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1 edición: 2005, Editorial Antropofagia. www.antropofagia.com.

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Cartografías argentinas : políticas indígenas y formaciones provinciales de alteridad / compilado por Claudia Briones 1a ed. - Buenos Aires : Antropofagia, 2005. 330 p. ; 22x15 cm. ISBN 987-1238-03-7 1. Etnografía Argentina. I. Briones, Claudia, comp. CDD 305.809 82
Queda hecho el depósito que marca la ley 11 723. No se permite la reproducción parcial o total de este libro ni su almacenamiento ni transmisión por cualquier medio sin el permiso de los editores.

Índice
Prefacio . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 5 Capítulo 1: Formaciones de alteridad: contextos globales, procesos nacionales y provinciales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 9 Claudia Briones Capítulo 2: El “estado del malestar”. Movimientos indígenas y procesos de desincorporación en la Argentina: el caso Huarpe . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 41 Diego Escolar Capítulo 3: Trayectorias de oposición. Los mapuches y tehuelches frente a la hegemonía en Chubut . . . . . . . . . 73 Ana Ramos y Walter Delrio Capítulo 4: Tierras, indios y zonas en la provincia de Río Negro . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 109 Lorena Cañuqueo, Laura Kropff, Mariela Rodríguez y Ana Vivaldi Capítulo 5: La “mística neuquina”. Marcas y disputas de provincianía y alteridad en una provincia joven . . . . . 139 Laura Mombello Capítulo 6: Políticas indigenistas en Neuquén: pasado y presente . . . . . . . . . . . . . 167 Carlos Falaschi O., Fernando M. Sánchez y Andrea P. Szulc Capítulo 7: Salteñidad y pueblos indígenas: continuidad y cambio en identidades y moralidades . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 207 Paula Lanusse y Axel Lazzari

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Capítulo 8: Política indigenista del estado democrático salteño entre 1986 y 2004 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 237 Morita Carrasco Capítulo 9: Neoindigenismo de necesidad y urgencia: la inclusión de los Pueblos Indígenas en la agenda del Estado neoasistencialista . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 273 Diana Lenton y Mariana Lorenzetti Bibliografía . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 305

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Prefacio
ste libro reúne las investigaciones realizadas entre enero de 2001 y abril de E , Grupo de Estudios en Aboriginalidad, Provincias 2004 por el y Nación, con lugar de trabajo en La Sección Etnología y Etnografía del InstiGEAPRONA

tuto de Ciencias Antropológicas, Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Como toda obra colectiva se ha ido entramando a partir del cruce tanto de historias institucionales y circunstanciales, grupales y personales, como de reuniones periódicas para la discusión colectiva de los trabajos realizados y las condiciones en que los realizamos. Aunque nuestros intercambios sistemáticos nos permitieron precisar intereses, delimitar agendas de investigación y abrir nuevas perspectivas, cada capítulo refleja las inquietudes, experiencias de trabajo y perspectivas particulares de autores y coautores, en diálogo con las peculiaridades de los casos y/o problemas abordados. En tal sentido, apostamos a mantener abierta la tensión resultante de circunscribir preguntas comunes y generalizar debates, sin forzarnos a uniformar ni los encuadres ensayados ni las vías de exploración o interpretaciones enfatizadas. Una de las peculiaridades de los integrantes del equipo es que todos provenimos de trayectorias de investigación y colaboración vinculadas a los Pueblos Originarios que habitan lo que hoy se conoce como República Argentina, a sus reivindicaciones y reclamos, a sus derechos, producciones culturales y procesos organizativos. Como antecedentes inmediatos de la formación del GEAPRONA, algunos de nosotros formamos en 1997 el GELIND (Grupo de Estudios en Legislación Indígena), para sistematizar un abordaje antropológico de la actualización de los marcos jurídicos desde los cuales se empezó a abordar desde los 1980s en el país y en el mundo la especialidad de los derechos indí1 genas. Otros veníamos también trabajando desde 1996 con el GEADIS (Grupo de Estudios en Antropología y Discurso) apuntando a dar cuenta de prácticas 2 discursivas de pertenencia y exclusión desde una perspectiva metapragmática.
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El GELIND ha venido trabajando con financiamiento del CONICET desde 1997 bajo la dirección de la Dra. Alejandra Siffredi, y con financiamiento UBACYT bajo mi dirección entre 1998 y 2001. Originalmente, el equipo estuvo además integrado por Morita Carrasco, Diego Escolar, Diana Lenton, Axel Lazzari, Juan Manuel Obarrio, y Ana Spadafora. Entre 1995 y 1998, esta labor quedó enmarcada en el UBACYT FI020, “Discurso y Metadiscurso como procesos de producción cultural en el área mapuche argentina.”, que dirigí con la colaboración de la Dra. Lucía Golluscio y la participación de Silvia Calcagno, Corina 5

Claudia Briones

En el marco de estos y otros espacios de reflexión, comenzamos a visualizar la necesidad de trabajar co-construcciones contextuadas de aboriginalidad y nación desde lo que inicialmente llamamos distintos estilos provinciales de construcción de hegemonía cultural. A modo de reseña, las investigaciones previas y en curso de los integrantes del equipo sobre procesos de alcance nacional o de más inmediata y efectiva repercusión en las provincias de Chubut, Neuquén, Río Negro, Salta y San Juan –mayormente con los Pueblos Mapuche, Wichí y Huarpe– nos llevaron a converger al menos en dos constataciones que, a la par de hacer visibles inquietudes comunes, fueron configurando los puntos teóricos y metodológicos de partida: – A pesar del peso e incidencia uniformante de las políticas del estado federal y de las construcciones de alteridad hegemónicas en arenas nacionales, distintos estados provinciales parecían ir “copiando con diferencias” esos lineamientos, desde formas históricamente específicas de inscribir no sólo la relación provincia/nación, sino también la relación provincia/alteridades internas. – Así como era dable advertir variaciones en la organización de un mismo pueblo indígena según las distintas provincias en que se encuentra radicado, también se podían observar semejanzas entre las producciones culturales y procesos organizativos de distintos pueblos indígenas que forman parte de una misma provincia. En tanto ambas constataciones nos persuadían de que la explicación de las diferencias que veíamos tanto en las prácticas políticas del activismo indígena como en las políticas provinciales requería algo más que un trabajo de contextuación en ocurrencias jurídico-políticas de alcance federal, decidimos redefinir focos previos de investigación, para analizar cómo las provincias en las que trabajamos recrean otros internos “heredados” de las geografía simbólica hegemónica de nación desde estilos provinciales de “ser argentino” históricamente gestados. Esto es, nos propusimos reconstruir diferentes estilos de provincialidad para ver cómo cada cual matiza procesos generales de alterización según formas igualmente matizadas de anclar la pertenencia nacional. Entendiendo entonces que las fronteras provinciales (económicas, sociales, políticas, identiCourtis, Diego Escolar, Diana Lenton, Ana Ramos y Vivian Spoliansky. Entre 1998 y 2001, continuamos esta línea de investigación desde el UBACYT FI059 “Construcciones de alteridad. Discursos de pertenencia y exclusión.”, dirigido por la Dra. Lucía Golluscio, al que se sumaron Walter Delrio, Yun Sil Jeón, Laura Kropff, Claudia Oxman, Mariela Rodríguez, Susana Skura y Alejandra Vidal. 6

Prefacio

tarias) emergen, se resignifican y se disputan en y a través de prácticas complejas de incorporación/subordinación de la “provincia” y sus “sujetos” a la nación-como-estado, postulamos la “provincia” –cada “provincia”– como construcción histórica problemática que, yendo más allá de una mera instancia jurídico-administrativa y una geografía naturalizada, devenía nivel crítico de lectura de aboriginalidades situadas. Concibiendo a su vez que los reclamos indígenas dialogan y reinscriben críticamente construcciones e imaginarios hegemónicos de distintos órdenes, asumimos incluso que el análisis de las formas que han ido tomando las demandas indígenas es una vía de acceso privilegiada para mapear tanto los conflictos entre el estilo nacional y los estilos provinciales de imaginación de otros internos, como la efectividad residual de condiciones materiales de existencia de larga duración, acuñadas en esa tensión entre lineamientos de orden nacional y provincial. Presentamos por tanto aquí los resultados de nuestros primeros años de trabajo. Los entendemos y compartimos como articulación de diagnósticos y descripciones densas sobre las cuales amarrar algunas explicaciones provisionales, para profundizar de aquí en más nuevos interrogantes surgidos a partir tanto de los desempeños en curso de los agentes y agencias evaluadas, como de nuestro propio trabajo. Si no es sencillo sostener en el tiempo la conformación de un equipo de investigación en contextos que no contemplan retribuciones para integrantes sin inserción institucional rentada, la pasión y dedicación de los integrantes han suplido las insuficiencias provenientes de financiamientos exiguos. En tal sentido, agradecemos a la Universidad de Buenos Aires la libertad que nos diera para conformar un colectivo interdisciplinario –con mayoría de antropólogos, pero también un abogado y un historiador– tan diaspórico como diverso en su composición y afiliaciones institucionales. Esto es, un equipo integrado por personas con residencia permanente en Buenos Aires, pero también en Neuquén, Río Negro o en lugares transitorios de perfeccionamiento; todos nosotros docentes e investigadores formados y en formación, en su mayoría de la propia UBA, pero también de la Universidad Nacional del COMAHUE y del CONICET, algunos como becarios y/o tesistas de licenciatura, maestría y doctorado en la institución patrocinante o en otras instituciones nacionales y del extranjero. Claudia Briones Marzo 2005

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No obstante. tienen razón los indígenas cuando sostienen que las fronteras que se han impuesto sobre los pueblos originarios son para su devenir una ocurrencia tan tardía como arbitraria. 1985) a sus ciudadanos –indígenas incluidos– y administrando históricamente las relaciones con los Pueblos Originarios. procesos nacionales y provinciales Claudia Briones 1 un trabajando sobre coyunturas. en tanto dispositivos de territorialización de soberanías correspondientes a distintos niveles de estatalidad. venimos asistiendo desde fines de los 80 a un proceso de juridización del derecho indígena a la diferencia cultural. localidades y agentividades sociopolíticas A específicas. el desafío explicativo radica en posicionarnos dentro de un marco que nos permita explorar y dar cuenta de la tensión entre procesos de larga duración y transformaciones epocales recientes. que ha dejado incluso a varios de ellos inexplicablemente separados en distintos países y provincias. Sección Etnología y Etnografía del Instituto de Ciencias Antropológicas de la Facultad de Filosofía y Letras. las fronteras tienen capacidad performativa en lo que hace 1 Profesora de la Universidad de Buenos Aires e Investigadora del CONICET. debemos contextuar nuestras explicaciones en dos marcos problemáticos de referencia que también atraviesan explícita o implícitamente los capítulos de este libro. Este reconocimiento. 9 . ligado a que se lo empieza a ver como parte de los derechos humanos. que no casualmente ha ido de la mano de lo que en lenguaje cotidiano se denomina “avance del neoliberalismo”. cada país signatario de acuerdos y convenciones programáticas internacionales y productor de políticas indigenistas ha ensayado con mayor o menor compromiso operativizaciones dispares. En tal sentido. aunque con especialidad histórica y práctica propias.Capítulo 1: Formaciones de alteridad: contextos globales. Por otro lado. Esas operativizaciones dicen mucho en verdad de las formas en que cada país ha venido “hablando” (Corrigan y Sayer. quienes acompañamos los movimientos indígenas de organización y reclamo. ha tendido a transnacionalizarse. Por un lado. No obstante.

la explicación de esas transformaciones y sus efectos debe buscarse en cambios a ser analizados simultáneamente desde dos tipos de procesos generales que han ido de la mano de la llamada fase flexible de acumulación capitalista. Entre la historia y los tiempos recientes. 10 . por el otro. procesos que se empiezan a entramar en los 70. año de inicio del decenio de los Pueblos Indígenas (PIs) que terminara en 2004–. discusiones y posicionamientos respecto de ambas cuestiones y efectuamos algunas consideraciones sobre las repercusiones y superficies de emergencia que los procesos mencionados han mostrado en nuestro país. todo marco explicativo requiere no sólo temporalizar sino también espacializar las prácticas que las estructuran y que quedan por ellas estructuradas. Se alude con esto a las complejas circunstancias que llevan a la aprobación del Convenio 169 de la OIT en 1989. a la preparación del Borrador de la Declaración Universal de los Derechos Indígenas de las Naciones Unidas –primera versión estabilizada en 1994. por lo que de alguna manera sirven de marco introductorio a los capítulos sucesivos. tan paradójicos como interesantes… En las últimas décadas. se instalan en los 80. Nos referimos a la que se engloban bajo denominaciones como transnacionalización. nociones y lecturas de la situación nacional responden a un enfoque más bien personal. por lo que sólo cabe responsabilizarme a mí de su autoría. Para explorar por ende la materialidad de sus efectos substancializadores y diferenciadores. globalización o mundialización. a la de la Declaración Americana de la OEA y de otros marcos legales que parecen coronar movilizaciones y demandas indígenas entramadas a escala planetaria. Muchas de las precisiones que realizamos forman parte del acervo de discusión compartido por los autores de este libro. Sin embargo. y adquieren visibilidad social particularmente en los 90. ciertos desarrollos. No obstante. y a lo que propondríamos enfocar como gubernamentalidad neoliberal. y que Willem Assies (2004) define como el pasaje de minorías a pueblos. En este capítulo introducimos algunos conceptos. por un lado.Claudia Briones a inscribir subjetividades ciudadanas. I. la transformación de los escenarios de lucha indígena ha estado en lo inmediato vinculada a los factores posibilitadores y los efectos de un proceso que Russel Barsh (1994) llama de pasaje de los indígenas de objetos a sujetos del derecho internacional.

políticas y culturales que. como las distintas redes de comercio alternativo o justo. la acumulación flexible del capital viabilizada por la llamada “globalización” ha ido de la mano de formas peculiares de entender la racionalidad gubernativa y la conducción biopolítica de las conductas (Foucault. sea porque un mismo pueblo como el Inuit o el Saami se organizan por encima de distintos estados. aunque el sentido común entienda que la globalización tiene un potencial homogeneizador que genera localización. lo cual ha derivado en lo que Susan Wright (1998) llama politización de la cultura. 1996). En este marco y como señala Joanne Rappaport (2003). por la internacionalización de la retórica de la diversidad como derecho humano y valor. organismos internacionales. información. Tercero. 1997. 1995). En el plano sociopolítico. Primero. procesos nacionales y provinciales Si por transnacionalización entendemos una re-territorialización de prácticas económicas. 1994). por una multiplicación de agencias y arenas involucradas en la gestión de la diversidad (agencias multilaterales. productos. Aquí la paradoja inherente a estos procesos es que. ONGs) que ha derivado en que incluso los emprendimientos más localizados operen como caja de resonancia de aconteceres globales (Mato. la producción y comercialización internacional de productos “tradicionales”. Morin y Saladin D’Anglure. hasta el campo internacional dentro del cual circulan ideas que afectan las construcciones de identidades nacionales e indígenas–. las luchas indígenas han quedado enmarcadas en y por una serie de peculiaridades. sea porque se crean alianzas panétnicas como la COICA o la alianza de los pueblos de los bosques tropicales que reúnen pueblos distintos de distintos países (Iturralde. entendidas como un conjunto de contextos históricos. 1991b). formas cuya peculiaridades llevan a Gordon (1991) a hablar de una gubernamentalidad neoliberal. y apuntan a inscribir sentidos globales (Briones et al. la globalización articula a escala global. resultan en el aumento y la diversificación de los flujos de población. 1997). Segundo. regional y nacional diversas zonas de contacto.. estados. Emergen además lo que Daniel Mato (2003) llama “complejos transnacionales de producción cultural”. Pero también por el surgimiento de alianzas entre indígenas y ONGs globales y locales (Conklin y Graham. organizaciones y comunidades indígenas. 11 . los movimientos supuestamente particularistas como el indígena también se trans-nacionalizan. reconfigurando el “orden inter-nacional”. por la posibilidad de entramar alianzas supra-nacionales entre pueblos indígenas. etc.Formaciones de alteridad: contextos globales.. geográficos y sociales cuyo análisis permite ver cómo los procesos globales se sedimentan en prácticas locales –conjunto de contextos cuyo análisis requiere considerar desde la naturaleza cultural del capitalismo y las tensiones entre modernidad y tradición.

como capital social (Doménech. esta habilitación de derechos especiales en un contexto de quebrantamiento de los derechos universales lleva a que –a pesar de los reconocimientos retóricos– los PIs sigan formando mayoritariamente parte de las poblaciones nacionales que peor ranquean en términos de Necesidades Básicas Insatisfechas. En conjunto y más allá de anclajes particulares según los casos.Claudia Briones A niveles macro. 2002). 2002). En este marco. esta nueva gubernamentalidad ha quedado mayormente caracterizada por la privatización de responsabilidades estatales vía la tercerización de servicios sociales claves –lo que se llama una retirada del Estado– o vía una descentralización entendida menos como aumento de autonomías regionales que como desconcentración –y. en la era lo que Charles Hale define como “multiculturalismo neoliberal” (Hale. 2000) se las piensa y postula como derecho (Taylor. 12 . como recurso político (Turner. los nuevos ordenamientos multiculturales que estas redefiniciones vienen proponiendo –sobre todo en contextos como el latinoamericano– han estado siempre en diálogo y reinscribiendo al menos tres de las paradojas principales que parecen propias de la era. si hasta hace no tanto tiempo las culturas indígenas eran vistas como lastre del desarrollo latinoamericano (Ribeiro. de modo que los antes “pobres” y “subdesarrollados” han pasado a ser “poblaciones vulnerables con capital social”. 2004). la gubernamentalidad neoliberal ha comportado una redefinición de los sujetos gobernables (Rose. Primero. Por la otra. a que los restantes componentes no indígenas de estas poblaciones muchas veces recepcionen desfavorablemente la “particularidad” de sus reclamos. como ajuste y desorganización–. A niveles micro. 2002) o lo que Donna Van Cott define como “multiculturalismo constitucional” (Van Cott. 2 Algunas contextuaciones y contra-argumentos que rebaten lecturas sociales y académicas instrumentalistas pueden verse en Briones (1998a. 2005a). los organismos multilaterales e internacionales vienen paralelamente promoviendo lo que yo llamaría una neoliberalización de los estándares metaculturales hegemónicos. 2001b. 1992). el reconocimiento de derechos especiales o sectoriales va de la mano de la tendencia a la conculcación de los derechos económico-sociales universales. en Argentina. 1997 y 2003). Me refiero a que. 1993) y/o como recurso económico (Yúdice. concurriendo con interpretaciones hegemónicas que estigmatizan las demandas y demandantes indígenas como encarnación de meras instrumentalizaciones identitarias para “sacar provecho” de circunstan2 cias difíciles “para todos”. Por una parte.

Ahora bien.Formaciones de alteridad: contextos globales. los pueblos indígenas vienen denunciando que las retóricas complacientes de las agencias multilaterales e incluso las de algunos estados rara vez son acompañadas y avaladas por medidas conducentes a una redistribución de recursos que sea paralela a la de reconocimientos simbólicos. “a la chilena”. en tanto sujetos definidos como consumidores autónomos y con libertad de elección (Rose. 2003). dando por resultado lo que podríamos llamar neoliberalizaciones de los estados y las culturas “a la argentina”. Cañuqueo. sugerimos cómo la misma opera en el país alentando cambios sobre las políticas de la subjetividad y las concepciones de la política (Briones. etc. si la constitución de los PIs en sujetos políticos y actores sociales ha avanzado a ritmo dispar en los distintos países de América Latina. historias y trayectorias particulares de inserción en el sistema-mundo han llevado a que. esa apropiación de agendas se realiza desde y contra ordenamientos sedimentados que ejercen sus propias fricciones al nuevo sentido común de la época. Evelina Dagnino (2002a. en tanto las justas demandas de participación activa que se realizan desde la sociedad civil se ven potenciadas por una reconfiguración de la sociedad política que viene promoviendo el repliegue estatal al momento de atender responsabilidades sociales básicas. Zizek. 2002. en cada país y región. 2001). lo paradójico es que a veces las objeciones formuladas acaben reiterando los fundamentos del mismo orden capitalista avanzado del que se sospecha. Más allá de estas punzantes y acertadas imputaciones. estas redefiniciones no han operado en el vacío. 2002) identifican esta paradoja como la que lleva a promover una politización de las identidades en contextos de despolitización de la política. a pesar de tendencias generales y paradojas compartidas. 2004). Paralelamente y como señala Fabiola Escárzaga (2004). el punto que me interesa destacar es que. Me refiero con esto a que defender prácticas y saberes desde nociones de patrimonio y propiedad intelectual conlleva para los PIs el riesgo de aceptar transformar también su espiritualidad en mercancía. En otra parte. entonces. ello se debe a la interacción de una serie de va13 . En cada país. Kropff y Leuman. 2002b y 2004) define esta convergencia como “confluencia perversa”. Los esposos Comaroff (Comaroff y Comaroff. se viene dando una curiosa convergencia entre las demandas indígenas de participación y la manera en que la gubernamentalidad neoliberal tiende a auto-responsabilizar a los ciudadanos de su propio futuro. Tercero. “a la ecuatoriana”. en tanto llevan a debatir soluciones que terminan también postulando la diversidad como bien de mercado (Segato. Por el contrario. procesos nacionales y provinciales Segundo. las agendas multilateralmente fijadas para la adecuación de marcos políticos y legales de gestión de la diversidad se fuesen procesando desde agendas propias.

desde la capacidad hegemónica de cada Estado-Nación para garantizar la gobernabilidad del país y para el ejercicio de la soberanía. en términos de políticas indigenistas y de reclamos indígenas. Articulando de maneras sui generis los recursos económicos en disputa.Claudia Briones riables. me gustaría sobre estas bases de problematización y contextuación de la época. compartir algunos conceptos que he/mos venido desarrollando para leer “las peculiaridades nacionales” como parte de ordenamientos más vastos que no se acotan a lo político. sostuvimos en otra parte que esos ordenamientos han resultado en co-construcciones situadas de aboriginalidad y nación (Briones. 1998a). 14 . Gros (2000). 1990). A este último respecto. los mecanismos políticos para asegurar esos recursos y las concepciones sociales legitimadoras de lo que en cada momento se pueda definir como statu quo (Cornell. que requieren pensar comparativamente factores dispares que van desde las dimensiones demográficas y el emplazamiento territorial de la población indígena. hasta los contextos políticos. 3 Para obtener un panorama en esta dirección. hasta el carácter de las relaciones interétnicas. consultar por ejemplo Escárzaga (2004). incluyendo en ello la presencia de entidades internacionales como complemento o sustituto de estados débiles. Sieder (2002 y 2004). 1992) para los PIs al interior de cada Estado-Nación de la región. como por la transnacionalización de la política indígena. No siendo éste el lugar para examinar las peculiaridades de las políticas de 3 diversidad que se dan a partir de los años 80 en América Latina. y la maduración del o los movimientos indígenas en cada país. a pesar de las huellas de convergencia posibilitadas tanto por visiones culturales compartidas. Postulamos ahora que los mismos también son marco para explicar procesamientos nacionalmente diferenciados de los cambios de racionalidad gubernativa y directrices económicas ligados a transformaciones globales pero epocalmente específicas. nos interesa también operacionalizar algunos conceptos que permitan particularmente entender cómo la configuración de ordenamientos de larga duración –que incluso hunden sus raíces en disparidades registradas durante la estructuración colonial de América Latina– ha ido anclando distintas movilidades estructuradas y sensibilidades afectivas (Grossberg. Entendemos que esas movilidades y sensibilidades son claves para explicar las diferencias en las demandas y en las formas de plantearlas en los diversos foros que se hacen patentes entre PIs radicados en distintos países o incluso en distintas provincias de un mismo país. económicos y sociales que cada Estado promueve y regula. la vinculación de las organizaciones políticas con los sujetos étnicos.

temporales y espaciales respecto de la autoctonía de algunos. los cientistas latinoamericanos hemos insumido demasiadas energías buscando dirimir la materialidad de las adscripciones indígenas a través del debate sobre la posible precedencia y relaciones entre clase y etnicidad desde aproximaciones generalistas a ambas realidades/conceptos. basándose en “divisiones en la cultura” en vez de “en la naturaleza”. Definimos como etnicización.Formaciones de alteridad: contextos globales. 2005a) que esas discusiones hubiesen sido más productivas de habernos concentrado antes en identificar contextos y procesos productores de etnicidades específicas. 15 . 1985). La materialidad de las fronteras nacionales y provinciales Remedando tal vez las discusiones y divisorias de los movimientos sociales de nuestro continente. indígenas. en base a dispositivos de totalización e individuación que inscriben campos de visión diferenciados para cada cual (Corrigan y Sayer. o mejor dicho. porosidades y fisuras a los contornos (auto)adscriptivos tanto del 4 Para evitar caer en la sustancialización que implica hablar de “grupos étnicos” y “grupos raciales” o “razas” –perdiendo la posibilidad de entender cómo lo que aparece “sustancial” es sociohistóricamente sustancializado y cómo un mismo sector puede ser individualizado a partir de marcas de distinto tipo– definimos la racialización como forma social de marcación de alteridad que niega la posibilidad de que cierta diferencia/marca se diluya completamente. En este marco inscribimos inicialmente la noción de aboriginalidad (Briones. indios. etc. aborígenes. de fusión en una comunidad política envolvente que también se racializa por contraste. procesos nacionales y provinciales II. en cambio.). Sostuvimos en otra parte (Briones. 1998a) como tipo de alteridad cuya particularidad ha pasado en todo caso por sublimar las dinámicas y efectos de la relación colonial como distancias culturales. descartando la opción de ósmosis a través de las fronteras sociales. contextos y procesos de formación de grupos alterizados en base a marcaciones selectivamente racializadas y etnicizadas desde lugares de poder –como el de la mayoría sociológica de la Nación-como-Estado– que reproducen desigualdades no sólo a partir de la imbricación de diversos clivajes. Pero como otras alterizaciones. temporalización y substancialización (Alonso. a aquellas formas de marcación que. ya por miscegenación. 1994) que atribuyen dispares consistencias. sino también a partir de la invisibilización de lo 4 que se define como “norma” (Williams. ya por homogenización cultural. 1989). según estrategias de espacialización. 2002b). esto es. contemplan la desmarcación/invisibilización y –apostando a la modificabilidad de ciertas diferencias/marcas– prevén o promueven la posibilidad general de pase u ósmosis entre categorizaciones sociales con distinto grado de inclusividad (Briones. la aboriginalidad también ha conllevado jerarquizar horizontal y verticalmente al conjunto de ciudadanos “normales”/normalizados y a los definidos como otros internos (en este caso.

convergimos con la idea de Segato (1991. esto es. sino que toda cultura produce su propia metacultura (Urban. “regionales”. En otras palabras. o se enfatizan como propios. y 16 .Claudia Briones “nosotros” desmarcado como de los contingentes sociales selectiva y explícitamente etnicizados y/o racializados. la necesidad de poner “la cuestión indígena” en una matriz más compleja de alterizaciones y normalizaciones. “de edad”. Al convertir explícita o implícitamente a las cultura “propia” y “ajena” en objetos de la representación cultural. el punto es ver cómo se reproducen desigualdades internas –y renuevan consensos en torno a ellas– invisibilizando ciertas divergencias y tematizando otras. mientras algunos se marcan como atributo particular de ciertos otros. Partiendo de ver a la cultura como un hacer reflexivo. Sostuvimos que la posibilidad de explicar la re-producción material e ideológica de grupos selectivamente racializados y etnicizados desde un abordaje materialista dependía de prestar atención no sólo a la economía política. jugando incluso a reconocer la relatividad de la cultura como para reclamar universalidad y vice-versa (Briones. 1998a. “de género”. “raciales”.–. como un medio de significación que puede tomarse a sí mismo como objeto de predicación (Briones y Golluscio.UU. nociones en base a las que ciertos aspectos se naturalizan y definen como a-culturales. o incluso se desmarcan como generales o compartidos. 1994). Ahora bien. nos fue llevando a introducir otros conceptos. ese continuum no obsta que se identifiquen “tipos” de otros internos en base a marcas particulares –por ejemplo. “afrodescendientes”. Williams. 1986)– que habilitan o disputan modos diferenciados de explotación económica y de incorporación política e ideológica de una fuerza de trabajo –no menos que de una ciudadanía– que se presupone y re-crea diferenciada. o los cinco troncos racializados que conforman el modelo del pentágono étnico en los EE. “criollos”. 1996 y 1998b).. “indígenas”. esto es. “religiosas”. sino a la economía política de la producción cultural (Briones. la idea de trabajar sobre economías políticas de la producción cultural remite centralmente a ver cómo ponderaciones culturales de distinciones sociales rotuladas como “étnicas”. Ahora bien. en países latinoamericanos. fijando umbrales de uniformidad y alteridad que permiten clasificar a dispares contingentes en un continuum que va de “inapropiados inaceptables” a “subordinados tolerables” (B. 1993). etc. advertimos no sólo que la cultura es un proceso disputado de construcción de significado. En este marco. 2001a). esas nociones metaculturales generan su propio régimen de verdad (Foucault. proveen medios –como señala (Hall. 1980) acerca de las diferencias sociales. “inmigrantes”. 1992). “nacionales”. Inicialmente.

aun cuando tales contingentes son construidos como parcialmente segregados y segregables en base a características supuestamente “propias” que portarían valencias bio-morales concretas de “autenticidad”. la puesta en proceso de las formaciones nacionales de alteridad no es una cuestión menor para dar cuenta de su historicidad y de las emergencias –en verdad. como también componente irreductible de las identidades colectivas y de la estructura social. al tender a desestabilizar o desmantelar instalaciones estratégicas previamente disponibles.Formaciones de alteridad: contextos globales. estructuras sociales. procesos nacionales y provinciales 1998b) de hablar de “matrices de diversidad”. Nuestra noción de formaciones nacionales de alteridad surge entonces de resignificar la noción de “formación racial” de Omi y Winant (1986) ya que. con el tiempo se transforman –como ilustran algunos estudios de caso que se presentan en este libro– tanto las valencias o valorizaciones relativas de los diversos contingentes. los mismos van quedando siempre definidos por una triangulación que los especifica entre sí y los (re)posiciona vis-à-vis con el “ser nacional” (Briones. 17 . si bien nos negamos a ver sólo la raza como eje central de las relaciones sociales. Con el tiempo. aún cuando las formaciones nacionales de alteridad tienen una notable eficacia residual por la forma en que se entraman desde lo que hegemónicamente se erige como mito-motor de la “identidad nacional”. sino que –administrando jerarquizaciones socioculturales– regulan condiciones de existencia diferenciales para los distintos tipos de otros internos que se reconocen como formando parte histórica o reciente de la sociedad sobre la cual un determinado Estado-Nación extiende su soberanía. Así. re-articulaciones– identitarias que ciertos contextos posibilitan. como las políticas que. de forma siempre contextual y temporalmente contingente. 1998c). buscan fortalecer o debilitar los distintos contornos (auto)adscriptivos. 2004). En este marco. deviniendo por ende factor constituyente tanto de las nociones de “persona” y de las relaciones entre individuos. económicas y políticas que determinan el contenido y la importancia de las categorías sociales –así como el interjuego de distintos clivajes de desigualdad– son. Paralelamente. sí apuntamos a dar cuenta del doble proceso por el cual fuerzas sociales. instituciones jurídico-políticas y aparatos ideológicos prevalecientes en los respectivos países (Briones. postulamos que el juego históricamente sedimentado de marcas va entramando formaciones nacionales de alteridad cuyas regularidades y particularidades resultan de –y evidencian– complejas articulaciones entre sistemas económicos. Entendemos por tanto que tales formaciones no sólo producen categorías y criterios de identificación/clasificación y pertenencia. modeladas por los significados y significantes categoriales mismos. a su vez.

En términos de efectos.Claudia Briones Por otra parte. impersonales. 2001a). el esfuerzo por hacer “cartografías” está inspirado en los trabajos de Lawrence Grossberg y en su propuesta de contrarrestar las políticas modernas y posmodernas de la diferencia. esto es. Y en este sentido es que decíamos que. chubutenses. dispositivos e instituciones que inscriben lugares de autoridad –socialmente abstractos. tanto federales cuanto provinciales. ni tampoco es una cuestión menor entender la lógica espacial en y a través de la cual los estados actualizan las formaciones de alteridad en que su ejercicio de regulación se apoya. esto es. administrando a su vez sus propias formaciones locales de alteridad para especificarse en relación a “la identidad nacional” desde formas neuquinas. no sólo pensar cartográficamente (de Souza Santos. etc.. soberanos y autónomos. sino también tomar en cuenta niveles provinciales de estatalidad. self con identidad y agentes 5 Concretamente. 2000). Llegamos por esta vía a lo que es cometido central de este libro. 1988) y sobre la política. 1991). son precisamente estos niveles los que permiten explicar variaciones en la organización y demandas de un mismo pueblo indígena según las distintas provincias en que se encuentra. de “ser argentinos”. así como semejanzas entre organizaciones y reclamos de distintos pueblos indígenas que forman parte de una misma provincia. viendo cómo los tres planos principales de individuación –sujetos con subjetividad. Según lo vemos. por ser los Estados-Nación puntos de condensación de un vasto conjunto de tecnologías. En líneas generales. 18 . portan su propia materialidad. porque los estados provinciales también operan como instancias fundamentales de articulación que generan representaciones localizadas sobre el estado-como-idea (Abrams. ni las prácticas estatales son secundarias en el entramado de las formaciones nacionales de alteridad. pero siempre territorialmente basados– desde donde hablar en nombre de la sociedad como un todo y mantener un orden basado en la ley (Parekh. las fronteras estatales. dichas formaciones y su transformación –vale enfatizarlo– nunca son efecto de prácticas estatales solamente. Sin embargo. Estado federal y estados provinciales –incluso municipales– como formaciones pluricentradas y multidimensionales que condensan discursos y prácticas políticas de diferente tipo en un hacer sistemático de regulación y normalización de lo social (Hall. 1985). Para dar cuenta entonces de esa lógica es que propusimos ver cómo se van transformando las geografías estatales de inclusión y exclusión. salteñas. a pesar de su arbitrariedad. las articulaciones históricamente situadas y cambiantes mediante las cuales niveles ani5 dados de estatalidad ponderan y ubican en tiempo y espacio “su diversidad interior” (Briones.

por su parte. Grossberg propone empezar a notar que la peculiaridad de lo moderno –aunque se construya a sí mismo en clave temporal. cuanto territorializadoras. En consecuencia. o como “los primitivos”/“los étnicos” en tanto otros espaciales transformados en otros temporales– en un juego que confina a los/sus “otros” a responder por inversión. La agencia. aunque sean “direcciones” temporarias. procesos nacionales y provinciales con capacidad de agencia– pueden ser entendidos no sólo desde un sentido temporal sino dentro de una lógica espacial. e incluso condicionan las alianzas que se pueden realizar entre distintas identidades o mapas de existencia espacial.Formaciones de alteridad: contextos globales. 19 . las maquinarias diferenciadoras se vinculan a regímenes de verdad responsables de la producción de 6 Desde esta mirada. En lo concreto. Para escapar entonces a esta idea de diferencia y a los efectos ideológicos de la misma modernidad. o excluirnos de otros– involucran un sistema complejo de movilidades superpuestas y en competencia. Remite así a instalaciones estratégicas posibilitadas por movilidades estructuradas que definen y habilitan ciertas formas de agencia y no otras para poblaciones particulares (Grossberg. En similar dirección. En esto. Es que la idea de que las identidades se construyen por diferencia es. emerge como una cuestión de distribución de agentes y de actos dentro de espacios y lugares que no son puntos de origen pre-existentes. la propuesta de ver cómo el Estado federal y los estados provinciales ponen “su diversidad interior” en coordenadas témporo-espaciales a través de geografías de inclusión y exclusión retoma la propuesta de Grossberg (1992 y 1993) de analizar los modos por los cuales los sistemas de identificación y pertenencia son producidos. 1996). determinan el acceso al conocimiento y devienen lugares de apego construidos como “hogares” desde cuya geografía hablamos. haciendo de la subjetividad una conciencia del tiempo interno. sino producto de sus esfuerzos por organizar un espacio limitado. y de la agencia un desplazamiento/diferimiento temporal de la diferencia– pasa por postularse como diferencia siempre diferente de sí misma a lo largo del tiempo y el espacio. legado típico de una modernidad que siempre se ha construido a sí misma diferenciándose de otro –como “tradición” en sentido temporal. según este autor (1996). si las maquinarias estratificadoras dan acceso a cierto tipo de experiencias y de conocimiento del mundo y del sí mismo –produciendo la subjetividad como valor universal pero desigualmente distribuido–. o permitir mucha movilidad. a través de la articulación de maquinarias –organizaciones activas de poder– tanto estratificadoras y diferenciadoras. el self o la identidad remite a diferentes vectores de existencia ligados a espacios tanto regionales como nacionales y globales que –pudiendo estar enclavados. estructurados y usados en una formación social. sostiene el autor. la subjetividad se nos revela como experiencia del mundo desde posiciones particulares que. de la identidad una construcción temporal de la diferencia. esos tres planos de individuación también pueden y deben ser enten6 didos desde su lógica espacial.

distintas formas de acción y agencia resultan no sólo a la desigual distribución de capital cultural y económico. como objeto preferente de contra-interpelación. esa movilidad estructurada habilita formas igualmente específicas de acción y agencia. Más aun. sistemas de categorización social centralmente ligados a tropos de pertenencia selectivamente etnicizados. el análisis de tales líneas es un campo central para identificar la capacidad de agencia. Si su peso efectivo para regular luchas políticas por habilitación resulta de cómo la distribución de lugares. 2004). uniformidades y diferencias habilita y afecta la producción. las maquinarias territorializadoras resultan de regímenes de poder o jurisdicción que emplazan o ubican sistemas de circulación entre lugares o puntos temporarios de pertenencia y orientación afectivamente identificados para y por los sujetos individuales y colectivos. según Grossberg. distribución y circulación.Claudia Briones sistemas de diferencia social e identidades –en nuestro caso. o desmarcados–. aunque siempre condicionados por la movilidad estructurada que resulta de estructuras ya existentes de circulación y acceso diferencial a un determinado conjunto de prácticas históricas y políticamente articuladas. pues las mismas determinan qué tipos de lugares la gente puede ocupar. deseo y placer. si la Nación-como-Estado opera como territorio simbólico contra la cual se recortan y en el cual circulan distintos tipos de “otros internos”. y cómo puede moverse a través de ellos. 1991). racializados. cuánto espacio tiene la gente para moverse. Entre otras cosas. cómo los ocupa. sino también de la disponibilidad diferencial de diferentes trayectorias de vida por medio de las cuales se pueden adquirir esos recursos. Emergiendo entonces del interjuego estratégico entre líneas de articulación (territorialización) y líneas de fuga (desterritorialización) que ponen en acto y posibilitan formas especificas de movimiento (cambio) y estabilidad (identidad). podemos decir que estas geografías devienen tanto proveedoras de anclajes respecto de los lugares de enunciación desde los cuales el activismo indígena plantea sus demandas. Alrededor de estos puntos –sostiene Grossberg– los sujetos articulan sus propios mapas de significado. circulación y consumo de argumentaciones y prácticas idiosincráticas de pertenencia. 20 . las geografías estatales de inclusión –que son simultáneamente geografías de exclusión– remiten a la cartografía hegemónica que fija altitudes y latitudes diferenciales para su instalación. estas geografías de inclusión/exclusión intentan inscribir por anticipado en el “sentido de pertenencia” de esos contingentes la textura de las demandas que vayan a realizar (Balibar. Por tanto. una vez que los sujetos identifican las desigualdades fundantes que operan semejante distribución (Briones. Por su parte. En este marco.

Yúdice alude a encuadres de interpretación que encauzan la significación del discurso y de los actos.Formaciones de alteridad: contextos globales. III. los mercados de consumo. tanto por parte de sus bloques hegemónicos como de los pueblos indígenas que en ellos habitan. sino también de los condicionamientos institucionales del comportamiento y de la producción de conocimiento. sería tan posible como lícito identificar ciertas operaciones medulares –encuadres de interpretación. operaciones que van siendo normali7 George Yúdice ha aportado recientemente una idea de performatividad cultural de peculiar relevancia para entender dinámicas nacionalmente diferenciadas de recreación y procesamiento de marcaciones y reclamos. con estilos locales propios de construcción de hegemonía que van siendo afectados tanto como los primeros por ocurrencias globales. Aun así. porque asimismo nos permiten. las formaciones nacionales de alteridad y las geografías estatales de inclusión/exclusión como recursos teórico-metodológicos para entender las peculiaridades de los distintos países. procesos nacionales y provinciales En suma. vemos las economías políticas de producción cultural.. de políticas de estado y luchas por reconocimiento. las escuelas y las universidades. Con el concepto de performatividad. la magistratura. la policía. Por el otro. También. La formación nacional de alteridad en Argentina No resulta sencillo hablar de todo un país cuando se parte de la idea de que las prácticas y discursos hegemónicos centrales no subsumen de manera perfecta los de las formaciones provinciales de alteridad. los medios masivos. así como la recepción e impacto de las propuestas emanadas de distintas provincias en el ámbito nacional. Generados por relaciones diversamente ordenadas entre las instituciones estatales y la sociedad civil. explorar las digestiones por parte de PIs. esos encuadres permitirían explicar –según el autor– por qué distintos estilos/entornos nacionales promueven una absorción o receptividad diferente ante nociones como la de “diferencia cultural” que poseen vigencia y aceptación mundial. Por un lado. y ejercen de manera también diferente el mandato globalizado de reconocer el derecho a la diferencia cultural que imponen institu21 . si Hall (1985) tiene razón en sugerir que los estados nacionales pueden verse como puntos de condensación que revelan una cierta regularidad en la dispersión. como puntos de inflexión para analizar el peso e interjuego de ocurrencias supra y sub-estatales. porque esas nociones devienen lugares desde donde pensar la dispar receptividad y digestión que en cada lugar tienen ciertas modas e imposiciones globales para la gestión de la diversidad. no sólo desde la perspectiva de los marcos conceptuales y pactos interaccionales. diría Yúdice 7 (2002) – de sus formaciones de alteridad. elites locales y estados provinciales de los criterios de gestión de la diversidad promovidos por el Estado federal. etc. en un doble movimiento homólogo.

Aquí el propósito es trazar una acuarela que enfatice los rasgos preponderantes en las imágenes y prácticas propiciadas desde los centros de poder material y simbólico que. en Argentina y como reza el dicho sobre Dios. En esto. 2004). mientras que a otros y otras le corresponde ennegrecer sus caras con corcho. los mejicanos. Los capítulos sucesivos mostrarán los no pocos matices y desafíos que se realizan desde distintas provincias o sectores y en diferentes épocas sobre estas narrativas maestras de nacionalidad y estatalidad. pero estas páginas guardan muchas afinidades con uno en particular (Briones. ciones intergubernamentales y agencias multilaterales (Yúdice. para representar a serenos. por el inicio de la independencia nacional. A través de los actos escolares. y amplía a la vez el campo de observación para trabajar racializaciones y etnicizaciones desde un contextualismo radical. los niños aprenden que sólo para el festejo del 25 de Mayo de 1810. pues las poblaciones asociadas a un remoto pasado africano ligado a la esclavitud no encuentran cabida alguna en un “venir de los barcos” que parece aco9 tarse a los siglos XIX y XX. que fue escrito casi en paralelo. sino también –como es el sentido de este libro– desde las superficies de emergencia que esos encuadres muestran en distintas provincias. Las ideas presentadas en este acápite han sido progresivamente desarrolladas en distintos trabajos. de los aztecas. candileros. las implicancias de semejante aseveración inscriben al menos un 8 doble juego. como si la presencia de negros en esa historia 8 9 22 . A la par de trazar distancias nítidas respecto de ciertos otros externos (los “aindiados hermanos” de ciertos países latinoamericanos) en base a un ideario de nación homogéneamente blanca y europea. con el propósito central de poner en contexto algunas peculiaridades contemporáneas y tener un piso para pensar Argentina no sólo en relación a otros países. mazamorreras. vendedoras de empanadas. y los argentinos. Si la versión dominante del “crisol de razas” a la argentina predica que “los peruanos vinieron de los incas. 2002: 61) muestra notable cercanía a las preocupaciones y propuestas que venimos reseñando. jaboneros heredados de la sociedad colonial. por ejemplo. el argumento de Yúdice de que todo entorno nacional está constituido por diferencias que –recorriendo la totalidad de su espacio– “son constitutivas de la manera como se invoca y se practica la cultura” (Yúdice. se secuestra y silencia internamente la existencia de otro tipo de alteridades. la supuesta extinción de las personas de color y sus cofradías acontece en los imaginarios nacionales de manera tan subrepticia como misteriosa y silenciosa. como la de los pueblos indígenas–supuestamente. a menudo vienen atendiendo en/desde Buenos Aires y/o se instalan en una lugar porteño de enunciación. Por ende este sentido común siempre es un buen lugar para examinar algunos de esos encuadres de una manera expeditiva. siempre pocos en número y siempre a punto de terminar de desaparecer por completo–y también la de los afro-descendientes. Así. Ninguna otra representación de la historia patria requiere volver a usar los corchos ennegrecidos. les toca a algunos disfrazarse de caballeros patriotas y damas de sociedad. 2002: 60-61 y 81).Claudia Briones zadas a través de distintos dispositivos y se encuentran también sedimentadas en el sentido común. de los barcos”.

explicita Segato que. y la heterogeneización de otras como distintos tipos de otros internos diferencialmente posicionados respecto de las estructuras de acceso a recursos materiales y simbólicos clave. para recuperar la diferencia que hace el sentido común entre afro-descendientes y los “cabecitas negra”– queden vinculados a migraciones más o menos recientes. 1991:265). Veamos. la espacialización de la nacionalidad ha operado en base a metáforas que jerarquizan lugares y no-lugares. estando a su vez ambas lógicas en coexistencia con una tercera de negación e interiorización de las líneas de color. agruparía en torno a tres lógicas principales. en Argentina. la metáfora del crisol usada para construir una imagen homogénea de nación ha ido inscribiendo prácticas de discriminación generalizada respecto de cualquier peculiaridad idiosincrática y liberando en el proceso a la identificación nacional de un contenido étnico particular como centro articulador de identidad (una nación uniformemente blanca y civilizada en base a su europeitud genérica).UU. primera lógica que se liga a una segunda de argentinización y extranjerización selectiva de alteridades. como en otros países.– puesto que tampoco está demasiado visibilizada la inmigración caboverdiana (de Liboreiro. basándose en reprimir la diversidad. para sintetizar el argumento. Tales prácticas habrían propiciado además una vigilancia difusa de todos sobre todos que. 23 . Así. habilitantes de un conjunto de operaciones y desplazamientos que. diría Frigerio (2002). Brasil y Argentina han administrado de manera dispar la tensión entre la homogenización de ciertas poblaciones como núcleo duro de la nacionalidad. las ideologías nacionales hegemónicas de Estados Unidos. 2001). no sorprende que quienes hoy puedan ser “a simple vista” clasificables como “negros” –“negros mota” o “negros negros”. Brasil o los EE. En consecuencia. Al menos desde la Generación de 1837. Señala entonces que. En Argentina. producidas supuestamente no ya desde África sino desde Uruguay. aun partiendo de la metáfora del “crisol de razas”. aunque para realizar operaciones cognitivas diversas. procesos nacionales y provinciales Segato (1998b) destaca que distintos países pueden echar mano a un mismo tropo. Una de incorporación de progreso por el puerto y de expulsión de los “estorbos” por las puertas de servicio. estratificadoras y territorializadoras. se habría acabado extendiendo a diversos dominios de lo social (Segato. Sobre esta base. diría que la formación maestra de alteridad en Argentina fue resultando de una peculiar imbricación de maquinarias diferenciadoras.Formaciones de alteridad: contextos globales. el país se autorrepresenta con una cabeza pequeña pero poderosa –el puerto de Buenos Aires– destinada como centro material y simbólicamente hegemónico tanto a ordenar y administrar las “limitaciones” de un cuerpo grande pero débil –el “Interior”– como a llenar los vacíos no se extendiese más allá de los momentos iniciales de conformación de un país independiente.

sino que tienden a ser eyectados por la 10 En verdad. sino padres y madres europeas. 24 . para superiorizar los elementos híbridos y mestizos que constituyen la base de la población del país y que posiblemente son de origen amarillo (en Lenton 1994). Ha administrado y administra empero los flujos en base a una circulación de mano única. el hábito que se inaugura a principios de siglo XX de identificar “elementos étnicos inconvenientes” incluso entre migrantes europeos sospechados de anarquistas o comunistas muestra cómo el crisol argentino va deviniendo un caldero con restricciones de ingreso que responden tanto a consideraciones raciales. además.. en términos de imaginarios persiste hasta ahora.” La novedad de este testimonio respecto de otros es menos la racialización que abarca y ordina aquí a los mestizos respecto de “la raza blanca”. como reza el preámbulo de la constitución. que la claridad con que muestra una lógica hipogámica (Harrison 1995). que permite encarcelar a disidentes políticos del país. 1998c).. debemos proceder con sentido científico. mayormente sospechados de anarquistas y comunistas– complementada en 1910 por la Ley de Defensa Social. Baste decir aquí respecto del razonamiento de Ayarragaray que los mestizos o criollos deben ser “superiorizados” porque son fruto de una mezcla hispano-indígena donde el componente indígena racialmente subvaluado –aquí. la tierra de indios o tierra adentro sintomáticamente concebida 10 como desierto. Nosotros no necesitamos inmigración amarilla.la inmigración amarilla que estamos amenazados de recibir (…) En este sentido. el Diputado Ayarragaray buscará matar varios pájaros de un tiro al momento de enumerar una lista de “indeseables”. Esa cabeza ha oficiado de entrada principal que diseña y posibilita un “venir de los barcos” destinado a fortalecer y embellecer la contextura del tronco y poblar las extremidades. en base a la atribución de orígenes transpacíficos prehistóricos también “amarillos”– contaminó y arrastró hacia abajo al que por sí mismo estaba un poco mejor valuado (el español). tras el dicho de sentido común de que “hay que poblar la patagonia”. si ya la generación del 37 instaura como tropo dominante de la geografía nacional la idea de que el país es un “desierto”. lo interesante es cómo esa imagen permite encarnar un mandato para sucesivas generaciones de elites morales –mandato canonizado por Juan Bautista Alberdi con el axioma “gobernar es poblar”–. En este marco. esa puerta se piensa ancha y generosa en lo que hace a dar cabida a “todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino”. para elementos europeos indeseables devino con el 11 tiempo puerta giratoria que los devolvería a sus lugares de procedencia. como de clase y político-ideológicas (Briones. Así. Retomaremos luego la operatoria de esta lógica. Aunque en términos de políticas públicas ese axioma se inscribe estatalmente de manera explícita hasta mediados del siglo XX (Lazzari 2004). los contingentes internos que se consideran inaceptables no sólo se piensan deambulando por caminos periféricos. Además de los anarquistas.Claudia Briones circundantes. Mientras que para algunos oficiaba de entrada triunfal a promesas de movilidad ascendente. de raza blanca. 11 Me refiero a la sanción en 1902 de la Ley de Residencia –que autoriza la deportación de “elementos indeseables”. En el marco del debate para la aprobación de esta ley. propone también excluir “. Aún hoy.

25 . Lazzari y Lenton. Rodríguez. procesos nacionales y provinciales trastienda. 2000. tampoco sorprende tanto un acontecimiento que tomó estado público más recientemente. Ramos & Delrio en este volumen. basándose también en su aspecto. Natalia Otero y Laura Colabella (2002) explican los criterios en que tales funcionarios apoyaban su “brillante deducción”: como no hay argentinos negros. estas formas de territorializar y diferenciar pertenencias se imbrican con una segunda lógica de substancialización (Alonso. sin derechos según las versiones más reaccionarias a reclamar hoy reconocimientos territoriales (Briones. a diferencia de los más numerosos (y por ende conflictuantes) Mapuche. he escuchado a conciudadanos salteños y jujeños denunciar el trato discriminatorio al que estaban siendo sometidos cuando se los estigmatizaba como “bolitas” o bolivianos –es decir. realizado hace varios años al pasar. En lo que califican como un gesto de indiscriminación del nosotros nacional. Por ejemplo. 1994) que entrama “la gran familia argentina” en base a maquinarias diferenciadoras que aplican de manera asimétrica los principios de jus solis y el jus sanguinis para argentinizar o extranjerizar selectivamente distintas alteridades. Briones y Díaz. mediante una común atribución de extranjería que ha ido recayendo sobre distintos destinatarios a lo largo de la historia nacional. 12 Agradezco a Ricardo Abduca un comentario que. pasibles siempre de ser rotulados como “chilenos” –por ende. A este respecto. 1999. según distintos grupos fuesen adquiriendo sospe12 chosa visibilidad. Brevemente. Rodríguez & Vivaldi en este volumen. funcionarios de migraciones acusaron a la Sra. En este marco. Esta idea de que los argentinos vinimos de los barcos se refuerza con la propensión especular a expulsar fuera del territorio imaginario de la nación a quienes se asocian con categorías fuertemente marcadas. toda persona de aspecto afro debe ser extranjera. En similar dirección y mostrando la eficacia residual de esta lógica. es por ejemplo sugestiva la perseverancia con que desde fines del siglo pasado se viene reiterando el aserto de que los Tehuelche (siempre a punto de total extinción) son los verdaderos “indios argentinos” de la Patagonia. A su vez.Formaciones de alteridad: contextos globales. hecho vergonzoso que algunos consideran anacrónico y otros vemos como síntoma preocupante de la formación de alteridad que todavía es propia del país. Kropff. 1999. me invitó a prestar atención a este punto y me llevó a empezar a hacer un mapa de “recurrencias” en esta dirección. indígenas “invasores” o “visitantes”. Cañuqueo. María Magdalena Lamadrid de utilizar un pasaporte falso. Rodríguez y Ramos. cuando se los desnacionalizaba por su aspecto– durante la irrupción de xenofobia que acompañó el fin de la era menemista. 2000)–. 2000.

2002. Posiblemente.UU. entre otras cosas por la forma de hacer de las líneas de color un principio estructurante de la nación. a riesgo de perder una masa crítica de subalternos que hegemonizar. el color se ve y toma en cuenta. el deseo de europeizar la nación en todo sentido estuviese en la base de una irrestricta admiración por ciertos países europeos como Francia y Gran Bretaña. 1998. En todo caso. la recurrente posibilidad de sostener al menos desde la década de 1870 que ya no había negros argentinos (de Liboreiro.. por ejemplo– líneas de color que dividan una entidad discreta e introduzcan un diagrama de mosaico. Urresti et al.UU. Ratier. 1971). lo alimenta en base a otro tipo de prácticas de racialización. En este sentido. a la par de propiciar una peculiar racialización de la subalternidad (Guber. parecía ya desde Sarmiento expuesta a cierta cautela. cuyo liberalismo y trayectorias coloniales les permitían practicar ultramarinamente un racismo que –a diferencia de los EE. Margulis. Obviamente. la admiración hacia los EE. Una vez que la nación argentina se postula (desea ver o proyectar) como homogéneamente blanca y europea –hallando en esto un criterio de diferenciación fundamental respecto de otros países de Latinoamérica– no queda lugar para dos movimientos que han sido ensayados por otras ideologías nacionales. El primer movimiento se liga a que el precepto de homogeneidad desaconseja trazar –como en EE.UU. para dar cuenta de quienes no pueden ser ni eyectados ni extranjerizados. Esta tercera lógica preside complejamente la vigencia de dispares requisitos para la argentinización de distintos tipos de otros internos.Claudia Briones mientras idealmente la ciudadanía argentina se adquiere por el principio de jus solis –principio que permitió argentinizar a la descendencia de la inmigración europea– otras alteridades son permanentemente extranjerizadas en base a la aplicación asimétrica del principio del jus sanguinis.UU. 2001) no pasa simplemente por no quererlos ver –como veremos. –ideología que toma la negritud como epítome de lo racial– lleva simultáneamente a negar la existencia de racismo en el país y a interiorizar las líneas de color. adoptando en lo explícito la ideología racial propia de los EE. Esas 26 . pero para interpretarlo de otra manera– sino por teorías sociales de la raza que operan en base a ideas sui generis o bien de extinción o bien de paulatina asimilabilidad. Así. esta autodefinición por contraste lejos está de impedir la ocurrencia de racismo. la chilenidad imputada a habitantes mapuche suele corresponderse no con su lugar de nacimiento sino con el lugar de procedencia se sus antepasados remotos (Briones y Lenton.. Así.– tendían a enmascarar “puertas adentro”. 1997). Paralelamente. las dos lógicas anteriores se articulan con una que. Pero vayamos por partes.

y la “frontera”. operatoria y consecuencias del “mestizaje” y el “blanqueamiento” –lo que nos remite al segundo movimiento particularizador del caso argentino que me interesa explicitar. 27 . como recurso apto para “civilizar” –extender el control social sobre– estas poblaciones luego de su derrota militar. no son tantos los “indios de tropa” como el legislador supone. A este respecto. incluso para el mismo Sarmiento los límites entre ambos colectivos son mucho más ambiguos de lo que el discurso hegemónico quiere reconocer de manera explícita. 1992:34-5). 2002b). así como teorías de lo racial muy diferentes a las vigentes por ejemplo en EE. 1994. Villar (1993) sostiene que el hinterland portuario a ser domesticado reconoce dos grandes áreas en tensa oposición y complementación: la “tierra adentro” bajo control indígena. Para explicar que. Sarmiento es ejemplo pionero de la barbarización de los indios de “tierra adentro”y. haciéndolos custodios de la seguridad nacional. como lugar de interfase con la ocupación criolla. Victorica proporciona una respuesta que ejemplifica la coexistencia conflictiva de criterios adscriptivos de que hablamos. más aún. En términos de espacialización del país.UU. atribulado por definir si y en qué proporción era lícita la política del Poder Ejecutivo de incorporar indígenas sometidos al ejército nacional.Formaciones de alteridad: contextos globales. de la de gauchos. Briones. En verdad. donde la hibridación opera como tropo maestro de la conformación nacional (Briones. en verdad. montoneros y paisanos de la “frontera” (Svampa. Dice Victorica: “El señor senador se equivoca tomando por indios de la Pampa a individuos del país. del Valle está inquieto frente a la doble paradoja de incorporar a quienes hasta hace poco eran enemigos del país proveyéndolos de armas y. El mito del desierto a ser poblado (europeizado) mediante políticas de inmigración se basa en una valoración no sólo de los indígenas sino de las masas hispano-indígenas o criollas que tempranamente muestra que el discurso hegemónico de la nacionalidad argentina va a adoptar una ideología de mestizaje muy distinta a la vigente en otros países de Latinoamérica. que indios parecen por su color trigueño” (Lenton. por extensión. procesos nacionales y provinciales teorías alimentan a la vez hipótesis distintivas respecto de las posibilidades. 1998c). es muy ilustrativa la forma en que el Ministro de Guerra y Marina Benjamín Victorica trata de apaciguar la preocupación del senador Aristóbulo del Valle. No obstante y como muestra Diego Escolar (2003) para la zona de Cuyo.

una Nación supuestamente sin otro color más que el puro blanco. empero. se habilitaron distintas trayectorias para alteridades construidas sobre diversas marcas. si en EE. que hace que la categoría marcada (en este caso. 1998c). apuesta a una pronta homogenización cultural de la heterogeneidad (Briones. a la Nación Argentina. el punto a destacar es que. la formación maestra de alteridad en Argentina ha apuntado a inscribir sus dos movilidades estructuradas fundacionales.Claudia Briones En suma. no sorprende que muchas décadas después el “interior” aparezca “asaltando” el puerto de Buenos Aires a través de contingentes de “cabecitas negras”. en Argentina se puede “parecer” indígena por el color de la piel pero no serlo.“lo indígena”) tienda a absorber a la mezclada y que el mestizo esté categorialmente más cerca del “indígena” que del “no indígena” (Briones. bien vale explorar en qué direcciones sí se racializa la aboriginalidad y. en Argentina el mestizaje ha tendido a quedar definido por una lógica de hipodescendencia. el otro por el contrario ha enfatizado la po28 . por contraste. a diferencia de los primeros. apoyándose ideológicamente en la operatoria de dos melting pot simultáneos y diferentes. pero pasibles de ser “mejorados” por matrimonios con inmigrantes europeos que habilitan movilidad ascendente en términos de capitales culturales y sociales). la postura que sostiene el Ministro para fijar la identidad de algunos contingentes sociales en ciertas direcciones y no en otras parte de que no se puede confundir “ser” con “parecer”. En este marco. si proponer que las marcas corporales no permitirían establecer lindes inequívocos entre indígenas y (ciertos) criollos parece etnicizar la aboriginalidad. Pero antes de desarrollar este punto. no hay forma de que quien “parece” negro no lo sea. Mientras uno de esos crisoles ha promovido el enclasamiento subalterno de algunos apelando a la potencialidad hipogámica de ciertas marcas racializadas. Sostuve en otra parte que. etnicizadas para los inmigrantes europeos –a quienes cabía recorrer la senda de “argentinización”–. En relación a esto y a diferencia de otros países latinoamericanos. en pro de consolidar una hegemonía por transformación que. En este marco. Sugestivamente. no eran “ya blancos”. para reforzar las posiciones de los grupos dominantes. 1998a).UU. para quienes un proceso equivalente se definía como “blanqueamiento” porque. Así. en términos de incorporación al “nosotros nacional”. paralelamente nos muestra que el “color” no se abandona como medio para describir/significar/predicar sobre la realidad de la membresía de ciertos contingentes desmarcados como “individuos del país”. racializadas para los PIs. a partir de un opaco pero sostenido distanciamiento entre “mestizos” (categorialmente más cerca de los indios por provenir de una mezcla reciente) y “criollos” (conciudadanos provenientes de una mezcla de mayor profundidad.

compulsivo– para indígenas y afro-descendientes.. en el país del norte una gota de sangre negra o india ha llevado a establecer pertenencia dando relevancia genealógica al antecesor más subvaluado. criollos pobres– y eventualmente inmigrantes indeseables. ni negando que en Argentina el color de la piel no cuenta en absoluto. Y así como el mel13 Esta lectura encuentra un interesante contrapunto en el capítulo 7 de este volumen. pobres en recursos y cultura. Tampoco estoy sosteniendo que a ciertos indígenas y negros les haya sido totalmente imposible “pasar” por blancos en EE. Entonces.Formaciones de alteridad: contextos globales. 14 Cfr. Sin importar la clase social. como otras “añejas” del país. pareciera que la articulación de raza y clase opera en sentido inverso a los EEUU. esto es. En Argentina. no quiero significar que raza y clase respectivamente predominan 14 en EE. mayormente blancos. un espacio simbólico de reunión/fusión tanto de indígenas y de afro-descendientes. 29 .UU. se cuenta desde un pasado colonial que habría dejado como herencia poblacional la temprana y extendida mezcla de españoles e indígenas. de aspecto europeo y 13 pertenecientes a una extendida “clase media”. como de sectores populares del interior –tempranamente pensados como gauchos. Antes bien. la posibilidad de una movilidad de clase ascendente facilitó y fue a la vez facilitada por la posibilidad complementaria de “lavar” pertenencias y elegir como punto de identificación al abuelo menos estigmatizado. Con esto. ni alterizados en un sentido fuerte. En esto. apunto a llamar la atención sobre la existencia en Argentina de un melting pot paralelo al crisol de razas que se hace explícito y se toma como fundante de la argentinidad europeizada. el blanqueamiento ha sido posible –y muchas veces. procesos nacionales y provinciales tencialidad hipergámica de la europeitud en el largo plazo. como el mito de la movilidad ascendente. Así. si del primer crisol salen “cabecitas negras”. a riesgo de perder masa crítica para imaginar la posibilidad de una nación independiente.UU. este segundo caldero ha apuntado a evitar que la proliferación de parejas mixtas desde época colonial y sobre todo la propiciada por el desbalance de género vinculado a las inmigraciones masivas de fin de siglo XIX (Geler en prensa) pusiese en tela de juicio tanto la blanquitud paradigmática de la argentinidad deseada. ni eyectados de los contornos geosimbólicos de la nación. Poniendo no obstante límites discrecionales a quienes tenían habilitado el ingreso (criollos más que mestizos). montoneros. Frigerio (2002). paisanos. Es la operatoria de este melting pot encubierto lo que ha conducido a convertir en con-nacionales –aunque de tipo particular– a los conciudadanos que no podían ser ni extranjerizados. del otro emergen “argentinos tipo”. donde Lanusse y Lazzari identifican y analizan distintas matrices de mestizaje en una provincia como Salta que. en cambio. y Argentina como ordenadores de desigualdad.

dan muestra de inadecuaciones ya de somatotipo (rasgos indígenas o afro. el oscurecimiento parcial de una condición genérica de subalternidad epitomizada en los “cabecitas negra” ha permitido recrear y explicar la estructuración de clase. piqueteros).Claudia Briones ting pot explícito ha europeizado a los argentinos argentinizando a los inmigrantes europeos. Esta racialización de los sectores populares en tanto “subordinados tolerables” (Williams. por ejemplo. de espacialidad (villeros. heredados de poblaciones supuestamente extinguidas). jamás el “cabecita negra” ha sido proclamado como categoría completamente separada o segregable mediante apartheid –como los afro-americanos hasta mediados de siglo– ni digna de respeto y de expesar y recrear “su” diferencia –como los afroamericanos en la actualidad–. de hábitos de trabajo (desocupados. cartoneros) y convicciones políticas (peronistas por propensión clientelar. criminales. ni las promesas de progreso y movilidad ascendente que la perfilaban como promisorio país de inmigración. de práctica cultural y de actitudes políticas (Briones. ha trabajado en base al peculiar movimiento de racializar la subalternidad. En este doble sentido –destacaría– cabe hablar de “interiorización de las líneas de color”. es decir. ampliación que sin embargo ha operado elevando el umbral visual a partir del cual se es considerado “negro mota” o “indígena”. sin poner en entredicho ni el presupuesto de la blanquitud como atributo de toda una nación.. en términos de aspecto. En otras palabras. Tampoco es como el “white trash” o el “red neck” pues. 1971). 1993) ha ampliado el repertorio de las marcas que los particularizan. el segundo se refería a otro en retroceso. el mote de ‘cabecita’ dio lugar al de ‘villero’. 1998c). este otro lo ha hecho produciendo “cabecitas negras”.UU. “ocupas” ilegales). Esos ojos los ven como la cara “vergonzante” de la nación porque. como los “ocupas” de las “casas tomadas” y los “gronchos” (“negros” culturalmente hablando) de los conventillos devenidos “pensiones baratas” u “hoteles familiares”. Lo destacable es que la obvia racialización que este rótulo connota no admite fáciles equivalencias con construcciones de negritud propias de otros contextos. 30 . además de 15 Como reseña Guber (2002: 363) a partir de los trabajos de Hugo Ratier. A diferencia de los EE. “con la caída del segundo gobierno peronista. siendo parte de ella.” Agregaría que al día de hoy lógicas de desplazamiento semejantes estigmatizan por ecuación a los sujetos de espacializaciones modernizadas. de consumo y estética (chaba15 canería). de adscripción de clase. internalizando parcialmente una línea de color anclada en el “Interior” (Ratier. Si aquél había correspondido al de un actor social en avance [los ‘descamisados’ peronistas]. la argentinidad del “cabecita negra” siempre ha sido embarazosa a los ojos hegemónicos. de actitud (falta de “cultura” en el sentido de pulimiento). En este marco.

pero del que no se habla frente a terceros. En síntesis. Es en este marco que el autor aconseja no minimizar la incidencia en la construcción de dicha categoría de prácticas de racialización que explícitamente siguen modelos antes usados para subalternizar a los afro-descendientes. más que intentar ver qué grupo subalterno funciona como parámetro de la racialización de la subalternidad en Argentina. y quienes hoy se consideran des16 cendientes de inmigrantes “indeseables”. me parece importante enfatizar dos cosas. el “cabecita negra” tampoco impregna al “argentino tipo” ni le infunde una cuota de ambigüedad. Ante éstos. No creo –aunque éste aún es un punto a examinar y discutir– que las hipótesis de mestizaje y blanqueamiento hayan operado y operen de manera semejante para indígenas. procesos nacionales y provinciales estigmatizaciones de clase. tiene razón Frigerio (2002) al insistir que los “cabecitas negras” en Argentina no se explican meramente por cuestiones de clase. aun cuando sean estos los vocabularios que priman en el país. pesa sobre ellos un estigma que los desprecia por una movilidad ascendente sospechada de ilícita. y sin que sólo ellas basten para dar cuenta de todo lo que cabe al interior de la subalternidad racializada. que tienden a asumir muchos de los atributos estigmatizados con que se define a “cabecitas” y “villeros” (Grimson 1999). Además de tender a aplicarse el principio de jus sanguinis para presuponer la ciudadanía coreana de los descendientes argentinos de inmigrantes de ese origen. Por el otro. indígenas y afro-descendientes– sin poner en cuestión la perduración de las mismas. el “cabecita negra” es más bien el entenado vergonzante que se interpela como tal dentro de la familia. Es al menos curioso que el mismo éxito económico que lleva a postular en los EE. pesan sobre el “cabecita” otras marcas de alteridad de origen que lo construyen como anomalía respecto del “argentino tipo”.Formaciones de alteridad: contextos globales. si lo comparamos con la lectura que hace Segato (1998b) de la negritud en Brasil. Por el contrario. como si fuese un producto incompleto o fallado (en el sentido “civilizatorio”) del crisol de razas que emblanqueció y europeizó la argentinidad. 1998b). porque éste se asume como irremediablemente “blanco” –aunque no precise automarcarse explícitamente en estos términos por el simple hecho de que “en Argentina no habría negros-negros”. A su vez. Porque así como es cierto que muchos 16 Y no estoy pensando solamente en clasificaciones nacionales como las de “peruanos” y bolivianos”. 31 .UU a los coreanos como minoría modelo resulte en Argentina un elemento para discriminar a la colectividad. afro-descendientes. están activas otras prácticas de racialización que han posibilitado la reunión en una misma categoría –la de “cabecitas”– de integrantes de algunas de esas alteridades –específicamente. Pienso también en una categoría nacional como la de “coreano” cuya racialización comporta una estigmatización distinta (Courtis 2000). ha operado más bien como el esqueleto a esconder en el ropero (Briones. Por mi parte. Por un lado. existen prácticas de racialización y etnicización que recortan alteridades diferenciadas.

sobre todo. resulta interesante destacar una serie de cuestiones con fines comparativos. cuando se verificara y completara el avance militar “sobre tierra de indios”: las distintas maneras de escenificar y disputar las marcas indígenas por parte de la agencia aborigen y. la colocación de algunos en Colonias agropastoriles o la extensión para otros de permisos precarios (Briones y Delrio. intereses y visiones particulares. Delrio. agentes evangelizadores y funcionarios locales procuraron poner en marcha sus iniciativas. trata17 Incluiría en esto las experiencias y reflexiones de un dirigente Mapuche.17 otros conciudadanos afectados por el mismo estigma no se sienten ni una cosa ni la otra. paralelamente a esta diversidad de percepciones y evaluaciones por parte del estado central respecto del potencial de “asimilación” de distintos pueblos indígenas. Pero nosotros siempre fuimos y seremos Mapuche. la forma en que capitales privados. el punto a destacar es que. Me refiero concretamente a la implementación de prácticas diversas de radicación. las cuales constituyen un acabado ejemplo de la asimetría que rige tanto las desmarcaciones hegemónicas de la aboriginalidad. En todo caso.” 32 . 2002. como las re-marcaciones racializantes y estigmatizadoras de los sectores populares. a veces resignificando y a veces interfiriendo con los proyectos federales de colonización y de argentinización de los pueblos originarios. si nos concentramos en los efectos particulares que esta formación de alteridad ha ido dejando como impronta en las construcciones de aboriginalidad prevalecientes en Argentina. 2003).Claudia Briones indígenas y afro-descendientes alzan su voz para denunciar el haber sido improcedentemente fusionados en un estigma de “cabecitas” que no les pertenece. Si lo pensamos en relación con algunas de las ocurrencias analizadas en este libro. los indígenas que vinimos a Buenos Aires. En todo caso. este panelista sostuvo que “muchos de los que ustedes llamaban cabecitas negras éramos nosotros. que fueron desde la mayor tendencia a “arraigar” indígenas a través de la figura de misiones religiosas en Tierra del Fuego y zona chaqueña (supuesto reducto de los contingentes más móviles y más “salvajes”) que en Pampa y Patagonia. A pesar de la recurrente tendencia a ningunear lo indígena en el país. hasta la negación explícita de permisos a ciertos grupos en estas últimas regiones. En el “Festival DERHUMLAC” (Derechos Humanos en América Latina y el Caribe) que se hiciera en el Centro Cultural Recoleta durante 1997 y para denunciar prácticas que apuntan a la pérdida forzosa de adscripciones indígenas. otros dos factores tuvieron enorme gravitación en la política de dar “respuestas estatales puntuales a casos puntuales” que ha sido distintiva del indigenismo nacional desde los momentos claves de consolidación del estado argentino. percepciones diferenciadas del potencial de conversión/civilización atribuido a distintos PIs fueron dando por resultado divergentes geografías estatales de inclusión/exclusión.

Todo esto en el marco de una geografía simbólica de nación que –como vimos– dejó improntas en las representaciones y afiliaciones de ciudadanos indígenas y no indígenas al construir como “desiertos” las regiones con población indígena (región patagónica. y que generalizara entre campesinos indígenas y no indígenas las prácticas de auto-organización. donde en una misma provincia como la de Salta se ha apuntado a campesinizar a los Kollas y a externalizar (chaquenizar) a los “silvícolas” del Pilcomayo. economías políticas más o menos localizadas de producción cultural irán también tensando las relaciones entre representaciones colectivas y afiliaciones sociales. procesos nacionales y provinciales mientos contingentes a distintos pueblos y a distintos segmentos de un mismo pueblo irán desembocando en una multiplicidad de trayectorias de gran influencia en las posibilidades indígenas de auto-organización y de redefinición de estrategias de comunalización (Brow. chaqueña y noreste). como otros países latinoamericanos. Los cazadores-recolectores chaqueños –que siempre hacían los trabajos menos calificados y peor pagos– fueron quedando localizados en los peldaños más bajos de la jerarquía. ni aceptó ni reconoció la persistencia de instituciones coloniales como los sistemas de cargo en la re-organización más contemporánea de las comunidades indígenas. Fue operando aquí –aunque a pequeña escala– un juego de distinciones y jerarquizaciones entre pueblos de tierras altas y bajas semejante al que se ha dado en Perú y Bolivia. menos aún. A su vez. por ejemplo. y heredar de la colonia una tendencia invisibilizadora en provincias viejas de Cuyo y particularmente del Noroeste. a cómo la experiencia de trabajo en los ingenios azucareros del norte del país –reclutadores de mano de obra indígena temporaria entre distintos pueblos indígenas radicados en Argentina pero también en Bolivia y Paraguay– coadyuvará a una peculiar estratificación de pertenencias. 1990) para mantener límites grupales e intereses consistentes. una reforma agraria que posibilitara la titularización de la pequeña propiedad rural y/o un reparto más justo de la tierra. así como en la inscripción del tipo de demandas que se irán efectuando por parte de esta agencia diversificada. Un país que. sin llegar nunca a realizar. 2003).Formaciones de alteridad: contextos globales. más prontamente rotulados como campesinizados o campesinizables (ver Carrasco y Lanusse & Lazzari en este volumen). Un país que –más allá de los proyectos iniciales– tendió a consolidar latifundios en distintas partes del país. y vinculados a una distancia y exotismo máximo respecto por ejemplo de pueblos vallistos y puñeños. ofició 33 . Aludo. a diferencia de México. aunque ese juego fuera tercerizado en el contexto argentino por la ubicación siempre más ambigua de contingentes Ava-Guaraní (Gordillo y Hirsch. ni convirtió al indigenismo en política de estado y empresa del campo intelectual –país que.

19 En esto. de paso. 2000) que se extendió por América Latina y otras convergencias continentales han confrontado a los PIs de estos países con desafíos compar18 Además de haber experiencia y análisis acumulados respecto a “sospechas” y “acusaciones” de este tipo para Brasil y Argentina (Ramos 1991 y 1997a. también es un dato revelador que Argentina no disponga de cifras oficiales sobre la cantidad de ciudadanos indígenas. ni pudo nunca definir una agencia estatal indigenista como la SPI/FUNAI. Incorpora así el reconocimiento de los derechos de los PIs mediante la reforma constitucional de 1994 (GELIND. tuviera un lugar inamovible en el organigrama estatal. que perdurara en el tiempo. y que lejos está de empezar a discutir regímenes de autonomía (Bartolomé. y fuera dando progresiva cabida a los indígenas como funcionarios (Ramos. Argentina se caracterizó tanto por una azarosa creación de organismos indigenistas –21 entre 1912 y 1980 (Martínez Sarasola. 1992:387-9)– que experimentaron frecuentes cambios de jurisdicción ministerial. como por la inexistencia de organismos de este tipo durante ciertos períodos. y los ha responsabilizado de un subdesarrollo siempre preocupante. que estuvo mayormente centrada en habilitar reformas de estado propias de la gubernamentalidad neoliberal y. necesitados de su función tutelar. 2000a y 2000b). Briones y Díaz 2000). También por una nula producción de leyes indigenistas integrales hasta los 80 (GELIND. 1995 y 1997b). y por realizar un único censo indígena nacional en 1965 que 19 quedó inconcluso (Lenton. Si el multiculturalismo constitucional (Van Cott.18 Pero. vacío a ser supuestamente llenado cuando se procesen los datos del censo nacional de población de 2001 –el primero en incluir una variable de autoidentificación indígena– y la encuesta complementaria cuya realización está en curso desde 2004. 2000). Por el contrario. objeto potencial además del accionar de agitadores dispuestos a usar la causa de los primeros para sus propios fines. 1996 a y b). Un país que. cabe mencionar que tendencias similares se observan en Venezuela y otros países de América Latina (Hill 1994. 34 . 2004). por la persistencia hasta hace una década de una oprobiosa cláusula constitucional que consideraba atribución del Congreso de la Nación asegurar “el trato pacífico con los indios y su conversión al catolicismo” (ex art. en definitiva. Iturralde 1997). 67 inciso 15).Claudia Briones como México de defensor de un modelo de nación mestiza basado en la idea de una “raza cósmica”. 1999a). como Brasil. Desde estas trayectorias el país se suma a la sucesión de reformas constitucionales que se dieron en América Latina. un país que –a diferencia de Brasil– jamás planeó la “domesticación” de los indígenas basándose en una estrategia sistemática de “atracción” (Ramos. 1998). interpeló a los indígenas como sujetos relativamente incapaces. la re-elección del entonces presidente Menem (Carrasco.

Cuando esa profesionalización acontece. como sumiso y fácil de satisfacer desde políticas asistenciales mínimas. Briones. Aunque ese proceso ha comenzado a revertirse y varias organizaciones surgidas en las ciudades pero con trabajo de base o comunitario han sido formadas por activistas culturales que han tenido posibilidades de estudiar o están estudiando. 2002. pero particularmente para convertir el reconocimiento de los problemas afrontados en situaciones urbanas en tema de agenda pública. Sánchez & Szulc. sino que instalan severas sospechas sobre la autenticidad de intelectuales indígenas cuya escolarización o capacidad política los distancia de la imagen del “indígena verdadero”. Argentina ha sido un país tan negador que la lucha indígena más sostenida ha pasado y pasa por lograr visibilidad y por vencer estereotipos que no sólo asumen la desindianización en contextos urbanos (ver por ejemplo Escolar. y en qué variados contextos se inscribe esa movilización. procesos nacionales y provinciales tidos muy bien reseñados (Iturralde. 1998a). Comencemos por los pisos para la movilización. tan pasivo e incompetente. Menciono someramente aquí ciertas particularidades de Argentina para apuntar a mostrar de qué pisos ha partido la nueva movilización indígena orientada a garantizar el reconocimiento y efectivización de sus derechos especiales. 2002a y 2005b). Además de permitir ponderar los logros en función de esas condiciones. Por lo pronto. En este marco también se comprende por qué son altas las demandas de proyectos que apunten al fortalecimiento institucional y organizativo (Carrasco. es justamente sobre estos cuadros donde se depositan mayores cuestionamientos y requerimientos que operan en base a estándares dobles en términos de autenticidad. A su vez. espero que esta somera caracterización sirva de marco para lo que se desarrolla en capítulos posteriores. el background esbozado afectó el “aggiornamiento” de Argentina al neoliberalismo y a las políticas de diversidad propias de la época. las presiones desadscriptivas propias de los medios urbanos son tan fuertes que muchos invisibilizan su pertenencia. mientras la permanencia en comunidades ha conspirado históricamente contra las posibilidades de escolarización y de una readscripción de clase ascendente. legitimidad y representatividad (Briones. todos en este volumen). y Ramos & Delrio. ya que muchas legislaciones y políticas aún confinan la cuestión y las incipientes soluciones esbozadas al ámbito rural. el hecho de que el paternalismo estatal hacia la ciudadanía indígena se concentrara fundamentalmente en la provisión periódica de bienes de con35 .Formaciones de alteridad: contextos globales. Falaschi. En términos de movilidades estructuradas. la migración a los centros urbanos lejos está de garantizar la profesionalización de una intelligentzia indígena. Por eso son tan sostenidas las luchas para dar visibilidad a la presencia y derechos indígenas en general. 1997).

las comunidades se autosostienen con el trabajo agrario de nivel de supervivencia. Paralelamente entonces a la búsqueda de una visibilidad basada menos en prejuicios de larga data que en una ajustada apreciación de las dispares condiciones de vida al interior de un mismo PI. cita las palabras del intelectual Marcos Aguinis quien fijó su posición en una nota publicada por el mismo diario en el mes de marzo pasado: “La reinvindicación indigenista se basa en mitos. Ricardo 2004 “Columna Abierta: Un atropello a las ideas…” Diario El Oeste. el indigenismo promete acabar con las injusticias padecidas desde los tiempos de la colonia y sólo conseguirá profundizar su marginación. aunque la autonomía todavía no pasa de ser una reivindicación discursiva. 36 .diarioeloeste. y tratan de construir los reclamos de tierras y territorios como amenaza a la pro20 piedad privada. Es en este marco que ciertos formadores de opinión se sienten aún habilitados a seguir pasando por alto el mandato constitucional de asegurar a los PIs “la posesión y propiedad de las tierras que tradicionalmente ocupan” y “la entrega de otras aptas y suficientes para el desarrollo humano”.com. Versión electrónica. ya sea según algunos a manos de agitadores falsamente autoproclamados indígenas. el domingo 4 de julio de 2004: “El indigenismo se hace fuerte en su relación con la tierra: en la mayoría de los casos. donde –aunque aislados– ya han estallado conflictos por posesiones de tierras. distorsiona y contiene la trampa de conmover nuestros sentimientos de solidaridad.” Nada ingenuamente. (Bajado el 2 de octubre y disponible en http://www.Claudia Briones sumo básicos y en la extensión de servicios elementales ha comportado. 1999).ar/EdicAnt/300904/opinion. la nota que se llama “La protesta de la tierra” explicita en su copete: “La corriente de indigenismo que en los últimos tiempos ha sacudido al continente y derrocado a gobernantes en Bolivia y Ecuador se encuentra a las puertas de la Argentina.” 21 Verbatim de Bustos. o ya sea según otros por obra de “organizaciones pseudo ambientalistas y pseudo 21 indigenistas asociadas sinérgicamente”. aun cuando por 20 Dijo recientemente Daniel Gallo. El conflicto se ocasiona con el cruce de intereses entre quienes están en un lugar que dicen les pertenece por herencia de sangre y aquellos que exhiben títulos de propiedad con sellos aceptados en cualquier tribunal del siglo XXI. Esquel. Así como el marxismo conmovía con su promesa de poner fin a la explotación del hombre. que una escasísima parte de las comunidades llegara con título de propiedad de las tierras tradicionalmente ocupadas a la reforma constitucional de 1994 y a la discusión de la noción de territorio que progresivamente se instala. Paralelamente. Qué hay detrás de estos reclamos y la estrategia de confluir con las protestas piqueteras. En todo caso. y sólo llevó a nuevas formas de explotación y tragedia. comentarista de temas militares del diario conservador de circulación nacional La Nación. buena parte de las demandas y esfuerzos de las bases se concentran en regularizar la precariedad de las respectivas situaciones dominiales y los atropellos que –al día de hoy– esa precariedad sigue permitiendo.htm). 30 de septiembre. entre otras cosas. su planteamiento se toma como excusa para instalar fortísimas sospechas de “politización intolerable” (Briones. confunde.” En todo caso.

A su vez. este caso ha llegado a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. A su vez. comunidades diaguito-calchaquí y quilmes de Amaycha del Valle en Tucumán y comunidades kolla de Finca Santiago en Salta). la mejora de las capacidades indígenas para una gestión sustentable y el aumento de la capacidad de gestión al interior de las comunidades y en relación a la articulación con todos los niveles de gobierno y otros actores involucrados en las ár eas piloto y respecto a los pueblos indígenas en general. 1996)– ha sido continuamente saboteado por un gobierno provincial que incumple todos los acuerdos que viene firmando desde fines de los 80 y por sucesivas administraciones federales que. Por ello. partidocráticos o técnicos (Carrasco. Más aún. Bajado el 10/09/2004). a partir de fines de 2003 especialmente.org/servlet/WDSContentServer/WDSP/IB/2004/06/03/000160016_20040603162434/Original/292000wp0span.doc. (Disponible en www-wds. 2002) y. donde igualmente transita un estancado proceso de solución amistosa (Carrasco. Ver Banco Mundial (2004) Lecciones aprendidas en el Proyecto de Desarrollo de las Comunidades Indígenas (DCI) en Argentina. con una visión y retórica compartida y con capacidad de perdurar en el tiempo. no se ha instalado aún ningún proyecto concreto que ensaye modelos de reconoci22 miento ni de territorios continuos. políticas estatales de invisibilización y fragmentación de la ciudadanía indígena y recrudecimientos cíclicos de picos de represión a la actividad política han generado dispares dependencias entre los distintos PIs respecto de equipos de apoyo confesionales. los PIs y algunas de sus organizaciones vienen realizando distintos es22 El principal objetivo del DCI para las tres áreas indígenas piloto es “establecer las bases para el desarrollo comunitario y la protección y gestión de recursos naturales en las tierras de las comunidades indígenas. las circunstancias por las que atravesó la conflictividad del país en torno a la crisis de Diciembre de 2001 generaron una inusitada caída e invisibilización de la cuestión indígena en los temas de agenda nacional. se rehúsa a intervenir activamente para honrar sus responsabilidades y demandar el efectivo cumplimiento de la constitución nacional. conspirado contra la emergencia a nivel nacional de organizaciones pan-indígenas fuertes. el único reclamo específico en esta dirección –el de reconocimiento de un territorio unificado por la Asociación Lhaka Honhat que reune a más de treinta comunidades integradas por cinco pueblos en el chaco centro-occidental salteño (Carrasco y Briones.worldbank. No obstante. Ello incluye el fortalecimiento social y cultural de las comunidades indígenas.Formaciones de alteridad: contextos globales. procesos nacionales y provinciales ejemplo la propuesta mapuche de la zona de Pulmarí en Neuquén como “territorio indígena protegido” haya servido de base para el programa de “Desarrollo de Comunidades Indígenas” que cuenta con financiamiento del Banco Mundial para trabajar en tres áreas indígenas piloto (comunidades mapuche de Pulmarí en Neuquén. ni de territorios no territorializados. consecuentemente. 37 . 2004). invocando la autonomía provincial.

esto es. Esto es. 38 . Arabia Saudí. tales intentos quedan atravesados por la explicitación de diversos debates. Estonia. Similar razonamiento primaba entre las agencias multilate23 rales. el supuestamente satisfactorio perfil económico del país (en términos de PBI y PBI per capita) no pusiera a la Argentina en la lista de países prioritarios para diversas ONGs de apoyo. una forma de gestión de la 23 El Banco Mundial por ejemplo considera a la Argentina un país de “ingreso alto medio por exportaciones”. no es un dato menor que. 2004:229)– en lo que las autoras acaban llamando un “neoindigenismo de necesidad y urgencia”. Si la primera rotulación relaciona al país con Hungría. y dirigir los reclamos fundamentalmente al poder ejecutivo o a los tres poderes de la república (Briones. lo que dio como resultado un país escasamente “onguizado” en comparación a otros países de Latinoamérica. y trepar el desempleo a casi el 20% –guarismo que rondaba el 40% de incluirse el sub-empleo o los empleos precarios y en negro–. En cuanto a los contextos de la lucha indígena. Aunque estas tendencias comenzaron a revertirse de manera sorda a mediados de los 70 y acelerada en los 90. aceptar o no financiamiento de agencias multilaterales para mover proyectos de desarrollo. Omán y Venezuela entre otros. 2005b). Al día de hoy. Como lo muestran Lenton & Lorenzetti (en este volumen). el país una vez aspirante a ser el “granero del mundo” encontró a muchos de sus ciudadanos en las calles. Mozambique. Burundi y Burkina Faso (Mastrángelo 2004). Esta agudización de los malestares sociales impactó los escenarios analizados y al GEAPRONA mismo. Croacia. Botswana. que estaba en sus tramos iniciales de conformación. confrontando con la realidad de haber dejado caer a la mitad de la población bajo la línea de pobreza. aunque “severamente endeudado”.Claudia Briones fuerzos de convergencia para recrear un campo de interlocución común a nivel nacional. Devino inevitable empezar a abordar algunas de las superficies de emergencia de “la debacle”. mayormente centrados en la conveniencia o no de integrar recursos humanos propios en los organismos estatales para “empujar” la política indígena. Turquía. aún cuando el grueso de la ciudadanía indígena en Argentina se ubicase entre los sectores más afectados por el peor coeficiente de NBI. hasta hace relativamente pocos años. la segunda lo vincula con Etiopía. tal vez lo destacable es cómo semejante contexto sirvió para convertir las propensiones neoindigenistas que se venían manifestando por parte del Estado federal –propensiones apoyadas en impulsar estilos restringidos de consulta y participación (Briones y Carrasco. parecieran haberse hecho socialmente insufribles recién en Diciembre de 2001. Entonces. los guarismos seguían planteando a Argentina como un país de excepción respecto de otros países latinoamericanos. Guinea.

