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Ana Ajmatova, una superviviente de terribles circunstancias, silenciada por las autoridades durante muchos años, reivindicada después

, no es de extrañar que en uno de sus versos pueda leerse:

"estoy cansada de resucitar, y morir, y vivir".
Víctima de la purga stalinista, la soledad y la desesperación, el ostracismo, aprendía de memoria sus propios poemas para luego quemarlos. Los difundía oralmente entre sus amigos. Ella eligió el exilio interior. Plantó cara a la injusticia y a la opresión, en su caso al P.C.R, por lo que no quiso figurar en la Asociación de escritores soviéticos. Su hijo, compartía ese mismo modo de pensar, porque ella misma apoyó ésta intención en él al decirle que "si quería ser hijo suyo hasta el final, ante todo, era hijo de su padre Nicolai Gumiliov", fusilado por el poder soviético. Su hijo, Lev Gumiliov, considerado enemigo del pueblo fue víctima de múltiples, brutales e injustas condenas. Durante dos años, Ajmátova salía de su lúgubre cuarto en la casa de Nikolái Punin y acudía a la prisión para saber si su hijo seguía vivo. En su poema "Réquiem", Ajmátova rinde homenaje a todas aquellas madres y esposas con quienes coincidía a las puertas de la cárcel de Leningrado. En un breve prólogo al poema, Ajmátova recuerda que una de aquellas mujeres le preguntó entre susurros: "¿Y usted puede dar cuenta de esto?" La respuesta fue rotunda: "Puedo". Este poema no fue publicado en Rusia hasta 1987. Junto a Osip Mandelstam fue la que encabezó el acmeísmo, movimiento artístico de principios del siglo XX que, en oposición al simbolismo, preconizaba el uso de un lenguaje poético que contuviera significados exactos, a diferencia de la ruptura de los ismos, se reivindicaba heredero de la mejor tradición clásica, renacentista, romántica pushkiniana, es decir, europea. La otra gran poeta rusa, Marina Tsvetáieva, compartió con Ajmatova el mísmo escenario y el mismo dolor. Tsvetáieva, prefierió el exilio en Berlín, Praga y París y tras un periodo de angustiosas dudas regresó a Rusia. Su marido fue fusilado, su hija enviada a los campos y poco después ella y su hijo fueron deportados a Yelabuga, un remoto pueblo tártaro en el que terminó suicidándose. Ambas se admiraban pero curiosamente, sólo se vieron en dos ocasiones. Durante el periodo soviético, cerca de 3.000 escritores fueron represaliados de un modo u otro. Y, aproximadamente, la mitad pereció en los campos de concentración o, sencillamente, fusilados. Osip Mandelstam, Pasternak, Marina Tsvetáieva y Ana Ajmátova, cuatro grandes literatos masacrados por las purgas stalinistas. Cuatro poetas inmortales.

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"RÉQUIEM" (Poema completo) Réquiem Anna Ajmátova 0 -------------------------------------------------------------------------------Jamás busqué refugio bajo cielo extranjero

Y al instante saltaron las lágrimas. -------------------------------------------------------------------------------A MODO DE PRÓLOGO En los terribles años del terror de Yezhov hice cola durante diecisiete meses frente a las cárceles de Leningrado. Solitaria... como si me arrancaran la vida del corazón o me hubieran lanzado de bruces contra el suelo. y que por supuesto jamás había escuchado mi nombre. Vacila. con los labios azulados.. ¡La sentencia!. Entonces una especie de sonrisa se deslizó por lo que alguna vez había sido su rostro.. Entonces una mujer que estaba detrás de mí. donde la gente padeció su desdicha.. Ya no sopla para ti la fresca brisa ni se enciende para ti el tierno ocaso. Un día alguien me reconoció. y atravesábamos la ciudad incierta. despertó del entumecimiento que era habitual en todas nosotras y me susurró al oído (allí todos hablaban en voz muy baja: . más opacos que el sol.Sí.ni amparo procuré bajo alas extrañas. . Ya nada sabemos. Leningrado. más inánimes que un muerto. como para la misa matutina. somos siempre los mismos... pero más fuertes aún son los cerrojos de la cárcel que esconden los lechos de tablas y la infinita tristeza. Junto a mi pueblo permanecí estos años. pero la esperanza continuaba a lo lejos su canto. Despertábamos temprano. Pero avanza. 1 de abril de 1957 -------------------------------------------------------------------------------DEDICATORIA Ante esta inmensa desgracia los montes se doblegan y dejan de correr los grandes ríos. sólo escuchamos el odioso rechinar de los portones y el retumbar de los soldados que marcan el paso.¿Y usted podría describir esto? Yo repuse: . más brumosos que el Neva. puedo.. ya de todo separada. Para encontrarnos en un punto.

