You are on page 1of 146

cuentos y reflexiones Jorge Sánchez Redondo .Palabras Una serie de relatos.

Palabras 2ª revisión: Abril 2011 Diseño de portada: Jorge Sánchez Registrado en Safe Creative con indicador de registro nº: 1104199016596 Bajo licencia: Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 3.0 (España) ISBN: 978-84-9981-663-0 DL: M-20108-2011 Impreso en España / Printed in Spain Impreso por Bubok .

son capaces de cerrar los ojos y seguir a donde les lleve la lectura . cuando leen un libro.A todos aquellos que.

.

Índice Abuelo Relevos Muecas Belleza Recuerdos Albor Kapadokya Nubes Estrella Esfera I (Recuerdos II) Nostalgia Tráfico Smyrna Esfera II (Recuerdos III) Tiempo Núcleo Niebla Espejo Teatro Tarot Mitología Maniquí Contador Esfera III (Recuerdos IV) Colores Palabras 9 15 21 25 29 33 37 49 51 55 59 63 69 73 77 79 85 91 93 99 103 119 121 127 133 141 .

.

Sobre uno de ellos. contra la pared de su izquierda. estaba en semipenumbra. El juego empezó a perder interés según la luz del atardecer fue decayendo. había una mesa de madera y. Sobre el extremo de la alfombra. pero con luz suficiente como para que el chico pudiese ver su propio juego. se encontraba el abuelo mirando a partes iguales la televisión y el juego del niño. Durante unos minutos el niño no se movió apenas de la silla mirando a 9 . a medio cerrar. Sobre ella jugaba alegremente un niño que trataba de atraparlos con un cochecito de plástico. de pequeño tamaño y levemente iluminada por los pocos rayos de luz que conseguían entrar. La habitación. dibujando en la alfombra un cuadro de paralelos gusanos de luz. ubicada en el centro de la salita. había tenido que levantarse y recoger la persiana para dejar pasar por completo los últimos rayos del astro ya oculto por los altos edificios que se apretaban en la calle contigua. el niño subió a una de las sillas que rodeaban la mesa y comenzó a mirar por la ventana recién descubierta por su abuelo.Abuelo El naranja intenso del sol del atardecer atravesaba la ventana y penetraba en la habitación por las rendijas de la persiana. Con la oscuridad comenzando a ganar terreno a la luz. volviendo tenues los equidistantes gusanos. atento por el riesgo que suponía la cercanía de las patas de la mesa. Sin tiempo de aburrirse. se apoyaban dos sillones amplios y mullidos. sentado.

Seguramente haría muecas. Entonces comenzaba a caminar sobre el puente en eterna destrucción y reconstrucción. tenía bastante de acertado. – ¿Qué ves. cada una de las habitaciones y las celdas de su cerebro. comenzaba a hacerle muecas para que viese que en la tierra también hacemos esas cosas. pequeño? La pregunta. Con total seguridad ni él era capaz de responder aun conociendo lo que veía. pues ni él mismo lo sabía. pondría caras raras para después avergonzarse en cuanto en el otro lado del mundo comenzasen a verlo. sin previo aviso. Una vez frente al incandescente sol lo miraba fijamente y. No obstante era bien diferente lo que veía. Finalmente terminó por preguntar. flotaban a gran velocidad y lo adelantaban para llegar antes que él al extremo del colorido puente y poder continuar el camino. Y así proseguía la creación y descreación del camino hasta llegar al gran astro. De esta manera el sol 10 . En la cabeza de un niño la imaginación abarca cada una de las paredes. Nadie podía responder exactamente hacia dónde miraba. Pudiendo haber preguntado qué miraba preguntó qué veía. Imaginaba que todos los edificios de enfrente se deshacían en ladrillos de todos los colores para reconstruirse en un enorme puente que llegaba hasta el sol. Su abuelo observaba intrigado. intencionada o no.través de la ventana. En esta ocasión observaba al sol esconderse e imaginaba lo que haría detrás de los edificios ahora que estaba oculto para todo el mundo. Un paso hacia adelante y se desmoronaban los ladrillos de la retaguardia.

el rosa perdía su homogeneidad convirtiéndose en un degradado hacia el azul oscuro del anochecer.podía perder la vergüenza y continuar su viaje para despertar de la noche regiones muy lejanas. Es lo único que el chico fue capaz de responder. Esto preocupaba al pequeño satélite. una voz se estaba dirigiendo a él. La luna caminaba por el espacio. Estaba mirando hacia el sol y se había dejado llevar. Además llegaba cansada a la tierra y se quedaba dormida. Su trayecto dibujaba una a una las constelaciones tal como las vieron los griegos antiguos. le disgustaba llegar tarde. pero sin encontrar el camino. 11 . a la mañana siguiente. Su brillo ya no se percibía y sólo quedaba un homogéneo tono rosáceo dominando el cielo. – ¿Qué ves. y se perdía mucho más. – Viene la noche. Ya no estaba. pequeño? No sabía muy bien qué responder. Cuando el sol llegaba. a la salita de estar en la casa de sus abuelos. Entonces empezaba a correr todo lo que podía para llegar antes. completamente dormida y sin inmutarse de la llegada de su relevo. La luna seguiría dando vueltas por todas y cada una de las constelaciones hasta llegar a la tierra e iluminarla en su nocturno sueño. Iba de estrella en estrella preguntando y enseñando el mapa con preocupación. Al oír la pregunta miró de nuevo al lugar donde se ocultaban sus últimos rayos. El sol. pero muchas veces debido a su mala orientación tardaba incluso horas en llegar. con un mapa cogido entre las manos. muy lejos aún de la tierra. Fuera de aquel espacio que ocupaba el gran astro. ella seguía luciendo alto en el cielo. De vuelta a la tierra.

– Qué va. pero con la vista completamente perdida. pequeño?” En esta ocasión el niño estaba mirándolo a él. Otros quedaban mucho más cerca. sólida. Con la mirada así de perdida podía estar mirando cualquier cosa. Alegre. No obstante no todos los pensamientos del chico estaban tan lejos. aún pensando en la luna cogiendo el mapa con sus infinitos pliegues y sin saber cómo abrirlo bien sin que se le deshiciese entero. sin embargo lo estaba mirando a él. –Contesta el nieto.comprensivo. Veía a una persona íntegra. sólo alguien como su abuelo podía ir a buscar a la luna y traerla de vuelta sin perderse en el despiste del astro. una nueva constelación: El Abuelo. Para él era un modelo de vida. aquel humor socarrón y 12 . del que costaba diferenciar qué era broma y qué no. – ¿Te da miedo? –Pregunta su abuelo. en las personas que conocía. En este caso su abuelo se calzaba un traje de astronauta para salir al espacio a salvar a la luna de su propia desorientación y traerla de vuelta a la noche terrestre. la luna agradecía al sol su llegada y se retiraba con un tenue y prolongado fundido. Alguien fuerte. inamovible. con la ayuda de las estrellas. la luna crea. en la tierra. dejaba descansar a la luna hasta que se despertara por sí misma. Una segunda vez su abuelo le preguntó “¿Qué ves. a su abuelo. Alterada y despistada. seguro. pero sin embargo siempre presente. cuándo viene? –Es toda la contestación por parte del pequeño acostumbrado a nunca contar lo que realmente estaba viendo. con un sentido del humor especial. Para el niño. – ¿Y la luna.

Era una de las personas a las que querría parecerse de mayor. inmutable. Su abuelo era alguien que no se dejaba llevar por las situaciones.burlesco que sobrevivía incluso a las peores realidades no dejándose manchar ni disimular por ninguna de las penas. Esto era lo que realmente estaba viendo. al menos era así como el niño lo veía. Sin embargo por aquel entonces no lo sabía. permaneciendo siempre constante hasta en la peor de las mismas. 13 .

14 .

tristes algunas. En cualquier caso. aburridas. Alguien anónimo. aburrido durante el viaje. Hasta que el pensamiento se detuvo en cómo era posible que todo fuesen caras planas. cuando se dio cuenta de que con seguridad su cara no difería de las que estaba 15 . en muchos de los casos. aun de compromiso y sin el ánimo sentido de sonreír. Dejó caer la madeja de los pensamientos de tal manera que rodó por el suelo y el hilo empezó a esparcirse sin trabas ni control. se suma la ilusión de estrenar año. Mi último viaje comenzó en el transporte suburbano. de edad. se deja contagiar por ella. Un viaje por muchos inadvertido. Quien ve la sonrisa. sexo y etnia indiferente. me sonríe. junto a la ilusión vital que pueda tener cada persona. Esto no le gustó al chico y. Ahí comienza mi viaje. sin matices ni color que pudiera descubrir el maquillaje. momento en el que. Todo empieza así. Un chico.Relevos Un simple movimiento facial. En ocasiones se pregunta cuál podría ser el motivo que haga sonreír así a la otra persona. En ocasiones como cortés respuesta a una sonrisa de la que se es presa. alivia el pesar y aligera la parte carnal y pesada de nuestro cuerpo por impulsar a terrenos más elevados nuestro espíritu. Incluso siendo primeros de Enero. se dedicaba a observar a la gente con la que compartía vagón. ¿Bastaban apenas dos días para borrar esa inyección adicional? Parecía ser que sí.

Desde los más nimios y minúsculos hasta los más contundentes e importantes. comenzó a sonreír rememorando todos los motivos que existían para hacerlo. comenzó a pensar en lo bonito que sería que aquella sonrisa inspirase otras nuevas de la misma manera que él se inspiraba en la sonrisa de otras personas para ayudar a evocar la suya propia cuando más le costaba. No es una propiedad reservada exclusivamente a las grandes alegrías. Fuera cual fuese el motivo. Cuando salió del vagón no vio cambio alguno en las caras que lo rodeaban. esas que caben en una gota de rocío. no obstante solía frustrarse de ver tantas vidas supuestamente tristes. Siempre que podía miraba a las empalagosas parejas que no se esforzaban en ocultar sus mutuas muestras de cariño. son capaces de invadir un cuerpo entero. ¿Cuál sería el motivo? No tiene a nadie en concreto a quien sonreír. para alegrar el juego. Porque las pequeñas alegrías. motivo más que suficiente para mantener una sonrisa en alza. no va escuchando la radio ni leyendo algo gracioso y sin embargo sonríe feliz por algún motivo misterioso. Una pequeña alegría lo invadió y. dejándose llevar por ese sentimiento. a los chavales que se 16 . sin embargo la suya sí que había cambiado. más de uno en ocasiones. otras no le dieron importancia. Pero una muchacha que jugaba a imaginar cuál era la vida y situación de las personas que viajaban con ella se detuvo en aquel rostro. Era su juego favorito en los aburridos viajes. el chico me sonrió. De alguna manera esto caló en ella.observando. Una pequeña alegría lo invadió en aquel momento. También miraba. Muchas personas apenas se fijaron.

No había tenido un mal día y esto la hacía más empática a los sentimientos de la pequeña. sin contraste e indiferente. pero nunca permitió que su esencia se perdiese en aquel océano de la vida en blanco y negro. su madre fue presa fácil de la alegría de la muchacha. Con el tiempo llegó a abrumarse por tanta cara larga. Siempre es más fácil arraigar una felicidad sin raíces que sortear el terreno que da pie al profundo entramado de la pena. gritando o cantando obteniendo consecuentemente una mueca de desprecio de gran cantidad del resto de viajeros. al fondo del metro. Un hombre por lo general risueño y agradable. Fue así como la cadena de sonrisas continuó propagándose hasta llegar al frutero del mercado local. Desde luego no era la primera persona así que había visto durante todo sus juegos. y aunque fuese mutable. muy capaz de arrancar la más lejos desterrada de las sonrisas de cada cliente. Pero en este caso aquella persona sonreía sin que nadie la incitara a ello. lo superficial era un estado y lo profundo una esencia. En cualquier caso siempre pensó que más vale una felicidad superficial que una tristeza profunda pues. a su gusto. Un adecuado detonante para que ella misma se convirtiese sin darse cuenta en aquellas personas felices con un motivo tan personal e íntimo que nadie llegaría a saberlo jamás. pero se sorprendía y agradaba de la misma manera con todos y cada uno. o qué les deparaba la vida. Una vez en casa. A veces se planteaba la posible naturaleza efímera de la alegría del grupo. Le confortaba pensar que la alegría de alguno de ellos no sería tan breve. Cuantos más días pasaban más se acostumbraba la clientela al carácter del hombre e incluso alegraban el rostro simplemente con verlo en su puesto.sientan en el suelo. Él era capaz de distinguir detrás de aquella sonrisa instantánea 17 .

con ternura. No es de extrañar que la carcajada del bebé tuviese el mismo efecto que una explosión de sentimientos positivos. en cuanto ve a un niño pequeño. provocó que uno de los bebés a los que acunaban a pocos pasos de ella. así como una mayor capacidad para transmitirlos. hizo que la trascendencia de las mismas fuese mucho mayor. Es habitual que la edad tan reducida de los bebés les confiera una mayor empatía hacia este tipo de sentimientos que la que poseen el resto de los humanos. Sin fuego. lo 18 . Por eso. De la misma manera que la cadena se multiplicó en numerosos agentes transmisores de sonrisas en la frutería. con naturalidad. con sonrisas.” A mi gusto es de las caras más favorecedoras. si bien no aumentó la cantidad de sonrisas que provocaba habitualmente el frutero. Como fuegos artificiales estallando en la tierra. no tardó apenas un segundo en reconocer la importancia de su origen. prorrumpiese una inagotable serie de carcajadas. que continuaba luchando desesperadamente por no resbalar y caer al suelo. Una. Sin artificio. alojada en el rostro de una anciana. haciendo constantes esfuerzos y bailoteando en su precario equilibrio. la sonrisa que se agarraba a los labios de la abuela de aquellas dos criaturas. lo que han errado llamar “cara de idiota. Aquella alegría. resistió lo suficiente como para seguir brillando cuando llevó a sus dos nietos al parque. y sin duda alguna infinitamente mejor que las que reinaban el suburbano. Sin calor. al llegar aquella mujer. Sin saberlo.quién la había sacado a pasear y quién la había encontrado sin quererlo en mitad del mercado. Es por eso que mucha gente pone. entretenido en observar aquella inusual batalla entre unos labios y la sonrisa.

decidiendo en el inabarcable mundo de su cabeza que ésta la había provocado la carcajada de un bebé. Ésta fue la razón por la que tardó algo más que el resto de la gente en ver a aquella otra persona sonriente de la sala de espera. se dedicó a observar la sonrisa y los matices que de ella pudiese captar durante un tiempo indefinido. imaginando toda la cadena. Una de las sonrisas llegó a la sala de espera de un centro de salud. Podría contar las eternas historias de todas las sonrisas que han podido surgir de una sola. 19 . Surgiendo de un único hecho puntual. Igual que en las ocasiones previas. imaginando la afable sonrisa de una abuelita que acababa de llegar de la frutería. habían aparecido miles de sonrisas altamente contagiosas. quiso también establecer de manera ficticia qué fue el detonante de que el niño riese de aquella manera. Cuando la vio. había sacado una carpetilla llena de folios en los que escribía palabras inconexas y sin nada en común con las anteriores ni las posteriores. La persona. Prosiguió el juego sin dejar de sonreír. se había convertido sin quererlo y sin saberlo en el nuevo eslabón de tan extravagante y particular cadena. a la que aún le quedaba un buen rato aguardando antes de poder pasar a la consulta. comenzó a imaginar la procedencia de aquella sonrisa.hizo también en el parque. como las ondas que se expanden por el agua de un lago en calma golpeado por la piedra de un sentimiento. Como no fue suficiente. todo el camino que había seguido hasta llegar a su propia cara. que había dejado apartada la carpetilla y el bolígrafo. para matar el aburrimiento. Una persona. algo que a estas alturas de la historia ya resulta fácil de imaginar. la cara fue tan contagiosa como llevaba siendo el resto del día. Según me observaba.

trepando de cara en cara. pretendiendo que tú seas el nuevo eslabón de la cadena. Yo soy ella. subiendo por tus manos que sostienen esta página. 20 . cogió el bolígrafo de nuevo y comenzó a escribir todo el camino. o a tus ojos.De pronto. la sonrisa. Si mientras leías mi historia he conseguido sujetarme a tus labios. cómo se inició por el mero hecho de que un chico del transporte suburbano me sonrió y el momento en que la muchacha que imaginaba las vidas de la gente pudo ver cómo me sonreían. recuerda cuando empiece a resbalar que existen muchos más motivos para que permanezca ahí que los que en mi historia revelo.

si pudiese sonreír. 21 .Muecas Hubo una vez un pequeño animalito que. buscaba algo de agua que le hiciese revivir. Eso era lo que pensaba cuando veía al pequeño animal magullándose las zarpas. especialmente la de aquellos que se aferraban a lo que ya habían perdido. A la macabra señora de la muerte le fascinaba presenciar la postrimería de la vida de los futuros moradores de su reino. empezó a cavar donde su instinto le decía que algo podría encontrar. cerca de desfallecer. Con toda la poca fuerza que aún le quedaba y con la desesperación de la muerte susurrando su nombre. Pero no siempre el esfuerzo se recompensa igual. La ironía de la muerte habría de sacar las más gratas sonrisas de la misma. Eso era a todo lo que se limitaba la expresión de la extraña entidad. Disfrutaba del espectáculo. Cierto era que de vez en cuando recibían un nuevo soplo de vida. En ocasiones la vida no es recompensa suficiente para el esfuerzo. una especie de reconocimiento al esfuerzo. Muecas de la muerte. pero nada había a su alcance. En los momentos en que dejaba de notar sus patas moverse y éstas seguían por inercia le revolvía en la mente la idea de estar literalmente cavando su propia tumba. La dama de negro observaba desde una distancia prudencial. sangrando. perdiendo el poco fluido vital que le restaba a cambio de encontrar el que lo sacaría de aquel luctuoso entretenimiento de la Dama Fría.

Ya sólo quedaba esperar a que los últimos estertores cediesen y todo habría terminado. era el del hierro contra el que arremetía. habría estallado en una fúnebre carcajada cuando el animal topó con un gran pedazo de metal cubierto en su totalidad de una gruesa capa de vívido color alazán anaranjado de óxido. regocijo para otra. éste era el término de la particular batalla entre la vida y la muerte de aquel indefenso animal. Era cuestión de tiempo. Terminaron las acometidas. Sin embargo el hierro oxidado no cedía. que empezó a recobrar el movimiento para poder beber de su salvación. De nuevo muecas de la muerte. Las acometidas continuaban. Final del trayecto. de no haber sido una pavorosa mueca..La sonrisa. El agua bañó por completo el cuerpo de aquel ser casi carente de vida. el agua no aparecía. el animalito lo sabía y ella acababa de caer en la cuenta. pero de disímil trasfondo. 22 . Siendo el resultado más lóbrego contra el óxido que contra la húmeda tierra. el animal había dejado su cuerpo caer al lado del frío metal esperando a que las temperaturas se igualasen. Pero la muerte no puede permitirse tener esos despojos de emoción. Pero otro final se adelantó al del pequeño animal. La húmeda tierra.. Desesperación para uno. fin del partido. Del mismo horrendo aspecto. La oscura doncella iba por detrás en esta carrera. Por fortuna para el espectáculo. o de fortuna. la diversión aún no había terminado.

Vuelve a su morada la señora. la muerte también debe aprender. las muecas de la muerte. Poco a poco vuelve a la vida el animal.Como todos. con dos únicos elementos en su pequeño cerebro: Que el instinto también se basa en aquellas cosas que vemos pero no somos capaces de reconocer (y no sólo en cosas que no vemos) y.. con lo único que le queda: Lo aprendido.. en este caso que de donde sólo parece haber óxido y podredumbre puede crecer la mayor fuente de vida. 23 .

24 .

me otorga la desfachatez y la suficiente cara dura como para pedir esto o preguntarlo siquiera. uno de tantos. Yo nunca me he atrevido a pedirlo. pero lo hago como último recurso. ¿La razón? Despierto todos los días en mi casa de cristal. Soy un muñeco feo. señalando en todas las direcciones en que podrían escapar de mi presencia. Deberá discutir con cada uno de sus pelos. ni fuese bello tampoco. Quien entre en mi casa deberá dominar sus nervios para no sentir el escalofrío de la misma potencia del relámpago que recorre el cuerpo de polo a polo. techos y paredes. descubre que es morbosamente feo. Ya no recuerdo aquella época… ¿Lo sería? ¿no? Seguramente no lo fuese. Tampoco recuerdo cuándo lo descubrí. ¿Alguien puede volverme guapo? Cuando nací no lo sabía. nadie me había enseñado aún conceptos tan humanos y tan divinos como la belleza o la fealdad. todos ellos en estado de pánico. ¿Alguien puede volverme guapo? La desesperación. en mi caso. y deberá hacerlos entrar en razón y calmarlos. uno se ve en el espejo todos los días y de pronto. quise serlo yo solo. Sé que soy feo y resulta horrible permanecer al lado de un ser como yo. pues cuando te baña la inocencia no se puede ser ni una cosa ni la otra. con sus espejados suelos. 25 .Belleza Soy un muñeco feo. intentando huir de la piel que los encarcela.

pero no dejé de ser feo. donde seis espejos hacen de uno un millón. como una ofrenda o. Fuera sólo me verán una vez y la reacción carecerá de la violencia y dramatismo que adornaba a la descrita. más bien. aunque con ella comparta su completa ausencia de deleite. aprendí a poner mi mejor cara (decidí que mi mejor perfil era el izquierdo. la diminuta placa que a nadie le interesa. Soy insuperable. me lavaba todos los días. Y así. me mirará y se sentirá pequeño a mi lado. el cual andará hacia atrás en un intento superfluo de indicarle al resto del cuerpo que debería imitarlo y recular también.sin descuidarse pues. orquestará una curiosa danza en su sistema digestivo. Por eso en mi casa. Soy un muñeco feo. para que todos supiesen el motivo de su posesión sin necesidad de leer la placa. pero no quise rendirme y seguí buscando un método en el que yo no involucrase a nadie ni obligase a ninguna persona a soportar 26 . no dejo que entre nadie. ¿Alguien puede volverme guapo? De esta manera me cuidaba. si su cerebro sigue jugándole malas pasadas. acabarían todos con la mano en la tripa y el cuerpo doblado por la mitad. mi pequeño trofeo. el charco del suelo. Aún no entiendo por qué. Pero tal autocontrol no tiene cabida en el reino de los humanos. ni de sentirme así. como un trofeo similar a aquellos de los torneos locales y de poca o nula repercusión mediática en que el galardón representaba gráficamente la modalidad en que se otorgaba. pues el otro se picó hace tiempo cuando caí desde lo alto de una mesa) y llegué a sentir que la gente a mi lado no me repudiaba tanto. haciéndome una reverencia (reconociendo que soy insuperable) y depositando en el suelo con cierta violencia su última comida.