39 . que se concentra en extender a la ciudadanía indígena políticas focalizadas de asistencia diseñadas para la ciudadanía en general. procesos nacionales y provinciales diversidad neoasistencialista. implicando a los “asistidos” en su propio auto-cuidado y responsabilizándolos en lo que hace a afrontar inusitados índices de pobreza e indigencia. Pero ésta y otras cuestiones propias de la coyuntura así como sus repercusiones en distintas formaciones provinciales de alteridad ya son temas que los capítulos sucesivos desarrollan en detalle.Formaciones de alteridad: contextos globales.

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UNCuyo. arqueólogos y otros intelectuales regionales. vale la pena pensar también que –sin disminuir el valor y el impacto que ha tenido la inmigración en la sociedad argentina–. según consensos refrendados por historiadores. 1 L Investigador del CONICET en el CRICyT: Centro de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (Mendoza) y docente del Doctorado en Ciencias Sociales . el movimiento huarpe había trasladado su epicentro desde las capitales provinciales a áreas rurales económicamente marginales. la llanura árida que se extiende al sureste de San Juan y noreste de Mendoza. Desde mediados de la década de 1990. ‘la cultura europea’ y otras frases más o menos felices. pero en el mismo lapso se han movilizado no menos de 7. ‘el aluvión migratorio’. particularmente al denominado “desierto”. Desde 1895 han entrado al país entre 5 y 6.000. os huarpes de la región de Cuyo eran considerados hasta hace pocos años atrás un pueblo extinguido en los primeros tiempos de la conquista española. sin embargo.000.000 de argentinos dentro de las fronteras de su país. estimulando un debate regional en torno a la existencia de los huarpes. en las provincias de Mendoza y San Juan una pequeña pero activa militancia huarpe urbana promovió el reconocimiento de su identidad étnica y sus derechos indígenas a través de diversas acciones. 41 . nuestro país es también fruto de los movimientos internos de población.Capítulo 2: El “estado del malestar”.000 de migrantes externos. En: Atlas Total de la República Argentina (1982:110). “Atlas Demográfico de la República Argentina”. Movimientos indígenas y procesos de desincorporación en la Argentina: el caso Huarpe Diego Escolar 1 “Si estamos acostumbrados a repetir aquello de ‘Argentina crisol de razas’. Hacia fines de la misma década.

mayor aceptación social como legítimos o auténticos referentes de la “huarpidad” en detrimento de los primeros. el agua y de patrones ecológicos históricos –hoy degradados– del hábitat que ocupan. Este peso específico que adquiere la ruralidad en el movimiento huarpe es concordante con un conjunto de experiencias históricas y. Esta diferenciación no sólo es planteada por aquellos que descalifican al movimiento huarpe. sino por puesteros rurales para legitimarse como “verdaderos” frente a los militantes urbanos. el accionar de los segundos está centrado preponderantemente en la preservación y recuperación de su acceso a la tierra. por éstos últimos. específicamente. Sin embargo. mientras los militantes huarpes urbanos instalaron el debate sobre la identidad huarpe y lograron el reconocimiento oficial (provincial. artistas. paradójicamente. 1998a) operantes en Cuyo. pero también. Para el sentido común de los sanjuaninos y mendocinos. Mientras el objetivo principal de los primeros fue y continúa siendo instalar la idea de la existencia de una identidad huarpe vigente con base en tradiciones. artesanos. características biológicas y esencias inmateriales. Me refiero al vínculo entre la representación “rural” –y específicamente rural-marginal– de la autenticidad aborigen. con imaginarios raciales y metaculturales selectivamente elaborados y reproducidos a partir de las mismas. 1995. y las experiencias de incorporación y desincorporación estatal de las poblaciones rurales subalternas de la región como cuerpo biopolítico y ciudadanía durante la mayor parte del siglo XX. Dentro de los estándares culturales de autenticidad aborigen (Jackson. uno de los tópicos principales es el que considera a los pobladores rurales como reales o potenciales “verdaderos indios” –o descendientes de indios– en detrimento de los urbanos. el campo o el desierto (la montaña y la llanura árida) en oposición a la ciudad (las capitales pro42 . exponentes en general de una pequeña burguesía urbana. maestros. a la postre. nacional y eventualmente municipal) a su existencia. Briones. En este capítulo analizo dos aspectos significativos del emergente huarpe que de algún modo parecen replicarse en otros movimientos de afirmación aborigen en Argentina y que considero relacionados entre sí. en la actualidad los principales protagonistas del movimiento huarpe son campesinos de escasos recursos y baja visibilidad política y social. fueron los rurales quienes terminaron obteniendo. quienes remiten su autenticidad huarpe al argumento de ser oriundos del “desierto” o bien provenir de allí sus ancestros cercanos. siempre devaluados en su autenticidad y sospechados o percibidos como “indios truchos”.Diego Escolar Si inicialmente los promotores huarpes eran pequeños intelectuales.

la proletarización forzada y la fractura de valores adjudicados a la vida campesina como la reciprocidad. Pedernal. Como refiere la cita que inaugura este acápite. ubicadas en el norte de Mendoza y sur de San Juan (Escolar. El epítome de esta –parafraseando a Boaventura de Souza Santos (1991)– “cartografía simbólica” de los imaginarios étnicos en la región es el área de las hoy desecadas lagunas de Guanacache. para aquellos que niegan la existencia de aborígenes en la región. al mismo tiempo que las áreas urbanas y oasis centrales han sido representadas como ámbitos de poblaciones “desmarcadas” de identificaciones indígenas (Escolar. Casi siempre. Desde el período tardo-colonial. 2 Estos territorios originales se sitúan en áreas rurales de Cuyo. al ritmo de una creciente demanda de mano de obra industrial bajo la dinámica de sustitución de importaciones y la intensificación de desequilibrios económicos regionales desde la década de 1930. o la ciudad de Buenos Aires. 2003). y sus destinos finales han sido las capitales provinciales de San Juan. quienes suelen remitir a un origen rural su prosapia huarpe “auténtica”. Mendoza. y en menor medida Córdoba. argumentos e imaginarios de pertenencia indígena se han proyectado sobre la población rural subalterna. Los Berros. Las historias de vida que articulan estas memorias tematizan la diáspora de sus ancestros hacia áreas urbanas en las primeras décadas del siglo. Sin embargo. el área de las ex Lagunas de Guanacache y otras áreas rurales del árido noreste mendocino. sino también por activistas huarpe urbanos. antigua zona de refugio y supervivencia de huarpes a los rigores de la colonia hispana. Prácticamente todos los militantes huarpes y otros actores urbanos que se identifican como descendientes de tales. Calingasta es uno de estos territorios expulsores.El “estado del malestar” vinciales) continúan siendo el locus posible de la aboriginalidad provincial aun. como lo son también poblados y parajes rurales como Caucete. basan dicha identificación en un origen rural propio o de sus parientes directos. las migraciones internas en la Argentina han sido una realidad dominante en la demografía del siglo XX. estos parientes han vivido en el campo o el desierto a principios del siglo XX y han tenido una experiencia de migración a medios urbanos o periurbanos en sus dos o tres primeras décadas. 1999). 43 . como he dicho. la limitación de las necesidades de consumo. paradójicamente. la solidaridad y autoridad corporativa familiar centrada en el prestigio y conocimiento de los mayores. Esta “conciencia diaspórica” gira en torno a la pérdida del acceso a la tierra y el agua. desde un terri2 torio rural de donde son oriundos sus troncos familiares. Cochagual y Media Agua. las memorias que hacen referencia a un paisaje sociocultural rural asociado a lo indígena y huarpe no sólo son rescatadas entre los pobladores de áreas rurales.

La concentración del control sobre tierras. en particular de las montoneras “tardías” de 1860-1870 –que tuvieron una fuerte connotación de resistencia rural (Escolar 2003). Bajo los gobiernos populistas (escindidos del Partido Radical) de “el Macho” Federico Cantoni y el “Gauchito” Lencinas. preponderantemente. estos cambios fueron acompañados por transformaciones clave en la relación entre el estado (y su representación cultural) y los sujetos populares (y su representación cultural). nuevamente.Diego Escolar Ya desde el último cuarto del siglo XIX. y postulándose como árbitro de las 4 relaciones entre capital y trabajo. que habían mantenido una importante economía basada en la ganadería. seguridad social. 1991). generando un creciente proletariado rural impulsado por el incremento masivo de la demanda de fuerza de trabajo para el ciclo viñatero y bodeguero (Bragoni y Richard. el estado asumió nuevas atribuciones de regulación económica y de bienestar social. Pero también. por la coerción extraeconómica y el control político de los aparatos de estado (fundamentalmente la policía y administración de justicia). Prieto 2000) y un beligerante grado de autonomía política hasta la década de 1870 (Escolar 1999 y 2003). las economías mendocina y sanjuanina se habían orientado progresivamente hacia la industria vitivinícola en gran escala. en términos de historia cultural. Los populismos cuyanos de Lencinas en Mendoza y Cantoni en San Juan quebraron durante la década de 1920 la hegemonía conservadora. Paralelamente. en gran medida. la caza y la agricultura (Rusconi 1961. agua y fuerza de trabajo fue posibilitada. en la población rural autóctona. La obtención de la mano de obra recayó tanto en la inmigración europea y chilena como. 3 4 Esta área se había constituido desde la época hispana en una zona de refugio para huarpes y otros grupos indígenas. 44 . estos gobiernos expresaron y promovieron nuevas formas de incorporación política y ciudadana de los sectores subalternos. Hacia la década de 1920 en Cuyo (anticipándose a lo que ocurriría en el plano nacional en la del ‘40). salario mínimo. presionada por un sordo proceso de expropiación de tierras y agua que se agudizó dramáticamente hacia la década de 1930. es el desecamiento del complejo palustre de Guanacache por la apropiación masiva de los caudales de los Ríos Mendoza y 3 San Juan en los oasis centrales y la tala y extracción indiscriminada de leña. anticipando con sus actos de gobierno y el estilo de movilización de los sectores subalternos muchas de las medidas y estrategias de incorporación política que implementaría Perón a nivel nacional en la década de 1940. promoviendo legislación sobre condiciones de trabajo. alentando la legalización e institucionalización de la fuerza de trabajo a través de un movimiento obrero sancionado y regulado por el estado (Collier y Collier. por el terror inscripto en la memoria colectiva durante la represión de formas de resistencia campesina en el siglo XIX. la pesca. El caso paradigmático. 1998).

así como la incorporación política. un “indio muy entero”.El “estado del malestar” Mi argumento es que el triple proceso de incorporación política y laboral. en plena sequía de las Lagunas. Luego ingresó como obrero en una gran bodega donde comenzó una carrera en el sindicato vitivinícola. reteniendo abundantes detalles sobre cómo los pobladores transmitían sus memorias huarpes a los más jóvenes. que había desarrollado una finca bajo riego en el “desierto” en que se estaban convirtiendo las Lagunas de Guanacache a principios del siglo pasado. del cual llegaría 5 Me refiero a la incorporación masiva en un mercado de trabajo capitalista asalariado. y había conseguido mensurar y legalizar la propiedad de la tierra de su grupo familiar –algo que añoraban los laguneros pero que muy pocos lograban. rico y generoso. Por cierto. 45 . Adscribe a los habitantes de la época como indios y huarpes. el disciplinamiento estatal efectivo de áreas rurales marginales. Recuerda a su abuelo Rosario Jofré como un “cacique” local. en este caso hasta el día de hoy uno y otro proceso distan de ser absolutos en las áreas rurales. 5 El cuerpo huarpe o la inscripción feno-mítica de la biopolítica En las historias de vida narradas por aquellos que se identifican como huarpes o indios. mediando la simultánea pérdida de acceso a recursos económicos domésticos de subsistencia. Sixto Jofré nació en las Lagunas hace más de setenta años y parece mantener un completo recuerdo de la vida lagunera de las décadas de 1930 y 1940. Ya muerto su abuelo. proletarización y masiva emigración a áreas urbanas de sus pobladores están sugestivamente asociados al momento narrativo en que las identificaciones indígenas o bien los mismos indios aparentemente “desaparecen” del mapa cuyano. Sixto emigró muy joven a localidades del centro-sur de la provincia de Mendoza y se hizo contratista de viña. estos eventos propios de la consolidación del Estado y el mercado capitalista modernos son resignificados como parte de una experiencia histórica indígena de larga duración que los habilita a identificarse como tales en la actualidad. como el principal referente de los parámetros culturales y políticos de la emergencia indígena en la actualidad. En el mismo movimiento. expansión de derechos y desarrollo de estado de bienestar que afectó a los sectores populares durante la mayor parte del siglo XX constituyó tanto la maquinaria clave de la invisibilización de las identificaciones y marcas indígenas hasta la década de 1980.

De hecho. no es privativa de quienes vivieron dichas experiencias. El padre de una importante dirigente huarpe de San Juan nació en 1900. Sixto era peronista y de tradición familiar lencinista. y le transmitía el conocimiento sobre los lugares indígenas como el “camino del indio” –que según él atravesaba las cercanas sierras de Zonda y llegaba hasta el Perú– y las epopeyas del Gobernador Federico Cantoni. Lencinas y más tarde el peronismo y. ocupación que tuvo de joven. donde trabajó como agricultor en los viñedos. 46 . Giran en torno al éxodo. puede afirmarse que existen ciertos estándares de memoria colectiva que habilitarían a determinados actores a identificarse o ser identificados como indios. Relatos de migraciones rurales e incorporación laboral y política son habituales entre ancianos adscriptos como huarpes y radicados en áreas urbanas. huarpes o descen6 Ver entre otros antecedentes Chertudi (1971) y Estrada (1961). Según esta dirigente. añoranza de sus tierras originarias y necesidad actual de recuperación (o elaboración) de una memoria aborigen. su abuelo de apellido Pelaytay (nacido en 1895 y fallecido hace más de treinta años) también tenía un origen lagunero y auténtico descendiente de indios o huarpes. el cual se apoyó principalmente en la explotación triguera. Pelaytay parece haberse beneficiado de cierto esplendor económico de Guanacache hacia fines del siglo XIX y principios del XX. su padre contaba siempre la historia del “territorio huarpe” defendido por Chapanay y su ejército. finalmente. Sus obsesiones eran las historias de los arrieros. nacidos en áreas urbanas. Como Rosario Jofré. Este abuelo se radica luego en la localidad sanjuanina de Caucete donde compra una propiedad y. sin embargo. La atribución de sentido huarpe a las experiencias de diáspora rural. ingreso al mercado de trabajo o a la pequeña burguesía de los viñateros. de quien el padre de Argentina fue ferviente militante y guardaespaldas. militancia o adhesión sindical o partidaria con Cantoni. en un medio rural. bandolera social y 6 montonera) y Julia Vega (una cantante de tonadas) definidas ambas por su hija y por extendidas tradiciones orales como huarpes.Diego Escolar a ser secretario gremial por el importante distrito industrial de Godoy Cruz. al igual que Sixto Jofré. y se radicó en las primeras décadas del siglo XX en el área periurbana de San Juan. sino que se produce también entre adscriptos de mediana edad o jóvenes. cantonista y luego militante peronista. se hace viñatero. Según narra una joven estudiante sanjuanina del profesorado de historia. que rescatan el origen (épico) rural de sus padres y abuelos como argumento de su propia condición huarpe. y su amor a Martina Chapanay (una heroína popular del siglo XIX.

Ha sido un ejecutivo vitivinícola fuera de su poblado natal. Como he mostrado en otro lugar (Escolar. se refirió como indios e indiecitos a la mayoría de la población local: “son todos indios. aunque las marcas ligadas a un sentido huarpe no siempre sean diacríticas ni conformen una distinción permanente entre grupos. Al momento de conocerlo. “se le cae la jeta de indio”– pueden ser considerados prueba inapelable y automática de ser indio. me comentó que hacía un año se identificaba como huarpe. aunque también sean la base de poderosos sentimientos de vergüenza o resentimiento. A pesar de poseer un fenotipo supuestamente “indígena”. por ejemplo. una percepción racializada que puede tener tanto signo negativo como positivo. K es un joven de treinta años. “basta mirarlos”. elude afirmar cualquier resabio indígena y toda conversación relacionada con el tema. Luego de que mencionara como tales a una serie de pobladores locales. “tener cara de indio” u otros rasgos somáticos constituye uno de los puntos principales sobre el que se elabora la “autoconciencia” aborigen y se decide la adscripción huarpe. de tez blanca y una posición relativamente acomodada para los estándares locales. forma parte de la elite local. en 1998. le pregunté por qué los calificaba de indios. Existe. tipo y color de cabellos o un conjunto que no se desglosa en detalles –“tiene una buena pinta”. Entre activistas huarpes urbanos. En el Departamento sanjuanino de Calingasta. aunque no siempre emerjan como un argumento étnico consciente o explícito. no tuvo empacho en admitir espontáneamente que “todavía quedan indios”. a juzgar por su aspecto físico. color de piel. Rasgos faciales. de igual posición social pero poseedor de tez oscura y otros rasgos connotados como indios. Un propietario minifundista. Es miembro de la Comunidad Huarpe del Cuyum. las identificaciones huarpes o indígenas están apoyadas en naturalizaciones biológicas y culturales que se traducen en categorías automáticas de percepción. la promotora histórica de las identificaciones huarpe en San Juan. por ejemplo. un vecino suyo. Posteriormente. “es negro. pese a que no exista un límite étnico claramente establecido en el sentido de Barth (1976). Su principal argumento es el de que poseen “cara de indio”. 2003). 47 . más bien. es decir. la mayoría viejos arrieros. al que volvió en edad madura. estudiante de artes y músico de su propia banda de Blues. Por el contrario. fiero”. es propietario de tierras y desarrolla exitosos cultivos exportables. basta verles las caras”.El “estado del malestar” dientes de tales. incluso aquellas personas menos dispuestas en aceptar un posible ascendiente aborigen de la población se muestran entusiastas al afirmar que algunos individuos o grupos son “descendientes” de indios.

como en su caso. tengo el pelo largo y por ahí tengo cara de tránsfuga”. porque realizó complejos trámites para adoptar dicho apellido. más aún. La adscripción huarpe provocó también resistencias en su entorno íntimo. Según él. fiero. particularmente en ciertos espacios que. Sin embargo. la negación o sorpresa inicial por su identificación huarpe se tradujo rápidamente en aceptación. la posterior aceptación de sus amigos revela para K que existe una suerte de discriminación inversa. “Hay odio al gringo”. Su percepción de la inconveniencia de tener “cara de indio” se hizo crudamente patente cuando intentó formarse profesionalmente en la Escuela de Enología (típica carrera y proyecto de ascenso social de jóvenes de clase media). La racialización positiva a partir de rasgos fenotípicos funciona sin duda como un poderoso efecto de verdad para “visibilizar” lo indígena. en un argumento positivo de identificación. como aprendió. no se corresponden sólo con las características de la porción “correcta” de población que desde la perspectiva de las elites locales podría ser marcada como indígena. que suelen ser atribuidos a un “fenotipo” indígena. Hay mucho resentimiento. la renuencia de quienes no aceptan su identificación radica en el temor a la sospecha sobre sus propias ascendencias indígenas. los “rasgos” que pueden ser considerados indígenas o huarpes –tanto por los adscriptos como por quienes niegan cualquier ascendencia– no son unívocos. adscripto por vía materna. incluyendo personas que se adscriben orgullosamente como descendientes de italianos o españoles.Diego Escolar aunque “siempre tuve esa idea pero no le daba pelota”. Muchos rasgos biológicos observables que localmente pueden estar vinculados al imaginario de lo indígena son compartidos por buena parte de la clase media y de la burguesía sanjuanina y mendocina. ni las marcas fenotípicas son acotadas o corresponden a una tipología nítida. Como ejemplo. En el caso de sus amigos. la interpelación racial puede reciclarse. En un almuerzo familiar unos primos se sintieron avergonzados porque K dijo que su apellido era de origen indígena y. K explicó que en todos los casos. hacia los “blancos”. podrían estarle vedados a causa de su aspecto físico. su interés reciente en identificarse públicamente como huarpe fue una reacción a prejuicios discriminatorios cotidianos que sufrió durante toda su vida. Pero contrariando a muchos sanjuaninos o mendocinos. transformándose en un blasón honroso. y al cabo de unos meses dejó sus estudios a causa de la discriminación. K posee algunos de los diferentes rasgos faciales característicos de muchos sanjuaninos. Y lo que es más “inquietante”. 48 . De modo complementario. no aceptada socialmente. cuenta que en los supermercados habitualmente lo vigila de cerca un agente de seguridad “porque soy negro.

rubio y de ojos celestes. a poco de la fundación de San Juan.El “estado del malestar” La poderosa naturalización y a la vez central ambigüedad de los argumentos biologizados de la condición indígena. Aunque prácticamente no habíamos mencionado la cuestión indígena. señalando a una anciana de tez morena. “¿Cómo hará ese chico para ser huarpe?”. al igual que la abuela de un cuñado. Posan vestidos para una fiesta. uno trajo dos viejas fotografías para demostrar que su abuelo era indio. en el momento de la foto el lacónico puestero acotó. Luego otra de un sobrino suyo. pómulos salientes. de unos 50 años y también militante huarpe. en San Juan. señaló con cierta emoción. en la articulación de adscripciones indígenas y huarpes: la exhibición de fotos de ancestros cercanos oriundos de áreas rurales. En la capital sanjuanina. Sin embargo. inquiere con sorna. 8 Durante una conversación en Barreal con un grupo de jóvenes. sino que incluyen un conjunto 7 8 Cuya hija. La fotografía produce tan vigoroso efecto de verdad que inclusive el sólo hecho de ser fotografiado por un “gringo de la ciudad” puede articular pragmáticamente el debate sobre la identidad aborigen. se evidencia en una práctica discursiva de gran performatividad y. 49 . casi todos los testimonios o comentarios referidos al carácter biológico de lo indígena “observable” en las fotos muestran que los rasgos tenidos en cuenta no se agotan en el fenotipo. académica formada en Europa. una mujer de aspecto someramente “blanco” de unos cuarenta años. “¿No ves las caras?”. mostrarían que su abuelo era indio. Ella. se mostraba sorprendida de que “lo huarpe” no se hubiera extinguido. rasgos que. irónicamente: “¡La foto del cacique!”. me dijo. arrugada y con trenzas renegridas y a un anciano alto. muy frecuente. Sixto Jofré señaló a su hija con ceremonia: “¿Y a usted le parece que esta chica es huarpe? ¿Qué dice usted?”. con barba y bigote. Pero abandonó repentinamente la conversación para volver con una fotografía de su abuelo con piel oscura. con traje y sombrero negro. clase media. Estando en Las Lagunas. moreno. También afirmó que ella sería descendiente de huarpes por cierta marca corporal secreta y su color de ca7 bello. Departamento de Calingasta. que probarían su pertenencia al linaje del cacique huarpe Angaco. En el conurbano de Mendoza. trabó enlace con el pelirrojo capitán español Juan de Mallea. tomé una fotografía de un puestero y su mujer. según tradiciones locales que se remontan al menos a la literatura sarmientina (Sarmiento 1966 [1850]). cabello y ojos negros. en caballos oscuros. mostró unas fotos de laguneros de principios del siglo XX. con algunas prendas de plata.

muestran mujeres y hombres con sus rostros curtidos. Pero sus fenotipos no son en rigor distintos de los de aquellos jóvenes que sostienen las fotografías. 2003). a la vida en el campo. sociales y culturales. Con base en un recorrido etnográfico e histórico sobre la construcción de percepciones étnicas y raciales en Cuyo (Escolar. declaradamente “fenotípicas” pero que codifican culturalmente circunstancias históricas. 50 . miradas tímidas. viejos ranchos de adobe. aunque estos se consideren a sí mismos generalmente sólo como “descendientes” de indios mientras definen a sus abuelos como “indios pu9 ros”. como por ejemplo en el análisis de la etnogénesis indígena en Canadá de Rossens (1989). construyendo al rasgo fenomítico como un fetiche de la historia y el conflicto social. La circunscripción de categorías raciales de lo indígena parece recaer. Mendoza o Las Lagunas. de un modo general. más que en la mera existencia de caracteres biológicos marcados. a un determinado público. Cuerpos nudosos y fuertes. señalen o permitan imaginar. desconfiadas. jinetes aperados en plata y tejedoras con largas trenzas y vestidos largos de telas rústicas. A veces se observa con claridad el paisaje. a partir de marcas somáticas producto de la edad y condiciones de vida de las personas. la ropa. Y sobre todo. San Juan. y lo que diferencia este caso de aquellos en los que la vara para calificar el grado de “mezcla” es un abstracto quantum de “sangre” independientemente del aspecto. O 9 Esto es semejante a lo que señala Cowlinshaw (1988) para el caso de los aborígenes australianos. Estas categorías raciales incorporan subrepticiamente representaciones de prácticas y procesos sociales cuyas marcas pueden ser inferidas por un observador culturalmente competente a partir de determinadas imágenes visuales –por ejemplo. sociales o culturales que rodearon o moldearon a aquellos cuerpos. los fotografiados presentan cierta actitud y aspecto corporal que los observadores locales automáticamente asocian a lo indígena pero también. arrobadas –aunque puedan tener un sutil sesgo desafiante. manos callosas. Las racializaciones fenomíticas naturalizan y eventualmente desplazan simbólicamente los contextos culturales. Las fotos de abuelos o bisabuelos que traen los entrevistados de Calingasta. he propuesto que estas representaciones biológicas de alteridad. el entorno–. el gesto. arrugados. los útiles de labranza. en una narrativa subyacente que habilita que ciertos rasgos observables (biológicos o no) naturalizados. los arreglos corporales. tapia o caña. pueden ser mejor denominadas fenomitos. circunstancias sociales o experiencias históricas que las habilitaron. contextos históricos.Diego Escolar más general de manifestaciones que suponen determinadas interpretaciones compartidas. deteriorados por el paso del tiempo y el rigor climático.

la historicidad y condición social de dichos rasgos se oblitera en el mismo proceso que las inscribe como rasgos fenotípicos. reaccionaba a potenciales interpelaciones indígenas describiendo negativamente “la vida de antes”. cambió radicalmente su opinión al describir el estado de conservación del cuerpo de su abuelo muerto. porque no se deshacía como se deshace uno cuando es muerto! ¿No ve que cuando uno se muere. y la dentadura. En una entrevista.El “estado del malestar” sea. ¡y lo único que le habían comido los pájaros! [Hace un gesto juntando los dedos de sus manos. La alimentación es en efecto la base sobre la que se elabora uno de los fenomitos indígenas más frecuentes. a los deditos… Pero él… ¡Estaba contacto! Como una… porque yo decía: “¿por qué él…?” ¡Y usted ve que un cadáver se deshace entero!” En otro tramo de su relato. “Pero… ¿Usted sabe? ¡Él…él es verdadero indio. por ejemplo. su valoración cambió enfáticamente y comenzó a loar al pasado. la exposición a la intemperie y las dificultades para tener sexo. hallado luego de muchos años a la intemperie en la precordillera. autoabastecida y sin procesamiento industrial. sino que incorporan diversos planos de representación y niveles de abstracción. zapallo y pimiento. la falta de bienes de consumo. pero no desaparecen de su hermenéutica popular. que consumían. Z.] … las manitos y… las piernas. describía carencias de su infancia como la soledad. 51 . Una informante de la localidad calingastina de Barreal que definía a sus abuelos maternos sólo como “descendientes de indios”. entre otras. es muy reacio a marcarse como indio o descendiente. que sé yo. lo fueron a traer a los seis años. aunque muchos vecinos lo señalen como tal. y tenía toodo así sequito. maíz. con base en la recolección de vainas de algarrobo o en cultivos familiares de porotos. la narradora explicaba esta especial constitución física indígena por el tipo de comida “natural”. Sin embargo. Destacó entonces la alimentación sana. Contraponiéndola a su vida actual. trigo. Pero cuando le pregunté si creía que la vida de antes era mala. la ignorancia. su discurso puede quebrarse momentáneamente para establecer un vínculo positivo 10 con los antiguos. El abuelo estaba contactamente… [por “intactamente”] amarillo así. no siempre estas representaciones biológicas se instituyen como marcas fácilmente visibles. la calavera?… Pero el abuelo. un hombre de unos cuarenta años que vive en Barreal. ya está comido… de gusano. Sin embargo. con los cuales se producían. comidas como el 10 Término utilizado a menudo como eufemismo por indios.

de su debilidad actual. desplazamiento y sublimación en éstos de la propia historicidad implicada en su formación y fijación simbólica. basadas en charque de guanaco. rasgo que hacía extensivo a otros ancianos considerados indios. zapallo y porotos. la chichoca. según las circunstancias. aplanada. Uno de los jóvenes de Barreal que mostraba la foto de su abuelo recordaba como evidencia de su condición indígena la dentadura “completamente gastada. aunque este argumento sólo se manifestó en un tramo posterior de la conversación y en referencia a otros hechos narrados. la informante ya citada suponía como causa del fenómeno la alimentación de los antiguos. como fideos y alimentos enlatados.Diego Escolar cocho. como elidir todo rastro de causalidad u origen del rasgo fenomítico. En el relato de la preservación inusitada del cadáver de su abuelo. Según Rusconi (1961). Sin embargo. la tutuca. En Tamberías. el propietario “blanco” que señalaba a la mayoría de sus vecinos como indios apoyaba tal aseveración (entre otros argumentos) en la continuidad culinaria de recetas como las mencionadas más arriba. como muelitas”. Muchos informantes recuerdan el uso de conanas de piedra para majar y moler maíz. proveniente del abundante ganado semi-cimarrón que supuestamente poseían y de las especies de caza como el guanaco y el choique o ñandú. así como la realización fenomítica puede implicar diversos niveles de visibilidad de los rasgos marcados. según Z. por otra información sabemos que estas deformaciones pueden deberse a técnicas de procesado de alimentos generalizadas en el área hasta mediados del siglo XX. También. este marco narrativo puede servir también. para marcar como indios o descendientes a muchos de los habitantes actuales. siendo ésta la causa directa. Por el contrario. verdura deshidratada y maíz. Pero recíprocamente. un tipo de desgaste dentario similar se aprecia en mu52 . varios informantes asocian explícita o implícitamente el paso a la dependencia de alimentos y artículos de consumo masivo a la transformación de los “antiguos” o “indios” en los actuales pobladores locales desmarcados. en la actualidad la gente comería preponderantemente mercadería comprada. recolección o cocina tradicional. que la gente disponía de mucha carne. Coincidiendo con Z. obviando cualquier referencia a las condiciones o argumentos sociales y culturales que lo constituyen. vainas de algarrobo o trigo. el patay y la aloja. Como he dicho. también habilita distintos grados de abstracción. En el “mitema” de la alimentación de los antiguos/indios. el arrope. que aún consumen con asiduidad productos de la caza. la mitologización biológica puede tanto referir explícitamente a –e historizar parcialmente– transformaciones socioculturales. el locro. su “flojera” o falta de voluntad para trabajar y su vida más corta. el apis.

” 53 . la restricción de la caza. que en tanto racializaciones puedan ser consideradas más verdaderas o “legítimas” aquellas que se basen en rasgos fenotípicos que las fenomíticas. Las marcas fenomíticas. La discontinuidad racial de los antiguos/indios con los actuales habitantes (establecida a menudo por los propios actores que luego se adscriben como indígenas) a partir del cambio en la alimentación está asociada en este sentido a procesos tales como la pérdida del control sobre los medios de producción. contribuirían a inscribir como naturaleza biológica de los actores el resultado de experiencias. por ejemplo. a la mercantilización de alimentos y la dependencia de un mercado de consumo capitalista. la compulsión a la venta de la fuerza de trabajo en detrimento del trabajo autónomo y el reemplazo o devaluación –tanto económica como cultural– de los procesos de trabajo. por cierto. si en general los viejos en las fotos de los jóvenes sanjuaninos “parecen” más indios. esta apariencia está ligada a las condiciones de vida en zonas rurales. más que en rasgos fenotípicos. La “inscripción” de experiencias colectivas e individuales plasmadas o no en marcas observables son adscriptas a la constitución biológica. al habitus vinculado a ciertas prácticas. Así. racializando por ende posiciones de clase. status. o como impuestos desde fuerzas trascendentes. como símbolos y narrativas utilizados para construir sentido sobre procesos de cambio y conflicto social percibidos como estructurales. y sería resultado de la masticación de pequeñas partículas de roca desprendidas habitualmente de los morteros y conanas en el 11 proceso de molienda de maíz y algarrobo. Más bien nuestro análisis llama la atención primero sobre el hecho de que las dos son culturalmente construidas –incluyendo sobre todo 11 Carlos Rusconi afirmó haber observado un particular desgaste de las coronas dentales en cráneos de aborígenes que se encontrarían “desprovistas de los tubérculos molares o bien presentando una superficie lisa y rebajada hacia un costado (1961: 263). procesos de cambio y conflicto social. estructuras de dominación y jerarquía resultantes de los mismos. saberes y técnicas de producción tradicionales. En síntesis. procesos de trabajo. fuera del alcance de la propia agencia social. la exposición al rigor climático y el tipo de alimentación ingerida. en estos términos. También. en las disposiciones y efectos de condiciones particulares de vida. ¿Qué cuentan estos fenomitos? Para los objetivos de este análisis alcanza con señalar que constituyen mitologizaciones/historizaciones en el sentido de Terence Turner (1988). la dificultad para mantener animales de cría o ganado a campo y el quiebre de la producción hortícola doméstica por falta de agua.El “estado del malestar” chos esqueletos precoloniales. Esto no implica. las marcas racializadas parecen apoyarse.

Es decir. Muchos viejos laguneros que he entrevistado guardan un vívido recuerdo del evento donde participaron sus padres. quien había llegado de Buenos Aires para desempeñarse como director del Museo de Historia Natural de Mendoza. Aunque este proyecto excede sin duda los alcances del presente capítulo. dice Rusconi. 54 . culinarias hasta entonces desconocidas.? ¿Existía –y. Guanacache. encontrándose con que no sólo los 12 La tarea fue encarada a raíz de un hecho que aparentemente conmocionó a parte de la sociedad mendocina. Rusconi emprenderá una serie de viajes a Guanacache y otras áreas rurales de Mendoza. ¿Existía en ese período una propia percepción indígena o huarpe. encontrar casos de racializaciones puramente “fenotípicas” que no sean producto también de procesos fenomíticos. ocasión en que peticionaron al gobierno provincial “algunas mejoras para esas regiones olvidadas”. el momento previo a las transformaciones socioecómicas y políticas de lo hemos denominado siguiendo a Collier y Collier (1991) “período de incorporación”. en todo caso. que ambas operan fetichizando experiencias y memorias históricas. La cuestión de demostrar que estos campesinos no eran aborígenes o “huarpeanos” preocupó a Rusconi. alojados en “buenas camas”. excursionando por la ciudad y protagonizando bailes y banquetes que incluían. cuando en 1937 un centenar de laguneros fueron traídos por el gobernador de Mendoza a conocer la ciudad capital. sino imposible. de los pobladores rurales subalternos en Calingasta. cómo se construyeron y eventualmente transformaron sus subsumidas argumentaciones. Por lo tanto. Durante una semana hombres y mujeres fueron “regalones” del gobierno. 12 que consideraba de origen indígena. bastará a la argumentación que aquí desarrollamos aproximarnos a las percepciones raciales de lo indígena que se articulaban en el período referencial de lo huarpe/indígena auténtico según el discurso y percepciones fenomíticas actuales. en términos biológicos. para su sorpresa. “…algunas personas”. Si los fenomitos de algún modo representan la historia. el naturalista y antropólogo Carlos Rusconi (1961) realizó una serie de entrevistas y registros fotográficos de noventa y ocho habitantes rurales y periurbanos de Mendoza y parte de San Juan. Para obtener datos y formar “un álbum iconográfico de esos seres”. particularmente aquellos con poder para instaurar las agendas y sentidos hegemónicos? Entre la década de 1930 y la de 1940. “…creyeron ver a los aborígenes puros y cuando no a los representantes de la típica nación huarpeana” (Rusconi 1961: 111-112). etc. cómo argumentaba y operaba– una tal percepción desde otros sectores sociales.Diego Escolar su imagen de “naturaleza”. en tanto símbolos –decididamente no arbitrarios– cargan también con su propia historicidad. un paso fundamental para reconstruir la historia de las percepciones raciales y étnicas indígenas en Cuyo consiste en indagar los procesos materiales y simbólicos por los cuales estos fenomitos se articularon en el pasado. y qué coyunturas propiciaron su emergencia. por lo que probablemente sea muy difícil. En segundo lugar.

especialmente: 50-52). ya que aceptaron la pervivencia contemporánea de rasgos e identificaciones huarpe– en el mismo período y contexto intelectual en que se articulaba la narrativa de su temprana extinción (Escolar. Canals Frau determinará que los huárpidos eran “longilíneos”. en las categorías raciales elaboradas por Rusconi –las cuales a menudo contrastan con la ascendencia huarpe autoatribuida por sus informantes. su cabeza y cara alargadas y la bóveda craneana alta. 1946). los puelches de Cuyo y los “pehuenches antiguos” al sur del Río Diamante y Neuquén (Canals Frau 1946. Basándose principalmente en fuentes coloniales tempranas y una “antigua tradición Cuyana”. comparativamente más altos y delgados que otros aborígenes vecinos (araucanos. sino que pareció coincidir en esta tarea con la insistencia de parte de la intelectualidad provincial de la época en circunscribir la raza huarpe. etc. sino también abundantes indígenas supervivientes a las “Campañas del Desierto” incorporados como “criollos”. capayanes. siendo repartidos como peones rurales o sirvientas urbanas entre familias de la oligarquía mendocina. 14 Canals Frau arriba a la conclusión de que los huárpidos habrían constituido un “tipo racial independiente”. 2003). Aunque esto no se reflejó. Salvador Canals Frau –desde fines de la década de 1930 director del Instituto de Etnología Americana de la Universidad Nacional de Cuyo– determina en 1946 el tipo huárpido. el pintor de origen catalán Fidel Roig Matóns desarrolló también su principal serie pictórica “Vestigios Huarpes”. emparentado sin embargo con el de los comechingones de Córdoba. un tono de piel más oscuro y una mayor pi14 losidad (Canals Frau.). sin embargo. interesado en desarrollar una iconografía de los atributos corporales huarpe. Rusconi caracterizará a los sujetos según una clasificación que incluye desde el “indio puro” hasta el 13 Éstos habían sido trasladados desde distintos campos de concentración militares de Pampa y Patagonia y el sur de Mendoza por el coronel y luego gobernador de la provincia Rufino Ortega. Durante el mismo período.El “estado del malestar” “huarpeanos” amenazaban la europeidad de la comunidad imaginada mendocina. 55 . sí dieron parcialmente cabida a éstas. consistente en retratos figurativos de puesteros de Guanacachey pocos años más tarde.13 Rusconi no fue el único. permitieron rescatar parcialmente el discurso de los propios actores fotografiados. contrastando con la postura típica de académicos e historiadores locales como el propio Canals Frau de expulsar hacia el pasado los resabios huarpes (fundamentando su estudio sólo en documentos coloniales y restos arqueológicos). La frontera entre el indio y el criollo se presenta como un nudo problemático tanto en la actualidad como en aquella época. Pero los esfuerzos etnográficos de Rusconi. pampas. sin embargo. por ejemplo.

La fotografía 56 . de sobretodo oscuro. Toribio es un trabajador “incorporado”. “tipo puro pehuenche”. Guayama. un moderno empleado de servicios públicos. Está vestido de impecable traje oscuro con chaleco. Pero. Toribio Guaquinchay ha nacido en el departamento de San Martín. “mestizo con muy poca mezcla”. Allaime. junto a un moderno edificio. se viste y habla en forma civilizada. Pero esta teoría parece haber sido disputada entonces por los propios laguneros. dice Rusconi –seguramente por información de la propia Tránsito. con el cabello corto y sin sombrero. a los 35 años de edad. las descripciones de unos y otros no permite inferir cuáles son los rasgos por los cuales los hijos son más criollos o mestizos que los padres o los jóvenes que los viejos. suelto y peinado con raya al costado. tal vez puros. Mira la cámara sonriente y confiado. con el cabello hasta los hombros. Pero la foto está tomada en plena ciudad de Mendoza. rodeado de enredaderas. Mendoza. a veces en un lapso muy corto y sobre todo sin mediar intercambios o mezclas de “sangre”. o dónde vive. aunque no medien “cruzamiento” de sangres o modificaciones genéticas. cambios que no sólo modelan su psiquis y su conducta. Trabaja hace 16 años en el ferrocarril y es encargado de una estación del Departamento de Las Heras. etc.Diego Escolar “criollo”. corbata clara y pañuelo blanco al cuello. con un bebé en brazos. Nada nos dice Rusconi de su actividad. “tipo puro puelche”. Tránsito Tagua también está fotografiada en 1943. “huarpeano”. El principal criterio de decisión operante en las decisiones de Rusconi sobre el carácter indígena o criollo de los actores es su edad. cultural. Jofré y otros forman parte de “una extensa familia de sus antepasados”. Es decir. aunque sus padres tengan apellido indígena y sean considerados indígenas por el propio Rusconi. Lencinas. la falsa inmanencia fenotípica –que por un lado lleva a Rusconi a ver “criollos”– choca con la información proporcionada por los propios fotografiados respecto de su cercana ascendencia huarpe. perfectamente afeitado y peinado. actúa. junto al Museo de Historia Natural. pasando por tipos tales como el “criollo con pocos rasgos indígenas”. También es definida como “criolla”. sino también sus caracteres somáticos. Es de mediana estatura y complexión robusta. Frecuentemente. junto con los Talquenca. geográfico y psicológico en que se insertan. La foto está tomada en 1943. aunque sus padres son huarpes. No importa que Toribio reconstruya su genealogía huarpe hasta cuatro generaciones. en 1909. o que mencione que los Guaquinchay. La teoría de Rusconi es que los indios se convierten en criollos de acuerdo al impacto del medio social. los caracteres biológicos indígenas se pierden en el paso entre generaciones. Todos los niños o jóvenes son “criollos”. Tránsito está sonriente.

discursos e imágenes de larga duración como aquellos que nutren a los fenomitos huarpes han podido perdurar y reelaborarse pese a la férrea y secular imposición del paradigma de la extinción indígena en Cuyo. Tanto activistas huarpes como personas que sólo se asumen “descendientes” señalaron como “indios” o “huarpes” puros a todos los fotografiados. los ojos hundidos u oblicuos. las uñas partidas. Está definido como “criollo”. ¿Por qué casi todos los informantes ven indígenas donde Rusconi quería ver criollos. Al comentarme las fotos de Rusconi y las reproducciones de cuadros de Roig 16 Matóns. su cutis no está agrietado. cabellos desgreñados. cierto glamour civilizado. desgarbado. su sombrero negro está aún en buen estado y lleva saco con camisa abotonada hasta el cuello. vestimentas raídas. percibe como “criollos” a los jóvenes. “mire este huarpe”. parecen abonar el estereotipo visual de los “indios”. contemporáneos de su infancia en las Lagunas.El “estado del malestar” de Mateo Talquenca. al igual que Rusconi y Roig Matons. 1999) 57 . mostré a distintos entrevistados las fotos y reproducciones de cuadros sobre laguneros de la década de 1930. ¿por qué emergen o se ins15 Ver nota número 14. Realizando un breve experimento. sus huesos menos visibles y en especial cuando los rodea un entorno urbano y están vestidos con ropa “de la ciudad”. Arturo Roig y Hnos. Se proyecta en ellos una disposición más “cosmopolita”. con la piel reseca por los agentes climáticos. la mayoría de los observadores. sus cuerpos nudosos. flaco. aunque la mayoría de los retratados habían sido caracterizados explícitamente por sus realizadores como tipos “criollos”. Fidel A. 16 Reproducidas con gran calidad de impresión en un libro recientemente editado por sus hijos (Roig. Los ancianos arrugados. miradas desconfiadas. niños y en menor medida personas de mediana edad que en las fotos aparecen erguidos. Pero su porte es erguido. de 19. el septuagenario Sixto Jofré no sólo reconoció a la mayoría de los retratados. Mientras tanto. salvo una minoría considerada “con rasgos indígenas”. con la piel más tersa. o por qué incluso muchos de quienes niegan la existencia o ascendencia indígena pueden aceptar como tales a sus propios abuelos? Más allá de la longevidad de las percepciones étnicas o raciales vinculadas a lo huarpe. Tal vez cabría preguntarse por qué modos de percepción. está tomada junto a un puesto de las Lagunas. aunque su madre sea catalogada como “mestizo huarpe” y él mismo se asemeje más que ningún otro al tipo “huarpano” de 15 Canals Frau: alto. sino que asumió esas imágenes como prueba incontrastable de su identidad huarpe: “Era un indio muy entero”.

ciudadanía y subjetividad por los cambios producidos en la “idea del estado” (Abrams. Sin negar el impacto de estos factores. 2002). Por un lado. tanto de la histórica invisibilización como de la sorprendente visibilización o “emergencia” actual de identificaciones indígenas en la Argentina. prácticas y subjetividades políticas. Sin embargo. 1988). la instalación “políticamente correcta” de discursos exegéticos de la diversidad cultural o de emancipación a través de políticas de la diferencia y la expansión de derechos a través de la producción de legislación indígena (GELIND. El énfasis en la relación entre representaciones del estado y de identidad como factor crucial del emergente huarpe no niega otros tópicos habitualmente señalados como causas de la reetnización indígena en el país: una agenda indigenista transnacional en abierta expansión. organismos multilaterales u ONGs (Isla. poco se ha ponderado el impacto que este proceso ha tenido sobre las representaciones colectivas de identidad. sino en las representaciones culturales del vínculo entre Estado. particularmente en la actualidad? El Estado del Malestar El postulado de que la crisis del estado del bienestar y las reformas del Estado impuestas en el marco de la hegemonía neoliberal han alterado drásticamente los movimientos. fruto de una racionalidad política instrumental de coyuntura de grupos que se “disfrazan” de indios para acceder a recursos. Sin embargo. mi análisis del caso huarpe permite apreciar que la coyuntura de la emergencia o reemergencia de identificaciones indígenas excede la eficacia de aquello que con cierto reduccionismo suele ser señalado como su principal causa: el mero oportunismo. 1999a y 2000a). Considero que éste es uno de los factores cruciales (y prácticamente ajeno de los análisis académicos). Ciertamente.Diego Escolar talan como debate público en determinadas coyunturas históricas. constituye ya un lugar común en la teoría social argentina. este escenario coadyuvó al crecimiento de los movimientos aborígenes al otorgar mayor legitimidad a demandas sociales formuladas como tales (particularmente en plena retracción del mercado de trabajo y aumento de la marginalidad socioeconómica) y habilitando a sujetos definidos como indígenas a recibir un inédito flujo de programas asistenciales o de desarrollo desde el Estado. puede señalarse que esta perspectiva no agrega demasiado a la comprensión del fenómeno. no sólo a raíz de transformaciones en las prácticas sociales y políticas. en términos analíticos su58 .

en cambio enfocarla más como proceso de larga duración que como circunstancia. qué factores habilitan que para mucha gente sea natural y legítimo identificarse como indígenas. fue y es tan importante para la dinámica moderna de abori59 . cómo y por qué muchos tópicos de tales historias involucran memorias que remiten a eventos sumamente distantes (doscientos o cuatrocientos años). impactando de forma particular en las subjetividades colectivas en tanto campo crucial de producción de hegemonía (ver también Escolar. En efecto. nacionales o de clase modernas. En mi tesis doctoral (Escolar. cómo y por qué el movimiento indígena en la Argentina se articula sobre determinadas identificaciones y significados y no otros. cómo los actores de identidades emergentes o invisibilizadas consiguen rápidamente revisar y naturalizar su historia colectiva en términos de historia indígena. las cuales. tradicionales o sentimentales son siempre (en tanto derivadas o articuladoras de relaciones económicas. creación. Por ejemplo. un correcto estudio de estos fenómenos debería comenzar por complementar el análisis de la coyuntura y las prácticas pragmáticas de los actores con respecto a sus identificaciones colectivas. considero allí. con el de los procesos político-culturales. 2003) he intentado demostrar que dichos procesos de larga duración involucran sobre todo el modo en que durante el proceso de construcción del Estado Nación los estados provinciales y el nacional construyeron soberanía variando periódicamente sus estrategias de control social. demandas y argumentos de larga duración en los cuales se insertan (Escolar. Este proceso. factores políticos y socioeconómicos coyunturales (Escolar. En este sentido. disciplinamiento y representación cultural o “modos de estatidad”. 2001). 2003). como por ejemplo las identidades regionales. de poder o autoridad) “identidades políticas”. ya que difícilmente pueda encontrarse algún caso actual o histórico de etnogénesis –sea la proliferación. el aspecto instrumental de las identificaciones étnicas no difiere sustancialmente del que puede detectarse en la historia o la actualidad de otros grupos o identidades colectivas. tanto en su carácter construido en el presente como en términos de historias de formación de grupo de larga duración. poco aportaría el postulado conceptual de instrumentalidad como causa sin cotejo etnográfico de las prácticas sociales a la comprensión de aspectos cruciales de nuestra problemática. resulta ajustado el reclamo de Briones (1998) de resistir estructurar nuestro análisis de la aboriginalidad desde un estéril debate en torno a la “autenticidad” cultural y.El “estado del malestar” pone casi una verdad de perogrullo. 2001 y 2003). grupos de status o corporativos. en distintos períodos. fisión y fusión o invisibilización de identidades y grupos étnicos– en el que no hayan estado involucrados. más allá de su definición en términos culturales. Por el otro. Por ello.

1993. 1990 [1958]) y la extensión masiva de la esfera del consumo. 60 .Diego Escolar ginalidad como el proceso de formación y deliberación de las “comunidades imaginadas” nacionales o los “preceptos del nacionalismo” –este último privilegiado como eje en estudios de los últimos años (Williams. la extensión de prestaciones sociales. más que en el disciplinamiento coercitivo del Leviatán (perspectiva preponderante entre los sectores populares hasta las primeras décadas del siglo XX). que habilitó la producción de una soberanía biopolítica práctica. Briones. Esto es. En San Juan y Mendoza. 1991a) para la regulación positiva de la existencia biológica y vida cotidiana. 1988) como garante de la equidad o justicia social y el consumo de las masas. desarrollo. el pueblo “devolvía” trabajo. derechos. eventualmente gratuito. en la primacía del “poder pastoral” (Foucault. el “modo de producción” de soberanía del período se basó. un modo de intercambio altruista. Esquemáticamente. 1988). que permitió una intervención y regulación social sin precedentes. la comunicación masiva. desde la década de 1920 hasta la de 1980 –como en muchas regiones del país luego del primer gobierno de Perón en la década de 1940– el modelo hegemónico de “estado de bienestar” se cristalizó culturalmente en torno a una imagen relativamente benigna del Estado. ajeno al cálculo interesado y basado en relaciones de amor. la burocratización (Mouffe. El Estado “daba” beneficios y prestaciones sociales. Este vínculo reciprocitario entre el Estado y el pueblo tendió a instalarse bajo una representación análoga a lo que Marshall Sahlins (1977) denominó reciprocidad generalizada. sobre esferas de la vida previamente ajenas a su ingerencia. 1998). Esta etapa coincide con el advenimiento del modelo secular de sujeto “homo laborans” (Arendt. Rastrear este vínculo en el caso cuyano constituye un buen ejemplo para proyectar un análisis semejante en contextos o escalas más amplios. la seguridad social y la ampliación de derechos a sectores populares. servicios de salud y la formación moral de las poblaciones subalternas como ciudadanos y trabajadores. Este modelo representaba la idea del Estado (Abrams. más que meramente disciplinaria y jurídica. protección y contención. “intersticial”. lealtad y canalización pacífica de los conflictos políticos al Estado y la Nación. como árbitro entre los intereses corporativos y conflictos de clase y como promotor de la incorporación política y ciudadana de sectores sociales subalternos. Este modo de control social remite a un ethos consagratorio de un amplio abanico de relaciones materiales y simbólicas. cuya obligatoriedad está fundada básicamente en la lealtad. figuradamente reciprocitarias entre el Estado y los sujetos bajo su pretendida soberanía.

61 . un individuo veía garantizada su educación gratuita a cargo del Estado como un derecho inalienable. las vacaciones. motivaciones y eventuales demandas. Desde su nacimiento. el ocio. Al enrolarse como trabajador. durante buena parte del siglo XX. La imagen de reciprocidad estatal característica de lo que globalmente llamamos estado de bienestar no sólo codificaba ideológicamente la “contraparte” de la sujeción popular como un determinado flujo e intercambio de bienes y servicios materiales y simbólicos. prácticas. En el mismo sentido. asistido por obras sociales u hospitales públicos subvencionados por el Estado.El “estado del malestar” Esta “reciprocidad” estatal constituyó a mi modo de ver uno de los aspectos clave. que permite que el conjunto heterogéneo de agencias. También la salud. los riesgos de invalidez. instituciones y estructuras políticas de gobierno y administración que forman el “sistema de estado” sea percibido como una totalidad estructurada. la vida de la gente amanecía y anochecía con el sol del Estado. bitácoras de experiencia social. de lo que Philip Abrams (1988) conceptualizara como la –históricamente cambiante– idea del estado. al mismo tiempo que la obtención de empleo se encontraba en la práctica “garantizada” por un cierto nivel de “desarrollo económico”. Sugiero que en los estados nación modernos. un importante nivel de representación política y protección social a los trabajadores estaba implicado en el papel explícito del Estado como mediador de conflictos de clase y corporativo. Abrams propuso en una sugerente hipótesis que la representación del estado como una unidad coherente o incluso como un actor. eran cubiertos por el Estado o por sindicatos en los cuales el Estado delegaba dichas funciones y garantizaba su financiamiento. un macro agente con volición. desde la cuna hasta la tumba. destinos previsibles e identidades. dotado de una racionalidad propia y animado de propósitos trascendentales y legítimos por encima de intereses sectoriales. además de creencias. el Estado le garantizaba un abanico de derechos laborales y sociales. tiene consecuencias directas en la articulación de los sujetos en su propia sujeción. proyecto e incluso destino propio. al punto en que también lo son los estilos de formación de comunidad imaginada e interpelaciones nacionales. eje prioritario declamado en la agenda estatal. los ex-trabajadores veían cubierta por el Estado una jubilación o pensión que les permitía vivir decorosamente hasta la hora de su muerte. Aunque las prácticas y el control estatal nunca alcanzaron de manera pareja o similar a todos los habitantes. Finalmente. una vez retirado de la actividad laboral. la modalidad que adquiere la noción de una reciprocidad existencial entre el estado y sus sujetos es fundamental en la estructuración y desestructuración de representaciones identitarias. sino que otorgaba sentido a la vida a través de derroteros de crecimiento individual y colectivo.

donde se concentra el 78.8 % de la población absoluta de la provincia. emergieron y se articularon las identificaciones.Diego Escolar Este poderoso rol atribuido al estado-mundo-de-vida fue uno de los ejes principales del modelo de incorporación nacional argentino de sectores populares o subalternos como ciudadanos-trabajadores culturalmente “homogéneos” y étnicamente descaracterizados. el “estado empleador” provincial perduró –además de como un resabio excéntrico del estado del bienestar– como ícono tardío de la moral reciprocitaria generalizada que vinculaba al Estado y los sujetos estatizados en el imaginario del período de incorporación. En coincidencia casi puntual con la crisis del modelo de reciprocidad estatal del “estado de bienestar” sanjuanino. los empleados del estado provincial eran 17 el 23 % de la población ocupada durante el año 1999. En el gran San Juan. sobre todo en los departa17 Proyección propia en base a datos proporcionados en Muro et. 1999: 76). como para el resto de los argentinos. consolidada la hegemonía neoliberal. 62 . aún con la reforma del estado y drásticos ajustes en las estructuras estatales de la nación. Rastrearemos este proceso para ilustrar nuestro argumento.1 % de la población. el estado sanjuanino absorbió el excedente de mano de obra generado por la fuerte crisis de la vitivinicultura. paradójicamente el papel del Estado como proveedor y garante de la incorporación se mantuvo o incrementó a través de la oferta masiva de empleo público. la planta de empleados creció prácticamente al doble (Muro et. En plena hegemonía neoliberal. llegando a incorporar en 1999 como asalariados aproximadamente al 7. que de especificidad étnica o racial. como en otras provincias. Para muchos sanjuaninos. Mientras que por un lado abandonaba áreas de regulación económica y social. al (1999). cuyas identidades diferenciales al interior de la nación se definían más en términos sociales y eventualmente regionales o provinciales. Durante el período. Pero la crisis de este modelo –y de la “idea del estado” preponderante hacia fines del siglo XX– va a constituir en mi opinión el principal impulso a la re-subjetivación aborigen de ciertos colectivos populares. la década de 1990 pareció marcar el fin de este acendrado “destino estatal”. En cierto modo. al. la administración pública provincial se transformó en una suerte de último bastión de la contención social a través del empleo público masivo y precario. A estos guarismos hay que sumarle el empleo generado por los municipios. En el caso sanjuanino. entonces. incluso o sobre todo en el seno de regiones y provincias consideradas absolutamente “libres de indios” o carentes de una historia indígena moderna. demandas y organizaciones huarpe en la provincia. y especialmente con el desarrollo de una percepción colectiva sobre esta crisis.

Un dato significativo para entender la emergencia de identificaciones.El “estado del malestar” mentos más pobres. y el pobre que se la gana por el otro lado. siendo mayor también en los departamentos pobres. es financiado por el Estado Nacional quien –a través de fondos de Coparticipación Federal o ATN (Aportes del Tesoro Nacional) – aportó recursos para solventar más del 90% del presupuesto de San Juan. A través del empleo o la pasantía en las estructuras estatales municipales. vialidad. no sólo como “objeto” sino como “sujeto” estatal. como antaño. “sociedad” y “subjetividad” no podrían ser más borrosas en este tipo de contextos. La incidencia de los salarios en el presupuesto provincial se elevó del 38 % al 64% entre 1986 y 1996.000 se destinarían a sueldos. 19 En Iglesia.000 que se repartirían por Coparticipación Federal. Los municipales. alcanzando. si no la locomotora. 18 63 . al 90% de la 19 población económicamente activa (Pastor.3). como otras erogaciones del estado sanjuanino. donde el empleo público. es el clásico del lugar […]. en especial los dos fronterizos (Calingasta e Iglesia). que son más ordinarios… tienen su círculo. Las fronteras entre “Estado”. donde la mayoría de alguna manera forma parte del “Estado”. bueno ese… ese es el que va y viene. Este “estado empleador” generó cada vez más puestos de escasa o nula productividad que en la práctica funcionaron como subsidios de desempleo encubiertos. jubilaciones y pensiones nacionales o provinciales son la principal fuente monetaria. que raramente supera el 10% en recursos propios. por ejemplo. tienen su círculo. o nacionales (Gendarmería Nacional) o bien jubilaciones y pensiones. la mayoría de la población está incorporada a la esfera estatal –paradójicamente y a menudo. de los $230. pero que distribuían de algún modo los recursos monetarios de la nación constituyendo. educación). hidráulicos. como en Iglesia. 1999). demandas y acciones políticas huarpes en áreas urbanas y rurales es que el despegue del incipiente proceso de emergencia étnica se da precisamente cuando el ejecutivo provincial declara en 1994 un default en el pago de las 18 El masivo incremento del empleo público. La alta dependencia del Estado como proveedor de empleos y pensiones impactó en las propias representaciones de estructura social local.000 restantes se aplicarían a servicios (Pastor 1999: 2. como afirmaba un informante.” Sin embargo. $210. que tienen un sueldo determinado. “[…] vos encontrás dos clases. mientras que sólo los $20. a estrategias de promoción de “desarrollo” económico. lejos estuvo este creciente número de “puestos de trabajo” de remitir. provinciales (servicios eléctricos. al menos el alicaído “pulmotor” de la economía local. o tres clases de gente… los del servicio eléctrico. organizaciones.

históricamente principal proveedor de empleo. cayó un 78% (de $1. “Las principales manifestaciones de protesta –señala un informe del PNUD– han surgido de sectores vinculados al Estado. 21 Entre 1984 y 1997 el sueldo correspondiente a la categoría 22 de la Administración pública. donde la incidencia del empleo público y las pensiones en los ingresos monetarios de la población es aún mayor. profesionales de la salud y empleados públicos. A raíz de las reformas de la administración pública. el de la categoría 16 el 58% (de $562 a $233). La crisis se atenuará con aportes nacionales. Caja de Jubilación. con la adhesión de San Juan a la ley indígena nacional 23. Banco de San Juan. Luego. En 1994 se verifica también el mayor déficit del estado provincial desde el restablecimiento del sistema democrático. Pero además. posteriormente. 1988:292-293). alcanzando el 32% del presupuesto. incluyendo los salarios al personal. al 2000:108-109). que han sido fuertemente afectados por el proceso de reforma (PNUD-BID. un 20%. reduciendo drásticamente también los niveles de ingreso. por ejemplo. en el marco del amplio plan de privatizaciones que implicó su retiro de áreas 20 clave de la economía local. Algo similar sucede para la misma época en áreas rurales. en los departamentos rurales parecen 20 Se privatizan los Servicios Eléctricos Sanjuaninos. Primero. Bodegas Regionales y Bodega del Estado. y se genera una grave crisis de legitimidad del modelo de reciprocidad estatal. 1999). pero aumentó la preca21 riedad del empleo. Casino Provincial. y al año siguiente se registra el mayor pico de desempleo.Diego Escolar cuentas públicas.378 a $297). Fuente: INDEC. Encuesta Permanente de Hogares (Muro et. el crecimiento del número de empleados estatales absorbió parte del desempleo generado en otras áreas de la economía. tales como docentes.302 y. lo cual desemboca en el movimiento de protesta denominado Sanjuaninazo. En consecuencia. con la declaración de la Legislatura como de interés provincial el proyecto “Educar para la Vida” de la Comunidad Huarpe del Territorio del Cuyum. motorizado por gremios de empleados públicos. 64 . La falta de pago es acompañada por la reducción masiva de salarios a los empleados estatales.” El período inicial del emergente huarpe urbano o su toma de estado público se produce también en 1994. cuyo porcentaje sobre el presupuesto se incrementa al 58% en 1994 y llegará al 80% en 1996 (Muro et al. En este período comenzará a producirse la participación e interés creciente de adherentes a esta última organización. con la participación de representantes huarpes en la elaboración del artículo 75 inciso 17 de la reforma constitucional nacional.. Terminal de Ómnibus y un conjunto de hoteles provinciales. pero también extenderá las “pasantías” aumentando los puestos de trabajo improductivos en forma exponencial. entre 1995 y 1996 el estado provincial realizará masivos retiros voluntarios u obligatorios de personal.

pero sin acceso a la tierra –como el caso de los miembros de la actual Comunidad Corazón Huarpe. Por un lado. La resistencia al avance de los diferimientos –el cual en algunos casos apeló a medios como la matanza del ganado y otras acciones intimidatorias– parece haber tenido consecuencias importantes en la creciente afirmación huarpe. los llamados “diferimientos” han sido percibidos por los puesteros y pastores trashumantes que generalmente las ocupan y utilizan como una renovada presión expropiadora sobre sus recursos. 1999:52). una movilización po22 No se trata en este caso de las Lagunas de Guanacache. Desde 1997 puesteros del Encón y otras áreas del este sanjuanino resistieron la expropiación de sus tierras. o incluso que no se manifestaban previamente como huarpes o descendientes. tendiendo incluso 22 puentes con organizaciones urbanas. observadores locales apuntan a que la mayoría de ellos generó muy poca demanda de mano de obra. sino de una localidad sanjuanina próxima. en Cochagual. como grandes máquinas de lavado de capitales y evasión impositiva. en la práctica.973/83 de “Régimen de Promoción y Desarrollo Económico” que favorece la inversión de capitales en emprendimientos turísticos. Realizados en general en tierras consideradas de poco valor económico o fiscales. los diferimientos comenzaron a ser publicitados como la principal política para el desarrollo y la creación de empleo en ámbitos rurales. El antagonismo con los diferimientos “huarpizó” la autoconciencia de puesteros que no estaban constituidos como “comunidades”. Sin embargo.. contando con amplio apoyo oficial para regularizar la propiedad de la tierra y expulsar a eventuales ocupantes. el desarrollo de los emprendimientos agrícolas privados bajo el sistema denominado diferimientos impositivos y por el otro la creación o ampliación de reservas de biodiversidad que afectaron enormes superficies de tierra.El “estado del malestar” haber impactado en la emergencia de identificaciones indígenas otros dos procesos que se traducen en expropiación de recursos de uso tradicional de las poblaciones locales subalternas que tienen también a los estados provincial y nacional como sus protagonistas o promotores directos. ubicada cerca del límite interprovincial con Mendoza. aunque varias familias fueron expulsadas y en algunos casos relocalizadas en “barrios” construidos ad hoc. 65 . En Guanacache. constituyéndose a menudo. Hacia 1994 comienza a aplicarse en gran escala en las áreas rurales de la provincia la Ley nacional 22. industriales y especialmente agrícolas a cambio de una prórroga del pago de impuestos en el nivel nacional durante cinco años (Ver Muro et al. Caballito de batalla de las políticas neoliberales en el campo.

que se remonta a la época colonial. Aunque algunas estaban constituidas como tales desde la década de 1970. Esta política afectó gravemente la economía de pobladores locales de escasos recursos que en una importante proporción se abastecían de carne a partir de la caza del guanaco. enormes superficies de los departamentos periféricos de la provincia pasaron a revestir como áreas protegidas de conservación de la biodi24 versidad bajo la Administración de Parques Nacionales u ONGs ambienta25 listas. Un guanaco proporciona aproximadamente la carne para un mes a un grupo familiar pequeño. San Guillermo en Iglesia e Ischigualasto en Valle Fértil. no eran en general aplicadas en la práctica a los cazadores de 26 subsistencia. Pero las nuevas administraciones aplicaron férreamente la prohibición de caza y pastoreo. Asimismo. la primera en activar el movimiento huarpe en San Juan. Como otros adscriptos huarpes rurales. Del mismo modo. Los Morrillos en Calingasta. que su presencia en esa tierra databa de tiempo inmemorial y que “los puesteros son 23 indios”. El Leoncito en Calingasta. Junto al avance de los diferimientos. castigaron la caza furtiva. si bien existían. Como explicó un profesor de historia de la Universidad de San Juan. uno de los líderes de la Comunidad Corazón Huarpe de Cochagual afirmaba que “acá somos todos huarpes”. bajo la supervisión de la Fundación Vida Silvestre Argentina. echando o incluso matando el ganado. 1997). “la encomienda se reproduce en el diferimiento”. los pobladores reclamaron con urgencia la presencia de la Comunidad Huarpe del Cuyum. 66 . impidiendo la tala final de uno de los árboles sindicado como antiguo lugar de descanso de Martina Chapanay. Frente a la inminencia del hecho. Mientras la recuperación del acceso a esas tierras se convirtió paulatinamente en una de las mayores demandas de las poblaciones subalternas locales –si bien no generaron movimientos o acciones organizados– las identificaciones indígenas se articularon sobre una revalorización de las prácticas tradi23 24 25 26 En las proximidades de la ruta que une San Juan con San Luis y Buenos Aires. referida en eventos recordados y contados por sus mayores. vinculaba su expulsión de un puesto en el Encón a una experiencia colectiva de conflicto por la tierra y el agua. invocando normas legales de veda que. en la práctica el acceso de hecho a pequeños ganaderos trashumantes que las utilizaban históricamente como zonas de caza y pastoreo comunal era tolerado dado el papel central que cumplían en su economía de subsistencia (Escolar. las agencias estatales se mostraron cada vez más directamente involucradas en políticas agresivas que implicaban la alienación de recursos de los pobladores rurales subalternos.Diego Escolar pular impidió que un diferimiento culminara la destrucción de un añoso bosque de algarrobos. A mediados de la década de 1990.

protector o empleador a través de demandas de trabajo. tanto las demandas huarpes o indígenas rurales como las urbanas parecen estructurarse como contradictorias demandas al Estado y a una determinada idea del estado. Por un lado. equilibrada y sin conflictos. o descendientes. que resiste escondida bajo las piedras el embate de “doctores”. “Dedicado con mucho respeto a la comunidad Huarpe”. Especialmente. mimeo) representan al Inca como espíritu redentor de la naturaleza mancillada. “ecologistas” y “guardafaunas”. es habitual que las demandas de “retirada” del estado o diferimientos de tierras comunales (de hecho más que de derecho) se reclame paralelamente que el estado o el municipio “ponga una fábrica” o “traigan máquinas” para trabajar. 67 . se demanda el “retorno” del Estado como dador. y C. son los hombres de mediana de edad.El “estado del malestar” cionales de uso del espacio y producción cazadora ganadera en esas áreas. Al mismo tiempo. los versos de Plegarias para Atahualpa (Herrera. “legisladores”. En su Epílogo. La caída de las relativas garantías oficiosas respecto del acceso a dichos recursos generó entre los subalternos rurales. los que han nacido y vivido en el paradigma ideológico y material de la incorporación. En este sentido. Como vemos en el libro Los Nuevos Perdedores (Grillo Padró S. quienes reclaman “la vuelta del estado” y su recuperación del status de homo laborans. 2000) las percepciones de la clase media urbana sanjuanina sobre su estrepitosa caída en la década de 1990 incluyen una fuerte crisis de identidad. Estas redefiniciones en el papel del Estado y sus contradictorias presiones y “ausencias” no sólo han impactado en la población sanjuanina en un plano estrictamente económico. son los miembros de este grupo de edad los más reacios a identificarse como indios huarpes. Por el otro. benefactor. amenazadas en su continuidad. se reclama una “retirada” formal del Estado y la recuperación del acceso a la tierra y otros recursos. 27 Este sentimiento está gráficamente expresado en el poema de un intelectual-baqueano local. una percepción de las reservas y (por derivación) del estado como enemigo expropiador de recursos tradicionales de las economías 27 domésticas. con cierta perpleja nostalgia y despecho de trabajadores “desincorporados”. la sociedad provincial previa a la reforma del estado es descripta como utópicamente armónica. su pasado y en especial su destino. de la Vega. e incluso entre “sectores medios” locales. sino también en las representaciones que amplios sectores populares tenían sobre sí mismos. educación pública o “pasantías”. Entre actores rurales. garante de derechos. en general básicos para la subsistencia. para terminar invocándole que restituya los valores por los que “aquí relucía” el Imperio incaico.

como “el único que puede proteger al más débil y equilibrar los tantos cumpliendo funciones de control social y regulación… (154). el cual sólo podía 68 . sino como vaciamiento del sentido de la vida presente y futura. la vulnerabilidad es lo que reina entre todos (153). progresivamente fueron interpelados ellos mismos como salvajes semi-apaches. La caída posterior de la clase media y su paraíso ilusorio de seguridad económica y social es vivida como “una total crisis de certeza que se cierne sobre el ciudadano común y su familia… [énfasis nuestro]”. las propias imágenes de sujeto y autovaloraciones. esta “crisis de certeza” implica cierta mutilación de las autopercepciones colectivas e individuales. Pero también. […] La somnolienta siesta atravesaba estas relaciones […] los vecinos sacaban una silla y se sentaban en la vereda” (Grillo Padró y De la Vega. Su último capital era el honor. sino medidas político-psicológicas como la “elevación de la dignidad del trabajador”. para sortear el abismo en ciernes de este estado del malestar. ahora “ausente”. según describen Grillo y de la Vega. tradicional y tranquila en la que. Grillo Padró y De la Vega por ejemplo reclaman. “La total crisis de certeza que se cierne sobre el ciudadano” es una crisis de la subjetividad. la magnitud de la franja cubierta por los sectores medios. Ana María Alonso (1996) ha señalado el papel crucial del sentimiento del honor en los procesos de articulación étnica. 2000:153-154). en función del cual se fundaban identidades y autopercepciones colectivas. si bien existían diferencias de clase.” La sensación de precariedad y vulnerabilidad de la existencia vinculada a la “retirada del estado” no se dio solamente en un plano económico.Diego Escolar “San Juan siempre fue una sociedad provinciana. El “abandono” estatal es percibido como crisis de un destino. “La inestabilidad laboral. Desposeídos materialmente y “abandonados” por el estado luego de siglos de haber sido interpelados como guerreros y adalides de la civilización contra los bárbaros apache. el “fin de la historia” es un sentimiento presente. 2000:151).” Frente a esto. atenuaba las diferencias entre los ricos y los pobres. no sólo acciones que satisfagan demandas económicas o sociales. parecen encontrarse en un punto análogo al que se encontraban los serranos de la frontera norte de México a fines del siglo XIX. sino con relación a la confianza y previsión general del futuro. Los sanjuaninos de clase media. no sólo como ficción neoliberal de una era superadora de “auténticos” conflictos políticos. Parafraseando a Fukuyama. se demanda el retorno del estado. su reorientación en el “camino de la “frente alta” y la restauración de su “orgullo” (Grillo Padró y De la Vega.

en primer lugar. Como hemos visto. no es meramente coyuntural ni es explicable por simples invenciones instrumentales. precisamente. también el pueblo puede hacer lo propio. como una identidad étnica específica. los sanjuaninos pueden volver a auto-interpelarse como huarpes o indios. ciudadana y generalización del asalariamiento. Recuperando positivamente la fantasmagoría del sujeto popular previa al pacto hegemónico de reciprocidad-subjetividad estatal. autointerpelándose a su vez como semi-indios. los fenomitos indígenas y huarpes son auténticos productos so69 .El “estado del malestar” afirmarse traduciendo su posición marginal y despreciada en un blasón honroso. capitalista y ciudadana de poblaciones y territorios. de acuerdo a la transformación del “modo de producción de soberanía” hacia uno basado en la sujeción mediante incorporación política. pero paradójicamente variable. demandar el “retorno” del estado amenazando con volver a ser indios. Pero si el estado “no cumplió” su pacto –y la honra ya no está adscripta a las subjetividades de la incorporación como trabajadores– el honor puede ser aún preservado merced a una conmutación simbólico-histórica. en particular de las áreas rurales con un déficit secular de control social por parte de las elites urbanas regionales hacia la segunda mitad del siglo XIX. los sectores populares sanjuaninos –durante casi 70 años prestigiados por el ethos y políticas del estado benefactor como trabajadores y ahora traicionados– caen bajo la amenaza cierta de volver a ser indios. Por un lado. con la incorporación bajo el modelo de “reciprocidad estatal” benigna– son directamente vinculados a la “desaparición” de las identificaciones indígenas o de los mismos indios o antiguos. En nuestro caso. sin embargo. Si el Estado (o la estatidad) no cumple ya su pacto de incorporación. bajo la amenaza de una definitiva desincorporación estatal. Pero esta aparente maleabilidad de los argumentos y representaciones fenotípicas de la condición indígena. Lo cual no impide. política. Epílogo Los sentidos inscriptos en las interpelaciones huarpe e indio en Cuyo parecen remitir directamente al proceso secular de incorporación estatal. los eventos que representan dicho proceso –fundamentalmente los proyectados a las primeras décadas del siglo XX. Esta representación cultural está gráficamente expresada en los discursos y percepciones fenomíticos que inscriben lo indígena como una “naturaleza” biológica supuestamente monolítica.

El proceso de incorporación estatal ligado al ethos del “estado benefactor” –y aún el proceso civilizatorio de construcción e institucionalización del Estado Nacional argentino durante la segunda mitad del siglo XIX– pasa a ser representado durante el “estado del malestar”. actores actuales inmersos en una experiencia de desencantamiento y frustración (en lugar de una de fe en el progreso y el desarrollo del estado-mundo-de vida) respecto de las promesas reciprocitarias de la incorporación. los actuales adscriptos huarpe o “descendientes” lo historizan. los argumentos fenomíticos mantienen el sentido racializante o de-racializante atribuido a un tipo de experiencia histórica específica. tanto por aquellos marcados étnica o racialmente como potenciales “indios”. para algunos colectivos. estos fenomitos –como otros aspectos de memorias huarpe o indígenas que no hemos analizado en este trabajo (Escolar. 2003. En esta situación. 2001. como por quienes se consideran a sí mismos genuinamente “no-indios”. sino como etapa dentro de una experiencia indígena de larga duración. situándolo en un marco que excede a la coyuntura. 2004)– parecen tener una profundidad histórica muy superior al actual período de “emergencia” étnica huarpe o indígena y estaban plenamente vigentes. Esta proyección contribuye a explicar también por qué las demandas indígenas y huarpes en Cuyo emergieron recientemente en el marco de una experiencia colectiva de crisis de legitimidad estatal vinculada a la percepción de 70 . mientras que el proceso de incorporación puede haber sido el principal factor de invisibilización de la diversidad étnica y cultural en Argentina.Diego Escolar ciales compartidos por grupos antagónicos. no como refundación de su historia. 1999. Mientras el discurso de Rusconi y otros en la década de 1930 evidencian cómo la representación de esta proceso subyace a la construcción de sujetos racialmente “no indios” o “no-huarpes”. básicamente la que hemos denominado en sentido amplio incorporación estatal. En segundo lugar. por ejemplo. Así. Como hemos analizado en la primera parte de este artículo. en las primeras décadas del siglo XX. si bien se constituyen como codificadores históricos que resignifican la noción de naturaleza indígena de acuerdo a transformaciones en las condiciones sociales y políticas. experiencias y memorias colectivas de larga duración que exceden la creación por parte de los actores son el núcleo de la rearticulación de subjetividades aborígenes. proyectan o habilitan una naturaleza indígena y huarpe sobre los mismos íconos fenotípicos y además de sobre los sujetos anteriores a dicho período histórico. y tanto por aquellos sospechados de manipulación como por quienes los acusan de tales prácticas.

vinculada a un conjunto de interpelaciones al estado en clave de desincorporación. 28 En una asamblea de protesta por el cierre del enclave minero de Río Turbio. tanto en memorias étnicas. no somos indios. Hernán Vidal (1997) recoge el siguiente discurso “[Reclamamos] el respeto que nos merecemos como santacruceños argentinos (…) [Queremos] ser ciudadanos de primera. no de cuarta. además de otros factores. ni Kelpers (…) no somos indios y nos quieren engañar con plazas y lucecitas de colores. ni limosna ni subsidios (…) Que nos den la posibilidad de tener un trabajo digno (La Nación 28/5/1997). somos seres humanos (Vidal 1997: 16). como en experiencias de larga duración de incorporación y desincorporación estatal en otros contextos provinciales.” El mismo año. una piquetera jujeña explicaba que “Todos creen que somos indios. estado y ciudadanía. Indicios de este tipo nos sugieren la posibilidad de confrontar estas hipótesis más allá del caso cuyano. explorando hasta qué punto la emergencia o crecimiento de interpelaciones indígenas durante la década de 1990 no se apoyan. La emergencia indígena en San Juan. ni bestias salvajes. Si atendemos al discurso de ocasionales voceros y actores de la protesta social que sacudió el país desde mediados de la década de 1990. que no sabemos pensar ni hablar (…) sólo pedimos trabajo.” 71 .El “estado del malestar” incumplimiento de las garantías materiales y simbólicas de reciprocidad (atribuidas al estado) del período de incorporación. podemos apreciar incluso en algunos contextos provinciales la autointerpelación indio condensando demandas y críticas a la 28 relación entre pueblo. parece ser en gran medida expresión de un proceso más general de “vaciamiento” de relaciones materiales y simbólicas ya tradicionales entre el sistema de estado y las poblaciones sujetas que es decodificada como un vacío de ciudadanía.

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Instituto de Lingüística. 1998a)– son el punto de partida para comprender cuándo los sujetos indígenas devienen en agentes capaces de cambiar el rumbo de la historia. distancias. Los casos tomados en este trabajo –Huisca Antieco. y los modos de habitar afectivamente los lugares sociales disponibles.Capítulo 3: Trayectorias de oposición. Instituto de Ciencias Antropológicas. Los mapuches y tehuelches frente a la hegemonía en Chubut Ana Ramos y Walter Delrio 1 2 través de una historia provincial y de las políticas oficiales dirigidas a los A indígenas. siguiendo los planteos de Williams (1977) y Grossberg (op. transformándose en los “casos” desde los cuales los mapuches-tehuelches reflexionan sobre su movilidad por el espacio. FFyL. han mantenido algunas comunidades de la provincia con terratenientes no indígenas. Entendemos el espacio social hegemónico. Briones. 1 2 Becaria de postgrado del CONICET. nos proponemos en este capítulo identificar los sistemas de pertenencias en los cuales se enmarca la movilidad aborigen en la provincia de Chubut. Investigador del CONICET. Consideramos. Nos centraremos a continuación en cuatro de los conflictos que. en los últimos años. como producto de las prácticas territorializadoras que delimitan y distribuyen lugares. las relaciones sociales con el estado provincial y nacional. Futa Huau. desde la praxis indígena. Las correspondencias naturalizadas entre determinados lugares y las construcciones estereotipadas de sus ocupantes –versiones hegemónicas de aboriginalidad (Beckett. como resultado de las prácticas destinadas a producir y explicar las diferencias sociales de acuerdo con determinadas economías de valor y. 1988. UBA. UBA. define las alianzas y orienta su acción. por un lado. por el otro. pero en el mismo proceso han ido adquiriendo sus propios matices. FFyL. Estas geografías hegemónicas construyen el espacio dentro del cual la gente vive sus vidas. 1992 y 1996). orientaciones y accesos (Grossberg. En todos ellos. 73 . Curiñanco y Vuelta del Río– han ido transformando. el recurso en disputa es la tierra. Pilláñ Mawiza.

más de cincuenta especies de aves embalsamadas pertenecientes a la fauna regional […] En lo que respecta al material histórico. en Buenos Aires. fijados en los más diversos materiales –puntas de flecha. I. debe destacarse una carabina que perteneció a los rifleros del Chubut” (AA. el modo en que la gente experimenta las ideologías dominantes en sus propias prácticas. Chubut. en tanto éstas sólo se realizan cuando son apropiadas y sentidas por los sujetos. Sin embargo. el corpus de este apartado está conformado por la 74 . tienen poder real sobre las construcciones hegemónicas de aboriginalidad. Pueden observarse. constituyen una de las formas que adquiere la narrativa fundacional de la provincia. en cada uno de los casos seleccionados. En suma. pipas. nos hemos dirigido a la Casa de la Provincia de Chubut. Con el propósito de describir esta “puesta en intriga” (Ricoeur. también participan en la creación de mapas de territorialización.VV. por otra parte. puesto que. “una personalidad diferenciada” “Diversas localidades de la provincia cuentan con museos que guardan testimonio del pasado aborigen […] Se exponen en el museo. raspadores. activan el interjuego estratégico entre circular por un espacio preconfigurado y/o impugnar las líneas establecidas de movilidad. Las experiencias afectivas y las prácticas conjuntas.. 1996:113-115). asimismo. morteros. como así también objetos de plata y trabajos actuales de tejeduría indígena.Ana Ramos y Walter Delrio cit. el análisis de la praxis indígena comienza por la historia de las ideologías dominantes. considerando que la negación del otro y su reducción a diferente constitutivo (u otro interno) es un acto de poder (Briones 1998a). Los fragmentos del pasado. Por consiguiente. Experiencias y prácticas que. boleadoras.). reflexionando en torno a las políticas de la otredad y sus capacidades diferenciales para afectar y ser afectadas. que la subjetividad es la forma singular que adquiere la hegemonía cuando encarna en la vida cotidiana de los sujetos sociales. restos fósiles y “material histórico”– y reorganizados en las vitrinas de los museos provinciales. el cráneo de un machi. cuchillos. nos interesa analizar las distintas voces que intervienen en la construcción de aboriginalidad en Chubut más allá de las definiciones hegemónicas de la “diferencia”. es decir. piezas de la industria lítica de los aborígenes de la Patagonia: puntas de flechas. 2001) e identificar las matrices de diversidad que son escenificadas para contar los orígenes de una “identidad provincial”. en determinados momentos históricos.

el componente aborigen idealizado y mítico de los orígenes (Rodríguez 1999). copiándose a sí mismos a través de los siglos: “dependían de la caza de guanacos y avestruces”.Patagonia. entonces. Sin embargo..” Los araucanos. que los tehuelches han tenido “una incidencia casi nula sobre el medio. los folletos y las páginas de internet que fueron seleccionados por la provincia como textos oficiales sobre su historia.VV. la “invasión araucana”.VV. La historia comienza con la descripción socio-económica de los tehuelches. y su escasa o nula participación en la historia conforman el estereotipo hegemónico que lleva a afirmar. “los primeros pobladores”. los padres salesianos y los inmigrantes galeses. por ejemplo.” El cambio habría sido producido. cuyo hito es la “campaña al desierto”. La construcción ahistórica del tehuelche.Trayectorias de oposición. poco a poco. una personalidad diferenciada (www. En dicho corpus se destaca que el contexto patagónico está definido por “problemas comunes”. “se alimentaban de carne de guanaco” y “confeccionaban toldos”. en completa armonía e integración con su medio” (AA. el devenir de la historia comienza cuando la Patagonia: “[…] habría de sufrir un doble proceso de aculturación. los diversos relatos. 1994:7)– no formarían parte de los tiempos de la historia y el cambio. por otros sujetos históricos.ar). Los tehuelches constituyen. europeo-criollo y araucano. y los contactos “bélicos”. la “punta boliche” y la “civilización”. 1996:83). mucho antes de que en su ámbito se establecieran inmigrantes blancos o indígenas araucanos (Museo Leleque).com. en estas narraciones. los contactos “pacíficos” con las primeras agencias colonizadoras. Los mapuches y tehuelches frente a la hegemonía en Chubut bibliografía.” Por lo tanto. Así.. estos “primitivos habitantes” de la Patagonia –quienes “desarrollaron formas de vida simples. su pasividad frente a los acontecimientos. prosigue con la incursión del caballo. después. se aclara que emerge un perfil particular de una identidad chubutense: “En las primeras décadas del siglo XX. “utilizaban el arco y la flecha”. presuponen una misma selección y combinación de acontecimientos. Es entonces cuando la historia oficial irá definiendo el modelo de diversidad de la provincia y procurará reunir las resonancias del pasado tehuelche con el progreso y la civilización de los pioneros: “estancias patagónicas que llevan nombres de cálidas resonancias que se enraízan en el capítulo del ocaso de los indígenas tehuelches y en el auge de los 75 . en el que se comportaban como un elemento más del ecosistema natural (AA. “recorrían su extenso territorio”. protagonizarían el desenlace de este primer capítulo. y finaliza con la sociedad de inmigrantes. primero. aun cuando incorporan sus propios énfasis y acentos. las nuevas unidades adquieren. y las campañas militares.

