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LA SANTÍSIMA TRINIDAD DE

LAS 4 ESQUINAS

AÑO I NÚMERO V EDICIÓN DE ABRIL DEL 2009


Editado en Arica- Chile 2009
Diseño: Daniel Rojas Pachas
Cinosargo © Daniel Rojas Pachas 2000-2009
Contacto: carrollera@gmail.com
Web: www.cinosargo.cl.kz

Editorial Cinosargo by Daniel Rojas Pachas


Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras
derivadas 2.0 Chile
EDITORIAL.

COMO PARTE DE LA CELEBRACIÓN DE


NUESTRO PRIMER AÑO, PRESENTAMOS
ESTA EDICIÓN DE ABRIL DE LA SANTÍSIMA
TRINIDAD DE LAS CUATRO ESQUINAS, CON
NOTAS SOBRE LIHN Y DEISLER ESCRITAS POR
NUESTRO DIRECTOR DANIEL ROJAS PACHAS,
ROJAS PACHAS RECIENTEMENTE PUBLICADO EN
POESÍA E INVESTIGACIÓN POR NUESTRO SELLO,
RETOMA SUS ANÁLISIS SOBRE POESÍA EN ESTOS
ARTÍCULOS, TAMBIÉN NOS COMPLACE PRESENTAR UNA
CRÓNICA DEL PERIODISTA ANTOFAGASTINO, RODRIGO
RAMOS BAÑADOS ACERCA DE PISAGUA Y UN ARTÍCULO
HISTÓRICO DE ARTURO VOLANTINES, INVESTIGADOR Y
POETA DE ATACAMA QUE NOS RELATA ACERCA DE LA
BATALLA DE CERRO GRANDE.

JUAN CARLOS GÓMEZ EL GOMBROWICZIDA POR


ANTONOMASIA, NOS SORPRENDE CON UNA NOTA SOBRE
LA RELACIÓN WITOLD / DE ROKHA, ASIMISMO LA PLUMA
SIEMPRE AFILADA Y SENSIBLE DE NUESTRO AMIGO
ROLANDO GABRIELLI, NOS DA SU OPINIÓN SOBRE
GABRIELA MISTRAL Y JOSÉ MARTÍNEZ FERNÁNDEZ,
EDITOR DE PALABRA ESCRITA Y CONTINUO
COLABORADOR DE CINOSARGO, SE IMBUYE DESDE SU
PERSPECTIVA COMO POETA EN LA POÉTICA DE LUIS
ARIAS MANZO, OTRO DESTACADO ESCRITOR CHILENO
Y SECRETARIO GENERAL DE POETAS DEL MUNDO.

ESPERAMOS ESTE NÚMERO DE LA SANTÍSIMA,


DEDICADO SIEMPRE A LA LITERATURA NACIONAL,
SEA DEL AGRADO DE NUESTRA COMUNIDAD DE
LECTORES.

CINOSARGO TIENE LA PALABRA!!!!!!!!!!!!!!!!

OLIVER BELTRÁN.
Hacia una interpretación Lihngüística del país de los sueños
por Daniel Rojas Pachas

En el prólogo de “Al bello aparecer de este lucero”, Pedro Lastra


señala con respecto a la poesía de Lihn: alcanza una mirada
oblicua, distanciada y ajena, para la cual la percepción de un lugar
produce la memoria del mismo. Esto el crítico lo señala en relación
al carácter de viajero que asume el autor; poeta de paso que con su
obra realiza el procedimiento de verbalizar como en una bitácora o
diario de viaje –con su usual descreimiento en la palabra y en la
comunicación humana- respuestas fragmentarias a los estímulos de
lo desconocido; en su obra, Lihn principalmente alude a aquellos
parajes nuevos que confronta en su devenir. Francia, Nueva York,
Lima, Cuba y desde luego, el horroroso Chile del que nunca salió.

En cada uno de esos espacios-tiempo que su escritura revisa, no


debemos ignorar las voces, sujetos, e infinitos textos que cruzan las
vivencias desplegadas; Lastra agrega como argumento ineludible
para el reconocimiento que el lector puede hacer en torno a este
talante y disposición por parte del creador, los títulos que E.L da a
sus obras: Escrito en Cuba, 1969. París, situación irregular, 1977, A
partir de Manhattan, 1979, Estación de los desamparados, 1982, El
Paseo Ahumada, 1983.

En esos nombres, evidenciamos el constante cuestionamiento del


autor en torno al movimiento, la fugacidad, el tránsito, todos
conjugados en el afán de re-escribir la realidad; poesía en situación
que descubre como material la percepción de lo vivido; por ende, a
medida que se realiza el presente (ese paso por diversos parajes)
se define la identidad extra e intertextual del ser humano, creador,
voz y desde luego su memoria. Todo de modo fugaz, pretendiendo
asir lo inasible, lo indeterminado de la manera más completa y
genuina, gracias a la poesía como lenguaje estético, abierto a una
mayor sensibilidad.
Paradojalmente, la posibilidad de concretar esta tarea con éxito, se acompaña de una consciencia
fija, saber pleno del fracaso e inutilidad que el hombre enfrenta, al procurar conocer el mundo que
cohabita en su real composición y relaciones.

No me voy de esta ciudad con la resignación de los visitantes en tránsito / Me dejo atar, fascinado
por ella / a los recuerdos del presente: / cosas que no tuvieron, por definición, un futuro pero que,
ciertamente, llegaron a envejecer, pues las dejo a sabiendas de que son, talvez, las últimas
elaboraciones del deseo (Pena de extrañamiento)

Además palpamos un precario sentido de pertenencia, calidad de animal orillero principalmente


determinado por nuestra lógica lingüística
Somos las víctimas de una falsa ciencia / los practicantes de una superstición: / la palabra: este río a
cuya orilla / como el famoso camarón nos dormimos / virtualmente ahogados en la nada torrencial /
Incapaces, incluso, de saber qué corriente / y hacia dónde nos lleva / si todavía cabe pensar en un
sujeto (La realidad no es verbal)

El sistema simbólico opera funcionalmente desde la temprana edad y tiende de modo normativo a la
reificación de los sujetos y a la construcción de identidades esperables.

