You are on page 1of 18

ANÁLISIS LITERARIO DEL LIBRO DE NÚMEROS

Presentado por: Luis Emiro Silva Pérez

Presentado a: Milton Martínez

Corporación Universitaria Minuto de Dios Facultad de Ciencias Sociales y Humanas Ciencias Bíblicas Pentateuco 2013

ANÁLISIS LITERARIO DEL LIBRO DE NÚMEROS El libro de números o el libro “En el desierto” como lo llaman los judíos , es un libro descriptivo en el que se narra la historia de los hebreos desde el Sinaí hasta los campos de Moab. Este trabajo tiene el propósito de realizar un análisis literario a Números indicando ente otros aspectos los siguientes: autor, redacción o edición final del libro, idioma de escritura, estructura y periodos narrados de la historia hebrea, y estilo literario que presenta Números. 1. Autor de Números El libro de Números no menciona quien lo escribió, a diferencia de los otros libros del Pentateuco en el cual si se menciona a Moisés como escritor de estos. Lo único que señala Números es que “Moisés registro las etapas de la marcha según la orden del Señor. Núm. 33:2” (Schokel, 2008), siendo esta la única actividad literaria en la que se hace mención a Moisés en el libro, algunos consideran que estas etapas podría relacionarse con todo el libro de Números, aunque es difícil saberlo. “Podría alegarse (como, en efecto, se ha hecho) que Moisés, como César, pudo haber escrito de sí mismo en tercera persona. Si se compara Números con Deuteronomio, parecería más probable que Moisés haya sido el autor de buena parte de Deuteronomio y que no haya escrito Números. No obstante, es la figura central de Números y buena parte del contenido del libro procede de anotaciones de Moisés o de uno de sus contemporáneos, quizá Josué.” (Lasor, Hubbard, & Bush, 1995) Entonces, para indicar quien es el autor de Números, se debe analizar la autoría del Pentateuco en su totalidad, agrupado de esta forma dado los temas comunes que tienen entre si estos libros. Hasta el siglo XVII a partir del relato bíblico y la tradición se le atribuía a Moisés la autoría del Pentateuco, pero a partir de observaciones criticas desde finales del siglo XVII comenzó a cuestionarse dicha autoría, comenzando con el oratonano Richard Simón y el judío holandés Baruc Spinoza quienes veían a Esdras como el responsable de su edición final, al tener en cuenta que el libro de Esdras, menciona que este fue encargado por el rey persa Altajerjes (aprox. 398 a.C) de promulgar una ley de estado para los judíos, tanto para aquellos que habían vuelto del exilio como para los que se habían quedado en el país buscando de esta forma asegurar la unidad de legislación y de liturgia a todos los habitantes de Judea y Samaría. Posteriormente en el siglo XVIII Jean Astruc (medico de Luis XV), al constatar la dualidad de los nombres divinos en el Pentateuco (YHWH y Elohim), emite la hipótesis de la existencia de dos fuentes cuya combinación condujo al texto actual, pero anteriormente varios autores ya habían constatado la existencia de dobletes (dos relatos de la creación· Gn 1:12-4a y Gn 2:4b-25; dos relatos de la manifestación divina a Moisés. Ex 3,1-4,17 y Ex 6,2-7,7, etc.), así como a las tensiones narrativas en los relatos (uno de los ejemplos más obvios es la discordancia de datos y cifras en el relato del diluvio en Gn 6-9). Sicre (2000) agrupa algunas inconsistencias en torno al Pentateuco que cuestiona la autoría de Moisés frente al Pentateuco, veamos algunas de estas:

a) Cortes y tropiezos en la narración  Al relato de la creación (Gn 1,1-2,4a) sigue otro relato que vuelve a los orígenes y se expresa en categorías muy distintas (Gn 2,4b-24).  Después del nacimiento de Set (Gn 4,26), se vuelve a los orígenes de Adán (Gn 5,1).  En Ex 19,24s, Dios ordena a Moisés que baje del monte y suba de nuevo con Aarón. Pero el relato se interrumpe para dar paso al decálogo. b) Tradiciones duplicadas y triplicadas  Dos relatos de la creación (Gn l, l-2,4a; 2,4b-24).  Dos relatos del diluvio, mezclados en Gn 6-9.  Tres veces la esposa en peligro (Gn 12,10ss; 20; 26).  Dos pactos de Dios con Abrahán (Gn 15 y 17).  Dos relatos de la vocación de Moisés (Ex 3 y 6).  Dos promulgaciones del decálogo (Ex 20 y Dt 5).  Leyes sobre homicidio (Ex 21; Dt 19; Nm 35).  Diversos catálogos de fiestas (Ex 23,14ss; 34,18ss:16, lss; Lv 23,4ss; Nm 28-29). c) Tradiciones distintas e incluso opuestas  En Gn 1, Dios crea al hombre y la mujer al mismo tiempo, como culmen de la creación; en Gn 2 crea al hombre antes que a los animales, y por último a la mujer.  En Gn 6,19s se ordena a Noé introducir en el arca una pareja de cada viviente; en 7,2 se trata de siete parejas de animales puros y una de impuros.  En Gn 7,6s tiene lugar el diluvio, y Noé entra en el arca; en 7,10 se dice que el diluvio ocurrió una semana más tarde. En 7,11 vuelve a hablarse de los comienzos del diluvio y en 7,13 de la entrada de Noé.  En Nm 9,17s se dice que la nube guiaba a los israelitas por el desierto. En Nm 10,31, Moisés no cuenta con esa ayuda y pide a Jobab que los acompañe. En Nm 10,33, quien guía al pueblo es el arca. Tres tradiciones distintas en poco más de una página.  La duración de la fiesta de las Chozas es de siete días según Dt 16,15, y de ocho según Lv 23,36.  En caso de homicidio no intencionado, el lugar de asilo es el altar según Ex 21,12ss. Pero en Dt 19,1-13 y Nm 35,9-24 no se menciona el altar, sino que se especifican unas ciudades de refugio para el culpable. d) Anacronismos  En Gn 12,6 y 13,7 se dice: «en aquel tiempo habitaban allí los cananeos». El autor supone que quienes habitan ahora la tierra son los israelitas. La afirmación carece de sentido en tiempos de Moisés.  En Gn 21,34; 26,14.15.18; Ex 13,17 se menciona a los filisteos, que ocuparon el territorio después de la muerte de Moisés.  En Gn 36,31 se habla de los reyes edomitas que existieron «antes de que los israelitas tuvieran rey»; quien escribe esta frase conoce la existencia de monarcas en Israel, cosa que sólo ocurrió dos siglos después de la muerte de Moisés.