“presionaron” o “dominaron a los tehuelches”. “en cuanto a los araucanos. como Pilcañeu o –precisamente– Leleque (lülük en la vieja lengua tehuelche)” (Museo Leleque).patagonia. propiamente dichos. Por otra parte. ya que estos últimos habrían sido “absorbidos por la cultura araucana”. “penetraron”. Primero. en ese proceso llegaron algunos –muy pocos– descendientes de los vorogas pampeanos. la narrativa oficial concluye: “los mapuches no fueron los habitantes originarios” (www. “llegaron”–. se reitera que su inclusión efectiva en el Estado-Nación argentino –y específicamente en la provincia del Chubut– habría sido tardía y pasible de ser fechada. “situación que habría culminado –se anuncia– con la casi desaparición de la cultura tehuelche”. La selección de las fechas pone en relieve la supuesta preexistencia del Estado-Nación frente a la llegada tardía de los araucanos “propiamente dichos”. Si bien en la mayoría de estas narraciones los “araucanos” también tienen un papel importante.Ana Ramos y Walter Delrio pioneros de todas las procedencias. Se subraya que fueron los mapuches quienes “vencieron”. también suele contraponerse la iniciativa mapuche con la pasividad tehuelche. otros –la gran mayoría– vinieron de Chile a partir de la última década del pasado siglo” (Museo Leleque). la “extranjería araucana” es subrayada a través de verbos deícticos de movimiento –“ingresaron”. la agencia mapuche aparece como la responsable de los cambios negativos que fueron introducidos en la historia. El mapuche es señalado como extranjero y como uno de los agentes del cambio.com. En definitiva. El “nosotros” desde el cual se narra la historia se desplaza ahistóricamente hacia el pasado y. En breve. “hacia estas tierras”. “en nuestro territorio patagónico”. las características con las cuales se los define son diferentes. “cruzaron”. los mapuches no sólo son definidos como foráneos y como causa de la “desapari76 . hacia los años 1885-90”. “en tierra argentina”. Segundo. de este modo. Tercero. a partir del fin de la conquista del desierto. “en cuanto a los araucanos sólo habrían de radicarse familias o individuos aislados. puesto que la legitimidad del mapuche en “territorio argentino” es permanentemente puesta en discusión. en conjunción con localizaciones específicas para indicar procedencias y destinos -“de la región chilena comprendida entre los ríos Bio-bio y Toltén”. “del sur de Chile”. Así. “en nuestro país”. “al actual territorio del Chubut”-. los tehuelches (Güanun-a-küna) del sur del Limay: “sólo se fusionaron con los araucanos después de la avanzada militar del General Villegas en 1886”. representa al “otro interno” por excelencia. los límites nacionales devienen primordiales. “incursionaban”. En la matriz de diversidad hegemónica.ar). “de la actual Chile”.

tanto de habilidades como de productos.VV. a los cuales se los consideraría hasta dicho momento como unidades discretas que sólo interactúan superponiéndose una sobre otra. puesto que la inmigración europea inaugura la historia del progreso en la provincia. a través de largos desplazamientos de los grupos para establecer relaciones de intercambio. y Rodríguez y Ramos (2000). 77 . en su análisis del discurso etnográfico de la escuela histórico-cultural. en los medios de comunicación de Chubut y Santa Cruz. construyen una “comunidad imaginada” chubutense: “los primeros intentos de colonización y evangelización en la Patagonia (…) no alteraron la forma de vida habitual del aborigen. a partir de entonces. En cambio. crea una jerarquía de valores diferenciales.Trayectorias de oposición. Lazzari y Lenton (2000). desde el presente. irán perdiendo protagonismo. mientras que los indígenas. como tampoco lo hizo la llegada de los galeses. matrimonios y alianzas interétnicas. en tanto representarán el atraso y el primitivismo: “si hay una impronta cultural que se nota en la mayoría de las ciudades de Chubut.. Los mapuches y tehuelches frente a la hegemonía en Chubut ción” del tehuelche. sino también como los últimos “inmigrantes” en llegar 3 a la provincia. La idea del desplazamiento de los mapuches sobre los tehuelches niega complejas comunalizaciones entre estos pueblos originarios que se venían dando siglos antes de la conquista militar. para el caso de Neuquén y Río Negro. Por un lado. Las comunidades aborígenes y galesas mantuvieron una relación armoniosa y de intercambio. Véase Briones (1999). La relación interétnica entre aborígenes y galeses fija los sentidos de la historia en dos direcciones diferentes. ocupación y explotación multiétnica de los espacios. ella es la galesa. La noción de desplazamiento junto con la cronología propuesta por el discurso nacionalista –que identifica a la década de 1880 y a las campañas militares como momento del inicio del contacto– operan hacia la negación de una historicidad propia de los pueblos originarios. Los “contactos armoniosos” son parte de los sentidos de pertenencia que. […] los colonos de la europea 3 Lecturas y explicaciones como éstas pueden encontrarse en otros contextos provinciales y en ciertas producciones académicas. casi en ninguna otra provincia del país han formado colonias tan grandes como en esta. la relación entre aborígenes y blancos es organizada en dos etapas diferentes. Más aún. Incluso el cacique Juan Chiquichano ayudó a los recién llegados para que no perecieran de hambre por el desconocimiento de la región” (AA. en la narrativa fundacional. 1996:84). una que relata los “aspectos pacíficos” y otra que describe los “aspectos bélicos” (Museo Leleque).

Éstas aparecen como causas externas y. se destaca en los relatos el “endeudamiento”: “el endeudamiento en las casas de ramos generales. Después de aquella “respuesta unánime” de “lealtad a la patria”. 1994). “la expansión de la actividades ganadera”. “el comienzo de la explotación ovina” (AA. “desarticulación de los pueblos de la Pampa y la Patagonia”– se desdibujan en ciertas nominaliza4 ciones –“circunstancias históricas”. “conocidas como la Conquista del Desierto”.com. son presentadas como el resultado de prácticas indígenas inapropiadas –en el marco de una racionalidad de mercado– y. la historia ha seleccionado “el boliche” como uno de los símbolos que transportan los sentidos y emociones de una identidad común. la “pobreza” y “la pérdida de las tierras”.Patagonia.com. entonces. desde la lógica del progreso.VV.Ana Ramos y Walter Delrio Gales abrieron el terreno a la ‘civilización’ en esta parte del mapa argentino. “despojo de sus territorios y recursos de vida”.. Por otro lado. en consecuencia. Por el contrario.com. La narrativa adjudica. Segundo. borrando las huellas temporales y de agentividad.ar) de los aborígenes al gobierno nacional. el inicio del “sometimiento total” (AA.VV. “el maestro Owen Williams izó la bandera argentina en el mástil de la escuela y se cantó nuestro himno” (www. específicamente. entre indígenas y galeses. La historia define.Patagonia.VV 1996: 84) o la “reducción casi hasta la extinción” (www. a las expediciones del general Julio A. Roca. Vinculado con esta construcción “racional” de las relaciones entre los aborígenes y las casas de ramos generales. la responsabilidad de las consecuencias posteriores –“procesos de debilitamiento físico y cultural del aborigen”. De este modo.. allá por 1865. primero. “las enfermedades contraídas”. decidieron ser argentinos y no chilenos. la nominalización no sólo desdibuja la responsabilidad del agente. Por otra parte.Patagonia. Las 4 Fenómeno discursivo por el cual ciertas acciones son reemplazadas por construcciones nominales –sustantivas–.ar). buscando nuevos terrenos para poder trabajar” (www.ar). esta armonía interétnica es construida como el hito central en el que se funda la soberanía argentina en Chubut. sino que también define los hechos como algo dado y fuera de debate. como inevitables. 1996:87). como responsabilidad de los mismos aborígenes. explicadas por el “endeudamiento”. Entre las nominalizaciones utilizadas para ocultar procesos históricos de desigualdad estructural. el plebiscito del 30 de abril de 1902 –actualmente feriado provincial– como el día en que trescientos habitantes. llevaron a las familias de la colonia a la pobreza” (AA. 78 . los “aspectos bélicos” o negativos del “contacto interétnico” aparecen como ajenos a la provincia en un doble sentido.

ar). La narrativa oficial culmina con la descripción de los tehuelches y los mapuches en la actualidad. puesto que han emigrado a las ciudades. “el edificio anexo. se materializan en el camaruco. los juegos infantiles y las leyendas. la comida. el quillango. La expresión “punta boliche” transforma ciertas prácticas económicas –negocio. el alcoholismo y las enfermedades– como a través de ciertos epitafios –“con la desaparición de los últimos ancianos se perdió la lengua junto con sus tradiciones y creencias” (Museo Leleque). Así. por último. la propiedad de la tierra (Museo Leleque). “El negocio de ramos generales fue el punto de arranque de la inserción productiva de inmigrantes con distintos orígenes. en algunos espacios específicos. cobro de deudas con hacienda. Por el contrario. con necesidades básicas no satisfechas” (www. extrema pobreza y pérdida de la identidad”. los mapuches que aún viven en las comunidades rurales –el aborigen visible– también se encuentran “en condiciones de marginalidad. Las cifras estadísticas y su ubicación geográfica crean el efecto de la “desaparición”. por la pobreza. las artesanías del tejido. El “pasado aborigen” se exhibe en los museos.Trayectorias de oposición. luego venían los lanares y. como ‘lugar de encuentro’ tal como lo fue en la antigüedad”.” 79 . Las culturas mapuche y tehuelche. La “desaparición tehuelche” es subrayada tanto a partir de las hipótesis estadísticas –se estima que esta cifra debe haber disminuido. recrea el ambiente y las instalaciones de un negocio de ramos generales patagónico de los que se establecieron en las décadas de 1920 y 1930”. los “últimos tehuelches” son localizados y contados: ellos eran 200 en 1967. la narrativa oficial implica que la mayor parte de los mapuches no pueden ser ya identificados –contados–. convertidas en un recurso escaso y en un bien estético. en el paisaje (“el mismo entorno que siglos atrás veían los indí5 Los folletos del Museo Leleque describen sus instalaciones: “se está trabajando sobre la idea de recuperar este boliche. los vestigios o “manifestaciones culturales del pasado aborigen de la provincia” (AA. mientras que la transformación de las prácticas indígenas en folklore y objetos de exotismo.Patagonia.VV. en los últimos años. donde forman parte de la población más pobre de la provincia –“realizando trabajos no calificados y.com. Primero el boliche. 1996:87). en general. la posibilidad de “encontrar”. “donde se testimonia a través de diversos objetos”. confirma el lugar temporal –el pasado– en el que se los coloca.. primordiales y representativos de los orígenes de la “civilización”. los abalorios. “arreglos” y obtención de tierras– en acontecimientos folklóricos. En estos textos. Los mapuches y tehuelches frente a la hegemonía en Chubut casas de ramos generales son recuperadas por la narrativa oficial como “lugares de encuentro” y “punto de arranque de la inserción productiva de inmigrantes 5 con distintos orígenes”. con funciones de tienda y cafetería. los instrumentos musicales. El turismo provincial ofrece. entonces.

En los últimos 15 años. la provincia de Chubut ha elaborado un importante cuerpo jurídico sobre la cuestión indígena (ver Hualpa 2003). Sin embargo.Patagonia. A pesar de la anunciada desaparición de los aborígenes en la provincia: “existen reservas o comunidades donde todavía […] se los puede ver conservando sus costumbres […]” (www.ar). Estos cambios están relacionados con las tendencias que. II. por lo tanto. Este proceso tiene algunas instancias significativas. encaradas por los programas que se han venido implementando.ar). Este movimiento constituye una estrategia de reconocimiento de la “diversidad cultural”. Nuestro análisis.Patagonia. Así. Tiempos de “diversidad” Lejos de poder considerar a los pueblos originarios como extintos. el estado provincial de fines del siglo XX se ha colocado también como el garante de un “orden multicultural”. De este modo. A partir de este cambio en la le6 gislación se ha operado la creación de distintos programas que han tenido como objetivo el llevar a la práctica una política de “reconocimiento”. y más allá de las narrativas hegemónicas sobre la historia de la provincia. con marchas y contramarchas. Para un análisis más amplio sobre la legislación indígena en el contexto nacional ver Carrasco (2000) y Gelind (2000a y 2000b). 34°) y garantiza el respeto a su identidad. han reconocido derechos a los pueblos preexistentes a la presencia estatal en el territorio. las políticas estatales han incluido la “cuestión indígena” en el contexto de Chubut. En 1994 la constitución provincial reconoce la existencia de los pueblos indígenas en su territorio (Art. sobre el mejoramiento de las condiciones de vida de las comunidades aborígenes. tanto en el nivel nacional como en otros contextos provinciales. la cual crea el Instituto de Comunidades Indígenas (aún sin reglamentación debido a motivos presupuestarios).com. se dicta la Ley provincial 3657. 80 .Ana Ramos y Walter Delrio genas” ).com. considerando la distancia que existe entre lo sostenido por estas normativas y las prácticas efectivas de gestión. está 6 Existen otras leyes y decretos específicos. y la convivencia con personas que tienen costumbres un poco diferentes a las del común que vive en la ciudad” (www. o a través de una nueva “tendencia en materia de turismo: la visita a comunidades indígenas. En 1991. es aquí donde el corpus legislativo mencionado se manifiesta sólo como una concesión retórica. observamos que en los últimos 15 años han habido cambios en el marco jurídico-político en relación con los llamados “pueblos originarios” de la provincia.

El nuevo Programa Integral era llevado adelante por el Ministerio de Salud y Acción Social de la Provincia. las políticas de reconocimiento tienden a fijar la residencia de las “comunidades aborígenes” y de los sujetos indígenas en ámbitos rurales. Cuando el Programa integral de Comunidades Aborígenes señala que su destinatario son las “comunidades aborígenes de toda la provincia” se aclara que la “población objetivo” está constituida por: la “población aborigen organizada 81 . Políticas Sociales Comunitarias y Programa Federal de Solidaridad. el programa era presentado como un proyecto integral a través de subprogramas y proyectos puntuales. En el año 1990. En el año 1987 se crea una Asesoría del Aborigen que se constituye en Dirección sin estructura orgánica. desde las áreas de Promoción Social. Cuando en 1996 se conformó el Programa Integral de Comunidades Aborígenes. “dotar de la infraestructura social básica” a las comunidades”. a partir de 1991. se trabajó con el Programa de Comunidades Aborígenes desde la Dirección de Promoción Social.Trayectorias de oposición. promoviendo especialmente la elaboración y comercialización de artesanías. con las comunidades aborígenes. se postulaba como una “propuesta provincial”. En sus objetivos. se destacaba que estos intentos previos no habían contado con un programa específico como el que se pretendía implementar por entonces. los cambios jurídico-políticos reforzaron territorializaciones de larga data. alambrar los predios y gestionar los respectivos títulos de propiedad”. celebrado entre la Secretaría de Desarrollo Social y el Gobierno de la Provincia del Chubut el 27 de marzo de 1996. Por el contrario. para ir dando respuesta a las “necesidades manifiestas más urgentes”. en estas prácticas implementadas en la provincia de Chubut en la última década. “rescatar el patrimonio cultural promoviendo la creación de un Mercado artesanal”. “propiciar un relevamiento” para obtener “datos precisos respecto a totales de comunidades existentes”. no se reactiva la citada dirección trabajándose nuevamente. “en forma participativa y conjunta con la población indígena” y en “el marco de referencia de la política nacional” respecto de los pueblos indígenas llevada adelante por la Secretaría de Desarrollo Social y el INAI. Estas medidas concretas consistían en “mensurar la totalidad de las Comunidades Aborígenes. y capacitar en la comercialización e incentivar emprendimientos productivos. y por renuncia de su titular. Este programa. Los mapuches y tehuelches frente a la hegemonía en Chubut centrado. en el marco del Convenio 1269. a continuación. En efecto. Hasta el año 1987. El nuevo signo del multiculturalismo no modificó en lo medular ciertas construcciones del espacio de los “otros” al interior de la matriz local de diversidad.

ésta es. entre otras actividades “tradicionales”. La construcción estereotipada del aborigen implica simultáneamente un tipo de relación entre el gobierno provincial y las comunidades aborígenes. resulta de una explicación ahistórica. la mirada inaugural con respecto a la población originaria. en consecuencia. tanto autoridades locales como nacionales han referido a la carencia de información con respecto a la realidad de la población aborigen en la Patagonia. En distintos contextos históricos. Así. constituye también un objetivo del Programa “rescatar el patrimonio cultural” comprendido por artesanías.Ana Ramos y Walter Delrio en comunidades o agrupaciones” y la “población aborigen dispersa asentada en zona rural”. la primera etapa del programa consistía en “propiciar un relevamiento gradual y progresivo que permita contar con datos precisos respecto a totales de comunidades existentes y otros que resulten necesarios”. El ámbito rural es concebido como el espacio de la comunidad aborigen. estos nuevos sujetos urbanos inauguran nuevos problemas sociales. pero sugestivamente dejan de ser “tema” en el marco de las construcciones de aboriginalidad que estamos describiendo aquí. Es este un proceso en el cual también existe una continuidad en el tipo de perspectiva. en el presente “contexto de urgencia. lo que ha llevado a dicha población a trasladarse a los centros urbanos. la escasez de antecedentes.”: “Llegando al punto de no saber exactamente qué cantidad de comunidades aborígenes existen en este momento en nuestro territorio. con la puesta en marcha del Programa Integral –y como en muchos otros momentos del siglo XX– se mencionó el desconocimiento. 82 . En 1996. debería producirse el mantenimiento de la tradición cultural: “teniendo en cuenta que las comunidades aborígenes afirman constantemente su identidad y trabajan para preservar su cultura”. Esta condición es presentada como resultado de lógicas económicas o modos “tradicionales” de vida.” Por lo tanto. prácticas herbolarias y técnicas de curación ancestral. se considera que la “pobreza estructural” que define al aborigen es producto de su “mal manejo” de los recursos agropecuarios y de su “carencia” para adaptarse a nuevas alternativas. Para los discursos hegemónicos. Esta “posición tradicional” del aborigen está constituida y reforzada también por un estereotipo que lo coloca en la marginalidad económica. por lo tanto. En las ciudades “su situación empeora debiendo ser asistidos por organismos oficiales”. Por lo tanto. la falta de información. el lugar donde se considera. Este lugar en las relaciones sociales de producción es concebido como parte de la “tradición” y. más que como resultado de procesos históricos de sometimiento e imposición.

el proceso de construcción de aboriginalidad está caracterizado por una naturalización de condiciones de vida a las cuales se denuncia pero que se consideran “tradicionales” y “culturales”. El estereotipo hegemónico del aborigen de la narrativa histórica oficial y el “derecho indígena” que han cristalizado en esta última década poco parecen tener en común. mediante “la inscripción de las comunidades aborígenes en el registro nacional y provincial de comunidades indígenas”. No obstante. No obstante. Así. la construcción de dicha estructura se presenta como ahistórica. es posicionado como árbitro. tampoco los procesos judiciales tienen en cuenta una revisión de los procesos históricos por los cuales los indígenas han ido perdiendo sus tierras y se ha producido el “endeudamiento”. se propone elevar a las masas al nivel requerido por las relaciones de producción para “promover el desarrollo integral de las comunidades de la provincia”. el estado “multicultural” es presentado como la solución de un problema que le es ajeno. algunas particularidades que hacen al marco provincial y a los casos puntuales sobre los cuales desarrollamos nuestro análisis. Breve descripción de los “casos” Con el propósito de describir el conjunto de cuestionamientos a la matriz provincial de diversidad que el accionar indígena ha planteado en los últimos años. contabilizar a la población aborigen y organizar. describir. En consecuencia. constituyen objetivos oficiales.Trayectorias de oposición. ahora bajo el signo del respeto por la diversidad cultural. Los mapuches y tehuelches frente a la hegemonía en Chubut Por ende. la territorialización del indígena es llevada adelante como una política de reconocimiento. comentaremos. abordar y resolver cuestiones referidas a los aborígenes es donde han sido denunciadas continuidades y perfeccionamientos de prácticas de diferenciación que reafirman límites en el acceso a los recursos y perpetúan la subordinación estructural. Como veremos a continuación. 83 . en primer lugar. sistematizar y configurar el espacio. en los modos de interpelar. De este modo. Allí. Así. la cual está planteada como una nueva instancia de “progreso”. como instancia neutral y conciliadora de las diferencias –ahistóricas y apolíticas. III. es en las prácticas –tanto de gestión del Poder Ejecutivo Provincial como de la justicia– donde el estereotipo “tradicional” se hace presente. Por otro lado. este procedimiento permite mantener en el nivel de lo “cultural” las condiciones que definen el estatus de subalternidad y como “tradicional” su posición de “pobreza estructural”. por un lado.

difundiéndolos a través de medios de comunicación nacionales e internacionales 84 . “El gobierno utiliza este tema y trata de descalificarnos […] ¿Por qué en Chubut no pueden avanzar y siempre el problema es el problema mapuche? Entonces. Tampoco se ha conformado una organización indígena única que reuniera en su representación a las distintas comunidades. La Organización de Comunidades Mapuche-Tehuelche 11 de Octubre (OCMT). A la cual. en la última década. 2003a). suele hacérsele responsable de la imposibilidad del gobierno por “resolver” eficazmente los problemas que plantea la “cuestión indígena”. es visto por algunos militantes como un aspecto positivo. creada en 1992 representa uno de los primeros intentos por reunir y coordinar las acciones que cada una de las comunidades de la provincia venía desarrollando por separado. constituye un referente ante los conflictos que han involucrado a la población originaria. Esto. en el presente. comunidades que actúan de manera autónoma. Y eso se traduce ‘en Chubut no lo pudimos amontonar y no sabemos a quién comprar’” (Comunidad Pillan Mahuiza. 2003a). sino que no estamos organizados como ellos quieren. ‘lo que pasa es que en Chubut los mapuches están desorganizados’.Ana Ramos y Walter Delrio Una peculiaridad de la provincia de Chubut es que no han existido instituciones gubernamentales que hayan centralizado las cuestiones relativas a los pueblos originarios. es una de las provincias que más comunidades mapuches tiene. […] Existen comunidades. es que nunca jamás hemos permitido al estado que nos venga a institucionalizar la lucha. y que coordinan acciones de lucha” (Comunidad Pillan Mahuiza. precisamente. “La particularidad que tiene Chubut. A menudo. Y es mentira. son 65 comunidades. y que no tiene Río Negro y el Neuquén. También ha promovido la participación de las personas que han experimentado la diáspora y que han debido abandonar el espacio de sus comunidades. y no estamos desorganizados. en tanto implica tanto un distanciamiento con el estado como el mantenimiento de cierta independencia en las decisiones de cada comunidad. Ellos dicen ‘en Chubut no están organizados y no sabemos con quién hay que dialogar’. De este modo. esta carencia de una estructura en el nivel provincial es presentada por las autoridades gubernamentales como producto de una imposibilidad de auto-organización por parte de los indígenas. dice el gobierno.

en la última década. Como resultado de las mismas. al posicionarse por fuera y distante del estado provincial se ha constituido en un referente no deseado para este último. y. los casos de los cuales haremos especial referencia son los siguientes: – Huisca Antieco. A partir de esta medida. En ese proceso de construcción y articulación entre las comunidades y la OCMT. En 1999. una serie de movilizaciones hacia los tribunales de Esquel. si bien habían nacido en las comunidades. Los mapuches y tehuelches frente a la hegemonía en Chubut y brindando apoyo y asesoramiento a los involucrados en dichos casos. desalambrado de campos y recuperaciones de tierras. por último. donde hacia 1993 una sentencia judicial determina el desalojo de la comunidad. fueron desplazados a las ciudades por los recurrentes desalojos o la búsqueda de oportunidades laborales. donde nos interesa focalizar en el modo en que las acciones de unos y otros se superponen. Otra característica general a tener en cuenta es la presencia del Estado Nacional a través de sus instituciones –especialmente el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI)– que. Se realizaron. la jueza detuvo el desalojo por unos meses. Las diferencias entre la OCMT y Pillan Mahuiza no serán objeto de discusión en el presente trabajo. En este marco general. En el marco de este proceso. nacidos en la ciudad. evaluaron que la única manera de seguir avanzando en el fortalecimiento de una identidad propia y del kimún mapuche debía partir del conocimiento y la experiencia de “vivir en la tierra”. decidiéndose también la toma indeterminada del edificio del Instituto Autárquico de Colonización (IAC). dando fuerza a las impugnaciones del discurso hegemónico. entonces.Trayectorias de oposición. se constituye la comunidad Pillan Mahuiza en tierras recuperadas como otro centro de articulación de comunidades. La participación en el espacio de la OCMT y el trabajo conjunto de afianzamiento de la identidad resultaban en la empresa colectiva de retornar a los lugares de origen. han operado políticas nacionales (vinculadas al nuevo discurso multiculturalista y de reconocimiento) en la provincia. se dan recuperaciones de tierras por parte de mapuches y tehuelches que. Esto se evidencia en el alto número de casos en los cuales se han consustanciado procesos y causas judiciales a quienes han llevado a cabo manifestaciones como corte de rutas. se abrió un canal de diálogo con el gobierno nacional. Finalmente. la comunidad Pillan Mahuiza surge como el proyecto de algunos militantes mapuches quienes. entonces. el aumento de la “judicialización” de la demanda indígena y la protesta social. Por otra parte. se estableció una negociación directa con el Ministro de Trabajo y Justicia y 85 . Las movilizaciones continuaron.

caso en el cual la Compañía de Tierras del Sud Argentino (perteneciente al grupo Benetton) demanda por usurpación a la familia compuesta por Atilio Curiñanco y Rosa Rua Nahuelquir. debido a una orden del juez 86 . Estas habían sido expropiadas en 1939 mediante el desalojo de familias mapuche y se encontraban en manos de la policía de la provincia de Chubut. En marzo de 1998. – Pillán Mahuiza. Una vez instalada la familia es desalojada. obteniendo el compromiso de las autoridades provinciales de dar una inmediata solución al conflicto. con lo cual se trasladan con sus pertenencias a dicho lugar en agosto de 2002. luego de estas acciones. Ambos. la comunidad decide recuperar el edificio de la escuela para realizar tareas comunitarias. nuevamente con el apoyo de otras comunidades se decide cortar el alambre y recuperar las tierras. el 2 de octubre de 2002 por la fuerza policial. – Füta Huao (Cañadón Grande). – Curiñanco. lo que no se cumple. En 1997 miembros de ésta y otras comunidades toman el edificio del IAC. Said Bestenne. el cual se encontraba abandonado hacía 50 años. Desde entonces. utilizándolos como parte de su propiedad. y demanda la entrega de un título comunitario. Poco después llega la policía con una orden de desalojo firmada por el juez de Instrucción José Colabelli. En 1981.000 has). provienen de familias que por motivos económicos debieron trasladarse de sus comunidades a la ciudad de Esquel. En la ciudad formaron familia y nuevamente por motivos de la crisis económica deciden retornar al campo para lo cual solicitan información al IAC sobre el lote Santa Rosa. de tierras recuperadas el 24 de diciembre de 1999 a 10 kilómetros de la localidad de Corcovado. Allí se les informa –según siguen sosteniendo hasta el día de hoy Rosa y Atilio– que las tierras eran fiscales. instalándose en ella una familia. En septiembre de ese año. finalmente reconoce los derechos de la comunidad. Se inicia entonces el procesamiento de 12 indígenas acusados de usurpación. la comunidad está ubicada en el oeste de la provincia. En 1980 la escuela fue cerrada. alambra el terreno de la escuela y otros anexos (unas 1. comerciante del lugar. donde la comunidad ocupa 250 ha. El gobierno provincial.Ana Ramos y Walter Delrio con funcionarios tanto de la provincia como de la Nación. a 150 km de Esquel. la comunidad viene luchando contra el acoso de la policía. Allí surge la propuesta de la Nación de comprar los terrenos a la empresa maderera que tenía los títulos de propiedad para ser entregados a la comunidad. En 1979 se construyó un nuevo edificio escolar que debía reemplazar a la vieja escuela.

llamada 7 “Ley Argentina del Hogar”. – Vuelta del Río. denuncia que tramita ante el juzgado de Instrucción del Dr. la causa retornó a la Sede Civil y la Magistratura de Chubut pidió el enjuiciamiento del juez Colaballi. Fermín por delito de usurpación dictó su sobreseimiento definitivo. y luego de realizar ciertas mejoras recibirían el título definitivo de propiedad. y estipulaba que se subdividieran lotes de 625 has. quienes luego de 5 años de ocupación. En 1994. el comerciante Abraham Breide se instala en las tierras a partir del desalojo de pobladores que se habían endeudado con él y comienza a cercar una enorme superficie. 7 Esta norma estaba dirigida a ubicar a los “argentinos sin tierra”. se pide una medida cautelar consistente en la expulsión de la familia Fermín y de todo otro ocupante del predio. La comunidad logra evitar el desalojo en aquella oportunidad. Esta obtuvo también el reconocimiento de su Personería Jurídica por parte de los gobiernos nacional y provincial. comunidad mapuche ubicada en la región Noroeste de la provincia. los que serían entregados a colonos. Los mapuches y tehuelches frente a la hegemonía en Chubut José Colabelli (Juzgado de Instrucción de Esquel) motivada ante la denuncia del gerente de la estancia Leleque. En 1963. el juez subrogante en la causa Penal que se sigue contra el Sr. El 4 de mayo de 2004 un Tribunal de Enjuiciamiento destituye al juez de su cargo por “mal desempeño de sus funciones” y “por desconocimiento del derecho”. el 4 de octubre de 2002. en lotes pertenecientes a la Colonia Aborigen Cushamen –colonia creada por decreto presidencial de 1899. José Colabelli. 87 . Ronald Mac Donald. sus sucesores entablan una demanda de desalojo judicial contra algunas familias de la Comunidad Vuelta del Río. Allí. derrumbándose la casa de la Familia Fermín por parte de la policía de El Maitén. De acuerdo con la posición de la comunidad. quien reclama que dicho lote es parte de la mencionada estancia. y que respondía a lo establecido por la ley 1501. Ese mismo año. de bajos recursos. la cual fue resuelta en favor de la comunidad. obtiene el título de propiedad sobre varios lotes y en 1973 transfiere sus títulos de propiedad a Haikel El Khazen. quien ya poseía otros lotes en la colonia. medida que se intenta llevar a cabo el 15 de marzo del 2003. ante una orden del juez Colabelli. firmado por Julio Roca ante el reclamo llevado adelante por el cacique Miguel Ñancuche Nahuelquir. El 7 de noviembre. luego de la creación del Estado Provincial del Chubut. En 2000 la familia El Khazen realizó una denuncia penal contra los pobladores de la comunidad por usurpación de inmuebles.Trayectorias de oposición.

encontrándose los primeros transitando tribunales. IV. Sin embargo. Al mismo tiempo. sino que ha sido operado a través de distintas normas específicas que o bien no referían a la población indígena o lo hacían sólo de manera tangencial (Briones y Delrio. 8 9 Para mayor información sobre las políticas de radicación luego de las campañas militares ver Briones y Delrio (2002). Proceso en el cual no ha existido una ley general. o se hicieron concesiones temporarias y condicionales a algunas familias en tierras fiscales reservadas. describiremos tres modos de cuestionamiento de la matriz provincial de diversidad desde las prácticas de los mapuches y tehuelches de Chubut. se establecieron algunas reservas para futuras colonias. en el mejor de los casos. los Pueblos Originarios transforman. 88 . Habitar los lugares de modo distinto La construcción hegemónica del espacio social señala ciertas instalaciones como los sitios apropiados para ser ocupados por los aborígenes.Ana Ramos y Walter Delrio La diversidad de casos es en extremo muy amplia y en cada uno debe ser tenido en cuenta el proceso histórico de enajenación y radicación de los pueblos originarios en Patagonia luego de la conquista militar. Así. reemplazan y ocupan de modos distintos los lugares sociales que se les obliga a transitar. A partir de estos casos. Así. la mayor parte de la población originaria pasó a constituirse en pobladores o “intrusos” 8 de tierras fiscales de las cuales han sido reiteradamente desalojados. En estas tierras fiscales se crearon pocas colonias (como el caso de Cushamen) destinadas a localizar indígenas. Sin embargo. entonces. la obtención de los títulos de propiedad será el resultado de este proceso. realizando notas y completando burocracias interminables. este mecanismo ha sido obstaculizado por los conflictos de tierras existentes 9 entre mapuches y winkas. Término del mapudungun que refiere a los no mapuches. 2002). la radicación de quienes sobrevivieron a las campañas y no fueron deportados y trasladados a otras regiones del país fue en las áreas que habían quedado libres del reparto de tierras al gran capital. los casos seleccionados plantean una nueva orientación para definir tanto las movilidades indígenas como las estructuras legales. aquellos que viven en comunidades rurales deben obtener sus personerías jurídicas para autorizar sus reclamos y. establece los medios políticos y los mecanismos legítimos para acceder a ellos. En este apartado. Desde ellos. El carácter performativo de los “casos” reside. en su capacidad para poner en discusión los límites temporales del derecho indígena y la práctica judicial.

la discusión sobre los mecanismos legales y la relación con el estado fue central. Al respecto. silencian los mismos procesos históricos que dieron lugar a esta imposición. En aquella oportunidad. En sus discusiones no sólo plantean haber agotado estas instancias jurídicas sino también la ineficacia de operar a través de lugares sociales impuestos que. decía uno de los jóvenes de Vuelta del Río que era una equivocación continuar hablando de las leyes que siempre los habían relegado y planteaba como única solución “luchar como mapuches que somos y dar la sangre por 89 . Del mismo modo. y la gente ya propuso de que estaban cansados de peticionar y que no hubiera respuesta.1 De las “notas” a la “lucha” “…habíamos dejado de hacer notas para transformarlo en la lucha y la protesta. o sea. comentaba también sobre la comunidad Futa Huau: “[…] y se empezó a gestionar el tema de la tierra.” (2003) Cuatro de los conflictos que hemos descripto en el apartado anterior comenzaron su desarrollo por la vía judicial. por definición. para afirmar luego la necesidad de reformular el aparato jurídico desde sus cimientos. era medio complicado pensar que a través de la ley se podía llegar a revertir” (2003). Los mapuches y tehuelches frente a la hegemonía en Chubut Como punto de partida. al gobernador […] pero llegamos ahí y bueno. En el II Parlamento Mapuche realizado en la provincia. se decidió recuperar” (2003). IV. estas primeras experiencias son leídas por los pueblos originarios como caminos truncos o estrategias equivocadas. gestionar a través de la cuestión que habitualmente nos imponen que es a través de las notas de esto o de aquello. jurídicamente era imposible revertir esta situación. uno de los werkén de las comunidades mapuches y tehuelches de la provincia refería así al conflicto de la comunidad Huisca Antieco: “[…] había una sentencia firme por parte de la justicia para que esta comunidad sea desalojada. Actualmente.Trayectorias de oposición. plantean el “agotamiento de la vía judicial” ofrecida por el Estado. entonces.

Las acciones colectivas devienen también “puestas en escena” de la presencia aborigen –tantas veces negada–. La lucha. comenzó a reemplazar al discurso jurídico. se generó un gran escándalo y despertó la admiración de la gente de Esquel. en la provincia.Ana Ramos y Walter Delrio nuestro territorio”. José Colabelli. la OCMT expresaba: “Una vez más reafirmamos: ‘el estado muestra que el reconocimiento de nuestra preexistencia y nuestros Derechos Fundamentales no es más que un intento por desviar nuestra lucha hacia el terreno que mejor conoce: sus leyes”(6-10-03). Paralelamente a estas lecturas sobre la realidad social de la provincia. el gobierno nacional y la arena interna10 cional. Los derechos. OCMT 2003). al territorio. Los hechos que se sucedían en el conflicto Vuelta del Río confirmaban la urgencia de replantear la orientación de la acción colectiva. el derecho a la autodeterminación. no creemos para nada que los derechos van a ser alcanzados con estos mecanismos legales. las organizaciones y los miembros de estas comunidades comenzaron a percibir la importancia de adquirir una nueva visibilidad. la Cámara de Apelaciones del Noroeste del Chubut ratificaba la medida cautelar impulsada por el juez de instrucción de Esquel.e. y el desalojo de la familia Fermín volvía a ser una amenaza real. producto de esta toma. el Palacio de Tribunales– y la toma de otros. puesto que inaugura la movilización de los mapuches en la ciudad (“era la primera vez que la gente mapuche estaba en Esquel. como forma de hacerse respetar y de defender conjuntamente el territorio. “nunca los mapuches habían reaccionado de esa forma”. es decir. no se mendiga. aquélla que se lleva a cabo desde “afuera” de los mismos: “…por eso es que no somos legalistas. se realizaron las primeras movilizaciones frente a los edificios públicos –p. El caso Huisca Antieco es construido como el primero que.” 90 . los derechos se van a alcanzar con la lucha. había que impugnar el “terreno” mismo en el que se desarrollaba la disputa. adquirió “este tipo de perfil”. Miembros de la comunidad Pillan Mahuiza. se ejerce” (Pillan Mahuiza 2003a). como el Instituto Autárquico de Colonización y Fo10 “La cuestión es que. llamado “Chubut: la injusticia es ley”. explicaban que eran los hijos de los terratenientes quienes ocupaban los cargos legislativos de la provincia.. ante la sociedad civil en general. en una conferencia realizada en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. se empezaron a dar cuenta de que todavía existe un pueblo y que su gente tiene fuerza (OCMT 2003). En este marco. En un comunicado de prensa. En octubre de este año. la posibilidad de rehabilitar los lugares sociales disponibles comienza a ser percibida como el resultado de otra lucha. que salía a la calle con su kultrun”. Por lo tanto.

donde se alojan por varios días realizando ollas populares.” (2003) Para los mapuches y tehuelches de la provincia. como uno de los destinatarios centrales de sus denuncias. Hay un racismo institucional que hoy se expresa en su más alto grado. IV. Éstas y otras experiencias colectivas les permiten confirmar la eficacia del nuevo modelo de comunicación que se estaba gestando: la “presión” al gobierno provincial a través de un nuevo modo de actuación (performance) política y la búsqueda de nuevos interlocutores para sus mensajes. Sólo nos queda que la gente común mapuche y no-mapuche se entere y de alguna u otra manera pueda reaccionar (Comunidad Vuelta del Río 11-11-02). El gobierno nacional fue interpelado. entonces. porque parece no importar si gendarmería o la policía desalojan o reprimen. Por un lado.2 La reconfiguración del espacio “El estado no tiene contemplado adentro de su sistema de gobierno la forma de resolver estos conflictos.” 91 . Los mapuches y tehuelches frente a la hegemonía en Chubut mento Rural (IAC). los desalojos indígenas y las maquinarias estatales que legitiman estas 11 “Acá no es posible generar espacios de diálogo ni con los funcionarios provinciales ni con los municipales. en la ampliación espacial de los conflictos por parte de los mapuche-tehuelches. porque requieren un cambio tremendamente profundo. los mapuches toman la escuela en conflicto de la comunidad Futa Huau. el criterio legal de la propiedad privada a partir del cual se dirimen las distintas legitimidades sobre las tierras se ha convertido en el símbolo de un silenciamiento. esta nueva praxis tuvo el efecto de revertir los supuestos provinciales de “desaparición” o “sumisión” de los Pueblos Mapuche y Tehuelche. En otras palabras. por otro. Un tiempo después. el gobierno y la justicia en el otorgamiento de las tierras. entonces. sus leyes y sus territorializaciones. La ausencia de lugares efectivos para encausar el diálogo con el gobierno 11 provincial desembocó. sus denuncias a la regionalización del caso (comunidad versus terrateniente) y a la participación interesada del gobierno provincial los llevaron a ampliar la definición de las partes involucradas en cada uno de los conflictos (Pueblo Mapuche-Tehuelche versus Estado).Trayectorias de oposición. la selección de los edificios públicos y del espacio urbano se transformaron en índices de la postura asumida ante el Estado. La historia de complicidades entre las elites locales. Esta modalidad de lucha y la gran cantidad de participantes llaman la atención de los medios de comunicación y los mapuches de Chubut se convierten en el centro de las miradas nacionales e internacionales.

el gobierno nacional confirma esta posición de aparente neutralidad y se construye a sí mismo como parte desinteresada.Ana Ramos y Walter Delrio prácticas permanecen ocultas en la discusión presente en torno a la realización o no de una venta efectiva de las tierras en conflicto (“el que vendió. nuevas características. 2003). sin embargo. Esta práctica. Las discusiones sobre el monto que el Estado pagaría al terrateniente y el modo de obtener el dinero fueron. para los mapuches. 2003. renuevo mi disposición para la búsqueda de soluciones conjuntas y que tengan en cuenta los derechos indígenas (24-3-03). vendió”). Sin embargo. que ha formado parte de los modelos tradicionales de relación interétnica (Ramos. por un lado. adquiere. El Estado nacional es interpelado por los indígenas para desempeñar el papel de árbitro frente a la falta de imparcialidad y el “racismo institucional” del estado provincial. los temas centrales de las mesas de negociación. hoy en día.” 92 . por otra parte. éste era uno de los primeros casos que enfrentaban colectivamente y no habían tenido en cuenta aquello que hoy sí perciben: la expropiación es sólo una manera de “blanquear con el dinero una situación de abuso”. pero cuestionan el modelo propuesto de imparcialidad. el caso Huisca Antieco es resignificado por los indígenas como “el peor acuerdo” logrado. imparcial y sin responsabilidades históricas frente a los 12 conflictos. estamos hablando de territorio. la justicia y la libertad no se pagan” (OCMT 2003). los mapuches aceptan su rol de intermediario. que el tema era “la situación de persecución y de opresión del estado sobre una comunidad”: “Se blanquea el abuso con la plata y nosotros estamos hablando de justicia. por el otro. En los casos seleccionados aquí. 12 Carta del presidente del INAI ante los sucesos de Vuelta del Río: “. Por otro lado. El Estado compró las tierras para la comunidad Huisca Antieco y el conflicto fue resuelto. Silencios que. encuentran sus ecos en la historia oficial de la provincia donde la folklorización del “boliche” representa tanto la “civilización” como una de las formas celebradas del poblamiento. El Estado nacional propuso como resolución del caso Huisca Antieco la “expropiación” de la tierra reconociendo el derecho indígena de ocupación ancestral. estamos hablando de libertad y el territorio.a pesar de la responsabilidad de la provincia que en fecha 17 de septiembre de 1963 extendió el título de propiedad a ‘Hijos de Abraham Breide sociedad colectiva comercial y ganadera’ sin tener en cuenta la ocupación ancestral de los pobladores indígenas. Por un lado. Ramos y Delrio. entonces.. los mapuche-tehuelches buscan abrir estos expedientes históricos y plantear “un cambio tremendamente profundo para el estado”. y el derecho de propiedad sobre las mismas que poseía la empresa. La “discusión sobre los ceros” planteada por el gobierno olvidaba..

el caso Vuelta del Río ha puesto en relieve la naturalización hegemónica de la noción de “propiedad privada”. desde el momento en que se judicializó el conflicto: “[…] en qué sentido le van a pagar a ellos. En 2003.000 de pesos por los 9 lotes de la comunidad Vuelta del Río sobre los cuales el primero de ellos tiene título de propiedad. El desembolso del dinero del Estado. de los nuestros padres”. no sólo se contrapone con la falta de fondos para la educación intercultural.000. La comunidad Vuelta del Río exige al Estado una investigación profunda sobre estos hechos: “antes del estado ofrecer plata tendría que investigar a esta gente. Éste último argumento fue esgrimido por los miembros de la comunidad Vuelta del Río en el II Parlamento mapuche-tehuelche. En segundo lugar. el caso de Vuelta del Río adquiere una nueva orientación. quiénes somos los que estamos en la tierra”. En los comunicados de prensa. unos años después. 13/11/02). Los puntos centrales de esta discusión giran. sino que también implicaría una distribución arbitraria y desigual de los recursos del Estado que pertenecen a toda la sociedad argentina. en las conversaciones personales que hemos mantenido con algunos de ellos y en las discusiones del Parlamento. José Vicente El Khazen. a favor de la empresa privada. “de dónde vinieron los Breide. la capacitación y los proyectos productivos de las comunidades aborígenes. la postura de la comunidad consiste en no aceptar la expropiación de las tierras como una solución neutral del conflicto y plantear una revisión de los fundamentos del Estado nacional en su desempeño como árbitro. en principio. En un comunicado de prensa del año 2002. cuando ellos vinieron a hacer ¡cuántas cosas! Hundieron todos los capitales que había de los nuestros abuelos. su abogado y el interventor del Instituto Autárquico de Colonización se reunieron con los abogados del INAI y pidieron 2. los mapuche-tehuelches han ido proponiendo. En definitiva. en torno al proceso histórico que preexiste a los títulos de propiedad en cuestión. las demandas de la comunidad se centran en el pedido de un título comunitario sobre las tierras ancestralmente ocupadas y la anulación de todo título de propiedad otorgado a estancieros o particulares no aborígenes sobre esas tierras reservadas por la nación (Comunidad Vuelta del Río. quiénes estuvieron primero”. los bolicheros. en torno a este conflicto 93 .Trayectorias de oposición. cómo obtuvieron el título de propiedad. y en relación con lo tratado hasta aquí. desde dónde empieza ahí. Los mapuches y tehuelches frente a la hegemonía en Chubut Fruto de estas evaluaciones. Este hecho reabrió el debate sobre el arbitraje del Estado nacional. El punto siguiente de la discusión ha sido la violencia que ha sufrido la comunidad por parte del Estado y los privados –en nombre de la ley–.

le vendió todas las mejoras del lote a Abraham Breide. el discurso indígena plantea la contradicción de un Estado que reconoce los derechos de los pueblos originarios pero resuelve los conflictos sobre tierras indígenas en el marco del derecho penal. quien sería abuelo de la mujer de Mauricio Fermín y ocupó esas tierras. progreso. la “firma” aborigen que aparece en los papeles y documentos que portan los terratenientes deja de tener valor legal para los mapuche-tehuelches. por lo tanto. respecto a las mejoras y animales […] en realidad los derechos humanos afectados en este caso son los de El Khazen" (Juez de Esquel Sr. se describe y denuncia un modelo tradicional de operatoria provincial. La firma no es tanto la representación de una identidad. esto es. Luego en el año 1958 ante Policía y escribano público reconoce los derechos de ocupación a favor de los Hijos de Abraham Breide. José Oscar Colabelli. La OCMT afirma. decía el juez de la causa: “el lote 134 nunca perteneció a la denominada comunidad Vuelta del Río y en el expediente está demostrado que los sucesores de Heinkel El Khazen son sus legítimos dueños […] Mauricio Fermín no puede alegar derechos anteriores porque. el juez y los representantes de los terratenientes. Daría la pauta de que Marinao. Por un lado. perteneciente a Mauricio Fermín. explotación ganadera– que la historia y los documentos oficiales proponen como causas del traspaso de tierras. los indígenas desnaturalizan las nominalizaciones hegemónicas –endeudamiento. la “firma” no puede ser otra cosa que la huella de un engaño (2003). 94 . Julio Marinao. la complicidad y el manejo corporativo entre gobierno. anteponiendo la propiedad privada sobre otros derechos. Con respecto al lote 134 de Vuelta del Río. como el signo de una relación asimétrica y un engaño (“no le cuesta nada a un bolichero obtener una firma”). había cuidado ovejas de Breide. la deconstrucción de la noción de “propiedad” y la puesta en primer plano de su génesis histórica. el primitivo ocupante. En esta misma línea argumental. citado por el Diario El Chubut. como está documentado. 9/5/03). La ilegitimidad del indígena en las tierras que ocupa –y su penalización como “usurpador”– son actualizadas por el gobernador.Ana Ramos y Walter Delrio específico. que en la cultura mapuche no hay ninguna palabra que quiera decir “propiedad privada”. De esta forma. la idea de ser “dueño de todo” resulta incomprensible para este pensamiento. Por otro lado. elites y justicia. como mediero. al respecto.

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Los mapuche-tehuelches ponen en evidencia la contradicción del estado, específicamente del sistema jurídico, que no ha articulado los derechos políticos de los indígenas como Pueblo con aquellos que defienden la propiedad privada, y denuncian la hipocresía que reside en conceder retóricamente unos y 13 aplicar en la práctica los otros. La ocupación tradicional de las tierras y el trabajo casi ininterrumpido en las mismas adquiere, entre los pobladores, tanta fuerza como prueba de un derecho inalienable, que la contradicción entre “realidad” y “legalidad” debiera ser transparente para cualquier interlocutor. Así lo expresa una de las ancianas de Vuelta del Río: “¿Quién escribió la función para que digan que hoy esas tierras no nos corresponden a nosotros? Pero yo sé bien que a nosotros nos corresponde, por un derecho de una madre o de un padre. Si nosotros nacimos y criamos ahí, hasta ahora. Lo tengo bien en cuenta que el año 56 los tipos agarraron y tiraron alambre, lo cerraron todo con la gente adentro, con todos adentro nosotros. Y después ahora ellos dicen que ellos tienen derechos ¿De qué manera no es nuestro?” (Comunidad Vuelta del Río 2003, II Parlamento). Finalmente, el discurso indígena, de acuerdo con sus distintos ejes de debate –el desempeño interesado de los árbitros, el silenciamiento estratégico de las relaciones sociales asimétricas, la naturalización hegemónica de la “propiedad privada”, el escaso valor de la “firma” como prueba de transparencia y las hipocresías jurídicas del Estado– impugna el modo en que, en la práctica, se ha entendido la noción de “reparación histórica”. Para este discurso, la expropiación de la tierra al estanciero o la igualdad de derechos no implican “reparar” la tendencia histórica de los procesos, sino que es una manera de hacer “borrón y cuenta nueva”. Entiende, por el contrario, que “reparar” implicaría reconocer los derechos políticos de un Pueblo –devolución de tierras con anulación de los derechos de propiedad contraídos por los winkas sobre tierras aborígenes–, aplicar leyes diferenciales reconociendo una política de la otredad, revisar la historia y asumir responsabilidades en los engaños y despojos de las tierras, en definitiva, re-acomodar los códigos del Estado con el fin de llevar a la práctica
13 “La comunidad mapuche Vuelta del Río nuevamente está en la mira. La nueva orden de desalojo firmada por el juez de instrucción de Esquel José Colabelli, contra la familia Fermín deja al descubierto la hipocresía del estado que dice reconocer nuestros derechos fundamentales como pueblo originario. Argentina continúa su política de despojo y exterminio (OCMT 5-7-03).”

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un reconocimiento concreto de sus derechos como Pueblos Originarios (II Parlamento, 2003).

V. Nuevos modos de identificación nuevos modos de circular por el espacio
Como hemos venido señalando, el cuestionamiento de los Pueblos Originarios a la matriz de diversidad y al estereotipo de aboriginalidad de la provincia radica, en gran medida, en el intento por dar historicidad a dicha construcción. Es decir, en dar cuenta de los procesos por los cuales se ha producido un modelo de marginalidad y en refutar los supuestos que lo sostienen. Por un lado, como hemos visto en el caso de la pérdida de tierras, la visualización del endeudamiento de los pequeños productores como resultado de fuerzas económicas y de su propia “imprevisión” y, por el otro, el concebir a las migraciones del campo a la ciudad como la instancia final de “disolución” de la “identidad étnica”. Así, la agencia de los pueblos originarios lleva adelante una lucha tanto en el frente de la Historia, describiendo y denunciando estas nominalizaciones, como en el devenir, reivindicando la identidad mapuche-tehuelche de individuos y comunidades urbanas y señalando que la Historia no ha terminado, que otras movilidades, como de la ciudad al campo, también son posibles. Sin embargo, esta movilidad implica enfrentarse con fuertes estereotipos relacionados, en primer lugar, con la discriminación de los indígenas en los centros urbanos y la interpretación hegemónica que establece que “el indígena fuera de su comunidad no es objeto de una reivindicación histórica”. V.1 De la cultura a la tierra Para la interpretación hegemónica, la migración del campo a la ciudad es vista como condicionante de dos procesos: la pérdida progresiva de la cultura aborigen y el aumento de la población marginal de las ciudades. En muchos casos, la agencia de los pueblos originarios ha sido llevada adelante como estrategia de recuperación/ mantenimiento de la cultura. Desde estas acciones, se establecen resonancias con las políticas de reconocimiento que, desde agencias gubernamentales, han estado presentes en la última década. En sus inicios, la OCMT operaba en un galpón prestado del Ferrocarril, donde realizaban ferias artesanales y muestras culturales; con el transcurrir de las reuniones comenzarían las asambleas y el debate en torno al devenir de las comunidades mapuche-tehuelche.
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Por lo tanto, a diferencia de ciertos proyectos “ajenos”, en estos “espacios culturales” trabajados por la población originaria en los ámbitos urbanos ha sido la Historia la materia fundamental de la política identitaria. Las migraciones son explicadas, entonces, como resultados históricos de relaciones sociales asimétricas y no por las fuerzas invisibles del mercado. La pobreza es fruto de la enajenación de los recursos, principalmente la tierra. Por lo tanto, la salida consiste en el retorno a ella: “la mayoría estaba viviendo en la ciudad porque no tenían un lugar territorial, más que nada. Como te decía que este señor, Said Bestenne, agarró y alambró, no le importó que la mayoría de la gente se quede sin lugar […] la misma gente, los mismos pobladores que vivían anterior fueron tomando una decisión de decir ‘bueno, nos vamos a empezar a organizar’. La idea de nosotros era volver de vuelta al lugar donde estábamos antes, porque no era la forma estar viviendo en la ciudad” (Comunidad Futa Huau, 2003). La tierra, a través de la recuperación de la Historia, es colocada como el elemento clave de la cultura. Se presenta entonces como incompatible cualquier política de reconocimiento que no aborde la cuestión. La recuperación de la tierra es la recuperación de la cultura: “lo fundamental que nosotros veíamos era que dentro de todo ese marco había que recuperar la parte ceremonial más que nada y después empezar con las diferentes recuperaciones” (Comunidad Futa Huau, 2003). Así, el programa de acción introduce fuertes disonancias con el espacio hegemónicamente concebido para los indígenas urbanos. El recuerdo de los ancianos y las construcciones idealizadas del pasado –que, entre los jóvenes urbanos, actualizaban sentimientos de unidad– comenzaron a corporizarse a través de prácticas concretas. El proceso de comunalización se fue gestando en la ciudad –recuperando las formas tradicionales de organización– hasta que la “comunidad” comenzó a intervenir en el acontecer de su propia historia: “cuando la comunidad se empezó a organizar fuimos eligiendo nombre por nombre y autoridad por autoridad, a cada cuál la función que iba a cumplir dentro de la comunidad” (Comunidad Futa Huau, 2003). Al tensionar el estereotipo del “indígena urbano” y refutar el lugar social de marginalidad, dispersión y pérdida cultural en el que se los había posicionado, las relaciones con el Estado también se ven transformadas. Desde esta nueva posición, se plantea un tipo de movilidad que desestructura las maquinarias territorializadoras hegemónicas, puesto que se incorporan tópicos que otrora no
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estaban presentes en las políticas sociales y de reconocimiento, como ser el derecho a la representación política, el derecho a controlar los espacios sagrados y, principalmente, la posibilidad de reversión de las corrientes migratorias: el retorno a la tierra como derecho y justicia histórica. V.2 Desandando la Historia: “a desalambrar” El nuevo espacio y los reclamos planteados desde allí constituyen verdaderas disonancias para las autoridades y grupos de poder de la provincia. Especialmente para el sector terrateniente, ya que el regreso a la tierra constituye una política de “recuperación” que, en muchos casos, implica el “desalambrado” de las tierras expropiadas y una denuncia histórica: “cansados de peticionar […] se decidió el desalambre” (Comunidad Futa Huau 2003). Así, el caso de Futa Huau se presenta como emblemático de esta decisión colectiva de recuperar lo que se denuncia como injustamente expropiado. La acción de desalambrar el campo implica, entonces, un modo de llevar a la práctica la deconstrucción histórica y una crítica concreta hacia los procedimientos legales que favorecieron los despojos de tierras. En esta práctica, los sujetos afectivos se transforman en agentes que intervienen en el curso de la historia exigiendo, con los hechos, un derecho preexistente de propiedad. Al mismo tiempo, estas nuevas formas de movilidad modifican los valores afectivos de la subjetividad mapuche-tehuelche. La “fuerza” de la participación colectiva y la decisión comunitaria operan como un nuevo patrón de pertenencia. Por lo tanto, la experiencia de “estar en lucha” (Briones, 2002c y Briones, Fava y Rosán, 2004) deviene en sí misma en una posición social. Esta última, definida por el lonko de la comunidad Futa Huau como “la fuerza de la palabra especial del mapuche”, resignifica el lugar social desde el cual interpretar la realidad y orientar las acciones. “yo sabía que era mapuche pero no sabía que en un momento iba a estar en una lucha tan así tan amplia, una lucha donde el mapuche tiene que hacerse valorizar con su propio derecho, o sea más que nada ver los derechos que tiene el pueblo mapuche por ser mapuche, porque no estamos en la tierra sino que somos parte de ella” (werken de la comunidad Futa Huau 2003). La lucha trajo como resultado tanto la recuperación de la escuela y los campos como la consolidación de la conciencia grupal de la comunidad. La identificación en la lucha como Pueblo Mapuche constituye un modo significativo de desestructurar el molde hegemónico utilizado para encauzar los re98

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clamos indígenas. En el lugar del demandante se constituye una comunidad toda y, en consecuencia, el conflicto deja de estar reducido al caso específico de una familia, un lote o un “engaño” en particular. “[…] recuperamos la escuela allá, se vinieron de todos lados, juntaron muchos […] toda la comunidad, por todos lados vinieron a la comunidad para cortar el alambre, uno agarró la tenaza, otro agarró la piedra, otro agarró para cortar el alambre, otro agarró el cuchillo […] firme nomás en esa escuela, toda la comunidad mía” (Comunidad Futa Huau, II Parlamento Mapuche). Los “indígenas urbanos” revierten el estigma de la disolución étnica y comunitaria. Por un lado, historizan las razones económicas y políticas de su condición material. Por el otro, cuestionan los supuestos de “extinción” (que la movilidad campo-ciudad suponía) a partir de desandar la historia y fortalecer la identificación comunitaria y étnica. Finalmente, procuran ampliar los límites de los lugares disponibles, más allá de las territorializaciones del Estado: “La idea es que cada comunidad esté organizada y tome decisiones independizadas del gobierno” (Comunidad Futa Huau, 2003). V.3 Nuevos sujetos históricos: el desocupado mapuche El estereotipo del “indígena urbano”, entendido como el emergente de un proceso de dispersión e invisibilización, trae aparejado el supuesto de marginalidad. Esta última implicaría una cultura de la pobreza, la pasividad y la tendencia simultánea hacia el asistencialismo y el clientelismo. El caso Curiñanco, centrado también en el “retorno” al campo, irá disputando estos sentidos hegemónicos y conformando un nuevo sujeto histórico: el desocupado mapuche. La recuperación de la historia del proceso migratorio del campo a la ciudad expuso también los procesos de constitución de una clase obrera en la provincia, y ya no sólo del sector urbano-marginal (como sostiene el prejuicio hegemónico). A través de los usos del pasado, el caso Curiñanco emerge en las arenas públicas subrayando la posición estructural de los indígenas en las relaciones de producción. Desde este nuevo lugar, la “población marginal” no sería aquella que “vive a costa del estado” y que debe recibir “ayudas especiales” sino los miembros de una clase que ha sido privada de sus medios de producción, primero, y del trabajo asalariado, después. Los comunicados de prensa subrayan la identidad entre desocupados urbanos y mapuches a través de la utilización de estadísticas (p.e. “el 90% de los mapuches vive en las zonas más empobrecidas de Esquel”) y denuncian el interés del estado provincial en man99

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tener esta situación para sus intereses clientelísitcos –propiciados por el asistencialismo– y económicos –favorecidos por la oferta de mano de obra barata. En este marco, la decisión aborigen del “retorno” es construida como un modo de enfrentar y contraponer estos intereses: “la familia mapuche Curiñanco; el lofche que había retornado a la tierra antes de ser azotado por la miseria y de convertirse en presa del clientelismo político” (OCMT, 28/02/03), quienes “plantearon volverse a la tierra para trabajar, para generar una economía autónoma y descomprimir la situación de hacinamiento” (OCMT, 23/03/03). En consecuencia, el relato del caso se ha ido construyendo alrededor de dos ejes centrales. Por un lado, la identificación con una clase obrera y con la actual coyuntura nacional de desempleo. Por el otro, la pertenencia al Pueblo Mapuche y a una historia de desalojos y diásporas. Atilio Curiñanco, quien nació en las proximidades de la estación ferroviaria Leleque, es el protagonista en esta reconstrucción histórica. Sus padres vivían en la comunidad mapuche Ranquil Huau, pero debieron abandonar el lugar en busca de sustento. Su esposa, Rosa Rua Nahuelquir, nació en la comunidad mapuche Cushamen y de niña también tuvo que dejar su tierra. Se conocieron en Esquel y allí formaron familia. Curiñanco “actualmente vive en Esquel y es empleado del frigorífico que lleva el nombre de la ciudad […] [Su esposa] trabajó varios años en la fábrica textil Texcom, hasta que esta cerró el 27 de febrero pasado. Desde entonces Atilio es el único sostén de la familia. Ante esta situación surgió la alternativa de instalarse en Santa Rosa” (OCMT, 14/09/02). La familia solicitó información en el IAC sobre dicho lote, campo considerado como fiscal por los viejos pobladores de Leleque debido a que en los últimos 50 años había permaneció abandonado. Allí se les habría informado que el lote no pertenecía a la estancia Leleque y que se trataba de tierra fiscal. “La indemnización cobrada por Rosa, tras el cierre en febrero de la fábrica donde trabajó 15 años, sirvió para comprar algunas plantas, semillas, animales y herramientas” (Scandizzo, 2002). Entonces, es cuando se produce el enfrentamiento directo con el grupo Benetton. En este caso la postura crítica también consiste en “desandar la historia” desde el punto de vista mapuche y la pertenencia a un Pueblo “en lucha” por sus derechos indígenas. Pero su articulación con una historia nacional de desindustrialización y desocupación es lo que le ha dado un perfil particular. Este último es el que han retomado los distintos medios de comunicación, incorporando el caso Curiñanco en una crítica más generalizada al poder económico y político. Por ejemplo, en un programa televisivo (Punto Doc, América TV) se
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quienes. al que se define como “una violación a la propiedad privada”. Rosa Nahuelquir es una de las tantas cesantes a raíz del cierre de la industria textil nacional. están referidas a la construcción del Museo Leleque en tierras de la estancia homónima. Este hecho fue también motivo de crítica por parte de los indígenas. la legitimidad de este nuevo lugar social es negada por los sectores de poder afectados. Algunos werken. Los mapuches y tehuelches frente a la hegemonía en Chubut hace especial referencia a la familia mapuche y su condición de obreros que ven amenazada su situación económica. 14 La promoción y preservación de estas culturas. sostienen que la mayor concientización y profundización histórica revelaría una superposición entre ambos colectivos –mapuches y desocupados. También tiene que explicar por qué en el folleto de promoción del museo incorporó algunas palabras del lonko Foyel pronunciadas en 1870: “Acá hay lugar de sobra para todos” ¿Quiénes son ‘todos’ para la corporación? El Pueblo Mapuche seguro que no (OCMT 28/02/03). estaría dando lugar a una nueva subjetividad: el “desocupado mapuche” como articulación de experiencias y procesos específicamente indígenas de subordinación. quienes ponen de manifiesto la des-estructuración que plantea una demanda de tierras por parte de aborígenes a los que se considera “urbanos”. mientras que. principalmente. las “muy queridas culturas aborigenes” aparecen como ajenas y sin relación directa con la familia Curiñanco. podría desatar una ola de violencia. los abogados de la firma Benetton presentaron un escrito al Procurador Fiscal en el cual se sostiene: “pues. incluso.Trayectorias de oposición. En el programa televisivo se remarca el hecho de que el grupo italiano no ha establecido ningún tipo de factoría en el país. exportando lana cruda. acusan a dicha firma de ser ella quien utiliza como pantalla a las culturas aborígenes: “Benetton tiene que explicar de dónde salieron los objetos mapuche y tehuelche que exhibe en su museo. y aquellos que son compartidos con otros grupos de la sociedad civil. la Sociedad Rural de Esquel difundió un comunicado en octubre de 2003 donde sostenía que la proliferación de casos como el de Curiñanco. Sin embargo. La doble determinación entre las identidades en juego y la construcción pública del caso. que menciona la nota. por otro lado. para justificar la ili14 citud y desconocimiento de la ley. propiedad de la empresa Benetton. culturas que incluso mi mandante ha promovido y preserva incluso más que las propias comunidades. Por su parte. que no se traigan con la excusa o pancarta a las muy queridas y respetables culturas aborígenes.” 101 . Estos sectores denuncian como “inauténtica” la condición aborigen de los trabajadores o desocupados de la ciudad y definen sus usos culturales como “pantallas”. para su manufactura en el extranjero.” De esta forma. Por ejemplo. por su parte.

VI. constituye este caso un nuevo modo de circular por el espacio social por parte de los pueblos originarios. donde la especificidad de los derechos indígenas operan como el “significante” (Laclau 1996) de una “comunidad” más amplia –mapuches y no mapuches– en las denuncias contra el poder político. Nosotros. desde la identidad desdibujada. al. vamos a nacer desde la diversidad cultural.Ana Ramos y Walter Delrio En breve. nos enseñó que un 25 de Mayo llovía en el Cabildo y el pueblo había salido a la calle porque se quería independizar.. Briones et. las organizaciones y comunidades indígenas de Chubut han enfatizado una tendencia provincial hacia otros modos de articulación. En este contexto. los argentinos tienen memoria de esa fecha. la escuela. la comunidad Pillan Mahuiza ha puesto en palabras la 102 . con distintos matices. Para ellos. identificando nuevas señales para orientar su marcha e impugnar los modos establecidos de transitar y ocupar ciertos lugares: “Cuando se plantea ese tipo de salida el gobierno hace todo lo posible para impedir que esto no se transforme en un faro. Los sucesos nacionales de diciembre del 2001 han modificado sustancialmente las demandas de la sociedad civil. Los mapuche-tehuelches de Chubut comenzaron a plantear en distintos ámbitos públicos la necesidad de enmarcar la lucha indígena en una “nueva relación con el pueblo argentino”. de ese día. para todos los pueblos originarios. 2003). A partir de los mismos se ha generalizado. desde los nuevos derechos. compañeros. Nuevas alianzas: “refundar la nación” “Cuando éramos chicos. de esa lluvia. para todos los argentinos. puesto que sostienen su valor inmanente y antagónico con respecto a los valores económicos de la elite nacional. las bases de esta alianza deben ser definidas en el marco de la “filosofía mapuche”. una escuela que nos ha colonizado desde siempre. 2003b). Hoy empieza una nueva historia [está lloviendo en ese momento en la Plaza de Mayo]. siempre eurocentrista. siempre mirando hacia el otro lado del mar. en una luz para la gente que está desesperanzada en los barrios” (OCMT. 2002c. como el día en que nació la patria. 23/03/03). hoy vamos a nacer. Hoy vamos a nacer un nuevo país […] con todos ustedes” (Comunidad Pillan Mahuiza. los pueblos originarios estábamos dando batalla y resistencia por no perder nuestro territorio. un reclamo colectivo de “refundación de la nación” (Briones. Específicamente.

los comunicados de prensa difundidos por la OCMT en los últimos años comenzaron a dar forma a esta alianza con la sociedad civil no indígena. los vecinos de 15 Este no es tema del presente trabajo. de repente hay algo que es incuestionable: la lucha de los pueblos originarios. 2003a). anticipando su apoyo o destacando 16 la participación conjunta en una lucha común. que encabezaron los mapuche-tehuelches de Chubut bajo el slogan “No al Remate de la Patagonia y en Defensa de los Pueblos Originarios en Lucha”. Este pensamiento en construcción. al mismo tiempo. ellos reflexionan sobre las formas de un nuevo pensamiento. organizadora de esta marcha nacional. por lo tanto. nos limitamos a presentar aquí muy brevemente algunas de las ideas que hemos intercambiado con miembros de la comunidad. sería el marco posible para articular identidades campesinas. A este foro de discusión son invitados a participar las organizaciones y la “gente común” que. rescata de estas experiencias la posibilidad de plantear una reorganización del espacio social orientada a construir la “unidad en la diversidad”. como el ícono central de estos procesos. 16 Por ejemplo. al igual que ellos. “Los que están arriba” –principalmente el poder político– se verían obligados a “hacerse eco” de las demandas colectivas de un pueblo organizado. con quienes estamos llevando adelante la lucha contra la minera canadiense Meridian Gold Inc. (OCMT 14-2-03). especialmente de la asamblea de vecinos auto-convocados de Esquel. obreras e indígenas respetando y resguardando los parámetros culturales de cada una de 15 ellas que no se superpongan con los objetivos a alcanzar. Paralelamente. de tanta desconfianza. Es decir que. y la marcha nacional. instalar y ampliar el debate. orientado por la filosofía mapuche. Los mapuches y tehuelches frente a la hegemonía en Chubut lógica de esta nueva articulación: “en este proceso que vive nuestro país. el pensamiento de los pueblos originarios” (Pillan Mahuiza. es el agente de estos cambios y la promotora de los nuevos rumbos y orientaciones. en uno de los comunicados de la OCMT escribían: “queremos destacar que esta acción del pueblo mapuche contó con la solidaridad de compañeros no mapuche que se acercaron desde diferentes puntos del noroeste del Chubut. “plantean un mañana diferente”. las manifestaciones en repudio a los desalojos a la comunidad Vuelta del Río.Trayectorias de oposición. realizada en Buenos Aires. tres fueron los hitos de este proceso de articulación: el plebiscito del municipio donde triunfa el “no” a la construcción de una mina en Esquel. ya sea incorporando sus demandas. Este antagonismo –que lleva a los mapuches a tener que replantear concepciones del mundo y proyectos de sociedad en el seno del espacio nacional por el que circulan– busca. de tanta fragmentación. La asamblea. teniendo en cuenta la heterogeneidad poblacional de los grupos sociales que integran la Argentina. En la práctica. En el año 2003. La comunidad Pillan Mahuiza.” 103 .

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Esquel, las organizaciones y comunidades mapuches han compartido marchas, manifestaciones y reuniones, conformando, en el 2002, el “Foro –o Asamblea– del NO a la Mina”. Tanto sus protagonistas como algunos observadores externos definieron las experiencias de Esquel como “un caso emblemático”, “un símbolo a analizar”, y “un ejemplo a seguir” por “todo el pueblo argentino” o 17 una demostración del “poder civil”. En el marco de estos acontecimientos y discursos –presentados muy sucintamente en este trabajo–, los casos Vuelta del Río y Curiñanco constituyen, en la praxis política de los indígenas, el punto de partida para ensayar nuevos mapas sociales y reflexionar sobre los escenarios nacionales e internacionales emergentes. VI.1 Identificando enemigos comunes Hace más de una década que la articulación con la sociedad no indígena ha formado parte de los objetivos de las comunidades en conflicto. Específicamente, el caso Vuelta del Río implicó numerosas reuniones con la gente de localidades cercanas –Epuyén, Cholila, El Bolsón–, buscando la participación y el compromiso de los winkas. Este trabajo de concientización consistía en ampliar el marco interpretativo sobre el conflicto, es decir, “entender que no es simplemente un conflicto de tierras, sino el conflicto de una cultura sometida por un estado” (Comunidad Vuelta del Río 2003). Si bien hace unos años que se vienen realizando tareas conjuntas, los emprendimientos mineros –específicamente los de la empresa Meridian Gold– y sus amenazas ecológicas sobre la ciudad de Esquel permitieron profundizar estas alianzas: “cuando la impunidad y la prepotencia llegó también a la sociedad esquelense, se dejó de mirar de afuera los reclamos mapuches” (OCMT 2003). La denuncia de nuevas prospecciones mineras realizadas en varias comunidades no sólo pone en evidencia los intereses del Estado y de las empresas sobre los recursos de la zona, sino que estrechó aún más los lazos entre indígenas y no indígenas. En el marco de ese “NO conjunto”, Vuelta del Río devino en uno de los principales emblemas en contra de los intereses económicos y multinacionales sobre las tierras de la Patagonia. Articulando con discursos ecologistas y turísticos, el discurso mapuche sobre el territorio planteó sus propias aristas: el derecho a decidir usos alternativos –no meramente económicos– sobre las
17 Hemos reunido aquí expresiones utilizadas en los discursos públicos de los mapuches, los comunicados de prensa y los medios de comunicación nacionales.

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tierras, y otros marcos para interpretar la relación con la naturaleza donde no habría lugar para la negociación y los precios de mercado. El punto de vista mapuche afirma una unidad de identificación entre la gente y la tierra; ésta es una relación cargada de historia y sentimientos de pertenencia donde el afecto determina el modo de habitar los espacios y de pelear por ellos. El énfasis en los componentes afectivos también motiva, en los no mapuche, sentimientos locales o nacionales sobre el territorio que habitan. Así, los discursos públicos mapuches yuxtaponen con frecuencia distintas “comunidades” y sentidos de pertenencia, para especificar las alianzas posibles e identificar a los “otros”. Estos últimos son, principalmente, terratenientes “extranjeros” que, aún cuando hayan nacido en esta tierra, sus intereses y afectos son foráneos (ver el uso irónico, “made in Argentina”). “Cuando hablamos de usurpación de nuestro territorio no sólo nos referimos a las compras de miles y miles de hectáreas que están haciendo los extranjeros. Los terratenientes ‘nacionales’, made in Argentina, son cómplices de estas compras y del saqueo de los recursos” (OCMT, 23/03/03). Esta tendencia hacia la articulación –indígenas y no indígenas–, y el distanciamiento complementario de los “otros” –los extranjeros–, se profundizó a partir del conflicto de la comunidad Curiñanco. El grupo Benetton, con quien ellos disputan las tierras, adquiere un valor metonímico, y representa “el poder mundial, los grupos empresariales y los grupos mineros”. Benetton es parte de una narrativa indígena de injusticias, usurpación y despojos, en versión “globalizada” (OCMT, 07/02/03), pero también de una narrativa nacional de despreocupación y sumisión a los intereses económicos extranjeros. VI.2 La triangulación Estado-Nación, multinacionales y mapuches En la inauguración del Museo Leleque, los indígenas de Chubut denunciaron, ante los medios nacionales e internacionales, tanto al Estado argentino –“y su histórica política colonialista y represiva” hacia el Pueblo Mapuche– como a los grupos económicos como Benetton. El conflicto en Vuelta del Río ya había planteado dos frentes de lucha en la forma en que se seleccionaban y organizaban las prácticas políticas y las descripciones del caso. Por un lado, la denuncia a la violencia policial, con “legitimación” judicial, en la cual el estado fue el responsable de la destrucción de la vivienda y las pertenencias de una familia, compuesta por ancianos y niños. Por otro lado, la siguiente marcha por el NO a la Mina terminó con la toma del edificio de Tribu105

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nales, exigiendo –en conjunto con la Asamblea de Vecinos Auto-convocados de Esquel– una pronta solución estatal al conflicto de Vuelta del Río. Los comunicados de prensa, como mencionamos antes, comenzarían a denunciar intereses corporativos entre el Estado y los grupos mineros internacionales. Para algunos indígenas de Chubut, el conflicto Curiñanco permitió clarificar esta triangulación entre el Pueblo Mapuche, el Estado y las Multinacionales (“[…] Benetton de alguna manera despejó la duda que tienen muchos sectores, incluso de izquierda, sobre la lucha del Pueblo Mapuche.” OCMT, 2003). 18 Veamos en qué consiste. Primero, el Pueblo Mapuche es considerado sin fronteras provinciales y nacionales; los mapuches se sienten parte de una lucha permanente y continua, 19 de un Pueblo que diariamente produce hechos significantes. La especificidad de cada conflicto repercute y se enmarca en una praxis mapuche más amplia, aún cuando no se articulen las acciones. El espacio interaccional en el que se inscribe la comunicación señala, entonces, nuevos rumbos en la lucha mapuche. Los últimos conflictos pusieron de manifiesto esta nueva modalidad de hacer sentido: un “millón y medio” de mapuches producen permanentemente mensajes al mundo. En segundo lugar, esta trayectoria conjunta ha tenido como premisa central “el cuestionamiento al sistema estatal”. Partiendo de una construcción histórica de estado, como institución “racista”, denuncian su hacer represivo y responsable en la imposición de un idioma, una religión y un sistema jurídico. Algunos activistas indígenas interpretan que el hecho de haber operativizado sus denuncias y reclamos al estado a partir de agencias internacionales –ONGs, por ejemplo– podría ser leído como una estrategia errada que los coloca en el papel de ser un “instrumento del capitalismo” en el “desmembramiento del estado”. En tercer lugar, entonces, ellos responden estas voces críticas hacia el movimiento mapuche a través de los usos simbólicos que hacen de los conflictos locales. Los “enemigos”, definidos como empresas multinacionales son los que han fijado el rumbo del Estado y de las políticas multiculturalistas, y son estos sentidos hegemónicos los que Vuelta del Río y Curiñanco intentan impugnar. Los comunicados de prensa denuncian fundamentalmente un estado “corporativo” y reclaman por “un estado más justo” que “renuncie a los intereses econó18 El argumento planteado a continuación se basa en conversaciones mantenidas con miembros de la OCMT. 19 “…hoy es acá mañana en Neuquén, pasado es en Temuco, pasado es más al sur, y recuperar tierras y se pelean contra los carabineros, y nos enfrentamos con la gendarmería, contra la federal, contra los pacos allá, es un pueblo que está ahí, está intentando buscar un poco de libertad (OCMT 2003).”

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micos” del sistema capitalista internacional; que empresas como Meridian Gold y Benetton dejen, por ejemplo, de ser “asistidas por la expeditiva y obsecuente justicia provincial”. Este nuevo estado debe estar basado en una práctica real de reconocimiento de la diversidad cultural y de defensa del interés de la sociedad civil en contra de las multinacionales. Desde este ángulo, la retórica publicitaria con la que el grupo Benetton se presenta internacionalmente constituye un referente central en los comunicados mapuches: “¿Nos hablará del hambre quien desalojó a la familia mapuche Curiñanco?” (OCMT, 28/02/03). Los mapuches-tehuelches de Chubut han orientado sus prácticas para deconstruir la retórica multiculturalista de los grupos económicos y del Estado, denunciando a estos últimos como partes interesadas en los conflictos por la tierra. El reconocimiento de una historia silenciada de relaciones asimétricas, el cuestionamiento de un sistema jurídico que los ha relegado como pueblo, las denuncias a una desigual distribución económica y la redefinición de “cultura” en términos materiales y políticos forman parte de las discusiones que los indígenas incluyen en sus definiciones de diversidad. Las empresas y el gobierno no aceptan estas redefiniciones y defienden otro piso conversacional: la prioridad de la propiedad privada y un uso más folklórico de la “diversidad cultural”, aquel que puede inscribirse en las salas de un museo. Como toda síntesis de un proceso, este trabajo implica un recorte. A partir de las prácticas sociales –discursivas y no discursivas– que se encuentran relacionadas con los “casos” seleccionados, hemos puesto nuestros énfasis y construido nuestras generalizaciones. Además, la historia sigue su curso; en el último año varios fueron los sucesos que ameritan una nueva reflexión sobre la construcción de aboriginalidad en la provincia de Chubut, pero por respeto a sus protagonistas consideramos que todavía es más prudente callar y esperar que los procesos señalen, con el tiempo, las nuevas tendencias. Hasta aquí, nos hemos limitado a pensar el espacio social hegemónico de la provincia a la luz de los cuestionamientos mapuches y tehuelches.

Fuentes utilizadas
Oficiales:
AA.VV.

1994. Trelew. Cultura e Identidad, Municipalidad de Trelew, Dirección de Cultura. AA.VV. 1996. Chubut, Turismo, Hábitat y Cultura, Facultad de Ciencias Económicas, Universidad Nacional de la Patagonia.
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Museo Leleque. Folletos y documentos varios sobre el Museo Leleque. “Patagonia, 13.000 años de historia”. www.Patagonia.com.ar Programa Integral de Comunidades Aborígenes, Junio 1996, Rawson–Chubut. Secretaría General de la Gobernación, Dirección General de Información de Gestión.

Mapuche-tehuelche
OCMT, 14-09-02. Benetton acusa a mapuche de usurpación. Comunicado público. Comunidad mapuche-tehuelche Vuelta del Río, 11-11-02. Comunicado del Lof Vuelta del Río. Comunidad mapuche-tehuelche Vuelta del Río, 13-11-02. Ola de desalojos. Peligro en territorio mapuche”, comunidad mapuche-tehuelche Vuelta de Río. Comunicado de prensa. OCMT, 07-02-03. No al saqueo de nuestro Territorio. Folleto repartido por las comunidades mapuche en el corte de ruta, febrero 2003. OCMT, 14-2-03. Reafirmamos la lucha por nuestros derechos ancestrales y contra la usurpación del Wallmapu”. Comunicado de prensa. OCMT, 28-02-03. Benetton: la corporación de la Impostura, los colores de la simulación. Comunicado de prensa. OCMT, 18-3-03. Aumenta la solidaridad contra el desalojo en Vuelta del Río. Comunicado de prensa. OCMT, 23-03-03. Entrevista realizada por H. Scandizzo a un miembro de la OCMT, Revista Caldenia, La Pampa. OCMT, 5-7-03. Frenemos la mano de los verdugos. Comunicado de prensa. OCMT, 6-10-03. Chubut: la injusticia es ley”. Comunicado de prensa. Scandizzo, Hernán 2002. La ambición Benetton, la resistencia mapuche, en Periódico Vasco Egunkaria (10-11-02). Comunidad Pillan Mahuiza, 2003a. Conferencia realizada por miembros de la comunidad en la Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires (14-04-03). Comunidad Pillan Mahuiza, 2003b. Discurso pronunciado en la marcha del 24 de abril del 2003, Ciudad de Buenos Aires. “No al Remate de la Patagonia y en Defensa de los Pueblos Originarios en Lucha”. Organizadores: comunidad Pillan Mahuiza y Asamblea de Vecinos por el No a la Mina (Esquel).

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Capítulo 4:

Tierras, indios y zonas en la provincia de Río Negro
Lorena Cañuqueo, Laura Kropff, 3 4 Mariela Rodríguez y Ana Vivaldi e los estados provinciales que se toman en consideración en este libro, el rionegrino es uno de los que más tempranamente generó un marco jurídico D propio y espacios de participación indígena. Sin embargo, es también el que más fragmentación en el activismo mapuche evidencia y menos resultados concretos presenta, al menos en lo que hace a la regularización del dominio de las tierras fiscales, que es una de las principales demandas del movimiento mapuche. Esta es, quizás, una de las paradojas más interesantes, tanto para la comparación con otros estados provinciales, como para la evaluación del funcionamiento de los espacios de participación en las políticas sobre la cuestión indígena en Argentina. Por otra parte, en este caso encontramos sugestivos paralelos entre discursos oficiales respecto de lo mapuche y discursos mapuches disidentes. Primero, más allá de su fragmentación, algunas organizaciones mapuche locales presentan estructuras de funcionamiento isomorfas con la concepción hegemónica del espacio provincial. Estas estructuras tienen que ver con la concepción de una provincia estrictamente dividida en “zonas”, cuya administración centralizada se encontraría obstaculizada por la “distancia” y el “aislamiento” entre las distintas regiones. Encontramos, entonces, que la Coordinadora del Parlamento del Pueblo Mapuche de la provincia se encuentra, en la actualidad, subdividida en “mesitas” correspondientes a la Zona Andina, la Línea Sur, la Zona Atlántica y el Valle, y que la misma estructura tuvo y tiene el Consejo Asesor Indígena. Pareciera entonces que el estilo provincial de organización política
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Estudiante de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Nacional del Comahue e integrante de la Campaña de Autoafirmación Mapuche Wefkvletuyiñ. Becaria doctoral de la UBA e integrante de la Campaña de Autoafirmación Mapuche Wefkv-letuyiñ. Becaria del CONICET y candidata doctoral de Georgetown University. Profesora en Enseñanza Media y Superior en Ciencias Antropológicas y Tesista de Licenciatura (UBA). 109

a las de las organizaciones mapuche que dialogan con este discurso. por un lado. Segundo (y a diferencia de Neuquén y Chubut). Sumamos a esto los proyectos sobre regularización de tierras propuestos por legisladores. Realizamos esta reconstrucción teniendo en cuenta el principal objeto de confrontación de intereses: la política de tierras. Esta asociación también recurre en los discursos oficiales. a partir de una concepción de lo mapuche que está fuertemente asociada a la problemática del pequeño productor de ganado lanar. reproduciendo algunas concepciones y cuestionando otras. compuesto por artículos y publicaciones ofrecidas al público en la casa de la provincia de Río Negro en Buenos Aires. una mañana de agosto. Mariela Rodríguez y Ana Vivaldi mapuche se encuentra atravesado por una concepción particular del espacio que es también propia del discurso hegemónico provincial. a las de un discurso oficial que transforma el proceso histórico de distribución de la tierra en una situación natural y. en 110 . Laura Kropff. a la casa de la provincia de Río Negro situada en una esquina céntrica de la ciudad de Buenos Aires. entendemos particular de Río Negro en el campo de la política indígena y la lucha indígena el construir y disputar hegemonía en base tanto a una determinada espacializacion de lo mapuche como a su interpelación en tanto pequeños productores rurales. en Río Negro han sido preponderantes las organizaciones mapuche que proponen una articulación pronunciada entre el clivaje étnico y el de clase. Una visita a la casa de Río Negro en Buenos Aires Para ponernos en contacto con la producción de documentos oficiales del gobierno provincial que dieran cuenta de las formas locales de construcción de hegemonía nos acercamos. sobre todo. Lo primero que vimos. Nos referimos. En suma. I. en este capítulo emprendemos la doble tarea de reconstruir los mapas de alteridad que resultan de la relación entre aboriginalidad (Briones. desde lejos. por otro. En uno de ellos se desplegaba una imagen de Bariloche cubierta por la nieve. Por ello.Lorena Cañuqueo. Confrontamos ambas producciones con las discusiones entabladas por las organizaciones mapuches que antagonizan con ellas. 1998a) y distribución geográfica de otros internos en la provincia de Río Negro. fueron dos afiches que decoraban la vidriera. y de analizar estrategias discursivas aparentemente encontradas. El corpus que hemos conformado para dar cuenta de los discursos hegemónicos está.

inmediatamente se arrepintió y nos recomendó. Sin embargo. tras estas palabras. mientras comentaba: “La zona más productiva es el Valle. y sugirió que nos dirigiésemos a la Universidad Nacional del Comahue. europeos. indios y zonas en la provincia de Río Negro el otro un paisaje montañoso en el que se podía leer el título “Bolsón”. luego. Tenés toda la zona andina que ahora está con todo. Podés consultar en esa sección. nos mostró un informe mecanografiado que presentó como síntesis general de la provincia mientras nos explicaba: “Tenés aspectos poblacionales. Esa falta de mantenimiento dominaba también la fachada del edificio y el interior de las oficinas.Tierras. que se encontraba junto a otro correspondiente a la sección “asuntos legales”. se desplazó hacia atrás en su silla impulsada por rueditas y de un armario 5 Reconstruimos estos diálogos a partir de notas de campo. Son todos migrantes en esa zona. Lo hicimos hace poco”. El mobiliario de la sección estaba conformado por un escritorio. ajando los bordes y haciendo perder intensidad a los colores. productivos y breves re5 ferencias históricas. Últimamente hay muchos ucranianos. es un informe”. que estábamos buscando datos sobre los aspectos sociales de la provincia y entonces nos recomendó que revisáramos la biblioteca y el archivo de estadísticas situado en un cuarto a sus espaldas. que fuéramos al INDEC. un portero nos preguntó qué deseábamos. la Sección Cultura de la Casa de la Provincia. Durante la visita también hicimos consultas sobre los aspectos económicos de la provincia. y al responder que necesitábamos información general sobre la provincia. Le comentamos. Nos remitió entonces al documento que nos había entregado señalando una página. y. La encargada. nos indicó que consultáramos en “Cultura”. Le comentamos que necesitábamos información para hacer un paneo general sobre Río Negro. que tejía a crochet (a conciencia) y tomaba un café mientras conversaba con su compañero. son muy trabajadores. 111 . manifestó sorpresa ante nuestra presencia. a lo cual respondió “acá no llega nada”. desde el cual se atendía al público. Notamos que no aparecían los nombres de los autores y al preguntarle por esta ausencia respondió: “Lo hicimos nosotros. Apenas entramos. explicándonos que “ellos tienen todo lo nuevo. toda producción agrícola. en cambio. El resto es turismo. acá se llega hasta principios de los noventa nada más”. El paso del tiempo había impactado en estos afiches.” Ante nuestra pregunta sobre la existencia de bibliografía histórica se recompuso. pero algunos no hablan castellano. de exportación. Su comentario dio pie para preguntarle si conocía el trabajo de los investigadores locales. esta es una buena temporada por la cantidad de extranjeros.

hoy en 6 día. “Toda la nieve” y una “Estancia patagónica” que nos llamó la atención porque 7 el folleto utilizaba como logotipo un kulxug mapuche con la iconografía tradicional. Bolsón es una área hermosa. No es para quedarse pero siempre hay gente que está dando vueltas y pasa unos días. En todos los rincones proliferaban folletos que miramos mientras esperábamos ser atendidas. editado en 1974 (AA. también va el turismo en verano. Hay muchos campings. ahí hay actividad todo el año. Se trata de un instrumento de percusión que tiene una gran importancia ceremonial para los mapuche. un volumen de varios autores coordinado por Héctor Daniel Rey y Luis Vidal.Lorena Cañuqueo. denotaba un mayor cuidado que la sección anterior.VV. podés visitar los establecimientos. es específica de Río Negro”. a la vez que proponía pasar días de campo en una de las estancias más antiguas de la Patagonia. publicaciones de autores que escriben en este libro. detalló. Cuando la empleada de turismo –prolijamente vestida con una camisa y pañuelo al cuello– nos atendió y escuchó nuestras inquietudes comenzó a contarnos sobre las dos áreas fundamentales para el turismo: la Zona Cordillerana y la Costa: “Para la primera tenés principalmente todo lo que es San Carlos de Bariloche y alrededores..” Al preguntar por la importancia del turismo para la provincia su respuesta fue: “La zona productiva es el valle.” Hizo una pausa antes de hablarnos de lo que ella conocía mejor: “Lo que vive del turismo es la zona de cordillera: tenés Bariloche. tenés los frutales. vida agreste. Éstos promocionaban “Cabañas en la Cordillera”. Todos buscan ir por la belleza de los paisajes. Tenés muchas excursiones para hacer en la ciudad. todo lo que necesites de la historia de la provincia. Esta sala. es muy pintoresco y todo a lo largo del río uno puede ir a bañarse. 1974). Luego de agotar la ayuda de la encargada del área de cultura nos dirigimos a la sección de turismo localizada en la sala contigua. con posterioridad. Mariela Rodríguez y Ana Vivaldi con carpetas polvorientas sacó un libro negro: “Acá está todo. pero lo más impresionante son los parques na6 7 La provincia ha apoyado. la más grande y luminosa. 112 . “Turismo aventura”. En la costa tenés actividad en la temporada de verano. como texto escolar. que constituye la única publicación oficial del gobierno de la provincia y se utiliza. Laura Kropff. Se trataba de “Historia de Río Negro”.

