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¿Qué son los Núcleos Familiares de Alfareros Poblanos?

Según las obligaciones contractuales que yacen en este proyecto, la presentación de los stand formativos sobre los procesos de elaboración de las piezas y figuras en barro, parten de la conformación de núcleos familiares a partir de los cuales se establecen los ‘’paso a paso’’ en la labor de los alfareros y de los artesanos del pueblo de San Sebastián. Lo que he denominado NÚCLEOS FAMILIARES DE ALFAREROS PUEBLANOS hace referencia al conjunto de parientes alfareros que comparten un estilo y una tradición en la manera de elaborar (paso a paso) las piezas y figuras en barro, tal estilo y tradición parte del hecho que, según las observaciones realizadas durante el trabajo de campo en el pueblo de San Sebastián, cada familia de alfareros ha construido sus propias maneras de hacerle el amor al barro con las manos, es decir, particularidades técnicas y de formación cultural en cada uno de los pasos en la fabricación de cerámica. Por eso, no podemos hacer una generalización de los paso a paso en estos procesos, sino de los diferentes paso a paso según las tradiciones familiares, y vecindales dentro de la vida social de los poblanos, todas éstas mediadas por la solidaridad, el afecto y el respeto colectivo. A nivel estructural, cada núcleo familiar está conformado por talleres-patio, que corresponden al lugar donde los poblanos realizan su trabajo de alfarería, tales talleres están compuestos por un lugar donde almacenan el barro, un lugar donde ubican sus herramientas de trabajo, un lugar destinado a ubicar el horno, ya sea de tierra (como en el caso de Ronald de Jesús Correa), o de horno de ladrillo (como en el caso de Tomás Reyes), como veremos más adelante. Hay veces que un integrante de un micro núcleo familiar 1va hasta la casa de un integrante de otro micro núcleo de la misma familia, a realizar un paso en la elaboración de la pieza o figura de barro. Por eso, cada núcleo de éstos no sólo está conformado por madre, padre e hijos, sino por nueras, yernos, suegros, y nietos, los cuales no sólo habitan en una sola vivienda, sino que pueden estar divididos por micro núcleos, como ya lo veremos más adelante.
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Entiéndase micro núcleo familiar a las divisiones que se establecen entre parientes de un mismo núcleo, ya sea porque uno de éstos viven en diferentes casas o comparten un mismo horno, un apellido, un estilo y una misma tradición familiar.

Antes de continuar con la exposición de tales ‘’paso a paso’’, quisiera aclarar cuatro conceptos vitales para comprender los procesos de elaboración de cerámica que se produce en el pueblo de San Sebastián. Cuando hablamos de piezas, dentro de la cosmovisión2 del poblano, hacemos referencia a las tinajas, ollas, múcuras, masetas, caldero, cazuelas, chochas, objetos que dentro de la cultura tradicional de San Sebastián, tienen un carácter utilitario. ‘el alimento se conserva porque la tinaja viene de una materia prima que contiene hierro. El hierro, en la estructura de las piezas artesanales, es conservante, ese es el color rojo que le da a la pieza, además le da una textura fuerte a la tinaja’. Gregoria Del Carmen Reyes Argumedo, artesana, 54 años. Éstas creaciones con barro son casi siempre las más tradicionales del pueblo en lo que ha cultura zenú se refiere. Las figuras, por el contrario a las piezas, son las creaciones que hacen los alfareros desde una cosmovisión

contemporánea sobre el barro, son casi siempre jóvenes los que se dedican a las diferentes maneras de ‘decorar’ o ‘estetizar’, ‘diseñar’, el barro.

Corresponden las llamadas figuras a los apliques, objetos que se levantan3 y que cuando ya están duros, se dividen en dos partes, y se les decora, colocándoles mangas o collares para así colgar en paredes. (Ver foto). Es decir, primero se hacen enteros y luego se parten por la mitad, por ejemplo, de una múcura,

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Entiéndase como cosmovisión las maneras que tienen los alfareros de ver su mundo social, cómo le dan significados a las cosas de su mundo, y por tanto, cómo valoran y significan por medio de normas y reglas, la práctica de la alfarería. Cosmo: mundo pueblano, visión: manera de ver su mundo. 3 Llámese levantar al acto de montar la pieza con los primeros rollos de barro.