e) Diferencias de vocabulario  En algunos textos se da a Dios el nombre genérico de Elohím; en otros, su nombre concreto, Yahvé. Esta distinción, que al profano puede parecer intrascendente, fue la que permitió el análisis inicial de las fuentes del Pentateuco.  Al monte donde Dios se revela se lo llama en unos casos Sinaí y en otros Horeb.  El suegro de Moisés se llama Ragüel en Ex 2,18 y Jetró en Ex 3,1; 18,1.2.6.12. f) Diferencias de estilo El libro del Deuteronomio se caracteriza por un estilo oratorio, retórico y ampuloso, típico de ciertas formas de predicación o exhortación. Ciertas partes del Pentateuco poseen un estilo preciso y seco, con frases que se repiten machaconamente, como en el primer relato de la creación (Gn 1). Otras secciones presentan un estilo narrativo ágil y vivaz; analizan la psicología de los personajes, hablan de Dios como si fuese un hombre que se pasea por la tarde, come, etc. (Sicre, 2000) La hipótesis documentaria Teniendo en cuenta las críticas frente al pentateuco, Julios Wellhausen sistematiza estas a finales del siglo XIX, proponiendo una teoría que se conoce como la Hipótesis documentaria. En esta Wellhausen propone que en la realización del Pentateuco se distingue tres documentos cuya fusión formo el pentateuco, un documento yehovista (preexílico), un deuteronomista (relacionado con la época de Josías) y un documento sacerdotal (postexilico), hipótesis que cuestiona la autoría del pentateuco por parte de Moisés. A partir de estos estudios, la hipótesis documentaria ha sido refinada a partir de otros estudios que han tratado de definir y delimitar cada una de las fuentes. Se destacan los trabajos de Hermann Gunkel y Albrecht Alt, y después con los de Gerhard Von Rad y Martin Noth, Siendo estos dos últimos autores los que elaboran la hipótesis documentaria en su forma más acabada. La hipótesis documentaria clásica a partir de Artus Olivier (2001) y Briend (1980) se puede resumir de la siguiente forma:  El documento yahvista (J) data de comienzos de la época monárquica (siglo x), en la segunda mitad del reinado de Salomón. El yahvista es un escritor del sur (Jerusalén) que desarrolla una ideología de la monarquía y de la corte de Jerusalén, basándose en tradiciones orales o en textos ya escritos anteriormente. Se le pueden atribuir textos como Ex 2:1-10 o Gn 18, los personajes de Moisés y Abrahán –mediadores elegidos por Dios entre él y los hombres- representan en estos relatos la figura del rey. El documento elohísta (E) proviene del reino del norte (siglos IX-VIII). En él se encuentran tradiciones paralelas a las del documento yahvista, lo cual permite un cierto trabajo sinóptico. Es más reseñado con respecto a la monarquía y retoma tesis teológicas que se relacionan con las de los profetas del norte sobre todo de Elías, Eliseo y Oseas reflejando las preocupaciones de estos. El documento yahvista y el elohísta se fusionan quizá después de la caída del reino de Samaría (722) y de la llegada de israelitas a Judá. En esta operación, el yahvista ocupa

 

 

el lugar más importante, mientras que el elohísta es relegado a un segundo lugar. Juntos forman el documento yehovista (JE). El documento que constituye el Deuteronomio (al que se designa con la letra D) está emparentado, en ciertos puntos, con el documento elohísta. Esto se explica fácilmente. ya que ambos tienen un mismo origen geográfico, el reino del norte, así como la misma preocupación por enraizarse en Moisés y en la ley. La historia de su redacción es compleja. Nos encontramos con una primera redacción del Deuteronomio en Jerusalén, después de la caída de Samaría (en 722), en el reinado de Ezequías; ahora bien, hasta la época de la reforma de Josías en 622 no alcanzó ni renombre ni importancia. Su edición definitiva tuvo lugar durante el exilio en Babilonia (entre 587 y 538) (Briend, 1980). El documento sacerdotal (P, del alemán Priesterschrift, escrito sacerdotal o, mejor, Pg, Priesterschrift Geschichte, historia sacerdotal) es originalmente un relato independiente cuya teología es específica y cuya fuente narrativa está representada por el documento yehovista. Está redactado durante el exilio en Babilonia en medios de sacerdotes deportados (siglo VI). Este documento corno los anteriores, se apropia antiguas tradiciones interpretándolas de manera nueva a fin de encontrar en ellas la luz necesaria para poder vivir en las circunstancias difíciles en las que se encontraban. El documento sacerdotal recibe, tras el exilio, suplementos legislativos (Ps). El documento sacerdotal y el documento JE se fusionan a comienzo del siglo IV para formar el Tetrateuco (JEP). En esa ocasión se añadieron igualmente una serie de «leyes complementarias» (designadas por Ps) impregnadas del espíritu sacerdotal. Así se constituye la Tora en cinco libros (JEDP). Esta actividad literaria se debe probablemente a Esdras al ser encargado por el rey persa Altajerjes de promulgar una ley de estado para los judíos, tanto para aquellos que habían vuelto del exilio como para los que se habían quedado en el país.

Grafico 1: Teoría Documentaria Clásica. Fuente: (Artus, 2001)

Criticas, límites y alternativas a la hipótesis documentaria La hipótesis documentaria comenzó a recibir críticas a partir del siglo XX1, entre estas se destacan las de Wilhelm Rudolph y Martin Rose quienes cuestionaron la datación, naturaleza y delimitación de los documentos propuestos por Wellhausen sin lograr aun así debilitar la hipótesis. Criticas posteriores a la hipótesis documentaria permitió a Blenkinsopp (2001) luego de analizar varios de estos trabajos llegar a las siguientes conclusiones:    Ya no hay consenso sobre la existencia de fuentes narrativas continuas, identificables, que abarcan todo el pentateuco, y anteriores al exilio La crítica al modelo estándar se ha centrado sobre todo en la fuente J, y es difícil ver como la hipótesis podrá sobrevivir tras su desplazamiento a una fecha muy posterior y a futuro cuando se le elimine por completo. La tendencia a la datación tardía, muy clara en los autores recientes, no carece de problemas. En gran medida debe basarse en el principio de que, lo que no se sabe con certeza que es antiguo, tiene que ser reciente, lo cual obliga a quienes niegan la existencia de fuentes antiguas a rellenar el vacío creado por el periodo preexílico por sus desplazamiento. Poca atención se ha prestado en los últimos años a los otros documentos postulados en la hipótesis. Se ha visto que E resulta problemático desde hace tiempo y no hay demasiado entusiasmo por mantenerlo. (Blenkinsopp, 2001)

