Pronunciamiento de Coherencia Universitaria sobre la propuesta de nueva Ley Universitaria Por una educación universitaria de calidad y comprometida con

la sociedad
Coherencia Universitaria es una agrupación político estudiantil que busca el bienestar de la sociedad a partir de la mejora de la educación superior. Por ello, el debate público realizado desde inicios de año sobre una nueva Ley Universitaria es una prioridad en nuestra agenda de trabajo y consideramos necesario que, como estudiantes universitarios, participemos en las distintas instancias de diálogo a fin de aportar en la construcción de un sistema educativo equitativo, comprometido con la sociedad y de mayor calidad. Por estas razones, la Mesa Directiva FEPUC 2013, que cuenta con miembros de Coherencia Universitaria entre sus integrantes, ha fomentado espacios de diálogo entre los estudiantes de la PUCP, de modo que se puedan consensuar posturas sobre el tema1. Coherencia Universitaria ha participado en dichos espacios, trabajando conjuntamente con representantes estudiantiles y estudiantes que participaban de forma individual o en representación de alguna agrupación. Estando la actual legislatura a punto de concluir, conocidos los avances en el predictamen de la nueva Ley Universitaria aprobados por la Comisión de Educación del Congreso y tras participar en los diferentes espacios convocados por la FEPUC, consideramos necesario manifestar lo siguiente: 1. El sistema universitario peruano se encuentra en una grave crisis. Por un lado, las universidades públicas atraviesan problemas de ineficiencia administrativa, inestabilidad en su gobierno por conflictos de legitimidad de sus autoridades e insuficiente financiamiento por parte del Estado. Por otro lado, la ausencia de una adecuada regulación estatal permite que funcione un gran número de universidades privadas que estafan a los estudiantes y sus familias brindando educación de pésima calidad. Además, muchas de estas universidades privilegian los fines de lucro y toman a la educación como una mercancía, dejando de lado el rol social y transformador que tiene la educación superior. La crisis tiene también dimensiones éticas: se han reportando numerosos casos de corrupción de parte de autoridades de universidades tanto públicas como privadas. El Estado no ha cumplido con su deber de garantizar el derecho a acceder a una educación superior de calidad: no ha establecido regulaciones que garanticen que sólo puedan funcionar las instituciones educativas, públicas o privadas, que brinden educación de calidad ni ha otorgando el financiamiento adecuado a las universidades públicas para que puedan brindar educación gratuita y de calidad. Dado que la universidad es la institución llamada a ser la conciencia crítica de la sociedad y encargada de la producción de conocimientos que contribuyan al bienestar social, la crisis en el sistema universitario constituye un serio problema social que afecta a todos los peruanos y a la sociedad en su conjunto. En ese sentido, consideramos un deber participar en el planteamiento de soluciones.

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Puede verse un recuento de lo trabajado en dichos espacios en el siguiente documento: http://es.scribd.com/doc/147249889/Elementos-Para-La-Reforma-de-La-Ley-Universitaria-Aportes-deLa-FEPUC

