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Reflexiones sobre la latinización de Hispania en época republicana

Estela García Fernández Universidad Complutense de Madrid

Resumen El presente trabajo realiza algunas valoraciones genéricas sobre la incidencia del derecho latino en Hispania en la época republicana. Desde una nueva perspectiva, sustentada en la práctica política de la República romana respecto del expediente colonial latino en Occidente, se plantea un estado de la cuestión y nuevas hipótesis sobre las colonias latinas peninsulares. Palabras clave Derecho latino, colonias latinas, municipalización, República romana. Abstract The aim of this paper is to design a general evaluation on the incidence of Latin Right in Hispania in Republican Times. From a new point of view, related on the political praxis of the Roman Republic linked with the Roman colonization habits, a new approach to the question is done and some new hypothesis are analyzed all about the Latin colonies in the Iberian Peninsula. Keywords Latin Right, Latin Colonies, Municipalization, Roman Republic.

la categoría administrativa de la ciudad. y esto por dos razones principales que derivan una de la otra: la escasa documentación disponible puede hacer dudar de la existencia misma de la latinidad como objeto verosímil de estudio en la República hispana. 378 ya sea Italica (Canto 1991. pedían que se les diera una ciudad donde vivir. no solo se erige como el testigo de cargo de la existencia de tal tipo de colonización en Hispania. de hecho a dicha condición colonial se hace referencia al final del pasaje y no parece merecer al autor mayores explicaciones. De hecho. LAS PROVINCIAS HISPANAS EN EL MUNDO ROMANO Si algún rasgo característico posee Hispania frente a otros territorios provinciales es el temprano uso que en la misma hizo Roma del derecho latino. es asunto que no solo debe ser documentado. entonces. que el uso del expediente colonial latino fuera de Italia era una idea perfectamente presente en los modos de actuación romanos. 97-100). Gredos). respectivamente). Sería una colonia latina y se llamaría “colonia de los libertos”» (Trad. tendrá presente. aunque el pasaje de Tito Livio donde se menciona la fundación (Liv. ha estado presente de forma latente o expresa en gran parte de la investigación española. como afirma P. a la vista del texto. si se suelta el manillar de los hechos «irrefutables». ya fueran éstas colonias o municipios. a los carteyenses que quisieran continuar residiendo allí se les ofrecería la posibilidad de formar parte de la colonia. una latinidad tan antigua como la presencia romana en la península Ibérica. Valentia o Palma y Pollentia (Pena 2002. A T. De hecho. como es el caso de Sagunto. actos evergéticos.C. magistraturas romanas. ya sea un epígrafe o una moneda donde figure. con el fin de proteger jurídicamente a la descendencia habida . posiblemente también. sin embargo. Esta latinización masiva realizada durante el dominio flavio. sino también construido. 8). que se regula además a través de legislación emitida al efecto y que se conserva en un volumen inusual tratándose de documentos provinciales (Mangas 2001). cargos religiosos. (Andreu 2004.C. Roma ya había fundado colonias latinas en la Galia Cisalpina. los hijos de soldados romanos (y. Villar Vidal.C. aunque a veces se ha sostenido lo contrario. las circunstancias históricas que definieron la conquista de Hispania. pues hasta que el emperador Caracala no concedió la ciudadanía en el año 212 d. se ha sugerido unas veces y defendido enérgicamente otras el carácter latino y colonial de las fundaciones romanas hispanas de época republicana. vida ciudadana. en suma. prácticamente. J. constituye en cierta manera el punto final de un largo y complejo proceso constitucional que se inicia en época republicana. Esta nueva clase de personas. municipios latinos. sigue provocando todavía algún que otro quebradero de cabeza pues plantea arduos problemas jurídicos (y textuales) relativos al estatus o condición de ese nouum genus hominum. Sus efectos se reflejan de forma especialmente generosa en la documentación epigráfica: ciudades que abandonan su condición peregrina y adquieren titulación municipal. permiten entrever la existencia de una densa trama histórica tejida en torno a la latinidad. un unicum en territorio extraitálico. Es una ardua tarea. De hecho. Corduba (Rodríguez Neila 2004. 43. territorio que en el siglo iii a. no puede considerarse precisamente terra Italia. sin embargo. intentar reconstruir y definir las líneas del desarrollo de la latinidad en Hispania. 76. 1-4) no permite afirmar tal cosa: «Llegó también de Hispania una embajada enviada por una nueva clase de gente. pero. en caso de que hubiera alguno. 145-182). senados locales. de itálicos y latinos) habidos con mujeres indígenas no son más que el efecto imprevisto de una conquista ultramarina al que Roma se enfrenta por primera vez y que. su deseo era que fueran a asentarse en Carteya. Livio bien pueden gustarle las novedades. no parece que su interés por Carteia se deba a que considere su condición colonial un prodigium administrativo. asignándoles las tierras. 14-18). La latinidad. Este edicto convierte a Hispania. dejando aparte el solitario y algo peculiar episodio de Carteia. en una provincia latina.C. o un texto literario cuyo autor haya tenido la gentileza de informar sobre el derecho y estatus de esta o aquella ciudad o población. así como tampoco su denominación como colonia Libertinorum. 3. era mucho mayor en relación a las comunidades que poseían ciudadanía romana. También se suele leer que dicha ciudad fue la primera colonia latina en Hispania (primera y última si el criterio es estrechamente positivista). apenas hay documentos que de forma fehaciente nos informen sobre la existencia de latinidad y latinos en épocas anteriores a César. López Barja. esta idea no es nueva. ed. Haciendo hincapié en que eran más de cuatro mil los que habían nacido de la unión de soldados romanos con mujeres hispanas con las que no existía derecho de matrimonio. la propia experiencia romana y los numerosos indicios dispersos en la documentación. apelativo que. Ahora bien. sino que también demuestra. el número de ciudades que disfrutaban de ius Latii.HISPANIæ. con el tiempo. 275-76 y 2004. donde de la mano de uno u otro autor. tal como demuestra la concesión del derecho de matrimonio legítimo (conubium) a los soldados licenciados que recogen los diplomata militaria. La deducción de la colonia latina de Carteia sobre una antigua e importante ciudad púnica en el año 171 a. A la hora de hablar de la historia de este derecho la referencia primera y principal. junto al Océano. es el edicto general de latinidad concedido a uniuersa Hispania por el emperador Vespasiano en el año 70 d. objetivo principal y causa del comentario liviano (López Barja 2007. por su impacto e importancia. el Senado dispuso que dieran a Lucio Canuleyo su nombre y el de aquellos a los que hubieran manumitido. a todo el orbe romano. A.