salen dos partes, luego se alisa cada uno por aparte con una puntilla para raspar (un pedazo de machete viejo), para que así no quede pesada la figura. Otro tipo de ésta cerámica contemporánea son las llamadas figuras de lujo, nombradas así por el alfarero poblano Javier Correa, perteneciente al núcleo familiar Correa-Hernández, junto con su madre Cristina Hernández, y su otro hermano, que pertenece a otro micro núcleo, Ronald Correa Hernández, llamado así porque éste tiene su taller-patio en otro lugar al que ya tienen Cristina y Javier; como vemos, una extensión del núcleo. Lo que Javier llama figuras de lujo hace referencia a los objetos en miniatura, “uno está más interesado en esas cositas en miniatura, llaman más la atención”, afirma Javier. También pertenece a ésta tipología de cerámica los animales en barro que devienen del ambiente en que los alfareros co-habitan: entiéndase por ambiente la presencia de la CIÉNAGA GRANDE DE LORICA, ubicada en la margen derecha del Sinú, con una extensión de 304,5 km², cuyos principales tributarios son los caños de San Carlos, Aguas Prietas y el Bugre, éste último, un ramal del Sinú. Ésta extensión de agua rodea a todo el pueblo de San Sebastián, lugar de donde se extraen las materias primas con las cuales se fabrica la cerámica: tales como el barro, las piedras con las que se alisa o pule la pieza y figura, y la arena con la cual se mezcla el barro. Tales animales del agua y de la tierra son: pato, loro, toro, cocas, garza, yegua, burro, hicotea, peces. De igual manera, corresponden a ésta tipología las alcancías representadas en animales como cerdos o choncos, llamados así por los alfareros y pueblanos en general, además están las cocas, gallinas, etc. Por lo tanto, al hablar de figuras y piezas estamos hablando de dos generaciones en la práctica de la alfarería: una eminentemente tradicional y clásica, y otra mucho más novedosa y contemporánea. Casi siempre la primera tendencia es practicada por núcleos familiares donde sus hombres y mujeres son personas mayores de edad, que circulan entre los 40 y 70 años. Y la segunda tendencia procura dedicarle mucho más tiempo a explorar la creatividad artística apropiándose del ambiente anfibio en el que habitan, especializados ya no tanto en la utilería como en la ornamentación.

Los otros dos conceptos que deben aclararse antes de continuar, tienen relación directa con las dos acepciones anteriormente explicadas. Un primero concepto, el de alfarero, y un segundo concepto, el de artesano. El primero, según la cosmovisión pueblana, y en términos más genéricos y antropológicos, se denomina alfarería al arte de elaborar objetos de barro o arcilla, entendiendo a éstos dos últimos conceptos como “un material parecido a la plastilina, maleable, que se puede manejar, sin que la figura que se hace pierda su forma jamás, plástica’’. (Ronald de Jesús Correa, alfarero). El barro es una mezcla semilíquida de agua y tierra, compuesta por sedimentos, polvo y arcilla. En el imaginario social de los pueblanos el alfarero es la persona que se dedica a hacer objetos de barro; tradicionalmente en el pueblo de San Sebastián se ha venido nombrando como alfarero a la persona que quema el barro, ya sea en horno de ladrillo, con boñiga de vaca, o en horno de tierra, las tres formas en que se quema el barro. (Ver fotos)

Ahora bien, pese a todas las generalidades que existen sobre la labor del alfarero, y en el caso de San Sebastián, personas que por herencia familiar o descendencia parental se han dedicado por años a la elaboración de objetos en barro; tenemos que, en los últimos años ha venido madurándose una nueva tendencia en el imaginario social de los poblanos con relación al arte de hacerle el amor al barro con las manos, y es el posicionamiento político del alfarero como artesano, como productor en serie de piezas en barro, cuya creatividad se ve afectada por el

