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Continuidad y reflexión en U W Leibniz

Manuel LUNA ALCOBA (Universidad de Sevilla)

Una buena parte de la filosofia actual se asienta sobre la idea de que la capacidad reflexiva del hombre puede permitir a su conciencia llevarle a la emancipación. Incluso se le atribuye a la reflexión la facultad de elevarnos por encima de nuestra cultura y, de este modo, restablecer la continuidad comunicativa. Cuando uno se encuentra con semejante instrumento capaz de soltícionar tantos problemas no puede dejar de preguntarse de dónde ha salido, esto es. cuál ha sido su génesis. Este articulo pretende ser una pequeña aportación a la genealogía del término reflexión. Vamos a revisar una serie de textos de los siglos XVII-XVIII, bajo la firma de (3. W. Leibniz en los que se confronta reflexión y continuidad. El teína de la reflexión surge en ellos a raíz de la necesidad de deslindar individualidades tales como el yo en un mundo en eí que la naturaleza no hace saltos. Por ahí, en consecuencia, habremos de empezar.

se basa en el capitulo 6, parte Ití de nuestra tesis doctoral La Ley dc eoí,tinoidad en (ji. W Leibniz”. presentada en la Facultad de Pilosofia de la Universidad de Sevilla ci 16 dc diciembre de 1994,
1 Lisie articulo Rc’vi.yo,L’ ÍV¿<»>/h. época. vol. X iOO’?j. nOii. 17, pgs. 33—U?. Servicio cío Pubiicccieuics. UnivcÑdaci (oop]uteosc. Madrid

. VII. 1923 y ss.aíí9eheí. Goerg Olms Verlag. vol. de E. Se. de Ezequiel de Olaso. por tanto. 1876 y Nouveaux essaís sur 1 ‘enteode. (en to sucesivo GP) vol. siempre habrá infinitos puntos asignables4. 48-9). 59. es decir. von (ji. contiene en sí el infinito. que nada tiene que ver con el espacio o el tiempo. 6. en Opuscules el fragínenís i.. en Lórausedií ion rut’ Re/he IV 1’hilosop/iiscbe Selirí//en in der Ausgabe der Akademie der DDR bearbeitel von der Leibniz-Forsehungsstelle der Universitál Móster.není boinain. 1983 (en lo sucesivo VE). iii. As. Hildcsheim-Ne~v York. en Dic . 8. lo que determina los limites que constituyen al individuo es la infinidad de pequeñas pereepeiones que 2 Cfr.. es decir. El continuo de las mónadas y los individuos Las mónadas forman una jerarquía graduada por su perfección. vol. W. UNAM. 1978. en Escrilos ¡//osófh. 30 y 283 repeetivarnente. 7 vds. cd. De Magnitud/nc et <nensura. cd.s/tus seo princluram Characlcrística Obscr. 4 Ct. ea. Satz: Página (jiMBI-1. ‘‘Relatio numerE’. 1971 (en lo sucesivo CM). De Quantitale. y LH IV. Segunda Epoca. U’ cd. D. Manuscritos de Leibaiz depositados en la Biblioteca Real de 1 lannover y numerados según el Bodemannkata/og (en lo sucesivo LH) XXMI. LFi IV. lo/ini/e ¡>osson 1 (¡rodos csse ¡oler anitaa/ls. Cada mónada se diferencia de toda otra por la perspectiva que tiene del universo. von (i. Túbingen. unó Br/e/k von Gottfried Wl/elín Leibniz. ten lo sucesivo Ak) serie VI. 1714/6. Ed.. 590-1). a la ley de continuidad3. ---en lo sucesivo EF-—págs. 476. año VI. : Le i bn iz. Mé. intrinseco. Entre dos puntos de la misma. 170314. Sc/u/fien von Confricó W7lbelm Le/bn/z. págs. por el nivel de distinción de sus percepciones. 1702/4. El tránsito que pudiéramos realizar de las mónadas de los niveles inferiores a los superiores debe ser como el recorrido de una línea. Itil. trad. 1976. hz/ha rerumn tnathemat/carum nieíap/zvsica. Esta jerarquía es un orden y sus miembros son homogéneos. (jierhardt. III. eslí Nuevos ensayos sobre el enlcnd/i. 25 (Irad. r. . 285 Sátutílehe Schri//eí. 9. l-lildesheirn-New York. Circo (ieornelrica Ciencralio cl Ca/coIma . 2. charcas. ini. 3 Sobre la homogeneidad y el orden como requisitos del coni¡nuo véase: Leibok.: Leibniz. Un infinito que consiste en la infinidad de notas replegadas hacia el interior.54 Manuel Luna Alcoba 1. esto es. pág. Ed. pág 1307 (trad. en Dic p/zilosophíschen Sehri/ien vc~¡í Goa/iie¿l It/he/tu L.’at/ones M/sccllae Constituentía Ana/vsi geometncae plane filme. esto es.í&íits de Leiboiz par Louis Coulurat. entre dos mónadas. Ilildesheim. pág. 2 y Speeimnen Geotucte/qe lueiféroe. págs. III. (31) y (35) en Thcoria. Es en este mareo que hay que entender la individuación. La jerarquía de las mónadas se somete. 1 lerausgegeben von der preussischen (ahora dcutschen) Akademie der Wissensehañen su Berlin. 6. Ceorg Olms Verlagsbuchhandlung.os. 1982. de Wonfi lo Trejo. puede transformarse uno en otro cambiando sólo sus cualidades2. V. La individuación se produce por un principio cualitativo. es decir. esp. (ierhardt.. 1966 (en lo sucesivo (jI). pág. Bs. y lóble <le dr%/inilions. (1. 7 vols. octubre 1991.~ ico. (ieorg Olrns Verlag. 1 677/1 7 1 6.naíhen.. (ji M VII. 2 voL. vol. VIii. 29. D. Ovej ero y Mauri.n/ento /rumaoo. 695. nos 14-15. es decir.. 12. ¡tUtía maíhemnaíieo.eihniz..

