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Peronismo José Pablo Feinmann

Filosofía política de una obstinación argentina


10 Conducción política y economía

Suplemento especial de

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a palabra “estrategia” se ha ciones y destotalizaciones y retotalizaciones. Perón a la patria. Esta frase dio sentido a die-

L transformado en una palabra


peronista, algo nada imprevisi-
ble ya que proviene del léxico
militar de Perón. Para el mayor
de la década del ’30 estrategia es un modo de
la conducción. Hay una conducción central,
una conducción que dispone de la distribu-
En la conducción de la guerra no hay la liber-
tad que Sartre encuentra en la praxis dialécti-
ca. Perón asume la estrategia jerárquica del
conductor. Él es quien decide cuándo totaliza,
o cuándo no, a qué línea táctica otorga priori-
dad, cuál avanza, cuál retrocede. y hasta cuál
muere por no tener ya el respaldo, el recono-
ciocho años de lucha militante en la Argenti-
na. Sí, es cierto que quienes miraban de afue-
ra no se incluían en este relato. Pero era
imposible no hacerlo: se incluían en tanto
eran quienes no lo hacían. Tarde o tempra-
no, todos los que se oponían al Régimen fue-
ron viendo que la imposibilidad de éste para
ción de todas las restantes fuerzas. Su res- cimiento de la conducción estratégica. El con- consolidarse, que el fracaso de todos sus
ponsabilidad es total y –además– a esa con- ductor asume el papel de la astucia de la razón intentos era la figura indigerible de Perón.
ducción, a la estratégica, se someten todas las hegeliana. La totalidad requiere de lo particu- Fueron, en alguna medida, años de felicidad.
otras conducciones. El estratega es el que lar porque es a través de él que se realiza. Pero Todo estaba claro. El pueblo peronista, todos
conduce al conjunto de las fuerzas. A la tota- lo particular desconoce el rumbo de la totali- los grasitas que esperaban a Perón, era lo que
lidad de ellas. Así, dice Perón: “Conducción dad. Sólo la Historia sabe su secreta teleolo- el marxismo llamaba “las masas”. No era el
estratégica: Es la que se refiere a la conduc- gía. Los particularismos actúan sin saber qué proletariado británico, lo hemos dicho. Pero
ción del total de las fuerzas puestas en juego” sentido final tendrán sus acciones. Ponen la eran las masas. Marx también hablaba de “las
(Ibid., p. 135). La conducción táctica no se pasión. Es la astucia del conductor la que con- masas”. Las “masas” eran peronistas y espera-
refiere a la conducción de la totalidad de las duce las infinitas pasiones hacia el mismo fin. ban a Perón: había que traerlo. En lo que
fuerzas, sino que “conduce en detalle”. Lo El único que conoce el fin es el conductor –no explícita pero sí claramente– se difería
estratégico se realiza a través de lo táctico. Lo porque él lo establece con su conducción. De este era en la concepción de la recuperación del
táctico es la instrumentalización de lo estra- modo, el peronismo, como la Historia en Paraíso. Para muchos, y, sobre todo, para las
tégico. Pero lo táctico nunca debe sustanti- Hegel, ha hecho la historia con la pasión de “masas peronistas”, para “el pueblo peronis-
varse. La sustantivación de lo táctico crearía sus conductores tácticos, de sus militantes, ta” por todos invocado, recuperar el Paraíso
una nueva conducción estratégica. Como se que, aun cuando pudieran encontrar consuelo era volver a “los años felices”. Favio fue tal
ve, por medio del hegeliano Clausewitz entra en la frase célebre que proclama que todo el vez el que mejor interpretó siempre a este
Hegel en el peronismo. La relación táctica y que es conducido tiene un papel en la con- pueblo peronista. El peronista simple que
estratégica es la relación que la dialéctica ducción o que todo soldado lleva en su sólo quería vivir bajo el amparo del general
hegeliana establece entre la totalidad y las mochila el bastón de mariscal, han sido arcilla Perón. Quería sentir que el Estado volvía a
partes. La estrategia se refiere a la totalidad. en los designios de la conducción estratégica, cuidar de él. Ya se sabía: el peronismo no
Pero la totalidad está tramada por todas las que ha hecho con ellos su plan teleológico, el era el capitalismo ni era el marxismo.