Otro. Soy un muñeco feo. con el paso del tiempo. los árboles. mis pequeñas manos no pueden cambiarme ya sin 27 . Soy un muñeco feo. el sol. no TE hemos robado. mi única ayuda. observando el agua maquillada que me daba un reflejo aún más feo de lo que ya es este muñeco. la lluvia… A la lluvia le gustó tanto el maquillaje que decidió ponérselo. por aquel entonces. Limpio mi cara y me pinto… soy más feo. mi lección por aprender y. pero descubrí que eso nunca me importó. Cuando menos lo esperaba (siempre es cuando uno menos lo espera) descubrí que había sido diseñado con un pequeño cajoncito en el pecho que albergaba lo que más necesitaba en ese momento: Un kit de maquillaje. la cantidad de colorete. el viento. arrebatándomelo de la cara.” Quedé sólo en la calle. La gente no se fijaba especialmente.esta cara de madera. y seguí siendo feo… Cuando le reproché el acto. ¿Alguien puede volverme guapo? No poseo nada. plácidos. las gotas me respondieron: “Esto no eres tú. fea desde hace años y menoscabada por el tiempo. los animales. Lo disfrutó la gente. poco a poco. Me pinto… soy más feo. de extravagante pintura. Un día me gustó un ojo. Pretender taparlo y fingir que no lo era me hizo serlo más aún. me bastaba ver que eran capaces de encontrarse bien a mi lado. En algún otro momento me gustó el color para los labios y así. encontré la manera. Pero no veo ninguna salida. salvo mi kit de maquillaje. odio serlo. las nubes. Salía todos los días para que el mundo pudiese ver lo guapo que me hacía el maquillaje. “¡Soy guapo! ¡Soy guapo!” Corría por la calle.

Y si alguien es capaz de permanecer a mi lado. y no a esconder. debería no serlo para alguna persona. al oír la lastimosa endecha del muñeco. pues. De entre las mayores fealdades que existen se encuentra la de no saber reconocer la belleza.ayuda.  El Juguetero. entonces creo que podré dejar de ser así de grotesco. se deja contagiar por la tristeza de la mejor de sus obras. tendrá que existir alguien que sea capaz de ayudarme a cambiar. sin herramientas. sin métodos. 28 . si alguien puede aguantar mi presencia. Si alguien pudo fabricar un muñeco espantoso. si alguien fabricó un muñeco antiestético.

para mantener vivos los recuerdos que en su interior se guardaban. entraba la oscuridad de la densa capa de nubes que cubría el cielo y de la fase de luna nueva. 29 . La única luz que bañaba la sala nacía del quicio de una puerta con un leve brillo del color de la llama. no alcanzo a entender qué tenía de especial aquella noche de luna llena. No rechacé la oscuridad. detrás del frescor. aniquilando las vidas de fuera. pero sin el crepitar. Miré por una ventana. acostumbrado tanto tiempo a ella. Por los ventanales abiertos entraba el frescor del jardín regado hacía apenas unas horas por la lluvia primaveral y. las vidas del presente. No me impedía pasear con soltura por aquel inmenso salón ya que lo conocía de memoria de tantos paseos nocturnos.Recuerdos Estuve andando con aire distraído por la estancia. Había pasado ya mucho tiempo desde que aquella puerta se abrió por última vez y ni entonces ni ahora llego a comprender qué me hizo fijarme aquella vez en el brillo de color miel anaranjado que veía todas las noches. Abrí la puerta y lo primero que noté fue una oleada de humedad que salió de la habitación para invadir la sequedad del ambiente estival. a compartir mi insomnio. Toda vegetación se había marchitado tras largos meses de intensa sequía… parecía como si la habitación que tanto tiempo tuve cerrada hubiese absorbido todo rastro de agua del exterior. como si mi alma la invitase a dormir conmigo.

mi resistencia (o mi curiosidad) no soportaron más y decidí cerrar la puerta. más bien a 30 . saboreando mi victoria frente al frío. y miré con desdén a los campos nevados que posaban detrás del cristal. la sonrisa que era la semiluna en cuarto creciente se burlaba de mi efímera victoria. como si una fuente de vida me diese el aliento que necesitaba para no sucumbir al gélido aire que asediaba la casa y derrotaba cualquier barrera que le impidiese la entrada a la misma. a reconocer que tuve en su momento la voluntad de quedarme allí dentro. Miré hacia la ventana con aire triunfador. aislándome del alegre y contradictoriamente vivo crujir de las hojas secas de otoño. como si buscase una respuesta que me dijera la razón de encontrarme tan cerca de algo que había tenido tanto tiempo olvidado. Después sólo me quedó aquél brillo. a dejar de pensar. acercarme al pequeño tesoro que allí tenía guardado. Me quedé un rato quieto acumulando el calor. Me abandoné a aquel lugar. bañarme en su luz típica del sol al atardecer y sentir el calor que desprendía. quedarme en la sala iluminada y rechazar la oscuridad (que a duras penas era capaz de combatir la luna menguante) del resto de las estancias. eso. Me giré hacia la puerta y miré de nuevo de dónde venía. Me giré y me apoyé contra la puerta que suponía mi único medio de huida de la habitación. Fijé la mirada en algún punto que no recuerdo y empecé a divagar. por supuesto.Con cierto recelo decidí entrar en la sala. esperando una señal para entrar todos en la casa y calentarnos en aquella atípica hoguera. Me abandoné al ligero y monótono crepitar de los recuerdos. Digo que se cerró porque aún tengo miedo a reconocer que fui yo quien la empujó contra el marco. lo pensé mucho más tarde. La puerta se cerró.

dejar de intentar controlar o dirigir mis pensamientos. Mi mirada se perdió entre el brillo de aquella pequeña montaña del centro de la estancia. Se trataba de una gran cantidad de esferas de apariencia cristalina apiladas en el centro de la sala. Todas ellas emitían un extraño y antinatural brillo ambárico y en todas ellas se podía, vagamente, observar cómo algo en su interior daba muestras de estar vivo, pero era tan tenue como la luz, casi tan cristalino como las propias esferas, y en ningún caso era algo realmente vivo sino imágenes difusas e inconsistentes de… Era extraño, no sabía qué representaban las imágenes, sin embargo sabía lo que significaban las esferas, sabía de dónde habían salido, sabía quién me las había traído, sabía cuánto tiempo llevaban allí, y sabía también qué contenían, pero nunca lo había comprobado. En ese momento me acerqué y me senté frente al montículo. Entonces cogí la primera esfera… y todo lo que buscaba en aquel extraño tesoro que el tiempo y la voluntad me hizo olvidar de dónde lo obtuve, todo lo que buscaba encontrar en aquella bola de cristal de tamaño similar a una nuez muy grande o un albaricoque (más acertado este segundo por los destellos oro-cobrizos del cristal) no estaba allí. Encontré lo opuesto a lo que buscaba y, en vez de desalentarme, le dio a mi curiosidad el valor que le faltaba para mirar el resto de esferas de cristal.

31

32

Albor
Tengo una historia que contar. Pero aquí donde no se me puede oír no puedo hablar del sonido, sólo convertirlo en imagen y despertar vuestras mentes y vuestro anhelo de poder escuchar lo que yo anhelo escuchar de nuevo. Ahora se trata de desarrollar los sentidos: tocar con el olfato, oír con el gusto, oler con el tacto, saborear con la vista… Pero, sobre todo, Ver con el Oído… Como si de un paisaje se tratase, en mi mente se iba construyendo una imagen a medida que saboreaba cada matiz en su voz, la dulzura en su tono, en su pronunciación, su voz suave, que acaricia los oídos y que a los ojos se transforma en una suave brisa que no hace otra cosa que perpetuar la sonrisa en mi rostro. Era como andar entre el verdor y la frescura, pasear durante horas en un minuto, quedar obnubilado reposando el cuerpo a la sombra de un gran árbol. Era pasear siguiendo la linde de un lago de agua cristalina, pura, gélida... pero no del frío de la muerte si no del que aviva el alma y despierta del somnoliento letargo de la rutina. Era recoger Vida, en mayúscula, y saber disfrutar. Con suavidad, lentamente entraba por mi oído toda clase de imágenes hasta encontrarme yo en esta verde arboleda, en este bucólico paisaje cuyo mensaje se resumía en que merece la pena vivir por ver un lugar como aquel.

33

en una imagen de penetrante grandiosidad. escondiéndose en un vocabulario mal encontrado. Es quizá cuando uno menos lo espera el momento en que lo que era una pequeña brisa de alegría. una sonrisa que manipulaba. una calma cuyo propósito existencial era anunciar. ahora timidez. Ya configurada toda aquella representación del simple sonido de una voz. voz mórbida. Como quien queda absorbido por el ojo de un huracán contemplé la escena. el tono de la voz. tras la brisa. aderezo de alegría en todos sus ingredientes) completaban el cuadro dotándolo de vida: niditos de flores entre los dedos de los árboles. alegría. el paseo torna en más agradable aún cuando uno comienza a sentir que son sus propias piernas las que andan entre los árboles. pidiendo permiso a las raíces para compartir su bebida. ni tan siquiera la mano. tan frágil como fastuoso. pájaros cantores arremolinándose y jugando a las carreras entre rama y hoja. color. y sobre todo la blandura de todo aquello. un instante de completa quietud. de La Voz.Los nuevos matices de aquella voz (ahora decisión. incapaz de pensar 34 . sus pies los que se bañan en el lago. pretendiendo ser hábil. ardillas curiosas que observan tímidamente al visitante tratando de ocultar su belleza en rápidos relámpagos de movimientos que convertían al animal. atónito. acaso chispas de un tono jocoso. Tan solo era un pequeño preparativo para la explosión. Esto fue. hermosura. capaz de retratar. siempre a mejor. una amalgama de vida. súbitamente se detiene permitiendo que el silencio invada y domine durante una breve fracción de tiempo toda la escena antes de que estalle frente a mí la más bella imagen que ni el ojo ni el oído es capaz de recoger.

y la voz no había perdido su blandura. mostraban una cara y luego la otra. pero sin el más mínimo deje de agresividad. Aquel paraje. flotaban. el vuelo de los pájaros silbaba cerca de mi cabeza. que sacudía a los árboles doblando sus ramas e incluso a veces su tronco.racionalmente mientras todos mis sentidos disfrutaban de lo que sólo uno de ellos podía hacer. Todos los colores y la vida arremolinados frente a mí en un juego que era incapaz de entender. todo alegría. La brisa que había desaparecido se convirtió a su retorno en viento huracanado que sacudía las hojas. todo era un movimiento vertiginoso. otros ascendían como si no entendiesen hacia dónde tenían que ir. Y todo aquello no tenía relevancia. Pétalos blancos y rosas entre retazos y pinceladas de vida. Caían. Las ardillas habían olvidado al visitante y brincaban en las ramas mostrando todo cuanto intentaron ocultar. Por un momento intenta hacer como yo: cierra los ojos e imagina cuanto trato de contemplar. pero sin dejar nunca de lado la dulzura. Una lluvia de pétalos invadía toda la escena. un aliciente al verdadero espectáculo. impetuoso. un añadido. aquellos árboles y animales. en vez de quebrar sus troncos. Los árboles bailaban presos de alegría y. En cualquier lado en el que mirase allí estaban. decorando todo cuanto había. el fuerte viento azotando tu cara con 35 . Todo sonido. todo era poco más que simples matices. a mí. adquirían fuerza en su bailoteo arrebatador. hacían hélices y giros. acucioso. que jugaba con los pájaros y. me impedía permanecer en un vano intento de impasibilidad.

sólo acariciando cada centímetro de tu piel para que no puedas más que sonreír. y un espectáculo de pétalos danzantes.suavidad. fuegos artificiales que nunca explotan ni mueren en un apagón final… Y esto… Esto es el albor de una risa. sin entrar en los ojos ni sacudir el pelo. con alegría. 36 .

la nieve cubría las lomas de la montaña. Con sus extrañas formas y colores sugerían un origen sobrenatural. al final. moteado de árboles que habían cambiado el verdor del follaje por la negrura de los pájaros que en sus ramas se posaban. surgían repentinamente del suelo pilares de roca de un ancho que podía ir desde el equivalente a unas diez personas hasta cincuenta o incluso cien. se mantenía estático observando con detenimiento las lejanas formaciones rocosas que crecían en el valle. nombre por el que se conocían aquellas formaciones. Sus paredes irregulares ascendían hasta el extremo de basalto. El gigante blanco. Sobre la nieve. un hombre en cuclillas. en el lugar más bajo del valle. más copos. coronando de negro las alargadas formaciones naturales. El sol del amanecer comenzaba a levantarse sobre las chimeneas de las hadas. más ancho que el cuello de aquellas excrecencias pétreas. llevaba millones de años dormitando. con la flexión forzada. Sobre el firme. Los primeros rayos de luz incidían 37 . cegada en ocultar el gris de la roca y el marrón de la tierra. algo acorde con los mágicos seres que allí habitaban.Kapadokya Como un incansable trabajador con un único objetivo en el que concentrarse. Sobre la negra cabeza se acumulaba la nieve completando los tres colores de los picos que ascendían aleatoriamente desde el suelo. Sólo en el acceso a un mirador natural que se encaraba al llano podía encontrarse el rastro de una pisada y. y alcanzaban una altura de más de veinte metros.

más incluso si la presunta esposa no era siquiera humana. Mientras una unidad combinada del ejército y la guardia privada del sultán y su familia. No había nada sospechoso en su actitud.sobre el blanco manto que a su vez los proyectaba al resto del valle. Fue entonces cuando descubrieron que la causa de aquella situación había sido el embrujo con el que las hadas habían robado la voluntad del príncipe. aún de cuclillas observando el inicio del día de las hadas. Ni su madre ni el sultán pensaban permitir que el príncipe decidiese por su cuenta su propio futuro marital. de la que se había enamorado. una de las hadas asomó tímidamente por detrás de la roca para. En un instante. el jefe de la guardia real se había adelantado para observar a las criaturas con el fin de poder obtener cualquier dato que pudiese ser útil en la contienda. la unidad encargada de la protección del príncipe. Enfurecido. En respuesta al sonido del alba. 38 . Pero no bastó. tomaban posiciones y comenzaban con el juego de estrategia. el revoloteo se siguió del despertar del resto de habitantes. Un pequeño puñado de nieve resbaló desde lo alto de una de las chimeneas impactando contra el suelo unos cuantos metros más abajo. acto seguido. el sultán ordenó el ataque inmediato. y su corazón. En un principio la solución fue encerrar al príncipe para evitar sus encuentros fortuitos con el hada. era lo que pensaba Sedat. Como el cantar de un gallo en las primeras horas del día. el reflejo del sol en la nieve se batía con las luces cambiantes que devolvían los centenares de alas que habían salido de las chimeneas. El sultán había ordenado la noche anterior el ataque contra las hadas al descubrir que su hijo y heredero seguía viéndose con una de ellas. rodearla en su vuelo unas docenas de veces.

así se sacudía indignado el ser humano frente a las pequeñas hadas. Sedat se agachó más aún para no ser visto. por el llano que pasaba entre las montañas para llegar al valle. Perdido el factor sorpresa para la batalla y para su espionaje. Como un niño al que le han concedido todos sus caprichos y ahora le negaban un dulce. Buscaba a una de las hadas. más aún por el enfado con el que se marchó. Intrigado por la presencia del príncipe en aquel momento tan preciso y. La conversación se alargaba. Mantuvieron una conversación que Sedat no pudo escuchar debido a la distancia. Él. su infantil pataleta. arrogante. Iban desde sus casas de piedra hasta su portavoz con el humano y volvían en un vuelo histérico. dejando al descubierto numerosos espacios por los que podría entrar un ataque. se mantenía erguido frente a las hadas con los brazos cruzados sobre el pecho. Sedat estaba a punto de volver a su puesto cuando una modificación en el vuelo del colectivo le indicó que algo acababa de cambiar. las hadas revoloteaban por las chimeneas como un nido de hormigas recién pisado. protegiendo a su compañera. y era consciente de ello. Su enfado. se acercaba un hombre caminando con paso firme. terminó en un airado giro de ciento ochenta grados y un andar orgulloso y dolido.Las hadas no parecían estar al tanto del despliegue de medios que se ubicaba sólo a unos pocos kilómetros de allí. Según avanzaba la conversación. La vida fluía en el valle como era costumbre para ellas. Las hadas en una posición defensiva. 39 . sin embargo en este caso era el hombre quien parecía perder los papeles. Las hadas quedaron escondidas detrás de las rocas al ver que. Un andar idéntico al del príncipe cuando se indignaba.

Orgulloso. un destello. estirándose como la resina que resbala por los árboles. Sedat no sintió mayor aprecio por aquel hada. donde esperaba el hada con quien había hablado el príncipe escasos minutos antes. Después miró fijamente a sus ojos y permaneció así durante unos minutos. Las hadas abrieron el círculo y dejaron que marchase desarmado.Sedat decidió abandonar su puesto de vigilancia y bajar la loma para seguir al engreído muchacho. Con sus ágiles y expertos movimientos consiguió llegar casi hasta el llano sin apenas producir sonido alguno. no obstante las hadas tenían muchos medios para detectar intrusos. además estaban en alerta. Sedat mantenía la mirada en los escrutadores ojos del hada sin apartarlos un solo instante. el tan temido por el sultán embrujo con el que enamoraron a su hijo. sus sentimientos. Sin mediar palabra desarmaron a Sedat y lo escoltaron hasta la parte más baja de la montaña. La magia de las hadas.. Sin embargo. La conclusión fue que ninguno había cambiado. Tampoco sintió ningún desprecio por ella. Un brillo como el nacimiento de una estrella dentro de los ojos del hada.. a medida que pasaba el tiempo. sus pensamientos. De esta manera expresaban sus poderes. De pronto. Se analizó a sí mismo. dejando que recorriera toda la escena y mostrando la inquietud que crecía en su interior. Ésta lo inspeccionó en detalle. asegurándose de que no llevaba ningún arma oculta entre sus ropas. Sedat nunca antes lo había presenciado. pero había oído hablar de ello. todo seguía igual. En un instante se hallaba rodeado de media docena de los seres mágicos. 40 . su nerviosismo iba en aumento y fue incapaz de mantener la mirada fija.

Sedat no entendió nada de todo aquello hasta un tiempo después. el cual ansioso como estaba de ver la derrota de las hadas. como fue el caso de la vigilancia que acababa de realizar. Las caras de los presentes mostraban desde intriga a incredulidad. pasando por la indignación que mostraba uno de los sipahi. El príncipe exigía a gritos su liberación para ir a visitar al hada. Entró en la tienda que se había erguido para alojar al sultán. Fue ese mismo oficial quien le dijo a Sedat que el príncipe acababa de ser capturado hacía escasos minutos tratando de escapar para ir a ver al hada y que. el visir y dos guardias que sujetaban al príncipe. Entre los gritos que apelaban al amor y a la necesidad de ver al ser mágico Sedat informó de lo que había observado. En el momento del ataque subiría con su escolta personal a la montaña desde donde podría ver el enfrentamiento. Al terminar. no había podido estar allí. la cara le quemaba por el golpe de la mano del sipahi que. que habían retornado con más fuerza e ímpetu. Dentro esperaban tres sipahi (nombre con el que denominaban a los oficiales del ejército). previniendo que se escapase entre una sacudida y otra. El sultán por su parte no hizo comentario alguno al respecto y le pidió que prosiguiese. cosa que hacía en muy pocas ocasiones. Como jefe de la guardia real rara vez se separaba del sultán si no era para proteger a su hijo. se había desplazado hasta el lugar. no pudo reprimirse al oír cómo el jefe de la guardia real había 41 . el sultán. pero el silencio se quebró por el arranque repentino de los gritos del príncipe. o para alguna misión encomendada directamente por él. por tanto. Tras caminar entre las montañas llegó hasta el lugar donde esperaba el ejército. indignado por la mentira acerca del príncipe. Se hizo un instante de silencio cuando comenzó a relatar la parte en que el príncipe llegaba a las chimeneas para hablar con las hadas.