Pero, a partir de 1975 con la aproximación sincrónica al pentateuco es que se cuestiona la hipótesis documentaria de raíz, ya que anteriormente se buscaba delimitar los documentos al definir la época en la cual fue escrito, pero a partir del análisis sincrónico lo que interesa es la coherencia narrativa de los documentos con el fin de poder explicarlos. A partir del análisis sincrónico se han creado nuevas hipótesis frente a la composición del Pentateuco que han renovado profundamente el acercamiento literario a este, pero aun así se mantiene la idea de que el Pentateuco y por ende Números no fue escrito por Moisés. Entre las nuevas hipótesis se destaca las desarrolladas por R. Rendtorff y Erhard Blum. Veamos algunos aportes de estos autores: “Al constatar las pocas relaciones que unían las diferentes subunidades narrativas que componen el Pentateuco, Rendtorff emitió la hipótesis de que estas subunidades constituyeron primero tradiciones escritas transmitidas independientemente las unas de las otras. Él llama a estos conjuntos tradicionales (ciclo de los orígenes, patriarcas, cautividad en Egipto y liberación, etc.) grandes unidades literarias. La relación entre estas grandes unidades habría estado asegurada por dos composiciones tardías, postexílicas. Así, para comprender la historia de la composición literaria del Pentateuco, Rendtorff sustituye el modelo de los fragmentos por el de los documentos.
1

Para profundizar las criticas realizadas a la hipótesis documentaria de Wellhausen se sugiere consultar el libro “Reseña critica de una introducción al antiguo testamento” de Archer Gleason y el libro “El pentateuco Introducción a los primeros cinco libros de la biblia de Blenkinsopp, dado que este es un tema tan amplio que queda fuera del propósito del trabajo.

Blum se interesa esencialmente por la segunda parte de la hipótesis de Rendtorff: el proceso de composición que conduce a enlazar las grandes unidades literarias. Blum identifica dos composiciones sucesivas: una composición KD (Komposition en alemán) que, como su propio nombre indica, mantiene una cierta familiaridad con la teología deuteronómico-deuteronomista, aunque sin reducirse a ella, y una composición KP (P = sacerdotal), más tardía, que toma como punto de partida la composición KD, la completa y la modifica. Una teoría semejante, cuya ventaja es mostrar cómo la fase última de composición del Pentateuco resulta del diálogo entre dos grupos -sacerdotal y «laico» deuteronomista-, presenta, sin embargo, varios escollos. - Por una parte, lleva a repartir el texto del Pentateuco entre dos composiciones que cree poder identificar. El carácter limitado de esta elección puede conducir a subestimar la complejidad del proceso de composición del Pentateuco, y a volver a caer en las mismas dificultades que la teoría documentaría. - Por otra parte, Blum no reconoce la existencia de un escrito sacerdotal independiente, lo que parece contradecir los datos del análisis literario de algunos textos, como tendremos oportunidad de ver más adelante. - Por último, incluso aunque el interés literario y teológico de las últimas etapas (postexílicas) de la composición del Pentateuco es manifiesta, la crisis de la teoría documentaria ¿debe conducir al exegeta a renunciar a emitir hipótesis literarias relativas al período preexílico? (Artus, 2001) Evidencias a favor de Moisés como escritor del Pentateuco Anteriormente se menciono las propuestas en contra de que el Pentateuco hubiera sido escrito por Moisés y esbozado las teorías que lo sustentan, dado que en medios académicos esta es la postura generalmente aceptada. Pero, Gleason (1987) presenta una defensa a favor de Moisés como escritor del pentateuco que se presenta a continuación: a. El testimonio de las escrituras con respecto a la paternidad literaria de Moisés El pentateuco menciona a Moisés como autor de la Ley o la Tora que se extrapola al pentateuco, entre estos: Ex 17:34, Ex 24:4, Ex 24:7, Dtm 31:9, Dtm 31:11. Además, otros libros del Antiguo Testamento hace referencia a este hecho, entre estos: Jos 8:31-32, 1 Rey2:3, 2 Rey 14:6, 2 Rey 21:8, Esd 6:18, Neh 13:1, Dn 9:11-13, Mal 4:4. También el nuevo testamento hace referencia a Moisés como autor del pentateuco, entre estos: Mt 19:8, Jn 5:46-47 “Porque si creyeres a Moisés, me creeréis a mi, porque de mi escribió él. Pero si no creéis a sus escritos, ¿Cómo creeréis a mis palabras”, Jn 7:19, Hc 3:22, Rm 10:5. b. Evidencias internas Las evidencias internas hacen mención a alusiones, a incidententales o casuales, a sucesos históricos contemporáneos, a hechos corrientes, a condiciones geográficas o climáticas, a flora o fauna que prevalecen, y las aseveraciones de testigos oculares participantes. A partir de las evidencias internas es posible concluir que el autor de Números residió originalmente en Egipto (no en Palestina), haber sido testigo ocular del éxodo de la deambulación por el