líneas tácticas que le dan contenido. Un con- sentido final de la conducción. El fracaso de Era una tercera posición humanista
ductor estratégico sin elementos tácticos toda esta trama se produce a partir de Ezeiza. y cristiana. Los que luchaban para
sería un estratega de la nada. Hay una estra- Ezeiza es el estallido de las conducciones tác- que la vuelta de Perón se pusie-
tegia porque hay una táctica. Porque hay ticas. Por decirlo algo locamente, el peronis- ra al servicio de las luchas
muchas tácticas. La estrategia consiste en dar mo, a partir de Ezeiza, pasa de Hegel a los revolucionarias en la Argenti-
un orden a todas las líneas tácticas, en condu- posestructuralistas y aun a los posmodernos. na, las luchas del socialismo
cirlas a todas hacia un mismo fin. Tarea que La Historia estalla en mil pedazos. Lean al latinoamericano, del Che, de
el Perón de Madrid llevó adelante con éxito. Foucault de la Microfísica del poder o de La la Cuba de Castro, no veían
Movió todas sus fuerzas en la dirección que verdad y las formas jurídicas. Por ejemplo, vol- que la recuperación del Paraíso
la estrategia planteaba. El desarrollo del arte vamos nuestra atención hacia ese notable
de la conducción se exhibió con brillantez texto de 1971 que es Nietzsche, la genealogía,
desde Madrid. No pudo constituirse un la historia. Escribe Foucault: “El gran juego
peronismo sin Perón. Tomemos un ejemplo: de la historia es quién se adueñará de las
el vandorismo intentó ser la sustantivación reglas, quién ocupará la plaza de aquellos que
de una línea táctica. Toda línea táctica que las utilizan, quién se disfrazará para pervertir-
abandona la totalización que impone la con- las, utilizarlas a contrapelo, y utilizarlas contra
ducción estratégica, deja de ser táctica. Ya no aquellos que las habían impuesto; quien
puede ser una táctica de nadie. Debe conver- introduciéndose en el complejo aparato, lo
tirse en estratégica para seguir adelante. harán funcionar de tal modo que los domina-
Podríamos decir entonces que el vandorismo dores se encontrarán dominados por sus pro-
fue la estrategia de instaurar un peronismo sin pias reglas” (Michel Foucault, Microfísica del
Perón. También, en los setenta, los sectores poder, La Piqueta, Buenos Aires, 1992, p. 18).
combativos del alternativismo, al desconocer Se trata de un texto de excepcional riqueza
la conducción de Perón, se apartaban de la para entender la tragedia que se extiende
estrategia totalizadora del conductor. Inau- desde el regreso de Perón hasta su muerte.
guraban una línea estratégica: la del peronis- Sobre todo, digo, este período. El de la rela-
mo sin conducción de Perón. La pregunta ción de enfrentamiento, de discusión y apro-
es: si se seguía aceptando la identidad pero- piación de la doctrina y de la conducción que
nista, ¿se podía desconocer la conducción de se da entre Perón y la izquierda peronista, ya
Perón? La respuesta planteaba complicacio- ahí claramente hegemonizada por Montone-
nes. No respondemos a la conducción de ros. Observemos cómo el texto de Foucault
Perón, pero sí a la identidad del pueblo nos permite ver el fracaso de la dialéctica con-
peronista. El pueblo peronista, sin embargo, ductor/conducidos, totalidad/particularidad
sólo se movilizaba por la gran consigna de la que Perón estaba acostumbrado a desarrollar
época: Perón vuelve. Esto galvanizaba a todas triunfalmente desde Madrid.