la latinidad juniana. como Tíbur y Preneste.C. podría aventurarse que la rápida respuesta y mejor solución brindada por el Senado a los más de cuatro mil individuos que lo solicitaban. aunque algunos textos dejan ver la intervención de los comicios tribados (por ejemplo: Liv.C. Scullard se mueve sin duda dentro de esquemas coloniales. Ambas categorías difieren entre sí en cuanto a época de aparición. T. reconvertidos en soldados al servicio de Roma a través de la formula togatorum). idea que surge y se desarrolla a lo largo de los siglos iii a. se asemejaban más a bastiones o a guarniciones costeras. por otro. C. (Cat. Tisé 2002.C. 53. Carteia o Corduba. momento en que quizá se abandonó este expediente. políticas y culturales como para ser impuesto no solo a un simple uicus. habida cuenta de que sus contingentes militares nutrían la formula togatorum. de la latinidad hizo factible su utilización en territorios ultramarinos. desde su concesión a los estados hérnicos en el siglo v a. subrayando así la importancia revolucionaria de este asentamiento «in the general context of Roman colonisation». hasta tiempo después de la Segunda Guerra Púnica. entre otras. hecho que generalmente se pasa por alto o se minimiza. piensa siempre en términos de instituciones latinas. 46 y n. Se pueden distinguir dos tipos de colonias latinas: unas denominadas de tipo itálico o colonias latinas «efectivas». prefiriendo mientras tanto utilizar un tipo de colonia romana que. en contraposición a la cual surgió la expresión Latini coloniarii para denominar a los habitantes de las colonias latinas (Catalano 1978. La distinta adjetivación hace referencia.C. grupo al que habría que asimilar las fundaciones ex nouo realizadas por Roma en Hispania durante el siglo ii a. Por ejemplo H. Roma no tiene.Reflexiones sobre la latinización de Hispania en época republicana con mujeres no romanas.. Eran éstas las denominadas colonias romanas o marítimas por su ubicación en la costa. 239240) vincula la decisión de asentar veteranos en la ciudad bética con el plan escipiónico de convertir a Roma en la potencia dominante en el Mediterráneo occidental. que era realmente su función. Es más. en una nueva muestra de la ductilidad del expediente y como anticipo de la futura vocación provincial del mismo. historia constitucional y función respecta. De hecho. es innegable su vinculación e inserción ideológica en el desarrollo mismo de la noción de Italia.C. Las colonias latinas de tipo itálico. Gabba 1994. a fin de cuentas. Todo parece indicar que con el abandono del expediente latino y la utilización creciente de la colonización romana desde mediados 379 . la demuestra el hecho de que durante mucho tiempo fue el expediente colonial por antonomasia del Estado romano. 71-82). más allá de su referencia al origen itálico de su población. como ya se ha señalado. donde descendientes de romanos y población púnica se transformaron en Latini. 1-2). por un lado. 19. de las que posiblemente no se dedujeron más de diez (Salmon 1969. 64). Respecto a su procedimiento fundacional. El derecho latino fue mudando sus características a medida que el Estado romano hacía frente a nuevas asimilaciones. De hecho. a la presencia o no de deducción de población en las mismas. por tanto. al territorio donde primero se aplicó el expediente colonial y. 513-516. La importancia de este expediente y su gran rentabilidad. lo cierto es que en la mayoría de los casos parece que un senatus consultum poseía la suficiente capacidad legal para ordenar la fundación (Kremer 2006. y que es preludio de la unificación jurídica de iure que en Italia se va a producir en el siglo i a. bajo el término «colonia latina» se puedan ocultar realidades constitucionales dispares que conviene tener presente a la hora de atribuir unas u otras características a un núcleo latino. con independencia de la adecuación de las mismas al medio y a las circunstancias.. son aquéllas que siguen el modelo colonial empleado en Italia hasta la fundación de Aquileia. la naturaleza esencialmente jurídica y política de la latinidad permitió su apertura a nuevas extensiones y asimilaciones. y ii a. 70-81. 9). 95-111). tanto militar como social (las colonias latinas se nutrían principalmente de población proletaria. al constituir. o colonias latinas «ficticias». H. que no étnica. Precisamente. junto a las antiguas ciudades latinas federadas. y otras de tipo transpadano. Salmon habla de no más de trescientas familias) y su exiguo tamaño. H. se discute todavía si era preceptivo el mandato del pueblo de Roma para proceder a la deducción de una colonia latina. que. en el año 181 a. el nomen Latinum. hasta la creación en época de Augusto de una condición latina individual destinada a población liberta. sino a una fundación sin privilegios. son los que conoce y utiliza el Estado romano o. (Catalano 1978. entendida como unidad cultural. por su escasa población (E. como ocurrió en Carteia. porque en estas fechas y en territorios sometidos a ocupación. lo que explica su utilización en Hispania y probablemente también en la Galia Narbonense. Y esta naturaleza jurídica. Hasta bien entrado el siglo ii a.º 19). Nombre con excesivas resonancias ideológicas.. 537-542. dado que a Livio no le causa extrañeza alguna la condición colonial de Carteia. Sin embargo. Scullard (Scullard 1970. Roma no empieza a deducir colonias romanas de grandes proporciones. 34. 3. López Barja 2007.C. ahora propietaria. como Italica. Así. Itálica. pudo haber estado dictada precisamente por la existencia de un primer expediente similar en el territorio hispano. otro expediente colonial sensu stricto que el latino. De carácter militar y deducidas en posiciones estratégicas eran utilizadas por el Estado romano para estabilizar una conquista territorial y suministrar tropas. Orig. la interpretación de H. Aunque se le quiera atribuir una coloratura no técnica a la expresión.

estos latinos coloniarios («qui propios populos propiasque ciuitates habebant») estaban incluidos in numero peregrinorum (Gai. 131): «los que por orden del ascendiente se incorporasen a una colonia latina dejaban de estar bajo la potestad de ese ascendiente.HISPANIæ. quizá después de la revuelta de la colonia latina de Fregellae (125 a.C. además de los generosos lotes de tierra que distribuía en estas fundaciones. este derecho es la principal fuente individual de adquisición de ciudadanía romana que estaba a disposición de un ciuis no romano. que no son privativos de la latinidad. estas colonias fueron consideradas formalmente soberanas.C. Especialmente importante era el ius migrandi. sin embargo. permiten a un latino relacionarse legalmente en un entorno romano.C. de acuerdo a la ley romana. 27-30). 39. No tendrán.C. A pesar de su importancia. como proponía G. 9. Aunque no se acepte la presencia implícita de este derecho en la lex Acilia de repetundis (ll. Su uso. el peso político del voto latino había de ser insignificante. 6. 13. 43. Caec. Conviene explicar que la expresión in numero se utiliza para asimilar una categoría determinada a un grupo de población. 100. (Crawford 1996. 28 y 30). señalan el cierre de la ciudadanía romana y anuncian futuros problemas con los aliados que habrán de desembocar en la guerra social del año 91 a. 9-12) se producen dos grandes expulsiones de latinos de Roma a instancias mismas de los magistrados de las colonias. commercium. aunque no la capacidad general y global de utilizar las instituciones del ius Quiritium (Humbert 1981. denominado ius adipiscendi ciuitatem Romanam per magistratum. pues se convertían en ciudadanos de otra ciudad». fue sometido a severas restricciones en Italia en el primer tercio del siglo ii a. En consecuencia. El conubium tiene como efecto hacer legítimo. 9-15. su propuesta de situar la aparición del ius adipiscendi ciuitatem después y a causa de la revuelta de Fregellae sigue siendo la más plausible históricamente. 1. 41. Los dos primeros derechos. 98-122). Kremer 2006. dado que permitía a los latinos cambiar su ciudadanía de origen por la romana.C. Conceptualmente. perfectamente rastreable en las comunidades latinas imperiales. ya que en dicho año fue concedido a los galos transpadanos (Asc. de dudosa legalidad. Constitucionalmente. Inst. pues se concede por vez primera a las colonias latinas la capacidad de generar sus propios ciudadanos romanos. 78-79) de los años 123/122 a. desempeñando simplemente una magistratura en sede local. en la medida que hacen inutilizable el ius migrandi. en todo caso podrían ser entendidos como una clase de peregrinos con privilegios. LAS PROVINCIAS HISPANAS EN EL MUNDO ROMANO del siglo ii a. estas colonias ninguna otra vía institucionalizada de acceso a la ciudadanía romana.: en el año 187 a. dada la forma en que se 380 realizaba el cómputo en esta asamblea donde la tribu era la unidad de voto y no el voto individual. (Liv. será el contenido nuclear del ius Latii y característica definitoria de la latinidad de época imperial. 511-512). 6-12 y 41. hasta que. concedía a los latinos de estas colonias una serie de derechos de carácter compensatorio denominados: conubium. El ius suffragii o derecho a voto. Estas expulsiones. Lógicamente. Liv. (Liv. Como afirma M. aunque su existencia es segura en el 89 a.C. cierran a los latinos su vía de acceso específica a la ciudadanía romana. se consideran derechos propios de la condición latina republicana. mientras que el commercium concede a los latinos la capacidad de participar en un acto de ius ciuile con un ciudadano romano. Un eco de este derecho se puede ver en el capítulo 53 de la ley de Malaca. no hay ninguna fuente que de forma directa nos confirme la aparición del ius adipiscendi ciuitatem en estas fechas. Inst. poseían una serie importante de peculiaridades en las que es necesario detenerse. Roma. ius suffragii y ius migrandi. Para compensar esta pérdida. Tibiletti (Tibiletti 1953. Pis. 355). Este derecho.C. Balb. como demuestra la circunstancia de poseer su propia ciudadanía y de ser considerados sus habitantes ciudadanos de otro Estado. A pesar de estar originadas desde el propio Estado romano y ser romana de origen también su población. 1. para Fregellae). Esto no significa que la condición jurídica latina sea equivalente a la peregrina sensu stricto. pues. 4-6) y en el 177 a. como expresamente señala Gayo (Gai..C. 111. permitía a los latinos votar en los comicios tribados romanos en una sola tribu decidida a suerte. en la medida en que es inherente a su condición la posibilidad de establecer relaciones legales en un medio romano. trasladándose a Roma e inscribiéndose en el censo. una unión mixta que se situaría bajo el ius ciuitatis del marido. 3. puesto que el ius ciuile romano impedía ser ciudadano de dos ciudades a la vez (Cic. donde se permite votar a los residentes (incolae) qui ciues R(omani) Latiniue ciues erunt en una curia extraída a suerte. Brunt 1988. En cuando al ius suffragii y ius migrandi. 46-63). 8. quizá por el mayor peso político que una colonia romana tenía en relación a una latina.) y con el fin de conjurar la amenaza de una revuelta de mayores proporciones. 3C). .. que se quejaban de la despoblación creciente de sus ciudades. 212-216. condición que perdían inevitablemente al convertirse en ciudadanos de otra ciudad. se crea un nuevo derecho que permitirá a las oligarquías locales latinas obtener la ciudadanía romana sin necesidad de trasladarse a Roma. 79. sin que ello suponga la total identificación con la misma (Sherwin White 1973. en perjuicio además de la prestación militar obligatoria que todos los años habían de hacer al Estado romano (Humbert 1978. el avance es importante. La población que en Italia nutría estas colonias era de origen mayoritariamente romano. Humbert. el protagonismo de los comicios tribados en la política colonial fue en aumento.

