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Peronismo 1

José Pablo Feinmann

Filosofía política de una obstinación argentina


• PRÓLOGO
• INTRODUCCIÓN

Suplemento especial de

Página/12
PRÓLOGO al ajedrez se juega de afuera, en política al Eso, qué pasa. Qué pasó. Qué pasará. Por-
sto es un ensayo. Es un libro menos, el Mago para ser Mago de la Histo- que esta historia sigue. Y contarla es aceptar

E sobre el peronismo. No es la
desgrabación de un curso. Ni
estará escrito como si el autor
le hablara al lector y hasta dia-
logara con él. Esa experiencia ya fue ensayada
con el proyecto anterior encarado desde este
diario, los días domingo, cuando la gente
ria, para ser Mito y Esperanza tiene que estar
lejos, manejar los hilos desde la distancia,
desde arriba, manejar las contradicciones sin
ser una de ellas, pero si el Mito regresa el
Mito se historiza, ya no maneja las contradic-
ciones, él, ahora, es una más y tiene que
tomar partido, y la historia se lo come, mito
el desafío de lo cósmico. Lo inabarcable. Lo
infinitamente contradictorio. Una totalidad
que no deja de destotalizarse y retotalizarse.
De ganar un sentido y perderlo y engendrar
–de pronto, entre alucinaciones– diez, quin-
ce, treinta sentidos. No digo que el peronis-
mo sea incomprensible. Sólo digo que com-
quiere “cosas livianas” para leer después del que regresa pierde porque ya no puede ser prenderlo “en totalidad” es una tarea gigan-
asado o al borde de la piscina (pileta) o antes mito, el avión negro regresó y llegó entre el tesca, desaforada.
o después de jugarse un partido de fútbol o estruendo de las balas y los gritos de los Hacia ella vamos.
uno de tenis o jugar al truco o a la escoba de muertos y los torturados y aterrizó en
quince o a cualquier otra cosa. Esto es un Morón, lejos del pueblo, en medio de los ase- INTRODUCCIÓN
libro con pretensiones desmedidas: historiar e sinos, de los franceses de la OAS, de Osinde, Se trata de partir de un hecho primario,
interpretar al peronismo. No podemos seguir de Favio: el que nada vio, el que nada supo comprobable por todos, aceptado por
sin hacerlo. El peronismo sigue y hay que aunque estaba arriba, bien arriba en ese palco muchos aunque no siempre por los mismos,
seguirlo de cerca. O retroceder y tomarle dis- colmado de hienas y de buitres y vampiros, rechazado por otros tantos o por otros
tancia. Tratarlo con frialdad. Como a un de los pretorianos que afilaban sus cuchillos menos y también no siempre por los mis-
objeto de estudio, arisco y feroz. Lleno de para una de las noches más negras de la Ar- mos, con lo que tal vez podríamos acceder a
sonido y de furia. Diferente, esquivo, no gentina, que si no fue la más negra se debió a nuestra primera aseveración en un tema que
único, pero sin duda específico. Priva en él la que vino después, a la de los militares de la no se caracterizará por ellas, dado que las
más la diferencia que el paralelismo con otros Seguridad Nacional, que encontraron el elude constantemente: el peronismo perdura
partidos de otros países. No es el varguismo. terreno fértil, las víctimas fáciles, los perejiles pero quienes se encuadran bajo su rótulo o
Todavía no es el PRI. No es –aunque tanto abandonados y sofocados por el miedo, y se quienes se deciden a apoyarlo varían según
se empeñan en que lo sea– el fascismo. Ni dieron todos los gustos, pusieron a los Martí- las diversas coyunturas históricas. Podría
menos aún esa pestilencia alemana que entre nez de Hoz, a los Walter Klein, a los Juan verificarse un matiz importante: se han acer-
alientos nietzscheanos, invocaciones a la Alemann, a los que exigieron a fondo la lim- cado al peronismo o han trabado excelentes
“bestia rubia” y a las “aves de rapiña”, a la pieza para aplicar el plan que tenían, el de las relaciones con él personas o sectores políti-
pureza de la raza, a la biología de los héroes o privatizaciones, el del Imperio, el de la Escue- cos o económicos que escasamente se han
a la respuesta creativa del Dasein comunita- la de Chicago, el de Milton Friedman y el del arrogado tal condición. Tomemos dos “abra-
rio a la técnica como caída (en Heidegger) se ingeniero Alsogaray y ni por asomo el de zos históricos”. El dirigente radical Ricardo
llamó nacionalsocialismo. Hay grandeza y Keynes, y el país fue una timba y se llenó de Balbín se abraza con Perón en 1972. Balbín