Stu ti can. (ti. no un hecho. 87. ‘‘La loi de coní mu té el le princi pe des indiseernahíes.ej/lo iz ond Sim atsoí¡. Sino lo que yo llamaria su noción constitutiva. Dir Regri// des inc//vi— <loan u leí 1 cHoz. En primer lugar es la tarea infinita del autoconocímíento. 72” a n n de.a e dc l)csí oiles.1 u i 1 let —s epí embre. GP ½‘. Versuch e [lcr logisehen Rekonstrukíion M etaph. pág. podrían haber vivido en los distintos mundos posibles5. su función. pág. No voy a entrar aqui en La cuestión de si yo inc 1 lamaria como me jamo Si CX st it> ra en otro mundo iii sus rami licaciones superesencialisías. Van. 27 y bel aval. adecuadamente revividas. que subyace a ambas. csv. 1984. ‘Lci buizeas Monadenlehre. 12-1V. 273. por los máximos y mínimos de esa función que nos constituye. pág. R. precisamente. B ro ~ ¡ e ( . la diferencia entre un término y otro. y III. 1<) y vol. pág. lo(Iavi a mas. entonces. La determinación de la individualidad. ti Ir. CO tO(lO caso.1685.55 y ( fi i orun’ 1K. pág. ni tampoco todos y cada uno dc sus punios lo que determina un individuo sino. 1703/4.‘ph ilosop/íiz Ma íhcm nt/Ii.: [ci hniz otíecaus e. lo que preiendo es echar más leña en este Riego. 21).ssoís.zki onen en von Weisiieker. es posible que nada de esto sea significativo puesto que Le ibuiz tal vez no pensó Co términos de eonj untos.í iz ti itic. algo que puede hacerse por una conjunción de términos generales. u’ 3. Pero hay una segunda delimitación.(oní/nuidade reflexión en 6. a den t. (. Klett—( olla. (E sg. 1 989. Philosophia Verlag. di Risa. Las partes del continuo sólo se pueden delimitar con una precisión tan definida como se juzgue oportuno. 26) y Bóh le.: 1 . A. .eibni. algo qtíe puede ser deterníinado sin ser delimitado Aqu 1 es donde quiero incidir 1 lámese como se llame la noción que caraeterice la esencia. lograrán hacer que alcance su identidad5. 1 967.) Zeil oíd ¡>¡giL Pci lo/luz Si ni/ir o so I>ro/. es libre. ~59 90 (Ir íd.andgraven Ernst von Hessen-Rheinlbls. el trazo exacto de la curva. P. bajo nuestro mismo nombre. por lo que Brown llama el concepto completo7. 48 y 268 Ak VI. la que concierne al concepto pleno. Libraire 6 illim íd Paris. 1 978. la individuación es una tarea./eníen it’. puede hacerse tan indefinidamente pequeña como se quiera. 3. lo que nos separa respecto de todos aquelíos sujetos que. esto es. § 6. si no d c’extensíones . lo que caracteriza una esencia no es ni su concepto completo ni su concepto pleno. la tarea de dclimitarnos respecto de los demás integrantes de este mundo. vol 1. de ‘‘eniversalidades’. 976. La individualidad vendrá dada por la delimitación de su posición en la jerarquia continua. A íleo E. E.. 1 cd. pues la naturaleza del continuo es que sus elementos son completamente “inasignables”6. Lei/. 37 y 39—40 y [‘Itilonenko. (it’ II. Prefacio. 6. No son ni los máx nos y minirnos de la curva. y Enno. Múnehen-1iamden-Wien.ssavs Pi Desc riplíve Meiaphvsiís. Mas. Y. pág. por tanto. Lrn~it uncí Mí taphvvc//*. 1 s~ he r 1K onsiri. 334. érudc leibn siennc. Nci senhei in am (u am. en Re u cíe Meltípizí’Hq le el de moro/e. — Verlag A ntoa IIain. R. En definitiva. esa noción 5Ciii. (ir. A mi modo de ver. kV Leibniz 55 éste contiene y que. 2. Bien al contrario. pág. Lo que vamos a ver seguidamente es en que consiste ese trazado. 38..