3. tenían ya su propia población y su propio ius ciuitatis. padre de Cn. a tener una larga vida. Estas nuevas colonias. Solo un año después de que la lex Iulia pusiera punto final a la historia de estas colonias en Italia. sino de promocionar jurídicamente a unas ciuitates galas que. ya que diferente es también la función de una y otra latinidad. La afirmación puede parecer rotunda. 61. que serán el modelo de toda la latinidad posterior. Pompeyo Estrabón concedía a las comunidades indígenas de la Galia Transpadana el derecho del Lacio. Solo el expediente municipal hacía posible la promoción de una comunidad indígena sin tener que recurrir a reordenamiento constitucional alguno. al menos. que convirtió. ni a reorganizaciones territoriales. poco tienen que ver. pueden testimoniar la existencia de ambos tipos de latinidad en Hispania (Ripollès/Velaza 2002. por cierto. sino que ha de ser entendido como un expediente de integración de las poblaciones provinciales destinado. como es sabido. ni emprender el camino de una laboriosa acusación.44). También en la Galia Narbonense (aunque en menor medida en el caso de las colonias de tipo itálico). Y también la noción de origo. 21. Este modelo colonial ya no obedece a necesidades militares. y García Fernández 2001. Es importante también tener presente que será ahora y no antes cuando las colonias latinas tengan necesidad de tener una tribu asignada en la que inscribir a los magistrados salientes. si atendemos a los argumentos esgrimidos para Aquae Sextiae por D. también sabemos muy poco a pesar de su importancia. se mantuvieron neutrales. se puede observar que todas. pero Carteia (Liv. 185-190) y a la información de Tito Livio que califica a la misma de colonia desde su fundación por C. por otro. o atribuir tribus a las colonias 381 . El interés del pasaje merece su reproducción: «No puede decirse que esta colonia [Placencia] se haya deducido del mismo modo que tiempo después C. Este tipo de colonia habría de desaparecer de manera definitiva en Italia con la lex Iulia de ciuitate del año 90 a. ley de la que. 156-163). sino que fueron creadas a través de la concesión del ius Latii a las comunidades indígenas de la zona. a latinos e itálicos. 43. contaban con una fácil vía para obtenerla que ya no requería ni el traslado a Roma. Pues Pompeyo no las fundó con nuevos colonos sino que concedió el derecho del Lacio a los antiguos habitantes allí domiciliados (ueteribus incolas manentibus ius dedit Latii) para que pudiesen de esta forma tener el derecho de las demás colonias latinas.C. Per. con carácter inmediato. pues. 287-333. ya que su creación fue ideada desde esquemas municipales y ya no coloniales: ya no se trataba de trasladar población.C. De las colonias latinas republicanas adoptarán la condición no romana de su población y el derecho recientemente atribuido a las mismas. 285-291. Pompeyo Magno. se ideó con el fin de promocionar a un territorio donde la pervivencia y vitalidad del mundo indígena desaconsejaba el acceso directo a la ciudadanía romana que en estas fechas se estaba concediendo. que si desempeñaban una magistratura pudieran obtener la ciudadanía romana. poder acceder a la ciudadanía romana tras desempeñar una magistratura en la propia comunidad. de los municipios de derecho romano se tomó el procedimiento por el que éste se generaba (es decir. Ambos tipos de latinización se documentan en Hispania en muy distintas circunstancias históricas. convirtiendo a las mismas en colonias latinas. por otro lado. cuyo distinto diseño constitucional ha de ser tenido en cuenta. que por esta vía adquirieron titulatura colonial latina. a dichas colonias en municipios de derecho romano. ahora meramente territorial y administrativa: transformación necesaria para poder municipalizar la latinidad (sobre la génesis y características del municipio romano son fundamentales: Humbert 1978. a propósito de la deducción de la colonia latina de Placentia.C. En el año 89 a. Asconio (Asc.Reflexiones sobre la latinización de Hispania en época republicana si se atiende al comportamiento de las colonias latinas durante la guerra social en el año 91 a. Pis. ni tampoco era necesario el nombramiento de comisiones triunvirales que dieran leyes a la colonia. ni de redistribuir tierras. y Sagunto y Carthago Noua. 3C). Sabemos de esta concesión por un pasaje de un comentarista de Cicerón. lo que sugiere que sus oligarquías poseían ya la ciudadanía romana o. con las que poco tiene que ver. cuyas características compartió esta nueva Latinitas que perdió así la condición real de ciudadanía que tenía durante la Republica romana. a través de distintas leyes de ciuitate (Luraschi 1978).C. nos dice que las colonias del mismo derecho «deducidas» por Pompeyo Estrabón en la Transpadana lo fueron por un procedimiento distinto al habitual. para adquirir una nueva existencia. dedujo las colonias traspadanas.). por un lado. 1-4). Estas colonias latinas surgidas en la Transpadana tendrán. con sus homónimas republicanas. salvo la oscarizada Venusia. al confluir en su diseño jurídico características de dos expedientes administrativos de muy distinto signo. Roman (Roman 1987. el Estado romano recuperaba el expediente colonial latino profundamente mutado.. Abascal 2002. Pompeyo Estrabón. Asunto distinto es que la escasa documentación disponible llene de dificultades el camino para reconstruir y diferenciar las distintas facies latinizadoras. en el que. ya que no hubo traslado alguno de población. sin embargo. como tales. esto es. un carácter mixto. Esto evitaría comparar el estatus colonial de Sagunto con Carteia o Corduba. a su vez. al menos. De hecho. Sextius Caluinus. en el año 122 a. (Liv. la simple concesión de ciudadanía romana a una comunidad peregrina) y su autonomía organizativa. Placentia sin embargo fue deducida con seis mil colonos entre los que había doscientos equites».