desierto y haber contado con un alto nivel de educación, de conocimientos y de capacidad literaria, siendo Moisés uno que cumple estas condiciones. Gleason (1987), menciona entre otras evidencias internas las siguientes:  En el relato del éxodo figuran detalles que solo pudieron ser registrados por un testigo presencial, y que hubiera sido imposible que los conociera un autor que hubiera vivido siglos después. Por ejemplo Ex 15:27 informa el numero exacto de fuentes (doce) y de las palmeras (setenta) que había en Elim. Núm. 11:7-8 habla del aspecto y del gusto del mana. El autor del Génesis y del Éxodo demuestra estar totalmente familiarizado con Egipto. Por ejemplo con nombres egipcios (Ori, Pitón, Polifera, Asenat, etc.), además de utilizar un mayor porcentaje de palabras egipcias que en ninguna otra parte del antiguo testamento (abrek (arrodillarse), Hin (alrededor de 6.2 litros), gome (papiro), ses (lino), etc.). Esta afirmación la comparte también Garrow Duncan quien escribió “No podemos menos que admitir que el escritor de las narraciones de José y del Éxodo estaba plenamente familiarizado con el lenguaje, las costumbres, las creencias, la vida cortesana y la etiqueta de los círculos oficiales egipcios”. El autor de la Tora demuestra un punto de vista constantemente extranjero o extrapalestino, al menos en lo que a Canaán se refiere. Las narraciones y el clima, según la narración no son palestinos sino egipcios, la flora y la fauna que se menciona en la narración son egipcias o sinaiticas, nunca distintivamente palestinas (p.e. la acacia y el antílope, el avestruz, el carnero montes. Desde el punto de vista geográfico, el relato del éxodo esta lleno de autenticas referencias locales que han sido verificadas por la moderna arqueología, a diferencia de la geografía palestina que es relativamente desconocida. La atmosfera que se respira en Éxodo y Números es indiscutiblemente la del desierto, no la de un pueblo agrícola asentado en las posesiones de sus antepasado durante casi mil años. El tremendo hincapié que se hace sobre un tabernáculo o como sitio de adoración esta totalmente fuera de lugar para autores que hubieran vivido siglos después de haberse construido el templo de Salomón. Particularmente en el Génesis hay referencias a costumbres arcaicas que son demostrables para el segundo milenio a.C, pero que no continuaron durante el primer milenio. Notables, en tal sentido, son los documentos legales descubiertos en Nuzi, que se remontan al siglo XV a.C, en los cuales se descubre referencias a la costumbre de engendrar hijos legítimos con las siervas, entre otras. Hay una notable unidad de orden y disposición que subyace a lo largo de todo el pentateuco y lo vincula en un todo progresivo, si bien algunas etapas sucesivas en la revelación (durante la carrera del escritor de Moisés a lo largo de cuatro décadas) dan como resultado cierto número de superposiciones y repeticiones. Por inferencia, aun los documentalistas se ven obligados a conceder esta unidad, recurriendo a un hipotético

redactor para explicar el orden y la armonía en la disposición final de la Tora, tal como ha llegado a nosotros. (Gleason, 1987) c. Los títulos de Moisés Moisés tenia la educación y el trasfondo necesario para escribir, puesto que recibió de sus antepasado esa riqueza dela ley oral que se origino en las culturas mesopotámicas. Contaba con un conocimiento personal sobre el clima, la agricultura y la geografía de Egipto y la península del Sinaí. Por otra parte Moisés provenía de una cultura en la cual el arte de escribir estaba tan ampliamente difundido que aun los artículos de tocador contaba con la adecuada inscripción. La escritura tanto la jeroglífica como la hierática estaba tan difundida en el Egipto de Moisés que seria absolutamente increíble que no hubiera registrado nada por escrito. Por otro lado, en defensa de Moisés como autor del Pentateuco Vilo y Escuain (1988) mencionan lo siguiente: “El profesor R. Dick Wilson presenta sólidos argumentos lingüísticos en favor de la mosaicidad del Pentateuco («Is High Criticism Scientific?» y «Scientific Investigation of the Old Testament»). En tanto que se hallan términos de origen persa en Crónicas, Esdras, Nehemías, Ester y Daniel, no se halla ninguno en el Pentateuco (a pesar de que el pretendido «Código Sacerdotal» sea atribuido a Esdras). Por otra parte, el profesor A. S. Yahuda ha señalado numerosas pruebas de la influencia egipcia en el lenguaje y forma de pensar del Pentateuco, lo que sólo se explica si el autor es Moisés. Está claro que hay en estos cinco libros diferencias de expresión, que son fácilmente explicables por los temas tratados y por los documentos utilizados. «No es científico rebuscar entre pasajes especiales, como las genealogías, los contratos solemnes, o las ordenanzas rituales, y agruparlos postulando un autor diferente, bajo el pretexto ¡de que el vocabulario utilizado es diferente!» (Manley, «Nouveau Manuel de la Bible», p. 131). Los más superficialmente familiarizados con la moderna controversia teológica, son conscientes de que ciertos opositores de la Biblia han dirigido, de manera especial, sus ataques contra la antigüedad del Pentateuco, aunque no han llegado aún a un acuerdo entre ellos mismos acerca de qué partes del Pentateuco fueron escritas por diferentes autores, ni por cuántos, ni por quiénes, ni en qué épocas, ni cuándo, ni por quién fueron finalmente recogidas en un solo libro. Ahora bien, lo que nosotros alegamos en relación con ello es: que la legislación del Pentateuco presenta evidencias de su redacción antes de que el pueblo estuviera establecido en Palestina. Llegamos a esta conclusión de la siguiente manera: Supongamos que un código de leyes e instituciones sea preparado por un legislador práctico (porque es indudable que estaban en vigor en Israel): mantenemos que ningún legislador humano hubiera podido ordenar un sistema para una nación ya establecida tal y como el que hallamos en el Pentateuco. El mundo ha visto muchas constituciones especulativas de la sociedad preparadas por filósofos y teóricos, de Platón a Rousseau y Owen. Ninguna de ellas hubiera podido haberse adecuado a un estado de una sociedad ya establecida. Además, ningún filósofo hubiera jamás imaginado ni pensado leyes tales como las dadas en el Pentateuco." (Vila & Escuain, 1988)