las fuerzas del movimiento. Era difícil plan-
tear una lealtad al pueblo y una no lealtad a LO UNO Y L0 MÚLTIPLE
Perón. De aquí que el vandorismo, en los El peronismo establece un gran relato.
sesenta, fracasara. Vandor no era Perón. Todo gran relato requiere de una visión line-
Vandor no era la figura maldita. Las masas al de la historia. El relato le entrega a los
no esperaban su regreso en un avión negro. hechos históricos un sentido, una racionali-
En cuanto al alternativismo de los setenta dad de la que carecen. Pero –en ciertos
tuvo que ir girando cada vez más hacia lo que momentos– se ve un sentido en la historia.
ya era cuando se proclamó alternativista: a la Esto lo vieron los peronistas desde el mismí-
oposición a Perón. No sólo a la no aceptación simo 1955. Ni siquiera era necesario demos-
de su conducción estratégica, sino a la abierta trar cuál sería el sentido de la historia en los
oposición a ella. La lógica de la conducción es años por venir: el regreso de Perón. Se esta-
de hierro: si el conductor estratégico conduce blece entonces un relato: 1) Paraíso; 2) Pérdi-
a la totalidad, las líneas tácticas tienen que da o expulsión del Paraíso; 3) Tránsito por la
aceptar la conducción estratégica. De lo con- tierra del dolor. Lucha por la reconquista del
trario, salen de la estructura de totalización y Paraíso. Acaso esto no fuera perceptible por
tienen que totalizar a partir de ellas. Aquí, ya quienes se movían por fuera del peronismo.
estoy usando los conceptos del Sartre de la Pero todas las luchas, desde la Resistencia
Crítica de la razón dialéctica. Digámoslo así: hasta el peronismo combativo de Ongaro, el
el que totaliza es el conductor. Las partes de la padre Mujica, Rodolfo Ortega Peña, los refe-
totalidad son totalizaciones en curso, totaliza- rentes de la “corriente nacional” (Jauretche,
ciones parciales. Pero (a diferencia del magis- Hernández Arregui), García Elorrio y el
tral juego de la dialéctica sartreana), la con- grupo de Cristianismo y Revolución, los sacer-
ducción estratégica quiere totalizar desde un dotes del Tercer Mundo, Cooke, etc., se diri-
esquema de poder. El que totaliza es el conduc- gían hacia un mismo objetivo. Algo que se
tor estratégico. No hay un juego de totaliza- decía así: el regreso incondicional del general
II
se lograra sólo con el regreso de Perón. Ése ingenua generación engañada, entiende mente entre 1973 y 1974, en vida de Perón,
era un punto de partida. Hubo incluso una poco de lo que pasó. La izquierda peronista y luego sigue hasta el golpe, es el período
llamada “teoría del primer mes” que circuló “se disfraza” de peronista para “pervertir las más rico, más sobredeterminado del peronis-
profusamente entre la militancia juvenil. reglas”. Era necesario “disfrazarse de pero- mo. El Perón hegeliano de siempre, el Perón
Apenas volviera Perón había que tomar el nista” para llevar las reglas del peronismo, de lo uno, el Perón de la conducción estraté-
poder en el primer mes aprovechando el des- pervirtiéndolas, es decir, negando su sentido gica, se ve cuestionado por la multiplicidad a
concierto del enemigo. La que tomó el poder originario, pero ya primitivo, hacia los valo- partir de Ezeiza. O algo peor aún para su
en el primer mes terminó por ser la derecha res revolucionarios de la época que se vivía poder estratégico: la conducción estratégica
del movimiento. Fascista y violenta, asesina. en América Latina. Esto implicaba utilizar trabaja por afuera de las conducciones tácti-
Vamos al texto de Foucault. Contra toda las reglas “contra aquellos que las habían cas. Cuando, en Conducción política –que es
visión de la historia como expresión de un impuesto”. Implicaba introducirse “en el un libro muy importante–, Perón se asume
decurso lineal, Foucault se propone que “el complejo aparato” (en el movimiento pero- como el Padre Eterno lo hace porque, como
gran juego de la historia” reside en quién se nista) y hacerlo “funcionar de tal modo que bien dice, siempre que se forman dos bandos
apropiará de las reglas”. Hasta su regreso, las los dominadores se encontraran dominados peronistas él no se embandera con ninguno.