No tenía deseo alguno de luchar. él no era así. El comportamiento del príncipe. momento en el que el cansancio y la bebida hacían más propicias las peleas. Tanto Sedat como el sipahi sabían que esa acción era una sentencia de muerte. Similar era la sensación que tenía cuando la noche cayó sobre el campamento. El sipahi acababa de llevar a cabo un acto de insubordinación pegando a un superior y éste tenía derecho a retarlo a muerte por ello. Peleas en las que Sedat encontraba su propio orgullo rebajando a sus oponentes a un bulto magullado y tirado en una esquina. Como jefe de la guardia real sólo la familia del sultán y el visir estaban en rango por encima de él. Comenzó a cobrar sentido el porqué se sintió tan incómodo cuando le dieron sus nuevas armas después de haber perdido las suyas en su encuentro con las hadas. lo que había dicho el almirante… aún quedaban muchas cosas que no entendía. Si aquella era la magnitud del poder de las hadas. ahora temía las represalias y se hizo pequeño en la tienda del sultán. sin embargo no deseaba ningún tipo de enfrentamiento. No quería inmiscuirse en ninguna pelea. el estilo que más le gustaba a Sedat. Y tenía intención de entender todo lo que 42 . Por fin había comprendido el efecto que el destello de los brillantes ojos del hada había tenido sobre él. observó cómo el jefe de la guardia real abandonaba la sala sin dirigir una sola palabra más. A pesar de la urgencia decidió tomarse la licencia de iniciar una nueva investigación antes de hablar con su rey. Acongojado. de nuevo algo extraño en él. Pero aquella noche no sucedió. A Sedat esto también le resultó extraño. El oficial. debía de avisar al sultán de inmediato.estado frente al hada culpable de todo aquello sin al menos intentar matarla. incapaz de controlarse.

Y tu príncipe sabe que podemos hacer lo que hicimos. “Tú eres el primer humano que hechizamos desde hace mucho tiempo. ” A la vez que algunas cosas empezaban a volverse más nítidas. Aprovechando que la esencia de la noche tenía ya a sus pies numerosas víctimas. otras se convertían en la pieza del puzle que no encajaba. – No tengo intención de luchar. Por eso ha traído un ejército.estaba pasando. 43 . Sin embargo tú eres un guerrero experto. para que no podamos evitarlo. nunca pudo. Aunque es una lástima que sepa también nuestros límites. ¿A qué has venido?” – Tengo demasiadas preguntas como para buscar yo solo las respuestas y encontrarlas a tiempo. era necesario evitarlo. El príncipe no podía hacernos nada. incluso desarmado supones un peligro. –Dijo como saludo Sedat. oculto. ¿A qué vino el príncipe? “A alertarnos de la llegada del ejército de su padre. “Nosotras te lo hemos recordado. – ¿Es cierto que habéis hechizado al príncipe? ¿Sabe él lo que podéis llegar a hacer con vuestra magia? –La lista de preguntas era interminable. tomó de nuevo el camino hacia las chimeneas. Si en lo más profundo de ti no habitase el deseo de la paz no seríamos capaces de calmar tu ira. Es un riesgo hechizar a alguien sin saber si surtirá efecto.” Fue la respuesta de las hadas. “Lo sabemos. Unos pasos por detrás iba. como si no existiera distancia alguna entre los dos interlocutores. que nos rindamos. el oficial que había abofeteado a Sedat. A pedirnos que no luchemos.” La voz de las hadas sonaba dentro de su cabeza.

A continuación una paloma alzó el vuelo. si una de nosotras muere se convertirá en paloma. el destello de unos ojos mágicos fue incapaz de detener el sable de aquel hombre. “Han ido al campamento de tu gente. Una de las hadas vio al hombre salir por detrás de la roca. pero con el tiempo exacto para apartarse sin poder desviar su trayectoria. yo no puedo abandonar este lugar. El hada fue a reunirse con sus compañeras. El sipahi aprovechó la oscuridad de la noche para desaparecer de nuevo tras un montículo rocoso. Cuando Sedat despertó aún era de noche.– Es el sultán quien ha organizado todo esto en contra del propio príncipe. dejándolo inconsciente. Ve a calmar a tu gente. tendrán una audiencia con el sultán. – ¡No! ¡Las matarán! –Se levantó de un golpe para emprender el camino de vuelta.” 44 . La piedra culminó su recorrido en la nuca de Sedat. no tiene sentido lo que dices. Las hadas no moriremos. estamos preparadas. Una mueca que no pasó desapercibida para Sedat. No sabía cuánto tiempo había pasado ni cuánto faltaba hasta el amanecer. Seguía en el mismo lugar en el que cayó. A su lado. Ya hicimos los conjuros necesarios. mucho menos que el príncipe… –Una de las hadas vio llegar la piedra. A su lado sólo quedaba una de las hadas. a los pies del grueso pilar irregular de roca que terminaba en una gran piedra de basalto de bordes curvos.” Una discreta mueca de dolor se asomó a su cara al pronunciar mentalmente la última palabra. “ amanecerá en una hora. – ¿Cuánto falta para que amanezca? “No te preocupes.” Fue la respuesta a la pregunta implícita en la mirada de Sedat.

Demasiado tarde. Todo el campamento estaba en pie. cada vez se veían más y más palomas en la gran explanada. atacando a las mareas de hadas que recorrían las rocas emitiendo infinitud de destellos. se dejó sucumbir. Un hada. Llegó al despuntar el sol sobre una de las bajas cumbres nevadas. humano o hada. arco en mano. siempre seguían el camino por el cual las flechas perdidas diesen en roca y nieve. El particular vuelo de las hadas seguía un trayecto previamente definido. que había resistido a la muerte para avisar al humano hechizado. El ataque estaba previsto una hora después del alba. Una paloma que surgió al pie de la misma chimenea en la que acababa de hablar con un hada.Después de dar las gracias salió corriendo en dirección al campamento. con los brazos en alto y el sable en la 45 . una vez cumplido su cometido. otro valle similar al de las chimeneas de las hadas. iban a prepararse para el ataque en las chimeneas de las hadas y se encontraron con que eran ellas las atacantes a su campamento. como si no entendiesen lo que debían de hacer. mortalmente herida al cruzarse en el camino de vuelta del sipahi. Con suerte no habría mucha gente despierta si conseguía llegar antes de que amaneciese. Muchos soldados miraban al cielo con los brazos caídos sujetando tenuemente el arco en sus manos. A pesar de ello aún había demasiados arqueros operativos. Corrió tan frenéticamente que no prestó atención a la paloma que se adelantó a él en su carrera. Recién despiertos. Aún así. Los hombres aún seguían desconcertados por encontrar allí a los seres mágicos. sin herir a nadie. Cerca del lugar en el que se encontraba Sedat estaba también el príncipe. Un hada que. Según observó Sedat.

hadas? ¿Contaremos con vuestro poder o pensáis seguir cayendo hasta que no quede ninguna de vosotras? Una de las hadas salió de la formación como una exhalación. aunque las que quedaban. – ¿Qué decís ahora. Aún quedaban cientos con la cuerda tensa y la flecha lista para perseguir algún hada. y de multitud de hombres que no sabían qué hacer con su arco. algunas de ellas muertas. Sedat vio cómo aquel hada atravesaba el aire velozmente en dirección a la persona que tenía encomendado proteger por encima de su propia vida. La ira que le produjo entender los actos del príncipe fue más fuerte que el hechizo de las hadas. Ante la visión de aquella escena el hechizo fue incapaz de contener el brazo de Sedat.mano. En el campo de batalla no se encontró ningún cadáver humano. Horas más tarde el valle rebosaba de palomas. solo y gritando. agachándose hacia delante. extendió el brazo hacia arriba y atrás perforando con su arma el vientre del príncipe. 46 . situándose entre ella y el príncipe y. regresó a casa. pocas. sin motivos para avanzar y con el inútil orgullo de la victoria que sólo supo a derrota. ya se habían retirado al ver que los soldados que seguían disparando eran inmunes a sus hechizos. Estaban alejados del campamento y los latigazos de las tensas cuerdas de los arcos junto con el batir de las alas de las hadas y los gritos de combate hicieron que sólo el jefe de la guardia real oyese los gritos. El ejército del Sultán. se dirigió al encuentro con el hada. salvo el del príncipe. Empuñó el sable.

Pero no volvió a ver a las hadas. Desde la batalla se conoció aquel valle como el valle de los cazadores. Aunque nunca se supo si eran las hadas quienes cazaron a un ejército que volvió sin ganas de luchar para el resto de su existencia o bien los soldados quienes cazaron a las hadas. Cuando Sedat se atrevió a salir de nuevo se dirigió a las palomas diciéndoles en un grito que volviesen a su forma.En el valle. Cada vez que lleva pan a las palomas recuerda la mueca de dolor del hada que le contó su estrategia. el marrón del barro mezclado con la nieve derretida de las pisadas era la cama de las hadas caídas y recaídas en su nueva forma de ave. El valle de las palomas. 47 . ni a oírlas. Ahora como palomas habían perdido su capacidad de obrar la magia. El valle de los cazadores.

48 .

y no puedo. poder volver. con 49 . Paseando por las calles de una ciudad gris en que la gente con sus caras de nadie miran la nada y andan sin rumbo. cómo quisiera poder cambiar todo. Un cielo al que miro y me devuelve lo que no puedo alcanzar.Nubes Nubes de cristal que devuelven un reflejo distorsionado de la realidad.. Alguien distinto.. donde todo sigue como lo recordaba y nadie ha tenido que ver cómo todo termina en este mundo gris en el que la identidad y la unión entre las personas ha desaparecido de la faz de la gente. miro y anhelo poder volver allí arriba. no quiero ser lo único con vida en este sucio mundo. ¿Cómo puede ser que sea el único rastro de vida que queda aquí abajo? Sobre mí. el lugar que nunca debió transformarse en esto.. Miro al cielo donde las nubes de cristal me devuelven el reflejo bonito de las feas calles. hacia su camino perdido y su destino incierto. miro y deseo poder volar.. el reflejo de las grises nubes me enseña un mundo de vida donde nada ha llegado a trastocarse. Cómo quisiera poder cambiar las cosas. alguien que no busca nada de la incertidumbre de las grises calles está parado frente a mí. Que nada de esto hubiese pasado y no se hubiese llegado al blanco y negro que prima hoy.

.. o un estornudo. – Hubiese sido más bonito si lo entendieses sin que tenga que explicártelo.. con mi sonrisa recién estrenada. – Estás intentando volver a lo que ves ahí arriba cuando lo puedes conseguir aquí mismo. como en las películas–. normal.. 50 . y cuando vi mi risa en el espejo lo comprendí. No entendía las palabras. Mi cara de incertidumbre le anima a hablar. Me dice. y me invadió la felicidad. ya no muertas. mírate en el espejo. De pronto él estornudó de una manera tan rara que no pude evitar reírme. no entendía qué tenía que ver. Según andaba. sólo un espejo. las nubes dejaron pasar el reflejo y el color cayó sobre las calles ya no grises. algo falla. Le dediqué una sonrisa de agradecimiento y seguí andando. ¿qué es lo que falta? Estuve largo tiempo mirándome en aquel espejo tan.un espejo en las manos. Me veo. Me volví otra vez pero ya no había nadie. o ya no era nadie.

como iba diciendo. de ese frío juguetón que baila con el viento hasta encontrar el hueco que queda entre la ropa y la carne para llegar a dormir junto a los huesos. Cada vez que respiras un aire tan frío sientes como si fuese más puro o como si diese más vida. En estas condiciones de tarde-noche invernal estaba disfrutando de la compañía (porque estas tarde-noches invernales son para disfrutar de la compañía. De ese frío que es capaz de atravesar hasta la más gruesa capa de abrigo. En cualquier caso daba un poco de pena pensar en aquellos que no lo apreciaban. Y allí. en esta situación estaba cuando se rompió el silencio y. mirando esa fuente iluminada pensaba sobre apreciar las cosas bellas y por la mente cruzó un pensamiento un tanto extraño.Estrella El viento se levantaba fuerte. de la compañía y de unas castañas asadas compradas en alguno de aquellos tradicionales puestos). en pocos segundos invadió el frío aire en forma de voz: 51 . Fuerte y frío. dijo: – Es bonito. con la voz enérgica a pesar del temblor del frío. Pues bien. aunque obligase al cuerpo a temblar para expulsarlo. En verdad era un frío agradable. ¿Vedad? ¡Qué cierta y qué absurda podía llegar a ser esa afirmación con esa pregunta! Aquello no podía no ser bonito.

Y bien es cierto que no hay arcoíris de noche ni estrellas en el día. Pues bien. daba igual. diferentemente bellas. y cuando caía dando vueltas y cabriolas en su danza con el aire era hoja por un lado y estrella por el otro. Teniéndola entre las manos era evidente que no era una estrella.” Una luz cayó del cielo. pero la belleza de la vida es digna de admirar en cualquier instante. con demasiada lentitud como para ser una estrella fugaz. No había pasado tiempo suficiente como para permitir pensar que una estrella fugaz no puede caer a tus pies sin más cuando otras tres o cuatro comenzaron su danza descendente desde lo alto y cayeron en el suelo. o al menos no del todo.– ¿Por qué no se verá el arcoíris por la noche? – “¡Qué raro!” – Pensaba.” En ese momento la estrella bailó por el aire hasta que tocó el suelo a pocos pasos desde donde la estaba viendo. tenía que pensar que era una estrella fugaz. en la fuente. en estas condiciones de tarde-noche invernal estaba disfrutando de la compañía de 52 . incluso una sobre la cabeza. era una hoja otoñal que había caído desde un árbol cercano y la luz de la fuente la había hecho brillar hasta el final de su trayecto al tocar el suelo. con demasiado contoneo como para serlo. Igual de bellas. Y como quien cobra voz dentro de la cabeza de quien oye voces la estrella fugaz habló: “Porque la noche la hicieron para ver otras cosas. como iba diciendo. En verdad era una pequeña estrella fugaz en aquel momento. – “Y no se me había ocurrido antes.

a pesar del temblor del frío. Y de día ella era arcoíris cuando no un bello día soleado. Ella que era una preciosa hoja de color ocre cayendo insinuante y. 53 . por el otro lado. ¿Verdad? Claro que lo era. Y. pero las comparaciones son odiosas.ella. con la voz enérgica. o las dos cosas a la vez. una estrella fugaz rogando por concederme un deseo. ella dijo: – Es bonito.

54 .

Mi atención se centraba en la enorme canica naranja. Todos aquellos objetos de cristal anaranjados albergaban recuerdos en su interior. fui acercando la esfera a mis ojos. me llegaba algún que otro olor. Me sentí pequeño frente a aquellas 55 . Las puertas. Despacio. y el aire mi cuerpo. cerradas. se alzaba el monumental edificio de roca gris. Las imágenes del interior de la esfera me mostraron la entrada de una iglesia de tamaño colosal. con ese miedo que todos niegan tener (calificándolo con el nombre de “respeto”). Poco a poco eliminaba márgenes hasta ver exclusivamente las imágenes que se proyectaban en su superficie curva. No podía precisarlo. haciéndome tiritar. tenuemente. Llegué a entrar tanto en la esfera que podía oír todo lo que sonaba dentro de ella e incluso. A sus pies. puede que fuese una catedral.Esfera I El calor de la bola de cristal regaba mi mano y se extendía a lo largo de todo mi brazo. Los árboles desnudos recorrían la plaza anudándose unos con otros. En la palma de mi mano las imágenes se sucedían como una película. aparentaban una robustez acorde con la fuerte presencia de la construcción. Pero era incapaz de hacer memoria de cuándo se habían creado o de dónde los había sacado. Con los segundos terminó por abarcar todo mi cuerpo. frente a mí. el suelo de arena se extendía en toda su rectangular área y. incluso dudaba que perteneciesen a los míos. El frío invadía el aire.

no podía mirar más allá de donde ya miraban los ojos. Sobre mi cuerpo. No pude ver el interior del edificio. se dirigió hacia mí para después. mirando como estaba hacia el cielo. una de las hojas de la puerta se abrió. las telas eran incapaces de aislarme de la temperatura exterior. Como todo aquello no era más que un recuerdo. Con un ronco crujir y a una velocidad teatralmente lenta. El cielo mostraba con su color que ya 56 . Debía de haber estado allí tumbado por lo menos la mitad de la noche. no sentía como si no fuese mi cuerpo. Estaba muy lejos. pero mi cuerpo simplemente no respondía a los que hubiese querido hacer desde fuera del recuerdo. Una voz. Más bien todos los movimientos que realizaba en el recuerdo se acompañaban de la sensación de voluntad de llevarlos a cabo. Desde donde estaba sólo podía seguir mirando el cielo clarear. posiblemente de la misma persona que había abierto la puerta.puertas de semejante envergadura. volver al interior de la iglesia. pero el sol aún no había llegado para calentar la fría roca. cuando salieron a recibirme. La puerta permaneció abierta. En la frontera de mi mirada podía distinguir la parte del techo que quedaba inmediatamente encima de la entrada del edificio. Lentamente apareció el color del cielo para anunciar la llegada de un nuevo día. tras una larga serie de exclamaciones. Ya había dejado de sentir mis brazos y piernas. La noche estaba llegando a su fin. Sin embargo. Permanecí tumbado boca arriba frente a la puerta de la iglesia. Probablemente la altura de aquella sala rondase los seis metros. cambiando el temblor del frío por un punzante dolor que me impedía sentir otra cosa en mis extremidades. Era incapaz de variar esa mirada.

Aquel hombre completamente vestido de negro. Las cejas blancas. se había agachado hasta que no pude ver más que su cara delante de mí. me cogió bajo los omoplatos y me levantó hasta sus ciento setenta centímetros. Las arrugas habían ganado la batalla por la posesión de aquel rostro. Era larguirucho y menudo. Era muy posible que ni siquiera hubiese visto un bebé en su vida. inclinado… en todo momento curioso pero sin saber bien cómo reaccionar. Jamás había aparecido alguien abandonado a la puerta de aquella iglesia. A su lado estaba el muchacho que había abierto el portón. ancha y nada angulosa. En el suelo quedó la cesta que me albergó durante la noche. en un acto reflejo. a cada paso. una sombra que me apartó de los primeros rayos del sol y. Su cabeza asomaba aquí y allá sobre los hombros del cura mayor: a veces a un lado. centraban la atención en sus profundos ojos de color ocre. y se notaba en todos sus movimientos y expresiones. de expresión nerviosa tanto en sus gestos como en sus inquietos movimientos de pies y manos. con calma pero con decisión. a excepción del blanco alzacuellos. sonreían levemente con un ligero matiz de preocupación. acto seguido. Con la otra mano aún libre. la cara ancha de un hombre. Gradualmente. Sobre mí se abalanzó. Bajo ellos. Los labios. Quiso tocarme y yo. agarré con mi mano uno de sus regordetes dedos. otras al otro. las marcadas bolsas caían a ambos lados de una nariz con forma de berenjena. Conforme fuimos entrando en la iglesia todo se volvió más azulado. Era una situación que se le escapaba de las manos. de puntillas. todo era más azul 57 .había amanecido completamente. El hombre recolocaba de nuevo todas las mantas sobre mi cuerpo para evitar que perdiese el poco calor que aún conservaba. muy pobladas. gruesos y cortos.

Para ser exactos no era cada vez más azulado sino menos naranja.o más grisáceo. De nuevo. Dejé la bola de cristal en un rincón apartado para no mezclarla con las otras y recogí la siguiente. 58 . Paso a paso el color fue variando hasta que quedaron sólo unos destellos de color miel tostada provenientes de la pequeña esfera que tenía sujeta en la mano (y del montón de esferas similares que tenía amontonadas frente a mí). el mundo anaranjado invadió mi cabeza.

y se posa sobre la blanca sábana de Enero. pero no las huellas. La gente ha dado en llamarla “la gota que colma el vaso. 59 . no rebosa.Nostalgia Una gota. lo único que importaba era que ambos dejásemos nuestra volátil impronta en el blando suelo que sólo pisaríamos por dos o tres días. observando inviernos de años remotos. como bostezando tras un prolongado letargo. Ando por las calles dominadas por el monocrómico blanco sin rastros que seguir y sólo el mío a las espaldas. que cae sin prisa. en su geométrica forma de nieve. no derrama. Pero ya no hay huellas este invierno. Por delante solo quedan los imprecisos hoyuelos de pisadas que la nieve ya se encargó de ocultar. regocijándose en su calma. una única y solitaria gota que en el cielo cristaliza envuelta en millones de réplicas. las huellas que una dulce pareja dejó en la nieve y que con la nieve se van borrando hasta reaparecer. las lluvias y las temperaturas. observando desde lo alto. simplemente queda sobre todas las demás.” Pero esta gota. y sin embargo no cae. La nieve vuelve. antes de que la sal. lo borrasen como si nunca hubiese existido. Queda sobre todas las demás. La cuesta arriba que hay antes de llegar al abrigo del hogar se hace aun más cuesta arriba recordando el tiempo en que no importaba si había o dejaba de haber rastros que seguir o reminiscencias de caminantes previos. el siguiente invierno. sabiendo que el vaso ya no puede albergar más.

grises y blancos. se esconde sólo eso. el paisaje se me asemeja a una mente amnésica. como mi mente. me observan mientras me baño en luz. silenciosa. el cual no deja pasar el sonido y transforma todo en algo más mortecino. evitando que mueva los brazos con facilidad. Todos los fines de semana. creo que si no lloro es por temor a que mis lagrimas se congelen. dura. sólo yo y nadie más. de alguna manera. pero que sin embargo permite que deje de sentir las orejas. que andan perdidas buscando las tuyas. los paseos. todos cubiertos por la nieve. pero sin saber dónde están. o al menos tu gran última sonrisa. fría y sin color. las que llevo toda la nieve buscando. Que ignora el gorro. aquí siempre tienes una sonrisa”. los juegos. así es hoy la cuesta que ignora mis dos abrigos. Sólo yo y mis huellas. Los árboles. Como antes. las miradas. Posando así ante la cámara de la vida. como siempre. lo 60 . y no hace falta nada más. la que vino después de que me dijeses “pase lo que pase. Y sé que detrás de tus huellas.La cuesta arriba que todos los días pretendías evitar pidiéndome que esperásemos al autobús hoy es más fría que nunca. No sabría decir si me duele recorrer hoy este camino. que hace tiempo soltaron todas sus hojas para poder sostener tanta nieve caída. consiga dejar mi huella al lado de la tuya. Sin embargo yo sé que debajo de todos esos centímetros de blando algodón gélido hay algo. uno sobre otro. y todos esos recuerdos vuelven a mí como si tras años de invierno dejase de nevar en mi cabeza. El frío hace que poco a poco vaya olvidando mi cuerpo y quede yo. que si no quiero llegar a casa cuando el resto del mundo se refugia de lo difícil del día es porque no puedo evitar esperar que. con recuerdos. Solitaria. las sonrisas… tu última sonrisa.

y de la copa de los árboles y de todos los reflectores de este pequeño estudio fotográfico que es el mundo. con mucha seguridad. 61 . Y mirando toda la luz blanca que viene del cielo. y del suelo. sea la mía. sonrío tímidamente con la esperanza de que recibas esta sonrisa sabiendo que aquí también siempre tendrás una y. la nieve que colma el vaso. cuando te llegue. no dejes que tu huella la borre la nieve.único que queda detrás es una expresión de felicidad que. la que me trae eternos recuerdos de ti y la que hoy me enseña que por más abrigo que lleve. en invierno siempre pasaré frío si no es a tu lado.