2. Redacción o edición final de Números Teniendo en cuenta las hipótesis en torno al pentateuco y su autoría, cabe preguntarnos ¿quién fue el redactor final del Pentateuco y específicamente de Números? Las respuestas a esta pregunta varían según la posición que se defienda acerca de la autoría. Por ejemplo para los que sostienen que Moisés es el autor se tiene dos posturas: la primera que el mismo Moisés la escribió; la otra es que el redactor final es anónimo y lo que hizo fue escribir acorde con las tradiciones orales dejadas por Moisés, pero sin cuestionar que el autor de estos fue Moisés. Los defensores de la teoría de que Moisés no es el autor del Pentateuco atribuyen a Esdras como el redactor final de los libros del pentateuco. Esta propuesta comenzó con el oratonano Richard Simón y el judío holandés Baruc Spinoza. Estos veían a Esdras como el responsable de la edición final del Pentateuco, al tener en cuenta que en el libro de Esdras, se menciona a éste como encargado por el rey persa Altajerjes (aprox. 398 a.C) de promulgar una ley de estado para los judíos, tanto para aquellos que habían vuelto del exilio como para los que se habían quedado en el país buscando de esta forma asegurar la unidad de legislación y de liturgia a todos los habitantes de Judea y Samaría (Lasor, Hubbard, & Bush, 1995). Carro, Poe & Zorzoli (1998) resume algunos de los problemas específicos relacionados con el libro de Números que siguieren que su redacción final se realizo en la época del exilio y la restauración después de este. Veamos algunas de estas: a. Discrepancias Se encuentran algunas discrepancias en los detalles de algunas reglas dadas en diferentes partes del Pentateuco mismo. (Por ejemplo Lev. 4:14 con Núm. 15:24 y Lev. 23:18 con Núm. 28:27). Los eruditos liberales citan esto como una evidencia contra el origen de las leyes en los tiempos de Moisés. Dicen que las diferentes reglas reflejan las prácticas en diferentes épocas de la historia posterior del pueblo. Pero hay que reconocer que, según el Pentateuco mismo, Moisés dio leyes al pueblo en por lo menos cuatro ocasiones diferentes: en Mara en el desierto de Shur (Ex. 15:25, 26); en Sinaí (Ex. 20—Núm. 20; notar Lev. 27:34; Núm. 1:1); en el desierto durante los años errantes (Núm. 15; 18; 19); y en las llanuras de Moab (Núm. 26–31; 35; 36; Deut. 5:26; notar Núm. 36:13; Deut. 5:44 –46). Se señala que durante los 40 años entre el éxodo y la con-quista había tiempo suficiente para hacer algunos leves cambios en las leyes. Además, parece que algunas leyes se dieron con una aplicación inmediata mientras que otras se dieron anticipadamente para aplicarse en la tierra después de la conquista. Con todo, algunos conservadores como J. A. Thompson aceptan la posibilidad de que quizá la forma de las reglas presentada en el texto actual de Números refleja las costumbres en uso en el tiempo de la redacción final del libro, pero afirman que, en su esencia, las leyes provienen de los tiempos de Moisés. Hay también algunas discrepancias dentro del mismo libro de Números. Comparar la prohibición de contar a los levitas en 1:49 con las instrucciones de contarlos en 3:14, 15 y 4:1–3; la edad de servicio de los levitas en 4:2, 3; 22, 23, 29, 30, 34, 35, 39, 43, 47 con la dada en 8:24; el lugar de los levitas en el orden de la marcha en 2:16, 17 con el dado en 10:17, 18, 21; y el lugar del arca del pacto en el orden de la marcha en 3:31; 4:15; 10:21 con el mencionado en 30:33. Varios eruditos toman estas diferencias como evidencias del uso de fuentes contradictorias o como reflejos de las costumbres en diferentes épocas

posteriores. Pero ver el comentario sobre los pasajes mencionados para varias sugerencias en cuanto a maneras de resolver estas discrepancias. b. Conflicto con Ezequiel En Ezequiel 40–48, el profeta da su programa para el pueblo restaurado después del exilio. En varios lugares, las reglas dadas allí están en conflicto con las leyes del Pentateuco (por ejemplo las reglas acerca de sacrificios en Eze. 45:18 –46:15 con Núm. 15:1–16; 28:1– 29:40). La crítica liberal toma esto como evidencia de que las leyes del Pentateuco todavía no existían (o por lo menos no se habían compilado) en los tiempos de Ezequiel (593 –570 a. de J.C.) Dice que si ya existiera una colección de leyes con autoridad reconocida, Ezequiel no habría sentido la libertad de contradecir las leyes. Sin embargo, parece que Ezequiel está conscientemente presentando nuevas reglas para una nueva época después del exilio. Se da cuenta de que lo que él presenta es diferente en varios puntos de las prácticas antes del exilio, pero considera que la nueva situación justifica algunos cambios. Además, hay que notar que los sacrificios mencionados en Números son los que el pueblo debe presentar o que los sacerdotes presentan por todo el pueblo, mientras que Ezequiel 45 y 46 habla de los sacrificios que el príncipe o gobernante del pueblo debe presentar. c. El tabernáculo Muchos eruditos dicen que el tabernáculo elaborado, como se presenta en Éxodo (Ex 2530, Ex 35-40) y Números (con el atrio, el lugar santo, y el lugar santísimo, con su mobiliario elaborado, y atendido por sacerdotes y levitas con una organización complicada), nunca existió en la historia ya que es demasiado complicado para una edad tan “primitiva” como la de Moisés. Dicen que el cuadro que encontramos en Éxodo y Números es nada más que la invención de la escuela sacerdotal, que proyectó la forma y el rito del templo de Salomón hacia tiempos anteriores. Podemos notar que la arqueología ha revelado el uso de pabellones desmontables y portátiles en Egipto antes de 2200 a. de J.C. y que en los textos de Ugarit (1400 a. de J.C.) hay una referencia a un rey que cumple algunos ritos sagrados en una tienda, así que no hay nada increíble entonces en el relato bíblico del Tabernáculo. El mayor obstáculo a esta interpretación aparece en Números 11:24 –27, donde se hace una distinción entre los 70 ancianos reunidos alrededor del tabernáculo por un lado, y Eldad y Medad, que habían quedado en el campamento, por el otro. Algunos interpretan que en Números 11 el tabernáculo se encuentra fuera del campamento, como en Éxodo 33 y dicen que Números 11 contradice Números 2 en cuanto a la ubicación del tabernáculo (atribuyen Núm. 2 a la fuente P y Núm. 11, junto con Ex. 33:7–11, a la fuente J). La mejor respuesta parece ser que, como se indica en Números 2:2 en la RVA, el campamento del pueblo quedaba a cierta distancia del tabernáculo. Mientras que las tiendas del pueblo estaban alrededor del tabernáculo, había una separación suficiente para hablar de salir del “campamento” (el área donde estaban las tiendas del pueblo) para ir al tabernáculo. d. Sacerdotes y Levitas El problema más grande con el libro de Números es que hace una distinción bien clara y definida entre los derechos y responsabilidades de los sacerdotes y de los levitas y su estructura organizacional (Núm. 1:47-54, Núm. 4:1–15, Núm. 16:36–40; 18:1–7). Pero muchos eruditos creen que tal organización jerárquica era demasiado compleja para los tiempos de Moisés y que la distinción entre sacerdotes y levitas se originó en épocas