deber de aumentar la comercialización de los objetos de barro. Tal creatividad se ve afectada por el factor tiempo. Veamos: ‘’ ¿Cuantas figuras no saca uno de una tinaja que haga? Sacan un poco de figuras. Y las vende hasta de $2000 para arriba, y salen más rápido que esas tinajas. Si se hace un chócoro grande, se va a gastar más material ahí, a un precio casi del mismo de que las chiquitas. Yo he visto cocadas grandecitas por $2000, y yo vendo figuritas hasta por $4000. Le conviene a uno más haciendo las figuras de lujo’’. (Cristina Hernández, 74 años). Vemos entonces cómo el pensamiento del artesano se ve reflejado en el deseo principal de vender, no en el ocio creativo de sentir el trabajo artístico, por eso, para el artesano el tiempo laboral es un factor importante en su práctica alfarera, ya que no tiene otra forma de sustento económico. Ahora bien, debemos contextualizar este posicionamiento artesanal desde varios enfoques. Por un lado, comprender que desde hace muchos años para acá, y por la llegada del plástico al pueblo y a la región caribe, (argumento que plantean los alfareros), la salida de los objetos de barro ha venido disminuyendo poco a poco, y han entrado en una especie de crisis económica. Tal crisis se comprende por los cambios en las dinámicas en las formas de comercializar los objetos. En el tiempo de antes, (comentan los alfareros), salían del pueblo camiones llenos de piezas cada ocho días a ciudades de la costa, e incluso afuera del país, como es el caso de Panamá y Venezuela. También recuerdan los alfareros cómo salían canoas llenas de piezas a puertos como el de Lorica y Tolú, en el departamento vecino, Sucre. Pero, debido a los problemas de orden social (conflicto armado), y a la fuerte apropiación del plástico, la venta de objetos de barro ha venido disminuyendo drásticamente. Por ello, aparece la ASOCIACIÓN DE ARTESANOS LA PIEDRA DE ALIZAR DE SAN SEBASTIÁN. Figura socio-jurídica cuya finalidad propende por el mejoramiento de la calidad de vida de los artesanos. Tal asociación debe garantizar el mejoramiento en la venta de las artesanías, las piezas y figuras en serie:

La asociación es necesaria desde todo punto de vista en la comunidad porque, ésta que es artesanal, necesitaba una organización consolidada, que tuviera solidez. Aquí anteriormente había, pero se perdió su continuidad por vencimiento de término en la papelería de la organización, se dieron esos vacíos y se fueron abajo las primeras organizaciones que se hicieron. Estamos hablando del año 1998, donde se consolidó una, pero con el tiempo fracasó por la falta de organización, de dedicarse, con amor, al grupo, para trabajar en común acuerdo, y en desarrollo para la comunidad artesanal. Entonces se nos vino la idea a Olga Pérez, mi persona, y a otros amigos que los convocaba personalmente para venderles la idea de que aquí se necesitaba una organización, que había que hacer algo, porque no teníamos una representación para defender a los artesanos como se debe hacer. Entonces nace la idea de hablar con Francisca López Diz, para que ella nos brindara un apoyo en la consolidación, le tocamos las puertas y ella dijo que sí, que le trabajáramos a eso y empezamos a trabajar la papelería. Primero convocamos a la comunidad, en el mes de septiembre del año 2012, la convocamos en esa fecha para hacer la asamblea y venderles la imagen a la organización que se pretendía montar una asociación. Los alfareros dijeron que sí que estaban de acuerdo con la organización. Entonces hicimos la asamblea, levantamos un acta, después nos reunimos otra vez e hicimos un acta de constitución, un acta de levantamiento, documentos que se necesitan para conseguir la personería jurídica, que es un reconocimiento que da el estado a todos los grupos sin ánimo de lucro del país, y así poder hacer proyectos delante del estado, ella representa la parte legal y jurídica de la organización, tenemos con eso voz y voto delante de la institucionalidad del estado; para así divulgar los productos a otros departamentos que también tengan éste tipo de organización y hacer eventos culturales para ellos ser representantes directos de su actividad, con la personería de

una vez nos dejan participar. Y nos abre puertas, y todo eso... Fuimos a Montería, allá cumplimos con una serie de requerimientos que exige la ley, y nuevamente volvimos a hacer las correcciones y explicarle a la directiva qué era lo que estaba pasando, hasta que nos dieron el aval, el reconocimiento que hace la cámara de comercio, la cual nos reconoce como asociación y nos enumera con una matrícula, después nos pasa con un NIT a la DIAN. Ya todo eso está finalizado, y de la DIAN regresa nuevamente a la cámara, para abrir la cuenta y el manejo de la cuenta bancaria. Ya los artesanos se sienten con una representación que les está defendiendo sus derechos y su comercialización, más que todo porque ellos lo que necesitan es vender sus productos hacia afuera, y que tengan buena comercialización y así tener una representación que los vaya respaldando más adelante en los eventos que se hagan en el departamento, y en el municipio. La asamblea general está conformada por… inicialmente éramos 27, actualmente llegamos a 45 personas compuestas por artesanos. Y esa asamblea tiene una directiva, en la cual el presidente legal soy yo, Daniel Segura, el vicepresidente es Cecilio Correa Hernández, la tesorera es Olga Pérez, la secretaria es Arle Álvarez, la fiscal es Edilsa Pérez, y la vocal es Candelaria Pérez. La vocal lleva la vocería de los diferentes dignatarios4. Nos hemos reunido dos veces más antes de llegar a la personería, y tuvimos otra reunión para avisar de que venía la antropóloga para la comunidad’’. (Daniel Segura, presidente de la Asociación de Artesanos La Piedra de Alizar, de San Sebastián). Como vemos, la figura del artesano implica un posicionamiento ante las problemáticas sociales por las cuales están pasando todos los alfareros, independientemente de que todos pertenezcan o no a la asociación. Mientras escuchaba a Daniel hablar sobre la conformación de la asociación,
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Éste fragmento sale de la entrevista realizada a Daniel Segura el día 22 de mayo, en compañía de Olga Pérez, coinvestigadora de este proceso. En casa donde vivía para ese entonces, la familia Correa.