62 .

Muchas de ellas. De esta manera puedo preparar todo lo que necesito para mi empleo 63 . Dos sonoros impactos contra la puerta de roble. debo aceptar esta clase de pagos para disponer de algo con lo que hacer mis propias compras. Pasan los minutos.Tráfico Dos golpes. Pero a cada día que pasa. Bajo la puerta se deslizan unos cuantos billetes. Los recojo y dejo el lugar. Sin embargo. en vez de realizarlas yo mismo. La puerta nunca se abrirá. en ocasiones. La moneda de cambio rara vez es esa. se trata de algo en su conjunto automático y totalmente anónimo de cara a mis empleadores (anónimo como somos todos los empleados). como es habitual hoy en día. sin embargo. Otro cliente satisfecho. La clandestinidad anuncia su llegada. Habitualmente no suelo trabajar por dinero. Tras sentirse seguro bajo la anónima ausencia de miradas se dirige a la puerta. El ojo observa atento todos mis movimientos a través de la puerta. este oficio requiere de mayor discreción. La mirilla se cierra de nuevo. son el propio pago por mis servicios. La mirilla deja traspasar la luz durante el breve instante existente entre la apertura de la misma y el ojo frente a ella que la bloquea de nuevo. El tímido habitante de aquel hogar se asoma a la ventana. Oficialmente tengo otro trabajo. unas pocas horas. Es por ello que en algunas ocasiones jamás llego a ver a mi cliente y el pago se hace en billetes al ser la transacción más cómoda.

Tampoco entre las caderas. Y los ya extintos. Era mucho más evidente en los abarrotados medios de transporte público. sintiéndose atacado. Es fácil acostumbrarse. No somos conscientes del resto de personas. Cuando lo que invade tu espacio son seres vivos con sentimientos. mantenían una mínima distancia entre ellas. Aquí. Recuerdo un tiempo en el que las personas. los sentimientos se han ido atenuando. Salgo a la calle con el dinero en el bolsillo. encontrando su camino a pesar de estar en contacto estrecho con el resto de la masa. sintiéndose incómodas e incluso invadidas cuando había alguien demasiado cerca. nuestra esencia y ganas de vivir. invadido y molesto. una persona de aquella época sería incapaz de comprender cómo puede moverse la masa de gente que invade las calles. capaces de reaccionar frente a los tuyos. por la calle. Con su debilitación sobrevino la pérdida de nuestra fuerza vital. organizar mi horario y las reuniones con los clientes. A duras penas somos conscientes de nosotros mismos. Me introduzco con naturalidad en el Mar de gente y desaparezco del lugar. es lógico defenderse alejándose. Sin aire circulando entre los hombros de la gente. Pero cuando lo que hay alrededor no tiene más vitalidad que una pared o un armario es fácil no sentirse incomodado excepto por la dificultad física de moverse. Según mi propia teoría.clandestino. Hemos pasado de la era de las especies en peligro de extinción a la de los sentimientos en peligro de extinción. Ya no hay intensidad en nuestras vidas. Todo lo que queda de aquel “espacio vital” que buscábamos en los lugares públicos sólo puede encontrarse en la memoria de algunos pocos que aún pueden sonreír. 64 . incluso hemos llegado a perder algunos.

Me dejo llevar por la marea. Así también han podido reducir la vigilancia. Tampoco les importa el riesgo de encontrarnos por la noche. la gente permanece en sus casas a estas horas para evitar El Castigo. Despierto a primeras horas de la madrugada. El suave movimiento de tanta concentración de gente. similar al de la gelatina. Otro cliente me espera. Las calles están prácticamente vacías. Siempre llevo mi falsificación de licencia. Si encuentro un vigilante desvío ligeramente el rumbo. los vean delinquir o no. después querrían ampliar el contrato. A los clientes no les importa perder horas de sueño con tal de obtener lo que vendo. Comienzo a realizar mi trabajo. Por lo menos no les importa más que a mí. Ya hace bastante tiempo que está prohibido salir a la calle entre las once de la noche y las cinco de la madrugada. Los vigilantes solo tienen que pedir la licencia a cualquier transeúnte. Termino reuniéndome con el cliente en un callejón. De esta manera es más sencillo realizar la vigilancia nocturna. Aunque dada la sensación que produce. Sigo la ruta que tenía preparada. Duermo el poco tiempo del que dispongo. Una vez allí descanso. por miedo a ser descubiertos. Basta con dirigir un poco el rumbo. Uno de los pagos más habituales. Lo retomo en cuanto estoy lo suficientemente lejos de él. Sólo quienes tienen una licencia laboral que se lo permita pueden hacerlo. Una tarea más sencilla y menos gente que vigilar lo permiten. me arrastra hasta mi casa. Muchos años después de la normativa. Por suerte los clientes nocturnos contratan como máximo una hora. Nos despedimos cortésmente y 65 . y el pago es en información. Un contraste brutal si lo viese unas horas antes. pero prefiero no recurrir a ella. En este caso es hora y media.

Tras unos meses en evaluación y tratamiento psicosocial son devueltos a la calle. En cualquier caso nuestra idea es 66 . son castigados. Sólo tres delitos. que dice reproducir en las personas los efectos de la sonrisa pero sin manifestarlo exteriormente. Estoy convencido de que el Mar de gente se mueve como lo hace porque muchos de ellos. No tenía licencia. A continuación reestructuran el cerebro de tal manera que se crea un circuito de autoestimulación. Esto reduce notoriamente la capacidad de obrar de las personas. Se dijo que en los malos tiempos que pasábamos. Después de allanar el terreno terminó por decretarse el fin de la sonrisa. casi la mitad. son penalizados con El Castigo: Atentar contra los dirigentes o su estructura. La información que he obtenido esta noche puede ayudar a desvelar algunas de las verdades de ese fármaco. salir a la calle sin licencia durante el toque de queda y sonreír. Fármaco perteneciente a la compañía gobernante. la sonrisa ajena podía molestar a aquellos que no tenían ganas o motivos para sonreír. Consiste en una resección de las memorias previas que conserva la persona. Este circuito bloquea la génesis de nuevos sentimientos de cualquier tipo. El Castigo.tomamos direcciones opuestas. y más útil para los dirigentes. a día de hoy. Quien quisiese podría atiborrarse de fármaco análogo a la sonrisa. A los pocos pasos oigo como alzan la voz detrás de mí. Existe un medicamento. Puede que ya no queden tantas mentes despiertas como antaño. Un vigilante ha encontrado a mi último cliente. pero aún pueden ser suficientes. La peor de las penas que puede recaer sobre los hombros de un ser humano. por llamarlo de alguna manera. con un trabajo más acorde a sus posibilidades.

distribución y venta. Todo está preparado. los muchos que existen. Salgo de ahí consciente del éxito de mi última noche. Afortunadamente no parece haber observado cómo trataba de evitarlos. En momentos así me alegro de 67 . Durante unos minutos eternos examina la licencia con detalle. Una vez despiertos. El pago de hoy nos será útil para el último paso de nuestro plan. La mecha ya está encendida. Es fácil reconocer El Castigo en alguno de ellos. Llego a casa sin más incidentes. Me pide la licencia. Todos los pasos. Intento evitarlos. Yo podría acabar como ellos por cualquiera de los tres delitos. Bloquearemos por completo su producción. Pretendemos conseguir que todos los adictos a esta sustancia. Nuestra alternativa es usar un servicio de correo interno. se mantiene todo como siempre. Redacto la información obtenida y la guardo en un sobre. Quedan meses para llevar a cabo el plan. Romper el toque de queda. serán mucho más susceptibles a la información sobre el fármaco y tal vez entre todos seamos capaces de hacer algo. atentar contra el gobierno.despertar muchas más. El Castigo… Sólo se aplica ante tres delitos. Apenas existen métodos fiables de comunicación. A la mañana siguiente mi carta habrá llegado. se liberen de sus narcóticos efectos para reivindicar lo que nos arrebataron encerrándolo en una pastilla. En el trabajo de la mañana no hay nada nuevo. El vigilante que capturó a mi cliente ha debido alertar a los demás sobre posible actividad en la zona. Me adentro en el Mar de gente. Algunos vienen en mi dirección. La da por válida y me la devuelve. El primer golpe será en la producción del análogo a la sonrisa. sonreír. Uno de ellos me ha visto. Usando correo físico.

68 . Traficante de sonrisas.no estar solo. de ser más de uno los que nos negamos a vivir así. A pesar del riesgo no me arrepiento de mi profesión.

De cuando en cuando se puede ver 69 . sin embargo. haciendo esquina al final. cómoda. Un pequeño mercado que aparece de la nada en mitad de la nada. aparece a su derecha una calle de mayor calibre completamente rebosante de luz. las pequeñas callejuelas de suelo empedrado campan a sus anchas.Smyrna Pasada la estación de trenes nace una amplia avenida. Aproximadamente a la mitad del mercado el cielo queda cubierto en su totalidad por un tejado plano de hiedra. como un mercado fantasma que esperas ver desaparecer de un momento a otro. Crecen en longitud y se cruzan unas con otras como las malas hierbas que crecen a orillas de los caminos. Ambos laterales ofrecen frutas. Por esas calles los bares y restaurantes van perdiendo espacio y pulcritud. en apariencia. Desde una de las fachadas hasta la opuesta se extiende una malla metálica de unos treinta o treinta y cinco metros cuadrados en la que se sostiene la serpenteante planta. Allí la gente no te mira con extrañeza si tú no haces lo mismo con ellos. verduras. por uno de los laterales. Es más hogar que su propio hogar. Al subir por la callejuela. carne y todo tipo de productos. para ganar tradición e intimidad. apartándose de vez en cuando para dejar pasar a un taxi o a un vehículo policial. que cubre todos los huecos del entramado bloqueando momentáneamente la visión del cielo nocturno. Las luces de los comercios devoran toda la oscuridad que osa entrar en la calle. En la calle la gente está tranquila.

Paso a paso el mercado va llegando a su fin y. sin dejar claro en ningún momento si el promotor de tal extravagancia es el ocio o el negocio. se desnivelan todas. otras bajan. Una plaza completamente oscurecida. La calle más estrecha de todas. Desde la lejanía se puede ver a través de la ventana varias personas bailando y otras tantas creando las melodías a las que las danzas deben su ritmo. otras con forma de letra hacen "úes" o "eses. Es difícil distinguir si se trata de un espectáculo en un local o si bien es una fiesta privada. cuando la hay. de pronto. las calles van encogiendo hasta la mitad del tamaño de la calle iluminada. que mira y acecha esperando una oportunidad de reconquista que llegará en cuanto avance la noche. que no tiene salida. El cartel con la palabra 70 . Tras un rato de búsqueda se hace más sencillo reconocer su procedencia." El paseo se ve interrumpido por el lejano ruido de la música. con una anchura ligeramente superior a la de un coche que en ella hay aparcado. una vez allí. A partir de ese punto la luz es tenue. se hace fácil diferenciar lo que allí dentro sucede. nada.algún grupo de personas rodeando una paellera repleta de mejillones y dos o tres trozos de limón. también es la primera en cuanto a oscuridad se refiere. Ni siquiera acercándose e introduciéndose en el oscuro callejón. no se vuelve a ver una sola calle de piso completamente horizontal: unas suben. como el baluarte de las sombras más cercano al mercado. a pesar del miedo que pueda sugerir. miran perezosamente el tránsito de la gente. Los gatos. Sólo al final de la calle. la luz de una puerta consigue iluminar un poco la zona junto con la ventana que se encuadra a su lado. protegiendo los restos de comida de cada tienda o cada puesto de mejillones. los dueños de la calle.

la de los extranjeros. cubriendo todo el salón. Tras pasar un rato frente a la puerta. numerosos vasos del licor anisado rebajado con agua típico del lugar. Dentro. El camarero que viene a la mesa a preguntar por la comanda no entiende más que su idioma natal. la luz amarillea el lugar dándole un aire más acogedor que gastado. más allá. A la izquierda tres o cuatro personas tocando instrumentos de cuerda y percusión. una mesa para seis u ocho personas. las fotos de multitud de personas sonrientes cuya atención está también puesta en la melodía. la de la propia luz y la del aire que contiene la sala están todas centradas en las invisibles notas que dejan escapar los instrumentos. De frente. La música tradicional envuelve la sala y lo acapara todo. no apartan la vista de los músicos. contra la pared que queda enfrente. otra mesa similar y. Encaramadas a las paredes. Sentarse en la mesa más cercana a la barra reconforta después del pequeño paseo por el mercado. es posible que también alguno de viento. Dentro del salón. Tras los músicos aparece un arco que divide el salón en dos y. Parecen sonreír a la música. A la derecha. el salón que se ve a través de la ventana. en las mesas. un hombre se asoma a la puerta invitando a entrar en el local. Los 71 . tratando de dilucidar qué es exactamente lo que se está llevando a cabo al otro lado de la ventana. La fraternidad y la complicidad que se ven a través del marco de la obra de arte viviente sugieren la otra. Mirando a la derecha una vez dentro del salón. de nuevo dos mesas y un ventanuco en la pared que hace las veces de barra a la par que conecta con el otro salón y la cocina. La atención de los nativos. bajo la ventana. una gran percha y un pasillo que da a una de las salas del bar.“Kebap” en letras grandes apuesta por la opción del local.

tan mágico como las sonrisas. No importa. No es un espectáculo. Aparente. En cuanto los músicos se percatan de la entrada en escena de las cámaras se giran hacia ellas para poder mostrar con claridad todo el proceso de creación que llevan toda la noche siguiendo y hacer así que la toma sea mejor. baile y aplausos. Durante un tiempo de música. Ninguno es útil en esta situación. Todo queda dicho. Una sonrisa que muestra a los nativos felices de poder compartir algo tan mágico. La amabilidad y el trato en aquel lugar alejado del turismo son admirables. No hacen falta palabras. 72 . De fondo. como los aplausos en cada descanso. mejor o peor. Una sonrisa que muestra a los extranjeros encantados de ahondar en la cultura real del lugar. el inglés. pero con la carencia de control que caracteriza al consumo de la sustancia. Uno de los músicos posa su atención sobre la mesa y. Tan mágico como la música. Y el idioma común es la sonrisa. Al final se alcanza un aparente entendimiento. Es una fórmula que se repite toda la noche. Una sonrisa y un gesto. es una reunión internacional.extranjeros visitantes no entienden más que el suyo y. el alcohol parece ser el responsable de los bailes. Desde la mesa responde otra sonrisa con su respectiva inclinación. sonríe con una ligera inclinación de cabeza. Así como los esfuerzos que realizan por poder tomar la comanda. como en las comedias del absurdo. al ver cómo lo observan. o que el té o la cerveza saben mejor. sin abandonar el estilo tradicional. al fin y al cabo lo que llega a la mesa poco tiene que ver con lo pedido. todo ello penetra en el interior y parece que el aire es más limpio. nada que decir.

Desde el principio el plan fue darme en adopción. No muchas. posiblemente rondando los diez. Aparecía en las primeras esferas. Pero se fue pasados unos pocos años. Al pasar unos pocos meses allí esperando a ser adoptado sin éxito. Nunca supe su nombre. después no volví a verlo en ninguna. Pero justo cuando ya tenía una familia. De la que creían en la presunción de ser mi madre se decía que había aparecido de la nada y que en la nada se había consumido. se decidió que me iría a uno de los orfanatos de la orden. De esto yo me enteré mucho más tarde. Aún seguía en la iglesia. pero la respuesta se perdió en el papeleo y el tiempo. De nuevo sucedió algo similar. La Madre que regentaba el lugar terminó por negarme la acogida. y a punto estuvo de ser así. Y sobre mí. pero sí las suficientes como para que en mis recuerdos apareciese con más años. el padre Raimundo jamás me dio la espalda. De esta manera los años se sucedían y yo seguía en la misma iglesia en la que me encontraron. Se encargó de ayudar al padre a cuidarme. Se recurrió a Roma. Había quien comentaba que vino de algún pueblo vecino del que la habían echado a piedras y palos.Esfera II Detrás de mí se acumulaban ya unas pocas de las brillantes esferas. A pesar de todo lo que se decía. empezaron a circular rumores sobre mi familia biológica. en la octava o novena esfera. Con él estuvo los primeros años aquel muchacho larguirucho y nervioso. 73 .

Y en un pueblo tan pequeño. En sus dramáticas apariciones en las historias del vecindario terminó por convertirse en el cuento de terror favorito para los padres que no sabían de qué manera atemorizar a sus hijos para ganarse su obediencia. porque en el afán de salir siempre con el rumor más novedoso. No eran más que historias de miedo que algún cuentacuentos rescataba de la profundidad de las mentes de los aldeanos con una nueva aparición de la que se suponía era mi madre. por cualquier esquina del pueblo. la tarde antes de aparecer yo. Aparecía en las noches más oscuras. Mi vida en la iglesia no era tan mala a pesar de las habladurías.Los más prudentes decían que cuanto menos era extraña. gritando como si la estuviesen desgarrando por dentro. A espaldas del padre Raimundo decían que gritaba por el dolor del parto. Al final terminó por convertirse en parte del folclore del pueblo. Al menos quien la buscase. un dolor que aún seguía vivo. Tampoco fue una vida 74 . más adelante en la cocina. y que ya nadie ha podido encontrarla de nuevo. Trabajaba ayudando al padre en la limpieza y en los oficios. mucha gente dijo encontrarse sin esperarlo con aquella persona. Nadie fue capaz en todo ese tiempo de traerla de nuevo a la iglesia o siquiera decirle una única palabra sobre mí. temiendo lo extraño. que se dejó ver una vez en el pueblo. Un dolor que fue el motivo de mi abandono. Tardé poco en hacer oídos sordos a semejantes historias. Al fin y al cabo mi verdadera familia era el padre Raimundo y el pueblo sólo se dedicaba a actuar como siempre había actuado. lo más extraño que podía pasar era que apareciese un niño de la nada.

todos revueltos en aquella sala cerrada. ningún niño del pueblo quería acercarse a mí.cómoda. Aún no había vuelto dentro. estaba en la esquina observando a los gatos disfrutar del banquete. En la esfera que ahora tenía entre mis manos. incluso cálida. pero no conocía otra por aquel entonces. como hacían cada noche. Una mujer de unos veintipocos años. por la esquina apareció la terrible imagen. había aparecido delante de mí. pero cuando se fueron aún quedaban restos en el plato. o de los recuerdos que conservo de entonces. mi yo de unos diez años salía de la iglesia de noche a dejar las sobras de la cena en el rincón donde los gatos esperaban su parte. Durante un rato comieron y se pelearon incluso por los mejores trozos. El sonido 75 . La noche era agradable. Estoy convencido de que si por aquel entonces hubiese sabido cómo sería mi vida futura. fue el no tener amigos. con unas ojeras que marcaban su cara como una cicatriz. Después de revivirlos todos tuve que acceder una y otra vez a ellos para poder ordenarlos y montar una historia coherente de mi vida. Lo peor de aquel tiempo. Todo esto lo tuve claro después de entrar numerosas veces en los anaranjados recuerdos. Ningún padre quería que cualquiera de sus hijos se acercase a mí. guardados cuidadosamente en esferas de cristal naranja. La luz de la luna era suficiente para iluminar los alrededores del edificio de piedra. se estaba bien notando el empujar del viento en la cara. Habían desaparecido todos los gatos cuando. El padre Raimundo era mi única familia y mi único amigo. Después de todo lo que se había llegado a decir. la hubiese valorado mucho más de lo que la valoraba. Sin previo aviso se llevó las manos a la cabeza y comenzó a gritar de una manera sobre natural.