reglas (la estrategia) las tenía Perón. A partir por sus propias reglas”. Este pasaje de Hegel La función del conductor estratégico es estar
de su regreso, los Montoneros empiezan a a Foucault (a quien sería impropio llamar con todos. Pero, a partir de Ezeiza (y aquí
disputárselas. “Quién ocupará la plaza de “posmoderno” pero ha sido quien les dio lo reside la tragedia de Perón), la conducción
aquellos que las utilizan”. Es decir, si Perón mejor de los materiales con que habrían de estratégica tiene que hundirse en el desorden
ocupa la Plaza de Mayo porque utiliza las trabajar: la discontinuidad, la multiplicidad, de las conducciones tácticas. Al hacerlo, ya
reglas a partir de su reconocimiento el choque de las diferencias dentro de la no puede conducir a la totalidad. Vamos a
como conductor habrá que trama histórica, la ausencia de un centro, la recurrir al excelente trabajo que Ernesto
disputarle la plaza descono- ausencia de un sujeto trascendental, de un Laclau ha hecho sobre esta cuestión. Escribe
ciéndole ese papel, el de sujeto constituyente de esa trama, su decur- Laclau: Perón, en Madrid, “intervenía sólo
poseedor de las reglas. Y el so no lineal sino quebrado, caótico, el “dis- de modo distante en las actividades de su
siguiente texto de Foucault es parate” nietzscheano) es el pasaje del Perón movimiento, teniendo buen cuidado de no
luminoso: quién se conductor estratégico hasta el 20 de junio de tomar parte en las luchas fraccionales inter-
disfrazará para 1973 al estallido de las contradicciones que nas del peronismo” (Ernesto Laclau, Eman-
pervertir las se produce a partir de esa fecha, de un modo cipación y diferencia, Buenos Aires, Ariel,
reglas, para evidente. Lo que estaba oculto en las som- 1996, p. 101). Aquí, según vimos, Perón es
“usarlas a bras, conjurado por el conductor, estalla. el momento de la totalización. Para serlo,
contrapelo”, Observemos esto: Perón, en tanto conductor tiene que enunciar de tal modo que sus
para usarlas “con- estratégico, juega el papel del sujeto trascen- enunciaciones valgan para todos. Perón es el
tra aquellos que las habían dental de las filosofías de la llamada “metafí- significante. El único significante del movi-
impuesto”. El que no quiera sica del sujeto”. Es desde Perón que el pero- miento peronista hasta Ezeiza es el significante
entender el juego de máscaras de nismo se constituye. Luego de Ezeiza, la “Perón”. Laclau lo va a decir desde una posi-
la izquierda peronista a través de consagración de lo múltiple. De esta forma, ción más cercana a la semiología y al lacanis-
este texto e insista Ezeiza implicaría el pasaje de una filosofía mo (disciplinas que no son excesivamente ni
en el malenten- de lo uno a una filosofía de lo múltiple. medianamente de mi agrado, pero, como
dido o en la Perón quiso mantener su filosofía de lo uno: decía Foucault cuando le reprocharon que
todos deben acatar la voluntad de la conduc- conocía poco del positivismo lógico: Nobody
ción estratégica. No se hizo así. Los elemen- is perfect), no obstante –contrariamente a lo
tos de la totalización –que hacía del movi- que suele suceder–, este hecho no le restará
miento la máxima forma de transparencia: “En tales circunstancias
lo uno, y es coherente (Perón en Madrid, Perón en el exilio, Perón
que Perón declare la afuera, JPF), él estaba en las condiciones
etapa dogmática el 21 de ideales para pasar a ser un ‘significante
junio, pues lo dogmático es vacío’ que encarnara el momento de univer-
lo uno– se desgajan de la salidad en la cadena de equivalencias que
totalización, la destotalizan. unificaba al campo popular” (Ibid., p. 111).
