MUJERES INDÍGENAS DE LAS AMÉRICAS RUMBO A CAIRO +20 Primera Reunión de la Conferencia Regional sobre Población y Desarrollo de América Latina

y El Caribe
Montevideo, 12 – 15 agosto 2013

“Al considerar las necesidades de los indígenas, en materia de población y desarrollo los Estados deberían reconocer y apoyar su identidad, su cultura y sus intereses y permitirles participar plenamente en la vida económica, política y social del país, especialmente en lo que afecte a su salud, educación y bienestar”
Principio 14 – Programa de Acción de la CIPD, 1994

Las organizaciones integrantes del Enlace Continental de Mujeres Indígenas de las Américas - ECMIA, teniendo en cuenta la realización de la Primera Reunión de la Conferencia Regional sobre Población y Desarrollo de América Latina y El Caribe y el proceso Cairo +20, nos pronunciamos al respecto, con el ánimo de contribuir a la construcción de una Agenda Post-2015, que garantice el ejercicio pleno de los derechos humanos, los derechos individuales y colectivos de quienes integramos los pueblos indígenas;
1. Desde la adopción del Programa de Acción de Cairo 94, los Estados en nuestra región han tratado de cumplir con lo afirmado en el Principio 14; Bases para la Acción 6.21, 6.22, 6.23 con sus objetivos 6.24 y medidas 6.25; 6.26 y 6.27; el Capítulo IX sobre la Distribución de la Población, Urbanización y Migración Interna, el subcapítulo A numerales 9.9; el subcapítulo B en el acápite 8.12 sobre la Supervivencia y Salud de los niños y el Capítulo XIII Salud, Morbilidad y Mortalidad en su numeral 8.5. Después de 20 años es preciso señalar que los esfuerzos no han sido lo suficiente para cumplir con lo comprometido. Del mismo modo, los contenidos de la Declaración de la Organización de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, el Convenio 169 de la OIT, los dos Decenios de los Pueblos Indígenas, además de la Celebración del Día Internacional de los Pueblos Indígenas creado por la ONU, ha generado obligaciones y compromisos internacionales de los Estados para el avance en el reconocimiento de los Derechos de los pueblos indígenas, fortalecidos y evidenciados con recomendaciones específicas durante los últimos 12 años de sesiones del Foro Permanente. 2. Los pueblos y mujeres indígenas concebimos la salud en todos los planos, en el corporal, espiritual, en nuestro entorno y en nuestros sentimientos. Desde los pueblos y mujeres indígenas, los aspectos prioritarios en el reconocimiento de derechos, están relacionados con la búsqueda de la garantía para acceder a una

salud física, espiritual y mental que abarque el entorno donde se pueda desarrollar, donde se pueda gobernar y donde se garantice plenamente la vida digna y de las futuras generaciones a través del derecho al consentimiento previo, libre e informado sobre todos los aspectos que atañen a nuestras vidas y la de nuestra Madre Naturaleza, la Pachamama, por ello el derecho al territorio, como un derecho colectivo y de salvaguarda de la biodiversidad, la vida y la salud, es una necesidad prioritaria e irrenunciable y expresión del goce de los derechos tanto colectivos como individuales. 3. Saludamos los avances en la implementación de políticas de salud, donde los hombres, mujeres, jóvenes, niños/as y mayores encuentren servicios amigables, receptivos, respetuosos y de calidad, con profesionales que comprendan y respeten las diferencias brindando un trato digno y humano, por lo cual se hace necesario profundizarlas, transformarla de experiencias y prácticas institucionales y darles sostenibilidad. 4. El sistema de salud intercultural sensible a las necesidades de las mujeres, niñez, juventud y mayores indígenas es todavía agenda pendiente, lo que demanda además, tomar en cuenta las capacidades y aportes de las/os médicas/os indígenas y de sus conocimientos, armonizando para ello los sistemas biomédicos con los sistemas medicinales indígenas. 5. Los avances en la disminución de la mortalidad materna son mucho más lentos entre las mujeres, adolescentes y jóvenes indígenas de las zonas más alejadas en nuestros países. Por lo tanto, la voluntad política debe evidenciarse no sólo en la legislación y las normas, si no también en el destinar presupuestos específicos para el desarrollo y formación de los profesionales de salud, la infraestructura, equipamiento y adecuación de los espacios de atención, acompañado de medicamentos apropiados y al alcance de las/os usuarios. 6. Las mujeres indígenas y jóvenes de las organizaciones integrantes del ECMIA, hemos realizado esfuerzos para insertarnos en el proceso Post Cairo. Superando barreras, prejuicios, racismo y discriminaciones históricas y estructurales, dentro y fuera de nuestra propia cultura y sociedad, en alianza con el UNFPA hemos aportado a la disminución de la mortalidad materna en las comunidades, perdiendo el temor al “señor de la posta médica” y las prácticas médicas frías y despersonalizadas. Del mismo modo, con la CEPAL hemos aprendido a comprender la importancia de los indicadores, porcentajes, estadísticas y su utilidad como herramienta para nuestra incidencia. Nos hemos juntado en seminarios entre indígenas y servidores de salud para construir los conceptos de salud intercultural, compartiendo avances de México, Guatemala, Colombia, Bolivia, Paraguay, Perú, Ecuador, Panamá y Chile. Por ello, realizar acciones ejerciendo nuestro derecho de participar en el diseño de políticas y programas, haciendo vigilancia ciudadana, garantizará mayores y mejores resultados. 7. Las mujeres indígenas tuvimos la oportunidad de impulsar procesos de articulación, de capacitación, de información para responder a las recomendaciones hechas en nuestro IV Encuentro Continental (Lima, abril 2004), respondiendo al alto índice de embarazos adolescentes identificados como una

