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LAS ESTRATEGIAS DE APRENDIZAJE Estas podrían definirse, siguiendo en parte a Danserau (1985) y Nisbet y Shucksmith (1986) como «secuencias

integradas de procedimientos o actividades que se eligen con el propósito de facilitar la adquisición, el almacenamiento y/o la utilización de información o conocimientos». El dominio de las estrategias de aprendizaje posibilita al alumno o persona que aprende a planificar y organizar sus propias actividades de aprendizaje. Estas actividades o procedimientos que forman parte de las estrategias suelen recibir el nombre de técnicas o hábitos de estudio, e incluirían el amplio abanico de destrezas específicas que suelen recibir los alumnos en los cursos de técnicas de estudio (como tomar notas, subrayar, elaborar resúmenes, hacer esquemas, pero también observar y registrar resultados de pruebas o experimentos, hacer búsquedas bibliográficas, fichas, etc.). Si bien el uso de una estrategia requiere el dominio de las técnicas que la componen, una estrategia de aprendizaje no puede reducirse simplemente a una serie de técnicas. Requiere además un cierto grado de metaconocimiento o conocimiento sobre el propio funcionamiento psicológico, en este caso sobre el propio aprendizaje. Este metaconocimiento es necesario para que el alumno sea capaz de hacer un uso estratégico de sus habilidades, en relación sobre todo con dos tareas esenciales: la selección y planificación de las actividades de aprendizaje más eficaces en cada caso, y la evaluación del éxito o fracaso obtenido tras la aplicación de la estrategia. Pero además de estos componentes esenciales hay otros procesos psicológicos necesarios para aprender a aprender. Difícilmente puede aplicarse una estrategia de aprendizaje sin unos conocimientos temáticos específicos sobre el área a la que ha de aplicarse la estrategia. Por más habilidades y capacidades generales de aprendizaje a partir de textos escritos que disponga un alumno, difícilmente aprenderá nada de un texto sobre, pongamos por caso, termodinámica si carece de los conceptos inclusores precisos para un aprendizaje significativo. Como veremos más adelante, es esta una importante razón para el fracaso de muchos intentos de enseñar a aprender al margen de las disciplinas temáticas tradicionales. Otro componente importante son las llamadas estrategias de apoyo, analizadas por Danserau (1985) y que se caracterizarían porque, en lugar de enfocarse directamente sobre el aprendizaje de los materiales de estudio, tendrían como finalidad mejorar las condiciones materiales y psicológicas en que se produce ese aprendizaje (disponiendo condiciones ambientales más favorables, apoyando la atención y la concentración, estimulando la motivación y la autoestima, etc.). Por último, se requieren unos procesos básicos, cuyo desarrollo o progreso hará posible la adquisición de determinados conocimientos necesarios para la aplicación de una estrategia o el uso de ciertas técnicas o habilidades. Así, para que un alumno pueda beneficiarse de una determinada mnemotecnia será preciso que haya desarrollado ya una determinada capacidad de memoria, o para ser capaz de utilizar un cálculo proporcional en una estrategia de resolución de problemas es preciso que haya alcanzado un cierto dominio de los esquemas operacionales propios del pensamiento formal. Hay numerosas clasificaciones de estrategias pero todas ellas vienen a coincidir en la existencia de dos extremos que quedan resumidos por los enfoques superficial y profundo en la que se corresponderían a su vez con dos concepciones o «culturas», clásicas en la psicología del aprendizaje (Pozo, 1989): la del aprendizaje asociativo, basado en la repetición, externamente definido y organizado; y la del aprendizaje constructivo que busca un significado personal, basado en la integración, la comparación y la relación conceptual jerárquica y que tiene una orientación interna.

y recurriendo a la terminología psicológica clásica. Perkins y Smith. De acuerdo con Flavell. Estas estrategias se han desarrollado especialmente para la comprensión de textos complejos (por ejemplo. 1984. Brandsford y Stein. Este hecho condiciona sin duda la forma en que debe de abordarse la enseñanza de estrategias de aprendizaje y el lugar que éstas deben ocupar en el diseño curricular. basado en la ley de doble formación. como números de teléfono. pero también las destrezas de pensamiento y solución de problemas podrían incluirse en esta categoría.De un modo más específico. Sin embargo. 1981) y por consiguiente seguiría siendo eficaz sobre todo para el aprendizaje memorístico. Nickerson.). por ejemplo. Lieury. Entre sus técnicas más usuales se incluiría no sólo el simple repaso sino también otros recursos auxiliares que sirven para seleccionar el material que debe ser repasado (por ejemplo. La clasificación y la jerarquización serían ejemplos claros de estrategias organizativas. Según esta idea. Aquí se incluirían la mayor parte de las mnemotecnias (uso de imágenes. véase. y resultaría útil para el aprendizaje de materiales arbitrarios. se trataría de un proceso de interiorización muy similar al concepto vygotskiano de «zona de desarrollo próximo». 1985). tomar notas. etc. sin significado. fechas memorables o fórmulas mágicas pero incomprensibles. . Sin embargo. podemos clasificar las estrategias de aprendizaje en tres grandes grupos: Repaso: se fundamenta en un aprendizaje asociativo basado en la práctica reiterada. Esa selección puede a su vez apoyarse en el uso de otras estrategias. conducirían a un aprendizaje significativo. palabras-clave. Elaboración: consistiría en buscar un sistema de relaciones (normalmente externas al material) que permitiría aprender más fácilmente materiales inicialmente sin significado. códigos. Danserau. subrayar. Weinstein y Mayer. 1986) y para el pensamiento y la solución de problemas (por ejemplo. Organización: consistiría en buscar una estructura u organización internas en el material de aprendizaje que le dote de un significado propio. algunas formas de elaboración. que pasaría al propio alumno o aprendiz. etc.. las actividades y los procesos cognitivos mediante los que se adquieren estas estrategias son diferentes y dependen en último extremo del tipo de aprendizaje implicado. Serían las estrategias más complejas y difíciles de adquirir. 1985. Flavell (1977) establece una secuencia para la adquisición de estrategias de memoria que serviría como esquema general del aprendizaje de estrategias. para que los alumnos adquieran las estrategias es preciso que las apliquen primero bajo un control externo para más adelante ser capaces de interiorizar ese control. como el uso de analogías.

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1997).Las estrategias cognoscitivas constituyen el conjunto de procesos o pasos que se ejecutan para facilitar la adquisición del conocimiento. Mayer. estas pueden ser de diversos tipos de acuerdo al caso que nos ocupa. proponen las siguientes estrategias de aprendizaje de carácter cognoscitivo: . A este respecto Weinstein. Donald y Chadwich (en Poggioli. para resolver problemas y para aprender. entre estas se encuentran las estrategias para recordar.