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CIUDAD

crónica

María Elena Matos y su “terapia para dejar de ser gay”
CRÓNICA: PAOLA MIGLIO

paola.miglio@revistavelaverde.pe

➜ En pleno siglo XXI aún hay quienes piensan que la homosexualidad es una “enfermedad” que tiene cura. María Elena Matos está convencida de ello y para lograrlo dirige desde hace 12 años un grupo de teoterapia. Por ahí han pasado cientos de personas “confundidas”. Por ahí ha pasado ella, quien asegura haber dejado atrás su lesbianismo, y que solo con seguir sus indicaciones, al pie de la letra, un gay puede volverse heterosexual.

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n un pequeño departamento en la Av. Arequipa se encuentra la oficina de María Elena Matos. Son las seis de la tarde y por las ventanas se filtra el ruido del tráfico del sábado. Hace 12 años dirige un grupo de teoterapia que intenta “recuperar” homosexuales
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rochi león

y “reconvertirlos” en heterosexuales. María Elena tiene los ojos abatidos. Aspecto cansado, discreto, pero implacable. Su casa es correcta. Silenciosa. Ahí se realizan las reuniones del grupo. Ahí los aspirantes a la rehabilitación se sientan haciendo un círculo, con la misma disposición de aquellos quinceañeros de los ochenta. Solo que esta vez no bailarán entre sí. No se mirarán a los ojos. No flirtearán. Lo tienen prohibido. María Elena fue lesbiana y ahora cuenta haberse “recuperado”. Habla de su propia experiencia. Desde su arrepentido lesbianismo. Cuenta que de pequeña coqueteaba con chicos, claro, pero no llegaba a más. Sentía una indescriptible atracción por las mujeres. Piensa que la culpa es de sus padres, pues se enteró que no estaban casados. Y, según la Biblia, vivieron varios años en pecado. Cita el libro de Romanos que dice: “Por la idolatría de los padres, Dios entrega a los hijos a pervertirse en pasiones deshonestas”. Lo cree firmemente. Cuando cumplió 13 años, María Elena estuvo con su primera chica. Fue un amor ideal, de agarradas de mano, cartitas de amor, besos y caricias. Pero la niña falleció. El golpe fue brutal y el siguiente amor no llegó sino hasta dos años después. Se sucedieron las relaciones largas, siempre en secreto. Aunque afirma que no sentía la presión de la sociedad, era maestra de niñas y no se veía bien que todos se enterasen. Prefería protegerse del mundo que, pensaba, no entendía su manera de amar. Con su última pareja vivió nueve años. Sin conflictos. ¿Qué ocasionó el quiebre? La eterna inconformidad. La angustia. Porque para María Elena esa supuesta libertad en la que viven miles de homosexuales no existe. Sus tres intentos de suicidio fueron la gota que rebalsó el vaso. “Cuando me di cuenta de lo que decía la palabra de Dios, que soy la niña de sus ojos, dije: me ama”. Entonces decidió cambiar.

Cuando me di cuenta de lo que decía la palabra de Dios, que soy la niña de sus ojos, dije: me ama”. Entonces decidió cambiar.
LOS 12 O MÁS PASOS

Comienzan a llegar los miembros del grupo a la reunión que se celebrará ese sábado. El primero saluda parco, se mete directamente a la cocina; el segundo se sienta con nosotras y solo escucha. Es un joven sencillo, aparenta poco más de 20 años. María Elena asegura que la asistencia es voluntaria y gratuita. Que sí, que un homosexual puede dejar de serlo si se lo propone. Que tienen que deshacerse de eso que le llaman “confusiones de pasiones”, pero que tienen que seguir las pautas al pie de la letra. La teoterapia sería la respuesta. “Es la palabra de Dios en sí, porque estamos convencidos que somos seres humanos compuestos de tres áreas; cuerpo, alma y espíritu. La parte emocional a veces es herida, traumada por algún hecho en tu vida”.
¿Y cuántas personas han pasado por este grupo con éxito?

que quiere cambiar, que tiene parejas homosexuales, sin embargo no puede dejar el Facebook, internet, pornografía, entonces el problema es más fuerte.
¿El Facebook también está prohibido?

Si es un problema de debilidad, mejor lo eliminas por un tiempo. Porque en la mayoría de cabinas de internet hay sexo al paso. Es terrible la situación. Otros puntos son los gimnasios, autoservicios, todos ellos van al baño y ahí tienen sus encuentros.
¿Es necesario ser mayor de edad para asistir a la terapia?

No. Cuando la persona menor de edad viene con los padres. La terapia también es para los padres. No podemos obligar.
¿Cómo funciona el proceso?

Unas 30 con éxito total; con éxito a medias, que se alejan un tiempo y regresan, un poco más.
¿Y las aceptan de vuelta?

Sí, pero tienen que comenzar de cero. El único requisito para no regresar es que la persona no caiga con otro chico o chica del grupo. Aquí hay reglas.
¿Como en alcohólicos anónimos?

Damos las pautas y se les hace seguimiento. La parte física: se les indica hacer deporte; la parte emocional: se trabaja en su conducta y autoestima; la parte espiritual: se motiva su devoción, su palabra, las lecturas diarias. Hay pasos que seguir. Un libro que leer que se llama Nuevos comienzos. También hacemos retiros y encuentros en los que revisamos el perdón, la culpa, las debilidades y fortalezas.
¿Han tenido algún caso en el que el chico haya seguido todos los pasos y decide seguir siendo homosexual?

Así es.
Pero no es lo mismo, ¿no? El alcoholismo es una enfermedad, la homosexualidad no.

Pero es un vicio. La mayoría de homosexuales tiene adicción al sexo.
¿Lo llegan a catalogar como una adicción?