Nouveaux eswais. l0-IV-1679.íd Locke: A studv of the New ess~avs on Human Under. 46-7 y 149 = Ak VI. Nouveaux e. 2 vols. de Deo. N. E. Leibniz hace casi idénticas conciencia y memoria. págs. Ak II. 20/30-IV-1669. un conatus.: Brandon.: Leibniz.131. Thomasius. n. october. La conciencia Manuel Luna A~eoba El proceso de análisis es un proceso continuo. Por tanto. que no cesamos de realizar. 72 Ak VI. 139 y ss.. Ak VI. vol. la atención no puede ser el efecto último de una determinada percepción. y Leihuiz a Jac. pág 417). Madrid. R. no está en nuestro poder13. págs. i. Sobre hacemos conscien[es mediante el análisis de las percepciones confusas. Oxford Clarendon Press.: Leibaiz. PUF. MX. Una consideración necesaria (aunque tal vez no suficiente) para la conciencia son las percepciones distintas9. mientras la memoria carece de esta actividad’2. Prefacio y II.56 2. pág. La cosa llega al extremo de decir que la conciencia como el recuerdo. 1703/4. esencial a las mónadas.: Leibniz.. 1703/4. 20. esp./adper~ona/. ¡583/5. pág.. La conciencia sólo será ~Cfr. 1. Leiboiz a. Pues bien. las condiciones que Leibniz impone a la conciencia son similares a las de la percepción distinta. De offset/bus. de tal manera que aquella sólo se produce ante una percepción ya acontecida o. 1. 1981. esp. “Leibniz and Degrees of Perception” en Joumnal of mhe I-Iisíory ol Philosophy. un diferencial que tiende a pasar de la percepción presente a la siguiente. Quisiera subrayar esto.24 = GP 1. De verilatibus. piibliées et anotés para Gaston (Srua. quizás. La obligación de cree. Paris. 12 Cfr. rechazada por Leibniz ante la discontinuidad (perceptual y temporal) que suponíail. Cfr. 1948 (en lo sucesivo.53 y 162 (trad. 451 y 467-8. vol.standiízg. . de memoria. 53). ambas consisten en la conservación de una consecución y si hay diferencias entre ellas esa diferencia se deriva de quela conciencia es una cierta tendencia. 3. 532. Grua 181 (trad.pág.508-9 y anotaciones de Leibniz a la correspondencia Spinoza-Oldenburg. de Universo. 1 Para la eritica Ieibniziana a la claridad y la distinción como criterios de evidencia vease: Leibniz. como resultado de la semejanza entre la percepción actual y otra anterior.27. esto es. 1676. Gnia). en lóxtes ¿nedíts d aprés les mnaizuser/Is de la Bibliothéque Roval dc Hannoere. 1984.ssais. 1. 1. atención y orden10. 1. véase buey. la atención debe contener un elemento de recuerdo. vol. § 25. edición preparada por Jaime de Salas Ortueta.: en Escritos de/líoso/la /urídica y polirica. 6. GP V. la conetencía no es el origen de la continuic. § 1. 1984. y que va contenido en la propia noción de actividad. Leibniz. pues entonces estaríamos en una situación análoga a la evidencia cartesiana. 86 (trad. 8 y 145). esp. De hecho. Number 4.. (/iP V. en esto precisamente estaría el secreto de la conciencia según Brandon. de mente. carta II. GP 1. 3 (Ir. Ahora bien. Editorial Nacional. 6.

perfectamente delimitado. inmediatamente se rechaza la conciencia como criterio último de identidad. e dirois encor nioins que e soy ou identité physique en depend” Orad. 233). empírico. ‘Asi.11. A veces se habla también dc “otras mareas 4 (Sir: (iassirer. Podemos distinguir entre identidad real o fisica e identidad moral o personal. Podría considerse a ésta el resultado de la relación de conciencia que medía de un estado a otro15. que podría ser cambiada por una intervención milagrosa de Dios. la identidad moral o personal. ¡Y Leibniz 57 posible sobre la base de una continuidad previamente existentet4. si la naturaleza no hace saltos. vol.Continuidad y reflexión en G. Ovejero.. 1. no queriendo decir que la identidad personal no se extiende más lejos que el recuerdo. ¿Que la conciencia así nacida es muy débil? En verdad. A falta de conciencia y de recuerdo. Se trata. mucho menos diré que el yo o la identidad fisica dependa de éste”’6. llamado conciencia. Salvo en este caso de intervención divina. pág. pág. Se trata de una identidad “frágil”.: Leiboiz. vol. Svstem in seine. Pero. esp. 13. 1703/4. 337. 233). queda “lo que aparece a los demas que configura algo así como una “memoria externa” basada en las noticias de los otros y cuyo criterio definitorio habría dc venir dado por el número (de opiniones a favor o en contra)’7. 6. de un problema analogo a otras conservaciones. L/ (fr. 217 8 — Ak Vi. 1962. 3. y la segunda radica en el mundo de las esencias. al cabo tan fragmentaria como aquélla. 219 = Ak VI. E. 236-7 (trad. Leibniz. pág. por ejemplo. <~ Op cii _ II 37. de la razón de ser.. a la identidad real subyace una identidad más fuerte. GP V. de la fuerza.: [oc. Otro tanto cabe decir de la identidad personal. Hildesheim.v cgvais.238: “Ainsi. La identidad personal Leibniz plantea el problema de la identidad personal como el problema de la conservación de la identidad. . E.n Wissenscha//licízen Groncílageo. por tanto. donde la primera pertenece al plano fenoménico. § 9. Georg Olrns Verlagsbuehhandlung. 1. nc voulant point dire que Pidentité personelle nc seteod pas plus bm que le sonvenir. carecerá de márgenes nítidos. por su propia esencia. stno que. 6. no puede existir un ámbito cerrado. (it. GP V. 5 (Ir. La identidad real es la identidad aparente de la persona que a cada momento sc siente la misma. Tampoco podrá serlo la memoria. Nooveau. teniendo en cuenta lo que acabamos de ver. 27.