” En ese momento desplegó folletos y mapas de Bariloche mientras nos indicaba los principales sitios de interés: la “fabrica de productos regionales”. frutillas. es muy seco. aclaró: “En Bariloche y Bolsón todo lo que se desarrolla en lo productivo tiene que ver con el turismo. jabones y otras cosas que se llevan los turistas. alimentos artesanales. pero por ahora no hay nada. es todo para el turista”. Es una zona con un clima hostil. cambia mucho el clima y en invierno te congelás. 113 . Se trabaja en cultivo de frutos especiales. fabricas de chocolate. muebles. otra zona preciosa para recorrer. Preguntamos entonces por el sur de la provincia y la respuesta fue inmediata: “No. crían ovejas… pero hay mezcla con los criollos. velas. con mucho lago”.” Luego de esta breve experiencia con los empleados de la casa de la provincia nos volvimos y comenzamos a analizar los materiales que nos habían dado. Comentó entonces: “Están todos en la Línea Sur. Los pueblos son muy precarios… eso no está para el turismo. un tema que nadie había mencionado hasta el momento: los indígenas. frambuesas y de todo eso. En cambio en Bolsón el perfil es más de artesanos.” Luego. Muy seca pero va de largo hasta Esquel.” Se quedó unos segundos pensando y nos dijo que lo que hay para hacer en esa zona es tomar La Trochita que es un tren histórico de trocha angosta. Otras personas esperaban en el recinto para ser atendidas. recordando los detalles de la interacción. cosas en madera. atraviesa toda la zona sur. pero antes de irnos dejamos caer una última pregunta. muy bonito. mucho calor en verano y mucho frío de noche. Todo oveja. que nos había mencionado. un estilo rústico. Acá a todo el que viene se le dice que recorra los parques… –nos dijo con entusiasmo mientras sacaba un folleto con información sobre los parques. indios y zonas en la provincia de Río Negro cionales. trucha ahumada. no hay infraestructura. La gente pregunta si se puede ir a una comunidad. “la excursión del circuito chico… imperdible. Es muy pintoresco. En Bariloche tenés muchos pequeños emprendimientos. como te digo. todo polvareda.Tierras. Todos viven parecido en el campo. retomando su exposición. ahí no hay nada. Tenés dulces pero. Habría que prepararlo. de dulces. “Inclusive viene gente de Europa para hacer el recorrido.

I. personas provenientes de otras provincias argentinas o de países extranjeros. más precisamente en el sistema de riego que permite la fruticultura y ha convertido a la región en un “emporio de riqueza y de esfuerzo creador”. Zona Andina.:5]. En el acápite dedicado a El Bolsón. Valle Inferior. op.N. también se resalta la diversidad de la composición poblacional: 8 El informe describe marginalmente también dos zonas en el norte y en el noreste. Aunque el texto hace hincapié en el aspecto económico. La Zona Andina. por otro lado. Veamos la cita: “Ella se ha nutrido de contingentes llegados de otros lugares de la Argentina con experiencia en cultivo bajo riego de inmigrantes extranjeros. El acápite termina con un párrafo que continúa la idea de fusión-mezcla en la que el desarrollo de la región queda ligado a iniciativas de grupos ajenos a la provincia. aunque se incluyen también aspectos histórico-culturales y demográficos. también menciona que la ciudad de Chimpay (en el valle medio) fue “la cuna de Ceferino Namucurá”. Costa Atlántica y Región Sur (también denominada “Línea Sur” en referencia al tra8 zado del ferrocarril). Al referirse al “punto de vista poblacional”. Este documento subdivide a la provincia en cinco zonas: Alto Valle. cuya “esencia” puede ser perdida en el contacto con otros grupos humanos. implícitamente. pero se trata de regiones que no son contempladas en ninguno de los otros materiales de la misma casa. complementándose con la de los centros urbanos de la región” [A.R. En la descripción de cada zona prima el eje económico. explica que “la Campaña del desierto.Lorena Cañuqueo. Mariela Rodríguez y Ana Vivaldi El informe elaborado en 1994 por el Área de Información General es un texto desordenado –cuya estructura general resulta difícil de determinar en la maraña de subtítulos y acápites– y genera la misma impresión de abandono que el aspecto total de la casa de la provincia. cit. Por otro lado. lo cual remite a la idea de un grupo sin agencia. la del valle es presentada como la más próspera.G.” La elección léxica el indio utilizada en este enunciado corresponde a una categoría general que desconoce la diversidad étnica de los pueblos originarios.. al fusionar al indio permitió intentos de colonización ya en 1884 [Área de Información General de la Casa de Río Negro 1994:3]. incluye únicamente la descripción de las bellezas naturales de San Carlos de Bariloche y una breve nota acerca del surgimiento del turismo atribuido al ingenio de los empresarios barilochenses ante la reducción del intercambio con Chile en 1920.C. parecería que sólo los indígenas son fusionados. con sus guardias y fortines. 114 . Laura Kropff. una categoría que. Entre las distintas zonas. remite a las migraciones transoceánicas.

la población indígena se recluye en reserva en la zona centro-sur.R. Veamos la cita completa: “Con la conquista del desierto. Mientras que en la Costa Atlántica los aspectos culturales o demográficos son considerados como recursos secundarios de la industria del turismo. Este fenómeno también se repite en el Valle Inferior (zona de Viedma).R. suelos que sufren la erosión eólica e hídrica y con vegetación herbácea o arbustiva [A. con un apartado propio titulado “Conformación étnica”. artesanos.G. En cambio. es decir.I.. que buscaron en la zona de los lagos y los bosques un paisaje y clima similar al de su país natal. el fenómeno migratorio en esta zona incluye ingleses.C.:7].C. Inesperados y enigmáticos vestigios que en nada parecen relacionarse con su población actual. en una cartografía diversa en cuanto al valor productivo de sus recursos naturales. de clima muy árido. artistas e intelectuales de todo el país eligieron en El Bolsón una alternativa de vida alejada del ajetreo de los grandes centros urbanos” [A. etc.N.. fundamentalmente. así como “los troncos petrificados.C. Tan baja densidad demográfica se explica por el hecho de tratarse de una meseta de una altura media de 200 a 300 mts. residentes chilenos. heladas durante casi todo el año. indios y zonas en la provincia de Río Negro “Colectividades originarias de más de diez naciones europeas. En la zona Centro-Sur aparece la mayor concentración de habitantes con ascendencia árabe de la provincia.R.G. sin conflicto. op. yugoslavos. éstos no son contemplados como tales para la Línea Sur. A partir de una mirada organicista. op. Obviamente. oriundos de numerosas provincias argentinas.I. Tal como hemos mencionado más arriba. a lo largo del texto prima una mirada que pone énfasis en la descripción de los recursos naturales de acuerdo a su valor económico. además. rusos.I. con el 13% de la población total de la provincia que el documento describe como población “con claro predominio indígena” que se dedica a la cría de ovinos [A. Si bien la información acerca de la distribución de la población está salpicada a lo largo de todo el texto.N. checoslovacos. suizo. la diversidad –que el texto presenta con los términos “razas y nacionalidades”– parece integrarse.N. 115 .Tierras.. cit. op. cit. Así la zona del Valle recibe una afluencia de españoles e italianos a partir de 1915. etc.:7].G. aunque sí lo son los salmónidos que abundan en sus cursos de agua y los pejerreyes introducidos. en la Zona Andina este fenómeno se da con población de origen alemán. poca agua.:9]. austríacos. cuenta.. con vientos fuertes y persistentes. cit. vestigios arqueológicos e inesperadas y enigmáticas pinturas rupestres” que despiertan la “curiosidad” y poseen “interés científico”.

C.N. las características de la población se explican por el determinismo natural: los alemanes. 2002). Río Negro puede decir que. Españoles e italianos “obviamente” son los únicos que aparecen en todas las regiones. la erosión eólica y la escasez de agua. cit. en todos los casos. Es la inserción como productor frutícola experto en “cultivo bajo riego”. Europeos e indígenas son presentados como agentes que llevan adelante una elección racional para ocupar la geografía. Hay solamente dos referencias a las migraciones provenientes de otras provincias argentinas. contribuyendo a la amalgama del “ser provincial” y. los europeos del norte en el Valle y los de origen alpino en la cordillera. La mención a la conquista del desierto que inicia la explicación se neutraliza con la elección léxica “armonía” que cierra el párrafo.G. en contraste. “se recluye en reserva”.:11]. Cuando no hay una referencia a la inserción económica. se presenta como una situación necesaria para la “afluencia” de los migrantes europeos. La población de origen árabe queda circunscripta en la región sur (sin mayores comentarios acerca de su convivencia con la auto-recluida población indígena). 116 . En resumen. a los conflictos actuales en torno a la propiedad de la misma ni a las condiciones económicas para su explotación. a su vez. la población indígena. una en el valle inferior y otra en la zona andina. cerca de la frontera. suizos y austríacos tienden a elegir paisajes naturales que les recuerden su tierra natal. La construcción discursiva impersonal se recluye omite el rol que el Estado desempeñó en esta “reclusión” la cual. op.I..Lorena Cañuqueo. En ningún momento se hace referencia al extenso y violento proceso de enajenación y redistribución de tierras (Briones y Delrío. la presencia española e italiana también es importante. otorgándole un lugar marginal en la composición pobla9 cional de la provincia. mientras que la baja densidad poblacional de la “región sur” se explica por la aridez del clima.R. como criador de ovinos o como “ingenioso” empresario de turismo lo que define a los pobladores. sobre esta 9 Para un análisis de la rearticulación de identidades estigmatizadas como la de “chileno” o “indio” en la ciudad de Bariloche ver Kropff (2001). La única referencia a la población chilena la localiza en la Zona Andina. La diferencia radica en que mientras que los primeros “buscaron en la zona de los lagos y los bosques un paisaje y clima similar al de su país natal”. Laura Kropff. posee una variada gama de razas y nacionalidades que conviven en armonía” [A. a pesar de su reducida población. Mariela Rodríguez y Ana Vivaldi Obviamente.

117 . políticas y económicas. A grandes rasgos. A este planteo se suma la adjudicación de subjetividades diferentes a cada una de las zonas circunscribiendo la presencia indígena a la denominada “Línea Sur” y articulando la marcación étnica con la inserción económica como “pequeño productor” de ganado lanar. II. y a la vez destacan que esta provincia. en palabras de la funcionaria de la casa de la provincia) hacen que los indígenas. los intentos de “homogeneización” provincial se advierten en la política educativa (área que el Estado se disputó tempranamente con los salesianos). Según los mismos autores. tan disgregada. al mismo tiempo que obstaculiza las posibilidades de integración regional (Núñez. que esta diversidad interna imprime características específicas a la dinámica de las relaciones sociales. antropólogos y otros científicos sociales que abordan problemáticas relacio10 nadas con la provincia. el discurso hegemónico presente en los materiales de la casa de la provincia de Río Negro sostiene. mientras se recurre a alegorías metalúrgicas cuasi nucleares (“fusionar al indio”) para explicar la ausencia de indígenas en el Valle. Como consecuencia. La construcción del indígena rionegrino La cuestión indígena aparece en el informe de la Casa de la Provincia a través de la imagen de la asimilación que representa Ceferino Namuncurá (hijo del cacique Manuel Namuncurá que fuera entregado a la orden salesiana). los políticos y las diferentes organizaciones civiles. en la creación de vías de comunicación y medios de transporte. indios y zonas en la provincia de Río Negro base mínima. Nicolletti y Navarro Floria (2001) señalan que los intentos de unificar y conectar estas diversas zonas fueron siempre de la mano de emprendimientos estatales. es fruto de la manera en que se pensó y se organizó la administración de los Territorios Nacionales después de la conquista militar. En su libro de divulgación histórica para escuelas. que las zonas en las que se divide la provincia son producto de condicionamientos naturales y. por un lado. todos conviven en una “armonía” garantizada por la estricta separación en zonas. en la evangelización temprana y en la política de tierras que favoreció el latifundio y preservó grandes extensiones con la categoría de “tierra fiscal”. Se trata de una explicación que se puede hallar también en la producción de los historiadores. solamente hay población indígena en la (despoblada) zona sur. por el otro. Esta hipótesis ha sido aceptada por diversos actores sociales. Las condiciones naturales de esa zona (“todo polvareda”.Tierras. entre los que se encuentran la prensa. desprovistos ya de toda relación con sus producciones culturales –que se consideran cu10 Esta hipótesis se repite tanto en los análisis de los investigadores como en el sentido común de políticos y activistas mapuche. 2003).

varios autores aportan información específica sobre la situación de los indígenas desde la etapa previa a la campaña del desierto. arribadas al sur del Neuquén hacia comienzos del siglo XVII y a la pampa a mediados de ese siglo. para justificar la conquista militar de los territorios de Pampa y Patagonia (Lenton. Laura Kropff. refiere a la supuesta expansión de los indios “chilenos” (araucanos agricultores) sobre territorio “argentino”. específicamente.VV. como los Linares. generando la aculturación de los indios “argentinos” (pampas o tehuelche cazadores y recolectores) y su degeneración. las raederas de cueros dobles y otros elementos (arqueológicos) de origen araucano.en la defensa de Patagones contra aquellos. 1974:45]. en la década del 1930. Este concepto tiene sus orígenes en producciones intelectuales vinculadas a la construcción de una narrativa nacional y. Es durante él que se notan las influencias araucanas. la provincialidad y la nacionalidad: “la práctica extinción de la sangre fuéguida y láguida. en los aportes de los intelectuales orgánicos del roquismo. culturalmente. principalmente. y su reemplazo por la pámpida: se trata. esto obviamente en la segunda mitad del siglo pasado. La siguiente cita de Rodolfo Casamiquela sintetiza esta corriente de pensamiento sustentada en una clasificación racializada de la diversidad en la que se superponen categorías disímiles tales como la etnicidad. Mariela Rodríguez y Ana Vivaldi riosidades “de interés científico”– continúen su lento pero inexorable camino hacia la extinción. en establecer la aloctonía o autoctonía de los diferentes grupos indígenas. Es durante él que arribaron al interior de la provincia la cerámica pintada.Lorena Cañuqueo. En el libro compilado por Rey y Vidal. que sustenta el planteo expuesto. los indios chilenos (vorogas y pehuenches) de Calfucurá y Reuque.. neuquino o chileno. La preocupación de algunos de estos investigadores ha radicado. como Estanislao Zeballos. emparentados íntimamente con los cazadores del interior de la Patagonia y del sur de Buenos Aires […] En ese grupo ha de buscarse el entronque de viejos linajes locales. junto con la ropa tejida” [AA. El concepto de araucanización de las pampas. de tehuelches. de Namuncurá después. Es durante él que los indígenas dichos de la costa se transformaron en amigos y colaboraron continuamente -y decisivamente. por adoptar el caballo y dedicarse al saqueo de los pueblos y las estancias de la pampa. Entraigas y otros. 1998). y desarrollados por Marcelo Bórmida y Milcíades Vignati (entre 118 . Estos aportes fueron introducidos en el pensamiento antropológico académico por investigadores como Salvador Canals Frau.

de las particularidades de cada patrimonio cultural [op. por lo tanto. indios y zonas en la provincia de Río Negro otros) en la década del 1960. por lo tanto.” 119 . El cuadro de la construcción del territorio nacional como preexistente al Estado mismo se completa aquí con la proyección de las fronteras interprovinciales dos siglos antes de la conquista efectiva de los territorios y dos siglos y medio antes de su constitución como provincias. los enunciados referentes a las entidades participantes de la ‘araucanización’ predican unidad. por lo tanto.cit. El autor dice que después de 1885 se produjo un desbande hacia Chubut de las “auténticas” tribus tehuelches cuyos “restos” se radicaron en diferentes lugares de la Patagonia. A pesar de que esta construcción presenta una provincia poblada en el siglo XVII no sólo por los tehuelches (los “originales”) sino por algunos araucanos (los “recién llegados”). La condición alóctona inmodificable los construye en términos étnicos como alteridad indígena externa y no forman parte del proceso de construcción de aboriginalidad preexistente a la nación argentina y. Esta mímesis se revela necesaria para desarrollar este discurso que supone la transformación superadora y la conservación.: 132]. En el párrafo que citamos anteriormente. Neuquén y Río Negro constituyen. “En síntesis. en esta concepción. exponiendo el carácter difusionista y escencialista de la argumentación y su imbricación con los fundamentos que dan basamento a la construcción de la naturaleza de lo nacional. dos espacios diferenciados que recibieron la difusión araucanizante en etapas. semejantes a la unidad. autenticidad y originalidad nacionales que se construyen en filigrana en los colectivos de identificación y en el de las modalizaciones. Según esta teoría. Casamiquela establece una continuidad entre los linajes locales (“amigos” que defendieron Patagones del ataque de los “indios chilenos”) y los tehuelche originalmente argentinos. Por su parte. siendo uno de sus exponentes actuales el mismo 11 Rodolfo Casamiquela. siendo Neuquén un territorio aculturado antes y. la campaña al desierto parece constituir un período de vaciamiento poblacional y. la difusión de la cultura araucana llega a la provincia en el siglo XVII proveniente de Chile y de Neuquén. esa población anterior es presentada de un modo desvinculado respecto de la población actual de la provincia. en el territorio de Río Negro quedaron solamente algunas familias dispersas en Valcheta.Tierras. Viedma y Conesa: 11 Lazzari y Lenton (2000) analizan las connotaciones políticas de esta noción y deconstruyen las concepciones de cultura y sociedad que la sustentan. opera aún hoy como un poderoso argumento para deslegitimar los reclamos de las organizaciones mapuche (Briones. autenticidad y originalidad étnicas. Lazzari y Lenton (2000) señalan que la construcción de los araucanos como esencialmente “chilenos” se contradice con el criterio de “ius solis” que propone la Constitución de 1853 para establecer la nacionalidad. Según esta explicación. más profundamente. 1999). a la vez.

op. de la pampa central (Namucurá. y por fin -ya en este siglo. claro […] en Bariloche. los pobladores del ámbito rural de Río Negro. Los argumentos complementarios tienen que ver con los condicionamientos naturales y también con la composición étnica que resulta de las dife120 . Así se explica.VV. en donde el predomino de la mentalidad ganadera se mantuvo hasta prácticamente nuestros días. a los alemanes procedentes de similares climas. No sucedió lo mismo en el valle inferior. Laura Kropff. argentinos o europeos.de toda una neo-migración araucana-chilena. por lo menos. beneficiarios de otras culturas. en general grandes ganaderos.fueron directamente los ganaderos. para que el territorio adquiriera su fisonomía indígena actual” [AA. Después. etcétera). La hipótesis de la relación entre las zonas y las subjetividades –que sostiene la idea de que la provincia constituye un “mosaico racial y cultural”– es explicada por Casamiquela a partir de un despoblamiento fundamental ocurrido en la campaña del desierto (aquí con un particularmente poderoso efecto desertificador). cit. En la misión del Limay. el poblamiento moderno habría de hacerse a expensas de pioneros venidos de fuera. o en El Bolsón. no esperaría que los cultivadores brotaran por generación espontánea en el interior mesetario de la provincia… Ellos habrían de aparecer después en las porciones superior y media del río Negro.VV. y naturalmente fueron europeos en mayor medida. y a lo largo del Negro. más extranjeras. A partir de la obra de sus intelectuales. op.:46].Lorena Cañuqueo. de origen predominantemente aborigen en la primera capa del poblamiento. chilenizados) de otras provincias y de araucanos chilenos de corrientes migratorias aún más nuevas y. Río Negro se presenta a sí misma como una provincia sin “aborígenes” que fue repoblada después de la campaña por “grupos” ya “araucanizados” (es decir. y ellos -a falta de un verdadero sustrato indígena. el mosaico racial y cultural que presenta nuestra singular Provincia de Río Negro” [AA. Mariela Rodríguez y Ana Vivaldi “Algunos individuos en los alrededores de la meseta de Somoncurá y sureste y centro-sur de la provincia.. por lo tanto. cit. prácticamente nada… Y habría que esperar a la venida de los grupos araucanizados del sur de Buenos Aires (tribus de Catriel y Maicá). estaban todos identificados por un rasgo cultural fundamental: el de ser poseedores de una economía de pastores nómadas o seminómadas […] Con estos antecedentes el antropólogo. o sustrato. La siguiente cita de Casamiquela sintetiza esta posición: “De una manera o de otra.. a rasgos muy grandes. deshecho allí.:46-47]. Es explicable. en fin. del sur del Neuquén. razones ecológicas trajeron a los suizos.

enfatizando la idea de extinción y asimilación. 121 . A partir de allí. al llegar a estas tierras. una referente mapuche que vivió a mediados del siglo XX.Tierras. pero sin tomar en cuenta nada crea un sistema de documentación que daba la propiedad de las tierras a quienes ellos elegían. Ferreyra (2002) señala que la marcación étnica de los paisanos como “indios” ocurre cuando se les atribuye conductas negativas en el trabajo de la chacra y que las diferencias entre chacareros y paisanos son explicadas por los chacareros en términos de diferencia cultural. No resulta extraño. que la construcción de lo indígena a nivel provincial esté fuertemente situada en la zona de la Línea Sur y que se plantee en términos de demandas de los “pequeños productores” de ganado lanar. entonces. de una cultura es12 pecífica– la que define el carácter de cada una de las zonas. Otro de los resultados del proceso de construcción de subjetividades provinciales es que la articulación económica se imponga sobre el clivaje étnico. partiendo de la naturalización del mestizaje como forma progresiva de extinción de los indígenas y de la consecuente construcción de la figura del “paisano” como protagonista principal de las demandas. empleada doméstica. a su vez. Aún mucha gente sigue pensando que el único destino de un paisano es ser peón rural y el de su mujer. Roca llama la atención que la figura de Aimé Painé. Por otra parte. generando un mosaico. En su etnografía de los chacareros. cuyo relato épico nombra a los primeros chacareros emigrados de Europa con la categoría sufrida y gloriosa de “pionero”. En el museo de Gral. Es desde ese lugar legitimado que. indios y zonas en la provincia de Río Negro rentes corrientes migratorias que se ubican en cada zona. paradójicamente. Los indígenas en los museos del Alto Valle se colocan en un estadio primario anterior a la llegada de los “pioneros”. que jamás fueron sus verdaderos dueños: los paisanos. la presencia chilena en la región es omitida por los discursos oficiales. aparezca en la sala de “Primeros Pobladores” (Kropff N. de este modo. se articulan agencias que apuntan al reconocimiento indígena: “¿Por qué una Ley para los paisanos? Los españoles. a un argumento claramente “rionegrino” según la matriz que estamos analizando. traían consigo un sistema de vida diferente al que se practicaba aquí.). La autoadscripción en términos nacionales por parte de estos migrantes y sus hijos emerge como resultado de una disputa con prácticas y discursos fuertemente discriminatorios y su legitimidad se construye a partir de la inserción económica como trabajador frutícola (Trpin 2004) apelando. es claramente la estrategia económica desarrollada por cada una de las corrientes migratorias –portadoras. Es por todo esto que la Ley del indígena se hace absolutamente necesaria para comenzar a solu12 El escenario social construido por el discurso hegemónico en la subregión Alto Valle está caracterizado por el protagonismo de la figura del “chacarero” y la presencia claramente subalterna del “paisano” o “peón”. Esta misma categoría es utilizada en otras subregiones para colocar en el centro de la escena a otros actores siempre llegados de allende los mares.d. El protagonismo del chacarero es producido también por las representaciones generadas por los museos de la región. de sus derechos. Aún hoy se sigue desplazando al paisano de su tierra.

El antecedente legislativo más importante referente al tema de la propiedad de la tierra es la Ley N° 279 sancionada en 1962. “vivienda” y “comunicación social”). III. idoneidad y capacidad técnica. El debate legislativo El estado rionegrino reconoce por primera vez que tiene población indígena en el año 1987. sucedió a nivel provincial un proceso político específico del que surgieron organizaciones y demandas indígenas que modificaron el discurso jurídico provincial. “siempre que acrediten condiciones de moralidad. Su gestión estuvo marcada por una confrontación pública con el gobierno de facto. acordándoseles seguridad jurídica y expansiones que garanticen su estabilidad y estimulen su trabajo e inversiones.Lorena Cañuqueo. Para contextualizar ese proceso es necesario describir brevemente la coyuntura política del momento. Miguel Hesayne es nombrado obispo de Viedma. En particular se destacan las cartas que el obispo enviara a Videla. cuando sanciona la “Ley Integral del Indígena” N° 2287. el gobierno se alternó entre radicales y militares.” En 1988 la Constitución Provincial también plantea un reconocimiento al “indígena rionegrino como signo testimonial y de continuidad de la cultura aborigen preexistente”. 122 . Mariela Rodríguez y Ana Vivaldi cionar algunas de las injusticias que nuestros antepasados pusieron sobre los hombros del paisano. el partido en el gobierno ha sido la Unión Cívica Radical (UCR). pero los construye como subalternos desde el momento que les exige demostrar su moralidad. En 1975. “seguridad social. la obtención del título de propiedad. 14 El único intento de creación de un partido provincial tuvo su génesis entre los militares y no prosperó. cuyo objetivo central es la regularización de la propiedad de la tierra (aunque también incluye acápites sobre “educación y cultura”. Laura Kropff. idoneidad y capacidad técnica– y la Constitución de 1988 que lo hace explícitamente. Salvo el breve período 14 peronista entre 1973 y 1976.” [Gente de la tierra. que considera como destinatarios de las políticas a los “ocupantes” de tierras fiscales. F) facilitar a la mayor cantidad posible de actuales ocupantes de las tierras fiscales. 13 idoneidad y capacidad técnica. siempre que acrediten condiciones de moralidad. Entre la Ley 279 –que no considera a los pobladores de las tierras fiscales en términos étnicos. 1990:2]. defendiendo los Derechos 13 Ley 279 artículo 3°: Serán instrumentos esenciales para la ejecución planificada de la política de promoción agraria. Desde la provincialización de Río Negro. el trabajo y la salud”. modificación cuyo hito fundamental fue la Ley 2287 (sancionada en 1987 y promulgada en 1988).

En este contexto. 16 Según un ex consejero del CODECI proveniente del CAI.” Lo que estas diferentes interpretaciones permiten entrever es que se trató de una organización que.: 25). organización ligada a la Iglesia que llevaba a cabo una tarea de promoción en la región desde el año 1975. indios y zonas en la provincia de Río Negro Humanos y denunciando los abusos del régimen. el CMB habría surgido de la apertura política del PI y “El CAI surgió como iniciativa de algunos integrantes del Centro Mapuche que consideraban prioritario profundizar el rumbo de toda organización popular en dirección a las luchas sociales más ambiciosas y. cobra un lugar central en la arena pública la cuestión de la defensa de los derechos humanos en general y de las minorías marginales en particular. La gran nevada de 1984 generó la mortandad de muchos animales en las áreas rurales de la provincia y puso en evidencia las condiciones precarias en las que vivía la gente. La privatización de los ferrocarriles deja a los productores de la Línea Sur con menos posibilidades de transportar la producción lanera. la aplicación de políticas neoliberales caracteriza el período cuando surgió más fuertemente la organización indígena en la provincia (Navarro Floria y Nicolletti 2001). pretendía la formación de un cuerpo de delegados rurales (op. el obispado de Viedma lanza un plan de ayuda a los pequeños productores de la Línea Sur basado en la recuperación del ganado perdido durante la nevada. logró nuclear con alto grado de protagonismo a diferentes sectores que hoy narran la historia reclamando agencia sobre su creación. en la coyuntura política del comienzo del gobierno democrático después de la dictadura.Tierras. 2001:293). 15 Los 80 y 90 están marcados por las protestas de los empleados estatales. esta decisión del obispado impide la entrada de ENDEPA en la provincia. sobre todo por los sectores involucrados en la educación y la salud. a principios de los 80. y allí es donde comienza el período que analizaremos. dentro de las que se incluye a los indígenas.15 A mediados de los 80. El Plan –para el que luego el Obispo Hesayne obtiene financiamiento internacional de la organización católica alemana Misereor– recluta voluntades. apoyo y personal en una convocatoria amplia. cit. Fuentes (1999) otorga un papel protagónico al Partido Intransigente que. La propuesta del Plan tiene la capacidad de incorporar al recientemente creado 17 Centro Mapuche Bariloche (Gutiérrez. hace efectivo un proyecto surgido de un funcionario del gobierno. 123 . que consiste en crear un plan de 16 promotores sociales que brindaría apoyo técnico a los productores. originando acciones organizativas tanto en el campo como en la ciudad (Kropff. 17 En su análisis del surgimiento del CAI. No sólo los curas párrocos de las diversas localidades de la Línea Sur se hacen cargo del proyecto y del Centro para el Desarrollo de Comunidades (CEDEC). estaba estrechamente vinculado al movimiento de defensa de los Derechos Humanos en Bariloche. además. que surge de una investigación de historia oral que retoma testimonios de activistas del Centro Mapuche Bariloche (CMB). Según esta perspectiva. Al mismo tiempo. A partir del retorno democrático el obispado comienza a desarrollar actividades en las áreas rurales. efectivamente. Por ende. 2001).

El CAI surge entonces como organización indígena que. Luego de esta fuerte disputa en la que el CAI se fortaleció como organización –recibiendo el respaldo tanto de partidos políticos como de sindicatos y organizaciones de derechos humanos. op. la ley 2287 se sanciona como resultado de un proceso conflictivo entre el Estado. cambiando también el nombre del Consejo por el de Consejo Asesor Indígena. sin embargo. El objeto de este debate es regular el dominio de aproximadamente cuatro millones de hectáreas de tierras fiscales ocupadas. La propuesta original incluía la creación de un Consejo Asesor Aborigen con delegados de los parajes nombrados por el gobierno. Artículo 11: Dispónese la adjudicación en propiedad de la tierra cuya actual posesión detentan los pobladores y/o comunidades indígenas existentes en la Provincia. cit. en gran parte. Gutiérrez. Laura Kropff. el gobierno provincial responde con un proyecto de ley para regular la situación de la población indígena. correspondientes a los legisladores Bolonci (PJ). entre otras agrupaciones– se logró que la ley incluyera la perspectiva de la organización. En la misma ley se dispone la creación del Consejo de Desarrollo de las Comunidades Indígenas (CODECI) que debe encargarse de ejecutar la ley y debe estar compuesto por tres representantes del CAI y dos del poder ejecutivo provincial. Finalmente. op. nada se ha avanzado en este sentido y el debate legis19 lativo continúa. y Menni. 1991). la iglesia y el CAI (Mombello. Mariela Rodríguez y Ana Vivaldi Ante las demandas y la presión política de este movimiento. que ya estaba comenzando a organizarse en cooperativas a través del plan de promotores. Muñoz (Alianza: UCR). Jañez y Costa (PJ) y Barbeito y Giménez (Alianza: UCR).. mientras que los otros dos (Jañez-Costa y Barbeito-Gi18 Por pequeños productores para esta zona se entiende a los que poseen menos de 1000 cabezas de ganado. por pobladores con permisos precarios. 19 “Capítulo III. De la propiedad de la tierra. La gente.Lorena Cañuqueo. logra imponer sus propios delegados. también nuclea y representa a 18 los pequeños productores 4 no aborígenes y está estrechamente vinculada al Obispo Hesayne (Mombello. luego de tres años de negociaciones. Hoy en día circulan cuatro proyectos de ley para la regularización de tierras fiscales en la legislatura de la provincia. Los dos primeros proyectos (Bolonci y Muñoz) se basan en la necesidad de ajustar la legislación provincial a las nuevas disposiciones nacionales y tratados internacionales con respecto a los derechos de los Pueblos Indígenas. A pesar de la importancia que la 2287 otorga al problema de la tierra y la claridad con que define que la tierra ocupada por población indígena debe ser adjudicada a sus ocupantes. 1996).” 124 . cit.

22 Según Bolonci.000.20 De acuerdo a estos diferentes objetivos. fiscales”. en parte. autóctonas o de probada antigüedad de asentamiento en el territorio de la Provincia o cuyas formas de vida se hallen regidas total o parcialmente por sus propias costumbres o tradiciones.000 has. uno más de los problemas a resolver. quienes las ocupan. Retomando la ley provincial 2287. el manejo “racional” pasa por la descentralización. con identidad.” (art. 21 Define a las comunidades mapuche como “conjunto de familias que se reconozcan como tales.000 has. Bolonci incluye varias distinciones en la población afec22 tada por el problema de tierras. 125 . indios y zonas en la provincia de Río Negro ménez) se preocupan por la situación indefinida de las tierras fiscales y por su administración racional. inciso 17 de la Constitución Nacional. siendo. “cultura aborigen preexistente” e incluso “pueblo Mapuche” y “comunidades mapuche”. Su propuesta es adaptar la legislación orientada al “indígena argentino” al “indígena rionegrino”. En este caso. y que sin embargo la ocupación desde siempre por nuestros paisanos en la geografía provincial es de aproximadamente 4. Realiza una encendida defensa del reconocimiento adeudado a “nuestros hermanos aborígenes” en términos de “reparación histórica” y sostiene que. propone que el Consejo de Desarrollo de las Comunidades Indígenas (CODECI) sea el órgano de aplicación de la regularización.Tierras. En el caso del proyecto de Barbeito y Giménez. el problema se basa. 11) Basa su definición en la ley nacional 23. según Bolonci) de los pobladores no 20 El proyecto de Jañez y Costa apunta únicamente a la necesidad de municipalizar el manejo de las tierras. A partir del marco del artículo 75.302 y provincial 2287. el proyecto de Muñoz habla de “pueblo Mapuche”. “habitantes” y “poblador rural”. distingue a la “población étnica mayoritaria” (aproximadamente un 82%. 21 etc. sino también los convenios internacionales sobre los derechos de los pueblos indígenas. respondiendo a una norma impuesta por la Constitución Provincial de 1988. Incluso cita el Acta Acuerdo de la Coordinadora del Parlamento del Pueblo Mapuche (que fuera refrendada por el decreto 310/00 del Poder Ejecutivo Provincial). se hace una referencia marginal a eventuales “ocupaciones indígenas”. en los otros solamente se hace referencia a “tenedores y/o ocupantes de las tierras”. de propiedad comunitaria. se debe articular el estado provincial con las organizaciones indígenas. cultura y organización social propia. El proyecto de Bolonci va más allá y no sólo cita la Constitución. por la cual se cuestiona el proceso de titularizaciones individuales en favor de la propiedad comunitaria. distribuidas en una superficie aproximada de 380. para lograrlo. “nuestros hermanos aborígenes”. las leyes nacionales y la ley provincial. concentradas o dispersas. en que “hay 11 comunidades (reservas). mientras que en los primeros dos proyectos encontramos referencias a “Pueblos Indígenas”. “indígena rionegrino”. Por un lado. En su argumentación.

Laura Kropff. “actuales y legítimos ocupantes”. es bastante probable que sea éste el proyecto que fi23 Es así que encontramos términos como “potencialidad agroforestal” y “agroindustrial”. 0 En este proyecto. según estos legisladores. y una propuesta de distribución de ingresos en diferentes instancias de administración estatal. supone criterios de racionalidad vinculados al desarrollo económico “eficiente” amparados en la retórica 23 ambientalista. El proyecto de Barbeito y Giménez. con adopción de tecnologías apropiadas”. en cambio. Mariela Rodríguez y Ana Vivaldi indígenas con o sin título de propiedad. recaudación actual y potencial para el estado provincial. De esta manera. El proyecto de Barbeito y Giménez es el único que avanza proponiendo un Plan Piloto a ser aplicado en la “región andina”. que sólo aparecen en el artículo 7 y no en calidad de pueblo o comunidad sino como “ocupaciones indígenas”. se propone subsidiar por parte del Estado a la población que acredite 15 años de antigüedad y pobreza “justificada”. Los pobladores. “estabilidad socioeconómica”. se niega discursivamente toda agencia por parte de los mapuches como sujetos activos y organizados. realizar la mensura.Lorena Cañuqueo. también se presentan como perjudicados por el hecho de que su status de tenencia les impide 25 acceder a créditos y avances tecnológicos. Este Plan Piloto está fundamentado en un informe que incluye. catastro y relevamiento de las tierras. determinada en la Ley Forestal Provincial como “Zona Forestal Andina”. La cuestión indígena se presenta como un problema totalmente marginal en el plan de regularización. “uso sostenido y sustentable” y “mantenimiento del recurso” para las “futuras generaciones”. así como la resolución del problema de la 24 propiedad. 24 Dice textualmente: “[…] el fundamento vicioso de la baja rentabilidad sólo podrá romperse en la medida en que se legitime la tenencia-propiedad de unidades de explotación racionales y viables. establece también una distinción entre población de reservas indígenas y “ocupantes históricos” de tierras fiscales. 126 . “explotación racional”. además de un mapa. 1 En la fundamentación ni siquiera se menciona a los indígenas. costos de titularización según el área. 9 Para conseguir resolver los problemas derivados del “uso irracional del recurso” es necesario. 25 De hecho. Por otro lado. haciendo referencia indirectamente a las diferentes formas en que la población indígena fue radicada luego de la conquista militar del territorio. Teniendo en cuenta la trayectoria radical en la provincia y la composición de la legislatura (24 de los 42 legisladores son de la Alianza Concertación Para El Desarrollo-UCR). el estado provincial aparece como perjudicado por la situación actual que le impide cobrar los impuestos correspondientes a las tierras. La cita textual dice: “En caso de titularizar ocupaciones indígenas estos [sic] se considerarán con el Consejo Asesor Indígena”.

Artículo 2: “[…] Se considera ‘indio mapuche’. por otro. 26 Un dato que suma a favor de a esta hipótesis es que el legislador Barbeito es.Tierras. 27 Capítulo I. a todo aquel individuo que. como “aborígenes” y “mapuche” (“comunidad”. Los pobladores serían. En estos últimos. “ocupaciones”) sin eliminar la anterior. recién llegados a la discusión. la forma en que es construida la alteridad indígena y los interlocutores que se consideran representativos de los indígenas. nos interesa compararlos destacando tres puntos de contraste: la forma en que es representado el rol del estado provincial. mientras que la Ley 2287 utiliza principalmente la categoría “indígena” (aunque incluye también 27 la categoría de “indio mapuche” y hasta la de “pueblo mapuche” 3) para definir a sus referentes. indios y zonas en la provincia de Río Negro nalmente sea aprobado. no deja de llamar la atención que esa decisión política aún no haya sido tomada. asentamiento o comunidad a la que pertenezca en virtud de los mecanismos que el pueblo mapuche instrumente para su reconocimiento. Por un lado. En este sentido. a los efectos de reconstruir el discurso hegemónico provincial sobre la cuestión indígena. hoy en día. negando toda agencia a los procesos sociales y políticos.” 26 127 . en el de Bolonci aparece como responsable en cierta medida. rescata el acuerdo que el Ejecutivo Provincial habría hecho con el Banco Mundial para contar con recursos para el proceso de regularización de tierras. y sea reconocido por la familia. En cuanto a la construcción discursiva de alteridad. en este sentido. ministro del ejecutivo provincial. independientemente de su lugar de residencia habitual se defina como tal. En los otros dos proyectos el problema de la tierra se presenta aislado de la compleja textura sociológica que se cita en los anteriores. Hay que entender el planteo del legislador justicialista en el contexto de una provincia históricamente radical para sopesar los efectos de este discurso en términos de política legislativa efectiva. como podría decir Casamiquela. Sin embargo. los proyectos de Muñoz y Bolonci incorporan otras categorías. De esta manera constituyen discursos ricos en referencias intertextuales que ponen en evidencia el dinámico proceso y el denso entramado de relaciones sociales y representaciones que les dio origen. Bolonci critica las acciones de otorgamiento de permisos precarios de la Dirección de Tierras por considerarlas “viciadas de nulidad e inconstitucionalidad” y. se destacan las referencias a los debates jurídicos y políticos sobre la cuestión indígena a nivel nacional e internacional además del provincial. “pueblo”. vemos actualizado el discurso hegemónico provincial que coloca en primer plano los condicionamientos naturales y subordina el poblamiento a esas condiciones. Mientras que en el proyecto de Barbeito y Giménez el estado provincial aparece como perjudicado por la situación. Independientemente del proyecto legislativo que se apruebe. las referencias a eventuales “ocupantes” son marginales y.

96 y 97. Bolonci cita el Acta Acuerdo de la Coordinadora del Parlamento Mapuche de Río Negro y Barbeito y Giménez toman como referente al Consejo Asesor Indígena. Andina y Sur”). La otra línea del CAI continúa la relación con el estado y en 1997 se integra a la Coordinadora del Parlamento Mapuche de Río Negro (CODECI 2001) que incluye. de Viedma. delegados de los Centros Mapuche urbanos y de comunidades rurales. boletín oficial n° 3620. de Ñorquinco. En consecuencia. A través de los comunicados de prensa del año 2000. como lo era en el primer momento. Para comprender esta diversidad de interlocutores. es necesario continuar con la historización del proceso político. el CAI ya no es la única organización 28 representativa ante el estado. Mientras una rama rompe relaciones con el obispado. Esta dependencia se pone de manifiesto en los graves problemas de infraestructura que se producen cuando se intenta hacer frente a la aprobación de la ley de Fondo Fiduciario que establece que las tierras pueden ser utilizadas como respaldo por el Estado para pedir créditos (ley 3230. el CAI anuncia su ruptura con la Coordinadora del Parlamento y el CODECI (Comunicado de Prensa de septiembre de 2001 firmado por delegados de “Zonas del Valle. Laura Kropff. además de delegados del CAI. 128 . porque cada uno de ellos toma como referente a una organización distinta. Sin embargo. órgano al que critica por “su inacción e inoperancia” que resultan funcionales a las políticas de “usurpación” de “Territorio” (CAI 15/4/02). la línea que sigue vinculada al él (y a fuentes de financiamiento como la Misereor) está compuesta en su mayor parte por gente no mapuche que conforma la Federación de Cooperativas del Sur y trabaja en la creación y soporte del Ente de Desarrollo de la Línea Sur (conformado por los ejecutivos municipales de la región desde 1992). Mientras Muñoz considera que la aplicación del plan debe estar a cargo del CODECI. Mariela Rodríguez y Ana Vivaldi La cuestión de los referentes que se consideran representativos en los diferentes proyectos es particularmente contrastante.Lorena Cañuqueo. 28 La situación de ruptura con el obispado genera la dependencia económica directa de la Coordinadora con el estado provincial. En el 2001. el CAI Línea Sur (vinculado al CODECI) y el CAI Zona Andina. se identifican tres líneas del CAI: el CAI Atlántico. no deja de exigir la puesta en vigencia de la Ley 2287. 29 de octubre de 1998). El movimiento indígena rionegrino desde mediados de la década de 1990 En los años 1995. IV. se va dando un proceso de división del CAI.

Tierras. Ambas instancias se consideran representativas del “pueblo indígena”. diferentes comunidades y centros mapuche urbanos nucleados en la Coordinadora del Parlamento Mapuche de Río Negro y representados en el CODECI. el CODECI es reconocido. influye en las formas hegemónicas de producción de sentido a nivel provincial. Roca principalmente. que tuvo consecuencias en la arena jurídica. 129 . indios y zonas en la provincia de Río Negro La multiplicidad de organizaciones mapuche que encontramos hoy en día 29 en la provincia es producto de un proceso complejo que se dio en las últimas dos décadas. como órgano de aplicación de la Ley 2287 y la Coordinadora como “instancia máxima de representatividad de las organizaciones indígenas de la provincia de Río Negro”. el estado provincial es construido. También trabajan con temas relacionados a la cuestión indígena la Federación de Cooperativas y Ente de la Línea Sur. Asimismo. por este convenio. como una instancia abierta a la consulta y a la elaboración conjunta de políticas con las organiza29 Entre las organizaciones mapuche con visibilidad pública encontramos. por un lado. A esto se debe sumar un movimiento mapuche urbano compuesto por jóvenes. el Ejecutivo de la provincia se compromete a no innovar con respecto a la situación de las tierras sin previa consulta. La estructura actual de la Coordinadora se basa en “mesitas” que corresponden a las diferentes “zonas” de la provincia. En definitiva. No profundizaremos aquí en ese debate porque lo que nos interesa indagar es de qué manera este proceso. Por otro lado está el CAI que a veces aparece como “CAI andino” en los comunicados de prensa. La especificidad de este movimiento está dada por un trabajo de base en comunicación y arte (Kropff 2004). en este documento. el CODECI y la Coordinadora establece que la situación jurídica. Para ello analizaremos la construcción discursiva del estado provincial y de la alteridad indígena en dos documentos: el convenio entre el CODECI. De esta manera. Esta multiplicidad implica el entramado de objetivos y estrategias diferentes con distintas posiciones ante agencias nacionales. provinciales y locales. económica y social de las tierras fiscales “ocupadas por Comunidades o familias Indígenas” será analizada en conjunto entre las partes firmantes del convenio. internacionales. El convenio deja claro que las políticas que tienen que ver con las tierras fiscales habitadas por comunidades indígenas implementadas a través del CODECI se complementan con políticas implementadas por otras instancias del ejecutivo provincial como el Ministerio de Coordinación que está a cargo del proceso de regularización y titularización de tierras fiscales. la Coordinadora del Parlamento del Pueblo Mapuche y el Poder Ejecutivo provincial del mes de noviembre de 2000 y un documento de prensa del 18 de junio de 2003. que comenzó a ocupar la arena pública a partir del año 2001 en Bariloche y Gral. El convenio entre el Ministerio de Coordinación y el Ministerio de Gobierno provincial. donde el CAI establece su posición ante los proyectos legislativos que citamos antes.

En este marco. con los proyectos legislativos referidos. el codeci es incluido dentro del Estado y definido como “su oficina para ‘indígenas’”. denuncia la alianza del estado provincial con estos intereses y su conducta obsecuente con los lineamientos del Banco Mun31 dial que posibilitan la entrada de las grandes empresas terratenientes. 130 . En cuanto a los destinatarios de estas políticas. con lo cual se neutraliza toda oposición y resistencia. no sólo las tierras sino todo lo que ellos llaman ‘recursos naturales’. En un documento de prensa del 18 de junio de 2003. área que fue solicitada por esta empresa. las declaraciones de representantes de la Secretaría de Minería. Laura Kropff. definiendo estos espacios de consulta como parte de una estrategia de “cooptación” de dirigentes.” 31 En este terreno. el Consejo Asesor Indígena sostiene que todos los proyectos legislativos se basan en el interés de “poner en manos de las empresas privadas de ‘inversores’ extranjeros y nacio30 nales. impulsado por el gobernador Verani. Mariela Rodríguez y Ana Vivaldi ciones consideradas “representativas” del “pueblo indígena” de Río Negro. el comunicado de prensa señala la concordancia del decreto de regularización de Tierras de 2001. Explicitando como una de sus preocupaciones fundamentales la de “evitar las migraciones de estos pobladores a los centros urbanos”. 32 Este planteo se concreta en estrategias políticas que pasan por la articulación con organizaciones campesinas de Argentina y latinoamérica (Valverde 2001).” El cai se posiciona activamente en contra de estos proyectos. en el comunicado del CAI se lo presenta como obsecuente a los intereses de las transnacionales y de los terratenientes.Lorena Cañuqueo. que se posiciona junto al “pueblo trabajador” que es víctima de una conquista en términos de despojo económico al igual que los mapuches. el CAI se autodefine como “organización mapuche mayoritariamente campesina” perteneciente a un “Pueblo Originario”. Se trata de una articulación étnica fuertemente entrelazada con un posiciona32 miento de clase (geaprona. En el mismo comunicado. 30 Y continúa: “Basta con leer en el último mes las declaraciones públicas de la Secretaria de Minería (Wagner) cuando acompaña a una empresa alemana interesada en la explotación petrolífera en su recorrida por la meseta de Somoncura. afirma de esta manera la condición rural de la población indígena. el Proyecto Patagonia XXI y el Proyecto Provincias II. considerándolos como parte de una política global. el convenio nombra a los indígenas en plural (“comunidades”. Mientras en el convenio el estado provincial aparece como una instancia abierta a la consulta y a la colaboración con las organizaciones indígenas. denuncia al estado provincial y a las ONG´s como generadores de proyectos económicos que permiten la cooptación de organizaciones y dirigentes. “pobladores” y “familias”) en su calidad de “pequeño(s) productor(es) y criancero(s)”. 2001). Como fundamento de su posición.

en el convenio.Tierras. en el convenio resulta significativa la ausencia de referencias a lo “mapuche” en favor de la utilización de la categoría “indígena”. sea que se equipare el concepto de Wallmapu con la noción de “tierra” en tanto un espacio geográfico concreto que se encuentra en disputa. mientras que los destinatarios son definidos en plural. Nuestro Rakizuam (pensamiento) y nuestras decisiones en los Traum (asambleas). en sus comunicados públicos del 2000. se reformula discursivamente a través de la combinación de fórmulas relacionadas a la demanda 33 mapuche con fragmentos que provienen del discurso sindical. se defiende!! MARICI WEU!! (diez veces estamos vivos. la articulación entre las identificaciones étnica y de clase. de categorías como “paisano” que fueran tan significativas en sus primeras producciones. que es la Organización y la lucha. También resulta significativa. dando una idea de atomización que contrasta con la organicidad con la que se presentan las organizaciones. desde hace tiempo. lo cual es un indicio de los términos hegemónicos en la arena de disputa institucional. el CAI se enmarca en la producción discursiva del movimiento indígena de la década de 1990 en Latinoamérica y. o el de newen con “la 34 organización y la lucha”. en particular. Los Mapuche contamos con nuestro newen (fuerza). indios y zonas en la provincia de Río Negro En cuanto a la construcción de la alteridad indígena. lejos de abandonarse. construimos junto a tantos otros explotados y marginados de este sistema que nos imponen (CAI Zona Andina 29/7/00). 33 Como por ejemplo cuando se afirma “El Wallmapu no se vende. Paralelamente. Si bien la Coordinadora utiliza la categoría “mapuche” en otros documentos (incluyendo frases y palabras en mapuzugun como la fórmula de cierre utilizada por casi todas las organizaciones mapuche: “Marici weu!!!”). A través de esta construcción discursiva se refuerza la naturalización y legitimidad de la representatividad. 1999). diez veces venceremos)” [CAI 13-7-01]. A través de la utilización de categorías como “Pueblo Originario” y “mapuche” y de palabras y frases en mapuzugun en sus documentos públicos. nos unen en ese camino que. se re-centran conceptos mapuche que son definidos de manera diferente en otras provincias cuya demanda principal no es la regularización dominial.” 131 . Sin embargo. no lo hace en el marco de este convenio de negociación con el estado provincial. la referencia a la idea de “pueblo” cuando se define a las organizaciones representativas. Esto se manifiesta también en la ausencia. 34 “Desde la Comunidad Kom Kiñe Mu y el CAI estamos decididos a seguir siendo lo que somos y eso significa no entregar nuestro Wall Mapu. del activismo político cultural mapuche (Briones.

Estos documentos no reconocen grupos humanos preexistentes que tengan continuidad en el presente. Entre los indeseables se encuentran los chilenos que quedan circunscriptos al área cordillerana. Mariela Rodríguez y Ana Vivaldi Palabras finales En este capítulo presentamos diferentes discursos que disputan la representación de lo indígena en la provincia de Río Negro. la Coordinadora y el CAI. retomaremos tres ejes que atraviesan estos discursos: la zonificación. Luego llegaron diversas corrientes migratorias que se pueden clasificar entre extranjeros deseables y extranjeros indeseables. Este aislamiento se fundamenta a partir de las características naturales que. se encuentran las corrientes europeas que se caracterizan por su potencial de trabajo. por último. introdujimos el debate legislativo sobre el problema de la propiedad de la tierra y.Lorena Cañuqueo. Por otro lado. También la Coordinadora funciona en 132 . Los “verdaderos indios argentinos” fueron desplazados por los “indios chilenos”. acaban produciendo sistemas económicos diferentes. También los indígenas acaban siendo. Laura Kropff. Luego dejaremos planteadas dos discusiones que nos parecen significativas: la cuestión de las categorías que construyen aboriginalidad y el problema de la representatividad. extranjeros indeseables debido a la atribución de chilenidad (mediada por neuquinidad en algunos casos). en el proyecto de Barbeito y Giménez el mapa del plan piloto corresponde a la “Zona Andina” y en el de Bolonci se menciona únicamente parajes y entidades de administración de la “Región Sur”. haciendo que la provincia se “extranjerice” completamente. ya que la conquista militar parece haber tenido un efecto “desertificador”. Aunque la Ley 2287 y los proyectos legislativos refieren a “tierras fiscales” sin circunscribirlas a subregiones. presentamos los documentos oficiales de la casa de la provincia y la voz de algunos intelectuales. en el relato. Para cerrar este análisis. En cuanto a las organizaciones. combinadas con las características culturales intrínsecas de las corrientes migratorias que se asientan en cada zona. El principio determinista del aislamiento geográfico se puede observar en los documentos oficiales y la producción de los intelectuales a partir de la estricta distribución de la población en zonas. presentamos documentos firmados por tres instancias organizativas mapuche: el CODECI. Por un lado. Línea Sur. Andina y Valle. la definición de la población indígena a partir del eje económico y su circunscripción geográfica al ámbito rural de la Línea Sur. la zonificación se ve reproducida en diferentes momentos de la historia política del CAI con sus diferentes “zonas”: Atlántica. Entre los deseables.

En el eje económico. la inclusión de la cuestión indígena dentro de la problemática del “pequeño productor” que “ocupa” tierras fiscales es clara. como gente que carece de “cultura” y conocimientos generales para aplicar las tecnologías que los inmigrantes sí supieron aplicar. a diferencia de Chubut y Neuquén. alimentos artesanales. aparentemente. en su conformación. de comunidades y del CAI. dulces. En el debate legislativo. presenta un cuadro en el que dos organizaciones distintas 133 . en el turismo. Río Negro. y la circunscripción de los indígenas a las tierras más pobres y marginadas. a pesar de que haya tenido. dada las condiciones actuales. los indígenas son definidos en los documentos oficiales por su influencia negativa sobre el ser nacional-provincial y. un énfasis de tipo sociológico al estructurarse en base a representantes de centros mapuche urbanos. En los comentarios de la encargada del área de turismo subyace la idea de que. “chocolate. La provincia se presenta como un producto turístico que coloca a los indígenas en el patio trasero. producirlo como show de “objetos exóticos”– una exhibición en la que la iniciativa indígena parecería no estar contemplada. los indígenas son homogeneizados y “blanqueados” (Briones. No hay legislación provincial que tome como destinataria a la subjetividad indígena que no esté vinculada al problema de la tierra. De esta manera se demuestra que son agentes de su propia marginación así como lo fueron de su reclusión en reserva. indios y zonas en la provincia de Río Negro el presente con mesas que representan esas mismas zonas. La inquietud de la Casa de la Provincia de Río Negro en Buenos Aires se concentra. como el valle y la cordillera. en el espacio oculto a los ojos de las visitas que esperan su chocolate caliente junto a los esquíes.Tierras. trucha ahumada. sugiere que “habría que prepararlo” –es decir. 1998a) en una amalgama que liga mestizaje y marginalidad (“todos viven parecido”) mientras que los europeos son caracterizados a partir de la diversidad. No obstante. Los burócratas no problematizan que en la zona sur sea “todo oveja… todo polvareda” ni relacionan esto con la política nacional de reemplazar a los “indígenas bárbaros” por “inmigrantes trabajadores”. La presencia de los extranjeros deseables en las zonas más productivas. En esta operación. aparece solamente enunciada y nunca cuestionada o explicada en esos materiales. por oposición a los inmigrantes. los indígenas no tienen el nivel adecuado para ser exhibidos junto a los paisajes. Ninguna de las otras “secciones” se encontraba tan ordenada y prolija ni contaba con materiales actualizados. velas y jabones” que se llevan los viajeros como souvenir.

Zona Andina y Zona Atlántica. En cuanto a la ruralización de la demanda. un intento político de coordinar organizaciones en base a su pertenencia mapuche que reunió. Mariela Rodríguez y Ana Vivaldi se centran en el mismo objetivo principal: la regularización de la propiedad de 35 la tierra. de una circunscripción rural. desde el momento en que se presenta como organización mapuche-campesina. sin considerar su presencia en otras zonas. por ejemplo. 35 En Neuquén. Neuquén e incluso Temuco. 1999). Roca no reproducen estructuras zonificadas en su funcionamiento. Esto se complementa con las constantes afirmaciones sobre la articulación de clase trabajadora del pueblo mapuche. en los discursos oficiales que hemos analizado. La circunscripción geográfica de la presencia mapuche se advierte. Se trata. de Río Negro 2000). 37 Los grupos de jóvenes mapuche que surgieron a partir del año 2000 en Bariloche y Gral. En cuanto al CAI.Lorena Cañuqueo. estos grupos no sólo plantean la legitimidad de la presencia mapuche urbana. Laura Kropff. ya que no se toma en cuenta la presencia mapuche urbana. De hecho tampoco reproducen una estructura provincializada. Esta distribución forma parte de un discurso que entrelaza localización y mestizaje. sino la situación urbana como un objeto específico de activismo. Sin embargo encontramos un principio de cuestionamiento a esta circunscripción en el hecho de que. En este sentido re- 134 . entre 1992 y 1995. sigue siendo la cuestión de la tierra –que fue el fundamento principal de su creación (Informe CODECI. ya que tienen fluidos intercambios y proyectos en común con organizaciones de Chubut. en la localización de los indígenas estrictamente en la Línea Sur. 2001)– el objetivo básico de las políticas que implementa a través del CODECI y cuyo destinatario es el “pequeño productor y criancero” (Gob. tengan (o hayan tenido en su historia) represen37 tantes de otras zonas: Valle. Entonces. Si relacionamos esta posición con el estilo rionegrino de construcción de subjetividades a partir del sustrato material. de la inserción económica. una unidad en la que la “mezcla” es leída como “extinción” debida a la pérdida o desaparición de la “pureza racial”. la base económica del planteo es explícita. organizaciones de Neuquén y Río Negro (Briones. a lo largo de su historia. Entre ellas se destaca la participación del Centro Mapuche Bariloche (que ahora forma parte de la Coordinadora del Parlamento Mapuche de Río Negro) en la experiencia de la Tayiñ Kiñe Getuan (para volver a ser uno). es decir. también. tanto la Coordinadora como el CAI. la demanda mapuche incluye reivindicaciones diversas entre las que se encuentran los problemas de tierras. algunas organizaciones intentaron estrategias que se despegaban de esta articulación. 36 No debemos dejar de tener en cuenta que. no resulta extraño que los reclamos de las organizaciones indígenas se articulen con los re36 clamos de los pobladores rurales de la zona. Si bien la Coordinadora del Parlamento Mapuche de Río Negro trabaja también en el proyecto provincial de educación bilingüe y participa del debate del censo indígena nacional. pero también –fuertemente enfatizadas por el discurso público de las organizaciones– demandas en el campo de la justicia y la educación.

entonces. Los debates sobre los derechos indígenas en Latinoamérica y Argentina en los 90.). 38 A esto se suman categorías nuevas que dan cuenta de procesos recientes vinculados a la legitimación de la presencia mapuche urbana: “mapurbe”. según el discurso oficial.. En todo caso queda claro que. “preexistencia”. además del activismo político cultural de las organizaciones mapuche. mientras que en los proyectos que se encuentran en la legislatura se reconoce al CODECI (Muñoz). indios y zonas en la provincia de Río Negro aunque el activismo se oriente a la problemática de la Línea Sur. ambas categorías. En la Ley 2287 queda claro que la organización considerada representativa es el Consejo Asesor Indígena. (Cañuqueo op. dando cuenta de distintos momentos del proceso de negociación-confrontación entre los mapuche y el estado rionegrino. Kropff op. En consecuencia. la iglesia y el CAI. Kropff 2004). los diferentes momentos del debate legislativo llevaron a reconocer distintos referentes representativos del “indígena rionegrino”. con la superposición de instancias consideradas representativas. entre otras. a la Coordinadora del Parlamento Mapuche (Bolonci) y al CAI (Barbeito y Giménez). la categoría “indígena” se impone sobre la de “aborigen” propuesta inicialmente por el gobierno (Mombello. “wariache” y “mapunky”. etc. haciendo estallar el ordenado “mosaico racial y cultural” a través sultan planteos innovadores con respecto al discurso de las organizaciones de la provincia (Cañuqueo 2003. “reparación histórica”. cit. 135 . Como producto del proceso rionegrino de construcción de aboriginalidad a partir de la naturalización del mestizaje. Ninguna categoría es eliminada de los discursos públicos. “indígena” y “paisano”. Esta superposición desordenada de categorías que refieren intertextualmente al proceso político a través del cual se instaló la cuestión indígena en el debate provincial se complementa.). “territorio”. la categoría de “paisano” es el primer espacio legitimado para presentar demandas marcadas étnicamente en la arena jurídica provincial a mediados de la década de 1980. sino que se superponen generando discursos densos en referencias intertextuales que otorgan especificidad a la discusión de 38 la cuestión indígena en la provincia. mientras la Coordinadora apuesta a los espacios de cogobierno que han sido creados a lo largo de esta disputa. Como producto del debate de la ley 2287 del que participaron el Estado. op. Asimismo.). el CAI –en su evolución– opta por la confrontación. cit. carecen de población indígena. la conformación de las organizaciones denota presencia mapuche en zonas que. cit. además de palabras y frases formulaicas en mapuzugun y castellano. introduce las categorías de “Pueblo Originario” y “Pueblo Mapuche” (que conforman un campo semántico con las categorías de “comunidad”.Tierras. coexisten en los primeros documentos del CAI. ya sean legislativos o políticos.

Consejo Provincial de Educación y Centro de Investigaciones Científicas. Lorena. Órgano oficial de la comisión para el estudio del problema indígena compuesta por cinco legisladores y Consejo Asesor Indígena. Héctor Daniel y VIDAL. Síntesis de los hechos más sobresalientes desde la puesta en marcha del Consejo de Desarrollo de las Comunidades Indígenas de la Provincia de Río Negro. Laura Kropff. Inche mapuche ngen. 2001. Luis (comps. Las razones por las cuales se produce esta dinámica particular quedan para ser exploradas a futuro. Mariela Rodríguez y Ana Vivaldi de múltiples vías de negociación y argumentación. Fuentes utilizadas 1974. a la vez que proliferan escenarios y actores que pugnan por obtener diferentes reivindicaciones menores orientadas a la resolución de conflictos puntuales. Ministerio de Asuntos Sociales.). Es a través de estas vías que las grandes resoluciones –como la política de tierras– quedan estancadas. Kolektivo periodístico Azkintuwe (eds. Casa de la Provincia de Río Negro 1994. 2003. Gobierno de Río Negro. 136 . Temuco. CAÑUQUEO. noviembre. Informe 7/9. Informe del Área de Información General:2-11. o la constitución y reconocimiento de comunidades con personería jurídica impulsada por la Coordinadora. Historia de Río Negro. 1:19-20.Lorena Cañuqueo. AA. Gente de la tierra. Viedma. REY. ya sea–entre otras–la resolución jurídica de disputas territoriales llevadas adelante por el CAI. Gente de la tierra 1990.VV.). Octubre. Azkintuwe Periódico Mapuche. Consejo Asesor Indígena 13/7/01 Comunicado de prensa 15/4/02 Comunicado de prensa 18/6/03 Documento de prensa Consejo Asesor Indígena zona Andina 29/7/00 Comunicado de prensa Consejo de Desarrollo de las Comunidades Indígenas de la Provincia de Río Negro. Legislatura de Río Negro 1 (1).

Tierras. 2000. 137 . Ley 3230. el Ministerio de Coordinación. Convenio entre el Ministerio de Gobierno. 29 de octubre. la Secretaría de Planificación de Políticas Públicas. noviembre. indios y zonas en la provincia de Río Negro Gobierno de la Provincia de Río Negro 1998. el CODECI y representantes de la Coordinadora del Parlamento del Pueblo Mapuche. Boletín Oficial N° 3620.

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aparece una fuerte impronta fundacional en los relatos de la neuquinidad esgrimidos por distintos actores sociales.308.Capítulo 5: La “mística neuquina”. en un proceso demográfico caracterizado como diná3 mico. de modo que sus representaciones se apoyan. Así. en Neuquén la conformación de la identidad local no es un proceso de tan larga data. Núcleo de Estudios de la Memoria del IDES. mediante la ley 14. Efectivamente. el crecimiento demográfico anual entre 1980 y 1991 alcanzó en Neuquén el 45 por mil. mientras que la tasa de crecimiento anual del país para el mismo período fue del 15 por mil (Colantuono. los actores locales re-presentan a Neuquén como una provincia joven en un doble sentido. por ejemplo– se pretenden fundacionales de una forma de ser. tanto por el crecimiento como por la composición de la población. Para conocer el proceso de provincialización y los antecedentes de la etapa territoriana puede consultarse Bandieri y otros (1993). Al mismo tiempo. Marcas y disputas de provincianía y alteridad en una provincia joven Laura Mombello 1 A diferencia de otras provincias como Salta y San Juan. 139 1 2 3 . Se generan por tanto relatos de identidad que. Sus antecedentes no obstante deben al menos rastrearse hasta la etapa territoriana. por un lado. Para tener un parámetro. Neuquén pasa a integrarse a la república como “una provincia más” el 15 de junio de 1955. el 47 por ciento de la población es menor de 20 años y el 71 por ciento menor de 35 años (Dirección Provincial de Estadísticas y Censos. en la tardía provincialización producida 2 en 1955 y. por el otro. 1995). anclándose en hechos históricos concretos –como el de la provincialización. en las narrativas de la neuquinidad tienden a establecerse rupturas con el pasado inmediato. Anuario 1991). más que continuidades. la referencia al mundo mapuche como herencia de origen es parte constitutiva y fundamental de estos relatos fundacionales de identidad provinciana. más allá de las continuidades y resignificaciones a ser relevadas en esa conformación a partir del estudio de su devenir histórico. Según los datos del censo de 1991. Lo interesante es que.

a la hora de la auto-definición y auto-proyección por parte de amplios sectores sociales que no intervienen activamente y de forma orgánica en las distintas agrupaciones políticas locales. da cuenta de cómo a partir de la profundización del discurso federalista del Movimiento Popular Neuquino. Nos interesa no obstante también mostrar que. Favaro. Los modos de auto-identificación y participación considerados legítimos por parte de estos otros sectores sociales se ponen de manifiesto en el espacio público en momentos de crisis en los que se activa la “mística neuquina” y se reponen mapas de alteridad. las apropiaciones y reordenamientos de las marcas y los relatos maestros que articulan pertenencia. De acuerdo a los grupos y a las coyunturas. es la novedad del ordenamiento más que los elementos en sí lo que produce un efecto de “fundación” que opera de modo diferenciado de acuerdo al actor social de que se trate. Proponemos entonces. Así. Esta idea de existencia de una “mística neuquina” que está extendida en la trama sociopolítica local4 se activa a partir de la recomposición de elementos diversos a los que se le otorga dispar profundidad histórica. del mundo inmigrante de principio del siglo XX (los “pioneros”).Laura Mombello Pero es en la referencia local a la “mística neuquina” donde estos relatos fundacionales de la identidad aparecen sedimentados. y cómo se expresan los “auténticos” rasgos de originalidad. los relacionados al descubrimiento y explotación del petróleo. de origen y de originalidad que hacen que los distintos actores que intervienen en la arena política local expresen sus desacuerdos en torno a disputas sobre cuáles son las marcas de identidad legítimas.” 140 . asegurando las legitimaciones regulativas de la organización social de este espacio (1999: 24). territorio y modos de acción colectiva suelen ser complejos y eclécticos. dónde ubicar la determinación y significación del origen. esas diversas ideas de “mística neuquina” y los mapas de alteridad que supone condensan marcas de identidad. en su artículo referido a la historia política neuquina. tales como los recuperados del mundo mapuche. Es en momentos de emergencia de la acción colectiva cuando se hace explícita la compleja trama semiótico-política que da entidad a la especificidad de lo local. que inclusive se ha hecho extensivo al sentido común. desentramar esta urdimbre semiótico-política a partir de un doble movimiento analítico que nos lleva a recorrer primero algunos 4 La “mística neuquina” es un concepto emic ampliamente utilizado por los actores sociales de la provincia. estos elementos son reordenados configurándose nuevas significaciones. o a una activa participación ciudadana a favor de los derechos humanos –participación constituida como un importante elemento de la tradición local-. “se articularon los rasgos básicos de la llamada ‘mística neuquina’. Lo que en este capítulo nos interesa mostrar es que.

Marcas y disputas de provincianía y alteridad en una provincia joven de los procesos político-institucionales implicados en la conformación local de hegemonía. Alrededor del escudo se ubican unas figuras de tamaño mediano. también ubicado en el ingreso a la ciudad. muñecos que representan dinosaurios. Además. momento crítico y paradigmático para entender tanto los límites de esa hegemonía como las múltiples y diversas formas en que se pueden concebir y jugar las pertenencias. hay una pequeña rotonda donde se encuentra emplazado el escudo distintivo de la ciudad. apuntamos a comprender cómo se enhebra en estos procesos la construcción de provincianía y alteridad de la cual –argumentamos– la propuesta contra-hegemónica también es constitutiva. hecho de una estructura metálica. para analizar luego la Pueblada de Cutral Co. se ofrecen algunas fotografías viradas al sepia en las que se muestran íconos del 141 . conforman un solo conglomerado urbano. Agregados a estas marcas de origen. Continuando el camino hacia Cutral Co. de la ciudad capital. Así. signo indicativo por excelencia del origen de estas ciudades asentadas en la meseta patagónica. I. En el ingreso a la ciudad de Plaza Huincul (la primera en aparecer sobre la ruta yendo desde la ciudad de Neuquén). se halla un dinosaurio de cuello largo.La “mística neuquina”. De asentamiento petrolero a “la cuna del dinosaurio más grande del mundo” Las ciudades de Plaza Huincul y Cutral Co se encuentran en la zona centro de la provincia de Neuquén. representado a tamaño natural. unos metros antes. del mismo margen en que se encuentra la torre emplazada en el ingreso a Plaza Huincul. En el puesto de información turística. ya dentro del folleto y a manera de complemento. Estas localidades contiguas. se le ofrece al visitante una serie de folletos en los que se presenta al lugar como “la cuna del dinosaurio más grande del mundo”. se encuentran otros monumentos de hechura más reciente. sobre uno de los márgenes se erigen a modo de monumentos una torre de sondeo y una bomba inyectora (a la que vulgarmente se denomina cigüeña). cada una con su municipio. En su iconografía se observan referencias a la extracción petrolera. separadas por una calle. aunque jurisdiccionalmente se trata de dos localidades diferentes. que representan a dinosaurios de distinto tipo. a unos 100 km. En definitiva. En esos materiales se muestran dibujos varios y a todo color de los famosos y atractivos animales prehistóricos. la entrada a esta ciudad está indicada mediante un monumento que representa a los trabajadores del petróleo trabajando a los pies de una torre de sondeo.

pozos. Salvo un primer gobierno radical (1958) y las interrupciones propias de las distintas dictaduras que atraviesan la historia argentina del siglo XX. La representación de la vida petrolera. quien a fines de los 80 fundara una línea interna (denominada “línea blanca”) en el partido provincial de sostenida incidencia en la vida provincial: el Movimiento Popular Neuquino (MPN). Sugestivamente. prácticamente de sus inicios y 6 hasta la actualidad. Jorge Sobisch. la recuperación de los restos de los dinosaurios definitivamente extintos busca inyectar “vida” en lugares que agonizan como pueblos petroleros. producto de la privatización de la empresa estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF). Se trataba también de 5 6 Sobre la influencia de la familia Sapag en la política provinciana y la consolidación del partido provincial. Paradójicamente. Se presentaba como alternativa al “caudillismo” que se reputaba como propio de la forma sapagista de hacer política. aparece efectivamente anclada en un pasado al que solamente se puede “conservar” como a una pieza de museo. en el que el Estado y el partido se encuentran fuertemente imbricados. barrios petroleros. se constituyó como “línea amarilla” en torno a la familia Sapag. con fines tanto turísticos como identitarios.Laura Mombello mundo petrolero: torres. En todo caso. El traspaso de la empresa nacional a manos privadas coincidió en Neuquén con el primer gobierno del Sr. casi sin interrupciones. a pesar de que la explotación del recurso se encuentra en pleno desarrollo. gravitante en la vida política desde los inicios de Neuquén como provincia y principal referente político del partido y la 5 provincia a lo largo de los treinta y cinco años de vida institucional. puede consultarse Favaro (1999). 142 . desde que comenzó la puja de intereses al interior del partido. Así. ahora explotando a los dinosaurios como recurso natural. cigüeñas. La “línea blanca” vino así a quebrar la hegemonía que. tal como es presentada por los folletos. Es que el MPN dirigió los destinos del Estado provincial. La razón de ser de Plaza Huincul y Cutral Co puesta en jaque por las implicancias del proceso de privatización intenta ser suturada a partir de la recuperación de la vida simbólica y económica de la zona. la aparición de los dinosaurios como protagonistas de la escena local y nueva marca identitaria coincide con la desestructuración de la vida de estas ciudades como comarcas petroleras. la propuesta que impulsó en su momento de aparición de la “línea blanca” –y que logró crear un consenso importante tanto hacia adentro como hacia fuera del partido– estaba fuertemente basada en horizontalizar y democratizar al MPN. la ausencia de una alternativa política y de la conformación de una oposición significativa dan cuenta del peculiar proceso de construcción local de hegemonía. llevada a cabo durante los años 1991 y 1992.

ayudaron a visualizar la peculiaridad del MPN. gas y materias primas exportables como lana. expresaban argumentos como el siguiente: “Durante setenta años. solo la herencia de vivir pobres en una tierra rica” (Diario de Sesiones. el MPN se distanció del discurso histórico del partido provincial. los neuquinos. ni representantes en el Congreso. durante el primer gobierno sobischista (1991-1995). Esa propuesta de modernidad se tradujo. quedamos postergados en el concierto nacional. frente a la política tradicional de la línea amarilla. comenzaron a ser gravitantes a partir de los años 60. La República está en deuda con nuestra Provincia. frutas y minerales.). cuando los reclamos al gobierno nacional por la explotación de los recursos naturales se convirtió en una de las dimensiones narrativas en la que apareció fuertemente la referencia al “nosotros” neuquino. ninguna de las obras fundamentales para su desarrollo. tomo I.2. Estas representaciones se irán encarnando. Estos ejes de construcción político-identitaria. la explotación de los recursos naturales –especialmente del petróleo– trascendió la dimensión estrictamente económica y pasó a ubicar un lugar de privilegio en la construcción identitaria. con una importante fuerza simbólica. Por aquellos años. lo cierto es que las actividades extractivas comenzaron en la etapa territoriana. p. Un 29 de octubre de 1918 surgió petróleo por primera vez en lo que hoy es el tejido de la 143 . cuero. sin derechos cívicos. los diputados locales. La cigüeña y la torre devenidas en monumentos colocados en plazas y escuelas aparecerán como emblemas del progreso. en cambio. por el abastecimiento de petróleo. a la que se acusaba de “antigua” y “obsoleta”. por ejemplo. Así. en un modelo de gestión ajustado al impulso político-económico neoliberal que dominó en la Argentina de los 90.La “mística neuquina”. desde su fuerte apelación a la autonomía y al federalismo. 1963. Marcas y disputas de provincianía y alteridad en una provincia joven plantear a la línea blanca como “moderna”. del bienestar y de la lucha por la defensa de lo “nuestro” frente al Estado Nacional. desde el discurso oficial. ahorro de divisas. Ahora bien. objetivando y resignificando en los discursos proferidos históricamente por el MPN que. la autonomía y la defensa de los intereses locales sobre los recursos naturales. condenaba el centralismo de Buenos Aires. fuertemente anclado en el federalismo. aunque la lucha por la defensa de los intereses provinciales sobre los recursos naturales fue uno de los ejes de sentido que. No ha recibido. de modo que la gestión apoyó la política de privatizaciones y se alineó con el menemismo. extranjeros en la propia patria. De la mano de la línea blanca. que la ha suministrado por largos años y sigue haciéndolo.

Felipe Sapag –primer intendente de Cutral Co– gobernó la ciudad desde 1945 hasta 1955. la ciudad de Cutral Co se constituiría en uno de los polos más significativos a nivel provincial. 144 . social y cultural en el marco de la explotación petrolera. las proveedurías y talleres. La cantidad de gente que arribaba a la región por la oferta de trabajo y las posibilidades de prosperidad económica llevó a la ciudad a crecer lo suficiente como para que. Cutral Co y Plaza Huincul crecieron como ciudades gemelas y desarrollaron no solo su vida económica sino también su vida política. la privatización de YPF trajo como consecuencia directa la reducción de personal. nació la ciudad de Plaza Huincul. 15 años más tarde. la mayor parte del capital de la empresa estatal pasó a manos de Repsol-YPF (Colantuono y Vives. que pasó de 4000 a 400 empleados. que le otorgaba sentido a su existencia. el frío y el viento. a lo largo de las décadas siguientes. A su alrededor fue construido el Barrio Uno. la actividad del comercio y la industria estaban asociadas directa e indirectamente al petróleo. Durante los últimos años de su gestión (entre 1953 y 1955). en el marco del proceso de desestructuración del Estado impulsado por el gobierno nacional. 2000). Abeles s/f. El lugar de afloración fue denominado “Pozo Nº1”. tal crecimiento poblacional diera origen a la ciudad de Cutral Co. Cuando fueron iniciadas las explotaciones petrolíferas en la zona. Ambos– Pozo y Barrio– se erigirán como el emblema del progreso y la prosperidad en medio de un paisaje dominado por la aridez. En el caso específico de Cutral Co y Plaza Huincul. se retomó la denominación “Cutral Co” y comenzó a organizarse allí mismo el Movimiento Popular Neuquino como fuerza política. alrededor de 1700 inician micro emprendimientos que en general fracasaron (Favaro y Bucciarelli. en Neuquén. La privatización de YPF no sólo afectó negativamente a las poblaciones de Cutral Co y Plaza Huincul. social y política de todas aquellas ciudades y pueblos del interior del país en los cuales se asientan las explotaciones petroleras. la ciudad pasó a llamarse “Eva Perón”. en tanto lugar de concentración de importantes niveles de recursos económicos y de organización política.Laura Mombello ciudad de Plaza Huincul. coincidiendo con el segundo gobierno de Perón a nivel nacional. llamada por los pobladores de entonces cotidianamente como “Pueblo Nuevo”. 1997. Junto al bienestar y la organización social se destacó la organización política de los habitantes del lugar. sino que desarticuló la vida económica. Así. Cuando se lleva a cabo el proceso de privatización de YPF. Muscar Benasayagan. De los cesanteados e indemnizados. Los centros educativos y sanitarios. Con la caída del gobierno peronista y la proscripción del partido.

El quiebre en la vida económica se hizo sentir en primera instancia en el devenir de los ex ypefeanos. la empresa también atendía y garantizaba la salud. la crisis se dejó sentir con toda su crudeza cinco años más tarde. Marcas y disputas de provincianía y alteridad en una provincia joven 1994). esto es. al dejar de circular por el mercado local los ingresos mensuales provenientes de los sueldos de los empleados de YPF. la educación y la recreación de sus empleados. 145 . La empresa del Estado había llevado adelante un plan de desarrollo de los lugares en los cuales se asentaban los barrios petroleros. pasando de 1. Así. Mientras las indemnizaciones amortiguaron en lo inmediato los efectos devastadores de semejante golpe a la economía local. en espacios posibles para llevar a cabo el ritmo propio de la vida cotidiana. Se estima que. Al mismo tiempo. Como consecuencia indirecta pero no menos desestructurante. cuando comenzaron a cerrar una cantidad importante de locales comerciales y la población subsidiaria de los ex-ypefeanos (servicio doméstico.La “mística neuquina”.200 trabajadores a 480 personas afectadas a la acti7 vidad comercial en 1995. Esto se tradujo directamente en los puestos de trabajo que este sector dejó de ofrecer. changarines. Es que la organización ypefeana de la vida no se limitaba a crear condiciones de confort. de otras provincias. redes cloacales y de gas –servicios brindados en forma gratuita a sus empleados– hacían que lugares poco atractivos como Cutral Co y Plaza Huincul –de paisaje desértico y clima riguroso– se convirtieran en un polo de atracción para mano de obra de la provincia. alrededor de un millón de pesos dejaron de ingresar al circuito comercial. dedicándose a desarrollar toda la infraestructura necesaria para transformar a estos lugares inhóspitos en los cuales se instalaba. La dimensión económica de la vida local no fue la única que se vio desarticulada a partir de la privatización de YPF. mermó drásticamente la actividad comercial y la demanda de servicios de la cual subsistía el resto de la población local. el número de desempleados en ambas localidades alcanzó a 5000 personas. en un lapso de 4 años. De allí la sensación de 7 Fuente: Diario La Mañana del Sur: marzo. muy por el contrario. casi el 20 % de la población económicamente activa. 1996. la actividad comercial preparada para un público consumidor con un alto poder adquisitivo experimentó una brusca caída de la actividad. La construcción del cine teatro y el club deportivo YPF no son más que una muestra del grado de penetración que tenía el accionar de la empresa en la vida de estas comunidades. La construcción de barrios con sus correspondientes tendidos de electricidad. y de países limítrofes. en directa relación con los ypefeanos. acostumbrados a recibir ingresos superiores a la media provincial y nacional. maestros de oficios) se vio rápidamente sumida dentro de la población de desocupados.

quedando Felipe Sapag a cargo del Poder Ejecutivo una vez más. tienen además un alto nivel de rotación que no genera asentamientos poblacionales importantes y duraderos y promueve un escaso arraigo de capitales y una mínima redistribución de ingresos a nivel local. suelen ocupar mano de obra que mayoritariamente no es del lugar. la intendencia recayó en un “amarillo” que. lo cual implica una baja retención del excedente producido por la explotación petrolera en la zona. En un clima generalizado de alto descontento social. en 1995. la continuidad del MPN en el Estado provincial se produjo de la mano de la ortodoxia del partido. que era percibido como una fuente promisoria de tra8 bajo. 2003). terminó con un sistema que se había definido y asentado a lo largo de casi setenta años. El 20 de junio de 1996. las empresas privadas que se han hecho cargo de la extracción petrolera en la zona se rigen por un principio de eficiencia que no contempla el rol social que jugó YPF en épocas anteriores. El punto es que –con la vida social. El detonante fue la paralización por parte del Gobierno provincial de un proyecto productivo generado por la gestión anterior. Las promesas incumplidas por parte del Estado provincial y las sucesivas frustraciones alrededor de la reconversión productiva de la zona desembocaron en el Cutralcazo de 1996. en menos de dos años. En lo que respecta a la lógica de ese proceso. el yacimiento de mayor importancia económica de los que la provincia había 146 . En Cutral Co. En cuanto al régimen de contratación. económica y política totalmente desarticulada– los habitantes de estas ciudades comenzaron a buscar alternativas. Este pasaje de una línea a otra y la pérdida de la intendencia por el referente de los “blancos” habían hecho que la lucha facciosa se expresara con toda crudeza en la comarca (Domínguez. desde la radio local FM Victoria. según afirman referentes de ambas líneas. La Pueblada: relatos de identidad provinciana Una vez finalizado el mandato del dirigente emepenista de la línea blanca.Laura Mombello brusca conmoción ante un proceso de privatización que. ya que las empresas a cargo son privadas y/o extranjeras y sus casas matrices se encuentran en Buenos Aires o el exterior. Las mismas adoptan una forma de funcionamiento del tipo “enclave”. había sido anteriormente “blanco”. A este proyecto debía afectarse la explotación de “El Mangrullo”. partidarios de la 8 Durante la primera gestión de Sobisch se generó el proyecto de instalación de una Planta de Fertilizantes en la comarca petrolera. II. no fue difícil inducir a la protesta colectiva.

quienes fueron objeto de abucheos e insultos por parte de la población manifestante.. ya no se perfilaba como líder de la protesta. El Mangrullo fue entregado a la empresa COMINCO-AGRIUM para la puesta en marcha de la Planta de Fertilizantes. Juan. otro partidario de la línea “blanca”. Cutral Co. afirma: “nosotros fuimos los que iniciamos la pueblada… trajimos gomas en un camión y las tiramos sobre la ruta… yo encendí la primer goma” (Luis. decidieron distanciarse. aunque la deuda con la comarca petrolera se sigue atribuyendo a la Nación. leña y cigarrillos. Los “blancos” tomaron esta iniciativa en contra de la decisión del gobierno de Sapag de frenar el proyecto productivo. 10 La intervención inicial de la línea “blanca” en la pueblada es mencionada también en los textos de Auyero sobre el tema.. durante los primeros días de la protesta (Auyero 2002: 9). Los pobladores. Tanto la prensa como la policía federal identificaron al ex intendente de Cutral Co como el referente principal de la manifestación de protesta.) indican que él también envió camiones con cientos de gomas utilizadas en las barricadas y topadoras para interrumpir el tránsito. al darse cuenta de que el conflicto estaba siendo manipulado por la internas emepenistas. logrado que se le transfirieran durante el proceso de privatización. Luis. Los protagonistas extra partidarios de la protesta sostienen que el pueblo no reconocía como legítima la representación de los políticos. Según este autor. nafta. Este intento de la línea blanca de constituirse en referente de la protesta fue rápidamente abortado por los pobladores que cuestionaron su liderazgo. éramos un grupito de compañeros convocando por la radio para que participe el pueblo… no podíamos seguir aceptando ser postergados.9 un militante que se autodefinió como “blanco y cutralquense”.La “mística neuquina”. (El ex intendente) está detrás de la distribución gratuita de comida. si bien instó a continuar con las medidas de fuerza. Cutral Co. Marcas y disputas de provincianía y alteridad en una provincia joven línea blanca comenzaron a convocar a la gente a cortar la ruta en señal de protesta. 9 Los nombres de los entrevistados son ficticios.10 Los militantes emepenistas afirman que fue necesario impulsar esta medida como forma de lucha para lograr ser escuchados por el gobierno provincial. noviembre 2001). El ex intendente de Cutral Co. De acá sale el petróleo y la energía para casi todo el país” (Juan. y también en contra del intendente a cargo en ese momento. relata: “nosotros encendimos la primera goma en la entrada de Plaza Huincul. “los esfuerzos organizativos del (ex intendente de Cutral Co) y sus aliados no terminan allí (. febrero 2002).” 147 .

representaron a los diferentes piquetes en muchos casos. 12 Uso el masculino como genérico por una cuestión práctica. también se obstruyeron las “picadas” internas dentro de los 11 campos. existen una cantidad de picadas que ocasionalmente pueden funcionar como caminos alternativos. pero pedimos que los políticos se abstengan de venir… el pueblo ya no quería saber nada de los políticos. o de cualquier otro tipo de organización con algún grado de institucionalidad. todos los accesos a los pueblos de Cutral Co y Plaza Huincul habían sido interrumpidos. Nos dimos cuenta de que nos estaban usando. de los líderes sindicales. Nos decían que nosotros (los piqueteros) éramos sus representantes” (José. elegidos mediante asambleas populares que se organizaban in situ. detrás de los neumáticos encendidos. Ellos tuvieron siempre el micrófono… entonces nos fuimos de ahí. y fue una mujer (Laura Padilla) la que firmó el primer acuerdo con el Gobernador. lo que no implica que este trabajo esté dando cuenta de un movimiento exclusivamente masculino. En pocas horas. Fuimos a la radio y convocamos a nuestra propia reunión en el otro extremo de la ciudad. noviembre 2001). Las mujeres de distintas clases sociales discutieron en las asambleas. Por cada corte realizado.000 personas cortando las rutas de acceso a los pueblos de Cutral Co y Plaza Huincul. se terminó constituyendo un movimiento nuevo. Ambas ciudades permanecieron sitiadas por los propios habitantes del lugar y durante una semana la gente permaneció en la ruta. que habían instigado la movilización. para circular entre los pozos y demás instalaciones propias de la explotación. por cada piquete también había un representante que se desplazaba 11 Las picadas son caminos de tierra abiertos en plena meseta por las mismas empresas petroleras. una cantidad importante de delegadas de los piquetes eran mujeres.Laura Mombello Diluido todo liderazgo y con más de 20. De esta manera. Así. tuvo lugar lo que se denominó luego la primera Pueblada. Muy por el contrario las mujeres de Cutral Co tuvieron un papel muy importante en la protesta. en referencia a aquellos que se apostaban en los diferentes puntos de intersección de caminos. con referentes surgidos en el mismo escenario del conflicto. había un grupo de piqueteros que se hacía cargo de sostenerlo. como la de los de la amarilla). José recuerda: “el viernes por la noche el ex intendente (de Cutral Co) se puso frente a la protesta… nos convocaron a todos los piqueteros a una asamblea en la Torre YPF pero no nos dejaron hablar. si por cualquier motivo las rutas quedan inutilizadas. La primera decisión fue reorganizarse para poder “aguantar” la medida de fuerza. Este protago12 148 . Cutral Co. Nació así la figura de “los piqueteros”. ya que la primera reacción masiva y espontánea fue la de desconocer la autoridad de los dirigentes partidarios (tanto la de los de la línea blanca.

