El Belmonte de Chaves o la literatura como personificación A Mary Aguilar Valdez Cronista taurina con duende Toda la literatura consiste

en un gesto de alquimia, transformar una cosa en otra; del mismo modo en que los alquimistas, dados a las permutaciones diría Borges, traían desde la tierra el azogue y desde el aire la sutil esencia del éter, con el sueño siempre de transformar el plomo en oro; el escritor transforma la memoria en vida; mejor aún convierte a la sustancia viva en personaje. En raras ocasiones, contadísimas si sólo atendemos a las que resultan con éxito, con duende como afirma García Lorca, el autor trae al mundo del personaje la materia viva; opera en sentido contrario convirtiendo la vida en eternidad. Al tocarlo con su pluma, el sujeto, el hombre, se hace personaje y al cristalizar se transforma en perennidad, en suspiro de lo eterno. ! Wilde decía que la niebla no existía en Londres hasta que Whistler la pintó; es probable. En cierto modo, Belmonte existió antes de que Chaves Nogales lo retratara en su biografía “Juan Belmonte, matador de toros”; pero sólo en cierto modo, porque después del libro, Juan Belmonte se convirtió, para siempre, en el personaje mítico que aprendió y divulgó que cada matador torea como es; tanto monta, cada uno hace su labor justo como es. ! Cuando la literatura se vuelca sobre el mundo para atenazarlo y transferirlo al mundo bidimensional de la letra, su único asidero es la memoria y ésta, como todo territorio en guerra, es cambiante, sus fronteras movedizas son incluyen en su dominio para luego expulsarnos, nos rodean y luego se esfuman, hoy se notan con un cariz distinto del de mañana y cada anochecer se transforman por fuerza de anhelo en sueño y al amanecer lo hacen transformadas en esperanza. En este sentido, la raíz tan venenosa y profunda sobre la que camina el biógrafo, desde dónde y hasta dónde ha de confiar en la memoria del biografiado, cuál debe ser el alcance de su propia investigación y qué crédito puede dar a los que cada uno recuerda de sí mismo o de lo que pretende que los demás crean que recuerda; así lo planteaba Alfonso Reyes cuando decía, “no recuerdo haber nacido”. ! Juan Belmonte es un niño sevillano como muchos de finales del siglo XIX, con más pena que gloria y con todas las privaciones de la desigualdad ibérica de su tiempo, una desigualdad peculiar que atacaba desde lo material hasta lo social y que pocos resquicios guardaban para la esperanza; ahí, el niño Juan vive en el mundo del toro, por el toro y para el toro, como en un conjuro mágico que se le muestra desde las más tiernas memorias y que lo asalta, más que como una vocación como una fatalidad a través de la cual interpreta el mundo; Chaves Nogales opta por no recurrir las memorias del torero, pero sí las dimensiona, con arte - con la invisibilidad del andamio que lo hace posible -, las dramatiza para que siendo imposibles de recordarse tal y como las presenta Belmonte, sean verosímiles sin embargo para el que las lee:! Alguien viene y dice: “un toro ha matado al Espartero”. Yo no sé entonces lo que es un toro, ni quién es el Espartero, ni lo que es la muerte. Pero aquellas palabras, el efecto desastroso que causan, el desconcierto que producen en torno mío y, sobre todo, el abandono, la soledad en que repentinamente me dejan, quedan grabados en mi mente para toda la vida... Si en el Belmonte el toro es la causa eficiente, el símbolo, en cada biografía hay un talismán que todo lo explica y todo lo ordena: el poder en el Adriano de Yourcenar; la fatalidad en Libra - patética biografía de Oswald - de Don deLillo; la salvación en el Evangelio. Pero en el caso de Belmonte, este principio vital se convierte en símbolo; el

