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Otro día más en Shadowville, otro día más en la monótona vida de Paul Jones.

Solo y tumbado en su habitación, no hacía más que preguntarse cuando acabaría el día, la semana, el año… Solo quería dejar el presente atrás, ese presente oscuro que le atrapaba. A esta situación no ayudaba nada el triste clima del pueblo en invierno. Las horas de luz escaseaban, nubes plomizas cargadas de lluvias ocultaban el firmamento a la vista de sus ciudadanos y los pocos animales que quedaban en el pueblo eran un grupo de ratas que correteaban por las alcantarillas. Para Paul no existía la luz al final de ese oscuro túnel, se sentía atrapado en la melancolía y el tedio. Todos los días el mismo cuento: ir a la escuela, estudiar y por las noches ayudar a su padre en el trabajo. Xavier, el padre de Paul, era un cazador de estrellas. Su trabajo consistía en recoger estrellas de las lunas de Shadowville. Todas las noches salía en un bote, y con la ayuda de una cuerda y de su hijo, recogía algunas de las estrellas de las que estaban hechas las lunas.

Paul se despertó intranquilo y miró por la ventana, no había nada, ni rastro del rayo de luz que había soñado ver… Sin embargo el sueño había sido tan nítido… Confuso volvió a cerrar los ojos, pero ya no pudo volverse a dormir… El día transcurrió como de costumbre, nada hacía evidenciar lo que esa noche iba a significar para Paul. A las 9, se calzó sus botas negras de cuero, se puso su abrigo verde militar y salió con su padre hacia el embarcadero. Esa noche les tocaba ir a recoger estrellas en Shandy, la más grande de las tres lunas de Shadowville. Al estar justo debajo de ella, el padre de Paul lanzó un arpón hacia la luna, y tras engancharlo, Paul empezó a trepar por la cuerda que colgaba de él. Una vez llegó arriba empezó a seleccionar muy cuidadosamente las estrellas que iba cogiendo, no todas podían cogerse, si eran demasiado pequeñas o apagadas, no servían. Cuando ya había llenado un cubo, se dispuso a irse. Sin embargo un zumbido le sobresaltó. Miró hacia atrás y ahí estaba, el mismo rayo de luz que había visto en sueños, y se dirigía directamente hacia él. Con un estruendo, cayó a su lado. Temerosamente, Paul se acercó a inspeccionar. Era una estrella, la más grande y brillante que había visto nunca, era una estrella fugaz. Había oído hablar de ellas a alguno de los mayores del pueblo que se reunían en la taberna a jugar al dominó. Sin embargo, hacia décadas que estas no se veían en el cielo. Movido por la curiosidad, Paul se acercó a coger la estrella. Estaba caliente, al contrario que todas las estrellas que recogía habitualmente. -¡Paul! ¿A qué estás esperando? -¡Ya voy, papá!-respondió dejando la estrella fugaz donde estaba y corriendo hacia la cuerda. Esa noche, Paul durmió pensando en la extraña estrella que había visto. La volvía a ver cayendo, la veía recorriendo distintos países por el cielo hasta llegar a parar a Shandy, veía su luz en la oscuridad…

iba a ser el día que cambiase su vida… y pensando en ello cogió el bote y empezó a remar. semi-entornados. estaba seguro de que ese día. Cuando ya se había dado por vencido. inmóvil. había alguien más sujetando la estrella. Vestía una camiseta de manga larga de rayas azules y blancas ajustada. Paul abrió los ojos. Una piel morena. mientras descendía. Trepó y fue. decidió salir esa misma noche. cogiéndola en el aire y cayendo al agua aferrado a ella. vio como una mano agarraba la estrella. Una mano frágil y delicada aferraba con suavidad la estrella mientras otra mano recorría el torso de la suya con sus suaves dedos. Ahí estaba otra vez. Con curiosidad Paul fue guiando su vista desde la mano hacia el torso de su dueño. bajo el agua. que permitía adivinar las curvas de su cuerpo. y levantaba los brazos. . Cuando sus pupilas se acostumbraron a la claridad. Paul fue hacia el embarcadero. Al poco tiempo la encontró. Sin embargo. exactamente donde la había dejado. con brillos castaños causados por los rayos del sol. mirando directamente hacia los suyos. sin embargo. y desesperado. pues era la cara de La persona que le haría abandonar por completo ese túnel y sumirse en una vida de felicidad y luz la cara de su único y verdadero amor. y se estaba ahogando. buscando la estrella que casi le había costado la vida. Desesperado chapoteaba en el agua. caía grácilmente por sus hombros. 23 de junio. sin perder de vista su brillante estrella fugaz. a punto de morir. una sonrisa tímida. Se le soltó. se le empezó a escurrir la estrella. ocupaba todos sus pensamientos. y se desmayó. recordando los pasos que había seguido la última vez que estuvo allí. No sabía nadar. aprovechando que su padre no trabajaba. pudo ver que estaba en una cama. Nunca en la vida olvidaría Paul ese rostro. La luz le cegaba. saltó detrás de ella.Los días siguientes Paul estuvo como ausente. para poder hacerse él con la estrella y no tener que compartir los beneficios con su padre. allí seguía. la sonrisa de Paul se borró de la cara. Miró hacia su mano. y volvía a ver la mano… ¿Era un ángel? ¿Había sido un sueño y en realidad ya estaba muerto? Poco a poco. Llegó hasta Shandy y lanzó el gancho hacia ella. empezó a soñar con cogerla. Cuidadosamente para no despertar a su padre. unos ojos marrones. pero esta cama no era la suya. venderla y hacerse rico. Paul fue acercando su mirada a su rostro y vio a la mujer más guapa que había visto nunca. pues empezaba a hundirse. empezó a bajar. y allí estaba. no podía dejar de pensar en la estrella fugaz. y fue corriendo hacia la cuerda. Su pelo oscuro. hacia la estrella fugaz. La cogió con una sonrisa de ambición en el rostro. pensaba que esa era la luz que le haría salir del túnel… con esta idea en la cabeza. Al momento.