Hay personas que no han sido apoyadas por la familia, o los que reciben la paz y les gustó, pero cuando se enfrentan al mundo se confunden.
EL RECONOCIMIENTO

La gran mayoría. Yo era viciosa del amor porque no podía estar sin pareja.
Eso es dependencia

Exacto, dependencia, que es parte de una adicción. La adicción más grande en lo que se refiere a sexo es la pornografía y está por todos lados. Viene un chico

Dice María Elena que, efectivamente, los transexuales la tienen más difícil. Que en su caso fue un trabajo duro, pero nunca recayó. Ya lleva 16 años sin involucrarse sentimentalmente con una mujer. La pasó mal cuando tuvo que ponerse tacos. Se cayó muchas veces, pero tenía que volverse a levantar. Tuvo
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que aprender a maquillarse, aceptar sus senos, sentarse como mujer. Le costó. Ha tenido novios, pero sin llegar al matrimonio. Porque, dice, para casarse el hombre tiene que estar dispuesto, y su trabajo es muy demandante, su figura está muy expuesta. No pelea. No entra en dimes y diretes con la gente que opta por no unirse a su causa. Ella asegura que conduce a la gente por el camino de la verdad, que se engaña mucho. Que hay personas que están confundidas y quieren salir. Que la Biblia anota que la

homosexualidad es pecado. “¿En qué parte exactamente?”, preguntamos. “Entiendo que en Lucas dice: El hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a una mujer, no dice a otro hombre”, interrumpe el joven que ha llegado para la reunión, pero que no quiere decir su nombre. María Elena asiente y apuntala: “En Corintios 6:9, dice: ¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis, ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los

que se echan con varones….heredarán el reino de Dios”. El joven asiente, efusivo. Se soba las manos, se siente tranquilo. No tiene dudas, está en la senda correcta. María Elena lo mira orgullosa. Seguramente piensa que ha “rescatado” a uno más. Que aquel número de 30 “supuestos” recuperados en 12 años, subirá a 31. Que una vez más, el temor a Dios dará a ese joven la libertad que tanto busca: con cejas operadas, pómulos levantados, sin senos postizos, sin sonrisa auténtica.

Giovanni Infante: mirada al horror
rochi león

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iovanni Infante es presidente del Movimiento Homosexual de Lima. Nos hemos juntado en un café a conversar. Ha leído atentamente la crónica sobre María Elena Matos, y su primera reacción es de horror. Está convencido que ella es una persona que tiene absoluta certeza y conocimiento de lo que está haciendo. Que la teoterapia es la manipulación interesada de escrituras bíblicas para generar culpa en las personas o para reforzar las que ya están presentes en la sociedad. Piensa en su historia, la desmenuza, la trata de entender: “tienes, por un lado, la adolescencia, en la que ocurre el primer choque con las normas sociales; luego una primera experiencia lésbica, que tendría que ser una cosa bonita, pero termina con la muerte de la niña. No tuvo desfogue, asume que la salvación es la Biblia e intenta replicar esto en otras personas”. ¿Piensas que ella realmente cree que se ha salvado? No, su discurso destila profundo cinismo. Para aceptarse necesitaba orientación especializada que no pudo tener en esta sociedad homofóbica. Una terapia que le permitiera procesar que ella no era culpable de nada. Somos uno de los países más homofóbicos del mundo... al final de cuentas, la culpa la tenemos nosotros. Efectivamente. El único soporte que tuvo Matos fue el de una religión prejuiciosa, pero lo irónico es que cuando

habla de su “exlesbianismo”, hay mucho afecto. Son historias que se interrumpen por el odio, el rechazo, y eso lo hemos producido como sociedad. Hay fanatismo religioso. Claro, la obligación de aprenderse las citas bíblicas, por ejemplo. Si leemos los textos bíblicos descontextualizados o al pie de la letra, las mujeres deberían estar con grilletes en su casa y no se les permitiría hablar. Hay una necesidad de manipular el texto porque es lo único que tienen, ya todos los avances científicos demuestran que la orientación sexual de las personas y la identidad de género no pueden ser modificadas. Matos es pastor de Exodus, y el fundador de Exodus acaba de pedir perdón públicamente por todo el dolor y las muertes que generaron estas terapias. Es muy fuerte. Se pueden desen-

cadenar trastornos alimenticios, nerviosos, suicidios. En Ecuador, por ejemplo, hay investigaciones que señalan que estos centros de teoterapia eran centros criminales que han sido intervenidos por el Ministerio de Salud. Se obligaba a las lesbianas a usar maquillaje, sostén y tacos; los chicos tenían que hacer deporte, cortarse el cabello, dejarse crecer la barba. Las personas transgénero y transexuales tenían que quitarse los implantes de silicona. Si tenían aceite de avión, las punzaban con jeringas para intentar extraerles la sustancia, lo que generaba muerte por infección genera-lizada. Cuando superaban los métodos de curación, ¿cuál era la forma de mantenerse, aparte del deporte? Un método de ligas en las muñecas, por ejemplo. Cuando veían a alguna persona de su mismo sexo que les atraía se tenían que jalar con mucha fuerza la liga y soltarla para hacerse daño y bloquear las atracciones. Es decir, los métodos de aversión que fueron experimentados en la psiquiatría hace más de 70 años y tuvieron resultados nefastos. Para Infante la teoterapia genera culpa y muerte. Y, puntualiza: “Es delito porque se atenta contra la vida de las personas. María Elena Matos debería estar tras las rejas. Y es urgente que el Ministerio de Salud tome cartas en el asunto porque estas personas interesadamente timan a gente que está en una situación indefensa de desprotección”.

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