pero un escritor afortunado o tal vez uno perspicaz que ha logrado dar con la presa exacta. Aprendí allí algunas cosas fundamentales. músicos y toreros. Es bien conocida la inmensa afición que tuvo Belmonte por la lectura. aparecen el arte del toreo como la dominación de las apetencias. y había corrido la voz entre los niños de que en los sótanos se conservaban los aparatos de tortura que usaron los inquisidores..el otro Belmonte o si se quiere la sombra del gran Belmonte . artistas plásticos. como un ritual que nunca llegaría y que sin embargo. frente o junto a ese. no se cansó de buscar nunca. Escuchaba.toro asciende en la escala zoológica y en la de las prácticas sociales. Es contradictorio. todo se resume en ese toro que Belmonte sale a buscar en cada corrida. a saber cómo debe comportarse un hombre que se estime. que necesita encontrar el hilo conductor de la vida de Belmonte. No es mala escuela de costumbres el café.. el triunfo de la voluntad frente a la fuerza. aprendiendo mi lección de hombría. Chaves . de verdad un castigo aquel caserón triste. por estético y por bárbaro. de modo tal que no parezca un volumen desmadejado de experiencias. es sólo uno de los motivos. la idea de salir de la Sevilla de la infancia para alcanzar el mundo. su odio por la educación formal nace de su triste experiencia escolar: Me mandaron a la escuela. Toda esa casuística flamenca de la hombría la había aprendido yo en los divanes del Café Madrid cuando apenas tenía once años. en los que no suponíamos ningún humano sentimiento. yo estaba calladito y disimulado en el diván. como castigo. del que participa pero que no quiere hacer del todo suyo. cómo aquellas reuniones de hombres hablaban de mujeres: me familiarizaba con la idea de que la mujer es un bicho malo y agradable al que hay que cazar enteramente y despreciar después. por brutal y por sublime. pero también como el culmen de muchas de nuestras grandezas. Chaves Nogales no es torero sino escritor. Belmonte es el primer modelo de torero como ente de cultura.lo retrata con todo el sentido que es capaz de darle: Estuve yendo al café con mi padre desde los ocho hasta los once años. el toro que le de muerte en la plaza. Era. necesita algo que lo eleve de ese mundo chato y mísero para hacerlo dueño de su destino y acaso también en domador de sus impulsos y de las fuerzas que lo rodean. Se decía que el edificio de la escuela había sido en tiempos una de las prisiones de la Inquisición. es en ese mundo que el pequeño se encuentra con ese mundo que lo fascina y que lo agrede. de esos cafés de barrio que en México no alcanzamos a construir y que cada vez parecen más lejanos bajo la dominación de los desangelados cafetines de franquicia. Juan Belmonte es un niño que no atina a vivir en un mundo que esté a la altura de sus pretensiones existenciales.. pero es que de ambos elementos se compone la vida y de esas contradicciones se ensamblan los caracteres. Al niño Belmonte su padre lo educa con una buena dosis de instrucción callejera y de café español. Mientras los amigos de mi padre charlaban. y sabía en qué circunstancias le es lícito recogerla. entre otras. son proverbiales sus baúles llenos de libros que lo acompañaban en sus viajes y la ahora tradicional amistad entre escritores. Para Chaves. ! El toreo se presenta así como la suma de muchos de nuestros defectos culturales. en el ambiente taurino. estirando las orejas. la entrega a la vocación y finalmente.. se inaugura con Belmonte. El hecho es que Chaves descubre y revela el . Pero aunque lo disimule a través de su personaje. para convertirse en lo que auténticamente es: una metáfora de la vida. con aquellas cuadras húmedas y penumbrosas y aquellos maestros malhumorados. medía ya la trascendencia que tiene el hecho de que un hombre dé su palabra. al final del día.

