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DOMINGO 11 AGOSTO 2013. CANARIAS 7.

PAG 53

Sociedad
Marcos Lechet releía la carta que le envió el Ministerio de Sanidad el pasado viernes. Lo que tenía en sus manos es el compromiso por escrito de Madrid de que buscará la vía para regular los precios que las empresas fijan para los artilugios que usan los sordos que llevan implantes cocleares, lo que les permite oír.

CLAVES

HOMOFOBIA. RUSIA. La Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales alerta de la «dramática» situación del colectivo en Rusia y exige al Gobierno español acciones de condena.

SANIDAD ESCUCHA A MARCOS
>> MADRID AVANZA UNA VÍA PARA REGULAR PRECIOS DE IMPLANTES COCLEARES

El Estado factura 447 millones por pensionistas extranjeros
Sanidad cobra de los países de origen
EFE / M ADRID
■ El Ministerio de Sanidad ha facturado más de 447 millones de euros a los países de origen de pensionistas extranjeros residentes en España que recibieron asistencia sanitaria pública el año pasado, casi cinco millones más que en 2011. Así figura en una respuesta parlamentaria del Gobierno a los diputados socialistas José Martínez Olmos y Pilar Grande, quienes se interesaron por la cuantía de las facturas emitidas por la asistencia sanitaria a pensionistas extranjeros durante 2011 y 2012. En concreto, el año pasado se facturaron a países de la UE 472,5 millones de euros, además de 4.681.768 euros de extracomunitarios. Son cifras superiores a las de 2011, cuando España facturó a países de la UE 466,4 millones de euros y casi seis millones a otros. En total, el año pasado fueron asistidos por el Sistema Nacional de Salud 317.703 pensionistas de la UE, además de 2.351 de terceros países, mientras que en 2011 fueron 311.629 los pensionistas comunitarios asistidos y 2.502 de otros. Las autoridades españolas envían una vez al año a los países de origen unos formularios determinados de liquidación para la facturación de gastos por la asistencia prestada a los pensionistas y sus beneficiarios. Este procedimiento se efectúa a la inversa en el supuesto de españoles pensionistas que reciben asistencia fuera de España.

>> El Ministerio de

G.F LORIDO / T ELDE
o es el final del camino, pero al menos puede decir que ha ganado la primera batalla de la lucha que este teldense de 40 años emprendió meses atrás, cual David contra Goliat, para acabar con los «abusos» a los que someten a los implantados cocleares las empresas que tienen el monopolio de esta tecnología médica en España. Montó él solito, por su cuenta y riesgo, una campaña nacional que acabó en un movimiento popular de 63.000 firmas y una reunión en Madrid con las autoridades sanitarias, que tuvo lugar el 9 de julio. ¿El resultado? El Ministerio que dirige Ana Mato se lo puso por escrito en una carta fechada el pasado 30 de julio y remitida a la dirección de Lechet. En tres folios el director general de Políticas de Apoyo a la Discapacidad, Ignacio Treviño, le informa de que Sanidad está trabajando para fijar unos importes máximos de financiación para los implantes cocleares, una medida que, a juicio de este alto cargo del Ministerio, influirá al final en los precios de los productos que tengan que adquirir los usuarios. La dinámica será similar a la que ya se aplica con los fármacos. El Estado fijará un precio máximo para las piezas que componen un implante coclear, un servicio financiado por el sistema público desde la hospitalización a la cirugía y a la renovación del procesador externo, el micrófono y la antena. Sanidad sólo financiará los modelos de esos aparatos que no sobrepasen ese precio máximo, por lo que al menos el precio de esos modelos no se disparará.

N

Lucha pacífica. Lechet, en el centro, junto al resto de implantados que el 9 de julio protestaron en Sanidad.

Marcos Lechet. «Hemos

logrado que Sanidad oiga nuestras peticiones y se comprometa»
TRÁMITES

«Estaré atento y vigilante para que este anuncio del ministerio sea, de verdad, una realidad»

PETICIÓN DE INFORMES
Tras la reclamación que presentó Lechet, Sanidad pidió un informe de la situación a la Dirección General de la Cartera Básica de Servicios del Sistema Nacional de Salud, fruto del cual fue esta respuesta.

1.400 EUROS POR UN SIMPLE CABLE
Lo que ha hecho Marcos no ha sido otra cosa que perder el miedo y alzar la voz de un colectivo de 10.000 personas en España (la mitad, niños), 900 en Canarias, que estaba aguantando silente las consecuencias de su matrimonio forzoso con una marca y una empresa que, se suponía, les iba a cambiar la vida a mejor. De no oír a poder hacerlo. Ahí es nada. Pero, ¿por qué? El implante coclear lleva una pieza inserta en la cabeza por medio de una intervención quirúrgica, de tal manera que a partir de ese momento el paciente queda vinculado de por vida al fabricante de esa pieza. Aquí no hay marcas blancas. Todo es alta tecnología. Y cara, más cara en España que en países del entorno. Para colmo, como se venía quejando Marcos, dado que el 70% de este mercado lo copa una empresa, miles de personas están a su merced. Este monopolio propicia que los implantados se sometan a los precios «a menudo abusivos y elevados» que impone para renovar los aparatos o reparar averías, un drama para familias con pocos recursos a las que es imposible costear el mantenimiento de un implante. El Estado paga la colocación, pero no los cables (los hay que valen 1.400 euros), ni los portapilas ni las baterías ni las roturas.

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