Al respecto, John Zerzan señala en su artículo “Things we do” Hace unos 250 años el romántico
alemán Novalis se lamentaba porque “el sentido de la vida se ha perdido” El cuestionamiento
generalizado del sentido de la vida sólo puede aparecer en torno a este momento -justo cuando el
industrialismo realiza su más temprana irrupción. Desde entonces, la erosión del sentido se ha
acelerado rápidamente, recordándonos que la función sustitutiva de la simbolización es también una
prótesis. El reemplazamiento de la vida por lo artificial, como la tecnología, implica una cosi-ficación.
La reificación es también, al menos en parte, un imperativo técnico. La tecnología es “la habilidad
para organizar hasta tal punto el mundo, que no necesitamos experimentarlo”.

Lastra por su parte refiere lo siguiente “El poeta de paso no conocerá nunca los lugares del que
habla, se limitará a recorrerlos”

De modo que las andanzas que realiza el poeta; se cualifican como particulares de su poética, una
divisa de su escritura que posee como efecto peculiar, el exponer “un desarraigo consciente de la
existencia”, Tan así, que el tiempo al que hemos sido arrojados, es visto a través de la poesía de
Lihn por encima de ese lenguaje simbólico, propio de un mundo normado por la sintaxis, pero al
tanto de las dificultades y el spleen que produce el no poder como especie, sustraernos del poder de
la palabra.

Podemos contrastar esto en función de las apreciaciones de Deleuze y su idea de agenciamiento y


como el escritor se plantea ante el fenómeno: La unidad real mínima no es la palabra, ni la idea o el
concepto, ni tampoco el significante. La unidad real mínima es el agenciamiento. Siempre es un
agenciamiento el que produce los enunciados. Luego el pensador francés añade, el agenciamiento
siempre es colectivo y pone en juego, en nosotros y fuera de nosotros, poblaciones, multiplicidades,
territorios, devenires, afectos, acontecimientos. Por tanto el nombre propio no designa un sujeto,
designa algo que ocurre cuando menos entre dos términos, que no son sujetos, sino agentes,
elementos. Y concluye: Los nombres propios no son nombres de personas, son nombres de pueblos
y de tribus, de faunas y de floras, de operaciones militares o de tifones, de colectivos, de sociedades
anónimas y de oficinas de producción. El autor es un sujeto de enunciación, pero el escritor no, el
escritor no es un autor. El escritor inventa agenciamientos a partir de agenciamientos que le han
inventado, hace que una multiplicidad pase a formar parte de otra.
Las andanzas de Lihn como escritor, son en definitiva viajes, devenir, un paso precario, en que la
memoria contribuye fugazmente a reconstruir momentos y voces, en términos de E.L, “el viaje es un
cambio de escenario que corrobora la persistencia del sujeto que viaja” Surge así el anhelo de
capturar siquiera un fragmento del universo. Esta obsesión conscientemente fatalista, hace de Lihn un
escritor que apela a la desfundamentación metafísica, a reconocerse fatalmente imbuido en un
modernismo simbólico y sinestésico insuficiente en su lógica y mecanismos. Lenguaje, viaje,
precariedad, memoria, signo y situación, constituyen una realidad Lihngüísticamente transitoria que se
opone desde su derrotero al agenciamiento y a la normalización.

El poema analizado tras este prólogo, Del país de los sueños; publicado en el libro Al bello aparecer
de este lucero, evidencia claramente el sentir del poeta, y las apreciaciones que al respecto nos ha
entregado Lastra.
Cientos, cientos de veces te encontraré a la vuelta
de la memoria abundante en esquinas
en la enrarecida atmósfera del país de los sueños
en que no hay cosa que no esté hecha de nada
Me harás, sin verme, un saludo con la mano, pues de
los dos yo seré el único
en vernos y no tú la buena amiga de los años reales.
Además allí, en la nada, encuentros y desencuentros
¿en qué se diferencian? El diálogo es su simulacro
hecho de las palabras recordadas. La que esté allí
es sólo una visión a la espera de un taxi de hace diez o
quince años
Sin haber envejecido porque en ese país
no se vive ni se muere, con tu vestido pasado de moda
remedo de algunas escenas que habríamos podido
vivir juntos si todavía fuéramos reales
Y sentiré lástima de mí y me invadirá como si fuera
el amor
el recuerdo vacío de estas lágrimas.

Escrito por Enrique Lihn

En el poema, E.L nos plantea una realidad confusa, fragmentada y


nebulosa, plagada de giros y vueltas; el espacio es anfractuoso y
sumamente inconexo, anverso de una estructura lineal, en la que
todo lo que se puede considerar real, es parte de un nihilismo
absoluto. Una negación de lo que se entiende como cierto y
materialmente perceptible: en la enrarecida atmósfera del país de los
sueños / en que no hay cosa que no esté hecha de nada.
Este verso, más allá de lo onírico e
inconsciente, podemos entenderlo fuera
del desamor implícito y en su calidad
desfundante, si lo vinculamos a la
noción que Lihn sostiene con respecto a
la palabra y su efecto reduccionista.
Atrapados en el juego de la
comunicación el hombre ha sido
mediatizado por los significantes con
miras funcionales que han establecido
un consenso de denotaciones, signos y
preguntas con respuestas establecidas
de antemano. Estas tienden ante todo,
a la dominación o sustento de un
discurso de poder. El escritor, en su
pieza la realidad no es verbal nos revela
esta mirada:

el verbo ir y como complemento / un


lugar que no hay — aunque se diga — /
en el adverbio donde y el hacia qué
denota / en el hablar de nada (siempre
se habla de nada) / — lo dice la
gramática — la dirección del
movimiento / reducido, también, a un
simulacro. (La realidad no es verbal)

Por tanto el país de los sueños, es una metáfora de nuestro mundo –otra mentira del lenguaje, la bella
presencia de una ausencia – simulacro al que damos forma cada vez que desplegamos nuestros
métodos para captar la existencia, esencialmente por medio de la palabra y el pensamiento enraizado
en el lenguaje.

No es causal que el poeta en ambos textos repita el término simulacro, como la manera veraz de
calificar la realidad. Somos habitantes de una ficción o mera representación, de una falsa superstición
que todos practicamos pero que nos resistimos a calificar como falso, para ello existen otros vocablos,
también ficciones que nos permiten mantener viva la fachada de lo verdadero, fantasía, irrealidad,
irracionalidad, caos, locura, son todas categorías, rostros que sirven como mecanismos de defensa
del lenguaje a fin de salvaguardar su identidad arbitraria y artificial.