se lanzan a la aventura buscando llegar al África para matar leones o morir en en intento. No habíamos conquistado el África salvaje. que Belmonte está listo para conocer el toro. Le habíamos perdido. el enfrentamiento con el mundo de verdad.. selvas vírgenes y bestias apocalípticas. desde entonces le parece prometido. sino de fantasía.¡oh.¿Y si nos volviésemos? Tuvimos una larga y melancólica conversación allí. Era de toro modo. primero con la candidez del niño en una ciudad que transpira la fiesta y para la que el toro es mucho más que un código cultural: Me divertía toreando. Los héroes del Capitán Salgari. abriendo a la lectura el mayor de sus espacios.. Pero sabíamos ya cómo era. Lo . Por fin. plantado en lo alto de una loma y enseñándole los cuernos a la Luna. sería la del alba. el de la transformación del sujeto y su conducta: La amistad con aquellos tres tipos raros me contagió. que. del hambre. es esa fuerza infantil enomre pero insuficiente por que. empezó a publicar unos cuadernos con novelas de más enjundia una editorial. Chaves inserta la lectura en la vida del pequeño Belmonte como una revelación del mundo que. de verdad el mundo. Después de esa experiencia infantil.. a cambio. En aquellos corros de zagalones que se juntaban a la bajada del puente para jugar al toro conseguí cierto prestigio como torero de salón. mi compañerito formuló la temida y deseada propuesta: . como dice Chaves. y de semana en semana esperábamos angustiosamente el curso de las aventuras maravillosas que corrían nuestros héroes novelescos. desde luego.. sin embargo. estaba dirigida por Blasco Ibáñez. Arsenio Lupin y Montbars el Pirata eran nuestra obsesión. Mi compañerito y yo íbamos abriéndonos camino penosamente por entre los altos jarales cuando rompió la paz de la noche y del campo el berrido de un novillo que. gritaba a los cuatro vientos su juventud.. ! Es probable que para todos los que frecuentamos la amistad de los libros. al contrario. no todos tenemos los méritos ni la fortuna de que ese instante sea novleado. su pujanza y su celo... y ya no hice otra cosa durante muchos meses que leer desesperadamente con verdadera fiebre. “y estuvimos a punto de fracasar. el encuentro con la literatura aparezca como uno de los momentos más importantes de nuestra existencia. No nos equivocaríamos otra vez soñando con leones rampantes.ya sabíamos cómo era. Pero . Belmonte el personaje reacciona con generosidad. como el coro de la tragedia. veloces piraguas. Como el Quijote. con una voz velada y un tono patético. Y decidimos regresar a nuestras casas. gran consuelo de la derrota! . que es por lo que se fracasa siempre.” A esos niños no los detiene la fantasía sino la realidad. Más tarde. Teníamos su secreto. si no lo sabemos l o inventamos y lo rodeamos con el aura de la predestinación que siempre resulta el aderezo indispensable para dar el toque heroico a esta función vital que es leer. con la que Belmonte y sus estrafalarios amigos salen a conquistar el mundo. no habíamos cazado leones. Sherlock Holmes..encuentro de Belmonte con la literatura y la dimensiona como uno de los momentos más importantes de la vida del entonces futuro torero. frente al mar. cuadernos policíacos y novelas de aventuras. Devoraba kilos y kilos de folletines por entregas. El mundo no era como nos lo habíamos imaginado leyendo libros de aventuras. del desvelo y el castigo. recuerda María Zambrano. si no recuerdo mal. Ya lo conquistaríamos. no por falta de dinero. Chaves considera.