A esto cabe añadir la impopularidad creciente de la colonización latina entre la población romana. Antes de pasar a exponer mis propuestas sobre la latinización de Hispania quisiera advertir que éstas tienen un carácter general. 95-104. siguiendo en esto la recomendación de los editores. a las fundaciones hispanas no vinieron a dar muchos ciudadanos romanos (que en cualquier caso perderían su ciudadanía al adquirir necesariamente la de la colonia. La Segunda Guerra Púnica fue un importante punto de inflexión para el Estado romano en todos los órdenes. el recurso a este expediente. la ausencia de una política fiscal. también abierto. a 214. fue puesto a prueba durante la Segunda Guerra Púnica con excelentes resultados. De hecho se suele afirmar. por ejemplo. La colonización se había detenido lógicamente en el transcurso del conflicto y.C.C. pues. posteriormente. hay indicios suficientes en las fuentes para defender que el perfil poblacional de estas comunidades varió. un tema de estas características requiere un tratamiento más técnico y pormenorizado e. habida cuenta además que está documentado en Hispania en fechas tempranas. aunque esta explicación empobrece las evocaciones del nombre.). la latinización de tipo transpadano) fue sometido a algunas adecuaciones deudoras de las circunstancias históricas en las que se inicia la presencia romana en la Península. la fuerte recesión demográfica sufrida en Italia y el desenlace mismo de la guerra. Las cifras que suministra Polibio (Polyb. en cualquiera de sus facies. Ñaco del Hoyo 2003. surgen en la fase de los procesos de conquista y colonización» (Hernández Vera 2002. 24) son suficientemente precisas: de 273. sino también necesario. a cuyos oídos llegaban noticias de grandes devastaciones sufridas por los enclaves coloniales. Ñaco del Hoyo. lo que se tradujo en la práctica en una política de «ahorro» de población romana que apenas iba a estar siquiera disponible para repoblar las diezmadas colonias latinas. tras su conclusión. 44-83: sobre los problemas referentes a estas cifras). además. Por ello no debe esperarse la traducción literal de los esquemas coloniales latinos tal y como fueron utilizados en Italia y en la Galia Cisalpina. sino. En este contexto. a subvenir las necesidades del ejército. porque ya no fueron nutridas exclusivamente de población romana. Durante mucho tiempo. como corrobora el hecho de que la pretura hispana hasta el estallido de la guerra en Grecia era el mando más apetecido por todos los aspirantes al consulado (Richardson 1986. inevitablemente. esto es Italica. 127-151). la latinidad. lo que significaba la presencia permanente de tropas. LAS PROVINCIAS HISPANAS EN EL MUNDO ROMANO latinas republicanas de tipo itálico. posteriormente. Hispania. el reclutamiento de tropas auxiliares. detección de cualquier movimiento de tropas en un amplio radio de acción y control de una importante red de caminos naturales que propor382 cionaban acceso rápido al interior. que desbordaría los límites e intención de este escrito. obedece al origen itálico de su población (Galsterer 1997. que la denominación de la primera fundación romana fuera de Italia. en expresión de T. en realidad. o de Palma y Pollentia. se desciende a 237. A. Ahora bien. No parece sorprendente. Estas decisiones indican la diferente percepción que de uno u otro territorio tenían el Senado romano y sus generales. En definitiva. vías seguras de avituallamiento y escape.000 ciudadanos censados en el año 225 a. «reunía (Gracurris) las características que convienen a los núcleos que como cabeza de penetración. convertidas en estipendiarias previa deditio in fidem. Obviamente. 15. la imposición de guarniciones a las ciudades. Hernández Vera: un eficaz sistema de defensas naturales. El efecto inmediato de la guerra nos lo describe Veleyo Patérculo (Vel. el sistema magistratual romano hacía sitio a dos nuevos pretores con destino a Hispania (197 a. no se hizo sino seguir la línea trazada por los Escipiones: la Península había de ser tratada como un territorio de guerra. y es que. no solo parece verosímil.000 en el 204 (Brunt 1971. el uso de la colonización latina. se acomoda perfectamente a la función de control territorial inherente a las fundaciones coloniales (Pena 2004.108 en el año 209 y. Pat. y el distinto tratamiento que se pensaba aplicar. inevitables además. y comienzos del ii a. iban a mutar de forma sustancial el planteamiento colonizador del Estado romano. uno de los principales instrumentos militares de control y estabilización territorial con que contaba el Estado romano a finales del siglo iii a.. como suele ocurrir con Corduba.C. fue un territorio «gestionado militarmente». la imposición asimismo de una economía de guerra que obliga a las ciudades. la posición estratégica de Italica. En el caso de Gracurris su excepcional posición cubre todas las exigencias requeridas como ha señalado J. En primer lugar. Corduba o Gracurris. De hecho. corazón del dominio cartaginés. 2. De hecho. Mientras las tropas romanas evacuaban Grecia y se declaraba en Corinto libres a sus ciudades (196 a. 1. 1): «Tras la guerra anibálica Roma necesitó aunar sus fuerzas y no dispersarlas». 196-97). probablemente. de población itálica o latina y contingentes indígenas de población que se habían de incorporar en calidad de colonos a estas fundaciones. lo que sugiere la documentación disponible es que la aplicación del expediente itálico en Hispania (y. 176). 70).HISPANIæ. fue sometida a constantes reajustes a la hora de ser aplicada en función de las distintas circunstancias y territorios. y cuyo rendimiento.C. En Hispania. como es de rigor en este tipo de ciudades). ya hayan tenido como fin estas últimas la lucha contra los piratas o la necesidad de asegurar la ruta marítima entre Tarraco y Roma durante el periodo de conquista de la Narbonense.). .C.

es la modificación del perfil poblacional al nutrirse éstas con población proveniente de Italia. Cales (Salmon 1969. Puede ser también el caso de Gracurris. junto a numerosas cerámicas indígenas (Hernández Vera 2002. o quizá con Luca. sino que indica que. sin embargo afectadas estas fundaciones por la escasez de población romana y la reluctancia a la colonización latina. En cualquier caso.. De hecho. resultando en este aspecto similares a las antiguas colonias marítimas. Se dedujo entonces Puteoli y Salernum (199). 105). concepto que nunca existió en el mundo romano. como indica la presencia del etnónimo Saluuii en su denominación ciudadana (Aquae Sextiae Salluuiorum: Plin. un número menor al que nutrió la primera colonia latina fundada en el 334 a. no es más que la aplicación de la dinámica impuesta por los efectos de la guerra contra Cartago. Copia se fundó con un menor número de colonos del que hubieran podido asentarse en su territorio en optimista espera de posteriores deducciones (Liv. 4) que el Senado romano dio la posibilidad a la población púnica de esta ciudad de enrolarse como colonos si era su deseo. 34. pues. no como ciudadanos. T. mucho menos habrían de ir a parar a las fundaciones realizadas en territorio hispano. y probablemente también en las colonias romanas de nueva fundación como Potentia y Pisaurum (184 a. donde a la guarnición romana allí instalada por Sextio Calvino en el 122 a. La cuestión es que. Fest. 32.). 23) la población era menor a la habitual. 36. 95109).º 47). 179-180). como ha sido señalado. 50. 61). Caec. al menos en sus más antiguas fundaciones. señala E. 78). se añadió la población indígena de la zona. a las que seguirían Sipontum y Buxentum. 320-325). y Dom. pues la ciudadanía romana se pierde. 49. en el 180 a. 2. parece que normalizada. Per. Salmon. cuya cronología abarca desde la etapa de fundación hasta el siglo i a. López Melero ha sugerido la posible instalación de población vascona como habitantes de Gracurris. Per. no mayoritariamente romana. ni los derechos específicos de los latinos. habida cuenta de que no hay indicio alguno de que los gracurritanos fueran celtíberos (López Melero 1987. Gloss. al menos así lo cree E. y donde la arqueología documenta abundantes fragmentos de cerámica de barniz negro. 41. eran ya incentivos suficientes para los ciudadanos de Roma. 1-5). ni los generosos lotes de tierras repartidos entre la población colonial. 7-8). podrían conservar su ciudadanía de procedencia y organizarse en conuentus como el que se testimonia en Corduba. La inclusión de efectivos locales es expresa en el caso de la fundación de la colonia latina de Carteia. A su vez.C. que estas ocho fundaciones coloniales sumarían entre todas unos 2. escasa disponibilidad de efectivos romanos. 31. 36). en la cual desde el principio se nos dice que la habitaron «gentes escogidas (andres epilektoi) de los romanos y los indígenas». 