profundas miserias en el peronismo. Hay argentinos del deme dos, y la ESMA fue un fue un porfiado antiperonista a lo largo de su
demasiados muertos. Hay un plus de histori- infierno que nadie, ni en su peor pesadilla, vida. Va a ver a Perón. Perón está en la resi-
cidad. Hay una historia desbocada. Hay líde- pudo prever, y ahí torturaron, empalaron, dencia de Gaspar Campos. Al ser difícil el
res (sobre todo uno), hay mártires (sobre violaron mujeres, torturaron niños frente a acceso, Balbín se encuentra ante la necesidad
todo una), hay obsecuentes, alcahuetes, hay sus padres, quemaron vivos a pobres pibes de “saltar” un muro. Lo hace. Luego se abra-
resistentes sindicales, escritores combativos, que sólo habían alfabetizado en una villa za con Perón. Tenemos dos acercamientos
está Walsh, Ortega Peña, está Marechal, miseria o que en un pizarrón indefenso ense- de Balbín a Perón: el “salto” del muro y el
están Urondo y Gelman, están asesinos como ñaron el vocabulario a niños ignorantes que abrazo. Luego, muerto Perón, dice un dis-
Osinde y Brito Lima, fierreros sin retorno siguieron así, ignorantes, porque sus púberes curso que él pretende sea “para la historia” y
como el Pepe Firmenich, doble agente, trai- maestros se fueron de la noche a la mañana, –aunque la historicidad de ese momento es
dor, jefe lejano del riesgo, del lugar de la se fueron para no volver jamás, y esos vuelos de una densidad y un desbocamiento dramá-
batalla, jefe que manda a los suyos a la muer- y esos sacerdotes que bendecían a los asesi- ticos, sofocantes– lo es. En el discurso Bal-
te y él se queda afuera entre uniformes patéti- nos, y les decían hijo mío cumples con la bín dice: “Este viejo adversario hoy despide a
cos y rangos militares copiados de los milicos Patria, Dios te absolverá porque tu tarea es un amigo”. Si algo no es Balbín aquí es lo
del genocidio con los que por fin se identifi- purificadora, el Evangelio está contigo por- que fue toda su vida: un antiperonista. Pare-
có, hay pibes llenos de ideales, hay más de que está con quienes hacen justicia aunque, a ciera jugar dentro del campo del peronismo.
cien desaparecidos en el Nacional de Buenos veces, la justicia, que es ciega, se parezca al Sin duda, contribuye a su perdurabilidad, a
Aires, está Haroldo Conti, muerto, Héctor horror porque tiene que ser impiadosa para el su capacidad inagotable de sumar, que es
Germán Oesterheld, muerto, Roberto Carri, triunfo del bien, para el triunfo del Señor parte sustancial de su obstinación en “la
muerto, y hasta Aramburu, muerto, está la que te mira, te juzga y te perdona por medio patria de los argentinos” como solía decir ese
opacidad de una historia de opacidades, de de mi palabra, que es la Suya, sigue con esta líder radical que no le hizo a la patria un
odios, venganzas, horrores, está la OAS, tarea porque es la de la Patria y la del Dios solo mal aunque acaso no le haya hecho nin-
Henry Kissinger, el comisario Villar, forma- cristiano, y la mayoría de los que morían eran gún bien remarcable. (Nota: Sin embargo,
do en la Escuela de las Américas, cana puesto peronistas jóvenes, inocentes todos, porque dos males serios le ocasionó a “la patria de
y avalado por Perón, el gran indescifrable, el cualquiera que muera así, como un perro, es los argentinos”. Habló de “la guerrilla en las
Padre Eterno, el ajedrecista genial, el que vol- inocente, porque nadie, hombre o mujer, fábricas” poco antes del golpe del 24 de
vería en el avión negro y volvió viejo y volvió miliciano o perejil de superficie o sacerdote marzo de 1976. Y –cuando le dieron la cade-
malo, y le dio manija a López Rega, de cuya del Tercer Mundo o sindicalista o simple na nacional de radiodifusión para que hicie-
paranoia asesina no podía decirse inocente, vecino del barrio al que se lo chuparon por- ra algo por frenar el golpe– acudiendo a cier-
porque nadie desconoce lo que tiene tan que estaba en una libreta de direcciones o tos aires de compadrito en que solía solazarse
cerca, y si a eso que tan cerca tiene le da espa- porque sí nomás y para meter miedo, merece dijo “me piden soluciones” y contestó una
cio y le deja las armas, y encima se muere y morir de ese modo, como un perro, y ni burrada política fenomenal: “No las tengo”.