de quienes tratan de entrar a la plaza por la puerta de la lógica y no de la pasión que es como se comprende todo arte. el toque de destino. diciéndome: . Belmonte es ya un torero lo suficientemente desengañado para ampararse en la predicción de una gitana o prevalerse de un mensajero del mañana. señor. a despecho del fútbol que invade las pantallas de televisión y a despecho en fin. al encuentro. en singular combate. de magia que parece justificar el futuro y que en realidad no es sino el deux ex machina. es más que eso. ! Metió la mano en el bolsillo del chaleco y me dio un duro. el hombre que vence al toro vence también a la muerte. Esa es una de las razones por las que la fiesta brava sigue existiendo a despecho de los abolicionistas que no alcanzan a encontrar la cuadratura de su propio círculo. por su capacidad destructiva y por su estampa pero sobre todo. frente a la bestia que lo supera en fuerza y en poderío. Acudí orgulloso con la gorrilla en la mano. ¡Tú serás torero! ! Me he acordado muchas veces de aquel duro y me habría gustado saber quién era aquel señor. es decir. ni uno ni el otro quieren ponernos frente a un semidiós que está llamado a perecer. Belmonte nunca se entrega alegremente al toro sino hasta que lo domina. Uno de aquellos señores me llamó. le daba media verónica y un recorte a una esquina.toreaba todo: perros. su valor y su inteligencia. Todavía hoy no lo creo. al lucero del alba. deviene inmortal: “Nunca creí que fuese capaz de ponerme delante de un toro. Así sitúan tanto Belmonte como Chaves. Chaves logra localizar el motor vital de Belmonte. del torero frente a la cultura y a la simbología de la vida. No hay vocación de torero. sillas.Toma.. a un cura.”. entonces. su lugar en el mundo y en la historia y si ha llegado al extemo de tener un biógrafo. por su parte. porque es un símbolo del reto. lo explica todo en una dinámica atormentada como toda relación amorosa de verdad. triunfa sobre el destino y lo hace todo en buena lid. más bien nos sitúan frente a un hombre que. al momento de escribir el Belmonte. de la misma manera en que el escritor se regodea en su técnica hasta que ha alcanzado a domar medianamente a ese otro enorme toro que llamamos la palabra: .me dijo . Cuando voy a la plaza como espectador y sale el toro. hasta que descubre los resortes de su maquinaria íntima. He aquí un hombre dotado de una espada. de ahí que no resistan ni el autor ni el torero. es ya un escritor lo suficientemente curtido para dejar el desarrollo de su historia en manos del destino. Y es que en ese trasiego del toreo. coches. en una danza macabra y estridente que se traduce en un paseo de la bestia en el engaño que el hombre le propone. un capote.Oye.. debe justificar esa existencia. en un cuerpo a cuerpo. el lugar del hombre frente al toreo. a la fuerza de la vida que todo lo arrastra y todo lo transforma.¿Tú donde has toreado? . por su actividad. es sumisión al reto. tengo siempre la íntima convicción de que yo no sería capaz de lidiarlo. Chaves. y sin embargo se atreve. que toda historia bien narrada requiere conforme a los cánones clásicos: Una tarde estaba en la plazoleta del Altozano toreando a un amigo que me embestía con mucho coraje cuando advertí que en el pretil del puente había varios señores mirándome. chaval . ! Nos fascina el toro por su belleza y por su potencia.En ninguna parte. Chaves. ciclistas. . ! Mata Belmonte desde el inicio la palabra mágica que lo hizo torero.

a modo de metáfora. Belmonte se descubre torero desnudo. En cambio. Lo vi claro desde el primer momento.. en el contacto con el mundo. porque el riesgo y la aventura de aquella profesión incierta de torero halagaba la tendencia de mi espíritu a lo incierto y azaroso. cuando habla de su infancia. sino en la vida misma. en la dehesa. Tenía. Un revolucionario en su arte. Toreaba porque sí. que no es en el laboratorio donde se forja la vida. aquellas que nadie vio y que quedaron. Y es que en realidad. El arte de los toros está tan hecho. una clara predestinación para aquello en lo que luego había de triunfar. suele demostrar que desde la cuna tuvo una vocación irresistible. aunque presumiese de ello.según él . rio