Además allí, en la nada, encuentros y desencuentros / ¿en qué se diferencian? El diálogo es su


simulacro / hecho de las palabras recordadas. La que esté allí es sólo una visión a la espera de un taxi
de hace diez o quince años
Como dice Baudrillard El simulacro no es lo que oculta la verdad. Es la verdad la que oculta que no
hay verdad. El simulacro es verdadero. Lihn esta consciente de eso, de ahí nace su irrefrenable
desesperación y voz desasida, se reconoce como víctima y actor de esa comedia inútil, de esta
virtualidad que defendemos por ser la médula de nuestra sociedad, de nuestra organización, por ella
matamos y nos herimos. Como un Sísifo arrastrando su roca. Lihn está al tanto del juego que hemos
construido y olvidado, pasivamente negamos con pavor y se asume con reverencialidad el lenguaje y
su petrificación. Repetir la palabra como un orden sagrado y perfecto es la consigna que una voz
crítica y paranoica, Kafkiana en su devenir, rechaza o más bien, niega. Pues lo único que evidencia lo
precario y monocorde del sistema, es su gratuidad y absurdo al tiempo que revela la imposibilidad
demencial de sustraerse de él.

Los siguientes versos son ilustrativos: Me harás, sin verme, un saludo con la mano, pues de / los dos
yo seré el único en vernos y no tú la buena amiga de los años reales.

El hablante, que por momentos podemos identificar con el poeta, fuera de la relación que la pieza nos
presenta como lectura impresionista y directa, haciendo opaca la otra lectura, esa que nos habla sin
tapujos del descreimiento de lo real; es quien está al tanto de su condición de criatura
lingüísticamente sometida, pieza del simulacro, habitante del país de los sueños. El resto en cambio,
su pareja, la ropa, los taxis, los gestos, los encuentros y desencuentros, no asumen tal condición, son
naturalezas, determinables, agenciadas maquinalmente en el recuerdo y la palabra, todas sin
posibilidad de fuga. En otros términos, son sólo figuras oníricas, fantasmáticas, recuerdos que él
escribe, que él en su calidad de artífice de la palabra puede desvirtuar. La lengua en acción, esa
piedra angular del sistema es un juguete que el poeta muta, en conjunto con el sentido y los medios
que usualmente tenemos para buscarlo.

En cuanto a la última parte del poema, aún cuando este expone con mayor fuerza la temática del
desamor (también característica del poeta y ya mentada al principio de esta lectura), hay que recalcar
que no es menor lo que sus enunciados dejan entrever en cuanto al tartamudeo y punto de fuga. Idea
de proseguir en la creación entre medio y no a la saga de una dicotomía.

Sin haber envejecido porque en ese país no se vive ni se muere,

Como dice Deleuze, siempre es posible deshacer los dualismos desde dentro trazando las líneas de
fuga que pasan entre los dos términos, estrecho arroyo que no pertenece ni a uno ni a otro sino que
arrastra a los dos en una evolución no paralela, en un devenir heterocrono.
El filósofo se refiere a la involución que no es necesariamente una derrota sino un estado perpetuo
de cambio, un devenir, El devenir añade el francés, consiste en involucionar pues: El devenir no
tiene historia. Involucionar es estar entre, en el medio. Por ejemplo: los personajes de Beckett están
en perpetua involución. Si hay que ocultarse, si siempre hay que ponerse una máscara, no es en
función de un gusto sino porque el camino no tiene ni principio ni final y hay que ocultarlos.

En consideración a esto, el escritor se eterniza en el proceso y no en resultados, menos aún en


afirmaciones. En el caso de Lihn, el poeta/hablante es invadido por el recuerdo, por la escritura, por
la edificación de la memoria y su inutilidad, su carencia de significación sustentada en un concepto,
en un par oponible; más no en una percepción, por ello se mantiene en la tarea de escribirse, de
recordarse, de un hacer en el país de los sueños.

(…)Y sentiré lástima de mí y me invadirá como si fuera el amor el recuerdo vacío de estas lágrimas.

Deleuze en este mismo aspecto señala, el medio no tiene nada que ver con la media. No se trata de
una velocidad media. Los nómades están en el medio. No tienen historia solo tienen geografía.
Epicuro, Spinoza y Nietzsche como pensadores nómades.

Los filósofos que cita, son creadores, Rorty los llamará edificadores, lo que queda claro es su
calidad de negadores, de descreídos. Lihn por su parte, se adscribe en esa percepción del mundo,
es un nómade comprometido con su propio territorio, el de la escritura incesante. La escritura, como
proceso como devenir, como una línea que no esta al principio o al fin, sino en medio. Esta escritura
no es una afirmación entre dos dicotomías sino un tartamudeo. Deja de ser lo uno y lo otro, al punto
que tampoco es algo que deviene de ellos, es la multiplicidad indeterminada; un hoyo negro que no
se deja resumir o dicotomizar. Dentro del par A Y B. Lihn es la Y.

La Y como extra-ser inter-ser, de modo que su proceso, esta entre ambos polos, no es la
desesperación absoluta de la incomunicación ni la afirmación tajante y taxativa del lenguaje como
sistema funcional y normado. Es un escritor flexible, una salida a las dicotomías. Escritor
Lihngüísticamente desterritorializado que produce una fisura al canon gramatical y literario, al canon
poético y simbólico de la sociedad y las identidades; ajeno a la centralizada arborescencia
occidental de Porfirio y los mapas mentales coercitivos de un simulacro social que pretende con sus
meta-códigos hacernos creer, no somos parte del simulacro. Lihn en este punto, llega a cuestionar
su propia realidad personal, los rostros y categorías caen y se quiebran en este proceso de
despersonalización. El país de los sueños, es su geografía, su punto de fuga a través del cual crea
población en un desierto y no especies y género en un bosque.