8.. al adquirir la propia de la comunidad receptora (Cic. Romanos o itálicos de origen y los indígenas escogidos pasarían todos a ser ciues Cordubenses. Asimismo. 3-4 y 34. (Liv. n. como atestigua el repoblamiento de Cosa y Narnia. 3. volvemos a encontrarnos con la admisión.C. 3. Lat. 6. en el 181 a. En realidad. si Roma ya no pensaba destinar los efectivos disponibles a las colonias latinas en Italia por temor a un menor control de los mismos. 86L). de población indígena en el texto de Estrabón (Str. HN. 6. Roma tenía. fueron colonias ciudadanas pero de pequeño tamaño y escasa población. que en el caso del territorio bajo control cartaginés era importante y desarrollada (como se puede observar en las distintas 383 . Así. de hecho comenzó a ser frecuente la admisión de población no romana en los enclaves coloniales latinos.C.400 colonos. Volturnum y Linternum (197). cuyo topónimo se construye con sufijación indígena y raíz romana en alusión al nombre de su fundador. 56. R. 9). Incluso en las escasas colonias latinas fundadas en estas fechas (el expediente había de desaparecer definitivamente en Italia con la fundación de Aquileia. Roma utilizó la infraestructura urbana que tenía disponible. Crotona y Tempsa (194 a. El material arqueológico no solo corrobora esta mixtura original. 98. Tiberio Sempronio Graco (Liv. 101. no se podía prescindir de la colonización.Reflexiones sobre la latinización de Hispania en época republicana puesto que eran fruto de su función no agraria. lo cierto es que el procedimiento fundacional de Corduba recuerda al de Aix-en-Provence. Jordán 2006. 1) relativo a la fundación de Corduba. y a buen seguro del mundo indígena hispano.C. T. Afirma Tito Livio (Liv. 29. 96. En cualquier caso. por razones de seguridad territorial no solo externa.C. sino militar.C. 2.C. Otra cuestión es que los romanos con domicilium en Córdoba pero con origo foránea en calidad de simples residentes..177. Es por ello que una de las características que se observan en las primeras fundaciones romanas en Hispania. Livio en estas deducciones (Liv. 98. No sabemos los criterios de selección que fueron empleados para escoger a la población de la zona. 3. quizá censitarios si tenemos en cuenta que la constitución de estas ciudades de cierto aroma arcaico se regía por criterios timocráticos y militares (Liv. la nueva posición de poder que en el Mediterráneo occidental adquiría Roma tras la derrota de Cartago no compensaba la pérdida de ciudadanía romana. 43. 3. que iban a ser drásticamente recortados. El carácter mixto de origen de la población de Córdoba o de cualquier otro núcleo no permite hablar de la existencia de una dípolis. 174. haciendo uso de las cifras de población suministradas por T. 27. en cuyo caso tan solo debían dar su nombre al pretor como el resto de los colonos. Salmon (Salmon 1969. sino también interna (la vigilancia del territorio campano o picentino por ejemplo). de los que no hay que pensar necesariamente que sean ex-magistrados (Rodríguez Neila 2005.: Laffi 2002.). 45. 9.

Iber. 187-189. que ya había sido sometida a una ambiciosa remodelación urbana en su etapa fenicia. Podrían ser entonces los estados miembros de la formula togatorum los destinatarios de la legislación ciudadana. El aprovechamiento y continuidad de la realidad urbana heredada por Roma es una característica de la actuación romana e incluso un elemento condicionador de la misma. respecto al ius suffragii o derecho de voto. Carteia demuestra que una ciudad púnica puede convertirse jurídicamente en una ciudad latina sin que sea necesario. documentada en Palma y Pollentia. con lo que quedan excluidas las fundaciones hispanas. Respecto a los derechos jurídicos que disfrutan las fundaciones hispanas en relación a las itálicas.HISPANIæ. sino indígenas y a buen seguro itálicos. A su vez. pues el autor griego da a entender que a los soldados heridos se los asentó en una ciudad preexistente (sunoikise… es polin) a la que se llamó Italica (Galsterer 1997. J. 2000-2001. Y esto se traduce en una menor exigencia normativa. destinados a las colonias latinas de Italia. la cuestión exige despejar otros factores: por ejemplo. De hecho. Las excavaciones arqueológicas en curso –sobre las que aporta algunos datos la contribución de M. a la idea de dípolis. además de la inclusión de los mencionados «indígenas selectos». como ha venido señalando M. como se ha dicho. no a población púnica o turdetana a la que nada había que compensar. estos dos derechos. 1998. 184-85). también desde el momento mismo de su fundación. El caso paradigmático es Carteia. 38) puede deducirse la reutilización de algún centro turdetano. es más. estas ciudades y sus habitantes fueron técnicamente considerados peregrinos. 196). que quizá corresponda a las primeras unidades de habitación estables construidas tras la fundación. en el material arqueológico de la Corduba republicana se detecta en la zona norte de la ciudad romana un «horizonte fundacional» con materiales itálicos fechables en el segundo cuarto del siglo ii. Aún siendo posible. con una relación de privilegio respecto a Roma. en tanto que no romanas. a las que fue sometido este derecho en Italia a comienzos del siglo ii a. Pero también del propio texto apianeo (App. Canto 1999. quedando entonces durante toda la República como unas colonias de tipo antiguo y residual hasta su promoción en época de César. La presencia en un mismo núcleo de restos arqueológicos de tradición local e itálicos no es más que el reflejo material del nuevo perfil poblacional que caracteriza a las fundaciones coloniales en Hispania. y lo que es más importante. 22 y ss. Hay que tener en cuenta que no se está ante ciudades con población romana. también cabe esperar importantes modificaciones en relación al modelo itálico. se presentan asociados a construcciones que muestran una técnica edilicia de raigambre turdetana. Si bien no parece que haya habido una limitación de la misma a terra Italia. con una articulación del espacio urbano y una morfología ciudadana similar a la de las colonias latinas de Italia. sin 384 que sea necesario recurrir. Igualmente. con las que expresamente se compara Corduba (Murillo/Jiménez 2002. La conversión de Carteia en colonia latina no parece entonces que haya supuesto en un principio reformas urbanísticas o arquitectónicas significativas y. sino incluso reconstrucciones parciales de muros púnicos y el mantenimiento de su perímetro murario original. su ejercicio estaría sometido a obvias dificultades dada la lejanía de Roma. cabe pensar en una limitación de tipo jurídico.. Tampoco parece probable que las colonias latinas hispanas de tipo itálico hubieran recibido el ius Latii en el año 124 a. ni siquiera los habitantes de estas ciudades son romanos de origen. Mª. 169-170). fundada sobre un núcleo preexistente. Además. Bendala en numerosos trabajos (Bendala 1998. pero no cabe pensar que estuvieran en posesión del ius migrandi. 2002. Pena (Pena 2004) ha defendido recientemente que la tribus Velina. LAS PROVINCIAS HISPANAS EN EL MUNDO ROMANO contribuciones recogidas en: Castro 2007). dadas las enérgicas restricciones. que permite al expediente colonial latino (no así al romano) adaptarse «al terreno» y a las circunstancias tanto en Hispania como en la Galia Narbonense. obedece a la fundación de ambas comunidades en la fecha de aparición del ius Latii en Italia. Pero además. en principio. 145-172). como sus homónimas de Italia. 428. 165). esta fórmula parece haber sido ya ensayada en Italica. Sin embargo. ya mencionadas. 44). 160. demuestra la pujanza del elemento local turdetano (Murillo/Jiménez 2002. intentar concretar los destinatarios de la legislación romana. de hecho. Y todo ello es compatible. habida cuenta de que las colonias cisalpinas recibieron tanto el ius Latii como las distintas leyes de ciuitate. específicos de la latinidad. Murillo 2004.C. 309. proceder a grandes modificaciones morfológicas. esta poderosa ciudad púnica. 169). Una mi- .C. pero extranjeros finalmente. arqueológicamente difícil de detectar dado el nivel de arrasamiento de la uetus urbs (Caballos 1994. como cree P. a su vez. Bendala a este volumen– demuestran no solo la ausencia de modificaciones urbanas en la primera fase de su historia republicana. El mantenimiento del topónimo indígena en esta importante fundación colonial. como ocurría en las colonias de Italia. habrá que esperar a finales del ii a. Más allá de unos derechos imprescindibles e inherentes a la condición latina por su función cohesionadora como son el conubium y commercium con los romanos nada sabemos. estaban diseñados como derechos compensatorios concedidos a ciudadanos romanos de origen. Brunt (Brunt 1971. fue convertida en una colonia latina sin que de momento fuera necesario realizar mayores reajustes y sin perjuicio de su carácter técnicamente ex nouo. para empezar a detectar cambios en la estructura de la ciudad (Roldán et al.C.

