así nos lo enseña Santo Tomás. abatidas por la mano fuerte de quien se jactó un día de poseer los reinos de la tierra: "todos los reinos del mundo y su gloria" (Mt. Así quiso el Hijo de Dios abatirse en el abismo de dolor. La pasión de Cristo obró nuestra salvación por la remoción de todo mal. Is. Los ángeles no se equivocan al entonar el himno de paz. . la Justicia. La idolatría. Sólo por el alejamiento de la Cruz.Pag 3 .4 . ya fundada en la misma excelencia de la doctrina. La alegría de la Resurrección es un gozo exultante por el triunfo de Jesús. En la dolorosa pasión de Jesucristo. Pero su resurrección obró nuestra salvación por la incoación de los bienes. también podemos esperar nuestra propia resurrección. y así describe su poder sobre los hombres y sobre el mundo. redimibles por la penitencia. se ve enteramente corroborada por el milagro máximo de la Resurrección del Señor. Así llama la Escritura al Demonio. Se dignó convivir entre los hombres pecadores. el placer de los pueblos en la embriaguez del triunfo. Es el gozo de la madurez cristiana que encuentra en Dios su reposo y plenitud. No trepidó el Verbo en ser juzgado por los hombres y ser condenado en el patíbulo. el reposo: a la tribulación sucedieron los cantos de alegría. Ha caído el dominador de las naciones. hacía otra cosa en el infierno. conciudadanos de los ángeles en el cielo. Hijo de Dios. Es un gozo de victoria.Misterios de Gloria. El imperio de iniquidad ha sido destruido. Pero aquí. 4. hasta merecer para sí y para otros la exaltación gloriosa de la Resurrección. en la enseñanza recibida desde la infancia y en los milagros del Evangelio. por los méritos de la Pasión. mientras la justicia de Dios derrotaba al tirano que con su cólera subyugaba a las naciones bajo un yugo cruel (cf. No es el gozo tranquilo y pacífico de la Navidad. Una y otra cosa tenemos en la Escritura. porque quiso experimentar en sí mismo todo el peso del crimen del género humano. la hechicería y la superstición han sido borradas de la tierra. El Verbo se dignó asumir una carne mortal. 5-6). trastornaba los reinos. 8).

15. mi fuerza. significa el pasado. cerrado para el hombre. que recogía el comentario autorizado de la Biblia. 3). Son palabras de San Pablo (cf. El rey de la gloria es el Dios fuerte. a Ti vendrán los pueblos desde los confines de la tierra y dirán: sólo mentira fue la herencia de nuestros padres" (Jer. El Vencedor manda a los ángeles del cielo abrir las puertas de la misma bienaventuranza. pues ellos volvieron a morir. en su victoria sobre la muerte y el demonio. . y encontrar el camino de la esperanza. Aquí.Pag 4 . príncipes de! cielo. que va a entrar el rey de la gloria. . 19). Cristo es el primer resucitado. abrid las puertas.P. del cual debemos arrepentimos. y no volver a morir. acota: "porque es el primero de los resucitados en el tiempo y en la dignidad" (Summa Theologica III. Cristo resucitó de entre los muertos y fue primicia de los que mueren. 7. 53. es Yavé poderoso en las batallas (. "Herencia". el Profeta-rey parece ver a! Señor resucitado. fueron ambos devueltos a la vida por el mismo Jesús cuando vivía en el mundo. Esto quiere decir que el camino para volver comienza por la penitencia. La Glosa ordinaria.8. 16. I Cor. imperfectas. Antes de que el Señor resucitara de entre los muertos. . El paraíso. el hermano de Marta y María. en orden a alcanzar la vida bienaventurada del cielo. para El y para los hombres redimidos por su sangre. Pero éstas fueron resurrecciones parciales. mi fortaleza. Se levantó definitivamente del sepulcro para sentarse a la diestra del Padre. ha sido de nuevo implantado en beneficio de los que viven sobre la tierra.) el rey de la gloria" (Salmo 23. 20).Padre Alberto García Vieyra O. mi refugio al tiempo de la tribulación. hubo otros resucitados: Lázaro. En el árbol de la Cruz ha triunfado el Hijo del Hombre para todos los hombres.Misterios de Gloria. y la hija de Jairo.4 . abrid los portales de la eternidad. abriendo para siempre las puertas de la gloria: "Alzad. El ata y desata en los cielos y en la tierra: "Oh Dios. Cabe explicar en qué sentido Cristo es el primer resucitado. Es en este sentido que llamamos a Jesucristo el primer resucitado.10).

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