esp. En realidad. 1982. necesitamos algo que una identidad real y personal para atarlas a lo más firme que existe. la sustancia. Porque. a través de ella. tenemos ya garantizada la armonía que vincula identidad real y personal. pero no la conservación de su identidad. GP VII. garantizando así la continuidad del yo18. opiniones de los demás y esas “otras marcas”. Quiero decir. trad. Madrid. en última instancia. 287. corno en toda conservación. pág.). cii Lcibniz. 269. podría reducirse a esa memoria interna (recuerdo) o externa (opiniones de los demás). pág. Finalmente se propone que la conjunción de conciencia. Pues bien. esa especie de fuerza elástica del mundo espiritual. Appendix. o. pero. GM VI. 21 (Sfr.: Lcibniz. carecemos de un criterio para asegurar la identidad. que. 1911. como se corrige de inmediato Leibniz. no habría reflexión2l. 20 Según el Speciníen Dynamicum. 4. “La oi de continuité et te principe des indiscernibles”. lo definitorio de la identidad individual y. Manchester University Preis. E. pág. IV-1695.58 Manuel Luna Alcoba tal vez los objetos personales. Reflexión La reflexión es el aval de la continuidad personal y de la aplicación de la ley de continuidad al ámbito de las vivencias subjetivas. “Leibniz on Locke on Personal Identity” en M. Demnonstratio contra Alomos sumnta ex Atomorunz contacto. el principio que constituye a los diferentes elementos dispersos de la vivencia en una serie y los une a su ley o punto que la engendra. bastarían para la conservación de la identidad del yo. para per~ Cfr. el continuo que garantiza la vinculación de las identidades a la sustancia. memoria. Hookcr (cd. fuente de percepciones distintas y camino para llegar a pereibirse así mismo o. la sustancia. Leibniz argumenta que sí existiesen átomos. Por la reflexión alcanzamos las verdades eternas quiero decir. 323.o. es la infinidad de percepciones confusas que configuran el “punto de vista” del universo (precisamente lo que dinamita las pretensiones de una conciencia bien delimitada)19. 87) y Deinonstralio contía Aton. La reflexión es la vuelta sobre si mismo desde el exterior. 9 (Sfr: Curley. 23-X-1690. . 287. con estos criterios. La verdad es que. de Juan Arana Cañedo-Argúelles y Marcelino Rodriguez Dunis. Teenos. Ensayos de dinámico. seguimos como al principio. De hecho.: Philonenko. tenemos garantizada la conservación del yo. entendida como conjunción de identidad real y personal.. toda reflexión nace dc la elasticidad. 249 (trad. Appendix. o. es la reflexión20. Leibniz: Criticalandlnterpretative Essays. de la identidad personal.s sumía ex Atonaorumn conlactu. GP VII. 23-X-1690.

Es más .eibniz a It. un nuevo continuo. 339: Leibniz a it. La reflexión conlíeva. a saber. 87. desde luego. (Sfr: L. De Somnno ec vigilia. Burnetí. Esa localización “deslocalizada permite a la reflexión acompañar la acción interna e incluso ser ella misma un tipo de acción en la medida en que agita el “torbellino cerebral”27. Ahora bien. una representación de mi acción en la que me veo a mi mismo actuando23. la difusión del lugar. al pensamiento hecho por mi. §3. ya que el lugar no es nada distinto de lo en él localizado26. 26 (Sfr. Paris. ligada al lugar. elemento genesíco del espacio25. pág. ese sujeto que pensaba y actuaba. 24 liemos dicho un cambio de lugar no de posición.a famosa ‘rase de Fichie: “señores piensen en la pared. la pared. un cambio del punto desde el que “miramos un cambio de lugar La reflexión en el sentido fisíco de rebote es. La posición es aquello que diferencia a los mdi brenciables y no es este el caso. transversal. GP iii. 1703/41 II. muestra bien a las claras su componente espacial. La reflexión es un cambio en el orden de los que existen al mismo tiempo por incluir en ellos un nuevo elemento. ahora piensen en los que piensan en la pared. los que piensan en los que piensan en la pared . por decirlo con más precisión. pues.s. por tanto.Vouveaozz essoi. 1708-LO. 1 y t. 6.3. kV Leibniz 59 cibir la sustancia22. un desplazamiento de nuestro pensamiento desde la actividad cotidiana a un nivel superior. (SIP Iii. 22 CV: Leibniz a lady Marsham. Tampoco es un cambio de sitio ya que e’ sitio es una noción métrica ligada a tos cuerpos extensos. PUF. la perduración de un lugar durante un tiempo es lo que engendra el espacio. Pues bien.238 y Grua. (iP Vi 23.. por decirlo asi. 1” cd. (Ii. Burnett. 2-VIII1704.: [ci boL> (. (jenera. una acción de desplazar el lugar desde el que “miramos” o pensamos24. . III Se. Considerada en cuanto capacidad del espiritu es una acción o. GPV.. la reflexión es la acción por la cual desplazamos progresivamente nuestro punto de vista para pasar del pensamiento al pensamiento del pensamiento. 299. I. un pensar sobre mi propio pensamiento. que la reflexión implíque desplazar el lugar no significa necesariamente que haya de realizarse desde algo previamente constituido llamado “lugar”. pues. . 2—ViII— 704. EF 673. un cambio de nivel. toma también como punto de partida un elemento extenso. Echaní/llon de Re/Iexions sor le II. Livre. . Jurisprudcncc oni¡erselle cm Theodicée se/on Leihnir.eibuiz. V-1704. La vinculación de la reflexión con la escríttírv tina manera de hacer que los pensamientos ocupen una extensión. Es un examen atento de lo que sucede en nosotros. ahora piensen cm. 219 =Ak Vi. GP ilí.. 95..Continuidad y reflexión en (9. LII IV. 22 Chi: Leihniz.otnenlorio a ía moda/ls/ca de los un/larios de Christopíz . 299: y Leiboiz. § 13.S’legmnann. 27. 25 Esto no es exclusivo de Leibniz. un movimiento. La reflexión está. al lbrmado por esos pensamientos o acciones. ejemplo del proceso reflexivo que conduce al Yo absoluto.