La totalidad ya no controla a la El campo popular está fraccionado. Todos
destotalizaciones ni nadie espera saben quiénes son y quiénes serán cuando
que se llegue a una nueva totaliza- llegue el momento de la lucha, el momento
ción. Quiero decir: cada fracción en que cada una de las fracciones busque
lucha por ser ella la que, por fin, tota- imponerse en tanto totalidad, en tanto
lice. La que logre totalizar a las demás momento universal en la cadena de equiva-
habrá triunfado. Pero no estamos en un lencias. Volviendo: si el campo popular está
esquema epistemológico, sino que estamos unido es porque el campo de equivalencias
en presencia de una epistemología de gue- se remite a una instancia de universalidad.
rra. La particularidad que logre ocupar el En suma, al conductor estratégico. A Perón.
espacio de la totalización habrá liquidado, Perón es un significante vacío porque encar-
por la fuerza, por la violencia, a las otras. na el momento de universalidad. Sólo él
Busco apoyo en Foucault: “Nietzsche coloca puede encarnarlo. Una vez en el campo de
en el núcleo, en la raíz del conocimiento, operaciones, en tierra argentina, el signifi-
algo así como el odio, la lucha, la relación de cante ya no expresa lo universal, deviene una
poder (...) Solamente en esas relaciones de particularidad más dentro de la lucha de
lucha y poder, en la manera en que las cosas particularidades. No hay, a partir de Ezeiza,
se oponen entre sí, en la manera en que se totalización. No hay momento de universa-
odian entre sí los hombres, luchan, procuran lidad. Hay lucha. Fragmentación. Choques
dominarse unos a otros, quieren establecer de lo múltiple. Todos los elementos de lo
relaciones de poder unos sobre otros, com- múltiple remiten a un nuevo momento de
prendemos en qué consiste el conocimiento universalización: la Muerte. Si todos matan,
(...) Cuando Nietzsche habla del carácter es la Muerte la que totaliza. A partir de Ezei-
perspectívico del conocimiento, quiere seña- za y a partir de la muerte de Perón (aunque
lar el hecho de que sólo hay conocimiento Perón, en tanto significante vacío, en tanto
bajo la forma de ciertos actos que son dife- de elemento de universalidad, ya había
rentes entre sí y múltiples en su esencia, muerto en Ezeiza), lo múltiple se enfrenta en
actos por los cuales el ser humano se apodera la modalidad de la violencia. El conocimien-
violentamente de ciertas cosas, reacciona a to que cada praxis diferenciada adquiere de
ciertas situaciones, les impone relaciones de sí misma y de su enemigo es ese conoci-
fuerza. O sea, el conocimiento es siempre una miento que, según Foucault, Nietzsche veía
cierta relación estratégica en la que el hombre como lucha, odio, relación de poder. Si de
está situado” (Michel Foucault, La verdad y definir se trata, recordemos que definió al
las formas jurídicas, Gedisa, 2003, pp. conocimiento como “relaciones de poder”.