hacía vibrar con tal fuerza mis tímpanos que tenía la sensación de que todo el aire de la calle quería entrar en mi cabeza. Y después poco a poco el naranja se fue disipando y alejando de mi mente. Coloqué la esfera en su sitio. Con la cara completamente desfigurada por el dolor y las rodillas hincadas en la tierra. El miedo había bloqueado mis piernas y no pude hacer absolutamente nada. impregnando las hierbas del anaranjado color. 76 . Las lágrimas caían libres al suelo. el grito surgía desde las raíces más profundas del suelo y con bastante seguridad alcanzaba la luna. solamente miraba la cara de dolor absoluto y vi como. en la habitación que había cerrado para no ver esto de nuevo. por último. pretendiendo ordenarlas todas. Ya estaban en orden las diecisiete primeras. en un momento dado. Primero unas pequeñas gotas. empezaron a brotar las lágrimas. la mayor cantidad de lágrimas juntas que yo había visto. El naranja de las lágrimas se expandió poco a poco hasta invadir toda la imagen. hasta que todo era una gran luz naranja. después… después ya estaba fuera del recuerdo. después unas líneas en la mejilla.

al mismo tiempo deciden levantarse y ven que aquellos deseos alcanzados. mas no se pueden ver. El polvo que se levanta. Pasa el tiempo y dejan que su cuerpo repose. de temores perdidos. Pasa el tiempo. Ni accidentalmente se cruzan en la niebla. Pasa el tiempo y se olvidan el uno al otro. sin motivos para evitarlo. Saben que en esa nube no pueden sobrevivir. alza una niebla de deseos alcanzados. saben que necesitan al otro. Tras esa niebla ambos se encuentran. agotados. gris y marrón. pasa el tiempo y ya no tienen nada que olvidar. bailando con el viento. y dejan de intentarlo. Tiraron el muro.. 77 . Y sólo cuando respiran alguno de aquellos deseos muertos recuerdan al otro y. ¿Sólo un esfuerzo para encontrar otro obstáculo? Un obstáculo indestructible (no pueden destruir el humo) pero no ineludible. Su rostro se apaga. Caen al suelo. esperando a que se disipe para poder estar juntos al fin. ambos caminan sin saber. Al mismo tiempo ambos comienzan a andar a tientas. Pero cuanto más lo desean más alimentan la nube que los separa. Pasa el tiempo y olvidan cómo era el otro. buscándose. ya no son más que monumentos erigidos a un antiguo deseo de unión. Sólo respiran restos de cemento en dispersión y deseos muertos que consumen sus almas. de nuevo. olvidando cómo hacían para moverlo.. sin esperanza.Tiempo Ha caído un muro entre ambos. Su cuerpo se muere.

ambos de pie. se miran de nuevo y se desean. ahora que ya estaban muertos. Y ya se alejan. ambos cogidos de la mano.aquellos temores perdidos ya no estaban. pues la habían olvidado. Y se lamentan de que desaparezcan ahora los obstáculos. Quietos. ahora que ya no pueden estar juntos. la niebla se había disipado. rumbo a su destino. 78 .

si no los únicos. que bailaban y se movían a su propio ritmo. salvo su propia persona. como si no las afectasen los cambios de luz. Miró otra vez más aquella habitación. que permitiese proyectar las sombras que jugaban en la piedra. jugando con su eternidad para que ninguna de ellas fuese eternamente inmutable. sin embargo. la estancia (si se podía llamar así) que contaba como único ornamento con unos pequeños pilares con relieve que a su vez jugaban con las sombras distorsionándolas. su austeridad. Las sombras se entremezclaban en las paredes como si fuesen inmutables. Su soledad. En el centro de aquella sala había un pequeño altar que ascendía hasta la altura del pecho y soportaba el peso de una extraña luz. como si tratasen de adornar.Núcleo Se trata de uno de aquellos lugares que se piensa que son secretos. donde las contradicciones se oponen a la propia existencia de algo así y la ausencia de contradicciones es una en sí misma. sí de los pocos privilegiados con la posibilidad de ver aquella maravilla (quizá no por lo que contiene si no por lo que representa). o quizá solamente un pequeño lugar. Un mundo. de vez en 79 . más bien resaltar. la pureza de todo lo que contiene parece que da a entender a aquel que mira que sus ojos son. cambiándolas a su gusto. Era totalmente absurda y. sin que la luz variase lo más mínimo salvo. Entre la luz del altar y las paredes no había nada. le parecía completamente lógica.

Miró atentamente a su alrededor. cuando dio por finalizado aquel instante tan especial. un ligero cambio de color. nítidas y borrosas. Sabía lo que iba a pasar. salvo la de su propia mente que tenía que colocar allí las paredes para poder comprender aquel lugar. 80 . sufrió. olores. otras eran imágenes. o no al menos con la que profesaba ese mundo en el que se encontraba. se acercó a una de las paredes y la acarició con la mano. imaginaciones que nunca alcanzaron a obtener una réplica en lo que se podría llamar "la vida real" y sucesos reales que nunca tuvieron cabida en su mente.. cuando no eran sólo dos o tres) y sin embargo no era ni una sala ni tenía limitación alguna. Sabía lo que iba a pasar. paseando con su cuerpo. Se quedó como en trance mirando las sombras. recuerdos que tuvo y memorias que nunca existieron. jugando con sus pensamientos. no se extrañó cuando su mano acarició el vacío y no tocó la pared que no existía. Allí encontró todo lo que alguna vez pudo haber estado en su mente.cuando. lloró y rió con todo lo que estuvo presenciando y.. atravesando una de ellas con la mano. lo cual no planteaba ningún conflicto con la lógica. Las sombras siguieron bailando. Aquella habitación seguía siendo una sala limitada por diversas paredes (nunca llegó a saber cuántas. Algunas sombras eran sombras.. en ocasiones eran más de diez. Disfrutó.. a veces era una única pared circular. se dio la vuelta y miró a la luz. hablando con su alma y fundiéndose con su espíritu. Miró a todos lados y a todas aquellas imágenes oscuras y claras. Y aquella habitación seguía siendo una sala limitada por diversas paredes en las que se proyectaban sombras que nacían de ningún lugar.

Comprendió lo que muchos humanos fueron incapaces de ver jamás. sin dejar de ver la pared. trató de atravesarlas. que cambiaba de color. 81 . Estudió con detenimiento aquel resplandor que a veces brillaba con fuerza y a veces lo hacía muy tenuemente. Le dijo a su sutil manera que no podía ver más allá y que no encontraría nada al otro lado. que parecía que tenía un colosal peso que soportar y. Pensando en si sólo se puede acceder al mundo que cada persona tiene en su interior o si se podría también visitar el mundo de los demás. Estudió sus mutaciones y vio el patrón que éstas seguían. la luz era sólo luz. Comprendió que su persona eran aquellas sombras y que más aún lo era la cambiante luz que reinaba aquel mundo. sin embargo. Aquella luz sólo sugería con cada transformación una manera distinta de observar las cosas. se dirigió de nuevo hacia donde las sombras eran proyectadas y. pero su cuerpo (si es cuerpo lo que se tiene cuando se está en ese íntimo mundo) ya había cruzado. Era una luz casi imposible de sostener. Su mente se negó. sin ningún artefacto del que surgir. comprendió esos cambios y vio su reflejo en ellos. comprendió cómo las sombras cambiaban cuando la luz cambiaba y sin embargo seguían siendo las mismas. salida de la nada. forma e intensidad de una manera que parecía que nunca cambiaba. era su forma de ser y su estado mental en cada momento de su vida. las mismas cosas.Se fijó en el altar. y las sombras los habitantes de su cabeza. Descubrió también por qué esa sensación de privilegio al poder vivir un pequeño momento en ese mundo que nadie más sería capaz de ver.

. Todo luz y sólo luz. – ¿Y bien? –Cuando se giró hacia el lugar del que procedía la voz no vio una sombra.Un instante de nada. porque tanto tú como yo somos seres humanos. Sonó de nuevo. y esta vez sí lo había entendido. un instante de vacío. estática. distinta a la que había visto en "su mundo. La misma estancia de piedra antigua. tus creencias. Se encontraba en un lugar idéntico en estructura. – ¿Es entonces esto lo que hay dentro de cada persona? – Es sólo una forma de verlo. no obstante tus vivencias. – Te equivocas. sino a otra persona. no tenía ojos mas que para la luz sobre el altar. los mismos capiteles simples sin adornos ni grabados.. todo oscuridad y sólo oscuridad. Esperó en silencio ya que no pudo entender lo que dijo aquella voz la vez primera por estar su atención centrada en la luz. hasta que de pronto se tornó inmutable. con otra pregunta. – Sin embargo tanto tu mundo como el mío son iguales. Y tu esencia. 82 . Por fin se atrevió a responder." que cambiaba según un ritmo distinto. hasta el altar del centro era idéntico.. Sonó algo semejante a una voz y lo atribuyó a alguna de las sombras.. tus pensamientos e incluso tu propia imaginación. Sin embargo no estaba mirando nada de aquello. que aquí vemos como sombras. sonó lo mismo. son muy diferentes a las que ves en esta sala. pero no en esencia. son iguales en las estructuras que lo sustentan. no es la mía. Abrió los ojos que había cerrado el temor. los mismos pilares en las paredes. –sonrió – esa luz eternamente cambiante. una persona a la que conocía muy bien.

que mostraba algo de desconcierto. Estuvieron horas. – ¿O he sido yo quien ha entrado sin permiso? – Las dos cosas. o estado de ánimo. según su propia fuerza o sus ganas de luchar (entre otras muchas cosas). algo que ni siquiera tenía derecho a mirar. o se puede hacer que vean lo que no es. si no el de otra persona. el de aquella persona. – ¿Me has dejado entrar tú? –Se atrevió a preguntar. Te habrías perdido si no hubieses sabido a dónde querías ir. No se molestó en secarse las lágrimas tras oír aquello y se dedicó a observar aquella habitación como quien mira algo sagrado. Has entrado tú porque has querido y yo te he dejado ver lo que en verdad soy. pero no sabía el qué. años o incluso vidas hablando sobre el significado de cada sombra. ni su luz ni sus sombras. Pero más importante era que estaba en un mundo que no era el suyo. Poca gente es capaz de atravesar las barreras de su propio yo y mucha menos es la que se atreve a hacerlo. hasta que la curiosidad pudo al miedo de saber la respuesta y preguntó: 83 . así que se entretuvo secándose las lágrimas que le estaban empezando a brotar. puede que días.Al oírlo quiso decir algo. cómo cambiaban éstas según su propia situación. ni siquiera habría sido capaz de decir nada.– Sin embargo lo verdaderamente importante es que hayas querido salir de tu mundo para entrar en el de otra persona y conocerla. algo que nadie más podía ver. Nadie puede impedir que entren. sin embargo sí se puede hacer que nadie vea lo que hay. aprendió cómo dialogar con sus sombras. –Miró a los ojos de su visitante. Estaba frente a la persona que había conseguido hacer que aprendiese a mirar en su propio mundo. o ilusión.

Al final. cuando no esperaba respuesta. y no lo entiendo. –No lo sé. se rompió el silencio. Creo. y no hablaron más en mucho tiempo. habiendo casi olvidado la pregunta que formuló..– ¿Por qué tu luz es constante? ¿Por qué ya no cambia? Estuvieron más tiempo mirando a la luz que el que le dedicaron a las sombras. 84 . creo que es porque a tu lado sólo hay una cosa que pueda sentir. con su atención centrada en la estática luz..

sobre todo. conforme el calor del día volvía a la ciudad. Entonces se podía ver arriba. La gente ya estaba en sus casas. Recorría la ciudad lentamente para después. el hombre de niebla se sentía solo. La niebla y el hombre de niebla. un gran cúmulo de nubes desde las que miraba con nostalgia hacia abajo. la siguiente noche sería para él de nuevo. No quedaba más sol que ocultarse. ninguna nube había a la vista. Sólo unas pocas personas que aún permanecían despiertas podían ver las calles completamente deshabitadas inundadas por la niebla que se acababa de levantar.Niebla El atardecer estaba completamente despejado. La mayoría de las noches el hombre de niebla no aparecía por la ciudad. Lo que más le gustaba al hombre de niebla eran las caricias. pero sí tenía más lugares que ver y. que tocar. Según la noche abrazaba la ciudad. pero el cielo aún retenía su color. el aire se enfriaba rápido y ése era exactamente el momento en el que aparecía él. Paseaba como flotando por la calzada de camino a ninguna parte. disiparse de nuevo hasta desaparecer. Allí arriba. No le importaba demasiado. durmiendo. deseando volver de nuevo para pasear entre los parques y abrazarse con árboles y farolas. El hombre de niebla venía todas las noches como aquella. allá a lo lejos. Surgía en el aire conforme el calor solar abandonaba la tierra y caía hasta tocar con sus etéreos pies el frío suelo de roca. por eso le 85 . Cuando bajaba no tenía más compañía que la que tenía sobre las nubes.

Cuando el viento preguntaba dónde quería ir. Pero nunca vieron al hombre de niebla. Pero el resultado era siempre igual: indiferencia. al hombre de niebla le encantaba el viento. Todos fingían no verlo. Cuando bajaba. quería siempre dejar un recuerdo de su presencia y regalar lo más agradable que poseía.” No era que las personas estuvieran en mitad del camino. En su condición de agua los golpes eran incapaces de hacerle daño. La gente que aún seguía despierta. lo que pasaba era que el hombre de niebla. El pobre se plantaba delante de sus ojos y empezaba a hacer monerías. incluso en cierta ocasión llegó a chocar con alguno de los pocos transeúntes que quedaban a esas horas. semáforos. pero nunca lo saludaban. simplemente se dividía en dos y con cada una de sus mitades acariciaba el objeto con el que acababa de chocarse. veía pasar al hombre de niebla. señalaba al frente. Sí. Entonces el 86 . Un banco de niebla. una marea blanquecina cuyo único propósito era el de entorpecer la visión. dejaba de hacer tonterías y llamaba al viento para que lo llevase a otro lugar.gustaba tanto el viento. el hombre de niebla siempre respondía lo mismo: Levantaba la mano. era habitual que fuese chocando con paredes. Como salía disparado. coches. aunque frustrado por la ignorancia en la que se veía envuelto. mirando a la calle. Cansado de pasar desapercibido. Tales impactos venían a reforzar el placer del hombre de niebla. En sus ojos no era más que una nube que había caído del cielo. todo lo que se le ocurría. o que aún no había reunido el valor para subir otra vez hasta las alturas. a la persona completamente cegada a la visión del hombre de niebla y decía bien alto: “Hacia allí. Cuando soplaba con fuerza él sonreía y se dejaba llevar con tal de seguir aferrado a las caricias del aire.

Nunca cerraba la ventana para dormir. hasta que llegaban las primeras caricias. Dormía hasta que los rallos del sol golpeaban su cara con suavidad. gustaba de las caricias del viento. Toda una noche de caricias. siempre complaciente. Por las noches. y con la misma habilidad que conocía en el 87 . cogía carrerilla y llevaba al hombre de niebla hacia su nuevo destino.viento. En cuanto cerraba los ojos se encontraba soñando que estaba rodeada de caricias. besos. miradas y. Otras veces. Caricias suaves y tiernas que recorrían cada parte de su piel de incrementada sensibilidad. era normal que estuviese rodeada de gente compartiendo su lecho. Todas las noches soñaba lo mismo. Al igual que el hombre de niebla. Él. Una persona desconocida se acerca a ella en todos sus sueños. Los destellos la indicaban que era momento de despertar y ella se alejaba de sus sueños con cierta añoranza. sin poder parar de sonreír. así como las de la gente que se acercaba a ella. ciego a su presencia. demasiadas para su gusto. a pesar del dolor. cuando ya no quedaba nadie que la hiciese compañía y que la brindase aquellas placenteras caricias. salía volando y rodeaba al obstruido ser. incluso acariciándola. además de las caricias también le arrancaban los pelos pero. dejando tras de sí las caricias que otorgaba al humano con las múltiples mitades en las que se quebrantaba. Durante un día despejado. En eso consistía un día (una noche) del hombre de niebla en la ciudad: paseos. caricias. Ella dormía todas las noches sin cerrar la ventana. abrazos. todas las caricias compensaban con creces el daño que le producían las amputaciones. cerraba los ojos y dormía plácidamente. Después se unía de nuevo en el viaje que el viento le proporcionaba. sobre todo.

En un primer momento ella notaba un tacto especial y nuevo. En noches como aquellas el sueño era mucho más intenso. en insoportable. el roce con su piel… Por fuera el ulular del viento y las caricias reales que reforzaban las propias del sueño: suaves. esperando la primera caricia de una mano de verdad.viento para entrar por los rincones más inaccesibles. después en algo molesto y. dulces. que era conocedor de estos sueños y del efecto que las caricias del viento tenían sobre ellos. pero también era la que siempre anunciaba su fin. Cuando el cielo estaba completamente despejado y el sol viajaba para regalar sus cálidas caricias al resto del mundo. con cara de reproche pero nunca se atrevía a decirle nada. el afecto. Ella permanecía sumida en el sueño del tacto y la sensibilidad. Por dentro. Ésta era la parte más placentera del sueño. a su llegada al cielo intentaba sumarse a aquel placentero conjunto aportando también sus particulares caricias. La ardiente caricia aumentaba en temperatura hasta que el placer se convertía en algo incómodo. acariciaba todo su cuerpo. al sol. Al fin y al cabo era el mismo sol el responsable de la fracción más deleitosa de su recurrente sueño. con la calidez de la que carecían el resto de caricias a las que se había sometido durante su intensa noche. El sol. Un calor que se iba acrecentando y producía un hormigueo por todo su cuerpo. Miraba hacia arriba. el 88 . En ocasiones el viento no dejaba de soplar por la noche y acompañaba al sueño con sus propias caricias. el mismo concepto de la atención. Ella despertaba separada a la fuerza de su sueño. la ternura. por último. blandas… Ésa era la causa del deje de añoranza que siempre mostraba cuando el sol intentaba despertarla.

el hombre de niebla siempre podía visitarla en aquellas noches de visita a la tierra. guardaba las más importantes e iba a ver a su amada. Entonces.hombre de niebla bajaba a la tierra para pasear por su ciudad favorita. Las caricias se seguían durante horas. dejaba caer su húmedo aliento sobre ella. La expresión de todo el acto sumaba en sus aspectos principales la ternura. dejando tras de sí la humedad propia del hombre de niebla. Su tacto húmedo recorría con lentitud su fría piel por completo. El hombre de niebla. estimulando toda la sensibilidad que en ella habitaba. después de repartir sus caricias por toda la ciudad. creando en sus sensaciones un juego de sentidos suaves y delicados que proporcionaban la más placentera de las embriagueces. encontraban todos los puntos de su cuerpo. Las caricias. En noches como aquella. como vivía en la planta baja. buscando las puntas de su cuerpo. Ella nunca cerraba la ventana para dormir y. se tumbaba sobre ella y con las caricias que sólo el hombre de niebla sabe dar. centrándose en los más sensibles. acariciando más su propia percepción que su cuerpo. Cuando llegaba. arrastra su cuerpo suave ejerciendo una ligera presión carente de toda violencia. delicadeza y consideración del amor. la sensación era similar a estar debajo de una pequeña cascada que. Sus caricias y abrazos rozaban su piel con la misma sensibilidad del agua. la despertaba con suavidad. Al igual que el viento y el sol. formando todo ello un momento único tanto para ella como para el hombre de niebla. disfrutando del juego. ella abría los ojos y se encontraba completamente envuelta por el hombre de niebla. dejándola 89 . Él la observaba dormir. en vez de golpear con la fuerza de la caída. también era conocedor de los sueños de ella. cada vez más rápidas. siempre sonriente.

