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La Carencia y los Otros, como Constructores de Humanidad Sofía Uribe Arbeláez Psicoanalista En una ocasión, un profesor de Psicoanálisis solía

explicar a sus estudiantes que la génesis de lo humano se remontaba a la carencia y a los vínculos. Respecto de lo primero, gráficamente les invitaba a suponer que se era como una torta de cumpleaños a la que se le sacaba un trozo, en el momento de nacer. Así, toda la vida, iba a moverse en adelante para la recuperación de ese pedazo perdido… La carencia pues, inaugura la dinámica de la vida consciente de sí. Sin falta, no habría movimiento, sino congelamiento e inercia, es decir, muerte. Esta carencia se da, desde el haber sido separados del estado de unidad y de equilibrio propios de la vida intrauterina. La ruptura de dicho equilibrio y el estar separados, configuran una falta que estructura nuestro psiquismo. Sin esa carencia, no habría búsqueda, deseo, capacidad para crear, resolver asuntos y tampoco, habría un motivador para los vínculos, que son nuestro lugar de origen: El ocupar un lugar en el mundo, desde el deseo de otros que nos han nombrado. El haber sido amados, reconocidos, contenidos, comprendidos y tener unas figuras de apego y de soporte emocional, a partir de las cuales desarrollarnos y satisfacer nuestras necesidades, sin miedo de ser necesitados. Dentro de las necesidades, la del amor es irrenunciable, cuando de construir salud mental se trata. Sin carencia y sin vínculos, no habría humanidad posible. Lo que pasa es que hay diferentes formas de posicionarse frente a esas realidades: Sin idealizar los vínculos, cuando en ellos predominan el amor estable, la preocupación y cuidado del otro y la confianza, se tendrá un equipamiento interior adecuado para enfrentar la vida y se contará con una sensación de buena compañía interior para pasar por los momentos de dolor, desilusión y soledad. Y respecto de la carencia, se la puede ver como motivadora o como algo a conjurar a cualquier costo, pudiendo quedar expuestos a lo que Marie Hirigoyen, psicoanalista francesa denomina: “Los mercados de ilusión”. Las adicciones, el consumismo y las ciber relaciones basadas en falsedad, son muestras de esos “mercados de ilusión”. Sobre el consumo voraz, lo que se quiere inconscientemente es llenar ese faltante estructural, por medio de comprar cosas
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Creo en un Dios tan vecino. Eso podría ser sostenido desde el Psicoanálisis y también desde cierta Teología. las pseudo-relaciones por internet. que no triunfa. O. es un Dios diferente. Y por corona: espinas! Y por respuesta: insultado! Creo en un Dios impotente. que conmueve y que merece la pena vivenciar… “Creo en un Dios impotente. de una incompletud doliente que busca idealizar situaciones de completud y estados de felicidad eternas. esto es. ni el de las religiones. de la interdependencia. tarde que temprano se manifiesta. que apunta a exaltar la experiencia de Jesús y del Dios de Jesús. Que su vida entre nosotros es muerte que le entregamos. los cuales son inexistentes. engañando a los otros. en donde la gente vende su perfil. ya que al no poderla ver como posibilitadora de la vida.de forma compulsiva. Esa idealidad trata de conjurar la carencia. debilitado. El es el autor de un Credo. El Dios de Jesús. hecho hombre y torturado. en un Dios débil. derrotado. 2 . que se vuelve Dios humano. El espejismo de llenar de esa forma la carencia. Aceptar la realidad de la carencia que nos constituye y de la necesidad del otro. contra el cual se levantaban las voces de los grandes pensadores ateos. ven en la fragilidad. Creo en un Dios sin poder. carente y vinculado con los otros. la posibilidad misma de la vida. sería una perspectiva más sana y más posibilitadora para construirnos como seres humanos. que claramente no es el Dios de la Filosofía. se busca exorcisarla a cualquier costo. respecto de cualidades que no poseen o de una identidad que no es. Eduardo de la Serna. pues de otra forma se experimenta una situación de vulnerabilidad y de impotencia. que como la del Sacerdote. Creo en un Dios que no puede.

pobre…Resucitado”. impotente de enamorado. 3 . Creo en un Dios novedoso de novedad siempre a mano. Creo en un Dios sin poder. Creo en un Dios generoso del amor crucificado. Creo en un Dios también pobre que tiene a los pobres al lado. Creo en un Dios impotente. Eduardo de la Serna. Que genera a cada instante lo que el amor va dictando.en un Dios de brazos atados. Es que el amor lo ha atado. Un Dios distinto a los hombres: poderosos. soberanos! Creo en un Dios que no sabe negar lo que ha declarado. Creo en un Dios que no puede.