(...)escenas que habríamos podido vivir juntos si todavía fuéramos reales

Escrito por Daniel Rojas Pachas


¿Qué vio Raúl Choque?
por Rodrigo Ramos Bañados

¿Qué vio Raúl Choque cuando buceaba a la altura de Pisagua? El mito dice que fue algo terrible,
tanto que Choque enmudeció. No está clara la fecha, pero hablan de 1974, cuando gran parte de
Pisagua estaba "tomada" por la maquinaria militar. Eran tiempos de helicópteros con rumbo a alta
mar.
Imposible olvidar su apellido, como su éxito deportivo. Raúl Choque fue campeón mundial de caza
submarina tanto de manera individual como con el equipo de Chile, un logro escaso para nuestro
país. Fue un 4 de septiembre de 1971, en el heroico Iquique, cuando Choque y el equipo chileno
lograron la hazaña en la playa Los Molles y el sector de Los Verdes –hoy conocido por sus
exquisitas empanadas de mariscos-. Vencieron, entre otros, a equipos como el estadounidense.
Choque, un conocedor de las aguas iquiqueñas, no tuvo problemas para extraer los peces más
gordos del mismo mar que inspiró a Sabella.

"Me siento no sólo campeón del mundo, sino también el hombre más feliz del mundo. Pese a no ser
hijo de esta tierra, mi triunfo lo dedico a ella, a su gente, a sus mujeres, a su juventud, que quizás
entiendan la belleza de este deporte, y, especialmente, a mi esposa e hijos, quienes me alentaron en
todo momento", dijo Choque al diario El Tarapacá, un 5 de septiembre de 1971. Fue una de las
pocas veces que habló con la prensa. Tal vez la única.

Como escribió alguna vez el sociólogo y cronista iquiqueño, Bernardo Guerrero, son miles las
historias que le cuelgan a Raúl Choque. Miles. Y es que los hombres de mar siempre son generosos
en anécdotas, tanto de su oficio como de cantinas. La historia más célebre, sin duda, es que cuando
buceaba vio muertos en el mar, frente a Pisagua. El rumor corrió como reguero de pólvora y acarreó
consecuencias como la pérdida de una vivienda, amenazas de muerte y otras miles de represalias.

A pesar de los años y los cambios de gobierno, Choque nunca quiso confirmar a la prensa la historia
de Pisagua. Ni siquiera el asedio de los periodistas lo sacó de su porfía. Choque no habla y punto.
Sin embargo los amigos o conocidos de Choque hablaron por él, tal vez demasiado.

Siempre me preguntan lo mismo, dijo alguna vez el campeón. El hombre se cerró como ostra, tanto
que hoy ni siquiera da entrevistas ¿Qué vio Raúl Choque cuando buceaba a la altura de Pisagua?
Vio la película apócrifa del régimen milico.
JUAN CARLOS GÓMEZ
GOMBROWICZIDAS: WITOLD GOMBROWICZ Y PABLO DE ROKHA

Gombrowicz despreciaba la utilización de la metáfora, y tenía reparos para la actitud romántica y


para la mismísima poesía, a pesar de que él no estaba tan lejos de aquello que despreciaba. Es
justamente la metáfora la que lo separa de Bruno Schulz.
En la medida que Gombrowicz lo conoció fue descubriendo que su prosa era demasiado metafórica
y que no podía hacerse cargo del mundo pues no era capaz de asimilarlo. Elaboró una forma
profunda pero estrecha y no pudo salir de esa problemática limitada porque su estilo y sus
concepciones no eran originales, seguía las huellas de Kafka a quien lo unía la sangre semita. Si
bien se mostraba creativo en más de un punto, las metáforas y la visión del mundo del checo que
fecundó su universo, le pusieron límites a su alcance en el mundo a pesar de que era admirado en
Francia e Inglaterra.

La impotencia ante la realidad caracteriza de manera contundente el estilo y la postura de los


poetas, pero el hombre que huye de la realidad no encuentra apoyo en nada y se convierte en un
juguete de los elementos. La metáfora privada de cualquier freno se desencadenó hasta tal punto
que hoy en los versos no hay más que metáforas.
Esta postura religiosa también ha hecho estragos en la prosa, la eminencia y la grandeza de obras
como “Ulises” se realiza en el vacío, son libros que nos resultan lejanos, inaccesibles y fríos puesto
que fueron escritos con el pensamiento puesto en el arte y no en el lector. Es una prosa nacida del
mismo espíritu que ilumina a los poetas y, por su esencia, es una prosa poética.
“A medida que iba creciendo me volvía cada vez más peligroso. Mis composiciones de polaco eran
las mejores y eso me salvaba, en otras materias era un ignorante y un holgazán (...)”

“Un día, nuestro profesor Cieplinski nos mandó escribir una redacción sobre Slowacki, uno de los
tres poetas profetas. Harto ya de tanto incienso dedicado al poeta profeta, decidí para variar,
fastidiarlo un poco (...) El profesor Cieplinski me puso un cero y me amenazó con enviar el trabajo al
ministerio. Yo le pregunté por qué obligaba a los alumnos a ser hipócritas (....) En ‘Ferdydurke’
encontraréis una descripción de las clases de polaco y de latín, así como del cuerpo de profesores,
esas escenas delirantes nacían entonces en mi cerebro, en el séptimo grado, mientras naufragaba
en las conferencias dulcemente conmovedoras del profesor Cieplinski –por lo demás una buena
persona– sobre nuestros poetas profetas o cuando contemplaba con horror la figura maltrecha y
grotesca de nuestro profesor de latín”
En un pasaje de “Ferdydurke” Gombrowicz se burla de la metáfora, de la poesía y del romanticismo
polacos sacando a la superficie el verdadero espíritu de unos versos que le escriben a la Colegiala.
“Los horizontes estallan como botellas/ La mancha verde crece hacia el cielo/ Me traslado de nuevo a
la sombra de los pinos/ desde allí/ Tomo el último trago insaciable/ De mi primavera cotidiana”
En la traducción de Pepe el poema pasa de la versión romántica y metafórica a la versión erótica y
realista.
“Los muslos, los muslos, los muslos/ Los muslos, los muslos, los muslos, los muslos/ El muslo/ Los
muslos, los muslos, los muslos”

“Contra los poetas” es un ensayo belicoso que le nació a Gombrowicz de la irritación que le habían
producido los poetas de Varsovia, su poeticidad convencional lo tenía harto, pero la rabia lo obligó a
ventilar todo el problema de escribir versos. A parte de la alteración que se produjo en el público
presente y del bastonazo que le quiso pegar el viejo poeta, se desató una batalla tremebunda en la
prensa.
Gombrowicz no podía esperar que los signos de interrogación que le había puesto a la poesía, al
romanticismo y a la metáfora fueran a ser enriquecidos por los periodistas. Su razonamiento
antipoético merecía un análisis bien hecho, no se lo podía despachar en cinco minutos con cuatro
garabatos, su idea era nueva y estaba basada en un sentimiento auténtico.

