El uso de la bitácora en la Intervención profesional Pedagógica

La documentación narrativa de prácticas escolar es una modalidad de indagación y de acción pedagógica, orientada a reconstruir, tornar públicamente disponible e interpretar los sentidos y las significaciones. (D. Suarez)

Lic. Micaela González Delgado Documento de trabajo para la asignatura de IPP I 12 de agosto de 2012 Este documento orientador, tiene como objetivo dar herramientas e instrumentos que coadyuven a tener una mirada crítica y reflexiva sobre los procesos de intervención1 pedagógica profesional. Puesto que el uso de la bitácora como instrumento de registro de la experiencia de práctica profesional permite recuperar de forma escrita elementos y miradas de los procesos de intervención por quienes participan. De ahí su importancia, pues los modos de mirar, pueden funcionar como analizadores2 para registrar y describir escenarios del espacio físico, en donde los profesionistas en formación –como colectivo de trabajo- realizan ciertas acciones y actividades interrelacionadas en un determinado contexto.
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La intervención es posibilidad de adscripción de significados, interacción e intercambio de tramas inestables e íntima movilidad de figuras de deseo; de pensar las dinámicas de los vínculos y la experiencia; de los efectos y sentidos de los deseos y racionalidad de los objetos en tensión; de los espectros normativos y la construcción simbólica de las necesidades. Los mecanismos de desplazamiento y condensación conceptual de intervención devienen de la función simbólica de la institución y la necesidad determinada culturalmente en conjunto con la función ideológica, de los imaginarios y representaciones colectivas a través de la experiencia. En acuerdo con Mier que “intervenir es entonces inventar un lenguaje, crear conceptos, inventar un modo particular de pensar el acontecer; y este pensar no puede ser sino construir conceptos que provienen de esta concurrencia de generosidades: es este crear conceptos, el que por su propia calidad, por su propio impulso, por su propia fuerza, crea horizontes y condiciones de inteligibilidad no solamente recíprocas sino del mundo, es ahí donde surge la alternativa. Sin generosidad y sin creación conceptual no hay horizontes políticos, no hay posibilidad de construcción ética” (Bustamante, 2008). 2 Los analizadores son hechos sociales que provocan una acción/reflexión de la sociedad, se trata de introducir elementos dinamizadores que provoquen la reflexión, mostrando las contradicciones sociales. Reflexionar sobre cómo se ha realizado un proceso de intervención puede ser en sí, un analizador.

¿Qué es una bitácora? Es un instrumento de recolección de datos que acompaña al observador de campo y tiene la función de guardar de forma primaria y así como se presentan, todos los datos que se consideran pertinentes los procesos a analizar. El registro se realiza en un cuaderno o diario donde se registra con la mayor fidelidad posible lo que se observa de la realidad. También, pueden agregarse las apreciaciones del observador, las emociones y reacciones que le producen los hechos y conclusiones personales, con la aclaración de que se trata del pensamiento del que registra. De la misma manera pueden adicionarse muestras físicas de materiales, fotografías, dibujos, esquemas, gráficos y todo aquello que contribuya a mostrar de la manera más completa posible la realidad observada.

Un poco de historia sobre su origen Haciendo un poco de historia en lo que se refiere al surgimiento de la bitácora como instrumento de registro, existen muy pocas referencias escritas que expliquen el origen del concepto de bitácora, sin embargo, se reconoce su origen entre la actividad náutica como un pequeño espacio que tenían los buques en el puente, en donde se encontraba el timón, la aguja de marea, el libro de anotación de las rutas y demás elementos del gobierno de la nave. Posteriormente el concepto de bitácora se ajustó solo a la libreta de registro cronológico de sucesos que el piloto, en sus respectivas guardias, anotaba con claves y datos respecto del estado de la atmósfera, observaciones astronómicas, los vientos, la dirección y velocidad del buque, el estado de la maquinaria y equipo, así como las distancias navegadas, entre otros aspectos que se consideraban importantes. Con el tiempo, la utilidad de la bitácora se fue retomando por las diversas profesiones y actividades laborales. En la construcción se le conoce como la bitácora de obra. Otros lo denominan libreta de registro, en educación se redefinió