Malebranche et Leibniz.: Leibniz. Ak VI. Leibniz no usa nunca el término apercepción en latín (cfr. Un limite que. Leibníz o. 23. III. Apperce¡nion. que no componga una serie. no es de carácter místico. 165. el yo no es el origen de la reflexión. ni hay conocimiento de nuestra alma. eit. que segtin Kulstad. livre. Aunque nace de las percepciones internas. Elyo Es un hecho que.zcia mdi25 Leibniz. Philosophia Verlag. 30). Leibniz no tematiza un concepto fuerte del yo.272. 29 (Sfr. 1991. GP 1. sin elemento externo. De iis quccper se conc. síntoma inequívoco de que estamos tropezando contra un límite. y naturalmente indestructible. no podría haber ningún yo que fuese “dueño y señor de su propia casa”. a lo único que se puede llegar es a un buen dolor de cabeza. 2” mitad IV. puesto que su noclon encierra todo lo que le debe ocurrir. No se puede pensar el sujeto.vpiuntur IX-1677. todo lo más. 1955.. GP V. qué es propio y ajeno a la sustancia28. Tb. Subrayemos esto. Múnschen-tlandcn-Wien. sin un componente espacial. pág.zcta et de re/lesione mnenmis in se z~sum. Bajo estas condiciones ya no puede pensarse al yo como sustancia. De reminisce. o lo que le corresponde en cada susta. Consciousness and Reflectioíz.60 Manuel Luna Alcoba la reflexión es frente de acciones francamente innovadoras puesto que facilitaría la libertad del hombre al indicar claramente las influencias que en cada momento recibe. es decir. intentando constituir una serie por las sucesivas reflexiones del yo. como podría demostrar. pág. Grua 300. esto no debe entenderse como la admiración de la pura identidad cogito. 49. . dada la infinitud de pequeñas percepciones. su resultado. Por cierto. En verdad. de Malebranehe. M. 144. Pues eí yo susodicho. Paris. Rcflexions sor Rellarmmn De gral/a et libero arbitrio ‘. pág. y Leibniz. 1680-1682. Echantillon des Reflexions sur le 1!. 30 (Sfr. 5. que encierran ambas igualmente algo de imaginario. En verdad. lo que no se podria encontrar ni en la figura ni en el movimiento. Leiboiz. aunque esta serie sea la de la experiencia29. aunque nada nos impida pensar a la sustancia como yo.516-7.: anotaciones de Leibuiz a la Recherche de la ver/té. La famosa carta a Arnauld lo dice: “La unidad sustancial exige un ser completo indivisible. en Robiner. lib. simplemente se trata de la imposibilidad de que un ser finito cree un movimiento perpetuo30. elY: Kulstad. sino en un alma o forma sustancial a ejemplo de lo que se llama yo.1676. en cualquier caso. 3. A. aunque posee todos los elementos para ello.: op. vrin.

cl yo kantiano que no conoce el inconsciente ni la muertc Sobre la constitución del yo trascendental en sus relaciones con cl yo lcibniziano. además.) Orle moy susdil. mais bien dans une ame t>ii forme substantielle á 1 ‘e— xemple dccc quon appelle mo’v. no será el yo. Ms VI. 3/13-l-1696. ya lo dijo Fichte. allá por 1667. Un yo tomado como sustancia. efr. conime e potirioís demonstrer. con un yo críticamente limilado. que es una cosa puramente exterior a lo que constituye la sustaflcia LI yo es un ejemplo. X-1687. II. noS 71-2. cit.s. abril-diciembre. 6. nc s~auroit estre fait ny défail par lappropinquation oit éloignement des parties. 76 (subrayado nuestro): ‘Lunité substancielle demande un estre aceompli indivisible. Leibni. en Philosophia 1Vatzoalis. indcst. 45. origen en lajerarquía de los seres y origen en un alma concreta. en Ideas i. Leibniz. pero el yo nunca puede ser visto como sustancia. W Leibniz 61 31. ib.: i7ichte. GP Vii. 114: y teiboiz a Job. It). qui est une ehose purement extericure Pee qui fait la substance’. Ménio/re cm conscience de .’i seío. ya se afirmaba que la imaginación siempre va acompañada de reilexión34. E.: Ileintel.318. Según Kabitz. Libraire Philosophiqtte J. GP II. s/l GN lIit 537. 2. III. 1. E.eibni. qui enveloppent mérnes toutes deux quelque chose d’imaginatie.sprudentia.’ Ph/ores. Vrin. en Oneina Coyes.z LcibízL. Paris. Lo importante para Leibniz. sino la sustancia. efr. Leí/mi:. si bien en cada sustancia individual hay algo (no todo) que responde a ese yo. Origen de la reflexión El origen de la reflexión cabe entenderlo en un doble sentido.(Son tino/dad y reflexión en 6. ou ce qui uy repond dans chaque substance individuelle. 32 (SIr. una manera popular de entender la mónada.ructiblc. GP [II 251: Leiboiz. puisque Sa notion cnveloppe buí ce qui uy doit arriver. e/dual. vol. El camino ñchteano se inició. La sustancia puede ser vista como yo. 78. ( . En la Nora nzethodus discendaz docendasque Juri. siempre tendria enfrentado un no-yo. a Anmaníd. pág.: Kabitz. esto es. 1)/e Philosophie des/unge. 1961. cit. 192—5. ‘‘ (Sfr: § 31. a Ainauld. 20-V-1703. 986. Ak 1. 12. Cf r. no podría ser hecho ni deshecho por la aproximación o alejamiento de partes.. RS. Leibníz a Philipp Wilhelin von Boineburg. tras haber definido la reflexión por la atención define la atención por la reflexión33. “Dic beiden Labvrinthe der Pbilosophie nací. lo cual no es tanto una búsqueda del origen de la reflexión cuanto la < (Sfr: I. 33 CIV.3. pág. teibo Y. ce quon nc s~auroit trouver ny dans la figure ny dans le niouvement. pero nunca continuidad32. Bogotá. 28-XI/8-XJ-1686. (ie. págs. ‘LI escepticismo y cl nuevo sistema (le Fiehtc 11793-1794”. V-1700. entre los cuales podría haber unidad (el no-yo como accidente del yo) o ruptura (el escepticismo). pág.sammzlausgabe. 473. en Naert. 2 t 1967—8)... repetimos. et naturelleinení.: Leibniz a de Volder. GP II. . Bernoulli. 39..284.