Gombrowicz tenía clavada una espina con la poesía de Neruda.


Cuando algún joven despistado se le presentaba como admirador
de Neruda y de sus “Veinte poemas de amor y una canción
desesperada”, Gombrowicz se retorcía en la silla, no podía
soportar la presencia del cuerpo viejo y corrompido de Neruda al
lado de ese canto al amor. Neruda era un bardo comunista que
tenía mucha suerte, Gombrowicz en cambio era un burgués
instalado en el capitalismo que vivía apenas mejor que un obrero.
El cantor del proletariado, censor de la explotación del hombre, se
revolcaba en millones largos gracias precisamente a su melopea
revolucionaria recitada a los cuatro vientos.
“No hay mejor cosa que ser un poeta rojo en el podrido
Occidente: se goza de una fama universal, también detrás del
‘telón de hierro’, se gana un montón de dinero y encima todos los
placeres de ese capitalismo podrido están a mano. Sin hablar de
que una situación casi oficial te convierte en una especie de
embajador o ministro”

Con esta complexión abigarrada de metáfora, de romanticismo y


de poesía Gombrowicz se las tiene que ver con Pablo de Rokha.
“He aprovechado la ocasión para ponerme a hojear de nuevo ‘El
proceso’ y compararlo con la versión escénica de Gide. Pero
tampoco esta vez he logrado leer debidamente este libro; me
deslumbra el sol de la metáfora genial que atraviesa las nubes del
Talmud, pero leerlo página a página, no, eso supera mis fuerzas.
Algún día se sabrá por qué tanto grandes artistas han escrito en
nuestro siglo tantas obras ilegibles. Y por qué arte de magia esos
libros ilegibles y no leídos han pesado sobre nuestro siglo y son
famosos.
A veces tengo la sensación de que entre nosotros los escritores existe un absurdo que distorsiona
toda nuestra actividad, y del cual no sabemos defendernos, pues es siempre anónimo...)”

“Un contertulio del café Rex me muestra la edición de la obras completas del poeta chileno Pablo de
Rokha, un volumen del tamaño de un maletín. Dentro del maletín veo cuatro fotos del autor y tres
de la mujer del autor (también poeta), luego un página reproducida del manuscrito, la introducción
del autor, en la que este dice que ‘al pueblo chileno ofrezco estos poemas’ (o algo por el estilo) y
muchos añadidos más. Saltándome decenas de páginas leo: ‘Claman los rostros asesinos su
triángulo pálido/ El sol poderosamente clamante en el sistema solar, carro de basura lleno de
relámpagos/ La tormenta bélica, en medio del huracán cotidiano, transmite el trueno del ocaso...’
(...)”

“Es un gran poeta, me dice el contertulio. Con ese enorme volumen en la falda, con ese gigantesco
objeto..., la grandeza material de la cosa me aplastaba como una bota (...)”

“Además sabía que a cualquier cosa que le dijera de las que quería decir, él contestaría que no
entendía la poesía, que no había penetrado en el alma chilena, que no sentía la metáfora o que no
percibía la vibración soterrada de la palabra (...)”
“Me fui a casa cargado con aquel bulto, lo deposité en un rincón y al cabo de unos días tuve que
recogerlo y devolverlo, y cuando por fin me libré de ese enorme bulto, todavía tuve que balbucear
algunas palabras que se fundieron en el cosmos con todas las demás palabras balbuceadas en
otras ocasiones parecidas por otros maleteros, para asegurar al maestro de Rokha gloria eterna en
las alturas, amén”
EL SUEÑO MÁS GRANDE
SOÑADO POR UN ATACAMEÑO
REFERIDO A LA BATALLA DE CERRO GRANDE,
29 DE ABRIL DE 1859.
Por Arturo Volantines

No hay duda que el sueño más soñado por Atacama ha sido ganar la Batalla de Cerro Grande. Por el
sureste de La Serena, en torno al Cerro Grande, formó el Ejército Constituyente. De izquierda a
derecha, en las murallas de las tierras de Aguirre, el Regimiento n°1 de Copiapó, Los Zuavos de
Chañarcillo, La Legión Huasquina, el Segundo de Línea de Copiapó, Los Cívicos de Copiapó y el
Primero de Coquimbo. Al frente, formaba el ejército de Gobierno: mucho más numeroso y con
mejores armas. Pedro Pablo Muñoz ocupaba Ovalle y Balbino Comella ocupaba Illapel.

Ese memorable día, al amanecer del 29 de abril de 1859, el Ejército Constituyente, —encabezado por
Pedro León Gallo, Ramón Arancibia y el Comandante del Coquimbo, Ignacio Alfonso— atacó al
ejército del Gobierno, cortando a esas tropas en dos y tomando algunos prisioneros. Recién a las 7 ½
de la mañana pudo el General, Juan Vidaurre recomponer sus fuerzas. Parecía que la batalla se
ganaba.

Fue nuestro Waterloo. En el entusiasmo de ganar se les cedió los faldeos del Cerro Grande a las
tropas de Gobierno. Pareciera ser que las ventajas de tan afiatada revolución llevaron a la confianza
destructiva. Más que perder; no se supo ganar. Así, como la cultura de las batallas fue esencial en los
triunfos de Alejandro, pareciera que el Estado Mayor revolucionario no conocía Waterloo.

Tampoco se pensó en el factor de la traición, que siempre ha estado presente en la historia de


Atacama hasta el día de hoy. Siempre el traidor aparece desde mismo intestino, como ayer y como
hoy. Como en Cerro Grande, al traidor lo condena el pasado. Quiero decir, que si el traidor perteneció
dedicadamente a un sector, tiende éste a regresar a esa trinchera. Pasa, por ejemplo, con los que
estuvieron a favor o en contra del Gobierno de Allende. No podemos culpar sólo a la traición de la
derrota de Cerro Grande. Pero, claro, la batalla tuvo un sólo y fatal pestañeo de parte del Ejército
Constituyente, y eso fue cuando fallaron las armas. Esto lo reconoce, el General de División e
Inspector General del Ejército de Chile, Don Francisco Javier Díaz(La Guerra Civil de 1859, Relación
Histórica Militar; Imprenta de la Fuerza Aérea de Chile, 1947, Stgo. de Chile.).