Lo significativo de este conflicto fue que se constituyó en una verdadera pueblada que reunió masivamente a gente de distintas trayectorias. naturalizados como propios de la condición femenina. Por el contrario. En aquellas asambleas participaban los piqueteros. esos sectores adquirieron un protagonismo importante en la esfera pública local durante los 80 y los 90. Marcas y disputas de provincianía y alteridad en una provincia joven hasta la “Torre Uno”. En las asambleas se discutían los problemas de las localidades. había nismo no las condujo a dejar de ocuparse de todos aquellos aspectos que. esto es el resultado de lo acordado en cada piquete. 13 En 1970. el cuidado de los niños y los rezos. como es Neuquén […] Es decir. desde la ciudad de Neuquén se organizaron diversas medidas de apoyo al corte. pero también la mayoría del pueblo que se congregaba en la Torre Uno y que estaba compuesta por una multitud heterogénea. las demandas que se visualizaban como más urgentes. A su vez. no pudo deberse solamente a la incitación producida por algunos agitadores interesados. re-organizándose según sus intereses e identificaciones específicas a partir de 1983. un objetivo. durante la dictadura del Gral. puede consultarse Quintar (1998). Mirta dice: “[…] además nosotros nos uníamos. el abrigo. Recordando las acciones llevadas adelante por los grupos de la sociedad civil neuquina durante 13 otro período crítico. 149 . teníamos coordinación con grupos sociales interesantes. los obreros que trabajaban en las obras de la represa del Chocón (localidad que dista 70 km de la ciudad de Neuquén) protagonizaron una huelga en reclamo por sus derechos que se conoce como el choconazo. tienen que ver con el cuidado y la protección de las personas. como siempre. de los organismos de derechos humanos y de la Iglesia Católica. las acciones a seguir en caso de represión. la dinámica de la multisectorial tiene también su historia. 1998:67). se trata de que la pueblada logró proponer a aquellos que se reunían “cierta cosa en común. clases sociales. como la alimentación. Entre ellas se destacó la presencia de los principales referentes de los gremios estatales. el Choconazo. Onganía. estos sectores junto a otras organizaciones de base se ampararon bajo el paraguas de los derechos humanos y acogieron en el seno de la Iglesia Católica. emplazada en la entrada principal a las ciudades.La “mística neuquina”. las posibles soluciones. sin duda. Conformadores de la multisectorial. Estos delegados iban llevando “el mandato”. pero todavía más. la salud. Durante la última dictadura. Para una referencia detallada sobre este conflicto. Por lo que si tantos participantes venidos de horizontes tan diversos se sintieron convocados por la pueblada. en el relato de sus protagonistas. Sin embargo. para participar de las asambleas a cielo abierto que allí se realizaban. un lenguaje que se elabora en el corazón del acontecimiento y que da a cada uno las razones de su propia acción” (Farge y Revel. y pertenencias.

como se muestra. sus propios reclamos y estrategias de lucha. uno de los elementos que se refiere como 14 Como la Coordinadora del Alto Valle de Río Negro y Neuquén. los protagonistas remontan esta forma “propia” de acción a tiempos aún anteriores). agrupaciones políticas de izquierda y otras agrupaciones independientes. Desde este sector. 150 . al gobierno. al mismo tiempo. cuenta con el apoyo del resto de las organizaciones que. al igual que en el de otros dirigentes de la oposición. Este conjunto heterogéneo de organizaciones sociales de base serán identificadas como la simiente de lo que actualmente se llama la “multisectorial”. sectores del progresismo político partidario y de la izquierda. grupos de defensa del patrimonio de la Patagonia” (Mirta. La multisectorial representa el único frente opositor de envergadura al MPN y. El resaltado es propio). además. 1999. En ella se van incluyendo las nuevas organizaciones sociales que se forman con intereses afines y van desapareciendo otras que dejan de tener protagonismo en la arena política local. que nuclea a grupos de desocupados y de la fábrica tomada “Zanon”. produciendo rápidas y efectivas articulaciones coyunturales. Con más de treinta años como militante de agrupaciones gremiales y de organizaciones de derechos humanos. Neuquén. las iglesias (católica y evangélicas). pero cuando un sector (cualquiera de ellos) logra socializar el conflicto –lo que es bastante habitual– e instalarlo en la esfera pública. organizaciones indígenas. a través de la conformación de la multisectorial. Gremios y sindicatos. esta mujer construye en su discurso una forma de “ser Neuquén” que toma distancia de la que propone el oficialismo. por proponer estos baluartes como elementos constitutivos de la identidad provinciana. En su relato. El tipo de organizaciones enumeradas son las que se articularon históricamente (se puede constatar desde tiempos de la última dictadura aunque. la fuerza simbólica de la multisectorial se asienta en aparecer en la arena política local como expresión de los referentes históricos de la lucha por la democracia y la justicia y. centros de estudiantes secundarios y terciarios. por lo tanto. organismos de derechos humanos. se menciona recurrentemente a grupos barriales organizados por las parroquias. Esto no quita que cada sector plantee. se articulan y nuclean ante situaciones de conflicto con el Estado provincial. Así.Laura Mombello grupos sociales que trabajaban en las comunidades cristianas de distintos lugares. sectores de la Universidad Nacional del Comahue. Se trata de una asociación de asociaciones cuya estrategia política está basada en su capacidad de conformar alianzas estratégicas entre sí. agosto. presionan conjuntamente al poder provincial. sin embargo la conformación de la multisectorial es 14 muy dinámica.

lo cual –como fue señalado– implicaba la defensa de lo local frente a los intereses de “los de afuera”. De hecho. se recuperaban los repertorios históricos de los modos más personalizados de concebir la política. Los años 70 y 80 –tiempos de apogeo del desarrollismo– fueron las épocas de esplendor económico de la provincia. El espacio de debate y toma de decisiones. mientras se desarticulaban viejas concepciones sobre las formas de representación política que llevaban a desconocer a dirigentes intermedios. A partir de las discusiones que se generaban en las asambleas y ante la diversidad de demandas. Pero también se trataba de un personaje cercano. vecino y comerciante del lugar con anterioridad a su gestión política.La “mística neuquina”. Habiendo sido quien en los 70 y los 80 llevó adelante los proyectos político-económicos que consolidaron y sostuvieron la calidad de vida de los neuquinos y defendió los intereses propiamente provinciales. del aumento sostenido de la producción gasífera. comenzó a tomar fuerza la idea de convocar al Gobernador para comunicarle personalmente el estado de la situación local y las diferentes demandas que circulaban entre la gente. expresada especialmente a través de la “costumbre” de la sociedad civil de participar de las manifestaciones callejeras (Mombello. Así se consensuó un reclamo básico que unificó a los presentes: “¡Que venga Don Felipe!”. fue la asamblea con participación colectiva en la ruta. poniendo en evidencia la ampliación de las funciones del Estado. mientras duró el evento. Así. 15 F. se comprende mejor por qué. con su arribo a Cutral Co. La figura del Gobernador aparecía como el vehículo más apropiado para canalizar los reclamos. a la que respaldaron con su adhesión explícita. Sapag. “Don Felipe” representaba (de alguna forma encarnaba para los lugareños) el Estado de Bienestar perdido. su figura aparecía como la de quien en otros tiempos había “efec15 tivamente” dado soluciones a los problemas de la gente. 2003 a y b). producto de la intensificación de la producción del petróleo. Con estos antecedentes. Se trataba del líder histórico del Movimiento. tampoco ellos se erigieron como portavoces de los reclamos locales. ya que –como ha sido mencionado– fue el primer intendente de Cutral Co. durante su primer gobierno (1963-1966) estructuró una serie de políticas sociales tendientes a cubrir necesidades básicas de la población. los dirigentes de la multisecorial otorgaron un plus de legitimidad a la pueblada. la cantidad y disparidad de necesidades que expresaban los diferentes participantes. Sin embargo. debido al aumento de los ingresos del fisco por las regalías. que había construido su legitimidad sobre la base del discurso federalista. Marcas y disputas de provincianía y alteridad en una provincia joven característico de la neuquinidad es la movilización social. Esta situación económica permitió al Estado provincial realizar una fuerte y sostenida 151 . y del funcionamiento a pleno de las centrales hidroeléctricas. deviniendo una figura que desarrolló como dirigente político a cargo de la función pública fuertes vínculos clientelares con los habitantes.

relata que: “en ese primer piquete el Gobernador pensaba que era un problema federal. Otra cosa no podíamos hacer” (F. Durante estas giras ha sido posible para los habitantes entablar una relación directa con el líder. y recibir de él algún tipo de respuesta. manifestarle sus necesidades y expectativas. ahora la gente esperaba de él que se comportara como tal. En este contexto. Reflexiona años más tarde F. A esta política de desarrollo se sumó la redistribución de bienes y servicios a través de una extendida red articulada desde el partido. 16 Esperar la presencia de F. ir a verlos a su lugar. un allegado a él. consistente en la realización sistemática de giras proselitistas encabezadas por el dirigente principal. y esto lo veníamos haciendo desde que se empezó a hablar de la privatización de YPF sin ningún resultado. y esto implicaba. haciendo de estos servicios sistemas modelo en el país. ex funcionario de su última gestión. YPF había sido una empresa nacional que desde el Estado central se había decidido desarticular mediante su venta a “extranjeros”. Neuquén. De hecho. Si Sapag se construyó a sí mismo como un caudillo. ni de los dirigentes partidarios o gremiales) que resolviera la situación. escucharlos y tomar las decisiones ne16 cesarias para resolver los problemas. reportaje televisivo. En ese momento. Se esperaba también que volviera a asumir el papel de defensor de los intereses locales frente a la Nación. que lo arregle Menem. entonces que lo arregle Corach (el Ministro del Interior en ese momento). Felipe Sapag se encontraba otra vez a cargo del gobierno y se esperaba de él (y no de sus ministros. Sapag fue negarse a ir a Cutral Co. se trataba de recomponer el vínculo con el líder y de reconstruir el bienestar perdido. la primera actitud de F. Neuquén 1999). Sapag. Diego. 152 . pobreza y desocupación –desde la perspectiva local– había sido la decisión tomada desde Buenos Aires de privatizar YPF. Desde la lógica del poder provincial. noviembre 2002). la participación de los integrantes del MPN en el proceso de privatización era invisible para los participantes de la Pueblada. primero. Sapag en Cutral Co “hacía sentido” en el marco de una dinámica política propia y tradicional del MPN. porque al fin y al cabo lo que había sumido a la comarca petrolera en el estado actual de depresión. los jueces federales” (Diego. inversión en salud. educación y vivienda. Sapag: “¿Qué podíamos hacer nosotros? Salvo levantar nuestra voz ante la Nación señalando los efectos nocivos de sus decisiones. Estas eran las urgencias.Laura Mombello Durante la Pueblada.

el Gobernador recibió un papel firmado por el pueblo de Cutral Co en el que se le solicitaba su intervención en el conflicto. Responsabilizamos al gobierno de lo que está ocurriendo. Lugar: acá en Cutral Co y Plaza Huincul. Es que el hecho de que para lograr una acción organizada sea necesario compartir ciertos significantes no conlleva necesariamente a una aceptación o adhesión incondicional a los supuestos significados implícitos. A través del Obispo de Neuquén.” Ese domingo la misa fue celebrada por el mismo Obispo en el piquete central. los manifestantes insistían. En esta Pueblada. En este documento se expresaba lo siguiente: “Al Obispo del Neuquén En base a lo que se habló anoche y hoy a la mañana nos autodeclaramos en estado de emergencia socio económica. los modos históricos de relacionarse con la dirigencia eclesial también formaron parte del repertorio con el que contaban los cutralquenses. En todo caso. teniendo un grado importante de impacto en el devenir de los acontecimientos (Properzi. la dirigencia y el partido gobernante en Neuquén. desde una lógica diferente. Le garantizamos (al Gobernador) que hablará con 50 vecinos como él lo pidió y con los medios de comunicación presente y abierto. esto no implicaba necesariamente un reconocimiento de la representatividad del gobernador. Pueblo de Cutral Co y Plaza Huincul (Archivo del Obispado. el vínculo clientelar fue el repertorio a partir del cual se logró canalizar y reactivar el proceso de negociación de significados y recursos entre partes con intereses encontrados. el dirigente estaba fuertemente cuestionando. Sin embargo. En la expresión “que venga Don Felipe” quedaron encerradas una serie de complejidades. 2003). Solicitamos soluciones inmediatas.La “mística neuquina”. La mediación del Obispo es la consecuencia de la activación de los reper153 . Concretamente esta expresión condensó sentimientos y sentidos encontrados en relación a los vínculos que los pobladores habían establecido históricamente con la política. Sapag. Marcas y disputas de provincianía y alteridad en una provincia joven Pero durante la Pueblada. existía entre los presentes un alto nivel de descontento con su líder y al mismo tiempo la relación directa con él aparecía como la manera “posible” de reconstituir la relación con el poder. en reclamar la presencia de F. Mensaje: Estamos dispuestos al diálogo. s/c). Por lo tanto requerimos su intervención entre el pueblo y el Gobernador. De hecho.

En ese momento. Durante la última dictadura. durante la Pueblada se articularon prácticas político-identitarias que provenían tanto de la experiencia política del partido provincial. por su parte. desconociendo de hecho el juego de posiciones y oposiciones. Al amparo de de Nevares. como las de los migrantes y Pueblos Originarios. sino que también fue el espacio que cobijó a sindicalistas y a militantes políticos y sociales cuyos espacios políticos de referencia fueron clausurados. habiendo sido votado por una abrumadora mayoría. Es que el obispado neuquino. creado en 1962. una política activa alrededor de la promoción de sectores sociales con una escasa o nula visibilidad política convirtió a la Iglesia católica en la usina de organizaciones que luego tomaron forma y contenido propio. la “fuerza de la raza mapuche” y decía retomar “la lucha de los 30. Estas alusiones y sus sentidos durante la Pueblada fueron leídos como “contradicción”.000 desaparecidos” (Carta abierta de los Piqueteros. proponían un modo de interpretar los sentidos hegemónicos y contra-hegemónicos que permitiera dar cuenta de la realidad que les tocó vivir. se destacaron por denunciar las situaciones de injusticia y bregar por el correcto funcionamiento de las instituciones. Las actuaciones de Jaime de Nevares. Al mismo tiempo. se fueron nucleando aquellos grupos sociales que confrontaban con las estructuras de poder. primer obispo de la diócesis. “oportunismo” o “falsa conciencia” por los actores políticos que –abroquelados en su capacidad de agencia y en sus disputas históricas– no lograban encontrar la lógica de la Pueblada. dos hitos paradigmáticos que traslucen el peso político de su actuación religiosa son su participación como cofundador de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos en el año 1975 y su participación como convencional por la provincia de Neuquén en la Asamblea Constituyente de 1994. En suma. dentro de la cual la Iglesia Católica es un actor gravitante. como del espectro de la multisectorial. Así. el reclamo unánime “que venga Don Felipe” circuló entre la multitud junto a la carta abierta que reivindicaba el “grito que volaba en cada piedra”. Cutral Co).Laura Mombello torios político-identitarios que definen la especificidad de lo local. Los cutralquenses. Este movimiento no sólo acogió a los afectados directos y personas comprometidas en la búsqueda de los desaparecidos. Crecieron con y por el pe154 . junio 1996. De su amplia trayectoria. el movimiento de derechos humanos se articuló alrededor de su persona y en la sede del obispado. acompañó los reclamos de los distintos sectores sociales frente a cada uno de los gobiernos de facto que se fueron sucediendo entre los años 60 y 80. se retomaron fragmentos de los relatos de identidad esgrimidos por los distintos sectores que componen la arena política neuquina.

comunicó a los presentes que se instalaría en la Municipalidad de Cutral Co durante el tiempo que fuera necesario. Por fin. Cutral Co. no se resignaban a desaparecer sin más. Sus palabras fueron recibidas con airados aplausos. el Gobernador se hizo presente en la ruta y allí se encontró con la verdadera dimensión de la Pueblada. Y lo hacían movilizándose porque “así somos los neuquinos. nos conocemos bien”. Acto seguido. para atender los reclamos de los vecinos. es decir. los felicitó por la “patriada”.) Lo cierto es que el gobernador declaró a la comarca en estado de emergencia social y económica. que corrió por los piquetes con tanta fuerza como lo hizo por los medios de comunicación. junio de 1996. que se estaba cometiendo un delito y pidió a los habitantes que no se dejen llevar por la agitación de un grupo de 5 o 6 dirigentes del MPN. Sapag. “¿te acordaste de nosotros?. y felicitó al pueblo por haber logrado captar la atención del 155 . “ésta es su casa Don Felipe. mezclados con gritos que lo increpaban: “por fin te diste cuenta la p… que te p…”. Cutarl Co. era el carnicero del pueblo. Los manifestantes indignados expresaban a viva voz: “nos vamos a desafiliar en masa” (del MPN). (Notas de Campo. salimos a las calles” (Notas de campo. Cutral Co). que guardaban resentimiento por haber perdido las elecciones internas” (Diario La Mañana del Sur 24/6/96). se jugaban recuperando el discurso históricamente federalista de Sapag. F. afirmando que “Cutral Co se ha puesto de pie después de 6 años de que se produjo el vaciamiento de YPF” (Discurso de F. junio 1996. Sapag respondió que: “iría sólo si levantaban los cortes de rutas.La “mística neuquina”. iba dirigida tanto al Gobernador y su facción –que no accedía a acercarse hasta Cutral Co– como a la línea opositora –que había querido ponerse al frente de la protesta. se jugaban apropiándose también de la representación de Neuquén propuesta por la multisectorial. Marcas y disputas de provincianía y alteridad en una provincia joven tróleo. apelaban a “Don Felipe”. junio 1996). Esta advertencia. el Gobernador transformó radicalmente su discurso. desconociendo los reclamos más acuciantes de los pobladores. ¿te acordaste de donde saliste vos?”. Se jugaban en la ruta “defendiendo a Neuquén” de “Buenos Aires que se lleva todo para allá” y de “los extranjeros expropiadores de lo nuestro”. En primer lugar. A partir de su llegada al lugar de los hechos. que “es de acá. En todo caso. mire cómo estamos”. Esto es.

Asumiéndose una vez más como el intermediario entre el pueblo y el Estado Nacional. los grupos de apoyo y de solidaridad (dirigentes de la multisectorial) emprendieron la vuelta a la ciudad de Neuquén. como por ejemplo. relata: “los pedidos eran de lo más insólitos. porque ellos habían hecho el petróleo y ahora no había nada. Neuquén. instalado en Cutral Co. ya que les bastó que el Gobernador los escuchara. De allí en adelante. Estas decisiones y apreciaciones descomprimieron el conflicto. el punto es que a la hora del encuentro personal con F. Cualquier cosa que se propusiera (desde las demandas de los piqueteros) era proyecto de gobierno. Algunos de los pedidos colectivos fueron atendidos. una bolsa de alimentos. miembro del gabinete de entonces que estuvo presente durante las sesiones entre los pobladores y F. se pide la reconexión de gas. no por negociación sino por sesión total” (Julio. y Chihuidos II podía servir para hacer un embalse aparte de dar energía. Sapag en Cutral Co. Ante la situación de euforia y los aires de triunfo que se respiraban en la ruta del desierto. presentando sus demandas. Con una fuerte decisión de atender todas las demandas. una gran cantidad de gente desfiló por el despacho del Gobernador. e incluso la ley 1821 de otorgamiento de subsidios a desocupados fue resultado de esta Primera Pueblada. firmara un petitorio y repartiera algunos beneficios para 156 . febrero 2003). creo el punto 16 o 17. para contener la conflictividad social en Cutral Co (Nagel. y el desarrollo del Mangrullo… un hospital de alta complejidad… un ex ordenanza de Hidronor que era líder de un piquete. desde fondo para el desarrollo. planteó que cuando trabajaba en Hidronor en la parte de proyecto estaba desarrollando Chihuidos I y II. los medicamentos necesarios para sortear alguna dolencia. se puso al frente de los reclamos de la comarca petrolera. traer riego a Cutral Co. se accede a todos los puntos y se logra destrabar el conflicto. reflexionando acerca de los efectos devastadores del clientelismo. de la luz y subsidios… conceden cuestiones globales y cuestiones públicas.Laura Mombello gobierno nacional. la facción opositora del MPN se sintió traicionada por los piqueteros. el veterano gobernador que históricamente rigió Neuquén con la premisa “primero están los neuquinos” pareció considerar que el gobierno Nacional debía contribuir a la reparación histórica del pueblo de Cutral Co y Plaza Huincul. Julio. Sapag la gente reclamaba por sus necesidades más inmediatas y acuciantes. Si bien durante las asambleas se habían acordado algunos reclamos colectivos. 2003). Por su parte. la re-conexión del suministro del gas.

sino también en el haber disfrutado del privilegio de pertenecer al nosotros provincial y al de la empresa YPF– no se resignaban a adaptarse sin más al nuevo estado de cosas. a costa del fracaso de la reconversión productiva del lugar. sin pedir la destitución del mismo. minimizando así la capacidad de agencia de los cutralquenses y desconociendo la búsqueda obstinada de sentidos (Farge y Revel. 1998:62). se entretejieron a partir de la comunalización lograda alrededor de YPF. Ahora veían desarmadas sus vidas. culturales y económicos. Esta era una consigna que “encerraba más un modo de intervención reconocible que la identificación de algún grupo particular” (Farge y Revel. Levantaron la Pueblada con las promesas hechas por aquel que para ellos seguía siendo un referente. no advirtiendo la complejidad semiótica comprendida en la expresión “que venga Don Felipe”. simplemente porque estaba cerca (en términos estrictamente simbólicos) del mundo de vida de los lugareños. La línea del MPN oficialista y en el poder entendía que “esta pobre gente” había sido manipulada por la facción opositora que además había avalado el proceso de privatización. a esto se sumaban los “oportunistas” (conformadores de la multisectorial). 1998) implícita en las prácticas de la Pueblada. sus proyectos. cuyas implicancias.La “mística neuquina”. el MPN pierde por primera vez en su 17 Recordemos que hubo una segunda Pueblada. así crecieron. desde allí se proyectaron. dinámicas y consecuencias fueron muy diferentes. Que esta apelación a “Don Felipe” estaba lejos de ser una recurrencia facilista a los vínculos clientelares como manera de sortear una coyuntura complicada. Sapag y la línea interna del MPN que lideraba. Para una referencia de este segundo episodio y sus interrelaciones con la primera Pueblada puede consultarse Mombello (2003). quedó demostrado con los acontecimientos que se sucedieron luego en Cutral Co: la segunda Pueblada y la pérdida de las elecciones municipales por 17 parte del MPN en 1998. a Cutral Co. Varias generaciones se formaron entramadas en las matrices de sentido que este proceso produjo. Los distintos actores que se encontraban ocupando el lugar de opositores interpretaron que esta actitud de los cutralquenses significaba apoyo y/o adhesión a F. que trataban de adelantar posiciones en el cuadro político local. Desde su perspectiva. No lograban entender por qué debían resignarse a la exclusión habiendo todavía tanto petróleo para explotar. La pertenencia a la familia ypefeana. una año más tarde. Los cutralquenses –quienes habían gozado en otros tiempos de un bienestar importante no solo en términos económicos. había sido el eje de anclaje sobre el cual se construyó y se desarrolló su sentido de comunidad. 157 . y estando este recurso disponible en su suelo. Efectivamente. Los lazos sociales y políticos. Marcas y disputas de provincianía y alteridad en una provincia joven irse a sus casas conformes.

al mismo tiempo. condensó algo más que un sentimiento localista. la contenía. Es la que se recuerda y a la cual se hace referencia cuando en los medios y en otras localidades se toma a Cutral Co como punto de partida del movimiento piquetero. Cutral Co!!” significaba la recuperación del sentimiento nacional expresado como defensa de la soberanía y de la identidad ypefeana simultáneamente. Se trataba de una pertenencia que. en los que se pasa de defender lo propio frente a lo nacional y lo nacional frente a lo extranjero. Cutral Co!!”. Los cortes de ruta resultan un importante elemento de presión y. Esta primera Pueblada aparece como emblemática para la población local y también para la opinión pública en el país. Para un detalle de este proceso en ésta y otras localidades petroleras puede consultarse Svampa (2002). a diferencia de cómo se desarrollaron los sistemas de jerarquización en otras zonas de explotación. Es este acontecimiento al que se referencia como inaugural de una forma de protesta con la metodología del corte de ruta. que caló hondo en la sociedad local. Representaba. En la Pueblada se manifiesta con crudeza tanto la crisis económica como la crisis de identidad y de soberanía. es importante destacar que. al mismo tiempo. las relaciones se han construido de modo más horizontal. no sólo económicos sino fuertemente simbólicos. no solo local sino también 18 provincial y nacional. lo que se está afirmando es que lo que se intentaba defender no sólo era el bienestar económico perdido sino que. 158 . el reclamo por la defensa de lo que los lugareños consideran pa19 trimonio nacional.Laura Mombello historia la intendencia del lugar en el cual nació como movimiento político y no logra todavía recuperarla. se hacía con las huelgas generales. al mismo tiempo. 19 En cuanto a la identidad ypefeana. del mismo modo que en épocas anteriores. si bien en Cutral Co existe la diferencia entre ypefeanos y no ypefeanos. Estos desplazamientos. de ahí su alto contenido simbólico. garantizando la instalación del problema en el espacio público. se estaba asumiendo la defensa del patrimonio nacional ante lo que se vive como una expoliación de las empresas extranjeras. La venta de la explotación petrolera por parte del Estado Nacional y el consecuente traspaso de esta actividad a manos privadas (empresas transnacionales) es uno de los hitos. Así durante la Pueblada el grito que unía a los pobladores de la comarca petrolera: “¡¡Cutral Co. reenvían a la construcción local de 18 Con esta medida se busca impactar en el normal desarrollo de la vida cotidiana del conjunto. “¡¡Cutral Co. dominadas por el pleno empleo. Cuando recurrentemente los pobladores de Cutral Co expresan que se participó de las puebladas para “defender lo nuestro” y por eso “todos vivimos una semana en la ruta”. trascendiendo la identidad ypefeana. producen un efecto mediático notable.

conocida como “levantamiento cara pintada” (Mombello 2003a). “lo nacional” no es necesariamente una identidad inclusiva. el Estado de derecho y/o la soberanía son amenazadas. La encendida defensa de lo local en la construcción de una “mística neuquina” fue ubicada desde el inicio en su justo lugar por las autoridades provinciales: “Jamás ha pasado por ninguna mente el menor planteo separatista. se activa un sentimiento de pertenencia. 1999. la Pueblada de Cutral Co será otro hito fundamental que se suma a la larga lista de “eventos” en los cuales quedó demostrada la capacidad de reacción y movilización de la sociedad local. También los sentidos contra hegemónicos insuflan la “mística neuquina” de cara al escenario nacional. Esta pertenencia a la Nación aflora con fuerza ante situaciones en que la soberanía es puesta en cuestión. o como plafón de identificación con un universo que trasciende los límites de la provincia y con el cual. Se presentan a sí mismos como ejemplo de lucha para el país y. Si por un lado la apelación al federalismo implicaba una búsqueda de la propia especificidad y liderazgo en un contexto de intereses definidos. actúa a la manera de un espejo: la neuquinidad se proyecta en el espacio nacional como forma de reafirmarse a sí misma.La “mística neuquina”. 177). 20 Existen antecedentes de la reacción neuquina ante situaciones en que las instituciones. por el otro se trataba de conseguir un lugar destacado de inclusión en el seno de la nación y la nacionalidad. en este sentido. citado por García” (Favaro. en ocasiones muy especiales. como por ejemplo la masiva manifestación de la población de la ciudad de Neuquén durante la asonada militar de 1989. al cual apelar como modo de reafirmar la propia identidad local. Al contrario […] (lo que se pretende es) exigir un lugar junto al total de la argentinidad para eliminar las condiciones de colonia absurda en que se mantiene a este sector (Diario Sur Argentino: 1970. 159 . Marcas y disputas de provincianía y alteridad en una provincia joven hegemonía en la que el referente nacional jugó históricamente un papel ambivalente. La Nación puede ser identificada (dependiendo de las circunstancias y de los actores) como el actor con el cual confrontar. Desde Neuquén. Más bien. La preeminencia de la neuquinidad por sobre otras pertenencias posibles –preeminencia sostenida por las agencias con mayor peso político y cultural de la provincia– conlleva una relación problemática con la pertenencia nacional. como ocurrió en el caso de Cutral Co con relación a la explotación 20 del petróleo.

una forma de marcación social basada en supuestas divisiones en la cultura que. semidesnuda. Las representaciones que refieren al mundo indígena –ya sea que tomen la forma de monumentos o pinturas– son fuertemente estereotipadas. en un tiempo mítico.” 160 . aparece como recurso de identificación para afirmar la operación de integración de lo distinto en un todo que (por mezclado) se pretende homo22 géneo. ya que hace a la especificidad del lugar. apela a crear en el imaginario colectivo la idea de que el mundo indígena es una etapa pasada y superada. que por lo mismo implica negarle un sitio protagónico en el presente. Y su tahiel mapuche hoy es canto al país. basadas generalmente en una figura masculina. porque humilde y mestizo. y/o la fotografía de alguna anciana preferentemente vestida con trajes típicos. país. instrumentos musicales-religiosos originarios. con el mismo criterio de exotización con el que se exponen los elementos materiales. paralelamente. instituido como tal en 1982. con vincha. En esta operación de integración es posible identificar un proceso de etnicización del componente mapuche a nivel local. En este sentido. sigue siendo raíz. adoptado como marca indexical más que como sujeto de derecho. cuya supervivencia se trasluce en la reapropiación estetizada y folklorizada de lo indígena (muy 21 presente en ciertos materiales de difusión para el turismo). Lo mapuche constituye en la “mística neuquina” la referencia a la fijación del origen en un pasado remoto. Es importante tener en cuenta que la referencia al mundo indígena como marca de identidad tiene en la construcción de provincianía un lugar de privilegio. que madura en Nguilleu el fruto más feliz. con la integración forzada o persuasiva de los “otros internos”. y. es decir. país. Neuquén. portando una lanza o un par de boleadoras. Este tipo de representación. la narrativa identitaria local desde una perspectiva hegemónica se ha ido construyendo a partir de su confrontación explícita con el Estado Nacional. a la que sin embargo se venera. tejido. “contempla la desmarcación/invisibilización y prevé o promueve la posibilidad 21 En los que puede observarse elementos de platería. Del árbol esperanza. Alteridad y provincianía Más allá del énfasis y los matices que se pueden encontrar a lo largo de los cuarenta años de vida institucional. sin embargo. tal como aparece en libros de texto de difusión en las escuelas y es entronizado por el himno provincial. maná cordillerano. el “mapuche” es una de las figuras emblemáticas de lo local. Además. 22 El himno provincial. (a veces también con plumas).Laura Mombello III. exhibida como un elemento “pintoresco”. sobre todo en el pasado. la apelación al mestizaje. que lo diga la Patria. utilizada como marca de identidad. reza entre otras glosas las siguientes: “Neuquén es compromiso. que está allí para afirmar la legitimidad de las raíces de la neuquinidad.

La noción de derecho como marco de movilización logró captar solidaridades y movilizar amplios consensos. Los actores sociales que pugnan por la construcción de un entramado contra-hegemónico retoman esta cuestión incluyéndola en su propio marco interpretativo. 161 . 1998) que resultó ampliamente inclusivo. En el marco amplio de los derechos. local y nacional. la alteridad es contenida y apoyada en sus reclamos por el reconocimiento de su especificidad. En efecto. la marcación/desmarcación de “otros internos” es también constitutiva del proceso de conformación de la identidad neuquina –proceso en el que se desarrolla una política muy activa basada en un “pluralismo tolerante” (Briones y Díaz. a partir de una operación de reconocimiento superficial de su distintividad. Es precisamente a partir de este marco que la alteridad es resignificada y devuelta como elemento primordial de la “mística neuquina”. la cuestión de los derechos se constituyó en Neuquén en un marco maestro (Gamson. al territorio. por su derecho a la autonomía. las referencias al mundo mapuche como marca de identidad lograron un grado de sedimentación importante en la sociedad local. por la legitimidad de su lengua. los modos que tienen las principales agencias provinciales de configurar las representaciones del mundo indígena son también retomados por otros 23 Para una referencia sobre la importancia de esta consigna como acto de identificación y de su incidencia en la subjetividad colectiva. puede verse Mombello (2003). Marcas y disputas de provincianía y alteridad en una provincia joven general de pase u ósmosis entre categorizaciones sociales con distinto grado de inclusividad” (Briones. la Capital de los Derechos Humanos” altamente significativa para un sector importante 23 de la sociedad local. 2000) que busca la incorporación subordinada del “otro interno”. bajo el concepto de “derecho” (ampliamente legitimado en los distintos niveles de la sociedad. ahora con un contenido nuevo. 1997). encontrando su síntesis en la consigna “Neuquén. todas las culturas menos la que pretende constituir como dominante (Llobera. Efectivamente. A partir de la reapertura democrática. Así.La “mística neuquina”. a la gestión de sus recursos naturales. 2002b:66). con una mezcla de coerción y persuasión. Más allá de esto. la noción de “derecho” jugó un papel fundamental. Aun así. Cuando el Estado pretende convertirse en Provincia es que se preocupa por homogeneizar una realidad multiétnica borrando. el significado de lo mapuche entra de la mano de las reivindicaciones necesarias para la profundización de la democracia. por el paradigma de los derechos humanos) se logró reorganizar a las agrupaciones que fueron desarticuladas durante el estado de sitio imperante en dictadura. desde la multisectorial. En las significaciones que se han ido construyendo en la acción colectiva de estos actores locales.

Cutral Co. negándose sistemáticamente a establecer políticas públicas específicas para este sector de la población. Y yo les explicaba a ellos. acá los piqueteros no existen. no son una raza. Volvemos a preguntar: ‘¿Y piqueteros también hay muchos?’ Afirma decidida: ‘No. simplemente defendemos lo nuestro’” (Notas de campo. Tal perdurabilidad es po24 En el sentido común. Como vimos. somos todos indios y con mucho orgullo’. sigue teniendo una importante vigencia. Sí. Aunque durante la Pueblada la referencia a la fuerza de la raza mapuche constituyó un lugar legítimo desde el cual otorgar sentido. nos responde: ‘Acá somos todos indios. atravesando distintas coyunturas y marcos referenciales. acá hubo y hay un pueblo que cuando tiene que salir. Pero como te digo. lo indígena 24 como significante no pierde su sesgo peyorativo. si querés piqueteros organizados. la cadena significativa “mapuche”-“indio”-“primitivo”. fragmento). sale y se defiende. Desde la perspectiva del sentido común. les dimos alojamiento. todos estuvimos en la ruta!! Pero no somos violentos. Al mismo tiempo. porque antes acá venían siempre buscando indios y ahora vienen buscando piqueteros. violentos. y yo les digo que los piqueteros no son una raza”.Laura Mombello sectores sociales. agosto 2002. La “raza” como modo concebir la pertenencia propia y ajena perdura con mayor o menor grado de explicitación. El siguiente diálogo con una referente cutralquense del gremio estatal revela el modo complejo en que se incorpora la alteridad en la conformación de la propia identidad: “¡Ah! ¿Así que ustedes son las que andan preguntando por la pueblada? Sí en el verano vinieron unos chicos de la UBA también. tenés que ir a Buenos Aires. desde el discurso oficial se apela a esta representación como modo de legitimar la propia identidad neuquina. con pasa montañas. De lo anterior se desprende que el lugar de lo indígena en la construcción de la neuquinidad es por cierto controvertido. En este sentido hay una fuerte operación de apropiación de elementos asociados al mundo mapuche. este es un lugar muy duro y si sos de acá o si venís de afuera pero te empecinas en quedarte y haces tuyo este lugar es porque algo de indio tenés. es el mismo Estado provincial el agente más reticente al reconocimiento de la diferencia. Preguntamos: ‘¿Y hay muchos indios?’. ¡¡Yo estuve en la ruta. el mundo indígena es portador de valoraciones contradictorias que sostienen alternativamente tanto procesos de marcación como de desmarcación. la referencia al mundo indígena no deja de estar fuertemente estigmatizada. Retomada o negada. 162 .

la raza no constituye algo concreto y objetivo. y cuyo significado social se transforma constantemente de acuerdo a los cambios políticos. 1996) que tiende tanto a incluir al otro nacional (especialmente porteño) y a producir de nuevo la dinámica interna de la diferencia. en tanto la devuelve invertida. ni una ni otra pueden comprenderse o relevarse obviando la relación con la Nación. Para los pobladores del lugar. los procesos de racialización como procesos ideológicos e históricamente específicos emergen ante los distintos proyectos políticos. se construye desde el sí mismo para recibir el espectáculo de la propia imagen como radicalmente otra. es ubicada en Buenos Aires. En este sentido. en el lugar de la otredad radical que. El autor explica que la construcción de este espejo se corresponde con “la negativa de reconocerse en el otro. desde el momento que comenzaron a ser interpelados desde el centro (ubicado desde la perspectiva nativa preferencialmente en Buenos Aires. de “continuidad” y de “autenticidad”. como apuntan Omi y Winant (1986). poniéndolas en relación con determinadas nociones de “historia”. como expresa Auge. Articulando elementos diferentes. tanto en términos estructurales como culturales. como elemento explicativo de la realidad en este contexto. como todo lo considerado dañino o perjudicial. Para las dinámicas de la neuquinidad Buenos Aires es ese espejo que. es posible comprender la perdurabilidad de la “raza” en tanto modo de marcación. neutralizando los conflictos propios que devienen a partir de una clasificación social que otorga lugares desigualmente ventajosos a diferentes sectores sociales. las políticas y los marcos referenciales de Nación y provincia son altamente dinámicos y fluctuantes. Más bien se trata de una forma de clasificación social inestable. Los “piqueteros” representan una identidad fuertemente indeseada y colocada. entramando animales prehistóricos con ideas de progreso. más allá de que produzca un efecto esencializador de las pertenencias. descentrada. Si bien la construcción de identidad/alteridad y provincianía en Neuquén tienen una densidad y especificidad propias. por lo que atenta contra el sentimiento de seguridad de la identidad” (1996:86). Es el juego de fronteras el que abre la posibilidad de fijar o articular los sentidos de las pertenencias locales posibles. registros etnici163 . De estas nociones entran y salen alteridades y provincianías. desde una perspectiva local.La “mística neuquina”. aunque este “centro” –visto desde Cutral Co– también puede referirse en situaciones específicas al gobierno provincial). Así. la “raza” actuó (y continúa actuando) como un principio organizador fundamental de las relaciones sociales. Marcas y disputas de provincianía y alteridad en una provincia joven sible porque. es fundamental el juego de fronteras (Auge. Esto en un escenario en que los actores. de “tradición”. como a expulsarlo para marcar los límites de la propia identidad.

Laura Mombello zados con ideas de derecho y/o autenticidad. acciones colectivas con proyectos de bienestar. 164 .

A cargo del análisis del actual proyecto provincial de enseñanza de lengua y cultura mapuche. la población mapuche –con una profundidad histórica y una presencia actual innegables– no ha recibido un cabal reconocimiento político-cultural ni del Estado ni de la sociedad en general en esta provincia. acompañadas por un fuerte asistencialismo. 165 . a la vez que desechando los planteos de fondo.Capítulo 6: Políticas indigenistas en Neuquén: pasado y presente Carlos Falaschi O. Sánchez y Andrea P. UBA.Asamblea por los Derechos Humanos sobre Derechos Indígenas. Siguiendo un modelo de pluralismo basado en la subordinación tolerante (Briones y Díaz. Szulc 1 2 3 I. Lic. Universidad Nacional del Comahue. Referente en la Facultad de Ciencias de la Educación del Convenio-marco Universidad Nacional del Comahue. Instituto de Ciencias Antropológicas. A cargo del análisis histórico de las políticas indigenistas neuquinas. 2000). en Ciencias Antropológicas (Universidad de Buenos Aires). y abogado. Neuquén. Universidad Nacional del Comahue. 1 2 3 Docente e investigador en la Facultad de Ciencias de la educación. Lic. docente e investigador en la Facultad de Humanidades. implementando relaciones clientelares y estrategias de captación. . Fernando M. Asesor jurídico de la Confederación Indígena Neuquina (CIN) y de varias comunidades mapuche desde 1993 hasta 2001. el Estado provincial ha delineado la política de integración de este sector y respondido a sus demandas desde el ámbito de la Acción Social. Introducción pesar de la inclusión de algunos elementos de la cultura mapuche en el A cuadro de la “neuquinidad”.Becaria Doctoral (CONICET). A cargo del análisis del Decreto provincial Nº 1184 del 10/07/2002. Este modo de procesar los reclamos indígenas se vincula estrechamente con el estilo provincial de construcción de hegemonía. FFyL. en Ciencias Antropológicas (Universidad de Buenos Aires) . consistente en las operaciones paralelas de confrontación con el nivel nacional (denunciado por su “centralismo”) y de “construcción de la provincia” a través de estrategias desarrollistas y políticas de integración sociocultural.

En atención a la dimensión histórica que atraviesa tanto la significación del “problema indígena” así como los discursos y prácticas sociales e institucionales. Así.. 166 . II. La consolidación de la jurisdicción argentina sobre el territorio pampeano-patagónico incorporado por medio de sucesivas campañas militares se 4 Con la ley 14. Reseña histórica de las políticas indigenistas en Neuquén II. Andrea P.Carlos Falaschi O. Szulc El presente capítulo apunta entonces a caracterizar dicho estilo provincial de construcción de hegemonía a través de un análisis de las políticas implementadas por el Estado neuquino en el proceso de incorporación y administración de la población indígena. concordante con el desarrollo de un discurso que evidenciaba una fuerte preocupación por el “peligro chileno” (Cerutti et al. Mientras una refiere a la política de regulación y control de la organización comunitaria a través de la figura de “personería jurídica”. observaremos las variaciones y continuidades en el largo proceso de integración subordinada de los indígenas a la organización sociopolítica del Neuquén. la otra se relaciona con el proyecto oficial de incorporación de la enseñanza de la lengua y cultura mapuche en las escuelas de comunidad –escenarios ambos en los que se reactualiza el particular modo en que el Estado neuquino tiende a procesar los reclamos mapuche. a partir del análisis de dos iniciativas del Estado provincial. A continuación. su tratamiento –tanto en el plano de la representación como en el de las prácticas– asumió distintos modos a lo largo del tiempo. Durante el período en que Neuquén fue Territorio Nacional –últimos años del siglo XIX y primera mitad del siglo XX– primó el énfasis en la integración nacional y la demarcación de fronteras. después de algo más de setenta años de existencia como Territorio Nacional. se hace foco en la situación más característica de la última década.408 de 1955 se otorga a Neuquén el estatus de Provincia.a. se desarrolla en primer lugar una reseña de las políticas indigenistas durante la etapa territoriana y la etapa de provincialización iniciada hacia me4 diados del siglo XX. a partir de las campañas militares de fines del siglo XIX en norpatagonia.. Sánchez. La cuestión indígena en el Territorio Nacional del Neuquén Si la diversidad socio-cultural presente e histórica en el espacio neuquino está representada de forma preponderante por población chilena y mapuche. 1996). Fernando M.

el objetivo era eliminar la tradicional ambigüedad que caracterizaba a esta zona (Briones y Díaz. Rodríguez en 1932 y mantenidos por el Gob. así como las prácticas culturales tradicionales. “indígena” y “criollo” –entre otras– resultaban difícilmente aceptables para un Estado nacional que se proyectaba sobre “territorios nacionales” edificados sobre la base de un imaginario de unidad en el que convergían territorio. mediante la ocupación efectiva de las zonas de frontera con el país trasandino a través del asentamiento de poblados. 167 . cuarteles militares y otras instituciones estatales que operarían a modo de freno de las intenciones expansionistas chilenas. que el Estado aspiraba a regularizar en el futuro a través de la mensura y el cobro de permisos de ocupación. En este marco. la concesión de tierras a las comunidades indígenas tenía como objetivo su fijación a la tierra como parte de una estrategia más amplia de control político y 5 La “colonización sistematizada” era la política oficial de entrega de tierras para explotaciones agrícolas de pequeña escala. “chileno”. tales como el modo comunitario de vida y de acceso a la tierra. En esta dirección pueden citarse la política de “colonización indígena” de la década del 1930. salvaguardando especialmente la franja cordillerana. aspirando a la nacionalización de la población residente en el Territorio. como eran las denomi5 nadas “colonización sistematizada” y “colonización de emergencia”. Los tres tipos de colonización fueron propuestos por el Gob. el tratamiento de la población indígena sobreviviente a la conquista conjugó la representación inferiorizante de la concepción evolucionista y una práctica asimilacionista desplegada a través de varias instituciones. La “colonización indígena” se distinguía de las otras dos por las particularidades de la población de destino. nacionalidad y cultura. Además. sino también forjar a partir de una multiplicidad de contingentes humanos. La “colonización de emergencia” se refería a los asentamientos espontáneos en tierras fiscales.Políticas indigenistas en Neuquén: pasado y presente efectuó en un doble movimiento. el Estado nacional –tanto en las provincias más añejas como en los Territorios nacionales recientes– no sólo debía garantizar la seguridad de sus fronteras. Carlos H. Por un lado. En este caso. Pilotto hasta 1942. En el caso neuquino. 2000). en el marco de una política de tierras más amplia que incluía también otros sectores sociales y otras modalidades de acceso. ambigüedad que alcanzaba tanto al manejo del espacio cordillerano –que pese a las estribaciones naturales no operaba como límite sino como una vía de flujo de personas y productos– como a la adscripción étnica y nacional de los habitantes. Pero la relativa indefinición e incluso indiferencia que en la vida de los pobladores rurales tenían categorías tales como “argentino”. una ciudadanía disciplinada y culturalmente homogénea. ya sea que se tratase de indígenas o de pobladores de nacionalidad o ascendencia chilena. Por el otro. a cambio del pago de una renta por hectárea y un canon de riego.

nombre del “cacique”. el nombre de sus jefes y la ubicación de las tierras que ocupan. (1980): Gobernadores del Neuquén 1884-1980. También es de destacar el peso dado a la instrucción pública –con un claro sesgo patriótico y religioso– como agencia privilegiada de formación cultural y control social (Juliano. puntualizo la impostergable necesidad de prestar atención y solución a los edificios escolares que son. es desde un tratamiento estadístico (cantidad de “tribus”.” Nota publicada en el diario Neuquén de Chos Malal.N. porque les falta el estímulo del arraigo. Memoria anual del año 1947. Gobernación del Neuquén. Citado en Ríos. la facilidad de adquirir pequeños lotes de tierra. estado legal de las tierras que ocupan). cantidad de miembros. cit. En este sentido. seguido de un mapa del Territorio con la ubicación de cada “tribu”. las incubadoras de nuestra nacionalidad. porque en ellos se adquieren las primeras inspiraciones de amor a la Patria y a las reglas que regulan la conducta individual y colectiva. 1993) dirigida tanto a nativos como a extranjeros. cantidad de ganado que poseen..E. diré. “colonización indígena” y “colonización de emergencia”. La mayoría de las veces en que aparecen mencionados los indígenas en estas Memorias. Fernando M.Carlos Falaschi O. Carlos A. en la Memoria de su gestión de 1947 elevada al P. la política de sedentarización y el fomento de la agricultura se proponían como pasos en el camino de civilización frente a las tradicionales prácticas de nomadismo y caza-recolección. el Gobernador Belenguer se justificaba por haber seguido con la costumbre de insertar en el informe anual un capítulo con datos sobre las tribus existentes en 8 el territorio. hectáreas que cultivan.”7 Unos años después. dando lugar a la distinción entre “colonización sistematizada”. que eran evaluadas por la elite gobernante de la época como frenos para el desarrollo económico 6 previsto. Sánchez. El fomento de la colonización y explotación de las tierras siguió criterios diferenciados según distintas categorías de pobladores. aclaraba que ese detalle de la demografía indígena neuquina no implicaba un desconocimiento de: 6 7 8 Persistía el problema que observaba el Gobernador Rawson hacia fines del siglo XIX: “la población es nómade en su casi totalidad. Esta tendencia puede ilustrarse con el discurso del Gobernador Peri en 1945 al inaugurar una escuela en Neuquén capital: “Con profundas y patrióticas esperanzas. Casi en tono de disculpa. op. 168 . Szulc aculturación. en el año 1893.. Esta información está consignada en forma de cuadro. y en estas condiciones es un elemento transitorio que nada de provecho deja en pos de sí… Estas y otras cuestiones (…) plegan las alas al progreso del territorio y aún no han sido resueltas. Andrea P.

que con este establecimiento se ha dado ya un importantísimo paso.Políticas indigenistas en Neuquén: pasado y presente “la nueva política indigenista seguida por las autoridades de la materia. Todo hace pensar. tendrá por especial objeto enseñarles un oficio o profesión para que al egresar de ella. con sólo 30 alumnos. En la medida en que estos individuos asumieran su identidad como “indígenas argentinos” diferentes de los “indígenas chilenos”. por el contrario. Memoria anual de 1936. y con sentimientos de fraternidad. al nivel de la pertenencia a la Nación en tanto ciudadano argentino. fracasados en su intento. fundamentalmente por cuestiones prácticas de fijación y control. mejores normas de vida.” Aun cuando se tolerara o incluso fomentara su modo de asentamiento y organización comunitarios. el Gobernador Pilotto: “Esta escuela.”9 9 Gobernación del Neuquén. la tendencia de las distintas instituciones y políticas nacionales era desplazar la identificación primaria del nivel grupal o “tribal” en tanto indígena. a la que concurrirían chicos de las comunidades para su formación. con principios sanos de moral y de higiene. reaccionarían en sentido favorable para levantar el nivel de vida de sus congéneres. que se ocupará de la instrucción general de la niñez indígena del Territorio. se apartarán para mezclarse con la civilización. con un espíritu renovado completamente. en el sentido de no reconocer en adelante la autoridad de caciques de tribus o reducciones. Podrá no obstante. se estaría concretando su integración subjetiva a la Nación que antes los incorporó físicamente por la fuerza. en lo que respecta al problema indígena. haciendo que cada indígena actúe por sí solo como simple ciudadano. que –encariñados con el trabajo. no sólo servirse a sí mismos. 169 . procurando mantener ese bienestar que les ha brindado su paso por la escuela. por reacción natural. pues. llegar a albergar un importantísimo núcleo de jóvenes indígenas. En esta dirección apuntaba también la creación en 1937 de una Escuela Granja Hogar en la ciudad de Neuquén. sino para orientar a los demás e infiltrarles. o. En qué y para qué serían formados lo explicita su impulsor. vuelvan a sus antiguos hogares educados y capacitados para. sin odios ni rencores– al volver a sus tribus de origen no podrían adaptarse a vivir en la indigencia y que. con el propósito –muy loable por cierto– de incorporar al indio de manera definitiva a la civilización. como ensayo. Funcionará en principio. instruidos intelectualmente por la escuela del internado. haciendo desaparecer la inercia y despreocupación que hoy les domina. y no por intermedio de representantes tribales. bajo la tutela del Estado.

los indígenas y la cultura. En este 10 Un análisis de las políticas asimilacionistas durante la etapa territoriana puede verse en Sánchez. que afectaban al sector rural en general. Por un lado. informaba al Ministerio del Interior de la Nación que las “tribus indígenas” seguían allí. así como las relaciones entre estos y otros aspectos. como en años anteriores. aunque en un modelo de sociedad fuertemente jerarquizado. sino por ser una referencia que condensaba. Por otro lado. la información provista por la Dirección General de Tierras. 2000). el último gobernador territoriano.863 individuos. pasando por lo tanto la cuestión de la “colonización indígena” también a la órbita del gobierno provincial. Fernando M. y que realizaban... Al igual que quienes lo antecedieron. En cuanto al discurso de los gobernadores –anualmente documentado en sus informes de gestión– el tratamiento de la cuestión indígena se mantuvo sin cambios hasta la Memoria de 1954 correspondiente a Pedro Luis Quarta. La política seguida con la población indígena en Neuquén durante su etapa 10 de Territorio Nacional puede sintetizarse por tanto mencionando dos líneas de acción paralelas. la Escuela Granja Hogar Ceferino Namuncurá se convirtió en una escuela común abierta a los niños del vecindario. cristianos. ubicación y situación legal de las tierras ocupadas por cada tribu. Desaparecía así uno de los más claros símbolos de la política asimilacionista en la historia de la Educación en Neuquén (Teobaldo et al. importante –para nuestro análisis– no sólo por la función específica que desempeñó. Las tierras fiscales y su administración fueron transferidas al Estado provincial a partir de su institucionalización. trabajadores y respetuosos de la autoridad) apuntaban al reemplazo de los modos tradicionales de vida –evaluados como atrasados– con la mira puesta en un horizonte de modernización e integración (Martínez Sarasola. que tuvo la tarea de organizar la transición hacia la provincialización del Neuquén. Szulc Esta institución funcionó por algo más de una década. año tras año. 1992). el territorio. la formación de la subjetividad de los individuos como argentinos. una variada aunque exigua producción agrícola y ganadera. 170 . que totalizaban en el Territorio un número de 5. en los campos que les fueron concedidos por el Estado. recibiendo y devolviendo algunos cientos de jóvenes de distintos puntos del Territorio. acerca de cantidad. También consignaba. En 1951. Fernando 2003. las instituciones encargadas de la formación de ciudadanía (más concretamente. la representación de los gobernadores y otros agentes del Estado acerca de la Nación. con políticas de administración de tierras fiscales y fomento de la producción agrícola.Carlos Falaschi O. Andrea P. Sánchez. la inclusión de la población indígena en programas de colonización rural.

Artículo 12). Se iniciaba así una nueva etapa en la que el gobierno provincial confrontaba con el poder central. tornando ambos gestos en pilares de su estrategia de acumulación de poder (Palermo. al tiempo que iniciaba una política de tipo desarrollista y clientelar (incluyendo el acercamiento y cooptación de las comunidades). que: “Todos los habitantes tienen idéntica dignidad social y son iguales ante la ley. fue una preocupación recurrente de los Gobernadores territorianos. al punto de estar incluido en la Constitución Provincial de 1957. impidan el pleno desarrollo de la persona humana y la efectiva participación de todos los habitantes en la organización política. origen étnico. Por su parte. económica y social de la Provincia”. sin distinción de sexo. Pero este tema tomó una centralidad especial en los años iniciales del proceso de provincialización. Esta distinción no está libre de paradojas. como por ejemplo el que sostiene que “La tie- 171 . propendiendo a su capacitación y la utilización racional de las tierras concedidas. titulada “Régimen económico”. 11 Este artículo está ubicado en la Quinta Sección. que implicaba ciertos derechos y obligaciones. junto a otros ítems referidos a la población en general. religión. el derecho especial de acceso a la tierra previsto por la Constitución neuquina para las comunidades indígenas está contemplado en el Artículo 239 que establece: “Serán mantenidas y aún ampliadas las reservas y concesiones indígenas.Políticas indigenistas en Neuquén: pasado y presente plano no hubo cambios significativos hasta que en 1964 el Gobernador Felipe Sapag iniciara una política de regularización de la tierra de las comunidades bajo la figura de “reserva”. En este texto fundacional. mejorando las condiciones de vida de sus habitantes y tendiendo a la eli11 minación progresiva de esta segregación de hecho”. dado que la misma Constitución señala en la sección Derechos y Garantías. 1988). El proceso de provincialización y la construcción de la identidad neuquina La administración de la tierra pública en general. prefigurando dos destinatarios diferentes: inversores o productores en general por un lado. limitando de hecho la libertad y la igualdad de los habitantes. y “agrupaciones indígenas” por otro. En este contexto histórico y político debe situarse el desarrollo de las políticas indigenistas en Neuquén en la década de los 60. I. Se prestará ayuda técnica y económica a estas agrupaciones. idioma. II. el problema de la tierra también aparece tratado desde una doble perspectiva.b. y su relación fundamental con la vida de la población indígena. Pero este mismo artículo continúa diciendo: “Deberán removerse los obstáculos de orden económico y social que. opiniones políticas y condiciones sociales…” (Cap.

Andrea P. 172 . Sánchez. en este caso. ya que son visibilizados como tales no para reafirmar su organización y “origen étnico” sino en la medida en que –con el auspicio y las políticas del Estado– se están alejando de ese origen para integrarse en el contexto demográfico provincial. el Gobernador Asmar señalaba la importancia de contar con “la presencia serena y evocativa de los caciques mapuches del Neuquén”. 1963. relacionado con los valores del pueblo araucano.. rescatados como antecedentes y raíces de la neuquinidad. rra es un bien de trabajo y la ley promoverá una reforma agraria integral”. la década del ’60 se inició con un giro en la representación acerca de los indígenas en Neuquén. además de resaltar la participación de estudiosos del tema. realizado en la localidad de San Martín de los Andes en febrero de 1961. Neuquén. que habitó el suelo 12 argentino para reconstruir ese período de nuestra historia patria…” En relación a su realización. Esta nueva consideración hace aparición en el Primer Congreso del Área Araucanista Argentina. 13 Honorable Legislatura de la Provincia del Neuquén. 1957 12 Actas del Primer Congreso del Área Araucanista Argentina. que harían su aparición en los años 80 y 90. De más está decir que la “diferenciación positiva” hacia las comunidades indígenas no contemplaba en aquella coyuntura ningún reconocimiento político o de “derechos fundamentales”. enviados simbólicamente al tiempo inmemorial de los ancestros y. tanto a nivel de organismos internacionales como en reivindicaciones de organizaciones indígenas en toda América. Szulc Estos postulados constitucionales parecen encerrar una ambigüedad en cuanto al trato diferencial de los indígenas. Fernando M. puede notarse también el cambio en su valoración. Comenzaban a perder su carácter de “población-problema” para la organización de la sociedad a medida que eran revestidos con una retórica exotizante. sistematizar y documentar todo lo referente al patrimonio material y espiritual. autoridades y medios de prensa. Discurso del Gobernador Asmar. De todos modos. El objetivo expreso del encuentro era el siguiente: “La finalidad del Primer Congreso –que será de carácter técnico-científico– es ordenar. a cuyo fin es precisamente necesaria la remoción de los obstáculos socioeconómicos.13 En este sesgo mistificador de la imagen de las autoridades mapuche. Constitución de la Provincia del Neuquén. a partir de una convocatoria del gobierno provincial. 1º de mayo de 1961. especialmente si la contrastamos con la forma en que era evaluado el “ethos indígena” unas décadas antes.Carlos Falaschi O.

cantidad de indígenas que viven “fuera de la reducción”. Memoria anual de 1936. con suficientes recursos para el normal desarrollo del trabajo y eliminación de la vida contemplativa e indolente que ahora llevan. que tome a su cargo el asesoramiento y dirección de las reducciones o agrupaciones indígenas. Según Briones y Díaz. cuya finalidad será “considerar el mejor uso y distribución de las tierras conforme a las reales necesidades de las familias indígenas”.”14 La nueva valoración de lo nativo. 15 La participación de un puñado de representantes indígenas fue central y de variado tenor. calidad y extensión de las reservas de tierras que “cada tribu tiene asignada”. otra propuesta oficial abonaba este camino de redescubrimiento cognoscitivo de los nativos de la Provincia del Neuquén. En 1962. en público. estudio e inspección de las reservas indígenas existentes en la Provincia”. otros polemizaron entre sí. una nueva estereotipación y una nueva versión de “integración subordinada” caracterizada por un fuerte paternalismo. Gregorio Álvarez. Finalmente. El evento se cerró con el traslado de los participantes a una comunidad cercana. a ‘subordinados tolerables’ forjadores de identidad provincial…” (2000:48). 173 . cantidad de 14 Gobernación del Neuquén. nivel de instrucción. presente en la mayor parte de la etapa te16 rritoriana. 16 Ver nota 4. acerca de la conveniencia o no de integrarse con la sociedad blanca.Políticas indigenistas en Neuquén: pasado y presente Por ejemplo. el relato en tiempo pasado de lo que seguía 15 estando presente –y muy especialmente “presentado” en este evento de 1961– empezaría a conformar un modo de reconocimiento folckorizado. la historia del tratamiento de los pueblos indígenas puede caracterizarse en Neuquén como “el pasaje de ‘inapropiados inaceptables’ (cuya inadecuación justificara la Conquista del Desierto como cruzada nacional). donde se realizó una “tradicional ceremonia” mapuche. Mientras algunos fueron co-presentadores de ponencias junto a especialistas huincas. ahora vinculado a una finalidad práctica. todos ellos posaron para las fotos con los especialistas y las autoridades. En este caso reaparece el interés por la demografía indígena. Ellos fueron los destinatarios de las palabras de apertura efectuadas por el Dr. conjunta y separadamente. hacia 1936 el gobernador Pilotto proponía la intervención directa en la organización de las comunidades para transformar sus modos de vida tradicionales: “Este Gobierno cree indispensable la creación de un organismo local. En la misma ley se establecen como objetivos del censo los de relevar el número de tribus existentes y el de personas que integran cada una. Por Ley Nº 306 sancionada por la Legislatura Provincial se establecía la realización de un “censo.

paralelamente a la construcción discursiva de la neuquinidad (Favaro y Morinelli. se asumirá la tarea del desarrollo provincial. que coordinada con la realización de campañas de extensión agrícola y de desarrollo y aprovechamiento de sus evidentes y naturales aptitudes. denunciado como responsable del abandono y estancamiento de Neuquén. 1993) desde una retórica fuertemente anticentralista. de acuerdo a las posibilidades económicas. tendrá como contracara un énfasis provincialista basado en la unidad y cohesión social más 17 Un amplio análisis histórico. y los destinados a la población con graves carencias económicas –sean indígenas o no– están a cargo del Ministerio de Acción Social. Szulc “animales y especies” que poseen. así como de los conflictos pasados y presentes derivados de esta situación. ya que el Poder Ejecutivo reconocía que su acción sería insuficiente para mejorar la situación de los indígenas si se limitara a esta operación. la reserva de las tierras que ocupan en comunidad…” En el decreto se menciona la participación del Ministerio de Asuntos Agrarios. desde el primer gobierno del Movimiento Popular Neuquino. pasan principalmente por el Ministerio de Asuntos Agrarios. Finalmente. en función de los resultados. encabezado por Felipe Sapag en 1964. antiporteña. como a la potestad de actualizar. Sánchez.. se señalaba la utilización de los resultados de dicho censo para “establecer a favor de los integrantes determinados por el mismo. se mencionaba que. La confrontación con el Estado nacional. Los programas o acciones dirigidos a ellos. como fuente básica de información sociodemográfica de la población mapuche de la zona rural provincial. Andrea P. que llevó el Nº 737. disponía acciones tendientes a asegurar “su asistencia inmediata mediante la instalación de escuelas y puestos sanitarios. y por lo tanto. Los Decretos de reserva de 1964 hacen mención a este censo. y en consecuencia. Neuquén (1996). la información aportada por el censo de 1962. permi17 tirán elevar las condiciones en que se desenvuelve la vida de estas familias…” Si bien en 1964 hay una evidente atención de los problemas y necesidades de la población indígena. etc. 174 . puede verse en UNC-APDH: Informe Final del Proyecto Especial “Defensa y Reivindicación de Tierras Indígenas”. no existe aún ninguna repartición provincial destinada especialmente a atender a este sector social. Fernando M. Por su parte.Carlos Falaschi O. se entregarían parcelas individuales. en caso de ser necesario. jurídico y económico del modo de acceso a la tierra previsto para las comunidades mapuche. tanto en lo que refiere a la formulación de este decreto. Uno de los primeros ítems del Decreto 737/64 anunciaba otras medidas complementarias a la reserva de tierras. como a los demás pobladores del área rural. En el primero de estos decretos.

18 Honorable Legislatura de la Provincia del Neuquén.” El sesgo paternalista y asistencialista que se evidencia en los pasajes reseñados anteriormente –y condensados en el último párrafo transcripto– será el blanco central de las críticas del activismo mapuche en los años 90.Políticas indigenistas en Neuquén: pasado y presente allá de las diferencias existentes. 1988:11). para procurarles un oficio y propendiendo a la elevación de su nivel de vida. insumos agrícolas y otros recursos. 175 . En este sentido. por primera vez. Neuquén. tratada con criterio racional y altruista. o sea. leña. mediante la entrega de implementos y maquinarias 18 para la labranza. ocasionalmente. y no su tratamiento como una clase social o población rural pobre. que incluiría una serie de programas tendientes a “asimilarlos al resto de los habitantes del Neuquén. el discurso político de partidos provinciales como el Movimiento Popular Neuquino (MPN) interpela a los partidos nacionales y se propone “constituir el interés común en términos de un conflicto primordial: el de la provincia frente al poder central” (Palermo. 1º de mayo de 1965. ropa. el mismo gobernador anunciaba la política de regulación de tierras para las agrupaciones indígenas como un primer paso del “Operativo Araucano”. el puesto sanitario y. En el discurso de apertura de las sesiones legislativas de 1964. para lo cual existían “reservas dentro de las reservas”. aunque de un peso central. se encaraba la situación general de carencia a través de la asistencia en alimentos. sin distingos de ninguna naturaleza…” Se preveía la extensión del sistema de salud y del sistema educativo provinciales a todas las comunidades. espacios destinados a la escuela. que reclamará al Estado su reconocimiento político como Pueblo Originario. Sapag se refería a la política en marcha del siguiente modo: “La situación peculiar de nuestros aborígenes ha sido. En su discurso del 1º de mayo del año siguiente ante la Legislatura provincial. pasemos revista a las principales propuestas y reparticiones oficiales encargadas de atender los “asuntos indígenas” durante la etapa de fundación y consolidación del proyecto de desarrollo provincial. otorgándoles la posesión y título de las tierras que ocupaban procurando capacitarlos mediante la instalación de escuelas de artesanía rural. un destacamento policial. Discurso de apertura de sesiones del Gobernador Felipe Sapag. Pero antes de abordar ese punto. Finalmente.

aludidos como obstáculos para el camino de progreso encarado por la provincia. Además de la proliferación incongruente de modos de nombrar a la población de referencia –sin duda mucho menos cargados valorativamente que los epítetos descalificadores de unas décadas antes– puede notarse la persistencia de su evaluación negativa en las referencias a sus prácticas como “supervivencia”. En todo caso. asistencia. Fernando M. Se consignaba como competencia del SPAI “intervenir en la protección e integración de los grupos aborí176 .. creado por Decreto Nº 1171 de 1967. Cultural y de Integración de las tribus indígenas en la Provincia del Neuquén. incompatible con el grado de desarrollo que aspira alcanzar la provincia del Neuquén” (Resaltado nuestro). ya existente en el seno del Ministerio de Bienestar Social. Szulc II. por Decreto 775/69 es creado el Servicio Provincial de Asuntos Indígenas (SPAI) dentro del Instituto de Promoción Social del Ministerio de Bienestar Social. en cuanto significa la supervivencia de comunidades que. Genealogía de las políticas y organismos indigenistas en la Provincia del Neuquén El primer organismo provincial destinado específicamente a tratar la problemática de la población indígena fue el Comité Coordinador Interministerial de Asuntos Indígenas (CCIAI).c. Andrea P. elaborado por el Comité Nacional Interministerial y Organismos Internacionales…” En los considerandos de ese Decreto se señalaba que: “en Neuquén existe un grupo étnico netamente diferenciado de raza araucana que se distribuye en distintas reservas indígenas. organización. definido como “órgano especializado en los problemas de desarrollo comunitario”. “subsistencia” y “subdesarrollo”. viviendo en una economía de subsistencia. y desarrollo de las comunidades indígenas…” El decreto mencionaba la “necesidad de poner en marcha un Plan de Acción de Promoción Económico-Social. Un año después. conforme a los lineamientos del Programa Andino. no por eso deja de tener importancia como problema humano. vienen perpetuando a través del tiempo una marcada situación de subdesarrollo. que si bien constituye una minoría dentro de la población total del Neuquén. Como principal competencia del CCIAI se establecía “…estudiar la aplicación de un programa relacionado con la promoción. El mismo estaba presidido por el Ministro de Asuntos Sociales e integrado por los secretarios de los demás Ministerios provinciales. este organismo es disuelto al año siguiente y sus funciones son transferidas al Instituto de Promoción Social (IPS). Sánchez. aunque hasta el momento no abordaba la problemática indígena.Carlos Falaschi O.

el tema de la detección y formación de “líderes indígenas” que menciona Barreto como paso hacia el fomento del protagonismo de las mismas comunidades en el mejoramiento de sus condiciones de vida (un paso que a la postre fue efectivamente importante) constituyó un modo de vehiculizar las demandas de las comunidades por carriles aco19 Provincia del Neuquén. El discurso finalizaba con una expresión de deseo: que esta institución no sea una nueva frustración para “nuestros hermanos. a la vez que proporciona paliativos a la situación de penuria y marginación. es designado el Padre Oscar Barreto. Tenemos que tender el puente. entre nosotros y el indígena corre el río de la Desconfianza. En tanto estrategia hegemónica del Estado. grado de cultura y zona geográfica de residencia” Al frente del SPAI. los indígenas. Zapala. 7 de agosto de 1969. ejecutando las medidas que contemplen los problemas específicos de su condición social. y se constituirá en el puente entre estas dos orillas […] y ese puente. en los líderes naturales 19 de la comunidad”. que el puente somos nosotros. generando a lo sumo una integración subordinada que profundiza la dependencia.” Un poco más adelante sostenía que “quien realizará la promoción humana. factores económicos. Instituto de Promoción Social. tiene que apoyarse sobre la otra valla. Ministerio de Bienestar Social. creencias. Documento nº 8: “Discurso pronunciado por el Padre Oscar Barreto en la primera reunión de trabajo del Sistema Provincial de Promoción Social”. En su primer discurso como Jefe de este organismo.Políticas indigenistas en Neuquén: pasado y presente genes. Nuestra prioridad no es la promoción socio-económica. y pienso.” Sin duda las mejores intenciones presentes en su vocación misional por la promoción del modo de vida de los indígenas –fuertemente atravesadas por el discurso de la integración y el desarrollo que en la época aparecían como políticas progresistas– impidieron vislumbrar lo que un análisis crítico retrospectivo permite: la ambigüedad de una política asistencial que. la reproduce. 177 . sino la promoción humana. cuya sede se establece en Junín de los Andes. […] que son más Argentinos que nosotros y que tienen más derecho que cualquiera de las otras comunidades que puedan estar integradas. comenzaba afirmando: “Al medio. con el SPAI.” Y como funciones se establecían: “Ejecutar los programas de protección integral al aborigen”. romperá la desconfianza. así como también realizar “estudios de investigación sobre los grupos aborígenes que contemplen el sistema de valores dado por costumbres. incorporadas al quehacer y al deber de la Provincia y de la Nación. por no cuestionar la asimetría constitutiva de la relación Estado-indígenas.

y otros. la capacitación indígena reaparecerá con un sentido diferente en la segunda mitad de la década del ‘80. con la mira puesta en la promoción y asistencia social de las comunidades. financiación y cuerpo docente de Nación. Ministerio de Bienestar Social. Un documento de 1975 reseña las acciones llevadas a cabo durante ese año por el SPAI en el marco de un “Programa Integral de Desarrollo” dirigido a “las comunidades rurales marginadas”. El informe consigna. aspectos culturales y tipología de las comunidades aborígenes del Neuquén”. y respondiendo a lineamientos de organismos internacionales. disciplinando los procedimientos de acuerdo a la “burocracia huinca”. Andrea P. Fernando M. Esta cuestión aparece en estos años con mucha fuerza. a la vez que demarcando claramente los límites de los reclamos permisibles. con la realización de una serie de “Cursos de Capacitación de líderes indígenas” con ingerencia del gobierno provincial. De los 20 Provincia del Neuquén. Sánchez. El resultado es de 44% sobre el total de los proyectos. en ocasión del primer “Cursillo para líderes indígenas” convocado por el Obispado del Neuquén. que se presentan en este informe discriminados en doce rubros. educación (24) y salud pública (23). se constituyó la Confederación Indígena Neuquina. promoción de artesanías. cuántos y cuáles fueron ejecutados. provisión de agua potable. además de cuántos y cuáles fueron los proyectos elaborados. donde se incluye un capítulo en el que se aborda la “implementación de programas y/o proyectos” por parte del Gobierno provincial. Documento del SPAI titulado “Programas provinciales de desarrollo social integrado para agrupaciones indígenas”. proyectos referidos a aspectos legales (29). aunque con auspicios y tendencias políticas variadas.. entre los que se destacan: proyectos agropecuario-forestales (42). correspondientes en su mayoría a ejecución de mensuras. Por ejemplo. el Consejo Federal de Inversiones (CFI) elaboró un informe denominado “Análisis socio-económico. evaluando la atención prestada a las distintas comunidades 21 existentes en la provincia. 1994). 1975. Szulc tados. En todo caso. mejoramiento de viviendas y construcción de infraestructura comunitaria. durante la década de los años 70 siguió funcionando el SPAI.Carlos Falaschi O. Neuquén. Como se verá. construcción de escuelas y puestos sanitarios. que desempeñaría un papel importante en la comunicación y articulación de las comunidades dispersas en el territorio provincial (Falaschi. 20 hasta proyectos de reactivación económica de tipo agropecuario y forestal. Siguen en orden decreciente rubros tales como vivienda y urbanización. 21 En el período 1969-1977 se contabilizaron alrededor de 164 programas y/o proyectos. que incluía desde realización de mensuras. 178 . durante la última dictadura militar (1976-1983) –que en el contexto neuquino revistió la particularidad de no desplazar al MPN del gobierno provincial–. y llevado a cabo en junio de 1970. En 1978.

” Es interesante destacar aquí una serie de cambios en el modo de consideración y el lugar asignado a los indígenas en los programas. Este funcionario. La Dirección de Asuntos Indígenas a partir de la reapertura democrática de 1983 La estructura del Ministerio de Bienestar Social sufrió nuevos cambios a partir de diciembre de 1983. En esta ocasión –además de otros cambios– la Subsecretaría de Acción Social pasó a llamarse “Subsecretaría de Acción Social y Asuntos Indígenas”. En Neuquén. dato que evidencia la arbitrariedad en el manejo de estos programas de acuerdo al tipo de vínculo establecido con las autoridades de las distintas comunidades. 179 . que según el decreto 1085/88 son: “a) Intervenir en la elaboración de proyectos intersectoriales para elevar las condiciones de vida de los grupos de población Mapuche. Por un lado. La DAI mantiene su denominación. aparece por primera vez un atisbo de lo que Bonfil Batalla (1987) caracterizó como “indigenismo de participación”.Políticas indigenistas en Neuquén: pasado y presente proyectos específicamente económicos se llevó a cabo sólo un 14% de lo previsto. designado por el Poder Ejecutivo provincial. habilitando –aunque de forma subordinada– la incorporación de organizaciones indígenas en el diseño de los programas que los afectarían. en coordinación con la Dirección de Promoción Social. como elaborar proyectos para “elevar las condiciones de vida de los grupos de población aborigen”. También aparece como un objetivo explícito el de “propender a mantener la vigencia de rasgos de la cultura indígena y contribuir a su conocimiento y divulgación. y también se agregan elementos nuevos como ser la propuesta de abrir esos proyectos a la “participación de organizaciones de los grupos de población aborigen”. creándose dentro de la Subsecretaría de Acción Social. esa incorporación pasó casi exclusivamente por la designación de un mapuche como responsable de la DAI. Por Decreto 066 se modificó su anterior conformación. II. atendiendo las demandas de los “paisanos” y vehiculizando la respuesta estatal. Entre las funciones de este organismo se mantienen algunas establecidas anteriormente. El informe establece también una tipología de las comunidades de acuerdo al grado alto. medio o bajo de atención recibida.d. consistente las más de las veces en algún tipo de asistencia material por la cual generalmente se sentían –y virtualmente quedaban– políticamente endeudados. la Dirección de Asuntos Indígenas (DAI). En 1988 es reestructurado nuevamente el Ministerio de Bienestar Social. pero sufre modificaciones significativas en sus atribuciones. operaba como nexo entre el gobierno y las comunidades.

En el primero de los objetivos. Se expone una amplia gama de aspectos de la vida de las comunidades en los que el Estado. Uno de ellos dice: “Revitalizar la cultura Mapuche. e) Participar en la elaboración de las normas jurídicas que regulen el accionar de las Organizaciones de las Comunidades Mapuches”. su reconocimiento como Pueblo Mapuche. en torno de objetivos de mejoramiento de sus condiciones de vida. Andrea P. Fernando M. sin desmedro de la cultura Mapuche. estimulando su integración al contexto socio-cultural de la Provincia. d) Propender a mantener la vigencia de rasgos de la Cultura Mapuche y contribuir a su conocimiento y divulgación. que desde la reapertura democrática –y cada vez más insistentemente– reclama de la sociedad en general y del Estado provincial en particular. es notable el reemplazo casi mecánico de los términos “aborigen” e “indígena” del Decreto 066/83. En este cambio de redacción de los incisos más que en las funciones. omitiendo cuestiones políticas centrales como territorio. Szulc b) Coordinar con los sectores previstos en la Programación y asignar la participación de las organizaciones Mapuches.” Aquí se evidencia el tipo de abordaje que será especialmente cuestionado por las organizaciones mapuche unos años después.Carlos Falaschi O. incluso folklórico de las diferencias. se propone intervenir. Este cambio de denominación seguramente se relaciona con la coyuntura histórica y la revitalización de las demandas de organizaciones indígenas. para la implementación de los Proyectos. respetando el ejercicio pleno del culto y sus creencias religiosas. en este caso del activismo indígena en Neuquén. Sánchez. por tratarse de un reconocimiento meramente cultural. 180 . a través de esta dirección. Paralelamente –y más allá de los lineamientos normativos– en un informe elaborado en 1986 por la Subsecretaría de Acción Social para dar cuenta de la situación de las comunidades indígenas del Neuquén. aprovechando su difusión en los ámbitos Provincial y Nacional. al tiempo que rechaza las denominaciones tradicionalmente usadas por los ‘winka’. Resulta significativo señalar otros dos objetivos declarados por la DAI. c) Estimular la organización de la población Mapuche según sus pautas culturales. se detallan los objetivos y políticas “en materia de atención a la población mapuche” a cargo de la DAI. manteniendo el uso de la lengua. fortaleciendo su vigencia”. estimulando el desarrollo de las actividades artesanales. por el término “Mapuche” en el Decreto 1085/88. aparece una cierta ambigüedad o tensión entre el reconocimiento de las diferencias y la propuesta de integración: “Mejorar el nivel de vida de la población indígena..

que en esta etapa no negaría la validez de la pertenencia 181 . El otro ítem propone: “Capacitar a los líderes naturales y jóvenes de las Agrupaciones Indígenas.Joven)”. a través del control de los mecanismos de poder de las comunidades. que en instancias posteriores se desempeñarían a su vez como capacitadores o funcionarios en distintos niveles de la política indigenista. 1981:417). el caudal elector aborigen” (Serbín. etc.” (Resaltado nuestro). un análisis detenido permite ver su funcionalidad dentro de un conjunto más amplio de estrategias de construcción de hegemonía por parte del poder estatal provincial. la detección y formación de líderes comunitarios que comienza a insinuarse a fines de la década del ‘60 se concreta en una serie de Cursos de Capacitación de líderes indígenas. durante los años 1986 y 1988. tendiendo a la canalización de las demandas de las comunidades por carriles institucionalmente definidos. El último objetivo es claramente ilustrativo de la política de ciudadanización ya mencionada. En todo caso. derecho consuetudinario. entre los objetivos específicos se mencionaban: “Que el líder-alumno reconozca la situación general que afecta a las comunidades aborígenes” y “movilice a grupos de trabajo para la toma de conciencia del sentido de pertenencia a un grupo étnico. Si a primera vista esta iniciativa aparece como un aporte a la capacidad de gestión de mejoras por parte de los miembros de las propias comunidades (y sin duda tuvo ese efecto). También fue una estrategia de cooptación de referentes indígenas. el objetivo general declarado de estos cursos era: “Capacitar a jóvenes mapuches que reúnan condiciones y capacidad de liderazgo para promover la participación de los miembros de sus comunidades y llegar a ser Nehuen-Hueche (Fuerza. Como sostiene Serbín (1981). a la vez que “asegurar.” Como se señaló anteriormente. las Direcciones de Asuntos Indígenas provinciales –incluida la de Neuquén– habrían cumplido una función de control político en dos sentidos: “atemperar los conflictos que se presentasen con las comunidades indígenas a través de donaciones y prebendas limitadas”.Políticas indigenistas en Neuquén: pasado y presente autonomía. para que incentiven la participación activa de los pobladores en la realización de acciones tendientes al logro de un mejor nivel de vida. conociendo deberes y derechos que como argentino le corresponde. La capacitación también cumplió un papel de regulación de los procedimientos y demarcación de los límites de los reclamos permisibles. Por su parte.

Neuquén. A partir de la conmemoración del Quinto Centenario en 1992. al que ingresaron no como co-partícipes sino subsumidos por la fuerza a un proceso que les era externo (Diez y Falaschi. la Coordinación de Organizaciones Mapuche organizó en Neuquén en 1995 el Primer Seminario Regional “El Derecho Internacional y los Pueblos Originarios”.. La auto-afirmación como Pueblo. 1995b).e. Junín de los Andes. Un ejemplo de “equiparación simbólica” como medio de incorporación política (Briones. La presentación de una bandera propia. del que participan representantes de la OIT. 182 . El indigenismo en cuestión y las reivindicaciones del Pueblo Mapuche La relación entre el Estado provincial y el sector indígena en los ’90 estuvo caracterizada por disputas de distinto tenor. Sánchez.Carlos Falaschi O. del mismo modo que a principios de siglo alertaban sobre el “peligro chileno”. “Curso de capacitación de líderes indígenas” (tercera etapa). irrupción caracterizada por reclamos político-culturales. más los reclamos de territorio y auto23 nomía como derechos fundamentales. donde consta que en el acto de apertura “…se reciben las Banderas Argentina y Mapuche acompañadas por los sonidos del cultrum y el aplauso de 22 los presentes…” II. la reivindicación del mapuzugun y la afirmación de su estatus de Pueblo único extendido a ambos lados de la Cordillera –anterior y más allá de las estructuras estatales– generó inmediatamente una ola de reacciones que. se produjo una irrupción de lo mapuche en la esfera pública neuquina. Andrea P. Dirección de Asuntos Indígenas. símbolos y cuerpos que ya no coincidían con las representaciones sociales tradicionales: “nuestros aborígenes” se presentaban ahora como Pueblo Nación Mapuche. julio de 1988. Ministerio de Bienestar Social. pero la reconocería como subordinada a la adscripción nacional/ provincial. dirigentes mapuches locales y trasandinos. un Pueblo Originario preexistente a los límites provinciales y nacionales impuestos hace algo más de un siglo. conformaron el eje del discurso polí22 Provincia del Neuquén. 23 Precisamente con este temario. y asistentes no mapuches vinculados a la problemática en cuestión. 1998a) de lo indígena en la matriz dominante de la nacionalidad puede verse en el documento que resume las actividades de los Cursos de 1988. Esta relación de asimetría es consustancial a la posición de los indígenas en el proceso histórico de conformación de los estados nacionales. Szulc étnica. basando en ésta última la determinación de “deberes y derechos”. veían ahora una amenaza separatista y una inminente disgregación del territorio nacional y patagónico. Fernando M. Una de las alteraciones en la vida cotidiana –especialmente en Neuquén capital– fue la eclosión de unos discursos.

