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Se Busca Verdugo: La Tragicomedia De Arquímedes - Jacqueline Petingi Labastie

- LA REUNIÓN DE LA JUNTA DIRECTIVA (Segunda Parte)

- LA EXTRAÑA PRESENTACIÓN DE MOLINA Molina.- Y, sí..., je, je!... Más vale tarde que nunca. No? Por si esto fuera poco, además tiene el desparpajo de levantar los pies y apoyarlos cruzados sobre la mesa. Se echa hacia atrás, quedando repatingado en la silla, con las manos en la nuca. Rodríguez (En tono irónico.)- Buenos días!... O... ¡Buenas noches!, no sé... Tú me dirás..., si querés que te ponga al día, o si antes preferís que te preparemos el desayuno... (No hay respuesta a esto) Parece mentira... (Mira hacia un lado, como si se dirigiera a un jurado en una corte) ¿Tengo que volver a decir esto?... Hummm!... Molina (Hace un gesto retrayendo el mentón.)- Como quieras...

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Rodríguez (Resoplando.)- Estamos con los números en rojo. Hay televisores prendidos, pero la gente no nos está viendo. Creativo 2.- No somos los únicos, eh..., a nuestros competidores parece que tampoco... los... miran. Editor.- Hay una crisis de ideas... Creativo 1.- ... muy profunda, sí... Asistente 1.- No estamos teniendo más convocatoria. Hagamos lo que hagamos... Productora 1.- La gente está loca... (Agarrándose la cabeza) ¡El mundo entero se ha vuelto loco!... Asistente 2.- Bueno..., de eso ya hace rato. Productor 2.- Ahora, parece que cualquier poligrillo mira... ¡badminton! Rodríguez (Puto de la vida.)- Y ahora, ¡así, como que de repente! (Mueve las manos, como si estuviera totalmente sacado)... resulta que la indiada... ¡lee libros! Aaahh..., y escucha... ¡música clásica!... El recién llegado baja los pies de la mesa, de a uno por vez, y permanece muy cómodamente sentado. Se levanta los lentes de sol y los calza en la frente, sobre la línea de las cejas. Molina.- Ah... Y eso es lo que más te asusta ¿no es cierto, Manolito? Qué pánico..., mmm? El pelirrojo sigue imperturbable y de buen ánimo, aún con el peso del efecto de su comentario. En tal actitud se queda mirando de frente a Rodríguez, sin alterarse en absoluto, aunque sin soberbia. Un cambio muy notable se opera en Rodríguez, quien a la vista de todos se va achicando segundo a segundo, y asimismo su aura de jefe se va borrando hasta casi desaparecer. La realidad es que, si bien ambos son socios por partes iguales, no es Rodríguez el “gran cacique” que pretende ser. En esta instancia, de cara a la cruda realidad y el mal pronóstico que se cierne sobre ellos, ambos quedan mirándose en silencio por algunos segundos. No es ningún secreto para nadie, que siempre hubo una “pica” entre ambos, como una rivalidad revelada más bien a través de una animosidad por parte de Rodríguez. La actitud desenfadada de Molina no es algo circunstancial ni una ocasional insurrección, sino una modalidad propia de él. Por esto es que nadie se sorprende al ver a los dos hombres retarse con la mirada, muy a pesar de ellos mismos. Molina está, de hecho, sentado como si estuviera en Atlántida, tomando sol, y al mismo tiempo está muy presente en esa sala de reuniones. Molina.- Bueno. ¿Y, ya resolvieron algo al respecto? Rodríguez (Apesadumbrado.)- Y..., no... Si te estábamos esperando a vos... El hombre canoso sentado a la izquierda de Molina, hasta ahora había estado en segundo plano. Pero para él la verdadera reunión acaba de comenzar. Productor 3.- La verdad es que no hemos podido llegar a saber con qué estamos lidiando. En lo personal, debo decir que estoy desconcertado. Esperaba que entre todos pudiéramos encontrar algún asidero como para salir de este pozo. Pero hasta el momento, la idea, evidentemente no surge. Molina mira al Productor 3, y le hace un gesto de asentimiento, como si recién acabara de enterarse del motivo de la reunión. Luego estira una pierna, y hace unos extraños movimientos debajo de la mesa. Parece talmente como si estuviera por quitarse 13