La Batalla de Cerro Grande tuvo dos factores más que fueron gravitantes y están relacionados con el
armamento. La calidad de las armas del Gobierno era muy superior. El ingenio de Anselmo
Carabantes fue notable en la construcción de las armas Constituyentes; pero, también, eran, en cierta
forma, armas artesanales, que rápidamente fueron quedando inútiles en la contienda.
Otro factor, fue la actitud de Pedro León Gallo de no repetir el ataque con corvos de la Quebrada de
Los Loros. Los corvos permanecieron quietos, y cuando Ramón Arancibia, por cuenta suya, cargó con
un puñado de atacameños, ya era demasiado tarde.

La actitud de Pedro León Gallo de evitar muertes se sostuvo hasta el final de la Guerra. Por lo mismo,
cuando una parte del Ejército Constituyente sobreviviente, atrincherado adentro de la ciudad de La
Serena, encabezado por Elías Marconi, le propuso volver a la carga, Pedro León Gallo se negó
rotundamente e, incluso, su actitud frente a la capitulación fue coherente; a pesar que parte del ejército
se mantenía intacto en Atacama. Pedro León Gallo siempre fue valiente y mesurado.

Tal vez, también gravitó en él, la negación de plegarse de los revolucionarios capitalinos.

Durante 5 horas de combate, el Ejército Constituyente mantuvo fuerte ventaja. Las tropas de Gobierno
no tenían capacidad de movimiento y eran envueltos por los revolucionarios. Así, se mantuvo el
combate, con notoria ventaja para los revolucionarios. Los distintos asaltos, tantos del Buin como del
Séptimo de Línea fueron rechazados. Varias veces el ejército de Gobierno estuvo a punto del
desbande. Sólo que en algún momento, Vidaurre vio que el centro revolucionario se debilitaba por la
falta de fuego, y aprovechó, en pocos minutos, de fusilar la oficialidad revolucionaria.

Allí, cayeron los oficiales constituyentes: Manuel María Aldunate, Samuel Claro, Guillermo Parker y
varios más. Quirico Romero, uno de los más cercano a Gallo cayó fusilado de pié.

Tal vez, como Napoleón, el General Gallo, confió que la batalla de todas maneras se iba a ganar, y que
no le era necesario usar el corvo. La ventaja que mantuvo durante toda la batalla, la perdió en un
pequeño momento. Ahí, Vidaurre se alzó con el triunfo, sino la historia de Atacama indudablemente
sería otra.

A pesar de la derrota, se quebró para siempre en Chile, la Nación de una sola mirada; nació la visión
de otra forma de organizarse y de organizar el Estado.

A partir de esta revolución, el norte atacameño se reconoce a sí mismo, con características propias;
toma una primera conciencia de su distinción en el mundo.

Y, el sueño más grande soñado por un atacameño —el sueño de Pedro León Gallo— quedó como una
semilla.
LA POÉTICA HUMANITARIA Y BELLA DE LUIS ARIAS MANZO
por José Martínez Fernández
Luis Arias Manzo es un importante poeta chileno, que, aparte de hacer sus creaciones, se ha dado a la tarea de difundir
a bardos de todo el orbe en su sitio POETAS DEL MUNDO, el cual dirige con mano diestra y experta.

En dicho espacio Luis Arias Manzo ha hecho de su lucha por la paz, la justicia, la solidaridad, un verdadero apostolado.
No un apostolado casi místico, sino que un apostolado real.
Cuando Chile sufrió su quiebre democrático él tenía sólo 17 años. Dos años más tarde se fue del país.
Muchos años vivió en Argentina.

Los últimos 12 años de su exilio estuvo en la patria de Sartre y Camus, en la tierra de Eluard y Aragon. Es decir radicó
en Francia.

Volvió a estos lares (Chile) en 1991. Aquí instaló -en Santiago- una librería.

El poeta es autor de tres libros: AGUALUNA, MIL AÑOS DE AMOR e INSTANTES. El tercer libro es el relato de un viaje,
por tierra, a Brasil. Tiempos del exilio anterior al francés. Todos son libros de poemas, todos tienen su calidad intrínseca
del hablante poético comprometido con principios humanitarios.

En AGUALUNA encuentro yo los logros mayores de Luis Arias Manzo. Lo onírico es un ente muy claro en sus poemas
llenos de belleza verbal y de temas infaltables en un luchador como ha sido él. La paz es el primer elemento perseguido
por Arias Manzo. No esa paz “relamida”, “falsa” y “vacua”. Su poética por la paz se sustenta en la búsqueda de un
mundo mejor: social y humanamente.
Desde ese punto de vista Luis Arias Manzo no es sólo un poeta de calidad, sino que un hacedor que busca un mundo
mejor. Ese mensaje ha sido, quizás, el que lo ha llevado a ser invitado a lejanos países donde ha compartido palabras
con altos personajes.

El que sigue es uno de los poemas que integran su primer poemario. Al leer el poema, queda claro que el vate Luis
Arias Manzo nos ha resumido la historia del dolor humano, que se ha guiado por el camino en que el hombre no debe
buscar ser lobo del hombre, sino su semejante en derechos y obligaciones y que ello le ha costado caro, porque la
libertad de todos tuvo un alto costo. Fueron millones los hombres que, a través de la historia, sacrificaron sus vidas para
construir una sociedad como la de hoy y, aún así, queda todavía mucho trecho por recorrer. La poética hermosa de Luis
Arias Manzo ha interpretado muy bien al hombre y su lucha a través de los tiempos.
Agualuna XIV

Amor de agualuna, hace unos días tuve un sueño;


Estábamos en un bosque de árboles nativos
Éramos un grupo de guerreros y guerreras,
Luchábamos por causas justas y divinas,
Y de pronto vino la asonada,
Éramos presa de una emboscada
De donde nadie salió con vida,
Fuimos salvajemente asesinados,
Pero antes tuvimos tiempo para un pacto
El que todos con nuestra sangre firmamos.

