Análisis del Artículo Veinte mil estudiantes menos en las escuelas públicas, escrito por Keila López Alicea

. El periódico El Nuevo Día publica en su edición del lunes, 29 de julio de 2013 el artículo, Veinte mil estudiantes menos en las escuelas públicas, escrito por Keila López Alicea. El mismo está relacionado a la merma de estudiantes en la escuela pública. Según lo establece el artículo periodístico, para el curso escolar que inicia el 1 de agosto se proyecta una reducción de al menos 20,000 estudiantes. El artículo de referencia indica que en siete años, el Departamento de Educación ha perdido alrededor de 100,000 estudiantes, presentando a su vez una implicación para la agencia, la oportunidad para que se revisen las estrategias educativas y de planificación. Según los expertos consultados por el periódico, las principales razones para la merma estudiantil son dos: la emigración y la reducción en la tasa de natalidad que se viene registrando en la Isla hace una década. Lo anterior debe llevar al gobierno y las organizaciones afines a plantearse e identificar todas las implicaciones, adicionales a las mencionadas previamente, que de forma directa o indirecta guardan relación con la problemática. Entre las implicaciones identificadas por los expertos consultados está; revisar sus programas para la construcción de nuevas escuelas, sobre todo las de nivel elemental, reducir la cantidad de estudiantes por salón, así como la contratación de personal adicional como ayudantes y maestros suficientes para que las escuelas tengan personal para sustituir maestros y que los niños no tengan que estar fuera de la escuela si falta algún personal. Las implicaciones que representa la merma de matricula conlleva el que se abran canales de comunicación y dialogo de discusión entre el Departamento de Educación y las universidades con programas de preparación de maestros, instituciones de educación superior y entidades que ofrecen servicios a desertores escolares, entre otros. Otra implicación está relacionada a la asignación de presupuesto por parte del gobierno federal. La baja en la matrícula podría representar una reducción en la cantidad de fondos federales que recibe la agencia, específicamente bajo los programas Título I, Título II-A y 21st Century Community Learning Centers. Comparto con los expertos consultados sobre el tema las diferentes implicaciones y argumentos expuestos en el artículo. Sin embargo, me atrevo a presentar otras variables que a mi juicio, luego de treinta años laborando en el sistema público de enseñanza, inciden en la reducción de estudiantes y en otras problemáticas relacionadas. Soy de los que creo que el sistema público de enseñanza no tiene que envidiarle al de muchos estados y territorios, sin embargo es del conocimiento de muchos que requiere de una cirugía inmediata para adaptarla y ajustarla a la sociedad del siglo XXI. La problemática en Puerto Rico implica, como he sostenido en otros foros, reformar y reestructurar el sistema de enseñanza desde el punto de vista, no solo de parches, más bien a nivel filosófico y curricular. Hay que elaborar una filosofía educativa de acuerdo a nuestra realidad como pueblo en el siglo XXI, como cuestión de

hecho, el último intento de reformar el sistema fue con la aprobación de la Ley 149 en el1999 al 2000, mucho que ha llovido, van unos cuantos años de este cambio, se sigue atendiendo a la población actual con una Ley caduca y no funcional. No hay una filosofía educativa estructurada, el sistema carece de una misión y visión definida; la reforma curricular ha estado lejos y apartada de la realidad del estudiante del siglo XXI. A todos los estudiantes se les aplica la misma medicina. De hecho sería interesante investigar cuantas veces se han cambiado los requisitos de graduación en los últimos quince años, sin un plan estructurado. Atado a la necesidad de desarrollar una filosofía educativa y curricular abarcadora, esta la inversión que hace el gobierno en cada estudiante, en ocasiones me cuestiono si la educación para los gobiernos es una prioridad, si para los que legislan esta prioridad existe. Es preocupante que la agencia con mayor presupuesto en el país no sea capaza de maximizar dicha inversión en mejor planta física, no me refiero a estar habiendo escuelas por hacer, en forma mal planificada, una planta física que unida a un currículo pertinente atiendan las necesidades del estudiante. ¿Cómo es posible que el estado invierta mayores recursos en un confinado que en un estudiante? Lo anterior no significa que el confinado sea menos, claro que no, es un ser humano y requiere atención. Lo que hace falta es voluntad y establecer prioridades. No puedo hablar de prioridad para atender los problemas de la educación, que según se desprende del artículo de El Nuevo Día es el que provoca el éxodo de estudiantes, sin atarlo a la confianza de los gobernantes y políticos en el sistema público de enseñanza. Una buena pregunta, ¿cuántos gobernadores, senadores, representantes, jueces, jefes de agencia, funcionarios públicos, incluyendo maestros, tienen a sus hijos estudiando en escuelas privadas?, ¿Cuál es la razón? No voy a presentar lo que me parece son las razones más. Cada cual que lo establezca, lo que si me lleva a sospechar es el nivel de confianza y compromiso hacia el sistema público. Otra variable que, a mi juicio, afecta o incide sobre la reducción de matrícula en nuestras escuelas, especialmente desde el grado noveno al cuarto año, es la proliferación de centros de estudios acelerados. Cada día es mayor la cantidad de estudiantes que se dan de baja de nuestras escuelas para “comprar”, como ellos llaman, un modulo para aprobar cursos o grados. Estas instituciones aumentan anualmente su presencia en diferentes áreas geográficas sin que el estado las regule. No existe en el Departamento de Educación una Política Pública para atender esta situación. Nos están vaciando las escuelas, estos estudiantes completan grados sin las destrezas y conocimiento mínimo, pero el estado la ovala. Todo lo expuesto anteriormente es materia de preocupación y ocupación. Todos, desde el gobierno hasta los lideres en las escuelas están llamados a establecer lo que será nuestro sistema educativo. Estamos a tiempo, es cuestión de establecer las prioridades, el compromiso y la confianza hacia un sistema que ha funcionado bien. Solo requiere de pequeños ajustes con reformas curriculares y filosóficas sustanciales.

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