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la bermuda. Para el alivio de las damas, los acomodos terminan pronto. De uno de los anchos bolsillos de la pierna de la bermuda, Molina ha extraído un video en DVD contenido en una carcasa plástica, y ahora lo deposita sobre la mesa. Con un preciso movimiento, lo empuja un poco para deslizarlo hasta el centro de la mesa. Todos quedan como hipnotizados mirando el cuadradito conteniendo el disco, como si nunca hubieran visto uno en sus vidas. El adminículo queda justo entre las dos asistentes de producción. Rodríguez.- ¿Qué es eso? ¿Un piloto? Molina.- No exactamente. Pero es la síntesis de una idea que no me ha dejado en paz desde hace un buen tiempo. ¿Querés ponerlo, Alejandra? La Asistente 1 se levanta enseguida y tomando el DVD, rápidamente lo pone en el reproductor debajo del monitor que se encuentre exactamente a espaldas de donde ella estaba sentada, del mismo lado del Creativo 1, la Asistente 2 y el Editor. Está a punto de encenderlo, tiene el control remoto en la mano, pero como si lo hubiera intuido, voltea hacia Molina y le muestra el control. Él le hace un gesto afirmativo y extiende la mano. La muchacha se acerca a la mesa y el Editor le tiende la mano y lo toma, para pasárselo a Molina. Molina (Control en mano.)- Esto no va a tomar mucho tiempo. Pero es preciso que lo vean, para entender adónde tenemos que meter el cambio. Y por qué. Las dos jóvenes Asistentes, el Creativo 1 y el Editor giran en sus asientos para ponerse frente al gran monitor. Ante la ansiosa mirada de todos los presentes, Molina enciende el reproductor de DVD. La pantalla se ilumina. Lo primero en verse son unas imágenes sin sonido de un viejo programa de la diva Apolonia Belli. La blonda estrella luce más delgada y más joven, pero en su singular estilo, siempre muy elegante, viste un tailleur blanco, muy escotado, y se ve que lleva un top negro en drapeado por debajo. Rodríguez.- ¿Y esto? Álvaro, qué es esto? Molina.- Mejor miramos primero, y hablamos después. ¿Te parece? Rodríguez.- Espero que no sea una broma. Porque el horno no está para bollos. Dejáte de misterios ¿qué es esto? ¿Para qué estamos viendo la copia de un video de la época de las cavernas? Molina.- Tranquilo..., despacito. Son unos minutos, nada más. Los comentarios los dejamos para después. Productor 2.- Tá, pero, loco..., ponéle el audio. Molina (Lo apaga momentáneamente.)- No. La intención es justamente que lo vean. Sin audio, sin nada que les sustraiga la atención. Sólo véanlo. Vuelve a reproducirlo desde el principio. Todos prestan mucha atención a cualquier anomalía que pudiera habérseles escapado. Apolonia está detrás de un escritorio y se levanta para recibir a sus invitados “de lujo”. Tanto celebridades de alta trayectoria a nivel internacional, así como también ilustres desconocidos (que fueron populares por apenas quince días) son entrevistados por ella. Sin embargo, en las entrevistas puede verse la cara de ella en sus más mínimas expresiones, y muy poco de sus invitados. Insólitas tomas de los detalles del decorado, tales como una esquina del sofá tapizado en imitación cuero de leopardo, con almohadones en blanco y dorado con flecos en negro, sobre una moquette en tono rojo inglés, y sobre un fondo con ventanas simuladas que “dan” a una cierta zona de Manhattan, donde pueden verse las torres gemelas. Hay otras tomas en las que puede verse al gran ídolo mega-star del rock de tres décadas, el 14