En el caso de Dios. § 18. su origen ontológico no es delimitable. El mundo es una serie que intenta reflejar la eternidad e infinitud de Dios a través de un tiempo limitado y un desarrollo que nunca alcanza su fin. aunque no suficiente. no hay facultad humana a partir de la cual pueda originarse la reflexión. sin acabar de explicar cómo se relacionan ambas identidades37. libre y capaz de actuar. estaríamos ante una serie con un punto de características peculiares (no tener antecesor). 6. § 87.5. y que dice así: (Sogitatio est status mentís qui eonscientii causa proxima est’ (Leibniz. la reflexión es definida simplemente como pensamiento. Nooveaux essazs. 1/11-1 686. no continua. Discours de nzétap/zvsiqoe.: Leibniz. (mía 512. 107 =Ak VI. VE 417 y Leibniz. LH 1. 91). 3~ (SIr: Belaval. suprema autoidentidad sin límite alguno. Conscioo. § 9. no todo pensamiento conlíeva reflexión3S. 32 (Sfr. Y.. 1703/4. Su origen ontológico está en alguna facultad o facultades que no quedan bien precisadas. G2 VI. Otras tantas veces se equipara la reflexión al sentimiento del yo y éste a la conciencia. Etudes Ie/bn/ziennes. A veces. cosa rechazada por Leibniz (cfr. GP LIII 299). no queda bien precisado no porque Leibniz se equivocara o no fuera claro. 1. porque. esp.sai. por tanto. Ahora podemos com35 (Sfr. tienen uso. Leibniz sostiene que todos los seres humanos. De afléctíbus.sness <md Reflecí/on. como muy bien señala Belaval38. y Traité Sur Iaperfrcíioíz de Din. entiéndasenos. se afirma que es lo mismo que la memoria (cfr. esp.s. En definitiva. Gailimard. § 14. La reflexión no tiene origen. pág. sino porque no debe quedar precisado. el sur las Namumes f’lastiqucs par L Auleor du Sesleme de lIIarnzoniepréeíablie. compárese con Naert.11. 63-4). sobre todo teniendo en cuenta que no llega a constituir ni siquiera una unidad. 439 (trad. Esa identidad entre conciencia y reflexión llevaría a deri- var la reflexión de la memoria. 135. El proceso de creación de cada sustancia por parte de Dios es el mismo por el cual la mónada reflexiona sobre sí haciéndose consciente.236. Considerations sur les Príncipes de y/e. EF 295).. 2-VIII1704. Ak VI. iii. . 6.: Leibniz. Exlraits dés arminiens. Sin embargo. 118 ttrad.sciente desoí selon Leí bníz. EF 550) y Leibniz. silo tuviera.. 36 (Sfr. 49) . 1703/4. esp.39. pág. en consecuencia. 1. 17. Leiboiz. Y. 1. 1. Mbnoire el coo. 543. Y mitad 1671. 1683/6.0 cuando se dice. Leiboiz no define la reflexión como conciencia. 1976. la reflexióm será el proceso de creación del mundo. de razón. pág. De Mundo Prcrsenti. (mP IV. GP V. 219 =Ak VI. No obstante. incluso los bebés. previa afirmación de que la reflexión acompaña a la razón36. 483 y Kulstad. ~ (Sfr: Leibniz. 452 (trad. págs. Grua 345..11. Leibniz on Apperception. GPV. Burnett. Paris. A’ooveauxes.62 Manuel Luna Alcoba confirmación de que la imaginación es en esencia creativa. GP VI. de Leibnizci Hegel. vol. 1691-5.: Leiboiz.: Leibniz a Th. I0-tV-1679. Eleinenía Jur¡Ss natura/ir. Causa De¿ 1710.: Leiboiz. o al menos no en el texto que cita Naert. no homogénea y.

aunque no porque sea una aplicación de la ley de continuidad sino por ser una confirmaemon de la teoría de la armonía preestablecida42. Theodícée. dont on puissc deseendre ct inonter. y que nuestra Alma.Svsti’. ¡Y Leibniz 63 prender por qué la sustancia debe tener en sí el universo completo y a Dios mIsmo. Insistamos. las mónadas forman una jerarquía continua: “Es razonable también. 543: “II est raisonnable aussi. lejos de ser la última de todas. pág.clic¡ues par 1 ‘lotear do .sai. ~ (Sfr. 72-3 y Leibniz. 1 52—3. sino que sc conoce siempre y permanece siendo conciencia de si? Y en etíanto a su origen. En la Teodicea. coinme 1 y en a au dessus. de 21/31-X-1686. que ciertos Filósofos llaman vacIo de fbrmas”~ 1 De hecho. ¿Por todas partes? bueno. se da una alternativa entre la evolución de la razón a partir del animal o su implantación en la mónada por parte de Dios43.s Natures Pla. o . 19) ‘i [ci bniz. GP VII 41. se determina a tomar lérma humana. Este alma bruta que animaba el cuerpo antes de la transformación. Si la reflexión no tiene origen.siderc¡tion. E. Ese tránsito sólo sería Ihetible por un milagro4t>. contendrá tanto al sujeto que ejerce la reflexión como aquello externo que sirve de motivo para tal reflexión. bien bm destre la derniere de tontes. se encuentra en un medio. se tronve dans un milien. no. § 91.Continuidad y reflexión en 6.ne de 1 I-Iarmnonie préetablie.s. en el cual se puede descender y ascender: lo contrarío seria un (le ibeto (le orden.s ami Reflecí/on. (Son. quil y ait des substances capables de pereeption au dessous de nous. Prefacio. Dios cambia la una en la otra dando a la piimera una nueva peribeción por Este ese’ origen de las indecisiones en los textos sobre e’ tema que recoge Kulstad (chi: 40 f. (iP VI.sciou. Con. GP II.. autrement ce seroit un detliut dordre. en otra parte afirma que el alma del hombre es algo más divino. es aniquilada cuando el alma razonable toma su lugar.. .: Le i buiz. en consecuencia. et que nostre Ame. entonces no cabe la posibilidad de que comience allí donde ahora mismo no existe.s dc Theodicée sur la honté de 1)/ea.c/ha/e nr Apperceptíon. ya que es el producto de una reflexión concreta y. 1710. que haya sustancias capaces de percepeióíí por encima de tiosotros como las hay por debajo. Leibniz se apunta fervientemente al preformismo. el sur Ie.s sur les Príncipes de e/e. al menos no gradualmente. la liberaS de 1 hono el 1 origine do nial. El mundo todo es una gigantesca reflexion de reflexiones que reflexionan sobre sí por todas partes. se ptíedc decir que Dios no la ha prodtícido más que cuando este cuerpo animado que está en la semilla. que ccrtains Philosophes appellent khcuorn /órtnaroín 42 (It: estudio previo ala carta XIII a Arnauld. GP Vi. 1710. no solamente es indestructible. Pero.snes.