sabe que se muere y lo deja fuerte, consolida- siquiera un perro lo merece. ¡Qué centurio- Los militares habrían de tomar esa frase
do, porque de cabo lo ascendió, en acto nes tan despiadados se escondían en los plie- como una confesión de la “dirigencia civil” y
macabro y doloroso, a comisario general de la gues de la patria! Quién lo hubiera dicho. justificarían, con ella, la necesariedad de
policía, y si a la mediocre y manipulable y Aquí, en la Atenas del Plata, encontrarlo a apoderarse del Estado. Ellos sí tenían res-
matarife del cabarute la deja de vice, sabien- Trujillo multiplicado hasta el espanto. puestas. En otro de sus dramatizados discur-
do, como sabía, que ella no era ella, que ¿Dónde quedó la Patria de los cincuenta? sos, también por televisión, se dirigió a los
Daniel, el Brujo umbandista, la dominaba, le La que conquistó el corazón amargo de Dis- jóvenes de la guerrilla. Usó a uno solo como
susurraba los discursos porque era él el que cépolo. La que le dio alegría. La que le hizo figura de todos. “Muchacho”, le dijo, “con-
los había escrito, porque era él el que habría olvidar la tristeza y los barrios pobres de los tiene tu puñal. Y si yo no cumplo, enton-
de ponerle las listas, el que habría de decirle tangos y elegir los umbrales, porque en ellos ces... clávamelo”. Al día siguiente de la trage-
hay que matar a éste, Chabela, y a éste y a estaban los novios, el portland porque por dia de Chile le preguntan qué opina: conde-
todos los infiltrados marxistas de la juventud ahí caminaban felices los postergados de na el golpe y lamenta que “el presidente
y a los combatientes de la guerrilla, hay que siempre, la abundancia, la comida y el cha- Allende se haya suicidado”. Le dicen que lo
dar palo porque el quebracho es duro, y si mamé de la buena digestión, la patria de los mataron. “No lo sé –dice–. Pero tenía un
esto, al Viejo general, le deteriora el prestigio, cincuenta quedó lejos, el peronismo se alejó arma en las manos.” Le preguntan qué
le erosiona el recuerdo, la memoria de los del peronismo, y lo mató a Troxler a quien habría hecho él en esa situación. Pone su
mejores años, de los años felices, del 53% por ni los centuriones de los basurales de José mejor cara de “guapo del 900” y dice: “Ah,
ciento del Producto Bruto Interno para los León Suárez supieron hacerlo, y lo mató a no: a mí no me hacen eso”. “Eso” era el
pobres, de las nacionalizaciones, del artículo Atilio López con más de ochenta balazos, y a golpe de Pinochet. Regresa de un viaje y le
40, del Pulqui, del Estado generoso, del Bie- Silvio Frondizi y al Padre Mujica y a Rodolfo preguntan por los desaparecidos: “Los desa-
nestar estatal, del keynesianismo desbordan- Ortega Peña, en una noche cruel, en una parecidos están muertos”, responde, dando
te, de los sindicatos, de los abogados de los emboscada sórdida, tan sórdida e inesperada por inútil la consigna central de las Madres
sindicatos, del Estatuto del Peón, de las vaca- que Rodolfo, al caer moribundo, alcanzó a de Plaza de Mayo: “Con vida los queremos”.
ciones pagas, de la entrega de Evita hasta el decirle a su compañera la frase del asombro, Le decían “Chino” porque –en sus mejores
aliento postrero, mala suerte, general, usted de la incredulidad, del final: “¿Qué pasa, momentos– se parecía algo a Akira Kurosa-
se lo buscó, vino y no tenía salud para venir, flaca?” wa. Y “guitarrero” por su estilo oratorio.