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carismático Gary Jones cortado a la izquierda, en tanto que Apolonia Belli está siendo tomada en plano completo, sentada, siendo vista en su perfil izquierdo. Se le hace un plano cercano a las manos cargadas de gruesas pulseras y anillos en dorado con piedras presuntamente preciosas. Todos se ríen frente a esto, aduciendo comentarios como éstos: Rodríguez.- Eso es de la prehistoria... Asistente 2.- Mirá esas hombreras!... Productor 2.- Y bueno, es que ella es como... parte del decorado! ja! ja! Creativo 1.- A Gary Jones nunca le había pasado algo así..., salir cortado con Apolonia. Productora 1.- Bueno..., es Apolonia Belli. Editor.- Será..., pero esto es del año del pedo. Molina (Acelera el video con el control remoto.)- Y esto es de ahora. Se ve a Apolonia Belli, igual de rubia que quince años atrás, el mismo pelo rubio lacio llovido, pero ella luce más madura y con algunos kilos de más. La diva hace su entrada al estudio, más grande que el anterior, y se sienta detrás de otro escritorio, también bastante más grande que el anterior, donde tiene un regio adorno floral y una laptop. Luego ella se dirige al living, kilométrico, con varios sofás blancos con terminaciones en dorado y unos almohadones de tela de tapiz imitación cuero de leopardo. Hay una alfombra persa en tono claro sobre la moquette de tono rojo inglés. Muy a lo lejos, se ve el fondo de la escenografía, en lo que simula ser un ventanal, a través del cual se observa una serie de carteles publicitarios con una clara reminiscencia de Times Square. Allí, la diva entrevista a un grupo de barra-bravas, quienes al parecer habrían fundado un partido político. El contraste entre los facinerosos y Apolonia es notable, pero esta vez los hombres reciben un poco más de cámara. Luego la imagen vuelve a dar a Apolonia, vestida al estilo Dior, con un vestido de mucho vuelo, debido a la caída de la tela, y una muy ajustada casaca corta en color gris perla. Se la puede ver muy glamorosa, a pesar de los años. Aún sin las cargazones de bijouterie de años atrás, en los planos muy cortos se puede apreciar con qué gracia está puesto todo el revoque cosmético que tiene encima, y que ella luce con piadosos gestos faciales, para acentuar su tolerancia ante los menos favorecidos y su grandeza personal. Creativo 1.- ¿Éste no es el de ayer? Creativo 2.- Sí, me parece que sí. Asistente 2.- Bueno, está un poco más gordita, cuál es el problema? Productora 1.- Ella siempre se renueva... Siempre se la ve tan bien. Editor.- Bien..., bien buena. Productora 1.- Y actualizada. Sí, siempre está al día. Ah..., qué divino sillón. Editor.- Hay que reconocerle el mérito... ¡Qué mujer!... Molina.- ¿Eso es todo lo que ven? (Espera un poco) ¿No ven más nada? Productor 2.- Y, no... Si querés que te digamos algo más... ponéle el audio. Editor.- Y..., la vemos a Apolonia. ¿Te parece poco? Molina corre el video adelante, y en la pantalla aparece otro programa. Se ven los títulos: 15
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“101 DESAYUNOS Y MUCHOS +” “Conducción: Regina Marcos Gustavo Lacoste” Se ve a Regina, de aproximadamente unos veintiocho años de edad. Si bien muy joven en ese tiempo, su apariencia es como demasiado madura, ya que su maquillaje está muy cargado de sombras de colores ciruelas y rosas subidos, con mucho delineador negro y labios pintados de rojo borra de vino. El cabello cobrizo está peinado estilo “savage” en el corte carré, y tiene un abultado jopo bajo el cual ella mira a la cámara con cierto aire de femme fatale. Está vestida con un conjunto estilo Chanel, con una importante chaqueta y una pollera tubo, ambas de color rojo. Esta vez nadie hace alusión alguna a las hombreras. Luego que ella ha entrado por la derecha, aparece el Productor 2, Gustavo, entrando por la izquierda. Éste también se ve muy joven, con el pelo castaño largo y sujeto atrás con una colita, vestido en un estilo sport con chaqueta de cuero muy curtido, camisa de lana en escocés, vaqueros y championes. Ambos se saludan, y enseguida voltean para ocupar sendos lugares detrás de una mesa, cuyo estilo está a medio camino entre mesa de comedor y escritorio. Asistente 2.