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Consideramos necesario consensuar propuestas surgidas desde el interior de cada universidad y abrir más espacios de debate para que la reforma legislativa represente a todos los sectores involucrados. La discusión debe darse con la participación de los estudiantes y no mediante una imposición de la Comisión de Educación del Congreso. Saludamos que la propuesta de nueva Ley Universitaria haya puesto en el centro de debate nacional a la educación universitaria. Consideramos que la reforma debe apuntar a generar universidades que (i) deban acreditar que brindan educación de calidad para que se autorice su funcionamiento, (ii) cuenten con autonomía en su régimen normativo, académico, económico y de gobierno (iii) fomenten la investigación y producción de conocimientos que promuevan el bienestar de la sociedad (iv) formen en ciudadanía con conciencia crítica y cuenten con Responsabilidad Social Universitaria como un eje transversal en la institución, (v) fomenten la democracia interna a partir de la generación de espacios de diálogo y participación de todos sus miembros y (vi) garanticen la gratuidad de enseñanza en el caso de las instituciones públicas. Una auténtica preocupación por las personas de menores recursos económicos no puede limitarse a analizar únicamente el acceso a la educación y la cobertura, sino que debe interesarse también por la calidad de la educación recibida y el retorno que ésta brinda, es decir, el ingreso adicional que recibe un graduado una vez insertado en el mercado laboral por los años de educación universitaria en los que él o ella y su familia invirtieron durante su juventud. Quienes plantean que la “libre competencia” es la solución para mejorar la calidad en la educación y reducir los costos de la educación universitaria ignoran que existen grandes asimetrías en la información, que las pensiones de las universidades privadas vienen incrementándose sostenidamente, y que, especialmente en las universidades privadas con fines de lucro, se generan incentivos perversos para sacrificar calidad, al reducir la exigencia académica, por generar más utilidades para sus dueños. Por el contrario, es la completa desregulación que existe actualmente (y que otros confunden con “libre competencia”) lo que ha permitido la proliferación de universidades de pésima calidad, que estafan a los estudiantes y sus familias al cobrarles por una educación que no les brindará retribución en el mercado laboral. Es deber del Estado garantizar que la educación que brindan todas las instituciones sea de calidad. La Asamblea Nacional de Rectores (ANR) no ha realizado una regulación adecuada, pues actúa como juez y parte en el proceso de evaluación de las universidades. Sin perjuicio de que la ANR pueda continuar con labores de coordinación interuniversitaria, es necesario crear un organismo público, plural y autónomo que actúe como el nuevo órgano rector del sistema universitario y cumpla las siguientes funciones: (i) autorizar la creación y el funcionamiento de las universidades, (ii) fomentar la interacción de éstas con las diversas instituciones de la sociedad y los sectores productivos, y (iii) promover la calidad educativa en coordinación con el SINEACE. Este nuevo órgano rector debe tener autonomía respecto a las universidades y el gobierno de turno, de tal modo que pueda actuar con independencia. Su conformación debe ser plural y sus miembros integrantes deben ser académicos, docentes y profesionales de reconocida solvencia ética y profesional, con experiencia en docencia, gestión educacional

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y/o planificación pública. Consideramos que la Superintendencia Nacional de Educación Universitaria (SUNEU), propuesta por la Comisión de Educación del Congreso, aún no reúne todas estas condiciones, por lo que es necesario plantear mejoras y precisiones tanto en su conformación como en sus funciones y atribuciones. 6. Suscribimos el pronunciamiento de la Mesa Directiva FEPUC sobre el rechazo a la eliminación del bachillerato automático2, pues coincidimos en que esta propuesta no soluciona los problemas sustanciales de la educación superior. La investigación debe ser promovida mediante cursos a lo largo de la carrera universitaria, a fin de permitir el desarrollo de competencias en todos sus estudiantes. De no hacerlo, dadas las enormes brechas en la calidad de la educación básica, se generarían perjuicios y se estaría dando un trato desigual a los estudiantes. Por ello, al igual que la Mesa Directiva FEPUC, proponemos un sistema de grados y títulos que armonice la misión de la universidad de producir nuevos conocimientos y las necesidades de inserción laboral de los estudiantes y egresados, contemplando la existencia de diferentes metodologías para la producción de conocimientos, propias de cada disciplina, especialidad y carrera. Luego de intercambiar opiniones y experiencias con estudiantes de otras universidades, consideramos que el voto universal ponderado para la elección de autoridades universitarias brinda una salida a los actuales escenarios de corrupción y clientelaje que generan inestabilidad institucional, especialmente en las universidades públicas. Consideramos que, bajo cualquier modalidad de elección, se debe partir contemplando el tercio estudiantil y que, si se considera el voto de egresados, su porcentaje de participación no debe reducir únicamente el porcentaje de participación de los estudiantes, sino que debe distribuirse por igual entre los porcentajes de participación de profesores y de estudiantes. Estamos a favor de la gratuidad de la enseñanza en las universidades públicas. Asimismo, consideramos que deben establecerse requisitos rendimiento académico para mantener esta gratuidad. No obstante, discrepamos con los requisitos que ha planteado la Comisión de Educación del Congreso: perder la gratuidad en un curso por desaprobarlo una vez es una medida desproporcional. Planteamos que los estudiantes deban pagar por aquellos cursos en los que se matriculen por tercera vez. Por otra parte, creemos que debe revisarse el acuerdo relativo a que es necesario matricularse en al menos 16 créditos para ser alumno regular; en todo caso, además de la posibilidad de reserva de matrícula, las universidades deben poder autorizar a los estudiantes a cursar un número de créditos menor a los requeridos para ser considerados regular, en caso se presenten causas que lo justifiquen. Esto debido a que muchos estudiantes pueden llevar pocos créditos por semestre debido a motivos laborales. Por el mismo motivo, creemos que perder la gratuidad únicamente por haber excedido en un plazo de dos años el tiempo contemplado en el plan de estudios podría llevar a que un estudiante que lleva pocos créditos por semestre debido a motivos laborales pierda la gratuidad de la enseñanza aún así apruebe todos sus cursos. Es necesario que la condición para mantener la gratuidad no