arriba abandonando Sevilla. ! Es en esos campos a orillas del Guadalquivir. tiene una liturgia tan acabada. Después he advertido que había en mi una voluntad heroica que me sostenía y empujaba a través del dédalo de tanteos. ¿torero? Yo mismo no lo creía.. porque no estaba seguro de serlo.que era tan poquita cosa y padecía un agudo complejo de inferioridad . La gente. digamos. en la liturgia de los toros yo sería siempre el último monaguillo. el fuerte sentido anarquista del individualismo íbero: Probablemente en el principio fue sólo el despecho. Es la historia de un hombre puesto en el drama de construir su propio destino. me creía en condiciones de ser el depositario de una verdad revelada. pero sin saber adónde. Ahí. todo para encontrarse en su cita con la vida. que el torero nuevo ha de someterse a una serie de reglas inmutables y a una disciplina educadora. Porque Belmonte no se forma en la academia. para siempre fijas en la memoria del matador hasta que el escritor supo traducirlas: . Es más: creo que era ya torero profesional y todavía no me atrevía a llamármelo íntimamente. ha desafiado a su familia. la de la realidad. tan maduro. si se quiere lo que me apartó de las normas académicas y el escalafón. por eso. Pisaba fuerte yendo con los ojos vendados. que es . el resentimiento.donde se forma el torero de veras. bajo la luna y frente a la bestia. eso sí. Yo no sé contar lo que les hago a los toros. sólo por medir sus fuerzas.. vacilaciones y fracasos de mi adolescencia. bien vista. únicamente porque el cuerpo exige el roce de la bestia y el toro exige ser lidiado. el propio Belmonte dice: “lamento que en aquella fecha no hubiese un revistero desocupado que diese fe de mi primera faena. porque con el capotillo en la mano yo . Juan Belmonte es el padre del toreo moderno. Chaves es un retratista de la vida y no de la faena. el hombre que se enfrena sólo por el gusto de la batalla. con la muerte.”. Una voluntad tenaz me llevaba. ni siquiera en la plaza. la biografía de Belmonte es un libro humano y no una crónica de toros. sino en el descampado. un rebelde frente a lo hecho que más por necesidad que por discurso transforma un arte en el que parecía haberse dicho ya todo para principios del siglo XX. frente al toro. porque me divertía toreando. a la naturaleza y hasta a la temible Guardia Civil. ! Para los entendidos.¿Cuándo me formulé la íntima resolución de ser torero? No lo sé. Yo tengo que confesar que no acerté a formular una decisión concreta sobre mi porvenir en todo lo largo de mi penosa formación profesional. aquella que aprendió a domar de niño y que le depara sus más grandes éxitos y sus más grandiosas faenas. por influencia del ambiente.me sentía superior a muchos chicos más fuertes. que Belmonte se entrena en la única escuela que lo admite.. descubre en su forma de entender ese arte ancestral otra de las venas del mundo ibérico. una difusa aspiración a algo que mi voluntad vacilante no acertaba a señalar. para la que yo no estaba bien dotado. una vena que nos ha inundado también a los iberoamericanos y que a veces coarta nuestras aspiraciones al desarrollo.

El torero campero. Es verdad que los hombres debemos aprender a ser generosos con la naturaleza. habituados ya a esa forma de torear. como frente a la adversidad. que la reta y. a mi juicio. que aspira a la muerte lustral. ! Sin embargo. única en sí misma y dotada de unidad absoluta en su concepto creativo. el único ser inteligente que entra en el juego. Se regía entonces el toreo por aquel pintoresco axioma lagartijero de “Te pones aquí. Había entonces una complicada matemática de los terrenos del toro y los terrenos del torero que a mi juicio era perfectamente superflua. oponiendo su piel dorada a la fiera peluda. es el mundo. el instante preciso en que el estoque rasga la piel.o la mujer desde luego . y que. Yo venía a demostrar que esto no era tan evidente como parecía: “Te pones aquí y no te quitas tú ni te quita el toro si sabes torear”. Para nosotros. ambos disimulan los artilugios de la creación para dar el efecto perfecto de la cosa creada. y no hay registrador de la propiedad que pueda delimitárselos. porque implica la renuncia total