- Ay, mirá a Gustavo!... Asistente 1.- Si no fuera porque te veo acá..., diría que ése parece un patovica. Creativo 2.- Regina..., parecés Cruella de Vil. Asistente 2.- Ay, sí... Están de lo más profesionales los dos ahí, delante de la mesa de trabajo. Pero vos, Regina..., estás hecha una diva del “film noir”. Asistente 1.- Eso sí..., llego a ir a tu casa, y me atendés así..., toda vestida de rojo, y te juro que me asusto. Asistente 2.- Era la moda de la época, que era así. Habiendo tantas butacas en torno a la “mesa de trabajo”, ambos se colocan exactamente frente a la cámara, es decir, juntos del mismo lado de la mesa. Ahí tienen dispuesto todo para el café matinal, con todo el merchandising de los sponsors, y los mazos de hojas donde pueden leer tanto los informes de prensa, así como el guión. Hablan, leen y hacen como que toman café, también ensayan forzadas sonrisas. Luego ella se levanta, para desplazarse hasta el living, donde están los primeros invitados. En el titular al pie se lee: “Patricia Blanco.- Psicóloga”, quien es presentada brevemente, a la que le siguen: “Walter Manetti.- Psiquiatra” y “Julio César Villanueva.- Ministro de Educación y Cultura”. La tal Patricia no es muy agraciada físicamente, y en ese momento es víctima de una cruel toma en primerísimo primer plano, a la que le sigue una detenida toma de una teatral y muy expresiva Regina. Productor 3.- ¿Qué pasaba para que tuvieran que entrevistar a ese tipo de profesionales, junto con un ministro de cultura? Productora 1.- Ah, y yo qué sé!... Ni me acuerdo... Además, la verdad... ¿qué importancia puede tener eso? Productor 2.- Debe haber sido algún hueco que nos quedaba libre. Asistente 1.- No..., porque da la impresión como que hubiera habido algún tipo de disturbio. Productor 2.- Y... capaz que sí..., pero a nosotros nos daba lo mismo si eran loqueros o la madre Teresa. La cosa era... meter la nota, y seguir. 16
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Se ven apenas unos fugaces pantallazos de los hombres, y la cámara vuelve a Regina, sentada en uno de los sillones tapizados en una tela tipo loneta estampada en negro sobre blanco, que se parece mucho al “animal print” propio de los dálmatas. Es de esperar que lo que sea que hayan dicho estos invitados haya valido la pena, pues casi no se los vio, excepto por brevísimos instantes; y ya sobre el final, al conjunto de los tres. Al cabo de los escasos minutos, Regina se levanta con mucha gracia, para volver detrás de la mesa de trabajo. Productor 2.- ¿Y qué se supone que tenemos que ver, acá? Productora 1.- Ay, Molina..., sos malo, eh... Creativo 2.- Sí, en serio... ¿Qué querés decir con esto? (Se ríe en complicidad con el Productor 2) Que Regina es... vieja?... Rodríguez.