Pasaron los años y los siglos,


Las edades de los calendarios,
Vinieron las guerras y las ocupaciones,
La blasfemia de las leyendas de los ancestros,
Y la impostura de los verdaderos guerreros,
Las masacres y los golpes de Estado
Las torturas y los crímenes sin nombre,
Como si hubiesen sitiado al mundo,
Todo lo veía en una secuencia de imágenes
Que desangraban mi nombre.

De pronto apareció la luz apagada por los años.


Era una mirada conocida y sufrida por el tiempo.
Me tomó la mano, la apretó hasta doler.
Te estaba buscando, me dijo.
Te he buscado y por fin te encuentro.
Sabes, ya estamos todos de vuelta,
Ya todos estamos cumpliendo con el pacto,
Regresamos del bosque de luciérnagas,
Allí donde nos quemaron la piel y los huesos,
Pero olvidaron de quemarnos el alma.

Me he despertado de aquel recuerdo, amor,


Y en mi interior enardecido por los incendios,
Que vibra como se estremecía con tu mirada,
No puedo dejar de ver la línea discontinua
Del horizonte en llamas de sol y tierra sombría.
Amor, déjame encontrar el abrigo en tu fortaleza,
Dame la explicación a tantas cabalgatas de oro
Por llanuras mil veces transitadas en llanto y espera,
Mi alma se me aprieta como nudos marinos,
Dame tus besos de agualuna, quiero sentir que vivo.
Recordando al Poeta Visual:
Guillermo Deisler (1940-1995)
El presente escrito de Daniel Rojas ha sido elaborado en mayo del 2008 y gracias a la colaboración de Clemente
Padín y al homenaje que el Boek861 le dedico en el 2005 podemos ilustrar el mismo con la documentación recibida.

Podemos señalar a Deisler como un precursor y motivador ferviente del arte y cultura, gran poeta
visual, creador de imágenes, capaz de dar al lenguaje dimensiones cognoscitivas y emocionales,
que van más allá de la mera significación

Guillermo Deisler, uno de los más interesantes artistas plásticos de Chile, nació en la Región
Metropolitana el año 1940, ganó Medalla de Bronce en escultura, en el Salón Nacional de Bellas
Artes de Santiago y poseen obras suyas en el Museo de Arte Contemporáneo. Logró además el
reconocimiento internacional, siendo uno de los que, con mayor énfasis, puso a nuestro país en la
escena del arte alternativo mundial. Fue expositor xilográfico en importantes capitales culturales
latinoamericanas (La Habana, Buenos Aires, Lima.) Intercambio sus Ediciones Mimbre (1963) con el
artista uruguayo Clemente Padin y otros destacados, argentinos y brasileños, adeptos a la vertiente
visual de la poesía, posicionando la experimentación poética e interdiscursividad Chilena (cruce de
géneros, en este caso, lirismo, pop art, publicidad, arquitectura y pintura) en un plano no
conseguido antes y quizá no superado del todo aún.

Por ello no es de extrañar que su figura sea junto a otras honrosas excepciones nacionales como
La Nueva Novela de Juan Luís Martínez, las obras "plásticas" de Eugenio Dittborn (Pinturas
Aeropostales) y Sybil Brintrup (Vaca Mía), y El Archivo de Zonaglo de Gonzalo Millán, lo más
destacado en dicho campo de la experimentación creativa.

Deisler, hoy en día, es recordado con respeto y cariño por muchos que trabajaron a su lado o
conocieron su obra. En Europa es sumamente reconocido, su trabajo forma parte de numerosos
estudios y colecciones. Se le rinden homenajes y exposiciones en museos de Francia y Alemania,
lugares en que vivió tras el golpe de estado. Pues Deisler, como muchos, fue detenido y luego de
un año, enviado al exilio, viviendo sucesivamente en Francia y Bulgaria, hasta establecerse
finalmente en la ciudad de Halle (República Democrática Alemana) lugar en que falleció en 1995.

Hay que destacar además, que su vida profesional, genio y condición humana, no sólo deslumbró a
la capital de nuestra larga y estrecha franja austral así como a importantes países del viejo mundo.
En distintas épocas y con múltiples proyectos, estuvo íntimamente ligado a nuestro contexto, el
norte chileno. Trabajó en la Universidad de Chile, sede Antofagasta como docente y director del
Departamento de Artes Plásticas y Manuales. Y en un caso más cercano a nuestra ciudad frontera,
el autor participó activamente junto al Consejo de Dirección de la Revista Tebaida . Labor que se
enmarca dentro de la llamada época de oro de la poesía ariqueña .
Esta publicación fue dirigida por Alicia Galaz, destacada poetisa, investigadora literaria y
catedrática de la Universidad de Chile, Sede Arica y apareció por Nascimento, en la capital, entre
1968 y 1973. Aún hoy, sigue siendo una de las empresas literarias más destacadas y reconocidas
del norte junto a otros empeños como Extramuros. En Tebaida, participaron además Oliver Welden,
Ariel Santibáñez y José Martínez Fernández. Por sus páginas desfilaron además muchos poetas
chilenos y de otros países. Se destaca el poema de Gonzalo Rojas contra Nicanor Parra, la
selección de poetas peruanos, norteamericanos y los nacionales: Lihn, Teillier, Waldo Rojas,
Gonzalo Millán, Sergio Hernández, Omar Lara y prácticamente toda la generación del 60.

En definitiva, podemos señalar a Deisler como un precursor y ferviente motivador del arte y la
cultura. Gran poeta visual, creador de imágenes capacitado para dar al lenguaje dimensiones
cognoscitivas y emocionales que van más allá de la mera significación . Su trabajo implica una
modificación activa en el campo de la lectura, la página se descompone y más allá de ser un
simple soporte del texto, se recubre de diversas trayectorias, lo cual implica una ruptura
provocativa a la linealidad y una invitación sublime a la polisemia y heteroglosia (multiplicidad de
significados y discursos, respectivamente) Hay también en su obra, un desafío abierto al rol del
lector. El cual debe abandonar la comodidad de mero ente repectivo en el circuito de la
comunicación, para emprender decisivo el papel de co-creador, ante formas innovadoras que
golpean su sensibilidad. En cuanto a la temática, Deisler busca subvertir el código y gestar formas
libres de expresión, se manifiesta esa desconfianza en el lenguaje y las estructuras previas y
anquilosadas, que se ven como armas, imanes y vehículos panfletarios del poder. Visión que ha
caracterizado a la filosofía y arte desde la mitad del siglo recién pasado. No debemos ver su obra
entonces, como una simple ilusión, escapismo o capricho tendencioso, sino como una alternativa
deconstruccionista y re-creadora de los elementos que ya conocemos pero que en clara rebeldía y
compromiso, encauzan con original fervor y forma, la profundidad del dolor humano, el anhelo de
paz, de renovación, de crítica a los absurdos en la historia y las promesas que siempre descansan
en la memoria individual y colectiva como una utopía o genuina acción .