es interesante volver sobre el texto de Estrabón (Str. Caballos (Caballos 1989.. el pasaje constituye un apretado resumen de las fases constitucionales por las que pasó la ciudad: un primer momento (ex arches). en mi opinión. El problema de esta interpretación no reside. 119) ha propuesto la promoción de Córdoba a colonia romana en época de Augusto.C. conubium y commercium. Stylow (Stylow 1995. no podría mantenerse entonces su condición de primera colonia (romana) «enviada a estos lugares». En realidad. Marcius. en la adscripción de una condición colonial a Corduba desde el momento mismo de su fundación. pues en un medio peregrino la ciudadanía romana se extingue inevitablemente al no poder ser transmitida (salvo que 385 . en el que se convierte en colonia latina. desde luego. Piñero. A. que convertiría a Córdoba en colonia romana (Rodríguez Neila 2004. 847-848. No cabe.). n. en la época de su primer mando en Hispania 169-168 a. Iber. sin tener que recurrir a restricciones geográficas para salvar la contradicción a que nos lleva considerar a Corduba la primera colonia latina y no romana en Hispania. Meana y F. Canto 1991. sino en el hecho de no discriminar el tipo de fundación colonial latina al que pertenece la ciudad. al no poseer ius Latii. C. 3. de los nomina latinos. no cree verosímil la condición de cuestor de C. esperar tribus en ciudades hispanas en estas fechas. sino que señala una segunda acción. 1) de la puesta en marcha de Itálica una vez realizada la fundación. e incluso cree que no habría que descartar alguna relación de parentesco con L. dentro de la Bética. como se interpretaba en la antigua traducción de A. que introduce la segunda fase constitucional de la colonia y que no tiene carácter explicativo. Marcius habría sido muy posiblemente descendiente. Marcius). Esta lectura la permite la partícula kai de kai. Mª. fundada ya en el 171 a. puesto que. pues su epigrafía documenta la tribus Voltinia. De hecho. de los colonos asentados en Itálica por Escipión. y por tanto pervivencia. U. en la Galia Transalpina. se afirma que un ibero. y permite seguir manteniendo el carácter colonial latino más antiguo de otras fundaciones como Italica o Carteia. procedente de la ciudad de Italica. De ser así. 2. 150-154). 28. lo porte un ciudadano de Italica sesenta años después de su fundación. por tanto. Si Corduba es una fundación colonial de tipo itálico esto implica que carece de tribu alguna asignada. 7-8). 412-413. De este modo la existencia previa de Carteia (por ceñirse a comunidad cuya condición colonial es segura) no entra en contradicción con la afirmación estraboniana. relacionada pero distinta. Se suele aducir como prueba adicional del carácter colonial y latino de Córdoba la presencia de doble tribus. J. lo aplica Estrabón a colonias romanas y no latinas. García Bellido (García y Bellido 1986). 41-48. y además (kai de kai) fue ésta la primera colonia (proten apoikían) que enviaron a estos lugares los romanos (eis tousde tous topous)» (trad. 264). según A. 66) donde se hace referencia a un episodio datable en el año 143 a. 268-270). 38. 80). encargado ducto auspicioque del Africano (Liv. cuya promoción es muy posterior (García Fernández 2001. en tercera generación. Así. siendo la tribus Sergia de época precesariana. en un conocido pasaje de Apiano (App. Respecto a los dos derechos indispensables. (sobre las diferentes fechas de fundación propuestas: García Fernández 2002. El autor informa así de la personalidad del fundador de la colonia latina de Corduba y del carácter mixto de su contingente poblacional. un tal Gayo Marcio.C. se podría encontrar en las fuentes relativas a Italica un indicio de la existencia del primero.º 13-14. Es significativa la coincidencia de nomen con el lugarteniente de Escipión. en el que esta ciudad pasa a ser la primera colonia (romana) deducida en estos lugares. El texto griego quizá pueda dar la clave.Reflexiones sobre la latinización de Hispania en época republicana rada a la fundación contemporánea de Aquae Sextiae (122 a. A este respecto. y Stylow 1996. si se vincula además al legado de Escipión. vino en ayuda del incompetente gobernador de la Vlterior (Caballos 1989. dado que este derecho aún no había sido creado en la época en la que esta colonia fue deducida. Sergia y Galeria. dichos canales solo puede poseerlos una comunidad de derecho latino.C. para luego señalar su condición de primera colonia romana enviada a estos lugares. En estas fechas. De forma unánime se atribuye toda la información estraboniana al momento fundacional de Córdoba como colonia latina por el cónsul M. Pero lo verdaderamente sorprendente es que el nomen Marcius. La primera seria la tribu propia de la etapa latina de la comunidad en la que se inscribirían los magistrados salientes. Esta interpretación evita. mientras que la tribu Galeria sería la correspondiente a la deducción realizada por Augusto. sería distinta la ubicación geográfica de una y otra ciudad (Galsterer 1971.º 21. la misma que habían de recibir las colonias narbonenses. Claudio Marcelo. el término apoikia que se utiliza. no ayuda a resolver la cuestión. se sortea circunscribiendo la expresión «a estos lugares» (eis touesde tous topous) al valle del Guadalquivir. en su epigrafia. Por su parte. 265.C. Gredos). que se añade a la primera. y un segundo momento. 1) relativo a la fundación de Corduba: «desde un principio la habitaron gentes escogidas (andres epilektoi) de los romanos y los indígenas. La colisión con Carteia. 2006. entendido no en sentido étnico sino en el de Hispanus. ed. lo que estaría indicando la existencia de unos canales jurídicos que hacen posible la transmisión.. De hecho. Lucio Marcio. lo que significa que la tribu Sergia que documenta Corduba habrá de pertenecer a otra fase constitucional de la ciudad. n. momento en que se le asignaría la tribu Galeria. contradicciones con otros datos de que disponemos. 9.

