Georges Goldfayn y Gérard Legrand

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Prefacio a la primera edición comentada de las “Poesías” de Lautréamont (*)
El verdadero lector, es menester que sea el autor amplificado. Es esa suprema instancia que retoma la causa ya asegurada en una primera instancia. El sentimiento gracias al cual el autor ha distinguido, unas de otras, las diferentes materias de su escrito, en el lector distingue nuevamente lo grueso de lo fino, lo que es aún borroso de lo que es elaborado: y si el lector retranscribiese el libro a su manera, un segundo lector lo purificaría todavía, de modo que la masa así trabajada ven-dría siempre de nuevo a tomar forma en vasos de una efica-cia más lozana, para devenir por fin esencialmente parte integral, o el propio miembro, del espíritu operante. NOVALIS Paralipómenos, trad. fr. Armel Guerne.

en la descripción de los sentimientos morales. sin por ello desembocar en un desierto donde. desde hacía mucho tiempo habían sido rechazados por lo sagrado. sobreentendiéndose que para que sea considerado por nosotros como valor deberá. el surrealismo no ha tenido tema más recurrente que el de la promoción de un nuevo mito. Se sobreentiende que. los que no terminarían por influenciar más que a grupos sociales bien delimitados (en edad. desde sus comienzos. ninguna época se haya visto más “naturalmente” desmitificada que la nuestra. es ya posible señalar los valores que le serían consubstanciales. A despecho de los espíritus obtusos. No carecería de importancia el tratar de remontar. Así se explica el amplio movimiento de cólera que ha arrojado al surrealismo. aquél en el cual repercutiesen las ramas más lejanas. se trata de descubrir en la realidad de nuestra época el mito cuyas raíces serían más profundas. de aquélla “fuerza de las cosas” a la que se refería Saint-Just como si se tratase de un enigma. De hecho. en función de una dialéctica ya experimentada. En efecto. para los cuales “mito” y “religión” son lo mismo.Tanto en función de su propio desenvolvimiento como por la presión de sus circunstancias exteriores. a partir de estos “falsos mitos”. lejos de considerar al valor como un principio abstracto. en tanto que. sucediéndose con una vivacidad desconcertante en relación a la lentitud de la historia social. Ahora bien. por ejem-plo). casi informes. el curso de una mitología virtual que se degrada. lo sagrado no es sino la traducción más adecuada. para el espíritu. mantener con él una relación de perpetuo . no concernían de manera alguna a la esencia de lo sagrado. Es posible que. en la trayectoria que lleva al surrealismo a descubrir los rasgos de este mito todavía desconocido. estos valores. y los sutiles esfuerzos emprendidos en este sentido (1) se prestarían a una sonrisa si es que no fuesen el fruto de un error de apreciación en cuanto a un hecho palpable: efectivamente existe en la actualidad una multitud de mitos de reemplazo. un cristianismo remodelado tuviese posibilidad de reinsertarse. en lugar de disecarlos en honor de una verdad abstracta y de un sistema de valores determinados que les serían preexistentes. efectivamente. de terminar con la civilización humanista actual. a nuestro juicio esta cuestión representa la posibilidad expresa. efímeros. contra un conjunto de valores considerados con una veneración más o menos formal por una sociedad declinante. destinado a encarnarse en un mito y encontrar en él su justificación y verificación. lo consideramos como una extrapolación deliberada de la mitología. que ha cuestionado la vida y el pensamiento en su totalidad precisamente en un tiempo en que el pensamiento sueña con cuestionarlo todo. de la impresión producida por el valor. sin confundirse con el mito en un movimiento de retorno. precisamente.

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