a todo cuanto se es y se tiene por un segundo de gloria. es el hombre . Todos los terrenos son del torero. Porque el matador se sabe dueño del ruedo. El toro no tiene terrenos porque no es un ente de razón. con el traje de luces y el abigarrado horizonte de la muchedumbre endomingada. dice Belmonte: “Me tiré a matar como el que se tira al mar”.. pero como artistas.. con el lidiador desnudo. es algo distinto. es también ese instante irrepetible.. bárbaro y sin embargo enorme en que el cuerno del toro razga el traje de luces. el día que el hombre se plantó frente al toro y se negó a cederle terreno. como es natural se queda con todo. el desplante frente al animal que ambiciona todo el territorio y la pasión del hombre que le niega el paso.. teniendo por barrera el horizonte. que el más elemental de los destellos de la inteligencia nos ordenan no destruir la casa que habitamos. lo que une a Chaves y a Belmonte son sus respectivos artes. que sintetizada en la estampa del toro. superior a sus propias fuerzas y se presenta. nos parece difícil imaginar el momento de la ruptura. que un torero sin técnica sería más bien hombre muerto. es feliz su metáfora. Ambos saben que el arte surge donde la pasión y la técnica se encuentran. se crece. a los ojos de los demás como un dominador de la naturaleza. se tira a matar por alcanzar la vida y salvarse de la muerte. superior a la lidia sobre el albero de la plaza. tal vez porque sabe que ese es un privilegio de muy pocos. se introduce en los tejidos y convierte al toro de un animal en un símbolo precioso de la vida. y te quitas tú o te quita el toro”. se hace enorme.que no quiere morirse de viejo tirado en su cama. y. De una de sus más celebradas faenas. se abre camino entre las costillas del torero para tocarle el corazón y darle la muerte con la que ha estado coqueteando desde hace ya muchas tardes. pero sabe que esa propiedad es sólo aparente porque en el fondo. que un escritor que es pura pasión sería ininteligible. el hombre se levanta sobre sus propios hombros. fente al toro. pero toda reflexión sobre dichos extremos pasa por la idea del hombre como soberano de la naturaleza: esa es otra de las metáforas del toro. en cierto modo la desea. Al final del día. un torero es un hombre que sale a buscar la muerte. dirige su trayectoria y se enseñorea como dueño y señor de todo el espacio. . Belmonte descubre el arte del toreo en la inteligencia y en la superioridad cultural y biológica del hombre: su inteligencia: Salí al ruedo como el matemático que se asoma a un encerado para hacer la demostración de un teorema.

Valle Inclán le da clave de ese momento que no habrá de llegar jamás: Don Ramón era para mí. esa es una de las razones por las que muchos tratan de explicarse su aparentemente inexplicable suicidio.. el matador encuentra la articulación verbal de su anhelo. don Ramón . un ser casi sobrenatural. más que un ejercicio heroico y terrible. para ella no hay explicaciones que valgan. Esa sensación de estar jugando que tiene el torero cuando de veras torea la tuve yo aquel día como nunca.. y al final del día. sale a buscar al toro que ha de matarlo. Seme quedaba mirando mientras se peinaba con las púas de sus dedos afilados su barba descomunal.Se hará lo que se pueda.! En su contacto con los escritores . elevar a la categoría vital la fiesta brava. Una tarde de toros. como todas las cosas buenas.contestaba yo modestamente. Ese es el gran arte de Belmonte.¡Juanito. un divertido esparcimiento del cuerpo y del espíritu. se trata pues de una ceremonia. el mismo lo declara. igual que la lectura. ya lo dijo Belmonte a través de la pluma de Chaves Nogales: Me parecía que aquello que estaba haciendo. no te falta más que morir en la plaza! . de un sentido lúdico. y me decía con gran énfasis: . era un juego gracioso. está clavado en lo más hondo de nuestra herencia hispánica y se corrseponde con ese algo que de antiguo tenemos todos y que sólo las artes rescatan. Entre burlas y veras. y no lo encuentra nunca. .Belmonte fue buen amigo de Valle Inclán y también de Hemingway -. de una forma de ver el mundo más como una batalla qeu como una condena o como una lenta carrera al aburrimiento.