II
Hoy, todo él, es pasado y olvido. Con todo, pierde visibilidad; tanta, que casi se torna esto impidió su abrazo con Rojas. Era más
yo sería injusto si no dijera que –en 1973– invisible. No: Menem es peronista. Y hace fuerte aquello que lo tornaba posible: un
lo habría preferido a él como vice de Perón todo lo que no hizo Perón. O digámoslo con nuevo rostro del peronismo, un peronismo
en lugar de Isabel, con el Brujo atrás. Y que mayor propiedad: des-hace lo que hizo neoliberal, construido al calor de la caída del
no era ni habría podido ser un carnicero Perón. Qué cosa el peronismo, caramba. Muro de Berlín, del triunfo global de la
como López Rega o Videla, aun cuando se Cómo diablos será posible entenderlo. El democracia neoliberal de mercado, de la
haya equivocado gravemente un par de que mejor desperonizó al país (una obsesión hiperinflación alfonsinista, del golpe de mer-
veces. En un país en que ha corrido tanta que compartieron durante años la oligarquía cado oligopólico y de una época que encar-
sangre, en un país tan colmado de asesinos y la izquierda revolucionaria o académica) nó la “ética indolora” (el concepto es de
corresponde decir esto de alguien si decirlo fue un peronista. Y no uno que vino de arri- Gilles Lipovetsky) de la posmodernidad.
es la verdad.) El “otro” abrazo es más inespe- ba, de algún planeta exótico para hacer la Hasta posmoderno fue el peronismo. Luego
rado y fue impensable hasta el grado del tarea. No: un peronista de verdad. Con his- de ser, como había sido, el símbolo de los
delirio, la insensatez o la blasfemia. Sucedió toria, militancia y discurso peronista. Basta- valores de la modernidad en la Argentina:
en una época que contenía todos esos mati- ba oírlo hablar y uno advertía que el tipo, al Estado fuerte, política, enfrentamiento de
ces de la condición humana, añadiéndoles manual de conducción política de Perón se lo clases, inclusión social de las clases posterga-
los de la falsedad, el robo, la befa, la faran- sabía de cabo a rabo. A comienzos de 2003, das, nacionalismo, primacía de la industria
dulización de la existencia toda y el canallis- cuando se baja del ballottage para restarle a sobre los productos primarios. Ese abrazo
mo jocoso, circense: la “fiesta” menemista. Kirchner los seguros y frondosos votos que Menem-Rojas disparó una frase de un pero-
Otra variedad de la “obstinación” peronista cosecharía en una segunda vuelta, dice, por nista de también larga trayectoria, hombre
cuyo análisis requerirá espacio, tiempo y televisión y con el propósito de justificar su que transitó de la JP en los setenta a la
templanza, si es que deseamos apartar de alejamiento, un discurso en que palabras Renovación en el 84/85 y al menemismo en
nosotros el único modo de recordarlo: el de como “arte de la conducción”, “táctica”, los noventa. La frase fue: “El abrazo
la ira, el de una insoslayable y fiera vehe- “estrategia”, “información”, “control de la Menem-Rojas equivale al abrazo Perón-Bal-
mencia. Trataremos de hacerlo. Buscamos situación” y hasta “economía de fuerzas” van bín”. Le dije a otro peronista cómo era posi-
tornar transparente hasta lo posible nuestro de aquí para allá, incesantes. Había hecho ble que Fulano dijera eso. Y me dijo: “Deja-
objeto de estudio. Será sensato advertir que los deberes del buen justicialista: conocer la lo: dice eso y morfa un año entero”. Esto,
parte de esa transparencia estará en las pasio- doctrina. No los había hecho por casualidad. también, es un elemento teórico. Y hasta lo
nes, en las broncas, en las heridas aún abier- Carlos Menem, el político que desarmó sin es en la elección de la palabra “morfar” en
tas porque fueron hechas para sangrar sin prisa, sin pausa y sobre todo sin piedad el lugar de “comer”. Un peronista morfa. Un
perecer, de las que estamos hechos. Este Estado de Bienestar que Perón había cons- oligarca come. Y esto, a los peronistas,
ensayo se escribe buscando todos los rostros truido desde 1943 y que ni los militares de los colma de
del objeto al que asedia, pero ese “objeto” (el la Seguridad Nacional habían logrado llevar
peronismo) ha provocado, en todos noso- a cenizas, era un peronista de larga histo-
tros, desilusiones, tristezas, derrotas, pérdi- ria, un caudillo de la más federal de
das sin reparo, muertes que no debieron ser, las provincias, la de Facundo
pavores sorprendentes, ilusiones luminosas, Quiroga, la de Ángel
desengaños en los que aprendimos la resis- Vicente Peñaloza,
tencia de la realidad, la dureza de lo imposi- La Rioja.