1999).26 24 Corresponden al tramo final del último mandato del gobernador Sapag y al del actual gobernador Sobisch. denunciando la politización de la dirigencia mapuche. Aquí puede observarse cómo “la legislación internacional. dentro de las com25 petencias del Ministerio de Desarrollo Social –un listado de 16 ítems de lo más variados– aparece sólo uno relacionado tangencialmente con el sector indígena (y bastante ambiguo): “Promover la elaboración de planes y programas sociales de preservación de la identidad provincial. casi redundante: “Intervenir en el diseño de políticas culturales que promuevan la identidad provincial. reelecto en 2003 para un nuevo periodo de gobierno. a la vez que tratando de reencauzar los reclamos al ámbito de la acción social. El Convenio 169 OIT (1989) y la reforma de la Constitución Nacional (1994) resultaron referentes importantísimos en este sentido. 1998a:244). fomentando la complementariedad étnica y el desarrollo poblacional en la diversidad”. afianzando sentimientos de pertenencia y rescatando las diversas manifestaciones y patrimonios culturales. desde el Estado provincial. El mismo texto figura en la Ley de Ministerios Nº 2347 de 2000 y en la Ley de Ministerios Nº 2396 de 2002. Mientras tanto. 25 El tradicional Ministerio de Bienestar Social es reemplazado en 1995 por el Ministerio de Salud y Acción Social. 183 . ya no existía ninguna oficina –ni siquiera de tercer o cuarto nivel como fueron las Direcciones en años anteriores– abocada a tratar específicamente la problemática indígena. durante la última década se dictan varias Leyes Orgánicas de Ministerios (en los años 1995. en la Ley de Ministerios Nº 2292 de 1999. En la mayor parte de este lapso.Políticas indigenistas en Neuquén: pasado y presente tico de las organizaciones mapuche. 26 En esta última hay otra expresión similar a la anterior. 1999. 2002). por el Ministerio de Desarrollo Social. nacional y provincial está operando como factor poderoso en lo que hace a re-construir y re-constituir a los indígenas (y por consiguiente a los no indígenas) como sujetos políticos de tipo particular” (Briones. vigente hasta la actualidad. se intenta restaurar el modo histórico de hegemonía que estaba siendo cuestionado.24 que modificaron total o parcialmente el organigrama de las reparticiones oficiales. en concordancia con la tendencia global de reconocimiento de derechos a los grupos indígenas (Briones. Por ejemplo. y nuevamente en 1999. Por otro lado. 2000.” Aparece así claramente enfatizado que el Estado propiciará que la balanza entre identidad provincial (hegemónica) y diversidad se incline hacia la primera.

persiste hasta la actualidad una relación asimétrica entre la sociedad global y la población mapuche.. los dirigentes urbanos de la Coordinación de Organizaciones Mapuche (COM) no habían reaccionado aún y estaban en el Encuentro “Construyendo capacidades para la Auditoría Social”. 184 . Antecedentes y comentarios generales Desde un enfoque político y jurídico. Carlos Falaschi. rubricada y potenciada desde las políticas del Estado provincial. debido en parte a la propia presión de las organizaciones indígenas. En este sentido. Szulc En función de lo desarrollado hasta aquí. el 30 de noviembre de 2002. realizado en la Mutual de la Universidad Nacional del Comahue. al Encuentro de más de 30 Comunidades Mapuche neuquinas. La Personería Jurídica de las Comunidades Mapuches en Neuquén. refleja la mirada que tiene el Estado (o Gobierno) de un pueblo-nación diferente. en Zapala. como ocurre con el intento de regulación de la organización interna de las comunidades y con el modo de implementación de la enseñanza de la lengua mapuche en escuelas de comunidad. Andrea P. según el Decreto Provincial Nº 1184 del 10 de julio de 200027 III. puede notarse que a pesar de un cambio en el modo de construcción y valoración de la diferencia.Carlos Falaschi O. el 20 de noviembre de 2002. Fernando M. auto-convocadas sobre el tema. 27 Este acápite retoma una comunicación presentada por su autor. no logra ocultar la perpetuación de una relación de sometimiento de profundas raíces históricas. que se manifiesta actualmente en un modelo de integración subordinada de la población mapuche. Sánchez. como indicador emblemático de las políticas indigenistas provinciales. o lo trata simplemente como una minoría más. es preciso subrayar de antemano la significatividad de este tópico de la personería jurídica de las comunidades mapuche. y a modo de síntesis del decurso seguido por el tratamiento de la “cuestión indígena” en Neuquén a lo largo del siglo XX. la falta de un reconocimiento político cultural pleno viene acompañada de una política de concesión de ‘derechos a la diferencia’ sumamente acotados y fiscalizados desde el Estado. con copia a cada Comunidad. objeto a lo sumo de medidas asistencialistas. si es que lo considera tal.a. El membrete de tal convocatoria llevaba el logo del Banco Mundial junto a los de la COM y la Fundación Nehuén. Como se verá en los análisis realizados en los acápites siguientes. la retórica más “tolerante” instalada en las últimas décadas. Antes de esa fecha y pese a la gravedad del Decreto. III. En efecto. tal como quedó evidenciado con la supresión en la última década de la Dirección de Asuntos Indígenas (DAI) y su pasaje a un área de Acción Social.

las prácticas administrativas connotadas por una ‘no-decisión’ constante en el área indígena. Neuquén. parece obvio expresar que la aplicación o no aplicación efectiva de estas normas jurídicas de nivel superior se hallan interferidas con –y condicionadas por– las políticas económicas oficiales y su “alianza estratégica” con intereses económicos sectoriales y privados.ecoportal. Informe Final de mayo 1996. realizados en el marco de: (1) Proyecto de Investigación y Extensión “Defensa y Reivindicación de Tierras Indígenas”. cabe destacar que. Dirección Provincial de Catastro. Dirección Provincial de Hidrocarburos. y (2) “Evaluación del Impacto Socio-Ambiental de la Actividad Hidrocarburífera en el Territorio de las Comunidades Mapuche Paynemil y Kaxipayiñ de LLL”. desde hacía tiempo. Registro de la Propiedad Inmueble. En cuanto a los antecedentes.) 185 . 29 Ante funcionarios de la Dirección de Personas Jurídicas y Simples Asociaciones (DPJ y SA). Roca-Neuquén. así como también la adecuación de otras leyes provinciales referidas por ejemplo a la cuestión de tie29 rras y su registro. la ase28 soría y representación legal de la C. lo cual da cuenta del hermetismo con que se maneja el partido gobernante en esta provincia. así como con ocultamiento y demora en su publicación oficial. así como por el uso que las comunidades mapuche estaban haciendo de la resolución N° 4811 de la Secretaría de Desarrollo Social de la Nación –que desde 1996 había reconocido como tales. Neuquén y Río Negro. Ante la imposibilidad tanto de continuar postergando tal reforma como también de realizarla por decreto. debates previos ni la consulta debida al pueblo indígena interesado. demandando la modificación de la Ley Provincial N° 77 y la creación de un registro específico de comunidades. otorgando personería jurídica nacional. Dirección de Medio Ambiente. Acta-Acuerdo entre Comunidades Paynemil-Kaxipayiñ y Repsol-YPF. a numerosas comuni28 También como resultado de los trabajos de campo.N y de varias comunidades venía exigiendo la adecuación de la legislación provincial a la Carta Magna y a los tratados internacionales. que data nada menos que de 1959– a los principios del Convenio Nº 169 de la OIT y de la reforma constitucional de la Nación de 1994. C. con dirección y coordinación general a cargo del Dr. Gral. y de otros organismos provinciales de aplicación (Dirección General de Tierras. respectivamente. Dirección Provincial de Minería. FDCS-UNCo.Políticas indigenistas en Neuquén: pasado y presente Para una comprensión cabal de este análisis. Informe de julio 2001 (en internet: www.htm). Un tercer elemento de juicio consiste en destacar que nada ha sido hecho para adecuar la normativa provincial en esta materia –Ley Provincial Nº 77 s/personerías jurídicas.I. etc.net/articulos/lomalata. cabe señalar también que el decreto de referencia hace su aparición ‘entre gallos y media noche’. Falaschi. 1994-1996. Finalmente. estudios y propuestas. sin anuncios. y las prácticas judiciales inveteradas y sin aggiornamento a la citada normativa y su nueva hermenéutica.

302 –a la cual Neuquén adhirió formalmente por Ley Provincial N° 1800– e incluso apela a las “facultades concurrentes entre la Nación y las provincias” sancionadas en el artículo 75. nacionales y extranjeros –algunos de los cuales luego se descubren evasores y/o morosos en el pago por ejemplo del im31 puesto inmobiliario sobre construcciones y/o mejoras– frente a la parsimonia y dificultades burocráticas de los órganos de aplicación cuando se trata de Co30 En relación con la Resolución 4811/96. entre ellas la propia Ley Nº 23. Aunque invoca en sus considerandos y parte dispositiva la Ley Nacional 23. Resulta paralelamente llamativo el modo en que la Dirección de Personas Jurídicas y Simples Asociaciones (DPJ y SA) tanto como otros organismos provinciales pueden facilitar los trámites en la provincia de firmas y filiales comerciales –con inscripción y sede ‘nacionales’ (generalmente en Buenos Aires). ratificado por Ley Nacional Nº 24. Nº 4811 de 1996. etc. 30 186 . inquietud que se extiende a las autoridades de aplicación homólogas de las provincias de Río Negro y Chubut. ver una interesante y analítica mirada antropológica sobre la significación y performatividad de las normas legales en GELIND (1999a).. 31 Cfr. y actúa o dispone como si no existieran.Carlos Falaschi O. el mismo no respeta los principios de la reforma sustancial habida en materia de derechos indígenas a partir de la inclusión de dicho artículo en la Constitución Nacional en 1994 y del Convenio Nº 169 de la Organización Internacional de Trabajo (O. y muchas con casa-matriz en el exterior– que desarrollan en ella actividades económicas diversas (petróleo.). dilatar o entorpecer aquellos que atañen a las comunidades indígenas. inciso 17 de la reformada Constitución Nacional. por ironía del destino. Así. éstos no son tenidos realmente en cuenta. el gobierno provincial opta por lanzar este decreto como “reglamentación” a la Ley Nacional N° 23302. a pesar de que el Decreto en examen menciona e inclusive cita los dos instrumentos legales de primer nivel. Sánchez. viene a ser como un reverso antitético de la Resolución de la Secretaría de Desarrollo Social Nac.T. Igual contraste se advierte en lo relativo a los trámites de adquisición y titularización de tierras por parte de empresas o de “ricos y famosos”.) de 1989. y al mismo tiempo ponen tanto empeño en ignorar. con territorios y antecedentes ancestrales en la zona. turismo. el Decreto Nº 1184 sobre Personería Jurídica de Comunidades Mapuche hace su aparición con fecha del 10 de julio del 2002 con un número de registro que. En otras palabras.302.071 en 1992 e internacionalmente exigible a partir de julio de 2001 –ambos instrumentos con neta jerarquía superior a las leyes ordinarias. minería. gas.I. Andrea P. Fernando M. Szulc dades a las cuales a nivel provincial se les negaba tal reconocimiento– . Falaschi (1999). supermercados.

I. del Complejo Invernal Chapelco. lo cual constituye una clara muestra de la utilización diferencial y discriminatoria de criterios. el cual hubiera ahorrado fastidios y problemas a las comunidades. en los que subyacen inte32 reses económicos.” Si recursos naturales básicos son para los Pueblos Indígenas sus 187 . los casos pasados y presentes de las Comunidades Kallfucura. En todo caso. de minera Meridian Gold. es preciso preguntarnos por qué no tuvo curso y ejecución un convenio al respecto suscripto entre Nación y Provincia. los obstáculos “fabricados” de facto por los funcionarios en jurisdicción de ésta y de otras provincias (como la de Salta en el caso Llaka Honhat) llevan a pensar no sólo en un simple déficit de voluntad política. Mallín Ahogado. Establece el artículo 6 del Convenio 169 de la OIT que “los gobiernos deberán: a) consultar a los pueblos interesados. Fermín en Río Negro y Chubut. de Patagonia Andina Golf Club. asimismo. del Proyecto Mega.. y de las familias Curiñanco-Nahuelquir y M. Cfr. Huisca Antieco. intereses de Cerámica Zanón S.A. de la sucesión Sede e Inmobiliarias en Arroyo Las Minas. sin ser sometido a debate ni a la obligatoria consulta de los pueblos y comunidades por él afectadas. mediante procedimientos apropiados y en particular a través de sus instituciones representativas. cuyos únicos recursos básicos son su tierra y sus brazos. y las que circundan el Cerro Chapelco en Neuquén. Vuelta del Río.Políticas indigenistas en Neuquén: pasado y presente munidades y familias indígenas o criollas. Kaxipayiñ. 33 Se compromete la constitución argentina ante los Pueblos Originarios a “asegurar su participación en la gestión referida a sus recursos naturales y a los demás intereses que los afecten”.T 32 Cfr. También con otros conflictos de familias y comunidades mapuche vs. y habiendo comunidades con personería reconocida e inscripta a nivel nacional en el Registro público del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (I.A. El Decreto en cuestión. 33 inciso 17 de la Constitución Nacional (CN) y el Convenio Nº 169 de la O. En tanto la forma comunitaria –en el statu quo normativo actual– permite un mejor ejercicio y defensa de los derechos fundamentales de los Pueblos Originarios. de Benetton Hnos. etc. como se admite en los considerandos. en el tema específico de la personalidad jurídica que nos ocupa. tal como lo establecen el artículo 75. La pregunta resulta más que pertinente.. por ejemplo de sociedades anónimas inscriptas en el Registro Público de Comercio de Buenos Aires. cada vez que se prevean medidas legislativas o administrativas susceptibles de afectarles directamente. nace con vicio o “pecado original”. o el de las Comunidades Com Kiñé Mu.). en tanto su proyecto –que interesa y concierne a las Comunidades– se dicta como “acto del príncipe”. entre otras.N.I. sino más bien en una intencionalidad patente o latente de coartar y limitar al máximo aquellos derechos (de personería y de tierras. especialmente) frente a conflictos actuales o eventuales derivados de su reconocimiento. teniendo en cuenta que la provincia del Neuquén no cuestiona otras inscripciones nacionales. hoy dominantes sobre lo político y lo social.

1999 y Falaschi y Ramos. 4 sobre relaciones internas – como sí lo hace en el artículo 19 de su Decreto Reglamentario Nº 155 /89. Ver Falaschi. 2000.. dictado en materia educativa también sin debate público ni consulta con los integrantes de la comunidad educativa (ciudadanos padres de familia y docentes). que evidentemente avanza ultra legem (más allá y por encima de la ley) y viene preñada de consecuencias. Fernando M. Sánchez. 188 . La Provincia adopta esa hermenéutica discutible. Germán J. 35 Ver punto 2 más abajo. el aire y la integridad de su medio ambiente. 33 del Código Civil”. 1995ª. En efecto. y el ya citado convenio internacional.302. en la cual esta definición sin embargo no aparece 35 –salvo el reenvío del art. 2. como sigue siendo la Iglesia Católica. el acto administrativo que resuelve su inscriptierras-territorio y otros como el agua. del art. esta personería no puede ser “otorgada” –término en el que insiste el Decreto– sino que debe ser “reconocida” por el Estado. esto es. como por ejemplo en lo que hace a la “posesión y propiedad comunitarias” de sus tierras-territorio. Bidart Campos 36 (2002) y otros autores. 2. la caracterización de la naturaleza jurídica de la personalidad que corresponde a los Pueblos-Comunidades originarios en base a la doctrina internacional y a los principios de Pre-existencia Étnico-Cultural y de Autonomía debería ser la de personas de derecho público no-estatales –conforme a la fundamentación brindada por el Dr. párr. Análisis en particular 1. Sánchez. derecho público como eran los Municipios (entes estatales excluidos por Ley Nº 17. Este incursiona además oblicuamente en otras áreas y en perjuicio de otros derechos indígenas. y a la que adherimos. el primer interés que los afecta y demanda su participación consiste en su Autonomía y en el respeto debido del Estado a sus propias instituciones y a su derecho consuetudinario. Caputo y Monte (1994). y con derogación anunciada ahora por el gobernador —suerte que asimismo deseamos al Decreto Nº 1184. cabe comentar una cuestionable concepción de “persona de derecho privado conforme al inc. Andrea P. 36 v. en virtud de la norma constitucional.N. y Falaschi. tal como reza la norma del Decreto en su reglamentación al artículo 2 de la Ley Nacional 23.Carlos Falaschi O. b) En segundo lugar. Diez. Szulc –citas ambas omitidas en los considerandos del Decreto. La personalidad jurídica 34 a) En primer lugar. En el mismo sentido y según juristas con los que coincidimos.711)– o de derecho público no-estatal. 34 Lo mismo ocurre con el Decreto Nº 1181. III. amparadas por la C.b.

N. regl.302 enumera en su artículo 3 las de: Nombre y domicilio de las Comunidades. Las encuadra en el art. cultura y organización propias. y prevé (además de la coordinación y convenios con las Provincias) un censo de los integrantes de las comunidades “cuando sea posible”. No se sabe quién llevará a cabo. tradiciones esenciales. c) En tercer lugar y en cuanto a las exigencias previas para el registro. dice el Código. Aquí entramos en la ‘dimensión desconocida’. convivencia actual o pasada en hábitat común y la existencia de un núcleo de al menos tres familias. ni para qué. Pautas de organización (culturales): Antecedentes de su preexistencia y reagrupamiento. 38 Reglamento de los arts. 2 y 3. la Ley Nacional Nº 23. en el que además no habría participación ni control de la Comunidad. Actividad. Para mejor comprensión del tema. es porque pueden pre-existir y organizarse libremente como tales. Integrantes. es decir una personalidad y una posesión o propiedad que pueden existir desde antes de su reconocimiento. decimos que un paralelo análogo lo da el art. en particular. 38 d) El Decreto provincial sobreabunda. sino por hipótesis del órgano de aplicación y con un alcance que se ignora. 33-2º del Código Civil y. óptica poco común en la formación en las facultades de Derecho. 75 de la misma C. El Decreto Reglamentario Nº 155 de 1989. 16 al 20. v. ni siquiera cuándo será practicable y cuándo finalizará ese nebuloso trabajo de campo. lengua autóctona actual o pretérita. Y si las comunidades son “reconocidas” por la C. 2). requiere de manera discreta –establece que “podrán tenerse en cuenta”– identidad étnica. ni cómo. sino meramente “declarativo”. Sin embargo el Decreto analizado se constituye en ‘padre y partero de la criatura’. ni por qué. muchos de ellos polémicos e incluso peligrosos.. 189 .N. y finaliza con una ‘zona gris’ y elástica en extremo. cuando expresa: “[…] Reconocer […] la posesión y propiedad de las tierras que tradicionalmente ocupan”. ¡Qué mayor pa37 “de carácter privado”. requisitos. a su vez. disponiendo que “la inscripción determinará el nacimiento (no la fecha de éste o de su ‘presentación en sociedad’) de la persona jurídica de derecho 37 privado”. ni sobre qué. trata el tema en los arts.Políticas indigenistas en Neuquén: pasado y presente ción en el Registro no es “constitutivo” de dicha personalidad. Incluso ya antes de enunciarlos establece: “y los que surjan a partir del trabajo de campo a realizarse con todas y cada una de las Comunidades mapuches”. en cambio. que se presta a la arbitrariedad: “los demás elementos que requiera la autoridad de aplicación”. máxime cuando las comunidades son conminadas a acogerse a este régimen en el plazo de 12 meses. del art.

Fernando M. Añade luego el decreto provincial al reglamentar el artículo 3: Domicilio real y/o topónimos o referencias. 190 . Esto no es todo. incs. Continúa finalmente: “La personería jurídica en sede na40 cional: – no habilita a peticionar – ni a acogerse a la Ley – ni a este Decreto provincial mientras la Comunidad no esté inscripta según el régimen provincial”. descripción 39 del territorio. libro de actas habilitado sobre decisiones. Se suman asimismo las exigencias de identidad de miembros e identidad de autoridades. datos personales y parentesco de integrantes –exigiendo firma y aclaración.302. Szulc radigma de inseguridad jurídica y de abuso normativo en un Decreto que pasa por encima de la Ley! Citamos los restantes recaudos incluidos en el decreto 1184. el Decreto introduce otra exigencia no sólo insólita sino también con41 flictiva.. art. “todo otro dato o documentación adicional”. 5. Identidad étnica –sin atender al principio aceptado de la auto-adscripción–. 41 Cfr. nómina. Andrea P. reforzando por último las exigencias ya mencionadas al requerir “que se cumplan todos los requisitos”. acreditar “la propiedad de los respectivos lotes mediante certificados de dominio expedidos por el Registro de la Propiedad Inmueble”. en posición muy diferente a la del decreto reglamentario de 1989. cultura y organización propias. forma de designación y remoción de autoridades así como mecanismo de integración y exclusión de miembros. libro de ingresos-egresos patrimoniales. que “la autoridad de aplicación puede requerir”. con lo cual se momifica a los miembros y a las autoridades y se desconoce cualquier posible modificación. en cualquier momento. hábitat común. La redacción es más que confusa. cuando puede haber quienes no sepan leer. Añade. núcleo de por lo menos 10 familias –más que triplicando el mínimo del decreto reglamentario Nº 155 /89. Nótese cómo se desconocen aquí actos “legales” de la jurisdicción nacional.Carlos Falaschi O. 40 Se refiere a la Ley Nacional 23. pudiendo producirse conflictos de carácter público. Requiere de previo. ver acápite (e) más adelante. además. Sánchez. manifestación sobre personería en otra jurisdicción (que sería la nacional). escribir o firmar– un posterior registro de los fines y pautas de organización. inviables o civilmente “muertas”. (g) y (h) sobre atribuciones del INAI. junto con la descripción del territorio y datos catastrales. 39 Ítem que merece una atención especial. reseña histórica de origen y agrupamiento. a la vez que se subestima a las comunidades inscriptas sólo en el registro nacional como nonatas. lengua autóctona. tradiciones esenciales. e) Respecto de la “Descripción del territorio con acreditación de propiedad”.

302 dispone en su artículo 4 que “las relaciones entre los miembros de las comunidades (indígenas reconocidas) […] se regirán de acuerdo a las disposiciones de las leyes de cooperativas. de la C. y de la Ley Nº 23. El Decreto analizado guarda silencio al respecto.. 191 . Neuquén.302 que está pretendiendo reglamentar. en relación con las Comunidades. Sin embargo. esto es evidentemente contradictorio tanto con la autonomía. 3.N. 1995. el Decreto N° 1184 dispone lo contrario. Al no consignarse siquiera su carácter de normas de reenvío o “en subsidio”.Políticas indigenistas en Neuquén: pasado y presente El Poder Ejecutivo provincial no ignora que puede haber y hay en efecto comunidades con largos reclamos pendientes por el conjunto o parte de sus tierras (frente a un Estado indolente o connivente con linderos usurpadores o empresas intrusas). como con el “discurso” sobre respeto a sus valores y pautas culturales. 2. lo que no impide.N. que él mismo debiera promover de oficio la adjudicación y registro de las tierras indígenas –“bien de trabajo” a tenor de la misma Constitución provincial. naturalmente. el artículo 6 de la Ley nacional prevé un posible recurso de apelación dentro de los 10 días ante la Cámara Federal y contra las resoluciones del órgano de aplicación. Este último artículo 8 se refiere explícitamente a la obligación de “tomar en consideración sus costumbres o su derecho consuetudinario […] e instituciones propias” (de los pueblos indígenas) “al aplicar la 42 legislación”. Este criterio es citado pero felizmente no receptado en forma expresa por el Decreto en cuestión. El recurso obvio a la Justicia En su inciso c. que se remite a la normativa de los artículos 5 y 8 del Convenio Nº 169 de la OIT. la posesión equivale al título. en el contexto y en los hechos. los recursos judiciales pertinentes ante la ju- 42 Ver antecedente piloto del “Estatuto Autónomo” de la Comunidad Kallfukura. el INAI. el axioma de los viejos civilistas franceses: “La possession vaut titre”. resulta aberrante y constituye una verdadera traba requerir ‘certificados de dominio’. que hay o puede haber tierras de ocupación ancestral aún no mensuradas ni titularizadas ni inscriptas. Disposiciones aplicadas a las Comunidades reconocidas La Ley Nacional Nº 23. el derecho consuetudinario (Convenio OIT Nº 169) y la propia C. o sea en el típico encuadre de un decreto reglamentario. Nunca más oportuno. previamente y como condición sine-qua-non para el reconocimiento de la personalidad jurídica. mutualidades u otras formas de asociación contempladas en la legislación vigente”. En el contexto ya descripto aquí y en la primera parte.

surgen de contratos libremente concertados.. Aprendiendo a ser neuquino en mapuzugun: el proyecto provincial de enseñanza de lengua y cultura mapuche en escuelas de comunidad Entre las acciones destinadas a la población indígena. como Asociaciones Civiles o Simples. 43. en tanto espacio dialéctico en el que se encuen43 Art. Otra muestra de la arbitrariedad del Decreto está dada in fine por su art. Además no las encuadra ‘en los términos del Decreto’ –lo que hubiera sido al menos lógico– sino en los de una Ley Provincial que no contempla ni la identidad ni los derechos comunitarios indígenas. Sánchez. más la ‘reserva federal’. Szulc risdicción provincial y/o federal (según el caso). 2. gratuita y lamentablemente las cosas. IV. habida cuenta de que las demás personas jurídicas. resulta interesante analizar aquéllas vinculadas al sistema educativo. A su vez.Carlos Falaschi O. y aún el 43 de amparo en los supuestos previstos por la C. 1 y 2.N. cuando impone la adecuación de las Comunidades inscriptas en la Provincia bajo la forma de ‘asociación civil’. Hasta aquí. párr. complicando innecesaria. Andrea P. etc. aunque este Decreto –verdadero “chaleco de fuerza” para las Comunidades– da todavía para más y para “hilar más fino”. ley que elíptica e ilegalmente se está ampliando o modificando por decreto. Declarado “improrrogable”. bien merecería otros estudios puntuales la incidencia indirecta pero efectiva (por nociva) de este instrumento –sólo formal o aparentemente legal– en lo concerniente a los derechos de las Comunidades mapuche sobre sus tierras-territorio. 1997). Fundaciones. Fernando M. que son “ley para las partes”. 192 . Por lo pronto. e históricamente encargada de la inscripción de la ciudadanía– constituye una de las agencias clave en la construcción de la identidad provincial neuquina. las consideraciones surgidas de una primera aunque atenta lectura del Decreto provincial en cotejo con otros instrumentos legales. Va sin decir la litigiosidad de todos estos aspectos.. privilegiada en el campo de los significados y la cultura (Díaz. pues la escuela –como agencia intencionalmente formativa. este plazo pasado el cual la Comunidad “quedará definitivamente encuadrada en los términos de la Ley Nº 77” (sic) “arresta” manu militari a las Comunidades y las encierra sin su anuencia en un “club de presos voluntarios”. “dentro del plazo de doce (12) meses a contar desde la entrada en vigencia”.

Este acápite se centra por tanto en el programa de enseñanza de idioma y cultura mapuche puesto en marcha por el gobierno provincial a mediados del año 2000.Políticas indigenistas en Neuquén: pasado y presente tran el Estado y las clases subalternas (Ezpeleta y Rockwell. área que pasaría entonces a depender íntegramente del ejecutivo provincial (ver Río Negro On Line 11-10-2003).a. a través de la resolución 0349 del CPE que incorporó “con carácter optativo la enseñanza de lengua y cultura mapuche en escuelas primarias insertas en agrupaciones indígenas”. Dicha resolución instauró también la elección comunitaria del maestro en cuestión entre el personal idóneo –sin que la falta de título fuese un impedimento–. se ha implementado mediante resoluciones del Consejo Provincial de Educación 45 (CPE) y decretos del Poder Ejecutivo. dicha norma enunciaba “la necesidad de las comunidades indígenas de preservar su lengua y su cultura”. el carácter privile44 Es de destacar que este programa no sólo no fue consultado con las organizaciones mapuche. Breve descripción El proyecto. cuatro deberían destinarse al trabajo de “rescate cultural” con la comunidad y las restantes seis se distribuirían entre las secciones de cada establecimiento. Es importante tener en cuenta la iniciativa lanzada en 2003 por el gobernador Jorge Sobisch. en conjunto con la dirección de la escuela. 2001a) en su versión neuquina. en fuentes periodísticas regionales y en materiales originales. la institución escolar materializa en el área rural provincial la presencia efectiva del Estado. 45 El Consejo Provincial de Educación. aplicado en escuelas primarias a partir de marzo de 2001. Deportes y Juventud. De éstas. Nuestro análisis se basa en la documentación oficial a la que fue posible tener 44 acceso. sino que se ha manejado desde la Dirección de Programas Educativos e Idioma mapuche con extremada reserva. en el que están representados también el gremio docente (ATEN) y los consejos escolares. correspondiendo a la misma comunidad el seguimiento de su planificación y desempeño. Entre sus fundamentos. pautando la carga horaria a cumplir por el Maestro Especial de Lengua y Cultura Mapuche en 10 hs semanales. en torno a la creación de nuevos ministerios del poder ejecutivo. producto del trabajo de campo en comunidades mapuche del centro y sur de la provincia del Neuquén. tomándolo como otro de los escenarios en que se hace explícita una economía política de la diversidad (Briones. luego de ser reelegido para otro período en su cargo. si bien depende del Poder Ejecutivo Provincial. IV. desplegando articulaciones más o menos conflictivas con el sector mapuche mediante su accionar sobre el contingente infantil de dicha población. entre ellos el Ministerio de Educación. constituye un organismo colegiado. sembrando nuevas dudas respecto del supuesto carácter público de los actos de gobierno. Sus características fundamentales habían sido ya definidas en mayo de 1995. 1985). Cultura. 193 .

y el hecho de que es “responsabilidad del estado y de la institución educativa velar por la preservación de la cultura indígena”. interviniendo en la selección de los maestros.cit. dichos maestros se desempeñaron sólo durante 1996. Octubre 2000. 194 . 50 COM (2000). op. Dos meses después de la sanción de esta resolución. ver Briones (2002d). Durante lo que resta del año 1995. modificando el anexo IX de la Ley de remuneraciones y definiendo la carga horaria y el puntaje en base al cual se asignarían las remuneraciones.Carlos Falaschi O. El proyecto recibió fuertes críticas desde la Coordinadora de Organiza49 50 ciones Mapuche y su Centro de Educación.i. En gran medida como medio para contener las demandas de intercultura47 lidad que por ese entonces cobraban consenso en la sociedad civil. 49 Para un análisis de los cuestionamientos y propuestas formulados por organizaciones mapuche. m. el proyecto oficial fue retomado en el año 2000. luego de lo cual el cargo fue “desactivado” (Díaz. Sánchez.. hecho que remite una vez más a la discrecionalidad con que se aplican este tipo de programas en función de la relación de los funcionarios a cargo con los referentes de las distintas comunidades. 47 Nos referimos en particular al Proyecto de Educación Intercultural elaborado por la COM (Coordinación de Organizaciones Mapuche). Resulta llamativa la concentración de dichas designaciones –nueve sobre un total de doce– en el Distrito Regional IV. con lo cual la elección dejó de estar en manos de la comunidad exclusivamente. el poder ejecutivo provincial creó por Decreto N° 1413/95 el cargo de maestro especial de lengua mapuche. Sin embargo. Las propuestas de este centro fueron ignoradas por la Dirección de Programas Educativos e Idioma Mapuche que. 48 Resolución 1741 del 22 de diciembre de 2000. 2001). N° 0930 (07-11-95) y N° 1052 (28-11-95). Esta Dirección se reservó también la facultad de renovar (o no) año a año los nombramientos. Fernando M. me46 diante sucesivas resoluciones. no sometió su proyecto al debate con las organiza46 Resoluciones N° 0800 (28-09-95). Neuquén. tornándose en muchos casos en un beneficio más –equivalente por ejemplo a los planes jefes y jefas de hogar– a distribuir según mecanismos clientelares. Andrea P. el CPE asignó a las plantas funcionales de doce establecimientos el cargo de Maestro Especial de Lengua y Cultura Mapuche. su 48 capacitación y la evaluación de su desempeño. incumpliendo con lo establecido por la Constitución Nacional en su artículo 75. inciso 17. Szulc giado de la lengua como “vehículo de expresión de la cultura”. bajo la órbita de la Dirección de Programas Educativos e Idioma Mapuche –nueva dependencia del CPE a cargo de un funcionario mapuche– que pasó a concentrar las pequeñas decisiones y la información correspondiente.

13-03-2001 y La Mañana del Sur. más políticamente correcto. Buenos Aires. a pesar de la afirmación oficial de que mediante este programa “se cubre la necesidad educativa de intercultura53 lidad”.Políticas indigenistas en Neuquén: pasado y presente ciones mapuche interesadas. 53 Consejo Provincial de Educación. IV. […] que advierten en el Programa una maniobra del partido gobernante para entremezclarse junto con las cajas de alimentos y los planes trabajar en las comunidades” (CEPINT 2003). segmentación y focalización de las políticas sociales que caracterizan a las transformaciones del neoliberalismo conservador (Gras. el análisis del proyecto en cuestión no se reduce a lo enunciado en la documentación oficial. En todo caso. 11-03-2001. tampoco 51 Río Negro On line. Por otra parte. Se trata de una política focalizada. enmarcada en tendencias más amplias de descentralización.b. 52 La reducción de lo mapuche al ámbito rural ha concentrado las críticas de organizaciones de Neuquén. sino que comprende las prácticas observadas en establecimientos educativos en los cuales se aplica el citado proyecto. el lanzamiento oficial –objeto de una significativa cobertura 51 por parte de la prensa local– introdujo en la documentación sancionada por el CPE un vocabulario aggiornado respecto del de 1995. Sin embargo. así como también los pareceres manifestados por funcionarios. 1994). niños y padres. de acuerdo con una particular concepción del 52 sector indígena. Río Negro y Chubut (ver Szulc 2002). Análisis del proyecto en la práctica Teniendo en cuenta que la experiencia escolar cotidiana comunica interpretaciones sobre la realidad y orientaciones valorativas no necesariamente explícitas en los programas oficiales (Rockwell. 18-06-2000. dicha igualdad se postula como resultado de programas especiales o compensatorios. maestros especiales de lengua y cultura mapuche. en un marco de igualdad de oportunidades y posibilidades”. lo que en realidad se plantea es el bilingüismo. En primer lugar es preciso señalar que. que reemplazó por ejemplo el término “cultura indígena” por “cultura de los pueblos Originarios” y sumó a los fundamentos ya enunciados en 1995 el fin de “mejorar la calidad de vida de la población. Paradójicamente. 09-03-01: “Designarán a 39 maestros bilingües mapuches”. docentes no mapuche. circunscrito por definición al ámbito rural. Dirección de Prensa y Comunicación. 195 . el proyecto también ha sido cuestionado “desde centros especializados de la Universidad Nacional del Comahue. 1995). la política provincial redujo la “participación indígena” a la designación de un funcionario mapuche al frente del organismo en cuestión. directivos. miembros de organizaciones mapuche. 10-03-2001. Hintze y Neufeld. Una vez más.

El maestro mapuche trabaja como un maestro especial. La pertinencia del conocimiento está dada por el contexto. así como también en los intercambios de saludos entre cada docente y el conjunto del alumnado durante la formación. Andrea P. que implica un fuerte énfasis en la escritura y la descontextualización de las palabras e ideas presentadas por el docente. la transmisión de conocimientos asume frecuentemente lo que Chiodi (1997) denomina “lógica escolar”. pues el mapuzugun –que en gran parte del alumnado no es la lengua materna– no pasa de ser un área de aprendizaje (asignatura) circunscrita a una o dos horas de clase semanal. y la Organización Mapuche “Puel Pvjv” para niños mapuche de la ciudad de Neuquén. La particularidad en este caso es que el saludo se formula en mapuzugun. Szulc se trata de una educación bilingüe. participando activamente en la ceremonia diaria de izar y bajar las banderas argentina y neuquina. Sánchez. 1997). Fernando M. Del mismo modo. a diferencia de lo observado en otro tipo de propuestas –como el espacio formativo del Centro de Educación Mapuche Norgvlamtuleayiñ. porque se trata de una escuela situada en una comunidad mapuche. denominado “Tukulpazugun”– donde el aprendizaje del idioma forma parte de un proyecto político más amplio que resignifica la recuperación del mapuzugun como parte de la disputa por la autodeterminación.. Al desplegar estrategias di54 Río Negro On Line 18-06-2000 “Enseñarán mapuche a jóvenes indígenas”. el maestro mapuche se ha integrado a las prácticas de disciplinamiento y a los rituales escolares cotidianos. es decir. Tanto padres como niños de comunidades en las que se implementa este proyecto se refirieron críticamente a la reducción de la cultura e idioma mapuche a la enseñanza de “palabras sueltas”. En algunos establecimientos.54 tal articulación no se halla contemplada en la normativa vigente –que se limita a designar a los maestros mapuche y a pautar la carga horaria y su distribución según el número de secciones de cada escuela– ni ha sido operacionalizada.Carlos Falaschi O. haciéndose cargo de cada sección durante un período determinado (por lo general dos horas semanales). A pesar de las declaraciones formuladas por el director de Programas Educativos e Idioma mapuche respecto del trabajo coordinado e interdisciplinario con los docentes no-mapuche. de la Coordinadora de Organizaciones Mapuche de Neuquén. e impartiendo su clase al grupo en su conjunto. aunque “a coro” y con entonación idéntica a la tradicional en el ámbito escolar. quedando en la práctica librada a la “buena voluntad” y a las posibilidades pedagógicas de unos y otros docentes. Es preciso señalar que este tipo de enseñanza suele resultar poco estimulante para los niños. al igual que sucede en otras experiencias de este tipo desarrolladas en Chile (Chiodi. 196 .

197 . 56 El resultado es el fortalecimiento de una perspectiva “armonicista”. ante toda iniciativa de juzgar y penar a los responsables del terrorismo de estado. neutralizando su conflictividad mediante una reducción al pasado pre-hispánico. como componente relevante de su auto-identificación como mapuche. Según manifestaron varios de los participantes de dicha actividad. deslegitimando a su vez manifestaciones culturales contemporáneas (Chiodi. de la “tradición”. como si el pasado pudiera suprimirse. 1997). El temario del 7° Encuentro de Educación y Cultura Mapuche –coordinado por la Dirección de Programas Educativos e Idioma Mapuche en el paraje Ñireco. La descontextualización observada en la puesta en práctica del programa oficial se vincula a su vez con un particular uso escolar de la “cultura indígena”. El esfuerzo por instaurar y transmitir a los niños mapuche esta visión armónica tan cara a la “neuquinidad” quedó de manifiesto en una de las actividades promovidas por la Dirección de Programas Educativos e Idioma Mapuche. en agosto de 2002– constituye un claro ejemplo de la reducción de la cultura mapuche a elementos y hechos del pasado. una vez traducido al mapuzugun. aislándolos de su contexto socio-histórico. consistente en la selección de elementos culturales que resaltan la alteridad y su presentación o recreación en el espacio escolar. de acuerdo con una noción esencialista. el himno –que fue interpretado por el conjunto de maestros mapuche en diversos eventos oficiales– quedó instituido como contenido fundamental a enseñar a los niños mapuche de las comunidades. 56 Esta forma de incorporación de lo mapuche nos recuerda los insistentes llamados que se hacen a la “reconciliación”. departamento de Zapala.Políticas indigenistas en Neuquén: pasado y presente dácticas más participativas y vivenciales. al área rural y al ámbito de la tradición. desvinculado de las condiciones de vida y trayectoria histórica de esta población. La orientación del currículum hacia el “rescate cultural” supone una selección de contenidos tomados del pasado. ahistórica y restringida de la cultura. pretendiendo que “aquí no ha pasado nada”. A. que confluye con un estilo provincial de construcción de hegemonía que ha incorporado lo mapuche de manera subordinada. se genera en los niños una activa reapropiación y puesta en práctica del conocimiento que allí circula. hecho que 55 Ver Chiodi (1997) en referencia a la EBI en Chile y Hecht. La misma consistió en la traducción de las estrofas del himno provincial neuquino al mapuzugun. realizada en los encuentros de capacitación por el “consejo de ancianos” y por los maestros que se desempeñan en el programa. como ámbito simbólico. (2004) para la provincia de Formosa. Usos semejantes han sido advertidos en otros contextos en que 55 se ensayan programas de educación intercultural bilingüe.

Dicha argumentación remite al “problema chileno” como mito en base al cual no sólo se ha implementado y ejercido la soberanía 57 Una de las estrofas del himno neuquino expresa “Un presagio de machi le corre por la sangre multiplicando panes igual que el nguenechen” 58 Esto se da fuertemente en la zona de Junín de los Andes. y es políticamente reforzada mediante la articulación promovida en la práctica –si bien no reconocida oficialmente– por la Dirección de Programas Educativos e Idioma Mapuche con instituciones privadas de carácter religioso. A partir de los primeros encuentros de capacitación y perfeccionamiento. Ver Río Negro On Line. La utilización de dicho grafemario ha sido rechazada por el director de Programas Educativos e Idioma Mapuche y por varios de los maestros mapuche entrevistados en virtud de su origen “chileno”. “un sistema de signos que utiliza el alfabeto hispano pero reasigna sus correspondencias fonéticas para evitar castellanizar la pronunciación además de la escritura” (idem). de acuerdo con un modelo de pluralismo basado en la subordinación tolerante que. Se procede como si la escuela estuviera aislada del contexto histórico y sociocultural. la subordina a la pertenencia provincial. donde se integran a las actividades del programa provincial tres establecimientos católicos (Ceferino Namuncurá.Carlos Falaschi O.. cuya castellanización es considerada “una nueva forma de subordinar lo mapuche a lo wigka o no mapuche” (Briones. Sánchez. Tal armonía es construida 57 poéticamente en la letra del himno provincial. se fijó un particular modo de escritura del mapuzugun. sino que algunos de dichos en58 cuentros se han desarrollado en instalaciones de dichos establecimientos. Fernando M.” La perspectiva a-conflictiva se extiende asimismo a las relaciones entre el pueblo mapuche y el histórico accionar de la iglesia. a la vez que reconoce una cierta validez a la adscripción mapuche. 18-06-2000: “Enseñarán mapuche a jóvenes indígenas”. a pesar de reconocer en cierta medida la heterogeneidad “no cuestiona el primado de tendencias homogeneizadoras (Briones y Díaz. 2000:51). No sólo los docentes de lengua y cultura mapuche de dichas instituciones participan en los encuentros de perfeccionamiento. 2002d:403) por parte de organizaciones mapuche que trabajan en cambio con el grafemario Ragileo. María Auxiliadora. Andrea P. tanto católicas como evangélicas. Szulc evidencia el compromiso del programa en cuestión con la economía política de la diversidad imperante a nivel provincial –economía que. omitiendo la inferiorización y subordinación que hasta la actualidad sufre el grupo social de pertenencia de los niños. 198 . Laura Vicuña) y uno evangélico.

nos permiten señalar que la política indigenista neuquina se ha caracterizado desde un comienzo y hasta el presente por su aspiración de “integrar” a la población mapuche al “cuerpo de la Nación” en primer término.Políticas indigenistas en Neuquén: pasado y presente nacional en zonas de frontera. lo cual pone en escena una vez más el reconocimiento folklorizante que históricamente ha desplegado esta provincia. La estandarización de la grafía del mapuzugun surgida de la Dirección de Programas Educativos e Idioma Mapuche no sólo se aplica dentro del ámbito escolar. como la Con59 vención Internacional de los Derechos del Niño. del reciente decreto provincial sobre personería jurídica de las comunidades mapuche y del proyecto oficial de enseñanza de lengua y cultura mapuche en escuelas de comunidad. A su vez. se tiene conocimiento acerca de un extenso proyecto –en estado preliminar por el momento– de capacitación y práctica ocupacional para beneficiarios mapuche adultos. 04-04-2004: “Permiten que escriba su nombre con grafía mapuche”. lo antedicho podría interpretarse como una tendencia hacia el progresivo desempeño de dichas funciones por la Dirección de Programas Educativos e Idioma Mapuche. anteponiendo dicha resolución administrativa a normas de jerarquía constitucional. Considerando la actual ausencia en el organigrama del Estado provincial de un organismo que concentre el diseño. se 59 Algunos de estos casos han sido llevados al ámbito judicial por la Defensoría de los derechos del Niño y el Adolescente. tal organismo ha negado la inscripción de varios niños con nombre mapuche escrito según el grafemario Ragileo. V. desarrollo y seguimiento de las políticas sociales y de reconocimiento para el pueblo mapuche. (Ver Río Negro On Line. obteniendo un fallo favorable que ha sentado precedente. Tomando como parámetro dicha estandarización. y particularmente al “cuerpo de la Provincia” a partir del inicio de la hegemonía del MPN. tendiente a inhibir la discusión en torno a cuestiones políticas centrales a la relación entre el pueblo mapuche y el Estado provincial. tales como la cuestión territorial y los márgenes de autonomía. En esto. 2000:45). Los fondos solicitados para tal fin serían administrados por esa Dirección del CPE.) 199 . lo cual supone una ampliación de su injerencia hacia el ámbito de las políticas sociales. Comentarios finales El análisis de la historia de la política indigenista neuquina. sino también en el marco de la Dirección General del Registro de Estado Civil y Capacidad de las Personas. sino también erigido la “justificación identitaria neuquina para la provincialización del ‘desierto’” (Briones y Díaz.

1995. Código Civil de la Nación Argentina. Sánchez. Fuentes Actas del Primer Congreso del Área Araucanista Argentina. UNCo-ApDH. Consejo Provincial de Educación de la Provincia del Neuquén: Resolución N° 0349 (23-05-95) Resolución N° 0800 (28-09-95) 200 . reproducen la folklorización y la reducción de la problemática mapuche al plano de la asistencia social y al ámbito rural.. Los reclamos de la población mapuche por un verdadero reconocimiento político–cultural suelen ser deslegitimados desde el gobierno. material y simbólicamente. Comunidad Kallfucura y Equipo participativo de dirección del Proyecto “Defensa y Reivindicación de Tierras Indígenas”. Neuquén. se ha tratado de una integración que. ha subordinado a este pueblo. Neuquén. En ambos sentidos. Szulc desplegó una política de ciudadanización con fuerte énfasis en la identidad provincial. al igual que el hermetismo con que se maneja la información respecto de dichos programas. 1963. Por otro lado. En este sentido. aspectos culturales y tipología de las comunidades aborígenes del Neuquén”. tras una retórica concesiva. aunque presentadas como tendientes al “desarrollo” socioeconómico de las comunidades. Andrea P. o neutralizados mediante programas que. nos encontramos con un Estado provincial que ha intervenido variada y continuadamente mediante políticas de carácter fuertemente asistencialista. Neuquén. La desigual distribución de los beneficios y programas sociales entre las diversas comunidades en función del alineamiento político y el grado de relación de sus autoridades con los funcionarios estatales constituye una arbitrariedad presente hasta el día de hoy. paternalista y clientelar. el reclamo de reconocimiento como Pueblo y la reivindicación de derechos fundamentales como territorio y autonomía que acompañan el proceso de revitalización de la identidad y las organizaciones mapuche de las últimas décadas representan una disputa con el modo históricamente asentado de construcción de hegemonía en la provincia del Neuquén. 1994-1996: “Estatuto Autónomo” antecedente piloto. Convención Internacional de los Derechos del Niño. siempre construida como prioritaria frente a la pertenencia indígena de este sector –primacía aún vigente en el ámbito educativo-.Carlos Falaschi O. Fernando M. Consejo Federal de Inversiones (CFI) 1978: “Análisis socio-económico.

2000.071. Constitución de la Nación Argentina. 201 . Ley Orgánica de Ministerios Nº 2292. Ley Nº 24. Discurso de apertura de sesiones del Gobernador Felipe Sapag. 1º de mayo de 1965. Ley Provincial Nº 306. Dirección de Prensa y Comunicación.408.711. Gobernación del Neuquén. Legislatura de la Provincia del Neuquén Ley Provincial Nº 77 de 1959. Memoria anual de 1947. 1992. Memoria anual de 1954. 1955. Ley Nº 17. Honorable Legislatura de la Provincia del Neuquén. 1999.302. Chos Malal. disponible en http://www. 1° de mayo de 1964. Neuquén. Discurso de apertura de sesiones del Gobernador Felipe Sapag. Ley Orgánica de Ministerios Nº 2396. Ley Nº 23. Dirección de Programas Educativos e Idioma Mapuche “7° Encuentro de Educación y Cultura Mapuche”. 1985. Discurso del Gobernador Asmar.Políticas indigenistas en Neuquén: pasado y presente Resolución N° 0930 (07-11-95) Resolución N° 1052 (28-11-95) Resolución N° 1741 (22-12-00) Consejo Provincial de Educación de la Provincia del Neuquén. 1994 Constitución de la Provincia del Neuquén.edu. Congreso de la Nación: Ley Nº 14. Ley Provincial N° 1800.cpeneuquen. 1968. Ley Orgánica de Ministerios Nº 2156. Honorable Legislatura de la Provincia del Neuquén. Memoria anual de 1936. 2002. 09-03-01: “Designarán a 39 maestros bilingües mapuches”.ar/ con acceso el 5-11-03. Consejo Provincial de Educación de la Provincia del Neuquén.i. 1º de mayo de 1961. Honorable Legislatura de la Provincia del Neuquén. 1989. 1992. Diario Neuquén. m. 1957. 1995. 1893. Neuquén. Ley Orgánica de Ministerios Nº 2347.

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203 . 1999b). Entre sus hitos –que se cuentan. ya reconocidos en la constitución nacional de 1994. no obstante.Capítulo 7: Salteñidad y pueblos indígenas: continuidad y cambio en identidades y moralidades Paula Lanusse y Axel Lazzari A Benigno Erazo (1917. bajo los auspicios del retorno democrático. “relevamientos culturales”. sostuvieron el portal que enmarcó este retorno del indio. Estos procesos registrados en el mundo oficial fueron causa y efecto de una creciente actividad política de los indígenas. los pueE blos indígenas volvieron al foco de las preocupaciones oficiales (desde el gobierno a las universidades. Siguió a esto una nueva ley de desarrollo indígena modificatoria de la de 1986. sobre todo. En 1998 se producen otros sucesos de importancia. Acompañaron este proceso “programas de desarrollo”. Los resultados del censo indígena publicados en 1984. en la que el estado salteño mantenía la misma política restrictiva. La segunda reforma de la constitución provincial en tiempos democráticos incorpora los nuevos derechos indígenas. sus alcances prácticos (Gelind. Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales. aprobada en el año 2000. Columbia University. recortando.2003) 1 2 Introducción n la provincia de Salta. “investigaciones sociales” y una “corriente de opinión indigenista” que se ensanchaba y se angostaba según la geografía provincial y los ritmos del calendario político. la ley aborigen de 1986 y la constitución provincial del mismo año. Universidad de Buenos Aires. desde la educación a la iglesia) y al discurso social más amplio (desde los medios a la “cultura”). a partir de mediados de los noventa– cabe mencionar la expropiación 1 2 Tesista de Licenciatura de la Universidad de Buenos Aires.

Paula Lanusse y Axel Lazzari

de Finca Santiago, las protestas contra el Gasoducto Norandino, la toma del puente en la frontera argentino-paraguaya, el proceso constituyente de 1997-1998 y, actualmente, la resistencia contra los desalojos en San Martín de Tabacal. Estos hechos, brevemente enumerados, trajeron aparejado un cambio en el régimen de visibilidad de los indígenas en Salta. La visibilización se ha vuelto intensiva, extensiva y reflexiva. Hoy en Salta se ve con más atención a los ya familiares “indios del Chaco”; también la mirada se extiende de a poco “fuera del Chaco”, registrando la presencia indígena en Puna, Valles Calchaquíes e, incluso, Salta capital. Y, además, se alteran las propias coordenadas para determinar lo indígena. De este modo, aparecen “nuevos” indios (v.g. los “Kolla” que se desprenden de lo “colla/coya”) y nuevos atributos ligados a lo indígena (v.g. indios militantes, indios dirigentes, indios técnicos de programas asistenciales, indios maestros bilingües, etc.). Estos cambios están afectando las propias narrativas y matrices de identidad de la provincia y plantean desafíos a presupuestos básicos de la “salteñidad” tales como el mestizaje hispanizante o la criollización. El relato identitario provincial busca comprender, poner en acto y moralizar un conjunto de identidades y diferencias colectivas. Opera como una matriz de identificación y diferenciación construida por varios actores sociales a lo largo del tiempo. Esa matriz es un sistema históricamente contingente de permisos y prohibiciones que se inscribe en prácticas, modos de cognición y sensibilidades. Edifica un centro en base al cual pueden verse “afueras” y “adentros” de la comunidad provincial y establecerse vínculos moralmente deseables. “Hacia afuera”, este relato demarca los límites del ser salteño frente a la nacionalidad argentina y, “hacia adentro”, distingue un paradigma de salteñidad frente al cual se determinan formas internas de ser salteño. En este sentido, la salteñidad constituye la “provincialidad” de Salta –“otro interno de la Nación”– al tiempo que establece la “etnicidad” y “regionalidad” de ciertos “otros internos de la provincia”. Creemos necesario un abordaje detenido de los discursos de salteñidad a los fines de contar con elementos sustantivos para analizar, en otra oportunidad, los desafíos provenientes del campo de la política indígena en Salta. Nuestro objetivo será, entonces, describir la narrativa de lo salteño, concentrándonos en los modos en que aparecen imaginados los indígenas como “otros internos provinciales”.

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I. “Salta, nuestra Salta”: el registro histórico de la narrativa de provincialidad
Abordaremos en esta sección el registro histórico del relato identitario salteño. Para ello contamos con materiales provenientes fundamentalmente del discurso escolar (manuales escolares), pues consideramos que las representaciones allí desplegadas expresan los criterios autorizados de la educación moral del “buen salteño” El análisis de los manuales consultados (González de Cattáneo y González, 3 1986; Damin et al., 1987; y Valeriano de Niz, 2000) permite establecer cuatro registros relevantes en los cuales se monta el discurso de la comunidad provincial: la historia, la geografía, la población y la cultura. Pasemos a ocuparnos de la historia de Salta, identificando en ésta las clasificaciones que se ponen en juego y sus características. A grandes líneas, los manuales reconocen la siguiente periodización histórica: (1) “los primeros habitantes”, “Salta indígena”, “aborígenes del noroeste argentino”; (2) “conquista y colonización” ; (3) “época virreinal”, “vida colonial”, “de colonia a nación”; (4) “Salta desde la Declaración de la Independencia”, “Salta criolla”, “revolución y guerras de la 4 independencia”; incluso “Martín Miguel de Güemes”. En este plano del relato histórico resaltan dos núcleos con potencial identificatorio. El primero refiere a los hechos de la conquista y la colonización, destacándose en él la fundación de la ciudad de Salta y el papel protector de la religión católica en los terremotos y las guerras de “defensa” contra los indios. El héroe aquí es el español en lucha contra los indígenas, sobre todo, de los Valles Calchaquíes y, en menor medida, “los del Chaco”. En el segundo núcleo, se abarcan los hechos de la independencia y se tematiza la figura de Güemes. El territorio se amplia y coincide imaginariamente con las “fronteras de la nación”. Aquí se presenta la “guerra gaucha”, la lucha entre los gauchos patriotas y el invasor español. Es este último núcleo el que hoy predomina en el discurso de la provincialidad, no obstante la importancia que, como veremos, sigue asignándose en él a “lo colonial”.

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Estos son manuales de cuarto grado y segundo ciclo de EGB que circulan en la escuela salteña desde hace veinte años. Es en este nivel de la escolaridad donde se trata específicamente el tema de las “provincias”. Sólo uno de los manuales (Damin, et al., 1987) continúa el relato más allá de la muerte de Güemes (1821), enfatizando temas como “luchas civiles hasta 1852”, “organización nacional hasta 1880” y “los últimos cien años”. 205

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Veamos ahora en detalle las narrativas de la fundación de Salta, del Señor y la Virgen del Milagro y de la gesta de Güemes, prestando atención a sus correspondencias éticas: la hidalguía, la devoción católica y el patriotismo. Intentaremos mostrar en base a qué discursos y de qué modo puede el “carácter salteño” explicar y justificar la jerarquía moral que traza entre sí mismo y las identidades colectivas indígenas que reconoce en su interior. I.a. La fundación de Salta Dentro de las variantes de la ideología oficial ejemplificada en los manuales, la fundación de esta ciudad de Salta se inscribe en un carácter cuasi necesario, no accidental. Salta es parte de un plan civilizatorio que se impone por su propia lógica. Se habla así de que la ubicación estratégica de la ciudad (a medio camino entre Buenos Aires y Lima) y la fertilidad de sus valles hacían indefectible el asiento colonial. Esta razón providencial asoma incluso en la cuestión del nombre y los patronos religiosos. Originalmente bautizada “Lerma en el Valle de Salta” en honor a su fundador, la ciudad pasa a llamarse “Salta” por desavenencias de los vecinos con Hernando de Lerma. El nombre “Salta”, según la versión escolar, proviene de “una tribu del lugar: los indios saltas” (González de Cattáneo y González, 1986:30). La página web oficial de la gobernación de Salta, en cambio, afirma que “el nombre de la ciudad proviene de la lengua aymará “sagta”, cuyo significado sería ‘muy linda’”, explicando de paso por qué la ciudad aún antes de existir estaba predestinada a ser “Salta, la linda”. San Felipe y Santiago debieron ser los santos patronos, pero el “cabildo abierto” determinó que fuera San Bernardo, quien hizo honor a la elección cumpliendo en repetidas veces con su papel protector. Las anécdotas de nombres y patronos explican de paso por qué Salta nace con un espíritu democrático –la voluntad popular, los vecinos y el cabildo abierto– aunque éste sólo pueda entenderse como parte de una sacralidad cristiana que lo trasciende. También es importante el valor que se otorga a la Salta colonial como marco histórico del auge de la sociedad salteña (producto del comercio mular) y molde étnico de la sociedad contemporánea: “la influencia hispánica en toda la tradición salteña está permanentemente presente. El idioma, el estilo de las construcciones y el concepto de señorío están aún vigentes” (González de Cattáneo y González, 1986:31). ¿Cómo se imagina a los indios frente a los fundadores? La fundación de Salta determina el “antes” y el “después” de la historia indígena en Salta. El episodio concreto de la fundación reitera un modelo indeleble de comprensión de lo indígena que ayuda a explicar el carácter heroico de aquélla. Uno de los manuales
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determina la ausencia indígena, ya que Salta se funda en “tierra virgen”. Pero en el resto de los textos escolares, los indios de los “alrededores” de la ciudad de Salta aparecen como “guerreros”, “rebeldes”, “destructores” y “atacantes”, un “peligro” ante el cual los conquistadores no hacen la guerra, sino que se “de5 fienden”, “sobreviven” y buscan “protección” en sus ídolos religiosos. A estos indios atacantes se los identifica especialmente como “calchaquíes” y “chaqueños”. Pero la narrativa de la fundación no se detiene en el texto escrito. El recorrido por el centro histórico –“el más relevante a nivel país, nadie lo pone en duda” (Ashur, 1999)– es una actividad inseparable de la vida escolar. Los ma6 nuales proponen visitar la Plaza 9 de julio, antigua plaza matriz, prestando atención al cabildo, las imágenes coloniales dentro de la catedral y la estatua del Virrey Toledo. Por otra parte, todos los 13 de abril las autoridades de la ciudad y la provincia se reúnen frente al monumento de Hernando de Lerma, donde se entona el himno nacional, se hace un discurso alusivo, se celebra una invocación religiosa y se realiza un desfile cívico-militar. En síntesis, la identidad salteña se explica y afirma a través de la narrativa de la fundación de Salta y sus rituales. Se dibuja una identidad de origen hispano que se corresponde con una moral señorial basada en las virtudes del honor, la austeridad y el sentido de jerarquía. Frente a estas identidades étnico-morales, lo indígena se ubica en un escalón inferior, pues es una amenaza a la civiliza5

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Casi un siglo antes, el literato y primer gobernador radical Joaquín Castellanos ya expresaba que en este “peligro” se fundaba un rasgo de la psicología salteña. Explicaba que el “salteño es precavido” porque “la necesidad de guerrear desarrolló energías activas, y la de precaverse contra la emboscada o el asalto enemigo, la de prudencia y maña en la población salteña de entonces. Y, como ocurre siempre en el mecanismo orgánico del hombre, que los órganos sobreviven algún tiempo a la función, los instintos defensivos subsisten en la psicología salteña después de dos centurias que ha desaparecido el amago del indio” (Castellanos, 2000 [1903] ). Recientemente ha aparecido en El Tribuno un artículo que lleva por título “La odisea de los fundadores”. El autor comenta la relación intrínseca entre la basura y la plaza matriz: “El sitio comunitario por excelencia -sino el único- sería la plaza de la picota, [...] convertido luego en Plaza 9 de Julio, sería un basural donde los vecinos arrojaban todo aquello que les estorbaba. Porque es probable que los antiguos, al fin y al cabo abuelos de los salteños actuales, no habrán sido muy distintos de sus descendientes en materia de picardías. La única diferencia es que la basura de los fundadores sería algo más discreta que la de sus biznietos, porque al menos no contendría botellas vacías de plástico, bandejas de cartón con restos de pizza o envolturas de polietileno no degradable (Zamora, 2003).” Este relato se inscribe en una típica retórica populista que nos habla del sacrificio de los primeros pobladores de la ciudad llamándolos “pobres mujeres” y “superhombres”, pero también “pícaros”, compensando así las imágenes de “hidalguía” de los conquistadores. 207

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ción que sólo se puede domeñar con la conquista y la evangelización. Pasemos a ver ahora cuál es el papel de la fe cristiana en la identidad salteña. I.b. El Señor y la Virgen del Milagro 7 El 13 de septiembre de 1692 fuertes temblores azotaron a la ciudad de Salta. Creyendo que se trataba de una “secreta advertencia y un aviso de Dios”, los notables junto a la plebe (el “pueblo todo”) buscaron apaciguar la catástrofe sacando en procesión por las calles la imagen de un Santo Cristo que había sido donada por un obispo español un siglo atrás.8 Este Cristo, continúa el relato, había permanecido “olvidado” en la sacristía de la iglesia matriz. En la procesión lo acompañó la imagen de la Inmaculada Concepción de María, que los propios temblores habían derribado de su pedestal sin que por ello se rompiese. Las procesiones y ruegos lograron su propósito y los estremecimientos cesaron dos días después. Renacida la calma, comenzó a hablarse de un milagro, “el Milagro”. Sin embargo, la denominación “Señor y Virgen del Milagro” recién se establece a mediados del siglo diecinueve (en 1844), cuando un sismo conmueve a Salta por segunda vez y, por segunda vez, Cristo y la Virgen la protegen. En aquel entonces, como señala el historiador catamarqueño Armando Bazán: “El sacerdote Cayetano González expresó la alianza entre el Señor y el pueblo de Salta en los siguientes términos que todos aceptaron: ‘Tú eres nuestro y nosotros somos Tuyos’” (Bazán, 1992:52. Cursiva nuestra). A partir de ese momento, el pacto entre los fieles salteños y su Dios misericordioso es renovado cada año en los rezos y la procesión que tienen lugar en los “días del milagro”, celebrados en la ciudad de Salta en el mes de septiembre. Está fuera de duda, como señala Caro Figueroa (2001a), “el papel cohesionador e integrador en estas sociedades fuertemente jerarquizadas y excluyentes” que juega esta festividad, pero a nosotros nos interesa el impacto de la
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En esta zona geológica ocurren muchos sismos, aunque sólo adquieren carácter de “prueba” los que sucedieron en la ciudad de Salta. Entre otros, cabe mencionar los de la ciudad de Salta en 1844 y 1858, el de Orán de 1871, el de la Poma en 1930, el de Salta ciudad en 1948, San Andrés en 1959, Salta ciudad en 1973 y Orán en 1974. Caro Figueroa, en línea con la heterodoxia de Castellanos, explica el papel del miedo y la inseguridad en los orígenes religiosos de Salta. “[Salta] sentía también la amenaza de agrietarse por espasmos de la tierra o perecer por la furia de un cielo que castigaba con sequías o amenazaba diluvios. Peligros que provocaban miedos; miedos que buscaban conjurarse (Caro Figueroa, 2001a).”

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repetición ritual en la construcción de la tradición identitaria. En este sentido, la re-oficialización del culto durante los años de “Salta, provincia de la Confederación” no es un dato menor. Indica los esfuerzos por construir una identidad provincial después del “movimiento tectónico” liderado por Güemes. Lo católico no sólo “armoniza” diferencias entre “ricos y pobres” sino que también explica la presencia de los “ricos y pobres” de la Salta ya “provincia”, como la continuación de los “ricos y pobres” de la Salta colonial. Así, la “sociedad de castas” contra la cual se levanta Güemes queda “recuperada” históricamente y redimida desde el punto de vista moral. Pero lo católico puede ir incluso más allá, hacia la comunidad universal centrada en el fiel cristiano. Justamente porque la moral de la fidelidad y la devoción afirmada en la liturgia del Milagro se abre a tradiciones y comunidades mayores, se hace preciso “salteñizar” la religión. La reproducción constante en textos oficiales de las fiestas del Milagro como “marca de identidad” supone este trabajo de delimitación de la comunidad de fieles dentro del ámbito provincial. El Milagro permite mostrar a Salta como una provincia especial dentro del concierto nacional, ya que “estas fiestas son conocidas en toda la República y a ellas asisten peregrinos de distintas partes del país” (González de Cattáneo y González, 1986:50). A su vez, el Milagro “salteñiza” a las distintas poblaciones del interior provincial que, acudiendo a la capital con sus promesas y penitencias, también comulgan con el relato de Salta ciudad como eje de la identidad provincial, y aprenden su lugar de “regionales”. ¿Cómo aparece el indio en la narrativa del Milagro? Tal como indica Caro Figueroa (2001a), a través de “la masividad y capacidad de inclusión”, el Milagro permitió a lo largo de la historia incorporar a los indígenas como “fieles”, “devotos” y “promesantes” en la últimas filas de las procesiones. “Hasta la década de 1930 –agrega en otro trabajo– fue, además, [el acontecimiento] en el que más abiertamente pudo expresarse el sincretismo de las creencias indígenas 9 con el culto católico dejado por los españoles (Caro Figueroa, 2001e).”
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Hasta cierto punto, según dice Caro Figueroa, el Milagro fue parte de una estrategia evangélica destinada a aplacar la posible resistencia indígena en los primeros tiempos de la colonia. “[El Obispo] Victoria reparó en las limitaciones que imponían el medio y la pobreza. Advirtió también la importancia de utilizar imágenes para evangelizar, asimilando así la lección que se desprendió del culto que los indígenas mexicanos comenzaron a rendir a partir de 1530 a una Virgen (Guadalupe) pintada en la colina de Tepeyac donde, antes de la Conquista, rendían culto a una divinidad indígena. Denunciado como escandaloso en 1556, el culto a la Virgen fue asumido por el clero en 1648”. En la segunda mitad del siglo XVI, “a la imagen franciscana que se dirigía prioritariamente a los indios, la sucedió una imagen que explotaba el milagro y trataba de reunir en torno de intercesores comunes a las etnias que componían la sociedad colonial: españoles, indios, mestizos, negros y mulatos”. Fue tam209

210 . la Virgen y los patronos de Salta. 2000:16). su “necesidad de creer” satisfecha por el cristianismo. Ellos servían “para excitar y afianzar la fe sobrenatural”. aprender el castellano y adaptarse a las costumbres de la nueva civilización” (Valeriano de Niz. cuyo poder destructivo sólo puede ser controlado con la ayuda de los oficios conjuntos de Cristo. El relato provincial establece la idea de un pueblo elegido por Dios que al salvar a Salta de una destrucción segura reafirma la sacralización de la empresa fundadora y colonial. 2001a). cultivar la tierra. aunque con otros medios. entonces. Una de ellas es la ofrenda a la Pachamama (la madre Tierra). tintes de sacrificios y obligaciones religiosas. los misioneros suavizaron el trato a los indígenas. Las fuerzas telúricas y los indígenas comparten el mismo campo simbólico. o sea poblaciones de indios dedicados a trabajar la madera con arte. La historia del Milagro también puede interpretarse como la domesticación de fuerzas telúricas que de ahí en más laten al ritmo de la voluntad del Dios cristiano.Paula Lanusse y Axel Lazzari El motivo del “sincretismo” pone de relieve la fuerte religiosidad indígena. La inclusión de los indígenas como “fieles” propiciada por la fiesta del Milagro justifica finalmente la de “evangelizados”: “Con su labor evangelizadora. Los agrupaban en misiones. Las luchas por la “protección de las fronteras” de la ciudad y la civilización contra los indios adquiere. Ambas son fuerzas afines que provienen del fondo de la historia y de las entrañas ctónicas de la tierra. bién entonces que comenzaron a desplegarse como motivos de fe y de culto a los milagros. Otras se mezclaron con las costumbres españolas como la Danza de los Suris junto a la veneración a la Virgen o a los santos y los coloridos misachicos” (Valeriano de Niz. Los textos escolares hacen alusión a este sincretismo: “Gran cantidad de ritos y costumbres heredados de los pueblos aborígenes se mantienen en nuestra provincia y por cierto dentro de la región del noroeste argentino. 2000:20). La esperanza en el milagro reducía el miedo provocado por la amenaza de catástrofes (Caro Figueroa. Con dulzura y paciencia les enseñaron a conocer y a practicar la religión católica.

Salta es Güemes. Salta exhibe sus méritos para pertenecer a la nación. cuya actitud magnánima con los derrotados de la Batalla de Salta sigue siendo un motivo local para recordar la filiación a lo hispánico. La gesta de Güemes La gesta de Güemes es el tópico de la salteñidad de mayor impacto en el resto de la nación. de la historia “mitrista” en la que éste aparece como un balcanizador. 1998). En efecto. Desde esta visión.c. 211 . Güemes simbolizó. americanismo. su ejército de milicianos atraía gauchos en la medida en que se los liberaba de los impuestos y tributos a los señores de la 10 En esto se diferenciaba de Belgrano. 1986:72).Salteñidad y pueblos indígenas: continuidad y cambio en identidades y moralidades I. A través del relato de la guerra gaucha conducida por Güemes. la gesta de Güemes se provincializa y nacionaliza. Artigas y San Martín (Colmenares. 1997). “Ni vencedores ni vencidos” –proclamó Belgrano ante el comandante español Pío Tristán. así. en el fortalecimiento de la idea de Mayo en el Norte” (González de Cattáneo y González. proviene de la “guerra gaucha” contra el español y. Para los argentinos. para la élite local. pero sobre todo en la década del 1920 con la experiencia yrigoyenista y el impacto creciente del revisionismo. que es el de la sangre salteña derramada en pos de la patria. sino en la Patria Grande de Bolívar. “la historia lo coloca en igualdad con Belgrano y con San Martín. planteó una amenaza a las bases del orden social. la pérdida de la posición de privilegio mercantil que Salta guardó durante la colonia. ahora. Güemes empobrece y debilita a Salta. venciendo los reparos de la vertiente mitrista de la historiografía local. Güemes también se americaniza (Caro Figueroa. pueblo y federalismo. dadas las resistencias mostradas por un sector importante de la sociedad salteña durante la guerra de independencia y la decadencia económica y política de Salta que le sigue a ésta. la historia de Güemes tuvo que vencer una fuerte oposición de las élites locales. el culto a Güemes pone en juego otros cuatro valores: patria. con Dorrego y con Arenales. Los defensores de su figura sostienen que Güemes no pensaba ni en Salta ni en las Provincias Unidas. y el de todos los salteños. Güemes “defiende las fronteras de la nación”. la figura de Güemes se transforma: se hace patriota y sus signos de barbarie y montonera retroceden al olvido. Pero antes de devenir “gesta”. Así como los anteriores relatos mostraban a una Salta arraigada en el honor señorial y la fidelidad religiosa. Por eso mismo. Recién a partir de la alianza de la oligarquía salteña con el roquismo. Al nacionalizarse. al organizar al gau10 chaje en guerrillas contra el “invasor” español. Desde entonces. el “poncho salteño” de Güemes. Güemes es pueblo cuando se pone de manifiesto que. En efecto. se vuelve “héroe nacional”. como el hombre que tiene un ejército ocupado en meras acciones defensivas y traza la frontera norte de la patria. Reniegan. Su patriotismo.

No obstante. Sin embargo. 1976). Con esto alcanza para que el relato adquiera un sesgo popular y populista al revelarse que en las fuentes del poder de Güemes está la sociedad campesina y no la “política” de la ciudad (Bazán. acompañando la vigilia de los “gauchos” en la noche previa al desfile cuando los asistentes. con ellos. el hijo del alto funcionario colonial no se vuelve un hombre común sino un “caudillo” “entre” gente del pueblo. Finalmente. al hacerse gaucho. al momento de la construcción era apenas un descampado. 1992:111). pero. ver Mata.Paula Lanusse y Axel Lazzari tierra –el llamado “sistema Güemes”-. 1999. 12 Existe una réplica de esta estatua en Buenos Aires. el gobierno salteño adopta un nuevo escudo provincial con el “sol in11 Para una crítica de la visión populista de este “sistema”. el indio “se indigna” y “corre […] de opresores la Patria librar” (Himno a Güemes). Lo indígena se introduce en la narrativa güemesiana bajo los títulos de “gaucho” y “poncho”. cuando se oficializa el culto a Güemes. las autoridades cívicas y eclesiásticas junto al pueblo conmemoran la muerte del prócer a los pies de su estatua y en cada rincón provinciano. La disputa en los años 30 por el petróleo entre el Estado nacional y multinacionales ligadas a intereses locales (Hollander. 11 212 . por ejemplo. en el que se lo representa varios metros 12 por encima de “sus gauchos”. se esfuma también la propia identidad indígena. son ejemplos de ello. no se encuentra en el centro de la plaza matriz –donde se erige la estatua ecuestre de Arenales– sino en una zona de la ciudad de Salta que. Como “gaucho patriota”. Así. El efecto de la figura de Güemes sobre las representaciones del indígena muestra una coincidencia interesante. si bien hoy es el sector más aristocrático. reviven el drama del prócer agonizante. pasando a formar parte del “hombre de campo” que se entrega a la causa de la patria. Todavía hoy es posible rastrear en el centro histórico de Salta las huellas de la resistencia a Güemes. La interpelación popular de Güemes implica el borramiento de los estigmas que pesan sobre lo indio. como ingratitud nacional al sacrificio de Salta. En la década de 1930. Güemes está presente frente a la plaza central de un modo particular: sus cenizas descansan en la Catedral bajo la protección del poder conciliador de la Iglesia. La mayoría de los salteños participa del espectáculo desde los márgenes. la intervención nacional en los asuntos internos provinciales. Güemes reaparece bajo la retórica del federalismo cuando se denuncia. el lugar de los indios destaca por su repentina ausencia en el relato. o la falta de apoyo económico. o los reclamos de desarrollo del Norte Grande en la actualidad. Su monumento. frente a fogones encendidos. Todos los 17 de junio. Hombres y mujeres repartidos en “fortines” desfilan a caballo y “vestidos de gaucho” frente al monumento.

2000). aparecen única213 . por parte de sus descendientes vencidos en la conquista (Romero Sosa en Caro Figueroa. Y explica Caro Figueroa que “esa medida de Güemes resulta coherente con su respetuosa actitud para con los indios. la religiosidad católica y el patriotismo del pueblo provincial.” Por otra parte. en las que se hace mención a los indios dentro de una jerarquía que incluye blancos. Mientras en algunos casos se señala que estas actividades corresponden a diferentes grados evolutivos de los “indígenas o aborígenes” (Valeriano de Niz. etc. Según la lógica expositiva de los manuales. mestizos y blancos. lo indígena reaparece adjetivando los “restos arqueológicos”. descartando el viejo emblema donde figuraba un indio lanzando una flecha a un español. los indios aparecen representados de un modo peyorativo o subsidiando las narrativas centrales. Los colores del “poncho salteño” –que se repiten en la bandera de Salta– contienen. un caudillo blanco reconoce la legimitidad del duelo del indio ante el Inca y luego los “gauchos” (el pueblo) abrazan a los indios reconociendo la justicia del reconocimiento del caudillo.Salteñidad y pueblos indígenas: continuidad y cambio en identidades y moralidades caico”. “sus gauchos añaden un segundo luto. se enfatizan las formas de vida y “modos de subsistencia” de las sociedades indígenas (caza y recolección o agricultura y pastoreo). “turismo”. “supervivencias culturales” devenidas patrimonio identitario de la provincia. “ritos sincréticos”. el paño rojo con la lista negra es un diseño que remite a los “ponchos enlutados [que] aparecen en varios países andinos. En la “prehistoria” y “tiempos precolombinos”. como homenaje dolorido a Atahualpa cruelmente ejecutado. destacando sobre todo la evangelización y. “comida”. “toponimia”. en otros se las califica como “diferencias culturales” (Damin et al. En el registro histórico podemos observar que lo salteño aparece como una “tradición” –el arraigo en un tiempo lento– que conserva las esencias éticas de un pasado glorioso: el honor señorial de los fundadores. “creencias”. 2001d).” Fue “Martín Güemes [quien] impuso a sus milicianos el uso del poncho con tonos en rojo con guardas negras”. En él. 1987). en algunos casos. los manuales plantean los ejes de la historia colonial. mestizos y negros.. también. Cuando se alude a grupos indígenas vivos. La importancia de cada uno de estos relatos varían según los contextos de enunciación e identificación. En el presente. 2001d). Luego del relato de la fundación. El poncho deviene un texto que habla de indios (andinos). “artesanías”. en otras palabras. para los que mandaba a distribuir sus proclamas en quichua (Caro Figueroa. 2001d). esta vez en el corbatín del poncho” (Caro Figueroa. tras la muerte de Güemes. Según el historiador Romero Sosa. la encomienda y la sociedad de castas. un relato en clave del destino indígena en la provincia..

fuente de autoridad– en la literatura regionalista salteña. en tanto fundamento ideológico de dicha historia. Se advierte que la zona que registra mayores disensos respecto a su clasificación es. subdividen la zona de “valles” entre los Calchaquíes y el de Lerma. por otro. Es de notar que esta supervivencia indígena se ve como pasiva y transitoria. 13 Estos sistemas de clasificación tienen su correlato –y. por un lado.. presuponen una homogeneidad territorial y paisajística que no es ajena a la presunción de cierta inercia de la historia. Otros. Algunos textos subdividen esta última región en dos: “sierras” y “valles”. Para comprender los efectos de este presupuesto en la constitución de lo salteño. de la región del tabaco.Paula Lanusse y Axel Lazzari mente en el Chaco. 214 . la de mayor “temperatura histórica”. 1982:147). “Salta. Salta se muestra como una provincia orgullosa de su “diversidad de climas y paisajes” y rica en “manifestaciones culturales” de distintos orígenes. del clima templado al frío. La “puna” y el “chaco”. ¿Cuáles son esos paisajes y regiones? En los mapas y textos se mencionan las siguientes “regiones naturales”: la “puna” y el “chaco”. donde transcurren los relatos épicos de la salteñidad. y entre Salta y su “gente”. Esto queda evidenciado en el mestizaje. Alicia Chibán señala en Juan Carlos Dávalos el fundador de este gozo ante la variedad del paisaje: “¿No es maravilla habernos trasladado en tres horas de la ciudad al desierto. pasamos a considerar las representaciones dominantes de la población y el territorio. Estos parámetros de divisibilidad del territorio y el paisaje marcan procesos de construcción de fronteras identitarias en ciertas direcciones y no en otras. II. identificar la importancia de la relación entre Salta y sus regiones. y los “valles y sierras centrales” por la otra. Esto se debe a que la historia sólo puede ser concebida como la disolución de dicha diferencia en procesos de unificación y homogeneización. por una parte. una vez más. en cambio. La diferencia indígena es doblemente expulsada de la historia. de los naranjos y chirimoyas a la zona de la yareta y de la fauna andina?” (Dávalos en Chibán et al. en buena medida. encuadrados en un discurso de supervivencia física y misionización católica. también. hacia la prehistoria y hacia la naturaleza. En lo que todos los textos coinciden es en tratar separa13 damente la “ciudad de Salta”. es decir. tierra de contrastes” y “diversidad humana”: registros étnicos y geográficos del relato de mestizaje provincial Los manuales escolares nos permiten.

la cual no es ajena al reposicionamiento de las élites salteñas frente a la capital-puerto y a sus propias supersticiones identitarias. así. De las tres formas básicas de lo mestizo –gaucho. el negro y el mulato–. A continuación. española. con la Revolución pri14 Dejamos de lado en esta oportunidad el tratamiento de las categorizaciones de mulato y de negro en el imaginario salteño. Releemos aquí en fuentes literarias y académicas. colla y mulato– sólo el gaucho adquirirá connotaciones positivas que lo acercarán al eje civilizatorio reservado a la raza blanca. Modelo hispanizante: el gaucho como transfiguración del hidalgo hispanocolonial El modelo hispanizante fue articulado por la élite política y moral local en el marco de la hegemonía conservadora que se dio entre fines del siglo XIX y mediados del siglo XX. En este modelo se edifica. podremos calibrar con más detalle los lugares morales de lo indio en el “ser salteño”. católica y “vecina”. de ignorante y bárbaro […] Para que amenguara un tanto el valor despectivo de la voz gaucho. 215 . fue preciso purificar los términos de mestizaje heredados del imaginario colonial de las castas. Juan Carlos Dávalos y Ernesto Araóz. Los otros quedarán como signos de identidades estigmatizadas. étnicos y morales de origen disímil en el nuevo tipo salteño. los arquetipos identitarios que proponen y el modo en que se articulan diferencialmente con las narrativas antes tratadas. los indios del 14 Chaco –para algunos. en sus escritos históricos y literarios. Bernardo Frías. al siglo veinte. Para que Salta hubiera de constituirse en algo más que una ciudad-estado con su hinterland. fue preciso que la gente norteña otorgase mayor crédito a las corrientes ideológicas de Buenos Aires y que de allá nos viniese. Dávalos lo explica bien: “Gaucho fue -en la ciudad.sinónimo de guaso o mal hablado. el colla.Salteñidad y pueblos indígenas: continuidad y cambio en identidades y moralidades En correspondencia con esa diversidad en el paisaje. exploramos dos modelos étnico-geográficos de la salteñidad que hemos denominado “hispanizante” y “criollo-americanista”. el inmigrante y la gente decente de estirpe hispana. la diversidad de “tipos humanos” identificados.a. De este manera. Describiremos sus variadas formas de abordar el mestizaje. sobresalen como los artífices más acabados de este modo de imaginar la provincia. II. una reparación del gaucho por vía de la hispanidad. entre las cuales descollaba la del gaucho como nuevo símbolo nacional. Este campo clasificatorio se sostiene en el presupuesto del mestizaje como un proceso histórico y geográfico que fusiona rasgos raciales. son: el gaucho.

Paula Lanusse y Axel Lazzari mero. doctores muchos de ellos y casi todos de familia acaudalada” (Frías en Alvarez. Ya antes que Dávalos. Si “gaucho” es el idioma con el cuál Salta se “entiende” con la nación-puerto. según Dávalos. pastoras. también es el lenguaje con el cual mide su propio valor y diversidad interna. vemos que “gaucho” puede referir tanto a los hombres que provienen de los estratos altos de la sociedad salteña –la “gente decente” o “latifundistas”– como así también a sus subordinados –“peones”. 1937:20). hacia la década de 1900. Ambos. 1937:22). con la consolidación de la nacionalidad más tarde. histórico y literario de esa palabra en su acepción genuinamente argentina” (Dávalos. 216 . a diferencia de sus sirvientes. “arrenderos” o “puesteros”-. lealtad. Bernardo Frías había sentido la necesidad de distinguir dos formas sociomorales del gaucho. amor a la tierra. Es en estas zonas y en la frontera con el Chaco donde se distribuyen los típicos gauchos: “De oriente a poniente. pero en distintos grados. la población rural de Salta. El gaucho de los Valles Calchaquíes conserva más marcas indias. Hombres de ciudad y educados. son igualmente mestizos. 2003:11). ya que provienen de zonas afectadas por desiguales ritmos de mestización (Dávalos. respeto a las jerarquías. criadoras de toda clase de ganado y cuyo imprescindible medio de movilidad es el caballo y el mulo” (Dávalos. sobre todo. ¿Qué representa el gaucho salteño? Se trata de lo mestizo adornado con los valores de honestidad. Estas indias vivían. hospitalidad. desde las selvas chaqueñas hasta los límites con las punas. está menos hispanizado y blanqueado que el gaucho fronterizo de la zona de las sierras subandinas y el umbral del Chaco –el típico “gaucho de Güemes”-. Lo anterior nos lleva a plantear dos ejes de diferenciación en el modelo de lo gaucho: uno étnico-geográfico y otro de clase. 1937:26-27). En relación al primer eje. La rústica vida rural iguala a los gauchos decentes con sus peones en tanto “hombres de campo” pero. surge la distinción entre “gaucho vallisto” y “gaucho fronterizo”. en las áreas del primer asentamiento español: el Valle de Lerma y los Valles Calchaquíes. docilidad y altivez. por lo tanto. en su totalidad pertenece a dos razas gauchas. y en relación al segundo eje. De este modo. hombría. el prestigio militar. hispano-hablantes. “gauchos decentes” eran “casi todos los hombres distinguidos de la época. hijos de buena casa. Para Frías. ¿De qué mezcla étnica proviene este producto moral? El gaucho surge de la unión entre los “soldados conquistadores” y las indias “convertidas y bautizadas” con quienes “no era pecado casarse” (Dávalos. 1937:20).

“todo el que no usa gomina y lleva bombacha es colla” (Yañez. el patrón latifundista de putativo origen hidalgo. encomenderos por real merced (Dávalos. a saber. solapado y mezquino” (Dávalos. 2001c). Caro Figueroa (2001c) comenta que el ennoblecimiento de la palabra gaucho fue de la mano del refuerzo de lo colla como término despectivo. con mayores cuotas de “sangre hispana”. La fuerza mediadora de lo gaucho depende de su amplia referencialidad –geográfica.1982:170). preferentemente aquella que vive en los cerros. En un segundo círculo. a su vez. Mientras que el gaucho como “gente de campo” pudo remontar el estigma de incultura. Así. Por esta razón. El modelo hispanizante pone en primer plano esta diferencia “de clase” en tanto estamento o “casta”. 1937:22).Salteñidad y pueblos indígenas: continuidad y cambio en identidades y moralidades los “gauchos decentes” pueden hoy estar “pialando y enlazando en sus fincas” y al otro día “vistiendo smoking en el club de la ciudad” (Dávalos. étnica. leal y obediente. dada a través de infinidad de gestos” (Caro Figueroa. ¿Por qué? Los que se han propuesto explicitar el modelo de mestizaje salteño abordaron la cuestión del colla distanciándose del significado que éste adquiría en el “saber popular” o la “gente despreocupada”. En otras palabras. se muestra lo que sucedía con la imagen de Salta frente a la mirada estigmatizante 217 . dentro del discurso del mestizaje del gaucho nos reencontramos con la jerarquía civilizatoria. Patrones y peones intercambian desigualmente estilos de vida en “paternal familiaridad”. lo gaucho se distingue y antagoniza con lo colla. en espejo con el tema del gaucho. el colla –apunta Dávalos– siguió encerrado en los epítetos de “bribón. 1937:20). Claramente. de casta-. podemos observar que este juego de aproximaciones y rechazos se justifica en la épica de la fundación de Salta. En el centro del modelo de mestizaje se sitúa el gaucho decente. el gaucho vallisto de memoria calchaquí. “ambigua relación marcada por la distancia social formal y por una proximidad de hecho. Si el gaucho es el mestizo con disposiciones hacia la apertura –de arriba abajo y de abajo a arriba. Dentro de este margen. se ubica el gaucho fronterizo. 1937:25). pues los “gauchos latifundistas” no son otros que los descendientes de los “españoles puros”. la herencia de costumbres caballerescas de la nobleza hispanocolonial –virilidad. Incluso. “Decencia” es. destreza ecuestre. para Frías. el gaucho-peón. encontramos al otro más íntimo. en Chibán et al. mestizo impuro. honor– que acompañan la propiedad de la tierra. un poco más allá. el colla. el gaucho es puro mestizo. el de ser un término que se refiere a la “gente de campo”. del interior al puerto y del puerto al interior– el colla es lo mestizo que se cierra.. Para la gente de la ciudad. y. El patrón se “agaucha” generosamente y el peón de “adecenta” por imperio de la civilidad y el blanqueamiento. En este modelo.

Como canta la copla: “Son muchos los extranjeros / que vienen a la Argentina. considera al colla como un ser que “se repliega sobre sí mismo para cultivar en su alma el fermento de la sordidez y del egoísmo engendrados en el corazón de sus antepasados por el dolor y la tragedia de la conquista española. rica en reservas agropecuarias la otra. el colla. esto es. en Chibán et al. atacameña. cuando a raíz del tratado de límites. ciertamente” (Dávalos. confesaría con resignación: “Ahora el colla soy yo. / Son la mayor indecencia. originariamente boliviano. ya lo sabemos. principalmente. la bajeza moral de lo “colla” también deriva de su aproximación a lo indio. laboriosa. Natalio Botana rescata una frase de Lisandro de la Torre en la que acusa al ex presidente Victorino de la Plaza –oriundo de los Valles Calchaquíes– de “coya hipócrita y traidor por naturaleza” (Botana. no son sino “gauchos vallistos”.Paula Lanusse y Axel Lazzari de Buenos Aires. Dávalos se preocupaba por criticar a aquellos que llaman collas –es decir. añade.. se incorporó a la 15 jurisdicción nacional” (Dávalos. en similar vena. en su larga estadía porteña. Ahora bien. la variedad paisajística y étnica salteña (Chibán et al. desde tiempos prehispánicos: “[…] dos naciones enemigas. para él. la puna emerge como la “contrapartida del mundo. invasora. Dávalos afirma. además de indio. En el imaginario de la literatura de Castilla o Dávalos.” (Carrizo. “raza y comarca que comenzaron a ser argentinas no ha muchos años. Ernesto Aráoz. es un indio extranjero (de Bolivia) o un argentino neófito. el Territorio de los Andes. hambrienta la una. 1986:214-215). que los obligó a buscar en los valles. traicioneros. / ellos son. que los collas constituyen una “raza indígena pura. 1987:80). Y rasgo típico del colla. quienes. Y agrega que los collas y los calchaquíes eran. / de borrachos son enfermos / y flojos. rasgo que en vano buscaríamos entre los montañeses de Salta: el colla permanece fiel a su estructura prehistórica [ya que] mantienen vigente su jefe de 15 La puna es el espacio de refugio del colla. en Figueroa. un dominio señoreado por la muerte”. Dávalos. / la peor gente que tenemos. al puneño aislado. gobernador conservador a principios de los años 40./ Y son viles. por experiencia. insultan– a los habitantes de los Valles Calchaquíes. 1937:26). organizada... Con su carga de “silencio” y “tiempo quieto” juega simbólicamente como la diferencia radical que “permite entender la vida”.] y en el altiplano. nómade. 1986:331). la soledad y el aislamiento propicios a su dispersión y derrota” (Aráoz. 1982:148-149).1982:174). Así. / Los coyas nos traen la ruina / dándolas de caballeros. que puebla la altiplanicie del extremo noroeste de la provincia” y. 218 . Por esta razón. en las serranías [.