posteriores. Sin embargo, Wenham señala que un texto de los heteos que proviene del período antes de 1000 a. de. J.C. hace una distinción semejante entre los sacerdotes y los guardias del templo. No hay nada increíble entonces en la afirmación de que había una distinción entre los sacerdotes y levitas en los tiempos de Moisés mismo. (Carro, Poe, & Zorzoli, 1998) Luego de analizar lo relacionado con la autoría y redacción de Números, a continuación se presenta el idioma, la estructura y el estilo literario de Números. 3. Idioma en el cual fue escrito Números El antiguo testamento fundamentalmente se escribió en hebreo, aunque hay secciones breves escritas en arameo como Esd 4,8-6,18; 7,12-26; Dn 2,4b-7,28, Jer 10:11 y específicamente en el Pentateuco se observa dos palabras en Gn 31,47 escritas en arameo. Cabe resaltar que el hebreo y arameo son dos lenguas muy emparentadas entre ellas. Finalmente, hay libros o secciones de libros del antiguo testamento escritos en griego como Sabiduría, 1 y 2 Macabeos, Est 10,4-16,24; Dn 3,24-90, impulsado por la influencia griega en Palestina (Sicre, 2000) aunque, cabe resaltar que estos libros no pertenecen al canon judío por que el único lenguaje sagrado para ellos es el hebreo, y como el pentateuco casi en su totalidad esta escrito en hebreo con excepción de las dos palabras en arameo de Gn 31 es que es aceptado en su canon. 4. Estructura de Números El libro de Números presenta una narración histórica interrumpida a menudo por una serie de leyes y disposiciones referentes a la comunidad. Teniendo en cuenta esto, varios autores han planteado una posible estructura del libro de Números. A continuación se presenta dos de estas, las cuales permite observar con cierto detalle los acontecimientos presentes en Números, los cuales abarcan cerca de cuarenta años en el desierto luego su salida de Egipto: Estructura de Carro, Poe y Zorzoli (1998) I. En el monte Sinaí: Organización de la comunidad y preparativos para la marcha, 1:110:10 1. El primer censo y la organización del pueblo, 1:1-2:34 2. El significado, la enumeración y la organización de los levitas, 3:1-4:49 3. Reglas para mantener la santidad y la pureza del pueblo, 5:1-6:27 4. Ritos celebrados antes de la salida del monte Sinaí, 7:1-9:14 5. Provisión para la dirección del pueblo en el viaje, 9:15-10:10 II. El viaje desde Sinaí hasta Cades-Barnea, 10:11-12:16 1. La salida del monte Sinaí, 10:11-36 2. El fuego en Tabera, 11:1-3 3. La provisión de las codornices, 11:4-35 4. La murmuración de Aarón y María contra Moisés, 12:1-16 III. Acontecimientos y leyes en y alrededor de Cades, 13:1-20:13 1. La rebelión del pueblo: Rechazo de la tierra prometida, 13:1-14:45

2. La reafirmación de la promesa de la tierra y de la necesidad de la obediencia, 15:1-41 3. La rebelión de los líderes y levitas: Rechazo del orden espiritual, 16:1-17:13 4. La reafirmación del orden espiritual, 18:1-19:22 5. La rebelión de Moisés y Aarón: Rechazo de la palabra de Dios, 20:1-13 IV. El viaje desde Cades hasta las llanuras de Moab, 20:14-22:1 1. El desvío alrededor de Edom, 20:14-21 2. La muerte de Aarón en el monte Hor, 20:22-29 3. La campaña contra Arad, 21:1-3 4. Las serpientes ardientes y la serpiente de bronce, 21:4-9 5. El desvío alrededor de Moab, 21:10-20 6. La conquista de los reinos de Sejón y Og y la llegada a las llanuras de Moab, 21:21-22:1 V. Acontecimientos y leyes en las llanuras de Moab, 22:2-36:13 1. El episodio con Balaán, 22:2-24:25 2. La apostasía del pueblo con Baal de Peor, 25:1-18 3. Preparativos para entrar en la tierra prometida, 26:1-27:23 4. Leyes sobre ofrendas y votos, 28:1-30:16 5. Acontecimientos antes de la entrada en la tierra prometida y resumen de las jornadas desde Egipto, 31:1-33:49 6. Leyes acerca de la tierra, 33:50-36:13. (Carro, Poe, & Zorzoli, 1998) Estructura de Vila y Escuain (1988) I En el desierto del Sinaí (Nm. 1:1-10:11). Censo del pueblo, a excepción de los levitas. Orden del campamento de las tribus (Nm. 1; 2). Censo particular de los levitas; su lugar en el campamento; su servicio particular (Nm. 3; 4). Exclusión de los impuros (Nm. 5:1-4). Ley de la restitución (Nm. 5:5-10). Leyes acerca de los celos, del Nazareato; fórmula de bendición sacerdotal (Nm. 5:11-6:27). Ofrendas de los príncipes durante la dedicación del Tabernáculo (Nm. 7). Ordenanza tocante a la disposición de las siete lámparas del candelero (Nm. 8:1-4). Consagración de los levitas (Nm. 8:5-22), edad de su entrada en funciones (Nm. 8:23-26) Ley acerca de la celebración de la Pascua y de la Pascua suplementaria del segundo mes (Nm. 9:1-14). La dirección dada por la columna de nube (Nm. 9:15, 23) Empleo de las trompetas de plata (Nm. 10:1-10). II El itinerario del Sinaí al Jordán (Nm. 10:11-21:35). Orden de marcha (Nm. 10:11-28). Moisés invita a Hobab a que acompañe a los israelitas (Nm. 10:29-32). Una etapa de viaje (Nm. 10:33, 34). Palabras de Moisés a Jehová cuando partía el arca, y cuando se detenía (Nm. 10:35, 36).