.C. 2. al que el abogado presenta como centurión primipilo. quizá porque se solucionó el asunto permitiendo simplemente que dicha colonia reclutase por su cuenta mil colonos de cualquier parte de Italia. pues la población no era romana y por ello no se nombró la comisión habitual de triunviros. es decir. C (Salmon 1969. fue seguida de un rosario de fundaciones que no son sino reflejo de una determinada política de control territorial que el Senado romano. No se nombró en este caso la comisión habitual. ocasión en que será atendida. 3C) no incluye este reforzamiento sui generis de Cosa entre las 53 fundaciones coloniales existentes en el momento de la segunda deductio de Placentia. siempre y cuando no hubiesen sido enemigos de Italia desde el 218 a. Marcio Séptimo. 67-68). 43. pero siempre dentro de unas líneas generales de actuación marcadas por el Senado y autorizadas (Eckstein 1987. sino que. Y. 8). y es en referencia a este hecho cuando Cicerón afirma. Por Cicerón. esta colonia. 138). o ausencia de los protocolos constitucionales habituales. aunque probablemente en el 206 a. (Liv. Canuleyo que procediera a registrar como coloni a los hijos de soldados romanos habidos con mujeres indígenas. como ha observado Salmon. 3. 6-7). Es más. se le niega el refuerzo poblacional (Liv.C. Una tercera característica que se observa en la colonización latina ultramarina es la informalidad de su procedimiento fundacional. ni esta primera fundación fue un hecho aislado. solo se sigue escrupulosamente cuando la población que se deduce es romana. Por otro lado. una vez en su destino. no solo parece detectarse en el caso de las fundaciones latinas cuando concurren en éstas circunstancias determinadas. ellos habían concluido con el Senado» (trad. en tiempos de Tiberio. sabemos que el tratado fue suscrito por el legado de Escipión. solicita del Senado el envío de suplementos de colonos al ser insuficientes los que poseen.C. Pis. hay pasajes en Livio que permiten entrever que los trámites constitucionales habituales. pues él mismo no está muy seguro. junto con Narnia. al menos técnicamente. 32. quizá se acomode mejor a una condición latina que no romana de Marcio. 268-317). desde la fundación de Itálica. sino también en la conclusión de un tratado de federación entre Roma y una ciudad de la importancia de Gades. que según las circunstancias podrán ser más o menos específicas. como fue el caso de Quintio Flaminino. Este tratado. Los generales. rasgo que suele ser aducido para negar precisamente el carácter colonial de las fundaciones hispanas. Se afirma que los generales romanos no tendrían competencias para realizar estas fundaciones. En este año la recibe únicamente del Senado. L. la necesidad de un mandato previo del Senado y el nombramiento de una comisión encargada de 386 la deducción. se encargó simplemente al pretor L. aplicó en Hispania. por el contrario. como les ocurrió a los soldados romanos que tuvieron hijos con mujeres hispanas. ninguna fundación hispana fue desautorizada por el Senado. pero también hay que tener presente que las fuentes no especifican las órdenes de actuación que portan los mandos provinciales. en el año 190 a. En el año 199 a. 15): «[los arévacos] acabaron diciendo que… exigirían atenerse de nuevo a los acuerdos que. Este es posiblemente el motivo. Gredos). ni vio extinguirse su vida como ciudad. estaba actuando como legado ducto auspicioque del Africano (Brunt 1982. Desde el punto de vista romano no hubo entonces deducción alguna. ed. a pesar de haberla solicitado formalmente en el 78 a. que solo puede autorizarlas el Senado o el pueblo (Galsterer 1997. 1-4). las despeja desde luego Polibio (Polyb. Un indicio revelador de este comportamiento se puede ver en el repoblamiento de Cosa. 2. Esta informalidad. parece que el proceso fundacional de una colonia se vuelve constitucionalmente más informal. si hay dudas respecto a si los pactos concluidos entre Tiberio Sempronio Graco y los distintos pueblos celtíberos fue de exclusiva iniciativa individual o no. y también a la población indígena que lo desease (Liv. quizá porque desde el punto de vista romano se considera que técnicamente no se asiste a una deducción.C. al contrario. Igualmente. . la petición de esta colonia será renovada nuevamente en el 196 a. en la fundación de Carteia (que tampoco es citada por Veleyo Patérculo y está probada su condición colonial latina) se prescindió de todo nombramiento de comisión alguna. advierte de la necesidad de atender a otros criterios de valoración que no sean estrictamente positivistas. cerrado en las mismas fechas en que se procede a la fundación de Itálica. LAS PROVINCIAS HISPANAS EN EL MUNDO ROMANO se practique constantemente una política matrimonial endogámica). incluso la alusión a Marcio como italicense e «ibero» que nos transmite Apiano. Balasch.C. M. no recibió nunca la ratificación del pueblo de Roma. ya sean estos legionarios romanos o miembros de la formula togatorum. De hecho. 197). a Cosa. sin embargo. habida cuenta de la pérdida de ciudadanía romana a que estaban avocados los colonos latinos. Es cierto que hay obstáculos constitucionales que deben ser tenidos en cuenta y valorados. 33. a través de la acción de sus generales. En cualquier caso. 35. nuestro informador principal. que sepamos. tienen cierto margen de maniobra (y de manipulación si cuentan con apoyos en Roma). El hecho de realizar una fundación ciudadana donde se van a asentar soldados.HISPANIæ. Mientras que la petición de esta última es atendida y se nombra para ello la comisión habitual de triunviros. 24. por el cual Asconio (Asc. la presencia (transmisión y por tanto pervivencia) de onomástica latina a lo largo de toda la República hispana de la que rara vez se obtienen conclusiones. tiene la suficiente entidad e importancia como para no ser dejada exclusivamente a la voluntad del procónsul de turno. si no es así.

3. Las fundaciones hispanas habían de quedar. ni eran miembros de la formula togatorum cuya composición parece ya cerrada en el 225 a. Sin embargo. II. pues la acusación contra Balbo podía haberse amparado exclusivamente en la renovación o conclusión del año 78 a.C. 46) o Heraclea (Cic. donde Pompeyo fundó con efectivos procedentes de la guerra sertoriana.Reflexiones sobre la latinización de Hispania en época republicana que el tratado fue en ese momento «renovado o hecho» (tum est cum Gaditanis foedus uel renouatum uel ictum: Cic. Sin embargo. Balb. las vacilaciones ciceronianas respecto al foedus gaditano. 96-102. Y la reclamación. que debió contar tan solo con refrendos senatoriales. poseyó la personalidad jurídica suficiente como para ser merecedora de una donación del botín procedente de la toma de Corinto (CIL. ya que tampoco obtuvo Gades en dicho año la ratificación del pueblo de Roma. y quizás a comienzos del 71 a. dado que apenas se documenta la titulación colonial. Corduba o Palma. lo que no impidió que.. desgraciadamente muy mal conocida y que habría que analizar conjuntamente con su labor realizada de manera simultánea en la Galia Transalpina (para esta última: Ebel 1976. o que Gades pudiera hacer valer su condición federal. y que Cicerón se complace en destacar. 10). Esto significa que estas colonias surgen 387 . como informa Estrabón (Str. es muy difícil rastrear en Hispania la presencia de colonización latina de tipo traspadano. Balb. 9-33. 32.C. Canto 1985.C. pues no sería una fundación colonial sensu stricto. Contrastan. HN. 209210). momento en que Sagunto es un municipio romano) al tipo colonial creado en el 89 a. es este un asunto difícil de resolver. No hay indicios sobre el carácter colonial latino de origen de ambas fundaciones y. fundadas en el 218 a. para quejarse de la presencia de un prefecto en la ciudad. 7-41). con los legítimos foedera que disfrutaban las ciudades itálicas como Camerinum (Cic. Balb. La condición colonial de esta ciuitas es muy diferente. Del mismo modo que Italica. desde luego.C. Fue. Neapolis o Velia (Cic. se introdujera el ius ciuitatis per honorem o ius Latii en las colonias latinas hispanas. y el año 4/3 a. al menos hasta época de César. la labor pompeyana en Hispania ha sido analizada recientemente por: Olesti 2005.. 2. porque también lo fue en Italia. 55).C. 4. No hace falta pensar que el abogado esté argumentando de forma torticera para restar intencionadamente validez al tratado concluido con Marcio. es más. hecho que a juicio de los gaditanos contravenía lo acordado con L. el orden político que se iba tejiendo gozase de estabilidad. Fundación que quizá haya que poner en relación con Pompelo. cualquiera que hubiera sido el amparo legal más o menos precario bajo el cual fue fundada.C. la historia de la latinidad en Hispania es bastante más compleja. en Saint-Bertrand-de-Comminges. a la poseída por Carteia. La ausencia de un sólido fundamento legal en este tratado lo expresa claramente Cicerón cuando se refiere al mismo como «illa species foederis» (Cic. 39). 285-290). 1119. propone que los despojos no provienen de la toma de Corinto. 50). 102). Pero. Aemillius Paullus). Todo ello sugiere que los procedimientos legales formales habituales en Italia no se aplicaron en Hispania. y de la mano de Pompeyo Magno. si efectivamente Alba Pompeia o Laus Pompeia. deben al hijo de Pompeyo Estrabón su nombre (Luraschi 1979.C. Mummius. y Amela 2002. como se ha dicho. Lugdunum Conuenarum que habría de poseer ius Latii (Str. ambas fundadas en la Galia Cisalpina.). hecho que difícilmente puede atribuirse al propio Pompeyo. como un grupo antiguo y residual. si bien los estados miembros del nomen Latinum continuaron aumentando (por ejemplo Placentia y Cremona. 2).C. precisamente. 24). similar a la supresión de derechos con que Volterra fue castigada por Sila (Cic. momento en que algunas acceden a la condición colonial o municipal romana. Lo cierto es que las comunidades latinas provinciales ni estaban implicadas en el conflicto que provocó estas concesiones. que pertenecería por la fecha de promoción (entre el 56 a. 9-19. 2.C. que en época de Augusto pasaría a formar parte de la Galia Aquitana. después de acabar con la resistencia sertoriana en Hispania. probablemente. 2000. 4. Estas colonias hispanas no se vieron afectadas por las emisiones legislativas del Estado romano responsables de promocionar las comunidades de Italia. y los ofrenda no L. también creada por Pompeyo en las mismas fechas.. Marcio. se introdujo en Hispania quizá de la mano de Pompeyo Magno. de momento. al pertenecer a una latinidad de carácter municipalizante. quien no impondría su nombre a una comunidad de cuya condición administrativa solo deviene desprestigio (sobre ambas fundaciones: Amela 2000. 34). con motivo de la tarea reorganizadora que llevó a cabo a finales del año 72 a. por tanto. de titubeante legalidad. sino de Zakyntho o Perinto. Pompelo figura como estipendiaria en Plinio (Plin. parece que fue atendida (Liv. recientemente se ha defendido dicha condición para Sagunto (Ripollès/Velaza 2002. 10-29).. Balb. y el razonamiento de Cicerón hubiera sido el mismo. 3. a no ser que en una fecha posterior al 89 a. A diferencia de lo que ocurre en la Galia Narbonense. Balb. en la práctica. además. No pueden deducirse grandes cosas de ambas fundaciones pero no está de más recordar que no es ajena a la labor pompeyana la creación de colonias latinas. Caec. Pero no es más que una hipótesis. sino L. El expediente latino de tipo municipalizante creado en la Transpadana que de momento iba a generar colonias latinas ficticias. 5). Quizá tal condición haya podido ser producto de un desclasamiento jurídico generado por la defensa de la causa de su fundador en las guerras civiles.

