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¿Por qué hay inflación?
Carlos Melconian, Para LA NACION
Domingo 14 de noviembre de 2010 | Publicado en edición impresa
Para el mundo en el que nos está tocando vivir, la Argentina está en offside inflacionario desde septiembre de 2005, cuando por primera vez después de la crisis de 2002 sobrepasó el 10% anual y nunca más volvió al dígito. Considerando que sólo dos países sobre 180 en el mundo tienen más de 20% de inflación anual (nosotros y Venezuela), el pronóstico de 27% con el que va a cerrar 2010 es un fuera de juego evidente. Para entender por qué hay inflación, a quién embroma y si se puede arreglar o no hay que entender lo que ha sido y es la esencia del "programa" económico. Las características del período de gobierno iniciado exitosamente en 2003 fueron: elevada capacidad ociosa, altísimo desempleo, baja monetización de la economía y la todavía "fresca" hiperdevaluación con retenciones sin el típico pass through a la inflación. Todas juntas dieron lugar a una política monetaria superexpansiva desde el Banco Central, que encima era acompañada por un fisco con superávit en serio. En tres años, el nivel de actividad recuperó todo lo perdido en la crisis. De brocha gorda, las tasas de expansión monetaria superiores a 30% anual durante mucho tiempo eran absorbidas por un público que estaba rehaciendo sus saldos monetarios reales después del desastre de 2001. Esto permitió la "magia" (modelo para algunos) de pensar que alto crecimiento sin inflación y emitiendo moneda a lo loco es posible todo el tiempo, sin consecuencias macroeconómicas posteriores. La verdadera lección hasta allí es que, con independencia de lo políticoideológico, evitar la ortodoxia cuando es posible y hasta deseable evitarla fue claramente un acierto. Lo dogmático hubiera fracasado, como ocurrió en 2000-2001. Pero las bondades del esquema tuvieron un punto de inflexión en 2006 cuando la tasa de inflación empezó a dar aviso. Para entonces, la demanda de pesos empezó a dar señales de agotamiento. El modelo eficaz que sucedió a la convertibilidad empezaba a necesitar service. Este es un punto de inflexión estrictamente económico, independiente de posteriores desaciertos políticos o de rumbo ideológico que tomó este período kirchnerista. La sociedad había llegado al máximo deseado de pesos en el bolsillo para una tasa de inflación que ya empezaba a mentir en la estadística y sin una tasa de interés tentadora para el ahorro. Por lo tanto, la economía "heredada" por la actual administración a fin de 2007 era ya distinta, por lo bueno y por lo malo. Sin hiperdesempleo y sin capacidad ociosa, casi con techo (una vez más) en la tasa de inversión y con inflación de 20% anual. Todavía a esas alturas con algo de origen multicausal: precios que se seguían acomodando a la devaluación, algunas presiones importadas, reacomodamientos salariales y cómoda rentabilidad empresaria. Sin embargo, en lugar de entender el "service" (si se quiere, hasta sin cambiar el "modelo") se optó por más de lo mismo en todo sentido: profundización de estilos, instrumentos, esquema macro, objetivos, gente, etcétera. Y hete aquí el origen de la actual inconsistencia del programa que ha degenerado hoy en una inflación de 27% en el año y que tiene nombre y apellido: el expansionismo fiscal y monetario que como metodología a esas magnitudes se agotó en la transición 2006-2007. Aun rechazando la gente nuevas tenencias de pesos hace ya varios años la montaña de emisión de moneda a más de 30% anual sólo se interrumpió en 2009 "gracias" a la sequía en el campo y a la fuga de capitales de los argentinos que "hicieron un programa monetario tan ortodoxo" que desinfló la inflación "sólo" a 15% anual aun con recesión del 3% en el PBI. Fue de prepo y se transformó en el peor de los mundos: cachetazo monetario y contracción por agotamiento de la tenencia de pesos recogiendo como fruto una recesión. Por supuesto que 27% de inflación actual incluye además temas puntuales. La carne empuja, como muestra del fracaso de la política gubernamental, trigo y petróleo como factores internacionales. Cierto es que tarifas tira para abajo y compensa.