GP II. es preciso hacer que al menos no íes pueda acontecer ninguna injusticia..: Leibniz. las leyes dula justicia. 48. Es esta una particularidad que no tengo demasiado elara”~~.) 44 Leibniz. (“est une particularité sur laquelle je n’ay pas assez des lumieres’. En una carta posterior a Amauld. el carácter divino del alma humana. lorsque lame raisonnable prend Sa place. la jerarquía de los seres es continua. ou si Dieu change l’une dans lauCre. § 397. 336). 75: “Ainsi les ames bretes auroicnt eté toutes creées dés le comencement du monde.64 Manuel Luna Alcoba una influencia extraordinaria. París. Tlzeodic¿e. (Sette ame brute. es por “(. qui animoit auparavant ce corps avant la transformation. Le/be/e el Spino:ci. las almas brutas habrían sido todas creadas desde el comienzo del mundo.: Friedmann. Y. pero. . suivant cette fecondité des semenees mentionde dans la Genese. cfr. 1710. M. siguiendo esta fecundidad de las semillas mencionada en el Génesis. 352 y Causa Dei. EF 547-8). GP lii 72-3: “Mais I’ame de l’homme cst quelque chose de plus divin. 28-XI/B-XII-l686. Pero yo respondo que leyes superiores a estas de la naturaleza material. Dieu nc la produit. Se puede decir pues por la misma razón que Dios debería también dar almas razonables o capaces de reflexión a todas Las sustancias animadas. mais elle se connoit tousjours et demeure consciencia 50/. parcequ’elle est capable de reflexion. 1710. pág. pero el alma razonable no es creada más que en el tiempo de la formación de su cuerpo. (iallimard. de 21/31-X-1686. sc oponen. la “carencia de luces” del texto anterior. 46 Leibniz a Arnauld.mas quede cuerpos. pág.. que lorsque ce corps animé qui est dans la semenee se determine á prendre la forme humaine. Esto es. est anihilée. siendo compictamente diferente de las otras almas que conocemos porque ella es capaz de reIlex. Et quant ó son origine. elle n’est pas seulement indestructible. en donnant á la premiere une nouvelle perfection par une influence extraordinaire. El mismo problema se planteaba ya en Cardan (cfr. por fin. et imite en potil la nature divine”. §§ 81-2. lleva a silenciar incluso la idea de que el cuerno humano estaba contenido en “semillas animales”: “Así. mais l’ame raisonnable n’est ereée que dans le tcmps de la fbrmation de sont corps. puesto que el orden dcl universo no habria permitido que la justicia hubiese podido ser observada con respecto a todas. estudio previo a la carta XIII aArnauld. GPVI. hace de ella algo especial que lleva a Dios a crearla aparte45. llegamos al texto “aclaratorio”: Yen seda más vacio de /b. esp. 451-2 (trad.on e imita en pequeño la naturaleza divina”46. 45 (Sfr. GPVI. nouvelle édition revue et augmentée. estant entierement ditterente des autres ames que nous eonnoissons.: Heintel. “Dic beiden Labyrinthe’.. on peut dire. Tb. a saber.