Canto. – 1996: «Derecho latino y municipalización en levante y Cataluña». 245: para la adscripción cesariana de estas ciudades). Pero incluso a veces podría mantenerse durante un tiempo cargos de carácter local. en adelante. 24) o Valeria (Plin. Auennio. ni de reorganización territorial. Colonia Iulia Genetiva. J. permite concluir su temprana condición municipal latina. En algún momento impreciso del gobierno de Augusto. (ed. momento en que. M. Lugdunum Convenarum y Gerunda». HN. Bibliografía Abascal. Andreu. 69-74. 517. Mª. a juzgar por el comportamiento de la documentación hispana. como demuestra la Galia Narbonense. G. 2002: Las clientelas de Cneo Pompeyo Magno en Hispania. Barcelona. 1. 24) y la posesión de un estatus municipal registrado en su fondo documental epigráfico y numismático. J. M. 1371. Pro Balbo». Madrid. Valencia. Surge así la última de las categorías administrativas creadas por el Estado romano y que. como. – 1998: «Fórmulas de promoción y desarrollo urbano y urbanístico en la Hispania tardorrepublicana». 413-432. 1973: Nomen Latinum. XII. Cascantum (Plin. 289-300). 233279. se decidió que. Pavía. LAS PROVINCIAS HISPANAS EN EL MUNDO ROMANO sin necesidad alguna de deducción de población. 93-143. por ejemplo. Carcassum. Caballos. lo que confirmaría el cambio administrativo operado en la latinidad. en: Teoría y práctica del ordenamiento municipal en Hispania. en: Jiménez. 3215.): Valencia y las primeras ciudades romanas de Hispania. HN. T. en: Mangas. 255-283. De- . ciuitas Vocontiorum. CQ. 3625. (coords. 2006: El nuevo bronce de Osuna y la política colonizadora romana. aquéllas cuya titulatura permite vincular su promoción a César. II.): Italia e Hispania en la crisis de la República romana. Oxford. que se generaliza a partir de Augusto en la zona (CIL. Bernadette. 2004: Edictum. 2002: «La fecha de la promoción colonial de Carthago Noua y sus repercusiones edilicias». Brunt. además de poseer numerosos indicios de condición municipal (CIL. 3. A. Nemausos. Myrtilis Iulia o Salacia Vrbs Imperatoria (Le Roux 1996. HN. 25). quizá para proteger el prestigio inherente a la titulación colonial romana y dar a las colonias latinas de tipo traspadano un título que se adecuase a sus verda388 deras características constitucionales. como Gerunda o Iesso (Plin. Due studi di storia politica. Alföldy. Municipium y Lex: Hispania en época flavia (69-96 d. Oxford. 2002: «Carteia: de ciudad púnica a colonia latina». 2002: Imperialismo romano e imitatio Alexandri. A. – 1994: Itálica y los italicenses. en la que se combina su condición latina proporcionada por Plinio (Plin. M. 3. surgiría el municipio latino. – 2000: «Las ciudades fundadas por Pompeyo Magno en Occidente: Pompaelo. Amela. en Hispania. 3. habrían de potenciar los emperadores flavios hasta convertirla en la provincia latina por antonomasia del Imperio romano. J.HISPANIæ. como ocurre en la Galia Narbonense. 1988: «Italian Aims at the time of the Social War». la única pretura que no desaparece). quince años después. 25). ni de leyes o constitución. 3. 3. 2000-2001: «Estructuras urbanas y modelos urbanos en la Hispania antigua». A. 23). Bendala. 5371. 7-41. HN. 3621. Esta condición cabe esperarla en aquellas comunidades hispanas cuya promoción latina sea preaugustea. et al. 157-172. – 1982: «The legal Issue in Cicero. Gomís 1997. 1999: «La vetus urbs de Itálica. P. L. entre otros). en: The Fall of the Roman Republic. Este puede ser también el caso de Saetabis. a la carrera de magistraturas romana. 32. Aix. tienen probada su condición municipal o registran al menos abundantes signos de promoción en época julio-claudia. (ed. 1987: Römisches Städtewesen auf der neukastilischen Hochebene. también de condición latina y cuya promoción por Augusto la confirma su cognomen: Saetabini qui Augustani (Plin. 3623. 21-44. una tribus asignada en la que inscribir a los magistrados salientes. Polis 12. Vitoria. 1028. Posiblemente. J. cualquiera que estos fueran. en: González. El derecho característico de estas colonias será el ius Latii. como Ebora Liberalitas Iulia. Sevilla.C. todas aquellas comunidades beneficiadas con el ius Latii adquirirían titulatura municipal latina y no colonial. porque la concesión de ius Latii se asoció a un estatus colonial hasta época de Augusto. por tanto y desde el principio. Lecce.): Estudios sobre Urso. donde la mención de un praetor preaugústeo en sus colonias latinas se interpreta como la traducción de una magistratura indígena destinada a desaparecer en beneficio del cuatorvirado. La documentación de Ercauica. de datación augustea (Alföldy 1987. Oxford. A. todas aquellas comunidades mencionadas por Plinio como poseedoras de antiguo lacio han podido poseer en algún momento condición colonial.. Mastia. Otros núcleos también de antiguo lacio. Sevilla. que permitirá a sus oligarquías acceder a la ciudadanía romana y tendrán. necesitando tan solo. 1.). La planta hipodámica de D. en principio. 225 BC-AD 14. Heidelberg. 136-147. algunos reajustes constitucionales como la adaptación de su senado o de sus cargos locales. Bernardi. A. Zephyrus 53-54. – 1989: «Los senadores de origen hispano durante la República romana». – 1971: Italian Manpower. J. HN. L. Sevilla. Bendala. 307-312. entre otros. Ribera.

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