Murmuraciones del pueblo contra el maná; setenta ancianos ayudan a Moisés; Jehová envía las codornices (Nm. 11). María (Miriam) contrae lepra por hablar contra su hermano Moisés, y es sanada (Nm. 12). Llegada a Cades, localidad del desierto de Parán. Los espías y su retorno de Canaán. Incredulidad del pueblo; castigo: la muerte en el desierto (Nm. 13; 14). Ordenanzas legales suplementarias (Nm. 15). Revuelta de Coré, Datán y Abiram; acontecimientos consecutivos (Nm. 16; 17). Los deberes de sostenimiento de los sacerdotes y de los levitas (Nm. 18). Ritual de purificación de la contaminación contraída al tocar un muerto (Nm. 19). Vuelta a Cades: muerte de María; pecado de Moisés y Aarón sobre el monte Hor. Israel rodea el país de Edom; episodio de las serpientes ardientes. Llegada a los campos de Moab; conquista del país situado al este del Jordán (Nm. 20:22-21:35). III Campamento en Sittim (Abel-Sittim), frente a Jericó (Nm. 22:1-36:13). Balaán (Nm. 22-24). Israel, cayendo en la idolatría, rinde culto a Baal-peor (Nm. 25). Censo de la nueva generación (Nm. 26). Leyes concernientes a los derechos de sucesión de las hijas (Nm. 27:1-11). Josué es proclamado caudillo del pueblo por Moisés (Nm. 27:12-23). Normas acerca de los sacrificios cotidianos y de los votos (Nm. 28-30). Guerra contra Madián (Nm. 31). Las regiones conquistadas al este del Jordán son atribuidas a los rubenitas, gaditas y a la media tribu de Manasés (Nm. 32). Enumeración de los campamentos de los israelitas, desde Egipto hasta Abel-Sittim. (Nm. 33). Límites del país de Canaán; príncipes designados para llevar a cabo el reparto de la tierra (Nm. 34). Leyes de las ciudades de refugio (Nm. 35). Leyes suplementarias acerca de las herederas (Nm. 36). (Vila & Escuain, 1988) Se puede observar en estas estructuras que la separación que se realiza esta relacionada con la llegada o salida de un lugar a otro del desierto, teniendo como punto de partida el Monte Sinaí y el punto final de llegada las llanuras de Moab. Estas estructuras permiten observar los cortes narrativos en la historia ocasionados por la presentación de leyes o disposiciones a la comunidad. Por ejemplo, frente a las leyes se encuentran definidas las siguientes conjuntos: Reglas para mantener la santidad y la pureza del pueblo, 5:1-6:27; Ley acerca de la celebración de la Pascua y de la Pascua suplementaria del segundo mes (Nm. 9:1-14); Ordenanzas legales suplementarias (Nm. 15); Leyes sobre ofrendas y votos, 28:1-30:16 Leyes acerca de la tierra, 33:50-36:13. Frente a las disposiciones a la comunidad se destaca los censos presentes, la distribución de las tribus para marchar por el desierto, entre otras. Otro rasgo característico de estas estructuras es la importancia que le dan a las murmuraciones y quejas del pueblo, ya sea en contra de Moisés o Aarón o generadas por las dificultades presentes en el desierto, siendo esto una constante en Números. A partir del análisis de diferentes estructuras de Números, Brown, Fitzmyer & Murphy (1971), menciona que existe un acuerdo en que Números se divide en tres grandes partes: “La estancia en el Sinaí (1,1-10,10) abarca los últimos diecinueve días que los israelitas

pasaron al pie del monte. Exactamente un mes antes de la fecha indicada en Nm 1,1, el pueblo había terminado de construir y levantar el tabernáculo (Ex 40,1.17). La sección segunda se refiere al viaje desde el Sinaí a Moab (10,11-22,1) y abarca un espacio de unos treinta y ocho años. No obstante, la mayor parte del material se refiere a los primeros y los últimos meses de este período. La tercera parte, integrada por acontecimientos que tienen por escenario a Moab (22,2-36,13), abarca unos cinco meses. La sección concluye dejando a los israelitas en las llanuras de Moab dispuestos para el asalto de Canaán. (Brown, Fitzmyer, & Murphy, 1971). Wenham, Motyer, Carson y France resumen estas secciones de la siguiente manera:  Preparación para salir hacia Canaán y heredar la tierra: En esta sección Moisés prepara a Israel. Las tribus son contadas, organizadas y purificadas, se establece el sacerdocio, se consagra el tabernáculo y se celebra la Pascua. Cada detalle de esta preparación es ordenado por la palabra de Dios. Dos son las cosas que se pretenden: Hacer que Israel sea digno de la presencia de Dios y prepararlos para que posean la tierra prometida como su herencia, según lo que Dios había prometido en su pacto con Abraham. Al final de esta preparación completa, el pueblo se dirigió hacia Canaán, guiados por la presencia de Dios en la nube y el fuego que estaban sobre el arca del pacto. En camino hacia Canaán, desde el Sinaí hasta Moab: Lo que hubiera sido un peregrinaje gozoso se convirtió en un sendero de descontento. Mientras que la gente viajaba comenzó a quejarse. Cuando vieron a las poderosas naciones que habitaban Canaán rehusaron entrar. En incredulidad, rechazaron las promesas de Dios. Consecuentemente, tuvieron que permanecer en el desierto y morir ahí. Cerca del fin de los 40 años, otra vez se encaminaron hacia Canaán. Nuevos preparativos para heredar la tierra desde Moab: Después de 40 años, el pueblo llegó hasta los campos de Moab. El enfoque de esta sección está sobre la herencia. La nueva generación es contada y se le ordena cómo repartir la tierra, y qué ofrendas presentar ahí. De esta manera se preparaban para heredar la tierra prometida. Los preparativos finales incluyeron el mandato de que la tierra asignada a cada tribu nunca debía ser traspasada; de esta manera se garantizaba la herencia. A pesar de la incredulidad de Israel, Dios fue fiel al propósito de su pacto. (Wenham, Motyer, Carson, & France, 2003)

Teniendo en cuenta la importancia que tuvo la hipótesis documentaria, a continuación se presenta la estructura propuesta de Briend Jacques (Cuadro 1) y su división por fuentes. Entendiendo que hoy en día se ha replanteado la teoría de las fuentes, pero se presenta con el propósito de mostrar la importancia que tuvo la teoría de Wellhausen:
Capitulo 1a9 Del Sinaí a las llanuras de Moab 10 29-32 11 4b 10 11-15? 18-23 33-36 1-4a 5-9 16-17 24-30 1-28 J Leyes diversas Todo E P

31-35 12 1b 9-10a 13 17b-24 26b-29 14 1b 3-4 8-9 11-25 30-33 39-45 15 16 1b-2a 12-15 25-26 27b-34 17 18 19 20 14-21 21 1-3 10-20? Ciclo de Balaán 22 22-38 23 24 4b-9 21-32 2-21 39-41 1-30 1-41 leyes 1a 2b-11 16-24 27a 35 1-28 1-32 Leyes 1-22 Leyes 1-13 22-29 4a (33-35) 1 1a 2-8 10b-16 1-17a 25-26a 1a 2 5-7 10 26-29 34-38

25

(1-2) 3-19 25 Historia de Peor 1-2 3ª 3b-4 5 Instrucciones para el reparto del país 1-32