28/39. Bastardillas mías). Notable texto “Solamente (reiteramos la cita) en esas rela-
cuya última línea Sartre habría suscripto. ciones de lucha y poder, en la manera en
que las cosas se oponen entre sí, en la mane-
LO UNO EN TANTO ra en que se odian entre sí los hombres,
SIGNIFICANTE VACÍO luchan, procuran dominarse unos a otros,
Conceptualmente (también en este quieren establecer relaciones de poder sobre
plano), el período que va de 1955 hasta otros, comprendemos en qué consiste el
1973 y –sobre todo– el que se dilata trágica- conocimiento”. ¿Cuál es el nuevo universal
III
que se establece? ¿Cuál es el nuevo signifi- de una manera y yo y los peronistas como poder individual. Sobre uno de los dogmas
cante vacío que da unidad a todas las pra- yo de otra. Porque, para ustedes, compa- sagrados del liberalismo constitucional.
xis en la medida en que todos remiten a él: ñero, cagarse en Perón es quedarse afuera. Veamos cuál es el papel del Estado:
la Muerte. Lo uno es la muerte. Sospecho Afuera de Perón y de la identidad política “Incumbe al Estado fiscalizador la distribu-
que algo parecido han hecho Verón y Sigal del proletariado. Mientras que para noso- ción y la utilización del campo e intervenir
en Perón o muerte pero no tengo a mano tros, cagarnos en Perón es rechazar la con el objeto de desarrollar e incrementar
ahora ese libro; excelente, sin duda. obsecuencia y la adulonería de los buró- su rendimiento en interés de la comunidad
Volviendo. En la etapa anterior a Ezeiza, cratas del peronismo. Es reconocer el lide- y procurar a cada labriego la posibilidad de
cuando Perón es el momento de universali- razgo de Perón, pero no someternos man- convertirse en propietario de la tierra que
dad del peronismo, su significante vacío, samente a su condición estratégica. Para cultiva”. Se dirá que es charlatanería dema-
aquél al cual todos remiten y el único nosotros, Salamanca, para mí y para los gógica. Ningún obrero leía este texto. Era
enunciador de las acciones del movimiento, peronistas como yo, para los peronistas el avance de una línea, dentro del movi-
el único que puede validarlas, reconocién- revolucionarios, cagarnos en Perón es creer miento, que buscaba avanzar sobre el
dolas, ¿cómo se planteaban las cosas? Las y saber que el peronismo es más que Perón. poder del capitalismo agrario. Esa línea era
particularidades acataban a Perón, pero ese Que Perón es el líder de los trabajadores la de Sampay. Esa línea fue la que los ene-
acatamiento, ¿era sincero o era una másca- argentinos, pero que nosotros, los militan- migos del peronismo siempre vieron como
ra que todos se ponían porque no se podía tes de la izquierda peronista, tenemos que la presencia de una peligrosidad que, al
hacer política sino en nombre del peronis- hacer del peronismo un movimiento revo- margen de los retrocesos del peronismo del
mo y en nombre de Perón? lucionario. De extrema izquierda. Y tene- ’52 al ’55, siempre podía actualizarse en el
Mi novela La astucia de la razón plantea mos que hacerlo le guste o no a Perón. Por- curso de los hechos. Quiero decir: un
este tema en un diálogo ficcional que que si lo hacemos, compañero, a Perón le Gobierno que redacta un texto así nunca
trama entre René Rufino Salamanca, el va a gustar. Porque Perón es un estratega y va a ser confiable para la oligarquía argen-
líder obrero de los mecánicos cordobeses, y un estratega trabaja con la realidad. Una tina, para los defensores extremos de la
John William Cooke. Voy a vulgarizar un realidad que, más allá de sus convicciones propiedad privada. El Partido Peronista,
poco la novela transcribiendo sólo los diá- que son muy difíciles de conocer, Perón en uno de sus mejores aportes al constitu-
logos. Estos diálogos, en ella, se mezclan va a tener que aceptar. Porque Perón, cionalismo argentino, explicita, justificán-
con bloques narrativos, algo que los torna Salamanca, ya no se pertenece. Quiero dola, defendiéndola, los alcances que el
complejos en su lectura. Ahorrémonos eso decir: lo que no le pertenece es el sentido concepto de propiedad privada en función
aquí. Cooke había ido a Córdoba para dar polítíco último que tiene en nuestra histo- social tiene: “La modificación del artículo
una conferencia sobre el fallido regreso de ria. Porque Perón va a tener que aceptar lo 17 es una de las más trascendentales en
Perón de 1964, abortado por la Cancillería que realmente es, lo que el pueblo hizo de orden a las proyectadas. La Constitución
del gobierno de Arturo Humberto Illia y él: el líder de la revolución nacional y del ’53 declara que la propiedad es inviola-
todo el país gorila. Ahora, Cooke y Sala- social en la Argentina. Ésa es, entonces, ble (...) la propiedad no es inviolable ni
manca están en la calle 27 de Abril, en la compañero, en suma, mi manera de cagar- siquiera intocable sino simplemente respe-
casa de los mecánicos, y ahí tienen un diá- me en Perón”. table a condición de que sea útil no sola-
logo trascendente. Salamanca dice a mente al propietario sino a la colectividad.