y la inocente Rusia se retorcía bajo las botas ensangrentadas. Leningrado colgaba del portón de sus cárceles. su gorra ladeada. En tiempos en que. enloquecidos de dolor. Como las mujeres de los strelzi aullaré a los pies del Kremlin. entra en la casa una luna amarilla. . desfilaban al paso columnas de condenados. -------------------------------------------------------------------------------1 Al alba te llevaron. mientras las locomotoras lanzaban al aire su breve canción de despedida. Entra alegre. alegres por haber hallado al fin reposo. Lloraban los niños en la alcoba oscura y humeaba la vela bajo el icono. Estrellas de muerte planeaban constantes.. 1935 -------------------------------------------------------------------------------2 Fluye sereno el apacible Don. Marzo de 1940 -------------------------------------------------------------------------------INTRODUCCIÓN Esto sucedió en tiempos en que sólo los muertos sonreían. No podré olvidar el frío de tus labios ni el sudor mortal en tu frente. como un apéndice inútil.¿Dónde están ahora aquellas desconocidas con las que compartí dos años de infortunio? ¿Qué formas adivinan en la ventisca siberiana? ¿Qué imaginan ver en el círculo blanco de la luna? A vosotras envío mi adiós y mi saludo. y bajo las ruedas de los furgones celulares. y.. mecido por el viento. fui tras de ti como quien despide un cadáver.

por ti. y ve una sombra. de tintineos. -------------------------------------------------------------------------------3 No. y cómo tu lágrima ardiente quemaría de parte a parte el hielo de año nuevo. no soy yo. hijo mío. Todo ha perdido sus contornos y ya soy incapaz de distinguir a la fiera del hombre. Cae la noche. pero cuántas vidas inocentes se están allí consumiendo. la joven frívola y sarcástica. su hijo en la prisión. la número trescientos. te hubieran dicho cuánto habrías de sufrir en esta vida.. la alegre pecadora de Tsárskoye Seló. Me encuentro sola. al hombre de la fiera. y de huellas que no conducen a ninguna parte. Dejen que un negro manto cubra lo ocurrido y que retiren las linternas. Rezad por ella. Cómo. ni sé cuántos días faltan para la ejecución. esta mujer se siente sola.. En el patio de la cárcel se mece un álamo y nada se escucha. -------------------------------------------------------------------------------4 Si a ti. -------------------------------------------------------------------------------5 Hace diecisiete meses que grito llamándote a casa. Me he arrojado a los pies del verdugo. Esta mujer padece de tristeza. del incensario. rodeada de flores polvorientas.. es otra la que sufre. horror mío. . yo no podría sufrir tanto. esperarías con tu hatillo a los pies de Las Cruces. Su marido en la tumba.la luna. la niña mimada de todos sus amigos..

-------------------------------------------------------------------------------6 Ligeras vuelan las semanas y aún no sé cómo pudo ocurrir..Mientras me mira fijamente a los ojos anunciando un desastre inminente una estrella gigante. y aprender de nuevo a vivir. aún con vida. Son muchas las cosas que aún debo hacer: acabar de matar la memoria. 1939 -------------------------------------------------------------------------------7 LA SENTENCIA Y cayó la palabra de piedra sobre mi pecho. mientras te hablan de tu alta cruz y de la muerte. No es nada. Apagué la luz y abrí de par en par mi puerta . Y si no. El cálido susurro del verano semeja una fiesta en mi ventana abierta. procurar que mi alma se vuelva de piedra. hijo mío. en la cárcel las blancas noches te miraban. Verano de 1939 -------------------------------------------------------------------------------8 A LA MUERTE Ya sé que vendrás.. ¿por qué mejor no ahora? Espero tu llegada mientras llora mi alma. como hoy vuelven a mirarte con ojos de ardiente halcón. sabré enfrentarlo de la mejor manera. siempre supe que así sería. Cómo. Hace tiempo ya lo había presentido: este día radiante y esta casa vacía.