20-24

6-18 Todo (34-42) Todo

26-31 32 33-36

Cuadro 1: Clasificación de Números en Fuentes. Fuente: (Briend, 1980)

5. Estilo literario El libro de Números presenta un estilo generalmente narrativo, en el cual se observa la repetición de las mismas ideas (ver por ejemplo 5:16, 18, 21; 24, 26; 8:12, 19; 16b, 18), además de aparecer temas tratados en un capitulo de vuelta en otro mas adelante (comparar. 1:50 con 4:3, 30, 35, 43 y 8:15, 19; y 3:11–13, 41 con 8:16–18). “Budd ha sugerido que la repetición de los mismos temas en distintos contextos no indica una falta de organización, sino que era parte de la técnica literaria del autor o redactor. Cree que lo hace conscientemente y a propósito. A veces quiere enfatizar ciertos asuntos por la repetición. Otras veces introduce una idea y la trata desde cierto punto de vista en un contexto, y más adelante vuelve al mismo tema para desarrollarlo más. A menudo

presenta nuevos datos más adelante en el libro porque trata del mismo tema desde otro punto de vista. Entonces la repetición no es necesariamente entonces una indicación del uso de diferentes fuentes.” (Carro, Poe, & Zorzoli, 1998) Wenham, Motyer, Carson, & France (2003), define cuatro tipos principales de escritura presenten en el libro de Números: “Narración, ley, registros administrativos y discursos. Si extrajéramos las secciones narrativas, tendríamos una historia continuada de los eventos que se sucedieron. Por ejemplo, pudiéramos dejar afuera los detalles de los censos y las leyes acerca de las ofrendas y las fiestas y quedaríamos con un relato de lo que sucedió con Israel en Sinaí, en el desierto y en las planicies de Moab. Los principales asuntos de las leyes son el sacerdocio (Números 4:4-33; 8:6-26; 18:1-19:22), la purificación (Números 5:5-6:21), las ofrendas y las fiestas (Números 9:11b-14; 10:1-10; 15:1-41; 28:1—30:16) y mandamientos relacionados con la herencia de la tierra de Canaán (Números 27:8-11; 31:21-24; 34:1-35:34; 36:7-10). Los registros administrativos incluyen listas de líderes (Números 1:5-16; 13:4-16; 34:19-29), genealogías y censos (Números 1:20-46; 3:1-4, 17-29; 4:34-49; 26:4-51, 57-62), registros de los lugares donde acamparon (Números 2:3-33; 33:1-49), listas de las ofrendas de las tribus y tributos (Números 7:12-88; 31:32-40, 42-47), correspondencia diplomática (Números 20:14-20; 22:5, 6, 16, 17), y los registros de los límites de la tierra (Números 34:3-12). Los discursos que son citados incluyen oración (Números 10:35, 36), bendiciones (Números 6:24-27), oráculos (Números 23:7-10, 18-24; 24:3-9, 15-24), votos (Números 21:2), juramentos (Números 5:19-22; 14:20-25, 28-35), poemas, cantos y dichos antiguos (Números 21:14, 15, 17, 18,27-30). A menudo estos discursos hacen resaltar lo significativo de los eventos registrados en la narración y, por lo tanto, pueden ser cruciales para su trasfondo” . (Wenham, Motyer, Carson, & France, 2003) Por ultimo, Wenham, Motyer, Carson & France (2003) hacen las siguientes apreciaciones frente a estos estilos literarios:  Las leyes, los registros administrativos y los discursos todos caen perfectamente dentro de la narración, la cual provee un marco de referencia. Los registros administrativos forman una parte natural de la narración. Por ejemplo, los mensajes enviados entre Edom e Israel (Números 20:14-20) ayudan a relatar la historia de cómo Edom se negó a permitir que Israel pasara por su territorio camino a Canaán. De hecho, los registros administrativos ayudan a crear el carácter especial de las narraciones de Números. No es muy claro cómo es que las leyes caen dentro de la narración. Muchos lectores han quedado con la duda del porqué las leyes están colocadas donde están. Sin embargo, existe una conexión y si no se reconoce el libro no puede ser comprendido de manera apropiada. Se pueden proveer dos ejemplos de esto. Primero, el relato de la rebelión del levita Coré en contra de Aarón (caps. 16, 17) es seguido inmediatamente por leyes que confirman el sumo sacerdocio de Aarón de entre los levitas (caps. 18, 19). Segundo, el relato del fracaso de Israel de no entrar a Canaán a causa de su incredulidad y el juramento de Dios de que esa generación nunca entraría (caps. 13, 14) es seguido inmediatamente con leyes que implican que Israel algún día poseería la tierra (cap. 15). Esas leyes comenzarían “cuando hayáis entrado en la tierra...”, y las ofrendas requeridas

serían de harina, aceite y vino; es decir, de los productos de la tierra. Así, estas leyes muestran la gracia de Dios a pesar del pecado de Israel. 6. Bibliografía
Artus, O. (2001). Aproximacion actual al pentateuco. Navarra: Editorial Verbo Divino. Blenkinsopp, J. (2001). El pentateuco Introduccion a los primeros cinco libros de la biblia. Navarra: Editorial Verbo Divino. Briend, J. (1980). El pentateuco. Navarra: Editorial Verbo Divino. Brown, R., Fitzmyer, J., & Murphy, R. (1971). Comentario biblico San Jeronimo Tomo I Antiguo testamento I. Madrid: Ediciones cristiandad. Carro, D., Poe, J., & Zorzoli, R. (1998). Comentario biblico Mundo Hispano Tomo 3 Levitico, Números y Deuteronomio. Texas: Mundo Hispano. Gleason, A. (1987). Reseña critica de una introduccíon al antiguo testamento. Michigan: Editorial Portavoz. Lasor, W., Hubbard, D., & Bush, F. (1995). Panorama del Antiguo Testamento Mensaje Forma y transfondo del antiguo testamento. Buenos Aires: Editorial Nueva Creación. Schokel, A. (2008). La biblia de nuestro pueblo. Bilbao España: Ediciones Mensajero SAU. Sicre, J. (2000). Introducción al antiguo testamento. Navarra: Editorial Verbo Divino. Vila, S., & Escuain, S. (1988). Nuevo diccionario biblico ilustrado. Texas: Editorial Clie. Wenham, G., Motyer, J., Carson, D., & France, R. (2003). Nuevo comentario Siglo XXI Antiguo testamento. Texas: Editorial Mundo Hispano.