Cooke: EL ARTÍCULO 40 DE LA Lo que en ella interesa no es el beneficio
–Mirá, Gordo, el problema es éste: los CONSTITUCIÓN DEL ’49 individual que reporta sino la función social
obreros son peronistas, pero el peronismo La Constitución de 1949 tiene la expli- que cumple” (todas las bastardillas son
no es obrero. citación y fundamentación de los elemen- nuestras). La Constitución del ’53 es cues-
Cooke responde: tos centrales de la economía peronista. Es tionada por la indiferencia ante las conmo-
–Si el peronismo fuera obrero como los notorio que pocos recurren a este texto. ciones en que la nación puede verse
obreros son peronistas, la revolución la Los antiperonistas lo relegan argumentan- envuelta: “Ni las necesidades militares en
haríamos mañana mismo. do que sólo tenía el propósito de posibili- tiempo de guerra podían ser atendidas en
–Y sí, claro –dice Salamanca–. Tenemos tar la reelección de Perón. Escrita en gran gracia a la inviolabilidad de la propiedad.
que conducir a la clase obrera al encuentro medida y pensada casi por completo por Este tabú trágico podía hacer morir a los
con su propia ideología. Que no es el pero- un jurista de talento como Arturo Sampay, ejércitos de la patria antes de permitir una
nismo. ese texto tiene una vigencia revolucionaria requisación salvadora. Ni en la paz ni en la
–Estás equivocado –dice Cooke–. Eso es en más de uno o dos y más aspectos. Tam- guerra se conmovía el concepto de la pro-
ponerse afuera de los obreros. Eso es hacer poco los peronistas lo citan muchos pues piedad ni la sensibilidad de los propieta-
vanguardismo ideológico, Salamanca. lo consideran impracticable y no desean rios”.
Recordá el brillante consejo de Lenín: hay comprometerse con un corpus jurídico e El más célebre de todos los artículos de
que partir del estado de conciencia de las ideológico salido de las entrañas de lo la Constitución del ’49 es el artículo 40.
masas. ¿Está claro, no? La identidad políti- mejor del primer peronismo, hecho que los Hay, con él, una paradoja que señala la
ca de los obreros argentinos es el peronis- comprometería como peronistas y los lle- compleja historia del peronismo. Fueron
mo. No estar ahí, es estar afuera. varía a la encrucijada de hacerse cargo de él los peronistas quienes más a fondo aniqui-
Salamanca, muy firme, dice: en épocas como ésta, en que cuestiones laron este formidable artículo. En 1971, el
–Bueno, compañero. entonces nosotros como la “función social de la propiedad Gobierno de la Unidad Popular de Salva-
estamos afuera. Afuera del peronismo y privada” suenan a subversión pura. Y, en dor Allende, lo incorpora al artículo 10 de
sobre todo afuera de la conducción de efecto, lo son. Nadie desconoce el atraso la Constitución política del Estado: “El
Perón. que las mejores causas que podrían dibujar Estado tiene el dominio absoluto, exclusi-
Cooke, irónico, sonríe. Se siente seguro. el rostro de una nación autónoma han vo, inalienable e imprescriptible de todas
Sabe que tiene algo sorpresivo para decirle sufrido en tantos años de masacres, retro- las minas, las covaderas, las arenas metalí-
a Salamanca (y probablemente a todos cesos o triunfos mundiales del pensamien- feras, los salares, los depositos de carbón e
nosotros). Antes, lo agrede un poco. Siem- to de derecha. hidrocarburos y demás sustancias fósiles,
pre con estima, con respeto, pero no deja El artículo 38 de esa Constitución que, con excepción de las arcillas superficiales”.