Componen la destacada obra de Guillermo Deisler: "GRRR", poesía visual, Santiago, 1969;
"Antología de la Poesía Visiva en el Mundo", Universidad de Chile, Antofagasta, 1971; "Le
Cerveux", Nouvelles Editions Polaires, París, 1975; "Packaging Poetry", poesía visual, edición de
autor, Plovdiv, Bulgaria; "Make-up", poesía visual, Halle, 1987 y "Unlesbar & Sprachlos", poesía
visual, Halle, 1990, edición de autor. Tambien entre 1987 y 1995 inicia el proyecto artístico colectivo
de poesía visual y experimental UNI/vers(;) Peacedream-Project, edición que alcanza los 35
números con trabajos originales de artistas de todo el mundo.
Autor: Daniel Rojas Pachas.
Rolando Gabrielli: Las llaves secretas de la Mistral
Rolando Gabrielli

¿Gabriela Mistral se reservó el derecho que


la admiraran o respetaran más después de
su muerte? o ¿se reservó el derecho de
volver a nacer?

A 120 años de su nacimiento, la Mistral sigue


más viva que nunca y tal vez esa no fue su
intención, porque Chile paga con rupias,
maravedíes, a sus escritores. Un mito que no
termina de conformarse y se confirma cada
día. Del polvo nacen las estrellas y ella quiso
que la dejarán como el polvo en el camino en
su valle amado, donde el cielo es más claro
que cualquier cristal.

Su poesía y vida nunca fueron un libro abierto. Publicó con avaricia, corregía sus libros ya impresos
cuando los obsequiaba. Nunca estuvo satisfecha y su potente caligrafía da cuenta de ello. ¿Se
mistraleaba en el poema? La poesía es vida, repito hasta la saciedad lo ya dicho y la Gabriela no
escapaba de sus muertos más próximos, geografía, cordillera, sus ríos profundos dentro de sus
venas, con las ramificaciones que le trazaron los vaivenes de su tiempo.

A 120 años de su nacimiento, natalicio dicen los biógrafos tenaces, sigue viva como el valle que la
acunó durante toda su vida, ese que la rodeó con sus cerros en la infancia. Nunca salió
definitivamente de allí y volvía en sueños típicamente mistralianos, con su memoria de vieja bíblica.

Arrastraba como un gran Buda femenino sus afectos y desafectos, contradicciones, humores,
desencanto, luchas, enfundada en sus traje sastres cerrados de maestra sin tiempo ni gloria, y la
atravesaba la América india, que puede resultar un lugar común, pero a ella no sólo le calzaba como
anillo al dedo, sino que era una postura natural, ética, social, cultural, propia de una humanista
visionaria, adelantada a su tiempo. Más allá de las rondas infantiles, de su vocación por la niñez,
maternidad universal sin hijos propios, otra Mistral luchaba en el corazón de América y dentro de su
propia visión poética marcada por la austeridad, rigor, su hermético y complejo universo de cáliz y
espadas.

Con sólo cuatro libritos conquistó el Premio Nobel en 1945, amén de una trayectoria diplomática,
filosa prosa social, conferencias y viajes por la geografía de nuestra América, la otra América y
Europa.
Siguió siendo admirada, humillada, olvidada, la pieza oscura de la poesía chilena. Lihn, autor de ese
libro, dijo en un verso sublime: Dirán que está en la gloria. Fue bautizada con tan malos títulos, de
Gabriela pública y privada; Una mujer nada de tonta; etc. y no valen porque no reflejan ni un
centímetro de la clara oscuridad de su lenguaje. Fue autora en verdad de un sólo libro inconcluso,
como su vida, que partía de un nacimiento interminable y se hacía y rehacía por el mundo. No
entendieron sus detractores ni el más leve vuelo a ras de tierra de esta discìpula de la palabra,
mujer de compromisos, dura y tierna como describiera su poesía Paul Valèry.

Han pasado 120 años y su poesía late más viva que nunca- Gabriela nos hace un guiño para que
comprendamos su presencia Americana, profundamente chilena, universal, sin duda, carente de
falsas fronteras, vital en sus raíces. La vitalidad de su palabra sorprende a moros y cristianos. En
vida incomodó a toda suerte de oficialismo y a la pseudo crítica que la fustigó permanente y
ácidamente. Nunca la entendieron ni descifraron sus Sonetos a la Muerte, y menos su original,
enigmática, trascendente obra.

Todos, al menos mi generación, somos algo mistralianos en Chile, educados con los Piececitos de
Niño, la visión tutelar de la Cordillera de Los Andes, Las Reinas de Lucila, la visión de la maestra
errante que partió de Chile dejando su sombra en medio de la crítica pueril que cocina todo en un
mismo sartén

Mujer de profunda espiritualidad, la llevó a buscar un "Dios terreno", y de paso superó esa
religiosidad que se le atribuye constantemente, porque maneja una suerte de religión alternativa.
Mujer de ideas, más que de cabellos largos, pionera, adelantada, polémica, una Gabriela sin pelos
en la lengua, es lo que vimos entre líneas, las que podíamos reconocer en las lecturas de sus
múltiples mensajes. Poesía de profundo pozo. Seguramente ella veía en el reflejo de la oscuridad,
su rostro más allá del poema y aguardaba la llama encendida temblar.

Dice en su libro Lagar: La bailarina ahora está danzando/la danza del perder cuanto tenía./Deja caer
todo lo que ella había/padres y hermanos, huertos y campiñas./el rumor de su río, los caminos/el
cuento de su hogar/su propio rostro/y su nombre, los juegos de la infancia/como quien deja todo lo
que tuvo/caer de cuello, de seno y de alma. Es ella sin nada, quien amó las cosas que nunca tuvo,
con aquellas que ya no tengo.

Rolando Gabrielli ©2009


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