gran barrera para el desarrollo educativo y personal de las adolescentes, quedando la tarea del fortalecimiento de este proceso y apoyar acciones de efecto multiplicador para que los indicadores de embarazos y deserción escolar bajen considerablemente. 8. Las violencias, el feminicidio, la pobreza, la baja calidad educativa, el desempleo y la no participación política de las indígenas, no son visibles en las estadísticas ni en los estudios. Por lo tanto, la ausencia de datos desagregados acerca de niñas, jóvenes y mujeres indígenas afectadas, no permite diseñar políticas específicas para erradicarlas y superarlas.

Aportes para la Agenda Post 2015
 Instamos a todos los Estados de nuestra región a reafirmar su compromiso con los acuerdos del Plan de Acción Cairo 94, con la firme decisión de superar las brechas existentes en los diversos aspectos, niveles y actores en nuestras sociedades. Que la formulación e implementación de políticas para los pueblos, mujeres, jóvenes y mayores indígenas cuenten con nuestra participación en todos los aspectos, incluyendo el monitoreo y vigilancia. Que se consideren los derechos humanos y en especial los derechos de las mujeres indígenas, en todos los programas y políticas de desarrollo de los países, incluyendo el incremento de los presupuestos que permitan generar acciones de empoderamiento como un mecanismo para lograr la autonomía plena de las mujeres indígenas y no ser objeto de violaciones de nuestros derechos. Los Estados tienen la obligación de proteger y garantizar el más alto nivel de salud intercultural que contemple los derechos sexuales y reproductivos y la salud materna de las mujeres indígenas como parte fundamental del derecho a la salud. Respetar los derechos de las mujeres, la juventud, la niñez y la adultez de los pueblos indígenas en lo referido a la tierra y territorio, su soberanía alimentaria, la consulta previa libre e informada y todo aquello que afecta sus vidas incluyendo sus derechos sexuales y reproductivos. Que los Estados cumplan definitivamente con la recopilación y análisis de datos cualitativos y cuantitativos desagregados en los programas de censos y estadísticas nacionales, tomando en consideración las especificidades de los pueblos y mujeres indígenas, respetando los acuerdos, los tratados, convenios, la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los Pueblos Indígenas, efectivizando acciones concretas para su cumplimiento. Que sean reconocidos en los sistemas de salud los conocimientos ancestrales, respetando la cosmovisión de los pueblos indígenas y sin discriminar los aportes que realizan sabios y sabias que contribuyen en gran medida a mejorar la calidad de vida de las mujeres indígenas.

Por la situación de vulnerabilidad en la que se encuentran las niñas indígenas, los estados a través de sus mecanismos respectivos, deberán implementar diagnósticos, estudios y legislación apropiada para evitar y sancionar a responsables de la trata de niñas y jóvenes indígenas en zonas fronterizas usadas en la explotación sexual y forzadas a embarazos para adopción. Las mujeres indígenas preocupadas por la alta incidencia del VIH-SIDA en las comunidades, conocida como “nuevas enfermedades” por la migración de retorno de los varones y por la presencia de trabajadores foráneos en las fronteras, empresas madereras, mineras o petroleras que muchas veces desconocen que son portadores de éste mal, pedimos especial atención con diagnósticos y propuestas específicas para su prevención y tratamiento. La educación, capacitación e información sobre la Salud Sexual y Reproductiva en adolescentes, varones y mujeres, en las comunidades y centros educativos se hace indispensable para la prevención del embarazo adolescente y la proliferación de las ETS, el VIH-SIDA. Así mismo, es necesaria la promoción de espacios preventivos y de desarrollo integral en los barrios populares donde se refugian indígenas migrantes. La migración interna de hombres, mujeres y jóvenes indígenas, por la expulsión del que son objeto los pueblos indígenas por invasión de territorio, explotación de hidrocarburos, deforestación o depredación de su hábitat, está creando grupos de mendicidad en un medio urbano hostil. Por lo tanto, es indispensable que los Estados pongan atención para responder a ésta nueva situación de migrantes indígenas. Recomendamos a los Estados de América Latina y el Caribe retomar y cumplir el contenido de la Declaración de los Ministros de Salud, del 30 de junio del 2011. Las mujeres indígenas de las Américas expresamos a los Estados nuestra consternación por el uso de niños/as indígenas como objetos de estudio, recomendando que ni el cuerpo de la niñez ni de las mujeres indígenas sean usadas para experimentar la efectividad de ningún medicamento u otros. Todo Estado democrático y respetuoso de los Derechos Humanos no puede permitir estas acciones que dañan nuestra humanidad.

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Finalmente, en el esfuerzo de la construcción de alianzas como parte del movimiento social, apoyamos la Declaración de la Articulación de la Sociedad Civil Cairo +20, la Declaración de la Alianza de Juventudes, la Declaración de la Red de Mujeres Afro latinoamericanas, Afro caribeñas y de la Diáspora y acompañamos y apoyamos la Declaración de la Juventud Indígena de América Latina.

Montevideo, 12 de agosto de 2013.

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