Dávalos. / Ya Hipólito calabazas / les dio cuando la medida / de su paciencia colmaron / y al fin mandó la justicia / a favor de antiguos dueños / contra su mala doc219 . En “Viejo Cuento” (1946) satiriza el reciente Malón de La Paz: “[…] estos son los pobladores / tramontanos de la andina / tumba de collas quiscudos / cuna de genta entendida / de código en el sobaco / e in-mente la ley no escrita […] Estos que ahora al gobierno / militar piden justicia / son los mismos que a Irigoyen / igual demanda le hacían. sea ésta nacional. en Figueroa. Estas especificaciones antropológicas no evitan. simboliza el fracaso del orden provincial mestizo. en contraste con los gauchos. Mucho menos sorprendente es la censura que Dávalos hace de la acción política de los collas cuando el “milagro de la palingenesia” amaga anunciarse. sus autoridades y justicia propia. / son los eternos llorones / que aprovecha la política / y a sabiendas / por chicana / joroban y despotrican. De este modo. mientras el colla le niega o le escatina el hospedaje o el auxilio auyentándolo con su indiferencia o su desprecio” (Aráoz.” (Dávalos. 1937: s/n). al recibir una visita en su rancho. Justamente. nueve años después. 1937:26). entrega a su húesped su cama. En este sentido. durante el peronismo. conoce las mañas de los civilizados y. la peligrosidad de lo colla proviene de que. de este modo. 1986:216). su comida o su recado. a diferencia de los “indios del Chaco”. política o de “la casa”. provincial. collas y gauchos (vallistos y fronterizos) se vuelven entidades opuestas: “El gaucho. “Colla”. no ha consentido con la intimidad del dominador. en el año 1937. seguir utilizando el término “colla” o “coya” –justificable en orígenes indígenas aún no disueltos del todo– para denunciar lealtades dudosas dentro de la misma comunidad. profetice el retorno del indio: “Bajo la blanda tierra del pucará desierto / como un embrión parásito de la materna entraña / sentado en sus talones aguarda el indio muerto / quizá el milagro de una palingenesia extraña” (Dávalos. a título de autoexpiación. no es casual que. no obstante su acatamiento de la soberanía nacional.Salteñidad y pueblos indígenas: continuidad y cambio en identidades y moralidades tribu. aun en estos mismos autores.

por un lado. Estos indios no son todavía ni argentinos ni salteños. en Chibán et al. en la medida que muestran los rasgos más extremos de salvajismo y naturaleza. aunque la convivencia con gauchos bravíos y desalmados –el “gaucho fronterizo”– vuelva inminente su integración o. chorote) como “hermosos ejemplares de una raza que aún no había degenerado” (Gauffin. sea como realidad antropológica o como mero denuesto. en su grado de aproximación a la comunidad provincial y nacional. tobas. el colla está aún más allá que los gauchos fronterizos y vallistos –pero se mantiene “dentro” de las fronteras de la civilización–. por otra parte. En ambos casos. Admiración y compasión se alternan en la obra de este autor con el desprecio a un indio que es visto como resistiendo el avance de la civilización en un estado de lucha constante. ¿Cómo se relacionan los indios con gauchos y collas? Si. Desde la perspectiva del gaucho decente/hidalgo. 1975). demarca el afuera del orden mestizo. se traza un contraste entre las poblaciones indígenas que viven en el Chaco y aquellas asentadas en sectores aislados de la Puna. 1982:164). ubicarse en distintos lugares de la escala evolutiva: cazadores-recolectores organizados en bandas nómades y beligerantes. frente al gaucho decente. en el peor de los casos. En este sentido. tal como sucedió en el “ejemplo calchaquí”. habitan en un territorio bajo un control estatal débil –con pocas escuelas y puestos de gendarmería– que aún precisa ser genuinamente nacionalizado. su extinción (Gauffin. el cual radica. en cambio. los unos y –en un piso superior– pastores trashumantes con restos de autoridad cacical. 1997b: 313-315). 1997a. matacos. describe a los indios del Chaco (chiriguanos. los otros. Así. de ahí que suela adscribirse a estos collas a los “indios de Bolivia” (Dávalos. debida a un déficit de contacto. indios chaqueños y puneños pueden. los “indios” –si se visibiliza la estirpe abo220 . Concentrémonos ahora en los tipos de indígenas sometidos a la clasificación de la mirada mestiza hispanizante. “indio”. tanto contra el blanco usurpador como también entre ellos mismos. La pureza de los indios del Chaco es “originaria”. En esa área. 1937). Los puneños (collas “puros”). mientras que en los de la Puna nos encontramos con una especie de “pureza” reactiva que se traduce en impenetrabilidad.Paula Lanusse y Axel Lazzari trina: / Pues que vayan a bañarse / en su arroyo sin sardinas!” (Dávalos. Federico Gauffin. quien en los años 30 aporta al canon de la salteñidad los textos sobre la frontera chaqueña. los indios del Chaco son los “verdaderos indios” de este imaginario.. la pureza define una diferencia externa con lo salteño que se dispone a ser prontamente fundida en el crisol.

el poder oligárquico ha sido denominado “indiada” durante el irigoyenismo. 221 . 1937). Son. 1970). la civilización maquinista y la bajeza pequeña burguesa (Aráoz en Caro Figueroa. en Chibán et al. en el campo. pueden devenir indios (ver Dávalos. como las “chinas” y la “chusma” de la ciudad de Salta. cabe señalar que la pureza atribuida a los indios del Chaco contrasta con el núcleo de sangre limpia hispana que define y preserva la distinción en el marco de la mestización. españoles y también árabes que recibe la provincia son asimilables dentro de las jerarquías altas o medias del mestizaje según su estirpe y clase social. por el refinamiento de los ganados y por el progreso que europeíza al resto de la República” (Dávalos. no obstante. 1926). serán ellos los patrones gauchos del porvenir” (Dávalos. es decir. por el aumento de explotaciones agrícolas y forestales. Salta se afirma nuevamente contra el modelo étnico nacional de base inmigratoria que afecta. se le opone como contrapeso la noción de criollo. Por último.Salteñidad y pueblos indígenas: continuidad y cambio en identidades y moralidades rigen del gaucho vallisto– ya no conservan formas sociales cohesivas y viven en el marco de las relaciones de patronazgo tradicionales (Dávalos. nos referimos ahora al lugar del inmigrante extranjero en la matriz provincial salteña. con el doble propósito de denunciar su poder feudal sobre los indios y de criticar su accionar político “tribal” (Caro Figueroa. Dávalos ve en Salta una “provincia no transformada aún por la inmigración. 1937:24). significando lo nativo mestizo. Aquí. En el contexto de frontera. Así. las estigmatizaciones típicas de extranjería y conflictividad social.. tanto colla y gaucho-peón. a Buenos Aires y el litoral. Son en esta zona los gauchos quienes mejor ejemplifican lo criollo. sobre todo.1982:167). En este sentido. Por último. se revela también en los inmigrantes una gran capacidad adaptativa: “[…] y los extranjeros son hoy los únicos capaces de crearse hogar confortable en pleno monte. Incluso. 1970:225). por lo que en definitiva. Al igual que el resto de las categorías. aquellos que supuestamente aportaron su sangre a la gesta güemesiana. Los relativamente pocos italianos. los más argentinos de los indios. El deseo del inmigrante como figura de progreso sufre. la pragmática de “indio” excede referentes antropológico-históricos y se expande como tipificación negativa referida a orígenes plebeyos en poblaciones urbanas y rurales. por ello. no sólo frente al pionero extranjero sino también frente al nativo no mestizado. El miedo al inmigrante se expresa como prevención a las “influencias foráneas” de tipo ideológico. el indio.

no se despoja de los términos de valor oligárquicos y repone. El mestizaje es. al sector social que construyó la matriz hispanizante –la “oligarquía”– Caro Figueroa critica el arquetipo del gaucho decente. “balcanizadora” y “elitista”. para un gaucho que no puede quedar guacho. que propiciarion mejoras en las condiciones laborales del campo y la sindicalización de proletarios rurales (Estatuto del Peón). este revisionismo es socialista porque lee la historia simultáneamente desde la patria americana y desde la irrupción de las masas populares en la esfera pública. Ese movimiento reparador. En los años 60. En este contexto. 2001c). 1970:173). la figura providencial y autosacrificial del “caudillo”. primero y. vuelve a levantar “el pendón de la cultura y de la pureza familiar” y termina con “el peligro de la democratización de la cultura” (Caro Figueroa. para nosotros. “Sería un error imaginar [que] el gaucho […] define y agota la llamada personalidad o identidad de Salta” (Caro Figueroa. en el libro “Historia de la Gente Decente” (1970) de Gregorio Caro Figueroa. La “reacción oligárquica” pos-1955. El modelo criollo-americanista y sus descontentos: el pueblo mestizo y más allá Este modelo de salteñidad se construye como heterodoxia frente al modelo hispanizante. denunciándose “el des16 Castellanos proyectó una embrionaria política social con el intento de creación del Departamento Provincial de Trabajo y la regularización del canon de riego. ¿En qué condiciones históricas se configura y quiénes lo sostienen hoy en día? Se esboza en Salta con Joaquín Castellanos (gobernador durante el 16 Irigoyenismo). Al objetivar. Desde un “revisionismo socialista”. 17 222 . con la politización de jóvenes sectores profesionales y “bohemios” contra el Onganiato. se opone a los de su clase y desplaza hacia el gauchaje plebeyo el centro axiológico de la comunidad. como dice Caro Figueroa. Se reivindican las identidades estigmatizadas. con los gobiernos peronistas de los años 50. 17 Según Abelardo Ramos. latinoamericanista y popular.b. prologuista del libro. surge la versión sociopolítica del modelo de salteñidad. sin embargo. en tanto se opone a la oligarquía hispanocolonial “cipaya”. en este discurso. por vez primera.Paula Lanusse y Axel Lazzari II. más tarde. Caro Figueroa rescata la subtrama de la narrativa de Güemes en la que éste se niega como gaucho hidalgo y decente. nacionalista. identificable. se hace visible el entronque del neo-regionalismo literario –que venía desde los años 40 (grupo La Carpa)– con discursos latinoamericanistas reavivados por la experiencia revolucionaria cubana.

deja toda crítica de lado y cierra el camino hacia una verdadera toma de conciencia de la realidad” (Corbacho y Adet. Aún más. todos esos males que. Las ‘Saltas urbanas y las Saltas del interior’” (Corbacho y Adet. consideran que la salteñidad constituye “una ceguera voluntaria para no ver la diversidad étnica y aceptarla sin discriminaciones”. Los “sectores retardatarios y enmudecidos” –mulatos.com) y en la revista Claves de Salta. El trabajo de Corbacho y Adet (2003). 1970:206). 223 . desocupación. siguen siendo el pan de cada día […] útil al poder porque promueve la uniformidad y el conformismo. tal como ha sido manejada. entre otros. hoy como ayer. “La Historia contada por sus protagonistas”. de la salteñidad aún enclavada en la identidad hispanocolonial. autoritarismo e injusticia. En muchos sen18 Ver. 1970:210). 2003).Salteñidad y pueblos indígenas: continuidad y cambio en identidades y moralidades precio vomitivo hacia el mulato” que “se completa con la subestimación del coya” (Caro Figueroa. A semejanza de Caro Figueroa. es decir. así como también desconoce que “no existe una. es un concepto profundamente reaccionario porque ha servido y sirve para encubrir otras tradiciones perdurables: pobreza y desigualdades. coyas e “indios del Chaco”– siguen siendo considerados como complemento de la “continuidad cultural”. revelando sus usos políticos por parte de los sectores dominantes: “[…] la palabra salteñidad. los trabajos de Caro Figueroa en “El portal salteño en Internet” (www. Esta visión. sino varias Saltas. retoma esta línea de abordaje sociopolítico de la salteñidad desde una “historia popular”. Yañez y Nella Castro. que ya venía anunciada en cierta novela social e indigenista local de autores como Barbarán. tematizan explícitamente el tópico. de algún modo pervive hasta hoy en los escritos periodísticos y ensayísticos de Gregorio Caro Fi18 gueroa. lo que sabemos es que allí mismo. Hay una segunda vertiente criollo-americanista que transita por un registro filosófico de tendencias existencialistas y fenomenológicas.redsalta. 2003). donde los sectores retardatarios permanecen enmudecidos podemos encontrar valiosos elementos para llevar adelante la continuidad cultural” (Caro Figueroa. Pero el autor queda preso de los estereotipos heredados sobre lo indígena –sea colla o del Chaco– como ajenidad de lo salteño: “¿[…]debe comenzarse a elaborar una cultura a fojas cero? No. falta de salud y educación.

. 1981. tiempo en que simultáneamente comienza a declinar el modelo hispanizante. Similar argumento se aplica a los extranjeros. Chibán et al. 1982) y en “Los primeros 4 siglos de Salta. Sus orígenes pueden rastrearse en la generación literaria de los años 40 y el neofolklorismo que rompe con el pintoresquismo regional y la descripción de tipos humanos. la cara oficial de Salta avalada desde el saber literario y humanista. lo ha sufrido en la cultura. La “vertiente andina” –incluida aquí no sólo la Puna sino también los Valles Calchaquíes– y el Chaco ofrecen tipos humanos menguados en términos de criollización. cuyos autores son profesores de la Universidad Nacional de Salta con experiencia en la educación. “este modo de ser criollo es patrimonio del español de pura sangre recién al promediar el siglo XX” (Boasso et al. ¿Qué efectos tienen estos cambios en la imaginación de los indios? El puneño y calchaquí devienen “indios acriollados”: “El indígena. ésta es la matriz actualmente hegemónica. “Los españoles de pura sangre […] se sienten y viven como criollos” y. Buena parte de este sedimento ideológico se advierte en el “Estudio Socio-Económico y Cultural de Salta” (Boasso et al. de inmigrantes. En el “Estudio”.. las letras y el periodismo. indígenas y. 1982). los aportes étnicos son resignificados. Los “andinos” demuestran una “ciencia y tecnología” adaptada al medio y de gran tradición. 1981:249). que no ha sufrido un mestizaje en la sangre. elevadas a ejemplo moral para todos los salteños.Paula Lanusse y Axel Lazzari tidos. a la vez. Pero tanto los “indios 224 .. especialmente en la zona andina. Desde el arquetipo criollo. se desplaza de un registro racial a otro cultural/espiritual. para adentrarse en la experiencia de geografías metafísicas y sentires íntimos donde se recupera lo local desde lo regional. el mestizo criollo –del cual el gaucho es sólo una de sus formas– es el punto de fusión cultural de hispanos. Donde la mezcla de sangres y de culturas coinciden. lo que no impide cierta valoración positiva de sus conocimientos y de sus prácticas de reciprocidad. más recientemente. En comparación. 1981:249). lo regional desde lo americano y éste desde lo universal. tenemos al criollo más “puro” y éste habita en las áreas centrales del mestizaje: el Valle de Lerma y aledaños. este modelo identifica el parámetro del mestizaje en lo criollo y no en lo español y. el indio del Chaco está menos abierto al mestizaje debido a su “cultura primitiva” reacia al cambio. Una visión multidisciplinaria” (Puló de Ortiz et al... y es un criollo” (Boasso et al. se agrega. En contraste con el hispanizante.

trascendiendo las dimensiones sociopolíticas de la realidad. Aquí se anticipa la reflexión de Rodolfo Kusch –alma mater de muchos de estos estudiosos– quien señalaba en el término aymara “utcatha” (“estar sentado”: quietud. entonces. se imputa al “sentir” de los sectores populares. Se insiste en el “contexto religioso […] como factor de unificación de distintos grupos humanos provinciales: blancos y mestizos.Salteñidad y pueblos indígenas: continuidad y cambio en identidades y moralidades acriollados” como los indios del Chaco revelan una religiosidad que confluye con el carácter trascendente y creativo que estos autores otorgan al proceso de criollización: “En esta bifurcación de creencias [indígenas y católicas] no hay competencia sensible entre uno y otro dios. el criollo. 1996). en una suerte de diálogo silente. campesinos y ciudadanos. Los indios se vuelven aún más ajenos –de una ajenidad positivada– producto del “misterio de un alma rica pero casi insondable. difícilmente abordable desde nuestro pensar y sentir” (Chibán et al. El acento en lo religioso acerca este modelo de mestizaje con la narrativa del Señor del Milagro y su celebración de la comunidad moral. Gordillo. La mayoría del corpus etnológico sobre áreas indígenas del Chaco se inscribe en esta línea reflexiva (ver Arancibia. El “ser salteño” deviene. Se mezclan. Muchos de estos críticos señalan en Manuel Castilla al paradigma de esta posición. Este americanismo construye al “hombre autóctono”. 1982:190). contradictoriamente. matriz) la clave de comprensión de lo americano... 1982:199). 225 . en Chibán et al. se reconoce la subalternidad y la injusticia social. por una parte. una espiritualidad compartida debido a una experiencia histórica y geocultural en común que se desborda al Noroeste todo y se enraíza en la América esencial. 1982:186). ambos caen en su cielo significativo. y habitantes de diferentes niveles socioculturales”. o “denominador común de salteñidad” (Chibán et al. pero también hay un preguntarse por el “misterio del hombre” americano con su “sólo estar”. como un “otro radical” con el cual entra. 1973. como pueden confundirse dos licores en el continente de un vaso” (Figueroa Aráoz. por vía transitiva. para luego sumergirse (¿o elevarse?) en una suerte de resignación metafìsica que.. Puede advertirse en estos enunciadores de lo salteño un discurso disyuntivo en el que. amparo. su silencio y la aceptación de la circunstancia tal cual se da. En su poesía hay una distancia del pintoresquismo y un compromiso con la denuncia social “cristiana”.

en el ámbito del derecho. hemos descrito y analizado las nociones de salteñidad con el fin de situar las permanencias y cambios en la imaginación de los indígenas como “otros internos”. también profesora de la Universidad Nacional de Salta. de raíz constructivista y pluralizante. A su vez.Paula Lanusse y Axel Lazzari En la última década. sugiriendo de esta forma una constante negociación de la diferencia y de la identidad regional y provincial. lo negro y otras identidades subalternas. A mediados del XX. Abordamos la salteñidad como una matriz identitaria que se desdobla en tres narrativas históricas –la Fundación. un ‘nacionalismo latinoamericano’” (Palermo. Zulma Palermo.: 202) (Palermo.” 226 . La letra “K” que hoy viene a reemplazar a la “C” de “colla” es un claro símbolo de la emancipación de la identidad indígena del magma mestizo y estigmatizante. Este pensamiento. Pero no sólo allí.19 Aunque no hemos identificado discursos semejantes que se apliquen a nuestro problema. podría llevar a ensayar sensibilidades nuevas hacia lo indígena. 2000). el hecho de abrazar una concepción diversificante de la identidad como la que plantea Palermo implicaría la posibilidad de pensar las regiones y tipos humanos antedichos en una relación no necesaria con el centro. Es un modelo que se sitúa contra el americanismo clásico y cuestiona el tropo del mestizaje como integración de las diferencias. el Señor y la Virgen del Milagro y la gesta de Güemes– con sus correspondientes calendarios y espacios rituales. Conclusiones En este artículo. ‘se va delineando […] desde la letra un mito que todavía nos asedia (y nos construye) sin quererlo: el mito de la ‘América mágica’ […] que ha sido apropiado por grupos (no letrados) de todos los colores para legitimar y defender sus aspiraciones políticas’ (Ibid. el criollo-americanista y cierta heterodoxia– implicados y reforzados por estas na19 La autora cita a Castro-Gómez: “‘El latinoamericanismo en tanto que conjunto de discursos teóricos sobre ‘lo propio’ elaborados desde la ciencia social e incorporados al proyecto decimonónico de ‘racionalización’ jugó como un mecanismo panóptico de disciplinamiento social’ (1998: 200). 2000). exploramos los modelos de mestizaje –el hispanizante. expresa que: “[…] esta propuesta [la americanista] se vuelve sobre sí misma y homogeniza la complejidad cultural latinoamericana cerrándose en una especie de ‘nacionalismo’ defensivo. se atisba a su vez en el horizonte intelectual provincial otra forma de abordar la salteñidad. la educación y la política.

aunque se notan intentos de zonificar con más detalle el mapa del mestizaje. no obstante. el juego de las identidades y diferencias se despliega entre las categorías de gaucho. El “colla” opera de un modo diferente. En dichos modelos. En el modelo criollizante latinoamericanista. en orden descendiente.Salteñidad y pueblos indígenas: continuidad y cambio en identidades y moralidades rrativas. Por otra parte. En el modelo hispanizante. periferias como el umbral del Chaco (“La Frontera”). como tales. la devoción religiosa y el patriotismo. Tanto en el modelo hispanizante como en el criollizante. en su forma más simple. no operan en estado puro y suelen encontrarse combinadas situacionalmente. identificamos las categorías identitarias de tipo étnico-geográficas elaboradas como arquetipos morales. el mulato y el negro. El “colla” está “dentro” del sujeto provincial que. Si bien estas matrices se articulan en momentos históricos diferentes. es la figura que condensa estos valores y frente a él se ubican. sólo sobreviven en el presente en la región chaqueña. regionalmente distribuido “fuera” del Chaco y ligado a las clases bajas. El correlato geográfico de estas identidades morales determina un eje central en la ciudad de Salta y el Valle de Lerma y. y en torno a las cuales se ordenan grados menguantes de salteñidad. lo vomita constantemente cuando percibe en él las huellas de la indianidad genérica y/o la india227 . connota un término de mestizaje impuro o fracasado (a diferencia del gaucho). Espacio ideológico de salvajismo y de esencias puras inalcanzables asociado a estilos “salvajes” de explotación capitalista y misionización cristiana. Es importante destacar que estos cambios son posibles a la par de un corrimiento de paradigmas físico-morales a otros culturales en el entendimiento de lo social. desplazándose la anterior preeminencia del gaucho decente y sus otros. el inmigrante (en tanto patrón). los indios salvajes. este modelo propone una reimaginación de Salta dentro de unidades geohistóricas más amplias como la región noroeste y Latinoamérica. La valoración del espacio regional en el modelo criollizante se asemeja al anterior. Se desprende del análisis que. el honor. el “indio del Chaco” simboliza el “afuera” que reclama el proyecto civilizatorio provincial. La continuidad de este rasgo en las narrativas y modelos evidencia a los “indios del Chaco” como la diferencia interna más irreductible de la salteñidad. los indios son identificados en el pasado y. más allá. sea en su vertiente sociopolítica como en la “metafísica”. Del análisis de las narrativas. se desprendió la imagen de un sujeto provincial ideal cuyas notas morales incluían la hidalguía. en el modelo hispanizante. el colla. los Valles Calchaquíes y márgenes como la Puna y el Chaco. la virilidad. El “gaucho decente”. el gaucho-peón. colla e indio. lo mestizo plebeyo en tanto “criollo” (nativo o “naturalizado”) se vuelve el paradigma de salteñidad.

La aparición del término “Kolla” con “K” es algo más que una convención lingüística. 1999. et al.Paula Lanusse y Axel Lazzari nidad extranjera (boliviana). C. esperamos que este trabajo pueda contribuir a una mejor comprensión de la relación entre matrices de identidad provincial y política indígena en Salta. el “colla” es positivado como “criollo” (nativo) de origen indígena y. sea ella aristocrática. por otro. y reparadora del espíritu autóctono de la tierra. BOASSO. Otra posibilidad es la de indagar cómo operan estos modelos de identidad y moralidad en las imágenes recíprocas de “indios del Chaco” y “kollas” que construyen los propios indígenas para legitimar sus reclamos y acción política. por un lado. Fuentes Documentales ASHUR.asp?faq=18&fldAuto=113. En: Revista Claves. como dijimos. En el modelo criollizante. Entre las prácticas que desafían estos imaginarios. Estudio socio-económico y cultural de Salta. Eduardo. Universidad Nacional de Salta. 228 . 2003. Sin duda. plebeya o metafísica. 1981. en tal sentido. Buenos Aires. justamente aquellas donde lo “colla” y lo “gaucho” daban la medida justa de la salteñidad. En este sentido. Es mejor digerido por un ser salteño que ahora se proyecta en una dirección integradora y democratizante. Armando Raúl. acceso noviembre 30.iruya. Consejo de Investigación. podría compararse el modelo criollo de lo salteño presente en la política indigenista y la militancia indígena de los años 80 –basada en apelaciones a la “democracia social integradora” y la reparación verticalista– con el modelo supuestamente pluralista de los años 90 que intenta regular las disputas políticas desde una retórica de “democracia multiétnica y multicultural” y mecanismos “participativos”. El noroeste y la Argentina contemporánea (1853-1992). está la reciente reemergencia indígena en zonas “mestizadas” tales como las de Puna y Valles Calchaquíes. se alinea con el gaucho. Documento electrónico: http://www. Hasta entonces. una de las posibilidades que abre nuestro trabajo es la de analizar cómo inciden las continuidades y cambios en los modos de imaginar a los “indios de Salta” sobre los debates políticos que orientan las políticas públicas hacia los pueblos indígenas. Editorial Plus Ultra. constituye un acto contra-hegemónico que pone en duda los mitos locales del mestizaje como proceso ineluctable que desembocaría en una salteñidad única y homogénea.com/ent/claves/showquestion. Salta. BAZÁN. “Salta y su centro histórico”. 1992. tomo I.

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La primera de estas fechas corresponde al año de inclusión en la constitución de la provincia de un artículo cuyo destinatario son los “aborígenes” y al comienzo de un estilo político caracterizado por la construcción y re-construcción continuas de relaciones clientelares entre el Poder Ejecutivo. con cabeza en el gobernador. puede servir para entender por qué. como el creciente poder desafiante de los in1 Docente-Investigadora de la Sección Etnología y Etnografía del Instituto de Ciencias Antropológicas (FFyL – UBA). a la par de pensarse a sí misma. y una cadena de mediadores cuyo eje es el Poder Legislativo de la provincia. el capítulo rastrea la evolución de algunas demandas territoriales de los indígenas y las transformaciones que se producen en la política indigenista. Con fines ilustrativos. pues éste es el lugar donde es posible observar tanto las prácticas políticas de los agentes estatales para conservar la hegemonía. pese a ensayar una retórica política de lo correcto en materia de derechos indígenas.Capítulo 8: Política indigenista del estado democrático salteño entre 1986 y 2004 Morita Carrasco 1 Introducción n un momento en que se cumplen diez años de la reforma de la ConstituE ción Nacional que consagrara el reconocimiento de los derechos especiales de los pueblos indígenas. En este capítulo se da por tanto cuenta de la “política indigenista” del estado salteño llevada a cabo entre 1986 y 2004. 231 . Discutir aquí la manera en que una provincia de “antigua raigambre” imagina a “sus” aborígenes. agrava la situación de irregularidad jurídica en que se encuentran las comunidades asentadas en la provincia en cuanto a la propiedad de sus territorios. y en consecuencia. Salta no resuelve. realizar una atenta lectura del tratamiento jurídico-político dado por la provincia de Salta a la “cuestión indígena” resulta una tarea imprescindible.

Morita Carrasco dígenas. en el ámbito de la Legislatura. En el período transcurrido entre 1986 y 2001. entre otras 2 novedades. y otros hechos reivindicativos –como la ocupación indígena de la plaza del Congreso de la Nación en Buenos Aires y la toma del puente internacional entre Argentina y Paraguay en el chaco salteño– hicieron visibles las contradicciones de un Estado que pretende manejar la diversidad cultural con retóricas de reconocimiento y prácticas políticas de clientelismo y cooptación. y el segundo cuando. Se priorizan dos momentos en la política indigenista. manteniendo más o menos constante una estructura administrativa (agencias estatales. En 1986 se promulgó la ley 6373 “de promoción y desarrollo del aborigen” y se juró la Constitución Provincial reformada que incluía. presento aquí algunas conclusiones y no pocas intuiciones. comunicados de prensa. procedimientos) que. entrevistas. Sin hacer un análisis exhaustivo de todos ellos. combinando tutela e integración sociopolítica con desarrollo económico. Más de una década después. apuntando a alcanzar su integración a través de “un desarrollo pleno”. es utilizada como instrumento de control de los sujetos indígenas. fueron debatidos dos proyectos jurídicos. la incorporación del artículo 15 de clara orientación indigenista. con la esperanza de ampliarlas en el futuro. el segundo tuvo lugar en 1998. diarios locales y nacionales. 232 . funcionarios. el sistema político de Salta se ocupó de llevar adelante una política de transformación normativa en materia indígena. 2 Esto es. aún con algunos cambios coyunturales. El corpus de materiales recogido en todos estos años incluye debates de legisladores y constituyentes. planes y programas de gobierno. proyectos y textos legales. el primero. como la epidemia de cólera y la judicialización de la protesta social. Entre medio algunos hechos dramáticos. comenzó en 1997-98 con un proyecto de reforma de la citada ley que culminó con su implementación en 2001. El primero de ellos. en el marco de una nueva enmienda constitucional que derivó en una significativa modificación de aquel artículo. cuando se despierta el interés del legislador salteño por la producción de políticas dirigidas a los indígenas como un sujeto pobre y necesitado de asistencia para integrarse social y culturalmente a la ciudadanía de los salteños. haciéndose eco de las transformaciones globales en materia de reconocimiento a la singularidad del sujeto indígena. el legislador indigeniza al aborigen. cartas. documentos oficiales. actos administrativos.

Política indigenista del estado democrático salteño entre 1986 y 2004 I. 1999b). en boga en el mundo. Aunque no deja de recrearse un estilo de gobernabilidad clientelar –más o menos populista. buscando a la par hacer foco en el tratamiento dado a las demandas indígenas de titulación de tierras. y como intentaré demostrar. para que puedan acomodarse a los planes políticos. 233 . Frente al fracaso de las políticas de integración sociocultural de camuflar lo indígena bajo una sociedad concebida como entidad homogénea. bajo una retórica aggiornada a una política de reconocimiento. las políticas sociales se constituyen en aparatos ideológicos del Estado a través de las cuales ejercer el liderazgo moral necesario para el mantenimiento de la hegemonía. En estos casos. los legisladores y el poder ejecutivo salteño ensayarán diversas estrategias de circunscripción del sujeto indígena codificando sus demandas. Antecedentes En un manuscrito previo del Grupo de Estudios en Legislación Indígena (GELIND. indigenizándose al ciudadano “aborigen”. El argumento que busco desarrollar es que las políticas sociales se emplean como instrumentos para neutralizar posibles resistencias de las bases y lograr el consenso necesario para los planes gubernamentales. nos ocupamos de revisar el estilo de la política indigenista salteña entre 1986 y 1999. los populismos no invierten la tendencia a la fusión étnica sino que la aceleran. como en Argentina y en Brasil. En 1998. Si hasta 1983 el político salteño había negado cualquier especificidad étnica y cultural en su población. la diferencia se vuelve repentinamente un 3 valor a resaltar.” Sus comentarios serían aplicables al caso de Salta. Tomaré como base algunos casos que han adquirido cierta visibilidad en la esfera pública. favoreciendo la integración de los elementos étnicos marginales contraponiéndolos a los estratos dominantes aunque en estos últimos los caracteres tradicionales aparecen marcados o exaltados. en 1986 predomina una ideología enmascaradora de la diferencia que pretende que el indígena es “uno más de nosotros” –ciudadanos–. en cambio. 3 Ludovico Incisa (1986:1282) acierta bastante al afirmar que “en algunos países donde no se ha terminado el proceso de integración étnica y donde el elemento popular es el que presenta características heterogéneas. buscando mantener el control de la población indígena. según el estilo personal del gobernante de turno– las políticas indigenistas del estado democrático salteño se fueron adaptando a los contextos políticos cambiantes. Retomaré en forma abreviada algunas de las conclusiones de aquel trabajo. poniendo de relieve el interjuego de tensiones entre el estilo clientelar de gestión del indigenismo provincial y el movimiento indígena que no se subordina a los marcos en que pretende encuadrarlo aquél.

la provincia de Salta optó por una estrategia de neo-indigenización del aborigen que incorpora en el discurso una política de reconocimiento de la diferencia cultural. el gobernador de facto de la provincia de Salta declaraba 234 . En la provincia de Salta.). Grado de aculturación y relevamiento poblacional: preludio del interés indigenista del legislador salteño Pocos días antes de las elecciones nacionales que restablecieron el sistema democrático en el país. las políticas sociales nacionales implementadas a partir de la recuperación de la democracia permitieron al sistema político local individualizar al sector indígena como “pobre”. primero. como bien señala Mastropaolo (1986:273). reforzando el sistema clientelar que se había creado. Esta clase de dones y favores contribuyó a cimentar un estilo de gobernabilidad basado en relaciones clientelares que. que pasarían a depender en forma directa ya no del político salteño. proyectos. dejando así intacto o. Es que cuando los movimientos indígenas y sus protestas fueron haciéndose muy visibles y los recursos nacionales dejaron de proveerse. etc. no trae como resultado una forma de consenso institucionalizado pero aporta una red de fidelidades personales a través del uso personal de los recursos estatales por parte de la clase política. Se suma a ello el agravante de provocar el surgimiento de desigualdad entre las bases. A partir de este recurso pionero desplegó una política social propia –focalizada. II. pero les transfiere a los indígenas la responsabilidad de gestionar la asistencia que les estaba dirigida. los partidos políticos precisaban restaurar la institucionalidad dañada y sus bases. Para ello los políticos de profesión comenzaron por ofrecer al ciudadano –a cambio de legitimación y sostén electoral– toda clase de recursos públicos de los que pudieran disponer (cargos. donaciones. después-. empleos. necesitado de protección y ayuda para crecer. licencias.Morita Carrasco Luego de años de proscripción durante la dictadura. Partiendo de éstas fidelidades. mejor aún. aunque en términos más mediatos. y con participación de los actores directos en la fase de implementación. se consolida el sistema clientelar a través de la apropiación de recursos “civiles” autónomos. sino del dirigente indígena. proceso éste a partir del cual desarrollaré el argumento propuesto arriba. Las dos reformas de la Constitución provincial son los marcos ideológicos del indigenismo salteño que se incorpora en 1986 como política pública con la sanción de la ley 6373 y se redefine en 2001 con la implementación de la ley 7121.

en los tempranos años de la vuelta a la democracia. La política indigenista oficial salteña III. etc. Dirección General de Promoción. Esta concepción y estilo político persistirán. 1996) a la ciudadanía salteña. atrasado. Secretaría de Estado de Seguridad Social. con no pocos cambios ideológicos. su involucramiento en la creación de políticas públicas-. No debe llamar la atención este emprendimiento. pretendiendo establecer un modelo de igualdad de oportunidades que. Carrasco y Briones. El proyecto de Censo Aborigen Provincial se concretó en 1984 y sus resultados fueron publicados en noviembre de ese año. 1991. seguridad social). entre otras cuestiones. Departamento Integración Aborigen. pero se irán transformando progresivamente en las siguientes décadas por exigencia de los organismos internacionales y agencias de cooperación económica que son quienes especifican las nuevas condiciones a las que deben ajustarse las políticas públicas (Gómez. cuando la ciudadanía argen4 tina inauguraba un nuevo ciclo de su vida política. Patronazgo estatal. “a fin de promover una política destinada a lograr su incorporación al desarrollo provincial”. Nada más obvio entonces. pseudo participación y cooptación indígenas A comienzos del período ordinario de sesiones del año 1986. se discute en la Legislatura provincial un proyecto de ley que rechaza el estilo autoritario y paternalista de gobiernos anteriores. 235 . que la responsabilidad del legislador como representante del pueblo de fomentar la integración de un sector de la ciudadanía salteña –el indígena– visualizado como ignorante. conllevaba poner en duda la necesi4 Ministerio de Bienestar Social. pues aún en los gobiernos dictatoriales ha prevalecido la concepción del Estado de bienestar que debe garantizar a la ciudadanía servicios sociales universales (salud. en definitiva. algo que no se exigía para otros casos. incapaz. Su objetivo era determinar la cantidad de población existente en la provincia y la situación en que se encontraba. educación.Política indigenista del estado democrático salteño entre 1986 y 2004 de interés provincial un proyecto emanado de la Dirección de Integración del Aborigen dependiente del Ministerio de Bienestar Social.1. 2004). Lo extraño aquí es que esa información comprendía la “evaluación del grado de aculturación faltante” para completar la “ansiada” integración sociocultural del indígena (Carrasco. III. 1984 Censo Aborigen Provincial. prologada por el discurso universal de los derechos humanos y la ansiada participación política de los ciudadanos en la vida democrática –y comprendiendo.

por los sucesivos ajustes a la economía nacional. amistades. dejaron de proveerse tales recursos. La importancia de programas de asistencia de este tipo en la práctica política se expresa en el medio o estrategia de que se sirven para alcanzar a la población objeto: una cadena de relaciones sociales. se encontraba por debajo de la línea de pobreza. En este contexto. Así. En nuestro sistema federal de gobierno. clientelismos pre-existentes. los reclamos indígenas no alcanzaban a trascender del ámbito local. aunque con una retórica diferente y muchos costos políticos. etc. Mayoritariamente esa población se situaba entre los indígenas de zonas rurales. mientras duró la política de asistencia alimentaria y atención primaria de la salud. aunque para mantenerse sea necesario hacer concesiones a la base y sostener otras argumentaciones que justifiquen su persistencia. los reclamos indígenas se canalizaban a través del Ministerio de Bienestar Social y estaban fuertemente orientados a dar respuesta a necesidades materiales –sobre todo en materia de vivienda-. vínculos partidarios. durante 1984.Morita Carrasco dad de reconocer derechos especiales a los indígenas. este proyecto de “ley para los indígenas” tiene como objetivo principal promover su desarrollo económico “superando la miseria mediante su incorporación en el mercado productivo…” En los fundamentos se alude a la historia de muchas comunidades americanas que no han podido resistir los procesos de “desculturación” y se resalta el privilegio de la provincia de contar con 17. tomando recién fuerza en términos de denuncia de violación de derechos humanos cuando. los estados locales (a su tiempo: provincial y municipal) se ubican a mitad de camino en una cadena de media5 Desde mediados de los años 80 se van aplicando en toda América Latina políticas sociales que tienen como objeto a la población considerada pobre o vulnerable.800 habitantes aborígenes. De allí que la propuesta de una ley indígena se presentara teñida de intenciones de elevación de la condición social del indígena a la de los “otros” ciudadanos. Por esta época. Así. el gobierno nacional resuelve la implementación del Programa Alimentario Nacional (PAN). Estas mediaciones ayudaron a cimentar un estilo de gestión que probaría su eficacia mientras hubo recursos económicos para distribuir y más tarde también. consistente en la entrega de una caja PAN conteniendo algunos productos de la canasta básica de alimentos a toda la población que. según informes previos. No hay sin embargo una sola mención a los procesos de sometimiento encarados puertas adentro. y ante la implementación de políticas sociales de supuesto contenido universal. En el orden nacional también se instalaban paliativos asistenciales como el Plan Alimentario Na5 cional (PAN) para atender las necesidades de la población. El medio es en sí mismo eficaz. 236 . cuando la inflación alcanzaba al 700% anual.

al referirse a la creación del Instituto Provincial del Aborigen (IPA). de manera abierta o solapada. se hizo una campaña proselitista. incluso en 2001 cuando por primera vez se realiza una elección ajustada a un procedimiento reglamentado. les dice: “Esta institución está destinada a los aborígenes y debe ser de ellos”. 1989:430). Aun cuando sea difícil de probar. En esa posición. queda convertida en una obligación que los transforma en obedientes y disciplinados ciudadanos encargados de la implementación de la política que les está dirigida. En ese año se contó con un padrón. el mecanismo privilegiado por el ejecutivo salteño para la constitución del directorio del IPA fue siempre. que en una posición de inferioridad deben comportarse como población gobernada y clientes del patrón. Pero la decisión estaba ya en parte pre-ordenada por los propios interventores. los vocales (uno por cada etnia mayoritaria) representan los intereses de los pueblos indígenas y son “elegidos” por sus bases. dado que siempre es preciso proceder con urgencia para integrar un organismo de esta naturaleza y debido a que nunca hay tiempo para cumplir con procedimientos ordinarios. la cooptación seguiría –como se demuestra más adelante– vigente. Estatutariamente el directorio se integra con un presidente elegido por el gobernador. Justamente con la sanción de la ley 6373 se plantea la siguiente paradoja: se dice a los indígenas que sean libres y autónomos para decidir y participar. etc. publicidad. al exigirse como un requisito. de las presiones para obtener perso6 “El término cooptación denota un sistema de integración de un cuerpo colegiado –directivo o consultivo– por el cual uno o más miembros son elegidos bajo designación de los miembros ya en funciones (Sani. los cuales fueron reunidos luego por los interventores normalizadores del IPA en un gran cónclave donde se eligió de entre todos los ternados un representante por cada pueblo indígena mayoritario. Entonces. hasta cierto punto la participación política) es una acción voluntaria de los sujetos que. requisitos para ser candidato o elector. quien. responsables directos de las campañas proselitistas.” 237 . los gobiernos locales aparecen respecto de los beneficiarios de las políticas sociales en una posición de superioridad. solapadamente. como patrón que provee y protege a los actores sociales. La participación civil en el manejo de las políticas públicas (y.Política indigenista del estado democrático salteño entre 1986 y 2004 ciones de la acción benéfica del Estado central. Pero la ley indígena no prevé regla alguna para el proceso eleccionario: integración de padrones. se dijo que se realizarían asambleas comunitarias para que cada comunidad presentara sus candidatos a electores. el 6 de cooptación. pero se los predispone a cumplir con el mandato del legislador.

etc. Octorina Zamora.) era vital para poder ejecutar los planes oficiales. Tal es el caso de un integrante del pueblo tupí guaraní que fuera primero asesor de la Dirección de Integración del Aborigen del Ministerio de Bienestar Social. como se verá más adelante. en 2003 un fallo judicial dictamina la existencia de manejos improcedentes e irregularidades en el proceso. finalmente. En todo caso. Fue así que se formó un cuerpo. fundadora del primer partido político indígena salteño que compitió en 1989 por el Municipio de Santa Victoria Este en el departamento Rivadavia Banda Norte. secretarios de estado. y de otros recursos para influir de un modo decisivo en la selección de los candidatos. en estos escenarios se fueron despertando entre los indígenas algunas vocaciones políticas. luego asesora indígena del senador del PJ autor del Proyecto de la Ley 6373 y. O el de una mujer del pueblo wichí.Morita Carrasco nería jurídica por comunidad bajo un modelo estatutario genérico. En Salta. luego vocal del directorio del IPA. La información de que disponían (lugar de asentamiento de las comunidades. composición y cantidad de integrantes. muchos dirigentes comenzaron su activismo político como empleados de programas sociales como el PAN. y otras como primer paso de aspiraciones personales de llegar a ser ellos mismos representantes oficiales. 1988). quien fue primero empleada del PAN. de informantes claves pasaron a ser traductores culturales de las aspiraciones y necesidades de las comunidades donde realizaban su tarea. a veces como asesores informales de los políticos tradicionales (legisladores. 238 . funcionarios). con el correr del tiempo. Simultáneamente con estas actividades fueron adquiriendo mayores responsabilidades y destrezas. bastante reducido por cierto. De a poco se convirtieron en “mano derecha” de los coordinadores y funcionarios políticos que tenían a su cargo la entrega de alimentos. como en otras provincias del país. y finalmente diputado provincial por el Partido Justicialista. Sería muy interesante detenerse a analizar la trayectoria de algunos de estos dirigentes del indigenismo oficial para comprender la dinámica política del movimiento indígena y su articulación o no con el estado-como-sistema (Abrams. Esta forma de cooptación es muy difícil de identificar porque en apariencia las normas habrían sido formalmente respetadas y los acuerdos ocultos son difíciles de probar. en tercer o cuarto lugar. Sin embargo. Ahora bien. de dirigentes indígenas quienes sin requerir el consenso de sus bases comenzaron a aparecer en las listas de los partidos políticos como candidatos a concejales municipales e incluso a diputados provinciales. lo que importa aquí es que tales redes de cooperación fueron para muchos indígenas con vocación de políticos la oportunidad para insertarse en el Estado.

los referentes de los tres partidos provinciales (Justicialista. las necesidades indígenas sobre las cuales legislar. expresándose en la palabra autorizada de los representantes. partícipe necesario. Los sujetos indígenas miran desde la tribuna. los legisladores se dirigen a la tribuna en lo alto. Disponen para ello de información básica: el Censo de 1984.Política indigenista del estado democrático salteño entre 1986 y 2004 Parece un contrasentido pero –así creada la trama de relaciones clientelares entre el sistema político salteño y una naciente dirigencia indígena– el IPA se convierte en mediador necesario de la política indigenista que los dirigentes cooptados se encargarán de hacer llegar a una masa de supuestos beneficiarios de la ley.101). el alcoholismo y la promiscuidad. en última instancia su opinión cuenta apenas. Escenas en el recinto de la Cámara de Diputados de Salta. se exhibe el capital partidario. las leyes amparan jurídicamente pero su desarrollo debe ser por la activa participación…” (p. devolución. para quienes la ley “más que una rei7 Las citas textuales de este acápite fueron tomadas de la versión taquigráfica del debate legislativo publicado en el Diario de Sesiones de la Cámara de Diputados de Salta el 6 de mayo de 1986. 239 . Abajo predominan las nociones de reparación. pues son los legisladores quienes interpretan los deseos y crean. se escenifican las contradicciones entre partidos y facciones. Radical. deuda. culpas por un mal heredado. el legislador propone “devolvámosles la dignidad a nuestros hermanos aborígenes que claman y lloran por una ley que beneficie el desarrollo de su comunidad. subsanar errores del pasado. un sujeto ausente.2. En clave legislativa. en consecuencia. arriba se responde con aplausos. bajo el título “Promoción del desarrollo pleno del aborigen y sus comunidades”. Para convalidar sus empeños. que beneficie a sus pueblos y los integre al ámbito productivo de la región. se discute y se aprueban las decisiones adoptadas en la intimidad de las reuniones de bloque.100). III. En el recinto. Pero el sujeto interpelado por ellos es principalmente aquel que señorea en el pasado. y Renovador Salteño) acuerdan en el sentido y alcance de la devolución: “las leyes sólo sirven como rasgos generales para el desarrollo. como clientes cautivos de un sistema indigenista estatal perverso. reivindicación histórica. alucinantes” donde reina la frustración. Compasivo. Se debate el Proyecto de la Ley 6373 “Promoción y desarrollo del Aborigen”7 Hablan los representantes del pueblo. de la provincia y de la nación” (p. sí. El informante del dictamen de mayoría de la Comisión Especial de Asuntos Indígenas pinta un cuadro de necesidades “patéticas.

aquí lo que cuenta es el número. para su dirección es más importante el conocimiento “real del manejo político”. un último cuadro ilustra con toda claridad el significado que la ley tiene para los legisladores: “si a estas comunidades. Con una salvedad expresa que “si no están dadas las condiciones en cuanto a la preparación del aborigen y su toma de conciencia de lo que realmente va a significar ser dueño de la tierra. cuál es el perfil requerido y cuáles sus facultades? Es interesante advertir que. A ese “primigenio hombre argentino-americano a quien perteneció la tierra en el pasado” se dirige la ley. cuando faltaban pocos días para que se reuniese la Convención Constituyente que reformaría la Constitución 240 . nos dieron ejemplo cabal de su lucha de su esfuerzo y de su grandeza”.107). Énfasis propio). “a esos hombres que nacieron en esta tierra.129). esta confusión no es poca cosa. Para concluir esta primera escena en el teatro del recinto. ya que la cuestión de fondo que se plantea es acerca de la propiedad de las tierras. se aclara que. La ley se promulga el 6 de mayo de 1986.Morita Carrasco vindicación es un homenaje” (p.131). sino jurídica. y esto no es simplemente una fórmula retórica. es porque en definitiva queremos que el día de mañana sean unos ciudadanos argentinos más. El debate aporta otro dato curioso: la intensidad de la disputa entre legisladores por el lugar de emplazamiento del futuro IPA. Es por ello que sólo ocupa una parte del debate para restringir las medidas de garantía de inembargabilidad a diez años. pretendemos a través de este proyecto. lo que pareciera que está mal son los términos que estamos usando” (p. dada la magnitud de la institución. De manera semejante. De allí la necesidad de uno de los legisladores de aclarar que no se trata de un cuestión de caprichos ni una defensa de intereses políticos. porque…son tan argentinos como nosotros. integrarlas. el plazo pueda alargarse a otros diez años” (p. pues “una persona que no sepa manejarse políticamente va a fracasar en esta institución”. La cantidad de indígenas que convergen en Tartagal o en Embarcación parece ser el nudo de la preocupación por una distribución balanceada de distritos electorales. No sorprende entonces que –constituida así la subjetividad aborigen– el debate sobre la propiedad de las tierras no requiriese demasiado tratamiento. a la par que se acepta el saber técnico. en lugar de los veinte que inicialmente se habían propuesto. porque “la intención de la ley salta a la vista. la composición y elección de representantes indígenas en el Directorio del IPA concentra una parte importante del debate. 125. Sin embargo. sino tan sólo de “una cuestión de números”. porque fueron los primitivos dueños de la tierra y estas comunidades pueden y deben manifestarse” (p. ¿Quiénes integran este directorio.

Por ende. conlleva crear una ciudadanía de segunda. he aquí el propósito de la creación de modificaciones normativas en materia de indígenas. no se discute la dignidad de la persona y de ciudadano aborigen” (p. Reconocer.4. 411). El reconocimiento de las identidades diferentes es para los constituyentes sinónimo de lo que no debe hacerse. meramente la igualación de oportunidades.Política indigenista del estado democrático salteño entre 1986 y 2004 Provincial. el foco del debate es la ciudadanía y. “si son tan seres humanos como nosotros” (p. entonces. para que “estos hermanos aborígenes se vean en un estado mucho mejor” (p. pobladas por indígenas y ganaderos criollos. 411). el convencional Juan Carlos Romero convoca al tratamiento del artículo 15 bajo el título Aborígenes. concebirlos como diferentes. III. encara en los albores de su gestión un programa de distribución de tierras en la zona “caliente” del chaco salteño. 408) comprovincianos salteños. sin considerar el piso desde el cual partir ni los resultados que se alcancen. conciente de la importancia de mantener encendidas las promesas electorales. Como lo expresa uno de ellos. apartar “no es la solución. 241 . si lo que se pretende es darle un lugar digno en la sociedad” (p. especiales. El 21 de mayo. pero los criterios en que se basa para el reparto no contemplan la forma de uso de la 8 Las citas textuales de este acápite provienen de la versión taquigráfica de la Convención Constituyente de Salta publicadas en el Diario de Sesiones de la Convención el día 21 de mayo de 1986. no “tirar una gran capa de maquillaje sobre la sociedad salteña” (p.3. Escenas en la Convención Constituyente de 1986. si todos somos ciudadanos ¿por qué discriminar a algunos llamándolos aborígenes?” (p. Más aún. hermanos nuestros como cristianos. en este aspecto. Escenas del movimiento indígena El gobernador R. Romero (1983-1987). La propuesta consiste en entregar un título de propiedad a cada comunidad indígena y a cada familia criolla. es procedente la reforma constitucional “para darle al indio la genuina herramienta para que por sí solo pueda ser artífice de un destino mejor. discriminar. 410). La Asamblea debate el Artículo 15 “Aborígenes”8 El clima que reina es el de los derechos humanos. si la pretensión de la Comisión Declaraciones. 412) para ocultar lo feo. 408). el dilema que enfrentan los constituyentes es: “si todas las personas son iguales. la cuestión aquí es hacer una constitución. III. Deberes y Garantías es la creación de condiciones mínimas para lograr una sociedad democrática con igualdad de oportunidades para todos. y a tal fin ya se dispone de una Ley del Aborigen.

2002. 242 . 9 Más adelante me detengo en el análisis de este caso de reclamo territorial. Trinchero. conflictividad que recrudecerá cíclicamente. De aquí en más la conflictividad por los reclamos de tierras indígenas se constituirá en el principal motivo de confrontación y lucha contra hegemónica. Gordillo y Leguizamón. 2001. en base a un estudio técnico realizado por el Consejo Federal de Inversiones (CFI) en 1987. Estas dos figuras fueron claves en la primera hora del indigenismo salteño. Mientras tanto. queda implícito que se trata de la ganadera. 2000) y herido de muerte el pedido de un espacio territorial. en la Legislatura iniciaba su carrera política un “viejo conocedor de los indígenas”. IV. cuando el IPA llevaba ya algunos meses de gestión. Estilos y dinámica política del indigenismo salteño entre 1986 y 1997 IV. Esto motiva a un grupo de líderes a enfrentar el desafío de pedir al gobierno un territorio único bajo un 9 solo título para todos (Documento Indígena. Carpinetti y Maranta. 1996. quien había sido maestro rural en el Departamento Rivadavia Banda Norte. nadie mejor que estos dos personajes cuyas simpatías y estilos facilitaban el contacto con las bases y aseguraban la aceptación de sus proyectos.1. Fausto Ponciano Machuca. en Salta. gobernaba un viejo caudillo: Roberto Romero. Si bien la unidad de explotación no es definida en la ley. Pero el gobernador sigue adelante y. Contexto donde tornar posible lo deseado.Morita Carrasco tierra por parte de los cazadores-recolectores indígenas. En la Nación era “el tiempo de los radicales”. del auge de los derechos humanos y la ansiedad de la sociedad civil por participar activamente en la vida política. Esperanza democrática y estilo campechano de populismo rural La nueva constitución se publica el 16 de junio de 1986. condicionando el mantenimiento de la hegemonía a las concesiones que se realicen. 1984). Para crear alianzas y restaurar el tejido dañado por los años de dictadura. quedando afuera de toda consideración la forma de aprovechamiento de los recursos por parte de los indígenas (Carrasco y Briones. sanciona la Ley 6469 que establece el principio de la unidad de explotación como criterio para regularizar la situación jurídica de los ocupantes indígenas y criollos del lote fiscal 55.

Sin embargo. haciendo uso de su personalidad carismática. La segunda de estas dos figuras trascendentes en las etapas inaugurales del indigenismo democrático salteño se parece mucho a la de un “broker cultural” (Bartolomé. e incluso para muchos integrantes de su propio partido. campesinos. les preguntaba por la salud de sus familias. decía representar a las clases vulnerables. operaba en los sectores rurales a la manera de un padre o patrón que bendice y provee de recursos al necesitado. por lo que era bien visto por la oligarquía güemesiana. y está capacitado para hacerlo debido a su condición de maestro. tomando distancia de la encarnadura de las relaciones entre ambos. 11 Similar es la carrera de la convencional Laura Bonazzi que es quien se encarga de la distribución de los bolsones para jubilados en la zona de Santa Victoria Este. 243 . Se sentaba en sus casas y tomaba mate con ellos. del Departamento Rivadavia. banda norte. recordaba los nombres de los caciques de ciertas comunidades. cara a cara con aliados y posibles se- 10 Entre ellas el monopolio del diario local El Tribuno. trabajadores rurales. De origen humilde. personal. ganaderos pobres. Su misión es además la de un intelectual que. marginadas: obreros. forjó una amplia red de simpatizantes a partir de los cuales ampliar el espectro de partidarios incondicionales que le permitieran sustentar un poder centrado en su personalidad. Su estilo personalista y paternal despertaba seguidores en cualquier parte de la provincia. el estado de la comunidad y su necesidades. algo impensable para la mayoría de los personajes de la oligarquía salteña. creaba adhesión simpática entre ellos. a la manera de un intérprete de los deseos y necesidades de los indígenas y las instituciones estatales que proveen los recursos para satisfacerlos. lo que le permitió esta10 blecer una fortuna y poder considerable.Política indigenista del estado democrático salteño entre 1986 y 2004 El “viejo” Romero. Su desafío es el de articular retóricamente la cabeza del partido y el gobierno con una base siempre difusa y ambigua de potenciales clientes. lo cual facilita su relación íntima. 1971). ligaba su interés personal con el desarrollo del capitalismo industrial. Aunque los arreglos políticos que celebrara estuvieran lejos de satisfacer las demandas de los más pobres. Como buen caudillo populista. defendía el estilo de vida autóctono y tradicionalista del gaucho salteño. Su función es más compleja que la de un puntero político que mantiene un número estable de deudores de favores políticos. produce un discurso que torna invisible los intereses espurios de la política y resalta el lado humano de la acción de gobierno. Su trayectoria es paradigmática de la carrera política de cualquier 11 puntero político : comienza como encargado de una escuela rural de frontera. un mediador entre el gobierno y sus gobernados.

13 Como vimos. Reconocimiento sin consecuencias políticas. su primera actividad como funcionario de la administración es el 13 manejo y control de planes sociales. académicos. o extranjeros de reciente inmigración. La presión social produjo el efecto esperado –pa12 No hay que olvidar que en esta etapa. fue Secretario de Derechos Humanos dependiente de la Secretaría de Bienestar Social por dos períodos. Semillas de indigenismo no estatal: ONGs. quién es el benefactor y en nombre de qué loables propósitos se realiza la acción política de dar y recibir. 12 244 . Durante el régimen de Juan Carlos Romero. posteriormente. prensa En 1987 y frente al temor de un fracaso. todas las cuales no encontraban solución más adecuada que la de buscar la protección de las personas importantes que poseían la tierra y cumplían las funciones políticas centrales. El gobernador encarna el prototipo del pater familias que en la sociedad feudal brindaba protección a una variedad de sujetos. Es el encargado de dejar bien en claro cuál es el origen de los recursos. Uno y otro son eslabones igualmente imprescindibles en el entramado de las relaciones políticas que se irá armando en la primera etapa del indigenismo democrático salteño y se mantendrá en los años sucesivos mientras existan recursos económicos para distribuir a través de una cadena de mediaciones. 1985). como Senador provincial por el Departamento Rivadavia. tuvo a su cargo la distribución de las Cajas del Programa Alimentario Nacional (PAN).Morita Carrasco guidores. Dos figuras ejemplares de un modo de gestión menos moderno que feudal: el último cumple su función articulando deseos. familias campesinas de estatus bajo. la fragmentación política y social era de tal magnitud que una parte importante de las actividades de la dirigencia política estaba dirigida a la creación de bases partidarias. ofreciendo a cambio sus propios servicios (Mastropaolo. de sus clientes indígenas. obtuvo su re-elección por un nuevo período.2. el gobernador Romero cauteloso ante la posibilidad de un retiro de apoyo indígena a su proyecto opta por dejar en suspenso la implementación de la Ley 6469 de regularización de la situación dominial en el lote fiscal 55. aunque no serán pocas las concesiones que deberán hacer ante las demandas crecientes y cada vez más visibles en la esfera pública. expectativas y necesidades con recursos que el primero pone a su disposición para el tendido y mantenimiento de un séquito de agradecidos beneficiarios. propuso la reforma de la ley en 1997 y fue convencional constituyente en 1998. lo que le permitió reunir un número no despreciable de deudores de favores que lo elegirían. esclavos libertos. inaugural de la redemocratización tras ocho años de dictadura. Fue el autor del proyecto de ley que crearía el IPA. IV.

comparecieron otras razones para que el partido indígena no llegara al poder. que lleva a competir al Tewok Nechaiek con trece sub-lemas justicialistas. aunque algunos de ellos tuvieran alguna experiencia. las comunidades del fiscal 55 obtuvieron apoyo económico de la ONG inglesa Survival International para elaborar un mapa de topónimos indígenas que identifica los lugares usados históricamente por ellas. se incorpora a la provincia el sistema de Ley de Lemas. 1996. o qué facción del partido Justicialista sostenía/n la iniciativa. subsidiariamente al objetivo de parar la ley. Entre ellas..Política indigenista del estado democrático salteño entre 1986 y 2004 rar la ley– y el Partido Justicialista logró mantener su hegemonía en el gobierno. al lado de los dirigentes de los tres partidos principales. Aprovechando el compás de espera. 2002). Sea como fuere. la demanda indígena y las manifestaciones de apoyo a su reclamo colocaron en el centro del debate la forma diferente de uso del espacio y los recursos que practican los cazadores recolectores. Gordillo y Leguizamón. artífice de la ley indigenista funda la agrupación política municipal Tewok Nechaiek para competir por la intendencia en Santa Victoria Este. perdiendo en conse14 cuencia la elección. pidieron al gobierno un solo título –jurídicamente fundado– de propiedad colectiva sobre la superficie total que contiene los lugares de uso del conjunto de comunidades. 15 En 1989 Survival le escribe una carta al Gobierno de Salta advirtiéndole sobre la ilegitimidad de la ley 6469 y sobre la grave violación de Convenios internacionales (107 de OIT. aunque la línea interna del gobernador Romero perdiera la elección. se venía gestando un movimiento político que pretendía independizase de los partidos tradicionales. era a todas luces evidente que los políticos tradicionales no veían con agrado que los indígenas eligieran candidatos propios por fuera del partido. la actividad desafiante de estos activistas indígenas y sus aso15 ciaciones estratégicas con ONGs provocaron su impacto y no menos costos a 14 En un distrito electoral con mayoría indígena. A diferencia del documento presentado en 1984. y los propios indígenas que no estaban preparados y resueltos a encarar el gobierno municipal. 1996). Y no es por casualidad que. Si bien no estaba claro quien/es. en éste los indígenas no ocultan su ira y denuncian al gobierno por genocidio: “Si nuestro gobierno no nos devuelve la tierra nos va a matar no con armas sino con hambre (Lhaka Honhat “Nuestro Pedido” [1991]. Con base en este mapa. la presión de sectores no partidarios que veían con desconfianza las ambiciones políticas de la mujer wichí. no debe menospreciarse el retiro de apoyo del Senador Machuca (autor de la ley indigenista). justamente ese año. De- 245 . Entonces. transcripto en Carrasco y Briones. Por esta época y en la misma zona. La joven mujer wichí que había colaborado con el senador. se confirma de este modo la existencia de un sujeto sociocultural específico en el contexto de la ciudadanía salteña (Carrasco y Briones.

IV. Aparte de eso. 2002. Le tocaría ahora gobernar la provincia a quien había conducido el timón de la política local en los años de plomo de la última dictadura. el desorden en la administración y el incumplimiento de las promesas electorales de los gobiernos justicialistas fueron determinantes para que la mayoría de la ciudadanía salteña resolviera apoyar al “hombre fuerte” del partido Renovador Salteño.3. en 1992 Salta aparecerá en la primera plana de diarios nacionales e internacionales debido a una sucesión de acontecimientos que tenían a los indígenas como protagonistas. el Capitán Ulloa. Catástrofe y visibilidad internacional de la persistencia indígena en la comunidad nacional La corrupción.los partidos tradicionales. en Buenos Aires una masiva manifestación de ko- . Las crecientes demandas y protestas de actores indígenas exigiendo el cumplimiento de la ley y los compromisos electorales pondrán en estado de alerta al indigenismo salteño. si no existe voluntad política de aplicarlos (Gómez. 1996. en medio de la celebración por la llegada de Colón a América y el afianzamiento del movimiento indígena a nivel continental. por la que se compromete a unificar los lotes 55 y 14 a fin de entregar un único título de propiedad a las comunidades. y aunque prevalecerá la concepción de ver a los indígenas como objetos de asistencia más que como sujetos de derechos. 2000). el gobernador saliente acceda a la petición del territorio que hacen las comunidades del fiscal 55 firmando con los caciques un acta acuerdo. Mientras en Río de Janeiro la Cumbre de Presidentes de las Américas creaba el Fondo de Desarrollo para los Pueblos Indígenas de América Latina y el Caribe en señal de reparación por los daños producidos por la conquista. Trinchero. Un ejemplo de ello es que. muchos esfuerzos y concesiones deberán hacer los legisladores y el poder ejecutivo para poder mantener el control de la estructura clientelar montada para sostén de la hegemonía. asegurando también la propiedad de parcelas de tierra a las familias criollas (Carrasco y Briones. habiendo perdido el Justicialismo la elección y faltando apenas cinco días para alejarse del manejo de la administración provincial. los que de aquí en más se verían obligados a integrar candidatos indígenas a sus listas de lemas y sub-lemas –algunos de los cuales quedaban incorporados a la municipalidad como concejales– y a hacer lugar a las demandas indígenas en sus plataformas. y nunca cumplido– es un ejemplo perfecto de la manera en que los reconocimientos constitucionales y legales se reducen a expresiones huecas. Gordillo y Leguizamón. 2004). Este compromiso –que fuera ratificado por un decreto del Ejecutivo provincial.

Día a día se sucedían en la zona del lote fiscal 55 los aterrizajes de aviones y helicópteros con su carga de ayuda humanitaria. A pesar de que la singularidad cultural del sujeto indígena ya se había hecho visible de múltiples maneras y se había 16 instalando en el resto de América Latina. algunas escenas más dramáticas habían dado ya la vuelta al mundo en febrero de ese año. Rigoberta Menchú Tum y su comentario “estos son los indígenas más pobres de la tierra” contribuyeron a aumentar aquellas percepciones del indigenismo oficial salteño.Política indigenista del estado democrático salteño entre 1986 y 2004 llas y wichí colmó durante veinte días la Plaza de los Dos Congresos para reclamar los títulos de propiedad de sus tierras en la provincia de Salta. No obstante. directores y su nutrida corte de asistentes (asesores. Sin un plan racional. En versión cruda y dura. la intromisión violenta del cólera favoreció el rebrote del paternalismo estatal salteño y actualizó el campo donde sembrar recursos y cosechar agradecidos seguidores. a pesar de que ya estaba en vigencia el Convenio 169 de OIT que consagra sus derechos “especiales” y de que estas transformaciones habían provocado cambios sustantivos en el discurso indigenista clásico para dar voz y protagonismo a los indígenas. Ninguno de ellos quería aparecer al margen de la situación del horror indígena. Prologando estas producciones políticas indígenas. y el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel). a raíz de la epidemia de cólera desatada en el lote fiscal 55. diputados. algo había cambiado. La campaña de lucha contra el cólera se transformó en vehículo para el flujo de toda clase de representantes políticos: presidente. Prestigiosas figuras del mundo de la cultura y la política aparecían en las fotos junto a los dirigentes indígenas apoyando sus demandas (el escritor Ernesto Sábato. y la elite salteña se aprovechó de la situación para resignificar sentidos que asocian lo indígena a la miseria. 1993) en que 17 se renuevan las redes de recursos y favores a cambio de apoyo electoral. ministros. informantes. la incapacidad. secretarios de estado. punteros). aunque los artífices del entramado clientelístico que antecedió a las movilizaciones indígenas no lo advirtieran. La visita en este mismo año de la dirigente indígena Quiché y Premio Nóbel de la Paz. Pareciera que su breve estancia no alcanzó para que pudiera percatarse de la potencialidad política que escondían esos indígenas –bajo un velo de aparente inmadurez– como quedó demostrado a través 18 de la persistencia de sus luchas y los apoyos que fueron consiguiendo. senadores. en medio de movilizaciones indígenas demandando dere247 . gobernador. el país advirtió la existencia viva de los indígenas. El supuesto eficientismo del hombre fuerte de la dictadura comenzó a mostrar sus debilidades. el salvajismo y la brutalidad. estos recursos y funcionarios provocaban la sensación de vivir en el continuo tiempo de la política (Carrasco.

16 Por su parte. organizaciones y dirigentes indígenas unas Jornadas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. a poco de finalizar su mandato. mientras esta comisión estaba desarrollando su labor. se conformó en Buenos Aires el Foro Permanente para los Derechos de los Pueblos Indígenas. el Congreso de la Nación hacía lugar al pedido de expropiación de las tierras indígenas de la Comunidad Kolla Tinkunaku en el departamento de Orán. sin tomar en cuenta que el estado provincial ya se había expedido respecto a este punto mediante el decreto emitido en 1991. de propiedad del Ingenio San Martín de Tabacal. con una amplia participación de indígenas y ONG´s. poniendo en riesgo el desarrollo de la negociación. y el proceso queda inconcluso. 2000). las semillas de la incertidumbre de la política se habían echado y había que cambiar de estrategias para recuperar la hegemonía. Por otro lado.Morita Carrasco chos más que prestaciones sociales ante una reforma del Estado y la Constitución Nacional que se anunciaba desde dos años antes al menos (Carrasco. El abundante álbum de fotos indígenas de la época muestra al presidente Menem y al capitán Ulloa dando explicaciones del por qué de la postergación de la entrega del título de propiedad a los indígenas del lote fiscal 55 a la cúpula de la diócesis de la iglesia anglicana del norte argentino. preparatorias de la reforma del Artículo 67 inciso 15 de la Constitución Nacional sobre el mantenimiento del trato pacífico con los indios y su conversión al catolicismo. los asesores de los indígenas. académicos de las Universidades Nacional de Salta y Católica. En 1992 la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos realizó con especialistas. funcionarios y asesores técnicos del gobierno. a fin de que se dicte una ley de entrega de tierras. se resuelve sorpresivamente la construcción de un puente internacional en la zona demandada por los indígenas. 248 . el gobernador emite un decreto enviando a la Legislatura provincial el resultado de las deliberaciones de la Comisión Asesora. Por un lado el Capitán Ulloa crea una Comisión Asesora Honoraria para elaborar una propuesta de distribución de tierras entre indígenas y criollos en el lote 55 integrada por los afectados directos. además de representantes de las fuerzas de seguridad. Dos hechos contrapuestos ilustran esta preocupación. Pero el Partido Renovador Salteño no renueva su mandato. 16 En 1990. Una vez más. Eran otros tiempos.

Fue gobernador en dos períodos sucesivos. el “joven” se preserva del contacto personal. campesinos. Aunque no deja de ser paradójico. hijo del viejo caudillo. en público le habla al pueblo. más bien antagónico. El “joven” Romero basa en cambio su poder en las corporaciones económicas extra territoriales: agencias multilaterales de cooperación. asalariados. y reelegido gobernador en 2003 luego de una segunda reforma constitucional. El régimen político del “joven” Romero En 1996 inicia su gestión el Gobernador Juan Carlos Romero. Donde el “viejo” Romero desplegaba su carisma en relaciones interpersonales con las bases. Quizás donde habría que intentar buscar las diferencias es en las maneras en que estos dos estilos de gobernabilidad interpelan a los sujetos que conforman su base. 1. indígenas y obreros peronistas. de los indígenas. para lo cual precisa de una red de agentes que puedan crear en los ciudadanos deseos imaginarios de progreso. Su modalidad consiste en controlar todas las formas de ejercicio del poder. El estilo político del “joven” Romero difiere bastante del populismo campechano de su padre. pero lo consolidaba en base a alianzas estratégicas con los sectores de poder económico locales. esta vez sin debates en asamblea de constituyentes. fue candidato a Vicepresidente de Menem en 2002. el “pueblo” salteño era para el viejo Romero un grupo. Si aquél se vinculaba personalmente con el pueblo raso. para lo cual tuvo que realizar una reforma constitucional. de los marginados. Su estilo se parece más al de un gerente que preside un directorio de cumplidores funcionarios encargados de implementar sus decisiones. afirmaba su poder en la masa de pobres. Ahora bien. Nadie más que él está habilitado a hacer propuestas. éste se distanciará de las clases populares. la organización indígena del lote fiscal 55 Lhaka Honhat vuelve al ruedo para 249 . aunque algunas modalidades de ejercicio del poder se instrumenten a partir de estrategias de ese tipo: la relación dones/favores-recursos instrumentada desde una cadena de mediaciones. pero actúa a través de un ejército de funcionarios de primera y segunda línea que torna difícil saber de quién o cómo emergen las decisiones que contradicen lo dicho por él. empresas multinacionales de servicios. Régimen y reivindicaciones. financistas internacionales. El peligro de la (in)certidumbre de la política V. el mismo año en que Romero (h) inaugura su administración. la realización de “arreglos” por fuera de las reglas. Su estilo no es populista.Política indigenista del estado democrático salteño entre 1986 y 2004 V. El lema de su gestión es “Salta para los salteños: Progreso y Producción”. en su gobierno no hay lugar para la diversidad de estilos. la cooptación de dirigentes indígenas.

implica que cualquiera que provenga de un lugar determinado es un aborigen. a modo de protesta. la modificación del artículo 15. Lhaka Honhat acudirá a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para denunciar al Estado argentino por la violación de sus derechos humanos. V. por ejemplo. “autosuficiencia cultural y económica” y “distinciones legítimas”. Solicitan la presencia del gobernador en la zona para que les diga si va a aceptar o no su pedido de título. ni la reaparición en los debates constituyentes de conceptos decimonónicos como el de “pureza”. en 1998. con acierto. La incorporación del sujeto pueblos indígenas en la segunda reforma de la Constitución Provincial En 1998 se impulsa la adecuación de la provincia a los cambios globales que se venían instalando hacía varios años. recibiendo la adhesión y el apoyo de legisladores nacionales. en la concepción terminológica y en uso actual.2. pero la protesta se suspende con la aparición del Ministro de Gobierno que firma con los manifestantes un acta comprometiéndose al dictado de un decreto de entrega de tierras a los 30 días –acta que no se cumple. ONGs. tiene lugar una segunda reforma de la constitución provincial que aportará entre otras novedades nuevas estrategias de control de los indígenas. ese 17 clima no impide ni el predominio político del proyecto oligárquico clásico. medios de prensa nacional e internacional. En este contexto. o de proyectos de raigambre civilizatoria. como se verá en el siguiente acápite. El clima social y político que domina la escena de esta segunda reforma constitucional es de respeto por la diversidad cultural. ocupa el puente internacional en construcción durante 23 días. entre otros cambios. la Diputada Laura Bonazzi (P. Dice. el cual nunca llega. 250 . Universidades. que algún término debe ser inequívoco y por sí solo comprensivo de la distinción sobre el resto de los nativos.J.Morita Carrasco exigir una respuesta a su reclamo territorial y. Ese término es indígena. etc. a través de una reforma de su carta magna que incluye. ligados a la idea de que “se deben poner al alcance de ellos los elementos necesarios para que se desarrollen en un medio favorable”. Aunque legitima los conceptos de “reclamo indígena”.): “Aborigen. y que continúan en la pureza de la misma. Nuestro bloque ha entendido que ese reclamo debe ser es17 En la constitución reformada en 1998 los derechos territoriales indígenas se restringen a “tierras fiscales” y se protegen los intereses de “terceros”. Propicia subsidiariamente el cambio del término “aborígenes” por “pueblos indígenas de Salta”. Por ende. entienden. para hacerlo concordar con la constitución nacional. Las comunidades que tienen una etnia preexistente a la nuestra.

la educación. ADE (Asociación para el Desarrollo). Derechos y Garantías. 251 . a veces. se advierte un desplazamiento simbólico que lleva a resigni18 Esta y las demás citas de este acápite fueron tomadas de la versión taquigráfica publicada por la provincia de Salta bajo el título “Convención Constituyente de la provincia de Salta. sino que es vigente en todo momento de vida de evolución de los pueblos indígenas que esgrimen un argumento indio. FUNDAPAZ (Fundación para el Desarrollo en Paz). que luego de ser discutido y consensuado se elevó como propuesta indígena a la Comisión de Declaraciones. […] El fundamento de los pueblos indígenas es la preexistencia. y periodistas locales. En términos de los horizontes de significación en base a los que los políticos producen sentidos. Con decisión principista. en 1998 en cambio los reclamos adquirieron mayor consistencia y articulación estratégica entre organizaciones indígenas y el apoyo de agentes externos (na19 cionales e internacionales) se tornó factor sistemático y visible. el Centro de Estudiantes de la Universidad Nacional de Salta.Política indigenista del estado democrático salteño entre 1986 y 2004 cuchado. merecen reconocimiento. varios Obispos y académicos de las Universidades de Buenos Aires. No nos inscribimos en el paternalismo o tutelaje. Se conformó una Mesa Coordinadora con representantes indígenas de nueve zonas de la provincia para la redacción de un único proyecto de reforma del artículo 15. entre otras. pero eso 18 sí. la Hermana Marta Pelloni. la cual no es sólo preexistencia al Estado argentino. Reuniones de Comisiones 1998”. la religión las costumbres. Nacional de Misiones. respeto y. la idiosincracia de todo tipo y tantos aspectos más. ASOCIANA (Asociación Social de la Diócesis de la Iglesia Anglicana del Norte Argentino). hasta medidas de acción positiva que puedan alcanzar el nivel de la discriminación inversa. Se conformó a su vez un Equipo de Asesores y Apoyo a la iniciativa indígena. Fueron también adherentes extraterritoriales personalidades como el Premio Nóbel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel. Nosotros creemos que debemos sancionar un artículo que permita la autosuficiencia cultural y económica de los indígenas.” Si en 1986 los reclamos indígenas aparecían relativamente articulados supralocalmente y sin especificidad en términos de juridización de lo indígena. sino en la búsqueda del bienestar general. sostenemos que se deben poner al alcance de ellos los elementos necesarios para que se desarrollen en un medio favorable. integrado por el Centro Para Investigaciones en Historia y Antropología de la Universidad Nacional de Salta. Nacional de la Patagonia. 19 Las manifestaciones de organizaciones locales fueron acompañadas por organizaciones indígenas nacionales como la Asociación Indígena de la República Argentina (AIRA). estamos consagrando una garantía para que las comunidades indígenas perduren en el tiempo. en otras condiciones. respetando las diferencias que componen la sociedad argentina […] El idioma. desde el punto de vista general de sus necesidades y proyecciones […] Por nuestro amor al pasado y por amor a nuestros hermanos indígenas. Nuestra posición política no avanza sobre las distinciones legítimas. ENDEPA (Equipo Nacional de Pastoral Aborigen).

] Para ello es menester conocer desde el otro su cultura e incorporarlo como un valor –diferente– pero que enriquece la propia cultura” (p. Buscando distinguir diferencia de desigualdad. no se renuncia a “la búsqueda de su integración”. 52 y ss). Por supuesto. Si vemos como Chapak sigue argumentando el marco legal. y en particular. 1999b). La constituyente aliancista Alba Chapak también destaca la participación y aporte indígena. El signo “diversidad” se convierte en clave para nivelar desigualdades. de que se respete el ser distintos. pero la misma parece reducida a una “incorporación simbólica” que lo que mayormente hace es enriquecer “la propia cultura”. En suma. encaminadas bajo la idea conceptual reivindicatoria del respeto por las minorías. 56 y ss. definiendo la coyuntura como umbral de reparación en definitiva más programática que pragmática. de ser distintos. La pobreza de los indígenas no es un factor que se enfatiza. 55).N. y que se interprete ello sin pretender imponerse ni analizar sus valores culturales tras el prisma de una cultura diferente. educación bilingüe. por los sectores menos beneficiados del sistema. en los distintos aspectos (preexistencia. participación). pero no dice nada de la cláusula 2 que es clara huella de la no voluntad de reconocer plenamente el derecho a la tierra si ello afecta la propiedad privada de terceros (p. sostiene Machuca que “…. derecho a ser como uno es y no como los demás pretenden [.sus 252 . personería jurídica. se advierte una declamada adopción de los principios programáticos de la C. sin que en la práctica se emprendan transformaciones sustantivas en la operatoria de la sociedad envolvente (GELIND. el respeto por las minorías étnicas y la búsqueda de su integración […] el derecho humano fundamental a la diversidad. pasando a otra que aspira a la construcción de una provincia diversa y unida en su multiplicidad” (p.)... como el de considerarla un efecto de las “diferencias culturales”. al afirmar que “…se deja atrás una etapa signada por el desconocimiento del indígena. tierras comunitarias. pero en la práctica se desatienden las causas profundas de esas desigualdades. La integración a la comunidad nacional queda mayormente vinculada a la creación de un marco de protección de la diversidad. pero sobrevive como significante flotante que puede eventualmente investirse de connotaciones particulares. esta constituyente también se embarca en la retórica de diversidad.Morita Carrasco ficar nociones como las de “integración” y “pobreza”. El presidente de la comisión define la coyuntura como un: “[…] proceso encaminado a acabar con el olvido y la postergación de las mismas [comunidades indígenas].

The Times. respecto de la participación que la C. pero inmediatamente encorseta el alcance de ese derecho. Observatorio Romano. las restricciones se indexan mediante comentarios indirectos que ponen límites al declamado “pluralismo jurídico” y a la radical participación que se prometen. Machuca abre el juego cuando introduce el concepto de derecho consuetudinario como práctica que se viene dando de hecho. 65). Del mismo modo. La Nación. Al siguiente año la comunidad Kolla Tinkunaku de Orán hizo lo propio para reclamar lo mismo.N. el fortalecimiento de la dirigencia y de los apoyos externos que consiguen –todo lo cual va instalando la percepción de que incluso los reclamos de máxima pueden ser llevados a la práctica con éxito. sin considerar el costo político o las consecuencias que ello puede acarrear. Podría postularse. En 1998 los principales diarios de Europa (Le Monde. Página 12) replican estas noticias. cuando afirma la necesidad de: “…admitir lo que se desarrolla en la realidad dándole legitimidad jurídica a esa situación de hecho (siempre que no contraríe a las leyes)” (p. asimismo. La forma en que Machuca hace una defensa de la reforma constitucional es un interesante ejemplo de cómo se adopta la nueva retórica de la diversidad que plantea a nivel de discurso explícito la promesa de un mundo enteramente novedoso y promisorio. 76). Así.Política indigenista del estado democrático salteño entre 1986 y 2004 condiciones materiales de vida. que efectivamente son inferiores como producto del sistema económico impuesto” no significan. que la retórica de los DDHH tiene algo de “contagioso” que invita a una adopción superficial en todos los campos del ejercicio político. 77-8). 20 En 1995. Machuca baja su nivel de derecho especial cuando circunscribe: “Asegurar la participación de los pueblos indígenas en los temas que les afecten no es otra cosa que garantizar el derecho que tenemos todos los ciudadanos de participar en la gestión de los intereses que los afecten” (p. que pertenezcan “…a una ‘raza inferior’ […] [por vivir] de acuerdo a normas y valores de una ‘cultura inferior’” (p. asegura operativamente. Los principales diarios nacionales (Clarín. como se tiende a creer. la comunidad Kolla de Finca Santiago (Iruya) se movilizó a Buenos Aires para reclamar por la ejecución de la ley de expropiación que le otorgaba la propiedad de la tierra. Por ejemplo. las formulaciones de reconocimiento de la especificidad jurídica del sujeto indígena son sólo aparentes y no hay duda de que el motivo de la aparición de estas regresiones está vinculado al temor que generan la creciente claridad que exhiben los proyectos indígenas que se instalan y disputan también en la 20 arena nacional e internacional. entre otros) publican una solicitada del Pueblo Wichí en contra del presidente Menem por la falta de justicia frente a su reclamo de titulación de tierras en el lote fiscal 55. En este sentido. 253 . mientras la interpretación de sus alcances queda subordinada desde concepciones indigenistas clásicas –lo que en conjunto enmascara los aspectos regresivos del artículo aprobado.

Más allá de lo señalado. si bien no estaba en contra de la presencia de los indígenas “…me da lástima que estén acá. luego de lo cual realizaron varias notas de prensa. Aunque el proyecto de la Alianza no satisfacía las expectativas indígenas.Morita Carrasco En este sentido y aun tomando en cuenta las restricciones introducidas. los dirigentes consideraron que podía ser modificado. sin poder brindarles comodidades…. la cuestión terminó precipitadamente en un pasillo de la Legislatura (no en la sede de la Asamblea Constituyente). el que se convertiría –por simple imposición numérica– en Dictamen de Mayoría.” Al reanudarse la sesión no se analizaron los proyectos presentados sino sólo los de los bloques. 22 Dice la cláusula II del artículo 15 de la Constitución Salteña reformada en 1998: “El Gobierno Provincial genera mecanismos que permitan. C. porque no está en el ánimo de los convencionales perjudicarlos.. un punto de inflexión en el tratamiento del artículo 15 fueron las discusiones acerca de la propiedad colectiva de la tierra. Durante dos semanas no realizó ninguna sesión. con su efectiva participación. propiedad del gobernador. Los representantes indígenas y las organizaciones de apoyo eran recibidos por separado en los bloques. luego de una discusión dilatoria y un cuarto intermedio.HH. publica una nota donde presenta este dictamen como un logro del lobby indígena y los convencionales justicialistas. con la lectura de los proyectos ingresados y las expresiones de apoyo recibidas. Curiosamente. Cuando la sesión se levantó. las organizaciones de apoyo fueron convocadas por el presidente de la Convención (no de la Comisión) y convencionales de ambos bloques para manifestarles que. sin ser plenamente concientes de los recursos que ellos mismos habilitaban para la lucha política y jurídica indígena con el establecimiento de los nuevos marcos legales. por lo cual se retiraron del recinto a los gritos reclamando justicia e interpelando a los Justicialistas como “Hijos de Roca”. consensuar soluciones en lo relacionado con la tierra fiscal. ya que se trabajaba en los bloques de los partidos políticos. Derechos y Garantías estaba integrada por una mayoría de convencionales del Partido Justicialista (7) y una minoría de la Alianza Salteña (UCR–Renovador Salteño). Por una parte. Romero imponiendo la inclusión de la controvertida 22 cláusula II que restringe el derecho que dice reconocer. con una comunicación telefónica del gobernador J. respetando los derechos de terceros. tanto a los pobladores indígenas como no indígenas. Los representantes indígenas fueron privados de una copia para analizar su contenido. Luego de irregularidades en el funcionamiento de la comisión y dilaciones injustifi21 cadas. el diario “El Tribuno”. se somete el ejercicio del derecho al arbitrio de eventuales acuerdos de partes con pobladores no indígenas. por la otra. pasó a debatirse el proyecto justicialista... La primera sesión comenzó el 10 de marzo ante la presencia de 150 indígenas. Esto equivale a dejar en manos de los afectados directos la 21 La Comisión de Declaraciones. se limita el reconocimiento del derecho a la posesión y propiedad a la tierra fiscal una vez que sean saneados los derechos de terceros. convénzalos ustedes de que se vayan tranquilos. y.” 254 . parece que los legisladores salteños (como en su momento los constituyentes nacionales) fueron flexibles a seguir el buen discurso de los DD..

lo que conlleva una “desestatización” –relativa– de la cuestión y política indigenistas. en 1998 se declama el reconocimiento a la diversidad pero. lo margina de la esfera del ejecutivo. para el legislador el problema continúa siendo la falta de integración socioeconómica. V. que no casualmente es de autoría del Senador Machuca. si en 1986 imperaba un contexto de pobreza donde poder instalar una política de integración del sujeto indígena a la vida civilizada. en tanto que la fijación simultánea de cláusulas restrictivas parecería vinculada a una estrategia de búsqueda de asentimientos en el “funcionario público” (gobernante. Tras la aparente ampliación del margen de autonomía indígena. propiciando la “indigenización” del IPA al estipular que las autoridades de la entidad deben acreditar su condición de indígenas elegidos por indígenas. En el plano de los marcos y procedimientos de regulación y control social. 1999b). muestra como tendencia justamente. juez. c) La sede Tartagal (86) por Salta (98). en lo concreto. la rápida aparición de interpelaciones jurídicas centradas en el discurso de la diversidad cultural está orientada primordialmente a propiciar consentimientos en ciertas zonas sociales (auto) exhibidas y detectadas como “pueblos indígenas”. Se distancia así de la Ley 6373. De ahí que se plantee en el Senado la necesidad de reformar la Ley 6373. b) Miseria (86) por pobreza (98). etc. El proyecto. legislador. 255 . a fin de garantizar a aquél un “desarrollo pleno”. se esconde una retracción de la responsabilidad estatal.3 Otra vuelta de tuerca: del IPA al IPPIS o la estrategia de convertir la política del indigenismo clientelar en política de participación indígena Como decíamos en un anterior trabajo (GELIND.Política indigenista del estado democrático salteño entre 1986 y 2004 responsabilidad de autogestionar el goce de su derecho. por el fracaso de ciertas políticas generales. Al mismo tiempo. En el imaginario estatalista de la política predominante aún en la época. se restaría al organismo de aplicación de la política indigenista la capacidad de lograr los objetivos 24 pregonados de “desarrollo” de los “pueblos indígenas”. 24 Por imaginario estatalista aludimos a concepciones que ven al estado como artífice e instrumentador central de las acciones “propiamente políticas”. desentendiéndose el Estado de su responsabilidad. el proyecto incluye las siguientes sustituciones: a) Ley de Promoción y Desarrollo del Aborigen (1986) por Ley de Desarrollo de los Pueblos Indígenas de Salta. la tensión no resuelta entre el reconocimiento de la diversidad y la implementación de políticas que limitan la capacidad de concreción de los objetivos manifestados en di23 cho reconocimiento. Se suscita aquí una línea de interpretación que viene a complementar la primera.) y en otros sectores de la “so23 Entre otras modificaciones.

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ciedad” (empresas agroindustriales, mineras, viales, etc.), temerosos de la creciente capacidad logística de los proyectos políticos indígenas –capacidad que lleva incluso a la suposición de que algunos reclamos de alta prioridad podrían disputarse en arenas extraterritoriales. Sin duda, la tensión manifiesta entre normas “regresivas” y formulaciones “progresistas” indexa a su vez una serie de tensiones políticas en dos direcciones. Por un lado, la intencionalidad de dar continuidad a remozados mecanismos clientelares que aseguren control de reclamos indígenas a través de la manipulación de una dirigencia indígena supuestamente corruptible y corrupta. Por el otro, que ni las presiones indígenas ni el avance jurídico dado por el marco de la C.N. pueden ser directamente negados. Al menos a nivel de prácticas discursivas, ya no es posible tampoco en Salta ser “políticamente incorrectos” (GELIND, 1999b). Aunque las reformas se aprobaron en el último día de sesiones del año 1997, la nueva Ley 7121 se promulga en diciembre del 2000 y se implementa en 2002. V.4 Desarrollo y capacitación: la inclusión de pasantes indígenas al IPPIS como agentes neoindigenistas del Estado Tras el lema “juntos podemos hacerlo”, el programa de gobierno de J. C. Romero pone el acento en el progreso y desarrollo local y regional (creación de la Región del Norte Grande; Corredor Biocéanico; ZICOSUR, Zona de Integración del Centro Oeste de América del Sur) con base en la puesta en marcha de obras de infraestructura (rutas, ferrocarriles, gasoductos, electrificación rural, 25 entre otras), el fomento al turismo y la promoción de la producción agrícola. Pero los conflictos estallarán apenas comenzado el año 2000, como efecto de un modelo económico signado por la concentración de la riqueza y la flexibilización laboral, que profundizará la pobreza y exclusión, sobre todo en los departamentos San Martín y Rivadavia donde explotarán los cortes de ruta por desocupados en demanda de Planes Trabajar –que en la práctica funcionaban como subsidios de desempleo-. Los reclamantes serán reprimidos con violencia por las fuerzas de seguridad, generándose una seguidilla de actos de furia por parte de los piqueteros, así como muertes y procesamientos de manifestantes (CELS, 2001:175-6). De estas protestas participan también los indígenas de la zona y, entre otros reclamos, vuelven a la carga con sus pedidos de tierras. El título de propiedad
25 Cfr. “Cinco años de desarrollo. Plan Quinquenal Salta al 2000” (Gobierno de la Provincia de Salta 1999).