ble. Una amiga no peronista, que se aferró a Nada de
la esperanza-Alfonsín, me contó que el
mayor dolor de su vida, su mayor tragedia,
fue la pérdida de dos amigos que cobijó en
su casa en algún mes del año 1976. Eran dos
jóvenes peronistas, se los llevaron y no los
vio más. Todavía, al hablar de ellos, al con-
tar esa historia, los ojos se le humedecen, se
pone pálida y hasta tiene miedo otra vez.
Prometemos, sí, asediar a nuestro objeto y
estudiarlo con rigor. Pero no lo haríamos si
dejáramos de lado las ilusiones que ese
“objeto de estudio” despertó en nosotros, las
desesperanzas, los espantos, y la prolija, fría
idea de la muerte y la tortura. Volvemos al
“segundo” abrazo. Fue, dije, durante la “fies-
ta” menemista. Alianza entre el peronismo y
el establishment agrícola-ganadero, el esta-
blishment empresarial y financiero y las cor-
poraciones transnacionales. Carlos Menem,
en algún ágape de esos años de jolgorio, se
encuentra con el Almirante Rojas, el inven-
tor de la línea Mayo-Caseros, el más puro
símbolo del gorilismo nacional, el que orde-
nó, junto con Aramburu, los fusilamientos
del ‘56 y las masacres de esa “operación” que
narrará Rodolfo Walsh. El “Jefe” lo ve al
Almirante y se le acerca con su sonrisa de
plástico. El Almirante hace lo que siempre
ha hecho: lo mejor para su clase social, la
oligarquía, y el brazo vigoroso que la custo-
dia, las Fuerzas Armadas. Se abraza con el
peronista Menem. Ahí están, mírenlos: el
masacrador del 16 de junio de 1955 y el
caudillo del interior federal postergado, el
caudillo riojano en que se encarna el otro, el
que cantó Sarmiento, el feroz Facundo, el
Tigre de los Llanos. Este Tigre –sin embar-
go– se ha olvidado de los Llanos. Se recortó
las patillas. Se viste alla Versace. Gobierna
para las clases altas, para el Fondo Moneta-
rio Internacional y hasta ha enviado un cas-
cajo que flota a la Guerra del Golfo, una
guerra de Estados Unidos pero que él hace
suya dado que con el gigante del Norte quie-
re relaciones cercanas, a las que llama “car-
nales”. Algunos dicen que no es peronista.
Usan, para desautorizarlo, un concepto ines-
perado pero que hace historia: “menemis-
mo”. El “menemista” Menem no será pero-
nista pero todo el peronismo lo respalda.
Durante su Gobierno, Ubaldini, el sindica-
lista que vivía haciéndole huelgas a Alfonsín,
III
orgullo. (Nota: Que un oligarca”come” se puede ronistas hay por todas partes: sacan diarios presti- media de los “centros urbanos” destina al dife-
observar en ese inmenso libro de chismes que se giosos, escriben concurridas columnas de opinión, rente cuando busca solucionar el problema que
publicó recientemente bajo el nombre de Adolfo publican libros, dan conferencias para empresa- plantean a la serenidad, a la placidez, a la pulcri-
Bioy Casares. Parece que habitualmente Borges rios, y hasta no faltan quienes se sienten “márti- tud de la polis: hay que matarlos a todos. En resu-
visitaba a Bioy para “comer” en su casa. Ahí res” o “líderes” de la prensa libre agredidos por el men, el antiperonismo es una obstinación argen-
–con una maldad clasista de viejas oligarcas y “peronismo”. Incluso defienden a la “república” o tina y esa obstinación alimenta al peronismo
obviamente ociosas– le comentaba todo tipo de a las “instituciones” que el “peronismo” agrede. tanto (y a veces más) como él se alimenta a sí
cosas a su amigo, quien, acaso asombrosamente, Algo que ocurre porque –dicen– el gobierno que mismo.