como libro o libreta de campo, e incluso en la red internet, actualmente se le conoce como weblog para referirse al sitio donde periódicamente se recopilan y actualizan cronológicamente textos o artículos de uno o varios autores donde el más reciente aparece primero, de tal forma que ahora se pueden encontrar weblog de tipo personal, periodístico, empresarial y tecnológico entre otros. Actualmente, la bitácora, con sus diferentes denominaciones y significados, es un elemento de gran utilidad en prácticamente todos los campos laborales y es considerada como la más fiel versión escrita que conforma la verdadera historia en cualquier organización social. El uso de la bitácora en la intervención pedagógica profesional El propósito de este registro detallado es tener una fuente de datos de un sector de la realidad en un momento determinado, los cuales se puedan contar, analizar, comparar, buscar patrones e interconexiones y extraer conclusiones de ellos. En los informes de investigación se puede citar textualmente la bitácora o se pueden presentar los datos de manera descriptiva, numérica o con gráficos estadísticos. En ese sentido, la bitácora tiene un papel importante en el proceso de intervención y práctica profesional, ya que permite al estudiante reflexionar acerca de su actuar dentro de un escenario específico, al estar en contacto con las personas (población a atender y responsables de los centros institucionales) y tomar sus impresiones respecto a un tema específico o una forma de intervención determinada. La elaboración de la bitácora permite: • Tener un registro de la información para la sistematización del trabajo. • Ser un instrumento de evaluación del portafolio de evidencias, del aprendizaje de los (as) estudiantes y del logro de competencias. • Servir como apoyo a los facilitadores (as) cuando realicen la supervisión directa o indirecta del desempeño de los (as) estudiantes.

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Apoyar el informe técnico que se entrega a la institución u organización con la que se trabajó Disciplinar al estudiante en el análisis reflexivo de sus actividades favoreciendo la evaluación de proceso. Identificar posibles líneas de investigación. Proporcionar información sobre las necesidades de aprendizaje (técnicas metodológicas) que requieren los (as) estudiantes para la práctica reflexiva . Tener indicadores para una evaluación objetiva de pares. Tener un registro de los cambios observados en los participantes receptores del programa de intervención.

La bitácora en sí es un instrumento de evaluación cualitativa, ya que, permite recuperar elementos importantes al momento de analizar el efecto logrado con la intervención realizada. • La redacción deberá ser cuidadosa, evitando las meras reproducciones y descripciones, de las interminables listas de actividades realizadas en el escenario. • Es preciso escribirla durante todo el período de práctica. Al principio se recomienda hacerlo todos los días, si es posible, y como mínimo una vez por semana. • Se reflejarán aquellos hechos y experiencias que permitan la profundización, reflexión y, en su caso, la solución de los problemas. En este sentido, se sugiere a los facilitadores, antes de revisar los registros y notas de elaboración de la bitácora con los estudiantes, realizar una revisión en aula, previa lectura, de los criterios señalados por Sampieri (2006), relacionados con la observación cualitativa (Técnica de recolección de datos que tiene como propósito explorar y describir ambientes) págs. 458 a 476 y de ahí retomar los siguientes criterios relacionados con la bitácora: 1. Anotaciones de observación directa.

2. Anotaciones interpretativas. 3. Anotaciones temáticas. 4. Anotaciones personales. Descripción de criterios: Las anotaciones pueden ser de diferentes clases y conviene tenerlas todas en una observación cualitativa. Básicamente son de cuatro tipos (Grinnell, 1997, citado en (Hernández, 2003): 1.- Anotaciones de la observación directa. Descripciones de lo que estamos viendo, escuchando, olfateando y palpando del contexto y de las unidades observadas. Regularmente van ordenadas de manera cronológica. Nos permitirán contar con una narración de los hechos ocurridos (qué, quién, cuándo y dónde). Por ejemplo, “Era 8 de enero del 2001, 9:30 AM, Román entró a la habitación donde estaban reunidos Ricardo y Gabriel; llevaba unos pants deportivos de color azul marino; su pelo estaba desaliñado; no se había bañado; su mirada reflejaba tristeza; se mostraba cansado. Se sentó en el suelo (en silencio), Ricardo y Gabriel lo observaron y le saludaron con una leve sonrisa; Román no respondió. Durante cerca de cinco minutos nadie habló ni miró a los demás. De pronto, Román dijo: “Me siento fatal, anoche no debí haber…” Interrumpió su comentario y guardó silencio. Estaba pálido con sus ojos vidriosos y rojos, la boca seca. Se levantó y salió de la habitación…” 2.- Anotaciones interpretativas. Comentarios personales sobre los hechos, es decir, nuestras interpretaciones a lo que estamos percibiendo (sobre significados, emociones, reacciones, interacciones). Por ejemplo: “Román había consumido droga no medicinal la noche anterior y sufría del efecto posterior a tal hecho; probablemente cocaína, que es la sustancia que se acostumbra consumir en este grupo, de acuerdo con observaciones previas).”