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de Finca Santiago estaba en vías de ser entregado a sus dueños, pero el conflicto del lote 55 seguía su trámite bajo la supervisión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. A su vez, la Comunidad Kolla Tinkunaku se enfrentaba con la nueva propietaria del Ingenio San Martín de El Tabacal, la Corporación Seabord de EE.UU., paralelamente a que nuevos conflictos y demandas se hacen más visibles en esos departamentos. En noviembre de 2000, unas 300 personas se plegaron a las protestas de los desocupados para exigir al gobierno la entrega de la totalidad de las tierras del lote fiscal 4 (36.000has) ubicado en la ruta 86, a unos veinte kilómetros de la ciudad de Tartagal, el cual –según denuncian los indígenas– estaba siendo explotado por una empresa maderera. En Santa Victoria Este un grupo de indígenas tomó la Municipalidad para protestar por una obra que el intendente local deseaba llevar a cabo en la Comunidad de Santa María. En su intento por desactivar la protesta indígena, el gobierno apura la implementación de la nueva ley, básicamente a través de dos estrategias: el otorgamiento de personerías jurídicas a toda agrupación indígena que lo solicitase; y una intensa campaña de promoción de la participación indígena para llevar a cabo las elecciones que marca la Ley 7121 a fin de conformar el Directorio del IPPIS. Una y otra acción están indisolublemente ligadas en el marco de un plan para desalentar la conformación de alianzas entre organizaciones y comunidades que pudiesen actuar como actor político unificado frente al Estado, como habían demostrado que eran capaces de hacerlo en oportunidad de la reforma constitucional del 1998. Para ilustrar este punto, basta con leer comparativamente los procesos de reclamo de los lotes 4 y 55. El pedido del lote 4 lo encara un dirigente Wichí con un importante peso político en el contexto provincial, no una organización de base. La mayoría de las comunidades que reciben el título no viven en el lote; 11 de las 16 mencionadas en el decreto son comunidades periurbanas, sin ningún antecedente de ocupación, posesión o tenencia del fiscal 4. Más aún, una de las comunidades mencionadas expresó su voluntad de no ser titular del dominio y, sin embargo, queda incluida en el decreto de entrega. Este decreto establece que la entrega se encuadra en la Ley 6570 de Colonización de Tierras Fiscales; sin embargo, no se respetaron los requisitos que marca la ley para ser acreedor a la tierra. Por el contrario, la demanda del fiscal 55 se formula desde una organización de base que nuclea a cuarenta comunidades que ocupan tradicionalmente las tierras que reclaman; estas comunidades hicieron entrega al
26 En 1999, en medio de un despliegue espectacular, el presidente Menem y el gobernador Romero entregaron la posesión de las 125.000 hectáreas, pero no el título definitivo.

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gobierno de Salta de toda la documentación probatoria (censos, croquis de los asentamientos, mapa territorial, historia de la ocupación y fundamentación legal) para acreditar la legitimación de su pedido. En la negociación que se realiza en el marco del proceso de solución amistosa ante la CIDH, actúa como una asociación política de jefes de todas las comunidades legalmente constituida –sin que el gobierno acepte reconocerla– ajustando su accionar al procedimiento legal (Carrasco y Rossi, 2003). Sin embargo, su demanda continúa irresuelta mientras soporta el continuo hostigamiento del gobierno para rom27 per con la organización. Como dijo un dirigente de la zona, el título de pro28 piedad del lote 4 es un “título de piqueteros” porque se otorgó bajo presión e intereses políticos espurios, sin el cumplimiento de los requisitos legales exigidos por el mismo decreto de adjudicación (Palmer, 2004). Finalmente el 15 de noviembre de 2002 queda conformado el Directorio del IPPIS bajo la presidencia de un dirigente del pueblo Chorote y con la incorporación de representantes de los pueblos diaguita y kolla que no fueran considerados inicialmente. Además de esta inconcebible exclusión –después de la visibilidad de la protesta kolla nadie podía negar ya su existencia en la provincia– todo el proceso eleccionario estuvo plagado de irregularidades, como se evidencia en un fallo de la justicia local que hace lugar al amparo presentado por el Presidente del IPPIS en octubre de 2003 en defensa de su cargo y solicitando la homologación de las representaciones kolla y diaguita. Cuando los mecanismos clientelares no responden y la cooptación no puede hacerse efectiva, acota Sani (1989), por los medios habituales, se recurre a la coacción. En 1999 el gobernador Capitán Ulloa dispone la intervención del IPA aduciendo incapacidad de los indígenas para comprender la importancia de la Ley 6373 y desorden administrativo. Extrañamente la medida va acompañada de la designación como interventor de la misma persona que se venía desempeñando como presidente del Instituto, pero también de la cesantía de empleados aborígenes y su reemplazo por profesionales no indígenas –a pesar de que la ley da preferencia a la designación de indígenas-.

27 En 1999, encontrándose en marcha la denuncia ante la CIDH, el gobierno hizo entrega de 5 parcelas de tierra a familias criollas y 4 a familias indígenas, como si se tratara de comunidades. Esta adjudicación ha sido objetada por la Corte Suprema de Justicia de la Nación, por la improcedencia y no respeto de la legislación vigente. 28 El mismo diario El Tribuno (22/10/02) menciona que, según la justicia, el título se entregó bajo “extorsión agravada”, ya que los indígenas amenazaron con sacrificar a una mujer wichí y a su hijo si el gobierno no entregaba el título.

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Una vez más, en octubre de 2003 el gobernador J. C. Romero resuelve la intervención del IPPIS por “graves irregularidades” en el manejo de los fondos29 detectadas por la Sindicatura General de la provincia. Lo más asombroso de esta última intervención es que ella se resuelve en el contexto de la campaña por la tercera gobernación de J .C. Romero, al día siguiente (7/10/03) de emitido el fallo judicial (6/10/03) arriba citado, por violación del debido proceso ante lo resuelto por cuatro de los ocho vocales del IPPIS (Resolución 28/03). Se dispone, sin motivo alguno, que la presidencia estaría a cargo de uno de estos vocales, destituyendo así al presidente, y negando la designación de los vocales de los pueblos kolla y diaguita, quienes no figuraban inicialmente como integrantes del Directorio del IPPIS. En el decreto de intervención, el ejecutivo hace un sucinto descargo respecto de la designación de los representantes kolla y diaguita, argumentando que la Inspección General de Personas Jurídicas no ha participado ni avalado ni controlado los plenarios correspondientes a estas etnias, habiendo entonces sido la incorporación efectuada por el IPPIS de vocales no legitimados –vocales electos sin la presencia ni el control del Tribunal Electoral de Garantía previsto por el decreto 768/02. Por ende, el Gobernador decreta la designación de una Comisión Interventora y Normalizadora, nombrando entre sus integrantes a un dirigente que había sido ya presidente del IPA en otra gestión del Partido Justicialista, quien es además vocal firmante de la resolución que destituye al Presidente del IPPIS que solicita el amparo. Entre las funciones a cumplir por la intervención figuran las siguientes: (a) elaboración de una propuesta que prevea la reestructuración y funcionamiento del IPPIS en un todo de acuerdo a las políticas implementadas por el poder ejecutivo; (b) coordinar con la Secretaría de la Gobernación de Desarrollo Social la elaboración y puesta en funcionamiento de las acciones tendientes a la implementación de programas conjuntos para la atención de la población indígena de la provincia; (c) proponer las modificaciones a la Ley 7121 que se consideren necesarias para adecuarla a las actuales y reales necesidades de la población asistida por la citada norma. Dada la magnitud de la población indígena de la provincia, su dispersión geográfica y la variedad de necesidades que presentan –y considerando la necesidad del IPPIS de contar con agentes en las diferentes comunidades aborígenes que oficien de nexo entre la institución y sus componentes– la gestión 2004 creó para lograr estos fines un sistema de
29 “El contrato de alquiler de la oficina no se encuentra sellado, los gastos de taxis no se encuentran autorizados ni justificados, no se adjuntan órdenes de pago a las rendiciones de cuentas, los recibos de sueldos incluyen conceptos como compensaciones de gastos y gratificaciones.” (Extraído del expediente judicial.)

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pasantías rentadas para aborígenes que acabará restaurando en la práctica política el mismo estilo clientelar que la retórica de reconocimiento de la diversidad y el protagonismo indígena contradicen.

Palabras finales
Hemos visto en las páginas precedentes la manera en que Salta ensaya una retórica de enmascaramiento del sujeto indígena primero y de reconocimiento después, mientras implementa, en la práctica, un estilo de gobernabilidad que –valiéndose de una batería de estrategias de cooptación y clientelismo– niega la diversidad cultural. Desde este marco de interpretación, entonces, la política indigenista aplicada por el estado democrático salteño entre 1986 y 2004 se constituye en recurso para mantener el control de los sujetos a los cuales está dirigida y para la re-codificación de sus demandas. De ello se derivan dos consideraciones. Por una parte, los funcionarios del sistema político salteño y su extensa cadena de mediaciones siguen considerando al indígena como un sujeto necesitado de ayuda para lograr una ciudadanía plena. Por la otra, tales estrategias son parte de los esfuerzos que se ven obligados a hacer por los cuestionamientos de un actor indígena que se planta frente a ellos para impulsar reivindicaciones y demandas de una política de identidad propia. Hemos visto también la contradicción existente entre reconocer la especialidad jurídica del sujeto “pueblos indígenas” y las estrategias de gestión política que lo vuelven a configurar como sector social vulnerable necesitado de atención. En esto, pareciera que –aun con sus particularidades– el estado salteño se anticipa a la política que el estado federal hará explicita a partir de 2001 (ver Lenton y Lorenzetti en este mismo volumen). Sin embargo, si los derechos reconocidos a los indígenas son significativamente distintos a los derechos universales de todos los ciudadanos es porque tienen por objeto permitirles un mayor grado de desarrollo autónomo. Este desarrollo no debe ser controlado, modificado o conjurado para alcanzar una vida social integrada a la sociedad nacional, sino todo lo contrario, porque cuando se poseen facultades plenas para adoptar las decisiones que les incumben, los ciudadanos, y en este caso los pueblos indígenas, no necesitan participar en la sociedad de otra manera más que ésta (Carrasco, 2004). En una primera etapa, la política indigenista se concibe como una política social focalizada que imagina a los indígenas como un sector social débil, de260

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bido a su condición de pobre miserable y, consiguientemente lo interpela como “beneficiario” pasivo de las acciones del estado proveedor. En una segunda etapa, el estado descentralizado requiere de ciudadanos responsables que puedan hacerse cargo de la implementación de los beneficios que la ley pone a su disposición. En esta etapa la política indigenista interpela al indígena como protagonista, pero dado que sigue siendo un ciudadano incompleto, la participación esperada es menos una decisión autónoma que una obligación. Aunque cambien algunas instancias de funcionamiento, en esta etapa el indigenismo salteño continúa como en la anterior interpelando al indígena como “beneficiario” conformista de la política que debe ejecutar, un rehén cautivo que intensifica la cultura clientelar impuesta por el sistema político (Pratesi, 2002). Pero dado que la política indigenista se constituye en relaciones de poder hegemónicas que implican desde el comienzo el juego de la aceptación y la resistencia, cuando el activismo indígena siembre incertidumbre en la política, se intentará reducir la contra-ofensiva indígena. Metamorfoseando la participación en pasantías en el interior de la institución indigenista, se propenderá a que –en tanto agentes internos– sean los sujetos mismos los responsables de implementar el proyecto indigenista (clilentelar) del sistema político salteño.

Apéndice
Cronología de hechos salientes en materia de indígenas en la provincia de Salta (1983-2004)
1983. En el marco de la campaña electoral el candidato del partido Justicialista Sr. Roberto Romero promete la regularización jurídica de las tierras fiscales en el lote fiscal 55. Dpto. Rivadavia. 1983, Octubre. Se emite el decreto 1698 declarando de interés provincial el Proyecto “Determinación del grado de aculturación y relevamiento poblacional aborigen” para la realización del primer censo indígena de la provincia. 1983. La resolución 1269/83 otorga los recursos financieros para realizar el relevamiento. 1984, Junio. Un grupo de líderes de comunidades del lote fiscal 55 emite el documento –Pensamiento indígena y declaración conjunta– por el cual se oponen a la propuesta oficial de parcelamiento del fiscal y reclaman la titulación de un territorio sin subdivisiones internas.

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Se promulga ese proyecto como ley provincial 6373. 1992. El gobernador Ulloa (P. 1992. 1991. Se promulga la Ley 6469 sobre Regularización de la situación ocupacional del lote fiscal 55. El Ministerio de Economía emite el Decreto 2609 ratificando los términos del acta acuerdo de 1991. Mayo 6. Junio 16. Asamblea Constituyente. Un dirigente indígena del Departamento San Martín llega como Diputado Provincial a la Legislatura. Organismos de Derechos Humanos y personalidades de la cultura apoyan públicamente los reclamos. 1989. definiendo la forma de titularizar las superficies fiscales a nombre de indígenas y criollos de los lotes 55 y 14. Se desata la epidemia de cólera en el Departamento Rivadavia. San Martín. Se publica el Censo Aborigen Provincial. 262 . 1986. Noviembre.Morita Carrasco 1984. El gobernador de la provincia firma con los pobladores indígenas de los lotes fiscales 55 y 14 un Acta Acuerdo con el propósito de convenir los presupuestos básicos para la regularización jurídica dominial de los espacios ocupados por las comunidades aborígenes en los mencionados lotes. 1986. Se discute en la Legislatura provincial el proyecto de ley del Senador Machuca “Promoción del desarrollo pleno del aborigen y de sus comunidades”. Se publica en el Boletín Oficial N° 12484 la Constitución (reformada) de la Provincia de Salta. Febrero. La Comisión Declaraciones. dado que ésta viola derechos de los indígenas. 1986. El presidente de la Nación recibe a los dirigentes y escucha sus reclamos. Survival Internacional dirige al gobernador Hernán Cornejo (P. Se concreta la ley de expropiación 1992. Mayo 21. realizado en los departamentos de Rivadavia. La dirigente indígena Rigoberta Menchú Tum (Premio Nobel de la Paz) visita la localidad de Santa Victoria Este y declara a la prensa mundial “que estos son los más pobres…” 1993.) una carta solicitándole no seguir adelante con la Ley 6469.J. 1987. Orán Anta y Metán. 1991. Renovador de Salta) emite el decreto 18 por el cual se crea una Comisión Asesora Honoraria para elaborar una propuesta de entrega de tierras que satisfaga a los pobladores indígenas y criollos. Protesta de indígenas Kolla y Wichí en la Capital Federal. 1992. derechos y garantías discute la incorporación de los derechos de los aborígenes salteños. por la falta de cumplimiento oficial en materia de derechos territoriales. 1986. afectando especialmente a las comunidades indígenas de la zona. Se forma el partido indígena “Tewok Nechaiek” que compite en las elecciones generales provinciales en el Municipio de Santa Victoria Este. 1991. 1992.

saqueo y destrucción de un pueblo milenario” 1997. Diciembre 4. Se reforma el artículo 67 inciso 15 de la Constitución Nacional y se incorporan los “Derechos de los pueblos indígenas argentinos”. Menem” se lleva a cabo una campaña internacional en diarios internacionales de España. Lhaka Honhat acude a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para denunciar al Estado argentino de violación de sus derechos a la tierra. 1997. La Asociación de Comunidades Aborígenes Lhaka Honhat hace una toma pacífica del puente internacional Misión La Paz-Pozo Hondo para demandar el cumplimiento de los compromisos asumidos de titulación de las tierras del fiscal 55. Sr. Marzo. 1999. Febrero a Abril. Los principales diarios nacionales levantan la noticia de los diarios internacionales en que se acusa al gobierno argentino de “engaño. Noviembre. a la cooperación financiera internacional y a las iniciativas empresariales privadas. Julio. Un delegado de Lhaka Honhat denuncia al Gobierno de la Provincia de Salta ante la 12° Sesión del Grupo de Trabajo sobre Poblaciones Indígenas de ONU por incumplimiento de sus compromisos en la entrega de tierras en el fiscal 55. Lhaka Honhat se reúne con el presidente Menem para solicitarle su mediación en el conflicto que mantiene con la provincia por la titulación de las tierras en el fiscal 55.Política indigenista del estado democrático salteño entre 1986 y 2004 1993. 1999. Se reúne la Asamblea Provincial Constituyente y se debate la reforma del artículo 15 “Aborígenes”.Se trata y aprueba sobre tablas en Diputados un proyecto de reforma de la Ley 6373. Febrero. 1996. 1998. Diciembre 9. universidades. 1997. cuando se estaba realizando una visita del presidente a Europa. Francia e Italia (El Mundo. 1997. 75 inc. 1997. argentino y paraguayo se reúnen en Santa Cruz de la Sierra y emiten una declaración conjunta dirigida a los Gobiernos de los tres países. 1998. organizaciones indígenas emprenden una campaña de reclamos para parar el tratamiento del proyecto de ley en la cámara de Senadores. 263 . 1994. 17 de la Constitución Nacional. Il Corriere della Sera). Diciembre. Le Monde. como una materia que requiere tratamiento especial del Congreso de la Nación. iglesias. Bajo el título “Pregunte al pueblo Wichí. 1994. 1997. Los Pueblos y comunidades indígenas del Chaco boliviano. La legislatura provincial sanciona la ley. Se aprueba en Senadores el proyecto de ley “Desarrollo de los pueblos indígenas de Salta”. ONGs. El Estado argentino contesta a la CIDH admitiendo la denuncia presentada por la Lhaka Honhat y recomendando entregar la propiedad de la tierra en las condiciones previstas en el art.

Decreto de Personería Jurídica de la Comunidad Indígena. Intervención del IPPIS. Elecciones para autoridades al IPPIS. Entrega del título del lote 4. Desafectación de la reserva provincial de Pizarro y venta de los lotes 32 y 33. Ley 7121– Decreto del IPPIS 2001. Protesta en Buenos Aires de miembros de la comunidad. a su educación y a crear la conciencia de sus 264 . 2003. 2000 Mayo– Se desata una fuerte manifestación de desocupados en la localidad de Mosconi. Textos legales que dan tratamiento especial al sujeto indígena (1986-2004) Ley 6373 de Promoción y Desarrollo del Aborigen. a su radicación en la tierra. Desalojo de la comunidad de Río Blanco. Noviembre. Primer Congreso la integración de los pueblos indígenas al MERCOSUR. Se abre un proceso de solución amistosa para resolver el conflicto de la titulación de las tierras en los lotes fiscales 55 y 14. ¿Cambio de estrategia en la política indigenista salteña? 2002. Decreto de Adjudicaciones de parcelas de tierras en el lote fiscal 55. 2004. 2003. Departamento San Martín de la provincia. Presentación en la Capital Federal ante la Comisión de Población y Recursos Humanos de la Cámara de Diputados de la Nación de los casos de comunidades indígenas de Salta en conflicto por la titulación de sus tierras (Río Blanco y La Loma). 2004. 2001. Marcha a Salta y posteriormente a Buenos Aires de integrantes de la comunidad. Diciembre. año 1986 Artículo 15 de la Constitución Provincial año 1986: “La provincia protege al aborigen por medio de una legislación adecuada que conduzca a su integración en la vida nacional y provincial. 2000. 2002. La CIDH se reúne en la Capital Federal con el gobierno de la provincia de Salta y los peticionarios del caso Lhaka Honhat. Algunos grupos de aborígenes se pliegan a la protesta reclamando la urgente entrega de los títulos de propiedad de las tierras. 2004. 2003. Desalojo y represión policial contra la comunidad La Loma en Hipólito Irigoyen.Morita Carrasco 1999. a su elevación económica. 2004.

respetando los derechos de terceros.) 1999-03 Juan Carlos Romero (P.” Artículo 15 de la Constitución Provincial Año 1998: I.J. transmisible ni susceptible de gravámenes ni embargos. Salta. la posesión y propiedad comunitaria de las tierras fiscales que tradicionalmente ocupan. 1998. tanto a los pobladores indígenas como no indígenas. y regula la entrega de otras aptas y suficientes para el desarrollo humano.Política indigenista del estado democrático salteño entre 1986 y 2004 derechos.) 1987-91 Hernán Cornejo (P.J.” Gobernaciones 1983-87 Roberto Romero (P.) continúa 2003-07 Juan Carlos Romero (P. II. Ninguna de ellas será enajenable. Reconoce y garantiza el respeto a su identidad.J. “La provincia reconoce la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas que residen en el territorio de Salta.).J. Reconoce la personalidad de sus propias comunidades y sus organizaciones a efectos de obtener la personería jurídica y la legitimación para actuar en las instancias administrativas y judiciales de acuerdo con lo que establezca la ley. Crease al efecto un registro especial. t I (Transcripción de las versiones taquigráficas. el derecho a una educación bilingüe e intercultural. consensuar soluciones en lo relacionado con la tierra fiscal. Reuniones de Comisiones. El Gobierno Provincial genera mecanismos que permitan. Asegura su participación en la gestión referida a sus recursos naturales y demás intereses que los afecten de acuerdo a la ley. dignidad y posibilidades emergentes de su condición de ciudadano.J.) 1991-95 Roberto Ulloa (P. Víctor Manuel Hanne editor. con su efectiva participación. 265 . Renovador Salteño) 1995-99 Inicio de El régimen de Juan Carlos Romero (h) (P. deberes.) continúa Fuentes documentales citadas Convención constituyente de la provincia de Salta.

97-144. Diario de Sesiones del 6 de mayo de 1986. Ley 7121 de Desarrollo de los Pueblos Indígenas de Salta – Año 2001 266 . Promoción de Desarrollo Pleno del Aborigen y sus Comunidades. Diario de Sesiones del 21 de mayo de 1986:407-415. pp.Morita Carrasco Cámara de Diputados de Salta. Convención Constituyente de Salta.

la crisis económica y política de fines de 2001 se inscribe en un 1 2 Docente de la UBA y becaria del CONICET. en el análisis. Sobre este telón de fondo nos proponemos rastrear las intervenciones estatales que contribuyeron a problematizar la cuestión indígena durante el gobierno de transición que sucedió a la crisis desatada en diciembre de 2001. prácticas y acciones que la gestión política nacional realizó durante dicho período en materia indígena. asimismo.Capítulo 9: Neoindigenismo de necesidad y urgencia: la inclusión de los Pueblos Indígenas en la agenda del Estado neoasistencialista Diana Lenton y Mariana Lorenzetti 1 2 l año 2002 se abre en medio de una crisis económica y política en la que se E plantea una ruptura explícita en la relación entre sociedad civil y política. montados sobre formas preexistentes de protesta. hasta la normalización institucional en el 2003. La racionalidad neoliberal en Argentina Percibida localmente como punto de inflexión del modelo neoliberal en nuestro país. Profesora en Enseñanza Media y Superior en Ciencias Antropológicas y Tesista de Licenciatura (UBA). Incluiremos. Trabajaremos con los documentos públicos oficiales como “casos testigos” de las orientaciones que predominaron en la política nacional respecto al colectivo que se recorta como “indígena”. Cacerolazos y piquetes. forman el marco y el objeto de referencia con mayor presencia en los discursos políticos y sobre la política. I. material periodístico referente a las argumentaciones. Para ello analizaremos algunos de los pronunciamientos que se efectuaron desde distintas agencias estatales nacionales. 267 .

paralela a una reformulación del papel del Estado en su resolución. hasta el involucramiento de los “asistidos” en programas sociales. De Marinis. que se tradujo en una denuncia general y absoluta de toda intervención estatal. 268 . aparentemente. Como señala Ozslak (1997). 2000. Asistimos. Esta concepción –que. 2003). De allí que. lo cual acarrea no sólo un profundo replanteo del rol y la agenda estatal.Diana Lenton y Mariana Lorenzetti proceso más amplio de profundas transformaciones consolidadas en los 90 –en y a través de las cuales se fueron modificando las reglas de juego que gobiernan las relaciones entre el Estado y la sociedad civil. entre lo estatal y no-estatal (Ozlak. Sin embargo. a una modificación de la agenda de cuestiones socialmente problematizadas. Dagnino. se inauguren diversas estrategias que van desde la adopción de prácticas de gestión propias del sector privado y la apelación a las ONGs como “genuinas” representantes de los “intereses generales” de la ciudadanía (Petras. conformando políticas y prácticas de signo y orientaciones diferentes respecto a épocas anteriores aunque. menos incisivas (Danani y Lindemboim. mediante prácticas de responzabilización de los mismos en la implementación de tales programas (Grassi. la consolidación del pensamiento hegemónico neoliberal había logrado imponer una imagen “demoníaca” del Estado. un “nuevo tratado de límites” ha sido delineado entre los dominios legítimos de la sociedad y el Estado. Durante los años 90. sino también una “reforma de la sociedad civil”. a partir de los ‘90s. 1997. En este sentido. 2002b). el principal agente de desarrollo social y económico –constriñéndose el lazo social a las relaciones de mercado– se instauran y fomentan vínculos pretendidamente “innovadores” a fin de lograr que “la sociedad civil” recupere “protagonismo” en áreas que antaño eran de exclusiva responsabilidad estatal. de su mero desvanecimiento o retirada. la metamorfosis de los ámbitos y modalidades de intervención de una y otra esfera han tornando más complejas las relaciones entre lo público y lo privado. 2003). asentada en ubicuas argumentaciones acerca de la burocratización y descontrolada expansión del gasto público. esta representación comúnmente aceptada solapa el complejo entramado entre Estado-Sociedad Civil. 1999). 2002. compartida en arenas internacionales. en y a través del cual el Estado interviene de un nuevo modo. pues. Raggio. no por ello. dio lugar al desmontaje de las instituciones de protección social– fue la que activamente contribuyó a la construcción de un sentido común tributario de la idea de una simple retracción del Estado. Durante dicho período. si bien el Estado deja de ser.

Como señala Lechner. el Estado-nación viene desde hace una década enfrentándose a un doble desafío: “integración económica a los mercados mundiales e integración social de la comunidad nacional” (1992: 90). 269 . el involucramiento “activo” de los propios asistidos se basa en una “gestión social del conflicto” donde la cuestión social se trasmuta en cuestión moral: los fenómenos vinculados con la pobreza son leídos en términos de comportamiento. En nuestro país. han llevado a una reformulación de la asistencia con la cual garantizar el control de los asistidos. Encontrar caminos posibles desde donde afianzar un proyecto político capaz de garantizar y sostener la dirección de los cambios sociopolíticos y económicos señalados se ha convertido en una cuestión prioritaria. la participación recobra fuerza. las argumentaciones que pretenden justificar en términos de pura eficacia económica las reformas “necesarias para sacar al país de la crisis” tienen cada vez más dificultades para legitimar políticamente el costo social de tales medidas. presentes en la agenda de toda política. pues. se individualizan los problemas de la pobreza –negando su carácter social– y se los desvincula de los procesos políticos económicos de los cuales emergieron (Alvarez Uría. al mismo tiempo. y la impugnación que de ello deriva sobre el Estado de bienestar. 1998). prácticas que consiguen comprometer el ejercicio activo de los gobernados responsabilizando. El problema consiste. en construir una nueva legitimidad para un ordenamiento social en el que se acrecientan las tendencias de disgregación y fragmentación (Grassi. la dificultad de conformar las bases de legitimación para un ordenamiento social construido sobre un campo minado de exclusión social se ha tornado más evidente en los últimos años. el discurso sobre políticas que legitiman sus objetivos según criterios de “eficacia y eficiencia” ha logrado afianzarse en los diferentes terrenos de actuación. en tanto. 2003). En esta coyuntura. a los sujetos interpelados.Neoindigenismo de necesidad y urgencia Desde las agencias estatales. parecen constituirse en un tipo de estrategia desde donde fundamentar una nueva legitimidad. utilizando –en términos de Rose (1997)– su misma energía para gobernar. En este sentido. los pronunciamientos a favor de las modalidades de participación. En dicho modelo. el modelo neoasistencialista gestado en los años 90 se expresa en prácticas que persiguen la responsabilización del beneficiario mediante el involucramiento de éste en algún tipo de contraprestación. A través de este proceso. En función de estos criterios. en tanto dispositivo que logra encubrir prácticas de gobierno propias de la racionalidad neoliberal. El estigma que configura el recibir beneficios no ganados. De este modo. la política social asume un nuevo carácter.

anulando avances o reduciendo el reconocimiento de los derechos indígenas a ciertos lineamientos políticos de carácter neoindigenista que adquirieron un nuevo matiz. parecieron encontrar la excusa perfecta para legitimar estas prácticas políticas como las únicas posibles. Si hasta ese momento las prácticas neoindigenistas se circunscribían a promover estilos restringidos de consulta y participación (Briones y Carrasco. por así decir. forma parte de un campo marcado por una confluencia perversa entre el proyecto participativo.. apelando al discurso de “la crisis” y la “pauperización creciente”. Intentaremos mostrar. tales prácticas comenzaron a patrocinar estilos activos de subsunción mediante el involucramiento de los mismos indígenas en políticas sociales autorresponsabilizantes. y el proyecto de un Estado mínimo que se exime progresivamente de su papel de garante de derechos. legitima la subsunción de la problemática indígena a la ejecución de planes sociales que revisten un carácter peculiar. En este sentido. instrumental entre los propósitos del Estado y de la sociedad civil. 2004:229). a una suerte de “confluencia perversa” entre el proyecto neoliberal y el participativo democratizante (Dagnino. Asistimos también. apuntando hacia direcciones opuestas y hasta antagónicas.. tal situación parece emerger como tendencia.) Ella se ha constituido (. en este terreno.. a partir de la crisis estas prácticas adquirieron un nuevo giro.Diana Lenton y Mariana Lorenzetti Respecto a la cuestión indígena.3 Esta confluencia se daría entre el requisito de participación fijado desde las agencias estatales y las demandas de dominios autónomos de decisión propulsadas por el activismo indígena. suturando los puntos de conflictividad entre el Estado argentino y los Pueblos indígenas. entonces. Construcción que. 3 Con esto Dagnino hace referencia a “la complementariedad. analizaremos la política indígena del período elegido en términos de un proceso de construcción de hegemonía. En este sentido. El malentendido semántico que habilita la subordinación de las segundas a la primera se constituye así en el centro de la puja hegemónica. 2002b). más claramente.. bajo el paraguas de la grave crisis que vivía el país. cómo el Estado ha procurado encapsular la cuestión indígena en programas de asistencia a la pobreza.” 270 . creado en torno a la extensión de la ciudadanía y la profundización de la democracia.) en una estrategia del Estado para la implementación del ajuste neoliberal que exige la restricción de sus responsabilidades sociales. Énfasis en el original). ambos proyectos requieren una sociedad civil activa y propositiva (2002b: 370-371. la cual parece otorgar a algunos encuentros un grado razonable de éxito y estabilidad (. Valiéndose del activismo recobrado por el sector indígena en las últimas décadas y fundamentadas en una retórica con capacidad de encapsular las demandas efectuadas. En el marco de estas consideraciones. La perversidad está ubicada en el hecho de que. a partir de estos últimos años. políticos y funcionarios estatales.

se desarrolla con mayor profundidad el concepto de territorio. Situación sumamente relevante en tanto que. La ratificación del Convenio 169 venía siendo insistentemente reclamada por los pueblos indígenas de Argentina. es la única norma de carácter internacional vinculante que reconoce la especificidad de los derechos de los pueblos indígenas (CELS. Entre las coyunturas que instalaron la cuestión indígena como objeto específico de intervención. su plena vigencia estaba supeditada al depósito de la firma del Estado Argentino. cultura e instituciones. mientras su antecedente directo –el Convenio 107 de la OIT suscripto en 1957– se denominaba “Convenio sobre poblaciones indígenas y tribuales”. Además. y como resultado de procesos locales e internacionales. hasta el momento. Sin embargo. Esto implica el 4 reconocimiento de su propia historia.Neoindigenismo de necesidad y urgencia II. a partir del 3 de julio de 2001. El Convenio 169 dispone que la conciencia de su identidad indígena debe ser considerada como criterio fundamental para determinar los grupos a los cuales es aplicable. concepto en el cual se incluyen los recursos naturales y el entorno (Dandler. La intervención estatal en la cuestión indígena en los tiempos previos a la crisis institucional de 2001 En el transcurso del año 2001. la “problemática indígena” alcanzó momentos de alta visibilidad pública. este nuevo Convenio redactado en 1989 adopta el título de “Convenio Internacional sobre pueblos indígenas y tribales en países independientes”. 1994:41). Si bien no disminuye la responsabilidad correspondiente a los estados nacionales. especialmente Cancillería que en enero de 2001 fue demandada por la Comi271 . debe señalarse en primer lugar la entrada en vigencia del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). 2001). a pesar de su entrada en vigencia. el enfoque con que el nuevo Convenio Internacional aborda la participación indígena destaca el derecho de los pueblos originarios a participar en el diseño de su propio destino y a evaluar los programas de desarrollo regionales y/o nacionales que les atañen. 4 5 Efectivamente. algunas agencias del Estado Argentino se han demorado en aprehender las connotaciones del concepto de “Pueblos Indígenas” al que se ha suscripto.071. ya que si bien el Convenio había sido adoptado en el año 1992 mediante la Ley N° 24. contenido fugazmente en el Convenio 107 de 1957. y prescribe la obligatoriedad de la 5 consulta a los Pueblos sobre las políticas que los afecten. dicha noción de identidad determina que hablemos de Pueblos y no ya de poblaciones de valor meramente estadístico.

En esta ocasión. Sudáfrica. como coordinadora general del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas [INAI]. el Estado Argentino se hizo cargo –parcialmente– del debate interno. Sin embargo.Diana Lenton y Mariana Lorenzetti En segundo lugar. y por Ana González Montes. como interventor del Instituto Nacional contra la Discriminación [INADI]. Finalmente porque movilizó iniciativas legislativas tendientes a re6 parar situaciones similares. Luego.HH. incluimos esta acción en el panorama trazado por varias razones. de la Cancillería. puede mencionarse la restitución de los restos del cacique Panghitruz Güor al pueblo Rankülche. reconociendo la precariedad e incompletitud de las instituciones nacionales en cuanto a la implementación de políticas para con los Pueblos indígenas. producido en el primer semestre de 2001. debiendo ser tratados con el respeto y la consideración que se brinda a todos los cadáveres humanos”. porque constituye un precedente interesante para las futuras relaciones entre el Estado y los pueblos originarios. contrastando con el interés depositado en el evento por numerosas ONGs (CELS. 2001). Mondino del 11/1/2001). que establece que “Los restos mortales de aborígenes. deberán ser puestos a disposición de los pueblos indígenas y/o comunidades de pertenencia que lo reclamen”. las reuniones preparatorias recibieron poca atención por parte del gobierno argentino. la Discriminación Racial. Si bien pertenece a un orden marcadamente diferente. Primero. que formen parte de museos y/o colecciones públicas o privadas. Asimismo. que se limitó a cumplir con el protocolo. El Estado Argentino concurrió a este evento. de la Rúa del 4/1/2001. la Xenofobia y las Formas conexas de Intolerancia que se llevó a cabo en Durban. en septiembre de 2001. entre las acciones que dieron visibilidad a la política indigenista nacional. Especialmente la Ley Nacional 25. puede señalarse la realización de la reunión en Ginebra del Estado Argentino frente al Comité de Derechos Humanos de la ONU. por Eugenio Zaffaroni. sión de Juristas Indígenas en la República Argentina (CJIRA) por su insistencia en seguir llamándolos Poblaciones desconociendo así este carácter de Pueblos a los indígenas (Carta de la CJIRA al Presidente de la Nación F. porque le permitió al Estado presentarse ante la opinión pública como promotor de acciones con alto valor simbólico y publicitadas en términos de “reparación histórica”. y ante la presentación de un contrainforme por parte del Centro de Estudios Legales y Sociales [CELS]. y 6 272 . el Estado Argentino participó de la Conferencia Mundial contra el Racismo.517 de restitución de restos sancionada el 21 de noviembre de 2001. que “Los restos mencionados en el artículo anterior y que no fueren reclamados por sus comunidades podrán seguir a disposición de las instituciones que los albergan. En cuarto lugar. cualquiera fuera su característica étnica. carta de la CJIRA al Defensor del Pueblo de la Nación E. representado entre otros por Leandro Despouy como responsable del área DD.

postergación del censo solicitado por los Pueblos Originarios. se realizó en el 2001 el Censo Nacional de Población. así como la difusión del tema y la capacitación de los agentes censales. en el que por primera vez la “variable de autorreconocimiento indígena” fue incluida como materia censable. incluyendo su patrimonio histórico y cultural.Neoindigenismo de necesidad y urgencia Una quinta cuestión que movilizó esta arena fue el inicio de una convocatoria desde el INAI para implementar la participación indígena en dicho organismo estatal. quienes a pesar de la ronda de consultas iniciada en 1999 por el Instituto Nacional de Estadística y Censos [INDEC] para calibrar la única pregunta destinada a evaluar esta “variable” (Urquía y Goldztein. 1999:6) consideraron insuficientes las instancias de participación disponibles en la planificación del Censo. Esta convocatoria tenía como antecedente la demanda judicial que en agosto de 2001 la Asociación Indígena de la República Argentina [AIRA] ganó frente al Estado Nacional por el incumplimiento de la Ley 23. Rediagramación del que “Para realizarse todo emprendimiento científico que tenga por objeto a las comunidades aborígenes. cuando representantes indígenas solicitaron la postergación del Censo por seis meses. se demandaba: “la efectivización del acuerdo firmado entre el Estado argentino y las Naciones Unidas. No menos importante. En el petitorio que un grupo de dirigentes indígenas confeccionó en esa oportunidad. referido al tema de desarrollo de los programas especiales de trabajo para Comunidades y Organizaciones Indígenas. principalmente por motivos administrativos y económicos que. 1º a 3º).302. atendiendo su particularidad y su especificidad en el marco del Encuentro de Durban. La convocatoria no logró su objetivo. encuentran su raíz en el exiguo lugar que la política indígena ocupa en los sitios de decisión macroeconómica. 273 . La tensión llegó a su pico máximo en octubre de 2001. En repetidos Manifiestos. art. diferentes voces indígenas dieron a conocer su decisión de desconocer los resultados del Censo que finalmente se realizó los días 17 y 18 de noviembre de 2001. Consecuencia directa de esta coyuntura –aunque no limitada a ella en los reclamos que se hicieron– fue la ocupación del INAI el 26 de octubre de 2001. de todas formas. Esto ocasionó la protesta de las organizaciones indígenas y ONGs. deberá contar con el expreso consentimiento de las comunidades interesadas” (Ley 25517. por dirigentes indígenas y ciudadanos de otros sectores que adhirieron a su reclamo. en razón de que el Decreto 1667/91 sancionado por el Poder Ejecutivo no respetó la estructura jurídica prevista en dicha ley en lo que hace a la conformación de su órgano de ejecución.

una educación pluricultural basada en el respeto a las diferencias. 27/10/01). cumpliendo de esta manera con la legislación nacional e internacional que así lo dispone. solución de todos los conflictos territoriales. la Mesa de Trabajo de los Pueblos Originarios difundió el día 28 una “Declaración Pública” titulada “Posición de los Pueblos Originarios ante la coyuntura actual”. problema que por el contrario merecía atenderse con un nuevo “proyecto de sociedad” (Mesa de Trabajo de los Pueblos Originarios 2001). Con esta declaración. De esta manera. como del reconocimiento de la continuidad esencial entre las modalidades extractivas e inhumanas de la política imperante y la acción genocida de los colonizadores europeos. la Mesa exigía acordar una concepción de la justicia social en los términos que describe Mary Douglas (1997. superando la vieja noción de cosa que puede ser otorgada o solicitada. Sin embargo. que atienda a las particularidades y necesidades propias de los Pueblos Originarios. inmediato cumplimiento de los acuerdos que contiene el Convenio 169 de la OIT. estas circunstancias que apuntaban a instalar en la agenda el tema de la participación en consonancia con los límites y 7 Ante la crisis del 19 y 20 de diciembre. para mejorar las precarias condiciones de salud en las cuales se encuentran nuestros pueblos. mejorar los mecanismos de participación y consulta en toda política que nos involucre. en su totalidad. 274 . se intentaba fortalecer una acepción de su participación en procesos sociales e históricos más amplios. urgente aumento del presupuesto para atender el conjunto de nuestras demandas y la participación efectiva en el INAI. En cada una de las coyunturas planteadas. La Declaración advertía también que “el gobierno actual” –en ese momento encabezado por el Presidente interino Rodríguez Saá– proyectaba “soluciones económicas momentáneas que no resuelven el problema de fondo”.Diana Lenton y Mariana Lorenzetti mismo con la participación de nuestras comunidades […]. Ejército Argentino. mantenidos con empresas transnacionales. En todos estos pronunciamientos significativos a nivel nacional. las demandas (especialmente por garantía jurídica y participación) que los Pueblos Indígenas realizaron al Estado Argentino durante el 2001 (IWGIA. en la que expuso una interpretación posible de la coyuntura desde los Pueblos Originarios. policías provinciales y terratenientes” (En Boletín de Pueblos Indígenas.17 de la Constitución Nacional y el Convenio 169 de la OIT se convirtió en el punto de mayor relevancia en los debates suscitados entre las agencias estatales involucradas y el 7 activismo indígena. Tal participación parte tanto de un sentimiento común –con el resto de los argentinos– de indignación y hastío. pronta y efectiva acción de parte del Estado Nacional. 2003: 163). en Grassi. la reivindicación indígena de participación atendiendo a los compromisos jurídicos enmarcados en el artículo 75º inc. como “la constitución establecida por una comunidad para regular los compromisos individuales de sus miembros”. cit. 2001:177) encontraron cierta resonancia pública.

dentro de un proceso de reconocimiento público de pauperización masiva y de contención de la protesta social. Estos programas. entre organizaciones indígenas y gobierno. pero también entre Poder Ejecutivo y Poder Legislativo para hegemonizar su significación y. BM). a partir de allí. se produjo un giro muy importante en torno a la noción de “participación”. que durante el 2001 sintetizó una fuerte demanda por parte de los pueblos indígenas y dominó todas las instancias de visibilidad que mencionamos anteriormente. Redireccionamientos de la intervención estatal durante el 2002 En el escenario instaurado a fines del 2001 y principios del 2002. En el 2002. al mismo tiempo se preparaba el terreno donde se circunscribiría la problemática indígena. Así pues. acotar y definir la “buena” política. 2003:207). En consonancia con la subsunción que apuntamos. son financiados por organismos internacionales (BID. como complemento y salvaguarda de las medidas de ajuste económico y –cada vez más explícitamente– en prevención del “desborde social” (Raggio. Los programas sociales implementados por la nueva gestión política subsumieron dicha cuestión en la problemática compartida “por todos los pobres”. 275 . este concepto. se convirtió en el centro de la puja.Neoindigenismo de necesidad y urgencia alcances del derecho indígena internacional tomarán un giro diferente en el 2002. mientras en las agencias estatales se abría el debate sobre la participación indígena. todo esto conllevó el desdibujamiento de la cuestión indígena. 1999a). que desde los últimos años de la década del 90 han ido adquiriendo una importancia creciente. En conjunto. el discurso político es el campo en el que se dirimen los alcances y límites de este concepto (participación) y donde se perciben los límites de la construcción de los indígenas como sujetos de derecho (GELIND. Efectivamente. III. las discusiones generadas en torno a los tópicos que tenían como eje la temática de los derechos específicos indígenas y la participación política de los mismos se fueron diluyendo. proyectando a la misma dentro del horizonte de los programas sociales que serían implementados para “sacar al país de la crisis”.

110. Sólo se concentra en unos pocos puntos referidos en su mayoría a la organización interna del INAI. pues en ella se advierte el tono general que adoptaría en la agenda estatal la cuestión indígena –particularmente en torno a los alcances de la participación– durante el año 2002. Exp. el presidente del INAI Jorge Pereda. llamada Coordinadora de Organizaciones Indígenas. estaban la continuidad de proyectos evaluados o adjudicados durante la gestión anterior y. Esta entidad mantuvo reuniones frecuentes desde diciembre de 2001 con quien estaba entonces a cargo del INAI. representantes de las provincias de Salta. y las senadoras Luz Sapag y Marcela Lescano. presentado técnicamente como una iniciativa de reforma integral 9 de la Ley Nacional 23. con la firma de los senadores neuquinos Luz María Sapag y Pedro Salvatori y del salteño Ricardo Goméz Diez. Senado de la Nación Argentina.). órgano de aplicación creado por la ley 23302. Dicho proyecto ingreso a la Cámara de Senadores el 21 de diciembre de 2001.302– en términos de “actualización” jurídica/ideológica. m. 1788/01 Fo. dada la reacción adversa y conjunta expresada con anterio10 ridad por varios dirigentes indígenas a este proyecto y al particular momento de reacomodamiento en que se discutía –inmediatamente luego del estallido social de diciembre de 2001 que obligó a renunciar al entonces presidente de la nación Fernando de La Rúa–. el tema de la participación indígena en la estructura del INAI.s. Senado de la Nación a las 18:21 horas del martes 29 de enero de 2002 (pp. Honorable Senado de la Nación. No obstante. La conformación de la problemática indígena dentro de la agenda estatal Analizaremos la sesión especial que la Comisión de Población y Desarrollo 8 del Senado realizó el 29 de enero de 2002. m. En el Salón Auditorio del H.s. Cabe señalar que los artículos propuestos en el proyecto no modifican la ley de referencia –ley 23. 10 La oposición indígena a este proyecto de ley estimuló la conformación de una entidad formada por dirigentes de organizaciones de diversos niveles de representación.Diana Lenton y Mariana Lorenzetti IV.302. la presidenta de la comisión. Jorge Pereda. Contó con la presencia de algunos representantes y organizaciones indígenas (AIRA. Ana González Montes. 8 276 . la reunión se canalizó hacia el tratamiento intensivo de dos puntos: el presupuesto del INAI –cuya acostumbrada exigüidad refleja mejor que cualquier discurso el peso real de la política indígena en la agenda estatal– y cómo efectivizar la participación indígena en Registro taquigráfico de reunión de la Comisión de Población y Desarrollo. senadora Sonia Escudero. CJIRA). y a partir de enero de 2002 con su reemplazante. Neuquén y Formosa respectivamente. Dicha reunión tuvo por objeto discutir el “Proyecto de Ley sobre pueblos indígenas”. 1-30. Entre los temas a tratar. especialmente. especialmente en relación a la participación indígena en su gobierno. 9 Proyecto de ley sobre Pueblos Indígenas de Salvatori y otros.

Se visualizó así un esfuerzo por parte de los legisladores por definir el lugar ocupado por la “cuestión indígena” dentro de la más amplia “cuestión social”. aunque sancionada en el año 1985 y reglamentada en 1989. después de reconocer que el tratamiento de un proyecto acorde al artículo 75º. Estos puntos cobraban especial relevancia en función de delinear qué sería factible realizar y qué no durante el 2002 en materia “indígena”. la presidenta de la comisión consignaba: “Me parece que en este momento en el que la preferencia para la Argentina es el tema social. En este marco. en consonancia con lo que dispone la incumplida ley vigente. No obstante. este Consejo no sólo sería transitorio. va a ocurrir lo de siempre: la distribución no va a llegar realmente a las comunidades. Caso contrario. el presidente del INAI proponía convocar a un “Consejo transitorio” conformado por indígenas que fijara “las pautas para el llamado y la convocatoria. que es donde tiene que llegar prioritariamente” (Registro taquigráfico: 1). quedando supeditadas a un solo punto: los recursos financieros disponibles. inciso 17 de la Constitución Nacional y al Convenio 169 de la OIT exigiría una ronda de consultas más extensivas e intensivas con representantes indígenas y especialistas de otros campos en el tema. Y de nada servirá convocar consejos si después no se puede 277 . sino que debía ser pequeño “…porque no va a haber recursos para convocar a consejos grandes. prefijando de este modo los rumbos y lineamientos políticos tendientes a atender dicha problemática.Neoindigenismo de necesidad y urgencia el mismo. Así. En todo caso. es muy importante que las flamantes autoridades de la Nación tengan especial conciencia de que no se va a cumplir cabalmente con la prioridad de atender a los temas sociales si no se da una especial importancia al tema aborigen. las intervenciones de los representantes estatales se focalizaron en los mecanismos con los cuales efectivizar la participación indígena en el INAI para cumplimentar con lo prescripto en la Ley 23.302 que. en lo que queda del año y con las dificultades económicas actuales. con el fin de que no sea sólo una acción del Estado…” (Registro taquigráfico:4). logros que sean posibles” (Registro taquigráfico:3). en uno de los puntos centrales desde donde pensar en: “una agenda de trabajo conjunto para poder llevar. el tratamiento del presupuesto del INAI –ligado a los medios con los cuales garantizar la participación indígena en este órgano estatal– se constituía. en palabras de la presidenta de la Comisión. todavía no tiene plena vigencia. De este modo. Todas las aristas acerca de esta cuestión estuvieron atravesadas por diversas consideraciones.

La discusión giraba en torno a si se realizarían asambleas por provincias o por pueblos o. y/ o convocar a aquellos partícipes de las rondas iniciadas por la gestión anterior del INAI. o realizar una nueva convocatoria.Diana Lenton y Mariana Lorenzetti atender los gastos necesarios para el traslado de los hermanos que hayan sido designados y la atención de sus gastos de permanencia en Buenos Aires o en el lugar que se elija para la reunión” (Registro taquigráfico:5). las propuestas consistían en volver a la conformación del consejo provisorio del año 1998 (formado luego del Programa de Participación Indígena de 1997). La 11 Cuando en la reunión se dio voz a los representantes indígenas. en reiteradas oportunidades fueron marcando que el estado nacional se encuentra en flagrante incumplimiento de sus compromisos nacionales e internacionales. por obra de la descentralización ejercida por el gobierno nacional. 278 .302 en cuestión. Planteado de este modo el problema. Respecto al primer aspecto. De ahí la dificultad para determinar esto […] Creo que muchos de los elementos que deben servir para el ejercicio de los derechos concretos de los pueblos indígenas […] hoy son resorte. se agregaban otros dos aspectos de importancia: quiénes conformarían el consejo provisorio y cuáles serían los criterios a adoptar para la convocatoria más amplia y definitiva. también determinadas por las consideraciones señaladas. Hay algunos pueblos que son numéricamente pequeños y hay otros que son mucho más importantes” (Registro taquigráfico: 4). y que debía por ende destrabar la participación indígena en la política nacional. un representante por pueblo y por región (Noroeste. de las provincias. sin embargo. se abrían a su vez varias alternativas a ser ponderadas quedando. El presidente del INAI señalaba: “la enorme dificultad que […] significa convocar una representación por pueblos. En esta ocasión muchos reprocharon a la Comisión no haber realizado consultas previas a la redacción del propio proyecto de modificación de la ley 23. Noreste. El planteo de estas posibilidades ponían de manifiesto los continuos fracasos y dilaciones de la agencia estatal en efectivizar la participación indígena en dicho instituto. “Además sabemos que hay pueblos que están en varias provincias y otros que están en una sola provincia.302. Sur y centro). tal como lo dispone la reglamentación de la Ley 23. constituyéndose el tema en un nudo problemático 11 de creciente tensión entre los representantes estatales e indígenas. Respecto de los criterios para la estructuración del consejo definitivo. Todo esto sumado a la advertencia de que el presupuesto a ser asignado “es absolutamente insuficiente y quizá no nos permitiría ni siquiera convocar al consejo provisorio…” (Registro taquigráfico:5).

a fin de elegir en forma transitoria una representación más rápidamente para que ya este año haya una presencia efectiva de representantes aborígenes (Registro taquigráfico:6) […] Si nosotros vamos a las asambleas en cada provincia para que cada etnia elija su representante. De este modo la presidenta de la Comisión argumentaba: “la primera cuestión concreta a resolver sería analizar si queremos cambiar (la) reglamentación. entre todos. en su mayoría. Tal unidireccionalidad se torna aun más controvertida al tratarse justamente de dicha cuestión. Tal como se trasluce de estas expresiones. Énfasis nuestros). avanzar hacia un sistema que nos vaya acercando cada vez más a la representación […] Como la nación está atravesando una situación de crisis. la preocupación estaba más ligada a convalidar una mera “presencia indígena” que a efectivizar una “participación” con poder de intervención en los asuntos que atañen a los Pueblos Indígenas. cuando sea necesario. que esté en manos del INAI. tal vez. haya que buscar un mecanismo más rápido. se nos va a ir el año y algunas provincias lo harán y otras no. con la consulta a las organizaciones más importantes y después sí. 279 . la solución de sus problemas en el ámbito donde se generan las decisiones respecto de su vida” (Registro taquigráfico: 5). son propiedad de los estados provinciales […] De ahí que me parece que una representación sólida por provincia va a servir para que las comunidades indígenas puedan resolver. aunque no sean perfectos pero sí rápidos” (Registro taquigráfico:6. Por eso. hay que acortar caminos y buscar canales de representación. La preponderancia otorgada al INAI –poniendo en sus “manos” la búsqueda de mecanismos para la participación indígena e incluyendo en esto la arbitrariedad de la determinación de organizaciones “más importantes” que otras– acentúa el carácter unidireccional de las decisiones. peticionar y exigir. La discusión acerca de la forma y el carácter de la participación indígena quedaba diluida por parte de los representantes del poder legislativo en la promoción de una forma de “participación a bajo costo”. atento a los exiguos recursos y las limitaciones que tenemos. la salud y las tierras.Neoindigenismo de necesidad y urgencia educación. El alcance y la significación de la “participación indígena” fueron socavados al quedar ella supeditada al discurso de la crisis desde donde se legitimaban los “atajos” ofrecidos por los representantes estatales. por ahora.

Además de poner en cuestión el carácter transitorio/precario de esta clase de iniciativas que quedarían así plasmadas en una ley nacional. la tan declamada “participación indígena” en las instituciones no se corresponde con la elaboración de un proyecto alternativo y concreto de reforma de los mecanismos de circulación del poder. A través de dichas agencias estatales. constituye para las elites políticas un ritual discursivo o. La jerarquización de los problemas llama la atención en una democracia representativa como la Argentina. el Gabinete Social anunció la inminente puesta en marcha del Plan Jefas y Jefes de Hogar Desocupados que. En tal sentido. como en el INAI. en la que gran parte del juego político se refiere particularmente al posicionamiento respectivo y a la carrera de las individualidades. las individualidades no se consideran importantes en la representación política indígena porque. bajo el lema “Ningún hogar 280 . se descree de las capacidades de los políticos indígenas en general. en el mejor de los casos. De este modo. tres consejeros representantes del PEN y tres consejeros indígenas. V. La inclusión del colectivo “indígenas” en el Plan Jefas y Jefes de Hogar Desocupados En abril de 2002. alineadas en el discurso de la crisis. art. la propuesta avasalla cualquier consideración de la diversidad. se harán extensivas las acciones que procurarán alcanzar a la población indígena en tanto sector más postergado entre los “pobres”.302 presentado por los senadores de la comisión. Sin embargo. Los tres miembros indígenas se elegirían la primera vez “por sorteo” y en adelante “en forma rotativa”. El carácter que asumiría la preocupación por la cuestión social desde el Poder Ejecutivo Nacional tendrá eco tanto en la Comisión de Población y Desarrollo del Senado. un difuso deber moral. en realidad. En él se proponía reemplazar el actual INAI por un Consejo Federal Indígena conformado por un director.Diana Lenton y Mariana Lorenzetti Cabe aclarar. el debate prefiguraba el panorama desde donde las agencias estatales definirían sus políticas e intervendrían respecto a la cuestión indígena. 24º). capacidades y formaciones especializadas de los dirigentes indígenas. que estas propuestas –presentadas como soluciones de carácter “transitorio” dada la coyuntura de crisis– coinciden a grandes rasgos con el articulado del Proyecto de Ley modificatorio de la 23. sin indicar la amplitud ni la calidad de la muestra sobre la que se sortearían o designarían los tres miembros (Proyecto de Ley sobre Pueblos Indígenas de Salvatori y otros. Más bien. sin embargo.

expresadas en la creación y conformación de los “consejos consultivos” o “consejos económico-sociales”. Alfredo Atanasof– como: “la mayor transferencia de riqueza de la historia argentina […] una transferencia directa de los sectores de mayores ingresos a los de menor ingreso. el Ministerio de Economía recortó aún más las escasas partidas del tesoro que ya habían sido asignadas a principios de año a otras dependencias estatales –cerrando inclusive programas de acción social comunitaria– para poder cubrir el compromiso de asignar a cada jefe/jefa de hogar desocupado 150 Lecops/Patacones mensuales. Hilda “Chiche” Duhalde. Nélida Doga. el personal de muchas áreas del PEN. en lo que restaba del año 2002 (Resolución 82/2002). según paradójicamente aseguraba. se proyectaba cancelar el 31 de diciembre de 2002 (Ministerio de Trabajo 2002:1). el Presidente Duhalde se refirió a este Programa –presentado en público por la titular del Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales.Neoindigenismo de necesidad y urgencia sin ingresos”. entonces. siendo. De la misma manera. debido a las falencias en la implementación fundada en un 281 . el “control” por parte de la “sociedad civil” mediante su participación (Página 12. junto con la ministro de Desarrollo Social.” En notas posteriores. en un único Plan que. En una de las primeras notas periodísticas del diario Página 12 (30/03/02). quedó afectado a la inmensa cadena burocrática que este Programa implica. el Poder Ejecutivo impulsó la reconversión de su estructura de asistencia social en pos de un solo Programa. 06/04/02). logró legitimar la circunscripción de su intervención en la “solución” de los graves problemas sociales. especialmente de los Ministerios de Trabajo y Desarrollo Social. Así. El omnipresente discurso estatal. El programa fue objeto de críticas y demandas desde los inicios de su puesta en marcha. 06/04/02). que van a ver duplicada su capacidad de consumo. “que tienen que ser muy participativos” (Página 12. de este modo. Sobre el acuerdo generalizado de que las arcas del Estado estaban vacías y el convencimiento de que era urgente canalizar cierta cantidad de efectivo para las numerosas familias con Necesidades Básicas Insatisfechas (como medio de asegurar su supervivencia básica y de iniciar un proceso de recuperación del mercado interno). subordinaría a todas las demás agencias de acción social. suspendiendo sus funciones en otras áreas de trabajo. y el entonces ministro de Trabajo. una cuestión clave en el diseño del Programa. Chiche Duhalde puntualiza que los pilares de este Programa son la descentralización y la participación.

y la negativa de muchos sectores a aceptar una política que desestima una capacidad de los ciudadanos presta a desplegarse con sólo contar con los elementos mínimos para sostener alguna actividad. Otras líneas de discusión en torno a dicho Programa han tenido que ver con el sentido y las definiciones que tanto actores estatales como no estatales realizan del “clientelismo político” y la “cultura política”. de acuerdo a esta perspectiva. En esta situación se manifiestan dos tensiones. como vemos. Así. La segunda tensión que atravesó la coyuntura política se localizaba entre el declamado traspaso de la responsabilidad en la adjudicación del beneficio a la “sociedad civil” y la gravitación de la práctica administrativa que determinó que.). por “la ayuda recibida”. así como de la “autenticidad” de desocupados y/o piqueteros (Clarín 21/06/02). 2003:31 y ss. La primera se presentó entre el carácter universal del derecho aludido y la real partida presupuestaria que el Poder Ejecutivo Nacional estaría dispuesto a destinar para este fin. la Comi12 Neoasistencialista porque procura que. La demanda efectuada por la comunidad Wichí en Sauzalito es clara al respecto: “Agradecemos el subsidio para desocupados. a mediados de abril. en los hechos. 26/05/02). que no se logre resolver aquella tensión básica. El programa neoasistensialista pretende así responder a las críticas efectuadas a las políticas sociales que. el beneficiario brinde algún tipo de “contraprestación”. pero queremos palas y hachas para trabajar. ya que eso es lo que hemos hecho durante siglos…” (Página 12.. la unidireccionalidad del diseño de las redes y modalidades de prestación y contraprestación implica. lo que convertía al Programa –según opinaron algunos sectores– en un sistema de “cupos” que iba en contra de la universalidad declarada (Página 12. Estas tensiones fueron adquiriendo mayor preponderancia cuando diferentes esferas estatales procuran “la extensión” del plan a una población explícitamente reconocida como indígena. atrapándolos en un ciclo recurrente de dependencia e irresponsabilidad personal. la decisión permaneciera en el campo de la “sociedad política”.Diana Lenton y Mariana Lorenzetti criterio “universal” y a la falta de respuesta oficial y de claridad en los procedimientos. ya sea a nivel de los Municipios o del Ministerio de Trabajo. en un nivel mayor de profundidad. el Programa presenta una tensión básica 12 entre la propuesta neoasistencialista que se plantea como única salida posible a la crisis derivada de la falta de trabajo. Sin embargo. no hicieron más que generar la pasividad y apatía de los “sectores más vulnerables”. 16/06/02). 282 . originando además un sinfín de denuncias sobre actos de corrupción (Pautassi et al. No obstante.

Aquellos que. Así se pronunciaba la Comisión: “En su estado actual. Proyecto N° 544/02). dejaremos de promover la inclusión de los más excluidos. imponen prestar especial consideración a las necesidades de las mismas. especialmente desde la esfera pública. El presente proyecto de ley busca corregir el sinsentido aludido.302 y 24. flexibilizando los requisitos para acceder al derecho familiar de inclusión social a los miembros de comunidades aborígenes del país […] El reconocimiento de la idiosincrasia y de la cultura de las comunidades aborígenes impone la consideración de sus particularidades. […] De mantener la estructura de requisitos actual. como son los requisitos de vacunación. las leyes 23. no pueden siquiera cumplir requisitos de inserción social. entre otros. No podemos olvidar que la Constitución Nacional en su artículo 75. Consideramos la presente propuesta. que deriva a su vez en la construcción de un “sujeto de asistencia”. desprotegidos y olvidados de nuestra población. escolaridad.Neoindigenismo de necesidad y urgencia sión de Población y Desarrollo del Senado presentaba un Proyecto de Ley cuyo objetivo era: “flexibilizar los requisitos y condiciones establecidos en el Programa Jefes de Hogar creado por decreto 565/02 y su reglamentación a fin de permitir la inclusión en dicho Programa de todo jefe/a de familia argentino/a indígena desocupado/a” (Proyecto N° 544/02). Los argumentos esgrimidos en la fundamentación del proyecto expresaban la necesidad de contemplar ciertas “particularidades”. lamentablemente y con seguridad debido a la urgencia con que se lanzó el programa. el derecho familiar de inclusión social sigue sin alcanzar a segmentos especialmente vulnerables. y los tratados internacionales firmados por la Nación que atienden cuestiones de las comunidades indígenas. por la marginación social […] como es el caso de muchos miembros de la población aborigen. 283 . inciso 17. Se cae así en la paradoja de que para garantizar el derecho de inclusión social se exige precisamente poseer a priori un cierto grado de inclusión. corolario necesario al reconocimiento y respeto de esa diversidad” (Senado de la Nación.071. con el propósito de hacer extensivo dicho programa de “inclusión social”. En ellos se trasluce una interpelación al sujeto indígena que reduce su reconocimiento como sujeto de derecho. mediante la utilización retórica del principio de respeto a la “diversidad”. documentación.

el objetivo del plan se restringe a otorgar 150 pesos mensuales. en tanto. A su vez. la supeditación del ordenamiento jurídico referido al derecho indígena a necesidades determinadas de ese modo diluye el alcance del mismo.Diana Lenton y Mariana Lorenzetti Desde esta perspectiva. La mayor parte de su personal quedó afectado de una u otra manera a la ejecución del Programa Jefes y Jefas. si bien las carencias que justifican la inclusión al plan deben ser contempladas. ofician la circunscripción del colectivo indígena como objeto de asistencia. La participación del INAI en el Plan Jefes y Jefas requirió al principio del establecimiento de un acuerdo ad hoc entre el Ministerio de Desarrollo Social y el de Trabajo. Como organismo estatal. explica a la misma como un estado dado por comportamientos culturales y no como condiciones emergentes de relaciones sociales entramadas en procesos histórico-políticos. el INAI. así definidas. que a través del Ministerio de Trabajo. este proyecto solicitaba: “al Poder Ejecutivo nacional. para aceitar los procedimientos entre el INAI y ambos ministerios y así salvar ciertas “especificidades” de modo que las comunidades indígenas pudieran efectivamente acceder a este derecho paradójicamente definido por su universalidad. desatendiéndose de promover los medios para garantizar el acceso a esos “requisitos básicos” exigidos. a través de una política de asistencia que intenta emular una política de reconocimiento. 1961). son las carencias las que definen las “particularidades”. no escapó a esta corriente. De esta manera. El respeto “a la idiosincrasia y la cultura de las comunidades” queda diluido en la mera consideración de aquellas “particularidades” que prefiguran al indígena “necesitado de asistencia”. apelando a la “cultura de la pobreza” (Lewis. que se definió como prioritaria por encima de los objetivos específicos del Instituto. Esta concepción parece estar cercana a aquella que. Sancionado el 23/10/2002. Empleo y Seguridad Social flexibilice los requisitos y condiciones establecidos en el Programa Jefes de Hogar a fin de permitir la inclusión en dicho programa de todo jefe/jefa de familia argentino/a indígena desocupado/a eximiéndolo del cumplimiento de los requisitos establecidos en al artículo 5º del 284 . la Comisión de Población y Desarrollo del Senado promovió un proyecto de comunicación (Nº 1282/02) orientado a este objetivo. y opera en desmedro de la consolidación de un “sujeto de derecho”. al mismo tiempo son ignoradas. “Particularidad” asociada a “vulnerabilidad” constituye un binomio que legitima el carácter de una intervención política tendiente a naturalizar tal situación más que a problematizarla. En junio del 2002. Éstas.

Chiche Duhalde realizó numerosas visitas a localidades del interior del país marcadas por la pobreza. la apelación a la categoría indígena como “marco” de la nota refuerza la idea de la vulnerabilidad de la población que depende de la asistencia del Estado para su subsistencia. sin medios de comunicación que los acerque a las delegaciones del Registro Nacional de las Personas por lo que terminan sus vidas siendo nada más y nada menos que simples NN” (Exp. el INAI ha sido progresivamente desjerarquizado y vaciado de sus funciones específicas. que contempla la ayuda del Ejército para la construcción de huertas. 21/6/2002). Nuevamente. Esto es insoslayable. no se ha caracterizado por mantener proyectos y programas de acción continua. Dichos viajes tuvieron gran repercusión en los medios. Clarín informa de una modalidad del Plan especialmente diseñada “para comunidades aborígenes y pequeños pueblos”. concurriendo a la fijación de características esperables en la población que es objeto del plan. Así. ante la gran cantidad de aborígenes indocumentados carentes de dinero suficiente e indispensable para obtener su documentación o porque viven alejados de los centros urbanos. En algunos casos. Clarín eligió ilustrar una nota sobre las generalidades del Plan Jefas y Jefes con una foto donde se ve a Chiche Duhalde saludando a una mujer “aborigen del Impenetrable” (Clarín. estas localidades cuentan con población mayoritariamente indígena. sino también en la discontinuidad de algunas actividades y relaciones que el INAI había logrado construir y/o mantener. El 25 de agosto de 2002. 285 . interesa destacar que el abocamiento casi exclusivo del INAI en esta actividad resultó no sólo en la aceptación de la dilución de la problemática indígena ejercida desde el PEN 13 como cuestión compartida por todos los “pobres”. vale observar que desde la fecha de su creación y de su reglamentación en 1989. a pesar del exiguo presupuesto y de los consabidos defectos de ambigüedad y desorientación crónicos en la gestión estatal de la política hacia indígenas. De este modo. olvidados en medio de los montes. utilizando la mano de obra reunida por los beneficiarios. En la cobertura periodística realizada por los diarios. la intervención del INAI como organismo habilitante para la inscripción de beneficiarios fue presentada ante propios y extraños como una oportunidad de extender los “beneficios” de un Estado –nuevamente definido como dador de bienes– a las poblaciones que nunca acceden a ellos. En este sentido. Esta agencia estatal. la ilustración de la nota incluye una fotografía en la que la Sra. Senado de la Nación 1282/02). Más allá de la veracidad de las argumentaciones a su favor.Neoindigenismo de necesidad y urgencia decreto 565/02 e incorporándolos con la sola constancia de iniciación del trámite de identificación ante las autoridades competentes. que tendría como objetivo generar políticas de derecho en relación a los Pueblos Originarios. Duhalde abraza a una “aborigen wichi” en ocasión de su visita en mayo “al Nordeste” (Clarín 25/8/02: 7). 13 En su carácter de titular del Gabinete Social.

Hay lugares que no tienen teléfono y hacer una fotocopia cuesta más de 10 centavos. Los reclamos realizados en esa oportunidad hacían evidentes las tensiones ya mencionadas: la presidenta de la Comisión de Mujeres Indígenas (Isabel Condori) expresaba: “por primera vez en diciembre. este plan se canalizó en uno sólo: el de Jefas y Jefes de Familia por lo que muchos de los que habían sido asignados quedan afuera” (Clarín 21/08/02). Pero. su presidente (Enrique Oteiza) señalaba: “Nos dicen que las organizaciones nos encarguemos de hacer la reconversión de las planillas de otorgamiento anteriores a las actuales de Jefas y jefes. Xenofobia y Racismo (INADI) por la falta de entrega de 3500 planes sociales. ni con representación de grupos subordinados. al quedar el INAI subsumido a una política social de carácter neoasistencialista que marchaba a contrapelo de una política pasible de ser enmarcada en términos de reconocimiento y afirmación de los Derechos Indígenas. ahora. Tiene que bajar en mula o caballo por horas hasta el pueblo. No obstante todos los pronunciamientos oficiales efectuados. Durante el 2002. Estaban destinados a proyectos productivos. la comunidad indígena logró un plan social a través de las resoluciones 899 y 992. Nos referimos especialmente a funciones de aserción de derechos en función de su reconocimiento constitucional como pueblos preexistentes. habían sido reconvertidos para unificarlos en los Planes Jefes y Jefas de Hogar. Planes que. esta tendencia se profundizó. frente al cuestionamiento de otras dependencias estatales (Secretaría de Coordinación del Ministerio de trabajo) recibido por el INADI por la forma de otorgar planes. Por su parte.Diana Lenton y Mariana Lorenzetti siendo éstos reemplazados frecuentemente por acciones aisladas que motorizan a la institución en un sentido y que no siempre mantienen continuidad. 286 . Con ellos se pensaban desarrollar y apoyar microemprendimientos. en agosto de 2002 organizaciones representativas de distintos sectores sociales (entre ellas organizaciones indígenas) se manifestaban frente al Instituto Nacional contra la Discriminación. ignorando que para informar a nuestros hermanos que viven en las comunidades a veces se necesita tiempo y dinero. gastar en comida y eso nadie lo considera” (Clarín 21/08/02). funciones que no tienen que ver con “ayudas”. otorgados en diciembre de 2001.

según el cual un equipo de pediatras constató el aumento de las tasas de desnutrición entre los pueblos kollas del área de San Antonio de los Cobres a partir de 2002. y el de la corrupción que anida en sus mecanismos. preferimos como Grassi (2003: 109) enfocar a la corrupción no como un “resto” no deseado y externo a la práctica de que se trate. los sucesivos viajes de Chiche Duhalde como Coordinadora de Políticas Sociales a distintas localidades provinciales –muchas de ellas con población mayoritariamente indígena– parecían buscar un efecto de sentido tendiente a revertir los cuestionamientos manifestados por diferentes sectores. el Estado pretendió “blanquear” su acción política. 11/4/2004). se procuraba reforzar la universalidad de un plan que toma en consideración “incluso a los 14 diferentes”. “desde que empezaron los Planes Jefas y Jefes de Hogar. por ejemplo. En la versión de los agentes sanitarios locales. las mamás han tenido que salir a prestar servicios y han descuidado un poco a los chicos (Clarín. 06/04/02). el gobierno endilgaba a los sectores piqueteros hacer un 15 “uso político” de la asignación de los planes. En este marco. la estimulación de la formación de talleres de lengua y cultura aborigen y enseñanza de producción de artesanías. Paradójicamente. intentaba llegar a “todos”. 287 . la inclusión entre ellos de indígenas a través del INAI tuvo como efecto imprevisto y secundario. el acento estaba puesto en mostrar a un Estado que. a pesar de todas las dificultades. dada la exigencia de una “contraprestación” a los beneficiarios del Plan. una contracara del efecto cotidiano del Plan en las comunidades indígenas aparece retratada en el informe brindado por Clarín en abril de 2004.” 15 Los medios de comunicación y el discurso público trataron esta cuestión especialmente en relación a dos tópicos: el de la constitución de los planes sociales como objeto de la disputa por el poder. Sin embargo. frente a la crisis. se buscaba contrarrestar las denuncias sobre el funcionamiento del programa que efectuaban los distintos sectores implicados. frente a las críticas crecientes al plan de asistencia. se autoasignaba el papel de reconstruir las redes sociales devastadas. En varias oportunidades Chiche Duhalde había manifestado : “Vengo recibiendo denuncias que dicen que los programas no son bien entregados. En la difusión que el Poder Ejecutivo Nacional efectuaba de las giras. o que los invitan a participar de piquetes y para eso les pagan” (Página 12. que se ponía bajo el control de la “sociedad civil” y que. que no son genuinas las familias desocupadas. 14 Vale anotar que. incluso a los más desamparados: los indígenas. presentándola como una acción “fuera de la política”. resaltando dicha imagen mediante un plus simbólico: la inclusión del sector indígena. Al presentar a éste como el más excluido entre los excluidos. El marco de la contienda se tornaba complejo y. De tal modo.Neoindigenismo de necesidad y urgencia En esta coyuntura. sino considerarla en sí misma como un proceso activo de producción sociocultural.

388 beneficiarios en todo el país. cámaras empresariales e industriales. la convocatoria a las ONGs intentaba dar por realizada la participación de la sociedad civil en la política estatal. tal como se disponía oficialmente para la instrumentación del programa social. Según datos provistos por el Ministerio de Trabajo en diciembre de 2003. Sin embargo.. En los primeros meses del año 2003 se sucedieron una serie de reuniones entre distintos representantes de organizaciones indígenas y el Presidente de 16 El 7 de enero de 2003. Jujuy y Catamarca.Diana Lenton y Mariana Lorenzetti “Si una organización piquetera trae auténticos jefes y jefas de hogar desocupados. 4 de enero de 2004). esta proporción alcanzó entre el 45 % y el 49 % de los hogares dependientes de la ayuda monetaria directa. a la vez. 288 .” Sin embargo. se mostraban reticentes en incorporar en los Consejos Consultivos –también llamados Consejos Económicos Sociales– a las ONGs. En este sentido. 2003: 5). y a los sectores religiosos. ya que “en algunas provincias. se los recibe como cualquiera. para entonces existían 1. estas líneas de la política social no estarían exentas de problemas. En algunas provincias como Formosa. El presupuesto de 120 millones de dólares anuales fue cubierto en un 50 % con un préstamo del BM (Clarín. La puja por el control de las redes clientelares subyacía al conflicto con los piqueteros.827. incluso luego del recambio 16 presidencial. se apeló a las ONGs. El Plan Jefes y Jefas de Hogar Desocupados –que en principio fue presentado por el gobierno de transición como una solución temporaria de contención social– continuó vigente durante el 2003. organizaciones barriales. tratando de incorporarlas en los consejos consultivos municipales con un doble objetivo: aliarlas al Poder Ejecutivo Nacional en su carácter de grupos de presión y. el decreto 39/03 prorrogó hasta el 31 de diciembre de ese año la Emergencia Ocupacional Nacional y la vigencia del Programa Jefas y Jefes de Hogar Desocupados (Pautassi et al. Muchos intendentes veían con agrado los criterios adoptados. desde el principio el gobierno nacional excluyó a los gobiernos provinciales del control de las asignaciones. que representarían el 18. De esta manera. los gobernadores tenían la costumbre de apropiarse de la ayuda social que la Nación enviaba a los municipios (Página 12 06/04/02). destacando el “gran avance en la coparticipación de los fondos sociales”. De la misma manera. El tema es que no pidan cupos para utilizarlos en los cortes de ruta y haciendo política” (Clarín 21/06/02). Chaco. constituirlas como representantes genuinas de la sociedad civil.9 % de los hogares –si se respetara la paridad de un plan como máximo por hogar-. acusándolos de corruptos e instalando la idea de una mayor transparencia vía la relación directa estado nacional-municipios.

Neoindigenismo de necesidad y urgencia la Nación Eduardo Duhalde. De este modo. el Estado Nacional se encuentra obligado a considerar a las comunidades indígenas como entidades territoriales diversas de los municipios y comunas. Los medios de comunicación y el discurso público tematizaron dichos encuentros realizados en plena campaña electoral. la Resolución 121/03 establecía: “Que atento al reconocimiento de su preexistencia. se buscaba diluir las presiones que la gestión de gobierno venía recibiendo de distintos sectores sociales y seguir enarbolando un programa político que habría “pacificado un país en llamas”. En este escenario de campaña electoral. operaba el reconocimiento de un status jurídico diferente para incorporar a la población indígena al Programa. Apelando a la Constitución Nacional y a la Ley 23. 121/03.302. piqueteros) de los “pobres merecedores” (por ejemplo. es conveniente su inserción en el citado PROGRAMA JEFES DE HOGAR como CONSEJOS CONSULTIVOS DE LAS COMUNIDADES INDIGENAS. Empleo y Seguridad Social disponía mediante una resolución que lleva la firma de la titular de la cartera laboral. el Ministerio de Trabajo. la creación de los “Consejos Consultivos de las Comunidades Indígenas”. […] A los fines de garantizar el status jurídico correspondiente a las comunidades indígenas. con funciones y atribuciones similares a la de los CONSEJOS CONSULTIVOS MUNICIPALES O COMUNALES…” (Resol.g. corresponde incorporarlas al circuito de evaluación y aprobación de los proyectos a ejecutarse en el marco del PROGRAMA JEFES DE HOGAR. Según esta Resolución. las facultades de los Consejos Consultivos Indígenas se circunscribían a promover en sus comunidades el programa Jefes/as de hogar y 289 . los encuentros auspiciados por el PEN estaban sobre todo abocados a demostrar y distinguir frente a la opinión pública a “los pobres no merecedores de asistencia” (e. los indígenas). De este modo. y propender a la diversidad cultural en la ejecución de la política pública de empleo. relacionándolos a la política social nacional donde una vez más se ponía de manifiesto la voluntad de poner en marcha mecanismos que hicieran posible la integración de la población indígena en los programas sociales de asistencia. con su propia organización y tradiciones. Énfasis en el original). Graciela Camaño. 7/3/2003). En marzo de ese año. Empleo y Seguridad Social. para favorecer la inserción de ese segmento de la población en los beneficios del plan (Dirección de Prensa y Comunicación del Ministerio de Trabajo.

un encuentro entre una delegación de representantes indígenas y el entonces presidente de la Nación Eduardo Duhalde junto con su esposa Chiche como representante del Gabinete Social. el PEN auspiciaba el que se denominó “Primer Parlamento Indígena”. Énfasis en el original). art. De esta forma. la ministra de Educación Graciela Giannettasio y la ministra de Desarrollo social Nélida Doga. no sólo se consigue afianzar un involucramiento “activo” de los propios asistidos. Se anunciaba que tanto el otorgamiento de becas como la inclusión efectiva a los programas sociales –particularmente el de Jefas y Jefes de Hogar– sólo sería posible en tanto las comunidades indígenas se “ordenaran” activamente en su consecución. En el discurso pronunciado por el Presidente. en la Quinta de Olivos. De esta forma. En consonancia. evitando las posibles distorsiones o abusos que se pudieran ocasionar. libros y cuadernos.Diana Lenton y Mariana Lorenzetti “recibir denuncias de irregularidades en el desarrollo y ejecución del PROGRAMA y tramitarlas con el CONSEJO CONSULTIVO MUNICIPAL correspondiente (…). Esto es lo que hemos firmado recién. A mediados de marzo de 2003. la ministra de Trabajo Graciela Camaño. sino reforzarlo mediante las tareas de control y monitoreo. los continuos pedidos realizados desde el activismo indígena en relación al reconocimiento de un status jurídico –status con el cual disponer de instrumentos para la adquisición de títulos de propiedad comunitaria de tierras y de capacidades decisorias sobre los recursos naturales– son diluidos por esta resolución a la administración de un plan de asistencia en donde la “participación” política se equipara a tareas de control en resguardo de las iniciativas estatales. Pero estas cosas que se firman luego es 290 . el “status especial” otorgado a los Consejos Consultivos Indígenas se encontraba íntimamente relacionado con extender funciones “policíacas” a fin de custodiar el buen funcionamiento del plan. Allí se instaba a los indígenas a organizarse a fin de “romper con [la] exclusión”. 2º. ejercer el control sobre la participación de los beneficiarios de sus comunidades (…). y el desarrollo de los proyectos aprobados en su seno. el carácter del lineamiento político neoindigenista se expresa con nitidez. útiles. En palabras del presidente Duhalde: “recién… firmamos. informando a la GERENCIA DE EMPLEO Y CAPACITACION LABORAL de cualquier irregularidad que hubiera detectado a su respecto” (Resolución 121/03. que todo joven indígena que vaya a un colegio secundario va a tener ayuda del Estado mediante becas.

no están enteradas […] Entonces hoy también vamos a ver de qué manera formamos los consejos consultivos indígenas para que sean los propios indígenas los que nos digan a qué familias les corresponde el tema social […] Por lo tanto es importante que se organicen en la organización que ustedes mismos se dan pero sepan que de alguna manera tienen que estar conectados con la Secretaría de Asuntos Indígenas para poder tener los listados” (Discurso del Presidente Duhalde. no derechos” (Handler. 291 . se “acordó” de los comúnmente “olvidados” de la historia. organizándose en consejos en cada provincia o en cada área de una provincia donde se encuentren. apelando a una sensibilidad por “los diferentes” distinguidos como “los excluidos de toda exclusión”. Arribamos pues a la ejecución de un programa que no se limita a otorgar una ayuda social distribuida mecánicamente a los beneficiarios sino que. diferenciándolo de lo que constituye un exceso intolerable (Briones. 2003:173).Neoindigenismo de necesidad y urgencia difícil llevarlas a cabo si las comunidades indígenas por sus propios medios. interpreta el marco jurídico referente al derecho indígena en la dirección de incluir la “problemática indígena” desde ciertas coordenadas políticas donde “los beneficiarios de la asistencia social tienen ‘obligaciones’. La pobreza fue tratada como deus ex machina desvinculada de los procesos sociales que promueven sus condiciones de emergencia. el apelar a “la crisis en que vive el país” constituyó un arma privilegiada en la lucha hegemónica que permitió legitimar ciertas prácticas políticas descriptas como “las únicas posibles”. el impulso oficial a la conformación de los consejos consultivos indígenas aparenta abrir un medio para canalizar las demandas de participación que el activismo indígena viene efectuando. VI. al mismo tiempo que contorneaba una vez más aquello pasible de ser demandado. la intervención política respecto a la problemática indígena se mostró eficaz como medio desde donde reafirmar una gestión de gobierno que. aunque de transición. A la vez. 1999). Consideraciones finales Durante el lapso temporal que analizamos. poniendo en evidencia el vacío respecto de una política indígena tendiente a reconocer a los pueblos indígenas como “sujetos de derecho” en vez de como “sujetos de asistencia”. 17/3/2003). En dicha coyuntura.

El hecho fue difundido. pero en términos acotados a administrar. controlar y regular los Planes Jefas y Jefes de Hogar. en los días 16 y 17 de agosto de 2002 se produjo un hecho que puso en evidencia los límites de la política indigenista gubernamental. una fuerza policial amparada por el prejuicio racial cometió graves abusos en 17 perjuicio de familias Qom. con el fin de que éstos adhieran con su compromiso a la “resolución” de su propia exclusión. incentivan la asunción activa por parte de los llamados “beneficiarios” de su autocuidado. incluyendo menores de edad. poniendo el acento en las responsabilidades que. “sensibles” a los problemas sociales. Así es como comienzan a proliferar los discursos estatales que explican “el estado de exclusión” del sector indígena atribuyéndolo a su falta de capacidad organizativa. denunciado y repudiado por ENDEPA. si bien no renuncian a una “incorporación subordinada” del indígena mediante la extensión de planes sociales focalizados que se pretenden revestir de un carácter universalizador. Ahora bien. según se denunció públicamente. en supuesta venganza por un hecho delictivo no aclarado. deben asumir los indígenas a fin de concretar los propósitos definidos de antemano por ellas mismas.Diana Lenton y Mariana Lorenzetti En la Resolución 121 de creación de Consejos Consultivos de las Comunidades Indígenas emitida por el Ministerio de Trabajo. en las afueras de la capital de Formosa donde. “abiertas” a las demandas formuladas. Equipo Pueblos Indígenas y Equipo Nizkor –entre otras instituciones– y mereció en esos días la visita al Lote 68 de la Comisión 292 . tanto para efectivizar su participación en el gobierno del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas. en todo caso y según esta perspectiva. SERPAJ. Lo que parece abrirse paso en materia de política indígena a partir de estos últimos años es una nueva forma de intervención que tiene como pilar la participación –estrategia que permite legitimar los corrimientos sucesivos de las agencias estatales en determinados asuntos. como para conseguir el financiamiento de becas o la adjudicación de programas sociales. 1997:39). Nos referimos al conjunto de hechos denunciados en Lote 68. APDH Formosa. Ante los hechos consumados –que expusieron 17 “Un indio debe pagar…” fue el lema que movilizó a más de 100 policías para ingresar a la comunidad. Empleo y Seguridad Social parece cristalizarse –retomando la expresión de Dagnino (2002b)– una especie de “confluencia perversa”: se habilita la participación indígena. Investidas de un “aura democratizante”. INCUPO. detener y torturar a ciudadanos Qom. las intervenciones estatales analizadas lo hacen de un nuevo modo. Se consolida así un proceso de construcción de hegemonía en el cual “lo que comienza siendo una norma que debe ser implantada en el interior de los ciudadanos puede ser reformulada como una demanda que los ciudadanos pueden hacer a las autoridades” (Rose. Sobre este telón de fondo.

del Ministerio de Relaciones Exteriores a la Secretaría de DD.HH. Roberto Vizcaíno. y los hechos quedaron finalmente relegados a un asunto que competiría a la justicia ordinaria provincial. localizando la responsabilidad en otra parte de la estructura. y reenvió la respuesta de éste a los anteriores. el gobierno nacional –y especialmente el INAI como agencia específica. inició una cadena de “pase de consultas” que fue de la Dirección de DD.HH. De esta manera. el gobierno en su conjunto y cada una de sus instituciones no se hicieron cargo de que entre los factores que intervinieron en este hecho se contaba no sólo la violencia policial –que en verdad. cada agencia gubernamental nacional eludió dar una respuesta por sí misma. pese a que entre los denunciantes se encontraban algunos de quienes en el 2001 habían sido llamados provisoriamente a integrar la participación indígena en el Consejo Provisorio del INAI. Es decir. El reclamo de los Qom no fue atendido con la misma premura y formalidad –más allá de una carta de J. afecta a sectores más amplios de la población y que se muestra como “coletazo” de estilos y relaciones de poder cimentados durante la última dictadura militar y aún no desmantelados– sino especialmente la conflictividad interétnica que se dirime siempre en favor del sector hegemónico y que no se soluciona con la instalación de Consejos Consultivos locales. interpelado por el Relator Especial sobre la Tortura de las Naciones Unidas. 293 . Seguridad y Derechos Humanos y al INADI (Ministerio del Interior) y. De esta manera. del Ministerio de Justicia. profundizando el carácter fragmentador de su lectura de la realidad social y desoyendo la experiencia de décadas de historia.Neoindigenismo de necesidad y urgencia dramáticamente la vulnerabilidad de los ciudadanos indígenas en una sociedad construida en base a la legitimación política de la desigualdad– el gobierno nacional. Bordenave. La declamada participación de dirigentes en las cadenas de distribución de favores gubernamentales no alcanzó para enfrentar la impunidad de los violentos. Pereda disculpándose por no haber concurrido al lugar durante su visita a Formosa en la semana de los hechos denunciados–. de estas dos agencias al INAI (Ministerio de Desarrollo Social). Theo Van Boven. de DDHH de la Cámara de Diputados de la Nación representada en la Diputada Nacional M. El presidente del INAI pidió entonces un informe al presidente del Instituto de Comunidades Aborígenes de Formosa. a través de su Presidencia– se negó a asumir la oportunidad de encarar la política indígena como algo más que la inclusión de indígenas en listas de beneficiarios de asistencia de necesidades elementales.

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