las anotaba con pulcritud. Más asombroso es durante estos días gobierna es... peronista. Sin No obstante, la palabra obstinación pareciera
que se hayan publicado. Todavía más es que se embargo, ese gobierno ha reducido a una expre- cargar con una cuota excesiva de subjetividad. Si
lean. Como sea, la fórmula que Bioy utiliza para sión mínima los símbolos clásicos del justicialis- uno dice que el peronismo es una obstinación
abrir la narración de las veladas con su compin- mo, las fotos de Perón, las de Evita o la ineludible argentina está diciendo otra cosa que si dice: el
che de mínimas charlas de cajetillas aburridos es: entonación entusiasta de la marcha partidaria. peronismo es una persistencia argentina. Se
“Borges hoy come en casa”. O “Borges come en Que sigue teniendo frases tan improbables como puede hablar de la persistencia de los hechos.
casa”. O “Come Borges en casa”. No sabemos si “combatiendo al capital” en un mundo en que Hablar de la obstinación introduce una direccio-
almuerza o cena. Ni lo sabremos, ya que es de nadie lo combate en ninguna parte. O afirma que nalidad subjetiva en el análisis. Rechazamos toda
mal gusto, de grasas y de negros peronistas, decir la “Argentina grande con que San Martín soñó es idea de una continuidad en la historia. No hay
que alguien “almuerza” o “cena”. La gente la realidad efectiva que debemos a Perón” cuando, un tiempo lineal, una temporalidad homogénea,
comme il faut “come”. Algo similar a lo que ocu- en rigor, los “grasitas” de Evita y los “negritos” de no hay sentido ni sujeto interno de la historia.
rre con el “rojo” y el “colorado”. Lo correcto es Perón andan por las calles pidiendo limosna o Estas son ya viejas discusiones y las hemos zanja-
“colorado”. Ha sido posible observar –desmin- acarreando cartones y el pueblo de la Capital do. (Nota: Hemos escrito en otro lugar: “No
tiendo esta modalidad– que cierta oligarquía no Federal votó al hijo de un empresario (que si no queremos una historia de la continuidad. Pero
ha cesado de hablar del “trapo rojo” aludiendo a es peronista lo puede ser en cualquier momento) no queremos una historia de la exaltación del
eso con que los “zurdos” pretenden reemplazar a para que los limpie del paisaje urbano, los arroje a azar y lo discontinuo. Porque es cierto: no hay una
la bandera de Belgrano. No hay nada como el la periferia y arrase con esa villa, la 31, de la cual historia de la continuidad. Pero hay continuidades
odio para perder los modales.) A los peronistas salen delincuentes y drogadictos (o delincuentes en la historia. Hay persistencias en la historia. Las
nacional populares. A los que no fueron atrapa- drogados) para alterar la placidez de la metrópoli tenemos que rastrear. Las tenemos que develar.