Las emociones se acumulaban a punto se estallar. notando la frescura de su cuerpo. Él la abrazaba. Los rayos del sol alumbran a la extasiada mujer de hierba. Ella se agitaba. Toda una noche de placer para los dos. Él no cesaba en los abrazos. Por la mañana aún prevalecen los restos de la pasión entre el hombre de niebla y su amada como pequeñas gotas esparcidas por todos los rincones. 90 . su olor. la natural sensación de su piel fina por un lado y más áspera por el otro. Las caricias se continuaban. completamente cubierta de la lujuria de la noche. mientras el sol la seca. Una caricia basta para llegar al clímax del placer. se sacudía sin control bajo el placer que le proporcionaba el hombre de niebla. Y. todas aquellas que ocuparon toda la noche. completamente extasiada.completamente envuelta en su tacto mojado. El éxtasis para ambos. mientras sus manos no paraban de recorrer los rincones más sórdidos de su cuerpo. Gotas de rocío. El placer buscaba un máximo que siempre dejaba atrás. espera la próxima caricia. Ella. Una caricia que no es nada sin las anteriores. frenética.

diseñada para existir en la pobreza. unas atractivo y otras tantas 91 . como quien pinta un mueble y después de pintado decide que otra mano de otro color sería mucho más apropiada. Y sobre aquella pared se hallaba triunfante el espejo. su propia cara. hecho de algún metal que se encontraba ya negro de una suciedad de la que no se sabía si había impedido que se acumulase el óxido o había esperado a que se depositase sobre el marco a modo de decoración a juego con la pared para luego cubrirlo de negro. desconchada.Espejo Era algo más que el espejo lo que resultaba extraño en aquella pared. se le podía llamar hogar). irónicamente. Era una pared gris y raída. Triunfante por ser el único objeto capaz de no marchitarse en aquella pared. Su marco parecía muy pesado. Quería estudiarse a sí mismo. y espejo porque tenía la extraña manía de saludar a los visitantes mostrándoles. Muchos días pasó delante del espejo. El propio muro parecía sacado de otro hogar distinto (si. Cada día que se miraba aparecía distinto: unas veces benévolo y otras maligno. porque así parecía ser más de lo que realmente era. Era una pared que dejaba huella en los recuerdos y deprimía los más alegres pensamientos. fuera donde fuese de donde haya salido esa pared. pero no tenía la valentía de hacerlo en cualquier otro espejo menos pordiosero que no le hiciese parecer mejor.

y sabía que siempre aparecía alguien al otro lado. Como se había acostumbrado a hacer. Cada día tenía una vida. En otro de aquellos días su curiosidad pudo con su miedo y al ver a alguien utilizar el espejo se acercó lo suficiente como para ver que quien aparecía al otro lado era exactamente quien miraba. Sabía que así funcionaba ese artefacto por todas las veces que había visto a alguien mirar fijamente aquel ornamento como si quisieran hipnotizarlo. y alzó la vista. empezó a imaginarse quien era hoy el que se hallaba al otro lado de aquel enmohecido cristal viejo.repulsivo. Así aprendió a usar aquella magia con la que funcionaba el espejo. consiguió llegar a colocarse frente al espejo. Otro día como tantos de los anteriores se situó frente al espejo y no vio a nadie. donde se ubicaba todos los días. Él era lo extraño. Se dio cuenta de que cada vez que no veía nada en ese muro era porque se veía a sí mismo sin imaginar nada. 92 . Cargado de nuevo de un intenso miedo trató de acercarse cuando ya no había nadie. y por fin cayó en la cuenta de la utilidad que tenía para los demás mirar hacia aquella pared. Por primera vez en su vida se vio a sí mismo. se comprendió y descubrió que era algo más que el espejo lo que resultaba extraño en aquella pared. cada día tenía un oficio. Todo lo había sido y todo lo había tenido.

su escenario. Nuestra atención brinca alegremente entre un elemento nuevo y otro que lo es más aún. y sólo recordamos el final. porque nada hay que no sea excepcional.Teatro Como una historia sobre las tablas. sin poder siquiera afirmar que realmente estuvimos presentes cuando se representó hace no tanto tiempo (no obstante. todo el ámbito del juego del teatro. al otro lado del abismo de nuestra memoria). su resultado. a reconocer y utilizar los espacios escénicos. sin conocer nada. a nuevos elementos que dominar para adquirir esa profesionalidad en escena que consciente o inconscientemente todos buscamos. Llega pues el momento de que comiencen a mirar a mayor distancia. Lo primero que alerta a 93 . No sólo los que nos son dados. y todo nos llama la atención. Es entonces cuando aprendemos lo que significa el protagonismo. sin entender nada. Una curiosa mistura entre la actuación y la expectación. sino los que nosotros nos creamos también. Sin embargo la magia de lo novedoso se va disipando y todo parece convertirse en una historia que oímos hace ya demasiado tiempo como para recordarla en detalle. En los primeros momentos comenzamos a deambular patéticamente sobre nuestro propio escenario mientras aprendemos a movernos con soltura. Los ojos de actor que tenemos ya dominan sus espacios. A la par. sentados cómodamente en la butaca. todo lo observamos. frente a ellas también.

fuera de él. El anfiteatro se encuentra atiborrado de público. Como público percibimos una historia por la que se mueve un sinfín de personajes de los cuales jamás entenderemos ninguno. de lo que hace. enseñándonos lo que representa el protagonismo. los focos. Sufrimos las pasajeras limitaciones en la visión por tan cegadora luminiscencia y nos dejamos llevar por ella. ni lo que hacen. que a la par es el elenco que nos acompaña en pasados y futuros actos. Cientos de personas observan nuestra íntima y personal obra de teatro. ni lo que piensan. Desde nuestra butaca de espectadores ya no somos aquella privilegiada persona a la que se honra con una representación a puerta cerrada. pues todo lo que representan en las tablas que 94 . Nos dejamos reconfortar por el calor que desprenden con su lucimiento mientras en otros momentos a duras penas sobrellevamos el sofoco que nos produce. Y sólo aquellos cuyo tiempo alcanza para aprender las leyes que rigen a los focos comienzan a expandir de nuevo su campo de visión (hasta límites que quedan fuera de escena) abarcando cada vez mayor proporción de la gradería. de lo que piensa y lo que siente. Hemos dejado atrás los ensayos. sólo somos conscientes de lo que nuestro personaje dice. Ya comienza a gestarse en nuestras mentes aquella idea. Esa idea que estaba gestándose llega a término. o en un estado intermedio de iluminación. es la noche del estreno y a la vez todas las noches que siguen a ésta. ni lo que sienten… Pero tenemos la falsa sensación de conocerlos.nuestra indagadora mirada son las decenas de astros que rigen nuestras posiciones en escena. ni sabremos lo que dicen. Aprendemos la diferencia entre hallarnos ubicados dentro de su radio de acción. Como actores.

alcanzado este punto. Una obra tan especial que es tanto el estreno como la última función. distanciamiento y expresión vital. proyectadas por nuestra forma de ser. basando la obra en sus habilidades teatrales.sustentan la obra de la que somos guionistas. El aprendizaje prosigue. lugar de ocio. A este respecto prefiero la tradición oriental y sus paredes de papel. ensayo. espectadores y Duende. De esta manera uno sabe que su personaje encandila al público. Eterno ensayo de la actuación de mañana y. la gran mayoría) cómo es la persona que nos ha tocado representar (nuestra faceta de azar fue la que eligió). tangibles. Prosigue la noche del estreno durante todos los días que se suceden. desde luego. más veces de las que quisiéramos. Por una parte conocemos (o creemos conocer. y es un hecho que gran parte de los intérpretes. Nuestra otra visión nos dice qué es lo que verá el público en ese personaje. o la de entender el teatro. Es también todas las representaciones intermedias y. es el máximo al que podríamos llegar a aspirar. claro límite entre estancias pero nunca un límite como tal. no siendo más que una pequeña esquirla de la complejidad de cada personaje. reniega de aprender. o bien da pena. Objetivos como muros de hormigón y planchas de metal reforzado. Así son muchas veces las paredes que encierran el escenario. ensayo de la actuación de ayer. dentro de nuestra limitada profesionalidad. oscuro y luminoso. un conocimiento que basamos en la retroalimentación público-escena. 95 . protagonistas. ¿Cuántas funciones habremos representado ya? Nadie las contó. Se me antoja triste ponerle metas a las tablas. Visibles. Sin evitarlo vamos moldeando nuestra doble visión de este recinto.

se cierra el telón. las puertas se cierran. la gente abandona el teatro y. Ésta es la parte del teatro que es la vida más difícil de aprender. conocemos tanto quién somos como quién parecemos. Dramas. Sin embargo cuesta horrores caer en la cuenta de que sucede con todos los demás personajes y categorizamos los que no somos nosotros con nuestros ojos de público. en el final. en cierta medida. conocerlo y no confundir una persona con lo que representa. comedias. dejamos de valorar las obras por ellas mismas y lo hacemos por nuestra experiencia de actor y espectador. en las que hemos actuado. Y así prosigue la gran muestra. Desde las butacas también seguimos un proceso de autoconstrucción y remodelación progresiva. Leitmotiv que lo llaman. Descubrimos incluso en la mayoría de las ocasiones lo mucho que distan entre sí estos dos conceptos. Esto es. ciencia ficción en ocasiones… Pero toda construcción es. genera el más absoluto de los rechazos. Persona con personaje. También es parte del camino acostumbrarnos a ello. en el corazón de quien terminó de 96 .deviene el estandarte de la extravagancia o. thrillers. Comparamos con otras actuaciones a las que hemos asistido. Se apagan los focos. El error está en creer que el personaje que se representa sobre las tablas es tal cual lo percibe el público. Al sabernos sobre las tablas y bajo ellas. Es esta otra visión la que acompaña al actor cada vez que se sumerge en la profundidad de los focos. Hemos visto ya tantas obras: personales y ajenas. Esto también lo aprendemos. por ejemplo. un entierro de los cimientos que la sustentan. Prosigue hasta que la última de las obras llega a su fin. De ello quedará la obra en los recuerdos de los espectadores y.

representar. Los compañeros de escena siempre quedan ahí. 97 . Y sus compañeros de escena. aún cuando se apagan los focos. de la persona a la que se le apagaron los focos. quedará el cúmulo de obras que ha visto en toda una vida de espectador.

98 .

Tarot
De todo cuanto he visto, aquello era lo más irreal. Todo estaba dominado por un destello, brillo del vidrio acuoso, pecera en donde nada el interés, la alegría y muchos de esos peces pequeñitos, de vivos colores, de aleteo alegre y estelas que dejan una cálida silueta a su paso, de esos que llaman sonrisas. Detrás de aquel brillo pardo, lleno de vida, se encontraba todo. Para mí era extraño... seguir el habla, perseguir las palabras que flotaban por el aire y cruzarme con unos ojos corrientes. Seguir revoloteando entre las frases para encontrarme con tu mirada completamente irreal, cuya claridad no pertenecía a este mundo, y descubrirte escuchando, como yo, toda aquella historia. Tus ojos me sonreían sin saber que eran observados. De vez en cuando hacías algún comentario, o contabas tú también alguna historia, y mi mente recogía como ávida todo lo que decías, con un insólito afán de decodificar todo aquello, de hacerlo antes que nadie, palabras y conceptos entrando en mi cabeza para no salir, y el arrullo de tu voz y los dedos del sonido acariciando mis oídos. Es un bonito recuerdo que albergar, la película más valiosa del mundo, un huracán de recuerdos y, en medio, rodeado de calma y paz, el tuyo. Salía de clase con esa imagen por delante de mis ojos dando pequeños brincos alegres cual potrillo. Nadaba
99

automáticamente entre las mareas de la civilización, océanos de piel y cemento, de carne y de cristal, pero allí no quedaba nada más que sensación, y aquel brillo único consumiendo mis sentidos, sacándome del agua permanente. De pronto algo se interpuso entre el ojo del huracán y yo. Una melodía agradable que no vino a disolver la recreación en mi memoria sino a fortificarla, a darle más detalle, color, matiz. Volvía a ser consciente, sin haberte aún apartado de mi cabeza, de cuanto me rodeaba: Los puestos con los libros ya estaban colocados; el sol reinaba la tarde con su séquito de buen tiempo, de gente paseando y niños jugando en la plaza; la melodía, Richard Clayderman con su piano, bailaba suavemente meciéndose entre los transeúntes, acariciando mi rostro cada vez que pasaba a mi lado; Todo estaba acompañado de brochazos de verde con adornos de rojo y blanco, violeta y amarillo, rosa y azul; Un cuadro perfecto cerrado por el timbre agudo de una bicicleta que se esparcía sobre todo como los polvos de campanilla, convirtiendo la ciudad en un amable y acogedor pueblo tan irreal como el brillo de tus ojos, cuyo recuerdo convirtió el salvaje océano de cemento salado en una inesperada tormenta de mariposas. Después, sin cambiar de registro, volvía a mi casa, esperando el momento adecuado, que había establecido arbitrariamente en las siete de la tarde. Eran las siete menos cuarto, en mi bolsillo izquierdo guardaba el poder de que todo saliese bien y, en el derecho, el teléfono forcejeaba con mi mano tratando de buscar un resquicio por el que respirar... pero aún no era la hora y fui capaz de mantener la compostura.
100

Pasaban despacio los minutos, a la misma velocidad a la que andaba hacia mi casa, cuando una imagen me sugirió primero y me gritó después que era el momento. Mi mano izquierda fue veloz al bolsillo, junto a la carta, sólo para poder tocarla, y allí se quedó. La derecha sacó el teléfono y marcó. – Hola [...] Colgué el teléfono casi llegando al portal, apenas sin cara en la que me cupiese la boca, considerablemente más ancha, y con la mano aún sobre la carta dando gracias al mago. La semana que viene estaremos juntos.

101

102

Mitología
Todas las mañanas se despertaba a la misma hora que sus hermanos. Desayunaba, cuando lo hacía, en función de las sobras que quedaban del día anterior. Mientras el resto de su familia ocupaba su jornada en labrar, iba a un rinconcito detrás de la casucha en que vivían. Desde allí observaba cómo crecían unas pocas flores que ella misma había plantado. Estaba en edad de trabajar el campo, pero su complexión había sido débil desde que tenía memoria. Una vez, sacudida por las penurias de su familia, fue a labrar con ellos y acabó durante días encamada, cubierta de compresas y ungüentos, y padeciendo alucinaciones mientras todo el mundo a su alrededor trataba de bajarle la fiebre. Sus hermanos siempre la miraban con envidia. Mientras trabajaban de sol a sol para obtener un mendrugo de pan que echarse a la boca, ella paseaba hablando con las plantas que encontraba en su camino. La gente, con el tiempo, empezó a decir que la niña se aislaba más de las personas cuanto más hablaba con animales y plantas, fundamentalmente éstas últimas. De tal manera que no pasó mucho tiempo en que la gente comenzó a conocerla como “La niña planta.” Debido a los altos tributos que tenían que pagar, nunca tuvieron suficiente comida para toda la familia, razón por la que todos los días comían de menos. Al principio ella se mostraba preocupada por el tema. Era la única persona de la familia que no podía aportar nada. Y la que más exigía. Esa
103

comenzó a anidar en el corazón del más pequeño de sus hermanos. lejos de esfumarse de aquel hogar. que se hacía patente en los grandes ojos de la pequeña. tomaban mucho tiempo de la pequeña. pero a la sombra. los días que la niña daba los paseos más largos.preocupación constante. Bran. aquellos ojos tan expresivos se iban vaciando. Su reto personal era presentarse cada día a una planta nueva. Una lástima que. Todas las mañanas salía a regar las flores y las colocaba al sol durante un tiempo para luego dejarlas en una zona bastante iluminada. poco a poco. Sin embargo. El chico. En aquellos diminutos seres de cuerpo verde y colorida cabeza podía ver 104 . se ganaba la conmoción de su madre. algo que agradecían en su casa como excusa a la despreocupación familiar con la que obviaban dejar comida los días que no llegaba a tiempo. ampliaba sus caminos por el poblado y pronto comenzó a vagar por los alrededores cuando no quedaba en él planta alguna que conocer. cada vez que tenía un poco de tiempo. De esta manera. Por eso era tan querida. no había nada para ella. restando en ellos solamente un ligero halo de indiferencia. en ocasiones. Sus ojos ya sólo se encendían cuando se rodeaba de sus queridas plantas. se aseguraba de que nadie mirase e iba a regar las flores del terruño que había conquistado la pequeña a base de plantar sin descanso. unos pocos años mayor que su hermana. a diario. preparada para albergarlas. No quedaba en el mundo de los humanos nada que le interesase. Si no volvía a casa a la hora de comer. Estos paseos. La lástima que sentía su madre se había disipado de la misma manera que el interés de la niña por la familia y las relaciones sociales. cuidando que no se quemasen.

necesitada de alguien que la alimentase. Pero no era sólo una manera de caminar. Cada movimiento era sutilmente diferente del anterior. No tuvo la impaciencia de alcanzarlo. El día que se enfrentó 105 . Sabía de su existencia desde mucho tiempo atrás. tanto. una nueva planta. ella de pan. que era tremendamente costoso ver el movimiento de sus labios. pero en muchas de las ocasiones era capaz de intuir lo que la danza de su hermana transmitía. o una frase. Esa era su regla: un nuevo día. Bran nunca llegó a entender aquel lenguaje tan complejo e imperceptible. En cada paso había una palabra. esperaba un rato y. Bran había adoptado poco a poco la costumbre de dividir su cena y guardar una parte para la pequeña. él sonreía levemente y muy despacio. invisible casi. dependiente. por las noches. De agua las plantas. Todo en ella era planta. asomaba la cabeza ligeramente por el marco de la puerta. Había abandonado el lenguaje humano. en algún momento que Bran no llegaba a advertir. Andaba de la misma manera en que las briznas de hierba se balanceaban en la mecedora del viento. Conforme los paseos por el pueblo (y alrededores) iban robando más y más horas de la jornada de su hermana. al llegar el alba. dubitativas. Cuando por las noches asomaba la cabeza en su habitación igual que las flores se asoman al sol. pero jamás había llegado allí.los vestigios de una débil niña. se colaba despacito en la habitación y disfrutaba con gusto de los restos de la comida. tanto verbal como gestual o postural. Pasados los campos de cultivo que aíslan al pueblo de todo lo demás la niña llegó a la linde de un bosque. Ella. y había abrazado el idioma de las plantas. Con el tiempo el chiquillo comenzó a comprender el patrón en el comportamiento de su hermana.

No se vio capaz de saludar a uno de aquellos preciosos y frondosos árboles de tronco grueso. Para el resto de los habitantes del pueblo aquel lugar era un vado propiedad de los señores para los que trabajaban. faltó a su palabra. con aire de poder. Era el bosque un lugar prohibido. al ser pertenencia de sus señores. Rara vez se enredaba en el camino de regreso a casa buscando un camino al que no 106 . Cuando creía oportuno. Una zona de la que el mayor uso que podían hacer era el de descansar la mirada sobre sus frondosas ramas cuando ésta claudicaba de mirar el arado. Tampoco vieron la necesidad de hacerlo. En esto dedicó meses. no estaban en disposición de entrar. o a algún matorralillo de los que crecían rebeldes a los pies de tanto árbol. No. Era una prohibición autoimpuesta por la ausencia de curiosidad de las gentes del lugar. no podía saludar a uno sólo de aquellos seres verdes cuando eran centenares los que dedicaban sus horas a observarla. pero no de aquellas prohibiciones tentadoras descritas desde el mismísimo Génesis. que entendieron que. volvía a casa no sin antes disculparse de forma genérica con los árboles a los que aún no había podido presentarse y prometerles que volvería al día siguiente. más bien cuando recordaba su propia condición. había prescindido de lo social en el terreno humano antes de entender todas aquellas suposiciones pseudolegales sobre el bosque. en sus manos sólo estuvo adentrarse en el bosque y saludar a todo aquel ser vivo no humano con el que se cruzase. La niña. por vez primera.a aquella vasta arboleda. la pequeña quedó abrumada y. De ésta manera. sin embargo. viéndose incapaz de ser tan irrespetuosa con los señores de aquel inabarcable terreno.

incluso si a la mañana siguiente no se había movido del plato. ya fuese por el tiempo o las ratas. Las más de las veces que llegaba demasiado tarde a casa estaban motivadas por su propia ensoñación. mientras se adentraba en el bosque. y la añadía al nuevo menú nocturno. En días como aquellos Bran esperaba la llegada de su hermana hasta que caía rendido a los pies del sueño. 107 . No era consciente si el frío iba a menos o ella comenzaba a soportarlo mejor. en la orilla del mundo onírico. si pasaba de nuevo. Bran seleccionaba con cuidado la comida que no se había estropeado.había prestado atención a la ida. Cuando la temporada de heladas llegó a su fin y se volvió algo más accesible permanecer a la intemperie de la noche comenzaron a sucederse días en que no regresaba a casa. cuando se encontraba sobre el plato las ratas que habían encontrado un buen lugar donde cenar). su mirada saltaba sobre el plato de comida que esperaba en el mismo lugar de siempre y con el mismo contenido (salvo algunas veces que parecía haber algo menos. Los días se sucedían y la balanza empezaba a inclinarse con más peso en el platillo de la ausencia de su hermana en el hogar. el plato de la noche siguiente contenía la ración extra del día anterior y. A pesar de ello Bran siempre guardó la comida. Si una noche la niña no iba. Cuando despertaba. Realmente nunca llegó a importarle. Cada vez que pasaban cosas como éstas. o algo más. pero discretamente. entramándose con los árboles y dilatando el tiempo como una eterna goma que sólo el frío nocturno era capaz de retraer. la cena aumentaba al siguiente día.

