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LA NUEVA REPÚBLICA 86

FECHA DEL BOLETÍN: 29 DE JULIO DE 2013

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“LA NUEVA REPÚBLICA” ES EL SEMANARIO DEL PARTIDO CUBA INDEPENDIENTE Y DEMOCRÁTICA.

Miriam Celaya: Prensa oficial sigue escondiendo noticias de Panamá
El escándalo del buque norcoreano interceptado en el canal de Panamá portando armamento cubano de fabricación rusa saca a la palestra la imprudencia y la falta de perspectivas políticas del gobierno de la Isla. El episodio del buque norcoreano que, procedente de Cuba, fue atrapado in fraganti en el Canal de Panamá con armas cubanas de factura rusa ocultas bajo sacos de azúcar, no puede resultar más desacertado para el gobierno de Castro II. Declino, entonces, comentar la pueril y precipitada declaración oficial de la parte cubana, con la increíblemente ridícula versión de que se trata de un armamento obsoleto destinado a ser reparado en Corea del Norte para después ser devuelto a la Isla, algo que porta en sí material suficiente para componer una opereta. Existen tres factores particulares que atentan con mayor fuerza contra la ya endeble autoridad moral del gobierno cubano acentuando su desprestigio ante el mundo democrático y ante aquellas instituciones internacionales de las cuales Cuba es signataria. Uno de ellos es que el hecho se produce poco tiempo después que el gobierno cubano, sus aliados y sus eternos simpatizantes de vocerío arremetieran contra la Casa Blanca por la insoportable injusticia de volver a incluir a Cuba en la lista de los países que apoyan el terrorismo. Resulta, sin embargo, que el gobierno cubano, por más que pretenda justificar las razones y propósitos que tuvo para hacerlo, entregó armas – sean éstas “obsoletas” o “defectuosas”– al gobierno de Corea del Norte, el mismo que hace apenas unas semanas mantuvo al mundo en vilo ante la amenaza de una conflagración nuclear de magnitud incalculable y que fuera sancionado por la ONU, organización de la cual Cuba es miembro desde su misma fundación en 1945. Otro factor coincidente es la muy publicitada saga del joven Snowden, desertor de la CIA, cuyas acciones de hacer públicos ciertos documentos y ofrecer testimonios sobre el sistema de espionaje de su país han puesto en el ojo del huracán al gobierno estadounidense convirtiéndolo en el peor villano del momento, como si fuera noticia la> Hipnosis se queda en Miami. Seis rockeros cubanos, integrantes de la banda de heavy metal Hipnosis, solicitaron asilo en Estados Unidos al llegar al aeropuerto de Miami el lunes 22 de julio. “Pedimos asilo tan pronto llegamos al aeropuerto, pero fue una reacción en cadena después que vimos que lo hizo Ramiro”, dijo a la AFP Fanny Tachín, la directora y bajista de Hipnosis al referirse al cantante del grupo Ramiro Pupo. Los músicos viajaron de La Habana la noche del domingo y llegaron cerca de la 1:30 a.m. del lunes al Aeropuerto Internacional de Miami (MIA), desde donde se dirigirían a Oakland, en California (oeste), para asistir a un concierto como artistas invitados en agosto.

