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Boletín de prensa #JusticiaParaHilda 31 de julio de 2013 San Luis Potosí GIRE espera que el Tribunal Superior de Justicia de San

Luis Potosí respete y garantice los derechos humanos de Hilda e instruya al Juez Penal Miguel Ángel Ramiro Díaz dictar una nueva sentencia que declare que Hilda no fue responsable del delito de aborto, pues se carece de pruebas científicas y suficientes. Asimismo, exhorta a los Magistrados Zeferino Esquerra Corpus, Carlos Alejandro Robledo y la Magistrada María Guadalupe Orozco Santiago a respetar el debido proceso y actuar con imparcialidad, considerando que la sentencia del Juez viola los derechos de Hilda a la presunción de inocencia y a no sufrir un trato discriminatorio. En San Luis Potosí el aborto no es considerado un delito cuando el embarazo es producto de una violación sexual o de una inseminación artificial no consentida, se realice por imprudencia de la mujer o si está en riesgo su vida, sin embargo difícilmente las mujeres acceden al aborto legal y seguro, por ello San Luis Potosí debe revisar su legislación y garantizar que las mujeres de todas las edades, principalmente las más marginadas, tengan acceso a servicios de salud sexual y reproductiva, incluido el aborto legal, seguro y gratuito. Hilda fue sentenciada a un año de prisión aun cuando no se tienen elementos para declararla culpable del delito de aborto. Su caso refleja los patrones de criminalización de mujeres por ejercer sus derechos reproductivos que GIRE ha documentado: el personal de salud y trabajadoras sociales denuncia a mujeres jóvenes, como en el caso de Hilda, ante el Ministerio Público. Al acudir al hospital por complicaciones en el embarazo o abortos incompletos son obligadas a confesar, autoincriminarse y reciben un trato como si fueran delincuentes. Las mujeres son detenidas, acusadas y/o sentenciadas sin pruebas suficientes, por la “sospecha” de que se provocaron un aborto. El Estado, los medios de comunicación, los jueces y la sociedad en general no deben criminalizar a las mujeres cuando deciden no continuar un embarazo para proteger su salud o su vida, postergar la maternidad o renunciar a ella. Los jueces les aplican sanciones que van desde la cárcel y multas hasta tratamiento psicológico o trabajo comunitario.

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Tal como lo hicieron con Hilda, los medios de comunicación también las tratan como criminales: publican nombres, rostros y hasta el domicilio particular, violando su derecho a la intimidad y a la dignidad. 16 estados de la República mexicana, entre ellos San Luis Potosí, aprobaron reformas a sus constituciones locales con el fin de proteger la vida desde la concepción. Estas reformas buscaron impedir u obstaculizar iniciativas de despenalización del aborto en la legislación penal de los estados. Dichas reformas han promovido también la criminalización de las mujeres y muchas veces, se han traducido en falta de acceso a servicios de salud reproductiva, y en malos tratos de quienes deben prestar atención médica a las mujeres El derecho a decidir de todas las mujeres respecto a su vida reproductiva va más allá de si un aborto es provocado o espontáneo. Las mujeres son las únicas que deben decidir si interrumpir o no un embarazo. En la realización de sus planes de vida no debe intervenir el Estado, los medios ni la sociedad.

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