pensaba en los alfareros que afirman que no son artesanos debido a se han dedicado a otros oficios (lavar platos en casas externas, vender pescado), y dejan el barro como ejercicio creativo de ocio, no de fuente primaria de ingreso económico. Como vemos, ser alfarero y ser artesano en San Sebastián es una característica cultural de la vida cotidiana de los poblanos. Al igual que conceptos como figuras y piezas, éstos dos últimos definen el contexto socio-cultural a partir del cual se elaborarán cada uno de los núcleos familiares de alfareros pueblanos, pues nos permitirán entender muchas de las situaciones y vivencias de los alfareros en cada uno de los pasos en la elaboración de piezas y figuras en barro. Es decir, de los discursos que han construido y de las ceremonias a partir de las cuales ponen en evidencia tales discursos. Me permito aclarar también que el carácter ceremonial de “hacer barro’’, tal cual como lo aseguran los alfareros del pueblo, deviene de la magia con que la mano crea figuras y piezas, entendiendo a la mano como portadora (casi mágica) de la práctica, de su transcendencia entre la vida simbólica de los artesanos, además de sus ganancias socio-económicas, pero tampoco reducida la práctica sólo a éste factor. Ahora bien, éste carácter socio-económico en la práctica de la alfarería, va de la mano, o se podría observar, alternamente, con el uso de las técnicas alfareras contemporáneas, que incluso muchos alfareros tradicionales no podrían elaborar, pues la mano ya está estetizada y corporeizada con la imagen y el sentir, por ejemplo, de una tinaja, una múcura, (la forma en que se elabora una múcura es realmente bellísima, es la redondez y perfección del cuidado y protección del agua). Esa ceremonia, ‘’hacerle el amor al barro con las manos’’, hace que la práctica de la alfarería sea considerada como sagrada en términos míticos, y se permita la re legitimación de la producción socio-económica de la práctica del alfarero, más aún cuando los sabedores se están muriendo. Ahora, antes de seguir elaborando lo que será los stands formativos y descriptivos del ‘paso a paso’, es decir, los núcleos familiares o territorios rituales en la elaboración de piezas y figuras en barro, finalizo éstos párrafos de notas aclaratorias afirmando que el carácter ceremonial de hacerle el amor al barro con la mano, deviene de unos lazos míticos con los antiguos pobladores de lo que hoy es el territorio de San Sebastián, y sus cabildos vecino: el grupo étnico zenú.

Pero, no por ello se deja de aclarar también que si bien aquello es cierto, es más cierto aún que las actuales configuraciones cerámicas de los poblanos corresponden a otras dinámicas estéticas y socio económicas a las antiguamente zenú. Por tanto, aprovecho para decir que estoy en desacuerdo con esa tendencia a pensar sólo en la actual cerámica zenú (encerrada en museos, que ni siquiera están en la costa caribe), como supuestamente ‘original’, haciendo hincapié en que si no es esa la que se vende en las playas de Tolú, Coveñas y Córdoba, entonces no es cerámica zenú, y por tanto no es “verdadera’’. Y es que, como vemos, efectivamente, lo que hacen los alfareros actuales no es cerámica zenú, porque corresponde a otros estilos y tradiciones, y ésta afirmación no tiene nada que ver con que la actual cerámica de San Sebas esté pasando por una crisis en su comercialización, presente hace varias décadas. Por lo anterior, afirmo que esa des-legitimación sobre la cerámica que ya no es del periodo de los zenú, no debe ser relacionada con las actuales dinámicas de la producción alfarera de los poblanos, cuya actividad alfarera sobre pasa los niveles de la alfarería zenú, por cuanto no sólo conservan lo utilitario, sino también lo decorativo, lo contemporáneo. Aclarados los términos bajo los cuales serán expuestos los diferentes stands sobre los procesos de los diferentes paso a paso en la elaboración de figuras y piezas en baro, según las dinámicas familiares y tradicionales del pueblo de San Sebastián de Urabá, damos inicio a la exposición de cada uno de ellos.

Ritzy Medina Cuentas Antropóloga.