- No..., no te entiendo. ¿Para qué es todo esto? Molina pasa el video, y volvemos a ver a Regina, sin Gustavo, Esta vez, ella aparece ya de pie en el centro de la escena, yendo a colocarse detrás de una barra, adonde ya están instalados dos nuevos compañeros: un muchacho de veintipocos años, con estampa de modelo, y una chica de la misma edad, de aspecto muy natural. Sobre esa especie de atril, o lo que parece ser una barra de bar, están dispuestas unas coquetas tazas de café, y un par de laptops. A poco de sentarse, Regina se levanta, exhibiendo un tailleur en tono marfil, una falda anaranjada, y bajo el tailleur, una blusa de seda negra. Regina llega hasta el living, todo decorado en composé en color jade blanco con estampados y sectores de un rojo neto. Un grupo de hombres de aspecto más bien simple, espera ahí, todos ellos ya sentados. No bien ella ocupa su lugar y le da inicio a la entrevista, se hacen tomas de los invitados. En el titular al pie, puede leerse: “PIQUETEROS UNIDOS.- Nueva organización internacional fundada por grupo de piqueteros de Gualeguaychú. www.piqueterosunidos.org” Productora 1.- ¡Molina! ¡¿Qué querés decir?! ¿Que yo estoy copiando a Apolonia? Molina.- No, no es eso lo que quiero decir. Vean esto otro. En la pantalla aparecen imágenes sin sonido de un viejo programa humorístico: “CARPA DE RATONES”. Un conocido actor cómico está desarrollando un sketch, y una sucesión de bellas mujeres va desfilando ante las cámaras en sugestivas poses. Se las ve disfrazadas, una de odalisca, otra de secretaria, otra de colegiala y otra de enfermera, desde luego, con muy poca ropa, y con muchos brillos. Cada una de ellas se va sacando cada vez más y más ropa, hasta quedar en malla. Buena parte de las tomas son desde abajo. Creativo 1.- Mirá!... Ésa es Mónica Absalom, ahí todavía parecía normal. Asistente 1.- Sí, es que ya ni se parece a ella, de tan operada que está. Creativo 2.- Tá, pero igual... ¡qué fuerte que está!... Asistente 2.- Mirá eso..., la pierna bien cavada!... ¡Qué antigüedad! Creativo 2.- ¿Y a mí qué me importa? Mirá lo que es eso... Ah, buéh... Productor 2.- En cualquier época..., jamón del medio, eh... Molina pasa más hacia adelante el video, y queda en pantalla un programa bien actual: “FAINA DEL MEDIO”, un programa ómnibus con toda clase de ingredientes, música, espectáculos, humor e invitados. Molina.- Y éste es el programa del sábado al mediodía. 17
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Se ve al conductor, impecablemente vestido y comienzan a aparecer bellas mujeres muy bien dotadas. Tal como en el video anterior, vestidas de odalisca una, la siguiente de enfermera, la siguiente está como caracterizada de niña chica y aparece con un chupetín, y la última aparece mostrando una actitud dudosamente formal de doctora. Todas ellas terminan con menos ropa de la que traían. Aunque todo esto se parece bastante a lo anterior, aquí ellas no tienen tantos brillos ni tanto maquillaje. Muchas de las tomas son, como en la versión original, desde abajo, y la iluminación se vuelve un tanto psicodélica. Productor 2 y Creativo 2 (Al unísono.)- ¡Uuuh...! Yujuu! ¡Ah, bueno! ¡Qué grande, Molina!... Un amigo como Molina... no lo tiene cualquiera... No, la verdad..., un fenómeno, eh... Je, je... Editor.- ¡Eso sí que es carne de primera!... Carne uruguaya de exportación. Creativo 2.- Sí, qué lomo, eh... Asistente 1.- Qué guarangos... Creativo 1.- Y eso que tiene ahí, qué es? ¿Una berenjena? Creativo 2.- No..., qué? ¿Eso, decís vos? Naa..., sólo que..., a ver... Y, sí..., parece una chola de negro, puede ser... Productora 1.- Ah!... ¡Pero, qué ordinario que sos! Creativo 1.- No, eso... Creativo 2.- Ah, eso? No sé..., es otro vegetal. Pero, qué importa? Está bailando con... tá, con una verdura... Molina.