dos por eso que suele denominarse el “glamour opulenta. En suma, los antiperonistas son más Esas persistencias deberán ser conquistadas entre
de la oligarquía”. Con todo, en esto los peronis- obstinados que los peronistas. Entre unos y otros las miríadas de sucesos que exaltan los foucaul-
tas no han cedido demasiado terreno. Menem dibujan esa modalidad del ánimo (una modalidad tianos, pero no bien las conquistemos deberemos
llenó su década de esplendor invitando a comer subjetiva) con que se presenta el peronismo en establecerlas, no cosificarlas, pero tenerlas pre-
(o a “morfar”) pizza con champán a sus más ele- nuestra historia: la obstinación. Hagamos, pues, la sentes para la praxis. No hay acción política que
gantes y rancios contertulios. Un peronista pregunta: ¿qué es una obstinación? no se establezca sobre el develamiento de una conti-
entrega a las clases dominantes el patrimonio La relevancia de la pregunta surge –en una nuidad”, JPF, La filosofía y el barro de la historia,
nacional pero sigue citando a Jauretche. La instancia inicial– porque forma parte del título suplementos publicados en este diario entre
izquierda ilustrada, en cambio, la izquierda de este ensayo, que llama al peronismo “una obs- junio de 2006 y mayo de 2007. El libro comple-
–pongamos– “académica”, compra los valores y tinación argentina”. Después, se afirma en que to y revisado aparecerá en abril del año próximo
los símbolos de la oligarquía como parte de su nadie dudará acerca de la persistencia del fenó- editado por Editorial Planeta.) Con todo, hemos
“conversión”. La “socialdemocracia” de los meno en nuestra historia: nace con el golpe mili- elegido la palabra “obstinación” (y trataremos de
ochenta, el alfonsinismo ilustrado incurrió en tar del 4 de junio de 1943 y todavía sigue fuerte hacer de ella un concepto) y no la palabra “per-
una incondicional adoración de Victoria Ocam- y una mujer que proviene del riñón de su histo- sistencia”. Bien cierto es que el peronismo es una
po, Borges y Bioy, quienes fueron transformados ria, de una de sus facetas más tormentosas y cas- persistencia en nuestra historia. No lo es menos
en la cifra de nuestra cultura, el signo de su exce- tigadas (la izquierda de los ’70), acaba de ganar que establece continuidades. Pero nuestro pro-
lencia. He discurrido en otras ocasiones sobre unas elecciones que la llevarán a la presidencia pósito es deliberadamente humanista. La historia
estas modalidades de época. del país. Ella no luce excesivamente peronista: del peronismo es una historia hecha por los
Los dos abrazos exhiben la amplitud del pero- dio un discurso plural el día en que ganó, se reu- hombres. Bajo determinadas circunstancias,
nismo. Esta “amplitud” ya había sido largamente nió con un periodista del diario del establish- como pedía Marx. Pero nos resulta imposible no
ejercida y teorizada por el mismo Perón: “En el ment (un hombre que siguió día a día el gobier- ver en la trama histórica del peronismo la acción
peronismo, en cuanto a ideología, tiene que haber no de Néstor Kirchner con una obsesividad de sujetos prácticos, de sujetos enfrentados, de
de todo. Me dicen que Cooke era muy izquierdis- digna de algún prestigioso diván de la ciudad de sujetos constituidos por la historia y constitu-
ta. Pero también lo tuvimos a Remorino que era Buenos Aires, desbordante de neuróticos y de yentes de ella. Hay una sobredosis de humanis-
de derecha”. El peronismo no es –entonces– una psicoanalistas neuróticos que debieran mejorar a mo histórico en el peronismo. De aquí que nues-
obstinación peronista. Es una obstinación argenti- esos neuróticos o, en su defecto, medicarlos tra posición acerca de la filosofía política del
na. Si la obstinación prosigue, si no se detiene, es bien, y de todos los días en que anduvo tras él, movimiento habrá de recurrir (no solamente,
porque todos la alimentan. Peronistas y no pero- criticándolo, encarnando odios, creando opinio- desde luego) a las posiciones de Carl Schmmit.
nistas. No sólo los no peronistas que pactan con nes adversas, asumiendo el estrellato de su diario Este genial teórico alemán (cuyos compromisos
el peronismo o se le acercan en coyunturas en que venerable, hijo dilecto de la pampa húmeda y de con el nacionalsocialismo nadie ignora) se pre-
“la patria lo reclama”. Sino (y muy poderosamen- la Sociedad Rural, custodio de Occidente, de los gunta, en uno de sus trabajos esenciales, por el
te) los antiperonistas. Estamos aquí ante un fenó- capitales transnacionales, del ALCA, y ahora, a “concepto de lo político”, busca la especificidad
meno marcadamente argentino. O sea, casi indes- diferencia de otros irritables momentos de su de las categorías políticas, aquellos elementos
cifrable: el peronismo ha sido una y muchas cosas historia en que reclamó hechos que –por el por los cuales son “políticas” y no otra cosa. Y
más. Tal vez ya no sea nada. Tal vez la identidad momento– olvidaremos, custodio de las liberta- escribe: “Pues bien, la distinción específica,
peronista se haya disuelto en las borrascas de la des, de las de prensa sobre todo, y de las institu- aquella a la que pueden reconducirse todas las
historia que a partir de ella (de quienes reclama- ciones, y custodio, muy privativamente, de esa acciones y motivos políticos, es la distinción de
ban encarnarla) se han desatado. Lo que no desa- acuosa, impalpable entidad a la que se llama “la amigo y enemigo” (Carl Schmitt, El concepto de lo
pareció es el antiperonismo. Es un argumento que República” y en cuyo nombre se han cometido político, Alianza, Madrid, 2002, p. 56. Debe
usó cierta vez, en mi contra, el malogrado y queri- por estos lares las más horrendas tropelías, este consultarse también el excelente ensayo de
do historiador Fermín Chávez. Yo había escrito periodista, decía, pasará a la historia como “el Chantal Mouffe: En torno a lo político, Fondo de
un texto demostrando que la identidad peronista fiscal del kirchnerismo” pero –conjetura uno– al Cultura Económica, Buenos Aires, 2007. El
ya no tenía existencia. Era tanto que era nada. El costo de haberle dedicado cuatro años de su vida libro es un derroche de lucidez, de inteligencia.