Hoy ya me da igual. 19 de agosto de 1932 -------------------------------------------------------------------------------9 Ya el ala de la locura ha cubierto la mitad de mi alma. Asume para eso el aspecto que quieras. el último consuelo. ni nuestra corta entrevista en la prisión. escuchando mi interior como quien presta oídos a un delirio ajeno. tan simple y tan extraña. Comprendí entonces que ella había conseguido la victoria. o mátame con vapores impregnados de tifus. Y que no me dejaría llevarme nada conmigo por más que le pidiera o la cansara con mis ruegos: ni el espanto en los ojos de mi hijo. Ni el amable frescor de sus manos. o golpea silenciosa. Casa de la Fontanka. su sufrimiento vuelto piedra. Y el más cruel de los espantos nubla el brillo azul de los ojos que amo. 4 de mayo de 1940 -------------------------------------------------------------------------------10 . ni la sombra temblorosa de los tilos. ni el día en que estalló la tormenta. Casa de la Fontanka. Fulgura imponente la estrella polar. ni aquel distante y levísimo rumor de las palabras. tú. como un bandido experto. Sobre el Yenisei se arremolina la niebla. me da a beber su vino de fuego y a su oscuro valle me llama. irrumpe como un proyectil envenenado.para que pudieras entrar. O llega con ese cuento que tú misma inventaste y que ya todos conocemos hasta la náusea en ese que descubro la gorra azul del gendarme y detrás al conserje. pálido de muerte.

II De nuevo se acerca el Día de Difuntos. sino por todos aquellos que a mi lado soportaron el frío atroz y el bochorno de julio a los pies de aquella pared roja y ciega. que ya no pisa la tierra en que nació. y se marchita la risa en los labios sumisos y en la seca sonrisa vemos temblar el miedo. no llores por mí.. yo yazgo en la tumba. A aquella. A vosotras os veo. os oigo.CRUCIFIXIÓN No llores por mí.". .. y a la que sacudiendo su hermosa cabellera dijo: "Vengo aquí como quien va a su casa". Cómo bucles que fueron castaños o negros se tornan plateados al paso de una noche. nadie osó levantar los ojos. 1940-1943 -------------------------------------------------------------------------------EPÍLOGO I Aprendí cómo puede ajarse un rostro. y aquella.. cómo entre los párpados asoma el espanto y el sufrimiento va grabando las mejillas como tablillas de escritura cuneiforme. Al Padre dijo: "¿Por qué me has abandonado?".. I Un coro de ángeles cantaba la gran hora y los cielos se abrieron en fuego y resplandor. Y a la madre: "Oh. II Se debatía y lloraba Magdalena. os siento ahora. que no pudo soportar el sufrimiento. su discípulo amado de piedra era. Pero hacia allí. No sólo por mí elevo esta plegaria. Madre. donde en silencio sufría la madre.

Y si algún día silencian esta boca atormentada por la que gritan cien millones de almas. junto al tocón querido. donde aguardé trescientas horas y donde este portón jamás abrió sus hojas. con su llanto inconsolable. Para que por mis párpados de bronce la nieve del deshielo fluya como lágrimas. pues he roto el último lazo que me ataba a él. la lista me arrancaron. Porque hasta en la misma ventura de la muerte temo olvidar el fragor de los negros furgones. ya nunca podré hacerlo. jamás las olvidaré. no junto al mar en mi ciudad natal. y la paloma de la cárcel arrulle en el cielo y en silencio los barcos naveguen por el Neva. Para ellas he tejido este amplísimo manto con sus propias palabras. dondequiera que me encuentre. Marzo de 1940 ------------------------------- . aunque me asalte una nueva desgracia.Quisiera. Sino aquí. De ellas me acuerdo siempre. llamarlas por sus nombres. que también me recuerden como yo a ellas hoy en vísperas del Día de Difuntos. consiento en recibir tal homenaje pero con esta condición: que lo coloquen. Y si algún día en este país deciden erigirme un monumento. o el rechinar del odioso portón y a la anciana que aullaba como una fiera herida. una a una. ni en el jardín imperial. donde aún vaga y me busca sin consuelo una sombra.

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