- En este programa invitamos a figuras del quehacer nacional, como políticos, ministros, deportistas, autores literarios, artistas del ámbito de la plástica, etc., y se los invita a almorzar comida italiana. Y como va de 13 y 30’ a 16 y 30’ horas, esto lo ve toda la familia. Ni siquiera me voy a preguntar si esa chica con el pepino en la mano combina con los ravioles. Vuelve a pasar más adelante, y se ve un viejo programa de videos caseros humorísticos, llamado “EL CLUB DEL VIDEO”. Hay cerca de una decena de hombres jóvenes de entre veinte y treinta años, todos ellos vestidos de camisas a cuadros y vaqueros, sentados detrás de un largo atril, y todos con micrófonos que no están abiertos. Uno de ellos, el conductor, habla y muestra imágenes de un brevísimo gag humorístico. Los demás aplauden y se ríen. Asistente 1.- Ay, mirá... ¿Te acordás de eso? Las cosas que le hacían a la gente... Productora 1.- Ay, sí... ¡Qué manga de grasas!... Asistente 2.- Sí, te digo... Ordinarios como papel de lija. Creativo 1.- Nunca entendí por qué no tenían mujeres en el equipo. Productora 1.- ¿Por qué va a ser? Creativo 1.- No, no sé. ¿Por qué? Asistente 1.- Porque quedaban taaan lindos, ellos ahí, mal vestidos frente a una cámara y un micrófono... Creativo 2.- Sí! Já, já!... Tenían una semana sin bañarse... Pero, qué bien que les quedaba el atril con el micrófono. Otro programa de la misma época, llamado “EN EL NOMBRE DEL FUTBOL”, muestra a un grupo de hombres, con diversas apariencias, ubicados cada uno de ellos en 18
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su respectivo atril, hablando en tono muy enfático, por lo que puede verse. Algunos lucen muy enojados. Asistente 1.- Aaah..., éstos son insufribles... Productora 1.- ¡Más grasa! Creativo 2.- Ah, sí... Pero es “grasa con atril”, y con olor a vestuario, eh..., no es cualquier grasa, ché. Creativo 1.- Sí. Y éstos tienen micrófono abierto. Asistente 2.- ¡Uau! ¡Qué nivel!... Nivel papel higiénico. Productor 2.- Mmmás abajo, todavía... Los monos éstos no saben que se inventó el papel higiénico. Molina pasa el video hacia adelante una vez más, y aparece una emisión reciente del programa “ULTRAJADORES EN EL SHOW”, donde aparecen dos hombres de traje negro en el centro, ocupando sus puestos detrás de un panel semicircular. A sus lados, y sentados detrás del mismo largo atril, cuatro panelistas a un lado y cuatro al otro. Predominantemente masculino, el plantel es integrado además por dos mujeres muy atractivas. A pesar de la apariencia del tipo “conferencistas”, todos con sus copas de agua, estos personajes casi no hablan, más que alguna palabra aislada que precede a una imagen que corresponde a alguna fotografía de una actriz teniendo algún amorío. En este programa todos los panelistas parecen estar muy alegres. Productor 2.- Más atriles... Pero éstos, por lo menos se bañan. Productora 1.- Ah, Gustavo... ¿Qué me importa, si se bañan? ¿No ves, que es un programa pedorro? Productor 2.- Eso es lo que le gusta a la gente: programas pedorros. Asistente 2.- Es que la gente tiene mierda en la cabeza. Creativo 1.- Eso sí que es “morbo” en serio. Creativo 2.- Y con copas de cristal, es... crueldad refinada, ché... Asistente 1.- Qué mal gusto. Editor.- Sí, pero... mirá ese caramelito... Productora 1.- A la gente le gusta el quilombo, qué otra cosa se puede pensar... Creativo 2.- Y los atriles. Productor 2.- Pero no me negarás que les da “estilo”. No es lo mismo unos terrajas a máscara suelta, que detrás de atriles. Quedan más... elegantes. Editor.- ¿Elegantes?... Sí, como petiso en un Ferrari. Productora 1.- Esto es humillante. Qué enferma que está nuestra sociedad... Y por último, Molina pasa a una escena de “QUEMA DE FAMOSOS”, programa del mismo canal, en el cual son las propias celebridades las que acuden al programa, ya para develar secretos propios o de algún compañero o compañera de elenco, contra quien tienen algo. Las víctimas a su vez responden a través del mismo programa, en el que se hacen símiles de careos o “juicios públicos” con líneas habilitadas por teléfono, celular y página web, para que el público participe. La fórmula del “panel” aparece también aquí, y las escenas en vivo protagonizadas por los “famosos” terminan en llanto o en peleas para ellos, y en risas para los “panelistas” de precaria autoridad moral. En la escena en cuestión, todos los panelistas e 19