Era muy delgada y. en cambio. Las incursiones nocturnas. Se había dado de bruces con el árbol y ése fue el motivo de que cayese en la cuenta de que había una nueva y extraña rama. que habían ido reduciéndose a razón de la mejora del tiempo y del 108 . Él. volaba risueña y grácil por la habitación. Nunca se lo dijo con la palabra. Uno de los días. era incluso capaz de distinguir cuáles podía comer y cuáles no. sin embargo. aún volvía a casa para ver cómo crecían sus plantas bajo los atentos cuidados de su hermano. Esto le extrañó. Sin embargo. un baile exclusivamente reservado para los árboles y para Bran. Era una danza especial y única. pues por el interior de las delgadas extremidades arbóreas no corría la vitalidad que acostumbraba a pasear alegre por los troncos de los árboles. Habían pasado meses desde la última vez que había visto a algún miembro de su familia que no fuese el menor de sus hermanos. se unía al árbol a través de una fría y brillante porción de metal. siempre pensó que su hermana. o en el suelo. Ésa misma noche llevó el extraño objeto a casa para mostrárselo a Bran. veía de cuando en cuando ramas como ésas en otros árboles. la niña encontró un árbol con una rama muy extraña. Los árboles y los animales le explicaban cómo era la vida allí. sino unas blancas plumas como si de un pato se tratase. aprendía del bosque. si se fijaba. Únicamente se explicó con movimientos de todo el cuerpo. De su extremo no crecían las hojas. Encontraba bayas y otros frutos.Ella. en su nacimiento. en vez de danzar. No obstante. aprovechando que llevaba ya demasiados días sin ir. Su método consistía en observar a las ardillas y demás animales y comía sólo lo que veía comer. o enredadas entre matorrales. cenaba y compartía con Bran lo que había vivido en el bosque.

levemente. se oía en las pausas de apnea de su madre los quejidos de Bran. Importante y terrible. en el cuarto que habilitaron para la niña pequeña. algo la advirtió que esta vez las circunstancias eran diferentes. Más allá de la puerta. eran lo más sigilosas posibles. apenas sin fuerzas para inhalar. La casucha apenas tenía habitaciones: Una sala común. Desde el quicio de la puerta asomaba la luz del interior del cuarto. Sin embargo. Más que voces eran sollozos los que percutían levemente en todas las renqueantes paredes de la casa. comenzó a utilizar el menor de la casa.” ¿qué querría decir aquella palabra? Los días se sucedieron iguales: Bran encamado. “Desnutrición. tras su desaparición. no la comida. Sus arduos esfuerzos por comprender unas palabras abandonadas hace demasiado tiempo para ella terminaron por dar fruto. casi siempre enferma y que.aprendizaje de la niña. más similar en tono y volumen al ronquido de 109 . una habitación casi desnuda salvo por la cama de matrimonio donde dormían sus padres y. Suave. donde cocinaban y comían. Dentro había más de una persona. donde dormían todos los hermanos. Algo importante había sucedido. Puso mayor cuidado del habitual en acercarse con sigilo. por último. dejando escapar de cuando en cuando una leve súplica. la voz de su madre se alzaba con preocupación. pues el bosque la abastecía de todo lo necesario. Su hermano estaba al borde de la muerte. Estaban hablando. a su llegada. la habitación donde Bran dejaba la comida todas las noches. Permaneció largo rato oculta tras la puerta. De esta manera sólo ella y Bran eran conscientes de lo que sucedía en aquella habitación en cuanto caía la noche. Los motivos que la llevaban de vuelta a la casa eran Bran y las plantas.

en ocasiones. Mientras tanto. Según Bran fue recuperando el color y las fuerzas. pues no la necesitaba. a su manera. Les contaba las reacciones de su familia y. repetía la palabra que más oía a su madre desde entonces: “Milagro. Él seguía dejando la mitad de sus cenas. bailando con ellos. y les daba las gracias por los frutos que salvaron la vida del chico. El pacto y el tiempo fueron los artífices de la completa recuperación de Bran. Así. La niña se lo contaba todo a los árboles. guardaba la mitad bajo la cama (ya no dejaba la comida al descubierto debido a las frecuentes visitas).” La alegría que sentía era tan intensa que ni siquiera el hecho de que día a día encontrase cada vez más ramas 110 . por cerrar un pacto no escrito (ni verbalizado de forma alguna). la cena no era echada a perder y Bran podía alimentarse decentemente. Había incluso noches en que la madre velaba a los pies de su cama. pero ella traía bayas y frutos que compartir con Bran. Todas las noches observaba cómo.” Acabaron. debido al mal estado del joven que atraía frecuentes visitas. pero nunca dejó de ceder la mitad de su cena por miedo a no volver a ver más a la pequeña “niña planta. del plato de la cena. Al principio era difícil realizar el intercambio de alimentos. Con el paso de los días Bran comprendió lo que su hermana quería decir. dejando los frutos del bosque y recogiendo la cena sobrante. Las noches en que reinaba mayor silencio en la casa se atrevía a entrar y.” Ella entendía que significaba lo opuesto a “desnutrición. la tarea se facilitó sustancialmente. rogaba al pequeño moribundo que no dejase la comida. pasado el tiempo. ella volvía a hacerse cargo de las plantitas que aguardaban impacientes sus cuidados diarios.un ratón que al quejido de un hombre.

El ritmo de los días que la acercaban a casa fue aumentando hasta ver a su hermano casi a diario. a pesar de haber escapado recientemente del profundo sueño de la muerte. epidémica. Esto entró a formar parte también del ritual. dejándola reposar en el suelo. La primera cucharada. por el bosque) era capaz de eclipsarla. la chiquilla tropezó con la cortina. que estaba tan rota que la habían quitado ese mismo día. Una ofrenda material y una artística. Bran pisó alguno de los frutos extendiendo su color por la cortina. llevando la cesta que había fabricado manualmente. Su familia no fue tan benévola como con su hermana. Durante el día. a su manera. 111 . las mismas miradas. Cada noche contaban lo que habían realizado durante el día. El respetuoso movimiento de los recipientes que llevaban la comida para intercambiar. Al ir a ayudarla. todo lo que el bosque pudiese ofrecer. A esto dedicaba el poco tiempo libre que tenía. nuevas texturas. Por su parte. la niña buscaba nuevos colores. La primera baya. Una de las veces. Sus reuniones habían devenido en rituales. Aquel año había mucha menos comida y. Así quedo establecido sin haberlo propuesto ninguno de ellos. Lejos de preocuparse. y con el pasar de los días fue dando de lado el trabajo por preparar las ceremonias nocturnas. Bran buscaba nuevos materiales sobre los que plasmar sus almas con todo lo que traía de su jornada la pequeña. Los mismos bailes. Aquella noche la dedicaron a extender los colores por la cortina en una fusión entre lo caótico y lo armónico.extrañas (como si una enfermedad campase. ambos estallaron en carcajadas a duras penas contenidas para no despertar a nadie.

pidiendo ayuda y recibiendo por respuesta pobres consuelos. Los meses se sucedían y la situación apenas variaba. no era suficiente. más veces y más tiempo. la hermana de Bran veía cómo los moratones y los cortes iban haciendo presa del cuerpo de su hermano. Una sonrisa de golpes. Las gentes de los bosques no entendían del comportamiento humano y eran incapaces de concebir unos actos como los que describía la niña. resurgía. De esta manera también 112 . animaban a la pequeña a pasar más rato con él. Todo fruto que podía ser recolectado lo guardaban para que la niña pudiese llevarlo a su hermano. Sólo lo hacía la disposición y el color de los golpes sobre la blanda piel del chico. Lo único que podía hacer por él era compartir los colores del bosque y bailar como las plantas lo hacían para. Sonrisa flotando cual nenúfar sobre el turbulento lago de las lágrimas contenidas. Sin embargo todo quedaba en algo fugaz. Todas las noches. Y sufría por él. palos y maltrato emocional. eran incapaces de aconsejarla con su vasto conocimiento sobre el mundo. De la misma manera. insuficientes para apaciguar la turbación que sacudía su alma. La sincera expresión de instante de felicidad aparecía a pesar de cualquiera de las circunstancias y esto alentaba con fuerza a la pequeña para que bailase de nuevo. Pero flotaba. aunque sólo durante el breve instante de la noche. Para ella no era suficiente. hacer resurgir la sonrisa de entre las magulladuras.aunque tenían un miembro menos en la familia. Por el día hablaba con todo el bosque. Pero sí con su sabiduría.

solía observar con atención los hornos entre los que se movía el maestro pastelero. Sobre el pastel habían colocado una serie de objetos de extremo candente. amor y dedicación. henchido de felicidad y de aire. cuando no trabajaba. Recordaba de su más temprana niñez que aquellas esculturas se podían comer.volvió a dejarse ver por el poblado de día. el azúcar y el resto de ingredientes su propia alma. Si él volvía al campo a trabajar. Buscaba a Bran y. como seis pequeños incendios que amenazaban con devorar todo el dulce. Común a todos era cómo disfrutaban el sabor de la misma. Destruir en tan poco tiempo la obra de un hombre que había puesto en el horno. junto con la harina. sonreían y jugaban. tras salvar la dulce escultura de la llameante y diminuta catástrofe. cosa que le parecía atroz. La felicidad y el orgullo tatuados en la cara del pequeño daban paso a un aplauso general y una serie de cánticos de alegría. Después. Cuando se dedicaba a esto último. apagaba aquellos fuegos con un profundo soplido. los huevos. lo acompañaba en sus paseos por la ciudad en busca de materiales. Prefería comerlo todo por separado. cómo les daba aquella forma tan perfecta. como correspondía a semejante obra de arte. la rompían fraccionándola y la repartían para comerla entre todos los presentes. la pronta actuación de un jovencito. Ella jamás había celebrado su cumpleaños y no comprendía las reglas que rigen este tipo de festejos. Un día siguió el recorrido de uno de aquellos pasteles y vio como llegaba a una casa ajena. Sin embargo. Presidía la mesa. ella iba al bosque o esperaba dando una vuelta por el pueblo. Se asombraba de lo que era capaz de hacer con sólo unos pocos ingredientes. Otras expediciones similares le dieron a entender 113 .

de sus habitantes y. discurrió un plan. Explicaba con frustración cómo eran capaces de romperlos y comérselos sin remordimientos y. de los pasteles. que no era una cuestión de longitud temporal. relataba todo lo que veía: del pueblo. pues casi todo el alimento del bosque que no necesitaban los animales de allí lo había llevado los días anteriores a la habitación de Bran y allí permanecía la mayoría. Las noches las alargaban hasta adentrarse en el terreno del alba y compartían incluso algunos de sus momentos bajo la luz del sol. haciendo acopio de todo lo que poseía en su interior. más empeoraba su situación. Los ratos que pasaba con Bran los dedicaba a descorcharle el tapón de la alegría que los golpes habían cerrado a tanta presión. Todos lo celebraban como una ocasión especial. sobre todo. convertido en pintura con 114 . Recolectó de nuevo frutos por el bosque. los árboles. Cuanto más tiempo dedicaba a la felicidad de su hermano. Los árboles a su vez contestaban. trataban de explicarle que todo en la vida tiene una razón de ser y seguramente la belleza de aquellos dulces no estaba pensada para durar eternamente sino más bien parecía algo de lo que disfrutar en todos los aspectos y no exclusivamente en el terreno de lo visual. sino de intensidad. algunas hierbas comestibles… Incluso pidió de su miel a las abejas.que aquella era la forma habitual de proceder. Esto fue seguido de mayores golpes y represalias por parte de su padre y sus hermanos. De esta manera quiso ella empapar a su hermano de magia y. La pequeña hablaba de nuevo con los árboles. No sabía si tendría suficiente. a su vez. lo llamaban. con su ambigua referencia al tiempo. En el bosque. Magia.

Ése fue el último día que Bran sería maltratado. tras finalizar la pintura que le llevó toda la noche. que se levantaba sobre el improvisado pastel sosteniendo algo sobre su extremo. Sosteniendo algo que no ardía pero que. Al caer la noche. Al amanecer. Aquella noche fue el más especial de sus rituales. frente al pastel. Comieron juntos. esparciendo las semillas. Bran sopló el diente de león. aunque este no fuese de cera. liberó a la niña del sueño en el que había caído mientras observaba a su hermano pintar. para quien es capaz de oír las plantas. Se desperezó para sacudir las horas de sueño fuera de su cuerpo y salió de la casa tras despedirse de Bran. la niña se entretuvo observando cómo su hermano pintaba. Quieta como los días en que el viento olvida salir de la cama. pero que poseía un encanto propio. Por primera vez en muchos días se iba de la habitación realmente alegre. grita “sóplame. la habitación de Bran estaba presidida por una mesa que sostenía una arboleda diminuta de olor dulzón y apetecible aspecto. Un cilindro.” La niña. De la manera que pudo. la dulce mano de Bran. pues podía ver en la sonrisa de su hermano que todo aquello estaba en un lugar al que nunca llegarían las palizas que recibía periódicamente. viéndolas volar a través de la ventana. comenzó a unir todos aquellos ingredientes en una escultura que mucho dejaba que desear enfrentada a las del maestro pastelero.la que el maltratado joven huía de la realidad. 115 . pues había mejorado mucho desde la primera vez y ahora era capaz de crear una viva representación del bosque sobre una tabla. sonreía abiertamente sin mover un solo músculo. coronada por un alargado y estrecho cilindro. enredándose en el baile de su hermana pequeña.

una serie de hombres a caballo. correspondidas con las suaves respuestas de Bran. se personaron en el lugar. hablaron con sus padres. los hombres. De nuevo voces articuladas a un excesivo volumen. hablando con la gente que encontraban a su paso hasta terminar por dirigirse a la casa de su familia. zarandeando a la niña y señalándola con dedos y miradas. aligeraba los pasos de la niña dentro del bosque. El grupo se separó. pues jamás había visto a una rama crecer así.El día siguiente estaba dominado por una sensación de irrealidad que. en contra de resultar pesada. De nuevo las miradas acusadoras 116 . Mientras unos sacaban a la chica del bosque. Tras una breve discusión entre ellos cogieron a la liviana niña y se la llevaron. ¿Había sido tan importante la noche anterior para su hermano como lo era para ella? No podía saberlo. asustada. rudos. Mientras se levantaba oyó cómo unas voces se acercaban junto con unos pasos que machacaban la tierra. Lo hicieron más a gritos que a voces. La pequeña cayó de espaldas. seguidos de otros tantos a pie. Estaba contándole estas cosas a los árboles cuando. ella pudo ver cómo los otros lanzaban las ramas que siempre la intrigaron con un aparato similar a una vara curva con los extremos unidos por una fina cuerda. ataviados con extrañas vestimentas. en uno de ellos surgió una de las extrañas ramas emplumadas de extremo metálico. súbitamente. pero se alegraba de ver sonreír de aquella manera al malherido Bran. el padre señaló hacia una de las alcobas y todo el grupo fue en aquella dirección hasta invadir la intimidad de Bran. Al poco rato. Una vez dentro. Los hombres la pasearon por el pueblo. Para finalizar con la discusión.

frondoso. ésta vez sobre las raíces de un árbol. El resto de personas centraron su atención en la obra de arte. De esta manera salió a la luz el talento de Bran. en primer plano. La niña fue liberada y le permitieron vivir en el bosque. Un bosque enorme. Una de las miradas dejó de rebotar entre Bran y su hermana para reposar momentáneamente sobre el mayor de los cuadros de la habitación. era llamado por su autor “Hada.” Explicaban además que este nombre provenía del termino fatum. El primer cuadro que Bran vendió. brotaban un par de alas que tenían la misma consistencia que las semillas de los dientes de león. hado. sugerían un mundo fantástico y. de la misma manera que sacó a la luz el destino de pintor de Bran. De su espalda. Según decían. nunca antes representado. preguntó por la autoría del cuadro. se convirtió en su obra más famosa. aquel que salvó la vida de su hermana y del resto de su familia casi por accidente. tenues y translúcidas. vendiendo sus cuadros a importantes nobles. hasta que entró en escena un último personaje. un consejero del señor de la zona aficionado a la caza. que significaba destino. Su familia no volvió a verla. Con el tiempo Bran acabó por ser el sustento de la familia. al borde de lo irreal. era un ser que concedía deseos para poder cumplir con el destino que cada uno tiene por delante. 117 . con unos tonos que. la pequeña niña a la que zarandeaban dormitaba en la misma postura en que lo hizo la noche anterior. Llegóse a comentar en algunos lugares que aquel ser. El hombre.y zarandeos que se centraban en la pequeña.

en ningún lugar se menciona que la hermana de Bran se llamaba Ada. 118 .Sin embargo.

sin huesos y sin fuerza. Posiblemente sean salpicaduras de otra herida que no me 119 . pero condenado a sentir esa carencia. dos poros. de pensamientos. sin rostro ni expresión. veo la marea urbana fluir. manos desmontables. como una boya flotando en un mar de información.. y encuentran un poro. Y según acarician mi pálida piel van horadándola hasta que cede.. otros desconocidos se acercan y juzgan si me adapto a esa ropa. Y yo aquí. de sentimientos. pero condenado a sentir eternamente. hueco pero vivo. Sin órganos. pero su cuerpo está vacío. subir y bajar igual que con los ciclos lunares. Ni estas son mis palabras. ni son mis pensamientos. condenado a ser atravesado por un río de todo y de todos.. Y gente ajena cambia mi ropa según la temporada. Un maniquí de rígido plástico blanco. no hay nada: sólo vacío.. donde toman consciencia y me hacen sentir lo vacío que estoy. un maniquí con alma de humano. Debajo de una capa de rígido plástico. de instintos. que siente que es algo. demasiadas vías de acceso para llegar al vacío que es mi interior.Maniquí De piel blanca.. No soy más que eso.. que simula ser persona. condenado a notarlo. sin expresión y vacío por dentro. Sin rostro ni expresión. rodeado.

Pero cuando algo llega a nuestro interior. 120 .pertenece. no sabemos entonces distinguir de lo nuestro y lo ajeno.

nadie esperándome en el trabajo… ¡cuántas veces he fantaseado con faltar al trabajo! Estoy convencido de que nadie se daría cuenta. las mías. contando quién lo mira. saca de ella un pequeño contador manual metálico. Incontablemente mis pensamientos han volado en pos de ese contador. salvo quizá mi ajetreada hermana. Allí hay un niño. seguramente en casa le espere el vacío… de suponer que tenga casa. en su banco. lo imaginaría llegando a casa y sirviéndose un whisky como único compañero para pasar toda la noche. Nadie esperándome en casa. de ese misterioso niño que cuenta las miradas de la gente o. como todos los días. Sin familia a la que acudir. en cómo mi vida había llegado hasta ese punto. lo pulsa. nadie con quien ir. siempre el mismo. nadie me echaría en falta. sin padre ni madre que le llamen. al menos. al igual que yo solo en el mío. o que al menos le importase. Me hizo pensar en mí. siempre atento a todo lo que se mueve en su escaso rango de visión. De tener algo más que los apenas ocho años que aparentaba. cualquiera 121 . La verdad es que me da un poco de pena. sin amigos que jueguen con él. El único lugar donde consigo relajarme y ver la vida con mayor claridad. Solitario. sin nadie que supiese quién soy. y de nuevo. Como todos los días lleva su pequeña mochilita azul. sin amigos. nadie con quien jugar.Contador De nuevo en el parque. Cuando descubre que lo miro. Él solo en su banco. Es como yo ahora.

Los decibelios comienzan a subir según la gente se reúne y charla. un trabajo insulso e inútil. de trato difícil. Es posible. cuando salgo de mi propio pensamiento él ya no está allí. ni siquiera levantaba la vista si me hablaban hasta que no hubiese recogido mi escritorio. La gente que ya está terminando de recoger está dispuesta a ir a casa para comer. Eso era lo único que me diferenciaba del crío. la gente fue dejando de tratar de hablarme y era la comidilla de toda la oficina cuando era yo quien empezaba a hablar con alguien si había terminado de recoger y alguno de mis compañeros no estaba trabado en alguna conversación (porque nunca interrumpo conversaciones ajenas). de la boda de un familiar… Nunca he sido de esos.cubriría mi puesto… de no ser porque era un puesto inútil que ni siquiera necesitaba ser cubierto. La gente dice de mí que soy un poco agrio. hablan de la tarde de ayer. ¿Qué querría ser él de mayor? Si pudiese se lo preguntaría. De esta manera. Ninguno de aquellos temas ha despertado jamás interés en mí. Otro día. La mesa en la que trabajo ha quedado completamente pulcra después de haber terminado de ordenar todos los papeles con los que había estado trabajando. Con el tiempo. incapaz de hacer dos cosas a la vez. Sin embargo. Habrá ido por ahí con su pequeña mochila azul y su contador metálico queriendo saber quién se fija en él. Mi hermana solía decir que yo era el hombre perfectamente adecuado a su definición. de la comida que se quemó. del partido del otro día. 122 . además no soy capaz de hacer nada en absoluto hasta que he terminado lo que estuviese trayéndome entre manos. Guardando miradas ajenas en aquel pequeño aparato del tamaño de la palma de su mano.

A mi ya no me importa. El niño de nuevo pasea por el parque. tan solo… como yo. Mi banco. donde me encuentro ahora mismo. Mientras tanto. nuevos sucesos… siempre los mismos. El niño que guardaba las miradas de la gente. Siempre con su contador. Las hojas. ninguna. mi santuario. Todo cede ante él. Es mi refugio. Tengo deseos de preguntarle qué cuenta. Mantengo las mismas conversaciones con mis compañeros. en la vida… Nunca lo he visto acompañado de alguien más. Mi parque. la ropa. donde escapo del resto de mi vida y siento cómo la verdadera va desplazando al sucedáneo de existencia en el que estoy inmerso. El trabajo no varía. desde donde miro a todo el mundo. nunca varía. llegar hasta la mitad del camino. en mí. Otro día que hago mi trabajo con profesionalidad y pulcritud. pues nada necesito de ellos. Siempre con su mochila. Las olas del viento azotan mi cara. en mi imaginación. no se lo deseo a nadie. Nuevas noticias. y su sal se enreda en mi pelo. yo ya estoy echado a perder y acostumbrado a vivir así. Pero recorrer ese camino. Vuelvo a pensar en él. Otro día 123 . pero siempre que intento acercarme a él ya ha desaparecido. se construye su propio camino y su felicidad.Por eso me da pena el niño. siempre solitario. es el viento de la vida que nos sacude y nos imprime a todos sin excepción. atesora miradas anónimas en una pequeña caja de metal. con el tiempo uno aprende a ser feliz sin los demás. observo sus vidas y no pido nada más. pero tan ocupado en sus cosas que no parece buscar compañía. el pelo… Nada en el parque es ajeno a su soplar.