3.- Anotaciones temáticas. Ideas, hipótesis, preguntas de investigación, especulaciones vinculadas con la teoría, conclusiones preliminares y descubrimientos que, a nuestro juicio, vayan arrojando las observaciones. Ejemplo: “Después de un severo consumo de drogas, al día siguiente los jóvenes de este barrio evitan la comunicación con sus amigos.” 4.- Anotaciones personales (de los sentimientos, las sensaciones del propio observador). Ejemplo: “Me siento triste por Román. Me duele verlo así. Está lloviendo y quisiera salirme del cuarto e ir a descansar. Ver tantos problemas me abruma.” En este caso todos los integrantes del equipo anotan sus impresiones personales en la última columna. Estas anotaciones se pueden realizar dividiendo cada hoja de la libreta (para este caso se sugiere libreta profesional) en cuatro columnas, para tener la facilidad de ir plasmando en cada sesión de intervención las notas pertinentes y posteriormente poder clasificarlas para su análisis, como sugiere Sampieri en las páginas señaladas. Es importante remarcar que dichas anotaciones no se realizarán en las reuniones de planeación que los equipos realicen previo a la intervención, pero sí se pueden realizar desde el primer contacto con el escenario. • Al final del semestre se realiza una lectura por columnas, tratando de identificar unidades de análisis. (p.e. nivel de participación, grado de motivación de los participantes, responsabilidad de los participantes etc.). • • Se hace análisis de contenido de las unidades encontradas, fundamentándose en la teoría que apoya el programa de intervención. Se presentan las conclusiones obtenidas de dicho análisis en un apartado que recibiría el nombre de “Análisis cualitativo de bitácora”, el cual se incluye en la parte de evaluación de resultados, según el modelo elegido. • Se sugiere a los facilitadores que el avance en las exigencias de la bitácora sea diferenciado, es decir, de acuerdo al semestre que se vaya cursando.

Una bitácora puede estar formada por: -Nombres de las personas participantes, nombre del lugar, fecha y hora de la observación. -Descripciones del lugar físico donde se producen los hechos (paisaje, edificio, mobiliario, estética del lugar, ubicación con respecto a otros lugares, clima) -Descripción de los participantes del hecho (personalidad, contextura física, rasgos personales, género, edad, profesión, etc.) -Relato de los hechos en el orden cronológico -Diálogos de los participantes (preguntas, respuestas, explicaciones, discusiones) -Acciones de los participantes que no implican la palabra (postura, gestos, ademanes, reacciones físicas, nivel o grado de participación) -Descripción de los elementos u objetos que utilizan los participantes -Fotografías -Dibujos del observador o dibujos realizados por los participantes -Esquemas, gráficos y planos de lugares físicos, funcionamiento de las relaciones, etc. -Evidencias físicas que se pueden recoger del campo de observación (Ejemplos: tríptico informativo, hojas de plantas, huellas digitales, etiqueta de un envase comercial, etc.) -Descripción de las reacciones de los participantes a la presencia del observador -Diálogos de los participantes con el observador -Impresión del observador acerca de la realidad observada. -Registro de los sentimientos, emociones y reacciones del observador.

Bibliografía
• • • Hernández, R. Fernández C. Baptista, P. (2003). Metodología de la Investigación. 3ª. Edición, Págs. 458-476, Mc Graw Hill Interamericana, México. Hernández, R. Fernández C. Baptista, P. (2006). Metodología de la Investigación. 4ª. Edición, Págs. 587-597, Mc Graw Hill Interamericana, México. Alvarez-Gayou, J.L (2003) Cómo hacer investigación cualitativa, 1º edición, Págs. 76-80, Paidós Educador

Maykut, P y Morehouse, R; (1999) Investigación cualitativa: una guía práctica y filosófica, págs. 81-91. Hurtado Editores, 1º edición, Barcelona

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