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invitados están sentados detrás de dos paneles laterales, en tanto que en el atril central, más elevado, está el lugar del conductor, quien está sentado ahí. En el medio de la escena, dos mujeres se han trenzado en una riña que va derribando algunos objetos a su paso. Ambas están ahora en el piso, tirándose del pelo, mientras los demás simplemente miran y se ríen. Productor 2.- Por eso le damos más quilombo, del que tanto les gusta. Editor.- Pará, ché... A mí me gusta. Mirá eso... Creativo 2.- ¡Qué hijos de puta!... Páh, mirá..., se le salió una lola!... Productor 2.- Ah, bueno, ves...? Para mí que acá tenemos que pedir una cancha de barro. ¿Qué tal? Creativo 1.- Ya es bastante de incitación a la violencia, y todavía vas a meter luchas en el barro? Asistente 1.- Después nos horrorizamos de las escenas de circos romanos. Productor 2.- Sí, pero ver dos féminas peleándose, eso es lo que más vende. La carne, los bifes y la sangre. Con eso no podemos perder. Creativo 2.- Já, já, já!... Aaah... No, loco, no lo puedo evitar... Cada vez que veo a esa mina llorar..., já, já, já!!!..., me divierte muchísimo... Já, já!... Me hace gracia. ¿Qué le voy a hacer? Asistente 1.- Ah, pero... sos un sádico. Productora 1.- Un sádico, un pervertido de mierda... ¡Un misógino machista! Dios mío... ¿Por qué, tanta depravación? ¿Por qué? Creativo 1 (Para sí mismo.)- De acá a las ejecuciones públicas, no falta nada. Asistente 1.- Es medieval. Editor.- Y bueno, ché... Si la gente lo consume, qué le vas a hacer... Pero..., está bueno..., no me digas que no. Asistente 2.- NO! No está bueno. ¿Estamos? No está bueno divertirse a costa de que las mujeres se estén cascando y terminen con algún costurón y los nervios de punta. ¡Consíganse alguna riña de gallos o vayan al casino y apuéstenle a algo! Editor.- Eee..., ché..., bueeeno... Si a ellas les sirve... Creativo 2.- Y sí... Ellas se prestan..., están para eso. Asistente 1.- ¿Sabés qué? No lo creo. No creo que estén para eso, creo que están desesperadas por trabajar en algo. Estaría para decirles que cambien de empleo, y te van a decir que no, porque eso es todo lo que tienen y todo lo que conocen. Pero, no..., no creo que alguien quiera figurar a base de rebajarse de ese modo. Creativo 1.- Esa flaca quedó desfigurada, me parece. Productora 1.- Mirá: yo no sé quién se fuma esto, y ni lo quiero saber. Todo lo que sé es que esto es otra manera de subestimar a las mujeres. Es un desconcepto, un insulto a la inteligencia femenina. ¡No hay derecho! ¡Las mujeres no somos pedazos de carne! Productor 2.- Calmáte..., Regina. Productora 1.- ¡No, no me calmo nada!... Eso es ofensivo. Y después nos preguntamos de dónde sale la violencia doméstica y la discriminación... 20
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Asistente 2.- ¡Sí! ¡Muy cierto! ¿Por qué no se sacan la adrenalina de otra forma? Hagan un club de peleas, como en la película de Brad Pitt... ¡mátense entre ustedes!... apuéstenle a los caballos, o ¡dénse una ducha fría!... Trogloditas... ¡Enfermos!... ¡¡¡Sexópatas!!! Creativo 1.- Gianella... Asistente 2.- ¡¿QUÉ?! Creativo 1.- Eeeh..., terminó... la grabación..., digo..., emm..., la... reunión. Sigue. º-º-º-º-º-º-º-º

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