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38 Sociedad

JUEVES 25 de julio de 2013 clarin

Cultura Los controles de la AFIP
Mundo de la Cultura

Análisis de ADN

Desde 2017

Ya tiene ofertas

Qué hacer
Charla pública con Juan Sasturain El próximo lunes, a las 19.30, el escritor y periodista Juan Sasturain será entrevistado por Guillermo David en la Fundación Williams. Los ejes de la charla serán el quehacer cotidiano, la vocación y la creatividad de la figura del escritor. El diálogo, que se enmarca en un ciclo de charlas con periodistas y artistas de las que el público participa activamente, será en Av. Belgrano 1670. Entrada gratuita.

Ordenan comprobar que el cuerpo Jane Austen ilustrará exhumado sea de Pablo Neruda un billete británico
La justicia chilena dispuso ayer que los restos del poeta Pablo Neruda se sometan a análisis de ADN para saber si pertenecen al escritor, en el marco de la causa que investiga las causas de su muerte. El abogado del Partido Comunista dijo que se debe determinar si realmente los restos exhumados el 8 de abril corresponden al autor, para luego investigar si la dictadura de Pinochet jugó un rol activo en su La imagen de la escritora británica Jane Austen, autora de “Orgullo y prejuicio”, sustituirá a la del científico Charles Darwin en los billetes de 10 libras esterlinas a partir de 2017, anunció ayer el Banco de Inglaterra. Así se cierra un período en el que todos los billetes de libras esterlinas estaban ocupados sólo por hombres.

J.K. Rowling puede ir al cine con su policial
J.K. Rowling, autora de Harry Potter, recibió dos ofertas multimillonarias para llevar al cine “El cucú está llamando”, novela policial que escribió bajo el seudónimo Robert Galbraith. Una vez que se supo de su autoría, el libro se convirtió en un fenómeno de ventas; las productoras esperan lo mismo en las salas de cine.

Entrevista. Ana Prieto, autora de “Pánico. Diez minutos con la muerte”

“El pánico no es solo miedo a la muerte, es también a la locura, a perder el control”
Entrevista
Bárbara Alvarez Plá seccioncultura@clarin.com

Ficha
Pánico ANA PRIETO ED. MAREA 192 PP. $99

Son múltiples las referencias que desde la literatura se han hecho a lo que hoy se conoce como ansiedad patológica o trastorno de pánico. Aunque no entró en las categorías médicas hasta los años 80, y no siempre se lo denominó igual, muchas son las obras literarias cuyos protagonistas (o escritores) lo sufren. Ya en la mitología clásica nos encontramos con “Pan”, el monstruoso hijo de Hermes que asustaba a las ninfas y pastores del bosque provocándoles una sensación de terror intenso a la que se llamó “Panikón”, y que es posiblemente el origen etimológico del término. Las culturas prehispánicas mexicanas hablan de Tezcatlipoca, que es el nombre con que se referían a la angustiosa incertidumbre inherente a la vida y hasta en Crimen y Castigo, la obra cumbre de Fiodor Dostoievski, el protagonista, Raskólnikov, sufre constantes recaídas, no sin motivo. Si además buscamos la definición en el diccionario de la Real Academia, encontramos que el pánico es “la perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo de daño real o imaginario”, y más allá de como lo llamemos, y como explica Ana Prieto, autora de la obra Pánico. Diez minutos con la muerte, en charla con Clarín, “es reconocible, porque los síntomas son siempre los mismos”. Aunque aún haya quien piense que el pánico es una dolencia de burgueses aburridos, algo que Prieto, trata de desmitificar en su libro. “El pánico es el fin del mundo que cabe en diez minutos”, afirma la autora, que además de las conclusiones de su investigación, que la llevó a recorrer hospitales y despachos de varios especialistas, relata en su libro cómo tuvo su primer ataque de panico mientras realizaba la