de decirle lo que duele de los tipos como es razonable decirlo ya, fue uno de los ele- El artículo 40, en su pasaje más definito-
Salamanca, de la izquierda obrera argenti- mentos centrales de la cultura del peronis- rio, afirma lo que vino a negar la gavilla
na. De los cordobeses combativos. mo que la “Libertadora” prohibió, se del doctor Carlos Menem, todos los aven-
–No hay caso entre ustedes y Perón, ¿eh? asume desde una polémica con la concep- tureros que acompañaron esa política
Cómo les jode, che. “Bonapartista.” ción alberdiana de la Constitución de entregada a la enajenación de los resortes
“Nacionalista burgués.” A veces, “fascista”. 1853 que proponía, como era esperable, la esenciales que hacen que un país lo sea,
Pero esto, menos. Se lo dejan a la derecha. inviolabilidad de la propiedad privada. que una nación exista, que un Estado no
Pero todo lo que le dicen, también “popu- Hegel decía que la propiedad privada es la se someta a los capitales extranacionales o
lista” y algo más que seguramente olvido, expresión objetiva de la libertad de los a los oligopolios que trabajan en complici-
son distintas formas de decir lo mismo, sujetos. La Constitución del ’49 desmiente dad con el empresariado nacional, pues,
Salamanca. Que Perón no representa los a Hegel y a Alberdi. El texto de Sampay precisamente, lo que afirma el artículo 40
verdaderos intereses de la clase obrera. Que llena de cierta nostalgia al ser leído hoy, al es lo que sigue: “Los minerales, las caídas
la clase obrera argentina tiene un líder y recordarlo a él como el gran jurista que fue de agua, los yacimientos de petróleo, de
una ideología burgueses. Bueno, mirá, y cómo se puso codo a codo con un carbón y de gas, y las fuentes naturales de
escuchame bien. –Y aquí dijo su frase sor- gobierno cuestionado por los “doctores”, energía, con excepción de los vegetales,
presiva. La frase más inesperada de la clase a la que pertenecía. Leemos en el artí- son propiedades imprescriptibles e inaliena-
noche. Ahí, en la calle 27 de Abril, la calle culo 38: “La propiedad privada tiene una bles de la Nación” (Nota: Fuentes consulta-
de los mecánicos. Dijo Cooke–: Yo me función social y, en consecuencia, estará das: Arturo Enrique Sampay, “La reforma
cago en Perón. sometida a las obligaciones que establezca constitucional debe favorecer a la moderni-
Salamanca responde: la ley con fines de bien común”. El con- zación de las estructuras”, La Opinión,
PRÓXIMO –Nosotros también nos cagamos en cepto es éste: la función social de la propie- 6/5/1972. Anteproyecto de reforma de la
DOMINGO Perón. Parece que estamos más de acuerdo dad privada. Que la propiedad privada Constitución, Partido Peronista, Buenos
de lo que creíamos. tenga una función social implica erosionar Aires, 1949, y el libro de Arturo E. Sam-
Síntesis del primer –No –dice Cooke–, no estamos de toda la concepción burguesa acerca del pay Constitución y pueblo, Cuenca Edicio-
gobierno peronista acuerdo. Porque ustedes se cagan en Perón poder. Es un avance del Estado sobre el nes, Buenos Aires, 1973, p. 209).

IV Domingo 27 de enero de 2008