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Improductividad y deuda eterna: Cuba es el mayor deudor de Latinoamérica
Cada afiliado a la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), con un sueldo promedio de 20 dólares mensuales, le debe al Club de París 9.052 dólares y, a Rusia, otros $8.000. O sea, cada empleado asalariado en la Isla debe a acreedores internacionales 17.052 dólares. O lo que es lo mismo: 71 años de trabajo, un record mundial absoluto, de ciencia ficción. Hacer este cálculo, simbólico pero elocuente, es sencillo. La CTC cuenta con 3,5 millones de trabajadores y el Estado castrista, en medio siglo de improductividad económica, ha acumulado ya una deuda externa de $59.681 millones. Si algo evidencia la incapacidad de la economía socialista cubana para generar riquezas, y la nulidad de las “reformas” de Raúl Castro, es que cada año las importaciones cubanas superan con mucho a las exportaciones de bienes. Ese déficit comercial crónico genera una deuda externa ad infinitum. Sin los subsidios venezolanos y las remesas familiares, el castrismo colapsaría. Cuba produce muy poco y exporta menos de lo que importa. Consecuentemente, no tiene reservas monetarias para cubrir el déficit de su balanza comercial, por lo cual se endeuda y necesita además un mecenas extranjero. El colmo es que como ahora el Gobierno contabiliza como “exportación de servicios” a las subvenciones recibidas de Caracas, desde 2010 asegura que tiene superávit comerciales. Falso. Lo cierto es que debido a las escasas exportaciones y el exceso de importaciones la deuda externa cubana ya supera el Producto Interno Bruto (PIB). Antes de la llegada de los Castro al poder, entre 1950 y 1958, la balanza comercial cubana registró superávit, excepto en 1958, que tuvo un déficit de $43,6 millones. En 1953, por ejemplo, el país exportó por valor de $640 millones e importó $489 millones, para un excedente comercial de $151 millones, enorme para el volumen comercial de la Isla entonces. En cambio, desde la proclamación del socialismo en 1961 la balanza comercial ha sido siempre deficitaria, con excepción de 1974, cuando tuvo un superávit de $10 millones. El año record en volumen de exportaciones fue 1989, cuando exportó bienes por valor de $5.399 millones. Pues bien, ese año las importaciones cubanas ascendieron a $8.140 millones, para un déficit de $2.740 millones en la balanza comercial. Fuente: Roberto Álvarez Quiñones | Los Ángeles | 23 Jul 2013 ((CUBANET) (Miriam Celaya) existencia de algo casi tan viejo como la humanidad misma, como si el espionaje no hubiese nacido desde que se inventó la política y como si ningún otro país espiara a todos los gobiernos, instituciones o individuos que resulten de su interés político, económico, militar, estratégico, financiero o de otro tipo. Lo relevante en todo caso sería la utilización de las nuevas tecnologías de la informática y las comunicaciones, que han permitido refinar las herramientas y artilugios de espionaje de ese país, perfeccionándolos exponencialmente, de manera que –como siempre ha sucedido– en realidad no se trata de que algún gobierno esté libre del pecado de espiar a otros, sino de que las potencias con mayor desarrollo disponen de los medios más sofisticados y eficientes para hacerlo, nos guste o no. No hay espionaje bueno y espionaje malo, solo espionaje. Pero, con independencia de los matices y las técnicas utilizadas, el objetivo de todos es el mismo: escudriñar sin permiso en el patio del vecino. Y he aquí que justamente gracias a la refinada tecnología de un malvado satélite espía estadounidense fue detectado el trasiego de armamento de Cuba a Corea del Norte. Cargamento tan “inocente” que, curiosamente, estaba oculto bajo la dulzura de muchos sacos de azúcar, y que de alguna misteriosa manera el capitán del navío omitió declarar a su llegada al Canal de Panamá, cuando estaba obligado a hacerlo. La tercera circunstancia agravante para el general-presidente tiene más que ver con la explicación que debería ofrecernos a los cubanos, habida cuenta que hace apenas unos días fue clausurado el 9no Congreso de la UPEC, evento éste en que los periodistas de los medios oficiales, y en especial el Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel, se hicieron eco de la expresa voluntad del gobierno de acabar de una vez por todas con el secretismo en la prensa. Cabría preguntar a este gobierno, entonces, por qué los cubanos estamos informados sobre los supuestos trapicheos armamentistas del “violento” opositor venezolano Henrique Capriles, de quien se dice compró un número significativo de aviones militares a unidades aéreas estadounidenses y con ellos piensa derrocar al gobierno venezolano; en cambio, no se nos informó nunca que se mandarían “a reparar” algunos viejos armamentos cubanos en Corea del Norte, quizás en virtud de algún tipo de callado acuerdo refrendado entre nuestro presidente y el alto representante del gobierno de ese país que nos visitara recientemente y con el cual tuvo a bien reunirse. En cualquiera de estos casos y más allá de los acontecimientos que se deriven, esta vez el gobierno cubano no podrá despojarse del pecado de haber sido políticamente muy inoportuno.

PATRIA, PUEBLO Y LIBERTAD.