Tardé un momento en reaccionar. Es en verdad una respuesta como para quedarse perplejo. Subiendo la minúscula colina que preside el parque se llega a un gran pruno y. No puedo decir ni cómo ni por qué. a mi banco. cuando un niño es tan enigmático es porque quiere serlo. cómo se derrama por el suelo hasta agolparse en la cerca que lo retiene para que no siga expandiéndose. –Bueno. pero es la primera vez que tengo la oportunidad de preguntar. siempre está esperándome.que necesito ir al parque a vomitar una vida que no es mía. Vuelve a poner cero. en el rato que estuve bloqueado no aparté la mirada del chico. y seguirá siéndolo hasta que se canse. Desde él se puede ver el parque en su amplitud. 124 . – Se ha terminado. por eso es mi banco. – La cuenta. este contador ya no me sirve. y ni siquiera soy yo quien lo ha buscado. y aún sigo pensando en ello. ya se ha acabado. Realmente no me importa si eso es un problema o no para el crío. y no se asemeja a la que podría imaginar por el aspecto que tiene. Nunca hay nadie en mi banco. siempre está libre. ni de nadie. ¿Qué contabas? –No. – ¿Qué ha terminado? –Realmente no espero ninguna respuesta. En esta ocasión hay alguien en mi banco. de hablarle. puedes seguir contando y sumarle lo que lleves. Pero en esta ocasión un niño y su mochila azul esperan mi llegada. sin embargo. se ha terminado. al lado. – El niño tiene voz. Contaba las veces que pensabas en tu vida y no hacías nada por cambiarlo.

y como era costumbre. No se desvaneció. Pasé la noche en el banco. te enfadabas. Esta vez la noche me había acorralado en el parque. te asustabas… cogías tus cosas y salías corriendo. Por las noches. como las veces en que salía de la cárcel de mis pensamientos. Antes de que amaneciese llegó mi hermana. siempre venías a este parque. Cuando no te encontrábamos. ahora tiritaban de frío. Simplemente dejó de estar ahí como si nunca hubiese estado. si bien no estoy en mi casa sí que estoy en mi hogar. se exaspere con lo escueto del relato del mío y nos despidamos hasta la noche siguiente. el monótono día a día no me importa demasiado pero poder reconfortarla con una conversación rayana al monólogo hace que aún sienta una cierta recompensa por seguir así. Siempre en este parque tú. Entonces sí me quedé completamente bloqueado. no saltó ni voló. preocupada. arrastró a todo el parque a su oscuridad. – Sabía que estarías aquí. Los transeúntes se tornaron en estrellas y en viento. Los árboles ya no saludaban al sol con el vaivén de sus múltiples brazos. Si te entristecías. en mi casa. tu mochilita azul y tu contador. No importa tanto. mi banco y yo. lejos del cobijo de mi casa y del teléfono que me une con mi hermana. no hizo nada. siempre en este parque. solo que esta vez mis sentidos estuvieron atentos a ver su desaparición. aún conservo los angostos lazos que me unen con mi familia. La noche saltó sobre mí y. A ella le gusta contármelo. en su inmensidad. Al teléfono dejo que mi hermana me cuente su día. mirando al aire que había quedado en el lugar en el que horas antes había un niño. había desaparecido otra vez. Nadie restaba en el parque salvo yo. era como tu escondite. 125 . el niño ya no estaba allí.pero de pronto. y no la vieron.

126 .

A pesar de ser sólo un recuerdo. el dolor que sentía era completamente real. sumaban más de ciento veinte años. En mi mano reposaba una esfera de cristal anaranjado. No sabía qué hacer para calmarlo. consumido por el dolor. constante y punzante. Me costaba concentrarme en el hecho simple de mi respiración. No había más que luz. que ya había ordenado y clasificado previamente al recuerdo que ahora observaba. Estaba sentado en una mecedora frente a un exuberante y bien cuidado jardín.Esfera III La luz era tan intensa que inundaba todo. Volví al interior de la casa. En ésta no había llegado a entrar nunca. los armarios y el resto 127 . En la época de aquel recuerdo. Al pasar por delante del espejo me crucé con un hombre al que poco le quedaba para llegar a la treintena. igual que ahora. la única bola de cristal que conocía de ese tipo era la que tenía entonces entre mis manos. Pero los varios centenares de esferas. Ese era mi aspecto entonces. sin prisa alguna. El recuerdo. mi casa. Poco a poco. el techo. con la sensación constante de que mi cabeza iba a colapsarse. como si el recuerdo supiese que dispongo de todo el tiempo del mundo. era incapaz de definir con nitidez los contornos de lo que me rodeaba. El naranja se deshilachó en la infinidad de colores del espectro visible de la luz. fue disipándose la intensidad de la luz poco a poco. El interior de la casa se dibujaba vagamente. y jamás había llegado a entrar en su interior. Las paredes se entremezclaban con el suelo.

Con la esfera en la mano recordaba aquel momento en que apareció ante mí. rota por el dolor. y el nacimiento de cada una de ellas arrastraba consigo parte del dolor que me atormentaba. Frente a mí. Fue en ese momento cuando las lágrimas fluyeron. La apreté con fuerza. Hasta que lloré la última y el dolor me abandonó por completo. El dolor llegó a alcanzar una intensidad tal que me tumbó en el suelo. igual que lo estaba yo ahora. Relajé mi cuerpo y me dejé marchar. nadie tenía a quien recurrir. como tantas otras veces en el futuro. Aquella señora. un hombre de mediana edad miraba cómo sujetaba en brazos a la pequeña criatura que había dado a luz la noche anterior. El dolor. estaba rodeado de cientos de esferas y sólo una en mi mano. Posiblemente llevase esperando aquello mucho tiempo. Era el fin de una vida que se hacía ya demasiado larga. Me miraba con una mezcla entre reproche y preocupación. Me movía por la inercia del conocimiento previo de la casa. Cuando miré dentro de ella el destello me invadió de nuevo. aunque era difícil descubrir si la 128 . derramó sus lágrimas naranjas y éstas se solidificaron en la bola cristalizada que tenía en la mano.de muebles. en lugar de cesar empezó a comprimir más aún mi cabeza. con la fuerza de mil prensas. Pasé horas llorando esferas de color naranja. Y dejé de estar en aquella casa. Para cuando recobré la fuerza para incorporarme de nuevo. Un recuerdo dentro de otro. Si tan sólo pudiese llorar el dolor y dejarlo irse… Pero las lágrimas no salían. Pasado tanto tiempo no quedaba ya nadie a mi lado.

nada de esto era posible. comida. o por el niño. Paseé frente a él sosteniendo al niño y recolocando la tela que le envolvía para protegerle mejor del frío del aire. Ante tal acusación el hombre se revolvió en sí mismo y. eso no es ningún problema. pero puede superarse. cuidaremos de él. El niño es tan mío como tuyo. Se supone que esto no debía pasar. en uno o dos años no podrás más. por mí. Es y será como nosotros. ¡Ah! Tú no lo has vivido. – El problema es la vida a la que lo hemos condenado. Necesita cuidados. Y ahora. – Podemos vivir con él. lo que hay después… lo que hay después… nadie debería tener siquiera la posibilidad de condenar a nadie a lo que hay después. tenía que romperse al fin. No veo el problema. Pero lo verás. su respuesta habría sido inmediata. 129 . Sin embargo. que rozaba la eternidad. me unía a aquel hombre.preocupación era por él. Pero como todos los silencios. ahora no me mires como si tuviésemos un gran problema encima y fuese yo la culpable. – Pero pasó. Sólo es un poco más de trabajo. – No me importa si podemos cuidar o no de él. Un silencio largo. atención. – ¿Qué te preocupa tanto? –oí decir a mi propia voz. Fui yo. Puede que se acostumbre a que toda su vida se quede atrás. no podías quedarte embarazada. que ahora era de mujer. por eso no ves el problema. si no hubiese sido porque eligió las palabras con sumo cuidado antes de empezar a pronunciarlas. que pierda a todas las personas con las que comparta los mejores momentos. Es algo que no le desearía a nadie.

Enmudecí. Pero si no pueden hacer nada por él. podrían hacerlos desaparecer. Recuérdalo y cuando llegue el 130 . – Pero ya no podemos hacer nada. – Te dolerá tanto la cabeza que querrás morir. pues una temperatura inadecuada. sin cuidarlo.. pero será también olvido. No sabía demasiado de mi condición y aquellas revelaciones tan tardías empezaban a minar mi tranquilidad. saldrán las lágrimas del color de los recuerdos y cristalizarán con ellos en su interior. pero dejando atrás otro que no es físico: la sensación de perder una vida y entrar en un bucle de dolor y olvido. Ahora para ti es sólo dolor. curarlo incluso. recuerda este momento. Si en el momento de mayor dolor dejas que tu cuerpo se relaje e intentas llorar. pero no podrás. sin la más mínima explicación? – Es la mejor opción. No terminaba de entender a qué se refería. tal vez descubran lo que habita en su interior y puedan hacer algo. un golpe mínimo. y los recuerdos seguirán acumulándose aumentando tu dolor.. que nunca haya estado allí. Vivir indeterminadamente y de pronto olvidarlo. – ¿Y si no es así? ¿Abandonarías a tu hijo siendo lo que es. –El hombre entendió la pregunta implícita en mi silencio y empezó a responderla. – No puedes guardar los recuerdos de tantos años. Pero aún en ese caso. Pero el cuerpo es sabio. Es todo lo mismo. el niño ya ha llegado.– ¿Te refieres a los dolores de cabeza? –Me refiero a perderlo todo. un mal tacto. – Déjalo en la iglesia. deberás cuidar con sumo cuidado esos recuerdos. Y por supuesto también me refiero al dolor de cabeza. y al final los recuerdos se irán llevándose consigo todo sufrimiento.

momento ve ante él y otórgaselo para. 131 . al menos. no condenarlo al olvido.

132 .

Blanco le dicen al color de la pureza. Ese color que tan poco me inspira inundando el cielo. Y cada vez que veo ese rosa en el atardecer sólo dos cosas me cruzan por la mente: Lo agradecido que te estoy y el deseo reprimido de que fueses alguien más que yo mismo. Un apoyo. Pero la luz blanca son todos los colores del espectro visible de la luz juntos. una 133 . Yo sí recuerdo. Estábamos tirados en la hierba. único sitio donde me inspira más que cualquier otro color. El blanco que había ante mí no era uno perfecto.Colores Rosa. ¿Recuerdas? Apenas me tenía en pie. el blanco posee infinidad de matices. y poder así sanar los dos juntos. observando las nubes. se dice… Pero como todos los colores. Pero tu terquedad quiso llevarme hasta aquel lugar hasta que no pudiese enfermar más. observando cómo el mismo cielo de siempre se transformaba en el óleo de algún pintor famoso. Deja la mente en blanco. apenas tenías las fuerzas para sanarme. Un atardecer. Blanco le dicen al color de la pureza. sin embargo era la blancura que necesitaba. frente a aquel monumental edificio. Pues no admite mácula alguna.

134 . Es todo lo que hace falta para comenzar a colorear historias. siempre he sabido sonreír con sinceridad. Siempre me han dicho que tengo un arma infalible. sus sentimientos. naturalidad… Arrollaba con sus ganas de ver más. amarillos… Veo ánimo. Todo lo que mi cuerpo pedía en aquel momento. Si alguien pudiese ver el color de mi esencia aseguraría que es de un verde apaciguador. de manchas de tinta. Juego a leer en sus gestos el color de su aura. Quizá no era el más puro de todos. Era la luz que representaba la mezcla de todo y. naranjas. su aura aclaró hasta ser completamente blanca. más tarde. fuerza.necesidad resuelta. Verde. poco a poco la alegría volvió a su rostro. decepciones. esperanzado y vital. ése era el color de mi aura aquella mañana. Desprendía paz. grises. valor. rojos. Mi curiosidad despertaba en mí las ganas de mirar a la gente. Al verme. indecisión. rosas. tranquilidad. diversión… Me entretuve y disfruté observando a la gente. de leer en su cara sus emociones. Hasta que vi aquella aura negra. rebosante de matices y. aprendiendo. me permitió crearlo todo sobre el blanco. Yo mismo me veía influenciado por aquella negatividad… y tuve que defenderme. Vacilé. Un folio en blanco. como tal. Veo verdes. pero era mi blanco.

Así decía que eran sus ojos. Marrón aburrido. mucha bondad. el paso de los coches. sobre todo. En ese marrón tan habitual y único a la vez había fuerza. en mi memoria mis oídos habían muerto salvo para el repiqueteo de las gotas. decisión. de un marrón aburrido que no era ni aquel oscuro profundo ni ese otro marrón crema más amarillento que marrón. magia. Vivir en un mundo en el que lo que ves no importa porque nada oyes. Marrón aburrido… Significa tantas cosas que nunca podría aburrirme de él. sin embargo yo no lo oí. Sólo pido unos ojos con los que ver tu color en el mundo. Sin embargo… perdido en ese marrón “aburrido” pude encontrar mucho más que la sobriedad que se me auguraba. y elimina todo recuerdo y todo sonido. Sonaron chapoteos.. Sólo recuerdo la lluvia. inocencia. Sólo pido poder oír otra cosa que la lluvia. Vivir en un mundo gris donde sólo el agua cae y limpia todo lo que toca.. en el que nada tienes porque sólo tienes una cosa: el repicar de la lluvia sobre la lluvia. el color de sus ojos le suponía un disgusto. muy interpretable. 135 . voces. y borra todo lo que arrastra.Gris. en mi cabeza sólo retumbaban gotas. astucia y. para poder oír tu voz. naturaleza. voluntad. Aunque su mirada era expresiva.

Un atardecer de un color tal. Desde aquel atardecer. que no puede pasar desapercibido. De un morado intenso que cambiaba el color de las aguas. nosotros siempre naranjas. alegres. en la nariz. cómo no. literalmente. Nuestra vida. La luz del sol casi no iluminaba el fondo y aquello entristecía el hogar de la flor. da igual que ya no quede luz. Da igual que sea de noche. La tarde vino a retarnos y nosotros aceptamos el reto. a entregarnos. Como no conoció a nadie desde su nacimiento. una flor morada. Un color que se respira y así tenemos naranja en los pulmones. a vivir. Nos retó a ser felices.Naranja. Ahora somos parte del naranja: activos. El brillo que brotaba del fondo de aquel lago era morado. jamás supo la necesidad que tenía de la luz. Contra toda 136 . naranja intenso cae el atardecer para todo el mundo. naranja Morado. Sin embargo. el brillo llegaba tenue a la superficie. Llegó la noche y nuestra alma era ya naranja. por la profundidad de las mismas. a crear. bien visibles para proclamar el reto al que nos sometimos. la flor creció entre la masa de agua. De alguna parte vino aquel atardecer naranja para caer sobre nosotros y llenarnos de alegría y vitalidad. Sin aire que respirar y ahogada. En la blanda tierra del fondo había nacido. Nuestra alma siempre naranja. solitaria. Sin embargo siempre había sentido que era eso lo que faltaba en su hogar. y mientras podamos resistir. en la boca.

La foto que observo aún conserva toda aquella gente de la que hoy apenas tengo noticias. recorrer todo su cuerpo con mi lengua. la flor comenzó a brillar extendiendo su violáceo color por todo el lago. llorar. lloré en silencio por ella. Amarillo dominando toda la imagen. sobre la amarilla arena. las parejas a jurarse amor y. De un rojo como el brillo del fuego y destellos como chispas de vida propia. Quise gritar. quería recuperar su dulzura. Pero no pude. Jamás podré recuperar mi piruleta. berrear. todos a recuperar un poco de la magia de la vida. tenerla entre mis manos.ley natural. 137 . en definitiva. sobre la luz morada del lago. Miré dentro de aquel rubí y me vi reflejado en un rojo irreal. Rojo. La apartaron de mi vista. de un rojo muy intenso. Amarillo pesado. poder verla de nuevo. aporrear a quien se la había llevado… En realidad no sé si llegué a hacerlo ya que sólo recuerdo la añoranza. se la llevaron. el deseo de recuperar lo que me arrebataron. bajo el amarillo sol. de los que son capaces de hacer recordar el calor que hacía. Y con ella se fue mi voluntad. entre el calor amarillo. viene la gente a pedir deseos. Todos siguen ahí. que incluso llegaba a dañar la vista. Era lo único que deseaba. acariciarla con mis labios. apartaron aquella joya de mi vista. Desde entonces en las noches de luna nueva.

¿De dónde surge la claridad de todos los que me rodean? ¿Por qué ellos pueden ver y yo no? Y sin embargo. Y cuando veo algo amarillo no puedo evitar preguntarme qué es lo que realmente importa. ¡Qué fácil es ver todo cuando el tigre está sobre otro! Aunque su aliento me queme la cara. porque también amarillea. Era un aire fresco y renovador. más efusivas. ¿qué harías? Por instinto cierras los ojos. los recuerdos. Negro es todo lo que me rodea. miro a mis amigos de aquella época. más apacibles. 138 . una decena de personas más. Las hay más alegres. de prepararme para lo que se avecina. ¡qué ciegos están cuando el problema es suyo! Si un tigre se abalanzase encima y al mirar arriba lo vieses sobre ti.Yo también estoy en uno de los laterales de la foto. Corría una agradable brisa azul que inundaba los pulmones con cada respiración. Siento que nada va bien y sin embargo no soy capaz de ver nada. las relaciones. más estáticas. una cosa me queda clara: El tiempo deja una estela amarilla a su paso. Azul. Amarillea las fotos. asomado tímidamente. Miro mi cara de diez años. más retraídas… pero allí estaban todas. A mi lado. aunque sus babas caigan sobre mis pupilas… probaré a mirar de nuevo. así era el aire.

139 . que no estaría sólo.Seguramente no me hubiese dado cuenta de ello si no estuviese concentrándome en mi respiración. de los ojos a la boca. Y ya estoy aquí dentro. No quería seguir. Descolgué de la cuerda de tender mis chorreantes recuerdos secados al sol. Lo que tenga que contar ahora también depende de ti. quería quedarme allí. aquí me tienes. Sin embargo debía continuar y era esa misma brisa alegre la que me auguraba que todo sería más fácil de lo planeado. Abrí la puerta y entré. los guardé en sus cajones mientras sus últimas gotas resbalaron por mi cara. con aquella brisa azul.

140 .

dicen. Esto es: acalla las palabras que vuelan en tus pensamientos. Eso queremos creer. Es lo normal. Con la palabra proclamamos orgullosos que somos el ser y el pensamiento es nuestro. Entes que habitan en nuestro cerebro y nuestra vida. ¿Acaso nos pertenece el pensamiento? ¿Acaso no estamos encerrados en él? ¿Quién sabe siquiera si más que el ser somos el pensamiento? Deja la mente en blanco. 141 . Pensamiento y ser siempre van unidos. que somos dueños de ellas porque sabemos describirlas. Deja que nada haya. apaga las imágenes. Nada se sabe con seguridad del nacimiento de las palabras. La elegante farsa del ser humano para comprender sus propios pensamientos y sentimientos. de cuándo fueron. nominarlas. Lo hacen de una manera tan natural que cuando cualquier persona hace uso de ellas no para a reflexionar sobre ello. Quien posee la palabra. de dónde surgen. nos acompañan. viven con nosotros. Palabras que sirven para olvidar que es la idea la que nos domina a nosotros. Sin embargo existen. Seres sin entidad propia que viven de las ideas vistiéndose de ellas para desfilar por la pasarela del raciocinio. del entendimiento. enmudece los sonidos. de todo aquello que podamos jamás conocer. que dominamos las ideas con palabras. posee el control de los conceptos. sus abstracciones y concreciones. ni siquiera el blanco tiene cabida.Palabras Palabras.

Empecé a escribirlas en un papel y dejar que se disipasen en la celulosa y el tiempo. un sonido a un sordo…). no hay razón alguna para preguntar por qué usamos tal o cual palabra. ni las tuyas. las palabras lo son todo. en el mundo que se ha ido construyendo ante nosotros. simplemente desaparecerá. Comprendido esto. Fueron agotándose los papeles. Como tal 142 . El papel terminará por deteriorarse poco después de quedar libre de las palabras. Nadie puede vaciarse de las palabras si no es capaz de vaciarse de uno mismo. Lo que cambió fue la intencionalidad. Las palabras se borrarán con el pasar de los años. mezcladas en sus idiomas y sus existencias. terminaban por grabarse más a fuego en mi mente. Y mi mente seguía llena de palabras. Incluso mi mano también se agotaba. Vaciar la infinidad en un vaso de papel. Pero aún así seguirá habiendo palabras. No las mías. a fuerza de escribirlas. Llegará un tiempo en que la mano dejará de estar. Angustiado por este repentino pensamiento. una a una. Las de miles de millares de personas. definiendo todo lo que existe. no dejé de vaciarme de las palabras que. creando todo lo que no existe también. es una fuente ilimitada. un sentimiento que no tenga palabra ni matiz. comencé a sacar de mi cabeza todas las palabras. Busca un color que no exista. Al fin y al cabo.las palabras están ahí para nuestro uso y disfrute. y todo cabe dentro de las palabras. explica a alguien inmune al significado de las palabras una de ellas (un color a un ciego. Fue agotándose la tinta. la capacidad del hombre para emprender imposibles.

fuente. haré uso de ella hasta que no queden más palabras en mi interior. de esta manera. dejar de fingir que poseemos la palabra y ser lo que en realidad soy: una palabra siempre a punto de ser dicha. Regalar palabras en un mundo de palabras. ése es mi afán. ¿Quién es capaz de reconocer una gota en el océano? No quiero ser la gota. Y así. 143 . sólo parte del océano. Vaciar mi vaso sobre el océano.

144 .

Related Interests