Además está bueno saber qué te está pasando, de dónde viene y también que no sos el único.
-¿Cuál fue el criterio para seleccionar los casos? -La diversidad en sexo y edad, aunque encontré más mujeres que hombres. Según las estadísticas existentes, parece que las mujeres lo sufren más, o que los hombres lo cuentan menos. Otro criterio importante era que todos hubieran salido ya del pánico, que lo hubieran superado. –Hablás de algunas terapias –Sí, hay muchísimas, elegí las que me parecieron más interesantes: el psicoanálisis, la terapia cognitiva, la existencialista y la sistémica. Todas tienen cosas hermosas que decir, me guié también por una cuestión estética. –¿Qué creés que aporta al tema la visión periodísitica? -Espero que una difusión más generalizada y alternativa del tema. Lo que se suele decir es indignante, parece que está de moda y sólo les pasa a los ricos o los boludos que no saben enfrentarse a la vida. Este libro es el resultado de una época en la que la pasé verdaderamente mal.

Pánico. Ana Prieto convirtió sus experiencias con este trastorno en un libro a modo de crónica. / Lorena lucca.

Básico
Mendoza, 1975. Periodista. Licenciada en Comunicación, tuvo becas de perfeccionamiento en varias universidades europeas. Fue editora de la revista Hecho en Mdz. Desde el año 2005 colabora con la revista Ñ. En 2010 ganó el Premio Héctor Bergier, de la Asociación Médica Argentina por su crónica “La gripe que supimos conseguir”.

corazón, y el de Franco, un panelista televisivo que un día tuvo miedo de que la ciudad de Mar del Plata se le cayese encima. Comenta la autora que lo común en todos los casos es la sensación de estar cerca de la muerte, y afirma que uno de los problemas es que no tenemos una relación natural con la idea de la muerte. Y hacia allí apunta: “Una de las formas de parar los síntomas”, afirma, “es convencerse de que no nos van a provocar la muerte”.
–Y al fin y al cabo, ¿pánico a qué? –El pánico es miedo a la muerte, pero no solamente, es también miedo a la locura, a la pérdida de control, que es una forma de muerte. Hay tantas aristas como personas con pánico, pero los síntomas son siempre los mismos. -¿Por qué comenzar con las raíces mitológicas? –Para aportar contexto, y porque como es recurrente afirmar que el pánico es un trastorno nuevo, me pareció importante bucear en los mitos, en la historia, en la medicina, porque yo estaba segura de que no era algo nuevo.

Así escribe
Ana María no había tenido nunca obra social. Vive en el barrio porteño de la Boca, tuvo su primera crisis de pánico a los dieciséis años y recién cerca de los cuarenta salió a buscar ayuda. Cuando ya era madre y –como dice ella– “se acababa”, algo que solía pasarle después de dejar a su hija en el colegio, hacía cosas como ponerse sistemáticamente a la par del diariero, que a esa hora terminaba la venta matutina, para darle charla hasta llegar a la puerta del edificio en el que vivían. Él no sabía a qué atribuir tanto interés de esa mujer por su vida, porque ella nunca le contó que mientras conversaban estaba al borde de un precipicio físico y mental y necesitaba aferrarse a alguien porque la calle la mareaba y las piernas se le agarrotaban. Y como tampoco se lo contó a nadie más, por veinte años estuvo segura de que era el único ser del planeta al que le pasaba “eso” que no sabía ni nombrar. Hasta que vio gente con los mismos síntomas en un programa de televisión.

cobertura de la Feria del Libro de Buenos Aires: “Pedí a mis amigas que salieran a buscarme y me dijeron que esperara diez minutos”, cuenta Prieto, “y yo sentí que mi cuerpo no iba a resistir tanto tiempo”. Y además expone otros casos más: el de Gabi, una estudiante universitaria y militante de izquierda que un buen día sintió como “se caía hacia adentro de sí misma”; el de la Bachi, una profesora de música mendocina que estuvo cinco años, literalmente, sin ser capaz de traspasar la puerta de su casa; el de Jerónimo, un rugbier que se angustiaba al escuchar el sonido de su propio

Una frase del escritor Joseph Conrad abre el libro a modo de advertencia: “Un hombre puede matar lo que hay en su interior: el amor, el odio, sus creencias, incluso sus dudas. Pero mientras se aferre a la vida, no podrá destruir el miedo”.