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Ver: http://es.scribd.com/doc/149106336/Pronunciamiento-de-la-MD-FEPUC-sobre-la-eventualeliminacion-del-bachillerato-automatico

se plantee en función de un tiempo determinado, sino principalmente en función de que obtenga un desempeño académico aceptable. 9. Defendemos una universidad democrática, en la que su gobierno es ejercido por la comunidad académica. Por ello, es fundamental contar con representantes estudiantiles con derecho a voto en los órganos de gobierno. Por tratarse de cargos de representación, no es saludable limitar excesivamente el porcentaje de alumnos elegibles. Es en ese sentido que el requisito de pertenecer al quinto superior de rendimiento académico para poder ser representante estudiantil, planteado por la Comisión de Educación del Congreso, nos parece inapropiado. No obstante, también consideramos importante proteger la estabilidad en la representación estudiantil mediante el establecimiento de mecanismos que eviten que los estudiantes se queden sin representación debido a la vacancia de dichos cargos causada por la pérdida de la condición de alumno del representante por motivos de bajo rendimiento académico. Así, los requisitos de rendimiento académico para postular a estos cargos deben proteger esta representación garantizando que los candidatos reúnen dos condiciones: (i) llevan sus labores académicas con solvencia razonable, por lo que es esperable que logren adecuar sus horarios de estudio con el tiempo de dedicación que un cargo de representación requiere, y (ii) su desempeño académico previo es tal que resulta altamente improbable que pierda la condición de alumno por bajo rendimiento académico durante el periodo en que ejerce el cargo de representante estudiantil. En ese sentido, queremos compartir la experiencia de la PUCP sobre este tema. En nuestra universidad se ha establecido como requisito para ser candidato a representante estudiantil en órganos de gobierno universitario el pertenecer al medio superior del rendimiento académico de la facultad respectiva. Este mecanismo ha funcionado adecuadamente, protegiendo la representación estudiantil del modo que hemos señalado y estableciendo un porcentaje adecuado de estudiantes elegibles para dichos cargos.

10. Finalmente, condenamos los actos de violencia ocurridos durante las manifestaciones por el modo en que se estaba conduciendo la aprobación del dictamen de la nueva Ley Universitaria. El número reducido de espacios de comunicación y el mal manejo de los conflictos sociales por parte del gobierno han llevado, una vez más, a incrementar los niveles de violencia y represión. Desde Coherencia Universitaria nos comprometemos a seguir trabajando para proponer nuevas ideas y promover el diálogo en torno a este tema entre los estudiantes universitarios, a fin de lograr una reforma educativa que promueva el bienestar de la sociedad.

¡Construyamos juntos una universidad de calidad comprometida con la sociedad!

COHERENCIA UNIVERSITARIA

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