mostrando una vez más la necesidad de contar con reputación. sólo ahora la carne superó el valor en dólares con que se comercializaba cuando aún regía la convertibilidad. Esto pasó muchas veces en la Argentina. No hay que ser siquiera monetarista para llegar a esta conclusión. Finalmente. antes hacíamos asado. con la inflación de 27% anual promedio la suba de alimentos alcanzó 45%.68 en 2010. por primera vez desde la devaluación de 2002. credibilidad y grados suficientes de flexibilidad para el momento oportuno para manejar la política económica. el posterior encaprichamiento ultraheterodoxo está llevando al fracaso poder dominar la inflación.2 Pero la causa madre es sin duda el pago del agujero del fisco y la compra de reservas en dólares con emisión monetaria a tasas que ya el programa no resiste sin inflación. que trabaja en la asociación civil A Todo Corazón. 3. el de 2000. Será uno de los legados más nocivos de este período. La carne pasó a valer más que en la convertibilidad Emilia Subiza. no mejoradores de nivel de vida. Aquí también cuesta mantener el poder adquisitivo. El mundo y la región lo desmienten. Deberá erradicarse la idea de que sólo se crece con inflación. diarios. Lamentablemente el actual mecanismo de financiamiento fiscal y la actual política monetaria. con mucho esfuerzo compramos carne una vez por mes y dura para dos comidas. Pese a los continuos aumentos de los últimos tres años. que diariamente da de comer a más de 500 chicos en tres comedores de la zona oeste del Gran Buenos Aires. En términos de clase media. En las fiestas. prepagas y clubes superan 35% en el estimado anual. transforman la inflación en un fenómeno persistente y permanente. el freezer está vacío. los aumentos salariales o jubilatorios que tuvo este período empiezan a ser paliativos. cuenta Amanda Ramírez. Un kilo de asado costaba US$ 4 en septiembre de 2000. Para LA NACION Domingo 14 de noviembre de 2010 | Publicado en edición impresa Comentá (1) Compartir Foto ArchivoVer mas fotos "Ahora. colegios. ropa deportiva. En los últimos 12 meses. de acuerdo con los precios al consumidor que informa el Instituto Nacional de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (Ipcva).44 en 2009 y trepó hasta 5. taxi. que no van a cambiar. pero ya desde el año pasado cambiamos por empanadas o pizza". combustible. Así como el dogma ortodoxo monetarista hubiera llevado al fracaso al proceso 2003. Este año. el precio de la carne medido en dólares superó. calculados con la .

el lomo se encareció el 11. cuenta Amanda. De acuerdo con un relevamiento hecho en abril de 2010 por el Ipcva en 600 hogares del área metropolitana de Buenos Aires. Al cerrar el año. un solo corte. Una vez por mes. el 30%. y del 43. La nutricionista Viviana Viviant explica que. a los sumo. muchos argentinos cambiaron sus hábitos y su frecuencia de consumo de carne vacuna por el aumento de precios.6 y en 2010 cayó a 58. Como Amanda. Miguel Schiariti. de Consumidores Argentinos. .3 kilos. En tanto. arroz y polenta. Los chicos ni conocen el lomo y el cuadril". Según el presidente de Ciccra. hacen una compra de 30 o 40 kilos de carne que alcanzan para dos comidas.6% para el asado.8%. más de dos. del 56. Pero les faltan nutrientes porque casi no comen proteínas". Las estadísticas de cantidad de kilos consumidos por año son evidentes: en 2000.4%. señala que.8%. y sólo un 5%. Santiago Novoa. el 17. el 65% de la población compra entre uno y dos cortes de carne vacuna por compra. Stella Carniel. las carnes rojas producen una sensación de saciedad que no se logra con las carnes blancas. lo mínimo y más económico. para la paleta. si bien hay una tendencia hacia un menor consumo en los últimos 30 años. en 2009. roast beef y falda. "Compramos carne picada. La directora del Centro de Educación al Consumidor. ante aumentos de precio de más del 60% con respecto a 2009. para la nalga. para el cuadril. señala que las achuras que se encuentran en los supermercados son cada vez de menor tamaño porque la gente ahora sólo compra lo justo.3 paridad peso/dólar promedio de cada año. tres. gracias a las colaboraciones. el consumo promedio era de 64. El analista de la consultora Abeceb. opina que el consumo argentino es muy dinámico en relación con los precios. el consumo se retrajo tan rotundamente. Los cortes para milanesa (bola de lomo. Susana Andrada.1%.5% y la paleta. el aumento de precios del último año incidió para acentuar esta caída.3 por ciento. el 19. agrega. del 55. En octubre.com. en tanto que el asado de tira. los argentinos probablemente les dejen su lugar en el podio a los vecinos de Uruguay como principales consumidores de carne vacuna del mundo. además de aportar nutrientes y proteínas. los cortes más caros subieron menos que los cortes más económicos. "Vos ves a los chicos y están gordos porque comen fideos. dada una menor demanda. la cifra más baja de los últimos 20 años. nalga y cuadrada) son el núcleo del consumo argentino. El aumento de los últimos diez años fue del 41. de 68. Por eso. en el 75% de los hogares se come carne al menos una vez por semana. De acuerdo con el último informe mensual de la Cámara de la Industria y el Comercio de las Carnes y Derivados (Ciccra).