ser y la nada (en el primer capítulo de la Lógica de al líder de esa tendencia, Néstor Kirchner, y al Sin duda alguna, recurriremos a él no bien sea
Hegel) se identifican, son intercambiables: cuan- costo de verlo hasta donde no estaba o de encon- necesario.) Sobre esa Distinción esencial, que se
do algo es el todo es la nada porque las cosas se trarlo, inesperadamente, en sus pesadillas, y en expresa ya como contradicción o conflicto o
definen por aquello que las diferencia de las otras. las peores) y citó escasa o nulamente a Perón y a antagonismo o guerra, elaboraremos nuestra filo-
El ser es diferencia. Lo han dicho los postestructu- Evita. De hecho, la presidenta Cristina Fernán- sofía política del peronismo. Pero buscaremos
ralistas –basándose en el sistema de la lengua de dez pareciera haber elaborado mejor su relación –en la distinción amigo y enemigo– la praxis que
Ferdinand de Saussure– y tienen razón. Todo ele- con el peronismo que muchos antiperonistas, anima a cada uno de esos grupos. Los grupos
mento se refiere a otro del cual se diferencia. Una dado que en gran medida y no asombrosamente están constituidos por sujetos. Los sujetos tienen
estructura es una totalidad de diferencias. Nada es. el peronismo vive más en el odio o el desdén o la subjetividades. Las subjetividades generan con-
PROXIMO Todo ser es diferencia. Todo ser, en su ser, se obsesión de los antiperonistas que en la adhesión ceptos aptos para dar cuenta de ellas. Una persis-
DOMINGO refiere a otro. Seamos, ahora, precisos: si el pero- de los peronistas. Ocurre (y veremos intensiva- tencia de la historia nos revela algo que ocurre en
nismo es todo, cuál es su diferencia. Tiene que mente este aspecto) que en la mayoría de los la historia. Una obstinación (y soy consciente
existir algo que no sea el peronismo para que el antiperonistas, cuando se llega al fondo de ellos, también del riesgo poético o literario de la pala-
PRIMERA PARTE
peronismo sea algo. Cuando propuse la fórmula: al abismo de su repulsa, priva el odio al diferente bra, que, a mí al menos, no me disgusta) nos
Hacia el primer El peronismo, al serlo todo, no es nada, Fermín encarnado en la figura del grasa, del pobre o del revela algo más: algo que los hombres hacen. Los
gobierno de Perón Chávez me refutó. Dijo: Si el peronismo no es negro o del groncho. Y sus actuales manifestacio- hechos no se obstinan. Los sujetos sí. Podríamos
Las migraciones nada, si no tiene identidad, ¿cómo es posible que nes: el piquetero, el villero, el pordiosero, los carto- plantearlo de este modo: los hechos concretos de la
internas: haya antiperonistas? Perfecto: otra incógnita neros y los chicos de la calle. Que, con el mero filosofía política del peronismo expresan una
Los “cabecitas demoledora. Uno ya no sabe qué es el peronismo. trámite de lanzarse a limpiar el parabrisas de los persistencia histórica alimentada por una obsti-
negras” como O tiene que estar tres horas para explicáserlo a automóviles, arrojan al odio a sus conductores, nación de los sujetos que la protagonizan.
sujeto político. alguien. Sobre todo a un extranjero. Pero antipe- al desborde y a la frase que la mayoría de la clase Volveremos sobre el tema.

IV Domingo 25 de noviembre de 2007