discreta—--. 4~ La misma expiesión aparece repetida varias veces. puisque I’ordre de lunivers n’auroit pas pennis. y en consecuencia. pues la justicia fundamenta doblemente la continuidad: de un modo indirecto. pág. esp.(Sontinuidady rcflexión en 6. 25. al entrar en la definición del orden. 25. Nota sobre 1<> conversacion con Eí’anz Mercuí II 1—1696. (blM. Rcksun. Leiboiz a dic (Shurftirstin Sopbie. c’est potirquoy elles oní esté tlíites incapables de reflexion on de conscience. En este sentido.siqoe. también es real -~por tanto. ¾ (Sfr. Pero los cuerpos son agregados ¿hemos de entender que la serie de las formas es tan discreta coino los cuerpos? Y. lajerarquia de los seres es ideal ~y continua—~~. pero pare- . GP VII. 2. [. Ak 1. esp. Leibniz a Hourquet. s’y opposení.: leiboiz. Obsérvese que la exclusión del vacuunl Ñrmarurn. al radicar en la mente de Dios..eibniz. mientras la cadena de mónadas.. EF 2911-1). On pourroil done dire par la méme raison que Dieu devoil aussi donner des ames raisonnables on capables de reflexion 6 toutes les substances animees. [.. vol. ~ (Sfr. 52 (Sfr: Leiboiz. 1703/4. LII IV. No se da más vacío de formas que de cuerpos48.nathernatiearum . § 20. cfr. Esto puede resultar comprensible teniendo en cuenta que. 125—6: “t . lO.. mit/a reruin . Para ser totalmente precisos. 4/14Xli.auld. y LII Mlii. IV. 75. VII. Lo que resulta chocante es que la ruptura de la continuidad se haga apelando ala ley de justicia. (32 VII540. se hace a través de un comparativo.472-3 (trad. 492. 6. § 12.: Leibniz a des billettes. GP II.. que le loix supericures á celles de la nature ruaterielle. Le/bu/e on . 101. Foi.i P Vii. 4? L•eibniz a Arnanid. GP V. 452. GP Vi. si bien. 1710. 28/8-XIi-I 686. Theoclicée. págs. (trad. Mais je reponds. Tb.: I. 9—X— 1687.: Leiboiz. por ser continua. 29. pilar de la ley dc continuidad51: y de modo directo.) ci noii niagís datur vacuum/ómaro. GP IV. 3/(13)-iX-1694. 16. 1 falloit done faire qtiau moins 1 nc leur pót arriver aucune injustice. sin que entre ellos quepa intermediario alguno. habrá dos tipos de seres: los que tiene reflexión y los que no49. p. cuando se nos dice que la ley de continuidad se deriva de las leyes de justicia y homogeneidad52.: K ulstad. cfr. 256-7). aqui Leibniz habla de leyes dejusticia. GP 1111 574. 455 = Ak VI.‘lppeíception. 5. 475. ib. 61. en efecto. Consc/oi.sncss and Re/lecí/o. (SIr. 1714/6. 397. de una parte. de la cantidad de las almas existentes se dice que supera el número de granos de arena50. en virtud de una ley (para ser exacto de varias leyes). y (. que lajustice eút pú estre observée 6 legard de touíes. W Leíbníz 65 esto que han sido hechas incapaces de reflexión o de conciencia.1696. Nouveaux cssais.ej.eibniza An. VIII. XII-l 714. puesto que tales seres existen. 8. de otra. 715.ícheí: e.é cte méíaphr. ti 535. GP II.: Leibniz. debe compararse con los pliegues de una túnica. Remarques sur les Ob¡eíions cíe ¡ti. el par consequence instiseeptibles de bonheur et de inalbeur’. no susceptibles de bondad y de maldad”~~.netapln’sic:a.eibniz. sgavoir les loix de la justice.n quam ccrporun2. a renglón seguido descubrimos que.

En efecto.: Belaval . en vez de apostar por la continuidad. pero.: Kulstad. si todos los seres fueran reflexivos.: “Del deber ser al ejercicio del poder.: Gurwitseh. pág . Leibn/z on Ápperception. Walter de Gruyler.ss nod Rc/lection. 20 La reflexión posee un sospechoso componente espacial. todos podrían hacer distintas sus percepciones. El problema de qué hace a una serie de recuerdos algo continuo al conferirles unidad. 576. 53 (Sfr. Parece claro que. A. siempre con mayor o menor precisión. (Soneha Roldán cree que eí salto se produce al hablar de la razón (cfr. en iieinekamp.) Leibniz Logik und Metaphrsik. en una conversaeíoíl privada. en Actas de las f’rimnera. Wissenschaftliche Buehgeseílsehaft. Sobre la reflesión como capaz de romper la serie continua. la abandonó para privilegiar esta teoría tan identificativa con él. condujo a Leibniz a afinar que la jerarquía continua de los seres en realidad no lo era tanto. Sin embargo la confrontación con la teoría de la acción derivada de la armonía. Conclusión Manuel Luna Alcoba Hemos visto cómo la identidad yo = mónada es para Leibniz necesariamente falsa y que lo primigenio es una serie continua en la que son determinables. 1988. elY. en prensa.66 7. pág.50). Madrid. Hasta aquí nada había que prohibiera la presencia de la reflexión en todas y cada una de las mónadas. cuando menos. pág. . 2). nos ha llevado a la sustancia y la reflexión como la actividad capaz de reconducir a ella. Letbniz. F. (Hgs. “Dic idee der Hannonie bei Leibniz’. ciertamente. Co. pág. Parece claro que los tres problemas están interconectados. y el Prof Dr.. A. Y. La convivencia conceptual entre ley de continuidad y teoría de la armonía preestablecida se muestra entonces impracticable53. Philosophie des Panlogísnius. las analogias dcl mundo moral y el político”. Cierto que este componente puede ser tachado de accesorio. el autor de la armonía preestablecida. de mero cebador que la eclógico pensar que la ley de justicia de la que hablaba como origen junto con la ley de homogeneidad de la ley dc continuidad debe ser. la conciencia será siempre un ámbito de bordes extremadamente difusos. BerlínNew York. Darmstadt. lo situé en el paso de percepción a apercepción. todos serían activos y la interacción. no se puede decir que sean lo mismo (cfr. devendría imposible.s Jonadas Inteínac:íonales de la Sociedad Leibn/: de España. 269. septiembre dc 1989.ísciousne. algo así como un yo o una conciencia. Poseí. la interacción entendida en términos de armonía preestablecida (el intercambio de representaciones en un sistema conservativo). Así pues: BEn un mundo en el que se respete la ley de continuidad. una de esas leyes. incapaz por completo de fundamentar un yo en sentido fuerte. La Dra. en consecuencia. y Sehupp. 1974. II.

(ontinuidodv reflexión en 6. 30 . Foucault. 115 Leibnis 67 pone en marcha. como han demostrado los estudios de M. No menos cierto que el espacio es el mareo de expresión del poder en el sentido más opresivo que se pueda imaginar. Que la reflexión sea capaz de convivir con la continuidad depende de hasta qué punto estemos dispuestos a abandonar o reelaborar el concepto de armonía más o menos preestablecida.